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                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�HACIENDAS Y GANADOS EN EL NUEVO REINO DE LEÓN
-SIGLOS XVD Y XVIDProfr. Israel Cavazos Gana
Universidad Autónoma de Nuevo León
La colonización española en América trajo consigo el traslado de
ganados mayores y menores al Nuevo Mundo. Para el caso de la Nueva
España, pronto proliferó la cría conforme fue avanz.ando la población,
particularmente hacia el norte de la ciudad de México. La multiplicación fue
prodigiosa y, además de propiciar el consumo de carnes, tuvo como
consecuencia la industríafüación de la lana, el sebo, etc. y hasta la
exportación de pieles a España, en gran escala.
Las vastas extensiones de tierra donde surgieron las grandes
haciendas y estancias fueron muy pronto insuficientes. Por lo mismo, la
ganadería fue desplaz.ándose gradualmente hacia los desiertos norteños. A
ello habrían de contribuir los descubrimientos mineros de Guanajuato y
Zacatecas, en la primera mitad del siglo XVI. 1
Autorizado Luis de Carvajal en 1579 para poblar el Nuevo Reino de
León, uno de los puntos de sus capitulaciones con Felipe Il establecía que
había de traer ganados. 2
Desde la fundación de Monterrey, en 1596, se observa que la pobreza
de la minería en la región es compensada con una dedicación manifiesta a la
cría de ganados. Por lo que hace al ovejuno, Alonso de Treviño declaró en
1619 tener 16 mil cabezas de ganado menor;3 pero predominaban el caballar
y el bovino. La cría de mulas era abundante, por su importancia para las
recuas que transportaban los productos de la región. Los caballos, al
principio muy caros, llegaron a multiplicarse de tal suerte que, mostrencos y
cimarrones, daban la estampida en los desiertos. Relata el cronista Alonso
de León que "en tiempo del justicia mayor Diego Rodríguez, en 1611, el
capitán Femán Blas Pérez "dio sesenta caballos de rienda a Su Majestad
4
para la guerra... " En lo que atañe al vacuno, el capitán José de Treviño al
entrar a poblar en 1603 declara que "he metido en este reino dos mil vacas".
El mismo Alonso de Treviño, su sobrino, tenia en 161 9 en el Corral de
Piedras tres mil reses, y José Cantú en el valle del Pilón, hacia 1645, tenia
cinco mil.
La primera década del gobierno de Martín de Zavala fue más de
estancamiento que de avance colonizador. Ello obedeció, en gran medida, a
la "guerra de diez años" contra los tepehuanes que, al ser lograda su
441

�La tierra

pacificación, "dan lugar a que nos ocupemos en la labor de la tierra", dice
5Lorenzo

Ori . Para la cría de estos enormes

Díaz en 1636.

Vinieron épocas mejores y fue entonces posible que el gobernador
cumpliera su compromiso de fundar dos villas. Una, la de Cerralvo,
intentada desde su llegada, sólo tuvo este título hasta 1629 y no logró tener
ayuntamiento sino hasta nueve años más tarde. La otra, la de San Juan
Bautista de Cadereyta, fue fundada en mejores circunstancias y con todas las
formalidades en 1637.

La fertilidad

No obstante que en nuestros días resulta díficil aceptarlo, el suelo de
Nuevo León, si no fue muy pródigo en yacimientos mineros, sí lo fue en
pastos para la cría de ganado. El cronista Alonso de León lo6 elogia diciendo:
"la tierra es fértil, de muchos pastos y casi siempre verdes" .
Los mayordomos de haciendas de ovejas declaran con frecuencia: que7
"es tierra de los mejores pastos, aguajes, salitrales y otras comodidades" .
En 1653, Manuel de Valdés Noriega expresa que "es cierto y por tal se dice,
por ser de los mejores agostaderos y demás logros entran muchos pastores ...
8
por las muchas comodidades que hallan" . Agustín de Trejo, solicitó tierras,9
reconociendo "la bondad y fertilidad de este reino y la abundancia de él" .
En un despacho al virrey Vizarrón, en 1734, se dice que la fidelidad de los
sirvientes es tanta que "por la fertilidad y conveniencia de la tierra casi
1110

sirven de valde ...

Cerciorado por sí mismo de la "bondad de la tierra", Antonio Leal
decidió en 1635 entrar con su rebaño de 30 mil ovejas. Procedente de
Huichapan, el recorrido de más de 700 kilómetros había sido penoso, pero el
resultado de su experiencia fue halagador. Su ejemplo fue imitado por otros
dueños de ganados, al grado de que en el capítulo VI de su crónica, Alonso
de León asienta: "cuando esto se escribe, entran trece haciendas de ovejas y

b
gi~almente los mayordomos de l re años era necesaria la tierra
recumeron al arrendamie t
os grandes señores de
.
inmesidad del Nuevo Rein: ~~:o?~staderos. Pero, al darse cuen!a:d~s
e~ sus capitulaciones de 1625 estab1c~taron en merced. El gobernador Zavala
eJ1dos a r~ondición de que fuese ~s_aculta_d~ ~ara repartir tierras solares ya
tercero". •
m pefJUIC10 de los indios ru'. de otro
. La merced implicaba, desde lue
. .,
por s1 o cumplir con
.
go, la obhgac1on de poblar " da
vecmo casado" L
d
, ca uno
personal mente; enviaron a mayordomos. y os· po
.
• erosos nunca lo hi c1eron
pronto se observó que éstos "1
S1IV1entes con sus familias p
con sus mujeres y con esto 'no
los ganados salen, ... vuelven ~;;
~recuentemente se lamentaban
d_o verdadero asiento la población" 13
mcump~imiento "seis meses ocasi:~tondad y ve~inos de que con es.te
otros seis las dejan despobladas". 14 an las alteraciones de los indios y los

u::~ec::;e

~

advirtió también el v1c10
. . de que quien
hacíanSe
.
so, 1o para darlas en arrend
.
es solicitaban
las tierras lo
de_ que "los ganados de unos past arrue~to a los que entraban cada año el
evitar ésto, en auto de 1646 s d'an Y disfrutan las tierras de los otros" ,py
los
d
e ispuso que las t·
· ara
mayor omos no entraran .
ierras fuesen medidas
correspondientes· 15
sm traer poder de los hacendados o los tltulos
que

~

.
.La extens1·o·n de 1a tierra
'b'd
expedidos ordinariamente de 25 a ;ec1_ '. a no _era pequeña: los títulos
Hs) y de determinado número d
5 s1h~s (equ1\alentes cada uno a 1755
Has. cada una).
e caballenas de tierra (equivalente a 40.80
El impulso dado a la
bl ..
fav~rable. El incremento de:O~á~10n con _e_l reparto de la tierra fue
vecmos_ ~e Cadereyta, procedentes enc~u se deJ~ sentir. Los 22 primeros
~~acc1on esencialmente ganadera 16 U ~ayona de Huichapan, fueron de
on.
.
no e ellos fue el cronista Alonso de

de más de treinta mil ovejas, cual más, cual menos".
Años más tarde, en 1685, eran dieciocho las pastorías que entraban y
el número de ganado había ascendido a 555,000 y en 1690 eran ya 22 las
haciendas trashumantes.u

.
pol'f El interés por obtener tierras
se ext d', h
1 ico y económico más elevado· .d
. en io asta la gente de nivel
reales. escribanos. etc. obtu,ieron ·:~ ~res de la Real Audiencia. oficiales
otorgaban a algunos persona. es -d n e~ mercedes. Los gobernadores las
beneficio. Luis de T ovar G
e quienes habrían de recibir alg,
gobernador Zavala sobre c~e~~es. secretario _del , irreinato. en carta
merced decia que·· "tendr.an ,uestros

d'

~

443

442

�diente en los de vuestra merced que llegare~ a
negocios más franco ex?&lt;: .
y 1 fi tuoso deseo que tengo de servrr a
mi mano y oficio mostrare siempre e a :c
. s" n
e
vuestros
acrecentamientos
y
premio
.
vuestra mereed Y d
.b.
esas donaciones. También fue
No sólo los foráneos reci podieron
ntre los pobladores locales.
ial muy
eroso e
formándose un grupo soc
. 1 El capitán Blas de la Garza fue
Mencionaremos sólo algunos eJemp
los municipios de Apodaca Y
dueño de las tierras que hoy comprlen en ahora son los municipios de
d L ón obtuvo as que
.
Pesquería; Alonso e e ,
1 Cantú creó un enorme latifundio que
Montemorelos y Gral. Teran; Car osdí los vastísimos actuales municipios
empezaba en Gral. Terán y compren . ,ª d
a's de 200 kilómetros. Por otra
B
n una extension e m
.
de China y Ora1. ravo, e
hab , de 1'avorecer a parientes y amigos,
nan
•
' de
parte algunos gobernadores
,• l de tierras sino
tamb.ien
otor~ándoles las mejores mercedes no so o
. dio.
s 18
1D

º\

. . del Nuevo Reino de León por este
La ocupación del tembtondo . , la entrada de los ganados. Primero
dual y o e ecio a
·
procedimiento fue gra
.
fi' rtil zona del valle del p·1
1 on
.,
ara subrr hasta 1a e
t .
en la region sur, P
,
d el poniente y el noroes e, Y
·es) Mas tar e,
l
Lmar
(Montemorelos Y
· ,
Mier Camargo y Reynosa, en as
finalmente hasta las que habnan de ser
,
márgenes del río Bravo.

Entradas
• muy semeiante
a la
. . o' una trashumancia
de ganad os ongm
E
- :.i
La entrad a
.
C .11 Extremadura, en spana.
que hubo en la Edad Media entre ash a y
,
los ariados al Nuevo Reino de Leon
La temporada cuando entraban d !itad de noviembre. Algunos se
era por regla general, en la segun a . d Mateo de Arce "hizo noche"
'
1 h ienda de oveJas e
'.
,, 19 El
anticipaban. En 164 1' a _ac
M
or "el ocho de noviembre .
· d Diego de ontemay
"
1 er
cerca de la estancia e
1646 ordenaba a los mayordomos no vo v
auto del gobernador Zavala de . . b " 20
or el mes de d1c1em re .
a entrar a Pastar P
,
.
ados a sus lugares de origen, se hacia
Por cuarito a la sahda de los gan
d l mes de mayo. Alonso de
·1 durante to o e
b
. ariamente a fines de a n Y
. aban daño a la labores
dm
or
l s anados no ocasion
León expresa en 1639 que o g
" es el tiempo en que están en sus
porque "cuando salen a los fmes dedmayo. ' bre" es cuando "la cosecha de
do entrari "a fin e noviero
. "21
cosechas... Y cuan
.
b . f erra sin haber salido •
maíz está hecha y los tngos aJO 1
'

444

El mismo De León, en escritura de 11 de enero de 1640 fechada en
Cerralvo, se obliga a pagar a Gaspar Rodríguez 300 chivos, "para fines del
mes de abril, al tiempo en que las haciendas de ganados menores salen de
este reino".22
Algunos pastores salían cuando mayo había terminado. Antonio de
Lecea, mayordomo de la hacienda de ovejas de don Martín Pérez Romo,
declara el 7 de junio de 1706 hallarse "próximo a salir con la hacienda de mi
cargo a los reinos de Nueva España".23

Rutas y cañadas
Los lugares de origen fueron, durante largos años, Huichapan,
Querétaro, Lagos, Tepetitlán, San Luis Potosí, San Juan del Río y otros. Los
señores de ganados formalizaban contratos, ante notario, con los
mayordomos de las haciendas trashumantes. Los rebaños, como ya lo
expresamos, tenían que hacer un recorrido de más de 700 kilómetros. Tras
de pasar por la villa de San Felipe, proseguían hacia el río de Medina, al
oriente de Zacatecas, para continuar hacia el norte. Los mayordomos, antes
de llegar a cada provincia y en particular al Nuevo Reino de León, daban
aviso a los gobernadores, a fin de que les señalaran los caminos o cañadas
por las cuales habían de entrar. Hacerlo sin este requisito les hacía
acreedores a una multa de hasta 500 pesos.
Había dos entradas al Nuevo Reino de León, una en el sur, pasando
por San Luis Potosí y Armadillo hasta el puerto natural de Matehuala y otra
por el poniente, por Saltillo, hasta la cuesta de los Muertos. Los del sur, se
bifurcaban para entrar por San Antonio de los Llanos (Hidalgo, Tamps.);
otro por la boca de San Cristóbal para proseguir hasta el valle del Pilón. Los
del poniente, continuaban desde Charcas por las haciendas de Guadalupe,
San Juan de Vanegas, Pozo de Animas, San Salvador, Encarnación y
Aguanueva. Continuando por Saltillo por los Ojos de Navarro proseguían
por Ojo Caliente, Encinillas y Rinconada, desde donde se proyectaban hacia
diversos rumbos, hasta la Boca de Leones y el río Bravo.

Toponimia
Estas rutas han dejado su huella en la toponimia regional de nuestros
días. Muchos accidentes orográficos o topográficos perpetúan el antiguo
auge pastoril: Puerto de Pastores, Paseo de las Cabras, Puesto de la Parida,
etc.
445

�Haciendas, ranchos y agostaderos recuerdan en sus nombres su origen
ganadero: Las Alazanas, El Abrevadero, la Azufrosa, El Apartadero, Las
Borregas, El Salitral, etc. Por lo menos cuatro municipios de Nuevo León
tuvieron denominaciones relacionadas al ganado: El Capadero (Los
Ramones), El Reparo (Allende) y la Manteca (Los Herreras). Uno, lo
conserva todavía: Salinas (en el siglo XIX se le afiadió Victoria). Este está
hablando de los salitrales usados como parte de la crianza del ganado. Los
rodeos, tan típicos ahora de Texas, se practicaron desde los albores del siglo
XVII. Existen en Nuevo
~ León por lo menos diez lugares llamados El Rodeo'
desde aquella época.

Extorsión y mordida
Además de los asaltos de bandoleros y de indios, los pastores sufrían
en el lento y largo recorrido otro tipo de molestias. Muchos alcaldes de los
lugares por donde pasaban, "inventaron" lo que se denominó una "visita" a
las pastorías. Esta extorsión o "mordida" se observó desde los primeros afias
de la entrada de los ganados. Si ya habían pagado en una parte, tenían que
hacerlo en la siguiente. En 1653 fue levantada una información sobre este
abuso. Uno de los testigos declaró que "son tan intolerables las vejaciones
que las justicias hacen a nuestros sirvientes y las imposiciones y costas que
les llevan, que nos obligan a representar nuestras quejas y agravios".
Señalaron, en particular, la contribución arbitraria de la "visita" , cobrándola
en cada partido dos veces, una a la venida y otra a la vuelta, llevando por
cada una hasta 12 y 24 pesos; exigiéndoles además, hasta cien, doscientas y
hasta cuatrocientas ovejas. "A tal extremo llegan -dicen- que salen las
justicias a los caminos, donde con aprietos les obligan a que vengan en
cuanto quieren". Pero no sólo los alcaldes los extorsionaban sino también
los labradores del trayecto que les impedían usar el agua de los arroyos,
manantiales y ríos. Algunos tenían que desviar el camino tres o cuatro
jornadas antes de entrar al Nuevo Reino, "trayendo sus ganados por cerros y
lomas".

semillas a la gente de serv1c10,
. . ní las 0 11
enseres de cocina Mu .
as, metates comales 1

lona, utili"'1das p.;,a a~':'::: :~;~o esto er.;, las gr.,;d:,~;n:m::
mucho de remimscencias bíblicas de Eoi t el ddtlatado trayecto. En ello había
o-Po o e Mesopotamia.
El traslado requería mucha
Godoy, uno de los .
gente de diversas castas J
1635 traer consi pnmeros en conducir a este reino sus .
Alvarez de
indias hi
go, además de la gente criolla
~ oveJas,
expresa en
11
, c cos y grand
o espanola
•
indios los t ,
es y negros Y esclavos" 26 Pr d ' . setenta rndios e
.,
o Olllles, los mexicanos
1
. . . e omrnaban entre los
tamb1en_ los mestizos, los mulatos
y os chichimecas; pero abunda
de Santiago de León y Gar . y los negros esclavos. El obispo d Jban
avito en aut0 d • .
on uan
, reconoció que e
. .
e visita de 27 de d' • b
1681
Bemardin
n 1as m1s10nes de río Bl
ic1em re de
.
o y otras, "han entrado al
, aneo, San Antonío San
mestizos, n~gros, mulatos e indios
p~~tonas en q~e vienen espafíoles
con:espondia al cura benefici
nos ' cuya admmistración es . . ,

~

ra::s.

eS1ncta prohibición de

sacar in:, ;; l~onten:ey_

La jornada era continua Se
.
noche" en lugares se
.
camrnaba solamente de día

446

"

detenerse largo tiemi!"';; ia ~:tmvenidos. Con frecuenci/:::.~iaha:;
best•~· el aviso de la proximidad tda/ • los ríos. la pérdida de al~a
otro mc1dente.

e m tos o malhechores o por cua1qwer
.

Debido
.
, a ell o, 1os cnadores
ponían "e
"
tema ordenado a los gobernad
scolteros para su protección: el
~ dos del presidio de Cerralvo y ores ~ue no se les impidiera. Los
17
cada uno en las cercanías de s~:stenorm~n!e los del de Boca de
'el gobernador Mier y Torre man ona, auxiliaban a los pastores. En
d~ escolteros. pero se desorganizó
tuvo por cuatro meses una compañía
;rrey la creación de otra, pero se o p:ó su alto costo. Propuso entonces al
e los hacenderos, puesto que "por ~ qhue no era forzosa la contribución
pero
. suerte co ·erec
F no
. ofender" ·JO MeJor
, 1 o natural se habían de de fiender
rancisco de Barbadillo
.
mo a propuesta hecha por el lic . d ,
Se e . . ,
, qwen en 1715 entend ' d 1
.
encia o
ons1gwo entonces la creaci·o·n de una com
ta e a fundación de pueblos
-· volante de setenta·
parua

;~es.

En su largo recorrido, estas inmensas caravanas conducían bestias de
carga, caballos mansos de silla y perros pastores. Traían también lazos de
Tebuacán o de San Juan del Río, arpilleras, hilo de arria, jáquimas y muchas
otras cosas. En el renglón de herramientas figuraban barretas, hachas,
hierros y tijeras de trasquila. En el de armas, había arcabuces, adargas.
machetes, etc. No faltaba tampoco el almud o medida para dar la ración de

,,P;'::7~

Escoltas

virr

La caravana

su vicario.

~

1:

25

.º a

~~da causa contra don Juan de Z ' - _Jurisdicc1on del reino. En 1654 fue
, Ulllga por sacar diez indios
rndias, cuando la licencia u
condenado en 150
e terua era sólo para cuatro y d p y cuatro
pesos. En 1706 1
os. or ello fu
algunos mulatos "hijos de las
. ' e gobernador Salinas Varona hall~
hualahuises" .29
muJeres que han casado con los indios
o

447

�hombres y un capitán, dependiente del virrey. Quedó establecida no sólo
"para la seguridad de las haciendas de ovejas sino también "por la
estabilidad de las misiones y poblaciones que nuevamente se han fundado y
conservación de todo este reino". Barbadillo redactó las reglas. Una de éstas
prevenía que cada soldado dispondría de ocho caballos, "a lo menos" y que
usaría "garniel, con doce cartuchos, espada y cuchillo de horqueta, arcabuz y
ardaga. además de la cota de malla". A la entrada de las ovejas ocho
soldados "limpiarían los caminos". La compañía campearía dividiendo los
soldados en cuatro escuadras cada una, con un cabo, y continuamente
31

deberían de andar "mariscando la tierra" .

En cuanto a los soldados de Cerralvo y Boca de Leones, el brigadier
Pedro de Rivera, visitador de presidios, opinó entonces (1730) que para que
Cerralvo no experimentara hostilidades, cumplirían con la obligación de
"salir todos los meses, luego que alumbre la luna (que es cuando lo
enemigos cometen insultos) a registrar los parajes amenazados". Esta
medida se aplicaría "por la parte de la hacienda del Alamo, las del pueblo de
Gualeguas, las de inmediaciones de Cadereyta (sin entrar a ella) y las
pastorías de las márgenes del río Grande, manteniéndose en campaña hasta
que mengüe la luna". Las compañías volantes, aunque con algunos
32
intervalos, habrían de prevalecer vigentes durante casi todo el siglo XVTII.

Beneficios
Independientemente del obvio beneficio económico que reportó para
el Nuevo Reino de León la entrada en las haciendas de ovejas a pastar,
desde que empezó este auge se subrayó como más importante lo que
significaba para la evangelización. Juan Francisco Vértiz al solicitar tierras
en 1637 argumentaba que quería entrar "para que con el comercio y
comunicación con los indios chichimecos que están aún bárbaros... se vayan
reduciendo a vivir en pulicía, para ser atraídos a nuestra santa fe católica,
33

con la suavidad que Su Majestad desea" .
Para los vecinos de Nuevo León, la entrada propició un nuevo giro
comercial, el de los avíos. Mercaderes y labradores locales se constituyeron
en aviadores de las haciendas o proveyéndolas, los primeros, de efectos de
sus tiendas y los segundos de "productos de la tierra" como el trigo, el frijol
y particularmente el maíz. Había aviadores que proveían también de caballos
y yeguas a las haciendas. Algunos tenían notables ingresos puesto que
surtían de los que les faltaba a tres o más haciendas. Por citar un solo
ejemplo diremos que de la tienda de Juan José Gómez de Castro se proveían

en 1741 las grandes h . d
Y otras.34
. ac1en as de los condes de Penalva• Landeta, A vendafio

Industria
_La ganadería favoreció también
. .
desdenable, la textil Aun
el surguruento de una industri
da
1
llevados a sus lugare.s de q~e os ganados en tiempos de trasqw·1ª na
ongen los g d
a eran
1ana que era conducida a los tel~es deana er?s locales comercializaban la
En las haciendas se hacía el "ro
. ~ueretaro en grandes cantidades 35
correspond'1a a los mayordomos. 36 manaJe' de la lana Y se separaba la que
·
Pero en Nuevo León, desde los rim
ganados, aparecieron también .
p er~s anos de la entrada de los
de Zúñiga Almaraz y otros est:1~º':antes obraJes. Alonso de Treviño Juan
en Cadere~a.37 Para adiestramie~;:rod: talleres en e_l valle de las Salinas y
~leg3:an teJedores otomíes de Querétaro los_ operanos fue frecuente que
mte~o~. En estos talleres se hacían man ' H~1chapan y de otros lugares del
los md1os de los encomenderos.
tas, Jergas y otras telas para vestir a
A nivel domestico
, · se hacían tambié
.
"
JOrongos y zarapes. Estos últimos re . .
n las colchas del reino" o los
llevados a vender a la fi . d
c1b1eron el nombre "de Saltillo"
•d
.
ena e aquella p bl . ,
por ser
m ustnales, como las del sebo la
o a~10n. Hubo otras dedicaciones
, manteca, el Jabón, etc.

Uso del cuero
Una de las industrias que más fl
.,
XVIII-XIX, fue la del curtido de ielesorec10 en la tran_sición de los siglos
en 1_795 fueron establecidos taller~s al ~ri~:::e muy antiguo las había, pero
hamo que por lo mismo aún se llama d I T de :"1onterrey, formándose un
e as enenas.
La bonanz.a paston·1 infl ,
con"d•iana regional. El uso deluyo mucho e n a 1gunos aspectos de la vida
r .
cuero y de 1
· 1
ap 1cac1ones muy diversas Co
.
as pie es, por ejemplo tuvo
hacían desde la Nueva E . - mo es sabido, en los siglos XVI Y xv'II
.
spana grandes
, d
se
recubnmiento (que por ello se 11
env1os e cuero a Europa para el
cuero eran fabricados tarnb. , 1 amaron acora=ados) de las naves. Co
la cota de malla.
ien os petos y corazas militares que sustituían:

449
448

�.
, el cuero tuvo también usos múltiple~. Se
En el Nuevo Remo de Leon
l arreo de metales en las romas.
• f O para e ac
hacían cubetas para uso domes ~co
respaldos claveteados de sillones,
También se fabricaban los ~s1efuntosl y del cuero de res y de las zaleas de
e cama
e usode la gente hurru·1de, aunque para
bancas y taburetes. Muy comun
,
carnero como tapetes y ª~. c~:o ieles de cíbolo o bisonte. Para acost~se,
este fm se emplearon tamb1en 1 p h ia arriba en el invierno, o con esta
las zaleas eran tendidas con la ana ª~e res solían tenderse a manera de
hacia abajo en el verano. Los cueros carretas a efecto de atenuar la dureza
alfombras, en el piso: ~ en los carros y
de la madera en los viaJes.

promovidos por quejas contra mayordomos y pastores. Predominan los
ocasionados por invasión de tierras. En 1678, Pedro de Zamarripa,
mayordomo de don Diego de Orduña, invadió las tierras de los herederos de
Hemando de Mendiola.
El alcalde mayor le obligó a pagar "todo lo comido"
41
por el ganado. Al año siguiente Inés de la Garza se querelló contra el
mismo Zamarripa por invadir sus potreros en el Huajuco y la Boca de
Santiago, no obstante haberse amparado. Desatendiendo el mandamiento y
respaldándose en unas cartas de su amo, dijo que siendo este hombre
poderoso le sería fácil entrar con violencia en esas tierras. 42

Elganado,moneda
.
· l tuvieron
tambºte'n notorio incremento.
Las transacciones comercia es
observa que el pago era hecho
En los contratos celebrados entre p~es, :~, etc Sin embargo, lo más usual
"en reales". "en moneda del c~o ;e~c:ato·s el ~ago se hiciera con ganado.
fue que en un altísimo porce~taJe e ~~ en Cerralvo, en 1640, a _Gaspar
El cronista Alonso de Leon c?m~n 300 chivos. Una primera escntura en
Rodríguez 20 yeguas, que le pagohi~
fue cancelada "porque las yeguas no
· a dar 400 c vos
la que se comprometta
•
11 38
eran castizas ·
.
. de anado se pagaban con
Pero no sólo las compras de c1ert~a!1~: esJ forma. En 1691 Juan
También las deudas eran saldDa. . ·o de Roias 700 pesos de oro
ganªdo .
. ,
agar a 1orus1
J
b a
N, - ez de Carbajal se ob1ig~ a p
d
7 reales cabeza y 231 ca ras
un
1
n "635 chivatos castra os a
común en rea es. e
S l ·11 "39
5 reales cada una. puestas en a t1 o .
.
.
ra de casas y solares, honoranos a
Arrendamiento de tierras, c~mp h t la adquisición de esclavos se
escribanos o de otros serviclios ~fic:~~~c~br:: ~uenas de dar y recib_ir", "conl
t sus precios en
pagaban "con borregos de ana .• ed. , dose generalmene
. e
primales de pelo y lana". etc .. i_n i : los protocolos de Monterrey e~s~en
momento de celebrar el com·eruo. se ve ue el ganado en el Nuevo e~o
centenares de escrituras en lasdcu~~scual n; dejaría de represe~1ar un seno
de León sustituyó a la ~o~e a.
.smáticos de nuestros días.
problema para los colecc1orustas numt

Daños

· ·1

. de Leon.
, En el Ramo•Civ1
.
1N evo Remo
No todo fue beneficio para e u
abundantes los expedientes
del Arehivo Muru.cipal de Monterrey son
450

Pero las quejas eran no sólo por invasión de propiedades, sino porque
. .. "los pastores vienen... a alzar la tierra... y encarecer los bastimentos, sin
hacer ningún beneficio a Su Majestad, sólo a meter pleito en nuestras casas
y a queremos echar dellas ... " A fin de acabar con el problema, los
gobernadores mandaban hacer "vistas de ojos", ordenando "que luego, sin
dilación, salgan de dichas tierras, pena de 200 pesos... "43 Alguna vez,
cuando el fallo se hacía dificil. era solicitado el parecer de algún letrado de
Zacatecas, quien dictaminaba en favor de los vecinos, pena de 500 pesos.44
Otro de los perjuicios era el de robo de caballada. Comisionado en
1646 Alonso de León, el cronista, para visitar pastorías encontró que éstas
"entran a agostar a este reino de tierra de paz, trayendo mucha cantidad de
bestias, caballos, yeguas y mulas y machos hurtadas" y que se juntan y
revuelven en las caballadas de las pastorías ''y cuando vuelven a salir se
llevan de este reino las que encuentran, dejándole sin las necesarias para la
guerra y servicio de los vecinos", contraviniendo las ordenanzas de mesta
que prohibían traer de las haciendas bestias mesteñas ni que no tuviesen
yerro del fiador. 45
Bemabé González se quejó en 1661 de que a sus tierras, a las faldas
de las Mitras, "entran los pastores con sus ganados por la boca de San
Jerónimo, a salir al llano y se hacen dueños de todos los llanos, sin guardar
cañada y le destruyen y talan los pastos ahuyentando su caballada". 46
Los vecinos protestan también por los escándalos provocados por los
pastores. En I 662, denunciaron que en la casa de Diego Sáenz, en
Monterre), "hay juntas así de noche como de día, de criados domésticos
mestizos e indios, que se juntan a jugar y el susodicho con ellos, de donde se
sigue robo a sus amos y escándalo a la ciudad, y además desto juegan reses,
yeguas, caballos y mulas".47
Pero el más grave de todos los perjuicios era indudablemente el de la
alteración de la paz. Esta la provocaban los pastores porque se salían de los
451

�.
n~alados "metiéndose en las mesmas tierras de los indioshi~ue
cammos se
•
- les y les hurtan sus JOS
.
conocen a espano
todavía están por conqwstar y no l
b, baros sienten" El gobernador
y otros usos deshoneStos que os ar
, t · ustifica los asaltos de
Azcárraga, al entender en 1674 de ~~sos como e~~¿ de las carnes de las
los indios a las pastorías porque tienen necesi
11 48
ovejas y por eso las roban •
alcaldes mayores y en especi· al los alcaldes
Gobernadores,
dad
.ódicamente hacían visitas a las
provinciales de la Santa Herman
' pend lincuentes y si a los sirvientes
, " er si había ladrones o otros e
'
.
b
pastonas. a v . .
. l hacían algunas vejaciones y si les paga an
los tenían en pnsiones, o si es d
, bl·cos ). si la vara de medida estaba
·
·
etían peca os pu i ,
sus salanos ... y si c~m .,49 Los amancebamientos y las muertes por
conforme al padro_n... "
frecuentes y los más eran severamente
"liviandades de mujeres eran bl a destierro o se les amonestaba por
castigados, condenando a los cul,~a es . . de Dios Nuestro Señor" _so No
" l
d " hasta ponerlos en servicio
,
l
su ma esta o '.
.
El alcalde mayor de Río B aneo,
siempre era. posible proceder con ng~~~ an escándalo" estaba en ilícita
"viudo y sujeto de edad
ovej~s que traía Cristóbal de Aldape;
amistad con una mulata de r~~ o loe estaba también en el paraje de San
y Femando de Zamora,__su hiJo,
s or ue "desampararían las fronteras
Joaquín; pero no procedi? contra ell:i:an q ara contener la avilantés de los
en donde es muy converuente que re
pahora" y "extrajudicialmente les
,
,, p
11
andó "sobreseer por
.
•
barbaros . or e o m
veridad que se requiere les dio 1a
1
mandó no comunicarse con ellas y con a se
.
11 51
reprensión correspondiente .

ªtnzai\i

Haciendas de la nobleza
b
lt s cargos en el virreinato por
Al interés de quienes ocupa an a Ro . de León se sumó el de la
d
. ones en el Nuevo emo
.
adquirir gr_an es posesi.
XVIII se multiplicaron los títulos nobilianos y
nobleza cnolla. En el siglo .
do éstos multiplicaron también los de sus
fue justamente en esa centuna_
d l
que unos de los primeros.
dO
esta reg10n Des e uego
d S
tierras y gana
en
, . · C h ila fueron los marqueses e an
un ue no en Nuevo Leon smo en oa u . .
'
~i!el de Aguayo, en el último tercio del siglo X\ II.

:uan

170" ,a entraban a ~ue\'O León a
Al iniciarse el siglo ~VII~. e; ~1~t~o Femández de Santa Cruz.
Pastar las haciendas de oveJaS e on , d s "n la Pesquería Grande. se
.
S grandes a{iosta ero "
d 1
marqués de Buenavista: us ~ la Hediondilla hasta el arroyo del potrl!ro e
extendían desde San Miguel de
. es en el , alle del Huajuco. U~
Cercado. También fue~o~ ~uyas otr~t p~ses1~n llama por ello Buena,·ista.5.
lugar actual del municipio de A en e. s
452

Todavía en 1744 sus herederos, don José de Velasco y Tejada y doña
Francisca Bolio y Santa Ana, las poseían.53
Cercanamente ligado al gobierno virreinal, el licenciado Juan
Rodríguez de Albueme, marqués de Altamira, fue dueño hacia 1740 de la
hacienda de Mamulique, una de las más notables en el norte de Nuevo León.
En ese año, 1743, la hacienda pasó a ser propiedad de la acaudalada familia
Fernández de Jáuregui, marqueses de la villa del Villar del Aguila. 54
Otra de las más opulentas propiedades, cuyo casco se conserva hasta
nuestros días, es el de la hacienda de la Soledad, en el municipio de
Aramberri. Perteneció durante más de medio siglo, a partir de 1737, a don
Ildefonso de Ayza, marqués del Castillo de Ayza, vecino de Guadalajara,
quien la había adquirido por compra a los Lobo Guerrero. Fue el de Ayza
uno de los señores más poderosos, y los vecinos de San Pablo de los
Labradores se quejaban constantemente de sus extorsiones. 55 A esta misma
familia pertenecieron los dilatados agostaderos de Sandia.
También en la región sur de Nuevo León tenían sus posesiones los
condes de la Canal, de la villa de San Miguel El Grande. Su mayordomo
Roque Barrera proveía en 1751 de maíz y ganado a las fundaciones que
hacía José de Escandón en el Nuevo Santander. 56
Al norte del Nuevo Reino de León, en Vallecillo, estaban las tierras
de don Manuel Rodríguez Sáenz Pedrozo, caballero de Santiago y conde de
San Bartolomé de Jala, quien además tuvo tienda en los minerales del
mismo nombre.57
Una espléndida hacienda, la de Albarcones, situada en Dr. Arroyo, en
la llanura que sirve de acceso natural a Matehuala, pertenecía en 1783 a los
condes de Casa de Loja.
Por ese mismo rumbo, doña Teresa de Medina y Sarabia compró en
1746 al sargento mayor Pedro de Montes de Oca la hacienda del Potosí, en
el valle de Labradores. Más tarde, en 1789, los mismos condes de Medina
adquirieron las cuantiosas haciendas de San Antonío de Pablillo y Santa
Rita en el mismo valle. que habían sido de don Francisco Mariríquez
Malacara. 58
Otros títulos nobiliarios como los condes de Mora, los de Casa Rul,
entre otros, fueron dueños también de grandes latifundios en Nuevo León.

Los condes de Santander tenían sus enormes ranchos en los Chupaderos y
los habían comprado a Femando Sánchez de Zamora en 1742.
453

�de de Penalva, quien en 1730 habría
Don Bemardino de Menes~s, conL . fue dueño de las tierras en las
de ser gobernador de~ Nuevo Remo de eon,
• ahora Mier Y Camargo.
cual es estáD

. unidad
des haciendas gozaron de mm
.
hum.antes los mayordomos
M uchos de los señores de gran
stonas tras
'
d
1
ante la autoridad ~o~ún- E~d/~~~o propio"' según queja de Marcos e
. ban a sus sJ.rVientes
cast iga

Inmunidad

Villanueva.

"d
or
. contra reos protegi .os Psus
. .
día interverur
La justicia ordinana no s~º haciendas tenían su cárcel propia y
- es de minas o de ganados. Las .
En 1753, los herederos de d~n
senor
demás instrumentos de c~stigo.
despacho para no estar baJo
cepoe~~o de Medina, conde de Medma, gan:~: de los Labradores" _ro Otras

~..jurisdicción del alcalde ~7; t\!7o:marqueses del Castillo de A~

:~=~·~E:::~:~!:.;~:~~::::::J:~Ef:z~~6:

castigos y .
. dades. La hacienda de Lagun
someterse a la
las de las villas y ciu
1749 totalmente exenta de
. da de
Sánchez Navarro, estaba en .
61 El administrador de la ~acien1799 a
n del HuaJuco.
• · sulto en
autoridad del va ~
uceno de Sobrevilla, golpeo e 1D
de Salinas,
~:ti:~~~';1He;::e~. E1~ta se ~u;l~e1ioª~~::d:;: don Juan no
Santiago de Vi.11arreal, qwen
. . no pus
,, 62
podía ser llamado por jusncia a1guna .

Las hermandades o cofradías se multiplicaron: la de las Benditas
Animas, la del Rosario, la del Santísimo Sacramento y las de otras
devociones recibieron importates donaciones de ganado, directamente o por
legados testamentarios. Estos bienes los rentaban o vendían a particulares.
Los legados
testamentarios o de otra índole fueron cada vez más
frecuentes. 63
Fueron apareciendo también las fundaciones de capellanías para los
gastos de determinado culto, para sostener una carrera eclesiástica o con
cualquier otro fin piadoso. La administración de los sacramentos que
originaba ingresos considerables provocó muchas veces largos y enconados
litigios jurisdiccionales entre las comunidades religiosas y el clero secular.
Los curatos de Monterrey y de Saltillo sostuvieron un pleito sobre
jurisdicción espiritual que duró más de la primera mitad del siglo XVII y
que, en el fondo, no obedecía más que al interés por estos ingresos.

Posesiones de la Iglesia
Las órdenes religiosas empezaron a poseer por merced, por compra o
por donación, grandes extensiones de tierra. El convento de San Francisco,
de Monterrey, recibió considerables legados para la obra material o para
festividades, capellanías de misas, etc.
Los bethlemitas de México y de Guadalajara llegaron a ser dueños de
grandes agostaderos y de numerosos ganados cuyo producto aplicaban
directamente o los rentaban para el sostenimiento de sus hospitales. Frailes,
juaninos, carmelitas y de muchas otras órdenes entraban periódicamente a
recoger limosnas para sus comunidades.

.....
. ganadera tuvo
. .
de la trashumancia
l
En el fenómeno econo~coU de los principales motivos fue e
t la Iglesia. no
intervención constan e
bis ado de
cobro de los diezmos.
~os de la entrada de los ganados, el o partpicular
rimeros an
,
na puso
d l
Des e os p
. ·sdicción pertenecia esta __zo_ ' n el Archivo
Guadalajara, a cut
esta contribución eclesiastl;~entos de los
cuidado en el co ro
nservan los nom r .
l .glesia
Municipal de Monterrey ~e c;a recolectar lo pertenecien~e a a iara el
d os designados no solo p
h bo también especiales p
m;;~:sº:anados menores, sino. q~:sl~:~bres, los pollos y las gallinas.
pbovmoy
.
el caballar y para el maiz,

Bienes de la Iglesia

J:

Sin embargo, indudablemente fue la Compañía de Jesús la orden que
mayores bienes tuvo en el Nuevo Reino de León. Las haciendas de ovejas de
los jesuitas de Querétaro empezaron desde 1646 a pastar sus ganados en 30
sitios que compraron a Diego Femández de Castro. 64 En la década de 1660
tenían títulos de cuarenta sitios entre los ríos del Pilón y Pablillo, comprados
a Cristóbal de Perales. En 1689 eran dueños de otros 50 sitios en el río de la
Pesquería Grande, desde la Ciénega de Flores hasta Mamulique.

Creación del obispado
En 1717 el oidor Juan Picado Pacheco propuso al virreinato la
creación de dos obispados, uno en Sonora y otro en el Nuevo Reino de
455

454

�León. Fundamentó la propuesta de este último, argumentando que entraban
a pastar en él "como un millón de ovejas de las demás provincias de la
Nueva España, según el cómputo hecho por el licenciado Francisco de
Barbadillo". De éstas, según la regulación de agricultores y ganaderos, había
más de 300 mil partos anuales, 30 mil de los cuales correspondían al
diezmo. "De las lanas -añadió- aun al ínfimo precio que hoy valen", el
diezmo seria otro tanto. El costo del sostenimiento del prelado y demás
ministros estaba calculado en 24 mil pesos, por lo cual y con lo que habrían
de pagar los vecinos de otras especies, había lo suficiente para erigir la
diócesis. Sugirió además que durante los tres primeros años, esta suma fuese
recaudada por la Real Hacienda librándose al prelado lo necesario. Pasado
este tiempo tenía la seguridad de que ya el obispado tendría los ingresos de
las obvenciones y demás, lo que garantizaba que el real erario no fuese
65

"grabado en un solo peso" .

La diócesis no fue creada entonces, por la muerte del monarca. El
proyecto fue revivido en 1739, reinando Felipe V, pero se pospuso su
realización hasta que concluyeran los trabajos de colonización del Nuevo
Santander, por Escandón. Fue hasta el reinado de Carlos m cuando se erigió
el obispado, en 1777.
El establecimiento del gobierno eclesiástico, debido en su casi
totalidad a la ganadería, dio gran relieve al Nuevo Reino de León, no sólo en
el aspecto económico sino también en el cultural al ser abierto el Seminario
Conciliar de Monterrey en 1792, centro educativo por excelencia para todo
el noreste.

Decadencia

¿Qué fue de este auge extraordinario de la ganadería en el noreste de
la Nueva España.? ¿Porqué sobrevino la decadencia de este notable
fenómeno económico y social?
Señalaremos sólo algunas respuestas. La abundancia de pasto estaba
sujeta, desde luego, al buen tiempo. Cuando sobrevenían largas temporadas
de sequía los problemas para el pastoreo se acentuaban. Pero,
independientemente de los fenómenos naturales, hubo otros no menos
perjudiciales. Ya casi a fines del siglo XVID. en 1775, los pastores se
quejaban de la alarmante disminución de los pastos y subrayaban una de las
causas principales: "en donde pasta el ganado cabrio -dicen- no vuelve a
salir zacate"66, y pedían al gobierno que se ordenara sacar los ganados
menores de los potreros más o menos verdes para lo dilatado de los demás
456

agostaderos
.
' dejando l'b
1 res aquellos p
vecmos, porque "de lo contrari
ara mantener la caballada d l
"El ganado cabrí
o -aseguran- ninguna podr,
.
e os
.
"
o es tan dañino, añad'
a servrr al rey"
atierran . Ya en escritos del siglo XIX tan, que hasta los ojos de a .
han acabado con el pasto" ·
se lee con frecuencia·· "los arumales
. gua
. _Pero hubo otras razones Para
tamb1en contribuyeron las luchas .co
esta _d~cadencia, indudablement
Independencia hasta la Revolución d:~~t~~• ClVlles y extranjeras -desde

1:

La causa primordial d l
testimo · d 1
e descenso obed · ,
•
de'
ruos . e a época, a las asoladoras ~c _ec10, a Juzgar por múltiples
~aron sentir con mayor intensidad a , urs1ones de los apaches. Estas se
colonos de Texas en 1836 l
ra1z de las concesiones h ha
co 1 ,d
Ya acercarse definiti
ec s a los
ne w a 1a guerra entre ambos países.
vamente la frontera en 1848,
Los
robos de ganad0 eJecutados
.
,
p 1 • .
ra
enas
de
los
Estados
Unidos
a1
or os md1os que bajaban de las
d
P
fueron c_uantiosos. y no se 1· . os pueblos de la ribera sur del Brav
depredaciones, acabaron tamb· , llllltaron a caballada sino que
o,
bah , d
ien con el g d
, en sus
N nan : proyectarse hasta casi fmal'
o ~enor. Estas incursiones
uevo Leon sucedió en Bustamante, hacia
_iza188
o el
siglo XIX. La úlflllla en
5.

:ª

¿Qué nos queda?

. Sin aceptar que la im o
.
extmguido del todo, puesto que ~n :~ia ganadera del noreste se ha a
tan desdeñables y en la actualidad glo XJ?C las cifras estadísticas no s~n
:eguntar: ¿qué nos ha quedado de aqu:~ ~eJ_a ~e ser considerable, cabe
0 ·, l.que huella existe de al
e tan abundante?.
~~
Nos quedan, desde luego al
en ~sta exposición: los nombr;s ;nos_ :e los aspectos que hemos señalado
registr~ la antigua presencia de ogra cos que en la toponimia re .onal

:d7tria doméstica ca!":!~\é~ ~:";':;:

ya
L a reminiscen!a de
, . e ana. La del uso de al
x c16n, como la de las
domestico o del vestido co
I gunas prendas de cuero tambie'n d
I
.
, mo as cueras L d 1
.
,
e uso
as raices culturales del noreste, de extrao~d. a ~ _gobierno ~clesiástico y de
mana importancia, etc.

: ,1

Nos quedan tamb · •
~atices folklóricos de n::r:::~s huellas en hermosas costumbres con
Jmeteo, la chiva colgada, el sal{~e~:s !e ~aballos, como las carreras, el
anca, las corridas de toros
457

�celebradas aquí desde el siglo XVII. Nos quedan referencias constantes en
la literatura y en la música populares, particularmente en los corridos. Nos
quedan en el habla cotidiana en expresiones pintorescas como la de llamar
vaquetón al disimulado o desvergonzado; amachado (de macho, mulo) al
porfiado y terco: cerrero, al huraño o mal educado; borrego a una versión o
noticia no confirmada, etc. Nos quedan también las huellas en modo
singular de la alimentación: como comer machacado, o la costumbre de asar
el die:mi/lo (que algo pudiera tener que ver con el diezmo pagado a la
iglesia) o, en fin, con la tradicionalísima costumbre de comer el cabrito.
Finalmente, y ya también en extinción, nos queda la huella
monwnental de los cascos de las casas grandes de las antiguas haciendas
ganaderas, algunas con posibilidad de rescate y restauración, las más en
estado de ruina pero hablándonos de una pasada grandez.a. En muchas de
ellas se ven todavía los cuartos altos y bajos, las galeras de piedra, los techos
de morillos: los enormes paredones que las circundan a manera de muralla;
los contrafuertes, las claraboyas o troneras para combatir: los pretiles
almenados con marcada reminiscencia de los antiguos castillos feudales: las
capillas, huérfanas ya de todo el explendor de altares churriguerescos o de
pinturas de buenos autores: los subterráneos y pasadizos secretos; las
inmensas dependencias de administradores y mayordomos; los restos de las
cárceles y hasta los vestigios de algún panteón particular. Todo esto nos
queda de un pasado que se antoja ilusorio e inimaginable, pero algo más
existe aún: la presencia del hombre de campo, del hombre de a caballo, del
hombre rudo hecho para las grandes jornadas y que ha tenido en el decurso
de los años un papel tan decisivo en las grandes luchas nacionales de nuestra
historia.

Notas bibliográficas
Amplia infonnación sobre el tema en, Fran~ois Chevalier. La jcirmación de los graneles

1

latifundios en México. México. 1956.
Parte de la capi111lació11 en. Santiago Roel. N11e\·o León Ap11ntes históricos. Monterrey.

1

. . vol. 3, exp. 11, f. 32
' Ms. Encomienda' AMM'CIVIi,
6

7

Ms. Merced de tierras. Archivo Municipal de Monterrey (se citará AMM) vol. 17. exp. 13.
f. 42. 2 de febrero de 1636. También en Causa contra Vicente Guerra. Civil. vol. 3. exp. 35.
Alonso de León, et al.. Historia de Nuevo León... , Monterrey, 1985, p. 71. En una merced
de tierras otorgada a Tomás Pérez. su nieto. alega éste como servicios de su abuelo haber
hecho donativo a Su Majestad de trescientos caballos... AMM. Civil, vol. 26, exp. 4, fol. 34,

4

no. 22, 22 de febrero de 1699.

.

49.

Ms. Declaración de Gabne
. 1Maldonado AMM . .
•
, C1v1I, vol. 7, e

1 Declaración,

ibid., f. _
1

..
,oMs. Merced de tierras, 1654, AMM, CIVIi,
vol. 30, exp. 4, f. 36.

Ms. Despacho, AMM, c·ivil,
. vol. 61 exp 3 f 6
'
• , • vto.
11

Alonso de León, op. cit, p. 90.

12 La
.
capitulación puede verse en T. .
.
Cadereyta, Monterrey 1863
esllmomo de las constancias
.
nuevas», ibidem.
•
. Las obligaciones del poblador enrelallvas
la fundación de
Ja &lt;&lt;LeYa d
e poblaciones
13

Ms. Auto. 4 de mayo de 1638' AMM' CIVIi,
.. vol. 6 exp 6

14

'

•

•

Civil, vol. 7, exp. 9, 1653 _
u
Ms. Comisión a Bernardo G ,
vol. 6, exp. 27' f. 3.
arc1a de SepúJveda para rectifi1cac1"ón de medidas, AMM, Civil,
16

17
11

'º

Testimon · de Ias.. .' ver nota 12.
Ms. Carta ' M'e,aco,
·
l Ode agosto de 1640 AMM
,

,

. .
Civil, vol. 20, exp. 2, f. 18

Ms. Autos del gobernador Az.c,
.
5, f. l. Mercedes de otros gobem:-:!: :º~.:;pe::ts de ~e:cedes. AMM, Civil, vol 11
19
es en ,bid vol 14
2
. 'exp.
Ms. Declaración AMM C
'
. • exp. 6.
'
, ausas Cri nunaJes,
·
20 M
vol. 5, exp. 66, f. 18.

s. Auto, AMM, c·1v1,
.1 vol. 6, exp. 27, f. 3.
21 Ped·
. ,mento del procurador 3 d
.
LegaJo l, fol. 147.
'
e septiembre de 1639' Arch.ivo Mumc1paJ
..
de Cadereyta,
22

p

agare,' AMM' c·iv1.1'exp. 18, no. 19, fol. 29.

21

AMM, c·1v1I,
· vol. 30, exp. 4, ( 19.

24

Uno de los más antiguos rod
.
AMM, Civil. vol. 16 e
eos mencionados "el de san .
prohibiéndolas un /
12, f. 11 vto. Por cuanto a las
Miguel en el río Pesquería"
coger cabaJlad~ ni g::: o: del gobernador Pedro de la a::e~as Y corridas, hay auto¡
azotes a los de color qu:b;:~:;nº··· pe~a de doscientos pesos a~ e;u~n~ pasen a co~er ni
y pérdida de sus bienes d
p o y de... doscientos
y esterrado de su jurisdicción".

xi:·

459

458

8

xp. • f. 2 vto.

9

1938. t. l.
3

•

Op. Cit., p.

�46AMM

AMM, Civil, vol. 64, exp. 2, f. 54, 17 de enero de 1729. También del gobernador, conde de
Penalva en ibíd., vol. 58, exp. 7 (1731).

c·.
IVII, vol

· 9' exp. 2• f· 11, Monterrey' 20 de octubre de 1661.

Ms. contra Diego Sáenz• AMM, Civil,
. . vol. 13, exp. , f. _
9 9

Ms. Información sobre extorsiones a los ganaderos, AMM, Civil, vol. 7. exp. 8, 12 fojas.

25

,

47

41
49

26 Ms. Merced a Juan Alvarez de Godoy, 16 de abril de 1635, AMM. Civil, vol. 6, exp. 42.

Ms. Auto del gobernador ~.,.rrnga
A--~-- AMM c· ·1
'
' ivi,vol.11 ' exp• l , f• 10 vto
Ms. Visita • AMM• c·IV!·¡ exp l f 78
·
'

27

Ms. Auto de visita. AMM, Civil, vol. 41, exp. 13 (1681).

21

AMM, Causas, vol. 10, exp. 134.

29

Visita del gobernador, AMM, Civil, vol. 29, exp. 7, f. 26.

30

Ms. Autos, Archivo General de la Nación, México, tomo 38, f. 173 vto.

·

• •

SS.

soM v:-·
, Menno,
.
vto. s. isua del gobernador Juan perez
1694• AMM• c·ivi•¡• vol. 21, exp. 12, f. 12
~I

[b 1ºd,

nota 49.

52

Ms. inventarios de la haci
.
exp. 9 ( 1702).
enda de oveJas del marqués de Buenav1sta.
.
AMM, Civil, vol. 25,

Ms. Disposición y orden de la Compañía Volante para seguridad de las haciendas de

31

53

ovejas. AMM, Civil, vol. 47, exp. 7, f. 15 ss.

~

Ms. Títulos de tierras de.... AMM. C1v1L
.. vol. 73, exp. 1, 87 fs
.

32

Ibid.

Ms. relativo a la hacienda d M
.
(1741). En algunos documento: ap:!1~~:;it~;:1::u~.8. exp. 5, (1740) y vol. 70, exp. 9

33

Ms. Merced de tierras, AMM, Civil, vol. 32, exp. l, f. 163.

SS

34

AMM. Civil, vol. 70, exp. 13, f. 26.

35

Ms. sobre conducción de lana a Querétaro, AMM, Civil, vol. 65, exp. 6.

36

Ms. sobre romanaje de las haciendas del sargento Pedro Guajardo, l 720, AMM, Civil,

. ~s. promovido por los vecinos de Labradores, sobre extorsiones del
, AMM,
marques,
Civil, vol. 77, exp. 18 ( 1748).

so AMM, Civil, vol. 80, exp. 4.
57

SI

vol. 47, exp. 5, f. 23 vto.

59

Ms. relativo al obraje de Alonso de Treviño, AMM, Civil, vol. 17, exp. 13, f. 40 (año
1634). Sobre el obraje de Juan de Zúñiga, Civil, vol. 5, exp. 11, 2 fs. (1642).
60

Ms. pagaré, AMM. Civil, vol. 4, exp. 18, f. 29, no. 19, Cerralvo, 11 de enero de 1640.
31
61
pagaré, AMM, Civil, vol. 23, exp. 13.
62

Para este tipo de documentos consúltense, Israel Cavazos Garza, Catálogo y síntesis de los
40
Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, seis volúmenes.
41

Ms. promovido contra Pedro Zamarripa, AMM. Civil, vol. 11, exp. l, f. 2.
Ibid.• f. l.

Ms. promovido contra Juan Sáenz de Mendiola, AMM, Civil, vol. 28, exp. 12.

0

44

45

.

Ms. Carta poder' AMM. p rotocolos vol 15 f 223
• · • ·
vto.. no.

Jo 1.

AMM. Civil. vol. 108, exp. 4.

Ms. Causa contra Sobrevilla, AMrn• Causas Cnmmales
. .
vol 33

63y,

,

•

·

,exp.581.

case, Catalogo y síntesis de los Protocolos del AMM, 6 voIumenes.
'
64

65

42

Ms. escritura de venta• AMM• Protocolos vol 21 f 49
•
•
• •
• 24 de noviembre dde 1729
AMM. Civil, vol. 41, exp. 14.

37

39 Ms.

•

AMM, Civil, vol. 107, exp. 4.

Ms. tierras de la Compañía de Jesús

. .

' AMM. C1v1I, vol. 53, exp. 12 (1646).

Proposición
para eI establecimiento de los obi
Sonora
h
1979 ~o ;c;os ¡por el oidor Francisco Picado p::::os del Nuevo Remo de León y de
• · • up emento IX.
co, en «Actas», Monterrey, UANL,

66Qu.
eJa de Joaquín Salinas• AMM, Civil,
. . vol. 108, exp. ,r.
15 6 0775).

Ibid , f. 34.

Ms. Comisión a Alonso de León, AMM, Civil, vol. 8, exp. 28, f. 4, no. 4, 7 de mayo de

1646.

461
460

�ESTADOS UNIDOS EN LA HISTORIOGRAFÍA CATÓLICA MEXICANA:
LA INTERPRETACIÓN DEL SIGW XIX

Dr. Manuel Ceballos Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte
Yo no soy de los que piensan que nos devuelvan
lo que nos robaron. Yo solamente pido, y pido a
los Estados Unidos, y eso sí en la forma más
enérgica, de la manera más noble y frente a
frente a cualquiera que sea, monseñores, lo que
sea, lo que fuere( ...)de masones y todo, una
cosa: que nos devuelvan la libertad. Eso sí, y eso
nos la han quitado ellos.
Miguel Palomar y Viz.carra a James Wilkie
(1964) 1

La particular visión que W1 grupo de historiadores católicos mexicanos
han dejado sobre el papel desarrollado por los Estados Unidos en la historia de
México se encuentra profundamente cargada de elementos negativos, de
adjetivos denigrantes y de tesis de combate. Este articulo pretende dar cuenta
somera de la visión de estos católicos.

El catolicismo intransigente: matriz explicativa

La explicación de esta apreciación de los católicos va en relación con la
particular \isión del mW1do que éstos desarrollaron a través de lo que se ha
denominado el catolicismo intransigente. Profundamente antiliberal y
antimodemo el catolicismo intransigente se constituye en la matriz explicativa
de la visión histórica de los católicos2• Si a la mentalidad intransigente de los
católicos mexicanos añadimos la conflictividad propia de los acontecimientos
históricos desarrollados por los Estados Unidos en la historia de México, fácil
es deducir la prevención hacia este país. la fuerz.a de sus ataques, e incluso lo
visceral de algunos de sus análisis.
Como en el plano de las ideas los Estados Unidos aparecen como el
modelo de país liberal y moderno, por el hecho mismo fue condenado por los
católicos intransigentes. Si a ello añadimos algunos eventos particularmente
conflictivos, se entenderán las razones de su encono: Poinsett y su
antiiturbidismo; la instauración de la masonería yorkina; la Guerra de Texas;
la Invasión americana y la pérdida del territorio; la supuesta simpatía por los
liberales mexicanos; las inversiones norteamericanas y la instalación de
bancos extranjeros; la introducción del protestantismo; la ocupación de
463

�. .ento al presidente Carranza,. la intervención
14
·
el
reconoclDll
19
Veracruz en
'
.
C · u· da etcétera.
en la ns a '
.d
grupo de católicos
.
haya hab1 o un
.
od sto no quiere decrr que no
los católicos liberales que
T oe
intransigentes. Estos fueron
orfiriato tuvieron mayor
opuestos a los amente a aquéllos y que e~ el p Oaxaca, el prototipo de
floreciero~ p ~ sea Eulogio Gillow, arzob1s~ot:adores de su liberalismo
beliger~c1a. 1 d factura mexicana. Uno de los 1Darta al presidente Díaz le
clérigo libera e
l Estados Unidos. En c
fue su simpatía por os
aseguraba:
h. ·eran abstracción de
. f artas1 ICI
« deseaba que dichos escritrd:mo ya que los tiempos ~
l~· pasado, dándolo por º.v, es e~o una nueva época en.~
b1·ado y comien=a, segun p , ista hasta la intervenc1on
cam
. .
Desde la conqu
,.
n las
orden político relzg_ioso.
México acción pol1tzca, e
francesa la Iglesia tuvo en l tiene por fuerza de las leyes
presentes circunst~~i~ /:st; el trabajar por _es~able~e: ::
vigentes, y en m1 an1m ue la acción eclesiastzca ~1g . na
régimen autorizado para q l &amp;tados Unidos, es decir, a1:
México el curso que ll~~a en ~:rciendo sus esfuerzos en el or en
leto de la polzttca Y eJ 3
por c~mp ente le corresponde» .
que d,rectam
. 'd a la Exposición
.ll
haya as1st1
G
ue monseñor i ow
Porfirio Díaz, quien
Nada raro fue q ,
1884 como suplente de
l González4.
. sal d Nueva Orleans en .
l presidente Manue
. al
Uruver
e b d delegado mexicano por e
.cana Ignacio Mansc '
había sido nom ra o 1899 en otra ciudad norteame~ famosas frases que
Años más tarde, en
'
.ores pronunció aque as
ministro de Relaciones E~lien s si especialmente a ellos:
..
. sólo a los cato co '
hirieron, s1 no
.
nd cia La primera
u mdepe en .
,
México ha luchado dos vece~ por s do ninguna nación qu~1a
fue a principios de este szg:::
menos de cuarent~ ~os,
ni-podía ayudarnos. lLahase;i:;:m;a la intervenci~n napoleo:~~Jo
.mos que uc
. habriamos sucu
cuando tuVI
tra heroica resistencia
la poderosa
a pesar de nues
si no hubiera sid~ por
tamente el
vencidos por fuerzad s Unidos, que resolvieron
ue nos
influencia de los Esta o( ) No es solamente la vecm
mado
asunto a nuestro favor ... tras instituciones; hemos or el
.
h mos adoptado vues
·ante a la vuestra, y
lzga; e
a de ser política, semeJ . 'd, tico al vuestro,
estra maner
al'dad es casi 1 en

°

:e-

.

=

P:º~

fi

á~~~ 8;;';;:~:;::.

:;mbolo de 1:ufi~::Sana;::e ~úpiter, el
ambos son aguilas
. . remonten Juntas su
que ambas
464

surcando las alturas en líneas paralelas: la americana guiando y
la mexicana siguiéndola, siempre animada por el ejemplo de su
hermana mayor&gt;/.
Entre los liberales radicales estas palabras de Mariscal y el episodio que
representó causaron gran extrañez.a, porque les pareció desmedido, servil y
"notoriamente trágico". Pero entre los conservadores y tradicionalistas
católicos. como aseguró el padre Cuevas, no fue sino "una confesión de parte",
y además "satisfactoriamente cómica". Confesión que degradaba a México
porque se pretendía asimilar su símbolo más representativo a "un águila
achicada, en un vuelo forzado y humillante en pos de otra águila, que no es ni
6
su hermana ni su madre" • De este modo las palabras del diplomático
mexicano eran la confirmación de la antigua tesis de combate de los católicos
de que el país había sucwnbido en su último esfuerzo contra las fuerzas de la
seculariz.ación que destnúan a la Iglesia porque los Estados Unidos habían
apoyado a los liberales. Pero si ésta era la conclusión a la que habían llegado,
las premisas que la acompañaban ahora confirmadas por un liberal, no eran
menos reveladoras del papel infame que, según ellos, los Estados Unidos
habían desarrollado y seguirian desarrollando en la historia de México.
El hilo conductor: la conspiración

Del mismo modo que para algunas historias anticlericales la Iglesia
católica y las "fuerzas reaccionarias" son la causa y motivo de los conflictos
mexicanos y del atraso del país, para las historias clericales son una extraña
mezcla de masonería. protestantismo. hispanofobia y anticatolicismo
decididos desde los Estados Unidos. O si se quiere ser más preciso, desde
Nueva Orleáns o Filadelfia, en un momento en que la presencia
norteamericana ya había hecho sus estragos en México desde el arribo de Joel
R. Poinsett.
Tanto la temprana presencia de Poinsett como los \'iajes de los liberales
mexicanos a Nueva Orleáns } a Filadelfia parecen ser los dos núcleos
generadores principales que explican en algunas historias católicas la historia
de México, ya que en ambas poblaciones existían las logias masónicas que
aquellos frecuentaban. En un par de páginas casi elegidas al azar, el padre
Mariano Cuevas en la Historia de la nación mexicana da cuenta del primer
núcleo de esta interpretación:

«En 1822 llegó a la República Joel R. Poinsett en calidad de
enviado sin credenciales de los Estados Unidos. Era
sencillamente un espía. Era hombre de grandes talentos
465

�. ueczr,
,, . u,,,e una astucia diabólica,
r me1or
.
d
natura1es o po
:,
. . por todas las naciones e
us largos via1es
aumentada por s
A , . En Chile con conducta poco
or algunas de merzca.
,
. .
La
Europa Y P
d .
la persecucion re/zg,osa.
digna, manifestó su ten
¡::;endiente de los protestantes
llevaba en la sangre.
p . tt la osadía de proponer al
. ado ( ) Tuvo oznse
franceses emzgr s ··· M' . aceptase las instituciones de
emperador Jturbide el que e(x~c; a desarrollar [sus planes] y
los Estados Unidos del Norte ... ar
tar ( ) con una
. ¡- .
era menester con
···
ara
su
idea
antzrre
zg,osa
.
.
,
,·n.nuyese
en los destinos
P
oruanraczon
que
•p
verdadera y poderosa, .º
asonería escocesa de origen
de la política de Mexzc_o . . , ,,::S que para comenzar y así la
semiespañol (..) no le sz':zo ,
ejables por los Estados
utilizó. El necesitaba lo~as
las yorkinas; rito que él
Unidos y de allí su empento e? denes de poderes de los Estados
podía dominar Y poner ª as or
Unidos»7.

;;:'ª

La

mfan=

do núcleo, el mismo padre Cueva~ e~ , la
y con respecto al segun .
'tul a la supuesta conspirac1on.
.
M · ·co dedica un cap1 o
,
Historia de la Iglesia en exz
Orl áns" y en él trata de probar como
Lo intitula "El pacto secreto de Nu~va 1 ed 'embración de México para
. d promov1an a esm
, .
al b
hombres desnaturaliza os
. . , . anglicismo, ésta últuna p a ra,
aumentar el territorio de otra_ denomznaczoMn, , y en la realidad equivalía a
"dad de [Miguel] Santa
.
s ana
que en la mentah
• · norteamencano •
"protestantismo masoruco
,
11

.
en las historias católicas, Valentín
Uno de los grandes conspira~ores ~s,_ , 1 Junta Anfictiónica de Nueva
, u s él qU1en as1st10
a a
.
Gómez Farias. Segun e as, e
• trumento de las logias yorkinas11 Y
. b d 1835 "como tns
Orleáns en septtem re e , .
fra
la independencia de Texas.
como ,,,-icepresidente de Mexico a guar
, a Farias se le concedía
ta virtual de su pais,
, . el
A cambio de esta ve~ . .
ex ulsión de obispos y canorugos,
desarrollo de sus ideas ~~ehgiosas,. o ~e sus bienes, libertad de cultos
supresión de órdenes religiosas, despoJ
bemos si esto último era un ideal
.
as· aunque no sa
b
introduciendo hasta smagog , - ,
d tierras rústicas y fincas ur anas.
· También hab1a reparto e
·
·oh qué
personal de Fanas.
. . de las bases era que senamos -,
Otro premio que le daban en la ult1~a l Estados Unidos del Norte (.. ) Esta
dicha!- reputados como hennan~sd e osd.ante los lazos masónicos, con la
,
tá mu, uru a, me 1
.
- 9
traición de Fanas es
•
, a verificarse aquel rrusmo ano ·
independencia de Texas. que empezo

Los muchos y abigarrados textos
Luego de dejar en claro que en la historiografia católica son estos dos
núcleos explicativos en los que parece encontrarse, en gran parte, la
interpretación de la historia de México del siglo XIX, todo lo demás no son
sino lugares comunes y tortas y pan pintado: Comonfort debió traer de Nueva
York algo más que armas y municiones, "trajo instrucciones secretas"; la
Refonna mexicana cargó desde su cuna con la tutoría de los Estados Unidos;
el federalismo mexicano fue impuesto por Poinsett para así manejar más
fácilmente cada uno de los estados; los liberales mexicanos eran los
representantes de un bando masónico norteamericano; Estados Unidos
respecto al México independíente siempre ha tenido el plan de destruir a la
Iglesia; la "causa católica" en la Guerra de Tres Años se vio derrotada por la
intervención de los Estados Unidos a favor de los liberales; la "criminal
misión" de José María Mata en la negociación del Tratado MacLane-Ocampo
fue ofrecer territorio nacional a cambio del reconocimiento; de entonces fue
"la cadena forrada de terciopelo con que quedaba nuestra patria, como en
efecto quedó hasta la fecha, esclavizada"; las Leyes de Reforma "son leyes de
la vieja reforma protestante para la destrucción de la Iglesia"; Juárez repasó
"verosímilmente" en Nueva Orleáns el programa anticlerical que Gómez
Farías había acordado en 1835; Ocampo era un subordínado a los Estados
Unidos; en el episodio de Antón Lizardo los buques norteamericanos fueron
los que díeron el triunfo a Juárez; ahí "los humildes oficiales americanos sin
orden de su gobierno, dócilmente se doblegaron ante el zapoteca"; después de
Antón Lizardo "Juárez y su mala conducta fueron condenados por las naciones
europeas que protestaron, por sus propios amos los Estados Unidos"; durante
la instauración del Segundo Imperio "la tutoría y protección de los Estados
Unidos sobre don Benito fue cada vez más acentuada"; fue entonces cuando el
general James Carleton de Nuevo México estaba "más cercano a Juárez para
trasmitirle órdenes de Washington"; al derrotar el Imperio de Maximiliano,
Juárez levantaba "el imperio yanqui sobre su patria"; desde entonces "la
intervención yanqui que venía, era peor que la que se iba"; es por eso que "el
pueblo ciertamente no quería a Juárez ilegítimo en su elección y en su
continuación, por sus traiciones a la patria y por su impúdíca entrega a los
Estados Unidos"; los "yanquis siempre han estado al frente de los liberales
mexicanos"; Juárez firmó en barbecho cuanto los americanos habían querido;
por la Reforma y el protestantismo se les entregó el alma de la nación, y por
los ferrocarriles se les concedíó el sistema nervioso; poco antes de llegar a ~r
presidente Porfirio Díaz, cuando iba huyendo, fue "naturalmente" también a
10
Nueva Orleáns ; en suma, concluye irónicamente el padre Cuevas en uno de
sus muchos textos:

467
466

�«En los momentos precisos y decisivos de nuestra política, o en
los que tales parecen a los Estados Unidos, éstos, si pueden
ocultamente, y si no, aunque sea abiertamente y en forma
autoritaria, intervienen e inclinan la balanza hacia el platillo de
sus atentos y seguros servidores que besan sus manos, los
liberales mexicanos»//.
Si bien no en toda la historiografía católica está expresada de ese modo
la aversión hacia los Estados Unidos, sí está presente en muchas de las
historias católicas. Entre otras destacan las obras del sacerdote Jesús García
Gutiérrez, quien en algunos de sus primeros textos escribió con el pseudónimo
de Félix Navarrete. García Gutiérrez escribió La lucha entre el poder civil y el
clero a la lu:: de la historia (1935), Acción anticatólica en México (1939), De
Cabarrús a Carran:a, la legislación anticatólica en México (1957), La
masonería en la historia y en las leyes de México (1957). Un libro muy
exitoso en los ambientes católicos fue Poinsett, historia de una gran intriga
(1951), de José Fuentes Mares. En la advertencia a la cuarta edición (1964)
Fuentes Mares afirmaba que la buena fort\llla con que había corrido su texto
no sólo se debía a que se trataba de "un personaje atractivo, sino, además,
clave de buena parte de nuestra historia &gt; coautor del México actual, a la
altura de Juárez" 1:?. El padre José Bravo Ugarte -jesuita, al igual que el padre
Cuevas- en su Historia de México de varios tomos trató a los Estados Unidos
con mayor racionalidad. pero no sin dejar de situarse en la corriente del
catolicismo intransigente. Muy socorrida también por los católicos fue la obra
de Alberto Maria Carreño La diplomacia extraordinaria entre México y los
Estados Unidos 1789-1947 (1951 ). No menor fue el éxito de la Breve Historia
de México de José Vasconcelos que vino a confirmar muchas de las tesis de
combate de los católicos. Cabe hacer mención de dos prolíficas colecciones
que alimentaron estas mismas tesis. ambas publicadas por la Editorial Jus: una
fue Figuras y Episodios de la Historia de México y fue continuada por México
Heroico. En ellas aparecieron algunas de las obras de los autores antes
mencionados y, además, de Alejandro Villaseñor Villaseñor, Miguel Palomar
y Vizcarra. Alfonso Junco, Carlos Alvear Acevedo. Recientemente ha
aparecido la colección Episodios Nacionales Mexicanos de la Editorial
Tradición, que ha continuado publicando algunas de estas obras.

catolicismo
intransigente. p or otra parte st hi
b
donde tanto el el~~ :
storiadores escribieron sus
msprra an muchos de sus anál • . E
c smo como el anticlerical·
oficial de la Iglesia frente is1s. n realidad, pretendían elaborar la hi It~o
hi ·
a esa otra hi t ·
s ona
stonadores del Estado revol .
.
s ona oficial que elaborab
1
una
.,
uc1onano En amb hi
an os
. concepc1on moralista, orgánica
. .
as storias estaba presente
nacional en base a buenas o malas ~:aru_quea que hacía variar la historia
Como lo he~os anotado, para la histon"oenc1as del pr~p_io país o del exterior.
Estados . Umdos
, .
católica fueron 1os
,
' si no
· el umco,
s1, el grafia
p · •apologetica
al
corromp10 con sus ideas, hombres políti ~c1p y más nefasto país que
era el alma de México··
'
cas, influencias e instituciones 1o que

~ ra_s ebn un ambiente

«Independientemente de que el hombre
y el de Guelatao [.Juár ~J
d
de Charleston [Poinsett'}
·
e. pro 1.ecan dis
.
impone el reconocimiento d
gusto o entusiasmo, se
versión de México esta' . e sulpermanente actualidad Que su
. ,;,
viva en a entrañ d
in_¡orma todavía: que el México
a e este país, y que lo
otras palabras, no como el M/ . moderno es obra de ellos en
que existió por un momento ex1~0 de ltur~~de o el de Madero,
actuales»IJ_
Y esaparec10 sin consecuencias
, . Ciertamente, todo este arsenal d

catolica
e combate. que fue la hist onografia
.
hi
. antiliberal , antim·oderna y antin
stona de México. De que no ha desa
o~eamencana pertenece hoy a la
y, sonoros debates públicos que han par,ec1do del todo lo prueban los largos
decada
· • . de la
. de 1os anos
noventa fre vue to a la palestra a pnnc1p1os
constitucionales de 1917
1 . b ~te a la reforma de los arti' ul
1y •
Y a esta lecunie t d
.
c os
e aticano. Sin embargo al m
n o e relaciones diplomáticas
1
•
•
enos en los amb·
con
~ a ~goma de la apologética que no t d t:ntes académicos asistimos ya
fustonador. siguiendo el consej~ de Tho o ~via a su muerte. En ellos el
e ~~e hombres inteligentes fueron
mas uhn, debe dar cuenta de cómo
;scnbtr tales cosas sobre un país de lasc?aces. de concebir una historia así y
stados Unidos.
unens10nes y de la complejidad de los

Notas bibliográficas
1
Miguel p aIornar y Vi-carra
.
·1
México iisro en el sigl; X\' 1n
' c~to ,co ":'~ltante. James W. Wilkie y Edna M

Conclusión
En mayor o menor medida todos los historiadores católicos de la
primera mitad del siglo XX fueron recibiendo la influencia del padre Cuevas.
quien al elaborar una gran síntesis sistemática de la historia de la Iglesia en
México se constituyó en portavoz de una interpretación nacida al calor del

468

422 ·

,
.
, sntuto MeXJco de lnvest"1gac1ones
.
W1lkie,
Económicas• onzon
MeXJCO,
, . de1969,
p.

469

�2

. .
ial et Démocratie Chrétienne, Paris, cerf, 1986, pp.
Jean-Marie Mayeur, Catholzc1sme soc

Manuel Esparza, Gillow
. .
·o Díaz, Oaxaca, 26 de diciembre de 1892, en 202. Véanse también en
3 Eulog10 G11low_
a Porr;;revolución en Oaxaca, Oaxaca, s.e., 198~~ a la conciliación de los
durante el porfinato y
históricos de 1889 sus ideas que se re
. ráctica" Cuestiones
1 introducción a los Apuntes
Mé . de "verdadera tolerancia p
. cil" .ó
a
., disfrutar en
xico
.
igentes La con 1aci n
"ánimos intransigentes ' y
b huecas para los católicos mtrans
.
impropia
éstas que, aún en e~e m~::;~:a ;:,r ser para ellos wia idea d;
de Jesús,
por parecerles wia ~aG Gillow Apuntes históricos, Imprenta e
para México. Eulogio .
,
México, 1889, p. 12.

17-45.

~=:t::

4

, • se
,
1 h. torio, Mexico,
. ., 1967 ' p. 280.
Femando Itum"barria, Porfirio D1az ante a is

.
, Porfirio Díaz ante la historia, p. 268.
s En Femando Itumbama,
, .
1068-1069.
, mexicana,
.
porrúa, Mexico, 1986, P·
.
Historia
de
la
nacion
6 Manano Cuevas,
·, ... , pp . 546-547.
.
Historia de la nac1on
Manano Cuevas,
.,
602-604
.
Historia de la nac1on ... 'pp.
. ,
ás en Mariano Cuevas,
29 972 974 y pass1m.
a Los textos anteriores y otros m7 839-842, 853-856, 866-867, 927-9 '
'
677-680, 751, 817-819, 831-83 '
. .
C rvantes México, 1942,
u, •
5' Ed1c1ones e
'
.
C
s
Historia
de
la
Iglesia
en
mex1co,
v.
9 Manano ueva ,
p. 212.

7

10

.
Cuevas, Historia de la nación. .. , p. 603.
Manano

· · ... , p . 1002.
.
Historia de la nac1on
Manano Cuevas,
xico 1964, p.v.
.
. historia de una gran intriga, Jus, Mé
'
12 José Fuentes Mares, Pomsett.

11

n Jose, Fuentes Mares, Poinsett: historia... , p. V.

470

EL DECESO DE FELIPE Il
SUS REPERCUSIONES EN NUEVA ESPAÑA
Lic. Ernesto de la Torre Villar
Universidad Nacional Autónoma de México
Vivía en Nueva España a fines del siglo XVI situación favorable: de
asentamiento institucional, de cohesión territorial y social, de progreso y de
paz. Había cesado la guerra chichimeca gracias a la labor de los virreyes
Henriquez y Velazco II y el domino colonial se extendía por Nuevo México
y las Californias; la población indígena se concentraba en virtud de las
disposiciones de congregar a la población que obedecían a razones políticas,
económicas y religiosas, la unidad de la fe motivada por razones políticas se
lograba con la fundación del Tribunal del Santo Oficio. Estas tres vertientes,
producto del deseo del monarca de fortalecer su imperio, unificarlo
políticamente apoyándose en la unidad religiosa, y de preservarlo de las
injurias de los infieles y de los grupos separados, eran resultado de la política
de aseguramiento de sus posesiones, férreamente impuestas por Felipe 11. Se
vivía bajo las consecuencias de su política fielmente cumplida por los
soberbios administradores que la Nueva España tuvo en el siglo XVI.
El país, regido por un fiel servidor del monarca, quien le auxilió en las
campañas de Portugal y en la defensa de la Coruña asediada por Francis
Drake, concluía prudentemente el proceso congregacional que cambiaría la
distribución demográfica de América, principalmente en aquellas regiones
en que se cumplió fielmente, como fueron Nueva España, Guatemala y
también Perú. Concentrada la población indígena para lograr mejor su
control y vigilancia, pudo el Virrey don Gaspar de Zúñiga ) Acevedo
(1595-1603) apoyar la expansión al septentrión, avanzando tanto por las
Californias como por Nuevo México y el Nuevo Reino de León. En las
Californias surgiría nuevo puerto importante. Monterrey, nombrado así por
el navegante descubridor. Sebastián Vizcaíno; y en el Nuevo Reino de León,
debido a los esfuerzos de Diego de Montemayor, se fundaría una población
también llamada Monterrey en honor del Virrey. Bajo estas bases y sin
mayores plagas y problemas que afectarían a la población, el virreinato se
asentaba, fortalecía y prosperaba.
El gobierno eclesiástico no presentaba la misma situación. El enérgico
arzobispo Pedro Moya de Contreras, quien también gobernaría como Virrey
en 1584-1585 y había promovido la celebración de Tercer Concilio
Mexicano que puso las bases de la vida eclesial novohlspana, había sido
llamado por el monarca para presidir el Consejo de las Indias, como sería
más tarde otro hombre experimentado en el gobierno de ellas, don Luis de
Velasco segundo. La vasta, rica y abundosa arquidiócesis de México se
471

�· · que se
l bildo-catedral, situac1on
sede vacante, regida por e . ca
.cana don García de Santa
b
encontra a en
ocuparía la DUtra mexi
, hasta 1601 en que
prolongo
1601-1606).
Maria y Mendoza (
.
. staba fuertemente
.
al la iglesia e
.
. .
· stía cabeza ep1scop •
dí
ás que el cabildo. e1
Si bien no eX1:
blo de Dios la aten a, m
frailes dominicos.
tada y la vigilancia del pu~ .
asen
. · .. presidido por
. . d. 1
T ºbunal de la Inquis1c1on
n
E -a de la not1c1a e
rt el arribo a la ~ueva sp~ el 13 de septiembre
D~ esta sue e oso señor don FehJX: II, ocum . ó a la administración
fallecillllento de\ p~dermonasterio del Esconal, co~o~l Virrey recibió con
de l 598 en su pa ac•?:stica y a la sociedad col_orua . uestras de dolor que
virreinal: .ª la ec~e::stas y fingidas, más_q~e c1erta:~1:ó el luto necesario y
satisfacc1on las s p . dades civiles y religiosas y d das Dada la ausencia de
le expresaron l_as aut~~ , same que le fueron ot~rga . arrogó celebrar los
las manifestaciones
peorden de Santo Dommgo se gni·fica iglesia con
.
la poderosa d b'an hacerse y sen-aló a la ma
arz.ob1spo,
fun rales que e 1
solemnes
e
ue en ella se efectuaran.
que ya contaba para q
. did funerales hechos a
ceremonias con los es~len os administración de
Contrastaban e:o monarca Carlos V • baJO 1~ .rec:virrey dispuso que
su antecesor, el poder! 1 año de 1559. En es_ta ocas1on. el convento de San
don Luis de Vela~ob~ en el enonne pano que te;ia de había establecido
las exequi~ se ce le 1l'.amosa capilla de San José: en 1ºvnirrey encomendó se
·
Junto a a •su famosa escuela. Ese ano ' e
· ¡ al
Francisco,
Túmulo Jmperza
1
fray Pedro de º;°~erales ) de que se levant:aB:maldino de Albornoz.
encargase de_ 1~
alcalde de las atar~s doCl udio de Arciniega. Este
regidor de Mex1co ) . . del túmulo al arqU1tecto a dechado de cultura
.
nfi · la erecc1on
fue un
. .
quien co 10 .
aflaco en tres mese~ y
sías e inscnpc1ones
levantó el regio cat b
de arte compettan con las poe
renacentista, pues las o ras
latinas que se fonnularon.

.
lendorosamente
l bra dio cuenta esp
.
lendor de esta real y ~er~ o
ta e historiador Fran~1sco
Del ~sp
drático universitario, poe
r encargo del Virrey
el humanista, ~te en la primorosa obra. ~ued tipógrafo Antonio de
Cervantes de s_ ~ 1 talleres de impres1on e
.b. .
publico en os
. .
escn 10 Y
la ciudad de Mexico
60
Espinosa en l 5 , en
. la ieza admirable de
or ser no solo
P
·stico de
El Túmulo Imperial, que _Pªsa l~osa del desarrollo hurnaru oción
antera viva Y
d a de la conrn
nuestra tipogra~a smo ~ambién obra histórica revle1~doren Yuste, magnifico
N
Espana, es
rte del rec w o
la ueva
. ·tua1 que produjo la mue . . to de la Nueva Espana.
política y espm los I de España. en el vrrrema
emperador don Car

f

El deceso de su sucesor, inflexible, intransigente y también piadoso
señor Felipe II, dio lugar también a muy célebres exequias que se realizaron,
no en la catedral que estaba en construcción, sino en el templo que los
dominicos tenían. frontero a la casa que ocupaba el Tribunal del Santo
Oficio. Estas exequias. no tan solemnes como las del padre, también
tuvieron a su cronista en la figura no de un humanista, como lo fue Cervantes,
sino de un consultor del Santo Oficio. el doctor Dionisia de Ribera Flores,
quien también tenía una buena fama de predicador.
La orden de Santo Domingo estaba en su esplendor y el laz.o que la
unía con el tribunal de la fe era cada vez más fuerte. El Tribunal que había
establecido en la capital novohispana don Pedro Moya de Contreras en 1571
babia prosperado. Contaba con el franco apoyo del monarca, quien había
ordenado al Virrey Conde de Monterrey, al darle las instrucciones conforme
a las cuales debería de gobernar Nueva España, lo siguiente: "Con los
inquisadores de la ciudad de México os encargo tengais toda buena
correspondencia y los honoreis, proveyendo y procurando que las
audiencias, gobernadores, corregidores y otras justicias de todo el distrito
se lleven bien con los comisarios y oficiales, por lo mucho que importa que
en partes tan remotas y donde está tan recién plantada la fe, sea el santo
oficio reverenciado, temido y estimado. para que se exusen los encuentros y
diferencias que se han ofrecido en el pasado sobre cosas de jurisdicción y
preeminencias, y proveeré lo que convenga, de que se os avisará".
Con este apoyo gubernamental, la Inquisición novohispana por mano
del inquisidor apostólico, licenciado don Alonso de Peralta, y en ausencia de
arzobispo, conducía los negocios ecelsiásticos. Por ello era por que los
funerales se realiz.arían en el templo soberbio, amplio y reluciente de Santo
Domingo.
Comisionado para hacerse cargo de la conducción de las exequias
quedó el canónigo don Dionisio de Ribera Flores, natural de la Serena en
Extremadura, quién había llegado a México el año de 1560 e ingresado en su
Universidad habiendo obtenido el grado de licenciado en cánones el 17 de
septiembre de 1584 y de doctor el 7 de octubre del mismo año. Fue cura de
la catedral de México y promotor fiscal del Tercer Concilio Mexicano,
"cuyo oficio desempeñó con acierto y alabanza" El 3 l de enero de 159 l
babia tomado posesión de una carionjía vacante por la muerte de Diego
López de Agurto y se había distinguido como orador sagrado. De sus
sermones tenía un volumen impreso y otro en preparación.
La muerte del monarca originó que en México se celebrara solemne
novenario que se efectuó en la capilla del Tribunal de la Inquisición y

473
472

�, tarde se dispusiera el solemne
. .
• para semanas mas
repetiría en vanas ig1esiaS,.
d b ·1 de 1599
·
.
funeral que tuvo 1ugar e1 pnmero e a n
.
, al arquitecto y maestro reloJero
La erección del túmulo se encargo_&amp;: . , n artí'stica el notable pintor
.
T , en su cowecc10
di 1
Alonso de Arias, a qwen a~1 t~albuena en su Grandeza Mexicana o e
Andrés de la Concha. a qwen
título de "grande''.
ental como la consagrada a Car~?s
La pira funeraria no fue tan mom~ pero a través de la descripc1on
de la ID1sma,
al
se
1
v. No contamos con un d"buio
:i
a 'fica, digna del monarca . que
que poseemos podemos aseverar fue ~ ~ no tuvo el aire renacentista del
Este monwnento funerario y
estructura como en las
recordaba •
· 0 tanto en su
.
d·
Túmulo Imperial. El barroquism '1 xhomaban se revela de mme iato,
inturas. emblemas y P?emas que ae~ la sensibilidad de la época. Con
~ues ya ese estilo hab1a penetrad~
arafemalia fúnebre, el pueblo pudo
abundantes réquiems. responsos ) n;a ~leos y pinturas, la mayor parte de
admirar a sus anchas ese dechado 1 e bresalían las que representaban La
Andrés de la Concha, entre las cbu~. es ds~ otros artífices, entre los cuales
.
• pero tam 1en
Fama y /a V1ctona,
,
R a Prado y Franco.
odríamos citar a Requena, Vazquez, u ,
p

.
a las de Andrés de la Concha que son
Las más notables fuero~ sm dud "el lien=o principa/fue /afama, de.
descritas por un testigo de cahdad,_~ues lo romano descubriendo el desnudo
la estatura del natural, con el vest1 o ªanta pecho y planta y otros lugar~s

-

de músculos y bra::os y partes de g:~!snudo el arte de un artífice... p~rec,a
e con honestidad mostraban en e
. , de escoro en el rostro, sm que
;;tar arrebatada al cielo c_on una ele;:~::elle=a. le~ disminuyese la de :us
esta postura que suele quitar.far!~
el cabello suelto y desord~na o,
ba perJect1s11nas,
is pies· en
facciones que mostra
'das con algunas plumas a si
. I
signi.fica~do su congoja. las ~as caz dos partes, representando que aq;e,
las manos la trompa quebr ~ en
s hechos ha::añosos del grande_ e},
. trumento con que antes pu?l,caba /~
traba en los efectos de OJOS }
ms. .
no era de ningun efecto, mo~
la onia a los que la
Ph1l1ppo, ya
etimiento, tanta tr1ste=a, que pfi
en lo que
tr semblante Y acom
, ·
acabadas ,guras,
::ra~~n. y sin duda fue una de ~as m~ v;:::ban esta figura los cuatro
representaba, que se ~ud~i::e:~~a '. con gentil aire y rostro ;er:;s;/e
elementos y un manee o
p la mano diestra una corona e o
y en
a legre , con vestido. romano
..
• ificaba el premzo... ·
.
añadirá en elogio de este notable pintor que
El mismo testigo ocular México lo siguiente:
trabajó tanto en España como en
'

sign

474

«Maravilloso pintor cuyas obras en España
suspenden los pinceles de los más celebrados y
pierden el brío de enviarlas a estas partes, donde
hay quienes las acabe tan al vivo como lo
manifiestan las que han hecho en este reino y lo
dice el Famoso retablo que ahora de próximo
asentó en el convento de San Agustín de esta
ciudad».

A más de estas figuras realizadas por la Concha, el túmulo ostentaba
muchas más figuras como las que representaban Temor, Espanto,
Sentimiento y Llanto, Genio y Entendimiento, Deseo y Pensamiento y otras
más alusivas a las virtudes y cualidades del monarca difunto.
Unidas estrechamente a las pinturas se encontraban escrita numerosas
poesías: sonetos, canciones, epitafios latinos y españoles, epigramas, etc.
Estas fonnas literarias fueron producto de la inspiración ) dominio
versificador que tenían muchos miembros de la Compañía de Jesús, pero
también del dominico Fray Luis Vadillo, del canónigo Bernardo de la Vega,
de amplia y buena producción; de don Francisco Solís, Lorenzo de Herrera,
el bachiller Antonio Brambila de Arriaga, Rodrigo Dávila, el notable Mateo
Rosas de Oquendo, que fue el secretario del Marqués de Cañete; el doctor
Jerónimo de Herrera y otros más. Varios de ellos no los consigna en sus
caudalosos y bien informados estudios don Alfonso Méndez Plancarte, por
lo que debemos decir que pertenecen a esas innúmeras generaciones de
versificadores novohispanos poco estudiadas.
Cada figura se complementaba con una explicación, bien poética bien
en prosa. Los epigramas latinos y españoles eran abundantes. No poseemos
estudios en torno de estas fonnas latinas que, con los poemas y explicaciones
de las pinturas, enriquecerian el conocimiento de las letras novohispanas de
este periodo.
Si el catafalco fue para la delectación del pueblo y también para que
mostraran su conocimiento del mundo greco-latino las clases letradas,
asimismo sirvió para expresar la sensibilidad de una sociedad ante el
pavoroso accidente de la muerte.
Levantóse la pira funeral por la diligencia que puso en él el canónigo
Dionysio de Ribera, a quien el inquisidor ordenó "el peso de la ordenanza y
disposición del túmulo que se fabricó a la medida de su ánimo generoso y
agudo ingenio, obligándome a mí a que pasase la raya y limite del corto
mío, para el ornamento de letras y figuras y resplandor de flores y lumbres
con que se vistiese...".
475

�.

. muestra de la grandeza del monarca
Ante monumento tan soberbio, d México· el virrey, los oidores y
. , desfil ar el pueblo
entero. e . .dor apostólico,
'
.
.
• ·dores ,
difunto. debio
.
mqwsi
.
.
d l gobierno e1 mqwsi
1 R al
altos funcionanos e
. b ' d las órdenes religiosas y de a e y
.. ti·cos,
comisarios y f:ami•uares, m.1em , ros de , institutos civiles y ec1esias
Pontificia Universidad, cofrad1as y emas
luego vendría el pueblo de los pobres.
.
.
. e fueron solemnísimos. El
Los funerales con asistencia del ~ ySanto Domingo de México,
sermón se confió al prior del Rdeal ~ondves~igntoadeo comisario del Santo Oficio
· roa•s tar e sena. e muy conceptuoso, conmovio
· · a los
fray Juan Díaz, qwen
en el obispado de Chia~as. Su se;:;¡es del monarca, el amor y el respeto
oyentes; m~festó las virtudes y c b: a la labor de la Iglesia en In~as. Los
que se le tema y el apoyo que ~
siguieron a ese hecho, pusieron de
novenarios, triduos y rec~~da~nt q::te que adolorida asistía a esos actos
manifiesto tanto la devoc1on e a g ,
cuanto la lealtad y apego a la monarqwa.
dos más suntuosos efectuados
De estos solemnes funer~es, los se~ guna historia ni anales de la
consignados en 010
fusa Obra
en la Nueva Espana, Y n0 . ,
, •go Ribera Flores en pro
,epoca, nos deJ· ó amplia relacion e1 canoro
que escribió titulada:
·as funerales de la
Relación historiada;e }::./x;:u;l Nuestro Señor.
Majestad del Rey . ·
'dipl sa:ito Oficio de la
u has por el tribuna1 e
. .
nec
Es
aña
sus
provmczas,
t
Jnquisició~ _d~ eS a
:olo Licenciado don
0
e islas Philipi;s
Inquisidor Apostólico, Y
Alonso de
era a,
el doctor Dionysio de
dirigido a su perso~a _porde la Metropolitana de
Ribera Flores, Canonligo d 1 Santo Oficio de la
•.. ,,Jad y Consu tor e
esta ciuu, ,
, .
d trata de /as virtudes
Inquisición de Mexzco. _D~nd \ tránsito felicísimo:
esclarecidas de su ~;es a 'Letras Hieroglíficos,
/as Figuras,
•
.
dec1arando . .
en el túmulo se pusieron,
Empresas y Divisas, 1!u:iornó y compuso, con la
~omo ~~rson;;;;edel aparato sumptuos~ con que
mvencion Y
I t hasta su fenecimiento.
se vistió desde su Panª

~:i~;:i

'%

J

.,
nsta de varias decenas de cuadernos, la
Esta amplia relac1on, pues co
d Pedro Balli el año de 1600.
M' ·co en casa e
·
do
hizo imprimir su autor e~ exi .'
d tipografia novobispana, mte~
Con ella se cerraba un s1gl? glonoso e se abría la producción tipografica
'ficos impresores, Y
por pocos pero m~~ dante pero de menores logros.
del siglo XVII, mas ª un

476

La Relación Historiada escrita por el canónigo Ribera Flores,
representa un testimonio amplio, bien circunstanciado de cómo Nueva
España, dio muestras de su pesar por la muerte del monarca don Felipe II, y
de cómo iglesia y sociedad conmemoraron su deceso. La relación es la
descripción viviente de la cultura funeral existente en este lado del océano,
de la sensibilidad ante la muerte. Es una aseveración psicológica de la
sociedad novohispana en la que se observa mas la tradición eW'Opea ante el
fin de la vida, que la indígena. Bien se cuidaba la inquisición de mantener la
ortodoxia de los ritos y costumbres. Si bien el aparato obedecía ya a •
influencias barrocas, el fondo acataba las reglas que una larga tradición
eclesiástica fijaba.
El doctor Flores, quien ostentaba muy ufano el título de consultor del
Santo Oficio, trató de cumplimentar con holgura la encomienda recibida del
inquisidor Peralta y luego de levantar el túmulo y realizar las exequias, quiso
perpetuarlas, dejando amplio testimonio de las mismas; por ello se apresuró
a redactar su Relación Historiada, describiendo cómo Nueva España
honraba la memoria del monarca fallecido. El esfuerzo realizado ya mereció
elogios por un notable contemporáneo que dio su parecer, expresando no
pudo hacerse mejor elección para ese trabajo que la persona de Dionysio
Ribera Flores, de ''fe/ice ingenio y todo género de buenas letras y de quien
dejando aparte los insignes estudios de santa teología y sagrados cánones,
que desde la primera flor de su juventud siguió en la Universidad de ,
Salamanca y la eminencia de predicador en que resplandece... "".
Con estos atributos, el canónigo se dio a la enorme tarea de narrar

desde la invención del túmulo, traza de su planta y de explicar y alabar la
labor de los poetas, pintores y todas las personas que intervinieron no sólo en
su erección sino en el desarrollo de los funerales.
Que este trabajo pudo agradar al inquisidor don Alonso de Peralta y
cuerpo entero del tribunal de la inquisición, no hay duda alguna; pero que
sea un trabajo histórico literario, digno, recio y notable no se le puede
calificar. Si bien aporta amplia infonnación para conocer a las generaciones
literarias y artísticas, su calificación no es muy confiable. Si revela nombres
de funcionarios inquisitoriales que sirven para establecer la historia del
tribunal, esto, como lo estimó don Joaquín García lcazbalceta que tanto se
interesó en la historia del tribunal, sí resulta valioso. En cuanto a juicios
críticos en tomo de pinturas y poemas que describe, con lo cual enriquecería
nuestro conocimiento, estos son de menor valor. El propio don Joaquín da un
juicio totalizador sobre la obra al decimos lo que sigue: "Asombra
ciertamente ver todo lo que el doctor Ribera Flores sacó de su cabe=a para
celebrar las exequias, y más para describirlas. Es inútil decir que no pudo
llenar tal volumen sino afuer~a de digresiones impertinentes, sacadas, como
477

�dice el Dr. Herrera, "del projwzdo Océano de la Escritura Sagrada y centro
de la humanidad".
Aun cuando esta Relación Historiada no es un monumento literario ni
histórico, sí es rica fuente para conocer cómo la Nueva España y la ciudad de
México en concreto rindieron honores a su amado monarca y cuál era la
sensibilidad del pueblo y las autoridades. Es también rica en cantera que nos
informa acerca de los literatos, de los pintores, de los artífices en general. Su
contenido no ha sido estudiado como es debido, pues es una pieza rara que
sólo se halla en contadas bibliotecas. Por otra parte, el mismo autor advierte
que debido a que salía en los primeros meses del año 1600, los impresores
no tuvieron tiempo para hacer las correcciones necesarias, por lo cual salió
con graves deficiencias.
El virrey concedió el 18 de abril de 1600, desde su morada en
Chapultepec, licencia para su impresión. En esta licencia se asienta lo
siguiente: Por cuanto el Doctor Dionysio de Ribera Flores, canónigo de la

catedral de esta ciudad de México y consultor del Santo Oficio de la
Inquisición de esta Nueva España, me ha hecho relación que él ha
compuesto un libro intitulado Relación Historiada... , que era de erudición y
aprovechamiento y le pretendía imprimir, pidiéndole le mandase dar
licencia para ello... para que libremente lo pueda hacer, y que Pedro Balli,
... u otro impresor, pueda imprimir por tiempo de seis años".
Las muestras de dolor de la sociedad novohispana no se concretaron a
las celebradas en la ciudad de México, sino que en toda iglesia catedral,
como Puebla, Oaxaca. Valladolid. Nueva Galicia, se efectuaron exequias
dignas. y en todos los monasterios y parroquias principales se rezaron
responsos, solemnes réquiems y se elevaron oraciones por el eterno descanso
del monarca. Al poco tiempo, celebrarianse con otro aspecto y esplendor las
noticias del advenimiento de Felipe III al trono. Esta vez hubo regocijo y
alegria, desaparecían los semblantes adustos, y en vez de sombrías y
doloridas exequias, había contento y alegria. La sociedad novohispana,
seguía de lejos. leal y emocionadamente los sucesos de la península.
El contenido poético de las exequias
En el enorme túmulo levantado en el templo de los dominicos.
monumento efímero de madera y cartones pintados, cubiertos de crespones.
cintas, coronas de trapo, candeleros y cuya confección se confió al arquitecto
y relojero Alonso de Arias. auxiliado en el aspecto artístico por el notable
pintor Andrés de la Concha, en sus diversos cuerpos, a uno y otro lado de las
pinturas emblemáticas, arriba y debajo de las columnas, fueron colocados.
primorosamente dibujados, multitud de epigramas castellanos y latinos e

478

innumerables poesías • m,as de sesenta
·
pues no se menciona su
y cmco, muchas d
Rosas de Oquendo el d autor, pero otras debidas a a te ellas anónimas,
Guzmán. Fernando ,de B octor Jerónimo de Herrera ;. ores como Mateo

Ant?nio de Brambiia de uz:ante, presbítero, capeilán'1:i :e Ovaiie _de
canorugo de Tucum, B
aga, el hcenciado Sanf
anto Ofic10·
Francisco de Solís· Lan emardo de la Vega· Pedriag; de E~uivel; ei
Dávila' fray Luis Vad~;:~ºp de Herr~ra, hijo del doc~or
Medina Va_ca;
. . Y un miembro de la C
- , errera, Rodrigo
D
omparua de Jesús

~

.
e esos sesenta y cinco
.
veintiséis sonetos
poemas tenemos diez oct
.
una redondilla y o~h~ue fueron los más numerosos· cintvas; diez canciones,
versos variados.
,
o versos castellanos.
. De los autores, Mateo
mencionados en las nómin
Rosas de Oquedo
el
, .
El doctor Jerónimo d H as elaboradas por Don Alfon~ M, canorugo, son
identificarlos y estudi e errera aparece en la flor de o . endez Plancarte.
ar su aportación poética m'
vana poesía. Precisa
as general.

:::ª

La que aparece re . tr da
Flores es
,
gtS a en el libro del
, •
la alegria~
!e duelo, triste, con aire dece::~~ Di~~~sio de J_libera
virtudes y grande~s d 3{°or. Es poesía dolorida que
~o mea y abierta a
está contenida po l e . Rey prudente. La exaltación ls ~mente exalta las
poesía dolorida r_ a tristeza, la añoranz.a del gr
g onosa del monarca
y circunstancial tiene sus luru'·ta . an rey fallecido. Por ser
c10nes.

tri

Pese a ello se manifi
en muy diversas fo
esta en sus versos el estro
,.
del soneto. de las o:~· Adopta y adapta las formas ~:ro de sus autores
respeto y atención d ads y con ellas construye un edifi . cas_ ~e la canción,
na a eleznable.
ic10 sohdo, digno de
Son estos abundant
ocasiones seme'antes
es poemas. los más ue se
.
Imperial, levanldo e. que ~eron pocas. Recuérde~e u reurueron para
las aportacion
n o~as10n de las exequias de
q e para el Túmulo

funerales del :Jo":ib7sahendo las de Francisco Ce.';:\os ~, fueron escasas
más despliegue de :ar:t:adr Felipe ,11, hubo mayo~m:~~o~· En los
poes1a española llegaban, e ormas poeticas, de hallazgos L
e poetas,
poestas novohi
a nosotros y enri uecí
. . . os ecos de la
de San Juan de ~p~os. Algunas voces de Gardiaso
msp1r~ción de los
decenas de
a ruz, de Jorge Manrique recor , e ray Lws de León y

~

1;

elevado a ¡~mas que se inscribieron ~ leye~:10s, al¡"pasar las varias
observam
onosa memoria del catolic' .
en e barroco túmulo
os en este poe
.
.
isimo rey don F r
logros reveladores d ~an?,
repetición total ni imita . , e ipe _II. No

~

apoyadas en lo .
e msprraciones particulares l al cion servil, sino
s sistemas, modos, alegorías y e bl' oc es y auténticas,
m emas de allende el mar.

479

�Aparecen ya las menciones a elementos nacionales y un embrión
nacionalista muy estimable.
Esta poesía si bien suena a Réquiem, no tiene la gravedad del dolor
tremebundo que se observa en las letras europeas, sino la música que brota
de alguien quien canta las virtudes del ser perdido. Lleva un melodioso
canturreo que a través de imágenes muy variadas exalta la memoria del rey
difunto.

. Tiempo es de que se
.
se1 llsitúe en este fin de siglo
. analice
.
.
con 1 fiesta poesía, se mvestxgue
e orado Alfonso Ménd PI e n de completar el bal a sus _autores y
las excelencias de las 1 tr ez ancarte, quien tanto
- anee realizado por
e as novohispanas.
empeno puso en mostrar
En igual forma se han d
.
de Horacio Vir T
e analizar las ver ·
los latinos'. bi!~ i ~°':'idio, señal de conoc~::~: castellanas de la poesía
decimosexta centuria. ocidos por nuestros humarustas
. y cultivo
de la obra
de finales
de de
la

He separado del fatigoso libro de Dionysio de Ribera Flores, Relación

historiada de las exequias funerales de la Majestad del Rey don Felipe II,
todo este material que ofrezco al conocimiento de quienes se ocupan de la
poesía cultivada a fines de la decimosexta centuria en la Nueva España.
Algunos poemas podrán ser calificados de sobresalientes, otros de medianos
y algunos desechados, pero en todo desarrollo poético tenernos que encontrar

Lo que nos aporta la ob
comentario, pues así se co
ra, es algo desconocido di
Vengan las aport .
mpleta nuestro conoc· . ' gno de
estudio Y
t
d
aciones y sirv
imiento de la 1, .
orno e esa hermosa faceta d an para hacer más vasto
mea patria.
e nuestra cultura.
nuestro saber en

una producción de variada calidad.
En un rápido y primer regusto de esta poesía, hallamos logros
sobresalientes que animan a una valoración más rigurosa de esta rica parcela.
Así notamos los siguientes versos y poemas.
La Canción de don Lorenzo de Herrera que empieza; "Suene mi triste
canto... y el final de otra canción anónima: . .. más en dichosa suerte de

....

_

holgan=alsin temor de mudan=allibre del tiempo, golfo y de
enemigo/teniendo el bien conmigo/seguro alegre y siempre venturosos/moro,
vivo, descanso en el reposo" O estos versos de esta Canción: ... "en divina
centella/inflamado del rayo glorioso/contempla el sol hermoso/en
descansados gustos de alegría/viendo el eterno día.la quien ni el luto, ni el
temor asombra/ni el cerco toca de la oscura sombra", y también la última
parte de esta Octava: "Que aunque suceda a muerte el sentimiento I no sigue
al alma, que en divina alte=alajena vive de suspiro y /loro/ilustrada entre
bellas luces de oro".

Octava

a los ricas despojos
pues despreciar/as ;s
que vivir en las
mayor victoria
y a sagrada ha gustos de su gloria
ilustres triunf:~: remo/ altivo
temida
' uro g orioso
ma1estad que al
Y al extendido
ancha fierra
pus1ste1sfreno a{ impetuoso
solo al cielo d. lora pues ya vivo
• oe santob,
Y ciego e/paso h,erra
en se encierra·

Sacra corona, cetro esclarec,d
ms,gma de m, remo soberano o
quedaos, que quier D
ha de deJar las so,n':,r ,~ está ofrecido
venciendo yo gobem~oel bien vano,
honor eterno preso en ve/ hz conseguido
ahora roto el vuelo
l o umano,
al ¡
me evanto
c,e o, y dejo en tierra peso tantO.

n:a

d,elcammoel
de esta confus!":,;;: en la tm,eb/a

Seguíase esta canción:

Justo
es de1ar la muera
•
d,
alegría
e vuestra
com1pa111a,
-·
l
por evanlar al Alto O/
do se goza la I
impo el alma
uz, se da la palma

De Marte con es.fa
acrecentó a su
erzo no vencido
m, excelso pad imperio nuevo imperio
ceñ,d, puso :;• Y de lustroso acero
0
con.fuerte bra: ano en caut1ver10
la bárb
o_de valor crecido
ara nac,on de r fl
en fierra}' en mar 11gero ,ero;
a1enemigo asad
humilló d, d,
osadamente
· es e Oriente
hasta el nebuloso
su.nombre d1/ata/,¡:partado bando
nias estas glorias
de¡ó y mu .
en mortal cadena
'
no, y subió a la /u: serena

En
1 otra
• . t&lt;&gt;n
~Jª• en medio de .
a egoncas esta castellana:
pmturas

"º

º·

También el primer cuarteto de este Soneto, tal vez de Antonio de
Brambila: "Soy de Philipo el raro entendimiento/nací, cuando nació; crecí

creciendo/la edad cuando rigió, regí trayendo/gloria a la pa::, honor al
vencimiento".
Y en este de Rodrigo Dávila en el que escuchamos el eco de Jorge
Manrique: "Cual río cuyas aguas amorosas/se van calladamente

desli:andollas imágenes vanas de las cosas/así de nuestras vidas van
volando/van las calladas horas presurosas/de ver nuestro descuido
murmurando, ... "
480

ª

D1óme el cielo el potentad
la tierra su rico seno
o,
el mundo el cetro do;ado
D, su remo dilatado
•
y hoy por Él de10 el re"eno

En otra tarja esta oct
de Oquendo, Secretari':'~~eMMatheéo
arqu s
de Cailete:

De su Virtud m1rand
regí mis remas
o el simulacro
=a--'
a sus grand, •Y ma!)lor .,.
• nueza
Junté
e~ espacias terminados
dur,as· y rend, con a/tafortale•a
a m, cetro sacro
•
-.:. cervices
l
......,a aedad
h
·
todos esas
que uye, y allegadas
cu, ados
encendiendo en m~fa
0Jp1rando al t ,r.
er;:a del deseo
del
roJeo
gozo eterno c1erro;-a IOS OJOS

A D,os vida, que ya llegó la m
: g;as mdauerte, que ya llegó la
as v, 1nfehce, que das m
·
a D,as muerte. que das/el,
uerte,
en II vida temí la eterna muerte
ce vida:
en II muerte hallé la eterna vida,

':,;J;:

r1,'

481

�llegaste muerte y vida a un mismo punto.
A darme muerte y vida todo Junto.

y lo vivo más vivo quedó en gloria,
gozando la inmortal y eterna palma.

Otro soneto junto a un mechero:

Al inquisidor don Alonso de Peralta,
el doctor don Jerónimo de Herrera, en
razón de la historia funeral de este
libro:

Mísero afán, solícito cuidado,
honras dadas por don, merecimiento
al vuelo de m1 noble pensamiento
con glorias de victorias igualado.
El gozo vuestro cese, que ha llegado
a la v1dtl el postrero mov1m1ento,
que el mío en mayor bien está ocupado,
Lejos de ti ya el cielo me levanta.
A Dios, más s1 eres /lerra avara
en la compuesta piedra el cuerpo cubre;
Que el excelso monte a la luz santa
el alma doy con las virtudes claras,
y a ti los huesos. que la muerte cubre.

El rey en su despedida dice estos
versos:
Con imperio y con gloria florecía,
Más alto que otros reyes levantado,
Y con toda la grandeza de mi estado
con santo acuerdo y justa ley regía:
Cuando escondiendo muerte en niebla el día
del alma y cuerpo nudo desatado,
de la subbme cumbre de mi grado
me pone en la pesada /lerra fría.

...

Defensa estable de la Fe Cristiana,
honra inmortal del hombre de Peralta,
que a la gente de luz del cielo salta
en.frenáis, y dais lumbre soberana,
Hoy coronada la Ribera ufana
con vario lustre, que sus espacio esmalta,
os descubre esta muestra, que es más alta,
que cuantas mira la grandeza humana.
Veréis cifrado en ella de la muerte
el furor, de Philipo la victoria
eterna, que sus hechos esclarece;
y que alcanzasteis tan dichosa suerte,
que por vos se consagra a la memoria
lo que la docta mano al mundo o.frece.

De don Diego de Ovalle de Guzmán:
Si llevas tu pacto/o en la corriente
mezcladas con las perlas tu grandeza
descubriendo con presta ligereza
el oro por tu seno transparente;

¿De Creso y Midas que aprovecha el oro?
¿los reinos y la sangre generosa?
¿el invicto valor? ¿la heroica diestra?

No estés alegre, porque tu alta.frente
llene en sus aguas limpias tal riqueza
que da valor más rico la fineza
el mexicano lago en si ya siente.

a todo lo mortal ocupa el lloro,
sola virtud ilustre es gloriosa
y ella fue de mi eterno bien la muestra.

Solo quitar Ribera pudo al curso
de tus sonoras hondas el tesoro
y dallo a la región de Nueva España;

Este soneto en el pedestal del túmulo:

Mostrando de su ingenio el gran discurso
que lo levanta al estrellado coro,
con fama, que sus obras acompaña.

Sopló la muerte y apagó la llama
de la vida mortal, más no la lumbre
del alma que subiendo a la alta cumbre
por el empíreo cielo se de"ama.

De Fernando de Bustamante,
presbítero, capellán del Santo
Oficio:

Del tronco de Austria, la segunda rama,
la Parca (no mudando su costumbre)
cortó, y en el cortar, la pesadumbre
terrenal dembó, más no su fama,

Hoy de aquel mayoral de mayor suerte
el pastor generosa de Fenisa,
su vida y muerte, en gloria la eterniza,
cuya memoria a todo mundo advierte.

el alma dividió la muerte dura
del abrazo del cuerpo, y la v1ctona
ganó con el partir en Dios el alma.

Con senllm1ento en llanto se convierte
que de su pecho la grandeza avisa,
por aquel gran señor que estrellas pisa

Lo muerto se quedó en la sepultura,

482

triunfando de la vida y de la muerte.

Ni más comprenda breve historia
Vistiendo con ingenio, ind11Stria; arte,
Del sujeto real la altiva gloria.

Alfonso aquel pastor de la Fe, ordena
las exequias y túmulo divino,
y el coronista es docto cortesano:

Pues para celebrar parte por parte
las proezas del máximo Philippo,
un mundo entero, fuera poca parte.

pues pinta con deidad la glona y pena,
la glona de que goza el sacro Austnano,
y la pena que llora el pueblo Hispano.

Y el mármol y escultura de Lisipo,
y de Apeles los cuadros de /aje
y sabia cortesía de Ar1stipo.

Del licenciado Santiago de Esquive!
en alabanza del autor:

Y vemos que tu raro ingenio llama
diversas cosas bellas y curiosas
y en un compendw breve las de"ama.

Ribera coronada de inmortales
plantas y vanadas flores olorosas,
bien muestras que te bañan los cnstales
de rica vena y agua caudalosas.
Y así produces yerbas sustanciales
de toda vanedad, y ho1as hermosas,
y al túmulo real las acomodas
gwmaldas bellas y floridas todas.

Empresas, y divisas ingemosas
jeroglíficos, letras y figuras,
mármol, cuadros y estatuas generosas.
Y así la anllgua Menph1s las hechuras
calle sus pirámides tembles
que fueron de SI/S reyes sepulturas.

Pues que refieres grave y dulcemente
los debidos honores que ha pagado
el defensor de /aje del Occidente,
al gran Ph1/,po al cielo trasladado,
y dictando tu ingenio preeminente
versos dignos del coro consagrado,
cantas túmulos, arcos y divisas,
pirámides, sepulcros y cem=as.

Y el mundo sus milagros imposibles,
que más es de imposibles haber hecho
ínclito don Alonso de Peralta
interwene el valor de tu alto pecho.
Que tu propia v1rtud que tanto esmalta
tl/S grandezas ilustres no podía
en serv,r a tu Rey hacerle falta.

Y en tal sujeto y ministerio honroso
ambos a dos conformes, habéis dado
cada cual por su parte cuidadoso
lo que pudo obligar un pecho honrado.
Que don Alfonso con valor piadoso
y gastos grandes. muestra su alto estado.
y tu doctor Ribera a SI/S grandezas
de ingenios y arte, añades más nquezas.

Que como a defensor de la Fe pía,
el que en el Nuevo Mundo la defiende
funerales exequias le debía,
Y tales como el libro comprende
que las mandó hacer tal caballero,
que de sangra clarísima desciende

Del licenciado Santiago de Esquive!:

Y así al mayor monarca y más entero,
en celo, el celador de la Fe pura,
celebró su memoria, y el postrero

Ribera fértil, que del alto cielo
con favorables prensas adornada
pudiste enriquecer el ancho suelo.

hecho, que lo s11b1ó a la eterna altura.

Y tus grandezas ínclllas la alada
fama con dulce trompa manifiesta
desde la parte AIIStral a Scilla helada.

Del canónigo Bernardo de la Vega,
describiendo lo que contiene este
libro:

Y donde tiene Atlante la molesta
máquina celesua/ tu nombre suena
hasta el lugar do Febo su luz presta.

La vida san/a, observante y pura
Y la muerte que triunfa de la muerte;
de Phibppo segundo Rey de España.
El hecho que al pensar más alto apura,
y lo más de valor que el mundo advierte,
que el sen11m1en10 y pensamiento entraña.
La glona que acompaña
el a/,na del /11spano

Tu gallardo discurso, y libro en.frena
en su alabanza la mayor corriente
derivada de más copiosa vena
Que el es11/o más dulce y eminente
materia triste y funeral memoria
no vio la anllgua edad ni la presente.

483

�...

que al opuesto de Roma,
la dura cerviz doma
con brazo fuerte, y belicosa mano.
que a la arrogancia altiva, .
.
y al cuello terco y presunc1on derriba.
las exequias y asalto /ast,moso.
la soledad que llora el mundo solo
del sacro Rey, que en el etéreo canta
el túmulo real. y ornato honroso.
a quien pudo envidiar el Mausoleo
con el aplauso y gravedad que espanla,
la ofrenda honrosa y santa,
de un senmmento /terno,
por ser más agradable.
que Alfonso al bien estable
le consagra a su Rey, cuyo gobierno
de su cetro en el suelo
hi=o escalón para subir al cielo.
Hoy describe el d1vmo coron1sta
en su llorosa y funeral l,istona.
conqueeI a lma Compimge y enternece.
La vista l,umana p1érdela de vista,
y por no ser capa= de tanta glorw
con un s1/enc10 al mundo la encarece.
Ciianto el orbe apetece
de conceptos divmos.
y cuan/O en /,bros vemos,
haciendo con extremos
de nombre eterno a sus autores dignos.
verán en su d1fcurso,
y que Apolo por verlo ~ara el curso.
Con pecho blando Y misero /amemo
el alma piadosa lea aten/a
la obra que /,a de obrar para ganarse.
y al cielo. /evamando el pensamiento
de aquesta vida y de esta muerte sienta
lo que puede elegir para salvarse:
)' vera eterni=arse.
1111 Rey en el Emp1reo.
a cuyo cuerpo sa/1/o
el mundo con espanto
le pondrá por milagro ardiente cmo
cierta seiial que el alma
de v,da eterna mereció la palma
. callando le dirás al mundo
eanc1on.
lo que exp/,car a humanos se le mega
pues al s1/e11cio el no saber remites.
Que P/11/,ppo segundo. a/fin segundo
or verse entemi=ar su /11stona entrega
~ 111. porque esta gloria no /i1111tes
·dirás que en breve suma
su v,da y muerte mide con su p/111110

donde no hará mella
el tiempo n, el olvido,
por ser /a vo: de acero:
el Betis y el Hibero
en este nombre quedará dormido.
Porque esta gran Ribera,
no ríos, mas el mar vencer pudiera.
Las armas y victorias
los triunfos y banderas
el túmulo bellísimo y soberbio,
perdurables memorias
Pluhppo ver esperas,
pues del bra=o Chnst1anofu1ste el nerv10.
De hoy mas será proverbio
y con razón usado.
que en extremo hay ribera
de eterna primavera,
.
donde es ambrosía el paslO del ganado.
su vo= es de serena
mas encanta con canto de sirena.
Virtudes y grande=as.
figuras por efectos,
empresas. y divisas y trofeos.
Jnmor/a/es proezas,
sen/Idos y conceptos,
que vencen en /a altura col,seos,
purís11nos deseos,
alli a /a par cumphdos:
y los golpes osados
al punlo e1erc1tados,
en obra y e11 victoria converlldos,
nuestra ribera canta.
esc11cl,e al ruiseñor, que el cisne canta.
y aunque la dulce avena
Jamás /e J11c1erafalta
Por ser en toda Arcadia la primera.
dióle /a mano llena
de fruta la Peralta.
despertó el apetito la alta pera.
y así esta vo= entera
de dos recibe aliento.
y con esta henda.
vuela más esparcida
por el orbe, tocando _con su acenlo
la estatua de memona,
donde v,ve de dos el trono y glona.
A Dios canción. que importa
s1/enc10 en la Ribera, por que es corta
la glona que dais. y hacé1sfalla
no subiendo al pimpollo de Peralta.

Del doctor Jerónimo de H~rrera, en
alabanza de la católica maJesta_d_ del
rey nuestro señor don Phihppo
segundo:

De Pedro de Medina Vaca:
Desde el sepulcro helado
Pluhppo. y desde el c,e/o
levanta el cuerpo. y ba1a el alma bella.
escucha el canto y celo
del cisne regalado
que en bronce v1vulor III nombre sella.

Humtl/e al duro yugo el cuello enluesto
el /ero= enemigo más osado
,
ahora , o/, gran Phthppo glonoso
que deJ do en la 11erra ya el molesto

ª

484

peso sub1s1e con trofeo ornado,
suello y alegre en vuelo generoso
al cielo luminoso,
por entre neos cercos. entre estrellas,
por entre mmensos orbes, y astros de oro,
del fuego la región con luces bellas
ilustrando mmortal, donde el tesoro
de la glona sm término haz hallado
que en siglo alguno no sera usurpado.
Tu smg11/ar valor e1érc11osjormados
con espumoso hierro reluciente
y con horror del trueno producido
de los duros cañones fabricados
del Cíclope humoso en Etna ardiente,
domaron brava gente.
Húmedo se volvió el seco elememo.
el ex1end1do mar, campo manchado
de los vencidos con humor sangrien10
y fue en tu honra el triunfo celebrado,
cuya grandeza vida a la memoria
dará qu11ando al /tempo la victoria.
Hecho ilustre, más ya más claro hecho
aguarda el remo de III larga mano,
con que el imperio en cumbre levantada,
se verás, de amor abres el pecho:
y es, que puesto en el gozo soberano
del mglés ciego la arrogan/e armada
confirme d1es1ra armada
del vigor de celes/e fortaleza
en medio romperás de roncas ondas
del pumo arrebatado con braveza,
y del pro.fundo en las cavernas hondas
a los cuerpos darás la sepultura,
las naves desharás en S1r1ts dura.
Tu lela de los remos que haz de1ado
por el más a/10 premio. que se alcanza,
llegue la voz humilde al santo oído;
tu suelo, q11e registe, sea amparado
con 111/avor, que alten/a la esperanza
contra el impío furor aborrecido
en í111pe111 encendido:
que 1111rándolo tu del sacro cielo
será llevado en boca de /afama
del venc11mento el canto, y con el vuelo,
penetrará do hiela y do se inflama
la limeb/a, y la 111=, la noche y día
pubhcarán del remo la alegría.
¿Faraón, que harás 111 ,mento i·ano,
111s robustos e1érc11os vencidos,
lus carros anegados, lus banderas
rotas en el eslrecho mar insano
lus suertes de armas hórruias. veshdos,
surcando sm calor. vita/ las fieras
hondas menos l,geras.
(.tmped,das de bárbaros despojos'
Ocupará 111 pecho el frío espanto.
tu rostro mebla. lágrimas los OJ OS,
dolor intenso de áspero quebranto
el senudo, y 111 vida en hondo lago
lendrá muer/e con no acabado estrago?
Y 111 señor excelso, a cuya fuerza

más que de Marte airado poderosa,
el orgullo mas fiero y denodado
temblará: /u valor heroico es.fuerza,
que del Monarca el alma piadosa
prome/e al brazo luyo, confiado
en el cielo sagrado;
que tu imperio será, y tu nombre en tan/o
eterno, que en su seno el mar hundoso.
tuv,ere peces, y el tendido manto
colores, y la tierra el tronco hojoso,
y a las aves el aire diere aliento,
y tocare del.fuego el ro10 asiento.

Soneto que se puso en la moldura que
corría del pedestal:
Sube /aje volando en alas de oro
hasta el umbral del cielo y su alta puerta
que la tiene de par en par abierta
porque entre de Philtppo el gran tesoro.
No es despojo del Indo, ni del moro
presa rica es deje, que con la cierJa
mano de su verdad dejó desierta
la casa de la seismo, y pues/a en lloro.
Con esta rica presa alza la fama
su vuelo, y roca en la suprema esfera,
y con sonora /rompa alegra el cielo.
la región celestial su son inflama
y la entrada del gran Phi/ippo espera
que con trofeos m,I sube del suelo.

En el fin del sotaplinto se puso esta
castellana:
Dt a la fierra el cuerpo helado,
al mundo mt clara/ama.
el alma encendida en llama
al asiento consagrado
donde el bien, al bueno llama.

Versión de un texto de Virgilio:
Soy lauro glorioso,
de la vtrtud y triunfos ornamento,
por/ero c111dadoso
de la casa, y defensa
que los.fieros rayos siempre ahuyento.
Llevo pa.:: a la ofensa,
y alfuerte que ha vencido
descanso, gozo, premio esclarecido.
Adora el lauro bello
Febo, y c11al bello Febo coronado
ornamos el cabello,
debO)o de mt rama
de/Juego a los dos bra::os el cuidado
al e1erctto llama,
que admira las señales

485

�de mis heroicos hechos mmortales.
Tengo eterno verano,
estos muestran su lustre reluc,ente,
de do el virg1hano
asiento tiene el nombre,
que seguro estará de rayo ardiente
sm q11e e/furor le asombre.
cuanto fuere en ,m gloria
perperuo con las /rojas de 111ctona.

Al final de primer lienzo aparecían
estos versos:
Cual el árbol frondoso
plantado a la garganta
que corre de agua pura,
y da fruto sabroso:
y sus ramos levanta
con nueva vestidura
de sus ho_¡as pomposas
yflores olorosas.
tal es el alma santa
de P/11/,ppo. que planta
s11 planta en la ribera
do siempre go:ará de la primavera.

En el segundo lienzo apareció una
octava en coloquio, igual que la de la
fama, ya registrada:
T ¿Qué haces d1, Victoria?: vivo en llanto
T ¿Llanto puede ocupar t11 alegre suerte?
V Murió Pluhppo. cuyo valor tanto
q111tó del mundo la envidiosa m11erte.
T Mayor victorw alcan:as, pues al santo
cielo voló postrado al hado fuerte,
111ctona, trmnfa. ensa/;a la v1ctona,
con que venció y subió a la eterna gloria.

...

En otra pintura al lado de unos versos
salidos de la Epístola a los Gálatas,
había lo siguiente versión castellana:
Vivo yo, mas ya no yo,
porque del mortal encuen1ro
el cuerpo en tierra cayó
pero el alma fue a su centro.
y así muerto vivo yo.

A su pie estos versos que declaraban
parte de un trozo de la Carta a los
Corintios:
Espíritu sagrado
que subes al celeste firmamento.
con peso sosegado.
llegado ha; al asiento
que mereció III celo:
ya remas en el c,elo.
con otra 1111evaforma.
de rey, que en rey divmo te transforma.

En el segundo pedestal se impusieron
estos otros versos:
No las grandes crecientes
del Nilo ca11daloso,
ni las fieras armadas
de las bárbaras gentes,
q 11e corren por sus hondas presurosas.
111 las aguas turbadas
del sur. y el océano,
pudieron con su mano
apagar en P/11/1ppo la encendida
llama de candad. q11e a eterna vida
sm perder de este.f11ego 11na centella
s11be resplandeciente como estrella

A esta octava respondía un soneto
que se puso en el otro ángulo del
pedestal:

redondilla:

En el eterno asiento defirmew
p1sá1s, P/11/ippo el estrellado manto
encendido en la luz del esplendor santo
del sacro rey de la mmortal belle:a.

Oh gran rey esclarec1do,
Santo Dommgo te llama
y esta virgen que te ama
es la que tu has defendido.

No turbará la excelsa fortaleza
de vuestro gran valor mortal espanto.
que es seguro descanso, todo. cuanto
alcan:aste ,lustres dos memorws.

Al pie de octava:

De fray Luis Vadillo O. P. esta

Detente oh rey, oh sol 110 te adelantes. aguarda
para un poco, tarda, espera,
1
¿no ves que para el remo no hay atlantes
Ya no puedo esperar, que bien qumera
que me lleva la muerte, y no te espantes.
a setenta y dos años que me espera,
y aunque Ph1hppo muere. hoy sube al cielo
y al rey Ph1hppo deja acá en el suelo

una en la 11erra, el remo poseyendo,
otra gozando el bien en la alta cumbre,
más de aquestas dos subhmes glorias
mayor, la que está el alma enriqueciendo
con pura, esclarecida y nueva lumbre.

486

Soneto
¿~'.én. en aqueste espacio está encerrado
c ,e~to _con el túmulo espantoso?
•
Un P_rmcrpe en gobierno venturoso,
del imperio y de vida despojado.
¿El que tiene a sus pies su;eto? El hado
venc~do en el asalto riguroso
¿Que celebra /afama? El valeroso
esfuerzo de su pecho no domado.

goza Phi/ippo del cielo
Dice que el eco le advi~rte
que en elfin de su partida
g?;D del bien sin medida
siendo/e medio la muerte
de gozar eterna vida.
El erario de /a fe
Y tesoro del gobierno
ya tan premiado se ve
que de lo mortal se fue
ser inmortal y eterno
Y a mí el cuidado me queda
cwdado en no descuidarme'
de Philippo, púes honrarm;
puede, diciendo que queda
en el ere/o eternizarme.

ª

~~:n es aqueste? Aquel que defendiendo
e nst? la/e santa, nueva gloria
acrecen/o a su gloria floreciente.
Di el nombre
I
rindió
a /a · El gran Ph'/·
ippo, que muriendo
.
muerte, Y lleno de victoria
Vive eterno en el cielo reluciente.
Castellanas

Siguiendo
. .,
este mismo intento
pros1gu10 con estas castellan
'
el cuidado de la pregunta: as en que

Paseando el mexicano
lago en Philippo elevado
por saber si se Je ha dado
en el trono soberano
lo que en Dios llene ganado.
Dye ¡ay' con un gemido
,ay' el eco respondió, '
y yo dye ¿ q111én me oyó?
Del eco fue respondido ·
c~n vo: sonorosa, yo.
Dyele ¿sabrás decir
lo que te preguntare?
Respond1óme el eco, haré;
yo con gozo de le oír
de esta suerte pregu~té:
dime ¿Ph,J,ppo, ha hallado
el escondido tesoro?
Respondióme el eco, oro
oro dino atesorado
de sufe en el sacro coro
Dije por quedar seguro ·
¿esto que digo es así?
Respond1ome el eco, sí.
Yo que sólo esto procuro
luego el luto eché de mí.
Dye, diré que /a palma
de la gloria llene fe?
Respond1óme el eco.fe
promete, la go=a el alma
esto me dyo, y se fue.

Levante más eterno m, trofeo
que ~e metal la estatua fabricada,
y mas excelso que el real asiento
de so~erbras pirámides alzadas·
a qwen n! tempestad consumid;ra
derribara, ni el Aqwlón airado
el. curso. innumerable u,_,e losanos
-.
nr del lrgero tiempo el presto vuelo

Estos versos compuso Bernardo d 1
Vega, Canónigo de Tucumán:
e a

Al colateral de esta trad ucc1on
. . se
puso este soneto famoso:

Ha querido el santo celo
de 1111 oficio desc111darme
con dar a elllender al suelo
que por gozarse y gozarme'

Soy PJ11lrpo de Carlos praducido
el fue del turco vencedor primer;
segundo. que fue en el Egeofiero•
a m1 valor sus fuer.as he rendido.

¿Al gran rey qué le han dado?
Dado la gloria palma
¿alma en tan suprem; estad ?
A do toca Dios su palma º·
Fe/ice rey cuya vida
·
ida donde se transplanta
planta para Dios, y plan;a
queª muerte pisa rendida
¿Y tiene corona be/Ja? ·
Ella y el cetro glorioso
¿oso decir que es estrella?
Ella en cielo luminoso
Vuélvome con este bre~
bien puedes, pues ya el d1vmo
himno entona el rey con quien
en el cielo de contmuo
cantará al cordero, amén.

Tradu~ción aJ romance de una oda d
Horac10:
e

487

�El padre con trofeo esclarecido,
el hijo de sus tnunfos heredero,
el uno, el otro defensor severo
de /aje, se mostró Jamás vencido.
Ahora en breve espacio sepultado,
siendo a mi nombre corto el cerco inmenso
del orbe. me levanto eterno al cielo:
donde no en la v,g1lia del cuuiado,
mas en segura paz Jodo suspenso
meJor defenderé el hispano suelo.

Al pie de una columna se pusieron
unas Castellanas:
Términos puso en el suelo
en plus u/ira de estas dos,
pero hoy pasando al cielo
suben sm término a Dios
que es el plus de aqueste vuelo.
Gran Ph1hppo. habéis volado
con alas de candad.
donde ya desechpsado
del humo del cuerpo helado
v,v1réis en e/andad.
Soneto
¿Turbaste? no te turbes pecho humano,
de ver el cuerpo en este monumento,
que a lo terreno aquesle frío asiento
ordena muerte con avara mano.
¿Turbas/e? no te turbe, que /emprano
o tarde, cuanto cría el elemento
duro, trueca el ligero movimiento
de la suerte fatal en polvo vano.

...

Y si quiere lurbarte, viendo el alma
del Rey, hyo de Carlos colocada
en la eterna región de la alegría:

pero su curso, que de grado en grado
por los lúcidos signos le traía
hasta el profundo ocaso le ha bajado.
Y al fin de su curso, lumbre y alegría
hoy esconde la tierra en breve estado,
al que ayer en el mundo no cabría.

En el sotaplinto del anterior se puso
este otro soneto:
Yo v,ví con corona y cetro de oro
de la vida sujeto a la mudanza
llena de afán y mísera esperanza
de fugitivo bien, y eterno lloro.
Yo vivo en el supremo y santo coro,
donde de gloria a la mmorlal holganza
el horror de la niebla nunca alcanza
ni robará la muerte m, tesoro.
Yo triunfé con la palma de victoria
en duro marte con valor comprada,
que será igual de tiempo con el vuelo.
Yo triunfo ya, con más ilustre gloria
de más altos despojos alcanzada
seguro en la región del claro cielo.
Octava
Hermoso, limpio, sacro, inmenso cielo,
si tú le gozas porque en alto asienlo
has dado al rey que dio leyes al suelo,
con inmortal grandeza acogimienlo,
alégrase la tierra en el consuelo
ahora de tu grave sentimiento,
pues a tu grande cumbre ya acompaña,
el honor, el valor, la luz de España.

Habla el rey en este soneto:
Con imperio y con gloria florecía
más alto que otros reyes levantado,
y toda la grandeza de mi estado
con santo acuerdo y jusla ley regía.

El horror cesará, que quien la palma
alcanzó de la gloria deseada
el canto no consciente de agonía.

El autor de este soneto también hacía
epitafios latinos. Un soneto de Don
Francisco de Solís:

Cuando escondiendo, muerte en niebla el día
del alma, y cuerpo el nudo desatado,
de la sublime cumbre de mi grado
me pone en la pesada tierra fría.

Salió el dorado sol por el oriente
alegrando la tierra con su lumbre
levantóse l,gero a la alta cumbre
con presto vuelo y dorada frente;

¿De Creso y Midas que aprovecha el oro?
¿los reinos y la sangre generosa?
¿el invicto valor? ¿la heroica diestra?

,lustró con su luz resplandeciente
de nobles remos, varia muchedumbre,
regaló con calor y mansedumbre
los más helados pechos de la gente;

A todo lo mortal ocupa el lloro,
sola virtud ilustre es gloriosa,
y ella fue de mi eterno bien la muestra.

488

Versos de Lorenzo de Herrera hi.
del doctor Herrera:
' ~o
De do las puertas de oro
abre la mensa1era del sol claro
hasta do engendra el sueño pe;ezoso
la noche. asombre el golpe del avaro
hado, Y m, grave lloro
dilate el Ponto hondoso
el curso presuroso
Y a la dohente vo= de m, lamento
resuenen los peñascos con gemido
el caso sucedido
Jamás falte el ci,;dado al sen//m1ento
pues veo, triste España, aquí encerrddo
m, defensor amado.

Ani~ales, Escipiones,
aqu1 abatan sus pendones:
que esta es, la que vence a todos.

Soneto_que explica la buena suerte de
su maJestad, en que habla d su
traslación dichosa:
e
Dichoso rey, que vivo ya sm vida
y remo, sm temor de ver la muerte
porque pasando el trago de la muerte
pase pisando el cielo a me1or vida.
Que desligar el alma desta v,da
es deshacer el nudo de la muert~
porque ~IVlr sm D10s es más que muerte
, Oh cuan sabrosa y leve/ulSte, muerte,

Soneto
Venció!ª muerte, pero el firme intento
del espmtu vuestro soberano
venció. haciendo el paso arduo llano
para los gustos del eterno asiento.

y la muerte por Dios es más que vida
llegando a tiempo y punto que mi vida
estaba sepultada ya en mi muerte.,

Que solo pudo en es/e venc11111en10
del hado riguroso la impía mano
poner el cuerpo con furor insano
en el callado y Iris/e mowm1en10.

y en darme entonces wda,Jueras m:erre

Muy más dulce mef111ste que la vida
como por darme muerte.fuiste vida.

Soneto de Lorenzo de Herrera:

Mas negaron al crudo /os despojos
el valor y /aje que defendiendo
en Vida, en muer/e habéis lambién guardado.

¿Qué haces, vmud sacra, en este bando
sentada en urna de cemzas llena?
'
D~rramo de los OJOS larga vena ·
misera mis cabellos arrancando.

Dichoso vos. que ya con nuevos OJOS
en/re lumbres del cielo reluciendo
el bien m1rá1s de gloria coronado.

¿Q111~n engendró el dolor.? ¿qué estás llorando?
¿qwen lavo: a la lengua libre enfrena?
el profundo s1lenc10 y grave pena
me suspenden mis lást11nas callando.

Soneto de Don Lorenzo de Herrera:

¿Qué causa? Haber terminado ya la gloria
que me daba el gran rey de las Españas
ilustre resplandor de todo el suelo.
'

El curso de la vida lermmado
confiero asalto de la muerte dura
declara aquesta noble sepultura
de unpr'mcipe,
· que en ella es1á encerrado.

¿Fuese? Murió pues sola la memoria
te puede consolar las hazañas
con que subió inmortal al alto cielo.

Cuanto pudo impedir el crudo hado
que a ninguno su limite asegura
impidió aques1e horror y sombr~ obscura
de que miras el lúmulo cercado.

Al

.

~t~ de este soneto, se puso esta

canc1on del mismo Dr. Lorenzo de
Herrera:

Mas del Señor inmenso de grandeza
queriendo darle el premio merecido
de la paz, de la guerra, del gobierno:

Suene m1 triste canto
del mísero s1ispiro en compañía
de donde nace el velador lucero
hasta do el sol s11 resplandor en~ía.
Y con 110 usado llanto
·
más espamoso yfier;,
szistentando en ligero
vuelo rompa los montes levantados
abra las peñas. turbe el mar l11nch;do,

dy·o ª la parca, rompe la estrecheza
del cu~rpo, con que el alma está impedida·
romp1ola. y levantóse al premio eterno.
.

Seguíase este cuarteto:
Las victorias de /os godos.

489

�del orbe dilatado
de"ibe fuertes muros bien trabados, .
- he ya perdido
pues yo la Nueva Espana,
mi rey esclarecido.
Quién muere levantado en generoso
vuelo a la luz del consagrado asiento
las alas del heroico pensamiento
haciéndose inmortal y glorioso:
deja el mísero bien y afán penoso
de las sombras del frágil fundamento
y alcanza en el celeste ayuntamiento
los eternos contentos de reposo.
Salve, Philippo sacro, que murien1o
la niebla habéis dejado, el claro dia
gozando en la alta cumbre colocado.
A do con bello resplandor luc1~ndo;
miráis lleno de gloria la alegr,a
del santo de los santos venerado.

Al pie seguía esta canción:
En el supremo inaccesible bando
de la mmortalldad de inmensa gloria.
con ,lustres despo¡os adornado.
trofeos eternos de victoria,
el tiempo usurpador amenazando
a m1 grandeza, m el furor airado
del hondo mar 111rbado,
ni el ímpelll de horror fiero temiendo
del enemigo estruendo,
más en dichosa suerte de holganza
sm temor de mudanza
libre del t,empo, golfo y de enemigo
teniendo el bien conmigo,
seguro, alegre. y siempre venturoso
moro, vivo. descanso en el reposo.

:o

...

En una tarja graciosa, Y en ~izarro
cartón aparecía de Don Francisco de
Solís, este soneto:
Quemó al segundofémx de e!te suelo
el encendido sol, cuando salia,
.
y conv1rt1endo el cuerpo en 11errafrw,
el alma se llevó para su cielo.
La tierra se cubrió de mste ve(o
y la esfera mrbando s11 armonia_
con ll11vws y con truenos parec,a
el caso. lamentar, gemir tal d11elo

Arriba de un pedestal se puso una
letra que dice:
·A dónde vengoforzado?
l_ no es tiniebla mi aposento?
l
ad ?

.temor y de luz cerc o
~s que el rey mudó su intento
y hame el nombre a mí mudado
de temor en venc1m1ento.
Temía, mas ya no temo
porque se trocó m1 suerte
en otro contrario extremo,
que de portero de muerte
lo soy de este rey supremo.
y aunque ofrecerle no puedo
lo que merece y yo pienso,
ya que me hallo sin miedo
derramaré mi"ª e incienso
aquí con semblante ledo.

A mano derecha del pedestal puso
este soneto:
El túmulo, qt1e miras levantado
en el espacio des/a d11ra tierra,
del vencedor Ph1l1ppo el cuerpo cierra
de títulos ilustres rodeado.
Mas de santo esplendor acompañado
el coro al alma venturosa encierra
q11e del conflicto de la cruda gue"a
subió libre a la /¡¡z del sol dorado.
Será perpetua al s11elo la memoria
de su valor excelso. a quién olvido
.
podrá esconder jamás en sombra oscura,
y el cielo, que le dio rayos ~e gloria
en supremo lugar esclarecido
se gozará en su nueva lumbre pura.

A unas letras que dicen esto:
Espanto soy conocido
y hoy me espanto yo de ver
al que nunca fue vencido,
que se ha sabido vencer
de¡ándome a mí vencido.

Gozó estas letras Bernardo de la
Vega, canónigo de Tucumán:

Pero el d1vmo sol enamorado
de aquesta singular naturaleza,
sobre las m11ertas brazas me/mando.

En esta 11erra me puso •
el temor, y es cosa extrana
ver aqueste horror confuso
que el sent1m1ento dispuso
de Phil1ppo rey de España.

y entre llantos y lutos de msteza

otro tercero fénix ha engendrado
cual hyo de su luz y su grandeza.

490

De ver el dolor crecido,
a quién acompaña el llanto
estoyfuera de sentido,
y pues de verlo me espanto,
espanto soy conocido.
Con ver la tragedia amarga
aquí la muerte me exhorta
que el representarse encarga
a la wda, vida corta,
y a la muerte vida larga.
Y cuanto al mundo ha admirado
no me ha alterado m1 ser
ni a mi condición trocado,
de ver nunca me he espantado,
y hoy me espanto yo de ver.
Pues el pensamiento tengo
atónito yo me admiro
y a un extremo extraño vengo
si de mirar lo que miro
con mi espanto me convengo.
De ver trocada mi suerte
la más nueva causa ha sido
ver que mi espanto me advierte
que hoy ha vencido la muerte
al que nunca fue vencido.
Canta el vencido victoria
por ser su suerte tan buena,
que triunfando su memoria
el suelo llora su pena
y el cielo canta su gloria.
Quedar puede el muerto ufano
llegando el mundo a saber,
que hoy me espanto y vengo a ver
a Philippo rey hispano
que se ha sabido vencer.
Después de vencer la he"a
el padre del cristianismo
tal valor su pecho encierra,
que así se hace la guerra
con que se vence a sí mismo.
En la vida que ha vivido
más que hombre se ha mostrado
y en la empresa que ha emprendido
pues de la muerte ha triunfado
dejándome a mí vencido.

Recibió el puesto inmenso de luz lleno
al alma bella libre de graveza
y fue la tierra al cuerpo morada.

En uno de los pedestales se puso esta

letra:

¿Qué es esto como no siento?
¿El sentimiento no soy?
soy pero he mudado miento,
porque a Ph1lippo dan hoy
corona en el firmamento,
y al gozarla con el voy.

Seguíase luego esta canción:
Entre las puras luces de dorado
cielo, desnudo de mortal corteza
vestido ya con nueva lumbre belÍa
vice inmortal con inmortal grandeza
el sacro rey Philippo, y levantado
en trono inmenso puesto por estrella,
en divina centella
inflamado del rayo glorioso
contempla el sol hermoso
en de cansados gustos de alegría
viendo el eterno día,
a quién ni el luto, ni el temor asombra
ni el cerco loca de la oscura sombra.
Allí conoce al caro padre ilustre
ínclito emperador de las &amp;pañas
más alegre y dichoso y más luciente,
que cuando levantó de sus hazañas
la fama en alas de oro el vivo lustre
al feroz enemigo en marte ardiente
quebrantando la frente,
el hijo al padre, el padre al hijo en blando
acento razonado
descubren el valor de la victoria,
que los subió a la gloria
do eternamente viven colocados
con paz segura, libres de cuidados. •
Desde el sublime y soberano asiento
miran los astros y región delfuego,
el aire, que se esparce en leve vuelo,
y el hondo mar, que co"e sin sosiego,
el terrestre y pesado fu,ufamento,
y cuanto cerca el luminoso velo,
el tendido suelo
de sus soberbios reinos dilatados,
los bárbaros domados
con hie"o ensangrentado y ronco trueno
de horror fogoso lleno,
y aquesto y más, que hubiera todo junto,
Juzgan al bien, que tienen por un punto.

Soneto puesto en el colateral:
Soberano Philippo, honor del suelo
¿qué haces en aqueste humilde bando?
La dura muerte Viene acelerando
la división del alma y mortal velo.
Tu cuufado es virtud, tu asiento el cielo
rompe los astros. que te están mirando '
que yo virtud alegre acompañando
iré tu lustre y generoso vuelo.
Cuando lo inmortal y lo te"eno
trabado en.fuerte nudo la estrecheza
de rigurosa parca fue cortada.

En una colateral se puso esta octava:
En tomo del eterno monumento
hable el mudo silencio, y la tristeza

491

�rompa el curso del mísero lamento
cantando de Phr/,po la grandeza:
que aunque suceda a muerte el sentimrento,
no sigue el alma. que en d1vma alteza
a1e,,a vive de suspiro Y lloro,
,lustrada entre bellas luces de oro.

Luego de los signos del sentimiento,
venían estos versos:

...

Una extraña novedad
veo. que me maravilla,
que qurero tener mancilla
del fin de su ma1estad
y no puedo en mí sentilla.
y cuando qwero llorar
lo que manda el sentm11ento,
/os OJOS siento e11J11gar,
y contra 1111 propio mtelllO
por gen11r doy en callar.
Y como soy producido
del sentrmrento gran ,medo
que he de ser reprendido
porque a llorar soy venido
pero llorar ya no puedo.
Y mirando s, yo soy
el llanto, quedo sm 11no
porque sr a llorar almo,
vuelvo contra lo que voy
sm proseguir 1111 desuno.
A/fin mirándome bren
soy ya otro del que he sido
porque el dolor Ira /1111do
y ha llegado el sumo bren
que me ha en go:o convertrdo.
Trocó Phi/,po su estado
y trocóme a mí la suerte
el deJÓ mortal cwdado
yo ser mmistro de muerte
y por esto no /re llorado.

Abajo de la figura de una mujer vieja
que representaba la . tierra esta
canción de cuatro estancias:
Llanto y luto de horror acompañado.
y túmulo cubierto en veste triste
muestren de la espantosa Y cruda muerte
e/furor riguroso no domado,
que con obscura niebla el orbe viste.
usurpando fa gloria a nuestra suerte
su 1,ranía fuerte.
Vaya la vo: a donde el nuevo día
cobra el color perdido, a donde cubre
fa luz, la sombra de la noche fría.
por do el estío su rigor descubre.
por do de Sc,11a el /rondo mar /11nchado
esta con densas nieves apretado.
Hoy, el hado cruel cerró los OJOS
al príncipe más alto y generoso,

que todo el ancho mar ha conocido,
y el suelo, que le daba los despojos,
el cerco de mis tierras espacioso
queda sm su ornamento obscurecido,
el sol ha recibido
y la luna en su faz hermosa el manto
de obscuridad. los astros, las estrellas,
niegan su clara lumbre oyendo el canto
acerbo de m,s míseras querellas,
munó el sacro Phil1po rey potente
de /a apartada y conocida gente.

En la segunda hoja:
Ent.

Al ínchto valor esclarecido,
que puso nuevo espanto a gentes fieras
,que su fuerza domó confirme diestra
que en el lrondoso piélago extendido
hundió del enemigo las banderas 1
GAi que es de virtud santa ilustre muestra
y con su e1emp/o muestra
como puede subir a suma alteza
de prudencia y 11istrc1a, quien sostiene
en sus hombros del remo la grandeza
el sueño de la cruda muerte tiene?
T,éne/o. que la osada no rehuye
,mperro y cetro que en su ley se mcluye.
1Trí, muerte /rorrrble, que con dura mano
rompiste el nudo estrecho. y la vrctoria
alcan:aste de1ando sm aliento
el cuerpo. que el honor qwta a 111 gloria
el grande. mmenso, eterno vencm11ento.
con que rmd1ó 111 miento
/a alma mmortal. que en el dorado bando
otro remo mayor, otra corona
de más sublm,e estmra está gozando,
a qwen la eternidad el cielo entona,
que el señor soberano el premio JUSIO
dro del descanso al gran Ph1/1po augristo.

Diálogo entre
entendimiento:

el

genio

y

Gen.
En1.

492

Soneto en correspondencia con el
anterior:
Soy de Ph1lipo el raro enlendimienlo
nací, cuando nació; crecí creciendo '
la edad; cuando rigió, regí trayendo
gloria a la paz, honor al vencimiento.
En el ex/remo lrance en que el aliento
del cuerpo estaba muerte despidiendo
aco':'pañe al espmlu, y subiendo
,
vote con él al puesto del contento.
Por mí igualó los as/ros con /afama
de al11vos hechos y de nombre ilustre
haciéndose mmortal en todo el suelo,'.
Por mí de amor divmo en viva llama
encendido con más elerno luslre
estrellas pisa en la región del cielo.

Entre la~ figuras pensamiento y deseo
se puso esta canción:
Pens.

Deseo, que con alas ex/endidas
por la región del fuego puro ardiente
cual el rayo flamígero par/idas
de1a sus llamas con ligero vuelo
¿por qué dejas al suelo?
'
Deseo Porque queda la gente
turbada en ver caído
de España al león temido
Y la tierra en la sombra obscura y fría
medrosa de occidente
Y Phil,po me envía '
al celesllal oriente
con nueva, de que parte
a su alegre región do, llene parle.
¿Y vos señor, a que parle
cuál v1en/o y más lrgero
hacéis tan bello y levantado vuelo,
Y sm parar en parte
con el ros/ro severo
moviendo os remontáis del bq¡o Sllelo,
Y en este sulll velo,
que es de gracia pureza,
por sendas tan es/rechas
arco lleváis y flechas
de los orbes pasando /a grandeza,
Y con a//1vafrenle
no paráis hasta el cielo más luciente?
De guerrero tenéis mueslra.
Pens. Pensamien/o es mi nombre
más cierto en el IÍrar que el di~slro Apolo
hice faerza en m, diestra
Y flechando a Dios hombre
despaché en virtud de mi arco solo
Y a es/e mausoleo
'
vuelvo en vuelo fogoso
a decir que en el seno

ª

el

Decid genro, qué mo11vo
os transmontó en estas partes?
Gen. El mosirar que el nombre es v,vo
del rey. cuyas grandes partes
yo sólo noto y escrrbo
Ent. tEs de P/11/rpo, que es m11er10
el nombre que dices vrve 7
Gen. Sr porque en mí quedó cierto
su valor. su ser IIÍ escribe
de su vida el gran concierto.
y qwero entend1m1ento
sr alguna ve: la pluma
subiste al sacro asiento,
que ahora por la suma
de su merec1m1ento,
cuenten a todos lo que gana el ere/o
y fo que pierde nuestro esperio suelo.

Ent.

Porque nunca en el suelo
puso planta criatura,
que mostrase del cielo
su máquina y pintura,
como el humano velo
descubre en es/a bella vestidura
que es de este rey naJuraleza pura.
Y a este ilustre coro
la traigo por grandeza
de su mayor Jesoro,
porque de su belleza
que excede a plala y oro
Y vence de las perlas la pureza
se viste el nuevo Rey por extrañeza.
Pues acabado el oficio
nos iremos mano a mano
porque quiero de mi mano
hacerle o/ro gran servicio
que no es menos soberano.
Será lo joya debida,
que a su grandeza le cuadre.
Un compás con que se mida
con que se midió su padre '
en la muer/e y en la vida.
Este globo lambién Junio
le he de dílr, porque en su ruedíl
sin que se pierda el asunto
del Rey Sacro:tomar pueda
su gran gobierno el punto.
Piiso la una punta al centro
del globo, y liró el compás,
con tanto acierlo y compás
que el círculo hizo encuentro
sin quedar la línea atrás.
Y con es/e grande aviso
midiéndose en es/e polo,
aunque el suelo dejó solo,
se trasladó al paraíso
sobre el Anlárhco polo.

Del presbítero y bachiller Antonio de
Brambila este soneto:
Qwen s11 vida con Dios, compasa, pasa
seguro en m11erre tan eslrecho, lrecho,
pues no le paga a su despecho, pecho,
que es para Dios la v,da escasa, casa.
El amor con que a Dios abraza, braza
de un nuevofémx, mas deshecho, es hecho
m1rando al mundo en wda estrecho, hecho
puso a la ma1estad sm tasa, tasa.
Pues nada dura m el tesoro, es oro.
que es bien que cuando más desala ala
Y de¡a el alma más quendíl, henda.· ·
El gran cesar sacó del lloro, oro,
Y le es vida la muerte mgrata, grata,
porque es la muer/e apercibida, vida.

493

�del paraíso ameno
el gran Philipo queda ya gozoso
de rosas, m1rtos,jlores, coronado
que el cielo nos esparce de su grado.
Yo he hecho la jornada
al alto de la gloria
y he visto de Ph11ipo la corona:
de1ad vuestra embajada,
y la eterna memoria
podréis cantar de su ínclita persona,
y lleve el río Sana
su nombre esclaree1do
hasta el Ganges y Nilo
y sm perder el hilo
camme hasta el mar más extendido,
y diga que sostiene
el cielo, al que la tierra ya no tiene.

...,.

En el pedestal del deseo se puso este
soneto, del bachiller Brambila de
Arriaga:
La nave San Felipe combatida
del pertinaz inglés, francés y moro
quitándoles la presa y el tesoro
para el estrecho de la muerte en vida.

Con viento en popa en alta mar metida
segura va, que todo el lastre es oro,
Dios el piloto, el norte el alto coro
a puerto rico, puerto de la vida.

sin hacer diferencia en la medida
al rey, al pobre, al rico, flaco y fuerte
igualo con las puertas de la muerte.
2. Cual río cuyas aguas amorosas
Se van calladamente deslizando
Las imágenes vanas de las cosas,
así de nuestras vidas van volando
de ver vuestro descuido murmurando,
cuan mal debía de entender el tiempo
quien juegos inventó de pasatiempo.
3. A detener mi curso acelerado
me inventa tu algún nuevo encantamiento,
que de pasar yo tengo tal cuidado,
que no perdonaré solo un momento;
locura es de este siglo desdichado
ponerme espuelas y aguijón sin tiento,
pues con mi furia llego sin reparo,
y me llevo de encuentro lo más caro.
4. Todo se acaba y vuela como el viento,
de mí todas las vidas van colgadas
y las figuras de su fundamento
no son venidas, cuando son pasadas:
es todo un sucesivo movimiento
de aquellas nueve ruedas estrelladas,
haz tú que no se muevan como suelen,
tendréte yo las horas, que no vuelen.
5.

Que pues alcanza en este mar victoria
de los tres enemigos y el infierno,
y el e1erzo de la muerte no le hiere:

.........

pase al inmenso golfo, al mar de gloria,
donde hay bonanza y es el puerto eterno
pues nunca muere quien en vida muere.

...

En el pedestal que cercaba el túmulo
se puso esta octava:
El tiempo soy ligero, y no detiene
mi carrera veloz el tardo freno:
cuanto el centro moral en sí contiene,
mido siendo de términos ajenos;
todo pasa, mas límite no tiene
el pío y santo oficio de luz lleno,
que por ser de lafefinne defensa,
no recibe del tiempo alguna ofensa.

El que quisiere verme retratado
lo que será su vida y lo que ha sido,
mire en la mano lo que le ha quedado
de las horas y edades que ha vivido;
verá que lo pasado es ya pasado,
y lo que es por venir, aún no ha venido,
y si algún gusto goza en lo presente,
temiendo el venidero no lo siente.

6. Aquella edad de vida ya madura
de setenta y más años que ha vivido
el gran Philipo, rey si con cordura
se mira, habráse visto fue un ruido
de un trueno, que entre nubes poco dura:
pues si se acaba así lo más lucido,
añude cada cual con diestra mano
el inmortal estambre al hilo humano.

Otro soneto (anónimo):
Si puede celebrar mi débil canto
del tribunal sagrado la grandeza,
habré subido a la suprema alteza
de su heroico valor y pecho santo;

De Rodrigo Dávila, octavas:
1.

y habré, del un polo al otro cuanto
baña del sol dorado la belleza
cogido (para muestra de extrañeza)
de virtud, lo que cubre el rico manto.

El tiempo soy, soy fábula y engaño,
en nada tengo perfección cumplida,
corro las vidas confueror extraño
hasta donde la muerte está escondida;
cortando a todos de vestir de un paño,

Pagaré la alabanza a la hazaña

494

del santo tribunal· Y ª la persona
que de tal grande rey hace memoria.
.

de Fenicia y sus piedras espantosas,

Cantarle la gloria Nueva Es _
cons
d
:pana
agran o a su nombre una
y yo la esculpiré en perpetua hcoro~a
1storia.

Pudieran, m fas maq
· .
d/
umas Y escud
e extraño inventor, y sus bombar':ias
romper los escuadrones infernales, '

En el ~edestal de este soneto se puso
un urucomio· A 1as espaldas d
~eon que significaba la personae d~~
ey, se puso esta lira:
Voló el diestro guerrero
g'(rda de lafe bella sm segundo
a movedor primero
Y del nombre segundo
tercero guardador de10
., en e1 mundo.

Aquí ya siguen
·
elogios a F r
En lo alto del testero de la ~~ III.
puso este soneto de la C
-· a se
Jesús:
omparua de
Pudo la muerte confimesto asalto
romper de Espana
~ fu
pud
ene los reparos
d I o sacro Ph1hpo despo1aros
.
e remo, que en el mundo era el mas
. aIto;
Mas no impedir el venturoso salto
con que la firme fe•Y Ios hechos claros
'
pud·
d ieron en un punto colocaros
onde no habrá temor ni sobresalto.
Clarísimo. monarca· bien
. mostraste
hab
er reinado en vo- viva
/aje e
d
~
Y entera
. n cuya efensa os empleaste:
p~s en esta batalla postrimera
;mm;ndod,e/ cetro, y el vivir dejastes
e1ar e las manos su bandera.

Estos otros versos pusieron:
Iba la parca cortando
por derribarme en el suelo
mas yo mefa, levantando '
z1 golpe, que ella iba dando
asta elevarme en el cielo.
Otro soneto:

No de marte las armas bel
md // d
icosas
e ace emonio las celadas •
: el agudo venablo y las pesadas
chas del bravo Eta/o rigurosas.
No de Perseo diestro las fiogos
saetas
I
. • n 1 de M.das
laaceradaas
1onga, ni la honda arebatada

495

pero el grande Ph º/ .
sus fieras fuerzas I ipondromper pudo
Y re ir sus guardas
para entrar por laspuertas eternales.

�DON BENITO JUAREZ Y CANTABRIA
Lic. Jesús Canales Ruiz
Santander, España
Quizá parezca una osadía que un historiador español se acerque a
estudiar la controvertida figura del libertador Benito Juárez, aunque en este
caso, atendiendo el lado humano de su descendencia.
De Benito Juárez se ha escrito mucho, no sé si suficiente, aunque no
todo ha sido en su honor, pues como toda figura pública también le alcanzan
la diatriba y la calumnia o el panegírico exagerado, a veces más la leyenda
que la historia.
No vamos a ser ni Homero o Virgilio, ni Demógenes o Cicerón a la
hora de estudiar a este personaje de la Historia, de personalidad compleja; ni
alabanza ni distriba se encontrarán en este escrito; no añadiremos nada que
no sea ya conocido, aunque quizá sí olvidado.
Con interés particular nos vamos a acercar al Beruto Juárez, hombre,
esposo y padre de familia numerosa.
Apenas escapado de su pueblo Gueletao, tiene el primer contacto con
el mundo de los "blancos", con la familia de don Antonio Maza, en cuya
casa servía su hermana, y que andando los años habría de ser su suegro.
Siempre nos ha extrañado ese afán por afirmar que el origen de don
Antonio Maza es italiano y no es por imposible pero sí por inverosímil y
quizá traído por conveniencia política.

...

Tanto el apodo de gachupín como el tipo de comercio a que se
dedicaba don Antonio Maza, los abarrotes, eran muy españoles; si a esto
añadimos que en la ciudad de Oaxaca había entonces una numerosa colonia
de emigrantes cántabros (Antonio y Francisco Ibáñez Corvera, José
Mantecón, Miguel Revuelta Escalante, capitán de comercio, entre otros)
creemos que don Antonio Maza descendía del Valle de Soba. donde el
apellido Maza es habitual muchos sobanos emigraron a América.
Es una hipótesis nada más, pero con posibilidad de verosimilitud,
tanta por lo menos como pueda tener su ascendencia italiana.
No vamos a contar las circunstancias de su matrimonio con doña
Josefina Eustaquia Maza Parada por conocidas, pero sí sabemos que de este
497

�os murieron niños, incluso
.
. nac1er
. on 12 hiJ. os• de los cuales algun
matnmoruo
en el destierro.
, .
d na~ Jesusa casaron con dos
hi' d - Fehc1tas Y O
'
Pero dos de sus JaS ona
d la villa Cabezón de la Sal.
hombres de Cantabria, concretamente e
.
lle a a Cabezón de la Sal el Joven
En la primavera del ano 18~5 , g h Martín y doña Isabel Ramos
.
d or don Andres Sane ez
matrimoruo forma.º. p . de Alba de Tormes (Salamanca).
Femández, eran ongmanos
,
tudiado durante tres cursos en la
Don Andrés, que hab!: ae;a villa cántabra a hace~se cargo de la
Universidad de Salamanca, veru
E
das (tabacos, umbres, etc.) y
plaza de administrador de Renta_s . s~c\efe de las Reales Salinas de la
posteriormente fue nombrado administra or
Villa

...

.
.,
Cabezón de la Sal le nacieron
_
ue permanec10 en
_ d dad·
Durante los l 3 anos q
dr contando un ano e e ,
.
Delfin
vino
con
sus
pa
es
otros cuatro hiJOS, ,
Clemente, Teresa, Jose y Sotero.
. , con desahogo económico pues
camilia numerosa v1v1a
Aunque era una i,
00 al
Andrés era de 6.0 re es.
el sueldo anual de don
. . se uebró el 23 de septiembre de
La felicidad matrimonial y fanuhar ~e a sus 37 años, dolor que se
d - a Isabel Ramos mue
s
sin
1855 cuando la joven on
d l pequeño de la casa, otero
agrandó al día siguie~te con la muerte e
cumplir aún los dos anos.
de más responsabilidad,
·
esposa Y un cargo
· · dor
La muerte de su Joven
S tander como administra
hicieron que don Andrés Sánchez pasase a an
principal de Hacienda.
menzaria sus estudios de segunda
Su hijo Delfin, con 14 ~os, codiria a una de las afamadas escuelas
;;.,.,7" mientras José, de 6 anos, acu
ense1uuUA-6
de la ciudad.
l
tituto Cántabro de Santander, en su pan
Precisamente aquel ano el Ins
de a licación a la agricultura, ~es,
estudios
divide
a
éstos
en
generales
y
hill
p en artes y peritaje mercantil y
de
• t1·tu1ando otros·. bac er
industria y 'comercio,
agrícola.
.
tal de ue acudieran a estos centros, pero
No hay constancia documen
. ,q
, s tarde acreditaron los dos
dada la preparac10n que ma
los hemos de suponer,
hermanos.
498

Sí hay constancia documental sobre uno de los cursos al que acudió
José; aparece como interno y matriculado en el colegio de pp. escolapios de
la Villa de Villacarriedo en el curso 1865-1866. Este colegio durante
muchos años fue el centro donde se educó la juventud de la burguesía
cántabra, entre alguno de los alumnos podemos citar el poeta
cántabro-mexicano don Casimiro Collado.
Dado que normalmente se asocia la emigración a la necesidad de una
mejora económica, pues emigra generalmente el pobre, extraña aún más que
Delfm y José fueron unos más de los emigrantes de Cantabria a México,
puesto que en Santander les esperaba una vida cómoda y socialmente
privilegiada. ¿Por qué emigraron a México, "tierra de volcanes políticos" en
aquellas fechas, donde lo español no era bien acogido? ¿Llevaban algún
cargo oficial? Es un enigma por desvelar pues nos parece paradójico que
cuando la emigración se dirigía por entonces a la Habana, ellos eligieran a
México.
En un principio hemos de pensar que no les debió ir muy mal a Delfin
y José, pues no es dado a cualquiera, y menos si es forastero, acercarse a una
familia como la del Presidente de la República de México, don Benito
Juárez.
No era Delfin ningún príncipe A:ul, tampoco se llevaba en el Palacio
Presidencial, pero muy cerca del poder tuvo que estar para conocer,
enamorar y llevar al altar a doña Felícitas Juárez, hija del Presidente de la
República, paradigma de las libertades, de la Independencia de México y de
lo indígena.
El matrimonio de José con doña Jesusa, entra dentro de lo nonnal, tras
el de su hermano.
El año 1872 muere el libertador don Benito Juárez y sus yernos Delfm
y José toman partido por don Porfirio, lo que le costaría a Delfin ser
deportado a España el año 1874, adonde vino acompañado por su esposa
Felícitas.
No tenemos constancia que se acercasen a Cantabria.
Delfín, en vida de su suegro, en el año 1870 fue el encargado de
realizar las gestiones a través de la embajada española en París para reanudar
las relaciones diplomáticas entre México y Francia, rotas tras el fusilamiento
de Maximiliano.

499

�José también cumplió alguna misión diplomática en Estados Unidos,
posiblemente económica.
Las circunstancias política, su vocación y formación económica y las
ayudas externas recibidas, apartaron a Delfm y a José de la política y les
acercó a los negocios. No vamos a entrar en la política de don Porfirio Díaz,
pues ni somos expertos ni es tema de este trabajo, aunque hay que hacer
referencia a la entrada de capitales extranjeros para la explotación de los
negocios mineros, cultivo de las tierras baldías, fundación de bancos y
empresas de diversa índole económica e industrial.
Era donde mejor se desenvolvían las habilidades de los hermanos
Sánchez Ramos que, protegidos por el máximo responsable del gobierno,
don Porfirio Díaz, entraron a formar parte de los diversos consejos de
administración en las empresas recién creadas.
A Delfín se le concedió la construcción y explotación del ferrocarril
transoceánico en varios de sus tramos; José, abandonada la diplomacia, se
incorporó a la empresa Remington, en la que alcanzó puestos de
responsabilidad.
En una de las tarjetas de visita, de José Sánchez Ramos se presenta
como: "Superintendente General del Ferrocarril Interocéanico Acapulco,
Morelos, México, Irolo, Veracruz". Tarjeta que ha despistado a más de un
investigador, pues era su hermano el que tenía ciertas concesiones en este
ferrocarril.
José compartió negocios con el norteamericano Thomas Braniff,
poseedor de una gran fortuna y presidente del Banco de Londres y México,
además era dueño de la fábrica de papel San Rafael.
Esta capacidad de José para llevar los negocios hizo que el presidente
don Porfirio le encargase la administración de sus bienes.
Volvamos al hombre, al José cercano a sus orígenes, quien a pesar de
haber alcanzado la riqueza y la fama. no olvida ni añora la villa que le vio
nacer y dar sus primeros pasos.
El progreso exigía a los pueblos tener una nueva fuente de energía
recientemente descubierta, la electricidad. El año 1895 comienzan a
recibirse en Cabezón de la Sal los primeros donativos para la compra de una
turbina y un dínamo, que movidos por las aguas del río Sajón comienzan a
proporcionar luz eléctrica a los domicilios y calles de Cabezón de la Sal.

500

.
turbin El año 1898
. ' una vez mstalado
el tend. d
a por el mgeniero alemán J
1 o de cables y ajustada 1
hogares de Cabezón y
orge Ahlemeyer, se hizo la 1
1a
"C
.
, como rezaba en
uz en os
l 8;8n,~tru1da por la generosidad del señor ¡1ª Jpla~a, , gracias a que fue
.
on ose Sanchez Ram os, año
P:ro no iba a quedar ahí la a
.,
acompanado de su esposa don~a J
portac1on de José, pues él m1·
M · e· •
esusa y de
hi •
smo
aria nstma, llegaron a Santand
sus ~os Andrés, José, Delfí
de mayo de 1900, hospedándose e:r en vlapor francés "La Navarre"
entonces como lugar de
un ote del Sardinero zona
.
entonces.
verano para la familia real y para '10s burgueses
que surgia
de

:l

e~~

.
La intención de José no era
. .
.
smo también estudiar la posibilidadsJ;ºe;:¿~ar la villa de Cabezón de la Sal
ecerse en España.
El 4 de junio de 1900 t'i
honor de
' echa histórica para e b •
doña Jesu::nt~ entn~. sus visitantes a don José Sánc: ezon, va a tener el

~~odia to~:•~ :.,~~~~:-::~dente

•~j: po~

de Mé~~~:~,
a ezon de la Sal, a unos 50 kms d 1
~tander les había de trasladar a
pueblo donde son esperados por
e a ~ap1tal; a las 4 de la tarde llegan al
entr: ellos el diputado provicial do:sEv:=;s ;~~ sus autoridades al frente
coc . ~• entre los sones de la música el
o . e ez Hernández, quien en s~
familia Sanchez-Juárez al barrio de
{stallido de los cohetes acercó a la
~asa de do~ Antonio Abin, donde se haªbrí:ad l~gar donde se encontraba la
e cuatro d1as.
e ospedar durante su estancia

i

i

Aún se conservan las
1
Espina y cantadas con música ;;~i::y~~~puestas por la novelista Concha
Así decía la copla dedicada a don José San'ch ez Ramos:
"D~sde el último vecino / hasta la .
veruda / de don José Sánchez Ramo Vrrgen del Campo / se alegran con la
s.
En Cabezón de la Sal ¡ tro ,
.
claridades de aurora.
co su mano piadosa / las tinieblas de la noche / en
Luz brillante y gratuita él en
.
merece el favor de Dios.I ' g eroso, nos d10;/ el que hace bien a su pueblo /
La hidalguía y la nobleza / han
.d
hasta el suelo montañés.
veru o con usted,/ desde el suelo mexicano /

501

�de esta V1·11a,·/ y que se quede en sus
Bendito sea mil veces / el b"enhechor
_1
brazos / y en ellos dichoso viva.

Estos picayos, señores,/ en sus acentos entrañan / voces de toda la villa / ecos
de todas las almas.

/ ara recibir con ella a
La Virgen presta las fl ores / de sus vergeles de mayo, p
don José Sánchez Ramos.
.

Homenaje cariñoso / con ellos reciba Usted, / portador de los anhelos / de
este pueblo montañés.

- / viene a buscar a este valle / las memonas de su
Al llegar a la montana
infancia / y el recuerdo de sus padres.
Dios·/' mande elevar un
d
Quédese usted con nosotros,/ .no
, se vaya uste ' por
l . / aqw' donde usted nac10.
Pa
~
•
tro
.
. amistad solicitamos, nues
Sus hijos y su señora / no serán extranJeros,/su
.. /
.
l
multitud
/
sonrisas
de
regoc1JO
Mire usted en tomo suyo ¡ y vera en a
lágn·mas de gratitud.
-,
.
en la villa/ un montanes
En la montaña hay un va,lle / y en el valle una villa, y

Poco después empezó la fiesta en el paseo de la Losa mientras don
José y los suyos se retiraron a descansar. Al día siguiente don José recorrió
las calles del pueblo y visitó la casa en la que había nacido, donde ante un
arco de flores levantados en su honor las mujeres le cantaron:
A don José Sánchez Ramos / venimos a cantar / las del barrio La Pesa / de
Cabezón de la Sal.

amor les ofrecemos.

la eléctrica
.
ue hubiera sombras, / y
' l v1·ó la luz primera / no qmso q
Donde e
h a'
. . ·Qué bien estamos a or ..
nos traJo,/ 1
hi. s / la villa
. , . ¡ para generosos JO
.
/
la
montañesa
reg1on,
Para flores y muJeres

De esta villa se fue joven,/ y los mares traspasó / y los años no le hicieron /
olvidar a Cabezón;
que jalan recio las Corubas / de Navas y el Arenal / y Cutío y San Vítores / y
Piribí a la Sornó.

/ que trocó la noche en d1a.

J
~

.........

. ¡ y si usted no
quiere / que usted no se marche nunca,
La Virgen del Campoponer muy tristuca.
la complace, / se va a
,

de Cabezón.

...

,
Sánchez la cantaron as1:
A su esposa doña Jesusa Juarez
.
h /
s
de
nuestro
b1enec
or
, / doña Jesusa Juárez; / que e
Bienvenida a Cabezon
di a y amable.
esposa gn
./ flor que brinda a la
irtud la queremos,/ por su gracia la cantamos,
Por su v
. .
ericano.
montaña / el Jardm am
. . / porque ha sido
la
memona,
dre el nombre ilustre / guardamos en
De su pa
América española.
benemérito / de la
ya usted a verla;/
l recado / de que va
La patrona de la villa / nos manda con e
que le está a usted esperando.
l d lee mirada /
, •/ y con a u
tas
/
verá
como
se
sonne,
Si usted se llega a sus plan
amorosa la bendice.
l romesa / de ser, con
.
Venimos
a sup1·icarla / que nos haga a p
mexicana y montañesa.
502

A su pueblo siempre quiso / con alma de montañés / y borró la noche oscura /
que más no reina por él.

Ya se puede andar de noche / por las callejas aquí / desde Tresano a San
Diego / marras y el ferrocarril.
Del monte, con el coloño / bajamos, y al ver la luz / decimos ¡ por don José!/
¡Dios le dé mucha salud!
Dios le de mucha salud / y nos le deje, también / con sus hijos, y la dama que
es dichosa su mujer.
Enséñeles al Brañona,/ Mimbrales y Torretín,/ y el Saja y Bardalón./ . ./ y ya
no se van de aquí.
Que de España la montaña / y en la montaña es la flor, / con salinas y La Pesa
/ la villa de Cabezón.
A don José Sánchez Ramos / concluimos de cantar / las vecínas de San
Roque / con muy buena voluntad.

Tras este picayo en honor de don José cantaron éste a doña Jesusa:
Por su carácter amable / a alto grado está elevado / que la hija del presidente /
por esposo le ha aceptado.

el corazón,/
A doña Jesusa Juárez, / que es señora distinguida / pues se ha dignado
escuchar / unas coplas tan sencillas.

503

�Maria que es dulc~ ~omb re
llama Maria Cnstma.
se

. . ¡ como la reina de España /
/ de prudencia d1vma
•

descansaba en su flamante mansión, "Quinta Guadalupe", en el pueblecito
de Colombres (Asturias).
e

, , ·1 un
. amnar
las emociones qu
ahora es 1aci
o-Leyendo estos versos
.almente en su esposa y en sus
·1 tres huéspedes, especi
despertarían_e~ los i u~ d s al ver y oír todo aquello.
hijos que asistían asom ra o
..
. en la v1·11a' don José y suhfamiha
d estancia
Después de cuatro días e
l stación hubieron de escuc ar a un
S tander pero en a e
decidieron v~lver a anl antaban estas coplas:
o de muJeres que es c
.
grup
/ al marcharse de este pueblo / no le decimos
.
.
,
/
que
s1
alguna vez se
.. han dicho ayer / enó una alegre reuruon
Sus hiJOS
. den / los busquen en Cabez n.
p1er
b d d / nos ha ofrecido volver / y
Su señora que es un ánge¡ ¡ de dulzura Y on ª
no nos puede engañar.
. hermoso recuerdo / en
, / estos amables señores / deJan
Al partir de Cabezon

Lo sabemos, por lo escrito por María Cristina Sánchez Juárez, la
menor de los hijos del matrimonio, que estuvo en España hasta el año 1939,
cuando regresó a México. También sabemos en qué empleó está su estancia
en España.

todos los corazones.
.
y aunque nos digan

l Villa
diós,/ porque va el tren a Partir,/ con ellos se va a

ª.

¡ y ellos se queda aqw.
.
·/ vayan con
. v1aJe
·· / yvuev
l an Cuanto primero,
Que lleven fehz
.
Virgen / y los ángeles del cielo.

...

Los hijos de don José y de doña Jesusa no olvidaron su estancia en
Cabezón de la Sal, ni el cariño recibido por sus vecinos. Su hijo Delfin
Sánchez Juárez pasó por Cabezón de la Sal en viaje de bodas el año 1916.
Establecidos en España, concretamente en Madrid, nada sabemos de
la vida de esta ilustre familia, sino pequeñas anécdotas, tales como las visitas
a casa de don José de algunos políticos como Sagasta o Castelar y la de
algunos mexicanos ilustres como el poeta Amado Nervo, secretario de la
legación mexicana en Madrid.

A don José Sánchez Ramos
adiós / le decimos hasta luego.

........

Colombres está muy cerca de Cabezón de la Sal, y además como paso
obligado para trasladarse de Santander a la villa asturiana, en esa ocasión
don José volvió visitar a Cabezón de la Sal.

o ·os y la
1
, .

· · esporadicos a
.
Santander con viaJes
Tras nueve meses de estancia enJ , emb~có en Santander rumbo a
f .lia Sánchez uarez
Cabezón de la Sal, la ami
XIl el 17 de febrero de 1901.
Veracruz, en el vapor Alfonso
'
zón de la Sal y don José fue permane;t:e~
El contacto entre Cabe
d doña Jesusa en 1908, y un d
epistolar: con motivo d~ la m~etrte;,..s~ó un retrato suyo en el Salón e
.
l A tamiento, es e u•
comunicada a - ):1Il .ente le dedicó una calle.
Sesiones Y al ano sigw
·
p rfirio Díaz, ya octogenano,
Los avatares políticos hicieron ~ue :~: P~s el 31 de mayo de 1911.
.
barcar rumbo a su destierr
, , timos colaboradores,
tuviera que ero
f T es y algunos de sus mas m
Le acompañaban sus ami iar
entre ellos don José Sánchez Ramos.
-a
, don Porfirio quiso pasar por Espan
Pero antes de domiciliarse en ~aris, turiano don Iñigo Noriega, que
'
para saludar a su ami.go el terratemente as
504

La Cruz Roja de San Sebastián convocó a exámenes para Damas
Enfermeras; a cuyos exámenes se presentó Cristina, residente entonces en
aquella ciudad.
Corría el año 1918 cuando una veintena de jóvenes señoritas, unas
pertenecientes a la nobleza, otras a la burguesía y una con su "dosis de
sangre india zapoteca", como escribió ella misma.
Los exámenes tuvieron lugar en el Paraninfo del Instituto y fueron
presenciados por S.M. la reina de España, Doña Maria Cristina de
Hapsburgo, presidenta del Comité de la Cruz Roja. Terminado el examen la
reina se dirigió al grupo de examinandas y futuras enfermeras ) a Cristina le
dijo: "Ya sé que usted es mexicana y la felicito por el examen que ha
hecho".
La reina sabía que aquella joven mexicana era nieta de don Benito
Juárez, quien había mandado fusilar a su tío el emperador Maximiliano de
Hapsburgo, y sin embargo la distinguió con un saludo especial.
Pero no acabó aquí el contacto entre las dos Cristinas, la reina y la
nieta de Juárez, pues se entabló una especie de relación amistosa entre las
dos, durante los veranos que la reina pasaba en San Sebastián.
505

�Fueron muchas las veces que Cristina Sánchez Juárez hubo de acudir
al Palacio de Miramar al llamado de la reina.
Cristina Sánchez Juárez fue nombrada dama jefe de Damas
Enfermeras del recién inaugurado Hospital de la Cruz Roja de San

Estas líneas son un
desde que Juan de E
recordatorio de la unión entr
esos emigrantes ha::al:te lle~ara con Cortés hasta C:tabria y México,
contribuyen a que el n o patri_a en México y con y a, e? que siguen
progreso anide en esa
. , su trabaJo denodado
gran nac10n.

:o

Sebastián.
En aquellas conversaciones del Palacio de Miramar, "a la derecha de
la entrada del hall está el despacho de S. M.", donde era recibida con toda
amabilidad y a pesar de guardar algún recuerdo de Maxiroiliano, como un
jarrón de cristal grabado con la corona imperial y una M, anagrama de las
pertenencias de Maxiroiliano, la reina Cristina jamás hizo referencia alguna
que pudiera herir a la nieta de Juárez.
Solamente dos de los hijos de don Benito Juárez visitaron Europa;
Felícitas, acompañando a su marido en el destierro el año 1874, y Jesusa,
acompañando a su esposo e hijos en visita a la villa natal de su esposo. En
contra de lo afirmado por el periodista don Fabian Vidal, jamás tuvieron
oportunidad de hablar con la reina regente doña Cristina de Hapsburgo. Sin
que José y sus hijos pudieran conocer algunos personajes de la historia de
Madrid.
Los lazos afectuosos e históricos que unen a México y Santander
tuvieron el emotivo exponente de la inauguración de la Plaza de México en
Santander el 17 de octubre de 1985, con asistencia del embajador de México
en Madrid, don Rodolfo González Guevara.

...

En el centro de la Plaza se levanta un pedestal de piedra, en uno de
cuyos laterales aparece la efigie en bronce de don Benito Juárez, Benemérito
de las Américas. El monumento fue inagurado por el alcalde de Santander,
don Juan Hormaechea. habiendo sido donado por el exmo. sr. don Angel
Losada Gómez.
Santander. 17 de octubre de 1985.
En lo alto del pedestal se yergue un grupo escultórico, también en
bronce que personifica las etnias que fonnaron la población mexicana (indio,
mestizo y blanco) que conjuntamente ayudan a remontar el vuelo al águila,
símbolo de México. El monumento fue realizado por el escultor cántabro,
residente en México, Enrique Femández Criach.
En la misma Plaza de México podemos contemplar una reproducción
del Calendario Azteca.

506

507

�IGLESIA Y ESTADO EN JALISCO
DURANTE LA REPÚBLICA RESTAURADA Y EL PORFIRIATO

Dr. José Maria Muriá
El Colegio de Jalisco
A partir del triwúo de la Republica en 1867, sobre el desafortunado
imperio de Maximiliano. con el que tan involucrada estuvo la jerarquía
eclesiástica mexicana, las relaciones entre Iglesia y Estado fueron
adquiriendo ciertas peculiaridades en Jalisco que, sin llegar a ser del todo
diferentes a las que predominaron en otras partes del país, sí alcanz.aron
niveles que las hicieron más complejas y contradictorias, hasta el extremo de
convertir esta parte de México en núcleo vital para el intento que más tarde
haría la Iglesia de reconquistar de facto privilegios que eran mucho más
difíciles de recuperar en le terreno de las leyes.
Pronto se percató el alto clero mexicano de que la oposición frontal y
abierta a los liberales triwúantes y a las Leyes de Reforma -aplicadas desde
tiempo atrás pero elevadas al rango constitucional en 1873- le acarrearía
más prejuicios que utilidades y optó por hacer pública su aceptación al
nuevo orden legal. De este modo, ahora tomando el papel de mártir, la
Iglesia procuró conservar el respaldo de sus comulgantes, una conducta
mucho más sutil que la de antaño.

...

Desde la década de los sesenta. antes de que en otros lados, la
arquidiócesis de Guadalajara -creada por Pío IX en plena intervención
francesa para favorecer a los conservadores mexicanos- instituyó, por una
parte. los "arreglos de conciencia", cuya finalidad era recuperar el capital
perdido a causa de la expropiación de bienes inmuebles decretada en su
contra, pues por una suma de dinero podían ser preservados por los nuevos
propietarios sin que corrieran peligro de perder el alma; y, por la otra, los
"contradocumentos", que certificaban que la iglesia era la verdadera dueña
de una propiedad pero posibilitaban que estuviera a nombre de algún
particular para evitar el riesgo de que pasara a manos del gobierno. Estas
transacciones cobraron auge en la década de los ochenta y se mantuvieron
vigentes por lo menos hasta el advenimiento de la República.
Con los "arreglos de conciencia" y los "contradocumentos" se dieron
los primeros pasos conducentes a un socavamiento del poder oficial que las
autoridades civiles no lograron o no quisieron evitar. lo que dio a pie a que
se abrieran amplios cauces a la reacción eclesiástica. Así, en 1869. cuando
Pedro Loz.a 1 Pardavé, asumió sus funciones como segundo arzobispo de
Guadalajara -&lt;iespués de la muerte de Pedro Espinoz.a y Dávalos- , la

509

�arquidiócesis tapatía estaba en el umbral de la desubstanciación de las leyes
que tan grande ámpula habían levantado una década atrás.
Fue precisamente este prelado quien se dio a la tarea de conseguir el
acoplamiento de su institución a las circunstancias sociopóliticas
prevalecientes, procurando no entablar ningún pleito directo con las
autoridades civiles. El fue quien usó a discreción otra componenda conocida
como la "contraprotesta", mediante la cual el empleado público que había
jurado la Constitución y las Leyes de Reforma se retractaba en privado y por
escrito ante las autoridades eclesiásticas. De esta manera, en caso necesario,
el arzobispo podía denunciarlo y hacerle perder el empleo.
Poco a poco las operaciones de la arquidiócesis se extendieron hasta
cubrir las áreas afectadas por el movimiento reformador, siendo las primeras
aquellas que resultaban vitales para la perpetuación de los ideales católicos:
en 1871, apenas vuelto del Concilio Ecuménico Vaticano I, Loza mostró
gran "empeño... en que las parroquias establecieran escuelas primarias"
1
enderezadas hacia la "la cristiana enseñanza de la niñez y de la juventud" •
Para 1873 tales planteles habían proliferado por toda la arquidiócesis,
pero no fue sino hasta 1874 cuando empezó a funcionar la primera escuela
parroquial en la ciudad de Guadalajara. Manifiesta fue la preferencia del
arzobispado por las escuelas parroquiales en poblaciones pequeñas, antes y
en menor número que en la ciudad sede, debido a que en ellas habría de
encontrar menos resistencia gubernamental.
Maniatando funcionarios públicos menores con la "contraprotesta",
convirtiendo a legos en salvaguarda de sus intereses económicos mediante
los "arreglos de conciencia" y los "contradocumentos", implantando el
sistema de escuelas parroquiales para propagar con mayor eficacia su
ideología y defender la moral cristiana del "mortal ataque liberal", y
construyendo los recintos necesarios en donde los fieles practicantes
satisfacían sus necesidades espirituales, la Iglesia católica en Jalisco tendió
puntales que precisaba para mantenerse en su sitio sin ser acusada de
desobedecer flagrantemente las disposiciones legales a que estaba sujeta.
Los frutos de este conjunto de artificios se hicieron patentes el 16 de
enero de 1875, cuando el gobierno de Jalisco prohibió la recolección de
diezmos fuera de los templos, a fin de reducir los ingresos de la mitra a lo
que buenamente quisieran dar los feligreses. Sin embargo, "en ningun punto
de la arquidiócesis hubo obediencia a la ley o a la circular relativas a los
diezmos". "Muchas autoridades prefirieron preceder prudentemente sin herir
a la iglesia católica, por lo que estaban dispuestas a tolerar la recolección en
la mayoría de los pueblos"

2
•

510

. En consecuencia, no sólo no men
q~e mcluso aumentaron de 508 mil
guaro~ _los ingresos diezmales sin
mtl, recolectados en el cuatri . . pe_sos ~ercibidos entre 1870 y 1874 , 8 o
eruo sigwente .
a 40
El mtsmo
·
·
mcremento
h b,
de misas bauti
.
ª na de sobrevenir con
establecido la 0~:~a~:~:~:~[ir ~~más sacramento:~:a::.:r;::~~~!
aportar.
que 1os fieles quisieran buenamente
De hecho al iniciarse el gob.
r~~do por completo el control ~:~~sde Porfirio Díaz, no obstante haber
a dia ya l_ogrado sortear muchas limitancementerios, la Iglesia en Jalisco
pue e decirse que fue d
é
.
tes de las leyes refo .
.
"pol'ti d
espu s gracias a l
b
nrustas mas
i ca e_conciliación" de
os o stáculos eliminados , r 1
fuerza antenor.
az , cuando pudo recuperar casi to1:a s:

Dí

E~ 1877, al tomar Porfirio D'
.
h~oqwales seguía experimentand~az la presidencia, el sistema de escuelas
a ia ya ocho◄ de las 18 que al
, un progreso notable: en Guadal .
Loza se sentía más seguro /anzo a te~er en 1898s. Como ahora /Jdrara
Guadalajar
e no sufrir un
di
e o
dió .
a eran financiadas por el obispo· . repu o, las escuelas de
m cesi~, que también aumentarían e , Illlentras que las del resto de la•
anterudas por la propia feli
,
n gran proporción debí
eclesiásticas habían dec1·did greds1a,_pese a que desde 1874 1~ aut ~dadser
patr · • 6
o estmar un
on es
?ciruo. Lo que sucedía era
a parte de los diezmos a s
realizarse con igual ostentación uque l~ ceremonias de culto volvían u
en realidad al sustento de las escu~l e en tie~pos idos y la cantidad asi a¿
gastos del alto clero y del culto exte::e veia notablemente mermada p: los
Aunque hubo ocasiones en u
, ,
ant~ ~os requerimientos gubernam;n::ino quede ~a~ remedio que doblegarse
actividades eclesiásticas fueron lle des Y, en terminos generales las dema'
que la ed
·
va as a cabo d
'
s
que p ~c~~va, no por eso dejaron de contrib . e }manera_~~nos tangible
enrutio a la clerecía J.al• .
. wr a a adqws1ción de fue
preceptos
.
isciense
la
mobse
. frecuente de rza
c
. constitucionales. De hecho
1;anc1a
los
ontravenc1ones de gran ostentac. ,
, tan solo recibieron casti
ion pero de poca monta.
go
Por ello los mandatari
., .
que amenazaban la existenciaosinsti
ec1esiasticos
.
' una vez salvados los escollos
que las. demostraciones del cultotuc1~~~l de la Iglesia católica, trataron de
establecido por la ley, a efecto de n~u I~O se celebraban conforme a lo
asuntos de verdad importantes.
amesgar las conquistas obtenidas en

�. , se v·10 dispuesto a
, blica tambien
Por otro lado, e~ pre~i?e:te ~~:~: a las Leyes ~e ~eforma en aras
una que otra v1olac10~
gm . s en la paz porfiriana .
tolerar
"al ciones mnecesana
de no provocar tera
Lo en su jurisdicción
. .
ta por Pedro za
•
· ndas en la mayona
Lo cierto es que la política unpues- ban sus encomie
clérigos desempena
.
mientras que en 1a
había dado frut?s: lt áneas sin mayores contrane~pos, aldo del pueblo en
de las parroqui~s or el relado contaba con e ~esp mostró en 1888, al
sede del arzob1spa~~ de ras autoridades civiles. _A_s1 s~identes muestras de
general y con re~p~ de oro sacerdotales y rec~~ir ; vista de las grandes
solemnizar ~~s do to~os los sectores de la poblac1on.donquedar satisfecho de
lealtad y canno e lcanzaron los festejos, el clelr~. pu presentaron su valiosa
proporciones que a .
la Autoridad Po inca,
de ordinario
" l Supremo Gobierno y
·tar los accidentes que
que e . , para cuidar el orden y evi
cooperac1on.
. tes" a
casos semeJan .
.,
ocurren en sus
.
. p dro Loza deb10
~
aruversario, e
.
.
- os después del iastuoso
resentó su renuncia como
~meo an fuerzas llegaban al fin~l. ~ p
e társela. La salud del
presentir que sus al .
mas Roma dec1d10 no a~ p fin s de 1898. En el
arzobispo de Guad ªJ:do poco a poco" hasta m~nr a .b: Luis C. Curiel,
arzobispo "fue emp;: los familiares y los canó~~oqs~: fuese sepultado en
cortejo fúnebre. en
.
bargo no se permitlo
'
gobemador9 del Estado; sm em
la catedral .

. ar uía eclesiástica pareció
los inicios del siglo XX la Je:usqrelaciones con el E~tado
Hasta
ndiciones imperantes, y.
ue ambos cumplieran
conforme con las co d l equilibrio necesano para q rtunidad el clero
haber alcanza ~ e
pero en la primera opo
Parecían
,
t sus funciones,
.
pac1ficamen e .
. e intransigencia.
reasumió su beligerancia
fu nombrado tercer
L'pez y Romo e
sa
de 1900 Jacinto o
ólo nueve meses a cau
b
En fe rero
.
'ermaneció en el cargo s . ,
r la enseñanza
arzobispo de Guatl~Jarªdfa del siglo. Su preocupactn ~:a las escuelas
de su muerte el_ tuno bar "un nuevo plan de ~stu i~s enseñanza oficial
ondiente al que regia en a
Primaria lo llevo ~ apro
. l
no solo corresp
, "
parroqwa es,
, amplios que este .
sino en ciertos puntos mas
.
ngendró la idea
tablecirmentos
e
.
..
diestram1ento
1 , ·to de estos es
1
A fin de cuentas, e eX.1_ , elemental, sino tamb1en aR a
lill..ció la
, l la educac10n
L, z y orno
de manejar no s~ o artieran. Para tal efecto, ¡°Je Profesores Católicos y
de quien~~
im~dificio para la escuela ~~nna : señoritas en 1902, a
construccion e un
l Nonnal Catohca par
dal . a'º
tió fundar una escue ª.
arzobispo de Gua aJar .
pr?~e.
iruc1ativa de José de Jesús Ortiz. cuarto

1

512

Quizá lo más sobresaliente de la gestión de López fue la tolerancia
para con otras religiones: el gobierno del estado pennitió la apertura de un
templo evangelista en el apartado municipio de Colotlán, lo cual se llevó a
efecto sín que se registrara ninguna reacción hostil de parte de las
11
autoridades eclesiásticas • Sín embargo, esta actitud tolerante cambiaría por
completo años después, cuando algunos hechos menos amenaz.antes dieron
lugar a protestas que llegaron a convertirse en verdaderos motínes.
En realidad, durante la primera década del siglo XX empezaron a
hacerse patentes los anhelos reivindicatorios de la preeminencia eclesiástica,
bajo el influjo de la encíclica Rerum Novarum, expedida por León XIll en
1891.
Desde su divulgación en México, este documento fue motivo de gran
polémica en virtud del cambio que preconizaba en cuanto a la posición de la
Iglesia con respecto a las relaciones obrero-patronales, puesto que formulaba
"el derecho de los trabajadores a una justa retribución y a otras
compensaciones materiales y espirituales". Además, declaraba a todas las
asociaciones católicas libres de cualquier sujeción ajena a la Iglesia 12•
Polémicas aparte, lo cierto es que la encíclica brindó a la Iglesia
católica mexicana la oportunidad de sobrepasar la acción del Estado a
beneficio del mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores, lo
cual significaba aproximarse a un dominio político que le era vedado 13•
En medio de este nuevo motivo de divergencia, Guadalajara recibió a
su cuarto arzobispo, José de Jesús Ortiz y Rodríguez, quien arribó a
principios de enero de 1902, justo cuando terminó el Primer Congreso
Católico Nacional que se encaminó a buscar el modo de aplicar la encíclica
Rerum Novarum. En este congreso se trató "la reglamentación de los
círculos católicos, de los problemas obreros, de la beneficencia, del
alcoholismo, de la prensa católica, de los recreos populares, y de la
instrucción pública". En él participó de manera más destacada el delegado
por Jalisco Miguel Palomar y Vizcarra, quien propuso por primera vez en
México la creación de las cajas Reiffeisen 14• Probablemente a raíz del
susodicho evento, el interés del arzobispado de Guadalajara por las escuelas
parroquiales se acentuó sobremanera, pues no vaciló en imponer su
autoridad sobre el Cabildo Eclesiástico a fin de redistribuir los diezmos de
modo tal que pudiera disponerse de una cantidad mayor para la mejora y
sostenimiento de tales planteles.
Asimismo, reorganizó el Boletín Eclesiástico, dándole el nombre del
Boletín Eclesiástico y Científico del Ar=obispado de Guadalajara a partir de
1904, año en que con su ayuda "material y moral" apareció El Regional,
513

�municipales al gobernador
habría sufrid
,
.
' hasta 1907 soste ,
o mas contravenciones que l~s delitruand lque la paz pública no
os e orden común19

"primer diario católico con que contó Guadalajara", el cual llegó a alcanzar
15
mayor circulación que cualquier otro .

Por otra parte a fi
·
· · impuesta
' mes
• . un decret
prohib'icton
l de 1905
. se exp1d1ó
adquirir y administr /
as_ asociaciones de benefi º. que ~erogaba la
las operaciones de e~ i:nes mmuebles2º, lo cual vino acen~i~ pnvada para
de Guadalajara21
se tipo que ya practicaba rutin . facilitar todavía más
.
anamente el anobispado

El Segundo Congreso Católico tuvo lugar en Morelia en 1904 ) dos
años después, en octubre, se efectuó en Guadalajara el Tercer Congreso
Católico Nacional y Primero Eucarístico. Se llegó a las siguientes
conclusiones: obligación del patrono de tratar con el obrero como igual ) de
respetar su dignidad personal; obligación de concederle el descanso
dominical y de crear escuelas para la instrucción de los obreros y sus hijos;
obligación de pagar su salario íntegro y en dinero con efectivo. Se proclamó
que el salario individual nunca debería descender del salario mínimo y ser
suficiente para el sostenimiento de un obrero honrado y sobrio.

Comoquiera, las frecuente
. .
la~ leyes del culto público d. s y casi siempre violentas infr .
reimprimiera al
d'
ieron lugar a que el
b'
acciones a
prohibía la r;aliz.tc~' iard 1906, el texto legislativo q go iemo del Estado
l
ion e actos r .
ue en forma
os panteones a
re ig1osos en los atri d
expresa
anexos a las i~les:2fu33d: aquellos estuvieran ce~sad e los t~mplos y en
de la celebración d j
ien la medida surtió efecto os y estos _fueran
decidieron no ca e Congreso Católico de Guad 1 ante la proximidad
incidente durante ulsar problemas, pero el caso es a ªJara los sacerdotes
e resto de 1906.
que no suscitó ningún

Como debe suponerse, no faltaron clérigos contrarios a tales
conclusiones, mayormente la referida al derecho de recibir un salario justo.
Incluso se pensó en retirarla no por "falta de valor cristiano", sino porque
16
contrariaba la política laboral del presidente •

•

l

Hasta 1903, los jerarcas clericales siguieron afanados en que las
manifestaciones del fervor católico no rebasaran los límites establecidos;
incluso, se llegó a considerar la suspensión de procesiones o fiestas cuando
las autoridades no dieran su franca anuencia para su celebración. Asimismo,
la mayoría de los curas de las parroquias foráneas se habían abstenido
normalmente, por órdenes superiores, de inmiscuirse en asuntos ajenos a su
ministerio.

...

Pero la lucha de la Iglesia por la reivindicación de los obreros provocó
también que la clerecía de Jalisco asumiera una posición más aguerrida en
asuntos del culto público. A partir del Primer Congreso referido empezaron a
menudear los casos de desobediencia a las limitaciones legales del culto
externo, hasta el grado de que ciertos curas se enfrentaron más de una vez a
las autoridades civiles sin que el arzobispo ni nadie pusiera remedio.
Asimismo, la intolerancia católica se hizo de nuevo presente 17con
agresiones frecuentes de palabra y obra a ministros y fieles protestantes • A
partir de entonces, cobró nuevo impulso la educación clerigal, se reorganizó
mejor la prensa católica y se formalizó la existencia de los Círculos Obreros
Católicos en Guadalajara, que tenían la misión de •'difundir una versión
católica del mutualismo y del cooperativismo, cuyo objeto era ligar más al
obrero con la iglesia"

18

°.

Apenas entrado el año . .
. ;urales y autoridades municip:i';tente, la~ confrontaciones entre cié .
ornaron cada ve
.
por motivos en
. .
ngos
había sido recupe::::i~s efecuen!es, lo que no era sino
dr~ligiosos se
de las clases tra .
anob1spado de Guadal a. ara a
~º. e poder que
necesidades, no ~;:¡~~ras que, an_te la indife~enci:
las causas
surgiendo de los co
ron e~ . afiliarse a las organi . reg1men a sus
ngresos catohcos.
zac1ones que iban

ª:ia;:~:~ia

~:iud1!l~

De tal suerte que
h .
ante una formid b
ya . ac1a 1907 el gobierno de
.
actividades e . a lle organización clerical que inte J~hsco se encontraba
gubernament;le:c uso, ponía en tela de juicio nrverua en c~si todas las
.
umerosas disposiciones

" · Por• otra pªrte. 1as organi ·
. meJo:~tento colectivo'' cada d' zac1bones católicas mutualistas
d
mtenc1on no era
co raban mayor
.
y e
una es .
promover una revolución v·
empuje. Si bien su
efectiv:~:t:e/ducación d~ los trabajadore:º!::ª·q puesto_ que se reducía a
. .
n sus neces1dade
ue, Uiudos se ayud
practicas parlamentarí 23
s y para acostumbrarlos al 0 0
aran
Guadalajara a la be as • el resultado puso a 1
. ~ Y a las
importantes
ca za de un movimiento que e
~ arqwd10sesis de
jaliscienses. en las relaciones sociales, econó;;~::°}a efel~~ar
po it1cas cambios
de los

ia

ah

.

Los trastornos causados por los párrocos foráneos subieron de tono a
principios de 1905, pero el poder público parecía no querer darse cuenta de
tal rebeldía; de manera que los informes anuales rendidos por los presidentes
514

E

. El último congreso católico tu
n el se propuso instituir una jom ~o l~gar en ~axaca al comenzar 1909
a a e traba.Jo de siete' och0 o nueve.
515

�°

político.
Este llegó cuand ya la ca1'd d
· · de
cuestion
pocos d' .
,
a e don Porfiri
.
participación con· ias. e1 día de la Santa Cruz 3 de o y su régunen era
Nacional, quedó~~ta de los Operarios Guadal~panosmayi° d_e 1911, con la
Libre, pues del orma1:tn_ente establecido el Partid y ~~culo Católico
Madero, la iglesia ~:~fllllº presidencial y sin
atohco N_acional.

horas, según el sexo y la edad del trabajador, así como el tipo de labor que se
desempeñaría. También se trataron los problemas de los "accidentes de
trabajo; los medios para evitar el juego, la embriaguez
y las riñas; la difusión
4
de la higiene industrial y el derecho de huelga',2 •

esi::

Las soluciones propuestas debieron haber parecido demasiado
atrevidas, por lo que, para no provocar represalias de parte del poder civil,
"los obispos y arzobispos asistentes declararon en una carta pastoral
colectiva que estos congresos no eran cámaras legislativas, y menos de poder
ejecutivo; por tanto, su único objeto era rechazar lazos entre los laicos y
25
orientar el estudio de los problemas sociales" • De este modo, la iglesia
pretendía porpalar que sus intereses radicaban nada más en el mejoramiento
de las condiciones sociales prevalecientes y que los asuntos políticos no la
inquietaban. Sin embargo, en su conjunto, las resoluciones adoptadas en los
cuatros congresos católicos celebrados muestran que la nueva jerarquía
estaba decidida a que el catolicismo retomara un papel he¡emónico
en la
2
vida pública mexicana, convertido en un agente de progreso •

consolidarse como rec~o~:ªJe~!~ ~~cstin~ar de n~evo, legal /~::~:::1eª con
os nacionales.
, para
La candidatura de Made
.
apoyada por todos los
.
ro a la presidencia de la R , .
ellos el Católico N . partidos políticos, pero al prin . .
epubhca fue
Barra como
.dac1onal, pues se pensó en lanzar Fcip10 _no figuró entre
.
presi ente con F
.
a ranc1sco Le · d
vicepresidencia. e
rancisco Vázquez Gó
on e la
comprendieron , p ro ante la apabullante popularidad mez para ocupar la
tamb',
que no era posible el triunfiO d
cobrada por Madero
ien para postular M
e sus candid
'
Barra obtuviese la v· a ~dero, aunque lucharían por
ato~ y optaron
icepresidencia.
consegwr que de la
No obstante el a 0
la candidatura de Mad yo que el Partido Católico Naciona
,
temores de lo que odrí ero, l~ arquidiócesis de Guadala' l ac~bo dando a
Jesús Ruiz escribí¿ al a su~ la institución. El 28 de ma~:~ anidaba serios
pues vio que· "El tn· arzobispo de México comunicánd yl e 191 1, José de
.
·
es cto cumplimi
d
o e su desconfi
ien
con
el
program
.
ento
e
la
Leyes
de
Refi
. anza,
b
tolerancia
y el es , . a rev~lucionario, sin que odam
onna encaJa muy

Como es sabido, el movimiento encabezado por Francisco l. Madero
alcanzó escasas proporciones entre los jaliscienses , en contraste marcado
con el enorme respaldo que le dieron éstos al Partido Católico Nacional, en
cuya gestación y consolidación no poco tuvieron que ver.
Desde 1907, el jesuita Bernardo Bergoend había entablado contacto
con los Operarios Guadalupanos -organización fundada en Guadalajara dos
años antes- a la que hizo ver "la necesidad de crear un organismo político
católico, que estuviera bien organizado al producirse el desmoronamiento
del porfiriato para implantar los principios de la doctrina social cívica y
27

política de la Iglesia''

...

•

Sin saber de dónde vendría el desmoronamiento, los católicos
siguieron agrupándose en asociaciones con tendencias cada vez más
claramente políticas; así, en 1909, año en que se celebró el Congreso de
Oaxaca, se estableció en el Distrito Federal el Círculo Católico
Nacional
28
"para preparar a los católicos en la necesaria actuación política" •
A pesar de las reiteradas declaraciones de Madero en el sentido de que
la actividad política de los católicos quedaría garantizada en la nueva era
democrática que con él iniciaría el país, la Iglesia católica y sus fieles se
abstuvieron de cualquier demostración que diese la apariencia de respaldo.
De la misma manera, y por igual motivo, rehusaron apuntalar a Porfirio
Díaz, cuando éste trató de apresurar la creación del Partido Católico con el
solo fin de disimular la represión política prevaleciente; la iglesia católica ya
había decidido esperar el momento oportuno para la fundación de su partido
516

~

sido hasta ahora Ju:s~b~n~vº!º y conciliador dJ ilustr~si~~~-ya con la
uruca efensa después de Dios"29
. iaz, que ha
Tres años más tard l
.
jusdtificados, .pero antes ;~ ~:~e:o;gef d_el prel~do tapatío se vieron de sob
po er muy difícil de .
.
es1a mexicana hab , d
ra
imagmar poco tiempo atr,as.
na e alcanzar un

•

Notas bibliográficas

Jos~ Ignacio Dávila Garibi A
México, 1967, t.N, pp. ll40y~t8t9es
.
. para la historia de la Iglesia de Guada1QJara
Cultur
'
a,

2

Joseph Robert Juárez C
.
Archbishopric o/ Guada1;·araonj/1c~ and Cooperation between Ch
Texas Press, 1967, pp. 32-~3 [tes1s
1u]nng
":chToe
andUruversity
~tate. the
. de Porfiriato: 1876-1911 ' Austin,
of
3

Idem.

;:g:

◄
En_ ~ayo de 1874 se había cread
presulida por el canónigo Florencio

.
· Junta Directiva de Instrucción Priman'a p arroqwal

517

�s Diana Romero de Swain, Las escuelas parroquiales de Guadalajara, 1873-1898. Boletín de
Archivo Histórico de Jalisco, Guadalajara, Gobierno del Estado de Jalisco, yol. IV, núm. 3,

26D

:.ro

septiembre-diciembre, 1980, p. 14.

us Facuis, op. cit., p. 8.

Dávila Garibi. op. cit., p. 1127.

6

21

lb1.d., p. 11.

29

e·11. por Juárez, op. Clf.,
. p. 265.

Antonio Ruiz Facuis, De Don Porfirio a Plutarco. Historia de la A.C.JM, prólogo de José

7

González Torres, Jus, México, 1958, p. XIl.
8

Dávila Garibi, op. cit., p.p. 1199-1201.

9

Gaceta Mercantil, Guadalajara, 1898.

.

C·.BaileY, .1,,.
Mi' avtd
·
nva Cristo R ¡ Th
ex1co, Umversity ofTexas p
ey. .e Cristero Rebellion nd
21 Ri
.
ress, Austm, 1974 (Texas Pan
t~e Chur.ch-State Conjlict in

encan Senes), p. 19.

Zenaido Michel Pimienta, Del cometa del 82 a los satélites artificiales, Guadalajara, ed. del

10

autor, 1975, pp. 40-42.
Archivo Histórico de Jalisco, Gobernación , 1900.

11

Alicia Olvera Sedano, Aspectos del conflicto religioso de 1926 a 1929. Sus antecedentes y
consecuencias. Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 1966, (Historia, XVI),

12

p. 13.
13

Jean Meyer. La cristiada. 4", Siglo XXI. México, 1976, t. Il, p. 46.

14

Olivera Sedano, op. cit., p. 34; Michael Pimienta, op. cit., p. 74.
Juan B. Iguíniz, El periodismo en Guadalajara, 1809-1915, Universidad de Guadalajara,

15

Guadalajara, 1955, t. II, p. 291.
16

Juárez, op. cit .. , pp. 261-262

17

Archivo Histórico de Jalisco. Gobernación. 1904.

'\

Barry Carr, El movimiento obrero y la política en México 1910-1929, Sepsentas, México,

18

1976, t. n, p. 97 .

...

19

Archivo Histórico de Jalisco, Gobernación, 1904 a 1907.

20

El Estado de Jalisco, Guadalajara, 25 de febrero de 1906.

21

Juárez, op. cit., p. 154.

22

El Estado de Jalisco. Guadalajara. 3 de junio de 1906

José G. Zuno, Historia de la Revolución en el Estado de Jalisco, Instituto Nacional de
Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. México, 1964, p. 30.

23

24

Moisés González Navarro, Historia moderna de México, Vol, W, &lt;&lt;El porfiriato. Vida

social», Herrnes, México, 1973, p. 366.
2

s Jdem.

518

519

�EL BARRIO ANTIGUO DE MONTERREY
Lic. Tomás Mendirichaga Cueva
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografia y Estadística
El 17 de mayo de 1988 la Comisión de Planificación del Estado de
Nuevo León declaró Zona de Monumentos al Barrio Antiguo de Monterrey.
El ayuntamiento regiomontano, en sesión celebrada el 16 de agosto de 1989,
ratificó este acuerdo. El Barrio Antiguo de Monterrey comprende las calles
de Padre Mier al norte, Doctor Coss al poniente y avenida Constitución al
sur y oriente. A esta área urbana se le llamó popularmente, durante décadas,
el barrio de Catedral.

I
El Barrio Antiguo está situado al oriente de la trai.a urbana de
Monterrey, delineada a partir de 1626 por el gobernador Martín de Zavala.
Las dos trai.as anteriores, la de Diego de Montemayor en 1596 y la de Diego
Rodríguez en 1612, no se conocen. Tampoco se sabe cómo se llevó a cabo el
reparto de solares a los primeros vecinos.
Los documentos más antiguos, cuando se refieren a esta área urbana,
sólo dicen que está "a espaldas de la iglesia parroquial (ahora
catedral) ... ". A fines del siglo XVII, lo que hoy se denomina Barrio
Antiguo, aún era un terreno yermo y despoblado. Sin embargo, ya estaban
poblados algunos solares aunque la mayor parte de las calles y callejones
todavía no aparecen trai.ados en el plano de José de Urrutia, levantado en
1765, que es el más antiguo que se conoce, (véase apéndice).

...

Por "la calle que baja del convento de San Francisco para el río", o
sea la actual calle Padre Raimundo lardón, en los tramos comprendidos en el
Barrio Antiguo, desde la calle Doctor Coss hasta el cauce del río Santa
Catarina, hubo algunas casas de vecinos importantes, descendientes de
antiguos conquistadores y pobladores. En la acera norte se llevaron a cabo,
a principios del siglo XVIII, varias transacciones. En l 703 el capitán Alonso
Rodríguez compró a Manuel José Ruiz y a José de Treviño sus partes de una
casa que al norte colindaba con el solar de Pedro Montalvo y al sur con la
calle "que viene del convento de San Francisco para el río". Rodríguez
pagó 40 pesos a cada parte 1•
Margarita de la Garza, viuda del citado capitán Rodríguez, adquirió
del capitán Cristóbal González, en 1717, un terreno que éste había heredado
de sus padres, el capitán Andrés González y Juana de Ochoa, y que
521

�colindaba, al oriente, con la propiedad de Margarita, quien pagó al capitán
2
•

González 59 pesos en reales

La casa que compró en 1703 el capitán Alonso Rodríguez ocupó,
seguramente, el predio en que muchos años después se levantó la capilla
dedicada a Santa Rita de Casia. En el plano anónimo de 1791, atribuido a
fray Cristóbal de Bellido Fajardo, está señalada la Capillita de Santa Rita, en
la esquina noreste de las actuales calles del Padre Jardón (antes Ocampo) y

la barranca", es decrr
. en la actual
:~~asaJardón hacia el ~ur. El mismoc~í: ;reevDm·~ctor C~ss, desde la calle del
1
, un corral y
h
o vendió d. h
Nicolás Loz.ano ui una uerta en I 60 pesos de oro ic so ar y en él
francés Pedro d;
en, en I 720, lo vende en I 50 peso comun en reales a
ee, casado con Gertrudis Rodrí
s en reales al cirujano
guez de Montemayor7

?

i

La casa de Diego O h
.
que había sido del capitán\ ºª,Y Juana de Treviño lindaba al .
que sus hijos vendieron e ose González de Quintanilla 'M:ente, con la
alférez real José Félix de Anlml7ld4,
a de
Ochoa,
an ozean. 300 pesos de oro c~mun· en
reales,
al

Doctor Coss.
El doctor José Eleuterio González ( 1813-1888), en sus Apuntes para
la historia eclesiástica ... (Monterrey, 1877), dice: «Por los años de 1780 un
devoto de Santa Rita, llamado don Celedonio González, le edificó una
capilla en la cuadra que está frente a la espalda de la que hoy es Catedral, en
la esquina que cae en la calle de San Francisco. Esta capilla estuvo en pie y
en uso cosa de cuarenta años y se destruyó ... ». La capilla aún existía
en
3
1852, aunque muy deteriorada. dice un informe municipal de ese año .
La capilla de Santa Rita colindaba al poniente con "el callejón que
pasa detrás de la Parroquia (ahora calle de Doctor Coss)..." y, al oriente,
con la casa, solar y huerta del capitán Juan de Elizondo, quien había
comprado dicha propiedad en junio de 1771 a Marcelo Valdés en 240 pesos
y 4 reales. En marzo de ese mismo año Valdés la había adquirido por 73
pesos de los hijos de Domingo Peña4.
En 1792, Josefa y Gertrudis de Elizondo, hijas del capitán Juan de
Elizondo, vendieron la casa que fue de su padre a Rita de la Paz, viuda de
Francisco Caballero de los Olivos, en 240 pesos. A su vez, Rita vendió en
1794 a María Guadalupe Guerra, esposa de Pedro Ignacio de la Garza, parte

...

5

del solar en 7 5 pesos

.

En la acera sur de la misma calle del Padre Jardón. entre las calles de
Doctor Coss y Diego de Montemayor, también había, a principios del siglo
XVIII, solares y fincas de antiguos vecinos. Diego de Ochoa y su esposa
Juana de Treviño tenían su casa, solar y huerta en la esquina sureste de las
calles del Padre Jardón y Doctor Coss. En 1722, Juana, ya viuda. vendió
dicha propiedad en 150 pesos de oro común en reales al francés Mateo de
6

Lafita y Berri

•

Al oriente de Alm
Montalv
·
.
andoz, estaba la e
1715 al ºdaqp~tán1~n vJen~1ó la propiedad en 80 pes~:ªdesolar y huerta• de José
'
ose de Ese ·11
oro común en 1
era dueño del solar
ami a, casado con Luisa d O h
rea es, en
por merced del ayuntamten
· to regiomontan
.
e e 9oa. Montalvo

o.

.
G
,Junto a Escamilla, a1 onente
estuv l
~an, casado con Juana de' B l o a casa Y solar del capitán Juan d
e austegui que h d
e
D1ego,Antonio T
5

~!8L;=,'~,:i•~::~:1 ~b~;;:.:;~d~•~:,:1::qf~F11aht

0 os; Juana Sánch
padres 1
·
c ez, vmda
'e escnbano Francisco Sánchez de 1 ;z, a su vez, lo heredó de sus
a arrera y María Dur,

Por último, en la es uina
an.
calle que va al río", ahor~ Di suroeste de la calle del Padre Jardón

:~~:~~l1:i:do
capitán Joaqu;!ºd:~~:ti~~a;rfin,se endcontraba la c~~a ;
nea en 5 pesos
al
·
es e 1703 E
•1

2
las .e.asas, quien la heredó d:n¿:rtruesd. _La propiedad había sido de it::a1dla
cap1tan Marcos de as Casas. En 1684 Ge
1s de la. Vega, su madre, esposa dele
25
1

~~¿:::~

ve:;~º:;r:~~~:a s~~~:;l~ viuda de Andr:U;::t~t~~a1
el ~olar, en
Durán10
materna Catalina d T ._
, quien, a su
.
e revmo, casada con Antonio
Hemos visto que Juana S,
de su a~uela materna y el otro de~chez heredó dos solares colindantes un
res~ct1vamente, a Gertrudis d l usV padres, que los vendió en 1684
687º
vendido a Gertrud·
e ª ega Y Juana de B 1
.
Y
•
Catalina de Treviñ~s E!e lla Vega habían tenido su c:s:u:f·. En el solar
s
d
·
e que vendió a J
d
orno Durán y
u mora a Francisco Sán h d
uana e Belaustegui tu .
Sánchez. En 1690
. e ez_ e la Barrera y María Durán ' drv1eron antes

i

0

La casa y solar de Diego de Ochoa y Juana de Treviño colindaban por
el sur con un solar que había sido de Alonso Rodríguez de Carbajal y Luisa
de las Casas. En 1716 su hijo, el capitán Alonso Rodríguez, lo vendió, por
15 pesos y un real de oro común a Francisco Alejo de Treviño. El terreno
estaba "en la calle que va a la calera, que baja al río, ... rematando cerca de

de sesenta años de ~ : ; t;~~~:s !e~lar_ardon que ambos s¿l:es
0
,
ec1r esde antes de 163011

~:!::1::

La acera norte de la call
.
Jardón, poblada a fines del siglo ¡V~~asolo ya estaba, como la del Padre
523

522

,,1

�En 1697 Francisco Barrera tenía su casa y solar en la esquina noreste
de las actuales calles de Abasolo y Doctor Coss. Más de medio siglo
después, en 1760, Maria García, viuda de Esteban Barrera, 12vendió aquella
propiedad en 150 pesos en reales a José Cayetano de la Garza .
Al oriente de la casa y solar de José Cayetano de la Garza, estaba la
que había sido del capitán José de Chapa, quién falleció a principios de
1707. En 1745 su viuda Maria Josefa Sánchez de la Barrera, vendió la finca
13
en 200 pesos a José Antonio Rodriguez .
En la acera sur de la calle Abasolo también se habían repartido
solares, pero seguramente sólo estaban construidas unas cuantas casas.
A mediados del siglo XVIII el general Pedro de Elizondo vivía en una
casa "a espaldas de la parroquia (hoy catedral) ... " En su testamento,
dictado en septiembre de 1740, afirma que dicha finca la construyó en un
terreno comprado a Pedro Montalvo, el cual estaba ubicado en la esquina
14
sureste de las calles Abasolo y Doctor Coss .
En 1748, Magdalena y Josefa, hijas del general Elizondo, venden sus
partes de la casa, "a espaldas de la parroquia", 15al capitán José Adriano de
la Garza) a Tomás de Elizondo, respectivamente .
El solar de Pedro Montalvo, donde levantó su casa el general Pedro
Elizondo, colindaba al oriente con un solar de casa, corral y huerta de
Micaela de Salazar, quizás la esposa de Nicolás Cantú. Micaela vendió el
solar en 1714 al capitán Antonio García de Sosa, quien a su vez, lo vendió en

quienes, en 1788 I
ndi.eron en 400
Prieto. Gertrudis
• había
' ª ve
recibido
di
pesos al sacerdote M ,
pa e José Lorenzo B ,
cha casa, en 1775
atlas López
dr
aez de Treviño19_
, como regalo de su tío el

11
Ya dijimos que en 1684
Cobos. vendió a Gertrud· d Juana Sáncbez. viuda de Andr'
Casas.
solar ub· d is e la Vega viuda d 1
. , es Pretel de los
1ca o en la
. '
e capitán M
a e lardón y Die o d
esquma suroeste de I
arcos de las
P dr
terr~no de su abue~a ; Montemayo:. La vendedora~ a~tuales calles del
Duran. quienes lo hab' atema Catalma de Treviñ
ab1a heredado aquel
ian poblado con su casa.
o, casada con Antorno
•

un

En 1687, la mencionada J
,
e~posa del capitán Juan de Guzm~a Sanchez vendió a Juana
anos antes había vendido
an_, otro terreno colindan
Belaustegui,
padres, Francisco Sánch ad Gertrud1s de la Vega. Lo h b'te, con el que tres
su casa. También , e~ e la Barrera y María D , a I~ heredado de sus
Andrés Pretel en : hab~;"1l vivido muchos años
i~1enes ahí tuvieron
'
casi a de piedra.
a anchez y su esposo

1::t•

Los datos anteri
solares, en la acera s:r~s nos remiten a otros dueños ,
.
Doctor Coss y Diego de Me la actual calle del Padre Jartas antiguos de
Barrera y su esposa M , ontemayor: el escribano F
. on, entre las de
quienes fueron vecino ana Durán y Antonio Durán ranc1sc? Sánchez de la
Zavala (1626-1664) · s de Monterrey en la época de{ gobernador
Catalma deMartín
Treviño
d;

6

1717 al padre Jerónimo López Prieto1

...

•

Al oriente del padre López Prieto estaba otro terreno, del que era
propietario Marcos Freire, también llamado Marcos Rodríguez Freire. En
1785 Baltasar Rodríguez Freire, hijo de Marcos Freire y Juana17de Reina,
vendió el solar, en 270 pesos, a José Antonio Máximo de la Garza .
A fines de 1780 el alférez real José Joaquín Canales compró, en 400
pesos, la casa que había sido del padre José Lorenzo Báez de Treviño, " a
espaldas de la iglesia parroquial (catedral) .. "Dicha finca se encontraba en
el extenso terreno que fue del general Pedro de Elizondo, esquina sureste de
Abasolo y Doctor Coss, al que ya nos hemos referido. A mediados de 1791,
Canales decía que la casa estaba "recientemente hecha " o, quizás,
18
reconstruida .
La propiedad de Canales colindaba, al oriente, por la calle de Abasolo,
con una finca de José Maria Sulé y su esposa Maria Gertrudis Treviño,
524

En la venta que hi
se asentó que ese terr zo, en. 1687, Juana Sánchez a J
poni:nte, con
solar ;~or c~lindaba. ,"por la parte
~e ~.elaustegui,
el Illlsmo solar que h . eg1dor y alferez real Juan d T r_1~a , o sea al
Nicolasa de Escamilia ~1a 1720. pertenecía a su viu~ revmo. Quizás era
Padre lardón tambié . ntre los primeros dueños de t a y segwida esposa
dejó un solar' en heren d_ebe mencionarse al capitán A edrrr~nos en la calle del
v d.,
nc1a a su hi" I
n es Go ·1
.
en io. en 1717
M
. ~o e capitán Crist ' b I
~ ez. qwen
Rodríguez.
' a
arganta de la Garza .. ~ a Gonzalez Y éste lo
• \IU a del capitán Alonso

un

J;an;

. Otros vecinos de esta e
Quintanilla cuyos hf
alle fueron- el ca . ,
Almandoz,, J , Jos venden en 1714 .
p1tán José González d
} ose Mo t l
su casa al lfi'
e
Escamilla. González nd: vQo q_ue v~nde su finca en
e:iez
Félix de
respectivos solares
umtarulla y Montalvo
cap1tan José de
Monterrey.
por mercedes que les había otorg atan
dueños de sus
O el ayuntamiento
de

17:5

525

r~~

�último Alonso Rodríguez de Carvajal
E la calle de Doctor Coss, por
'lindaba por el norte con la ~a~a
. nd l Casas tuvieron un solar_,_que co
1716 su hijo el capitán
y Lwsa e as
Juana de Trevmo, y que, en. '
de Diego de Ochoa Y . ,
.
Alejo de Trevmo.
Alonso Rodriguez vendio a Francisco

finca abarcaba toda la manz.ana, hasta la calle del Padre Jardón, siendo la
única del Barrio Antiguo que tenía patio central y traspatio.
La llanura comprendida entre la calle Morelos y la margen izquierda
del río Santa Catarina, que en el plano de Urrutia ( 1765) aún no estaba
urbanizada, en el de 1791 ya tiene trazadas, hasta el cauce del río, las calles
de Abasolo y Padre Jardón, así como los callejones de Diego de
Montemayor y Doctor Coss.

ID

arte de lo que ahora
el plano de Urruti~ (~765\:ª ~¿¡~r i!bían sido trazadas las
n
. Antiguo esta sm po ar.
Mier al norte, Morelos
llamamos Bamo mprendidas entre las calles Padret Lo demás aún no se
tro manzanas co
Coss al oes e.
. . d
cua
d l río al este y Doctor
. ~ Unas cuantas vivien as
al sur, el cauce e anzanas· era terreno eriazo. d Morelos Abasolo y
había dividido en m
1 ' de las actuales calles e
,
.
·
adas
a
lo
argo
lin
das
d
aparecen isemm ,
,
habían sido de ea .
ero estas aun no
d,
Padre Jar on, P
b mador Barrio
.
1 oblado la mansión del go e
. barda,
Urrutia señaló a onllas de p
, el gobernador Usel y Gmmp
l
en 1766 compro
b lo y Mina. or e
Junco y Espriella, _qu\ureste de las actuales call~s
ª::ente y terminaba
ubicada en la esqwna
b la acequia que verua e p
costado sur de la fin~a pasa a
E

En lo que hoy conocemos como Barrio Antiguo, las cuadras están
divididas en solares de distintas dimensiones. Eran pocas las casas de un
piso, techo plano y seguramente construidas de sillares, las cuales aparecen
alineadas a lo largo de las calles Padre Jardón, Doctor Coss y Abasolo.
También había tres o cuatro casas con techumbres a dos aguas. La mayoría
tenían puerta adintelada y ventanas pequeñas. Quizás la puerta de entrada de
alguna era con arco de medio punto. Las fachadas eran muy sencillas y
ninguna casa tenía patio interior, excepto la del gobernador Use! y
Guimbarda.

:1

en el río Santa Catanna.

.
d Monterrey es la
.
alleJ· ón al onente e
.
d
citado plano el pnmer c
les calles de Mina, Diego e
tual 1:u:l de Naranjo. Este callejón y
hacia el norte, per';tl~ a
:ontemayor y Doctor Cos ya apare:e:ás al norte de Juan Ignacio amon,
MOrelos hasta un poc
partir de la de
1río Santa Lucía.
donde están cortadas por e
C tarina corrían las

1"!::::,

...

en izquierda del río Santa :
Monterrey por
Paralelas a la ;.~rgque venían del poniente y c~a~campo, pasaba
acequias para el¡e~~t~ 'acequias seguía la a~tuaj ª~:cantil Mutualista) y
el Sur. El agua e de San Francisco (ahora Crrc_
tedral) y la casa del

¡° (

d~~

:~;l:a~/~tce:S~~do sur de la ig!:~~: :::i°¿:~:e
Santa Catarina.
h t derramar su com
gobernador, as a
.
d l traza urbana es
· · 1 onente e a
d
En el plano de 1791 el primer call:J~:tno aparecen los callejones
l calle Diego de Montem~yor, y 1 Barrio Antiguo por el sur y
la actua
. U acequia circunda e
Mina y NarartJO. na

:i

oriente.

Usel )' Guimbarda, que
la mansión del gobernador
. está erróneamente
Tal parece q~e de 1793 por el Hospital del Rosar~o, o de Montemayor,
seria ocupada a p~ir
este de las calles Abasolo y Dieg ce en el plano. La
ubicada en la esquina s~
es esta última calle no apare
en vez de Abasolo Y Mina, pu
526

En la acera sur de la calle del Padre Jardón, una casa a mitad de la
cuadra tiene, en ·cada una de las dos esquinas de su fachada, un torreón o
mirador, reminiscencia de las antiguas torres de vigilancia. Las demás
viviendas, levantadas en medio de los predios, eran jacales o chozas de
adobes y techos de morillos, cubiertos de carrizo o zacate, como se explica
en el mismo plano de 1791. Algunas de ellas quizás fueran como las
viviendas indígenas, de planta redonda y techumbre cónica, que menciona el
cronista AJonso de León: "chozas a modo de campanas" y "de zacate o
carrizo, a forma de campana". (Relación, discurso primero, capítulos VI y

VII).

La única construcción del Barrio Antiguo que se menciona es la
Capillita de Santa Rita, que, como hemos dicho, estaba ubicada en la
esquina noreste de las calles Padre Jardón y Doctor Coss. Su puerta de
acceso, con arco de medio punto o semicircular, veía a la calle Doctor Coss,
al poniente.
En el plano de Crouset ( 1798) las seis marizanas comprendidas entre
Padre Mier, Mina, Padre Jardón y Doctor Coss tienden a ser cuadradas.
Mientras que, las tres manzanas al oriente de Mina y las otras dos al sur de
Padre Jardón, son alargadas e irregulares pues están cortadas por el cuace del
río. En este plano las actuales calles Doctor Coss, Diego de Montemayor y
Mina ya están trazadas hasta la calle Juan Ignacio Ramón, deteniéndose a
orillas del río Santa Lucía.

527

�Las calles Allende, Matamoros, Padre Mier, Morelos, Abasolo y
Padre Jardón son "las salidas o entradas de la Ciudad al Oriente". Los
callejones de Doctor Coss y Diego de Montemayor eran dos de las entradas
y salidas hacia el sur, ya que la de Mina estaba cortada por la calle de San
Francisco, después llamada Ocampo y ahora del Padre Jardón. Hacia el norte
estos tres callejones, como ya vimos, estaban interrumpidos en la actual calle
Juan Ignacio Ramón, debido al torrente del Ojo de Agua de Monterrey. Sin
embargo. en el callejón que es ahora la calle Diego de Montemayor ya
aparece la presa de la Purísima Concepción, que era puente y comunicaba a
Monterrey con las llanuras del norte.
Los otros callejones que también salían al sur pero no están
comprendidos en el Barrio Antiguo, eran las ahora calles de Escobedo y
Capitán Emilio Carranza, la avenida Juárez, la calle Garibaldi y, quizás, la
de Zarco; ésta última es la única dudosa.

Sm embargo, la calle . .
comprendidos en 1
pnnc1pal, en su extrem
.
XVID la calle real o que h~y es el Barrio Anti o o onente, o sea los tramos
la villa de Cad que partía al Pueblo de Gua: ' era en los siglos XVII y
Pri .
ereyta. El arr
upe, el valle d l G •
nc1pal, está señal d
anque de este camin
e uaJuco y
denominó Mor I a o en el plano de 1791 D od, que salía de la Calle
e os nombr
· es e 1864
pro ongación hacia ;l
. e que adquirió tamb. ,
esta arteria se
l
denominación.
poruente, o sea la del Comerc10,
!en,desapareciendo'
desde 1906 esta
su
A principios del siglO

costado
norte de la p arroqu · "XVIII
·
ah Abasolo era "la cal/
JU~to a la iglesia parroquia/ª , . ora catedral, o bien "la c:/l que pasa al
Jrusmo nivel que la laza
v~ene a la plaza". Esta vía
e real que va
'.'.'ªYºr altura que la

IV
El límite norte del Barrio Antiguo es la avenida Padre Mier. Desde
principios hasta fines del siglo XVUl la actual avenida Padre Mier se
menciona en diversos documentos así: "la calle real que corre a espaldas
del Colegio de San Francisco Javier", ya que éste se hallaba ubicado en la
esquina noroeste de la Calle Principal (ahora plaza comercial Morelos) y la
actual calle de Escobedo.

..

colegio de San F ranc1sco
.
ll
Jav· d
amar caJle del Comercio y, ~::d:~~::0ª%eos6jeMsuítas. En 1864 se empezó a
.
, orelos.

~

!u

xnnc,pal, por ello la catedr I urbana M terúa el

la calle que as .
e. mediados del mism . ª Y su atno están a
Hacia l 770 a:are:~u;~o a 1~ iglesia parroquial; s:r]: la mencionan como
Guajuco" En 1 1 mo la calle que sale d l
e la pla::a pública,,
uno con ~I qu: v; W:ºade _1791 se bifurca en ;o,° plaz_a para el valle deÍ
Principal, se diri e a

uaJuco y el otro con el

~~¡";::t

instaló el Hospi!I
Gwmbarda, se empezó a ll
,

camm?s que entroncan,

Guadalupe. A PJ~~e~;;;do.de la Calle
o en la finca que fue del
b ' ano en que se
amarla calle del Hospital.
go emador Use! y

En alguna escritura

d.

cazdas del río. En el lan se ice que es la calle real

En 1749 el general Juan García de Pruneda compró en tres mil pesos
la mansión de sus padres, el general Luis García de Pruneda y Juana de
León, ubicada en la calle a espaldas del mencionado colegio. A partir de
entonces, a esta arteria se empezó a denominarla calle de los Prunedas. A
fines del siglo XVIll y principios del XIX la llamaban calle de los Arcos y
también de los Pedreros. En 1814 era la calle de la Aduana pero, en su
prolongación hacia la iglesia de la Purísima, se denominaba en 1819 de San
Joaquín. En 1838 era la calle de la Aduana vieja y, en 1842, calle de Terán
en memoria del general Manuel Mier y Terán. En 1859 ya se denominaba
Doctor Mier y, a partir de 1906, Padre Mier.
En su prolongación hacia el oriente. Padre Mier fue, durante siglos, la
salida al pueblo de Guadalupe, ahora ciudad Guadalupe.
La que hoy se denomina Plaza Comercial Morelos es la antigua Calle
Principal, llamada, desde principios del siglo XVIll, calle de San Javier.
pues en su cruzamiento con la actual de Escobedo se estableció, en 1714, el

528

.

la salida al "C . p o de Monterrey fechad
que baJa hasta las
Abasolo.
ammo de Cadereyta". A partir
? endeseptiembre
de 1846' es
1864 se llama
calle
La después avenida O
"campo era designada así· ../
llamada Capitán
Esta arteria empezaba
a ~a/le que viene al
Catarina Sin
10 Carranza y concluía
, poruente, en la ahora
hoy es ~l B e~bargo: al oriente de la plaza d en el cauce del Río Santa
amo Anhgu
.,
e armas o pri · al
Francisco para el río" ~;lera la calle que viene del nc1p ' en lo que
plano de 1791 es
.º a calle de San Franci
convento de San
de San Francisco 1:1
al valle del Guajuco. ;:~ ~;~a el ori~nte ". En el
cuatro cuadras de la caller~de Ocampo en toda su exte.: dio a la calle
averuda Constitución ah
~;unpo, comprendido entre la ~n. l tramo de
de~de el 6 de enero' de o;a eva_ el nombre del Padre Ra' e uazua y la
aruversario de su fallec· . 996, d1a en que se cumpr10· 11mundo Jardón
1rruento.
e sesenta y dos

~

convento de San Franc.

Emiteº .
s:~~~

!e

529

i

�La calle Guillermo Prieto, llamada así desde 1906, es la antigua de
Lacea, que se iniciaba a espaldas del convento de San Francisco, y cuyo
apellido recordaba al prominente vecino Gregorio Lecea. Esta calle se
menciona como callejón hacia el año 1720, pero no aparece en los planos de
1765, 1791 y 1798. Por último, la avenida Constitución eran "las márgenes"
del río Santa Catarina o tierra eriaza. En el plano de 1791, entre el cauce del
río y la acequia que rodea al Barrio Antiguo por el oriente y el sur, aparece
tra:zado un camino que entronca con el que se dirige al valle del Guajuco.
Ahora trataremos de las calles que corren de norte a sur en el Barrio

sesupnnuó
· · el nombre de S
.
trayecto.
anta Rita Y se le dio el de Doctor Coss a todo su
. A las actuales calles Do
parur de la calle del Padr
~tor Coss, Diego de Mont
que baja al río " E l le Jardon hacia el sur las d . emayor y Mina, a
. ne pano d 179
'
es1gnaban . "
entroncan con el cam.
e
l, Doctor Coss y D"
as1: callejón
a su vez. se enla
que corría sobre la marge . i~go de Montemayor

:;o

0

~:aj~~:~:~,~o¡}•~f:C¡~/;!,.~~t: c~,:7?%%~ :~: 1~s ~:;
marcado declive en s:s\:i~dacomo los callejones tení; con ~l c~o del
' Y aun tienen, un
1 s a los caminos.

Antiguo.
En el plano de José Urrutia, fechado en 1765, están tra:zados cuatro
callejones: las actuales calles de Naranjo, Mina, Diego de Montemayor y

Apéndice

I

Doctor Coss.
Cinco años después, en 1770, la ahora calle de Mina era mencionada
así: "el callejón que sale de la casa que fue del señor Guimbarda para el
paso ", es decir, el camino o vado por donde se cru:zaba el río de Santa Lucía,
a la altura de la actual calle de Juan Ignacio Ramón. Desde mediados del
siglo XIX hasta principios del XX, fue la calle del Colegio de Niñas y, en
1906, se le dio el nombre de Mina.

..

En el plano de 1791, el primer callejón al oriente de Monterrey es la
actual calle Diego de Montemayor, pero sólo aparece tra:zado cuatro cuadras,
desde el cauce del río Santa Catarina hasta la ahora calle Padre Mier.
Cuando en 1799 el gobernador Herrera y Leiva mandó construir sobre esta
vía urbana la presa de la Purísima Concepción, se empezó a designarla calle
de la Presa Grande o de la Purísima. En 1907 se le dio el nombre del
fundador de Monterrey.
Doctor Coss fue durante muchos años la "calle que corre de sur a
norte, a espaldas de la Parroquia". En realidad era un callejón que se
iniciaba. como los demás, en la margen norte del río Santa Catarina y se
prolongaba cinco cuadras, concluyendo en la calle Matamoros. A fines del
siglo XVlll era "la calle a espaldas de esta Santa Iglesia Catedral", ésta
concluida en 1791, aunque su imafronte o fachada se terminó hasta el año
1800.
Doctor Coss también era llamada callejón de Santa Rita, pues en su
cru:zamiento con la de San Francisco, estuvo una capilla bajo dicha
advocación. A principios del siglo XIX se referían a esta vía urbana como la
calle del Pez, "que va a la Presa ". En 1864 se le impuso el nombre de
Doctor Coss a varios tramos, hacia el norte, de la calle Santa Rita. En 1906

Son muy escasas la
. .
solares concedidas
s noticias que tenemos s b
Monterrey
en lo que ahora se den . o re las mercedes de
.
omma Barrio Antiºguo de
. Sabemos por referencia
otorgo un solar a D"
que, en 1682, el gob
esquina sureste d iego de Ochoa, "enfrente de la . e~ador Echeverría le
construyó su cas e las actuales calles del Padre Jar~g_lesza parroquial", en la
propiedad. A pri~~e~o p~co después se incendió p:r~?', ~octor Cos. Ochoa
de Aguayo, le ratific~1~sO:h~:81a5 otro go~;mador: el m~;qnu~:~eloSsantítuMil?s de
merced~ .
guel
El 3 de junio de 1682 l .
para casa, corral y hue
" a VIUda Juana de Montalv
. . .
lindes del solar
rta, que cae a espaldas de la . l ~ soltc1to otro solar
viuda la posesió~ude lera de J~an de So/ís ... " Al 1 ~sz~ parroquiar' y "a
e terreno- ·
ª siguiente se le dº10 a 1a

/g

· Como se ve, en d"1cha f · ·
antiguo, Juan de Solís
.
pe ic1on se menciona a
que solicitaba Ju
M' quien había sido dueño de
un poblador más
ana ontalvo.
un terreno colindante al
. ElmaeStro de escuela val citado gobe d
icente de Treviño id º•
solar "detrás d:; ~r, m~qués de San Miguel d! A10, el 3 de abril de 1685,
el fin de construi/s~gl~s~a mayor'' y frente a la casa
la merced de un
v1v1enda ''.Y tener la dicha escuela '~§~ de Ochoa, con

J:i?·

i ~~~t:•

En la solicitud Treviñ
a las viviendas del ~lférez

. ..
d:d~mlás de la casa de Diego de Ocb
a azar, Juan de la Cruz Y. cap1tan
.º.ª'

531
530

�Nicolás Ochoa de Elejalde, que estaban cercanas al terreno que pretendía se
le otorgara, ubicado en la esquina noreste de las calles (del Padre Jardón y
Doctor Cos. Ahí levantó Treviño la casa que, en 1703, vendieron su hijo
José y su yerno Manuel José Ruiz, éste casado con su hija Micaela de
Treviño, al capitán Alonso Rodríguez.
También fue vecino José de la Cruz quien, el 5 de marzo de 1687,
solicitó la merced de un solar "a lindes" de la morada de José González de
Quintanilla, casado con Maria de Ochoa, "dejando calle por la parte del

11
De acuerdo a las d
treinta tr
or enanzas reales 1 l
varas /do:st;r::: y tercia de frente (casi v;;tio:~::eara casa debía tener
del siglo XVII, s/e fondo (casi cincuenta y seis metr!~s) y sese?ta y seis
huerta" que estab~ª~t;1e eran pocos los solares
T odavia a fines
sólo una
po ª os. De las casas a 1
e casa, corral y
construcció:.ue otra son descritas, mencion¿5d~~= ~os
_referido,
os hemos
matenales
de

"d

23

norte y, por la del sur, enfrente del río. .."

•

La casa de González de Quintanilla, a la que alude José de la Cruz, es,
seguramente, la que sus hijos vendieron casi treinta años después, en 1714, a
José Felix de Almandoz.
A principios del siglo XVUl se concedieron otros terrenos en el Barrio
Antiguo.
El 7 de agosto de 1699 Manuel de Mendoza solicitó un solar, que
colindaba por el levante y el poniente con los que eran de Domingo Peña, al
norte con tierras realengas y al sur con calle real, ahora llamada del Padre
Jardón. Fue hasta mediados de marzo de 1703 cuando se le dio a Mendoza
la posesión del terreno, que tenía algunos solares cercanos de los que eran
dueños Santiago Barrera, Diego Montalvo, Tomás de Treviño y Pedro de
24

Chapa

...

•

Otro solar del Barrio Antiguo fue, quizás, el que pidió a fines de enero
de 1702 Agustín de la Puente, "hacia la parte del levante", que lindaba con
un terreno de los herederos de Gabriel de Reina. La merced se le negó a De
la Puente, pues esa tierra era de los herederos de Melchor Barrera. En
realidad eran dos solares, uno comprado a Juan de Loya y el otro concedido
25
por merced del gobernador Martin de Zavala •

A mediados de marzo de 1703 se concedió otro solar para casa a
Magdalena Montalvo. El terreno lindaba al poniente con el de Manuel de
Mendoza, teniendo al sur la calle real, hoy del Padre Jardón.
Eran
colindantes las tierras de Santiago Barrera, Hernando y Desiderio de la

Los hermanos Onofre
J ,
1714, a José Félix de A1m y ose González de Quintanill
techada con =acate "
andoz una vivienda "fabricad ad venden, en
e adobes y

· ··

ª

La casa que Franc·
.
Lozano, "se com one isco Alejo de Treviño vende en
.
techada con morillos
s~la aposento, su fábrica de
a Nicolás
Lozano vende a Pedro de;:;~:•
su t~;-rado (techo plano). ~- .~ tielr7r2a0,
que, cuatro Vivienda de adobe
n
Tre ·anos antes, había adquirido
con su terrado (azotea)"
vmo.
por compra a Francisco
·
. de
Alejo

y~: y~o~

~1~

~

d E Por.otra parte, en su testamento d.
.
e ~~~lla describe la vivienda q , fu1ctado a pnncipios de 1711 Joaq ,
adqumo: ''se com on d
ue e de María de las C
,
wn
entero de huerta IJJ e e una sala y un aposento una d
asas y que él
jacal.. _,,21
y arboleda frutal; de adobes, t~chada espensit~,
concon
solar
de morillos,
su

:;~~¡1':o,:~~~~:"iel ~•~:'io;";,.,"'::;'~1::~~~r:vi6:es del
.

Mencionaremos otras dos vivie

vze¡a, que amena::a ruin
" an es, terna "dos piezas una
o, que
sillería ... ,, y la de
el terreno estaba demarc~do " nueva y otra
en 1788 al adr
,
,e y su esposa Gertrudis de
. - con pared de
sillería y loJo" ce Mat1~s Lopez Prieto, que era una ;revmo, que venden
, on UD jacal y una cocina techad d
~ y un cuarto "de
os e carnzo.

Jos: Sttl: ;

m

,6

Cerda y Pedro de Chapa- .
Podemos concluir que las tres mercedes de solares más antiguas, de
las que tenemos noticias, son: la otorgada a Diego de Ochoa en 1682,
ratificada el 8 de abril de 1685; la concedida a Juana de Montalvo el 3 de
junio de 1682 y la de Vicente de Treviño, fechada el 3 de abril de 1685. En
dos de esos documentos se hace referencia a otros vecinos.
532

En 10 que ahora ll
.
embargo'una mans1on
. , queamamos
Bamo Antiguo de Monterrey hubo sin
aun subs·st
I e aunque muy transformada.
'
El 20 de julio de 1722 Al
,
Coel_lo, solicitó la merced de unonsf Garcia Cuello, también llamado G ,
Santiago Barrera, "a las goteras
co~al y hu~~ a lind=~:
a . . . Tamb1en pidió, en el

~~ 3:st:~::.s;,
533

�de fundición de plata.
l.
·
sitio para construir un mo mo
.
, /timos de ella (de lª
mismo paraJe, un
estaba ubicado "a las salidas y~ e viene de Santa
Señalaba que el terreno
do a las orillas del rzo qu
d' ho
. dad) por la parte del sur, pega
lle que baja de la plaza para ,c
cm · ' ypor 1aparte del norte con ca
Catarma,
alle Abasolo.
,
" o sea la actua1e
.
rro. . . ,
.,
rced del solar para que edificai:a
A García Cuello se le con~~dio la ~emolino de fundición porque sena
el sitio para e
su casa, pero n o se le otorgó
.
. . • de los vecmos.
en pefJwcio
l dio a García Cuello la
d 1723 cuando se e
Fue hasta fines de enero e despoblado, que lindaba "condla b~;';'~:
•, d
uel terreno yermo Y
stamento fecha o e
poses~on
Ahí edificó su casa. E~ s_u_ t; cláusul~s, no se mencionan
del rzo. . .
e consta de vemtisie e
septiembre de l ~~8, aunqu

Daban acceso a la mansión dos portones, uno en el zaguán, "con
clavazón grande, cerraje de fierro y postigos", y otro en la cochera,
"regular". En el centro de un gran patio había una noria, "con brocal, marco
y carril/o para sacar agua. . ." Los pisos de la finca eran de ladrillo,
excepto en la cocina, trascocina, caballeriza, carpintería y cochera.
Alrededor del patio se distribuían veinticinco piezas, "fabricadas a cal y
canto, de sillería y laso . ..", con treinta y siete puertas, veinte ventanas
grandes "de madera de mezquite", seis medianas con vidrieras, doce de pino
y otras cinco sin vidrieras. Había, además, siete alacenas.
Era "e/fondo en circuito de dicha casa de doscientas cincuenta y tres
varas (doscientos doce metros), en lo labrado por una parte, y otras tantas
por la otra". Los techos estaban sostenidos por cuatrocientos ochenta y
cinco vigas de madera y ochocientos noventa y siete tablas "de lo mismo".
La entrada tenia como remate un frontispicio de dos varas (un metro y
sesenta y ocho centímetros) de alto y, el frente de la mansión, era coronado
por ciento sesenta almenas de barro "de varios colores" y noventa y ocho en
el resto.

~,f~

sus propiedades.

'd
1730 la finca fue
, Cuello ocurn a en
,
,
Después de la muerte de GarJcia Báez d~ Treviño, quien la ocupó mas
s al padre uan
. 30
vendida en 2,3 00 peso b, de pagarla y la desocupo .
- pero no aca o
de tres anos
.
Espriella compró la
" d la
d de Barno Junco Y
E 1746 el gobernador Pe
d " y estaba "en el remate. e .
n
La finca era de pie ra
.
" La venta mclma
casa en 2,000 peso_s. "en la orilla del río, al oriente; . ello a Nicolás de
calle de San Francisco,
" omprados por Garcia u
S tiago
"que la circunvalan • c . d . .do por compra a an
l
tres so ares .
ez, los habia a qwn
Van Dale quien, a su v

Años después la finca era descrita así: "se compone de veinte y cinco
piezas, fábrica de piedra y cal, con techos de vigas y tablas, con todas
puertas, ventanas34y buenas cerraduras y las más (de las piezas) con suelos
enladrillados . .." •

~? .

C

31

Barrera •

...

sos al convento
metió a pagar los 2
pe
se diera
El gobernador se compro
, Cuello había dispuesto q~e
hi o
.
d Monterrey' pues Garcia
El nuevo dueno le z
franc1sc~o e
I construcción de un altar._ d
mediados de 1756.
esa cantidad para a
en su testamento, dicta o a
• as a la casa Y
d
grandes meJor
.
e cubriera el adeu o .
.
vendiera Y s
ordeno que se
. b da adquirió la finca
Ignacio
Usel
Y
Gmm
ar_ ' . ,,
n crecido
d
En 1766 otro gobema º~•
tidad32. La reedifico a u
. de
con la obligación de pagar.::c:~r:ipios de 1772, fue valuada en mas
costo" y ' a su muerte, ocurri

•º~º

e
ada en la manzana
trans1orm ,
,
.,
x.iste aunque muY
p dre Jardon a1 sur
La mansion aun e
' 11 de Abasolo al norte, a
.
tan'os
.
.,
. t En los mven
1 ctuales ca es
comprendida ~or as ª1 venida Constitucion al onen e.d ripciones de su
Y Mina al poruente y a a U l Guimbarda hay dos ese
1 obemador se Y
33
de bienes de g , d 11 da que la primera •
casa, la segunda mas eta a

El 15 de agosto de 1793, el tercer obispo del Nuevo Reino de León,
doctor Andrés Ambrosio de Llanos ) Valdés, abrió el Hospital de Pobres de
Nuestra Señora del Rosario en la antigua residencia del gobernador Usel y
Guimbarda. La institución estuvo en servicio casi sesenta años, hasta
principios de I 853. En 1856 el obispo Verea estableció en aquella finca el
Colegio de Niñas de San Vicente de Paul, a cargo de las Hermanas de la
Caridad, que cerró sus puertas casi dos décadas después, a principios de
1875. Luego funcionó alú mismo un nuevo colegio de niñas, que sostuvo de
su peculio el obispo Montes de Oca. En 1887, por gestiones del primer
arzobispo, doctor Jacinto López y Romo, inició sus clases el Colegio de San
José, atendido por las Hermanas de la Caridad del Verbo Encamado. El
edificio fue confiscado en 1936 y convertido en Casa del Agrarista.

6,000 pesos.

534

Notas bibliográficas
1

Protocolos, volumen 7, años 1700-1704, número 120. Archivo Municipal de Monterrey.
2

Protocolos, volumen JO, años 1713-1716, número 185. Archivo Municipal de Monterrey.

535

�22

Ramo Civil, volume 20 años 1697-1702, exped7ent~ ~~s 1693-1694, expediente 5, folios 76 y vue1ta, Yvolumen 22

En un documento de fines de 1788 se alude al predio donde poco después se levantó la
capilla de Santa Rita, afirmando que era un solar de Matiana de Escamilla, esposa de
Celedonio González (Protocolos, volumen 20. años 1786-1789, número 149, folio 268,

23

3

24

vuelta).
4

Protocolos, volumen 18, años 1774-1779, números 78 y 79.

s Protocolos, volumen 21, años 1789-1792, número 163, y volumen 22, años 1793-1795,
número 108.
Protocolos. volumen 11, años 1717-1725, número 69. En la cláusula décima tercera de su
6
testamento, dictado a principios de 17 47, Mateo de Lafita y Beni menciona este solar.
comprado a Juana de Treviño, donde había empezado a constrUir una sala y una tienda de
piedra. Añade que tiene otros dos solares, seguramente en la misma calle, y, en el segundo,
que lindaba con la barranca del río. "abrí cantera y saqué piedra . .." (Ramo Civil, volumen

HR

Protocolos' voumen9,años
¡
1709-1712'numero
.
89, folio 244
1
Merced de solar a Al
vue ta.
expediente t.
onso García Cuello en 1722. Ramo Civil, volumen 50, año 1723,
28

30

Protocolos, volumen 10, años 1713-1716, números 145 y 146, y volumen 11, años 1717-

7

.

amo Civil, volumen 26'ano
- 1703, expediente 2 .
26 Mi
, numero 7
smo ramo y vol
.
27
umen, expediente 4, número 27.

29

78, año 1749, expediente 1, folios 10 y vuelta).

Ram c· o tVJ1' volumen 26-A, año 1703
'segundo tomo ex d"
Ramo Civil. volumen 26 , pe tente 1, número 78.
' ano 1703, expediente 5

3i

1725. número 43.

Testamento de Alonso Garc·ta Cuello en Ra C" .
• •
mo ,v,l. volumen 55 añ
Ramo ClVII, volumen 78 - 1
, o 1728, expediente 12
' ano 749' expediente l, folios 7 vuel
.
Protocolos, volumen 14, años 1743-1747

32

,

.
numeros 81 y 82

Protocolos, volumen 10, años 1713-1716, número 90

9

Protocolos, volumen 10, años 1713-1716, número 132

33

° Compra del capitán Joaquín de Escarnilla de la morada que había sido de Maria de las

Inventarios de biene d
1771-1773, número 56.s el gobernador Use! y Guirnbarda en p rotocolos, volumen 17 MRam
,~
o Civil. volumen 124• ano
- 1784. expediente 1, folio 10.

1

Casas. Protocolos, volumen 7, años 1700-1704, número 103.
Sobre la venta de solares que hizo Juana Sánchez a Gertrudis de la Vega y Juana de
11
Belaustegui. Ramo Civil, volumen 15, años 1681-1689, expediente 8, y volumen 19, años

Protocolos' vo1umen 16, años 1756-1769 nu·
,
mero 96.

1690-1698. expediente 5.
12 Protocolos,
13

..

ta y 8.

8

volumen 16, años 1756-1769, número 59.

Protocolos, volumen 14, años 1743-1747, número 59.

14 Protocolos,

volumen 13, años 1736-1742, número 186.

is Protocolos,

volumen 15, años 1748-175S, número 4 y 17.

16

Protocolos, volumen 10, años 1713-1716, número 183.

17

Protocolos, volumen 19, años 1780-178S, número 147

18

Protocolos, volumen 18, años 1774-1779, número 1S6, y volumen 21, años 1789-1792,

número 91.
19 Protocolos, volumen
20

20, años 1786-1789, número 149.

Ramo Civil, volumen 20, años 1693-1694, expediente 5, folios 77 y vuelta. Archivo

Municipal de Monterrey.
21

Ramo Civil, volumen 23, años 1693-1697, expediente 7, número 4. Archivo Municipal de

537

Monterrey.

536

·

,

�GRAN PROPIEDAD Y ORGANIZACION DE
LA AGRICULTURA EN EL NORTE DE MEXICO
la experiencia de la laguna (1870-1920)
Lic. Mario Cerutti
Facultad de Filosofia y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León

Resumen
La comarca lagunera -ubicada entre los estados de Coahuila y Durango,
en el norte de México- resultó ser uno de los escenarios fundamentales del
cambio agrícola en el México de finales del XIX. El cultivo del algodón,
centrado en el mercado interno, transformó este auténtico desierto en una zona
de rápido desenvolvimiento rural, urbano y demográfico. Si bien se mantuvo en
la región la gran propiedad. el empleo sistemático del arrendamiento y la
aparcería permitieron la apertura de nuevas tierras al cultivo y la constitución de
nwnerosas explotaciones de pequeña y mediana dimensión. Este comportamiento
de muchos grandes terratenientes, junto a la acción del capital mercantil,
posibilitaron un uso más intensivo del suelo y del agua y una clara ele\ación de
la producción en menos de dos décadas. La comwúcación describe de manera
particular el caso del vasco Rafael Arocena y Arbide, quien arribó a La Laguna a
mediados de los años 70 y se transfonnó en propietario de una de las haciendas
más extensas del conjunto lagunero.

l. La Comarca Lagunera: fertilidad en el desierto

.........

...

La Laguna se convirtió en un espacio de producción agrícola de creciente
importancia nacional a partir de 1870. En menos de dos décadas pasó a ser la
proveedora fundamental -alrededor de un 75%- del algodón que utiliz.aba la
industria textil autóctona, y abastecedora casi exclusiva de la semilla destinada a
la elaboración de aceite, jabones, glicerina y otros derivados industriales.
De acuerdo con la descripción de Vargas-Lobsinger. la comarca se
caracteriza porque "hacia esa zona desértica. que forma parte del abrasador
Bolsón de Mapímí. fluyen dos ríos: el Nazas y el Aguanaval. Sus aguas se
diversifican y evaporan sin llegar al océano. Los cauces empequeñecidos de
estos dos1 ríos se hundían en las lagunas y pantanos que dieron nombre a la
comarca" •
Las lluvias anuales hacían bajar sus impronosticables torrentes
-entre julio y diciembre- desde la Sierra Madre duranguense.
Pero hasta mediados del XIX. según Emiliano Saravia, La Laguna era una
comarca inexplotada en la que sólo se levantaban "algunos ranchos de pastores".

539

�La gran propiedad territorial se repartía entre tres personas: Leonardo Zuloaga,
de origen vasco, Juan Nepomuceno Flores, poderoso terrateniente duranguense y
Juan Ignacio Jiménez. Zuloaga ocupaba la porción que correspondía a Coahuila,
mientras que los otros dos propietarios habían delimitado sus enormes predios
del lado de Durango. "Por los años de 1840 a 1850, recordaba Saravia en
vísperas de la revolución de 191 O, empezaron a cultivarse las tierras en muy
2

pequeña escala"

•

Pero el suelo de La Laguna ocultaba una ingente riqueza: formado por
profundas capas de aluvión, era dueño de una gran fertilidad y, a la vez, de una
notoria facilidad para la construcción de canales. Acompañado de un clima
adecuado, ese suelo estaba preparado para cultivos intensos, para acoger, en
cualquier momento, un vigoroso desarrollo agrícola.

••

Las guerras de Reforma, las consecuencias de la intervención francesa y
las políticas liberales modificaron el sistema de propiedad y de tenencia de la
tierra en La Laguna3 • Desde los años 70 surgieron nuevos y numerosos
propietarios, se subdividió la tierra, se generalizaron los sistemas de aparcería y
arrendamiento y arreció el flujo de jornaleros. Capitales provenientes de otros
puntos del mismo norte -Monterrey, Chihuahua, Saltillo, Durango- y de la
ciudad de México, se encargaron de estimular el cultivo que habría de marcar la
historia de la comarca: el algodón. La grave crisis que se descargó sobre los
plantadores del sur de Estados Unidos durante y tras la guerra de Secesión

· La transformación a ·
.
herramienta
fundamental· elgncola
.
ca ·talde la Laguna4, a su vez se a
,
relación entre come . .
, p~ mercantil. Hacia 1870 '
poyo en una
de sistemas de irrig rc~~tes, cr~d1to, uso intensivo de la ti
resultaba visible la
arrancó en estos añ;;~~~: ~gncultur~ del algodón. La av:~~desenvol~ento
con frecuencia el c . rzo la~ funciones de la interrned· . , a prestamista que
ciudades como Mo amt mo hacia la apropiación de ti iac1on comercial, abrió
.
n errey- una am r
erras y perfiló -d
ongen mercantil jugó
P 1a geografia del e ,di
esde
nuevas tierras
l ~ papel estratégico en el fin . re. to. El capital de
incorporación 'dee~ec:ot°~oducc~ón de semillas :::ue~o del cultivo de
au_sencia de un sistema ~c a~cola y agroindustrial a ~ : s y en la
bnndaron el combustibl . . . ano estos capitales -&lt;:on o .
. ~te la
casos de desarrollo a , e ~cial para que detonara uno d I ng~nes regionalesgnco a en el México decimon . . se os mas espectaculares
orneo.

ºf

Esta comuru· cacion
• , se re tr. .
d
e desenvolvimiento em
_s mgi.rá a analizar uno de lo
.
los 70 y 1920· el d R f:presanal en la agricultura del al d ~ casos mas salientes
arrib ,
. , . e a ael Arocena y Arb. d
go on entre mediados d
o a esta anda co
,
i e, uno de los t t
e
seleccionado por tr marca en v1speras de la revol ~ o6s espanoles que
arrendamiento a
es. razones: a) haber comb· ucion. Arocena fue
etapa de arran ~ parcena en su evolución em resari 1'.nado gran propiedad

la ,m¡plia canti~a~~.l~i:~du~ción de algodón

( 1861-1865) fue otro factor favorable.

..

agrícolas el arrendador
estimular el proceso d
no p_a_gaba renta: una fórmula
e ocupac10n efectiva del suelo
bastante eficaz para

Mucho antes que llegara el ferrocarril (1883), por lo tanto, La Laguna se
había definido como un espacio especializado. Su producto básico se orientaba
con fuerza hacia un mercado interior en plena articulación y con signos de
expansión. La industria textil instalada en el centro y norte de México gestaba
demandas suficientes para provocar el auge regional del algodón.
Entre 1870 y 1920 la organización de la producción agrícola en la Laguna
-en lo que atañe a unidades medianas y grandes- combinó diversos mecanismos
de explotación: a) el propietario de la tierra dirigia de manera personal la
producción en su predio; b) entregaba parcelas (ranchos y lotes) en
arrendamiento; e) operaba porciones de su propiedad con el sistema de
aparcería; d) los arrendatarios podían subarrendar tierra o cederla bajo el sistema
de aparcería; e) combinación de varias de estas formas explotación.
Para autores como V argas-Lobsinger o Manuel Plana, un mecanismo
habitual durante la fase de expansión consistió en entregar parcelas sin cultivar a
arrendatarios cuyo compromiso consistía en abrir nuevas tierras a la producción;
lo hacían en la medida que el dueño construía canales y acequias. Muchos
convenios de los años 70 y 80 indican que durante los dos o tres primeros ciclos
540

y pnvados
.

ksta 1: ~,~);~: ~correr
de~e ¡~
a revoluc1on· e)

encias sobre su devenir

asentada en archivos públi~os

II. Arocena: del arrendamiento a la grao propiedad
.

Rafael Arocena -oriundo
.
durante
la segunda mi·tad d e los añ
de Vizcayaarribó a la comarca la
·
70
exitosa carrera en la a .
os . Una vez instalad
gunera
la de arrendatario· b) gncultura ~uya evidencia empírica
o, desplegaría una
de ~onterrey, qu~ lo c~::ul~o;~ad~ a la casa mercantil, ~~%:d::s ~tapas: a)
propietario de esta mi
. n a enorme hacienda San
errnanos
Arocena protagonizó
hacienda, desde 1897. En cada ta T;resa; c) como
con el arrendamiento', e:: ~aU:pª;/~ª posición, operacione~:e ;e:!;t etapas,
vez.
ena, con la propiedad o con todas estas
queaver
la

~m~

1. Arocena, arrendatario

No parece extraño que Rafael Arocena haya comenzad
.
0 su expenencia
541

�. . l santanderino Santiago Lavín. A~entado
como agricultor con otro compa~:t:i· ~e uno de los pioneros en e_l cultivo de~
en la comarca en los aíios 60, vm de los más grandes terratement~s, op;~

~~

algodón, se co_nvirtiód::a!~s;~:;0~~nflictos en tomo apr~::~:~: :
como prestam1sta y de su propio ciclo de expans1on_,d sin duda otro1
,0 Nazas Dentro
•.
odria haber s1 o,
, ,
n
dami' . to de manera sistematlca y p . . , El contrato que firmo en
arreo
en
en esta comumcac1on.
ece en
excelente ejemplo para ana 1~ rimera mención sobre el vasco que apar
1881 con Arocena, de paso, es a p
.
tariales locales.
archivos no
,
e· el "agn·cultor" Rafael
· dad Lavminco
Y 1años:
ª· Y aludía al rancho san
En marzo de aquel aíio, la soc1e
ocena asentaron en escritura un con~~tºsf:~a en la municipalidad de _Lerdo,

r

~tonio, propiedad de la ci::;;.~:=•en vigencia el l de

t~roe':":º'b~:i

en Durango. El conv~ru~
na no pagaría renta e pnm
' . ·1
las siguientes carn~tenstica~: 1ot:i~esos, cinco mil pesos el ,cuarto ~~:
d
tercer anos pagana
d
comprometía a co
s~~~/y último; e) la comp~a arre;::::o~que abastecía la finca a través

8
~p~dor de •~so~:;.~~:;0 :,'pecificaciones en :;:~

..

..

U,:/~~;

de tres compu:n•ctos y elementos conexos); d) tras m de la renta quedan
even~~les co e i o eración, señalaba que "al pagoue la tierra sea cultivada
cond1c1ones d
p l frutos todos de la finca, aunq
, nfasis· la renta
especialmente afectos os
d t ·o" El contrato cerraba con e
. ga de
di · ta del arren a an ·
' dit
unque proven
por persona st~
frutos a cualquier otro ere . . o, a
-como era
"tiene preferencia sobre lo~
ues Arocena deb10 enfrentar 1
.dado
• , ,,1 E
sus conuenzos, P ·
d 1 gua y del sue o, cw
refacc1on . n . ,
láusulas atinentes al empleo_ e a
paldadas con los
habitual en la region~ e_ . ,
por supuesto, hipotecas res
en los sistemas de imgac1on y.
. frutos de la fmca.
.
propios
h San Antomo
. fu recisamente en el ranc o
d . de
. 1882- semillas de algo on .
S . El Siglo de Torreon, e p
egun
. ,
rimera vez - hacia
L Laguna habna
donde Arocena utihzo por p d'fu . . de esta semilla en a
b'lidads
'd
La t sion
. d
en renta 1
.
origen estadouru e~e. dr' u· tanto en productivida como
fi s del 83
ambio as co
in:fi · que para ne
provocado ~ e . documentales permite~
enr . dal:J De ser correcta
Diversas evidencias
. . . económica consolida . .
nzaba a
. fru b de una pos1c1on
.
. ndatano come
Arocena ~is . , ta ~ .ficaría que su experiencia como ~e n otros agricultores
esta apreciacion, sigru
. 'lar a lo que ocuma c~ •
mismos
resultar fruct~fera, de mane;~c:: comparable al que s_e vlVla e~d~:~el sur de
laguneros exitosos (en un p
argentina, en especial en partl
· rt s áreas de la pampa
.
10
tiempos en cie a
l de Buenos Arres) .
la rica provincia agropecuar a

542

2. Hernández Hermanos y Santa Teresa

La hacienda Santa Teresa era una de las más extensas de la comarca
lagunera. Ubicada en San Pedro de las Colonias, esta enorme propiedad pasó a
manos de la casa Hemández Hermanos de Monterrey, consecuencia lógica del
creciente peso crediticio de la firma en la comarca y, a la vez, nítida expresión
del impacto que el capital mercantil iba asumiendo sobre la propiedad y la
producción.

Santa Teresa había sido sólo una porción de la hacienda San Lorenzo de la
Laguna, propiedad de la familia Sánchez Navarro y que fue vendida en 1848 a
Leonardo Zuloaga y Juan Ignacio Jiménez. Junto con otras propiedades, fue
cedida en 1877 a Eduardo Avila, un agricultor que con mucha frecuencia era
habilitado por casas de Monterrey. Al morir Avila, en 1879, sus tierras fueron
sucesivamente transferidas
hasta que en 1881 pasaron a manos de Hemández
11
Hermanos Sucesores • Una rápida mirada al mapa 2 permite confirmar que
Santa Teresa destacaba entre las propiedades de la comarca a finales de siglo: al
morir Estanislao Hernández y Luengas, en 1887, quedó asentado que se
12
componía de unas 100 mil hectáreas • Se extendía con vigor hacia el norte del
Nazas, hacia la sierra de Tlahualilo, con una estratégica entrada sobre el río en
su extremo sur.
Conocemos con mayor certeza la organizacion productiva de esta
propiedad a partir de 1886, cuando se constituyó la sociedad agrícola Hemández
y Arocena;
agrupó a la sucursal Lerdo de Hernández Hermanos y a Rafael
13
Arocena • Esta sociedad agrícola era, en realidad, una prolongación operativa
de los negocios de Hemández Hnos. en La Laguna. Se formó justamente para
explotar de manera más intensiva Santa Teresa y expandir sus áreas algodoneras
bajo el financiamiento de la casa de Monterrey.
Numerosos rastros, por otro lado, parecen confirmar que la Casa
Hemández acogió en algún momento de la década de los 80 al vasco de
Arrancudiaga. Su transformación en un sobresaliente productor y propietario
estuvo anudada con tenacidad a la firma mercantil de Monterrey. No resultó
fácil. Un año después de su constitución, la firma Hemández y Arocena
reconocía una gran deuda en la cuenta corriente que le había· abierto la firma
regiomontana: ascendía casi a cien mil pesos, insumidos en "costosísimas obras
para el cultivo y explotación" de los terrenos de la hacienda. Debieron
reconocer la deuda, garantiz.ar su pago con frutos y rentas que produjera la finca,
dejar hipotecados además todos los enseres, herramientas, aperos y semovientes
(incluyendo 125 arados y 194 bueyes), aceptando intereses del 1% mensual y
comprometiéndose a pagar el total antes del 15 de enero de 1891 14•

543

�4. Nueva sociedad y compra de Santa Teresa

3 Arocena, arrendador

·

• n al menos dos u·pos de contrato
. con
. los
b)
H mández y Arocena establecier~ d S t Teresa: a) de asociación;
e
ba· ar predios e an a
.
agricultores interesados en tra ~ . da de ser puestas en cultivo.
ento en tierras necesita s
~arr~dami
.
.
·restó con Fedenco Crespo en
Un ejemplo en el primer_ sentid::\:;ar el rancho La Fe, colin~te
b ·1 de 1888. Se creó una socie~ad ,P
cho Santa Teresa (que lleg~a a
a n lo que con el tiempo constituyo el _ranes de toda la hacienda, ademas de
con
tro de operacion
al) c espo se
funcionar como casco y cen
, .
del Ferroc~l Centr .
r., d 1
. to de la estación homoruma
- os de la administracion e
ser as1en
ar o durante cuatro an
.
raban a la

::::~~::j: :.:;::,~n\

;,o:~d~z~~c~:~,:c~~acilitar los
1

sociedad "su industria personl . , "y demás gastos del rancho .
•
ara el cu uvo
recursos necesanos p
.
diticio
.
dinero mecanismo ere
·ba a ser habilitado con mercancias y
1 óltimo cuarto del siglo
Crespo i
a otras regiones mexicanos en e . de las facturas que
típico en LaL Lagunrun
· er;s las habría de recibir "al prec,~oMercancías y efectivo
do
as p
• d z y Arocena .
,
Hnos Sucesores pa~e a Hem~n:erés del 12% anual, ademas de 1os
habrían de cargarse al negocio coln unsalarios de los dependie~tes. Co~odas~
·
d la casa Y os
d
l tación la soc1e
gasto~ de cultiv\hoe en lotes's para una más adecua a expd: ellos:, 1.200 pesos
fraccionaba el rHan ández y Arocena la rentad~ cadad':111º.b . 'an al 50%. Una
d b' abonar a ero
.
anc1as se istn um
)
eualia
Segun' el contrato, pérdidas y gan l s frutos (productos o cosechas
an es.
d d. aba a recordar que O
H ández Hnos.
cláusula específicFa se ed:~ían entregar obligatoriaro~nl~e a ~; allí derivaría
del rancho La e se irma de Monterrey los comerc,1: izara.
Sucesores para que fi b nar a Hemández y Arocena .
"el líquido producto a a o
. .
tr tipo de convenio,
a suscnb1eron o o
.
Ar
. . de 1888 Hemández y ocen
'ficamente el arrendamiento
EnJ:~:sticas eran diferentes: ~dicaba es~:~res. En realidad, lo qu~ _se
cuyas cara
· mencionar sus n
lotacion.
de terrenos de Santa_ Teresa, ~uerían deslinde para ser ?uest~s
tarde se
arrendaba eran predios que r q fa también vasco, quien anos
El agricultor era Leandro Urru 1 ' dquirir la misma Santa Teresa.
. ,
1 ropio Arocena para a
asociana con e P
on la siguiente
.
- 0 s pero e
· fue por cmco an '
d últimos
En este caso el convenio . bl' ción de pagar renta; b) os
b
., .
rimeros años, sm o iga
.
en cultivo. Se suma an
progresion. a) tres p uales por lote que se pusiera
.ón de acequias y
1 200 pesos an
. , d 1 gua construcc1
. d
anos, .
'fi s sobre utilizacion e a '
darían en beneficio e 1a

r::~~dez

.~ª

...

en:::

::~~:\e~r;~ci~:e~, _por ejem~:{aq~=n~ :::\0~u~tos de los te:;~r~s::~~~
e1 pago
datario en favor de los arreo
fin ca. Urrutia garantizo
fi al renda al arren
cuales constituyen orm p
544

La sociedad Hernández )' Arocena -primera experiencia agroempresarial
conocida del vizcaíno- quedó disuelta el 31 de diciembre de 1891. Los
resultados, si se atiende a lo manifestado documentalmente, no habían sido
espectaculares 18.
Como el pasivo que reportaba la negociación era "enorme", y como en
caso de realizarse una liquidación "minuciosa y exacta" resultaría que "los
bienes que le pertenecen no bastarían con mucho á solventar siquiera una parte
atendible de aquel pasivo", los socios decidieron devolver "lisa y llanamente"
toda la negociación a la casa Hernández, sus "únicos acreedores". Por lo tanto,
la hacienda Santa Teresa --&lt;:on sus anexos, enseres, herramientas, aperos,
maquinarias, muladas, boyada semoviente- retornaba como propiedad
"exclusiva" de la casa Hemández.
Pero de inmediato -el mismo 19 de enero de 1891- se firmó otra escritura
que sugiere que el panorama o el futuro de Santa Teresa no era tan negativo.
Ese día Arocena adoptó dos decisiones fundamentales: se asoció con su paisano
Leandro Urrutia, ambos tomaron en arrendamiento la hacienda 19• El contrato
que selló la sociedad Arocena y Urrutia puntualizaba que su objetivo era la
explotación de Santa Teresa y sus anexos. Duraría seis años, desde el 1 de enero
de 1892. Su capital social se apoyaba, por un lado, en el contrato de
arrendamiento de la finca consumado con Hemández Hnos. Sucesores más la
suma de 12 mil pesos en bienes que, por mitad, aportaban los socios. El
arrendamiento de Santa Teresa fue fijado hasta fines de 1897. El primer año no
supondría pago de renta, pero en el segundo deberían abonar 10 mil pesos.
Desde el tercero hasta el fin del contrato, esa renta subiría a 12 mil pesos.
Finalmente, la casa de Monterrey vendía a sus arrendatarios "el semoviente,
mulada, boyada, aperos, máquinas y herramientas", cuyo valor superaba los 19
mil pesos. En la lista de bienes enajenados sobresalían más de 11 O arados en
buen estado y 1O mil arrobas de semilla de algodón. Como garantía por las
rentas, deudas y demás obligaciones quedaban "especialmente afectos todos los
frutos sin excepciones de la hacienda rentada"2º.
El ciclo de aproximación de Rafael Arocena a Santa Teresa remató en el
primer cuatrimestre de 1897, cuando junto con Urrutia pasó a ser propietario de
la extensa hacienda. La operación. escriturada en abril. supuso el pago de 400
mil pesos (unos 200 mil dólares) a la familia Hernández Mendirichaga, que
quedó completamente desligada de la finca. Los compradores acordaron
entregar 200 mil pesos al contado. lo que puntualiza cuánto había crecido su
capacidad económica y habían mejorado los resultados de la explotación durante
los años 90. El 50% restante se entregaría en cuatro anualidades con un interés
del 6% e hipoteca sobre la propia hacienda "con todos sus derechos y acciones,
545

�labores, fábricas, montes, acueductos (y) derechos de presas". Se cancelaba, por
otro lado, el convenio de arrendamiento previsto hasta diciembre de 1897.
Propietario de Santa Teresa tras muchos años de operarla parcial o globalmente
21
como arrendatario, Arocena inauguraba así, en 1897, una nueva sociedad •

i~:

5. Perfil de una gran explotación algodonera
En vísperas de la revolución de 1910, Santa Teresa se contaba entre las
propiedades de mayor superficie global y de más capacidad productiva en el
conjunto lagunero. Sus tierras cultivadas fueron ampliándose en la medida que
canales y acequias lograban llevar agua hacia el norte, a cada uno de sus
rincones. Su red de irrigación --derivada del río Nazas y pendiente de sus
crecientes anuales- tenia dos canales principales: El Cuije, en su parte oriental, y
el de La Vega, hacia occidente. Merced a esos canales y su geografia de
acequias, Santa Teresa hacía funcionar casi una veintena de ranchos que
oscilaban entre los 700 y las 3 mil hectáreas (cuadro 1)

Cuadro 1
Ranchos de Santa Teresa

Nombre

1
........ _

..

Hectáreas
1.065
795
1.207
2.272
1.817
716
942
1.786
2.370
2.954
1.446
853
821
846
816
972
1.161
1.574

Lequeitio
Colón
Covadonga
La Pinta
Finisterre
San Juan
Santa Maria
La Niña
El Salvador
Santa Teresa
La Fe
Vega Larga
Begoña
Victoria
Santa Anita
Sofía
Nuevo Mundo
El Cántabro
Total hectáreas en cultivo

hectáreas' de e IIas, casi 25 mil
cuadro 1, con sus labor
.
eran ocupadas por los
35 mil hectáreas de
es y sistema interno de riego C ranchos citados en el
se encontraban 'dagostadero y unas 13 mil de s· . ontaba además con unas
um os po
, d .
ierras Mu h
ramales hacia la col' d r mas e cien kilómetros d . ,
c os de los ranchos
.
m ante ha · d .
e v1as tip D
.
a estación Santa Te
d
cien a Bilbao, red que ed b o . ecauville, con
I
resa el Ferrocarril Central.
qu a a uruda en el casco a
No puede extrañar
fmes del XIX en una de
la hacienda -en su conjunto- se
. .
en la comarca. El cuadr fincas con mayor producción d conv1;111era desde
confiables, permite ob o 2, aunque basado en esti..... .e algodon y semilla
·
servar la
.,
u..uac10nes n t 1m
mcorporaba a la región N
. pr?porc10n de algodón
o ota ente
del total, aunque con b . o era difícil que aportara entr l ?te anualmente se
por ciento.
aStaote frecuencia su contrib •, e e . Yel l8 por ciento
uc10n vanaba entre el 4 y el 9

p d

Año
Tajo irrigador
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega

.,

Cuadro 2

ro ucc10n Santa Teresa/Lª Laguna (1897 19 12
En quintales de 47 kgs
)

1897
1898
1899
1900
1901
1902
1903
1904
1905
1906
1907
1908
1909
1910
1911
1912

Comarca
382.700
551.700
430.030
374.300
319.800
348.000
365.300
339.000
402.700
745.200
801.000
341.400
374.400
41 l.100
471.200
322.200

Santa Teresa
42.270
99.810
33.650
29.310
14.610
14.570
13.690
20.250
45.470
52.940
77.770
38.740
14.990
100.280
71.230
45.100

Fuente: AHPF, colección Arocena, caja 499, 30 de diciembre de 1933.

546

ll ,40
18,09
7,82
7,83
4,56
4,18
3,74
5,97
11,29
7,04
9,70
11 ,34
4,00
24,39
15,11
13,99

Fuente: cuadro que acompaña plano de comarca algodonera .
. Federico Wulff, 1912.
' mgemero

24.411

Santa Teresa sumaba en tiempos posteriores a la revolución unas 63 mil

% del total

547

�Ruiz Lavín, Bilbao fu
siglo xx:2s_En cualqui:r:omada en arrendamiento por Aroc
.
~godoneros, fraccionaba ldetiambas funciones, Arocena co ena a pnncipios del
diverso calibre y capacidadª err~ la rentaba o subarr'e dmbo otros ~mpresarios
economica.
n a a a agncultores de

6. Los años de oro del arrendamiento

~

Hasta la severa crisis de 1907 -coyuntura prolongada por el desgarramiento
revolucionario- el arrendamiento resultó ser uno de los mecanismos centrales
del desenvolvimiento agrícola en La Laguna. Los beneficios que dejaban el
algodón y su semilla ante un mercado expansivo hicieron subir las rentas,
multiplicaron hasta el limite el cultivo de nuevas tierras y generaron una
demanda ascendente de ranchos y predios en condiciones de ser explotados.

Manuel Plana ha cal ul
consolidado tras más
c . ado que al comenzar el si l
.
Nuevos ranchos y lotesde vem!e años de Jamar al cul~: est~ sistema se había
haciendas, merced a la d:btabi~ ~sentado "en las tierras Je miles
hectáreas.
del Nazas y suscribir co
e accion de ampliar las redes d _re~erv~, de muchas
su lado, describ
ntra!os de arrendamiento26 M , e rrngac10n derivadas
Con
·,
e con minuciosidad
· ana Vargas-Lobs·
cepcion, del coronel Carl G
un caso específico· l h ~ger, por
apretada reseña podrí
os onzález27 Otros
. a acienda La
:con la hacienda
s~r los del ya citad~ Santia;~s~: ~ recordar en esta
mstrumentaron con . y a poderosa familia meXI·c
d vm y sus sucesores
.
vigor el
d .
ana e los L · , 2s
porfiriato (1885 y 1905).
arren amiento durante 1os anos
- UJan
. Todos
dorados
del

~?

Santa Teresa, la sociedad Arocena y Urrutia, y el propio Rafael Arocena
pueden ser adoptados como modelo de lo que sucedía en La Laguna; como otros
propietarios, arrendaban parcial o completamente sus tierras pero -este
fenómeno también se manifestaba en la provincia argentina de Buenos Airessolían a la vez ser arrendatarios de fincas aledañas, a las cuales con frecuencia

No:

subarrendaban en porciones.
Arocena y Urrutia verbigracia, cedieron en arriendo sectores de Santa
Teresa (agosto de 1898) a dos agricultores, Paulino y Policarpo Madrazo. La
parcela transferida para su explotación comprendía los terrenos del propio casco,
el rancho Santa Teresa, más los ranchos La Fe y Vega Larga. Los propietarios
convinieron por lo tanto entregar por nueve años cuatro de los ranchos de la
hacienda en una zona próxima al cauce del río Nazas y abastecida por la presa
Guadalupe22. El precio del arrendamiento era en los tres primeros años de 35 mil
pesos anuales (unos 17 mil dólares), mientras subía a 40 mil en 1902, 42 mil en
1903, 44 mil en 1904, 46 mil en 1905, 48 mil en 1906 y 50 mil (cerca de 25 mil
23
dólares) en 1907, cuando terminaba el contrato .

...

Pero el arrendamiento no sólo involucraba a agricultores a veces
desconocidos. Muchas veces eran empresarios de importancia los que
pretendían arrendar, como sucedió con el enriquecido comerciante español
Francisco Martínez Arauna quien, en noviembre de 1898, rubricó un contrato
muy similar al anterior. Martínez Arauna arrendó por nueve años otra porción
de Santa Teresa: incluía Lequeitio, Colón, La Pinta y El Salvador, y era regada
por el tajo del Cuije. El precio, empero, era diferente: ascendía a 65 mil pesos de
plata fuerte mexicana por año. Una diferencia sustancial con el contrato ar.ierior
era que Arocena y Urrutia se mostraban dispuestos a construir la presa del Cuije,
sus compuertas y el tramo de canal necesario. Martínez Arauna podía hacer uso
de todas estas obras pero pagando el interés del 7% anual del capital invertido en
24
su construcción .
Los documentos de Arocena brindan múltiples referencias sobre el uso del
arrendamiento, pero no sólo como arrendador sino, en ocasiones, como
arrendatario. El ejemplo más llamativo resultó ser la hacienda Bilbao.
Adherida a Santa Teresa en su parte inferior, propiedad del español Ulpiano
548

7. La crisis de 1907 Y el sistema
.
de aparcería
La crisis de 1906-07
-y al consiguiente a o
parece haber hecho perder terr
se basaba en la cesfó; en moneda- para dejar paso o
eno arrendamiento
que osciló - se ,
al dueño de la tierra de una
generalizar la aparcería:
incluir un com
los momentos- entre el 20 elpart~ de la cosecha, porción
conflictos29 n!vómento en. efectivo). La revolu~ión 33 1/o (antes de 191 O solía
,
,
a entroruzar l
, con todos sus
bl
ego
a
su
grado
extr
a
aparcería
desde
1914
pro
emas y
11
emo-hasta el inicio de los años 30. -cuando la guerra civil

~

s;:

Una larga lista d
asentaron en libros de e c~ntratos suscriptos o avalado
privado. El régimen de notario~. Muchos otros se detect s por Arocena se
tanto a agricultores aparcena -como el sistema ue lo aron e~ su archivo
empresarios de fuste. pequeños como mayores' ~ propietarios
~rec~dio-medios
involucró
Y
. Veamos los convenio
.
Fehciano Cobián·
. s considerados en 1908
1
industrial; el segun.ed pnmero era hermano de Satuminc?n Bartolo Sauto y
.
o, uno de lo
.
o Sauto p d
prospendad mercantil le
.. , s asturianos más ricos de
,' . o eroso
de algodón y semilla en itnrutto
convertirse
en
uno
de
los
d
Mexico,
cuya
a aguna.
gran es productores
Con Bartolo Sauto, Arocena funci ,
arrendaba la hacienda Bilb
. ono en el doble sentid
.
Sauto, por siete años uno de
a Rwz Lavín; 2) pasaba en ap~: ~enc10nado:
cuarta parte de los ~t d
o~ ranchos de Bilbao: el Alb. S
na agrícola a
os e Alb1a, además de pagarle 2
auto le cedía una
rru pesos anuales3º.
1)

tº

·t

549

�Con Cobián se intentaron una serie de contratos que si finalmente no
cristalizaron sirven como referentes para observar lo que sucedía en los años
1906-1910. Algunas de sus cláusulas principales: 1) Arocena pasaba a Cobián
"en aparcería agrícola" los ranchos La Niña y San Juan, regados por el tajo del
Cuije; 2) la duración del contrato era cinco años; 3) en este caso se asentaba que
Cobián entregara el 20% o la quinta parte de los frutos que cosechara, pero
además pagaría 4 mil pesos anuales; 4) estaba obligado (como Sauto) a vender
la
31
semilla a la Jabonera de la Laguna tras entregar la cuarta parte al arrendador •
En tiempos de la revolución y en años posteriores se eliminaron las
exigencia en moneda y se concentró el esquema en la cesión de una porción de
la cosecha, que comenzó a establecerse en porcentajes próximos a una tercera

Los contratos de aparcería no ofre 1,
.
1
:i~:~~i:n
15: a) el converú: ~/;~~~e; :;~~s _entre sí. He aquí
labores del rancho C edresa; b) Arocena pasaba "en aparª~º Alvarez, con
ova onga · c) l d
.,
cena agn'col " 1
Alvarez debía culti
' . a urac10n del contrato
.
a as
entregar a Ar
var exclusivamente algodón· e) d ra por cmco años; d)
algodón -d oce_na el 33.3% de los frutos·
1
e a cosecha tenía que
ls
espep1tado y empacado- deb' ,
a parte correspondiente del
1a entregarse en la estac1on
. , Santa
Teresa .

=ª~~~

f

r/

Bajo su mandat F
·
cuadro 3.
o ranc1sco configuró los convenios sintehuzados en el

parte (33%).
Cuadro 3
8. Los años 1914-1920

Contratos de aparcería de Franc1sco
.
Arocena ( 1 915)

La revolución que se precipitó en México desde fines de 191 Oalteró de
manera radical el escenario en que habían prosperado muchos de estos grandes
agricultores, banqueros, comerciantes, mineros o industriales. La crisis políticomilitar se prolongó durante buena parte de la segunda década y afectó
profundamente la estructura social y el dinamismo económico forjados por el
porfiriato.
32

- ..

Uno de los agricultores más afectados en La Laguna fue Rafael Arocena .
Obligado a salir hacia Texas, posteriormente emigró a Nueva York. No volvería
a ver sus tierras algodoneras. Fue su sobrino y yerno, Francisco Arocena, quien
tuvo que responsabilizarse de sus propiedades y de las operaciones de Santa
Teresa Limited, compañía colectiva creada en Estados Unidos para operar las
tierras de La Laguna bajo protección de las leyes estadowlidenses.
Ya desde que estaba en constitución dicha sociedad se propusieron
algunos contratos de aparcería. Uno de ellos fue con Onofre de la Mora,
setiembre de 1914, relativo al rancho San Juan. El convenio exigía la entrega
del 33% de los productos, además de las más clásicas obligaciones de colocar
algodón y semilla en la estación Santa Teresa y reservar toda la semilla a la
33

Compañía Industrial Jabonera

•

A partir del primer trimestre de 191 S. cuando Francisco Arocena asumió
el control general de las operaciones en la Laguna, se generalizaron contratos
para la explotación del conjunto de Santa Teresa que apuntaban en dos
direcciones: a) los de aparcería; b) las sociedades agricolo-mercantiles,
4
presididas por el propio Francisco (a las que aquí no haremos referencia)3 •
550

Aparcero
Máximo Alvarez
Brun~ Cayetano Arozarena/
Serap10 de Santiago

V. lturriria y Cía
Urraza y Cía
Silvestre Faya
Rendueles y Cía
Larrabeltía y Cía
Femando Alonso
Larrea y Cía
F. Rodríguez y Cía

Ranchos
Covadonga
Nuevo Mundo

Santa Sofia
Lequeitio
La Pinta
Bilbao
La Victoria
Santa María
El Retiro
La Niña

Fecha
19-V-915
8-V-915

3l-V-915
4-V-915
21-V-915
26-V-915
29N/915
17-V-915
27-V-915
21-V-915

Fuentes·. ANEO. protocolos de Manuel Sida 1915

Los negocios de la Laguna fu
,
.
~ebrer~ de 1918. cuando falleció. ;r;:~~c;uzados por Francisco Arocena hasta
e su tlo Rafael -como Enrique Bu·- co u e ~~tonces, algunos de los asociados
de 1919, menos de un an~
~mpartman el mando. Pero el 13 d . .
0 Y medio despu , d I
Raf. l
,
e Jllil.:o
ae mona en Nueva York L
es e a desaparición de Fran .
el régimen de aparcería· ses~ _os ~ultuosos años 20 no hicieron desa ;seo,
en vísperas de la inmin~nte refo1:i:~t~grh~~~~ a Lc~mienzo_s de la década si!lie:~:r
e azaro Cardenas.
'

IIl. Comentarios finales
1. La comarca lagunera fu e, a la par del Yucatán h
enequenero, uno de los
551

�operaba en el coniunt
.
:i
o regional.

espacios regionales de mayor desenvolvimiento agrícola en México a finales del
XIX. El cultivo del algodón, destinado casi exclusivamente al consumo interno,
logró implantarse de manera explosiva en una región que hasta entonces ( 1870)
había resultado marginal dentro de la economía mexicana.

8- Finalmente, mteresa
·
indi
de estos agn·cultores del nort dcar el comporta.mi·ento empr
•
comentarlo por falta d
e . e México. Aunque
h besarial de muchos
Santiago Lavín, Rafael ~ espacio, ?ueno es recorru::.º u o opo~dad de
se movían con efic . ocena, Gwllermo Purcell F l~~e persona.,es como
dº
acia en el · bº
e bº,
iversa manera a múlf 1
~ ito agrícola; estabo e iciano
d , ~ ian no sólo
cas~s comerciales baip es sociedades anónimas: esta: ª. er.nas vL?culados de
ac_c~onistas fundad~res ~ceo~ª y comp_a_ñías mineras. M;;:entos mdustriales,
utih~ba la semilla del algod , Comparua Industrial Jabonera d die ellos fueron
1907 .
on- Y al Banco de la La
e a Laguna -que
guna, fundados entre 1898 y

2. La expansión del algodón supuso una utilización diferente del suelo y del
agua que descendía estacionalmente de la Sierra Madre Occidental. Tierra, agua
y capital mercantil se anudaron para dinamizar el surgimiento de centenares de
explotaciones. La gran propiedad -aunque de dimensiones menores a la
existente en los tiempos previos al algodón- no sólo mantuvo su presencia en la
región, sino que logró convertirse en uno de los factores que contribuyeron a
elevar con rapidez la producción a partir de los años 70.
3. Aunque La Laguna no excluyó la actividad de numerosos pequeños y
medianos propietarios, era en haciendas como Santa Teresa, La Concepción o
Noé donde se generaba el mayor porcentaje de fibra y semilla de la comarca. El
mecanismo utilizado por la gran propiedad para emplear al máximo sus tierras
fue, inicialmente, el arrendamiento, reemplazado de manera relativa por la
aparcería tras la crisis de 1907 y la revolución.
4. El arrendamiento resultó decisivo, además, para abrir nuevas tierras al
cultivo: se lograba expandiendo los sistemas de irrigación y descargando al
arrendatario del pago de la renta durante dos o tres años. Una vez puestas en
producción las nuevas tierras, las rentas tendían a elevarse en forma sustancial,
consecuencia de los beneficios que el mercado algodonero proporcionaba a los
productores.

..

5. Como sucedía en el sur de Buenos Aires, el arrendamiento se manifestó
en ciertos casos como vía adecuada para acumular capitales y adquirir tierra.
Rafael Arocena y Arbide fue uno de esos casos, aunque su creciente prosperidad
dependió también -y en fuerte medida- de los lazos que logró establecer con
una de las casas mercantiles más poderosas del norte de México: Hemández

Notas bibliográficas
1

2
3

Vargas-Lobsinger, 1984, p.13.
Saravia. 1909, pp. 2 y 3.

Plana, 1996, cap.lI.

4

El algodón se extendió . .
decenas de miles
• de hectár
sigwendo las presas, canales y ace .
Ma~oros, Torreón y San~ed en los mwiicipios de Lerdoqu~ que se fu_eron bifurcando por
autentico imán mi
.
ro de las Coloni
E
'
mez Palacio Ma i . .
principio (antes def~~n)o~I Se~ ~I análisis de ~ a I s~r~~eso ~onvirtió a La L~g:av;~s:;
del siglo XX se acentuó la crecuruento
Gó
tende . de 1a población' rural·manusmo
en tant demográfico se debió al
mez Palacio. Plana cale I
neta a la urbanización sob' od o que en la primera década
alcanzó los 55.6 habitantes u a qu_e la tasa anual de creci~ent;e t o en las villas de Torreón
en 1~71 el conjwlto la~r mil (muy por encima del nacionalen la comarca entre 1871 y 191~
ampliado a casi 172 mil PI o sumaba poco más de 20 ·1 qu~ no llegaba al 18 por mil) s·1
· ana, pp.205-218.
nu abitantes, hacia 1910
· .
,U ,
se babia

h

nas mt es1s
· del impacto del ca .
encuentra en Cerutti, 1992.
pita! mercantil en diferentes regiones de M.eXJco
. durante el XIX se

6

Hermanos, de Monterrey.
6. Arocena, por otro lado, combinó en ocasiones su carácter de gran
propietario y arrendador con el de arrendatario. Este mecanismo fue utilizado
por otros productores relevantes de La Laguna, algunos de ellos mencionados en
esta comunicación. Aunque desconocemos el grado de generalidad de este
fenómeno, parece evidente que se manifestaba con alguna frecuencia.
7. De todos modos, lo que más se ha intentado destacar es la vinculación
entre gran propiedad y sistemas de arrendamiento/aparcería, mecanismo que, de
hecho, fraccionaba las explotaciones, permitía una utilización más intensiva del
suelo y del agua, y una aplicación más uniforme del capital mercantil que
552

La ul
actividad en M,eXJco
. de los em
.
cons tarse en Cerutti, 1995.
presanos de origen español, especialmente
.
en el nort
d
7 Ar hº
e, pue e
e ivo de Notarias d l
1881, fs. 147-149.
e Estado de Durango (ANEO)' protocolo de José S ·~
annana, marzo de

1

El diano
· narraba en 1932
fronterizo) y "la cond .
qu_e el agricultor vasco introd . 1
.
arrend
.
UJO por tierra en e
UJO a senulla po M
prime/tarío (y) en cuyas labores se cult~;tas has~a el perímetro Lavín d: e at~or~s (pwito
. o, segwido y tercer afl d
vo por pnmera vez y e
. . ,
uya ac1enda era
agncultores y el uso fu
o e aquella variedad extran·
on eXJto. De las semillas d l
en alºzó ...
e extendiénd
~era vendió el eñ
e
os~; cuando el tráfico de fe
. s or_ Arocena a otros
g er i por completo el us
de Torreón. 15 de setiembre d: t;312a senulla norteamericana en susrr¡_c~I qued_o generalizado, se
' segunda sección , p ·5•
is mtas vanedades"• El s·1gIO

553

�9

• ½&gt;s arrendatarios compraban al contado la existencia en semilla de "algodón americano" que
hubiera en galera, la maquinaria y herramientas agrícolas y la mulada dedicada al cultivo. El
precio de los bienes quedaba por establecer.
• Los agricultores deberían construir, a su cargo y antes de 1903, una finca similar a la de la
administración
del Tlahualilo, gran empresa con mayoría de accionistas ingleses adherida a Santa
Teresa.

• d'iversas escrituraS.
ANED, libros de notanos,

.
199 l · Zeberio, Bjerg y Otero, 1998.
10 Zeberio, 1991; BJerg,
'
. M . · al de Saltillo (AMS),
.
28-29· Plana, PP·84-85 y 111-113; Archivo wuc1p
11 Vargas-Lobsmger, PP·
'
d l896 fs I0v- 18.
• Pé ez, enero e
, ·
protoc0lo de Francisco r
lo de Tomás C. Pacheco, marzo
d
de
Nuevo
León
(AGENL),
protoco
11 Archivo General del Esta o
25
de 1995, fs. 308v-3 ·
de 1892, fs.80v-82.
87
fs.
l 5v-l 7' y enero
18
de
ano
· Sariñana, m
'
13 ANED protocolos de lose
. . t de la casa de Monterrey.
'
· e¡ financ1anuen o
Tierras algodoneras
baJo
• Sariñana mano de 1887 • fs. 15v-17.
14 ANED, protocolo de lose
'
..
endar a pequeños
·
ut1hzada para arr
·
rfi
.
Fue una supe c1e muy
.
nómico y productivo
is El lote constab~ de 100 h:~e~iotes configuraro~ ~I diagr~~é::,º~secular- que permitía
agricultores. Haciendas. ranamiento - probablemente umco en e
de La Laguna. en un ~scalon I ex lotación intensiva del suelo.
articular la gran propiedad con a p
• Sariñana abril de 1888. fs.124-125.

16 ANED, protocolo de Jose

·

.
'ñana 'ulio de 1888. fs. 142-43v.
11 ANED protocolo de lose Sari
·J
. b
e "emprendida la
•
)
menciona a qu
892
.
.ón ( 19 de enero de 1
s~ .
fuerte costo de las obras
i1 En la escritura de d1soluc1 .
.cola sus escasos rend1rruentos y
año a tales términos
explotación del expresado negoc~o adgnouna p.érdida de consideraci~ndaño pohanr pe~dido las fuertes
di
han detemuna
totahda se
•
que se empren eron . , el capital social. sino que en su
refaccionaron aquel nego_c1~.
que no sólo se consurruo eñ
Hemández Hermanos sui:esores
del compromiso social .
cantidades con que los s_ ores
I abrieron independientemente
mediante el crédito pa~1cul:11' queen:ro de 1892. fs.80v-82.
ANED, protocolo de Jose Sariñana.
,
'ñana enero de 1892, fs. 82-86.
ANED, protocolos de Jose San
.
d , derecho a pedir rebaja en
· "no ten ran
·
. ante, que los arrendatarios
f Ita de agua, caso fortuito_ o
20 Se señalaba, de manera ~e~ y demas obligaciones al~gando a e la pérdida total o parcial
el importe de la renta_ est1pu ~a ªas o cualesquiera otro motivo que caus
fuerza mayor. inundaciones~ p g
.. ANED ib,dem.
·dd
de las cosechas .
.
264-265v. La nueva soc1e a
48
·1
de
1897
fs.43v•
V
Y
·
21 ANED. protocolos de !ose, s an'ñana. abn

iq

- ..

• La semilla de algodón que levantaran debía venderse, obligatoriamente, a la Compañía Industrial
Jabonera de la Laguna, una sociedad constituida en 1898 y que asociaba a agricultores locales con
buena parte del empresariado del norte de México.
• Además de no contar con derecho a pedir rebajas en el arrendamiento, quedaban "especialmente
afectos todos los frutos de las fincas rentadas", los cuales daban los arrendatarios a los locadores
"en formal prenda". Se mencionaba, además, la posibilidad de subarrendar tierras o contratar
aparceros.
24
ANEO, protocolo de José Sariñana, noviembre de 1898, fs.9-14.
25

Archivo Brittingham (AB, Monterrey), de John Brittingham a H.Francke, 12 de enero de 1909.
"Dón Rafael -mencionaba el industrial Brittingham, uno de sus grandes amigos- está otra vez
trabajando duro en Santa Teresa, y a su lado ha rentado Bilbao. Ha dividido todas estas tierras en
pequeños lotes (destinados a) pequeños granjeros y, en realidad, él no trabaja por sí mismo tales
propiedades".
26

Plana, pp. 172-184.

27
En abril de 1883, el coronel González adquirió la hacienda La Concepción (fraccionada
también, como Santa Teresa) de San Lorenzo de la Laguna. Un año después se estableció con su
familia en uno de sus ranchos, La Concha, donde comenzó a dirigir la explotación de su extensa
propiedad. Según Vargas-Lobsinger (que consultó archivos de la familia), cuando González llegó
a La Concepción "la mayor parte de su superficie eran agostaderos vacíos. En la medida en que se
amplían los sistemas de irrigación se van extendiendo las zonas de cultivo, formando nuevos
ranchos trabajados en parte por el dueño y en parte por arrendatarios. En su conjunto, formaron
una unidad económica dedicada desde sus inicios al monocultivo del algodón y orientada hacia
una economia de mercado". Entre los arrendatarios de González figuraban prominentes hombres
de negocio del centro y del norte de México (no pocos de ellos de origen español): Sinforiano
Sisniega, Juan Francisco Flores, Francisco Martínez Arauna, Feliciano y Prudencio Cobián y
Joaquín Serrano y Cía. Vargas-Lobsinger, pp.47-65.
21
Referencias a Lavín y sus sucesores y a la familia que encabezó Ramón Luján, pueden
encontrarse en ANED, AHPF, AB, Archivo Historico del Banco Nacional de México (AHBM),
Archivo General del Estado de Coahuila (AGEC) y en autores como Plana, Vargas-Lobsinger,
Saravia. Meyers (1996) y Machuca Macias (1991).
29

se constituyó por cinco anos
·¡ a principios de los 90: entre
•
· ultor y
.
r varios empresanos
agr0 -mercanti
. Lesvín (comerciante, agnc
22 Esta presa fue constnuda po
. 1santanderino Ulpiano ~u1z a d 'gnificación; Guillermo
· dez Hermanos, e
•
gncultor e si
de
otros, la casa Heman
lgodoneros); Federico Ritter, afi
arril regional y gran pr~ductor
financista de n~ero~os a
iante. minero. dueño de un erroc
o cu o jefe -Luis Gu~
Purcel de origen mgles, comerc
rcantil de la ciudad de _Durang , 1: AHPF. colecc1on
,
H nnanos, casa me
.
b canas y agnco .
algodón; y Gurza ~asticidad actividades industnale;892an
entremezclaba con p
.
.ñana 18 de agosto de
.
Arocena, protocolo de Jose San
•
44 Otras cláusulas indicativas de
.
. a agosto de 1898. fs.340v-3_ .
ían•
n ANED. protocolo de Jose S~~b~ a fines del XIX en La Laguna dec .
1 múltiples condiciones que se iJa
as
554

La revolución generó ingentes problemas en el plano económico. Entre ellos hay que contar la
desintegración del mercado interior, el uso militar de los ferrocarriles, el debilitamiento de las
demandas internas, la impotencia para abastecerse de insumos fundamentales, la virtual
desaparición del sistema bancario y los actos de confiscación (fábricas, tierras productivas, bienes)
llevados a cabo por los ejércitos en combate. La comarca lagunera fue uno de los escenarios más
afectados. Nudo ferroviario estratégico, Torreón, Gómez Palacio y su entorno inmediato
concentraron, a partir de 1913, miles de soldados que protagonizaron épicas batallas. La derrota
de las fuerzas porfirianas frente a Francisco Villa, en 1914 y el sitio y ocupación de Torreón,
jamás serían olvidados. Entre mediados de 1913 y mediados de 1915, los habitantes, propietarios,
áreas de cultivo y empresas de la Laguna vivieron en permanente ajetreo. La expulsión de los
españoles, ordenada por Villa, complicó aún más el panorama.

555

�30

ANEO, protocolo de Manuel Sida, noviembre de 1908, fs. 118-124v.

Palacio, Legislatura del Estado de Durango. Gómez Palacio.

31

lbidem, escrituras diversas de noviembre.

revolución mexicana en

Meyers, WiJliam K. (1996)

Arocena integró el grupo de españoles expulsados por Villa que dejó Torreón y México durante
la primera semana de abril de 1914. Comenzó un exilio que tuvo como punto final Nueva York,
ciudad desde la cual procuró reestructurar el funcionamiento de sus propiedades, proteger sus
cosechas y mantener Wl flujo adecuado de recursos monetario por medio de tres agentes
fundamentales: su amigo John Briningham, el Banco de la LagW1a (del cual era accionista) y su

32

sobrino/yerno, Francisco Arocena.

AB, caja 19, 1 de setiembre de 1914. John Brittingham, pese a que se encontraba en Texas,
dirigía personalmente estas operaciones. Meses después regresaría Francisco Arocena a La Laguna
y se encargaría de los contratos y de la constitución de sociedades adecuadas a estos tiempos

33

tumultuosos.
Un ejemplo de sociedad agrícola mercantil fue la que constituyeron Francisco Arocena y José
Larrea el 15 de marzo de 1915. bajo la razón Larrea y Cía. Su objeto era la explotación de los
ranchos El Retiro, Lequeitio. Victoria y Begoña. "del perímetro de la Hacienda de Santa Teresa".
recibidos en aparcería -previamente- por Francisco Arocena a nombre de su tío Rafael. La
duración prevista era tres años. y Arocena sobrino se obligaba a proporcionar "los fondos
necesarios para la explotación de los ranchos expresados, semoviente y aperos para las atenciones
del cultivo". Francisco Arocena quedaba como director del negocio, mientras Larrea prestarla
servicios bajo su dependencia. El socio Larrea iba a ganar 250 pesos mensuales y percibiría entre
el 6 y el 7% de las utilidades netas. según el rancho que se tratara. En caso de fallecer Francisco,
la sociedad continuaría bajo el mando de Rafael Arocena o "de quien designara". Numerosas
sociedades de este tipo se configuraron entre marzo y mayo de 1915. ANEO. protocolos de

34

F,

.

1d º"Jª del progreso,

Vargas-Lobsinger, María (1984

.

'./, en Anuano IEHS (Tandil.

Zeberio
. BJerg
.
,
• Blanca, Mana
y Hem'
an Otero (1998), De hijos excluidos
Zeberio, Bjerg y Otero (c
y daneses en las tierras del nuevo
a padres iguahtarios.
comparada Tand1'l U . o~ps.), Reproducción socia/y s1·ste
dsurhbonaerense, 1870-1930 en
•
, mvers1dad N ac1onal
·
· en una perspectiva
•
del Centro de la p mas
. . e erenc1a
rovmc1a de Buenos Aires.
Practicas de herencia de vascos

ANEO, protocolo de Manuel Sida. mayo de 1915. fs.244-250. El poder para realizar estos
contratos había sido otorgado por Rafael Arocena. desde Nueva York, el 10 de abril de 1915.

35

Ceruni, 1994 y 1995.

Bibliografía

..

Bjerg. María (1991). Donde crece el oro La incorporación de los inmigrantes daneses a la
estructura productiva del centro-sur bonaerense. 18./8-1930, en Anuario IEHS (Tandil.
Argentina), 6.
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Revista de Historia Industrial, 6.
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Fundación Archivo de Indianos/Ministerio de Asuntos Sociales.
Machuca Macias, Pablo (1991), Ensayo sobre la fundación y desarrollo de la ciudad de Góme:

556

.,

Laguna ,1883-1917, Universi~ Ni:ci:::7:'ªt,de
"LadeConcha"
Una
u onorna
México M
, .empresa algodonera d e La
z be ·
, exico
e no, Blanca L. (1991) La 'ut , ,
.
trayectorias y estrate ·a •
. op1a de la fierra en el Nue
Argentina). 6
g-r s product,~·as de los agricultores (1900-~~;;d. Explota~iones agrícolas.

Manuel Sida, 1915.

36

crisol de la rev I

Históricos de la Revolución M;~marca l~gunera, 1880-1911. lns:tu~c,~ ~os orígenes de la
XJcana/lnstituto Estatal de Do
. o ac10nal de Estudio
cumentac1ón Salti'II
s
Plana, Manuel (1996) El .
'
o.
' Aremo
del al odon
' en Mexico
,
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utónoma de gNuevo
León/ U . La. estructura agraria de La La
.
ruvemdad Iberoarn .
guna
Saravia, Erniliano G (1909 H
encana, Monterrey.
Ribereños Inferiores .del N~sl
, "a::as,
.,
.
, Mstéon_a
XJco.de la comarca de La Laguna y del rio
Smdicato
de

557

�DIOSES, ABEJAS Y TRIBUTOS EN EL MÉXICO ANTIGUO:
PRESENCIA Y PERSISTENCIA DE ELEMENTOS DE RELIGIÓN
PREHISPÁNICA
Lic. Jorge Sacia Ortega
Investigador
Colegios de Historia y Sociología
Universidad Autónoma de Nuevo León

Advertencia

Más que un trabajo de investigación, el presente escrito pretende ser
una propuesta en este sentido. La inquietud emerge de las notas marginales
extraídas de una serie de lecturas que formaron parte de un estudio exploratorio acerca del papel desempeñado por la apicultura en la integración de la
denominada región citrícola de Nuevo León I a la economía nacional e
internacional.

La indagación bibliográfica de bases históricas sobre dicho fenómeno,
en el contexto del país que de algún modo u otro nos condujo al terreno de la
etnohistoria, en cierta medida se ve reflejada en este trabajo. Se han añadido
otras glosas surgidas de lecturas complementarias, dando como resultado un
cuadro más fragmentado del fenómeno, pero a la vez más amplio, lo que en un
futuro podría conducirnos a entretejer algunos cabos sueltos.

..

En la actualidad la miel de abeja es una mercancía que recorre enormes
distancias para el consumo de millones de habitantes del orbe, en el México
antiguo el tráfico de este producto fue también de vital importancia: además de
su riqueza como complemento alimenticio, formaba parte de un universo
social, político y religioso complejo y dificil de desentrañar. Si bien en forma
somera, estos últimos puntos serán tratados en las siguientes líneas .
En virtud de que muchas de las investigaciones etnohistóricas sobre
gran parte de Mesoamérica ponen especial énfasis en los sistemas agrícolas así
como en las formas de trabajo y organiz.ación social asociadas con la
agricultura2, esperamos que con esta breve contribución se sienten algunas
bases indagatorias complementarias referentes a la organización social del
pasado indígena de México. Nos interesa particularmente mostrar cómo a
través del culto a las abejas en diversos contextos indígenas del país, sobre
todo en el área de influencia maya, se establece un puente que une a sus
miembros con su pasado.

559

�El vínculo con los elementos de la naturale:za aparece así como una
constante en la religión de las antiguas culturas mesoamericanas. Y si bien
estos nexos gradualmente se fueron perdiendo a partir del contacto español, a
través de investigaciones etnográficas y etnológicas se han podido rescatar
diversos remanentes de aquel pasado, mismos que actúan y en parte rigen la
vida de diversos pueblos indigenas actuales. Las deidades no sólo están
asociadas con el viento, la tierra, el agua y el fuego, sino con todos los seres
vivientes y el cosmos, conformando así un círculo míticorreligioso cuyos
componentes están estrechamente ligados entre sí.
El sincretismo religioso no es la única forma bajo la que se manifiestan
los elementos de religión prehispánica. Al menos hasta hace algunas décadas,
en algunos de los pueblos mesoamericanos con mayor raigambre indígena,
todavía prevalecía abiertamente el culto a deidades pertenecientes a un pasado
que yace cada vez más oculto. Este último, como iremos viendo, es el caso de
las ceremonias del colmenar y las abejas, sobre todo en diversas poblaciones
peninsulares.
Recolección, domesticación e intercambio: algunos indicios

Indagaciones etnohistóricas y arqueológicas realizadas en la zona
central y el sureste mesoamericano registran indicios no únicamente de
recolección melifera entre sus antiguos pobladores, sino también trabajos de
cría de abejas con fines apícolas. Calabazas y troncos huecos, así como ollas,
eran algunos de los implementos en los cuales, según descubrimientos que
datan de l S18, primeramente en la isla de Cozumel y después en casi todo
Yucatán, se efectuaban las tareas apícolas (Krickeberg, 1983, 326)3. De hecho,
fray Diego de Landa (1997, 72-73) en los primeros años de la Conquista
observó que los naturales de Yucatán realizaban dos tipos de recolección de
miel: la que recogían de pequeños panales y la de abejas criadas en los
montes, entre las concavidades de piedras y árboles.
Los apicultores peninsulares celebraban dos fiestas anuales que
correspondían a sendas recolecciones de miel (Krickeberg)4. La importancia
cultural y alimenticia de la miel de abeja en tiempos remotos también se
manifestaba, entre otras cosas, en mitos y rituales en los que con frecuencia
deidades y héroes legendarios eran asociados con dichos insectos.
La región maya, que comprende el sureste mexicano y allende la

frontera con Belice y Guatemala, hasta Honduras, constituye quizás el
principal bastión de hallazgos arqueológicos que han arrojado mayor luz
acerca de la importancia de la apicultura en la organi:zación social de los
560

pobladores mesoamerican
encuentra
.
os. En una de las obras d E ·
dispersas unpodría~ne de ~eferencias sobre lo anteri e ne l_b~mpson (1982), se
'
an servir de pa ta
or, que s1 bien son ai 1 das
enfocados no sólo al área d . u p~a desarrollar estudios ,
sa
Y
mesoamericanos p
.
e influencia maya sino tamb. ,
mas profundos
a la cría de abe· . or e3emplo, Eric Wolf (1986 67)
ien a otros contextos
~as entre los poblad
•
se refiere en form b
Y totonacas del Golfo) p
ores de las tierras bajas (m
. a reve
dieta de al
. or 1o demás, la miel fonn b
a~as peninsulares
hecho masagunyº~f¡~eblos mesoamericanos la cuat a parte unportante de la
se as de amaranto (Rojas, '19 ). era consumida con maíz
76
La apicultura era un
· •
de México
. ª actividad poco practicada 1
principales ~e:is
d que tan ampliamente ~:

~:!:~~

:b::::~•

del valle

:::: pobladores, amén del eu::::i'::'!;' como parte de la dieta co:=
arrancado a los
bl
tributación (Krickeberg,P;8/ ;

:~;if

9

que se le daba fi
,
stados mediante el :Oe~:::;:;e

d~~

De acuerdo con las Relac.
!~c:rritorio que actualmente oc:: i~e~~án,5 se. sabe que los naturales
cera ~le¿aban a ~éxico, Honduras y otros lu y las mmediaciones del lago
de trá~fi el . Es posible que estos dos últunº ~ares, mantas de algodón sal
co comercial
os generos tamb., fu
' '
de sitios fríos a los : : Ias regiones altas del propio territo~:n eran objeto
América anti~ (Thom e:ono se adaptab~ la abeja silvestre sin:ªY~_:_se trata
géneros de ori
, P n, 1982, 194) . Por lo d ,
. gwJon de la
los d ti
gen ap1cola radicaba en los múlti I
emas, el interés por los
e po ceremonial Yreligioso, entre otros. p es usos que se les daba, como
_ tr .
.
.Hacia fines de 1os anos
investigaciones etnográfi
einta de este siglo en
.
fronterizo Robert Redfi ledas en la península de Yuca~ sus amplias
anf
te encontró la
.
Y su entorno
iguos relacionados con abe.
persistencia de elementos . 1
en la villa de Chao Ko .
~as y colmenas incluyendo el co
ntua es
en las tribus de T . m, elementos que paradójicamente n nsumo de balché
y Belice de usik y X-Caca!, pertenecientes estas últun·o fueron detectados
,
manera re
·
as a Quintana R
subordinadas a los
spectiva (1944, 127-129)ª En I
oo
obli • ,
campos agrícolas y
·
as ceremonias
1
gac1on recíproca entre h b
.
a as colmenas se afi
om res y dioses. Escribió Redfield:
anz.a una
Siempre que un hombre toma
campos o el colmenar
. lo que producen los
retribuir en forma a ' !e siente con el deber de
éstos les han con?e';.~1ada a los dioses por lo que
primeros frutos y los ;/· /as ceremonias de los
la milpa" y "comida d zl ua es llamados "comida de
e as colmenas" constituyen la
561

�devolución formal a los dioses de lo que ellos han
otorgado... Un hombre que escatima lo que debe a
las deidades, está "regateando"; se resentirá su
9
salud y se malograrán sus cosechas •
Es decir, a través del uso religioso del balché se tiende un puente que
une a la apicultura con el cultivo del maíz, aunque también con otras prácticas,
las cuales tienen que ver con la alimentación. Veamos:

...el balché se usa en los ritos agrícolas para
asperjar/o en la tierra hacia los cuatro puntos
cardinales; para purificar, dándoselo a beber por el
pico, a las aves que se sacrifican y para libar/o
como parte final de las ceremonias (Barrera
Vásquezy Rendón, 1972, 192-193).
Los ceremoniales vinculados con las abejas se han seguido
manifestando en años más recientes. En \ID estudio monográfico que data de
los setenta acerca de Yoy, una comunidad maya del sureste de Yucatán, Marie
Odile Rivera observó que los apicultores del pueblo ejecutaban rituales
asociados con el cuidado de las abejas en agradecimiento a los representantes
de las divinidades que les proveen de miel (1976, 88-89).
Según Thompson (1984, 133), los antiguos mayas adoraban a cuatro
dioses llamados Bacab, quienes sostenían al cielo en cada uno de los puntos
cardinales para que no cayera sobre la tierra. Muy próximas a las
observaciones de Redfield, Thompson registraba que todavía hasta la tercera
década de este siglo se manifestaban vestigios del culto a esas deidades,
asociándolas de manera muy particular con las abejas y los colmenares1°:

De hecho, Hobnil, Bacab jefe, era el principal
patrón de los apicultores, y su nombre es
seguramente síncopa de hobonil, "de la colmena".
Es posible que sean los mismos que Ah Muzencab,
los dioses abejas de los mayas yucatecos actuales...

(1982,337).
Y de hecho, Ah Muzencab representa un papel determinante en la
formación del mundo y en la aparición del hombre (Piña Chan, 1984, 114115). Sin embargo, en la versión de Barrera Vásquez y Rendón de El libro de
los libros de Chilam Balam, a dicho dios sólo se le identifica como "El que

Por su parte G
los indi
·
' onz.alo Aguirre Beltr,
·
inquisic~tnv:;~:~ :n las milpas y colma:;;:,e::eq:t~
i~olatrías de
anterior se explica ' sumaron con mucha facilidad l
qwetaron a la
en raz.ón de que:
os negros esclavos. Lo

1:

La conversión de los
es fácil psicológicame:::º: a las religiones locales
cambio involucra la ad. ~ que, en gran medida el
,
1c1on de sob
·
pan~eon poblado por deidades
renaturales a un
a diferencia del D. ·..,J
~to tolerantes que
,os J""eocnsti
'
repudio de la creencia
ano, no exigen el
ancestral (1994, /4?).
Con base en las d
. .
siglo XVI acerca de las ::~;!c1~nes d~ ?"ªY Bemardino de Saha ,
España F
d
oruas religiosas d 1
gun en el
'. eman o Benítez ( 1979)
e os naturales de la N
consllm.Ida · t
nos narra e ,
.
ueva
1
el dulce n~:~ c~; l?s hongos alucinógenos co~:;a:e ~1el. de abeja era
principalment
~1a para sobrellevar el sabor
os ntos de éxtasis;
e en razon de que al libar alcaloide
am~go del vegetal, sino
s pote_nc1aba su efecto
. Por su parte, Ruz ( 1996 l O
.
cakchiqueles efectuaban rit , ~-104) da cuenta de cómo los h
dioses cuando salían de cazaº; :e~!centes 1mªgranjearse la benevolen~:t~:osl y
ar co enas.
os

Tributación y despotismo
En el plano de lo económic
.
menos, de la cuestión ceremo .
o (~~ desligar este elemento .
los pueblos sujetos a los gob. rual y pohtica), entre los géneros tribu:dmucho
:: abejadatt. De este últim~e;~~~:~:~es se encontraban la cera y ¡~si!~~
rmenta s para us
.
os naturales elabo b
cu o co
os ntuales y ceremoniales "
ra an bebidas
Y
nsumo pretendieron prohib'
. paganos", como el balch ,11
1
censura a los cere
.
ir as autondades españ l
N
e ,
0

sólo lo_referente a : :;~:~ó~i::;~ b~ebaje, ~espué: : re~~~t:~:
c~:terudas; de otro modó, según se obse: a~ propiedades medicinales en él
q se propagaran enfermedad
ana, eran mayores los .
es y muertes masivas entre 1os naturales
n~~gos de
Entre las extensas inves . .
.
culturas de Am , .
tigac1ones de Raphael Girard b
.
.
enea se encuentran 1
.
so re las antiguas
~=~n~~a lde la be~~da _elaborada a b:s~:s r!1:~~ no sólo acerca de la
una
os ~ayas ' smo también acere
e~entada en el pasado
de sus ramificaciones: los lacand
Ea d~ su persistente consumo entr
ones. scnbe Girard:
e

guarda la miel" ( 1972,177).
563
562

�El balché, bebida compuesta de miel, era, y es
todavía, entre los lacandones, una bebida sagrada
destinada a usos rituales. El culto a las abejas y a
la miel data de la época prehispánica, como puede
apreciarse en el Códice Tro-cortesiano, que le
dedica varias páginas... (1976, tomo I, 298).

Cabe suponer que tanto la cría de abejas como la recolección de miel y
cera se efectuaban cíclicamente, de acuerdo con los complejos cómputos del
tiempo característicos del calendario maya.
En la cultura zapoteca también se han encontrado vestigios de los
géneros tributados por diversos pueblos a Monte Albán. Los registros
arqueológicos muestran que algunos sitios sujetos al poder central eran de
particular interés en virtud de ciertas especializaciones desarrolladas por sus
habitantes. Inscripciones en varios de los montículos evidencian la virtual
existencia de un lugar de abejas en el que sus pobladores debían tributar cera y
miel (Piña Chan, 1993, 99-101). La apicultura y/o recolección de miel y cera
seria una de las actividades orientadas a satisfacer la codicia no sólo de los
principales jefes y caciques mesoamericanos, sino también la de los dioses,
que en última instancia eran el sustento de su poder (Carmack, 1976).

Los nuevos amos

........

..

Dada la gran variedad de abejas de las que se tuvieron noticias en vastas
extensiones territoriales de Yucatán. Chetumal y Cozumel, los excedentes de
miel y cera fueron los principales géneros de intercambio comercial, sobre
todo con las regiones altas. En los primeros años de la Conquista de lo que
seria la provincia de Yucatán. la cera y la miel fueron los principales
productos tributados por los naturales a los encomenderos (Quezada. 1990.

201: Ruz. 1996. 88).
No obstante la difusión que en territorio novohispano tuvo el cultivo de
la caña de azúcar introducido por los españoles. según se evidencia con el
establecimiento de haciendas cañeras (muchas de ellas de considerable
extensión). todo parece indicar que la apicultura continuó practicándose a
pesar de que el azúcar y el piloncillo habían substituido en los principales usos
a la miel de abeja. Incluso, el gran auge alcanzado por la caña de azúcar en
Morelos durante la Colonia no impediría el desarrollo comercial e industrial
de la cera de abeja entre los siglos XVI y XVIII, sobre todo en virtud de la
demanda para el culto ordinario de la iglesia: la fabricación de velas y

564

escamadas's de
. pasó a ser un . d
oc
b
artesarua
.
upa an trabajadores de tiempo comple~o1:!. ustría especializ.ada en la que se

Hacia el año de 1766 J
comisio
' uan Antonio
Vª1era Y Francisco de c
.
nados para efectuar visi
.
informan, entre otras cosas d tas ?e mspección a la provincia de y orr~s,
convirtió en una industri , . e como la extracción de cera
u~atán
identificada,junto con la a _v~mda a menos, lo que no obsta p de abeJa se
el comercio con Es - true , como uno de los géneros de
ara que fuera
pana y otras naciones (1976 208 209 mayor potencial en
'
- , 242-243). Veamos·
El tercer renglón
.
.
provincia es la cera qmasfi :~ns1derable en esta
mansa y sin ª°'' ... ' ue a rzca la abeja yucateca
.
o-Y0 n, con bastante b dan .
'
m1e1es de diferentes ca/'dadi
a un cza. La
su cristalina claridad ~ . es. La de Xtabentún por
,1
, ue1
zcado gusto
pueue ser delicia de los . .
Y suave olor,
vendrán a ser cu t prmc1p~s. Los colmenares
aquellas costas yan ~~-~e quieran tener, y sin
cuzuuuosas p
.
necesitan los de E
17
recauczones que
uropa...

·

Si bien la miel y la cera si .
de la Colonia, aún ueda
. ~eron formando parte del siste
.
géneros (además d~ al d.idr dilucidar no sólo cuán importante ;: com~rc1al
de distintas re .
~ o caso de la provincia de y . s eron dichos
1
~:•!':t:i°'g,t;~I;o:~~o=:~~: ~:ta1~ ~::~:sEcspiranc;::~ e;r:i:~~i~~m::
m enor de sus pr · .
a, as1 como su tr 'fi
existen al
ovmc1as sino más all . d
a co
, . respecto amplios vací infi
.
a e sus fronteras. Aun
economi~a colonial, algunos hilo;s o~rmativos ~n el campo de la hist!::
este sentido.
P
an conducirnos a establecer nexos en
. ~ raíz de la consolidación del
.
sustttwda en cierta medida
orden colomal, la cera de ab .
m~~actura de bujías. Nt°:b:l~~~o / la c~delilla, sobre todoeJ:n~:
pnnc1palmente de ti o li .
o antenor, muchos
apícola
.
p re gioso siguieron elabo • d
ornamentos
' trusmo que se ha seguido usand
ran ose con el producto
consagradas a los santos patronos
o en las ofrendas y ceremonias
general, en los altares católicos
de numerosos pueblos mexicanos
mo religioso.
como una de las manifestaciones de smcretis. ' y ~n

em;:a:;

"es . _Aunque en el sureste el balché fue
esp:~:s~guals"que los naturales siguieron
la~ principales bebidas
que el pulque, el a
.
. 0 aun después del arribo
1
de la melaz.a de la cafia de azucar
.
fuguardie~te
obtemdo mediante la desti1ac1on
.•
e Wla mdustri
a controlada por españoles y
565

�criollos que sólo parcialmente las desplazaría, sumándose a la lista de bebidas
alcohólicas consumidas en algunos festejos del calendario católico. Por lo
demás, estos últimos asumirían un contenido autóctono, principalmente entre
los pueblos indígenas, lo cual no sólo pretende ser ignorado y rechazado por lo
representantes del clero desde la época colonial, sino incluso se intenta que
dichas expresiones colectivas desaparezcan.

Comentario final
El hecho de que entre los mayas precoloniales y, como observaron
Redfield y Rivera, la creencia todavía en tiempos más recientes en un dios
específico de las abejas así como cultos asociados a él, cobran particular
relevancia. Como ya se ha sugerido, estos insectos eran parte de un orden
natural y cosmogónico vinculado no únicamente con la producción melífera,
sino también con la fecundidad de las plantas, y por ende, con un elemento tan
vital como la lluvia18• Y si ha sobrevivido el culto a las abejas junto con otros
elementos de la naturaleza, ello se ha debido a la conjugación sincrética con la
que se adapta el catolicismo con el conjunto de creencias autóctonas
ancestrales, como nos lo refiere el propio Redfield al analizar el significado
tan profundo que tuvieron las festividades de los santos patrones en pueblos y
9
barrios de distintos lugares del sureste mexicano 1 •
Por lo demás, tanto los preparativos del balché como la extracción de la
miel de colmena, que a través de díversas fuentes han sido descritos,
convergen en los ritos y ceremonias que testimonian la presencia de un pasado
religioso autóctono hasta hace relativamente poco tiempo, en donde a su vez.,
se ratifica la creencia en dioses abejas. El culto religioso asociado con las
actividades apícolas se mantuvo casi intacto desde los tiempos precoloniales.
Dicho de otro modo: los ritos relacionados con la apicultura entre algunas
comunidades mayas siguieron siendo, hasta hace relativamente poco tiempo,
uno de los canales de expresión más directos con el pasado de sus pobladores,
ya que en el culto de las colmenas no intervinieron los misioneros católicos, a
diferencia de lo que ocurrió con respecto a las prácticas ) creencias sobre
20 la
muerte, asunto en el que estos últimos incidieron enérgicamente (Redfield ).
Sin embargo, en la actualidad existen elementos perturbadores de
cultura más profundos que tienden a sepultar a las antiguas deidades: no es
sólo el hecho en sí mismo representado por la penetración de valores
21
culturales provenientes de una sociedad más amplia , sino también de valores
y símbolos religiosos cristianos no católicos que, a diferencia de los católicos,
han sido más radicalmente opuestos e intolerantes con respecto a los de la vida
local. Más en lo concreto, nos referimos a las tareas de evangeliz.ación

llevadas a cabo
di;~ comwú:a;s ~ : : prote~tes que han penetrado con , .
practicas que suelen
dg nas, poruendo en entredicho . l
ex.tto en
ser e mayo
·
me uso una
d 1
patronos, culto en donde
r raigambre, como el cult
e as
-como nos lo refiere Red':e~dveergenl los creyentes, sean indios oºmªestil?s santos
Por lo d ,
n e caso del
bl
zos,
dan . emdaas, en los pueblos en donde las PIube ~ yucateco de Chan Kom22
nen suelta a
.fi
ce e raciones a l
.
como
maru estaciones consideradas
os santos patronos
paganas, este último ha tratado de abolirlas. por el clero católico oficial
facili Por otra parte, e1 hecho comprobad
ta_ la_ fecundación en diversas a . .
o de _que la presencia de abe.
~~~espx.t~~ra una apicultura asocia~ti:~~:guns
agncdolas, abre la posibilidai:
arucos, como el maíz., cal b
os e los principal
u! .
procedentes del continente euro;o~ y frijol, y más adelante, con

1:: ~u1::::

Con el establecimiento de las .
e~ la Nue:a España, los principales e~:eras plantaciones de caña de azúcar
e aguamiel del ma
z.antes de bebidas y r
durante la Col . 23gu~y y la miel de abeja fueron
·a1mª lDlentos, como
orua . Sm embar
,
,
parci ente re! d
amos se siguió m .fi
go, no solo en forma de trib
ega os
sino también
~ estando la actividad apícola entre
uto a los nuevos
desarr
en e arte culinario autóctono
,nuestros antepasados
olla en numerosos poblad
~ue: todavia en la actualidad ,
ornamentos elaborados a base de os tanto mdígenas como mestizos , se

~os santos patronos, son también :,era de abe¡a ofrendados a los mue,.;, Los
esempeñando un papel importana muestra d_e cómo la apicultura ha se ~da
0
pueblos.
te en la vida social y re]'igiosa
.
degui
esos
Pese al auge de las haciendas
en .el valle de More1os y en
hotros
h territorios novohi spanos. entre azucareras
11
1
~e ~ de que la miel y la cera de \ ~s e pr_op10 estado de Yucatán el
crrcu1to
.
a eJa· Icontmuaran formand O parte 'del
• tributario durante e1 penodo
col
?ecesidades comerciales no sólo de 1 orua, res~o~día en gran medida a las
mterno
a metropoh,
smo
también del mercado
v
, de la Nueva España y de sus econo
,
.
ez mas controladas por las élites crioll
rruas regionales, estas últimas cada
as.

Notas bibliográficas
i
Compuesta por los m . . .
General T ,
uruc1p1os de Santiago Allende Cad
a
~ Y Hualahuises, esta wna
',
'
ereyta, Montemorelos, Linares
gropecuano en Nuevo León no sól
g_eográfica es considerada Ja de
. '
lo ganadero y apícola, rub ,
o por la importante producción de
. ~yor potencial
municipios Yde la entidad. ros que generan divisas del exterior paran~Ja,
sino _también
en
a econonua
de estos

566
567

�2

tributarias no sólo de miel
.
(Ochoa, 1996, 248) Según y ~ SlllO también de otros én
que tributaban miei a los ~Cód,~e Mendocino, en la zona ~el ;;:•Bc:mo : •, a~es y plumas
Yohualtepec (Kobayashi, 1993~)~mco
distritos
• · Tiachco, Tepequacuilco, Tiacozauh:an•bQuia1a
uhteopan
y

Varios de los textos aquí citados son en este sentido, no obstante que sus autores ofrecen

importantes datos de referencia acerca de nuestras escrutinios específicos.
Es ampliamente extendido el uso de técnicas apícolas muy parecidas a las aquí citadas, que si
bien en muchos lugares de México aún se emplean, en la medida en que los productores se han
ido integrando a los grandes mercados de la miel, están siendo reemplazadas por una apicultura
más moderna. Según registros etnológicos de hace varias décadas, para captar miel, los boro y
menirnehe sudamericanos colocaban troncos huecos en sitios estrat~cos (Forde, 1966, 158). El
propio Forde observó el uso de estas técnicas entre los masai del Africa Oriental (1966, 322).
Ollas de barro. troncos huecos y otros implementos conforman así nichos en los que establecen
hábitats artificiales para las abejas. Por otra parte, la domesticación de abejas en el pasado lejano
de Mesoamérica y muy particularmente en el área de influencia maya. sugiere cómo las
necesidades de miel y cera fueron en aumento, situación que podría ratificarse en virtud de la
importancia que estos géneros fueron tomando para efectos de tributación e intercambio.

12 En realidad, bafché es el nombre autócton
;;:!;~~º: agua y mi;l de abeja, poniend: 1!e;!~I. La corteza del tronco se tritura para
q ez y Rendon (1972, 192-193).
a fennentar. Sobre el particular, véase

3

13

u

s .

egun Krickeberg (1983. 326), el bale •
.,
Tabasco. Pero si cabe destacar
.
he tamb1en era consumido por 1
peninsul
·
una particularidad ·
os naturales de
~es, esta consiste en los ritual
J~rtante con respecto al balché d
preparac1on es siempre hech
es Y creencias relacionados
e los mayas
meliporna y de a
, .
' a por el Ahmen y nunca r r
con su preparación: "La
aquella que no h::d::?: (suhuy~. recogida de cenot:i~~:o;: sól~ usa de la miel de la
pozos
is por muJer. Cuando falta al .
. ara e maya, agua virgen e
inicien
el líq~!do ha de ser extraído en~== s;reto. el Ahmen recurre a lo:

e;;::;!:º

• Op. cit., p. 326

Citadas por Toompson (1982, 164).

5

lbidem. 229.

' En sus Cartas de relación Hemán Cortés describe la intenSa actividad mercantil de
Tenochtitlan, en donde se encontraba una rica variedad de géneros, como miel y cera de abeja.
Más bien pereciera que los mexicas no eran tanto productores como acopiadores de estos últimos
artículos (1975, 62-63). En los años treinta del siglo XVI, fray Bartolomé de las Casas advierte la
presencia de cera de abeja en la isla de Cuba, siendo que, al decir de él, nunca antes la hubo en
ese sitio. De las Casas conjetura que lo anterior fue debido tal vra a un contacto accidental o
premeditado con naturales de Yucatán, en donde existía abundancia de abejas y vegetación
(1981 , 245-246).
Este hecho sugiere la generalidad de una división territorial del trabajo con base en los
mecanismos de tributación impuestos por los imperios mesoamericanos a los pueblos sujetos.
Aguirre Beltrán esboza interesantes lineas indagatorias a este respecto (1991, 123).

1

!;t~

incl_uso, que si Ja con::ps:;¡~e=:o" (Ban:era ~ásquez :ªR~:~~1
~as) mujeres
punficador que se da en t
por muJer, esta perece (So
•
. Se cree
observaciones de Redfiel/m~ a la preparación del balché se expli u_stelle, 1969, 50). El halo
mediante el patron
• qwen repara en elementos de sincre . cana_ ~n base en una de las
de la Virgen (Redfi~~ :; ~:~~)
s·obre ciertos animales, y que ;~~;:1:ºa~asquebes;
a 1asestable_cen
tratariase
4 •
1S "
· ·..eran flores coloridas Y barrocas hechas de ce
1
capillas en las festividades er .
"
ra, e emento local tradicional
d
r igiosas (De la Peña. 1980. 59).
para ecorar las

16

De la Peña, op. cit.

11

!bid. 242.

11

..

• Lo paradójico radica en el hecho de que, de acuerdo con los informes de Redfield, Tusik y X-

Cacal son sociedades culturalmente más tradicionales que Chan Kom.

La presencia de abejas en un d t .
virtud de esta característica es come' enrunado hábitat facilita la polinización d 1 fl
;;:1utuamtales e incluso de h~rtalizas.unA~~e l:a::1toodem_a alpicultura se desarrolle p:iant:::~nEens
ente. Por Jo d ,
•
•
ap1cu tor como
•
influencia m
e~_a,s. el habita/ selvático. caracterís .
agncultor se benefician

e:

actividad queª~~· ::::;~d:~ ::~: gy desarrolio ~e la ap:~:t~;/:::~s/;:t~e~:0detl área de
1
ran re1evancia para la econo ,
~ s 1empos,
m1a yucateca.

' Jbúi . 149.

19

Otra de las deidades de suma importancia en la antigua religión maya es Chac, dios de la
lluvia, en cuyo honor se celebraban ceremonias después de la siembra del maíz. _De igual modo, a
Chac se le asociaba con el ya mencionado dios Hobnil, patrón de los criadores de abejas Y
cultivadores de cacao (Blom y La Farge, 1986, 183-184). De alguna manera. este vínculo
también se manifiesta con el ofrecimiento de balché a los dioses en la ceremonia de la lluvia

10

. En estas celebraciones• la beb"1da de corteza co
1m
· J
al meno: ~:t!b~~::)d~ uno d~e los v~hículos más
324-361).
estudio, ten1an mayor significación que en ese entonces
los anos(Redfield
treinta, cuando
.

R~~:::~~~ ::erent~s ritu~les que,

• Op . CI/.

20

(Redfield, op. cit.: 155).

Op cit., 172.

Sobre este particular, Teresa Rojas (op. cit.) hace algunas referencias no muy nutridas acerca
de los territorios de dominación mexica. La Huasteca fue una de las más importantes zonas

11

569
568

�naturales
, en otros estados del sureste WlO de los productos
.
. ales
n La miel de abeja es en Yucatan y .
da en los mercados nacionales e mtemac1on h.
virtud de su ampha deman
. décadas indudablemente a
d
más explota os en
.
tando desde hace vanas
•
, 1 uales se
'dades rurales de esa región del pais, as c
Esta situaeión que se ha vemdo presen
•
, d I diferentes comuru
.
da por wias cuantas
impactado la econonua e as
roducción y mercado de la nuel contro1a
han integrado en la _es~era de la p
empresas e intennedianos.

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0p cit., 294.
.
·
ruzana
se
introdujo
1 egión de la huasteca verac
u Se calcula que fue hacia 1522 cuandod en ~ r (Ruvalcaba Mercado. 1991. 128).
,
•
la
caña
e
azucar
por primera vez a Mesoarnenca

22

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Thompson, Eric, Historia y religión de los mayas, Siglo XXI editores, México, 1984.
Valera, Juan Antonio y De Corres, Francisco, «Discurso sobre la constitución de las provincias
de Yucatán y Campeche (1766)», en Florescano, Enrique y Gil Sánchez. Isabel (compiladores),
Descripciones económicas regionales de Nueva &amp;paña provincias del Centro, Sudeste y Sur
1766-1827, Sep-Inah, México, 1976.
Wolf, Eric, Pueblos y culturas de Mesoamérica, Era, México, 1986.

571

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas, Sección Historia, 1999, No 26, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Felipe II</name>
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        <name>Ganados</name>
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        <name>Haciendas</name>
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        <name>Historiografía católica mexicana</name>
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        <name>Nuevo Reino de León</name>
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                    <text>ANUARIO DEL CENTRO DE
ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

26
1'
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

��FONDO

UNlVE'RSlTAll\O

�HUMANITAS-3

�ODE
DE
DIOS HU

ISTICOS

AD AUTONOMA DE NUEVO LEON
. 1999

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.A.N.L.

La responsabilidad derivada de los estudios conte~dos en este Anuario,
corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

HUMANITAS

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANíSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVOLEÓN

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANíSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Director
Dr. Agustín Basave Femández Del Valle
TERCERA EDICION
Agosto de 1999.-500 ejemplares.

Jefe de la Sección de Filosofía:
Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú

Jefe de la Sección de Letras:
Dra. Alma Silvia Rodríguez

Jefe de la Sección de Historia:
Profr. Israel Cavazos Garza

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. Ricardo Villarreal Arrambide
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de ~s~dios
Humanísticos.- Dirección Biblioteca
Magna Universitaria.- Av. Alfonso
Reyes No. 4000 Nte. Col. del Norte,
c. Postal 64440, Monterrey, N.L.

�ÍNDICE
SECCIÓN PRIMERA
FILOSOFÍA
DR.

AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE: Fenomenología

Ideo-existencial en la teoría de la habencia
DR.

. . . . . . . .. .. ..

RICARDO MIGUEL FLORES : El Bien Común: noción analógica

y proyección social notas para una comprensión fundamental . . .
DR.

41

MARIA LUCRECIA ROV ALE'ITI: La platonización del cuerpo

en la experiencia anoréxica
DR.

21

HENRICH BECK: La esencia de la cultura occidental: su relación

existencial con el logos y su alienación como provocación . . . . .
DRA.

13

. . . .. . . . .. . . . . . .. . . . .

53

JOAQUIN LOMBA: Lo semita medieval como conformador de la

cultura europea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
PROFR.JESUS CONILL: Re-examen de la fenomenología de Zubiri

67
83

97

DRA.

LUZ GARCIA ALONSO: El amor personal .

DR.

MARIANO CRESPO: Filosofía del amor . . . . . . . . . . . . . 113

DR.

JORGE GARCIA GOMEZ: La teoría orteguiana de las ideas y las
creencias -una dificultad interpretativa- . . . . . . . . . . . . . . . 133

SECCIÓN SEGUNDA
LETRAS
DRA.

ALMA SILVIA RODRIGUEZ: El impacto de la transculturación

143

MTRA. LETICIA PEREZ GUTIERREZ: Temática e imaginería en la obra

poética de José Emilio Pacheco

.. .. .. . . . . .. . . . .
7

163

�MTRA. LAURA ESTIIELA GARCIA ALVAREZ: Educación bilingüe en
Norteamerica y Europa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 185
LIC.

GEORGINA DEL ANGEL GAVIÑO: El beso de la mujer araña

LIC.

Intertextualidad en el cuento "Album de
familia" de rosario castellanos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227

LIC.

LUDIVINA CANTU ORTIZ: Presencia del pensamiento ocultista
en "El burlador de Sevilla y convidado de piedra" de Tirso de Molina 237

LIC.

GUADALUPE CHAVEZ GONZALEZ: Curriculum, formación

LICS.

207

CRISTINA ELENES:

ELENA CISNEROS, IRMA MARIA FLORES ALANIS, ORALIA
FLORES DE LA CRUZ, ARACELI FRIAS LOPEZ, MARIA
GUADALUPE MADRIGAL, MIRIAM D. RAMIREZ, OLGA DE
SANTIAGO VAZQUEZ: Fundamentos teórico-conceptuales para

una propuesta de evaluación de estrategias para el aprendizaje . . .

El mundo al revés el pensamiento
antidemocrático en la Grecia clásica . . . . . . . . . . . . . . . . 415

PROFR.GIAMPIERO BUCO:

SECCIÓN CUARTA

docente y régimen pedagógico en las preparatorias de la UANL . . . 251
LIC.

387

LUCILA ALVAREZ DE LA CRUZ, LIC. GEORGINA DEL
DEL ANGEL GAVIÑO: Tres tristes tigres . . . . . . . . . . . . 267

HISTORIA
PROFR.ISRAEL CAVAZOS GARZA: Haciendas y ganados.en el Nuevo
Reino de León -siglos XVII y XVIII- . . . . . . . . . . . . . . .

441

MANUEL CEBALLOS RAMIREZ: Estados Unidos en la
historiografía católica mexicana: la interpretación del siglo XIX . .

463

DR.
SECCIÓN TERCERA
LIC.

CIENCIAS SOCIALES
LIC.

ERNESTO DE LA TORRE VILLAR: El deceso de Felipe II, sus

repercuciones en Nueva España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 471

RICARDO C. VILLARREAL ARRAMBIDE: Las ciencias sociales

y el problema de valores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

283

LIC.

JESUS CANAL:FS RUIZ: Don Benito Juárez y Cantabria . . . . . 497

DR.

GABRIEL VARGAS LOZANO: Fin de la historia .

295

DR.

DR. JOSE MARIA MURIA: Iglesia y Estado en Jalisco durante la

LIC.

RENE VILLARREAL: La globalización económica . . . . . . . . 313

DR.

FREDDY MARIÑEZ NAVARRO: El caso del estado distribuidor

República Restaurada y el Porfiriato . . . . . . . . . . . . . . . . . 509
LIC.

TOMAS MENDIRICHAGA CUEVA: El barrio antiguo de

Monterrey
Venezolano: o cómo el petróleo no fue sembrado . . . . . . . . . . . 329

LIC.

.... .. . . . . . . . . . . . . .... .. . . . . . . 521

MARIO CERUTII: Gran propiedad y organización de la

Agricultura en el norte de México . . . . . . . . . . . . . . .
DR.

Monismo, Relativismo,
Pluralismo; Isaiah, Berlín y la filosofía de la cultura . . . . . . . . 347

539

MARIO TEOOORO RAMIREZ:

MTRO. MIGUEL DE LA TORRE GAMBOA: Algunas claves interpretativas

LIC.

JORGE SADA ORTEGA: Dioses, abejas y tributos en el México

Antiguo, presencia y persistencia de elementos de religión
prehispánica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 559

sobre la nueva situación social como marco de referencia para la
interpretación de los cambios en educación superior . . . . . . . . . 371
8
9

�SECCIÓN QUINTA
COMENTARIOS Y RESEÑAS

El pensamiento del Padre Ismael Quiles, S./., Dr, Agustín Basave Femández
del Valle, 575. -Educar dudadanos, Dr, Agustín Basave Fernández del
Valle, 581. -El choque de dvilizadones y la reconfiguradón del orden mundial,
Dr. Ricardo Miguel Flores, 585. -Vascos, agricultura y empresa en México,
Profr. Israel Cavazos, 591. --Va'dove ti porta il cuore, Lic. Angélica
Hemández Viera, 599. --Aprender como aprender, J:;.ic. Rosa Adriana Cantú
Ortiz, 603. -La identidad, Lic. Aurelio Hemández Lerma, 605. --Las
preguntas de la vida, Lic. Francisco Javier Rosales, 609. -Pensamiento crítico
y creativo, Lic. Miguel Angel Domínguez Gálvez, 613. -Everyday Spelling,
Lic. Silvia Marcela Salinas Chávez, 619.
-Manual de traducdón
inglés/castellano, Lic. Eduardo Carmona Rodríguez, 623. -Trnaslation into
the second language, Lic. Eva Patricia Puente Montoya, 627. -Política,
cultura y educadón, H. Martell, 631.

Sección Primera

FILOSOFIA

10

�FENOMENOLOGÍA IDEO-EXISTENCIAL EN LA TEORÍA DE LA
HABENCIA
Profr. Dr. Phi!., Dir. Jur. Agustín Basave Femández del Valle
Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofia, Director del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León

Contra lo que afirma Lyotard de que la fenomenología no puede ser
definida y «que sólo se puede precisar el sentido de "ese movimiento", de
"ese estilo", si se le asume desde el interior, haciendo propia la interrogación
que encierra», 1 yo pienso que la fenomenología es definible y se ha definido
con toda precisión: la fenomenología es la ciencia eidética que describe la
esencia de la conciencia pura. Husserl hace suya una viva aspiración de la
Filosofia: constituir una ciencia fundamental sin supuestos. Busca un punto
de partida indubitable y absoluto. El "fenómeno" es lo que se nos da tal y
como se nos da o aparece. No supone nóumeno detrás del fenómeno. La
"presencia" de entes, del hecho desnudo, está antes de toda interpretación o
explicación del mismo. Toda explicación supone principios desde los cuales
se realiza. La Ciencia Fundamental no supone nada, carece de supuestos. Se
atiene al dato -no exclusivamente sensible- libre de pre-juicios. "Zurück zu
den Sachen sebst" (vuelta a las cosas mismas), rez.a el lema de la escuela de
fenomenológica. Su método describe, inventaría lo que se nos presenta sin
pre-juicios ni interpretaciones previas. Describe las esencias de la conciencia
pura. Las cosas, los objetos en general, se nos dan por intermedio de modos
de conciencias. La dirección espontánea es directa, pero cabe interesarse por
los modos de conciencia -en la actitud refleja o reflexiva- a través de los
cuales se nos dan objetos. La reflexión fenomenológica, a diferencia de la
reflexión natural, se dirige a sus propios modos de conciencia y en ellos se
establece, desinteresándose por completo de toda instancia objetiva, estamos
en la inmanencia de un sujeto que no cuestiona la realidad trascendente, que
la pone "entre paréntesis". El mundo queda "suspendido" mediante esta
epojé o reducción fenomenológica de la realidad trascendente. El ámbito así
demarcado por la epojé -el flujo puro de la vivencia- es lo que Husserl
denomina la conciencia pura. Una ciencia fundamental puede manejarse con
datos empíricos y variables. Versa sobre esencias universales y permanentes.
Estas esencias no tienen la forma de realidad de ser real o individual porque
son intemporales, universales, con identidad numérica permanente,
inalterables y a priori. La cognoscibilidad de las esencias, sin desestimar la
intervención del pensamiento, se nos da por medio de la intuición eidética
Wesenschau. Hay una prioridad lógica de las ciencias eidéticas sobre las
ciencias fácticas.
La intencionalidad -un concepto de origen escolástico que Husserl
tomó de Brentano- constituye el carácter fundamental de la conciencia.
13

�Mientras los fenómenos fisicos están, por así decirlo, centrados en sí
mismos, los fenómenos psíquicos se caracterizan por estar siempre
proyectados hacia algo, hacia un objeto. La conciencia es siempre
"conciencia de". El objeto intencional del pensamiento -contenido del
pensar- es un objeto inmanente del pensar (lo pensado), diferente de la cosa
real. En la estructura de una vivencia intencional encontramos
invariablemente tres elementos: 1) /o entitativo (lo trascendente), 2) lo
noético y 3) lo noemático. Entre el objeto como trascendencia (lo entitativo)
y los datos organizados que nos suministran los sentidos (noésis) se
encuentra el objeto mentado en la vivencia respectiva: el noema. El noema
carece de existencia real, como el objeto exterior, está en el ámbito
puramente ideal, intencional. El noema, objetividad inmanente en el sujeto,
no es un conjunto de sensaciones variables, sino un correlato intencional del
objeto. En tanto la nóesis es variable, episódica, incompleta, el noema es la
esencia invariable, completa. Trátase del correlato intencional del objeto.
Más allá de las vivencias puras está el yo puro, el fenomenológicamente
reducido que no es una vivencia entre otras vivencias, sino el núcleo que
soporta y vive las vivencias; el centro de los cambios vivenciales que sufre
una especie de incrementación histórica por la experiencia. El método
filosófico de Husserl desemboca en una filosofia idealista, que no comparten
algunos de sus discípulos. La métodica puesta entre paréntesis de toda
trascendencia, con el fin de conseguir datos intuitivos de seguridad absoluta,
está antes de la disyuntiva entre realismo e idealismo. Pero la reducción es
también -y aquí está lo grave- reducción de la realidad a los modos de la
conciencia pura. La realidad es de tal manera, y no de otra, porque el sistema
de mis modos de conciencia es así y no de otro modo. En su obra Ideas
relativas a una fenomenología pura y unafilosofiafenomenológica, Edmund
Husserl produce afirmaciones idealistas que podríamos sinte~ e~ dos
vertientes: 1) no existen objetos que no estén afectados por la conc1enc1a, 2)
el ámbito espacio-temporal tiene sólo un ser para una conciencia, e~_ una
mera constitución intencional de la conciencia pura. En una de sus últimas
obras, Lógica formal y Lógica trascendental, Husserl nos llega a decir qu~ la
conciencia pura es "el único ser absoluto indi~cutible". Ya en 1~ introdu~c1ón
de su libro Ideas relativas a una fenomenologia pura y una fimtud filosofica,
Husserl nos aclara que la fenomenología -ciencia fundamental de la
filosofia- "es una ciencia esencialmente nueva, alejada del pensar natural".2
y líneas adelante, nos advierte que el método de "reducciones
fenomenológicas" acabará "ganando el libre horizonte de los fenómenos
3
purificados "trascendentalmente". ~a ciencia_ eidética quie~~ lleg:';
exclusivamente a conocimientos esenciales y no fiJar, en absoluto, hechos .
Los fenómenos de la fenomenología trascendental los caracteriza como
irreales: «todas las "vivencias" trascendentalmente purificadas son
4
irrealidades, exentas de toda inserción en el mundo real».
14

La fenomenología de Husserl se ha mostrado notablemente fecundada
por lo que atañe a su método. Casi todos los filósofos de mi generación
hemos usado de una manera o de otra el método fenomenológico, porque
describir está más cerca del "dejarse determinar por las cosas mismas" y
porque nos asegura un punto de partida absoluto. Admiro en Husserl su
critica del escepticismo bajo todas sus formas modernas y bajo todos sus
ropajes contemporáneos. Haber rebatido enérgicamente ese escepticismo
corrosivo en el pensamiento de la post-modernidad, constituye una de sus
grandes hazañas. Pero debo decir que no comparto el idealismo del último
Husserl. Ciertamente comparto con el creador de la escuela fenomenológica
que la idea de la verdad, con toda su conciencia objetiva, es independiente
del sujeto cognosente. Mi camino se separa del de Edmund Husserl en la
pesquisa sobre el principio y criterio de toda verdad. Toda verdad de la cual
podemos hacemos partícipes, brota del Ser fundamental y fundamentante, de
la Suprema Realidad irrespectiva. El fundamento de la totalidad de cuanto
hay en el ámbito finito -que yo denomino habencia- es Dios mismo. La
Teoría del Conocimiento -que los filósofos modernos colocan en el
principio como justificativa de todo lo demás- es una parte de la Teoría
general de la habencia que abarca todas las disciplinas filosóficas. Mientras
que para Husserl la pregunta principal es: ¿Cómo se constituye el mundo
para una conciencia (Bewsstein) examinada o examinable en la inmanencia?,
para nosotros la pesquisa exigente de verdad y de ultimidades no puede
descansar sino en Dios mismo. Como sustento una filosofía e~océntrica.
Concuerdo plenamente con Edith Stein5 cuando afirma: "Esta es la
contraposición más aguda entre la fenomenología trascendental y la Filosofía
católica; en un lado una orientación teocéntrica, en el otro egocéntrica. No
convence esa visión aparentemente inmediata de verdades eternas en un
cielo ediético que parece, por su estricta "inmediatez", estar reservado a los
espíritus bienaventurados". No ignoramos la fatigosa y rigurosa elaboración
intelectual de las "intelecciones" (Einischten) husserlianas. Admiro el
método fenomenológico con su fino y penetrante análisis de las vivencias
perceptivas, pero no puedo quedarme en él, porque postulo una
fenomenología ideo-existencial dentro de una teoría de habencia.

En 1957 publiqué la primera edición de mi Filosofia del Hombre.
Advertí desde esa época la necesidad de una sólida fundamentación para
todos los análisis fenomenológicos: « Mi propósito fundamental - afirmé en
esa obra- ha sido el de ofrecer las bases y las lineas directrices de una
metafísica del hombre concebida como prolegómeno de toda fenomenología
existensiva; pues aunque abundan los análisis fenomenológicos - agudos y
penetrantes- sobre el hombre, échase de menos una antroposofia metafisica
6
que pueda servirles de fundamento y de guía ». Después de esa obra de
antropología filosófica he publicado un Tratado de Metafísica - Teoría de la
Habencia-, que trasciende la vieja metafisica del ser y amplía el horizonte
15

�de la metafísica misma. El "hay", en el campo de la habencia está antes que
el "ser-tal", que la taleidad de la cosa. El campo de la habencia abarca no tan
sólo la cosa real sino también el ente ideal, la posibilidad, la normatividad y
el ente ficticio. La habencia es un conjunto indiscriminado de todo lo habido
y por haber, la forma general de presentarse el ser del ente, el no-ser-relativo
y la posibilidad, la estructura de ofrecimiento primordial. La habencia no es
la esencia, ni la unidad estructural de la cosa, sino el modo primario de
entrar en presentación dentro de contexto. La habencia es ofertividad
contextual, presencia plural e ilimitada. El ser es la primera epifanía de la
habencia, la presentidad situacional, respectiva del "hay". La habencia es
simpática, consistente, primigenia. No está circunscrita a la presencia. Por
eso puedo decir: Hay, hubo, habrá, habría. El ente es la unidad estructural
de la cosa que es. El ser del ente se manifiesta en la hab,encia.
·
El error de la metafisica occidental, del cual no escapa Heidegger, es
el haber substantivado el ser en abstracto, en vez de haber ido más allá de
todo ente finito, dentro del horizonte de la habencia, hasta el último
fundamento de todo ser y de la misma habencia, entendida como ofertividad
contextual. como presencia sintáctica plwal e ilimitada, como urdimbre
omnienglobante de entes reales, entes ideales, entes posibles, normas,
valores y entes ficticios con todas sus relaciones, implicaciones,
complicaciones y confluencias.
El "Hay Dios" es más originario que "Hay Ser" y que el "Hay ente".
Porque Dios es el que hace que haya. Dios es el fundam~nto de ~a
metafísica y, por consiguiente, no es ya un puro problema metafísico. Es mas
originario de suyo. Pero el hombre parte de la res sensibilis visibilis y desde
ese punto de partida se pregunta por el principio del universo, por el
principio de sí mismo y por el principio de todo. ¿Cuál es el principio de
todo? Esta pregunta parte del supuesto de que hay un todo. En
consecuencia, quien formula la pregunta está instalado en la realidad, más
aún en el todo cuanto hay -que nosotros denominamos habencia- desde
donde interroga por el principio de todo. Sólo en el horizonte de la habencia
le es comunicado el ser de los entes, la realidad en su conjunto -y por tanto,
también su propia realidad-, aunque se trate de un saber problemático. La
metafísica se asegura su propio suelo luchando por sus propios principios.
La habencia es -según mi propia tesis- el inmovible cimiento que soporta la
metafisica y la ciencia del hombre. El ente que tiene ser es limitado por
esencia. Por vía causal arribamos al ser sin más, no limitado. Pero entiéndase
bien que el ser intramundano sólo existe en los ent~s. Y los entes e~tán en la
habencia. Luego, la metafísica debe tener por obJeto no el estudio de los
entes que son de esta o de otra manera, de las realida?e~ múltip~es Y ~picas,
sino de la habencia en cuanto tal. La fenomenologia ideo-eX1stencial que
propongo está apoyada, también, en el inmovible cimiento de la habencia,
16

de la totalidad en cuanto hay en el ámbito finito. La totalidad de cuanto hay
-y no simplemente de lo real- en extensión y comprensión, considerada
como habencia, es el objeto de la nueva metafisica: Teoría de la habencia en
cuanto habencia. La metafísica recibe el "de dónde" y el "hacia dónde" de
su preguntar por la habencia, es decir, por todo cuanto hay. Todo preguntar e
interrogar actual proviene de que el hombre, "Animal insecurum", tiene que
preguntar para saber a qué atenerse. Al tomar conciencia de que pregunta por
la realidad, por lo eidético y por la habencia que incluye el ámbito eidético
husserliana. ¿Si no estuviese instalado en la totalidad de cuanto hay, cómo
podría preguntar por ella? Algo sabe de la habencia si pregunta por ella. Un
saber atemático, pre-científico, pre-filosófico, pero un saber que es también
un sabor, un hombre finito pregunta siempre. Un ser infinito no necesita
preguntar, si el hombre puede ponerse en presencia del todo, es porque el
objeto de su inteligencia es la realidad, la habencia. La fenomenolo~a
clásica realiza, con las reducciones fenomenológicas, un tremendo sacrificio
de la realidad que no estamos dispuestos a aceptar. El hombre está presente
a la habencia no sólo como parte de la misma y tomando parte en su
realidad, como las restantes cos~s, sino también como conocedor de esencias
y de todo cuanto hay o de la realidad del todo.
Lo omnienglobante ofrece vertientes fundamentales: a) naturaleza,
b) cultura, c) persona, d) pautas valiosas.
La habencia tiene sus principios peculiares: 1) Principio de
presencia: todo cuanto hay está de algún modo presente; 2) principio de
participación: inclusión de las partes en el todo por una vinculación
espacio-temporal, y entes que son en la medida que se parecen parcialmente
al Ser Absoluto; 3) principio de sentido: todo cuanto hay es pensable con
disposición tendencial y conexa; 4) Principio de contexto: todo cuanto hay
se ofrece en un marco lógico y en marco existencial; 5) principio de
sintaxis: todo cuanto hay se presenta articulado en función de algo. Los
primeros principios de la habencia que acabo de enunciar, y que creo haber
descubierto, son principios metafisicos antes que lógicos. Sobre estos cinco
principios se dan y operan los principios lógicos supremos. No hay esencia
del ser en cuanto ser sustantivado. Nadie ha podido hablar de los atributos
del ser, porque no los tiene. Ahora bien, sin atributos nos cabe edificar una
ciencia real del ser. El más universal de los conceptos es el más vacío, el
que tiene lógicamente menos comprensión. Ni Aristóteles ni los metafisicos
posteriores nos han dicho qué es el ser. Los trascendentales no contribuyen,
en lo más mínimo, a resolver la cuestión de lo qué sea ser. Si nos queremos
elevar a una teoría pura del ser en cuanto ser nos veríamos impedidos de
incluir en las diversidades reales, concretas. O bien esa teoría unitaria se
quebraría en un número creciente e ilimitado de formas, modos, tipos,
géneros, especies, clases, grupos, que se van desvelando en la habencia.
17

�Dios y los entes intramundanos no pueden pertenecer a un mismo género,
Dios no pertenece a ningún género ontológico, está más allá de todo género
y de toda ontología humana.
La intuición de la totalidad de cuanto hay nos produce una
certidumbre vital directa e i"ecusable. En las partes intuyo el todo. Si
existen partes, no puede dejar de haber un todo. Y este todo se me presenta
como mutable, contingente finito. El problema de Dios es, a la vez, el oculto
resorte y el coronamiento de esta búsqueda de la habencia.
No podemos quedamos en puras definiciones fenomenológicas sin
trasponer sistemáticamente en el plano conceptual los resultados de estas
descripciones. Tampoco podemos encarni7MllOS con la finitud humana y
quedarnos en el lado sombrío de la existencia. No todo se reduce a un mundo
reducido a la existencia como la formal relación de liberarse. ¿Dónde
quedaría todo verdadero valor y todo verdadero sentido? Falta, además, un
punto de arranque para una filosofia de la naturalez.a, para el mundo
espiritual articulado del hombre. En la cultura no podemos confundir
esencia y existencia para reducirlos al existencial puro, a la tensión continua.
Podemos concebir una nada relativa, un no ser, pero nunca una nada
absoluta y "un ser con nada" en donde el ser y la nada dejan de oponerse.

fenomen?logía de la intersubjetividad y una fenomenología de la libertad y
del destlno ,h~ano. .Por eso propongo una nueva fenomenología: la
fenomenologza 1deo-ex1stencial dentro de la habencia.

Notas bibliográficas
1

f

ean-Franc;ois Lyotard, La fenomenología, Editorial Universitaria de Buenos Aires 1960
pag. 5
'
'
2

Edmdund Husserl Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofia fenomenolóaica
0
Fon o de Cultura Económica, México, 1949, pág. 9.
'
3

ldem, pág 9.

4

ldem, pág. 11.

5

Stein, La fenomenología de Husserl y la filosoi:a de Santo
n·Edith
'l
F'l :r.
,
'.I' '
,a ogo I oso,,co, num. 17 mayo/agosto, 1990, Madrid, pág. 159.
6

·
quino en

•

Agu~tí~ Basave_Femández d~l V., Filosofia del Hombre, pag. 16, Editorial Fondo de Cultura
Economtca, MéXIco-Buenos Aires, 1957, pág. 16.

Dentro de mi campo trascendental nunca lograré llegar a la plena
evidencia de la totalidad de cuanto hay. Pero la extravasación de la realidad,
de la totalidad de cuanto hay en el ámbito finito (habencia), me produce una
incertidumbre vital directa. No es la habencia la que está en mi campo
trascendental, es mi campo trascendental el que está en la habencia. La
totalidad de cuanto hay en el ámbito finito abarcando el tiempo, el otro y su
unidad en historia, no pueden ser reducidos a mi "campo trascendental", a
una conciencia pura.
Aunque jamás se exprese de manera exhaustiva la totalidad integral de
cuanto hay en el ámbito finito, porque nunca podremos hacer un inventario
de la habencia, no perdamos de vista que sólo 1a razón habencial con hambre
de saber fundamental o teleológico puede explorar la urdimbre
omnienglobante de entes reales, de entes ideales, de valores, de normas, y de
posibilidades. Está muy bien evitar las fugas de la realidad, desechar las
estructuras conceptuales extrañas al mundo, pero no podemos quedarnos en
una fenomenología existentiva carente de base en la óntica antropológica y
en la habencia. De otra suerte estaríamos ante saberes puramente
mostratorios, descriptivos, inventariables. . . Tras la fenomenología de
esencias y después de la fenomenología existencial está la parte más
significativa de la razón humana: la reflexión metafisica. Sobre esta base
resultan muy aprovechables una fenomenología del conocimiento, una
19
18

Thomas de A

�EL BIEN COMÚN: NOCIÓN ANALÓGICA Y PROYECCIÓN SOCIAL
Notas para una comprensión fundamental

Dr. Ricardo Miguel Flores
Centro de Estudios Humanísticos - UANL
ITESM - Campus Monterrey
l. Noción preliminar
La noción de bien común es una noc1on dotada de relativa
complejidad, en la que se pueden advertir distintos aspectos que dan lugar a
diversas caracterizaciones, y aún definiciones, si bien todas convergen en un
mismo núcleo esencial.
Dice Santo Tomás en la Suma contra los Gentiles' : «Bueno es
aquello que todos apetecen, como dice atinadamente el Filósofo al introducir
la Ética, libro 1, cap. 1. Y todos desean estar en acto, según su naturaleza;
lo cual se muestra, por ejemplo, en el hecho de que naturalmente todos
rehúyen su corrupción. Y el ser en acto implica la razón de bien. Por
consiguiente, cuando uno está privado del acto, y queda sólo en potencia,
entonces se dice que hay un mal, lo cual se opone al bien, como explica el
Filósofo en la Metafisica, libro 9, cap. 10».
Y más adelante agrega: «Y corresponde a la noción de bien el ser
apetecible y ser el fin por el cual obre el agente; por tal motivo, se dice que
el bien tiende a difundir su ser»2• El hecho es que si bien se considera que la
noción de "bien", por su naturaleza simple y originaria no admite definición,
sí es posible analizar todo el contenido nocional de la expresión "bueno"
cada vez que la predicamos de un ser. Debemos procurar encontrar la 'razón
formal' que le da su especificidad a "bien", y que debe considerarse el
principio fontal de las significaciones derivadas o análogas que se presentan.
Dice también Santo Tomás: «Cualquier cosa se dice buena en cuanto
es perfecta: y es así como resulta apetecible»3. «Una cosa es perfecta en
cuanto está en acto»4 ( de lo cual se deriva que será defectuosa en cuanto esté ·
en potencia o carezca de ser), y complementa: «Todo ser en cuanto es, es
bueno»5• Colocados en el plano de los seres limitados, podemos decir que el
bien puede designar tres cosas: la perfección que se anhela, y de la cual se
carece, el sujeto que posee esa perfección -y que resulta bueno en cuanto la
posee- y el sujeto que está en potencia para alcanzarla.
Es esta última perfección a la que se puede considerar «bien&gt;&gt; en
sentido pleno, y es alcanzada por la operación mediante la que se pasa de la
potencia al acto, y por lo tanto no viene dada en la criatura con el ser
21

�substancial. De ahí que, como afirma Santo Tomás en la Suma Contra los
Gentiles6: «La operación propia de cualquier cosa es su fin, ya que se trata
de su segunda perfección;
por ello es virtuoso y bueno cuando
correctamente se relaciona con dicha operación». Ahora bien, como
sabemos, hay dos clases de operación: la transeúnte o trascendente y la
inmanente, de las cuales, es esta última la que propiamente perfecciona al
ser. Oigamos lo que al respecto dice el distinguido filósofo argentino
Alberto Caturelli: «Así como nada opera sino en cuanto está en acto, la
operación misma es el acto último del que opera (operatio est ultimus actus
operandis). Lo cual equivale a decir que la operación es la última perfección
de quien opera. El sujeto de la operación -el hombre- es precisamente tal, en
acto, por la forma que le confiere el se~ absolutamente; de modo que, ante
todo, el ser del operante participa del acto primero de todos los actos que es
el ser (esse) y, consiguientemente, su operación (y todas las operaciones
sucesivas) es acto o perfección de tal ente (agente); de modo que esta
potencia de operar (acto primero) es la causa-agente de la operación misma
( acto segundo) de tal ente; lo que, en última instancia, depende del acto
originario del ser participado en el ente. Así se comprende por qué no
solamente todo ente obra en cuanto está en acto (de ser) sino que el modo de
obrar de un ente se sigue del modo de ser del mismo ente (S. Th., l, 89, l)». 7
Más adelante afirma: «La acción inmanente (de in-manens del verbo
manere, permanecer en) no produce un efecto exterior y, por eso,
propiamente no consiste en el ejercicio de la causalidad; en ese sentido, si
no hay un algo por ella producido, es decir, un término distinto de la misma
acción, es claro que perfecciona a la operación y, en el fondo, al agente. Por
eso se ha dicho con verdad que la acción inmanente no pertenece al
predicamento "acción" sino a la cualidad desde el momento que perfecciona
al sujeto. El mejor ejemplo de la acción inmanente es el entender o el querer
que permanecen en sí mismos y no son causas eficientes de un efecto
extrinseco; en realidad, la actividad del pensar no "produce" su objeto -la
verdad- sino que la descubre en la interioridad y la contempla». 8
El hecho es que en primer término se denomina «bien» a aquello que
perfecciona a un ser bajo el modo de fin; la idea del bien, . fundado
materialmente y coincidente con el ser real de las cosas, es este tmsmo ser,
en cuanto expresa la perfección en sí misma y en cuanto perfectivo de otros.
Expresa Teófilo Urdánoz, siguiendo a Santo Tomás, que todo ser, en tanto
que .tal, contiene un acto, y todo acto es una cierta perfección; de ahí que
toda cosa es buena según que es perfecta, como señala Santo Tomás con
insistencia. Así conceptuada, la bondad viene a ser la perfección, el grado
especial o título de nobleza de la misma en los seres.

Claro está que es posible determinar un signo adicional de bondad

22

íntimamente ligado con el anterior, que es el ser apetecido por todos, de
suerte que el bien, en esta línea de sentido, mientras más se extienda a más
seres, será aún mejor. Esto sin olvidar que la razón principal de bien está en
la perfección misma, y sólo de manera derivada en los demás sentidos
indicados.
Existe, además, la noción de bien particular, y la de bien universal,
siendo esto último aquello que es bueno por sí mismo y por esencia, siendo
entonces los bienes particulares buenos por participación. Esta última
noción de participación requerirá, a su vez, algunas precisiones, las cuales,
junto con las que hasta aquí llevamos establecidas, constituyen un basamento
indispensable a fin de cimentar con solidez el concepto de "bien común",
objeto del presente estudio.

2. Bien común y participación: noción general y analógica

En un sentido material·o cuantitativo, participar es tomar una parte de
un todo, y supone que un todo cuantitativo es dividido en partes entre
diversos participantes. Se trata de la división de un todo anterior en diversas
fracciones o partes constitutivas, y de una cierta relación de los participantes.
En rigor, este sentido cuantitativo es derivado y secundario, debido a que
cada participante no entra en comunidad más que_por la porción que recibe,
y sólo hay participación en el acto mismo de la división; la parte tomada
excluye necesariamente a las demás, y es supuesta la destrucción del todo
como tal. Todo esto es característico de los objetos materiales, afectados de
cantidad.
En el lenguaje común es dable encontrar varios usos de la palabra
"participar" que incluyen un contenido más rico y diversificado, como
pueden ser -en las relaciones interpersonales- un propósito o fin común,
unidad de sentimientos, cooperación con los demás, y otros por el estilo.
Asimismo, como bien indica Carlos Cardona, también es posible encontrar
un sentido transitivo del verbo mencionado, en ciertos casos de aspectos
inmateriales, como comunicar una noticia. Aquí - a contrario sensu del caso
de los objetos materiales- no sólo no hay destrucción o división de un todo
previo, sino que el bien participado sufre un incremento (así como el mal
participado constituye un decremento).
Así como la idea de bien, como fin y objetivo, se impone en todo
obrar voluntario del hombre singular, así también se presenta la idea de un
bien común en el obrar solidario y comunitario de los individuos, al unirse
éstos y actuar con su esencial sentido y tendencia de sociabilidad.
Corresponde el bien común en la vida y actividad de los grupos sociales,

23

�exactamente al bien privado en la vida y actividad ética de la persona
individual; sus funciones son enteramente equivalentes.

misma forma que todas aquellas asociaciones, a su vez, quedan incorporadas
como miembros orgánicos dentro del Estado.

De esta suerte, al surgir la noción de bien común, aparece como una
categoría nueva de bien, propia de lo social, al decir de Urdánoz.9 Son
características esenciales suyas la "unidad, puesto que es meta y aspiración
única, igual para todos los individuos, y la universalidad o totalidad, por el
hecho de ser un bien común que engloba los bienes de todos los individuos;
social, no puramente personal; público, no privado". 10

Santo Tomás de Aquino es sumamente cuidadoso al distinguir en el
bonum ordinis universi un doble aspecto; esta distinción permite al
Aquinate justamente salvar el principio de analogía en materia de bien
común. Presenta por un lado el bien del orden universal como bien
trascendente o separado -bien divino--, o como orden o bien inmanente del
universo mismo. En este segundo sentido se trata de un fin intermedio, «ya
que el universo entero, con todos los seres de él, sólo puede ordenarse al fin
último que es Dios, bien separado y trascendente»12• El bien inmanente del
universo no puede ser fin último de las personas humanas, aunque éstas
formen parte del todo que es el universo, ya que el hombre, por su propia
naturaleza, sólo puede ordenarse a Dios, bien infinito, como fin último.

El hombre tiene múltiples necesidades que le llevan a agruparse en
diversas formas de sociedades, según las distintas modalidades que revisten
aquéllas: van desde la sociedad familiar - la más natural y cercana- hasta la
sociedad perfecta: el Estado (en el plano temporal) y la Iglesia (en el orden
sobrenatural), pasando por las sociedades y asociaciones libres;
encontraríase por último, la "sociedad universal de la humanidad entera"
(Urdánoz), o la sociedad trascendente, el universo creado por Dios.
Todas las sociedades mencionadas poseen su correspondiente bien
común, que a su vez actúa como primer principio impulsor motor de la
constitución de las mismas y principio directriz de las actividades de sus
miembros, erigiéndose a la vez en causa final de dichas sociedades. Sin la
cooperación de los demás, no le es posible alcanzar al hombre los bienes que
a través de ellos le resultan asequibles. De todo ello resulta con claridad
que la de bien común es una noción analógica, que tiene diversas
concreciones en las distintas sociedades en que se realiza, y que a la vez es
una totalidad o concepto análogo respecto de los bienes particulares en él
contenidos. De acuerdo a Teófilo Urdánoz «los grados fundamentales de la
primera analogía serán: primero, todas las formas del bien común imperfecto
referentes a las sociedades imperfectas u organizaciones sociales inferiores a
la sociedad política: de la sociedad familiar, corporaciones municipales o
provinciales y asociaciones libres antes citadas. Otro, el bien común
temporal, o bien humano completo de la sociedad perfecta, que es el Estado;
el bien común natural de la humanidad entera, el bien común sobrenatural de
la Iglesia, el bien común inmanente de todo el universo; por fin, el Bien
común trascendente, que es el Bien divino». 11
Luego entonces, resulta ser el analogado más propio el bien común
perfecto de la sociedad civil que a su vez, de acuerdo al autor últimamente
citado, se constituye en objeto inmediato de las ciencias ético-sociales y
políticas, bien entendidas. Las demás realizaciones del bien común -bienes
comunes inferiores de las sociedades imperfectas, bien común familiar,
profesional, etc.- quedan englobadas o incorporadas en el bien común
superior de la sociedad perfecta, como particularidades del mismo, de la

24

Urdánoz añade a lo anterior, extrayendo consecuencias de las
premisas de Tomás de Aquino, que existen suficientes razones para
,distinguir y delimitar, respecto del bien general del universo, el bien común
natural, esto es, el bien común de la humanidad. Ésta habrá de ser
necesariamente una categoría superior a todas las formas contingentes de
bien común histórico-políticas dadas, y será elemento indispensable
justamente para marcar normas y pautas a efecto de la estructuración
efectiva de la comunidad internacional y a fin de orientar la vertebración del
derecho internacional.
Por otro lado, no podemos perder de vista la clásica división entre
bien honesto --que tiene razón de fin, aunque no último, pero se subordina a
éste-, y bien útil - su bondad, llamada utilidad, sólo viene dada en orden a
cierto fin y su participación de bien es realmente mínima; simplemente
conduce a la participación de la bondad de otros bienes. Resulta de todo lo
hasta aquí expuesto que usamos la expresión "bienes" en un sentido análogo,
denotando cierta proporción en cuanto a la dependencia de los mismos
respecto de un primer principio de bondad, o en función de su ordenación a
un solo fin al que se subordinan.
En el orden creado, todos las creaturas participan del ser, y en esa
medida forman un todo, del cual ellos son partes. Ninguna parte es perfecta
si está separada de su todo, ni el todo puede ser perfecto si se le separa de su
parte principal; ello debido a que, «en el reino del ser, las partes principales
contienen, de modo eminente, la perfección de las menos principales». 13
No es lo mismo poseer todo lo participado que poseerlo totalmente.
Esto último no es posible porque lo participado excede la capacidad del
participante. La naturaleza de la especie, al no poder contener toda su
25

�perfección en un solo individuo, requiere de multiplicarse en una pluralidad.
A esto se le denomina "participación predicamental análoga de la especie" 14 ;
esto es, todos los individuos poseen toda la esencia de la especie, -si bien no
del mismo modo o en el mismo grader- mas no toda su riqueza posible. Así,
todos los individuos de una especie constituyen una totalidad -o comunidad,
en el sentido que venimos indicander- precisamente por la participación que
se da de su común especie.

3. Estructura formal del bien común humano

La sociedad civil (Estado) ha sido definida por Santo Tomás como la
"comunidad perfecta" (en el orden natural) no sometida a ninguna otra en su
ámbito, y su bien común ha sido conceptuado como paradigma y arquetipo
que incorpora toda suerte de bienes. Por otro lado, la sociedad civil, así
concebida, debe proporcionar a sus miembros «todos los recursos necesarios
· · una v1"da humana comp1eta». 15
para v1vrr
Dice Santo Tomás en el Opúsculo sobre el gobierno de los príncipes:
« ... como el hombre vive según la virtud para conseguir otro fin, que es la
felicidad eterna, es necesario que tal fin sea también el de la sociedad, como
lo es de cada individuo. Luego, el fin último de la sociedad no es vivir
juntos conforme a la virtud, sino viviendo juntos conforme a la virtud lograr
la felicidad definitiva. Y si fuese posible llegar a tal fin con las solas fuerzas
naturales, sería necesario que atañese al oficio de rey el ordenar a los
hombres a tal fin; pues suponemos que al rey corresponden las más altas
funciones respecto al régimen de los hombres; pues tanto es más sublime un
régimen cuanto más puede ordenar lo humano a un fin más alto. Y siempre
se encuentra aquel a ~uien corresponde mandar todas las acciones que se
6
ordenan al fin último».
Existe un señalamiento importante por parte del pensar realista en el
sentido de que el bien de la sociedad política no constituye todo el bien del
hombre [Santo Tomás de Aquino de hecho establece una clara distinción de
los dos bienes comunes -espiritual y temporal- y de los gobiernos - humano
y diviner- de ambas sociedades perfectas-Iglesia y Estado].
·
El bien común, en la línea del pensamiento realista, tiene ~ clara
característica de totalidad, mas no cabe entenderlo de un modo colectivo
desde ninguno de sus ángulos, al modo de los diversos mitos totalitarios, a
los cuales se sacrifican los individuos y su propio bien particular. Si no hay
genuino bien particular, tampoco hay verdadero bi~n ~omún. Ello d~b_ido entre otras razones- a que el primero es de suyo difusivo. El colectivismo,
es una mera abstracción del bien común rectamente entendido. El bien

26

común tampoco es una mera adición de bienes particulares, ya que para
Santo Tomás la diferencia entre bien común y bien particular no es una mera
diferencia cuantitativa o de grado, sino que es formal.
A la idea de bien común, pues, sólo cabe encuadrarla «en el marco
especial de un todo o universal análogo, en virtud de las dos notas
fundamentales de la analogía La una, que este universal análogo es un todo
actual, que contiene actualmente, y no sólo en potencia, a todos los
singulares, sin prescindir ni abstraer totalmente de ninguno de ellos y . . .
que este bien común, como cualquier universal análogo, se participa en los
singulares, no en igualdad absoluta, sino en modos diversos de igualdad
proporcional. Por eso adquiere también la categoría de un todo virtual o
potestativo . . . el bien común es comunicado a cada individuo no en todas
sus virtualidades, sino en modos parciales y escalas variables,
17
proporcionalmente a la aptitud funcional y puesto social de los mismos».
En suma, entendemos el bien común como el «conjunto y
sobfeabundancia de bienes particulares, no en forma cum~ativa y de a~ción
aritmética, sino en una dimensión geométrica proporcional. El bien o
suficiencia de cada uno, considerado solidario del bien de los demás. . . no
como una entelequia abstracta, sino como ya distribuído y en parte
comunicado a la multitud del cuerpo social; como bien inmanente de los
individuos singulares e incluyendo todos los bienes de los particulares, con
tal de que estén debidamente proporcionados entre sí. Es el bien de todos,
pero formando unidad de orden; es decir, la coordinación de todos los
.
· gulares». 18
b1enes
sm

4. Ordenación de los individuos al bien común

La ordenación de las personas singulares al bien común de la sociedad
está basada en normas de justicia legal exigibles por el poder público y la
fuerza imperativa del derecho. Ahora bien, la justicia legal, para Santo
Tomás, es virtud general, ya que extiende su radio de acción imperativa a la
operación de todas las virtudes. Para él puede preceptuar obras de fortaleza,
de templanza, de mansedumbre, de paz, de caricia~, de religión y, más
frecuentemente, de justicia interindividual o conmutativa; pero, en t?do ~aso,
se trata de los actos exteriores del hombre, no de los actos mtenores
(principio de exterioridad; el derecho como moral autolimitada).
De acuerdo con Urdánoz, se puede establecer como una ley de
subordinación de los individuos al todo social, que el hombre está obligado a
tender hacia el bien común y procurar y promover este bien de la multitud
en todos sus actos exteriores, de modo tal que subordine a la utilidad común
27

�toda su actuación y obras personales de virtud. Esta preocupación por el
bien común debe ser uno de los deberes primordiales del hombre. Para
Santo Tomás, no es recta la voluntad de quien desea su bien personal sin
referirlo al bien común como a fin.
Santo Tomás enseña que el ·bien común temporal -fin de la actividad
política- debe consistir en la suficiencia perfecta de medios de vida para
toda la multitud, esto es, en la abundancia de bienes -materiales, culturales y
morales-, y en medios de toda clase que los individuos deben encontrar en la
sociedad para su perfección humana y el desarrollo pleno de su personalidad.
«El bien común es un ideal de perfección nunca totalmente realizable,
que señala una meta de progreso indefinido, pero que el Estado debe
constantemente promover y los individuos cooperar a la realización de la
mayor cantidad posible de bienes». 19
_
Desde luego que las diversas clases de bienes aquí comprendidas
deben escalonarse jerárqui.camente en función del valor e importancia de los
mismos en los objetivos de la sociedad. En primer término estarían los
valores morales que el Estado debe promover y defender: el orden, la paz,
la concordia de los ciudadanos, la seguridad política social, la tranquila
convivencia en el orden, etc. Luego estarían -en función de los anterioreslos valo~es y bienes de cultura, los medios de educación y formación
intelectual técnica y científica, el progreso de las ciep.cias y las artes, etc.
Y es así que sólo en un tercer lugar y con carácter instrumental habrán
de señalarse los bienes económicos, y todo lo relativo al bienestar material.
Aun así, es de comprenderse que un buen gobernante se desvele por este
último aspecto, ya que un mínimo de bienestar material es base y condición
indispensable para todos los otros bienes; en ese sentido, se puede
considerar a dichos bienes como "piedra angular" de todo el edificio social.

Hemos efectuado la anterior digresión con el fin de dotar de
fundamento metafisico suficiente la noción de bien común; la idea es
básicamente evidenciar cómo la genuina concepción del pensar realista está
provista de un adecuado cimiento, y cómo ésta última es totalmente ajena a
ciertas· interpretaciones materialistas o de otra índole, que desvirtúan o
falsifican la recta doctrina acerca de este principio.
Dentro de esta línea de pensamiento, nunca debemos perder de vista la
perspectiva del último fin. Cualquier consideración de índole finalista que se
efectúe sobre algo que no sea el último fin de todo, debe referirse
necesariamente a dicho último fin, y enseguida, a lo que está más próximo al
mismo. En ese sentido, -y como ya lo hemos señalado líneas arribasabemos que el último fin de todas las cosas es Dios, mientras que el último
fin secundario -participación del otro- viene a ser la perfección del universo.
Pero dentro de este último lo principal es el "universo humano", la
comunidad humana toda que, por supuesto, se compone de hombres
singulares.
En determinados autores de la modernidad -Hobbes, por ejemploaparecen desvinculados, y aun opuestos, individuo y comunidad; ello ha
traído consecuencias funestas en el devenir de la política y de la historia. En
una sana concepción realista, el hombre es concebido como parte de la
comunidad, pero aquí "comunidad" es entendida en un sentido nofragmentado, sino tomándola en toda su generalidad: la comunidad de todos
los hombres y de todo el hombre.
Cuando se admiten estas ilegítimas -por falsas- concepciones, lo que
acontece es que termina afirmándose lo individual hipertrofiado [no otra
cosa es lo que se observa en los autores llamados posmodernistas
-deplorables herederos tardíos de la gnosis empirista e individualista-] hasta
la exacerbación, o, en caso inverso, se afirma exaltadamente la colectividad,
concibiéndola falsamente como sustantiva, a expensas del indíviduo,
prohijando de esta manera toda suerte de totalitarismos.

5. Bien propio y bien común

De acuerdo con esta línea de pensamiento, cabe afirmar que cuando se
busca realmente el bien común, necesariamente se está buscando el bien
propio. Bien propio y bien común no están ni pueden estar desvinculados.
Hay una redistribución o reversión del todo hacia la parte, y por otro lado, la
parte se debe al todo. La parte no puede ser todo lo que debe ser sino en
relación al todo. Hay además una difusión del bien propio que es
consecuencia de la propia perfección, y es mayor la perfección de un ser en
la medida que es causa de bondad para otros. Así, de este modo, el bien de
uno se hace común a muchos, mediante la difusión de la propia acción.
28

Otra cosa que ocurre, es una curiosa combinación de ambas
acentuaciones, en la cual, al concebir -por un artificio conceptual- de una
manera dísociada individuo y persona, queda como resultado una "persona
acomunitaria" con una religiosidad reducida al ámbito de lo "íntimo" y de la
conciencia, y una sociedad en que prevalece lo colectivo y formas
socio-políticas hiperideologizadas.
Hay que dejar bien establecido que si bien el fin de la comunidad
política (Estado) es el fin del hombre en cuanto parte de esa comunidad,

29

�dicho fin comunitario a su vez está subordinado al fin de la comunidad
humana toda, y éste a su vez, al de todo el universo -"comunidad
universal"-; así queda claro que el bien público temporal o bien de la
comunidad política estatal nunca puede ser fin último, sino meramente
subordinado. Hay una jerarquía ordenada de bienes y de fines en la
estructura del ser que el hombre está obligado a respetar.
A nivel de la comunidad humana, el bien común es el fin de las
personas singulares, como el fin del todo es el de cualquiera de sus partes.
Sin embargo de ello, el bien de una persona singular no es el fin de otra, ni
tampoco el de muchas personas singulares, ni aun el del Estado -que,
rectamente entendido, es una parte del todo comunitario-, toda vez que
necesariamente debe tratarse de un genuino bien común, para que éste sea
fin de todas las personas singulares.
Para Santo Tomás de Aquino --es oportuno mencionarlo-- la política es
una parte de la ética, y así aparece con toda nitidez cómo, en su concepción,
el fin de la política no es otro que la felicidad de los hombres que, como bien
sabemos, para él no significa otra cosa que obrar virtuosamente. De esta
suerte, la misión de la política y, más precisamente, del Estado, habrá de ser
el proporcionar los medios legítimos de que dispone a fin de que los
ciudadanos obren el bien y sean virtuosos -fuertes en la realización del bienSe requiere, para que se dé una ordenación virtuosa [recordemos que
virtud es sinónimo de.fuerza] de los hombres entre sí una unión de afecto; se
trata de una amistad que es necesaria para la cooperación --elemento
dinámico del bien común-, fundada en la comunicación de bienes, en la
benevolencia y en la unión producida por amar los mismos bienes. Ello
implica, entre otras cosas, el tener como propio el bien de los demás; cada
quien, de esta manera va logrando su propio fin, así como también el todo
comunitario, que implica el bien de las partes ordenadas, como ya hemos
visto. Hasta aquí este apretado preámbulo metafisico, que juzgamos
indispensable antes de acometer aspectos más específicos y puntuales del
bien común de la comunidad humana, ya en el terreno de la filosofia de la
sociedad y de la filosofia política.

6. Bien común temporal
Ya hemo~ contemplado cómo el bien común no es un mero agregado
cuantitativo, esto es, no es meramente la suma de los bienes individuales.
Lo social posee una entidad supraindividual, aunque no posea un ser
independiente de los individuos; en el análisis del bien común esto se hace
aún más patente. Por el bien común se busca el acrecentamiento del

30

patrimonio común resultante de la recíproca vinculación de las aportaciones
individuales. De lo cual se deriva que necesariamente bien común y bien
individual son de índole diversa, aunque posean un nexo fundamental que
les comunica.
Como bien supraindividual que es, el bien común es entonces una
totalidad a la que se ordena el bien individual de los miembros de una
sociedad como una parte al todo al que pertenece, como lo hemos indicado
ya varias veces.
Ahora bien, visto desde otro ángulo, el bien común también puede ser
conceptualizado como «el conjunto de los supuestos sociales que hacen
posible a los miembros de la sociedad la realización de sus cometidos
20
culturales y vitales en libre actuación».
Hay en definitiva medios que
constituyen partes esenciales del bien común. Entre las fundamentales
tenemos: la legislación u ordenamiento jurídico y las instituciones que lo
garantizan; las instituciones comunitarias que redundan en beneficio
distribuido de todos, como las instituciones de salud, de educaéión; las
.
'
comunicaciones; las instituciones de seguridad y previsión social, y aun las
instituciones que tienen como finalidad la salvaguarda de la existencia de la
sociedad, como puede ser el ejército.
Lo anterior implica consecuentemente que son los individuos y las
sociedades menores o intermedias quienes tienen la obligación de procurar
su propio bien en forma responsable y, mediante ello, contribuir al bien
común del todo. Sin embargo, necesitan hallar para su eficaz actuación la
ayuda supletoria o subsidiaria que a tales efectos requieran. Ello pone de
relieve que el bien común es resultado del despliegue y activación de las
fuerzas personales del hombre individual. De ahí la definición de bien
común temporal dada por Cathrein -citado por Messner- que traemos a
colación: «Conjunto de las condiciones necesarias para que dentro de lo
posible todos los miembros del Estado puedan alcanzar libremente y por sí
21
mismos su auténtica felicidad terrena».
Desde la óptica de la acción, el bien común temporal es la
participación de los individuos y comunidades menores de la sociedad, en
medida proporcional a su aportación, en los bienes que resultan de su
cooperac10n. La sociedad obtiene su plenitud ontológica natural en la
medida en que esplende el bien común, y éste no se realiza sino en la medida
en que existe una ayuda que hace posible la cooperación de todos y que
redunda en su beneficio a efecto de la realización de sus finalidades
esenciales.
Todo lo anterior en ningún momento obsta para considerar que el bien
31

�común debidamente entendido es dinámico, es un estado de la sociedad que
está en evolución constante; no se trata de un orden que pueda quedar fijado
de una vez para siempre, sino que continuamente tiene que tomar una nueva
forma. Ello porque no solamente se transforman, como resultado de la
evolución de. la ciencia y de la técnica, los tipos, modos y entidad de las
aportaciones efectivamente aprontadas por individuos y comunidades, sino
que también existen variaciones sumamente notables en las capacidades, y
aun en la voluntad de colaboración de distintos grupos y estratos sociales;
esto evoluciona con el tiempo. Pero también cambian las exigencias
objetivas del bien común. Piénsese en todo el problema ecológico que,
como problema de bien común, ciertamente no existió en otros tiempos. Se
pueden aducir multitud de otros ejemplos. Para que el bien común sea una
realidad, se requiere necesariamente se den cambios en la forma y medida de
la participación en las respectivas esferas, tanto de los bienes espirituales
como de los materiales.
Son totalmente infundadas las concepciones que presentan tanto el
liberalismo como el socialismo, en el sentido de que el principio del bien
común así como el principio de la justicia que enuncia "a cada uno lo suyo"
carecen de contenido concreto, y no cabe, por ende, deducir nada de los
mismos en función del orden social, y no son útiles .en manera alguna si se
ha de emprender una reforma social.
En realidad, si se piensa en la justicia social, cuya noc1on está
indefectiblemente ligada a la concepción dinámica del bien común, es viable
en un momento dado visualizar con claridad si los distintos grupos y estratos
de una sociedad dada -y a nivel internacional también, desde luego- reciben
la parte de la renta nacional -o mundial- que les corresponde según criterios
de justicia y equidad. No se trata de cómputos exactos; además -ya lo
hemos señalado- el bien común no es un mero agregado de bienes
materiales que habrían de distribuirse. De lo que se trata en orden al bien
común es de la proporcionalidad de la participación en el despliegue del
bienestar material y espiritual, social e históricamente condicionados.
En todo caso, la escala de medida de proporcionalidad se integra, por
una parte, del total de bienes y servicios aportados por una comunidad dada,
en función de los cuales habríase de determinar, considerando las
necesidades humanas condicionadas por el grado de evolución cultural
efectivo, lo que sería el "mínimo vital social"; y por otra, de la contribución
de los distintos grupos sociales en orden a su relevancia para el monto y para
las expectativas futuras de la productividad económico-social en general,
ante la evolución de precios de la economía nacional y mundial. No
podemos entrar aquí en más detalles por rebasar el objeto del presente
escrito.
También puede ser visualizado el bien común y su esencia desde la
32

óptica de su extensión con respecto a los miembros constitutivos de una
sociedad. El bien común, para ser tal, lo ha de ser del todo social, mas
presente en el conjunto de sus miembros. Ello se condice completamente con
lo que hemos venido indicando: el bien común no es fin de sí mismo, sino
que su ser y su fin lo tiene en los miembros de la sociedad y, de esta suerte,
no puede ser concebido desligado de la totalidad de los miembros de la
sociedad, considerados en su unicidad irrepetible.
Mas con todo, en rigor, el bien común visto en toda su extensión e
integralidad se refiere no sólo a los miembros de la sociedad, considerados
individualmente, sino que también comprende a las sociedades miembros
("sociedades intermedias") de una comunidad dada. Realmente, el bien
común de la sociedad total sólo puede alcanzar su plenitud en la me~da de
la realización del bien común de dichas comunidades integrantes.
Desafortunadamente, han prevalecido en tiempos recientes
concepciones que -si bien de signo diverso- coinciden en negar todo lugar,
o al menos lugar suficiente, a dichas comunidades menores. Ni colectivismo
ni individualismo han sido respetuosos de la protección que es debida a las
comunidades miembros, aun las naturales, como la familia. Esto ha incidido
notablemente en los fenómenos de masificación y despersonalización de los
últimos tiempos.
Tanto uno como otro niegan a la persona humana su centralidad y su
pleno valor ontológico. Ambas concepciones la consideran únicamente
como un medio que permite la producción -y acumulación- de mayores
riquezas.
La explotación capitalista -exacerbada con el llamado
"globalismo"- transformó al trabajador en una cosa, en instrumento de
producción. El trabajo humano quedó convertido en un objeto en el
mercado, y ha sido tratado como simple mercancía, quedando a merced de
las fluctuaciones de la oferta y la demanda. En el socialismo soviético -hoy
felizmente derrumbado- las cosas no eran muy diferentes, sólo que en lugar
del mercado, las instancias determinantes eran el Partido y el Estado.
Otro punto de convergencia de ambas concepciones es su fal~amente
pretendida moralidad, en donde se considera que t~~os los m~dios_ son
buenos. Se ha querido sustraer a la economía y a la pohtica de la directriz de
la moral. La Edad Media tuvo el buen tino de no aceptar a estos efectos
separación alguna entre vida privada y . vida pú?lica.
Y~ , con el
mercantilismo, que instituyó la primacía del dinero, casi nada subs1st1a de las
antiguas normas de moralidad que regían la vida económica de hombres y
sociedades. Posteriormente, el individualismo de la Reforma protestante
favoreció la separación entre moral y economía; se propició el que se
convirtiesen en compartimientos estancos a fin de que quedasen
33

�incomunicados. Y la separación largamente gestada llegó a su culminación,
cuando se pretendió que la economía, -como ámbito de la realidad y como
disciplina científica- fuese tratada como una más de las ciencias fisicas. Y
así, al no ser la Física ni moral ni inmoral, se pretendió tendenciosamente
que, al ser la economía "la fisica de los cambios", fuese ésta amoral. Se
quiso constituir un ámbito totalmente autónomo respecto de la Ética, a fin de
que dicha ciencia sólo se ocupase de cuestiones de producción y de mercado.

7. La genuina noción de bien común ante el individualismo liberal y el
colectivismo socialista
Dejaríamos incompleto este estudio si no hiciéramos algunas
consideraciones -adicionales a las ya efectuadas a nivel doctrinal- relativas
~ los sistemas socio-económícos que han prevalecido en nuestro siglo,
mcluyendo en las mismas críticas y comentarios a las tendencias
prevalecientes en el mundo, en este fin de siglo.
Ya antes aludimos en varias ocasiones a que el concepto de "bien
comi'm" en más de una ocasión ha sido tergiversado. Tanto representantes
de las tendencias individualistas como de las colectivistas han pretendido
apropiárselo, cuando así ha convenido a sus propósitos, dada la raigambre y
el prestigio del concepto.
Es así como del lado individualista se ha pretendido que la noción
tomista de "bien común" avala sus tesis desde el momento que dicha noción
no sustenta en manera alguna el igualitarismo, ni las formas de organización
de la sociedad que anulan al individuo o que vulneran sus derechos, lo cual
es verdad, desde luego. Sin embargo, se cuidan mucho de mencionar los
aspectos contenidos en una recta intelección de lo que es "bien común" que
les puedan resultar desfavorables, tales como que las personas nacen con
derechos ~ntre ellos, los económicos- inalienables; que hay obligaciones de
las personas y de los grupos - sobre todo, de los poderosos- para con la
sociedad, concebida como un todo; que, por encima del principio ciertamente legítimo- del derecho de propiedad privada, se ubica el principio
del destino universal de los bienes terrenales, y otros más que les resultan
igualmente adversos.
Hay todo un proceso metafisico (ciertamente involutivo) detrás del
advenimiento del liberalismo laicista y del iluminismo que sustentan al
capitalismo; proceso que analiza magístralmente Alberto Caturelli22 : «El ser
deja de ser la medida de la razón, de la voluntad, de la sensibilidad; en el
proceso que se desarrolla de Occam a Locke y Hume, es la razón "medida"
de la verdad y su origen: racionalismo, voluntarismo y empirismo, aunque
34

puedan parecer contradictorios, en realidad no lo son y provienen de un
origen común: al ser destruida la relación entre el concepto universal y la
forma del ente concreto, nuestra lógica se reduce a un mero juego estéril de
símbolos formales; al escindirse el conocimiento sensible del conocimiento
intelectual, se. destruye la unidad del compuesto humano y se hace posible el
materialismo y la consiguiente negación de la espiritualidad del alma; al ser
plenamente autónoma la voluntad respecto de la inteligencia, se abre paso el
indeterminismo irracional (voluntarismo) que conduce directamente al
fideísmo protestante; al quedar ante nosotros sólo el desnudo hecho
empírico, la metafisica se vuelve imposible.»
Es bien conocido, por otra parte, el nexo que existe entre la ética
protestante -particularmente en su versión calvinista- y el llamado "espíritu
del capitalismo", nexo puesto en evidencia oportunamente por Max Weber
en su conocida tesis. De igual modo, otras vertientes iluministas también
desembocan en el capitalismo: las tesis contractualistas - tanto en la versión
de John Locke como en la de Rousseau se mueven en la misma línea de
sentido.
Resulta ser que para ellos la sociedad es una mera colección o suma
de singulares y el origen absoluto del poder hay que atribuirlo al pueblo, al
no poderse demostrar la existencia de Dios con base en las premisas de sus
respectivos sistemas. Todo ello conlleva a una autosuficiencia del orden
temporal, a un inmanentismo temporalista y a la permanente exaltación de
los valores puramente terrenos. En último análisis - y como lo salienta muy
bien el propio doctor Caturelli- , es en estos últimos elementos citados que
radica el núcleo decisivo de la concepción liberal del mundo y de la vida.
Para Locke, Hume y sus adláteres, el pensamiento se reduce a
sensación y los conceptos a "voces" (el sensualismo se ubica en línea directa
en continuidad con el nominalismo ocammista) o a réplicas de las
impresiones sensibles; la certeza así se indistingue de la mera intuición
inmediata, resultando identificadas verdad y acción práctica (realmente
Marx y William James no hicieron sino extraer consecuencias de premisas
ya establecidas), disponiéndolo todo en una línea de progreso necesario,
unilineal e indefinido (Comte, Jeremy Bentham, James Mill, John. Stuart
Mill). Estas ideas centrales de la Ilustración pretenden convertirse en el
nervio motor del mundo y de la vida en todos los ambientes y soc_iedades
imbuidos de una concepción secularista de la vida.
Hoy día pareciera -después del estrepitoso derrumbe del bloque
soviético- haber triunfado la concepción liberal o neoliberal del mundo y de
la vida; pareciera como si necesariamente todo el mundo debiera adoptar ~ n
bloque y sin matización alguna- el sistema que hoy día parece triunfar e

35

�imponerse a través de los procesos de globalización y modernización
tecnológica acelerados, y que ya no hubiera ninguna otra alternativa viable a
efecto de estructurar y vertebrar las sociedades de nuestros tiempos.
Diversas voces han alertado al respecto; se trata de un espejismo nada
más. No puede ser ni ideal ni definitiva una organización del mundo y de las
sociedades tal que impliquen la muerte por hambre de poblaciones enteras,
la condena a deber eternamente deudas impagables y usureras que gravitan
sobre muchos países, el despojo y saqueo indiscriminado de las materias
primas y recursos naturales de muchas naciones y la correspondiente
manipulación de los respectivos precios, el deterioro constante e irracional
del medio ambiente, etc. Esto jamás podrá ser considerado legítimamente
"bien común".
Ya hemos visto antes cómo una cosa es estar de acuerdo con una
economía de mercado con libertad ordenada (al modo como la propone
Johannes Messner, por ejemplo), y muy otra es propugnar por una economía
liberal o neoliberal sin ulteriores matizaciones. [La llamada 'economía social
de mercado' resulta las más de las veces neoliberalismo y globalismo
recalentados, así como la reciente propuesta de la 'tercera vía' del primer
ministro británico, Anthony Blair.]
En el primer caso estamos ante una ordenación de la sociedad acorde
y compatible con el concepto de "bien común" (y con la doctrina social de la
Iglesia, por cierto), mientras que en el segundo, sólo abusando de las
palabras podría sustentarse tal equívoco.
Ambas posturas concuerdan en que debe haber libertad y debe haber
mercado, cierto; pero mientras para los defensores a ultranza del
neoliberalismo, mercado y libertad son entendidos en un sentido absoluto, y
como principio supremo, para los defensores del genuino bien común,
mercado y libertad son, entiéndase bien, condición necesaria, mas no
suficiente para una certera ordenación de la sociedad y de la economía.
Requiérese además la justa intervención de la autoridad legítimamente
constituida para, precisamente -entre otras cosas-, incidir en las políticas de ·
bien común necesarias en la sociedad. Y éstas incluyen -aunque a los ojos
de los neoliberales resulte sacrílego- medidas concretas de redistribución de
la riqueza, políticas de bienestar social, equidad en la asignación de las
cargas fiscales, y otras.
Asimismo, debe interponer sus buenos oficios, para -en base a
criterios eficaces de justicia y equidad- mediar y dirimir las controversias
que puedan surgir entre capital y trabajo, sin inclinarse previamente en uno u
otro sentido, según vaivenes políticos y modas ideológicas.

El bien común genuino nunca estará presente ahí donde las sociedades
constan de individuos aislados, insolidarios, y que actúan como si carecieran
de vínculos ontológicos entre sí. Tampoco donde se piensa que la propiedad
es meramente una relación entre sujeto y objeto, y no una relación entre
sujetos a propósito de los bienes materiales, relación que por otra parte está
referida necesariamente al todo de la sociedad y a su propio bien común.
Por otro lado, desde posiciones de signo contrario también se ha
intentado manipular la expresión "bien común" a fin de apuntalar regímenes,
partidos o movimientos socialistas, sobre todo en su modalidad
específicamente marxista.
En cuanto a los regímenes, hoy felizmente la mayoría se han
derrumbado. La crisis interna, vuelta inevitable por las contradicciones de la
dialéctica marxista en el plano especulativo -y que han sido evidenciadas
por muchos filósofos, desde Berdiaeff hasta nuestros días- tenían que
estallar necesariamente ~n el plano fáctico algún día. Si el Estado, habida
cuenta de que para Lenin era "el producto y la manifestación del carácter
irreconciliable de las contradicciones de clase", y de que estaba destinado a
desaparecer de acuerdo con las premisas de este sistema, al advenir la
sociedad "homogénea"; y de que, en el mismo contexto, la llamada
"dictadura del proletariado" habría de tener un carácter meramente
transitorio, se evidencia con toda nitidez la absurdidad y la contradicción
interna de dicho sistema al constatar cómo lo que debió ser transitorio se
convirtió en permanente. Lo que surgió fue «un Estado atrozmente
despótico y permanente que viene a mostrar, por sí mismo, que la sociedad
sin clases (y sin Estado) era una utopía irrealizable». 23
Dicho carácter permanente ha servido «para poner en evidencia que,
propiamente hablando, no es ni dictadura ni del proletariado, sino una atroz
tiranía totalitaria no del proletariado sino de un déspota (Lenin, Stalin) o de
24
una nueva clase opresora, propietaria y explotadora, ... ». El hecho es
que dicho sistema no funcionó, se derrumbó estrepitosamente, y llama
poderosamente la atención cómo, fue precisamente por los flancos
económico y tecnológico -que ocupaban un lugar de privilegio en dichos
regímenes- por donde la nave hizo más agua, hasta llegar al hundimiento
total. Ahora esos Estados sobreviven gracias a la ayuda de los bancos y
países occidentales, otrora sus enemigos a muerte.
'
Otras críticas que se podrían efectuar son las que realiza René
Bertrand-Serret en El mito marxista de las clases; en dicha obra señala que
la filosofía marxista trabaja con dos abstracciones o dos mitos "inexistentes
en el orden concreto". Dicho autor argumenta que el concepto de "clase" no
37

36

�es aplicable a la "burguesía", debido a que el primer concepto constituye una
categoría estricta cuyos elementos están rigurosamente delimitados, mientras
que la noción de "burguesía" se caracteriza por no poseer una definición
precisa y, por tanto por carecer de limites claramente establecidos.
Abunda Bertrand-Serret en este análisis aduciendo que, en rigor, la
"burguesía" no es una clase, sino solamente un ambiente que sólo tiene en
común un cierto estado de vida, o algo así como un conjunto de rituales
identificatorios, interpretando por nuestra parte las ideas del autor
mencionado. Con la noción de "proletariado" o de "clase obrera" se presenta
una situación similar, de carencia de suficiente delimitación. Desde luego,
nadie niega la existencia de conflictos y contradicciones en el seno de las
sociedades concretas, mas de ello no se sigue que la realidad sea en sí
contradicción, lo cual es muy distinto.
La recta noción de bien común jamás tendrá que ver con filosofías
totalitarias que prescinden del hombre concreto, que postulan la violencia sin
límite a efecto de que advenga la "sociedad sin clases" (utopía absolutamente
irrealizable, además de indeseable, como hemos visto), la supeditación de
sociedades enteras a la voluntad de un partido político, de éste a un "comité
central" , y de este último a su vez, a un autócrata constituido en el único y
verdadero intérprete de las "sagradas escrituras marxistas", y amo y señor de
vidas y destinos.
Del hecho de que la auténtica noc1on de bien común exija una
concepción de naturaleza humana en la que se incluye claramente su
dimensión social, y de que se postulen deberes sociales en el ámbito ético,
no se sigue un "primado de lo social" , que vaciaría totalmente la interioridad
del ser humano y anularía la dignidad de la persona.
Hay muchas reformas sociales que efectuar ciertamente - aquí hemos
postulado principios certeros de los que éstas habrán de derivar-, mas nunca
dichas reformas se deben confundir con cambios tales en la sociedad a los
que subyazca una concepción materialista del hombre, la vida y la sociedad.
No olvidemos que detrás del concepto del hombre de Marx, está el "buen
salvaje" preconizado por Rousseau. Se trata de un hombre "bueno por
naturaleza" . La concepción filosófica realista, en cambio, no acepta tal falso
optimismo, ni tampoco un pesimismo --como el de Calvino--, sino un
optimismo moderado, en cuya base se ubica indefectiblemente la creencia en
que el hombre fue creado bueno, pero cuya naturaleza está herida -como
consecuencia del pecado original-, mas que sin embargo ha sido llamado a
la plenitud de lo sobrenatural a través de la redención de Cristo. Cuando y
donde no aparece esta noción, surgen todos los desequilibrios y desórdenes
que tanto daño causan a la humanidad.

38

Notas bibliográficas
1 Tomás de Aquino, Suma contra los gentiles. l, c. 37, Traducción de Carlos Ignacio
González, Editorial Ponúa, Colección "Sepan Cuantos ... ", núm 317, México, 1977, p. 46.

2

Ibid.

3 Tomás

de Aquino, Suma Teológica. 1 q.5 a.5c. -vol. I de la Biblioteca de Autores Cristianos:
Introducción general / Tratado de Dios Uno. Traducción de Raimundo Suárez, tercera
edición, Madrid, 1964. p. 380.
4

idem., p. 375

5

ibid.

6 Tomás

de Aquino, Suma contra los gentiles, m, c. 25. Edición citada, p. 322.

7

Caturelli, Alberto, Metafisica del trabajo, Librería Editorial Huemul, Buenos Aires, 1982,
pp. 27-28.

8

ídem. , p. 29.

9

Urdánoz, Teófilo. Introducción, en Suma Teológica, Nueva edición de la BAC, Madrid,
pp. 757 - 758.
10

ídem., p. 758.

11

idem., p. 759.

12

ídem p. 760.

13

Cardona, Carlos, Metafisica del Bien Común, Ediciones Rialp, Madrid, 1966, p. 31 .

14

idem., p. 32.

15 Urdánoz,

Teófilo. op. cit., pp. 760 - 761.

16 Tomás

de Aquino, Opúsculo sobre el gobierno de los príncipes, Libro I, cap. 14, Editorial
Porrúa, México, 1975, pp. 280.
17

Urdánoz, Teófilo. op. cit., pp. 762 - 763.

18

ídem., p. 763.

19 Messner,

Johannes, La cuestión social, Ediciones Rialp, Madrid, 1960. p. 355.

20

ídem. p. 356.

21

idem. p. 362.

22 Caturelli, Alberto, El nuevo mundo, coedición de Edamex y UPAEP, México, 1991.
p. 424.
23

Jdem , Pensamiento parf al e total, Edi~es Loyola, Sao Paulo, 1977 p. 63.

24

Berdiaeff apud Caturelli. op. cit., p. 59.

39

�LA ESENCIA DE LA CULTURA OCCIDENTAL:
SU RELACIÓN EXISTENCIAL CON EL LOGOS Y SU
ALIENACIÓN COMO PROVOCACIÓN

Dt:- Henrich Beck
Bamberg, Alemania
La cultura secular moderna, en primer lugar, se entiende como el
resultado de la extensión e influencia mundial de la cultura europea. Por eso,
para juzgar la potencia constructiva y destructiva de dicha cultura en la
formación de una paz dinámica del mundo, en un encuentro con las culturas
asiáticas y africanas, un análisis de las propiedades características positivas y
negativas de ésta parece necesario. Estas características hay que
comprenderlas por medio de sus manifestaciones históricas, especialmente
de la evolución de la Filosofia europea desde la Antigüedad y el Medioevo
hasta la Modernidad, de la que tendremos que darnos cuenta bajo este punto
de vista en nuestra siguiente exposición.
V

En la primera parte intentaremos elaborar la disposición y capacidad
primordial del espíritu europeo. Éste consiste, como quiero demostrar, en el
desenvolvimiento existencial del logos y de la lógica; la cultura europea
desde su identidad y tendencia onto-antropológicas es una cultura racional.
Esto fundamentalmente significa la facultad de un conocimiento objetivo y ·
distante del ser, que hace posible un entendimiento y una trascendencia
critica del pasado, además de proyección y creación activas del futuro. Esta
habilidad racional ha generado a las ciencias y técnicas modernas, que tienen
que analizar y dividir la unidad originaria de la realidad experimentada en
sus componentes y funciones parciales, además de sintetizar y recomponer
las partes en nuevas unidades ingeniosas. De esto se sigue un progreso
especial de la mentalidad y cultura europeas.
La misma conciencia racional, confrontando y diferenciando la
realidad, también ha implicado la evolución de los derechos individuales de
la persona humana, tanto como la construcción de órdenes racionales de la
sociedad y la economía. En estos valores básicos humanos, la contribución
necesaria de la cultura europea a la integración del mundo es fundada. Pero
simultáneamente, esta capacidad especial del logos y de una estructuración
lógica de la realidad empírica parece ser parcialmente pervertida en hábitos y
actitudes negativas: en alienación, explotación y destrucción.
Explicar este lado de la cultura europea será la intención de la segunda
parte de nuestra exposición. Aquí ocurren fenómenos históricos como el
Racionalismo, el Empirismo y el Positivismo, los cuales indican el peligro y
la tendencia permanentes del espíritu europeo a caer en un nihilismo
41

�sujetocéntrico. El mismo hay que entenderlo como privación y perversión
parciales de la facultad y disposición originariamente positiva, lógica
existencial ( del espíritu europeo mencionado, que significa una honda crisis
de esta cultura y -en una amplificación en la moderna civilización secular
mundial- una amenaza y provocación fuertes para la supervivencia de la
humanidad). La tarea de superar esta crisis exige un encuentro creativo con
las tradiciones culturales asiáticas y africanas, que exactamente realizan
valores humanos, que no acentúan la racionalidad analítica, distante y
trascendente, y la existencia del ser, sino más bien la intuición inmanente y
la in-sistencia en éste, es decir, la unidad y armonía estética con la
naturaleza y lo divino; así, aquellas culturas pueden equilibrar la
unilateralidad racional existencial del acceso europeo a la realidad. De esta
manera, una reflexión in-ex-insistencia!, que significa la Filosofia Insistencia} plenamente desarrollada, puede abrir un camino para entender y
superar la alienación del hombre en la cultura secular moderna, desde su raíz
onto-antropológica y lograr un estado cultural más integral y humano.

La representación del logos como la capacidad y el destino primordial
de la cultura europea, y como una contribución posible a la integración
del mundo

Observando la evolución histórica de la mentalidad europea en su
conceptualización filosófica, encontramos la idea del logos como motivo
capital y dirigente del pensamiento desde los primeros tiempos, es decir, de
diferentes maneras en la Antigüedad y la Edad Media hasta la Modernidad.
En la Edad Antigua, el pensador presocrático Heráclito fue el primero,
como parece, que llamó logos al principio más supremo e interno de la
realidad, como la ley y regla de todos los procesos y eventos que componen
y determinan las diferencias y contrariedades del ser a una unidad fluyente
universal en el sentido de un Palintropos Harmoniae. En Pitágoras, este
logos asumió características más matemático-harmonicales y psíquicas. Más
tarde, con Sócrates, el logos en el juego dialéctico del diálogo interrogativo
fue conocido como el principio metodológico para descubrir l.a verdad;
según su alumno Platón, toda la realidad fisica es transparente a su logos
metafisico, es decir, a un orden de arquetipos traslúcidos o ideas hipostáticas
como el bien, el amor, la verdad, la belleza, la igualdad, la armonía y la
justicia. Por último, a estos principios trascendentes de sentido y
cognoscibilidad Aristóteles los puso en la materia del mundo como las
formas inmanentes de los seres y acontecimientos físicos.
Como se ve, para los antiguos griegos todo el mundo resultó ordenado
homogéneamente por principios harmonicales matemáticos y gobernado por
42

el logos, el cual elaboró del Caos el Cosmos. Pero, por qué el sustrato
material hasta cierto grado resiste al logos, éste en el mundo visible aparece
sólo de manera limitada y el orden no puede superar al Caos perfectamente.
Esta oposición y dualismo en la constitución del ser del mundo también da
razón para un último fracaso de todas las fuerzas éticas y para un sentimiento
profundamente trágico del destino. Por eso, la educación y formación
humana resultó entendida como la tarea de elaborar, representar, actualizar e
imitar al logos y un orden de ser que corresponde al logos: teóricamente en
el conocimiento y conciencia racional, prácticamente en la voluntad y
carácter éticos y poiéticamente en la construcción de la cultura externa.
Esta concepción europea del logos cósmico, que abarca toda la
naturaleza y la humanidad y .que funda el orden del mundo, seguramente
asigna y puede abrir una perspectiva básica para una futura integración
cultural del mundo. Pues, en esta concepción del logos y de su primacía se
revela la potencia activa del espíritu europeo de existir, es decir, de egresar
del mundo fisico de la experiencia inmediata y de entrar en el logos como
fondo metafísico trascendente de su orden, distanciándose y enfrentándose
desde éste su fondo al mundo mismo para que pueda volver cada vez más
profundamente al mundo in-sistencial traduciendo el logos y ordenando al
mundo. Esta potencia activa del ordenar es ineludible para cada integración
cultural del mundo que implica el ordenamiento cooperativo de todas las
culturas, continentes y naciones.
La caracterizada capacidad originaria del logos y del ordenar según él
se reveló en la segunda etapa de desarrollo de la cultura europea, en la
llamada Edad Media. Ahí, bajo la influencia de la revelación judaica y
cristiana, la imagen cosmocéntrica del ser se cambió en una imagen
teocéntrica, lo que significa que en el centro del ser no obra la lógica de una
energía divina anónima, sino que actúa el omnipotente Dios personal, quien
crea el mundo a través del logos, que es su palabra personal, por el que llama
todas las cosas el ser. Ahora, el logos no debe ser entendido como una parte
del mundo, como su inmanente energía formante y estructurante, sino como
una realidad divina personal.
Según filósofos cristianos como San Agustín y Santo Tomás, Dios en
sí mismo realiza una vida interpersonal; su acto de ser consiste en un diálogo
trinitario: por una autopenetración intelectual, Dios percibe su propia esencia
infinita y la expresa y pronuncia en el logos, el cual consecuentemente es
llamado 'el Hijo co-esencial de Dios'; él representa y corresponde a Dios
perfectamente. La coacción del Padre por su acto de pronunciarse y del Hijo
por su acto de corresponder acaba por el acto del amor, por el que ambos se
aceptan mutuamente y originan el Espíritu Santo en el que tienen y gozan su
unidad perfecta. Y así, según nuestra interpretación, la vida divina trinitaria
43

�describe un movimiento circular in-ex-insistencia! arquetípico: la esencia del
ser ilimitado insiste en sí originariamente en la persona de Dios-Padre, existe
de sí y es expresada en la palabra o logos, la persona del Dios-Hijo,
constituyendo un recinto interpersonal del encuentro divino consigo mismo,
vuelve y re-insiste en sí en la persona del Espíritu Santo, el cual 'penetra y
llena las profundidades de la divinidad' como dice San Pablo.
En este diálogo divino ilimitado, el mundo, como ser limitado en
espacio y tiempo, participa. De donde Dios creador ocurre como Padre, tanto
de su Hijo co-substancial del logos divino, como de toda su creación, la cual
es pronunciada a través del mismo logos en el amor del Espíritu Santo y el
mundo, especialmente el hombre siendo persona se concibe como ser
invitado a integrarse en el logos y su correspondencia a Dios, es decir, en su
ser hijo-compañero de Dios y su acto de responder o corresponder a Dios.
En este horizonte la evolución e historia del mundo aparece como no menos
que una creciente o decreciente conformidad a la realidad del logos: la
historia en el acto de su ser es respuesta y responsable resonancia a la
llamada del Creador o deficiencia y fracaso en esta tarea. En el primer· caso,
se encuentra una adecuada participación en el movimiento divino trinitario
in-ex-insistencia}; en el segundo caso, sin embargo, su alienación, un egresar
y existir del hombre de su origen divino sin ningún correspondiente retomar,
re-insistir en el bien.
Incluye un misterio de la fe cristiana, que en la historia de su
compañerismo paternal con el mundo Dios ha enviado a su Hijo como un
encarnado ser fraternal con la humanidad y que resultó crucificado; esto hace
que la cruz sea entendida como símbolo del ser desordenado del orden del
ser, y del sufrimiento, como consecuencia de la deficiencia y del fracaso
frente al logos y amor divinos creativos y, en forma simultánea, como un
ofrecimiento permanente de reconciliación y libertad.
Filosóficamente, en este contexto se han elaborado dos aspectos
importantes del logos, los cuales articulan más profundo el aspecto
específico existencial de la cultura europea:
1) 'Logos' implica diá-logo personal y encuentro creativo, y todo el ser
humano desde su fondo divino es llamado y dispuesto al diálogo y a la
interpersonalidad. En esta participación en el logos-compañero de Dios
radica una dignidad insustituible de cada persona humana y sus derechos
individuales y obligaciones sociales como dimensiones de su ser
dialógico y responsable. Este valor, elaborado de manera particular en
Occidente en el medioevo cristiano, sugiere una suposición y
contribución indispensables a una paz e integración del mundo.
44

2) Pero el logos y todo el orden participante en él, en realidad parece
violado y sufriendo. El acto y movimiento de existir que implica el logos,
realmente, es pervertido y alienado, por una parte, y en tanto no conduce
a un cada vez más profundo in-sistir en el bien, sino produce el mal y la
destrucción. Consecuentemente, como meta de la historia se da la
liberación y libertad por una relación rectificante con el logos, por su
asimilación, apropiación y subjetivación. Y así, en la línea del desarrollo
de la cultura europea, que acentúa la relación existencial con el logos,
después de la visión cosmocéntrica de la Edad Antigua y la teocéntrica
del medioevo, ahora en una edad tercera, una versión antropocéntrica
parece ser iniciada.
Desde la Modernidad, la evolución cultural e intelectual del mundo
europeo occidental aparece como un movimiento espiritual de liberación; la
filosofía moderna occidental se entiende a sí misma en su intención
fundamental como 'filosofia de libertad y liberación'.
Este paso histórico, primeramente se anunció en una nueva relación
con la naturaleza y ganó forma en las ciencias y técnicas modernas. En la
Edad Antigua y Media, la razón humana fue considerada como capacidad de
percibir el logos, el contenido inteligible de la realidad sensorialmente dada
y de expresarlos en conceptos racionales; el orden lógico de la razón humana
tuvo que corresponder al precedente orden del logos inmanente a la
naturaleza. Desde la Edad Moderna, empero, una nueva tarea se ha atribuido
a la razón humana, la tarea de tomar la realidad empírica lógicamente en sus
manos y bajo su poder, formándola como materia disponible según las
intenciones subjetivas del hombre -o según las ideas innatas, como en
Descartes; formas a priori, como en Kant; o también los intereses de la
sociedad, como en el Positivismo o Neopositivismo-. El hombre intentaba
captar la realidad racionalmente por medio de conceptos 'lógicos' y a
dominarla teóricamente por medio de la ciencia. De esta manera esperaba
poder someterla prácticamente y disponer de la misma por la técnica. Se
enfrentaba con la naturaleza oponiéndola como objeto determinado y se
imponía a ella como sujeto determinante y libre. Mediante la objetivización
de la naturaleza, debería suceder la subjetivización del ho!]lbre; la
constitución de la naturaleza como objeto determinado tuvo que servir como
medio a la autoconstitución del hombre como sujeto dominador y libre.
Esta tendencia del logos occidental moderno liberador se formulaba
característicamente en el paradigma científico de 'reducir todo lo cualitativo
a algo cuantitativo subyacente', es decir, a distanciarse de los seres
individuales de la experiencia inmediata sensorial por un acto abstracto que
prescinde de las propiedades concretas cualitativas y solamente exhibe las
45

�propiedades cuantitativas, expresables matemáticamente en leyes generales
mediante las que se podría dominar la realidad.
La misma intención del apoderamiento lógico de la realidad vale
respecto a las estructuras fisico-químicas y biológicas de la naturaleza con
respecto de las estructuras psíquicas y socio-políticas de la humanidad. Por
los métodos del llamado psicoanálisis y socioanálisis se intentaba un
conocimiento objetivo de los complejos y sucesos subconscientes,
individuales y sociales, que determinan y estrechan la vida, al sustraerse y
liberarse de ellos creando en su lugar, según su libre autodeterminación,
nuevas y deseadas estructuras psico y sociotécnicamente, por ejemplo,
usando y manipulando los medios de comunicación. En los fenómenos
contemporáneos del 'hombre esclarecido' , así como de la 'mujer
emancipada', o del 'capitalista liberalista', o del 'socialista marxista', se
presenta al espíritu occidental moderno que pretende progresivamente cada
vez más libertad, rechazando siempre de nuevo cada estado ya logrado, y
existiendo de ello por los actos racionales teórico-científicos y prácticotécnicos, es decir, por el Logos antropo-logizado.
En resumen, ¿cuál es el rostro que prevalece en la cultura y
mentalidad europea occidental, cómo se manifiesta en su autoexplicación en
el curso de la historia? Lo que parece ser una relación especial existencial
con el logos, la lógica y la racionalidad. En la Antigüedad griega, que
pensaba más cosmocéntricamente, el logos parecía ser incluido en el cosmos
como su más interna y fundamental parte divina y principio formativo y, así,
como valores humanos, se originaban una sensibilidad intelectual para el
orden y armonía cósmicos, para su representación, imitación y continuación;
tanto en el conocimiento racional teórico como en la cultura práctica, ética y
externa.
En la época segunda, la Edad Media cristiana, que se orientaba más
teocéntricamente, el logos trascendía y veía al mundo como la palabra del
creador divino todopoderoso, el cual enunció y misionó su palabra en su
creación hasta su encamación personal en Jesucristo; por asociación con él y
participación en él, a la humanidad se le ofrecía la posibilidad y oportunidad
a in-sistir y comprometerse con el mundo desde su fundamento divino
absoluto y libre, y así, nuevas dimensiones de valores humanos se abrían,
como un compañerismo personal y libre en la base de la insustituible y
responsable representación de Dios por la persona humana.
En la época tercera y última, la Modernidad, con su cambio y
orientación antropocéntricos, el logos resultaba apropiado desde su
trascendencia divina y en cierto sentido identificado con la racionalidad e
historia humanas. El espíritu occidental en la Modernidad se concibe a sí

46

mismo siendo en evolución y realización hacia la libertad, superando y
trascendiendo cada situación por objetivización y dominio racional; así
busca su progreso hacia una más amplia libertad en todas las regiones de la
naturaleza fisica y de la estructura psíquica del individuo y de la sociedad.
Puede ocurrir que en la diferenciación y cooperación de los geográfica
y culturalmente distintos sectores de Europa este proceso se da acentuado de

manera distinta. En la parte del norte, es decir, la cultura anglosajona, que se
extendía también a Norteamérica, prevalece una más abstracta y
lógico-analítica teoría de la ciencia y el esfuerzo a una apropiación
económica del mundo, y en este sentido tenemos una cultura progresiva.
En cierto contraste con esto, en la parte sur de Europa, es decir, en la
cultura romana, que se extendía también en América Latina, prevalece un
intuitivo y estético acceso al logos, visible en un desenvolvimiento típico de
las artes y la religión; en este sentido, una dimensión no tan progresiva sino
más bien expresiva de la cultura humana es acentuada aquí.
Como situada eri el centro de Europa, la Alemani; participa en ambas
regiones y por esto parece ser particularmente llamada a una confrontación
ideológica y conciliación creativa, lo cual se ha manifestado en grandes
alemanes científicos, inventores, artistas, filósofos e innovadores de la
religión, que han influido en la historia del mundo. Y así la identidad cultural
de Europa, según el carácter explicativo y diferenciativo del logos mismo, no
es monótona, sino polífona; no expresa uniformidad sino analogía.

La crisis existencial de la cultura europea en la Edad Moderna y la
oportunidad de su superación in-sistencial mediante un encuentro
cultural mundial

La habilidad particular del espíritu europeo para el logos y la
estructura y estructuración lógica de la realidad, ya descrita, que básicamente
significa la capacidad creativa y disposición positiva para el ser humano,
integral en la Modernidad, en la actualidad parece estar parcialmente
pervertida en un estado negativo y así ha caído toda la humanidad en una
honda crisis por sobrevivir. No hay que negar que dominación y libertad
- ganadas por la ciencia y la técnica en la base del nominalismo, el
escepticismo y el positivismo- han conducido a un removimiento, alienación
y extrañamiento del conocimiento teórico de las estructuras de sentido de la
realidad y en consecuencia, a un hábito y actitud prácticos de hybris, es
decir, de explotación, destrucción y manipulación ilimitada.
47

�Para el temprano nominalista filósofo moderno Ockham nuestros
conce~tos racionales no deben percibir y representar un sentido pr;cedente 0
~ogos ~anente del ser, sino captar la realidad empírica y tomarla bajo la
mtencion ordenadora y potencia activa de la conciencia humana· en cambio
según Kant,. las intenciones racionales formativas se tenían ~ue entende;
como expresiones del llamado "sujeto trascendental" de la eterna humanidad
co~o tal; desp~és el positivismo sustituía este "sujeto trascendental",
estnctamente universal y transhistórico, por las últimas sociedades y culturas
humanas concretas y sus intereses parciales y variables, las cuales ahora
resultan ser entendidas como las últimas y supremas sustancias y
autoridades del sentido.
La naturaleza no perseguía ser comprendida como un ser con sentido
pr~pio, sino como un objeto para el hombre, quien intentaba y se quería a sí
mismo como sujeto exclusiva e ilimitadamente libre. La naturaleza era
aceptada sólo como un instrumento de la autorrealización del hombre· no
aprendida y reconocida como ''valor de sentido en sí" sino como "valo~ de
us~ Y utilidad para ~l hombre". Yace en el fin y efecto de esta mentalidad y
actitud, -~ue hoy di~ nos e~contramos amenazados por el peligro de una
destrucc1on de la vida debido a la contaminación del aire con emisiones
venenosas, efectos secundarios no intentados de la radioactividad y el cierto
desarrollo de la bio-técnica que escapa de la responsabilidad humana· en el
futur~ ulte~o~ no se puede excluir la alteración del equilibrio cósmico.por la
energia atomica que no parece ser controlable de manera absoluta. Se
manifiesta una provocación de la historia que afecta la posibilidad de
sobrevivir de la humanidad desde su fundamento fisico.
Se presenta un panorama sombrío por el desarrollo en el ámbito de lo
psíquic~, social y político. Parece que las relaciones de los sexos y de las
generac10nes caen cada vez más en formas neuróticas, y las actividades
económicas e interculturales de los pueblos resultan gravemente afectadas
por falta de respeto y confianza mutuos. ¿A dónde va la libertad?
Es evidente que la historia occidental de la libertad se manifiesta no
sólo como en movimiento de abrir, representar y confrontar la realidad sino
también p~cialmente se pervierte en alienación y destrucción que pie~de y
falta al sentido. En este contexto se da la concepción de la libertad en Sartre
. ~orno un . rechazo de todas las pretensiones obligantes del ser; la
10terpretac1ón del "Seinsgeschick'' occidental, que significa el destinó o la
misión del ser en Heidegger; como un 'olvido del ser' en la línea de la
profecía del nihilismo en Nietszche. Este contexto filosófico amenaza caer
en un nihilismo sujetocéntrico que ataca el fundamento óntico del sujeto
humano y su libertad.

48

Es verdad que recientemente se pide y busca una nueva ética, por
ejemplo, en los ámbitos de la manipulación biogenética de la vida o en las
actividades socioeconómicas; pero hay que preguntar, si en estas demandas
generalmente subyace una concepción adecuada de la 'ética', es decir, si
'ética' es entendida como hábito J actitud por relación del ser en sí por causa
de sí, o sólo como otra forma de la 'técnica', en este caso como una técnica
de sobrevivir.
Así, bajo diferentes aspectos, parece probado concretamente que la
capacidad peculiar del espíritu europeo de distanciar y objetivar la realidad
-que es el fundamento de la libre determinación en sí mismo y de cada
proyección del futuro y significa una cualidad originariamente positiva- se
ha pervertido hasta un alto grado, en un alejamiento y alienación de la
realidad. La racionalidad occidental ha caído en una actitud racionalista, que
no permanece suficientemente abierta y susceptible por la voz del ser; el
logos occidental significa -si se quiere interpretarlo en una perspectiva
cristiana- una participación particular en el logos divino crucificado.
"Lo que falta al logos occidental en su estado actual de alienación, es
una referencia e insistencia correspondientes, la obligación y re-implicación
adecuadas al sentido originario del ser. La cultura europea, hoy día parece
unilateralmente más progresiva que expresiva, mirando la materia fisica
como un mero instrumento racionalmente dominante de la prosperidad
económica y no como un medio y representación de un sentido metafisico
intuitivamente perceptible en concordancia y amor espirituales; parece más
mental y lógica que espiritual. Si el acto acentuado y favorecido de existir y
confrontarse del ser por el logos, no es equilibrado y complementado por el
acto de in-sistir en el sentido originario del ser por el espíritu de la unidad y
armonía, entonces la mentalidad europeo occidental conduce a la alienación
y destrucción, como carácter predominante en la cultura de hoy que arroja a
toda la humanidad en la crisis de sobrevivir.
Por eso, como un camino aún más integral, libre y humano se sugiere
un encuentro creativo de la cultura del Occidente europeo con otras culturas,
que en su disposición básica onto-antropológica parecen ser acentuadas más
espiritualmente, es decir, con las del Oriente y de África. Y se origina la
impresión de que en el último y más reciente desenvolvimiento de la cultura
europea moderna y secular, en la así llamada época 'postmodema', bajo la
. influencia de impulsos espirituales asiáticos y africanos, está abriéndose una
nueva sensibilidad para la expresividad metafisica del mundo fisico que
inicia una 'conciencia cósmica' transparente a la totalidad y al fondo del ser.
Pero es verdad que los primeros signos de una apertura a una 'Nueva
Edad' o 'New Age' de la humanidad, en gran parte parecen bastante

49

,,

�•

confusos y se necesitaría una más desarrollada capacidad para distinguir las
cosas -por una racionalidad que ha renegado su fundamento intuitivo y en
esta base su competencia metafisica-. Entonces se da la espera.nz.a que la
reflexión racional, abstracta y analítica, que segrega la unidad y coherencia
de la realidad en sus partes y componentes, será acompañada y balanceada
por una devoción emocional, que· reúne y reintegra las partes separadas y
reconoce la totalidad hasta su fondo : por un tal salto creativo de la evolución
de la conciencia y cultura humanas -¡y no hay otra oportunidad de
sobrevivir!- resultaría un más lleno e integral acto del ser, reali:z.ándose en
una estructura triádica in-ex-insistencia/: por un paso primero, el in-sistir y
reposar del ser en sí; por un paso segundo, el consciente y abriente existir del
ser, o moverse hacia fuera y confrontarse; y por un tercero y último paso, el
respetable y amante moverse por dentro y re-insistir, por el que el ente se
acepta a sí mismo y los demás expresivamente y perfecciona su propia
identidad y la unidad del ser. Es claro: estos tres pasos no marcan diferentes
partes del tiempo sino se realizan simultáneamente y constituyen sólo juntos
el lleno e íntegro acto del ser de la humanidad como comunidad cooperaµva
de diferentes culturas y CO!fespondientemente connotan dif~entes aspectos y
capacidades según las culturas participantes.

in-ex-insistencial, culturalmente más comprensivo y rico, representa en
esencia más de diferenciación e integración, de humanidad y libertad.

.,

Un encuentro creativo re-insistencial de la moderna civilización
occidental mundial con culturas asiáticas y africanas tradicionales, un
encuentro que es demandado y favorecido por la actual provocación
existencial de la humanidad podria realizarse ejemplarmente en América
Latina, que por la presencia de los grupos etnológicos distintos parece ser un
lugar privilegiado del encuentro. Así, en la civilización científico-técnica se
iniciaría una autoconciencia crítica: tanto de los valores humanos positivos,
elaborados en la historia de la cultura humana desde la Edad Antigua y
Media, como de los propios límites y deficiencias.
Por un encuentro críticamente abierto con las cualidades y
capacidades semejantes y distintas de otras culturas puede ocurrir el impulso
práctico a recordarse de las propias facultades positivas como articuladas,
por ejemplo, en las experiencias místicas cristianas de la Edad Media,
revitali:z.ándolo y desarrollándolas de nuevo, el impulso de conocer,
reconocer y aceptar las propias unilateralidades y faltas, superándolas
gradualmente por diálogo y complemento mutuos.
Motivación e inspiración para un cambio y desarrollo de disposiciones
vienen de la experiencia de que podemos complementarnos mútuamente y
así alca.nz.ar nuestra más plena identidad e in-sistencia en el ser. Quizá, los
sufrimientos actuales de la humanidad hay que entenderlos como dolores de
parto de un nuevo tipo de ser humano, que por su movimiento
50

51

�LA PLATONIZACIÓN DEL CUERPO EN LA EXPERIENCIA ANORÉXICA

Dra. María Lucrecia Rovaletti
Universidad de Buenos Aires
El cuerpo, esa experiencia ambigua

El cuerpo en su polaridad de sujeto y objeto, de presente y olvido,
representa la experiencia más profunda y al mismo tiempo la más ambigua
del ser humano. Por eso podrá decir Nietsz.che: "Hay más razones en tu
cuerpo que en tu mejor sabiduría" 1•
El cuerpo, ensayo provisorio, jamás me es dado totalmente como
acabado ni a mí ni al otro, él se muestra sólo como un anticipo y esquema
anunciador de mi ser total. Él expresa mi estilo y lleva sedimentada una
biografia modelada por los usos, las costumbres y las tradiciones, pero
también por el entorno propio. Es por ello que "no existe imagen de uno
mismo sin la imagen del cuerpo del otro" (Castets, 58). El ser-con los demás
y ser-para los demás es una co-existencia de seres corpóreos. Necesito del
prójimo para captar con plenitud todas las estructuras de mi ser hasta tal
punto que sin el otro mi ser se desvanecería.
En efecto, la forma y el contenido del cuerpo se constituyen desde el
reconocimiento que los otros hacen de él, por eso el interés positivo o
negativo por algunos aspectos de nuestro cuerpo modifica la imagen
corporal, acentuando o removiendo aquello que se siente como aceptado o
rechazado. De allí que en la psicopatología, el cuerpo juega un rol
fundamental en el determinismo de las modificaciones estructurales y hace
de la experiencia corporal la más frágil de todas (Basaglia, 12). En este
sentido, la tríada clásica que define e) sindrome anoréxico -perturbaciones
de las conductas alimenticias, adelgazamiento y amenorrea- , muestra hasta
qué punto el cuerpo está implicado en diferentes niveles de esta afección,
llamada sin embargo "mental". El mismo discurso del paciente revela su
preocupación por el cuerpo, ese cuerpo que es a la vez negado e
hipervaliorizado, ese "cuerpo pretendidamente ignorado que, a cada tanto,
irrumpe en la escena como si vlillese de fuera, · reclamando
persecutoriamente unos derechos que en otros son deparadores de placer"
(Caparrós y Sanfeliu, 93).
¿Pero entendemos todos lo mismo cuando hablamos del "cuerpo"?
Un dualismo que nos constituye

Hablar del cuerpo significa enfrentar una cultura dualista que desde
hace más de dos mil años opone espíritu y materia, alma y cuerpo,

53

�concibiéndolos como dos realidades en sí y organii.ando para cada uno un
orden de ciencia con metodologías radicalmente diversas. Al objetivar "mi
cuerpo", lo desdoblo y lo hipostasio como una dualidad sustantiva.
La axiología cartesiana encumbrará al hombre en un cuerpo
considerado como una mera máquina,2 objeto de las leyes fisicas; lo
autonomizará privileginado el polo espiritual en forma absoluta, elevando la
res cogitans al mismo tiempo que denigra la res extensa. El cuerpo es
acusado de sospechoso, y se lo pone a distancia como algo despreciable. De
este modo las pasiones, como mero desplaz.amiento de los espíritus animales
del cuerpo, pueden ser dominadas calmando las ansiedades de moralistas,
inquietos por las causas del pecado.
Por su parte, el alma, alejada de toda influencia corpórea es reducida a
puro intelecto, a un yo puramente intrasubjetivo. De esta forma, la relación
del yo con su cuerpo es vivida como extraña, en tercera persona. Si el cuerpo
recoge toda la carga de decepción, de no valor, por el contrario, el espíritu en
.revancha -como si hubiera que conservar para el hombre una parcela de
divinidad a pesar del desencanto del mundo que lo oprime- permanece bajo
la tutela de Dios.

Liberarse de los estigmas del cuerpo

Si anali:zamos detenidamente las raíces del dualismo cartesinao, no
sería arriesgado afirmar que éste constituye una secularización de gnosis3.
4
Como muestra H. C. Puech : "En esta baja tierra, el gnóstico se siente por
todos lados oprimido por el tiránico peso del destino, sujeto a las
limitaciones del tiempo, del cuerpo, de la materia y entregado a sus
tentaciones y degradaciones ... La necesidad sentimental de redimirse adopta
así las formas de exigencias y problemas, y cree poder satisfacerse -al
menos teóricamente-- en un acto intelectual de conocimiento y de conciencia
de sí mismo", aunque se admitan en algunas direcciones como medio de
salvación también los ritos y misterios.
El dualismo meta.fisico constituye una de las principales tesis de la
gnosis, en sus dos modalidades. Por un lado el dualismo cósmico5 u
oposición entre dos principios universales, uno bueno y otro malo; y por
otro, el dualismo antropológico con la oposición absoluta entre alma y
cuerpo. Y es a éste último que nos referiremos en este trab~jo.
Precisamente la antropología platónica constituye un paradigma de
este dualismo. "El hombre es su alma" (Alcíbiades l., 13 a; Fedro. 247 c),
más aún: "De todas cuantas cosas tiene el hombre, su alma es la más

54

próxima a los dioses y su propie~a~ más divina y ~erdade~" (Leyes, 726 a,
959 ab); es el principio del movmuento y de la vida, es sunple. El cuerpo,
por el contrario es el resultado de la Kpa.cncr" (mezcla) d~ elem~ntos
corporales, como la armonía que resulta de 1~ cuerdas de la hra (Fedon ~5
e, 86 d, 93 c, 95 a; Leyes ~92, 896), que se disuelven con la muerte (Fedon,
79 c).
El alma tuvo que encarnarse a causa de un pecado y es condena~a a
descender a la tierra y a ser encerrada sucesivamente en cu~rpos mate~a~es
hasta lograr su purificación y la expiación perfecta de su crunen (Republ,~a
498 d, 613 a, 617 d; Timeo 42 ad)6. Unida al cuerpo, el alma pare_ce ebna
(Fedón, 79 c), por eso busca separarse ?e él para al~anz.ar el bien Y la
verdad. De allí la necesidad de un ascetismo para SUJetar el cuerpo a la
dirección del alma. Ella tendrá que liberarse de los estigm~s de esta ~arga, de
este cuerpo del cual es prisionera. Por eso: "Desde antiguo se dice en la
sentencia el separar al máximo el alma del cuerpo y el acostumbr~se ella a
recogerse y concentrarse en sí misma fuera del cuerpo, y a hab1~ar ~n lo
posible, tanto en el tiempo presente c~!11º en, el futuro, sola en si misma,
liberada del cuerpo como de una cadena (Fedon, 67, d-e).
He aquí una lógica de la separación, que coloca por un lado una
psique o conciencia clara y evidente o un yo, y por, o~o ~ cue~o
c~cel-tumba crroµa (sw 'ma-shvma), pero además un~ logzca disy~ntz~a,
fundada en un pensamiento antitético para el cual la realidad de cada termmo
excluye a otro (Galimberti).

La angustia de tener un cuerpo extraño

Nos enfrentamos ahora al reverso de una situación antropológica
originaria, pues se vivencia el cuerpo más como ~ ,objeto entt:e !º~ demás
objetos que como el núcleo del propio ser. En relac1on a la subJeh~1dad del
yo, el cuerpo comienza a ser considerado un objeto. complement~o Y s~ ,1e
exhibe como el aspecto exterior del ser, suscepttbl_e, de una mspec~10n
objetiva. Un paso más y est~ ?ualidad se c~nvertira en una polandad
insoportable y el cuerpo acabara siendo un extrano.
Por ello: "La semiología de las vivencias de alteración del yo co~oral
como angustia de ser y tener un cuerpo extraño, meta~o~~seado, e~~anJero,
irreal, objeto inerte y vacío, constituye una reahz.ac1~n pa~ologtca del
dualismo" (Mainetti, 61). En este sentido, la perturbac1on evidente de la
imagen corporal (verdadera percepción delirante) junto ~ un trastorno
profundo del sí mismo ha llevado a al~o_s autores a con~1derarlas en las
verdaderas anorexias como un tipo de ps1cos1s (Bruch, 1978) .
55

�En el caso de la anorexia el cuerpo es vivido como una amenaza.
Alimentarse es potencializar el cuerpo a expensas de su yo y convertirlo en
indestructible. Para esta alma exiliada, el alimento signo de vida deviene
paradojalmente signo de muerte. "El alimento condensa así multitud de
mensajes, de significados, una historia sepultada en el pasado, pero que a la
vez es constituyente del sujeto". "El alimento es el 'culpable" (Caparrós y
Sanfeliú, 93). ¿Temor al alimento o a su cuerpo'r
Desde el comienzo de nuestra existencia la boca nos asegura el
contacto más importante con el exterior, en su doble significado erógeno y
alimenticio. Más aún el amamantamiento materno, esa primera marca de
amor que se imprime de modo duradero y repetido, constituirá la matriz de
todo vínculo. Como muestra Ellen West, el caso paradigmático de
Binswanger, ella rechazó desde su niñez temprana ser alimentada por su
madre. En efecto, ser nutrida, ser amamantada, constituye un modo de
relacionarse con la madre desde la necesidad (besoin) pero también debe
serlo el deseo (desir), a fin de ser reconocida en la red comunicativa y
pertenecer al mundo social. El paso de ser nutrida a ser alimentada es el paso
de la naturaleza a la cultura. Por eso para Hermann Lang, en la biografia de
Ellen, esta búsqueda de lo espiritual por medio de la negación del cuerpo
constituye una tentativa para alcanzar de una manera concreta la etapa
faltante de incorporación oral. Desde el punto de vista estructural, ella se
mantiene entre un no ser más de la naturaleza del instinto y un todavía no a
la comunicación simbólica.
En efecto, como lo muestra Anzieu, es el intercambio de objetos el
que inaugura la unidad dual madre-hijo, y será la madre -ese objeto apenas
externo- la responsable de los futuros límites corporales. Para alcanzar un
yo-corporal que permanezca fuera del continente materno, se necesitan
buenas representaciones de cosa, es decir que las constancias objetales
iniciales se impongan sobre el &lt;lis-estar, automáticamente interpretado como
"malo" o mejor dicho "persecutorio". Cuando no hay suficientes objetos
buenos, la relación con la madre no es adecuadamente continente o adolece
de ritmo o es impredecible en cuanto a su cualidad. En el . caso de la
anorexia, la función materna muestra una entrega sobrecompensadora y al
mismo tiempo maquinal, inaccesible. Esta mezcla peculiar y contradictoria
trae menos fragmentación de la psicosis pero obliga a disociaciones no
menos evidentes. La separación de la diada no se realiza de manera total,
queda como una zona de fusión madre-cuerpo y el cuerpo infantil permanece
como apéndice (Selvini).
Se. comprende entonces por qué Ellen West se siente mal si come
demasiado: aunque exista el apetito junto con la ingesta se abre paso el "mal

objeto". Cuando ella come no se satisface como el animal, sino que tiene un
sentimiento torturante de vacío. Pero nada puede saciar el hambre, pues el
hambre es la actualización de un apetito miserable requerido por algo -el
cuerpo- que no es digno de existir. Su cuerpo pulsional la hace sentirse
apegada al mundo terreno y al mundo de la naturaleza como un gusano que
se arrastra por la tierra. Por eso, busca trascender para "ser'' como un ser sin
cuerpo. ''Ni ángel ni bestia, espíritu puro".

Por mi cuerpo, me descubro a la mirada del otro

Toda existencia humana por ser corporal, se manifiesta y se descubre
a la mirada del otro, hasta e~ expuesta a su potencial dominio (Sartre). Ser
mirado es ser reconocido y al mismo tiempo aceptado incondicionalmente,
pero implica también ser juzgado y observado. Ello dependerá de la mirada
de la madre, que prolonga así su presencia más allá de lo táctil, envolviendo
y acogiendo o distanciando y rechazando.
Como la anorexia no tolera la mirada del otro, la única vía que tiene
para sustraerse del otro es evitar alimentarse para reducir lo más posible su
corporeidad. Le está prohibido el pasaje a un orden afectivo común que le
otorgue confianza y seguridad. Entonces, el yo descorporeiudo siente el
cuerpo desesperadamente presente, y por ello Ellen West choca con él
contínuamente arañándolo y persiguiéndolo. El yo interior le imputa la
trágica condición de poder ser visto y oído. Ella se avergüenza de su
dimensión ontológica corporal. Busca la "eterización" del cuerpo, sin
comprender que "sólo porque es esencial al hombre tener un cuerpo" es que
"el hombre se puede avergonzar" (Scheler)9.
Si la histeria es la condición de aquel ser que sólo puede vivir
10
exponiéndose a la atención de los otros en este tipo de presencia alienada ,
que no es sino porque otros tienen el poder de hacerla presente, la anorexia
al contrario, es la contradicción de una presencia que no puede vivir sino
negándose como tal, sustrayéndose a la exposición que el cuerpo hace
inevitable. Se ata a la esperanza de llegar a ser absolutamente magra, es
decir, sin cuerpo; se obstina en el deseo de ser otra, en ser etérea y plena de
espiritualidad. Habiendo abandonado la dimensión corpórea, que es el metro
de toda dimensión y medida, la anoréxica se asila del mundo real -de los
hombres y de las cosas- para vivir en un mundo ideal. Su mundo etéreo está
desprovisto de todo advenir, pues es un mundo sin contornos ni limites, el
mundo de un selffantástico.
Este rechazo del cuerpo deviene símbolo de un rechazo más grande
que se expande a la sociedad, a la solidaridad con los otros y a la inserción

56

57

�con el mundo. Se siente excluida y aislada de la comunidad. "Yo tiendo mis
brazos hacia ellos, pero mis manos no hacen sino chocar con las paredes de
mi esfera de vidrio ... yo estoy prisionera de mi misma, ... mi corazón está
helado alrededor mio, no hay más que frío y soledad". Por eso Ellen West
convertirá a su muerte en un llévame de vuelta, "créame una vez más pero
créame mejor de lo que soy ahora",' para no sentirse vacía, abandonada, rota,
cáscara inútil.
Si el Dasein es un ser arrojado al mundo como dice Heidegger, en la
joven anoréxica es este arrojamiento corporal el que convierte paulatinamente
a su existencia en una carga que la aprisiona y con ella se enfrenta a su
cuerpo, a los otros, al mundo y también a la muerte.
La anoréxica hubiera querido ser la única dueña de su destino, libre de
toda atadura, y hubiera querido liberarse del cuerpo para no ser sino pura
trascendencia. Se encarniza entonces por mantener su cuerpo en un espacio
insignificante, ilusorio, lo pone entre paréntesis y desde esta epojé enta?la
una lucha pertinaz con los padres, esos "otros significativos". Ella está
obligada entonces a seguir· una imagen a la que no aspira y que ni siquiera
sospecha, para poder ser reconocida como una simple presencia por sus
progenitores.
Aplastada su ''trascendencia" por su facticidad corporal, prisionera de
una estructura de un ser casi intemporal, .la adolescente comienza a
experimentar el tiempo como doloroso, ya que no puede sustraerse ni de la
facticidad corporal ni de su proyecto vital. Su principal cuidado es impedir
toda maduración femenina de su cuerpo, y se desespera cuando experimenta
la posibilidad de eternizar esa "edad de la inocencia". De allí que el móvil
primero de este combate anoréxico no sea el rechazo al mundo de la
adolescencia y de la adultez y hasta la desconfianza y repugnancia hacia éste
como tanto se repite, sino el "drama de pasaje" de la niñez a la adolescencia.
La madre vive el crecimiento de su hija como una amenaza pues
dejará de ser necesaria, y al retomar entonces su rol con fuerza no resulta
raro que sustituya la ternura por la exagerada vigilancia de las apariencias.
Al cuerpo criticado y marginado sólo le queda la posibilidad de escindir su
self de su cuerpo. Por eso, incapaz de sustraerse a la doble violencia de los
otros y la de la misma existencia, se opone a esta vida con la cual no quiere
hacer su historia, pero el desenlace de su lucha es incierto. La anoréxica se
extravía construyéndose un ideal, que luego es nihilizado cuando el mundo
de la muerte la supera y encuentra un campo libre donde desplegarse. En
Ellen West, el intento de ser "allende el cuerpo y allende el mundo" acabará
constituyendo una vuelta a la nada.

58

El honor de ser mujer

Paulatinamente, la presencia de los otros nos descubre el mundo
también como un mundo de deseos. Pero la sexualidad no es un accidente
ligado a nuestra naturaleza fisiológica, sino que constituye la estructura
esencial del ser-para-otro. "Ser sexuado significa existir sexualmente para
otro que existe sexualmente para mi". "El deseo me descubre a la vez mi sersexuado y su ser sexuado, mi cuerpo como sexo y su cuerpo" (Sartre, 453).
El deseo deviene revelación de mi propio cuerpo.
Cuando se dice que la anorexia no acepta la sexualidad, la
femeneidad, la maternidad, volvemos a introducir la tesis freudiana sobre la
histeria. Sin embargo, es preciso ahondar más y comprender que en estas
caracterizaciones se ha jugado y se juega aún hoy el "honor" del ser mujer.
La diferencia se convierte en signo de no-igualdad, acorde con lo cual la
mujer siente marcada en su carne la ley de la preservación de la especie: su
lucha contra el cuerpo es la lucha para no cosificarse. Y frente a ello, algunas
prefieren arriesgarse con la muerte tomando a su cuerpo como rehén
(Jonkheere), para no ser con-los-otros, bajo este sello que las marca como un
estigma.
¿Por qué esta rebelión, esta lucha contra el cuerpo, por qué tal
suspensión del tiempo vivido? El cuerpo cárcel-tumba del alma, el cuerpo
lacerado del pecado y "purificado" por el ayuno, el cuerpo cargado de
negatividad de la tuberculosis, el cuerpo instrumentalizado por los massmedia, se expresa ahora en el cuerpo anoréxico. De la tuberculosis a la
anorexia nerviosa. Nadie se vuelve loco como quiere sino como la sociedad
lo permite.
Habiéndose superado la tisis por la tecnología de los antibióticos, la
sociedad retoma nuevamente los modelos etéreos de mujer. Una nueva
concepción estética -tan alejada de aquella que Rubens expresara en Las
Tres Gracias- rige ahora este trazo grácil desde los senos a las caderas, el
cuello de garza, las manos afiladas" (Caparrós y Sanfeliú, 17). ~oda una
vuelta al Greco ¿Pero esta peculiar estética puede internalizarse hasta el
sacrificio? Más aún, aunque ese cuerpo llegara a cumplir los requisitos de
ese canon tan duramente alcanzado, no bastaría para calmar ese deseo de
algo todavía más etéreo. ¿Qué imago se esconde detrás de tal apariencia, de
tal distorsión? El espejo de Blanca Nieves repite cada día el rito "eres la más
gorda", aunque las carnes huyan y los ojos se pierdan en las cuencas, aún
cuando los muslos no puedan sostener el peso a no ser por el frenesí del
ímpetu que lo impulsa (ib). En la medida que mi cuerpo deja de ser mio,
deviene "un ente odioso cargado de afectos desconocidos, una desagradable

59

�presencia, un lastre que como la fuerza gravitatoria aprisiona al anhelo
inefable" (Caparrós y Sanfeliú,18).

deseo. Sólo si ''yo soy mi cuerpo", podré arriesgarme a la mirada del otro, a
los juegos del amor y el azar.
Como dice Paul Valéry, en el Jow-nal d'Emma,

La experiencia de mi realidad corporal es la percepción de mi propia
presencia en el mundo

... ¡Mi cuerpo, mi tierra! ¿Cómo se puede pensar en ti,
cosa la más íntima y la más extranjera? Mis senos me
sorprenden. Me parece que son bellos. ¡Pero qué hacen
sobre mí esas bellas formas de carne? Después de todo,
lo que llamo mi cuerpo es el fruto de una cantidad de
descubrimientos, ¿acaso se ha jamás terminado de
explorar? A veces, un gesto improvisado, un movimiento
que hacemos para no caer, nos dan la sensación de que
todo es nuevo en nosotros ... ¿Por qué no hacer un Diario
del propio cuerpo? ¿Osaría escribir mi cuerpo? ¿Todo lo
que yo sé de él? No mi cuerpo, aquel de los médicos, sino
el que Yo conozco. El es mi ciencia y, estoy segura, el
límite de toda ciencia; él, sus asuntos, molestias,
necesidades e· impedimentos; sus regularidades y
trastornos; sus digestiones, reglas y los sucios detalles
húmedos del Amor ... ¡Oh, cuerpo sin gloria, algún santo
debería haber amado tu excremento! Interior todavía, es
sagrado como algo de Mí, y cuando digo: mí, él esta allí,
comprendiendo. Luego se vuelve distinto todavía en mí, e
imperioso. Un extranjero que se debe expulsar. Sin
embargo, es Mí creación, mi obra más importante ...

Si por el contrario el cuerpo es aquello que me define en mis límites,
siempre será aquello gracias a lo cual es posible la relación con el otro. Por
eso, retirarse del cuerpo es retirarse del mundo. No existe un espíritu que se
una a un cuerpo, y se des-una de él; no hay nada detrás del cuerpo sino que
el cuerpo es íntegramente psíquico (Sartre, 368). La existencia no es una
entidad que flota por encima del-cuerpo o que residiría en el interior de él ni
como cáscara ni como cárcel. Mi cuerpo mio no está junto a mí (Descartes),
sino que es siempre mío y conmigo, no puedo distanciarme de él ni es
expropiable. Cuando yo digo ''yo soy mi cuerpo" (lch bin mein Leib), afirmo
una relación pre-lógica entre el sujeto y su cuerpo, vivida de una manera
~ a t a en el curso de las percepciones y de los movimientos. La
expenencia de mi realidad corporal no es primariamente interioridad, sino la
percepción de mi propia presencia en el mundo.
Es verdad que también ''yo tengo un cuerpo" (Jch habe ein Korper), es
el cuerpo objeto; es el cuerpo que distancio de mí cuando siento dolor,
cansancio, enfermedad, despersonalización hasta crematización (en la
depresión mayor con delirio, síndrome de Cotard). Sin embargo, este Korper
no es un mero objeto, frente al cual me sitúo como frente a las estructuras
objetivas del mundo fisico. La experiencia de la corporeidad no es la
experiencia de un objeto, sino de nuestro modo de habitar el mundo.
Si mi cuerpo es siempre unidad implícita y confusa, enraizado en la
naturaleza al mismo tiempo que es transformado por la cultura, nunca
cerrado en sí y nunca superado, siempre distinta de lo que es; si mi cuerpo
no es un hecho sino esa experiencia que sin cesar se renueva y se me
impone; si yo puedo asumir por mi cuenta el drama que lo atraviesa y busco
confundirme con él, siempre sexualidad a la vez que libertad, entonces no
dispongo de ningún otro medio de conocer el cuerpo humano más que
viviéndolo (Merleau Ponty, 1945, 231). Más aún, si "mi cuerpo está hecho
de la misma carne que el mundo ... y el mundo participa de la carne de mi
cuerpo, la refleja, se superpone a ella y ella se superpone a él. . . esto
significa que mi cuerpo no es solamente un precepto, es el mensurante de
todos ellos, Nullpunkt, punto cero de todas las dimensiones del mundo"
(Merleau Ponty, 1964, 302).
Si la organización del cuerpo conduce a la organización del mundo, la
anoréxica instalada en un mundo etéreo se alejará también del mundo del

60

Precisamente esta experiencia es la que se prohibe la anoréxica.

Notas bibliográficas
1

Nietszche, F.; Así habló :laratustra, Madrid, Alianza, 1980.

2 R,

Traité de f'homme, Oeuvres, Tome XI, Ch. Adam y P. Tannery (ed.), París, Vrin, 1966.

La gnosis proviene del Oriente próximo y esta repres~tada ~ 1~ ~octrinas religiosas
iraníes, en los misterios egipcios, en el orfismo y en los antlguos p1tagon~s. ~ el orfism?,
hay además una fuerte inclinación pesismista, y es a ella a la_que Platon, pago ~ ~ho
tributo. Posteriormente esta concepción del mundo y de la vida encontro tamb1en sohdo
apoyo en la doctrina helenística del destino.

1

4

"Erlosung im Manichaismus", Eranos-Jahrbuch, 1936, IV, p. 190.
,
. .,
Aunque la actitud del cristianismo es francamente antiagnóst_ica,.':s innega~I~ q~e esta eJerc10
un considerable influjo sobre el cristianismo. Es la plato~c1on del ~nstlarusmo que tan
fuertemente denunciaran Nietzsche y Ricoeur. El gnost1c1smo hallo su sucesor en el

61

�maniqueísmo y, a través de él, volvió a surgir en algunas sectas medievales (cátaros), en la
teosofia moderna.

Bauserfeld, K-H., Vegetalité (Planzlichkeit): exprime dans les peintres de une patiente
atteinte d'anorexie menta/is, en P., Fedida (ed): Phénoméno/ogie, Psychatrie, Psychanalyse,
Greup, Acte du Colloque, París, Echo-Centurion, 1987, pp. 41-46.

s Cfr. Nuestra presentación "Ascética y anorexia mística: del rechazo a la reconciliación", IV
Jornadas de Investigaciones de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires,
Diciembre de 1997.

Bell, R., Holy Anorexie, Chicago &amp; London, Toe University Press, 1985.
Bergeret, J., La violencefondamentale, París, Dunod, 1984.

6

Es verdad que en el Timeo, se atenúa el concepto pesismísta del cuerpo y de su unión con el
alma. La primera encamación de las almas es natural e igual para todos. Primero en un cuerpo
de varón, pero si no se ha vivido rectamente en uno de mujer y después de animales (Timeo
91 d) el cuerpo es el vehículo del alma y mantiene con ella un equilibrio: "no hay mayor
simetría ni disimetría que la del alma con su propio cuerpo" (Timeo, 87 d). Esta distinción
alma-cuerpo no desconoce por eso el influjo mutuo. En la República (439 d) muestra la
influencia de los defectos corporales hereditarios. Como dice C. Joubaud: "La conception du
corpus expresé dans le Timée romp radicalment avec celle contenue daos le premíére
philosophie platonicienne... elle propose une étude réelle du corps J'envisageant comme
globalité. Trois axes de recherche iterpendants permettent de retrouver. .. J'unité de la
compréhension platonicienne du corps. Quelle est la structure du corps, en tant quéntité
physique? Quelle structure répond-elle á une finalité, le corps et l 'áme devant former
l'homme? Quelle est alors la signification du corps et comment passe t-il de la neutralité á
ládquisition dúne valeur? En fin quels sont sa place, son róle et son influence daos la vie
humanine". A pesar de estos planteamientos, digamos que es la interpretación platónica de la
negatividad del cuerpo la que se ha inscrito como significante en el pensamiento occidental.
7

bidaud, E., Anorexie menta/e, ascése mystique, París, PUF, 1997; "La tentation de
/ 'anorexique", L 'Evolution Psychiatrique, vol. LXI, fase. 2, 1996 pp 359, 369.
Binswanger, L., El caso de E/len West en R. May et al., Existencia; nueva dimensión en
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Algunos autores, como Caparrós, consideran a la anorexia primaria como una patología de
un nivel posterior de desarrollo que la psicosis pero anterior que el nivel simbólico, dado que
se preserva lo esencial del self a expensas de dañar su cuerpo (Caparrós y Sanfeliú, 125).

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8

Bruch, H., The golden cage. The enigma of anorexia nervosa, Cambridge-Massachussets,
Harvard University Press, 1978.

En la anorexia ascética, con sus discursos patéticos, a veces infantiles pero siempre
auténticos, la adolescente rechaza todo el alimento simbolizando a sus ojos el espíritu
materialista de la sociedad consumista.
9

Janet, hablando de esquizofrenia, se refiere a la vergüenza del cuerpo, es decir, a la
vergüenza de ser observado cuando el cuerpo no es vivido como mi subjetividad: el cuerpo
distanciado de mi, es objetivado y reducido a la dimensión de cuerpo anatómico. La propia
inseguridad ontológica compensada con este vacío ideal lanza a la presencia esquizofrénica al
"delirio de ser observado", donde la corporeidad emerge sólo como superficie expuesta a la
mirada ajena.
10

Callieri, B, Fenomeno/ogia y corporeidad, en M.L. Rovaletti: La problemática del cuerpo en
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64

65

�LO SEMITA MEDIEVAL COMO CONFORMADOR
DE LA CULTURA EUROPEA
Dr. Joaquín Lomba
Universidad de Zaragoz.a, España
Grecia y Roma son, cierto, las raíces de la cultura europea, pero sin la
presencia semita, judía y musulmana, esas raíces hubieran operado sobre ella
de manera completamente distinta. Y no solamente porque, como se dice,
hayan hecho de transmisores e intérpretes de lo griego, sino también por su
misma idiosincrasia semita que dejó su impronta en el ser de Europa1• Y hay
que subrayar que es en el medievo cuando se hace realmente operante y
adquiere una relevancia especial este impacto, cuya huella todavía nos
penetra hasta las entrañas, como dice Gilson2:
Para todo el pensamiento occidental, ignorar su Edad
Media es ignorarse a sí mismo. &amp; poco decir que el
siglo XIII está cerca de nosotros, está en nosotros, y no
nos desembarazaremos de nuestra historia renegando
de ella, del mismo modo que un hombre no se deshace
de su vida anterior por el hecho de olvidar su pasado.

Esta es la razón de que sea precisamente en esa época del Medievo en
la que me voy a centrar.
Y, ante todo, para no entrar en la interminable discusión de la noción
de "Europa" y de "europeo", entenderé por tales lo que normalmente, en el
lenguaje cotidiano y actual, se significa con esos términos. En este sentido,
coinciden más o menos "Europa" y "europeo" con "Occidente" y
"occidental", en cuanto que la cultura de Europa se ha expandido por
muchas áreas del planeta difundiendo lo que es más propio de ella y que es,
precisamente, lo que hunde sus raíces en lo griego pero, como veremos,
también en lo semita. Sin embargo, quiero subrayar de pasada algo muy
propio de Europa, y que veremos confirmado en adelante: su eurocentrismo
o manera de ver la historia y cultura entera desde ella misma en exclusiva.
Porque Europa y Occidente y su cultura se extienden de una forma casi a
priori a todos los países que están al oeste del continente asiático o de
Oriente, así como también se dice que Australia tiene una cultura
"occidental". Y todo ello porque toda la cultura está simplemente
interpretada desde la propia Europa.
En cuanto a la época que me ocupa aqui, el Medievo o Edad Media,
entenderé por ella el periodo que va desde la aparición de las grandes
religiones monoteístas Gudaísmo, cristianismo e islam) en el seno de la
cultura greco-latina, hasta la vuelta a las raíces griegas y latinas en el
Renacimiento y Humanismo, es decir, desde el siglo mal XV, más o menos,
67

�sin que estas fechas signifiquen hitos fijos aduaneros entre una época y otra.
Pero se imponen dos observaciones. La primera, que este concepto de Edad
Media es tan elástico, relativo y cargado de prejuicios que, al final, en la
actualidad, ha quedado por completo vacío y válido únicamente con fines
metodológicos de cronología histórica, más cómodo y nada más. Como dice
Curtius3:
.
Antigüedad, Edad Media, Edad Moderna son nombres
que designan tres épocas de la historia europea,
nombres que desde el punto de vista científico son
«absurdos», como ha dicho Alfred Dove, pero que para
el intercambio práctico de ideas son indispensables. El
concepto que menos sentido tiene es el de Edad Media,
creación del humanismo italiano, explicable sólo desde
su perspectiva particular.

La segunda observación es que el concepto de Edad Media es otro de
los prototipos del eurocentrismo antes dicho con que el occidental considera
la historia universal. Porque entendida la Edad Media como la épO'ca que
está entre una Grecia y Roma, portadoras de la gran ciencia y de las grandes
letras, y otra del renacer de esa misma cultura tras largos siglos de una
supuesta oscuridad y olvido (olvido igualmente visto desde Europa, como
diré), sólo es aplicable a la cultura europea. Ni el judaísmo ni el islam ni el
budismo ni ninguna otra cultura del planeta han tenido esa misma
experiencia. Sin embargo, aplicamos alegremente a toda la civilización
universal esa periodización, sin tener en cuenta la idiosincrasia de cada una
de las que nos rodean. Más aún, sin considerar que ni el islam ni el judaísmo
olvidaron en absoluto la cultura griega, sino todo lo contrario. No obstante,
utilizaré este concepto a modo de instrumento expositivo, como acaba de
decirnos Curtius, consciente, eso sí, de la relatividad del mismo y del defecto
de paralaje que comporta.
Por "semita", entenderé, como es obvio, tanto lo judío como lo
musulmán, a manera también de simplificación. Más aún, tratándose de la
Edad Media, lo judío participa en buena medida de lo musulmán por cuanto
que las grandes personalidades del judaísmo que influyeron en la cultura
europea se encontraban insertas en el mundo musulmán, hablando el árabe,
practicando la ciencia árabe, pensando con las categorías árabes.
Y, ante todo, volviendo a la Europa Medieval, esa que según la misma
Europa "olvidó" la cultura griega y latina, es preciso subrayar que,
efectivamente, tuvo un verdadero desnivel cultural si comparamos lo que
ocurre en lo que llamamos hoy Europa y en Oriente Medio, concretamente
en el islam. Mientras aquélla se debatía en luchas internas para construirse,
el islam extendía irresistible su imperio por todo el Mediterráneo,
imponiendo un tipo de Estado políticamente bien constituido y una cultura
68

floreciente. Mientras los europeos, "olvidada" casi por completo Grecia,
bebían de las fuentes de una latinidad tardía a la que volvían constantemente
los ojos, el islam se afanaba en traducir al árabe cuantos escritos griegos de
medicina, filosofia, ciencias en general encontraban a su paso, bien a través
de los sirios, bien por medio de Bizancio, bien de forma directa. Y no sólo se
traducían sino que se comentaban y ampliaban hasta límites que los propios
griegos jamás sospecharon, como veremos. Ahí está la "casa de la sabiduria"
de Bagdad, fundada y patrocinada por Harun al Rashid (786-809) y alMa'mun (813-833), por la que desfilaron prácticamente todos los libros de
ciencia y filosofia griega y los más eminentes traductores como Hunayn ibn
Ishaq (809-873).
Y, a modo de ejemplos curiosos e ilustrativos: mientras Carlos V el
Sabio, rey de Francia (1337-1380), contaba con una biblioteca de 900 libros,
cuatro siglos antes, Bagdad tenía cien bibliotecas públicas, la principal de
las cuales contenía 1,000,000 de volúmenes, la de El Cairo 1,600,000 y la
de Córdoba 500,000. Y, bajo el punto de vista del arte, mientras el
Románico y el Gótico se estaban aún formando, la mezquita de Córdoba
había alcanzado ya hacía tiempo una de las cimas más altas del arte islámico
y universal. Que cuando las teorías estéticas de los Victorinos (XII-XIII), de
San Bernardo (1090-1153), de Guillermo de Auvernia (1180-1249), de San
Buenaventura (1221-1274) y de otros muchos más empezaban a aparecer en
Occidente, el islam las había vivido y repasado cien veces. La situación la
resume Dawson con estas palabras4:
La cultura musulmana tuvo una relación directa con el
helenismo y pudo apropiarse de los fértiles veneros de la
literatura griega. Por otra parte, los nuevos pueblos del
Occidente fueron tributarios de la cultura latina y sólo
poseían un contacto indirecto y secundario con la tradición
helénica. Porque, aunque la cultura latina había sido
adoctrinada en la tradición clásica de la literatura
helénica, nunca había asimilado por completo la tradición
científica griega. En consecuencia, mientras los árabes
pudieron apropiarse de las riquezas acumuladas de la
tradición aristotélica, de Ptolomeo y de los astrónomos
primitivos y de los matemáticos griegos, el Occidente tuvo
que contentarse con la labor de doctos aficionados, como
Plinio, y con las nociones elementales de la filosofia
griega, transmitida por escritores como Boecio, Casiodoro,
Mario Victorino, Macrobio y Apuleyo.

El hecho es, pues, que el islam, y los judíos que bajo su dominio
vivieron en calidad de "dimmíes" o "protegidos"5, lograron unas cotas
sumamente altas en cultura, ciencia y filosofía que dejaron una huella
indeleble y definitiva en la cultura europea. Lo que ocurre es que todavía se

69

�arrastran viejos prejuicios heredados de la llamada «Reconquista» de las
Cruzadas y mil más, por los cuales no reconocemos o no q~eremos
reconoc~r el legado fundamental que nos entregaron musulmanes y judíos.
1:"'-. l? mas que llega el europeo es a admitir que hicieron de transmisores
llllciales de una cultura griega que se había casi olvidado. Pero lo cierto es
que ~ ellos tuv~eron conciencia de tal transmisión, sino que construyeron su
prop10 pensamiento y ciencia sin parar mientes en quiénes se iban a
ap_rovec~ ~e ello, ni se limitaron tan sólo a copiar y transmitir. Al legado
~ego anadieron las experiencias y pensamiento persa, hindú, extremoonental, aparte de sus propias aportaciones al saber heredado tan valioso
como lo recibido o más. Que el eurocentrismo que lleva metid~ el europeo
has~ los hues?s le hace pensar que toda la cultura que los musulmanes
tuvieron la bebieron de "su Grecia" en exclusiva, lo cual es totalmente falso,
pues~~ que e~ la "casa ~e 1~ sabiduría" de Bagdad se tradujo lo griego,' pero
tambien Y en igual medida libros de sabios de todos los rincones conocidos y
c~tos del P!aneta. De hecho la cultura europea hubiera sido completamente
difer~nte, s1 ~l le~a~o griego lo hubiera heredado tal cual, sin tocar y sin
amp~ar. lo mas mlllllllo. La grandeza de la cultura europea consiste en el
mest~zaJe pro~do que lleva: Grecia romanizada y semitizada. Sólo que
po~_amos ~e~rr que Europa es la gran "mestiza orgullosa" que, habiendo
recibido múltiples aportes culturales, niega tal ascendencia, esgrimiendo el
argumento de que todo es propiedad e invención suya.
.
Veamos algunos puntos, elegidos casi al az.ar, para ilustrar esa
importante aportación semita al ser de la cultura europea.
• En p~er lugar, el ideal científico griego se había cifrado en la mera
contemplac10n, en el bíos theoretikós, ("vida teorética"). Lo práctico manual
era asunto_ ?e esclavos y las máquinas y aparatos técnicos que se inventaban
er~ cuestion de taumaturgia o frutos del tanteo y de la casualidad. No
e~s~ía la ide~ _de "ciencia aplicada" y cuando, partiendo de esquemas
teoncos s~ qu1S1eron construir máquinas, éstas resultaron ser un auténtico
fr~ca~o. Sm embargo, los árabes transforman ese mismo saber teórico en
practico abocánd~lo_a lo útil. A~í, en el terreno de la medicina introdujeron
como saberes au~ent1cos y de pnmer orden la disección, la experimentación
Y la :armacol?g1a~ la química la convirtieron en alquimia; la astronomía,
ademas de ciencia, la hicieron también astrología. De este modo,
construyeron aparatos de cálculo matemático, de observación astronómica
como los astrolabios, edificaron observatorios. Como dice Cruz Hernández6 :
Esta lección la aprendieron muy bien los averroístas
latinos, desde el propio Siger de Bravante (siglo XIII)
h~ta el casi ateo Biagio Pelacani de Parma (finales del
siglo XIV); y bien pronto será una creencia común

científica, pese a las muchas dificultades y sobre ella se
levantará la intención de la obra de Galileo.

Y esta lección la aprendió de modo especial Roger Bacon (12141294), que ligó ciencia a poder, dominio, experimentación, técnica, los
cuales habrían de ser algunas de _las características del racionalismo y de la
revolución industrial europeos.
Pero aparte de esta actitud intelectual, abocada a la teoría pero
también a la praxis técnica, conviene recordar todo el cúmulo de avances
tecnológicos que entregaron a Europa y que hicieron que ésta se pusiera en
la ruta de la moderna tecnología y ciencia aplicada. Así, por ejemplo, hay
que citar, aparte de lo ya dicho en el párrafo anterior, la elaboración y uso
del papel. fabricado por los chinos en el 757 y que pasó a Bagdad, Túnez y
luego a Sicilia y España, siendo en esta última donde se construyó la
primera fábrica de papel en Europa. a saber, en al-Andalus, en Xativa, a
comienzos del siglo XI; el uso de los molinos de viento; la técnica de
conservación de alimentos y bebidas refrigerados con nieve; los múltiples
sistemas de riego, la captación de aguas subálveas (un caso muy claro·es el
de Madrid, con una conducción de aguas totalmente árábe); un sin fm de
aparatos e ingenios para la industria textil, la molienda, la tintorería y otras
industrias; el uso en navegación de la vela latina y del timón de codaste;
una serie de inventos que hacían más cómoda la vida diaria que aparecieron
por primera vez en Europa y que hoy son tenidos por habituales, tales como
el uso de la calefacción, del agua corriente fría y caliente en las casas, etc.
Pero las aportaciones científicas más importantes en el siglo XI son, a juzgar
por el manuscrito 225 de Ripoll, el astrolabio y, con él, el cultivo de la
trigonometría y la nominación de las estrellas que durará hasta nuestros días.
Entrando en el orden teórico y filosófico, un elemento heredado de alFarabi (h. 870-950), Avicena (980-1037), Ibn Ibn Gabirol (h. 1020-h. 1050),
Ibn Paquda (fl. 1080) y, sobre todo, de Averroes (1126-1198) y Maimónides
(1138-1204) es la convicción de que el supremo saber es algo divino y su
posesión absoluta pertenece sólo a Dios, el cual manifiesta su verdad a través
de la revelación, tocándole al hombre el aceptarla por la fe. Pero la filosofía
racional, por su parte, depende por completo del esfuerzo humano. Ahora
bien, ambas, la revelación y la filosofía son manifestaciones de la misma
verdad o, dicho de otro modo, dos caminos para alcanzar la única verdad
absoluta. En otras palabras, fe y filosofía son por completo independientes,
con lo cual la filosofía deja de ser ancilla theologiae para convertirse en un
saber autónomo que jamás debe contradecir a la religión puesto que las dos
conducen a la misma verdad. Dice Averroes7:
El razonamiento filosófico no nos conducirá a conclusión
alguna contraria a lo que está consignado en la

70
71

�Revelación divina, porque la verdad no puede contradecir
a la verdad, sino armonizarse con ella y servirle de
testimonio confirmativo.

Y, dentro ya de la misma filosofia, el pensamiento árabe y judío
aportó notables novedades a la filosofía europea que o no estaban en
absoluto en el pensamiento griego o, al menos, no elaboradas como en
Grecia, pero que luego fueron ampliamente desarrolladas por los europeos
gracias al impulso inicial que dieron los árabes. Citaré algunos de esos temas
a modo indicativo.
La llamada metafisica del Sinaí surge de la afirmación divina a
Moisés de ''yo soy el que soy", con lo cual a Dios se le empieza a conocer
como "ser" y, más en concreto, como el "Ser Absoluto", el "Ser Supremo"
del cual se predica el concepto de «ser» de modo analógico.
La distinción ya planteada por Aristóteles, pero con consecuencias
desconocidas para él, entre "posible" y "necesario", con la aplicación a un
mundo concebido no como eterno sino como contingente, como "posible por
sí" y "necesario por otro", frente al ser divino que es simplemente "necesario
por sí", tal como lo plantea A vicena.
La idea de "nada", por completo desconocida, o al menos
generalmente rechazada en Grecia y contra la cual se expresan con toda
claridad todos los filósofos, desde Parménides a Aristóteles. Y esta idea se
desprende de dos principios: uno, del de causación creadora de Dios que
supone una producción «ex nihilo» del mundo. Otro, de la idea matemática
de «cero», con su correlativo valor posicional de las cifras ("cifra" viene del
árabe "sifr" que significa "vacío", "cero", "nada"), cosas desconocidas
también por los griegos, romanos y europeos. El cero no es invento directo
de los árabes pues lo heredaron de la India. Sin embargo, fueron ellos los
que lo incorporaron a la matemática. Entre los árabes, sobre todo alJwarizmi (siglo X), de donde viene «algoritmo», y entre los judíos, fue
precisamente Abraham ben Ezra (1089-1164), uno de los más destacados
que introdujo esta cifra y el valor posicional de los números en Europa.
Elemento de suma importancia en la filosofia y teología escolástica
será la distinción entre "essentia" y "esse", la cual fue inventada y aplicada a
la distinción entre el ser de Dios necesario y el contingente de las ·creaturas,
primero por al-Farabi y, sobre todo, por Avicena.
Y dentro de este concepto de "ser" y de "existencia" inaugurado por
A vicena, es notable la coincidencia que tiene, tal como lo ha observado y
demostrado Henry Corbin, no sólo en el propio A vicena sino también en Ibn
'Ar!lbi de Murcia (1165-1240), en Suhrawardi (1154-1191), en Mfilla Sadra
72

y

Shlrazi ( 1571-1640) ·
en el pensamiento shiíta, c~n el "Úaséin"
heideggeriano. Curiosamente, los árabes, que carecen del verbo ser, al
menos en el sentido del "einai" griego y del ''esse" latino, utilizaron como
equivalente el de "wuyud", "ser" y "mawyud", "ente" que literalmente
significan "hallar" o "encontrar" y "lo hallado" o "lo encontrado",
respectivamente. Y no solamente d concepto de ser, sino la misma
hermenéutica empleada por el pensamiento iraní y shiíta tiene, según el
mismo autor. importantes paralelos con la que lleva a cabo Lutero ( 14831546), por parte de la teología protestante europea, por Schleiermacher
(1768-1834) y por Heidegger (1889-1976)8.
También es de Avicena la idea del que luego llamará Duns Escoto
( 1266-1308) el "hombre volante": un ser humano desconectado por
completo del entorno que, enfrentándose solo a su propia conciencia deduce
de su autoconocimiento su propia existencia. San Agustín (354-430) ya lo
había dicho en otro contexto con su '•si fallar sum··. pero la imagen utilizada
por Duns Escoto es directa de Avicena y recuerda en gran manera el
posterior ·•cogito ergo sum·• cartesiano.
Las pruebas de la existencia de Dios. tal como las propone Tomás de
Aquino, tienen sus antecedentes claros en A verroes y Maimónides.
podríamos decir que punto por punto.
Finalmente. una serie de conceptos como los de "substancia".
··accidente". "persona·· y otros muchos más. tomados de Grecia pero
reelaborados por losfaldsifa o filósofos musulmanes. incidirán directamente
en la escolástica europea. Incluso. el de "intencionalidad" cocmiti\'a.
planteado por Avicena. tendrá un tratamiento similar en Brentano -( 18381917) y Husserl ( 1859-1938).
Y pasando a otro orden de cosas. hav un acontecimiento en el siglo
Xlll de cuya autoría e invención se conside;an en exclusiva los europeos.-Se
trata del nacimiento de la Uni\'ersidad y del paso de las cerradas y
provincianas escuelas catedralicias y monacales a estudios generales o
universidades. Ahora bien. respecto a esto hay que advertir dos cosas. Una.
que ese paso vino totalmente forzado por la avalancha de saberes nue\'os
que, provenientes, como veremos. de España (Toledo y la corte de Alfonso
X). de Sicilia (de la corte de Federico 11) y de los judíos que extendieron las
nuevas ciencias por Europa, hicieron que surgiese un nuevo modelo de
institución docente que aprovechase maestros de todas partes y diese la
licentia ubique docendi a sus alumnos. Las anteriores escuelas, limitadas al
distrito y personal docente y de alumnado de su demarcación eclesiástica. no
tenían profesores preparados para tarea tan ingente. Así, surgió la
Universidad. de estructura más flexible. de horizontes más amplios. Y en
esas universidades se montaron enonncs bibliotecas repletas de nuevos
73

�libros hasta entonces desconocidos, se dividieron en facultades las
enseñanus, se aprovecharon los maestros de todas partes. Y en esa nueva
institución, uno de los primeros problemas que se plantearon fue el de la
admisión o no, salpicada de condenas y prohibiciones, de la enseftanz.a del
Aristóteles traído por los árabes y judíos y de los comentarios de Averroes,
hasta que finalmente se admitió el aristotelismo y se echó mano de los
comentarios árabes y judíos, para seguirlos o rebatirlos. Todo ello, sin entrar
en el obvio fenómeno, tan crucial para la cultura europea medieval y
renacentista, del averroísmo en sus distintas yersiones.
La otra advertencia que hay que hacer respecto al nacimiento de la
Universidad es que esta institución era ya conocida en Oriente y en el mundo
musulmán hacía mucho tiempo. En efecto, tenemos un caso muy claro: el de
la Universidad de al-Azhar ("la Resplandeciente") de El Cairo. Fundada por
el general al-Yawhar, a poco de la fundación de la ciudad en el 969,
originariamente fue una institución fütimí, destinada a formar predicadores
shiítas ismailitas. Ello hizo que los califas abbasíes creasen, a su imitación,
otras universidades o "madrasas" (escuelas) sunni tas en Si.ria, Palestina y
Persia. De esta forma, al-Azhar fue el origen de un gran movimiento
docente e investigador que impulsó el desarrollo de la educación superior en
el mundo islámico. Esta Universidad tenía un rector o director a sueldo y
estaba dividida en Facultades, en las cuales se distinguía entre estudiantes y
diplomados que adquirían grados superiores o perfeccionaban sus
conocimientos. Profesores y estudiantes celebraban periódicamente debates
públicos, revestidos de unas togas negras. En fin, una serie de detalles
organizativos que pronto se extendieron por todo el islam y que, claramente.
son muy parecidos, por no decir idénticos, a los que luego veremos en la
Universidad de París y en las que la imitaron por toda Europa.
Un aspecto de suma importancia para la historia posterior europea y
para la constitución política de las naciones que la integran es lo que con
acierto afirma Rafael Ramón Guerrero9:
Un análisis del término política en .rn sentido griego no fue
posible durante la Edad Media latina, al menos antes de la
segunda mitad del siglo XIII. Y, a1111q11e se hubiera dado, ni
siquiera habría sido relevante porque se desconocía la
realidad nombrada por ese término. los latinos, antes de ese
siglo, ignoraban por completo el concepto de Estado como
conjunto independiente, autónomo y autosuficiente de
ciudadanos que viven de sí mismos y según sus propias leyes,
según la conocida definición de Walter Ullmann. En rigor,
no existía ni problema de Estado y ni problema político,
términos ambos que sólo aparecieron después de que fuera
descubierta y traducida la Política de Aristóteles, ya bien
w ·w•:ado el siglo XIII. Y. sin embargo, en una época

74

bastante anterior a ésta, el mundo islámico ya había
desarrollado ampliamente tanto una teoría del &amp;todo,
expresada en diversas doctrinas sobre el califato y el
imamato, como, de una manera más general, una teoría
política.

En efecto, Europa tenía una idea de la vida social y política anclada en
el concepto de civitas Dei agustiniano, en cuanto que era reflejo y anuncio
de la comunidad celestial de los santos. Por otro lado,
el Medievo
consideraba el poder del monarca como una participación del de Dios, con
lo que podía hablarse del "rey por la gracia de Dios". Finalmente, en cuanto
a organización, se inspiraban en fórmulas heredadas de Roma estereotipadas
y sin una teoría"política actualizada que las sustentase. El islam, en cambio,
identificó desde el comienzo política y religión, siguiendo la tradición del
Profeta. En efecto, éste no solamente predicó la revelación religiosa sino que
hizo que ésta fuese el fundamento de una nueva forma de sociedad y de
Estado, no basados, como antes, en la etnia, en la lengua, en la historia, en
la sangre, sino precisamente en la comunidad de fe. Esto explica aquel
versículo del Corán que dice'º:
¡Que constituyáis una comunidad que invite al bien
ordenando lo que está bien y prohibiendo lo que está
mal! [. ..). Sois la mejor comunidad humana que jamás
se haya suscitado.

En consecuencia, se vieron los musulmanes, desde el comienzo, en la
necesidad de construir una teoría política que sustentase aquella suya, nueva
por completo, que era a la vez social y religiosa. Pero, pasado el tiempo, al
entrar en contacto con el pensamiento griego encontraron en él una
magnífica ayuda para seguir en la tarea. Concretamente, echaron mano de la
República y de las Leyes de Platón y de la Etica a Nicómaco y de la
Política de Aristóteles. El resultado fue que los falasifa o filósofos
musulmanes construyeron una nueva teoría política con la creencia inicial de
que la encargada de elaborarla habría de ser la razón autónoma del hombre.
No sólo eso, sino que dicha teoría había de abocar, necesariamente, a una
praxis, al modo como antes se ha visto en el terreno de la filosofía y de la
ciencia. Ahí están los grandes teóricos de la política, como son al-Farabi,
Avicena, Avempace (h. 1070-1139), entre otros.
Ahora bien. la aparición de estas obras árabes sobre teqría política
traducidas al latin, cambió la perspectiva en Europa. Se comenzó a elaborar
una teoría política autónoma, independiente de la civitas Dei y de lo
religioso, de forma que la unión de Iglesia y Estado medievales se fue
rompiendo poco a poco hasta llegar a la secularización total que ha ido
fraguándose a través del tiempo. De este modo, las teorías políticas y del
75

�Estado fueron proliferando en Europa, tal como hacia tiempo lo había hecho
el islam.
Este planteamiento racional, natural, de la política, llevó en Europa al
intento de hacer la experiencia de la soledad, de transplantar el Estado
absoluto político a la vida individual del sujeto. Es lo que hizo Daniel Defoe
( 1661-1731) y quienes le siguieron, al plantear la figura del Robinson
solitario en su isla, en la cual él es el rey de aquel territorio y de si mismo.
Pero esta-idea y experiencia ya había sido vivida en el islam, precisamente
porque se había elaborado una teoría del Estado en la que el sujeto era parte
esencial. Y este robinson musulmán tiene tres manifestaciones de sumo
interés. Una, la del l.arBgoz.ano Avempace que, precisamente, intenta
experimentar el gobierno o régimen político comunitario en el hombre
aislado para llevar a cabo, en su soledad, el ideal religioso de la comunidad
( el Robinson de Defoe intentará realizar en soledad el ideal político y laboral
11
de su momento). Y así, escribe El régimen del solitario • La segunda
manifestación robinsoniana es la de lbn Tufayl (1110-1185), de Guadix
11
(Granada), en su El filósofo autodidacto , en que el solitario de Avempace
aparece solo en una isla desde niño, hasta que de mayor llega a la apoteosis
de la vida religiosa, en forma de mística. Esta idea y hasta el nombre del
protagonista solitario (Hayy ibn Yaqzan) están tomados de Avicena, que
hizo también en su obra literaria esta experiencia del solitario místico (y
esta es la tercera manifestación robinsoniana en el islam, aunque
11
cronológicamente es la primera) .
Capítulo aparte merece el de la mística, si bien en este terreno hay que
andar con suma precaución. Los parecidos entre la mística musulmana o
sufismo y la judía o qabbala, con respecto a la cristiana posterior, son
extraordinariamente llamativos. Pero ocurre que, en muchas ocasiones
(sobre todo en lo que se refiere al islam) faltan los eslabones que establezcan
la continuidad de estas similitudes y que expliquen la cadena de posibles
influjos. Esta falta puede perfectamente explicarse por el miedo que en
España y en Europa había a que la Inquisición descubriera los orígenes
musulmanes o judíos de muchos de los fieles llamados "cristianos nuevos".
Bien sabido es el tema del origen judío de Santa Teresa o de San Juan de la
Cruz, aparte de otros y los problemas que ello acarreó. Igualmente conocido
es el afán por esconder libros de piedad y de oraciones entre las paredes de
las casas para que nadie pudiera hallarlos y que luego, en la actualidad, se
han encontrado, bien en árabe directamente bien en aljamiado. Por otra
parte. hubiera o no tales influjos literarios directos, lo cierto es que hay que
admitir dos cosas: una, que caben los contagios indirectos por medio del
ambiente, las enseñanzas orales, predicaciones, etc. Otra, que, al ser las tres
religiones fruto del mismo tronco abrahámico y monoteísta, es lógico que
haya respuestas similares ante problemas parecidos, concretamente en lo
tocante a ascética y mística.

76

En todo caso, señalaré algunas coincidencias, con la convicción por
otro lado, de que fueron primero los musulm~mes quienes formularon ci~rtas
pro~osi~io~es místic~s y _de que, en lo tocante a la qabba/a judía, como
indicare, s1 que hubo mfluJo claro y trasvase del judaísmo al cristianismo.
La gran mística islámica ( el sufismo) se inicia en la Península Ibérica
con el cordobés lbn Masarra (883-931 ), siguiéndole lbn al-'Arif ( 1088-1141)
e lbn 'Arabi (1165-1240), terminando, al final, con los shadilíes lbn al'Abb~d ~: Ronda (1332-1398) y ~bu-1-'Abbas de Murcia (muerto en 1287).
Las s1m1htudes que hay entre ellos y San Juan de la Cruz y Santa Teresa las
es~diado minuciosamente Asín Palacios14, siguiéndole en nuestros dí~s la
15
mves~1gadora portorri~ueña Luce López Baralt . Señalaré algunos
p~ectdos, a m~d~ de eJemplo: la manera de concebir la unión mística con
Otos, el amor d1vmo, la renuncia de los llamados "carismas" en San Juan de
la Cruz Y en los grandes maestros del shadilismo; multitud de términos como
" ensanch
. to", "recog1m1ento",
· ·
am~en
"vacío", "desnudez", "aniquilación"
"pem1ane
''
"
"
"
··
neta
.
apretura
.
expans1on".
"noche" , "día", "easfI 11os" ,'
"
d "
..
mora as y muchísimos más.
'
Por otro lado, el in.flujo de la mística musulmana en Ramón Uull (h.
1232-1315) Y en s~ obra _Els cent noms de Deu (Los cien nombres de Dios),
~s d~ sobra conoctdo, as1 como la tesis de Asín Palacios acerca del mismo
mfluJo sobre Dante (1265-1321 ), el cual se habría inspirado en la "Escala de
tv_t~om~". o "Ascensión ~e Mahoma" o subida del Profeta al cielo en su
1
VtaJe m1sttco a Jerusalén . Esta "Escala de Mahoma" fue bien conocida en
la Edad Media cristiana. Primero la tradujo al castellano el judío Abraham de
Tole_~º (s._ Xlll). Pero luego se ext~ndió por toda Europa a través de la
vers10n la_tma y francesa hecha por el notario gibelino al servicio de Alfonso
X el Sabio, __Buenaventura de Siena (1264), con el título de Libro de /a
Escala., verston que es la que conocería Dante en Italia.

?8

'gualmente se aprecian ciertos matices quietistas de la mística
m~sulmana qu~ se ven repetidos de la misma manera en autores como
Miguel de Molinos (h. 1628-1696), Meister Eckhart (h. 1260-1327), Juan de
Ruysbroeck (1293-1381 ), Jacob Bohme (1575-1624).
Autores de la_ ~abbala judía, tanto sefardita como azkenasí, y libros
c_omo el Sefer_ Yets,ra. o el Zohar, han tenido un muy especial eco en la
ht~ratura m1st1~a medieval y renacentista europea. Así, se sabe que las
~m~era traducciones de la qabbala al latín o a lenguas romances las hicieron
JUdtos conversos,_ entre los cuales el más conocido fue Pablo de Heredia (h.
1480). El Papa S1xto IV (1471-1484) ordenó la traducción de setenta obras
de la qab~ala al. l~tín. Y los primeros que estudiaron la qabbala desde el
pw11~, ~e vista cnstJan_o yarece qu~ fueron Pico de la Mirandola (1463-1494)
Y R ·1 on Llull que qu1s1eron explicar el dogma cristiano con ella.
77

�Por otro lado, la qabbala se puso de moda en Europa y, así, la
estudian y conocen muy bien Juan Reuchlin (1455-1522), Enrique Comelio
Agripa (1486-1535), Paracelso (1493-1541), Juan Thenaud de Angulema (s.
XVI), Knorr von Rosenroth (s. XVII), Juan Esteban Rittangel (1606-1652),
entre otros muchos más.
Atención especial merecería el explicar por extenso un capítulo
sumamente interesante como es el de la estética, la educación, la poesía, la
literatura, el ideal de amor, la veneración por la mujer y todo lo que supone
una vida civilizada y refinada.
·
Solamente algunas muestras. Mientras Europa y la Península Ibérica
en los comienzos de la Edad Media ignoraban las formas más elementales de
la educación y del protocolo en las recepciones, banquetes, fiestas, actos
oficiales y las nonnas más imprescindibles de higiene y aseo corporal, 'Abd
al-Rahmán 11 (821-852) llamó a Córdoba al músico iraquí Ziryab para que
enseñase en la corte las buenas maneras de comportarse que se practicaban
en Oriente. Y así fue, no solamente las impuso aquel hombre exquisito en
Córdoba sino que pronto se extendieron por el resto de al-Andalus y Europa.
Entre las cosas que enseñó están, por ejemplo: el poner en los banquetes
variados menús señalando, a la vez, el orden en que se debían servir a la
mesa. el uso de cubiertos en la misma, ciertas formas musicales,
instrumentos, danzas y su uso en las fiestas y banquetes, el empleo de
determinados vestidos para las ceremonias cortesanas (la palabra "gala'' es
de origen árabe y significa el traje que los cortesanos usaban para
presentarse ante los califas abbasíes), el empleo de desodorantes químicos y
perfumes, etc.
A todo ello hay que añadir el uso de baños públicos: escasos y mal
vistos en Europa, en Córdoba parece que pasaban de los trescientos, siendo
además dichos baños no sólo lugares de limpieza y aseo sino centros de
rewúón de intelectuales y poetas.
En literatura, la poesía árabe y judía tuvo un gran peso en la evolución
literaria europea. Poetas judíos como Ibn Gabirol, Abraham ben Ezr~ ( 10891164 ), Yehuda ha-Levi (h. 1070-1141), Maimónides (1138-1204), y árabes
como el sirio al-Mutanabbi (915-965), Ibn Hazm de Córdoba (994-1063) y
el andalusí lbn Zamrak (1333-1393), el poeta cuyos versos, como. se dice,
han tenido la edición más lujosa de la historia pues están escritos adornando
las paredes de la Alhambra.
Dentro de esta misma línea de la literatura, es preciso señalar toda la
larga. densa y curiosísima tradición y transmisión de sentencias, cuentos,
kyendas que los predicadores y escritores morales europeos tomaron de
h11:ntl':-. árabes y judías. Se trata de colecciones de hlstorias y sentencias del
78

más variado origen (griego, árabe, persa, hindú) traducidas al árabe en
Bagdad, en la "casa de la sabiduría", por Hunayn ibn Jshaq (que entre otras
cosas tradujo Cali/a e Dimna y el Sendebar ) y sus sucesores ; que luego
fueron usadas por _los musulmanes y judíos ampliamente. Son claras las
fuentes árabes de b?ros como Las siete partidas de Alfonso X, Libro de
buen amor del Arcipreste de Hita, Castigos e documentos para br'en · ·
'b 'd
S
vrvrr,
atn w ~ a ~cho IV, Libro del Caballero Zifar, Libro de los buenos
proverbios , Lrbro de los doce sabios , Bonium o Bocados de oro Libr d,
Ale~andre , Poridat ~e poridades y otros muchos más, así como ~l rest~ d:

la literatura sentenciaría europea medieval y aún posterior, pudiéndose
señalar. nombres como el de Jacques de Vitry, EtieMe de Bourbon
Bocacc10, Shakespeare y otros.
'
Atención especial merecen el estilo de amar y la concepción de la
b~lleza y de la mujer que profesaba el llamado amor udrí que, importado de
c1rculos sumamente refinados de Oriente, cristalizó en una literatura
cordo_besa como es el caso de los poetas Ibn Shuhayd (992-1035), Ibn
Zaydun ( 1003-1070) Y, sobre todo, Ibn Hazm. Este último, en su El collar
de la palo":ª , ~atado de amo~ sumamente conocido en la Edad Media,
pare~e que influyo poderosamente en El libro del buen amor del Arcipreste
de Hita, el Breviari d' amour de Matfre Ermengaud, el De amore /ibri tres
de Andreas Capellanus, la Ley d' amors de Guilhem Molinier17•
De ·o~~en árabe, y concretamente andalusí, es la concepción del
amor Y de lo erottco, ~orno algo sublime, espiritual y corporal conjunta.mente,
mezcl_a de deseo apasionado a la vez que de castidad y privación; la idea de
la mu3er como a~go inalcanzable y sagrado a la que hay que respetar a la vez
~ue &lt;;lesear, _se~1r y elevarla a la categoría de "mi señora", siendo el hombre
el fiel serv1_do~ d~ tal señora. Es interesante leer un fragmento de Averroes,
s~amente indicativo del valor que para los musulmanes andalusíes terna la
mu3er:
1

En estas sociedades nuestras se desconocen /as habilidades de
las muj~~es, porque en ellas sólo se utili:an para /a
pro~reac,on, estando por tanto destinadas al servicio de sus
m~ndos Y relegadas al cuidado de la procreacign, educación y
cnan=a. Pero esto inutili=a .rns otras posibles actividades.
Como en dichas comunidades las mujeres no se preparan para
ningu~a de las virtudes humanas, sucede que muchas veces se
aseme1an a las plantas en estas sociedades, representando una
carga para los hombres, lo cual es una de las razones de /a
pobr~za de dichas comunidades en las que llegan a duplicar
en numero a los varones, mientras que al mismo tiempo y en
tanto c~~ecen de formación no contribuyen a ninguna otra de
/~ ac//v1dades necesarias, excepto en muy pocas, como son el
hilar Y el tejer, las cuales realizan la mayoría de /as veces
79

�cuando necesitan fondos para subsistir. Todo esto es evidente.
Así las cosas, y en tanto que es evidente en el caso de las
hembras que comparten con los hombres la lucha y lo demás,
conviene que a la hora de elegirlas busquemos las mismas
condiciones naturales que consideramos en los varon~, por lo
que deben ser educadas del mismo modo por medio de la
música y la gimnasia.

Por fin, sólo queda dej~ asentado que todo este cúmulo de elementos
tuvienin sus cauces bien precisos por los cuales pasaron a Europa.
Simph:mente me limitaré, por brevedad, a enumerarlos.
A falta de los mass media y de las modernas vías de comunic~ción
·
J
socia \:• cuJtural , había en el Medievo varios hechos •que· •favorecieron
1M
extraordinariamente la transmisión cultural. Uno, 1~ peregnnac1on a a eca,
preceptiva para todo musulmán con salud y medios para hac~rlo. ~sta se
cumplía fielmente desde la India hasta al-Andalus, con la pamculandad de .
que estos viajes tan largos y costosos eran aprovechados por tnuchos para
comprar libros asistir a tas· clases de los maestros famosos, aprender
costumhres, tra~r telas, inventos, productos desconocidos ~n Europa. Otro
cauce. 110 pacífico como éste, fueron las Cruzadas,. a traves de las cuales
también entraron en Europa multitud de novedades importantes. Y, por fin,
conectando con estos dos caminos hacia Oriente, o~ que . entraba en
Europa: el Camino de Santiago. Todo ello suponía un ir y veru~ de gentes
que, portadoras de libros, aparatos y productos, renovaron sm duda el
ambiente cultural europeo.
Pero, de fonna más eficaz intelectualmente, tu~o _una especial
relevancia el movimiento de traducciones, con dos focos pnnc1pales:_uno en
Sicilia en la corte de Federico II Hohenstaufen, en la cual se vertieron al
latín i~finidad de libros de medicina, matemáticas,. astrono~~ Y filosofia
tanto griega como árabe. El otro foco fue _la Perunsula lben:a con tres
subfocos que conviene precisar. Uno, en Castilla, en la llamada Escuela de
Traductores de Toledo". Digo " llamada" porque _son muchos l~s que hoy
ponen en duda la existencia de una escuela prop1arne~te tal. Simplemen~e
hubo un Obispo francés, Arzobispo de Toledo, D. Raimundo de Sauvetat
( 1126-1151) que impulsó la labor traductora haciendo de mecenas de ese
trabajo. utilizando un grupo de judíos y musulmanes (_araboparlantes y que
también hablaban romance) y cristianos (que sabían latm y rom~ce) a cu~a
cabeza estaban Domingo Gundisalvo y Juan Hisp3;'1º• que traduJe~on al latm
prácticamente toda la literatura que estaba en arabe, ~to gnega como
musulmana. Allí trabajaron también Daniel de Morlay, AleJandro Nechkham,
Alfredo de Sareshel y otros muchos más. La labor de mecenas de D.
Raimundo, la siguió su sucesor D. Rodrigo Ximcnez de Rada.

El otro subfoco, castellano también, fue el de Alfonso X ( 1221-1284)
que asimiló perfectamente la ciencia musulmana y soñó con llevar a cabo
una vasta enciclopedia española de todos los conocimientos humanos. Su
esfuerzo se centró, sobre todo, en la astronomía y astrología. Toda la
actividad cultural de la corte de Alfonso y que se lleva a cabo bajo su
mecenazgo tiene lugar en dos etapas: primera, hasta 1259, en que sólo se
hacen traducciones, segunda. en la cual se revisan o rehacen las versiones
anteriores y se asimila lo traducido y se escriben las Tablas alfonsíes.
Y, finalmente, el tercer subfoco peninsular fue el valle del Ebro,
incluido el sureste de Francia. En esta zona, hubo también centros de
traducción del árabe al latin, como en Tarazona y Pamplona, pero fueron
sobre todo los judíos quienes hicieron de transmisores, lo cual llevaron a
cabo de dos maneras: una, traduciendo no del árabe al latín sino al hebreo
obteniendo versiones de mucha mayor calidad que las de Toledo, entre otras'
razones porque el latín, en los siglos XII y Xffi aún estaba muy inmaduro y
poco preparado para adoptar la exquisita y precisa terminología científica y
filosófica que había adquirido el árabe. Traductores judíos fueron: al-Harizí
(h. 1170- h. 1230), Abraham ben Ezra (1089-1164), Abraham bar Hiyya
(1065-1138). la saga de los Tibbónidas (s. XIII), entre otros muchos más. La
otra fonna de transmisión de los judíos fue directa, enseñando personalmente
en los centros europeos las nuevas ciencias que habían aprendido de los
árabes. Casos ejemplares de ello son: Abraham ben Ezra, que se recorrió
prácticamente toda Europa y Mosé Sefardí (h. 1062- después de 1145), de
Huesca, que convertido al cristianismo y adoptando el nombre de Pedro
Alfonso propagó, sobre todo por Inglaterra y Francia, lo mejor de la
matemática y astronomía árabes.
Por la parte cristiana, también hubo asimilación de lo árabe en la
Corona de Aragón, a diferencia de Castilla. Son numerosos los ejemplos que
se podrían aducir, entre ellos: Raimundo Marti (h. 1220-1284), Ramón Llull,
Arnau de Vilanova ( 1240-1311) y otros muchísimos más.
Esta es, a grandes rasgos, la impronta que el mundo semita dejó en la
cultura europea conformándola de una manera muy peculiar y personal. Y en
estos momentos de finales del siglo XX en que tanto se habla de libertad,
comprensión. tolerancia. bueno será añadir un elemento más: el
agradecimiento. Agradecimiento a un mundo semita que nos ha dado una
Biblia, un Evangelio, sin los cuales no se entendería Europa, un despertar al
racionalismo y ciencia, un nuevo modo de ver la vida y la cultura, como
acabamos de ver someramente.

80
81

�Notas bibliográficas

RE-EXAMEN DE LA FENOMENOLOGÍA DE ZUBIRI

Aconsejo la lectura de un libro recientement~ traducido al español de Remi Brague, de la
Sorbona, Europa, la vía romana, Gredos, Madrid, 1995.

Dr. Jesús Conill

1

2

Gilson, E., El espíritu de la filosofía medieval, Rialp, Madrid, 1981, p. 704.

J

Curtius, Literatura europea y &amp;Jad Media latina, F.C.E. Mexico, 1955, p. 41.

◄ Dawson, Ch., Ensayos acerca de la &amp;Jad Media, Aguilar, Madrid, 1956, p. 178.
s De t t'tulo gozaban legalmente y por derecho propio la «gente del libro» (~ saber, los
cristia~o: ~ judíos) que, aunque no se convertían religiosamente al Islam, sm embargo
aceptaban el Estado y situación política impuestos por los musulmanes.
Cruz Hemández, M., Pensamiento de al-Andalus y los su1:uesto~ ~deológicos ~del
• •
de Estudros /slam1cos de Madn ,
Renac1m1ento
europeo, en Rev,·sta del Instituto Emncio
o·r

6

XXVI, 1993-94, p. 110.
'Citado por Cruz Hemández, Historia del pensamiento en el mundo islámico, 1996, t. 2 p.
522.

Catedrático de la Universidad
de Valencia España
Zubiri constituye, junto con Ortega, el lugar privilegiado de la recepción
y asimilación de la fenomenología en España. No hay contextualización
posible del pensamiento de Ortega y Zubiri, si no es en conexión con la
fenomenología.
Por lo que a Zubiri se refiere, los estudios de Antonio Pintor-Ramos y
I
Diego Gracia han puesto de manifiesto con precisión que, desde los primeros
escritos hasta su época de madurez, Zubiri cuenta con la fenomenología como
fuente de inspiración para su propia orientación filosófica. No es raro, si
tenemos en cuenta que sus tres maestros, Husserl, Ortega y Heidegger, se
movieron en ese ámbito y que el propio Zubiri ha r~conocido explícitamente
su vinculación cori la fenomenología2.

a Ver, por ejemplo: Henry Corbin, Ed. L' Herme, Paris, 1981, sobre todo p. 23-67.
9

Ramón Guerrero, R., al-Fárábf. Obras filosófico-políticas, C.S.l.C., Madrid, 1992, P· 110.

10

Avempace. «El régimen del solitario», Introducción, traducción y notas de J. Lomba,, Ed.

Trotta, Madrid, 1197.
11

lbn Tufayl &lt;&lt;El filósofo autodidacto», Introducción, traduccción y notas de E. Tornero.

Trotta, Madrid, 1995.
12 Avicena, Risála Hayy ibn Yaqzán, trad. francesa de A.M. Goichon, Le récit de Hayy ibn
Yaqzán, Paris, 1959.
13 Asín Palacios, M., Tres estudios sobre pensamiento_ y mística hisf~no-musulmanes,
Hiperión, Madrid, 1992, Obras escogidas, C.S.I.C., Madrid, 1946; Shadrl1es y alumbrados,

Hiperión, Madrid, 1990.

1◄ López Baralt, L., San Juan de la Cruz y el Islam, Hiperión, Madrid, 1990.

1. El "de dónde" y "hacia dónde" de la fenomenología de Zubiri
En principio parece clara la procedencia de la fenomenología en Zubiri,
ya que en su tesis (presentada en la Universidad de Madrid en 1921) alude a
3
Ortega como "introductor en España de la Fenomenología de Husserl" y un
historiador de la fenomenología como H. Spiegelberg considera a Ortega
4
como su transmisor en España .
Sin embargo, ya Antonio Pintor indica que "no es seguro ni probable
que fuera en los cursos de Ortega donde Zubiri oyó hablar de Husserl por vez
5
primera" • Antes de 1919 otros también habían hablado de la fenomenología;
así que Zubiri tuvo otras vías de acceso a la fenomenología, seguramente la de
6
Marcelino Arnaiz y la de la Escuela de Lovaina, en especial, L. Noel, su
7
director de tesina sobre "El problema de la objetividad según E. Husserl" •

u Asin Palacios, M., La escatología musulmana en la Divina Comedia, Hiperión, Madrid,
(1919) 1984.
Entre otros, puede consultarse: Lacarra, M.J., Cuentís_tica medieval ~ Es_Pª?ª:_ los
1979 y Lomba• J•• Dichos y narraciones de tres sabios 1ud1os. lbn
Gabirol.' lbn Paqúda, Pedro A/fonos, Mira Editores, Zaragoza, 1997•
16

,
zaragoza,
ongenes

Además, repárese en que el punto de vista que Zubiri tomará con
respecto a la obra de Husserl es, al menos inicialmente, diferente del
presentado por Ortega: éste comienza por Ideen y Zubiri arranca de

Investigaciones lógicas.

,1 Averroes, Exposición de la República de Platón, Trad. M. Cruz Hemández, Madrid,

No obstante, aunque es posible que Zubiri no se 1n1ciase con y en
Ortega sobre la fenomenología, a mi juicio, no está ya tan claro que en su
recurso a la fenomenología no buscaran cosas semejantes: una salida al
idealismo moderno, evitando la recaída en el realismo antiguo, y una

1986,p. 59.

82

83

�transformación de la fenomenología que rehabilitara la perspectiva metafisica.

Entre Ortega y Zubiri hubo indiscutiblemente una auténtica relación de
maestro-discípulo, que debió tener su repercusión en lo que respecta al
peculiar modo de asimilar la fenomenología. Pero, sobre todo, a Zubiri le
alcanzó la "irradiación,. orteguiana que impulsaba a encontrar una salida al
fracaso de la modernidad filosófica y a la crisis vital/cultural que se percibía.
Para lo cual no les satisficieron totalmente ni Husserl ni Scheler, según cuenta
Zubiri:
Hace años, paseando por la carretera de Zumaya, me decía
Ortega: 'lástima de Scheler, no es un metafísico; pasea
filosóficamente, eso sí, su retina sobre las cosas; pero nada más'.
Por parecida razón jamás le satisfizo como posición última la
fenomenología de Husser/'.

Se comprende que Ortega dijera que abandonó la fenomenología en
cuanto la recibió9 -dado que comenzó por Ideen-, si lo que buscaba era superar
el idealismo; y, si la fenomenología no nos libraba de él, habría que
abandonarla, corregirla o transformarla. Y, a mi juicio, esta es la resultante del
proceso de asimilación de la fenomenología por parte de Ortega y Zubiri.
No es mi deseo adentrarme en los vericuetos historiográficos, sino
llamar la atención sobre el giro que toma la fenomenología en Zubiri. Quisiera
aportar una perspectiva complementaria a la historiográfica genética,
aclarando no sólo "de dónde" viene sino sobre todo hacia dónde va Zubiri con
la fenomenología, hacia dónde se dirige su peculiar transformación, qué
finalidad persigue y qué resultados obtiene.
2. Fenomenología objetivista

¿Cuál fu~ esa orientación? Zubiri desde el comienzo de su trayectoria
fu~ mu~ c?~~ente del fracaso de la modernidad, debido a que el planteannento crzflco moderno conduce al "ideísmo", término que engloba todas las
formas de "filosofia de la conciencia" (empiristas, racionalistas, idealistas) que
se apoyan en ella para acceder a la realidad, pero que fácilmente conducen a
crisis ?e escepti~ismo por pretender sustentarse sobre los conceptos e ideas de
la razon, como si este rodeo permitiera resolver la pérdida del vínculo radical
con las cosas y la falta de .fundamento en la realidad.
Muchos han interpretado esta crítica zubiriana de la modernidad corno
una rec~da invo~~tiva en el realismo antiguo. Pero Zubiri tampoco acepta la

pretendida soluc1on del "realismo" (ni clásico, ni crítico), pues asume el
~roc~so ~~e~o ~n c~to desvela el tránsito acrítico del "objeto" a la
. re~dad . ~m Ju~ficac1on y se opone, por consiguiente, a la acrítica
1dentificac1on del ruvel de los objetos con el de la realidad.
. Por lo tanto, Zubiri no acepta ni el "realismo" ni el "idealismo",
sencillamente porque se trata de dos explicaciones contrapuestas del mismo
probl~?1ª· J~to en este punto aporta la fenomenología de Husserl una vía de
~luci~n:. _si~ . en un nuevo nivel filosófico más radical, el de la
descnpc1on , preVIo a las posibles "explicaciones" (realista o idealista).
, La fenomenología de Husserl ofrecía un enfoque descriptivo de los
f~nom~nos, al mar~en de cualquier mediación explicativa que pudiera
distorsionar la manifestación originaria de los datos. Sólo mediante este
regreso a ~ de~ri~~ón previa de los fenómenos es posible superar la tiranía
de c~qwer explicac1on. Este modo de asumir la fenomenología por parte de
Zub~ se ha denominado "objetivismo", entendiendo por tal la tarea
consistente en "una descripción esencial y sin presupuestos previos de los
datos del problema".

Zubiri había conocido a Ortega en 1919 y a Noel al ir a Lovaina en
1920. Se encuentra entonces entre Ortega y Noel, director de tesis y de tesina,
respectivamente. Escribe sus trabajos fenomenológicos en 1921: la tesina
sobre la objetividad en Husserl (en Lovaina), y la tesis sobre la teoría
fenomenológica del juicio (en Madrid), partiendo directamente de la
fenomenología de Husserl, en la formulación objetivista de Investigaciones
lógicas, lejos de todo idealismo y como plataforma para intentar dar una
respuesta a la "bancarrota" del subjetivismo moderno1°.

~l uso peculiar zubiriano de la fenomenología objetivista, inspirado en
las 1:'1_gzsche Untersuchungen de Husserl y dirigido a superar tanto el realismo
~adi~1onal como .el idealismo moderno, obligaba a rechazar también el giro
ide~sta qu~ _el IDismo Husserl imprimió a su fenomenología a partir de Ideen.
~egun_ Zu~m, Husserl "lleva demasiado lejos el carácter autónomo de la
~ten~1onalidad; esto va a conducir a la fenomenología hacia cierto
idealismo" 11 •

Estos escritos de la primera etapa de Zubiri (1921-1928) revelan la
importante contribución magisterial de Husserl, hasta el punto de que su
fenomenología puede considerarse la plataforma desde la que Zubiri orientó
su propio quehacer en filosofia.

. . . La tesis doctoral de Zubiri Ensayo de una Teoría fenomenológica del
;u1c1? (presentada en 1921 y publicada en 1923) parece ser el primer libro
publicado sobr~ ~eno~enología en lengua no alemana. Forma parte de un
proceso de as1DUlac1on de la fenomenología y pretende explícitamente

84

85

�contribuir a "una Filosofia de la Objetividad pura" de base fenomenológica.
En ella encontramos un rotundo rechaz.o del subjetivismo e idealismo
mediante una defensa del objetivismo: defensa de la esencia como idealidad
(separada de la realidad) y de la presencia intencional en la conciencia del
fenómeno esencial.
La "vuelta a las cosas" de la fenomenología fue preludiada por el
objetivismo de Bolz.ano y Brentano, y hasta compartida por diversas
tendencias como el materialismo, el positivismo y el pragmatismo12; pero este
común empeño de lograr moverse en el mundo de la objetividad alcanz.a su
madurez filosófica con la fenomenología.

3. Transformación de la fenomenología
A partir de 1928 se abre una segunda etapa, que dura hasta 1944 -fecha
en que13 se publica Naturaleza Historia Dios-, en la que la influencia de
Ortega y el nuevo horiz.onte abierto por Heidegger impulsan a Zubiri a
desvelar las insuficiencias "modernas" pendientes en Husserl y a radicafuar la
fenomenología buscando el nivel prelógico (preconceptual, prejudicativo,
prerracional), que sea raíz y fundamento de la conciencia.
A esta segunda etapa se la ha denominado "ontológica", porque ya no
está centrada en el problema de la objetividad dada a la conciencia, sino que la
inspiración fenomenológica dirige la atención hacia la estructura entitativa de
las cosas. Zubiri sustituye la fenomenología objetivista por la ontológica: "la
constitución de un ámbito filosófico de carácter ontológico" 14• Todos concuerdan en que en esta etapa es decisiva la influencia de Heidegger.
Sin embargo, Zubiri no seguirá el camino hermenéutico de la
fenomenología ontológica de Heidegger. Tal vez porque vislumbró
tempranamente los peligros que llevaba consigo la transfonnación hermenéutica del pensamiento
ontológico, especialmente bajo la influencia
15
nietzscheana : la radical temporalización del ser (el ser mismo es tiempo), la
reducción del ser y de la verdad a sentido y su posible difuminación (en el
destino del ser y en el acontecer de sentido) y, a mi juicio, lo más importante:
la problematización del fundamento (la renuncia radical a la fundamentación)
y la factualización destranscendentalizadora de la razón (la razón es tiempo)16•
Pero, igual que, según Zubiri, "Heidegger ha partido de la
Fenomenología, y pese a las hondas, radicales, transformaciones que en ella
in~oduce, sin embargo, permanece en el ámbito fenomenológico" 17, del
IDismo modo podríamos decir que -a pesar de ir prescindido de casi toda

86

alusión directa a la fenomenología (como en Naturaleza Historia Dios)- Zubiri
se encuentra en esta etapa también en el "ámbito fenomenológico" y mantiene
la "actitud fenomenológica" de lograr una "descripción inmediata del acto de
pensar11l8.
Ahora bien, lo que ocurre es que está buscando una transformación de
19
la fenomenología , diferente a las de Ortega y Heidegger, dado que le
parecían insuficientes, tanto la vía orteguiana de superar la idea fenomenológica de la conciencia mediante la de vida humana como la vía heideggeriana
mediante la comprensión del ser.
Por eso, a partir de aquí, Zubiri recorrerá su propio camino en discusión
explícita o implícita con sus maestros. Por ejemplo, en la relación de Zubiri
con Heidegger, Antonio Pintor destaca la importancia que debió tener el
carácter incompleto del enfoque heideggeriano sobre el tema de la verdad para
exigir un replanteamiento que desbordara el marco ontológico20 . Y no es que
le falte razón, sin embargo, creo que hay otros aspectos relevantes, como el de
evitar los peligros de la hermenéutica y la cuestión del fundamento, que
debieran tenerse muy en cuenta para explicar el progresivo distanciamiento de
Zubiri respecto de Heidegger, tras una etapa de gran influencia.
¿Y a dónde conducirá la transformación propiamente zubiriana de la
fenomenología?
la fenomenología, frente a la dislocación que el saber
filosófico había llegado a padecer, coloca de nuevo el
problema filosófico en la genuina raíz que tuvo en
Aristóteles. 'Desde las cosas': tal es también el lema de
toda la Fenomenología. Pero hay que añadir: desde las
1
cosas, hacia lafilosofia2 •

La fenomenología "coloca" el problema filosófico en la genuina raíz:
"desde las cosas". El lema más corriente de la fenomenología, "A las cosas
mismas", queda sustituido aquí por "Desde las cosas mismas", bien expresivo
del propósito zubiriano: recuperar el horizonte de la realidad superando las
mediaciones de la conciencia. De ahí que el saber fenomenológico. de la
descripción de los fenómenos no fuera para Zubiri más que el comienzo de
una nueva filosofía, porque:
«la fenomenología ha ido desflegándose en una filosofia
2
y culmina en una metafzsica» .

Zubiri aprovechará este nuevo impulso para abrir un camino desde la
fenomenología a la metafisica. Por consiguiente, el nuevo lema, que resume la
trayectoria zubiriana, podría decir así: Por la fenomenología a la metafisica.

87

�Ahora bien, ¿cómo acceder a la realidad desde la descripción de los
fenómenos, es decir, desde la objetividad de lo dado a la conciencia? ¿Es
posible pasar fenomenológicamente del objeto a la realidad?
Para resolver este problema -que constituyó una auténtica
"encrucijada"-23 , pero rebasando el enfoque moderno de la objetividad y el
tradicional del ser (es decir, más allá del enfoque gnoseológico y del
ontológico), Zubiri radicalizó el análisis fenomenológico de los hechos hasta
descubrir que la realidad está dada en un nivel previo a la conciencia y a la
relación sujeto-objeto, sin caer en los típicos defectos de la metafisica precritica. Con lo cual, a mi juicio, abrió un nuevo camino para transformar
24
radicalmente la metafisica, capaz de salir al paso del reto nietz.scheano •

4. "Superación metaf'lsica de la fenomenología"
Si en las dos primeras etapas Zubiri está dentro de la fenomenología,
sea en una versión objetivista o en una ontológica, hay que preguntarse ahora
si también en esta tercera etapa (1944-1962) sigue siendo su filosofia una
moda1idad de la fenomenología.
Desde 1944 mi reflexión constituye una etapa nueva: la
etapa rigurosamente metafisica. En ella recojo, como es
obvio, las ideas cardinales de la etapa anterior (..). Pero
estas ideas cobran un desarrollo metafisico allende toda
5
objetividad y allende toda ontología2 •

A tenor de estas manifestaciones del propio Zubiri, Antonio Pintor ha
dado una respuesta negativa a la cuestión planteada sobre el carácter
fenomenológico de la última filosofia de Zubiri: a su juicio, la filosofia de
Zubiri "arrancó de la fenomenología", pero no concluye en una
fenomenología, ni siquiera puede seguir entendiéndose como una forma
''ald~
' 26 .
ongm
e 1enomeno1og¡a
Esto parece cierto si lo referimos a la metafisica, entendida como teoría
de la realidad, tal como se desarrolla por Zubiri en Sobre la esencia y
Estructura dinámica de la realidad, su principal producción en los años
27
sesenta .
No obstante, en la producción de esta etapa encontramos pasajes
decisivos, en los que queda bien patente que la asimilación zubiriana de las
nociones fenomenológicas constituye la plataforma desde la que se intenta
alcamar otras nuevas que las superen.
Por ejemplo, en un pasaje de Sobre la esencia (al que remite en Sobre el
88

sentimiento y la volición) Zubiri se enfrenta expresamente a Husserl,

Heidegger y Scheler (tres autores pertenecientes al ámbito fenomenológico),
con el fin de distinguir -sin separar, ni ind~n~- el ámbito del sentido y
~el valor respecto del de la realidad.
.
Tanto en Sobre la esencia•de 1962 como en eÍ trabajo "El problema del
mal" de 1964 (recogido en Sobre el sentimiento y la volición), Zubiri defiende,
frente a Husserl y Heidegger, la anterioridad, no sólo "kata physin" sino "kath'
aisthesin", de la realidad sobre el sentido: "una anterioridad por el modo
28
primero y primario como la cosa es percibida" • Porque, aunque la fenomenología de Husserl y Heidegger ha descrito como obvio que lo que primariamente percibimos son cosas-sentido, Zubiri piensa que la aprehensión de las cosas
en su nuda realidad es anterior a la aprehensión de las cosas-sentido; se trata
de "una anterioridad de estructura aprehensiva":
La aprehensión de la nuda realidad no es una especie de
residuo de la aprehensión de la cosa-sentido, sino un
momento primario, constitutivo y /undante de esta última
. , 29
.,
aprehenszon. ·

El "error fenomenológico", según Zubiri, consiste en creer que
aprehendemos primo et per se cosas-sentido. Pero ni el sentido o la esencia (el
nóema de la conciencia intelectiva en Husserl) ni el valor (el noema de la
conciencia estimativa en Scheler) pueden independizarse de la realidad, a no
3
ser cayendo en un "ingente platonismo de la conciencia" º. Lo presente en un
acto de intelección es la realidad y en un acto de estimación, una "realidad
valiosa".
La terminología empleada por Zubiri para delimitar su propio pensamiento en los momentos cruciales sigue siendo de corte fenomenológico.
Repárese, por ejemplo, en el siguiente texto, en el que Zubiri aclara que el
valor "se funda en la condición en que la realidad misma queda ante mi acto
de estimación":
La condición no es una especie de reacción subjetiva ante
lo real. Cuando me enfrento con una realidad para
estimarla, ciertamente, si no hubiera un acto mío de
estimación no habría condición. Pero ( ..) como este acto
es objetivo, es decir, va intencionalmente a la realidad
como un intentum de la estimación, resulta que es la
realidad misma la que queda como término objetivo de la
estimación. Yo la hago quedar, pero es ella la que queda.
Mi hacer no es una reacción subjetiva ni una
intervención en la realidad de la cosa; es simplemente un
'hacer-quedar'31 •

89

�Lo curioso es que en esta etapa madura del pensamiento zubiriano,
considerada como "metafísica", persista de modo tan pronunciado su vinculación fenomenológica, aunque sea en una peculiar versión transformada. Por
eso a pesar de las declaraciones del propio Zubiri, cabría hablar, o bien de una
nue~a etapa (¿"noológica"?), o bien habría que dividir la "etapa metafísica" en
dos subetapas: 1ª) la propia de Sobre la esencia ( 1944-68), en la que se expone
la metafísica como tal, en el sentido estricto de "teoría de la realidad"; Y 2ª) la
de la trilogía Inteligencia sentiente (1968-83), en la que se presenta la
"metafísica" en el sentido de "filosofía primera", en forma de Noología. Y
entonces habría que preguntarse más concretamente si la noología es, o no,
alguna modalidad original de fenomenología.
La respuesta de Pintor-Ramos sigue siendo negativa: la noología de
Zubiri no puede ser nunca una fenomenología, ya que sólo conserva de
Husserl la exigencia de un planteamiento radical, pero justamente no en su
forma fenomenológica; y los conceptos básicos de la filosofía de Zubiri (el de
realidad, esencia, sustantividad, actualidad, religación) no pueden entenderse
como derivados de la fenomenología ni como alternativas a otros conceptos
c.
, . 32
1enomeno1ogicos .
En cambio, Diego Gracia considera que la actitud filosófica de Zubiri se
asemeja a "lo que a su modo pretendió Husserl con la fenomenología, plantear
el problema del saber a un nivel más radical que el de la antigua metafísica y
33
el de la moderna teoría del conocimiento" • De ahí que relevantes novedades
de la filosofía zubiriana se produzcan al hilo de un diálogo (crítico y
superador) con la fenomenología; así, por ejemplo, «el concepto zubiriano de
realidad no surge frente al aristotélico de naturaleza, sino frente al
34
fenomenológico de cosa-sentido» •
En efecto, al acotar en Inteligencia sentiente el concepto de realidad
como formalidad -el "de suyo"-, lo hace primero frente a la realidad "en sí",
como algo independiente de mi percepción, propia del realismo antiguo; pero,
35
sobre todo, frente a la fenomenología de Husserl y Heidegger . Porque, ante
la cuestión "¿qué es, en efecto, lo que nosotros hombres apreµendemos
formalmente en el sentir?", la respuesta fenomenológica de Husserl Y
Heidegger ha sido que lo que aprehendemos en la percepción son cosassentido (paredes, mesas, puertas, etc.). Pero, según Zubiri, «esto es radicalmente falso. En una aprehensión impresiva yo no intelijo jamás, no aprehendo
sentientemente jamás, una mesa. Lo que aprehendo es una constelación de
notas que en mi vida funciona como mesa( ...) que tiene en mi vida función o
sentido de mesa.( ...) Las cosas como momentos o partes de mi vida son lo que
yo he llamado 'cosa-sentido'».

Por mi parte, habría que añadir que esta vinculación y confrontación
con la fenomenología se detecta en otros conceptos básicos de la nueva
filosofía de Zubiri: por ejemplo, las nociones de "nuda realidad" y "condición"
están en relación con las nociones de "sentido" y de "valor", dando como
resultado las contraposiciones de "nuda realidad" y "realidad valiosa", "cosarealidad" y "cosa-sentido".
También es muy probable que la noción zubiriana de "esencia" haya
surgido en confrontación con la fenomenológica: frente a la esencia como
idealidad intencional estaría la esencia física no desvinculada de la realidad.
Cuando Husserl descubre la estructura de la "pura" conciencia, la intencionalidad, y el nuevo objeto como correlato intencional, el "sentido" (un puro
"eidos"), se debe a que ha puesto entre paréntesis el carácter de realidad.
Mediante esta reducción de la realidad a sentido se logra un saber absoluto de
la esencia, independiente de la realidad fáctica.
Pero el análisis formal zubiriano ya en Sobre la esencia ofrece una
crítica de las ideas husserlianas centrales: las de saber, conciencia y esencia.
En primer lugar, el enfoque todavía predominantemente epistemológico
de Husserl "no va directamente a las cosas" sino que busca evidencias
apodícticas, un saber absoluto. La fenomenología nos dice sólo el modo de
conciencia en que algo nos es dado; pero, al desviarse de la cosa y dirigirse a
la conciencia, ha perdido lo esencial de la realidad.
A ello se suma una critica de la conciencia, no sólo en su versión
cartesiana, sino de la intencionalidad. La conciencia no consiste formalmente
en "ser-intención-de", sino en ser "actualización"; la intención es un modo de
actualizar. Por tanto, el ser objeto intencional "consiste" en remitir
formalmente a lo que el objeto es independientemente de la conciencia y de su
sentido. Se trata de una remisión no de "sentido", sino "física", como fisica es
también la actualización.
Así pues, según Zubiri, la esencia no es formalmente "sentido", ni la
realidad de hecho y la esencia se contraponen al modo husserliano. Porque
toda esencia es esencia "de" la cosa, un momento de ella. El "de" pertenece a
la estructura formal de la esencia misma: "esencia-de". La esencia no es
independiente de la realidad de hecho (no es una "cosa ideal"). Por
consiguiente, a juicio de Zubiri, con la reducción del carácter de realidad,
"Husserl ha descoyuntado la realidad, y la realidad se le ha ido para siempre
de las manos", al separar esencialidad y facticidad.
Por su parte, la "actualidad" es una noción que supera la noción de

90

91

�36

"objetividad" intencional fenomenológica • Zubiri "afina" el análisis de
Husserl y Heidegger, aclarando en qué consiste "estar presente", que no es ni
intención ni desvelación, sino actualidad.
Tampoco acepta Zubiri el denominado "principio de todos los
principios" husserliana: cuando nos dice Husserl que el principio de todos los
principios es la reducción de toda nóesis intencional a la intuición originaria,
esto es, a la impleción [E,füllung] de lo intencional por lo intuido, a mi modo
de ver enuncia algo absolutamente inexacto. (...) Husserl ha emprendido el
camino desde la claridad hacia la cosa; cuando lo que hay que emprender es el
camino desde la cosa hacia la claridad. El principio de todos los principios no
es la impleción intuitiva, sino algo más radical: la exigencia real de
. l . , .. 31
lll1p ec1on.
Así pues, Zubiri critica las bases de la fenomenología de Husserl, la
primacía de la conciencia y su presunto saber absoluto: Husserl se mueve
siempre en un plano conciencial. Por eso, toda su filosofía tiene un solo t~ma:
'conciencia y ser', y un solo problema: el saber absoluto en. una 'visión'. Pero
conciencia y ser se fundan en intelección y realidad. Intelección y realidad son
los hechos radicales y básicos. Su unidad intrínseca no es la correlación
intencional expresada en la proposición 'de'. No se trata de conciencia 'del' ser,
ni del acto de intelección 'de' la realidad sino de mera 'actualización' de la
realidad 'en' la intelección, y de la actualización de la intelección 'en' la
38
realidad. La unidad intrínseca es 'actualización' .
Asimismo, una noción tan importante como la de "religación" (la
noergia del poder de lo real) responde a las insuficiencias de la intencionalidad
noético-noemática, típica de la fenomenología, y a la necesidad de corregir el
concepto de nóesis y noema: «se ha resbalado sobre el carácter impresivo del
39
noein, esto es, sobre su unidad formal con la aisthesis, con el sentir» .
Por tanto, si atendemos al carácter sentiente del inteligir, (1) «la nóesis
no es sólo como se ha dicho un acto cuyo término fuera meramente
intencional, sino que es en sí misma un acto físico de aprehensión, es decir, un
acto cuya intencionalidad no es sino un momento, el momento direccional del
aspecto atingencial o aprehensor de lo inteligido en impresión. (2) Por otro
lado, el noema no es tan sólo algo que está presente a la intencionalidad de la
nóesis, sino que es algo que se impone con una fuerz.a propia, la fuerza de la
realidad, al aprehensor mismo.» «En su virtud, el noein es un ergon y por esto
su estructura formal es Noergia. Noergia significa 'a una' que la noesis es
atingente, es impresivamente aprehensora, y que el noema tiene fuerz.a
40
impositiva propia de realidad. Es la fuerza de la impresión de realidad.»
92

En todos estos casos de confrontación y delimitación del propio
pensamiento (conciencia-ser/intelección-realidad, intencionalidad/actualidad,
noesis-noemalnoergia), lo que parece claro es que su último punto de
referencia en los temas decisivos sigue siendo la fenomenología, y sobre todo
la de Husserl.
41

Pero que persista la "inspiración fenomenológica" hasta en los
momentos de configuración de su filosofía madura, no quiere decir que se
confundan fenomenología y noología. Tan sólo es que responden a una
preocupación semejante o a la misma actitud filosófica radical de "filosofía
primera". Ahora bien, la noología no es un mero complemento de la
fenomenología de Husserl, sino fruto de una transformación de la
42
fenomenología que aporta una "corrección radical" •

5. Noología y metaf'tsica
Como indica Diego Gracia, la distinción entre noología como filosofía
43
primera y metafísica concuerda con una actitud fenomenológica , por la que
se desarrolla un análisis del "carácter impresivo" de la "formalidad de
realidad"; y ante la que cabe pensar en un nuevo enfoque interpretativo del
desarrollo de la filosofía de Zubiri. En vez de comprenderlo en función de sus
etapas, una vez llegados a su madurez, también cabria un tercer enfoque, ya no
cronológico sino sistemático, según el cual en la llamada etapa metafísica
habría que considerar dos vertientes, la estrictamente "metafísica" y la
"noológica", inseparablemente unidas.
A mi juicio, un texto de esta época de madurez puede iluminar y
acreditar la visión que hemos expuesto sobre el tránsito desde la
fenomenología a la nueva metafísica zubiriana, en su doble vertiente:
«En el rigor de los términos, el residuo de que nos hablan
los fenomenólogos es (..) el momento mismo de realidad.
44
El animal carece de este residuo» •

Es decir, la noologf.a seria el desarrollo pormenorizado del análisis de
45
este residuo fenomenológico : el momento de realidad dado en la
sensibilidad humana. El análisis de este dato no es una construcción teórica
sino, según Zubiri, un "prolijo y complicado" análisis del acto de intelección
sentiente, es decir, de la impresión de realidad; un análisis que exige una
filosofía de la inteligencia (noología) y una filosofia de la realidad (metafísica), más fundamental que la ontología de Heidegger y que la filosofía de la
vida de Ortega, es decir, que las otras vías por las que se ha intentado superar
también la fenomenología de Husserl.
93

�Zubiri ha descubierto un camino que va desde la fenomenología
46
transformada en forma de noología a una nueva metafisica postnietzscheana ,
que -según José Luis Arangw-en- le hace merecedor del calificativo de "el
último gran metafisico" en una época caracterizada como postmetafisica.
Como acertadamente indica Pedro Laín, la filosofia de Zubiri constituye un
intento de «superación metafisica de la fenomenología de Husserl», al pasar
«de la intuición de esencias a la visión de realidades». A diferencia de
Heidegger que no rebasa el ámbito de una ontología fenomenológica, Ortega y
Zubiri impulsan una nueva línea metafisica desde dos nociones diferentes de
47
realidad, que "son perfectamente conciliables" dentro de un nuevo programa
de metafisica.
También Diego Gracia considera que la filosofia madura de· Zubiri tiene
por objeto encontrar una salida al método fenomenológico. Para ello Zubiri
traslada la indagación fenomenológica desde la "conciencia" (Husserl), la
"vida" (Ortega) y la "comprensión" (Heidegger), a la "aprehensión". Con lo
cual, a mi juicio, rebasa la fenomenología de la esencia y la de la existencia (la
analítica hermenéutica), para ofrecer una Analítica noológica del saber de
realidad, en la que se parte de la unidad radical y originaria de esencialidad y
factualidad.

'A. Pintor, "El magisterio intelectual de Ortega y la filosofía de Zubiri", Cuadernos salmantinos
de filosofía, 10 (1983), 55-78, p. 72 y 73; "Zubiri y la fenomenología", 398-401.
6

M. Amaiz, Psicología.fundada en la experiencia 11: La inteligencia, Madrid, 1914.

7
D. Gracia, Voluntad de verdad, pp. 51-66: A. Pintor-Ramos, "El magisterio intelectual de Ortega
y la filosofía de Zubiri", Cuadernos salmantinos de filosofía, 10 (1983), 55-78; "Zubiri y los
inicios de la fenomenología en Espafia", en J. San Martín (ed.), Ortega y la Fenomenología,

Madrid, UNED, 1992, pp. 285-295.
8

X. Zubiri, en El Sol, 8 de marzo de 1936.

9

J. Ortega, Obras completas, Madrid, Revista de Occidente, 1970 (3ª), VID, p. 273.

10

X. Zubiri, Ensayo de una teoría fenomenológica del juicio, p.16.

11

X. Zubiri, le Probleme de l'Objectivité d'apres Ed. Husserl, p. 21.

12

Cfr. Diego Gracia, Voluntad de verdad, pp. 29-30.

13

D. Gracia, Voluntad de verdad, pp. 51-66 (Diego Gracia interpreta que Heidegger ha suplantado
a Ortega); A. Pintor, "El magisterio intelectual de Ortega y la filosofia de Zuoiri", Cuadernos
Salmantinos de Filosofía, 10 (1983), 55-78.
'
14

X. Zubiri, Naturaleza Historia Dios, p. 14.

15

Cfr. H.-G. Gadamer, Verdad y método, p. 322-323.

16

¿Significa, como señala Pintor, que en la obra madura de Zubiri hay
una revalorización de Husserl y un progresivo alejamiento de Heidegger? A
mi juicio, el tránsito desde una fenomenología de la conciencia y desde la
hermenéutica de la existencia a una Analítica de la facticidad (como noología)
no se produce al margen de la inspiración heideggeriana, pero sin renunciar a
la radicalidad fundamental de Husserl; por tanto, incorporando el nivel de la
facticidad (la formalidad de realidad en la aprehensión), pero sin claudicar
ante el giro hermenéutico y su derivación desfundamentadora.

Cfr. K.O. Apel, "Sinnkonstitution und Geltungsrechtfertigung", en M Heidegger: 1nnen- und
Aussenansichten, Forurn für Philosophie, Frankfurt a.M., 1989; J. Conill, "Zu einer anthropologiscben Hermeneutik der erfahrenden Vemunft", Zeitschrift far philosophische Forschung, 47/3
(1993), 422-433.
17

X. Zubiri, Sobre la esencia, p. 452.

18

X. Zubiri, Naturaleza Historia Dios, p. 21.

19

J. Conill, "La transformación de la fenomenología en Ortega y Zubiri: la posmodernidad
metafísica", en J. San Martín (ed.), Ortega y la Fenomenología, pp. 297-312.
20

A. Pintor-Ramos, Realidad y verdad, pp. 45 ss.: La verdad no sólo tiene relación con el ser y la
patencia sino también con la firmeza (la seguridad y confianza).
21

X. Zubiri, "Filosofía y metafisica", Cruz y Raya, 30 (1935), pp. 59-60.

22

!bid., p. 21.

23

A. Pintor-Ramos, "Zubiri y la fenomenología", p. 559.

24

J. Conill, El crepúsculo de la metafísica, Barcelona, Anthropos, 1988.

25

X. Zubiri, Naturaleza Historia Dios, p. 15.

X. Zubiri, Naturaleza Historia Dios, Madrid, Alianza, 1987 (9" ed.), pp. 13-14.

26

A. Pintor, Realidad y verdad, pp. 55 y 320.

X. Zubiri, Ensayo de una teoría fenomenológica del juicio, Madrid, 1923, p.8.

27

La primera edición de Sobre la esencia es de 1962 y Estructura dinámica de la realidad

Notas bibliográficas
1

A. Pintor-Ramos, "Zubiri y la fenomenología", en Rea/itas ID-IV (1979), pp. 389-565; "La
'maduración' de Zubiri y la fenomenología", en Naturaleza y Gracia, vol. XXVI/2-3 (1979), pp.
299-353; Realidad y verdad, Salamanca, Universidad Pontificia, 1994; D. Gracia, Voluntad de
verdad, Barcelona, Labor, 1986.
2
3
4

H. Spiegelberg, The Phenomenological Movement. A Historical 1ntroduction, Toe Hague,
Nijhoff, 1969 (2. ed.), II, p. 611.

94

95

�EL AMOR PERSONAL

responde a un curso de noviembre y diciembre de 1968 (aunque se publicó póstumamente en
1989).
28

X. Zubiri, Sobre la esencia, p. 105.

29

X. Zubiri, Sobre el sentimiento y la volición, p. 230.

30

!bid., pp. 214 y 215.

31

Jbid., p. 219.

32

A. Pintor, Realidad y verdad, p. 334 y 331.

33

D. Gracia, Voluntad de verdad, p. 104.

34

!bid., p. 199.

35

X. Zubiri, Inteligencia sentiente, pp. 59-60, remitiendo en este contexto a Sobre la esencia, p.

104.
36

Cfr. por ejemplo Sobre el sentimiento y la volición, p. 220, e Inteligencia sentiente, pp.134-136.

37

X. Zubiri, Inteligencia y lagos, pp. 237-238.

38

X. Zubiri, Inteligencia y lagos, p. 238.

39

X. Zubiri, Inteligencia y razón, pp. 93-94.

40

Jbid., p. 94

41

A. Ferraz, Zubiri: el realismo radical, Cincel, Madrid, 1988, p. 26.

D. Gracia, Voluntad de verdad, p. 109. (Cfr. Sobre la esencia, p. 104; Inteligencia sentiente, pp.
59-60, 85; Inteligencia y lagos, p. 238; Inteligencia y razón, pp. 93-94).

42

43

D. Gracia, Voluntad de verdad, p. 113. (Cfr. Inteligencia sentiente, p. 35).

44

X. Zubiri, "Notas sobre la inteligencia humana", Asclepio 18/19 (1967-68), p. 346.

Contra este carácter residual se ha expresado de diversas maneras Zubiri (Sobre el sentimiento y
la volición, p. 230; Inteligencia sentiente, p. 85), porque ahora el análisis zubiriano de la

Dra. Luz García Alonso
Academia Hispanoamericana
de Ciencias, Artes y Letras,
correspondientes de la Real
Española
El amor es la actualidad del apetito, la a petición en algunos casos y,
en todos, el fundamento de la petición. El amor es la unión entre el bien y el
apetito, la coadaptación entre ambos.
Toda pasión implica la pasión amorosa, todo querer es amor en últim¡
instancia. Amar es sucumbir al atractivo del ser.
La realidad es
multiatractiva y el apetente es profundamente vulnerable frente a ese
atractivo. Es por eso que el amor inflama la realidad, la respuesta amorosa
no se hace esperar ante los requerimientos de lo que se capta como bueno.
Sin embargo, ello no significa que el amor se bonifique a sí mismo.
Hay amores que pueden ser perversos, aunque sean naturales y
psicológicamente plenos, en ellos la maldad se debe a una deficiencia en su
ordenación al fin debido, a una falta de ser de orden, ya que el orden es
también una realidad. El motor de toda acción es el amor, de todo heroísmo
y de toda villanía. Por eso la misión de la fortaleza y de la templanza es la
reordenación de los amores pasionales. El cometido de la justicia es someter
los amores racionales. La tarea central de la moralidad consiste en regular
los amores en función del fin eterno: suprimir o fomentar algunos y crear
otros.

45

sensibilidad, de inspiración fenomenológica, no la considera algo residual: "la sensibilidad no [es]
una especie de residuo 'hylético' de la conciencia, como dice Husserl, ni unfactum brutum, como
la llaman Heidegger y Sartre, sino que es un momento intrínseco y formal de la intelección
misma".
46

J. Conill, El crepúsculo de la metafisica, Anthropos, Barcelona, 1988 y El enigma del animal

"El motor de toda acción es el amor... de todo heroísmo y toda
villanía". "En el amor está la salvación del mundo y en él está también su
ruina". La realidad del amor es bivalente: hay amores positivos y amores
destructivos; amores virtuosos y amores viciosos. El amor es una razón
análoga que se predica proporcionalmente del amor natural, del pasional y
del voluntario.

fantástico, Tecnos, Madrid, 1991.
47

P. Laín, Cuerpo, alma, persona, Barcelona, Círculo de Lectores, 1995, pp. 115-116 y 201-202.

. El amor que constituye la fuerza integradora de las cosas consigo
m1smas, el que hace que el río fluya hacia el mar, que los satélites sigan su
órbita y el oído tienda al sonido, el amor como inclinación espontánea a su
objeto, no procedida por ningún conocimiento, es al que se le llama amor

natural.

97

�El amor a los bienes sensibles como el vino o el platillo suculento, el
clima agradable y, en general, a cualquier bien placentero, es el amor elícito,
o precedido de conocimiento sensible.
Si la inclinación del apetito ~s hacia lo bueno descubierto por la
inteligencia, el amor es elícito intelectual o amor voluntario. El amor de la
voluntad es espiritual, ama lo real aunque no lo palpe, es recio y puede ser
permanente y desinteresado. Entre los afectos de las bestias y los del hombre
hay un abismo, la voluntad es la explicación de tal diferencia. La voluntad
se coloca en la cúspide de lo afectivo, el amor voluntario es más cálido y no
es condicionado como el sensible, es libre y creativo porque es el amor más
propiamente humano.

El lugar en el hombre de estos tres tipos de amor
Cada una de las facultades humanas es un apetito natural que amas~
objeto propio, esto es, amor .natural en el ser racional, tanto como lo es su
apetencia ciega de persistir siendo. Desde luego, el amor natural no es
exclusivo del hombre, cabe también en los seres inorgánicos y en los
vegetales. El amor natural tiene lugar en todos y cada uno de los seres.
El amor pasional, en cambio, es el propio del reino animal. Las bestias
-y los animales racionales en cuanto animales- padecen el amor sensible. El
gato ama la leche y odio al perro, desea al ratón, tiene aversión al agua,
espera conseguir su presa, se desespera de estar encerrado, se enfrenta con
audancia a la víbora, teme al león, se entristece si está enfermo y,
ronroneando, demuestra su alegría.
El voluntario es el amor propiamente humano, del que carecen tanto
los seres inorgánicos como los vivientes vegetales y los vivientes
irracionales.
Si el amor voluntario o amor racional se dirige hacia algo bueno en sí
mismo, considerado como fin, es amor de benevolencia. De lo contrario, al
dirigirse hacia algo que no se quiere por sí sino por otro, el amor se llama de
concupiscencia.
Sería erróneo suponer que el amor constructivo es el de benevolencia

y el negativo el de concupiscencia, como lo sería el conjeturar que es bueno
el amor voluntario y malo el pasional. Ciertamente existe jerarquía entre los
amores y el de mayor jerarquía es -en el orden de la naturaleza- el amor de
benevolencia. Sin embargo, no siempre es apropiado profesar el amor de
benevolencia. La calificación moral del amor depende de la recta razón que

98

mira la ordenación del apetito respecto al fin en función de la naturaleza de
los seres.
Todos estos tipos de amor, desde el natural hasta el de benevolencia
consisten_ en la proporción o adecuación entre el bien y el apetito. En el cas¿
del amor natural, la coadaptación está dada; en el caso de los amores elícitos
tanto del sensible como del volitivo, hace falta descubrir la adecuación par~
que surja el amor.
.
La causa d~l am~r es el bien. El bien, como fin, atrae al apetito. El
bien como esenc~a lo informa en cuanto tiene razón de semejanza. Sin
e~b~go, la semeJanza no es causa de todo amor ya que la identidad tiene
pnondad sobre ella y funda un amor más perfecto. La semejanza puede
entenderse de ~os maneras. El primer tipo se da entre dos seres que poseen
en acto una misma forma o esencia, cabe entre dos artesanos o entre dos
hombres. El segundo tipo de semejanza se da entre dos seres cuando uno de
ell~s tien~ en potencia lo que el otro posee ya en acto, porque en la potencia
es~, en cierto modo, e~ acto gracias a la relación trascendental que los une.
Asi, c?n e~te segundo tipo, son semejantes el sediento y el agua, el estudioso
y la ciencia, el carullo y la mariposa. El conocimiento no es causa esencial
sino causa accidental del amor, es su condición indispensable.

Amores de concupiscencia y benevolencia
Ya los griegos clásicos formularon explícitamente la distinción entre
el am?r difusivo nacido de la riqueza y el amor que, procedente de la
precanedad se profesa a lo necesario para remediarla.
La reflexión a propósito de estos ejemplares afectivos, se ha hecho
l~gar común a lo largo de la historia del pensamiento. Algunos filósofos han
P.mtado en}l~c~ y negro 1~ ~ferencia entre el "amor a" o directo y el
amo~ para o _mdirecto, descnbiendolos de un modo más bien imaginativo y
matenal. Arist~teles aporta una visión llena de matices, la cual aun
presen~do las dificultades de comprensión inherentes de una concepción
mtelectiva y formal, ofrece los elementos de una solución tan
asombrosamente armónica como apegada a la realidad.
Santo Tomás sigue por esta vía de la distinción entre concupiscencia y
benevolencia.
Al bien que se quiere para un sujeto, se le tiene amor de
concupis~encia. Amor al éxito que se quiere para un hijo, amor a la salud
que se qwere para un paciente, amor al pastel que se compra para un amigo.

99

�Al sujeto para el cual se quiere el bien, se le tiene amor de
benevolencia. Amor al hijo para quien se quiere el éxito, amor al paciente
para quien se quiere la salud, amor al amigo para quien se quiere el pastel.
El amor de benevolencia se funda en la identidad del mismo ser, o
bien en la semejama entre dos seres en acto. El amor de concupiscencia se
basa en la semejama entre un ser en potencia -el apetente- y otro en acto -lo
apetecido-. De esta última manera, el hambriento ama al alimento, el
enfermo la salud, el torpe la habilidad. En cambio, en función de la
identidad, el ser se ama a sí mismo con benevolencia y el hombre ama a otro
hombre -su "semejante"- también con benevolencia.
El amor de concupiscencia es por tanto el que se le tiene a un bien al
que no ama de modo absoluto, sino al que se ama para otro.
El que un bien se ame para otro no significa -como se acaba de
apuntar- que no se ame el propio yo. César puede querer la victoria para sí
mismo y, al hacerlo, ama la victoria con amor de concupiscencia.
El amor de benevolencia se profesa al sujeto para el cual se quiere el
bien, a este sujeto se le ama por sí mismo y en absoluto.
El que este amor sea "para" otro, no significa que el término del amor
no pueda ser el propio yo. Cada hombre se arna a sí mismo con amor de
benevolencia. No obstante lo anterior, el amor de concupiscencia es un amor
directo -en nominativo- mientras que el de benevolencia es un amor directo
-en dativo. Hechas estas consideraciones, caben algunas dificultades: lo
amado se ama porque es bueno para el amante, lo perfecciona, lo
actualiza . . . Pero ¿qué perfección le puede otorgar el amigo al yo? El
amigo, como amigo en cuanto fin indirecto, no perfecciona. Puede tratársele
como bien directo, se puede querer a Pablo sólo porque su simpatía recrea al
ego y-lejos de desearle bienes- colocarlo en el papel de bien (diversión) que
se desea para propio yo. Pero en este desempeño, si Pablo no se considera
como un bien perfeccionante para apetente, ¿cuál es la razón de amarlo? Más
aún, ¿cuál es la razón del amor propio -amor indirecto también- si el yo no
se auto-perfecciona?.
En efecto, el bien se ama por apetecible y apetece porque perfecciona,
pero para que perfeccione no es necesario que se care:zca de él; que se trate
de un bien ausente. Un bien ya poseído puede ser tan apetecido, tan amado
como el que no se tiene.

La persona se encuentra constituida por una serie de perfecciones
substanciales que por lo mismo ama para sí antes que ningún otro bien que
pueda perfeccionarla de modo accidental. Antes que amar la ciencia que
perfecciona por adornar el espíritu, se ama la propia persona, su esencia. El
auto-amor es posible porque el yo se halla integrado por perfecciones no
sólo poseídas sino, más aún, es(?ncialmente constitutivas.
Así las cosas, el fin directo por constituir a la persona para quien se lo
quiere se convierte automáticamente en fin indirecto. Al integrarse en un
mismo tiempo el fin directo y el fin indirecto ya es posible hablar de un
auténtico fin, puesto que este último siempre se constituye por el mismo
proceso genético, a partir de fin directo si se tiene en cuenta la noción
humana de apetito.
¿Se podría asentar ahora que el amor de concupiscencia es interesado
mientras que el de benevolencia no lo es?
Autores como Vemeaux, Nicolas y Rousselot han hecbo tal
identificación gracias a la cual más tarde se dificulta explicar la posibilidad
de un amor desisnteresado.
.
Pero, ¿cómo decir que es interesado el amor que yo tengo al éxito (fin
directo) que deseo para un amigo? (amor de concupiscencia); ¿cómo puede
ser interesado el amor al bienestar (fin directo) que se quiere para un hijo?
(amor de concupiscencia); ¿cómo podría calificarse de interesado el deseo
(de concupiscencia) de que Dios sea glorificado?
Identificar el interés con el amor de concupiscencia y el desinterés con
el de benevolencia es una tentación primaria en la que frecuentemente se
incurre por seguir el modelo de las divisiones materiales y no el de las
formales.
Por otra parte, el amor que se profesa al propio yo es, según la
definición de Santo Tomás, amor de benevolencia pues esta clase de amor se
le tiene "al sujeto para el cual se quiere el bien".
Es por tanto en la identificación de estos binomios en la que radica el
fondo de la confusión.
El amor propio es interesado -le interesa su perfección- aunque sea de
ben~volencia; y el amor al caramelo que Juan quiere para Luis, es
desmteresado aunque sea de concupiscencia.

Platón decía que lo apetecible era aquello de lo que carecía el apetente.
Santo Tómas no reduce así el campo del apetito.
100

101

�Lo que es cierto es que el amor de concupiscencia, cuando los bienes
apetecidos se refieren al yo, es interesado. Y, generalmente, en el amor de
benevolencia, cuando el sujeto no es el yo sino otro, el amor es desinteresado.
El término principal del amor es la persona mientras que la cosa buena
que para ~lla se quiere es un término secundario o intermedio. Es una
consecuencia obligada: la persona es fin, y el fin es la razón por la que se
quiere un bien.
Se ama a una persona porque está constituida por fines directos, pero
si esos fines directos se aman (aun como constitutivos de la persona) es
porque perfeccionan a alguien (al yo o al amigo); esto significa que están en
el orden de los medios mientras que los fines indirectos son verdaderamente
fines. Al formularse la pregunta, ¿en qué perfeccionan los fines indirectos al
sujeto, en qué se perfecciona el propio yo?, debería responderse que por no
estar ordenado el fin indirecto a perfeccionar a ningún otro no lo hace, no es
un bien útil; en cambio, él mismo es ya una perfección constitutiva y,
substancialmente, es un bien honesto.
La división del amor racional en amor de concupiscencia y amor de
benevolencia por estar fundada en la realidad objetiva es una división
auténtica. El amor se especifica por su término, pero este término es doble:
aquello que se ama (fin directo) y aquel para quien se ama aquello (fin
indirecto).
El término amistad tiene dos acepciones, una corresponde como
sinónimo del amor de benevolencia, la otra implica una mutua benevolencia
entre los amigos, llevada a cabo mediante una libre elección.
A la filosofia, ciencia de todas las cosas, no le está vedado el tratar
ningún tema. Ya Aristóteles asentó que la metafísica, ciencia del ser en
cuanto ser, tiene al dios, al theos, como objeto principal, ya que es el ser
perfecto. Este filósofo pagano y precristiano descubre y demuestra la
existencia de Dios a través de la razón natural. El tema de Dios es común a
la filosofía, a la revelación, y a la teología, así como el tema del hombre es
común a la filosofía, a la psicología experimental y a la medicina. Por ser
una ciencia universal, la filosofía puede reflexionar también sobre los temas
de la religión y de la teología, siempre que los aborde al modo filosófico y
que no introduzca verdades reveladas como filosóficas sin las. pruebas
correspondientes. Esta digresión pretende aclarar que el presente trabajo
discurre por los cauces de la filosofia.

102

El amor puro
El pr~blema d_el ~or puro se plantea al preguntarse: "¿Cómo puede
~arse el bien por el mismo ordenándose el mismo sujeto a él, cuando el
bien no puede provocar el amor más que en razón de su conveniencia en
vista de aquel que lo ama?". O bien al preguntarse, "¿es posible un amor
que no .sea eg_oísta?" O con la fórmula: "En el movimiento apetitivo
voluntano, el bien absoluto, que es sin duda alguna el bien último directo
~Es también fin último indirecto, o por el contrario es el bien propio el qu~
Juega este papel?" O, finalmente: "Si hay en nosotros dos amores el de
nuestra felicida? personal y aquel por el cual preferimos a Dios con r;specto
a nosotros, ¿cual es el fundamental, el primordial, si no en el orden concreto
de las manifestaciones psicológicas, al menos metafísicamente en la esencia
misma de la primera inclinación natural de la voluntad?"
_El problema del amor puro se inicia en el Medioevo, lo replantean
Fenelon y B?ssuet en ~l si~o XVII y lo tratan hoy, entre otros, Nygren,
Rousselot, Ntcolas, Lewm, Pteper, Garrigou-Lagrange.
. , La doctrin~ ?e Santo Tomá~ sobre el amor, lejos de romper con
Aristoteles continua su pensamiento pero enriqueciéndolo con las
aportaciones del cristianismo, que es la religión del amor. Dentro de la
sínt:si~ epistemológica realizada por el Aquinante descuella la rique:za de la
patrtsttca, la que -además de aportar líneas y verdades filosóficascon~tituye el ~o~plemento de las santas escrituras, pues en ella se recoge por
escnto la tradic1on oral, con una y otra se integra la revelación.
. El pensamiento tomista, por su mesura, objetividad y asombrosa
lucidez, cobra una gran importancia en la solución del problema del amor
puro. Lo que Tómas vierte en su teología, San Francisco de Sales lo vuelca
en su ~tica._ El Tratado del amor de Dios, del obispo de Ginebra, predica
una espmtual1dad basada en la dulzura, más atenta a la misericordia con uno
mismo que al anonadamiento o al desprendimiento sobrehumanos.

tnf

La concepción estática del amor -clasificada y descrita por Rousselotde orig~n cri~tiano, consiste en apartar al sujeto del amor propio, ;
proporciona directamente el grado de desprendimiento del ego con la
perfección del amor.
"La concepción fisica o natural del amor -escribe este autor- consiste
en fundar todas las formas de amor en la tendencia necesaria que tienen los
seres de la naturaleza a buscar su propio bien".

103

�Aunque dentro de esta postura colocan algunos autores a Santo
Tomás, Garrigou-Lagrange sostiene que esta tesis es solamente uno de los
aspectos de su doctrina, éste es también mi sentir.

La voluntad es una forma de apetito, por eso Santo Tomás busca y
encuentra en la naturaleza del apetito en general la raíz de esta ordenación al
amor de Dios, aunque ella, como racional, tenga ciertas peculiaridades
propias, que ya se pondrán de relieve.

Errores extremos por lo exagerados, son, por ~- parte el
subjetivismo, en el cual se sitúa al ego como centro y punto pnnc1pal -acaso
único- de la realidad; y por la otra parte el panteísmo, en cuyo seno e~ amor
a Dios o a otro no ofrece ninguna dificultad, puesto que todo hace urudad Y
se identifica con el yo.

Este amor sobre todas las cosas (incluso sobre el propio yo) se halla
implícito en cualquier acto de apetición. Aun el apetito natural tiene por
centro y está ordenado a ese bien absoluto que es su fundamento. Las bestias
al amarse, sin saberlo, aman a Dios más que a sí mismas.

Nicolas y Vemeaux han calificado esta querella de pseudo-problema Y
aun Rousselot dice que "la doctrina de Santo Tomás n~ se opone
concepción estática más que en el punto en qu~ !quella ~eJa de ~er efus1on
lírica para convertirse en teorema de ontolog1~ . Garngou .opma que_
oposición entre Santo Tomás y San Be~ardo, ~cardo y Kemp1s, es cuestion
más bien de método que de doctrina. Particularmente acerca d~ San
Bernardo, afirma de este último que en vez de oponerse su doc~a al
sistema tomista, se incorpora a él como uno de sus aspectos; el pensanuento
del Angélico incluye y trasciende el pensamiento de San Bernardo.

ª. !ª
!ª

En distintos pasajes de la Suma Teológi~a, Santo Tomás escribe: "1:~d?,
apetece su perfección", "porque apeteciendo cada uno su perfecc10~
"Supuesto que Dios no fuera el bien del hombre, el hombre no tendna
ninguna razón para amar a Dios". "Todo lo_que es amado por nosotros, es
amado como nuestro propio bien".
Es un hecho palpable que todo ser se ama primariamente ª. sí mismo
por apetecer su perfección. Que a partir de est~ amor -&lt;:orno_ pnmer paso
inicial- y sin abolirlo, sea posible un amor desmteresado hacia otro, es lo
que afirma Santo Tomás.

El amor a Dios
Sostiene Tomás que: "Amar a Dios sobre todas las cosas es connatural
al hombre y también a cualquier otra criatura".

El hombre para amar al modo humano, colocando su apetito en el
rango que le pertenece, ha de explicitar este amor implícito. Para hacer de su
voluntad no sólo un apetito sino un apetito racional, debe salir de la
ignorancia de ese amor, ignorancia propia de los brutos, reflexionar sobre él
mismo, y por medio de un acto de elección, explicitarlo. Esta explicitación
es pues natural pero no necesaria.
Aun en el actuar pecaminoso, sin saberlo, tiende realmente a Dios el
pecador. Rousselot comenta que Santo Tomás "en vez de reducir el amor a
Dios a no ser más que una forma del amor de sí, es el amor de sí al que
reduce a no ser más que una forma del amor de Dios".
¿Pero cómo conciliar afirmaciones tan diversas? Ello es posible
gracias a la doctrina de la participación. Al tomar esta doctrina debe
evitarse el error de interpretarla como un panteísmo, escollo que salva
pulquérrimamente nuestro Doctor porque concibe al ser como análogo.
Santo Tomás afirma que hay diversidad entre los seres, y supera así el
monismo. Pero afirma también . al mismo tiempo, la conexión entre ellos,
una semejanza que tiene lugar gracias a la participación. Participar es
"recibir de una manera particular lo que pertenece a otro de una manera
universal".
La relación de dependencia que tienen los seres compuestos respecto
al Primer existente (que tienen en sí mismo la razón de su existencia) es la
que funda la relación de semejan=a entre todos los entes finitos . Negar la
comunicación - la semejanza- de los seres entre sí sería un error tan craso
como el de pretender que todo es uno y lo mismo.

Y escribe en el De veritate:

"Así como Dios por ser primera causa eficiente
obra en todo agente, así también por ser fin
último, es apetecido en todo fin. Así pues, la virtud
de la primera causa está en la segunda como los
principios en las conclusiones "
104

Todas las criaturas por ser actos mixtos existen por la existencia que
les comunica Dios, que es ser absoluto y necesario. Antes, al analizar la
naturaleza del bien se afirmaba que no era otra cosa sino el mismo ser
considerado en su aspecto de apetecibilidad. Por eso el ente finito ama, más
que a su propio ser, a aquello por lo que su ser es.

105

�El bien absoluto -omnímodamente bueno-, al que tiende la voluntad,
no es otra cosa más que el bien subsistente: Dios, pues el bien no es tal si no
existe. El hombre no existe, no es y no es bueno más que en dependencia del
Dios creador y conservador.
Desde el momento en que la naturaleza humana considerada en sí
misma está ordenada a amar a Dios más que a sí, no hay por qué plantearse
el problema como una reacción de la libertad contra ella, como si se hubiera
de ir contra esta naturaleza para superar el egoísmo.
¿Cuál es la idea de Santo Tomás?, se pregunta Pieper, para responder:
"No otra sino que esa noción interior de la que brota la expresión ¡bueno es
que existas! únicamente adquiere su fundamentación y justificación en la
realidad del ser bueno de la persona amada, y que este orden de cosas tiene
vigor no solamente para nuestro amor a las cosas o a las personas, sino
también a Dios ( ... ) siendo así, ¿cómo es posible que alguien afirme que
nuestro amor a Dios es "inmotivado", "sin causa" o "soberano"? A estas
razones se añade el comentario de Lewis: "Seria de una soberanía y de una
vanidad idiota la criatura que se dirigiese a su creador y le dijera
jactanciosamente: no me acerco a ti como mendigo, te amo sin interés
alguno".
Garrigou- Lagrange afirma:
"Los verdaderos bienes del espíritu coinciden con
el bien en sí, y deseando con rectitud su propia
perfección, amándose como se debe a sí mismo, el
espíritu creado ama más aún a su Creador. Más
aún, dejando de amar su verdadera perfección, el
espíritu creado dejaría de mar a Dios ".

En el sermón 368, San Agustín ofrece esta paradoja: "¿Amas a tu
alma? Entonces estás en peligro de que se pierda. Luego no debes amarla,
puesto que no quieres perderla. Pero al no querer que se pierda, la estás
amando". En esta vida, la subordinación del amor propio al bien de Dios
implica sacrificio, pero este sacrificio no puede ser sino transitorio.
No hay por qué preguntarse si en aras del amor puro se debe sacrificar
la felicidad personal. El deseo de la felicidad no es un deseo desordenado,
sino que coincide perfectamente con el bien amado.

106

Amor a los semejantes

Nicolas hace la advertencia de que:
Mientras el amor propio no puede dejar de
prolongarse en amor de Dios salvo faltando a su
ley fundamental, podría dejar de prolongarse
hasta los otros sin, directamente al menos, abjurar
de esta ley.

~l yo exis~e :orno in~viduo gracias al ser absoluto, es natural que lo
ame,~as q~e a s1 ~smo. Dios hace unidad con el yo, pero el prójimo es "lo
otro , un bien particular que no fundamenta, en la cadena de los medios y los
fine~,. ninguna serie en la que se apoya el ego, es como el yo, un
participando, una parte, un finito.
Es imposible amar al prójimo más que a sí mismo. Sólo puede amarse
de este modo a un sujeto: Dios. Al otro se le podrá amar como a sí mismo
aunque no tanto como al propio yo, pues este es el fundamento del amor. E;
más fuerte la unión por identidad que por semejanza. El amor a otro es
posible por la semejanza que se encuentra en él, respecto al ego. Cuando el
yo se reencuentra en el amigo es posible desearle bienes.
"Los signos que caracterizan la verdadera amistad -enseña Aristótelesestán evidentemente tomados de la forma en que el hombre la practica para
consigo mismo".
El amor a otro es posible por la semejanza que se encuentra en él
r~specto al ego. Cuando el yo se reencuentra en el amigo, es posible desearle
bienes, pues se le desean como deseándolos para el propio yo. Al amigo, al
alter ego, se le ama por lo que tiene de "ego" y no por lo que tiene de "alter".
La identidad del yo se desdobla, extendiéndose por la semejanza,
hasta el amigo. Por la semejanza que establece la naturaleza común hay una
simpatía natural entre un hombre y otro, el ''yo" se abre al "tú", las.personas
se unen. La semejanza puede ser de tipo más particular: comunidad de
sangre, de carácter, profesión, aficiones, intereses, incluso comunidad de
infortunio.
La c~munidad de naturaleza es el fundamento sobre le que se levantan
los otros tlpos de amor de benevolencia, y causa un amor original; a los
d~m~s hombres, por el mero hecho de serlo, se les desea que se les trate con
dignidad humana (se les desea un bien, esto es benevolencia). Es el primer

107

�nivel del amor de benevolencia el cual deviene más y más profundo según se
van encontrando semejanz.as que unan más estrechamente.
Arsitóteles divide la amistad en útil, deleitable y honesta; sin embargo,
de estas tres, sólo la última es verdaderamente tal. Cuando el amigo es sólo
un medio por el que se procura diversión, bienestar, vanagloria, o cuando se
le subestima convirtiéndolo en un simple objeto estético sin desearle bienes,
haciéndolo converger hacia el ego como a cualquier otro fin directo, se ha
roto la benevolencia, ha cesado la amistad.
Nicolas afirma que, fundada en la comunidad de naturaleza, es
también la comunión de fin, causa de la amistad. Efectivamente, en el orden
de la finalidad ésta es asimismo semejanz.a, no hay por qué reducirla
únicamente al orden de la causalidad formal.
Más aún, la naturaleza es un bien, no ya como perfectible sino como
perfecto. Así que la comunidad de naturaleza es, en última instancia,
comunidad de bien, si se adopta esta segunda definición del Santo: bueno es
lo perfecto.
Esto ayuda a comprender por qué no es posible el perfecto amor de
benevolencia hacia los irracionales. Con ellos el fin no es común, no hay
comunidad de vida, ni les es propia la posesión de bienes, como dice Santo
Tomás en el artículo tercero de la cuestión vigésimo quinta de la secunda

secundae.
«Hacia sí mismo no se siente amistad, explica Tomás, sino algo
superior... Consigo mismo se vive en unidad, y este ser-uno está por e~cima
del hacerse uno con otro. Y de la misma manera que el ser uno es lo pnmero
frente al hacerse uno con otro, así también es el amor que se tiene el hombre
a sí mismo, la forma primigenia y la raíz de la amistad. La amistad que
sentimos hacia otro consiste en portarnos con él como con nosotros
mismos». Y añade: "Todos se aman a sí mismos más que a los demás".
Pieper comenta: «Esto es así, y no hay que lamentarse por ello, dado que, en
definitiva, así estamos hechos, y por razón de nuestro ser de criaturas, en el
mismo momento de recibir la creación de (nuestro) ser, fuimos lanzados por
el camino de la propia plenitud, de la tendencia a la felicidad y a la
realización de todo aquello que está contenido en germen dentro de
nosotros».
Garrigou-Lagrange dice que:

"San Bernardo y Richard se sitúan en lo
concreto y hace falta admitir que en el orden de
108

las manifestaciones psicológicas concretas lo que
aparece generalmente ante todo, es el
desordenado amor de sí mismos, propiamente
dicho. Pero importa llegar más a fondo y
considerar la esencia misma de la inclinación
primordial de nuestra naturaleza tal como ha
sido concebido por Dios desde toda la
eternidad".
El problema debe plantearse en toda su raigambre metafisica. Si no se
cala así de hondo y se permanece en el plano de las puras manifestaciones,
no se hace ciencia y existe el riesgo de todo análisis superficial, qued~se
atado a las intricadas apariencias.
Después de lo expuesto es más fácil comprender por qué el amor y el
desprendimiento no son identificables. El desprendimiento es manifestación
del amor a Dios y del amor a otra persona humana, pero a condición de que
tal desprendimiento no lesione la obtención de la felicidad eterna de quien
así ama. Dígase otro tanto del anonadamiento. Negarse a sí mismo, vaciarse
de sí, alejaría de Dios si se pretendiera hasta el extremo de negarse la
obtención del fin último. El amor es donación en la medida en que el
donante es y mientras más sea. Dar objetos poseídos, enriquece. Esto
significa que en el contexto del ser, el amor es difusivo. Pero el compartir
generosamente los bienes exteriores no enriquece a quien los comparte en
función de la carencia, sino en función del ser de quien comparte. La nada
no es causa ni principio de nada.
Solamente Dios, ser perfecto, puede amar con total desinterés. El
hombre sólo puede ser relativamente desinteresado. Dios quiere ser amado
por el hombre y quiere que el hombre encuentre su felicidad en tal amor.
Este desinterés relativo no significa que el hombre esté condenado al
egoísmo, entendiendo por egoísmo el amor propio desordenado. El amor
propio ordenado no es egoísta sino manifestativo de la esencia humana como
principio operativo, que -estructurado así por Dios- une la motivación, la
felicidad, la plenitud y el amor a Dios y a los demás en un mismo punto tan
noble como luminoso.

Benevolencia y persona
La categoría del ser personal exige que sea tratado de acuerdo a la
dignidad que le corresponde. Ese gran filósofo español que acaba de morir,
Victoriano Rodríguez, define a la persona como el ser con derecho a la
existencia. La persona humana, una vez en la existencia, existe sin término.

109

�La muerte del hombre constituye un tránsito doloroso, pero no final, sino el '
comienzo de su existir intemporal.
Entre los homenajes que corresponden a la persona, debe estar
entonces el del respeto por su existencia y el reconocimiento de que ella
constituye algo deseable, un bien, una perfección. El ser con derecho a
existir: la persona, es, de suyo, amable, digna de ser ~ada. El amor de
benevolencia no sólo le es conveniente, sino que le es debido.
Aristóteles, en la Etica Nicomaguea (8, 2: 1155b), afirma qu~ "seria
ridículo desear el bien al vino(...) (o amarlo con amor de bene~olenc1a), a_lo
sumo se desea que se conserve bueno para poder disfrutarlo : En cambio,
"no es lícito -hace advertir San Agustín (In Epistolam Johanms at Parthos,
8, 5, Migne P:L: 35, 2058)- amar a las personas como el buen comedor que
suele decir: adoro las ostras".
Personas no son únicamente los demás, personas es el propio yo,
persona y persona fundante es Dios. A todas ellas. se les aebe el amor ~e
benevolencia. El orden del amor es: Dios, la propia persona Y los &lt;lemas
hombres.
Aunque no es denigrante amar también a la persona_ con ~or de
concupiscencia, seria indigno amarla sólo con ~or de concupiscencia.
Antes se sostuvo que el del amor puro más que un problema es un
pseudo-problema. Desorbitada la preocupación por el egoísmo, pretende
evitarse construyendo un romanticismo altruísta como un modelo ~temo con
el que habría que substituir la idea del ?ombre e~ la mente de Dios Y en la
realidad de las cosas. Si el hombre se siente humillado por la na~aleza del
amor a sí mismo, supone que enmendándole la plana a Dios .pue~e
justificarse. El hombre, dolido por no poder amar a Dios con un d~smteres
absoluto -de carácter divino- se rebela contra esta verd~d;
actitud, P?r
donde se la vea, es de una soberbia tan desmedida como mutil. Una soberbia
más dañina que el supuesto egoísmo que pretende superar.

:ª1

¿Es encomiable suicidarse para no molestar a los demás? ¿Ama a su novia
quien la expone a ser una mujer fácil o una madre soltera? ¿Es sublime el
amor conyugal del esposo que permite que su esposa se convierta en
matrimonio consintiendo, por compasión, que se practique un aborto?
El amor de benevolencia no debe consistir únicamente en desear
bienes a la persona amada, sino en desearle los bienes que corresponden a su
dignidad.
El amor de benevolencia debe querer para la persona todos los bienes
reque~dos respecto a la conservación de su vida, su honra, sus posesiones
matenales y respecto al enrequecimiento de su espíritu: los hábitos
científicos o técnicos que perfeccionan a la inteligencia y las virtudes que
perfeccionan a la voluntad.
La mejor benevolencia es la que desea los bienes mejores. No
solamente la benevolencia se alegra porque el amado exista, sino la que
desea que alcance su meta última: la felicidad.
. La persona es, entre los demás seres, el único, que tiene derecho a la
existencia, pero a la existencia en toda la extensión de la palabra. Una vez
ot~rgado ~l .s~r a la persona, Dios no se lo rehúsa jamás. El hombre que
existe, existira por toda la eternidad. Lo más importante para el hombre es
a~canzar a Dios, su fin último, la meta de sus metas, porque sólo en Dios,
bien absoluto, el hombre sacia su sed de felicidad.
La _mejor be~evolencia respecto al Dios personal, es la que se alegra
de que D~os_ s~a Dios, la que se complace en sus perfecciones y la que sabe
hacer coincidir las metas de ambos. En el verdadero amor a Dios se
armoniza 1~ que Dios quiere para el hombre: la felicidad humana y lo que el
hombre qwere para Dios: la gloria divina. La unión permanente del hombre
con Dios es el bien de ambos, porque Dios modeló al hombre para que
buscando en rectitud y en verdad su felicidad, se encontrara con ÉL

La elevación moral, el previlegio, la libertad y la gloria de amar,_ no
consiste tanto en alejarse del egoísmo sino en amar a la persona como esta
merece ser amada. No es sencillo respetar a la persona profesándole el_ amor
debido. Comparada con esta empresa, resulta más fácil el propósito de
desprenderse del amor propio desordenado.
· Podría considerarse una meta de elevación moral el que una madre,
'1 .
amando a su hijo -supuestamente más que a ella- amara en e mas su
libertad que su honestidad y así apoyara su actividad como narcotraficante?
¿

110

111

�FILOSOFÍA DEL AMOR

Dr. Mariano Crespo
Intemationale Akademie für Philosophie
Liechtenstein1
A Pablo

INTRODUCCIÓN
No cabe duda que una de las realidades más interesantes que tienen
lugar en el ámbito de la persona es e_I amor. Se ha dicho mucho acerca de él
y de su carácter específico. Poetas, literatos, filósofos y teólogos de todos los
tiempos han ensalzado su sublimidad y alguno de ellos incluso ha llegado a
2
afirmar que «sólo el amor es digno de fe». No cabe duda que amar y
sentirse amado son experiencias que engloban a la persona en su totalidad.
Quién ama y quién experimenta ser amado llega a percibir la realidad
habitual que le rodea de una forma diferente. Aspectos que no tenían una
relevancia especial, adquieren de repente una importancia como antes no se
había pensado. Es precisamente a esta centralidad del amor a la que se
refería San Agustín cuando caracteriz.aba a éste como el peso de una
persona. Por consiguiente, reflexionar sobre el amor supone hacerlo sobre
una de las realidades más importantes para la persona, y en última instancia,
sobre la persona misma.
Sin embargo, existen dos peligros a la hora de hablar del amor. En
primer lugar, en muchas ocasiones se ha considerado que el amor es un
fenómeno puramente psicológico, y que por tanto, escapa a cualquier
análisis racional. En el amor aparecerían mezclados toda una serie de
aspectos subjetivos, que varían de persona a persona y que harían imposible
una consideración del amor en general. A lo sumo podríamos hablar de
distintas experiencias de amor, pero no de en qué consiste el amor. Ahora
bien, si esto fuera así, tampoco serían posibles análisis de fenómenos tales
como el conocimiento o la voluntad. Nadie pensaría que por el hecho de que
conocer y querer sean actos personales, ello signifique que su estudio deba
reducirse al ámbito de lo puramente psicológico. En segundo lugar, se ha
intentado reducir el amor a algo que no es y se ha dicho, por ejemplo, que no
es sino un instinto sexual sublimado (Freud), o el modo de acallar el
sentimiento de "separatidad" experimentado por los seres humanos con
respecto a la naturaleza (Fromm). No obstante, resultante evidente que el
amor y el instinto sexual son dos realidades diferentes y que no tiene ningún
sentido querer reducir el uno al otro.

113

�S~ría muy pretencioso de mi parte querer intentar un análisis
exhaustivo de todos los aspectos relacionados con el fenómeno del amor: Lo
que _me ~r,opongo, es establecer algunos elementos esenciales de esta
consideracion filosofica del amor ~1:1e haga justicia a la riqueza y dignidad,
tanto de la persona como del propio amor. Primeramente me referiré a los
presupuestos epistemológicos del amor, en segundo lugar me ocuparé de los
aspectos que ~ de ser tenidos en cuenta, a mi juicio, por toda Filosofia del
amor Y, postenormente, les ofreceré una breve descripción de los rasgos 0
características principales del amor.

Presupuestos epistemológicos
Antes de abordar directamente cuáles son los elementos
~~entales del amor, quisiera referirme a cuál ha de ser, según mi
cnteno, el modo en el que hemos de acercarnos a esta realidad si queremos
conocerla en forma adecuada.
, Primero, pienso que la actitud con la que hemos de acercarnos al
fenomeno del amor ha de ser una actitud fenomenológica. Con este término
m~ refiero a un enfoque a través del cual se pretenda acceder a las cosas
mi!mas, esto es, a las cosas en su darse a sí mismas. En este sentido, y como
3
sen:i1a Max S~h~ler, la orientación o el enfoque fenomenológicos son
r~dic~ente_ ~stintos del procedimiento metódico con el que operan las
cienc~as posi~i;7as. Aquí no se trata de la observación, la inducción y la
e~enmentac10n, como sucede en el caso de una ciencia empírica como la
fisica. La filosofia fenomenológica es aquella que tiene como característica
fund~e?tal_ un "contacto vivencia! con el mundo mismo", no mediado éste
por rungun tip_o de símbolo que impida el acceso directo a las cosas mismas.
En ~~te sentido, podríamos decir que la fenomenología constituye el
empmsmo Y el positivismo m~s. radicales. Fenomenólogo es aquél que funda
todos ~us conceptos y proposic10nes en el contenido mismo de la vivencia
ren~ciando a toda sistematización prematura o prejuicio asumid~
acnticamente; ~ste es el "principio radical de la experiencia propio de la
fenomen?logia . De modo que la verdad de las proposiciones que el
!enomenolog~ form~a pe~anece suspendida hasta que éstas no hayan
superado ~tisf~ctonamente el examen de la experiencia. Vistas así las
cosas, las discusiones acerca del criterio para probar la realidad de una cosa
mentada ~ la verdad de un juicio pasan a un segundo plano. Lo que
realmente importa es el darse a sí mismo de algo mentado.
A pesar de est~ semejanza con el empirismo y el positivismo en lo que
se refiere a la fidelidad de lo dado en la experiencia, existen, claro está,

114

grandes puntos de discrepancia con respecto a estas corrientes filosóficas y
que podemos resumir, con Scheler, en tres:
En primer lugar: el empirismo y el positivismo '(y también la filosofia
de Kant) manejaban un concepto demasiado estrecho del término
experiencia. Experiencia era única y exclusivamente la captación de algo a
través de los sentidos. Ello suponía una reducción de lo dado en la vivencia a
lo experimentado sensiblemente, a lo vivido por medio de los sentidos. El
error consistía, justamente, en no apreciar que el concepto de experiencia es
más amplio que el concepto de sensación o impresión. Podemos decir, pues,
que tenemos experiencia de realidades no sensibles como, por ejemplo, la
belleza de una obra de arte como la catedral de Toledo, la bondad de una
persona, la inocencia de un niño, etc.
La segunda gran diferencia entre empmsmo y fenomenología se
refiere a la existencia de entidades a priori. Con este término me remito a
entidades necesarias cuya validez no puede ser extraída de la experiencia
sensible. Permítanme que aclare lo que quiero decir con un ejemplo:
consideren los estados de cosas (o hechos) que constituyen los correlatos
objetivos de las proposiciones siguientes: "el calor dilata los cuerpos a 100
grados centígrados" y "de toda promesa surgen· una pretensión y una
obligación". Tenemos la impresión de que aquí se trata de dos hechos
completamente diferentes. Si nos fijamos en el primer hecho nos damos
cuenta de que se trata de un hecho contingente, no necesario en sentido
estricto. El primero es contingente; sucede, pero podría no suceder. La
observación de muchos casos en los que la actuación del calor ha provocado
la dilatación de los cuerpos nos permite suponer que el resto de los casos no
observados se comportan del mismo modo. Ahora bien, esta necesidad a la
que llegamos por medio de la constatación real y de la inducción es, por así
decir, una necesidad contingente, una necesidad que no es más que alta
probabilidad. En principio, no queda excluída la posibilidad de que en el
futuro se descubra que no es realmente el calor lo que dilata los cuerpos, sino
un factor hasta ahora desconocido. Por consiguiente, nadie puede afirmar
que el estado de cosas que constituye el correlato objetivo de la proposición
" el calor dilata los cuerpos" es absolutamente cierto. El fundamen~o último
de que nunca podemos llegar a una certeza absoluta acerca de este estado de
cosas reside en que nunca podremos intuir una conexión tal en su necesidad.
Sin embargo, si atendemos al hecho de que de toda promesa surge una
obligación por parte del que la realiza y una pretensión en el destinatario de
la promesa de que ésta se cumpla en el segundo, notamos que se trata de un
hecho que se nos da como no pudiendo ser de otro modo, o sea, como algo
esencialmente necesario. Esta necesidad que aquí percibimos es un momento
inmanente al hecho. Se trata de un dato último, que no puede ser deducido
de otra cosa y que, por tanto, no puede ser explicado, sino que lo
115

�aprehendemos directamente con certeza absoluta. En nuestro ejemplo, la
necesidad se funda en la esencia de la promesa y no, como Reinach escribe
con humor, en que "sea realizada por sujetos que caminan erguidos sobre
dos piernas y a los que llamamos hombres". Se trata, pues, de una necesidad
esencial. Mientras que, el "principio radical de la experiencia" conduce de la
fenomenología a la justificación del apriorismo y, aún más, a la ampliación
de este concepto, el positivismo y el empirismo eran radicalmente
antiaprióricos. La aprioridad de ciertos estados de cosas, que defiende la
fenomenología realista, no es un carácter que venga dado por conciencia
trascendental alguna, como Kant sostendría. El a priori del realismo
fenomenológico se desmarca de toda forma de filosofia idealista en cuanto
que se trata de un a priori que se funda, en última instancia, en la esencia de
lo conocido. A priori no se ap4ca, en sentido primario, a una determinada
clase de conocimientos o a la forma de ciertas proposiciones sino a "lo
dado", a la esfera de los hechos.
Ello determina que todo aquello que vale para la esencia de estos
hechos vale también a priori para todos los objetos de esa esencia. En
consecuencia, la esfera de lo a priori no se reduce a lo formal -en este
sentido, las proposiciones de la lógica son formalmente a priori para la
aritmética y las proposiciones de la ciencia matemática para la fisica- sino
que también hay un a priori material que encontramos, por ejemplo, en la
teoría de los números, la teoría de las cantidades, la teoría de grupos, la
geometría, la mecánica, la fisica, la química, la biología, la psicología.
En tercer lugar, la fenomenología se distingue del empirismo en que la
primera recurre a la "plena vivencia espiritual". Dicho con otras palabras: la
Fenomenología considera los contenidos esenciales que se dan
inmediatamente en las vivencias y que se diferencian de todo cuanto se da
sólo en semejante "oportunidad". Se trata, pues, de separar entre el
contenido apriorístico de las vivencia del contenido concreto causal de la
posible observación e inducción.

persona con respecto a cualquier otro ser. En este sentido, la diferencia que
existe entre las personas y los animales es una diferencia cualitativa que está
fundada en la racionalidad de la persona. Ésta es capaz de comprender los
objetos individuales, de nombrarlos, de formar conceptos a partir de ellos, de
usar el lenguaje, de realizar actos libres, de amar a las otras personas por sí
mismas, etc. Todos estos actos hnplican una racionalidad que en modo
alguno poseen los animales. (Dicho sea de paso, esto no significa negar que
los animales tengan un valor específico que hace, por ejemplo, que sea
moralmente malo el torturarlos. Lo que sucede es que en la jerarquía de los
valores ocupan un lugar inferior al de los seres humanos.)

b) La capacidad de la persona
significativamente con los objetos

de

relacionarse

consciente

y

Una de las características fundamentales de la persona, y que hace de
ella una realidad completamente nueva con respecto al resto de los seres, es
la capacidad de trascenderse a sí misma en ciertas vzyencias comÓ el
conocimiento o en respuestas como la duda, la alegría, el amor, el odio. Con
esta nota me refiero a lo que también se ha denominado intencionalidad. Con
el término intencional se alude a una relación racional, consciente, entre una
persona y un objeto. Si pensamos en estados como la irritación, el cansancio,
el mal humor, etc., nos damos cuenta de que éstos no parecen tener un objeto
al que se dirijan.
Sin embargo, existen ciertas viviencias que implican la relación del
sujeto, de la persona, con un objeto. Un ejemplo de este tipo de viviencias
serían la percepción. La percepción es siempre percepción de algo que es
externo a mí. Se trata de un ser consciente de algo que, por así decir, está en
el lado del objeto, está frente a mí. En otras respuestas como la alegría, es
más clara esta capacidad de la persona de trascenderse a sí misma. La alegría
de algo. Estoy alegre porque estoy esta noche aquí con ustedes. El hecho
como tal no es suficiente para originar mi alegría, debo conocerlo. Si no
supiera que me ha tocado la lotería, no podría estar alegre por ello.

Elementos fundamentales de una filosofia personalista del amor

Después de haber considerado cuál ha de ser el modo en el que nos
hemos de acercar al amor, pienso que es necesario poner de relieve los
elementos fundamentales de toda filosofia del amor.

a) La diferencia insalvable entre personas y animales
Una filosofia personalista del amor cuyos fundamentos queremos
esbozar aquí se basa en el reconocimiento de la novedad radical de la
116

El conocimiento constituye una de estas "vivencias intencionales" que
pertenecen específicamente a las personas. A través del conocimiento el
hombre es capaz de captar esencias, sean necesarias o no, de hacer juicios,
de derivar unos juicios de otros, etc. Asimismo, es capaz de captar a las otras
personas en cuanto personas, esto es, en cuanto individuos dotados de un
valor ontológico peculiar. Esta capacidad de captar a las otras personas en
cuanto personas desempeña un papel fundamental en el amor. Me referiré a
este punto un poco más adelante.

117

�Esta capacidad de salir de sí mismo, de transcenderse en el
conocimiento, constituye uno de los rasgos más importantes que definen la
novedad de la persona. Todas aquellas teorías éticas que, basa~as_ ~n el
idealismo y en el subjetivismo encierran a la persona en s:i mera subJetiv1dad,
no hacen justicia a la novedad que representa la persona.

c) La libertad de la persona
5

Otro de los rasgos característicos de la persona es la libertad. El
término "libertad" es uno de esos términos que todos creemos entender
perfectamente, pero que cuando hemos de explicarlo, tenemos -~~cultades.
Con libertad nos podemos referir a la, por así decir, toma de pos1c1on ante un
objeto que nos aparece revestido de cierta importancia. Esta toma de postura
es motivada por la importancia del objeto y está en nosotros el decirl~ "sí" o
"no". Un segundo sentido o dimensión de la liberta~ alude a la capacidad_ de
engendrar acciones que no son el efecto de causas mternas o externas, smo
que surgen verdaderamente del centro de la persona. Esta capacidad de la
persona de ser -&lt;:on palabras de Aristóteles- "señor del ser y del no ser ~e
sus acciones',6 constituye una esfera totalmente nueva de la persona. A traves
de ella podemos iniciar una cadena de actos que van desde los ~enos
importantes hasta aquellos que tienen influencia decisiva en nuestra -~ida Y
en la vida de los demás. Evidentemente, factores como la educac1on, el
medio ambiente, el carácter, pueden influir en la persona, sin embargo, estos
factores nunca determinan a la persona en el sentido de una causalidad
estricta, sino que siempre le queda la posibilidad de poder querer y obrar de
otro modo.

d) La afectividad en la persona

Junto a la libertad, la afectividad constituye también una esfera
típicamente humana. Aquí me refiero a las r~spuestas efec~vas a c~ertos
objetos como la alegría ante el éxito consegwdo por ~ amigo, la tnsteza
ante la muerte de un ser querido, el respeto y la est1mac1on a una persona, la
alegria ante el mal ajeno. Estas respuestas pres~ponen la imp~rt~cia
(positiva o negativa) del objeto al que responden as1 como el conocl.IDlento
de esta importancia.
En este orden de cosas, podría pensarse que en el ámbito de la
afectividad reina una cierta "irracionalidad". A veces sentimos alegría o
tristeza por ciertos acontecimientos y este "sentir" parece escapar a nuestra
voluntad. Quiz.á hemos tenido la experiencia de experimentar, por así

118

decirlo, involuntariamente alegría en el mal ajeno y saber al mismo tiempo
que ello no es algo moralmente bueno.
Creo que aquí hay que eliminar una cierta confusión en tomo al
término "sentimiento" como si éste fuera el ámbito de lo puramente
irracional y arbitrario. A pesar de la dificultad del tema, pienso que también
en esta esfera existe, por decirlo así, una cierta racionalidad. Hay, pues,
ciertas respuestas afectivas que son adecuadas y otras que no. Ciertamente,
estas respuestas no son libres en el mismo sentido en que lo son las
respuestas de la voluntad. No están en nuestro poder del mismo en que lo
están aquéllas. Pondré un ejemplo para expresar más claramente lo que
quiero decir.
Pensemos en el acto de ·sacrificio llevado a cabo por Maximilian
Kolbe en el campo de concentración de Ausschwitz. Como todos ustedes
saben, allí existía la práctica de que cada vez que se escapaba un prisionero
eran ejecutados otros diez. En una ocasión, alguien se evadió del campo y
los oficiales nazis procedieron a "seleccionar" a los diez que deberían ser
ejecutados. Entre ellos figuraba un padre de familia que pedía clemencia a
los oficiales debido a que si moría, ésta quedaría desprotegida. De repente,
Kolbe da un paso al frente y pide reemplazar a este preso alegando que era
sacerdote católico y que no tenía familia que dependiera de él.
Con independencia de la motivación que llevó a Kolbe a ofrecer su
vida en lugar de la del padre de familia, a todos nos parece que se trata de un
acto dotado de un valor ante el cual no debemos permanecer indiferentes. Si
alguien permaneciera, por poner otro ejemplo, insensible ante los horribles
crímenes cometidos en la antigua Yugoslavia o incluso se alegrara ante ellos,
diríamos que en él existe una disarmonía entre algo que realmente es trágico
y su respuesta. Volviendo al ejemplo de Kolbe, cuando percibimos el valor
positivo de su acción nos damos cuenta que exige el respeto y la admiración.
Por su parte, la respuesta afectiva que "pide" el valor negativo de los
crímenes en la antigua Yugoslavia es la de la tristeza e indignación.
Toda filosofía que no tenga en cuenta esta esfera de la afectividad, y
que reduzca a la persona a su vida intelectual o volitiva, fracasa a la hora de
dar cuenta de la novedad de la persona. 7

e) La persona como sustancia racional

Hoy día existen algunas teorías éticas que reducen a la persona a un
centro de relaciones, de actos, a funciones cerebrales, a productos de
instintos, de tendencias, etc., sin embargo, datos como el conocimiento, la
119

�libertad, la racionalidad, ponen de manifiesto que la persona no puede ser
reducida a algo diferente de sí misma. Dicho en positivo, la persona es algo
en sí misma. Es a esta irreductibilidad a la que, por ejemplo, Boecio y Santo
Tomás se referían cuando definían a la persona como sustancia individual de
naturaleza racional. La persona, por tanto, posee un ser sustancial, subsiste
en sí y no puede ser considerada como algo que, en última instancia, puede
ser explicado recurriendo a otro tipo de realidades.

j) La objetividad de los valores morales
Otro de los elementos fundamentales de cualquier filosofia del amor
reside, a mi juicio, en el reconocimiento de la objetividad de los valores
morales. El mundo de estos valores se nos presenta con una peculiaridad y
seriedad propias. Como decía anteriormente, refiriéndome al amor mismo,
para comprender mejor el mundo de los valores es necesario "sumergirse" en
él desde una actitud de admiración y, por tanto, de renuncia a explicaciones
precipitadas. Es necesario ser fieles al dato moral que puede ofrecerse en la
vida cotidiana, en la literatuta. Para comprender más claramente qué es lo
que quiero decir con objetividad de los valores y en qué sentido constituye
ésta un elemento fundamental de toda filosofia del amor, permítanme que
me refiera a dos experiencias.
Supongan, primeramente, que alguien nos elogia. Se trata de una
experiencia agradable y placentera. No nos es algo neutral como el que una
piedra esté a un lado u otro de una calle, sino que tiene una cierta relevancia
para nosotros. Consideremos, en segundo lugar, una acción generosa como,
por ejemplo, la del sacerdote Kolbe en el campo de concentración de
Ausschwitz, a la que anteriormente me refería. También en este caso su acto
nos llama la atención, a diferencia de lo que ocurre en una actividad neutral
de un hombre que enciende un cigarrillo o que se rasca. En efecto, el acto de
sacrificio del padre Kolbe brilla como algo notable y valioso; lleva en sí el
sello distintivo de la importancia. Nos produce admiración. Como afirma
Hildebrand:

No sólo nos damos cuenta de que ocurre ese acto,
sino de que es mejor que ocurra a que no ocurra;
de que es mejor que el hombre actúe de ese modo
que de otro. Somos conscientes de que ese acto es
8
algo que debe ser, algo importante.
Nos encontramos, pues, ante dos tipos diferentes de importancia a los
que se refieren estos dos ejemplos. En el caso del elogio se trata de lo sólo
subjetivamente importante; mientras que en el segundo, el acto de
120

generosidad del padre Kolbe, nos hallamos ante una acción que posee una
importancia en sí misma, o lo que es igual, un "valor" en sentido propio. El
elogio posee el carácter de importante sólo en la medida en que nos causa
placer; mientras que la importancia de la acción del sacerdote Kolbe es
independiente del deleite o del placer que nos provoque. La importancia de
esta acción no surge de su relación con nosotros, sino de su propia dignidad.
Así, en el caso de lo subjetivamente importante se trata del ser
agradable "para mí" o "para tí". Su cualidad reside únicamente en su
atracción subjetiva. Lo que a mí me gusta a otro le puede disgustar, y
viceversa. Piénsese en el caso del fumar.
Por consiguiente, existe una gran diferencia entre lo importante en sí
mismo, el valor, y lo subjetivamente satisfactorio. Se trata además de una
diferencia esencial. Nos encontramos ante dos puntos de vista completamente
distintos. Ahora bien, tanto en la esfera de lo agradable, de lo subjetivamente
importante, como en la de los valores se da una gradación. Así, no es lo
mismo beber agua cuando tenemos sed y beberla en condiciones normales.
En este sentido, hablamos de un placer mayor o menor. Se trata aquí de una
escala de más a menos en la forma de intensidad o de una gradación según
sea el placer fisico, espiritual, profundo o superficial. Sin embargo, los
conceptos de superior e inferior que aplicamos a la esfera de los valores
tienen otro sentido diferente. Cuando decimos, por ejemplo, que la acción de
donar sangre a un amigo que padece leucemia posee un valor más alto que
prestar unos apuntes a un compañero, estamos utiliz.ando "más" y "menos"
en un sentido diferente a cuando afirmamos que me gusta más comer en un
restaurante de lujo que en una taberna. En el primer caso, superior equivale a
"más noble". En el segundo, a placentero. Resumiendo, podríamos decir que
lo subjetivamente satisfactorio tiene escala y los valores jerarquía. Por
tanto, la diferencia entre los dos tipos de importancia es una diferencia
esencial.
Ahora bien, y como también apuntaba anteriormente, los valores
exigen de nosotros una respuesta adecuada. Cuando nos enfrentamos a algo
intrínsecamente importante, percibimos que los bienes que portan esta
importancia exigen una respuesta adecuada. En este sentido, tenemos la
impresión de que golpear al "David" de Miguel Ángel no parece una
respuesta adecuada a la bellez.a objetiva de esta estatua. En cambio, en el
caso de lo subjetivamente importante parece que ocurre algo distinto. Esto
nos atrae o nos repele, pero no percibimos que sea necesaria una respuesta a
ello .y queda a nuestra voluntad seguir o no su invitación. Si un platillo
apetitoso nos atrae, queda a nuestra voluntad seguir o no su invitación. Sería
ridículo que alguien dijera que se ve sometido a la grave obligación de

121

�comer en un restaurante lujoso o que ha vencido la tentación de perdonar a
otra persona. La "invitación" del valor es totalmente distinta.
Por otra parte, la diferencia entre estas dos clases de importancia se
refleja también con claridad en el tipo de respuesta que ~es damos. V ~l;amos
brevemente a nuestros ejemplos anteriores: al considerar la accion del
sacerdote Kolbe experimentamos entusiasmo ante el valor heroico de su
acción. Este entusiasmo se traduce en una entrega de nosotros mismos a los
valores y en un intento de trascender nuestro egoísmo. En el caso del interés
en algo sólo subjetivamente satisfactorio, por ejemplo, sa~sfacer n~estro
apetito comiendo en un restaurante, se trata de una adaptacion del obJeto a
nosotros. Se trata de una relación que no tiene el carácter de una verdadera
entrega.
Pero ahora demos un paso más. ¿Qué diferencia existe entre la
felicidad que experimentamos cuando oímos un elo~? o cuando,. por
ejemplo, teniendo sed, bebemos un vaso de agua y la felicidad q~e sentimos
al llevar a cabo un acto de generosidad o cuando perdono a alguien que me
ha ofendido? La diferencia que existe entre ambos tipos de felicidad no es
una diferencia de grado, como si la felicidad experimentada al beber un vaso
de agua fuera cuantitativamente inferior al gozo que sentimos al regalar algo
a alguien. No. Se trata también de una difere~c~a esencial o, lo ~ue es_ ~o
mismo de dos "felicidades" completamente distintas. La pura sat1sfaccion
subjeti~a sin relación alguna con los valores objetivos es una felicidad vacía.
Así, por ejemplo, el placer sexual ha de ser buscado en cuanto que es
expresión y cumplimiento de un amor que res~o~de al valor. _Por otra ~arte,
si toda nuestra vida estuviera orientada a la felicidad en el pnmer sentido, a
una felicidad egocéntrica, ésta acabarla destruyéndose a sí misma. Dicho con
otras palabras, una felicidad sin valores es un~ felicida~ v~cía. Por el
contrario, la participación en lo valioso en si, en lo mtrtnsecamente
importante, nos proporciona una felicidad más profunda.
En resumen, pienso que la objetividad del valor, entendido éste como
lo intrínsecamente importante, constituye un elemento fundamental que debe
tener en cuenta toda filosofia del amor.

g) La dignidad de la persona

Otro aspecto importante que ha de ser tenido en cuenta por cualquier
teoría ética que quiera hacer justicia a la novedad radical que representa la
persona es su valor único. Cuando hablamos del valor de un ser personal
estamos ante algo intrínsecamente importante. Se trata de un valor que no
depende de nuestros apetitos o inclinaciones. Una vez que una persona
122

existe, posee un valor y es imposible que lo pierda. Este valor intrínseco de
la persona es el fundamento de su dignidad. Una dignidad que nos prohfüe,
por ejemplo, usar a otra persona como mero medio para nuestros intereses.
En este sentido, Josef Seifert9 ha puesto de relieve cuatro fuentes de la
dignidad personal a las que me referiré brevemente. La primera es la
dignidad ontólogica e inalienable que posee una persona simplemente por el
hecho de ser persona, con independencia de si vive conscientemente o en
"estado vegetativo", de si lleva a cabo acciones moralmente buenas o malas.
En esta dignidad se fundan derechos humanos tan básicos como el derecho a
la vida. La segunda fuente de la dignidad de la persona requiere la vida
consciente de ésta. La persona adquiere una nueva dignidad dependiendo de
la plenitud de la actualización de su conciencia y de su madurez como
persona. Muchos derechos humanos fundamentales, como el derecho a la
educación, a la libre expresión de la opinión, a la participación en la vida
política, etc, están fundados en esta segunda fuente de la dignidad personal.
En tercer lugar, hay una dignidad de la persona que procede de su esfuerz9
por buscar la verdad, la just~cia o cualquier otra virtud moral., Esta dignidad
es una dignidad moral y tiene su opuesto en la dignidad moral de muchas
personas. Así hablamos de personas que nos parecen más dignas que otras,
porque sus acciones son mejores. En este sentido, la dignidad moral de un
San Francisco o de la Madre Teresa nos parece infinitamente mayor que la
de un Hitler o la de un Mussolini.
Este valor y dignidad únicos de la persona hacen que ésta exija ser
afirmada por sí misma, ser tratada siempre como un fin y no como un medio.
Este es el punto fundamental, por ejemplo, de la ética personalista polaca
que insiste continuamente en que la persona est amanda propter se ipsam.
La persona posee, por así decir, una "preciosidad" interna, una dignidad tales
que exige por parte de las otras personas una respuesta especial. Una
respuesta que no puede hacer de la persona objeto de apetitos, de tendencias
a la felicidad. Un modo especial de la afirmación de este valor único de la
persona tiene lugar en el amor. El amor constituye, a mi juicio la respuesta
más perfecta al valor de las personas. El amor, a diferencia de lo que sucede,
por ejemplo, en el respeto o en la admiración, comprende y afirma a la
persona toda. Como señala Hildebrand:

.. .el elemento de donación de sí mismo que existe en
el amor no es comparable con ninguna otra respuesta
al valor. No necesitamos más que pensar en la
diferencia entre ser estimado y ser amado. Entre
ambos existe un abismo. Aquello que recibimos
cuando somos amados supera incomparablemente lo
que recibimos al ser admirados, estimados o incluso
123

�venerados. La palabra interior del amor encarna el
mayor interés posible en el amado, la más radical e
íntima armonía con el valor, la más estrecha unión
con el bien al que se dirige. El amor es la más 10total,
central e íntima de todas las respuestas al valor.

Las características esenciales del amor

Hasta ahora me he dedicado a hacer un repaso rápido de los elementos
que constituyen, a mi juicio, los fundamentos de una filosofía personalista
del amor. Una filosofía que -como vengo insistiendo- ha de basarse en el
reconocimiento del valor y dignidad únicos de la persona. A continuación, y
como acabo de enunciar, quisiera centrarme en el amor como la respuesta
más perfecta a la "novedad" representada por la persona. Este pensamiento
es el que está en la base de la denominada escuela personalista polaca Y que
también constituye el centro de la filosofía personalista de autores como D.
V. Hildebrand y Josef Seifer, entre otros.
Antes de comenzar a esbozar los rasgos esenciales del amor conviene
señalar lo que no es el amor. En primer lugar, no es_solamente un acto de la
voluntad libre. Me explico. Acabo de decir que el amor es una respuesta, la
respuesta más perfecta, a la "novedad" representada por la pers~~ª· Ahora
bien, nos podríamos preguntar, ¿se trata de una respuesta volitiva como
cuando, por ejemplo, queremos algo y ponemos los medios para conseguirlo
o se trata, más bien, de una respuesta afectiva, y, por tanto, no está tanto en
nuestro poder como lo están las respuestas volitivas? Si nos fijamos en las
respuestas volitivas, éstas se caracterizan por estar dirigidas a estados de
cosas aún no reales, pero realizables por mí. Aquello que quiero tiene que ser
algo realizable por mí, algo que esté en mí poder. No puedo "querer" en
sentido propio personas, sino que lo que quiero es siempre un estado de
cosas, por ejemplo, que esta exista. La voluntad, pues, tiene la capacidad de
"mandar" una serie de actos tendentes a la venida al ser de un hecho o de un
estado de cosas. Esto no sucede en el amor. El "objeto" de este no es la
reafüación de un hecho. Además, el amor no es libre en el mismo sentido
que lo es la voluntad. Se trata, pues, de una respuesta afectiva. Como diré
más adelante, esto no significa que el amor esté mas allá de nuestra libe~d.
Lo que aquí me interesa dejar claro es que el amor es una respuesta_afectiva
diferente de la volitiva, de los actos de la voluntad.
El amor tampoco es un impulso, su carácter difiere radicalmente de
éste. Cuando hablamos del amor que sentimos hacia la persona amada
estamos hablando de una respuesta al valor de esta persona muy distinta del
impulso. El principio del auténtico amor es la nobleza y el valor intrínseco
124

de la persona amada. En el amor la persona amada se me presenta con un
~alor que exige una respuesta adecuada por mi parte. En cambio, el impulso
tiene su fuente creadora en nosotros mismos y no abarca nuestro ser en su
totalidad como sucede con el amor. En el caso del amor se trata de una
actitud espiritual que procede del conocimiento del valor de la persona
amada mientras que en el caso del impulso se trata de un despliegue de
nuestras propias fuerzas.
Pero, ¿en qué se caracteriza en sentido propio el amor? ¿Cuáles son
las notas esenciales que lo distinguen de otras respuestas al valor como la
estima, el respeto, la veneración, el aprecio, etc.? En primer lugar, podemos
decir que el amor es un tipo de acto que, en sentido propio, solamente tiene a
las personas como objeto. Es cierto que podemos decir que amo una obra de
arte, a mi país, a mi ciudad, pero

( ...) es totalmente evidente que el amor a una persona
es el amor más genuino y plenamente auténtico (..) El
amor a otra persona es el arquetipo del amor. Todo
amor a un ser impersonal es, más o menos, una
analogía, una derivación, una copia del amor en
sentido pleno. 11
Es esta captación de la persona amada como dotada de un valor
especial lo que justifica el rasgo específico del amor, a saber, su carácter de
entrega. En la medida en que una persona solamente es útil par mí, en la
medida en que para lo único que me interesa es para servirme de ella, falta
por así decir, la base para un auténtico amor. En este sentido, el amor e~
todas sus formas incluye una conciencia del valor de la persona amada. El
amor consiste precisamente en una respuesta a este valor en sí de una
persona individual y concreta, ello hace que se diferencie de cualquier otra
respuesta a algo meramente importante para mí
Además, en el amor se nos hace especialmente patente una
característica esencial de la persona, a saber, su irrepetibilidad. Toda persona
por el hecho de ser es única e irrepetible y ello hace, al mismo tiempo, que
no pueda ser tratada como medio sino como fin en sí mismo. Pues bien, en
el amor la persona que ama percibe esta irrepetibilidad de una forma
especial. Es a una persona individual, concreta e irrepetible, a la que nuestro
amor se dirige.
En segundo lugar, el amor es, como señ.ala Hildebrand 12 la más
afectiva de las respuestas al valor de la persona. Hemos visto cómo no puede
ser reducido a un impulso o tendencia, sino que tiene el carácter de
respuesta. En este sentido, la filosofía tradicional ha caracterizado al amor
125

�como una respuesta volitiva, una respuesta de la voluntad.
Independientemente de que la delimitación entre respuestas voli?~as Y
respuestas afectivas no es suficientemente clara en la filosofia tradicional,
parece claro que el amor es una respuesta eminentemente afectiva. Ello es
especialmente claro si comparamos estos dos tipos de respuestas. La
voluntad en sentido positivo no está dirigida a un objeto, sino a un hecho, a
un estado de cosas aún no real, pero realizable. Me explico: en sentido
propio, yo no puedo querer cosas o personas, sino que algo sea o no sea.
Además, el hecho debe ser realizable en sí y realizable por mí para poder ser
objeto de mi voluntad.13 Dicho con otras pala~ras: el "tema de 1~ vo~~tad"
es la realización de un hecho determinado y, ciertamente, su real1zac10n por
mí. (En esto se diferencia precisamente el querer del desear.) A to40 esto se
añade el que solamente la voluntad es libre en sentido adecuado. Esta tiene
la capacidad de irúciar una serie de actos, una capacidad que le hace ser,
como decía Aristóteles, "señora" de su acción.
Estas características de las respuestas volitivas muestran, al mismo
tiempo, que el amor no puede ser una respuesta de este t~po. El objetó de éste
no es un hecho que yo pretendo traer al ser.
Por otra parte, en el amor se da una participación del "corazón" de la
persona, como no se da en otras respuestas afectivas com~ la ~dmiración o el
respeto. Cuando admiro o respeto a otra persona no me tmphco tanto como
en el amor que siento hacia alguien. Con otras palabras: el amor es una
respuesta al valor percibido en la persona amada en la que el sujeto invierte
su propia vida.
En tercer lugar, el amor posee un carácter sobreactual. Con
"sobreactual" me refiero a la propiedad de un tipo especial de vivencias. Hay
viviencias que existen solamente durante el tiempo que son sentidas. Este es
el caso, por ejemplo, del aburrimiento experimentado deja de existir. Sin
embargo, hay otro tipo de vivencias de existir cuando no estoy con la
persona a la que respeto o cuando me ocupo de otras cosas. Lo que sucede,
más bien, es que cada vez que me encuentro con la persona respetada es el
mismo respeto el que se actualiza. Dicho con otras palabras, el respeto que
se siente por dicha persona persiste aunque no me encuentre muy a menudo
con ella. A este segundo tipo de vivencias o de respuestas al valor se les
conoce como "sobreactuales". Con ello se alude a su, por así decir, "ir más
allá del momento actual". A esta clase de respuestas al valor pertenece el
amor. Es evidente que el amor a otra persona no deja de existir cuando nos
ocupamos de otros objetos. El amor a otra persona sigue existiendo aun
cuando no esté actualizado. A diferencia de lo que sucede con el
aburrimiento, "el amor que se actualiza en muchos momentos diferentes es
una y la misma entidad individual"14 que permanece a lo largo del tiempo Y
126

que "colorea" todas las situaciones de mi vida. Tiende a ser actualizado, pero
no vive de sus actualizaciones.
En cuarto lugar, el carácter de respuesta al valor de la persona amada
que representa el amor se muestra cuando lo comparamos con el mero
sentirnos atraídos por una persona. Este segundo caso es el de don Juan.1 5
Don Juan comprende la hermosura y el encanto de doña Inés no como un
valor, sino como algo subjetivamente satisfactorio para él. Por eso su
respuesta es un querer poseer sin ningún tipo de entrega por su parte. No
comprende el valor de la persona de doña Inés y de sus cualidades. No
considera a éstas como expresión de la persona de doña Inés en su conjunto,
sino que únicamente la ve como atractiva por su belleza física. Quiere
"adueñarse de estas cualidades". Sin embargo, en el amor ocurre algo bien
distinto. La persona que ama percibe las mismas cualidades que, por
ejemplo, percibe don Juan en doña Inés, pero, eso sí, en un modo
r~dicalmente diferente. Estas cualidades no son percibidas aisladamente,
smo como expresión de una "preciosidad" y nobleza interiores. La respuesta
ante ellas no será la de la "apropiación", sino la de la entrega auténtica y el
deseo de una urúón permanente.
Muchas de las características que aquí hemos adscrito al amor podrían
predicarse también de otras respuestas afectivas como la admiración. Sin
embargo, existen dos características, la quinta y la sexta, que son excluidas
del amor. Me refiero a lo que se ha llamado intentio unionis e intentio
benevolentiae.
La persona que ama aspira a una urúón espiritual con la persona
amada; anhela una urúdad con el corazón de la otra persona que solamente el
amor recíproco puede proporcionar. 16 Esta intentio unionis, aunque está
presente en una forma muy específica en el amor de pareja, también lo está
en cualquier forma de amor verdadero como, por ejemplo, el amor al
prójimo, el amor filial, etc. En todo amor me "muevo espiritualmente",
permítaseme la expresión, hacia la persona amada. La intentio benevolentiae
constituye también una característica esencial del amor. Ésta consiste en el
deseo de hacer feliz a la persona amada. Se trata del interés en su propia
felicidad, en su bienestar. Al igual que la intentio unionis, la int~ntio
benevolentiae está presente especialmente en el amor esponsal, aunque no es
exclusivo de él. No se puede separar, pues, del amor el interés profundo en la
felicidad del otro. Aquí aparece, por cierto, el carácter paradójico que la
felicidad tiene en el amor. Somos felices no en la medida en que
directamente lo buscamos, sino que lo somos cuando la persona amada lo es.
La felicidad propia surge en el amor cuando es la felicidad del otro nuestro
objetivo fundamental.

127

�Otra característica del amor, la séptima, como respuesta más perfecta
al valor de la persona y a la que de alguna manera ya me he referido, es su
carácter de autodonación. Este elemento de autodonación está íntimamente
relacionado con la intentio unionis de la que hemos hablado con
anterioridad. Al igual que ésta adquiere una expresión especial en el amor
esponsal pero no es excluida de él. En todo amor existe un elemento de
autodonación. Esta autodonación no supone la anulación de la individualidad
de las personas que se aman. Todo lo contrario. La dualidad es esencial para
la vivencia de la donación. La persona que ama -como también Hildebrand
ha puesto bellamente de relieve- es más ella misma en su entrega, en ~u
donación. En la medida en que se entrega vive más profundamente su propia
vida. Este elemento de entrega de uno mismo a la persona amada no está
presente en respuestas afectivas como la admiración, el respeto o la
veneración.
En octavo lugar, el amor contiene un compromiso de la persona que
no se encuentra en otras respuestas afectivas. En todo amor existe un
compromiso semejante aunque en cada tipo de amor (amor filial, amor de los
padres a los hijos, amor al prójimo, etc.) es diferente.
En este punto de nuestra argumentación se nos podría hacer el
siguiente reproche: si el amor es una respuesta afectiva, la respuesta más
afectiva al valor, ¿en qué sentido puede decirse que es libre? Es evidente que
el amor no es una respuesta libre en el mismo sentido en que lo es un acto
voluntario. Así entre el mero querer amar a una persona y el amarla
realmente existe un abismo. Este carácter específico del amor hace que éste
no sea un "producto de nuestra voluntad", sino un regalo que no nos
podemos dar a nosotros mismos. Sin embargo, sería un error pensar por ello
que la libertad de la persona no desempeña aquí ningún papel. Al contrario,
poseemos la libertad de tomar postura de las vivencias que tienen lugar sin
nuestra libre intervención. La autodonación que supone el amor no seria
plena si no fuera sancionada por la libertad, si nuestra libertad no dijera "sí"
al amor que sentimos por una persona. Dicho con otras palabras: la
autodonación presente en el amor tiene una doble dimensión: por un lado,
una de la naturaleza puramente afectiva, "la voz del corazón"; ésta tiene el
carácter de un regalo que no podemos darnos a nosotros mismos con nuestra
voluntad; por otro lado, la segunda dimensión de la autodonación constituye
la voz de nuestro libre centro personal. Se trata de la sanción por parte de
nuestra voluntad libre de este "sí" afectivo a una persona. Sólo cuando
17
ambas están presentes adquiere la autodonación su carácter pleno.
Una característica especialmente significativa del amor, la novena,
señalada también por Hildebrand, reside en la felicidad peculiar que
proporciona, es decir, en la felicidad que está profundamente unida a él. La
128

cuestión de la relación entre amor y felicidad es una cuestión sumamente
compleja que escapa a los límites de esta conferencia. La felicidad que se
despr~nde del amor a una persona es una felicidad que en modo alguno se
expenmenta en el respeto, en la admiración o en la veneración. Esta
f~licidad que, ~asi siempre, como decía antes, surge cuando no se pretende
directamente, tiene mucho que ver con la "solidaridad" especial con la otra
persona que surge ~n el amor. Esta solidaridad es la que hace que todo
aquello que hace feliz a la persona amada haga feliz al mismo tiempo al que
ama.
Por último, el amor se caracteriza por un aspirar a ser correspondido
que ~o ~~ encuentra en cualquier otra respuesta al valor. Ni el respeto ni la
admiracion presentan una intentio unionis, como sucede en el caso del amor.
Como señala Hildebrand, en el respeto y la admiración la unilateralidad de
la relación no es fuente de infelicidad mientras que la n~ correspondencia en
el amor hace desgraciadas a las personas.

CONCLUSIÓN
Los rasgos del amor que acabamos de mencionar se nos muestran
como evidentes. Nadie pensaría seriamente que un animal -un ser no librepuede amar en sentido propio a su amo o que una persona puede amar con
un amor personal a~ ser no personal. También. nos parecería absurdo que
una persona amara smceramente a otra y no tuviera ningún interés en buscar
la felicidad de ésta. La inteligibilidad y unidad con la que las diversas notas
del .amor se nos presentan es muy diferente de la que posee una unidad
a~cidental como ~ conjunto de escombros o un organismo como, por
eJemplo, una especie arbórea. Esta mayor inteligibilidad que encontramos en
el caso del amor es, por así decir, la cara epistemológica de la necesidad
estricta de ese qué denominado amor: dado que la esencia del amor es
necesaria, entendemos por qué su estructura esencial comprende las
características mencionadas.
Encontramos esencias de este tipo -esencias necesarias- no solamente
en la filosofi~, sino en lo~ más variados ámbitos de la realidad como pueden
ser las relaciones matenales "concretas" de semejanza y orden entre los
colores ( el naranja está en el orden de semejanza entre el rojo y el amarillo)
el movimiento, el amor, la moral, el derecho, la persona, etc.
'
En resumen, el término esencias necesarias alude a una serie de
entidad~s que pr~sentan unidad en sentido estricto, que son objetivamente
nece~as, que tienen un modo de existencia ideal, que constituyen las
condiciones de la posibilidad de todo mundo real, que posee una
129

�inteligibilidad incomparable y cuyo conocimiento es absolutamente cierto.
Es precisamente el estudio de este proprium de las esencias (analizar cuál es
el "núcleo" de esencias tales como el agradecimiento, el amor, la
responsabilidad, etc.) la tarea suprema de la filosofía en el análisis esencial.
Soy consciente de que he apuntado muy rápidamente algunos aspectos
que necesitarían una elucidación más detenida. Sin embargo, estas
consideraciones tienen tan sólo el carácter de un esbozo de los fundamentos
de una filosofía personalista del amor. De lo que se trataba era de esclarecer
los presupuestos de toda reflexión acerca de esta realidad y, ofrecer, al
mismo tiempo, un catálogo de las notas esenciales del amor. Como decía al
inicio de mi exposición, creo que el amor constituye una clave indispensable
para el esclarecimiento del problema del hombre. Con el amor están
conectados, en última instancia, todos los problemas que afectan
directamente la situación concreta de los seres humanos y, ¿por qué no?, las
realidades que van más allá de estas situaciones. Como alguien de mi país
dijo hace ya algún tiempo: &lt;&lt;A la tarde nos examinarán del amor».

11 Hildebrand, D. V., Das Wesen der Liebe, Gesammelte Werke m Kohlhammer Stutt art
1971, p. 31 SS.
'
'
g '
12

op. cit., p. 68.

13

op. cit., p. 66.

14

Hildebrand, D.V., Ética, ed. Cit., pp. 237_239_

is El ejemplo es de Hildebrand, Das Wesen der Liebe, p. 75.
16

op. cit., p. 77.

17 op. Cit.,
. p.

85 .

Notas bibliográficas

Conferencia pronunciada el 28 de enero de 1997 en el Museo Metropolitano de Monterrey,

1

México.
2 Balthasar,

Hans Urs Von, Glaubhaji ist nur Liebe, 3. Auslage, Johannes Verlag, Einsiedeln,

1996.
Scheler. Max, Phaenomeno/ogie und Erkenntnistheorie, 1957.

3

Cf. Hildebrand, D. V., Ethik, Gesammelte Werke II, Stuttgart: Kohlhammer, 1973, pág. 201
ss. (Ética, Ediciones Encuentro, Madrid, 1983, pág. 180 ss.).

4

H~debrand. D. V., op. cit, p. 277 ss; Seifert, J., El papel del concepto de persona en la
renovación de la ética y de la teología moral: personalismo y personalismos, Universidad de

5

Navarra, Pamplona. 1996 (en prensa).
6

Aristóteles, Ética Eudema, II. Vi. 8-9.

En este contexto se encuadran las reflexiones de Dietrich Von Hildebrand acerca de lo que
él denomina ·'libertad cooperadora". Cf. El cap. 25 de su Ética, ed. cit.

7

8

Hildebrand, D. V.• Ética, p. 42 y ss.

9

Seifert, J., What is lije?, Rodopi, Amsterdam, 1997, cap. 4.

10 Hildebrand,

131

D. V., Ética, ed. cit. p. 343.

130

�LA TEORÍA ORTEGUIANA DE LAS IDEAS Y LAS CREENCIAS
Una Dificultad Interpretativa

Dr. Jorge García-Gómez
Long Island University
Southampton, N.Y., E.E.U.U.A.
Me propongo considerar aquí, aunque sólo sea brevemente, una de las
varias dificultades que pueden surgir en el intento de hacerse cargo
críticamente de esta teoría fundamental de Ortega. La diferencia entre creer y
conocer, que noéticamente corresponde a la distinción entre creencia e idea,
exige cuando menos un somero examen. Julián Marias, por ejemplo, nos
habla de "verdadera creencia" por oposición a idea (aun a la mejor fundada y
hasta especialmente por contraste con ella), o sea, de aquélla que como tal ( o
en virtud de su realidad como ingrediente de la vida) lo es auténticamente.
Pero en otro lugar no se limita a referirse a dicha noción, sino que procede a
colocarla en el nexo decisivo a que pertenece. Así nos dice que
es más radical en mi vida el sentido de la verdad
cuando hablo de verdadera creencia que cuando
juzgo verdadera una creencia, porque sólo puedo
hacer esto desde la situación anterior. Ahora
bien, a la verdad en este sentido se llama
autenticidad.
A mi modo de ver, es este texto tanto más interesante cuanto que se
presta fácilmente a serios malentendidos, por lo que quisiera hacer ciertas
precisiones que creo pertinentes. Permítaseme comenzar por subrayar el
punto de partida de estas puntualizaciones, a saber: el de la verdad como tal
(y en particular el del sentido de la misma al que podemos referimos
mediante expresiones como "autenticidad" -que emplea Marías- y
"coincidencia del hombre consigo mismo", según la encontramos en En
torno a Galileo de Ortega2. En segundo lugar, es menester señalar que
Marias plantea el problema de la relación entre verdad y creencia no de
modo puramente lógico y abstracto, sino que la examina funcional y
concretamente a la luz de la totalidad de la vida de cada quien, que es
exactamente lo que hace al preguntarse "¿cuál es el sujeto primario de la
verdad y, por tanto, su sentido radical , quiero decir, raíz de los demas?" 3.
Si no se ve con claridad este aspecto de su planteo de la cuestión, sus
afirmaciones pueden causar la impresión de arbitrariedad o marginalidad, lo
cual es justamente lo más ajeno a ellas. Pero vayamos aún más lejos, pues,
para adecuarse a una posición teórica de base como es la de Ortega (y la de
Marias, en cuanto intérprete y continuador del pensamiento de aquél), no
133

�basta meramente tocar su origen, sino que también es necesario indicar
-aunque sólo sea en principier- el contexto a que da lugar y los rasgos
primordiales de su elaboración.
A ese fin, valgámonos de la distinción que hace el propio Marías entre
verdadera creencia y creencia verdadera . Podemos establecer tal
diferencia porque, según él, aquélla es "algo que efectivamente se cree"
(aunque pueda ser falso), mientras que de ésta únicamente puede afumarse
con legitimidad que "es verdad su contenido, lo creído en ella"4. Ahora bien,
cabría tomar esto como indicativo de una división en el seno mismo de la
creencia pero, si así se comprendiese la tesis de Marías, nos llevaría ello no
sólo a malinterpretar a Ortega, sino además a cometer un error de la mayor
importancia en lo que se refiere a "la misma naturaleza de las cosas". No
creo, sin embargo, que sea menester dar tal paso, ya que, si nos fijamos en la
antítesis que Marías establece entre "algo que efectivamente se cree" y "lo
creído" en la creencia, pronto se hace evidente que, por ese medio, no nos
propone él en absoluto clasificación alguna de las creencias. Pese a ello,
ciertos términos que emplea pueden dar pábulo a entenderle como si lo
hiciese. Veámoslo.
El pasaje en cuestión encierra o implica una dificultad, por cuanto, en
el vivir originario de lo que aparece en un campo pragmático cualquiera de
la experiencia mundanal, una "verdadera creencia" es aquélla en que estamos
sin más. En otras palabras, no exige, para usarla de fundamento, que
lleguemos a ella en el sentido de idearla , lo cual es precisamente privilegio
de lo que Marías llama "creencia verdadera" o idea (o sea, de la
interpretación que proponemos o logramos de lo que se da como conflictivo,
opaco o problemático en lo que aparece a base de las creencias vigentes).
No creo que discrepe Marías de este modo de comprender lo que nos dice, o
que se aparte ello de su intención de fondo; sin embargo, poco después del
texto citado, afirmaba él -&lt;:on inconsecuencia, si no me equivocer- que
cuando yo digo de una creencia que es verdadera

Y digo "con inconsecuencia" avisadamente, pues, si bien es cierto
asev~rar, con Marías, que ". . . [u]na verdadera creencia es algo que
efectivamente se cree ... ", como ya tuve ocasión de notar, lo es también
proseguir -como de hecho lo hace él- al advertir que "ese algo puede ser una
6
falsedad ..." , ya que lo que importa a ese nivel de concreción funcional en
que discurr~ Marías es que cuente como verdad en la vida de que se trate (y
no la avenguación o la falsificación del contenido correspondiente). Pero
reconocimiento tal hace palmario que la palabra "creencia" queda empleada
por él en dos sentidos no sólo lógica y temporalmente diversos, sino también
opuestos, por lo que no cabe afumar sin contradicción formal -&lt;:orno Marías
piensa poder hacerlo- que, al juzgar que mi "verdadera" creencia es
rea~ente o v~r_dadera o falsa, paso a adoptar una creencia verdadera que
consiste en vivir (ahora) en una nueva y verdadera creencia7 sobre otra
anterior. Eso únicamente sería posible lograrlo de una idea que haya sido
propuesta como tal (como el mismo Marías lo reconoce al llamar ideas a las
"creencias verdaderas", por contraste con las "creencias en sentido más
estricto")8, jamás de una que haya sido "petrificada" o convertida en
"verdadera creencia" (o creencia sensu stricto , es decir, en "uso" intelectual
en 1~ _acepción orte~ana d~l vocab!o)9. P~r tanto, no _cabe que lo qu~
exphcit~ente nos dice Manas sea cierto, ru en cuanto mterpretación del
pensamiento de Ortega ni como concepción adecuada a la "naturaleza misma
de las cosas". De esto se sigue que la "vivencia" que podríamos describir
como "estar en la creencia" no significa lo mismo en ambos casos. Esto
puede colegirse del hecho de que la "primera" creencia es diferente de la
"segunda" no sólo temporalmente (aquélla al fin y al cabo es, en general
anterio~ ), sin?, además y s~bre todo, porque la "primera" no es un estar qu~
resulte mmediatamente del IIDaginar, ni mucho menos de la reflexión o del
juzgar que en ello se funde, mientras que la "segunda" sí lo es'º. El creer
sensu stricto consiste en tomar las "cosas" como reales de esta u otra
manera en la pura espontaneidad (es decir, sin cumplir requisito de
mediación presente _alguna). Es, como repetidamente nos lo dice Ortega, un
estar ya en la realidad, lo cual quiere decir siempre en una de "especie"
determinada.

-o falsa, tanto da- [o sea, cuando a base del
proceso de ideación acabe por juzgarla así], estoy
en una nueva creencia [el énfasis es mío], a
saber, aquélla cuyo objeto es la verdad o la
falsedad de la primera creencia [el énfasis es
míoJ porque estoy en la creencia de que es
realmente verdadera o falsa; es decir, porque
tengo a mi vez una verdadera creencia acerca de
la anterior [el énfasis es mío/.
134

Con todo, si se insiste -&lt;:orno lo hace Marías- en emplear los mismos
vocablos (o sea, "creer" y "creencia") en ambos casos, se presta uno al
equívoco y, por consiguiente, se abre a la posibilidad del error, a menos que
~n ca~ ocasión se califiquen los términos de modo apropiado al uso
mtenc10nal que se haga de ellos, lo cual no es sólo engorroso sino además
innecesario. "Estar en la creencia" consiste, cuando se trata de una
"verda~era creen~ia''., en serla; es en este sentido que cabe afirmar que la
creencia funda nu vida. Estar en ella es, entonces, vivir con ese fundamento
Y en él, no únicamente desde tal. Por contraste, cuando afirmamos que nos
135

�.,

encontramos en una "creencia" posterior (en el sentido que le da Marías a
esta expresión), quiere ello decir que no sólo hemos. c_obr~do_ ~cceso a ella
-lo cual también sería el caso, en situación de cnsis histonca, de toda
creencia constituida ya en el sentido de "anterior" (de nuevo, según el ~odo
de hablar de Marías}-, sino que lo habríamos hecho de un modo especial, a
saber: deliberadamente y por motivos y recursos ideativos que son nuestr~s a
título personal (aunque no sean necesariamente originales), ya que consi~t~
en confirmar o en modificar (o hasta en abandonar, rechaz.ar Y qmza
sustituir, por "demostración" de falsedad) la creencia en que vivía~os ah
origine. En otras palabras, viviríamos de esa manera por haber descubierto la
insuficiencia de la "primera" creencia al "~aer_en la duda" en torno a ella (ya
sea espontánea o científicamente) y -si asi sucede- por haber logrado
identificar las razones de tal menesterosidad y, a base de ello, por haber
podido dar expresión a una "creencia verdadera" o idea ~ue la supere
precisamente en cuanto dudosa (e idealmente como dubita~le). En el
supuesto de que esta situación se , dé, sería yo . -en ~1 sentido del Y~
1
proyectivo O segundo yo de la formula ortegwana yo soy fo Y ~1
circunstancia"- el que animaría mi vida, ciertamente que tom~do esta en su
totalidad aunque no espontáneamente, sino en relación_ a _mí mismo por
reflexión O en virtud de la propia responsabilidad . Mi vida entonces se
fundaría en mí, aunque sin duda únicame~te en ~ierto sentido, lo _c':1'11 ~s
precisamente lo contrario del modo en que ~1v? a~ _eJer~er el _creer orzgznarzo
(o con mayor precisión cuando no hay distmc10n vivencial entre creer Y
' por ser mi vida la 'creencia en que me hallo)'. ya que _en ~exo tal "yo "
vivir,
-sensu strictissimo y de modo explícito- no existo o, si existo, lo hago
exclusivamente como aquello de que mi vida es implícitamente o
virtualmente responsable, es decir, como lo ~ue surge d~ ella Y como
aquello que ésta exige y que a su vez sostiene y mantiene, aun en el
paradójico caso que lo haga con el sell~ de la contr~~i~ción y _del rech~zo;, O
para ponerlo sucintamente: la "creencia verdadera , c:eencia post~nor o
idea es fruto del imaginar de intención recta y del Juzgar ~ue tiene su
fundamento en él, no del creer en sentido propio. Cabe por lo mts~o hablar,
como [o reconoce Marías , de verdad como autenticidad en el pnmer caso
( 0 sea, en cuanto coincido en lo que hago y decido hacer, con lo que creo '.
aun cuando tal coincidencia sea la de una ruptura espontánea dentro de mi
vida), pero no cuando se trata de lo fundado o deriva~o de verdad en tal
sentido ( es decir, cuando coincido en lo que hago y de_c1do hacer con lo que
ideo justificadamente), aun cuando el contenido se~, i ~ _en ~~.os caso~.
y esto es así porque la acepción del vocablo com~1dencia cambia
radicalmente de un caso al otro, al verificarse -respectivamente--: ? P?r
unidad entre la totalidad de la vida consigo misma en el creer ongmario
(aun cuando viva en escisión intra-vital) o por 1ivisión en~e el yo (en el
segundo sentido del máximo filosofema ortegwano, es decir, como parte

136

integrante y constituida de la vida) y la totalidad de ésta (mediante la
creencia verdadera o idea).
Por oposición a Marías, habría por consiguiente que insistir -si
empleamos sus propios términos- en que tanto la proposición que reza "una
verdadera creencia puede ser una creencia verdadera" como su recíproca son,
de iure , falsas 11 , es decir, que lo son si se toman tal y como funcionan
originariamente en la vida de cada quien y no meramente en lo que respecta
al contenido. O al menos sería menester matizar las cosas y decir que una
verdadera creencia no precisa ser una creencia verdadera, pero que, si lo
llegara a ser, ello resultaría de que la materia correspondiente habría perdido
-o se le habría suspendido- el estatuto credencial que le es propio en la
economía vital -ya por motivación espontánea (o sea, en una crisis o de
índole personal o de naturaleza histórico-social, que es lo consueto), ya por
recurso científico (y, por tanto, de modo cuasi-real y, de consiguiente, sólo
por vía metodológica), respectivamente- y del haber alcanzado uno nuevo
-el de idea- mediante una determinación a posteriori , que se efectuaría por
medio de una modificación dóxica posible a base de la creencia originaria12•
Es por ello que la conclusión a que llega Marías -por razones en
parte inexactas, según hemos visto- es, sin embargo, perfectamente cierta, a
saber: que ". . . también consiste en autenticidad la verdad de la vida
misma, su efectivo ser patente y seguro" 13, si bien ahora sobraría el
"también" o, más bien, implicaría una contradicción, por cuanto -si nos
valemos de sus mismas palabras- habría que decir lo contrario de lo que él
afirma, o sea, que una idea no es, en última instancia, una creencia
auténtica, aun en el caso de que se demostrara la verdad de aquélla y de que
su contenido y el de la creencia correspondiente resultasen ser idénticos. Y
esto es así, como bien lo sabe Marías, porque mi modo de estar en una idea
-el de cada quien- consiste precisamente en hallarme en una "creencia" de la
"que me siento solidario" por razones propias (o que, al menos, he hecho
mías por algún esfuerzo o asentimiento personal). En otras palabras, se
trataría de razones que en principio podría justificar, si hubiera menester.
Pero ello, como puede ya verse, es justo lo opuesto de lo que acontecería si
nos moviéramos en el plano de las creencias en el sentido orteguiano del
vocablo.
Mas, con todo, quizá lo infundado de algunas de las aseveraciones de
Marías se deba a la ambigüedad característica de la frase que sirve de
introducción al texto ya citado, o sea, que "a la verdad en este sentido se
llama autenticidad ", por ser primariamente aplicable a la coincidencia del
hombre consigo mismo (o a la de la totalidad de la vida consigo misma), y
no a la del segundo yo (o yo proyectivo) con la interpretación (verdadera)
137

�•
•,
por mot1vac1on
persona1 y no, como apunta
de inmediato, de lo que "corresponde a la distinción entre dos modos de
creencia . . .", pues no es cierto que haya continuidad --0 mera gradaciónentre la creencia originaria (o "en sentido más estricto", como
impropiamente la califica Manas) y la idea (presuntaménte en cuanto
"creencia", en sentido menos estricto). Come ve Marías con claridad, nos
encontramos más bien con una diferencia funcional y no de contenido 18, por
lo cual hay que afirmar -como hice más arriba- que una verdadera creencia
no es una creencia verdadera y viceversa. Pongamos esto de acuerdo con la
terminología al uso: que el creer no es conocer, sino lo que lo posibilita, aun
cuando los contenidos que aquél genere hagan crisis o nos lleven a la duda
pre-reflexivamente. Pero por ello es preciso afirmar que las creencias -en
cuanto correlatos del acto de creer en que el vivir fundamentalmente
consiste- constituyen las condiciones reales (y, en este sentido,
trascendentales) de todo lo que en ello se funde, inmediatamente o no, como
son el pensar (y su fruto, la idea), el sentir (y su efecto, el sentimiento) y el
actuar (y su producto, la acción)19. O dicho de otra manera: que el conocer
no redunda.en creer, lo cual se compagina a la perfección con la tan repetida
posición de Ortega según la cual las ideas están siempre abiertas a la duda y
sujetas a la prueba (y que son por tanto en principio revocables por esfuerzo
y conflicto personales). Mas esto nos lleva a rechazar una vez más la tesis ,
como fundadamente lo hace Marías, de que la teoría de las ideas y las
creencias de Ortega sea --0 implique- una ¡meva clasificación de las ideas o
"contenidos de la conciencia".
1111

que proponga a una dificultad o problema particular. Se trataría así del vivir
primordial, en el cual uno piensa, siente, sufre y actúa -~e consu~toconforme a la creencia sensu stricto , para lo cual no se reqwere ese hiato
que es siempre fruto de la "reflexión", según la forma y la intensidad
adecuadas que tome en función del campo pragmático en cuestión, aún
cuando el nexo sea tal que la creencia de marras se viese confirmada de ese
modo. Sería válido calificar de "auténtica" a una creencia verdadera, en tanto
y en cuanto se encuentra ésta racionalmente justificada (o puede en una
determinada coyuntura de la vida presentarse como algo que puede llegar a
serlo) a base de las verdaderas creencias que se hallen entonces en vigor. Y
tal cosa es hasta tal punto correcta que Marías no podrá menos que
reconocerlo, pues llegará a hablar más tarde -con toda razón, a mi parecerde la "contravida", o de la vida como "formal inautenticidad , que es el
modo de no ser de la vida humana" 14, es decir, cuando se la ejerce, como
mínimo, a base de la "sospecha" de que el "supuesto de ideas y creencias" en
el que se vive sea falso. Nos encontraríamos entonces abocados al "estado"
espontáneo de la duda radical, que es fuente última de la ideación y de sus
frutos. Si esto es así, habrá que afirmar que sólo sería posible aplicar la
noción de "autenticidad" -por "analogía" y sin duda únicamente a
posteriori- a las "creencias" que surgen por prurito de ideación justificada Y
15
mediante la modalización de la creencia originaria • Pero es esto lo que nos
permite recuperar y refrendar la siguiente opinión de Marías,, ~u.e de otra
manera nos parecería sorprendente y fuera de lugar en el analis1s que ha
llevado a cabo:

Advirtamos entonces la existencia de dos modos de
verdad: una, la verdad sensu stricto o "verdad
conocida", que nos hace recobrar una
certidumbre perdida [en el sentido de encontrarle
el lógos de su ser o no ser; el énfasis es mío]; y
otra que llamábamos "estado de verdad" [cf J
Marías, op. cit., pp. 79 y 81], es decir, la
certidumbre en que estábamos [el énfasis es
mío]; ésta -decía yo antes- no es conocida [el
énfasis es mío], no tiene "idea" de sí misma, y por
eso se opone a ella la idea de verdad, que sólo
surge cuando yo [en el sentido del segundo yo del
fundamental teorema orteguiano; el énfasis es
mío] caigo en la incertidumbre y la he menester . .
/6

1a verdad a que se 11ega . . .

Notas bibliográficas

1

Julián Marias, Introducción a la Filosofía , 9ª. ed. en Obras , 2ª. ed. (Madrid: Revisla de
Occidente, 1962), II, p. 95. Los dos subrayados intermedios son de mi responsabilidad.
2

José Ortega y Gasset, En tomo a Galileo , cap. 7 en Obras Completas (Madrid: Alianza
Editorial/Revista de Occidente, 1983), V. En lo adelante me referiré a esta colección mediante

las siglas OC.
3

J. Marias, op. cit ., p. 93.

•/bid., p. 95. El énfasis es mío.

s /bid . Cf. J. Ortega y Gasset, Introducción a los problemas actuales de la filosofía,
Meditación de nuestro tiempo. Las conferencias de Buenos Aires, 1916 y 1928 , edición de J.
L., Molinuevo, México, Fondo de Cultura Económica, 1996, pp. 72-73 y 84.

Se trata, pues, como afirma Marías a continuación, de la ". . .
diferencia entre la verdad en que se está [gratuitamente y por descontado] y
138

6

J. Marias, op. cit ., p. 95.

139

�7

Cf. ibid .

• /bid.

Cf. Jorge Garcíli-tiómez, La acción y los usos intelectuales. En torno a la problemática de
las ideas y las creencias en la filosofía de Ortega, Torre de los Lujanes (Real Sociedad

9

Económica Matritense de Amigos del País), Nº. 34 (octubre de 1997), pp. 117 ss.
10

Cf. J. Garcia-Gómez, Caminos de la reflexión. En tomo a la teoría orteguiana de las ideas

y las creencias, Revista de Filosofía (Universidad Complutense de Madrid), 3ª. época, XI
(1998), núms. 19 y 20.
11 Para un examen de los varios sentidos de la tesis conexa de que "la creencia es
inconsciente", vide Jaime de Salas, Razón y legitimidad en Leibniz, Tecnos, Madrid, 1994,
pp. 93-95.
12 Cf. Edmund Husserl, Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía
fenomenológica , trad. J. Gaos, 2ª. ed. (México: Fondo de Cultura Económica, 1962), I, §
104. En lo adelante me referiré a esta obra como Ideas, l.
13

J. Marias, op. cit., p. 95.

14

/bid ., p. 98.

is Cf. supra , n. 12. Como puede ahora verse, la posición orteguiana va más allá de la de
Husserl, por cuanto de la creencia originaria se "seguiría", según Ortega, hasta la creencia en
la existencia del mundo (tal y como la entiende Husserl), pues seria aquélla la genuina prot&lt;r
doxa "mediante" la cual se cree siempre en un mundo de consistencia determinada, creencia
realmente fundamental que sirve para enmarcar la serie dóxica de las modalizaciones que
cabe producir a base de la pura creencia en la existencia del mundo, que seria su "miembro"
primordial. Vide E. Husserl, Ideas , I, pp. 30-32.

..

16

J. Marias, op. cit., p. 95.

11

/bid. El énfasis es mío .

is /bid.
19

Cf. J. Ortega y Gasset. Guillermo Dilthey y la Idea de la Vida, OC, VI, p. 190.

140

Sección Segunda

LETRAS

�</text>
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                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
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        <name>Amor personal</name>
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                    <text>Sección Quinta

COMENTARIOS
y
RESEÑAS

�DE RICARDO MARIN IBAÑEZ
EL PENSAMIENTO DEL PADRE ISMAEL QUILES, S.J.
EDICIONES UNIVERSIDAD DEL SALVADOR, BUENOS AIRES, 1998
Profr. Dr. Phil. Dir. Jur. Agustín Basave Femández del Valle

Hay vocaciones singulares que luchan, a lo largo de toda su historia,
por los verdaderos caminos que trazan los enamorados de la sabiduría. por
amor a la sabiduría encontró e hizo suyo el pensamiento filosófico de Ismael
Quiles, un ilustre cultivador de la Filosofia en España: El Profr. Dr. Ricardo
Mario Ibañez. Esta noble tarea sapiencial se agudiza en tiempos de
transición como los nuestros. Muchos órdenes de vida se han vuelto
inaceptables o, por lo menos, confusos. Ideales que han perdido su
transparencia nos mueven a mirar hacia las verdaderas fuerzas vitales
específicamente humanas. La obra del Dr. Ricardo Mario Ibañez es una
larga serie de pensamientos sobre la obra integral de Ismael Quiles, S.J.,
magistralmente vertidos, con fidelidad inquebrantable a su pensamiento y
con encomiable lucidez y orden académico.

..

En esta presentación trataré de ofrecer a mi auditorio una síntesis de
esta fértil exposición de temas y problemas quilesianos que han preocupado
y ocupado la existencia del Profr. Dr. Ricardo Mario. Nos habla en los
diversos capítulos, con una simplicidad sorprendente, de los problemas más
intrincados del pensamiento de Ismael Quiles y de la lucha por la verdad y la
sabiduría. Sabe comprimir los pensamientos, y sabe presentar sus
concordancias y sus divergencias con varios de los más relevantes tratadistas
de la filosofia en nuestro siglo. Esperemos que de esta obra surjan
influencias esclarecedoras y fonnativas para las nuevas generaciones. Hago
votos porque su esfuerzo por la filosofia y por la verdadera educación no
transcurra en vano y porque despierten las fuerzas interiores vivas de los
jóvenes educandos.
En medio de la fugacidad de nuestro quehacer terreno cabe advertir la
configuración de la vida en función de la eternidad.
Pemútaseme ahora destacar algunas de las ideas directrices que ofrece
Ricardo Marín Ibañez, en su nuevo libro: "El Pensamiento del Padre Ismael
Qui/es, S.J. •·. que salió a la luz pública, en este año de 1998, bajo los
auspicios de Ediciones Universidad del Salvador, Buenos Aires, Argentina.
Ricardo Mario Ibañez estructura su obra en un prólogo, una biografia
compendiada ) nueve capítulos más. Estructura ejemplar por el orden
cronológico y sistemático. Vayan ahora enunciados nueve temas
575

�, Ibañez: 1) Concepción de
tra l Profesor M ann
· t
fundamentales en que se c~n e li .ón- 2) Historiador del Pens~en o
la Filosofía (Filosofía, Vida y fe ~ ' Francisco Suárez, Filo~o!os
(Aristóteles, Plotino: S~ . gusOrte a y Gaset); 3) Etapa ~scolastica
Latinoamericanos, Existencialismo,
. gde la a la filosofía tomista); 4) El
(Introducción a la filosofía y a la ese~:i~tropología filosófica in-sistenc~~l,
Insistencialismo (La persona ~~=~l Wojtyla); 5) Filoso~a de la Educacion
la filosofía de la pers?na se~ 1
.smidad personal, libertad Y_ cultura,
(Educación personahsta, hacia. a miel yoga- evolucionismo, Teilhard de
budista y
'. ·o'n de Europa y de Corea,
filosofía oriental -filosofía
. .
el mundo su visi
.
Chardin, Aurobindo, viaJes ~or
. ~as catolicismo -su esencia ~ _su
vida Y educación en los paises co~urusescritos espirituales. Una tema~ica
. ·tualidad- filosofía de lo fememno y
. to del Padre Ismael Qmles
espm
', .
. b cantes del pensanuen
. .,
y una problematica _omm~ ar lar a paciencia y honda meditacion.
hecha a golpes de simpatia, con g
. vital de la filosofía, porque la
.
S J va a la esencia
. .d ?· . Qué
Ismael Qm1es, · ·
.
. Cuál es el sentido de mi vi ª ·• " .
füosofia nace y se nutre ~e ~a ~ida. ~ en el mundo?; ¿Qué significa en si ~1
significa el hombre?; ¿Qu~ s~';,~co es el uesto del hombr~ e~ el _mund~ ..
dp "insuficiencia, msigruficancia,
do en que tengo que vivir.' ¡_,Cu
mun
. · h ana es la e
· dad
La Primera expenencia . um e . · m
·satisfacción, fracaso, vacie ,'
· impeneccion,
finitud , _nada"1 .
limitación, impotencia,
infi licidad soledad, muerte,
pequeñez, temporalidad, acaso,. etan h~ano que muestra este eJemp ar
Adviértase la sensatez, el sentlddotodos los fracasos, la vida humana no els
. . tenc·al
. .
"Y0 no soy para a
filósofo m-sis
i · A pesar e del existencialismo.
absurda como pretende un sector
y para la soledad sino para la
muerte, sino para la vida. Yo no ::o ara la plenitud"2. Filoso~ar. es,
comunicación. y o no soy para la ~:~emas ~umanos que surge_n en_ mi vida,
primordialmente, preocuparse de ~ trabajo estudio, lucho, me distraigo? gof
en la vida de cada cual. ¿Para ~~e os lleva al problema central_: Di_os_, a
y sufro?. Toda esta problem~~c~ ~a libertad, el derecho, el d~s~o úl~o
inmortalidad del alm_a, la mora i ~3 ' No se trata de engarzar amficiosamen e
del hombre la esencia del mundo . .
un deporte intelectual -mera

f¡

e~.~~

conceptos. 'ab~tracdtoslotpr~;ip:{:sc;~:lemas que afronta el hao;~~:.
1 maqwa- smo e
p
1 hombre se va
eoxgi.ºstencia: Amor, vida, dolor, muerte. . otn~cea y el estudio del hombre su
ra antropocen
,
. 1 d. o para
filosofía es en alguna m:,n~ central al mismo tiempo que e me~ sino
unto de partida y su o ~e o
~ d'"' No somos para la mue e,
ilegar al conocimiento ~ota~ de la tal:!tud. Los problemas de l~ filoso~a
ara la vida, la comumcación y a ? exclusiones, en cuanto conciernen a a
pon los de la realidad entera, total, sm_
. teórica se complementa con la

"p::t:i

:azón natural. La filo~ofi:ió~m~ac::~:;encia es el "proton ~n'.'•
filosofia como autorreahza_
Í do de las relaciones ontologicas r
" Estamos ante el eJe, e nu
n· Ser en sí que se autorrea iza.
esse .
.
prójimos y con ios.
mundo material. con 1os
576

Marin Ibañez, en su ejemplar esfuerro de sistematización de todo el
pensamiento de Quiles, articula la pirámide de conocimientos entrelazados
que es la ciencia con la filosofía y la religión. En mi estudio sobre "La
Dimensión Religiosa del Hombre -Fundamentos Ontico-Axiológicos para la
Filosofia de la Religión de Ismael Quiles-" me detengo en el examen de la
filosofía de la religión.
El Dr. Marin lbañez expone las aportaciones de Quiles no tan solo
como filósofo in-sistencialista, sino también como historiador del
pensamiento. En esta historia del pensamiento, Ismael Quiles produce uno
de los mejores estudios -si no el mejor- de mi "Tratado de Metafísica -Teoría
de la Habencia-". Con gran fidelidad, el autor comentado reseña pormenroes
de mi filosofia y de la filosofía de otros filósofos latinoamericanos. Apenas
empiezan los europeos a reconocer la madurez de la filosofía
latinoamericana que hace ya buen tiempo cumplió su mayoría de edad. El
descubrimiento y el encuentro de culturas no podía estar ausente en la obra
de un hispano-argentino que vivió siempre entre dos mundos: España y
Argentina, sin quedarse en localismos geográficos. Porque Ismael Quiles uno de los filósofos con el cual he sentido una mayor afinidad y corriente de
simpatía mutua-, es un hispano-americano verdaderamente uruversal. Nada
de apelar a sus genes occidentales para "hacerle el asco" al pensamiento
oriental. Orientalista profundo, conocedor cuidadoso de las principales
escuelas orientales, permaneció siempre fiel a su modo de pensar filosófico y
a su religión católica, sin confusiones y vanos sincretismos. Sin mengua de
su mérito como orientalista -en él se apoyó la UNESCO varias veces para
organizar encuentros entre pensadores occidentales y pensadores orientales-,
la más genuina aportación de Quiles a la filosofia, su obra capital, es -como
bien lo destaca Ricardo Marín lbañez-, la Antropología filosófica insistencia/. El in-sistencialismo, como doctrina filosófica, surge en el clima
de un diálogo de Ismael Quiles con los existencialistas, principalmente con
Haidegger, y del fondo de la filosofia cristiana específicamente agustiniana.
Aún sabiendo del aterrador desgaste de los "ismos", el audaz y decidido
jesuíta hispano-argentino lanza un nuevo término más expresivo y más
adecuado para su filosofia más personal. Cabe poner de relieve, ante todo,
lo que puede y debe denominarse la autonomía estructural de la persona
humana. Trátase de una autonomía psicológico-ontológica. La contingencia
afecta esa unidad ontológica individual del hombre, aún con el privilegio de
su inteligencia y libertad. Solamente Dios refuerza la autonomía del
individuo frente a los demás individuos, y frente a toda autoridad humana;
pero solamente Dios mitiga esa autonomía yorque el hombre es radicalmente
dependiente de Dios y responsable ante El por el uso de su libre arbitrio.
Existe una polaridad, a menudo dilacerante, en todo ser humano: Inmanencia
y trascendencia, contingencia y absolutez, individualidad y dimensión social.
Ni totalmente independiente, ni completamente dependiente de la sociedad,
577

�-.._ ..

el hombre con su fin último supera a la sociedad; porque el hombre -diría
yo- es relativamente para la sociedad, pero la sociedad es absolutamente para
el hombre. Solo el hombre experimenta su yo-psicológico-metafísico. La
sociedad carece de esa ''yoidad" psicológico-metafisica. Esa personalidad
ontológica "es realidad espiritual, permanente, distinta de los actos y
5
principio de ellos (sustancialismo espiritualista)" . En última instancia, el
yo-ontológico no es otra cosa que un principio individual, ontológicamente
independiente, espiritual e idéntico a sí mismo a través del tiempo. Esta
precisión de Quiles supera las concepciones incompletas de Scheler, Ortega,
Jaspers y Marcel. La presencia inmediata de Dios en el alma y la prueba
racional de la existencia de Dios se complementan. La in-sistencia es no tan
solo la primera realidad óntica, sino el primer conocimiento del hombre. Por
esa experiencia in-sistencial llegamos al encuentro con el ser. Somos
indigentes sociales que vivimos entre dos extremos: La nada-absoluta y el
ser-absoluto. Nos explicamos, así, nuestras perfecciones y nuestras miserias.
Tan pronto nos orientamos hacia la perfección integral de nuestro ser
racional, como también nos orientamos hacia la imperfección radical de ese
mismo ser. Ismael Quiles no está de acuerdo en que la materia signada por
la cantidad sea el principio de individuación, como lo pretende Santo Tomás
de Aquino siguiendo a su maestro Aristóteles. Espiritu y materia son
individuales. Una materia indeterminada no podría ser el principio de
individuación del espíritu. Aunque la materia nos imponga limitaciones y
juegue un papel importante en la constitución de la persona humana no
determina con exclusividad nuestra personalidad, nuestra individualidad. Ni
el espiritualismo absoluto, ni el puro materialismo pueden explicar los
principios constitutivos esenciales del hombre. El humanismo de Quiles, es
un humanismo con Dios y con naturaleza, que incluye la personalidad moral
y la personalidad social. La experiencia in-sistencial nos revela la realidad
más íntima, más original del hombre. No puedo detenerme en las precisas
relaciones que establece Quiles entre in-sistencia y mundo, entre in-sistencia
y prójimo, entre in-sistencia y Dios, entre in-sistencia e historia. Básteme
recordar que para Quiles la in-sistencia es "el primum esse" más originario y
6

mas fundamental del hombre" .

La ''Filosofia de la Educación" escrita por Quiles, en sus últimos años,
resume su pensamiento y fundamenta e ilumina el panorama educativo.
Marín lbañez nos ofrece una magnífica síntesis de la educación personalista
donde desfilan los elementos esenciales e integrantes del proceso educativo.
Derecho a la educación, libertad de educación, fin de la educación revela, en
Quiles, una filosofía cristiana de la educación con matices propios.
Hay una incitación, en Ismael Quiles, que reviste no tan solo un valor
teorético, sino edificante: Como ser sí mismo. Tenemos que afianz.amos en
la in-sistencia y extendemos en la ex-sistencia para aumentar y enriquecer el
578

yo y el tú. Quisiera que todos lle ,
tom~emos una consciencia máss::~os a la ~utorrealización integral, que
esencial
todos los días. El padre Qwles
. seY .posible
.
.
. b de lo que es sz, mismo
sistencia)
con su identidad'su paz y su se eJercita
.
'd d a en su centro inten·or e·mse eJercitaba también en esa aut
~ a de estar en sí y no en otro·
practicaba
el autocontro,l 1a autodecision·
º~~~ciencia
para ser más él nusmo,
.
'.
.
s
angustia, de su impulso al Absoluto de la' e p~rcataba de su limitación y
m~do, la trascendencia y el prój~o ~aravilla de la trascendencia y el
filo_sofos se han preocupado tanto co
y .ª trascendencia y Dios. Pocos
reviste una filosofia, como la suya c:~1wles de ese aspecto edificante que
la. cultura, y permeada por la di.diens. ,a a ~~ ~a per~ona, en la libertad y en
onentales no le desviaron de su fil~;~re i~o~a siempre. Las filosofias
afianzaron en ella haciendo su pensami
a ~n~ana, todo lo contrario le
ento mas vivencia} y vivenciado.
. Pre~cindo de tantos temas y problemas
.
~xpenencia del inquieto pensador bis , . sur?1dos en los viajes y en la
tierra natal conservó s·iempre la claridad
paruco nacido
di
, en Valencia• De esa
mesura, la vitalidad y la acendr
. . . me terranea, el sentido de la
sacer~~te jesuita que no oculta :~ai~~;Ji~;idad.. Lúci~o filósofo y ejemplar
trasnutrr. De todo ello nos da cuenta
. santidad, smo que nos lo quiere
fiel amigo y su mejor interp'rete Ri ,dmeM~or ~ue n~die, hasta el momento su
car o arm Ibanez.
'
Es hora de cerrar este come
.
te~do la fortuna de contar con un fiei°:t El J?r. Ismael Quiles, S.J. ha
van~s. años, que siguió su trayectori
go ~:¡:Oº~ _que le conoció durante
reahzo un titánico esfuerzo o
a con a
acion y con cariño y que
egregio filósofo hispano-ar ~ ;. ofrecemos, a los lectores de la obra del
producción quilesiana. Noti° mo, ~a ~rdenada síntesis de la extensa
continuar una obra abierta, atractiva
e Y mentono
esfuerzo fil
1
.
oso'fiico que pide
, 1ununosa...
Advierto en esta ejemplar obra d .
.
Orden arquitectónico del pensamiento . e ~mtesis no escasos méritos: a)
humana de Ismael Quiles; c) Resuelta a~:~i:io; b) ~or por la sabiduría
y a una trayectoria de excepcional es . .
. e fidebdad a un pensamiento
votos porque las nuevas generacion!~~hdad, que _no decae nunca. Hago
magna obra que constituye un testim . van sus OJOS y su corazón a una
enam?rado de la sabiduría. Es
orno, en alguna manera viviente, de un
trasnute Ricardo Marín lb - perarnos q~e el fuego oe la verdad que nos
b
anez, se convierta
al· da
uscan -y a veces no encuentran- la con·
. , den re I des humanas que
~uncion e amor y conocimiento.
.
Personal.mente me siento herm d
~utles por la honda y noble amista;n3 o a la _obra y a la vida de Ismael
mtelectual, específicamente filosófi
que cultiv3:111os y por la afinidad
vez apuntó Ismael Quiles que "la . ~ ~~e ~econocimos siempre. Alguna
m cion e la habencia, como un cierto
579

�~~:O

. s allá del ser y de los entes y aún
fundamento universal de todo lo q~e
aporte nuevo y original, para
del ser en cuanto s~r. ~oncreto, s1~1~ tal de la experiencia in-sistencial"1.
aclarar con más prec1s1on el conteru o o

CONCEPCION NAVAL
EDUCAR CIUDADANOS
EDICONES UNIVERSIDAD DE NAVARRA, PAMPLONA, 1995

.
antes de la sabiduría y manos piadosas
Quiera Dios que nuevos am
fu
de mi metafísica de la
.d
longuen
el
es
erzo
O
rescaten del olvi
Y pro
fi ·
En todo caso, me ha dad0
una nueva meta sica.
dil t
d
b
habencia como ase e
. d M . lbañez sobre nuestro ec o
'
l bra de Ricar o arm
mucho gusto ~omentar a o ·1
El futuro es de quienes saben pensar
y común amigo ~sm~el dQw e~ y esperar con espera esperanzada.
hondamente, trabaJar sm escan

Profr. Dr. PhiJ., Dir. Jur. Agustín Basave Femández del Valle

Toda persona que pretenda ser filósofo deberá cumplir tres requisitos
insoslayables:
1) Estar a la altura de nuestro tiempo, para no andar descubriendo
mediterráneos, cuando el Mediterráneo fue descubierto hace muchos
siglos.

Notas bibliográficas

Ismael Quiles. S.J .• Filosojia Y
Argentina, 1983.
i

. . nes de Palma, Buenos Aires,
V'd
. 16' Obras' Ed1c10
' a, pag.

Quien cumpla estos tres reqms1tos estará filosofando, de manera
modesta o de modo egregio -depende de los talentos recibidos y del ahínco
prestado-.

2

lsamel Quiles. S.J.• /bid . pág. 19.

l

lsamel Quiles. S.J., /bid., pág. 21.

4

Isamel Quiles, S.J., /bid ' págs. 50-51.

..

. t del Padre Ismael Qu '.1es, S.J . pag. 364' Ed1c1ones

s Ricardo Mario Ibañez, El pensam,_en o
entina 1998.
.
.d ad del Salvador• Buenos Aires, Arg
U01vers1
6

2) Pensar por cuenta propia, porque de otro modo seriase un mero epígono,
pero nunca un filósofo.
3) Ser lógicamente congruente.

Ricardo Mario Ibañez, /bid .• pág 445.

.

. de /a H,abencia del Dr. Agustm
ad de Metafisica -Teoria

Ismael Quiles. Prólogo al Tr~t ·º1 L" sa México, 1982, pág. 21.
Basave Femández del Valle, Ed1tona imu '

7

..

580

Concepción Naval es una filósofa de la educación con escuela, con
honestidad intelectual y con rigor filosófico. Esas cualidades destacan en su
obra más reciente "Educar ciudadanos" - la polémica liberal-comunitarista
en educación-, estructurada en una Introducción y tres capítulos: I)
Educación y sociedad; 2) Comunitarismo vs liberalismo; 3) Liberalismo,
comunitarismo y educación. La autora nos insta a ''recuperar como un
paradigma de conocimiento ampliado, que reconozca el valor de la ciencia,
pero que reconozca también que otros modos de conocimiento tienen igual
dignidad. La razón práctica, en su serttido clásico de razón moral, necesita
recuperar su importancia en la vida educativa" (Opus cit., pág. 14). Arte,
literatura y, sobre todo ética, resultan imprescindibles en la educación
ciudadana. La ciencia como proceso social no puede escindirse del
aprendizaje moral, y de la imaginación creadora, sin caer en una educación
anem1ca. La profesora Concepción Naval no desconoce el movimiento
"comunitarista" norteamericano, se sirve de él -hasta donde es aprovechablepero no se queda en él. Definitivamente la enseñanza no puede reducirse a
una mera transacción entre individuos aislados, porque constituye una
práctica social realizada de acuerdo con una tradición comunitaria.
Imposible eludir, en el aprendizaje, el agente moral que se proyecta en una
comunidad ética. Sólo así podemos aprender a ser personas. La educación
moral de la comunidad -¡cuanta razón tenia Platón!- es parte medular y
pivote de la Educación. No basta con aprender a ser persona; menester es
involucrarse en las variadas actividades teoréticas y prácticas de la
581

�comunidad. Cada quien tendrá que saber ocupar su rol social. Para
desempeñar ese rol social, agregaría yo, es preciso descubrir la vocación
personal. Porque la vida humana tiene una estructura vocacional: Llamada,
respuesta y misión. Si somos infieles a la llamada, truncamos nuestra vida.
Si somos leales a la vocación, nos cumpliremos cabalmente en lo individual
y en lo social. La misión singular, privativa, insubstituible, que tiene cada
persona, se inserta en los roles sociales sin mengua de la singularidad
personal. Entiendo por vocación un modo de propender a la plenitud -cada
quien a la suya-, una incorporación existencial de una pléyade de valores que
se prefieren. Todo ello sin mengua de la vocación humana común hacia el
Bien saciante.
"Llegar a ser educado, dice la autora, es por tanto llegar a ser miembro
de una sociedad y así haber aprendido qué es ser y vivir como un miembro
de esta sociedad" (Opus cit., pág. 20). Pero no tan sólo eso, diríamos
nosotros, necesitamos cumplir cabalmente la vocación humana y personal.
Porque la sociedad no tiene destino ultraterreno y porque la sociedad es, en
definitiva, para la persona. Dicho en forma lapidaria: "El ser humano es

relativamente para el Estado y para la sociedad; pero el Estado y la
sociedad son absolutamente para el hombre. Habría que distinguir, con
nitidez, lo vivo y lo muerto de la idea liberal. Lo vivo es la apasionada
defensa por la libertad; lo muerto es la concepción del Estado-gendarme, de
la libertad económica irrestricta, que culmina en monopolio, explotación y
deshumanización del trabajo" y la sacralización del "free marlcef'. El
Estado, como gestor del bien público temporal, tiene que intervenir cada vez
que el bien común lo requiera.
Pero el Estado debe detenerse
respetuosamente ante la persona humana con su dimensión trascendente y
con su vocación a:xiotrópica -y si se me permite- teotrópica.

..

.
Indudablemente la sociedad lib
.
cmdadanía· El moV1IDiento
• .
una educac1on
. , para la
comunitari re reqwere
.
de as_pe_ctos sociales de la educación sta ~edane mucho que decir en materia
constituirse, desarroll
..
a uno de nosotro
cultural e hist , .
arse y perfecc1onarse fuera de
s no puede
1
onco. Esto no quiere dec·
su contexto socioª. persona humana quede subord' d ir, por supuesto, que el último fin d
Libertad, relación del indiv1·d
mal o al contexto sociocultural e hist, . e
f. T
uo con a soci dad , .
onco.
ami ia, 1a escuela y la ley en el
e
' cnbca comunitaria, rol de la
neutros, derechos del educando todo e:7os per~onal, educación en valores
parte de la profesora Naval. Por foe o es ob3eto de cuidadoso estudio r
subyugar, del todo, por la gran ~ • nuestra autora no se ha dej:
norteamericano. Reconoce
com~nte comunitaria del
ns . o
Casi al finaliz.ar
sus excelencias, pero tamb. ,
~ . amiento
.
su obra asevera: "Se ha
d. d
ien sus hill.l.taciones.
co~prens1vo de la persona de l
per_ ~ o en gran parte un conce to
onentar en esta tarea al y
a educac1on, que es el wu'.
p
Y s var a la ed
., d
co capaz de
1 ucac1on el relativismo" (Opus cit ,
40 7). Todo relativismo -di ,
perplejidad y extravío.
gamos o por nuestra cuenta- produce de~!·

'

La ~bra "Educar ciudadanos" re
en educación -valiosa, por ciertoc~ge_ toda la aportación comunitarista
per~onal con dimensión comunitari~er~ mserta dentro de una concepción
ennquece la bibliografia filosófica d~ las: obr~,_no tengo reparos en decirlo
e ucac10n en habla española.
,

t

El estudio que nos presenta la Dra. Concepción Naval está forjado
desde la perspectiva filosófico-educativa. "Es de interés por tanto aquí el
comunitarismo y el liberalismo; la igualdad, la justicia y el cuidado; la
sociedad civil y la persona desde el punto de vista del papel que juegan en la
educación o que la educación juega en ellos" (Opus cit., pág. 21).
Desde la perspectiva del pensamiento aristotélico, Concepción Naval parte
para discutir los problemas educativos con nuevas perspectivas._ Piensa que
de esta manera se podrán evitar algunos finales muertos. Compara
incidentalmente al Estagirita con otros relevantes filósofos -Locke,
Rousseau, Kant- en el tratamiento de la educación moral. No sigue una ruta
analítica; prefiere considerar idea y argumentos variados, discutir sin
referencia pormenorizada a los amplios sistemas de pensamiento que
involucran a esos grandes pensadores.

582
583

�SAMUEL P. HUNTINGTON
EL CHOQUE DE CIVILIZACIONES
Y LA RECONFIGURACIONDEL ORDEN MUNDIAL
EDICIONES PAIDOS, COL. ESTADO Y SOCIEDAD, 1 VOL., 429 PP.
1• EDICION EN ESPAÑOL, MEXICO, 1998

Dr. Ricardo Miguel Flores
Hay libros cuyos títulos son tan fulgurantes, que en ellos pareciera
agotarse la totalidad del contenido. Mucha gente tiende a "creer" que ya los
ha leído -y aún más-. entendido. cuando sólo está en condiciones de citar una
referencia bibliográfica más. Recordamos ahora algunos: La rebelión de las
masas, de Ortega y Gasset, La decadencia de Occidente de Oswald
Spengler, El fin de la utopía de Herbert Marcuse, y más recientemente, El fin
de la historia de Francis Fukuyama.

El choque de civili::aciones de Huntington está viviendo ahora similar
peripecia. En otras geografias ya ha suscitado vivo interés y. a veces, agrias
polémicas. En Iberoamérica si bien ya se ha iniciado su asimilación y ha
habido algunos análisis y comentarios. no es sino ahora, con la presentación
en castellano -en traducción de José Pedro Tosaus Abadía- que estará en
boga en ambientes cada vez más amplios y menos "especializados".
La prestigiada editorial Paidós ya antes había publicado otros dos
títulos de este profesor de ciencias políticas y director del Instituto de
Estudios Estratégicos de la Universidad de Harvard: El orden político en las
sociedades en cambio y La tercera ola (no confundir con obra de idéntico
título de Alvin Toffler, quien por cierto, en libro publicado en nuestra lengua
en 1994 por Plaza y Janés: Las guerras del futuro, trata de "montar". por así
decir, su conocida visión de tres grandes olas civilizacionales sobre los
esquemas de Huntington que aquí comentamos).
El libro tiene su origen en un venturoso -por lo polémico- artículo
aparecido en Foreign Affairs en I 993: «The Clash of Civilizations?». Se
consigna en el prefacio que los editores de la revista afirman que desde los
años cuarenta, ningún artículo por ellos publicado había provocado tales
reacciones, las que han llegado de todos los continentes y de multitud de
países: "unos estaban impresionados. otros intrigados, escandalizados,
asustados o perplejos ante mi tesis de que la dimensión fundamental y más
peligrosa de la política global que está surgiendo sería el conflicto entre
grupos de civilizaciones diferentes ....... Prescindiendo de otros posibles
585

�efectos, el artículo tocó una fibra sensible en personas de todas las
civilizaciones" (p. 13).
Señala el autor que el libro tiene como propósito "proporcionar una
respuesta más completa, profunda y minuciosamente documentada a la
pregunta del artículo", aclarando, precisando, definiendo y ampliando los
temas de debate, pero además el libro pretende ir más allá, exponiendo y
desarrollando temas que, o no se tocaron, o sólo lo fueron de pasada. Entre
estos últimos involucra el concepto mismo de civilización, si existe o no una
civilización universal, la relación entre poder y cultura, el "equilibrio de
poder" entre civlizaciones, la "indigenización" cultural en las sociedades no
occidentales, los conflictos generados por el universalismo occidental, el
proselitismo musulmán y la "autoafinnación china", y otros del mismo tenor.
El libro se halla dividido en doce capítulos agrupados en cinco partes:
«Un mundo de civilizaciones)), «El cambiante equilibrio de las
civilizaciones)), «El orden emergente de las civilizaciones», «Choques de
civilizaciones» y «El futuro de las civilizaciones»; incluye además del índice
general y de notas bibliográficas, listas de las tablas, figuras y mapas con que
necesariamente se ilustra la obra.

i

..... ..

Dada la brevedad del espacio, aquí nos limitaremos solamente a
analizar dos o tres puntos destacables -a nuestro juicio- de los múltiples
asuntos abordados en la voluminosa obra, cuya lectura es más que
aconsejable para todos los internacionalistas, politólogos y, en general,
personas interesadas en cuestiones de política internacional. Ni de lejos
bastan los artículos hasta ahora publicados por Huntington para abordar
seriamente su pensamiento. El libro en cambio, ofrece una visión holísta y
orgánica de sus tesis fundamentales y ofrece claves de interpretación del
resto de su obra, la cual, por lo demás, presenta varios flancos debatibles y
puntos realmente vulnerables, lo que no merma su interés.
Una vertiente de relieve a discutir es la relativa a sus premisas
epistemológicas, lo que él denomina -en la línea de Kuhn- "paradigmas". El
suyo, dice el autor, al igual que todos los demás, "omite muchas cosas,
distorsiona algunas y oscurece otras. Sin embargo . . . . ~ecesitamos una
especie de mapa simplificado de la realidad, una teoría, concepto, modelo o
paradigma" (p. 30). Como se ve. de entrada no luce precisamente como un
andamiaje sólido. Con esos planteamientos, se corre el riesgo de derivar en
una anarquía epistemológica del "todo se vale", o algo por el estilo, ya que
se presta a que cada quien opte por la distorsionada visión que mejor le
acomode, de acuerdo a preferencias afincadas en múltiples factores, que no
siempre son precisamente racionales.
586

. '.

· sobrio y vertebrad
.Luce mas
.
Se~dad Nacional de la Casa Blan~a e:e ex-nuembro del Consejo de
paradi~as se requieren para·
" uando aduce que los modelos o
generalizaciones acerca de ll . ·2
l. Ordenar la realidad y. ha
fenómenos; 3. Preveer y esi \e . Entender las relaciones causal;· en:;
fu~os; 4. Distinguir lo qu; es im
suerte, predecir acontecimientos
que pasos debemos dar p
l
p
te de lo que no lo es· Y 5 Indi
ara ograr nuestros objetivos" (p. 32). .
carnos

:e:::::t

· ili. Postula Samuel Hunt·mgton la
·
c1v :zaciones, cuyas "línea d fr
existencia de nueve gr d
los . .
s e actura" en tod
an es
. pnnc1pales conflictos venid
. l
. o caso marcarán la pauta de
~frícana, la islámica la china l e~d occidental, la latinoamericana la
Jap~nesa. Lo que ~ostiene ~l ªautor u, la esla~o-~rtodoxa, la budista ; la
ha~1end~, conflictos internacionales ar 1u~ SI bien hay y puede seguir
seran mas peligrosos, y conllevarán unm enor d~ una civilización, éstos
guerras generalizadas o en
d d mayor nesgo de convertirse en
co~te?d~entes provengan de civil~=cia eras . ~onflagraciones cuando los
de !dentic~ o affo civilización tender~n:s di~tmtas. E? tal caso, los países
no ideológ1cos, sino precisamente c1·v·1· ~se, constituyendo bloques ya
1 1zac1onales.
•

.ª

1
·
los recientes ciertam
. . . Algun?s eJemp
.
VlSlon: la disolución de la ex-Unión
~~t~ trabaJan en favor de esta
sub~ecuentes-, el estallido que
. Sov1etica -y conflictos "internos"
des~t~~~ción de la ex-Yu¡oslavi/;s~gue, que ha desembocado en la
mult1c1vih:zacional Hoy
, ' pico caso de un estado multiétni
c
.
vemos como los musulm
co y
dsus amigos y aliados a naciones como T
~es de Bosnia perciben
s va ora" (?) OTAN, o el caso de C
. urqwa o Irak, más que a su
mayo
·
•1·
roac1a
· Eslovenia -de
. na cato 1ca- que giran en la órbita d
. y aun· mas,
vmculos cada vez más estrechos con Al e Oc_c1dente, sobre todo a través de
-,;o~o se patentizó en el reciente confli::~~ con Austria, y finalmente
qu: e_ntro de su aislamiento encontró fu e osov~ vemos una Serbia
sohdanas en Grecia y Rusia el m d
ertes y masivas manifestaciones
•
un o ortodoxo.

"º:º

f

El planeta se vuelve tribal, etnicista
. ..
a los pueblos una "realidad" ant
.. , en esta v1s10n. Imposible que Wla
e l •c1,
,
es perc1b1da como d
s, a I eologza, y hoy considerada e
. . po erosa y actuante, esto
evanescente. Hoy unifica a los ue' n ~l meJor d~ los casos, tenue o
represente raíces como etru·a I p blos .} . a las sociedades, todo lo que
l kur
'
, engua rehg1ón hl
·
os
dos (tienen todo lo mencio
I
o stona. Sobran ejemplos:
reconocimiento internacional) lo na o, es falta el territorio acotado y el
tamil
, s vascos los chech .
1
es, etc. Otra manifestación es el ,
eruos. os corsos, los
pueblos geográficamente dispersos
I reencuentro de raíces comunes a
patente es el de finlandeses esto por o~ _avatares de la historia. Un caso
,
ruos y ungaros,
que ahora como VleJOS
. .
.
587

d

�parientes que tuviesen mucho sin verse, multiplican los encuentros y toda
suerte de nexos.
Muy discutible es lo que dice de México; lo ve como un país con una
cultura "claramente no occidental" y lo equipara a Turquía(!); se apoya en el
reconocido poeta pero lamentable pensador Octavio Paz para repetir el
consabido cuento de que "el núcleo de México es indio. Es no europeo" (y
ahora el heredero Krauze se lamenta de que tenga tanto auge el indigenismo;
¿deveras no ve dónde ha surgido toda esa mitología -tan cara a los europeos
que siguen soñando con el buen salvaje- de la que incluso se han servido
movimientos armados como el de Chiapas?). Y en el colmo de la
desinteligencia total respecto de nuestro país llega a comparar al anterior
presidente de la República con Kemal Ataturk. Esto es no tener ni sentido
de las proporciones ni una decorosa brújula axiológica que ayude a apuntalar
un solvente sentido histórico. En esta línea hay más innegables desatinos,
pero como muestra, estos son suficientes.

el mismo Toffler, a veces producen más b.
.
sugerir, o d: plano querer provocar co . ie? la un~resión de propiciar,
labor de "onentación" e "infl
. " nfüctos mtemac1onales, a través de su
. .
uenc1a en la formul • , d
,.
en matena mtemacional sobre tod
1
ac10n e políticas públicas
En el caso específico de Huntm·ogten o que a Estados Unidos se refiere.
.
on los "ch
"
p_arec1eran apuntar a revivir de al ,
,
. oqu~s que más enfatiza
siglos Xill y XIV que se ab ti. gun modo las mvas1ones mongoles de los
•
ª eron sobre crisfianos, musulmanes y chinos
confuc1anos. Subyace al paradi
co~parten 1~ visión de Thomas J:~e;ue estos y o~os autores afines
nac10nes estan en constante estad, d
de que necesarzamente hombres y
o e guerra entre sí: horno homini lupus.

Sin darle el debido crédito a Oswald Spengler, se adhiere Huntington
a la arcaizante tesis de la "Decadencia de Occidente" -ya mencionada-.
Confunde el ascenso, sobre todo en aspectos cuantitativos, de las
civilizaciones islámica y china con un necesario "declinar de Occidente".
Enumera por ejemplo, algunas características presentes en la sociedad actual
de los Estados Unidos, y muy etnocéntricamente las generaliza y extiende a
todo lo que él considera que es "Occidente": aumento de conducta antisocial,
decadencia familiar (mayores tasas de divorcio, hijos ilegítimos,
adolescentes embarazadas, familias con un solo padre), menor número de
miembros en asociaciones de voluntariado y asistenciales, debilitamiento de
la "ética del trabajo" y auge de toda suerte de relativismos, así como "interés
cada vez m~nor por el estudio y la actividad intelectual, manifestado en los
Estados Unidos en unos niveles inferiores de rendimiento escolar" (p. 365).
¿Declinar de Occidente o decadencia de Estados Unidos?
Hay desde luego otros puntos que sería de interés discutir, pero
resultaría prolijo, y no se pretende contribuir a lo que se criticaba al
principio: que se dé por leída y entendida una obra con sólo saberse el título
(o con haber leído una breve reseña); la idea es que se lea, se discuta y se
critique como aquí lo hacemos; suscitar un mayor interés por el libro al
debatir sus planteamientos. Ello nunca eximirá de un enfrentamiento directo
con el texto mismo y su problemática.
Finalizemos diciendo que, autores como Samuel Huntington,
Zbigniew Brzesinski (del que habría que leer El gran tablero mundial;
Barcelona, Paidós, 1998), el historiador Paul Kennedy, Robert D. Kaplan, y
588

589

�RAFAEL AROCENA
VASCOS, AGRICULTURA Y EMPRESA EN MÉXICO
GRUPO EDITORIAL MIGUEL ANGEL PORRUA, MEXICO, 1999

Profr. Israel Cavaz.os Gana
Universidad de Nuevo León
Ante nuestros ojos un hennoso volwnen, magníficamente impreso en
fino papel de 130 gramos. Páginas que invitan a la lectura; titulares de los
capítulos en caracteres suaves. Se trata de la culminación de un proyecto de
la Fundación E. Arocena, A.C., coordinado de manera inteligente por María
Isabel Saldaña. En primer término la presentación de la obra, por Eneko
Belausteguigoitia, poniendo de relieve en sólo dos páginas lo realizado por
cuatro generaciones; luego el prólogo, escrito en San Sebastián, en España,
por J. Ignacio Tellechea ldígoras, subrayando el papel de los vascos en
América y el de la misma familia en México.
El resto del libro nos brinda el texto de la investigación coordinada
por la vasta experiencia de Mario Cerutti. Comprende l O capítulos
realizados en equipo. Cuatro ( l, 8, 9 y l O) debidos a la plwna de Sergio A.
Corona Páez; otros cuatro (2, 3, 4 y 5) a la del propio coordinador, Maestro
Cerutti y dos (6 y 7) escritos por Roberto Martínez García. Trae además el
libro un anexo con una buena síntesis sobre la historia del país vasco, escrita
por el padre Antonio Hortelano, y, en 17 páginas finales, una sinopsis
cronológica de 1847 a 1994, de la familia, de la Laguna y de la historia de
México.
Ilustran la obra 86 fotografias de personajes, de grupos y de lugares,
30 cuadros estadísticos, 6 m¡tpas. 3 cuadros genealógicos a toda plana y 9
reproducciones de membretes de papel de correspondencia, típicos de la
transacción del siglo XIX al XX, de instituciones comerciales y bancarias de
la región, citadas en el libro, todas las ilustraciones están impresas en sepia,
lo cual contribuye a ambientar y a situar al lector en la época.
En cuanto al contenido del libro. principia con la descripción del país
vasco, en particular de Vizcaya. El lector sigue el curso del río Nervión y se
asoma, aunque de paso, a los pueblos y aldeas de esa misma zona. Al
referirse a los orígenes de los lugares. nos permite repasar la antigua
jerarquía política de lo que eran el barrio. la anteiglesia, el caserío, la
merindad. Resulta interesante saber que los apellidos Barbachano y Arocena
eran uno sólo, por cuanto éste último aludía al oficio del primero, dedicado a
la industria del hierro; esto es que Arocena significaba la casa o la propiedad
591

�del herrero, puesto que arotz es eso, el herrero. Clavazones, llantas, aros,
anclas, armas, etc. salían de los famosos talleres de esa región. Gente
dedicada al trabajo rudo. Privaba el concepto de que únicamente los cargos
del alcalde, regidor, procurador, etc., llamados de república, eran motivo de
reconocimiento social y daban honor y riqueza (bueno, esto último todavía).
Entretanto que lo manual era entonces poco o nada honorífico. Pero en
Vizcaya no se desdeñaba este tipo de actividad. Allí eran tan nobles los
patrones como los empleados y los ricos como los pobres.
Por siglos esta familia de herreros, perdiéndose el primer apellido y
quedando sólo el de Arocena cuando, en el siglo XVIIl, el oficio dio un
viraje para pasar al de agricultor.
Tras de estos antecedentes, se da razón de la sucesión genealógica,
hasta llegar al nacimiento de Rafael Arocena, en 1847, quien habría de
heredar los valores ancestrales: el trabajo, el amor a la familia.
La lectura resulta atrayente y permite la huella del personaje. La
convulsión de las guerras carlistas le obliga, como a muchos otros, a
emigrar. Tiene apenas 20 años cuando aparece en la ciudad de México, en
donde es protegido por los Muñuzuri, sus parientes. Estos, además de sus
negocios en la capital, los tenían también en la Laguna, donde ya Leonardo
Zuloaga y otros, hacían florecer al desierto y surgía la bonanza algodonera,
efecto -dicen los expertos- de la guerra separatista en los Estados Unidos.

..

En los capítulos siguientes. se advierte el cambio de estilo pero no el
de la riqueza de información. Autoridad en el conocimiento de la época,
repasa Cerutti sus observaciones. La nómina de santanderinos, asturianos y
vascos que participan, a partir de los 850. de la metamorfosis económica de
Monterrey y de Matamoros. Aparecen registrados los Rivero, Armendáriz.
San Román. Máiz, Hernández, Mendirichaga y otros quienes "del paisaje de
verde rabioso del norte de España pasan -dice- a los ocres y ruidos
desiertos". Ellos contribuyen a impulsar las bases comerciales e industriales
del noreste y a formar los capitales que servirán de apoyo a lo que está

hectáreas ( 15 mil de cultivo)
.
Estación Lerdo, dan origen a l~ ;;:i:c!º°:c1ones de terrenos circundantes a
n e este nombre en 1885-86.
Las casas comerciales de Monterre
.
grandes sumas. Subraya el caso de H y _sedconvierten en refaccionarias de
otorga créditos a los Arocena
eman ez Hermanos. Sucursales que
hipoteca,
Y ª otros hasta por 99 ·1
'
por supuesto, de la enorme producció
d l
mi pesos, previa
n Y e as fincas.
Es impresionante la descri ción d
~lgodon~s, la de Santa Teresa, ~on 11; ~ :e 1~ más grandes haciendas
os Hernandez pasó a ser de Arocena.
mi ectáreas y que tras de ser de
No sólo Monterrey estimul ,
Chihuahua, Saltillo, Durango y laoC~~:i;attale~ ~ste rápido desarrollo.
recursos. La transformación de esta
e Mexico, también aportaron
empresariado_ que no sólo invirtió en ;z;na e~ el lapso 1870-1910 gestó un
su pod_eroso influjo en todo el ámb"t propia comarca, pero que dejó sentir
explosivo crecimiento que vivían c~U:rteño, porque así lo demandaba el
ua YMonterrey.
agreganamos
,
.fi Nosotros
.
los casos d s
.
.
e onora, Sinaloa y la B .
Cab11 ornta. Acabamos de 1eer 1a tesis
doct al d
ªJª
so re la minería en aquella zona
or. e J. Manuel Romero Gil
economtco
' · se reflejó en otras áreas, den1 esa misma epoca.
'
Ese movimiento'
la ban~a, el urbanísmo, la explosióned~~ogre_so: el ferrocarril, el comercio,
pob!ac1ones. Por citar un solo cas . ografica, etc. De la nada surgían
habitantes, en 1905 sobrepasaba los 2;~_ananea que en 1890 tenía I 00
Por lo que hace a la La
.
del norte de España, en partfc:~ e~ L:r~ exalta el papel de los españoles
central y el hilo conductor de la obra eEl ; ael Arocen~, quien es la figura
surge en 1908 como parte de l
..
aneo Refacc1onario de la Laguna
fo~d?s requeridos, merced : t~:t~:tie~~en;s de ~O ~as son reunidos los
~nttm~: Con el auge algodonero c
el p_nnc1pal anímador Juan
mdustnal: hilados y tejidos, jabón harin orre pareJ~ e~ desenvolvimiento
'
a, cerveza, mmena, etc.

sucediendo en la Laguna.
Aprovechando sus estudios anteriores sobre el tema. nos da cuenta del
auge del algodón en la ribera sur del Bravo; del papel de los fleteros de
Monterrey para transportar el algodón de los estados sureños del país vecino,
para llevarlo a Matamoros a fin de que salga a los mercados europeos.
propiciando, de paso, la prosperidad de la Habana.

Es muy interesante el a
d
.
Chihuahua y Durango, empare!=:so es?~c1al relativo a -los vascos de
Creel y otros. También lo es la referencfa°~~came~t~ e~~ los Terrazas, los
en el despegue industrial regi
a part1c1pac1on de los españoles
barajan viéndoseles actuar en :~;n:.: del 890 al 910. Los apeJlidos se
desvanece la tesis de que el peninsul
~elntenar de empresas. Este libro
ar era so o terrateniente o abarrotero.

Analiza a cada uno de los grandes terratenientes de la Laguna,
enfatizando el poderío del montañés Santiago Lavín. dueño de hasta 50 mil

De apasionante lectura son las , .
revolucionaria. Es censurada
.
pagmas dedicadas a la etapa
1a actitud de los españoles que abiertamente

592

593

�estuvieron en contra del movimiento social y que imprudentemente apoyaron
a Huerta. La medida de Villa en abril de 1914 de darles sólo cinco días para
abandonar el país provocó el caos. La cifra de expulsados fluctuó entre 800 y
1000. El episodio de la orden terminante de abordar el tren con destino a
Eagle Pass fue dramático; aunque tal vez hasta chusco. Todavía en nuestros
días cuando un grupo no cabe en alguna parte se comenta con gracejo que al
ser informado Villa de que ya el tren no tenía más cupo, contestaba: el que
no quepa que lo fusilen!... y sobraba espacio.
El lector parece estar viendo la violencia al romper las cerraduras de
las bodegas y de las cajas fuertes, el saqueo de casas y oficinas; los pianos
destrozados, las salas elegantes convertidas en caballerizas.
Rafael Arocena continúa como actor central. Secuestrado por los
villistas logra autoexiliarse a los Estados Unidos, donde no la pasó tan mal.
Su residencia fue el Hotel Plaza, de Nueva York, que sigue siendo en nuestro
días uno de los más caros del mundo. La lectura de esta etapa nos impone de
sus trámites ante el embajador español en Washington a fin de recuperar lo
perdido. En estas gestiones diplomáticas es ayudado por Brittingham quien
residía en Eagle Pass. En carta de noviembre de 1914 le asegura que "con
sólo un año algodonero podrá recuperar lo perdido". Arocena, por su parte,
comenta proféticamente que de triunfar la Revolución, las tierras serian
fraccionadas y repartidas.
Durante el torbellino de la revuelta, Arocena a distancia y por medio
de Francisco su sobrino y yerno, sigue manteniendo el control de sus bienes.
No obstante la situación, la producción de Santa Teresa llegó a ser tan
grande que a nuevos inversionistas les produjo hasta cinco veces más.
Tiene el libro un amplio apartado para describir el estado de la
industria jabonera de los Arocena. Esta logró sobrevivir merced al
asesoramiento de Brittingham. Se mencionan los cambios de razón social; el
papel de Elvira y Rafaela Arocena como accionistas; el reparto de bienes
entre éstas, en 1933; etc. La historia de la institución se sintetiza hasta los
años 40's, ya como Cía. Industrial Jabonera La Esperanza. Varias páginas
son dedicadas también al estudio del agua. En detalle es descrita la
construcción de represas, canales, sistemas de riego, acequias, bordos, etc.
La década de los años 30's reviste tintes dramáticos. Elvira Arocena y
Francisco Belausteguigoitia residiendo ya en San Ignacio, en la Laguna,
afrontan el conflicto agrario surgido de la implantación de los distritos
ejidales. Luego, durante el régimen cardenista, la visita del presidente y de
Lombardo Toledano; los enfrentamientos sindicalistas y agrarios; la fijación
del salario mínimo en $1.50; las exigencias de prestaciones sociales:
594

vivienda,
escuela' medícmas,
.
e,
d

.

vacaciones sépf
d,
l ~~~s en julio del 36; el decreto dei 6 dlDlo ia. La nueva visita de
ati dio; etc. Otra visita
'd .
e octubre que desinte ó l
~reación de la Unificación cfere; tnc1al en noviembre del mismo
tierras, 18 mil hectáreas para .. de eranos de la Revolución· la venta de'l a
eJ1 os y 11 mil p
.
'
as
ara co1ornas de veteranos· etc

E

!o

~

'

.

,
. n el capítulo VID, ante núl .
smtes1s, un documento de notablr;eval~~º- d; . la obra, se transcribe, en
Arocena pero para España y par l
histonco, no sólo para la familia
cubre desde la boda en 1925 h a a Laguna: el diario de doda Elvira
refi
.
asta 1948 En las ta
.
, que
erenc1as a la historia del apetr d d .
no s escntas por ella hay
los conflictos en Espada y su in:sJ~doe e~so; a su boda, a sus viaj~s; a
Comenta_ e_I proyecto agrarista de Cárde Mexico, por la salud de sus hijos.
guerra_ c1vtl en España, la caída de B7t,s y las alarm_antes noticias de la
Guerruca. Habla de la venida de R f; 11 ao y la temble destrucción de
llegada de los refugiados es añoles a ae ª: su hermana, a México; de la
vascos. Alude al gobierno :'epubl' , protegido~ _por Cárdenas, 200 de éstos
Guerra Mundial; al despliegue d:c~o. e: e~lio, al estallamiento de la
automóvil por la entonces nueva carreªterma us~a miexicana y a su viaje en
nac1ona.

:u

Il

El capítulo IX está dedicado 1
.
la ~e?1blanza de Don Francisco de eª t estudi~ de la familia Belausteguigoitia
~exico; sus inversiones bursátiles· ; e apelhdo; -~us negocios en España y e~
cmdades de la Penínsul
, a enumerac1on de sus fincas en di
C
a; etc. Al describir 1 .
versas
o~stancia, de Veracruz, productor de azúc a unportancia del Ingenio La
capital de esta empresa era en 1979 d 64 .ar y de alcohol, señala que el
de la fábrica de cerraduras y l L e
Dllllones de pesos. Habla tamb. ,
la . dad
a e y ock y la de m, .
d
ien
cm
de México; referencias todas u ~qumas e coser y otras, en
hombre emprendedor y din.;..... ;
q e pmtan de cuerpo entero al
&lt;U.U!CO.

E!,

capítulo nos impone de lo reali
generac1on de estas fructífera ~ ·1· D
zado hasta ahora por la cuarta
Eneko heredan la responsabilidad
ianu 1ª· de los. ocho
. . hi'~os, 1os dos varones Iker
Y
muere lamentablemente en nuestro
; tngrr los negocios. El primero
nombre de Guadalupeko (des·
. pais, e fue añadido el mexicanísun·o'
,
menc1a que si 'fi d )
en Torreon, suma a sus e
gru ca e · Promotor del IPADE
derivados. Destaca por su
~n esa ~iudad la de la leche y su~
restaurador del hermoso edificio _P'ª. en e terremoto del 85 y como
Creador de la Fundación E Ar
vmemal del Colegio de las Vizcaínas
tiene eI fund ar un museo en· Torre,
ocena, A . C. que entre sus múltiples
·
proyectos•·
on.

rif::~:

El libro con la síntesis histórica del ,
las que referimos al principio Vi
~ais vasco y con la cronologia a
con el libro de Juan Barra
as_cos, ~gr1cultur_a y empresa en México ...
g } Mano Cerutti: Juan Br'tti'
1 ngham y la

án

595

�industria en México (1993); con el de Manuel Plana: El reino del algodón en
México ( 1996) y otros, viene a hacemos más amplia y clara visión del
desarrollo del norte de México en la segunda mitad del siglo XIX y primeras
décadas del XX. Su publicación debe ser motivo de ufanía para la Fundación
E. Arocena, para la Universidad Iberoamericana Laguna y para el Grupo
Editorial Miguel Angel Porrúa.
No quiero concluir este comentario, sin hacer una rápida alusión a
algunos de los vascos notables en la historia de Nuevo León. En el siglo XX
ya por concluir en el 2000, numerosos nuevoleoneses llevan apellidos
vascuenses. En el siglo XIX, además de los Mendirichaga, los Armendáriz y
otros ya mencionados, conviene citar a Diego y José Díaz de Mendívil ,
nacidos en Ocbandiano; el primero, cura del valle del Pilón (Montemorelos)
y el segundo lector de teología y secretario del obispado de Monterrey, en
1810; al Ilmo. D. J. Ognacio de Arancibia y Hormaegui, natural de Lequeitio
y obispo de Linares en 1818-1821; a Pedro de Arguindegui quien ejerció la
medicina en Lampazos durante veinte años. Agregaríamos, aunque en
segunda o tercera generación a don Cosme Aramberri, diputado al primer
congreso local en 1824, y a don José Silvestre Aramberri, su hijo,
gobernador de Nuevo León; así como al célebre don Santiago Vidaurri,

las cercanías de Bilbao y gobernad
de Ecbeverz y Subiza, marqués de ºsr deMi~uevo León en 1681; a don Agus
· tín
en
Navarra
y
b
an
guel
de
Agua
•
S
. go ernador en 1684_87 . d
. yo, nacido en Asiain,
araza, nacido en Rentería en G .. .
, a on Domingo de Vida ara
1~86; al capitán Pedro de Alm=~=oa, ~obemador de Nuevo feó; e!
mmero en Lampazos· a d
, nacido en Pamplona
d
Leone~ _desde 1694; gene~:l !!:s Ld~ Arrechederra, minero
:::a~~
Sebastian Y gobernador de 1665 al
de A~za, nacido en Oyarzum San
o~tuvo el escudo de Monterrey en
a on N1co!ás de León que gesti¿nó

al

1tº:
16

~e;o en;3ca1ecas, gobernador de 1::2:
a a, go ernador de Nuevo León d

En el siglo XVIII, a don Francisco Ignacio de Larralde, nacido en
Azpeitia en 1696 y teniente de gobernador en Nuevo León en 1744; a don
Antonio de Urresti, natural de Inanaria y también teniente de gobernador; a
don Domingo de Aldasoro, nacido en Plasencia en 1753, alcalde mayor de
Lampazos y benefactor de la educación. A don Francisco de Echeagaray,
gobernador de Nuevo León en 1772; a don Andrés de Ayarzagoitia, nacido
en Durango, España y alcalde en Monterrey en 1772; a don Domingo de
Ugarte y Burgoa, nacido en Ocbandiano en 1770 y rector del Seminario de
Monterrey; a don Juan Zuazua o Zúazúa, natural de Armallona, en Vizcaya,
minero en Lampazos desde 1803 y padre del célebre general del mismo
nombre.
En el siglo XVII al capitán Cristóbal de lrurreta, p~óspero minero
desde 1626; a Juan de Abrego, vizcaíno, escribano de gobremación por más
de tres décadas desde 1626; a Martín de Aldape nacido en Elorrio y poblador
importante desde el mismo año; al padre Martín Abad de Uría, vizcaíno,
primer cura de Monterrey, dedicado a la minería y muerto en 1645; al
minero Gabreil de Herregoitia quien al ingresar a la orden de San Francisco
adoptó el nombre de fray José de San Gabriel y que misionó en el sur de
Nuevo León ; a Juan Bautista de Urquiza, alcalde mayor de Monterrey en
1638; al capitán Andrés de Arauna, inventor en 1636 de un procedimiento
para beneficiar metales; a don Juan de Echeverría, natural de Portugalete en

596

597

7~~';'º hacia 1567, acaudalad~

y padre de don Martín de
urante 38 aíios.

La lista podría multiplicarse.

controvertido gobernador local.

:n

�SUSANATAMARO

VA 'DOVE TI PORTA IL CUORE
EDITORIAL OCÉANO, MEXICO, 1996

Lic. Angélica Hemández Viera
Lic. Letras Españolas
Universidad Autónoma de Nuevo León

"Y cuando frente a ti se abran muchos caminos y no sepas cuál tomar,
no elijas uno al azar, siéntate y espera. Respira con la profundidad confiada
con que respiraste el día en que viniste al mundo sin dejarte dístraer por
nada, espera y vuelve a empezar. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu
corazón. Cuando te hable, levántate y marcha hacia donde él te lleve". 1
Donde el corazón te lleve, o bien, en su original italiano: Va 'dove ti
porta il coure. Novela de Susana Tamaro escrita aproximadamente en 1996,
publicada en ese año por Editorial Atlántida (Océano de México) contando
con un total de 139 páginas. Esta edición está envuelta en una agradable
presentación ilustrada por una foto de Ikko Tamaka en sus pastas, es una
excelente opción para meditar sobre la vida, sobre Jo que somos, sobre el
pasado, el presente y el futuro.
Con una estructura a manera de diario, epistolar, a través de 15 fechas,
siendo una fecha el título de cada capitulo, comenzando del 16 de noviembre
al 22 de diciembre de 1992, una abuela en Italia trata de dejar a través de
sus cartas un legado de enseñanzas para "vivir" (de verdad) la vida a su nieta
joven (veinteañera) rebelde por naturaleza que la acababa de dejar para irse a
Estados Unidos.
Comienza con un fragmento (a manera de canto) de un texto sagrado
del sivaísmo de Cachemira: "...¿qué es esta vida más allá de la forma que
2
penetra las formas?" lejos de los toques religiosos, o matices de
convencimiento por alguna disciplina fanática, Tamaro logra despertar en el
lector cuestionarios y meditaciones sobre su manera de vivir y de pensar, en
ésta, la única vida presente en este momento.
La abuela hace un recorrido por su vida, desde aquellas vivencias
suyas en la Primera Guerra Mundial cuyos recorridos aún resuenan en sus
oídos, con eso en la espalda. relata la situación "inconveniente" para muchas
mujeres en esas épocas de su juventud, poco antes de los años S0's, cuando
1

2

Susana Tamaro, 1996; págs. 138-139.
Tamaro, 1996, pág. 13.

599

�sus únicas aspiraciones eran casarse y formar una familia, hace
observaciones de cómo se casó hasta "tarde" (casi a los treinta), realmente
tarde para la época, debido a su carácter, de muchachita lista y preguntona.
Relata que debió casarse casi por necesidad o deber, por cumplir tal requisito
y en base a ello pude cuestionarme junto con ella, viniéndome a la mente
Nadia de Breton, ¿tendrá una persona el derecho de disfrutar del amor si
encuentra tarde al amor de su vida (una vez ya casada)? No sé, no me
aventuro a afumar ni a responder, ni a negar nada. Es una abuela amorosa y
comprensiva para quién el dolor ha sido parte fundamental de la fortaleza de
la conciencia de tratar de vivir con la mayor plenitud posible.
Podemos considerar estructuralmente la existencia de una linealidad
con retrasos temporales, respecto al manejo del tiempo, siendo esta
estructura necesaria, pues es el arma de que se vale la abuela para su objetivo
a fin de cuentas. La hija rebelde, la nieta rebelde, los sinsabores de dormir
con un marido no amado como hombre, sino más bien como protector, de
atravesar una guerra, los estigmas de ser mujer, etc. Peculiaridades que
marcan el "monólogo" de esta mujer.

"Luchar
• sin tener
. por una rdea
una rdea de uno mismo es una
de las cosas más peligrosas
que se puede hacer"
(7'amaro, 1996, pág. 13B)
No
"
. se sabe s·i rea1mente la nieta le , 1
co~eJo" que es el epígrafe de este eser/º as cartas, termina con el último
Navidad acompañada del fiel rro
to Y la_ a~uela poniendo el árbol de
esmerada construcción en base ~estTBuck, qwzas esta obra no tiene una
propuesta válida y sencilla para
t izadas figuras retóricas, pero sí es una
pasar un rato agradable y optimista lectura.

Quizá para algunos ésta podría ser considerada como una novela cursi,
rosa, light, ligera, ñoña (en términos juveniles "tonta") más yo no la
considero así. Inicié estas líneas diciendo que se trata de una excelente
opción para meditar, la considero una obra novedosa, amena, digerible,
fresca, recomendable para elevar el ánimo en estas vísperas del año 2000,
donde a veces parece que nos dejamos contagiar del pensamiento y temor
ambulante
Lectura de moraleja, no por ello panfleta: "Las cosas que nos suceden
no se acaban nunca en sí mismas, no son gratuitas; cada encuentro, cada
pequeño acontecimiento encierra en sí un significado"(Tamaro, 1996, pág
122).

Al encontramos con este libro podríamos encontrar dentro de nosotros
más de lo que pudiéramos pensar. Personaje de varios tipos: viejas
chismosas, vecinos comprensivos, jesuitas, hippies, médicos, entomólogos,
etc. Desfile de seres que dejan marca en su travesía por la vida de esta
anciana empíricamente bien "equipada" para la vida, e incluso para la
muerte.
Novela recomendada para toda persona que le interesa vivir mejor y
tener un sentido más consistente, sincero y coherente de lo que significa para
él su propia existencia, a través de estas 139 páginas, el lector termina con
un buen sabor a boca y una palmadita en su espalda para seguir adelante:
600
601

�ROSA MARÍA GARZA, SUSANA LEVENTHAL
APRENDER COMO APRENDER
TRILLAS/ITESM, MEXICO, 1998

Lic. Rosa Adriana Cantú Ortíz
DIU de Postgrado, Fac. Filosofía
U.A.N.L.
En el contexto de los nuevos avances científicos y tecnológicos de la
actualidad, y con la intención de aportar a los lectores nuevas estrategias
para la activación del aprendizaje, Rosa Maria Garza y Susana Leventhal,
nos ofrecen este original y útil texto cuyo tema principal se centra en uno de
los procesos más importantes dentro del marco general de la educación: "El
aprendizaje''.
A lo largo del documento, las autoras afirman que uno de los
elementos en común, en la gran mayoría de los sistemas educativos, es la
preocupación por despertar el interés de los alumnos por adquirir nuevas
estrategias que le permiten activar su propio aprendizaje.
Es por esto que la educación, en el presente y en el futuro inmediato,
requiere centrar sus esfuerzos en promover el desarrollo de habilidades de
autoaprendizaje entre sus estudiantes, de modo que al aprender a aprender
puedan ir avanzando e integrándose al ritmo con el que caminan las otras
dimensiones de la vida social.
Aprender cómo aprender está integrado por cinco capítulos, los cuales
exponen algunos aspectos teóricos y prácticos relacionados con el
aprendizaje y con la habilidad de aprender a aprender. Estos temas tan bien
planteados y ordenados, están trabajados de tal manera que el lector no los
vea como materiales de estudio obligatorio, sino como temas amenos, de
fácil y provechosa lectura, y con un contenido altamente formativo.

Al respecto, los primeros tres capítulos, sirven de base para toda
aquella persona que posee poco conocimiento sobre el tema central del texto.
En ellos se encierra, de manera clara y precisa, y con un lenguaje sencillo,
todo aquello que comprende el proceso de aprendizaje; desde su concepción
hasta las posturas que explican de manera breve, cómo aprende el ser
humano, así como también los diferentes estilos de aprendizaje.
En el cuarto capítulo, se presentan seis modelos y/o estrategias de tipo
cognitivo que cumplen con la función de enseñar al alumno a aprender a
aprender. Se reconoce que existe un gran número de estrategias, métodos y
modelos con el propósito de enseñar a aprender por cuenta propia; sin

603

�.
de las cuales son muy generales
y
t
incluyen cmco
.,
embargo en este tex o se .
te tos La efectiva aplicac10n de las
pueden ser aplicables en ~~~rsods counnaxper~ona que juegue el papel de
.
.
en un 1D1cio e
dimi. t
mismas reqwere
e de monitorear los proce
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facilitador de modo que se lencar~diantes tengan disposición para querer
También es indispensable que os es . .
desarrolllar habilidades de autoaprendizaJe.
,
ncluir este material sin antes abordar de
Por último, no podía co
. . to ·por qué? Porque por más
1
del metaconoc1ID1en · t.,
•
al
manera breve e t,ema ,
enseñanza -aprendizaje que aparezcan,
estrategias, por mas met~d~s de
lograría el propósito de enseñar a los
parecer' sin el metaconoc1ID1ento no se
.
estudiantes a aprender a aprender.
luir que el texto Aprender cómo
Con todo esto, podemos co~~- como un proceso que hay que
bli
nsar el apren
~e
·d
aprender, o ga ~ pe .
ar una mejor integración en la vi a
desarrollar y ejercitar siempre, para 1ogr
social que estamos viviendo.

'

l

LA IDENTIDAD

Lic. Aurelio Hernández Lerma
DIU de Postgrado, Fac. de Filosofía

U.A.N.L.
Es una novela estructurada en cincuenta y un pequeños apartados. Se
desarrolla en una pequeña ciudad francesa a orillas del mar de Normandía.
La obra gira en tomo a los problemas de Chanta! y Jean Marc. Ella es
varios años mayor y al divorciarse de su primer marido se une a Jean Marc,
pero descarta toda idea de matrimonio.
La unión lleva algunos años y si bien su amor es apasionado, los
protagonistas no viven sólo una historia de amor ya que analizan con actitud
crítica las relaciones que se dan entre ellos y en su entorno social.
La protagonista trabaja en una empresa funeraria donde se encarga de
la publicidad; y aunque su desempeño es responsable y eficaz, no acaba de
gustarle por la actitud hipócrita que debe poner en el juego. Sin embargo, se
justifica y le dice a su pareja: "No olvides que tengo dos caras".

~'

.i '
•

MILAN KUNDERA

1

Jean Marc, el otro protagonista, tiene puntos de vista en donde se
expresa de manera irónica y crítica sobre su idea de la amistad: "La amistad
es indispensable al hombre para el buen funcionamiento de su
memoria"."Atravesamos nuestra vida sin mayores peligros, pero también sin
amistad".

1

Jean Marc se ausenta por varios días en un viaje a Bruselas y cuando
regresa busca a Chanta! en la playa, cree encontrarla, pero confunde su cara
con la de una pequeña Chanta!!". Esas obsesiones son producto del miedo
que tiene a perderla y quiere asirse a una identidad que se difumina en un
rostro transformado. Ella también piensa que un día lo puede perder.
Después de tanto buscarse en la habitación del hotel y ya en la
conversación afloran los pensamientos que Chanta! había tenido en su paseo
en la playa y le manifiesta una inquietud: "Los hombres ya no vuelven para
mirarme". Eso la entristece.
Inicialmente Jean Marc sintió celos, pero luego le dice: "¿ Y yo?
¿Cómo puedes pensar en los que ya no se vuelven para mirarte cuando yo
604

605

�voy a todas horas corriendo tras de tí y a donde quiera que estés?". Al fin
Jean Marc encontró para sí una explicación: "Todas las mujeres miden el
paso del tiempo según el interés o desinterés que los hombre manifiestan por
su cuerpo".
Jean Marc urde una especie de juego para animarla: le envía pequeñas
misivas como un secreto admirador. Chanta! atribuye la autoría a diferentes
personas hasta que al fin deduce que es Jean Marc. Ella responde con
algunos desatinos. La situación entre ellos se vuelve caótica: toda la relación
es como un sueño lleno de miedos e incertidumbres: es el laberinto de la
angustia.

Chanta! y Jean Marc viven en
reg_las, _vigila constantemente, fomenta ~ :~do ~onde el Estado impone
solidaridad.
e m viduahsmo y no deja lugar a la
Kundera, más que un im ulso
, .
exbplora y sigue las ideas existedcialis~:e ~onas literarias, en esta novela
o ra, el lector de pronto se da
.
recorrer algunas páginas de 1
la
.
cuenta que ha deiadO ,
a
narrativa realista para adentrar
:.i
atrás la verosimilitud de
a las obsesiones del autor: libe~~en una ~ovela irreal, es decir, una revista
etc.
, angustia, muerte, suicidio, posibilidad

'

Ella en su confusión emprende un viaje a Londres con un grupo de
amigos. Él la sigue. Al final, angustiado se da cuenta que él o ella o los dos
han soñado o padecen su mutua pérdida de identidad. El viaje significa la
libertad de sustraerse al destino, la necesidad de una necesidad superior. En
Kundera, esa libertad se pone a prueba cuando un personaje se revela en su
diferencia radical, porque son seres separados, libres en ese sentido y porque
viviendo en libertad es como se vive el presente y el porvenir.
Kundera nos da los personajes muy críticos y reflexivos del mundo y
de los valores occidentales. Nos los crea para la entrega y la pasión. Sus
reflexiones van dirigidas contra los convencionalismos sociales: "Desde
hace veinte años, besarse en las mejillas se ha convertido en Francia en un
gesto para los que se quieren de verdad". Más adelante dice: "El intercambio
de salivas no es, pues, una fatalidad del erotismo, sino un capricho, una
desviación, una cochinada específicamente occidental''.
El autor fue un crítico en su país de origen y esa postura lo obligó al
exilio. En occidente rechaz.a la idea de ser indiferente en el mundo de las
libertades y por eso no quiere que sus personajes ignoren a los demás y sólo
vivan para sí mismos.
Cuando se habla de la muere Jean Marc expresa: "El fuego del
crematorio es la única manera de no dejar nuestro cuerpo a merced de
nadie'', " ... sólo nos queda el fuego del crematorio. Es la única muerte
absoluta".
Esta es la idea de la muerte como separación total cuando ni siquiera
la palabra queda como recurso. La muerte no se puede aplaz.ar, pero mientras
se viva. existe la posibilidad de dar sentido a la vida.

606

607

�FERNANDO SAVATER
LAS PREGUNTAS DE LA VIDA

Lic. Francisco Javier Rosales
Universidad Autónoma de Nuevo León

Femando Savater, autor de más de cuarenta libros de narración y
teatro, entre los que se destacan, Ética para Amador, Política para Amador y
El Valor de educar. Recientemente presentó en Monterrey su libro las
preguntas de la vida, en el cual. como su nombre lo indica, parte de hacer
preguntas con el fin de invitar a la reflexión filosófica. Atinado resulta que
se busque desde un principio fomentar una actitud positiva hacia la
reflexión.
Ya desde la introducción, titulada: "El por qué de la filosofia" el autor
comienza por plantear: "¿Tiene sentido a fines del siglo XX, mantener a la
filosofia como asignatura en el bachillerato?". Esta misma pregunta es el
principal motivo que me llevó a interesanne por la obra, ya que es pertinente
aclarar que la revisión de la misma se hace desde el punto de vista
pedagógico, es decir, qué puede aportar en el ámbito educativo en general.
El trabajo se divide en introducción, diez capítulos y un epílogo; en el
tema "La muerte para empezar", explica que es la certidumbre de la muerte
lo que lo motiva a ponerse a pensar filosóficamente, invita al lector a
filosofar desde esta perspectiva, que es la propia experiencia intelectual del
actor. Como primera aproximación para atraer la atención del lector parece
ser un buen método, pero se contradice con una explicación anterior respecto
a que cada cual debe filosofar por su propio camino, por lo cual, para
aprovechar el hecho de dirigirse a "neófitos", el autor debería invitar primero
a la búsqueda de lo que a cada cual lo motiva a reflexionar, así lograría
introducirlos de manera más significativa en el tema.
En otro de los temas, "Las verdades de la razón". el autor se instala en
la duda metódica al decir: "Debo someter a examen los conocimientos que
ya creo tener, hay cosas que sé, porque me lo han dicho otros ... por que las
he estudiado ... o por experiencia propia". Es decir, se pregunta cómo puede
estar seguro de esas cosas que sabe. Aquí lo que trata es más bien de
establecer la validez de la "verdad" y la "razón". Por la manera de
explicarlo, puede servir para motivar a iniciados, pero ¡cuidado! Hay que
estar conscientes que en estos temas es necesario profundizar para obtener
algo de claridad en lo referente a la "verdad", ya que resulta muy esquiva
cuando se le pretende atrapar, recordemos a los sofistas con su pretensión

609

�.
"
b 1 tos de la verdad absoluta"; es común
que tenían de decirse
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llll·sma idea Si se trata de
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·
que encontremos muehos que siguen
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.
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guntanne que sie
,
,
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smo que pue o pre
.
"b ,, Momento idoneo res ta a
significa p~a mí lo que siento { ep::~~s ot~mas ya que por su edad, los
adolescencia para preguntarse, so_ r
jóvenes buscan encontrarse a s1 mismos.

Un tema que también llamó mi atención es "El placer de la Belleza",
ya que trata del arte y me doy cuenta como docente de la facultad de Artes
Visuales, de la conexión que tiene esta actividad con la filosofia. de ahí
llegué a la conclusión de que no sólo puede ser útil la obra para maestros de
filosofia, sino para cualquier área del saber, ya que el maestro ganaría el
saber que va a conectar su propia disciplina con las preocupaciones vitales
del alumno, para lograr un aprendizaje más significativo y sobre todo, lograr
la empatía docente-alumno.

LlL.&lt;U

, 11
mi atención por su potencial
Uno de lo capítulos que mas ~an ue or tener una hipótesis
didáctico es "Artificiales por naturaleza_ , ya Ja :gumentar en un debate
polémica, se puede apr~vechar l~ reflexi:Jo a lo artificial y la cultura es
grupal. Por ejemplo: S1 lo natur ~s _co; to es más natural que el cálculo
contraria a lo_ natural, entonc~\1¿ ho:~r:?, ya que si es culto, ¿es _más
racional? ¿Coin:o queda a~w
re esión a lo salvaje?. Esta paradoja es
antinatural? y s1 es natural (,Es una l gr
. ·o·n de las ideas en un debate,
de fomentar a expos1c1
. .
muy interesante, se pue
.
d
d
tolerancia como ya lo hiciera
0
1
un
chma
e
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Procurando de sde ueg
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acadetn1co. actu
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o-J
.
.
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Sócrates con sus sc1p
'
..
afiectivos mediante el eJerc1c10
tan cogruhvos como
'dad
b. .
sería lograr o ~etlvos
.
rtante actualmente rescatar en la hwnaru _es
de filosofar en grupo. Es lDlpo
tiguas pero muy útiles estrategias
y en la educación en general estas an
,
didácticas.
" . . .
" se menciona que todos los seres
En el apartado Vivir Juntos_
tros seres humanos, nunca solos,
hwnanos lo son siempre con refere~c1ad a o
transmitida primero por la
,
l humaruda nos es
.
d
habla también, e como a
interesante el ejemplo para explicar
mirada despues por la palabra. Es muyh
'dad nos dice: "El humor es
'
1 humor para la umaru ,
lo importante que es e ,
de auténticos compañeros vitales, por 1o
como un guiño en la busqued~
l hwnor" En el ámbito de la
• bl t uruficador como e
·
tanto nada tan socia
e y an
1
. lw'a dosis de humor como
'
'd
Aristóte es ya me
"
pedagogía es conoc1 o qu~
t,
la novela de Umberto Eco El
. didáctica, esto IDJsmo se tra o en
estrategia
nombre de 1a rosa" •
.
. , al O de lo escrito sobre la
Para fundamentar esta idea. m~nc•::~esJta llevar conocimiento por
importancia del humor y lo converuenhestq modernas investigaciones. Por lo
.
d l t· empos remotos a a
·
'd
su medio, des e os 1
ste punto ya que cons1 ero que
do con el autor en e
,
. • d
d
revisado estoy e acuer _
llevándolo con moderación_ Y s~gwen
con el humor en la ensenanza,
nseñanza más sigruficattva.
objetivos específicos, se puede obtener una e

°

610

En el epílogo titulado "La vida sin porqué", el autor trata de temas que
no se corresponden estrictamente con el título del apartado; comienz.a por
mencionar dudas existenciales, y se nota cierta contradicción cuando, luego
de declararse ateo, refiere muy seguido su primera formación en colegios
católicos, pero nunca explica cuál es para él mismo el sentido de la vida o
cómo pueden hacer los muchachos para encontrarlo, parece ser que de
alguna manera el autor pierde un poco el rumbo y conjunta temas que por
presentarlos yuxtapuestos resultan confusos; esto no demerita el trabajo en
general, pero sí deja mucho que desear como un colofón digno de esta obra.
Lo mejor del epilogo son los "consejos" que da el autor sobre lo que todo
maestro de filosofia debe enseñar a sus alumnos diciendo: "Primera, no
existe la filosofia, sino el filosofar ... Segunda, el interés en la filosofia no
radica en grandes luminarias que la hayan estudiado, sino que se dedica a
temas de interés para nuestra propia vida humana ... Tercera, los grandes
filósofos se equivocaron y mucho, pero fue por que se atrevieron a ir por
caminos no trillados ... Cuarta y última, filosofar es aprender a preguntarse
mejor".
Tenemos que, si se pretende dejar atrás la costumbre de enseñar la
filosofía como sólo memorizar datos bibliográficos de filósofos ilustres, para
cambiar a la idea y la práctica de que sea sinónimo de pensar, criticar,
defender ideas, debatir, dudar, y sobre todo preguntarse, entonces, el
presente libro es una magnífica oportunidad para que todos los maestros que
buscan un apoyo bibliográfico, ya que si el programa de estudios es muy
"rígido", se puede desarrollar en el alumno el deseo de investigar por su
cuenta lo que le interese, fomentar el no tener miedo por temas "profundos",
sino arriesgar a través de la duda metódica, para llegar .a alcanzar mayor
claridad de la vida, o simplemente para saber preguntarse mejor.
En general la obra es buena, tanto que parece ser la ideal para
introducir a los jóvenes a la "verdadera filosofia" y no sólo a enseñarles
"historias de la filosofía". Pero como ya se convierte a veces en un
verdadero problema cuando el maestro quiere hacer actividades pero por
cuestiones programáticas, administrativas o simplemente porque no alcanza
el tiempo, no se logran concretizar.
61 I

�.
irve de "relleno" o tiene por objetivo
Cada docente sabe s1 s~ cldaasel s
. , por el saber- cabría hacerse la
" hi " que encien a pasion
'
que sea una c spa
.
l idea de la trascendencia que puede llegar a
pregunta: ~Realmente : tiene ªcada maestro la reflexión, y puede ser la luz
tener ensenar filosofía .. Toca a
de este libro.
.
. anzas que encontré entre ·el
Antes de concluir, men~ion¡° lªs ie:~o los dos son españoles,
autor Femando Savater y Mdigue . , e e:ritore~ y ex.istencialistas con
dedicados a la e ucacion,
'
l, '
fi oso1os,
te hay otras que desconozco.
tendencias vitalistas, pero seguramen
.
.
h bl
de las semejanzas de pensamiento
Estas coincidencias nos a : . ducadores? Porque hay muchas
entre ambos filósofos ¿o debemos fiel~u fie por buscar de alguna manera la
semeJ·anzas entre ser educador
. .y ser i oso o,
formación integral de conciencias humanas.
l t r podemos concluir, que por la
De la manera q~e exponl: e o::n~i;l eficiencia pedagógica ~e su
riqueza de sus reflexion_es y
p 11
a ser una exposición valiosa y
constante claridad e~presi:~• la obra ;ga_ nfravalorada de la producción
fidedigna de una dimension a menu o i
filosófica general.

LOPEZFRIAS
PENSAMIENTO CRÍTICO Y CREATIVO

Lic. Miguel Angel Domínguez Gálvez
Fac. de Filosofia y Letras

U.A.N.L.
El libro de la Maestra López Frias abarca dos parte diferentes, la
primera dedicada a la explicación del pensamiento crítico; y la segunda,
centrada en el pensamiento creativo. En ambas, el autor describe la relación
estrecha que guardan los pensamientos en el contexto educativo mexicano.
Los temas son presentados al lector en ocho secciones, las que incluyen:
cuadros, ilustraciones y una serie de actividades específicas que serán
realizadas al finalizar cada uno de los temas.
De acuerdo a la tendencia educativa actual, se le debe proporcionar
una atención especial a los materiales didácticos, mismos que pueden ser
determinantes para mejorar el desarrollo de los estudiantes con respecto al
pensamiento crítico y creativo, en la toma de decisiones, para establecer una
comunicación en base a razonamientos, y sin lugar a dudas para lograr el
aprendizaje metacognitivo.
La intención del texto es aportar indicadores relevantes en la
elaboración y ariálisis de recursos, estrategias, actividades, instrumentos de
evaluación y mecanismos retroalimentadores que estimulen los dos tipos de
pensamientos en los alumnos, colaborando de esa manera en la fonnación de
jóvenes en el ámbito cognoscitivo.
El aprendizaje cognitivo es importante, pero el elemento afectivo y el
psicomotriz representan un todo, junto con la cognición, por lo tanto, las tres
secciones de la personalidad son importantes, ya que interactúan
permanentemente en el quehacer educativo de los seres humanos.
El autor considera que el pensamiento critico contiene en esencia
características como: "pensamiento reflexivo", "la necesidad de poder
suspender los juicios" y "el pensar para sí mismo". Estas manifestaciones
involucran al pensamiento critico en una actividad productora, acertada,
imaginativa, de explicación y alternancia. En consenso, representa la
habilidad para pensar de lo que uno está pensando.
Para S. Lee Winocur los papeles que el maestro desempeña en la
educación están relacionados con los factores que favorecen la estimulación
del pensamiento crítico:

61 2
613

�a) Fomentar un clima de confianza, b) Animar a los estudiantes a interactuar
y cooperar,
c) Demostrar actitudes de aceptación, d) Motivar a los estudiantes a reunir
información.
Con lo anterior el rol del educador debe ser el de un ayudador,
facilitador y motivador, procurando tener a los sujetos pensando por sí
mismos.
Anali:zando los roles del maestro considero que debe cumplir como:
animador de la educación, supervisor del proceso de aprendiz.aje, analista de
su práctica educativa, investigador de los sucesos de autoconstrucción,
organiz.ador y mediador en el encuentro del alumno con el conocimiento. Y
actuando así se sostiene lo que dice el Profesor Morán (1994), que el docente
debe promover el desenvolvimiento de estrategias pedagógicas criticas y
creativas para que los alumnos puedan transformar su producto en algo
abierto a nuevos contenidos, recrear la teoría y no repetir lo que dice el
maestro en clase o lo que dicen los libros.
En el libro se señala una serie de tácticas y de recomendaciones
teóricas para el surgimiento del pensamiento critico que pueden ser de
utilidad en la labor del profesor. Hace referencia a estilos de preguntas,
dividiéndolas en limitadas y amplias, al igual que lineamientos para el
diseño y ejercitación de sesiones de clase, en cuanto a su planeación,
conformación del contenido y estrategias complementarias.
Es importante señalar las sugerencias de las tareas generales y
específicas de un curso, siempre fincadas en la práctica y el ejercicio,
elaboradas con claridad para fomentar el pensamiento crítico.
En cuanto a la creatividad se sostiene en el contenido del texto, que
existen muchas definiciones sobre el concepto creativo, algunas lo elaboran
como un proceso, otras desde el punto de vista del individuo y sus
capacidades, también como motor de ideas y soluciones a los problemas o
desafios de la vida académica y sociocultural. Sin embargo, la maestra
López menciona que cualquier enfoque creativo resulta válido, siempre y
cuando su propósito sea el de producir ideas innovadoras enmarcadas en la
cotidianidad de las personas.
Para el desarrollo del pensamiento creativo es necesario que se
considere el estilo de enseñanza que se imparte, entendiendo que la
enseñanz.a creativa es activa, motivadora, dinámica e implicativa.

614

El disefio y aplicación de lo
estrategia central fomentar el s reclursos de enseñanza tendrán como
d' .
,
emp eo d
.
'
apren ii.aJe en base a supuestos creativo / ~ccl wne~ . que propicien el
0
~star representada en un e
.
s:
ª acttvtdad creadora debe
idealizar desestructurar
spacio apropiado para imagm·ar transco
1
'
y reestructurar.
,
1 rmar,
.
Me permito sefialar que el enfo
.
tiene un valor especial, aunque su os':::re educattvo_manifestado por el autor
sus postulados se encuentran plas p d a no es reciente, ya que desde 1993
que dice textualmente· "La dma ~s en la Ley General de la Educación
·
e ucac1ón como
,
permanente que contribuya al des
. . .un proceso constructivo
de ~a s~ciedad, haciendo hincapié :~!l~ del i~~ividuo y a la transformación
sohdandad social" Claro
onnac1on del hombre con sentido d
d be
.
que para llegar a lo esf ul d
e
se e
capacitar al magisterio es
i~ a o en la Ley educativa
general y sobretodo crear los re .' t tablece~ acciones eficaces en el plan
de educación planteada.
cm os apropiados para llevar a efecto el tipo
Es una tarea dificil, en general sólo s h
.
que no son detenninantes en el cam d I e an re~11.ado esfuerzos aislados
po e a educac1on nacional.
La parf1c1pac1on
· · · del docente
responden en el aula representa un l es trascendental, la forma cómo
~e los estudiantes. Se contem
e :;ada i~uencia sobre la formación
importante que las actividades p q
la actitud del maestro es más
que encarga en 1 • b. .
produce en el aula.
e am 1to mteractivo que se

1:

El éxito del educador depende en
.
~aducido en actividades de su ob· ~a~dm;dida de ese tacto pedagógico
mf?rmación adecuada, de ia sistemati ~e_ ~v1 a ' de ~u~ cuente con una
apltcación de métodos y técni
~c1on del conoc1m1ento, también de la
cas apropiadas y un plan de evaluación.
.
Con esmero es tratado el té .
. .
distintos:
nnmo de creatividad desde tres ángulos
a) Relacionado con la responsabilidad de los . . .
una relación soldada entre lo afectiv
l md1v1~~os, en donde expresa
O
O
b) Relacionado con el proc
Y cognoscitivo.
eso, o sea las fases 0
.
hecho creativo.
'
pasos que se siguen en el
c) Relacionado con el producto es l
del resultado de la generació~ d a respoduesta a ~ requerimiento obtenido
. •,
e un pr ucto onginal ·
d
combmac1on de elementos de vanos
. productos.
' mnova ora o una

615

�El rasgo esencial de la creatividad se engloba en la vinculación del
pensamiento convergente y del divergente, sintetizados en los párrafos
siguientes:
El pensamiento convergente se produce cuando se organizan los
estímulos en clases, significa pensar para generar una respuesta única a un
problema, sin importar que ésta sea de razonamiento, memorización, etc.
En cambio el pensamiento divergente se produce cuando se extraen
significados de los estímulos, es pensar en muchas respuestas posibles para
un problema. Es básico para el surgimiento de la creatividad, en base a
cuatro características:
a) Producción de muchas ideas o soluciones de un problema específico
(fluidez).
b) Generar alternativas, aceptar las ideas de otros, seleccionar para resolver
un problema a partir de un conjunto de posibilidades, cambiar enfoques o
puntos de vista.
c) Encontrar soluciones únicas y novedosas a problemas.
d) Percibir deficiencias, redefinir ideas, incluir muchos detalles.
Los dos tipos de pensamiento cumplen una función especial en la
emanación y avance del entorno creativo.
Como parte importante de este material bibliográfico se encuentra el
tema de la evaluación, aspecto en donde la profesora Blanca Silvia se
esfuerza para proporcionar indicadores y ejemplos apropiados para constatar
el pensamiento crítico y el creativo, sin embargo es complicado modificar el
modelo evaluativo que impera en la mayoría de nuestros centros de
enseñanza, considerando que en la última década hemos sido testigos de
modificaciones constantes en los sistemas y prácticas de la evaluación.
Estos ajustes evaluativos están considerados como una necesidad
dialéctica, producto de múltiples causas, entre éstas, puede mencionarse la
insatisfacción con la evaluación tradicional. cambios en los enfoques de la
enseñanza-aprendizaje y la imperiosa interrelación de evaluación. enseñanza,
aprendizaje en un proceso armónico y con un carácter permanente.
Evaluación en nuestro contexto tiene un significado demasiado
amplio, la usamos en un sentido simple cuando se evalúa el aprendizaje del
alumno, y en un sentido amplio cuando se aplica a un programa, curso o
currículum. Ambas perspectivas evaluativas mantienen una estrecha
relación, que es mostrada al servir la primera evaluación de los estudiantes
como elemento para toma de decisiones en el plan de estudios.

.
Lo anterior nos lleva a decir u
?11smo, ~s un proceso que facilita Ía e la evaluació? no es un fin en sí
~~rmación en dos preguntas fundame tom~ ~e decisiones para proveer
(.Como podemos mejorarlo?.
ntales (.Como lo estamos haciendo? Y
~n lo general el autor ha
.
aprend1zai
·
a una vis1on
· · , holística del
. :,e, misma
que se refle'acee referencia
l
tendencias constructivistas q
~ n as novedades contempóranea
dificultad
ue presentan una
•,
s con
es educativas del país.
opc1on en la resolución de las
En este marco de
_
estru
·
ensenanza- aprendiza·
d
ctura mterpretativa que le d
.
~e es onde se presenta una
eventos. que un profesor promueve :nsei°tido y cohesión conceptual a los
:~at~:~ pedagógicas, actitudes, e;i~: ~ se comp~ne ~; metas, valores,
en_:;i
en el uso de la tecnolo ,
e co~~cac1on Y niveles de
ensenanza en forma eficiente.
gia, que pos1b1hten llevar a cabo la

i

Para aprender se parte de ue 1
. .
se construye permanentemente.
d: conocmuen~o no está hecho, sino ue
con los objetos de estudio de c pende d_e la mteracción del estudii!te
problemas, etc.
asos, las Simulaciones, la resolución de
El maestro será una mente
~espuestas, que goce de la b,
mterr~g~torios y que intente
conoc1ID1ento·

~'J:t~

Se contempla la confianza en el
.
acercarse al conocimiento El
estudiante, en su capacidad d
l
· maestro deja d
e
I
a umnos son considerados intérpretes activos~ ser e centro de atracción y los
Existe la colaboración maestro
construcción del conocimiento
-alumno, contribuyendo ambos a la
aprende a través de la transmis:~vo: D~do que la información no se
agrupan las tecnologias que propicie~ ~1?º e un. evento comunicativo, se
e mtercamb10 de experiencias.
Todos los anteriores comentari
.
de la _calidad educativa fundamenta: ~:s transpo~ a un mejoramiento
educativos, en una capacitación c
los cambios de los materiales
que la selección relevante d l oncreta y :eal de los profesores al igual
n
·d d
e os conterudos
h
'
eces1 a es que demandan los indi .d
' para acer frente a las
vi uos Y el desarrollo social.

617
616

in . . .
qu1S1ttva, con más preguntas qu
constante, arriesgando en lo:
escanso hacer aportac·iones al

�. .
uentra inmersa en los postulados de la
Concluyendo, esta v1s16n se en\1
los cuatro lineamientos para la
UNESCO. organismo rector para esta ecer
educación del siglo XXI.
•
•
•
•

BEERS, JAMES, ROLAND L CRAMER Y W. DORSEY HAMMOND
EVERYDAY SPEUING
ADDISON-WESLEY EDUCATIONAL PUBLISHERS INC., USA, 1998

Aprender a ser
Aprender a hacer
Aprender a conocer
Aprender a convivir.

Lic. Silvia Marcela Salinas Chávez
Facultad de Filosofia y Letras
U.A.N.L.
Uno de los principales problemas que enfrenta la enseñanza del
idioma inglés es el uso de reglas gramaticales y de ortografia, ya que, como
es sabido, toda regla tiene su excepción y esto no hace más fácil de
desarrollar esta actividad.
La adquisición de estas reglas presenta un gran dilema para
estudiantes de cualquier edad, pero es mayor en el nivel de primaria, debido
a la falta de madurez y otros factores. Es raro encontrar alumnos que signa
las reglas, y mucho más si se trata de estudiar. La mayoría de los estudiantes
sólo memorizan las palabras sin considerar la regla. Everyday Spelling es un
cuaderno de trabajo que se recomienda ampliamente para facilitar el
aprendizaje de palabras con mayor frecuencia de error y está dirigido a
estudiantes de educación básica. Las características principales de este libro
son la claridad de su contenido y la facilidad de manejo.
La estructura de los capítulos permite lograr con éxito el objetivo de
facilitar el aprendizaje de reglas en forma sencilla, dinámica y divertida. El
cuaderno está dividido en dos secciones. En la primera se presentan treinta y
seis unidades, en cada una se estudia un sonido diferente o la forma
ortográfica de las palabras relacionadas con éste. También hay algunas
lecciones donde se explican diversas reglas gramaticales, como la
pluralización de sustantivos. la forma posesiva de los mismos en su forma
singular y plural, y demás.
El número de lecciones es vasto y la información incluida es muy
completa, ya que se estudian varias áreas y de esta manera el alumno tiene
una perspectiva más amplia y clara que le permite obtener un mayor
conocimiento. Un rasgo interesante de esta sección es que motiva al
estudiante a realizar diversas actividades.
Los autores recomiendan realizar una lección por semana, cada unidad
tiene cuatro ejercicios diferentes, los cuales se contestan uno por día. El
primer ejercicio tiene un listado de dieciocho palabras relacionadas de
acuerdo con su pronunciación u ortografía; el segundo es de reconocimiento
618

619

�del vocabulario nuevo, el cual se realiza mediante definiciones, sinónimos,
antónimos, etc. La tercera actividad es de composición; esta tarea ayuda al
alumno a desarrollar su imaginación para escribir un párrafo de tres
oraciones y así corregir errores gramaticales y de ortografia. Aquí el
estudiante debe usar algunas de las palabras estudiadas en el capítulo y otras
que ya formen parte de su léxico. El último ejercicio es de repaso y varia de
una lección a otra sin perder el objetivo general. La presentación del material
es apropiada y las actividades son excelentes para aumentar el léxico con
facilidad.
Al realizar una tarea diaria, el instructor puede introducir las palabras
del primer día con un enfoque y manejo de la ortografia a través de diversas
actividades para así verificar la comprensión del alumno en cuanto a su
significado y uso correcto. Trabajar el segundo día con el vocabulario en
diferentes contextos ayuda al maestro a comprobar que el conocimiento ha
sido asimilado.
El tercer día redacta un párrafo y el profesor tiene la oportunidad de
revisar tanto el uso correcto de las palabras como la estructura de oraciones
para corregir errores existentes. De esta manera, el estudiante perfecciona
sus habilidades de redacción. Es recomendable dejar al alumno contestar el
último ejercicio por sí mismo; al hacer esto, el instructor certifica que el
estudiante entendió cada una de las palabras y las emplea adecuadamente,
apoya con las prácticas extras a guíen tiene dudas. Al realizar cada una de
estas actividades y dedicarle el tiempo necesario, el maestro tiene una mayor
seguridad de que sus alumnos obtendrán una mejor calificación al momento
de ser evaluados.
Después de cada cinco lecciones, hay un capítulo de repaso que es
oportuno. En éste se incluye el vocabulario estudiado en las unidades
correspondientes y se agregan algunas palabras nuevas relacionadas con este
material. Este capítulo también está formado por cuatro actividades, donde
los alumnos trabajan con el vocabulario, lo aplican en diferentes contextos y
así ponen en práctica el conocimiento adquirido.
La segunda parte del cuaderno de trabajo está constituída por
información adicional dividida en cuatro apartados. El primero ofrece un
vocabulario relacionado con diferentes áreas de conocimiento, como ciencias
sociales, salud, ciencias naturales, lectura y matemáticas; también hay una
sección dedicada a diferentes oficios y juegos. El segundo apartado tiene
sugerencias y pasos a seguir para escribir diferentes tipos de párrafos,
también se incluyen reglas gramaticales y de puntuación. En la tercera parte
se encuentra un diccionario especialmente diseñado para este cuaderno de
trabajo; donde se presentan solamente definiciones y la pronunciación de las

620

p~la?ras incluidas en los capítulos L
.,
diccionario de sinónimos ant, . . a cuarta seccion contiene un pequeño
de la lista del vocabulario ~stu~"::11º~ do_n~e se incluyen algunas palabras
las palabras con su traduc . , a alo. or último, se encuentra un listado de
.
cion
español A .
considerar que esta segunda art d
·
simple vista se puede
1
rel
·
P e e cuaderno pare
'
~vante; sm embargo, su utilidad de nd
ce no tener una función
el mstructor para integrarla al material~ási~o~e la metodología empleada por
El ab~rda~e del material es adecuado a
uno de los eJerc1cios con un
t
y . que los autores presentan cada
significativo que se incluy~e: ructura sencilla de comprender. Es bastante
gramaticales y de puntuación en:ectos como la pronunciación, las reglas
enseñanza de vocabulario. ,
e otros, con el propósito fundamental de la
.
Las secciones del cuaderno de
. .
mdependiente. Cada una tiene su fun . , dtrabaJo_ tienen un valor y uso
en 1a ortogra fia, la pronunciación cton
etennmada.· 1a prunera
·
1
se enfoca
refiere tanto a la relación de las y el buso del vocabulario. La segunda se
pa a ras con otras
t ·
.
ma enas curnculares
eºmo a 1as reglas gramaticales del inglés.
En contraste con otros libros simil
vocabulario cotidiano se enfi
1 ares, Everyday Spel/ing presenta un
'
oca en a palabras co
fr
error y 1as agrupa de acuerdo co
. . , n mayor ecuencia de
co
n su pronunc1ac10n v lo
bl
~unes que representan para el al
d
J
s pro emas más
eqwvocación de letras al escribir ~~nr:~~uerdo a su error, como son la
falta de letras de una palabra
.
10n de_ una palabra por otra, la
ac~vidad, el alumno comprenJtc:~;er pro?unciadas, etc. Mediante esta
satisface uno de sus objetivos . . al y cuando usar cada palabra y así
entendido en otro idioma de m pnnctp els al a~render inglés: entender y ser
anera ora y escnta.
Otros libros sólo seleccionan las 1 b
comunes sin considerar si el v b
Pª ª ras por sus características
ºd
oca u1ano es apro . d
necesi ades del estudiante es d .
h
. pta o o cumple las
de entender en determinad~ niv:t~• mue ~ªs veces mcluyen un léxico dificil
utilizarse diariamente.
e ensenanza Yque, por lo tanto, no puede
La repetición de ejercicios en cada
d
,
Spel/ing puede ser un arma de d fil puno e los cap1tulos de Everyday
· os 1os. or un lado al c t
· ·
s1m11ares en cada unidad se
nfi
.
on estar acttndades
.
crea co ianz.a y se ·d d
lo aruman a trabajar por sí mismo p
1 gun a en el alumno y estas
actividades causa aburrirnient .
. o~ e otro lado, esta repetición de
Y cansancio en el estudº
1
.,
, tante, o cual provoca
1a falta de ganas de estudiar y la dºistracc1on
en el salon de clases.

°

621

�,
.
ue el libro mantiene un equilibrio a
En forma gen~ral podría _d~cu: q
o son la relación de las palabras
través de diferentes ttpos_de ~c~1v1: =~~=a la producción de sonidos, los
con su significado, los eJe~c1c1os
\e al estudiante enriquecer su
demas Todo esto permt
.d.
b
al
juegos de p a ras Y
. · d' , . ca ayudándolo a entender el 1 toma, Y
léxico en una forma sencilla y m~ ,
de esa manera lograr uno de sus obJetlvos.

LOPEZ GUIX, JUAN GABRIEL Y JACQUELINE MINETT WILKINSON
MANUAL DE TRADUCCJON INGLES/CASTELLANO
GEDISA, BARCELONA, 1997

Lic. Eduardo Carmona Rodríguez
Facultad de Filosofia y Letras
U.A.N.L.
A pesar de ser una actividad realiz.ada por el hombre desde hace
mucho tiempo y de tener gran relevancia para la difusión del conocimiento,
la traducción es un área de estudio que no ha alcanz.ado el mismo grado de
formalidad de otras disciplinas. Esta característica es uno de los principales
obstáculos para los estudiosos de la misma y tal vez sea la causa de la falta
de reconocimiento de una labor fundamental en la sociedad actual.
Para quienes nos dedicamos al estudio y la práctica de la traducción es
común encontrar material bibliográfico que por lo regular aborda el tema
desde una perspectiva meramente teórica y conceptual y deja de lado el
enfoque práctico. De esta forma, es grato descubrir este Manual de
traducción ingles- castellano que logra el objetivo de proporcionar un
panorama general de algunos aspectos principales que rodean a esta
profesión. El libro está dirigido a los futuros traductores, a los docentes de
esta disciplina, a los profesionales y a quienes necesiten llevar a cabo alguna
prueba de traducción en el ámbito profesional. Así mismo, puede
considerarse una herramienta básica para estudiantes del idioma inglés o del
español ya que enfatiz.a los rasgos distintivos de cada lengua.
Este manual consta de diez capítulos, apéndice, bibliografia, índice
onomástico e índice conceptual. Está dividido en dos secciones: la primera
comprende los capítulos primero al sexto y tiene carácter descriptivo; la
segunda está formada por los capítulos séptimo al décimo y aborda temas
específicos como son la teoría, el análisis del discurso, los procedimientos
técnicos y las fuentes de consulta. Es importante reconocer la labor de los
autores de esta obra ya que, si bien es obvio que no logran cubrir de manera
exhaustiva todos los aspectos relacionados con la traducción, representa un
buen intento por incluir temas fundamentales para su estudio.
En el primer capítulo, "El papel del traductor", se expone la
importancia de la labor del traductor a través del tiempo y las características
o habilidades básicas que debe poseer. Es un capítulo motivante que a la vez
nos concientiza sobre los rasgos que debemos desarrollar.

622

623

�Temas como la naturaleza del lenguaje, la indeterminación de la
traducción y algunos conceptos sobre el significado, se incluyen en el
segundo capítulo, "Filosofia del lenguaje, significado y traducción". Cabe
mencionar que, a pesar del matiz abstracto de estos contenidos, los autores
logran exponer de manera clara y concisa la relación entre lenguaje y
traducción.
Con la idea de que existen rasgos compartidos por todos los idiomas
del mundo, el capítulo tercero, "El genio de la lengua y la traducción", hace
referencia a los llamados "universales lingüísticos" para analizar algunas de
las características comunes del inglés y del español. Con este capítulo, se
inicia una descripción comparativa de estos idiomas que continúa en los tres
siguientes: el capítulos cuarto está dedicado al análisis de estructuras
sintácticas; en el quinto se estudian algunos elementos morfológicos y el
sexto se encarga de algunos rasgos de puntuación. Sin la rigidez de un
tratado de gramática comparativa, este manual consigue resaltar algunos
rasgos lingüísticos de manera ágil y rápida. Aún así, se presenta un
inconveniente: en muchos casos, los ejemplos de traducción con el español
como lengua receptora, sólo consideran su uso en la variedad que se emplea
en España, por lo que algunos de ellos pierden naturalidad en países con un
uso más estándar del idioma. Para fines didácticos, será labor del docente
adaptar ejemplos a los requerimientos específicos de su variedad de uso y así
evitar confusión o ambigüedad.
Si la teoría da las características básicas de un fenómeno y dado que la
traducción es tan diversa en este aspecto, el capítulo séptimo, "Aportes de la
teoría", es uno de los principales atractivos de este manual. Aquí se lleva a
cabo un recorrido histórico que se divide en cuatro etapas: la empírica (desde
los romanos hasta inicios del siglo XIX), la hermenáutica ( de 1813 a 1946),
la lingüística (de 1947 a 1955) y la actual (de principios de los años sesenta
hasta el presente). Es muy interesante ver la sistematicidad con que los
autores de esta obra han recopilado las contribuciones teóricas de personajes
clásicos de esta disciplina y las han conjuntado con las ideas de autores
contemporáneos como son Jean Paul Vinay y Jean Darbelnet, Eugene Nida y
Charles Taber, Octavio Paz, Peter Newmark, Louis G. Kelly y otros. Este
capítulo es de gran valor para el traductor consciente de que su trabajo no
debe estar desprovisto del análisis y la reflexión para poder realizarlo
profesionalmente.
El capítulo octavo, "Análisis textual", donde se enfoca en la primera
fase del proceso traductorial: la comprensión incluye temas referentes a los
ámbitos peritextual y textual, la unidad de traducción, las tipologías textuales
y, a pesar de hacerlo en términos muy generales. aborda el tema de la

624

traducción a través d e 1a perspectiva
. del análº ·
·
lingüística que ha brindado aport
. ºfi . 1s1s del discurso, corriente
es Sigru cattvos a esta área de estudio.
Con base en una de las contribucione
,
l
Francocanadiense de traducción
b ; mas re ~vantes de la Escuela
capítulo noveno describe los "Pro'ced~ca_ eza adpor Vmay y Darbelnet, el
·
.
e lllllentos e traducción"
d
mconsc1ente el profesional de esta a ti .d d T
que e manera
Préstamo, calco, traducción literal ~ v1 ~ . ~ti iza en su quehacer diario.
algunos conceptos que forman P~ d s~s~c1on, modulación, etc., son sólo
'."1ás ,que la simple enumeración d: t: ª_Jerga fundamental del traductor.
~teres principal de los autores de este
y 1concept?,s, parece que el
dicho_s procedimientos, su aplicación
~ es a reflexion con respecto a
solucionar algunos problemas recurr t yd
dman~~a en que se pueden
en es e tra ucc1on.

=~s

Un tema poco tratado e l"b
d
.
c~pítulo: "Diccionarios y otra: ~:~:esed:ste tipo e~, el ~ue ocupa el décimo
diccionario es una de las rinci ale
c?nsulta . S1 recordamos que el
han decidido incluir un a~artad~ s he_~ai;:entas del ~aductor, los autores
monolingües que se consideran ~~ec1 fuonde descnbe~ los diccionarios
recomiendan diversos libros de ;:i~~s /ntes de ~u!ondad. Así mismo,
estilo, diccionarios es cializado: ica e _ambos. idiomas, manuales de
computación, y demás Cpeabe
: enciclopedias, programas de
,
·
mencionar que este úlf
tecnologia al servicio de la trad . ,
uno aspecto, la
ve de manera muy superficial. ~c;:::•c~;ece un tanto descuidado ya que se
un excelente anál · ·
.
traparte, los autores nos presentan
"
1s1s comparativo de cuatro diccionarios bilin ..
cuales Todo traductor profesional del in J' 1
. gues, de los
uno ..." (p 308)· s·
&amp;
. ges a castellano tiene al menos
·
· unon
Schuster, Colhns Larousse O f◄ d .
esta sección será de gran utilidad tanto
'
Y .x ~r. • Sm duda,
expermentado
.
para traductores pnnc1p1antes como
cada uno.
s, ya que permJte evaluar los contenidos y la funcionalidad de

.
Además de extensa lista de obras para consulta di . na1
mcluye un índice onomástico con una
an
ª. c10 ' este manual
reconocido prestigio en este ámbito así cogrmo c~tld~d de autores de
f. ilit I I
• •,
'
un ID ice conceptual que
ac a a ocahzac1on de temas particulares.
La teoría de la traducción a menudo es resentada
independientes en los diversos tratados sobre ~I tema Estceomo dualos aspectos
·
man
trata de

625

�. para convertirse en material básico de
conjuntarlos de forma clara y precisa
consulta que todo traductor debe poseer.

STUART CAMBEL
TRANSLATION INTO THE SECOND LANGUAGE

Lic. Eva Patricia Puente Montoya
Facultad de Filosofia y Letras

U.A.N.L.
El libro Trans/ation into Second Language, escrito por Stuart
Cambell, tiene como tema principal el estudio de trabajos de traducción a un
segundo idioma.
Esta es la primera obra en su género, pues nunca antes lingüísta
alguno había abordado la problemática de la traducción a un segundo
idioma. Al contrario, lo más usual o recomendable hasta hace pocos años,
era que el traductor debía realizar su trabajo hacia su idioma natal, no a un
segundo idioma; puesto que el dominio de este último no alcanz.a. Stuart
Cambell se atreve a cuestionar esta recomendación proporcionando
fundamentos críticos, en mi opinión muy válidos y bien fundamentados.
En el primer capítulo el autor define el concepto de translation
competence, aunque esta definición no es del todo clara y/o comprensible,
uno puede sacar sus propias conclusiones. A continuación cuestiona la
insistencia en la recomendación de traducir de un segundo idioma natal. En
este punto es donde establece la necesidad de la traducción a un segundo
idioma. Luego presenta la investigación que realizó en varias partes del
mundo, con candidatos a certificación como traductores a un segundo
idioma. Incluye aspectos que ya han sido estudiados con anterioridad en el
área de la lingüística, pero con un nuevo enfoque. Finaliza con la
presentación de un modelo que interpreta el desarrollo de este tipo de
traducción, el cual implica básicamente tres elementos: competencia de un
segundo idioma, disposición del traductor y el monitoreo de la calidad en la
traducción (Cambell 154).
En mi opinión, esta obra contiene tres áreas fundamentales: el
establecimiento de la meta u objetivo de la investigación, el cuestionamiento
sobre la insistencia en traducir a un primer idioma y, por último, la
presentación de Cambell, con sus diversos elementos.
El objetivo está claramente definido y nos ayuda a tener una lectura
más sencilla, amena e interesante, pues de antemano se sabe hacía dónde
estamos dirigiendo nuestros esfuerzos. Además, el escritor explica algunos

626

627

�fundamentos y conceptos de lingüística aplicada que serán relevantes para
un mejor entendimiento de sus teorías.
El lector encontrará interesante la propuesta de Cambell, pues basta
donde tengo conocimiento, no se había estudiado la problemática de la
traducción a un segundo idioma. Los únicos países que se han preocupado
por esto han sido Australia e Inglaterra. Hoy en día, el resto de los
traductores que se enfrentan con este problema, tratan de resolverlo de la
mejor manera, empíricamente; mientras que el autor nos propone varias
estrategias para mejorar no sólo el desempeño de este tipo de traducción sino
que propone a los catedráticos de esta área, estrategias pedagógicas para
enseñar y asesorar en esta dificil materia. Incluso convoca a que estos sean
más conscientes del problema, que en nuestros días, es más que real debido a
la inmigración y al dinamismo del mercado de la traducción.

idioma
como para su e nsenanza
_
rfi
Y aseso , E
.
~e ectamente con lo que el lector e
na. n mi opinión cumple
mtroducción al tema p
spera encontrar al leer el título m'die
.
ropuesto A lo
di
,
eo
recomiendo lean el capítulo ocho do d
estu antes y traductores les
par~ traducir a un segundo idio~a
autor p~opone un modelo a seguir
capitulo referente a la insistencia. en la :~edr~~cos les sugiero revisen el
com~ el subtema que trata sobre el di - uccion a ~ idioma natal, así
ensenanza individualizadas (Cambell 1:eno de e~tr~tegias de aprendizaje y
las escuelas de traducción de
Una últuna recomendación para
pues la realidad que enfrenta e~uestro ~ais, adapte? ~ste libro en sus cursos
escuela.
egresa O es muy d1stmta de la que plantea l~

t
11::
?)-

El modelo que propone el autor es simple y explica con detalle cada
uno de los elementos involucrados en el mismo. Si uno trata de seguir
indicaciones, sin duda alguna la traducción inversa, de un segundo idioma al
natal, será menos dificil. El lector quedará cautivado con los diferentes
métodos que existen para monitorear la calidad de este tipo de traducciones.
En lo personal, he experimentado la traducción inversa en los diversos
trabajos donde he laborado. realizando traducciones empíricas pues en la
escuela nunca tuve la oportunidad, siquiera, de experimentar este tipo de
tareas. Al terminar la lectura de este libro, en realidad, la traducción a un
segundo idioma será de más calidad.
Definitivamente considero que la propuesta de Cambell es muy
práctica, ya que en las escuelas de traducción no se nos prepara para este
trabajo y, la realidad es muy diferente. El entorno que nos da la
globalización y el Tratado de Libre Comercio (TLC) nos está empujando
cada vez más a realizar trabajos de esta índole, ya que nuestro país está
incrementando sus exportaciones, para la cual hay que traducir a los idiomas
de los países a donde se exporta; y si pensáramos que sólo los hablantes
nativos pueden hacer este trabajo bien realizado, no cubriríamos la demanda.
Además, no se puede dejar todo a los extranjeros por los problemas de
legislación laboral que hay en nuestro país, en referencia al número de éstos
trabajando para una u otra empresa.
Este libro tiene una redacción excelente, pues nos facilita muchísimo
el entendimiento de ideas, no tiene un lenguaje rebuscado, aunque claro,
utiliza términos y conceptos propios de la lingüística aplicada. Una idea está
perfectamente ligada a otra, por lo que su lectura es ágil. Los temas que aquí
se tratan son prácticos y realistas, además que es sencillo tratar de ejercitar lo
que el autor propone, tanto para la práctica de la traducción de un segundo
628

629

�MICHEL W. APPLE
POLITICA, CULTURA Y EDUCACION
EDITORIAL MORATA, MADRID, 1996

H. Martell
Michel W. Apple, maestro de Educación en la Universidad de
Wisconsin -en Madison, Estados Unidos- ha edificado su carrera
profesional como profesor de educación primaria y secundaria, como
presidente del sindicato de profesores, asesor de gobiernos, de docentes, de
sindicatos y de activistas; autor de numerosos libros y publicaciones.
En su obra "Política, cultura y educación" nos da un panorama crítico
de la educación y a la vez del neoliberalismo y neoconservadurismo. Su
preocupación por el quehacer educativo lo lleva a la conceptualización de la
educación en su relación con los "valores de mercado" y los ''valores
tradicionales", así como la actuación del Estado en la política y la cultura.
"La Educación está profundamente comprometida con la política
cultural... se produce a partir de los conflictos, tensiones y cambios
culturales, políticos y económicos que organizan y desorganizan un
pueblo".
Es necesario considerar el elemento socia] global donde se desarrolla
la política actual del conocimiento oficial. Economía, cultura y
escolarización para la elaboración teórica y práctica de la educación pública.
No se puede quedar fuera la historia de las sociedades para configurar
la historia y la experiencia social en lo que los profesores enseñan o dejan de
enseñar. Los maestros deben estar comprometidos con la transfonnación
social y la educación progresista, con una comprensión estructural crítica y
autocrítica de la educación.
La educación no sólo es curriculum y evaluación, sino que requiere de
una reflexión para hacer un mundo con justicia social y una educación
democrática con igualdad para todos, situando el quehacer educativo en un
trabajo, eminentemente moral.
"Nuestros problemas se resolverán si reorganizamos todas nuestras
instituciones en tomo a un sentido social, donde la educación no se convierta
en un producto como un pan o como un coche". La política cultural no se
631

�refiere sólo a complejas cuestiones de capital cultural, se convierte en saber
oficial y saber a quién pertenece este capital cultural.
También poco se refiere a las versiones de familia, gobierno, identidad
y economía, donde han de plasmarse nuestras instituciones y la vida diaria.
La política cultural se refiere también, y profundamente, a los recursos
que empleamos para oponemos a las relaciones establecidas, para defender
las formas anti-hegemónicas que ya existen o para implantar nuevas formas.
El trabajo educativo es un trabajo que abarca muchos aspectos, desde
las desigualdades de género, de raza y de edad; así como las condiciones de
desigualdad como se realiza la educación. Y esto es doloroso para el
maestro.
El maestro tiene que preocuparse por la justicia social, por el bien
público, por la democracia, por el futuro; tomando en cuenta qué es lo que
significa educar.
La enseñanza es un trabajo moral. ¿Pero qué tipo de moralidad?. La
enseñanza y el aprendizaje tienen que permanecer relacionados con los
propósitos, los criterios, los recursos -incluyendo autoridad-, conocimiento,
sobre todo la responsabilidad y la consecuencia de la acción.
Y esto, la autenticidad en el carácter moral de la educación afecta
directamente a la calidad moral de las instituciones que educan. La
educación no está exenta de los males de la sociedad, incluyendo la

corrupción.
Los maestros debemos tener la visión social y prestar la atención tanto
a nuestra retórica como los efectos ocultos de muchos programas educativos.
Debe existir una comprensión y esto requiere que veamos a las
escuelas, los curricula, la enseñanza y la evaluación que llevan consigo, de
manera que no se mantengan imperceptibles estas conexiones entre lo que
hacemos como educadores y relaciones globales de poder.

Tenemos
que ver la educacion
. , como un d
.
h
erramienta para lograr mayor e uidad
erec o, como una
trabajo y como un derecho a la "ormq .. ' como un aspecto fundamental de
u
acion.
h

. . " L a enseñanz.a y los curricula ráctic
.
cnhcos, desde el punto de vista soci~.
os y prog_resistas no siempre son
como la que vivimos el aprendiz.a· En una sociedad muy estratificada
emocionales puede ~onfigurar d. ue ?~sado en experiencias afectivofacilidad, en sentidos que favorezcai:sp~sici~nes y lealtades, con mucha
favorecidos".
mas a os poderosos Y no a los menos
. El interés de Apple es crear unos
.
sensible y responsable que dependerá de l cum~ula_ ~ una _enseñanza más
las fuerzas en conflicto que
a eva uacion realista y crítica de
• da
operan en el interio d 1
socie d en general. Que no so'1
b
r e as escuelas y en la
il
o se ase en una "alfab ti •,
en ustrar a los maestros d sd
. e z.acion crítica" sino
1
economía, los conflictos cultur:lese e l puntol dde vista critico acerca de la
Y e pape el Estado.

Una estrategia amplia para la transfo
.,
.
afrontar la realidad y la profundidad d 1 rmac1on social y educativa para
esto exige una reconstrucción del disc~ os problemas de la educación. Para
?fensa moral ante la persistencia d l \moral de los maestros, que trate la
msuficiencia de asistencia sanitaria e ~bre,_ la falta de vivienda, la
ampliar los principios de la di y
pnvaciones, así como defender y
democracia en hechos concret grud
humar~a, la realización de la
ti
os e nuestra VId
ormas de insistir que las erso
"
ª cott·diana, redescubrir
hablar de ello en consecu~ncia~!!:r no son .e~los" s~o "nosotros" y
que lleven a la justicia social.
las pobticas social y educativa

?!:

Concretar estratégicamente los ob·etivos
.
norteamaricanos, como la libertad
.~
pro~esistas Y los valores
destruye familias comunidad l , pomen,do de mamfiesto que la pobrez.a
'
es, a economia y otras tantas cosas más.
Si la educacion
· · es un trabajo moral. ; De que' lado
maestros.?
v
estamos los

Tenemos que situar la educación en una evaluación del contexto social
y reivindicar con reformas educativas, el objetivo legítimo de la creación, de
un orden social más justo y democrático, más crítico y pensante. Para ello es
necesario una reconstrucción más completa de fines y medios de la
educación.

632

633

�CANJE
ALEMANIA
Zeitschrift für Kulturaustasch. Institut für Auslandsbeziehuñgen, Stuttgart.
Mundus. A Quarterly Review of German Research. Contributions on Asia,
Africa and Latin America Art and Science.
Vorlesungs und Verzeichnis Personal. Martin-Luther-Universitiit.HalleWittenberg. Sommersemester 1999.
Forschungs Bericht. 97198. Martin-Luther-Universitiit. Halle-Wittenberg.
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ARGENTINA
Cuadernos de los Institutos. Instituto de Filosofía del Derecho. Universidad
Nacional de Córdoba. Biblioteca Mayor.
Revista de Filosofia. Universidad Nacional de la Plata, Instituto de
Filosofía; Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación; Depto. de
Filosofía.
Boletín de la Academia Argentina de Letras. Tomo LXI, julio-diciembre de
1996, Nos. 241 -242.
Cuadernos de Historia de España. Universidad de Buenos Aires.
Sapientia. Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los
Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Volumen LIV, 1999,
(fascículo 205).

BÉLGICA
Revue Philosophique de Louvain. Trimestralle. Lovaina, Bélgica.

635

�BRASIL

COSTA RICA

Revista da Faculdade de Direito. Universidade de Sao Paulo.

Revista de Ciencias Jurídicas. Universidad de Costa Rica. Facultad de
Derecho, Colegio de Abogados.

Raízes e Rumos. Departamento de extensao da UNI-Rio e do Fórum de
Pro-reitores de extensao da regiao sudeste, 1994-1997.

CUBA
Casa de las Américas. No. 209, octubre-diciembre de 1997. No. 211
abril-junio de 1998. No. 213, oct.-dic. 1998. No. 214, enero-marzo 1999.
'

CHILE
Centro Agrícola. Revista del Ministerio de Educación Superior de la
República de Cuba.
Humanitas. Revista de antropología y cultura cristiana. Nos. 12 Y 14, 1998 Y

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Islas. Revista de la Universidad Central de Las Villas, Nos. 113 a'¡ 18.

Teología y Vida. Facultad de Teología. Universidad Católica de Chile. Vol.
XXXVill, No. 4, 1997. Vol. XXXIX, Nos. 1-2, 3 y 4. 1998. Vol XL, Nos.

ECUADOR

1-2, 1999.
Anales. Universidad de Cuenca, Ecuador.

COLOMBIA

Boletín de la Academia Nacional de Historia.

Boletín de la Academia Colombiana. Tomo XLVII, Números 197 Y 198,
julio-diciembre 1997, y vol. XLVIII, Números 199 y 200, Enero-junio 1998.
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Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Madrid.

Franciscanum. Universidad de San Buenaventura.
Archivo Ibero-Americano. Revista trimestral de estudios históricos.
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Augustinus. Presencia de San Agustín en España.
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Convivium. Revista Filosofia. Universitat de Barcelona. No. 11. 1998.

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Instituto Caro y Cuervo. Biblioteca Colombiana XLI, Santafé de Bogotá,
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Memorias del IX Congreso de la Asociación de Colombianistas: &lt;Colombia
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Pennsylvania State University. Santafé de Bogotá, 1997, pp. 416.

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Michigan Academician. Papers of the Michigan Academy of Science, Arts &amp;
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Anámnesis. Revista semestral de investigación teológica publicada por los
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The Southern Review. Published Quarterly at Louisiana State University.

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Buzón 11. Voces Nuevas. Memoria de Poesía. 87-97. UANL, 1998.
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Estudios de Cultura Náhuatl. Índices: volúmenes 11 - 20; Instituto de
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Atti. Classe di Scienze Morali, Lettere ed Arti. Instituto Veneto di Scienze,
LettereedArti. Tomos 155y 156, 1997y 1998.

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Giornale di Metafisica. Revista bimestrale di Filosofía.

Estudios de Historia Novohispana. Instituto de Investigaciones Históricas,
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Instituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Libros recibidos: Bovolato,
Luca. L 'arte del Luganegheri di Venezia tra seicento e settecento.

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Núms. 92 y 93.

Analogía filosófica. Revista de filosofía. investigación y difusión. Año 11,
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Sepúlveda García, Francisco. Cronología de Santa Catarina. UANL,
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Iberoamericana. 1998, Año XXXI,

639

�La Antropología en Querétaro Universidad Autónoma de Querétaro,
Facultad de Filosofia y Letras. 1998.

Revista Histórico Nacional. Montevideo.

VENEZUELA
POLONIA
Dialectics and Humanism. Toe Polish Philosophical Quarterly Review.
W arz.awa, Polonia.

Cultura Universitaria. Revista de la Universidad Central de Venezuela.
Revista Venezolana de Filosofia. Sociedad Venezolana de Filosofía.
Universidad Simón Bolívar.

PORTUGAL
Boletim da Faculdade di Direito da Universidade de Coimbra. Vol.
LXXIII, 410 pp, Coimbra, 1997.
Revista da História das Ideias. Publicación anual del Instituto de Historia
y Teoría de las Ideas de la Facultad de Letras de la Universidad de
Coimbra. «A cultura da nobreza», vol. 19, 1998.
Revista da Faculdade de Letras. Universidade do Porto. 1997 -serie de
Filosofia-, No 14.

SUECIA
Contact with Sweden. Stock.holm.

URUGUAY
Boletín de la Academia Nacional de Letras. Tercera época. No. renero-junio
1998, Montevideo.
Libros de la Academia Nacional de Letras:
Bausero, Luis. Patrimonio, restauración y artes del fuego, 1998.
Ciancio, Gerardo. La crítica literaria integral, 1998.
De Enriquez, Xosé. El lenguaje adolescente en el Uruguay contemporáneo.
1998.
Dossetti, Santiago. Cuentos y ensayos, 1998.
640

641

�Acabóse de imprimir el día 30 de
Agosto de 1999, en la Imprenta
Universitaria de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. El tiraje
fue de 500 ejemplares.

�</text>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas, 1999, No 26, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>El darnos la oportunidad de ser víctimas de historias contadas a
medias o demasiado exageradas. poder sentir la sensación del narrador, por
ejemplo cuando el capítulo termina en que se cae en un pozo y la página de
enfrente nos recrea ese lugar utilizando la ausencia de luz con el color
·negro; o cuando nos remite a un mundo al revés con la hoja en donde la
tiografia está invertida o bien es el reflejo de la otra.
La presencia en parodia de frases de la Biblia, poesía literatura,
sabiduría popular, dibujos, sintaxis ambigua ponen a jugar al lector y en
repetidas ocasiones lo llevan, jugando, a reflexiones serias en las que se
identifican algunos conceptos e ideas del pensamiento existencialista. La
más latente es la importancia que se le da al espejo. Influencia de Lewis
Carroll o no, Cabrera trabaja esta hipótesis, jugando también, con sus
personajes, su ideolecto, sus herramientas fónicas y extralingüísticas,
jugando.

Notas

* Al referimos al reflejo fonnal queremos significar la imagen tangible que vemos en
el espejo y que se da gracias a la exposición de un cuerpo frente a éste. Mundo funciona como
la visión convencional que conocemos, y cuando ésta cambia, la denominamos como Mundo
al revés o volteado.

CIENCIAS SOCIALES

** (¿Y si son dos?).
Bibliografía

-

Sección Tercera

Becker, Udo, Diccionario de símbolos, Océano, México, 1996.
Biedermann, Hans, Diccionario de símbolos, Paidós, España. 1996.
Carroll, Lewis. Al otro lado del espejo. Porrúa, México, 1996.
Cirlot, Juan Eduardo, Diccionario de símbolos, Labor, Colombia, 19?4.
Cabrera Infante, Guillermo, Tres tristes tigres, Seix Barral, México, 1998.
Eco, Umberto, la estructura ausente, Editorial Lumen, Barcelona, 1989.
Femández, Pelayo H., Estilística, José Porrúa Turanzas. Madrid, 1979.
Giraud. Pierre, la semántica, Fondo de Cultura Económica, México, 1995.

280

�LAS CIENCIAS SOCIALES Y EL PROBLEMA DE VALOREs*

Lic. Ricardo C. Villarreal Arrambide
Jefe del Area de Ciencias Sociales
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo León
I Planteamiento

El problema se refiere a la posibilidad y deseabilidad de una
sociología "libre de valores", pero detrás del sencillo enunciado aparecen en
las discusiones sobre el tema una serie de preguntas, respuestas y
argumentaciones cuya diversidad de niveles y perspectivas hacen
indispensable su ordenación para obtener, por lo menos, una formulación
más clara del problema principal. ¿Es un auténtico problema· el de los
valores o más bien es un pseudo problema? ¿La incidencia de los valores es
perjudicial para el conocimiento social o más bien éste requiere de las
valoraciones como modo propio de conocimiento? ¿Los valores inciden en
el proceso científico mismo o sólo fuera de él; inciden en todo el proceso o
sólo en algunas de sus fases? Si es necesario excluir los valores, ¿cuáles son
los modos más eficaces de hacerlo? ¿Hay una separación necesaria entre la
sociología profesional y las responsabiiidad política del científico? ¿Cuál ha
sido la posición. más favorecida por la práctica científica? ¿Qué
consecuencias ha tenido esta elección para la historia de la sociología?
Éstas y otras preguntas son planteadas por quienes abordan el
problema de los valores, pero, ¿importan las respuestas?
Más que reproducir aquí las respuestas y las justificaciones dadas por
los distintos autores, la intención es manejar el problema a través de una
pregunta clave, tratando de entender las posiciones divergentes de los
contemporáneos mediante el examen de las respuestas dadas por los que
podemos llamar clásicos en el tratamiento del problema -en este caso: Max
Weber y Karl Mannheim- en vista de que las actuales posiciones están
expresamente referidas a ellos, bien sea por vía de reiteración o de
refutación.

• El presente artículo es una versión corregida de un trabajo presentado conjuntamente con
Jorge Amador A. y Gloria leff Z. en el Seminario Teórico-Metodológico del Centro de
Estudios Sociológicos de El Colegio de México en diciembre de 1973. Se publica aquí por
primera vez.

283

�La cuestión fundamental no es la de reconocer o negar la incidencia de
los valores en el quehacer científico, pues ésta es un hecho que nadie ~ega,
hasta los más acérrimos defensores de la sociología libre de valores lo tienen
presente: los señalamientos de Bergmann ~obre la ideo_logía, que ~~s
adalente analiz.aremos, son un ejemplo de ello. La clave radica en la func1on
que a los valores se les atribuye en el proceso científico; son elementos
negativos desvirtuadores del quehacer científic~, . o más bien el~mentos
positivos, medios indispensables para el conoclfillento ~~ , lo social.. En
general, encontramos dos tipos de respuestas: la pos1c~on deno~ada
"positivista" -Nagel, Dahrendorf, Bergmann entre otros que considera
necesaria y posible la exclusión (o el control) de los valores en el ~roceso
científico. Una segunda posición, menos homogénea que3 la anteno~ -en
donde estarían Strauss, Rudner, Gouldner y quizá Erikson -:-, car~c~e_nz.ada
por su actitud "antipositivista" y el reconocimi~nto_ de la _imposib1~dad e
indeseabilidad de la "libertad valorativa" en las ciencias sociales. ¿Como se
relacionan estas posiciones con las de los clásicos? Curiosamente, ambas se
originaron en la obra de Max Weber y de aquí la necesidad de comprender
las tesis de éste perfectamente. La referencia a Mannheim, a través. de la
crítica que le hace Bergmann, tiene el. sen~do de comp~etar el ?onzon~e
filosófico que está en las raíces de la soc10lo~a contemp~ranea, _al mtro?ucrr
al debate una perspectiva originalmente marxista: la teona de la ideologia.

Il Las posiciones de Max Weber

...

No encontramos en Weber una sola posición, más bien un proceso de
transición entre las tesis de una ciencia social ese~cialmente. valorativa Y
diferente de las ciencias naturales, a la manera ~e Rickert ~ ?ilthey;, Y otr~
en donde se enfatizan una serie de ciencias sociales especializadas puras
radicalmente libres de valores, en términos más semejantes a los pr~y~ctos
positivistas y las modernas ciencias empíricas. Los dos ~OI~~entos ~~~tos
de este proceso están señalados en dos ensayos de Weber : . La ob1et1v1dad
del conocimiento en las ciencias y la política sociales", p~bhcado_ en, 1?04, Y
"El sentido de la libertad de valoración en las ciencias socwlogicas Y
económicas", publicado en 1917.

En el primer ensayo, Weber se manifiesta fie~ a_la ~?nsidera~ión de las
ciencias sociales como ciencias culturales y a la distmc10n entre. ~stas Y las
naturales. con las implicaciones que esto tiene para la cuestlon de los
valores.
Ciencias de cultura. dice Weber. son: "Aquellas disciplinas 5 que
aspiran a conocer los fenómenos de la vida según su signifi~ado cul~~l • El
concepto de cultura es un concepto de valor y la realidad empmca es
284

,.

'cultura' porque mientras la relacionamos con las ideas de valor ella abarca
aquellos elementos de la realidad que a través de sus relaciones cobran
.
.
unportanc_1a para ?osotros . De este modo, se descarta una objetividad
absoluta, mdependiente de las perspectivas específicas y parciales desde las
que se enfoca la realidad; consecuentemente, el fin de la investigación no es
reducir la realidad a leyes y factores hipotéticos, no lo cuantitativo de los
hechos, sino lo cualitativo, su "comprensión" reviviscente. El análisis causal
tiene aquí la función de un medio y no un fin en sí mismo; más aún, no se
trata de una causalidad general, abstracta, sino individual y concreta: la
imputación de un hecho singular como resultado de una constelación de
hechos también singulares.
La importancia de los valores en la investigación es subrayada por
Weber: "Sin las ideas de valor del investigador no existiría ningún principio
de se~ecci?n temát_ica ~ un c?nocimi~nto sensato de la reali~ individual."'.
En smtesis, la c1enc1a social es diferente radicalmente de las ciencias
naturales; su objetivo es la comprensión de los fenómenos sociales y para
esto son elementos sine qua non las ideas de valor del investigador.
Contrastando con ésta posición, en el segundo ensayo, -que por cierto
contiene la tesis discutida en la célebre reunión de 1914- encontramos que
'Yeb~ defie~~e la abs~lu_ta independencia entre las valoraciones y las
c1enc1as empmcas especializadas, como la economía política. En éstas, la
''refe~encia ~e.valor'' sólo domina la selección y la formulación del objeto de
estudio empmco, pero una vez construido éste, es decir, propuesto un fin
dado de forma absolutamente unívoca y preguntando sobre los medios
apropiados para conseguirlo, la ciencia empírica sólo nos muestra los
inevitables medios, los inevitables resultados secundarios, determinados por
l?s factores anteriores. De aquí que Weber sostenga enfáticamente que la
libertad de valores, "es el presupuesto de todo estudio científico sobre la
política y, ante todo, de la política social y económica" 8•
. . ¿Luego, el famoso condicionamiento valorativo de toda comprensión
rev1v1scente de una individualidad histórico social ha sido abandonada por
Weber? Parece que sigue creyendo en su necesidad, pero la segrega del
campo específico de la ciencia, por lo menos eso se vislumbra cuando afirma
que las disciplinas filosóficas son encargadas de las valoraciones, son las
"capaces de asignarles el 'lugar' dentro del conjunto de todos los valores
últimos posibles y delimitar su esfera de validez significativa". 9
. Weber contempla el panorama de la economía empírica en su pasado
rec1~n~e y señala la confusión de las dos esferas: las valoraciones y el trabajo
empmco. En una teoría que es política y moralmente "neutral" los
economistas clásicos no distinguieron la pureza metodológica de su enfoque
285

�individualista y la realidad social misma, lo que hizo que imputaran a ésta
aquel carácter como "natural". Weber reconoce los resultados positivos de
esta ciencia a pesar de la impureza, pero señala la necesidad de que en
adelante se haga una separación más estricta, de lo contrario produce ''una
constante degradación del trabajo teórico y estrictamente científico, como
consecuencia normal de la confusión de los problemas" 1º
El tránsito del primer al segundo Weber, implica pues, una continua
restricción de la intervención de las valoraciones en el conocimiento
científico. Desde el principio encontramos una distinción entre valoraciones
legítimas o ilegítimas. Aquéllas son las que corresponden a un universo y se
dan en el conocimiento del mismo universo; son necesarias, por ejemplo, en
el conocimiento histórico, porque "dentro de un universo que posee sus
propios criterios de apreciación, el historiador no puede dejar de apreciar sin
11
falsear la comprensión de lo real" -"apreciar", vale aquí como "valorar"-.
Las valoraciones ilegítimas o juicios de valor en estricto sentido se hacen al
comparar valorativamente elementos culturales de universos distiptos con
los patrones valorat~vos de uno de ellos o de un terc.ero. Después, Weber
limita la función de las valoraciones a la elección del fin unívoco planteado
como problema a la ciencia empírica, es decir, a la selección temática; fuera
de eso toda valoración se convierte en ilegítima. No es extraña entonces, la
consecuencia práctica, curiosamente también valorativa, a la que llega
12
Weber: la separación absoluta del científico social profesional y el político.
¿En qué medida este proceso de Weber se ha reflejado en el desarrollo
posterior de la sociología occidental y en el debate sobre los valores?

m Los positivistas
La ciencia positivista en su forma final perfilada en la última década
del siglo pasado, desarrollada y consolidada durante la primera mitad del
13
siglo veinte, según Strauss , tiene como supuesto básico la diferencia
fundamental entre hechos y valores y el principio básico de que sólo los
juicios sobre hechos competen a la ciencia. Si aceptamos esta característica
bien podríamos denominar positivista al Weber de la última etapa, así como
a Dahrendorf, a Nagel y a Bergmann, puesto que esencialmente coinciden
con el programa de una ciencia libre de valores, proponiendo una serie de
medidas para implementarlo.
Dahrendorf, como los otros, parte de las definiciones weberianas de
valor14 y analiza las fases del proceso científico en las que la incidencia de
los valores puede ser problemática. Concede poca importancia a la
incidencia en la selección temática y en la construcción teórica, así como al
286

problema de los valores mismos considerados como objeto de estudio. Las
ru.ones. son_ sencillas: la selección temática queda fuera del proceso mismo
de la c1enc1a; la construcción teórica implica una selección arbitraria de
hipótesis y teorías, pero la validez de ellas no es el resultado de una
preferencia, .sino de su prueba empírica. Por último, el conocimiento de un
valor no requiere ser necesariamente valorativo. Estos tres son para
Dahrendorf pseudoproblemas. Los verdaderos problemas son la distorsión
ideológica, la cuestión de la aplicación de los resultados y el papel social del
sociólogo. La ~.storsió? id~ológic~ se da cuando se introducen juicios de
valor como pos1c10nes científicas, bien sea de generalizaciones indebidas de
proposiciones específicas -como es el caso de las ''teorías de un solo factor"
o bien ~ediant~ ,la afirmació~ d~ proposiciones inverificables (especulativas)
c?mo _s! ~bi~n. fueran científicas. Para solucionar los problemas de
distors1on 1deologica, Dahrendorf propone tres métodos: la revelación de
nuestras "racionalizaciones" mediante el psicoanálisis o la sociología del
conocimiento, la explicitación de los juicios de valor profesados por el
ci~~tífico ~ "el más eficaz",. el trabajo intelectual en equipo que propicie la
cntica reciproca entre los mtelectuales; solución que comparte con Karl
Popper: "La objetividad científica radica única y exclusivamente en la
tradición crítica, la objetividad de la ciencia no es un asunto individual de los
científicos, sino un asunto social de su crítica recíproca 15". Por lo que ve a
los_ resultados de la investigación científica, convencido de la validez de la
tesis de Weber, Dahrendorf considera que la ciencia debe mantenerse al
margen de los problemas práctico sociales. En lo que no sigue a Weber es
en el último problema, pues considera que el sociólogo debe asumir su
responsabilidad política ante el uso social que se haga de los resultados de su
investigación. Como se advierte, el verdadero problema es el de la distorsión
ideológica y los modos propuestos para eliminarla están todavía hoy en
discusión.
'
'
Con un planteamiento similar, Nagel considera la incidencia de los
valores en la selección de los problemas, la determinación del contenido de
las conclusiones, la identificación de los hechos y la evaluación de los
elementos de juicio. Acentúa también la importancia de lo que Dahrendorf
denomina "distorsión ideológica" y afirma que: "los científicos sociales a
menudo trasladan sus propios valores a sus análisis de los fenómenos
sociales"; hacen radicar la solución en la distinción ''relativamente clara"
e?tre, juicios fácticos y juicios de valor, y reitera la necesidad de que ei
científico abandone la pretensión de estar libre de toda parcialidad,
formulando explícitamente sus valoraciones y sometiéndose a los
~ecanismos autocorrectivos de la ciencia como empresa social: la
mvención, el intercambio y la crítica recíproca de ideas. 16

287

�• ·
de principio sobre la
Bergmann también coincilde enaleste .ºJ=~~:guunos con exactitud
. . . · del problema de os v ores.
. .. d
solucion 1ogica
. . .
11 la a arición de una propos1cion e
juicios fácticos de jWcios de valor •
pl ve de un discurso científico
1
valor como si fuera fáctica en un ugar et ªmente deia de ser científico.
.
é
· d olooia y consecuen e
, ;i
•
convierte a ste en i e o- ~
cuestión de la sociologia de1
1
Pero este problema nos remite .ª a
. . to que más adelante consideraremos.
conoc1m1en

IV Los antipositivistas
.
ás directo de positivismo y de las tesis del
Leo Strauss es el eríneo m
.
arte de su
último Weberts. Lo que el primlero n~ paretsced:~vpnme~e:s ::::~mo lo ha
· ··
· i·de con los p anteamien
fi ,
posicion come 19
.
ºbilidad de estudiar enomenos
demostrado Aron : ~~uss so:ene ~ : : ; : esta afirmación está la tesis
sociales sin hacer jWCios de v dolr. . e
Weber- la caracterización de los
. . da
una de las raíces e mismo
.
l ,
ongina en
.almente valorativos que la fenomeno ogia
fenómenos cultural~s co~o eCsenc~
r "entre paréntesis" esta tesis para
de Husserl ha precisado . onviene ve
comprender mejor el postulado de Strauss.

°

.

d l fenomenología tres grandes esferas
Se reconocen dentro e da
tres campos de conocimiento
. .
. nales que han da o 1ugar a
.
(
ontologicas regio
.
tural
terizados porque existen son
científico: 1) los objetos
~ c~a experiencia y son neutros al
espacio-temporales), son re es, ~ .
e la rosa sea bella o no); 2) los
. l
t para el botámco que
stán
valor ( es rrre evan e
.
. m lo) que no existen, no e
en
1e pal : por wtun· 3) los objetos
obietos ideales ( como los numeros, por eal
0
;i
•
•
b' •
neutros
v or,
.
la expenencia y tam ien son
e resión sensible), que sí existen,
culturales (los productos h::i~: ~:: : valen positiva o negativamente,
son reales ~ no son neutr~s .d ~ial" (la belleza de una obra de arte, la
según realicen o no s~ ~!1º º1a funcionalidad de una institución, etc.). De
eficacia de ~ norm~ jundica o dio son diferentes, diversos deben ser los
este modo, si los objetos d~ estu l
ctitud cognoscitiva y la estructura
métodos de acceso al objeto, a ade los fenómenos sociales, que son
gnoseológica resultante. En el e~ . . o-dialéctico" ("dialéctico en un
objetos culturales, el método es empine ·ti·
es "comprensión"21 y la
· sta) la actitud cognosci va
sentido no marxi . . ,
b' rta ( unca se agota lo cognoscible de un
estructura gnoseologica es a ie
n
objeto cultural).

:1

.
. te ubicar la raíz de la posición de
La disgresión antenor nos permi
b', fue origen de los primeros
Strauss en una de las concepciones ~ue tam ienl nti·do de las afirmaciones
be nos permite captar e se
planteamientos de W e r Y .
d
d finida sin referencia a su
del primero: "ninguna sociedad pue e ser e
288

22

propósito (intención, sentido)" y la determinación de éste es, evidentemente,
una cuestión valorativa. La corrección de una preferencia está determinada
en todo caso históricamente y no vale aquí el "ahistoricismo" positivista que
pretende dar, por ejemplo, una definición general de Estado, cuando lo que
hace es señalar el sentido del Estado occidental contemporáneo y extenderlo
a toda la historia. Pasamos por alto el razonamiento de Strauss y destacamos
su conclusión: "las proposiciones son respuestas a preguntas, la validez de
las respuestas es -puede ser- determinada por los principios de la lógica.
Pero las preguntas dependen de la dirección de los intereses de cada quien y
de valores sobre principios subjetivos. Como consecuencia, la ciencia
moderna viene a ser un punto de vista, un modo de conocimiento de las
cosas históricamente relativo ~ue, en principio, no es superior a otros modos
alternativos de conocimiento". 3
4

Las apreciaciones de Rudner2 y de Gouldner25 son menos directas,
pero también tienen el propósito de limitar los excesos positivistas. Rudner
parte del reconocimiento de que, en efecto, se hacen juicios de valor en el
curso de la elaboración científica, pero propone una solución opuesta a la
positivista. De acuerdo con ésta, el problema se resuelve en términos
lógicos y normativos, diciendo que no debe haber juicios de valor en los
discursos científicos y que si los hay, entonces no son propiamente
científicos; de acuerdo con Rudner, reconocer la existencia de tales juicios
en la ciencia implica aceptarlos y, puesto que son inevitables, elaborar cierta
26
jerarquía axiológica que permita discriminar de entre las distintas
valoraciones cuáles deben preferirse dentro de las ciencias; para llevar a
cabo la tarea propone la creación de una "ciencia de la ética" con la cual
espera "se asegure que el progreso hacia la objetividad sea continuo".
Gouldner hace una evaluación de los efectos positivos y negativos del
principio de la neutralidad axiológica en el desarrollo de la sociología.
Reconoce los innegables progresos de la investigación empírica realizados
con ese supuesto, pero advierte el defecto que ha traído consigo: la "actitud"
"conformista" y "acrítica" frente a la sociedad. D~sde ese punto de vista, la
"neutralidad" juega un papel de preferencia '·valorativa" y, por lo mismo, es
imposible hablar de una sociología propiamente libre de valores. El mito
contribuyó a la adquisición de la actual actitud mental de los sociólogos
acorde con las necesidades de objetividad, pero sólo desde esa perspectiva
fue positivo. Ahora el imperativo es la corrección del defecto.
Hemos examinado las actuales posiciones positivistas y sus antítesis,
ambas originadas en filosofías más antiguas. ¿El cuadro de alternativas está
completo? No es así. El propio positivismo se ha preocupado de desacreditar
una posición que no es, como las anteriores, weberiana, sino originalmente

289

�marxista: la sociología del conocllD.lento. Debemos considerar, pues,
brevemente las relaciones entre Mannheim y el positivismo.

V Sociología del conocimiento

La teoría de Mannheim vino a ofrecer una nueva perspectiva para el
problema de las valoraciones y la objetividad en las ciencias sociales,
consistente en destacar el carácter histórico y socialmente condicionado de
los valores y formas de pensamiento que intervienen en la actividad
científica y en las acciones humanas en general. La nueva problemática
originó una nueva disciplina, la sociología del conocimiento, y una nueva
propuesta de "solución" al problema de los valores: "propone un nuevo tipo
de objetividad en las ciencias sociales, alcanz.able no mediante la exclusión
de las valoraciones, sino a través de su conocimiento critico y de su
control',27 ; lo cual, sin embargo, no constituye un sustituto del criterio de
verdad propio de la investigación, sólo su crítica.
La estrategia de Mannheim, más que en la crítica de afirmaciones
concretas sobre la realidad social, se centra en el estudio de las estructuras de
pensamiento que propician afirmaciones falseadas; por eso dice, que si frente
a un contrincante, desacreditamos la estructura total de su concienticidad, no
lo consideraremos más con capacidad para pensar correctamente.28 En este
caso, habremos demostrado el carácter ideológico -deformador- de ese
modo de pensamiento.
La sociología del conocimiento es el producto de un desarrollo
histórico que se inicia con la "concepción particular'' de la ideología. En este
sentido, la ideología se refiere a nuestro propio escepticismo frente a las
ideologías y representaciones sostenidas por nuestros adversarios. Por el
contrario, en su "concepción total", la ideología destaca estas mismas ideas y
representaciones, pero referidas a una etapa histórica o a un grupo histórico
social concreto. La extensión metodológica de esta noción tiene como
consecuencia la proposición de que los hechos y acontecimientos humanos
no pueden ser comprendidos mediante el aislamiento de sus elementos, sino
como sistemas de significados interdependientes que varían, a la vez, en sus
partes y en la totalidad. Hasta aquí, dice Mannheim, nos mantenemos en el
nivel del análisis marxista del concepto de ideología; no obstante, mediante
una formulación más general del mismo nos conduce a la sociólogía del
conocimiento. Lo anterior, en el sentido de que ahora, no sólo se acepta la
crítica ideológica de las otras posiciones, sino que también se incluye la
crítica de la nuestra. Esto lleva a plantear como epistemología de las ciencias
sociales un "relacionismo"(no relativismo) que concibe que la realidad social
290

surge en el flujo histórico y es imposible imaginar una verdad absoluta al
margen de la historia.
.
En este sentido, la crítica positivista sustentada por Bergmann e
mcluso por Popper a la sociología del conocimiento 29 es inconsistente en
.
'
vanos aspectos. Principalmente porque pasa por alto el sustrato
met?dol?~ico ~ue la_ soporta; ignora, por ejemplo, el tipo de lógica de esta
teona (logica dialéctica) y la somete a una crítica lógico formal; formula una
def~~i?n d~ i~eol?,gía: "discurso con proposiciones valorativas que pasan
por Jwcios factico_s , que_ no co~sponde a la noción dialéctica sobre la que
se apoya Mannheun: la ideologia en cuanto "que es falsa conciencia y no
obstante no sólo falsa; el velo que se interpone necesariamente entre la
sociedad Y la comprensión social de su naturaleza, expresa al mismo tiempo
esta naturaleza, en virtud de su carácter de velo necesario".3º
Señalado lo anterior, puede advertirse la debilidad de las refutaciones
de Bergmann a Mannheim: 1) que se contradice lógicamente, porque afirmar
q~e. t~o es ideología implica que tal aseveración es ideológica; 2) que la
distinción entre juicios fácticos y juicios de valor es lógica, no sociológica;
3) que la alternativa de la "libre intelligentsia" de Mannheim no es eficaz
co~~ In:edio de control de las ideologías; 4) que su perspectiva es sesgada al
pnvdegiar los elementos materiales frente a los mentales o espirituales (las
''necesidades" frente al "conocimiento", en términos conductistas). En
síntesi_s, _las proposiciones de Bergmann más que refutar la sociología del
conoc1ID.1ento expresan, desde nuestro punto de vista, un especie de resumen
de l?s supuestos y los límites del enfoque positivista, a los que nos
refenremos brevemente a manera de conclusión de este ensayo.

VI Consideraciones finales

La solución positivista al problema de los valores en la ciencia es
planteado en el nivel de la distinción precisa entre juicios de hecho y juicios
de valor; es_ un problema de lógica. En este sentido, sus prescripciones y
recomendac10nes son provechosas y pueden ser aceptadas sin reparo. Sin
embargo, este enfoque remite -salvo algunas excepciones- a esa
"neutralidad" de la ciencia que tiende a desvincular al científico de los
p~o?lemas humanos concretos, llevándolo incluso a plantear cuestiones
triviales. En este sentido, como dice Giddens: "Cualquier aproximación a
las ciencias ~dales que procure expresar su epistemología y ambiciones en
similitud directa con las de las ciencias de la naturaleza, está condenada al
fracaso en sus propios términos, y sólo puede concluir en un entendimiento
limitado de la condición del hombre en sociedad".31 Las posiciones
contrarias, con sus variantes, tienen la desventaja de no poder ofrecer un
291

�cuerpo teórico metodológico del grado de sistematiz.ación de las
investigaciones empíricas de las ciencias naturales; pero tienen el mérito,
nada desdeñable, de plantear una exigencia de compromiso que, sin violar
los cánones científicos, pretende hacemos reflexionar sobre un proceso cada
vez más prenicioso: la mercantilización y deshumanización de la ciencia.
John Ziman 32 , físico y pedagogo inglés, en un artículo reciente
señalaba, criticando los excesos del cientificismo positivista, que el Ethos de
la ciencia con su "norma del desinterés" y su obsesión por la completa
objetividad, ha difundido una imagen distorsionada del trabajo científico,
donde pareciera que es factible realizarlo, como si los científicos estuvieran
realmente separados del mundo de la vida, como si fueran androides o

10

!bid., pp. 156

11

Raymond
Aron,47Introducción, en Max Weber, El polzllco
.. y el Científico· Ed. Ali
Madrid
1%7
, p. .
'
anza,

12

Max Weber, op cit.

13

L Srauss, op. cit. P 736.
Dahrendorf, op cit. p.6, Juicios de valor "afirma .
suceder, de lo que es o no deseable en el.
d ;1o~es ac_e,rca de lo que debe o no debe
rechazo o la aprobación desde un punto dem~ tao e. ª. acc1on humana." Valoración: "el
.
vis practico de un fen ,
omeno capaz de ser
influenc1ado por nuestras acciones".

14 R.

15

popper K. y Adorno T., La ló&gt;g1ca
· de las ciencias sociales, Editorial Grijalbo. México
1978.

16

E. Nagel, op. cit. pp.440-441.

17

C. Bergmarm, op. cit.
· P.125.. "Ju1c10
. . facheo
. . es aquel
dº
1
objetos a los que hace referencia y de endie~do d
que .ice a go acerca del objeto u
falso o verdadero". Juicio de valor no p dº di
e las ?rop1edade~ de estos objetos será
que se refiere. no puede ser falso ni 'verd:J~ro.ca una propiedad al obJeto, acto o situación al

ángeles.

Notas Bibliográficas

1

G. Bergmann, Ideology, en Brodbeck (ed) pp.123-138

l8L

2

E. Nagel, The Structure of Science, New york, Harcourt, Brace and World, 1961 pp. 447502. H. Darhendorf, Ensaye in the Theory of Society, (mimeografiado), G. Bergmann, op.

19

Raymond Aron, op. cit.

mE. Husserl, Investigaciones Lógicas Revista de Occident.

Ma .
"~a teoría egológica del derecho y el concepto jurídico de\ber1:"dd,A1b9616d, y PCarlos Cossío,

cit.

Aires, 1964.

Srauss, The Social Science can no/ be val~,e Free, en Krimerman, pp.736-741.

3 L.

srauss, op. cit..

R. Rudner, No Science can be Value Free, en Krimennan, pp.754-758.
A Gouldner, El Antiminotauro, el mito de una sociología libre de Valores, en Horewitz I,
La Nueva Sociología, Ed. Amorrortu, Madrid,1971.
E. Erikson, " Verstehen and the method of discip/ined subjectivity", en Krimerman (ed)
pp.736-741. El caso de este autor quizá convendría ponerlo aparte; la especificidad del
trabajo clínico determina que la subjetividad sea puesta en el centro de la problemática, ya
que la comunicación exige un acercamiento empático por parte del analista; esto no quiere
decir que la objetividad no sea posible; la interpretación exige a la vez un "alejamiento'',
pero aún aquí, el analista tiene que reconocer que debido a que sus actividades se dan en
función de procesos históricos, en cierto sentido, él está haciendo historia tal como la
interpreta".
4 Max Weber, Sobre la Teoría de las Ciencias Sociales, Barcelona, Ed. Península, 1971.

•

e e o- errot, Buenos

e·itado por Abbagnano Diccionario de 1 F"1 fi M , .
183-184. "El comprender-diceDilthe - e: 1oso a, eX1co y Buenos ~es, FCE 1966 pp.
es aquí idéntico a su objeto y éste e;el :
reencuendtroldel yo en el tú El objeto del saber
smo en to os os grados de su obieti · • ,, p
su parte, Weber dice que en el análisis de la actitud h
. . ~ vac1on or
descubrir un motivo concreto que pueda ser
.w:nandª. como h1stona, comprender es
comp b
dºfi
rev1vi o mtemamente y que nosotr
ro amos con I erente grado de precisión, según el material de las fuentes".
os

21

22L

. Strauss, op. cit. p. 738.

23

!bid. p. 741.

24

R. Rudner op. cit.

25

A. Gouldner op. cit.

5 !bid., pp.

41.

6

!bid., pp. 42.

7

!bid., pp. 43.

8

!bid., pp. 157.

9

!bid., pp. 118.

26

R. Rudner,por
op. Rudn
cit p. 758. Podríamos pensar en una cierta
.
, entre esta solución
propuesta
analog1a
er Y 1a propuesta por Hartm
¡
•
~~i~ilidad de desterrar los valores de la ciencia y:: e~st:e~:;:oo de que, ¡dada la

:i

=~:~::•

U: :: ::~~:

::¡::.lución estaría en que los axiólogos se pusieran de ac~e:o

293
292

�27

Karl Mannheim, Ideología y Utopía, Ed. Aguilar, Madrid, l 958 p. 58.

28

Jbid, p. 116.

29 Popper
30 T.

FIN DE LA IDSTORIA*
Dr. Gabriel Vargas Lo:zano

Karl, La lógica de las ciencias sociales, Ed. Grijalbo, México, 1978.

Adorno y Max Horkheimer, La sociedad, Ed. Proteo, Buenos Aires, 1969, p. 200.

31

A. Giddens, Las Nuevas Reglas del Método Sociológico, Ed. Amorrortu, Buenos Aires,
1993, p. 16.

32

John Ziman, ¿Por qué los científicos deben ser más sensibles éticamente de lo que suelen
ser, Rev. Este País, No. 95, México, febrero 1999.

Profesor Investigador
Universidad Autónoma Metropolitana
Director de la revista Dialéctica
de la Universidad Autónoma de Puebla
La frase "fin de la historia" nos remite en forma inmediata al
esclarecimiento de los dos conceptos: "fin" e "historia". El concepto "fin
nos conduce a los conceptos te/os (gr.) y finis (lat.), que tienen una alarga
estirpe filosófica que va desde Aristóteles a Hegel y de éste a los filósofos
actuales. Te/os y finis significan "cumplir" o también "frontera", "limite",
"término". "Fin" es la consecución de un proceso, su cumplimiento, aunque
también su frontera, horizonte o limite. Pero habría asimismo otro sentido
del concepto "fin" que significaría "intención de". En esta dirección
Aristóteles distingue, en su teoría de las causas, la eficiente y la final, en su
Metafisica y el •'fin': como la "intención de" en la Éticp a Nicomacó.
El concepto historia ha adquirido, a lo largo del tiempo, numerosos
significados: historia natural, historia humana, historia de las ciencias, de la
cultura, de la filosofia y de la política, entre otras. Ya Hegel distinguía, en
sus Lecciones de jilosofia de la historia, la historia pragmática que se
refería a los acontecimientos empíricamente determinados y la filosofia de la
historia que descubre, de acuerdo a su concepción, su racionalidad. "Quien
mira racionalmente al mundo, lo ve racional. Ambas cosas se determinan
mutuamente" (Hegel, Lecciones sobre filosofia de la historia
universal,p.45).
Por su lado, Marx establece la diferencia entre la historia real que los
hombres hacen objetivamente ( con conciencia o sin conciencia de ello) y la
explicación científica de la historia a partir de La ideología alemana. Aquí
no es innecesario aclarar que el concepto "científico" tiene en su obra una
significación particular ya que implica una superación crítica de lo que se
consideraba en el siglo XIX y en la tradición anglosajona, la science; la
concepción de los jóvenes hegelianos "Kritik" y la "wissenschaft" de Hegel,
como lo demuestra Manuel Sacristán en su ensayo El trabajo científico de
Marx y su noción de ciencia (M. Sacristán, 1980). Y finalmente, habría que

294

• Este ensayo fue escrito para la: Historisch-Kritisches Worterbuch des Marxismus.
Herausgegeben von Wolfgang Fritz HAUG, Band 3.Argument-Verlag 1997. Hamburg,
Dutschland. Se publica en Humanitas por primera vez en español.

295

�agregar la interpretación que realiza el filósofo, bien sea en su sentido
clásico, como filosofia de la historia o en su dimensión epistemológica.
Cuando se habla entonces del "fin de la historia" se puede entender de
las siguientes formas: la de un sentido que ha adoptado la historia explicada
a posteriori (consideraba H~gel~; la de una pr~vi~ión del futuro ~c~mo en las
clásicas filosofias de la histona o en su s1gruficado escatologico, como
ocurre en la tradición judea-cristiana) y la de un término o agotamiento de
una etapa o periodo de la historia. Habría, sin embrago, un senti~o ~e la
filosofia de la historia expresado en forma deslumbrante por W. BenJamm en
sus Tesis de .filosofia de la historia. Se trata de la imagen del Angelus
Novus plasmada en un cuadro de K.lee y en la que el angel vuelve su rostro
hacia atrás y observa, asombrado, las ruinas del pasado que crecen hasta el
cielo mientras desde el paraíso sopla un viento. "Este huracán -dice
Benj~- la empuja irreteniblemente hacia el futuro, al _cual da la espa~,
mientras los montones de ruinas crecen ante el hasta el cielo. Este huracan
es lo que nosotros llamamos progreso" (W. Benjamin, Tesis de .filosofia de
la historia, p. 183). Aquí se trata de buscar un nuevo sentido de la historia a
partir de una recuperación d~ la_~emoria hi~tó_rica desde el presente, pero
con la misión de que se haga Justicia a los opnmidos.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, el término "fin" e~pezó a
aparecer en diversos contextos: como "fin de las ideologías" (Da~el_Bell,
End of Ideology, 1960) para significar el inicio de una etapa tecnolo~ca en
la que supuestamente desaparecerían las ideologías_':'~do en r~~h~ad ~e
estaba formulando otra nueva: "la ideología tecnocratJca o tamb1en razo~
instrumental" (vid: Adorno, Horkheimer, Dialektik of aufkliirung). Se hablo
también de otros fines de la historia, del " fin del marxismo", del "f~ de la
filosofia", de los "fines del hombre" y del "último hombre" .. J. Demda nos
dice que estos temas escatológicos "eran en los años cmcuenta, hace
cuarenta años, el pan nuestro de cada día" (Espectros de M~x , P: 28) Y
menciona que Hegel, Marx, Nitzsche, I:Ieided~ger, e~~ mclus_1ve los
clásicos del fin. Sin embargo, en un sentido mas dramanco, a rruz de la
"guerra fría" y la carrera armamentista, que se inicia entre los bloques
capitalista y socialista, aparece también el espectro del " fin de_l mundo",
aludiendo a la "posibilidad real" de autodestrucción de la especie humana
por una conflagración nuclear, como lo denunciaron en su momento J.P
Sartre, B. Russell, H.M. Enzensberger (H.M. Enzensberger, Two notes_on
the end of the world NLR, n.110, 1978; o E.P. Thompson, vease
Exterminismo) entre muchos otros.
En las décadas de los setenta y ochenta, resurge la problemát~ca ~~l
"fin" pero ahora entendido como "fin de la modernidad" y ~a caractenzac1on
de la época actuai como "postmodernidad". Con las teonas del "fm de la
296

modernidad" se ha pretendido dar por terminada una forma de civilización
que sur~ó en el siglo XVI; adquírió una nueva fuerza en el periodo de la
Ilustrac1on Y llega en la agonía del siglo XX para mostrar la crisis de su
forma capitalista.
En la década de los noventa se vuelve a hablar del "fin" pero ahora
como_ "fin de las utopías" y "fin de la historia". Estas interpretaciones
constituyen, como veremos, una ampliación ideológica de un hecho real: el
fin de una experiencia histórica representada por el modelo soviético ( 19171989-1991 ).
, ~as reflexiones s?bre el fin de la modernidad, el fin de la historia y las
polemtcas que han susc1~do, han tenido consecuencias para la historiografia
actual en la que se ha acuñado el término "posthistoria".
Todos estos debates han tenido como centro permanente de critica 0
~terlocuc~ón a~ pensamiento marxista, al que se le ha pretendido enterrar por
diversas v1as, sm embargo, como examinaremos más adelante, muchas de las
mue~es an~ciadas ( ~e la modernidad, de la historia, del marxismo)
constituyen mterpretac10nes unilaterales, en algunos casos, o francamente
errón~as, e~ .otros, ~e diversas crisis que, explicadas desde un enfoque
marxista cnttco, abierto y renovador, arrojarán las nuevas reflexiones
téorico-prácticas que van a iluminar el siglo XXI.

l. El "fin de la historia" en Hegel y el "fm de la pre-historia" en Marx

Como se sabe, la concepción de la historia hegeliana fue la
culmin~ción de las diversas reflexiones acerca del sentido de la historia, que
se veman planteando desde Agustín de Hipóna ( La cuidad de Dios); G.
Vico (La ciencia nueva); l. Kant, (Idea de la historia universal desde un
punto de vista cosmopolita); J.G. Herder (Ideas hacia una filosofia de la
historia del hombre); o Voltaire (Ensayo sobre las costumbres y el espíritu
d~ las_ naciones). Hegel fue también el primer pensador en plantear a la
histona como un proceso racional desde el punto de vista de la economía
política (G. Lukács, El joven Hegel y los problemas de la sociedad
capitalista). En casi todas sus obras pero en especial en sus Lecciones sobre
.filosofia de la historia universal, consideraba que la historia debería ser
entendida como el proceso de autoconocimiento del espíritu en el cual éste
cancelaba su enajenación. Es por ello que decía: "Debemos buscar en la
historia un fin universal, el último del mundo, no un fin particular del
espíritu subjetivo o del ánimo. Y debemos aprehenderlo por la razón, que no
puede poner interés en ningún fin particular y finito y sí sólo en el fin
absoluto" (Hegel, Lecciones, p. 44). No se trata de la razón de un sujeto
297

�particular sino la razón divina y absoluta. A partir de esta idea central,
Hegel recurre a las categorías de variación, rejuvenecimiento, razón, idea
(en relación con ésta, la libertad), espíritu del pueblo, eticidad, Estado Y
otras. El fin del espíritu es su propio autoconocimiento en sí y para sí. En
palabras de Hegel "el fin es que produzca un mundo espiritual conforme al
concepto de sí mismo, ·que cumpla y realice su verdad, que produzca la
religión y el Estado de tal modo, que sean conformes a su concepto. Tal es
el fin universal del espíritu y de la historia" (Hegel, Lecciones, p. 67). Este
proceso se realiza a través de fases cuya lógica determinada devela la
filosofia. El proceso de realización del espíritu culmina en el Estado
racional. El Estado no es sólo su aspecto político sino también el espíritu de
un pueblo, de una nación.
Como se ha demostrado ·en la amplísima bibliografia que hay sobre
este tópico, existen en esta concepción de la ~sto~~ señalados. apo~es pero
también problemas. Aportes como la e~phcacio? d~, la hi~tona co~o
proceso; la forma dialéctica empleada en dicha exphcacion; la .mterrelacion
entre espíritu y mundo; la reflexión sobre el Estado. ~orno un_ todo ~u~
implica la estructura tricotómica conformada por la familia, la sociedad.civil
y el Estado y que impugna la dicotómica propuesta por el Iusnaturalzs":?·
Sin embargo, también la critica ha señalado, ~esde Marx,_ ~a con:epcion
idealista· la identidad entre racionalidad y actualidad del espmtu (Meszaros,
1995, p'.9) y que se traduce en una legi~ación del propio_ momento
histórico en que vive Hegel, su logocentnsmo, su eurocentnsmo y su
ambigüedad cuando dice, por un lado, que "Europa es absolutamente el
término de la historia universal" (Hegel, Lecciones, p. 201) Y por otro, q~e
"América (léase Estados Unidos de Norteamérica) es el país del porverur"
(Hegel Lecciones, p. 177).
Marx, a través de toda su obra, rechaza el "fin de la historia"
teleológico hegeliano aunque conserva otros signi~cados. Para él, la ~storia
no tiene un fin determinado previamente; no considera que sea m~vida_ por
un sujeto trascendente o inmanente y tamp~co considera que, la racionalidad
de la historia esté determinada por su finalidad. Pero a traves de la obra de
Marx podemos descubrir diversos sentidos del concepto ~storia. En ~?s
Manuscritos económico-filosóficos de 1844 desarrolla la tesis de_ la relac1on
dialéctica entre el hombre y la naturaleza cuando dice: " La histona es de por
sí una parte real de la historia natural, de la ~8:11sformaci~n de la na~ale~
del hombre. Las ciencias naturales se convertrran con el tiempo en la ci~ncia
del hombre del mismo modo que la ciencia del hombre englobara las
ciencias n~turales y sólo habrá entonces, una ciencia" (K. Marx,
Manuscritos ec-fil de 44, pp 88-89).

298

En los manuscritos económico-filosóficos de 44, Marx considera a la
~storia como la r~c~ón d_e una esencia ~umana generada por el trabajo.
Toda la llamada hzstorza unzversal no es mas que la generación del hombre
por el ~abajo h~~o, ~n cuanto la génesis de la naturaleza para el hombre
ha naczdo de si mismo (K. Marx, Manuscritos ec-fil de 44, p.90). Este
concepto de esencia humana fue interpretado por algunos autores en forma
tel~oló~ca i,ei:o en realidad implica una critica, si bien especulativa, de la
e~stenc~a enajenada. A pesar de ello, Marx ya distingue en esta obra, a
diferencia de Hegel, entre enajenación y objetivación (véase Sánchez
Vázquez, 1978). _Este carácter especulativo desaparecerá un año después,
cuando en sus teszs sobre Feuerbach define a la esencia como "el conjunto
de relaciones sociales".
~n 1845 encontramos ya un concepto de historia abierto y producto de
la praxis, aunque esta praxis esté condicionada por las relaciones sociales
precedentes. «Esta concepción revela que la historia no termina
disolviéndose en la "autoconciencia, como el espíritu del espíritu" sino que
en cada una de sus fases se encuentra un resultado material, una suma de
fuerzas de producción, un comportamiento históricamente creado hacia la
naturaleza y entre unos y otros individuos, que cada generación transfiere a
la que le sigue, una masa de fuerzas productivas, capitales y circunstancias,
~ue, aunque de una parte sean modificados por la nueva generación, dicta a
esta, d~ otra parte, sus propias condiciones de vida y le imprimen un
determinado desarrollo, un carácter especial; de que, por lo tanto, las
circunstancias hacen al hombre en la medida en que éste hace a las
circunstancias» (K. Marx, F. Engels, La ideología Alemana, p. 39). No hay
por lo tanto una dirección previa de la historia sino que los hombres tendrán
que ir construyendo dicho sentido. Esta concepción abierta de la historia se
mantendrá en toda su obra posterior.
A partir del célebre prólogo a la Contribución a la crítica de la
eco~omía política de 1859 se generaron interpretaciones equivocadas que
tuvieron una enorme difusión a través de las versiones esquemáticas y
dogmáticas que difundieron el stalinismo y el postestalinismo. Por un lado,
la idea errónea de que en Marx existía una concepción lineal de la historia y
por otros, la tesis del reduccionismo economicista. Sobre la primera, esta
interpretación se desmiente plenamente en un manuscrito anterior: «Las
formaciones económicas-pre-capitalistas» (que forman parte de los
Grundrisse der kritik der politischen okonomie) y en donde se demuestra que
Marx considera que la historia es un proceso complejo, desigual y
combinado (véanse K. Marx, Eric J. Hobsbawn, Formaciones económicas
precapitalistas, México, 1971).

299

�De igual forma, en esta idea no sólo se reafirma sino que inclusive se
confirma la tesis de la oposición de Marx a formular, de manera apriorista,
una historia universal. Este es el sentido de la carta dirigida a
Otiéchestviennie Zapiski (Anales de la Patria), a fines de 1877: «A mi
crítico le parece, sin embargo, poco. A todo trance quiere convertir mi
esbozo histórico sobre los orígenes del capitalismo en la Europa occidental
en una teoría filosófico-histórica sobre la trayectoria general a que se hallan
sometidos fatalmente todos los pueblos, cualesquiera que sean las
circunstancias históricas que en ellos concurran, para pasmarse por fin en
aquella formación económica que, a la par que el mayor impulso de las
fuenas productivas, del trabajo social, asegura el desarrollo del hombre en
todos y cada uno de s1:15 aspectos._ (Esto es hacerme ~e~asiado honor y, ~l
mismo tiempo, demasiado escarmo.)» Y agrega que el no desea constrwr
una filosofia de la historia".
·
Sobre la segunda interpretación equivocada se puede leer la conocida
carta de Engels a J. Bloch del 21-22 de septiembre de 18~0, _en donde d_ic~···
"Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor economico es el UillCO
d~nninante convertirá aquella tesis en una frase vacuna, abstracta,
absurda"
Engels, carta a J. Bloch). Y a continuación expone la
complejidad e incidencia de todos lo~ demás .elementos políticos,
ideológicos y culturales que conforman el s1st~ma so~1al. Un~ gran parte d~
los esfuerzos realizados por los autores marxistas mas creativos (Gramsc1,
Bloch, Lukács, Mariátegui y tantos otros) del siglo XX estuvieron dedicados
al análisis y profundización de todos estos elementos.

(F:

Pero en dicho prólogo también se hace la afirmación de que «Las
relaciones burguesas son la ~tima !orma antagónica ~ ~ue c~n esta
formación social concluye (comillas mias GVL), por cons1gwente, la prehistoria' (comillas mías) de la sociedad humana». Esta ~ase _recuerda la
concepción de Hegel en sus Lecciones de .filosofia de la h1s~o~1a en la que
habla del comienzo de la historia. En efecto, para Hegel, el UillCO momento
digno de reflexión filosófica es el inicio del
que ~s también el de la
rad.onalidad. No en donde todavía es una posibilidad smo en donde ya es
conciencia, voluntad y acción. En este sentido, Hegel dice: "Los pueblos
pueden llevar una larga vida sin el Estado, antes de alcanzar esta
determinación. Y pueden lograr sin el Estado un importante desarrollo, ~n
ciertas direcciones. Esta prehistoria cae empero fuera de nuestro fin, segun
lo ya indicado; aunque lo haya se~do una hist~ria real, o los pueblos no
hayan conseguido formar un Estado (Hegel, Lecciones. P. 136). P~ Marx,
en cambio, la prehistoria concluye con el término de las rel~c1~~es de
explotación, en una primera fase (el socialismo), y con la extmc1on del
Estado en una segunda (es decir, el comunismo), como lo expone en su
Críticd al programa de Gotha. Hoy, a la luz de lo ocurrido en el siglo XX,

la propuesta de esa sociedad autorregulada, la desaparición de la
enajenación, la extinción del Estado y por tanto la superación de la prehistoria de la h~anidad _se ~ vuelto, contra lo que deseaban Marx y
Engels, una utop1a. Pero s1 consideramos que no sólo siguen existiendo las
contradicciones sociales que generaron su idea del fin de la pre-historia sino
que éstas se han agravado; que no debemos entender a la utopía como el
advenimiento de "reino de Diós" sino como una critica contrafáctica. un
pre-s~r-se en el sentido de ~- Bloch (Das prinzip hoffnung) y un proceso que
debena desarrollarse a partir de un nuevo sentido de la historia; tendríamos
que, contra Marx pero también con Marx, su utopía sigue siendo valida
aunque la posibilidad de su realización no se encuentre hoy a la orden del día
y aunque se requiera que el marxismo desarrolle nuevas teorías sobre la
transición entre la vieja sociedad y la nueva.
Como quiera que sea, en Marx no se trata de una superación de la prehistoria humana que necesariamente tendría que sobrevenir sino de la
necesidad de que se inicie una vía más justa y racional para la
autorrealización de la especie humana.
A pesar de lo anterior, la concepción de la h{storia en Marx fue
interpretada, tanto en el llamado "socialismo realmente existente" (Suslov)
"socialismo fordista" (Haug) o "colectivismo burocrático", como ~
teleología, y dicha interpretación proporcionó la base para que sus
detractores más connotados impugnaran dicho planteamiento hasta encontrar
inclusive la formulación de "un nuevo historicismo", como lo hizo Karl
Popper en su libro La miseria del historicismo. Popper realizó allí una
interpretación de la obra de Marx muy poco seria y poco rigurosa al no
considerar los diversos significados que adquiere la historia en su obra y su
concepción abierta de ella. Su crítica equivoca el objetivo porque parece
dirigirse más a los manuales soviéticos de los cincuenta que a las obras de
los autores citados por él.

Es~?~

300

2. ¿El fin de la modernidad?
A partir de la segunda mitad del siglo XX, como hemos mencionado,
aparecieron las teorías del "fin de la modernidad" y el inicio de la
"postmodernidad". Estas reflexiones se ofrecieron como explicación de las
transformaciones operadas en la sociedad contemporánea a partir del uso de
las nuevas tecnologías en la producción y la comunicación (las
computadoras, la robótica, el fax, el modem, las fibras ópticas, entre otras) y
cuyos efectos se empezaron a presentar como un síntoma del cambio en el
arte Y la cultura en la tendencia a la desaparición de los museos, en el uso
collage, en la confusión entre una cultura de masas y una superior, en la
301

�impugnación de las vanguardias, la nueva arquitectura y la realidad virtual,
entre otras manifestaciones.
Dos de las interpretaciones más importantes han sido desarrolladas
por J.F. Lyotard y G. Vattimo.
J. F. Lyortard, en otro tiempo miembro del grupo socialismo .º
barbarie, da cuenta de estos cambios desde la óptica de que "el saber cambia
de estatuto al mismo tiempo que las sociedades entran en la llamada era
postindustrial y las culturas en la edad llamada postmoderna" (J.F.Lyotard,
La condición postmodema, p.13).
La modernidad estaba caracterizada, según él, por los "grandes
relatos" como la dialéctica del espíritu, la emancipación progresiva, la
emancipación del sujeto o del trabajador. Ahora, a partir de los cambi~s
operados en la ciencia y la técnica, cambia el estatuto del saber, cambia
también la forma de Estado que empieza a aparecer como un factor de
opacidad y ruido para una ideología de "transparencia" comuni~~cional,
cambian también las formas de legítimación. Las clases tradicionales
desaparecen y los individuos se convierten en "nudos de circuitos de
comunicación" En lugar del "gran relato" -nos dice- es mfs ad~~uado el
"pequeño relato". La gran política se transf~1:°1ª _en pequena política. La
toma del poder se sustituye por la pequeña accion ciudadana.
Algo ha cambiado, dice J. Baudrillard, ''y el período de ~r~du,cción Y
consumo fáustico (quizás edípico) cede el paso a la era 'prote1IDca . ~~ las
redes a la era narcisista y proteica de las conexiones, contactos, contlgmdad
Jeed back y la zona interfacial generalizada que acompaña al universo de la
comunicación" (J. Baudrillard, P. 188).

...

Por su lado Guianni Vattimo (El fin de la modernidad) considera,
apoyándose en l;s concepciones del eterno retomo de Nietzsche Y el
rebasamiento de la metafísica de Heidegger, que estamo~ al final ~e la
historia. Nietzsche y Heidegger, cada uno desde sus ~ropias perspectivas,
habrían puesto en cuestión la tesis de que el pensamiento ~s un proceso
continuo y progresivo de apropiación de los fundamentos u ongenes., Y a no
hay aujhebung -nos dice- sino evento. . ~o p~s~ode:?o no es solo ~a
novedad respecto a lo moderno sino tambien l~ di_solucion de las categonas
de lo nuevo, como experiencias del fin de la hzstorza, en lugar ~e presentarse
como un estadio diferente (más avanzado o más retrasado, no nnporta) de la
historia misma" (Vattimo, El.fin de la modernidad, p.12).
«Lo que caracteriza el fin de la, historia&gt;~, -se~ V ~tt~o- «es la
circunstancia de que mientras en la teona la nocion de histoncidad se hace
302

cada vez más problemática en la práctica historiográfica y en su
autoconciencia metodológíca, la idea de una historia como proceso unitario
se disuelve, y en la existencia concreta se instauran condiciones efectivas
-no sólo la amenaza de la catástrofe atómica sino también y sobre todo por
la técnica y el sistema de información- que le dan una especie de
inmovilidad realmente no histórica» (G. Vattimo, El.fin ...p.13).
Ya no hay historia como progresiva emancipación ni como entidad
unitaria. ¿En qué consiste, para Vattimo, la emancipación? En el desarraigo,
la liberación de las diferencias, en la multitud de racionalidades locales
(véase «.Postmodernidad ¿una sociedad transparente?» en En torno a la
postmodernidad).
Aunque existen diferencias importantes de enfoque que no queremos
obviar, los dos autores, comparten el diagnóstico del fin de la modernidad y
el inicio de una nueva etapa y distinta que llaman "postmodernidad".
Los planteamientos anteriores suscitan una serie de objeciones:
1) La primera es que a la luz de las ciencias sociales la explicación de los
nuevos fenómenos, que objetivamente han aparecido en la sociedad,
como efecto de las nuevas tecnologías es una explicación muy pobre. A
mi juicio, no es posible explicar estos cambios sin ponerlos en relación
con las transformaciones económicas y políticas del sistema capitalista.
Cuando se utiliza el concepto "postmodernidad" como concepto
alternativo, se requiere, dice F. Jameson: "Correlacionar la emergencia
de nuevos rasgos formales en la cultura con la emergencia de un nuevo
tipo de vida social y un nuevo orden económico, lo que a menudo
eufemísticamente se llama modernización, sociedad postindustrial o de
consumo, sociedad de los medios de comunicación o el espectáculo, o
capitalismo multinacional", (F. Jameson Postmodernidad y sociedad de
consumo» en Hal Foster, «Postmodernidad, p.67). En las concepciones
filosóficas de la postmodernidad queda oculto su verdadero carácter, es
decir, el de ser la lógíca cultural del capitalismo en su actual etapa, con
sus rasgos característicos: la transmutación de la realidad en imágenes y
la fragmentación del tiempo en presentes perpetuos, fenómenos muy
acordes con la orientación del capitalismo consumista.

•

2) La segunda objeción es que los autores mencionados tendrían que haber
analizado en forma más precisa las relaciones entre modernidad y
capitalismo. Si se considera a la modernidad, como lo hace B.
Echeverría, "como una forma histórica de totalización de la vida
humana" que arranca desde el Renacimiento y si consideramos su
relación específica con el capitalismo como "forma o modo de
303

�reproducción económica del ser humano", podemos establecer, por un
lado, diversas relaciones entre la modernidad y el capitalismo y, por
otro lado, podemos determinar las diversas modalidades o formas que
asume la modernidad. (3 . Echeverria, «Modernidad y capitalismo» en

cultura inter~•·ie~e en la creación de todos estos problemas de una
manera muy mdirecta y mediata. La modernidad fue formulada por los
fil?s~fos ilustrados, dice Habermas, como un proyecto de ciencias
obJetivas, una .1?oralidad y unas leyes universales, un arte autónomo y
una ~c~~ac10~ de la cul~a p~~ lograr el enriquecimiento y la
?rgamzac1on racional_ de la .vida cotidiana. Por ello considera que estos
ideales de la ~oderrudad siguen siendo válidos; lo que ha ocurrido es
que en las sociedades actuales no han logrado su consecución.

Las ilusiones de la modernidad, 1991, p. 138).
3) La tercera es que su critica al marxismo implica la omisión de que Marx
es justamente el primer critico de la modernidad capitalista, al
considerar que este sistema implica no sólo formas de alienación,
cosificación, desigualdad e injusticia social sino también un atentado en
contra de las relaciones entre el hombre y la naturaleza.
4)

La cuarta objeción es que con el concepto de "grandes relatos" se
pretende, en un solo movimiento, impugnar una filosofia de la historia
que, como hemos analizado anteriormente, es inexistente en la obra ~e
Marx para descalificar los contenidos gnoseológicos de la teoría social
marxista. Es lógico pensar que las transformaciones económicas,
políticas y sociales que se han operado en el sistema en la última;;
décadas tienen que implicar cambios importantes con respecto a la
concepción que tenía Marx en el siglo XIX, y de ello ha dado cuanta
puntual la teoría marxista contemporánea.

S) La quinta objeción es que la determinación de una nueva etapa, '_'la
postmodernidad", que no tendría nada que ver con la antenor
"modernidad", no se funda al exaltar unilateralmente lo nuevo frente a
lo viejo. Lo nuevo co-existe y está interrrelacionado c?n lo a~terior Y
--si, como afirman, la modernidad ha concluido, ¿ello qwere decir que la
estructura capitalista ya no responde a las nuevas necesidades que se
han producido en la sociedad? Los postmodernistas mencionados
guardan silencio al respecto o, como dice Adolfo Sánchez Vázque~ en
su ensayo Hacia la nueva modernidad, hablan del fin de la moderrudad
pero "se cuidan mucho de asociar a ello, la necesidad del fin de la
estructura profunda, social que ha engendrado la forma de la
modernidad cuyo fin se proclama" (Sánchez V ázquez, 1996).
6)

. , A ~e~ar d~ las anteriores afirmaciones de Habermas, se requiere
~bien .distinguir, como hace Hall Foster, un postmodernismo de
resistencia y otro de reacción. Es decir, uno que acepta que nos
encontramos (y cuando se dice "nos encontramos", H. Foster se refiere
sólo a una tercera parte de la humanidad ya que las otras dos terceras se
encuentran en estad? de pobreza o inclusive de extrema pobreza) en una
nueva et~pa denommada postmodernidad que no rompe abruptamente
sus _rel~ciones con la modernidad y que no soslaya sus relaciones con el
capitalismo y otro que, al convertir a la posmodernidad en una "forma
~utónoma y fmal", pretende legitimar este nuevo paso del sistema al
tiempo que elimina la posibilidad de uná alternativa emancipatoria
sistémica (como en el caso de Lyotard).

Tiene razón J. Habermas cuando dice que en muchas de las
interpretaciones que se hacen de los fenómenos actuales hay un as~ecto
neo-conservador (J. Habermas, «Modernidad versus postmodernzdad»
en J. Pico, Modernidad y postmodernidad). Estos neoconservadores no
"revelan las causas económicas y sociales de las actitudes alternadas
hacia el trabajo, consumo, el éxito y el ocio. En consecuencia,
atribuyen al hedonismo la falta de identificación ~~~ial; la. falta de
obediencia, al narcisimo; la retirada de la pos1c1on social Y la
competencia por el éxito, al dominio de la "cultura". Sin embargo, la
304

7)

Finalmente, con respecto a lo que Vattimo dice acerca de la
emancipación, sería necesario considerar que la acentuación unilateral
de las diferencias y la fragmentación descuida la dialéctica entre el
proceso_de homogenización ideológica producido por el capitalismo
consumista_~ue pretende imponer un nuevo relato de la historia y la
fragmentacio~ real y excluyente que está produciendo en una gran parte
d~ la humarudad. Podemos y debemos pensar las diferencias, . las
diversas formas de racionalidad e inclusive, el desarrarigo pero sin dejar
de ponerlas en relación con el proceso económico, social y cultural que
se encuentra en la base.

Al impugnar la modernidad como un todo y no, como sería deseable,
algunos aspectos de ella: al no considerar con precisión las relaciones entre
modernidad y capitalismo; al hacer una crítica ciega frente a la teoría
marxista: al impugnar una racionalidad práctica y una racionalidad
comunicativa y al desembocar en un relativismo. el postmodernismo

conservador no ofrece ninguna alternativa a las injusticias sociales que hoy
angustian a una gran mayoría de la humanidad.

305

�3. El fin de la historia según Fukuyama
En el verano de 1989 Francis Fukuyama publicó un artículo titulado
The End of History? Luego, este artículo fue convertido en un libro (F.
Fukuyama, The end of history and the last man, 1992) en donde expone una
inti;pretación ideológica (en el sentido falaz de que habla L. Althusser como
reconocimiento/desconocimiento, claro/oscuro, mistificación) del complejo
de fenómenos arriba anotados y en especial acerca de las consecuencias del
derrumbe del llamado "socialismo realmente existente".
Fukuyama
considera en su interpretación que la democracia liberal puede constituir "el
punto final de la evolución ideológica de la humanidad", la "forma final de
gobierno" y que como tal marcaría "el fin d~ la historia" (Fuku~am~, 1992,
p. 11). Sobre esta idea podemos decir que si tomamos la expenencia_de la
humanidad es imposible pensar que no existirán nuevas propuestas teóncas o
nuevas realidades que vengan a modificar, a superar (aufhebung) o a
substituir a la democracia liberal.
Tras la anterior idea, el autor agrega que "mientras las anteriores
formas de gobierno se caracterizaron por graves defectos e irracionalidades
que condujeron a su posible colapso, la democracia liberal estaba libre de
estas contradicciones internas fundamentales" (Fukuyama, 1992, p.11 ).
Esta también es una petición de principio ya que la contradicción
principal de la democracia liberal es justamente ~u ~educción_ d~ la
democracia al ámbito político dejando fuera de ella los ambitos economtco Y
cultural. Los estudios contemporáneos de la democracia (C. Macperson, N.
Bobbio, K. Offe, D. Held, F. Cunnigham) han expuesto, d~ diversas form~s
y bajo diversos enfoques, los grandes problem_as que ha temdo la_democracia
liberal para realizarse, así como las deformaciones y las perversiones q~e la
han llevado a atentar, justamente en contra de lo que Fukuyama considera
que se ha resuelto: la igualdad y la justicia.
Fukuyama sigue diciendo que sí ha ha~ido injusti~ias o ~roblemas en
democracias estables, como las de Estados Umdos, Francia o Smza, pero que
éstos se debían "a una aplicación incompleta de los principios gemelos de
libertad e igualdad, en los que se funda la democracia moderna, más que una
falla de los principios mismos" (Fukuyama, 1992, p.11 ).

J. Derrida en su brillante crítica al libro de Fukuyama, Espectros de
Marx, dice que Fukuyama pretende emitir un men,~~e evangélic~, (la buen~
nueva sería la unión entre la democracia liberal y libre mercado ) que está
basado en severas contradicciones lógicas: se atreve a considerar que t~da
una serie de horrores, opresiones, represiones y genocidios que han ocurndo
306

a nombre de la democracia son sólo fenómenos empíricos que no
de_smen~?an el ~deal. "Como tal, como te/os de un progreso, dicha
onentac10_n tendría la ~orma de una finalidad ideal. Todo lo que parece
contradecirla procedena de la empiricidad histórica, por masiva y
catastrófica y mundial y múltiple y recurrente que ésta sea" (J. Derrida,
Espectros ... p.71).
Ante los supuestos malentendidos que habían suscitado sus tesis
Fukuyama dice que no sugiere el fin de los acontecimientos sino de "la
historia entendida -tomando en consideración la experiencia de todos los
pueblos en todos los tiempos- como un proceso único, evolutivo, coherente"
(Fukuyama, 1992, p.12). Según él, esta concepción era atribuible a Hegel y

a Marx.
Desde hace bastante tiempo los análisis sobre la historia mundial han
puesto de manifiesto la quiebra de dicha concepción pero, como he
mencionado más arriba, la misma concepción histórica de Marx sobre la
evolución de las sociedades es bastante más compleja, como la analizó Eric
Hobsbawn en su estudio introductorio a los Formen.
Fukuyama re-propone un fin de la historia hacia la democracia liberal
teniendo como base el desarrollo económico fundamentado en la economía
de mercado; la ciencia natural "que confiere una ventaja militar decisiva a
los países que la poseen" (Fukuyama p. 15) y "un horizonte de posibilidades
de producción económica. Ello conduce a un estado de creciente
homogeneización. Pero esto no basta, se requiere también considerar la
lucha por el reconocimiento que plantea Hegel y que es el eslabón perdido
entre la economía liberal y la política liberal."
_
En su comentario, J. Derriba dice que el autor reivindica no sólo al
Hegel de la lucha por el reconocimiento sino al de la visión cristiana. El
Estado universal y homogéneo, fin de la historia y basado en la economía y
el reconocimiento, representa "la venida de Dios al mundo".
Para apuntalar la buena nueva requiere, por un lado, señalar la
presunta muerte del marxismo y por otro, la presunta realización del Estado
de la democracia liberal. "Por no reelaborar un pensamiento del
acontecimiento, Fukuyama oscila confusamente entre dos discursos
irreconciliables" (p.77). A pesar de las guerras económicas, el
proteccionismo, las contradicciones entre los países ricos y pobres, la
pauperización, la deuda externa, todos estos fenómenos parecen no importar
a Fukuyama, quien sólo se limita a señalar, por un lado el ideal y por otro, la
llegada del ideal, "el fin de la historia".
307

�La ideología del "fin de la historia" no tiene consistencia alguna.
Funcionará por algún tiempo para ser subtituida por una nueva, por esa
necesidad incesante que tiene el sistema de mantener deseperadamente la
. cohesión social frente a las tendencias de desintegración.

4. El fin de la historia y la posthistoria
Como era previsible, también en la teoría de la historia han tenido
consecuencias las concepciones del fin de la modernidad y del fin de la
historia. Este hecho se puso de manifiesto en las recientes reflexiones que
han hecho los propios historiadores pero en ellas también entra en
consideración la crisis de la ciencia histórica a raíz de las objeciones hechas
tanto a la tradición del positivismo lógico planteadas por Kuhn como a las
diversas bases epistemológicas que han sustentado al materialismo histórico.
Miguel Angel Cabrera Acosta, en su intervención en una importante
reunión internacional de historiadores celebrada en Santiago de Compostela
en 1993 con el propósito de hacer un balance de la disciplina, ~oncentra en
lo siguiente, el actual problema de la historiografía en rela~i~n al tema
planteado: «Por lo que a la teoría de la ~?cieda~ se refiere, asistimo~ a una
revaloración de lo subjetivo, a una atencion creciente a la fragmentanedad Y
a la discontinuidad en detrimento de la totalidad y a una primacía de la
variación ) la contingencia frente a la determinación estructural. En cuanto
a la teoría del conocimiento, se ha emprendido la revisión del concepto de
verdad y del referente real como criterio de cientificidad y se h~ dado pa~o al
protagonismo epistemológico del lenguaJe y de la teoría narranva, al mis~o
tiempo, la explicación analítica ha perdido terreno frente ª. la compre~sion
descriptiva. En esto consiste, me parece. en apretada síntesis, lo esen~ial ~e
la concepción postmodema de la historia». (Miguel Angel Cabrera, Hzstona
a debate, p. 209).
En efecto, en el caso de las teorías del fin de la historia, hemos citado
las concepciones de Lyotard, de Vattimo y d~ F~yama. La se~d~, salvo
un aspecto ideológico, no tendría un mayor s1gruficado para la histonografia
actual.
El principal aporte del debate sobre el postmodernismo es el rechaz~.
que por otro lado ya había sido planteado por autores ~orno Cla~d~ Lev1Strauss. a las concepciones lineales. coherentes. homogeneas, optlilllstas de
la historia y el paso a una complejidad de lo social. El problema es que_en
las concepciones postmodernas como las señaladas la pr_opuesta ~lt~rnativa
se queda en el otro extremo: la prioridad de lo fragmentano, lo subJehvo Y la
negación de lo estructural y lo objetivo.
308

Al renunciarse a la objetividad, la realidad empírica se reduce al mero
discurso hermenéutico, el análisis se limita a la pura intraducibilidad de los
lenguajes; de esta manera se pierde todo lo desarrollado por las teorías de la
historia. El principal defecto de las concepciones postmodernas es pretender
extraer conclusiones en dos niveles diferentes: el de una filosofía de la
historia y el de una teoría de la historia substituyendo un "metarrelato" por
otro "metarrelato". No es fácil eliminar la teoría de la historia.
Por mi lado, considero que las relaciones entre la filosofía y la historia
se van transformando a medida en que las dos disciplinas encuentran nuevas
formulaciones, sin agotarse mutuamente. Se puede aceptar la critica a las
filosofías de la historia tipo Hegel, basadas en el concepto acrítico de
progreso, pero la filosofía de la historia sigue teniendo funciones más acá y
más allá de las teorías de la historia. En efecto, considero que se mantienen
en pie: 1) las reflexiones científico-sociales globales procedentes de los
resultados de la historia (véase, l. Wallerstein) de las cuales se pueden
extraer reflexiones filosóficas; 2) el análisis ontológico y epistemológico de
la historia y; 3) reflexiones filosóficas como la que expone Walter Benjamín
en sus deslumbrantes Tesis de filosofia de la historia: "Articular
históricamente lo pasado no significa conocerlo "tal y como verdaderamente
ha sido". Significa adueñarse de un recuerdo "tal y como relumbra en el
instante de un peligro" (W. Benjamín, Tesis VI ... p. 180).

S. El verdadero fin de la historia
La frase "fin de la historia" permite, como hemos mostrado, múltiples
significados. Su debate surge en un momento particular, el momento en que
se agotan ciertos rasgos de un proceso o de un periodo. Muchos de sus
discursos interpretativos pretenden dar cuenta de lo nuevo y cerrar el proceso
anterior. Al hablar de "fin" se crea una nueva ideología. Es una tentativa,
inútil, a mi juicio, de congelar la historia en una nueva metafísica. Sin
embargo, habría un fin de la historia que apenas hemos mencionado; el
verdadero fin de la historia como autodestrucción de todas las especies. Este
seria uno de los fines de la historia; y constituye una novedad en la historia.
Se trata, como consideró E. P. Thompson en sus «Notas sobre el
exterminismo, la última etapa de la civilización», de un nuevo rasgo de la
historia: se trata no sólo de una intención o previsión criminal que
Thompson percibiría en la carrera armamentista entre los bloques, sino de un
tipo de sociedad que se expresa en la economía, gobierno e ideología y cuya
dirección conduce al exterminio a consecuencia de una dinámica especifica,
es decir, de "una acumulación y perfeccionamiento de los medios de
exterminio y de la estructuración del conjunto de las sociedades de manera
que tienda hacia ese final" (E. P. Thompson, Opción cero p, 103). Hoy, el
309

�principal adversario del bloque occidental capitalista, la URSS ha
desaparecido pero ¿ello ha significado la desaparición del peligro latente de
una conflagración nuclear o desaparecido la lógica misma_ del e~termini?~ A
mi juicio no, y por lo tanto, el llamado de Tho_mpson sigue ~1endo v~1do
como también es vigente el llamado de J. Demda en el sentido asumu la
herencia marxista para iniciar de nuevo, como un angelus novus, un nuevo
sentido de la historia.

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312

La globalización es un punto de inflexión histórica que anuncia un
orden que nace frente a otro que muere y se resiste a morir. Hace poco el
gran historiador social de las revoluciones industriales, Eric Hobsbawm 1,
apuntaba la semejanza del clima social de este fin del siglo y la era de las
revoluciones del siglo XVill, como dos épocas en las que el mundo humano
y la civilización material están en un punto, en que las sociedades se
mueven, en una dinámica de cambio permanente con una dirección
impredecible. La magnitud y densidad histórica de las transformaciones
actuales rompe cualquier parangón, porque, como lo señalara él mismo, se
han dado en un lapso menor a una vida humana y la escala de los cambios es
planetaria.
Frente al vértigo de estos acontecimientos, no obstante, lo primero que
debemos apuntar es que la proclamación del triunfo del ideal de Occidente;
del consenso universal sobre la legitimidad y viabilidad del capitalismo y de
la democracia liberal, que planteara Fukuyama2 como el punto final de la
evolución ideológica de la humanidad ha sido aventurada y, sobre todo,
prematura, porque, de cara a la profundidad e incertidumbre sobre el
resultado final de estas transformaciones, cierra las posibilidades de que
surja una nueva propuesta filosófica e ideológica adecuada a las nuevas
realidades. Fukuyama cancela con demasiada celeridad, en el modelo de la
racionalidad política del Estado y la sociedad civil napoleónica, las
posibilidades de surgimiento de nuevas formas de participación y control
democrático del ejercicio del poder legítimo y de la soberanía popular que,
de cara a la integración de bloques regionales y a la sociedad informática de
las nuevas tecnologías, apenas se están configurando.
Desde nuestra perspectiva, la caída del socialismo real no significó el
ocaso de los ídolos que Nietzsche anunciara. Nuevos mitos e ídolos se erigen
en su lugar. Uno de ellos es que la caída del socialismo extiende un
certificado de salud y perfección para el capitalismo, que lo exime de culpas
y errores. Y hay que decirlo con claridad, la muerte del socialismo no
significó la beatificación del capitalismo. Sobre todo, no anula la crítica, las
diferencias y los resultados económicos, sociales y ecológicos distintos de
los capitalismos realmente existentes. Porque ahora, que se eliminó la
división binaria del mundo, que la línea divisoria entre "el amigo y el
313

�enemigo" fue derribada, tenemos que distinguir entre capitalismos._ Y aquí
de nuevo encontramos a las ideologías animando proyectos y moviendo al
mundo.
Pero, · cuáles son los grandes trazos, las tendencias emergentes de este
mundo que ~e mueve hacia la globalización? Entre éstas, cabe destacar las
siguientes:
¡) Presencia de una gran transforma~ión impulsa~ por la llamada _T ~rcera
Revolución Tecnológica e Industnal, que se asienta en la electromca, la
informática, la robótica, los nuevos materiales y la biotecnología.

2) Nuevos esquemas de producción global a través de la fábric~ m~dial,
que integra a través de la subcontratación y la desce~!1'altzacion de
procesos en un gran número de país~s; la produccion de }artes,
componentes y diseño de productos y servicios, en un pr~ceso de Justo a
tiempo". Paso de la economía del volum~n .ª la economia del valor, con
productos y servicios intensivos en conoc1m1ento.
3) La creciente integración de las economías nacionales a la nueva_ dinámica
de los mercados globales, donde la estabilidad económica Y ~l
crecimiento de los países dependen de su participación en la economia
global. Paso de las economías nacionales ~ los m?d~los de de~arrollo
integral O autosuficiente a la interdependencia economica Y la busqueda
de ventajas comparativas dinámicas.

los siglos XIX y XX. En cuanto al desarrollo económico se refiere, ni el
arsenal de la experiencia de recuperación de la posguerra, ni el bagaje
teórico del auge de los años cincuenta en adelante, o las teorías redivivas
del pasado liberal, pueden hacer frente a la explicación y, sobre todo, a la
solución de los nuevos problemas que surgen en el contexto de la
globalización.

El triunfo del capitalismo

Más de cuatro siglos después de su surgimiento, en la última década
del siglo XX, y tal vez por mucho tiempo, el capitalismo se presentá hoy, a
escala internacional, como la única alternativa de sistema de organización
económica y social.
En efecto, situados en los albores del siglo XXI, dos elementos
históricos recientes sirven para definir a este sistema como el paradigma
base del actual comienzo epocal. En primer lugar, el surgimiento más que de
una ideología, de una nueva racionalidad de los gobiernos, que significa una
revisión de sus prácticas a la luz de los resultados de nueve lustros de la
llamada "pax americana". Esta revisión produce un nuevo consenso, en el
sentido de que el papel del gobierno debe mantenerse dentro de márgenes
acotados, pero fundamentales para el funcionamiento del mercado, con un
máximo de eficiencia.

4) Fin de la bipolaridad y surgimiento de una tripolaridad ~c~nómica entre
tres grandes lideres y sus respec~vo~ bloques economicos: Estados
Unidos, Japón y Alemania. Esto no sigmfica otra cosa que la batalla e~~e
diversos tipos de capitalismo, donde el papel del Estado, la co~ormacion
de las reglas e instituciones del mercado, el rol del empresanado, d~ las
organizaciones de trabajadores y consumidores, s?n clave _P~ª _defimr_la
capacidad de competencia de cada bloque y el tipo de dinam1ca social
que se genera.

En segundo lugar, el hecho de que toda una enorme zona del planeta
que se encontraba empeñada en alcanzar la satisfacción de los anhelos
naturales de los pueblos, como son el progreso económico y el bienestar
social, mediante la puesta en práctica del sistema comunista, declara
abiertamente su equivocación, rompe filas y comienza rápidamente a
moverse en la dirección del capitalismo. A estos dos eventos se les ha
llamado La Nueva Revolución Conservadora y El fin de la Guerra Fria.

5) Formación de alianzas estratégicas entre países y entre empresas.
Integración de países en grandes zonas económicas (blo~ues), que se
abren entre sí y establecen condiciones de libre comerc~o, apertur~ Y
reciprocidad; que además de aprovechar ventajas c?mparativas, permiten
la complementación económica y elevan su capacidad exportadora para
competir con otros bloques.

Más allá de sus excesos retóricos y de sus resultados reales, estos
cambios dieron un nuevo aire a la filosofia de la Mano Invisible del Mercado
y tuvieron muy amplia repercusión en el resto del mundo, llegando incluso a
penetrar a las zonas aisladas de Europa del Este y China comunista. Entre
otras causas, este impacto propició los drásticos cambios políticos que se
iniciaron en esa zona del planeta en 1989 y que aún estamos atestiguando.

6) Crisis de las ideologías, de los modelos social~s Y de l_os yaradi_gmas
científicos que dominaron el horizonte noseológ1co y el diseno social de

Sin embargo, la ola de cuestionamientos al estatismo no sólo provino
de sectores de la derecha. El societalismo de los nuevos movimientos
sociales (ecologistas, feminismo, derechos humanos. democratización local,

314

315

�etc.), y la creciente autonomía de innumerables organizaciones sociales
surgidas desde los años sesentas, llegaron, desde posiciones de centro y de la
izquierda, a cuestionar la centralización y el burocratismo estatal, dando un
nuevo impulso a las demandas por la descentralización política y la
participación social. Lo que también impactó en el tamaño y la eficiencia del
Estado.

prop~?s países musulm~es, contando con el apoyo de la ONU En esta
ocaston, la URSS por pnmera vez deja de ejercer su poder de amenazar
am~drentar al "~undo li?re" para mantener el "equilibrio de poder " en un~
antigua zona d~ _influencia, en consonancia con el cambio político mundial.
La_ reco~_ac1on de esto se ha manifestado hace apenas algunos meses con
la mtervenc1on de la OTAN en el conflicto Servio-kosovar.

El fin de la guerra fría y la bipolaridad

La integración de los nuevos bloques económicos

Además de recibir el impulso de la reestructuración de las relaciones
entre el Estado y la economía que se inicia a fines de los años setenta, la
globalización se acelera con el fin de la Guerra Fria.

.
~a agudización ~e la competencia entre las grandes potencias
~dus~ales que se .suscita en los años ochenta y la propia reconversión
mdustnal a que obhga la crisis de esta década, llevan a nuevas formas de
cooperación económica.

Poco tiempo después de concluida la Segunda Guerra Mundial,
cuando la paz casi parecía asegurada, la guerra civil en un pequeño país
asiático, Corea, marca, en la década de los años cincuenta, el inicio de un
enfrentamiento que duraría casi medio siglo y que habría de dominar las
relaciones políticas y económicas del planeta: la guerra fría.
En esas circunstancias, los antiguos aliados, Estados Unidos y la
Unión Soviética, expusieron por primera vez, abiertamente, sus diferencias
insalvables en cuanto a su concepción del mundo y de su propio papel dentro
de éste. Obligando al resto de los países a expresar sus preferencias, tomar
posiciones y pasar a funcionar dentro del perímetro de alguna de estas dos
potencias.
Siguió, como sabemos, una carrera armamentista que alimentó la
innovación tecnológica y significó un impulso económico en los Estados
Unidos, debido al constante aumento del gasto militar.
En la Unión Soviética, por el contrario, el agotamiento de los
impulsos iniciales del desarrollo industrial, la inercia del burocratismo Y el
debilitamiento progresivo de los consumidores frente al _Estado, llevaron a
que la misma carrera armamentista significara el agobio de _las finanzas
estatales. Cuestión que pone en evidencia Mihail Gorvachov, qmen encabeza
los esfuerzos por reformar al sistema pero que habrían de sobrepasarlo Y de
ocasionar su desmembramiento. En noviembre de 1989, la caída del muro de
Berlín, elemento material y símbolo de la división de los dos sistemas,
señala el fin de la guerra fría y de la división binaria del mundo.
La constatación de este parteaguas histórico se produjo en 1990 con el
enfrentamiento de un solo país, lrak, contra los Estados Unidos, como país
líder y contra una coalición de veintiocho países, incluyendo a ocho de los
316

C?mo resultado de estas dinámicas se abre una profunda revisión de
conc~pc_10nes del desarrollo nacional y de la propia idea de soberanía
eco~on11ca, basada en nociones como la autosuficiencia e integralidad.
~e~vado de ~as nuevas f?rmas de pr~ducción compartida, que implica la
fabnca mundial y las alianzas estrategicas entre empresas y países, se
transformaron los modelos económicos de crecimiento.
.
Actualmente y~ no hay economías ni empresas nacionales propiamente
dichas y las. concepc10nes de desarrollo y crecimiento, se ven replanteadas
por el funcionamiento de los mercados globales. En tanto la creciente
interd~pendencia y la ~reación de zonas económicas (con sus respectivos
me~a_msmos de regulación, órganos de decisión, etc.) está conduciendo a una
rev1s1ón teórica e histórico-critica en tomo al Estado y, por ende, al propio
concepto de soberanía.
Sobre este conjunto de factores, cabe establecer distinciones en la
configuración de los diferentes bloques económicos. Por ejemplo, entre lo
que ocurre en la Europa de los Doce, con su concepto de Casa Común como
guía de la unificación de la zona, de lo que acontece en la Cuen~a del
Pacífico a partir del paradigma del Vuelo del Ganso y el Mercado de
América del Norte.
.En _el caso e~o~eo, la noción de casa común, a partir de una previa
exp~ne~c1a com~tana y de lazos culturales que parten de la matriz
ong~~a de Occidente, implica la creación de entidades supranacionales, la
ab?lic10?, de fronteras, la creación de una moneda única (ECU), la eventual
uruficac1on de ejércitos y la creación de políticas unificadas. De donde
re~~ta la experiencia más provocadora en términos de las concepciones
clas1cas de Estado y Soberanía.
317

�La Unión europea supone la cesión de atribuciones de los Estados
soberanos, no a favor de un Estado asociado alguno, sino de una entidad por
encima de todos, a la cual todos contribuirían a fortalecer.
La modalidad de la integración del Pacífico es muy diferente, en este
sentido, de la experiencia europea, por la gran diversidad cultural,
económica y política de los países de la cuenca. Aquí la integración se
orienta a la creación de asociaciones productivas, entre Estados y empresas,
que implica más una coordinación de políticas industriales y aún de agentes
económicos, que una cesión de espacios de decisión soberana o integración
territorial. El propio ideograma del vuelo de ganso ilustra esta disparidad en
la capacidad de arrastre y liderazgo económico, financiero y tecnológico de
estos países, donde un país líder, en este caso Japón, es el vértice de un
pirámide que vincula, en redes jerarquizadas, sectores y segmentos de la
industria, la agricultura y los servicios de los otros países de la zona.
En el caso del mercado de América del Norte, la integración tiende a
la complementación industrial, más que al libre juego de los factores
productivos, no hay intención de moneda común, ni de unificación de
políticas o de abolición de fronteras.

La competencia entre los capitalismos realmente existentes y el
surgimiento de la tripolaridad
Como otras de las tendencias emergentes de la globalización, la
tripolaridad económica está reemplazando la extinta bipolaridad militar en
el centro del escenario mundial. El orden internacional de la Guerra Fria, que
generó alineamientos bilaterales y multilaterales que se centraban alrededor
de Estados Unidos y la Unión Soviética, extendiéndose hasta lugares como
Vietnam del Sur y Cuba, está dando paso a otro muy diferente, en algunos
casos más natural, de agrupamientos regionales. Los países del este de
Europa, miembros del antiguo Pacto de Varsovia, están ya firmando
acuerdos de asociación con la CEE y presumiblemente se convertirán en
miembros de ésta, aproximadamente en una década. Los estados del Báltico
y otras repúblicas que han surgido de la desintegración de la URSS, buscan
acuerdos similares. Rusia misma puede asociarse con Europa Occidental en
un futuro cercano.
Actualmente, la CEE ya tiene una economía más grande que Estados
Unidos y funcionará como actor individual en asuntos económicos globales
en un grado creciente.

318

En Asia, la OTAN está buscando igualmente nuevas formas de
cooperación con sus antiguos adversarios.
L~ ~reación del EAST Asia Economic Caucus (Grupo Económico del
Este A.s,1~hco) propuesto
Malasia, representaría el primer grupo moderno
pan-as1ahco, que pondría fin a las ancestrales rivalidades asiáticas entre
China, Vietnam Y ~o:ea del No~e, creando un nuevo marco de cooperación
de enonnes potencialidades economicas, que eventualmente pudieran deriv
incluso en acuerdos militares.
ar

por

Japón, por su parte, es ya el mayor acreedor a nivel mundial y un líder
en muchas tecnologías, y su economía probablemente se convertirá en valo
.
'
r
abso1uto, en una casi tan grande como la de Estados Unidos a finales de l
próxima década
ª
~-atrones similares están ocurriendo en América Latina con la reciente
explos1on de pactos subregionales como el Mercado Común del Cono Sur
(~ercosur~ y la revitalización del Pacto Andino. Esos esfuerzos
la~oamencanos están siendo parcialmente motivados por el deseo de
calificar par~, Y fortalecer sus posiciones en, subsecuentes negociaciones con
Estados Urudos, que expandirán el Tratado Trilateral de Libre Comercio
entre EU-Canadá-México.
,
En el nuevo orde~ internac!onal que se perfila, las tres potencias
lidere~ depend~n en la 1?1sma medida del comercio exterior y de los flujos
financieros, as1 que a mnguno le convendría una guerra comercial porque
los .tres perderían casi lo ~smo. Estas tres grandes economías' son ya
eqwv~entes, o en un corto tiempo lo serán, en base a los parámetros que
detennman el status global.
Sin embar~o, la tendencia a la competencia entre bloques y líderes de
lo~ bloques, sera reforzada a corto plazo, por el bajo crecimiento que los
paises des~ollados observarán en el futuro cercano, al tener que lidiar
Es?1dos Urudos con sus profundos problemas estructurales. En tanto los
patse~ de Europa Occidental tuvieron que reducir sus tasas de inflación ; sus
défi~tt presupuestales para calificar para la unión económica y monetaria.
Japon: por su l~do, se ajusta a la escasez de mano de obra y al colapso de la
burbuJa fin~nc1e~. El resultado será una competencia aún más fiera por
mercados e mvers1ones alrededor del mundo.
La P?s~bilidad de una escasez de ahorro global si se alcanzara un
ma~or crecimJento, sostendría y aún intensificaría la competencia por atraer
c~p~tales. Además si la Ronda Uruguay del GAIT fracasara, a causa
basicamente de la negación europea para modificar sus prácticas comerciales
319

�agrícolas, la tensión que se desataría entre la CEE y EU se sumaría a la ya
existente entre Japón y EU, lo que conduciría a una mayor preponderancia

sido considerada tradicionalmente como la
. .
económico; e incluso por algunos como :ns~cu~nc~~ Justa del progreso
desarrollo económico· ya que por d' b . d ª m~ntuci~n que favorece el
·
'
e ªJº e un cierto mv l d
b
exclwdo se vuelve irrecuperable E ta 1
,
e e po reza, el
desarrollados (Alemania Franci~ ; . es ~:zon por la que los países más
garantizan un salario , '.
, emo m o, Países Bajos y Dinamarca)

J

de la agenda económica.
Así la competencia ideológica entre capitalismo y comunismo fue ya
reemplazada por la competencia entre versiones alternativas de la economía
de mercado.
A pesar de que la victoria del capitalismo tranquiliza a gran parte del
mundo y que significa en apariencia establecer el monopolio de un sistema,
como comenta Michel Albert3 en sú libro Capitalismo contra Capitalismo,
ello puede ser contrario a la propia naturaleza competitiva del capitalismo.
No obstante, lo que se revela en el fondo es una acre competencia
entre los tres líderes, que no es otra cosa que una batalla entre capitalismos,
que sustituye la lucha entre capitalismo versus socialismo.
Las modalidades actuales del capitalismo parecen reunirse en dos
grandes grupos, cuyos fundamentos e impulsos son diferentes. Así, han
surgido diversas maneras de enfrentar y solucionar los principales
cuestionamientos prácticos del orden capitalista, como serian, por ejemplo,
la política fiscal y la seguridad social, el papel de Estado, la relación entre

llllllltnO.

Los sistemas de bienestar social de la E
.
otra alternativa al modelo de Estados Uni
uropa ~ontin~ntal presentan
considerablemente mayor en guiar .
dos. El gobierno Juega un papel
1
Los bancos desarrollan un rol consiJe:~1~:e supl~tar 1~ actividad privada.
las corporaciones, especialmente en Alemania~te mas activo en el manejo de
El capitalismo europeo, lejano a la doc . d
.
.
. .
consenso social del trabajador, promueve s u ~ .el l~_ssez farre, solicita el
le extiende una amplia protección social As. p~cipacton e~ las ~mpresas y
economía de mercado se sustenta en un~ sól1[;;:tno,_ el ~c•?namiento de la
regulaciones que auspician su efi . .
insntucionalidad de reglas y
ciencia en términos del u d
naturales y responsabilidades públicas.
so e recursos
Por su parte, en la concepción ·
1
.
asunto del Estado sino de
Japonesa ª segundad social no es
1a empresa teniendo e
'
t
poderosa y rica que sirve de apoyo y prot~cción de susna:i~:d= empresa

empresarios y trabajadores, etc.

••

En el aspecto fiscal, hay diferencias en la forma como la política fiscal
de estos países propician el ahorro, la racionalidad en la producción y el
consumo. Esta diferencia hace, por ejemplo, que Japón y Alemania sean
países que privilegian el ahorro y racionalizan el consumo individual. En
cambio, en Estados Unidos se propicia el consumo dispendioso como
símbolo de estatus y poder. Además de que plantea concepciones opuestas
en cuanto a la función del gobierno en el estímulo del ahorro nacional, que
pudieran catalogarse como modelos opuestos: el modelo germano-nipón y el
modelo americano-británico.
La seguridad social, es otro aspecto que diferencia a los capitalismos
actuales. Los puntos de vista surgidos de La Revolución Conservadora
postulan que la seguridad social crea un espíritu de "dependencia" que
favorece la irresponsabilidad y la pereza. Sin embargo, la ética de la
seguridad social está tan enraizada en los países europeos que, aún en
Inglaterra, los gobiernos conservadores no han conseguido reformas
importantes para restringir la seguridad social.
Los países que llevan esta filosofía a mayores extremos son
generalmente los países escandinavos, para quienes la seguridad social ha
320

Pero es el capitalismo japoné d 1
.
el falso dilema entre mercado vers~ ~ :dos iigres de A_sia el que cuestiona
un mayor papel intervencionista
s 1o. n estos paises, el Estado tiene
gran diferencia es ue en a , que _en os modelos latinoamericanos. La
más complementJo que ~':s~:tai~e~ es más promotor que regulador y
capitalista de mercado" .a o
o 1 e . mercado. En la economía "no
proveedores y las comuJciad::sa, o~ mtereses de los empleados, los
dentro de las empresas y por e preva ecen_ sob_re los de los accionistas
t
Japón valora más la producción q~~ : 1\::!an eS as d~ m~era diferente.
mucho más activo en este modelo qu
l o ~l gob1em?_Juega un papel
que han alcanzado en poco tiem : e~ e mo_ e o an_~l?saJon. Por el éxito
occidentales están estudiando .d
os paises as1at1cos, los analistas
modelos asiáticos para ver q~: s: os~ente al modelo japonés y a otros
mejorar el desempeño econóIDI'co d Opue_de retomar de ellos, en cuanto a
e cci ente.

J

d

Las paradojas de la globalización
A pesar de que las tendencias u · ul
desarrollo tecnológico son más .
. q e unp san la globalización y el
tmpres1onantes que cualquier sueño futurista,
321

�el proceso de cambios de este fin de siglo no está exento de riesgos y
paradojas cuyo desenlace es todavía incierto. Entre éstas se pueden anotar
los siguientes:
1) Apertura económica al interior de los bloques que coexiste con un fuerte

proteccionismo hacia otros bloques.
2) La integración de una economía global coexiste con la extrema
balcanización política en lo que fue la antigua URSS y la Europa Central.
La globalización coexiste con el resurgimiento de todas las variantes del
nacionalismo (étnico, religioso, cultural).
3) Medios de comunicación y globalización cultural que coexisten con el
resurgimiento de lo local, de lo tradicional y con la superposición de
tiempos y culturas.
4) Muerte del socialismo real, triunfo universal del capitalismo, que
coexisten con el conflicto entre la lógica del mercado y la preservación de
la naturaleza y la implementación de soluciones tecnoeconómicas
adecuadas a la realidad ecológica global.
5) Victoria de la democracia frente a los autoritarismos y totalitarismos
(Europa del Este, América Latina, Asia y Africa) que coexiste con el
conflicto entre el capitalismo posmodemo y la justicia, la equidad y la
supresión de todas las prácticas discriminatorias.

....

En las naciones que salen de yugo autoritario, concretamente en la
antigua URSS y Europa central, las nuevas libertades de las mayorías y las
minorías no han sido aseguradas por la cultura política de fuerz.as y actores
sociales, y la satisfacción de las aspiraciones sociales no ha sido garantizada
por las reformas económicas en marcha.
6) Elevada capacidad económica que coexiste con una extrema
concentración de la riqueza entre países y entre personas (el 20% de la
humanidad, acapara el 80% de la riqueza). El nomadismo de lujo como
señala Jacques Attali4. coexiste con el nomadismo de supervivencia de
los pobres y en las grandes ciudades, las nuevas fortalez.as de la
opulencia, que apuntara Umberto Eco, coexisten con las periferias
hacinadas de la miseria. Según Hobsbawm. los horrores de la primera
revolución industrial, pueden palidecer ante los horrores de la tercera
revolución. Así, la bipolaridad económica en todos los puntos de la
esfera, tiene el riesgo de ser el sustituto de la bipolaridad geopolítica.

322

7) Fin del tercermundismo económico, localizado en las coordenadas del
norte _y_el sur Y del tercermundismo político con el fin de la Guerra Fría.
La cns1s de los estados nacionales subdesarrollados, la reestructuración
de los centros y la descomposición de los bloques de la posguerra han
provocado
·' tos
El la ola
• .de migraciones más intensa de los últimos doscien
anos.
cre,c1ID1ento y los movimientos de población establecen
c~ar,~ente como . los estados individuales han sido rebasados por la
dmamica de camb10.
_El trabajo de los inmigrantes ha reinstalado al tercer mundo en el
corazon de l~s metróp~lis industrializadas y las elites de las periferias
reproducen mveles de vida y de cultura del primer mundo, en ocasiones
francamente ostentosas.
'
8) El surgimiento de una enorme diversidad de organizaciones sociales de
orden local ~u~, poco a poco, van tejiendo redes para la consecución de
fmes filantropicos (derechos humanos, ecología), que coexisten con el
poder global. de ~as grandes empresas, que se reparten los recursos
naturales patrtmomo de la humanidad.
Así, algunos d_e ~~s m~~ apremiantes retos de la globaliz.ación, para dar
paso
a
·
. . unal' nueva c1v1hzac10n y evitar que los cambios y las trans·ic10nes
mciertas a imenten los racismos, los fascimos y de nuevo se levante el
caballo de la guerra serían:
• Extender el desarrollo a todo el planeta, ya que resulta imposible desde l
punto de vista político, e irracional, desde el punto de vista e~onómic~
pretender separar el mundo en pobres y ricos.
'
• dUnir democracia,
, y
11 ·
•crecimiento y justicia; garantizar sem1ridad
o-·
comun
esarro ~ mstanci_as para encarar los desafios globales, como la polución
Y el deterioro ambiental, el hambre, las pandemias, la guerra, el respeto a
los derechos humanos de los individuos y de los pueblos.
• lnsti~ espaci~s Y medios efectivos de cooperación internacional, en
materia de trabajadores migratorios, derechos humanos, seguridad.
• Ge~erar las condicio~es p~a que los cambios políticos, económicos,
s~ciales: culturales Y aun temtoriales que se están procesando, encuentren
v1as pacificas y cauces de solución.
• Construivcr 1~ estructura institucional que sustente a una economía de
merc_a~o eficiente y a~tosu~tentable desde el punto de vista social y
ecologico. Hoy, la racionalidad económica que pude hacer posible el
323

�desarrollo, implica formas y políticas renovadas de relación entre trabajo
y capital, entre productores y consumidores, entre empresarios, sociedad
y gobierno.

La crisis de los paradigmas científicos y los modelos sociales
El mundo actual no sólo se caracteriza por la crisis de los modelos
socioeconómicos, como el del socialismo real, también por la crisis de los
paradigmas teóricos sobre la economia y el Estado. Los paradigmas, los
modelos de pensamiento y análisis de soluciones universalmente
reconocidas, que se construyeron durante casi un siglo, son hoy objeto de
una profunda crítica y revisión.
En efecto, la rapidez de los cambios en las economías y las sociedades
contemporáneas, se encuentra ante la insuficiencia de los esquemas
preexistentes, exigiendo la búsqueda de nuevas claves para la interpretación
de esos fenómenos y para definir los modelos de política que puedan
enfrentarlos. Requerimos de una nueva revolución científica, de una nueva
Gestalt, como diría Kuhn5, de fórmulas políticas que constituyan otras
alternativas, insertas dinámicamente en la realidad, para transitar por el ciclo
de los cambios económicos, tecnológicos, políticos y sociales que
caracterizan este fin de siglo.
La cuestión del Estado y su relación con la sociedad y el mercado, es
una de las temáticas centrales de este debate.

- ...

En el siglo XIX, para el modelo clásico y el liberalismo económico en
boga, el lugar del Estado se definió a partir de la filosofía individualista de
Adam Smith. Según este enfoque, cada individuo, al buscar su propio
beneficio en un escenario de economía de libre mercado, automáticamente
aseguraba el bienestar de la comunidad, el equilibrio del pleno empleo Y la
optimización en la asignación de los recursos. Por lo tanto, no había lugar
para el Estado como agente económico y se consignaba al Estado como
gendarme del orden social.
La crisis de la Gran Depresión de 1929, al mostrar que el libre juego
del mecanismo de precios del mercado no llevaba, de manera automática, a
una situación de equilibrio, de pleno empleo y de uso óptimo de los recursos,
puso en crisis el modelo clásico, que se derrumbó. Surge entonces la Teoría
General como un nuevo enfoque teórico y de política económica que explica
esta crisis, que da origen a otro modelo: el paradigma keynesiano.

324

Este establece una nueva fórmula y un nuevo papel del Estado en el
mercado, que asienta la necesidad de su intervención para regular la
actividad de la economía y recuperar el pleno empleo. Keynes proporcionó
la racionalidad económica para el surgimiento de un Estado Benefactor que
enfrentara los problemas sociales derivados de los ciclos económicos,
creando una amplia institucionalidad, ligada a los aspectos sociales.
Sin embargo, la crisis de los años setentas abrió un nuevo escenario
sin parangón en la historia económica precedente: la combinación inédita d;
estancamiento e inflación, puso en crisis al paradigma keynesiano
planteándose -en la práctica- a los excesos e ineficiencias del Estado
Benefactor como una de las causas principales de la misma.
Ante esta realidad, no ha surgido todavía otra revolución científica o
paradigma que replantee el papel del Estado y su relación con la sociedad y
el mercado en un mundo de economías interdependientes. Un mundo
marcado por la presencia de gigantes corporaciones multinacionales, que
actúan en un plano global, apoyadas en sistemas de telecomunicaciones y
tecnologías flexibles, que les permitan seleccionar las ventajas comparativas
de cada país, en un proceso de globalización de la producción a través de la
fábrica mundial.
Por ello, la pregunta central de hoy en muchas instituciones y países
es: ¿cuál es el paradigma que puede llevar a una nueva estabilidad y
crecimiento mundial, que responda, al mismo tiempo, a los imperativos de
democracia. soberania e independencia de los Estados nacionales?.
Las cuestiones básicas para caracterizar un sistema económico. siguen
siendo: cómo se determina el qué, el cómo y el para quién producir.
La economía neoliberal resuelve estas preguntas con la intervención
del mercado, pero éste, si bien es capaz de responder en general al qué y al
cómo producir, con racionalidad y eficiencia económica, no responde
plenamente al para quién, porque en el libre mercado vota quien tiene
demanda efectiva. Esto es. en el mercado \'Ota el que tiene demanda efectiva
y tiene demanda efectiva quien tiene ingresos y tiene ingresos, quien tiene
empleo. Y en un país donde hay desempleo estructural, el empleo no
depende sólo del nivel de la actividad económica, presenta además
subempleo, por lo que no hay un voto democrático en el mercado, sino un
proceso económico que produce desigualdades no sólo economicas.
El triunfo, tan proclamado, de la economía de mercado no significa
que podamos pasar --como por arte de magia- de sociedades estatistas a
sociedades liberales, sino únicamente que la economía se aparta de las

325

�Notas bibliográficas
lógicas no económicas que se le habían impuesto. La economía global, por
su racionalidad, es en sí misma dominante, porque constituye el polo
dominante en la relación social asimétrica, desigual entre ella, los Estados
nacionales y las culturas fragmentadas, que define la sociedad mundial en
6
que hemos ingresado •

1
Eric Hobsbawn,
Adiós a Todo AqueII
Planeta,
México, 1992.

- Decisivos (1985-1992) Editorial
º· en Los Anos

l

Francis Fukuyama, El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre, Ed· PIaneta, MeXIco,
. . 1992.

3 Michel

CONCLUSIONES
En síntesis, la globalización de la economía en la producción y en los
mercados se da con características propias y con las implicaciones de un
mundo tripolar de guerra económica cuyos resultados se verán en el futuro.
La globalización económica y la apertura no se dan entre todos los
países sino entre bloques regionales encabezados por un líder: el de Europa
encabezado por Alemania, el de Asia por Japón y el de América por Estados
Unidos.

Albert, Capitalismo contra Capitalismo, Ed· p~;dó
.
.... s, Buenos Aires,
1992.

4

Jaques Attali, Milenio, Seix Barral, México, 1992 _

l

Thomas Khun, La Estructura de las Revoluciones Científicas, Ed. F.C.E., México, 1990.

6 Alaine Turaine,

¿Podremos Vivir Juntos?' Ed· F·C·E·• MeXICO,
, . 1997.

7

Ulrich _B~~• ¿Qué es la Globalización?" Falacias del Gl0 b ¡Global1::ac10n, Ed. Paidós, Barcelona, 1998 _
,smo. Respuestas a la

1

Francis
Fukuyama, El F.º,n d e la Historia, die:: años después, El Norte, Monterrey, 20 de
. .
JllnlO, 1999.

ª

En este contexto, la perspectiva de éxito de los países y bloques
dependerá de la eficacia y la estrategia que sigan respecto a los papeles del
Estado y del mercado en la economía; de la inversión e incorporación
tecnológica y su priorización con respecto al consumo. Así como del propio
esquema de apertura al interior de los bloques y las negociaciones entre los
diferentes bloques.
La evolución y perspectivas de esta tripolaridad económica es dificil
de predecir, porque se da en un contexto de crisis de los modelos históricos
reales y de los paradigmas económicos. Estamos por presenciar todavía los
resultados de la revolución científica que marque, desde un punto de vista
teórico y económico, el mejor camino para alcanzar un crecimiento
económico autosustentable, con estabilidad de precios y equidad social, en
un mundo globat7.
No es éste el fin de la historia -&lt;:orno lo reitera, con los mismos
8
argumentos y a diez años de distancia, Francis Fukuyama- , sino una nueva
etapa de la civilización, donde la caída del socialismo real de la Unión
Soviética y Europa Oriental le dieron un triunfo indiscutible al capitalismo.
Sin embargo, la batalla sigue ahora entre los modelos históricos e
ideológicos del propio capitalismo, lo cual es impredecible entre los
capitalismos realmente existentes.

327
326

�EL CASO DEL ESTADO DISTRIBUIDOR VENEZOLANO: O
COMO EL PETROLEO NO FUE SEMBRADO*

Dr. Freddy Mariñez Navarro
Ph. D en Sociología. Profesor
Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey {ITESM)
campus Monterrey

Articular la democracia y el desarrollo social con la renta petrolera es
genuino de un país, cuya historia contemporánea ha estado marcada por un
Estado en el que su proceso de regulación ha permitido a los actores
estatales centrales concentrar el poder y los recursos, en torno a los partidos
políticos, quienes han gerenciado todo el proceso de distribución de la
riqueza, así como las políticas públicas sociales emprendidas. Este trabajo
tiende a explicar la relación de estas tres variables a todo lo largo de la
historia democrática venezolana, desde 1958 hasta nuestros días. El objetivo
es precisar el por qué la democracia venezolana no ha favorecido al
conjunto de la población del país a pesar de haber contado con inmensos
recursos económicos.

La génesis del sistema democrático venezolano
El primer gobierno democrático instalado en Venezuela a partir de
1958, elaboró una política económica basada en la industrialización
sustitutiva de importaciones, orientada hacia el mercado interno, la
industrialización de los recursos estratégicos y la reforma agraria. El propio
presidente de la época afirmaba que «el desarrollo armónico de la
producción agrícola, ganadera e industrial permitirá diversificar su actual
fisonomía típicamente monoproductora y afrontar sin zozobras la hora, que
inevitablemente llegará, en que se agoten los reservorios del aceite mineral»
(Rómulo Betancourt, 1963: 18).
Para reforzar esta política, consolidar la nueva democracia y formar
un gobierno de unidad nacional, la administración gubernamental de la
época institucionalizó:

• Este trabajo forma parte de una investigación que el autor está realizando sobre políticas

sociales y la globalización (México, Canadá y Venezuela).

329

�A) La Oficina Central de Coordinación y Planificación (CORDIPLAN),
creada el 30 de diciembre de 1958, por Decreto - ley No. 492 de la
Presidencia de la República. Esta entidad ha permitido poner en obra el
principio de racionalidad en la gestión del sector público_ echando_ las bases
de esta manera de la orientación de las acciones públicas y pnvadas en
función de los objetivos del desarrollo. Esta decisión se ~iculó co? las
políticas de desarrollo regional, que a p ~ de 1962 el p~er go?iemo
democrático impulsó. El objetivo era reducir la dependencia del pais con
respecto al petróleo, gerenciado por las empresas ex~anjeras. De e_s~
manera se creó en los primeros años de la democracia, la Corporacion
Venezolana de Guayana (CVG), que desarrollaría los recursos mineros e
hidráulicos para implantar el bienestar social y económico en el sur del país.
B.- Una alianza con la Iglesia Católica, los empresarios, el Ejército, los
sindicatos fonnados y los partidos políticos democráticos a fin de asegurar
la unidad nacional. Rómulo Betancourt a este respecto afirmaba:
«Debo decir que tengo absoluta confianza en el pleno Y
total respaldo de las Fuerzas Armadas
al
Gobierno
legítimamente constituido(...). En nombre del Gobierno de la
República aprecio la significación que tiene el que los hombres
de empresa de Venezuela -industriales, comerci~tes,
agricultores- hayan dado un tan decidido respaldo al Gobierno
Constitucional ( ... ). Cordiales serán las relaciones con la
Iglesia Católica, cuyo máximo prelado, monseñor Raf~el Arias
Blanco ha contribuido en mucho a las buenas relacione hoy
existen~es entre
el
arzobispado y
las
distintas
colectividades políticas» (Rómulo Betancourt; 1963 :22, 27, 29).

caracterizan el Pacto de Punto Fijo se reflejan en la ley fundamental de la
nación (Constitución Nacional). La idea de la representatividad es pues la
de la representatividad política-partidista, tanto en el establecimiento del
sistema electoral como en la participación política2. En relación con este
procedimiento, la Constitución Nacional del país expresa:
"Todos los venezolanos aptos para el voto tienen el derecho de
asociarse en partidos políticos para participar, por métodos democráticos en
la orientación de la política nacional. El legislador reglamentará' la
constitución Y actividad de los partidos políticos con el fin de asegurar su
carácter democrático y garantizar su igualdad ante la ley" (Constitución
Nacional de la República de Venezuela, 1961, artículo 114).
, . Numerosos ~utores han reconocido el monopolio de la participación
pohtica de los partidos en el sistema político venezolano, reconociendo que
ellos han precedido la democracia y por consecuencia, han obtenido la
primacía sobre otras organizaciones intermediarias (sindicatos
organiz.aciones profesionales, organizaciones campesinas, etc.), las cuales s~
han desarrollado bajo la dominación de las propias instancias partidistas.
En resumen: para mantener el sistema democrático, nacido en 1958,
se ha establecido un Estado de partidos y una forma de organización estatal
centralizada. Es decir, "un Estado en el cual hay una completa interacción y
articulación entre el sistema jurídico-político estatal y el sistema sociopolítico (de partidos)"(Allan R. Brewer-Carías, 1989: 426). Es la razón por
la cual la función de legitimación, como proceso integrador del Estado
venezolano, es imposible sin la participación y la intromisión decisiva de los
partidos políticos para con los intereses nacionales, lo que conduce a diseñar
un sistema de representación democrática donde ellos son los conductores
reales de la vida nacional.

c.-

En este marco, a nivel político, un acuerdo ha sido gestado el 31. de
octubre de 1959 entre los partido Acción Democrática (AD), el partido
Social Cristiano COPE! y la Unión Republicana Democrática (URD), que
apuntaba a fonnar un gobierno de coalición tripartita d~_nde el Partido
Comunista había sido excluido. Llamado Pacto de Punto Fl)o, este acuerdo
fue una tentativa por construir la regla de juego de un nuevo.siste°;1a político
así como una nueva manera de regulación estatal tutelar (Lws Jose Oropeza,
1983), donde los partidos políticos fueron definido~ co~o los canale~
principales de agregación, de articulación y de interes socio-c~tural, as1
como agentes privilegiados intermediarios entre el Estado y la sociedad.
La configuración de un sistema político de partidos ha sido de es!a
manera el principal instrumento concebido en el inicio de la democracia
1
para implantar mejor y mantener el régimen • Es así como las reglas que
330

Los rasgos particulares del sistema político de Venezuela: El Estado
distribuidor

Nosotro_s podemos estimar que el sistema político de este país,
!larnado tambi~n «sistema democrático de partidos», presenta tres rasgos
importantes. Pnmeramente, se puede considerar que el sistema político basó
su estructuración sobre la Coalición política de partidos. Rómulo
Betancourt, sobre este particular, puntalizó al inicio de la democracia lo
siguiente:

331

�«Los partidos políticos venezolanos, obligados por el despotismo a
laborar en la clandestinidad, convinieron en la acción concertada y unida
para abrirle a Venezuela caminos hacia el orden democrático ( .. ). Y al
recuperar el país su fisonomía democrática, el pacto, para erradicar el
despotismo, se transformó en otro, de tregua en pugnas antipartidistas
y de esfuerzo coordinador para ofrecer a la nación soluciones a sus
problemas básicos, políticos, económicos y sociales» (Rómulo
Betancourt; 1963: 13).
Los partidos políticos, como lo hemos mencionado antes, se han
fortalecido en el medio de este acuerdo puesto que el monopolio de la
gestión pública es impuesto a ellos, subordinando a la sociedad civil. Es así
que estas organizaciones son convertidas en el mecanismo de mediación
entre la alianza de los actores sociales (la Iglesia, los empresarios, el
ejercito) y la estructura populista. Bajo este ángulo Luis Gómez Calcaño ha
considerado en su análisis sobre la democracia en Venezuela que,
" ... desde los profesionales, como los médicos, ingenieros, abogados,
periodistas, educadores y otros, hasta los campesinos y habitantes de los
sectores más pobres, el control partidista (generalmente AD y COPE! con
predominio del primero), orienta las actividades de las organizaciones de
la sociedad civil(...). Ello hace que cualquier reivindicación de un gremio
específico deba ser cotejada con los intereses del partido que la «controla»,
permitiendo una mediatización desde el germen de las demandas" (Luis
Gómez Calcaño, 1988:182).

.. .

El segundo rasgo del sistema democrático de Venezuela está centrado
en la alianza de las élites3. Este sistema ha permitido garantizar, a todo lo
largo de su estructuración, a los sectores minoritarios pero poderosos, que
sus intereses no sean amenazados por la aplicación de la regla de la mayoría.
Por consecuencia, la toma de decisión se basó sobre la creación de un
sistema de participación y representación semi-corporativo (Juan Carlos
Rey, 1988), que ha permitido a estos grupos establecer controles
democráticos regulares. Del otro lado, el sistema ha asegurado la confianza
de la población a través de los mecanismos de la representatividad
reguladora, garantizando así la regularidad y el respeto fuera de la elección.
En esta perspectiva, el estudio hecho por Moisés Naím y Ramón Piñango
(1986) sobre las paradojas del sistema político venezolano afirma que las
elecciones constituyen el principal proceso de participación popular en el
país. Estos autores dan tres motivos que impulsan a la población a votar
cada cinco años. Primeramente, hay una razón formal expresada en la
Constitución Nacional. Así «el voto es un derecho y una función pública. Su
ejercicio será obligatorio, dentro de los límites y condiciones que establezca
332

la ley» (Constitución Nacional, 1961, articulo 110). En segundo lugar, existe
un motivo utilitario o «materialista» favorecido por la ayuda de los partidos
políticos gubernamentales, y en tercer lugar, hay una razón individual que
expresa la adhesión fundada sobre la ideología personal.

El último rasgo del sistema político de Venezuela es el relacionado
con el clientelismo político. Después de 1958 se había obtenido un consenso
sobre el rol central del Estado y sobre el proceso de desarrollo concerniente
al crecimiento y la distribución de la renta. En cuanto al crecimiento, la
«siembra del petróleo» era una tarea del Estado4 • Eso significa que la
organización estatal tenía que promover, financiar y guiar las actividades
económicas, descuidando la actividad privada productiva. Esta visión ha
sido expuesta por Rómulo Betancourt durante los años 50 en su obra
Venezuela, Política y Petróleo.
Sobre la base de esta política, el Estado venezolano adquirió un
carácter muy particular puesto que él se ha fundado sobre la noción del
Estado distribuidor, con una vocación intervencionista donde el empleo
público ha constituido el elemento principal. El proceso histórico a través
del cual se va a conformar la base económica del país tendrá en el empleo
público uno de sus más importantes pivotes.
Baste decir que entre 1936 y 1983, por ejemplo, la ocupación de
trabajadores por el Estado creció en algo más de la mitad del crecimiento de
la población económicamente activa, y en algo más de un cuarto respecto
del crecimiento del empleo en las actividades manufactureras. Desde luego,
tras ese factor dinámico, en lo fundamental habrá de hallarse la inmensa
capacidad de gasto del Estado provista por la renta del petróleo (Asdrubal
Baptista, 1995: 247, 248).
En lo que concierne la actividad distributiva, se puede estimar que en
el Estado venezolano la participación política estuvo ligada a la distribución
populista de la renta estatal a través de la alianza de las élites que dirigen la
toma de decisión, así como la regulación de la organización del Estado con
el objeto de mantener el equilibrio socio-político, utilizando el mecanismo
del clientelismo. Sobre esta afirmación, Luis Gómez Calcaño estima que si
"la primera faz del clientelismo depende estrechamente de las
disponibilidades de recursos a distribuir, la segunda se apoya más bien en ..
los poderes coercitivos del Estado, en su carácter de regulador de las
relaciones sociales más que en el de distribuidor" (Luis Gómez Calcaño,
1988: 183).

333

�De esta manera, podemos ver que el rol jugado por el Estado en el
proceso de desarrollo, así como en la cantidad y naturale~ de los recursos
del cual dispone en el marco de un régimen democrático.' hace d~ la
organización estatal un amortiguador y atenuante de_ conflicto~. sociales
frente a las luchas redistributivas o demandas frente al sistema polí~ico. Esto
ha permitido que el Estado también haya a~entad~ el gasto social con el
objeto de mejorar la calidad de vida de los mas neces1~~d~s. Al menos e_n las
décadas so y 60, la agonizante dictadura y el rec1en instalado gobierno
democrático dedicaron porciones crecientes del presupuesto a los
ministerios de salud y educación. "En consecuencia, las tasas de
alfabetismo aumentaron rápidamente, y la inscripción ~~ .~scuelas Y
secundarias creció mucho más de prisa que la poblacion (~ustavo
Marquez; 1995:440). En consecuencia, los servicios de esta na~al_eza
constituyeron uno de los principales proveedores del empleo publico,
generando que el sistema de distribución de los empleos. ~e h~~a
caracterizado por una clientela amplia para puestos en la administrac10n
pública.
Los ejes de funcionamiento del Estado distribuidor

Dado que el sistema político de Venezuela presenta los tres r~sgos
que nosotros acabamos de analizar, queda poner el acento sobre_ el eJe de
base que ha puesto en función los diversos componentes de este sistema. Se
trata de la renta petrolera.
Es necesario recordar que la economía del país presenta la
singularidad de un proceso de modernización muy rápida, q~e se ha apoyado
no sobre la ganancia productiva de los recursos excedentanos engendrados
al interior de su propia actividad productiva, sino sobre el uso de una renta
internacional (Asdrubal Baptista, 1989). Por consecu_encia, e_s s~l~~nte por
el carácter estatal de la renta en su origen que se realiza su distnbucion en el
seno del país con el objeto del crecimiento nacional. Dicho de otra m~era:
la distribución del producto no es más que el proceso de transferencia en
manos privadas de la renta petrolera del Estado. En relación a ésto, Arturo
Sosa. A, estima:
"La decisión sobre la distribución de la renta pública petrolera
es, por consiguiente, un asunto de participación políti~a. Desde e°:tonces,
quien obtiene el poder sobre el ~stado ve~e~lano, obtiene la capac1~ad de
·dir sobre la distribución del mgreso mas importante de la economia. Por
deci
1
l'u·
tróleo
eso en la historia contemporánea de Venezue a, po 1 ca Y pe
(re~epción y distribución de la renta) van de la mano" (Arturo Sosa, 1991: 9).
334

De esta manera, nosotros compartimos la op1D1on de Asdrubal
Baptista (1989) en el momento que precisa tres mecanismos a través de los
cuales pasa el proceso de transferencia de la distribución de la renta al
conjunto de la sociedad, con el objeto de mantener el equilibrio sociopolítico. En primer lugar, se puede mencionar el Gasto público. Durante
toda la historia petrolera del país, el Estado ha aprovechado el negocio
petrolero para llevar a cabo la modernización. Este proceso ha permitido
establecer una infraestructura administrativa que ha engendrado un gasto
corriente muy fuerte, una infraestructura fisica e inversiones productivas
(inversiones públicas), así como la transferencia de recursos fiscales a
diversos sectores y a través de los préstamos, de los subsidios y de las
exoneraciones.
El segundo mecanismo fue el de la sobrevaluación de la moneda
(bolivar) y de la libertad de cambio. Este mecanismo permitió subsidiar la
compra de moneda extranjera, fundamentalmente la divisa americana ($
US), así como la adquisición de bienes y servicios del extranjero para
reforzar la industrialización del país. Por ejemplo, el proceso de
acumulación en el sector agrícola venezolano estuvo ligado a la existencia
de una moneda sobrevaluada, la cual ha permitido obtener maquinas y
equipos a costos relativamente bajos.
Finalmente, la baja contribución de los impuestos exigidos por el
~stado a las personas fisicas y morales. Es decir, que el Estado recoge
impuestos cuyo componente fundamental es la renta petrolera, engendrada
fuera del proceso productivo. En este sentido, Asdrubal Baptista dice que
"cuando el Estado realiza sus gastos, de los cuales los particulares derivan
naturales provechos, hay una transferencia neta de recursos en favor de estos
últimos, toda vez que de su parte no hay contraprestación hacia el Estado"
(Asdrubal Baptista, 1989: 123, 124).

Las transformaciones del Estado distribuidor

Desde el fin de los años 70, el modelo económico construido a partir
de la asignación de recursos de la renta petrolera viene estando en crisis. El
reconocimiento explícito de esta crisis es la base de la puesta en obra de una
estrategia económica con nuevas orientaciones que buscan poner en marcha
una economía sujeta a las leyes de la competencia, más abierta y más
competitiva. Esta política económica evidenciaría el gran viaje de la
economía y de la política sociai5.

335

�Fue en 1989 cuando el gobierno venezolano, presidido por segunda
vez por Carlos Andrés Pérez, decidió presentar un programa de ajuste para
hacer frente a un Estado paternalista, a una dosis masiva de
reglamentaciones, a controles y a proteccionismos, así como a un sector
industrial público muy desarrollado. Este programa tenía tres elementos
fundamentales:
A.- El ajuste económico que comprendía la reforma de precio, el fin del
sistema de tasas de cambio múltiples y la devaluación, y el equilibrio del
presupuesto del Estado.

B.- El ajuste estructural: privatizaciones y apertura económica.
C.- Las medidas económicas.
Con estos tres componentes se trató conseguir, a la luz de un nuevo
modelo de distribución de la renta, un mecanismo distinto de funcionamiento
del Estado. Por primera vez el gobierno anunciaba no una situación temporal
sino un cambio en la estrategia y en la filosofia del gobierno. Se abandonaba
de súbito el Estado rentista de bienestar y se ingresaba por la vía de
propuestas programáticas impuestas a la economía de mercado. Esta
estrategia llega en un contexto de transición de la actividad económica,
engendrando así fuertes tensiones sociales y políticas. Estas situaciones
conflictivas permicieron poner en crisis las instituciones democráticas y la
6
capacidad de los partidos políticos en la gestión de la renta pública •
A pesar de esto. el gobierno de Carlos Andrés Pérez siguió adelante
con su programa. en el que se establecían algunas medidas para contrarrestar
el efecto del proceso de estabilización. Estas medidas estaban constituidas
por un conjunto de acciones como las transferencias directas de efectivo
hacia familias con hijos en el sistema escolar, la atención médica y la
entrega de alimentos a mujeres embarazadas y lactantes, y un nuevo sistema
de seguro contra el desempleo. No obstante estas iniciativas, en 1992 dos
intentonas militares sucesivas fueron vencidas, obligando a renunciar al
presidente de la República a seis meses de culminar su mandato.
Simultáneamente. actores estatales habían venido haciendo
proposiciones que apuntaban a introducir importantes reformas al Estado
distribuidor. La Comisión Presidencial de Reforma del Estado (COPRE),
creada en 1984, propuso por primera vez la modernización de las relaciones
entre el Estado y la sociedad civil en el orden económico, político, judicial y
social. Sobre la base de amplitud del funcionamiento del Estado, estas
proposiciones han apuntado a las siguientes acciones:
• Profundizar la democracia en el seno de los partidos políticos.
336

• Reformar la ley orgánica del sufragio.
• Poner en obra la elección popular, directa y secreta de los gobernadores
de las entidades federales.
• Reformar la ley orgánica del régimen municipal.
• Vigilar el financiamiento de los partidos políticos.
• Abrir la economía, respetando el principio de las ventajas comparativas.
• Redefinir el rol del Estado en la economía.
• Articular la política económica y la política social.
El ~pacto de ~~tas propo~~ciones así como el rol jugado por los
actores sociales y pohttcos permitieron al Congreso Nacional, en 1988 y
1989, promulgar la ley sobre la elección y la remoción de los gobernadores
la rf~rma de I~ _ley orgánica del sufragio, y la reforma parcial de la le;
orgamca del regzmen municipal. Esta última establece por primera vez el
estatus de la alcaldía como gobierno local.
El noveno Plan de la Nación, llamado Un Proyecto de País.
Venez~~la en consenso (1995-1999), propuso cinco grandes lineas
estrategicas para promover y establecer las bases de un desarrollo sostenido
políticamente, socialmente y económicamente. Estas cinco lineas están
ligadas a la inserción del país en el contexto internacional, la transformación
del . aparato pr~ductivo, la puesta en obra de un proyecto de solidaridad
soc~al, con~e_b1do para generar transformaciones en la participación de la
sociedad c1V1l, la transformación de la educación y del conocimiento
cambiando los sistemas de enseñanzas y, finalmente la reforma del Estado7~
~a política social en este plan es presentado en el capítulo
d_en~mmado _L~ calidad de vida y solidaridad social en el que establece los
s1gwentes obJettvos:
• Facili~ a toda l~ población el disfrute de los bienes y servicios
matenales de la calidad de vida, y
• ~r.omover una transformación cultural que sirva de soporte valorativo y
etico al proyecto de país, a la vez que garantice el acceso de la población
al consumo de los bienes no materiales (IX Plan de la Nación, 1995).
Estos objetivos se enmarcan en cinco dimensiones que el Estado
venezolano los define de la siguiente mariera:

1.- Garantía de las necesidades básicas para el desarrollo personal y
familiar
·
_En esta_ dimensión, el Estado instrumentaría un conjunto de políticas
sectonales onentadas a la satisfacción de las necesidades básicas de los
337

�ciudadanos y familias, así como a la garantía de sus dere~~os a la ~tegri~~d
personal, la justicia, la alimentación, la salud y la educac1on. Esta dimens1on
se fundamenta en siete estrategias:

• Impulso prioritario de la organización comunitaria y la acción pública en
las zonas populares.

4.- La promoción de la cultura y los valores

• El fortalecimiento de las familias y de los valores familiares que
sustentan el desarrollo humano.
• El mejoramiento de la situación de la salud.
• La política nacional de alimentación y nutrici~n.
.
• La construcción de un sistema eficaz de segundad social.
• La política de educación como parte del co~b~t: a la pobreza.
• La garantía de la seguridad ciudadana y la ~~sticia.
• Las políticas de atención integral a las famihas pobres.

Esta dimensión está orientada a promover y apoyar la construcción
del nuevo proyecto de sociedad, orientado a enaltecer valores y principios
de una sociedad productiva, pluralista, democrática y solidaria que se abra al
mundo, se desarrolle y se modernice en un proyecto común. Son varias las
políticas a desarrollar en esta dimensión:

2.- La integración estable al empleo y a las actividades productivas

• El rescate, la protección y la valoración del patrimonio cultural de la
nación.
• El estimulo de las manifestaciones artísticas y de todas las producciones
culturales venezolanas.
• Intercambio y proyección internacional.
• Fortalecimiento de las bases de la producción y la difusión cultural.
• La política de comunicación social.

Esta dimensión se desarrolla en base al fomento de la economía
.d
· e-~ocada
en forma prioritaria hacia los sectores pobres de la
so l1 ana,
1u
población. Este, constituido como un instrumento orgaruzatlvo para
aumentar la capacidad de negociación social frente ~ ~tros sectores., ~a
estrategia principal dirigida es vincular la política econom1ca c~~ la poh!1ca
social, orientada a la equidad, a la estabilidad ~ocia!, a la ~reac1on ~e ma~, Y
mejores empleos, y a la redistribución _de la r~queza med~~nte la. mvers1on
pública tendiente a la formación de capital social. Las pohtlcas orientadas a
satisfacer esta dimensión son:

El Estado impulsará una política para la juventud en el marco de la
estrategia para la integración social. Esta política se impulsará a través de
dos líneas:

• El desarrollo y articulación de un sistema de empresas asociativas.
,
• La incorporación de la microempresa a las redes de la economia

• El servicio juvenil.
• La política diferenciada e integradora del Estado hacia la juventud.

1

•

•

5.- La política para el protagonismo de la juventud

solidaria.

3.- Políticas dirigidas a la integración en la convivencia colectiva

!ª

Según el IX Plan de la Nación, la convivencia. ~electiva Y
cooperación comunitaria requieren de un proceso de edu~ac10~ qu~ ~otenc1e
las capacidades y actitudes de los individuos para asunur el _eJerc1c10 pleno
de sus deberes y derechos como ciudadanos. Es con este mst~en~o de
responsab1·1·d
1 ad compartida Comunidad-Estado con que las . orgaruzac1ones
. •,
· l
comunales de las zonas pobres servirían de vías para l~ p~rt1c1pac1~~ so~1a
y la relación con el Estado. Esta dimensión esboza las s1gu1entes pohticas.
• Mejora de los servicios públicos y del ambiente urbano.
• Asistencia habitacional.

338

Con estas políticas se puede observar muy claramente que el Estado
venezolano apunta de una manera prioritaria a darle respuesta, por un lado,
al problema de la pobreza, y por otro, a la pérdida de solidaridades entre
esta organización estatal y la sociedad, y entre ésta misma.

¿La política social del Estado distribuidor?

En el contexto de toda la experiencia rentista venezolana se podría
señalar que el Estado distribuidor ha impulsado algunas líneas de acción de
política social, orientadas al asistencialismo. Estas estuvieron adscritas unas,
y están otras, a diferentes burocracias ministeriales. Por ejemplo, la
Asistencia y la Seguridad Social 8 fue dirigida por el Ministerio de Sanidad y
Asistencia Social (MSAS) y organismos de la administración
descentralizados, tales como el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales
339

�(IVSS) y el Instituto Nacional de Nutrición (INN); la política d~ emple~ _P~r
el Ministerio del Trabajo y la Oficina Central de Personal, el pnmero dirigia
el empleo correspondiente a la empresa privada, y la otra, el empleo público;
la educación es administrada por el Ministerio de Educación, y en un
tiempo la educación técnica por el Instituto de Cooperación Educat~va
(INCE); y recientemente la política familiar y el desarrollo social,
9
coordinada por el Ministerio de la Familia •

,..

.

En base a las características de los gobiernos democráticos del país,
podemos precisar, a la luz de algunos compo~entes de, evaluación de
políticas sociales, que el Estado venezolano a p~ir de la decada de ~~s 80,
más que sistematizar una política orientada al bienes~ de la pobl~cion, lo
que ha hecho es enunciar objetivos para el abordaje de los diferentes
problemas sociales. Vemos así cómo en el VI ~lan de_Nación (1,981-~985) el
aparte relacionado con el Desarrollo Sectonal Social pone enfasi~ ~n la
familia, la infancia y la juventud, así como en el desarrollo y fortaleclilllento
de la Seguridad Social. El siguiente, el VII Plan de Nación (1984-1988),
orientó su política social en dos vertientes; la una, la estrategia social, cuyo
objetivo fue alcanzar una sociedad más justa, tuvo como proyectos el
combate a la pobreza; el acceso a una educación más creativa, el
mejoramiento de la calidad de la atención a la salud; la racionalización ?el
proceso de desarrollo urbano y el impulso ~ la genera~i~n de e~pl~os y bien
remunerado. La otra, la estrategia polztica, definio su objetivo en la
profundización de la democracia y la descentralización. Fue durante este
periodo que el Ministerio de la Familia logra institucionalizarse. De esta
manera, entre el carácter distribuidor clientelar de la renta petrolera a causa
del monopolio de los partidos políticos en el seno del poder de los actores
estatales y los objetivos anteriormente expuestos, se evidencia una ~gidez
en su aplicación, que lejos de solucionar la pobreza, la reprod~Jo. No
obstante que la Constitución Nacional del país ( 196 ~ )_, en el Capi~o ~
(Derechos Sociales), establece la protección de la familia Y del matrimomo,
del niño y la salud, así como el derecho a la educación y_la cultura de ~odos
los ciudadanos; las políticas emanadas de los diferentes penodos
gubernamentales han sido parte más de un me~~smo de re~~ción de los
grupos sociales de poder estatal, que ha permitido a la poblacio~ l~grar el
acceso de una fonna residual a recursos escasos de orden economico, que
del cumplimiento real de los tres objetivos básicos de toda ~~lítica ~o~ial:
satisfacción de las necesidades básicas de toda la poblacion, objetivos
económicos y no económicos, orientados a mantener ingresos mínimos
regitlares y medidas de redistribución progresiva de recursos a objeto de
minimizar la brecha entre pobres y ricos.

340

Basándonos en el esquema de John Crane (1982) sobre los
paradigmas de inves~gación y aproximaciones de evaluación de políticas, se
p~e~e constatar a mvel de la valoración de la política social del país, lo
sigwente:
-

En cuant~ a la inclusión de los sectores concernidos, las políticas han
est~do onentadas a satisfacer objetivos políticos grupales y no de la
sociedad en el largo plazo. Aunque los sectores sociales más
beneficiados han sido los pobres urbanos de las grandes ciudades
(Caracas, Maracaibo, Valencia, Maracay, Barquisimeto), los actores
estatales han orientado sus preferencias con criterio utilitarista dado a
que ello ha permitido poner en práctica la regitlación del Estado'a través
del clientelismo y del manejo de una estructura de poder importante
para la reproducción social, tal es, la manipulación de la nación
el~ctoral, Y algunos grupos de interés como los sindicatos, las empresas
pnvadas y las asociaciones profesionales.

-

Al hablar de adecuación nos referimos a que el Estado distribuidor
v~nezolano no ha cumplido objetivos cualitativos en cuanto a política de
bienestar. Por el contrario, su intencionalidad ha sido guiada por el
~xces~ de recursos generados de la renta petrolera, razón que nos hace
mducir que el costo económico de la política social del sistema
democrático ha sido demasiado alto.

-

E_l sistema político venezolano se ha caracterizado por no ser equitativo
m desde el punto de vista económico, ni social, ni político. Esto se
expresa justamente en el momento que se evalúa la distribución de
beneficios y riesgos entre los diferentes grupos o personas involucrados
en _la~ ~olíticas sociales. Se ha podido constatar, según estudios
soc10logicos elaborados, que muchos recursos dirigidos a sectores
sociales son desviados a otros sectores en vista del clientelismo
electoral. Esta situación plantea el problema de la eficacia de la política,
puesto que los grupos favorecidos no están en concordancia con los
objetivos de la política.

-

Otra valoración importante a considerar es la implicación democrática
de los grupos sociales objetivos. Dicho de otra manera: considerar si
éstos están involucrados en la planificación, ejecución, mejoramiento,
fin~lización ~ evaluación de los programas generados por la política
social. En vista de que el Estado distribuidor venezolano se ha
caracterizado por el exceso de centralización y ejecutivismo ha
permitido que los actores sociales de la sociedad civil no encue~tren
espacio para impulsar sus propuestas democráticamente. Ello ha
341

�generado que el Estado se ha constituido en actor protagónico de todo el
proceso de la política social y económica.

A manera de síntesis

Esta reflexión, basada en el análisis del funcionamiento del Estado
venezolano, nos conduce a reafirmar que éste, a causa de su especificidad,
ha distribuido recursos proveniente de la renta petrolera sin darle un sentido
social de justicia. Cuestión que permite inferir que todos los gobiernos de la
democracia del país, a pesar del reciente intento de transformación del
sistema político, han producido políticas sociales que lejos de satisfacer las
grandes lineas maestras de la Constitución Nacional, lo que han hecho es
reproducir el esquema bipolar de la injusticia en la sociedad: la cada vez
más distanciadas pobreza y riqueza, reguladas por actores estatales que
dictan las directrices de acción así como sus objetivos grupales. De esta
manera, compartimos la reflexión de Alain Touraine cuando afirma que el
«Estado «movilizador» en América Latina ha unido en él objetivos políticos,
económicos y sociales. Lejos de separarlos, la organización estatal ha
querido integrar política económica y política social, modernización y
reforzamiento de la sociedad nacional, en un modelo único, elaborado por el
Estado ante que negociado por los propios participantes sociales a nivel del
parlamento» (1994:50). Por eso debe surgir, en la reforma del Estado
distribuidor venezolano, una dimensión de la política social que esté ligado
al replanteamiento del desarrollo, es decir al sentido integrador del
fenómeno. Esto implica que la «política social bosqueje una idea de política
desde la sociedad, entendida como un pacto entre las organizaciones
sociales, los gobiernos de los estados y los municipios» (Gabriel Torres,
1996:71). También que se parta de una definición amplia, donde se retomen
las nociones de actividades, de actores (no solamente acciones emprendidas
por actores gubernamentales), de problemas y de soluciones, articulándose
en una dimensión cualitativa de la evaluación que complemente la
dimensión cuantitativa. En otras palabras, es hacer menos público a las
políticas sociales. Se trata entonces de un Proyecto Nacional de Desarrollo
Social que no signifique una política asistencial destinada a ayudar a los
pobres a soportar su pobreza, sin rebelarse ante el obsceno enriquecimiento
de quienes ya lo son por nacimiento y otras ventajas (Manuel Caballero,
1997). Si repensar el Estado quiere decir reducir su acción en la sociedad,
repensar el Estado «distribuidor» en Venezuela significaría entonces que el
exceso de regulación de los actores gubernamentales sea minimizado con
objeto de democratizar con justicia la vida social, política y económica de
los actores sociales civiles de la sociedad. Así, al decir como Bernardo
Kliksberg ( 1998), se estaría planteando la necesidad de reconstruir el
342

Estado, avanzando hacia un "Estado inteligente", un Estado eficiente
centrado en papeles estratégicos para la sociedad en el que uno de ellos se
hallaría en el campo del desarrollo social. Sólo así se garantizaría la siembra
del petróleo con rostro social. Es el gran reto del nuevo gobierno electo el 6
de diciem~re de 1998 al plantearse como uno de los objetivos la
convocat_o,na a una Asamblea Nacional Constituyente que tenga como fin la
refundac10n de Venezuela sobre la base de la democratización del sistema
político, así como la combinación de la iniciativa privada y el libre mercado
con el compromiso social que alega debe tener el Estado.

Notas bibliográficas
1
_

Según Mirian_i Kor?Iith y Daniel H. Levine (1995:37,38), el término sistema de partidos

tien~ _cua~o ~~s1ones: 1.- los partidos son la herramienta básica de Ja acción y

movihzac1on ?~htica; 2.- esto asegura que el consentimiento y los votos sean Ja política

central ~ legitima; 3.- la dominación de los partidos figura en la metodología política
prevalec1~te alrede~~r de la p~opaganda, en las elecciones y ahora en Ja mass media; y 4.como. P~'.dos pohticos dommantes, ellos se convierten en la principal agencia para la
orgamzac1on y desafio de los conflictos políticos.
2

Desde su origen, la democracia venezolana recurrió a un sistema electoral clásico: el voto

por planchas cerradas de partidos, con asignación proporcional de los puestos parlamentarios.
'. Los actores c~aves varían_ en función de su práctica. Sin embargo, el esquema característico
~cluy~, ademas ~el gobierno, los principales partidos políticos (representados por sus
direcciones nacionales); el sector de los empresaríos privados capitalistas
(FEDECAMARAS), . el sector de los trabajadores (CTV), el Ejercito y la Iglesia
(representados por la Jerarquía) (Juan Carlos Rey; 1988:203).
4

La _«~iembra del petróleo», s~g~ Asdrubal Baptista y Bernard Mommer (1987), presenta
d?s ~1S1ones peif~ctamente delurutadas. La primera perspectiva, expuesta por Arturo Uslar
P~~ en 1936, estima que el destino deseado de la renta es el de la inversión productiva. Esta
vis1on e~ _expresada por la élite venezolana partiendo de la tesis del desarrollo capitalista de Ja
producc,1~n y de la productividad. La otra visión, salida de los movimientos populares
democraticos en Ven~zuela a partir también de 1936, expresa que es necesarío que la renta
~etrole~a . se . _con".r~~ce en una política de distribución popular así como en una
mdustnal1~~1on dirigida por el Estado, la cual cumpliría entonces la función de disolver al
sector tradicional de 1~ econo~a y de crear un mercado nacional con una alta capacidad de
co?1"ra. Esta perspectiva populista es la que ha reinado durante la historia contemporánea del
pais.
1

La políti~a basada_ en el _)ran viraje" representó el octavo Plan de la Nación (1989-1994), el
cual ~~to a la sat1sfacc1on de las necesidades alimentarias de la población de una manera
eco~o~ca Y segura sobre la base de una agricultura eficiente y competitiva mediante un
crecuruento acelerado y sostenible.
6

A un mes de iniciado el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez (febrero-1989), así como
de haber puesto en marcha el Programa shock de ajuste estn,ctural, se produjo una reacción

343

�violenta en la sociedad, con un estallido anárquico, "el caracazo". Por otro lado, las tentativas
de golpe de Estado, una en febrero y otra en noviembre de 1992, la primera liderizada por el
Coronel Hugo Chavez Frías, hoy presidente constitucional de Venezuela, así como las
reacciones de conformidad de los ciudadanos, hacen constancia del agotamiento de la élite
política del país, expresada por la falta de legitimidad tanto a nivel de las instituciones como
de los dirigentes políticos.
A través del programa denominado Agenda Venezuela, el gobierno de este país inició a
partir de 1996 un conjunto de medidas socio-económicas con el objeto de alcanzar la
estabilidad macroeconómica y la recuperación social. Este programa se ha basado en las
redes de servicios sociales fundamentales tales como educación, salud y vivienda, llevándose
a cabo con la meta de cubrir las necesidades de tres millones de familias. Los programas
sociales son los siguientes: programa de subsidio a la familia, el programa de nutrición en las
escuelas, el programa de donación de uniformes escolares, el programa de cuidado diario de
los hogares. el programa de subsidio para el transporte escolar, el programa de desayuno y
comida en las escuelas, el programa de ayuda a la madre para la alimentación de los niños, el
programa de protección del ciudadano viejo, el programa para las personas retiradas, el
programa estratégico de nutrición, el programa de empleo para los jóvenes, el programa de
ayuda social, el programa de ayuda de materiales médicos, los programas de provisión de
medicina.

7

En diciembre de 1997 se promulgó la «Ley Orgánica del Sistema de Seguridad Social
Integral», donde se establece que el órgano de dirección del Sistema de Seguridad Social
Integral es el Ministerio del Trabajo y la Seguridad Social.
8

"'

9 Durante la presidencia de Luis Herrera Campins (1979-1984) se designó a una ministra de
estado para la participación de la mujer en el desarrollo. En los dos períodos siguientes este
ministerio de Estado fue creciendo e institucionalizándose hasta convertirse en lo que hoy es
el Ministerio de la Familia, cuyo objetivo principal es el de realizar y promover acciones
destinadas a la protección de la familia. así como el de la integración al desarrollo socioeconómico del país (Art. 38, Ley Orgánica de la Administración Central, 1995).

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'

345

�MONISMO, RELATIVISMO, PLURALISMO

s

a Arturo A los 30 años de la Constitución democrática. La participacón política en la
::v~
Vene~ela, Revista SIC, Centro Gumilla, año LN, No. 531, enero-febrero, 1991.
0

Isaiah Berlín y la filosofia de la cultura
Dr. Mario Teodoro Ramírez
Universidad Michoacana
de San Nicolás de Hidalgo
Nuestra cultura es nuestra; las culturas
son incomensurables; cada una es
como es, infinita en valor, como lo son
las almas a la vista de Dios.

I. Berlin1

Introducción

Las posiciones relativistas y pluralistas ganan cada vez más terreno en
el campo de las discusiones culturales. Diversas razones dan cuenta de este
triunfo: crisis de ideologías y proyectos sociales de corte universalista,
generalización de la idea democrática, ampliación de los procesos de
comunicación intercultural, movimientos migratorios y consolidación del
multiculturalismo, etc. Sin embargo, persiste en ciertos ámbitos y desde
ciertas perspectivas teóricas una desazón respecto a la validez del pluralismo
y respecto a las posibles o reales consecuencias negativas del relativismo
cultural -caos "ideológico", relativismo moral, nihilismo, regresiones
nacionalistas, conflictos bélicos.2 Estas preocupaciones no están
necesariamente ausentes en quienes sostienen concepciones relativistas y
3
pluralistas. Inclusive, no está ausente una preocupación por el
replanteamiento de los aspectos comunes a las diversas culturas y por la
necesidad de hacer posible (teóricamente, pero también prácticamente) la
comunicación y comprensión interculturales. Que lo anterior podría
llevarnos -después del escabroso pasaje por el relativismo y el pluralismo- a
la conformación de una nueva perspectiva universal, es algo que todavía no
podemos anticipar; lo que sí podemos hacer es afinar nuestros conceptos y
precisar nuestras expectativas.
Para ese objetivo nos parece útil retomar algunas ideas de Isaiah
Berlin, uno de los pensadores más reconocidos de los últimos años, y que
posee la rara virtud de combinar en sus escritos originalidad y profundidad
con pertinencia y claridad. En principio, nos parecen muy atinados los
argumentos que presenta Berlin en contra de la tradición "monista'' de la
filosofía occidental y, específicamente, en contra del "monismo
epistemológico". Damos cuenta de estos argumentos en el primero y
346
347

�segundo apartados de este trabajo para en seguida -tercer apartadoocuparnos de la defensa que Berlin hace de la especificidad e irreductibilidad
del conocimiento histórico-cultural. En el cuarto apartado abordamos el
asunto central de nuestra reflexión: la distinción que propone Berlin entre
"relativismo" y "pluralismo" y los argumentos que presenta a favor de una
posición pluralista (tanto en los planos epistemológico como histórico y
moral). Sobre esta base analizamos en el quinto apartado su planteamiento
respecto a la tensión entre libertad y reconocimiento, marco donde ubicamos
aspectos de su teoría política relativos a la discusión sobre el "nacionalismo"
y la relación entre culturas. Finalmente, en el sexto apartado hacemos una
serie de observaciones sobre el valor y las consecuencias del "pluralismo"
berlineano para afrontar y permitir aclarar diversos problemas relacionados
con la diversidad cultural, el conocimiento intercultural, y los aspectos
políticos y morales de la interculturalidad.

1. Crítica del racionalismo monista
Aunque la crítica epistemológica al racionalismo y, en general, al
pensamiento moderno-ilustrado se ha convertido en un truísmo de nuestra
época y se la ha llegado a identificar a veces con ciertas corrientes de
pensamiento concluyentemente antirracionalistas, existen pensadores, como
Isaiah Berlin, que por su filiación filosófica o por su estilo y talante intelectual
están libres de la sospecha de radicalismo o irracionalismo. Berlin llama la
atención por su capacidad para plantear o replantear de manera precisa algunos
de los problemas filosóficos básicos de nuestro tiempo y por su aptitud para
hacer ver el significado vital, el alcance humano, de ciertas discusiones teóricoconceptuales aparentemente abstractas. En todo ruomento Berlin ha hecho de la
"actitud crítica" la condición tanto como el efecto del pensamiento filosófico.
Esto significa que para él la tarea de la filosofia es comprender los problemas y
clarificar nuestra situación (teórica o práctica) antes que tratar de dar
4
"soluciones" o explicaciones últimas. Esta suposición -la de que es posible
encontrar respuestas últimas y únicas- subyace a la teoría positivista del
conocimiento, al pensamiento ilustrado moderno y, en general, a toda
"ilustración", esto es, a toda concepción racionalista monológica, ya en la
epistemología, en la vida práctica moral o en otras formas de pensamiento no
filosóficas como la religión.
Con la expresión "racionalismo monológico" designamos lo que Berlin
llama la "tradición central" del pensamiento occidental, "que se remonta por lo
menos hasta Platón", y que, según nuestro filósofo, puede caracteru:arse en
tomo a tres suposiciones básicas:

348

(a) que para todas las preguntas genuinas hay una y sólo una respuesta
verdadera, y que t ~ las demás son desviaciones de la verdad, y por lo tanto
falsas; esto se aplica tanto a las preguntas que tienen que ver con el
comportamiento Y el sentimiento, es decir, con la práctica, como a las que
tienen que ver con la teoría y la observación -preguntas de valor tanto como de
hecho-; _(b) que las respuestas verdaderas a tales preguntas son por principio
cognoscibles; (c) que estas respuestas verdaderas no pueden oponerse entre sí
pues una proposición verdadera no puede ser incompatible con otra; que'.
Juntas, estas respuestas deben formar un sistema armonioso. 5
. En suma, podemos decir que la tradición occidental dominante es: a)
morusta en cuanto a la verdad; b) racionalista en cuanto al procedimiento
cognoscitivo, y c) uniformista o universalista en cuanto a los resultados del
conocimiento. Cabe destacar que Berlin comprende de este modo no solamente
un programa epistemológico sino también una concepción ética o una filosofia
práctica, misma que se remonta igualmente a los orígenes de la tradición
occidental. En términos prácticos -morales o políticos- el racionalismo
monológico funciona con la idea de que existe una forma de la ''vida perfecta"
~ de la '_'sociedad perfecta", que es única, universal y necesaria, verdade~
mdependientemente de que se haya realizado o no, de que pueda ser realizada 0
no, válida "para todos los hombres, en todas partes, en cualquier tiempo".6
. Los, ?ºs aspectos o momentos del racionalismo monológico -el
ep1stemologico y el moral- se encuentran íntimamente vinculados e incluso se
refuerzan mutuamente, por lo que la critica de uno involucra necesariamente la
crítica del otro. Particularmente Berlin está interesado en observar las
implicaciones p~áctico-morales de esa crítica. Pues las consecuencias negativas,
nefastas en algun momento, del monismo son más preocupantes en el plano
moral que en el epistemológico. El "monismo ético" ha sido, según Berlin, la
fuente de las diversas visiones "escatológicas" o "utópicas" de la vida
histórica Y social, y es responsable en gran medida de la mayor parte de los
procesos sociales autoritarios, sectarios, violentos y hasta criminales que se
~ dado en la historia de la humanidad. Cuestionar esta persistente y casi
msuperable visión de las cosas es uno de los aportes imprescindibles del
pensamiento crítico-filosófico a la sobrevivencia del ser humano. Ahora
bien, no obstante la precisión y contundencia de la critica de Berlin al
racionalismo, él no va a defender en un ningún sentido una conclusión
irracionalista; por el contrario, va a tratar de mantener y defender -y en primer
lugar de comprender- la diferencia entre una actitud irracionalista meramente
'.'romántica", igualmente ahistórica y monológica, y una críti~a racional,
informada históricamente, de los límites e insuficiencias del ''racionalismo
mon~lógic~"- Precisamente, el uso por nuestra parte de esta expresión nos
permite dejar abierta la posibilidad de definir otra forma de racionalidad
(obviamente no "monológica", no monista).
349

�2. Critica del monismo epistemológico
La versión contemporánea más famosa del racionalismo monológico es
el "positivismo lógico" o "neopositivismo". A ella dedica Berlin, en sus
primeros escritos, una critica acuciosa. Según él, el positivismo lógico se
caracteriza porque realiza una doble reducción: en primer lugar, reduce toda
forma de conocimiento a una que se considera básica o paradigmática (el
conocimiento científico-natural); en segundo lugar, dentro de esta última busca
reducir los diversos componentes del proceso cognoscitivo a unas unidades
elementales, fundamentales -las proposiciones atómicas o de "contenido
empírico"-, de las que supuestamente todo provendría, y que proporcionarían
la justificación última de la validez del conocimiento. Con gran perspicacia
refuta Berlin la teoría empirista del conocimiento, mostrando cómo, a pesar de
las declaraciones explícitas tal teoría se encuentra profundamente comprometida
con la gran tradición de racionalismo monológico del pensamiento metafisico.
En el artículo «Traducción lógica», y en otros materiales incluidos en
Conceptos y categorías, Berlin muestra una rara capacidad para moverse
críticamente y con originalidad en el ámbito de la filosofia analítica. Profesor
también en Oxford, Berlin tuvo oportunidad de conocer y tratar a dos de los
más importantes representantes de esa tradición: A.J. Ayer y J. Austin. Esto le
permitió tener una comprensión aguda de los aportes y el valor de la filosofia
analítica tanto como de sus límites y eqtúvocos. Así, su perspectiva rebasa los
lugares comunes de la crítica al positivismo lógico -el formalismo logicista, la
exacerbada negación de la metafisica, o la fascinación por la claridad y el
rigor- para concentrarse en el carácter problemático y hasta absurdo de algunos
de sus supuestos y consecuencias.

.. .

Particularmente Berlin se dirige a la llamada teoría empirista del
significado, fundamento de la epistemología neopositivista. La idea de que
las únicas proposiciones de nuestro lenguaje que tienen significado son las
"proposiciones empíricas" (empirismo "deflacionario"), o bien de que todas
las proposiciones se pueden traducir, con reglas y referentes ad hoc, a
proposiciones empíricas (empirismo ''inflacionario"), no es una tesis
simplemente errónea: es un programa filosófico cuyas intenciones de fondo
-monistas y reduccionistas- resultan cuestionables, esencialmente inviables
y, al fin, carentes de sentido. Las "intenciones de fondo" -los supuestos- de
la teoría empirista del significado son, según Berlin, las siguientes: l) la
teoría del lenguaje como correspondencia, es decir, la suposición de que
existe algo así como un función básica -y tendencialmente única- del
lenguaje que sería la de "reflejar" o "describir'' la realidad, a partir de lo cual
otros usos del lenguaje (no descriptivos, sin '·correspondencia") resultarian
incomprensibles o puramente accesorios; 2) "la falacia jónica'', esto es, el
350

supuesto propiamente "metafisico" del positivismo, que consiste en asumir
la vieja creen:ia de _que la r~-~d está compuesta por "entidades" básicas y
elementales, constituyentes últimos que nuestro lenguaje y conocimiento
~bieran poder re~ejar al fin; _Y 3)_ "la búsqueda de la certeza", supuesto que
sigue de los antenores y los smtetiza en términos de teoría del conocimiento
científico consiste en creer que la tarea de la ciencia estriba en alcanzar unas
"proposiciones incorregibles", esto es, unívocas, exactas y plenamente
"garantizadas". Según Berlin, este supuesto, como los dos anteriores no
tiene sentido, pues "para decir algo significativamente acerca del m~do
tenemos que traer a colación algo que ya no es la experiencia inmediata (se~
lo _que fuere lo que signifique 'inmediata'); a saber: el pasado y el futuro, y
obJetos ause~tes '!. otras pe~sonas,_ y posibilidades no realizadas, y juicios
gen~es e hipotet1cos, y as1 sucesivamente". 7 Como no podemos evitar esto,
es decrr,_ ~orno en t~o _proceder cognoscitivo tenemos que dar por supuestas y
hasta Utilizar propoSiciones que no son incorregibles, resulta que "la única
manera de estar absolutamente seguros consiste en no decir absolutamente
nada".ª Es a esta pureza silenciosa a donde nos conduce tendencialmente la
teoría empirista del conocimiento.
Cabe insistir en que la clave de la crítica de Berlin debe buscarse por el
lado de los "supuestos" del positivismo lógico que él se propone esclarecer, y
no solamente por el lado de los limites de los procedimientos empíricos o
formales de la verificación o corrección de las proposiciones. La limitación de
estos procedimientos no tendría que ver con que hubiera una "resistencia" de lo
rea_} a nue~ dis~sicione~ cognoscitivas o una condena de nuestro lenguaje a
la mexacntud, a la incapacidad de "describir''. Tiene que ver con el hecho de
que cualquiera de los elementos de nuestro lenguaje sólo tiene sentido en
relación con otros -no hay lo "cierto" o "incorregible" sino porque hay también
lo• ""ft'ft-"
1cm,u , 1o. "dudoso" , 1o " corregi'ble", lo meramente ''probable", etc. Y,
c_iertamente, nmguno de estos elementos puede ser absolutizado y "separado" a
nes~o de perder su capacidad para significar algo coherente. En otras palabras,
Berlín ~mparte -quizá sin proponérselo- la tesis hermenéutica (gadameriana)
que sostiene la preeminencia de la "comprensión" sobre el "conocimiento'' y
los elementos "empírico-positivos" que él nos aporta.9 Ciertamente, su
perspectiva no deja de ser propia y se distingue claramente de ciertas
radicalizaciones hermenéuticas en que para él la preeminencia de la
"~~prensión ~el sentido", es decir. la preeminencia de nuestro lenguaje en sus
múlnples funciones sobre alguna de éstas no elimina la posibilidad de que
~o~ hablar de verdad, objetividad o confiabilidad respecto a los
conoclilllentos que las diversas ciencias nos proporcionan. Lo que dice Berlin
su tesis hermenéutica, es solamente que para que una "proposición empírica':
tenga "sentido", es decir, comprensible para un ser humano, es necesario que
haya en nuestro lenguaje otras proposiciones distintas de las empíricas y que
reconozcamos que ellas también tienen "sigrúficado". Así pues, sostener-como
351

�-=-Mln función del lenguaje es la
·· ·
que una deteTI.lllilllU4
hace el neo~siti~~o- . te" seria como sostener, por eje°:'plo, ~ un
"fundamental o e t e ~ .
ue en consecuencia, el sistema
organismo no se mantiene smd ~e~tarst~ yq
éstos deben "reducirse" o
digestl·vo "determina" a los emas'lsi e
''traducirse" en los términos de aque ·

q:ie

d .sta metafisico cualquier búsqueda de
Igualme~te? desde el p~~.~ :sulta también un afán absurdo. Pues, si
"componentes últimos de la reali
,
d finir x? Tendríamos que hacerlo
,
x'
·cómo podríamos e
.
e•
ul
''todo no es mas que ,. ~
''n s x" pero entonces la 1orm a
necesariamente en relac1on ~ algo ~e tiºod e Debemos aceptar que la única
.
ul r::...1
imposible o smse111 o.
.
d
morusta res ta éllsa,
.
estro conocimiento del mun o
manera de hacer que _nuestro len~ ;;,;~pción de la realidad una postura
tengan sentido es asunuendo en nue l
este pluralismo básico no está
''pluralista". Sin em~argo, cabetalac ~o=da de ciertos componentes en tal
afirmando que la realidad como
es
.ón de ue hay una pluralidad
o cual número; solamente establece ~~ l~ asunc1. dibl2 para la posibilidad de
de seres o modos de ser es una condicio~ im¿re:~eza de la argumentación
nuestro conocimi~nto y _n~estro len~~- a las condiciones del pensamiento-,
pluralista de Berlin es l~g,ca -se reafi.rmaciones a priori sobre lo que existe o
no ontológica o metafisica-no hace
no existe en el mundo-.
.
,
sitivista es insuficiente como teoría del
Así pues~ la ~p1stemologia ~:po teoría del conocimiento en gen~.
conocimiento c1&lt;:°tifico ~ ~s r,arci :mo a de la "ciencia unificada"- Berlin
Al ''monismo ep1stemolo~co -el .P , ~ta ara asumir y comprender la
opone una "epi~mologta pl~~~oc~e!to científico, de corte empirista
complejidad del ID1smo proce~ e cdar d
ta de otras formas y modos del
y natmalista, y para hacer posible, y
e cuen
,
conocimiento humano.

3. Pluralismo epistemológico y conocimiento histórico
.
.
de la crítica al "monismo
Una consecuencia impo~te
y replantear la diferencia
, . ,,
que nos permite retomar
. .
l
epistemo ogico es
.d d 1 todo entre el conoc1ID1ento
fundamental, nunca ace~ta_da y ahis~t' ·ªco e entre '"las ciencias" y las
. ,
l conoc1ID1ento
s on '
.
,
científico Y e
.
ensadores de nuestro tiempo que mas
"humanidades". Berlm es un~ de
dad especificidad cognoscitiva de
han contribuido a de~ender la rrre,, uclti ihi~st ·a antropología, la psicología,
" .
as humanas - a
on ,
ºfi .
las llamadas c1enc1
.
.
. . s do , ticas del cientl cismo
etc.- frente a las prete°:5iones imp~n~1stade~de s~inicios en la Ilustración
moderno. Básicamente este ha ~onsis o, e osible y necesario aplicar los
del siglo XVlli, en la cre~ci~ d~;~:l :o~ocimiento científico al campo
métodos, supuestos y proce 1ID1en

¿ºs tr y

352

de lo social-humano, a fin de alcanzar en algún momento un saber en este
campo tan preciso y exacto, y con capacidad de explicación y predicción tan
firme, como el que nos ofrecen las ciencias naturales. Esta pretensión no es
solamente parte de un programa epistemológico, expresa más profundamente
una cierta forma de entender al ser humano, cuyos supuestos principales, y
no puestos en duda por el cientificismo ilustrado, serían: a) que la
humanidad es una sola y la misma en cualquier circunstancia y en cualquier
época (que hay algo así como una ''naturaleza humana", una "entelequia"
que subyace a las diversas, casi infinitas, modalidades en las que el ser
humano se realiza en el espacio y en el tiempo); b) que a lo largo de la
historia esa humanidad única ha ido avanzando paulatinamente, en un
sentido teleológico-progresista, hacia estadios de mayor conocimiento y
perfección, superando definitiva y felizmente estadios de oscuridad,
ignorancia y fanatismo; y c) que, por ende, los rasgos esenciales y superiores
de esa "naturaleza humana" son aquellos que tienen que ver con el desarrollo
de las capacidades intelectivas y cognoscitivas y con las posibilidades
transfonnadoras y liberadoras de la acción práctico-técnica. Desde este
punto de vista, para un historiador ilustrado (Voltaire) hay bien poco que
indagar: ''la historia es un desierto árido con unos cuantos oasis''. 1º La
mayor parte de ella puede ser tranquilamente desechada: "¿quién quiere
saber acerca de Salmanasar o Mardockempad?", ¿y de tantos e inacabables
datos relativos a acontecimientos fútiles, pasiones terribles, hábitos
incomprensibles, mitologías exóticas, visiones infructuosas? En fin, la
Ilustración -y todas sus variantes posteriores- sólo hace posible la aplicación
de los métodos científicos al campo de lo humano a condición de
desvirtuarlo, de suplantarlo por algo en que ya no se reconoce en lo que
verdaderamente es.
Otros pensadores contemporáneos de la Ilustración denunciaron desde
entonces esa suplantación, esa visión fundamentalmente errónea de lo que es
el ser humano y de nuestros medios para "comprenderlo". Berlin ha
dedicado diversos trabajos a recordar y revalorar las concepciones, a veces
oscuras y en aspectos equívocas pero siempre agudas y profundas, de Vico y
Herder. Autor de una verdadera revolución intelectual, Vico introduce la
idea -mantenida y desarrollada por posteriores pensadores historicistas y
humanistas- de que la tarea del historiador no es relatar una serie de hechos
Y ordenar una serie de datos sino tratar de aprehender las intenciones
humanas que se ocultan detrás de esos hechos, los valores, las ideas, y las
fonnas de vivir y sentir de los actores de aquellos acontecimientos, mundos
o épocas. Y sólo este conocimiento nos enseña lo que realmente son los
seres humanos, lo que son sus obras, sus actuaciones, sus culturas. Para
Vico, "comprender la historia es comprender lo que los hombres hicieron en
el mundo en que se encontraron, lo que exigieron de él, cuáles fueron las
necesidades sentidas, las metas, los ideales". 11 Pero, ¿cómo podemos obtener
353

�..

este conocimiento?, ¿cómo podemos acercamos a otras mentes? Vico no
creía que fuera imposible, ni siquiera que planteara mayores problemas. El
caso es que podemos hacerlo; que contamos con el lenguaje y con diversas
formas de expresión de la vida espiritual. Basta que "imaginemos" cómo es
la experiencia del otro. Es la perspicacia imaginativa -en las antípodas del
entendimiento analítico- el modo de conocimiento propio de la historia y del
conocimiento humanístico en general. Sólo ella nos permite y asegura que
estamos en el punto de la cuestión: acceder al mundo de otros hombres y
otras mujeres y comprenderlos como tales. Esto lleva naturalmente a una
visión de la pluralidad, irreductibilidad e inconmensurabilidad de las épocas
y las culturas. Dado que cada época o cada cultura debe comprenderse a
partir de ella misma, es falaz suponer que existe una sola cultura, la misma
para todos los seres humanos, y es también inaceptable, como desarrollará
posteriormente Herder, ya en la época del romanticismo, que podemos
comprender aspectos de una cultura separados de la "totalidad" que
conforman. "Cada cultura tiene su propio y único Schwerpunkt ('centro de
gravedad'), y al menos que lo tengamos a nuestro alcance, no podemos
entender su carácter o valor". 12 No hay, por ende, una sola sino muchas
culturas; y ellas deben ser comprendidas a partir de ellas mismas y no de
criterios extrínsecos y ajenos. "El juzgar una cultura con el patrón de otra,
demuestra un fracaso de la imaginación y el entendimiento. Cada cultura
tiene sus atributos propios que deben ser captados por ella misma en su
interior". 13 La tarea del historiador y del humanista en general es
comprender lo propio y singular de cada modalidad de la praxis humana,
tarea ésta que no puede tener otro objetivo más que el de ampliar la propia
comprensión de nosotros mismos en tanto que humanos.
Berlin ha desarrollado por su cuenta las inspiradas tesis de los
filósofos historicistas clásicos. En el artículo «El concepto de la historia
científica» se ocupa precisamente de demostrar que la historia no se ajusta a
los moldes y procedimientos del conocimiento científico. Su forma de
conocimiento no es la deducción. ni la inducción. ni la generalización, ni la
verificación empírica precisa. ni tampoco. ob,iamente, la cuantificación o la
predicción exacta de los acontecimientos. En fin, está fuera de lugar la
expectativa de que el objetivo del historiador sea llegar a ciertas ''leyes
generales'' o '·constantes uni,ersales·· de los fenómenos históricos. Y esto,
nuevamente la vena lógica de Berlín, no por una cierta imposibilidad de
principio. por una falla o defecto de los métodos de que hace uso el
historiador, sino por la simple razón de que tales generalizaciones o
regularidades no tienen sentido ni utilidad y son esencialmente inexactas
respecto a aquello que se trata de conocer: precisamente, la singularidad de
un acontecimiento, lo que él tiene de nuevo y distinto a los demás. La única
manera de acercarse cognoscitivamente a esa singularidad es poseyendo la
rara habilidad para concatenar diversos datos, quizás aleatorios y hasta
354

distantes entre sí, para hacer con ellos una "textura" que permite comprender
y entender lo que se nos da. Este proceder no se parece en nada a ·
d
los del pensamie~to científico. '.'Lo que pasa en el pensamiento
par~ce mucho mas a la operación del sentido común en que entret ·
vanos co
t
. .
,
eJemos
, .
ncep os Y propos1c10nes generales, a primera vista independientes
lo~camente, y hacemos que vengan al caso de una situación dada de l
meJor manera posible". 14 En general, no se trata en el pen.,.,. ....; t hi t, • ª
" 1· ,, -d
•.
= e n o s onco
de exp 1car
e utilizar un esquema "causal" en el se ti.d
,·
b. ·
·
"
n o empmco? ~eti~o- smo de comprender", de adentramos a las razones, motivos
mtenciones ~ pr?yectos de los seres humanos que estudiamos. El uso dei
porque •en• histona, la respuesta a la pregunta "&lt;.,· por que·?"
· , a un
• e n re1ac1on
acontecumento o una acción, funciona más de acuerdo con la manera como
~bran:ios en nu~stra vida cotidiana y comprendemos expresiones tales como
María perdono a Juan porque lo quería". Lo que nos permite entender y
ace~~ esta resp~esta es el modo de ser de nuestra propia experiencia la
posib1hdad
tr
odded vivirhalgo parecido a la relación referida, y , en gener'al,
nues o m o e ser umanos, que nos capacita para entender, o poder llegar
a hacerlo, a otros co~o nosotros. Porque "no soy aquí primordialmente un
observador extern~, smo que yo mismo soy un actor; comprendo a otros
seres human?~• Y se lo que es tener motivos, sentimiento y obedecer a reglas·
porque tambien soy humano". 15
'

i::~~ ;

En fin, lo qu~ ~l . historiador tiene que poner en juego para
~omprender un hecho histonco es lo mismo que siempre está poniendo en
Jueg~ para actuar Y moverse en su mundo, para vivir y convivir con los
demas, darse a entender y entenderse con ellos. Berlm· llama a ta
"capaci.dad" - 1a capacidad
.
es 16
de ser humano- tener sentido de la realidad
~sto es, ~ener "sentid~" para aprehender y comprender una serie c~si
~perc~p~ble Y ª!eato~a de datos, matices ínfimos, gestos evanescentes,
giros mmusc~os,_mtenciones que son apenas un temblor, y a través de todos
ellos J&gt;?der identificar un esti_lo, un idea, un modo de ser O una cultura.
~emasiado numerosos, demasiado complejos, sutiles e indiscernibles entre
si ~sultan esos datos como para ser identificados, mencionados, ordenados
registrados_ Y expuest~s '·en un lenguaje científico neutral". 17 Desde est~
punto de vista, resul~- ~~lmente absurda la pretensión de que el historiador
deba procurar una v1s10n neutral" de los hechos, esto es, que deba tratar de
poner en suspenso sus propios "valores" y ''valoraciones". ¿Cómo podría
enton~es . comprender los valores que constituyen esencialmente la
e~J&gt;C:~enc1a de_ los otros y son un componente fundamental de los fenómenos
~ston~os:, sociales y cul~al~s estudiados? No se trata de que el historiador
..m~r~ic~, , ~~l~a B~~llll, smo de que esté consciente de que por más
ob~etivo Y dis~~e q~e q~era ser respecto a lo que estudia no puede
~bviar su comprension axiológica y su juicio valorativo, ínsitos en su manera
e ser Y comprender el mundo y en sus procedimientos cognoscitivos. Aun
355

�intentándolo, resultará al último que la pretendida objetividad o neutralidad
terminará siendo ella también una "toma de posición" y un tipo de
compromiso valorativo.
Por otra parte, cabe observar, aunque brevemente, que el
conocimiento histórico y la misma acción histórico-social se parecen, tienen
rasgos y supuestos semejantes. El "sentido de la realidad" no es solamente
privilegio y requisito del buen historiador, del humanista. Todavía más, es la
condición y el rasgo del sujeto que actúa socialmente, del político; es aquello
que distingue -y no sólo desde el punto de vista de la eficacia- al buen
político del mal político. Igualmente, el saber del político no es ~ saber
teórico-científico, o un saber de principios y doctrinas abstractas. Existe en
su actuar "un elemento de improvisación, de tocar de oído, de ser capaz de
valorar la situación, de saber cuándo saltar y cuando quedarse quieto, que
ninguna fórmula, ninguna panacea, ninguna receta general, ningún talento
para identificar situaciones específicas como ejemplos de leyes generales,
podría sustituir". 18 Esto significa, y tal es la preocupación ~d~ental de
Berlin, que la historia real (efectiva) no es un proceso detemurusta, que la
humanidad no es una entelequia, y que la verdadera acción político-social es
una aventura creadora, un ejercicio de libertad. Es decir, que la libertad
sigue siendo, a pesar de todos los determinismos cientificistas, ideológicos o
mediatizadores, un rasgo, un valor, un desafio de la acción humana, de la
19
vida social y de la historia.

4. Del relativismo al pluralismo

Cuestionar el monismo epistemológico y la pretensión de cientificidad
en los estudios histórico-sociales, abogar por el uso de la imaginación, la
comprensión y el compromiso axiológico del investigador, ¿no nos lleva a
postular un subjetivismo total, un "relativismo cognosciti~o" y a fin de
cuentas a un "relativismo general" respecto a las cuestiones humanas
básicas? Berlín se cuida de esta implicación. Según él, el reconocimiento de
las peculiaridades y problematicidades del conocimiento histórico-social no
debe atentar contra el sentido de verdad, objetividad y validez que este
conocimiento, como cualquier otro, debe cumplir. Volviendo a sus
reflexiones sobre el pensamiento ilustrado y contrailustrado del siglo XVIII,
Berlin muestra que los creadores del historicismo no avalaban una posición
"relativista". Ni Vico ni Herder veían mayor dificultad en el conocimiento
histórico y en la comprensión de la "diversidad" histórica y cultural de la
vida humana. Es decir, no eran en ningún sentido relativistas
epistemológicos; le resultaría bastante extraña la idea de que '.'no podemos"
tener un conocimiento de la historia y la sociedad, pues, más bien, en el caso
de Vico por ejemplo, creían que se trataba del conocimiento más cercano,
356

profundo y útil que podemos alcanzar (puesto que es verdadero, ante todo, lo
que hacemos). Pero ¿eran relativistas en un sentido axiológico y moral? Es
decir, ¿consideraban que los valores eran históricos, que eran relativos a una
époc~ Y cultura, Y só~~ válidos en sus límites? Berlín responde
negativamente.ª. esta cuestion. Tampoco en un sentido axiológico eran Vico
y Herder relativistas. En verdad, el relativismo tiene que ver con otra cosa:
n? ~on la idea de q~e las épocas y las culturas poseen concepciones y valores
distintos. y hasta mconmensurables, sino con la suposición "de que las
perspectivas de los seres humanos están inevitablemente determinadas por
fuerzas de las que comúnmente no tienen conciencia",2º esto es con la
suposición de que los valores, las ideas, las intenciones y proyectod que los
seres humanos nos formamos para vivir y actuar son, en realidad máscaras
que oc~tan intenciones oscuras, intereses aviesos, conveniencias ~ersonales
o necesida~e~ pedestr_es'. esto es,. que en realidad no son valores. Es por esto
que el relativismo esta siempre signado por el "nihilismo".
Lo que Vico y Herder nos enseñan es otra cosa, según Berlin: que hay
muchos valores. Ellos "nos exigen mirar la vida como abarcadora de una
pluralidad de valores. igualmente genuinos, igualmente esenciales y, sobre
todo, igualmente objetivos; que, por lo mismo, no pueden ser ordenados en
una jerarquía atemporal, o juzgados en términos de una norma absoluta". 21
~sí. p.u~s, :l "~!urali~?1o", a diferencia del relativismo, no niega la
obJettvidad -el valor - de los valores, pero, en oposición al universalismo
monista, no cree que existe una jerarquía axiológica única, objetiva y
absoluta. Lo que es relativo, diverso e irreductible es la ''jerarquía", la
"escala de valores" que caracterizan y definen a una época o a una cultura
··cuestión que, desde luego, conlleva la permanente posibilidad del conflict~
inelu~i~l~ en~e valor~s, así como la incompatibilidad entre las perspectivas
de civihzac10nes diferentes o de etapas diversas de una misma
civilización". 22 Pero éste ya es otro problema.
El relativismo no es entonces la única alternativa al universalismo al
•'unifonnitarismo", remarca Berlín: hay además el pluralismo. Ciertame~te
el relativismo es como una vía de acceso al pluralismo: una sana y razonabl;
conciencia relativista es un requisito casi indispensable para ampliar nuestra
percepción y comprensión de la realidad y especificidad de los fenómenos
culturales. Más que ciego a la diversidad cultural, el "universalista" no tiene
tacto pai:a la cu~tura como tal: todo fenómeno y realidad cultural le parecen
una_,~eahd.~d epifenoménica, secundaria, artificial, si acaso anecdótica, y al
fin irreal . Poner cotos a esta actitud y volvernos más sensibles a la cultura
es el gran aport~ del relativismo. Pero el relativista quiere tirar al niño junto
con ~l agua sucia. De negar que ·•sólo hay una cultura que vale" concluye, a
traves del condescendiente "todo vale igual", que ninguna vale, y que, en
general, "nada vale", esto es, que las realidades culturales no tienen ningún
357

�sentido de objetividad y validez y que únicamente remiten al vaporoso
campo de los intereses, gustos y deseos. Paradójicamente, el relativista
extremo se reencuentra con el universalista abstracto en su común
denegación de la "objetividad", ciertamente propia y específica, de los
fenómenos culturales. Ellos son algo meramente "subjetivo": simplemente
uno cualifica tal rasgo en forma "negativa" (el universalista) y el otro en
forma "positiva" (el relativista). Ninguno está en posibilidades de reconocer
y aceptar un grado de objetividad y validez en las realidades culturales como
tales o bien en cada una de las diversas culturas particulares.
Así pues, el pluralismo consiste en asumir que hay muchas culturas,
muchos y distintos (aunque no ilimitados) sistemas de valores, que ellos no
nos son en principio inaccesibles e incomprensibles y que podemos incluso,
hasta un cierto punto, sopesarlos y juzgarlos; o, al menos, que no podemos
suponer que nos sean totalmente ajenos y distantes. "Hay muchas clases de
felicidad (o de belleza o de bondad o de concepciones de la vida), y a veces
son inconmensurables; pero todas ellas responden a las necesidades reales y
23
las aspiraciones de seres humanos normales". Podemos, naturalmente,
compartir unas visiones y rechazar otras, indignarnos incluso ante algunas.
Pero no podemos decir que no las entendemos. En realidad, lo que se está
sosteniendo cuando se dice que "no podemos entender" otras culturas es que
no podemos aceptar su "sistema de valores", o que no lo consideramos tal. Y
cuando una posición universalista y monista niega la diferencia y diversidad
de los mundos culturales y nuestra posibilidad de comprenderlos, lo que dice
en verdad es que considera inaceptable que haya diversos sistemas de
valores. Y este es el punto medular del monismo: la creencia en que existe,
ahora en algún momento pasado o futuro, un único, definitivo, absoluto y
plenamente "armonioso" sistema de valores. Un sistema donde quedan
superados los conflictos y las contradicciones, donde todos los valores
convienen entre sí, son felizmente compatibles, y no nos plantea otro
problema que el de cómo aplicarlo y dejarnos conducir por él. Este
"idealismo", tan viejo como el pensamiento humano mismo, es fuente de
toda clase de dogmatismos, intolerancia, incomprensión, frustración e
incapacidad de vivir. Es lo que, por fin, debemos cuestionar y sustituir por
una nueva, más humana y realista, concepción de las cosas.
El punto clave para Berlín es que, en el plano de nuestra experiencia
real, los valores no son necesariamente compatibles, que pueden entrar y de
hecho entran en conflicto. Esta situación es, simplemente, inherente a la
"condición humana"; así es y así será siempre, mientras el ser humano sea
humano (y ni siquiera es incuestionable que para un "entendimiento infinito"
no haya conflicto de valores). Identificar un estadio de perfección humana
con la situación en que los conflictos de valores (y quizás, todo tipo de
conflictos) estén resueltos no es un ideal falso o inalcanzable para el ser

humano, es, llanamente, un ideal absurdo. Pues si hay valores es porque
somos seres que actuamos libremente, que podemos eleair d 'dir tal
1
d
· , y d 'd
o~ Y eci
o
cua curso e accion.
eci ir significa que a veces tenemos que optar
un_ valor en contra de otro -sin que éste implique que este otro sea fals~º;
deJe de valer, pues en otra circunstancia podemos actuar al
tr · y
I
t
b, b
con ano.
~o amen e un ~ aro, como calificaba con lucidez Schiller, cree que hay un
'valor absol~to , que va antes que todos, subordina O niega a los demás, }
debe ser realizado cueste lo que cueste. Justicia libertad igualdad
dad
· d d
'
,
, ver ,
1ealtad • pie
a .. etc., son todos valores, a veces, qw·za·s raras, son ·mas
· o
menos. compatibles
entre
sí
a
veces
no·
y
tenemos
d
·d·
,
. . , .
,
que eci rr cuál
prefe~mos, cuales son pnontaríos y cuáles pueden posponerse. "Algunos de
los bienes supremos no pu~den coexistir. Ésta es una verdad conceptual.
Estamos condenados a elegir, y cada elección puede conllevar
· d'da
·
bl ,, 24 ,
. .
•
una per i
irrep~a e · . _Ese es nuestro pnvileg10 y ésa nuestra responsabilidad.
Ele?'mos, deci~os algo, incluso de forma drástica. Pero nunca podemos
olvidar que ha sido una decisión, por ende, "que podemos estar equivocados
~ue . nuestra certeza acerca del efecto de tales medidas conduc~
mvanablemente al sufrimiento, en otro caso evitable, de inocentes". 25 No
hay_ 1_13da peor, m?ral y humanamente hablando, que decir que ciertas
d~~,szones no h?n sido tales, que en realidad son aplicaciones de un mandato
~1vmo, etapas meludibles para alcanzar un ideal impoluto consecuencias
inmutables de la lógica implacable de los "hechos·• 0 de la .:histo · ., N d
de st ti
d d
na . a a
. ~ o ene en ver a ~ntido y razón de ser. Ningún valor hay que pueda
Jushfic~, ~ue pueda legzhm~; de fonna a priori e incontrovertible, el exceso
de sufrinuento. Y la ~oluc1on, la regla básica que nos propone Berlín es
bastante modesta y simple: .
mejor que puede hacerse, como regla
g~ner~I, es mantener un eqwlibno precario que evite el advenimiento de
situa_c1_ones desesperada~, de alternativas intolerables -ése es el primer
reqwsito para una sociedad decente; un requisito por el que siempre
podremos luch~, a la luz del limitado espectro de nuestro conocimiento, y
ª~ de nue~tra imperfecta comprensión de los individuos y las sociedades.
; 1erta hu~ruldad ,,en estos asuntos es muy necesaria". 26 La renuncia a los
grandes _ideales no es una renuncia: es un reencuentro con la vida, un
co~~rom1so con el presente, con los demás que siempre están ahí una
opc1on por nuestro deseo y nuestra libertad.
'

' .L~

5. Libertad y reconocimiento, crítica del nacionalismo

¿Es posible combinar una defensa de la libertad individual y los
d~rec~os humanos. básicos con una posición que reconoce y acepta la
: 1verSidad Y plurahdad de las culturas? Berlin responde que sí, siempre y
uando seamos capaces de pensar con prudencia y creatividad, es decir en
tanto superemos las formas esquemáticas, "cuadradas", unívocas y definit¡'vas

358
359

�del pensamiento. Básicamente se concibe a Berlin, y él así se asume, como
un liberal, en lo mejor de la tradición clásica, en la línea d~ ~ocke, Cons~t
y Stuart Mill. Berlin se identifica particul~ente con el últuno, co~ ~~en
's allá de principios e ideas, actitudes y una aguda sensibilidad
comparte, ma
.
l'b al · 'fi
hacia el problema social.27 Al igual que Mill, para Berlin ser 1 er . si~ ca
primordialmente cuestionar y denunciar todas las forma~ de domm~cion Y
opresión, todas las formas de imposic~ón_ ~ control social, es dec_rr,. todo
aquello que atente contra la libertad del mdividuo -aun aquellas restrl~ciones
que benévolamente plantearían asegurar o encauzar racionalmente esa libertad
en un sentido "positivo"-.
8

y éste es el punto de la teoría de la libertad ~e Berlin.~ Su insistencia
en que no se deben confundir dos conceptos de libertad diametra~ente Y
esencialmente distintos: el concepto negativo y el concepto po~ztzvo. El
rimero -propio de una postura liberal e individualista- es el ~entido ~n el
~ue hablamos de que alguien es libre "de", es decir,_ q~e no esta sometido a
algo, es independiente y no acepta obstáculos y restr1cc10nes al desarr~llo de
sus actividades y al cumplimiento de sus deseos. El se~do es el senndo en
el que hablamos de que alguien es libre "para", es ~ecrr, del uso que v~, a
hacer de su libertad y del sentido que le va a dar. ~qw se pr~gun~ por qwen
es el "sujeto" de la acción libre; el concepto de ~1~rtad ~e idennfica con el
de "autodirección", "autocontrol" o "autonomia :_es libre el ser que ~s
"dueño" de sí mismo y actúa conforme a sus propios mandatos, para m~s
precisión conforme a los mandatos que su razón le indica, pues toda teona
de la "libertad positiva" conlleva una concepción del ser humano como ser
"racional".

..

Vemos la sutil pero fundamental diferencia entre ~bos conceptos.
No hacerlo ha llevado, según Berlin, a discusiones inn:~esarias,_y, lo que es
peor a confusiones y errores garrafales. ¿Ser libre es que na_die mande en
o ser libre es que "yo mande en mí mismo"? ~~ual de l~s dos
definiciones es prioritaria? La teoría de la libertad p~~1tiva -teon~s,, del
contrato social y del estado racional- argument~ que ~dependencia no
significa libertad, porque un individuo que se mdependiza de alg? p~ede
volverse dependiente de otra cosa -por ejemplo, de sus, des~os o mstmtos
personales (e irracionales}--. Por lo tanto, dice esta teona, sm un c~ncepto
positivo de libertad no hay "verdadera" libertad. Por ~u parte, ,la t~ona de la
libertad negativa contesta, argumento básico del sentido comun. liberal, que
del hecho de que nosotros no sepamos "qué queremos" no se sigue qu~ no
odamos saber, y con certeza, "qué no queremos", ~ que toda ref~rencia a
~a "verdadera libertad" es un artilugio metafísico y te~dencialme~te
autoritario (puesto que deja abierta la posibilidad de que al,gu1en -el sabi&lt;&gt;;defina para los demás cuál es la libertad verda~era y cual no). La_ teona
positiva considera, en contra, que sin sus acotaciones el uso de la hbertad

mí",'

360

puede conducirnos al caos y el desorden. ¿Cuál es la solución al dilema?
Consideramos_ que el err_or de ambas posiciones estriba en que se plantean de
fo~a ~bsolutista y punsta,_ ~ue no matizan y relativizan sus perspectivas.
Rad1cal1zada, la concepc1on "negativa" lleva a un individualismo
recalcitrante, ciego a los problemas que surgen de la realización de la
libertad y que pueden llegar a cancelarla. La concepción "positiva", previa
identificación del "sujeto" de la libertad con una instancia supraindividual
-la voluntad general, la razón, la sociedad o el Estado- puede conducirnos a
una concepción dogmática y autoritaria de la vida social. La primera no ve
que el concepto de libertad no puede ser absolutizado al grado de desatender
totalmente otros valores como la justicia, la igualdad, la solidaridad, etc.; a
su vez, la segunda no se da cuenta de que el concepto de libertad no se debe
inflar_al ~ado d~ confundírsele con otros valores y perder su especificidad, y
que si bien la libertad requiere ciertas condiciones, el que se den éstas no
s_ignifica ~ue se dé la libertad. En fin, es ingenuo y simplista creer que ser
hbre consiste meramente en eliminar los obstáculos de la acción individual.
Tal concepción supone equivocadamente, como enseñaba Sartre, que los
"obstáculos" tienen existencia y sentido independientemente de las
intenciones y los proyectos del sujeto. La teoría negativa de la libertad
conlleva una concepción "objetivista" de lo real, incompatible al fm con una
filosofia de la libertad. Sin embargo, también sería una mera "ficción"
suponer que es suficiente con "sentirse" libre para serlo; esto es, llegar a la
conclusión de que "si no puedo lo que quiero, basta querer lo que sí puedo"
y entonces soy libre, o que un esclavo que "se cree libre" ya por eso lo es;
aquí "la impotencia política significa libertad espiritual: la derrota material
29
significa victoria moral".
La teoría positiva de la libertad conlleva un
"subjetivismo" que, radicaliz.ado, conduce a una pasividad que justifica y
acepta cualquíer situación y cualquier conducta.
Lo que Berlin propone es en primer lugar distinguir con claridad los
dos conceptos de libertad y no absolutizar ninguno de ellos. Esto significa
que debemos ser capaces de reconocer que existen dos rasgos o necesidades
diferentes e irreductibles y a veces contradictorias, que parecen ser, ambas'.
inherentes a la condición humana. Por una parte la necesidad de "libertad"
-la necesidad de no ser un "objeto" para otros- y por otra parte la necesidad
de "reconocimiento" -la necesidad de ser un "sujeto" para otros-. Esto
último es lo que el liberalismo radical no toma en consideración, y es lo que
las teorías de la libertad positiva -el racionalismo ilustrado, exceptuando a
Hegel- piensan que se puede resolver mediante la mera autoconciencia o el
diseño de una sociedad racional. El no calcular la importancia de la
necesidad de "reconocimiento", de "pertenencia" (o de status, como también
la designa Berlín) en cuanto rasgo dificilmente eliminable de la condición
humana, hizo incapaz a todo el pensamiento Ilustrado y a los teóricos
sociales del siglo XIX y principios del XX de percibir algo que estaba
361

�surgiendo desde entonces y que iba a convertirse en uno los ~robl~mas
sociales más agudos y terribles_ del si~lo XX: el nacionalismo,
particularmente en su vertiente sectana Y agresiva.
La ideología nacionalista consiste, según Berlin, en el siguiente
conjunto de suposiciones o creencias: a) _que los sere~ hum~os,perte:;cen
·
di
··
un "grupo" especifico que determina to
Y
sm
scusion a
"
l tr, de una sociedad
definitivamente su ser, quehacer y valer; b) que e pa on" . , "
es similar a un organismo biológico" ,30 es d_ecir que una n~~ion ,;s una
entidad que tiene vida, intereses y fmes propios; c) que_ estos fines ~ ,Y los
valores y todo aquello que se identifica como lo propio de una ~~cion_
ace tan otra justificación sino la que les da el hecho stmple de ser propi_a '
p "nuestra"· "mi cultura" vale no por lo que propone y apo~ smo
de ser
. que la " nacion
· · " está legitunada
"mía"·· y d) por todo lo antenor,
porque es
d,
'd n'dad e integn'dad o incluso para ampliarla,
para salvaguar ar su i en
'
. . d
haciendo uso. frente a los "otros" que la amenazan o no, de cualqwer upo e

~?

acción por violenta que ésta sea.
La postura de Berlín respecto al nacionalismo es clara. De?emos
condenarlo sin cortapisas, pero no podemos negarnos, y es esa la
responsabilidad del teórico social, a comprenderlo. a ~alar en sus r~s~rtes
rofundos en los motivos a que responde, en las necesidades que sa~s ace,
pues sólo'esta actitud nos permitirá superarlo verdaderamente. Berhn cree
p ue "rechazar sin comprender'' sólo lleva a hacer crecer la fuerza ~ , la
q_
. d 1 " 1...-~~do" Esto es lo que la soberbia de la Ilustracion,
virulencia e o reculUA
·
.
tanto en su versión liberal como en la comunista, fue mcapaz de ~rever, Y,
.
.
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l manos Para un libera1 es
literalmente el nacionalismo 1e est o en as
.
.
d fi d
im ensable , que ciertos seres humanos prefieran soportar ~ e en er
diJtaduras autóctonas y tradicionalistas que aceptar las libertades y

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rr;:~:a:~=~

beneficios que les promet~ un sistema "occiden:1;• Y mod:e~;¡
ara un comunista era impensable que 1a. e ~nsa
. .,
:acionales se sobrepusiera a la lucha interna~10nahsta por la e~~cipacion
de los trabajadores de la explotación capitahsta y la ~onstruccion de una
. d d . sta e igualitaria El liberal y el comumsta son las dos caras
nueva socie a ,Ju
·
, ·
· a az de
de la misma arrogancia ilustrada. moderna y eurocentnca, me ~ "
comprender las raíces y las razones del nacio~~lis:~· .P:t y
nacionalismo brota, no pocas veces, de un senti o
aJa
nte
di .d d humana del deseo de reconocimiento. Este deseo es, segurame .. ,
:deªlas mayor~s fuerzas que impuls~n l~ historia hum_an~. ~ue:it:r:i~
formas espantosas, pero no es en si mismo un senturuen o
. ,, 31
repu1sivo .

B~:~~

:!

. .
"
t d
mo un humano y un igual- es lo
Pues "reconoctmiento -ser tra a o co
.
.
•
t do antes que hbertad o
que un individuo reqwere y exige antes que o '

362

justicia, antes que leyes justas, educación, repartición de la riqueza o
procedimientos democráticos. Y ese reconocimiento es algo que el individuo
sólo encuentra en principio, con todo lo limitado que se quiera ver, entre "los
suyos" que son como él, en la "comunidad" a la que pertenece, con sus
tradiciones reconocibles, su idioma propio o sus giros idiomáticos
particulares, sus formas idiosincráticas, sus "recuerdos históricos reales o
32
imaginarios", los objetos y las obras que le son familiares hasta la saciedad,
los rostros y los gestos que identifica -amenaz.antes o amigables, no
importa- de un vistazo y en toda su complejidad y sutileza. Todo lo cual
ampara al individuo, y da sentido y realidad a su ser y quehacer. El
nacionalismo abreva insidiosamente de esta profunda e indestructible
condición humana -la necesidad de pertenencia y reconocimiento-, que la
modernidad creyó superada o fácil de negar, pero que, en verdad, sólo hizo
que retornara en sus modalidades más violentas e irracionales (no sólo bajo
la forma nacionalista; caben aqui todo tipo de protestas grupales, aun las más
singulares o destructivas). En fin, lo que seguido se olvida es que el
nacionalismo, y otros movimientos retardatarios semejantes, no son otra cosa
que la contraparte oscura y negativa de la modernidad, algo cuya posibilidad
ella mismo hizo surgir cuando destruyó, también violentamente, "los órdenes
de la vida social y de las jerarquías tradicionales en las que las lealtades de
los hombres estaban profundamente envueltas",33 es decir, cuando barrió con
las cosmovisiones y concepciones del mundo que daban sentido y razón de
ser a la vida humana, y sobre todo, cuando fue incapaz de poner en su lugar
34
otra cosa que no fuera un vacío, un desierto existencial generalizado.
El nacionalismo responde pues -de modos más o menos adecuados,
más o menos aberrantes- a una necesidad profunda y parece que insuperable
de la condición humana. La modernidad debe rectificar. Particularmente el
liberalismo, una vez que ha triunfado sobre su contraparte comunista, debe
enfrentar la agenda pendiente e irresuelta de las nacionalidades y las
identidades culturales y comunitarias. Berlín considera razonable la
necesidad de independencia y autonomíá de las comunidades humanas, pero
le parece incorrecto abogar por el "purismo" y el aislamiento culturales, pues
estas actitudes hacen morir a las culturas tanto como las formas de
dominación, el colonialismo o la reproducción pasiva de lo ajeno. Su
propuesta es clara: "Lo nuevo debe injertarse en lo antiguo; ésa es la única
alternativa a la petrificación, o a la desdichada imitación de algún original
extranjero mal comprendido. Una nación, si quiere crecer, no puede ser
tratada como una planta exótica durante mucho tiemfo: sólo puede crecer a
3
cielo abierto, en el mundo público común a todos". Para nuestro autor, la
lucha por el reconocimiento pasa necesariamente por la autoafirmación y el
respeto a sí mismo, pues como predicaba R. Tagore, "sólo los que se
respetan a sí mismos serán respetados por otros. Por tanto, debemos
36
emanciparnos, pues nadie más nos ayudará". Esta lucha debe ser rigurosa,
363

�implacable incluso, pero siem~re pacífic~. .Pue~ sólo ~lla P~~tirá la
auténtica unidad y coexistencia mtercomumtana o mtemacional. ,E~te es el
elemento externamente válido del nacionalismo, el verdadero Y umco c~so
de autodeterminación -la forja de eslabones nacionales, sin la que no existe
la gran cadena de la humam.dad- ,, .31
Por otra parte, como fácilmente se puede colegir de la perspec~va de
Berlin, el nacionalismo no es necesariamente la única respuesta. posible Y
válida a la necesidad humana de reconocimiento, que sólo le d~ o~g~n o que
él utiliza ideológicamente. Consideramos que caben, en pnncipio, otras
posibilidades para la resolución de esa ne.ce.sidad (~ue Berlin apenas b?r~ea):
serian comunidades identificadas por d1stmtos, diversos y hasta múltiples
rasgos (más allá de la nación, real o imaginaria), interactuantes con ?,tras e
interesadas en ellas, efimeras a veces, abiertas siempre a la c_~mpre~s1on _del
pasado y a la creación del porvenir. Atenuando la exacerbac1on nacio~ahsta
y reconociendo la diversidad de necesidades y de val~res q~e.caractenzan la
situación humana, una postura pluralista no es mco~ciliable con una
perspectiva liberal sensata. Por el contrario, debiera considerarse c~mo uno
de los derechos humanos básicos el "derecho a la cultura", Y asumir que la
libertad es un valor tan necesario e indiscutible como otros.

6. Conclusiones: del pluralismo a la interculturalidad

Hemos seguido, eri forma breve y quizás esquemática, el rico
pensamiento de Isaiah Berlin, desde sus planteamientos más abstractamente
filosóficos hasta sus preocupaciones más políticament~ te~enales, ~~sando
por sus reflexiones epistemológicas, su teoría de la histona, su cnnc~ del
monismo y el relativismo y su defensa d~l .pluralis~o, sus concepciones
éticas y su teoría de la libertad y.el recono~~ento. Finalment~, Y a m~era
de conclusión, conviene puntualizar las prmc1pales ~o~~cuencias que. tiene
su pensamiento para la definición de las bases y ~nn~ip1os, en el honzonte
de la :filosofia de la cultura, de una ética y una política mterculturales:
a) El conocimiento cultural como ejercicio de comprensión. Una
práctica de la interculturalidad, un proyecto que se propone respetar Y
afirmar la pluralidad cultural y que busca la realización ~ás adecuada Y
razonable de las relaciones interculturales, debe Partu: de qu~ . _el
conocimiento del otro y de lo otro no puede operar baJo una . v1~10n
pretendidamente científica, abstracta y en una relación de extenondad
respecto a aquello que se quiere conocer. Aquí se trata de comprender, pero,
precisa Berlin, "comprender no es perdonar". Suponer esto ha ~evado a dos
posiciones aparentemente opuestas pero igualmente cuestionables. La
posición que "todo perdona" y la posición que "nada comprende". La
364

primera conduce a un actitud de tolerancia acrítica, condescendiente y
finalmente indiferente a la pluralidad cultural que dice aceptar. La segunda
lleva a negar la posibilidad de comprender, finge que no entiende otros
modos de ser, y concluye reafirmando una visión monocultural y
etnocéntrica de la realidad humana. Para Berlin comprender significa asumir
a la vez que hay diversas culturas y modos de ser humano, que debemos y
podemos entenderlos y hasta criticarlos y juzgarlos, y asumir que nuestros
criterios y parámetros no son definitivos (y no podrían serlo).
Se trata claramente de encontrar un punto de equilibrio, donde
ninguno de los dos requerimientos se convierta en pretexto para negar al
otro. Juzgar sin comprender es imponer; comprender sin juzgar es abdicar.
En verdad, no podemos comprender sin comprometer un juicio sobre lo que
comprendemos. De la misma manera que no podemos describir
comportamientos humanos sin poner en juego un acto de comprensión, no
podemos comprender -es decir, aprehender intenciones, proyectos y
valores- sin poner en juego un acto de valoración, esto es, una actitud de
aprobación o desaprobación de esos valores, o de la prioridad o no prioridad
que tengan en tal o cual conducta o mundo cultural.38 Ahora bien, nuestra
''valoración" depende siempre de una perspectiva -personal, ideológica,
histórica, cultural, etc.-, y su carácter necesariamente parcial no lo eliminamos
con sólo negarlo, o tratando de convencemos que no es tal, que nuestra
perspectiva es universal u objetiva. Precisamente, sólo conseguimos ir un
poco más allá de esa parcialidad -sin nunca superarla del todo- cuando la
reconocemos y asumimos como tal. Pues entonces podemos abrimos a otras
perspectivas, confrontar la nuestra con ellas, aprender y enseñar, y así,
corregir si estamos equivocados, reafirmar si estamos en lo correcto, o, si no
hay flagrantes contradicciones entre esas perspectivas, enriquecerlas.
Ciertamente, ninguna de estas posibilidades es definitiva, incorregible;
siempre podemos ir ajustando y cambiando, y siempre hay algo que
podemos mantener. La asunción de la relatividad de nuestro punto de vista
no niega que haya valores ni nos inhabilita para poder actuar y juzgar. Ésa es
nuestra condición y ésa es la condición del ser humano en cuanto tal, pues
"darse cuenta de la validez relativa de las convicciones de uno y, sin
embargo, defenderlas sin titubeo, es lo que distingue a un hombre civilizado
de un bárbaro". 39
b) La frónesis como principio ético-político de la interculturalidad.
Además de la convergencia con la hermenéutica en torno al status de las
ciencias humanas, Berlín coincide con ella también en la necesidad de
revalorar, en el ámbito de la vida ética-política, la especificidad de la razón
práctica, del juicio o de la frónesis 40 . Cuando nuestro filósofo llega a la
c~nclusión de que el supuesto monista, esto es, la idea de que existe un
sistema de valores único y armónico, es falso o sinsentido, la consecuencia
365

�que se sigue de esto no es que la acción sea imposible (puesto que carecería
de parámetros precisos); todo lo contrario: ella adquiere ahora toda su
dignidad y relevancia. Pues es en la acción, en la práctica, donde hemos de
definir compatibilidades relativas, provisionales, entre los valores; es ahí
donde, atendiendo cuidadosamente a las situaciones y las circunstancias
concretas, podemos lograr que ciertos valores vengan al caso y muestren su
valer -aunque ciertamente, también podemos hacer, tenemos que hacer, que
otros valores no vengan al caso, que haya que posponerlos o colocarlos en
segundo plano-. Y para todas estas posibilidades no hay una "teoría" que
nos apoye, un saber que nos oriente, una ciencia que nos ilumine el camino.
La acción es aquí aventura y riesgo, y todo depende de ella, y de nuestra
agudez.a, sagacidad, prudencia, ¿y no también de la fortuna?
Ahora bien, que no hay valores absolutos y únicos no significa que no
haya ciertos valores; y que debemos conformar nuestros esquemas de valores
de acuerdo a las condiciones y situaciones existentes, no quiere decir que
debemos subordinar los valores a lo que hay, disminuir nuestras convicciones
axiológicas, o eliminarlas y actuar de forma meramente empírica e
instrumental. El moralista cree que así sucede porque lo que en realidad se
esconde tras su fascinación por los valores puros y absolutos es un desprecio a
la acción, al mundo y, al fin, a la realización de esos valores. El moralista
comete un error categorial (muy común por lo demás, sobre todo en los
sectores medios): creer que los valores son "cosas" o "conceptos", es decir,
algo que "es" por sí mismo. No se percata de que los valores sólo son en cuanto
valen, esto es, en cuanto logramos hacerlos ''valer" en nuestra acción y en
nuestras vidas.
Nuestra derivación es que el principio de la frónesis apuntado por
Berlín vale no sólo para las relaciones interpersonales y para la situación de
diversidad o conflicto de valores en el nivel de la experiencia individual sino
también para el nivel de la relación intercultural y de una situación de
conflicto ético entre culturas. Igualmente se trata aquí de no suponer que
debe haber un único esquema de valores, una única jerarquía, y de que hay
ciertos valores incontrovertiblemente primarios o más valiosos que otros.
c) Liberalismo y reconocimiento. Asumir que hay una pluralidad de
valores y de esquemas de valores implica reconocer que ningún valor va sin
otros, con los que se complementa o incluso a los que se contrapone. La
libertad absoluta, pura, nos puede hacer independientes y autónomos, pero
también egoístas, aislados, desarraigados. Por su parte, la necesidad de
reconocimiento y pertenencia nos puede conducir, sin ningún punto de
referencia que la limite, a la dependencia, el servilismo o la pasividad.
Libertad y reconocimiento son necesidades humanas insuperables, y no
siempre convergentes; a veces pueden ser opuestas, a veces pueden
366

coincidir.
• • , El, asunto es que no tenemos la fórm ula que nos defina con
precision
· · ·
·gua1d d cuanto
fi · debemos conceder de cada una --O de otros v alores· Justicia
i
a ' dehdad,
etc.y
cuál
es
el
orden
prioritan'o
L
,
.
.
•
.
.
• o uruco a 1o que'
. .
podemos aspirar 'bes a mducrr sensatez' ecuanimidad, en 1as posic10nes
d
U
l
encontra
· · ·
t da as. n i eral debe estar consciente de que mantener sus pnncipios
a o . costa 1o puede ~levar a la incomprensión y a la intolerancia lo
contran~ de lo que q~en~ alcanzar. Un defensor de las regularidades y' los
requermientos
comunitanos
-un "comunitarista"- no d eb e o1v1'dar que las
·d b
• .
certi
, l um
1 res
1 y solidaridades que los seres h umanos buscamos son a veces
so o e .sue o en el ~ue_ quer~mos apoyarnos para dar el salto a la libertad,
que es rnmoral, o bien imposible, querer evitar que se dé ese salto.
y

Notas bibliográficas
1

l. Berlin, La decadencia de las ideas utó ica
;
O 'd
Capítulos de historia de las ideas, Vuelta, ~é~~n 19;~ ent5e7, en Arbol que crece torcido,

'

,p.

.

z g:~es~adada críti~a del "anti-relativismo" y sus excesos es presentada por Clifford
, gura prommente de la llamada "antropolo ía h
. . "
.
antirelativismo, en C. Geertz, Los usos de la diversidad, Pai~ós, B:r:::~,t1;;9~. cf. Anh-

;:t~;o:~~!i,

3

~:st~~!:'.

~ru:~~e;:1cie;/;;~o;~~;::;:.~~~~~~:~;;~na, 1994;

4

'}1· l. Berlin, Una introducción a la jilosofia, en Bryan Magee; Los hombres detrás de las
Er;,.;lgunos creadores de lajilosofia contemporánea, FCE, México, 1982, pp. 17-46·
198/ o de la filosofia, en Conceptos y categorías. Un ensayo filosófico, FCE, Méxi~

s

I/d!;;':

~a:~oteosis de la vo~untad romántica: la revuelta en contra del mito de un mundo
otros' artíc~o:· qp:~ ;ece ;orc;od, _op. ~it., pp. 256-257; Berlín menciona estos supuestos en
,
~emp o,
1vorc10 entre las ciencias y las humanidad
c ¡
corriente. Ensayos sobre historia de las ideas, FCE, México, 1983, pp. 144-14t' en ontra a

6 I.

7

Berlin, Vico y el ideal de la ilustración, en Contra la corriente, op. cit., p. 189.

I. Berlín, Traducción lógica en Conceptos y categorías. op. cit., p. 142.

ªOp. el/.,
. p. 218.
9

Op. cit., loe. cit.

IOC

tI

f. Hans-Georg Gadamer, Verdad y método /-JI, Sígueme, Salamanca, 1988 y 1992.

l. Berlin,
.
.
p.
154. El divorcio entre las ciencias y las humanidades, en Contra la cornente,
op. cit.,

367

�12

Op. cit., p. 171.

13

l. Berlin, La contra-ilustración, en Contra la corriente, op. cit., p. 70.

14

La decadencia de las ideas utópicas en Occidente, op. cit., p. 57.

15

El concepto de la historia científica, en Conceptos y categorías, op. cit., p. 198.

16

Cf. I. Berlin, el artículo que da título al libro: El sentido de la realidad, Taurus, Madrid,
1998.

3-4

El tema del ·'reconocimiento" -con su raigambre hegeliana- ha sido desarrollado por el
filósofo canadiense Charles Taylor; cf. El multiculturalismo y la política del
reconocimiento, FCE, México, 1991; La ética de la autenticidad, Paidós, Barcelona, 1994.

35

l. Berlin, R. Tagore y la conciencia de nacionalidad, op. cit., p. 371.

36

Op. cit., p. 375.

37

Ibidem. , p. 376.

31

17

Op. cit., p. 56.

18

Ibídem, p. 69.

39

Sobre la crítica al determinismo histórico. cf. I. Berlin, La inevitabilidad histórica, en
Cuatro ensayos de la libertad, Alianza, Madrid, 1988, pp. 121-214.

40

19

20

El supuesto relativismo en el pensamiento europeo del siglo XVIII, en Árbol que crece
torcido, op. cit., p. 104.

21

Op. cit., p. 105.

22

Ibidem, p. 106.

23

I. Berlin, op. cit., p. 110.

24

I. Berlin, La búsqueda del ideal, en op. cit., p. 28.

25

Op. cit., p. 33.

26

/bid., p. 33.

27

Cf. John Stuart Mili y los fines de la vida, en l. Berlin. Cuatro ensayos sobre la libertad,
op. cit., pp. 281-322.

28

I. Berlin, Dos conceptos de libertad, en Cuatro ensayos sobre la libertad, en op. cit. pp.
215-280.

29

I Berlin, Kant como un origen desconocido del nacionalismo, en El sentido de la realidad,
op. cit., p. 345.

30

I. Berlin, Nacionalismo: pasado olvidado y poder presente, en Contra la corriente, op_. cit.
p. 424. Ver también: La rama doblada. Sobre el surgimiento del nacionalismo, en Arbol
que crece torcido, op. cit., pp. 291-318.

31

I. Berlin, Rabindranath Tagore y la conciencia de nacionalidad, en El sentido de la
realidad, op. cit., p. 360.

32

I. Berlín, Nacionalismo: pasado olvidado y poder presente, op. cit., p. 435.

33

Op. cit.,, p. 435.

368

Una idea semejante sostiene Apel aunque en la perspectiva de fundamentar un posición
universalista; cf. Karl-Otto Apel, La transformación de la filosofia, v. I, Tauros, Madrid,
1985 (ver "Introducción").

I. Berlin, Dos conceptos de libertad, op. cit., p. 280.
Cf. l. Berlin, El juicio político, en El sentido de la realidad, op. cit. de Hans-Georg
Gadamer, Del ideal de la filosojia práctica, en Elogio de la teoría. Discursos y artículos,
Península, Barcelona, 1993.

369

�ALGUNAS CLAVES INTERPRETATIVAS
SOBRE LA NUEVA SITUACIÓN SOCIAL
COMO MARCO DE REFERENCIA
PARA LA INTERPRETACIÓN DE LOS CAMBIOS
EN EDUCACIÓN SUPERIOR•
(Las reinvenciones frente al riesgo: el riesgo de las reinvenciones)
Mtro. Miguel de la Torre Gamboa
División de posgrado
Filosofia y Letras

UANL
l. La importancia del tema

Entre las diversas problemáticas que pueden abordarse respecto de las
dimensiones sociales de los procesos de formación de profesionales en
México, en el momento que vivimos, hay una que no por ser menos tangible
deba ser considerada menos importante: la problemática de los contenidos
axiológicos de los proyectos de cambio educativo que las dependencias
gubernamentales y las principales instituciones de educación superior del
país vienen formulando de unos años a esta fecha.
Establecer cuáles son las concepciones ético-antropológicas de las
propuestas de cambio educativo, es decir, tener una idea clara de ¿cuál es su
idea de hombre y de sociedad? ¿cuál es su idea del lugar social del
conocimiento?, su idea del ¿para qué? de la educación superior y del deber
ser de sujetos sociales tales como los profesionistas, los académicos y las
burocracias universitarias, reviste la mayor importancia toda vez que dichos
proyectos aspiran a ser uno de los medios para construir un nuevo modo de
articulación entre el conocimiento (particularmente el conocimiento
científico y científico-técnico) y la vida social, pues en ellos se promueven
unos específicos usos sociales de ese conocimiento, su significación
económica y política, al mismo tiempo que una valoración de estos nuevos
modos de la relación como éticamente superiores a los que habían
prevalecido en el pasado.
Una reflexión de este tipo es particularmente necesaria si se quiero
profundizar en el contenido de expresiones (tan comunes como poco
reflexionadas) como la de "hacer a la educación superior responder a las
necesidades de su tiempo", que en el uso ordinario de funcionarios, de
• Este trabajo fue presenado durante el Congreso Nacional de Ciencias Sociales, celebrado
entre el 19 y el 23 de abril de 1999, en México, D.F.

371

�.
arte de una visión de las cosas que se
maestros o estudiantes (us? que p l tan .ble) remite tan sólo al problema
queda en el nivel de lo maru~esto ~ ºdel ~bi~ económico y sociocultural,

de ~ u_na re~puesta a l~~:!e~:t:jercicio profesional, nuevos objetos de
en termmos e nuevas . .
rofesionales de nuevas formas de
conoc~~~to y d ~us_ ap~:~~~:;:ti~a y de nuevo's recursos en los procesos
orgaruzacion aca emico-a . d l do recisamente la explicación de esos
académicos, pero qu~, deJa e ª t p de constitución de nuevos sujetos Y
cambios como expres10n de proyec os
nuevas estructuras sociales.

n. El origen de la problemática
e ha determinado la aparición de los proyectos de
Es claro que lo qu
cesidad de reflexionar sobre sus
cambio educativo (y consecu~~tem)ente l~= nueva situación social cuyos
fundamentos ético-antropologicos e~
deza en los últimos
•
h · · dose sentir con mayor agu
componentes vienen acien
fi ar al mundo prácticamente
.
ue comenzaron a trans orm
.
vemte arios, pero q
rra mundial. En estos últimos vemte anos,
desde el fmal de la_ ~egunda gueido testigos del desmoronamiento de los
con grari expectacion he11:1os s
e si .ficaron al mundo moderno,
modelos ec~nómicos_ y socio~ullturXa~s qquue p~uraron, extendiéndose a las
d d los pnmeros anos del sig o
Y
d~:t;tas latitudes de la tierra, hasta la primera mitad del presente.
.
las estructuras económicas y sociales, y
Junto a estos camb10s en
l . t dor''' hemos visto aparecer
" arco conceptua onen a
'
precisamente como_su m
realidad social Y humana, provenientes
nuevas interpretac10nes de la
,
o'mi·ca y la sociología, pero luego
.
d ¡ ampo de la teona econ
, . .
pnmerarnente ~ c
d la filosofía y la teoría pedagogica,
también producidas en el t_erreno e l't·cas públicas se convierten en el
.
·
que traducidas en po i i
.
E
mterpretaciones
.
.,
. l de los procesos educativos. sas
nuevo "deber ser" de la mteracc~on socia y a cn'tica contundente de las
.
ofrecidas como un
.
interpretaciones nos son . .
anti
situación y de sus sistemas
fallas, limitaciones ~ deficiencias de la
"~vención''2 de los diversos
de interacción social, tanto como una
aspectos de la totalidad social.
.
las reinvenciones aparecen como
En el terreno d:l d1scur~? como demostración teórica y práctica
disquisiciones acerca ~~l deb~r tre; decir las políticas públicas que
de que la conduccion_ socia .
;rror conceptual y político, pero
prevalecieron hasta ~os anos sete~taderaln un gumentos y los datos empíricos
.
t mpo a partir e os ar
.
.,
intentan al ousmo ie
•
d . s .. necesarias" e ''ineludib1es
que ofrecen, ser expresión de las ten encia
372

del desarrollo de la economía y la vida social. Por supuesto, se proponen
marcar el "nuevo rumbo" de la vida social, desde la economía hasta la
educación, el arte, la moral o la práctica de las religiones. Surgidas en los
nuevos centros de poder económico como una estrategia para defender un
modo de funcionamiento del sistema capitalista que les favorezca en la
coyuntura actual de "onda larga recesiva de la crisis" (Pedro Montes)3, se
han difundido a lo largo y ancho del planeta, al modo como, en su momento,
ocurrió con la visión del mundo a la cual éstas desplazan. Progresivamente
los países han ido asumiendo la "nueva verdad". los "nuevos valores" y las
han ido traduciendo en políticas públicas, en proyectos de sociedad.
Lo que caducó, dicen los teóricos productores de la "reinvención
social", fue un modelo de socialidad; un modo del funcionamiento
económico, político y social, que no satisfizo las expectativas puestas en él
(la razón de su fracaso y de la necesidad de su abandono). Frente a ese
fracaso, es necesario reconceptualizar, reconvertir, reinventar las reglas del
juego en todos los sentidos; por ello proponen y promueven no sólo nuevas
formas de organización de la actividad económica y "nuevas" orientaciones
de los procesos productivos, sino también un proceso de cambio que afecta
al conjunto de las instancias de la estructura social, tanto como a la
comprensión de las relaciones entre el hombre y la naturaleza y del hombre
con los otros hombres.
4

Lo directamente criticado es esa estructura de funcionamiento
económico y sociocultural representada, hasta los años setentas, por el
llamado Estado benefactor (Estado planificador del desarrollo, interventor y
rector en lo económico y "protector" de los intereses de los sectores sociales
desfavorecidos por el desarrollo).
La nueva visión del mundo y las nuevas políticas públicas se
proponen combatir aquellas otras políticas (y su visión del mundo) que
serian las "culpables" de haber producido la crisis en la que el sistema
capitalista se encuentra desde los años setentas: las de la preservación de la
soberanía y el desarrollo nacional a través de medidas de control de la
inversión extranjera, el mantenimiento de un sector público de la economía
aún en ramas rentables para el capital, el proteccionismo del mercado
interno y la asunción del endeudamiento externo como medio de fmanciar el
desarrollo nacional, el fmanciamiento de programas de bienestar social
(salud, vivienda, educación, transporte) a cargo de entidades estatales
apoyadas en los recursos fiscales y la asunción de los sindicatos y las
diversas organizaciones sociales como entidades de interés público.

373

�Sobre la base de una interpretación equivocada del origen de la crisis,
puesto que no son las políticas del Estado de bienestar social las ~ue la
produjeron, sino la recurrencia de problemas estruc~~les d~l sistema
capitalista, tales como la tendencia al paro~ la co~centrac~o~ del ~greso (P.
Montes), se han diseñado y puesto en func10n~e~to ~ohttcas onentad~s a
responder eficientemente a la situación de mundiahzacion de las ~cº?º~~s,
a la movilidad sin límite de los capitales y a los procesos de pnvatizacion,
sujetando todos los aspectos de la vida social a la~ ley~s de la_ oferta Y la
demanda. "Derechos sociales que parecían conqwstas rrreversibles Y que
formaban parte ya de la cultura occidental están en retr~ceso. Un
funcionamiento del sistema capitalista regido por las leyes de la Jungla que
había sido corregido parcialmente por la intervención estatal, se está
imponiendo de nuevo" (Montes).

m. Interpretaciones de la nueva situación que apuntalan la perspectiva
de análisis

.. .

En la interpretación de la nueva situación social encon~~os much?,s
enfoques (por supuesto, no provenientes del terreno de los remventores )
que resultan provechosos para el análisis que nos pr~po~emos, tod_a ve_z que
aportan una comprensión del contexto (y de las motivaciones, que ~sprran a
los proyectos de cambio educativo) como resultado d~ especificos 1:°tereses
de los grupos sociales (vale decir clases) y de especificas correlaciones de
fuerzas entre ellos. Este enfoque es fundamental si se quiere comprender los
proyectos educativos (y sociales en general~ como ~~rtad~res de un!
interpretación de la realidad y no como ~l refleJo de una nece~idad causal
de la dinámica propia de lo real, como si en ellos no se contuviera otra ~osa
ue la "pura realidad". como si el "deber ser" que formulan no estuviese
~contaminado" 0 "empañado" por ninguna clase de subj~tividad, ~e busca
más bien, todo lo contrario: concebir los proyectos educativos precisamente
como "proyecciones de la subjetividad" (aunque ~poco sean pura
subjetividad), como resultado de la especial inte:yreta~i~n q~e surg~ del
modo como un grupo social (o sus representantes ideologicos _) se articula
a los otros en el sistema de las interacciones sociales y en particular de las
relaciones de poder. Quisiéramos revisar aquí algunos ~~ ellos con la
intención de incorporar después sus aportes a la refle~on sobre _l?s
fundamentos ético-antropológicos de los proyectos de cambio en educacion
superior en México.
Con una óptica que parte del supuesto de la centralidad de lo
5
económico en la vida social, René Villarreal sostiene que el contexto

social, intelectual e histórico de la contemporaneidad resulta de cuatro
grandes procesos de cambio: 1) El surgimiento de una nueva estructura,
organización y funcionamiento de la economía mundial, cuyo rasgo
distintivo es la globalización y la interdependencia en las finanzas, los
aparatos industriales y los servicios; 2) La crisis y derrumbe del modelo
socialista; 3) La búsqueda de una nueva economía, nuevos enfoques y
procedimientos de articulación entre el Estado y el mercado; y 4) La crisis
de los modelos histórico-reales y los modelos teórico-ideológicos que
interpretan esos cambios.
Para René Villarreal, la evolución de la sociedad moderna en los
últimos doscientos años, sin considerar los Estados socialistas ( a los que
considera una especie de variante del Estado benefactor), ha transitado a lo
largo de tres modelos de articulación de las relaciones individuo-sociedadEstado: 1. El Liberalismo económico clásico (época del laissez faire); 2. El
liberalismo keynesiano y neokeynesiano (welfare state o Estado benefactor),
y 3.- El liberalismo moderno o neoliberalismo (Estado mínimo)
El liberalismo clásico, conceptualizado por Adarn Smith y D. Ricardo,
en el que se apoyaron las políticas que rigieron a las modernas sociedades
desde el siglo XIX y hasta la primera mitad del XX, pensaba que cada
individuo al buscar su propio beneficio en el marco de una economía de
libre mercado automáticamente generaba el beneficio de la comunidad6, el
equilibrio de pleno empleo y la optimización en la asignación de los
recursos. Con una vigencia de casi cien años, a lo largo de los cuales
rigieron a los sistemas capitalistas del mundo, sus límites quedaron claros en
"la gran depresión" de 1929: una realidad de recesión, deflación y profundo
desempleo, con efectos devastadores a escala mundial.
Ante esa situación no parecía haber otra salida que la de la
intervención del Estado para regular la actividades económicas y controlar
los efectos sociales de la libre competencia. La interpretación de la realidad
que J. M. Keynes elaboró en su «Teoría general&gt;/ (1936) parecía ofrecer
precisamente esa salida. Él desarrolló una nueva conceptualización del
Estado y de la política social que "suavizaría y acortaría" los efectos de los
ciclos económicos. Esta interpretación daría luego lugar a la idea de Welfare
State (neokeynesianismo). Era una propuesta que reformaba al
funcionamiento del capitalismo, preconizando un papel regulador de la
actividad económica y de búsqueda del bienestar social para el Estado.
Su éxito fue muy amplio en los treinta años que corrieron de la década
de los cuarentas a la de los setentas. El excepcional ciclo de expansión y
crecimiento económico de la posguerra en el ámbito internacional, con la
375

374

�. , de un sistema internacional, financiero y
consiguiente conformacion
licia 'ó del Estado benefactor. Pero la
.
bl e
eció la conso
ci n
comercial esta e iavor
l
- setenta desencadenó un nuevo
. .
·
del
petróleo
en
os
anos
,
cnsis de 1os precios
.
. nto e inflación y que marco
.
l
e combmaron estancamie
.
escenano en e . que s
.
d lo neokeynesiano ( que no explicaba
1
los límites te~nco~,Y pr~cticos debi:\:tructurales en el sistema económico
ni la nueva situacion, ru los cam
fin d la bipolaridad capitalismo1
intemacional), agrav~do~ , con lae rofund~ción de las diferencias entre
socialismo, la globah~cion Y
de la planificación económica.
países ricos y pobres, asi como e1 acaso

f/

. . .
. . del Estado benefactor en los ochenta fue
Aunque el llllC~O ~e la ~n~:ación (reinvención) del liberalismo en las
el punto de arranque e a ~ee a
.
an F von Hayek), sin embargo,
tesis de los ''teóricos" ne~h~rales (Flnedm yta io que más claramente ha
. l
,da del socialismo en os noven
.
. al .
ha sido a cai
.,
. , ,, del individualismo radie , sm
favorecido la "re~uperacio~-exac:ba~o:n la preeminencia de las leyes del
controles ni cohesiones ~ocial~s y sasa o
mercado, típico del neohberahsmo .
En otros enfoques (un tanto más s~ciol~g~:o~~ ~~ :;::~:;i~::
también interpretada como el fin de una c~~::s' sobre lo social y lo humano
modelo y la aparición ~e nueva:~~i:::p úblicas. Lo primero que destacan
que consiguen convertuse en p
, p l modernidad es un fenómeno
1 h ho de que asi como a
estos enfoques es e ec
d' ,
el mundo hemos de aceptar que,
de cuna europea, que luego se exten
P?~d como , el signo o la clave
si se puede hablar de _la posmo enu d uevo hablando de fenómenos
interpretativa de nuestro tiempo, estamosE, e n
q~e desde ahí se difunden
nte ocurren en uropa Y
b, ·
y p~ocesos qu~ asicame_ ularmente a los Estados Unidos y al Japón.
hacia otras lautudes, parhc

t

,
, .
tr stos intelectuales, para hablar de
El argumento mas catego~c~.;n d: ~a eficacia de aquella visión del
una nueva époc_a, es e~ de la per i :re ue cobró cuerpo en lo que ellos
mundo, de la vida social y del hom
q
haciendo las funciones de
llaman " narraciones" modernas que ope~aronb
la idea de un devenir
hist · . que proporciona an
filosofías de la
ona )
. d des y una visión del derrotero
.
.
h b es y de 1as socie a
1
emancipatono de os oro r .
. bl hacia la libertad, la absoluta
rogreso mdec1ma e
b
humano como un P
.
di trib ción de la riqueza con ase en
soberanía de los pu~blo,s y/o la Justad sLos~'Grandes Relatos" encontraron
una visión laica y c1ent1fica del mun o.. historia -que según los mismos
, ·
l
to en que la propia
, l
d 1
su lumte en e pun
.
1·zac1'ón cada vez mas pena e
,, d b' conseomr una rea i
"Grandes Relatos e ia
ol ar al hombre una vez
.,
l
b sus pasos para co oc
hombre-, parecio vo ver so re
.
.
el caos. El lenguaje de la
. m'dumbre , en la contmgencia Y
más en la mee

376

posmodernidad, dice Nicolás Casullo9, es "un idioma de desconsuelo frente
a la historia"
10

Desde este enfoque J. F. Lyotard realiza una crítica de los modos de
producción y de utilización del conocimiento en la sociedad contemporánea
y de la razón y el saber científico-técnico como mercancías. En la condición
posmodema es previsible una disociación creciente entre el saber y el
sabiente. La relación entre el saber y su poseedor será, cada vez más, la de
un consumidor y las mercancías que adquiere en el mercado. El
conocimiento es y será producido para ser vendido, no por su "valor de
uso", sino como simple mercancía.
11

Octavio Ianni , por su parte, recurre al análisis de las metáforas en
que se ha expresado la nueva situación, en busca de elementos que lleven a
una heurística del fenómeno de la globalización en el marco de la
posmodernidad. Algunas de esas metáforas son, según él: el "shopping
center global", la "economía-mundo", el "sistema-mundo" y la "aldea
global".
Algunas de ellas, advierte Ianni, son tanto metáfora como realidad (al
menos tendencialmente). En las que se reflejan los elementos centrales de la
visión del mundo y de la vida social que se ha venido conformando en los
últimos tiempos, instalando, lo que Ianni llama: "Un pathos sorprendente y
fascinante: la decadencia del individuo ilustrado y un pesimismo del nuevo
sujeto (quizá hasta inexistente), abrumado por las promesas incumplidas de
la razón ilustrada; por el fracaso de la utopía que ofreció la emancipación
individual y colectiva nacional y mundial y la imposición, en cambio, de la
globalización tecnocrática , instrumental, mercantil, consumista".
Bajo la idea de "shopping center global", Ianni da cuenta del
fenómeno económico que ha estado teniendo lugar desde el fin de la
segunda guerra: la internacionalización del capital, caracterizada por la
creciente pérdida de nacionalidad de los grandes capitales, generando
nuevas condiciones y nuevas posibilidades en sus procesos de inversión y de
reproducción, dando paso a una especie de virtualidad del capitalismo.
La globalización e internacionalización del capital ocurren en el
marco de la internacionalización y globalización de los procesos productivos
en todos sus aspectos: tecnológicos, fmancieros, distributivos y de consumo.
Así la internacionalización del capital, como relación social, conlleva la
internacionalización de la fuerza de trabajo y de las clases sociales en sus
relaciones y antagonismos.

377

�La metáfora-realidad del "sistema mundial" presenta a las naciones,
regiones o zonas geográficas articuladas entre sí con base en un imaginario
mundial institucionalizado en agencias como la ONU, el Banco Mundial, el
FMI o el BID, constituyendo la realidad y la ilusión de la "aldea global". Al
sistema mundial se articulan otros más o menos amplios o autónomos, tales
como el sistema económico mundial, los sistemas políticos y los sistemas
religiosos o educativos.

Ianni sostiene la idea de que el predominio de Occidente frente a los

..

otros sistemas socioculturales tiene por base la identificación de la idea de
modernización con las de desarrollo, crecimiento, evolución y progreso;
desde que los procesos de modernización iniciaron, las otras formas de
sociedad pasaron a ser desafiadas por los valores de Occidente
(urbanización, industrialización, mercantilización, secularización e
individualización) y a percibirse a sí mismas como fuera de lugar.
Occidentalismo y capitalismo son los patrones, los ideales, los referentes
que ordenan la organización y la dinámica de la mundialización.
Por otro lado y matizando un poco el alcance de los cambios, algunos
de estos autores prefieren considerar que la posmodernidad es simplemente
una fase en el desarrollo de la sociedad moderna, (aunque una fase que
representa cambios sustanciales). En esta postura se ubica Ronald
Inglehart12, para quien la causa fundamental del cambio posmoderno (el
síndrome cultural posmodemo, lo llama él) seria el agotamiento gradual de
los sistemas de valores surgidos bajo condiciones de escasez y la
diseminación de valores de seguridad entre un segmento cada vez más
amplio de población en Europa occidental (sobre todo en países nórdicos y
no católicos: Estados Unidos, Japón y China). Aquellos valores que fueron
claves en el surgimiento de la sociedad industrial: el éxito, el crecimiento y
la racionalidad económicos, han perdido importancia para ellos; obtener
ganancias ha dejado de ser una preocupación del individuo para orientarse a
la realización personal y la obtención de un trabajo creativo, dando mayor
importancia a la calidad de la experiencia laboral.
En esos países la autoridad jerárquica, la centralización y la grandeza
han caído bajo sospecha en tanto que: a) han alcanzado un punto en que su
eficiencia se vuelve menor y b) han tocado el punto en que resultan menos
aceptables. El posmodernismo refleja una disminución creciente de la
importancia que se acredita a toda autoridad y una pérdida de la confianza
en las instituciones jerárquicas.

y de . alcance
mundial · Por el contrano,
· piensa
·
érealidad incuestionable
,
.
que
ste ,es un fenomeno que se hmita a la acción de las grandes transnacionales
(y ª1:111 esto en el _marco de grandes contradicciones) y que lo que refleja es
precisamente los mtereses de esas grandes empresas.
Para él, la expresión "_sociedad global" no tiene mucho sentido, toda
vez que las grandes transnacionales (cuya actividad y poder en el mundo es
lo q~e hace hablar de globalización) siguen siendo muy dependientes de sus
~rop10s ~stados, e~ tanto que se benefician continuamente de sus
mterven~iones especi~cas. La expansión de los negocios de las grandes
corporacione_s se ha hgado y se ha visto beneficiada por decisiones de los
Estados nacion~les que son distintas en cada caso y que responden a
coyunturas particulares. También cree que aun cuando las operaciones de
estas
grandes
corporaciones
se dan en el marco de transacc10nes
·
.
.
.
mteT?acionales, :,~encialme~te se trata de comercio intrafirma (divisiones de
la mis~a compama co~ asiento en diferentes países), lo que no representa
necesanamente comercio internacional.
A la pregunta sobre si puede hablarse de progreso en la historia
~homsky co~testa que quizá pueda hablarse de cambio positivo O desarroll¿
si n~s refe_n~os a los niveles de libertad individual; pero que en otros
~ntldos asistunos hoy a 1:111ª gran expansión del totalitarismo y pone como
~~em?lo _el caso de ~as _mismas grandes corporaciones económicas que son
ms~tucion~s t~tahtanas de mando centralizado, que combinan las
funciones eJecutivas, legislativas y judiciales en una unidad de control
superior".
Interrogado sobre la vigencia de los ideales de la Ilustración
Cho~sky cree que existe una vigencia de esos ideales y valores, pero qu~
debenan ser ~daptados a las circunstancias contemporáneas; y que ahora,
como_ en el siglo ~~ es posible levantar una critica de las consecuencias
neg~tiv~s. del crecim~ento del capitalismo, como un ataque a las libertades
del mdivid~o conqwstadas en las revoluciones que fundaron el moderno
EStado-naci~n. Cho~sky cree que las políticas neoliberales representan esas
consecuencias_ negativas y que son sólo programas para los explotados y no
par~ los °:1ampuladores. Pone de ejemplo la pretensión de los Estados
Urudos ~e imponer esas políticas a América Latina mientras que las evita en
los propios Estados Unidos.

Por su parte, Noam Chomsky 13 , también relativizando la idea del
cambio posmoderno, combate la idea de que la globalización sea una
379
378

�IV. Los proyectos de cambio educativo en el marco de la nueva
situación
Ahora bien, ¿cómo se refleja esta nueva situación socia~ y estas
.
sobre la vida .social
nuevas concepciones
.
' en. los
? procesos educan.vos y en
particular en los sistemas de educac1on supenor.
En el si lo asado y en el marco de la consolidación del s~ste~a ~abril
.
g p rático liberal se constituyeron tanto las mst1tuc1o~es
y del ~1stema tmoc nfi an los 'namados sistemas de educación supenor.

:::~;:!;'°º!~: ~;~:.:-:i~-:c::::~::-::,~::==:~ra.:~

democratiza oras.
d
finalidades educativas en la
México quedó consagra o como
.
en
. .
•da
l artículo tercero constitucional Y en 1os
normat1v1dad contem
en e
.
. • on la vida académico.
t
d política educativa que ngier
de ~os distintos niveles del sistema educativo nacional hasta los
afios ochenta.

:=~~t

d · una visión del mundo, de la
Era ese un discurs~ ~odemo, es e~:• en el ideario filosófico y las
sociedad Y, ~el hombre ba~1cam::te 1:poÍt:tración (liberalismo social Y
posturas ehco-antropol~gicas
odemos ubicar como correlato a
filosófico); mov~ent~ mt~le;~o~aq~e Derecho, de las teorías de la
nivel de la teona soc1~. a . I ofr .
horizonte de felicidad para el
• 1· · a Ese 1deano o ec1a un
'd
Economia c as1c . .
.
l dor toda vez que estaba convenc1 o
retendió un discurso sa va ,
b
hom re y se P
.
.
histórica representaba el avance, e1
de que la moderruda~,' como a::s~ del aut~ritarismo y la superstición
progreso, la superac1on ~ e l l ,
fundamentales son: pensamiento
. .
di 1 ( fr Berman) Sus va ores
me eva es e. · . .
. · 1.dad confianza en la ciencia y en la tecruca
laico y seculanzac1on, rac1?~ª I b y l naturaleza eficiencia y éxito tanto
como instrumentos de doIDlillO so_ ::ci:nal o cole~tivo, libertad individual.
en lo per~onal_ como ~~ lo
en tomo al Estado-nación en el cual se
democracia e mtegrac1on so I
encarna la racionalidad.

!

~:=

rocesos de formación de profesionale~ aparecen en
Por lo tanto, los p
ti
d la práctica social moderna,
.
.
una de las ormas e
'd d
la histona como
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. dad que comporta la moderru a •
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n el proyecto e soc1e
.
. .
compromeh osco
.
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las instituciones uruvers1tanas
La ciencia (objeto de trabaJO Y/::nació~o~;nprofesionales tienen lugar) se
en las que los procesos de . o
t rac1·onalización de los procesos
.
fu
roducnva en cuan o
b
constituye en erza P
..1 'ado (bajo la forma de sa er
económicos Y es un ~ec~so p~: ;!damental de la modernidad: la
tecnológico) de otra_ pr~~tica _soc1 'taria aparece como una institución al
industria. Así la inst1tuc1on uruvers1
380

servicio de la sociedad; sirve a los intereses de la colectividad a través de las
fimciones de docencia, investigación y difusión de la cultura. El Estado
asumirá el compromiso de fomentar y difundir la ciencia y la formación
universitaria en la misma medida en que se convierte en regulador de los
procesos económico y como responsable del bienestar social.
En América Latina, particularmente a través de la idea de universidad
nacional, la institución universitaria moderna constituye una estrategia de
política cultural del Estado moderno, que a partir de los atios cincuenta
asume la función de formar profesionales orientados a atender tanto las
necesidades del aparato productivo industrializado, como las expectativas de
ascenso social de las clases medias urbanas. Junto a esta tarea de formación
de cuadros profesionales para el desarrollo nacional es innegable la
orientación de las instituciones de educación superior (al menos de las
públicas, pero también de muchas privadas) para el cumplimiento de otras
"fimciones estatales" tales como la defensa de la soberanía y la identidad
nacionales (en tanto que difusora y defensora de la cultura nacional) y la
democratización en el acceso al conocimiento.
Pero, según hemos visto en las páginas precedentes, en los ochenta las
cosas empezaron a cambiar: la actividad académica. la inserción social y la
nonnatividad de las instituciones de educación superior comenzaron a
reflejar (en distintas formas y en distintos grados) el surgimiento de esa
nueva estructura de organización y de funcionamiento de la economía
mundial caracterizada por la globalización, la reinserción de las economías
nacionales en las corrientes internacionales de comercio, inversión y
tecnología, la transformación de las ocupaciones, el control extremo de las
tecnologías y su correspondiente visión del mundo y sistema de valores.
Desde ese entonces empezó a ser claro que las instituciones de
educación superior y en particular la universidad pública, no volverían a ser
los actores sociales de otros tiempos. A partir de entonces un egresado con
Wl fuerte perfil de compromiso social. tanto en lo que se refiere a sus
valores y actitudes como a sus objetos de conocimiento, no pudo ser ya una
finalidad institucional y consecuentemente, la actividad de transmisión, de
creación y aplicación de nuevo conocimiento habría de ajustarse a las reglas
del mercado (cfr. Gerstner) 15•
En México, también desde esa época, el Estado ha asumido como
16
propio ese nuevo discurso • Con la refonna del artículo tercero inicia una
gradual reconceptualización de los procesos educativos. marcando un rumbo
completamente disociado de la experiencia educativa mexicana y comienza
a promover una reordenación del sistema de educación superior en el país,
381

�argumentado la necesidad de adaptarse a las nuevas exigencias del aparato
económico mundial y a un propósito de racionalización y eficientización del
gasto en los servicios que él ofrece.
En el nuevo marco normativo, el Estado mexicano abandona las ideas
de difusión de la cultura, de formación de cuadros para el desarrollo
nacional, de uso de la educación para la democratización y satisfacción de
las expectativas de ascenso social de los sectores medios urbanos como
finalidades del sistema educativo nacional, para asumir un conjunto de
nuevas orientaciones entre las que se pueden anotar las siguientes:
definición de la actividad como prestación de un servicio; autonomía de las
instituciones, conceptualizándolas como comunidades académicas y
profesionales distintas de él; orientación de los procesos dedicados a la
obtención individualizada de niveles de excelencia en el dominio de los
objetos de conocimiento y en el desarrollo de valores, habilidades y
actitudes competitivas para los mercados de trabajo constituidos.

La mundiarizac10n
·· de los procesos económicos
argumenta,
constituyen
la nueva realidad soc1oecononnca
.
, . Y de
"
d
La la cultura
•
. , se
a
empresa
e
los
noventa"
(
constituida
or
,
.
·
s
exigencias
de
1
las plantas y equipos multipropósito d l p amip~1.s1mas redes abiertas), de
.
, e a revo uc1on en las c
• .
y la constante innovación tecnolo'o.ca,
o-i
de1 sistema
.
de pr0 d omurucac1ones
·, b
. .
ucc10n asado en
1a reconversión constante de los
transformación de los empleos perm conoc1D11entos utiliz.ables, de la
circulación constante de los trabajad:e;te; Y establ_es p~r _una dinámica de
tasados por hora de trabaJ· o o t
y on horanos l1D11tados y flexibles
area, etc producen c b' dr, •
mercados de trabajo y en las condic10nes
. ' del desem am- ios ti asttcos
en los
.
que, de nuevo, si no queremos caer en 1 b 1
peno pro es1onal; por lo
nuestros procesos de formación d
\ o _so esce~cia, hemos de reformar
nueva realidad.
e pro esionales mtentando reflejar esta

V. El debate necesario

No es desconocido que el origen de este nuevo discurso se encuentra
en el proceso de definición de criterios para las políticas de financiamiento
(en el marco de la nueva situación mundial) elaborados por parte de
organismos internacionales tales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo
Monetario Internacional (FMI)17 que rigen los programas de apoyo para
proyectos educativos en los distintos países, traduciéndose en exigencias y
recomendaciones a los gobiernos financiados. Desde allí ha sido retomado
por parte de los funcionarios gubernamentales y educativos e incorporado
18
que en las propuestas de cambio educativo presentes en proyectos tales
como las reformas al artículo tercero constitucional, la Ley General de
Educación, el Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 y los proyectos
de cambio en las instituciones de educación superior (públicas y privadas,
en particular UNAM, UANL, UdeG. ITESM), al menos en su parte más
importante y sin desconocer los aspectos en que se mantienen elementos de
la anterior orientación (principalmente para los procesos de educación
básica).
Desentendiéndose, entonces, de las funciones sociales y "estatales'"
cumplidas hasta los setenta por el sistema de educación superior (como fiel
reflejo de la condena neoliberal al Estado benefactor y sus excesos
populistas), nuestros ··visionarios.. refonnadores argumentan que debemos
damos cuenta de que la concepción de la educación superior vigente hasta
los ochenta era de producto de la rigidez propia del sistema fabril
decimonónico y de la cerrazón económica del modelo de Estado
proteccionista y tercermundista en que estabamos atrapados.

382

Si bien es cierto que hasta ahora en M, .
educativo no se han expresado tr ',
exi~o, los proyectos de cambio
embargo, con un lenguaje i a a~::~ede I_a ~dea de "reinvención", sin
compromiso de orientar la vida~cadémica ~sttfic~dor_ h~ asumido el
transformación inspirada
l
.
e las mstttuc10nes hacia una
" .
en os nnsmos plant
.
remventores" neoliberales'9. Al . l
eanuentos de los
esgrimen quienes formulan esos igua que ellos, el argumento principal que
proyectos es el del " ·
"d
escomposición
y
la
parálisis
total
.
'
nesgo
e caer en la
d
nueva situación y si se mantiene el ~~~o se _responde a las exigencias de la
los servicios educativos y de la b
opo_ho del Estado en la prestación de
quehacer educativo2º.
s urocracias estatales en la definición del
.
Por supuesto, que estos planteamiento b
,.
discusión, sobre todo si cuestion
a ren un amphsuno campo de
la realidad de la globalización y : : \co~o lo hacen Inglehart y Chomsky,
esta argumentación.
s enomenos que se dan por sentados en
Por ello es necesario elaborar la crítica re
.
Y la visión antropoló ·
,
specto del sistema de valores
educativo que imponegniclaosqoueg e~tan pr~sentes en el discurso de cambio
r arusmos mternacio l d d
elabora esa "política educativa"
. na es es e los cuales se
sin que sea necesariamente perorc;:e ;e re~eJa, por
razones que sea (y
cambio educativo en nuestro aís ; ' en a ~~yona de los proyectos de
puede correr, sea precisamen~e ~l ~;q~: q~z.a el, ?1ayor riesgo que se
concepciones y fmalidades sob e t d . ~ acntt~amente las nuevas
'
r o o si estas han sido elaboradas para

!ªs

383

�otros contextos y situaciones o si sólo han sido planteadas en abstracto, sin
hacer el esfuerzo de llegar a un planteamiento respecto al modo concreto en
que las profesiones y la formación de profesionales habrán de articularse
con los cambios en un país como México y en la situación en que éste se
integra a la "mundialización"21 ; esto es, sin intentar resolver el problema de
la construcción de un marco conceptual de referencia axiológico, social, y
educativo con base en una comprensión profunda de la articulación social
históricamente moldeada, que los procesos de formación de profesionales
han observado en México.
Porque aunque no puede desconocerse la razón que asiste a la crítica
neoliberal de las ineficiencias de la burocracia educativa (Gerstner), toda
vez que sí es un factor determinante en muchos de los problemas señalados,
sin embargo, no puede asumirse que esas ineficiencias sean el origen de la
crisis de la educación pública, si es que realmente puede hablarse de una
crisis (Berliner y Biddle22); así como tampoco puede aceptarse sin más la
identificación que se hace de la burocratización y la ineficiencia con la
estructura social de la modernidad (Osborne y Gaebler).

7

J. M. Keynes, Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, FCE, 1974.

~ No se_ sabe si para. b_i~n o p~a mal, pero ya para "cerrar el siglo" se empieza a revelar Ja
m~ac1dad de la v1s1on neohberal para dar lugar a la elaboración de políticas sociales
exitosas Y va qu~ando claro que los problemas que lo vieron nacer y a los que pretendía
hacer .frente, persisten (en la "onda larga recesiva" de que habla Montes), por Jo que en Ja
a~uahdad los respo~sables de elaborar políticas empiezan a dirigir su mirada a otra parte.
V1llarreal recoge baJo el nombre de "liberalismo poskeynesiano del consenso" la llamada
tercera via ( "clintonmanía"), que impulsada por los Estados Unidos e Inglaterra asume un
nuevo enfoque en la intervención del Estado en la vida social, caracterizado por elementos
co~ _los sigui~te~: intervención económica del Estado en tomo a los objetivos del
crec~~to econonuc~, el empleo y el desarrollo tecnológico, la regulación del impacto de lo
econonuco en el medio ambiente, la redistribución de la carga fiscal en beneficio de los
pobres ~ una activa p~lí~ica social que brinde servicios de educación, salud, capacitación para
el tr~baJo, empl~ Y_ Vlv'.en~: No obstante, esta tercera vía sigue pensando que el mercado y
la libertad econorruca mdiVIdual deben ser los motores del funcionamiento del sistema
económico y social.
Ante la imposibilidad de la vuelta al laissez faire, ante la quiebra del Estado
controlador, centralizador, rector y benefactor del keynesianismo y neokeynesianismo, ante el
fracaso del neoconservadurismo preconizado por MiJton Friedman con políticas regresivas
como las de Reagan, Tatcher y Mulroney, que en los ochenta suponían la no-intervención del
Estad_~ en la economía, asignando a éste la obligación del control de la inflación antes que la
atenc1on a los ~robl~mas del desempleo, privatización y control del gasto social, etc. y el
fracaso del neohberahsmo en los noventa se ha puesto la vista hacia otras posibilidades.
9

Casullo, Nicolás (Comp.), El debate modernidad posmodernidad, Ed. Punto Sur. Buenos
Aires, 1989.

Notas bibliográficas

10
11

Jean-Francois Lyotard, La condición posmoderna, Reí-México, México, D.F., 1990.
Octavio Ianni, Teorías de la globalización, (Siglo XXI, 1996).

12

1

Octavio Fullat. Filosofias de la educación. (CEAC 1985).

Ronald lnglehart publicó en mayo de 1994 un magnífico artículo en "Este País"
analizando los resultados de la ICPSR-World values survey, 1981-1984 and 1990-1993
(Michigan University).

2

Dos ejemplares preciosos de estas reinvenciones son los textos La reinvenci~~ del gob~erno
de David Osbome y Ted Gaebler (Paidós 1997) y Reinventando la Educac1on de Lou1s V.
Gerstner (Paidós 1996).

En la entrevista aparecida con el título La sociedad global en el libro Globalización,
Exclusión y Democracia en.América Latina. (Joaquín Mortiz 1997).

3

14M

Pedro Montes, El desorden neo/ibera/, (Trotta. 1996, p. 24).

4

Esto es así, porque en muchos sentid~s la "rei~v~nción" ~e presenta, como una
reivindicación de los principios de funcionamiento econom1co y social y de los 'ver_dade~os
valores" del liberalismo clásico con los que se dio origen al capitalismo Y que habnan sido
abandonados en este siglo por el Estado benefactor (Montes 1996).
s René Villarreal, Liberalismo social y reforma del Estado - México en la era del capitalismo
posmoderno-, NF-FCE, México, 1993.

13

arshall Berman. Todo lo sólido se deS1·anece en el aire, Siglo XXI, México, 1992.

ll

Louis Gerstner. Reim·entando la educación. Paidos. Buenos Aires, 1996.

16

Programa de modemi:ación educatirn (SEP 1984); Reformas al Articulo Tercero
constitucional (1985. 1993); Programa de desarrollo educativo 1995-2000 (SEP 1995), etc.
17

En ellos se desarrolla y se lleva a la práctica una concepción de los procesos educativos sus
sujetos Y las relaciones de estos procesos con otras esferas de la actividad social, propia de la
visión del mundo del neoliberalismo.

Por obra de una mano invisible, expresión de las tendencias naturales de los sujeto so~iales,
preconizada por Adam Smith en el siglo pasado como primer intelectual del nuevo sistema
económico.

6

385
384

�11 Elena Zogaib Achar, en el artículo La influencia del Banco Mundial en la reforma
educativa, contenido en el libro Los actores sociales y la educación, coordinado por Aurora

Loyo.
Al menos en las principales instituciones de educación superior en la ciudad de Monteney,
(UANL, ITESM. UDEM y UR) los proyectos de cambio educativo curiosamente están
formulados en el mismo lenguaje: se habla de los fines institucionales en ténninos de una
"visión", una imagen ideal del "deber ser" de la institución, de la que se desprende una
"misión" como anticipación de futuro para la comunidad y como obligación moral de realizar
la ''visión''; esta "misión" se concreta en "proyectos estratégicos" que acercarán a las
comunidades académicas a ese "deber ser" prefigurado en la ·'misión"; a su vez los proyectos
estratégicos se traducen en "metas" que, de lograrse, serán la encarnación del "deber ser'" en

F~AMENTOSTEÓRICO-CONCEPTUALES
o t : ~ A PROPUESTA DE EVALUACIÓN
TEGIAS pARA EL APRENDIZAJE

19

Lics. Elena Cisneros
Irma María Flores Alanís
Oralia Flores de la Cruz
Araceli Frías López
María Guadalupe Madrigal
Miriam D. Ramírez
Oiga de Santiago y ázquez
.
.
Colegio de Pedagogía
Uruvers'.dad Autónoma de Nuevo León

el mundo.

Así lo afirman, para el caso de los Estados Unidos, los documentos "A Nation at Risk: Toe
Imperative for Educational Reform'' y ''The Nation Responds", publicados en 1983 y 1984
respectivamente por la National Commission on Excellence in Education (U.S. Department of
Education, Washington, D.C.). Aunque elaborados en relación con la escuela pública
norteamericana, esos documentos coinciden con los planteamientos de los "visionarios"
reformadores mexicanos y curiosamente también con los del Banco Mundial y El Fondo
Monetario Internacional en sus políticas a nivel mundial.

20

Leonardo Boff, citado por P. Montes, dice: "Cada vez se habla menos de desanollo. más
de mercado y de integración en el mercado mundial. En ese proceso de mundialización dentro
del sistema neoliberal, nosotros ni siquiera tenemos el privilegio de ser subdesanollados,
nosotros somos excluidos. No contamos para nada porque no tenemos competencia en el
mercado mundial. Los que no tienen competencia no existen en el mercado mundial. Y los
excluidos del mercado están abocados a la muerte ..."

21

David C. Berliner y Bruce J. Biddle, The manufactures crisis (Myths, Jraud and attack on
america 's public schools (Addison Wesley 1995). En este trabajo ellos demuestran que, para

22

el caso de los Estados Unidos, la "crisis" de la escuela pública ha sido realmente •'fabricada''.

Introducción
. Un pro~lema grave que enfrenta la edu . ,
.
.
supenor en uruversidades tanto 'bl"
. cac1on media supenor y
, d" d
pu icas como pnvadas e l ,
m ice e reprobación y el baio
rend'1n11ento
.
, .
n e pais, es el alto
~
academ1co.
Este es un hecho que h
d .
es de gran importancia co a protca o investigaciones de todo tipo pues
formas de solución.
nocer as causas del problema para pro~oner
Los estudios han girado en torno
d
habilidades de los estudiantes
ª
os grandes aspectos: las
•
para enfrentarse a las t
d
a
influencia
del
aspecto
a•ectivo
m
t
·
.
areas e aprendi=aje y
l
'J'
o zvaczona1.
Como maestras y estudiantes nos enfren
. .
consecuencias de la falta de hab11
T dad
tam?s c?t1d1anamente con las
básicas como la lectura
. para la realización de actividades tan
comprensiva Ja elabora · , d
esquemas, la redacción de trab .
,
. . c10n e resúmenes o
e
a.JOS, etc. Esto dmge nue tr ·
,
onocer con mayor profundidad 1
.
s o mteres por
ven involucrados en la realizació o; asrctos mtelec~a!es y afectivos que se
n e a gunas tareas bas1cas de aprendizaje.
Por tal razón se conform ¡ s • .
para el Aprendizaje plante;de emmano d~ Desarrollo de Habilidades
investigaciones y m~terial b"bliose 'ficomo obJetivos generales analizar
1 ogra 1co que propo ·
•
fun
rc1one
damentos
te6nco-conceptual-metodol , .
(habilidades para el apren:~-º; c~n respecto al objeto de estudio
orienten la práctica dirioida
~~ , asl1 como para formular principios que
o·
a meJorar as.

386
387

�Ahora bien, a raíz de la revisión bibliográfica y con fines de facilitar el
aprendizaje de nuestros alumnos, al equipo se le propuso elaborar un método
de evaluación de las estrategias de aprendizaje, técnicas, habilidades y
procesos que utilizan los alumnos de educación media superior y superior.
Tal tarea nos exigía precisar las variables a medir (que evaluar) y la
relación que guardan entre sí, esto es, esclarecer las interrelaciones entre
procesos de pensamiento, procesos de aprendizaje, habilidades, técnicas y
estrategias, pues se detectó a raíz de la revisión, poca claridad en el
establecimiento de dichas interrelaciones. Además, nos impulsa a construir
una serie de instrumentos diagnósticos que permitan valorar el uso que hace
el alumno de estrategias, lo cual requiere de mucha precisión en cuanto a las
estrategias a medir y las variables implicadas en su uso.
En este trabajo se presenta un modelo conceptual para fundamentar un
método de evaluación de estrategias para el aprendizaje, que se sustentaría
en las premisas siguientes:
•
•

El rendimiento académico depende de que se realice el aprendizaje.
El aprendizaje se logra mediante el constante trabajo del estudiante con el

contenido.
• El trabajo del estudiante consiste en la realización de diferentes
actividades y tareas.
• Para que el estudiante elabore una tarea puede hacer uso de estrategias de
aprendizaje (procedimientos o pasos a seguir para lograr una meta).
• Una estrategia de aprendizaje requiere para su ejecución el empleo de
técnicas de estudio. tales como tomar apuntes. hacer resúmenes, etc.
• Una técnica de estudio requiere que el estudiante utilice sus habilidades
de tal forma que pueda avanzar paso a paso.
• Al hacer uso de sus habilidades (intelectuales y socio - afectivas) los
estudiantes ponen en marcha ciertos procesos de aprendizaje como la
asimilación, la retención, etc. Procesos de pensamiento como la síntesis.
el análisis. la deducción, la inducción, que son herramientas básicas de
•

aprendizaje.
Los alumnos requieren estar conscientes de los procesos, habilidades,
técnicas y estrategias que utilizan, es decir, deben tener cierto grado de
metacognición (conocimiento sobre su propio aprendizaje).

Etapas de investigación

y superior. Para ello, contempló la necesidad
siguientes:
de delimitar las etapas

l. Diseño.
2. Aplicación.
3. Análisis de datos.
4. Retroinfonnación.
5. Propositiva e instruccional.

A continuación se desen'ben 1os ob;etzvos
. . correspondientes por etapa:

Diseño
Construir el modelo conceptual ue fundam
.
de evaluación de las estrateiñas dq
d. .ente el diseño metodológico
Defi •
o·
e apren tzaJe
. mu la metodología de evaluación.
.
Diseñar 1os instrumentos
·
de evaluación diagnóstica.

Aplicación
V alorar las estrategias de aprend.tzaJe
. que ponen en práctica los alumn

os.

Análisis de datos
Detectar niveles en la ad · · • , d
Establecer la magru·tud yqwdir~1c10~, edestrategias de aprendizaje.
ecc1on e los cambio "
..
sea necesario realizar.
s cognosc1tivos" que

Retroinformación
Dar a conocer a los alumnos los
.
desarrolladas), fallas ventajas y limitc1ertos (procesos y habilidades
aprendizaje.
'
antes en el uso de estrategias de

Propositiva e instruccional
Contribuir al diseño instruccional sobre 1 , .
.
de las integrantes del eq .
a practica educativa de cada una
D"
wpo.
iseñar un programa para la enseñ
d
.
Aplicar el programa.
anza e eSttategias de aprendizaje.
Evaluar el proceso y resultados obtenidos.

Como se señaló anteriormente. el equipo se propuso elaborar una
metodología de la evaluación de las estrategias de aprendizaje, técnicas.
habilidades y procesos que utilizan los alumnos de educación media superior
388

Hasta el momento sólo
ha
etapa de diseño, por lo que en s:ste

b •
trtr:
~Jado dla c~nceptualización de la
a ªJº se escnbe la clasificación de

389

�estrategias de aprendizaje (objeto a evaluar), en donde se especifican las
técnicas, habilidades, procesos de pensamiento y procesos de aprendizaje,
variables que se ven implicadas en el uso de estrategias.

Delimitación del objeto a evaluar

De acuerdo con la bibliografía revisada en tomo al problema de
aprender a aprender se puede señalar que éste se ha constituido como un
área de la Psicología Instruccional que explica los principios del aprendizaje
activo y participativo, y los procedimientos necesarios para el estudio
eficiente. Hay diversas influencias sobre este campo, una de estas es la
Psicología Cognitiva. Si bien existen dentro de ella diferentes orientaciones,
todas coinciden en concebir al aprendizaje como una "interiorización de
pautas de conducta mediante la transfonnación de la estructura cognoscitiva
que resulta de la interacción del individuo con el medio ambiente"(Quesada,
1988); esto es, lo señalan como un proceso de cambio cualitativo y no
meramente cuantitativo. Asumen que el sujeto construye significados que
interpretan la realidad. Así, aprender a aprender plantea un tipo aprendizaje
a alcanzar: el aprendi=aje signifiativo.
Algunos investigadores señalan que para el logro de este tipo de
proceso es necesaria la adquisición de estrategias de aprendi:aje. Parten de
la idea de que el alumno las desarrolla mientras aprende, pues además de
aprender el qué, aprende también el cómo, es decir, la fonna en que la
materia es enseñada y aprendida como respuesta al tipo de trabajos, tareas y
procedimientos de evaluación.
Estos estudios han demostrado los roles que los alumnos juegan en la
facilitación de su propio aprendizaje. Al hacer uso de estrategias, lo que hace
el estudiante es, ante todo, obtener un mayor aprovechamiento de sus
procesos de aprendizaje y, por consiguiente, contribuye a incrementar su
nivel académico.
De tal forma que el surgimiento de las estrategias de aprendizaje como
una sub-área de estudio y de interYención de los fenómenos de aprendiendo
a aprender se ha dado en función de mejorar los procesos que subyacen al
aprendizaje, que van más allá de la relación causal entre estímulo y
respuesta. Desde la perspectiYa del procesamiento de la información. el
aprendizaje se convierte en un proceso que implica prestar atención a lo que
ha de aprenderse. adquirir conceptos. controlar el ritmo y calidad del
aprendizaje y ser consciente de que el aprendizaje se ha dado. En este
enfoque se le define como el modo de adquirir. organizar. almacenar.
recuperar y utilizar información; por lo que las etapas se conforman en una
390

serie de procesos activos y constructi
d
. .
principios de este enfoque de estudi
vos e aprendiza~~- Siguiendo los
1
orientación selectiva de un es~:it proces? de atenczon "se refiere a la
0
(Mahoney, 1974,417).
especifico Y a su asimilación"
La codificación, señala Ellen Gai é
mediante el cual la información nue gn_' es un pr~eso de transformación
información conocida. Este proce:: s~:t~~fide d~;ersas maneras con la
subprocesos tales como la activac. , d
1cac10n pone en marcha
interpretación. Como resultado d
ion e un esquema, selección e
generó el proceso de elaboración
est~ subp~oceso ,de ~terpretación se
añadir "algo a la información qu~ secuat, permit~~ segun Ga1gné (1991: 137)
inferencia lógica, una prolongación es ~ apr~n iendo. Esto puede ser una
cosa que sirva para conectar la info~una _eó~e,?1p o, un detalle o cualquier otra
CI n .

:1

El proceso de codificación hace que l
. .
.
memoria a largo plazo donde
a1m e nuevo conoc1ID1ento entre en la
.• d
.
•
es
acenada. El almacenami t " 1
retenc1on e la información codificada" (Mahoney, 1988,417). en o es a
La organización "es el proceso de d' 'd'
.
.
en subconjuntos indicando la
. , iv1 rr un conJunto de información
1991: 145) de tal fi
rclac10n. entre los subconjuntos" (Gaginé.
. .
'
orma que para los SUJetos que
·
•
imphca que la clasifiquen la
orgaruzan 1a información
I
rd
relaciones L
. ,'
agrupen, ª º enen Y establezcan sus
. a recuperac,on conlleva según Mah
utiliz.ación de la información alma
d E
oney (1974,417) a la
d~ .las investigaciones en mem~e;;: a. ste autor.señala que_ "gran parte
distmguen entre recuerdo y reconocimie~1/rocesam1ento de información
les pasa al sujeto un cuestionario d
. En las pruebas de recuerdo, se
respuesta correcta entre varias alte e ~espuesta abierta y se le pide que dé la
son generalmente bastante su .ma va~. Los resultados en reconocimiento
sugiere que puedan interver:"diº~;s a os obtenidos en recuerdo, lo cual
1erentes procesos En
b
recuerdo rara vez se le dan al . d' 'd
.
·
una prue a de
"mirar" en sus almacenes me m 1:11. uo pistas que indiquen adónde debe
.
monstJcos así que pre
'bl
acudrr a procedimientos de bús ueda En c'
.
s~ .emente debe
solamente que el individuo co q
·1
1ambi~, el reconocuruento requiere
hay en sus almacenes mem::~~o:~ :;~rnahvas. pre~ntadas con las que
0
(Mahoney, 1974.428).
·
necesita casar el estímulo"
en el ;!c:~o~~~~:i~oc;;o de recurración plantea problemas básicos tanto
alrededor de los
mo _en e recuerdo. En este último se centran
La transferenci~ro;ees~:i:r:us¡ueda, selección ) ~roducción de respuestas.
aprendidos inicialmente a c a _proceso. de . apltcar los conocimientos
situación original.
ontextos o s1tuac1ones nuevas, lejanas a la
391

�Al incluir el componente socio-afectivo en la adquisición de
estrategias, el proceso de motivación se contempla como un proceso de
aprendizaje, desde la perspectiva del aprendizaje social, pues de acuerdo a
Bandura "trata la adquisición en términos de los subprocesos del
componente cognitivo (atención, retención) y de reproducción conductual
(respuestas motoras y motivación) (Bandura, 1971ª, 1977b,195). "La
motivación es considerada como un subproceso que explica y destaca el
hecho de lo que la gente es capaz de realizar imitativamente, a menudo se
deriva de lo que la gente elige realizar. Las condiciones de incentivo dictan
frecuentemente el punto en el que una adquisición correcta será expresada en
la conducta manifiesta" (Bandura, 1965,197).
Mckeachie ( 1985) señala que cada proceso de aprendizaje requiere
para su desarrollo de estrategias de aprendizaje, por esto son identificadas de
acuerdo al proceso de aprendizaje que favorecen. Por lo cual este autor las
clasifica de la forma siguiente: las estrategias de adquisición ayudan al
estudiante a seleccionar y elaborar estructuras de conocimiento que sirvan
como puentes mediadores entre las condiciones de estímulo y las respuestas
apropiadas. La estrategias organizativas habilitan al estudiante para resumir
un texto, inferir las relaciones de subordinación entre las ideas y relaciones
de índole temporal y causal. Las estrategias de retención tratarían de evitar
el olvido y de apoyar la integración de lo adquirido. Las estrategias de
recuperación penniten al estudiante seleccionar o generar claves ( espaciales
y conceptuales) para recuperar información necesaria en el momento
oportuno. Las estrategias de autorregulación permiten al estudiante ser
independiente y autosuficiente.
Por otra parte, el empleo de estrategias de aprendizaje implica el uso
de técnicas de estudio, entendiendo a éstas como un conjunto de acciones
ordenadas para la realización de actividades específicas. Las técnicas
requieren del uso de habilidades y las desarrollan.
Cabe aclarar que generalmente se hace referencia a las técnicas de
estudio como si fueran una serie de acciones mecánicas que con el simple
hecho de aplicarlas garantizaran el aprendizaje. Sin embargo, es la estrategia
la que permite el uso flexible de las diversas técnicas, adaptándolas de
acuerdo a la finalidad de la tarea de aprendizaje; es por esto que una
estrategia no se reduce al empleo de técnicas de estudio.
Ahora bien, el uso de cada estrategia de aprendizaje requiere del
desarrollo de ciertas habilidades o destrezas específicas. Sin embargo, cabe
señalar, citando a Pozo, que "no puede decirse que la simple ejecución
mecánica de ciertas habilidades o destrezas sea una manifestación de la
aplicación de una estrategia de aprendizaje. Para que ésta se produzca se
392

requiere de una cierta planificación de
..
a un fin, lo cual sólo es posible medí hab1bdad~s en una secuencia dirigida
hace que esas habilidades se usen d ante un cierto metaconocimiento que
Es esta una distinción important e un modo estratégico" (Pozo, 1992 202)
. .
e a contemplar es dec' 1
'
·
aprendizaje no son reducibles a Sllll.ples hab'l'da'
rr, as estrategias de
1 1 des.
Otra distinción importante se refi
. .,
(Mckeac~e, 1985:184) de las estrate ~: ~:~ definic!o~ que hace Tobías
como ~ macroproceso que contero 1f10
. aprendiza.Je, a_l concebirlas
las hab1hdades generales de pensamie~to" s m1croprocesos de mteligencia y
el pensamiento está formado
. De acuerdo con Shardakov( 1968)
., .
por procesos tales como· 1 •¡· . ,
'

comparac10n,
inducción' deducc1on,
. , analogza
' , abstr . e. , ana rszs, smtesis'
.,
concrec10n, determinación d
.'
acc10n, generalización
l ifi
,
e nexos y relac10nes fi
.,
'
c as, cacion y sistemati=ación.
, ormac10n de conceptos,
El análisis es un proceso orientad h .
selección de elementos que i t
I
º. ac1a un determinado fin
re~idad en sus rasgos y propi:d::a;
Objetos y los fenómenos de 1~
existen entre ellos. Con respecto a l~ , co':110 los nexos y relaciones que
cognoscitiva que se manifiesta en ~mteszs se. d~fine como la actividad
propiedades de carácter único entr I e ~stablecuruento de cualidades y
cual da como resultado la obt -~ ods e ementos del posible conjunto lo
,. .
encion e un nu
b'
•
ana11s1s y la síntesis son formas esenc. 1
evo ~ ~eto o fenómeno. El
elementos que sirven para constru· 1 ia es de la actividad mental, son los
.,
rr as restantes fo
d
.
comparac10n
es el establecimie
t de Ia seme· nnas e pensamiento
,
mu no
. · La
enomenos
de
la
realidad.
Janza
entre
los
objetos
y
fi

a;t

La inducción es un proceso mental ue v d 1
,
a los conceptos las leyes las
p q
a e os fenomenos parciales
I
'
·
reg as or el co t · 1
proceso mental que va de lo general ;
.
n rano, ~ deducción es el
1
se analizan desde un punto d .·
º. s1~~ular. Los objetos y fenómenos
..
e \ 1sta smtetlco La d d
·•
clas1 6 cac1on e inclusión de b'
.
.
e uccion asegura la
.
o ~etos smgulares al ·
.
re fl eja en la capacidad de a ¡·
. . genero correspondiente. Se
· · .,
P icar 1os conoc1m1ento
as1mtlac1on de otros nuevos La
,
s que ya se poseen a la
.
·
ana1ogta
es un pro
.
.
ceso menta1 que procede
de 1o smgular a lo singu1ar. La \erac1dad
del
·
razonamiento analógico
depende del volumen y la profund'd d
rasgos esenciales de los fieno· 1 a que tengan los conocimientos de los
,
menos que compara •
numero de conocimientos esenciales sob d' h fin., cuanto mayor sea el
será la analogía.
re ic os enomenos, más auténtica

La abstracción es la capacidad d
.
fenómenos singulares. los ras
. e separ~r ~ aislar de los objetos y
Distinguir rasl!os \ nexo/os. ~edxos ~¡ relaciones comunes } esenciales.
~

.

.

acci enta es
393

~

prescindir de ellos. La

�generalización se refiere a los objetos y fenómenos del mismo género que
poseen rasgos o nexos esenciales que son siempre comunes.
La concreción de lo conceptual se expresa en la forma de su
ilustración con objetos o con fenómenos concretos, el conocimiento a través
de lo general, de nuevos objetos, fenómenos, casos y la aplicación prácticoeficaz de los conocimientos generalizados a la resolución de problemas de
tareas prácticas.
En la interdependencia entre los objetos y fenómenos del mundo,
ocupa un lugar muy importante la relación causal. El pensamiento causal es
la habilidad para distinguir relaciones causa-efecto. Relación en donde un
fenómeno explica al otro.
Al mismo tiempo que se desarrolla el pensamiento causal se desarrolla
el pensamiento crítico, pues para llevar a cabo cualquier tarea de carácter
creador, es necesario comprobar críticamente si el proceso o resultado de la
actividad son correctos.
Entre los requerimientos para el desarrollo del pensamiento crítico se

decir, "de. abajo hacia arriba''· 0 urante e1estudio
. Jo l
. .
, .
' s a umnos asurulan con
free uencia algunos conceptos genencos
antes que los específicos.
La clasificación se refiere a la distrib . ,
individuales en la distribución o . l . , uc1on de los objetos o fenómenos
clase.
me us1on en el correspondiente género o
. La _acti v1'dad mental de sistematizac. ,
,
estudio, distribuyendo los con'untos
. wn _se efectúa en el proceso del
clases y ordenando las materi;s s , y dobJetos_ aislado~ diferentes en grupos o
eguo etermmados sistemas.
Flavell (Pozo 1992 208) señal
períodos en la adq,uisición d
a que se _pueden identificar tres fases o
.
e una estrate01a de
d' .
estrategias no disponibles defi . .
o·
apren lzaJe, estas son·
.
,
ciencias de produ · ,
·
em:ategia. Presenta los siguientes criterios de .c~1.on y uso maduro de la
registro: habilidad básica para ejecutar]
análisis P~ su observación y
su uso (beneficios de la instrucc· ,
ª•1 uso espontáneo, mtentos de inducir
ion en e uso de la estr t · )
uso sobre el recuerdo Se puede
ª egia , efectos de su
mis~a definición de ~strategias de\ª::tar ~tros criterios, derivados de la
preciso de la estrategia uso
p. d zaJe, tales como: uso selectivo y
efectos de su uso sobre ~tros pr:cuencd1a o de ~bilidades, uso consciente
esos e aprendizaje.
'

tienen los siguientes:
Poseer los conocimientos necesarios.
Acostumbrarse a comprobar cualquier resolución.
Relacionar con la realidad las leyes, reglas, etc.
Un nivel de desarrollo suficiente para la construcción de razonamientos
lógicos.
Desarrollo de la personalidad.

Los obstáculos para el pensamiento crítico-son:
Insuficiente espíritu de observación.
Falta de capacidad para crear hipótesis.
Tendencia al dogmatismo y a rutina.
Propensión a dejarse influir e imitar.
Falta de independencia.
El concepto es el conocimiento de los rasgos y propiedades esenciales
y generales de los diferentes objetos y fenómenos de la realidad objetiva, así
como de los nexos y relaciones, con la ayuda de los cuales los objetos y
fenómenos de un género se distinguen de los de otro. Los conceptos se
forman no sólo durante la actividad mental de abstracción y generalización,
sino también durante el proceso de diferenciación intelectual. Este es el
procedimiento de formar los conceptos desde lo singular hasta lo general, es
394

Las características de las etapas se describen en el cuadro s1gwente·
. .
Aspectos

Estrategia no dispomble Deficiencia de producción

{hasta los 5 o 6 aílos)

(de 6-10 aílos)

Uso maduro de la estrategia
(de 11 aílos en adelante)

Habilidad básica
para eJecutarla

Nula o pobre

Regular o buena

Excelente

Uso espontáneo
Efectos de su uso
sobre el recuerdo

Ineficaces

Eficaces
Positivos

Innecesarios
Positivos

.
•••

Pozo advierte que las edades fi 1
estrategias del aprendizaie son
se a atlas en la adquisición de las
.
~
meramente indicativas
d
entrenamiento en el uso de la estrategia.
.
, ya que ependen del
Un aporte significativo de Vi
ky
.. .
del aprendizaje es con
gots ' en la adqws1c1ón de la estrategia
formación" segun', la cualrelspe~to a la manifestación de la "ley de doble
'
os 1nstrumentos de
di · ·
estrategias de aprendizaje so
l
~e ac1on, en este caso las
que debe realizar se d' ~ un e e~ento ~ediador entre el niño y la tarea
.
. .
'
a qweren pnmero mterpe na1m
mtenonzarse y convertirs
.
rso
ente para luego
intermedia, la deficienc~a endemtraperso~es. De. hecho, en la fase
ambigüedades los dos niveles de de prod~ccd1on permite identificar sin
sarro o e que habla Vigostky, el nivel
395

�de desarrollo real (los niños no repasan por sí mismos) y el nivel de
desarrollo potencial (y sin embargo se benefician de instrumentos
mediadores externa o culturalmente proporcionados)" (Pozo, 1992:210).
Además de considerar los criterios de análisis para la definición del
uso de una estrategia, es importante tener en cuenta que la elección adecuada
de una determinada estrategia de aprendizaje el alumno debe basarla en los
siguientes criterios (Pozo, 1992,204):
a) Naturaleza cuantitativa y cualitativa de los materiales presentados.
b) Sus propios conocimientos previos sobre el material de aprendizaje.
c) Condiciones del aprendizaje (la finalidad o uso que se persigue en la
adquisición del material de aprendizaje).
A partir de estos planteamientos surgen interrogantes que guían los
orígenes del presente proyecto: ¿los alumnos de escuelas de nivel medio
superior y superior utilizan estrategias de aprendizaje en su actividad como
estudiante? ¿están planeadas y organizadas? ¿qué procesos del pensamiento
ponen en acción? ¿a qué procesos de aprendizaje contribuye su uso?
¿desarrollan un uso espontáneo? ¿tienen conciencia del empleo de tales
estrategias?
Es por ello que planteamos la necesidad de diseñar e implementar
formas de evaluación que permitan conocer cómo se adquieren las
estrategias de aprendizaje, cómo se organizan y cómo se hace uso de ellas;
en suma, procedimientos que puedan ser capaces de dar y explicar cuáles son
los procesos cognoscitivos específicos (procesos, estrategias y habilidades)
que intervienen en la solución de una pregunta o tarea dada.
Descripción general de las estrategias de aprendizaje

El estudio de las estrategias de aprendizaje es un campo complejo,
pues requiere del análisis de los procesos cognoscitivos y de establecer sus
relaciones.
Una relación a considerar es a partir de la manera en que las
estrategias de aprendizaje son definidas. Si bien es un concepto con diversos
significados, algunos investigadores coinciden en considerarlas como
"cualquier comportamiento o pensamiento que facilite de tal manera la
codificación, que mejore la integración y la recuperación del conocimiento.
Más específicamente, estos pensamientos y conductas constituyen planes
organizados de acción diseñados para alcanzar una meta'' (Weinstein,
s.f.,249). Otra relación a establecer es desde la forma en que éstas son
clasificadas.
No existe un esquema organizacional que se acepte
396

generalmente, pero Weinstein y M
categorías que refleian los d1'
a~er ( I 985,250) crearon un conjunto de
:.,
versos tipos de estrat . d
es, cada categoría se compone de procedimi
egias ~ aprendizaje; esto
que p~ed~n ser usados para influir en entos (es~ategias de aprendizaje)
aprendizaje.
uno O mas de los procesos de
Se tienen así las ocho categon'as s1gwentes:
. .
1. Estrate~as de ensayo para tareas básicas.
2. Estrateg~as de ensayo para tareas complejas
3. Estrategias de elaboración para tareas b, . .
4. Estrategias de elaboración para tareas c:ms1cals:
5. Estrateoias
· •
P ejas.
º: orgaruzac1onales
para tareas básicas
6. Estrategias organizacio 1
·
7. Estrate~as de monitore~ªd:\~::~;:e:s~i:plejas.
8. Estrategias afectivas.
·
.
.Tomando como base el listado
.
mvestigadores (EMCA Danse r ) 1
antenor y el aporte de otros
·
'
eau as estrategias d
d. .
organizar en cuatro grande
e apren Izaje se pueden
procesos cognoscitivos y no c~gngrup?~• conformándose de acuerdo a los
osc1ttvos que desarrollan:
A. ESTRATEGIAS COGNOSCITIVAS:
l. Ensayo (simples y complejas).
Elabo~aci~n (simples y complejas).
. Orgaruzac1onales (simples y complejas).

i.

B. ESTRATEGIAS .METACOGNOSCITIVAS·
1. Planeación.
·
2. Control.
3. Evaluac.ión

C. ESTRATEGIAS A!'.'ECTIVAS O DE APOYO
I. Metas de onentación intrínseca.
2. Meta~ de orientación extrínseca.
3· Manejo de la ansiedad.
D. ESTRATEGIAS PARA EL
I B,
d d
MANEJO DE OTROS RECURSOS
· usque a e ayuda.

A. ESTRATEGIAS COGNOSCITIVAS

. S?n usadas para actividades de
•
.
cons1gu1ente, influyen en el desarrollo :rocesarm~nto de información Y, por
e uno o mas procesos de aprendizaje.
397

�Dentro de este grupo se incluyen las estrategias de ensayo o repaso
simple, que contribuyen a la memorización o repetición literal de la
información. Requieren un recuerdo simple, que sirve de base a formas de
procesamiento más complejas. Son útiles cuando los materiales carecen de
significado y cuando la tarea es meramente reproductiva.
Las estrategias de ensayo o repaso complejas tienden a involucrar
conocimientos de materiales más complejos y requieren de seleccionar
previamente las partes que deben repasarse.
Este tipo de estrategias favorecen el aprendizaje por asociación (Pozo,
1992, p. 206), de carácter mecanicista, en el que el sujeto adquiere una copia
o reproducción más o menos elaborada de la realidad. Sus técnicas,
habilidades y procesos cognitivos se presentan en los cuadros siguientes:

Dentro del grupo de estrategias d
. .
estrategia de elaboración misma qu
d' _ed apre~dtzaJe se encuentra la
,
e se 1v1 e en szmple y compleja.
De acuerdo con Pozo la elaboración . l
..
s1mp e fac1hta el aprendiz.aje de
estructura de significado externo e em~ntos no organii.ados) mediante una
darle significado sólo ~umentandquelsirve de apoyo al aprendiz.aje, pero sin
o a construcc100
· · stm
· b , li
estructura externa presta su significado al
. 1
o ca, ya que la
dichas elaboraciones requieren que el alU::.tena ,q~e debe aprenderse, pero
en el procesamiento de la inform . ,
o este mvolucrado activamente
ac1on a ser aprendida.
un material poco significativo ( 1

Estrategia de elaboración simple:
Técnica

Palabra clave

Estrategia de ensayo o repaso simple:
Técnica

Procesos de pensamiento

Habilidades

Procesos de
aprendlzaJe
Retención

Análisis externo
Repettción Leer los apuntes y libros una y otra vez.
Recuperación
Decir el matenal para uno mismo, una Abstracción.
(reconocmuento).
Generahzación.
y otra vez.
Formación de conceptos
Hacer hsta de términos relevantes
(identificación
de atributos
Memonzar listas de palabras
físicos
o
externos).
Nombrar conceptos de una hsta.

Marcado de texto Seleccionar mformac1ón relevante
Destacar 1nformac1ón
(subrayar)

Retención
AnáltSIS
Comparación (discrimmac1ón). Recuperación
(reconocimiento).
Síntesis.

Retención.
Seleccionar mformactón relevante. AnáJtSIS.
Comparación (discriminac16n). Recuperación
Repasar de manera escrita el
(reconocim1ento).
Síntesis.
material de aprendiz.a.Je.
Abstracción.
Generalizactón
Formación de conceptos
(identificación de atnbutos).

398

Análisis

Cod1fícac1ón

conceptos

Comparación

Elaborac1on

Establecer relaciones entre conceptos

Abstracción

Retenc1on

med,ance una palabra

Generalización

Recuperac1on
(reconoc1m1en1o)

Asociar superfic,almente lermonos (por

Formación de conceptos
(1denhficac1on de atnbutos)

Imagen (impuesta

lden11ficar rasgos comunes

Anahs1s

Codificación

o 1nduc1da)

Establecer relaciones entre conceptos

Comparac1on

Elaborac,on

med1an1e imágenes

Abslracc1ón

Retenc1on

Utilizar imágenes proporcionadas

Proceso de aprendizJ)e

Abstracción
Generahzac1ón
Formación de conceptos
(ident1ficac1ón de atnbutos).
Copiado

Proceso de aprend,zaJe

ldenhfícar rasgos comunes entre

- Generalización

(imagen propuesta)

Formación de conceptos

Crear imágenes (imagen ,ncb:ida)

(1den11fícac1on de atributos)

Recuperación
(reconoc1m1ento)

Asociar superfic1almen1e 1erm,nos

Proceso de pensamiento

Habilidades

Proceso de pensamiento

su ortografía o pronunc1ac1ón)

Estrategia de ensayo o repaso compleja:
Técnicas

Habilidades

(imagen por su ortografia o pronunc1ac1on)
Formar imágenes a partir de palabras
clave
Rimas, abrc-,at uras

lden11fícar rasgos comunes entre

&gt;frases

conceptos

Comparac1on

Elaborac1on

Establecer relaciones entre conceptos

Abs1racc1ón

Re1enc1on

Anahs1s

Cod1fícac1on

med ,ante una palabra

Gcncrahzac1on

Recuperacoon

Asociar superfic1almen1e lermonos (por

l'ormacoón de concep1os

(reconoc1m1en1o)

su ortografía o pronunciac,on)

(1dent1fícac1on de ambuios)

Formar siglas, nma,. y frases cla,es
Códigos (numéricos, ldcnuficar rasgos comunes entre
verbales o espaciales) conceptos

Anahs1s

Cod1ficac1on

Comparación

Elaboración

Establecer relaciones entre conceptos

Abstracción

Retención

medianle una palabra

Generahzac,ón

Recuperación

Asociar superfic1almen1C termino, (por

Formac,on de conceptos

(rcconoc1m1ento)

su ortografía o pronunciación)

(1den11ficac1on de ainbuios)

399

�u111izar y oommar un código conocido

al que asociar uno a uno los elementos
de la lista

La elaboración compleja difiere de la simple en el sentido de que la
estructura externa pasa a ser asumida (parcial o total) por el material de

interpretar palabras Yoraciones

Abstracción

Descubrir y seleccionar e interpretar

Generalización

palabras, oraciones y pán-afos

Concreción.

1mportantes

Formación de conceptos

Eliminar información no relevante.

(atr1bwr sigmficados).

Reconocer Ydisllngwr los diversos

Sistematización

1vrgamzac1ón

recursos que el autor empica para
acentuar los conceptos importantes
Preguntarse, reflexionar Yexplicar lo qué

aprendizaje.

el autor quiere decir y por qué lo dice

Estrategia de elaboración compleja:

Dchm1tar los problemas que el autor logró
Procesos de pensamiento

Técnicas
Análogía

Habilidades
Análisis

Conocer y dominar características

Síntesis

Esenctales de los conceptos a comparar.

Comparación

Establecer comparK1ones entre

Analogía

Conceptos

Abstracción.

Crear metáforas

Procesos de aprend1zaie

resolver y los que no pudo solucionar
ldcnuficar obJehvos y propósitos del

Análisis sistemático

Elaboración

escnto.

Síntesis sistemática.

Elaboración

Retención

Evaluar si cumple con dichos objetivos

Abstracción

Organización

Recuperación

Ypropósitos.

Comparación.

Recuperación (recuerdo)

(recuerdo)

Analizar unidad, coherencia y

Concreción.

Transferencia

Concordancia de las ideas, los pán-afos,

Gcncralizac,ón

Codificación

Lectura critica

Generalización.

Establecer una correspondencia

formación de conceptos

Profunda y no sólo superficial entre la

(atr1bu1r s1gmfícado)

Metáfora y el propio matenal de
AprendizaJe
Transfenr el s1gn1ficado de la metáfora

Inducción.

Adoptar una postura critica (acordar

Deducción.

d1scnllr, suspender juicio, etc.)

Establecimiento de nexos.

Tomar una posición con responsabilidad

Pensamiento criuco

ante los argumentos del autor

Al contenido por aprender.

Argumentar la propia postura (por qué

Lectura comprensiva !)Lectura analítica estructural
D1s11nguir caracterisucas de un texto

Análisis complcJO y profundo
Deducción.

Identificar la estructura del texto

Codifícacion

se toma dicha postura).

Elaboración

Identificar dónde el autor carece de
Información, está mal informado, es Ilógico
.

Abstracción.

(descnpc1ón, 1lustrac1ón, secuencia,

Generalización

argumentación, persuac1ón y

Formación de conceptos

operac1onalidad)

o no completa su análisis.
'

Resumen

(atnbuir s1gn1ficado)

ldenuficar y reconocer palabras claves

..

los temas y subtemas.

Codificación

Ut1hzar palabras claves para reconocer e

Clasificación
S1stema11zac1ón

mfenr propósitos del autor
Explicitar las relaciones entre las ideas

Eliminar matcnal sccundano,

Análisis.

Codificación

Redundante.

Síntesis.

Elaboración

Sustituir por un término más general

Deducción.

Idcn11ficar oración tópico.

GcncralJZaC1ón.

Traducir a palabras propias (paráfrasis).

Abstracción.

Elaborar idea tópico.

Formación de conceptos

Identificar el obJet1vo central del libro

(construir s1gmficado).

ldeÍIUficar y enumerar temas y subtcmas

Identificación de nexos

ldenuficar y definir los problemas que el

Tomar apuntes

autor trata de solucionar
Descubrir y seleccionar oraciones y
párrafos importantes
Buscar significados de términos no
conocidos
Valorar la organización del texto.
2)Lectura inte,pretati,-a o sintética
Proceder del análisis de las panes al todo
Uulizar el conte"&lt;to de la lectura para

400

Smtes1s compleJa y s1stemát1ca Cod1ficac1ón
Elaboración
lnduac1ón

Escuchar con atención

Análms

Atención

Relacionar lo que se escucha con

Síntesis

codifícación

conocimiento prev,o

Abstracción

Elaboración

Concentración

Generalización

Organización

Selecc1onar ideas

Concreción

Registrar la oración de manera rápida.

CIasifícación.

lde nuficar aspectos confusos

Sistematización

Usar claves y abreviaturas.

401

�Organizar información.
Representar información.
Gula de estudio

Determinar las ideas clave.

Análisis.

Codificación

Elaborar preguntas para cada idea

Síntesis.

Elaboración.

clave

Deducción.
Abstracción
Identificación de nexos y

Estos . ,ti~os de , estrategias contribuyen al "aprendizaje por
reestruc~ac10n , de caracter estructural y organicista, en el que se aprende
reorgamzando los propios conocimientos a partir de su confrontación con la
reali~d, o lo _q~e es lo mismo, estructurando la realidad a partir de los
propios conoctm1entos y reestructurando a éstos a partir de la realidad"
(Pozo, 1992, p. 206).

relaciones
Solución de
problemas

Mantener la atención

Análisis sistemático.

Codificación

Estrategias cognoscitivas de organización simple:

Usar conocimientos preV10S

Sintes1s sistemática.

Elaboración

Técnicas

Habilidades

Procesos de pensamiento

Procesos de aprendizaje

Relacionar nueva información con lo

Comparación

Orgamzac1ón

que se sabe.

Abstracción.

Recuperación (recuerdo).

Cuadro sinóptico

Identificar y seleccionar palabras clave.

Análisis.

Codificación.

Clasificar ideas de manera ordenada,

Síntesis.

Elaboración.

según su función.

Comparación.

Organización.

Relacionar elementos esenciales.

Abstracción.

Recuperación (recuerdo).

Representar gráficamente la

Generalización.

Concreción.

Establecer juicios.
Argumentar

Generalización.

Plantear problemas.

Inducción

Proponer soluciones.

Deducción

Demostrar soluciones.

Establec1m1ento de nexos.

Transferencia

Pensamiento critico
Ensayo

Establecer propósitos y objetivos

Análisis sistemático

Codificación.

Elaborar las hipótesis, afirmaciones y/o

Comparación

Elaboración

posturas que se argumentarán

Síntesis s1stemattca

Organización

Identificar las variables que se

Abstracción

Recuperación (recuerdo).

maneJaron.

Generalización

Transferencia

Argumentar (mediante exphcac1ones.

Concreción

1lustrac1ones, ejemplos, etc.)

Inducción

Redactar, cuidando coherencia,

Deducción.

concordancia, unidad o integración
entre las ideas, párrafos y temas

ldent.ificación de nexos y

Mediante llaves.

relaciones.

Mediante cuadros de doble entrada.

Formación de conceptos
(construir significado).

'

Clasificación.

Estrategias cognoscitivas de organización compleja:
Técnicas

Red semántica

Habilidades

Procesos de pensamiento

Procesos de aprendizaje

Identificar conceptos e ideas clave.

Análisis sistemático.

Codificación.

Establec1m1ento de nexos

Reconocer relaciones entre

Síntesis sistemática

Elaboración.

Pensamiento cnt1co

conceptos e ideas.

Comparación.

Organización.

Denominar nexos y relaciones

Inducción.

Recuperación
(recuerdo).
Transferencia.

Establecer relaciones causa-efecto

Pertenecen a este grupo también las estrategias de organi:ación que
consisten en establecer las relaciones internas entre los elementos que
componen los materiales de aprendizaje; implican una clasificación
jerárquica u organización semántica de los elementos. La elaboración de las
conexiones dependerá de los conocimientos previos que el sujeto pueda
activar y de un mayor esfuerzo de aprendizaje. Particularmente, las
estrategias de organización simple requieren de clasificar los elementos de
acuerdo a las categorías relacionadas en función del significado del objeto de
estudio.
Las estrategias de organi:ación compleja llevan al alumno a construir
jerárquicamente el material. Requieren de alta dosis de metaconocimiento.

402

información:

Denominar nexos y relaciones

Deducciórt

1mplic1tas en el texto.

Generalización.

Establecer niveles jerárquicos de los

Concreción.

conceptos clave (nodo superior e

Determinación de nexos.

inferior)

Formación de conceptos

Representar las interrelaciones

(construir significado)

(conexiones de las ideas clave) en

Clasificación

forma de un mapa de redes, mediante

Sistemauzac1ón.

Jerarqu1as, cadenas o racimos.
Reconocer patrones de información
Mapa conceptual

ldenttficar conceptos e ideas clave.

Analis1s

Organizar los conceptos clave.

Smtes,s

Elaboración.

D1ferenc1ar los conceptos

Comparación.

Organización.

supraordmados y subordinados.

Inducción.

Transferencia.

Especificar las relaciones entre los

Deducción.

conceptos.

Abstracción.

403

Codificación.

�Repme,ur la información

Generahzac1ón

Visuahzar las relaciones entre los

Concreción

conceptos

Ducnnunación de nexos y relaciones

Tomar conciencia de ideas propias

Formación de concep«&gt;s

objetos diferentes
Establecer correspondencia entre
ideas {metáforas) y objetos

Valorar la consistencia (orpnización) (constrwr SJ¡ruficado)
de las ideas propias

3) Secuencia:

Clasificación

a)Pensarn1ento causal

Sistematización.
Técnica heurística Buscar.ante cada tarea, los elementos Análisis sistemático
o mapa en ·v·

conceptuales y metodolóaicos en que Síntesis s1Stemát1ca.

(basados en la •v• se apoya

lden11ficar sucesos conectados
Codificación
Elaboración

Establecer y descnb1r nexos y
relaciones

Comparación

Organización

Establecer pasos senados

Inducción

Rec:upcracióo (recuerdo)

lden11ficar relaciones causa-efecto.

Transferencia

epistemol611ca de

Formularse presumas que centren la

Gowin)

conc1enc1a sobre la relación entre

Deducción.

realidad y conceptualizac1ón.

Generalización

ldcnl1ficar relaciones causa-efecto.

Vincular el conoc1m1ento teórico y/o

Concreción.

ldcnl1ficar cadena causal.

ICbVldad prícbca

Oetemunación de nexos

Representar gráficamente la

Formación de conceptos

información

(constrwr 51¡ruficado).

Tomar conciencia de los elementos

Clasificación

implicados en la construcción de

S1stemat1Z&amp;Ción.

4) Argumento y pcrsuac1ón
a)lnducción
ldenhficar detalles
Establecer datos
b)Deducc1ón

nuevos conocim1en10S
ldenttficar juicios de valor
Informes esenios

Identificar conceptos generales

Establecer objetivos.

Anál1S1s s1Stemit1co

Cod1ficac1ón

Diseñar esquemas,

Síntesis s1stemá11ca

Elaboración

Determinar tipo de estructura:

Comparación

Orgaruzac1ón

1) Descripción:

Inducción

a)Defimc1ón

Deducción.

Recuperación
(recuerdo)
Transferencia

Descnbir los rasgos de un objeto.

Generalización

Elaborar defimc1ones

Concreción

b)Clas1ficación

Determinación de nexos

Caracterizar aspectos de obJetos de Formación de conceptos
una clase
Establecer relación enlre los
obJetos de acuerdo a rasaos SJmilares.
c)Comparación
Identificar rasgos semejantes
De:scnbir s1mihtudes
d)Contraste •
Identificar rasgos diferentes
Descnbir diferencias

b)Proceso

Establecer generalidades
Diferenciar entre información
suborthnada y supraord1nada
c)Pensamiento crítico
Establecer h1pótes1s, afirmaciones,
opiniones.
Convencer al lector de dichas
op1mones
Comunicar opiniones

Clas1ficac16n.
Sistematización.

S) Operac1onahdad
a)lntroducc10n
Establecer propósitos del texto a
comunicar
Elaborar 1n1roducción clara,
interesante y breve
Organizar 1nformac1ón o contenido
b)Trans1c1ón
Establecer relaciones entre la nueva

2) llustneión
a)Ejemplos
Seleccionar ejemplos típicos
b)Analogla:
Establecer comparaciones entre

1nformac1ón y la conocida
c)Conclus1oncs:
Sintetizar.
Destacar ideas esenciales
Establecer conclusiones

�!
.______..__,__-----L-_
Ordenar •deas
Redactar.

r

nivel de éxito.

1SistematW1C1ón

Identificar conocimientos previos

____.__----.J

Pensamiento cótico.

relevantes

B. ESTRATEGIAS METACOGNITIVAS

ReíleXJonar sobre la motivación por
la act1vi&lt;bd

Lo que caracteriza a esta categoría de estrategias es su enfoque hacia
el conocimiento y control del proceso de aprendizaje en general, a diferencia
de las estrategias cognoscitivas que están orientadas hacia un proceso
específico de aprendizaje.

Identificar estdo de aprendizaje.
Conciencia de las

Establecer objetivos, metas y

Anáhs1s

Cod1ficac16n

wriables de la tarea

propósitos de la tarea

Síntesis

Elaboración

Establecer grado de dificultad de la

Inducción

Organización

tarea

Deducción

Recuperación

Enhstar caracteristicas de la tarea

Abstracción

Transferencia

Podemos hablar de tres estrategias metacognitivas básicas: la
planeación, el control y la evaluación del aprendizaje.
La estrategia de planeación se centra en el desarrollo de un plan o
programa a seguir, considerando para ello las necesidades de la tarea, las
habilidades personales, las estrategias disponibles y la influencia del
contexto (el lugar de estudio, el maestro y la materia). Para esta estrategia es
fundamental el grado de autoconocimiento, conciencia y reflexión que tenga
el sujeto.
La estrategia de control tiene por objetivo supervisar cada una de las
variables que influyen en el aprendizaje, medir o valorar el grado en que se
están alcanzando las metas de aprendizaje y ajustar o modificar el grado de
esfuerzo y las técnicas que se están empleando. Esta estrategia además de
autoconocimiento requiere autosupervisión de la propia actividad para
controlar el proceso de aprendizaje.

ReíleXJonar sobre la 1mportanc1a de la Generalización,
tarea y su utih&lt;bd
Concreción
Asignar y d1stríbwr tiempos para su
realización

Mot1vac1ón

Determmac1ón de ne,cos
Clas1ficac1ón
S1stematizac1ón
Pensamiento cntico

Conciencia de las

Selección de la o las estrategias para

Análisis

Codificación

variables de la

la act1vi&lt;bd o tarea.

Síntesis

Elaboración

Eslraregia

Establecer pasos a seguir de la

Inducción.

Organización

estrategia

Deducción.

Recuperación

Establecer cómo y por qué es útil la

Abstracción

Transferencia

estrategia seleccionada

Generalización

Motivación

Reconocer lim1tac1ones y ventaJas

Concreción.

de la estrategia

Determinación de nexos

La estrategia de evaluación tiene el objeto de establecer el grado de
aprendizaje alcanz.ado y la utilidad que tuvieron para éste las estrategias
empleadas.

Clas1ficac1ón
S1stematizac1ón
Pensamiento cn11co.

Estrategia de planeación:
Técnicas

Hab1hdades

Proceso de pensamiento

Conciencia de las

a) Del lugar del estudio

Análisis

Codificación

wnables del contexto

organizar el ambiente füico

Síntesis

Elaboración

Inducc1ón

Organización

Proceso de aprendizaje

Conc1enc1a de las

Identificar hab1hdades con que

Anáhs1s

Cod1ficac1ón

vanables personales

cuenta para dicha ac11vidad

Smtes1s

Elaboración

Reílu1onar sobre sus expcctau,as

lnducc1on

Organ1zac1ón

b) Del maestro·

Deducción

Recuperación

Identificar estilo de enseilanza

Abstracción

Transferencia

Identificar las expectauvas del

Generalización

Mot1vac1ón

maestro respecto a la actividad

Concreción

de ex.110

Deduccion

Recuperación

Concient1zar autoconcepto respecto

Abstracción

Transferencia

Identificar cnterios de cah&lt;bd del

Dcterm1nac1ón de riexos

Mouvac1ón

maestro respecto a la actividad

Clas1ficac1ón

Pensamiento critico

a su capac1&lt;bd.

Gcncralizac1ón

Sistematización

Reílexionar sobre sus creencias

Concreción

de aprend1zaJe

Determinación de nexos.

c) De la matena:

Relacionar grado de esfuerzo con

Clas1ficac1ón.

Establecer grado de dificultad de la

l

406

407

�matcna

Pensamiento critico.

Establecer u1thdad e importancia de

Evaluacoón de

la malcna.

atntqJas

usadas

Rcfle&gt;oonar sobre si la selección de

Análosos

Codificac16n

CSlralc¡,as fue adecuada.

Síntesis

Recupcrac16n

Identificar deficiencias en el uso de

Deducción

Transferencia.

estrategias

Abstracción

Mouvac1ón

Estrategia de control:

Pensamiento enoco
Proceso de pcnsam1en1O

Habilidades

Técnicas

Proceso de aprendizaJe

Anahs,s

Cod1ficac16n

Control de vanables

Adccuac,on de los recursos de atención
y esfuerzo de la wca•

Sin1cs1s

Recuperación

Del SUJelO

Man1encr el interés, mo11vac1ón y

Deducción

Transferencia

Acutudcs posiuvas hacia la tarea

Abstracción

Mo11vac16n

Esforzarse por alcanzar melJIS

Pensamiento critico.

Suponer el grado en que se van

Anáhs1s

Cod1ficac1ón

Control de variables

Cumpliendo los objell\OS de la tarea

Síntesis

Recuperación

de la tarea

y erificar la cahdad de la tarea

Deducción

Transferencia

Abs1racc1on

Mouvación

Pensamiento cri1,co.
A¡ustar o modificar estrategias. de ser

Anahs1s

Cod1ficac1ón

Control de las

necesario segun las necesidades de la

Sintes1s

Recuperación

Estrategias

Deducción

Transferencia

Abstracción

Mo11vac1on

tarea

Pensamiento cnuco
Control del contexto

Cod1ficac16n

V1gílanc1a constante del lugar de

Anáhs1s

trabaJo para que cumplan con las

Sin1es1s

Recuperación

Deducción

Transferencia

Abs1racc1ón

Mo11vac16n

cualidades necesarias

Pensamiento cnllco

Evaluación del

Identificar el grado de 1nfluenc1a del

An.áhs,s

Codificación

conlcxto

macsuo, el lugar de estudio y la

Sin1esos

Recuperación

matena que se estudia en el propio

Deducción

Transferencia

rend1m1ento de la tarea

Abstracción

Mo11vac1on

Pensamiento cru1co

C. ESTRATEGIAS AFECTIVAS O DE APOYO
Las estrategias afectivas o de apoyo hacen referencia a todas aquellas
actitudes, percepciones y toma de decisiones que permiten al estudiante
incrementar y/o transformar sus motivaciones (tanto intrínsecas como
extrínsecas) así como su autoconcepto, de tal forma que posibilite el
aprendiz.aje significativo. En el documento Estrategias Motivadoras para
Cuestionarios de Aprendizaje (EMCA) las escalas de motivación a las que se
presta interés son: las metas de orientación intrínseca, las metas de
orientación extrínseca y las de ansiedad.
La estrategia de metas de orientación intrínseca se refiere a la
percepción que los estudiantes tienen de las razones por las cuales se
comprometieron a la tarea de aprender.
Estrategia de metas de orientación intrínseca:

E strategia de evaluación:

Tccn,cas
Proceso de pcnsam1en1O

Hab1hdades

Reto

Hab1hdades

Procesos de pcnsam1en1O

Pcrc1b1r las necesidades de aprend1zaJe

Anáhs1s

Mo11vac1ón

Codificación

Determinar razones por las cuales se

Comparación

Atención

Medir el grado de esfuerzo y s1 este

Sontes1s

Recuperación

compromc116 a la tarea de aprender.

(d1scnmmac1ón)

Codificación

fue el adecuado para la tarea

Dcduccí6n

Transferencia

Concebir como un fin su propia

Síntesis

Elaboración

ldenltficar hab1hdades deficientes que

Abstracción

Mo11vac1ón

patt1c1pac1ón en la tarea

Abs1racc1ón

Orgaruzación

Partoc,par de manera acu,a en la tarea.

Clas1ficac1ón

Transferencia

Proponerse retos cumpliendo sus

Sostemauzación

Evaluación de la propia Cn11car su propia actuación

Pensamiento críuco

debe desarrollar.
Au1oexan11nar el grado de aprend1za¡e

propias expec1a1vas

1
Evaluación de la tarea

Procesos de aprendizaJc

Anáhs1s

Técnicas

actuación

Proceso de aprend1za¡c

alcanzado

Cod1ficac1ón.

Cuestionar sobre el grado de cahdad

Anáhs1s

alcanzado en la wea

SinleSIS.

Recupcrac1on

Cnt,car la presentación de la tarea

Deducción

Transferencia

ldenufícar dcfic1enc1as de la tarea

Abstracción

Mo11vac1on

408

a) En cuanto a la cahdad de la tarea y

su loempo de en1rega
b) En cuanto a los compromisos con
sus metas

409

�Cunosidad

Análisis

Mo11vac1ón

Comparación

Identificar problemas.
Planteme preguntas

Fomentar la cunos1dad por el
conoc1m1ento

Buscar soluciones a sus dudas

Dchm1tar el ongen de sus

Dctmrunación de nexos

Atención

prcocupac,oncs, es dectr, si

Pensamiento critico

(discnminac1ón)

Codúicac1ón

corresponden a aspectos

S1ntcs1s

Elaboración

cogruuvos (falta de estudio o

Abstracc1on.

Orgamzac1on

desconocimiento y no empico

Clas1ficac1ón

Transferencia

de técnicas de aprendizaje) o

auto, m.agcn negativa, inseguridad,

Pensamiento critico
Análisis

Mot.-ac1on

Comparac1on

Atención

Onentarse hacia el aprcnd1za¡e

(discnm1nac1ón)

Cod1ficac1on

S1nteS1S

Elaborac,on

cualitativo
Orientarse al desarrollo de habilidades

Abstracc1on

Organización

Clas1ficac1ón

Transferencia

Comprender el contenido lo mis
completo posible

.

cte.)
Establecer correspondencia entre
sus preocupaciones y su desempeño
académico.
Mantener un estado de ánimo
adecuado

Pensamiento criuco.

. ' extrznseca,
se refiere al grado
'
. de metas de ,orientac1on
La estrategia
.
en que el estudiante se percibe a s1 mismo.

Estrategia de metas de onentaCl·ón extrínseca·
Técnicas

Recompensas Y Percibir su participación como un
medio para un fin (la obtención de
Competencia
cahficac1ones, recompensas,
reconoc1m1entos)

l'rq,arac1ón para

Organ,zar el material y tiempo de

Anahs,s

el examen

estudio

S1ntes1s

Atención

Utilizar eStrategias y técnicas de

Comparación

Codificación

aprendíza¡e de acuerdo a la finahdad

Gcnerahzación

Elaboración

de la tarea de 1prcnd1za¡c

Abstracción

Orgamzac,ón

Rcahzar una autocvah1ac1ón de

D1scnmmac1ón de nexos y

Transferencia

conoc1m1cntos

relaciones

Sistemauzación

Procesos de pensamiento

Habilidades

.

aspectos afectivos (miedo,

Sistematización

Destreza

Transi crmcia

Procesos de aprend1za¡e

En la realización del examen

Mouvac1ón

1)Comprender la tarea

Comparación (discnminac1ón)

Atención

2)Dctcnmnar la complc¡1dad de las

S1ntes1s

Codificación

Abstracción

Elaboración

Análisis

preguntas
3)1dent,ficar las tareas que requieren

Organización

Valorar el ¡u1c10 que otros uenen de

MOllvac,ón

mayor tiempo.

Transferencia

4)Ascginr tiempo para una rev,sion

su desempeño

final

Comparar su descmpei\o en función
de otros
Obtener buenas cahficac,oncs

E. ESTRATEGIAS PARA EL MANEJO DE OTROS RECURSOS

Busqucda de reconoc1m1cnto )

buenas cahficac1oncs

. de la ansiedad tiene dos componentes, el
La estrategia de mane10
influyen en esta categoría son: en
cognitivo y el emocional. Los factore~ q::iocional: el temor a reprobar, el
lo cognitivo el querer aprobar y en 1~e menor calificación.
temor a equivocarse y el temor a ser e

. dad·
Estrategia de manejo de la ans1e
Procesos de pcnsanucnto

Procesos de aprend,za¡e

Técnicas

Habilidades

Reducc,on de la

ldenuficar las preocupaciones

AnállSIS

Atención
Cod1hcac1on

(pcNiillm1entos ne¡at"·os) que

Síntesis

ansiedad

Comparac,on

Recupcrac,on (recuerdo)

generan la ansiedad
·-

410

-

-

En el docwnento de Estrategias Motivadoras para Cuestionarios de
Aprendiz.aje (EMCA) se plantea que las estrategias para el manejo de otros
recursos son un complemento de las estrategias metacogrútivas de
planeación y de control, aseverando que la planeación de actividades ayudan
a "activar o preparar aspectos relevantes de los conocimientos previos que
hacen la organiz.ación y comprensión del material" (EMCA, 1988, 17); y las
de control a la supervisión de las actividades para el aprendiz.aje.
Por esto, se establece la estrategia de búsqueda de apoyo, que es la
capacidad de acercarse a otras alternativas para mejorar el estudio; puede
mencionarse el uso de recursos impresos, el uso de recursos audiovisuales, el
uso de la biblioteca, el uso de equipo de cómputo, la asistencia a eventos, el
comentar con los compañeros todas éstas como formas de aprender.
411

�Estrategias de búsqueda de apoyo:
Técnicas

Habilidades

Procesos de pensamiento

Procesos de aprendizaJe

Uso de eqwpo

Identificar para que ut1hzar el

de cómputo

equipo de cómputo.

Slntes1s.

Atención

Identificar el paquete adecuado

Comparación

Codificación

Anáhs1s

Motivación

Uso de recursos

Seleccionar adecuadamente el

Análisis

Moti vac1ón.

bpo de recurso

Slntesis

Atención

para la reahzac1ón de la tarea

Inducción.

Impresos

Elaboración

Usar cooecta y apropiadamente

Comparación.

Cod1ficac1ón

Deducción

Orgaruzac1ón

el recurso.

Inducción

Elaboración

Ullhzar el paquete
adecuadamente
en la reahzac1ón de la tarea

Analogía

Organ,zacaón.

Retención

Deducción.
Analogla

Retención

Abstracción.

Recuperación.

Generahzac1ón

Transferencia

Formación de conceptos

D,scnm1nac1ón de nexos y relaciones

Clas1ficac1ón

Formación de conceptos

S1stemat1zac1ón
Pensamiento cnuco

S1stemauzac1ón

Asaslenc1a a

Anáhs1s

Motlvac1ón

Pensamiento crítico

eventos

Slntesis

Atención

Comparación

Codificación.

Seleccionar adecuadamente el

Análisis

Mot1vac1ón

tipo de recurso.

Síntesis

Atención

Inducción

Elaboración.

Usar correcta y apropiadamente

Comparación

Codificación

Deducción

Organización

el recurso

Inducción

Elaboración

Analogía

Retención

Deducción

Organización.

Abstracción

Recuperación

Analogía.

Retención

Generahzac1ón

Transferencia

Abstracción

Recuperación

Concreción.

Generahzac1ón

Transferencia

Díscnnunación de nexos y relaciones
Formac1ón de conceptos

Concreción

Clas1ficac1ón

Discnm1nac1ón de nexos y relaciones.

S1Stemat1Z1C1ón

Formación de conceptos

Pensanuento criuco

Clas1ficac1ón
S1stemauzación
Pensamiento crítico
Uso de la
Biblioteca

Transferencia

Díscnminación de nexos y relaciones.

Clas1ficac1ón

audiovisuales

Recuperación

Generalización.
Concreción

Concreción

Recursos

Abstracción

Buscar hbros

Anáhs1s

Mot1vac1ón

Comentar con los

Colaborar con los compalleros

Análisis

Motivación

c:ompalleros

con las tareas

Slnles1s

Atención
Cod1ficac1ón

Dialogar sobre los temas VISIOS

Comparación

en clase

Inducción

Elaboración

Trabajar en equipo.

Deducción

Organización
Retención

Smtes1s

Atención.

b) Por autor.

Comparación

Codificación

Inducción

Elaboración

Analogla.

c) Por tema

Orgamzación

Abstracción.

Recuperación

Re1enc1ón

Generahzac1ón

Transferencia.

Abstracción

Recuperación

Concreción

Generahzac1ón

Transferencia

D1scrim1nación de nexos y relaciones

a) Por titulo

d) En el fichero del dicc1onano Deducción
y/o equipo de computo

Buscar re-,sw y art1culos

Analogía

a) Por tttulo

Concreción

b) Por tema

Disc:nminac1ón de nexos y relaciones
Formación de conceptos

Buscar olros matenales.

Clas1ficac1on

Formación de conceptos
Clas1ficac1ón

.

Sistemauzación.
Pensamiento crítico

S1s1ema11zac1ón
Pensamiento cnuco

412

413

�Hasta aquí se presenta una amplia clasificación de estrategias de
aprendizaje, sus respectivas técnicas, habilidades y procesos cognitivos,
mismos que posibilitarán la elaboración de instrumentos diagnósticos
eficaces para evaluar el uso de estrategias de aprendizaje que emplean los

. EL MUNDO AL REVÉS
El pensamiento antidemocrático en la Grecia clásica

alumnos.
Profr. Giampiero Bucci
Pro~esor de los Colegios de
Soc10logía y Filosofia de la
Facultad de Filosofia y Letras
de la Universidad Autónoma
de Nuevo León

Bibliografia
Antinori. D.M., La Lectura y comprensión lectora, Artículos de la Universidad Regiomontana
de Monterrey, N.L.

Go tell the Spartans, passer-by,
that here, obedient to their
word, we /ie.
Simonides

Cassidy, M y Baumann, Cómo incorporar las estrategias de control de la comprensión
lectora a la enseñanza con textos de lectura, Comunicación, Lenguaje y Educación.
Castañeda, S., Lecturas de apoyo al curso de evaluación de habilidades de estudio, ITESM.
Folletos de "Ser estudiante", CISE, UNAM (1991).
Garrido Flores, M.R., Antología curso de psicología cognitiva, Postgrado de FFyL, Secretaria
Académica, U.A.N.L., 1998.
Ladrón de Guevara, M., La Lectura, SEP, Ed. Caballito, México 1985.
Mahoney, M. J., El procesamiento de la información, en Pérez Gómez y Almaráz (editores),
Lecturas de Aprendizaje y Enseñanza, Fondo de Cultura Económica, México, 1988.
Pihtrich, P.R., David A.S. Smith, Teresa García y Wilbert J. McKeachie, A mannual for use
of the motivates strategies for learning questionnaire (MSLQ), Suite 2400 School of
Education Building. University of Michigan, 1991.

I - Los antecedentes
En pocos asuntos como en la olíti
.
afirma que "en principio era la acci&lt;~n". ca es cierta 1~ frase de Goethe que
tras las duras luchas del si lo La democrac1~ que nace en Grecia
autorepresentación y los
g . VI . es practicamente falta de
~
,
pocos testimoruos q
t
,avorables. Son las voces de 1 1·
ue enemos no le son
os o 1garcas derrotad
por entender sino por dar voz a s di C
os que no se preocupan
Teógnides de Megara vencido u o
orno se ve en estos versos que
discípulo Cirno:
'
y ext 1ª 0 por los demócratas, dedica al

-td

Pozo, J. I. &lt;&lt;Estrategias de aprendizaje» en Coll (editor). Desarrollo psicológico y educación
JI Psicología de la Educación. Alianza Editorial Madrid, 1992.
Rosenthal, T.L. y B. J. Zimmerman, «Cognición, cambio de conducta y aprendizaje social».
en Pérez Gómez y Almaráz (editores), Lecturas de Aprendizaje y Enseñanza, Fondo de
Cultura Económica México, 1988.
Shardakov, M.N. (1968), Desarrollo del pensamiento en el escolar, Editorial Grijalva,
México, 1968.

La ciudad sigue siendo la misma Cirno
pero los habitantes han cambiacÍo:
'
los que antes no sabían de ley ni de justicia
los que llevaban puestas pieles de cabra ,
y como ciervos pastaban fuera de los muros,
ahora son los nobles, hijo de Polípas
~ los_ ~obles de ayer ahora son los m~los.
t. Quzen soportarlo podría?
Estos que se engañan los unos con los otros
y que no distinguen lo bueno de lo malo. ,
No sea para ellos tu amistad sincera
no ~ntregues tu corazón en ningún c:iso:
muestrate amigo, pero sólo con palabras
y nada que sea serio compartas con ellos
'

414

415

�porque sus almas miserables no conocen lealtad,
sólo engaños y fraudes aman,
estos hombres perdidos para siempre(])
No hay argumentación, aquí, ni puede haber, porque argumentar,
discutir, sería plebeyo, puesto que la superioridad de los virtuosos,
01. aya0ot, es axiomática. Sólo hay asombro por un mundo que se ha roto
con los muros se la ciudad: lo que estaba afuera confundido con las fieras.
ahora está adentro y manda. Por esto los nobles ya no están vinculados al
orgulloso deber de la veracidad, que antes los distinguía, y pueden actuar
según una doble moral: verdad entre pares, mentira con ot KClKOt, los
malvados.
Esta nativa identificación de lo social con lo natural, típica del
pensamiento arcaico, se nota todavía en Heráclito, entre el VI y el V siglo:
"(...) todas las leyes humanas se alimentan de la misma ley divina" (fr.
Bll4). Sin embargo, con Heráclito el pensamiento ya se encuentra en su
dimensión crítica. En realidad Heráclito lo hubiera tenido todo para pensar
con frialdad el sentido de las luchas de su tiempo, porque su filosofía es
meditación del cambio y de su necesidad providencial. Para Heráclito el
mundo es una serie de eventos en constante movimiento: "En los mismos
ríos entramos y no entramos, estamos y no estamos" (2). Esta dinámica no
acontece acaso sino por obra de una ley, un logos, cuya regla es la guerra
(pólemos) y cuyo efecto no es solamente el estado de las cosas sino su
estado óptimo: " Hay que saber que la guerra es común, y la justicia es
discordia, y todo se engendra por discordia y necesidad" (3). Con estas
premisas las luchas caben en la dinámica de la totalidad y escapan al juicio
que discrimina para inscribirse en un orden necesario, ajeno al entendimiento
humano, pero no al divino: "Para el dios todo es bueno, bello y justo, para el
hombre, en cambio, unas cosas son justas, otras injustas" (4). Lo que
diferencia al filósofo de los demás es esta capacidad de ver cuasi divina:
"Esta doctrina mía, aun siendo real, los hombres no la entienden(...)" (5). Y
sin embargo, Heráclito no aplica, en su interpretación, la regla que él mismo
ha descubierto. He aquí unos fragmentos "políticos" en los cuales la
polémica toma el lugar de la observación:

Bueno fuera que los efesios se ahorcaran todos, y
dejaran la ciudad a los niños, ellos que expulsaron
a Hermodoro, el mejor de todos, diciendo: "que
nadie sea el mejor, entre nosotros: y si lo es, que
vaya a serlo en otro lado y con otra gente" (6).
¿Cuál es su intelecto, cuál es su mente? Creen a
416

los cantores p opulares y aprenden d l
muchedumbre, sin saber que "los m h e a
malo ¡ b
uc os son
s, os uenos son pocos" (7).
"Que nunca les falte la riqueza oh e'e's.
que sepu d
;r.
'
:1• zos, para
e an mam.1estar en toda su maldad" (8).

Aquí no es el filósofo el ue h b
.
originariamente destinado a los c q
,ª la smo el hombre: un noble
encuentra despojado de todo pode:UXºs mas el~v~dos de su ciudad, que se
el orgullo de clase en afinnación d~ est~ ~eracl!to responde transfonnando
el logos común, los más viven co~~s7º~~~d mtelec~I: "(... ) aun siendo
(fragm.9). Que se toma en abierto J'f
eran un mtelecto particular"
también obedecer a la voluntad de e 1,:smo en el fragmentos 33: "Es le;
para mí como diez mil, si es el meio ~o , dy pdor el fragmento 49: "Uno vale
;i r . ver a eras apologías de la tiranía.
.
Esta transformación de la su erioridad
intelectual revela uno de
p
de sangre en superioridad
Ios rasgos del
.
•
capacidad de adaptarse a las
. . pensamiento conservador su
nuevas condiciones
. d
,
, .
d
, oporuen o a los avances de
1os ,adversarios los temas elasicos
e una difi
• .
cara~ter dialéctico del pensamiento olític erenc1a u:inata.Esto revela el
medir valores: los pensador
. P . o, Y proporciona una regla para
es reaccionanos im rt
escuchar las razones de los ad
.
po antes son los que logran
.
versanos y respo d
d
n era optando elementos del
discurso ajeno. No cabe duda que H , 1·
erac ito sabe hacer este cambio.
D - La democracia realizada

Como ya diJe,
.. las democracias d 1
•
pertenecen al orden de los h h
e a pnmera parte del siglo V
proporcionan, de sí mismas teori::1 os. n; al de las ideas, porque no
a reflexionar sobre sus ~dam
guna. ara que una democracia empiece
. .
entos. hay que espe
fi
.
crectmiento de la democracia
. ateruense
.
rard Ia a . mnación -' el
en la
tomando en cuenta que no se trata tan , 1 d
seg~ a mitad del siglo.
aquel extraordinario florecimiento cu] so ~ e un f~no~eno político. sino de
Edad de Péricles.
tura que se smtetiza con el nombre de
Todo empieza con las g
.
ciudades griegas de Asi·a
uerras ~ers1anas. En el 5-l6 a de C. las
menor caen baJo el co
1d 1 ·
.
1as reduce a la condición de satélites. im oni t ro _e impeno persa. que
una dura explotación. En el -l99 las ciuda~ en o gobiernos de confianza y
que Esparta } Atenas inten ienen ct·
es se rebelan~ nace una guerra en
pangriega que. en el 4 79 derrot
ILrectamente. encabezando una alianza
.
a a os persas. Ambas ciudades salen de la
-H 7

�. . de los dos bandos políticos de Grecia: el
guerra como los polos de atra~10:ado or Esparta, y el progresista'. de
conservador, encabezado e ms~. 1 p bºo
1 definitivo de Atenas hacia la
·
Tamb1en
orientación filo-ateruense.
l e cam porque las tripulaciones de los
democracia plena es efecto de a ~:a:Oos de las clases más humildes,
barcos atenienses, integradas por c1u
ºal
luchan por traducirlo en
. · de su peso soc1 , Y
• d ¡
adquieren plena conciencia . d d , se percata de la importancia e
· T0 da la cmda ' a emas,
· Pr to
capacidad po1ítica.
1 d las rutas, por su economia. on
tráfico marítimo, y por ende del contro e nir un retomo de los persas, se
la alianza Delio-ática: pensada Par¡1
controla las ciudades del Egeo
transfonna en el medio c_on el cua ~ democracia que financia sus logros
.
Nace as1 una extrana
.
que la mtegran.
,.
t . agresiva de tipo impenal.
internos con una poht1ca ex enor

x:::s

,.
Péricles perteneciente a la élite de la
El inspirador de esta pohnca e~ l d de elecciones, pero a la vez
ciudad, extr~ordi~ario orado~ y ~:°11~u ~m;~rtancia de la cultura en la
político vis1onano ~o~venc1do dero ue se identifique con las costumbres
construcción de un regimen dura l ·~ereses económicos de unos cuantos.
de una ciudad, y no tan sólo con_ os el sentido de su nuevo rol, construye
Así, para proporcionar a l?s ~teme~::cia fiestas populares, se rod~a _de
monumentos y obras ~ubhcas,
termina por transfonnar una pracnca
intelectuales, figuras sociale~ nudevlas. y do y todo lo logra sin transformarse
· ··
lecnva e mun ·
e
política en una vis1on co
o militar de estratega, un puest~ qu •
en un tirano, ocup~do el l~bargrtad de maniobra totalmente proporcionada
.
t le permite una 1 e
•
d1scretamen e,
. .
d I áquina política ateruense.
a su perfecto conoctm1ento e a m
,
b. n este fenomeno
es prec1·so que
. no lo
Si queremos comprender ie d
porque las diferencias son
interpretemos con categorías mo
1 1emas
o de la participación como a1 d.e 1os
I gn·ego clásico la cmdad
fundamentales y se refieren tanto_ a p an
·
E pnmer lugar, para e
derechos políticos activos. ~ .
. o ético y religioso a la vez: nosotros
no es sólo un fenómeno pohtico sm d interrelaciones de tipo contractual,
VI.vimos en una sociedad, una suma e . da por relaciones inmediatas y
"dad caractenza
d. t
ellos vivían en una comum
la democracia ateniense es ~rec a.
espontáneas ( l ). En segundo ~g:\ctas y esto cambia la perspectiva en
mientras que las modernas son m ir ie ~ se ejerce, y en el nuestro .se
relación al poder, que en e~ cas~ ~d; voto finalmente, a nuestros OJOS
controla. En cuanto a los erec o or ue ios ciudadanos que realmente
Atenas sería una oligarquía de masa¡, p qte los varones adultos indígenas,
..
ti a son so amen
.
pueden hacer pohtica ac v .
esclavos y los µE'tEKOt, extranJeros
quedando excluidas las muJeres~los an puerto. Tucídides calcula que el
residentes, muy numerosos en
:ente se reunían en la &amp;KKA.T)tCl • la
número de los ciudadanos que re~fr d dos mil. sobre un total de x
asamblea, raramente pasaba la ~~ \as~ desconoce uno de los más graves
derechohabientes. Atenas, en cam io,

i

418

problemas de las democracias modernas, el del profesionalismo político,
porque cada habitante, además de poder votar, puede ser llamado, por
elección o sorteo, a cubrir un cargo público cuando menos una vez en la
vida. Esta elegibilidad de todos los ciudadanos a todos los cargos hace que la
cualidad principal ya no sea el nacimiento noble, sino la fuerza de las
opiniones sustentadas por la oratoria. Con esta capacidad de convencer se
relaciona la faceta cultural que acompaña a la democracia y que llega a
identificarse con ella, la sofistica.
Así como en la Francia del siglo XVIll philosophe no se decia de un
intelectual cualquiera, sino de uno progresista, en la Grecia del siglo V
sophistés no designa genéricamente al "sabio", sino a un tipo especial de
intelectual, un maestro de oratoria que pasa de ciudad en ciudad dando
cursos y cobrando por ellos. Su figura es novedosa, su manera de ser choca
con la mentalidad común: es un vagabundo autoexiliado, y el griego
desconfía de los metecos; gana dinero con su saber, y para la mayoría el
saber debe de ser desinteresado; sustituye al padre en la educación de los
hijos, y esto es peligroso. En fin, el sofista enseña con el ejemplo el valor del
individuo, del hombre que se construye a sí mismo pasando por alto el
tradicional familismo tribalista. Son los mismos valores de la democracia a
los que los sofistas proporcionan una ideología y las habilidades
imprescindibles para los que quieren prevalecer en los debates: la retórica,
que es el arte de presentar una tesis, y la dialéctica, la confutación de las tesis
ajenas. Las clases acomodadas y cultas no vacilan en proporcionar a sus
hijos los medios indispensables para la elección a cargos útiles para defender
y confirmar el poder familiar; seguir los cursos se convierte en status
symbol, algo como lo es ir con el psicoanalísta. A un político advertido como
Pericles no puede escapar la importancia de los sofistas para su proyecto.
A su alrededor se forma un círculo intelectual de altísimo nivel: el
naturalista Anaxágoras, el historiador Heródoto, el filósofo Protágoras. Su
apoyo no es circustancial ni cortesano, como lo demuestra la coincidecia de
sus ideas con la acción de Pericles. Es a hombres como estos a quienes la
democracia con.tia su primera autorepresentación.
De Protágoras de Abdera quedan pocos fragmentos, y muchas de las
noticias sobre sus obras son indirectas. He aquí cómo Platón, que de
Protágoras fue un respetuoso adversario, reconstruye y relata su defensa de
la democracia: "Al principio los hombres vivían desparramados, pues no
existía la ciudad. Y por esto las fieras los podían matar, porque eran más
débiles que aquellas, y sus técnicas, aunque fueran útiles para la
sobrevivencia, no lo eran para su defensa: es que no poseían todavía el arte
bélico. Así intentaban reunirse y fundar ciudades, pero cada vez que lo
hacían acababan por ofenderse entre sí, porque les hacía falta el arte político,
419

�y tenían que separarse otra vez y morían. Entonces Zeus, temiendo que
nuestra especie desapareciera, envió a Hérmespara a que llevara a los
hombres el respeto para la autoridad (aidos) y la justicia (dike), útiles para
los lazos de amistad y la creación de ciudades". Y cuando Hermes pregunta a
Zeus si debe de repartir aidos y dike en forma selectiva, como lo hizo con las
técnicas, o a todos, "a todos, contesta Zeus, pues las ciudades no pueden
existir si tan sólo pocos tienen respeto hacia la autoridad y justicia" (2).

Para Protágoras, pues, las virtudes políticas son indispensables para la
sobrevivencia de la humanidad y, lejos de ser naturales son adquiridas tras la
constatación de la imposibilidad, en su ausencia, de una vida colectiva. Con
esto Protágoras puede justificar al mismo tiempo tanto la democracia como
su obra de sofista: la primera porque la actitud para la política es igualmente
repartida entre todos los hombres, la segunda porque, siendo esta virtud
adquirida, es preciso educarla, y ésta es precisamente la tarea del sofista.
Abandonando la recolección de noticias sobre usos y costumbres y de
mitos. propia de los logógrafos, con Heródoto la observación histórica por
primera vez responde a un proyecto, el del esclarecimiento del sentido de los
eventos cuyos efectos no dejan de actuar. En su narración de las guerras
persas Heródoto enfatiza el papel de Atenas y disminuye el de Esparta,
justificando, de esta manera, al imperialismo ateniense y convirtiéndose en
un verdadero intelectual orgánico al servicio del proyecto de Pericles. A
pesar de cierta ingenuidad en la recolección de las noticias, su enfoque es lo
suficientemente realista como para dar a sus páginas el sabor de la
actualidad. Por esto es importante para la reconstrucción del debate político
de sus tiempos la conversación que relata en el tercer libro de sus Historias.
Los interlocutores son tres persas que discuten sobre la mejor fonna de
régimen para su país: Megabize defiende la oligarquia. Darío la monarquía y
Otánes la democracia. que llama "isonomía". igualdad legal. Queda así fijada
esa teoría de los regímenes que involucrará a todos los autores clásicos: "La
isonomía, en su ideal de igualdad legal generalizada, no tiene ninguno de los
defectos de una monarquía, porque permite la elección a los cargos, controla
a los magistrados, abre a todos los ciudadanos la puerta de la cosa pública"

(3).
Si recordamos que Heródoto leía en público sus páginas y que éstas se
discutían animadamente, nos damos cuenta de que lo que se debate aquí no
es un problema persa, sino la cuestión. actual y cercana. de la superioridad
de la legalidad democrática sobre el arbitrio tiránico.
Otro texto fundamental para una definición de la imagen que los
1tenienses teman de su régimen lo encontramos en el segundo libro de la

420

P"ª
del Peloponeso, obra con la ue
, .
total madurez, por medio d
q . Tuc1d1des lleva la historiogr

fi

ª ªª

razón de los h h
e una actitud racionalista
su
de la pol'f dec os e~ los caprichos de la fortun . que ya no busca las
1 tea e potencia. A pesar de ser at .
a, smo en las necesidades
l~ ~~rra, Tucídides es partidario de Es eruense, y de haber participado en
histonco de la derrota de los
parta, a la que reconoce el , .
atrib
persas y del d
mento
d u:e la responsabilidad del conflicto ti:rumb~ ~e las tiranías. Por eso
~rec os no nacen de una su uesta
~ 1;111penaltsmo ateníense cu o
sunples relaciones de fuerza ps·
supenondad política Y moral s'. yds
"di
• m embarg
, mo e
di, scurs_os co?trapuestos" de la sofistica o, su 1enf?que, inspirado en los
a~os1s racional, le impone una fría _Y en e_ ~etodo hipocrático de la
;llicar las r~nes d~ los beligerantes.k7cthdad en_ ~l momento de
anz.a, Y al nusmo tiempo la t • . ,
' ª que qwzas es la ma
-.;' su relato del discurso de
amplia, de la democra~:r
e o e guerra: «Nuestro régimen no e;e onor_ de los muertos del prime;
xtranJeras.
Nosotros no
ºtamos más bº msprra
.
, .
• . en las constt·tuc1ones
e~~ ~meo es democracia, gobiedio no d ien msp1ramos. y el nombre de
~1u, ~ os. y es más: de un lado vi e pocos, sino de la mayoría de los
Ju_nd_ica. de otro (... ) cualquiera de
ge para todos la absoluta i !dad
pubhco en virtud de sus ca acida noso~os (... ) puede conseguir ~ar
¡uel b~do político. Al mis!o tie!es, ~as que de su milicia en este o
e ser uttl al estado, su pobreza ntº· s! un_ cmdadano es pobre, pero ca az
Entre n~sotros (... ) la amable toleranci: i:~1de _obrar para el público bien
convierte, en los asuntos públicos enq llliipira el trato entre particulare;
o ver~~&gt;nzoso no es ser pobre, sino ~o estncto apego a las leyes. ( ... ) Aquí
cada cmdadano no se distingu I
vencer la pobreza con el trabajo E
los_ asuntos privados. y en tod~s ªe;~~ de :osf:~uehaceres públicos de l~ d:
:e:a:anera posible.( ... ). Somos los1:; a an de cubrir los cargos de la
tu
o que se aleja de 1
,.
os. en el mundo. en pensar
decisiones las tomamos en fon:.a
no es tranquilo, sino inútil:u~=~
afelcbtada p~r la discusión, sino por la fal.ta(.d
.. ) y no creemos que la acción sea
a
ras
diré
q
A
· (....
) En pocas
d
ue tenas es la escuel de examen previo.
pa
emuestra su potencia, logro de esta maneª de toda Grecia, ( ... ) como lo
ra e ser» (4).

~

P:~~:,"º"tás

uru·

!~

~

~~!~~:

~ay puntos de esta oración ue
roporc1o?an. con admirable economí~ de me:_cen ser comentados. porque
emocrac1a tuvo que ser a los oios de los atme_ ios. un fiel retrato de lo que la
no.
J
eruenses, que Je fueran favorables

O

J,

La democracia es. en rimer 1
.
toma de decisiones confiada
uga:· p~áctica colectiva de gobiem
do~le fundamento legal: la~:s amp_ho numero de ciudadanos. De a
"?gor,a,_ oportunidad generalizad;n~m,a, que es la igualdad legal, / la
mismo tiempo que un honor. facilita~oacpc;:~ a l~s cargos: un deber al
a ,mstoforia, el pago de la

~

421

~

�jornada perdida por los ciudadanos de condición econom1ca humilde
llamados a cubrir cargos públicos. No falta, en la alusión al apego a las leyes
más que a las personas, la tradicional desconfianza de los atenienses hacia la
tiranía, en contra de la cual existía una medida preventiva, el ostracismo, la
expulsión de personalidades sobresalientes. Sin embargo, Pericles parece
decir que el verdadero fundamento del régimen no se encuentra en la esfera
político-jurídica, sino en el carácter ateniense, alabado por activo y tolerante,
abierto tanto a las personas como a las ideas: aquí la critica se apunta a la
cerrazón de la mentalidad espartana ( 5). El conflicto, en suma, es algo más
que un choque de potencias, es la revelación de la incompatibilidad entre dos
maneras de ver la vida, lo que hace del enemigo un otro en sentido
existencial. En efecto, la guerra fue el intento de decidir el rumbo de la
entera civilización griega, al cruce entre tribalismo e individualismo. entre
sociedad abierta y sociedad cerrada (6). Capaz de alta retórica, el Pericles de
Tucídides sabe también hablar el lenguaje directo y hasta cínico de los
hechos, como cuarido recuerda a sus conciudadanos cansados de guerra:
"Nuestro imperio es, de hecho, una tiranía, algo que se conquista
ilegalmente, y no se abandona sin riesgo" (7).
La orgullosa justificación del derecho ateniense de ser la guía cultural
y política de Grecia, en suma, no se alimenta tan sólo de retórica, sino
también de libertad de palabra, una libertad criticada y, como veremos,
ampliamente utilizada por los adversarios del régimen.

ID-Tiempos de sombras
Pericles pronuncia este discurso en el 430, a un año del principio del
conflicto. El año siguente muere, sin dejar detrás de sí una clase dirigente a
la altura del momento. La democracia, sin embargo, le sobrevive y cuando
en el 411 cae. la resistencia popular la restaura. En el 404 los espartanos
ocupan Atenas y la dejan en manos de sus partidarios, los Treinta Tiranos,
quienes instauran un régimen que, a pesar de su brevedad, deja un sangriento
recuerdo. Los democráticos no tardan en volver al poder, pero se manchan
las manos con el homicidio legal de Sócrates y pierden definitivamente la
guerra; la ciudad cae nuevamente en manos de los espartanos y a duras penas
se salva de la destrucción. Los años de la posguerra no representan
solamente el ocaso de una ciudad, sino de una política. Cuando en el 338
toda Grecia se rinde a los macedonios, las libertades ciudadanas sólo son un

en efecto, surgen posturas inconfionnes radicales
.
q
••
'. ue no cnttcan la manera
de go,bernar una democracia' s·mo 1a democrac1a
, y
ademas, eran populares co
d
en s1.
estas criticas
comediógrafo .
'
mo 1O emueStra el éxito de Aristófanes, eÍ

. ~~ comedia ática representaba a erso .
convlrtlendose así en espejo d 1
p
naJes reales en fonna satírica
era gente que gustaba reír de se' o~ gustos y las idiosincrasias de la gente y'
1 misma un puebl
b
.
teatros para verse representado e '1
o so erano que llenaba los
en - d
n e papel de una
da
gana os por demagogos holgaza
.C ,
mana
de idiotas
¿Como una prueba de madurez nes. &lt;., orno hay que interpretar esto?
democra't'1cos.? ¿Se limitaban a re' , do como un desapego de 1os valores
1
el tosco conservadurismo
•
, también
de Ari irtO, f:e as ocurrencias
,
, 0 compart1an
·
s anes? Este no h , ·
wia receta sunplista para los
·.
acia smo proporcionar
1
tiempos" Y las "buenas costumbi;::.~s socia!es: añoranza por los "buenos
en esos tiempos que veían la dad p;7ert1das por los sofistas. Nada raro
Hesíodo (1) y lo hará Platón
e
e_ ~ro en el pasado, como lo hizo
1st
ser especialmente fuerte: c~II~º/:~ ofanes esta idealización tenía que
exponer el mito del andro' .
pi
~ ~n e! Banquete de Platón es para
·md'iv1'duo que el amor intentagmo, a ongmana constituc1on
· · , bisexual del
poner esta edad del oro al alcarestaurdarl (2). Frente a su público no vacila en
. . .
nce e a memo . d 1
vmr s~n cuestionamentos, sin las incertidum na e os que habían podido
hace sm darse cuenta que a
1
bres del examen cotidiano. y lo
.
veces a representar 1
.
Juega con el fuego: en el 423 e
N b
as pasiones colectivas se
I
co
t d
' n as u es muestra a S ·
rrup_or e jóvenes, y veinticuatro .
ocrates como un ateo
acusaciones, un tribunal
l
anos mas tarde, con las mismas
expiatorio del desastre cond~~~ularfil pre"ocupado de encontrar un chivo
,
e 1 oso,o a muerte.
. ~n realidad los ataques de Ari , f.
senbm1entos más que en argum
sto anes a la democracia se basan en
examen del pensamiento pol't' entoys, ~- por esto no tendrían cabida en un
1 ico.
po
sm embargo h
·
rque son tan clásicos que representan un r
. ay que mcluirlos aquí
~rque nos recuerdan que la política a
p ot~t~po del conservadurismo y
pruner lugar de sentimientos· el p , dun ~a pohtica pensada, está hecha en
el hombre común solamente ias pa~;i;asor us~a ~as ideas que los justifican,
todo en el caso del conservadur'
par~ ec1rlos. y esto es cierto sobre
que lo aleja instintivamente d i~mo. que _tien~ un matiz antintelectualista
~namiento compartido. Por :soas :1::phcac1one~ de la dialéctica y del
sido repetidas. con pocos cambios p dras como estas de Aristófanes han
para de,en
" derse del peso de 1 1·. .en to os lados
.
. . .\ en todos tiempos.
como
a po it1ca con la hnandad de lo ob\ 10.
.

recuerdo.
Desastrosa para las instituciones, la guerra fue, sin embargo, fértil
para las ideas, como si la crisis hubiera desarrollado aún más el talento
griego para el pensamiento abstracto y las disputas. En los años de la guerra,

422

.
La comedia es Los caballeros.
mstruyen a un salchichonero
. los personajes son dos sier\'OS que
prevalecer en una asamblea: , aspirante demagogo. sobre la manera de
423

�El salchichonero - (.. .) es que no sé cómo podría gobernar.
, fácil No dejes de hacer ¡o q ue siempre
. haces.
. nes
Primer siervo - Nada mas
.. uieres ser amado por el pueblo solo. tz~
Nada más sigue transando, y si q
I d • tienes todo lo necesar10. voz
que cocinarle bien 1~ palabras. ~~esº d::~bundo. Eres perfecto para la
de canalla, origen miserable, mo
política. (.. .) (3).

El salchicbonero aprende bien la lección:
ados por sus mentiras, (. .. ). y
Los miembros del consejo, estab~n env:e;us engaños están por triunfar:
cuando veo que lo toman eln serzol,lay dqe la triquiñuela, de la idiote¡=z· d~ /al
· · de a cana ública
,
· · • ego. e"
"Vamos, digo, espmtus.
pla::a en que me cr~e.
malicia y la impudencia, y
I plocuacidad y la chispa de la ms_ole;¡iamomento de inspirarme el va
a ha un maricón me da valor, tira o ~
y mientras pienso en esto, a mi derec on o a gritar: "Señores del conseJ~,
edo. Me inclino. y de repente me.~e gue se declaró la guerra, el precio
~engo grandes noticias_P°',~ ustedes. to q~e lo digo, la calma regres~ s_obre
d las anchoas ha subido. Tan pron
Entonces les doy un conseJO. que
s~ rostros, y me premian con una co~~';:¡~ cuantas anchoas puedan. J.:e
compren todos los toneles, para_ gido boquiabiertos. Pero Paphl~~omo,
lauden y me se me quedan vzen ,
e se festeje la buena notma con
°fuen con~cedor de la asamblea,).rop:neE~seguida aprueban la propuest~.
un sacrificio de cien buey~ a '::;o~go otro sacrificio: cien cabe~as ~

tº:··

!:::-::::. ;~~::¡,~ ~:j{;Jn •~~;:e;::~:i~;~a:.k;'1:;,~~
que

, -rodos me miran. El otro ya no h blar de pa::" "¿De pa::? , e
mas. , ,
,,
-1 "para a
ada'
embajador de Esparta ,
a,
mos a comprar anchoas por n
.
,, .d.
.no entiendes que va
contestan, 1 101 l
.
erra (4).
No queremos paz, que siga la gu
.
· blancos para 1ª angusna . de, sus
Muy habilidoso en construi;, . a sin contradicciones, Aristofanes
es ctadores, muy bueno para la po emic hubiera dado cuenta de que 1~
pet1·ene talla de filósofo. De tenerla seh más peligrosas para el pequeno
no
. a odían ser mue o
novedades de la sofisncfi p d de lo que se podía ver.
mundo tranquilo que de ien e,

ª·

P''

IV - Nomos y pbysis

. eros
. ..
artista la que capta los prun
A menudo es la sens1b1hdad de un d la guerra Sófocles, en su
1 442 antes e
'
· · el
signos de un pr~blema. En etre religioso y político que se convertira en
Antígona, bosqueJa un tema en
424

máximo argumento en los tiempos de la crisis.
Como todas la tragedias, Antígona es una sombría historia de sangre y
destino: Etéocles y Polinice, hijos de la unión incestuosa de Edipo y
Yocasta, se matan recíprocamente en la contienda por Tebes. El tirano
Creón, tío de ambos, ordena la sepultura de Etéocles y el abandono del
cadáver de Polinice a las fieras. La joven Antígona, hermana de los caídos,
no obedece la orden, y sepulta a Polinice. Ésta es su respuesta a Creón, que
la condena a muerte: "No es orden de Jupiter, esta, porque la Justicia (...)
nunca ha dado a los hombres parecidas leyes; no creo que tus decretos te
permitan, siendo hombre, pisotear leyes divinas que no se han escrito,
inquebrantables, vivas desde siempre ( ...)" (1). Antígona, en suma, es la
heroína de las luchas libradas en contra del derecho positivo y en nombre de
la ley divina o natural. En efecto, muy pronto el tema se laici:za sin cambiar
sus rasgos. En este planteamiento no hay nada del estéril amor griego a las
discusiones: la realidad es que se empie:za a percibir la pólis como cada vez
más incapaz de garanti:zar, con la justicia, las condiciones básicas de la vida
asociada.
Toda la discusión se reali:za en un ámbito semántico muy bien
definido, porque el idioma griego distingue la ley natural, physis, de la
convencional, nómos. Ahora, si la physis se fundamenta en sí misma, y no
tiene que justificarse, ¿en qué se fundamenta el nómos? Como ya lo vimos
en Heráclito, la filosofia arcaica percibe la ley humana como parte de la
divina. Sin embargo, entre el quinto y el cuarto siglo la ley convencional se
desprende de la religión, y es la misma práctica democrática la que acelera
este fenómeno, porque en las asambleas se nota cómo la ley surge de
discusiones y de arreglos que nada tienen de sagrado. Además, el contacto
con pueblos extranjeros y la difusión de las obras de Hecatéo y Heródoto
insinuan la idea de la relatividad de leyes y costumbres. Cuando en el 444
Pericles encarga a Protágoras el texto de la constitución de la colonia de
Turis, está claro para todos que el nómos es asunto humano.
La difusión de esta convicción es obra de los sofistas, de sus vidas
errabundas, de ese espíritu laico que hace de ellos agudos observadores de
las diferencias culturales. Coherentemente con estas bases, la sofistica de
Protágoras y Gorgias plantea un radical relativismo, llega a negar la
universalidad, supeditando la verdad de un aserto o la bondad de una norma
a su utilidad y a la capacidad persuasiva del discurso que la afirma o la
fundamenta. Para Protágoras ley y justicia conciden, y "lo que a la ciudad
parece justo y bello, eso es justo y bello" (2). La imposibilidad de establecer
una norma común no constituye un problema, porque el "discurso mejor", el
más efectivo, fijará la regla en base a su practicatilidad y al interés común,
puesto que Protágoras no duda que los gobernantes actúen en pro de todos
425

�(3). El positivismo jurídico de Protágoras depende sin duda del momento
asertivo y optimista de la democracia de su tiempo. Las cosas se complican,
sin embargo, con Gorgias, el otro "gran viejo" de la sofistica. Gorgias va más
allá del relativismo, en su Tratado del no-ser, o de la naturaleza llega al
nihilismo, a la afirmación de la imposibilidad de conocer y de comunicar las
experiencias. Disuelto así el ser en la nada, todo lo que del ser depende
busca fundamento en sí mismo: el lenguaje se libera de la relación con las
cosas. la dialéctica se convierte en técnica de confutación pura, indiferente a
la verdad de los asertos, la ética y la política se refugian en el
individualismo. En este clima de negación radical se forman muchos de los
sofistas activos en tiempos de la guerra, gente que plantea el problema
physis-nómos en términos extremos. A estos sofistas la ley humana aparece
como una violencia en contra de la ley natural. Nace así un sentimiento
critico hacia los fundamentos mismos de la ciudad, objeto de ataques
concéntricos tanto de la parte democratico-radical como de sus tradicionales
adversarios conservadores. Los sofistas se parten en dos: una izquierda y una
derecha, y si no ponemos comillas es porque el parecido con los homólogos
modernos es un hecho. no una analogía. La izquierda es representada por
Antifón. Hipias, y los gorgianos Licofrón y Alcidamas; la derecha
seguramente por Critias y por los "realistas" Glaucón y Trasímaco. Al lector
se presentan, resumidos en pocos renglones, fundamentos del pensamiento
político que todavía constituyen problemas de primera magnitud, y que se
pueden reasumir en una pregunta fundamental: ¿ hay reglas dictadas por la
naturaleza, o todo depende de las convenciones? Así, por ejemplo, leemos en
un fragmento de Antifón: "(...) las leyes civiles son accesorias, las de
naturaleza son esenciales; las reglas legales nacen del acuerdo, las naturales
(...)no.Por esto, si alguien transgrede la ley y logra escapar a sus autores, se
salva de la reprobación y de la pena; si no, no. En cambio, si llega a
transgredir la ley natural( ... ) no ofende la opinión, sino la verdad" (4). Aquí
la oposición no podría ser más radical, puesto que la justicia se identifica con
la naturaleza y la verdad y la ley positiva tan sólo con la legalidad y la
opinión. Está claro que desde el momento en que el nómos contrasta con la
physis produce injusticia, y cualquiera tiene el derecho de transgredirlo, a
condición de no ser descubierto. Las leyes, en suma, no tienen que ver con lo
justo, sino con el crimen y la sanción. De esta manera la pólis deja de ser la
comunidad ética de referencia y lo humano hay que buscarlo en la
naturaleza, que une y no divide. De esta premisa Antifón ataca a uno de los
cimientos de la cultura griega, el racismo: "(... ) por naturaleza somos todos
iguales, tanto los griegos como los bárbaros. Observando las necesidades
naturales de de todos ( ... ) averiguamos que nada distingue a los griegos de
los bárbaros" (5). En la misma línea se mueve Hipias: "Todos los hombres
somos parientes por naturaleza, (...) la ley, en cambio, es el tirano del
hombre" (6). La extrema consecuencia de este enfoque cosmopolita y
humanitario se da en Alcidamas, que llega a negar el fundamento legal de la

426

esclavitud, afirmando que "( ) 1
(7)
··· alanaturaleza
. . El, cuadro se completa con
teoría
no ha
. ~echo esclavo a nadie"
Licofron proporciona del estad 'd .
protecciorusta y protoliberal
a la defi
d
o, i entificado con "
.
que
. ensa e los derechos indi .dual
una asociación destinada
moralidad y la justicia de los ciuda~os'~~sj. que no tiene control sobre la
. También los sofistas de derecha
obviamente las consecuencias son difer!%1:n de premisas naturalistas, pero
V - Los soflstas de derecha

Entre los interlocutores de S ,
fu~r~n personas reales, de los cualesocrates se encuentran tres sofistas que
plást!ca representación que de ellos ~~-queda _nada o casi nada, fuera de la
Trasunaco, aparecen en la Politéia otro~~ ~!a:on. Dos de ellos, Glaucón y
r~nes para afirmar que Calicles' no ' ~ tc es, en el Gorgias. Hay buenas
p~mo de Platón (1 ). No cabe dudaes smo ~ máscara de Critias, tío o

:i=~:~nd_~~:{~":: : f;':~~:.~i::tfe;;:~:: o:tq':c!";::::~;

p~~ipac1on en el turbio affaire de la e am tente que frecuenta y su
pol~tico reaccionario, llegando a di . s _hermas. Fue brillante escritor
Tren:1!ª Tiranos. Fue justamente la ~~~gwrs_e: por su ferocidad, entre lo~
perdio en combate en el 401 P_ on pohttc_a la que le costó la vida q
dem ' ·
, mtentando
dº
, ue
ocraticos en Atenas El
.
, .
unpe ir el retomo de 1
panfl t L
·
escnto mas important d C
os
e o a democracia de los Ateniense
e e ritias parece ser el
plena gu~rra, publicado anónimo
~ (AOtvmrov TToA.t,tta), escrito en
d~, un Viejo Oligarca sobre cu:a 1~:n:/egad? a nosotros como la obra
D10genes Laercio cataloga el librito entr ad existe una vexata quaestio:
m~dema~ prefiere hablar de Critias el , e las obr,as de _Jenofonte, la crítica
tmte anos antes(2) de convertirs~
lde :laton, qwen lo habría escrito
rranos. Sobre la personalidad de C 't' e mas sanguinario de los Treinta
tenru:emos que volver después. Ah n ias y el pape! que jugó en la política
considera "el primer tratado políticoº;: ~~~s a analizar el texto que Popper
c1 ente" (3) en sentido cronológico:

e:º

I

«En. cuanto al récrimen
aten·1ense ( ) d' , ¡
l'
o·
og1co (4) que allí prevalezcan los 'oh.
zre o siguiente: es
nobles y ricos porque es el
bl p res y el pueblo sobre los
nav~os s~n la fuerza de la pc~~:/ue arma los navíos, y los
e~nqueczeron Atenas son los r · Los que fortalecieron y
llmoneles, no los on/ítas 1
. emadores, los pilotos y los
ló ·
r
• os neos Y los nobl
p
gzco q~e toda esta gente sea ele .
es. or eso es
las magistraturas y
gzble, por sorteo o elección a
asambleas De 1:is fique. tengan el permiso de hablar en las
.
unciones ( ) com l
zparquía, el pueblo sabe q
, l .. .
o a estrategia o la
ue no e rmden dinero, y entonces no

427

�le importa que estén accesibles a todos por sorteo, y las deja a
los poderosos. En cambio busca ocupar los cargos que
proporcionan dinero» (5).
El enfoque está claro desde el principio: dado por asentado que la
democracia es condenable hay que explicarla, encontrar la razón de su
manera de ser y de su íntima coherencia. Atenas es una democracia porque
es una talaxocracia, y lógicamente las clases ligadas a la economía marina
son las que prevalecen. Los calificativos genéricos del lenguaje político
relativo a las clases, que no dejan de tener matices éticos, se precisan: dentro
de los pobres (1tEVl1'tEcr) y del pueblo (&amp;eµocr) se distinguen con claridad las
categorías profesionales que han llegado a tener esa importancia económica
preponderante que se expresa en preponderancia política. Los derrotados son
los ricos (krestoi) y nobles (gennaioi), pero también la clase media que
integraba, en la guerra, a los oplitas. La actitud pública de las clases
humildes está bien lejos del desinterés y del "apego a las leyes" del discurso
de Pericles: si los plebeyos ocupan los cargos es para cobrar la mistoforía
que aquí se ve sin ilusiones, como una manera de repartir el gasto público
con finalidades políticas.
Por todas estas razones no hay que asombrarse del régimen ateniense:

«Los que se admiran porque el sistema favorece a los plebeyos,
a los pobres y a la gentuza a expensas de los mejores (krestois),
deberían de reflexionar y entender que esta es la manera de
favorecer la democracia. (. ..) En todos lados a la democracia
se oponen los mejores, por ser disciplinados y virtuosos,
mientras que en el pueblo cunden la ignorancia, el desorden y
la maldad, y esto porque la pobreza y la ignorancia inducen
con facilidad al vicio. Se podría decir que no conviene
conceder el derecho de deliberar a todos, sino a los mejores,
pero (.. .) si deliberara tan sólo la gente noble, lo haría en
provecho suyo, y no de todos, y así el plebeyo, al decidir, lo
hace en ventaja suya y de los suyos. (. ..) Es que el pueblo no
quiere
ser
esclavo
en
una
ciudad
justa
(evvoµovµ&amp;v&amp;u r17u 1w).swa), prefiere vivir libre y mandar, y
de la injusticia (Ka1&lt;ovoµzau) le importa poco» (6).
El autor no se hace ilusiones sobre la naturaleza del orden social, la
cual concibe como una opresión normalmente ejercida por el que se\
encuentra en el poder, que sea aristócrata o plebeyo. Y esto porque el poder
se ejerce siempre en ventaja del que lo tiene: teoría típica de los sofistas
"realistas" que identificaban justicia y poder, dominio legal y dominio justo,
con lo que conviene al más fuerte, aun en situaciones en que el conflicto
428

y,:~

todav.ía está reglamentado por la le
descnbe a~uí. Esta observación nos
suc~e en la situación que se
la ~rsonalidad del autor, que tenía pe
arr?Jar. una luz más clara sobre
racionalistas de la sofistica
d que estar bien imbuido de las premisas
.
ma ura que prod •
progresistas como reaccionarias D 1
. UJO consecuencias tanto
explicación de la condición mor~l d el a mtsma raíz brota también la
causa de tipo social (pobreza e i
e ~s pobres, de la cual se busca una
de entender. sin embargo, no sug~:r:::i~~~ ~bserv~ble y objetiva. El deseo
la pobreza, con las previsibles co
. e un mtento de eliminación de
nsecuenc1as "h
·
autor: que probablemente escribe desde el . ~arustas", y no impide al
emotiva que se traduce en . . .
. exiho (7), expresar una c
N
,
JWc1os evaluativo
arga
o pod1a f~ltar, en ambas perspectivas
s y n~ _solamente descriptivos.
las categonas tradicionalmente falta
evaluac1on de las condiciones de
1.0~ metecos. En la Atenas democráicael erechos, la de los esclavos y la de
uruca en el mundo antiguo. De esta li os esclavo~ gozaron de una libertad
otra vez, en las condiciones econo'mtcas:
. bertad el oligarca busca explicación ,

dU::ª

«_Tanto esclavos como metecos
l,cencia, en Atenas· allí
d gozan de una extraordinaria
'
no pue es atrever!
¡
e a go pearlos, y no
hay esclavo que te ceda el
necesidades de la flota I pas~ en la calle (. ..) porque, por las
si los esclavos pued , os ese avos trabajan por dinero ( ) y
en poseer d '
' .. ·
nadie. ( ..) Por la misma razó t' mero, entonces no temen a
los metecos también por,qu n ,enen derecho de palabra( ..) y
l
. .
•
e son necesarios p
I b
as actzvidades económicas» (B).
ara os arcos y
La apertura económica de Aten d
as esplaza el centro de la política
uno de los puntos más exam.in dor. por esto la condición de las alianzas es
ª os por el autor:

desde lo interior hacia lo exteri

«Los atenienses, (.. ·), conscientes
.
qu
·
a1iadas llegaran al d
e s, en 1as ciudades
I
contados, favorece:°a /:Sfios r.icos su poderío tendría los días
. ,
acczones populares
. d
ar,stocratas sus derech
b.
, quztan o a los
'd
os, sus ,enes su patr.
l
v1 a. (..) Aparentemente es una
'.
za y a misma
aliados a discutir sus asunt l maia idea la de obligar a los
detrás de esta medida h os ega es en Atenas, en realidad
beneficios de parte d l
bayl un ~smerado cálculo de los
e pue o atemense q
.
gana los intereses de las fianzas de
. ue, en primer lugar,
gobernar las ciudades .
posztadas, y luego puede
limitándose a ª"º"ªr a lsmdten~r que salir de la casa
r :r
os emocratas y r · • d
'
, epr1m1en o a sus
adversarios en los tribunales ( A
Atenas se enriquece
./ ... ) demas, de esta manera,
con os aranceles 1
·
uaneros
del
Pireo
y
1
' os impuestos
ad
con a renta de casas, caballos y
429

�caso. Es cierto: con dinero todo es posible,

esclavos a los extranjeros» (9).

(1 J).

Cabe aquí alumbrar el fondo de todo el discurso: la razón de la
democracia ateniense reside en el cálculo de las ventajas económicas y
políticas, siendo las segundas dependientes de las primeras. Es la respuesta a
una retórica que tenía que ser común y corriente entre los oradores políticos,
pero es también una tesis de alcance general sobre la naturaleza de la
política, que aparece como la consecuencia de un principio de orden
económico, un disfraz de intereses. Aquí Critias se parece a Marx, y es tan
habilidoso como él en la busqueda de las causas ocultas de las instituciones.
Una vez que las causas están identificadas, todo sigue como en un teorema.
Desde esta perspectiva Atenas ya no es una sola sociedad, es también la
arena de lucha permanente de grupos unidos solamente por el deseo de
prevalecer los unos sobre los otros. No solamente, como ya vimos, la plebe
se reserva los cargos políticos menores lucrativos, dejando a la nobleza las
magistraturas caras con la esperanza de arruinarla, sino que la devastación de
los campos de los terratenientes por obra de los Lacedemonios no provoca
en el pueblo la menor conmoción: "( ..) el pueblo, sabiendo que ningún

enemigo puede devastar ni incendiar sus propiedades, vive sin miedo,
mientras que los ricos buscan la complacencia de sus enemigos ( . .)" (] 0).
Tanto la justicia como la administración no están a salvo de este
principio escondido que es el verdadero e impersonal gobernador del
régimen. Y la política no es una excepción: monstruo de mil cabezas, la
democracia es fisiológicamente incapaz de asumir las responsabilidades de
una conducta política. Toda su acción consiste en el enredo de intereses
particulares que apuntan a satisfacciones inmediatas. De aquí la
irresponsabilidad, la ineficiencia y finalmente la corrupción, que es el triunfo
de lo particular sobre lo colectivo. De estas críticas deben de haberse
acordado Donoso Cortes y Carl Schmitt, en su planteamiento del
"decisionismo":

«Las alianzas y los convenios suscritos por los gobiernos
oligárquicos son necesariamente firmes, porque, si hay alguna
falta, es posible acusar a los que tomaron la decisión. En
cambio, si el que decide es el pueblo, este puede echar la culpa
al que dio el consejo o escribió el texto. ( ..) Si en Atenas apelas
a la asamblea popular o a la restringida, puedes quedarte
esperando la respuesta durante un año entero. &amp;to porque en
la ciudad hay una enorme cantidad de asuntos que solucionar.
¿ Y cómo podría ser de otra manera, si hay un número de
fiestas mayor que en cualquier otra ciudad?( ..) En Atenas hay
más juicios, acusaciones, amparos que en todo el resto del
mundo ( ..). Claro que si vas con dinero en la mano te hacen
430

en Atenas» ( ..)

Es muy probable que el texto tuviera
.
.,
fuera la parte teórica de un proyecto s b
. una mt~nc1on práctica y que
en la medicina, lo dice· la búsqued ; ;rs!vo. Su misma forma, inspirada
enfermedad permite c~nocer su ~ . r? as1s) de las causas naturales de la
(prónoia). La ruda terapia s ~~ctp: (Jogos) y describir su desarrollo
evidentemente duedora de las t"dunuerudstra _po_r los Treinta en el 404 es
as e este libnto.
. Decía1:11os de la probable atribución del
..
estudiar me3or la interesante
rsonali
panfleto a Cntias. Para
intelectual en el que se forma pe d
dad de este escritor y el clima
Gorgias.
y se esenvuelve, vamos a ver su retrato en el

VI - Hombres y superhombres
. Hay más que afinidades entre las
,
Cabcles-Critias. Los tres profiesan s b plosturas de Trasunaco, Glaucón y
·
, o re e estado y la · sti' •
tienen mucho en común. la . ti .
.
JU eta, doctrinas que
obe
·
JUS eta es el mterés del
, fu
g .. rnantes obran en provecho propio· "E
mas erte, y los
uttl1dad (... ) del más fuerte" dº
. : . n cada estado la justicia es la
Gl
,
ice smtettcamente Tr ,
(
aucon añade una idea contractual, ti
b
asimaco 1) Y a esto
hombres( ... ) pensaron que el intere's is c~ so re_ el o~gen del estado: "los
d •
comun era impedir q al .
. .
.
ue gu1en hiciese
0 pa ec1ese daño alguno. De a uí
llamó_justo lo legitimo, lo que 1a 1
leyes ~ las conven~iones. y se
esta lmea, pero no son concebidas tant
( ). ~s ideas de Calicles siguen
toda dominación sino como arma ttºd o como. cntica de todo gobierno y de
an emocráttca.

:;~:J~::a~;

. En primer lugar, Critias merece
ate1smo, un ateísmo cuya raíz es pol'ti un puesto de honor_en la historia del
de los dioses con el orden
"al tEca ~ que pretende vmcular el invento
.
soc1 . stnctamente babi d C ..
mventor del uso de la reliºaio'n
.
o·
como mstrumentum
·anElº• ntlas es el
1~o que queda de su producción de tr di , r:gn1.
fr~gmento más
tiempo en que la vida human tr
. a~e ogra o rez.a as1: "Hubo un
fuena; un tiempo en que no .:bía~1scurn_a sm orden, bestial y esclava de la
los malvados. Luego los ho b premios para los buenos, ni castigos para
em .
m res crearon leyes para e ti
(
. pezo a sancionar a los que erraban
b
as gar, ... ) Y se
unpedían cometer delitos abiertam ; m em argo, puesto que las leyes les
actuando en forma malvada. Hasta e::• pero no a escondidas,_ éstos seguían
el terror de los dios
q un hombre astuto Y sabio inventó ( )
eS, para que los malvado t ·
···
pensaban o actuaban en secreto
"
s e~eran aun para lo que
aparecido con Pródico y De , . \·-) (3). En el V siglo el ateísmo ya había
mocn o, pero en el contexto de una problematica

s·

431

�cosmológica, el ateísmo de Critias, en cambio, es político y social, ético y
jurídico a la vez. Lo que realmente le interesa es la sociedad, el único
transfondo del hombre. O más correctamente del superhombre, su tema no
solamente literario sino existencial, del cual el Gorgias de Platón
proporciona una representación escultural:

«No es digno de hombres, sino de siervos, soportar la injusticia
sin devolver/a, (. ..). Para mí, el problema se reduce a esto: los
que hacen las leyes son los débiles, la mayoría, y claramente
las hacen por su utilidad e interés, distribuyendo alabanzas y
castigos según esta lógica. Atemorizan a los más fuertes, los
que sí tendrían la capacidad para prevalecer, y para que esto
no pase, inventan que es feo e injusto querer tener más
(pleonektein) y que en esto consiste la injusticia. (. ..). Claro que
los que integran la muchedumbre se conforman con la
igualdad: ! son inferiores ! (. ..) Yo, en cambio, creo que la
naturaleza revela con claridad que lo justo es que el mejor
prevale=ca sobre el peor, el más capa:; sobre el menos capaz.
(. ....) que este es el criterio de la justicia (. .. ) la naturaleza lo
muestra tanto entre los animales como entre los hombres, tanto
en las familias como en las ciudades. ¿Con qué derecho crees
que Jerjes hizo guerra a Grecia, y su padre a los Escítas? Y se
podrían dar muchísimos ejemplos más. Toda esta gente actúa
según justicia, !por dios!, y de acuerdo con la ley natural (. ..).
Nosotros, en cambio, tomamos a los mejores. a los más fuertes,
y desde niños deformamos su mente con la educación,
domesticándolos como se hace con los leones, y con hechizos y
encantamientos los hacemos cual esclavos, afirmando que la
igualdad es bella, justa y moral. Pero llegará un hombre fuerte
de mente y brazo que romperá las cadenas, y pisoteando
nuestras leyes y nuestras brujerías antinaturales. se elavará por
encima de todos, y, de esclavo que era, será dueño. Será la
aurora del derecho natural» (4).
Al introducir la igualdad entre individuos diferentes, la ley positiva
distorsiona la naturaleza, y crea injusticia: ésta podríamos considerarla la
lectura básica. Pero es posible una inmediata objeción (5): una ley positiva
que garantiza intereses particulares no hace sino respetar la natural tendencia
a la pleonexía. De esta impasse Calicles no puede salir sin admitir una
diferencia existencial entre los hombres. entre los que puede prevalecer y los
que se conforman con protegerse. En efecto, esta diferencia existe. como
vemos ya en las primeras palabras: precediendo a Maquiavelo, Critias divide
a los hombres entre los que soportan y los que no soportan, entre los que
quieren prevalecer y los que se confonnan con defenderse. Esto proporciona
432

WUl división aún más radical
.
individuos y masa. Está muy ~{ especi~lm.ente moderna, la división entre
en esa época Y en ese lugar es
q~e al1cles es un individualista, Y esto
que es un hecho natural es 1 ~UStiec.18:1mente raro (6). Este individualismo
d
,
aJ
c1a y es tamb · ·
'
emocracia pretende negar. De a uí ¡u . . . . ien un derecho que la
protectora, sino de su violencia ant~ las . 1IlJ~c1a: no de su naturaleza
sin embargo, no se deja am
.d
~erarqwas naturales. La naturaleza
parece prever el destino
de e~~~ el tono profético de Calicles, qu~
equilibradora de la naturaleza es
; ts¡ E~ . confianza en la virtud
al mismo tiempo un cánoO" no se'ptrarat da ic es-Cntias, una bníjula política y
d
·
aa e esperar I ' ·
e preparar la aurora del derecho de natural
l a proxuno ganador' sino
que el poder se muestre por 1
eza, e momento de la verdad en
sal
Cal'
o que es. Esta confianza
fun
va a
1cles-Critias del nihil·
,
en un
damento
un olvido que parece un lapsus. ismo. Que raro que Nietzsche nunca lo cite:

:o

=

. y si a este punto queremos un elem
,
.
.
Cahcles y Critias aquí lo tene
.
. _ento mas de identificación entre
1
ocuparse de cosa~ más adultamsoqs. enl efidilá1ogo, Calicles sugiere a Sócrates
ue a osofia· "A ·
~sas más importantes, y deja ya la filoso
· . si, pues, ( ... ) dedícate a
idea de que ocuparse con mod
. , d fía,( ... ) digna de adolescentas" La
erac1on e filosofia
d
. .
·
exce1ente para la juventud (q
.
ha
pue e ser actividad una
Atenas, y se encuentra tambu~. qweraT ~e_r política), es un lugar común en
.
.
1en en uc1dides y
J
fi
en eno onte (7) pero en
Cal1c1es tiene otro significad
deber cívico, sino el mediood:uae~ara_ ~l no constituye la form;ción del
honorum de la tiranide Es inte
ac10n de la personalidad, el cursus
prohibe expresamente. a S , resantte not~ que Critias, estando en el poder
J e
ocra es seguir filosofand
'
eno1onte en los Memorables (S).
o, como lo cuenta

VII - ... Y ¿Platón?
, No presentaré aquí un análisis de la filosofi
li .
ser esta demasiado conocida ni d'
. , .
ª po tica de Platon (1) por
The Open Society, me paree; una •~:u::e m _absentia con Karl Popper, cuya
jamás escritas. Sólo quiero subra
al s meJores obras de filosofia política
las circunstancias en que su at~:Ció!º qu~ ~~pper escapó, sin duda por
derecha. El asunto es el sigui t . 1 se
g10 ~ una polémica con la
afirmar que el debate entre Pla;::rt o que hemos. visto arriba nos permite
Glaucón del otro es una querelle to~: l:d? y Cahcles-Critias, Trasímaco y
entre sus dos almas la tr d' . 1· en e mtema a la derecha. Una ruptura
.
,
a 1c10na 1sta y la rad· 1
.
.
siglo conoció ambas ·U
. ica -revo1uc1onana. Nuestro
.
· &lt;, nos nombres? Ehad G ,
·
, . e, uenon, Evola, contra
Mishima, Jünger Céline En el t
Vichy y esos fas~istas
en:en~ pohtico el régimen petainista de
guerra civil, sabiendo que t~;oq~;tas~gwerod~da Mussolini en los años de la
a per I o, en contra de toda lógica y

últim

433

�racionalidad, solamente preocupados por la buena muerte, repitiendo con
Nietzsche que no son las buenas causas que hacen buenas las guerras, sino
que las buenas guerras hacen buenas las causas. Viendo la cuestión de cerca,
hay muy poco en común entre estas dos almas, probablemente menos de lo
que comparten, al extremo opuesto del espectro político, la socialdemocracia
y el leninismo. Son diferencias que se dejan describir en pocas palabras:
organicismo versus individualismo, jerarquía funcional versus anarquismo
elitista, fe en el origen versus culto del Caos. Platón contra Nietzsche, en
suma. ¿Seguiremos hablando de una pelea en familia? Creo que toda la
cuestión de una definición de la derecha habrá que replantearla. Espero que
estas imágenes de Grecia sirvan a esto, Grecia no está ni nunca ha estado
lejos de nosotros.

6)

Utilizo los conceptos que Karl Popper maneja en The
.
porque creo que son categorías sociológicas inme·orabl Open Soc,ety
Its Enemies,
que la guerra reveló y que al mismo t·e
.
~
~
para la descnpc1on de la crisis
1 mpo mtento solucionar.

7)

Tucídides, Guerra del Peloponeso, II, 63.

Parte III
1) "Bajo •el imperio
de Cronos los hombres vivían sosegados como dioses
.
.
no co
,
1
traba.JO, m el dolor ni la vejez. se deliciaban
ti
.
'
noc1an e
con iestas Y, aleJados de los mal
•
~::=~~:o~~~:=í~et~:o::~::~;: ~:: tierra fértil produ~ía ( ...)". Es~

2) Véase Platón. Banquete. J89c- l 93e.

1)

Teógnides, vv.

3) Aristófanes, Los Caballeros.

2)

fragm. B49a Diels-Kranz.

4)

3)

fragm. 80.

4)

fragm. 102.

5)

=~:i~::

cristianismo afiade otra perspectiva y desde lao~~ ~os. traba1os Y los d,as. Pero el
ver en el porvenir. Véase
, :
.
ed1a la Edad del oro se empieza a
Wien 1960· edició
'.ª proi:s.1to, E. Vogelm, Ersatz Re/igion, en Wort und Wahreit
,
.
n amencana ,,.,c,ence. Politics and Gnosticism, Chicago, 1968.
•

Notas bibliográficas
Parte I

.ª"':,

ibidem.

Parte IV
1)

Antígona, vv. 450-457.

2)

Platón, Teeteto, 167 c.

3)

ibídem.

1)

de Papiros de Oxirinco, XI, n. 1364.

2)

ibidem.

3)

Platón, Protágoras, 337c.

4)

Cit. en Aristóteles, Retórica, 1406ª.

fragm. l.

6)

fragm. 121.

7)

fragm. 104.

8)

fragm. 125ª.

Parte II
1)

Estoy utilizando la clásica distinción de F. Tonnies entre Gemeinschaft y Gesellschaft.

2)

Platón , Protágoras, 322d.

3)

Heródoto, Historias, III, 81.

4)

Tucídides, Guerra del Peloponeso II. 37- 40.

5)

En el texto las criticas son muchas y abiertas: véanse, por ejemplo, los parrafos 37 Y 39.

12 ) Cit. en Aristóteles Política VII y Ari , ¡
.
id d L'
, '
'
. .
stote es dedica mucho espacio a la crítica de las
eas e icofron. como para rendirle un polémico homenaje.

Parte V
1)

Lo

t

·

·

· .

s est1momos sobre Cntias son consistentes: de él escriben Jenofonte. en Historias II,

434
435

�3, 13 y ss. y Memorables, I, 2, 29, y 37; Aristóteles, en Retórica XVI, 1416b, y De
Anima I, 2, 405b. Platón lo cita a menudo, hablando de él como de un gran orador y un
hombre culto.
2)

La cuestión del "modelo" de Calicles ha sido debatida por filólogos e historiadores
ilustres: Wilamowitz, Gomperz, Meier, Menzel. Acepto, de éste último, argumentos que
me parecen irrefutables, basados principalmente en la lectura de Jenofonte, de la cual
resulta una total congruencia entre las ideas exhibidas por Calicles y los discursos y las
acciones de Critias. A propósito véase: Adolf Manzel, Kalikles. Eine Studie zur
Geschichte der Lehre vom Rechte des Stiirlceren, Franz Deuticke, Wien und Liepzig,
1922; edición mexicana, Calicles, UNAM 1964, especialmente la apendice l.

3)

Que Critias sea también el autor de La constitución de los atenienses lo afirma, aunque
de pasada, Popper en The Open Society I, cap. X n. 36, apoyándose en estudios de J. E.
Sandys; mientras que Menzel subraya el parecido de ciertas frases de la obra con los
fragmentos de Critias que Diels ha catalogado: (véase Menzel, op. cit. en Apéndice l.)
También sobre la fecha de composición hay incertidumbre. De ciertas frases del libro
resulta que no hubiera podido escribirse después del 431 ni antes del 426. Por un
resumen de toda la cuestión, véase la edición española, Madrid 1957. Aquí el curador y
traductor niega que el opúsculo sea obra de Critias; Karl Popper, en cambio, lo afinna en
The Open Society, I. cap. X n. 36, apoyándose en estudios de J.E. Sandys.

3)

Sisifo, fragro. 25.

4)

Platón, Gorgias, 483.

5) Objeción que en efecto Sócrates hace: véase ibidem 488 d-e.
6)

El. individualista AJcibiades fue constantemente rodeado
,
vida que pisoteaba las tradiciones· un
dd
por sospechas 'por su estilo de
L
. a ver a era ofensa a la d
. " ,
a guerra del Peloponeso, VI, _
emocrac1a , as1 leemos en
28

7) Tanto en el discurso fún ebre relatado por T ,did
con Alcibiades (Jenofonte Mem bl I uc1 es~• 40, 1), como en la conversación
,
ora es , ' 2, 46), Pencles afinn
1
exce1ente ocupación para la .
a que a filosofia es una
"afi .
Juventud, y que en At
eromamiento": es la misma expresión ut1·1· d
. enas se cultiva, pero sin
JZa a por Cahcles.
8)

Véase Memorables, I, 11, que contiene' adem,as, vanas
. y venenosas noticias sobre Critias.

Parte VIl
1) No se analiza aquí la política de Aristo'te1es, en parte por la mi
,
a pesar de su desprecio por la democracia, identificada co
,s'.11ª razon, _Y en ~arte porque,
los pobres con daño de los ricos difi ·1m
n un regimen de s1stematico robo de
,
c1 ente se le podría identificar con un "derechista".

Así traduzco el original füKmcocr, literalmente "justamente", por razones inherentes a la

4)

lógica del texto

...

•

5)

Régimen de los Atenienses, I, 1-4.

6)

Ibidem, I, 5-8.

7)

Se habla de Atenas como "allí". "en ese lugar": cfr. I,2 .

8)

Ibidem, I, 10-12.

9)

Ibidem, I, 14-18.

10) Ibidem, 11, 14
11) Ibidem, ID, 1-3.

Parte VI

1)

Resp. I, 338c.

2)

lbidem, II, 359".

436

437

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Bibliografía
Basave Fernández del Valle, Agustm, Ideario Filosofico, ed. Jus S.A.,
México, 1%3.

Filosofía del Hombre. Fundamentos de Antroposofía
Metafísica, ed. Espasa-Calpe Mexicana, S.A., México, 1981.
"Filosofía y filosofar", en HUMANITAS, Anuario del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, año u,
n. 2, México 1%1.

Sección Segunda

"La filosofía como propedéutica de salvación", en
FILOSOFAR CRISflANO, n.

1, Córdoba, Argentina, Argentina, 1977.

_ _ ___, Metafisica de la Muerte, ed. J us, S.A., México, 1973.
_ _ ___, Miguel de Unamuno y José Ortega y Casset (Un bosquejo
valorativo), ed. Jus, S.A., México, 1950.
La Sinra:ón Metafísica del Ateísmo, Publicaciones
Paulinas, S.A., Mexico, 1986.

_ _ ___, Tratado de Filosofía. Amor a la Sabiduría como Propedéutica
de Salvación, ed. Limusa, México, 1995.
_ _ ___, Tratado de fv!etafísica. Teon'a de la Habencia, ed. Limusa,
S.A., l\1éxico, 1982.
Unamuno, Miguel de, Del sentimiento trágico de la vida, col. Austral,
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A guayo Cruz, Enrique Ignacio, "La re-ligación ontológica del
hombre con Dios, segun Agustín Basa ve", en I t Xi )S, Revista de Filosofía, n.
49, vol. XVII, ed. Universidad La Salle, México, 1989.
"Aproximación al pensamiento filosófico de Agustin
Basave", en 1-.STUJ)ll l',, n. 46, ed. ITAM, México 1996.
_ _ ___, "La axiología de Agustín Basave", en ux;os, Revista de
Filosofta, n. 70, vol. XXI'-', ed. Universidad La Salle, México, 19%.

LETRAS

�LA SOCIOLINGÜISTICA ANTE EL UMBRAL DEL S IGLO XXI

Dra. Alma Silvia Rodríguez
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo León

El cambio fundamental e·n la metodología de las ciencias sociales y
por ende, de la enseñanza radica en la diferencia entre la postura
positivista y postpositivista. La primera considera el conocimiento como
copia de la realidad; la segunda, como resultado de una interacción, de una
dialéctica entre el sujeto y el objeto.

'

..

Con vista a este último parámetro me propuse elaborar un texto,
en donde el axioma de la relación lengua y sociedad constituye la base
para sustituir el paradigma de la enseñanza nom1ahva. El libro fue hecho
además, con la intención de llevar tanto al docente como a los alumnos, a
una reflexión seria sobre la Sociolingiiística, ante el umbral del siglo XXI,
misma que hoy presento en este artículo.
El modelo que utilizo en mi texto se funda ~n los principios que
explican cómo se produce la diversidad lingüística, desde la variación
social y situacional, aspectos sobre los cuales investigué ampliamente y
que constituyen la piedra angular de la Socioling1iística, mismos que la
hacen desempeñar un papel de gran importancia en el mundo de hoy.
En la lengua se entreteje la cultura de un pueblo, sus valores y la
concepción de su realidad.
Desde esta perspectiva, la interacción
comunicativa es un dato explicativo de las actitudes y los comportamientos
de las comunidades de hablantes, circunscritos en un entorno social y
geográficamente determinado.
La
relación lengua, tiempo, lugar, agentes, patrones
interaccionales, etc., están en una encrucijada cuyos efectos se exploran día
con día. Examinar e indagar qué se esconde detrás de la interacción
misma, es uno de los mayores retos de la Sociolingtiística.

Los investigadores ac;tuales, están especialmente interesados en las
prácticas discursivas, que constituyen el indicador mas predictivo del
cambio social, así como de los mecanismos de poder que determBian las
formas de comunicación. Desde este punto de vista, la investigación sobre
estos hechos y su reflexión, es el único camino cierto, desde donde surge la
fundamentación teórica y el soporte epistemológico de la Sociolingtiística.

197

�Los avances que se han hecho en este campo, bastan por sí solos
para apoyar el estudio de todo aquello que atañe a la competencia
comunicativa, El investigador ya no puede recurrir únicamente al prototipo
descriptivo. Es necesario, un enfoque basado en el análisis de la interacción,
cuyo paradigma está orientado a lograr modelos de representación
dialógica, que incluyen elementos extralingüísticos y accionales.
La Sociolingüística se interesa en los procesos de cambio, implícitos
en cada hecho social. Este aspecto además, se estudia desde un nivel miéro
hasta lo macro. Circunstancias cuyo alcance encierran en sí, una gama de
factores múltiples.

F.stamos en una etapa de globalización y la microsciolingüística se
queda todavía, sin establecer claramente, la interacción con los macroniveles. Los diferentes estudios en este campo carecen, hasta la fecha, de
una integración conceptual de los niveles micro y macrosociolingüísticos;
porque, en muchos casos, el componente lingüístico no se articula con los
roles sociales de los agentes que intervienen, la variación social y
situacional del habla (Rainer, 1987).
Sin embargo, conviene destacar que lingüistas y antropologos de las
últimas décadas, se han preocupado po( el lenguaje, la cultura y las nuevas
formas del significado. Para ellos el proceso de comunicación, es un sistema
de adaptación cultural, t1n principio único que organiz.a el pensamiento y
constituye un poderoso mediador del entendimiento humano.
El lenguaje, según Vygotsky es un componente necesario en el
sistema cognitivo, que posibilita el desarrollo del sujeto, mediante la
representación de las actitudes sociales y culturales. La investigación
psicobiológica, ha mostrado también que las neuronales en cada individuo
cambian y evolucionan en relación con el ambiente. Incluso, los procesos
de intervención, llámense históricos, económicos, ideológicos, políticos,
etc., favorecen o inhiben el desarrollo cognitivo y lingüístico.

La dimensión temporal, la categoría situacional, la idiosincracia de
los miembros de una comunidad como colectivo, determinan procesos de
pensamiento y usos de la lengua -proyectivos e introyectivos-, que la
persona pone en juego, en su interacción con el mundo.
Desde este ángulo, es interesante señalar que el modelo de
interacción social en el mundo actual, enfrenta al sujeto a una nueva lógica.
Una dialéctica que interroga a partir de la situación del hombre en el
mundo y en su entorno social. Las generaciones de hoy aprenden otras
formas de socializ.ación y la visión cosmológica del mundo es cuestionada.

Hay un pensamiento racional que construye nuevas modalidades
éticas de la colectividad. Se irrumpen los códigos; los signos, inventan otra
historia. La sociedad se autorefiere para sobrevivir. El drama de la
modernidad es contradicción. Los elementos de la situación y el
componente lingüístico se vinculan.
La interacción comunicativa,
constituye la única realidad del sujeto.
El lingüísta se ocupa entonces, de observar la competencia
comunicativa para entender el nuevo modelo de interacción social, en
donde la dinamiz.ación sociocultural, asume un papel protagonico.
Para la Sociolingüística, la relación entre lengua y sociedad,
constituye su objeto principal de estudio, considerando: a) La lengua como
conducta social; b) La lengua vinculada al hombre inmerso en el proceso
de socialización, donde no sólo aprendemos palabras y sus significados,
sino también reglas de comunicación social y comportamientos de acuerdo
a roles, (Haberman, 1981).
El aprendiz.aje humano es aprendiz.aje de roles, que se reconocen,
se aceptan implícitamente, y se manifiestan en la interacción.
La
comunicación reproduce el modelo del mundo compartido por los
-miembros de un grupo social.
Las lenguas y sus correspondientes variedades responden a las
necesidades de comunicación de sus respectivos hablantes; pero, en tanto
que fenómenos sociales, están íntimamente relacionados con el conjunto de
hábitos, valo'res, actitudes, comportamientos, etc., adoptados por una
comunidad.

La Sociolingiiistica estudia la lengua como actividad social, hace
comparaciones entre las variedades de una lengua, se interesa por las
normas y la conducta comunicativa propias de una comunidad; analiza la
competencia comunicativa, y se mteresa fundamentalmente por lo que los
hombres hablan (Halliday, 1990); por la palabra como un signo que no
ocurre aislado de otros aspectos de la conducta humana (Gregory y Caroll,
1986).
S111 descartar, por supuesto, que los comportamientos y las
variedades de lengua, son también resultado de la conciencia lingtiística del
hablante, puesta en juego en la interacción comunicativa.

A partir de estos hechos, se sei1ala que existen varios elementos
mvolucrados en el proceso comunicativo:
a) PMtinpantes en la interacción (comunidad lingiiisHca).

198
199

�Sistema formal de comunicación (conducta verbal).
Tiemp.o en que ocurre.
Tipo de actividad de los participantes (estructura social)
Canal, medio para establecer la comunicación.
f) Forma del mensaje en escala pequeüa (sonidos, palabras, etc. ..) o en un
género específico. (uso lingüístico).
g) Tntencionalidad o contenido del mensaje.
h) Situación o circunstancia.
b)
c)
d)
e)

.,
,1
j

,l

Holliday plantea que la situación puede interpretarse como .una
estructura semiótica; como un marco conceptual de tres dimensiones: La
actividad social, las relaciones y el canal simbólico. El modo del discurso es
un reflejo lingüístico de la relación entre el hablante, su actividad social,
relaciones y medio, induyendo las diferencias entre los grupos sociales:
desacuerdos, tensiones, etc. El hombre aprende su lengua materna en el
contexto de un marco social, donde se representan y se enuncian los
sistemas de valores y los modelos de conducta que serán asimilados por el
sujeto.
Los estudios de la lengua no pueden consecuentemente aislarse de
la cultura. La lengua es el registro de la conducta de un grupo social. Es el
mapa léxico donde es posible rastrear las preocupaciones de una cultura
(Fowler, 1981). Los aspectos más importantes culturalmente hablando, se
ven plasmados en la palabra; en el uso del lenguaje que permite reafirmar _y
conservar el ámbito de sentido del mundo en que vivimos (Basa ve, 1998)
De la relación entre lenguaje y contexto socio-rnltiiral se deriva el
concepto de competencia con111nicatim, tema fundamental de estudio para la

Sociolingiiística.
Según Hymes por la competencia comunicati11a el hablante adquiere
la aptitud de comunicarse de acuerdo a reglas sociales. Por esta razón, él
propone formular una teoría que refleje, la diversidad de la lengua dentro
de la sociedad a nivel de la ejecución, considerando:
a) La comunidad o grnpo social
b) La competencia con11111icatiua
c) La variedad de lengua
d) El contexto funcional (circunstancia explicita del uso de la lengua)
La competencia comunicativa no entraña entonces, la aceptabilidad o
gramaticalidad, sino la relación entre el /Jecho li11gü1stico y el contexto; los
modos de hablar pertenecientes a una variedad de lengua. Las ¡,ariedadcs según
el uso; así como las restricciones discursi11t1s (el acto, el emisor-receptor, el
propósito, la forma, etc.)
200

Las variacionistas ponen aJ descubierto las estructuras lingüísticas
en correlacióri con factores sociales y esto lo denominan covariación.
Los patrones de vanacton y cambio, resultarán en esta forma
comprensibles, si se consideran los rasgos contextuales, es decir:
a)
b)
c)
d)
e)
f)

Conocimientos compartidos
Creencias
Presuposiciones
Intención inferencias
Acciones no verbales
Características de los hablantes y oyentes como sexo, edad, raza, nivel
educativo y clase social, etc.

. __ , . Los intrincados patrones que enlazan las conductas sociales y
lmgmshcas, son explicados por medio de la Teoría social del lenguaje, que
consideran las normas, los usos de la lengua y los problemas de causalidad e
isomorfismo en relación con la comunidad de hablantes. Lo mismo que los
valores y actitudes sobre la lengua, así como la red de categorías
conceptuales que resultan de las experiencias compartidas y las formas en
que el conocimiento se transmite de generación en generación. (Lastra
1992).

'

Las lenguas naturales y las reglas socioculhirales, están íntimamente
relacionadas, porque el significado comunicativo no existe hasta que es
creada la interacción.
Los individuos impücados en una interacción social ejercen un uso
de la lengua de acuerdo a su realidad. La codificación nace como respuesta a
la necesidad de comunicarnos en un marco de normas o reglas

socioculturales.
La Sociolingüístic¡a estudia el comportamiento lingüístico; el uso que
se hace de la lengua. Es decir, las normas que determinan la elección de un
~ódigo que ~e identifica con una variedad de lengua. Se afirma que en la
mteracaon soaal, se ponen en ejercicio, los componentes esenciales de la
metacognicíón, sinónimo de autorregulación cognitiva.

r

Este enfoque nos encara el dia de hoy con el hecho de que no hay
una lengua descontextualizada. Es decir, los factores de cambio parten
fund~entalmente, de las condiciones generadas por la estructura social y
la actitud del hablante. El llamado contexto intralingüístico del sujeto, donde
se mueven, valores, actitudes, comportamientos, mitos, creencias, etc.
201

�El fenómeno de cambio lingüístico se vincula entonces con la
dinámica social. De esta manera, los acontecimientos del habla, como
macrounidades de la comunicación, son fenómenos que presentan
diferencias de una comunidad a otra. Respecto a la actividad lingüística
concreta debe señalarse la universalidad; así como, que la elección se hace
en base a las leyes de la comunicación, las regularidades pragmáticas o los datos
objetivos del sistema (Schmitt, 1988).
Para dar cuenta de los fenómenos de variación soda/, Labov señala
que deben evaluarse de la situación y el contexto. La situación dice
Halliday, es el medio en el que el texto cobra vida. Gregory, por otro lado,
establece como categorías situacionales: La individual, temporal, geográfica,
social y de inteligibilidad; y como categorías contextuales: ldiolecto, dialecto
social, temporal, geográfico y el normal o fuera de la norma (Gregory y Caroll
1986).

La comunicación humana forma parte de la vida misma. La lengua,
al cumplir con la necesidad de comunicación del hombre, está sujeta al
axioma de la interdependencia entre el cambio de la sociedad y la variación
lingüística.
La Teoría social del lenguaje da prioridad al papel que desempeña la
lengua en los diversos tipos de interacción soda/, y consecuentemente se
centra en la covariación, en el uso que hacemos de la lengua.
Por el uso, se refleja nuestra posición soda/, conducta, ompación, etc.
Hablamos diferente en cada situación. Aprendemos cómo comportamos,
así como qué se hace y cómo se dice. El uso de ciertos códigos marca a los
hablantes de un grupo.
El estudio de la lengua desde la perspectiva social, implica
reconocer que es justamente la situación, el ámbito semiótico, en que la gente
intercambia significados, Jo que determina la conducta lingüística del
hablante.
Este fenómeno forma parte consubstancial del proceso de
interacción social, que determina el cambio lingüístico, llamado cavariación.
Hay diversas normas universales del cambio lingüístico, pero es el uso,
la fuerza innovadora que imprime a la lengua su dinamismo particular.
En el uso del lenguaje subyace el análisis de la realidad y su
codificación. La codificación se ha ido creando socialmente como respuesta
a la necesidad de comunicarnos. La lengua posibilita la comunicación y
permite el desarrollo del pensamiento. La lengua es un hecho institucional,

existe en la colectividad, es la cristalización social del habla. La lengua se
asocia consiguientemente al individuo y a la tradición colectiva. La lengua
es una forma de interacción y, por lo tanto, de transmisión de culh1ra.
Mientras la lengua es el modelo colectivo; el habla es el acto individual
de voluntad e inteligencia, por el cual, el sujeto utiliza el código de la lengua;
el enfoque pragmático estudia cómo se producen los significados cuando
usamos la lengua; cómo decimos lo que queremos decir, etc. En otros
términos, los actos del habla (/ocutivos e iloattivos), de acuerdo a los
diferentes contextos culhirales en su forma, frecuencia, distribución y
función. Fundamentalmente el por qué de los actos.

La Lingüística Social sinónimo de Sodolingüística se ocupa en tanto
de las actitudes lingüísticas colectivas; poniendo en consideración tres
factores: a) las variedades lingüísticas, b) las características de las funciones, c)
y las de los hablantes. Se destaca, como señala Fishman, la conducta
extralingüística y los grupos de interacdón, referidos no sólo al sujeto que
entra en contacto e interactúa con la sociedad, sino también a la apropiación
y transformación de la realidad.
Hymes con su modelo speaking investiga los contextos de interacción,
la comunicación en las microestruchtras sociales. En general, los sodolingüístas
han llegado a la conclusión, de la importancia que reviste la interacción
lingüística; la forma en que el hablante analiza y transforma, la realidad en
que vive.
Desde esta perspectiva, se analiza la microestructura, y se refiere a
los actos lingüísticos en el proceso de la interacción comunicativa. Es decir,
elementos tales como: emisor, receptor, código, situación, finalidad, etc., cuya
organización asegura la comunicación entre los hablantes. También atiende a
la influencia del contexto social en el comportamiento del individuo (red de
relaciones personales del individuo), y los factores que regulan la selección
del lenguaje por parte de los usuarios, dentro de una serie de normas sociales.
En la microestructura se investigan, las unidades de la comunicadón
lingüística en interacdón social. Es decir, lo que subyace al acto del habla. Las
estructuras secuenciales; la concatenación de actos lingüísticos en el contexto
de una situación dada. De esta manera, se puede también observar el hecho
de lengua desde la Teona del comportamiento social (Psicología social).

La macrosociolingüística, estudia la estructura social -toda comunidad
social- y bajo qué circunstancias se alteran o producen los cambios de lengua.
Al igual que la variación sistemática; los procesos del cambio; la dispersión
0
contracción del lenguaje.

202

203

�La postura ante lo macro, es que la socialización, condiciona los
procesos mentales de los individuos por medio de agencias de transmisión,
diseñadas con arreglos macroinstitucionales. En esa forma, se estudia las
variedades funcionales o contextuales, las sociales y las geográficas, a partir de
repertorios.
La postura ante lo micro, es que la gente se expresa en consecuencia
a su experiencia de socialización. Es decir, de la esfera soda/, a partir de la
cual, cada individuo interactúa, asume un rol de acuerdo a su stahis.
Según Fishman (1972) cuánto más se oriente el estudio a lo

lingüístico, mayor la probabilidad de pem1anecer en el nivel micro; si vamos
a los procesos sociales, se tenderá a lo macro.
La condicion más importante, sin embargo, para la interpretación
de estos fenómenos es, la correlación de procesos comunicativos en
situaciones determinadas. Es decir, los factores determinantes de la
conducta del sujeto.

comunicación verbal. De esa manera se habla de una forma sígnica de la
comunicación humana (R. Barthes).
Las formas paralingüísticas son una semiotización del habla, en la cual
los sujetos intercambian específica y sistemáticamente signos que tienen un
contenido.
Lo paralingüístico no es competencia de la Sociolingiiística, pero
resulta pertinente mencionarlo, porque constituyen prácticas sociales
correlacionadas con la intención comunicativa del hablante.
Las mediaciones que intervienen
evidencia el polifimcionalismo del lenguaje.
hasta su fin, el proceso de comundación
parámetros; normas, valores, principios, etc.,

en la comunicación, ponen en
Desde el objeto de referencia
involucra un sin número de
que determinan un modelo de

representación del mundo.
La mediación cognitiva, elabora un relato que, a través del acto
comunicativo expresa [os cánones sociales, éticos, politicos, institucionales,

El estudio de la conducta lingüística, enmaracada en el modelo de
comunicación, muestra claramente su vinculación con el rol que asume cada
sujeto, y que gira en tomo a las actitudes y la conciencia linguística, en ünea
directa con la etnicidad y la reproducción culhtral. (Bernstein, 1981).

etc., y aún, los parámetros sociales se interrelacionan con un uso, una
forma de hablar.

La Sodolongüística ha demostrado interés, en el conocimiento
intralingüístico y extralingüístico relacionados con las funciones del lenguaje

Los grandes desafíos de la Sociolingliística están en relación con el
contexto social en que se produce el '¡1Jlb/a. Es decir el papel del lenguaje en
cada una de la variables mu/ti-dimensionales del contexto social.
Determinante, a su vez, de la identidad del hablante.

pertinentes y apropiadas culturalmente. (Garton, 1994).

En todo ado comunicativo, hay un proceso de intenoriz.ación que
•representa el input lingüístico asociado a otro input social. Es decir la
progresión evolutiva de la apropiación del entorno. Un sistema normativo
consolidado; donde están implicados los roles que el sujeto ha aceptado en
su grupo social.
La identificación de cada hablante se hace a través de su discurso.
Se comprende que, el hablante asume una función referencial en el marco
de una metacomunicación, sin perder su papel de emisor-receptor en el
contexto situacional, en el cual se inserta el acto del habla (Halliday, 1990).
Pero también es necesario agregar que E. Hall y George L. Trager
postularon en 1953, una Teoría de la cultura basada en el nuxlelo lingüístico.
En la teoría establece que junto a la forma üngüística, existe un cimiento
que llaman infraculhlra, es decir, manifestaciones cond11ch1a/es que han
precedido a la culhtra; estas prácticas no verbales suelen acompañar a la
204

Todos los aspectos antes mencionados, están íntimamente unidos a
los procesos inconscientes de los hablantes, que determinan, en gran parte, la
visión que éstos, tienen del mundo. El presupuesto subyacente a esta
postura ha contribuido al avance de la Sociolingiiística al afirmar que el
mensaje recuperado por el hablante, conlleva su interpretación del
significado inserto en los mecanismos sociales de la interacción.
(Bemstein: Teoría de la determinación lingüística del aprendizaje).

La Lingüística tradicional minimiza el significado social. De acuerdo a
esta teoría, el lenguaje significa estruchtras gramaticales, reglas que
determinan la gramaticalidad del habla. La Sociolingiiística en cambio, aborda
las conexiones entre las variables contextualizada en un espacio
m11/tidimensional, que rebasa los limites del formalismo y la colocan ante el
umbral del siglo XXI, como la disciplina por excelencia para abordar el
sinom io lengua-sociedad.
La investigación sociolingüística guarda también, una relación con
situaciones históricas concretas. La aprehensión de la realidad sociolingiiística,

205

�consiste en desplegar las variables en sih,ación y, en la medida de lo posible,
poner en tela de juicio las categorías mismas, en función de tres clases de
desigualdad social lingüística: La subjetiva, la estrictamente lingüística y la
comunicativa (Hudson, 1981).

•

•

A este respecto Halliday señala que las funciones del lenguaje deben
encaminarse hacia:
•
a. Comunicar sucesos y procesos del mundo y sus implicaciones (ideacional).
b. Expresar la actih1d del hablante hacia esas p¡oposiciones y la relación
con su interlocutor (interpersonal).
c. Presentar lo anterior en textos coherentes (textual).
La Sociolingüística respalda el argumento de que las variables
lingüísticas están relacionadas con el papel que juega el poder de las
macroinstih,ciones. Labov y Ferguson han realizado investigaciones en este
sentido, favoreciendo la discusión metodológica acerca de la
interdependencia entre lengua, sociedad y poder (Teoría de las mediaciones).

El modelo más sencillo sobre la relación entre lenguaje y poder está
basado en el principio de correlación o rovaración. Lenguaje y poder están
teorizados como dos entidades distintas (ambas variables). En un contexto
social dado, las relaciones interpersonales ocupan una posición especiaL pues
dan como resultado una elección lingüística por parte del hablante. La
elección es un indice de las relaciones que están en juego. En esta forma,
las covariaciones documentadas de formas lingüísticas, revelan las relaciones
de poder. Ejemplos de esto, son la utilización de una jerga especializada por
élite profesional, los reclamos de las mujeres al preguntar en una entonación
alta, la diferenciación entre la variedad alta y baja de la diglosia (Ferguson),
extranjerismos introducidos en el discurso artístico, etc. (Bright, 1992).
R. Fowler y Bob Hodge, en su análisis crítico sobre la novela de G.
Orwell, 1984, hablan de este fenómeno, afirmando cómo la influencia de la
estruchlra social afecta la experiencia lingüística activa y pasiva, debido a la
desigualdad en la distribución del poder en nuestra sociedad. Orwell
vislumbra la siguiente paradoja: Cuando el lenguaje es apoyado por el
en el poder, el control es más poderoso e irracional.

grupo

Estas reflexiones, han favorecido el surgimiento de otras líneas de
investigación como la Lingüística crítica que propone para análisis del

Gramática de la modalidad: Construcciones lingüisticas pragmáticas o
intl!Tpersonales que expresan las actitudes de los hablantes consigo
mismos, para con sus interlocutores y para con sus temas.
Transformaciones o manipulaciones: Nvminalizaciones y pasivizaciones,
asociados con el poder; clasificación (examen del léxico de textos):
Creación de nuevos términos o cambio del sentido de otros: Producto de
los mecanismos psicológicos que subyacen en toda interrelación.
El nivel descriptivo: Coherencia, orden y unidad, que no puede soslayarse
si se quiere enfocar científicamente un objeto de conocimiento.

Hudson, en relación con los variables sociales que ocurren en un
espacio multidimensional, hace una llamada a la investigación, en apoyo a las
áreas de desigualdad lingüística y s~dal. Coordina esfuerros como sociedad.
Señala también que, el uso de una variedad de lengua no aceptada
mayoritariamente, es la causa, no única, pero definitiva, para la
descriminación social. En este proceso el concepto de derechos lingüísticos,
cobra mayor importancia cada dia, Los derechos lingüísticos forman parte
de los derechos humanos, especialemtne para las minorías étnicas (Hamel,
1995).
De acuerdo a Hudson, existen tres clases de desigualdad lingüística:
La subjetiva, la estrictamente lingüística y la comunicativa.
La desigualdad subjetiva se refiere a lo que la gente piensa de
acuerdo a la forma en que habla un individuo. De esta manera, el lenguaje
contribuye a la descriminación social, al utilizarse como medida para evaluar
a las personas.

La desigualdad estrictamente lingüística, hace alusión a la
discriminación social, elementos que uno puede reconocer por experiencia.
La desigualdad social se plantea, en las oportunidades de vida, trabajo, etc.
Los perjuicios desfavorables son proyectados como resultado del habla, así
como en otros factores observables, como el vestido.
La desigualdad comunicativa subraya la forma como se utiliza el
habla para comunicarse eficientemente. Este tipo de desigi1aldad, incluye la
subjetiva, tanto como a los diferentes niveles de concephlalización y cultura.
Relacionando este campo con la política educativa y el mercado de trabajo
(Hudson, 1981).

len.guaje:
•

La gramática de la transitividad: Análisis de los tipo~ de predicados
presentes en los textos, por ser encargados de presentar los
acontecimientos.
206

En relación a estos hechos, los derechos humanos lingüísticos, han
aflorado recientemente. Se desarrollaron primero como un subcampo de la
planificación de lenguaje, para luego, constituirse como un derecho.

207

�Los derechos lingüísticos se han enfocado a: políticas del lenguaje;
políticas educativos; políticas de empleo y acceso al mercado de trabajo; políticas
sociales y de atención a la salud. Igualmente, a la implementación de estas
políticas y la autonomía social y cultural de las minorías (Bratt Paulston, 1995).
El interés de la Socioling,iística hacia: La desigualdad lingüística y
social, la lengua en contacto, el estudio de la variación, la planeación lingiiística,
etc., son prevalentes.

La discriminación relacionada con la dimensión biológica y política,
preeminentes muy nueva. Es John Baugh, afirma incluso, que los lingüistas
son un arma decisiva contra el racismo, pues son los únicos que pueden
desterrar el concepto de superioridad de los grupos de poder.
Baugh explica que la forma como se concibe al negro en contraste
con el blanco, es por factores etnoling,Hsticos, que postulan supuestas
deficiencias genéticas, ocasionadas por problemas de racismo y estratificación
social.
Al respecto, existe una creencia común entre los blancos, de
considerar a los negros, de raza inferior, incluso de inteligencia limitada, a
consecuencia -muchas veces- del uso de un código restringido, no imputable
a ellos como lo ha destacado Bernstein y otros grandes lingüistas. Este
problema se corresponde con el de estratificación que tiene dos
dimensiones: La política y la económica. la primera se basa en una
interpretación estrictamente genética y se corresponde con la postura racista,
y la segunda, no toma en cuenta los fenómenos etnolingiiísticos funcinales . .Es
decir, la postura de deficiencias genéticas, pero postula que los negros
tienen una inteligencia inferior y una falta de lógica y de abstracción. Esto
implica supuestamente, una deficiencia en el nivel de desarrollo del lenguaje y
una deficiencia en las aptitudes para establecer asociaciones de ideas. Las
dimensiones políticas y económicas de esta actitud, implican la superioridad
de los grupos blancos en el poder (El Modelo Blanco).
El problema se ha agravado en la actualidad, porque los medios,
han utilizado como estrategia perpetuar y reproducir el status quo étnico.
Van Dijk en su texto sobre Prensa, racismo y poder el poder social que ejercen
los medios informativos, su influencia sobre las audiencias, y el papel que
asumen sobre las estructuras sociales, culturales, poüticas y económicas. Las
categorías teóricas para explicar el problema son: poder, acceso, influencia,
comprensión, modelos e ideologías. Para probar sus postulados, examina el
problema del racismo en sociedades occidentales, después de haber
analizado mil ciento ochenta y cuatro notas informativas publicadas en la
prensa inglesa y holandesa. Los tres papeles que descubrió que juega la
208

prensa son: Informar de actividades, reforzar actitudes de élites políticas y
tener un papel autónomo en la legitimación del grupo racial blanco.
Por otro lado, estudios hechos en Estados Unidos, México y
Venezuela, han encontrado una relación estrecha entre este problema y las
operaciones de mercado. Se elige una variante, porque los hablantes saben
que les favorece en su vida social y laboral. Los mecanismos de poder
generan las formas de prestigio.
Si los discursos son la materialización de formas ideológicas ya
establecidas, el hablante reproducirá el discurso previamente aprendido o
impuesto por los mecanismos de poder.
Este fenómeno lingüístico asociado al prestigio, lo mismo que al poder
de un grupo social están ligados a la conciencia lingüística. Los integrantes de
una comunidad poseen una conciencia lingüística que les permite identificar
sociolectos estigmatizados. la relación entre estratos socioculturales y
conciencia lingüística, es muy estrecha. El sujeto sabe que hay un juego de
factores establecidos que determinan, por ejemplo (relaciones asimétricas:
jefe/subalterno) y (relaciones simétricas: amigo/amiga).

La conciencia, igualmente · le proporciona al hablante, criterios de
corrección o de prestigio, conforme a un status quo étnico y a un mercado
laboral. Este fenómeno se relacion!i con la seguridad o inseguridad lingüística,
que a su vez provoca la hipercorrección.
Factores como: educación, profesión, ingreso, determinan un
mercado de prácticas lingüísticas, un uso de variables identificadas con un
sociolecto de prestigio. A lo que habría que agregar los comportamientos de
sociedades urbanizadas en contraste con otros marginados.
Las instituciones que cumplen la fu.nción de perpetuar un sistema
social, se sirven de la comunicación de las masas para preservar el poder o del
orden social. De esta manera, los sociolectos se asocian con la dinámica
social; con el uso que la sociedad hace de la lengua en múltiples facetas. La
interdependencia a nivel de las macroestructuras puede analizarse en
términos de congruencia y manipulación; legitimación del poder y expresión de
presión o pasividad sociopolítica.
La variedad de lengua que caracteriza a un grupo hablante, representa,
la dimensión inherente y oculta de todas 1as culturas. la Sociolingüística
estudia la covariación, para desarrollar un mayor entendimiento de la
naturaleza del lenguaje y la influencia de las redes sociales que vinculan al
individuo con un grupo. El ethos cultural, el sustrato axiológico que opera en
una cultura y que afecta de una manera directa o indirecta, el habla.
209

�La Sociolingüística afuma la relación entre el desarrollo del lenguaje
y los procesos cognitivos y funcionales de cada individuo, entendiéndolos
como un todo.
Este enfoque sociocognitivo y la incorporación de las variables de
orden situacional y contextual, han favoreci&lt;J.ó el florecimiento de diversas
disciplinas que abordan el lenguaje con un enfoque comunicativo y
funcional.

La orientación del hablante hacia la norma social dominante, abre
una gama de posibilidades en tomo a considerar la lengua como un referente
simbólico. El proceso inconverbal, de creación y transmisión de sentido conduce
a configurar un nuevo tipo de metodología lingüística, que se encarga del
estudio de los significados connotativos que a través de diversas estrategias
discursivas, expresan el entorno sociocultural.
La perspectiva actual se orienta al estudio del lenguaje, no sólo desde
las bases cognitivas, sino ante todo, de las sihtaciones comunicativas. Los
enfoque sodocognitivos, y la incorporación de los derechos humanos
lingüísticos, implican una nueva postura de la Sociolingüística que se enfoca
hacia las desventajas que ocasiona el uso de una variedad de Lengua no
aceptada mayoritariamente (variada no estándar, etc.); al análisis de la
separación entre grupos sociales que hace más profundos los prejuicios
lingüísticos.
La contribución de la Sociolingüística es de suma importancia
también para el proceso educativo. Connotados especialistas señalan, en
este renglón, que la educación que recibe cada individuo afecta su forma de
comunicarse, y esa manera de comunicarse afecta su desarrollo académico.
Para la Sociolingüística, los sistemas de ideas y creencias, que por lo
general se organizan en tomo al sistema axiológico de una comunidad,
constituyen la base de la organización sociocultural y la fuerza que afecta
directamente el comportamiento lingüístico. Se puede comparar la ideología,
con el contexto social, desde el momento en que los individuos que se
encuentran inmersos en ella, son afectados por códigos y repertorios
' comunes que identifican al individuo con la ideología que profesa (Crystal,
1994).

I,.a vida social y profesional, exige un uso Lingüístico legitimizado por
la ideología dominante, que reclama al mismo tiempo, una conducta
Lingüística para mantener el sistema. Esta direccionalidad explica un
componente esencial del sistema. Un mecanismo de control que sirve para
ordenar las sociedades a través de todos los tiempos.
210

_ Las decisiones acerca de las políticas del lenguaje, incluyendo las
cd11cahvas, sé basan principalmente en razones políticas y económicas
reflejando los valores de los grupos que sustentan el poder. La escolarizació~
. favorece el acceso a los derechos humanos lingüísticos, pero no puede
oponerse a lasf11er:as políticas, económicas y sociales (Bratt Paulston, 1995).
Las dif~re1_~~ias lingüísticas -acorde a las explicaciones de HaUiday y
muchos otros lmgutstas, dependen, sin lugar a dudas, de las diferencias de
p~der y _estatus. La distancia y las barreras sociales potencializ.an las
d~ere~c1as de_ estatus en el lenguaje, en el mismo sentido en que las
d1st~nc1as espaaales generan los dialectos geográficos (Newmayer, 1988). La
Soao/ingüística implica entonces una postura que enfrenta la época en la
que vivimos, pues aborda el fenómeno lingüístico como un°acto simbólico
y pragmático.
_".'ºr tanto, el entorno cultural queda entramado en el leng11~je y es
transmitido por el hablante, en términos de una conducta verbal y no verbal.
Lo que significa, en última instancia, que las formas lingüísticas son
conformadas de acuerdo a nuestra experiencia y a los valores del grupo 0
comunidad a la que pertenecemos.
"Ningún problema sociocultural, en ninguna sociedad moderna,
puede ser enfrentado y resuelto sin dar gran importancia a los factores
lingüísticos en análisis; el progreso civil de una nación, debe ajustar
cuentas con la lengua y tener en cuenta los condicionamientos sociales de
ella" (Berutto, 1979;.134).
_ Este es el marco de referencia de la Sodolingüística que propone un
paradigma donde los planteamientos acerca del objeto de estudio, se
estable~en sobre la _base de contextualizar el hecho de lengua, a partir de la
comple1a red de vanables sociales. Donde esta perspectiva, se rompen mitos,
al abordar la lengua desde una perspectiva contextual o situacional.

La dinámica del cambio social, la transformación del entorno o el
acontecer, el área geográfica sobre la que se asienta un grupo, la influencia
de factores políticos, económicos y culturales, están relacionados con la
diversidad de lengua.
El cambio además, explica el grado de avance de una civilización.
A may~r progreso, se habla de nuevas formas de comunicación; a mayor
comple11dad, se observa la existencia de grupos lingüísticos múltiples.

~ dinámica del cambio social, pone en evidencia el polifuncionalismo
d~I le_n_guaJe, resultado del proceso de interacción. La lengua entonces, no
significa una abstracción, sino un proceso social a través del cual, la
211

�comunidad de hablantes se expresa y define su visión del mundo y de la
vida. En este marco de la contextualidad, la Socíolingiiística ha encontrado
su gran desafío; la posibi.lidad histórica de artic~larse con un _movimiento
de universalización que crece a partir de cada umverso especrftco.

LA ESTRATEGIA PERSUASIVA
DE ALFONSO REYES: UN ENSAYO REPRESENTATJVO1
Eugenia Hovenaghel
Universiteit Gent
Fonds Voor Wetenschappelijk Onderzoek
Ylaanderen2

La Sodoling,Hstica desde el contexto y desde las ex_¡gencias r~ales de
la interacción comunicativa, se presenta nueva dimensron que exige este
fin de siglo.
Es decir, con la apertura que plantea el diálogo, desde las exigencias

..,

concretas de las culturas. Desde la mleracción que implica el proceso de
transformación intercultural que apunta a un futuro que no agota )as
tradiciones pasadas, pero advierte una nueva tarea. La que exige de
nosotros estudiar el lenguaje desde las experiencias actuales, incluyendo la
atención a las nuevas modalidades éticas de la colectividad y a los
problemas de los oprimidos de todos los universos culturales.
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Jalapa.
&amp;hmitt.
212

INTRODUCCJON
El ensayo que escogí es para comentar aquí en la Capilla Alfonsina
es representativo de Alfonso Reyes por dos razones. Primero porque gira
en torno a Goethe (1749 - 1832); en segundo lugar por la valoración
positiva de América en general y de lberoamérica en particular.
El estudio de Goethe es una constante en la obra de Alfonso Reyes.
Ya en 1910, el regíomontano redacta el artículo "Sobre la simetría en la
estética de Goethe" (Reyes, 1955). En el primer centenario de Ja muerte del
célebre alemán, Reyes escribe el estudio extenso "Rumbo a Goethe" para
publicación en la revista Sur de Buenos Aires (Reyes, 1932). De 1947 data
el soneto ""Goethe y Lopez""(Reyes, 1983, X: 433). Cuando se celebra el
segundo centenario del nacimiento de Goethe", Alfonso Reyes contribuye
con el texto "Notas sobre Goethe" al volumen de homenaje promovido por
la UNESCO (Bentler, 1949). Cinco años después, el Fondo de Cultura
Económica publica otro estudio titulado Trayectoria de Goethe (Reyes, 1949).
En 1993, finalmente, José Luis Martínez recopi.la en el tomo XXVI de las
Obras Completas una cantidad impresionante de notas inéditas de Alfonso
Reyes sobre Goethe (Reyes, 1993).
0

Alfonso Reyes logra una familiaridad con la obra goethiana y con
la crítica goethiana a través del estudio de las obras que encontramos en su
biblioteca. Reyes dispone de algunas ediciones de la obra goethiana en
3
alemán a más de una extensa colección de traducciones de Werther,
Wilhelm Meister, Faust y otras creaciones de Goethe. Se trata tanto de
traducciones al español• como al francés5 y al inglés6. La colección de
textos sobre Goethe, propiedad de Alfonso Reyes, consiste principalmente
en trabajos biográficos7• Entre los documentos que ofrecen testimonio de
la vida del poeta alemán, hay que destacar unas traducciones españolas y
francesas de las conversaciones de Goethe con Eckermann, en las cuales
Reyes investiga con mucha precisión (Reyes, 1993: 17)8. También son
numerosos los estudios de crítica goethiana en la biblioteca de Alfonso
9
Reyes • Huelga resaltar finalmente entre los libros propiedad de Reyes
algunos estudios extensos sobre la obra científica de Goethe1º.
213

�-

La preocupación por América constituye un tema recurrente en la
obra ensayistica de Alfonso Reyes. A menudo, Reyes defiende la capacidad
cultural e intelectual del Nuevo Mundo. Pensemos en ensayos como "El
diálogo de América" (1959, IX: 230 - 233), "En la VII Conferencia
lntemacional Americana" (1960, XI: 71 - 74), "El sentido de América"
(1960, XI: 79 - 81), "Notas sobre la inteligencia americana" (1960, XI: 82
- 90), "Posición de América" (1960, XI: 254 - 270), La división XIX de No
hay tal lugar (1960, XI: 381 - 384) o "Europa y América" (1989, XIT: 723
- 724). En el ensayo "Goethe y América " de 1932 (Reyes, 1980; Reyes,
1983), Reyes comenta en qué medida el célebre poeta alemán se sintió
ligado con el continente americano. El ensayista cita varios puntos de
contacto entre el poeta y América: La presencia americana en la obra
goethina, los encuentros con sabios y trotamundos alemanes que le
relataron a Goethe sus vivencias americanas, los objetos americanos que
Goethe poseía, el extenso viaje al nuevo continente de Alejandro von
Humboldt (muy estimado amigo de Goethe) y las declaraciones del propio
creador de Wether acerca de América. Reyes concluye que Goethe mostró
amplio interés por América y que debe haber tenido confianza en eUa.

1

\

1

Es harto sabido que Reyes trata detalladamente el arte de
convencer de los clásicos en La Antigua Retórica (Reyes, 1983, XTII: 347 558). Sin embargo, la crítica dedica menos atención a la retórica de Reyes
en sus propios ensayos. Analizaremos a continuación el ensayo "Goethe y
América" centrándonos precisamente en sus procedimientos de
argumentación. Por ello partiremos de las conocidas exposiciones de
Perelman y Olbrechts - Tyteca (1952, 1977, 1989) quienes religan la retórica
(el arte antiguo de persuadir) a la filosofía. Religan, decimos, porque en el
contexto del análisis literario, se suele referir sólo a una de las tres partes
de la antigua retórica: La "elocutio", o sea, el estudio de las figuras
literarias. Perelman y Olbrechts se oponen a esta tendencia y hacen
hincapié en los dos otros apartados de la retórica que se vinculan con la
filosofía: La "inventio" (encontrar argumentos válidos) y la " dispositio"
(arreglar los argumentos en un discurso bien ordenado). Ambos estudiosos
señalan además la facilidad con la que se pueden aplicar estas categorías
retóricas al análisis del discurso literario. En concreto, mediante la
aplicación de la teoría de Parelman y Olbrechts - Tyteca a un ensayo
representativo de Alfonso Reyes, querríamos investigar cómo el mexicano
universal pone en práctica la teoría de la Antigua Retórica que le es muy
familiar.

2. LAS LINEAS ARGUMENTA. TI VAS
Consideremos ahora de modo más detenido las líneas
argumentativas elaboradas por Reyes con el objetivo de persuadir al
214

público de la validez de sus conclusiones: Importa no pasar por alto la
técnica de asimilación aplicada en el título "Goethe y América". El titulo, a
primera vista, ·no parece argumentar, pero gracias a la mera asociación del
Nuevo Mundo con tamaño escritor, Aménca participa en la gloria que
envuelve a Goethe. Podemos referir en este contexto a algunos ensayos que
Reyes escribió practicando la misma estrategia de asimilación entre
europeos de gran renombre y el continente americano: "Góngora y
América" (1983, VII: 235 - 245), "Samt- Simon y América" (1983, VII:
299 - 301), "Ortega y América" (1983, XXIII: 328), "Chateaubriand en
América" (1983, 111, 426 - 433), "VaUe - lnclán y América" (1956, IV:
283 - 286), "Paul Valéry contempla a América"
(1983, Xl: 103 - 105)
y,
saliendo del ámbito literario, "Garibald1 y América"
(1983, IX:
74 - 80).

Pasemos del título al "exordio", el párrafo en que Reyes procura
granjear la benevolencia del público. En un primer momento, Reyes llama
la atención del lector refiriendo a una declaración sorprendente de H.
Krüger: "Siempre es posible escribir sobre Goethe y ... -añadiendo
cualquier tema, porque todos parecen haber tentado aquella robusta
curiosidad" (GA: 71). Enseguida, Reyes provoca la risa citando asuntos
como "Goethe y la aeronáutica" y "Los dolores de muelas de Goethe y sus
dentistas" (GA: 71). Reyes aprovecha la ocasión para resaltar que,
comparando con temas de esta índole, es muy razonable el tema "Goethe y
América".

Pero el exordio no gira tanto en torno al tema smo a la persona del
orador. Reyes admite no saber todo sobre el tema propuesto, diciendo que
es un "tema en e l cual confieso no conocer ninguna investigación anterior,
aunque estoy seguro de que existen" (GA: 71). El ensayista también pone
de relieve las posibles imperfecciones de su trabajo: "A lo mejor, por
buscar en los rincones goethianos, habré olvidado algún pasaje
fundamental y de bulto." (GA:71). Reyes insiste en el carácter limitado de
su investigación: "Mis contribuciones son escasísimas, pero son de primera
mano." (GA:71). El ensayista concluye con suma modestia: "Por lo que
valgan, he aquí mis anotaciones". (GA: 71). La prudencia y objetividad
manifestadas resultan muy eficaces porque el lector, tranquilizado por este
exceso de moderación, va espontáneamente más lejos y supone que el
estudio de una persona tan prudente ha de ser bien documentado.
Además, esta técnica de atenuación causa una llllpresión muy favorable de
sinceridad y contribuye a alejar la idea de que el discurso es un
procedimiento con objetivo preestablecido. Ello nos conduce a otro punto
relacionado con la aparente naturalidad del dJSCUrso: La falta de anuncio
de las partes que se van a tratar en el estudio. Quintiliano (Perelman y
Olbrechts - Tyteca, 1989: 760) menciona que tal anuncio tendría el

215

�inconveniente de quitar al discurso el enca11to de la espontaneidad. En
"Goethe y América" no sólo falta un anuncio del orden de los argumentos,
Reyes tampoco presenta la tesis que va a defender en el discurso. Cicerón
(Perelman y Olbrechts - Tyteca, 1989: 751) distingue es este contexto dos
tipos de argumentación: Una directa {que empieza con la exposición de la
tesis del discurso, argumenta y enseguida concluye) y otra que da un
rodeo por la emoción (elabora los argumentos, conmueve al lector y por
último presenta la tesis defendida). "Goethe y América" es sin duda un
ejemplo del segundo tipo de argumentación. Ya volveremos más
detenidamente sobre ello al llegar a los párrafos concebidos para
emocionar al público.

\

Si el exordio transmite cantidad de información, el párrafo
siguiente se puede comentar de modo sumario. Reyes menciona
brevemente que para el joven Goethe, América es "sólo una palabra" con
sonido parecido a "Turquía o Arabia" (GA: 71). El ensayista no insiste en
este hecho ni se esfuerza en refutarlo. Reyes sugiere así que esta fase del
joven poeta es de poca importancia y aprovecha hábílmente la ventaja de la
distinción tradicional entre los actos de la juventud (menos decisivos) y los
de la madurez, que tienen más peso.

Los sabios de todos los puntos cardinales se las
arreglan para gasta.r un par de días en la corte de
Carlos Augusto, aldea versallesca. Entonces, por
entre el tumulto de las demás, rompen las visiones
de América. (GA: 72)
Después Reyes analiza las aportaciones de "J.G. Seume, poeta y
vagabundo que fue soldado en América" (GA: 72), "el naturalista y
bibliógrafo norteamericano Joseph Green Cogswell" (GA: 72 - 73), "el
coronel de ingenieros W.L. von Eschwegw, mineralogista que vivió en el
Brasil" (GA: 73) y "C. F. von Martius, el de la Flora Brasiliensis, que vino al
Brasil en 1817" (GA: 74). En la segunda parte de la descripción del período
en Weimar, Reyes repite esta ampliación síntesis - análisis. Reyes resume
que "no sólo las plantas, los fósiles y los objetos de museos, también la
obra humana en América da asunto a sus meditaciones" (GA: 75). Reyes
sigue con el análisis de partes de la obra goethiana (Reflexiones y aforismos
sobre las ciencias naturales y Reflexiones morales) y de conversaciones con
Eckermann y Müller (GA: 75).

Reyes se apresura a entamar el período que Goethe pasó en
Weimar con su amigo Carlos Augusto, duque de Weimar. En contraste con
el párrafo anterior, aquí Reyes aplica varias técnicas para fijar bien la
presencia de este período en la mente de los lectores. A continuación
comentaremos dos entre las muchas estrategias utilizadas a este fin. Así,
Reyes acentúa el apartado so·bre Weimar mediante una acumulación de
figuras. Una metáfora expresa la residencia de Goethe en Weimar: "aquella
harmoniosa naturaleza se siembra en Weimar" (GA: 72). Una comparación
equipara Weimar a "un suelo neutro donde prosperar libremente" (GA:
72). Y una paradoja subraya la facilidad con la que llegan a Weimar las
noticias de todo el mundo11 •

Es evidente que la evocación de cantidad de ejemplos de la misma
índole (ora visitas de conocedores de América a Weimar, ora presencias
americanas en la obra o conversación goethianas) se destinan a pasar desde
los casos isolados a una generalización. A partir del caso particular, uno
busca la estructura o regla subyacente. En efecto, citando varios ejemplos
concretos en que el escritor del Fausto mostró interés por América, Reyes
lleva al lector hacia la conclusión que este interés no es gratuito sino que
constituye una característica permanente del gran poeta alemán. A veces,
Reyes explica además esta generalización. Dice el ensayista por ejemplo
que Goethe recoge su versión de dos canciones de carubales brasileñosl2
para corregirlas, "lo cual indica el interés con que las miraba" (GA: 72). En
otra ocasión, Goethe,

[...] puede decirse sin exageración que Goethe✓el
sedentario viajó más sin salir de la Sala de Juno
que cuanto había viajado antes -y no era muchoel Goethe agitado y wertheriano de la primera
manera. (GA: 72).

[...] como no encuentra asunto de qué hablar con
los curiosos que lo visitan, se pone a decir lo
primero que se le ocurre sobre los Estados Unidos,
lo cual prueba que se le ocurrían muchas cosas.
(GA: 72f

Tal paradoja se soluciona si uno piensa en los dos sentidos de
" viajar", un sentido literal de desplazarse y otro sentido figurado de
conocer otras culturas. Otra técnica de ampliación es la elaboración
analítica de lo dicho de modo sintético. Reyes amplia la materia al resumir
el papel de los huéspedes de Weimar (síntesis) antes de enumerar los casos
concretos (análisis}. Aquí tenemos la sintesis:

Reyes aplica otra técnica para incitar al lector a generalizar el valor
de los ejemplos dados: el ensayista insiste en el entusiasmo del autor de
Fausto a propósito de América. Goethe se interesa "vivamente" por los
estudios de Martius de botánica americana, anuncia "con entusiasmo" una
nueva variedad de palmera brasileña, habla "con verdadera emoción" del

216

217

�viaje de Spix y Martius por América. (GA: 76)Algunos ejemplos más
extensos:
(...) Uoseph Green Cogswell}, con quien Goehte departió a su sabor,
apasionándose tanto por las cosas del Nuevo Continente, que llegó a decir
a su amigo el pinto Meyer: "Si tuviéramos veinte años menos, ahora
mismo nos hacíamos a la vela con rumbo a la América del Norte. (GA: 74)
(...) Goethe describe la colonización de América en términos tales que
Julia Egglofstein se sentía deseosa de hacer un viaje al Nuevo Mundo[...).
(GA: 76)

.... 1

Así, al explicar y al intensificar, Reyes estipula al lector hacia la
generalización. Ahora bien, para no generalizar indebidame~te, es p~o
tener ejemplos en gran cantidad, ejemplos variados y e_iemplos bien
fundados. En cuanto al número de ejemplos (son doce), podemos
comprobar que la ejemplificación ocupa seis de las ocho páginas y media
del ensayo. Ya hemos aludido lo bastante a la variando de los ejemplos que
van desde obras literarias, sobre placas, monedas, piedras, obras de arte,
hasta conversaciones. Y es difícil contestar los ejemplos proporcionados
gracias a las excelentes y detalladas referencias insertad~s por ~?yes. _A~í,
Goethe ha traducido una parte de los Ensayos de Monta1gne en el Diano
de Tiefurt - año de 1783, nº 38" (GA: 73).
Un criado negro, Sebastián, "trató con Goethe la venta, primero, de
siete diamantes brasileños y, después, de otros noventa y dos para la
Colección del Gran Duque" (GA: 73). A más de la inserción de estos
detalles, Alfonso Reyes suele citar minuciosamente las fuentes de su
información: Principalmente los testimonios del canciller Müller, de
Ekermann y de Soret pero también sirve el diario de Goethe o reseñas por
él redactadas. Otro procedimiento que inspira confianza es la admisión de
dudas e inseguridades, que fueron o no solucionadas. Reyes confiesa por
ejemplo que no estaba seguro de la aportación del coronel von Eschwege
hasta poder informarse mejor gracias al trabajo del investigador F.
Sommer. (GA: 73). Además, el ensayista admite tener alguna dificultad en
interpretar esta frase de Goethe: "Allá (en América) también hay ya
demasiada claridad" 13•
Creo entender que habla, irónicamente, de la
cuJturalización excesiva hecha por el racionalismo,
por el llamado progreso de las luces - Aufkliirung
-, pues, de otro modo no se entiende que se queje
de la "claridad" de América cuando acaba de
quejarse de la confusión y complicación de Europa.
(GA: 73)

Otra frase que ilustra lo documentado que Reyes era al redactar el
ensayo, a pesar de la modestia expresada en el exordio:
[... ) tengo especial agrado en señalar [la reseña en
la que Goethe refiere al Brasil) porque escapó a la
diligencia del profesor RoquettePinto, de Joao
Ribeiro y demás brasileños que buscaban días
pasados el nombre del Brasil en la pluma del autor
del Fausto. (GA: 74-75)
En breve: Sobran las muestras de precisión mediante las cuales
Reyes crea la impresión de trabajar de modo muy concienzudo, lo que
aumenta la credibilidad de su estud,014 •
Dejemos la ejemplificación (que se utiliza para fundar una regla,
en este caso, el interés de Goethe por América) para considerar la
ilustración (insertada una vez que la regla ya se admite). Hemos visto que
el ejemplo debe ser incontestable. La ilustración, en cambio, ha sobre todo
de apelar a la imaginación o al sentimiento. Y en efecto, Reyes se
conmueve cuando introduce Alejandro de Humboldt, "hombre también de
estirpe goethiano y amicísimo del poeta" en el discurso (GA: 77). Reyes
lamenta poder aludir sólo de pasada a Humboldt y sin embargo tiene
dedicado casi una página entera al caso. Para describir esta "verdadera
influencia de América sobre Goethe", Reyes adopta un estilo menos formal
y más firme. De modo muy convencido, establece un paralelo entre el viaje
a España de Guillermo y el de su hermano Alejandro a América.
Enseguida describe la calurosa relación entre Goethe y los Humboldt, con
una estructura de tres partes, en la que reconocemos una línea de
entusiasmo creciente:
Goethe
1) Admira a los hermanos Humboldt.
2) Celebra que se hayan formado a sus ojos.
3) Reconoce (y lo más hermoso es que, por
su parte, Alejandro confesaba lo mismo,
porque sus dos naturalezas mutuamente
se fomentaban) que en un rato de
conversión con Alejandro aprende más
que en varios años de estudio. (GA: 77)
Después, siempre en cuanto a la amistad y la estima que unen
Goethe y Alejandro de Humboldt, Reyes inserta dos hipérboles, que ambas
consisten en dos partes repetitivas.

218
219

�1) El día en que [Goethe) recibe cartas de Alejandro es para
él un día de fiesta.
2) y cuando tiene la suerte de poder retenerlo en Weimar, se
queda de buen ánimo para todo el mes.

"de siglo en siglo". Reyes enfatiz.a la esperanza asociada al Nuevo Mundo
en esta estructura doble:

1) Casi todo une a Goethe y a Alejandro y
2) casi nada los separa. (GA: 71).

1) Más abierta que Europa
2) Más dispuesta a recibir la obra del hombre

Y Reyes corona el todo con esta comparación:

Alejandro es como una proyección de Goethe hacia
nuestra América, y con él vislumbramos algo de lo
que Goethe hubiera encontrado en nuestra
América. (GA: 71)

1

.1

O sea que este párrafo muy caluroso y repleto de figuras, en
posición final del apartado principal del ensayo, este párrafo est~átegico
pues, nace ya no tanto de la investigación bien fundada smo del
entusiasmo personal de Reyes y resulta por tanto muy favorecedor a la
persuación. En breve: esta extensión sobre los Humboldt constituye un
primer rodeo por la emoción, tras el que Reyes considera como
demostrado el interés de Goethe por América.
A continuación, Reyes reflexiona acerca de la representación que
Goethe posiblemente tenía de América. El ensayista presenta
significativamente a Goethe como "este admirador de Chat~a~b~iand que
ponía la Ata/a sobre su cabeza, declarándola, con Pablo y V1rgzn1a, una de
las mayores obras de la moderna literatura de Francia" (GA: 71) y establece
con ello la relación entre, por un lado, el creador de Werther y, por otro
lado, Bernardin de Sint Pierre y Chateaubriand. Como se sabe, ambos
escritores franceses, contemporáneos de Goethe, pintaron América como
una nueva tierra de esperanza, pureza y bellez.a, de síntesis entre
naturaleza y sociedad. Al profundiz.ar en la imagen europea de América,
Reyes explica que, desde siempre e incluso antes de descubrirla, los
europeos (Platón, Tómas Moro, Montaigne, Rousseau, los conquistadores)
han asociado América a la utopía. Con una frase algo solemne, Reyes
plantea que esta imagen utópica, sin lugar a dudas, corresponde a lo que
pensaba Goethe de América.

Goethe no podía sustraerse a esta imantación
general de América que perduro de siglo en siglo.
(GA: 78)

América le [a Goethe) parecería sin duda tierra:

Luego Reyes observa que Goethe pensaba sin duda más en la
América sajona que en Iberoamérica. En un primer momento, sorprende
esta observación, porque parece como si Reyes hiciera una objeción contra
su propio empeño en la valoración positiva de Jberoamérica. Pero en el
fondo, de este modo el ensayista sólo anticipa las protestas previsibles de
los lectores. En efecto, la acusación anticipada implica que es obvio que la
gran mayoría de los ejemplos citados refieran a la parte sajona de América
y no a la parte ibérica del Nuevo Continente. As~ J.G. Seume "hizo la
campaña del Canadá" (GA: 72), Joseph Green Cogswell es norteamericano
y ciudadano de Boston. (GA: 73) Goethe menciona en su ensayo Nueva
York, el célebre alemán también habla de "las productivas colonias negras
que los ingleses han establecido en América" (GA: 76) y dice por último
que "es fácil reconocer en la América del norte al inglés, al francés y al
alemán" (GA: 76). Es sobre los Estados Unidos que le ocurren muchas
cosas a Goethe y es a los Estados Unidos que consagra un poema en sus
Xenius Mansas. En breve, A. Reyes tiene pues que explicar esta dominancia
norteamericana. Reyes se defiende diciendo que la idea utópica tiene
respecto a América toda y debe vincularse tanto a la América sojona como
a Jberoamérica. Sólo que, en el caso de Goethe, por la tendencia general de
la época, "no viene a su espíritu" la América meridional porque "la
realidad política de los Estados Unidos da un perfil más claro, más seguro"
(GA: 78). Reyes minimaliz.a esta situación pasajera al afirmar que "esto sólo
quiere decir que, en aquel instante, la idea americana parecía refugiarse en
la zona septentrional del Nuevo Mundo, porque a todos nos va tocando la
vez en la gran marea de la historia" (GA: 78). Disipadas así las dudas
respecto del público, Reyes hace brillar con fuerza la imagen de esperanza
y utopía de América (América toda, tanto la sajona como la ibérica) en esta
hermosa metáfora: "América representaba, pues -tras el fracaso de la
primera-, la segunda salida de Don Quijote, la segunda y la definitiva"
• (GA: 79) El impacto argumentativo de este párrafo es trascendente: Todo lo
que proporciona un argumento contra la tesis que el orador defiende
(como aquí la dominancia de los EEUU en la representación americana de
Goethe), se transforma en indicio de sinceridad, causa gran impresión de
lealtad en los oyentes y refuerza así la confianza del púbüco en la solidez
de la argumentación.

La solemnidad y firmeza radican en la negación (que afirma con más
fuerza) en el adjetivo "general", intensificado por el perdura y el sugestivo

220

221

�Por remate, Reyes da un segundo rodeo por la emoción. Notemos
que la argumentación se dirige al hombre entero, y una vez convencido el
público en cuanto al intelecto, cabe conrnoverle para lograr la verdadera
persuación. Reyes pinta un cuadro precioso en el que aparecen cuatro
personajes de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, de Goethe.
Wilhelrn, Philine, Lydie y Montan están emocionados por la idea de un
futuro prometedor y fructífero en América:
Soñemos en Wilhelrn Meister, dispuesto a rehacer
su felicidad en el Nuevo Mundo. En las manos de
Filina, buena costurera, las tijeras están temblando
a la sola idea de cortar los vestidos para la futura
colotúa. Lidia se siente maestra de primeras letras
para las generaciones que han de venir. El grave
Montano sólo piensa en laboreos y minas. (GA: 79)

...... .

Reyes subraya que todo el dolor de antes ya pertenece al pasado:
Atrás quedan:
1) Los flaqueos y sufrimientos
2) Los años de aprendizaje sentimental y
3) Los años de veleidosos viajes. (GA: 79)

de América para aplicar después esta imagen de utopía y esperanza al caso .
de Goethe.
Las líneas argumentativas del ensayo son pocas. La principal se
construye a partir del argumento de autoridad. Uno tiende en efecto a
adoptar las convicciones de imitar las acciones de los personajes admirados
por él. El ejemplo de los grandes es tan buen rftórico, dice Gracián, que
persuade hasta de las cosas más infames. (Perelman, 1977) Es evidente que
el inmortal creador del Fausto se presenta aquí como modelo por seguir en
cuanto a su interés por América y su confianza en ella. Una segunda línea
argumentativa concierne, a nuestro parecer, todos los elementos que se
pueden interpretar como indicios de espontaneidad o de emoción, que .son
particularmente eficaces para favorecer la persuación. Incluimos aquí los
indicios de pasión que dan lugar a figuras literarias. En tercer lugar, cabe
aludir a las manifestaciones de exactitud y precisión que sugieren una
investigación muy documentada y profundizada. Podemos concluir, pues,
que la estructura de "Goethe y América" combina esencialmente tres
procedimientos retóricos en función de lo que nos parece el objetivo del
texto: Inspirar confianza en una América prometedora.
Por lo que es de la Nueva Retórica de Perelman y Olbrechts-Tyteca
ésta nos ha parecido un instrumento muy manejable y extremadamente
ú.til para descubrir, ordenar y entender mejor las estrategias
argumentativas en que el discurso persuasivo se basa.

Y con la siguiente emocionante descripción de la salida, Reyes
aprovecha la ocasión para hacer hincapié en la idea sostenida en el ensayo,
a saber, la confianza de Goethe en América .
NOTAS BIBLIOGRAFICAS

La barca se desliza río abajo. Una leve brisa seca,
en las mejillas de Félix, las lágrimas jubilosas con
que fue devuelto a la vida. De pie en la proa,
Wilhelm Meister - Goethe - cruza los brazos, y
llenos de confianza en América, contempla el
horizonte. (GA: 79)

3-. CONCLUSION
El orden demostrativo de la argumentación en "Goethe y
América", parece muy natural y por ello aceptable. En un primer
momento, después de haber asegurado al público de su honestidad en la
investigación, Reyes sucesivamente ejemplifica (con exactitud) e ilustra
(con entusiamo) el interés de Goethe por América. A continuación, el
ensayista explica cuál era la representación que solían tener los europeos
222

1

Versión reelaborada d e "Goethe y América de Alfonso Reyes: un análisis retórico".
Fondo de Investigaciones Cientificas - Flandes
3 1920, 1932, 1937 - 1940
1
Aqua rone, 1893; Garrido de Rodríguez, 1917,1922; Imaz, 1932; U orente, 1885; Luzuriaga,
1911; Mor de Funtes, 1919;. Pérez Bances, 1922; Pérez y del Río Secas, 1924; Rovarilta Borrell,
1924, 1948; Tenreiro, 1920, 1927, 1928,1 929, 1931.
5
Amman y Walz, 1928; Aynard, 1926; Béguin, 1930, 1931; Benoist - Méchin, 1933; Benz ion,
1931; Blase, s.a., s.a.; Buriot Darsiles, 1931;, Carlowitz, 1855; Colom bier, 1930 - 1931; Doll,
1932; Hére nger, 1931; H ermann, 1929; Leroux, s.a.; Llchtenberger, 1928, 1933; Loiseau, 1931;
Mutterer, 1930; Nerval, s.a.; Porchat, 1861 - 1863, 1929; Ricchelot, s.a.; Selden, s.a.; Stapfer, s.a.
6
Swanwíckk y Frothingham , 1909; Weigand, 1949.
1
Amman, 1932; Amad o, 1932; Amaya, 1932; Baldensperger, 1920; Bauer, 1932; Biermann,
1951; Brandes, 1922; Bukharin, s.a.; Carré, 1920; Carré, 1930; Croce, 1951 - 1956; Du Boss, 1949;
Farinelli, 1922;, Fauchierr - Magnan, 1954; Goldsmith - Jentres, 1%3; Gundolf, 1932;
Harcourt, 1935; Harcourt, 1931; Hé renger, 1931; Houben, 1932; Jaloux, 1933; Kaulbach, s.a.;
Litchtenberge r, 1937; Loiseau, 1914, 1930; Ludwig, 1929; Masu r, 1939; Meak.i.n, 1932; Mezieres,
1872; Monee), 1932; Mutterer, 1930; Ortega y Gasset, 1933, 1941; Pange, 1925; Ribeiro, 1932;
Romain, 1930; Rukser, 1958; Saint - Vícto r, 1884; Soret, 1932; Witkop, 1932.
8
Ayala, 1949; Chu zeville, 1930; Déle rot, s.a.;, Pére z Bances, 1920, 1950.
2

223

�• Agoult, 1866; AslrdJa, 1933;, Ayrauh, 1932; Berthclot, 1930; Bianquis, 1935; Butttler, 1956;
l'ap1"'k, 1932; CassirN, 1947;, DaudPt, 1932; Donoso, 1933; Fairley, 1947; Farinelli, 1933;
Cray, 1952;, Crimm, 1937; MarmiPr, 18'.\5; Millas, 1949; Monterde García lcazhaketa, 1949;
NNval, 1932; Riva Ar,iil•m, 1932; Rol&gt;bt•rtson, 1912; RoJ, 1898; Rudino, 1947; Salterain y
H,•rrPra, 1933; S.hweilzN, 1949; Si'&lt;.hé y &amp;,rtaut, s.a.; Spranger, s.a.; Stem, 1906; Strich, 1949;
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11 F.s «Hdtlc-ríslirn 4u1' R,•yes no dejd de dtar Id refermcia completa: Wilhem Ludwing von
f_o;,, hw&lt;'gw, hiogrdlla J., un al,,m.ín en t'I t&gt;Xlranj&lt;&gt;ro, u&gt;n memorias sobre la historia de la
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229

...

�LA ENSEÑANZA DEL INGLÉS EN EL PROGRAMA DE
EDUCACIÓN BILINGÜE EN EL NIVEL MEDIO SUPERIOR DE
LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Laura Esthela García Alvarez
Preparatoria No. 23
Coordinación de Preparatorias, Secretaría Académica. UANL

El presente trabajo es parte de un estudio realizado para
fundamentar la decisión de incluir curricularmente la materia de inglés en
el programa piloto de la Preparatoria Bil.ingüe de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Por mohvo de la extensión del mismo se
presenta solamente una parte de los antecedentes históricos de la
educación bilingüe.

Introducción

Como parte del equipo que-se encargó de la tarea de desarrollar el
Programa de Educación Bilingüe en el Nivel Medio Superior de la
U.A.N.L., en su primera fase como proyecto piloto, dos de las muchas
cuestiones a resolver, además de 'las bases teóricas, metas, propósitos y
objetivos de este programa fueron ¿Es necesario, además de impartir en
inglés los contenidos de las materias de matemáticas y el área de ciencias,
añadir más horas al programa de inglés? Y ¿cuál es el curriculum de inglés
más apropiado para los estudiantes del Programa de Preparatoria Bil.ingüe
de la U.A.N.L.?
Puesto que esta es la primera vez que una .institución pública de
educación superior ofrece este tipo de servicio a la comunidad, y es un
hecho que los estudiantes, procedentes en su mayoría de instituciones
públicas también, necesitan mejorar su competencia l.ingilistica en esta
lengua extranjera con el fin de desenvolverse con efectividad en las
materias de contenido que se impartirán en inglés -Matemáticas, Química,
Física, Biología y Computación, se añadió una hora-clase de Inglés (5
horas-clase por semana) al programa regular del currículum de
preparatoria de la U.A.N.L.
Dado que las características de estos estudiantes difieren de las de
los estudiantes que se mencionan en la literatura sobre educación bil.ingüe
en nuestro país, donde el español como segunda lengua ha sido
ampliamente estudiado, mas no así el caso del inglés. Y en Estados Unidos
231

�de Norteamérica, los estudiantes de las escuelas bilingües (inglés como
segunda lengua) -especialmente los mexicanos, son considerados minorías
étnicas con carencias no sólo en el idioma, sino en lo académico, amén de
lo económico: Por oposición, en México los estudiantes de instituciones
bilingües (inglés/francés/alemán como lengua extranjera) corresponden,
por lo generaL a un estrato socioeconóm ico medio y/o medio alto q lle
considera el aspecto académico como importante para el desarrollo
personal y profesional de los individuos y cuentan con los medios
necesarios para propiciar el aprendizaje del inglés, lo. cual los sitya más
cerca de las características del estudiante canadiense del modelo de
aprendiz.aje de francés como segunda lengua llamado "por inmersión".

•

1

-

De ahí la necesidad de desarrollar un curriculum de inglés como
lengua extranjera -en un sistema q.e enseñanza bilingüe, que contemple las
similitudes y analice las diferencias para que se adecue a las características
propias de nuestra institución pública, la cual recibe e_gresados tanto de
escuelas públicas como privadas.

características propias de estos estudiantes, en cuanto a preferencias y
estrategias de. aprendizaje que podemos tomar en cuenta para que el
proceso de mejoramiento constante de la lengua extranjera ~e facilite?

Este estudio se limitará a las necesidades específicas de inglés
forrnal de los estudiantes presentes y prospectos del Programa de
Educación Bilingüe en el Nivel Medio Superior de la U.A.N.L. Se tomarán
en cuenta, además de los resultados obtenidos en las investigaciones
documentales, el perfil del maestro de inglés de las preparatorias de la
UANL, así como los datos arrojados por las encuestas a los alumnos en
cuanto a ~tilos de aprendizaje, y sus preferencias de estrategias de
estu_dio. l.Qs resultados podrán servir de pauta para el diseño del
programa de inglés para los alumnos de la preparatoria bilingüe.

Panorama de la educación bilingüe

¿Cómo decidir el enfoque más apropiado para apoyar
simultáneamente las demandas de la lengua extranjera, así como el
progreso cognitivo y académico requerido por nuestros estudiantes? -con
características distintas a las de los modelos teóricos estudiados- es la tarea
,a resolver, y la decisión que se tome para resolverla afectará en forma
definitiva la formación integral de los alumnos del Programa de
Preparatoria Bilingüe. La decic,ión además puede ayudar o entorpecer el
establecimiento del mencionado progr~a en nuestra institución que es la
primera en el país en implantarlo, y por lo tanto comtituye el modelo a
seguir por otras instituciones públicas de nivel medio superior.

Las interrogantes que se plantea resolver este trabajo 'San las
siguientes: 1) dado que el modelo de educación que sigue el currículum de
la Preparatoria Bilingüe de la U.A.N.L. -inmersión- asegura, en principio,
que el aprendizaje de una segunda lengua o lengua extranjera a través de
los contenidos de sus materias curriculares es más efectiva que a través de
la clase tradicional de lengua extranjera, y de acuerdo a la teoría puede
prescindir de la en.5eñanz.a formal de ésta ¿se justifica la inclusión de 1 hora
diaria de clase .de inglés (lengua extranjera) a lo largo de todo el
curriculum de la preparatoria? Y, 2) dado que los estudiantes necesitan
enfrentarse tanto al inglés académico como al interpersonal, lo cual
significa no sólo entender nuevos conceptos en otro idioma sino establecer
una comunicación en inglés con maestros y compañeros, que satisfaga sus
propósitos y necesidades; y que se convierta sistemáticamente en una
comunicación cada vez más eficiente y correcta. ¿Cuáles son las
232

Definir educación bilingüe es como toda tarea de definición, difícil.
Primero necesitamos definir qué entendemos por "educación" y qué
entendemos por "bilingüe". Aunque esto resulta insuficiente, pues la
yuxtaposición de los d~ concl!ptos no responde al axioma d~ HUe 'el todo
es iguala la suma de la~ partes'. El Webster's College Dictionary señala en
su primer entrada para _education lo siguiente: " the ad or process of imparting
or acquíring general knowledge and develüping the powers of reasoning and
judgement".

Por otra parte, el diccionario de Ciencias de la Educación de
Santillana es más prolijo en su definición: "El análisis epistemológico pone
de ·manifiesto que e. proviene, fonética y morfológicamente, de educare
(&lt;&lt;conducir&gt;&gt;, &lt;&lt;guiar&gt;&gt;, &lt;&lt;orientar&gt;&gt;); pero semánticamente recoge,
desde el inicio también, la versión de educere (&lt;&lt;hacer salir&gt;&gt;,
&lt;&lt;extraer&gt;&gt;, &lt;&lt;dar ª, luz&gt;&gt;), lo que ha permitido, desde la más antigua
tradición, la coexistencia de dos modelos conceptuales básicos: a) un
modelo &lt;&lt;directivo&gt;&gt; o de intervención, ajustado a la versión semántica
de educare; b) un modelo de &lt;&lt;extracción&gt;&gt;, o· desarrollo, referido a la
versión de educere. Actualmente puede conceptualizarse un tercer modelo
ecléctico que ádmite y asume ambas instancias, resolvJendo que la e. es
dirección (intervención) y desarrollo (perfeccionamiento)".

. Como puede verse cada variante de la definición anterior
corresponde a un enfoque epistemológico diferente. De esta manera, se
tiene la educación que instruye y desde fuera marca el modelo a imitar y el
233

�camino a seguir por los educandos; y aquella que forma y se concibe como
colaboradora del educando en el descubrimiento y construcción del
conocimiento. El decidirse por una u otra define una postura frente al
fenómeno.
Incluso al inclinarse por la opción ecléctica se está
conscientemente conciliando dos posturas encierto modo excluyentes.
Veamos ahora el siguiente término.

De nuevo el diccionario Webster define bilingüe como: "Able to
speak two languages, esp. with the fadlity of a native speaker'. Como cualquier
definición de diccionario es muy "objetivá' y, por ende, amplia. Todo
cabe. Carece del matiz subjetivo que le dé la consistencia de una postura
&amp;ente al fenómeno.

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Bilingüe, según Haugen (citado en Hakuta, 1986: 4 traducción de
la autora) es "el hablante de una lengua que pueda producir enunciados
significativos completos en otra lengua". Reduciendo el bilingüismo a
aquéllos que hablaN la lengua. Sin embargo, algunos autores como Baker
(1993), y Hamers y Blanc (1989) se preguntan¿se es bilingüe sólo cuando se
habla una segunda lengua? ¿Qué pasa con los que son capaces de leer y
entender completamente lo que leen, aun cuando son incapaces o tienen
limitaciones para comunicarse verbalmente? Y 1~ que entienden lo que
escuchan, y se pueden dar a ·entender oralmente, pero no tiene las
estrategias necesarias para la comprensión lectora o la redacción, ¿son o no
son considerados bilingües, y porqué?

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...

De acuerdo a Baker (1993:34) "a quién se clasifica o no como
bilingüe depende del propósito de la clasificación". Podríamos agregar
que en algunos casos se observa una doble 'moral' &amp;ente al término. Hay
bilingües, a secas, y 'bilingües' con una segunda "i'' larga de admiración.
En una sociedad multicultural -como hay tantas, incluyendo Méxicodonde la inserción en la fuerza de trabajo está condicionada al aprendizaje
de la lengua de poder, se etiqueta a los que están en proceso de asimilación
a la mayoría como bilingües con un sentido deprecatorio o folklórico. En
otra sociedad, o aún más, en esa misma sociedad, los miembros de la
mayoría que aprenden otra lengua, por lo general de un status similar o si
se puede más elevado que el de la propia son denominados 'bilingües' con
un asomo de admiración y/ o envidia por parte de aquellos que no lo son.
Por lo tanto los intereses y escalas axiológicas sociales, familiares,
económicas o políticas pueden intervenir en la selección de los criterios que
establecen la líneá divisoria y tabla valorativa para personas o pueblos
bilingües o 'bilingües'.

Dejando de lado el aspecto social y centrándonos más en
individual, Baker también ~tablece otra distinción significativa, entre
capacidad y habilidad.
Estas son producto respectivamente del
ap~ndiuje formal y la adquisición informal de una segunda lengua (L2).
~ ~portante hacer notar que la adquisición informal en los pueblos o
m~1v1duos naturalmente bilingües - y por n ~ entiéndase no obligados
a mtegrarse a una lengua coloniudora, o a una mayoría dominante- no
requiere esfuerz.o para tener asegurado el éxito, ni tomar en cuenta las
características individuales para facilitar el proceso cognitivo. Contrario a
que sucede cuando el bilingüismo es producto del aprendiz.aje -formal 0
informal- y salvo en ocasiones especiales llega al grado de dominio de una
lengua extranjera equiparable a la de un hablante nativo. A continuación
presentam~s un cuadro que abarca los términos de Baker para
conc~ptualiur al~s categorías del bilingüismo individual, y que debe
considerar tamb1en las subdimensiones lingüísticas de: pronunciación,
vocabulario, gramática, significado y estilo.

!º

CAPACIDAD

COMPETENOAS
(latentes)
Destrezas
receptivas

Destrezas
Dimensiones Lin2iiísticas

productivas

Escuchar

&lt;-Oralidad

&gt;

Hablar

Leer

&lt;--Literacidad

&gt;

Escribir

Tabla 1 Categorías del bilingüismo individual de acuerdo a Baker.

Volviendo a la distinción entre ser capaz de: entender, hablar
escribir o leer y, ser hábil o diestro para hacerlo, las diferen~
combinaciones que esto puede provocar, y de hecho provoca nos hacen
~~ junto con Baker que la línea divisioria entre un monolingüe y un
bilingue generalmente es difusa.

Por ejemplo un joven polaco traído desde la infancia a este país,
hablará. naturalmente polaco con sus padres, familiares y amigos de ese
?aís radicados aquí, y español con el resto de compañeros de estudios,
Juegos, trabajo, religión, etc. En la escuela aprenderá a leer y escribir en
esp~ol, y con suerte a redactar, recados, cartas, d~entos, formas y
trabaJos escolares de diferentes estilos. Por una _parte sus destrezas en
español se desarrollan en las dos dimensiones, o al menos hipotéticamente

234

235

�es más plausible que así se dé. Mientras que sus destrez.as en polaco
pueden quedarse en la dimensión de la oralidad, pues las de literacidad,
ante la escise~ de estímulo y oportunidades para desarrollarlas no
evolucionarán.

.m~terna, y la del resto de los contenidos en la segunda lengua o lengua
extranjera. No se puede denominar educación bilingüe aquella en la que
todos los contenidos curriculares se imparten en la lengua materna y sólo
existe el curso de lengua extranjera, o donde se imparte la totalidad de la
instrucción en lengua extranjera. Veamos ahora un poco del pasado de la
educación bilingüe para conocer y tratar de entender su praxis actual.

Se puede, naturalmente dar el caso contrario, y que mientras sus

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habilidades de escritura en espa11ol sean más bien limitadas por una
escolaridad deficiente, las correspondientes en polaco, al menos
epistolam1ente, se vean impulsadas por fuertes lazos familiares. O qu~ sólo
entienda la lengua del dominio familiar pero no sea capaz de producrr Il)as
que oraciones a medias o no apropiadas en otro registro como el
académico o laboral, .etc. Parece entonces que más que ün_ea divisoria, se
pueda pensar en una línea que conduce del nionolingüismo al bilingüismo,
y los que la tomen podrán estar más o menos cerca de sus ~es o
necesidades especificas y no tanto de un ideal abstracto de perfecc1on en
las dimensiones, destrez.as y subdimensíones lingüísticas mencionadas,
que por otra parte tampoco muchos hablantes nativos alcanzan.

Para el propósito de este estudio, bilingüe es la persona capaz de
participar en un acto comunicativo -sea entendiendo o comunicando de
manera verbal o escrita, en una conversación, o en una conferencia, o
lectura- y de interactuar de m.anera satisfactoria a sus posibildades y
necesidades en alguna o varias de estas dimensiones.

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C,I

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Perspectiva histórica

"Polyglotism is a very early characteristic o/human societies,
and monolingualism a cultural limitation. "
Lewis, 1977:150

La oportunidad de ser bilingüe o plurilingüe nace, desde los
orígenes de la historia, dada la necesidad de comunicación con personas o
pueblos enteros pa:ra fines comerciales, o por necesidades de expansión. Se
puede decir que la educación bilingüe se vuelve un imperativo y práctica
generalizada cuando, para recibir una enseñanza que permita el acceso a
determinado estatus -académico, económico, social, poJítico- el niño o
hablante de una lengua determinada debe aprender otra lengua. Por lo
tanto, estamos hablando de una educación bilingüe involuntaria. Se
imparte la instrucción en una lengua distinta a la del estudiante y éste a]
término de la instrucción maneja dos lenguas, la de su comunidad original
y la de la comunidad en que quiere desenvolverse.
.

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......-. ....., ...
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Veamos ahora qué es la educación bilingüe. En términos
generales, como menciona Fishman (1976:24) y posteriormente Edwards
(citado en Baker, 1988:46) este tipo de educación supone el uso de dos o
más lenguas para la instrucción de los cursos de las materias del
currículum, independientemente de la enseñanz.a del curso de lengua
extranjera. Genesee y Tucker (1989:484 traducción de la autora) ampüan la
definición: "en un programa educacional bilingüe se usan al menos dos
lenguas para la instrucción del currículum durante alguna parte de la
educación de los . alumnos. La instrucción-en ambas lenguas no
necesariamente debe ocurrir en el curso de la misma sesión académica, y
puede darse de manera consecutiva a lo largo de los· años escolares.
Tampoco es necesario que los estudiantes conozcan o hablen la lengua
antes de entrar a la escuela."

Por lo anterior, se deduce que la condición sine qua· non para
considerar bilingüe o no el tipo de instrucción es que la instrucción de los
contenidos de algunas materias se imparta en una lengua, puede ser la
236

La verdadera instrucción bilingüe, es decir aquélla que se imparte
en dos idiomas, aparece con el advenimiento de la escritura y la necesidad
de guardar un registro o memoria de las transacciones o . eventos
significativos -importaciones, exportaciones, conquistas, fusiones,
desastres, etc. Con el fin de preparar escribas capaces de registrar en
diferentes lenguas los datos o eventos relevantes en el desarrollo de un
pueblo se instituye la educación bilingüe. Son entonces las necesidades de
expansión comercial y/ o política - correspondientes ahora a la
globalización, ]as que impulsan originalmente este tipo de instrucción..
Propósitos de la educación bilingüe

De acuerdo a Lewis (1977:158) se han encontrado tablas sumerias
grabadas en tres y hasta cuatro lenguas, aparentemente usadas para
enseñar a los escribas. Y, naturalmente, durante los grandes imperios:
persa, egipcio, griego y romano, el b_ilingüismo y en algunos casos el
multilingüismo eran la norma más que la excepción. Sobre todo para las
237

�....

capas media y alta de cualquiera de los grupos en contacto que quisieran
ingresar a la vida administrativa o pública de la comunidad.

cultura y conocimiento del resto de las lenguas vecinas en parte porque su
literatura se asoció con las cortes y clase en el poder (Lewis, 1977:157).

Sin embargo, es con los romanos que la instrucción del griego
supone algo más que un requisito funcional. Aún antes del gran auge del
imperio romano y hasta la declinación en el siglo cuarto d.C., los romanos
estudiaban griego como una segunda lengua, ya fuera contratando tutores
griegos, o incluyendo esclavos griegos en la servidumbre (Mackey,
1%5:141; Lewis, 1977:163).

Posteriormente el arameo, gracias a una escritura superior a la
cuneiforme, captó la atención y el interés de los mismos pueblos
mesopotámicos, incluyendo los judíos. También el griego, producto él
mismo del contacto e intrusión de lenguas de diferentes grupos
-frigios, tracianos, ionios, euboanos, helenos, etc.- aceptaba, como
colonizador, aprender las lenguas locales. Pero a la vez su alfabeto, por
razones de comodidad fue adoptado por otros pueblos (frigios, lidios).

Los romanos consideraban que el estudio del griego era piedra
angular de la educación, ya que no sólo lo reconocían como una base sólida
para el desarrollo intelectual, sino que además el estudio comparativo de
ambas gramáticas les permitía un mejor conocimiento y dominio de su
propia lengua (Lewis, 1977:182, citado en Genesee 1987:1).
Esta perspectiva proporciona a la educación bilingüe una nueva
dimensión. Ya no sólo tiene como fin satisfacer necesidades o intereses
poüticos, económicos o comerciales. Adquiere además, a partir de los
romanos, un valor intelectual formativo. No obstante, señala Lewis
(1977:183), ya desde esa época, lqs detractores de la enseñanza bilingüe
aducen las mismas objeciones que se escuchan hasta la actualidad:
-La adquisición simultánea de dos lenguas puede resultar más una carga
intelectual que una ventaja.
·
-La destreza en el manejo de la lengua materna puede verse afectada si su
estudio formal se retrasa en favor del estudio de la segunda lengua.
Cómo podrá observarse no hay mucha diferencia en cuanto a las
que se consideraban, y aún actualmente se consideran ventajas y
desventajas del bilingüismo.

RctZones del bilingüismo

La historia del bilingüismo es compleja además de interesante. Las
personas o los pueblos enteros se volvían bilingües por diferentes razones.
Los inmigrantes no siempre adoptan la lengua de su anfitrión, o viceversa,
y existe también la posibilidad de utilizar una lengua diferente a la de estos
dos para usarla como lingua &amp;anca (Fishman, 1976:12). En la antigüedad
el hecho de eliminar o promover el uso de una lengua se fincaba más en
razones administrativas o de comodidad. Pero así como se tendía a la
tolerancia de la diversidad, otras raz.ones, como la de la facilidad para la
transmisión del conocimiento y la historia favorecieron a algunas lenguas.
En el caso de las lenguas semíticas, el acadio, gracias a la invención de su
escritura cuneiforme se transformó en el vehículo de transmisión de
238

Hasta que llegó el momento cúspide de unilicación/helenización
de la lengua griega o koiné. En el siglo de esplendor de los griegos, éstos
tenían en tal aprecio su cultura y por ende su lengua, que si bien no se
interesaron por imponerla tampoco se interesaron por aprender otras
lenguas, por lo cual impulsaron un bilingüismo unilateral (Lewis,
1977:164), lo mismo hacia Egipto, Irán y el Punjab, que hacia las costas del
mediterráneo - Francia, Italia y España. "La gran contribución de la lengua
a la unificación de la civilización, a una sensibilidad compartida y a un
conjunto común de prácticas y creencias en educación, derivan de la
existencia de bilingües letrados, las élites que han aprendido la lengua
dominante además de su lengua nativa, ya sea por razones teocráticas o
administrativas, o simplemente porque pertenecían a cierta clase social."
(Lewis, 1977:172 traducción de la autora)
Fue hasta finales del S. 11 a.C. que los romanos establecieron su
hegemonía lingüística en Italia. De ahí en adelante, los oficiales, los
soldados, y los maestros llevaron consigo la lengua de la administración
pública hasta los c&lt;&gt;Rfines y la caída de su imperio en el S. V d.C. (ibid:1779).
Durante la Edad Media, aun cuando existe controversia, se tendió
a la uniformidad. La imposición del Latm, hasta el siglo trece, se basó en
considerar que "el latín, la lengua sagrada, era la única salvaguarda de los
acervos de cultura, ciencia y fe del hombre"(ibid:154 traducción de la
autora). En la actualidad la uniformidad del uso del inglés está ligada a la
, difusión científica y tecnológica, razón no muy diferente de la aducida en
la Edad Media.

Un país una lengua
Es hasta el Renacimiento que la idea de exclusividad lingüística,
por oposición a la de pluralismo lingüístico se relaciona con los intereses
propios de grupo o de nación. Después de la llustración el sentido de la
239

�identidad de un grupo se ligó, íntimamente, al mantenimiento de su
lengua. Y es durante el Romanticismo con la idealización de Lo folklórico,
que esta idea se reafirma. "Los aspectos Románticos (Idealistas) de la
filosofía, el nacionalismo lingüístico, y el desarrollo de la moderna filología
que extraen su fuerz.a de las mismas raíces epistemológicas" (ibid:152
traducción de la autora).

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Estas condiciones sin embargo no fueron las determinantes.
Fueron otros los factores que rnnvirtieron al nacionalismo lingüístico en un
cambio de actitud mental de fuertes implicaciones para la educación en
general y para la enseñanz.a de lengua en particular. El surgimiento de
una vigorosa clase media consciente de su poder, la invención de la
imprenta que hizo posible el uso de la lengua vernácula como lengua
literaria, el rápido crecimiento del industrialismo que requería de un
proletariado instruido, y el avance de un proceso de integración social que
era alimentado por una autoconciencia nacional como medio de asegurar
la aceptación en medio de la incomodidad del violento cambio social
aseguraron un nacionalismo lingüístico. La lengua se transforma en este
momento en una poderosa arma de acción y cohesión social (ibid:153). Y si
bien se estudian y describen diversas lenguas, finalmente sólo se privilegia
una como el vehículo de unificación de diversos pueblos.
En síntesis, tomando en cuenta que el fenómeno de la expansión comercial o militar- de diferentes pueblos nace con la civilización misma, la
educación bilingüe fue más la norma que la excepción en el mundo
antiguo.
El aprendizaje de la lengua de los colonizadores o
conquistadores, de la lengua franca usada por los colonizados o
conquistados, o de la lengua de prestigio para ambos bandos, fue visto
desde entonces como el vehículo para incorporarse a los cambios· en la
sociedad producto de colonias, conquistas o invasiones.

Lo interesante es observar los cambios de enfoque al valorar las
lenguas
extranjeras
que
se
aprendían.
Algunos
pueblos
enseñaban/aprendían en otras lenguas como medio de ingreso a la
administración pública -éstos son los que querían mantener o elevar su
estatus económico o político. Otros sentían que la lengua de las colonias
era el vehículo ideal para su administración y no se cuestionaban siquiera
la imposición de la lengua de los conquistadores.
Fueron los romanos los que concedieron un valor educativo al
aprendiz.aje a través de otra lengua. Antes y después, otros pueblos
habían adoptado otras lenguas por motivos de carencia de escritura en la
lengua vernácula, o adopción de alfabetos más sencillos, que facilitaran el
proceso de escritura, educación, o de difusión de sus leyes y costumbres.
Es hasta el siglo XIX que se ve la lengua como vehículo de cohesión social y

240

se piensa en la unificación de los ~tados a través de su enseñanz.a.
Aparece así ta lengua nacional, seleccionada arbitrariamente y desde la
administración pública, que se enseña e impone a las demás lenguas, que
coexistían en un espacio geográfico, como medio de unificación. De esta
,nanera pueblos enteros multilingües van perdiendo sus lenguas y la
lengua oficial se vuelve la lengua de la escuela, cerrándose oportunidades
al enriquecimiento que la diversidad proporciona.
Dejando como
accesorio 'folklórico' parte de la identidad nacional

Modelos de Educación Bilingüe

"Progress and creativity depend on confrontation of ideas, cultures, ideoiogies, etc.
... Monoling11alism tends to eliminate such necessary conjlict." (World Council
ofCh11rches, 1972 citado en Hakuta, 1986:191)
En el presente siglo, dos de los principales motores de la evolución
de los diferentes enfoques del bilingüismo han sido la perspectiva
psicológica y la sociológica ante este fenómeno, esta última marcada no
sólo por cambios en la dirección de las tendencias de la profesión sino por
los cambios sociales mismos (Hakuta 1986:10). En este apartado se
describirán los diferentes criterios para clasificar programas de educación
formal bilingüe, con el fin de distinguir los principios que los definen.

La perspectiva psicolingüística

Tocó a la naciente psicometría (Binet se revolcaría en su tumba) ser
el instrumento con el que se catalogara como'inferiores en inteligencia a los
inmigrantes llegados a los E.U.A., a principios de siglo. Por un lado se
argumentaba que se trataba de raz.as inferiores -los inmigrantes ya no eran
nórdicos sino mediterráneos (factor genético), razón suficiente para
cambiar las políticas migratorias (¿causa o consecuencia?). Por otra se
argüía que el bilingüismo temprano conduáa a consecuencias negativas
para el desarrollo intelectual y del lenguaje (factor experiencia!):
"Al apre~der un segundo idioma se vuelven a recorrer los pasos del niño
que aprende la lengua en situaciones naturales de com unica&lt;:ión.
Cada lengua es un sistema internamente consistente de relaciones y
contrastes, y por lo tanto uno debe aprenderlos por separado para evitar
interferencia y errores" (Smith y Yoshioka citados en Hakuta, 1986:29-30,
traducción de la autora).
Como se mencionaba en el apartado anterior, este último juicio data
de los romanos.

241

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1

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Las posiciones de la psicolingüística han ido de la negación
extrema de la posibilidad de aprender dos idiomas simultáneamente, so
pena de crear confusión en la mente de los niños y retardar su aprendizaje;
a la afirmación de que el aprendizaje de dos o más lenguas desde la
infancia propicia un mejor y más rápido desarrollo cognitivo. Como puede
verse el punto de conexión en ambos es la relación inteligencia/L2. Y
como en tantas otras áreas del conocimiento, un punto intermedio entre
estas dos posiciones extremas parece lo más sensato.

mismo valor. Por el contrario, en el enfoque sustractivo se enseña una
lengua con el fin de que ésta sustituya a la lengua materna para
incorporarse a un grupo social de estatus -económico, político y/ o
cultural- más elevado. Estas dos categorías se refieren al estatus que el
sistema social y educativo le confieren al bilingüismo a la vez que
establecen las variables sociales y culturales del contexto que lo
determinan tanto en el nivel sociopolítico como en el individual

Además la psicolingüística se interesa también en la relación entre
aprendizaje de L2 y edad. Refiriéndola con otra clasificación del aspecto
neurológico, según la cual existen dos tipos de bilingüismo: compuesto un
solo sistema conceptual para las dos lenguas, y coordinado -sistemas
conceptuales diferentes para cada lengua; se clasifica la edad en que los
individuos aprenden la lengua. Genesee y sus colegas (1978) en un estudio
denominaron tempranos (early) y tardíos (late) a los bilingües según
hubieran aprendido los dos idiomas más o menos jóvenes. Después, ésta
ha sido la nomenclatura que se usa para clasificar los programas de
enseñanz.a bilingüe.

Modelos

En principio se dividió el espectro de la escuela elemental, media y
media superior en tres categorías: temprana (early), demorada o media
(delayed), y tardía (late) (Baker, 1993:227). A los programas que inician
desde preescolar hasta el 6o. grado de educación elemental se les
denomina de educación bilingüe primaria. Aquellos que posponen el uso
de la segunda lengua hasta el grado 5 ó 6 de educación elemental, de
acuerdo al sistema educativo americano, se les llama de educación bilingüe
media. Y los que inician en el grado 9 se les conoce como programas de
educación bilingüe tardía, estos programas pueden estar precedidos de
cursos de L2 durante la primaria o cursos especiales preparatorios uno o
dos años antes del programa de inmersión (Genesee, 1987:22).

Dentro de las dos categorías mencionadas -aditivo y sustractivo- a
nivel macro, se ubican otras subcategorías que definen el modelo de
programa de acuerdo al enfoque. En el aditivo se presentan: el de
mantenimiento de una lengua patrimonial en vía de desaparición, y el de
enriquecimiento con otra lengua de igual estatus social, o que se quiere
revalorizar, el de inmersión de doble dirección, el de inmersión en dos
lenguas extranjeras. Estos modelos serán descritos sucintamente en el
apartado Modelo de inmen.ión canadiense. Por otra parte, dentro del
enfoque sustractivo -paso de la L1 a la L2 con el propósito de integrarse a
la cultura dominante se distinguen: el modelo de sumersión, y el de
transición o transitorio.
El modelo de sumersión ,hace referencia a-la alegoría de nadar o
hundirse con que se compara la experiencia de los estudiantes del grupo
mionoritario de L1 que se ven forzados a 'aprender' en una L2, que no
dominan, contenidos del plan de estudios, con altas posibilidades de
fracaso (Cohen y Swain, 1976:46). Y el de transición se refiere a aquellos
programas bilingües que ofrecen tero poralmente instrucción en L1 a los
estudiantes del grupo minoritario hasta que se considere que han
alcanzado el manejo adecuado de L2 para recibir la instrucción de
contenidos en esta lengua (Baker 1993:224).

La perspectiva sociolíngüística

Orientación social, económica y política

Por otra parte la sociolingüística se ha ocupado a nivel micro de los
valores de identificación (dominio) expresados a través del uso de L1 o L2
(Hakuta, 1986:187-8), y a nivel macro del estatus que goza cada lengua en
el contexto social, nacional e internacional
De ahí la clasificación de la orientación de los programas bilingües
a nivel macro: aditivo y sustractivo (Lambert citado en Baker, 1988:182).
Aditivo se denomina el enfoque según el cual una lengua se enseña con el
fin de ser usada al igual que la lengua materna y otorga a ambas lenguas el

También a la sociolingüística debemos la clasificación de los
programas en cuanto a la orienta€ión social, económica y política que
define a los programas bilingües. Stem (1983,:270-7) al hablar de las
relaciones entre el medio social y el aprendizaje de lengua en el ámbito
escolar se refiere a los modelos de Mackey y Spolsky principalmente (ver
anexo 1) que sin duda alguna son muy comprehensivos, pero no se aphcan
a la situación del programa de la UANL. Por lo tanto, para los fines de este
estudio nos referiremos a otros dos modelos. En el primero de ellos se han

242
243

�delineado 10 diferentes categorías. De acuerdo a sus metas los programas
se pueden clasificar en aquéllos que buscan:
1. asimilar individuos o grupos. a la sociedad o grupo social/étnico
dominante
. 2. unificar una sociedad multilingüe
3. capacitar a las personas para comunicarse con el mundo exterior
4. ganar beneficios económicos para individuos o grupos .
5. conservar identidad étnica o religiosa
6. reconciliar diferentes comunidades política o socialmente separadas
7. difundir y mantener el uso de una lengua colonizaclora
8. embellecer o reforzar la educación de las élites
9. dar estatus iguales a lenguas de preeminencia desigual en la sociedad
10. profundizar el conocimiento de la cultura y la lengua
(Ferguson, Houghton, y Wells 1977 citado en Hakuta, 1986:4 traducción de
la autora).
·

a

... ,_

Con respecto a la importancia de la percepción de la instrucción
bilingüe, las categorías 1 y 2, así como la número 7 han sido generalmente
decididas desde una posición de lengua de prestigio o de poder. En
muchas ocasiones, sobre todo en la historia moderna, la lengua
colonizadora desconoce o descalilica no sólo la lengua de la colonia, sino
el valor de ser bilingüe. Así mismo de acuerdo a Dendrinos (1992:97
traducción de la autora): "_El discurso como práctica social ... su uso y
usuarios son afectados por la estructura social y la forma cómo se usa y la
manera cómo los usuarios se ubican frente a él puede afectar el orden
social. Manteniéndolo o transformándolo". Por lo que es importante tener
claro en que posición se ubica la L1 y sus usuarios frente a la L2 en el
modelo de educación bilingüe que se desee seguir.

Según Phillipson (1992:186-191), uno de los dogmas de la
Enseñanza de la Lengua Inglesa (English Language Teaching ELn es la
percepción de que ser monolingüe, especialmente en inglés, es mejor que
ser bilingüe o en su caso plurilingüe.
De acuerdo a la tradición
imperialista del inglés el bilingüismo es asociado con los países de la
periferia del inglés ·o sea los del tercer mundo y por tanto el bilingüismo o
mult.iliogüismo está asociado a condiciones de pobreza, subdesarrollo y
ausencia de poder.
Opina lo mismo Bolinger (1981, 217) quien precisa que
generalmente es la minoría desprovista de poder la que es obhgada a
desempeñarse en más de una lengua. Las más de las veces la lengua de la
mayoría es obligatoria y, en el mejor de los casos la lengua de la minoría se
mantiene con diversos grados de éxito, o se enseña otra lengua distinta de
la dominante a una comunidad multilingüe con propósitos
segregacionistas -Apartheid (Baker, 1993:223). En este tenor, en diversas
244

etapas de la enseñanza del inglés, se ha fundido la tradición colonialista de
enseñanza de lengua y algunos principios de los métodos directos, que
desalientan un t:onocimiento o manejo profundo, por parte del maestro de
inglés -nativo o no- de la lengua nativa y de su cultura.
Sin emb1¡1rgo podemos pensar que la posición de los países donde
el bilingüismo o trilingüismo ha formado parte de su historia y desarrollo,
y donde de alguna manera los grupos étnicos han conservado, y/o
luchado por conservar su estatus, es diferente. Así mismo, en fecha
reciente "la actitud oficial es favorable por lo general al desarrollo de las
lenguas y un número de países cada vez mayor apoya una política
educativa bilingüe o multilingüe, al menos en principio" (Crystal, 1994:
366).
Brothy (1995 :17 traducción de la autora) menciona una tipología
de proyectos de educación bilingüe de acuerdo a seis situaciones
sociolingüísticas en los países de la Unidad Europea.
1. Defensa prioritaria de identidad y de lengua de un grupo étnico
integrado a un estado-nación cuya lengua es diferente. (Tiro! du -Sud
alemán e italiano)
2. Recuperación de la lengua de una minoría. (Romanche en Suiza)
3. Definición de una nueva identidad regional. (nueva identidad bilingüe y
bicultural común a todos los habitantes de la región: Alsacia,
francés/lengua regional -alemán/ dialecto)
4. Cohabitación de dos comunidades de lengua diferente en el mismo
pueblo o región donde una de ellas se siente amenazada. (Bienne)
5. Una población con una lengua relativamente homogénea se abre a la
lengua del vecino. (Sierre)
6. Educación bilingüe con vocación internacional en una región no
fronteriza. (Alemán o inglés en París)
De esta manera, se matizan las posiciones asimétricas y se
promueve la coexistencia pacífica.
ENFOQUE ADITIVO
Modelos

Orientación social, política v económica

Mantenimiento de
lengua patrimonial

Conservar lazos étnicos o religiosos.
Dar estatus igual a lenguas desiguales ante la sociedad.
Profundizar el conocimiento de lengua y cultura
Capacitar a la gente para comunicarse con el exterior.
Obtener beneficios econórrúcos indiViduales o de grupos.
Reconciliar comunidades política o socialmente separadas.
Profundizar el conocimiento de lengua y cultura
Unificar una sociedad multilingüe.
Conservar identidad étnica o religiosa.
Dar estatus iguales a lenguas de preerrúnencia desigual en la
sociedad.
245

Enriquecinúento

Inmersión en doble
dirección

�Inmersión en dos
lenguas

Capacitar a personas para comunicarse con el mundo exterior.

Conservar identidad étnica o religiosa.
Dar estatus iguales a lenguas de preeminencia desigual en la
sociedad.
Profundizar el conocimiento de la cultura y la lengua
ENFOQUE SUS1RACTIVP

Orientación socia], política y económicaa
Sumersión
Asimilar a individuos o grupos al grupo dominante.
Unificar una sociedad multilingüe.
Difundir y mantener el uso de una lengua colonizadora.
Transitorio
Asimilar a individuos o grupos al grupo dominante.
Unificar una sociedad multilingüe.
Difundir y mantener el uso de una lengua colonizadora.
Tabla 2 Modelos de programas bilingües de acuerdo a la clasificación de
Ferguson, Houghton y Wells.

de inglés {primero en Inglaterra y posteriormente en EVA) acceso a un
amplia gama de actividades, donde el contenido y la lengua están
enlaza.das, conel fin de que le permitan afinar sus habilidades de lenguaje
en el aspecto académico y lo preparen para la educación superior. Este
movimiento ha repercutido en la teoría y práctica de la enseñanza de
segunda lengua (Brinton, Snow and Wesche, 1993:139).

Modelos

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...

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Origen de modelos de lengua a través de contenido

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ci.

Por otra parte, de acuerdo al modelo de instrucción tenemos desde
el tradicional L2 como segunda lengua o lengua extranjera cuyos
resultados no parecen ser siempre los óptimos en cuanto al dominio de L2;
y los programas de instrucción de L2 a través de contenidos. Varios
autores {Bjorklund, 1997:85; Snow: 1989:43) afuman que w,o de los
motores del desarrollo de enseñanza de la lengua a través de contenido fue
el grado de aprovechamiento tan poco satisfactorio de la mayoría de los
frogramas de L2 o lengua extranjera (FL).

&lt;~

..." . .... .......
,

Los modelos de Instrucción de Lengua basada en Contenidos o
Integración de Instrucción de Contenido y Lengua comparten la noción de
la importancia de un contenido significativo. El desarrollo de estos
modelos fue influenciado por tres grandes movimientos: Lengua a Través
del Curriculum {Language Across the Curriculum ), Lengua para
Propósitos Fspecíficos (English for Specific Purposes ESP) y la Educación
por Inmersión (Brinton, Snow and Wesche, 1993:136, Crandall, 1994:2).

El movimiento de Lengua a Través del Currículum corresponde al
resultado obtenido por el reporte Bullock de 1975, en el cual un comité
especialmente formado por las autoridades de educación del gobierno
británico preocupado por los altos índices de deserción escolar, daba
cuenta de la necesidad de reforzar la enseñanza del lenguaje . - lectura y
escritura- con la enseñanza de todas las materias del currículum. Las
políticas derivadas de este reporte intentan proporcionar al hablante nativo
246

Las autoras antes citadas también mencionan que de acuerdo a los
principios de Lengua para Propósitos Específicos (English for Specific
Purposes ESP) el programa debe contemplar el uso que el alumno hará de
la lengua. Se presume que el uso de contenido informativo relevante para
el alumno aumenta la motivación del mismo. Además este modelo de
instrucción aplica el principio pedagógico de que el nuevo conocimiento
debe construirse sobre l11' conocimiento previo, lo cual se logra a través del
conocimiento previo de la materia y del medio académico y el de la lengua.
Por lo tanto, se enseña la lengua concentrándose en su uso contextualizado
más que en la norma formal. El más importante promotor de la enseñanza
de ESP es sín duda alguna Widdowson quien fue uno de los primeros en
analizar la forma en que se usa la lengua en la comunicación real y no en
cuanto a lo que prescribe la norma (Hutchinson y Waters, 1990:7).

Modelo de inmersión canadiense

En la década de los sesenta se introdujo en Quebec un nuevo tipo
de educación bilingüe que resultó exitoso (Stem, 1983:271; Genesee, 1987;
Hakuta, 1986; Snow, 1989; Crystal, 1994), y se conoce con el nombre de
Modelo de Inmersión. Fstos programas de ínmersión canadienses se
dieron como "respuesta a eveptos políticos sociolingiiísticos particulares
en la provincia de Quebec y Canadá" (Genesee, 1987:11 traducción de la
autora).
De acuerdo a Met (1993:1 traducción de la autora) "Inmersión se
define como un método de instrucción de lengua extranjera en el cual los
contenidos del curriculum regular de la escuela se enseñan a través de la
lengua" . Ella misma menciona que las metas de este tipo de programa son
al mismo tiempo: el desarrollo de una alto nivel de dominio de L2, y
aprender las habilidades y conocimientos de las áreas de contenido del
curriculum.
El objetivo del programa es aditivo (Snow, 1989; Baker, 1993;
Baker, 1993; Johnson &amp; Swain, 1997). Los estudiantes ingresan con niveles
similares o limitados de L2; la exposición a L2 está circunscrita al salón de
clase y se permite exposición abierta a la L1 (Baker, 1993; Johnson &amp; Swain,
1997). La participación en el programa es voluntaria (Baker, 1993; Swain,
247

�1989:6.3). Johnson y Swain (1997:) se refieren a los contextos en los cuales se
han desarrollado los programas de inmersión.
• Inmersión para estudiantes del idioma de la mayoría en un idioma de
minoría.
• Inmersión para apoyo de lengua y revitaliz.ación de lengua.
• Inmersión en una lengua de poder.

Así mismo el reconocimiento del estatus de L2 beneficia a los
alumnos socialmente, académicamente Qohnson &amp; Swain, 1997), y en un
futuro quizás económicamente también. Finalmente, a nivel de primaria
no se da instrucción formal de L2 (Met, 1993; Rennie, 1993:).

...

Respecto a este último punto, Snow (1989:56) afirma que gracias a
la experiencia acumulada cada vez más maestros de inmersión, a causa de
persistentes errores gramaticales, aceptan que enseñan reglas formales de
gramática en la lengua de inmersión. Esto ha servido como argumento
para proponer la inclusión de las 5 horas por semana adicionales de inglés
en el programa de la preparatoria bilingüe de la UANL.
Los modelos de inmersión se denominan: de Inmersión Total
cuando el 100 por ciento del curriculum se cubre en L2; Inmersión Parcial más del 40 por ciento del currículum se imparte en L2. Doble Inmersión o
de Lengua Dual cuando se realiza inmersión en dos idiomas diferentes de
Ll. Y, por último, Inmersión de Doble Dirección (two-way) cuando la L1
de la mitad de los alumnos, o una proporción que no exceda 70/30, en un
salón de clases es diferente de la L1 de ·la otra parte del salón y las dos
lenguas se usan para impartir el currículum. Ya sea un día una y al
siguiente la otra, o aumentado el promedio de tiempo que se le dedica a
una y otra lengua desde 90/10 hasta alca.nz.ar la meta de 50/50 (s/a 1990
ERIC Digest DE321589}.

Cantidad de
tiempo
de
instrucaón en
la
segunda
lengua

TOTAL
Toda la mslrucción
se imparte en la
segunda lengua La
instrucción en Ll
reduce
a
se
&amp;pañc&gt;I.

PARCIAL
Cincuenta
por
ciento
de
la
instrucción
se
imparte en Espanol
y cincuenta en
segunda lenl!tla

?.48

OOBLE DIRECCIÓN
La cantidad de instrucción
en cada lengua varía No
menos del cincuenta por
ciento de la instrucción
diaria se imparte en L2

Mat&lt;&gt;rias quP
1mparh'n
&lt;'n s&lt;&gt;eunda
lc&gt;ngua

La instrucn(m c&gt;s la La sc&gt;IKción d&lt;' la&lt;; La
SE&gt;lección de las
dPI
curmulum materias que se materias que se imparten
rt'gular
d&lt;'
la impartt&gt;n
&lt;'n t•n segunda lengua es
c'S&lt;..ul'la;
p.&lt;'. segunda lc-ngua es decisión de la escuela
matPmáltca,
decisión d&lt;' la
cit&gt;ncic1s S&lt;.&gt;c1c1l1~, escuPla
rPdacuón, et1..
Grado
de Al final dt&gt; la Al final
la Los estudios en progreso
dominio de la escuela
primaria escui&gt;la
pnmana mdtCan que los dos
segunda
los
f&gt;St udianlc&gt;s los
ffitud1antt'S g rupos desarrollan un alto
lengua
alcan.r.an
alcanzan un alto nivel dC' dominio en
hab1hdadr-s
nivel dc- dominio ambas lenguas.
recC'ptivas
casi de la segunda
nativdS y un alto lengua
grado de soltura en
las
habilidades
productivas.
Dominio
Los
estudiantes Los
estudiantes Los resultados a la fecha
académico
alcanam
los alcanzan
los indican el mismo nivel de
alcanzado
mismos niveles de mismos niveles de dominio
de
sus
S('

sus
companeros sus
companeros compañeros que no están
que no están en que no están en en
programa
de
programa
de programa
de inmersión.
inmersión.
inmersión.
Después
que Los
estudia ntes Los
estudiantes
inician las clases de generalmente no desarrollan
relaciones
espanol se, las experimentan
intergrupales positivas.
habilidades de los ningún retraso en El programa proporciona
estudiantes son del las habilidades de interacción diaria con
mismo nivel en español.
hablantes nativos.
español que las de Un maestro de
sus compañeros de inmersión parcial
no inmersión. En puede enseñar a
medidas
de dos
grupos
habilidades de L2, diariamente.
los alumnos de
progrrunas
de
inmersión · total se
desempeñan por
encima de sus
compañeros
en
programas
de
inmersión parcial y
en no inmersión.
Consideracio El
programa El
programa El programa requiere
nes especiales requiere maestros requiere maestros maestros calificados y la
calificados
y calificados y El separació n de los dos
materiales
programa requiere idiomas.
adecuados.
El la separación de los El programa requiere un
programa reouiere dos idiomas.
número suficiente de

249

�la separación de ]os
dos idiomas, una
vez introducido el
español.
En los primeros
años,
los
estudiantes
experimentan un
retraso en cuanto a
la
puntuación,
ortografía y uso de
mayúsculas
en
esoañol.

El
programa hablantes nativos de la
necesita asegurar lengua extranjera en cada
que los estudiantes grado escolar.
desarrollen
las
en
habilidades
lengua extranjera
necesarias
para
el
aprender
currículum.

Tabla 3. Características de los modelos de acuerdo a Snow reproducido en Lorenz &amp; Met,
1989:50-2 (traducción de la autora).

Finalmente Brinton, Snow y Wesche, establecen que los tres
modelos de prototipos básicos que ellas describen en su artículo: Basado en
Temas, Instrucción Protegida, y Modelo Adjunto; se apoyan en los
resultados de la investigación en Adquisición de Segunda Lengua (Second
Language Acquisition SLA), concretamente en Krashen.
Las
investigaciones de este autor señalan que el nivel de dificultad del input
debe ser entendido por el alumno y además debe incluir nuevos elementos
para ser aprendidos. Los tres modelos comparten también las siguientes
características: a) Se usa el contenido cómo el principio organiz.ador del
curriculum; los modelos persiguen un doble objetivo: b) Dominio del
contenido y desarrollo de la segund_a lengua; se utiliz.an materiales
auténticos y tareas (que reflejen los tipos de demandas académicas
planteadas a los alumnos}, con apoyos y adaptación por parte del maestro
c) se realiz.an ajustes a los materiales (y a los enfoques pedagógicos
usados) de acuerdo a las necesidades y nivel de dominio de L2 por parte
de los estudiantes.

De acuerdo a las tipologías antes mencionadas el enfoque del
programa de la preparatoria bilingüe de la U.A.N.L., es aditivo. Se busca
agregar al acervo de los estudiantes el manejo con destreza del inglés como
lengua extranjera. Además existe un fuerte compromiso y recursos
conducentes a hacer del programa un éxito y mantener una actitud clara
hacia la cultura de la lengua objetivo (Baker, 1993). En el caso del
programa bilingüe de la UANL el alto nivel de desempeño de los alumnos
en L2 no debe afectar su sentido de identidad ni de pertenencia a su propia
cultura. En cuanto a la edad de sus estudiantes y el nivel de instrucción en
que se imparten contenidos a través de una segunda lengua se considera
tardío. Las metas u objetivos sociales del programa bilingüe se ubican en
el tipo 3 de Ferguson 'capacitar a las personas para comunicarse con el
250

mundo exterior', pues este programa está desarrollado para permitir a los
estudiantes de educación pública tener las herramientas necesarias para
acceder a intercambios, becas y programas de apoyo que muchas veces no
pueden ser aprovechados en las diferentes dependencias de nuestra
Universidad por la falta de dominio de una 12. Y en cuanto a la situación
sociolingüística se ubica en el tipo 6 de la clasificación propuesta por
Brothy, y mencionada en este mismo apartado, la cual se denomina
"educación bilingüe con vocación internacional en una región no
fronteriza". Por las características de la instrucción se utiliza un modelo de
inmersión parcial, ya que no todas las materias se imparten en inglés.

Educación bilingüe en México
"La sustitución de una lengua no es un proceso evolutivo natural. Refleja un
cambio económico, cultural, político, social y tecnológico." Baker, 1993:75

Desde la Colonia la política del lenguaje en México, entonces la
Nueva España, ha sido en favor del castellano como lengua oficial, pero en
la práctica la transición a la nueva lengua se vio afectada por otras
disposiciones políticas y administrativas. Además las características de la
composición de la población tampoco ayudó a la difusión del castellano.
Por ejemplo, en el momento de contacto con los españoles en 1521, había
en México aproximadamente entre 7 y 9 millones de habitantes que se
comunicaban en 147 lenguas (Cifuentes, 1992).

De origen se puede considerar a México un país multicultural, y
por ende multilingüe, ante lo cual una sola lengua manejada por un
reducido número de conquistadores y evangelizadores hizo su mejor
esfuer.zo. La lengua de dominio -el castellano- fue permeando de manera
lenta durante la Colonia, y de manera brusca durante el siglo XIX las
diferentes capas sociales y las comunidades urbanas y rurales que
conformaban la naciente república.

De acuerdo a Baker (1993:75) "la sustitución de una lengua no es
un proceso evolutivo natural. Refleja un cambio económico, cultural,
político, social y tecnológico". En el caso de México, como el de cualquier
otra colonia, todos estos cambios se dieron, aunque no simultáneamente.
Si bien podría pensarse que el conquistador impuso su lengua al triunfo
sobre los indios, la realidad del proceso concuerda con otros indicadores

251

�La lenta penetración del español es reflejo fiel de los cambios de
composición de la población y de las políticas de segregación para los
indios, y prohibición de mezcla de razas, donde vivían los indios no
podían vivir españoles, mestizos, ni negros. En el siglo XVI la población
indígena se vió reducida a 2 millones como resultado de la esclavitud y
hambruna a que fue sometida después de la conquista. Lentamente se
recuperó, y para fines del siglo diecisiete la población indígena
representaba el 83 por ciento de un total de cuatro y medio millones de
habitantes, y a principios del siglo diecinu~ve representaba un 64 por
ciento de la población de seis millones, de los cuales la inmensa mayoría
no tenía acceso a la educación, y por lo mismo la exposición al castellano
por parte de los indígenas era limitada al comercio o trabajo, pero en su
comunidad y hogar utilizaban su lengua materna.

Sin embargo un siglo después la proporción se invirtió y del total
de la población de México sólo el 13 por ciento eran indígenas que se
comunicaban en no más de 60 lenguas pre-hispánicas. Muchas de sus
lenguas habían desaparecido producto de la extinción de las etnias que las
hablaban o debido a ~líticas de reubicación -en ocasiones de etnias
enteras- que por esta razón al paso de dos o tres generaciones la olvidaban
por no usarla más.

Es después de terminado el dominio de España y con el nacimiento
de México como república independiente, que se decide el uso del
castellano corno el lenguaje exclusivo de las funciones del gobierno y la
administración, como parte de un proyecto que ayudara a uniformizar tan
vasto y heterogéneo territorio. Por consiguiente, el castellano, aún sin ser
declarado lengua oficial se convierte de facto en ello. "En 1810, el español,
la lengua materna del 36 por ciento de la población mexicana, inicia un
intrincado proceso que lo convertirá en el idioma legal y estadísticamente
dominante" (Cifuentes, 1982:12 traducción de la autora).

Retomando lo expuesto con anterioridad y parafraseando de
nuevo a Lewis (1977:153): El surgimiento de una vigorosa clase media
consciente de su poder. . . y el avance de un proceso de integración social
que era alimentado por una autoconciencia nacional como medio de
asegurar la aceptación en medio de la incomodidad del violento cambio
social aseguraron un nacionalismo lingüístico. En este momento se
transformó la lengua en una poderosa arma de acción y cohesión social.

252

Esto natural.mente tuvo un efecto decisivo para el multilingüismo
en México. Ante las políticas de moderniz.ación del recién surgido país y
los movimientos migratorios producto de las guerras y rebeliones agrarias
en la primera mitad del diecinueve, y la creación o crecimiento de las
ciudades en la segunda mitad, la proporción de la población indígena y el
uso de sus lenguas disminuyó. Por otra parte la población total de México
aumentó en 149 por ciento y "La lengua oficial se volvió la única llave
para el ascenso social dentro de las fronteras de México" (Cifuentes,
1982:13 traducción de la autora), lo que forzó a millones de indígenas a
usar el es pañol.

Bilingüismo L1 - español

Es hasta el siglo XX, que las autoridades educativas trataron de
cubrir las necesidades de educación de las comunidades indígenas
mexicanas, función que al principio de la Colonia era desempeñada por los
evangelizadores. Francisco León de la Barra firmó en 1910 un decreto,
como presidente interino, autorizando el establecimiento de una
instrucción 'rudimentaria' diseñada para educar

principalmente a aquellos individuos de raz.as indígenas, ... a
hablar, leer, y escribir en castellano, y efectuar las operaciones aritméticas
más usuales y fundamentales." (Aguirre Beltrán citado en Nunez, 1994:15)

Este enfoque paternalista percibía a nuestros indígenas como
intelectualmente inferiores , y por lo mismo tenían que ser instruidos con
un currículum que incluyera sólo lo básico de matemáticas y ninguna otra
materia de contenido en su lengua. Las poblaciones indígenas se
resistieron a esta metodología, así como posteriormente -1925- a la escuela
rural de Moisés Sáenz cuya " meta final sería la integración de la
nacionalidad mexicana: la eliminación del mosaico racial y cultural que
impedía el progreso de México" (Arce, 1981:182). Afortunadamente estas
metodologías fueron rechazadas y olvidadas después de muchos años de
aplicación infructuosa.

Posteriormente, en 1939, gracias a los esfuerzos de la Asamblea
Filológica Mexicana, se creó un instituto de metodología y enseñanza,
llamado el Proyecto Tarasco, en Paracho, población purépecha en
Michoacán. El objetivo de este proyecto fue integrar la instrucción con
materiales y temas que los purépechas consideraran útiles, como medidas
253

1

1 '

.,

�de higiene, profilaxis de enfermedades, técnicas de irrigación, actividades
de extensión agrícola, etc. El proyecto fue doblemente exitoso ya que no
sólo sirvió para enseñar a los indígenas a leer y escribir en español, sino
que además logró documentar la literatura tarasca oral (Aguirre Beltrán
citado en Nunez, 1944:16). Sin embargo, aun tuando se estudió y
documentó la lengua tarasca, el enfoque de este modelo bilingüe seguía
siendo de asimilación.

En 1948, después del Segundo Congreso Indigenista Americano en
Cuzco, Perú, el presidente Miguel Alemán Valdés aprobó la ley para crear
el Instituto Nacional Indigenista (INT). Con esto se satisfacían dos
necesidades: mostrar a la comunidad internacional que México estaba
comprometido con las necesidades educativas y administrativas de su
población indígena; y ejecutar las políticas que la SEP creyera conveniente
imponer a estas comunidades. Los intentos de este Instituto de cambiar la
vida de las comunidades indígenas y 'educarlas' para asimilarlas al resto
de la cultura de los que hablan español fueron infructuosos. El INI se
convirtió en otra instancia burocrática inútil, mientras las necesidades de
los indígenas permaneáan insatisfechas (Nunez, 1994:16).

En la actualidad existen 56 lenguas nativas en México (Francis,
1991:51; Nunez, 1994:17; Currículum" Perspectives, 1995:8), con algunas
variantes dialectales. Al repecto, el Artículo 4o. de la Constitución de los
Estados Unidos Mexicanos (1997:4) dice a la letra:

"La nación mexicana tiene una compos1eton pÍuricultural sustentada
originalmente en sus pueblos indígenas. La ley protegerá y promoverá el
desarrollo de sus lenguas, usos, costumbres, recursos y formas espeáficas
de organización social y garantizará a sus integrantes el efectivo acceso a la
jurisdicción del Estado."

Y el artículo 38 de la Ley de Educación
educación bilingüe establece que:

que se refiere a la

"La educación básica, en sus tres niveles, tendrá las adaptaciones

requeridas para responder a las ~racterísticas lingüísticas y culturales de
cada uno de los diversos grupos indígenas del país, así como de la
población rural dispersa y grupos migratorios".

254

Así mismo, en el Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 se
menciona el compromiso singular con la población indígena y con la
diversidad étnica y cultural del país que ha dado origen a la educación
bilingüe y bicitltural. Lo anterior, no necesariamente se ve cubierto en toda
su extensión.

Si bien actualmente se imparte educación bilingüe en 54 lenguas,
con cartillas para primer y segundo años, la política de lenguaje en México
no apoya las lenguas de las etnias nacionales. Retomando lo que menciona
Cifuentes a propósito de los estudios sobre las lenguas indígenas de fines
del siglo diecinueve y principios del veinte "Éstas no son consideradas
iguales al español, ya que no se les apoya política o legalmente para su
mantenimiento como lenguas de trabajo, y sólo interesan en la medida que
proporcionen información sobre el pasado" (1992:16 traducción de la
autora).

En síntesis la educación bilingüe en México está dirigida a una

minoría compuesta de muy diversas etnias cuyo rezago económico y social
las sitúa en desventaja y desigualdad de oportunidades. El objetivo de este
modelo de educación bilingüe, si bien en un principio se vale de la lengua
materna para su alfabetización, es la asimilación a lo que se denomina la
lengua y cultura nacionales.

Bilingüismo español - L2

Por otra parte, se denomina también educación bilingüe aquélla
que se imparte en una lengua extranjera -inglés, francés, japonés, etc. Su
historia se remonta a la conquista cuando la educación se impartía en latín,
o en alguna lengua vehículo -náhuatl- diferente a la lengua materna de los
evangelizados, y se encuentra documentada en las crónicas de los
evangelizadores. En 1830, Luis Napoleón Jaubert y M. Teissier fundaron
un colegio francés que si bien no impartía las clases en este idioma,
"ofrecía español, francés, inglés, álgebra, geometría, trigonometría, historia
antigua y moderna, sagrada y profana, teneduría de libros, dibujo de
planos y mapas y algo de música." (Staples, 1981:137). Sin embargo, en
esta época la principal preocupación consistía en cómo ofrecer educación a
la población, estando el erario público tan desprovisto a causa del
reacomodo después de la emancipación y los cambios consiguientes, por lo
cual la educación bilingüe de cualquier tipo significaba un lujo. ·

255

�Más recientemente Joshua Fishman reahza una investigación a
nivel mundial sobre el estatus de la educación bilingüe en el mundo. He
aquí una reseña del panorama en México de la información recabada en
ciento diez países durante 1972-73, sobre la educación bilingüe a nivel
secundaria:

11

México

En las grandes ciudades abundan las escuelas
secundarias para la minoria de residentes y miembros de
la colonia extranjera, las cuales sirven a W1a pequeña
proporción de los estudiantes locales también.
Sin
embargo no se encuentra disponible ninguna forma de
educación secundaria bilingüe para la gran mayoría de
los jóvenes mexicanos, ni para ninguno de los cuatro
millones y cuarto de indígenas que constituyen cerca del
diez por ciento de la población total. Para estos últimos,
de los cuales una pequeña proporción no conocen el
español, la educación primaria bilingüe compensatoria
está recibiendo de nuevo limitada atención, después de
un siglo de cambios de una política oscilante entre el
apoyo y el olvido a este respecto. La mayoría de los
jóvenes mexicanos inevitablemente aprenden un poco de
inglés (en gran medida de manera informal, de turistas o
medios masivos de comunicación}, pero no se
proporciona instrucción en este idioma debido a
sensibilidades históricas y políticas." (1976:64, traducción
de la autora).

Comparación de políticas

¿Cuánto ha cambiado en poco más de veinte años la realidad de la
instrucción primaria y secundaria en inglés, o en lenguas indígenas en
México? Poco y mucho. Según declaraciones de la Profesora Ludka de
.Gortari, entonces Directora General de Educación lndigena de la SEP, en
1994 la población indígena representaba el diez por ciento de la población
total del país. También mencionó que gracias a recientes políticas de
iniciativas legislativas, se ha hecho un llamado para que los programas
ecwcativos se adapten a las características lingüísticas y culturales de los 56
grupos étnicos del país (Curriculum Perspectives, 1995:8). En 1990 se
había elaborado cartillas de ledo-escritura en lengua indígena para 36 de
las 56 mencionadas, pero sólo para el primer grado. Francis (1991:51),
añade que la distribución de las mismas es limitada y qut, si bien las
256

cartillas valoran significativamente las lenguas indigenas, éstas no
sati,5facen las necesidades de desarrollo de habilidades para la lectura
independiente y la redacción ..

Existen intentos de revalorización de las lenguas indígenas, como
el caso del proyecto Corima en la zona Tarahumara del estado de
Chihuahua. Éste está apoyado en un enfoque de orientación aditiva
"lubrido entre un programa de transición y uno de mantenimiento"
(Nunez, 1994:20 traducción de la autora) y consiste de un programa de
inmersión parcial combinado con uno de doble dirección de
enriq'llecimiento a través del contenido·(two way content enriched). Pero,
si bien el autor lo considera un exitoso programa de mantenimiento de las
lenguas: Tarahumara, Tepehuano, Guarijio, y Pima, podemos hablar de
que ésta es, hasta el momento, la excepción y no la regla. Por lo tanto en
esta oscilación atención-olvido, mencionada por Fishman respecto a la
educación bilingüe, nos encontramos en periodo de atención a lenguas
indígenas en cuanto a la retórica oficial, más no de forma contundente en
los hechos.

En otr~ países del continente como Bolivia y Perú, ambos con
población indígena mayor al 60 por c;iento y que reconocen el Quechua y
el Español como lenguas oficiales, se han creado programas de
cooperación horizontal para proporcionar instrucción a la pobla,ión
indígena que comparte cultura y tradiciones y sólo es separada por una
frontera nacional. Perú ha proporcionado principalmente asesoría a
Bolivia, pues gracias al Programa de Educación Bilingüe en Puno
desarrolló en 10 años los materiales de grado 1 a 6 én Quechua y Aymará y
otras lenguas amazónicas con la intención de convertir estas en lenguas
polifuncionales y no sólo para comunicación informal. Además creó
cuatro centros de capacitación para maestros y cuenta con una esp"'ecialidad
de educación bilit1güe a nivel superior y un postgrado (López y D'Emilio,
1992). A decir de los autores, sin embargo este proyecto se encuentra aún
en fase experimental y no ha alcanzado el grueso de la población indígena
en ninguno de los dos países.

Volviendo a México, por lo que respecta a la educación bilingüe en
lengua extranjera, a mediados de los 70s -primero en el Distrito Federal y
luego en las ciudades polo del país- se empezaron a crear escuelas
bilingües privadas conforme a los acuerdos publicados en el Diario Oficial
de la Federación (DOF) de esta época. Algunas desde pre-primaria hasta
preparatoria, pero la mayoría hasta secundaria solamente y con rangos de
calidad que van de regular a excelente. Predominan 'tas que imparten las
257

�materias en inglés. Si bien existen escuelas para &amp;ancés, al~mán, italiano,
etc., éstas representan un porcentaje mínimo comparativamente. La
mayoría de los programas que se siguen en estas escuelas son, en cuanto a
contenidos, los aprobados por la SEP.

El caso de "American School Foundation" es diferente, ya que su
instalación en el país se remonta a hace más de SO años y, _aunqu:
incorporado a la SEP hasta nivel medio -en el medio supenor esta
incorporado, localmente a la UDEM_(Keller comun'.cación ~rsonal)- su
programa sigue los contenidos y libros _del m;e~ equiva!ente en
preparatoria en E.U.A. (high school), en ingles y la uruca materia que se
cursa en español es, naturalmente, español. Aproximadamente el 5% de
los estudiantes son de nacionalidad estadounidense o canadiense (Keller
rnmunicación personal), y el resto son mexicanos. Por lo t~to es~?5
hablando en realidad de un programa general en inglés con la t.mparttc10n
de espaiiol como lengua extranjera, que resulta en bilingüismo pero tal vez
no en biliteracidad -al menos en español.

Además, tenemos el caso úmco del "Colegio Japonés", el cual con
autorización expresa de la SEP ofrece programas que corresponden a sus
equivalentes en Japón - desde pre-primaria hasta preparatoria (OOF
Acuerdo 1974 ).
Así mismo, en enero 26 de 1983 se firmó el Acuerdo No. 91 (OOF,
1983) por el que se autoriza el Plán de Estudios del Bachillerato
Internacional, el cual menciona los siguientes considerandos:

..............., .......

"Que la Oficina del Bachillerato Internacional es una organización no
gubernamental que posee estatus consultivo con la Organización de la
Naciones Unidas para la Educación, ]a Ciencia y la Cultura (UNESCO), e
impulsa laadopción del Plan de Bachillerato Internacional, como _opción
curricular de reconocimiento múltiple entre los países que autoncen su
aplicación;
Que para mejorar permanentemente los servicios educativos y
elevar su nivel, es necesario buscar nuevas alternativas, que impulsen su
evolución en función de las necesidades del desarrollo Nacional e
Internacional".
En Monterrey la única institución que ofrece esta modalidad es el
ITESM y sus últimas dos generaciones no rebasaron los 30 estudiantes cada
una (lng. Maqueo comunicación personal).

Los problemas de estos dos tipos de educación bilingüe son de
alguna manera similares y disímbolos a la vez. Mientras que la instrucción
bilingüe en lengua nativa para los grupos étnicos no cuenta con una
amplia escolarización formalizada a nivel universitario, pues sólo la
Universidad Nacional Autónoma de México, la Dirección General de
Educación Indígena de la SEP y el Instituto Nacional de Antropología e
Historia ofrece preparación para los maestros bilingües L1 - español,
contadas universidades estatales se diversas carreras para preparar a los
maestros de lengua extranjera, principalmente en inglés.

Sin embargo, como bien apunta en su comentario Fishman, en
México las mayorías no reciben instrucción en lengua diferente al español
Son las minorías a quienes está dirigida la educación bilingüe. El 10%
correspondiente a la población indígena, con su respectiva carga de
marginalidad geográfica, rezago económico, social y cultural -de acuerdo a
la cultura dominante- y bajo nivel de rendimiento académico que recibe
instrucción en su lengua materna, contrasta sobremanera con el perfil de la
otra minoría que recibe educación bilingüe en lengua extranjera -asociada
esta minoría a zonas urbanas- residenciales, prestigio social, estatus
socioeconómico medio o alto, y que relaciona los logros académicos con
movilidad social o beneficio económico. Los contrastes se observan
también en el grado de rendimiento y escolaridad máxima de las dos
minorías.

Por otra parte el currículum oculto de la planeación de lengua,
parece mostrar un desbalance en cuanto a la preparación que se ofrece a
los maestros de los dos tipos de minorías arriba mericionados, lo cual nos
habla de una limitante más para eJ bilingüismo L1 - español. Y si bien se
da instrucción en los primeros 2 años de primaria en lengua nativa, ésta no
se continúa en los años subsiguientes. Además, debido al uso limitado de
las lenguas nativas, sobre todo en zonas urbanas -familia, miembros de la
misma comunidad- éstas están en peligro de desaparecer aún más. Así
mismo, la preparación que se ofrece a los maestros bilingües en lengua
extranjera en la mayoría de los casos los capacita para trabajar como
maestros de lengua extranjera y no de contenidos en lengua extranjera.
Esto en el nivel de primaria, mas para los niveles de secundaria y sobre
todo preparatoria no se ofrece una preparación sólida ni por parte de la
SEP, ni de ninguna otra institución superior. Por lo cual en ambos se
observa siempre una limitada oferta de personal docente capacitado, y en
múltiples ocasiones se echa tnano de maestros que dominan la materia,
pero no la lengua, o viceversa.

258

259

•

�En síntesis podemos parafrasear a Fishman (1976:20~ q_uien
sintetizaba la situación de la educación bilingüe en U.S.A. de la siguiente

manera: caiencia de fondos suficientes; de personal capacitado; de
experiencia evaluada; y de perspectiva socio~tórica; mi~iendo las
necesidades de la instrucción bilingüe actual en Mextco con la mISma vara.

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA
(Reflexiones sobre un discurso amoroso)

Dr. Ivan Mendiola.
Psiquiatra Egresado de la U.A.N.L.
Psicoanalista de la Asociación Regiomontana
de Psicoanálisis

Llegó con tres heridas :
la del amor,

•.

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la de la muerte,
la de la vida.
Miguel Hernández

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Estas líneas, más que un análisis, expresan la reflexión, envuelta de
dudas y pasmo, que produjo la lectura alucinada de El Amor en Los Tiempos
Del Cólera. Se trata -como el título lo ostenta- de una historia de amor llena
de datos que muestran el profundo conocimiento que•tiene Gabriel García
Márquez del ser humano. El libro es una sinfonía, en el que una vez
presentado el tema en las primeras páginas, éste, será lo que le dará cuerpo
a la novela. Como la mejor de las sinfonías, tiene un inicio y un final que
se unen, de ta} manera, que el FIN de la página 473 expande su significadó,
es decir, deja que el lector continúe su propia novela. Lo que no tiene fin, es
la cantidad de recursos literarios, poéticos y nuevamente, de la asombrosa
conciencia que tiene de la vida, de los actos y mas que nada de los
sentimientos humanos, de los que hace gala Gabriel García Márquez en ·
este libro. El tema central es la historia de amor triangular -como todas las
historias de amor- entre Florentino Ariza, Fermina Daza y Juvenal Urbino
de la Calle. De la temprana adolescencia a la senectud. Y como todos los
cuentos, el final será ... y vivieron felices el resto de sus días; lo que suena
tan falso como la democracia, la justicia o la verdad. Antes de iniciar,
quisiera advertir que las especulaciones tienen este mismo rasero y solo
son responsabilidad mía. Relato aquí los sentimientos e ideas que el libro
El Amor en Los Tiempos Del Cólera despertó en mí.

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Cuando por primera vez leí el título del libro, tuve un lapsus
visual, leí "El Amor en Los Tiempos De Cólera". No me sorprendió,
corrociendo las excentricidades del autor por un lado y la cólera como otra
de las caras del amor, por el otro, lo tuve como algo de lo mas razonable.
Es mas, hoy día, pienso que no hubiese estado mal un título así. Pero mi
equivocación no fue un simple lapsus Iecturis, pues todo el libro está
plagado de nombres que dicen más que lo que tienen escrito. Para esto,
empezaré por el título, pues en diferentes partes deJ libro el autor invita a
260

261

�los personajes a confundir el amor con una enfermedad y con un
sentimiento, lo cual no es infrecuente en la vida cotidiana, que el amor,
tenga diversas manifestaciones y que se confundan los sentimientos y estas
manifestaciones sean patológicas, de muy variadas formas y conductas
biz.arras. En la pág. 88 dice" ... y su madre se aterrorizC? porque su estado no
se parecía a los desordenes del amor sino a los estragos del cólera", o en la
pág. '299 Tránsito Ariza solía decir: "de lo único que mi hijo ha estado
enfermo es del cólera. Confundía el cólera con el amor". Para cimentar esta
idea, mas adelante hace decir a Fermina Daza que no podía imaginarse que
aquella carta suya, instigada por una rabia ciega, pudiera ser interpretada
por Florentino Ariza como una cana de amor (pág. 381), y luego ella
pensar que " ... la rabia volvía siempre, y muy pronto se dio cuenta de que
el deseo de olvidarlo era el más fuerte estímulo para recordarlo" (pág. 385).
En esta forma une lo que siempre esta unido, el amor y el odio, las dos
caras de una misma moneda. Nunca encontraremos al amor desligado del
odio y viceversa. En toda ocurrencia de amor hay una dosis, mayor o
menor de agresión, odio. El deseo de poseer al ser amado, los celos, las
recriminaciones, el control, etc. se encuentran en toda relación amorosa.

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Mas los temas del libro son variados y extensos, porque si hay que
no puede desligarse del amor es la vida, y esta es todo lo que sucede
mientras uno respire. Gabriel García Márquez describe los temas mejor que
nadie cuando Florentino le envía cartas escritas a máquina a la recién
viuda Fermina Daza, quien al leer s1,1s cartas dice: "Eran meditaciones
sobre la vida, el amor~ la vejez, la muerte: ideas que habían pasado muchas
veces aleteando como pájaros nocturnos sobre su cabeza, pero que se le
desbarataban en un reguero de plumas cuando trataba de atraparlas'' (pág.
407). Esto mismo lo había escrito antes en su suplemento práctico del
"secretario de los enamorados". Naturalmente que el-autor dice esto y más,
tanto en los temas como en la forma de tratarlos, de entretejerlos, dándoles
coherencia y sentido. Descifrar esto, es un tanto cuando especular en el
vacio, pero ni queda más remedio. La cumbre soñada Qorge Luis Borges)
de cualquier poeta o literato, pudiera (digo pudiera) ser el premio Nobel,
pero que hacer después de obtenerlo? suicidares como Heminway o seguir
escribiendo obras menores como Churchill?. Admira leer una obra que
sobrepasa a la premiada "Cien años de Soledad", en su estilo y pureza.
Única novela dedicada a Mercedes (su esposa) por supuesto y aquí
el juego del lenguaje que tan bien maneja, pues uno se pregunta si es por
supuesto o por su lenguaje que tan bien maneja, pues uno se pregunta si es
por supuesto o por supuesto (de esposa), y ante tal aclaración acude la idea
de si este acervo de conocimientos acerca del amor los aprendió por
correspondencia o son simples factores genéticos transmitidos.

El libro, decía, se inicia con el tema del suicido, de un santo ateo,
Jeremías del amor santo, descrito hermosamente por el autor en una bella
metáfora en donde. el "se había puesto a salvo de los tormentos de la
memoria con .un sahumerio de cianuro de oro". Este tema, no descrito
abiertamente por el autor persiste durante todo el libro. Por ejemplo: la
primera &amp;ase del texto es usada para evidenciar la vida y la muerte a la
vez. "Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre
el destino de los amores contrariados". Y después la pág. 350, cuando
Florentina Ariza se encuentra con Fermina Daza en el cine, dice: "Se
deleitaba con los hálitos del perfume de almendras..." así, este mismo olor
tiene esta m~ma y doble contrapuesta significación.
En éste, digamos, primer capítulo -ya que no los numera-, como lo
decía con antelación, nos expone el tema central del libro. Dice Jeremías
"nunca seré viejo" "tenia la determinación irrevocable de quitarse la vida a
los sesenta años" (pág. 26). La novela termina con el suicido de una niña,
~érica Vicuña: y dos viejos, Florentino Ariza y Fermina Daza, que son
mterpelados por Diego Samaritano , el capitán del buque; "Y hasta cuando
cree Ud. Que podamos seguir en este ir y venir del carajo? Puedo
terminarla diciendo: Y vivieron felices el resto de su vidas", pero contesto:
"Toda la ~ida''. Podríamos pensar que Gabriel García Márquez, premio
nobel_de literatura, galardonado por las reinas de la belleza, propuesto más
de mil veces como presidente de su república natal, hijo predilecto de su
~ueblo, ovacionado por sus ávidos lectores, próximo a cumplir 60 año,
tiene un~ idea ínicial que modifica al final, pero mejor esas especulaciones
se las deiamos a los conocedores del inconsciente a control remoto y a otros
sabedores de la vida y mejor volvemos al texto y sus temas.
El amor y sus celos, la sexualidad y la sabiduría de la vida y la
muerte campean libremente en todo el libro, con lo que esto contiene, la
~eje~, .el tiempo, el matrimonio, la diferencia entre hombre y mujer, la
fidelidad etc... Es un texto inacabable donde podemos bordar temas tan
diversos que tardaríamos mucho en acabar. Por esta razón, he decidido
limitarme a pocos temas y más que nada, a las palabras del autor, para así
dejar a la imaginación del lector.
.
Gabriel García Márquez enaltece a la mujer y le da un trato de
igual, aún cuando Doña Blanca, y la madre del Dr. Juvenal Urbino trató de
imponerle ideas y acciones, se encontró con una mujer como Fermina Daza
quien solía _deCU: "a la,,mierd~ abanico que es tiempo de brisa". En la pág.
462 Florentmo piensa Na&lt;lJ le habría sorprendido, porque el sabía que las
mujeres son iguales a los hombres en sus aventuras secretas" las mismas
estratagemas, las mismas inspiraciones súbitas, las mismas traiciones sin
remordimientos''. Es más, en otra parte hace decir lo siguiente al Dr.
Juvenal Urbino "Los hombres somos unos pobres siervos de los

.

262

263

�· · ·
en cambio cuando una mujer decide acostarse con un hombre,
preJUictos...
,
d ·be
·
no hay talanquera que no salte, ni fortaleza que no ern , ~
consideración moral alguna que no esté dispuesta a pasarse por e
fundamento no hay Dios que valga". (pág. 448).

•••

·-·

1

Con propiedad y elegancia García Márque_z m~eja la difícil
relación entre el hombre y la mujer, ya sea en un matrimo":1° ~erdur;:~ Y
aparentemente sólido, como los amores fugaces de las paJaritas pe 1 as
de la noche. El libro es un tratado del amor con sus frecuentes
componentes; la mirada, la fidelidad, los celos, la locur~ y sobreto~o la
alid d a la que da un trato especial durante todo el libro. A traves del
sexu
a ,
d
,
• ~t..:
dos
que
Dr. Juvenal Urbino dice: "Estaba contra to a razon c1enuuca
,
t s
rsonas apenas conocidas, sin parentesco alguno en~ s1, con carac_ ere
ped15
_ tintos con culturas distintas, y hasta con sexos distintos, se vieran
'
·
comprometidas
de golpe a vivir juntas, a dormir en .1a misma
cam~, a
compartir dos destinos que tal vez estuvieran determmados en sentidos
·
t " Dea'a• "El problema del matrimonio es que se acaba todas las
d 1vergen
es ,
·
.
d 1
noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo to as as
mañanas antes del desayuno" (págs. 286-287).
Cuando leemos las primeras partes del libro, hace sentir que el
matrimonio es posible y no sólo eso sino hasta e~table y feliz. Poco a poco,
como en una disección roma del mejor anatom1Sta, nos va mostra~~o la
·dad para sólo de1·arnos al final con la fantasía de la felicidad.
cruel real 1 ,
d
d ·
Algunas muestras: "El problema de la vida pública es apren ~r a omu~a!,
el terror, el problema de la vida conyugal es aprender a dominar el tedio .
, 289) "Era un marido perfecto. Nunca recogía nada del suelo, 111
(pag.
·
d d l
apagaba la luz, ni cerraba una puerta. En la , obs~i~~
e a m_a nana,
cuando faltaba un botón en la ropa, ella le 01a decu: Uno necesita dos
esposas, una para quererla y otra para que le pegue los botone~" (pág. 304).
" ...se trataban con la confianza de dos esposos que se habJan ocul~d?,
tantas cosas en esta vida que ya no les quedaba casi nada para dectrS~
(pág. 376), Juvenal diciéndole a Ferm ina: "Rec~~rda si~m pre que
ma~
importante de un buen matrimonio no es la feltc1dad, smo la estabilidad

!~

(pág. 409).
La mirada, lenguaje universal, portón de entrada a los secretos del
alma y que sirve para iniciar o derrumbar amores, o conocer ~l siti~ donde
se ocultan. "La lección no se interrumpió, pero la niña levanto 1~ v1Sta para
ver quien pasaba por la ventana, y esa mira~a casual -~e el ongen de un
cataclismo de amor que medio siglo despues le envio una carta de dos
líneas: "Hoy, al verlo, me di cuenta que lo nuestro no es _mas que una
·, " . (pa' g. 144). Cuando Florentino hacía sus correnas nocturnas
ilus1on
bastaba una mirada de sesgo para saber donde estaba el amor" . (pág. 247).
26-!

Con los celos ponemos en duda la razón del amor. Cabe preguntar
si el amor no es mas que la transferencia de nuestras partes queridas,
necesidades, odiadas o temidas, en la figura amada, para después poseerla
y convertirla en nuestra propiedad, nuestro objeto de seguridad. Los celos
cuestionan la razón del amor, si la hay, y nos provoca a pensar
profundamente en el sentido de las relaciones de pareja en el contexto de la
fidelidad ¿Es el amor monolítico? ¿Por qué aparece y por que desaparece el
amor? ¿Se puede amar a más de una persona a la vez? ¿Por qué entonces
llegar a necesitar a más de una persona para tener satisfechas las
necesidades de amor? Estas y más preguntas está aludiendo el autor en su
obra.
Cuando Florentino Ariza fue nombrado director general de la
Compañía Fluvial del Caribe se sentía nostálgico bajo la sombra de
Fermina Daza "Lo acoro pañó el recuerdo de todas; tanto de las que
dormían en los cementarios, pensando en él a través de las rosas que les
sembraba encima, como las que todavía apoyaban la cabeza sobre la
misma almohada en que dormía el marido con los cuernos dorados bajo la
luna. A falta de una deseo estar con todas al mismo tiempo, como siempre
que estaba asustado"(pág. 368). Con Ángeles Alfaro la del sexo tierno y su
violonchelo de pecadora "Florentino aprendió lo que ya había padecido
muchas veces sin saberlo: que se puede estar enamorado de varias
personas a la vez, y de todas con el mismo dolor, sin traicionar a
ninguna" ... "El corazón tiene más cuartos que un hotel de putas" (pág.
370).

Dice Garáa Márquez que no hay cosa más complicada que el
amor, y al adolescente Florentino lo ubica en la pág. 82 sintiendo que
"poco a poco fue idealizándola, atribuyéndole virtudes improbables,
sentimientos imaginarios, y al cabo de dos semanas ya no pensaba mas que
en ella". Su padre "le recordó que los débiles no entrarían jamás en el
reino del amor, que es un reino inclemente y mezquino, y que las mujeres
sólo se entregan a los hombres de animo resuelto, porque les infunden la
seguridad que tanto ansían para enfrentarse a la vida" (pág. 93 y 94).
Florentino padece de un amor extraterreno. Nada lo amilanaba, todo lo
reservaba. Incluso "la propia Tránsito Ariza se murió convencida de que el
hijo concebido por amor y criado para el amor estaba inmunizada contra
toda forma de amor por su primera adversidad juvenil" (pág 271). A través
de Sara Noriega aprendió "que todo lo que hicieron desnudos era amor.
Dijo: Amor del alma de la cintura para arriba y amor del cuerpo de
la cintura para abajo" (pág. 273). Fermina pensaba diferente, pensaba que
el amor era un espejismo, un autoengaño, una quimera del corazón.
Cuando ya viejos Florentino sentía que: "Te1úa que enseñarle a pensar en
el amor como un estado de gracia que no era un medio para nada, sino un
265

1

' •

�origen y un fin en si mismo" (pág. 400). En su viaje por el río de la
Magdalena después de haber hecho un amor tr~quilo y san?, de ab~elos
percudidos, Fermina y Florentino sentían que: Era co~o s1 _se h~b1eran
saltado el arduo calvario de la vida conyugal, y hubieran ido sm mas
vueltas al grano del amor" ..."Pues habían vivido junt9s lo bastante p~a
darse cuenta de que el amor era el amor en cualquier tiempo y en cualquier
parte, pero tanto más denso cuanto más cerca de la muerte" (págs. 469 Y
470).

Los celos acusan la propiedad privada, el objeto del deseo, como
tal, como objeto transferible, como cosá de la cual uno puede apropiarse o
si no, como la herida narcisista de no ser la única persona amada deseada Y
centro cósmico de la relación. "Florentino Ariza no entendía como una
soltera sin pasado podía ser tan sabia en asuntos de hombres... se retorcía
de celos regresivos pensando que tal vez ella fuera más paseada de lo que
fingía, pero tenía que tragárselos enteros, porque también él le deáa, como
les dijo a todas que ella había sido su única amante". (pág 272) El manejo
de los celos no siempre es tan tranquilo y maduro, en ocasiones es cruel Y
sanguinario como cuando Olimpia Zuleta se desnudó delante del marido
sin acordarse del letrero que Florentino le había escrito en el vientre con
tinta roja y que deáa: ésta cuca es mía. El marido la degolló de un tajo con
su navaja de barbero y sin inmutarse (pág. 297). El único momento en que
se encuentra próximo a derrumbarse el matrimonio entre Fermina Daza Y
Juvenal Urbino es por el amorío de éste con la señorita Bárbara Lynch. Es
en este pasaje donde más claramente el autor muestra el dolor narcista,
cuando después de que Ferrnina Daza le recrimina que tiene el derecho de
saber quien es y el le relata los pormenóres de este desafuero, pues "el no
había hecho lo que ella esperaba con el alma en un hilo, y era que lo negara
todo hasta la muerte, que se indignara por la calumnia, que se cagara a
gritos en esta sociedad de mala madre que no tenía el menor reparo en
pisotear la honra ajena y que se hubiera mantenido imperturbab~; a~
frente a las pruebas demoledoras de su deslealtad: como un hombre (pag
342 y 342). La celebre viuda de Nazareth comprendía la fidelidad diciendo
acerca de su marido muerto: "Soy feliz porque solo ahora sé con seguridad
donde está cuando no está en la casa" (pág. 207).
Viejos, Florentino y Fermina viajaron en el buque, que por cierto se
llama Nueva Fidelidad, ella le pregunta de un modo casual que nunca
había oído decir que el tuviera una mujer "y él le replicó de inmediato sin
un temblor en la voz: -Es que me he conservado virgen para ti-".
El temario es inagotable y trataré de ser breve con los asuntos que
a continuación abordo: la sexualidad, la vejez y la muerte. El por que de
estos tres temas está resumido en el epígrafe que escogí para esta
disertación. Pienso que el hombre vive en este mundo (si es que pudiera
266

existir alguna razón) para la preservación de la especie, como un pequeño
eslabón de esta ya larga cadena cósmica, en este ignoto universo. El
hombre tiene la pecuµaridad diferencial con el resto de los animales, de
que además de t,rasformar sus alimentos antes de ingerirlos, puede y desea
aprareserse sin necesidad de celo. Es pues la sexualidad, en esta doble
razón, altamente valiosa. El hombre se comunica, habla y a veces, piensa.
Se anticipa con el pensamiento a los hechos, especula, discierne,
medita sobre su pasado y prevé para el futuro. Sabe ineludiblemente que
es mortal. No ignora que la vejez es la antesala del último eslabón de su
ciclo vital. Estas razones me han empujado a signíficar la vejez y la muerte
a la par con la sexualidad. El Amor en Los Tiempos Del Cólera es un breviario
sexual bastante completo. Es en la ciudad escenario de este libro, a donde
llegaban barcos de Europa, pasando de contrabando "desde postales
obscenas y pomadas alentadoras, hasta los célebres ·preservativos catalanes
con crestas de iguana que aleteaban, cuando era del caso, o con flores en el
extremo para que desplegaran sus pétalos a voluntad del usuario" (pág.
142). Sin embargo, reconoce que se trata de un instinto personal del amor,
que no hay teorías artesanales ni científicas, capaces de entorpercelo, tal y
como se lo enseñó Ausencia Santander (pág. 243). Deáa Florentino Ariza:
"El mundo está dividido entre los que tiran y los que no tiran. Desconfía
de estos últimos: Cuando se salían del carril, era para ellos algo tan
insólito, que alardeaban del amor romo si acabaran de inventarlo. Los que
lo hacían a menudo, en cambio, vivían sólo para eso. Se sentían tan bien
que se portaban como sepulcros sellados, porque sabían que de la
discreción dependía su vida". (pág. 251). Pero este conocimiento no lo
dudo asimilar tempranamente a pesar de haber tenido un magnífico
maestro, lotario Thugut, quien no tan sólo le enseñó el uso del telégrafo y a
tocar el violín, sino la vida de las pajaritas y la verdadera sexualidad. "Al
contrario de lo que hacía creer su corpulencia, Lotario Thugut tenía una
perinola de querubín que pareáa un capullo de rosa, pero este debía s.e r un
defecto afortunado, porque las pájaras más percudidas se disputaban la
suerte de dormir con él, y sus alaridos de degolladas remeáan los estribos
del palacio y hacían temblar de espanto a sus fantasmas. Deáan que usaba
una pomada de veneno de víbora que enardecía la silla turca de las
mujeres, pero el juraba no tener recursos distintos que los que Dios le había
dado. Decía muerto de risa: "Es puro amoé' {pág. 91). Gracias a estas
enseñanzas y a las que el aprende de todas las mujeres que ama se vuelve
un experto en el amor. Su vida práctica la inicia con la viuda de Nazareth
"la que le sobraba en ternura lo que le faltaba en artes marciales" (pág. 209)
"La incitó a dejarse ver mientras hacían el amor, a cambiar la posición
· convencional del misionero por la de la bicicleta de mar, o del pollo a la
parrilla, o del ángel descuartizado..." (pág. 208). Y así Gabriel García
Márquez nos pasea por todos los recovecos de lo que el llama amor de la
cintura para abajo.

267

�El libro está basado en gran parte en la historia de amor de U11
joven de 76 años y su amada de 72. Florentino dice: "sólo entonces había
comprendido que un hombre sabe cuando empieza a envejecer porque
empieza a parecerse a su padre" (pág. 233). Fermina lo reconoció "Una
noche, después de mucho eludir el pasado, llegó a la hacienda de la prima
Hildebranda, y cuando la vio esperando en la puerta estuvo a punto de
desfallecer; era como verse a sí misma en el espejo de la verdad. Estaba
gorda y decrépita..."(pág. 347). El autor en defensa de la senectud habla de
que el amor a esa edad es una dicha y no una cochinada, de quien vive en
el desea, a esa edad lo continua, tirar en su destino. También nos muestra
su miedo a podrirse en vida, a perder en vida, a pesar la memoria , a morir
en la total ignominia y burla de los demás.

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Antes de terminar, tres alegorías a la muerte llenas de gran poesía,
para hablar de un tema tan difícil como penoso: A los nueve años tuvo sin
darse cuenta una señal prematura de la muerte, pues estando con su padre,
éste le dice: "Si yo me muero ahora apenas si te acordarás de mí cuando
tengas mi edad. Lo dijo sin ningún motivo visible, y el ángel de la muerte
flotó un instante en la penumbra fresca de la oficina, y volvió a salir por la
ventana dejando a su paso un reguero de plumas, pero el niño no las vio.
Habían pasado más de veinte años desde entonces y Juvenal Urbino iba a
tener muy pronto la edad que había tenido su padre aquella tarde. Se sabía
idéntico a él, y a la conciencia de serlo se había sumado ahora la conciencia
sobrecogedora de ser tan mortal como él" (pág. 158 y 159).
El padre de Florentino Ariza había escrito: "Lo único que me duele
de morir es que no sea de amor" (pág. 233).
El tío de Florentino Ariza, León XII, que hacía llorar a las piedras en los
entierros, cuando le entregó la dirección general de la Compañía Fluvial
del Caribe, concluyo: "La única frustación que me llevo de esta vida es la
de haber cantado en tantos entierros, menos en el mío" (pág. 367).
Para finalizar este breve recorrido por el libro, la frase que
realmente pudiera englobarlo y que es la que piensa el Capitán
Samaritano: " ...y es que es la vida, mas que la muerte, la que no tiene
límites" (pág. 473).

BILINGUAL EDUCATION AS SUCH DOES NOT AND
CANNOT ALWAYS REPLACE SECOND LANGUAGE TEACHING
FOR TIIE PURPOSE OF DEVELOPING SECOND LANGUAGE SKJLLS
WE SHOULD TIIlNK OF BILINGUAL EDUCATION AND
FOREIGN OR SECOND LANGUAGE TEACHING
AS NATURAL ALLIES RATHER THAN ALTERNATIVES
(POLITZER 1977 IN MILK 1985:670)

Sara Alicia Ancira Aréchiga
Preparatoria No. 15
Coordinación de Preparatorias, Secretaría Académica, UANL

Introduction

lncreasingly, due to economic, social, cultural, and academic
reasons proficiency in English is becoming a must in Monterrey, México.
To meet thi.s need the Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) has
developed different English language programs which seek to promote
the_ ma~ter_Y of ~nglish among university students. Presently, the
umv~rs1ty IS offenng a program at the high-school leve} that integrates
English language instruction into academic content instruction. This
means that English language is used as the medium of instruction for
sci~nce - biology, chemistry, physics- mathematics and computer science
whtch are part of the official school currículum. English language, in this
approach, becomes the vehicle for teaching and leaming the specific
knowledge of such academic subjects.
Many programs have been developed conceming the integration
o~ the academic content with language instruction. Those programs meet
different needs. For example sorne have been implemented in countries
(e.g. USA) which receive immigrants and seek to integrate them into their
new society. Therefore, those programs are addressed to minorities.
Such programs have a lot of implications, mainly social, but also economic
and cultural.
Co_n~ersely, other programs such as this high school bilingual
program fit mto what John Edwards (1984a in Baker 1988: 46) defines as
the "maintenance or enrichment bilingual educatio~ where two languages
are k~pt through~ut ali or_ most of schooling". That is, both languages are
used m school wtth the aim that students develop academic achievement
and proficiency in both languages.
Pluralism, enrichment and
biculturalism are aU involved, as Baker puts it.
'
.
Ta~ing into account intensity, goal, and language status as
vanables FIShman &amp; Lovas (1970 in Hamers and Blanc 1989: 190) would
describe this program as partial - bi/iterate bilingualism in which L1 is

268

269

�utilized in cultural academic subjects (e.g. history, arts, literature) and L2
is used in science (e.g. economics, biology, chemistry). According to its
goal, this is an enrichment program designed for a majority whose aim is
based on "developing an additive form of bilinguity," that is the second
language does not replace the native language. Language status refers to
the confrontation of major world language versus a minor language. or
about language of primary importance versus language of secondary
importance in education. Thus at school two languages are used in
teaching, the native language, Spanish, and an intemational language,
English, both of equal status.

....

On the other hand, due to the social context wherein the high
school bilingual program of the UANL is developed, it belongs to what
Goader (1976 in Baker 1998: 47) refers as "Élitist bilingualism". This is the
type of bilingual schooling in which the proficiency of two languages are
both related to cultural and economic value. To have access to economic
rewards, the key factor is the "choice" that students make for having
bilingual schooling. Students in these bilingual programs are expected to
progress at least at the same rate as nonbilingual students.
Many bilingual programs, i.e. bilingual, immersion, and two way,
are (mainly in the USA) based on Krashen's theory of second la11guage
acquisition which, broadly speaking, is stated as follows,
Krashen suggests that a second language is most successfully acquired when
the conditions are similar to those preseni in first language acquisition: that is,
when the focus of instruction is on meaning rather than on form ; when the
language input is at or jusi above profictency of the leamer; and when there is
sufficient opportunity to engage in meaningfol use of that language in a
relatively anxiety-free environmenl. This suggests that the focus of the second
language classroom should be on somelhing meaningful, !;Uch as academic
content, and the modification of the target language facilitates language
acqu isition and makes academic content accessible to S(&gt;(·ond language leamers.
Krashen suggests that a second language is most successfully acquired when
the conditions are similar to those present in first language acquisilion : that is,
when the focus of instruction is on meaning rather than on form; when the
language input is at or jusi above profictency of the leam er ; and when there is
suHicient opportunity to engage in meaningful use of that Janguage in a
relalively anxiety-free environment. This suggests that lhe focus of the second
language classroom should be on something meaningful, such as academic
content, and the modification of the target language facilitates language
acquisilion and makes academic content accessible to second language Jearners.

Taking into account the vast literature that presents the benefits to
be gained by implementing a bilingual program, with empirical as well as
theoretical considerations, an economic review of integrating a second
language into the academic instruction is presented in order to be aware
of the im plications and results that such integration convey.
Using the theoretical framework for language development
proposed by Bialystok (1988, 1991) this paper was developed to elucidate
the psycholinguistic nature of the bilingual program that has just begun in
the UANL and is a brief description to give a ge11eral idea of the program,
its aims and its social relevance for the community.
·
The descriptio11 of Bialystok's model explains the acquisition and
processing of kllowledge, i.e. a second language. This cognitive model is
embodied by two processing components named analyzed kllowledge
and automatic or more recently, control of processing, "that jointly
function to develop proficiency in the language" (Bialystok 1994: 157).
To detect if bilingual schooling has a positive or negative effect on
students' academic achievement, this study also attempts to produce
em pirical data that bilmgual education programs encourage accelerated
educational progress, that is academic achievement, and promote second
language proficiency. Results from academic examinations and from the
TOEFL (practice tests) at the end of an academic semester are introduced
in order to present preliminary results related to the effectiveness of the
program.
Of course, these are not considered definitive results. Instead,
they are oruy a part of the whole process of evaluation that is in progress.
Since the program was implemented seven months ago, oruy partial
results are shown, but to present a congruent scenario that I consider
relevant, it gives sorne evidence of the results of participating in this
bilingual program. Needless to say, there is still much work to be done
since this type of program causes controversy and raises questions
without absolute answers. However, the research related to this program
will continue in order to guide the decisions that will be made, since this
program is considered highly relevant for the Universidad Autónoma de
Nuevo León dueto its aims of pursuing academic excellence a11d language
proficiency.

(1982Crandall 1994: 1)

Crandall (1994) mentions the benefits of integrating language and
academic content instruction since English as a means of instruction
promotes in students not oruy academic development but also English
language proficiency.
270

•• •

271

1

.,

�The Bilingual Program of the Universidad Autónoma de Nuevo León
-A Brief Description

It is precisely those educators and intellectuals
most interested in the Global Community
who must be interested in bilingual and bicultural education
Jor all our chíldren, for it is only out of such education
that the multiple-group membership can come
that can foster such a community
for the masses rather than for the ehtes.
Monohngual and monocultural education is artificial and false,
·
particularly if we have One World in mind.
The world is not unifiable on the bas:is of cultural monisms.
Indeed, such monisms are more likely to destroy the world than to save it!
(Fishman 1976: 9)
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The high school (preparatory) bihngual education program of the
Universidad Autónoma de Nuevo León, in Monterrey, Mexico, seeks to
achieve high academic levels and bihngual proficiency in the students. In
th:is educational program, content area subjects are learned through both
Spanish and English. Among the main program aims are encouragement
of academic excellence and development of English language proficiency
as well as the promotion of awareness of cultural diversity.

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This program was launched in 1997 by the Academic Vice
Presidency of the Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), through the
Coordinación de Preparatorias (Preparatory Academic Coordination). It was
designed and its implementation is under the supervision of the author
and _L aura Esthela García Alvarez. [t started as a pilot program with four
groups of thirty students each, who are now in the second semester of the
four-semester currículum. English is used more than 50% of the
instructional time. An extra ESL class, which is not part of the official
currículum, is given each semester in 8 modules of 40 hours each, as a
support and complementary course to meet the need of increasing the
formal knowledge of language.
The bilingual high school students attending Preparatoria 15Florida, (located in the southeast area of Monterrey) come from middle
and upper middle class families with solid professional and academic
- backgrounds. According to preliminary results of a follow up study -now
in progress- this program could be offered to the rest of the high schools
(28 schools with a 40,000 student population) by year 2000.

planned and given in at least two larrgu¡fge"'r.''rtrere are many different
types of bilingual education programs, e.g. immersion, submersion, twoway instruction, etc. Whatever the program be or character:istics it
possess, all of them involve instruction in both languages.
In th:is program English is used more than 50% of the instructional
time, i.e. biology, chem:istry, physics, computer science, and mathematics,
besides the English language courses. Spanish language, literature, social
studies, arts and humanities are given in Spanish. as well as counsehng,
and physical education.

Most salient characteristic features of the bilingual program

• First bihngual pubhc school program in Mexico
• Pilot progi:_am for further implementation in the rest of UANL high
schools
• Systematic follow-up and evaluation
• Teacher development program: -joumals, peer and self-observation
and evaluation (refl.ective teaching)
• Innovative instructional practices, i.e. cooperative learning, task-based,
project-based
• Academic a~hievement, not language learning, becomes the main goal
and L2 acquisition results from language exposure through content
• Traditional high school currículum plus an extra English course to
support students to handle academic content in L2
• International exchange programs -teachers/students
• Adjunct enrichment activity programs, i.e. music, Jeadership, student
newspaper, German introductory courses, history of comics strips, and
drama (Ancira and García 1997).
With regard to the nature of the program, two groups of students
take a "communicative" Enghsh course that seeks to help students to
develop social, interpersonal communication skills (BICS). The other two
groups receive "content-based" second language instruction in order to
develop their cognitive academic language proficiency (CALP), a
discourse distinction that has been presented and studied by Cummins
(1981 in Christian et al. 1990: 144). The purpose of implementing different
~ourses 1S to determine ~hich of these two language course types fosters
1mprovement of the students' English performance in the academic
subject classes. When results emerge, a decision will be made about the
approach of the instructional dass of English in this bihngual program.

Hamers and Blanc (1989: 189) define bilingual education as "any
system of schoo] education in which, at a given moment in time and for a
varying amount of time¡ simultaneously or consecutively, instruction is
272

273

�A local context
Monterrey (with a population of 2 million )is 230 km south of t~e
Texas border and due to the city's commercial, financia}, and industnal
dynamism, English has an important presence.
According to t~e
Department of Economic Development of the ~tate of Nue,vo Leon
(Gobierno del Estado de Nuevo León 1997), Monterrey lS t~e country s se~ond
largest industrial center after México city. People m the top busmess
positions usually are proficient in English.

In order to establish a context wherein this bilingual program is
developed, it might be fruitful to consider how many bilingual
educational programs have been implemented in Monterrey area. See the
following chart:

,.. ""ª

...

Level

K

2-7 Elementary

S-10
Jr High-School

Bilingual
Schools

35

34

26

11-12
High-School Commercial

6

9

Source: Gobierno del Estado de Nuevo León 19'17

These schools basically develop similar ed ucational programs, the
official curricula of the Ministry of Education. They present slight
differences in their bilingual programs and the proportion of instructional
time in each language varíes among them, but they ali share the airo of
developing bilingual proficiency.

...........,, .......,.,,.

Most of the above schools are kindergarten and elementary schools,
fewer belong to junior high-schools and only six are high-schools
(preparatory). All except the one of the UANL, are private and ex~nsive
schools. In the light of this information it is easy to see the correlation of
social class with English language proficiency as well as the status that
English has in the community. According to a survey carried out by E/
Colegio de la Frontera Norte ( Zúñiga 1990) in Monterrey there is a strong
relation between social class and English proficiency.
Among all the benefits that a bilingual program might offer: L2
proficiency, schema flexibility, acceptance of other cultures, academic
enhancement, cultural enrichment, and better professional opportunities,
the major benefit would be to let more people have access to these
. opportunities. Thus the first commitment of this program is to benefü a
wider range of the population, in order to help students to attain
intemational standards and enable them to become informed and active
citizens in the age of globahty.

274

lt is important to point out that because of its nature as a pilot
program, a systematic evaluation is in progress, and depending on results,
changes and adjustments will be made.

Some Reasons forTeaching-Leaming Through a Second Language
-Language integration vel'Sus isolation
Experiences in immersion classes
illuminate the practice of second language teaching
and indicate effective ways of attaining high levels
of academic content mastery and target language proficiency.
Evaluations of a variety of immersion programs suggests
at least three elements of general relevance
for second language instruction:
1) instructional approaches.that integrate content and
language are likely to be more effective than
approaches in which language is taught in isolation;
2) an activity - centered approach that creates opportunities
for extended student discourse is likely
to be beneficia} for second language leaming; and
3) language objectives should be systematically targeted
along with academic objectives in order to maximize language leaming.
(lntegrating Language and Content: Lessons from lmmersion 1995:3-4)

Content-based language instruction emerged as an approach to
language leaming as a response to general conditions that must be met for
successful language leaming. Brinton, Snow, and Wesche (1989: VII)
affirm "second language is leamed most effectively when used as the
medium to convey informational content of interest and relevance to the
leamer" . As a result of both empirical research and second language
acquisition theory, learning in this approach is focused not on language
but rather on meaning in a context wherein content becomes the principie
factor for developing functional language skills in the first and second
language for any age group.
When academic content is leamed by a second language
Cummins (1982 in Lewelling 1991: 2) points out that in order to achieve
success, cognitive academic language proficiency (CALP) is needed, since
this "type" of language is involved with cognitive skills and conceptual
knowledge which, according to him, "can be transferred from the native
language to English". Such transformation is described by Saville-Troike
(1988 in Lewelling 1991: 2) as the a priori knowledge that can be
extrapolated to second language, in other words is a "preexisting script
for school". As Hakuta (1990 in Lewelling 1991:3) demonstrates, a child
learning about velocity in Spanish can transfer this knowledge t~ English

275

�withoút learning again the concept if the relevant needed vocabulary is
given.
Because of the advantages of integrating content and language
learning .different educational programs have emerged using the second
language as the medium of instruction. The main aim of immersion
programs is academic achievement not language learning. The integration
of second language instruction and academic content is more effective
than teaching the language per se. Results given by immersion programs
(Crandall 1994: 1) have de.monstrated that:

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1

1

► Language is ~cquired effectively when students are engaged in real
acts of communication, and the academic content of currículum gíves the
basis for that meaningful communication.
► Relevant academic content encourages authentic communication in the
classroom, motivating students to learn the new language. There is a
correlation between language and cognition as well as social awareness.
lntegrating language and academic instruction help to strengthen the
concurrent development of these components.
► Each academic subject has its own discourse.
Evidence has
demonstrated that students develop awaxeness of different discourse
types, i.e. the way language is used in mathematics is not the same as in
the other academic subjects.
To integrate language and content, there are at least five different
reasons that Brinton et al. (1989: 3) draw up. The first is }?ased on English
for Specific Purpose (ESP), which seeks to promote successful language
learning via the uses of the taxget language that the leamer will need,
focusing, then, on language functions and forms. Second, it is related to
content, taking into account that information is relevant and motivating
for learners, assuming this eases leaming.
Third, pedagogical
considerations are borne in mind since learnihg is based on previous
knowledge that the learner possesses of the subject content area as well as
of the a~ademic context and the second language. Fourth, it refers to the
teaching of language in context, focus on this approa~h is towards both
language use and language usage. Leamers, then, get in contad not only
with grammar conventions but' mainly with wider discourse features and
interperson@l interaction pattems. Finally, they emphasize, the main
argument, for content based courses, is derived from research in second
language acquisition. A condition for successful language leaming
according to this research is that input provided to leamers must be
comprehensible to them, but if the purpose of this is the acquisition of
language, new elements supported by ~ontextual and verbal devices must
be added to this input. _The leamer interacts with limited knowledge of
language, h.is schemata and his expectations, combining language form
and meaning which are the basis for language acquisition.

276

Taking into account the conditions of language learning one issue
of concem is the distinction between acquisition and learning. Even
though these terms axe sometimes used interchangeably, the term
acquisition is used for the process where language is acquired as a result
of natural and chiefly, random exposure to language. The term language
learning is used when the exposure is purposefully structured for
language teaching (Wilkins 1974:26 in Ellis 1990:41). According to Ellis
(1990) this is the same as informal and formal language learning contexts
(see Ligtbown and Spada 1993:121-2). Conversely for Krashen &amp; Terrel
(1983: 26-7, Ellisl985: 229-30, 1990: 57) acquisition and learning might
occur in both contexts since Krashen defines such distinction in process
terms, i.e. the way language knowledge is internalized and st?red.
What Krashen &amp; Terrell (1983, Ellis 1985: 261-3, 1990: 56-7) label as
acquisition-leaxning distinction has become the key feature of Krashen's
theory of second language acquisition -The Monitor Model theory,
wherein this dichotomy, besides of the natural order, the monitor, the
input, 'and the affective filter hypotheses embodied in the Natural
Approach proposed by Krashen. Language acquisition is the result of
using language in real communication which is the natural manner of
developing language ability. This is a subconscious process, similar to
child first language acquisition, in which there is no awareness of the rules
of the language. Instead, a feeling of correctness or incorrectness is
perceived.
0n the other hand, learning, for Krashen, is knowing about the
language through formal teaching and purposefuJ study. This is a
conscious process employing the explicit knowledge of language ·rules
which leads to awareness of them. Besides emphasizing such distinction,
Krashen argues that acquisition and learning are stored separately and
that the knowledge that has been learned can not become acquired
knowledge. Krashen thus makes a sharp and simple distinction.

.
Examining how classroom second language learning takes place
EllIS (1990:1-2) states that as a starting point it is necessary to define
"classroom language leaming" and its opposite " naturalistic language
leaming" whose differences can be analyzed from sociolinguistic,
psycholinguistic, and educational bases. From the psycholinguistic point
of view, which is the concem of this paper, Ellis adds that the key factor is
the distinction between formal and informal leaming.
Formal leaming is related to structured language activities which
seek to teach about the language through explicit rules of grammar, i.e.
the
~ormal organization of language. 0n the other hand informal learning
mvolves a spontaneous process, from exposure toan environment which
277

�provides certain conditions for promobng participation in
communication. Despite that formal learning is considered equivalent to
classroom learning, and informal learning is related to nonformal settings,
this does not mean that informal learning can not take place in a
classroom. For example, a class which seeks to engage leamers in
effective communication, where meaning is emphasized rather than
Ianguage structure or forro, provides informal learning as is proposed by
the communicative approach (Richards and Rodgers 1986). In the same
way, Ellis adds, formal leaming may be present in informal learning when
in a natural environment the leamer participates in a conversation and
asks for linguistic information.

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Dulay, Burt and Krashen, in their Language two (1982), mention the
positive effects of natural exposure or communication, i.e. when the focus
of the speaker is on the content not on the forro, since, they affirm, this
promotes the development of communication s.kills in a second language
in foreign as well as host settings.
This argument is supported by research reported by Saegert, Scott,
Perkins and Tucker (1974 in Dulay, Burt and Kashen 1982:16) who
surveyed students at the American University in Cairo, Egypt and at the
American University in Beirut, Lebanon. Nevertheless many of the
students had attended schools wherein academic subjects were taught in
English; Saegerl et al. analyzed the students English proficiency and the
number of ye~ of formal English ~anguage instruction or whether
students had academic experience through learning content subjects in
English or another foreign language. As they did not find relationships
between English proficiency and the number of years of formal instruction
of English as a foreign language, but found conversely that English
proficiency was related to the use of English as a medium of instruction in
academic subjects. Consequently the study concluded that leaming
experiences where the academic subjects are taught (leamed) in English
make the difference in predicting English proficiency.

In trying to pin down the role of second language as a medium of
instruction, it must be home in mind that there are many educational
programs in the context of bilingual or immersion programs whose
implementation, depending on social, cultural, pohtical, economic,
hnguistic, and academic factors among others, meets different needs.
Useful definitions of such programs are provided by Hamers and Blanc,
· • Bilingual Education Any system of education in which, at a given
point in time and for a varying length of time, simultaneously or
consecutively, instruction is given in two languages.
• Immersion Programs A type of bilingual education in which a group
of leamers is taught through the medium of a language different from
their mother tongue, the latter being introduced later.
278

• Early immersion Immersion program in which a second language is
used exclusively as a medium of instruction in the early years of
schooling.
~ Late Imme~ion ·Im.mersion program in which a second language is
mtroduced as a medium of instruction at a later stage.
• Partial Immersion Immersion Program in which both the first and the
second language are used as media of instruction
(1989: 264, 267)

. . _The im~l~mentation of bilingual education has to do not only with
mmonties acqumng the language of the host environment, but also as an,
altemative method for acquiring a second language (see Krashen 1983:
~67-75). _Among the pedagogic considerations and principies for
llllple~entmg a high school bilingual program in Monterrey, are the
followmg: second language is acquired by meaos of messages with the use
of ~omprehensible input, language is developed in language rich
envuonments, and the content areas can provide such a context. Another
mo~ve to just_ify a bilingual program is that of language development
which, accord~g _to Rigg and Allen (1989: X), means "leaming to use a
language to socialize, to leam, to query, to make believe, and to wonder".
For that reason students need permanent but different kinds of support in
order to develop language proficiency. Bilingual education gives
o_ppor_tumty to this continuing full development even though most of the
time IS needed for academic reasons, and ESL classes support such
development for a limited time (Krashen 1991: 1, Rigg and Allen 1989: X-XI).
Another factor to take into account in a bilingual program is the
background knowledge of the leamer, which leads to consideration of
~ow dependent and relevant is previous cultural experience as well as
first language development (Saville-Troike 1991: 2).
Similar findings are from immersion program research. Dulay et
al.(1982) present results which corroborate the benefits of the natural
:nvironment_in the ~cquisiti?n of a second language, regarding such
natural envrronment when m most of the classes instruction is given in
the second language. Thus second language becomes a medium, instead
of an end itself, as in immersion programs.
Findings are reported from immersion programs developed in
Canada where French is used in instruction for English speaking children,
as well as from the program implemented in Culver city, California (see
~:;esse 1987: 117-9) with Spanish as a medium of instruction. In
programs, according to Dulay et al. (1982), children improved second
language acquisition, achieved adequately in the academic subjects taught
279

• ►-

�in the second language, and first language development did. not present
problems.

....

...

t

...

Stem (1983: 425-6) mentions that when the second language
becomes the language of instruction or it is in the environment e.g. French
and English in sorne countriE;S, that second language is lea~ed more
successfully. Bilingual schooling, as the immersion program m Canada,
designed to create bilingualism, tends to be "more succ~ssful th~
conventional language teaching as a subject because language lS treated m
school as a medium rather than as a subject". Although he admits that•
this type of program needs to be supported by bilingual contacts and
intemational exchange programs. Widdowson (1990: 15)found that in
such immersion programs language proficiency is , not attained • since
evidence has demonstrated that after seven years in an immersion
program, grammar and lexicon differences persist between students of the
second language and native speakers.
Widdowson points out in Aspects of Language Teaching (1990) that
formal language instruction cannot be replaced by acquisition in a natural
exposure. Instead, it seems that they complement each other. This
argument is supported by Spada (1985, 1987 cited by Widdowson 1990:
15) who points out the importance of providing practice in both formfocused and function-focused leaming. The lack of either does not seem
to help in the development of different language skills. Which im plies
therefore, even students who are in an environment which facilitates
language acquisition in Krashen terms, that is to say, by means of the
communicative use of the language, need to observe the form of the
language. As Widdowson puts it,
It would seem that students need something
in the way of formal instruction
as well as acquisition by natural exposure and engagement.
lt is not just that one supplements the other :
effective leaming would appear to be a function of
the relationship between formal instructional and natural use.
(Widdowson 1990: 15)

Taking into account that each setting, the classroom and the
natural one, favors formal and informal leaming respectively. lt should
be remembered that although there are different sorts of classrooms anda
variety of natural settings, it might be possible to characterize the features
of each domain. These differences,. even though not complete are vital
from the psycholinguistic perspective view point (Ellis 1990: 2).
Wilga Rívers (in Arnold 1994: 122-3) emphasizes that bettet
language knowledge and language control allows leamers to use a mental
representation (which is very similar to that of a native speaker). This
280

enables them to be as accurate as possible when they are speaking a
language. Rivers reference support the view of teaching grammar
through activities that promote the utilization of rules which integrate
with the structures tó make up "a performance memory" . Not taking this
into account is as if you try to leam chemistry without learning the
periodic table. Therefore Rívers condudes that it would seem that we are
involved in the only science in the world that is afraid of principies.
Grammar is the framework wherein people (children in first language
acquisition and students of second language) operate, since agreement to
convey meaning with the accepted forms as a medium takes place thanks
to grammar.

Milk (1985: 669-70) pointed out that researchers in bilingual
education (using target language as a medium of instruction) and in
second langu~ge teaching (only formal instruction) mention the need for
overt second language teaching where there is no contact with native
speakers.
Krashen's viewpoint about the explicit-implicit dimension
(learning-acquisition) is considered too narrow (Stem 1992: 332), not only
because by explicit knowledge he only considefS grammar and conscious
learning but also because he makes a sharp distinction between both
dimensions as independent entities instead of regarding them as related
and complementary dimensions.
Palmer in 1922 (Stem 1992: 328) was one of the first
methodologists who made a distinction between spontaneous (implicit)
versus studial (explicit) leaming,. pointing out the need of joining them in
order to achieve success in language leaming.

Bialystok's Model
-Second Language Proficiency from a Psycholinguistic Perspective
-A Cognitive Leaming Theory
With regard to the explicit - implicit distinction EUen Bialystok
(1978 in Stem 1992: 332) developed a model which considers sources of
knowledge to be explicit and implicit.. Bialystok, unlike Krashen, believes
that rather than being !1 dichotomy, both interact with each other. Later
Bialystok (Spolsky 1989: 48), in developing this theoreti~al model explicit implicit distinction comes into analyzed and nonanalyzed knowledge, and
automatic and nonautomatic knowledge. With these two dimensions a
four way matrix is formed for describing kinds of second language.
For
Bialystok (1988: 32) " Language proficiency" in the present framework
com prises development along two dimensions". Since, as she argues,

281

�••d ... lt '

,.

]

1

1

i

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~
·e
::)

&lt;~

................, ......., ,..

language is processed like other types of knowledge or information, then
knowing a language imphes both the mental representation of the system
and organization of the target language, that is, the analyzed dimension as
she names it. The procedures that permit one to have access to such
target language knowledge, are those named the automatic dimension
(see also Brown 1994a: 285-6).
·

those forms relate to meaning, these representations are formed around
"formal composed symbohc categories" instead of semantic or empirical
ones (as is organized in the nonanalyzed knowledge) and "the structure of
those categories is explicit". This makes possible the metalingual
knowledge, whose real value is based on the fact that this language
knowledge can be used by the leamer and is accessible for formal
education language use requirements, i.e. academic writing (Ellis 1990:

The analyzed knowledge is the extent to which the leamer is
aware or makes a mental representation of the corpus of knowledge, in
this case the language system. As language leaming takes place, the
learner advances through a continuµm, starting in the nonanalyzed
extreme, characteristic which is of the beginning level of second language
learning where the leamer is not aware of the structure or organization of
the language. As the leamer goes on, language awareness grows allowing
the leamer to understand the formal structure of the language. Control
over such structure means to move towards analyzed knowledge which is
the basis for using language in different situations. Since the leamer
controls the hnguistic elements, this permits him to be creative with the
language, producing a variety of constructions. In other words, the
leamer can use specialized language depending on the need. The leamer
moves &amp;om the nonanalyzed to the analyzed continuum while language
development increases. (Bialystok 1994:160)

1~}

In language processing the analyzed dimension awareness is
embodied by mental representations of hnguistic knowledge which are in
progress; changing these into "more structured, more exphcit and more.
interconnected" (Bialystok 1991: 116), while at the same time progressive
analysis leads to restructure those mentaj. representations.

In this model such awareness does not mean that the leamer is
conscious of the mental representations. The analysis dimension is not
involved directly at a conscious level nor is it present in an exphcit way in
the mind of the leamer (E1lis 1990: 179). Analyzed knowledge is
considered to be a propositional mental representation wherein the
relationship between formal structure of language and its meaning can be
identified, while the nonanalyzed knowledge is represented by mental
representations, too, but the representation structure of those propositions
is not evident. Hence, the information is the same represented in
nonanalyzed and analyzed knowledge. The difference is that the
analyzed knowledge can be characterized as a means of approaching to
the structure of nonanalyzed knowledge. In these terms the learner
controls the properties of the structure and the relations that rule the
knowledge already known in the nonanalyzed form as it becomes
analyzed knowledge (Bialystok 1988: 331).
Language structure is based on mental representations w hose
organization is based on forms and structures. Besides pointing out how
282

.

Taking int-0 account that metahngual knowledge "concerns the
ability to get above or outside language, being aware of language forros
and properties" Baker (1988:28) presents a review of studies whose results •
suggest the metahnguistic advantages for bihnguals. Malakoff and
Hakuta (1991) in their paper Translatíon skíll and metalinguistíc awareness in
bilinguals argue that metalinguistic awareness and bihngual proficiency
are interrelated linguistic skifls. They refer to metalinguistic awareness as,
an awareness of the hnguistic
nature of language µse
... allows the individual to step back
&amp;om comprehension or production
of an utterance in order to consider
the linguistic form and structure
underlying the meaning of the utterance
(1991: 143)
Jt is in this way that the language leamer restructures the
language knowledge through making clear the language's formal
structure. As a result of this process the new analyzed symbohc
representations appear from the semantic or nonanalyzed representation
(Bialystok 1991: 118).

An example of the proeess of analysis is given by Karmiloff-Smith
(1986 in Bialystok 1991: 118) with the acquisition of the indefinite article in
French (un). At the beginning the leamer uses this form, in context
wherein specífic reference is not required, as well as the numeral "one"
and the appelative function as suitable uses of the form. The form un is a
representation in each of the semantic contexts without any relation
among them. However in the process of development, through the
continuum, the independent representations are reorganized and grouped
under the formal category of indefinite article.

lf language
function

profjciency

in this model is determined as "a

28.3

�y

of the level of development of the linguistic representation and the
particular cognitive process applied to those representations" (Bialystok
1991: 116), then language proficiency is functional in terms of relation with
the apphcation of analyzed dimension, taking into account that
knowledge is considered as a mental representation wherein the
propositional structure is known, so that knowledge can be used in
different and new contexts. Conversely nonanalyzed knowledge has
hmitations in its apphcation because of aspects of language that are only
to sorne extent analyzed. Then this knowledge is used l)S pattems in
generating hmited language uses through the generation of new
grammatical constructions which leads to a restricted use of such a
knowledge for new purposes (Bialystok 1988: 33-4).

• d

:--

,;

,1

J

:.!

ª

J~

1

l
1
~ 1
'Él

,.,

.-1

¿

:,

..

The automatic dimension (later named as control of processing in
Bialystok 1991, 1994 and Brown 1994a: 286), the other fundamental
component of language proficiency, refers to the access or control the
leamer has over the knowledge without considering the degree of
language analysis. Th:is is very similar to the notion of "pragmatic
competence" of Chomsky (1980 in Bialystok 1988: 36) which deals with
the appropriate uses of language knowledge. Of course, there are many
ways for the leamer to gain information and different demands on that
recovered information take place depending on the situation, the
information required and the degree of control (i.e., the extent of fluency
or automaticity) the learner exercises over the knowledge or information
(Bialystok 1988: 36). Hence, this dimension is formed by control
procedures or "retrieval" procedures. The efficiency of those procedures
leads to automaticity which at the same time becomes the basis for
fluency, according to Bialystok (Spolsky 1989: 49). ln th:is dimension
automaticity (fluency) is acquired as learning takes place through practice;
the bridge to an easier access to information, which leads to a fluent
performance (Ellis 1990: 179-180).
Automaticity is presented by Brown (1994b: 16-7) as one of the
cognitive principies of language leaming. He lal:&gt;els them cognitive
because they essentially refer to mental and intellectual functions. Within
this principle are included the subconscious absorption of language by
means of meaningful use and the resistance to the tem ptation to analyze
language forms.
Since the two dimensions presented in the Bialystok's model are
independent, the analyzed dimension _takes place independently of the
development of the automatic one. In the early stage, the learner starts
with unmarked knowledge, that is . nonanalyzed and nonautomatic
knowledge. The type of knowledge to be acquired will depend on the
leaming context, and the preference manifested by the learner. For
example the informal leamer will prefer automatidty while the formal one
will emphasize language analysis.
284

These two independent dimensions of language proficiency of the
Bialystok's model produce a framework divided into four sections (see
figure 1) wherein different sorts of learners and language uses are
established, taking into account that the lines do not label sharp categories
but continua (Ellis 1990: 180).
With regard to the development of proficiency the unmarked
forros precede the marked ones, therefore as Bialystok (1988: 37, 19!}1:
135) emphasizes, development includes completing both components,
analyzed and automatic (control) knowledge that is already known in less
specialized forms, which can be considered to be the metalinguistic
dimensions of language proficiency.
The two processing com ponents are considered to be the
mechan:isms by which language proficiency improves through age,
experience, and instruction. They are also the mechanisms which are
responsible for a language leamer's ability to carry out various language
functions.
Automatic
Fluent speakers

Hig hly skilled
literate

Native speakers
in ord inary
conversation

Specialized uses
of language-e.g.,
rheto rical

Nonanalyzed

Analyzed

L2 k~arnPrs
al Parly s tages

L2 formal
lcarners

ChildrPn lc&gt;arning
Ll
Nonauto malic
H gure 1 Kidlystok's l wo Jimensions o ( languagi&gt; pro(idt&gt;ncy (l:líalyslok 1988: 37)

In this context, when language proficiency is explained in terms of
these two components with their four "types" of knowledge (the
analyzed-automatic dimensions), implications for language instruction
arise. Differing methods and programs of language teaching seek to
support the development of such processing components, considered
285

�there as two independent continua, in order to develop different aspects
of proficiency. lf a program emphasizes the teaching of grammar and
structure in which written work accuracy is favored, this program aims to
develop analyzecl language knowledge. However, if the development of
oral language shills .is the priority of a program, fluency and learner's
ability to express meaning rather than accuracy will be encouraged. This
program .is focused on developing automatic language knowledge
(Bialystok 19'Jl: 135-6).

Pretending that language instruction programs fit easily in one of
these two components would be ~aive and simplistic. An edectic
approach to develop a more integrated proficiency, i.e. accuracy and
0uency, based on analyzed and automatic knowledge, would be ideally
what programs should offer, as many claim, even they really do not.

university. Moreover, when students finish high school, a national
examination will be applied to them and their results will be analyzed.
Depending on these results, decisions about the program will be made.
Although at the- P.resent students are in the second semester a sample of
results given by \hose interna! institutional examinations of academic
achievement of tJ,e first semester can illuminate to sorne extent how
students perforn1 in leaming high school content through a second
language. Of course, the data presented does not pretend to be extensive
nor exhaustive, since evaluation of the program is in progress, and several
variables have to take into account. However to compare bilingual and
monolinguaJ program students, the most relevant variables are present
(i.e., age, socioeconomic status, schooling background, "schooling"
oriented parents, English learning motivation, similar grades in the
admission test for entering school, among others) and results of the
sample is as follow:
Comparative Sample of Academic Results

Conclusion
One of the implications of integrating content and language instruction
concerns the relationship between learning and teaching.
1
.;J

rs

Ell.is (1984) has argued that language use, or "doing discourse",
and language learning are the same thing
That is to say, "the procedures that the learner employs
in using L2 knowledge are also the means
by which new L2 knowledge is inte malised".
(Snow, Met, an~ Genesee 1989: 216)

Biology

Social
Science

Chemistry Computer

Spanish

Math

Admission

Test
Bilingual Program

MEAN
DfFFERENCE

98.43

94.37

13.12

-.63

t- value 3.91

1-

p&lt;0.01

96.87

95.31

97.50

85.31

12.50

2.18

.63

-2.19

value 3.57 t- value .87 t- value .31
p&lt;0.01

p&lt;0.5

470.6
2.25
t- value 1.77

p&gt;0.5

p&gt;0.05

Monolingual Program

lt .is important to point out that in this Bilingual Program an
Engl.ish dass .is induded in order to provide the formal instruction of the
language which seeks to be a solid basis for meeting'the requirements of
the academic subjects taught in a second language by trying to develop
high levels of analyzecl language knowledge. 0n the other hand, as the
program, through the academic subjects, provides a natural and rich
context wherein automaticity or fluency is sought, .due to the second
language is used as a medium of instruction, then the learner is focused
on meaningful language use. Therefore, based on the model presented by
Bialystok th.is bilingual program pursues second language proficiency by
developing the two dimensions of the model, analyzed and automatic
knowledge, ie. accuracy and fluency in addition, to encouraging
successful content learning, since learners are high school students and
the priority of the program is academic excellence.
As part of the evaluation of the Bilingual Program in order to
measure the progress of students with regard to academic achievement,
data to be examined and analyzed are taken from results of intemal
examinations as well as from those applied by a central department of the
286

MEAN

85.31

95

84.37

93.12

96.87

87.50

468.4

DlFFERENCE

-13.12

.63

-12.50

-2.18

-.63

2.19

-2.25

1-

value .16

t- valu e
.41
p&gt;0.5

p&gt;0.9

Table 1 Comparative sample of academic results

Note:
• First semester results of sixteen students from both programs.
• The admission test is a requisite for entering university schools.
• Biology, Chemistry, Computer, and Mathematics instruction is in
English as a second language in the Bilingual Program.
• Bilingual students selected for this sample obtained a score of 477
average in the admittance TOEFL
• The only difference between both groups is the language of instruction.
As can be observed three out the four subjects taught in English
show a positive difference in the final results of academic achievement.
287

�,.
The difference in biology and chemistry is significant, as is shown by the
high t value that emerged in the comparison of both groups.. ~ the
computer class a slight positive difference is pre~ent for the bilmgu~l
group. Conversely, the monolingual group obtained better results m
mathematics than their peers in the bilingual program. On the other
hand, subjects taught in Spanish in both groups do not pre~ent a
significant difference. Social Science presents better results m the
monolingual group while results from Sparush class favor slightly th~
bilingual group. Such differences are not important for detecting if
teaching sorne of the academic subjects through a second_lanS'_lage affects
those in the mother tangue. With respect to the acadenuc subJects taught
in English, according to this sample only biology and &lt;:hemistry
demonstrate a significant difference in favor of the bilingual group. These
results are from the fust semester of high school and a lot of work is still
to be done as the programad vanees and more data is gathered in order to
complete subsequent analyses.

.....

With regard to second language proficiency, the instrument
utilized for measuring progress in language development is the TOEFL
(Test of English as a Foreign Language) practice tests, as well as
considering the performance of students in classes whose instruction is in
English as a proof of proficiency in the second language. The TO~FL_was
applied as a requisite for entering to the Bilingual Program, and 1t will be
appüed at the end of each academic semester in order to determine the
progress in second language development. The range of seores among
students who entered the program was between 400 and 600.

.......,...........,

, •• 1

The TOEFL was selected as the instrument for meas uring the leve)
of proficiency due to the many international programs in the uni~ers~ty,
those from the USA being the most widespread. The TOEFL exammatton
is the fundamental requisite, for participating in such programs as well as
for attending post-graduate studies. Because the TOEFL is a valid and
reüable instrument, it can be used for stating the leve) of language
profi&lt;;iency.

shown. lt is relevant to mention that the four groups were formed
according to the results from the fust TOEFL, going in descending arder.
Universidad Autónoma de Nuevo León

TOEFL
Leve! o f Ad vancement
During the fust Semeste r

Jncrease
Number of
Studen ts
21

Decrease
Number of
Students
6

Same
Number of
Students

Mean
of the Increase

Groupl

lncrease
Percentage of
Students
78 %

Group 2

89%

24

2

1

33 Points

43 Points

Group 3

75%

21

6

1

Group4

67%

20

9

1

So far the TOEFL has been applied twice to students of the
program, at the beginning of the course and at the end of first semester.
Results from those tests are presented m table 2, where the level of
advancement by each of the four groups of the Bilingual Program is
288

35 Points
Table 2 TOEFL -Leve! of Advancement dUiing Lhe First Semeste r

As is shown in table 2, students in general improved their results
in the TOEFL, in spite of the fact that the second TOEFL was more
difficult than the fust one. The group in which most students improved
their results is the group two. Group three presented the greatest mean
improvement. Since the differences in the mean seores is significant at the
p&lt;0.01 level, (see table 3) it appears that the students are improving their
English proficiency.
1-tests for Pa1red Samples
Number of
Variable

pairs

2-tail
Corr

Sig

TOFFU
112

Depending on the development of the program, the performance
of the students and their results this test may be replaced by another. This
is because of the controversy that the TOEFL generates when it is argued
that this test presents limitations in measuring language skills and is only
useful to measure the ability to attend classes in English. In spite of that,
it is the most common here in Monterrey and is the instrument which
certifies the language proficiency of the high school bilingual students.

29 Points

.837

Medn

SD

SEof Mean

447.1875

46.475

4.391

471.41 07

52.154

4.928

.000

TOI-FL2

Paired Differe nces
Mean

SD

Sl:.of Mean

t-value

df

2-tail Sig

24.2212

28.665

2.709

-8.94

111

.000

95% CI (- 29.591; - 111.856)
Tablt&gt; J Difl.-rence in TOEFL results after one semester in t.he Bilingual Program

289

�Program

Bibliogiaphy

Because the program has been underway less than a year, it is too
soon to assess def:initive results &amp;om its implementation. As the program
develops results will emerge which will complete the corpus of research
for evaluating the program. The psycholinguistic conside_ra~ons ~ased on
Bialystok's model, although are not examined in detail m this pape~,
present a basis to develop this program. A more complet~ s~dy of this
issue is necessary in the future as well as the exammati~n of the
sociolinguistic and educational implications that underlie this type of
program and are necessary to examin.e.

...., ¡,a,,'

,,
1

,¡

1

g i-ª,

11

1

l

e;.
? ::&gt;

\

....

Even though there are many studies that present positive results
from bilingual programs, sorne generate controversy. Resul~ can no~ be
generalized because each program is developed to me~t ce~ needs m a
particular context with unique social situations and w1t~ specific students.
There are considerable variations in bilingual educahon programs and
these need to be borne in mind when drawing conclusions. Hence,
systematic research on bilingual education considering theory of _s~cond
language acquisition is crucial for implementing a successful bilingual
program.

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292

�LITERATURA HISPANOAMERICANA CONTEMPORÁNEA
ARGENTINA, COLOMBIA Y CHILE

(Ensayo)
Líe. Dora González Cortina
I
En el presente ensayo nuestra propuesta será demostrar a través
de algunos textos de autores hisp_anoamericanos que América ha
contribuido a la cultura intercontinental y también, la universalidad de lo
literario. No pretendemos ser exhaustivos pero sí muy claros en el
sentido de que la esencia de la poesía no morirá -hay numerosos
estímulos que la inspiran como deda Gutiérrez Nájera- mientras haya un
ser humano capaz de verter en una hoja de papel sus anhelos,
sentimientos e impresiones sin más interés que abrir un diálogo con un
lector desconocido, o bien, consigo mismo. El éxito de su empresa
dependerá de su autenticidad, conocimiento de su lengua y de su prójimo,
y por supuesto, de su imaginación e ingenio. Pero lo trascendente es que
satisfizo la necesidad de comunicar y que al crear la obra literaria se elevó
a la altura de los dioses. Hoy por hoy la literatura rebasa y trasciende
toda realidad, aun ésta de fin de milenio que se nos vuelve cada día
menos asible y comprensible dadas las circunstancias que en todos los
niveles nos asedian como para destruirnos antes de lo que los profetas
habían señalado.
·

II
No se puede hablar de la literatura hispanoamericana sin
mencionar a Jorge Luis Borges, y como quisimos comenzar con Argentina
lo hemos tomado como el más representativo de sus poetas, al lado de
Julio Cortázar, quien después se dedicara más a la narrativa.
De Borges seleccionamos uno de sus poemas que aunque ya ha
sido estudiado retomamos porque refleja la angustia que produce la
soledad y está exento del nacionalismo que imprimió en otros:
"Insomnio". No queremos aquí detenernos en las estructuras sintácticas
ni en el ritmo fónico, otros lo han hecho; sino más bien buscar y llegar a la
producción de significados que el lenguaje polisémico de lo literario
permite a los maestros de este arte como Borges.
En el trozo poético marcado con el número uno subrayamos dos
frases y un adverbio: abarrotados ojos, las duras cosas e
insoportablemente que modifica al verbo pueblan. Estas líneas llegan al
lector y duelen por la pregunta pertinente: ¿Qué cosas ha visto el poeta?

295

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La respuesta él mismo la da: muchas, duras e insoportables. La
ürica es la mejor forma para expresar el individualismo y el poeta capta la
frialdad del fierro para transferirla a la noche que lo mantiene ausente de
sueño. El vocablo cosas (objetos) crece para abarcar hechos y situaciones
que pesan porque duelen. En la segunda estrofa, la transposición de que
los niveles, las temperaturas y las luces son fatigados por su cuerpo en las
situaciones reales que ha vivido, se completa con una línea que cala
porque es una antinomia existente: "en un banquete de hombres que se
aborrecen." Aquí, el sentido sociopoütico es tan patente que criticamos a
los que han tachado a Borges de escapista por sus narraciones fantásticas
que a veces tocan el absurdo; empero e~ éstas se mueve el hombre
talentoso capaz de filosofar a través de lo literario. En la tercera estrofa
compuesta por dos versos expresa otra antiJ1omia: esta noche encierra
olvido -carente de memoria- pero también la precisión de la fiebre; este
elemento sí es medible, el olvido, no. En esta fiebre -el insomnio- el que
no permite que su cuerpo se distraiga (estrofa 4) y pueda desprenderse de
imágenes reconocidas que se reflejan en un espejo también desvelado que
se encarga de prodigarlas y como cumpliendo su destmo, no deja de
acecharlo. Sabemos que en la amplia producción borgeana el espejo es
una de sus constantes más recurrentes y ha conducido a este conflicto que
suscita el querer ver a otro dentro de nosotros UJismos y después dudar
de cuál de los dos es uno.

Este sentido metafísico está presente en varias composiciones de
Borges. Las nuevas imágenes realistas que lo asedian, impiden no sólo
que no concilie el sueño, sino que tampoco acudan a él los símbolos
precedentes: el bostezo que produce el alejamiento de la realidad y la
reducción de la importancia de ésta ante la relajación que provoca el
ensimismamiento.' El tiempo circular -otra constante de Borges- se marca
en la historia universal: "la circulación de mi sangre y de los planetas" . El
dístico que comprende la estrofa siete expresa el odio por la rutma y la
despedida del pájaro que canta rurnnciando la noche, otra noche en que no
se pegarán los ojos. ·
Después, otras imágenes que cobran vida al recordar paISaJes
lúgubres del sur de Buenos Aires que se nombran porque en esta noche
no se quieren ir y el poeta los aborrece y a su vez se siente aborrecible por
hacer el papel de centmela. En la antepenúltima estrofa, el poeta ha
encontrado una razón para la inmortalidad: esta mevitable realidad "de
fierro" y de "barr~ torpe" romperá la mdiferencia de los hombres dormidos o muertos- para condenarlos a una vigilia espantosa. La
amenaza "-aunque se oculten en la corrupción y en los siglos-" es una
promesa del castigo que merece el hombre por no vivir para el bien de sus
homólogos. Esta idea mítica que conlleva una carga sociopoütica de
mucho peso -porque el hombre nace limpio y la sociedad lo corrompe,
pero-luego él se encarga de enseñar a otros y de superar a sus maestros El número se refiere a la estrofa.

nos hace pensar en el valeroso Prometeo y en el atormentado Sísifo.
Borges termma este poema con una línea quejumbrosa: "amanecerá en
mis párpados apretados"; pero es una queja serena, certera: la fatiga que
causó mantenerlos abiertos en la espera vana por la llegada del
desaparecido sueño. El poeta aquí fue sumamente realista, no es el
soñador en busca de ensoñaciones dulces o amenas, bebe su patria con
dolor pero sabe que otros hombres como él también no duermen, otros
hombres de otros tiempos y lejanos a su patria. Aquí radica lo universal
de lo literario, una noche de msomnio es una "pesadilla que deja un mal
sabor de boca y del alma; esto no sucede sólo a Borges, sino que él ha sido
emisor de una _vivencia en la que se reconoce w1 argentmo pero también
un inglés, francés o mexicano. Lo trascendente que encierra lo literario
también está presente en este poema, escrito hace seis década-s, y que
conserva su frescura porque quién no conoce el insomnio. La visión iJwoluntariamente- negativa de su mundo próximo -la patria- nos la
ofrece con su estilo personal pero también con el rasgo común de los
estetas: la gratuidad.
Ahora pasaremos a un hijo adoptivo de Argentma: Julio Cortázar.
Otra voz, otra visión, pero hermanos de patria y en e] arte literario.
En su cuento "La noche boca arriba", Cortázar coloca un epígrafe
que no se puede leer sm captar su lirismo: "Y saüan en ciertas épocas a
cazar enemigos; le llamaban la guerra florida." 1 Después de leer la
narración entendemos su referencia: los aztecas, que sacrificaban a sus
víctimas entre gritos de júbilo y alaridos de fiesta para complacencia de
sus dioses.
El narrador nos relata al principio, un accidente de los que suelen
suceder cotidianamente en las grandes ciudades de acero y concreto; un
motociclista -llevaba tiempo de sobra, caso insólito en las calles citadinas,
lo cual le produjo cierto estado de distracción y relajamiento- por evitar
atropellar a una mujer que cruz.tba imprudentemente la avenida, frenó
súbit~mente y se desvió a la izquierda; el resultado: abertura en la ceja,
brazo derecho fracturado y contusión en la rodilla. El personaje es
llamado él porque como iba pensando no tenía _nombre para sí mismo.
Después de un leve desmayo, siente un gran alivio al saber que
hay testigos que lo vieron cruzar en luz verde, su derecho, y que la mujer
estaba a salvo. Luego, es llevado a un hospital donde le practicarán una
intervención quirúrgica en cuyo inicio le viene un sueiio curioso, porque
es de olores y él nunca los sueña. El olor inconfundible de la guerra le
llega avisándole de sus peligros y llenándolo de un miedo que crece
porque él es un moteca que necesita no salirse de la calzada para no ser
atrapado por los aztecas, cazadores de hombres.

1 Corlá7.ar,

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Dos veces logra despertar d~clíffif'por el comentario de su
compañero de al lado y dos veces regresa a ese sueño angustioso y
escalofriante porque corre con el peso de su soledad en una noche oscura,
silenciosa e interminable. En sus dos despertares siente plácidamente su
estancia en el hospital puesto que es como un remanso fresco y seguro
que lo salva de su pesadilla; pero en la tercera vez que la pesadilla vuelve,
el sofocamiento es peor, porque ahora es levantado entre cuatro acólitos
que lo conducen por un pasadizo interminable a la piedra de los
sacrificios. En esta ocasión su cuerpo ha sido despojado de su ropa y del
amuleto que le aseguraba su vida, ya que al tocarlo diciendo una plegaria
a la Muy Alta -dispensadora de los bienes motecas- ella le enviaba su
salvación. Está perdido, ahora lo Uevan boca abajo, quiere abrir los ojos y
despertarse en su cama de hospital pero no puede, por un segundo cree
que lo logra y luego se da por vencido al abarcar su verdad: ahora está en
su tumo de ser sacrificado, el otro ha sido el sueño maravilloso en que lo
alzan para salvarlo, en esa evasión de su realidad ha conocido "una
ciudad asombrosa, con luces verdes y rojas que ardían sin Uama ni humo,
con un enorme insecto de metal que zumbaba bajo sus piemas." 2 Pero
también en este sueño, como en su realidad, él yace boca arriba y alguien
se acerca a él con un cuchillo en la mano.
El hilo conductor que recorre este cuento de Cortázar, no cabe
duda que es la sensación olfativa que permite esa duplicidad de planos
que facilita la ruptura y continuidad de la diégesis y la metadiégesis: él
olió las antorchas antes de ver su Uama, olió la guerra antes de ver a los
aztecas, olió la muerte antes de ejecutarla y olió la suya antes de ser
victimado. La postura inicial del accidentado en el principio de la
narración se conserva intacta -boca arriba- en esa transfiguración donde el
sueño de la selva y su sacrificio resultó realidad y en esa transmutación
donde la realidad del accidente resultó un sueño maravilloso.
El narrador de "La noche boca arriba" nos dice que todos los sueños
son absurdos y nos muestra esa verdad en la mezcla de las imágenes del
médico con el bisturí y el verdugo con el cuchillo en la mano en un acto
sacerdotal donde el primero, por salvar una vida a veces la quita y en el
segundo, por obediencia a los ritos se destruye inmisericordiosamente.
El protagonista muere en sus sue11os, la noche se le vino encima,
se volvió caos, la quimera feliz dio paso a la atroz pesadilla que el mestizo
no puede sacudir de su pasado; los sue11os mentiras son, pero hay signos
que cdusan la desgracia: la pérdida del amuleto provoca la caída, no hay
roca a cudl asirse, caída es igual a muerte; entre los citadinos y los
indígenas se da una relación de asombro mutuo: los unos no logran
entender Id magia de sus ritos, los otros enmudecen ante el alto desarrollo
técnico-industridl; pero ni unos ni otros pueden vanagloriarse de
inocentes.

La brecha abierta en la memoria del joven marcada en ese
~omento que constituía un vacío o hueco que no lograba llenar, entre el
instante del accidente y el momento en que lo habían levantado1 señala
cómo el ~ueño deforma la realidad, lo mismo que la fiebre y el miedo.
Boca arriba es la posición que permite ver las estrellas, las luces de la
ciudad, las lámparas, los arbustos y las sombras. Boca abajo sólo se ve ~l
~uelo, la tien:a. ~ue clama por el agua, el sudor y la sangre de sus hijos;
esta es la pos1oon del vencido.
~ que es de admirarse de Cortázar es la exactitud con que escoge
su lenguaJe, el personaje simboliza dos épocas, dos culturas, pero en cada
momento rep~senta muy bien su papel, sirvan de ejemplo las siguientes
frases: algo distraído, involuntario relajamiento, la vista falló primero,
dormirse de golpe; las siguientes definiciones: Moto = gato, Accidente =
malasuerte, una semana de quietud y ya; pesadilla: sueño curioso de
olores.

.
Otro rasgo que caracteriza el estilo de Cortázar es ese manejo del
tiempo que parece que no transcurre y sin embargo no se detiene. En el
hombre citadino es crucial -quien no usa reloj se la pasa preguntando a
otro la hora- ~ero en los _indígenas, trabajadores de sol a sol, el tiempo es
marcado por este, ademas del canto de los pájaros y de los grillos. En el
cuento que nos ocupa pudiera decirse que el tiempo es circular pero a la
~ez cae como en una espiral que a medida que crece en dramatismo
impacta por un final inesperado con el ,cual el autor se anota un triunfo
sobre~! lector. La escena final, planeada desde el principio -no creemos lo
que afirman algunos escritores de que cuando escriben una obra no saben
en qué v~ a parar- nos ofrece un juego, de evasiones muy interesante: si
abre los OJOS sale de la pesadilla, pero como esta realidad es espeluznante
los _vuelve a ce~~ y así la evade; además, en el sueñ~ hay mentira, pero
en este que suena el, es infinita.
La reiteración de la posición boca arriba quizá sea un llamado del
auto_r-~gentino para que veamos las estrellas en el campo, ya que a veces
es difícil verlas en las grandes ciudades por el smog. El cuento, pese a sus
~o~edosas estructuras, nos enfrenta a un problema no solucionado: al
mdígena se le invita a que se incorpore a la cultura nacional pero no se le
otorgan los medios para que entre en ella al mantenerlo marginado
repudiado Y desempleado. Cuando leemos en los periódicos la;
atrocidades cometidas por hombres preparados, "católicos", bañados,
per~ados Y bien vestidos, nos preguntamos porqué ese interés de
encanunarlos a nuestra "civilización."

. El ?ersonaje de Co~zar sale de su cuento para recordarnos que
la diferencia entre esos dos tipos de hombre quizás estriba en el uso de un
cu~o de pi~dra o un bisturí; sin un genuino respeto e interés por el
proJimo, podnamos pensar que una bestia duerme en el corazón de cada
hombre, y que no debemos despertarla.
299

�Colombia ha sido favorecida por ser cuna de grandes escritores,
ahora sólo pondremos nuestra atención en dos: Gabriel García Márquez y
Alvaro Mutis. Como_afuma José Luis Martínez los críticos sirven de
promoción a las 9bras de los escritores que enfocan y éstos, refiriéndose a
los de América Latina, han establecido entre ellos una comunicación y una
alianza muy activas aunque escriban en otro continente. Cuando cita a los
novelistas cuyas obran han sido más celebradas destaca a Garcia Márquez
aunque reconoce que las nombradas, "todas tienen una libertad de
lenguaje y de invención, una desenfrenada acometividad y una
participación tan decidida en los conflictos y en las corrientes de
pensamiento de hoy que las hace significativas y vivientes para el lector
moderno, de nuestra lengua o de cualquiera otra. El provincialismo
quedó atrás."3 Martínez termina su ensayo (1 %9) ensalzando la obra
cumbre del colombiano donde se vence las fórmulas literarias porque
todo está -en ella: "historia y mito, protesta y_ confesión, alegría y
realidad." 4
En su obra, Doce cuentos peregrinos, García Márquez nos dice que
la idea de estas narraciones le vino a raíz de un sueño que interpretó como
un buen punto de partida para escribir sobre las cosas extrañas que les
suceden . a los latinoamericanos en Europa. El primer cuento de esta
colección lo escribió en 1976: "El rastro de tu sangre en la nieve" y es del que
hablaremos aquí. De ellos ha dicho su autor que son cortos, basados en
hechos periodísticos pero redimidos de su condición mortal por las
astucias de la poesía y se deben a su estadía en Europa.

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Cuando realizamos la primera lectura del cuento mencionado nos
sorprende que apenas en tres líneas el narrador exprese tanto, explícita e
implícitamente: una pareja, en el extranjero, ella sangra de un dedo; estos
indicios le bastan al reconocido creador literario para hilvanar una
historia en la que la joven y culta protagonista muere por falta de seriedad
ante un pinchazo y el vacío que produce en su esposo -enterado ocho días
después- en un París festivo por una incipiente nevada. La pareja
realizaba un viaje de Madrid a París cuando su luna de miel fue rota por
un regalo, el mal tiempo y una negligencia.
Si como se ha dicho la novela es uná exageración y el pretexto
para contar una historia, García Márquez ha elaborado en este cuento una
narración que si la hubiese dotado de mayor extensión lo sería. Detrás de
ese comienzo en que Nena Daconte desafía al joven pandillero ocultando
el terror de ser violada, en ellos se da el amor que nace bajo la,s notas del
saxofón y es cuando ambos descubren su ternura.
Popriamos marcar como antecedentes porque vienen a la
memoria con esta lectura la novela de Hemingway -Las Nieves del
3

4

Mtz., José Luis. Unidad y diversidad. .. p. 71.
Loe. Cit.

Kilimanjaro- y la trágica pluma de Horado Quiroga, por la rapidez y la
falta de . romanticismo en El almohadón de plumas. Sin embargo, se
distancian porque son otros los propósitos y es otro el estilo. El maestró
del realismo mágico está presente y, aunque a veces ese pequeño universo
que describe se asemeja al Ka.fkiano, es su mági~ pluma la que nos lleva a
un desenlace inesperado: Billy Sánchez de Avila -marido de Nena
Daconte- no maduró al lado d~ ésta y menos lo lograría sin ella. Ella que
no lo contagió de su serenidad, su claridad de juicio y su dulzura,
tampoco podría darle amparo y menguar la soledad a que lo condenaba
su muerte.
Con la exactitud del recopilador de datos el narrador da cu~nta de
cómo sucedieron los hechos; de paso aprovecha para mostrar el
burocratismo -desinterés, lentitud, pereza- y marcar las diferencias entre
América y Europa. Así, el lector se entera que acá se compra a los
porteros, y que allá los franceses usan voces antisonantes pero no llegan a
los golpes.
Lo demás corresponde a lo universal de lo literario: la alegría de
la juventud, el choque de los idiomas, el horario de las embajadas y de los
hospitales, el tráfico en las horas pico, los dolores de las culpas
menguadas a través de cuantiosos regalos, el complejo de orfandad social
que conduce al pandillerismo, las costumbres púdicas e impúdicas de una
familia de alcurnia y la admiración a lo nuevo que como magia cautiva a
la juventud, en una palabra: la vida.

El conocimiento de la técnica del periodismo y el hábil manejo de
la crónica -subgénero que en los últimos tiempos ha cobrado nuevos bríos,
recuérdese "Noticias de un secuestro" del mismo autor -donde la relación
espacio-cronológica es tan pertinente como relevante, han permitido que
' la pluma, ahora detectivesca de García Márquez, nos ofrezca una
narración que gusta por lo que dice y como lo dice; él afirma en el prólogo
de su colección narrativa que el cuento no tiene principio ni fin, que
fragua ·o no fragua; sin duda alguna, muchos lectores habremos de
reconocer que uno de los cuentos mejor fraguados ha sido éste. El
protagonista -Billy Sánchez de Ávila- que adquiere el perfil de antagonista
frente a la figura femenina que crece por esa lucidez y serenidad que no la
abandonan ni siquiera en la antesala de la muerte- sale del hospital en
busca de alguien en quien pudiera cobrarse su desgracia, pero el narrador,
a la usanza griega, ya había repetido y preparado su destino que tenía que
cumplirse.
Alvaro Mutis, compatriota de García Márquez escribe "La nieve del
almirante" en 1986 que -es parte de una trilogía integrada también por:
"llana llega con la lluvia" y "Un bel morir".5 Ded icado también a los

5

300

Empresas y tribulaciones de MagroUel Ga viero. {Título de la trilogía).

301

.

;

�poemas no puede sustraer el lirismo en su narrativa la cual le hizo ganar
el premio Médicis de Francia (1990).
Nos cuenta el narrador cómo llega a sus manos el Diario del
Gaviero y después deja su lugar al personaje -aventurero y filósofo- para
que nos relate lo azaroso de su vida. A medida que el lector se interna en
ese mundo -selvático y peligroso donde el personaje vive sus más
arriesgadas aventuras para luego encontrar la calma al lado de Flor
Estévez en la fonda "La Nieve del Almirante" cuya voz delgada denotaba el
fatal desamparo para convertirse en un canto nostálgico ya inseparable de
sus audientes -va conociendo al hombre que se enfrenta a la naturaleza
con mayor ánimo que a sus iguales. Esta actitud frente a la vida, este
punto de vista que nos ofrece Mutis a través de su solitario personaje es lo
· que denota a su narración de unidad y diversidad, de nacionalidad y
originalidad, y, sobre todo, de ese interés humano que conlleva toda obra
literaria.
El Gaviero -hombre emprendedor, deseoso de felicidad- parece
traicionarse porque nunca lo abandona su querencia por la derrota, por
las caídas. Su pesimismo aceptado lo hace escribir: "Estaba escrito que
nunca aprendo. Su presencia acumulada, en el curso de la vida, es lo que
los necios llaman destino. Pobre consuelo." 6 De sus meditaciones y
experiencias ante el peligro, en la enfermedad que contrajo por su relación
con la india y de su proximidad a la muerte en el difícil paso de los
rápidos, el Gaviero rescata sus viejas lealtades a la vida y celebre la dicha
de estar vivo.
Cuando el Gaviero sospecha que el aserradero no existe (él lo
llama factoría y era la meta de su viaje) y por lo tanto el negocio fabuloso
que le contaron no es más que un espejismo, se consuela pensando "que
en la aventura misma estaba el premio y que no hay que buscar otra cosa
diferente que la satisfacción de probar los caminos del mundo que, al
final, van pareciéndose sospechosamente unos a otros. Así y todo, vale la
pena recorrerlos para ahuyentar el tedio y nuestra propia muerte, ésa que
nos pertenece de ·veras y espera que sepamos reconocerla y adoptarla."7
El Gaviero sabe que la vida es un constante elegir y que las
aventuras que emprende terminan en desengaño por ello comienza así la
carta que escribe a la mujer amada: "Flor señora: Si los caminos de Dios
son insondables, no lo son menos los que yo me encargo de transitar en
esta tierra."s
Lo que más asombra de este personaje es su manera de vivir, ese
dejarse llevar a la deriva, su no resistencia a los fracasos, su costumbre de
• Mutis, Alvaro. l,1nie1.1e... p. 44
7 O¡m.-., Cit. p. 88.
8 Cl¡1Us, Cit. p. 91.

restar importancia al pasado y su inclinación obsesiva por la lectura y la
escritura como medios de evasión no sólo social sino también personal.
Ante la muerte del capitán a quién c~noció muy bien e intuyó el porqué
de su suicidio, piensa que quiz.ás ahí comience su muerte pero no se
atreve a pensar mucho en ello y se dice: "Prefiero que todo trate de
ordenarse solo de nuevo."9
Parece que en este conocido Magroll el Gaviero existiese una
tendencia de desplazamiento o desdoblamiento que en otros hombres
amerita de la bebida o de la droga para darse, a él le basta la testarudez de
su carácter y esa filosofía extraña qué carga desde no pocos años. Antes
de llegar a la vejez física ya había llegado a la interior atosigado por sus
inusitadas experiencias y sobre todo por sus fúnebres sueños recurrentes.
Cuando relata algunas de sus anécdotas -singulares y cruciales porque
gracias a ellas fue fabricando su soledad y adquiriendo la fijeza de plomo
en su mirada, indicador de que ya lo había visto y vivido todo- evidencia
la necesidad que tiene el hombre de encontrar la felicidad y cómo la vida
se vuelve breve en ese afán.
La serie de obsesiones que lo inquietan y le obligan a permanecer
lejos de la paz -estado próximo a la felicidad- no dejan de hacer
reflexionar a sus lectores y de agobiarlos por el grado de certeza que
poseen: "saber que nadie escucha a nadie. Nadie sabe nada de nadie.
Que la palabra, ya, en sí, es un engaño, una trampa que- encubre (...)
Aprender, sobre todo, a desconfiar de la·memoria (...) La nostalgia es la
mentira gracias a la cuál nos acercamos más pronto a la muerte. Vivir sin
recordar sería, tal vez, el secreto de los dioses." 1º

Cuando el Gaviero de vuelta de sus desventuras abre su
monólogo ante el narrador es el momento en que éste se entera de las
o~as caídas: su incesto no buscado; el ataque de malaria que lo conduce a
un hospital donde otro enfermo se suicida con un arma de fuego; su libro
inconcluso por una investigación entorpecida y la traición de su
compañera y de su socio en el asunto de la fábrica de explosivos. Aquí
infiere el narrador que se trata de una despedida, porque le ha dejado una
cruz de hierro que le trajo mucha suerte pero ya quiere andar sin ella.
El hábil narrador nos ofrece en su relato y descripción de la selva
y el río Xurandó el enfrentamiento de dos culturas: la indígena y la
civilizada; también la distancia que impera entre los nativos y los
extranjeros: aquéllos sobreviven con mayor facilidad que éstos. Los temas
brutales que trata con la naturalidad de la pluma ágil e ingeniosa dan
cabida a los hechos más temibles y tristes porque alejan al hombre de la
bondad divina: bisexualismo, homosexualismo, incesto, crimen, suicidio,
corrupción y orgías.
9

Opus, Cit. p. 82
Opus, Cit. p. 126.

10

302

303

�. El Gaviero es el primero que se intriga de esa toma de decisiones
erróneas que constituye su vida y luego, su lector es el segundo; si nos
preguntásemos en qué coincide con los demás hombres responderíamos
que en su vocación de felicidad y si buscáramos su singularidad, ésta sería
esa indiferencia por la vida que jamás, estamos ciertos, lo conductrá al
suiciqio. Cuando pierde el amor de Flor Estévez reconoce que sólo es una
pena que tardará mucho tiempo en sanar; ha pasado por tantas
desventuras que ya conoce lo benefactor que es el tiempo, por eso sabe
que en el ahora, lo de ayer reduce su importancia.

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El personaje de Mutis -alejado de la teoría de Jung sobre el
inconsciente colectivo- parece dar más cuenta del individualismo y los '
problemas que enfrenta el hombre consigo mismo para dar paso a esa
corriente cristal.i.-&gt;)a en que como espejo debemos no sólo buscar a los
demás, sino al otro que llevamos dentro -el ser y el deber ser- el cual ya ha
sido descrito por los grandes poetas: Unamuno, Borges, Neruda, Paz...
corriente que no es otra que la fraternidad, rota desde el principio por
Caín.
En 1978 publica José Donoso una de sus mejores novelas: Casa de
campo. El también cuentista chileno prefigura en esta novela una historia
que mantiene lejos de la realidad y de la verosimilitud; no obstante, el hilo
conductor que representan las gramíneas y los vilanos -el paisaje- la salva
de caer en el género de lo absurdo. También la idea temática: el rumor que da lugar a la venganza, la indiferencia y a la ficción dentro de la
ficción- une las dos partes en que se estructura la novela: La partida y El
regreso.

~

Desde el inicio, la ágil pluma de Dónoso nos lleva de la mano para
soltarnos repentinamente y así ignoremos en qué momento la narración se
ha convertido en una fábula y de ésta evoluciona a un drama narrativo.
. . . . . . . ., . . .,

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1►

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Aparentemente los adultos salen de paseo -un día de campo- pero
los oráculos del niño Wenceslao, que por capricho de su tía Balbina debía
parecer niña. se cumplieron: los adultos no volverían y los antropófagos
los atacarían.
El narrador utiliza la técnica autorreferencial -conciencia de
inventor- y con ella se adelanta y retrocede en los acontecimientos de su
historia. La familia -los Ventura- se dedicaba a la producción deí oro
laminado y estaban orgullosos de su monopolio. Celosamente guardaban
en secreto la base de su poder transmitida de generación en generación: la
disciplina y la codicia. Los niños no recibían educación porque la cultura
no sirve para nada.

Ventura, con sus leyes intransigentes y secretos de familia daban pie a que
los niños y jóvenes observaran su mundd y aprendieran cosas más graves
que aquéllas que les ocultaban; así, Arabela encerrada en una biblioteca
donde leía libros inexistentes, Mignon imitando el sacrificio del cerdo por
los nativos en su propia hermana -Aída- y pagando el crimen con su vida
a manos de su padre, éste encerrado en el torreón como el Segismundo
calderoniano porque el horror borró de un tajo su cordura. Todos, los
treinta y cinco niños -treinta y tres sin Aída y Mignon- inventando sus
juegos donde los adolescentes mandaban por ser los mayores y las reglas
tenían que respetarse. Melania pregunta a Mauro: -¿Y mis penas de amor
por ti qué son entonces? -Me amas y te amo sólo cuando jugamos a La
Marquesa Salió a Las Cinco -repuso Mauro.- Somos incapaces de sentir
nada cuando no acatamos las reglas de algún juego. -Es la única manera
de amar -suspiró Melania-. ¿Cómo se puede amar sin convenciones?''11
Y es que esta familja, lo mismo que sus antepasados, eran
expertos en correr un tupido velo sobre cualquier cosa que los
incomodara. Sus costumbres de "buen gusto" los obhgaba a guardar las
apariencias de una rectitud con tal suerte, que ellos eran los primeros en
ser los convencidos de su existencia.
Ni siquiera se molestaban en regañar o castigar a los niños por
alguna indiscreción o atrevimiento, bastaba depositar su comportamiento
al cuidado de la servicJ.umbre y ésta misma corregía la falta ante la vista
gorda de los amos. Además los jóvenes se iban dando cuenta -pese al
tupido velo- de las cosas que ocultaban los adultos: el fraude, la codicia, la
prepotencia, el adulterio, las triquiñuelas del trueque de los fardos de oro
a los extranjeros vendidos a un precio muy superior del pagado por el
trabajo de las minas, el incesto propiciado u obligado para la conservación
del monopoho,· la carga de los marginados, el peligro de los nativos, más
latente ahora por la posible liberación del padre de Wenceslao y su
conspiración con los antropófagos.
, La primera parte se cierra con la invasión de, Marulanda por los
nativos que con sus ropajes y rostros pintados se confunden y entrelazan
con los niños que jugaban -disfrazados de .mayores- al teatro: La
Marquesa Salió a las Cinco; los nativos venían presididos por Adriano, el
padre de Wenceslao. En la segunda parte, El regreso, los padres de los
. niños se encuentran a Casildá y Fabio convertidos en padres y
traicionados por Malvina. e Higinio que huyeron con el oro; ante esto
deciden irse a la ciudad y armar a los sirvientes para que rescaten
Marulanda del poder de los antropófagos y de Adriano y limpien la
propiedad, no sin antes dejar bien asentado que su ausencia ha sido de
doce hqres y no de un a,ño como afinnaban los adolescentes y de matar al
"muñeco" que creyeron ver en el hijo de Casilda.

El autor pretende que su lector no pierda el sentido de apariencia
que guarda la novela y por ello interfiere con frecuencia. Los Ven~a y
11

304

Donoso, José. Casa de campo... p. en.

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Lo que viene después es la serie de acontecimientos que terminan
por arruinar la grande y elegante casa de campo de lo~ Ventura_ ha~ta
convertirla en un infierno. La novela se mueve en un fluu de apanencias
que casi deriva en una obra de teatro que el autor pudo configurar
inspirándose en un cuadro. Además su predominio sobre el narrador y
sus lectores lo hace patente tantas veces que parece tratar de suav:iz.ar
mediante justificaciones corteses el hecho de llevar la voz cantante.

XIX, hay muchas obras de ficción que contienen fuertes dosis realistas de
más atrás -y en otras, abrazando la fantasía para como mago sacar del
sombrero palomas, conejos, bufandas, convertidos en palabras llenas del
sentido polisémico de lo literario; así, los Ventura se convierten en un
símbolo que se autodestruye para dar paso a otra gene~ación que abre las
puertas a la tolerancia y a la justicia, y sobre todo a la razón: el hombre
que no respeta a la naturaleza construye su muerte.

Con su hábil manejo de la pluma, Donoso llega a la audacia de no
dejarle nada a la imaginación del lector, y por ello, enreda y des~nreda las
relaciones de los personajes -tan extraños porque no son reales, mcluso se
disculpa por nombrar a Wenceslao con ese nombre: personaje- hasta una
confusión donde es difícil distinguir si son los niños los que se comportan
como adultos o si son éstos los que han vuelto a su infancia en ese afán
desmedido por aceptar sólo lo que agrada y conviene, lo demás no existe
y resulta irracional nombrarlo.

Como en esta novela lo que destaca es la apariencia, a pesar de las
escenas en que se da la antropofagia, surge la duda de si los nativos la
practican o si su único pecado es haber nacido con la categoría de
"inferiores." Recuérdese aquí que son ellos los que impiden que Adriano
mate a su hijo en una escena que nos recuerda el caso bíblico de Abraham.

1•141

Indudablemente que el autor en apariencia dice mucho pero es
mucho más lo que calla. En esta llamada fábula por Donoso y que luego
él mismo reconoce y auspicia como novela por su gran extensión, se
presentan tres mundos: el creado por los adultos con base en reglas
intransigentes y faltos de moral, el de los pequeños que sufren_~ª tirantez
impuesta para la comodidad de todos y el creado por los runos en un
juego que no termina nunca porque suple la falta de libertad: La marquesa
salió a las cinco.
El ejercicio del arte literario se ha definido como juego y en esta
obra queda bien demostrado. El autor pone sus reglas pero puede
transgredirlas por ser su creador, por eso tiene la baraja y va sacando la
punta de los ases cuando así lo prefiere. El tiempo, no cuenta, un día pudo
durar el paseo de los adultos o pudo ser un año, lo que cuenta es que los
personajes evolucionan cuando las circunastancias cambian. Los Ventura
tienen una moral acomodaticia y han hecho con ella lo que muchas
familias en las sociedades reales han hecho con la religión: dotarla de
elasticidad.
Fluyen en la historia ese paisaje de gramíneas inacabable, los
vilanos que vienen con el viento y los sentimientos de poder y venganza
que corren por las venas de los marginados, repudiados y nativos de
color.
La escena de la antropofagia cuando Amadeo se ofrece como
aÍi.mento para Arabela, Agapito y Wenceslao cuando ya no tienen pan, es
una de las pocas sentimentales, dado que el autor insiste en recordar a
cada momento que todo ha salido de su imaginación y que está pleno de
fantasía. Donoso transita en su triple universo a veces acercándose a la
realidad como los escritores tradicionalistas -el realismo no parte del Siglo
306

Este drama narrativo en que los personajes se convierten en
actores -tanto niños como adultos, de éstos recuérdese lo del tupido velo y
de aquéllos su juego de La marquesa salió a las cinco- que se cubren de
vestimentas y poses para representar lo que quisieran ser y no son:
invulnerables y eternos, nos deja planteado un sinnúmero de problemas
reales y actuales: la lucha por el poder, la prepotencia de los que
conservan la riqueza, la impunidad de los que tienen el mando, la brecha
generacional, la corrupción, la indiferencia ante la pobreza, la falta de
moral y de cultura, entre otros.
El autor-narrador despeja -en o,asiones con lentitud y en otras
con celeridad- la atmósfera de misterio y de secretos que rodeaba a los
Ventura advirtiendo al lector -irónicamente- que son seres ficticios. Por
su libre voluntad dota a algunos de -ellos de cierta heroicidad pero
muestra cómo los más inútiles, pequeños e insignificantes cobran fuerza
motivados por las circunstancias. La carencia de_ identidad de los
pequeños por su falta de arribo a la adultez es la misma que padece Juan
Pérez aunque por otros motivos: un cochero, un criado, un mayordomo,
no son más que la misma persona para el amo, dada su condición de
subordinado.
Si transferimos el sistema de vida impuesto por los Ventura a una
realidad social y vigente, encontramos más semejanzas que diferencias.
La reja de lanzas que sirvió de protección también conlleva al pehgro del
ataque: los instrumentos destinados a la defensa de un país son los
mismos que sirven para mantener el régimen impuesto y para callar las
bocas que exigen igualdad. Dado el status quo presente, el pueblo -esa
masa anónima y castigada con leyes que protegen al poderoso y hunden
al desvalido, sin contar con la blandura de los jueces- ya no sabe quiénes
son los más culpables, entre los gérmenes sociales que están acabando la
familia: prostitución, narcotráfico y terrorismo, y los que portan
deshonestamente una "placa" de impunidad.

307

�La novela de Donoso en que el autor inicia como si fuera a contar
nada extraordinario, adquiere esta proporción no sólo por sus estructuras
internas en que mezcla lo tradicional con lo novedoso, sino también por
ese terror que sienten sus personajes y se transmite a los lectores cuando
padecen la lucha por la sobrevivencia, no importando la calidad de la
vida.

7 He odiado el agua crapulosa de un charco,
he aborrecido en el atardecer el canto del pájaro.

8

INSOMNIO

De fierro,
de encorvados tirantes de enorme fierro tiene que
ser la noche,
1 para que no la revienten y la desfonden,
las muchas cosas que mis abarrotados ojos han
visto,
las duras cosas que insoportablemente la pueblan.
Mi cuerpo ha fatigado los niveles, las temperaturas,
las luces.
en vagones de largo ferrocarril:
2 en un banquete de hombres que se aborrecen,
en el filo mellado de los suburbios,
en una quinta calurosa de estatuas húmedas
en la noche repleta donde abundan el caballo y
el hombre.

3

El universo de esta noche tiene la vastedad
del olvido y la precisión de la fiebre."
En vano quiero distraerme del cuerpo
y del desvelo de un espejo incesante

4

Las fatigadas leguas incesantes del suburbio del
Sur,
leguas de pampa basurera y obscena, leguas de
execración,
no se quieren ir del recuerdo.
Lotes anegadizos, ranchos en montón como perros,
charcos de plata fétida:
soy el aborrecible centinela de esas colocaciones
inmóviles.
·
Alambre, terraplenes, papeles muertos, sobras de
Buenos Aires.

Creo esta noche en la terrible inmortalidad:
ningún hombre ha muerto en el tiempo, ninguna
mujer, ningún muerto,
porque esta inevitable realidad de fierro y de barro
9 tiene que atravesar la indiferencia de cuantos estén
dormidos o muertos
-aunque se oculten en la corrupción y en los
siglosy condenarlos a vigilia espantosa.

10

Toscas nubes color borra de vino infamarán el
cielo;
Amanecerá en mis párpados apretados.
Jorge Luis Borges

que _lo prodiga y que lo acecha
y de la casa que repite sus patios
y del mundo que sigue hasta un despedazado
arrabal
de callejones donde el viento se cansa y de parro
torpe.

En vano espero
5 las desintegraciones y los símbolos que preceden
al sueño.
Sigue la historia universal
6 los rumbos minuciosos de la muerte en las caries
dentales,
la circulación de mi sangre y de los planetas.
308

309

�BIBLIOGRAFIA
- Cortázar, Julio. La isla a mediodía y otros relatos. Alianza, 1971.
- Donoso, José. Casa de campo. Sei.x Barral: Barcelona, 1981.
- Expliquémonos a Borges como poeta. Comp. y Pró. de Angel Flores,
Siglo XXI, Méx.. 1984.
- García Márquez, Gabriel. Doce cuentos peregrinos. Diana, 1992.
- Lezama Lima, José. La expresión americana. Edición de Irlemar Chiampi,
F.C.E., Méx., 1993.
- Mutis, Alvaro. La nieve del almirante. Diana: Méx. 1991.

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LA FORMACIÓN DE PROFESORES : UNA NECESIDAD EN
DISCUSIÓN

Lic. Guadalupe Chávez Gonz.ález
Introducción
En México la formación de profesores es parte importante de la
política educativa desde los años setenta; aunque anteriormente se dieron
prácticas en este sentido, fueron cualitativamente distintas a las que se
empezaron a configurar en la época señalada. Así lo consignan los
diversos estudios, investigaciones y propuestas que desde la UNAM y
otras instituciones de educación superior han realizado sobre este campo
específico de la educación.

El Estado, a través de la política de modernización educativa creó
en esa época las condiciones para que se desarrollaran las diversas líneas
de formación de profesores, puesto que esta política señalaba y señala al
profesor como uno de los ejes centrales en la consecución de las
transformaciones que se planean en las instituciones de educación
superior. Esto porque la educación universitaria, que ya para entonces
denotaba un importante grado de masificación; requería adecuarse a las
nuevas condiciones, lo que no era po_sible lograr sin el concurso de
profesores debidamente preparados.

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Así, se puso de manifiesto en diversos foros, la importancia de la
formación pedagógica y didáctica específicas para ejercer la docencia.
Esto porque tradicionalmente se había considerado que para ser un buen
profesor era suficiente con ser experto en el área, pero como afirman
investigadores y especialistas del campo en México (Díaz Barriga,
Martiniano Arredondo, Alicia de Alba, Zarzar Charur, Ana Hirsch, etc.) la
historia ha demostrado que no basta el dominio de un campo
disciplinario, si no va acompañado del elemento pedagógico que permita
desarrollar formas efectivas de transmisión y apropiación del
conocimiento. El dominio de la materia no garantiza en todo caso, que
alguien sea capaz de enseñarla.
Además, es un hecho conocido que en el nivel superior se reclutan
continuamente como docentes, egresados de las diversas licenciaturas que
por lo general, no poseen formación específica para la docencia, es por
ello que la necesidad de formar a los profesores universitarios es
insoslayable. Esta necesidad, se hace quizá, más patente en el nivel medio
superior (preparatoria), ya que además de los problemas propios que el
profesor debe enfrentar en el proceso de enseñanza-aprendizaje, también
debe conocer en sus peculiaridades al sujeto de este proceso : el
adolescente.
311

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Por otro lado, si en las Facultades, los profesores generalmente
enseñan lo que han aprendido, o sea su especiahdad, en las preparatorias
no siempre es así; los profesores imparten materias sobre las cuales no
han recibido formación inicial alguna, ni en el campo del conocimiento, ni
en el campo de la didáctica. Esto sucede con cierta regularidad en áreas
como las de ciencias sociales, o humanidades (y otras más, seguramente),
integradas por colectivos de profesores de diversa formación académica
cuyo ingreso a la Universidad no les exigió en ningún momento
demostrar sus saberes y que además, suelen estar sujetos a 'movilidad' sin
previo aviso, y muchas veces por motivos no académicos, lo cual impacta
en muchos sentidos sobre la práctica del docente . La movilidad en última
instancia y por los motivos que fuere podría afectar menos, sí el profesor
recibiera una capacitación que le permitiera incorporarse a otra área del
conocimiento con elementos suficientes para el desempeño de su labor;
en todo caso incursionar en otra área, sobre todo cuando es afin, nos
puede proporcionar más ventajas que desventajas~ Desafortunadamente,
esto pocas veces sucede.
Aunque de manera asistemática y poco formalizada ( a excepción
de las maestrías, que son punto aparte), la UANL ha emprendido en
diversos momentos prácticas tendientes a la formación de sus profesores,
dichas prácticas se han concretado en cursos sueltos, talleres y
diplomados, frecuentemente sin diagnóstico previo sobre necesidades, sin
una línea teórico-metodológica definida y sin programas de evaluación y
seguimiento que den cuenta de sus efectos en el aula. Esto quizá, porque
en otros momentos, la formación se vio sólo como un esfuerzo voluntario
e individual.
En el nivel medio superior fue hasta la Reforma Académica de
1993, que la formación de profesores se consideró una de las estrategias
fundamentales para propiciar efectos nuevos y diferentes en la enseñanzaa prendizaje. Ahora existen ya diversos mecanismos y programas
tendientes a este fin, se reconoce la importancia de fortalecer esta línea
que en definitiva le da soporte a todo sistema educativo. El Proyecto
VISION 2006, establece entre las condiciones para alcanzar las funciones
básicas de la Universidad, la conformación de "un cuerpo docente de
clase mundial'', lo cual implica un nuevo perfil del docente, que deberá
promoverse a través de una formación
que integre y articule
adecuadamente conocimientos, habilidades para la enseñanza, así como
actitudes y valores que posibiliten y hagan realidad una educación de
calidad.

Ahora bien, llegad.os a este punto nos surgen algunas
interrogantes: ¿qué es la formación? ¿qué aspectos comprende? ¿a qué
se llama formación de profesores? ¿en qué disciplinas o teorías debe
apoyarse el curriculum de la formación? ¿es este un campo específico de
estudio? ¿cuáles son las tendencias que se conocen? ¿cuáles son las
312

prácticas más frecuentes en que se concretan estas tendencias?
Intentaremos, con las salvedades necesarias, responder a ellas a través de
los planteamientos siguientes.
1. Acen:a de la fonnación. Aunque la importancia de la
formación de los profesores es un hecho indudable, los problemas que
existen sobre la precisión o definición del concepto, son muchos. Autores
como Bemard Honore (1980) y Gilles Ferry (1990) otorgan a la formación
características diferentes pero complementarias. Así por ejemplo, Honore
ve a la formación como algo para" algo que se tiene" o es adquirido" ;
cuando se habla• de la formación se alude a la formación para algo :
formación docente, formación psicopedagógica, formación para la toma
de decisiones, etc. Siempre ligada a un contenido que la precisa, la
delimita. En esta perspectiva la formación está colocada·bajo el signo de la
exterioridad y por lo tanto se conquista, se aprende, se adquiere. Esta es la
concepción más extendida.
II

•

II

II

La formación es mucho más raramente entendida desde el punto
de vista del sujeto, de la interioridad, como una dimensión característica de
la persona: "es la capacidad de transformar en experiencia significativa
los acontecimientos cotidianos generalmente sufridos, en el horizonte de
un proyecto personal y colectivo" (p. 20). En este caso no es algo que se
posee, sino una aptitud, o una función que se cultiva, y puede
eventualmente desarrollarse.

Ferry integra de alguna manera las dimensiones que le atribuye
Honore, al admitir que sobre la formación suelen sostenerse tres tipos de
discursos : 1) Se considera a la formación como una función social de
transmisión del saber, como suele decirse, del saber-hacer o del saber-ser,
que se ejerce en beneficio del sistema socioeconómico o, más
generalmente, de la cultura dominante ; 2) También es un proceso de
desarrollo y de estructuración de la persona que lo lleva a cabo bajo el
doble efecto de una maduración intema y la posibilidad de aprendizajes,
de reencuentros y de experiencias; y, 3) La form¡ición puede verse
también como una institución. Una institución es un dispositivo
organizacional que, por ejemplo, está hecho de programas, de planes de
estudio, de certificaciones, de construcciones. Es precisamente en estos
términos que siempre se ha evocado la formación dentro de la esfera de la
·enseñanza .
En la práctica, la formación toma aspectos muy diferentes, según
sea considerada desde el punto de vista del objeto (exterioridad), o desde
el punto de vista del sujeto (interioridad), o incluso desde el punto de
vista de la relación sujeto-objeto.
En todo caso, la formación es un problema que se refiere a la
adquisición de conocimientos y destrezas, a la asunción de un conjunto de
313

�valores así como al acceso a la cultura en su sentfü.o más amplio Y a la
recon~cción histórica que de la misma puede hacer sólo el ~om~re
(Díaz Barriga, 1990, p. 27). Sin embargo, ésta se ve con frecuencia solo
como una preparación para el trabajo; lo cual _hace desaparece~. el
concepto propiamente de formación. En cierto sentí~~ la actual políti~a
de formación de profesores privilegia la preparacron para el trabaJO
docente como tarea central de dicho proceso, soslayando -aunque lo
contemple en el discurso- la formación integral. ~sí ~or ejem~lo, la
VISIÓN 2006, establece metas de calidad para la Uruvers1dad Autonoma
de Nuevo León, a través de las siguientes condiciones básicas : Una
estrecha interrelación con la sociedad de la cual forma parte ; un cuerpo
docente de clase mundial; egresados capaces de desempeñarse
exitosamente en los ámbitos mundiales; y, una mística institucional
basada en principios y valores. Lograr una planta docente de clase
mundial es una expectativa que pretende alca~rse a~entand~ ~r
ejemplo, el número de profesores con maestna ( ¿sera ese el uruco
camino ?) ; en todo caso, deben atenderse los diversos niveles de la
formación, o las expectativas pueden quedarse en el discurso.
Para algunos la formación de profesores ha sido entendi~a _Y
abordada en el aspecto operativo, a partir casi exclusivamente del d-1Seno
de cursos con los que se pretende proveer a los profesores de
instrumentos prácticos para desempeñar su labor d~e~t~ cotid~a ; se
desvincula la formación de la práctica docente de la dinam1ca cotidiana en
que se desarrolla. Se olvida que la práctica docente es ante todo una
práctica social y que su posible transformación supone rescatar para ella
una dimensión más amplia que la del salón de clases.
Ana Hirsch Adler (1984) insiste al respecto, al establecer la
necesidad de vincular estrechamente la formación docente y la práctica
cotidiana del profesor en relación con la problemática institucional y
social. Es decir, la formación de profesores es importante para superar la
calidad de los servicios educativos, pero no es suficiente si no se enmarca
en un proceso institucional de planeación y desarrollo académico. Es
decir, no se puede -apunta Martiniano Arredondo (1988~- . apelar
excesivamente a la responsabilidad de los profesores prescindiendo o
soslayando las condiciones institucionales y sociales.
En el ámbito de la educación media y superior, la tendencia a
constituir programas formales ha acentuado la visión práctica u operativa
de la formación. Constituye un ámbito privilegiado que crea múltiples
expectativas ; se espera que la formación remedie la baja calidad
académica, además, que actúe como legitimadora de los esfuerzos
institucionales en pro de la solución de sus problemas, es decir, cuantos
más cursos o programas de formación se realicen y cuanto ~~s pers~nal
docente acuda a ellos, tanto más podrá esperarse una superac10n del ruvel
académico; estimación sumamente simplista que no atiende a la
314

evaluación cualitativa de tales procesos sino solo a su cantidad, hecho de
fácil observación en nuestro medio.
En buena medida coincidimos con Días Barriga, cuando al hacer
alusión a la formación integral destaca que ésta es solo tarea del hombre,
pero también pensamos que la formación puede promoverse o facilitarse
desde las instituciones que planean , diseñan y hacen operativos los
proyectos educativos.

Por ello, entenderemos por formación docente o formación de los
profesores, aquellas acciones institucionales encaminadas a propiciar la
reflexión de los profesores sobre la práctica educativa, con el fin de lograr un
mayor desarrollo y profundización tanto en el aspecto cognoscitivo (o área de
conocimientos) como de lo didáctico pedagógico. Acciones que se traducen en
un currículum que, formal o informal, sistemático o no, abierto u oculto,
es elemento indispensable en la configuración y fortalecimiento del campo
de la formación de profesores.
2. Una conceptualización del campo de la formación. La
educación es un fenómeno social que como campo particular de la
cultura, se ve determinado por la multiplicidad de factores que confluyen
en la vida social. Así también la formación de profesores es un campo
complejo y específico de la educación, de hecho elemento importante al
soporte de la misma , que además suele traducirse en una variedad de
prácticas, formas históricas, expectativas, connotaciones y contextos.

Aquí nos interesa destacar dos aspectos que nos servirán de
herramientas para intentar una aproximación más adecuada en el análisis
de nuestro objeto de reflexión, la formación de profesores. Por un lado, la
noción de campo aportada por Bourdieu que utiliza .como categoría en el
análisis de la educación francesa ( La Reproducción,1976), y que
proporciona elementos para delimitar y conocer este campo específico de
la producción cultural. Esta noción nos permitirá identificar ese ámbito
particular de la educación que es objeto de nuestras reflexiones, el campo
de la formación de profesores.
Por otro lado, la interdisciplinariedad del currículum de la
formación, ya que al reconocer la educación como un fenómeno de
carácter social, se hace ineludible aceptar también, que todo lo que en ese
ámbito suceda , tiene de alguna manera, sus determinaciones en el medio
social (mediato o inmediato), lo cual conduce a afirmar que el currículum,
como proyecto cultural global o específico (como en el caso del
currículum de la formación de profesores), tiene un carácter
interdisciplinario. Es decir, éste debe construirse como lo afirma
Margarita Pansza (1987) a partir de la selección y ordenación de los
objetos de la realidad, donde los fenómenos se dan integrados e
interactuantes, y, mismos que por su complejidad, no pueden ser
315

'"

�abordados satisfactoriamente desde la perspectiva de una disciplina
única, ya que las disciplinas aisladas siempre implican un recorte de la
realidad.

efectos que se logran. c) Como los agentes y elementos que determinan la
actividad y el contenido : fuerzas sociales, institución escolar, ambiente y
clima pedagógico, profesores, materiales, entre otros.

Noción de campo. La teoría de los campos es una de las
aportaciones de Bourdieu (1990) al análisis sociológico de la cultura, a
través de la cual caracteriza la vida social de las sociedades 'modernas',
estableciendo que no solo depende de la estructura y del carácter general
de la lucha de clases, sino que se reproduce en campos particulares
(económico, político, científico, artístico) que funcionan con una fuerte
independencia interna. Los campos, dice Bourdieu , se presentan para la
aprehensión sincrónica como espacios estructurados de posiciones (o de
puestos) cuyas propiedades dependen de su posición en dichos espacios y
pueden analizarse en forma independiente de las características de sus
ocupantes (en parte determinadas por ellos). De esta manera, la sociedad,
y por tanto, la confrontación entre las clases, es resultado de la manera en
que se articulan y combinan las luchas por la legitimidad y el poder en
cada uno de los campos.

3. El cuniculwn de la fonnación de profesores. Sirve para la
comprensión del tema que nos ocupa, el trabajo de Margarita Pansz.a
"Notas sobre planes de estudios y relaciones disciplinarias en el
currículo" (1987), ya que explica con claridad los núcleos disciplinarios
que aportan elementos al currículum de la formación de profesores. El
currículum de la formación de profesores debe construirse a partir de la
selección y ordenación de los objetos de la realidad ; esta es cambiante,
dinámica y dialéctica ; sus fenómenos se dan .integrados e .interaquantes,
y, por su misma complejidad, no pueden ser abordados satisfactoriamente
desde la perspectiva de una disciplina única, ya que las disciplinas
aisladas siempre implican un recorte de la realidad.

Así, en el análisis de Bourdieu, el campo cultural es un sistema de
relaciones constituido por los agentes sociales directamente vinculados
con la producción y comunicación de una obra específica. Llamo campo dice Bourdieu- a un espacio de juego, a un campo de relaciones objetivas
entre los individuos o las instituciones que compiten por un juego
idéntico.
En la noción de campo de Bourdieu se pueden destacar dos
elementos constitutivos del mismo : la ·existencia de un capital común
(conjunto de conocimientos, habilidades, creencias, usos lingüísticos, etc.,
acumulados en un campo, ya sea científico o artístico); y, por otro lado, la
lucha por su apropiación (debido a que el capital cultural constituye el
fundamento del poder o de la autoridad del campo)... Toda la gente
comprometida con un campo tiene una cantidad de intereses
fundamentales comunes, es decir, todo aquello que está vinculado con la
existencia misma del campo.
Los campos profesionales -dice Margarita Pansza-, entendidos
como nivel de la división del trabajo en que se agrupan las prácticas
profesionales, involucran un objeto y un conjunto de procesos técnicos
que se pueden descomponer en áreas que agruparían objetos particulares.

La formación de profesores para ser comprendido exige, como
afirma Gimeno Sacristán (1992), entenderlo: a) Como una actividad que
se expresa de formas distintas, que despierta procesos que tienen ciertas
consecuencias en los alumnos, por lo que es preciso entender los diversos
métodos de conducirlo. b) Como el contenido de un proyecto de
socialización y de formación : lo que se transmite, lo que se preténde, los

.

316

Hay, cuando menos, cuatro núcleos disciplinarios cuyo
aprovechamiento se hace indispensable en relación al currículum: la
epistemolo.gía, la sociología, la psicología y la pedagogía, entre los cuales
se establecen nexos interdisciplinarios que permiten abordarlo en forma
integral
Además de estos cuatro grupos disciplinarios, concurren las
disciplinas particulares de las que se ocupa el currículum que se diseña, y
d_e las cuales se obtienen los contenidos específicos del mismo. Así, por
e1emplo, en el caso del currículum para la formación de profesores de
~e.n~s _so~l~ en el nivel medio superior, se requiere un trabajo
mterd1SC1pltnano, apoyado en las cuatro disciplinas señaladas con
anterioridad, para poder ubicar las prácticas, campo profesional,
tendencias ideológicas de esa práctica, las características y problemáticas
propias de la enseñanza de las ciencias sociales, etc., y además, el análisis
de las ciencias sociales como campo científico.
.Se debe tratar en todo caso, de diseñar un .curriculum que no
resulte obsoleto ni en lo científico ni en lo pedagógico y que se nutra de la
práctica contribuyendo a su enriquecimiento, que es en última instancia
su objetivo básico.
De la epistemología, o teoría de la construcción del conocimiento
científico, se toman elementos muy importantes para la ordenación y
secuenciación de los conocimientos en función de criterios válidos. Estos
criterios se desprenden de la adecuada delimitación del objeto de estudio
de la disciplina respectiva y de sus modos de construcción, es decir, de
sus métodos, así como. de los límites y relaciones entre investigación,
conocimiento y aprendiz.aje. El problema que siempre ha existido al
respecto es que se desconoce mucho sobre esto y los problemas

317

,.

�epistemológicos del currículum se dejan al sentido común, con lo que se
debilita la fundamentación científica del mismo.
La ciencia, objeto de la epistemología, es producto de una práctica
social; representa una forma histórica de la relación de los hombres con la
naturalez.a y entre sí. Generalmente al hablar de ciencia se hace
abstracción de los fenómenos sociales, económicos y políticos. Se pretende
ver la ciencia como una realidad no influida por las ideas, formas de vida
y la estructura socioeconómica del país. Pero la ciencia no es neutral, tiene
también una función ideológica y responde a un estilo de sociedad
determinada.

De las reflexiones epistemológicas se derivan importantes criterios
para la instrumentación del currículum de la formación, como son el
concepto de ciencia, de conocimiento, de las disciplinas y sus límites, así
como las relaciones internas de éstas, el papel de la práctica, la relación
entre teoría y práctica, el problema de la investigación y sus métodos y,
por último, los criterios para una metodología dialéctica.
La ciencia que tiene como objeto de estudio la sociedad y sus
instituciones, es desde luego, la sociología; y puesto que el currículum es
una concreción de la relación educación-sociedad, tomará de esta
disciplina los criterios que le permitan esclarecer las relaciones que se
advierten entre el conocimiento y la ideología. Esto porque el currículum
implica una realidad histórica, una concepción de la formación, de su
función social e institucional, así como del tipo de .ejercicio que ella
requiere. Explica de alguna manera, las relaciones y juegos hegemónicos
que en tomo a ella se dan.
La formación no es exclusivamente un problema didáctico o de
metodología, es también político, y tiene consecuencias institucionales e
inclusive sociales.
......... ........... . , ,

4 •

De la psicología, cuyo objeto de estudio es la conducta humana, se
extraen importantes datos para la construcción del sujeto. Esta disciplina
explica, desde la perspectiva del sujeto, el proceso de enseñanz.aaprendiz.aje y las relaciones que los sujetos establecen entre sí.
Los currícula tradicionales suelen fundamentarse, por lo que
respecta al aspecto psicológico, en la teoría de la disciplina mental ; los
tecnocráticos, en el conductismo, y las visiones criticas de Jos curricula se
fundamentan frecuentemente en la psicología cognoscitivista, el
psicoanálisis y la psicología genética (inclusive suelen encontrarse algunos
que entremezclan corrientes sin congruencia alguna).

El último núcleo disciplinario en que se apoya el currículum es la

pedagogía, que estudia la educación en general, medio y fin para la
318

transformación social. Los diversos modelos pedagógicos se apoyan
necesariamente en una concepción de hombre, de educación- y de
sociedad, elementos estos que suelen traducirse (implícita o
explícitamente) en el curriculum de la formación y en las tendencias que
éstos suelen adoptar.

4. Tendencias en la formación de profesores. Según diversos
autores, la formación de los profesores como campo específico de la
educación, se enfoca desde diversosferentes paradigmas que
corresponden a la investigación en ciencias de la educación y al concepto
de hombre. Los paradigmas más analiz.ados actualmente en el campo de
la investigación de las ciencias de la educación son, en palabras de
lmbernón (1996), el de presagio-producto, el de proceso-producto, el
madiacional y el contextual o ecológico. Gimeno Sacristán (España, 1983)
por su parte, define los siguientes paradigmas : culturalista, analíticotecnológico, humanista, ideológico y técnico-crítico. Zeichner (E .U., 1983),
autor que pertenece a la corriente crítica, diagnostica el paradigma
conductista, el personalista, el tradicional-artesano y el orientado hacia la
indagación. Jennifer Gore (1993), analiza las pedagogías crítica y feminista
en relación a los efectos de éstas sobre la práctica docente, a partir del
concepto de régimen de verdad (noción que, quizá con algunas precisiones,
puede equipararse a la teoría de los campos de Bourdieu) el cual explica
siguiendo a Foucault (p.76): "La 'verdad' está vinculada en una relación
circular con los sistemas de poder que la producen y mantienen y con los
efectos del poder que la inducen y la extienden" ; es decir, toda sociedad
tiene su régimen de verdad, su política general de la verdad, o sea los
tipos de discurso que acepta y hace que funcionen como verdaderos. En
particular, este tipo de concepciones, se enmarcan en lo que Liston y
Zeichner (1991) llaman "tradición reconstruccionista social" de la
formación del profesorado. De hecho el mismo Gimeno (1992) se apoya en
Zeichner al elaborar sus "perspectivas" en la formación de profesores.
Así las tendencias o concepciones de la formación de los
profesores se relacionan con las grandes aproximaciones paradigmáticas
de la educación y de la investigación educativa, "entendidos los
paradigmas como marcos generales de reflexión e investigación" (
Rodríguez, A., 1995, p.17); en este sentido son : la orientación positivista,
fundamentalmente cuantitativa, derivada del positivismo lógico ; la
orientación naturalista, cualitativa, interpretativa o hermenéutica ; y la
orientación crítica o reconstruccionista, derivada de la teoría crítica.
Por otro lado, la función del docente y los procesos de su
formación y desarrollo profesional se consideran también en relación con
los diferentes modos de concebir la práctica educativa. Así, encontramos
que en las prácticas contemporáneas de formación de profesores suelen
identificarse cuatro modelos o tendencias : 1) la tradición académica ; 2) la
tradición de la eficiencia social, 3) la tradición basada en el desarrollo, y 4)
319

�la tradición de reconstruccionismo social. Los autores mencionados
tienen coincidencias, una de las cuales es que suelen afirman que ningún
progiama para la ·formación del profesorado, puede ~ntenders~ en
relación exclusiva con una sola tradición. Lo que deternuna la entidad
particular de cada programa, es el énfasis y el significado otorgado a los
diferentes aspectos presentes en esas tradiciones.
_
En el caso de México, como afirma Díaz Batriga (1988), estas
tendencias adquirieron múltiples matices y en realidad subsiste~ de
diversa manera en los distintos programas (esto intentaremos explicarlo
más adelante}, sobre todo en espacios donde el desarrollo del campo de la
formación de profesores ha sido importante. Evidentemente "alguna de
ellas adquiere una expresión hegemónica respecto a ellos (los
programas}".

·
Por su parte, en un interesante texto coordinado por Ana
Rodríguez Marcos (1995) se toma como base la clasificación que enuncian
Liston y Zeichner y se enriquece con nuevas aportaciones . Las cuatro
tendencias expresadas las esbozamos a continuación:

La concepción tradicional-oficio, que se enlaza con lo que Liston y
Zeichner llaman tradición académica, para lo cual lo importante para
enseñar es dominar los contenidos que hay que trasmitir y con eso es
suficiente, o, al menos, eso es lo fundamental. Bastaría añadir un leve
barniz de materias psicopedagógicas y algunas prácticas. Despues el
oficio se aprende ejercitándolo.
La concepción persona/isla, tenden~ia que centra la formación en la
persona del profesor como garantía de futura eficacia doce~te. Esta
tradición obedece a una concepción de la educación y de la ensenanza de
tipo humanista, y se asienta, entre otros elementos, en la epistemología
fenomenológica y en los principios de la psicología perceptiva, y en
general de la psicología humanista (Maslow/Rogers).

La psicología perceptiva subraya la trascendencia del
autoconcepto. "El autoconcepto positivo del profesor tiende a repercutir
positivamente en el autoconcepto de los alumnos y como consecuencia en
los rendimientos". En definitiva que la formación de los profesores no
puede basarse sólo en los aspecto cognitivos (en abierta crítica -~
psicologismo exacerbado) o en destrezas comportamentales, es tamb1en _
una cuestión de afectividad, actitudes, valores ...

La concepción tecnológica, esta tendencia aparece en E.U. en los años
sesenta vinculada estrechamente al positivismo ;
al movimiento
"accountability" o "rendimiento de cuentas" ; a la psicología conductista ;
a la teoría de sistemas ; a los modelos didácticos proceso-producto ; al
desarrollo de la e~eñanza individu~da, y a una concepción analítica
320

de la enseñanza, es decir " ... la enseñanza entendida como un conjunto
estructurado de actividades susceptibles de predecirse y controlarse..." .
Muchos de quienes laboramos en la UANL, fuimos (o hemos sido)
resultado de una formación que puso en práctica esta tendencia.
Este enfoque en la formación de profesores, ve la actividad del
docente como instrumental, dirigida a la solución de problemas mediante
la aplicación rigurosa de teorías y técnicas espeóficas. Aquí pueden
diferenciarse cuatro grandes grupos de modelos de formación de
formación de profesores basados en: 1) las técnicas de microenseñanza;
2) el análisis de la interacción; 3) la· supervisión clínica, y 4) las
competencias (ya sea de bases conductistas, o las que se integran en los
paradigmas mediacionales, o sea que aceptan que existe una mediación
en los procesos del aprendizaje).

Los enfoques de profesar orientado a la indagación, cuyo origen
aparece ligado a la orientación naturalista en sus diferentes versiones de
"pensamiento del profesor'', "aproximación crítica", "paradigma de
investigación-acción", y "formación del profesorado en centros". Todos
· ellos, aunque diferentes, comparten algunas características generales (se
les denomina "enfoque alternativos") : tales como :
• Una nueva concepción del hombtt, más activo y constructivo, con
compromiso social ;
• otorgan un nuevo estatuto epistemológico a los fenómenos
educativos, considerándolos como construcciones sociales.
• predominio de los procedimientos y técnicas de investigación
cualitativa y etnográfica. Estudios de la enseñanza contextualizada en los
centros.
• diversos autores (Stenhouse, Schon, Pérez Gómez...) subrayan la
dimensión artística de la enseñanza, por cuanto los problemas que
atañen a ella no siempre se muestran bien definidos, por lo que el profesor
no puede aplicar sin más el conocimiento técnico (como recomienda la
tradición ternológica}, sino que debe "construir" el problema.
• Además, a esta consideración se añade que la enseñanza es una
actividad política (Giroux y McLaren, 1987, citados por...).
• entienden. el aprendizaje como consbucción personal condicionada
por la estructura psicológica de la persona y el contexto.
• creciente interés por el pensamiento piáclico personal del profesor (
el que surge de circunstancias, acciones y experiencias que tienen
contenido afectivo o relevancia emocional para el individuo).
• defienden una nueva ttlación de integración dialógica teoría-piáctica
de la enseñanza, tanto en lo relativo a la investigación como a la
formación del profesorado.

321

l

�El campo de la formación en México. Como ya apuntamos, la
formación de profesores en el ámbito universitario se empiez.a a perfilar
como un importante campo de prácticas educativas desde el inicio de la
década de los setenta, ya que la política estatal de modemiz.ación
educativa, crea las condiciones para que se desarrollen las diversas
prácticas de formación de profesores. Por entonces, empiez.a a
considerarse en la política estatal al profesor como uno de los ejes
centrales en la consecución de las transformaciones que se proyectan en
las instituciones de educación superior.

..

Una de las primeras investigaciones sobre el campo, corresponde
al trabajo de Hirsch, A. (1984), quien nos dice que a pesar de que las
instituciones públicas y las universidades no definen con precisión qué es
la formación docente, encontró que se incluyen en ella diversas
actividades aunque a veces aisladas, las cuales son :
• Promoción para la elaboración de planes de desarrollo de recursos
humanos en las instituciones y firma de convenios interinstitucionales
para programas de formación.
• Creación de centros, unidades, departamentos u oficinas de didáctica,
tecnología, servicios e investigación educativos a nivel local y regional
(institucionales e interinstitucionales).
• Apertura de carreras (licenciatura y posgrado) relacionadas con la
educación.
• Creación de posgrados en todas las áreas de conocimiento.
• Proyectos de investigación en ciencias y técnicas de la educación:
• Becas para estudios de posgrado (especializ.ación, maestría, doctorado)
en México y en el extranjero.
• Formación de especialistas en programas educativos.
• Cursos, seminarios, coloquios, conferencias, etc., de formación (antes y
al incluir el servicio docente), actualiz.ación y perfeccionamiento en áreas
de conocimiento o en pedagogía y didáctica de muy distinta duración y
contenido.
• Promoción para la contratación de maestros de tiempo completo y
medio tiempo y para la integración de docentes e investigadores en año .
sabático en instituciones educativas con fines de formación docente.
• Asesorías directas a departamentos y unidades académicas en tareas
específicas, apoyo técnico para el diseño de planes y programas,
elaboración de materiales didácticos, publicación de estudios
especializ.ados, apoyo al profesor en el lugar de su práctica, etc.
El campo de la formación se configura pues, con las tendencias
teórico-educativas, metodológicas y prácticas formales e informales que se
desarrollan en diversos contextos y épocas históricas. Esto lo expresa muy
claramente Díaz Barriga cuando afirma: "El cúrriculum de la formación...
se convirtió en un escenario de conflicto frente a diversas posiciones sobre
322

la manera de entender la educación (aquí entra en juego la noción de
capital cultural de Bourdieu) y la estrategia gestada para enfrentar tal
situación...los centros de formación de profesores ...logran conformar
espacios de 'autonomía relativa', lo cual confirió posibilidades singulares
a quienes académicamente intervinieron en ellos, docentes y alumnos"
(1990).
En México, las experiencias formales y de amplio alcance en la
formación docente, se encuentran ligadas a la aparición del CISE (Centro
de Investigación y Servicios Educativos) en la UNAM, órgano académico
que surgiera a finales de los años sésenta como efecto de la fusión del
Centro de Didáctica y la Comisión de Nuevos Métodos de Enseñanza.
Desde este espacio el campo de la formación de profesores va
adquir!endo su propio estatuto. Centros similares surgirán
postenorm~nte en las diversas universidades públicas del país, adaptando
o reproducrendo en todo caso, los esquemas puestos en práctica por la
UNAM.

De~de ~ntonces, se han realiz.ado diversos trabajos que recuperan
las expenenaas a lo largo de estos años y que nos permiten conocer el
tipo de tendencias o corrientes teóricas que fundamentaron las prácticas
d~l CISE y_por ende, de muchas otras instituciones de educación superior.
D1az Barnga, encuentra que tres momentos de la evolución de los
programas de formación de profesores se vincularon a su vez, con tres
tendencias que se fueron desprendiendo de ellas:
la. La incorporación de la pedagogía industrial norteameriéana · las áreas
tíricas del pensamiento didáctico serían reemplaz.adas por mcltitud de
dJScu~os con ~aracterísticas típicas de modernidad. El nuevo lenguaje
educativo refleJa una visión científico-técnica de la acción pedagógica.
Este momento se conoce como la incorporación en México de la tecnología
educativa.
2a. Búsqueda de alternativas pedagógicas frente al pensamiento técnico
~tam~nte deshumaniz.ado (se revisan téoricos como Freire y Gramsci,
mtegrandose conceptos de la pedagogía crítica).

3a. Negación misma de los programas preestablecidos y la búsqueda de
una formación in situ.
Una cuarta tendencia, no muy generaliz.ada por cierto a pesar de los
esfuerzos (Diaz Barriga hace una interesante críticas al respecto), es la que
busca incorporar la investigación educativa en los programas de formación
de profesores, con todas las implicaciones que esto puede tener.
. . Por su parte, pero también en la experiencia mexicana, y
pnncrpalmente en las universidades públicas, Carlos Zarzar Charur
(1988), reconoce las siguientes tendencias en la formación de profesores:
323

1

-

�La primera de ellas sostiene que lo único que los profesores
necesitan es ser expertos en su materia y estar actuali7.ados en los últimos
avances del conocimiento en el área.
La fo~ación así concebida, se orienta por lo regular a ofrecer

internamente cursos y conferencias de actuali7.ación y profund.iza.ción en
la disciphna y, por otro, a ofrecer, tanto interna como . externamente
oportunidades para que sus profesores reahcen estudios de maestría y/ o
doctorado (opciones que por lo general no incluyen formación para la
docenci.; o cuando lo hacen éstas no constituyen una parte significativa
del currículum).
La segunda tendencia da un paso más, y afirma que es tan
importante el "saber enseñar", como el ser experto en su materia. Un
programa de formación docente diseñado con __base en esta _se~da
concepción se orientará por un lado, a ofrecer opcrones de actuali7.acron Y
profundización en la disciplina y, por otro, a propiciar la formación para
"la enseñanza".

En este sentido, la formación se centrará en la figura y las
funciones del profesor : se le capacitará para exponer, transmitir la
información, elaborar material de apoyo, diseñar objetivos y programas
de estudio, utilizar recursos y aparatos de tipo didáctico y audiovisual,
etc.
La tercera tendencia da todavía un paso más adelante, sin dejar de
reconocer la necesidad de las dos primeras (conocer su materia y saber
enseñarla), afirma que se requiere una tercera condición como necesaria
para ser buen profesor : Saber propiciar en sus alumnos aprendizajes
significativos. De acuerdo con esta concepción, la función principal del
profesor no es enseñar, sino propiciar que sus alumnos aprendan.

El ser buen profesor y saber enseñar, dice Rocío Quesada (1987), no
es garantía de que se alcanzará el aprendiza.je. Las estrategias de
enseñanza son unas, y las estrategias de aprendiza.je otras.
Un programa de formación docente diseñado con base en esta
tercera concepción, además de los aspectos tocados por las otras dos
tendencias, incluirá y enfatizará la formación orientada a propiciar
aprendizajes significativos (apoyada esta concepción en el
cognoscitivismo). En este sentido la formación se centrará no en la figura
del profesor, sino en la figura del alumno, en sus procesos internos que lo
lleven a aprender significativamente y , de manera secundaria. o
subordinada, en lo que el profesor puede hacer para propiciar, facilitar o
acelerar este procesos.

324

Carlos Zar:zar sugiere que para lograr mayores alcances y
resultados de los programas adoptados, seria importante:

1) Ampliar la cobertura ; es decir, tratar de alcanzar con estos programas
al mayor número posible de profesores.
2) Buscar mayor cercanía con el lugar del quehacer docente; es decir, con
las escuelas y facultades. Se busca también responder a demandas
expresas de los centros.
3) Acompañar procesos de superación de las academias de profesores de
las escuelas y facultades. Se trata de acompañarlos en cahdad de asesores,
en los procesos de superación académica que ellos mismos han generado
y desean continuar.
.
•
4) Fortalecer la integración las dimensiones discipliparia y didácticopedagógica en los programas de formación.
5) Diseñar programas de formación de formadores, con el fin de
conseguir la autosuficiencia institucional.
La formación en la Universidad Autónoma de Nuevo León. De las
concepciones, tendencias y prácticas que hemos señalado, la tecnología
educativa , o concepción tecnológica, basada en la pedagogía industrial
norteamericana, fue quizá la más conocida en la UNAL. Los Planes y
Programas de Preparatoria que se pusieron en práctica en 1983, se basan
en esta corriente ; aunque muy informalmente y a veces por cuenta
propia, los maestros aprendimos a elaborar objetivos conductuales, a
planear unidades didácticas, a evaluar por medio de pruebas objetivas,
etc. Sin embargo, en esta época (los setenta y ochenta), la formación no
a~quirió un estatuto propio ni definido ; la planeación de cursos, talleres y
diplomados correspondió por lo regular, a la Secretaria General, desde aJú
se invitaba a los profesores a incorporarse, pero siempre como una acción
voluntaria e individual. Salvo contadas excepciones, los cursos no tenían
una línea teórica o metodológica bien definida, o por lo menos no se hacía
explícita a quienes se íntegraban a ellos.
A partir de la Reforma Académica en e] Nivel Medio Superior
puesta en práctica en 1993, se estableció la formac;:ión de profesores como
una estrategia concreta para llevar a cabo la misma, aceptando que sólo
con el concurso de los profesores, sería posible concretar el Plan. En ese
entonces la movilización de profesores hacia los cursos fue inducida v
promocionada desde la recién formada Secretaría Académica y con ~I
apoyo de las administraciones de cada una de las preparatorias; lo que se
logró fue mucho, pero ahora pareciera que este proceso (que como sea
sigue siendo informal y asistemático) está en una especie de agotamiento,
sobre todo porque no se han logrado verdaderos efectos innovadores en
el aula, como se pretendía en un principio.

325

�En estos momentos, en que la sOdeCracÍcaáa vez demanda más a
la educación, la·tarea in$oslayable es sin duda, formalizar un currículum
de la formación para la educación media y superior en la UANL que
contemple tanto lo académico, como lo político-institucional, que conjunte
esfuerzos de la administración, concilie intereses y necesidades de los
maestros, pero también que considere a ésta como una actividad que se
expresa en distintas formas, como el contenido que debe transmitirse y
proyectarse con el fin de lograr ciertos efectos, así como los agentes y
elementos que determinan dicha actividad y contenido. El currículum y
programas de formación deben ser un apoyo indispensable para el
desarrollo y promoción de una verdadera educación de calidad

BIBLIOGRAFÍA

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'.'26

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El trayecto de la formación. Los enseñantes entre la teona y la prachca
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Ediciones Morata. Madrid

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en Zarzar Charur, Carlos (Comp.) Op. Cit.
Guadalupe Chávez González
Licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León.

..,

•
• Maestría en Enseñanza Superior de la División de Posgrado
de la Facultad de Filosofía y Letras de la U ANL
• Maestra de Tiempo Completo de la Preparatoria No. 15, UANL desde
1974
• Coordinadora del Area de Ciencias Sociales en la Preparatoria No. 15
• Integrante del Comité Técnico de Ciencias Sociales para la
Reforma Académica en el Nivel Medio Superior, desde 1993.
• Colaboradora en la elaboración de Manuales Didácticos para el área
de Ciencias Sociales en el Nivel Medio Superior de la UANL
• Colaboradora en la elaboración de Exámenes Indicativos de Ciencias
Sociales para el Nivel Medio Superior de la U ANL
·Localizable en: Preparatoria No. 15, Unidad Madero. Tel . 01 (83) 3 46 76
30 Biblioteca Magna "Raúl Rangel Frías" Cuarto Piso, Coordinación de
Preparatorias. Tel. 01(83)329 41 21 y 22

Lic. Margarita Ríos Farjat
Universidad Autónoma de Nuevo León

Se ha vuelto un lugar común señalar que la biografía de un poeta
se encuentra en sus versos, de hecho lo hace Yuri Nehoroshev en el retrato
hablado que nós ofrece del poeta Yevgueni Yevtushenko en el umbral de
Adiós, bandera roja, una selección de los poemas y textos que Yevfushenko
escribiera entre 1953 y 1996. Sin embargo, tal afirmación adquiere respecto
a este poeta una relevancia particular, ya que es notoria su constante
preocupación por dejar testimonio de los sucesos políticos que rodearon su
entorno. Esta característica permite ver a través de sus versos el
desenvolvimiento social de una generación, de aquella que nació con la
filosofía del Estado férreamente incrustada, que vivió su infancia en los
carruseles de la Segunda Guerra Mundial, que soportó inviernos no sólo
geográficos sino también políticos y que finalmente, en su madurez, vio
derrumbarse dramáticamente el monolito de su estructura social, llegando
a perder hasta la bandera.

Yevtushenko nació en 1933 en Zima, Siberia, región
simbólicamente trágica en el diccionario de la historia rusa. De hecho,
Nehoroshev precisa que los antepasados del poeta fueron enviados a ese
lugar precisamente como castigo a un alzamiento en el siglo XIX. En 1956
Yevtushenko publicó un poema épico llamado como su lugar natal,
Entronque Zima, que fue oficialmente condenado, seguramente porque en
este se debatía la confunsión moral de un joven soviético en la etapa que
siguió a la muerte de Stalin. Es una lástima que esta antología no incluya
ese texto. También es una lástima, y ya que estamos en eso, que el orden de
los poémas no sea fiel a la cronología, que no haya acotación alguna que
oriente temporalmente al lector. Se tendrá que apelar pues, al sentido
común o a un conocimiento previo sobre el autor, lo cual no revistiria
mayor importancia si no fuera porque para entender gran parte de la
poesía de Yevtushenko hay que ubicarlo dentro de un contexto geográfico
e histórico. Salvo esa omisión, la antología de este poeta es definitivamente
un acierto. Todo libro de poemas lo es, por supuesto, pero este aprovecha
muy bien su momento: Yevtushenko es el poeta vivo más importante de
Rusia, por una parte, y por la otra, el mensaje que lleva es precisamente de
despedida, como lo anticipa el titulo, Adiós, bandera roja, y antes que se
cierren las heridas de la historia, aún abiertas, hay que asegurarse que los
testimonios formen parte de sus cicatrices.

E-Mail : guchavez@ ccr.dsi.uanl.mx

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El libro está dividido en cinco partes: la primera dedicada a
introducir a la vida de este poeta; la segunda se concentra en algunas
prosas sueltas; la tercera compila lo más representativo de su poesía y se
subdivide a su vez en tres partes; la cuarta es un largo poema, Una paloma
en Santiago, publicado por primera vez en español; y la quinta es un
conjunto de brevísimas reflexiones de Yevtushenko sobre la poesía y los
poetas. La parte más importante de su obra, al menos de la que se compila
en este libro, es la tercera, su poesía. Las tres divisiones de este apartado
son: El lujo de los pobres, ¡La mitad no quiere de nada!, y El último intento. Esta
división resulta un tanto abrupta ya que no se señala el criterio para
decidir qué poema van al principio y cuáles al final. De hecho,, en la
primera parte El ajedrez de México, escrito en 1968, y en la segunda parte,
Babi Yar, de 1%1. Quizá con los del tercer apartado no haya tanta
confusión porque, atendiendo a sus temas, se desprende que fueron
escritos en la década de los noventa.
Desde los primeros poemas de Yevtushenko se aprecia el afán
testimonial que lo ha seducido durante toda su trayectoria poética. La
sección de poesía de este libro abre con Corrida, una serie de poemas sobre
diversos aspectos de la fiesta brava pero utilizándolos como símbolos de 1~
sociedad de la que él es testigo. Por ejemplo, en el poema El público, se
aprecia cómo este tiende a "lavarse las manos":
Soy el público, el público, el público.
Contemplo el espectáculo mientr~s algo mastico.
¿Es que produzco temor?
Sabe Dios que no bebo sangre.
Es una verdadera infamia
matar con nuestras propias manos.
Por lo tanto yo,
permaneciendo limpio,
he clavado profundamente con los ojos
claveles en las palmas de Cristo.
No me he manchado de sangre las manos,
nada se me puede reprochar.
(Fragmento)
El mismo desen-cantado humor negro aparece en Los Vendedores:
"No nos importa quién ha vencido / lo nuestro son las monedas"; La arena
simboliza el disimulo: "Mi vergüenza / consiste en que yo oculto elegantemente
las huellas de los crímenes"; en Escobas y rastrillos se ironíz.a duramente la
función de la prensa: "Y nosotros, escobas y rastrillos, / te peinaremos a tiempo,
/ arena, / para darte una aparienda /limpia y lisa. / ... / ¿Cómo no lo vas a
entender?/ Querida, ¿para qué recordar al pueblo lá sangre?" Por otra parte, en
El torero se debate: "El que ha matado una vez, se ve obligado a matar
330

nuevamente. / ¿Cómo podría volver a la infanda? ¿Qué oradón / es la de los
criminales?" y se le .recomienda al torero niño, en el poema Ex torero:
"Torero, niño, sé tú mismo, / ya que el honor es lo que más vale. / ¡No brindes,
torero,/ tu toro al palco del gobierno!" El poema El toro representa el resultado
de la provocación:
Me clavan de uno y otro lado banderillas.
De hinojos el torero
me pide que embista la roja muleta.
¿Le lamo la mejilla perdonándole?
Quizás él tire el estoque ...
Mi imagen,
como la faz de su muerte, se desdobla ante sus ojos.
"Somos las banderillas,
gemelas, rosadas.
Toro, ¿jugamos alegres al martillo?
¡Nosotras, obrando como jeringas,
aumentaremos tu fuerza!
En un momento te transformaremos
sin emplear el látigo,
a ti, humanista abstracto.
Te pinchamos una y otra vez,
y ¿todavía no eres una fiera?
No estar a la altura de las circunstancias
es un espectáculo lamentable. ·
¡Aprende a ser tierno empleando los cuernos
con los enemigos!
¡El odio es humano,
sólo el odio lo es!"
(Fragmento).
El caballo del picador es quizá el poema que resume la desilusión
que el bardo ruso plasmó en esta Corrida, que concentra también la tensión
de su tono y que muy probablemente ha mantenido presente a lo largo de
su vida:
Soy el caballo del picador
A pesar de que luée el soL estoy a oscuras.
No hay condena peor
que llevar orejeras.
Obede.zco a las riendas y siempre estoy con el freno echado.

331

�Es éste mi oficio,
el de llevar vendas en los ojos.
El amo ha levantado la vara.
Su amenaza es grave.
Pero, ¿cómo podría yo suspender el tormento?
Tengo vendas sobre los ojos.
Y tú, pueblo, ¿cuándo
te librarás de tus amos?
Eres como el caballo del picador
Con las vendas sobre los ojos.

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Las metáforas empleadas con los textos que componen la serie
Corrida, y el simbolismo propio de este espectáculo, la fiesta brava, la
sangre, el capote rojo, contribuyen a establecer las preocupaciones de
Yevtushenko, sus obsesiones y sus rebeldías, que si bien obviamente el
resto de sus versos no son sobre toros, lo aquí planteado constituye la
médula de su poesía. Aquí, como diríamos los abogados, se fija la litis de
sus poemas: se cierra el círculo: la poesía social, política, patriótica. Yuri
Nehoroshev defiende la amplitud de temas de Yevtushenko al afirmar que:
"Es un error pensar que Yevgueni Yevtushenko es nada más un poeta
político". Estamos de acuerdo, no es nada más poeta político, pero sí lo es
eminentemente social. De hecho, en ningún poema se percibe relación
erótica alguna, diríamos amorosa, pero corremos el riesgo de aceptar que sí
habla de una relación amorosa respecto a su pueblo, su país, etcétera. El
poema Magdalena narra la desilusión de una mujer policía de Buenos Aires:
"Y comencé/ controlando el Río de la Plata,/ a salvar a la Argentina/ con s11eldo
de polida. / ... / Ingresé a la fuerza policial / sin muchas ganas / y, en parte, /
debido al odio por las instituciones, / pero la polida / resultó ser también una
institución ... "Hay otra mujer que aparece por su nombre, está en El puente
de los suspiros y se llama Raquel, pero tampoco se agota el poema: "Cada
uno de nosotros entiende los suspiros del otro, / y eso quiere decir que amamos. /
Como ningún cheguevaiista lo haría, / inhalando espacio y libertad con tus
suspiros, / no tuviste miedo de arriesgarte en el amor / y esa fue tu devoción. /
Como un suspiro / te desvaneciste, / Raquel." Y más adelante, en el mismo
poema, se aprecia lo que podríamos considerar la razón del por qué de su
poesía social: "He peleado contra los muros,/ contra lo cenagoso, / pero siempre
contra algo sólido, / no importa qué tan líquidos fueran. / Estoy rodeado de
lodazales/ y charlatanes. / La cosa más líquida/ es un vado. / Pero cuando choco
mi rostro contra las paredes del vado/ veo/ que el vado es lo más duro." Como se
ve, Raquel queda de lado, no es más que una fugacidad en el poema, que
luego, una vez mencionada la lucha personal, crece en contenido político, y
eso es innegable: "¿Ha olvidado la gente cómo suspirar?/ ¿Tenemos miedo de
que al expandirse libremente/ nuestros pechos choquen contra bayonetas, / como
en Chile?/ Cualquier patria que caiga en el lodo que no suspira/ se convertirá/ en
Pinochetlandia. .. 11 Obviamente, Raquel pierde relevancia. En el poema El
332

amor siberiano, si bien trata de dos novios, es más bien un poema que se
propone rescatar del olvido el valor de las pasadas tradiciones siberianas.
Hay vestigios, quizá, de algún amor en Hace tanto, pero vuelve a
prorrumpir en el texto su voz social. No te vayas de m( y El último intento
son dos excepciones, aunque breves, afortunadas: "Un fantasma enamorado
~huyenta más que un ':'1'1áver. / Pero tú no te asustaste sino que comprendiste¡ y
1untos nos hemos arro1ado como a un abismo/ y el abismo desplegó unas blancas
ª!as/ que nos leoantó sobre la niebla" (de El último intento). En otros poemas de
libro aparecen nuevamente las mujeres, pero de manera genérica ·como
puede serlo la e~presión: "Quisiera amar/ a todas las mujeres del mundo...
11

, . Si bien el amor erótico o las mujeres no son algo de O que
poeti~mente se ocupe Yevtushenko, podría decirse, si.no que la geografía
substituye tales preocupaciones , al menos que es una constante en su
quehacer literario: casi todos su poemas mencionan algún país,
pr~f~rentem~nte de América Latina, sea Argentina, Perú, Paraguay,
Mex1co, Chile, Cuba, costa Rica, etcétera, aparecen en el libro incluso
algunos poemas escritos en español: El ajedrez de México, La llave del
comandante, Los ríos profundos, o Mi perunanita, por ejemplo; y si a esto
aunamos algunos personajes que invo~, como Pablo Neruda, el Che
Guevara, Pinochet, entre otros, resulta evidente que Latinoamérica ha
representado para el poeta una preocupación y a la vez una fascinación.
Esto se refleja ~~amente en el poema El ajedrez de México, que
Yevtushenko escrib10 en 1968 cuando recorría nuestro país acompañado
por Carlos Monsiváis. Es interesante el efecto que produce la repetición de
la palabra "amodorrado" al inicio y como contribuye a elevar la fuerza de
las imágenes que le siguen:

El sol amodorrado.
El polvo amodorrado se derrumba por el camino.
El tañido amodorrado del espejismo.
El gemido amodorrado de un buey.
Flotan bamboleándose con modorra
un sombrero y otro sombrero;
el primer peón,
el segundo peón,
el tercer peón.

En castellano el peón es el campesino más pobre.
y es también
la figura más pequeña del ajedrez.
Sacrificar al peón es una ley de todos los partidos.
El triste ajedrez de América Latina
333

•

-◄

�es una burla amarga para ustedes:
primer peón,
segundo peón,
tercer peón.
Los pedacitos de la tierra campesina

son las casillas de este tablero tan cruel.
Con ustedes, los héroes del machete,
juegan desde los tiempos más lejanos
las manos sucias que no huelen nunca
como huele el mango salado del machete.
Juegan con el primer peón,
con el segundo peón,
con el tercer peón.
¡Qué lástima, señores socios del ajedrecismo político,
que este tablero no sea liso!
¡Sería magnífico nivelar estas incómodas montañas!
¡No dejen de jugar!
¡Afuera estas torpes palmas y estas cabañas!
Y la muerte mete en su sombrero,
brillante por fuera, pero negro por dentro,
los mete a ustedes:
el primer peón,
el segundo peón,
el tercer peón.
(Fragmento)
En este poema, Yevtushenko crea una atmósfera de tensión, en
parte por las imágenes desoladoras e .impasibles que siembra en los
primeros versos. Sí existe movimiento pero es más bien una mera
oscilación. La falta de encabalgamiento contribuye a esa tensión oscilante y
permite que el tono del poema sea casi dogmático, desesperanzado, grave,
por lo qube la palabra "peón" resuena profundamente como un deseo de
despertar de su "modorra" a Latinoamérica, tensa, pero oscilante.
En La llave del comandante, escrito también en español se puede
apreciar igualmente la intencionalidad del poeta a partir del tono, ¡y qué
tono! (seria dificil atribuirle a Yevtushenko estos efectos en los poemas
traducidos):
Nuestros caballos caminan
hacia La Higuera.
334

El abismo, a la derecha;
a la izquierda, el abismo.
Pensar en ti, comandante,
no es una carga ligera.
Dentro de mí hay silencio
muy parecido al sismo.
Por aquí, para los guerrilleros
no hay monumentos.
Sus monumentos son las rocas
con las caras cansadas, humanas.
Las nubes están inmóviles,
como los pensamientos,
como los pensamientos
de las montañas bolivianas.
Yo me siento como la sierra.
Estoy lleno de las quebradas,
de las rocas ásperas, duras.
Mis nervios están tensos
como la brida de un ganadero.
El ritmo de este poema
me lo dictan las herraduras.
que tropiezan con las piedras
de este mortal sendero.

(Fragmento)
En los dos poemas anteriores, El ajedrez de México y La llave del
comandante, escritos ambos originalmente en español, lQ que nos ayuda a
apr_eciar la voz sonora, el tono, del poeta, se aprecia claramente su
fascinación por América Latina, de hecho en uno se menciona a México y
en el otro a Bolivia. En el poema Me gustaría, el Yevtushenko pone de
manifiesto su gusto por los viajes como símbolo de libertad: "Me gustaría /
nacer en todos los países, / tener un pasaporte / para todos / que provoque el
pánico de las candllerías... " Sin embargo, la geograña también le duele como
si quisiera desatarse de ella. De su rencor a las fronteras surgió el poema
del mismo nombre, Las fronteras, que adquiere especial relevancia dentro
del contexto actual de la Europa del Este, donde recientemente han
brotado fronteras políticas como por generación espontánea.
Supongo
que al principio fue la gente quien inventó las fronteras,
y luego las fronteras
comenzaron a inventar a la gente.
Las fronteras inventaron a la policía,
335

�los ejércitos y guardias fronterizos.
Las fronteras inventaron
a los aduaneros, los pasaportes y otras mierdas.
Mientras haya fronteras
todos estaremos en la prehistoria.
La verdadera historia comenz.ará
cuando todas las fronteras se hayan borrado.
De todos aquellos miles de fronteras
tan sólo hemos perdido la humana:
la frontera entre el bien y el mal

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(Fragmentos)
Este afán de desatarse geográficamente quiz.á sea debido a que la
geografía es la que le impuso la ideologia al poeta, la que lo ubicó
políticamente, la que lo sembró adentro y erurente de toda una convulsión
histórica contra la que Yevtushenko quiz.á por eso se descubrió poeta: para
rebelarse, para denunciar, para testimoniar. Podemos constatar lo anterior
con el poema Adiós, bandera roja nuestra, que le da título a todo el libro:
En nuestra ingenua infancia
jugamos al Ejército y al Ejército Blanco.
Nacimos en un país que ya no existe.
Pero en aquella Atlántida estuvimos vivos y fuimos amados.
Yo no tomé el Palacio de Invierno del zar.
Ni asalté el Reichstag de Hitler.
Ni soy lo que llamarías un comunista.
Pero te acaricio, bandera roja, y lloro.
(Fragmentos).
Yevtushenko debe la fama internacional de la que goza
precisamente a que, como señalábamos, a través de su poesía se rebela,
denuncia y deja testimonio. En la sección, ¡La mitad no quiere de nada!,
aparecen dos de los poemas mundialmente conocidos de este bardo ruso, y
en los que se puede apreciar la madurez de su poesía como crisol de
rebeldía, denuncia y testimonio: Babi Yar y Los herederos de Stalin. Babi Yar
fue escrito en 1961, con tal repercusión social que el rostro del autor
336

acaparó la portada de la revista Time, y fue tema de la decimotercera
sinfonía de Shostakovich. Babi Yar es un barranco en proximidades de
Kiev, tristemente célebre desde septiembre de 1941, cuando, según las
estadísticas, más de treinta mil judíos fueron asesinados por los nazis
durante la Segunda Guerra Munc;lial. Veinte años más tarde, en 1961, en
plena Guerra Fría, Yevtushenko fue a este lugar, seguro de que habría un
monumento a las víctimas pero no fue así, de hecho, en varias entrevistas
ha dicho que encontró un montón de basura, lo que le causó una profunda
impresión. Palabras más, palabras menos, el poeta recuerda: "Estaba tan
consternado y tan terriblemente avergonzado de que no hubiera
monumento alguno que nos recordara a nosotros y al mundo lo que había
sucedido ahí que apresuré por regresar a mi hotel, me encerré en el cuarto
y escribí Babi Yar ese mismo día. El verso inicial .dice: "No e:riste un
monumento en Babi Yar" Tan pronto como terminé el poema, telefoneé a
Moscú y lo recité por teléfono. Esa noche tuve una reunión con poetas
locales y se los leí a ellos también. Para el día siguiente tenía programada
una lectura pública en Kiev, pero probablemente mi cuarto estaba
interferido o alguno de los poetas que escucharon el texto eran
informantes, porque en la mañana, la KGB retiró los posters que
anunciaban mi lectura. A pesar de ello, el recital se llevó a cabo, y leí
entonces públicamente este poema. Al terminarlo surgió un largo silencio,
seguido de una avalancha de aplausos que duró al menos quince minutos.
Esta fue mi última aparición en Kiev durante mucho tiempo. Las
autoridades ucranianas consideraron que yo había roto la conspiración del
silencio en trono a Babi Yar, y durante más de veinte años que viajé por
todo el mundo no recibí invitaciones de Kiev, sino hasta 1991. Cuando
volví y visité nuevamente Babi Yar, vi un gran monumento dedicado a los
rusos y ucranianos que lucharon por la libertad, pero también ví graffitis
que decían: /udíos y rusos Juera de aquí. Entonces me dí cuenta de que nada
había cambiado" .1
No existe monumento en Babi Yar;
sólo la agria ladera. Y tengo miedo.
Hoy me siento un judío en el desierto
que de Egipto escapó. Me crucifican
y mis manos conservan los estigmas.
Me parece ser Dreyfus, condenado,
al que juzgan, escupen, encarcelan;
pero de pie resiste la calumnia
y el grito filisteo. Con la punta
de sus sombrillas en mi rostro vejan
mi indefensión mujeres que se acercan
con vestidos de encaje de Bruselas.

337

·-

�O también soy un niño en Bielostok
De pronto estalla el pogromo.
La sangre derrama cubre el suelo.
Los que huelen a vodka y a cebolla
salen de la taberna y gritan todos:
"Matan judíos: salvarás a Rusia".

... ~ - u .. '

,,,••

•► 111

Y en torno a Babi Yar suena la hierba
que ha crecido salvaje desde entonces.
Los árboles nos juzgan. Todo grita
pero el grito está hecho de silencio.
al descubrirme observo mi cabello.
También ha encanecido. También grito
por los miles de muertos inocentes
masacrados aqlÚ. En cada anciano
y en cada niño al que mataron muero .
Pueblo ruso, mi pueblo: te conozco.
Tú no odias ni razas ni naciones.
Manos viles trataron de infarmarme
al usurpar tu nombre y llamarse
"Unión del Pueblo Ruso". No perdono.
Que La Internacional llene los aires
cuando el último
antisemita yazga bajo la tierra.
No soy judío. Como si lo fuera,
Me odian todos aquéllos.
Por su odio
soy y seré un verdadero ruso.

..,..

(Fragmentos)
En estos fragmentos del poema, traducido por José Emilio Pacheco,
se erige una riesgosa autocrítica, sobre todo si recordamos la sangrienta
censura que todavía se aplicaba en Rusia en los años sesenta. Yevtushenko
critica a la Unión del Pueblo Ruso, que era un movimiento antisemita de
principios de siglo, recordado por las destrucciones y linchamientos de que
hacían objeto a los judíos (progromos), y que se había infiltrado en la
policía secreta zarista. Otro texto de gran alcance social y que demuestra la
madura agresión de su poesía es Los herederos de Stalin:
Callado estaba el mám10I.
Destellante y callado continuaba el cristal.
La guardia allí callada
frente al bronceado del viento.
338

Pero el féretro humeaba
como si alguien respirase dentro.
Sombríamente apretando su puño embalsamado,
el ojo vivo en las rendijas del ataúd,
yace este hombre que se finge muerto.
Yo pido a nuestro gobierno que refuerce la guardia,
que duplique,
y triplique
fuertemente la guardia
en la tumba de tierra donde Stalin está
para impedir que Stalin se levante de ella
a imponer el pasado otra vez.
Hay quien me dice: "Calma",
y no sé estar tranquilo,
pues mientras haya herederos de Stalin
en la tierra,
yo pensaré que en el mausoleo sigue Stalin.
(Fragmentos)
En su novela No te mueras antes de.morir, Yevtushenko advierte que
es peligroso mencionar políticos vivos en la poesía porque no se sabe cómo
actuarán ni qué harán el día de mañana. Sin embargo, él mismo ha
ignorado su propio consejo, y este libro, Adiós, bandera roja, es evidente con
la lectura de poemas como Gorvachov en Oklahoma y No quiere decir que
Yeltsin ganó. Por sus títulos, puede advertirse que estos-textos son bastante
recientes y que por lo tanto no fue precisamente un error de juventud el convertir un poema en porra a Gorvachoc. En un solo poema, que por
cierto no es largo, Yevtushenko se refiere a Gorvachov como "el más amado
comunista por los capitalistas", "Gorby", "mejor comprendido por los
extranjeros", "Creador de la libertad", e incluso "Catrógrafo de la próxima
centuria", que "está completamente solo, como todos los héroes del
mundo", y resalta que "Algunos veces el perfil de África se dibuja en su frente/

cuando es insultado por la turba./ Pero aún en la jungla de África, algunos labios
murmuran las palabras, glasnost, perestroika."
No sólo es sincero Yuri Nehoroshev sino también cauto y objetivo
cuando dice: "Sobra decir que la importancia social de la poesía y la
calidad de la misma son cosas diferentes. Yevgueni Yevtushenko está tan
ocupado siempre que resulta evidente que ha escrito de prisa algunos de
sus poemas" . Nos atrevemos a considerar que uno de los ejemplos de esta
afirmación, además del poema dedicado a Gorvachov, es Una paloma en
339

.,.......

�Santiago, escrito dmante un viaje que el poeta hizo a Chile en 1968. La
importancia de este largo texto no es precisamente literaria, sino la que
señala el mismo Nehoroshev: El poema se tradujo a muchos idiomas y
Yevtushenko recibió cerca de 400 cartas de lectores jóvenes que confesaban
que el poema los había salvado de suicidarsé'.

LAS MUJERES EN LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

11

El lector finalmente converge con Nehoroshev, y admite que sí,
que la importancia social de la poesía y su calidad son cosas distintas, pero
se queda con lo mejor de Yevtushenko y con su substancia: la rebeldía la
denuncia, el testimonio de una época. Y no podría uno reprocharle nada al
poeta, él mismo había advertido sobre su misión en el segundo poema de
Una paloma en Santiago:

.•. .. •
1:
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'l

tl

IJ.

.. ,...

Hay demasiadas pequeñas historias
perdidas dentro de la historia del mundo,
tantas que los historiadores no se dan abasto.
Necesitamos más historiadores. Es suicida saber todo,
pero la ignorancia también es suicida
y, aun peor, cobarde. La vida sin conocimiento
es un palco inerte. La vida está hecha de vidas,
y la historia es el nexo entre ellas.

.... 11 •

''

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...

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&lt;O

1

En todas las edades las mujeres y los hombres poseen sueños, los
cuales necesitan evolucionar de acuerdo a las condiciones históricas. En la
sociedad actual, algunos niños se sienten cada vez más condenados al
silencio, al abandono, a la soledad:

Padres trabajando con menos tiempo para sus
hijos, padres divorciados, padres peleándose,
ritmo de vida acelerado, menor número de
veladas familiares, falta de pláticas a las horas
de comida por horarios incompatibles o la
presencia del televisor.
Algunos niños han dejado de compartir sus aventuras, no
preguntan sus inquietudes, no son escuchados.
Existe la profunda necesidad de un afecto verdadero como defensa
contra la soledad.

(Fragmento)
Ya veremos el día de mañana, cuando llegue la objetividad del
tiempo transcmrido, cuál es el valor literario de la obra de Yevtushenko;
pero, para medir lo que con su obra hizo socialmente, no tenemos que
esperar el juicio de los años. En este sentido, el poeta cumplió con la misión
que se fijó a sí mismo y ese es su triunfo.
1

Lic. Ariadna Avila
Licenciada y Maestra en Letras Españolas
Escritora de Literatura Infantil

Las declaraciones pueden leerse en inglés en The Jerusalem Post Daily Internet Edition.

Ciertas mujeres pueden tratar de buscar canno mediante los
sueños tipo "amores de cuento", ilusionadas durante años con un príncipe,
regalo maravilloso del cielo.
Varias historias de las vidas de ciertas mujeres podrían tener como
resumen o explicación, el título de determinados cuento de hadas.
Historias coincidentes con argumentos y roles jugados por algunas
mujeres en sus vidas.
Los nombres de estas clases de amor han sido asignados de
acuerdo a los cuentos y leyendas que los Estudios Disney se han encargado
de hacer más famosos a través de algunas de sus peüculas:
►
►
►
►
►

340

"Blanca Nieves y los siete enanos" (1937)
11
La Cenicienta 11 (1950 )
11
La Bella Durmiente " ( 19?)
11
La Sirenita "(1989) y" La Bella y la Bestia" (1992)
11
Pocahontas 11 (1994) y II Mulan 11 (1998)

341

�Cabe resaltar, que las producciones cinematográficas mencionadas
no son fieles a las versiones tradicionales.
A) Amor de Blanca Nieves. Las mujeres fungen como mamás sustitutas
de los sobrinos o enanitos. Ellas esperan la llegada de un príncipe azul
que las libere de la rutina.
B) Amor de la Bella Durmiente. Las mujeres esperan el beso de un
hombre como símbolo de la salvación de su vida aletargada.
C) Amor de Cenicienta. Las mujeres detrás de la familia se sacrifican en el
hogar por el binestar de los suyos. Ellas aguardan la venida de un
príncipe azul para rescatarlas.

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D) Amor de Sirenita. Las mujeres necesitan el consentimiento paterno
para casarse.

1

E) Amor de la Bella y la Bestia. De las mujeres sólo se espera que sean
obedientes, primero con los padres y mas tarde con los esposos. Las
mujeres ven un príncipe escondido en sus compañeros. Viven soñando
en convertir a sus esposos en hombres maravillosos.
F) Amor de Pocahontas. Las mujeres no se consideran cap!}ces ellas solas
de convencer a otros. Ellas necesitan el apoyo de figuras masculinas
envueltas en el hechizo de lo desconocido.

En la literatura infantil contemporánea es importante la presencia
de mujeres capaces de no dejar sus alegrías casi exclusivamente en las
manos de los hombres. Es necesaria. la actividad y creatividad de las
mujeres en los diferentes campos de la vida.

En consecuencia, no es posible seguir proporcionado a las niñas,
como material de lectura y cinematográfico, sólo cuentos de hadas
tradicionales que casi no promuevan la participación de las mujeres. En la
mayoría de estos cuentos, las historias de amor terminan justo cuando
empiezan los problemas de la vida en común.
La literatura infantil se enriquece, al abrir la posibilidad a un
mayor número de heroínas con una correlación más directa con los
problemas cotidianos de los niños: la necesidad de afecto y la realización
de sueños.
Por lo tanto, es importante la existencia de una literatura infantil,
que permita reflejar sueños susceptibles de ser concretizados en la vida
diaria.
Las mujeres, en la literatura infantil contemporánea, pueden
protagonizar aventuras en la vida cotidiana.

G) Amor de Mulan. Las mujeres esconden sus cualidades femeninas bajo
disfraces masculinos.

Los niños, al leer las historias de héroes o heroínas, las construyen
en su imaginación, sueñan, viven las alegrías y sufrimientos de los
protagonistas y, finalmente, la satisfacción de los obstáculos superados.
Algunos niños llegan a tomarle gusto a la lectura cuando logran
identificarse con los personajes y convertirse en los héroes o heroínas.

Desde niñas a algunas mujeres se les ha enseñado "Había una
vez.... " una mujer que con su amor pudo lograr un mundo maravilloso en
compañía de un apuesto principe y juntos " vivieron felices por siempre
jamás".

El común denominador de los amores de cuento es una autoestima
(manera de pensar, sentir y comportarse con uno mismo) baja originada en
cierta medida en una sociedad, que valora en parte a la mujer por su
capacidad de tener o mantener a los hombres a su lado.

Ciertas mujeres en sus fantasías sueñan con un amor tierno, dulce
y romántico.

Tal parece, que las mujeres no valen por sí mismas. Por momentos,
pareciera que sus virtudes sólo fueran la belleza, el sexo y la maternidad al
servicio de los hombres.

Ellas cuando encuentran al supuesto príncipe hacen todo lo posible
para que con su amor manifestado, en ocasiones, mediante la sumisión éste
permanezca a su lado.
Por lo anterior, circunscribir la lectura de los niños a determinados
cuentos de hadas tradicionales puede propiciar que las mujeres tengan la
actitud pasiva de esperar a alguien para resolver sus problemas y hacerlas
felices.
342

Las mujeres al tener una baja autoestima se colocan
automáticamente del lado de la oscuridad. Ellas cuando tienen un
concepto pobre de sí mismas llegan a convertirse en las sombras de los
hombres.

343

�Entonces, ¿ qué hay de los estudios, inteligencia, liderazgo,
personalidad, profesionalismo, tantas otras cosas, de las mujeres puestas al
servicio de la sociedad -en general o simplemente de ellas mismas?.
No hay que olvidar que una autoestima alta o positiva permite a
las mujeres mta mayor realización personal y social.

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1

4

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En la liter~tura infantil contero poránea, las mujeres tienen la
posibilidad de representar papeles de heroínas con una dimensión más
humana, no necesariamente polarizadas entre la bondad y la maldad. Los ,
personajes femeninos pueden poseer algunas de las siguientes
características: Ser activos, buscar satisfacer sus curiosidades intelectuales,
explorar sus emociones y realizar sus sueños. Heroínas contemporáneas a
partir de las cuales las mujeres puedan identificarse &lt;;on un alta autoestima
misma que les permite tener una postura positiva ante la vida. A
continuación algunos ejemplos:

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... ....

" Las manos de mamá ", de la escritora mexicana Nellie
Campobello, tiene como figura central a una madre. Está escrita a partir de
las evocaciones de la autora acerca de su niñez. La autora presenta a la
figura materna como una mujer con razón y sentimientos.
Ella no es un simple puente entre la mujer que da luz y sus hijos.
Es un ser humano que logra la fortaleza en base a sus experiencias. El
personaje principal de la obra no está subordinado a la imagen patriarcal
representada por la compañía masculina ~ Papá Gobierno. Por ello, al
permitirse tener su propia vida ayuda a sus hijos a ser libres,
independientes, conscientes de sus responsabilidades.
Desarrolla su misión maternal al realizarse ella misma como mujer.
" Ella orientaba nuestro futuro. Sus palabras sencillas, dichas con el
pudor de las mujeres que sólo tienen una clase, hicieron el milagro de no
convertirnos en protegidos de un jefe de la revolución. "1
"Las siete fugas de Saab, alias el Rizos" , de la
autora mexicana Bárbara Jacobs, entrecruza
diferentes tiempos y personajes mediante
cartas, diarios y dichos. La escritora presenta la
lucha de las mujeres por descubrir,
comprender, explorar y manejar su propia
sexualidad.

" Pero imagina un champiñón chiquito, no
vayas a creer que eso era nada del otro mundo.
Además imagínatelo partido a la mitad.
¿ Verdad que eso cualquiera tiene y que en
realidad, en el fondo, lo que se dice de veras, no
es nada, aunque la otra Gabi y yo no
tengamos? '12
"Pateando Lunas", del autor uruguayo Roy
Berocay, muestra el conflicto femenino de no
poder realizar determinadas actividades
culturalmente señaladas como exclusivas para
los varones.
Trepar a los árboles, jugar a los indios y pertenecer al equipo de
fútbol del curso. La sociedad machista aparece representada en ]as
actitudes de los jugadores, en los chismes de las vecinas e incluso en el
comportamiento de los padres. Mayte, la protagonista de nueve años,
finalmente recibe asesoría futbolística de parte de su padre.
Finalmente, ella logra conciliar su femenidad y su éxito como
jugadora de fútbol.
"- ! Un momento ! - dijo el gordo enemigo - ella
no puede jugar.

- ¿ Ah sí?¿ Y por qué?
- Como que por qué, es una niña -dijo el gordoy sus amigos movieron sus cabezas de
arriba-abajo, arriba-abajo, lo que significaba que
estaban de acuerdo.'13

"Las siete maravillas", del escritor mexicano Guillermo Murray
Prisant, entrelaza datos históricos y viajes reales e imaginarios.
Es la historia de Arnaranta y de su amorosa abuela Alma, quienes
parten en pos de la Maravilla tras leer una fórmula mágica.

Ambas gracias a su inteligencia, sensibilidad y perseverancia serán
capaces de realizar grandes descubrimientos.
"Era el principio de la media noche.

344

345

�- Ay, las Siete Maravillas- suspiró y cerró el
libro. Se había aprendido la fórmula mágica de
memoria. Volvió a la ventana.
--¿Las Siete Maravillas?- preguntó la abuela

Alma, que había terminado de secar los platos
de la cena, luego de sacarlos de la máquina
lavadora. Había ido a avivar el fuego de leña en
la chimenea y se encontró a la nieta nostálgica.'14
Los libros mencionados son sólo una muestra de textos con

heroínas más acordes con la diversidad del mundo femenino en la
actualidad.
111d M
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,.
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NOTAS BIBLIOGRAFICAS

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¿:

1 Campobello,

Nellie. • Las manos de mamá".
ílustracciones de Femando Aceves. Col. Botella al Mar. Dirección general de publicaciones del
CNCA/ Grijalbo. México.1991. pág.34
2 • Jacobs, Bárbara.• Las siete fugas del Saab, alias el Rizos".
Ilustracciones de Eko. Col. Botella al Mar. Dirección general de publicaciones del
CNC A/ Alfaguara. México. 1991. pág.52
3 BE&gt;rorny, Roy. "Pat!'ando lunas•.
Rincones de Lectura. Secretaría de Educación Pública. México. 1993.p.16
1 Murrny, Guil1Pm10. fa1 PI momento de realizar eslP escrito la novela aún no ha sido
publicada.

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Sección Tercera

CIENCIAS SOCIALES

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�ALGUNAS FUENTES PARA LA HISTORIA DE LA
EVANGELIZACION EN EL NORESTE

Israel Cavazos Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León

Las fuentes documentales y bibliográficas para el estudio de la
historia de la evangelización en el noreste de México, son abwtdantes.
De aquellas que han estado a nuestro alcance esbozamos ·aquí un
resumen que consideramos podrá ser útil a quien emprenda algún trabajo
sobre el tema.

......... .,n

Los cronistas
De los autores antiguos es sabido que traen alusiones, aunque
breves, a la evangelización del noreste, Fr. Antonio Tel10, en su Crónica
miscelánea ..., (Guadalajara, 1891); Nicolás Antonio Omelas en su Crónica
de la provincia de Santiago de Xalisco (Guadalajara, 1941); Béaumont, en su
Crónica de la provincia de San Pedro y San Pablo .. . (México, 1873-74, 5 vols.};
Fr. Isidro Félix de Espinosa, en su Crónica de los colegios de propaganda fide
(México, 1964); etc.
·
Con más o menos amplitud hablan de la evangelización de esta
región Mota y Escobar en la Descripción geográfica de los reinos de Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y León, 1606 (México, 1930 y 1940); Mota P~dilla en su
Historia de la conquista de la provincia de la Nueva Galicia (diversas ediciones;
Fr. José Arleguí en la Crónica de la provincia de Ntro. P. San Francisco de
Zacatecas (México, 1851); y Fr. Domingo Arricivita en su Crónica saráfica y
apostólica del colegio de propaganda de fide de Sta. Cruz dé Querétaro, (México,
Imp. de Zúfüga y Ontiveros, 1792).
Otros tres autores se ocupan del noreste. Don Pedro de Rivera, en
su lJiario y derrotero . . . a los presidios de la Nueva España Septentrional (Eds.
del P. Porras Muñoz, 1945, y Alessio Robles, 1946); Agustín Morfi, en su
Viaje de indios ... (México, 1935); y José Antonio Villaseñor y Sánchez en el
Theatro Americano (México, 1746).

Autores regionales
De los autores regionales antiguos quienes primero se ocupan de
reseñar la obra evangelizadora, son los cronistas Alonso de León, Juan
473

�Bautista Chapa y Femando Zánchez de Zamora. No dedica De León un
capítulo especial para el tema, pero da frecuentes referencias en los tres
discursos en que divide el relato.
Chapa ofrece mayor información particularmente en las 27 páginas
que ocupan el Requerimiento del Cabildo de Monterrey al gobernador para
contener los ataques de los indios; el Parecer . . . de Fr. Francisco de Rivera,
sobre la guerra justa; la opinión de los teólogos de San Luis Potosí, y la
aprobación del gobernador; documentos todos de 1632. Las referencias
son también valiosas cuando describe las jornadas hechas a Texas por
Alonso de León, el hijo.

Sobre Coahuíla
La bibliografía de autores contemporáneos sobre Coahuila, es mas
o menos abundante. Permítasenos citar con preferencia la obra por
excelencia: Coahuila y Texas en la época colonial, (Méx., 1938) / de Vito Alessio
Robles. Excelente información puede hallarse también en las obras de
F.steban L. Portillo: Apuntes para la historia antigua de Coahuila y Texas. (1886)
y el Catecismo geográfico, político o histórico del Estado de Ox:ihuíla, (1897); o en
1a bibliografía del padre Larios publicada por la editorial Jus en la
Colección "México Heróico".
Otros libros más recientes pueden ser consultados con provecho:

El mismo Juan Bautista Chapa enriquece estas primeras fuentes.
En alguna visita al sur de Nuevo León conoció al Cap. Femando Sánchez
de Zamora, admirable evangelizador laico que está esperando un buen
estudio biográfico, quien le prestó unos "apuntamientos" titulados:
Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus naturales, hecha por los
religiosos de N.S.P. San Francisco de la Provincia de Zacatecas. F.sta .relación de
siete amplios párr~os, comprende más de veinte páginas. El relato va de
1626 a 1678 y describe en detalle el origen de las misiones de San José y
Santa María de los Angeles, en Nuevo León, y las de San Antonio de los
Llanos y Santa Engracia o San Bemardino que mas tarde habrían de pasar
a ser de Tamaulipas. De sobra es sabido que estas tres crónicas han sido
publicadas, en forma conjunta, primero por Genaro García, en 1909; por la
Universidad de Nuevo León, en 1%1; y en el tomo 60 de la Biblioteca
Porrúa, en 1975.

"'NM •tt1~ ........

Nuestro ya clásico autor del XIX, José Eleuterio González, abunda
en datos sobre el asunto en su Colección de documentos para la Historia de
Nuevo-León (Monterrey, 1867); y en sus Lecciones orales de historia de Nuevo
León (1881); pero más aún en sus notables Apuntes para la historia eclesiástica
de las provincias que formaron el obispado de Linares ... (Monterrey, 1877, 164
p.), única en su género en la región.
Nueve capítulos de este libro dedica el Dr. González a la historia
de la evangelización en el noreste. En el Cap. fil se ocupa de Coahuila (la
antigua); en el V, a Texas; en el V1 a los jesuítas y en VIll a Tamaulipas.
Los capítulos X y XI estudian lo relativo a la erección del Obispado de
Linares, y el XII la historia de los templos de Monterrey. A manera de
apéndice concluye con una serie de cronologías de obispos de Guadalajara,
de curas de Monterrey, de visitas pastorales, de obispos de Linares y de
canónigos de la Catedral, hasta 1876.

474

La Historia de O,ahuíla, de Ildefonso Villarello V. (Ed. Rumbo, 1972), y La
Historia del Estado de Coahuila, de Pablo Cuéllar (UAC, 1979).

Existen además, por supuesto, buenos ensayos sobre algunos de
los pueblos que fueron misiones.

Tamaulipas
El F.stado de Tamaulipas ha sido mas afortunado. Bien poco es lo
que registra sobre el tema la Relación histórica de la Colonia del Nuevo
Santander de Fr. Vicente de Santa María, de la que hay la magnífica edición
de Ernesto de la Torre Villar (UNAM, México, 1973). El Estado general de las
fundadones . . . de José de F.scandón, en cambio, si trae buen número de
referencias (México, AGN, 1929-30).
Ya en el XIX, apareció la obra de Alejandro Prieto Historia, geografía
y estadística del Estado de Tamaulipas, Tip. F.scalerillas, México, 1873, 361 p.);
de la que hay la edición fascimilar de Manuel Porrúa, 1975. Los datos
sobre evangelización no son muchos en este libro. El cap. IX ofrece un
resumen histórico de Nuevo León, basado en Mota Padilla, y en los
capítulos XIV al XVII presenta un panorama general de la época de
F.scandón, basándose en los volúmenes del Estado General existentes en el
Archivo General de la Nación.
Ya en nuestros días son muy conocidos los libros: Historia
compendiada de Tamaulipas (1943), de Gabriel Saldívar, que sólo dedica dos
o tres páginas a la posición de los religiosos ante F.scandón; y los Apuntes
para la historia de Tamaulípas. Siglos XVI y XVII, (1944) de Candelario Reyes,
que apuntan mayores noticias sobre el asunto. Libro excepcional, a
nuestro juicio, es el del Padre Fr. Fidel Lejarza: Conquista espiritual del
Nuevo Santander, publicado en Madrid por el Cornejo Superior de
Investigaciones Científicas (1947. XVl-440-183 p).

475

�.,
Justo es dejar aquí pública constancia de la extraordinaria labor
editorial realizada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la
Universidad de Tamauhpas en los últimos años. Ha sacado a la luz entre
otros übros la Historia general de Tamaulipas, escrita en 1843 por Toribio de
la Torre y otros (1975); aunque esta obra apenas si toca el tema de la
evangelización al referirse a las actividades de Barba.dillo, basándose, al
parecer, en los informes de Jáuregui y de Ladrón de Guevara. Ha
publicado, además, el magnífico trab~jo del Dr. Carlos Gonz.ález Salas Las
misiones franciscanas en la Colonia del N. Santander (1975) y el erudito estudio
de Juan Fidel Zorrilla, El poder colonial en el Nuevo Santander (1976), con•
certeras apreciaci'i?nes; y lo que ha sido extraordinariamente valioso, el
Catálogo de las fuentes de la historia de Tamaulípas (1947), de Ma. Del Pilar
Sánchez Gómez; con una primera parte entresacada del Archivo General
de la Nación, y la segunda de la Biblioteca · Nacional, Sección de
Manuscritos.

Fundaciones
Referencias al establecimiento de m1S10nes y fundación de
conventos en el noreste, aparecen en casi todos los textos impresos que
hemos mencionado.
De la comunidad religiosa mas antigua en esta z.ona, el convento
de Saltillo, indudablemente que es Alessio Robles quien aporta mayores
noticias, glosando autores antiguos y fuentes originales.
Estudios
posteriores han enriquecido la información. Citaremos únicamente la obra
del Dr. Wigberto J~énez Moreno, Estudios de historia colonial (INAH, 1958).
Del convento de Monterrey el cronista Alonso de León es la fuente
mas autorizada. Su origen ha sido situado en 1603. El maestro Jiménez
Moreno.advierte la probabilidad de 1602.
Personajes y sucesos ligados a esta etapa, han dado motivo a serios
estudios. Eugenio del Hoyo en su Historia del Nuevo Reino de León, 15771723 (Eds. 1972 y1979) desvanece la leyenda que creó a un Fr. Andrés de
León; pone en duda la de Fr. Diego de Arcaya y sólo encuentra que
realmente existieron Fr. Antonio de Zalduendo y Fr. Cristóbal de Espinosa.
Otro suceso que ha sido aclarado desde hace tiempo es el del
martirio de Fr. Martín de Altamira o Altam:ira'ho, primer mártir de la
evangelización en esta z.ona. Arlegui lo sitúa en la Silla; Gonzalitos le sigue
y los caballeros de Colón 'erigieron un obelisco de sillar, con placa de
mármoL latina y española, en la Pastora. Alessio Robles comprueba que
fue en la Pastora, pero hacia el río de Nadadores, y encuentra testimonios
de que Urdiñola fue el castigo. El Documento del Parral, de 1643, corrobora
476

el dato y añade que Diego de Montemayor fue también desde Monterrey aJ
castigo y que ambos se encontraron. De las cosas que quedarían
pendientes de aclaración serían, entre otras, la del empadronamiento de 35
mil indios, cifra que siempre nos ha parecido inconcebible.
Por lo que hace a Cerralvo, no se sabe si hubo o no convento en el
XVI. El P. Canedo ha identificado al "religioso que (Carvajal) trujo de la
Huasteca" como Fr. Juan de la Magdalena, y, de paso, nos ha dado la fecha
exacta de la fundación de la ciudad de León (Cerralvo), 12 de abril de 1582
(H11rnani tas, 1975).
Formalizada la población de Cerralvo, Arlegui pone la fundación
del convento en 1630; lo cual es muy probable porque en 32 fue redactado
alü el Parecer . . . sobre la guerra justa. El mismo Arlegui considera que
"por la parte de esta villa o presidido, es el término del Nuevo Mundo".
Nosotros hemos visto expresiones en documentos de la época en el sentido
de que era Cerralvo en ese tiempo "la parte mas septentrional de la Nueva
Espai1a".
Sobre este convento de· Ntra. Sra. de la Concepción, o de la
Purísima Concepción de Cerralvo y las actividades evangelizadoras en ese
rumbo, hay numerosos documentos en el Archivo Municipal de
Monterrey.
Mas abundantes los hay en el mismo Archivo sobre el origen del
convento del Sr. San Lorenzo Mártir, de Cadereyta. Puede verse allí igual
tipo de documentación, reunida con motivo de largos pleitos sobre
derechos jurisdicionales. Entre otros, está el nombramiento del presidente
Fr. Francisco Lavado (1". de junio de 1640). Este religioso es otro de los
mártires de la eyarigelización en el noreste. Murió a manos de los indios
hacia 1645, misionado en la Florida, considerada entonces como tal, quizá
hasta un poco mas al sur del río Bravo. Don Atanasio G. Saravia en Los
misioneros muertos en el norte de la Nueva España (:2'1 Ed. 1943) da referencias
mas amplias sobre este suceso. El convento de Cadere\'ta existía aú·n en
J737, llamándosele indistintam~nté San Lorenzo.o San Jo~é.
Sobre los conventos de Monterrey y Cadereyta hay otro expediente
notable en la Biblioteca Pública de Guadalajara. Nos dio la noticia Fr.
Leonardo Sánchez y gentilmente nos envió copia el erudito investigador
don Claudio Jiménez Vizcarra. Se titula "Instrumentos por donde consta el
origen y fundación del beneficio curato de la ciudad de Monterre,· . . . \"
de las doctrinas regulares de dicho reyno. El estado de aquel v d~ éstas ~
sus competencias hasta el año de 1680". Consta de 174 fojas v -se refiere ~I
pleito entre los curatos de Saltillo y Monterrey, saliendo a relucir
espléndida documentación para la historia de la evangelización del
--177

�noreste, desde fines del XVl. Hay muchos otros documentos allá, de los
cuales ha hecho una lista la Dra. Cam1en Castañeda, de admirable labor en
aquel centro de cultura. Los hay también en el Archivo del Arzobispado
de Guadalajara, que estuvo bajo el amoroso cuidado del Padre Jose Eucano
López(+) y de que tiene vastísimo conocimiento el Dr. José de Jesús
Jiménez.
De las misiones del sur de Nuevo León y del sur de Tamaulipas
como fuentes relativas a su fundación ya hemos citdo los Apuntamientos, de
Sánchez de Zamora. En cuanto a documentos, es lamentable que los
archivos de San José y Sta. Mana de los Angeles de Río Blanco, (actuales
municipios de Zaragoza y Aramberri) no existan. La ocupación por
fuerzas revolucionarias de 1916 a 1920 en ambos pueblos acabó con la
mayoría de los papeles. Zaragoza nada tiene. Arramberri conserva dos o
tres libros coloniales sumamente maltratados. Hay, sin embargo un
archivo parroquial que sí conserva abundante información sobre dichas
misiones: El de Charcas. El libro primero tiene muchísimos bautizos de
caciques y familias indígenas del sur de Nuevo León. Hay también
muchas referencias a la entrada del obispo Juan Ruíz Colmenero. Sobre la
visita pastoral de este prelado en 1648, haremos mas adelante una cita
bibliográfica.
La fundación de San Cristobal de los Hualahuises no ha sido
precisada. Arlegui la pone en 1646 y casi todos los demás autores en 1664,
invirtiendo las dos últimos cifras, y sin se11alar fuentes. Ninguno de los
dos años nos parecen probables, puesto que la concentración de los indios
l111alal111iscs tuvo lugar en 1655, a raíz de que dieron muerte a Miguel Angel,
mavordomo de la vaquería de Alonso de León. El proceso relativo se halla
en ~I Archivo Municipal de Monterrey, en el Ramo de Causas Criminales
(vol. 8, exp. 99). No hemos logrado consultar los expedientes 11 al 28 del
vol. 3 del Ramo de Historia del Archivo General de la Nación, referentes a
las fundaciones de Barbadillo en esta zona y que pudieran arro¡ar algún
dato mas preciso.
La conversión de San Pablo de los Labradores, actual ciudad de
Galeana, conserva su archivo a partir de 1718. Remitimos a los interesados
a un modesto estudio nuestro publicado en Humamtas, 1979. Una lista de
expedientes coloniales sobre esta misión, aparece, además, publicada en
Actas, No. 3, de Id Universidad de Nuevo León.
La mision de Ntra. Sra. De los Dolores de la Punta de los
Lampazos dispone de buena información bibliografica y documental, para
su estudio. El libro Lampa:os .., de Leopoldo Naranjo (Monterrey, 1934)
es excelente. Su archivo parroquial empieza en 1698 y es uno de los mas
abundantes y completos. Hasta hace muy poco conservaba anexo, por
-1 78

corresponder al mismo curato, el de la antigua misión de ~dn Bernardmo
de la Candela, cuyos registros y documentación suelta d&lt;1tan de 1693. En el
Archivo Municipal de Monterrey hay muchos papeles relativos a
Lampazos y consideramos de mucho valor los Autos de fitndacion de la villa
de San Juan Bautista de los Lampazos, hecha por Ben~ardo de Posada, al
ser extinguida la mis1on, en 1752. El expediente se halla en el vol. 194, del
Ramo Cívil, en el Archivo General de la Nación, y consta de 4ó9 folios.
La de Guadalupe, inmediata a Monterrey, conserva también su
archivo desde 1715. Además de sus libros parroquiales tiene mucha
documentacion suelta, tdmbién desde el XVIII.
No sería imposible, pero s1 tedioso referirnos aquí a Cddél una de
las demás misiones, convertidas, en su mayona, en villas o en ciudades
actuales; y mucho menos aun a las de varias decenas de misiones y de
pueblos de mdios que tuvieron duracion efímera y de que hay muchos
datos en las mismas fuentes citadas.

Tla.,rnltccas
Es imprescindible, sin embargo, subrayar la importancia de la
participación de los tlaxcaltecas en la obra e vangelizadora. Como
bibliografía mínima podemos citar la propia obra de Alessio Robles,
Coahuila y Texas ... ; los recientes estudios de J. de Jesús Davila Aguirre;
etc.
I

Por cuanto a información original es muy provechoso recurrir al
Archivo Municipal de Saltillo, con papeles desde el último tercio del XVII y
el parroquial de San Esteban, en la misma ciudad. No sería exagerado
decir que en el Municipal de l\1onterrey existen documentos sobre los
tlaxca llecas por centena res.
Desde muy temprano figuran en la colonización de Nuevo León.
En el vol. 8, exp. 28, de 1646, está la comisión Alonso de León para fundar
el pueblo de San Juan de Tlaxcala, aledaño a Cadereyta, que dos años
después fue incendiado por los gentiles. En el vol. 28-A, exp. 17, de 1686,
se hallan los títulos de fundación de San Miguel de Aguayo, (hoy
Bustamante) con 49 folios muv ricos en información. En el mismo año está
el expediente 40, relativo a la fundación del pueblo de Ntra. Sra. de San
Juan, a la margen del río Pesquería. En el vol. 36, exp. 19, de 1709, hay un
testimonio de los privilegios que el virrey Luis de Velasco otorgó a los
Tlaxcaltecas que vinieron a poblar al norte; etc. Las familias de éstos
servían de madrineras en casi todos los pueblos indios recién convertidos.
En 1756 los tlaxcaltecas de Purificación y Concepción se concentraron en el
pueblo de Guadalupe.
-t79

�Visitas

Otras secciones

Filón riquísimo para profundizar en el tema de la evangelización
es indudablemente el de las visitas: Las pastorales, de los prelados Y las
g:nerales, de los gobernadores. Las de los obispos aparecen agregadas
invariablemente en los libros de bautismos; rara vez en los de
matrimonios. Suelen ir a11ad1das de edictos, decretos o aJguna otra
disposición ..

De todos es sabido que además de los de bautismos, casamientos y
entierros, hay en los archivos parroquiales otro tipo de libros. De los mas
útiles para la historia de la evangelización son los Libros de Gobierno. En
estos eran asentadas todas las disposiciones provenientes de la curia, reales
cédulas, edictos, etc. en etapas como las de la secularización de las
misiones en la época del obispo Camacho y Avila, o en la Independencia,
cobran mayor interés.

e!

l\1uy pocas han sido publicadas. El texto íntegro de la que hizo,
obispo Juan Ruiz Colmenero en "1648 a las misiones_ ~el sur de Nuevo Leon,
Jo trae don Primo Feliciano Velázquez en su Colecc10n de document~, para la
historia de San Luis Potosí (Tomo IV, 1899, p. 366 a 378). Este documento es
de valor excepcional pdra la historia de aquel rumbo.
En los curatos que conservan sus libros parroquiales desde e]
último tercio del XVII, el de Monterrey particularmente, las hay desde la
que practicó el obispo Fernández Santacruz, en 1676. La local~~ión de
ésta y de las que hicieron sus sucesores hasta 1751, pude verse factlmente
en ]os tres magníficos estudios sobre el archivo de la Catedral. de
l\fonterrev, de Tomás l\1endrichaga, publicados en los números 3, 4 y 5, de
H11manita~. Todas las demás son de fácil ubicación.
De particular interés por las referencias que contienen, son las
realizadas a Lampazos, Agualeguas, Labradores, etc., a partir de 1728, por
el obispo Nicolás Carlos Gómez de Cervantes, hasta las de l\1arín ~e Porras
0 Arancibia en las primeras décadas del XIX. Sabemos que existe en el
Archivo del Arzobispado de Guadalajara un apartado especial de visitas,
que conviene consultar.
Todo esto expuesto así, rápida y hasta desordenadamente, en
cuanto a las visitas pastorales. Las visitas generales de los gobernadores
del Nuevo ReinQ. de León o de los jueces visitadores, se hallan en el
Archivo Municipal de Monterrey desde ]a primera, realizada por don
Martín de Zavala en 1626. Un índice más o menos completo fue publicado
en Actas, No. 10. Algunas, muy pocas, han sido publicadas íntegramente.
El Dr. González en su Colección de Dornmentos . . . reproduce la de D.
Mekhor Vidal de Lorca, de 1775 (pp. 73-88) que tomó aunque incompleta
de la Gaceta de México; y publica, además la que a manera de informe hizo
el gobemador Manuel de Bahamonde, en 1788 (pp 110-1~1~. El bole~ín
Actas, en el suplemento al mismo No. 10, publicó, en 16 pagmas, la VJStta
del gobernador don Pedro de Barrio, hecha en 1754.

No faltan, desde luego los aranceles, que sitúan al investigador en
el ambiente social y económico que estudia. Para e] caso de ·1os curas
doctrineros, es frecuente advertir nom1as cmo ésta: "Si sale a celebrar, se le
han de dar cuatro reales para comida y cuatro para cena; y si va a confesar
se le da una gallina asada o cocida y tortillas, y lo mismo para cenar; y si
fuere a hacienda o rancho, el dueño está obligado a darle chocolate, de
comer, o de cenar".
Son también de gran utilidad los Libros de Fábrica. En estos se ve,
en fonna po'rmenorizada, el movimiento económico. Es posible seguir
paso a paso el proceso de la construcción de los templos, puesto que se
llevaba registro escrupuloso de la adquisición de piedra para los cimientos,
siJlares, cal, arena, herrajes, etc. Se ve luego el costo de las cosas finales:
Campanas, ornamentos, imágenes, etc. Para el estudio de la historia del
arte estos libros son fundamentales.
.
Por supuesto que este tipo de información puede hallarse también
en los archivos civiles. Por citar sólo un ejemplo, mencionaré la petición de
Fr. Juan de Salas, en 1656, para que los encomendadores v estancieros de
los aleda11os de Monterrey construyan enramadas o capilla; para celebrar\'
administrar los sacramentos, porque, no habiéndolas, era preciso hacerl~
en lugares inadecuados.
En unos y otros archivqs existen los lnucntarios, también muv
ilustrativos. Eran realizados por cambios de misioneros, depósita's
temporales, seculariz.ación de los curatos, etc. en el caso de los que se
hicieron al ser agregada la de Guadalupe al curato de l\fonterrey, en 1756,
son interesantísimos porque dan cuenta de todas las pertenencias de la
misión.
Es recomendable revisar con paciencia los testamentos v otro
género de diligencias, donde pueden verse los legados particulares para la
adquisición de retablos, altares, pinturas, etc. En curatos importantes
existe abundante correspondencia, impresos y expedientes del Juzgado
Eclesiástico, indispensables para estudiar el aspecto social. .

�Hay otros cuadernos muy importantes: Los Padrones.
Es
generalmente en los autos de visita donde se encuentran cifras de
población (o de número de almas, como se decía entonces) pero los
padrones puntualizan el número de miembros de la familia, el padre, la
madre, los hijos, señalando las edades. En las comunidades importantes es
posible establecer hasta el sitio de residencia, siguiendo el curso de las
calles. Los que registran a ]a gente criolla son de gran interés para los
genealogistas.
Por cuanto a los templos mismos, es lamentable que muchos se
hallan perdido. El tiempo, implacable; las turbulencias de nuestra historia
(la de 1914 echó abajo el convento de San Francisco de Monterrey); las
restauraciones, encomendadas no pocas veces a inexpertos que los
transforman arbitrariamente; el peor enemigo de todos, la incuria, que
tenía al de Lampazos por fortuna recientemente restaurado y convertido
en museo, y a otros en el mas terrible abandono; y, en fin, la indiferencia de
la mayoría del clero moderno en este aspecto, que -salvo honrosas
excepciones- de la impresión de no tener la menor noción del tesoro
inestimable puesto a su cuidado.

Administración
En casi todos los libros ser'íalados, pero en particular en los de
fábrica, en los inventarios, en los informes y en las visitas, es posible
reconstruir la administración interna de las misiones.
Existen en nuestros archivos muchos informes que los misioneros
o los protectores remitían al gobierno local o al virreinal. Sólo citaremos
para ejemplo el que rindió el alférez Bartolomé Barbosa al gobernador don
León de Alza, referente a la misión de Sta. Teresa del Alamillo, en 1665. Se
ve allí que la mrsion producía 300 fanegas de maíz y 200 de trigo; que se
pagaba el diezmo; que se hacía el reparto semanal a las familias, cuyo
numero dismrnuia al pasar la cosecha. Son descritas las trojes y las galeras,
el número de sementeras y la capacidad de fanegas de sembradura. El
numero de bueyes, reJaS y herramientas; etc. Desaparecida esta misión,
como es sabido, brenes e rnd ios fueron refundidos en la de Agualeguas, en
1675.
De los informes de este genero conviene mencionar el suscrito por
el padre 1\1iguel Sevillano de Paredes, comisario y visitador de las
misiones, rendido en 1727 sobre la de Lampazos. Lo reproduce Leopoldo
Naranjo en su monografía de dicha ciudad y abarca 20 páginas con muy
am pl1a información.

Biografías
Para quienes cultivan la biografía o preparan estudios sobre
personajes ligados a la historia de la evangelización en el noreste, las
fuentes son muy diversas. Arlegui, por ejemplo, trae varias semblanzas.
Mencionaremos solamente la del cruel minero y encomendero Gabriel de
Herregoitia, que captura a los indios. Arrepentido al asistir a ciertos
ejercicios cuaresmales toma el hábito de San Francisco v se convierte en el
estupendo evangelizador Fr. José de San Gabriel, fundador de las misiones
~e- Río Blanco. La piedad de la época asegura que le vieron padecer
vmlentos raptos, levantándose en el aire". En el Archivo Municipal de
Monterrey se encuentran muchos datos de la vida seglar de este personaje.
No se puede precisar dónde van a aparecer datos. Es necesario
revisarlo todo: El Diccionario . . . de Orozco y Berra, para la biogravía de
F~. Ma~cos Guerer'ia; la Historia del Colegio de Guadalupe de Zacatecas, de
V1llasenor, para la de Fr. Francisco de la Garza; etc.
No todo, por supuesto era elevación y entrega apostólica. Cuenta
J~an Bta. Ch_a pa que un religioso carmelita que entró en 1668 a pedir
lr_m~sna. Vio presos en collera a 50 indios, y Je oyeron decir que "era
lastima no ~horcar~~s a todos" (p.163). Sánchez de Zamora comenta que
algunos relrg1osos vienen huyendo el cuerpo al trabajo". La real cédula
del 4 de di_ciembre de 1764 asienta que los religiosos atienden "mas que a
dar a los 111d1os la debida instrucción y a poner en estado decente sus
igle~ias, que son unos pobres e infelices jacales, a adquirir y beneficiar
haoendas para mantener criados y deudos".
El abuso del seglar español es mayor aún. Entre los encomenderos
de Nuevo Leó,_1 priva el criterio de que "el indio sólo por miedo se sujetaría
al rey, al trabajo, a la cristianidad y la religión y no de otra suerte" (Escrito
contra Barbadillo, Arch. Mpal. Mty., Actas del Ayuntamiento, 1715).
Ayudan mucho a seguir la huella de frailes las ternas enviadas
para ~probación de los gobernadores y que frecuentemente aparecen en el
Archivo Municipal de Monterrey. Otro recurso muy eficaz es el de la
elaboración de cronologías de religiosos, a través de los registros
par_roqu!ales. Los de Lampazos, Guadalupe, Galeana, Hualahuises y otros
están mas o menos completos y se puede seguir su trayectoria. En algunos
mformes hasta se precisan la edad y el origen, y se da cuenta de los
~ambi~s jerárquicos en la Orden: ex-rustodios, ex-definidores, presidentes
'.n ~·apite, predicadores generales o conventuales, guardianes, lectores
Jubilados, comisarios de terceros, legos, coistas O hermanos laicos,
hebdomadarios, limosneros, etc. Es interesante ir atando datos hasta
integrar una nota biográfica breve pero útil. Pero no sólo acerca de los
483

�religiosos pueden ser obtenidos los datos. Es posible seguir también la
huella de los evangelizadores laicos. Los hubo que muchas veces
superaron en actividad y en celo apostólico a los mismos frailes. Del
veneciano Francisco de Barbarigo (hay obstinación en alterarlo a
Barbariego), para la región de Boca de Leones; Alonso de _León, ~l hijo,
para Monclova y Texas; Sebastián de Villegas, para Hualahu1Ses y Lmares;
Antonio de Orpinel y Escorigüela para Labradores y Matehuala; Fernando
Sánchez de Z_amora para Río Blanco y San Antonio de los Llanos; etc.

.......... ... lit

El Ramo Civil del Archivo Municipal de Monterrey es riquísimo en,
noticias acerca de estos personajes. Mercedes de tierras o de indios, títulos
militares o de oficios públicos, pleitos sobre tierras, relaciones de méritos,
declaraciones, etc., son fuente inagotable de noticias. Son mas frecuentes,
desde luego, las que se refieren a los abusos de los encomenderos, a la
voracidad de los hacendados por apoderarse de las tierras de las misiones,
etc. las quejas de misioneros o de las repúblicas de indios son constantes.
Un caso típico es la queja de Fr. Martín Herrán, custodio de la Provi1~cia de
Río Verde, en 1668, que abunda en detalles. Está en el AGN, Duplicados,
vol. 60.) En el mismo Ramo, vol. 38, está el expediente sobre los indios
hualahuises que fueron a pie a quejarse al virrey de los abusos de Juan
Cantú quen les había quitado sus tierras y les obligaba a servirle sin
pagarles.
Antonio de Palacios se aduei;ó en 1676, de las tierras que fueron de
la misión de Sta. Teresa y maltrataba a los escasos indios que habían
quedado. Esas mismas tierras habían de ser después de los De la Garz.a
Falcón quienes se aduei'íaron también de los indios y se los llevaron a Santa
Rosa, en Coa huila.
Las querellas contra alcaldes mayores y gobernadores son
numerosas. Las hay contra casi todos. Contra Arriaga y Brambila hay una
en la que se le acusa de entrar con violencia a las misiones a sacar indios,
amenazando a los frailes de prender fuego a los focales si no le son
entregados. Contra el alcalde mayor Juan García de Quintanilla hay ~~ra
acusándole de "arrastrar a los indios amarrados a la cauda de su caballo .
Todo esto forma parte de la historia de la evangelización en el
noreste y puede ser estudiado en archivos civiles y parroquiales.

Novenas y otros
Hay un tipo de bibliografía poco utiliz.ado, pero que ofrece campos
insospechados. Las novenas, por ejemplo, que en su redacción_, candor~~
si se quiere, dan idea de las fom1as de culto y traen, a veces, mformaoon
histórica adicional, de valor inestimable.
·

La de Santo Cristo de la Capilla, del Saltillo, escrita en 1722 por el
regipmontano Dr. Lucas de las Casas, (hemos visto una Ed. de 1794) aporta
noticias 110 sólo sobre la imagen, pero también sobre la capilla y sobre las
familias que iniciaron y promovieron la devoción.
La del Santo Cristo de Tlaxcala, de Bustamante, exvita por el padre
González de Paredes (conocemos una edición de 1800), está antecedida del
relato de los prodigios obrados a través de la imagen.
La de Ntra. Sra. del Roble, editada en 1789, anónima, pero
indudablemente escrita por el obispo Rafael José Verger, es encantadora.
De Fr. Antonio Manuel del Alamo, personaje ligado a la historia de
la Independencia en Tamaulipas, y_ uno de los últimos misioneros en
Nuevo León, conocemos dos novenas: La del Sei'íor de la Expiración del
pueblo de Guadalupe, editada en 1827 y la de Ntra. Sra. de Agualeguas,
arraigada devoción mariana del siglo XVII. La Uama: "Abogada,
protectora y refugio de las Colonias de Nuevo Santander y Reino de León"
y le tributa bellos piropos como "aurora de la mas alegre mañana",
"admirable señora del mas casto amor", etc.
Casi todas estas novenas en sus ediciones antiguas, son fuente
también para la historia del arte. Los grabados de las que hemos citado; el
de la del Sr: de la Misericordia de la misión de San Juan Bautista de Río
Grande, y otros, son muy buenos.
En cuanto a otro género de bibliografía, los sermonarios, las
"vidas", etc., nos sitúan en la época; de igual manera que los vocabularios,
las gramáticas, los manuales para administr..=tr los sacramentos, y otros.

Conclusión
El sólo intento de bordar sobre las fuentes manuscritas o impresas
sobre muchos otros temas afines, haría intermmable este ensa,·o ,·a de
suyo pesado.
,

I

,

A qué hablar de la evangelización en Texas (p..=trte de esta región
noreste) si especialistas como Carlos Castai1eda, el padre Canedo, el Dr.
Felix Almaraz, y otros han publicado ya trabajos e'&lt;celentes. Tampoco nos
hemos atrevido mas que a apuntar apenas sobre el conte111do de los
archivos jaliscienses, divulgado en numerosas publicaciones. Ni del
Colegio de Guadalupe de Zacatecas; el de la Santa Cruz, de Querétaro o de
los archivos franciscanos de la Biblioteca Nacional o de Za popan, etc.

185

�LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN
(Año lectivo 1948 - 1949)

Tomás Mendirichaga Cueva
Sociedad Nuevoleonesa de Historia
Geografía y Estadística
El problema de Enfermería

..

_.., .....,

Al iniciarse este año lectivo universitario, en septiembre de 1948, el
doctor Roberto Trevii'io Martínez, director de la Facultad de Medicina,
estableció la Escuela de Laboratoristas Clínico-Biólogos, anexa a la
Facultad; dicha Escuela se transformó en 1952 en Facultad de Ciencias
Biológicas. El doctor Trevií'io Martínez pretendía crear, en el futuro, una
facultad de Ciencias Médicas y Biológicas, integrando en una sola
institución la Facultad de Medicina y sus dos escuelas anexas, de
Laboratoristas Clínicos y de Enfermería y Obstetricia.
El director de Medicina había iniciado una restructuración de la
facult~d y de su escuela de Enfermería. Entre otras medidas, a fines de
agosto de este al'io, le pidió al doctor Ramiro Sepúlveda que presentara su
renuncia como jefe de enseiianza de la Escuela.
A solicitud del doctor Francisco Vela González, director del
Hospital Civil, el Consejo Universitario decidió el 22 de septiembre que la
escuela de Enfermería ,. Obstetricia fuera desmembrada de la facultad de
Í\ led icina, pasando a ser dependencia directa de la Universidad. 1 El rector
doctor Enrique C. Livas designó director interino de Enfermería al doctor
Rafael Salinas Rivero, cargo que debía desempeiiar hasta que el Consejo
Universitario enviara una terna al gobernador y éste hiciera el
nombramiento definitivo. La reacción del director y los alumnos de
Í\1edicina fue inmediata, afirmando que ambas instituciones debían estar
unidas y tener una sola dirección. La Unión Neolonesa de Estudiantes
Universitarios (U.N.E.U.) pidió la revocación del acuerdo.
La segregacion de Enfermería era un fuerte golpe a la creación de
la Facultad de Ciencias Í\)édicas y Biológicas, proyecto del doctor Treviiio
t\ lartínez con el que la Facultad tendría mayor ingerencia en la dirección
del Hospital Civil. El grupo " livista" de médicos del Hospital y del
Consejo Universitario se opuso tenazmente al proyecto del director de
medicina, pues, si se realizaba, perdería el control del Hospital Civil.

�En una extensa carta dirigida el día 24 al rector Livas y publicada
el 26 en El Norte, el doctor Treviño Martínez rebatió la decisión del Consejo
Universitario. Afirmaba que las objeciones del doctor Vela González sobre
el funcionamiento de ambas instituciones se debían, fundamentalmente, a
la remoción del doctor Sepú]veda, "su fiel amigo y colaborador", quien
también era subdirector del Hospital Civil. La segregación de Enfermería
se había llevado a cabo apresuradamente, en una sola sesión del Consejo
Universitario, sin consultar a las juntas directivas de ambos planteles. La
sesión del 22 de septiembre, por otra parte, se había efectuado la misma
noche de la inauguración de cursos en la Facultad de Medicina, sin
habérsele informado previa01ente a su director el importante asunto que se
iba a tratar.

.............

El doctor Trevi110 Martínez afirmó que el acuerdo del Consejo
Universitario se aprobó "de una manera premeditada y alevosa". La Unión
Neolonesa de Estudiantes Universitario dio su apoyo al Director de la
Facultad de Medicina, acusando a] rector Livas de haber sugerido al
director del Hospital Civil que pidiera la separación de la &amp;cuela de
Enfermería, con lo cual habría dos consejeros más en el Consejo
Universitario, que serían incondicionales del rector.2
La noche del 28 de septiembre el Consejo Universitario, Presidido
por el rector, en sesión extraordiparia aprobó por mayoría un "voto de
censura" contra el director de la Facultad de Medicina, advirtiéndole que
sería citado para que compareciera ante dicho Consejo.

La U. N. E. U. Insiste en la renuncia del rector
En la asamblea plenaria celebrada en la Aula Magna la tarde del 30
de septiembre, la U. N. •E. U. Decidió volver a solicitar al gobemador,
licenciado Arturo B. De la Garza, la renuncia del rector y del Consejo
Universitario, como lo había hecho unos meses antes:
En seguida una comisión de universitarios se presentó en el recinto
acompañando al director de Medicina. "Puestos todos los estudiantes en pie y
en medio de una ovación ensordecedora se recibió al citado profesionísta...", decía
EL NORTE del 1º de octubre. El director de Medicina se dirigió a los
universitarios, relatando algunos pormenores de la pugna que existía entre
las direcciones del Hospital Civil y de la Facultad de Medicina. Afirmó
haber presentado su renuncia al gobemador, quien no lo aceptó. La
U.N.E.U. ratificó su voto de adhesión al doctor Treviño Martínez.
El estudiantado de Medicina fijó el plazo de una semana para que
el rector y el Consejo Universitario renunciaran a sus cargos, declarándose
488

en "sesión
. dejar de asistir a clases. El
. perrna nen te " aunque sm
declaraciones
a
E/
pon,emr
pub!.
.
, 1º. afirm,
rector, en
.,
JCa d as e1 mismo
d1a
la
separacton de Enfermería aumenta , 1
. .
o que
Universidad; se refirió a los "agitador~sa
d:e~J'd~1:'-te~, y d: 1~
al doctor Trevifio Martínez como único responsable de la agi;;~:n.y senalo

d; 1/;:~~f~

El matutino el porvenir informó el 5 d
'
.
Uml·veUrsitario ~abía solicitado al gobernador la r:f;~l~b~: ~u~yelOCo~s~Jº
d eb a mvers1dad con el fin d e tener mayor libertad
.
en sus fu · rgamca
El
go ernador De la Garza, según dicha inforrn .,
nc10nes.
el pro),ecto Ad
,
ac1on, estuvo de acuerdo con
.
e mas se trato sobre l t . t d 1
Facultad de Me~icina y el Hospital Ci:/:~~~:o ae laª;a;~:iones entre la
regulara el funcionamiento de ambas instituciones.
e una ley que
El mismo día la U.N.E.U entre ó al
.
documento conteniendo seis petici~nes _g d I man~at~no estatal un
renuncia del rector la ex d . ., ,ds1en o as mas importantes: La
'
pe JCton e una ley
1
que regu ara el
fu ncionamiento del Hospital-Escuela I d .. ,
estudiantil en el Conse1·0 Un ·v ·t , . a a mf.1s1on de la representación
d.
• ers1 ano por acultades y escuel
n~e !ante una federación y la creación de la Facultad d c·
.
~s _Y no
B1ologicas.'
e 1enc1as MedJCas y
Vencido el pla zo para 1as renuncias d J
.
.
Umversitario, el 6 de octubre ]a Facultad d
~ . rector y Conse10
Enfermería se declararon en huelga El día \f\.:ed~cma ly la Escuela de
Diurna secundó el movimiento Lo.
d.
a scue a de Bachilleres
.
·
s estu 1antes de los d
, 1
umversitarios' cinco facultade s Y cua tro escuel d ·d·
emas p anteles
margen del confl ·et
as, ect teron permanecer al
1

o.

El vesperti.J,~ El Tiempo afirmó J 10 d
Nuevo León entregaría a1 dia . .
el C e octubre que el gobierno de
s1gu1ente a ongreso d I E t d
de ley orgánica concediendo la autonomía "más compl:ta,,5 ª1 oUun pro~decto
Poco después el rector Liva d..1
.
a a n1vers1 ad.
s JO que en dicho provect
d'
representante estudiantil ante el Conse·o U .
. J. o se conce ta un
escuela, quienes "tendrán libr
J
mve:-'1t~no a cada facultad y
del día 15.
e vo_ pero voto restnng,do", in.fornió E/ Norte

La toma de la Universidad
Una comisión de la U N E U E
. ,
gobernador. El mandatario aiecí~
d: ntrevts~o el 13 de octubre al
estudiantes salieron del pal~cio de e u b ~ el c~1~1cto umversitario y los
acuerdo", deáa El Norte.
go iemo sm haber llegado a ninglÍn

i

-!89

�La tarde del mismo día 13 de octubre los estudiantes de Medicina y
Bachilleres Diurna celebraron un "gran pleno" en la Aula Magna. Al
terminar se apoderaron del edificio central de la Universidad, ubicado
frente a la plaza del Colegio Civil, donde habían llevado a cabo la reunión.
Ahí estaban instaladas la rectoría, las facultades de Ingeniería y
Arquitectura, las escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna, las oficinas
universitarias y otras dependencias como el departamento de ación social,
la biblioteca universitaria y la tesorería. La prensa local calculó después
que los estudiantes atrincherados en ese edificio eran "alrededor de

cuatrocientos".
El 13 de octubre los estudiantes de Leyes eligieron nueva mesa
directiva de la sociedad d alumnos, resultando triunfadora la planilla
encabezada por Héctor Luis de León (presidente) y Enrique de Zamacona
Escandón (vice-presidente). En sesión extraordinaria celebrada la tarde
del día 14, los futuros abogados decidieron fijar un plazo de cuarenta y
ocho horas para que renunciara el rector. Por su parte, los de Odontología
acordaron dar su apoyo moral y económico a los estudiantes en huelga.
El vespertino El Tiempo seiialó el 15 de octubre, en su editorial, que
el rector estaba recogiendo los frutos de aquella labor de agitación que "los
hombres de s11 grupo" habían llevado a cabo en la Universidad hacía más de
una década. Recordaba cuando, en 1934, " los hombres di:que de i:q11icrdt1"
suprimieron la primera Universidad de Nuevo León, fundada un año
antes, para establecer una Universidad Socialista, expulsando a los
maestros y alumnos que se opusieran a sus planes. A11adía que en aquellos
acontecimientos "f11e protagonista el rector de ahora y por elfo a él, menos q11e a
nadie, 110 debe extr~iiarle fo que sucede... "
Cuando el 16 de octubre los estudiantes de Leyes secundaron a los
de Medicina, se calculó en 2,090 los u111versitarios en paro: 1,210 de
Medicina, 200 de Leyes, 180 de Enfermería y 500 de Bc:1chilleres Diurna.
En algunos planteles los estudiantes se rnclinaban a favor del
movimiento de Medicina, pero las mesas directi"as de las sociedades de
alumnos se negaban a discutir el problema porque estaban afiliadas a la
Federación de Estudiantes Universitarios (F.E.U.), única organización
estudiantil reconocida por el Consejo Universitario.
La noche del 21 de octubre los alumnos de la Facultad de
Ingeniería decidieron apoyar a los huelguistdS, pero Id diredivd de Id
sociedad de alumnos no estuvo de dcuerdo y prefirió renunciar. Al día
siguiente los futuros ingenieros se retractaron, af1rnldndo que suspender
las clases "Dcs11iaría el derrotero de trabajo y estudio q11e siempre ha11 seg11ido los
estudiantes de fa Facultad 111encio11ada". decía el vespertino f/ Sol. La
--190

~decisión cundjó poco después de aprobado dicho acuerdo y, el día 23,
dieron
clases. su apoyo moral al movimiento de Medicina aunque sin suspender

,
A raíz ~; la "torna de la Universidad" el Consejo Universitario
hab1a acordado efectuar sus juntas en los lugares que así conviniera" infom1 ó
El Nor!e: Lu~go conminó a
directores de los planteles para que los
catedrahcos dieran sus c~ases ~on los al~tmnos que asilo deseen en los lugares
que crean convemente, pasandose hsta de asistencia como de ordinario".

!~

. Fue hasta una semana después cuando el rector anunció que, a
partrr del 21 _de octubre, los catedráticos y alumnos de Leves y Bachilleres
D_1urna podnan reanudar las clases en la Escuela Normat La medida no
dm re~ultados. Sin embargo, el rector comunicó a los estudiantes de
Medtcma ~ue el Consejo Universitario había decidido que continuara las
clases de dicha facultad en el Hospital Civil a partir del día 25.

La UN.E.U. suspende el diálogo con el gobernador
En unas declaraciones publicadas en El Norte el 23 de octubre 1
U.N.E.U. Rebatió la afirmación del gobernador, repetidamente sosten;daa
de que
1 la •Universidad de Nuevo León era autónoma. La U.N•E•u
• a f·1rmo:
que a misma -~ey orgánica, redactada en 1943 por el gobierno y no por la
U111ve':1dad, . es bastante para des111entirlo". Cé1lificaba a la Universidad
como 111111 smrplc dependencia" del gobierno estatal, pues al rector lo
designaba e_l _gobernador y no el Consejo Universitario. También objetaban
la d'.='tnbuc1on de gdstos de presupuesto universitario, cuvo monto desde
el ano !943 a _la fecha, era de más de diez millones d; pesos, lo cual
equ1val1a a los rngresos del ayuntamiento de Monterrey, siendo superior a
a_lgunos presupuestos del gobierno de Nuevo León en el mismo lapso de
tiempo.
Una comisión integrada por dos estudiantes de Medici 1a O ,
·- F
I
ose
~evmo az ~- José _Rubén Hinojosa) y uno de Derecho 0acobo Avala
V11larreal) hab1an salido a la ciudad de México. Como resultado de, sus
gestiones la C~n~eder~ci~n Nacional de Estudiantes se dirigió el 24 de
octubr~ a la _o prnion publica apoyando a los universitarios de Monterrey.
La C.N.E. afrn~1aba_en la prensa capitalina que el rector de la Universidad
d_e Nuevo Leon solo defendía "/os intereses de una pequeña camarilla de
s1111p11t1:11dorcs
· d e 1 presupuesto
.
. .1¡ los s111¡0s
_ pro¡,io~"
- · A11adía que el 111 aneJO
1
trn. \oers'.tan?,,~1ue ascendía a 1.450,000 pesos, se llevaba a cabo "en Ja forma
111115 ar/JJ!mna c1tdndo por ejemplo el hecho de que la cc1ntidad más alta
destrnada a un plantel universitario era de 84,000 pesos anua 1es a 1a
Facultad de l\ledicina, mientras que e 1 1nstrtuto
·
d e 1nvestigaciones
T

..¡&lt;n

�Cientificas, dirigido por el doctor Eduardo Aguirre Peq~eño~ quien
presidía el izquierdista Partido Popula~, ~~ Mo~ter,~ey tema asignados
150,00 pesos. Se seíialaba, por último, la hbia achhtd del gobernador del
estado respecto al problema estudiantil.
El gobernador evadía la solución del problema _universitario. _El 7
de octubre, cuando la Escuela de Bachilleres Diurna secundo el
movimiento de Medicina, el gobernador optó por irse unos días a Texas.
Apenas regresó a Monterrey, salió a la ciudad ~e México el d~a- 1_4, unas
horas después de que los estudiantes se posesionaran del edificio de la
rectoría. Volvió hasta el día 24, cuando el movimiento parecía estancado,
aunque a nivel nacional iba adquiriendo relevancia.

\

El gobernador había declarado a la prensa el pro~lema de ~a
Universidad "no es de s11 competencia" y sosterúa que él no debta mtervenrr,
siendo el Consejo Universitario el qu€ tendría que resolverlo. Sin embargo,
los estudiantes aducían que la ley orgánica universitaria establecía que el
rector podía ser removido del cargo "por ca11sa graves" y _"ajuicio'.' del
gobernador. Por otra parte, en declaraciones del rector L1vas _publ1Cad~s
por El Norte el 17 de octubre, había afirmado que "la permanenc'.a o a11sencw
de él en la Rectoría de la UniPersidad, es cosa que depende cxcluswamente del
gobernador del Estado... " y tenía razón pues a él le debía su nombramiento.
En una junta celebrada con los estudiantes el día 25, el gobernador
les manifestó, entre otras cosas, que él estaba de acuerdo en que se
refonnara la ley orgánica de la Universidad pero antes debían desalojar el
edificio central universitario. Por su parte, los estudiantes insistían en que
no abandonarían ague! recinto hasta que renunciara el rector. El
mandatario )es dijo, además, que la U.N.E.U. debía rectificar públicamente
sus declaraciones del día 23 a El Norte, en las que se afirn1aba que el
problema universitario era "un juego" entre el rector y el gobernador y,
además una "burla infame" a los universitarios y, en general a los
nuevol:oneses. Por otr~ parte, en el encabezado de dichas declaraciones se
afirmaba que los universitarios acusaban al rector de ser "cómplice"_ del
gobernador, por esto último, decían los estudiantes, era responsabilidad
del periódico.
El 26 de octubre el licenciado Jesús C. Trevit10, secretario general
de gobierno, se reunió con una comisión de estudiantes de Derecho, con el
fin de redactar un proyecto de reformas a la ley orgánica universitaria. El
asunto más interesante era el relativo a la representación estudiantil ante el
Consejo Universitario, pues se pretendía que los estudiantes tuvieran
mayor participación en el gobierno de la Universidad. ~in embargo, ~a
U.N.E.U. sostenía que el prmcipal problema era la autonom1a, la cual deb1a
concederla el gobierno.
492

Las pláticas entre el gobierno estatal y los estudiantes se llevaban
acabo diariamente, sm llegar a un acuerdo. El 28 de octubre el mandatario
decidió ausentarse de la ciudad "por un tiempo indefinido". Ese mismo día
la U.N.E.U.
acordó suspender las entrevistas con el gobernador,
afirmando en un boletín que "el Gobernadar del Estado rehuye el problema
universitario", añadiendo que "le ha dado largas" al asunto fundamental que
era la renuncia del rector"clave de la soludón de los demás puntos".

La representación estudiantil
Debemos recordar que, al crearse la segunda Universidad de
Nuevo L€ón en 1943, la ley orgánica concedió a los estudiantes cmco
delegados ante el Consejo Universitario, pero sólo a través de una
federación "reconocida por el Consejo", que en esa época era la Federación de
Estudiantes Socialistas. Sin embargo, las facultades y escuelas eran once,
por lo tanto más de la mitad de las sociedades de alumnos no tuvieron
representantes. Se les dio ese derecho solamente a los estudiantes de lds
facultades de Medicina, L€yes e Ingeniería y a los de las escuelas de
Bachilleres Nocturna e Industrial" Alvaro Obregón"
A priticipios de 1946 la ·Federación de Estudiantes Socialistas se
transformó en Federación de Estudiantes Universitarios (F. E. U.). Como
las sociedades de alumnos de M~dicma y Leyes decidieron no afiliarse a la
F.E.U., se les negó su participación en el Consejo. El 29 de octubre y el 13
de noviembre de 1947 respectivamente, los alumnos de la Escuela de
Bachilleres Diuma y la Facultad de Odontología, a quienes se les había
concedido tener representantes en el Consejo Universitario, se separaron
de la F.E.U., quedando automáticamente sm delegados ante el Consejo.
Aunque la F.E.U. era la única organización estudiantil reconocida,
las directivas estudiantiles de cmco facultades y una escuela segregadas de
la F.E.U. organizaron, a fines de 1947, la Unión Neoleonesa de Estudiantes
Universitarios (U.N.E.U.).
La U.N.E.U. Afirmó gue el estudiantado universitario no tenía, en
realidad, voz ni voto ante el Consejo. Sus representantes no eran
auténticos voceros del gremio estudiantil pues los nombraba la F.E.U., en
vez de las sociedades de alumnos de las facultades y escuelas
universitarias. Por otra parte, debido a que la U.N.E.U. no era reconocida
por el Consejo, sus peticiones nunca fueron contestadas y sus comisiones
estudiantiles menospreciadas y rechazadas.
La U.N.E.U. exigió la revisión de la ley orgánica universitaria,
tomando parte representantes auténticos · del estudiantado. También
49:'\

�solicitó al Congreso del Estado que se concediera la representación
estudiantil por facultades y escuelas y no mediante una federación.
Los movimientos estudiantiles de 1947 y 1948 fortalecieron a la
U.N.E.U y debilitaron a la F.E.U. En febrero de 1948 la Federación de
Estudiantes Universitarios se disolvió, pero el Consejo Universitario
siguió admitiendo a sus representantes.
En el año lectivo 1948-1949 la Universidad de Nuevo León estaba
integrada por seis facultades y seis escuelas, iniciando sus cursos con 3,800
alumnos.t
La representación estudiantil ante el Consejo de hecho no
existía, pues sólo se admitieron tres consejeros, los de las facultádes de
Ciencias Químicas e Ingeniería y el de la escuela de Música, quienes
pertenecían a la Federación de Estudiantes Universitarios disuelta siete
meses antes.

El movimiento estudiantil toma fuerza
El movimiento estudiantil parecía estar paralizado. El día 30
arribaron a Monterrey los universitarios capitalinos José Audifred y Luis
Peña, delegados de la Confederación Nacional de Estudiantes, quienes
afirmaron que la C.N.E. iniciaría en todo el país una serie de paros en
apoyo a los universitarios de Monterrey.
La U.N.E.U. tomó aliento con el respaldo de la C.N.E. Además, el 3

de noviembre, se constituyó el Comité de Padres de Familia de
Universitarios, con el fin de ayudar a los estudiantes de Medicina, Derecho
y Bachilleres Diurna en su rnovim iento.
La U. N. E. U., secundada por dicho Cómite, organizó una
manifestación que se llevó a cabo la noche del 5 de noviembre, llegando al
palacio de gobierno, el cual, decía El Norte, "estaba a oscuras... " Ahí varios
estudiantes arengaron a la multitu_d , "más de tres mil gentes", para ir a la
casa del gobernador, situada en la calle Cuauhtémoc, a unas diez cuadras
del palacio. Al llegar, se les informó que el gobernador había tenido que
salir "urgentemente de la ciudad", por lo cual el secretario general de
gobierno, licenciado Jesús C. Treviiio, se dirigió a aquel "mar de gente''
calificando la manifestación de "magna".
La manifestación del 5 de noviembre debió influir en los

acontecimientos posteriores. Poco después el gobenlddor puntualizó que
si los estudiantes entregaban el edificio de la rectoría y reanudaban las
clases, el problema universitario sería resuelto en el término de un mes.

En la mañana del 8 de noviembre el gobernador citó a los
estudiantes, reanudándose las pláticas suspendidas once días antes. Esa
misma mañana había corrido la versión de que los üderes de la U.N.E.U.
serían aprehendidos, decidiendo aquéllos solicitar un amparo, el cual les
fue concedido. AJ tem,inar la junta con el gobernador, los estudiantes
obtuvieron que el mandatario redujera a quince días el plazo para resolver
la renuncia del rector, a partir de la fecha en que volvieran a clases.
El gobierno del estado ratificó a la U.N.E.U. la declaración de
resolver el conflicto, bajo las condiciones acordadas: Rectificar en la prensa
las declaraciones del 23 de octubre a El Norte, desalojar el edificio de
rectoría y volver a clases. Por su parte, la U.N.E.U. declaró que "no
aceptamos esas condidones", a,iadiendo que, primero, la rectificación a sus
declaraciones la harían "hasta después de resuelto el problema universitario, si

hay lugar a ello", y "segundo: No desalojaremos el edifido de la universidad, ni
levantaremos el estado de huelga hasta en tanto y renuncie el doctor Enrique C.
Livas como rector".5
Los alumnos de Ingeniería, Arquitectura y Bachilleres Nocturna,
cuyas aulas estaban en el primer piso del edificio central universitario, en
poder de los estudiantes huelguistas, seguían asistiendo a clases pues no
habían secundado el movimiento estudiantil. Los dirigentes de la
U.N.E.U., en un rasgo de compa1ierismo, habían acordado que continuaran
sus estudios. Sin embargo, el 9 de noviembre, ante la amenaza de ser
asaltado el edificio, los huelguistas decidieron clausurar la entrada a dichos
planteles, suspendiéndose las clases. Los alumnos de Arquitectura se
unieron al movimiento, pero el cuerpo docente de Ingeniería protestó
enérgicamente y, el día 13, renunció en masa.
El mismo día 9 Ingeniería y Bachilleres Nocturna suspendieron las
clases, pero no apoyaron la huelga. El día 10 los alumnos de Odontología
se sumaron al movimiento estudiantil.
A fines de septiembre el Consejo Universitario le había "retirado s11
confian:a" al doctor Roberto Trevi1io l\1artínez, director de la Facultad de
f\ledicina, por haberse opuesto a la separación de la escuela de Enfermería
de dicha facultad. Desde entonces el Consejo ya no consideró al doctor
Trevii'io l\1artínez como director de l\1edicina ni como miembro del
Consejo.
La pugna se agravó cuando el 9 de noviembre el Consejo cesó al
doctor Trevirio l\1artínez como catedrático de Gastroenterología en la
facuitad y jefe de servicio del Hospital Civil.

�El director de Medicina, en carta publicada el d1a 12 en El Norte,
afirmó que la ley orgánica no daba facultades al ConseJO para cesar a los
catedráticos universitarios. A11adía que ésta era "una maniobra" del rector
para expulsarlo de la dirección de Medicina, pues la ley organica disponía
que los du-ectores de los planteles universitarios debían sustentar en ellos
por lo menos una clase. Además, concluía, como era miembro de la Junta
de Beneficencia Publica, tampoco pod1a ser cesado por el Consejo
Universitario, en su cargo del Hospital Civil.

Presiones y amrna-::;as
La noche dd 11 de noviembre un grupo de alumnos de ingeniería,
que no simpatizaba con el movm1iento estudiantil, se introdujo
subrepticiamente en el edificio central umversitario, que estaba en poder
de los estudiantes. En las primeras horas del día 12, desam1aron el portón
que aun hoy da acceso a la ala norte del edificio, en la equina suroeste de
las calles Colegio Civil y Washington, donde estaban mstaladas la Facultad
de Ingeniería y otras dependencias. La audaz maniobra culmmó a las 7.45
de la mañana, cuando a la escuela mdustrial "Alvaro Obregón", en la
calzada Madero.

Poco después cundió la alarma en "el barrio del Colegio Civil", pues
se dijo que "iban a tomar la Universidad". Los dirigentes de la U.N.E.U. se
comunicaron con la inspección general de policía y ésta envio un
destacamento con el fin de vigilar la entrada al edificio. Sin embargo,
contra la opinión de los estudiantes, la polic1a se mstaló en el patio y los
corredores del primer piso.
0

Los estudiantes huelguistas consideraban que la presencia de la
fuerza armada en el mtenor del recinto universitario evitaría un asalto,
pero hab1a el riesgo de que el ejército se posesionara del edificio y
desalojara a los estudiantes. En la tarde del mismo d1a 12, los dirigentes
de la U.N.E.U. decidieron clausurar la entrada, colocando tablones de
madera. La policía se negó a abandonar el recinto. Entonces los
estudiantes tomaron como rehenes a varios policías; sus compañeros,
armados, iban a rescatarlos cuando un comandante les ordenó retroceder,
permitiendo la clausura de la entrada.
El incidente se relaciono con la amenaza que habían recibido los
estudiantes por parte de algunos sindicatos obreros, en el sentido de que, s1
no abandonaban paóficamente el edificio, serían expulsados por la fuerza.
La amenaza de los sindicatos obreros se había dado a conocer en la

prensa local. Por ello, cuando se supo en la ciudad que una de las puertas
4%

del ed1fic10 de la rectona hab1a sido robada, se creyó que era inminente un
dsalto al edificio. El Norte dtJO que poco después "se reunieron en los
alredrdorrs del ed1fiáo cientos de prrsonas", mientras que El Porvenir
afirmó que" casi abarrotaban" la plaza del Colegio Civil. La presencia de las
fuerzas policiacas y del pueblo, as1 como el bloqueo de la puerta, evitaron
probablemente un dsalto al edificio central universitario.
Por otra parte, esa maiiana los dirigentes de la U.N.E.U. habían
entrev1s~ado al ~eneral Matias Ramos Santos, comandante de la séptima
zona militar, solic1tandole ayuda para desalojar a los policías del recinto ,
umversitano. El general Ramos Santos les mfonnó que, a petición del
gobernador, las tropas estaban acuarteladas desde las ocho de la mañana
sólo quince minutos después de haberse consumado el robo de la puerta'.
Lo que hizo suponer que ex1Stía un plan gubernamental para hacer
mtervenir a la fuerza armada, como una posible solución al conflicto
urnversitario. Otra versión afim1ó que quizás el gobernador, al tener
conocimiento del mcidente, solicitó el apoyo militar en previsión de un
enfrentamiento entre obreros y estudiantes.

La acción directa
El 13 de noviembre se cumplio un mes de la toma de la rectoría.
Treinta y siete días antes los alumnos de Medicma v Enfermena habían
dejado de ir a clases. Después se sumaron al mov'im1ento una escuela
(Diu~1a de Bachilleres) y tres facultades (Derecho, Odontología y
Arqmtectura). Una facultad )' una escuela (lngeniena y Nocturna de
Bachilleres) se vieron obligadas a suspender las clases pero no apoyaban la
huelga estudiantil. Sólo una facultad (Ciencias Químicas) y tres escuelas
(Industrial "Alvaro Obregon", mdustrial fememl "Pablo Livas" y de
Música) seguían laborando nomrnlmente.
Dos incidentes enmarcaron esta fecha. A la una y media de ]a
madrugada del día 13, desde un automóvil que iba a gran velocidad de
poniente a onente por la calle Cinco de Mayo, fue lanzado un petardo
hacia el interior del edificio universitario. El proyectil debía entrar por una
de las ventanas enrejadas del pnmer piso, que correspondían al laboratorio
de física de Bachilleres Diurna, pero al topar con uno de los barrotes
estalló en la banqueta.
El otro incidente fue hacia las dos de la mañana del d1a 14. Un
veloz automóvil, ocupado por vanos sujetos, se dirigía de oriente 0
poniente por la calle de Washington. Al pasar frente al costado norte del
citado edificio, salió de su interior un grito de ¡Viva Livas!. y, en seguida,
una descarga de cuatro balazos. Los vigilantes estudiantiles del segundo
497

�piso contestaron apedreando el vehículo, e] cual estuvo a P1:1°to de
estrellarse cuando una de las piedras hizo blanco en el parabnsas. . ';l
vespertino El Sol dijo que era un "automóvil convertible, marca Oldsmob1le ,
añadiendo: El orificio de una de las balas disparadas se ~uede,, ver desde la
banqueta... en los vidrios de la primera ventana del segundo piso... Las huellas
de las balas permanecieron varias décadas, a la izquierda de la entrada
suroeste, en e] cruzamiento de las calles Colegio Civil y Washington.
En una larga entrevista celebrada el día 16 entre el gobe~na~or Y
los estudiantes, tampoco se llegó a un acuerdo. El gobernador afrrmo que
los universitarios debían volver a clases y después, él resolvería el
conflicto, mientras que la U.N.E.U. insistía en la renuncia del redol', com_o
requisito para reanudar las clases. El mandatario fijó un plazo, que deb1a
concluir a las nueve de la noche del día 17, para que la U.N.E.U.,
contestara el documento oficial que se les había entregado una semana
antes, pues la U.N.E.U. sólo había dado a conocer un boletú1 en la prensa
local, rechazando las condiciones para resolver el conflicto.

Los apoyos al rector
A principios de noviembre de 1947 se había constituido el Com!té
Estudiantil de Defensa Universitaria, integrado por alumnos de vanas
facultades y escuelas que se oponían al movimiento contra el re~or. _Este
organismo nombró se poco después Comité Pro-Defensa de la U111vers1dad
de Nuevo León. Terúa como base, principalmente, a los grupos de
estudiantes izquierdistas de Medicina, Leyes y Bachilleres Diurna que no
habían acatado los acuerdos de sus sociedades de alumnos de suspender
las clases. Dicho Comité publicó varios "manifiestos" en los diarios
regiomontanos, en los que trató de dividir al movimiento estudiantil.
A fines de octubre de 1948 hizo su aparición el Grupo Vanguardia
Universitaria, organización que pretendía "reprobar enérgicant{'/ltc el
movimiento faccioso" de los universitarios. Su única actividad consistió en la
publicación de un "manifiesto" en él que trataba de demostrar la inj~sticia
de la rebelión estudiantil. Y la noche del 8 de noviembre vanos lideres
obreros y magisteriales, así como algunos profesionrstas y estudian~es, se
reunieron en la Escuela Normal y establecieron la Coalición Social en
Defensa de la Universidad, en la que destacaban: El sindicato médico
"rojo", fundado en 1936 por el doctor Angel t\1artínez . Villarrea~, que
controlaba al Consejo Universitario y al Hospital Crvrl; la Unron de
Burócratas Municipales, el sindicato de trabajadores del Seguro Social Y la
Gran Logia de Nuevo León. Otros grupos que apoyaron al rector fueron:
El Comité de Estudiantes No-Huelguistas y los Universitarios Auténticos,

ambos integrados por jóvenes que laboraban en oficinas estatales y
municipales.
En un mitin celebrado la mañana del 24 de octubre frente al palacio
de gobierno por varias organizaciones obreras, uno de los oradores había
amenazado públicamente, por primera vez, con arrojar a los estudiantes
del edificio de la rectoría.
Afines de octubre el Cómite Pro-Defensa de la Universidad celebró
varios mítines en el cruzamiento de la calzada Madero y la calle Juárez, a
los que asistieron representantes de varias organizaciones obreras,
afirmando estar decididos a expulsar a los estudiantes del recú1to
universitario.
El sú1dicalismo de izquierda presionaba al gobernador para que
resolviera el conflicto estudiantil La noche del 16 de noviembre se llevó a
cabo una manifestación obrera, organizada por sindicatos minerometalúrgicos, ferrocarrileros, petroleros, etc.; la Coalición Social v el
Comité Pro-Defensa de la Universidad, con el fin de apoyar al rector~ La
manifestación se concentró frente al palacio de gobierno, donde se celebró
un mitú1. Desde el palacio, el gobernador pronunció un discurso, cuya
versión oficial, que no fue publicada, damos a conocer en el apéndice de
este trabajo. Esa noche varios destacamentos militares custodiaron la plaza
del Colegio Civil, frente al edificio universitario en poder de los
estudiantes.

Desenlace
Cuando la facultad la Ingeniería fue ocupada por los estudiantes
huelguistas, la mesa directiva de la sociedad de alumnos renunció. Una
semana despues, el 17 de noviembre, los representantes estudiantiles ante
la dirección del plantel decidieron sumarse al movimiento.

En la ma11ana del mismo17, los dirigentes de la U.N.E.U.
tuvieron una entrevista con el gobernador. Las pláticas continuaron
durante la tarde y noche, en un ambiente más amable, en la residencia del
gobernador. Al terminar la reunión, en la madrugada del día 18, se
vislumbró la solución al problema universitario.
El gobernador envió al Congreso del estado el día 18 un proyecto
de reformas a la ley orgánica universitaria. En el preámbulo afirmaba que,
debido a la "deficiencia II omisiones" de la ley orgánica, el Consejo
Universitario no estaba capacitado para resolver la mayor parte de las
..¡.99

�peticiones estudiantiles que se le habían ,~echo al gobierno esta~~; Añadía
que los estudiantes habían solicitado una completa autonomza para la
Universidad, pero el poder público "no puede desentende:rse" de la
educación superior y ésta "debe vincularse siempre , con los m_tereses del
pueblo". Luego insistía: "El Régimen, cuyo origen esta en el ~ro,::o pueblo _Y
tiene como sustentación social y política la voluntad de las mayonas no pod1a
"declinar sus facultades y obligaciones en materia de . Educación Super'.,°:' ni
atender a los intereses de un grupo con menoscabo de los intereses generales . En
varias ocasiones el gobernador había dicho, en fom1a privada:, que no
concedería la autonomía porque era "darle entrada a la Reacc10n en la
Universidad". Por su parte, la U.N.E.U. sostuvo que el "problema de fondo"
en la Universidad era la autonomía y, por lo tanto, los nombramientos de
rector y directores de facultades y escuelas los debía hacer el Consejo
Universitario y no el gobernador.
En los plenos celebrados en la Aula Magna los días 18 y 19 de
noviembre, los estudiantes aprobaron los acuerdos de la U.N.E.U. con el
gobernador.
El día 19 el Congreso del Estado aprobó las refom1.as a la ley
orgánica de la Universidad. No se concedió la autonomía, pero se obtuvo
un representante estudiantil propietario y otro suplen_te por cada una de
las sociedades de alumnos de las siete facultades y cmco escuelas, o sea
doce consejeros estudiantiles ante el Consejo lÍniversi~rio, aw1q~e _sólo
tendrían derecho a siete votos. La escuela de Enfermena y Obstetricia no
fue reincorporada a la Facultad de Medtcina sino elevada a la categoría ~e
facultad. Estaban en estudio el proyecto de la facultad de Ciencias
Médicas y Biológicas, que no se realizó, y la reglamen~ación del HospitalEscuela, así como el plan pedagógico de Bachilleres.
Los lideres de la U.N.E.U. cedieron en lo fundamental, o sea la
autonomía, con la certeza de que el gobernador pediría su renuncia al
rector, pero no rectificaron sus declaraciones del 23 de octub~~ ~ El Norte.
El 21 de noviembre, al medio día, entregaron el edificio central
universitario a los profesores Antonio Moreno, secretario general de la
Universidad, y Oziel Hinojosa, secretario particular del gobernador. Las
clases se reanudaron el lunes 22, excepto en la facultad de Ingeniería ya
que, durante el movimiento estudiantil, habían renunciado en masa todos
los catedráticos.

como representantes suyos ante el Consejo Universitario. Los dos
consejeros estudiantes se presentaron el día 30 en la sesión del Consejo,
pero no se les admitió. El rector afirmó que dichos nombramientos habían
sido expedidos el día 24 y las reformas a la ley orgánica entraron en vigor
hasta el 27. Los consejeros estudiantiles, por su parte, dijeron que la
sociedad de alumnos de Medicina, por acuerdo con el gobernador, tenía
derecho a hacer dichos nombramientos desde el 19 de noviembre" aunque
sus representa1)tes no entran en funciones hasta tres días después de que
fueran publicadas las reformas a la ley orgánica en el periódico oficial, o
sea el día 27.
En la misma sesión del 30 de noviembre el Consejo Universitario
destituyó al doctor Roberto Trevfüo Martínez, director de la facultad de
Medicina, y expulsó de la Universidad a cuatro estudiantes de Medicina y
tres de Enfermería y Obstetricia, pero la opinión pública se enteró de estos
acuerdos, por la prensa local, hasta el día 3 de diciembre.
Los cuatro estudiantes de Medicina expulsados fueron: Jaime T.
Cantú, José Trevfüo Faz, José Rubén Hinojosa y Zeferino Pérez Guerra.
Las tres alumnas de Enfennaría y Obstetricia: María Guadalupe Galindo,
Josefina Raquel López del Río y María Antonieta Ruelas.
En un pleno celebrado el 1º de diciembre, los estudiantes de
Medici11a dieron un "voto de adhesión" al director de Medicina, pues se
extendió el rumor de que había sido cesado. Se perfilaba un nuevo
problema en la Universidad. La U.N.E.U. afirmó que el gobernador había
prometido que no se ejercerían represalias. Luego la organización
estudiantil dijo que convocaría a los futuros médicos para declararse en
sesión permanente.
A las nuev'e de la mañana del 3 de diciembre el gobernador
conferenció en su casa con el rector, a quien "verbalmente expresó s11
agradecimiento" por los servicios que había prestado a la Universidad de
Nuevo León, deáa el vespertino El Tiempo del día siguiente.7
A su vez, El Porvenir infom1ó que, al mediodía, el rector recibió dos
comunicaciones del gobernador; en una de ellas le aceptaba su renuncia y,
en la otra, le informaba no haber hecho uso del veto en la destitución del
director de Medicina. El matutino añadía que, ambas comunicaciones," en

los círculos estudiantiles causaron verdadera sorpresa".
La "renuncia" del rector
E] 23 de noviembre la sociedad de alumnos de la facultad de

Medicina designó a los estudiantes Jaime T. Cantú y José Rubén Hinojosa
500

•

A la una de la tarde de ese 3 de diciembre se llevó a cabo una
reunión urgente del Consejo Universitario, en la que la mayoría de los
consejeros, adictos al rector, amenazaron con renunciar. En sesión
extraordinaria celebrada en la noche, se desistieron y aceptaron el cese del
501

�rector, pero acordaron que se hicieran efectivas las expulsiones de los
estudiantes, pues seguían asistiendo a clases.
Entrevistado por el vespertino El Tiempo, el ex rector calificó de
"atropello sufrido por la Universidad" la decisión gubernamental de
removerlo del cargo.

La U.N.E.U. presionaba para que fuera revocado el acuerdo de
expulsión de los estudiantes. Por su parte, el gobernador les ofreció
intervenir a su favor ante el Consejo Universitario. Sin embargo, los
miembros más radicales del Consejo sostenían que "por ningún motivo"
sería reconsiderado dicho acuerdo. Además sugirieron que también
debían ser expulsados otros estudiantes, en total veinte, de Medicina,
Leyes, Ingeniería y Bachilleres Diurna.

En todas las informaciones de prensa se mencionó la renuncia del

rector. Sin embargo, el doctor Livas no renunció sino que el gobernador,
en uso de sus facultades, lo relevó del cargo. Con la fecha 3 de diciembre
el gobernador comunicó al doctor Livas que "el Ejecutivo de mí cargo
considera prudente rogarle, de la manera más atenta, sea muy servido de-entregar
la Dirección de la Universidad de Nuevo León" al profesor Antonio Moreno,
secretario general de la institución.8 El mismo doctor Livas, en carta al
Consejo Universitario, fechada el dia 6, afirma: "Yo no presenté renuncia
alguna al puesto que desempeñaba, mi separación obedeció a que así lo dispuso
quien tiene facultades legales para ello... ", o sea el gobernador del estado.9

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Nuevo rector
Siendo rector interino el profesor Antonio Moreno, en la sesión del
3 de diciembre de 1948, el Consejo Universitario aprobó los actuales
escudo y lema universitarios, cuya idea fue del ex rector, doctor Enrique C.
Livas, y su diseño del arquitecto Joaquín A. Mora.10 Sin embargo, en e]
informe del año lectivo 1948-1949 se asentó que el escudo y lema eran del
arquitecto Mora y del profesor Alfonso Reyes Aurrecoechea.11
El gobernador De la Garza designó nuevo rector al licenciado
Octavio Treviño, quien tomó posesión del cargo ]a noche del 7 de
diciembre. El licenciado Treviño presidió un Consejo Universitario
resentido en su mayor parte por el cese del doctor Livas. En el Consejo, el
grupo "livista" había impuesto sus decisiones durante más de una década.
Poco después debían agregarse lo_s doce consejeros estudiantiles, quienes
tenían plena conciencia de su reciente triunfo.
Existían varios problemas latentes: El doctor Treviño Martínez, ex
director de la facultad de Medicina, había solicitado amparo "contra actos
del Consejo Universitario", que lo destituyó en los últimos días de rectorado
del doctor Livas, y seguía dirigiendo dicha facultad; los estudiantes
expulsados solicitaban ser readmitidos en la Universidad, aunque no
dejaron de asistir a clases; los catedráticos de la facultad de Ingeniería,
quienes renunciaron en masa durante el conflicto, exigían el cumplimiento
del acuerdo sobre las expulsiones.
502

En las sesiones del Consejo Universitario celebradas los días 8 y 15
de diciembre, se decidió por mayoría no revocar el acuerdo de expulsión
de los estudiantes. A dichas sesiones no asistieron representantes
estudiantiles, pues la rectoría aun no solicitaba a las sociedades de
alumnos que hicieran los nombramientos, como lo estipulaban las
reformas a la ley orgánica.
A mediados de diciembre de 1948 aumentó Ja inquietud en el
medio estudiantil. El Consejo Universitario estaba dividido, ya que
algunos de sus miembros reconocían, en privado, que era "drástica" la
medida tomada contra varios de los líderes de la U.N.E.U. y aun había
consejeros que la consideraban como una "venganza".
El rector también opinó que era excesiva la sanción impuesta a los
alumnos de Medicina y Enfermería. El cuerpo docente de Ingeniería, por
su parte, insistió en que no debía levantarse el castigo a los "estudiantes
rebeldes". El 17 de diciembre, los cuatro alumnos de Medicina y las tres de
Enfermería solicitaron amparo.
Durante las vacaciones de Navidad y Año Nuevo se solucionó el
conflicto de la Facultad de Medicina. El 23 de diciembre el doctor Treviño
Martínez se desistió del amparo que había promovido contra el Consejo
Universitario y, el mismo día, tomo posesión como director interino e]
doctor Serapio Muraira, quien había sido en dos ocasiones director del
nuevo Hospital Civil. Poco después el Consejo envió una terna al
gobernador, quien designó director de Medicina al doctor Mura ira.

N11c'1.'0 tri11nfo de la U.N.E. U.
A principios de enero de 1949 se re1111c1aron los cursos en la
Universidad. Existía malestar entre los estudiantes de Medicina, quienes
se preguntaban: "¿Será peor Muraira?". Los futuros médicos insistieron en
que debía levantarse el castigo contra sus compañeros de estudios.
La prensa local afirmó que el gobernador había enviado una

comunicación al Consejo Universitario "s11giriéndo/c" lil reconsideración del

51.n

�acuerdo. En la primera sesión de ese año la mayoría "livista" del Consejo
acordó, el 4 de enero, que no se tratara "el asunto de las expulsiones". En un
boletín de la U.N.E.U., publicado en El Norte el 7 de enero, la organización
estudiantil afumaba que los miembros del Consejo Universitario, "salvo
escasas excepdones", eran "cómplices del Dr. Livas antes y después de su
destitudón ". La prensa regiomontana publicó los días 7 y 8 un mensaje de
adhesión de la Confederación Nacional de Estudiantes a la U.N.E.U., en el
que aseguraba: "Organismos Estudiantiles de todo México están con ustedes".
En unas declaraciones a El Porvenir, publicadas el 8 de enero, el
rector, con el fin de disipar algunas dudas, afirmó que entre él y el Consejo
Universitario había "absoluta armonía". Sin embargo, sobre el problema de
los estudiantes expulsados dijo, abiertamente, que no era partidario de la
medida dictada y que insistía en la revocación del acuerdo. El mismo día
Federico Gómez, director de El Porvenir, comentó en un extenso editorial la
sanción impuesta a los estudiantes, calificando de "rencoroso" el acuerdo
dictado por el Consejo Universitario.
Las sociedades de alumnos de las facultades y escuelas designaron,
a mediados de enero de 1949, sus doce representantes ante el Consejo,
quienes tendrían derecho a voz pero sólo a siete votos.
Manuel Plowels G., en su sección "Vida Universitaria" de El
Porvenir, deda el 16 de enero que la sem~na anterior "se advirtió inquietud"
en la Uoiversidad, añadiendo que "circularon apasionados comentarios" y que
la relación entre el rector, los catedráticos y los consejeros "se hizo
sospechosa". Concluyendo: Todo hace presumir la existencia de una sorda lucha
interna en el seno de la Universidad de Nuevo León ... "
AL medio día del 17 de enero, el ex rector doctor Livas y el rector
licenciado Treviño tuvieron una reunión "por cerca de treinta minutos" en las
oficinas de la rectoría, informó El Norte. EL matutino añadía que la
entrevista se debió, seguramente, "a la urgencia de un cambio de impresiones
sobre algunos asuntos pendientes de solución..."

El grupo "livista" del Consejo Universitario estaba decidido a que
no se volviera a tratar sobre las expulsiones acordadas el 30 de noviembre
de 1948. Por su parte, el rector sabía que, mientras estuviera latente "el
problema de las expulsiones", no habría paz en la Universidad.
El 18 de enero debía efectuarse la sesión del Consejo pero fue
pospuesta. Carlos Marin Foucher, en sus "variaciones" de El porvenir,
comentó al día siguiente que, la sanción impuesta a los estudiantes, era una
"represalia con varios avisos de venganza" y, tal su severidad, que podría
504

calificarse de "desquité'; entre otras cosas, advertía a los consejeros "que
exigen la expulsión" que dicha medida sólo originaría resentimientos.
En la sesión celebrada la noche del 20 de enero, el Consejo
Universitario acordó el reingreso de los cuatro estudiantes de Medicina y
las tres alumnas de Enfermería, expulsados casi dos meses antes. El
vespertino El Tiempo del día siguiente calificó de "tormentosa" dicha sesión,
a la que asistieron treinta y tres consejeros, añadiendo que la votación fue
de 19 votos a favor de la revocación del acuerdo y 14 en contra. El Tiempo
añade que el primer incidente se suscitó cuando el doctor Arnulfo Treviño ,
Garza,teonsejero de Medicina, abandonó el recinto. Después renunciaron
a sus cargos el doctor Rafael Salinas Rivero y el ingeniero Lauro Martínez
Carranza, consejeros de Enfermería e Ingeniería respectivamente.
Como protesta por la decisión del Consejo Universitario, el
ingeniero Manuel Martínez Ca.rranza, director de la facultad de Ingeniería,
y el personal docente dejaron de asistir a las aulas el 22 de enero y, el 24,
renunciaron a sus cátedras. El rector les invitó Ccl,mbiar impresiones sobre
el problema; luego fijó un plazo hasta el día 31 para que reanudaran las
clases, pero no lo hicieron. El cuerpo docente de Ingeniería había
renunciado varias veces:
Cuando los estudiantes huelguistas se
posesionaron del plantel; como protesta por el cese del rector y al ser
revocada la expulsión de los estudiantes.
A fines de febrero el director y los catedráticos de Ingeniería
tuvieron algunas reuniones con el rector y el gobernador, decidiendo
retirar sus renuncias. Las clases se reanudaron a principios de marzo,
después de casi un mes y medio de haber sido suspendidas.

Reorganización de la Universidad
El rector Treviño, desde el uuc10 de su gestión, se enfrentó al
problema económico de la Un~versidad haciendo un reajuste en los
presupuestos. Algunas partidas se redujeron o cancelaron. Entre las
medidas tomadas se incluyó la revisión de las nóminas y la supresión de
sueldos. Además se exigió a los directores de las instituciones de
enseñanza superior un informe mensual sobre las actividades
desarrolladas, así como las listas de asistencia y faltas de maestros y
alumnos. El rector también ordenó que sólo a través de la tesorería
podrían las dependencias universitarias realizar compras para cubrir sus
actividades académicas, pues era costumbre que lo hicieran sin informar a
la rectoría.

505

•

�..............

Las medidas dictadas por el rector causaron malestar en algunas
instituciones universitarias. La reorganización de la Universidad era
necesaria y provocó tirantez de relaciones entre la rectoría y las direcciones
de varias facultades y escuelas, que dio por resultado, el 1º. de ~arzo, la
renuncia del ingeniero Bernardo N. Dávila Reyes a la direcc1on de la
facultad de Ciencias Químicas.

trescientos pesos al mes. Debía seleccionarse al alumnado, ya que existía el
lastre de "muchos estudiantes" que ni estudiaban ni dejaban a otros estudiar.
El profesorado y el alumnado necesitaban más dedicación y mayor
responsabilidad. La Universidad debía poner mayor empeño en la calidad
académica de sus egresados, pues había una "superabundancia" de
profesionistas de las carreras" liberales" y "no suficientes técnicos".

El derrumbe del grupo "livista" que controló la Universidad de
Nuevo León durante más de una década, era el verdadero motivo de la
oposición al rector Treviño. R.P.L. (R~món Pedroza Lan~;mca) en su
columna "Un minuto" de El Norte deaa el 19 de febrero: Se .mueve la

El licenciado Treviño añadió que, cuando se hizo cargo de la
rectoría, había en caja diez mil pesos y cuentas por pagar que ascendían a
más de treinta mil pesos. Al renunciar, añadió, las deudas se habían
saldado y quedó un superávit de cien mil pesos. Concluyó diciendo que a
la Universidad, con tres mil alumnos, de los cuales la mitad era de otros
estados, el gobierno de Nuevo León le otorgaba un millón de pesos
anuales y el gobierno federal cien mil pesos. Los estudiantes universitarios
pagaban una cuota mensual de diez pesos y a muchos se les condonaba.
En su opinión, el problema universitario estaba íntimamente ligado a "los
gastos superfluos y a los estudiantes superfluos", por lo tanto debía hacerse una
selección entre los estudiantes universitarios para saber quiénes
verdaderamente teruan interés de estudiar y quiénes ingresaban por otras
circunstancias.

intriga, el rencor de los extirpados que a~or~~' las !"e~endas y las posici~~es para
su tarea de zapa ideológica y líberhnaJe , anad1endo que ese compl~t
subterráneo" estaba dirigido por "algunos 'maestros' de la propia
Universidad ... "
Por su parte, El Provenir del día 25 afirmaba: "Tratan de crear
dificultades a la rectoría... Elementos malintencionados hacen correr
constantemente versiones dolosas y falsas".
El año lectivo 1948-1949 llegaba a su fin. El 27 de abril el licenciado
Octavio Treviño presentó su renuncia al gobernador De la Garza_.. Pero fue
hasta el 1° de mayo cuando la prensa local dio a conocer la noticia. En su
renuncia, el licenciado Treviño afumaba que, al ace~~r el cargo de ~e':or,
prometió "intervenir hasta conseguir la paz y la tranqmhdad de los estud_1os , lo
cual se había conseguido. Añadía no haber " un solo problema p~d1ent~ ~:

Finalizaba el ciclo escolar cuando, el 4 de mayo, el gobernador De
la Garza nombró rector al licenciado Raúl Rangel Frías, quien había
dirigido el departamento de acción social universitaria durante seis años,
desde la creación de la segunda Universidad de Nuevo León en 1943.

resolllción, pues aun los económicos han sido solventados en forma satisfactoria •
Consideraba, además, cumplida su misión, después de haber pasado

"aquellos instantes críticos ... "

NOTA

En declaraciones a El Poruenir, publicadas el 3 de mayo, insistió en
que el motivo de su renuncia era que 1a Universidad "se e:,rcont~aba en
completa calma" y que había aceptado la rectoría con el ~in- de coordmar los
intereses en disputa" que prevalecían después del movirrnent~ estud1ant1I.
El día 4 entregó el cargo al profesor Antonio Moreno, secretano general de

El presente trabajo da por concluída nuestra investigación, iniciada
hace más de tres décadas, sobre los orígenes de la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Con ésta son once las colaboraciones que dedicamos al
tema en HUMANIT AS, a partir del número 8 del año 1%7.

la Universidad.

El licenciado Octavio Treviño sintetizó los principales problemas
que afrontaba la Universidad de Nuevo León en ~na~ declaraciones a El
Norte, publicadas el 6 de mayo. En primer lugar sena lo la faltad~ recursos
ecónomicos, afirmando que debían aumentarse las aportaciones, del
gobierno del estado y la federación. Otro problema era _la erronea
distribución del presupuesto universitario pues se hac1an gastos
superfluos, mientras se pagaba a los catedráticos cincuent~ pesos
mensuales por impartir una clase diaria de una hora y a los directores
506

APENDICE

Diswrso pronunciado por el C. Gobernador del Estado Lic. Arturo B. de
la Gar:a, d dia 16 de noviembre de 1948, en un mitin organi:ado por el Comité
Por Defensa de la Unfr1ersidad, con por la colaboración de la Coalición en Defensa
de la Unil,crsidad, y celebrado en la Pla=a de la República. (Versión oficial de]
Gobierno de Nuevo León. No se publicó).
507

�Estudiantes universitarios, piiblico en general:
He de empezar por informar a ustedes que hemos querido qu~ el
problema suscitado en la Universidad se desarro~e, que se p~rnute un libre
juego entre el mismo estudiantado con absoluta libertad poruendo _fuera de
los intereses universitarios fuerzas extrañas que nunca han quendo o no
quieren que la Universidad sea del pueblo, y a unos y a otros he de decirl~s
que la conducta del Gobierno debe ser perpendicular, q~e en esta o~s1on
como todas el Gobierno permite la libertad de todos los mtereses en Juego
porque sólo puede llevarse así a una práctica evitando la dernoc_racia que
vivimos en México. Hemos permitido la libertad de hablar y decir aunque
se abuse de esa libertad en nuestro pueblo; las libertades sólo se combaten
en un pueblo demócrata a mazaz.os de libertad del Gobierno. (Aplausos).

. . . . . . .. . ti,¡

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~---~~ .....

Tenemos interés en explicar al pueblo que el propósito, la
trayectoria del Gobierno es obtener hoy y siempre que la educación sea
gratuita porque sólo haciendo educación gratuita se puede obtener ese
beneficio conquistado por la Revolución para la gente pobre de nuestro
pueblo. (Aplausos).
El tener la educación un carácter público y gratuito es la mejor
conquista de la Revolución, porque por parejo educa al rico y al pobre, al
que quiere escuela y al que la odia, al qu_e quiere las fuen_tes del saber y al
que las repudia. Hemos querido escuchar a todos ~os interesados e~ el
problema que tengan caracter de universitarios. He dicho a los huelgu1Stas
que deseo que sean las fuerzas auténtica:, universitarias las que yo escuche,
que 110 quiero que haya fuerzas escondidas y que he de buscar la m~nera
de que afloren para poderlas tocar. Y eso mismo he di&lt;:ho_ª los estudiantes
no huelguistas: De que no quiero que haya fuerzas e~tranas, y a unos y a
otros les dicho aprovecho la oportunidad para repetirles que la conducta
de Arturo del la Garza, sí, ha de resolver el problema sin presiones ni de
unos ni de otros; un Gobernador que no tenga carácter ~ara impone~e a
unos y a otros no es autoridad. (Aplausos). : a los estud1~tes huelgu1Stas
sin ponerme a decirles si tienen o no la raz.on les he manifestado que_ me
avocaré al estudio del problema y su solución a condici~n de que se retiren
las expresiones de la prensa que insultan al régimen; que se retire la huelga
y se entregue el edificio porque estos actos de

APENDICE Discurso... (2)
Violencia son impropios de la cultura máxima en nuestro Estado Y
en nuestra ciudad como es nuestra casa de estudio: La Universidad. Que
no se puede esgrimir la violencia como razón, y _que si no_ he sido
autoridad para reprimir la violencia de los estudiantes, y s1 no soy
508

autoridad para ellos, como no he sido y lo reconozco, como pasaré a
explicarlo, no puedo ser autoridad para resolver el problema y la pugna
con Livas porque no puedo ser autoridad sobre Livas si no he sido
autoridad sobre· los propios estudiantes. (Aplausos). Y he de decir a
ustedes que si he permitido la violencia en los estudiantes huelguistas -y
no se los estoy diciendo a ustedes; se los he dicho a ellos- es porque no he
de usar la fuerza del Gobierno y la policía -que la tengo para lo&amp; grandespara aventárs~la a los nfüos y a los jóvenes. Y por último, no he de hacer
uso de la violencia contra ellos a pesar de que ellos sí ya usaron como
norma de conducta la violencia, porque los grupos que están atrás -ojalá y
así lo deseo que no los estén azuzando- porque sí desean un fracaso del
Gobierno, es de que el Gobierno se equivoque y pueda ejecutar una
violencia para convertir la ignorancia y la inexperiencia en mártires y en
héroes, y yo representante de la Revolución no he de hacer en mi Estado
un acto de violencia para reprimir las libertades y aún más estas libertades
son de los jóvenes; éstos que sean para ellos la mayor bofetada, el mayor
mazazo con el mejor golpe que la Revolución le da a los grupos contrarios.
(Aplausos)

APENDICE Discurso ... (4)
Hemos de decirles a ellos que la Revolución nuestra fue tan 1útida
y tan grande que no tan solo ha querido la Libertad para los que deseamos
y los que amamos, sino queremos la Libertad para los desordenados y los
que no quieren la Libertad; hecha esta explicación quedarán satisfechos
ustedes y ellos de la conducta del Gobierno, y ya sé que unos y otros le
están llamando a esto, la prudencia del Gobierno, ¡tardanza!, yo sé que
unos y otros le están llamando: ¡Huida!, yo sé que unos y otros le llaman;
¡Cobarde!, pero yo he de ser de los cobardes que respetan la vida, porque
la vida debe ser respetada por el gobernante porque sólo así se pueden
sentir tranquilos los gobernados. (Aplausos). Y éstos que sea para
nosotros el mejor fruto de la Revolución por aquello de que se pueda
suceder una contingencia o una desgracia y que los enemigos de la libertad
lleguen a pisar estos balcones, que tengamos nosotros derecho a gritarles
que las libertades no se venden ni se mutilan, que las libertades las reclama
el pueblo todo entero y que nosotros solamente nos sentimos tranquilos en
un régimen democrático de libertades, cuando no vemos estrangulada y
mutilada la Libertad y no vemos esclavos en nuestro propio suelo. No
queremos que el suelo que pisamos sea pisado por esclavos y no
querernos que el sol que nos alumbra y el aire que respiramos, alumbre y
alimente pulmones de esclavos, por eso he dado libertad a los
universitarios para resolver su problema. (Aplausos).

509

�APENDICE Discurso ... (5)
Sólo he de decir a ustedes que he de resolver el problema tarde o
temprano, pero lo he de resolver. Hemos querido a los huelguistas como
estamos oyendo a ustedes para saber su manera de pensar. Creo que tanto
yo como el público de Monterrey, esté repudiando la forma de tratar el
problema en que están lastimando los oídos con insultos que se vierten; el
pueblo de Monterrey tiene derecho a que no se le moleste en su moral, su
paz y en su tranquilidad. Y constantemente se está aprovechando la
tribuna pública para darse injurias y no para explicar el problema y
orientar. Han sido muchas las solicitudes, no quiero analizar más que uno
de los puntos de los estudiantes porque éste es básico, mientras que el
movimiento sea entre los estudiantes mismos yo he de ser respetuosos de
ese movimiento, pero cuando el movimiento está contra el régimen yo he
de defender al régimen. En uno de los puntos petitorios se me ha pedido
la autonomía universitaria y a ellos y a ustedes he de decirles que yo no
he de conceder la autonomía universitaria en mi Estado, porque es echar
fuera de ella a la Revolución y dar la entrada y alimento a la reacción:
(Aplausos). Que nosotros queremos que la universidad tenga el carácter
de universal, para que en ella se conjuguen todas las aspiraciones y todos
los pensamientos, porque no queremos un pensamiento mutilado ni trunco

NOTAS BIBLIOGRAHCAS
1

La solicitud del doctor Vela González al Consejo Universitario se publkó en los diarios El

Porvenir y El Norte, los días 27 y 28 de septiembre respectivamente.
2 El Norte y El Provenir, septiembre 28 y 29 de 19-18.
3 El Norte, octubre 7 de 1948.
4 Las facultades eran: Medicina, Derecho, Ciencias Químicas, Odontología, fngeniería y
Arquitectura. Las escuelas: Diurna y Nocturna de Bachilleres, Industrial "Alvaro Obregón",
Industrial Femenil "Pablo Uvas", Enfermería y Música.
5 El Norte y El Sol, noviembre 10 de 1948.
6 Las reformas a la ley orgánica se publicaron en El Norte y El. Proi•e111r del 19 de noviembre de
1948, pero el preámbulo sólo en El Provenir. Dichas reformas se volvieron a publicar el 7 de
diciembre en El Porvenir.
7
El doctor Mateo A. Sáenz, consejero universitario, en su obra póstuma A11ecdotario
~Monterrey, 1%8), página 343, afirma que fue el 28 de noviembre ruando el gooemalfor Le
mformó al rector su decisión de relevarlo del cargo.
8 El Norte y El Porvenir del 5 de diciembre de 1948.
9 El Porvenir, diciembre 8 de 19-1.8.
10 El Porvenir, diciembre 5 y 12,, de 1948.
11 Anuario Universidad, número 8-9, julio de 1950, p. 248.

APENDICE Discurso... (6)
Y cuando ahí se vaya con ideas sectárias la libertad no será
libertad: La libertad se confundirá con la esclavitud, con el servilismo o
con el libertinaje. Y es por ello, que yo aseguro a ustedes de que estén
confiados en la actitud del Gobiemo.
No auguro soluciones en el
problema interno porque dejo de ser juez, pero que la parte fundamental
en la defensa ideológica del régimen ustedes seguros que el Gobierno que
está en mis manos no cederá. Sólo me resta muchachos universitarios y
público en general, invitarlos a la cordura y a la ponderación, y esto se
impone más aun en el estudiante, de manifestar su cultura, su decedencia
y su corrección. Que estoy esperando que unos y otros, huelguistas y no
huelguistas, resuelvan su problema con comprensión y sin violencia, y por
lo que al Gobierno toca no he de resolver el problema mientras que no esté
restaurada íntegramente la autoridad del Gobierno que hasta estos
momentos la siento deprimida y la siento conculcada. Muchas gracias a
ustedes (Aplausos).

510

511

�"ORIGEN Y DESARROLLO DE LA CIUDAD DE MONTERREY"

Teodoro Amerlinck y Zinón
Academia Nacional de Historia
y Geografía

Durante mi vida he tenido muchas relaciones de diversa índole
con la ciudad de Monterrey. En reconocimiento de éstas, el Republicano
Ayuntamiento de esa ciudad, el 26 de abril de 1974, me otorgó un
diploma en que me declaraba huésped distinguido, el que conservo con
agradecimiento por la honra que se me hizo.
En correspondencia a las distinciones que en esa ciudad he
recibido, tengo hoy el agrado de referirme al origen y desarrollo de esa
ciudad, fundada hace cuatro siglos y en la conveniencia de que, entre Las
muchas interesantes labores académicas de esta corporación, convendría
hacer una recordación de cómo se fundó y desarrolló una población que
es uno de los orgullos de nuestra patria. Así pues, y entrando ya de lleno
en el tema de este discurso, diré que Monterrey tiene el mismo nombre
que un municipio de la provincia de Orense, en Galicia, España, cercano a
la frontera norteña de Portugal.
Originalmente, en ese sitio, sé asentó un castro romano, fue
fortaleza durante la dominación árabe y castillo en la edad media.
Llamóse MONTE REGIO, y, más tarde,_MONTERREY.
En 1432, fue creado por Don Juan II, el Señorío de Monterrey a
favor de Don Diego López de Zúñiga.
Su hijo fue ascendido a Vizconde y su nieta Doña Teresa de
Zúi'liga estuvo casada con Don Sancho Sánchez de Ulloa, quien fue el
primer Conde de Monterrey.
La segunda Condesa fue Doña Francisca de Zúñiga y Ulloa, que
se casó con Don Diego de Acebedo que, a su vez, fue padre de Don
Alonso Acebedo, cuyo nieto fue el V Conde de Monterrey de quien
hablaré más adelante.

El Castillo medieval de Monterrey ha sido restaurado por su
actual poseedora Doña María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y
Silva XVlII Duquesa de Alba de Tormes y XVI Condesa de Monterrey,
que es la persona que más Grandezas de España y títulos tiene en ese
reino.

513

�Quien primero pobló esta zona fue el notable personaje Luis de
Carbajal y de la Cueva, nacido en Portugal, en Mogodorio, en 1539, hijo
de Gaspar de Carbajal y de Catarina de León; probablemente eran éstos
judíos que pasaron a ese reino, luego de la expulsión que ordenaron los
Reyes Católicos en 1492. Aun cuando cristiano nuevo, quedó demostrado
que no era de religión israelita, sino católico; a pesar de sus muchas
relaciones con la comunidad hebrea. Su familia regresó a España, a
Benavente, adonde cursó las primeras letras. Dícese que de diez años, su
carácter aventurero, lo llevó a abandonar su hogar, al que nunca regresó.
Un tío suyo, Contador, como tantos judíos : Duarte de León, y que lo era
en la Guinea Portuguesa, lo envió a las islas del Cabo Verde, adonde, por
trece años, fue Luis Contador y Tesorero. Luego de volver a Lisboa y ,
habiendo pasado a Sevilla, se casó con la judía Guiomar Álvarez de
Rivera, lisboeta, hija de Miguel Núñez que había sido Factor de la Corona
de Portugal y contratante de negros para Santo Domingo.
A los dos años de su matrimonio, en el que nunca procreó, vino a
las Indias en una flota que comandaba y en la que traía mercadería.
Habiendo encontrado tres navíos corsarios en aguas de Jamaica, los atacó
y, sin pedir remuneración, los entregó al Gobernador de esa isla, entonces
espai1ola. Llegó a Tampico en 1567 y se hizo ganadero. Habiendo sido
nombrado alcalde de ese puerto, trabajó por años en pacificar la región.
Cuando buques del corsario Hawkins tuvieron, maltratados, que
recalar en la desembocadura del Pánuco, atacó, con fuerzas muy
inferiores, a un centenar de ingleses y apresó a un numeroso grupo de
ellos y los mandó al Virrey.
Habiendo pensado en explotar las riquezas del Noroeste de
Tampico, volvió a España en 1579 y convenció a Don Felipe II de ayudarlo
como poblador. El Rey lo nombró Gobernador Vitalicio, con derecho a
nombrar sucesor, de un vastísimo territorio de más de trescientos-mil
kilómetros cuadrados, desde donde sale el Pánuco al mar y al Occidente y
al Norte. Lo más notable e importante fue el permitirle que condujera a lo
que se llamaría el Nuevo Reino de León a cien familias, sin que tuvieran
que probar ser cristianos viejos y no descender de judíos o moros, como
en el resto de la Nueva España.
Ni cortos ni perezosos se juntaron en Sevilla muchos parientes o
no de Carbajal y con él vinieron, en la flota que traía a la Nueva España al
V Virrey, Don Lorenzo Suárez de Mendoza, Conde de la Coruña. Es
notorio que los cristianos nuevos querían fincar lejos de donde tuviera
predicamento la Santa inquisición y que no todos los que vinieron eran
cristianos sino seguidores de la ley de Moisés; aunque es difícil
determinar cuántos eran de esa religión que no debían de haberse sentido
a gusto en España.
514

Carbajal era respetadísimo por los indios, por preferir la
conciliación a la violencia y logró poblar, entre otros sitios, en los años de
1581 a 1582, cerca del "Ojo" o manantial conocido después por la Alberca
sito en la esquina de las calles de Zaragoza y Allende, del Monterrey de
principios de este siglo. Lo acompañó, en esa fundación, llamada de Sa.n
Luis, Don Diego de Montemayor, "El Viejo", así como en la que después
hizo en la actual Cerralvo y que llamó León, en donde estableció la
cabecera del Reino. Contemporáneamente designó, como Teniente de
Gobernador y Capitán General al supradicho Montemayor. Fundó
también Carbajal a Almadén, la actual Monclova, al tiempo que, en sus
andanzas, descubrió minas de plata.
Doña Guiomar había recomendado a una sobrina de nombre
Isabela que era viuda, que acompañara a la Nueva España a Carbajal y la
juramentó de que tratase de que éste practicase el judaísmo. Rezaba cierta
vez Don Luis y al oír Isabela que decta "DOMINO NOSTRO
/ESUCHRISTO" le dijo a su tío, "NI HAY CRISTO NI HAY MARÍA ", a lo
que Carbajal replicó con una bofetada que la hizo caer al suelo, en donde
le dio "coces" lo que provocó que rompiera él con sus parientes y se
largara al día siguiente.
Quizá algunos, por venganza, lo denunciaron como judaizante,
acaso también estaba celoso el Virrey Marqués de Villamanrique del
mucho poder de Carbajal; el caso es que, acusado de judaizante, se le
condujo a la Ciudad de Méjico, para ser procesado; aunque no se le pudo
probar ello, sí se le demostró que había encubierto a judíos y se le
condenó a ser desterrado de las Jnd1as por seis años; pero, abatido por la
injusticia y las injurias, murió Carbajal en cautiverio.
Cuando había dejado su cargo de Gobernador, in.mediatamente,
su Teniente, Don Diego de Montemayor, asumió la Gobernación del
Nuevo Reino de León.
En 1575, el Capitán Don Alberto del Campo había fundado la
Villa del Saltillo. Al faltar CarbaJal, los indios se sublevaron y los
españoles hubieron de abandonár estas tierras y muchos partieron a esa
recién fundada población, en la que era alcalde ordinario, en 1593, Don
Diego de Montemayor. Éste no olvidaba su antiguo asentamiento, del
que había s ido expulsado y junto con tres celosos sacerdotes franciscanos
fue recogiendo a los indios que seguían siendo cristianos y fuese
convirtiendo a otros; fundó una misión y, con una docena de sus antiguos
compañeros, a los que informó gue los mdios querían que regresara y,
habiéndose establecido éstos con sus familias, decidió Montemayor
fundar una ciudad gue, según un acta del 20 de septiembre de 15%, había
de llamarse Ciudad Metropolitana de Santa María de Monterrey;.
Metropolitana, por ser la Capital del Nuevo Reino de León y de
Monterrey para honrar a Don Gas par de Zuiiiga y Acebed9, V Conde de
515

�Monterrey y IX Virrey de la Nueva España. Se la ponía "bajo la protección
de la Virgen Madre de Dios, Señora Nuestra, en su Santa y Limpia Concepción".
En el acta de fundación se nombraban Alcaldes a Alonso de la
Barreda y a Pedro de lñtgo y, como regidores, a Juan Pérez de los Rlos,
Diego Díaz Berlanga y Diego l\1aldonado; Procurador General a Diego de
Montemayor (el Mozo), escribano al mismo Diego Díaz Berlanga. Se
señalaron ejidos a la nueva cmdad.
Don Diego de Montemayor notificó al Virrey, de dicha fundación
y éste lo designó como Gobernador del Nuevo Reino de León. No fue
fácil su gobierno, pues había muchos indios bravos que alborotaban; pero
fueron avecindandose otros nuevos pobladores como los capitanes
Bernabé de las Casas, Joseph de Treviño, Bias de la Garza Falcón y
muchos otros a los que se les iban concediendo mercedes de tierras y
aguas. r-.1uchos al rededor del Ojo de Santa Lueta, junto al cual se hizo la
fundación y no lejano del Uamado de la Alberca, ya referido. Murió Don
Diego, el que siempre procuraba buena avenencia entre espa11oles e
indios, en 1611, a los 82 años de su edad.

Ese virtuoso prelado fue muy devoto de la Vugen de Guadalupe y
trajo a Monterrey la primera gran IDlagen de ella, pintada por Vallejo en
1782.
Fue el primer monumento histórico de Monterrey el Convento de
San Francisco que existió hasta 1914 en que el Gobernador Antonio l.
Villareal ordenó su demolición.
En 1787, el Sr. Verger pidió licencia al Ayuntamiento para que, en
un ejido despoblado de la Ciudad, le donaran una loma para una casa de
retiro para él, lo que se le concedió en propiedad.
Construida
rápidamente, allí fallec10 el Sr. Obispo, el 4 de 1ul10 de 1790. Ese hIStórico
lugar que ha pasado por muchas vicisitudes, es hoy unportante museo.
En cuanto a la Catedral, su construcción fue lentts1ma, como suele suceder
con esos edificios. Fue consagrada hasta 1833 por ·el sexto obispo
Monseñor Belaunzarán. En 1899 se inició la construcción de la Torre,
siendo ya Arzobispo de Linares, el primero de esa jerarquía, Don Jacmto
López. Desde 1922, los arzobispos lo son de Monterrey.
Tras muchos frustrados intentos, pudo tenerse un decoroso
Palacto Municipal en 1853, se amplió en 1887 y ha sido varias veces
reformado después ese edific10.

t\tonterrey estci situado a los 25'' y 40' de latitud norte y tiene una
altitud de 538 metros sobre el nivel del mar. Su distancia a la ciudad de
1\1eJICO es de 1082 kilómetros y está a 1 10' al oeste del meridiano de ésta.
Su duna, muy cal1do en el verano y muy fno en el mv1erno, ha
contnbu1do, en mi op1111ón, a h,Ker reeto el carácter de sus habitantes.
Está asentado en un valle en el que destaca el Cerro de la Silla, llamado as1
por una depresión en su uma que recuerda el fuste de una silla de
montar, al Oriente; en el Occidente el Cerro de la l\1itra, por su parecido a
una de éstas; al Sur, la Sierra Madre Oriental. Tiene el cerro de la Silla
una altitud de 2006 metros.
El desarrollo posterior de la Ciudad de Monterrey fue lento, no
solo por ocasionales turbulencias, smo también, por la falta de
comunicaciones adecuadas; poco a poco, fue poblándose, al norte de
l\1onterrey, la pro\mcia de Te1as, con la que siempre ha estado
relacionada.
El 19 de dte1embre de 1777 fue designado el Primer Obispo Fray
Don Antonio de Jesús Sacedón, con el titulo de ObtSpo de Linares.
Cuando llegó a l\tonterrey, se enfermo gravemente y falleció el 27 de
d1uembre de 1779, en el convento de San Francisco. Lo sucedió Fray Don
Rafael José Verger, el que logro que el asiento de la Mitra fuese trasladado
de Lmares a ~1onterre}, aun 1.uando se conservo, por entonces, la
designación de Obispo de Lmares.

Habiéndose comenzado a hacer una nueva catedral y fracasado
ese proyecto, se aprovechó lo ya constr,uido para hacer una ciudadela.
Esta fue atacada el 19 de Septiembre de 1846 por las fuerzas
norteamericanas del General Zacarías Taylor. El General Lopez Uraga la
defendió con quinientos soldados y el invasor fue siempre rechazado,
como sucedió en el fortín llamado del Diablo. No fue así en el de la
Federación que el General Worth tomó. Perdióse también el de la Tenería.
Atacada la plaza por el Poniente, el General Ampudia que comandaba las
fuerzas mejicanas, sorpresivamente, pidió capitular cuando ya Taylor se
disponía a retirarse a Camargo por no poder dominar la plaza.
Este tnste suceso fue semejante a lo que acaecio tras de la batalla
de ]a Angostura en que los norteamericanos revocaron la orden de
retirada cuando observaron que el ejército mejicano se volvía hacia atrás.
El 25 de septiembre salió rendido el eJército mejicano. Las
banderas de Jos Estados Unidos y de Méjico fueron saludadas por las
fuerzas antagonistas, al izarse la primera y arriarse la segunda.
Taylor tenia un ejército de 6,500 hombres, Ampudia de cuatro-mil.
De esta guerra el General Ulises Grant que en elJa participó y que
fue Presidente de los Estados Unidos de 1869 a 1877, dijo que era de las

51h

517

�más injustas que una nac1on fuerte hubiera lanz.ado sobre una débil. A
confesión de parte, relevo de prueba ...
No conozco cuántos fueron los soldados mejicanos y los
voluntarios que participaron en la guerra con los Estados Unidos; pero sé
de lo considerable que fue eJ número de los que constituyeron el ejército
norteamericano. Según las informaciones de nuestros vecínos fueron
78,718, de ellos murieron en combate 1,732 de los cuales sólo un marino y
once infantes de manna. De sus heridas o de sus enfermedades
fallecieron 11,550 o sea que, sus defunciones sumaron 13,282, casi el 17%
de los alistados. Como siempre mueren más vencidos que vencedores, •
me atrevo a asegurar que mucho más del 17% deben de haber sido
nuestros defensores muertos en esa guerra, en la que sólo participaron
siete estados de los diecinueve que tenia nuestra Patria en esos años.
En las ciudades mejicanas de la primera mitad del pasado siglo, la
economía estaba dominada por un grupo oligárquico de no muchas
familias, muy emparentadas y relacionadas entre si. No era excepción
Monterrey. La gente de ese precapitalismo era poseedora de grandes
explotaciones agrícolas y ganaderas; soüan también dedicarse al comercio
y a especular prestando dinero. Algunos interesábanse por la minería
pero, muy pocos, a las manufacturas.
Una gran proporción de los capitales pertenecía a la Iglesia y ésta
era prestamista. No habiendo bancos, eran ella y los ricos quienes
refaccionaban. Desde antes de la desamortización de bienes ecles1ásttcos
de los años vecinos a 1860, ya eran frecuentemente arrancados capitales
de la Iglesia, por medio de préstamos forzosos, impuestos por las diversas
facciones sucesivamente predonunantes en el agitado Me1ico de ese
tiempo y que se imponían también a los particulares acaudalados.
El comercio colonial, limitado, salvo el contrabando, a España y
sus posesiones, se extendió, a partir de la Independencia, principalmente a
Inglaterra, Francia y los Estados Unidos, sobre todo el de importación por
vía marítima. De Europa, en mayor parte, venían también capitales.
Curiosamente, el tratado de paz de 1848, al acercar la frontera de los
Estados Unidos a Monterrey, perjudicó a los puertos de Matamoros,
Tampico y Veracruz que recibían mucha mercancía, generalmente
distribuida por barcos, desde la Nueva Orleans. En cambio, Camargo,
Reynosa, Piedras Negras y Monterrey prosperaron. No puede desecharse
que, aparte de la importación legal, enriqueció el contrabando.
E1 gobernador liberal Santiago Vídaurri que asumió el gobierno en
1855, procuró reprimir aquél y, al mismo tiempo, impulsar el comercio;
para eUo, bajó los aranceles, sin el consentimiento del gobierno federal y
centralizó el comercio en la aduana de Monterrey que se convirtió en un
gran centro de distribución para nuestro país. Al estalJar la guerra de
518

Secesión en Estados Unidos, en septiembre de 1862, fue mayor el auge,
pues la flota del Norte bloqueó a Chárleston y a la Nueva Orleans y los
estados confederados del Sur, importadores de armas y exportadores,
principalmente, de algodón, tomaron sus ojos al neutral Méjico para
poder sobrevivir.
Por el Río Bravo se navegaba desde Matamoros a Piedras Negras.
El mayor precio del algodón fomentó su cultivo en el Norte de MéjICo,
Vidaurri creó una zona libre contigua a Tejas y dispuso que lo que de ella
se exportara no pagaría sino la cuarta parte del arancel vigente, lo que
reforzó los lazos con los comerciantes tejanos y cobró mayor importancia
San Antonio. La unión de Coahuila al Nuevo León decretada por Don
Santiago, ordenada por éste sin la aquiescencia del Gobierno centrál, el 19
de febrero de 1856; incrementó tánto el intercambio que los derechos
aduaneros eran de más de 50 mil pesos mensuales. La orden de Juárez de
que los aranceles se pagaran a la Federación no fue obedecida por el
caudillo norteño, el que desafió al presidente zapoteca cuando asiló a su
enemigo el ex-presidente Comonfort y, cuando Juárez, en su huida al
Norte, en la Intervención Francesa, quiso que le diera dinero Vidaurri,
éste se rehusó alegando que lo necesitaba para mantener la paz, por lo que
Juárez lo desconocio como Gobernador. Vidaurri basó su poder en un
eJército de unos cinco-mil hombres.
El Emperador Maximiliano quiso atraer a los liberales y tuvo éxito
con V1daurri que se adhirió al Imperio, del que fue presidente del Consejo
de Ministros en 1866, lo que le costó la vida a la ca1da de aquél, pues fue
fusilado, a los 59 años de edad, el 8 de julio de 1867, en la plaza de Santo
Domingo de la Ciudad de l\1ejico. Me contaba m1 tio abuelo Don l\11guel
Macedo y Saravia que, desde su casa de la calle del ReloJ {hoy Brasil), oyó
la descarga que lo mató.
Patricio Milmo, yerno de Vidaurn, casado con D011a Pudenc1ana
hija de éste; a pesar de ser irlandés y subd1to bntarnco fue aprisionado por
81 días y tuvo que pagar cincuenta- mil pesos para salir libre.
Monterrey hab1a sido ocupada por la d1\ 1s1on francesa del
General de Castagny el 26 de agósto de 1866, seguida por la división
meJicana del General Tomás MeJia el 8 de septiembre que se dmg1a a
tomar Matamoros, como lo logró, compuesta de mdios en harapos que
avergonzaron tanto a los reg1omontanos que cuando desfilaron éstos les
aventaban ropas v1e1as, para que se cubrieran, segun cuenta, en s us
recuerdos, el coronel Lussan que fue aloJádo en la casa de los Zambrano,
la única particular de dos pisos, en aquel tiempo.
Le IJamó la atención mucho a éste lo prolifico de los
regiomontanos en cuyas casas se aloJo. Don \alentm R1vero, tellla doce
hijos y Zambrano 21 más siete nietos de Eduardo, su hiJO mayor.
519

�Muchas quiebras se suscitaron en el marasmo económico que
hubo de 1867 a 1885. Los comerciantes fuertes de ese tiempo resistieron y
embargaron a sus deudores. Pueden contarse, entre los primeros, a los
Sres. Mihno, Coindreau, Degetau, Zambrano Hnos. y Cía . Brach
Schünfeld y Cía. Madero y Cía., etc.

_ ~ Fama y El Porvenir teman ya en 1890, 7884 husos y sus
maqumanas 1065 caballos ,de fuer~. lnvirtiose en la minería de carbón y
de plata e~ las ~ue destaco la familia Belden, de origen belga. Se creó en
!891 la &lt;:=~a. Minera, Fundidora y Afinadora de Monterrey, con gran
mtervenaon de la familia Ferrara.

Por la importancia histórica y económica de la familia Madero, me
extenderé algo con datos genealógicos sobre esta familia neoleonesa.

,
Hay que señalar que el gran auge de Monterrey correspondió a la
epo~a- del, Gobierno del Gral. Bernardo Reyes que fue mandado por
Por~o D1az par~ hacer contrapeso a los generales Jerónimo Treviño y
FrancISco NaranJo, de los que desconfiaba.
Su influencia fue
preponderante desde 1885 hasta 1909. Siendo él gobernador se edificó el
bello p~acio de ~obiemo de arenisca rosada y se fundaron, entre otras
compa~as muy rmportantes la Vidriera de Monterrey, la Cervecería
Cuauhtemoc, la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey y tantas otras
que sería largo e mútil enumerar.

El primer Madero vino a la Nueva España por 1750, llamábase
Juan José. Su mujer, Micaela de S. Martín, era tía del famoso general
independista argentino de ese apellido; falleció en Arizpe en 1767. Su hijo
José Joaquín nació alli y murió en el Parral en 1810, fue padre de Francisco
Madero y Gaxiola nacido en esa población en 1775 y muerto en
Chihuahua en 1833. Casado en segundas nupcias con Victoriana
Elizondo, nacida en Pesquería Grande, Nuevo León, en 1809, murió en
Río Grande en 1853, en donde nació Don Evaristo en 1828, célebre
potentado comerciante y viticultor, fallecido en esa ciudad en 1911,
casado primero con Dofia Rafaela Hernández Lumbraña, nacida en Río
Grande en 1801, muerta en la Hacienda del Rosario en Parras Coahuila en
1870. Tal hacienda fue adquidira en diciembre de 1869 y ha sido un
núcleo para los Madero. Se casó, en segundas nupcias con Doña Manuela
Farías y Benavides, nacida en Río Grande, cuyo nombre se trocó por el de
Guerrero y fallecida en la Hacienda del Rqsario en 1894. Fue Don
Evaristo padre de Don Francisco, nacido en Río Grande en 1849 y
fallecido en la Nueva York en 1916; casado con Doña Mercedes González
Trevü'io, nacida en Monterrey en 1853 y cuyo deceso fue en 1927 en la
Hacienda del Rosario; padres de los proditoriamente asesinados, en
febrero de 1913, Don Francisco lganacio y Don Gustavo Adolfo de iguales
apellidos.
Monterrey con Sta. Catarina y Guadalupe, no terúa sino 18,759
habitantes en 1850, no había entonces sino un establecimiento calificado
de industri&lt;ll con siete mil pesos de capital y cuatro dependientes.
Fue el asturiano Don Valentú1 Rivera quien, con otros
comerciantes, fundó la primera fábrica de textiles en 1854.
Poco a poco fueron creándose más industrias textiles con algodón
de Coahuila y de Tejas. El comercio con Inglaterra disminuyó, en
importancia, en comparación con el de los Estados Unidos. La llegada del
ferrocarril a Monterrey propició la distribución y la importación no sólo
de Tejas, sino del Sur de Méjico. De Veracruz y Yucatán venían café;
chocolate y frutas. De Europa iba mucha mercancía a Estados Unidos y
de allí a Nuevo Laredo y Monterrey y por ferrocarril.

520

La Cervecería Cuauhtémoc, con mayoría de capitales locales
entre los que se encontraban los de los Garza, Calderón y Sada, fundad~
en 1890~ con una inversión de ciento-cincuenta-mil pesos, y que ya era de
ocho-millones en 1909. La Vidriera, que fabricaba los cascos de las
botellas de cerveza fue fundada en 1899 y dirigida por Don Roberto Sada.

Por esos años se fundó también la Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, en la que tuvo principal papel Don Vicente Ferrara de los
empre~ario~ locales má~ fuertes; con la participación de algunos :apitales
extranJeros ~ portante_s _europeos y norteamericanos como los del español
Don Anto_mo Basago1~1 y el francés Don Adolfo Signoret, así como
norteamericanos, por eJemplo: la familia Kelly y Don Tomás Braniff. Ello
demuestra el refuerzo que teruan los vínculos regíomontanos con los de
otras regiones del país y del extranjero.
Construyó el frimer alto horno de Méjico y ya en 1906, empleaba

.ª. 1700 em~leados, mas que los de la Cervecería Cuauhtémoc que no eran
s1:°o un millar. ~ª- fundidora produjo 71,337 toneladas de lingotes de
hierro en 1911, principalmente para rieles de ferrocarril y 84,697 toneladas
de acero, e~~ mismo año; cantidades superlativas que, en mucho tiempo,
no se repetman por las consecuencias de la Revolución.

Don Evaristo Madero tuvo parte en la creación del Banco de
Nuevo León, inaugurado el 1° de octubre de 1892, en sociedad con Don
Adolfo Zam brano.

La familia Madero, tuvo una gran importancia también en la
Minería; participaba, en 1907, en treinta-y-dós compañías mineras, así
como en numerosos negocíos agrícolas e industriales. En 1905 era socia
de cmcuenta-y-ocho compañías.
521

�El Banco Mercantil de Monterrey fue creado en 1899, con un
capital de 2.5 millones de pesos, principalmente por Don Francisco
Madero y su pariente Don Antonio Hernández.

FRANCISCO BARBADILLO Y VICTORIA, APUNfES SOBRE
SU HISTORIA
,

Patricia Guadalupe Alfaro Guerra
Instituto de Investigaciones Sociales
de la U.N.A.M.

Es curioso que el General Jerónimo Treviño fuera miembro del
Consejo de Administración de ese banco y también del de Nuevo León.
En el Banco Mercantil, figuró el futuro Ministro de Relaciones de
Díaz, el Sr. Don Enrique C. Cree), destacado miembro del Grupo Terrazas
de Chihuahua. También participó otro del grupo político llamado de los
"científicos" de la ciudad de Méjico, Don Joaquín Demetrio Cassasús. Sus
principales accionistas eran Don Antonio V. Hernández y su familia, así
como otras prominentes de Monterrey como los Ferrara, Sada, Zambrano
y Garza.

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De muchas otras compañías que, por entonces, se desarrollaron se
podría hablar; pero este breve trabajo no muestra sino ejemplos del
desarrollo de Monterrey durante los años anteriores a la Revolución de
1911. En años subsiguientes, luego de terminar el movimiento armado, ha
sido inmenso el progreso que ha tenido dicha ciudad, ya que, no ha
dejado de crecer.
El auge de Monterrey se ha revelado en un crecimiento
demográfico mayor que el de todas las capitales de los Estados de Méjico .
De los 45,695 habitantes que dio el censo de 1895, para 1910, era ya de
78,528 habitantes. Ahora y contando las zonas circunvecinas debe de
tener unos 3.5 millones.
Sólo diré que el espíritu de trabajo, la solidaridad humana, el
patriotismo y el afán por aumentar la cultura de los regiomontanos de
este siglo, no tienen paralelo.
Monterrey es ya una verdadera metrópolis con instituciones de
enseñanza e industrias que irradian a todo el Mundo y de los que estamos
orgullosos cuantos amamos a esa bendita ciudad.

INTR0DUCOÓN
Desde la llegada de los españoles al septentrión novohispano una
de s~ constantes preocupaciones fueron las sublevaciones indígenas que
ocas10naban graves perjuicios a los pobladores de esta región. El Nuevo
Reino de León no fue la excepción, a lo largo del siglo XVI y hasta el XVII,
encontramos una infinidad de documentos que se refieren al
enfrentamiento entre indígenas y españoles.

En este Reino, el primer gobernante que logró conciliar los
intereses de los colonizado~ y los naturales, fue don Francisco
Barbadillo y Victoria, como buen estadista, llegó a la conclusión que
solamente respetand!) los derechos de estos, se podría lograr su
incorporación a la sociedad novohispana.

Este personaje del siglo XVllI, eliminó 1a congrega que era la
institución que tenia las mismas características de la encomienda, también
fundó pueblos indios en la región.

Existen algunas biografías sobre este importante personaje, la
primera fue de José García de San Lorenzo, pubücada en una revista
española llamada: En ·Berceo: Boletín del Instituto de Estudios Riojanos,
Logroño, en 1956. Israel Cavazos Garza ha realizado tres publicaciones
sobre este personaje, la más importante fue realizada en 1991, con el
nombre de: el Licendado Francisco Barbadillo y Vitoria, fundador de
,Guadalupe, Nuevo León, edición auspiciada por la Universidad Autónoma
de Nuevo León y el Ayuntamiento de Ciudad Guadalupe Nuevo León.

La presente semblanza histórica de Francisco Barbadillo y
Victoria, trata de rescatar aquellos datos que no fueron tomados en cuenta
en las anteriores biografías, sin pretender que toda la información sea
inédita, porque existen referencias que necesariamente se tuvieron que
tomar en consideración.
522

523

�l. FRANOSCO BARBADILLO Y VICTORIA. ANTECEDENTES

También para ratificar esta hipótesis cito a Ignacio Rubio Mañe, eJ
cual afirma ~ve Barbadillo llegó a América, como Teniente de Capitán
General, Auditor de Guerra y Asesor del Gobernador y Capitán General de
Yucatán de don Martín de Urzúa en 1703 y continuo en ese cargo hasta
1710.3

Este personaje nació en la Villa de Escaray, provincia de Logroño
el 28 de marzo de 1670. Fueron sus padres Cristóbal de Barbadillo y
Antonia de Vitoria Lecea 1 •

Francisco de Barbadillo estudió en la Universidad de Valladolid,
fue graduado de Bachiller en Sagrados Cánones y Leyes, el 15 de marzo de
1695. Para el año de 1699, obtuvo el titulo de abogado de los Reales
Consejos, este grado académico fue certificado por el abogado Isidro de
San Pedro.

.........

~

Por último, es importante señalar que el gobernador de Yucatán
Martín de Urzúa, realizo un viaje a España en 1703, es decir que los
periodos corresponden a la llegada de Barbadillo.

Su entrada a Yucatán no ha de haber sido vista con muy buenos
ojos entre los residentes de la comarca, los cuales eran sumamente
regionalistas y no querían a los foráneos, ya habiendo ocurrido en el
pasado un asesinato en contra de un capitán general.

Cuatro años después fue considerado por el rey Felipe IV, para el
cargo de Teniente de Gobernador y Capitán General de 1~ provin~ ~e
Mérida de Yucatán, además de ser Auditor de Guerra de dicha provmcta.
A Barbadillo se le destinaron 500 ducados de plata anuales, para que
realizara su futura tarea.

También don Francisco Barbadillo y Victoria, fue Asesor y Teniente
General de Yucatán, en el gobierno de don Alvaro de Rivaguda y de don
Femando Meneses,

Don Francisco Barbadillo y Victoria, abogado de mis Reales
Consejos, he tenido por bien elegir y nombrar, por teniente de gobernador
y capitán general de la dicha provincia de Yucatán para suceder en este
empleo a don Pedro Femández de Ureña que cumplió el primero de
diciembre del año pasado de mil setecientos y un años o antes si vacare
por su fallecimiento u otro cualquier accidente para que lo podáis servir
por tiempo de cinco años, más o menos el que fuere _mi vol~ta~ y que
juntamente seáis Auditor de la gente de guerra de la dicha provmoa...y es
mi voluntad que con estos empleos hagáis y llevéis; 500 ducados de plata
de salario en cada un año de los cinco.2

Según Israel Cavazos, Barbadillo pasó a la Nueva España con el
virrey Fernando de Alencastre Noroña y Silva, duque de Linares y
marqués de Valdefuentes en 1711, sin embargo a través de una intensa
investigación hemos encontrado que este personaje se traslado nueve años
antes con el virrey Francisco Fernán~ez de la Cueva Enríquez, duque de
Alburquerque, además gracias a las referencias encontradas por la
Doctora María Luisa Rodríguez Sala en el Archivo General de Indias, se
encontró información que confirma este acontecimiento. Esta situación
adara que Barbadillo viajo al lado del duque de Alburquerque en 1702.
Cavazos Garza, Israel. EÍ Licenciado Francisco Barbadillo y Vitoria, fundador de Guadalupe, Nuevo
León, Universidad Autónoma de Nuevo León.ye! Ayuntamiento de Ciudad Guadalupe Nuevo

t

León. Monterrey.1991.p.32-33.
2 Archivo General de Indias, Contratadón, 5791.LLF.15 v. 18 .Tl de julio de 170'2.

El 30 de abril de 1711 se le nombro a Barbadillo; Alcalde del
Crimen de la Audiencia de México, este honorable cargo le costó dos mil
pesos:

Supernumeraria en atención a sus méritos, literatura y a la aprobación con
que había servido el empleo de Auditor de Guerra de la provincia de
Yucatán,_ con la calidad, de que antes de tomar posesión hubiese de pagar
en las caJas reales de México dos mil pesos.4

Ante la anarquía que prevalecía en el Nuevo Reino de León el
virrey duque de Linares, de la Nueva España, convocó el 7 de septiembre
de 1714, a la Real Audiencia a una junta de Guerra y Hacienda, la cual
comisionó a Francisco de Barbadillo como juez, para resolver lo~graves
problemas de aquella región:
'"

Francisco de Barbadillo Alcalde de la Real Audiencia, para que
pase del Nuevo Reino de León. Arreglado a lo resuelto en la junta inserta
de todas aquellas providencias, que en ella se previenen a fin de aquietar
y pacificar aquel reino y extirpar los abusos que se cometen en la forma
3
4

524

Rubio Mañe Ignado, El virreinato. Fondo de Cultura Economica, 1983.p.65
Archivo General de Indias. Indiferente, 138,n.Tl. 30 de abril de 1711.

525

�que se expresa. En la Nueva España y presidencia de la Audiencia que
reside en esta Ciudad de México y tuvo con los señores licenciados
Francisco de Valenzuela Venegas, don Joseph de Luna y Arias, el doctor
don Juan Díaz de Bracamante, el licenciado don Felipe Gonz.ález de
Aguero, doctor Francisco de Oyaguren, doctor Agustín Franco de Toledo,
oidores de esta Audiencia. Licenciado don Juan Francisco de la Peña y
Flores, don Agustín de Robles Lorenzana, don Juan de la Veguellina
Sandoval, don Diego Francisco de Castañeda, don Francisco Barbadillo
Victoria, don Pedro Sánchez de Alcaraz, Alcaldes de la Real Sala del
Crimen. Don Nicolas de Rivera Santa Cruz, regente, don Isidro Pardo de
Nagera, don Joseph Manuel de Avendaño, don Tomás de Sabalia, don
Pedro de Barbosa y Barena contadores del Real Tribunal de Cuentas,
Joseph de Miranda, Juan Antonio de Clavería, reales tesoreros, Jueces
oficiales de la Real Hacienda y Caja de esta Corte, don Joseph Luis de los
Ríos contador general de tributos y el doctor Joseph Antonio de Espinosa
Ocampo y Cornejo, fiscal de su majestad.S

El licenciado Francisco de Barbadillo a través de esta consulta, se
le otorgaban facultades, para desempeñar el cargo de juez privativo de
recaudadón de tierras, aguas y baldíos, además se ordenó se le satisficiera
todos los requerimientos que fueran necesarios para su futura empresa.
Monetariamente se le apoyó con dos mil pesos en oro. La ayuda material
que se le concedió a Barbadillo consistía en:

...se le enviaren ochenta rejas, ochenta hachas de desmontar, y ochenta
azadones de todo fuese calzado y así mismo un quinto de acero y
veinticinco escoplos de a media vara y por lo que toca al número de
bueyes que necesitare dicho licenciado se le comprare.6

También, La junta real, considero pertinente organizar una
compañía volante, para la reducción y pacificación de los indios en el
Nuevo Reino de León, que estuviera bajo las ordenes de Barbadillo.

La compañía 'volante, debería ser financiada por los hacendados
más ricos- de la región, porque su función principal sería el resguardo de
sus haciendas, además de la fundación de una villa que. tendría como
nombre San Felipe de Linares, para que el sargento mayor Sebastián de
Villegas, estableciera un sitio de ganado mayor y ocho caballerías de
tierra. ·

Conveniencias que tendrá la compañía volante que se ha tratado
de formar y resultando haberlas y que no deja para perjudicar a los indios
sino solo para defenderse de sus hostilidades y perjuicios y mantener en
paz y quietud aquel reino y sus habitantes, misioneros y poblaciones ... y
según el tamaño de las haciendas y tierras hará regulación en el numero
de cabos y soldados que fueren precisos como en los sueldos.7

En esta junta real, otro asunto importante que se trato, fueron las
propuestas para lograr que los indios de la sierra de Tamaulipas, cercanos
a donde se proyectaba establecer la villa de Linares, se incorporaran al
mundo civilizado.

Al mismo tiempo preocupaba a Barbadillo, el comportamiento de
los españoles, quienes explotaban a los indios, en contra de los
mandamientos reales. El duque de Linares ordenaba a Barbadillo que los
indios no realizaran trabajos forzados, sino que los hacendados les
pagaran un sueldo, a excepción de los naturales que se rehusaran a
trabajar.

Antes de la llegada de Barbadillo al Nuevo Reino de León, los
indios que se encontraban en la sierra Tamaulipas, en San Cristóbal de
Gualaguieses, basados en una real cédula de 1686, concedida a su favor,
propusieron a Francisco de Valenzuela Venegas, que se le dieran cinco mil
varas de tierras, para la fundación de un pueblo de indios. esta petición
fue reiterada a Victoria.

Fray Juan de Lozada, presidente del convento de San Andrés de· la
ciudad de Monterrey en el Nuevo Reino de León y procurador General de
la provincia de Nuestra Señora de los Zacatecas, fue de los primeros en
enviar i:nfom1es al virrey de la situación del reino, en los cuales enfatizaba
las terribles condiciones en las que se encontraban los indios.

II. ENTRADA DE FRANCISCO DE BARBADILLO Y VICTORIA AL
NUEVO REINO DE LEÓN, ELIMINACIÓN DE CONGREGAS
La llegada de Barbadillo en el Nuevo Reino de León, fue el 28 de
diciembre, de 1714. Este personaje llevaba una inusual tarea, el de
encontrar tierras para fundar poblaciones exclusivamente de indígenas,

s AGN, Reales Cédulas Duplicados. Vol. 38. Exp.209, Fs. 19'3 r. 7 de septiembre de 1714
6 AGN. Reales Cédulas Duplicados, Vol.38. Exp.234, Fs. 233 v. 11 de abril de 1715.

526

7

AGN, Reall's Cédulas Dupli, ddos. Vol. 18. f-.xp.209,h ..198 r. 7 d,• s,•pliPmhrP\I,• 171-1.

527

�para abatir un poco el hostigamiento al que eran sometidos por parte de
los colonizadores a través de las encomiendas y que en el Remo fueron
conocidas como congregas.

Habiéndoseme entregado los despachos para la com 1S1ón del
Nuevo Reino de León, que la grandeza de Vuestra excelencia, ha sido
servido poner a mi cuidado con ciega pronta obediencia y venerac1on
sacrificio m1 persona para pasar de eJecutar y poner en práctica los puntos
y negocios que en ella se previenen y porque entre otras cosas se me da a
entender y asienta que las cuotas y salarios han de tener su reguJacion por
cuantas partes real haciendas, por lo que mira a la reducción y población
culpados en los excesos cometidos contra los indios de aquél país, los
hacendados interesados en una compañía volante que se desea formar y
de los que hubierPn faltado a lo capitulado y demás que resultare en la
fundación de la villa de San Felipe de Linares y para que hallándose
ejerciendo dicha comisión pueda yo aunque por mayor fonnar dicha
regulación para la eJecución del importante que a cada uno de dichos
ramos corresponde ... siendo tan notorio la dilación de este viaje las
incomodidades de sus pasos y despoblados me precisa como sucede a
cuantos los transitan a la prevención de un todo tan molesto como
cuantitativo cuya expresion omito por impertinente, aunque pudiera para
que la Justificación de vuestra excelencia viniera en conocimiento del justo
recelo que me asuste en salir de esta ciudad, llevando de antemano
gastado la mayor parte de lo que puedan darrne.8

Barbad1ll0 desde sus primeros contactos con los indios bárbaros
logro establecer una buena relacion, Sll1 embargo era de suma importancia
que la compai11a volclnte se formara, para imciar el proceso de pac ificación
en la reg1on.

Los 111d1os de este pa1s se van po111endo cada d1a más tratables, y
se goza de casi total sosiego, aunque hasta ver tendida la compañía
volante, esta re con toda desconfianza.9

La descnpc1011 que ofrece l\1ota Padilla de la manera que se
lle\,aron a cabo las expediciones nos ofrece un panorama general de la
capacidad log1stica de Barbadillo.

Ba¡ó el 5r. Barbadillo con el numeroso escuadrón, y lo d1vidio en
tantos trozos cuantos eran los pueblos que se hab1an de fundar, y

capitaneados de un religioso cada escuadrón, les ordenó fuesen a la parte
señalada y aprendiesen posesión. Aquí fue Ja oposición de los dueños de
las tierras optadas, tanto, que fue necesano la resolución de un ministro
de la graduación del Sr. Barbadillo. La primera misión se fundó medta
legua de Monterrey, con mas de mil familias de bárbaros; otras dos se
fundaron á los dos lados del Río del Pilón, y- se les puso por nombre a la
primera, Guadalupe; y á las otras dos que no bajan de 600 familias cada
una, nombró concepción y purificación, y las demás familias se agregaron
repartidas en otras mtSíones antiguas, y para que en las tres nuevas
hubiese algún resguardo y quienes les enseñasen á cultivar la tierra y la
vida pol.ttica, sacó dicho señor cien familias de md1os tlaxcaltecas de los
pueblos de la villa de Saltillo y del Venado. Esta fue acordada providencia
y la que á mi ver se había de practicar en todas las pacificaciones del
reino, porque los mdios fueron gustosos con htulos de pobladores, y por
verse privilegiados y estimados de los españoles, y entonces se portan
como tales y procuran darse á respetar, aprenden a leer y escribir, y aun
aspiran á que sus h.tJos sean de la iglesia, y asi hemos vtsto que en el
Saltillo y Parras ha habido algunos sacerdotes , y se han mezclado por
casamiento los indios con españoles, de que han salido mest12os de mucha
honra, y después por casamiento se han pocreado muchos que ya son
españoles, sin negar la sangre de indios sus antepasados, y se tienen aun
por mas nobles en probando haber sido de los pobladores, y a su
imitacion los indios. 1º

Barbadillo planeaba la fundación de cuatro pueblos, incluyendo al
de la villa de San Felipe de Linares y las que se lograran realizar entre los
ríos de San CrtStóbal y PabliUo hasta donde convergen en un solo río, en
esos lugares existían diversas tierras desocupadas.

Uno de los primeros pobladores del reino que le ofreció ayuda a
Barbadillo, para pacificar la región, fue el franciscano, Juan de Lozada,
quién era respetado por los mdios y los españoles. Otro personaJe
unportante, para termmar la anarquía del Nuevo Reino de León, a
principios del siglo XVIII, fue Juan Pérez de Cañamar, capitán del presidio
de Cerralvo, que se convrrtió Junto a Lozada, en los más estrechos
colaboradores de Barbadillo.

El primer encuentro entre Barbadillo y el capitán Cañamar, estuvo
marcado por la desconfianza mutua, sm embargo lograron un gran
entendimiento para diseñar un plan de trabaJo para atraer a los indios
belicosos e incorporarlos a una vida sedentaria.

10

• Al ,N i,:,,,11,.., ( ·,•dul," dupli, ,id,,.,. Vol..~. h cp.209 Fs. 1'!7.v.19Rr. 7 J,, wpl i,•mt-in, d,• 1714.
0
Al ,N. H1,1nri.t, Vol ',()~xp 12. l·s .. lAA.r. 15 dt• h'hrl'fo d1• 1715,

528

Mo td,Mahds de. Histo ria del Re ino de Nue vd Gali, 1d en la A mérica Septentrional. lns htulo
Ja lisc-i&lt;&gt;nse d &lt;&gt; Antropología e histo ria, colP&lt;:ción historio1 d &lt;&gt; obras fascimilar&lt;'S. 1766. p. 353.

529

�Lozada le advirtió a Barbadillo, que la comparua volante su
principal objetivo seria resguardar la integridad física de los indios y los
españoles y no para perjudicar a los bárbaros. La compañía volante
serviría exclusiv~mente para la defensa de futuras hostilidades de indios
que no se quisieran incorporarse al nuevo proyecto de poblamiento. Para
este efecto se debía conversar con los dueños de las haciendas de ganado
mayor y menor para persuadidos de llevar sus ganados a los ~ontes y
llanos, para no afectar a los nacientes poblados de indios y evitar
confrontaciones.

......,......

Para Barbadillo era primordial conocer exactamente cuales eran
las necesidades de los naturales en el Nuevo Reino de León, por esta
razón se trasladó a los remotos lugares donde se encontraban las tribus
nómadas. La pacificación de los indios que se encontraban en la sierra
Tamaulipeca se llevo a cabo en compañía de Juan Pérez de Cañamar
(capitán del presidio de Cerralvo) y Fray Juan Lozada(misionero
franciscano). Los indios conocian a Cañamar y a Lozada como hombres
bondadosos y con la promesa de Barbadillo de fundar pueblos
exclusivamente de indios, estos ya no recelaron de sus intenciones de paz.

Bastaron dos jornadas de pacificación en la sierra de Tamaulipas
para lograr la rendición de los indios: En la primera incursión, el fraile
Lozada expuso a los nativos sublevados, las nuevas propuestas de
Barbadillo para lograr pacificar el reino, en las cuales, ellos tendrían varias
concesiones, para el establecimiento de pueblos indios. En la segunda
avanzada se entregaron varias tribus.

De este hecho, y se hallan en los autos, quiso dios que arrojando
los arcos y las flechas se entregasen de paz, excesivo numero de indios,
manifestando particular jubilo, de que los ponga en pueblos, para este
efecto vinieron a verme sus capitanes, los recibí con aquel arte, y
benignidad que pide su naturaleza, regalándolos para si, y para los otros
capitanes que quedaron en la sierra con vestidos de sayal, tabaco y
asegurarse la paz.11

A raíz de este triunfo, nuestro protago1ústa en junio de 1715,
suplica al virrey que el Capitán del presidio de Cerralvo, Juan de Guerra
Cañamar y Fray Juan Lozada, conserven de forma vitalicia sus cargos .

No pueda en tiempo alguno quitarle su capitanía de dicho
presidio de Cerralvo, sin justificación de causa, consultando primero con
la capitanía de dicho presidio de Cerralvo sin justificación de Causa.12

El padre fray Juan Lozada, calificador del Santo Oficio y
presidente del convento de Monterrey, porque habiendo sido quien dio
principio a esta empresa, pasando a esa ciudad a informar a vuestra
excelencia, a desear su continuación, y teniendo yo presente los trabajos
que ha padecido, a fin de atraer a los indios, atravesando serranías a pie,
por no poderlas cruzar los caballos, arriesgando su vida por meterse entre
los indios que han estado de guerra, sin haber sosegado desde que vino a
este reino por montes y caminos, la ardentía de este país, sin mas mira
que su sagrado instituto y mi insinuación.13

Al final del documento, Barbardillo concluye con el panorama en
general del reino. Para el juez los misioneros fueron rnando no ángeles, más

que hombrcsu.

Los indios que se encontraron en la mencionada sierra, según el
padre Arlegui 15 sumaban alrededor de 5000 las familias.

m. INCORPORACIÓN

DE PUEBLOS DE COAHUILA DE ORIGEN
TLAXCALTECA PARA LA FUNDACIÓN DE PUEBLOS EN EL
NUEVO REINO DE LEÓN

A fray Juan de Lozada se le dio facultad para sacar de los pueblos
de Santa María del Río, San Migue l Mezquite y Sa n Sebastián del Ve nado,
que fueron de la jurisdicció n de San Luís Potosí y de Saltillo, y que
pertenecían a la Nueva Vizcaya, poblaciones de indios origina rios de Id
provincia de Tlaxcala, para que se les re partie ra tierras y aguas necesarias,
en los luga res y sitios más cómodos y útiles que se cons ig uiera n parc1
iniciar la fundación de pueblos indios e n el Nuevo Reino de León.

El a rgumento que justificaba su la bo r humanista del padre
Lozada, se pued e entende r en la lógica, que s i los ind ios vivían en libertad
ACN. Histurí&lt;1, Vol.JO, 1-xp.12 h . 18-l v. 15 d,, k h n•rn d,, 1:""1:i.
ACN. Historí&lt;1, Vol.10, f-.xp . 12 h .187 r. 15 d" lt•b rNo d,, 1715.
14 Ard1ívo f r,111, is,, illlo , , .,j,d6. 1'Xp&lt;'di1•11h• 1050, ~"- ~-10. ()715).
15 Arl,•r,u i, Josi•. Cronin l d 1• )., provin, i&lt;1 d,• N_&lt;,.)'.'-&gt;. h ,rn, i"&lt; o d,, / ,1&lt; dh'&lt; ,,~. l'orrn,t.18 5l.p.9h.
12

11

11

AGN. His toria, Vol.30, Exp.12. Fs. 182r-182v. 15 de febrero de 1715.

530

511

�y se considerabdn dueños de su mano de obra y territorio, aceptarían con
mayor facilidad la doctrina cristiana.

a cualesquiera y au~ la mas irregular, por otra saber las malas influencias
tan continuas y repetidas de las españoles ponderándoles las necesidades
que han de padecer en los pueblos, y la esclavitud a los religiosos e indios
tlaxcaltecas y estas circunstancias ser tan públicas y notorias, sin poderlas
remediar, por no hal1ar autor.17

La causa principal y más fundamental de este hecho que es la de

nuestra santa fe católica y religión cristiana conservación y propagación
de ella se frustre y por consecuente no tenga ningún efecto la intención y
mente de nuestro rey y señor, ni las disposiciones de sus leyes reales y
cédulas noblisimas que tanto encargan y recomiendan la reducción,
catequismo, pacificación y poblaciones de indios, su libertad y buen
tratamiento.16

El pueblo de Concepción se fundó en la orilla del Río del Pilón,
sus habitantes eran alrededor de 600 familias.

Para el establecimiento de los pueblos indígenas, BarbadiUo se
amparo legalmente con un edicto real que establecía que era valido
despojar de sus propiedades a los espa,,oles cuando se intentara realizar
un proyecto de colonización y fueran necesariamente requeridas para
Uevarlo a cabo. En el Nuevo Reino de León se llevaron estas ordenes
reales al pie de la letra cuando se establecieron los pueblos de
Purificación, Concepción, y Guadalupe, siendo afectados Juan de León,
Pedro Guajardo, José de Trevi110, los Ochoa de Elejalde, Ángel de Robles
y Doña Nicolasa de Escamilla.

En la siguiente etapa de pacifica.ción, Francisco Barbadillo v
Victoria, fundó un nuevo pueblo con _el nombre de la Purificación, cuy~
territorio pertenecía a Juan de León y Angel de Robles, esta acción se llevó
a cabo con up sin fin de conflictos, a tal grado que Barbadillo se tuvo que
enfrentar a Angel de Robles, vecino del Valle del Pilón, que argumentaba
que se estaba invadiendo su territorio, este problema lo resolvió
desterrando al inconforme a Coahuila, sin embargo se le advirtió a
BarbadiUo, que según la ley décima cuarta, titulo tercero, libro sexto de la
Recopilación de Indias, se le debía otorgar en otro lado la misma cantidad
de tierras que se le habían guitado.

Con los indios pacificddos de Id sierra Tamdulipa y los indios
incorporados de Coahuila se fundaron tres pueblos de indios: Guadalupe,
Purificación y Concepción, con cudtro leguas de distancia de cada uno,
también repobló, las misiones, casi abandonadas de San Cristóbal de
Hualahuises y Sdn Antonio de los Llanos y por último se les designo un
protector pard que vigilMa y ayudara al establecimiento de dichos
pueblos.

Lo más importante de esta etapa de conquista y colonización en el
Nuevo Reino de León, fue el gran interés que mostró Barbadillo y su
equipo de trabajo, para enseñar a leer y escribir a los naturales, tal vez
procurando que esta nueva situación l9s incorporara con mayor facilidad
una nueva sociedad. tal como ocurría con los indios de Saltillo y Parras,
que en su mayoría ya hablaban castellano y con mayor facilidad se
defendían de las extorsiones de los españoles.

El lugar elegido p&lt;Hd el establecimiento del primer pueblo de
indios se situdba a med ia legud de Monterrey en el Río de Conchas y se
lldmaria pueblo de Nuestra sei1ord de Gudddlupe, en el cuál los nativos
planedban cosechar nMÍZ. Este establecimiento se logró con más de mil
familias de indios.

Una anécdota ilustrativa de los conflictos limítrofes entre
espafioles e indígenas en la región, fue cuando Santiago Díaz de la
Madrid, teniente del Alcalde Mayor del pueblo del Venado, expuso a
Barbadillo, que cuando fue de paso al pueblo de Mathehuala los indios le
mencionaron que iban a pedir justicia y que se llevara a cabo, porque
cierto decreto referido a la concesión de aguas y tierras dado a dicho
pueblo se les había arrebatado don Pedro de la Serna y el alcalde Mavor
del Real de Charcas.
,

Sin ernbMgo las dudds lo exaltdban d Barbadillo, respecto a que
los indios quisiernn permanecer en el pueblo de Guadalupe:

El desconsuelo que me cc1usd ra, por una pdrte considerar lo
nove lero que son los indios, su facilidad de emprestar oído, y dar ascenso

Para BarbadiJlo, una de sus primeras misiones fue otorgar castigo
a los españoles que abusaban de los indios, en febrero de 1715, procedió en
contra de don Pedro de la Serna y los que habían golpeado y herido a los
1
'

AGN. Hislorí.a, Vol.30, Exp.12. Fs.4r. 15 de febrero de 1715.

533

�.......,.......

indios de Mathehuala, por no estar de acuerdo en que se les concediesen
tierras y agua:

destruir y aniquilar el pueblo, y ser lástima que el trabajo que me hubiere
costado en agregar familias de indios.19

Se hallara moribundo un indio llamado Mateo Blanco de un balazo que le
había entrado por el pecho y salido por la espalda lo cual es constante por
certificación que se halla en los autos dada por Manuel de , la Torre
escribano de _su majestad ...lo que se ha obrado con los pobres indios del
pueblo de Mathehuala es una iniquidad aún en la ocultación de mi
superior despacho que expidiesen orden a sus tierras corno en haberlos
herido y puesto presos de que tiene el señor fiscal.18

El problema de localizar baldíos para establecer pueblos indios
cada día representaba un gran problema, para el juez.

Cayetano Medellín vecino de Charcas pidió que a don Pedro de la
Serna se le llevara al Valle de San Francisco Matehuala y lo escoltasen el
teniente del Río Blanco don Juan de Zamora o con el sargento mayor don
Fernando Sánchez de Zamora, ambos residentes de San Antonio de los
Llanos. porque era una injusticia lo que se cometía a su persona este
asunto termino con la ordenanza a don Francisco Barbadillo Victoria
alcalde de la Real sala del Crimen que en virtud de su comisión
procediera a que se ejecutase el tenor de los despachos del 13 de febrero
de 1715 que envío el duque de Linares.

Barbadillo comunicaba al Alcalde la Corte que únicamente
confiaba en dos hombres de aquella región:Juan Guerra Ca11amar y Fray
Juan de Lozada.

IV: CONFLICTO ENTRE EL PUEBLO FELIPE DE LINARES Y SAN
CRISTÓBAL DE HUALAHUISES

San Felipe de Linares Y San Cristóbal de Linares se encontraban
en franco enfrentamiento por cuestiones limítrofes: Barbadillo informó al
virrey, de este conflicto y comisionó a Manuel de la Torre, para que
averiguara y propusiera soluciones al respecto, ya que Barbadillo, estaba
en otras comisiones. Finalmente Barbadi11o soluciono el conflicto
ordenando trasladar a Linares, para que la villa y el pueblo no fueran
cercanos, porque al transcurrir el tiempo, sería una constante las disputas
por la tierra .

...la villa y el pueblo juntos no caven, y que si salgo de este reino, y queda
el mas leve resquicio de pleito sobre este particular, se ha de tirar a
18

AGN. Reáles Cédufas Duplicados. Vol.38.Exp.218. Fs.213r-21Jv. 6 dP octubrt&gt; d&lt;• 17H.

534

Por lo que permite el introducirle si puedo cuatrocientas varas y
quinientas familias, ni la villa adelantaría ya por no tener ejido ni tierras,
ya por el recelo de este pleito, , pues los vecinos no se atreven a hacer
fabricas por considerarse, en como de prestado con la neutralidad de si
esta villa se mantendrá o no, lo cierto es, que el pueblo se halla favorecido
con Real Cédula en que su majestad manda se le dé una legua de tierra
por cada viento.20

La gran cantidad de gente que se quería introducir ocasionaba
graves problemas en opinión de Barbadillo, la villa debió ser fundada en
un lugar donde sirviera de contención de los indios de la Sierra de
Tamaulipas, además de la escasez de agua del lugar por lo cual
recomendaba que se trasladase tres o cuatro leguas distantes donde
existiera tierras y agua.

...es que si este pueblo ·11ega a tener el número de gente de razón; la agua
de necesidad ha de faltar en un todo a la villa o el pueblo, no ha de tener
la que baste para sus sementeras.21

El presidio de Cerralvo se situaba cerca de la tribu de paramanos
quienes ocasionaban molestias a los españoles, por sus frecuentes
levantamientos, el encargado de contenerlos era el capitán Juan Pérez
Cañamar.

Cañamar, para los residentes españoles en el Nuevo Reino de
León representaba la antítesis, de un buen capitán en guerra, ya que no
solamente defendía a los indios, sino que aprehendía a sus opresores.

•• AGN. Historia. Vol. 30. Exp.12. Fs.. 191 r.15 de febrero de 1715.
AGN. Historía, Vol.30, Exp.12. Fs.190 v. IS de febrero de 1715. Veás,:, el mismo dorumt&gt;nlo en
el Archivo Francisrnno, e-aja 46, expediente 1050, Fs. 4-10.1715.
21
AGN. Historia. Vol.30, Exp.12. Fs..190v. IS de febrero de 1715. Veáse el mismo documento en
el Archivo Frdnciscano, caja 46, t&gt;xpediente 1050, Fs. 4-10.1715.
2o

535

�m~nos de adobe, y los techos de zacate, la iglesia de la dicha villa, es de Ja
mJSma materia que las casas de adobe, y con misma materia que las casas
de adobe, y con el mismo techo de tova 1, las campanas en la calle colgadas
d~ ~n pal~, y preguntando por la casa del alcalde mayor, me dijeron no
v1v1a en dicha viJla, sino en su potrero, tres leguas distante de ella en que
así mismo vi la plaza cercada de palos, y preguntando por los ejid~s de la
dicha, me dijeron no tenerlos, y esto es lo que hallo digno de la noticia de
dicho señor ~lcalde ~~ corte, para lo cual, y para lo demás efectos que
convengan as1 lo certifico en cuanto puedo y ha impartido por derecho de
el lo doy fe hecho en San Cristóbal de los Gualaguises en IS días del mes
de febrero de 1715.22

Es decir que Barbadillo y sus colaboradores se enfrentaban a la
clara oposición de los hacendados de la comarca y hasta la del gobernador
Francisco Báez de Trevi110. Basta señalar que en una breve ausencia de
Barbadillo se despojo a Cañamar de su puesto, sin embargo a la llegada
de éste nuevamente se le reintegro a su cargo.

Barbadillo, entre sus propósitos estuvo la exploracion y el
descubrimiento de vetas minerales y el reconocimiento de la región en
busca de nuevos caminos hacia el norte, para desarrollar esta empresa
tuvo grandes colaboradores como el capitán Juan Guerra Cañamar y los,
Frailes Juan de Lozada, Tomás de Páramo, Sebastián de Torres, y Margil
de Jesús. También fue un leal colaborador de los franciscanos,
restituyéndoles las misiones que había secularizado el obispo Camacho y
Ávila.

....,.........

Durante la visita de Manuel de la Torre, escribano del rey y
receptor de la Audiencia de la Ciudad de México, en el a110 de 1715,
realizo una minuciosa descripción de la región y concedió la razón a
Barbadillo respecto a sus planes de colonización.

11
a

Su comisión abarcaba a la Villa de Cadereyta, Valle del Pilón y la
Mota, al pueblo de san Cristóbal de los Gualaguises, y la Villa de Linares,
para que reconociese su situación real.

1

hl ..
......

Su opinión sobre San Cristóbal de Gualaguises fue la siguiente:

\

--'

...Conocí ser un paraje, que con cultivo de la tí~rra promete mucha
amenidad, muy alegre, y los indios que en el asisten, serán como veinte o
veinticinco, poco más o menos, como otras tantas viviendas, jacales y la
iglesia de dicho pueblo, la mejor según parece de las de Monterrey
Cadereyta, Pilón y Linares, porque es espaciosa de larga, y altas las
paredes de su fábrica, y el día quinto del mismo mes, pase a la villa de
linares, que distara del referido pueblo de la labor de el como tres
cuadras, y la iglesia de el, a dicha villa, como medio cuarto de legua,
mediando un río que a la presente lleva como un buey y medio, a le mas
dos bueyes de agua, en que conocí que aprovechándose el pueblo de esta
agua, si es de crecido numero de familias, totalmente d.icha villa carecerá
de agua, pues aunque hay otro arroyo, que llaman el de la Lara, este le
pase seco, y en junio, que es lo que se me dio por asentado sucede simple
en el tiempo de sacas cuando las aguas se necesitan para las sementeras, y
reconocida la villa con el cuidado de una a este fino hallé, ni vi cosa
alguna de piedra solo si como quince o diez y ocho cosas poco mas o
536

,
Para _octubre de 1715 el licenciado Barbadíllo realizó la propuesta
mas progresista que ningún otro gobernador del Nuevo Reino de León
había realizado para terminar con la opresión de los indios.
'

. . . Así m_ismo que declararon, algunos experimentados, y prácticos
, dtr'.g1dos a fm de alivio de los naturales, y que uno fue el que se
extirpasen l~s que llaman ~ongregas de los indios que se hayan en guerra,
Y se repartian a los duenos de haciendas, y labradores, con titulo de
protectores para _q~e los alimentasen, introdujesen en nuestra Santa Fe y
baut1.2ados les _s1r~1esen en sus haciendas, sobre lo cual se advirtió que
estos mismos md1os quedasen en las haciendas con titulo de ga,'ianes
pagándoles sus salarios como se estila en esta Nueva Espaiia.23

V. RE~RESO DE BARBADILLO A LA CAPITAL DE LA NUEVA
ESPANA

BarbadiUo estuvo en ese cMgo dos a11os de diciembre de 1714 a
abril ~e 1716. esto es u,~ lapso de 16 meses.Regresó a la capital
NovohJSpana, en donde se mcorporo nuevamente a su antiguo empleo.

. El 17 de junio de 1718, ocurrió un suceso trágico; un intento de
asesmato en contra del virrey Marqués de Valero, en el cual Barbadillo
participo como Alcalde de la Real Sala del Crimen.

•
Estuvieron presentes el oidor decano, Francisco de \lalenzuela
Venegas, caballero del orden de Santiago, el l\larqués de Villehermosa de
22

ACN. Hisloria VoL10, l-.xp.2!J&lt;l. 1--..J&lt;nr. 15 d&lt;' Jdm•ro d,• 1715.
ACN. Rc&gt;al,&gt;s Cc&gt;dulas 1)upli«1do&lt;;. vol.~, Pxp..?'\7.h . 2-&lt;w -2~ :!v..1 d,• '" lubn• d,• 17'15. V,w.,•
c&gt;I mismo do, unwnlo Pn PI An hivo h,rn, Í'« ,1110, «1j&lt;1 ~6, "'l"'d1&lt;•nlt• 1050, ¡..._,, 4-l0.1715.
!l

517

�Alfaro, Lic. don Fehx González de Aguero, Lic. don don Antonio de
Terreros y Ochoa, Lic. don Felix Suárez de Figueroa, Juan de Olivar,
doctor don Antonio de Terreros y Ochoa, Lic don Felix Suárez de
Figueroa, Líe.don Juan de la Veguellina y Sandoval, don Diego Francisco
de Castañeda, don Francisco de Barbadillo y Victoria y don Pedro
Sáncbez de Akaraz.24

Este juicio fue en contra de Nicolás Joseph Camacho, de origen
español, este proceso duro del 17 de junio de 1718 y termina el juicio el 20
de junio del mismo año, se dictamino que era un hombre que estaba fuera
de sus cabales y su sentencia fue que lo enviaran al manicomio de San
Hipolito. Este caso por su gran importancia le concedió más renombre a
Barbadillo en la Nueva España.

Sin embargo la situación en el Nuevo Reino de León empeoró en
su ausencia, por este motivo el virrey considero necesaria la presencia de
Barbadillo en el Reino. Barbadillo retorno al Nuevo Reino de León el 4 de
julio de 1719, pero ahora con la investidura de gobernador.

Este nuevo episodio en la vida de nuestro protagonista va estar
enmarcado en un contexto histórico diferente al encontrado a11os atrás, ya
que por Real Cédula se ordenaba que los presidentes, ministros, alcaldes y
oficiales no traten, ni contraten, ni se sirvan de los indios, ni compren
casas, chácaras, estancias, huertas, ni tierras y lo más importante se
prohibía que los protectores de indios abusaran de su poder, es decir que
Barbadillo regresaría al Nuevo Reino de León con una legislación a su
favor para lograr la pacificación.

Y llegó en circunstancias en que tiene lugar el acontecimiento más
notable de su administración. El marques de Agua yo le pidió ayuda a
Barbadillo, porque un grupo de franceses al mando de St. Dennis se había
internado en Texas y se estaba posesionando de las misiones de San José,
Corpus y San Antonio, fundadas por los franciscanos. El I de noviembre
de 1721,. el gobernador para socorrer a la expedición militar envio
cuatrocientas cabezas de ganado menor y trescientas de ganado mayor.

La figura de St. Saint Denis, en la historia de Texas es de suma
importancia, porque fue un gran contrabandista francés y tan audaz que
se caso con t\1ar1a Román nieta del famoso capitán Diego Ramón.

y,,.

~• Ruh10 M,llll'. lgn,h 10.
&lt;1l,1n du r&lt;1nh• los ln&gt;s ..,¡gJos dP domin,i. ión l'S¡Mnol&lt;1s. R1•visl&lt;1
triml',lr,il MPxi, n.i. lnv,"&lt;li¡•,.i, ion,,.. histori, ,is f',_p&lt;1&lt;;&lt;1 ( ·,11 ,-..,.J&lt;l.'W. huno l. p.65. Al :N.l ' rimi11&lt;1l.
T,11110

578, t..1tló-122. 17 18.

Paralelamente al gobierno de Victoria, acontedan eventos
importantes que influían en la zona, como la declaración de guerra de
Francia a España y la invasión a Panzacola por los gaJos y el despueble de
las misiones orientales de Texas.

Una de las aportaciones más notables de su administración fue el
levantamiento de un censo ganadero25 que tuvo como consecuencia la
propuesta de credf un obispado en Monterrey.

El Marques de Balero ordena a Barbadillo que ejecute ai:itos en
contra de don Juan de Cedros, alcalde de la jurisdicción de Charcas, por
haber violentado a los indios de la nación Tlaxcalteca y los guachichiles,
que viven en la frontera de San Sebastián de los Venados.

Los tlaxcaltecas argumentarían que la propuesta de Cedros de
incorporar otras tribus a su región, en lugar de beneficiarlos los
perjudicaría, porque ellos eran autosuficientes. La opción que ofrecían
estos indios es que llevaran a los indios recién incorporados a lds misiones
de San Antonio de los Llanos, donde si se necesitaba gente.

Par resolver este conflicto se fundó una población de negritos
llamada Venado y San Geronimo de la Hedinda y se ordena que estos no
tuvieran armas, solo en casos de necesidad precisa y que las conservasen
los gobernadores de estas regiones.

A Francisco Barbadillo este conflicto le agobiaba mucho, por lo
cual planteo la posibilidad de aclarar los limites limítrofes de donde
vivían los naturales chichimecos de Id Nación negrita del pueblo de San
Francisco Matheguala, porque estos se encontraban sin saber a ciencia
cierta a que Audiencic1 pertenecidn, algunas veces pretendían su
reconocimiento al alcalde mayor de Charcds de la gobernación de la Real
Audiencia de Guadalc1jara, y otras,a las justicias del Nuevo Reino de León.
Esta circunstancia ocasionaba retrasos en sus trámites administrativos ,.
en consecuencia decayeran sus c1ctividades cotidianas y productivas.
Finalmente el 4 de abril de 1721, se resolvió que el pueblo de l\fatheguala,
en lo político se sujetarc1 a la Rec1l Audiencid de Guc1ddla¡ara y a lo militar
al Nuevo Reino de León.

l li( ( innclrio hiop,r,lfic u d(' Nupvo J f't&gt;ll MonlPrrPy. Uni\lPr,..idc.td
Aulonom&lt;1 d,• Nu,•vo IA'llll, 1'&gt;14.p.-12. Pur&lt;1nlt• lod&lt;1 l&lt;1 inv,'«tii•,,1&lt; inn ,w logr.im,,.., lo,.il11.ir ,·1
cPnso, prohabJ,,m,•nh• ,rni, &lt;1mPnh• s.• &lt;'ll&lt; 1u•nlr&lt;1 Pn ,,J Ar, hivo M11n1t ip.il di' M,in1t•rrc•y.
1:5 Cdvc1:,.o s C(-tr.l'.d, lsrdl'I.

�Francisco BarbadiJlo y Victoria fue gobernador del Nuevo Reino
de León a lo largo de cuatro años, an los cuales restableciét la concordia
entre sus habitantes. En 1723 se trasladó a la capital del virreinato. En este
mismo ario el 29 de septiembre, contrae matrimonio con la viuda de
Martín de Urzúa y Arizmendi, conde de Lizarraga, llamada Juana Rosa
Bolio Ojeda y Gúr;man su nupcias duran tan solo tres arios, porgue don
Francisco Barbadillo y Victoria muere el 14 de mayo de 1726 y fue
sepultado en iglesia de Santo Domingo, su viuda muere el 23 de agosto.
de 1737.

Los datos de Francisco Barbadillo sobre su matrimonio,
testamento, y muerte se encuentran en amonestaciones, libro 18, f.104;
matrimonios libro 16, f.108v, entierros, libro 10, f.95v; y testamentos, libro
5, f.21 ven el Archivo parroquial de la Catedral Mexicana. y en el Archivo
General de Notarias,R 576, 1726, f.216 v.

El 14 de mayo del a,,o del señor de 1726 murió el se11or licenciado,
don Francisco Barbadillo, Alcalde del Crimen y juez de Provincia en esta
corte, casado con doiia Juana Rosa Bolio; recibió los santos sacramentos,
vivra en las calle de donceles, se enterró en la iglesia de Santo Domingo.
26

A la muerte de don Francisco Barbadillo \' Victoria, termino una
etapa de colonización en el Nuevo Reino de Leó,;, la cual se caracterizo
por intentar conciliar los interés de los conquistadores y los colonizados,
sin embargo al analizar lo que sucedió arios posteriores de su gobierno, se
percibe que la situacion social no fue en mejoría sino empeoro:

Al termino de. gobierno de Francisco Barbadillo \' Victoria, el
capitán don Nrcolas de Villalobos envía al virrey una l~rga lista de
atropellos cometidos por el nuevo goberrMdor , y entre los que se cuenta
su destitución como Capitán Protector de indios.

Villalobos exige un castigo para el gobernador del Nuevo Reino
de León y los soldados que estaban bajo sus ordenes, por los delitos de
abuso de poder, homrcidio,despojo, robo \' recuerda como Barbadillo
hdbra abolido las congregas:

...se les obligue a los indios a pensiones y servidumbres de los
gobernadores y vecinos del Reino sino es que sea pagándoles su trabajo y

que no sean forzados sino voluntarios y sin que hagan falta sus pueblos
arreglándose dicho protector a las leyes reales y ordenanzas de aquellos
pueblos echas por el licenciado don Francisco Barbadillo Vitoria.27

Sin embargo, gracias a las reformas aplicadas por Barbadillo,
algunos de sus antiguos colaborndores continuaron con su labor
conciliatoria. El misionero fray Juan de Lazada, logró incorporar a una
serie de tribus nómadas para establecerse en pueblos: Cadimas, Pelones,
Nasas, Pamoja11os, Quedefe11os, Pintos, Palmitos, Quiniquanos,
Atagu ia pe mes.

Yo deseo que e.stéis en paz, si queréis volver a las congregas como
antes, os pondré.en ellds, del que quisiere estar en las misiones le daré un
pedazo de tierra en ellas, o si queréis servir a los espa,,oles del mismo
modo os atenderé.28

Aquí cabe mencionar una triste historia sobre el trabajo realizado
por Lazada para terminar la obra que había comenzado Barbadillo. Para
lograr sus objetivos el misionero invito al jefe de las naciones indias a
encontrar juntos una salida pacifica, el sujeto ·se llamo Pedro Botella, sin
embdrgo este episodio tendría un desenlace trágico, ya que el gobernador
trdiciona la confianza del misionero y al representante indio, y manda
detener al ltder nativo.

Ya para el a110 de 1728, el visitador don Pedro de la Barrera
certifico que existían los siguientes conventos y misiones en el reino, San
Andrés de Monterrey, San Gregario Cerralvo, Gualeguas, Guadalupe, San
Pablo de Labradores, Cadereyta, Pilón, Purificación, Concepción, San
Cristóbal, Linares, San Antonio de los Llanos y Río Blanco, pertenecientes
a los religiosos de San Francisco de la Provincia de Zacatecas. Es decir que
en su mayoría, los fundados por Martú, de Zavala y Francisco Barbadillo
y Victoria.

Tres años después de la muerte de Barbadillo, todavía existían
evidencias de este hombre justo, en la Real sala del Crimen, ya que antes
de morir, había iniciado un juicio en contra de los oficiales de la Real
Hacienda y Caja de la ciudad\ de México, don Ignacio Joseph de Miranda
factor de don Alejo López de Cotilla contador y don Manuel Jiménez de
los Cobos tesorero .

27

AC N. Rc&gt;alC'S C,, dulas Orig inal&lt;'S. Vol.44.bcp.124. Fs. 301-311 v. 2 d&lt;.' abril de 1726.
FrandSt ano Caja 46. Fxpe di,,ntt&gt;.I0-18. Fs.a.29

28 Ard1ivo

5-il

�Los autos en que entendió el licenciado don Francisco de
Barbadillo alcalde del crimen que fue de esa mi Real Audiencia y por su
muerte los acabo el doctor don Geronimo de Osilia y Rasio alcalde de
Corte de ella en virtud de comisión vuestra contra don Ignacio Joseph de
Miranda factor de don Alejo López de Cotilla con todo y don Manuel
Jiménez de los Cobos tesorero todos tres oficiales de mi real hacienda y
caja de esa dicha ciudad de México sobre abusos y mala
administración"29

La sentencia final de este proceso fue que se suspendió por tiempo
indefinido de sus funciones a Alejo López de Cotilla, y se le obligo a pagar
una fuerte suma de dinero, a don Joseph de Ignacio de Miranda y don
Manuel Jiménez los condenaron a 8 años de suspensión de sus empleos y
una multa de 16 mil pesos.

Por último cabe sei'ialar como anécdota de la vida personal de este
importante personaje en la historia del Nuevo Reino de León, que su
entenado don Joaquín Francisco Javier de Urzua Bolio, conde de
Lizarraga al casarse recibió una gran fortuna 30, cuya dote incluía a siete
mil esclavos, este episodio encierra una triste ironía, mientras Barbadillo
abolió la esclavitud en el Nuevo Reino de León,, su hijo adoptivo la
aceptaba y la fomentaba.

CONCLUSIONES
A través de la historia del Nuevo Reino de León, se comprende el
difícil proceso de conquista y colonización en el Norte de la Nueva
Espafia. La incorporación de esta inmensa región al universo novohispano
fue un desarrollo más lento y difícil que el del centro y el del sur.

Algunos de los factores que seiialaron este devenir fue: el
abandono económico y administrativo de las autoridades del Virreinato
hacia aquella región, los constantes ataques de los indios nómadas, la
leja,úa de los territorios y tal vez lo más importante en el Nuevo Reino de
León no existían centros de producción que redituaran grandes riquezas,
que atrajeran a los españoles.

29

30

AGN.C.oncuJ"SO J,, Cotilla. Vol.3.Fs..359-585. 1729.
AGN. Tierras. Vol.711. F.xp.2. Fs.. 19. 1746.

Desde Luis de Carvajal y de la Cueva hasta la llegada de
Francisco Barbadillo y Victoria, los problemas a los que se enfrentaron los
gobemadores del Nuevo Reino de León fueron los que se mencionaron
anteriormente. Los gobernadores del Nuevo Reino de León en los siglos
XVII y XVIII, más destacados por sus contribuciones al conocimiento de la
región y establecimiento de pueblos, sin lugar a dudas fueron Martín de
Zavala y Francisco Barbadillo y Victoria, el primero fue el que estableció
las bases para una real tarea de exploración y colonización, y el segundo
sentó los cimientos para concretizar la a11orada pacificación de la región.

Entre los aportes más destacados de Barbadillo al conocimiento
cientifivo-tecnico, son sus valiosas descripciones de la geografía del
Nuevo Reino de León y su particular interés por poblar el norte de esta
comarca, sus primeras misiones logradas fueron la repuebla de San
Antonio de los Llanos, Hualahuises y Agualeguas; in1pulsó al mismo
tiempo, las de Río Blanco y Labradores. Este personaje fundó los pueblos
de Purificación, Concepción, Guadalupe y Linares.

BIBLIOGRAFÍA
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primera parte. 11H-UNAM-FCE.l\1éxico. 1983.

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de abril de 1711.
·
-Archivo General de Indias, Contratación, 5791.Ll .F.15 v. 18 .27 de julio de
1702.
·Archivo General de Indias. Indiferente¿ 138,n.27. 30 de abril de 1711.
-AGN, Reales Céd11las Duplicados! Vol. 38. Exp.209, Fs. 193 r. 7 de
septiembre de 1714
-AGN. Reales Cédulas Duplicados, Vol.38. Exp.234, Fs. 233 v. 11 d~ abril de
1715.
-AGN, Reales Cédulas Duplicados. Vol. 38. Exp.209,Fs . .198 .r. 7 de septiembre
de 1714.
-AGN. Reales Ccdttlas d11plicados, Vol.38. Exp.209 Fs. 197.v-l98r. 7 de
~eptiembre de 1714.
-AGN. Reales Ced11/as Duplimdos, vol.38, exp.237,Fs. 236v-242v.3 de
octubre de IT15. \'eáse el mismo documento en el Archivo Franciscano,
caja 46, expediente 1050, Fs.c1 4-10.1715.
--AG'.\. Historia, \'ol.30, E,p.12. Fs.182r-182v. 15 de febrero de 1715.
-AGN. Histoná, Vol.30, Exp.12 Fs. 184 v. 15 de febrero de 1715.
-AGI\:. Histona, \'ol.30, Exp.12 Fs.187r. 15 de febrero de 1715.
-ArchiPo Fra11ásca110, caja 46. e,ped iente 1050, Fs. 4-1 O. (1715).
-AGN. Histor(a, \'ol.30,Exp.12. Fs .. 188.r. 15 de febrero de 1715.
-AGN, Reales Cédulas D11plirndos. Vol. 38. Exp. 209, Fs. 195v. 7 de
septiembre de 1714.
-AGN. Histona, Vol.30, Exp.12. Fs.4r. 15 de febrero de 1715.
-AG\!. Reales Ccd11/as D11pli(t1dos. \'ol.38.Exp.218. Fs.213r-213v. 6 de
odubn, de 1714.
-AGN. H,~toria. Vol. 30. fap.12. Fs .. 191 r.15 de febrero de 1715.
-AGN. Hisfonn, \'ol.30, Exp.12. Fs.190 v. 15 de febrero de 1715. Veáse el
mismo documento en el Archivo Frc1nciscano, cajc1 46, expediente 1050, Fs.
4-10.1715.
-AGN. Histiiria. \'ol.30, Exp.12. Fs ..190v. 15 de febrero de 1715. Veáse el
mismo documento en el Archivo Franciscano, cc1ja 46, e'-pediente 1050, Fs.
4- 10.1715.
~-1

-AGN. Historia! Vol.30, Exp.209. Fs.193r. 15 de febrero de 1715.
-AGN.Criminal. Tomo 578, f.306-322. 1718.
-Archivo del Sagrario de la Catedral, Libro 10 de Defunciones de Espc111oles,
f.95 v. 1725.
-AGN. Reales Cédulas Originales. Vol.44.Exp.124.Fs. 301-311 v. 2 de abril de
1726.
-Archivo Franciscano Caja 46. Expediente.l048. Fs.c1.29
-AGN.Concurso de Cotilla, Vol.3.Fs ..359-585.1729.
-AGN. Tierras. Vol.711. Exp.2. Fs .. 19. 1746.
-Archivo del Sagrario de la Cátedral. Amoncstacionts, libro 18, f.104.
-Archivo del Sagrario de la Cátedra!. Matrimonios! libro 16,f.108v.
-Archivo del Sagrario de la Cátedra l. Testamentos, libro 5, f.21 v. 1724.
-Archivo General de Notarias, R 576, f.216 v. 1726.

�MONTERREY Y LOS DOS LAREDOS: RELACION
BICENTENARIAl

Dr. Manuel CebaUos Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte ,
Universidad Autónoma de Tamaulipas
La relación entre el Estado de Nuevo León -&lt;especialmente su capital,
la ciudad de Monterrrey- y los Dos Laredos data por lo menos, desde la ,
fundación del antiguo San Agustín de Laredo en mayo de 1755. Como lo ha
mostrado Israel Cavazos Garza, la Colonia del Nuevo Santander establecida
por los acuerdos entre José de Escandón y el Rey de Espai\a a mediados del
siglo XVIII, debió su poblamiento en gran parte a la movilización de los
habitantes del Nuevo Reino de León hacia la también llamada Costa del Seno
Mexicano. Si esto fue cierto para los pobladores del centro y del sur del Nuevo
Santander, para caso de las villas asentadas por órdenes de Escandón hacia el
norte, no hubo duda alguna, pues prácticamente todas las familias que
emigraron para fundarlas procedían del Nuevo Reino de León. Así Cavazos
Garza considera a San Femando como una sucursal de Cadereyta ya que de
allí y de otras partes de Nuevo León llegaron las 43 familias fundadoras.
En el caso del las poblaciones situadas en las márgenes del Río Bravo,
conocidas también como villas deJ norte, su cercanía y comunicación anterior
con los reineros hizo que éstos emigraran a los nuevos asentamientos. La villa

.....__ __

o lugar de Mier fue fundada por 38 familias, "todos los más de la villa de
Cerralvo". A la villa de Revilla -que luego cambió su nombre por Guerrerollegaron 58 familias y a Camargo llegaron 40; en ambos casos procedían de
Nuevo León. A fundar Reynosa llegaron fam iÜas procedentes de Cadereyta,
el Pilón, Sabinas y Pesquería Grande.' Los apellidos de las familias de las villas
del norte atestiguan la procedencia: Rantírez, Martínez, Garáa, Vela, Saénz,
Be.navides, Gutiérrez, Chapa, Hinojosa, De la Garza, Guerra, Cantú, Salinas,
Del Bosque, Bazá.n, Barrera, Serna, Villarreal, Adame, Canales.
San Agustín de Laredo, que fue la hmdación escandoniana más
occidental y de las últimas en realizarse también, recibió pobladores del
Nuevo Reino de León. Un grupo de familias se establecieron en las márgenes
del Río Grande del Norte. Tomás Sánchez, originario de Ciénega de Flores,
encabezaba este grupo de familias y eran mantenidas a su costa. Esta
fundación pretendió hacerla Escandón en las márgenes del Río de las Nueces;
sin embargo, Sánchez optó por reaüzarla en el Bravo ante la lejaoúa y los
1 Un texto semejante a ésle fu e prt&gt;Senlado en la ct&gt;rt.•monia t¡UE' l"l lnslitulo dt-' lnvestigaciont&gt;S
Históricas dE' la Universidad Autónoma de Tamaulipas tt&gt;lebró en homenaje a la Ciudad d&lt;.&gt;
Monterrey con motivo de su cuarto centenario de fundación. Ciudad Victoria, "l!-) d&lt;' i:lgosto de

1996.
2
Israel Cavazos Garza, Nuevo León y la cduní:;aci611 del Nuevo Santmuilr, Monterrí'y, SNTE, 1994, pp. 4Q..
43ypassim.

547

�peligros que representaba el Nueces. Para ello hubo de negociar con José
Váz.quez Borrego, originario de San FrancJSCo de Coahutla, quien habta
establecido también a su costa la Hacienda de Dolores a diez leguas de donde
Sánchez fundó Laredo. De las poblaciones legalizadas y aprobadas por
Escandón en las márgenes del Bravo, Dolores fue la w-tica que no subsistió,
aún cuando pareaa me¡or orgaiuzada y con más recursos que Laredo mJSmo.3
Dos años despues de fundada en la inspeccion que real120 en 1757 el capit:in
de dragones José Tienda de Cuervo, daba razon de las 85 personas que
habitaban La redo y de sus apellidos: Sánchez, Saldivar, Uribe, Casas, Gama,
Treviíio, Rodnguez, Ramón, 5ahnas. Al nusmo tiempo hablaba de la
inseguridad que terna de que esta poblacion progresara, y cuyo úmco
beneficio ve1a.,&amp;rc1

Er1Seguida el gobernador Palacio prosiguio con el caso haciendo que
el parroco del lugar certificara y confirmara la veracidad de la peticion de la
viuda de Jose Rodríguez. A lo que el padre Juan Jose Lafita y Vern respondió
que la viuda se habia mudado a la villa de San Agustín pues hab1a venido a
este lugar donde ya v1v1an vanos de sus hermanos y su madre."
A principios del siglo XIX, la Com151ón de Limites al mando del
general Manuel M1er y Teran llego a Laredo procedente de f\1onterrey el 1 de
febrero de 1827. La descripción que la Comisión de Límites hJZO del proceso
de llegada de Monterrey a La redo confirma la relac1on que paulatmamente se
fue entrelazando entre las poblaciones de lo que ya St" nombraba desde el siglo
XVIII "las fronteras":'."

El que resulta al comun de este establenm1ento es de ser también
tránsito ordmario para la Provmcia de Texas y sus presidios desde [el) Nuevo
Remo de Leon y lc1 Provincia de Coa huila cuyos lmderos distan 7 leguas en el
para¡e llamado Carnzo Pneto, siendo esta poblac1on la ultima de la colonia
por la parte del norte.4
Una decada más tarde, fue nombrado gobernador y te111ente de
cap1t:in general del Nuevo Santander Jose Fernando de Palacio. Una de las
encomiendas prmc1pales fue la de legali.zdr el repc1rtirmento de tierras de los
pobladores de la colorna. El virrey marqués de Cro1&gt;.. comisiono para que
acom pai1ara al gobernador PaJano el licenuado }oSt" de Osorio \ Llamas. En
su v1S1ta a San Agustm de La redo, ambos estableneron los hnde~os de la vtlla
y entregaron las poroones cl quienes las p1d1eron. Los apel11dos fueron mas o
menos los m 1S111os de diez c1nos antes: Sánchez, Careta, Guaiardo, Bustamante,
Rodnguez, Martmez, V11larreal, Moreno, Tre, i110, D1az, Salmas, Chapa, De la
Garza, Unbe, Faz, Duran, Pe11a.~ 51 bien no espec1f1Caron s u procedencia al
momento de adiudicarles las pornones que les correspond,an, s1 se h120 en un
caso:

Después de haber descansado quince días en la capital de Nuevo

León, nos ding1amos a Teias pero inciertos todav1a del cammo que
deb1amos llevar. Esta mcertidumbre no fue de larga duración
porque a cinco o se1S millas de la etudad (...) encontramos dos
soldados de presidio que veman de correos y traían al senor Terán
cartas del general Bustamante. Este se110r hab1a salido de Béjar y
com 1dabc1 al ¡efe de la corn 151011 a pasar por La redo a donde aquél
se dmgta.x
En el cammo de t\1onterrey a Laredo pasaron por los siguientes
lugares: la estancia de los Garzas, Salmas, la Hanenda de Mamulique, Boca de
Leones, el pueblo de Tlaxcala, la Hanenda del Carnzal, la Punta de
Lampazos, la I lanenda de la Barranca, el Rio Salado y un paraje llamado el
Hu1Sdch1to. Las obSt&gt;rvauones de la ruta seguida por la Com1s1on de Li1111tes
fueron por &lt;lemas 111teresantes:
El estado atmosfémo de estos patses desde l\.1onterrey es semeiante
al de las tierras calientes leJclnas del mar(...) Al l\i.N.O. las monta11as
parec1a hu1an; e n las otras d1recc1ones el horizonte natural sólo
estaba 111le rrum pido po r ~1equenos valles. Casi toda nuestra
rom1tiva &lt;'Staba a caballo, y el ruido de seme¡ante caravana hacia
le,antarse gran numero d e venados d e los que algunos pasaban
terta de nosotros. Partidas d e cabc11los silvestres errabc1n por entre
los l ha par ros en todas direcc iones (...) El aspecto físico del pa1s fue

Doiia María de Jesús Sánchez, viuda de Joseph Rodnguez, vecmo
que fue de f\ 1onte rre) ) ho, ,enna ) pobladora de esta v tita de San
Agustín de Laredo, como más haya lugdr en de recho y al 11110
convenga (. . .) que por cuanto ha llegado a 1111 not1eta el que no
estoy mencionada en el apunte del padron que a vuestra St"ñona
hicieron presente del vecmdario de dicha villa v sie ndo ,·o una de
las familias que esto) avecmdada \ con fam;lta crecida de se1S
huérfanos ...
et l,1

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T&lt;1m,rnl1p.ts, 1997, p 12~
1
jc)S(&gt; T1t•nJ.i d,• ( ·•u•rvo, F,/11d11 Grllt'llll de /11, F1111d,1.-i,m,-,; lt,t1111, 1••1 / l /•"-&lt;·,h· /-..,_·,111,/,,11 m 111 l,•/,,111,1 ./.t
N11a.~ 1 °'1111tt111d,1 C,i,./a dd •..,-11,1 Mrllúl/1•' MP~ko, Ar, h1\ll 1 ~•nN.il d~ l.t N,k 1011.

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'fl1t111,,,I.- V1,11, ,/, /,1 u•1111,1,•11 ,ti I 11111/c, q11c 1111-.· d :,:,~11t111,1 ddt1 Rq111/1l,rn lt1¡,, la d11,tna11 ,Id F.x111,,. :-r.
,\\·11, 1 ,;¡ ,lt· ,lt:•N• ·11 I 1 /ll:1111,d Alw II I n1111, c'll l,ll ,111111,,r, M"nh•m•y, A rt tuvo ( ;.,,i.•r.il ,t.•I l'st,1,f.1 J&lt;,
Nm•vo I nin, J&lt;,i..'&lt;1, 1'1'·

1,, hh

�siempre monótono, porque toda la vegetación de este desierto sm
agua, está reducida a una gramínea corta, seca y sm flores, la que es
un excelente pasto para los animales (...) La marcha de esta jornada
fue muy lenta y penosa, los soldados tenían que abrir paso con sus
sables cortando los brazos espinosos de algunas múnosas que
embaraz.aban el paso de los carruajes (...) Cuando la luna se elevó
sobre el horizonte, soplaba con fuerza la brisa del E.S.E.; pero a
pesar de esto, d1Sminuyó poco el calor que habíamos sufrido todo el
día; al amanecer la humedad fue excesiva.9

Esta descripción puede servir de guía para conocer como era la fonna
de traslado entre Monterrey y Laredo a principios del siglo XIX; además, de
aclarar cuestiones fundamentales y detem1mantes en la vida de una sociedad
como es su dima, su topografía y vegetación. LlegaJ1do a Laredo la Comisión
de Limites describió así a la población:
La villa de San Agustín de Laredo o presidio de Laredo fue fundada
sobre la margen iz,quierda del R10 Bravo del Norte el 25 de agosto
[sic] de 1755 y pertenece al Estado de Tamauüpas. Sus calles son
bastante anchas y tienen toda la sin1etría que observaron
escrupulosamente los conquistadores en el Nuevo Mw1do (...)
Laredo que es un pueblo con nombre de villa, estuvo en otro tiempo
muy expuesto a los ataques de los mdios, pero el día de hoy lo
temen (...) Este pueblo estará floreciente cuando el Río Bravo del
Norte sea frecuentado, para lo que ~ necesita que estos estados
adelanten mucho en población(...) Los vecinos de este presidio son
de sangre mezclada; muchas familias son muy blancas, y otras
muchas están mezcladas con la sangre indígena. Aunque no son
muy laboriosos ni industriosos, son aficionados al servicio militar,
algunos son arrieros, otros labradores, y la mayor parte son
pastores, que viven contentos con solo carne, maíz y frijoles, sm
desear otra cosa.1°
Según la Comisión de Lunites, Laredo tenía 2041 habitantes mientras
la población de Monterrey ascend1a "apenas" a 12 mil. Era así descrita:
Monterrey, ciudad y capital de Nuevo León , está situada al pie de
la sierra y a la extremidad N.O. [sic] de un inmenso valle (...) Las
calles por lo regular, se cortan en ángulos rectos, dirigidas más o
menos de N. a S. y de O. a P. muy mal empedradas, no siempre
rectas y adornadas de malas banquetas(...) La industria de la ciudad
de Monterrey es muy corta; la mayor parte de sus habitantes se
dedican a la agricultura. Los productos extrajeros le vienen a
Monterrrey del puerto de Matamoros, y el comercio de ellos lo han
monopolizado, por una ley, unos cuantos particulares (...) Los
ºDian,·de Vlíl¡e de la ComL"lÓ11 de L»mt~, pp. 90-92.
IO Diario de Via¡e de la COIIIISIÓn de Lím1tes, pp. 92-93.

550

contornos de la capital de Nuevo León son muy agradables a la
VJSta y el Cerro de la Silla, situado a una legua de distancia
hem10sea el paisaje.11
Una de las intenciones de la Comisión de Límites era buscar la forma
de poblar el norte del pais y evitar que '1os aventureros que habitan las
fronteras de la Republica" 12 am1aran a los indígenas u ocuparan las tierras
nacionales. Poco lograron realizar pues los proyectos de defensa y
colonización -de los que la Comisión de Límites pretendió ser instauradora- se
vuueron aba¡o diez años después con la mdependenc1a de Texas en 1836, y
aún más con la perdida del territorio después de la invasión americana de
1846-1848.
Después del Tratado de Guadalupe Hidalgo ftrmado el 2 de febrero
de 1848, la situación para ~lonterrey y Laredo cambiana sustancta.lmente a lo
largo de la segunda mitad del siglo XIX; sm embargo, este cambio no supuso
la desapanc1on de la relación entre ambas, smo que dJCha relación se
intensificó. El Tratado de Guadalupe Hidalgo estipulaba, entre otras cosas,
que sena el Río Bravo la nueva frontera mternacional entre México y los
Estados Un.idos. La población de La redo que, s, bien había sido fundada en la
margen izquierda del no CJen a11os antes, y de ese lado te11Ja sus prinic1pales
edificaciones, su plaza principal y la mayor parte de sus habitantes, también
había ido ocupando la margen derecha.
La porcion de pueblo que quedó a la margen derecha del Bravo fue
desmembrada del antiguo San Agushn de La redo que en un mismo momento
se convirtió por obra de los decretos legales en norteamericano y texano.
Según el primer historiador neolaredense la porción de San Agustm de Laredo
que quedó a la margen derecha fue nombrado desde entonces Nuevo Laredo
"como ¡usto tributo de recuerdo y para perpetuar el nombre" de la población
perdida, por decreto del entonces gobernador de Tamaulipas, Francisco Vital
FernáJ1dez. n Sin embargo, en los documentos mas antiguos aparece
indistú1tamente con los nombres de Monterrey de Laredo, t\1onterrey-Laredo
o ú1duso Nuevo Monterrey. Esto último que parece menos probable lo afirma
Gabriel Salruvar, distinguido historiador tamaulipeco. 1~ Sea lo que fuere,
debió haber confusion en cuanto al modo de nombrar el nuevo espacio
geopoütico que se formó en la parte del antiguo Laredo que quedó a la
margen derecha del Bravo. En efecto, un mapa elaborado por la Sociedad
Mexicana de Geografía y Estadística fechado en 1850 asienta frente a La redo el

11

fl1J1TWde Vmjedela Ct.mL&lt;w11,td.nmt~, p.60.
u l11J1rio ele Via¡t· de la C.misl&lt;ll1 de L»mh:s, p. ifl.
13
AHMNJ T )Udil ..~ Rid1t&gt;r, Rt::«7/Q /11~1,in,:11 úlln¡1t11d,ad11 ,lt-Nu,,.'1111.,1,, 1 s.r-1ss.~, 1M5, Ms .• 1'· 1.
14
C'odbriel &lt;;aJdJvdr, Hi;;t,&gt;rii10~11pe,1,l11kla ,k Tamaulipas, Méxiw, fal1torial &amp;•dlri;, deS1lvc1, Nl5, p. 1%.
fo el oon&gt;to en que el pres1d1&gt;nlt&gt; Brnilo Juaw;,sa11&lt;.i on&lt;1 la mslilur,1&lt; ión d,• lil m na l1hw PI 10 &lt;lt&gt; ¡ulio
de 1861 aun se lt&gt; denom.inil Mont,•rn.-,y-1 .are..lo. Vea.,., Ul1s..'S lrigoy&lt;'n, f-1 p1rl/&gt;/m1c1 u.vm•1111er&gt; .le la,;
fro11hTas lllt:rlC/11lilS, Méx1&lt;.o, S.t'., 19J5, p. 16.

551

�nombre de Monterrey.15 Según Richer la fundación de Nuevo Laredo se hizo
entre dos ranchos, uno de nombre Monterrey y el otro llamado Saltillo.16 Sin
embargo, en el libro de defunciones de la parroquia de San Agustín, que era la
única que seguía subsistiendo para ambos lados del río, ya se consignó el
nombre de Nuevo Laredo en los decesos ocurridos en 1849 que, por cierto,
fueron más de los acostumbrados por w1a epidemia de cólera morbus que
desoló las dos poblaciones entre marz.o y abril de ese año.17

.

Un episodio importante después del Tratado de Guadalupe Hidalgo
fue el protagonizado por un grupo de laredenses que pretendieron hacer la
fundacion de la villa de Mier y Terán en territorio nuevoleonés en las
márgenes del Río Salado. Estos laredenses fueron encabez.ados por Andrés
Martínez y Salvador Cuéllar y se atuvieron a un decreto federal que ápoyaba
la repatriación de los mexicanos que habían quedado en los territorios
perdidos. Independientemente de que, ante las dificultades del momento, la
traslación de mexicanos no se efectuó de modo masivo, es importante
destacar las intenciones que guiaban a los que pretendían repatriarse. Para
efectos del caso que nos oc~pa es menester destacar parte de la petición que
aquellos laredenses hicieron al gobernador de Nuevo León José María Parás.
Luego de pedirle los recibiera en su Estado decían:
No nos queda otro recurso para salvamos de tan grande sacrificio, o
de ser extrajeros en nuestro propio país, o de tener que dispensamos
a mendigar la subsistencia y comer el pan amargo de la (derrota].
Queremos pues ser nuevoleoneses para conservar el nombre de
mexicanos ya que la desgracid de la guerra ha querido que
perdamos el de larede11os y que abandonemos el suelo tal donde
existen los restos de nuestros mavores; \' sólo la bondad de la
legislación del gobierno y de los h~bitante's de este estado pueden
suaviz.ar el dolor de tan grande sacrificio que nos acompa11ará hasta
la tumba. rn
La íntima relación -aún conflictiva- entre Nuevo LMedo v Nuevo
León vivida en la décadas de 1850-1860 da cuenta de la fundación de la
aduana de Laredo decretada por Santiago Vidaurri. Esto inició una relación
ri..1t\XitcUl &lt;I h.ií Ol&lt;idd f"'- lí Id ~ , .. .,m t~l"\ "'2'/rlli,ct ,J..~ Id ~ ... ~t",lchJ
df' ( :..\ogrcal Id y E..;1c1dtsti, el H.)11 vbla dtl l.r1 '-llU".:lírt''f'.ló Id nll'•mlrl ~, l ion t,ll cHlO cHlli nor y
d&lt;'m&lt;1s d&lt;1Lo&lt;; &lt;1ck1uirido, r'-lSl&lt;'riornwnt,·. ""'' d" J83(r_ 1-.,t(• . m,,p,, q11,· ¡--..·rt,·1w«' " l,i "&lt;x 1&lt;'l.l&lt;1d
M(•xi1 &lt;111&lt;1 d(• ( ~"'l'/dfkl y l-.'&lt;t&lt;1,hsti1 d ill(' l'"""'nl,1do ,•n la l-xp1,.;i, ion 1)o . unw11t&lt;1I Nw..,tr,1 h (&gt;nt,•r.i
Nor\(' ('11 d An hivo ( ~•rn•r,,I d(• l&lt;1 N&lt;1, ion dP h&gt;i&gt;n•ro ,, ¡unto d,• 1'Jl~. Vl'.tS&lt;' Nu,-,./1,1 fi,•11/&lt;1:1 11,•1 r.,
Mí•xiw, ALN, J998, 1 1 pp.
11• AHM NI ., )11&lt;111 f_ Ri( lwr, R.__"&lt;·1i11 /11,;t,•11cn,,•111¡•cud1t1,/,1 ,l.: N11&lt;~'•' 1,u.:./,• 1S-r-ISS.'i, JAA3, t\h.. r 2.
•~ An hivo lr,1,-si.i d(•~n Agu~tm () ,m.._1,,, T&lt;'x&lt;1,), 1 1hm 1. l ld u11&lt;1nnt•atl,•I l o . .il 17 d,, .,hnl d,• J~tJ.
IR Ar(hivo dt'I Conr,r(•so d&lt;'I 1-s tdd,&gt; dt' Nw•vo 1&lt;'&lt;&gt;n (Al 1-NI.), ,•xp. 1.N. "hp,•d i,•ntP .,.,l,r,• ,•I
,-stahl,, imi(•nlo d&lt;' unc1 , olon1&lt;1 , ivil ('ll PI '&gt;.1l&lt;1d,, por J,,s V&lt;'&lt; in,-,.; d,• 1,m•d,&gt;t¡uP lo "'li, 11,111·, '-&lt;1lv,1d,,r
CuÍ'llar d Jos,• Maric1 1'. ir&lt;1s, Mont,•rn·y, 2'-) d,• n1&lt;1r10 d,• 18-19. Agr,,dl'/«&gt;" Id p roh"&lt;&gt;r,1 H,&gt;rl,•n, i,1
Cc1111m ho PI &lt;ffl'&lt;)Ui(&gt; d('('Sl1-.; d,x 111111•n1,,-. &lt;JW' ,•11,, p11bl1t o t,unbi('ll ,•n ~1111.lrk11•m-,. :¡ a,-.·11/:11111.-i1t,.,_ ,·11
N11cv11 Í.(In1,tg/,r,; XVffl 1¡ XIX cm1tr,, ¡,1/1,1,; m d 11,•11&lt;', Monlt•m•y, U111v,•r.1d,1d Autont~n.1 d,· Nm•vo
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clflci ( it•nt~rctl dl' lci Rt~puhlit&lt;I

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1,-.in, 19'-JI, 775 PI'·

552

comercial que aún no termina. Ante el intenso movimiento comercial aún
entonces sin ferrocarril, el consulado de Matamoros hubo de abrir en 1871 una
oficina comer?"J en la__Villa de Nuev~ La redo para que conociera y tuviera
control de _la tmportaao1: y exportacion.19 Años antes, durante la guerra civil
norteamencana se hab,a desatado también una intensa moviliz.ación
conv~endo a la región del Río Bravo en un espacio económico común, como
lo ~ons1deran Ma~io Cerutti y Miguel González Quiroga.20 A este periodo se Je
atribuye la espeae de que la franja ribereña de Tamauüpas fue entregada a
este ~tado por el presidente Benito Juárez en desagravio de las deslealtades
cometidas por Vidaurri privando a Nuevo León de contacto con el Río Bravo.
Como recientemente lo ha mostrado Israel Cavaz.os Garz.a, nada más lejos de
la verdad, pues esa franja perteneció a TamauJipas -incluso hasta el Río
Nueces- desde mediados del siglo XVJJl.21
AJ inicio de la década de 1880, la entrada del ferrocarril a Laredo
Texas y a la Villa de Nuevo Laredo hicieron que esta pequeña villa se
traiis~?rmara paulatinamente en w1a población importante en la mutua
relac1011 con Monterrey y Laredo Texas, y que absorbiera la centralidad de la
región ?anándole la partida por un lado a Camargo y a Guerrero en
Tamaulipas; y por el otro a Lampazos en Nuevo León. Varios fenómenos es
preciso destacar: el progreso relativo de los Dos Laredos; el incremento
demo~áfico que experimentaron; el traslado de comercidntes y compañías
comerciales. Entre quienes migraron y tenían intereses en Nuevo León
debemos nombrar a Patricio Milmo, Francisco Am1endáriz, Tomás
Men~i~ichaga, Francisco y Santiago M. Belden.22 Este último fue presidente
mumcipal de Nuevo Laredo en varias ocasiones y es recordado como
benefactor.

Otro evento importante que no debemos desatender fue la pretensión
del general Bernardo Reyes para convertir a Nuevo Laredo y a Guerrero
ambas villas tamaulipecas, en parte de Nuevo León a principio; de la décad~
de 18~. Para ello se valió de una vieja discusión histórica: la pertenencia del
terntono neos,mtan~erino al Nuevo Reino de León. Fracasó en el intento, pues
en Ta1~1~ulipas topo con pared al enfrentarse a la discusión histórica y
to~grafica que le propuso el gobernador de esa entidad ingeniero Alejandro
Pneto en respuesta a sus demandas. Para convertir a Nuevo León en estado
colindante con los Estados Unidos, Reyes hubo de aceptar entonces la
Hacienda de la Pita en el Estado de Coahuila, donde sin mediar un estudio
mas que circunstancial -y sin duda inducido por la conflictividad política de
los grupos coahu1lenses con el porfiriato- se estableció la población fronteriz.a
'" 1l,-p.: rtnwnt 1&gt;1_'-l,11&lt;• by Un11t•d '-,t.i lt.., , onsulM offi, idls &lt;11 Nu,•v,, 1dí(•do, ( \din C. 1on•n,
H1,t,•11rnl ~Ai tel1 ;,f Nu,: ,, I ,11 u/11 C.•11,11/:11,, Nu,•v,l 1 .irPdo, J&lt;l-11 .
;,, M&lt;trio c·,·rulti y Migu(') ( ;1111,,l,•1 0 u in~~•l, "( ;u,•rr&lt;1 y l 0 111,•r, io &lt;'11 torno c1I Rk&gt; Br,,vo (1855-1867).
l 11w&lt;1 lro11t,·n1&lt;1, '"'I" " 10 &lt;'&lt;•norni,o 11&gt;1111111". H1,t,•11n A-kx1cmm, (15R), v. XI., Núm. 2, o,t uhn&gt;di, 1&lt;•mhn• d,· J&lt;)ll(), PI' 2¡;__297_
.!I l",rctd ( ctVd /t'S ( ,(l í/(1, 1:,,.~ 1l 111~f1 1lltl1h N1tc\..1,1 f &lt;.'llu, M,,xil(), F( ....., fl}l).t , p. 17:\.
-- hlu,,rdo Al,1n on ( ,mtu, f-;•,•/11,1,•11 :¡ ,/rf'c·ml.-11011 C/1 d 111•/l':'lt la~ ,111,/adc~ ti·,111/cn:n~ de
1111/lflllh/"1", Tiju ,111&lt;1, H ( &lt;ll&lt;'gi1&gt; d,• 1,, ¡. ron!N d N,&gt;rh•, 1990, 1'·
0

:n.

.

�de Colombia en 1892. Como resultado de la escaramuza políticia del
momento, Nuevo l..aredo fue ascendida de la categoría de villa a la de ciudad,
con el nombre de Ciudad l..aredo de Tamaulipas; y Colombia resultó ser una
fundación laredense -de los Dos Laredos- ya que la mayoría de las familias
que emigraron a hacer la nueva fundación llegaron, como era n~tural, de_estas
poblaciones que eran las más cercanas.23 Con esto se reprodujo el patrón de
poblamiento del noreste que ya había consignado Israel Cavaz.os Garza_ f que
hemos anotado anteriormente. Fue la Aduana de Laredo la que abno w1a
pequeña oficina que se encargara de la vigilancia fiscal en la nueva población
de Colombia.
La Revolución mexicana trajo a la entonces nombrada Ciudad Laredo

de Tamaulipas una nueva oleada de migrantes del mismo Tamaulip'."5, Y de
Coalluila y Nuevo León. Varias familias de esos estados se ~?leaeron en
alguno de los Dos Laredos. O bien llegaron a w10, e mdJStintamente
cambiaron al otro. Por citar solo algunos regiomontanos o nuevoleoneses que
vivieron o nacieron en l..aredo se debe nombrar a Nemesio Garáa Naranjo,
Enrique Naranjo, Manuel De la Garz.a, Isidro Vizcaya Canales, Aurelio
Gonz.ález Henry, Matías De Llano y Manuel De Llano Martínez. ln~uso se
debe recordar a la comunidad de religiosas del Sagrado Corazon que
"trasladaron su colegio y sus alumnas de Monterrey a Laredo Texas.24
En el decenio de 1930, la carretera nacional fue un nuevo vínculo con
Monterrey. En ese tiempo un incipiente proyecto de industr~ción en
Nuevo Laredo atrajo capitales y bancos regiomontanos. Pero no fue smo ha~ta
mediados del siguiente cuando, después de la Segunda Guerra Mundial,
Nuevo Laredo y Monterrey fijaron su propia identidad al me~os hasta
principios de la presente década. Se estableció así un consenso regtonal que
equilibró las actividades geoeconómicas de la región noreste. Monterrey se
definió como ciudad industrial y comercial, y Nuevo_Laredo como centro
prestador de servicios aduanales y todo lo que ~plica: ~!ta~~n,
afianz.amiento, transportación (carretera y ferrocarrilera), fiscaliz.aaon,
financiamiento, alijo.

laredenses -especialmente los del lado mexicano- tienen en Monterrey lazos
familiares, comerciales o académicos.
En estos últimos años, esta pequeña región del norte de Nuevo León,
del noreste de CoahuiJa y del occidente de Tamaulipas, cuyo centro de
atracción son los Dos Laredos y que indudablemente se vinculan con
Monterrey, ha tenido una serie de cambios derivados de la virtual
modificación de los elementos fundamentales que definen la estructura de la
frontera. Se ha _puesto de manifiesto que la planeación del desarrollo regional
de la frontera no puede fundamentarse solamente atendiendo a cuestiones
económicas, comercialés o fiscales; sino que hay cuestiones sociales, políticas,
éticas e históricas que es menester tener en cuenta ya que la frontera no es solo ,
un lugar de paso de mercancías o pasajeros, sino que, al menos
históricamente, las fronteras mexicanas han derivado en lugares de
establecimiento de poblaciones con una intensa interacción.
En todo este proceso histórico de la frontera la ciudad de Monterrey
ha desarrollado un papel fundamental que aún no termina. El futuro había
augurado para ella y para su región nuevos derroteros que se han visto
temporalmente ensombrecidos por las circunstancias políticas y por las
recurrentes e intempestivas devaluaciones del peso y la inestabilidad de los
precios del petróleo. Pero no es ésta la primera vez que esto sucede. Los
norestenses salieron adelante a pesar de las circunstacias adversas de guerras
internacionales, revoluciones civiles, divisiones internas, sequías o
inundaciones. Monterrey esta ahí desde hace cuatro centurias, otras
poblaciones de la región estaban ya antes y otras vinieron después. Los
hombres y mujeres van y vienen por la región fundando pueblos, familias y
patrimonios. Y la historia es ya muy vieja como para no mostrar a cada paso,
que los lazos que wien a los habitantes de esta región, podrán estrecharse a
medida que tengan en cuenta los conocimientos de esa historia interestatal, y
ahora también internacional, que los explica a sí mismos y a los espacios
donde conviven.

Hoy muchos regiomontanos y nuevoleoneses tienen e~ ambos
I..aredos intereses y relaciones por compartir. Los Dos I..aredos tiene una
centralidad innegable en el norte de Nuevo León que el Ejército mexicano y la
Iglesia católica han entendido al rebasar las fronteras -políticas ~tales al
momento de diseñar y establecer sus propios espacios. La guanucron de_ la
plaza de Nuevo Laredo comprende las poblaciones del norte de Nuevo León;
y Nuevo Laredo pertenece a la zona militar con sede en Monterrey. Por su
parte, la diócesis de Nuevo l..aredo establecida muy ~ent~mente en 1989
comprende varias poblaciones nuevoleonesas. Al nusmo tiempo, muchos
Manuel Ceballos Ranúrez, "El control geopolítico en el noreste porfiriano: Nuevo Laredo y la
fundación de Colombia en 1892", Frontera Norte, v. 3 rnÍII\. 5, enero-junio de 1991, P· 9 Yss.
24 [María del Refugio Ornelas], Vida del Ilmo. Monseñor Dr. Enrique Tomás Lozano, Nuevo
Laredo, Impresores del Norte, 1957, s. p.
Z3

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ANUARIO DEL CENTRO
DE
, ES17UDIOS HUMANISTICOS
25

UNIVERSIDAD AUTONOMADE NUEVO LEON

1998

��HUMANITA~2

�~O DEL CENTRO
DE
10S HUMANISTICOS
25

lJNIVERS DAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
.

1998

�HUMANITAS
Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de Ja U.A.

responsabilidad den ada de los estudio contenidos en este Anuario,
corresponde , lusivamente a sus respectivos autores.

A UARIO DEL CENTRO D ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA
NERSIDAD UTÓ OMA DE
O LEÓ

TRO DE E ODIOS HUM
ÍSTICOS DE LA
NERSIDAD AUTÓ OMA DE NUEVO LEÓ

Director
Dr. Agustín Basave Femández D I Valle

Jefe de la Sección de Filo ofía:
EGU DA EDI 10
Agosto de 1998.-500 jemplares.

Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú

Jefe de la ecció11 de Letra :
Dra. Alma 1lvia R drígu z

Jefe de la Sección de Hi toria:
Profr. Israel Cavazo Garza

Jefe de la ección de Ciencias ociale.:
Lic. Ricardo Villarreal

HUM

1T S

Correspondenaa: Centro de Estudios
Humanísticos.- Dirección Biblioteca
Magna Universitaria.- A e. Alfonso
Reyes o. 4000 te. Col. del orte,
C. Postal 64440, Monterr y, .L.

rramb1de

�ÍNDICE

SECCIÓN PRIMERA
1

FILOSOFÍA
DR

AGUSTLN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE: Fundamento y
Esencia de los Valores -Signiftcaci6n y Sentido de la Axiología . . . 13

DR

RICARDO MIGUEL FLORES CANTU: Nicolás de Cusa y la
Docta Ignorancia -Consideraciones lústórico--.ftlosóftc.as- . . . . . .

25

EUDALDO FORMENT: El Legado Agustiniano de ur.a Ciudad
de Dios" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

39

ALBERTO CATURELLí: La Sinderesis. Y el Relativismo ético
Contemporáneo . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

6.5

DR.

DR.
1.

DR.

DR.

DRA.

HENRICH BECK: Técnica entre sentido y contrasentido
Ln Co11trnriednil Complementaría e11fre los Hemisferios C11lturnles tle
Europa, de Africn y de Asia -En 111111!0 de partúla de América- . . . . . .

75

MARIANO CRFSPO: Fundamentos de una Teoría
Fenomenológica-Realista del Juicio . . . . . . . . . .. . . . . . . .

93

MATILDE JSABELGARCIA LOSADA: Un Filosofar
Existencial Fttn~nte de una Filosofta de la C11/h1ra . . . .

131 ·

MTRO. JOSE ANTONlO DACAL ALONSO: La Filosofía del Derecho
del. Kant . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . _..

145

MTRO. ENRIQUE l. AGUA YO CRUZ: La Muerte en la Filosofta de
Agustín Basave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

171

7

�ERCERA

SECCIÓ
SECClÓ

EGU

DA

CIE

CIAS SOClALES

LETRAS

LIC.
DRA. ALMA SILVIA RODRrGUEZ: LA Sociolingüísticaante el

umbral del Siglo XXI

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197

MTRA. EUGENlA HOVENAGHEL: La Estrategia Persuasiva de
Alfonso Reyes: Un Ensayo Representativo . . . . . . . . . .

. 213

MTRA. LAURA ESTHaA GARCIA ALV AREZ: La Enseñanza del

Inglés en el Programa de Educación Bilingüe en el Nivel Medio
Superior de la Univcrsitiad Autónoma de Nuevo León . . . . . . .

DR.

MTRO. GABRIEL VARGAS LOZA O: La Denwcracia Liberal y sus
Limites

357

MTRO. JOSE LUIS PRADO MAILLARD: Las Vías del Poder
Presídendal: Una Comparadón Franco-Me.:xicana . . . . . .

369

231

IV
~1ENDIOLA: El Amor en los Tiempos del Cólera
(Reflexiones Sobre 11r1 Discurso Amoroso) . . . . . . . . . . . . . 261

MTRO. JOSE MARIA INFANTE: Ap1intes para una Psicología en el
Siglo XX1 . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 391
LIC.

MTRA. SARA ALICIA ANCIRA ARECHIGA: Bilingual Educatíon
as Stt~h does not and canr,of Always Replace Second lAnguage
Teaclung far tf,e P11rpose of Developing Second Lmiguage Ski/Is
we Slwuld think of Bifing11al Education and Foreign or Seeond
Language Teaclúng as Natural Allies Rther tlian Alternatives
(Po/it:;er 1977 in Milk 1985:670) . . . . . . . . . . . . . . . . . .
DORA G0 ZALEZ CORTINA: Literatura f-fispm1oamericana
Contemporánea. Argentina, Colombia y Chile . . . . . . . . . . . .

JORGE MELENDEZ BARRO : l.Ji volució11 de la f.str11ctura
alarial del Area Metro¡x,litmm de Monterrey durrmte lo. Noventa . . . . 407

LIC.

ISABEL ORTEGA RIDAURA: Fomento lhd11strial y Definición
de Grupos Empresariales Monterrey 1940-1650 . . . . . . . . . .

441

269

LIC.
LTC.

RICARDO VILLARR:EAL ARRAMBIDE: La Constmcdón del
"Significado" en la Obra de Max Weber: Su Importancia para la
Comprensión de lo Sodal . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . 349

295

ROGELIO CANTU MENDOZA: La Evaluación Instihtdonal
como Estrategia para el Mejoramiénto de la Calidad de la Educación
Superior en México . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 457

LIC. GUADALUPE CH A VEZ GO ZALEZ: La Formación de

Profesores; Una Necesidad en Disettsión . . . . . . . . . . . . . . :
LIC. MARGARITA RIOS FARJAT: Cuando la Poesía es Bandera.
Una Introducción a la Poesía Soda/ de YevgLCeni Yevh,slienko

311

SECCIÓ

CUARTA

329

HISTORIA

LIC. ARL~D A AVTLA: Las Mujeres en la Literahtra Infantil y
f11ven1I

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • .• _ .

341

PROFR.ISRAEL C;AV AZDS GARZA: Algunas Fuentes para la Historia
de la Evangelizadón en el Noreste . . . . . . . . . . . . . . . . . 473
PROFR.TOMAS MENDIRICHAGA CUEVA: La Seg1tnda Universidad
de Nuevo León (Año Lectivo 1948 - 1949) . . . . . . . . . .
9

487

�ING.

TEODORO AMERLLNCK Y ZIRlON: "Origen_y Desarrollo de
la Ciudad de Monterrey" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

MTRA. PATRICIA GUADALUPE ALFARO GUERRA: Francisco
Barbadillo y Victoria, Apuntes sobre su Historia . . . . . . . .
DR.

MANUEL CEBALLOS RAMIEZ: Monterrey y los dos Laredos:
Relación Bicentenario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

513

523

547

Sección Primera

SECCIÓN QUJ NT A
COMENTAR I OS Y RESEÑAS

Comentario al ,íltimo Hbro del Dr. faJandro Agazzi "El Bien, El M.al y La Ciencia"
Las Dimensiones Eneas de la Empresa Científico-Tecnológica, Dr, Agustín Basa ve
Fernández del Valle, 559. --Palabras de Presentación del libro "Meditadón sobre
la Pena de Muerte" del Dr. Agustín Basave Fernánde:: del Valle, Dra. Mireille
Rocatti, 565. --Dr. J. Ramón Palacios Vargas, 571. ---Historia de las Grandes
Empresas en México, 1850-1930, Jorge Meléndez Barrón, 577. --Williams K
Meyers, Forja de Progreso, crisol de revuelta. Los Orígenes de la Revolución
Mexicana en la Comarca Lagunera, 1880-1911, Gobierno del Estado de Coahuíla,
Israel Cavazos Garza, 583. -Eb11er, Fcrdinand: La Palabra y las Realidades
Espirihtalcs, Dr. Alfonso López Qu.ú,tás, 589. -Orti:;-Osés, A. y P. Lanceros:
Dicdonario de Hermenéutica. Una obra interáisciplinaria para las ciencias
humanas, Dr. Alfonso López Quintás, 591. -Kancyper, Luis. La Confrontación
generacional, Walter J. Gamboa Sandoval, 593. --Marmel, Elaine. Microsoft
Excef 97 Visual, Sergio Eduardo González González, 595. ---La Profesión. 511
Condición Soéial e l11stit11cional, Alicia Olivares, 599. ---Zaid, Gabríel. Tres
Poet.as Católicos, Juan Caries Magallanes, 601. ---Srwaler, Fernando. El Valor de
Educar, Alejandra Treviño González, 605. --La Filosofía como Propedéutica de
Salvación, Matilde Isabel García Losada, 611. --Psicología Ed11catí11a. Anila
Woolfolk, Dora Gonz.ález, 6]9. --u? Inteligencia Emocional, Héctor lzaguirre
Rivera, 621. -"De 1111 Diario y 1t11a Guerra Constante", Angélica Hernández
Viera, 625. -La Frontera de Cristal pide la Vo:; y fa Palabra -Reflexiones en Torno
a la Frontera Norte-, Ramiro Alberto Rios Torres, 629.

lll

FILOSOFIA

�FUNDAMENTO Y ESENCIA DE LOS VALORFS.
- Significación y Sentido de la Axiología Prof. Jur. Dr. Phil. Agustín Basave Femández del Valle.
Director del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y Presidente
de la Sociedad Mexicana de Filosofía.

SUMARIO: 1.- ¿Que son los valores?; 2.- El modo de ser del valor;
3.- Gasificación de los valores; 4.- Significación y sentido final de la
axiología vivenciada.

1.- ¿Que son los valores?.

Hay valores como cualidades de un ente. Decimos entonces, de
una persona o de una cosa, que son valiosas. Todo ente en cuanto ente es
bueno. El contenido del ser del ente funda su valiosidad. Pero hay
también lo ónticamente valioso referido a un posible apetecer o a un
apetecer efectivo. No se trata, en este caso, de un ente real, sino de un ente
ideal. Contra el irradonalismo axiológico hay que afirmar resueltamente
que los valores son. Desde luego no son cosas reales con efectividad
tempoespacial, pero son entes ideales amables, apetecibles. Fritz Joachim
von Rintelen -quien dedicó gran parte de su vida al problema de los
valores- define el valor como "el contenido de sentido de una esenda, en la
medida en que realiza o·puede realizar un fin". (1). Del hecho de que los valores
sean algo irreal no quiere decir que carezcan de consistencia ideal y de que
escapen a la habencia. Resulta inaceptable a todas luces la dicotomía entre
ser y valor. Lotze y Scheler se empeñan inútilmente en hacemos creer que
• punto de vista, de
los valores no son sino que valen. Tratariase, según este
meras cualidades adherentes de contenido a las que conviene una "última
independencia del ser" y que son captadas emotivamente por un "a priori
axiológico independiente" en la realiz.ación del "sentir intencional".

Frente a esta postura dicotómica e irradonalista, me permito
formular las siguientes objeciones:
1.- Es insostenible el dualismo .entre ser y valor. Si los valores son algo
que se ofrece como contenido de un acto, ¿Cómo puede pensarse que este
algo no sea ser?, ¿ Cómo puede haber un tipo de objetos que no son?
2.- La intuición emocional "a priori", al lado del conocer teórico, es otro
dualismo inaceptable. ''Este sentimiento intencional, órgano específico de
13

�aprehensión del valor -expresa el Dr. Antonio Lmares Herrera-, o es un
conocimiento o no lo es. Si es un conocimiento no tiene más que un
sentido, el de ser una actlvidad, que aprehende espiritualmente objetos, y
esto solamente puede hacerlo una facultad de orden teórico. Si no es un
conocimiento, entonces tampoco puede atribuí-raele la propiedad de captar
o a pre hender objetos".

Aspectos objetivos de entes sustantivos que se ajustan a 1a ley o principio
de finalidad que satura todo el campo habencia. Aspectos de cosas o de
personas que presentan peculiares caracteres: Polaridad, diversidad
específica, rango jerárquico, normatividad.

2.- El modo de ser del valor.

3.- Si el hombre es el portador y el realizador de los valores, es un
contrasentido que se pase su vida afanándose por realizarlos para que a 1a
postre se le diga que los valores no son sino que valen. Esto equivale a
decirle que ha .realizado una pura nada.
4.- Si los valores pueden agruparse en clases diferentes- éticos, estéticos,
sociales, utilitarios, biológicos, re1igiosos- es porque sus contenidos
cualitativos están arraigados -o coordinados- en cosas, actos o sucesos del
campo de la habencia. El contenido cualitativo de los valores éticos se
coordina con determinado género de acciones humanas, mientras que el
contenido cualitativo de los valores utfütarios se coordina con determinado
género de cosas. Si el valor no es manifestació11 y expresión del ser real, no
podrá explicarse la conexión del contenido cuaütativo valioso con la cosa
real. ¿Por qué sólo a determinados conjuntos y ordenamientos de
cualidades sensibles les damos el ~aüficativo de valiosos?. Lotze y Scheler
no pueden dar razón de este hecho con su dicotomía: Entes-valentes.
De mí sé decir que no puedo concebir el valer sin algo que valga.,
¿Podrá hablarse de una existencia sin algo que exista?. Pues bien, tampoco
cabe divorciar la idea de valor de los valores reales particulares. El valor
tiene que incluirse en la estructura óntica de los entes, no en un mundo
etéreo esencias alógicas. Trátase de una manifestación activa ·del ser, de
una ordenación del ente fundada teleólogicamente. Dentro de m ¡
concepción metafísica, los valores son las importandas objetivas de /a htibenda
que sabemos estimar. Son los entes valiosos el fundamento del valor y no el
valor el fundamento de los entes valiosos. El "tipo ideal" de la naturaleza
de un ente servir~ en todo caso, para graduar el valor de su
desenvolvimiento. Solamente el ser puede complementar o perfeccionar a
otro ser. De la relación entre la formalidad actual del ente y la formalidad
actual de la tendencia natural surge el valor corno ''bien adecuado". La
potencialidad de perfección sirve d!? modelo ontológico. Cada ser
particular tiené comprimida una abtmdante riqueza de contenido potencial
valioso. En la realidad caben diversos grados de acrecentamiento de las
normas ideales. El supremo valor es Díos: Acto puro y actua1idad suma. A
mayor actualidad mayor valor; a mayor potencialidad menor valor.
.
Los valores son aspectos del ser de los entes. Aspectos de
tmporlancia, de notoriedad o jerarquía que nos mueven a estimarlos.
14

El reino del valor está ubicado en Ja categoría del ser ideal. El
hombre, que no sólo es sujeto cognoscente y sujeto comportante, sino
también sujeto valorante, se refiere intencionalmente a importancias
objetivas que le instan a realizarlas, a estimarlas o a admirarlas. No
confundamos ]a valoración-algo subjetivo- con el valor -algo objetivo-. Es
la valoración la que depende del valor y no el valor el que depende de 1a
valoración. Sobre un mismo valor caben valoraciones distintas. Un bello
cuadro pictórico puede ser valorado con un criterio económico, con
enfoque de documento histórico, o en pura contemplación estética. El
cuadro pictórico es el mismo y en él se apoyan las valoraciones distintas
que descubren diversas cualidades valiosas. Puede haber, desde luego,
errores en ]a valoración. El hecho de que sólo llamemos bellos a
determinados entes y no a otros, o buenas a determinadas acciones y no a
otras, nos está diciendo que los valores son objetivos. El hecho de que los
valores sólo existan para el hombre no quiere decir que sean subjetivos
sino respectivos. Es preciso distinguir entre el modo de ser del valor y el
modo de ser conocido.
La aprehensión sensorial o la emoción no formula juicios de valor.
En consecuencia, la esfera axiol6gica no es una esfera ateórica, como
pretende Scheler. El sentimiento del valor es posterior al conocimiento del
valor. El valor sólo puede ser aprehendido racionalmente · -para las
animales no hay valores- aunque en las regiones axiológicas más altas
entre en juego una forma de "respuesta de valor" -para utilizar los
términos de Oietrich von Hildebrand-, que Ja misma cualidad de valor
exige. El hombre introduce en la realidad un novum: Arte, ciencia, técni~,
moral Este novum introducido por el homb.re es valioso. Pero el problema
del valor no se reduce a los bienes de cultura.
La inseparabilidad del ser y el valor se expresa en los axiomas

"Omne ens est bonum" y "Onme ens est verum". Cuando no se entiende bien
el problema de las propiedades trascendentales del ser -que ya hemos
explicado en otro capítulo- se corre el riesgo de incurrir en toscas
interpretaciones como la de Augusto Pescador en su "Ontología": "Las
cosas no tienen ideas, puesto que carecen de la facultad de ideación. No
realizan operaciones de pensamiento. Luego no pueden dar ideas. Las
cosas no tienen intención ni facultad de elección, no pueden hacer el bien
15

�ni el mal; Juego .no pueden ser moraJmente buení)s. Las cosas no juzgan,
no dicen nada; luego no pueden ser verdaderas". (2). Cuando se habla de
que todo ente es bueno y de que todo ente es verdadero se está suponiendo
que _la verdad y la bondad de los entes so11 :respecto a los hombres que las
_ advierten. Porque son los seres humanos quienes integran el valor de lo
que hay en el campo de la habencia. Y me atrevería a decir que este
conocimiento del valor del ente es considerado "sub spede aeternitatis".
Porque si consideramos los entes "sub spede mortis" -como Jo hacen
Heide~ger, Sarte y Simone de Beauvoir- nada tiene valor. He aquí un
expresivo texto de S.imone de Beauvoír: "Puesto q:ue todo hombre muere,
puesto que todo acaba por terminar, nada de lo que sucede tiene
importancia; es tan equivocado esperar como desespenu'' (3).
Los valores no son cosas sino importancias, aspectos de los entes.
Como objetos ideales son intemporalesr inespaciaJes, inalterables. Al lado
de_los entes reales y de los entes ideales, están los entes posibles que no
ex:JSten pero que puedenJlegar a existir. Algunos valores -no todos- entran
en el mundo por medio de la acción humana. En este caso el valor se "
presenta como ser posible. Son los imperativos de actuar moralmente, de
hacer una ob_ra artística, de escribir un tratado fil?sófico, de forjar una obra
manual ... Tratase de ideales realizables, J,rincipios de la acción, normas de
con~ucta. Sin e_mbargo, el_~alor no debe reducirse al ser posible que puede
realizarse mediante la accton humana. Porque también hay valor en el ser
actual de UJla puesta de sol, de una gacela y de un orden cósmico.
.

3.- Clasificaaón de los va/o-res.

Los valores se clasifican en útiles (capaz, caro, abundante), uitales
(sano, selecto, enérgico, fuerte), espirih1ales (intelectuales --conocimiento
ex~~o, evidente-, '1:arales -bueno, bondadoso, justo, escrupuloso, leal-,
es_t~cos_ -beUo, graet~o, elegante, armonioso-), religiosos (santo O sagrado,
d1vmo, s~premo, milagroso). Esta clasificación orteguiana -más completa
que J~ de NicoJa-i Hartmann- tiene el defecto de hablar de valares positivos y
de valares_ negativos. Los que Ortega llama valores negativos será propio
Uamar dJSvalores. Porque una de las características esenciales de los
valores es su polaridad con los disvalores: Capaz-incapaz, caro-barato,
ab~dante-es~so, sano-enfermo, selecto-vulgar, enérgico-inerte, fuertedébit conocimiento- error, exacto-aproximado, evidente-probable,
bueno-malo, bondadoso- ~alvado, justo-injusto, escrupuloso-relajado,
~eal-desJ~aJ, bello-feo, gracioso-tosco, elegante-inelegante, armoniosomarmóruco, santo-profano, divino-demoniaco, supremo- derivado
milagroso- mecánico.
'

16

Existen otros criterios de clasificación: Vafores de cosas y valores de
situaciones. Según los tipos de bi~es creados: Valores morales que van de
persona a persona,, valores que elaboren objetos (materia espiritualizada),
valares técnicos, valores téoricos, valores estéticos. Las importancias objetivas que
suscitan nuestra estimación pueden ser posibles - (realizables) o actuales
(realizadas). En cuanto realizados, los valores son temporalizables,
individualizables condicionados por una circunstancia real y por una
existencia de un ser humano realizador, sujetos a la hore elección de un ser
personal.
Es indiscutible que en la vida humana hay que optar entre valores
diver~s- Es evidente que unos valores son superiores a otros. También las
capas de la realidad se ordenan jerárquicamente. La jerarquía de los
ví)}ores no sólo atañe a la valoración sino a su ordenación objetiva dentro
del campo de la habenda.

Axios en griego, significa "digno". La axiología en el noble y
profundo significado que derrama su etimología es una teoría de la
dignidad. La dignidad que se levanta sobre todas las núserias: ,rSiempre
creerá el hombre en lo sobrehumano. Llámelo lo divino o lo ideal Sin un
ideal por encima de sí mismo el hombre no puede marchar derecho, en el
sentido espiritual de la palabra. Eso sobréhumano que tiene caracteres de
modelo es·el mundo de los valores espirituales. Aún el más grande de los
hombres tiene a ese mundo por encima de sí, como también dentro de ·si
mismo. Pero estos v_alores, que guían la conducta humana y animan su
pecho, no son inventados ni se los vuelve a acuñar por transmutación; son
descubiertos y, como las estrellas del delo, se van haciendo visibles a los
hombres paulatinamente con el progreso de la cultura. No son viejos ni
nuevos valores; son los valores" . (4). ¡Magníficas palabtas! Añadamos, tan
sólo, que la visibilidad mayor de los valores no solo depende del progreso de la .
cultura sino también -y acaso más- del amor al valor infiní.to que es la absoluta e
infinita perfección del absoluto mismo.

17

�Después de estudiar críticamente varias clasificaciones de valores,
que se han propuesto en la historia de la Axiología, me ab:evo a proponer
u.na nueva y sencilla clasificación:

1.- DEL AGRADO (SENSIBLES)
A).-INFRAESPIRITUALFS{ 2.- DEL PLACER (HEDONI~OS)
3.- DE LA VITALIDAD (BIOLOGICOS)
VALORES

B).- FSPIRITUALES

q.- SOBREHUMANOS

CLASIFICACION DESDE EL
PUNTO DE VISTA FORMAL

1.- ECONOMICOS
2.NOETICOS
{
3.- ESfETICOS
4.-ETICOS
{ RELIGIOSOS

1.- VALORES rosmvos
Y DISV ALORES
2-VALORESPERSONALES
Y VALORFS DE COSAS
3.- VALORES PROPIOS
Y VALORES DERIVADOS

Mi criterio de clasificación estriba en la relación de los valores con

res~~to al hombre. Hablo de respectividad, no de relatividad. Hay valores
espmtuales que encaman los -~ombres; val.ores infraespirituales que
pertenecen al mWldo de la sensíbilulad, del placer físico O de la vitalidad y
valores sobrehumanos,. que el hombre no inventa ni produce, pero realiza ~
uxili
~ a . ~ que vtene de lo alto. En esta clasificación, los valores
infraespmtuales ocupan el rango más bajo en la escala axiológica. Sobre
esto~ valore~, encontramos los valores espirituales (económicos, noéticos,
estéticos, éticos) que el hombre descubre y real.iza en su vida·
la
ús "d d
, Y en
c p1 e e ~os los valores nos encontramos con los valores religiosos:
Lo santo o divmo, la adoración y la piedad.

4. • Significación y sentido de la final de la axiología vivenciada.
E~ta época _de subversión de los valores apremia la tarea de
reconstruir la tabla ¡erárquica axiológica. Toda ética se fundamenta en la
ontología. El valor se entronca en el ser. El mundo con sus componentes no
~ presenta ~omo algo neutro. La valiosidad la encontramos en las cosas
sm confundrrse con ~ - Las cosas son depositarias del valor; por eso se
nos presentan como bienes. Fenomenológicamente, el valo.r: se nos aparece
18

omo una ualidad ideal, residente en las cosas. Estos valores presentan
m dos o categorías de ser y de ofrecer: 1°. - Exigibilidad: Esto es, un
imperativo, con deber ser, que reclama cumplimiento; 2º.- Polaridad:
Siempre aparece el valor y el anti- valor; 3º.- Respectividad: Todo valor,
aunque no s r lativo, se nos presenta como respectivo al hombre, como
referido -directa
indirectamente- a las personas; 4º.- Objetividad: Los
valores n indep ndientes de las valoraciones hu.manas. No es valor el
que depende de la valoración, sino la valoración la que depende del valor;
5°.- Jerarquía: Hay valores superiores e inferiores, unos deben ser preferidos
en confrontación con otros. Se requiere reflexión filosófica para advertir las
jerarquías entre los valores; 6°.- Heterogeneidad: Los valores son
irreductibles los unos a los otros, impo ible cuantificarlos en cuanto a
valores. Lo que p demos uantificar -no sin ciertas dificultades- son los
bienes, los valores concreto de las cosas o de las personas;
7° .- Tncorporeidnd: Uno de los caracteres de los valores -en su acepción
fenomenológicala irrealidad o idealidad. Por eso hablamos de
incorpor idad; 8º.- Intemporalidad: Lo valioso. Las valiosidades que se
desprenden de las cosas valiosas, no sufren mutación en su ser incorpóreo,
ideal La historicidad tá en e1 descubrimiento o proftmdización de los
valores qu se dan en el tiempo y la historia; 9°.- Realizabilidad: El destino
de los valores es u encamación en los hombres o su incorporación a las
cosas; 10º .- Trascendencia: Los valores estánmás allá de las realizaciones
que de ellos se hagan en el mundo y en la historia; 11º.- Inespacialidad: Por
ser incorpóreos los valores no ocupan espacio; 12º.- Difusividad: El valor es
comunicativo, apela a otros valores.
La axiología que cada hombre reconoce y mantiene en su vida,
aunque no es fruto de su cosmovisión, está subalternada a ella.
El hombre es un sujeto cognoscente, un sujeto comportante y un
sujeto valorante. Experimenta valores en el desenvolvimiento de la cultura
y en la comunicación cultu.raJ entre los pueblos. En el aprendizaje cultural
- iempr con ingrectiente axiológico-, los hombres encuentran valores en
las cosas, n la naturaleza, en el arte y en las ob:as personas. Nuestro
contacto on la cultura favorece el descubrimiento de nuevos valores
culturales.
Aprendemos, recibimos y transmitimos valores. Pero
advertimos que esos valores no dependen ni de nuestra nación, ni de
nuestro tiempo. Nos limitamos a preferir, elegir, seleccionar, o criticar lo
que nos parece valioso o disvalioso. El hombre es, no solo un animal capaz
de experimentar valores, ino un incansable buscador y realizador de
valores. o podríamos entender la lústoria sin la infatigable búsqueda
axiológica. Los proyectos -políticos, económicos, o sociales- son siempre
criticables. A la luz de los valoTe , el hombre sueña y programa el orden,
la paz, la justicia, la libertad, la disciplina, la seguridad, el bien común ...
19

�Nuestras esperanzas religiosas de inmortalidad, de resurrección, y de
salvación, giran en tomo a los valores. Por eso tienen un carácter
universal. En el mundo del ser habita el valor.
El valor es algo digno, noble, perfecto en su orden. El vocablo
axiología que viene de la expresión TA AXlA significa dignidades, noblezas
y perfeccio11es en cosas, animales y hombres. En la cultura grecolatina, los
valores significaban los seres dotados de valía, de excelencia, de perfección
que los hacía dignos de estima. La axiológia contemporánea estudia las
cualidades que hacen valiosos a los objetos. Pero esas cualidades se
estudian en sí mismas, independientemente de las cosas. No hay grupo
humano, ni pueblo que carezca de un (núcleo axiológico). Todo hombre,
todo grupo, todo pueblo, presentan un estilo de vida, un modo habitual de
.valorar, jerarquizar y constelar valores. Se vive conforme a una pléyade de
valores que orientan en vidas humanas. Ya sea el valor-ser o el valor como
razón en la forma ,liel ser-valioso, los valores han sido y siguen siendo
objeto de la reflexión filosófica y de la praxis política.
[a esencia o modo de ser peculiar del valor tiene su génesis en el
mundo de los hombres. Pero en sí mismo no depende de ningún origen
g¡Joseológico: Todos los valores se real.iz.an de modo limitado. Todos los
valores, en última instancia, se fundamentan en el Espíritu trascendente, en
el Ser fundamental y fundamente. E1 hombre, desde una perspectiva
antropológica, es producto, sujeto, fin de los valores. Hay una autonomía y
una dependencia del hombre respecto al orden axiológico. Podemos
estudiar los valores en la práxis humana y en el depósito cultural. Si la
valiosidad es inherente al ser de los entes, la noción de valar es una 11odón
primera.. Advertimos el valor desde el momento en que advertimos la noindiferencia que nos suscitan las cosas, la desigualdad entre ellas. Unas
cosas nos ímportan más que otras. Nuestra intinúdad está en contacto con
la notoriedad, la importancia y la dignidad que les acaece a los entes que se
ajustan a su teleológia. El sujeto personal encuentra, en otros hombres o en
cosas, exigencias de actitud preferentes. En este dinamismo teleológico del
ser de los entes, observamos que las cosas o los sujetos valiosos tienen
todas las perfecciones que deben tener según su esencia. Ciertamente hay
una razón formal -el valor- que hace que los entes sean valiosos. Trátase de
valiosidades concretas que encontramos en entes físicos, en entes ideales,
en entes cósicos y en entes-personas.

Los valores son bienes propios del hombre, en cuanto se los apropia,
aunque la valiosiadad trasciende al hombre. No pienso que caiga, formalmente,
dentrq de la dimensión de lo "bueno", porque no podemos limitamos a
ningún sector del mundo de lo valioso. Sabemos que el dinamismo valoral
trasciende toda realización concreta de valores. Apuntan hacia un modelo
ideal infinito o ilimitado. Exigen plasmarse en la existencia humana,
20

conservarse
incrementarse dentro de ella. Son deseables porque son
valiosos. Su valiosidad nos atrae, nos complace, nos agrada No se trata de
proyecciones subjetivas, sino de estimaciones de objetos y personas. Los
entes no son constituídos valiosos por el ser humano, pero no se advertiría
su valiosidad sin el hombre. Los descubrimos y los realizamos en situación
y en circunstancia, aunque sabemos que trascienden todas las situaciones y
todas las circunstancias. En cierto sentido, la persona es correlativa del
valor. Pero el alor, per se se daría en la creación, aunque todavía no
hubiese personas. El hecho de que los animales no adviertan los valores, no
significa que los valores no existan. Tampoco cabe decir que los valores son
solamente bienes propios del hombre, aunque sea el hombre quien los
descubra. Los valares empíricos son realizaciones imperfectas de los valares
ideales. Cabe decir, en consecuencia, que los valores ideal.es son con.figurativos
con respecto al valar empírico. Pensamos en los valores ideales sin defectos
pero advertimos las limitaciones en los valores empíricos. Todos los valares
ideales se realizan de un modo supremo y perfecto en Dios: Valor de los valores,
fundame11to último del orden axiológico. Los valores empíricos participan e
imitan -de modo deficiente- al modelo super-emiente, a la suprema causa
ejemplar. Por ser Dios Ser Supremo, es también valor máximo en el que
están fundamentados los valores ideales. Hasta los más sublimes valores
empíricos nos producen una insatisfacción. ¿ De donde proviene esta
insatisfacción? De que solo imitan parcial e imparcialmente al valor
máximo. Toda experiencia de limitación axiológica nos insta a la
trascendencia. Las valiosidades ideales que el hombre descubre, no pueden
ser infinitas porque se mantienen en la línea de la oúsma esencia de esas
valiosidades. En las ciencias y las artes humanas se encuentran siempre
limitadas en su modo de realizarse. Sin la axiología no habría criterio para
distinguir los verdaderos progresos humanos en la historia. En este mundo
en que vivimos, los valores de toda especie son dignos de realizarse para el
bien de las p rsonas. Nuestra dignidad, nuestra perfecpón, nuestro
desarrollo requiere, exige, la existencia -no solo la esencia- de los valores.
Ciertamente sólo el Ser Absolutamente necesario es el Valor absolutamente
necesario para los hombres. Aún así, cabe hablar de modos convenientes
de necesidad en la experiencia valoral Por eso decimos que los valores
exigen ser realizados y conservados en la vida humana.
Se llama axiología la teoría de los valores y de su estimación o
valoración considerados como aspectos distintos de los seres que se ocupa
la "ontologíi' aunque realizados en ellos. Hay juiáos de esencia, juicios de
existencia y jui~ios de valor. Los juicios de valor insumen una posición
estimativa, no se refieren en absoluto ni a la existencia ni a la esencia de la·
cosa En el fuicio de valor aparece comprometido el espíritu humano,
puesto que la estimación es cosa esencialmente humana.

21

�La cien ia y la técnica no pu den regularse sobre la base de un«
pura ética interna sin soporte óntico-axiológico. Sólo de los valores en
sentido esbicto
originan auténticas normas. El hombre no puede ignorar
que sus achvidades son axiotrópicas; esto , que están siempre orientadas por
valores. Las ciencias humanas no pueden prescindir de los valores y de las
normas. Se justifican las reglas por los fines y las normas por los valores.

El hombre n su totalidad está al servicio de Dios, d los hombres

y de la haben ia como la totalidad de cuanto hay en el ámbito finito. &amp;te
servicio se presenta como valioso por sí mismo. Lo que es intencional en el
conocimiento de lo valores,
hace extramentaJ y es vida valiosa en un
comportamiento concreto. Entre el decir y el ha er Jo dicho, entre 1querer
y el obrar, debe haber oherencia.
En la interiorización mutua del amor, el yo y el tú se convierten en un
nosotros. En este sentido, cabe decir que el amor es una convivencia valiosa,

En
hum nISima in tisfa "ón qu todo hombre experimenta
en su vida, pese a los valor s que realiza, se vislumbra siempre un ideal
uperior, un bi n axiol gic d finitivo. Cuando hayamos encontrado ese
Bi n acian , la a pira i -n convertirá en posesión. Habrá l d anso de
un anhelo cumplido. En todo ser humano xiste una ci rta obscura
conci ncia del
r absoluto, infinito, perfecto. uestro afán de plenitud
subsistencial, onsume plenih1d relativas que no instan a buscar la
Plenitud Absoluta.
Nuestra vida, mientras v1v1mos terrenalmente, es una
autoconstruc ión tica que implora un auxilio que viene de lo alto. La
axiología vivida día a día, en su sentido más profundo, se nos presenta -así
lo pienso y así lo vi o- com una propedéutica d salvación. El r sto
silen io y sper
peranzada.

una compartición de bien s, una corresponsabilidad moral, un libre
compromiso d entrega generosa. En esta generosidad, los seres humano
que se entregan se encuentran a sí mismos en mejor estado axiológico.

Cada hombre tiene una especial disposición para encontrarse, en siritonía,
con determinada zona del cosmos de valores. Ningún hombre recibe en sí toda la
vasta constelación axwlógica. Cada poca establece su sistema de
importancias, de metas, de valores que aparecen siempre en primer plano.
La Edad Media se centra en 1a f r ligiosa, el Renacimiento otorga gran

importancia al arte, l siglo XIX se embelesa con el dominio científico... En
las épo:cas de transición se difumina esa dominante axiológica. La
comprensión histórica busca ompenetrarse con el carácter axiológico
determinante d cada poca, con su rico conjunto de ndencias varias.
"Una filosofía -advierte Fritz Joachim von Rintelen- sólo puede
ofrecer algo al hombr si proporciona un contenido d verdad que incluya
una estructura de valor, que se imponga vigorosamente y esté capacitada
para imprimir un significado interior a la existencia. La vida de los
individuos y de los pueblos está determinada, esencialmente, por los
valores". El que fuera ilustre Catedrático en la Universidad de Maguncia
{Mainz), habla de valores como "un contenido de sentido cualitativo y
objetivizable, que se afirma como finalidad positiva de una aspiración
consciente o inconsciente, en una toma de posición que, según los
diferentes grados de elevación individual, puede ser realizada en el
espíritu viviente (valor real). Dicho espíritu, en virtud de un contenido
interior (valor propio) puede acomodarse, exigiendo un orden ulterior
(valores de·relación, valor de utilidad) y una interior satisfacción, a mas de
suscitar en nosotros una alegria duradera" (5).
22

23

�NOTAS BIBLIOGRAFICAS

NICOLÁS DE CUSA Y LA DOCTA IGNORANCIA
--consideraciones histórico-filosóficas-

(1) Fritz Joachim von Rintelen: "Die Bedeutung des Philosophischen
Wertproblems", en Philosophia Perennis, Geyser, Festschidt, Regensburg,
1930; II pág. 933.

Dr. Ricardo Miguel Flores
Centro de Estudios Humanísticos - UANL

(2) Augusto Pescador: Ontología, pág. 83, editorial Losada, S.A.

l Antecedentes.

(3) Simone de Beauvoir: El Existencialismo y la Sabiduría popular, pág: 27,
Editorial Siglo Veinte.
,

Después de las tinieblas del siglo XIV -(guerras devastadoras, grandes
pestes, involución de la productividad agrícola, despoblamiento en el campo y en
las ciudades)-, en que nuevamente la posibilidad del conocimiento humano, y la
confianza del hombre en sus potencialidades había quedado comprometida,
habrá de corresponder a Nieklaus Otrypffs el laborioso trabajo de -restablecer
paulatinamente las bases para un nuevo despliegue de la razón humana; de
hecho se trata de una labor de reconstrucción. El nominalismo había dejado muy
averiados e inseguros grandes segmentos de lo que durante la Edad Media había
sido consíderado como saber. Pocas veces en la historia se han visto tan
seriamente amenazados los logros civilizacionales de los siglos precedentes -al
igual que ahora, en el tránsito del siglo XX al XXI-.

(4) Aloys Riehl: Friedrich Nietzsche, 17". Ed. Stuttgart, 1920, pág.165.
(5) Fritz J~ac~ von Rin ~elen: "Presentación de mi propia Filosofía'' , en el
vo~~en CnSts de Valores , pág. 82. Compilado por Jesús González López,
Ed1c1ones de la Universidad Católica de Quito, Ecuador, 1982.
1

En el ámbi:-o del pensamiento, la situación que a la sazón se presentaba
era la siguiente: al no ser posible partir de lo Infinito, porque por principio es de
suyo incognoscible, y quedar excluída la posibilidad de un genuino conocimiento
de lo finito, -ya que éste no puede derivar de su Principio-, aparece lo individual
como un irracional Jactum puro. Había entonces la necesidad de plantear el
problema en otro terreno, al lucir como inviable y sin sentido la noción misma de
conocimiento.
Se requería en consecuencia de un nuevo punt.o de partida para el
conocimiento natural, y será precisamente Nicolás de Cusa quien plantee en
primer lugar su problemática en términos filosóficos en e1 siglo XV. No se partirá
más de principios de suyo aprontados por la fe. Fe y conocinúento del mundo
habian quedado separados por 1a filosa navaja de Ockam.
Por otro lado, es esa una época de enfrentamientos de dos visiones de la
realídad que se oporúan tenazmente: «platonismo» y «artistotelismo». Ambas con
sus respectivas 'plazas fuertes'; los primeros nucleados en tomo a la (&lt;Academia
platónica de Florencia», y los segundos, operando desde su bastión en la
Universidad de Padua, con fuerte apoyo en su enclave veneciano.
El aristotelismo del quatrocento estaba cifrado ftmdamentalmente en clave
averroísta, si bien había versiones alternas como la llamada alejandrina. ¿Cuáles
eran entonces las tesis básicas de «el Comentador (de Aristóteles)», ante las que
25

24

�tuvieron que perfilar su pensamiento Nicolás de Cusa y los platónicos de aquel
entonces?

n. Aristotelismo averroísta.
Los grandes filósofos musulmanes coincidían desde luego en varias tesis
aritotélicas. Tanto Alfatabí, como Avicena, Abentofáil y Avempace afirmarán
con Averroes (lbn Rochd [1126-1198]) la wtldad del intelecto, así como la tesis del
alma como forma del cuerpo. Averroes añade que existe una razón -"ht1ica" la
denomina- que es eterna; y es por medio de ésta como el intelecto agente
separado (inmaterial) se habrá de poner en relación con el hombre.
Esto es, Averroes habrá de sostener 1a tesis de una Inteligencia agente
concebida como sustancia separada, divina e inmortal, que en todo caso puede
unírse a nosolros mediante la Imaginación -tesis posteriormente tan debatida
sobre todo en Occident - p ro a 1a vez rechazando la idea de que la inteligencia
humana en potencia quede reducida a una simple disposición producto de la
conformación orgánica del hombre; esta inteligencia humana, nótese, no es la
mteligenda del individuo ccmcreto, el cual, de lo único que al respecto está provisto
es de una disposición para percibir los inteligibles, disposición que a su vez
desaparece una vez que se da la existencia del cuerpo. Para Averroes el principio
de individuación habrá de residir en la materia, de tal suerte que, lo individual se
asimila a lo corruptible, y la inmortalidad devendrá puramente genérica. En el
individuo sólo hay una "eternidad potencial" 1a cual no le pertenece propiamente
a él, sino precisamente, a la Inteligencia agente.
En Averroes, "no hay creación ni procesión sucesiva sino simultaneidad
en un comienzo etemo" 1. Su cosmología, de núcleo aristotélico, admite un motor
inmóvil para cada una de las esferas celestes; esto es, se perfila 1a necesidad de que
haya actos puros sin mezcla de potencia. Estos ''actos puros" mueven por el mero
hecho de ser; además lo hacen desde siempre, puesto que "operan" por lo mismo
que son, sin haber tenido comienzo y sin que jamás puedan dejar de mover. De
esta suerte, encontramos que el ser-movimiento del mundo, es eterno.
En linea con el sistema aristotélico, postula Averroes que un motor
inmóvil mueve enla medida que "es deseado", ya que se trata de una virtud, una
energía finita "que adquiere una potencia infinita por el deseo que la mueve hacia
un ser qu no es ni uerpo ni potencia subyacente a un cuerpo, sino Inteligencia
separada, inmaterial, que inspira este deseo como causa final" 2• Lo anterior
nnplica de suyo que cada cuerpo celeste tiene entendimiento, por medio del cual
conoce a su motor y lo ama.
Corbin, Henry, Osman Yahia y Sayyed Hossein Nasr: La filosofía islámica desde sus orígenes liasta la
m,w-te de Averroes, en: Alain Michel et al., Histc,ria de la Filosofía, vol. 3: Del m"11do romano al Islam
medieual. Edit Siglo XXJ. Madrid, 1972. p. 356.
l

2

I'1id., P. 355

26

Pero así como hablamos lineas arriba de ser-movimiento como un todo
unitario, así tendríamos que referirnos aquí a una diversidad de cuerpos celestesconocimiento, ya que, estos no tendrían un ser que además conocería, sino que su ser
mismo consistiría en conocer a su respectivo motor. Ahora bien, los diversos
motores inmóviles tendrán que estar en una relación de unidad jerárquica donde
cada uno es causa de su inmediato inferior. En rigor, no es que lo mueva (ya no
sería inmóvil), sino que más bien produce o genera a su inmediato inferior, sólo que
e,temame11te; cada motor estaría así procediendo por toda eternidad de su
inmediato superior.
El discurso del aristotelismo averroísta no está exento sin embargo, de
«incrustaciones)) neoplatónicas: se remonta a fuentes de _esa índole la noción de
que todo motor inmóvil es una «inteligencia», y lo que esa inteligencia habrá de
conocer. El sist ma osmológico de Ibn Rochd se estructura sintéticamente de la
siguiente manera: Dios, motor inmóvil absolutamente primero sólo se conoce a sí
mismo; los demás motores también se conocen a sí mismos pero conociendo a la
vez su causa, siendo entonces cada inteligencia intelección de sí misma y de su
inmediata superior. El sistema se complica el especificar el número de
inteligencias y su respectiva procesión, asunto que rebasa este estudio, pero sí es
de mencionar para nuestros fines, que también las &lt;&lt;almas)) de los cuerpos celestes
proceden de las inteligencias respectivas.

El ya referido intelecto q,gente, como se asentó precedentemente, será en
Averroes único para todos los hombres, siendo 1a última de las inteligencias
separadas; al individuo no habrá de pertenecerle, como quedó establecido, más
que una posibilidad -en sentido puramente negativo- que tendr~ un papel
totalmente pasivo respecto de la intelección, la cual será por entero exógena. El _
entendimiento potencial fuúcamente tendrá lugar en el contacto con el intelecto
agente,. no siendo en absoluto, u.na propiedad del individuo en manera alguna.
En este sistemaj que será el eje de las cenadas discusiones renacentistas
entre aristotélicos y platónicos, el alma, si bien sí es la forma del cuerpo, no es
inmortal. La inmortalidad sólo puede ser genérica; la etenúdad potencial que hay
en el individuo no le pertenece en rigor a él, sino a la Inteligencia agente. Es
entonces 1a materia pr..incipio de individuación, sí, pero corruptible.

Una de las cuestiones más controve.rsiales suscitada en torno al pensar
averroísta es 1a famosa tesis de 1a doble verdad. Los especialistas siguen
discutiendo si real.mente dicha tesis le es abibuible o si es producto de
interpretaciones que no han sido del todo justas y/ o suficientemente inteligentes;
aquí no intentar mos desde luego dirimir dicho d.üerendo. Nos limitaremos a
establecer de qué se trata. Habría tesis en el sistema en cuestión incompatibles
tan.to con el Islam como con el cristianismo; el hecho es que en tales casos
Averroes reconocería como necesario 'por la razón' lo uno, pero a 1a vez
27

�sus~ntando 'por la fe' lo otro. Al parecer, nunca sostuvo explídtamente que
pudiera haber 'dos verdades'; al contrario, postuló qúe fe y razón 'telÚall que' ·
coincidir; que religión y filosofía habrían, en última instancia, de ser lo mismo.
En el último tema expuesto, por ejemplo, señaló que-filos6ficament.e no podía ver
cómo el alma podía ser inmortal; sin embargo, como creyente estaba convencido
de que sí lo era, y a la vez afirmaba que entre razón y fe no podría haber
contradicción. Lo menos que podemos decir es que, de alguna forma, no está
alejado de la verdad decir que, A verroes dio pie a esas interp.retaciones, al no
armorµzar explícitamente en su sistema religión y filosofía cuando aparecían esos
lemas controversiales. Fue parte de la complicada pero rica herencia que legó.

fil Humanismo y platonismo en el Renacimiento.
La Florencia del siglo XV va a contemp}ar cómo ante. sus privilegi~dos
se va a efectuar una genuina revoludón cultural por obra de uomini singolari.
dotados y sensible~ cuyo antiguo estatuto de artesanos devendrá en el de a~tistas;
pero este concepto va a connofár una diversidad de aspecto_s. Se trata de
intelectuales que cultivan las matemáticas, creadores de la «perspectiva
moderna» y de ideas originales en arquitectura; se rompe con los espacios
cerrados del Medioevo, para instalarse en espacios abiertos, saturados de 'luz
mágica', regidos por la . 'divina proporción' e impregnado!; de la nueva
perspectiv_a cientificij.
_

OJOS

Los filósofos habrán de explicitar las intuiciones de los artistas. En.medio
de un complicado juego de metáforas, platonismo y hermetismo son
vehiculizados simultáneamente en la avanzada del Humanismo. Proliferan los
tratados sobre la visión, pero alternan con obras de alquimia, de magia y de
astrología que incluyen elementos orientales. Se crearon estructuras súnbólicas
q~e. generalmente se entreveraban con simbolismos mágicos, ·experien~
nusticas del Uno -remonta.bles a Plotino-, matemática pitagórica y metafísicas
astrales. En realidad, mucho hubo de sincretismo en esa eclosión combinada de
tradicim1es medievales, árabes, griegas, romanas y egipcias.
Diferentes modelos de universo alternan y se suceden unos a otros
conf~~e van apareciendo las traduc.ciones, cuya secuencia será Ja que
condic1on~ las modas aut~.rales de pensamientos y cosmovisiones muy antiguos.
El humarusmo de Florenaa elabora su agenda: preeminencia del hombre, culto
de lo bello, universalidad de la religión más allá de cismas, sectas, "herejías y
11
1,eterodoxias.
Más que de un cuestionar sistemática y directamente al
cris~~o, se trata de una ambigua atmósfera, rica en fórmulas aterciopeladas,
tan inquietantes, a veces, en un Erasmo, que habla el lenguaje del apologista,
como en un Pomponazzi, que quiere ser simplemente profesor de «filosofía
natura1»"3 •
3 De

Candil.la¡, Mau rice; Historia de la Filosofía, vol 5: La filosofia en el Renadmiento. Edit Siglo XXI

~~~-~n

28

.

El méto4o fundamental renacentista va a consistir en un retorno a los
prindpios, concepto neoplatónico que fue explícitamente, teorizado por Marsilio ·
Ficino y Juan Pico de la Mirandola. Dios aparece como el principio, y el genuino
cumplimiento del destino del hombre habrá de consistir en un retorno a Dios. Pero
no sólo. En el último autor citado se añade un sigtúficado humano e histórico, de
un retomo al propio principio, esto es, a sí mismo, como medio para la felicidad
terrena, y de renovación de las comunidades humanas.
Ello conlleva .
necesariamente también, un retomo al mundo clásico, co:iicebido este como
expresión privilegiada y lugar señero de encuentro y manifestación de los
mundos y las sabidurías arcaicas, anteriores a la Hélade y la Latinidad clásicas.
Mientras los profesores parisienses se enfrascaban en prolijas y
evanescentes disquisiciones lógicas, los humanistas van transitando de la
prevaleciente cosmología hacia una nueva antropología y nuevas concepciones de
la sociedad, en base a, y a través de, los saberes platónico-plotinianos
redescubiertos (Marsilio Ficino, presa de un «furor)) platónico, traduce completos
a Platón y Plotino, así como muchos ~xtos herméticos, a los que se estimaba
entonces como íntimamente ligados a dichos autores). Y todo esto se hallaba
impregnado de metáforas relativas a la luz, a espejos, sombras, claridades e
imágenes reflejadas. El aporte de Florencia se sintetiza en tres vertientes:
prelación y centralidad del ho.mbre, universalidad de la 1"eligión más allá ,de todo
divisionismo lústóríco en -sectas, y un vehemente culto por lo bello y sus formas.
En Mirandola, sorprendentemente encontramos una especie de «vanee de lo que
serán aJgunos temas reaparecidos en el siglÓ XX bajo el nombre de
&lt;&lt;existencialismo&gt;&gt;: w. gr.: la libre determinación por parte del individuo original, de
su respectivo lugar en la jerarquía de los seres y, por tanto, de las esencias, las
cuales en ,ningún moménto habrán de preceder a las existencias; todo ello
teniendo como t~lón de fondo una atmósfera de angustia (moderna desde luego,
dado que, ya en ese entonces, todo lo sólido se desvaneda en el aire), y desasosiego
moral y social, y por tanto, político, Pico no deja sitío a astrología, a diferencia
de los de Padua, porque esta a su vez no deja margen a la libertad; no sucede así
en cambio, en el caso de la magia, ya que esta investiría de poder al hombre,
incrementando su potencial, sus posibilidades, y afirmando su personalidad ante
el Hades adverso, el destino, el fatum, los astros y cualesquier limitantes de s:u
libre creatividad y expansión.

la

Saturaba a su vez el ambiente la idea de que una sola es la religión pero
que se expresa a través de una múltiple variedad de diferentes ritos. Con todo,
subyace una lucha por la preservación de la cristiandad ante -r_ebrotes de
paganismo más o menos camouflados, lucha presente ya en un Francisco
Petrarca, cuya oposición al averroísmo es patente. Después de todo, no hay que
olvidar que "Fue Francesco Petrarca, poeta y estaqista del siglo 14, quien sentó las
bases para la defensa de cada ser humano en tanto creatura e imagen viva de
29

�Díos, contra 1a id.ea aristotélica de que algunos hombres han nacido para ser amos
y otros para ser esclavos. Petrarca, pese a que no leía griego, fue el impulsor de la
restauración de Platón en la Italia del siglo 15, así como del proyecto de efectuar
traducciones de los diálogos platónicos, por ese entonces poco conocidos en el
Occidente latino. En su ensayo de 1368, De su propia ignoranda y la de muchos
otros, Petrarca, l más influyente de los intelectuales europeos, ridiculizó el culto
veneciano a Aristóteles; sostenía que Platón se acerca más a la fe cristiana . . .".4
Los pensador s humanistas de Firenze eran muy dados a amalgamas
sintéticas que yuxtaporuan ecléctica.mente elementos de distintas procedencias,
originados en diversas tradiciones y geografías, rasgo que repugnaría
marcadamente, como se sabe, a los partidarios de Ja vuelta "Et los Evangelios y a la
letra de las Escrituras, llámense Erasmo, Calvino, Zwinglio o Lutero. Toda
filosofía proveniente de la cultura antigua -no sólo la de Aristóteles- era
sospechosa a pnori de incurrir en herejía a ojos de los reformadores.

IV. Aristotelismo averroís~ y alejandrinista.
Por otro lado, los florentinos, como ya adelantáramos, habrán de
oponerse frontalmente a sus rivales paduanos. Maurice de Gandillac ha
documentado puntualmente el 11 &amp;ente 11 paduano: nLa Universidad de Padua, que
dependía directamente de Venecia, gozaba de ciertas libertades; teólogos
tomistas y maestros en Arte~ notoriamente averroístas vivieron allí con frecuencia
en un régimen de pacífica e incluso anústosa coexistencia. Como si el problema
de la individualidad del entendimiento de cada persona humana contase menos
que el problema de su inmaterialidad y supervivencia, averroístas y tomistas
formaron en ocasiones un frente común contra el «alejandrinismo» (la
interpretación de Aristóteles según los Comentarios de Alejandro de A&amp;odisia)" 5•
Pues bien, la escuela platónica de Florencia acusa al partido veneciano que se
había enseñoreado de la Universidad de Padua de atenerse exclusivamente a
Aristóteles, así como de postular tesis incompatibles con los dogmas del
cristianismo en lo referente a la inmortalidad del alma humana individual, dado
que, si se adscriben a la facción averroísta, admiten (vid supra) un intelecto único
para toda la humanidad, y si responden a la facción alejandrinista, aseveran que
el alma humana es mortal.
La coartada de los paduano-venecianos era, a fin de evadir la posible
acusación de herejía, la consabida argucia teórica de la doppia veritá o doble
verdad6 • "Petrarca, -afirma de Gandillac- veía sin duda bastante claro al
Hamerman, Nora; "Nicolás de Cusa y Pío O salvaron la civilización cristiana•, en: Bmengeli,
Revista de arte, ciencia y buen gobiemo; Volumen 9, número 2; Segundo trim.estre de
1994, p. 13.
5 De Ga.ndillae, Maurice. op. cit., p. 100.
6 Ya expuesta lineas a.rriba, a propósito de Averroes. Hay dos esferas separadas. Una se sirve de la
razón y sus métodos completamente; la otra, sólo toma como a.poya tura la fe, y no rinde cuentas ante
4

30

sospechar cierta hipocresía en la actitud de sus enemigos &lt;&lt;paduanos». No se
trataba, en efecto, de exponer el aristotelismo como simple documento histórico,
sino de presentarlo a la vez como la única respuesta &lt;qacional» a las preguntas
filosóficas y como &lt;&lt;U.!l error» desde el punto de vista de la religión. Al hacerlo
así, se favorecta de alguna manera el fideísmo -o al menos la ampliación de lo
simplemente ac ptado por la fe (los credibilia), ampliación que ya había
com nzado a aparecer con el escotismo y se había acentuado aún más con el
«probabilismo» ockhamista y con la perspectiva más mística de 1a devotio moderna.
En ciertos casos esta actitud podía llevar a una reinterpretación de la «letra»
dogmática, por ejempJo, en lo que atañe a la «creación de la nada» (ex nihilo),
como cuando el Maestro Eckhart, sin ser averroísta.,. juzga que no es incompatible
con la creación ex nilulo una cierta «eternidad» del mundo creado, con lo que se
anuncian ya ciertas posiciones del Cusano sobre el &lt;&lt;infinito contraído» (infinitum
contractum). La mayor parte de las veces era la idea misma de revelación la que
se convertía implícitamente en objeto de sospecha07•
·
Las ideas paduano-venecianas constituyeron un detonador, con
consecuencias e influencias posteriores bastante sinuosas; acudían estudiantes de
muchos países, los cual s se adherían ya a las vertientes más espiritualistas de las
enseñanzas, ya a las libertinas. Sus doctrinas aparentaban ser tradicionales, al
movilizarse exclusivamente en el marco del aristotelismo. Sin embargo, en
materia social y religiosa, presentan una faceta crítica e irreverente,
particularmente en lo que consideraban ser «mitos consoladores de los ideales
platónicosn. En 1516 el veneciano Pietro Pomponazzi8 escandalizó a toda Europa
con su obra De inmortalitate animae, donde concluye después de intrincadas y
farragosas argumentaciones en uno y otro sentido que no hay ninguna razón
natural aducible para sustentar la tesis de 1a inmortalidad del alma, y que incluso
resulta más meritorio el vivir virtuosamente, pero sin esperanza de una vida
eterna. A pesar de artilugios semánticos destinados a aplacar posibles censores,
el libro provocó numerosas reacciones encontradas, y las principales mentes de la
época pronto se encontraron tomando posición respecto de tan explosivo texto.
Hubo incluso quema de libros.

Pomponazzi ratificó sus tesis, y añadió otras, tan incendiarias o más, si
cabe. En Basilea publica De incantationibus donde afuma que los milagros son
pura imaginería, creencia apta para masas ignorantes; ese escrito "se convierte en
la razón. Salvaguardadas la autonomía de ciencia y filosofía, no temían conflictuar con la Iglesia, a la
que protestaban acatamiento y sumisión.
1 Op. cit., p. 99.
.
.
8 Pietro Pomponazzi (1462-1524), filósofo naci.do en Mantua, en el seno de una familia prolegi.da or
los Gonzaga, ti.ranos y luego marqueses de esa ciudad, donde fungieron como honorables mecenas;
estudió y ensefió primeramente med.icina en la Universidad de Padua. Posteriormente enseña.ria
1,filosofía nahnal» en 1495. Pomponazzi tomó como punto de partida a Averroes y, dicotomizando e,I
discurso en filosófico y religioso, argumentó que, según la razón, el alma debe morir con el cuerpo,
aunque aceptaba en base a las enseñanzas del cristianismo que era inmortal Se suicidó el 18 de mayo
de 1524.

31

�un arma de guerra contra lo sobrenatural cristiano desde su misma publicación
en 1556119 • En dicha obra, mediante interpretaciones forzadas de los textos
aristotélicos, pretende afincarse en los mismos en apoyo de su admisión de la
· acción de "fuerzas ocultas" presentes en el alma del hombre, el cual, por ser un
"microcosmos", se encontraría ubicado en la frontera entre dos mundos. Es así
·que acepta la posibilidad de la magi~ como tantos pensadores de la época; con
todo, se trata en Pomponazzi de una magia natural que no debe nada ni a ángeles,
diablos u otros seres espirituales. El problema, dejando de lado todas las
minucias relativas a espíritus sutiles y temas conexos, es que la línea divisoria que
establecía el autor entre lo admisible y lo inaceptable dejaba muy comprometidos
aspectos concernientes a la revelación cristianaJ al sugerir sin ambages la
conveniencia de aplicar al terreno de lo maravilloso cristiano el mismo escepticismo
que se impone de suyo en el caso de ciertas narraciones y relatos fantásticos de
autoria pagana. Todo ello lo hace siempre escudado en su calidad de 11físico 11, sin
referirse para nada a las verdades de la fe, a las cuales por otra parte,
ewlícitamente se adhiere.

Según este aristotélico paduano, el papel de la filosofía "no es transformar
las cosas e introducir un orden nuevo, ya que el mal no es más que una condición
de la armonía eternamente inscrita en los astros. Si hay cambio, ello sucede de
manera cíclica, siguiendo un ritmo que es el mismo de las religiones,
primeramente marcadas por prodigios, decadentes después, y condenadas a
morir cuando los oráculos se callan. Así finalizó el viejo paganismo y así, quizás,
{: se anuncie el fin del cristianismo, pues sus milagros son cada vez más raros.
Fórmulas éstas bastante ambiguas, que parecen anunciar el reino de la razón y
nuevos modos de actuación sobre la naturaleza; pero Pomponazzi resucita el
tema (tan estoico como aristotélico) de un «eterno retomo», que parece poco
compatible con el culto del progreso. "1º [cursivas nuestras].
Lo que ante todo pretendían Pomponazzi y los demás aristotélicos
renacentistas -ya fuesen averroístas o alejandrinistasu_ era afirmar el orden
inmutable y necesario del mundo; orden racional que excluye el milagro, como
acabamos de ver, y en general, la intervención providencial en los asuntos
mundanos, tesis que a la vez se erige en la base para una investigación puramente
natural del mismo. También es de destacarse en este orden de ideas, el estrecho
9

De Gandillac. Op. cit. P. 111.

º Jbíd. P. 114.

1

,n Bs muy ilustrativo al respecto el oportuno señalamiento de Nicolás Abagnano: ' Cuando, por obra
de Pedro Pomponazzi, nace el alejandrinismo que intenta volver en la interpretación de Aristóteles al

antiguo comentario de Alejandro, el mismo averroísmo resulta
modificado, y a menudo m.-ulta
difícil clasificar a cada uno de los pensadores aristotélicos en una u otra de las corrientes. En general,
puede deciJse q11e los averroístas -tienden al panteísmo, porque considei-an ]a inteligencia humana
única e idéntica con la inteligencia divina, mientras los alejand rinistas mantienen la trascendencia de
Dios respecto al mundo." En: Historia de la Filosofía, vol 2. Editorial Montaner y Simón. Barcelona,
t9'ls3; pp.
73-74.

32

margen que queda al libre arbitrio humano, comprometido por un determinismo
cósmico inexorable.

V. El platonismo cristiano de Nicolás de Cusa.
Hay caracterizaciones muy elocuentes del Cusano: "El renovador del
platonismo ... es Nicolás de Cusa.12, la personalidad filosófica más completa del
siglo XV"13; " ..•• pensador tanto tiempo olvidado y que, después de Eckart, es
juntamente con Leibniz y Boehme uno de los grandes nombres de la filosoña
alemana ... "14 • Y se podrian aducir otras aún más elogiosas como la de Dilthey;
pero será mejor centrarse en su pensamiento a fin de hacer patente dicha
relevancia.
Si entre el ockhamismo, la mística alemana y la teoiogía negativa a la
sazón vigente -heredera esta última del Pseudo-Dionisio- habían comprometido
para el espíritu hu.mano la pos10ilidad de alcanzar a Dios, dadas su
inconmensurabilidad y su infinitud, y dado que lo Infinito escapa a toda relación
con lo finito, ·y por lo mismo a todo conocimiento, el único «saber)) posible del
Principio será en consecuencia un «no saber», esto es, será entonces una docta
ignorantia, producto de sucesivas aJ&gt;oliciones de toda determinación y
especificación.· ~í, en lo subsecuente toda afirmación con pretensiones de
conocimiento habrá necesariamente de remitirse de lo que se pretende conocer a
algo ya conocido.
·

En los párrafos segundo y tercero de este escrito se estibleció, en
congruencia con estos planteamientos, la exclusión de la posibilidad de un
verdijdero conocimiento de lo finito -en el presente contexto-, al no poder este
derivar ya más de su Principio que, como vimos, es incognoscible. Así, prima
facie, estaríamos en presencia de, «un mundo justo a la medida de Guillermo de
u Bn la p. 53 de la última obra citada se establece que "nació en Cusa, cerca de Tréveris, Alemania,
el año 1401. Su primera educación le fue dada en Deventer por los 'hermanos de la vida común' que
cultivaban el ideal de la llamada devotio moderna, y que se inspiraban sobre todo en la mistica
alemana (vol J, § 327-29). Estudió en Heidelberg; luego, desde el 1418 al 1423, en Padua, donde
trabó amistad con Pablo Toscanelli, que más tarde fue médico y astrónomo famoso. Se había
orientado hacia los estudios juridicos; pero por haber perdido su primer proceso se dedicó a la
teología, y en 1430 fue ordenado sacerdote. Bn 1432 le llamó el Cardenal legado Juliá.n Cesarini, que
habla sido su maestro en Padua, pillll particicpar en el Concilio de Basilea; por el concilio, que debía
decidir,
.
entre otras cosas, la unión de la Iglesia latina con la griega, fue enviado a Grecia,
desde donde volvió a Italia con los pensadores y teólogos griegos más significados de la época.
Esto le permitWCQntraer una gran .familiridad con la lengua griega y con los clásicos griegos
y,
sobre todo, conocer directamente algunas obras de Platón, de las que extrajo su inspiración
fundamental, Nombrado cardenal (1448) y obispo de Bre;sanone (1450) chocó con ef duque del
• Tito!, Segismundo, que lo tuvo en la cárcel durante varios afios. Murió lejos de su diócesis, en Todi,
Umbri.a, el 11 de agosto de 1464. Bn el viaje de regreso, desde Grecia, tuvo la inspiración de su
doctrina fundamental, la de la docta ignorancia.. , . •
13 Abagrumo, Nicolás. Op. Cif., p. 53.
u De Gandillac, Maurice. Op. Cit. p. 23.
33

�Ockham» 15, dado que el .individuo sólo puede aparecer como un pW"o factum, en
último análisis, irracional. Ello debido a que, el pensamiento medieval habia
situado sus saberes en un espacio epistémico que ahora se habia tomado
problemáti o. Era necesario entonces ubicar el conocimiento en otro terreno,
puramente nahtrat y era preciso en consecuencia, dotarle de un fundamento
,n1rame11te filosófico. La proez.a del Cusano habrá de consistir justa.mene en
mostrar a un tiempo la inaccesibilidad divina a la par que la presencia de Dios en
todo. Se trata entonces de transferir el consabido método negativo a un plano más
general, introduciendo en este contexto la teoría de la coi1lddentia oppositorum;
habrá que encontrar una nueva visión que explique más adecuadamente que"el
Medioevo la trama de relaciones sutiles entre lo Uno totalmente infinito (Dios), y
lo ww múltiple, esto es, los seres por Dios creados. Trascendiendo las filosofías
emanacionistas y procesionistas, trata de explicitar cómo la unidad irúinita se
difunde en el todo de lo creado.
Resulta imperioso en el siglo XV establecer con precisión las posibilidades

y las fronteras dei saber humano, al cobrar conciencia de los acotamientos
conceptuales producto de la nueva 'episteme' protorrenacentista16• El kantiano
interrogante relativo a las condiciones en que es posible el conocimiento se
insinúa por doquier en las páginas de las obras de Nicolás de Cusa, el cual, si bien
es cierto que se hallaba -comparativamente- aún m.uy impregnado de teología,
estaba fundai1do en los hechos un racionalismo que intenta circunscribir los
limites del saber humano pero siempre en relación a lo infinito divino.
Al no estar ya más presente lo Infinito como tema, por no ser cognoscible,
está sin embargo presente, bajo la envoltura de lo finito. El mundo deviene
explicatio Dei, lo que implica la presencia oculta de lo Infinito; con todo, estas tesis
van a posibilitar justamente el conocimiento autónomo de lo finito.

vid. nuestro artículo «LA gtrosis moderna», en: Hu1111mitas; No. 24, 1997; p. 48.
Al respecto señala Edmund Husserl: «En el Renacimiento, como es sabido, la humanidad europea
efectuó en sí misma una conversión revolucionaria. Se volvió contra su modo de existir anterior, el
modo de existir med.ievaJ, lo desvalorizó, y quiso formarse libremente u.na nueva configuración. El
modelo que admira lo tiene en la humanidad antigua. Quiso reproducir en si misma aquella manera
de existir. «¿Qué es lo que concibe como lo esencial del hombre anbguo? Después de una vacilación,
no oha cosa que la forma 1 fil059fica" de existir: el darse libremente a sí mismo, a su vida total, su
legla sacada de la pura razón, de la filosofía. La filosofía teórica es lo primero. Quiere efectuar una
consideración superior del mundo, libre de Jas ataduras del mito y de Ja tradición en general, un
conocimiento universal
del mundo y del hombre con una absoluta falta de prejuicios, percibiendo finalmente en eJ mundo
mismo su razón y su teleología inmanente y su principio supremo: Dios. La filosofia en cuanto teoría
no sólo hace libre al investigador, sino a todos los hombres formados filosóficamente. A la
au,tonomía teórica sigue la autonomía práctica. En eJ ideal conductor del Renacimiento el hombre
antiguo es aquel que se forma radicalmente a sí mismo sobre la base de la rau&gt;n libre. Para el
'platonismo" renovado, de esto se deriva que se hala de configurarse de
nuevo éticamente no
.sólo a si mismo, sino al entero mundo humano circundante, a la existencia política y social de la
humanidad según la razón hore, según los principios de una filosofía unive,sal». Cnsis de las dencias
eurOp!'flS y la fenommología trasce11dental. Folios Ediciones. México, 1984; p. 13.
15

16

34

/\hora bien, 'st, rnnocimicolo dotado Je autonomía, en el istema
cusMlO, 111wn1 pll(' dl' r,m·.&lt;Jí de una lid z d. finitiva. En todo caso, lo que
put'de hau'r, l''i esl11hb:l'r hipótt sis (co11it' l11ra' 1 habrá d deaom.inar) qu
mum&lt;.•ntánca 11 Lransiloriam •nle -.;on v.Hida.; se tr&lt;1ta de crtezas relativas, que
nm•vos d,llns pued&lt;.·n (\Hüribuir a invalidar o a e nfirm r17 . Desde luego, las
••&lt;.o njeturn:-;» &lt;;1111 lc1il•s dl'hido ., que de algún modo remiten lo que ria la
•rd,1d 1111sm.i . Lo ~1u1.: ~ manifiesl, es una perenne prov1s1onal1dad d todo
nmocimicnlo ('&gt;i ' mpr, dt• lo finil 1, Sl.' entiende) que sin mbargo es signo de la
presen('ic d, lo Iníinito, «Verdad in. lcanzable,,, in mbarg conocida en la
all ridad inagl)(.ibJ&lt;., d' las 'conj lura 1 •
Abagnnno car eteriza a la conjetura como «un onocimiento por alteridad
o sea un conot'imienl que rerníte esencialm n~ a lo distino de sí, a la verdad
como tal, pero que, pre is, mente por tal referenci , e tá en relación 011 Ja misma
verdad y partici pa d ell . La alteridad del conocimiento respecto a la verdad
si1ve p~ra fundamentar el val r del mismo, que entra en relación e n ella
precisamente por esa alteridad. C.:m I qu reconozca sus límites y se funde en
ellos el onocimiento hurnano e ( por lo tanto, válido; y d jade serlo cuando no s
ignorancia docta,
es, cuando ol ida su prr;,pia alteridad respecto a lo
verdadero, que es su unica participación posible en lo verdader » 18 •
lo es posible establecer relacio.nes y proporcion s d finidas, escapando
tanto el máx,n,o absoluto como el 111í11i1110 absolutos al conocimiento humano, ya
qu este último e inscribe en el ámbito de la posibilidad y la potencialidad tan
sólo· e I dominio 'd I más v de l menos'. Así, lo que le es dable al hombre son
apr ximaciont' · ucesivc1s d~ conocimiento, cuyo modelo será el onocimiento
malemáti o -ql l' hace pn•s1.mtir •I &lt;&lt;misterio» de la oinciden i de los opue tos·,
al tiempo que lé.1 v rd, d, n tanto que algo bsoluto y necesado estará si mpr
má aU - d toda determinación cognitiva. De hecho, el fundamento de u
m ' todo t ma omo base analogía de origen matemático, extrapolando nociones
geométrica al :mbilo d la metafísi . P nsaba 1 «moderno» card nal que, a
diferencia de la lógica tradicional, a la que consideraba totalmente estancada y
&lt;&lt;maniatada» por 1 prin ipio de no contradicción, la matemática estaba en
condiciones d efectuar navega ione má audaces, abriendo nuevas rutas al
sab r, necesitando tan sólo de perfeccionar u m ' todo. Con este bagaje intent
seriamente i.ncluso r olv r 1 complicada u stiones de la cuadratura del
cír ulo. Se dibujan ya en él rasgos que in quivocamente pr nun ian actitudes
que preva lec rán en los siglos del racionalismo y la ilustración.
1

In lu el hed\O d postular una superación d las oposiciones en un
cierto tipo de i.ínle i ha dado pie a algunos a columbrar antecedentes de la
dial · ti a hegL·liana. Su manejo alterno y original de los conceptos de finito e
1"

18

Esto, cinco siglo~ illllt!s dt los l'opper, los Lakatos y los Fayerabend.
Op. cit., p. 55.

35

�infinito ha conhmdido a algunos, como por ejemplo Dilthey 111, para quien el
Cu.sano incurre en pa,nteísmo. No se percatan estos autores de que en realidad De
Cusa sutilmente distingue dos tipos de infinito: el infinito cüvino que, -como
venimos señalando- trasciende a nuestro entendimiento, y que es conceptuado
como un infinito negativo, y el universo «privativamente infinito» -así sea
ilimitado-, que no es propiamente ni finito IÚ infinito. Si bien Dios está en cada
cosa, el universo está de manera «comprimida» en todo. En realidad en el
Cusano encontramos una m zcla extraña -por lo demás, muy explicable- de ídeas
tradicionales, ntucbas de ellas impregnadas de teología y de la antigua
cosmología, así como precogniciones anticipatorias e intuiciones que constituían
verdaderos atisbos de nociones que siglos después habrían de ser «moneda de
curso común».
La cantidad y por ende, la matemática serán privilegiadas por nuestro
autor quien señala sin ambages: "El número incluye por tanto todas las cosas
proporcionales. Así, pues, no constituye el número Ja proporción en la cantidad
sólo, sino en todas aquellas cosas que de cualquier manera, tanto sustancial como
. accidentalmente, pueden convenir y diferir. Tal vez por esto Pitágoras pensaba
t que todas las cosas se constituían y eran inteligibles debido al poder de los
números. Sin embargo, el llegar a la exactitud de las combinaciones en las cosas
corporales, y a una adaptación adecuada de lo conocido a lo desconocido, es algo
superior a la razón humana. Por eso a Sócrates le pareció que no sabía nada . . . "

Que estas breves páginas sobre Nicolás de Cusa -que ni remotamente
pretenden ser exhaustivas- queden como incitación para estudios más acuciosos y
prolijos, y para contribuir mínimamente a la revaloración de su egregia figura, aminorada interesadamente con la finalidad de sobredimensionar otras, como la
de Descartes y aún la de los aristotélicos renacentistas- y cuyo verdadero valor (el
de Cusa) queda cada vez mejor firmemente establecido. Tan sólo todos su
brillantes esfuerzos en pro de la unidad de las iglesias cristianas, en el contexto
del Concilio de Basilea-Ferrara-Florencia serían más que suficientes para
depararle un $itial de honor en la historia de la civilización occidental.
Finalicemos con este comentario de Nicolás Abagnano: «Así, el último
resultado de la docta ignorancia, es decir, del reconocimiento de la absoluta
trascendencia de Dios, es el llamamiento divino al hombre para que se decida
libremente a ser de sí mismo, a reconocerse en la propia limitación, a aceptarla y
realizarla hasta el final. Tan sólo si no se niega a sí mismo, sólo si acepta
libremente ser lo que es, el hombre se sitúa en la auténtica relación con Dios, y
Dios es suyo como él es de sí mismo. El límite que la docta ignorancia reconoce al
hombre de este modo se convierte, no en la negación, sino en el fundamento del
valor humano» 23
23

Op. dL p. 58.

20

Pocas líneas más adelante señala: " ... y otro varón de espíritu divino
dijo que la sabiduría y el lugar de la inteligencia estaban ocultos a los ojos de
todos los vivientes. Si ocurre, pues ... que en la Naturaleza, en las cosas más
manifiestas, tropezamos con una tal dificultad, semejantes al búho que intentaba
ver el sol, y como, por otra parte, no son vanos los apetitos que hay en nosotros,
deseamos verdaderamente saber que somos ignorantes. Si consíguiérarnos
alcanzar esto plenamente, habríamos alcanzado la docta ignorancia" 21
Una ·cita más del Cusano no viene mal ante tanto neosofista infatuado con
aires de excelsilud enrarecida: "Así, pues, a ningún hombre, por más estudioso
que sea, le sobrevendrá nada más perfecto en la doctrina que saberse doctísimo
en la ignorancia misma, la cual es propia de él. Y tanto más docto será cualquiera
cuanto más se sepa ignorante"22

19 Dilthey, Wilhelm. O. C., vol. lf: Hombre y mundo en los siglos XVI y XVII.. Fondo de Cultura
Económica. México, 1978; passím.
20 De Cusa, Nicolás. lA docta 1g11ora11da. Trad. y notas de Manuel Fuentes Benot. Ed . Aguilar. Buenos
Aires, 1957. P. 24.

zt frkm. Pp. 24-25
22 Ibíd.

36

37

�EL LEGADO AGUSTINIANO DE "LA CIUDAD DE DIOS"

Dr. Eudaldo Forment
Universidad de Barcelona
l. La Iglesia y el mundo

En un libro reciente, publicado en Italia, dedicado a reflexionar sobre la
esencia del catolicismo se dice: "La lectura del Vaticano II como un repensar el
catolicismo, tal como había -sido construido desde el Concilio de Trento al
Vaticano f, ha puesto en discusión la identidad del catolicismo. Lo ha puesto a
nivel de la jerarquía, de los teólogos y de los fieles. Se ha producido un
pequeño cisma, como ha sido el de Econe, que ha sido un signo de una división
también entre los fieles, ciertamente mayor que las dimensiones del cisma. El
pontificado de Juan Pablo Ilha interrumpido una deriva que Pablo VI había ya
intentado detener. Pero muchos piensan que esta puede reproducirse después
de este extraordinario ponficado". 1
Como consecuencia de esta escisión se da: 11Una división entre la
religión del pueblo y la religión de los teólogos. La religión popular se ha
conservado mediante la devoción, especialmente en tomo a la figu ra de la
Virgen. La religión de los teólogos ha aceptado temas de la teología
protestante, los legados de la antinomia entre gracia y naturaleza, entre fe y
razón".
Si para estos últimos, el catolicismo no debe penetrar en lo terreno, en lo
mundano y cotidiano, es porque: 11El Protestantismo ha pensado un modelo de
Iglesia en la cual el lenguaje de la salvación ha sustituido al lenguaje de la
divinización y la trascendencia de Dios y ha estado pensada sin su inmanencia,
la alteridad divina sin la participación del creyente en la naturaleza divina. La
institución es así entendida como una estructura exterior de la vida cristiana,
una obra no significativa del don de Dios. La pertenencia de los cristianos a la
salvación es un acto de elección de Dios no cognoscible. La teología misma
deviene así una disciplina enteramente secular. Ha sido confiada
exclusiv_amente a los teólogos y depende sólo de ~llos". 2
Otro conocido pensador italiano, Massimo Borghesi, recogiendo esta
orientación, ha escrito: ºEl cristianismo, como forma de vida, prácticamente no
existe a finales del siglo XX. Existe la Iglesia, a la que se le ha prometido que las
puertas del infierno no prevalecerán sobre ella y por eso el depósito de la fe no
peligra. Existen las instituciones, la doctrina, los ritos, los preceptos, los
intelectuales e incluso la moral cristiana. Pero lo verdaderamente cristiano, un
acontecimiento sencillo que acompaña y determina &lt;:on su esperanza la
39

�existenoa real de un pueblo, por pequei'lo que sea este pueblo, paree haber
deSapare ido del mapt1' .~

Segw.1 el profesor Borghesi, a pesaI de los distintos intentos históricos:
"La dialéctica entre Iglesia y poder mundano permanece abierta, no se
resuelve. o se puede pretender solucionar dando una fisonomía cristiana a
los estados. Lo que cuenta (... ) es que el cristianismo vuelva a suceder como
una presenciaº. Aclara seguidamente que: "La 'presencia' no es el triunfo de un
proyecto, sino lo contrario de] proyecto; presencia es estar en el mundo con un
rostro nuevo, el descubrimiento de una a.mistad y un afecto diferentes,
presencia es el ser en el que la gracia se manifiesta. En este sentido la
'presencia' es distinta de la utopía, distinta del moralismo. Con el término
'presencia' se entiende lo específi amente cristiano, esa 'creación nueva' a que
sóJo la gracia puede obrar" (... ). Precisa, a continuación, que: "Esta gracia
'sucede', por ella el cristianismo se vu"elve 'acontecimiento', que puede
m~nifestarse 'nue o' hoy como hace dos miJ años, que se convierte en
'presencia "'.4Sostiene el Dr. Borgehese este "procedimiento" apostólico se encuentra
ya en san Agustín, no sólo en cuanto a ]a afirmación de la primacía de la gracia
-de este don maravilloso creado y dado por Dios al ser personal, inherente al
mismo como una cuaüdad espiritual, permanente o transeúnte-, sino también
con la famosa división de las dos ciudades, la terrena y la de Dios. "Si la gracia
es anterior, y es anterior como realidad nueva, rostros distintos con Jos que nos
encontramos, la coincidencia con la perspectiva agustiniana de las dos civitates
es evidente. Lo que separa la Civitas Dei de la civitas mundi, en efecto, no·es el
primado de la ética sino de la gracia, el reconocin1 iento o no de la acción de la
gracia en la historia. ·Es este primado de Ja gracia lo que vuelve a los que
participan de ella 'otros', 'diferentes', 'extraños' al mundo, lo que les vuelve
'extranjeros'."
Añade que: ''Como para Agustín, la Iglesia es aquí una 'comunidad de
extranjeros' dentro de los 'estados terrenos'. No una comunidad de 'alntas·
hem10sas'. Oscilaremos con eUo e11tre e] quietismo cínico de quien abandona el
mundo a su destino y el moralismo presuntuoso del escatologismo de
Orígenes".5
De manera que la Iglesia es: "Una comunidad ciertamente -'carnal'-, pero
cuyo fin no es una hegemo~a, s.ino hacer presente, en la historia, un
a ontecimiento de gracia (...). Una unidad así 'no tiene patria'. No obstante,.
una vez más, no es que 'no tenga lugar', no es utopía. Fs en una rusto.ria donde
sucede una unidad como ésta, o mejor, en una historia particular (... ) El
nrnentro con una historia particular en la que se revela, por gracia, el
significado de la ida: E.5to es(...) el cristianísmo".6

in embargo, la Constitució11 pasto.raJ obre la Iglesia en el mundo
actual, del Concilio aticano 11, indica laramente la soJución a este problema,
al recordar que la Iglesia está aJ ser i io de] hombre, porque quiere: "Poner a
disposición del género humano el poder salvador que la Iglesia, condu.cida por
el espíritu Santo, ha recibjdo de su Fundador. Es la persona del hombre la que
hay que salvar. Es la socíedad humana la que hay que renova~. Es, por
consigt.1iente, el hombre, pero el hombre todo entero, uerpo y alma~ corazón y
conciencia, iL1teligencia y voluntad"?
A este poder de salvación integral de la Iglesia, se refiere otra obra,
publicada recientemente en España. Su autor, el domínico Martín Gelabert,
precisa que. los cristia.nos. "Cuando hablamos de salvación no podemos hacer
presentaciones parciales. Es importante presentar una salvación que sea total,
integrando todas las dimensiones del ser humano e11 un proyecto de felicidad
completa y estable".8

La salvación debe alcanzar tanto la "corporalidad humana" como ''la
convivencia", que también "forma parte de la estructura de la identidad
personal", y "la dimensión social", q11e a su vez "forma part de nuestra
identidad":9 De manera que: "La salvación tiene que ver con todas las
dimensiones de lo humano, pues todas ellas conforn,an la única realidad del
ser humano. Si bien es posible distinguir en el hombre una dimensión 'secular'
y otra dimensión 'religiosa' no es posible separarlas, y, menos aún, oponerlas.
Ambas están íntimamente co.m penetradas. Esto nos permite comprender que el
destino del hombre se juega en su actual. realidad terrena, aunque no·se limite a
ella".

El motivo es porque: "El caniino del hombre n la tierra 110 es una
simple preparación para un 'mas aUá ' llamado cielo, sino el lugar en el que se
puede ya vivir una salvación que el cristiano espera continuar en el cielo de
forma estable, plena y segura. De lo contrario la religión se con ierte en un
consuelo para fracasados y la salvación en un producto de reemplaza a, iento o
en un sucedáneo de los bienes terrenos que no se poseen".'º
Por consigtüente: "En la útüca existencia hun,ana se e11tretejt&gt;n lo
terreno y lo divino, lo espiritual y lo corporal. Más aún: Lo di ino se manifiesta
en lo terreno, lo ~pi.ritual en lo corporal, lo eterno en lo temporal. Este es el
gran misterio de la encarnación que se prolonga en todo cristiano, en todo
aquel que es y debe ser 'otro Cristo'".1 1

-l1

40

�2. La paz
Esta actitud tan actual, desde que la recordó el Vaticano H, se
encuentra claramente expresada en San Agustín, en su teología política. Para
comprender su sentido último es muy útil partir de su concepción de la paz,
concepto nuclear de la teología de la historia y de la sociedad . En La Ciudad
dé Dios escríbe: "La paz de todas las cosas es la tranquiJidad del orden". En el
mismo lugar afirma: "La paz de una ciudad es la concordia bien ordenada en el
gobierno y en la obediencia de sus ciudadan"5".12

Sobre estas últimas palabras omenta Santo Tomás: "San Agustín habla
de la paz que ~s de hombre a hombre. Y dice que esta paz es concordia, no d e
cualquier manera, sino 'ordenada', a saber: por concordar uno con otro en lo
que ambos conviene. Pues si uno con uerda con otro, no de espontanea
oluntad, sino como coaccionado por el temor de algún mal inminente, tal
concordia no es verdadera paz, porque no guarda el orden de ambos
concordantes, antes es perturbada por lo que mfiere temor. Y por esto escribe
un poco antes que · ta paz es la tranquilidad del orden, la cual tranquilidad
consiste en que el indtviduo tenga apaciguados todos los m,pulsos
apet~tlvos". 13

La concordia implica, por tanto, el mutuo acuerdo en bienes útiles,
entre los miembros de la sociedad, de modo volUJ1tano. Esta paz e terior o
social posibilita una paz más plena, la paz personal o paz interior. A esta
última se refiere la pnmera definic10n de paz, que designa, además de la
concordia, la ordena ión y unificación de todas las tendencias impulsos de
cada persona. Explícitamente declara el Aquinate: "La conocordia dice umón
de apetitos de los d.úerentes apetentes; mas la paz, ademas de esta unión,
entraña tambien ]a unión de apetitos en un mismo apetente".H
La paz personal, por mcluir la paz exterior, es, por ta11to, más perfecta
que esta ultima, pero la necesita como uno de sus constitutivos. En cambio,
para que se dé la paz social no es absolutamente imprescindible la paz interior
de las personas, pero con ella más fácil y d-uradera. En onsecuencia: "La paz se
opone a una doble disensión: La del hombre consigo mismo y la del hombre
con otro. A la concorcüa se opone esta segunda".1 5 La paz remueve toda
disensión o disco1rdia.
·
En el Catecismo de la Iglesia Católica, después de citar la primera
definición de paz
San Agustín se die que la paz: "Es obra de la justicia (Cf.
Is 32, 17) y efecto de la caridad (Cf. GS 78, 1-2). 16

de

En el pasaje que remite esta cita de ]a constitución dogmática Gaudium
et spes, se lee "La paz es también fruto del amor, que sobrepasa Ja meta
indicada por la justicia". La paz es un efecto directo de la caridadJ porque la
causa inmediatamente. La paz es igualmente efecto de la justicia, tal como se
42

dice en el versículo, citado en el Catecismo , de Isaías: "La paz será obra de la
justicia" .17 Sin embargo, es un efecto indirecto, porque la justicia causa la paz al
remover los obstáculos, que impiden la existencia de la misma.18

La paz, por consiguiente, no puede lograrse inmediatamente. Es el
resultado de dos virtudes: la justicia y la caridad. La paz no es UJ1a virtud sino
un fi.n.19 Declara, por ello, San Agustín que: "Se puede ·decir que nuestros
bienes supremos consisten en la paz".20 El máximo bien es la vida eterna en
paz o la paz en la vida eterna. También en las cosa meramente humanas.
11 Quien conozca las cosas humanas y la naturaleza de las mismas
-añadereconocerá conmigo que así como no hay nadie que no quiera gozar así
tampoco no hay nadie que no quiera tener paz".21

3. Las dos nciudades"

En este proyecto divino de paz en el universo y en la historia, se da un
enfrentamiento dramático entre "dos ciudades", la terrena y la celestial. No se
identifican con la sociedad política y la iglesia. De ahí que, para San Agustín, el
estado o la sociedad no es algo que no tenga nada que ver con la salvación.
Es una clasificación de los hombres en dos grupos, según como hayan
ordenado su vida personal. "Al género humano lo hemos dividido en dos
clases: los que viven según el hombre y los que viven según Dios. Y lo hemos
designado figuradamente con el nombre de dos ciudades, esto es, dos
sociedades humanas". 22

Estas dos grandes clases de vida están edificadas sobre dos amores
contrarios. Como se indica en el conocido.texto: 11 Dos amores han dado origen a
dos ciudades: El amor a sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el
amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial".
Añade seguidamente: "La primera se gloría en sí misma, la segunda se
gloría en el Señor".23 En la ciudad térrena se cae en la soberbia; en la ciudad de
Dios se sigue el camino de la humildad. En la ciudad de Dios, por estar
fundada en el amor de Dios, se vence el desordenado amor de sí mismo. En
cambio, en la ciudad terrena que nace del amor propio desordenado, del
cerrarse al orden supremo del amor a Dios y convertirse a si mismo en el fin
absoluto de la propia vida, en su valor supremo, puede llegar hasta la aversión
a Dios.
Aunque incluye en la ciudad terrena la sucesión de los imperios
gentiles, que aparecen contrastados con los patriarcas y reyes de Israel, de este
desarrollo histórico y concreto de las ciudades no puede inferirse que, para San

43

�Agustín la política y la cultura en general estén enfrentadas necesariamente a la
ciudad de Dios.
Estas dos clases de vida, que implican las dos ciudades, se comprenden
desde la metafísica del bien y del mal agustiniana. En ella se concibe el bien
como integridad y el mal como privación y desorden. El bien finito tiene como
tres dimensiones: el modo, la especie y el orden. La especie es la
determinación esencial, la consistencia. El modo . expresa la concreción
individual, la existenciaJidad y la eficiencia. El orden designa la aspiración y el
dinamismo comunicativo, la referenciaJidad teleológica. El bien de la criatura
es plenitud del modo, de la especie y del orden. El bien infinito está sobre todo
modo, especie y orden.

Si el bien finito es plenitud y orden, el mal, por el contrario, es
privación y desorden. El mal, deficiencia en la perfección debida, no obra sino
lo hace es por virtud del bien El bien en cuanto tal no es causa de lo malo; el
bien no causa sino el bien, según su. _perfección y bondad. Cuanto mayor es el
bien tanto más perfecta es su causación. Sólo en cuanto deficiente puede el
bien ser causa del mal; pero el mal causado lo ha sido en virtud del bien, ya
que la eficiencia no es propia de la deficiencia y privación en cuanto tales.
Desde esta metafísica del bien y del orden, se explica la constitución de
la ciudad terrena. Por no ordenarse a la paz eterna., a .la vida eterna, al
verdadero fin· último, le falta la plenitud del orden. Le falta el orden
trascendente, pero posee la bondad de lo temporal, que es en sí mismo bueno,
pero al que se ha privado de su última ordenación.
Diría por .ello, San Agustín. "No hay que creer que no sean bienes lo
que ama la ciudad terrena, antes bien es ella misma un bien y en su género de
las cosa humanas, el mejor. Por estos bienes inferiores desea la paz la ciudad
terrena, y quiere llegar a esta paz por la guerra. Cuando vencen los que luchan
por la causa más justa quien duda que su victoria debe acogerse con aplauso y
la paz con gozo? Son bienes y los bienes son dones de Dios11 •
·

No obstante, añade: "Pero si se ansían estos bienes inferiores, de
manera que se crea que son los únicos bienes, y abandonados los bienes
supremos que pertenecen a la ciudad soberana, son amados los bienes de la
ciudad terrena por encima de los bienes superiores, se sigue la miseria y el
aumento de la que ya se tenía" .24
Debe insistirse que la doctrina de Jas dos ciudades no conducen a la
pérdida de la esperanza y a la renuncia de los valores del mundo, sino que
enseñan a utilizarlos como medios para el fin trascendente, lo que supone
incluso una eficaz promoción indirecta de los mismos. Basta tener en cuenta el
célebre texto, en el que san Agustín,, contra los que sostenían que el
44

cristianismo no es compatible con los ideales civiles, decía: "Dennos un ejército
de soldados tales cuales los exige la doctrina de Cristo¡ dennos tales jefes de
provincias, tales esposos, tales padres, tales reyes, tales jueces, tales
recaudadores y cobradores de impuestos, como los quiere la doctrina cristiana,
y atrévanse a decir que es enemiga de la república. No duden en confesar que
si se la obedeciera prestaría una gran vigor a la república". 25
En la ciudad terrena, los miembros de la Ciudad de Dios, han de ser
como peregrinos, pero tienen que usar mismos bienes que utilizan los
miembros de la terrena, aunque con una orientación distinta. Estos últimos los
utilizan poniendo en ellos su último fin, buscando su .felicidad en los mismos.
En cambio, los hijos de la ciudad celeste, los disfrutan pero en orden a la vida
eterna.

La doctrina agustiniana de las dos ciudades expresa esta opción
fundamentan que se presenta a todo hombre. Escribe San Bernardo, en este
sentido: "Ora con el profeta y di: 'Señor aparta de nú el camino de la iniquidad'
(Ps 118). ¿De qué manera? 'Y ten lástima de mí según tu ley' (Ps 29), aquella ley
es a saber que has dado a los que se extravían del camino, esto es, a los que
desamparan la verdad. ¿Más qué? ¿Aquel que ha caído no podria volverse a
levantar? Por eso 'he escogido el camino de la verdad' (Ps 30), para subir
humillado al lugar de donde por mi soberbia descendí. Subiré, digo, y cantaré:
Señor, ha sido un grande bien para mi el haberme humillado tú (Ps 71); 'la ley
de tu boca es para mí un tesoro más estimable que millones de oro y de plata'
(Ps 72). Tal vez parecerá que David te ha propuesto dos suertes de caminos;
pero es menester, con todo eso, que no reconozcas más que uno, uno con dos
términos diversos y llamado con diferentes nombres: De iniquidad respecto de
aquellos que descienden y de verdad respecto de aquellos que suben".
Explica seguidamente, en este escrito de 1126: "Porque, en efecto, por
los mismos grados se sube y por los mismos se baja del trono; por un mismo
camino se va y se vuelve a la ciudad, y por una misma puerta se sale y se entra
en la casa. En fin, en una misma escala aparecieron los ángeles a Jacob
subiendo y descendiendo (Gen 28, 12). Mas ¿a qué fin estas cosas? Para que, si
deseas volver a la verdad, no busques un nuevo camino, desconocido, sino el
mismo por el que has bajado. De tal suerte que, sigu.iendo tus mismos pasos
por marchas recíprocas, subas, después de haber sido humillado, por los
mismos grados por los que descendiste dejándote llevar de la soberbiaº.26 Se
trata de un mismo camino, que se encuentra en la misma realidad creada, pero
que tiene dos direcciones: la de la soberbia, que aleja de Dios y el de la
humildad, que aéerca. El mismo camino, como las realidades temporales, en las
que se encuentra, aleja o aproxima a Dios. No hay que cambiar de camino, sino
de dirección.

45

�En nuestros días, el cardenal Martini ha llamado la atención, al
comentar la parábola del Buen Samaritano que: 'l.os hechos narrados en la
parábola tienen lugar en un camino, el que une Jerusalén, ciudad santa, con
Jericó, símbolo de la ciudad seglar, y el camino entre ambas ciudades es el
lugar de su distancia, pero también el espacio que las une. Por este camino
pasan los hombres, símbolos de cada una de las dos ciudades: pasa aquel al
que robaron unos ladrones, pasa e] samaritano, probablemente dos
comerciantes que viajan por cuestión de negocios; pasan el sacerdote y el levita,
hombres de religión. El camino es la realidad de la vida común donde todos se
encuentran, pero es también el lugar de los desencuentros, de los egoísmos de
grupo, que llegan hasta la violencia, como en el caso de los ladrones. Es el lugar
de los egoísmos privados, o quizá motivados por pre~s culturales, como en
el caso del sacerdote y el levita; el mismo camino es también el lugar de la
proximidad vivida, como en el caso del samaritano".27
El bien supremo de 1a paz, en el orden de las cosas terrenas por
consigui nte, no ha de ser buscado como el único fin, tal como hacen los hijos
de la ciudad terrena, sino que los hijos de Dios, peregrinos en el mundo, la
usan y disfrutan en orden a la ciudad de Dios. Afirma explícitamente San
Agustín: También nosotros usamos de la paz de Babilonia". Precisa que la
ciudad terrena: "No disfrutará de esta paz al final, porque no la ha utilizado
debidamente antes de ese final. Y a nosotros nos interesa también que durante
el tiempo de esta vida disfrute de esta paz". Y añade: "Ya el profeta Jeremías,
junto con el anuncio del antiguo pueblo de Dios de su .futura cautividad, y con
el mandato divino de que fuesen dócilmente a Babilonia, ofreciendo sus
mismos padecimientos como un servicio a Dios, les aconsejó también que
orasen por la ciudad, y les dijo: 'Porque su paz será 1a vuestra' (ler 29, 7). Una
paz todavía temporal, por supuesto, común a buenos y malos". 28

4. El encamacionismo
Para una mejor comprensión de esta doctrina enseñada por San
Agustín, que es la de 1a Iglesia, es preciso reflexionar sobre Cristo, como se dice
en la Gaudiu.m et spes: 11 En realidad, el misterio del hombre, sólo se esclarece
en el misterio del Verbo encarnado". 29 Según el misterio de 1a Encamación, 1a
Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Hijo de Dios al encamarse
asumió la naturalez.a humana en su integridad, con todas sus limitaciones e
incluso con los efectos del pecado, como el dolor y 1a muerte, a pesar de no
tener el pecado, para reformarla también en su integridad.

Una posición que podría llamarse "encarnacionista" por su exageración
y unila~ralidad, infiere, como consecuencia, que lo humano, los valores
humanos las actividades temporales y sc,&gt;ciales, son el camino necesario para
llegar al "Reino de Dios". Su postura es optimista ante lo natural, que es
46

considerado autónomo frente lo sobrenatural, que no puede interferir. Se cae
así en un dual.tsmo. Un separatismo entre la naturaleza y la gracia, entre la
sod dad de los hombres y el Reino d Dios.
Esta actitud de buscar en lo natural la salvación, sin tener en cuenta la
donación sobrenatural de Dios, se encuentra en gran parte de la filosofía de la
modernidad_ in embargo, no es nueva. Está en las antiguas herejías
naturalistas y antropocéntri as, como en ]a desviación dualista del obispo de
Constantinopla, estorio. Afirmaba que existían en risto además de dos
naturalezas, Ja divina la humana, dos personas. Fsta división dE&gt; Cristo
estaba hecha con el pretexto de respetar la infinita tra enden ia y dignidad de
Dios, que no se podía rebajar ai1te lo humano. Se .rebaja a Dios el afumar que,
para salvar a los hombres su mismo Hijo se había hecho erdaderamente
hombre, lujo de María y habitado entre nosotros. Había que distinguir en
Cristo entre el hombre y el Verbo, entre el hijo de María y el Hijo de Dios.
Quedaba así establecido con suhl engaño la autonomía y autosuficiencia de lo
humano.
Se ha dicho que: ''La secularización de los cristianos procede de la
secularización de la misma figura de Cristo". La secularización sería aS1 eJ
trasfondo de la: "la herejía nestoriana, que sólo veía en Cristo un hombre, un
hombre elegido, pero no más que un hombre (... ) La desmitificación nestoriana
de la humanidad de Cristo trae consigo una desmitificación secularizado.ca de
toda la Iglesia, y de todo lo que hay en la lglesia".:'lO

Podría incluso afirmarse que produ e la misma modernidad, si se
entiende ésta como: "El proceso de secularización o laicización, es decir la
ruptura y el progresivo distanciamiento entre lo divino y lo humano, entre la
revelación y Ja razón, o, si se prefier , la lenta y sucesiva sustitución de los
principios y valores cristianos, que habían dado unidad y senhdo a los pu~blos
europeos durante al menos diez siglos, por Jos valores pretendidos de-la razón
pura".31
El Concilio de Efeso (432) definió que no había una unión ac identaJ
entre sus naturalezas, una unión de acercamiento o de contacto (synáfheia)
sino que, como dijo San Cirilo, el gran patriarca de Alejandría, -w1a "unión
físi a" (énosis physikée), una unión según la naturaleza no moral. Se trata de
una unión única, sin precedentes en las reaHdades humanas, entre el Verbo y
su naturaleza humana, defendiendo así la unidad de Cristo, Verbo hecho
carne, nacido de María, que era así Madre de Dios (Theotókos)32 y apuntando
ya a Ja teología de la unión hipostática o en la_peJSOna.
Después el ll Concilio de Constantinopla (553) condenó la cristología
de Teodoro de Mopsuestia, maestro de
estorio. El siguiente te to
condenatorio del Concilio refleja muy bien la posición nestoriana: "Uno es el
47

�Dios Verbo y otro Cristo, el cual sufrió las molestias de las pasiones del alma y
de los deseos de la carne, que poco a poco se fue apartando de lo malo y así
mejoró por el progreso de sus obras, y por su conducta se hizo irreprochable,
que como puro hombr fu bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del
Fspíritu Santo y por el bautismo recibió la gracia del espíritu Santo y fue hecho
digno de la filiación divina; y que a semejanza de una imagen imperial, es
adorado como efigie de Dios Verbo, y que después de la resurrección se
convirtió en inmutable en sus pensami nto y absolutamente impecable (,,.)
éste mismo dijo que la confesión de Tomás al tocar las manos y el co tado del
Señor, después de la resurrección : 'Señor mío y Dios mío' (loh., 20, 28), no fue
dicha por Tomás acerca de Cristo, sino que admirado Tomás de lo extraño de
la resurrección glorificó a Dios que había resucitado a Cristo".~
El nestorianismo era en realidad una nueva versión de los cristianos
judaiz.antes, o el "error Judío", n cuanto que concebían a Cristo como un mero
hombre al que se había unido como a "alguienM distinto el Verbo. Su origen
estaba en la actitud d I fariseísmo judáico, que había contagiado al cristianismo
judaiz.ante. Lo propio del fariseísmo consiste en gloriarse y esperar la salvación
d las propias obras . Lo fariseos creían que las promesas de Dios a Israel eran
debidas a su observancia de la ley. Confiaban, por ello, n la justicia divina.
Despreciaban así a las otras naciones, que, en cambio, no eran merecedoras de
la salvación.

m extremo fariseísmo originó la secta de los ebiorútas o los pobres. Se
caracterizaban por: creer que la elección divina del pueblo pobre de Israel se
fundaba en su pobrez.a y opresión. La salvación consistiría en la liberación del
dominio de los gentil s, que llenos de soberbia, poder y riqueza, 1 oprimían.
como poderosos y ricos. Se prometía la liberación de los oprimidos frente a las
naciones y a los poderosos. La el ción divina les era así motivo de orgullo,
por creer que mereóan ante Dios por falta de riqueza. o comprendían qu si
Dios elige al pobre, aJ que no ti.en nada , lo hace para patentiz.ar ante los
hombres que es El quien salva por su gracia. A cambio pide confianza en la
salvación de Dios, y humildad, o reconocimiento de que no se tienen méritos
para ser salvado. El sentido del ebionismo; era, por el contrario, creer que
nosotros, los judíos, los pobres, somos los justos ante Dios.
La actitud ebionita, por u.na parte, llevó al vicio de la soberbia. Aunque
pobres y el oprimidos tenían méritos, que habían motivado la el ci n de Dios.
Tal el ción l enorgullecía y les llevaba a la más profunda soberbia. Desde
ella., se rechazaba la gracia de Dios, porque en realidad los dones de Dios ya no
eran gracias sino y premio debidos. Este rror reviviría en el pelagianismo.34
En definitiva, supone el rechazo d 1 orden sobrenatural y una instalación en el
natural, un ideal rreno y mundano.

48

Por otra parte, el ebionismo llevó al milenarismo. Se entendió también
la elección divina como enriquecedora del pobre. De este modo los elegidos, en
el reino milenario, podrán vengarse, tendrán las riqueza de sus opresores y
entonces estarán a su servicio. De oprimidos por los gentiles pasarán a sus
señores tiránicos. Entre los cristianos prendió también el milenarismo. Lo
Padres que se enfrentaron a él citan textos en los que se interpretan las
bienaventuranzas como si prometiesen el ciento por uno en riquezas y
placeres como premio a la pobreza y a la renuncia.
Lo milenaristas cristianos esperaban la vuelta·de Cristo como rey de

un reino mesíani o par "do al que intenta an los primeros califas islámic .
Deformaban así la esperanza cristiana. Cristo quedaba reducido a ser rey de un
reino mundano y visible, del mismo tipo que los reyes de este mundo.

S. El escatologismo

Frente a esta actitud salvadora de lo natural hay que situar otra
"escatológica". Claramente se manifiesta en 1 que se ha d ominado
"cristianismo de trascendencia 11 • Para esta tendencia, el cristianismo está
orientado de tal modo a lo eterno, que debe considerarse todo lo terreno como
algo ya pasado, sin relación e incompatible con el ajeno el fin ~timo
sobrenatural. o tiene sentido el trabajo por una cultura o una sociedad
cristiana. m cristianismo no
de este mundo, que pasa. El cristiano es un
extranjero, un extraño. o debe esforrarse por un mundo ~ejor. El
es
un testigo del Reino de Dios, del cielo. Es una tentaoón sa~ca, creen
algunos, la aspiración al R ino de Dios 'así en la tierra como en el cielo.

C?5tian

El iru ·0 d
ta otra tendencia deformadora se encuentra en la herejía
m nofisita, Eutiques, abad de un monasterio de Constantinopla, fren~ a
estorio enseñaba que en Cristo no sólo existía unidad de persona, sino
también'una única naturaleza, resultado de la fusión de la naturaleza divina
con la humana. Se seguía a San Cirilo de Alejandría en su afirmación, contra el
error de los n torianos, de que Cristo sel Verbo de Dios, es el "Emmanuel" o
Dios con nosotros. N ob tante, para reconocer la presencia y la acción de lo
divino, en el orden d la salvación, se habían onta.minado del error gnóstico
del desprecio de la obra divirul, y de la dignidad de la naturaleza humana. De
ahí que e tableciesen la necesidad de considerar en Cristo al V rbo más que al
Hombre. o valoraban su humanidad, que consideraban que só)o fue
asumida en el orden salvador y en la actualidad y estamos más propiamente
en la ra del Espíritu más que en la del Verbo encamado.
El monofisism , en
pr tendida reac ión frente al peligro de dividk a
Cristo, cayó r u parte n la onfusión entre 1 divino y lo humano. ~n este
desorientado tem r, n realidad, limitaba y empequeñecía el poder de Dios, ya
49

�que se consideraba que para salvar al hotnbre, tenía que absorber o neutralizar
la naturaleza humana de Cristo. Sólo así se podía tener fe en su divinidad.
Con ello, se modificaba el misterio de la salvación. Esta consecuencia
de la cristología monofisita es parecida a la que resulta de la teología de la
"gracia sin libertad" y de la "fe sin las obras" del protestant:im.ismo. Ambos
pesimismos frente a lo natural -acrecentado en el protestantismo sobre los
efectos corruptores del pecado original-, no parecen tener en cuenta la
omnipotencia misericordiosa de Dios, que ha hecho que la gracia regenere
íntimamente al hombre, y le permita de merecer por sus obras ]a herencia
eterna de la que el mismo Dios se ha hecho deudor en virtud de su misma
promesa.
El cristiano protestante considera que: "Debe cumplir la misión de
custodiar al mundo en su esencial profanidad o secularidad, sin arrogarse de
ningún modo la misión de salvarlo; cosa que sólo Dios puede hacer y baria solo
al fin de los tiempos, sin llamar al hombre para que colabore mediante sus
obras con El. Cuando el creyente se comporta así hacia el mundo secularizado,
también su fe se conserva pura, no se. contamina, pues, mezclándose en la
profanidad del mundo, que Dios confía a la sola razón. Y así como la fe
permanece solo fe y el mundo solo mundo" .35

El IV Concilio Ecuménico de Calcedonia (451) estableció la dualidad
inconfusa de las naturalezas divina y humana en Cristo. La unión de la
naturaleza humana y la naturaleza divina en Cristo nd fue una unión esencial,
en la naturaleza, sino una unión personal. Sin embargo, para el monofisismo el
"Concilio maldito 11 de Calcedonia fue la recaída en el nestorianismo, en el error
que divide a Cristo. También se puede hacer un paralelismo con el
protestantismo. Al igual que le Concilio de Calcedonia fue para los
eutiquianos la caída de la Iglesia en el nestorianismo, así también el concilio
de Trento fue visto por los luteranos en la caida en el pelagianismo o
naturalismo por la Iglesia Católica.

igual que la secta gnóstica maniquea, fundada por el persa Mani, en el siglo m,
despreciaban la obra. de Dios CTeador y Legislador.

6. El poder político
Se manifiesta esta doble actitud encarnacionista y escatologista, el
optimismo sobre la bondad y la fuerza de la naturaleza y ala vez el pesimismo
en nuestra época.. Podría decirse que el optimismo milenarista se encuentra en
la modernidad y el pesimismo maniqueo en el movimiento postmoderno. La
falta de esperanza se da en ánimo de los hombres de hoy. Su pesimismo, que
recuerda el marúqueo, puede considerarse más profundamente anticristiano
que el propio optimismo de la modernidad.

El ataque desintegrador del orden natural mismo se ha ejercido por
medio de los sistemas políticos de la modernidad, que son así expresión
práctica de filosofías anticristianas. La politica ha logrado así más eficazmente
la desnaturalización y al mismo tiempo la descristianización de la humanidad
contemporánea.
En la encíclica Aeterni Patris, en la que se instigaba a la restauración de
la filosofía según la orientación cristiana de Santo Tomás, decía León xm, que:
"Si alguno fija la consideración en la acervidad de nuestros tiempos, y abraza

con el pensamiento la condición de las cosas que pública y privadamente se
ejecutan, descubrirá, sin duda, que la causa fecunda de los males, tanto de
aquellos que hoy nos oprimen, como los que tememos, consiste en que los
perversos principios sobre las cosas divinas y humanas, emanados hace tiempo
en ]as escuelas de los filósofos se han introducido en todos los ordenes de la
sociedad recibidos por común sufragio de muchos.36 El olvido por las grandes
masas de lo natural y lo sobrenatul'al es una consecuencia de las filosofías
encarnacioanistas y escatológicas de la mentalidad dirigente del mundo de hoy

La desestimación de todo lo natural de esta segunda actitud parece
tener una continuidad, en este aspecto con los gnósticos, Para los gnósticos
carecía de sentido la Encamación pues todo lo que hay sobre la tierra y en el
mundo visible es constitutivamente malo, efecto de un principio inferior, que
identificaban con el Dios de Israel. Cristo había venido a liberarnos de la
naturaleza y de la ley que había creado.

Las distintas filosofías antropocéntricas e inmanentistas del mundo
moderno el monismo naturalista de la substancia, el monismo dialéctico del
devenir de lo absoluto, el antiteismo postulativo negador de todo absoluto, la
inversión de valores, las filosofías de la muerte de Dios, personal y creador, y
de la muerte del hombre, ,imagen de su creador, y los distintos irracionalismosson ciegas para las múltiples y profundas dimensiones de la naturaleza y de
todos los dones de Dios.

La gnosis era hostil a todos los bienes terrenos. Este desprecio a toda
la naturaleza expresaba un odio a Dios, su creador. El "espiritualismo"
maniqueo hostil a la materia era en realidad expresión de Ja hostilidad al orden
natural, a los bienes creados. San Ireneo acusó ya a los gnósticos de los
primeros siglos de 'despreciadores de lo que Dios ha creado'. Los gnósticos, al _

Por este motivo, estas filosofías han llevado a establecer que el Estado
es la única fuente del derecho, de la moral y del religión. El estado tiene el
poder absoluto. Oaramente se advierte en Spinoza: "Los que tienen el poder
sobe.rano son guardianes e intérpretes no sólo del derecho civil, sino también
del sagrado, y que únicamente ellos tienen derecho a decidir qué sea lo justo y

50

51

�qué lo injusto, y lo que sea conforme o no a la piedad".37 Por ello, considera
que el régimen democrático es el más "absoluto" de los sistemas políticos.
Explícitamente declara Spinoza que la forma de gobierno democrática
está: "Caractertízada por su absolutismo" .38 La democracia afirma es "el más
absoluto de los regímenes políticos". Quiere decir con ello que el más
desligado, el más independiente. El estado con ella es el origen primero y
único de toda norma y valor moral De ahí que en la democracia se ejerce
propiamente lo que es el poder político, es decir, el único que determina
aquello que es legítimo, justo y bueno.
Todo ello es una consecuencia de sus presupuestos filosóficos, que
establece 1a emancipación del hombre respecto ~el Dios personal, creador y
legislador. la filosofía spinoziana se pone de este modo en práctica en la en la
vida de la sociedad y de la política.
·

11

En el pensamiento de Spinoza, una de las fuentes más decisivas del
_pensamiento de Rousseau en el Contrato Social, se advierte que es muy
oportuno y hasta conveniente de que el poder político conceda a los
ciudadanos el poder de expresar sus ideas con total libertad. Se basa, tal como
indica claramente, en que de esre,modo será el Estado siempre el único que, en
definitiva, decida acerca de todo, hasta de moral y de religión en la sociedad. El
permitir la libertad para el bien y el mal, lo verdadero y lo falso, es lo mismo
que no reconocer a nada como tal, y, por tanto, poder decidir sobre ello
únicamente desde el poder o la fuerza. El principio de que "cada uno piense lo
que quiera y diga lo que piensa.'139 que establece el estado spinoziano, no
obedece al respeto a la libertad del hombre, sino en la tesis de que sólo el
poder político, y en virtud de su propia fuerza, -en que en definitiva consiste
todo derecho- es la fuente de toda norma. El Estado con su fuerza, derivada de
la multitud, es la fuente y árbitro del bien y del mal, de lo justo y de o in~to.

El término 11democracia", por tanto, en Spinoza no significa úrucamente
el que tenía en el lenguaje escolástico como "la deseable participación en -el
poder por parte de todos los miembros de una comunidad". En una 11 sana
democracia" no se niega la ley natural u otra norma que trascienda la voluntad
del hombre. "Una sana democracia fundada sobre los principios inmutables de
la ley natural y de la verdad revelada será resueltamente contraria a aquella
corrupción que atribuye a la legislación del Estado un poder sin frenos y sin
límites, y que hace también del régimen democrático, a pesar de las apariencias
contrarias, pero vanas, un puro y simple sistema de absolutismo. El
absolutismo de estado no hay que confundirlo con 1a monarquía absoluta, de la
que ahora no hablamos, y consiste en el hecho, en principio erróneo, de que la
autoridad del Estado es ilimitada y que frente a ella, aun cuando da rienda
suelta a sus miras despóticas, traspasando los límites del bien y del mal, no
cabe apelación alguna a una ley superior que obliga moralmente". 40
52

El reconocimiento de la vigencia de una norma trascendente a la
voluntad humana de origen divino no atenta contra el pluralismo ni supone no
respetar la voluntad general, que se ha expresado en la voluntad de la mayoría,
sino que las fundamenta. La voluntad hu.mana puede legislar si se somete a la
suprema legislación divina impresa, con la creación, ~ el orden natural puesto
por Dios en el mundo, porque de lo contrario se pone como único fundamento
de toda norma. La omnipotencia ilimitada de la voluntad hu.mana. Se postula
así una autosuficiencia humana que invalida la teoría y la práctica, al igual que
la tesis filosófica de que en la multitud como tal esta el principio de la UllÍdad,

Las corrientes políticas, que, basadas a:i. esta filoSófía, han desterrado
cada vez con mayor radicalidad la ley natural y a su autor divino de la vida de
la sociedad, aplastada en muchos lugares toda hl,ertad personal y todo diálogo
humano. Mientras, invocan la libertad y el diálogo para luchar contra toda
ver&lt;i~d y contra el orden natural puesto por Dios en la naturaleza y en las
relaaones entre los hombres. -

7. La posición agustiniana
Tanto .la primera actitud encamacionista, como esta segunda
escatológica, no han sido nunca las propias de·ta filoso.fía cristiana. Ambas
son exclusivistas y unilaterales, aunque ofrecen una apariencia de verdad en
cuanto pretende completar la carencia de la posición contraria.

Así, por ejemplo, el escatologismo, po.r su orientación sobrenatural y
trascendente: Parece totalmente válida. Si se limitase a oponerse al
encamacionismo unilateral de horizonte mundano y antropocéntri&lt;;o y
mundano, no ~ una desviación. Pero con el pretexto de la primacía de lo
espiritual, de la unicidad exclusiva de lo divino en la línea de la finalidad y de
la effoacia redentora olvidó el v.alor de los bienes finitos y de los fin:es
subordinados, qu~ conllevan. Esta omisión de la bondad de lo natural consiste
en un desprecio y hostilidad al orden de la natural, querido por Dios como
soporte ordinario para la comunicación de sus bienes incluso de la misma
gracia. Por ello, es también ciego ante la acción de la gracia redentora sobre las
realidades humanas.
Esta ceguera de la modernidad ante la bondad de la creación y la
salvación por la gracia de Dios, pone de manifiesto el misterio de la relación
entre la naturaleza humana caída y desintegrada por el pecado y el don divino
de la gracia redentora merecida por Cristo. Enseña San Agustín que la
nah.ualeza sólo con su elevación misma al orden sobrenatural puede obtener la
restauración y sanación de sus deficiencias de orden natural producidas por el
pecado.
53

�Santo Tomás, siguiendo la doctrina de la grada de san Agustín, que
asumió y comprendió perfectamente, estableció como principio capital y
directivo de su síntes_is filosófico-teológica que: "La gracia no anula la
nattnaleza, sino que la perfecciona".u

Según esta fórmula, que es claramente antimaniquea la gracia no
destruye la naturaleza sino que la supone y la perfecciona. Lo natural en
cuanto tal es de suyo bueno, aunque ha sido herido por el pecado original. De
ahí que todas las realidades pueden ser utilizadas legfümamente y tienen
además la posibilidad de ser ordenadas al fin ultimo sobrenatural.H
El don divino de la gracia no sólo no es opuesto a la naturaleza
humana con sus bienes propios y sus imperfecciones, sino que las exige como
sujeto al que perfeccionar. Por ello, del primer, principio deriva Santo Tomás
este otro, que permite comprender la primera función de la gracia señaJada en
el mismo: "La gracia presupone la naturaleza, al modo como una perfección
presupone lo que es perfectible".-13
·
No debe olvidarse que la redención lo fue de la ·naturaleza humana en
su integridad. Cristo bajó de los cielos por nosotros los hombres y por nuestra
salvación. El hombre caído por el pecado es sanado por la gracia en su misma
naturalez.a., a la vez que es ésta elevada la participación de la naturaleza divina.
Al sanar y elevar la naturaleza, 1a gracia no la destruye, antes bien la supone y
la perfecciona.

De ahí que el cristiano lo íncorpora todo, desde lo natural a lo cultura],
como el arte, la filosofía, los adelantos técnicos, etc., y de todo se sirve. o los
rechaza con el pretexto que son utilizados mal. Todo es salvado por la gracia e
incluso es apto para oonshtuírse en instrumento de la salvación. o el maJ en
sí mismo, porque no es un valor humano que asuma la gracia, sino de una
herida del pecado que ésta tiene que sanar. Tal como se afirma en el otro
principio derivado del fundamental, aunque también se sigue del anterior: La
gracia restaura a la naturaleza en su misma línea. Enseña Santo Tomás que en
su situación el hombre: "Necesita del auxilio de la gracia, que cure su
naturaJeza" .44
Afirmación que implica que, sin la acción sobrenatural de la gracia, que
normalmente se distribuye en el Cristianismo, la perfección en todos los
ámbitos de la vida humana es de hecho imposible. El mundo sin el
cristianismo ha logrado auténticos valores de todo tipo, tanto científicos,
técnicos o filosóficos como humanísticos, artísticos y morales, e incluso .
sociales y políticos, pero no han podido llegar a su plenitud de bien, por lo
menos en cuanto a su ordenación a fines superiores. En este sentido, se puede
decir que han fracasado. La actual crisis de final de milenio, con la oposición de

modernidad posmodernidad, confirma por vía histórica esta tesis teológica.
Todo lo terreno no se Tealiza plenamente en su mismo orden si es cristiana
pues, o es cristiano o no se realiza ni siquiera en cuanto natural.
Todas las actividades humanas necesitan de la gracia para recibir su
acción sanante. La gracia penetra y se inserta, sin exclusión, en todos los
elementos y constitutivos del hombre y de su acción, para sanarlos de $US
desordenes y deficiencias. No todo lo que hace el hombre es bueno y tiene así
que ser redimido. En cambio, todos los bienes que hay en las actividades
humanas son respetados por la gracia. No tienen por sí mismos capacidad
redentora ni merecerla salvación sobrenatural, pero pueden ser asumidos por
la gracia.45 Todo lo humano puede ser salvado, e incluso movido por la gracia,
contribuir a la salvación.
Sobre esta necesidad de la gracia para que la naturaleza quede elevada
en el orden sobrenatural, y así el hombre pueda participar de la naturaJez.a
clivina, y también para poder superar el mal, así lograr su completa perfección
en cuanto naturaleza, indica Santo Tomás: "Como la naturaleza humana no
está de tal modo corrompida por el pecado que esté privada de todo bien de la
naturaleza, puede uno -también en el estado de naturaleza caída-, por virtud
de su naturaleza, hacer algún bien particular, _como edificar casas, plantar viñas
y otras cosas semejantes, pero no todo el bien que le es connatural, hasta el
punto de que en ninguna cosa sea deficiente; lo mismo que el enfermo puede
hacer algunos movimientos, aunque no con la perfección del hombre sano,
mientras que no se cure con el auxilio de la medicina". 46

La naturaleza humana es íntegra en lo ·esencial, y, por ello, sus
facuJtades actúan verdaderamente, pero, como consecuencia del mal, no está
corrompida o destruida esencialmente, sino que, por las heridas, que le ha
dejado, esta debilitada Sus facultades están desorganizadas en su
funcionamiento y son más débiles de las que tendría en estado de naturaJeza
sana o pura. Necesita ser sanada de la corrupción del mal y sobre todo más en
el obrar que en el conocer. En la acción moral haya una mayor deficiencia,
pues: ºLa naturaleza humana quedó más afectada por el pecado en cuanto al
apetito del bien que en cuanto el conocimiento de la verdad".47
Manteniendo siempre la primada de la gracia, Santo Tomás afirma la
bondad de la naturaleza, como creada por Dios, y al mismo tiempo la
necesidad de la gracia en el orden natural para ser restaurado en su perfección
propia, ya que es una naturaJeza caída por el pecado e impotente para ei bien
pleno. Tal naturaleza es sanable y apta para ser elevada por la gracia al orden
sobrenatural, e incluso todas sus dimensiones, incluida la social, son llamadas
a ser salvadas, y también a ser puestas al servicio de la salvación misma..

5455

�En la teología política de San Agustín, se condena la mundaneidad de
la ciudad terrestre, que ha reducido sus fines exclusivamente a lo terreno y
natural, pero es profundamente humanista. Se basa en la exigencia de plenitud
hu.mana del hombre en todas sus dimensiones, que es satisfecha por la gracia
de Cristo. No hay perspectiva dualista, propia del maniqueísmo, sino unitaria.
De tal manera, que las palabras iniciales de 1a constitu9-ón Gaudium et spes
expresarían su actitud: "Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias
de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos
sufren, sin a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos
de Cristo".

Se insiste seguidamente: "Nada hay verdaderamente humano que no
encuentre eco en su corazón." Y se @ña.de, las siguientes palabras, que
recuerdan La Ciudad de Dios: 11La comunidad 'cristiana está integrada por
·hombres, que reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su
peregrinar hacia el reino del Padre, y han recibido la buena nueva de salvación
para comunicarla a todos. La Iglesia, por ello, se siente íntima y realmente
solidaria del género humano y de su historia". 48
Por consiguiente, los destinatarios de la gracia son todos los hombres,
pecadores. Pr~ente, Cristo fue enviado a salvar del pecado. La Iglesia
está destinada a toda la humanidad. La Iglesia no es, por ello, una institución
más, presente en el mundo de los hombres, que aporte una opción moral, que
sería un gran óien escoger. La Iglesia ha sido enviada para anunciar el
Evangelio de ~das las naciones, para enseñar a los hombres a guardar aquello
que Cristo les ha mandado para que puedan salvarse.

8. El diálogo
La enseñanza de San Agustín en La Oudad de Dios no es, por tanto,
de condenación d·e la sociedad civil y política, ni de sus bienes. Tal
interpretación es incorrecta. Tampoco, sin embargo, es una sacralización del
poder político, tal como hícieron algunos autores, por influencia neoplatónica,
y que en algunos momentos se vivió en la cristiandad bizantina Su mensaje de
restauración de la sociedad es el mismo que expresó Paulo VI en su primer
endclica Ecclesiam suam.

Escn1&gt;e el Papa en 1964.: 11 Si la Iglesia logra cada ve-z más clara
conciencia de sí, y si trata de _conformarse ~gún el modelo que Cristo le
propone viene a difer~ciarse profundamente del ambjente humano en el cual
vive y al cual se aproxima. El evangelio nos hace advertir tal distinción cuando
nos habla del 'mundo', es decir, de la hwnarúdad adversa a la luz de la fe y al
don de 1a gt1)cia, de la humanidad que se exalta en un ingenuo optimismo
creyendo que le bastan las propias fuerzas para lograr su expresión plena,.

estable y benéfica, o de la humanidad que se deprime en un crudo pesimismo
declarando fatales, incurables y acaso también como manifestaciones de
libertad y de autenticidad los propios vicios, las propias debilidades, las
propias enfermedades morales".
Precisa el Pablo VI que: "Esta diferencia no es separación. Mejor, no es
indiferencia, no es temor, no es desp}'ecio. Cuando la fglesia se distingue de la
humanidad no se opone a ella, antes bie-n se une. Como el médico, que
conociendo las insidias de una pestilencia procura guardarse a sí y a los otros
d_e tal infección, pero al mismo tiempo se consagra a la curación de los que han
sido atacados, así la Iglesia no hace de la misericordia que la divina bondad le
ha concedido un privilegio exclusivo, no ha(!e de la propia fortuna un motivo
para desinteresarse de quien no la ha conseguido, antes bien convierte su
salvación en argumento de interés y de ·amor para quienquiera que esté junto a
ella o a quien ella puede acercarse con su esfuerzo comtuúcati.vo universal".
Por consiguiente, se advierte que: "La Iglesia debe ir hacia el diálogo
con el mundo en el que "la toca vivir. La Iglesia se hace palabra; la Iglesia se
hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio". Este diálogo, que parece ser
constitutivo de la Iglesia: "Indica un propósito de corrección, de estima, de
simpatía, de bondad por parte de quien lo inici.é!; excluye la condena
aprioristica, la ·polémiea ofensiva y habitual, la vanidad de inútiles
conversaciones. Si ciertamente no mira a obtener inmediatamente la conversión
del interlocutor, porque respeta su dignidad y ~ libertad, mira sin embargo al
aprovechamiento del otro, y querría disponerlo a una mayor comunión de
sentimientos y de conviccionesu.
.
Los caracteres esenciales del diálogo deben ser. los siguientes: "1) La
~dad ante todo: el diálogo supone y exige la inteligibilidad, es un
intercambio de pensamiento, es una invitación al ejercicio de las facultades
superiores del hombre; bastaría este sólo título para clasificarlo entre Jos
mejores fenómenos de la actividad y cultura humana( ...) 2) Otro carácter es,
además, la afabilidad, la que Cristo nos exhortó a aprender de si mismo:
'"Aprended de Mi que soy manso y humilde de corazón' (Mt, 11,29); el diáiogo
no es orgulloso, no es hiriente, no es ofensivo. su autoridad es intrínseca por~
verdad que expone, por la caridad que difunde, por el ejemplo que propone,
no es Wl mandato ni una imposición. Es pacifico, evita los modos violentos, es
paciente., es generoso. 3) La confianza, tanto en el valor de la propia palabr-a
como en la disposición p;.u:a acogerla por parte del interlocutor; promueve la
.familiaridad y la amistad. 4) Finalmente, la prudencia pedagógica que tiene
aún mayor en cuenta las condiciones psicológicas y morales del que oye (cfr.
Mt 7, 6): Si es un ruño, si es una persona ruda, si no está preparada, si es
desconfiada, hostil, y se esfuerza por conocer su sensibilidad y pór adoptarse
razonablemente y modificar las formas de la propia presentación por no serle

56

57

�molesto e incomprensible". En definitiva, hay que llegar a: "la uniófl de la
verdad con la caridad, de la inteligencia con el amor".
Reconoce el Papa, en esta endclica dedicada a las relaciones de la
Igfesia con el mundo, que: ''Teóricamente hablando la Iglesia podría
proponerse reducir al mínimo tales relaciones- tratándose de apartarse de la
sociedad profana; como podría también proponerse apartar los males que en
ella pu.eden encontrase anatematizándolos y promoviendo cruzadas en contra
de ellos; podría, por el contrario, acercarse tanto a la sociedad profana que
tratase de alcanzar un mfl.ujo preponderante y aun de ejercitar un dominio
teocráfico sobre ella, y así de otras maneras. Pero nos parece que la relación
entre la Iglesia y el mundo, sin cerrar el camino a otras formas legítimas, puede
representarse mejor por un diálogo, que no podría ser evidentemente
uniforme, sino adaptado a la índole del int-erlocutor y a las circunstancias
reales".
Además; advierte que: "Muchas son las formas de diálogo .de la
salvación". Cada cristiano deberá aplicarlas en la vida de los hombres de su
tiempo, de su situación social, de su determinada cultura. Es una actitud
arriesgada para el propio cristiano, para la iglesia, porque siempre se presentan
estos difíciles interrogantes: "¿Hasta qué punto debe la lglesia acomodarse a las
circunstancias históricas y locales en las que desarrolla su misión? ¿Cómo debe
precaverse del peligro de un .relativismo que llegue a afectar su fidelidad
dogmática y moral? ¿Pero cómo hacerse al mismo tiempo capaz de acercarse a
todos para salvarlos a todos, según el ejemplo del apóstol: 'Me he hecho todo a
todos para salvarlos a todos'? (1 Cor, 9, 22)"
~ que si deJó muy claro Pablo VI es que, por una parle: ''Desde fuera no
·se s~ya al mundo. Como el Verbo de Dios que se ha ·hecho hombre, hace falta
hacerse una misma cosa hasta cierto punto, con las form.as de vida de aquellos
a quienes se quiere llevar el mensaje de Crist-0, hace .falta compartir -sin que
medie distancia de privilegios o diafragma de lenguaje incomprensible- las
costumbres comunes, con tal que sean humanas y honestas, sobre todo de los
más _pequeños, si queremos ser oídos y comprendidos. Hace falta, aun antes de
hablar, oír la voz, más aún, el corazón del hombre, comprenderlo y respetarlo
en la medida de lo posible y cuando merece secundarlo. Hace falta hacerse
hermanos de los l10mbres en el momento mismo que queremos ser sus
pastores, padres y maestros. El dima del diálogo es la amistad. Más todavía, el
servicio". Por otra, que: "Sólo e] que vive con plenitud la vocación cristiana
puede estar inmunizado del contagio de los.errores con los que se pone en
contacto" .49

58

9. La presencia de la Iglesia

· Toda esta doctrina de la salvación hace que la presencia de los
católicos en la vida po~tica, y en todas las dimensiones humanas y su esfuerzo
por restamar el orden natural y reconquistar la verdad y el bien en todos los
campos culturales no sólo sea lícita sino también obligada. Ciertamente, como
ha dicho el Concilio Vatiac:no JI: "La comunidad política y la Iglesia son
independientes y autónomas, cada una en su propio terreno. Ambas, sin
embargo, aunque por diverso título, están al servido de la vocatjón personal y
social del nomb:re".so
. . Am~as están _ordenadas al hombre, a su felicidad. Sin embargo: 'l..a.
mJS1Ón prop:ra que Cnsto confió a la-Iglesia no es de orden político, econónúco
o social. el fin que le asignó es de orden religioso. Pero precisamente de esta
misma misión religiosa derivan tareas, luces y energías, que ·pueden servir para
establecer y consolidar la comunidad humana según la ley divina" .s1
El Magísterio de la Iglesia ha ido elaborando u.na doctrina dedicada a
todo lo referente sociedad. La ha ido formando, como ha indicado Juan Pablo
II en la encíclica Sollicitudo rei socialis: "Examinando su conformidad o
diferencia con lo que el Evangelio enseña acerca del hombre y su vocación
terrena y, a la vez, trascen~ente" Precisa además que: "La iglesia no tiene
sol~~ones ~écnicas (... ) no propone sistemas o programas económicos y
p~lít~cos, ru manifiesta preferencias por uno o por otros, con tal que la
digru~c;1d del h~mbre sea debidamente respetada y promovida, y ella goce del
espaao necesario para ejercer su ministerio en elmundo".52

. Lo que pertenece al perenne mensaje evangélico, la Iglesia lo ha ido
ofreaendo en las diferentes circunstancias de cada época. "Por fidelidad a
Cristo, la iglesia. se ha esforzado por conseguir que su mensaje abrazara todos
, los aspectos de la vida a lo largo de los cambios que se han producido a través
de :_los. s~glos, sacando de la herencia del Evangelio 'cosas nuevas y cosas
antiguas (Mt 13, 52). En todos los cambios de la marcha de la humanidad a lo
largo de la historia se han presentado nuevos retos que han afectado a la vida
de toda persona individualmente y de la sociedad ensu conjunto( ...) A lo largo
de toda_su historia, la Iglesia ha escuchado las palabras de la Sagrada Escritura
Y ha mtentado ponerlas en práctica en diferentes situaciones políticas
económicas y sociales".53
'
_
Esta doctrina de la Iglesia es optimista y esperanzada por fundarse en
Dios, Y concebir al hombre como "creado a imagen y semejanza de Dios y
Uamado a plasmar esa imagen en su vida individual y comunitaria".54

.

,

Por ello: ''La Iglesia es 'experta en humanidad' Populorum progressio,
1~), Y esto Ja mueve a extender necesariamente su misión .religiosa a los
diversos campos en que los hombres y mujeres desarrollan sus actividades, en
busca de la felicidad, aunque siempre relativa1 que es posible en este mundo,
59

�de acuerdo con su dignidad de personas" .55 Así se explica que en la
constitución Gaudium et Spes, se diga que: 11La Iglesia, en el transcurso de los
siglos, a la luz del evangelio, ha concretado los principios de-justicia y equidad
exigidos por !a recta razón, tanto en orden a la vida individual y social como en
orden a la vida internacional, y los ha manifestado especialmente en estos
últimos tiempos".56
En definitiva, como se dice en otro documento conciliar, en el Decreto
sobre el apostolado de los seglares: "La obra redentora de Cristo, aunque de
suyo se refiere a la salvación de los hombres se propone también la
restauración de todo el orden temporal Por tanto, la núsión de la Iglesia no es
sólo anunciar el mensaje y la gracia de Dios, sino también impregnar y
perfeccionar todo el orden temporal con el espíritu evangélico". 57 Más
adelante, se insiste en ello, al afumarse: "Este es el plan de Dios sobre el
mundo, que los hombres restau_ren concordemente el orden de las cosas
temporales y lo perfeccionen sin cesar (...) Es obligación de toda la Iglesia
trabajar para que los hombres se capaciten a fin de establecer rectamente todo
el orden temporal y ordenarlo hacia Dios por Jesucrist?" .58

Cada cristiano rea.liza esta misión,59 aunque tiene que aplicar esta
doctrina de la Iglesia de un modo concreto y caben, por tanto, actuaciones muy
distintas. El Papa Juan XXIII en su enóclica Mater et magistra, advertía al
respecto que: "Para traducir en realizaciones concretas los principios y las
directivas sociales se procede comúnmerite a través de tres fases: Advertencia a
las circunstancias; valoración de las mismas a la luz de estos principios y de
estas directivas; búsqueda y determinación de lo que se puede y debe hacer
para llevar a la práctica los principios y las directivas en las circunstancias,
según el modo y medida que las mismas circunstancias permiten o reclamen.
Son tres momentos que suelen expresarse en tres términos: Ver, juzgar obrarº.
En esta aplicación concreta de los principios que se ofrecen en la
doctrina de la Iglesia, como pueden hacerse de maneras distintas, y las
circunstancias van cambiando, pueden darse entre los núsmos católicos .
discusiones sin fin. De ahí que añadiese el Papa: "En las aplicaciones pueden
surgir divergencias aun entre católicos rectos y sinceros. Cuando esto suceda,
que no falten las mutuas consideraciones, el respeto recíproco y la buerut
disposición para individuar los puntos en que coinciden en orden a una
oportuna y eficaz acción. o se desgasten en discusiones interminables, y bajo
el pretexto de lo mejor y óptimo descuiden el bien posible, y por tanto
obligatorio".

religiosos, sino también de intervenir con su autoridad en la esfera del orden
temporal, cuando se trata de juzgar sobre la aplicación de estos principios a
casos_ concretos". 00 ~o hay que olvidar que, como no es la Iglesia la que
necesita del mundo, smo que, como enseña, San Agustín en La Ciudad de Dios
es el mundo el que necesita de la Iglesia.
'
1 Gianni Baget Bozzo, Il futuro del cattolicesimo. La Otiesa dopo papa Wojlyla, CasaJe
Monkrra.to, Edizione Pieoune, 1997, p. '1J11.
2

lbid.., pp. 207-208.

Massimo Borghesi, Posmodernidad y cristianismo ¿Una radical mutación antropológica'
Madrid, Edkiones Encuentro, 19&lt;J7, p. 10
.,

3

• lbid., p. 113.
5 Jbid.,

6

lbid., pp. 114-115

7

Gaudium et spes, Introd., 3

8 Martín Gelabert Ballester, Jesucristo, revelación del misierio del hombre. Ensayo de
antropologia teológica. Salamanca, Madrid, San Esreban-Edibesa, 1997, p. 253.

9 Ibid.,

60

pp. 253-255.

10

lbid., p. 251.

11

Ibid., p. 253.

12

SAN AGUSTIN, De Civitafe Dei, XIX, 13, l .

13

SANTO TOMAS, Swnma Theologiae, II-II, q . 29, a. 3, ad l .

1'

Ibid., Il-Il, q. 29, a. 3, in c.

15 Ibid.,
16

D.-11, q. 29, a. l, ad 3.

Catecismo, n. 2304.

Is ~2. 17. Se dice también en el mismo: •y el fruto de la justicia, la tranquilidad
la
segundad para siempre".
y

17

18

Cf. SANTO TOMAS, Summa Theologiae, II-Il, q. 29, a. 3, ad. 3 .

~

Cf. lbid., ll-II, q. 29, a. 4, in c.

20 SAN

Es preciso tener presente, sin embargo, que "Es obvio que cuando la
Jerarquía eclesiástica se ha pronunciado en la materia, tienen obligación los
católicos de atenerse a las directivas emanadas; puesto que compete a la Iglesia
el derecho y el deber no sólo de tutelar los principios de orden ético y

p. 114.

AGUSTIN, De Civitare De~ XIX, U.

21

Ibid ., XIX. 12.

72

lbid., XV, l .

Z1

Ibid., XIV, 28.

61

�~

~

lbíd., XIV, 4.

15 IDEM,

26 SAN

Esp~la, 138, 2, 15.

BERNARDO, De los grados de Ja hu.mildad y de la soberbia, c. IX, n. 27).

71MASS1MO CACOARJ - CARLO MARIA MARTINI, Diálogo sobre la. solidaridad,
Barcelona, Herder, 1997, p. 23. Concluye el conocido cardenal italiano: "Es por lo tanto en la.
vida cotidiana, en las relaciones de la vida de todos los días, más allá de i\ieologias y de roles,
donde ante todo se practica la solidaridad. Esta exige que abandonemos los roles, que
olvidemos las conveniencias, para damos cuenta de que somos simplemente, hombres o
mujeres, seres hDJllanos'. Añade: "la parábola dice todavía más, haciendo notar que e]
samaritano se detiene junto al herido, no pmque profese principios de solidaridad social o
teorías sobre la igualdad de todos los hombres (sobre este punto calla. el relato) sino porque
dice la palabra evangélica: 'Al pasar junto a él lo vio, y sintió compasión, le miró a los ojos y
escuchó su corazón' (Luc, 10, 34)".&lt;:f.&gt; (Ibid.).

E5PINOZA, Tratado teológíco político, Prefacio.

?11 !bid.,

c. XI.

3'J !bid.,

Prefacio.

10

PIO XII, "Mensa.je en la Navidad de 1944".

ll

SANTO TOMAS, Summa Theologiae, I, q. 1, a. 8, ad 2

28

SAN AGIBTIN, De Civitate Dei, XIX, 26.

12 C.omo observaba Ramón Orlandis, aplicando fielmente los principios más esenciales y
nucleares de la síntesis filosófico-teológica_ de Santo Tomás d~ Aquino: "El elemento
sobrenatural aporta (...) una fuerza o poder doble; a) un poder que podríamos 1lamn
elevativo o divinizador; b) un poder medicinal y roborativo• (RAMON ORLANDIS, •De la
sobrenaturalidad de la vida en los Ejercicios•, en Mantesa (Madrid), 46/XII (1936), pp. '1"1-125,
47/XII (1936), pp 217-218, p. 110. Véase: E. FORMBNT, m mag:istl:rio tomista del P. Odandis,
Apóstol del Corazón de Jesús, en "Doctor Communis" (Cittá del Vaticano), 47/1, pp. 43-71 y
47/2, pp. 155-174).

29

Guadium et spes, I, 22.

43 SANTO

JC5E MARIA IRABURU, Sacralidad y secularizació, Pamplona, Fundación Gratis Date,
1996, pp. 39-40.

:io

CARLOS VALVERDE, Génesis, estructura y crisis de la modernidad, Madrid, BAC, 19'76, p.
XII.

31

En esta expresión esta compendiada su cristología, porque si Maria es MadJe de Dios,
quiere decirse que en Cristo no hay más que una persona, la del Verbo, y a esta persona ha
dado María nacimiento en el tiempo. A este único sujeto se le predican, por ello, todo lo que
es propio de la naturaleza humana, el nacimiento, el sufrimiento la muerte. Dios nace, D.ios
sufre, Dios muere ya que era suya su humanidad, su cuerpo y su alma. Dios tiene madre.
Mari.a dio a luz a un hombre que era Dios y, por ello, es verdadera Madre de Dios.

32

DOz. 224.

'Se sabe, concretamente, cómo los pelagianos se vieron defendidos y acogidos por Nestorio
y por su .maestro, Teodoro de Mopsuestia. Y es que la cristologia nestoriana, dejando a Cristo
en puro hombre, se vincula bien con la negación pelagiana del pecado original, y la no
necesidad de la gracia. Todo entonces iba unido: devaluación de Cristo, negación de la
necesidad absoluta de su gracia, optimismo antropológico, admiración del mundo secular.
0C5E MARIA IRABURU, Sacralidad y secularizad, op. cit., p. 41).

:H

J05E MARIA IRABURU, SacraJjdad y secularizaci, op. cit, p. 38. En cambio, como
recuerda el Prof. Iraburu: "La Iglesia de Cristo ve las cosas de modo muy diverso. &amp;ta muy
de lejos de ei¡a5 dicotomías separantes, y tiene siempre un sentido integrador de naturalez.a y
gracia. La. razón debe servir a la íe, sin dominarla, y la filosofía racional debe crecer ayudada
por la fe, aunc¡ue atendiéndose a sí misma. La. teología católica no ha de ser fideísmo, sola
fides, sino que debe ser ratio fide illusl:r'ata (Dz 2829, 3031-3043) y el mundo secu.la.r de ningún
modo debe ser regido por la sola ratio, y en este sentido, abandonado a si mismo, a sus
propias luces y fuerza.s, sino que personas y pueblos, instituciones y culturas, deben ser

35

cristianiz.ados bajo el Evangelio de la gracia" (Ibid).
36

Aetemi Patris, 4-VDJ.1879, en Acta Leonis X1Il, Romae 1880, pp. 33-69, AAS 12 (1879), p . 109

TOMAS, Summa Theologiae, I, q. 2, a. 2, ad l .

« Ibid., l-11, q. 109, a . 3, in c.
45 Todo lo bueno y positivo del mundo es útil para recibir el cr.istíanismo. Basave Femández
del Valle ha .mostrado incluso que Ja filosofía, verdad· y bien humanos supremos para el
enn:ndimiento el hombre, tiene una función preparatoria para la salvación. Concibe la
filQSOfía como "propedéutica" de salvación. •ta filosofía, 1::on su camino ascendente de la
insatisfacción, nos ayuda a salvarnos -llevándonos al fundamento incondicionado- pe¡:-o no
nos salva. Puede mantener, encendido y vivo, el afán de salvación; pero no lo puede
satisfacer". De manera que, según el eminente y conocido filósofo cristiano: •La filosofía,
aunque abierta a la salvación, no nos salva. Esclarece fundamentalmente la realidad entera,
influye sobre la. vida del hombre y nos ofrece una sabiduria vital de los últimos problemas
humanos. Por eso hablo de la Filosofía como Propedéutiea de Salvación' (AGUSTIN BASAVE
FERNANDEZ DEL VALLE, Tratado de filosofía. Amor ala sabiduria como propedé:i,1tica de
salvación, Méxi~. Editorial L.imusa, Noriega editores, 1995, p.Zl; Véase: EUDALDO
FORMENT, Filosofía y salvación. El 'Tratado de Filosofía" de Agustín Ba.save Femández del
Valle, en "Espíritu" (Barcelona), XLV/114 (1996), pp. 183-199).
.

46 SANTO TOMAS,

SUJ11II1a TheoJogiae, 1-II, q. 109, a . 2. in c.

Dlbid., 1-II, q. 109, a. 2, ad 3.
411 Gaudium et spes, 1. Este mensaje esperanzado se encuentra en muchos textos actuales. Por
ejemplo, en el Prólogo de Diálogo sobre la solidaridad, se lee: •Es necesario, en fin, dar
cuerpo a la esperanza y volver a abrir el corazón a. la uropía, porque siempre es mejor morir
de utopía que de aburrimiento. No se trata, ob~ente, de soñar una imposible 'Ciudad del
sol', sino de no per(l,er la voluntad de empeñarse seriamente en construir una sociedad más
justa y solidaria, a sabie11das, como dice el Libro de la Sabiduría, de que 'Dios ha hecho que
también puedan curarse las naciones' .(Sabiduría, 1,14) y que 'en medio de la plaz.a de la
ciudad -&lt;:°mo reafirma el Apocalipsis- se encuentra un árbol de la vida cuyas hojas sirven
para CU.Jar a las naciones' (Apocalipsis, 22.2) de sus males'" (LUOANO BARONIO, Prólogo,
en MASSIMO CACClARI - CARLO MARIA MARTINI, Diálogo sobre la solidaridad, op. cit,
p.15).

62
63

�LA SINDERESIS. Y EL RELATIVISMO ETICO CONTEMPORANEO.
ti PAULO

VI, Ecclesiam suam,, ID.

!il Gaudium et spes, 76. En la misxna Constitución se reconoce que: "Se nos advierte que de
11ada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a si mismo (Cf. Le 9, 25). No
obstante, la espera de una tierra nueva no debe 11JI1ortiguar, sino mis bien_ aviva.r, la
preocupació11 de perfeccionar esta tierra, donde crece eJ cuerpo de la nueva familia hu.mana,
el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del sigl~ nuevo. Po~ ello, aUD'.111e ~y
&lt;¡11e distinguir cuidadosamenle progreso temporal y crecinuento del rem~ de Cnsto, sm
embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad hlllJ]llll.a,
interesa en gran medida al reino de Dios" (Ibíd., 39).

S:ZJUAN PABLO II, Carta encíclica Sollicitudo reisocialis, 1988, 41.

IDEM, 'A la población de Detroit (estados wudost, 19-IX-1987, 2.

5l IDEM.

515

o.;¡

•A los 'constructores de la sociedad', en Asupcil&gt;n (Paraguay), V- V· 88.

IDEM, Sollicitudo reí socialis, 41.

56 1bid.,

ARGENTINA

1.- El dato inicial del sentido común.

51Ibid~42

s:i

PROF. DR ALBERTOCATURELLI
DIRECTOR DEL CENTRO DE F.STUDIOS FILOSOFICOS
UNIVERSIDAD DE CORDOBA.

63

Decreto Apostolicaxn actuosilarem, Il, S.

ss Ibid ., 7. "Bl seglar se inserta profunda y cuidadosamente en la realidad ~ a del ~rden
temporal y acepta participar con eficacia en los asuntos de esta esfera, y al llllSIIlO tiempo
como miembro vivo y testigo de la Iglesia, .ha.ce a ésta presente y actuante en el seno de las
realidades temporalesº (Ibid ., 29). También se dice en otro docÚinento del Concilio respecto
de los seglares cristianos que: ºP.s propio de elJos, repletos del Espíritu Santo, el animar desde
dentro, a modo de fermento, las realidades temporales y ordenarlas de fonna que se hagan
continuamente según Cristoº (Ad gentes divinitus, 15). Esta misión propia de los seglares,
porque: "A eUos coaesponde iluminar y ordenar las realidades temporales a las que están
estrecluu:nente vinculados, de tal modo que, sin cesar, se realicen y progresen confoTme a
Cristo y sean para la gloria del Creador y del Redentor• (Lumen gentium, 31)

es

Según el Vaticano Il precisa que los laicos: "Bjercen el a~stolado con ~ trabajo para_Ja
evangelización y santificación de los hombres, y para la función y desempeno _de_los negOC1os
remporales, Uevado a cabo con espíritu evangélico, de forma que su labonOSJdad en este
aspecto sea 1lJI claro testimonio de Cristo y sirva para la salvación de los hombres" (lbid., 2).

$

611JUAN XXIl, Mater etmagistra, 1%1, IV.

San Agustín ha dicho, en una suerte de espontánea actuación del buen sentido,
que somos, que conocemos que somos y que amamos este ser. 1 Y, en verdad no es necesario
ser docto sino simplemente hombre para poseer esta hiple evidencia primera del ser,
del conocer (del ser) y del amor (del ser); ,por eso, San Agustín, al escribir aquellas
palabras, interpretó fielmente al hombre común y al modo común de juzgar propio de
la razón espontánea de todo hombre. El orden según el cual se ha hecho la triple
afirmación (que en el fondo es una) es también el que corresponde al buen sentido
cotidiano. En verdad, nada puede ser conocido; nada puede ser amado, si no existe; es
decir, si no tiene ser. Y aunque el hombre común no se haga de esto un problema crítico,
como hace el filósofo, es el supuesto de toda afirmación posterior. Aquella primera
evidencia se constituye en el dato inicial del buen sentido.

Decir, con Russell y el primer Wittgenstein, que no hay ser sino que "el mundo es
'8610) la totalidad de los hechos'' (acontecimientos transitorios), equivale a invertir el
dato inicial y a poner la confusión en el punto de partida. En el fondo, es un acto
volitivo arbitrario por el cual se quiere violentar lo que se nos presenta como la primera
evidencia, pues siempre será imposible hablar de "hechos" y de "totalidad
los
hechos'' si tales hechos no existen; y aun si fueran apariencias o puro engaño, sería
necesario admitir que say yo quien se engaña, que soy yo quien percibe sólo apariencias.
Y al mismo tiempo, el "hecho" más sólido (que no es hecho sino acto) no puede darse si
tales hechos no son. Ni siquiera puede decirse que el mundo es la "totalidad de los
hechos" sin la previa conciencia del acto de ser que es el dato inícial del buen sentido; es
decir que hay sólo hechos y que no hay ser, equivaldría a decir, simultáneamente, que
n.o-hay hechos. Y en verdad, lo absolutamente primero es lo que hay; es decir, el ser.

de

Se me podría acusar de decir lo obvio, sin percibir quizá que esto es,
Precisamente, lo que quiero decir; pues la triple evidencia del ser, del conocer (el ser) y
del amor (del ser) es lo que se encuentra delante, en el camino (obvia); o, mejor, es el
comienzo del camino del intelecto humano. En ese sentido, es realmente obvio el dato
inicial del sentido común: El ser es. Luego, el íntelecto, es un acto espontáneo primero,
conoce el ser y todos los demás entes que son po'r él; no puede decirse sin co11tradicción
que lo que hay (quÍzás el mundo) son sólo "hechos'' puesto que, simw.táneamente,
equivale a sostener que "son"; en verdad, se trata de la espontánea e inevitable
adhesión al dato inicial: El ser es, el no-ser no es. En este caso, se trata simplemente del
64

65

�primer principio del intelecto humano, indemostrable no porque trascienda la
"verificación empirica" (prejuicio neopositivista) sino porque es evidente por sí mismo.
Pero, aJ mismo tiempo, este dato inicial (el ser es) es lo que primeramente se ve, lo que
no podemos encontrar (obvio). Y lo que se ve es lo que se contempla (lo supuesto a
todo), una suerte de saber originario aunque confuso, supuesto a toda otra aprehensión
que no existiría sin aquella evidencia primera. Primer principio, en efecto, que se funda
todos los demás principios, evidencia del dato inicial afirmativo (el ser es) que excluye
su contrario (el no ser no es).

2.- El dato inicial del orden práctico y el relativismo actual.
En virtud de este saber inicial, sabemos del ser y le amamos. Como ha dicho San
Agustín en el mismo texto anteriom1ente citado: "Nadie existe que no quiera existir", es
decir, amamos ser. Y este es también un dato inicial del buen sentido. Si preguntáramos
al hombre común s1 quiere ser, éste se sentiría., quizá, sorprendido ante semejante
pregunta; lo más probable es que nos respondiera que sl como quien expresa lo obvio
declarando, en cierto modo, la innecesariedad de la pregunta. Pero este originario amor
deJ ser (querer existir) no puede ni siquiera formularse sin suponer que el acto de
existir, de ser, es bueno. Más aun: o sería posible si el ser no fuera idéntico con lo
bueno (ser=bien). Esto añade algo al dato inicial del orden teórico, porque esta noción
primera expresa la perfección del ser, lo más conveniente a nú naturaleza y, en cuanto
tal, supuesto aquel orden especulativo o teórico, mueve a la operación, a la acción
práctica. No puede ser de otro modo desde que el dato inicia] del sentido común es
v~to, ahora, como bien. La inteligencia no es sólo especulativa sino también práctica
porque, a partir de este dato inicial (el ser es buen.o, amamos ser) no se puede no
afirmar que se debe obrar el bien (que es lo que no podemos no querer). Luego, toda
operación depende de este dato inicial que afirma el ser (como bien) y, por eso, excluye
no sólo el no-ser (el no- bíen) sino la inadecuación de toda operación respecto del bien.
De ahí que este primerisimo principio se haya formulado así: Se debe obrar el men y roitar

moral. En este sentido, podría decirse que constituye el dato primero ineludible del
sentido común o del buen sentido práctico.
Alguien ha sostenido que "los dictámenes 'evidentes por si mismos' de la razón,
que tantos filósofos pretenden haber encontrado, parecen, al examinarlos, ser
dictámenes de sus respectivas razones (si es que lo son de alguna) y no de la mía"
(Stevenson). Esta .afirmación pueril el resultado de un reducctonismo consistente en
identificar de modo confuso lo "bueno" con el interés agregando a éste "el sigrúpcado
emotivo"; de modo que sólo entonces y al amparo de un subjetivismo enmascarado de
"objetividad" científica (o cientificista) se cree poder descalificar toda evidencia por sí
misma del intelecto reduciéndola al subjetivismo de la razón singular del filósofo; en
realidad, la "confusión" de que se habla respecto de la determinación de "lo bueno", es
la consecuencia inevitable del prejuicio empirista que cierra los ojos ante la evidencia
primera, sin percatarse de que ni siquiera le sería posible cerrar los ojos si no existieran
los "hechos'' que expresan por sí mismos el acto de ser. Como se ve, tampoco será
posible reducir el orden moral a una mera "explicación causal de la conducta moral", de
modo que únicamente la psicología ("ciencia empírica de las leyes que rigen la vida de
la psiquis") puede resolver el problema moral (Schilck); en tal caso, reducida la ética a
la psicología empírica, habrá que decretar la muerte del orden moral, lo que es,
precisamente, contrario a la experi~cia inmediata. Asi, la proposición "hay que obrar •
el bien y evitar el mal", lejos de ~r expresión de un anticuado "residuo metafísico"
,constituye el metafísico dato inicial ineludible, no reducible a los meros "datos
contingentes" de la conducta de un grupo social como quería cierta "soeioloSí::1
empírica" fisicalista. Por el contrario, este rápido examen crítico me ha convencido
todavía más de la verdad de la afirmación agust:inia.na coincidente con la espontánea
del sentido común: "somos, conocemos que somos y amamos este ser y este conocer" .
Esta triple y en el fondo única ~videncia (del ser, del conocer, del amor del ser) es el
fundamento del orden moral.
·

el mal.

3.- La sindéresis reaparece a pesar de todo.
En cuanto eJ entendimiento mira, ve o contempla el dato inicia], es especulativo;
en cua11to contempla este dato inicial (el ser como bien) para obrar, es práctico; por eso,
a partir de la primera evidencia" el ser es", el entendimiento no "deduce", no " infiere"
esta norma primera ("hay que obrar el bien") porque ésta es evidente por sí misma. De
modo que la célebre objeción de Hume (reactualizada hoy por el relativismo ético)
quien sostenia que no se puede pasar, por inferencia lógica, de] "ser" aJ "deber ser" , cae
en el vacío; como bien dice Carlos Massini: "El ser funda el deber ser en cuanto hace
posible la evidencia de sus nonnas primeras y en cuanto otorg_a contenido a las
proposiciones normativas.
Pero no hay inferencia lógica de las proposiciones
enUJ1ciatjvas que expresan Ja reaJídad hacia las proposiciones normativas que expresan
un deber u obJigación".2 Por consiguiente, si el bien es lo primero que aprehende el
mtelecto práctico y la voluntad no puede no querer e1 bien, la proposición "hay que
obrar e] bien y evitar el mal" es por sí misma evidente y está en el fundamento del orden
P6

El texto agustiniano del que me he servido como testimonio del buen sentido que
expresa el primer principio del orden práctico, encontró su más docto expositor en Santo
Tomás de Aquino y es, hoy, más actual que nunca. Todo el relativismo ético
contemporáneo -desde la ética de la "comunicación" a la ética "del discurso" y desde

ésta a la ética de la "interpretación" - es como un continuo y continuado esfuerzo por
eludir el primer principio del orden moral. El relativismo contemporáneo da coces
contra el aguijón porque, allende, la a veces complicada herméutica (esa "koiné" del
inmanentismo actual) no puede eludir la evidencia del sentido cotidiano: Hay que obrar
el bien.
·

La simple presencia del ser al ente autoconsciente, conlleva la afirmación el ser es
como acto primero ineludible del intelecto especulativo; la simple presencia .del acto de
ser querido en cuanto bueno, conlleva, en el orden práctico, la afirmación hay que obrar

67

�el bien como originario e ineludible imperio del intelecto práctico. Como se ve, no se
trata de afirmar que existe en el hombre una suerte de potencia distinta del intelecto, ni
menos aún que semejante afirmación primera sea un resultado·de la razón raciocinante.
Así como la simple presencia del acto de ser a la mente pro-voca la afirmación
espontánea "el ser es", del mismo modo lo bueno (el ser querido) pro-voca la
afirmación espontánea "hay que obrar el bien". Y es así porque esta afirmación primera
es la expresión de algo "tenido" o "poseído" por naturaleza: El participio pasivo de
habeo (yo tengo) es habitus (habido) y corresponde al verbo habere que significa "tener
asido" o simplemente "tener". La expresión clásica ''hábito" expresa exactamente lo
que quiero decir. En cuanto persona, es decir, en cuanto ente autoconsciente que tiene
por naturaleza conciencia del ser (en el orden especulativo) y del el bien (en el orden
práctico), tengo el hábito (expresión en realidad redundante) de esta ineludíble
afirmación primera: "hay que obrar el bien"; en cuanto originaria y por tanto norma
última de todo acto libre, es prindpio; dicho reduplicativamente para expresar de modo
absoluto su primeridad, es primer principio. El sentido común lo descubre desde el
primer contacto con lo real y ante su evidencia se estrellarán siempre todos los
relativismos éticos antiguos y contemporáneos. No es algo "deducido" por la razón o
algo con lo que "me encuentro" al cabo de un argumento, sino una presencia primera
"habida" por el simple hecho de ser hombre.
Decir, como se dice hoy, que la filosofía debe "captar el ser como evento, como el
- configurarse de la realidad particularmente ligado a la situación de una época" es,
simplemente, no decir nada; el relativismo ético que se llama a si mismo
postmoderno", no puede no proponer sino una suerte de ontología nihilista" sólo en
el sentido de "interpretación de eventos". Para semejante "nihilismo" no se puede a
firmar un primer principio (hay que obrar el bien) que supone la objetividad del mismo
ser que se niega: Sólo eventos ligados a una situación. Pero es menester afirmar que
"hay'"' eventos: Si los "hay" al menos este haber resulta ineludible y re-aparece el ser del
evento.
II

11

No es posible eludir que el evento sea y el no-evento no-sea: Semejante
afirmación es primera. Lo es también que como tal (si es) sea bueno y jamás podré
eludir la re-aparición de la intuición que expresa espontáneamente esta presencia y será
menester afirmar que "hay que obrar el bien''. De ahí que, con aparente paradoja, el
relativismo ético contemporáneo ha reactualizado un tema muy antiguo: El del primer
principio del orden práctico (o sentido moral) que los pensadores medievales llamaron
la sindéresis. Cuando San Jerónimo empleó el término syntéresis y fue adoptado luego
por el pensamiento escolástico, no quiso significar otra cosa que aquella primera
"chispa" ~ luz que nos hace afirmar -al primer contacto con el bonum- que hay que
obrar el bien. Y esto 1~ sabe, con saber primario, primero y elemental, todo hombre de
todo tiempo y de toda cultura.

68

4. La sindéresis como hábito natural.
Adquiere, por todo lo dicho, sorprendente actualidad, la doctrina de Santo
Tomás de Aquino sobre la sindéresis y bien el esfuerzo de estudiarla y meditarla.
Para el Aquinate se trata, como para el hombre .común, de este "haber'' natural
que inclina simplemente al bien (synderesis ... ad bonum tantum indinat);3 no es, como ya
dije en el análisis anterior, una suerte de facultad o potencia especial, sino un hábito
natural que, como tal, es propio de todo hombre por el solo hecho de ser hombre, sea
antiguo o moderno, docto o indocto, de ésta o de aquella cultura; con prioridad de
naturaleza y de tiempo respecto de cualquier herméutica, todo hombre sabe que debe
obrar el bien.
Con extrema agudeza desarrolló este tema Santo Tomás al observar que este
hábito natural participa, por un lado, del carácter intuitivo del conocimiento angélico y,
por otro, del carácter racional del conocimiento humano. El Pseudo Dionisio había
enseñado, en texto expresamente comentado por Santo Tomás, que la sabiduría divina
siempre el término de cuanto precede con los principios de cuanto sigue" ;4 es
decu, en un orden de cuerpos contiguos, el inferior, en su parte más alta, toca al
superior en su parte más baja; en ese sentido, la naturaleza inferior alcanza o
- imperfectamente participa, en su vértice, de algo que es propio de la naturaleza
superior; algo análogo pasa entre la naturaleza. angélica y la naturaleza humana; Es
propio de la naturaleza angélica conocer sin búsqueda ni argumentación sucesiva, es
decir, intuitivamente, mientras que la naturaleza humana conoce imperfectamente la
verdad discurriendo de una cosa a otra. Por eso, piensa el Aquinate, la inteligencia
humana, respecto de ciertos principios supremos, logra algo de aquello que es propio
de la naturaleza superior porque puede tener conodmiento directo e inmediato de algunas
verdades, sin búsqueda alguna.s

"un:

Tal es el easo de la intuición del primer principio, tanto del orden especulativo
cuanto del práctico. Los lectores agnósticos no necesitan creer en la existencia de las
naturalezas angélicas porque la argumentación se mantiene indeme con o sin ellas. He
aquí el texto: "Consiguientemente, también en la naturaleza humana, en cuanto alcanza
a la angélica, es necesario que exista el conocimiento de la verdad sin búsqueda, sea en
el orden especulativo como en el práctico, y es menester que este conocimiento sea el
principio de todo el conocimiento que le sigue, ya sea práctico, ya especulativo, puesto
que los principios deben ser los más ciertos e inconmovibles. Y, por lo tanto, es
necesario que también este conocimiento se encuentre naturalmente en el hombre
,uesto que este conocimiento es como el· semillero de todos los conocimiento;
:iguientes -y en todas las nahualez.as preexisten como las semillas naturales de las
ubsiguientes operaciones y efectos; es por otra parte necesario que este conocimiento
~a habitual, ·para que de él se pueda hacer uso prontamente no bien se tenga necesidad
e él"
• •6 Pues, así como tenemos el hábito natural propio de las ciencias especulativas
el ser es"), también poseemos el hábito natural del primer principio ("hay que obrar el
.en'') de las operaciones, es decir, de los principios universales del derecho natural?

69

�Lo que importa principalmente retener es que, con prioridad tanto de tiempo cuanto de
naturaleza, existe en el hombre -en todo hombre- un conocimiento intuitivo natural
(hábito natural) que ilumina y regula toda libre operación humana. Ya se vio también
que este principio inevitable surge simultáneamente -como enseña San Agustín- con
aquel saber inicial que se expresa diciendo que "nadie existe que no ame existir". El
buen sentido cotidiano supone esta evidencia cuando afirma que se debe obrar el bien.
No es el resultado de una irúerencia lógica, sino una proposición evidente por sí m.i,sma
que hace posible toda otra argumentación de orden práctico, incluso aquella que la
niega.

5. - La infalible rectitud de la sindéresis.
Anterior a toda elección o a las elecciones en el tiempo sucesivo, es claro que la
sindéresís posee una rectitud inmutable e infalible. Sabemos también (hasta por
experiencia cotidiana) que existe en nosotros cierta inclinación al mal, aunque también
sabemos que no es posible un mal sin mezcla alguna de bien (el mal absoluto); por eso
mismo hemos descubierto que existe aquello que nos inclina siempre al bien ("hay que
obrar el bien"); sin este principio, no fuese inmutable pues así como todo lo moviente se
reduce a una primera realidad inmóvil, así todas las operaciones humanas " para que
puedan tener cierta rectitud, es necesario que exis~ cierto principio permanente que
posea una rectitud inmutable, a cuya luz sean examinadas todas las operaciones
hu.manas; así, aquel principio permanente resiste siempre a todo mal y asiente a todo
bien" .8 Por lo tanto, en la sindéresis no hay ni puede haber pecado. Como es obvio, no
es este primer principio virtud mortal alguna, pero es el preámbulo al acto de la virtud,.9
No será posible la creación de las virtudes morales (hábitos operativos adquiridos) sin
la anterior luz de la sindéresis que es su condición.
·
Condición sine qua rnm del crecimiento moral, este primer principio no solamente
no admite pecado (aunque sea la luz por la cual discierno espontáneamente el pecado)
sino que, absolutamente, jamás se borra ni se extingue. Los escepticismos filosóficos y
los relativismos éticos se estrellan ante la primera evidencia del primer principio, sea el
del ser, sea del obrar; en este último plano (que es el que interesa para nuestra reflexión)
si no existiese o si se extinguiera totalmente, entonces las éticas de la situación, del
consenso, de la interp.retación y otras semejantes tampoco podían discernir lo que es
bueno o malo moralmente en tal siJnación cambiante o en tal estructura de eventos
históricos: La extinción o la no existencia del sentido moral o sindéresis nos dejaría a
oscuras también en tal situación o en tal estructura de eventos históricos y ni siquiera
podríamos fundar una ética relativista. Los relativismos utilizan la sindéresis que
niegan la que de algún modo se "filtra" subrepticiamente en cada situación.
Santo Tomás recuerda el texto de 1saías en el cual el ~ñor, refiriéndose a los que
se rebelaron contra Él, dice que "su gusano nunca morirás" (ls.66.24) y señala que para
San Agustín se refiere al gusano de la conciencia de la conciencia o remordimiento
causado por la sindéresis que aparta del mal.10 Porque, en efecto, el sentido moral no se
70

extingue; ni siquiera se extingue en la desesperación, como es el caso de Caín. Que la
sindéresis no se extingue, puede entenderse de dos modos: Respecto de la misma luz
habitual, es siempre imposible porque pertenece a la naturaleza del alma; respecto del
acto, podría extinguirse en un doble modo: Cuando el acto se extingue o elimina
totalmente en aquellos que acaecen del uso del hore albedrío y de la misma razón a
causa de un impedimento producido por alguna lesión de un órgano del que tenga
necesidad nuestra razón (causa patológica); o porque el acto de la sidéresis es des~do
hacia lo contrario; pero aun en este caso extremo es imposible que el juicio de la
sindéresis se extinga totalmente. Luego, sólo se anula el sentido moral en algún caso
patológico por una alteración grave de la natúraleza CO!J&gt;Oral. Agrega Santo Tomás
textualmente: "En el particular operable, sin embargo, se extingue todas las veces que se
peca en la elección. En efecto, la fuerza de la concupiscencia o de otra pasión, absorbe la
razón de tal modo que, en la elección, el juicio universal de la sindéresís no es aplicado
al acto particular. Pero no es esto un extinguirse de la sindéresis absolutamente, sino
sólo bajo un cierto aspecto" (secundum quid tantum).11 El fino análisís de Santo Tomás
· no pude ya ir más leJos: Es menester aceptar 'que, absolutamente hablando (simpliciter)
la sindéresis jamás se extinguen. Ella es la condición requerida y el .fundamento (en
nuestra inteligencia) del mismo orden moral. Siempre el hombre sabrá que "hay que
obrar el bien''.

6. - La elección originaria y el fenómeno moral.
El dato inicial d el sentido común que ha sido mi punto de partida, consiste,
simultáneamente, en una originaria, primera y primaria elección a la que prefiero
llamar libertad originaria: Elección primera o amor del ser como bien que es p erfección
del ser. No se trata, por lo tanto, de una inferencia lógica sino de la afirmación de una
evidencia primera. Semejante evidencia justifica una descripción de lo que poaría
llamar (provisoriamente) el ienómeno moral. Aceptado aquel pi:imer principio del
orden práctico válido para todo en hombre cuánto es hombre, resulta posible descubrir
(por ahora extrinsecamente) lo que apareee y se manifiesta como fenómeno moral.
Porque saber con un saber inevitable e inextinguible que es menester obrar el bien y
evitar el mal, conlleva espontáneamente la obligación.de orientar toda operación libre al
bien que hay que realizar; es decir, de dirigir al bien como fin todo acto libre. De ahí el
sentido común no solamente no se cuestiona (ni puede) esta evidencia inicial, sino que,
en virtud de ella misma, se dice a sí mismo "obré bien" o " procedí mal". Esto implica
cierta aprobación o reprobación interior, aunque también es exterio_.r, ya social, ya
absoluta de parte del Legislador-creador del ser finito. Dicho de otro modo, el hombre
común sabe espontáneamente que debe obrar el bien (con el ser) y debe evitar el mal
(contra el ser) y adquiere, por consiguiente, la noción de falta moral. La norma inicial
(dato primero y primario del buen sentido) provoca el análisis inmediato de la
conciencia que nos dice "está bien'', "está mal". Y esto no exige un estudio previo de una
serie de normas abstractas porque simplemente sabe-, desde el principio de su acto de
pensar y de querer, que debe obrar el bien y evitar el mal, aunque, posteriormente,
COlilpruebe la existencia de las discrepancias teóricas acerca del sentido del mismo
71

�obrar moral. Lo que aquí importa de veras es que todo hombre, a p~rtir _del inevi~~e-e
inextinguible dato inicial del sentido común, adquiere la expenenoa de su JWªº
interior que, en cada opción en el tiempo, dice "sí", "no", "justo", "injusto". ~
todavía: Estos actos van acompañados de cierto talante moral, sea el gozo o la alegria
que se sigue del bien obrar, sea la tristeza que acompaña a la conciencia después del
mal obrar. De ahí las parejas de nociones, satisfacción-reprobación, justo-injusto,
bueno- malo; ciertos estados de ánimo como la vergüenza, el remordimiento o el
arrepentimiento que su.elen preceder al restablecimiento del orden vulnerado.

Será siempre posible disentir en el modo o en los modos de obrar; siempre será
poSible el desacuerdo a~erca de la naturaleza del fin del operar; pero lo que no será
nunca posible es rechazar, sin contradicció~ que se debe obrar el bien y evitar el mal.
Este dato inicial es suficiente para descubrir el orden moral objetivo, no reducible
absolutamente al ámbito de la subjetividad o de las situaciones. El relativismo se limita
a comprobar que existen "morales" diversas entre sí y hasta contradictoria e,
inmediatamente, absoluti;a las diferencias y extrae, contradictoriamente, una conclusión
en sí misma absoluta: No existe ni puede existir una moral objetiva de valor universal.
Semejante afirmación erige el relativismo moral en absoluto y, por eso, se niega como
relativismo. Parece más lógico sostener que las diversas "morales" que han existido y
existen, suponen un orden objetivo (aunque lo nieguen) y la exigencia (no aceptada) de
una moral también objetiva.

Esta descripción, ciertamente elemental, del fenómeno moral, pone de manifiesto,
junto al dato inicial del sentido común que es también libertad originaria, la evidencia
de que yo puedo obrar o no obrar; conlleva, pues, la afirmación primera de la libertad
de la cual dependen las otras formas de la libertad: Puedo obrar o no obrar, puedo obrar
Naturalmente, esta conclusión implica el desafió dirigido a la reflexión filosófica,
esto o aquello; de modo que el acto de la libertad emerge del mero análisis de la · de r~escubrir y re-fundar la filosofía moral q·ue en cuanto supone, expresa y
conciencia que es, que sabe que es, que ama el ser que es el bien. Este orden
desarrolla el dato inicial del sentido común, es la única moral objepva y verdadera.
originariamente impuesto a la conciencia, implica, para el sentido común, un también
originario estar obligado (obligatus) que conlleva la propia capacidad de dar respuesta,
1 De Civ. Dei, 11,26.
es decir de ser responsable; ante todo, libertad primera o inicial y, por eso, obligaciónresponsabilidad; análogamente, emergen lo recto (derecho) y el deber y así
2 "Refutaciones actuales d e la 'falacia naturalista'", Sapientúz, XXXIX, 152, p. 117, Bueno Aires, 1984.
sucesivamente todas las nociones comunes de la vida moral como mérito-demérito,
3 STh, I,79,12.
culpa-castigo, etc. Se trata, pues, de consecuencias espontáneas y objetivas de una
evidencia inicial las que deberán extenderse, por un lado, hasta el último fundamento
1 De Div. Nmn., 7,3 in fine.
del orden práctico y, por otro, a la vida moral de la sociedad y de todas las sociedades.

7.-Inconsistencia del relativismo ético y la moral objetiva.

5

Quaestiones Dispu.tatae De Veritate, q. 16, a l.

6

De Ver., q. 16, a le.

' Op. Cit., loe. Cit ·

Admitido el dato inicial, éste constituye la norma originaria evidente por sí·
misma y obligatoria para todo hombre de todo lugar, de todo tiempo y de toda cultura.
El sentido común simplemente lo sabe, lo sabe siempre y no puede no saberlo. Est;a
norma originaria ("hay que obrar el bien") no se nos impone nunca desde fuera
(heteronomía) sino que se nos promulga en y desde la interioridad de la conciencia que del
ser (orden teórico) y quiere el bien (orden práctico). De ahí que la negación de esta
norma originaria (nuestro dato inicial inamovible) sólo sea posible, paradójicamente,
con posterioridad a su evidencia y gracias a ella misma; semejante negación constituye
una suerte de acto contra-natura que la afirma precisamente cuando la niega. Decir que
esta norma primera no existe y que, por eso, no hay normas objetivas, no tiene
consistencia alguna (sólo puede "decirse") y, en el fondo, como ya lo vimos, este decir
se niega a sí mismo. Tampoco tiene sentido sostener que, si se admiten algunas normas.
éstas sólo existen en cuanto relativas a una determinada circunstancia (que cambiará) o
respecto de algunas costumbres pasajeras o simplemente propias de determinada
cultura. Si tales normas verdaderamente existen relativamente a una situación
cambiante, solamente son posibles en cuanto expresan y se fundan en la non.na
originaria, trascendente a toda situación y esencialmente objetiva.
72

8

De Ver., l . 16, a 2c.

9

Op. Cit., q. 16, a 2c.

10De

Civ. Dei., 21, 9.

u De Ver., q .16, a 3c.

73_.

�LACONTRARIEDADCOMPLEMENTARIAENTRELOS
HEMISFERIOS CULTURALES DE EUROPA, DE AFRICA Y DE ASIA
- En punto de partida de Amérlca1

-

Heinrich Beck
Univ. de Bainberg

Alemania

Introducción:
América como encuentro cultural

Primera parte:
La relación de la cultura con la naturalez.a y la
contrariedad entre los hemisferios Europa y de AfroAsia.

Segunda parte:
Ulterior elaboración de las disposiciones básicas de las
culturas.

l.
2.

La contrariedad espiritual entre Europa y Afro-Asia
La subcontrariedad entre África y Asia

Tercera parte:
Interpretación onto-antropológica de estas disposiciones
como estructura dinámica (biádica-dialéctica) -

Conclusión:
¿El futuro como síntesis cultural creatíva?

/

75

�Introducción:
América como encuentro cultural

América y América Latina, en su identidad ~ c a , marca en.
cierto modo un convenio de las culturas de Europa, Africa y Asia (y hay
que tener en conciencia que en viejísimos tiempos los indígenas
inmigraron de Asia). En América, estas culturas capitale~ del mundo
mutuamente se penetran, cuasi como una mezcla quínúca de .elementos
generativos (p.e. de hidrógeno y oxígeno). Bajo 1a presión de las
circunstancias, esta mezcla es provocada de cambiarse en una nueva
materia - la estructura molecular más compleja del agua -, la cual significa
una síntesis e integración de sus elementos y una nueva estructura del ser.
Sus reacciones químicas, sus propiedades del comportamiento de sus
elementos no se pueden deducir simplemente, sino el agua es algo
cualitativamente nuevo. Semejantemente, en América las culturas de
Europa, África y Asia se experimentan provocadas a integrarse y
constituirse en úna nueva estructura del ser y de la conciencia humana, la
cual significa algo cualitativamente nuevo.

Seguro que

hasta ahora estas

culturas, de gran parte, no han
entrado en un encuentro real y viven - una al lado de las otras - casi sin
nínguna comunicación y participación, o en parte aún aconteció y sigue
aconteciendo un mutuo desprecio y choque cultúral destructivo y
humanamente indigno. Pero hay también signos de mejoramientos: como
ya ha sucedido varias veces en el pasado, así aún más va a suceder en el
futuro, que las circunstancias de presión econónúcas, socia1es, políticas y
espirituales "claman" urgentemente por un cambio esencial del ser
humano. Quizá, la evolución de la vida está aquí en la necesidad de hacer
un "salto creativo" a un ser humano más rico, más integral, más humano.
¿Será América la" fábrica" de un nuevo tipo del ser humano, más complejo
y humanamente rico?. 2

Vamos a proceder en tres pasos.
En primer lugar núramos a 1a relación esencial de la cultura con la
naturaleza que a ella subyace y preguntamos, en cuanto la cultura es
precuñada por sus condiciones naturales y en qué medida estas difieren,
hasta un cierto grado, en Europa y en el hemisferio afro-asiático. Se insinúa
la hipótesis, que ambos ámbitos culturales desde su fondo óntico son
típicamente distintos, pero, con todo eso, pueden complementarse en un
sentido humano.
En la segunda parte queremos probar y diferenciar esta hipótesis
por fenómenos empíricos, poniendo así más de relieve las características
distintas y contrarias de las culturas al respecto. En ello se muestra, en
primer lugar, un opuesto contrario entre las tradiciones culturales de
Europa y Afro-Asia; entonces se destaca un opuesto subcontrario entre
África y Asia.

Tercero preguntamos, en una reflexión ontológica, si en la
diferenciación cultural de la humanidad se expresa una estructura
dinámica global de sentido, posiblemente dialéctico-triádica, que pueda
dar impulsos y orientaciones para la interculturalidad, su entendimiento
concreto y desarrollo ulterior.

A entender desde la raíz esta oportunidad y, por decirlo así, la
tarea histórica de América y América Latina, de servir al mundo como
ejemplo y lugar privilegiado del encuentro cultural creativo, hay que
preguntar por ]as propiedades características de las culturas originarias.
Por lo visto, en este contexto será auxiliatorio utilizar como principio
hermenéutico un concepto integral de la realidad. Pues· según este
concepto el ser cultural del hombre y las culturas parciales geográfica- e
históricamente distintas se comportan como la melodía y los tonos
singulares o, dicho más absrractamente, como el todo y las partes. De allí
nuestra tesis dice: Existe una contrariedad complementaria entre los
hemisferios culturales de Europa, África y Asia la cual significa la
disposición onto-antropológica a una tal integración creativa.
76

77

�Primera parte:
La relación de la cultura con la naturaleza

Y la contrariedad entre los hemisferios de Europa y de Afro-Asia
La cultura, como expresión y realización de la vida humana, ·
depende de las condiciones ñsicas de vivir, lo dice ante todo: de la
estructura de la superficie terrestre y del clima En este contexto, las cultura
es cuasi la reacción del espíritu humano a las exigencias, desafíos y
provocaciones de la naturaleza: la "respuesta" del espíritu humano a la
"llamada" de la naturaleza.

Este diálogo del espíritu con la naturale.za, del cual la cultura es
resultado y parte, de vez en cuando tiene éxito, de vez en cuando, sin
embargo, fracasa. Porque este diálogo siempre se realiza por el concurso de
dos componentes: por un lado la naturaleza acciona y habla al hombre, y él
tiene que recibir y escuchar. Pero entonces, por otro lado, el hombre puede
1 re-accionar y re-sponder, en cuanto él se pronuncia a la naturaleza, la
forma y la determina, expresando, objetivizando y realizando sus ideas y
su voluntad. Así la autoexpresión y representación del espíritu humano en
la naturaleza por las obras de la cultura, supone la expresión y
representación de la naturaleza en el espíritu humano, y a ella, en cierto
, sentido, re-sponde.
En esta perspectiva, los ámbitos espaciales capitales de la ti.erra, los
continentes en cuanto manifiestan diferencias significativas en el carácter
de la naturaleza, provocan reacciones y respuestas del espíritu humano,
correspondientemente distintas y así se realizan creando diferentes ti.pos
de cultura.

En primer lugar, el hemisferio afro-asiático se presenta como un
gigan_te bloque de tierra firme, cohesivo y relativamente poco fraccionado,
como un inmenso continuo de contrastes, y determinado por un así
l.laJ:p.ado clima de gran espacio, rico en fuerzas. (Se piensa, por ejemplo, en
los vientos monzones y alisios que abarcan vastas regiones de Asia y
África). Al contrario, el continente Europeo muestra un rostro de paisaje
finamente diferenciado e interrumpido y marcado por numerosos mares y
lagos de tamaño mediano; domina aquí un clima moderado. Por eso no
debe sorprendemos que en África y Asia la conciencia humana sienta la
realidad como unidad ilimitada de contrastes, desarrollando una
capacidad y un hábito básico sensitivo-intuitivo correspondiente. Sin
embargo, en Europa, la conciencia de la gente intenta ante todo distinguir
y estructurar la realidad racionalmente, y busca por definiciones y claridad
diferenciada. La primera disposición de la conciencia humana parece más

78

inmediata y originaria en su relación con 1a realidad, la segunda, es decir
la diferenciación racional, significa más distanciamiento y reflexión
abstracta. Las dos disposidones de conocimiento y conciencia parecen ser
opuestos y contrarios hábitos y proporciones al ser, y así podrian
complementarse mutuamente en un encuentro íntercultural, al enriquecer
la vida espiritual de 1a humanidad.
Es claro que la pescrita vinculación de la estructura de la
conciencia y de la estructura de la naturaleza, no implica ningún
deduccionísmo monocausal de lo psíquico-espiritual desde lo físico
material. La opinión según la que lo espiritual y cultural no es más que un
efecto solo de sus condiciones físicos y materiales, no atentería
suficientemente a la libre autodeterminación del espíritu humano y a su
autorresponsabilidad para sus actos y disposiciones. Por eso, en este
contexto no se habla de una determinación total, sino mucho mejor, de una
disposición inicial de la conciencia de parte de la realidad ñsica. La
naturaleza de la cual el hombre procede y en la cual vive, le fija a éste una
provocación y una tarea, a la que él intenta responder y adaptarse por un
desarrollo correspondiente de su conciencia y actitud.

Segunda parte:
Ulterior elaboración de las disposiciones básicas de las culturas
Queremos explicar, primero, aún más la contrariedad espiritual
fundamental entre el hemisferio europeo-occidental y el afro-asiático, y
segundo una ulterior distinción, sub-contraria, entre el africano y el
asiático.

1.- La contrariedad espiritual entre Europa y Afro-Asia •

Mientras que en el opuesto contradictorio los dos juicios predicados
totalmente se tienen una base común por la cual·pueden mediatizarse. En
este sentido, en lo siguiente, vamos a mostrar que la conciencia europea y
la afro-asiática forman ll11 opuesto contrario.
Como ha sido mencionado, la conciencia europea se inclina a una
distinción racional y, así, acentúa y exhibe la pluralidad de los entes dentro
de la unidad del ser experimentádo: mientras que la conciencia afroasiática más originariamente intuye el contexto profundo del todo y así
mantiene y subraya la unidad del ser dentro de la pluralidad de los entes.
Lo que se manifiesta en múltiples fenómenos culturales y a través de la
historia

79

�Así, en el Occidente la relación con la realidad se caracteriza por la

intención de objetivizar las cosas, de determinarlas y tomarlas
directamente por conceptos racionales. Al contrario, el espíritu original de
los hemisferios de África y Asía, no intenta dominación, sino dominación e
integración en la intuible esbuctura de sentido de la naturaleza. En la
conciencia europea, la unidad de la realidad emerge y se sepai:a en una
multiplicidad de diferencias; el acento va de la unidad a la multiplicidad.
En la conciencia europea, la tuúdad de la realidad emerge y ~ separa en
una multiplicidad de diferencias; el acento va de la uni~ad a la
multiplicidad. En la conciencia asiática y africana, la multiplicidad y lo
distinto no se demarcan explícitamente frente a la unidad básica, sino que
permanecen en ella o regresan a ella. Frente a la pluralidad y diversidad se
acentúa aquí la unidad. En el espíritu europeo, la fuerza originaria se
encuentra en el análisis de las relaciones y en mantener separadas las
diferencias; la debilidad, empero, se halla en el peligro de una separación
de las diferencias y de 1.\1\ extrañamiento. En el espíritu africano y asiático,
la capacidad particular se halla en la conservación de equilibrio y la
armorúa de los contrastes en la un.idadJ la debilidad quizás en una
insuficiencia de diferenciación. El interés del europeo se dirige más hacia
fuera; él busca su libertad por medio del dominio científico y técnico de la
naturaleza material. La orientación del africano y del asiático se dirige, en
cambio, claramente hacia adentro; ellos anhelan su liberación por medio de
la integración en la naturaleza o en la unidad espiritual del ser.
Generalmente, pues-, se puede decir que la conciencia europea más
subraya y acentúa la pluralidad de los entes diferentes; mientras que el
espíritu afroasiático más insiste en la unidad del ser mental o natural. Esta
tipificación se observa en la relación de la cultura respectiva a la
naturaleza, al hombre y a lo divino. ¡Vamos a dar algunos ejemplos de
estas conexiones!
·
La. relación a la naturaleza en el occidente está caracterizada por la
idea moderna de ciencia la que - no por casualidad - se originó en Europa.
&amp;ta ciencia intenta un análisis y disección racional de la realidad en partes
distintas, de la unidad de la experiencia inmediata en unidades más
pequeñas, para que de estas se puedan construir técnicamente nuevas
unidades más complejas, las cuales corresponden a las intenciones
creativas del hombre. Por actos de la ciencia y técnica disuelve las
estructuras de la naturaleza dada en sus elementos y funciones
elementales, y compone de estas nuevas estructuras según los fines de su
espíritu. Así, se mediatiza la evidente intención del espíritu europeo de
dominar la realidad. Al contrario, en África la conciencia humana siente la
realidad directamente como unidad ilimitada. Por eso la medicina afroasiática no tiene un método explícitamente lógico-analítico (como la
europea); no intenta curar singulares enfermedades o singulares órganos
80

del hombre. Más bien observa al hombre entero, su organismo entero o
también su ámbito social. Según la medicina africana, por ejemplo, la
enfermedad significa un aflojamiento de la fuerza vital la cual emana
continuamente desde la fuente divina al organismo entero. Si los "canales"
de aquella fuerza están "obstruidos" deben "purificarse". La terapia,
pues, ante todo consiste en la "eliminación de las perturbaciones",
causadas por la enfermedad en el enfermo con respecto a la naturaleza
desde cual vive, a sus prójimos con los cuales vive, y también al invisible
"trasfondo" divino en la cual vive.
Resumiendo podemos decir: Un opuesto contrario el que tiene que
mediatizar en dirección a una medicina "integral" se halla entre la
medicina europea que más se dirige a las partes distintas y menos al todo,
por un lado, y la medicina afro-asiática que más se ocupa del todo y menos
de las partes, por otro lado.
El concepto de lo real contrario-complementario de las culturas
occidental y afro-asiática se pone de relieve especialmente en su relación a
los prójimcs: Muy típica de la cultura europea es su vigorosa acentuación de
la persona individual frente a la conexión
del todo real (hasta la
degeneración en un individualismo egocéntrico). Con eso están vinculados
, varios fenómenos históricos: la proclamación de los hechos individuales
del hombre como fundamente del "estado de derecho", la exigencia de la
libertad de conciencia, por la cual simultáneamente está pedido el respecto
a la decisión individual de la conciencia, aún cuando ésta se opone a la
opinión común. Estos derechos básicos del hombre, sin duda, representan
una contribución muy importante de la cultura occidental a una
integración mundial y a un orden de la paz (no están conocidos paralelos
de tal contribución desde otros círculos culturales). Esta tendencia a un
destacarse del individuo produce evoluciones sociales las que - porque
parcialmente representan exageraciones de lo individual - permanecen
discrepantes con respecto al valor del ente humano: en la economia los
"ltbres empresarios" (para los cuales es verdadero solamente el principio
capitalista del máximo provecho individual), en la política la idea
democrática de la "autodeterminación " del pueblo
(la que puede
interpretarse también• en el sentido de un relativismo absoluto con
respecto a los valores morales y jurídicos), en la ciencia el dogma de la
"libre
investigación" (la cual puede inducir al particularismo e
individualismo ideológico) etc.
Asia, en cambio, no ve en la acentuación del individuo un valor
deseable; más bien el yo individual debe ser superado y eliminado (tal
como lo expresa el objetivo de una vida COII!Pletativa en el Hinduismo y
en el Budismo), o totalmente integrado en lo colectivo, o bien, en la
armorúa del todo. El axioma de la preponderancia del todo enfrente de las

81

�partes' es valedero también en los indígenos africanos. Aquí el individuo
está, por así decirlo, definido exclusivamente por su relación a los otros
miembros de su b:ibu. Una cierta forma de vida está atribuida también a
los antepasados, en cuanto (y solamente en cuanto) están presentes en la
conciencia de sus familias y de la comunidad.
Por tanto, en la cultura afro-asiática el sujeto individual siempre
queda "oculto" y cubierto en el todo concreto, lo que parecidamente
sucede en las artes. En la música africana, por ejemplo, es desconocido un
"concierto" del tipo europeo. No hay ningún distanciamiento entre
músicos practicantes y el auditorio solamente - ¡y críticamente! - oyente,
sino que todos los presentes están incluidos en el todo del ritmo de los
tambores como actuantes. Es muy significativo en este contexto que
ninguna cultura musical fuera de Europa (ni la asiática IÚ la africana) ha
generado una polifonía real, - una polifonía en la que las voces singulares
son plenamente diferenciadas y - a través de la plétora de sus
diferenciaciones - al mismo tiempo plenamente relacionadas a la armonía
primigenia pre-establecida. A lo que parece con este fenómeno
corresponde que, en el arte pictorio, la representación de la "perspectiva",
proyección d~ la "tercera dimensión" y definidora del espacio, es un
"invento" europeo (introducido por Leonardo da Vinci). La perspectiva es
desconocido en la "pintura de la superficie" china original, sobre la que
está omnipresente el "medio indelimitable".
La referencia a lo real contraria de las culturas se muestra
básícamente en la proporción a la naturaleza, se aumenta en el
comportamiento con los prójimos y culmina en la relación a lo absoluto y
divino. Mientras que en la cultura occidental la diferencia del ser divino,
ilimitado y absoluto, se destacó como "trascendencia" frente al mundo
espacio-temporal, limitado y contingente, en la espiritualidad afro-asiática
ambas dimensiones tanto no divergen; allá la cercanía y la "inmanencia"
de lo divino son más acentuadas.

En· la religiosidad africana los antepasados mismos están entrando
paulatinamente en la dime~ión de lo divino. Y aún eso divino a veces se
comprende como el origen de la serie de antepasados. Así, por ejemplo,
según el cristianismo específicamente africano, Jesucristo está interpretado
como el primer antepasado, omnipresente y todopoderoso, como
omnipotencia inmanente en todos los entes.
En la religiosidad asiática igualmente 1a trascendencia está menos
acentuada que la inmanencia de lo absoluto y divino, sea que la vida
humana está totalmente determinada como destino ("kismel'') por su
fondo divino y entre ambos no existe ninguna distancia por lo cual se
posibilita la libertad (como en el Islamismo}, o sea que lo divino (según la

82

comprensión hindú) se manifiesta siempre de nuevo y de manera limita.da,
básicamente con igual rango en los distintos tiempos y lugares, como en
los llamados" Avatares".
Por eso el hombre asiático no se encuentra por trascenderse
"verticalmente'' a sí mismo y sus condiciones espacio-temporales {como es
típico de algunos místicos europeos), sino que por entregarse
"horizontalmente" a sí mismo en el todo común. Compárese en este
contexto el 'mandamiento de la sabiduría' en el Taoísmo: fundirse a sí
mismo serenamente sin 'sí mismo' con la corriente de la naturalez.a y del
destino; o el principio ético del Confucianismo: ordenarse totalmente en la
estructura de la soci~dad ..

En contraste con este hábito más "femenino" (más receptivo y
respetuoso) aparece la cultura europea en primera línea "masculina", es
decir determinante y dominante. Tal mentalidad se expresa - y culmina en la religión cristiana, tal como ella se ha interpretado en Europa en una
comprensión 'típicamente europea' de 1a religión, Aquí el ser divino no se
entiende tan inmanente con la naturaleza, sino más trascendente, no como
madre que da a luz y trata con amorr sino como padre que crea el mundo y
se coloca frente a él (que el mundo se 'objetiva'). Él es su "Señor y soberano
todopoderoso", lo que puede aún acrecentarse, en la reflexión trinitaria,
como un "triumvirato". Al contrario, en la espiritualidad asiática se
adoran diosas y, con ellas, la feminidad y lamatenúdad.
. Está claro en este contexto que un concepto de lo divino más
completo y más adecuado no se puede obtener, si uno (el europeo o el
asiático) está preferido en perjuicio del otro. Es más bien necesario una
combinación integrante de ambos, es decir una combinación, actoteóricamente fundada, tanto de la espontaneidad como de la receptividad.
Pues de tal modo las unilateralidades en las disposiciones mentales
occidentales o orientales pueden superarse en la perceptiva fructífera de
un encuentro abierto.
2.- La subcontrarl'edad entre África y Asia
El 'opuesto contrario', ejemplificado por las aclaraciones
anteriores, no excluye grados intermediarios o transiciones continuadas.
Así incluye el 'opuesto subcontrario', cuyos polos expresan una mayor
cercanía que los del opuesto contrario. A lo que parece ahora, aquel
opuesto subcontrario se puede introducir en la reflexión del
interracionarse de África y Asia. Pues, según las caracterizaciones arriba
presentadas, las esferas culturales de África y Asia concuerdan en la
desvalorización de la racionalidad analítica y abstracta. Aprecian más
bien la conciencia intuitiva de la "unidad del contexto", la armonía y el
83

�equilibrio de los opuestos. Pero dentro de estas comunidades algunas
diferencias significantes se ponen de relieve, representando el opuesto
subcontrario. Así el ensayo de comprender onto-lógicamente la estructura
geográfica de la cultura del género humano se perfila aún más.
Sin duda, la culturalidad africana y asiática ambas a dos acentúan
la armonía y la unidad integral; pero lo hacen en una manera
cualitativamente opuesta: la espiritualidad africana desde un impulso del ser
natural, la asiática desde la tranqut?idad distanciada y setena. Estas
caracterizaciones, vamos a explicarlas bajo el triple aspecto de la relación a
la naturaleza, al hombre y a lo divino y absoluto.
La mentalidad africana se expresa propiamente por movimientos
ríbnicos. La música, la danza y la drama penetran en toda la vida y en
todas las regiones de la existencia. El ser de la naturaleza material se
experimenta como un acontecimiento totalmente ribnico. Este movimiento
se continúa por medio de una 'identidad eidética' hasta lo espiritual y se
presenta perfectamente por las obras culturales. La mentalidad asiática, en
cambio, muestra un hábito más contemplativo, el cual puede
profundizarse en una mística -filosófica, como en el Budismo. La unidad, la
armonía y el equilibrio se basan en una
"in-sistencia" comunitaria
enfrente de la naturaleza y en un dejar venir y suceder todas las cosas.

Según la concepción asiática, en cambio, la individualidad se
define como algo que tiene que superarse a causa de sus limitaciones. Se
encuentra condicionada por el hundimiento del espíritu en la materia, el
que por su multiplicación espacio-temporal sufre una limitación de su
unidad. Así, en la espiritualidad asiática, el deseo por unidad y armonía
ilimitadas implica la superación de la materia así como de la
individualidad humana. .Estas concepciones diferentes de la individualidad humana se
continúan, en cierto modo, más allá de la muerte. Según el concepto de la
cultura africano las almas de los difuntos viven en la comunidad de sus
familias; las ayudan, las inspiran y protegen como sus "buenos espíritus"
Según el concepto asiático es, por ejemplo en el Hinduismo, un mal y un
signo tanto de falsa detención como de falta de libertad, si las almas de los
4ifuntos aún permanecen entre los vivos. Conforme a eso, los cadáveres en
la cultura africana se entierran (deben devolverse a la unidad inmediata de
la naturaleza material). En el Hinduismo, empero, se incineran (a fin de que
puedan terminar su superación de la materia).

cambio, el espíritu se retira de la materia, en cuanto busca traspasarla,
incluso superarla, como en el Hinduismo.

Una expresión ulterior, típica de la diferencia entre la
espiritualidad africana y asiática con respecto a la relación al prójimo y a la
comunidad puede verse en la diferente manera por la cual la cultura se
transmite: En África es la tradición oral, la que a través de la palabra ~va
lleva una expresión directa de la vida de las generaciones. En cambio, en
Asia se prefiere la tradición escrita, la cual muestra frente a las
generaciones intermediarias un cierto "estado propio" y una cierta
II distancia" .

Conforme a eso, en la cultura africana al unidad del ser espiritual se
encuentra en y con la pluralidad de los entes materiales, en medio de ellos;
es inmanente a ellos. En la cultura asiática, por el contrario, aquella unidad
se busca más allá de los entes materiales; es transcendente a ellos. La
"armonía africana" procede del ser; se realiza por una vitalidad primigenia.
I:.a "armonía asiática'' procede de la conciencia; se realiza por la tranquilidad
distanciada espiritual.

La concepción de unidad y armonía, diferentemente acentuada en
los espacios culturales de África y Asia, se manifiema finalmente en la
relación á lo absoluto y divino. Mientras que, como arriba
ya fue
mencionado, en la mentalidad europea la diferencia y la trascendencia del ·
ser divino están elaboradas racional-agudamente enfrente del mundo
limitado y contingente, en los espacios culturales de África y Asia se
acentúan la unidad de ambos y la inmanencia del absolutó y divino

La relación a la naturaleza, en la cual el espíritu intenta no d o ~
la naturaleza científico-técnicamente, sino vivir con ella consonantemente,
se prolonga hasta la relación al hombre. En eso, quizás, las diferencias típicas
de las culturas pueden destacarse más distintamente. Mientras que en la
cultura occidental el individuo humano está distanciado por estrictos
limites frente a los otros, según la concepción africana la individualidad
humana consiste exclusivamente en sus relaciones a los prójimos, al todo
del tribu y de la naturaleza. En ello se ve el sumo valor de la
individualidad humana.

Eso, de una manera más inmediata,.ocurre en la cultura africana: Lo
divino aquí está concebido co~o el origen de los antepasados, por el cual
la corriente vital emana. Así lo divino es efusivamente junto al género
humano y a la naturaleza y permanece en ello creativamente eficiente. En
la espiritualidad asiática falta tal inmediatez de la inmanencia vital de lo
divino; más bien aquí se realiza un distanciamiento espiritual, causado
ante todo por un tender a la superación de lo material "adentro". Por eso
podria hablarse de una 'inmanencia de la transcendencia como

"En la cultura africana el espíritu entra, por así decirlo, en la materia,
"vibra" con ella, se" encama" en ella y la satisface. En la cultura asiática, en

84

85

�transcendencia'. Así en el Islamismo, oriW1do de Asía occidental, el dios
uno y absoluto se concibe en verdad como trascendente frente a .la
multipbcidad de acontecimiento mundial, pero de tal manera que este
acontecimiento -por él e,tá totalmente determinado y una distancia del
encuentro libre apenas se concede. El Hínduismo sud-asiático conoce una
multitud de manifestaciones de lo dívíno en la naturaleza y la fustoria de
modo que la unidad de lo divino parece ser sumergida en la diversidad
del mundo, pero sin entremez.clarse con él absolutamente. En 2\sía del Este
el Budismo, el Taofsmo y el Confucionismo conciben lo absoluto no como
un "tú" personal, transcendente enfrente del mundo y del géner0 humano,
sino - de manera diferente - como base inmanente de mesura. De allí
resulta el hábito ético de una específica "tranquilidad serená' y
"sabiduría"

T ettera Parte:

Interpretación onto-antropológica de estas disposiciones como

Estructura dinámica (triadica-dialéctica)
A fin de prevenir posibles mal entendidos sea indicado aún lo
siguiente: Las disposiciones ·culturales arriba descritas deben ser
coro prendidas como objetivaciones no solamente de una facticidad
empírica, sino que de una disposición espiritual fundada en el ser humano.
Por eso pueden evitarse no solo 1a posición rrwnistica, según la cual las
diferencias no seria más que "variaciones" arbitrarias de un "tema"
cultural úrúco e idéntico, sino también la posición pluralística, según la cual
las culturas parciales no tendrían ninguna base común y quedarían - sin
vínculos humanos - en una simple e infructuosa ce-existencia. Se insinúa
en este contexto más bien una interpretación de los extremos en el sentido
de una. sentejanza graduada o de un arganísmo espiritual

Según tal interpretación los miembros individuales muestran una
cierta autonomía e independencia así como u.na relativa necesidad de
complementación reciproca. Pues no es sino en la i11teracción de la
complementación que logran alcanzar la "totalidad del ser", hacia lo que
están predispuestos, y en cual encuentran su propia y completa identidad.
A diferencia· de un organismo puramente biológiCCJ, cuyos miembros están
en cierta medida determinados en su función por algo distinto, aquella
identidad es, por la unidad trascendente del todo, un organismo espiritual,
el cual cons5te de miembros que reciben su determinación de su propia
decisión libre y responsable, la cual pueden tomar como respuesta a
exigencias reconocidas de mayor sentido. Es decir. Las personas humanas

86

no son puramente "objetos", sino sobre todo "sujetos" de] dinamismo de la
comunidad hu.mana y de la paz mundial..

En esta perspectiva onto-antropológica la cultura en genetal
aparece como resultado de un continuo encuentro entre naturaleza y
espíritu. Esta relacionalidad óntica se manifiesta, sin embargo, de manera-·
diferente en cada cultura parcial: En la cultura europea-occidental - lo que
se destaca especialmente desde los principios de la edad moderna - . el
espíritu sobre todo está dirigido al orden racional, a la dominación técnica
de Ja natutaleza y a la asinúlación de elJa con respecto a su provecho para
el hombre.La naturaleza no se comprende como un valor y un sentido
subsistente, lo que implica un parcialmente agresivo y destructivo hábito.
El espíritu: aquí se comporta a la naturaleza como una antítesis
En cambio, en la tradición cultural afro-asiática el espíritu busca
primeramente armonía y unidad, es decir participación e integración. En
cuanto en ello no solamente la unidad, sino también 1a diferencia de
espíritu y naturaleza proc,eden (pues de otro modo no se podría hablar
explícitamente de una unidad ·de ambos), aquí se significa un hábito de

síntesis
Una 'síntesis', sin embargo, se basa en la reunión de una 'tesis' y
'antítesis'. Tiene, por lo tanto, su base tanto en la una como en la otra. En
vista de esta doble raíz de la síntesis, se entiende que en .la cultura africana
se realiza Ja vida en cuanto el espúitu fluye de y en la naturaleza material
(en el sentido de participación directa): la cultura africana marca Ja
procesión de la síntesis a partir de la tesis. En la cultura asiática, en cambio,
se realiza la unidad espiritual más por medio del distanciamiento y de la
confrontación con respecto a la naturaleza material Así la cultura asiática
acentúa la procesión de la sfutesis a partir de la antítesis.
Con eso se manifiesta el perfil concreto de una interpretación
integralontológica de la unidad entre naturaleza y cul,t ura en el sentido de
un concepto del ser triádico-dialéctico: La naturaleza (la cual procede a toda
elaboración cultural como el s:ubyacente original "Ser -en-si") se comporta,
por así decirlo, como 1a 'tesis', enfrente de Ja cual la cultura europeaoccidental se destaca agudamente como la antítesis (el "Ser-enfrentando-así"). Las culturas de África y Asia representan
- de una manera
respectivamente diferente - la sfutesis y Ja armonía del espíritu humano
con la naturaleza (el "Ser-regresante -a-sí" o la Reín-sistencia del Ser).
Así se abre 1a mirada a la posibilidad de un "con-cierto" armónico
creativo de las culturas mundiales. A lo que parece, en ello están puestos el
desafió y la tarea de hacerse permeables - una cultura para la otra -, de
marcar las unilate.ralidades y limitaciones hu.manas como tales y de
87

�ensayar de común de eliminarlas. De tal modo, quizás, podrá desarro~se·
- por medio de una complementariedad reciproca - una humamdad
llenamente viva, es decir culturalmente diferenciada y universalmente
integrada
Nuestro ensayo de interpretar la unidad actual de naturaleza y
cultura en un sentido dialéctico-triádico podría recordar, en ~gunos
aspectos, el principio de pensar de la filosofía hegeliana. Pero no comparte
las presuposiciones idealísticas. Por la designación de la naturaleza como
'tesis' está prescindida de la concepción que la naturaleza sea una
"posición" del espíritu absoluto. Con la naturaleza en nuestro contexto se
concibe solamente al ser inmediato y relativamente indiferenciado, el cual
precede y subyace a la elaboración espiritual y a la cultura. La designación
de la cultura occidental como 'antítesis' tampoco implica una agresividad
esencial, sino más bien un enfrentarse, lo que como tal representa un
proporcionarse constructivamente a la na~aleza (aunque, es ver~ad,. esta
potencia y capacidad originariamente positiva, en el curso de la histona de
parte se ha pervertido en un hábito y actitud negativo y destructivo).
Tampoco aceptamos que la antítesis, en cuanto e-s un estado malo,
negativo, destructivo e hiriente, siempre y necesariamente emboca a la
síntesis, es decir al bien, la armonía y la paz; y tampoco que no hay otro
camino al bien que por antes producir .el mal. Un idealismo dialéctico, que
justifica un racionalismo filosófico, no correspondería ni a la experiencia de
la historia ni a la liberta~ y autorresponsabilidad del hombre.

L

La terminología hegeliana, la cual arriba hemos usado (con
algunas restricciones) puede concebirse como la versión moderna-occidental
de un concepto triádico de lo real. Una versión antigua-occidental se
encuentra, por ejemplo, en la doctrina platónica de la "tricotomia del
alma":

Conforme a esta doctrina está considerada primeramente un
"Alma de los Apetitos", el cual funciona como la base de la vida y
corresponde al bajo vientre. Contrariamente opuesta a ella está situada el
"Alma-Espíritu", el cual es el lugar de la intuición y participación de las
ideas y corresponde a la cabeza. Entre estas dos mediatiza el "Alma del
Temperamento", el que representa el asiento de la valentía y corresponde
al pecho o al corazón.
Con respecto a estas atribuciones se puede decir que la mentalidad

europea se refiere especialmente a la "cabeza", mientras que en la cultura
afro-asiática se acentúa el "corazón", desde el cual el hombre se dispone y
vive. En ello según las explicaciones anteriores - la cultura africana está
motivada más por el "vientre", la cultura asiática, en cambio, más por la

El concepto triádico de la realidad en la filosofía occidental se ha
elaborado sobre todo en el neo-platonismo (en Plotino, en Proclo y en
Pseudo-Areopagita). Pero puede encontrarse también en otros círculos
culturales de modo que se insinúa aquí la presunción que por el concepto
triádico se representa un "ar-quetipo" interculturalmente válido.
En el espacio cultural africano está conocido aquel arquetipo
trládico. Según una tradición mitológica egipcia, por ejemplo, la unidad de
lo divino se diferencia en sí núsma por la tríada de los dioses principales
Re (=Dios Creador), Ptah (=Dios Palabra) y Amun (=Dios Espíritu). El
primero puede comprenderse como la fuerza primigenia vital
(especialmente del sol), el segundo como la conciencia la que se realiza
distanciándose desde el origen, el tercero como una indicación de la alegría
amorosa por la cual todos los entes están reunidos.
En el espacio cultural asiático se encuentra primeramente la
"Trinidad" hindú (Trimurti) de los dioses principales füahma, Vishnu y
Shiva: El ser primigenio e ilimitado se ocupa como "Dios Creador"
(Brahma) al emerger en una variedad de seres limitados. Esta pluralidad es
evocada por el "Dios Sustentor'' (Vishnu), pero luego es replegada por el
"Dios Destructor'' (Shiva) en la unidad ilimitada del comienzo. A estos tres
conceptos mitológicos de dioses se les asocia los tres momentos filosóficos
del Ser: Sat - Out - Ananda: a Brahma corresponde con particular
efectividad el "ser reposado en sí" (Sat), en Vishnu resalta, sobre todo, la
conciencia o, bien, el Lagos (Chit), y mediante Shiva, finalmente, debe
sobrevenir la armonía voluptuosa (Ananda).
Por tales indicaciones del carácter transcendental y transcultural
del pensamiento triádico nuestro ensayo de un entendimiento
ontohermenéutico de la conexión integral entre naturaleza y cultura, sin duda,
puede confirmarse y ponerse en una base más amplia.
Va,mos a concluir nuestras explicaciones por una vista a la posible
continuación de la interpr~tadón presentada en el sentido de una "Analogia
et Participatio Trinitatis", como lo que se ofrece por una visión cristiana
filofófica-teológica. Eso aparece en este contexto especialmente significativo,
porque el fundador del cristianismo ha vivido en un lugar en el que las
culturas de Europa, África y Asia se entrecruzan.
Conforme a aquella visión la realidad primigenia divina se concibe
como unidad tri-personalmente estructurada: La divinidad, esto es, el ser
ilimitado en que se basa toda limitación y multiplicidad del ente, está
consciente de sí mismo en una palabra esencial ("Logos"), donde coloca, al
frente de sí su esencia más intima y la "contempla". Así se conduce el ser

"cabeza".
89
88

�divino respecto a su. palabra, que es su. imagen viva e igual, como_ un
"padre" respecto a su. "hijo" en una confrontación personal. En la plerutud
amorosa de su encuentro los "anima" un espíritu común, en el que se
reunen y se gratifican mutuamente. En ello cada dualidad y oposición
están traspasadas (no "borradas" o "extinguidas'', sino "llenadas" Y
"levantadas").
Partiendo de allí, se puede formular que la cultura europea, en tanto
que muestra en su historia, de manera particular, el surgimiento Y
enfrentamiento del pensamiento conceptual concerniente a la naturaleza
material, participa preferentemente en el nacimiento del Logos de Dios
(aún cuando aquí, con vistas a la alineación del "'Logos europeo" frente a la
naturaleza y al origen divino, en términos cristianos se trata, seguramente,
más bien de una participación en el "logos divino crucificado").
La cultura asiática, en tanto que ella busca la unidad del espíritu en
el distanciamiento y confrontación respecto a la materia, hay que
entenderla especialmente en relación con la procesión del Espíritu divino a
partir del Legos divino, que emergido de su origen "pate~-maternal'' se
encuentra distanciado y confrontado con él La cultura africana, en tanto
que acontece en ella la unidad vital-espiritual de todo ser directamente en
la naturaleza material misma, que se experimenta como espiritualidad
consumada y en movimiento, parece participar en la procesión del
"Espíritu Santo" divino del" Dios Padre" (o bien "Dios Madre") y "vibrar''
en ese acontecer divino.
'I
11

De esta manera, se presentan los tres espacios culturales de la

tierra: Europa, África y Asia, partiendo de su origen divino común,
motivados por su sentido y "convocados" a una cooperación significativa
en la realidad cultural estructurada de la humanidad.

Conclusión
¿El futuro como síntesis cultural creativa?

Desde su fondo ontológico las culturas por principio configuran
una contrariedad complementaria; son dispuestas y, en cierto modo,
destinadas a interrelacionarse entre sí en un sentido dialéctico-triádico
profundo.
Pero en realidad, empero, este sentido se ha alienado y en parte
pervertido de vez en cuando hasta un contra-sentido. Especialmente a
causa de eso las culhlras sufren por experiencias dolorosas de mutuos
desconocimientos, frustaciones, violencias y desconfianzas.
Esto implica: Las culturas singulares tienen que superar sus
unilataralidades tradicionales y las varias limitaciones y deficiencias
humanas. La interrelación entre las culhlras tradicionales, entre tanto
globalizadas (por ejemplo por "intemet"), fracasaría globalmente y u.na
oportunidad histórica se desaprovecharía, si las diferencias culturales no se
compensasen en un sentido positivo-complementario. Para toda 1a
humanidad, no hay otra posibilidad de sobrevivír. Esto es verdadero, ante
todo, con respecto al poder destructivo enorme de la técnica moderna, que
se mostraría en el caso del abusado de la energía nuclear o de la ciencia
bio-técnica
Hoy, las culturas de Europa, de África y de Asia, ya se han
penetrado mutuamente, lo que acontece también ejemplarmente en
América. Como ya hemos dicho, se podría compararlo a una mezcla de
elementos químicos generativos: Bajo la presión de las circunstancias
actuales (cuales como tales son resultados de procesos lústóricos, a veces
muy complicados) las culturas tradicionales están provocadas a originar
nuevas cualidades humanas del c0mportamiento. Las culturas tienen que
generar Ul,1a conciencia humana integral con elementos desde Europa,
África y Asia, pero elevada creativamente a otra cualidad humana.
Posiblemente, los sufrimientos actuales de la humanidad en cada
nivel del ser - en el ámbito religioso y moral, económico, social y político los cuales se aumentan ante todo en América - se pueden entender como
'dolores de parto' que llevan a un nuevo ser humanoJ más integrado~ más
libre y responsable, más humano y amoroso. Cierto, el "nacimiento"
podría fallar, podria no encontrarse la base pai:a una paz que asegure la
continuación de la existencia y la ulterior evolución culhlral de la
humanidad. Podría ser que la formación de una identidad más integral y
humana, se malograra por falta de receptividad y por falta de una
disposición a la co-operación con el manantial divino permanentemente

90

91

�FUNDAMENTOS DE UNA TEORÍA
FENOMENOLÓGICO-REALISTA DEL JUICIO

creativo. Podría ser que el género humano se perderá en una catástrofe
cósmica. Seguro que por medio de la filosofía no se puede predecir, si la
historia del mundo se realizará y cumplirá en la dirección de una identidad
siempre más profunda, o si está condenado a fracasar por desorientación y

Mariano Crespo

Aauiernia Internacional de Filosofía

negación humana.

Liechtenstein
Pero en lugar de un pesimismo y fatalismo, los cuales justa.mente
evocan y causan lo d~ que se angustian, y en lugar de un o p ~ o
desconsiderado que cree que todas las cosas van a mejorarse
automáticamente, hay que abrirse la alternativa de una esperanza
metafísicamente fundada. En esta esperanza
se encuentra la
responsabilidad auténtica frente a la historia humana, la responsabilidad
que no exige el saber anticipado de acontecimientos futuros, sino más bien .
el riesgo sensato que - según un dicho del filósofo Peter Wust - por un
'mínimo de entendimiento en el sentido' arriesga un 'esfuerzo máximo'.
¿Podemos, de este sentido, quizás decir que estamos ante un salto
creativo de la evolución?.
1 Una veraión muy amplificada de esta conferericia el m1tor presenta en el artículo alemán
intitulado: "Europa - Afrika - Asien. Komplementaritiit der Weltkulturen" . En· Erwin
Schadel (ed.), Ganzheitliches Denken. Festschriff für Amulf IUeber zum 60. Geburfstag. Con
un Prólogo de Heinrich Beck (Schriflen. zur Triádik und Ontodynamik. Vol. 10), Frankfurt13eTlin-Bem-New York-Wien 1996, p. 51 - 82.

Cf. Del autor el artículo trilingüe: Weltfriede als dynamische Einheit kultureller Gegensiitze.
Onto-heanenentische Grundlangen zuro Strukturverstandnis der Kultur der Menschheit als
Perapektive eines "dialektisch-triadischen" Wirklichkeitsverstiindnisses. Bn: Heinrich Beck /
Gísela Schmirber (edd.), Kreativer Weltfriede durch Begegmmg de.r weltkulturen (Scluiften
zur Triadik und Ontodynamik Vol. 9), Bd. P. LANG,Frankfurt-13erlin-Ver- ew York-ParisWien 1995, p. 17 -69; Paz mundial como -unidad dinámica de contrastes culturales.
Fundamentos onto-hennenéuticos para una comprensión de la estructura de la cultura
humana, como perspectiva de una comprensión "dialéctiro-tirádica" de la realidad. Bn: H.
Beck / G. Schmirber (edd), Paz creativa a partir del encuentro de culturas del mundo, Ed. De
la UNIV. de ZUUA, Maracaíbo 1996, p. 21 - 88; World peaee as dynamic mrity of cultural
contrarieti.es. The onto-hermeneutic basis for an understanding of the structure of the culture
of mankind as a perspective for a "dialectic-triadic" conception of reality. En; Beck / G.
SchmirbeT (edd.), Creative peace tluough encounler of world cultures (Sri Garib Das Oñental
Series, No. 200), INDIAN BOOI&lt;S CENTRE, Delbi 1996, p. 19- 65; además H. Beck, Das ekinsistentielle Verhaltnis von Natur - und Gei.steswissenschaften in dec abenndliindischen
Kultur. En: H. Beck / l. Quiles (edd.), Entwicklung zur Menschlichkeit durch Begegnung
westlicher und ostlicher Kultnre. Akten desN. Intetlcontinenralen Kolloquiums zur
philosoplúschen In-sistenzanthropologie, l .- 6. Sepl 1986 an der Univ. Ba:mberg (Schriften zur
Triadík und Ontodyna.mik. Vol. 1), Fra.nkfurt-Bem-New York-Paris 1988, p. 171 - 186; id.,
Transkulturelle Aspekte menschlicher ldentitat Bin knltur - und evolutionsphilosophischer
Beitrag zur aktuellen Neuorientierung. Bn: H. Matis (et al, edd.), Festschrift fü.r J. Hanns

1

En el presente trabajo nos proponemos esbozar los fundamentos de una
teo~a. fe~omenoló~co-realista del juicio. Para ello partiremos de la
delimitaaon de. las esferas del acto de juzgar y la de Ja proposición de la de los
estados de cosas. Ello no quiere decir que obviemos las relaciones evidentes
que existen entre estos tres ámbitos, a las que también dedicaremos nuestra
atenció~ No o ~ e , una exacta delimitación de estas esferas puede
contr~u~ ~ una me_Jor caracterización de en qué consista en sentido propio
esa obJetiVJdad estructural que denominamos estado de cosas.
·
Por otra parte, el té~ino 'JUicio" encierra una cierta ambigüedad,
puesto que unas veces se util~ para referirse al acto psíquico de juzgar y
~~s ~ra mentar la propos1c1on, esto es, el contenido ideal de la vivencia
¡ud1cativa.
.
Comenzaremos con un anál.i.s.is de las principales notas del acto de
}UZgar para p~~ a continuación a mostrar las caracterísbcas más importantes
de la propos1c1on como wtidad ideal y c-0mpleja de significación Para ello
e~pondremos las líneas básicas de la teoría husserliana al respecto así como las
cnticas efectua~as a ésta por los fenomenólogos realistas. En el transcurso d
~ta ~~~!ción introduciré un excursus: el dedicado a la crítica de 1:
iden~caaon entre proposición y estado de cosas que se encuentra en WlO de
los ~osofos contemporáneos que más ha reflexionado sobre este tipo de
cuestiones, a saber, R.M. Chisholm.

1.- El acto de juzgar

. _ Brentano Y alguLlOS de sus seguidores habían hablado del juicio
como un "reconocer" (Anerkennen), y del juicio negativo como un
"rec~~r" (Verwer~). ~in embargo, estos tém1inos presentan una gran
am~1guedad y multwoc1dad que necesita ser esclarecida. Un primer sentido
posible de "reconocimiento" y "rechazo" es el que se refiere a una estim · ·
a b ··
..
aoon o
pro acton positiva o negativa1. Así, por ejemplo, cuando alguien nos invita 0
positi O

lL.Phro
. Fsta l pm. i&lt;:an1,•nlt•
'" inlt•rpreta&lt; iún ,mp J..,fr,ndió W WindelL·--d
art·icwo
- ·' •13e·llr&lt;1ge
.. zur
•
.•
•
,·
lJcUI en su
Cel: V011 ncgallven Urteil , ro ~frllR.&lt;blu-ga Ab/11mdhmge,1 ::ur PlniCl!'Olillle. Eduard ZeUer zu seinem
:&gt;urtstage, J.C'.B. Muhr (Paul 5 ~ ) , Freiburg und 1ubingl'l1, pp. 167-195.

Pichler, 13etlin 1996 [en prensa].

92

93

�propone determinada activjdad, ésta suscita en n~tro_s un sentin1~to de
aprobación o rechaz.o que traducimos en frases afirmativas o ne~tiva~.
juicio negativo no seria, pues, más que el rechazo del cor.respond:tente JUICIO
_positivo. El juicio negativo "A no es B" equivaldría al juicio doble "el juicio 'A
es B' es falso". Este segundo juicio ya no podria ser pensado como una
vinculación sea de un predicado con un sujeto o sea de dos rep.reseritaciones,
sino que se trataría de un acto totalmente distinto: un "enjuicíam~ ~to"
(Beurteilung, en términos de Windelband) cuyo resultado es1 en ultíma
instancia, un "rechazo", o con otras palabras, un modo de proceder de la
concie11cia que consiste en la desaprobación del intento de vincular un
determinado predicado a un sujeto o de unir dos representaciones. Por
consiguiente, a la función ''teorética" del representar o de la unión de
representaciones se le añadiría una segunda función "práctica'': la estimativa o
desestimativa del contenido de la representación. Este momento de
· "aprobación" o "desestimación" constituiría la clave de la distinción de los
juicios según la cualidad. Esta segunda función seria separable de la "teorética"
sólo en la abstracción, puesto que en la realidad son momentos fundidos entre
sí de uno y el mismo indivisible acto psíquico. Las demás cuestiones
relacionadas con el juzgar como, pcr ejemplo, sj el objeto de ]a estimación o
desestimación es una representación "simple" o una síntesis de
:representaciones, son secundarias. Por tanto, los momentos de "estimación" o
"desestimación" no serian ex.elusivos de los fenómenos de amor y odio, sino
que tambjén entran en la esfera judicati a. De este modo, la diferencia entre
los fenómenos psíquícos de la segunda clase (los juicios) y los de la tercera
(fenQmenos de amor y odio) - según la clasificación de B:rentano - queda
desdíbujada2. Por otra parte y corno onsecuencia de Lo anterior, Ja
"estimación" admitiría una diferencia gradual. Podriarnos "aprobar" o
"desestimar" con mayor o menor intensidad una detem1inada combinación de
representaciones o la adscripción de un determinado predicado a un sujeto.

:U."

Ahora bien, es difícil pensar que conceptos tales como "estimación" o
"desaprobación" sentimentales tengan cabida en la teoría del juicio. ¿Qué
sigtúfi.caría que el juicio ''la suma de los ángulos de un triángulo es 180 grados"
es "aprobado" ·y el juicio "la suma de los ángulos de un triángulo es 360
grados" es "desaprobado'1? Ya Brentano y Marty se refirieron al doble sentido
conteiúdo en la expresión apreciar (billigen), que unas veces se re fiere al
asentimiento positivo del entendimiento que juzga (urtl'ilende Bejahtmg,
Zustimrmmg des Vcrsfandcs) y otra al sentir o querer (Z11ncig111mg ím Gemüfc)'.

z. Plt'Cisall1él11c.&gt; WindeJband nili&lt;.a a Hn.'l1l&lt;mt1 ,&gt;I hc1l ' r d ~Lmgmdn cntl1:' ¡ui, 10s y fonúmm -.s Jt,
amor y odio cua11do, en n.&gt;aliddd, en ellos hay más '-]Ue unc1 simpl&lt;' c1nak1gkl, sino, por as1 th 1r, wm
"comunidad dP gi&gt;nero". Cf. Windt&gt;lbanJ, art.&lt; il., p. 178.
3. a. f. Brentano, F., Vom Ur:;immgsittlu:111:1 Frker111h11s, l)und wr und Hw11hloll, li•1pziy, l!W7 (h•lix
Meiner, Harnburg 195&amp;. (Sobre el origc11 tic/ Ctlll()CUIIÍi11t,n1111m/; TraJ. Je M. Gdr, id Mon-nh'. lntni.l. y
preparacióri de la edición por S. Sán&lt;.hc1.-Migallún, ({Pd l Sot"i&lt;"1c1.I h on1,rni, a Mc1trilPrn;,• ti•• Amigo•;

Sin embargo, cabe habJar con Reinach' de un :reconocimiento que no

porta en sí ninguna carga "sentimental" y que puede caracterizarse más
exactamente como un "asentimiento" (Z1rstimmung). Así cuando escucho el
juicio "A es B lo entiendo, medito sobre él y digo asintiendo: "sí''. Este ''sí",
este asentimiento no se refiere al correlato objetivo del Juicio ''A es B" - el
11,

estado de cosas ''ser-B de A", sino al juicio "A es B" mismo. Ahora bien, el
juicio al cual asiento (" A es B") también puede ser caracterizado. como un
reconocimiento. Sin embargo, en este caso éste se dirige al estado de cosas
mismo.
os encontramos, pues, ante dos sentidos de reconocinüento
(A11erkenn11ng) que es necesario separar ruidadosamente: el reconocimiento en
el sentido de asentimiento y el reconocimiento que juzga. Así podríamos decir
que 11el reconocinliento en el sentido de asentimiento es reconocimiento de un
reconodmie11to que juzga"5 . Es el segundo tipo de reconocimiento, el que se
refiere a un estado de cosas, el que nos interesa en la teoría del juicio.
Una vez que, en la línea iniciada por Reinach, hei:nos excluido
reconocimiento y rechazo - en el sentido de una estimación positiva y de una
desaprobación negativa - llegamos ahora a la cuestión de cuáles son los
sentidos de ''.ju.icio" que tieuen cabida en Wla teoría filosófica del mismo.

Para ello, representémonos la siguiente situación. En estos momentos
es_toy escribien~o sobre un papel blanco. Estoy ante él y veo que es blanco. Al
darseme su ser blanco nace en mí la convicción de que es de ta] color.
Su~~gamos que por cualquier motivo interrumpo momentáneamente mi
actividad y salgo de la habitación en que me encuentro. Una persona me
pregunta por el color del papel en el que escnbo y yo respondo: "el papel es
blanco". De este modo, la convicción que había obtenido anteriormente ante el
se~ b~co del papel "en peISOna" continúa, aw,que no lo tenga de hecho ante
nu. Sm embargo, cuando ante la persona que me interroga formuJo el juicio "el
pape~ (~bre . el que escribía) es blanco", en éste no solainente tengo tma
conv1coon, smo que me estoy dirigiendo aseverativamente a un estado de cosas
concreto, Wl modo de dirigirme al estado de cosas distinto del modo
del País, Madrid 1990)

p. 56.; A Marty, U11tersru:lumge11 zur Gnurdlegung der allgemeine Gramatikw1d Spradrphilosaplúe, Bd. (.
Max Niro1eyer, Halle/ S. 191'»3.
p. 233. Vid todo el §47)

A

4. Reinacb, "Z.ur Tht.&gt;orie des negatlven Urteils", en Sllmflidu: Werke. Textkri.ti&amp;'.he Ausgabe in 2
Blinden. Hrsg. von K Sdiuhman und B. Smith. Philosophia Verlag. Mü.nche:n Hamden Wien ]989 p
96 ss. (fetJTÍll del /uido Negativo, Trad de M Crespo, Excerpta philosophica 22,.'Facultad l&lt;ilosofía,~
la UnivelSi.dad Complutense, Madrid 19CJ7)

de

5. lbid.

95

�interrogativo en e] que la persona que me preguntaba se dtrigí~ ~ _él. Este
momento de poner aseverativamente es característico de todo 1u1c10 y lo
distingue de otro tipo de actos. Falta en aquellos casos en que yo, por ejemplo,
repito un juicio efectuado por otra persona sin comprenderlo_ (com?. cu~do
repito una proposición juclicati:va en otro idioma sin saber_ que s1gi1~ca). En
los dos casos es mentado el mismo estado de cosas, pero solo en el pnmero es
puesto él$eVerativamente'16 •
Lo que aquí nos interesa notar es la necesidad de distit??uir
claramente dos sentidos del término ''juicio", a saber, juicio como conVIcaon y
juicio como aseveración. La confusión de ambos sentidos estarla: ~~1
Reina.ch, en la base de la temía del juicio de Brentano. Esta falta de distinaon
le habría llevado a hablar en la Psicología desde un p11nto de 1.1ísta empírico de 1a
intensidad del juicio en analogía a 1a intensidad del sentimiento, aunque
posteriormente en E/ origen del conocimiento moral modíficara esta concepción7.
También Windelband 8 había hablado de una "escala gradual" del sentimiento

de convicción o de certeza.
Resulta claro que esta "gradación" del juicio no puede aplicarse a éste,
si por juicio entendemos "aseveración". Un estado de cosas no puede ser
"más" aseverado que otro. Sin embargo, la situación es completame11te
diferente en el casó de la convicción. En ella sí que podemos hablar de grados,
de modo que podemos estar "más o menos" convencidos de algo.
Esto último nos muestra - además de una primera diferencia entre
aseveración y ronvicción - que cuando Brenta110 hablaba de "grados" del
juicio, lo que tenía "in mente" era la convicción. Ello indica, asimismo, la
ambigüedad del concepto de "reconocimiento" (Anerkennung).
Una segwida diferencia entre aseveración y convicción se refiere a su
orí.gen. Mientras que la convicción puede ser descrita como tm estado o
disposición de conciencia, que, por así decir, nos ''surge" ante un determinado
estado de cosas, la aseveración tiene un papel activo, es "realizada" por
nosotros y es totalmente d~ta de cualquier sentimiento o estado de
conciencia. Dicho con otras palabras, tiene el carácter de un acto espontáneo9 •
6. A. Reinach, op.cil., p.W.
7. Cf. F. Brent.ano, Vom Urspnmg siHlíd1er Erkermtnis, ed.cil., pp. 21., 2.S-26,nota 2.8.
8. Op. ci1. p. 186.
9. Por su parte, Dietri 'h von l::lildebra114 UJl estudiante de Adolf Reinach, insiste en el carácter
de "respuesta" que tiene la convicción. F.sta "has Ül no way a vohmtary character, much less a
capriaous one... Nevertheless is always the accompl.ishment of my response to the ex.istimce of
an object" (D. v. H:ildebrand, Wliat IS philosophy? 3rd. edn., with a new introdu tory essay by J.

En tercer lugar, tanto la aseveración como la convicción tienen una
naturaleza temporal. Ahora bien; mientras que la pr.imera es un acto pw1htal,
no admite una extensión temporal, la convicción puede durar en el tiempo.

Aunque, como hemos puesto de manifiesto, aseveración y convicdón
son esencialmente distintas, ello no quiere decir que no exista ningún .tipo de
relación ~tre ellas. Por el contrario, están tan estrechamente relacionadéfs que
"no es posible ninguna aseveración que no fuera acompañada de tena
convicción que le sirva de base"1º. Sú1 embargo, no es necesario que toda
convicción dé lugar a una aseveración. Yo puedo adquirir una convicción ant.e
cierto estado de cosas sil1 por ello darle la forma de un juicio (en el cual
asevero el estado de cosas) y, por tanto, permanece esta convit:ción en mi foro
interno.
Una objeción pos.ible a estas explicaciones de Reinach, y que él
mismo, se planteó puede aducir el caso de ciertas aseveraciones carentes de
convicción, como podrian ser la mentira y la pregunta cuya respuesta
conocemos. Sin embargo, un examen más detenido muestra como en ellas 110
puede hablarse de un auténtico aseverar. En el caso de la mentira se trata de
un aseverar _aparente, mientras que una pregunta cuya respuesta sabemos no
es una auténtica pregunta~ pues "el preguntar auténtico excluye 1a convicción
acerca de] ser de aquello que es preguntado exactamente del mismo modo
que la auténtica aseveración excluye la no-creencia en lo aseverado"ll
¿Cuáles son, por tax1to, los rasgos fundamentales del acto de juzgar?
Seifert, London/York: R?ulledge, 1991, p.21. Este cará ter de respuesta está totalmente
ausente en ~einclch: 'Dje ~r~ugung .is\.(...) meineStellungnahme zu dern - meine Quítt.1.mg
so~sagen über das, was mu die Erkenntnís darl&gt;ietet• ("Zur Theorie des negativen Urteils",
ed.at., p. 120). J. Seífert, Erkelmtms objekliver Wahrheit, Die Trm,szendelulenz des Mensche11 in der
Erkem,1111s_, 2 verbesserte und erweiterte Auflage. Anlon Pustet. Salzburg 1976, p. 101 ofrece
una soluaón que combina las dos posi iones. Para ello distingue dos "pasos" o elementos de la
nmvicdón: en primer lugar, y romo consecuencia ne;cesaria del conocimiento de wi estado de
cosas, hay un "dejazse convencer :por él". El segundo elemento hace referencia al carácter
espontáneo de ésta, al "sí" que doy como respuesta teórica al estado de cQSas que se muestra
ante mi

10. ~- Reinach1 op.cit., p . 100. Una de las figuras emblemáticas del circulo fenomenológico de
M~~1~ y de la cual, desgraciadamente, no coI1Servamos ninguna obra, Johannes Daubert,
cntJ:o la tesis de Reinach según la cual toda aserción está fundada en . lll\a convicción.
Basand~ en algunos manuscritos que de este autor se encuentran en Ja Bayeriscbe
Staatsb1b~oth:k, K. Schuhmann ("Johannes Dauberts Kritik der 'Theorie des negativén Urteils'
von A~oli Remach", en Mulligan (ed.) -Speech Ad ami Saclwerhalt. Reinach and /be Foundations
of Realist Phenomenology, ~~rtinus Nijhoff, Dordzecht 1987,pp. 227-238.) reconstruye las líneas
~~amentales de esta cnlica. Para Oaubert la convicción _pertenece a un ámbito totalmente
dis~mto al _de _la aser'.1ón, a saber, al de lo psíquico individual F.s "mi seguridad interna", "un
residuo pstqw o del Juzgar en la función cognoscitiva•.
11. A. Reinach, op.ci.l, p. 100.

97
96

�La concepción fenomenológico-realista del acto de juzgar, en el
sentido de aseveración, se enmarca dentro de una teoría, más general, que
versa sobre 1a esencia de los actos. Fsta teoria parte de una d..irunción,
absolutamente fundamental, entre cuatro elementos12:
a) Las vivencias singulares.
b) •Los actos (las vivencias "in speci.e"). Así _a las vivencias s~gulares (de
determinación, juicio, de pregunta, de orden, etc.) se opone aqw el acto (de
determinar, de juzgar, de preguntar, de ordenar, etc.) que en ellas se .realiza.
e) La proposición. Ésta presenta una objetivación peculiar del acto y no
coincide con 1a formulación gramatical que pudiéramos darla. Así, en sentido
estricto, es 1a misma proposición 1a que se puede expresar en alemán, inglés o

castellano.
d) El contenido de los actos (lo determinado, lo juzgado, lo pregw,tado, 1o
ordenado, etc.) Éste se distingue de los actos y de las proposiciones,
respectivamente. Es justament-e en el modo en el que los actos "desarrollan" su
contenido en el que aparecen las principales diferencias entre ellos. Podemos .
distinguir, pues, entre tres tipos fundamentales de actos: los juicios ("actos de
adaptación"), las preguntas y los actos de "determinación".
Los juicios se caracteriz.an por "reproducir" en su posición algo
existente. Incluso si se afirma un estado de cosas no existente se halla en el
sentido de la afirmación el tenerlo como existente. Junto con el "poner como
existentes" - en actos de juicios llevados a cabo por peJSOnas -hay un existir en
sí de los estados de cosas ai que intenta "adaptarse" la posición

...

.En el caso de la pregunta ocurre algo completamente d.i,5tinto.
Aunque ésta también se refiere a un estado de cosas no reproauce un carácter
existente en sí, sino que, por así decir, lo "pone libremente". En el caso de la
duda acerca de -un estado de cosas sucede algo semejante. Aquí, como señala
Reinach, el "acto de adaptación" no es la duda misma, sino la aseveración de la
"dudabilidad" del estado de cosas.
.
Por su parte, en un acto de determinación - el que, por ejemplo, da
lugar a cualquier proposición del Derecho positivo -se pone algo como
debiendo ser. Fste carácter de posición pertenece al acto en cuanto tal sin que
exista paralelamente a él en la esferá objetiva un en sí al que "adaptarse". Aquí

no tenemos la nota característica de Jos jukiosr a saber, la posición de·un ser
que pudiera juzgarse como verdadera o falsa en virtud de que exista o no este
ser. Más bien, nos encontramos ante un acto de determinación que se
encuentra más allá de la contraposición entre verdadero y falso. De una
proposición del Derecho positivo podemos decir que es 'Justa" 0 "injusta",
"vigente" o "no vigente", pero no que sea lógicamente verdadera o falsa13 •
Relacionado con lo anterior, Reinad, señala que toda teoría acerca de
la esencia de los act,os ha de tener en cuenta toda una serie de posibles
atributos de éstos. El se refiere tan sólo a tres: la corrección lógica, la
fundamentación y la eficacia,
La primera de estas notas la poseen exclusivamente los "actos de
adaptación" en tanto que lo que ponen como existente exista en realidad . Por
lo que se refiere a la fundamentación,

"Una pregunta está fundamentada en tanto que el estado de cosas que
pone en cuestión es objetivamente dudoso; una detenninación lo está en tanto
que realmente y en sí deoe ser lo que pone como debiendo ser según la
determinación"••
Por último, y a diferencia de los "actos de adaptación" y de las
preguntas, las determinaciones poseen la nota de la eficacia. Se trata de actos
~ue a través de su ejecución quieren efectuar y eventualmente efectúan un
cambio en e] mundo.
Unaaproximadónmás detenida a.la esencia del acto dejuzgar revela
el carácter adivo que, a diferencia del contacto cognoscitivo, éste poseels. Un
juicio, en el sentido de aseveración, es un acto específico en el que, a través de
una proposición, nos referimos a un estado de cosas. Éste es ''puesto de
relieve" por nosotros por medio de los concept?5 y palabras. En este juzgar no
obtenemos propiamente conocimiento, sino que más bien objetivamos un
conocimiento que ya poseíamos. Por ello, podemos decir que el juicio
constituye el "punto final" del proceso del conocimiento que no pertenece a
éste, sino que se trata de wi acto en el que el conocimiento "desemboca•'16.
13. Aquí no podemos entrar en las diferencias que existen entre detemúnaciones y órdenes a pesar de
que ambas pertenezcan a la rategoría de los actos sociales. Sobre este punto d. A. Reinach, op. dt., p.
24.1ss.

14. A. Reinad,, op. ciL, p. 245.
12

a.A. Remad,, A., Die aprionsche11 Gnmdlage11 des biirgerlichen Red11es, eu Sitmtliche Werke, ed.ciL, p.

243ss.

15.Sobre las diferencias entre juzgar y contacto cognoscilivo, d . D.v. Hlldebrand, Vobiat is Plúloscphy?,
cap. l y J. Seifert, Erkennt11is ciJjekfroer Wahrlleit, p. 98-100.

98
99

�Podemos resumir, con Hildebrand, las diferencias entre juzgar, en el
sentido de aseverar, y conocer del siguiente modo:

rec!~'

(1) Enel conocimiento un objeto se "revela" ante mí,
de al_gun~ _manera,
el conocimiento de un objeto. Sin embargo, ~n el 1u1c10 la , dtrecno~ de la
intención es inversa. Ésta va de mí al objeto. Este no me esta dado, smo ~ue
afumo que éste existe o que es de tal o cual modo. El conocimiento del ob:ieto

está, par tanto, supuesto.

(2) Objetos de conocimiento pueden ser objetividades de todo tipo: esta~os de
cosas, cualidades, sucesos, personas, valores, etc. Por el contrano, los
correlatos objetivos de los juicios son siempre estados"de cosas.
Asimismo, podemos resumir así )as diferencias entre juicio, en el sentido
de convicción, y contacto cognoscitivo:

(1) La convicción posee un carácter espantáneo mientras que _el conocimiento
es, en el sentido más amplio del término, esencialmente receptivo.

(2) En la convicción el objeto no se "revela" ante mí, sino que más bien yo
tomo una pastura ante él. Este punto alude al carácter de respuesta que la
convicción posee.

(3) El objeto de una convicción sólo puede ser un estado ~e cosas, el "~r~b de
un a", mientras que, como veíamos anteriormente, el obJeto del conocmuento _
no está restringido al ámbito de los estados de cosas.
(4) Por último, 1a convicción se dirige "directamente" al estado de cosas y no a
través de la proposición como lo hace la aseveración. "La ronvicción es, más
bien, el tener por verdadero de un juicio o más bien 1a creencia de que un
estado de cosas existe"17

representaciones.
Por otra parte, representación, contenido representativo y juicio
constituyen algunos de los términos más equívocos en la historia de la filosofía
y necesitan, por ello, de 1Ula clarificación especial como, por ejemplo, mostró,
entre otros, Edmund Husserl18 .

El eje de la crítica de Reinach a la teoría de B.rentano reside en la
ronstatación de que "lo que es verdad del juido como con'llicción no necesita en mpdo
alguno ser verdad del juicio como aseveradón"19, aunque ello no quita que pueda
darse algo que sea verdad para los dos sentidos de juicio. Así, por ejemplo,
tanto la aseveración como la convicción poseen un carácter intencional, esto
es, se refieren a algo objetivo distinto de ellas ntismas. &amp;to último significa
que lo objetivo está, por así decir, "a la mano" de la rondencia. Representado
es, pues, todo aquello que está "ante mí", que me es presente. La cuestión,
sumamente interesante, que Reinach plantea es si este "estar ahí" ant-e mí de
todo objeto intencional lo está siempre en el modo de la representación. Su
respuesta es clara: "( ... ) este no es el caso en ningún modo"20 •
Así, la hoja de papel que estoy percibjendo en este momento, la
catedral de Toledo que ahora imagino, el recuerdo de una experiencia pasada ·
de tristeza, el paisaje que .imagino en la fantasía, etc. tienen todos ellos, aunque
de diferentes modos, la característica común de estar "ante mí". Sin embargo,
este concepto de representación no se limita a la esfera de 1a percepción
sensible, porque como Reinad, afuma "también la belleza de una obra de arte,
como algo que experimento, está ahí para nú como lo está también, por
ejemplo, el número 2, cuya naturaleza me hago presente en relación a dos
objetos individuales cualesquiera 1121 _

Lo que Reinaéh crítica propiamente es que el concepto de
representación agote todos los diferentes modos en que el sujeto consciente se
refiere intencionalmente a los objetos. El rep~ntar es, segán Reinach, una
clase de las ''intenciones a lo objetivo". Esta clase comprende la percepción, la

2-Elmentar
Dentro del esfuerzo por distinguir entre aseveración y convicción,
Reinach propone una critica de la conocida tesis de Brentano de que los
fenómenos psíquicos que llamamos juicios están fundados en

a.

18.
el parágrafo 44 de la quinta bwestigridón lógica (l..ogische Untersuc/nmgei,. Zweitel' Band:
Un~ chwtgen _zur Phiinomenologie und Theorie der Erkenntni&lt;J, Hua. XIX/1 y "XJX/ 2, 1984.
lnvestigr1ac11es lógicas. Tradúcdóo de.la segunda edición por Manuel García Morente y José Caos,

Re~

de Occidente, Madrid 19'29.

19.a. Reinach, "Zw Throriedesnegativen Urteils", p.100. L.acursivaes mía.
16. a. D.v. Hildcbrand,., op.cit., pp. 17-18.
20. A. Reinach, op.cil., p.102
17. J.Seifert, op.cit., p. 101.
21.A. Reinach, op.cif., p.101 .

100
101

�fantasía., etc. A estos actos les es común el q_ue todos ellos son una "representación". Junto a este tipo de actos existe una clase diferente que,
ciertamente, intienden algo objetivo, pero que no es, en modo alguno "representado". F.stos son los actos de ''mentar".
Por consiguiente, de las breves indicaciones de Reinach al respecto,
cabe deducir que existirían una serie de actos que se dirigen espontáneamente
a lo objetivo, pero que en ellos no se puede hablar de una presencia de estos
objetos, de una representación de ellos. Reinach pone el ejemplo de- la
enumeración de una serie de nombres por alguien que desconoce
absolutamente el idioma en el que éstos aparecen. &amp;ta persona se limitaría a
recitar la serie de los nombres, pero sin comprenderlos o, lo que es lo mismo,
sín mentar los conelatos objetivos de ellos. En este caso no se puede hablar de
una ":representación" de esto,s correlatos por la sencilla razón de que no están
en modo alguno "presentes" al sujeto que prommcia las palabras.
General.izando, en la conveJSación normal nos encontraríamos con ciertas
aseveraciones que se refieren a lo aseverado sin, por ello, representarlo.
Ciertamente, tiene que existir una cierta relación con lo que afirmo o niego
para poder aseverarlo. Lo que Reinach cuestiona es que sólo la :representación
pueda consideraise como esta relación.
Los actos de mentar, pues, acompañan al hablar comprensivo y a
ellos les pertenece esencialmente lllla "vestidura lingüística~. Cuando
· hablamos o leemos romprehensivamente, el objeto al que nos referimos no
nos es "re-presentado" por regla general. Incluso si nos fuera representado a
través de la percepción, del recuerdo o de la fantasía, el acto de mentar es un
acto completamente diferente del acto de ~presentar.
·

Las indicaciones de Reinach al respecto no ofrecen mucha más
información acerca del punto aquí di.5cutido. Por otra parte, el problema que
aquí se plantea escapa aJ propósito .fundamental de nuestro trabajo: un anális~
fenomenológico de los estados de cosas. Sin embargo1 puede resultar
interesante completar las "breves" sugerencias de Reinach con algunos de los
puntos que otro de los miembros del círculo de Gotinga, Theodor Comad,
ofreció en su artículo ''Sobre Ja _percepción y la representación". El artículo en
cuestión pretende ser una investigación aceoca de las semejanzas y diferencias
esenciales que existen entre los dos tipos de vivencias ·q ue denominamos
representación y _percepción. Para ello se parte de la constatación de los dos
modos diferentes en lo que lo percibido como tal y lo representado se dan ante
la conciencia. Mienf:ras que en el primer caso lo percibido da la impresión de
estar inmediatamente ahí, lo sólo representado no provoca esta impresión,
sino que, si cabe hablar así, "tenemos una vaga idea ace.rca de ello'122 •

Ahora bien, si utilizamos un sentido ampüo de -representación de
modo que íncluya a ésta en sentido estricto (la comúnmente denominada
"mera representación") y la _percepción, podriamos decir que lo propio de ésta
sería la "visibilidad" del objeto representado. Ahora bien, piensa Conrad, sería
posible "apuntar" a un objeto sin que éste sea "visib1e", pues el sirr\ple "estar
ahf" de un objeto no convierte a la vivencia en representación. En estos casos
habría que l1ablar más que de -representación simplemente de vivencias
intenciqnales2'.
Por su parte, Re.inach di.stingue.2-l entre los actos de representación y
los actos de mención. _En este sentido, podemos destacar tres diferencias de las
cuales la tercera es la más importante:

(1) Mientras que la representación es un acto que puede tener una mayor o
menor duración y es un "tener simplemente receptivo", el acto de mentar tiene
siempre una naturaleza temporal puntual y es un "dirigirse a" espontaneo.

(2) Los actos de mentar están siempre ''vestidos lingüísticamente". Los
representativos 110 necesariamente.
(3) Los actos en ·los cuales los objetos son representados son absolutamente
drrerentes según el tipo de objetividades a las que se dirigen. Así,

"los colores son vistos, Jos sonidos oídos, las cosas del mundo extemo,
perciliidas sensible.mente, los números, pensados, los valores, sentidos''25.

friilierenSchüllem,Johann Amb.rosius Barth, Leipzig1911, p.52.
23. F.xisten, pues, tres ~dades:
1. "ein Gegenstand kann intendiert sein, ohne "da" zu_sein und zwar ohne sichtbar oder aucn
unsíchtbar da zu sein; hier sollte man nicht von Vorstellung, sondem voo intenLionalem .Edebnis
spredten (Beispíele beím Besinnen).
2 ein Gegenstand kann da se.in, gleichgültig ob als ziel einer lntentioo oder nichñntendiert.
~er kann man von Voist.ellung (in erweil.ertE_m Sinne) reden, indem man den Vorstellungsbegriff an
dieiern 'Da'-sein orientiert. lkr Gegenstand ist dann da, aber eventuell .noch gew:is5ennal?en
'verdéd&lt;t' oder 'ttnsichtig'.
3. ein Gegenstand kann 'da' sein und zugleich 'sichtbar' sein und zwar entweder
wahmehmungsmli8ig .oder in der Wei&lt;;e der bloBen Vorstelltmg. Die Gegentiberstellung von
Wahmehmung und blo8er Vorste1Jung ist nur mogliéh in dem du.rc:h die ichtbarl&lt;eit'
ausgezeichneten Bereiche". (T. Conrad, art.dL, p. 6:1-65).

24. CJ'.. A Reinach, op.ciL, p. 102s.s.
25. A. Reinach; op.cít., p. 101.

22. T. Conrad, "Über Wahrnehmung und VorsteJlung", en A. Pfiindet (ed.) Münchener
Philoscphi.sche Abha11dlungen. Theodor Llpps zu seinem seduigsten Ceburtstag gewidmet von

103
102

�,

No obstante, a estas diferencias cualitativas en los objetos no les
corresponde ninguna diferencia cualitativa en los actos de mentar
correspondientes. Es cierto que el mentar un color se diferencia del mentar un
número precisamente en que en un caso se mienta un color y en otro un
número, pero en ambos casos se trata de un mentar. Aqw no hay ninguna
diferencia entre el ver y el pensar como sí la encontramos entre representar un

color y representar un número.
o obstante, podría pensarse que la distinción entre los actos de.
mentar y los actos de .representar es la que existe entre los diferentes grados
de plenitud intuitiva. De este modo, las representaciones serían actos
intuitivamente plenos mientras que las menciones se caracteriz.aría11 por su
"vaciedad" intuitiva.
•
Sin embargo, esto no puede ser así, puesto que plenitud y vaciedad
de intuición se encuentmn tanto en el representar como en e1 mentar. Un
representar carente de plenitud intuitiva no es, por ello, un mentar y,
viceversa, un mentar ''pleno" intuitivamente no es una representación26•

Reinach admite que en la esfera de la representación es difícil
encontrar intenciones totalmente no intuitivas. Veamos qué sucede en el caso
de la representación con un ejemplo tomado de Ja percepción sensible y
aducido por el propio Reinach:
"Un libro está ante nú. El libro me es representado y, sin embargo,
sólo algunas partes de él son representadas intuitivamente. La parte posterior
del bbro, por ejemplo, no se me da, de ningún mogo, intuiti.van1ente. i la
percibo, ni nom1almente, suelo crear wia .representación intuitiva con la
memoria o la fantasía. Con respecto a esta situación quizá se diría que sólo la
parte representada intuitivamente del libro es de hecho traída a la
representación. Pero lo que está ante mí es el libro todo y no el reverso de wi
objeto"27 .
La representación dirige su intención al objeto todo incluyendo la
parte posterior no dada intuitivamente, de modo que podría suceder que al
dar la vuelta al objeto, experimentáramos un "conflicto" entre lo primeramente
representado no-intuitivamente y lo ahora representado intuitivamente. Por
consiguiente, dentro de toda percepción de cosas encontramos este
componente no intuitivo de la representación que, en téwinos de Husserl es
meramente "escor:zado".

Por el contrario, en el mentar son habituales los actos no intuitivos. A
~eces ~ mentar suele ~ acompañado de algunas imágenes intuitivas, pero
estas tienen una funcron completamente distinta a la que tienen en el
representar. En este último me presentan el objeto al cual e.apto en eJlas. En el
mentar, por ~I contrario, falta to~a función representativa; acompañan al acto·
pero no son mmanentes a él
Una v~ asegurada la distinción entre actos de mentar y actos de
representar, Remach vuelve a la cuestión de si todo juicio está necesariamente
fundado en una representación. Con respecto al juicio en el sentido de
aseveración la respuesta de nuestro autor es claramente negativa. Ciertamente
he de estar relacionado de algún modo con lo que afumo para poder
aseverarlo.
_ "Pero es falso que sólo la representación, en nuestro sentido, pueda
cons1_d erarse como esta relación. También en el mentar no representativo me
relaaono con algo objetivo"W_
Por lo tanto, puedo efectuar aseveraciones en las que de ningún modo
me represento aquel1o a lo que estoy asevérando.
&amp;to último lleva a Reinach a sostener que, de hecho, la aseveración
está compuesta de dos momentos, ninguno de los cuales es una
representación. Se trata del momento específico de la aseveración y del
componente del menta.r29. El momento de la aseveración adquiere su .relación
con el estado de cosas merced al componente del mentar, esto es, se funda
necesariamente en él Por el contrario, es ímposíble que una convicción se
funde e~ ~ mentar_semejante. Si esto es así, swge Ja cuestión de en qué modo
la convicaon adqwere una relación con su correlato objetivo., (un estado de
cosas). Cuando.observo un esta.do de cosas surge en mí una convicción. En
est~ ~do, a ésta subyace una representación. Por tanto, podria decirse que
el JUlCl.o, en cuanto convicción, está hmdado en una representación. Sin
embargo, la convicción puede peonanecer aunque la representación no exista.
An~ 0 hay que notar que (1) aquí se trata del juicio como convicción y no
del ~~o en general y (2) que aquí se puede hablar de una posible fundación
del JWCLO en la reptese(ltación, pero no de su estar necesariamente fundado de
este modo.

:5~

28. Op. dt., p.107.
26. lbíd.

29.Ibid.

27. Op. Cit., p.105.

105

104

�la de los actos de juzgar, la de los juicios o proposiciones y la de los estados de
cosas. Así cuando hablamos de "actos" de juzgar podemos referirnos a ellos o
bien desde el punto de vista de la psicología descriptiva o bien desde una
óptica lógica. Podríamos, incluso, decir con Reinach que ]a teoría del juicio
constituye un ámb:ito en el que lógica y psicología se "solapan". Ahora bien,
ambas disciplinas tienen tareas, fines y métodos completamente diferentes. A
diferencia de la psicología (que estudia actos de juicios "realmente" llevados a
cabo) la lógica considera el acto de juzgar con independencia de en qué
esencia se dé éste y si se realiza efectivamente-30.

realistas sostienen es, a mi juicio,. el mi5mo que el de Husser~ a saber, el
En la primera Tnvestigación lógica
Husse,rl plantea el estudio de los témúnos expresión y signo, los cuales se
suelen utilizar frecuentemente como smónimos, aunque no siempre comciden
completamente. ''Todo signo es signo de algo; pero no todo signo tiene· una
significación, -un 'sentido', que esté 'expresado' por el signo'132. Por consiguiente,
es preciso distinguir, según Husserl, una doble acepción de este término: los
signos indicativos o señalativos (señales, notas_, distintivos, etc.) y los signos
significativos o expresiones. Los primeros no "expresan'' nada a no se.i: que
además de su función indicativa cumplan u.na función expresiva. La función
indicativa es realizada por ciertos objetos o estados de cosas que indican a
alguien que tiene conocimiento de ellos "la existencia de ciertos otros objetos o
estados de cosas - en el sentido de que 1a convicción de que los primeros
existen, es vivida por dicho alguien como motivo (motivo no basado en la
intelecdón) para la convicción o presunción de que los segundos también
existen•G$_ Por su parte, el modo en el que los signos signíficativos o
expresiones designan lo designado por ellos es distinto de Ja forma en la que
los signos indicativos remiten a lo señalado por ellos.

En este orden de CóSaS, no pienso que este segundo tipo de
consideraciones sean meram.~ psicológicas, sino que corresponden a un
análisis fenomenológico de los actos de juzgar en cuanto parte esencial de una
fenomenología de las vivencias en general, -cma fenomenología, pues, que no
tiene nada de psicológico y "que se refiere exclusivamente a las vivencias
aprehensibles y analizables en la intuición,-con pura universalidad de esencia,
y no a las vivencias aperabidas empíricamente, como hechos reales, como
vivencias de hombres o animales vivientes en e] mundo aparente y dado
como hecho de experiencia. La fenomenología expresa desaiptivamente con
expresión pura, en conceptos de esencia y en enunciados regulares de esencia,
la esencia aprehendida directamente en la intuición esencial y las conexiones
fundadas puramente en rucha esencia'131 •

El término "expresión" se suele utilizar equivocamente para referirse o
bien a aquellas vivencias psíquicas que convierten a la expresión en expresiól)
de algo, o bien a la significación misma o bien a la objetividad expresada. Es
cierto que a las exp:res.iones le suelen estar unidas ciertas vivencias. Sin
embargo, el hablante no tiene normalmente el propósito de expresarlas. Por
consiguiente, es de la esencia de la expresión el poseer una intención,
significativa. En este sentido, podemos decir, por ejemplo, que ciertas
exterio.riz.aciones como gestos y ademanes que se producen involwitariamente ·
al hablar o que maniliestan de algún modo el estado de ánimo del hablante,
no son expresiones, puesto que el sujeto carece de la intención de presentar
unos pensamientos en modo expresivo. Por ello, podemos decir que estas
exteriorizaciones carecen de significación.

3. El juicio como unidad ideal y compleja de significación_(proposición)

Los análisis husserlianos de Ja expresión son muchos más amplios de
lo que aquí tan sólo hemos esbozado. En ellos adquiere un papel fundamental
la consideración de los actos que dan significación y los que, eventualmente, la

Hemos visto romo Reinach insiste en que es esencial a todo acto de

mentar el poseer una "vestidura lingüística" a diferencia de la representación.
Sin embargo, esto no parece del todo claro, pues parece evidente que en
muéhas ocasiones de la vida ootidiana queremos mentar algo y, no obstante,
no encontramos en ese momento la expresión adecuada. Fs el oorri~tísimo
fenómeno de ''tener algo en la punta de la lengua".
Por otra parte y, por lo dicho anterio:rmente, hemos puesto de
manifiesto la necesidad de distinguir entre tres "capas" de la teoría del juicio:

3.1. Expresión y signiftcacwn.
El punto de partida de la teoría del juicio que los fenomenólogos

análisis del fenómeno de la expresión.

cumplen. Aquí nos interesaba poner de manifiesto que lo que una expresión
expresa no son las vivencias psíquicas asociadas a este fenómeno, ni la
objetividad, sino la significación. A la lógica no le basta, pues, oon distinguir
entre el signo físico y las vivencias que le p~tan sentido, sino que esta
disciplina es fundamentalmente una "ciencia de las significaciones".

30. O. A. Reinad,, •Einleitung in díe Philosophle", en Sitmtliche Werke, p. 460.
31. "jedes 2.eichen .ist Zeichen fiir etwas, aber nicht

jedes hat eine 'Bedeutung', einen 'Sinn'"- (E

32. Ver nota anterior.

_HusserL.lnvestigaciones!ógims, p. 2'3.)
33_ E. Hassed, lnvestigacwnes lógims, p. 25.

106

107

�3.2.

La peculiaridad ontológica de las praposicianes.

Una fum1a relativamente común de comprender las proposiciones es
pensar que las significaciones, en general, están co~tituid~s por .imágenes
ilustrativas de la fantasía coordinadas con la expres1on. As1, por eJemplo, el
Russell de 1919-1921 defendia una concepción semejante cuando a~aba,
dentro de su teoría general del significado, que una "creencia" constaba de_tres
elementos: (1) el contenido en el que recae la creencia (y que cu~1do se
expresa en palabras es denominado "proposición"), (2) la ~Laaon del
contenido con su "objetivo" (Objektiv, Saclrverl1alt), aquello que existe fuera ~e
]a creencia y que hace que ésta sea verdadera o falsa, y _(3) lo ~,ue es la creencia,
el acto de creer en cuanto diferente de la mera cons1deraaon, la duda, o el
deseo dirigidos al mismo contenido (lo que en términos fenomenoló_gicos
podríamos denominar la "cualidad" del acto de creer). Por lo que se refie~-a
(1), Russell señala que 1a pasición que se adopte ~~e~ca de esta cu_estion
depende de qué se entienda por ''idea" o "representaaon 13-i. Fste contemdo dé
La conciencia puede estar fum1ado solamente por pa~ab_ras o por _imágenes, o
bien por una mezcla de ambas o bien por palabras o m1ag~ mud~s con una
0 más sensaciones. Se trata, pues, de una unidad comple¡a que mcluye no
solamente ciertos elementos constituyentes, sino también relaciones definidas
entre ellos. Cuando este contenido de la conciencia se expresa en palabras ~
'110 mismo (o casi lo mismo) que lo que en lógica se llama 'proposición"135 .
Ahora bien, no toda serie de palabras constituye una proposición, sino tan
sólo aquellas que tienen "significación" o, en la terminología de Russell,
"referencia objetiva".
En esta consideración russelliana resulta deci.sivo clarificar qué se
entiende por ''imagen". Según Russell, existen, al menos, dos posibilidades: (a)
considerar que se trata de representaciones sensibles de carácter privado o
bien (b) reproducciones de una sensación, las cuales son radicalmente
diferentes de las sensaciones y que, por consiguiente, a diferencia de éstas, no
están sujetas a las leyes de la física
Prescindiendo de la vaguedad de esta distinción, lo que aquí nos
interesa retener es que, según Russell, "pensar en el significado de una palabra
es evocar imágenes de lo que ésta signilica 1136 • Para descubrir este significado
no es necesario ningún "intermediario mental" (ideas), sino tan só1o atender al

34. B. Russell, "Sobre las proposiciones: qué son y qué significan•, en Lógica y conodm1ento,
Tecnos, Madrid, p. -128.
35. B. RusseU, "Toe Belief", en Tire Analysis efM ind, George Allen, Lonson 1921. p. 265.
36. B. Russell, op.ciL, p. 420.

uso que de la palabra en cuestión se hace37.
Sin querer entrar en un análisis detallado de esta teoria, no creo que
sea correcto deducir de la presencia de ciertas imágenes ilustrativas que se
suelen presentar al pensar el significado de una palabta o enunciado, el que
éste consista precisamente en estas imágenes. Ello - como ya señaló Husserl,
fundamentalmente por dos razones de orden psicológico: (a) porque estas
imágenes cambian aunque la significación sea 1a mi5ma y (b) porque, a veces,
cuesta trabajo, e incluso se malogra, Ja provocación de estas imágenes (como,
por ejemplo, en e] caso del significado de proposiciones de la matemática.
¿Cuáles serían aquí las ~imágenes"?) En resumen, estas imágenes pueden
desempeñar, tansóJo, el papel de "auxilios de la comprensión", pero no e] de
significaciones o depositarias de éstas'38.
También cabria pensar que la proposición se ve afectada, de algún
modo, por el modo de expresión. No obstante, tampoco esto parece cierto
como se muestra en eJ hecho de que comprendemos a un extranjero a pesar de
que viole una regla del uso lingüístico. En u11a situación semejante, Reinach
sostiene que"en todo caso se le objetarla que no se está expresando en el modo
habitual, pero nunca se le podría reprochar que lo que dice es falso solamente
en virtud de su modo inusual de exp.resaise y que cuando se expresara de
otro modo sería verdadero'139
Por otra parte, toda proposición suele tener una "vestidura
lingüística" (ya sea o:ral o gráfica) a la cual Uamamos enunciado. Es a través de
~ como se nos manifiesta una proposición. Sin embargo, se trata de
entidades totalmente diferentes como lo muestra, por ejemplo, el que en
muchas ocasiones la significación se presenta a la conciencia antes que la
palabra (el corrientísimo "tener Ja palabra en la punta de la Jengua")4º.
7. Aqu1110 podemos entrar en ]d chstusió n acerca de la importa ncia q ue la reglas del "uso• de
~na p.ifabra ~ ~e un~ Ordción tienen a iin de determ inar su ignifaado. Sobre esto d ., por
eJl'mplo, el las1to .utículo_de P. Strawson "On .referring" (Muuf 59 (1950), pp. 320..3'14; reimpr.
en P:F. St rnwson, LIJg1cv-l.111gmshc Papers, Methuen and Co. Lid., London 1971 .Ensm¡os l6gicolmgm_·hc&lt;~. Trad. dt&gt; A-_ uárez y L.M. ValJ és, Ternos, Madrid 1983) en el que para ~ le autor
m~ncrom, r o ~acer relerend a .ª a lgo es una caraclerística de un uso de una expresión
Asinusmo e'\ mle rt.'Sd11le la re1o rmu.lau on que de la lE&gt;Orid de la ve rdad como a decuación
Prr&gt;pildeutik, Redam,
sllevdll a caho E. Tugendhat Y.• U Wolf en u obra Logii:ch-sema11h¡i;c/w
.
- ~uttga rt 1983,. p. 235ss. t&gt;mpleando este rilerio J el •uso• de tma expn.&gt;sión. in embargo,
tlrrPmos tan solo qu e no nos parece ,yue el "uso• de un enunliado referido a un estado de cosas
11E't~ rio ¡_up,gi.1t&gt; un pa pel esenc ral para tleterm.ina r su significado.
38. CI. el § 17 o.11" la primera lm 1cshgacrti11 Lógica dC&gt; Hu rl. Zubiri también se refiere a este
punto Pn su ll!Sis doc. to ral: Ensayo de 1111a te&lt;1ria femm11mológ1ca del jmcio,
•ieda&lt;l de Estudios y
Publt a, iones. Mc1 drid 1923, pp. 139-1-lO.
39. A. Rd nach, "/u.r llworit.&gt; des npgaliven Urtcils", p. ] 13.
-lO. X. 7uhiri,op.ot., p. 1-11 .

108
109

�Antes de abordar directamente la idealidad de la-proposición veamos
algunas diferencias entre ésta y su "vestidura gramatical", a saber, el
enunciadoi'. Un emuriado es un producto del lenguaje que consta de
palabras y éstas, a su vez, de letras, mientras que una pro~ición no COffita
de palabras, sino de conceptos y algunas formas conectwas como, poT
ejemplo, la cópula. En segundo lugar y como tendremos ocasión de ver ~ás
detenidamente, a los enunciados se les denomina verdaderos o falsos tan solo
en un sentido traslaticio. En realidad, sólo pueden ser correcta o
incorrectamente formados según las reglas del lenguaje. Por su parte, las
proposiciones son Los portadores de la verdad y de la falsedad. En tercer
lugar, se muestra que en un mismo enunciado pueden expresarse
proposiciones diferentes (por ejemplo, "el gato está sobre La mesa"
dependiendo si en este caso con "gato" nos referimos al animal o al aparato de
levantar pesos) y, a la inversa, una proposición puede expresarse con
enunciados diferentes. En cuarto y último lugar, como señala P.fander, pueden
formarse enunciados sin que ellos contengan proposición alguna mientras que
no es de la esencia de esta última poseer una 11vestidura lingüística". Puede
haber proposiciones no expresa"das en enunciados.

Estas diferencias entre la proposición y el enunciado no impiden el
que exista una relación entre ambas, fundamentalmente _porque la proposición
se manifiesta a través del enunciado. La relación que se establece entre
enunciado y proposición es completamente -peculiar y se realiza en la
conciencia de los seres pensantes, pues solamente ellos son capaces de mrmai:
y "vestir lingüísticamente" las proposiciones. Dicho con otras palabras, la
proposición es sentido, inteligibilidad. El sentido es lo que .se entiende por un
intelecto. Pero de este modo, no se ha determinado e actamente en qué
consiste esta relación entre enunciado y proposición. No parece, como señala
Prander, que se trate de una relación de asociación, pues, por ejemplor una
frase puede recordar un pensamiento que no esté expresado en ella y que, por
el hecho de ser recordado no se convierte en el sentido de este enunciado.
Si at~ndemos a la estructura de las proposiciones, podemos distinguir
con Pranderl2 tres elementos esenciales, a saber, el concepto suj~to, el concepto
predicado.y la ·cópula.
(a) El i;oncepto sujeto es aquel elemento de la proposición que .se refiere al
--11 . C(. por ejemplo, A. Pfander, Logik, eu /al,rbuc/1fiir l'/11/,i:,.ip/11c 1111,l p}liim,111011ai,Jgr,d1c fvn;c/11mg,
Bd.lV, Ma¡c Ni(&gt;meyer 1921, pp. 139-494. (Puhlí aJ0 'i&lt;'llitrddanl&lt;.&gt;nte , oom lA1gik t&gt;Ll Ma Ni&lt;&gt;meyer
1921. Tercera ediciÓll, M Nieireyt&gt;r, Ttiblngen 1963 (fo~'lm, trad. d, J. Pi&gt;rf'z &amp;:m«&gt;s, Rt&gt;visla de

objeto al cual la proposición se relaciona. Si prescindimos de este concepto, ]a
proposrción queda mutilada, le faltaría, por así decirr el ''soporte" objetivo. A
pesar de que se trata de un elemento necesario paia la proposrión, él sól~ no
es sufi iente para formarla .

(b) El amcepto predicado. Una proposición no se refiere simplemente a un
objeto, sino que afinna aJgo sobre éste. Por consiguiente, en toda proposición
ha de estar presente nec;esariamente un segundo elemento, el concepto
predicado. Sin embargo, ní el concepto sujeto ni el concepto predicado son
suficientes para la fom1ación de un a proposición, sino que requieren w1 tercer
eJemento.
(e) La cópula. No basta; pues, con poner el uno jw1to al otro los dos elementos
anteriores, sino que tiene que haber también un elem~nto que les ponga en
conexión. Así el concepto predicado no mienta simplemente una
determinación, sino que al mismo tiempo tiene la función de adscribir dicha
detemlinadón al objeto. El elemento proposicional que pone en conexión al
con epto sujeto y al concepto predicado y que refiere la determinación
predicativa al objeto es la cópula.
Pfander señala que la lógica tradicional ha solido concluir sus análisis
acer:a de los elem_e ntos de la proposición señalando Jos tres que aquí hemos
resenado, pero pasando por alto un elemento más, también necesario para la
formación de un juicio y al que, de algún modo, ya nos hemos referido en
parágrafos anteriores: el momento aseverativo. Se trata del momento que hace
que un mero pensamiento sea un juicio y no, por ejemplo, una pregunta, w 1a
duda, una conjetura, etc.
Podemos vei:-, pues, _que la cópula desempeña dos funciones en el
juicio: por -un lado, ejerce Ja .función de referir la determinación predicativa al
objeto (Hinbezielumgsftmktion) Yr por otro, real.iz.a al mismo tiempo la función
asev~i:ativa. La peculiaridad de esta segunda función de la cópula se pone de
m~esto su comparamos un juicio con una exigencia. En la exigencia de que
un obJeto deba tener una propiedad, por ejemplo, no solamente se adscribe
ésta al objeto, sino que también es exigida. En cambio, en el juicio la pretensión
es que 1a adscripción de la determinación predicativo al objeto coincida con
una exigencia del objeto mismo43.
..
Podríamos señalar una tercera función de 1a cópula, no señalada por
Pfander, pero puesta de -relieve por Conrad-Martius44: la función ontológica.

&lt;xcidente, Madrid 1933)

43.CT. los lPxloo '!adosen la nola8().
42. A. Pfürtder, op.dt., p. 38ss.
44.

a. H. Coruad--Martius, Das Sei11, Kosel, München 1960, p. 19:ss.

110

111

�Esta función e presa el puro ser "estado de osas". Mediante la cópula el ju1 io
asigna al estado de cosas su modo de ser propio antes de que lo pueda
afirmar. Se trata del ser estado de cosas, del ser a de un B, o el no-ser a de un

B.
En conclusión, el Juicio no consiste de objetos a los que se reÍiere ni se
refiere a conceptos de los que consiste. Fsto con eptos que onstituyen los
elementos esenciales de todo juicio son el concepto sujeto, el con epto
predicado y la cópula con su doble función.
¿En qué consiste, pues, la ú1dole ideal de las proposiciones?
hnaginémonos que llevo a cabo el jui io "el cu.adrado de la suma de
los catetos de un tna.ngulo es igual al cuadrado de la hipotenusa". Cuando
realizo este juicio el que me oye se da cuenta de que lo que mí enwiciado
enuncia no es mi vivencia psíquica, mi acto de juzgar rn ninguna otra
actividad o función mía45, sino algo que es siempre lo mismo, sea quien sea
quien lo fom1ule y sean cuáles sean las circunstancias en que sea fom1uJado.
Sea cual sea el momento en el que llevamos a cabo el juicio se repite un quid
idéntico, a saber, la significación o pensamiento judicativos4~ . Fs de esta
45. "Von &amp;&gt;n Akten (b~... dE'll Sau.en) unlers,. heiden ,vír garu ctllgemein dl'll In.hall, ~uf wekhen sie
beziehen, vom dem Lrtt&gt;1I (un dem Urteilssalzf&gt;) dasC.eurteilte, vnn dem &amp;&gt;fhl&lt;' (und Befehlsatze) das
Befohhlene ust" (A. R&lt;&gt;inach, n,e a¡miln.&lt;c:hen Gnmdlageu des b11rgcrl1cl1e11 Rechtl:f., en Samtliclic Wcrke, p.
243). De w1 modo más daro incluso que Reinach, lngarden St&gt; n&gt;iiere también a este pw1to ron w1
texto que podria ser asumido romo el programa de nuestro trabajo: "Wn nehmen die Satz.e nicht aJs
Ausdrückweisen icgendwelcher konkreter psy&lt;luscher Erlebnisse, noch als einen Ausdruck
ugendwt&gt;kher 'C.edanken', die durch irgPndt&gt;m Subjekl im Moment der Aw prarhe des Satz.es
vollzogm werden, sondem wir neh.men si aJs e1Jl(&gt; gew~ ideale begriffliche Einheil, die t&gt;inem
beslimmten Gegenstand (--) zugeordn&lt;&gt;t isl. lndem wir diesen 'Gegenstand' analysieren, erreichen wiT
emerseits die B&lt;'seiligung der subjektiven Untrschiede, ru1dererseits eíne objektive Hinwe.isung
darauf, welche Bedel,tung &lt;&gt;in Satz haben mt.ill, wenn er adaqual den hetreffenden 'Gegenstand'
bez.ekhnen soU (--) Die Aufklarung lllld die Begründw1g bestimn1tt&gt;r logiSche Agt&gt;legenheiten
hetreffs der essent.ialen Fragen wollen wir durch Aufklarung bestimmter ontólogischer Sachlagen
erreichen, diP die GegenstÁnde wahrer und WlS bekannter Bea:ntwortungen der genannten Fragen
hilden" ¡¡:_.,se.nliale Fragen", /nlrrbud1 fiir Plnlosoplnc w1d phti11m1m10/ogi..q;Jie F'o~lnm3, 7 , Halle aS.
19'24, p. 145).
-!6. "fs (el juicio m el SP11tido de wnten1do ideal del acto de ju7.gar) soll im Sinn von Husserls
'&amp;-deutung' aJs CRhalt einer Behauptung gefa&amp; werden. Fs soll das Allgemeine des U.rteils (nicht das
Generelle) genannt werden. Die Billigung oder Verwecfung heziehl ich auf das Urteil in diesan
Sinn" (A. Reinad,, "Über impersonale Urteile", en Siimtliche Werke, ed.dt., p . 343). "Der Sal.7~ nicht der
grammatische, sondem die Bedeutung d r Wortgruppe, der GeJanke, J.er ihr z:ugnmde liegt. Der
Satz isl unabhangig voñ Urtei.Js&lt;.,rl&lt;.'hnissen, von faktisdlen Fallen. Er isl ideell und auBerz.t&gt;jllich" (A.
Remadl, "Notwendigkeil und Allgeow.inheil im Sachverhalt", en Samtlid,e Werke, ed.dt., p. 351).
"Ot&gt;r CedankP ist immer ideel, sein gegenstiindlichl'S Korrelat kann natü.dich real oder ideel in.
Auch im letzteren Falle ist der Gedanke vom Gegenstand zu trennen (gemeinte zwei - die 2.ahl zwei).
Dem gedankl.ichen Gehalt zugeordnet sind gewisse Worte" (A. Reinad\, "Einleitung in die
Philosoph1e", p. 420).

112

wudad de las proposiciones verdaderas de la que fiJóso.fos como Bolzano,
Husserl, Frege y otros concluyen la existencia atemporal de éstas. Fsta unidad
es posible sólo si las proposiciones no dependen esencialmente de los actos
humanos de pensar.

. , Es cierto que no podríamos haber manifestado esta significación si no
hub1eramos llevado a cabo lU1 acto psicológico de juzgar. Sin embargo, "acto
de j~gar" Y "contenido judicativo" (proposició11) son enti~ades - aunque
reJa~nadas - completamente heterogéneas. El acto de juzgar es algo concreto,
realiza~o en un . tiem~ determinado por una persona mientras que el
contenido d~I Jllleto no tiene nada de psicológico o subjetivo. Frente a] carácter
t~mporal, efímero, de las vivencias judicativas, lo que el enunciado enuncia es
s1emp~ lo m_ismo, algo idéntico de naturalez.a ideaJ47. Por consiguiente, es a
~ta w11dad 1deaJ ª. la que aludimos cuando hablamos de "proposición". Es
Justamente el estudio de la esencia y las especies de estas wúdades ideales, de
l~ elementos que las constituyen, de las leyes de construcción de sus
diferentes clases así como las diversas relaciones en que puedan halla.ise unas
c?n ~~as el objeto de la lógica entendida como una "ciencia sistemática de las
s1gnificaciones 146.
Jw,t~ a 1~ unidad de las proposiciones, un segundo aspecto que
mu~ _su idealidad es su universalidad, esto es, el hecho de que las
propos1C1ones verdaderas no son patrimonio de ningw,a persona como sí lo
son 1~ .asentimientos dados a ellas. Dicho con otras palabras, si )as
proposioo~es fueran "productos" de los sujetos pensantes, entonces éstas les
pe~en~enan de algún modo. Sin embargo, dif-erentes vivencias en diferentes
~uJetos JUZgantes pueden tener el mismo contenido judicativo, la misma unidad
1deal de significación. A Ia· misma proposición, pues, pueden corresponderle
t~da una ~e de "vivencias judicativas", en cuanto hechos psicoJógicos de
diferentes SUJetos. Esto último supone Ja posibilidad de distinguir en las
47. ~-

hwarz (Der lrrhun 111 der Pl11loscp/11e, U11tersricl11mgt:11 uher da!&gt; Wei;e11, die Fonne uud dfr

11
ZC wlogiselu:
Genese d~ lrrhmzs im Bereid,e der Philosoplu.e
emem Uberb/ick iibcr die GescJuc/,tc
lrrhm1sproble111atik 111 der abe11dlanáLSChen PlnfoS&lt;Jphie, Aschendoríf Mwiste 1934
11111

8-1)

alude a la heterog neidad de Urteifrakt y Urtei/.sinhalt en lo que se reüere a sur
.li:P· • .
E'S&lt;'n ·al (l&gt;\ri
• ,IJ.
•
ons 1uoon
_._:~
. ~ 1Sffl'Jvtlll), pero, al nusmo tiempo, senala l&lt;1 rela ión "t.--slruchual" que entre
a,u1-,a:, objetividades existe.
48 - CT.~ por tjem.plo, el siguiente texto de la primera /Jroe,iigaei611 lógu:a de Husserl: "1st aJle gegl'bene
l:heo
. re~lie Einheit ihrem Wesen 11ach 6edeutungseinhei1 und · t cüe logik die Wissenscha ·
der
theo......._
__.__ Ei h .
rl
II von
übe"

•~....,,.-:,..,., n eil
1aup1; so ist ruglekh evídent, da8 die Logik Wissenschaft von
~!ungen als solchen, von iluen wesentlichen Arten und Untersc.hiedem sowie
íhnen ·· dend also.
.
'-""' rem ll1
Logik, ~
~(
tdealen) Geselzen st&gt;i.n mul.s".(p. 9'2). Por su parte, en la introducción a su
ueHulander sen~ la g';".1 ~ d de especies de "pensamient • (témuno con el que alude a lo
sserl deilOllllllaba Slgn.ificaoooesj que existen. Por lanto,según este autor, la lógica no puede
. . rse al ~~JO de .una dase de pensamiento,, los enunaativa., ino que habría &amp;, t&gt;xistir,;i
1m ~ ~ logtca de la pcegunld, de la suposición, de la valoración, de! ruego, de la aJ.vertencia de
os man...,.mientos, de las órdenes, etc.
'

"'ºº -•- · ·

tinüta

113

�vivencias entre su contenido ideal y su, por así decir, "vivir" este contenido.

Resumiendo con palabras de Husserl:

"La esencia de la significadón no 1a vemos, pues, en la vivencia que
da significación, sino en el 'contenido' de ésta1 conte~~~ que represe~~ u~
unidad intencional idéntica, frente a la dispersa multiplicidad de las viv~naas
reales o posibles del que habla y del que piensa '149 •
Asimismo, una caracterisbca importante de las proposiciones es el ser
los portadores primarios de la verdad y de la false~ad. La. verdad de la
proposición es comprendida en la fenomenologia realista c~mo la
conformidad entre, por una parte, la proposición y, por otra, la realidad (el
estado de cosas al que la proposición se :refiere). Fsta versión fenomenoló~
de la teoría de la verdad como adaequatio estaría, por otro lado, en consonanoa
con la máxima que manda volver a las cosas mismas, una máxima que
constituye no solamente el "principio de los prioci~ios" , del mét~do
fenomenológico, sino también el hilo conductor de toda filosofía que qwera
atenerse a lo dado. Por consiguiente, no pcdemos constatar la verdad de un
juido sin nmar al estado de cosas que le transciende. Dicho con otras palabras,
la verdad del juicio consiste en un encuentro entre él mismo _Y. el
"comportan:Úento" de las cosas, el estado de cosas. La verdad del JUIªº
depende, pues, de la existencia del estad~ de cosas afirmado por él50• Tan sólo
en sentido traslaticio podemos hablar de estados de cosas verdaderos. En
resumen, sólo las unidades complejas de significación que llamamos juicios
pueden ser verdaderas en sentido propio.

3.3.

Algunas consideraciones criticas.

La teOiía de la idealidad de las proposiciones que acabam~ de
exponer y que sigue .las líneas fundamentales de la interpretación husserliana
no está libre de críticas; criticas que se han ejercido incluso dentro del mismo
movimiento fenomenológico afirmando, por ejemplo, que ésta no es más que
el resultado de un "ir demasiado Jejos" en la crítica del psicologismo y de
pasar por alto la evidente relación que existe entre las proposiciones y los
actos mentales. A continuación me referiré a cinco dificultades que podrian
presentarse al respecto.

En primer lugar, cuando hablamos de la unidad y univeISalidad de las
proposiciones ¿nos :referimos sólo a las proposiciones verdaderas o la
proposición en cuanto tal y, por consiguiente., habóamos de admitir que
también las proposiciones falsas existen ideal y atemporalmente del mismo
modo que las verdaderas? De este modo, dos o más personas pueden creer
erróneamente una y la misma proposición como, por ejemplo, que Platón
escribió la Crítica de la Razón Pura.

En segundo Lugar, ¿qué sucedería con las proposiciones contenidas en
una obra de arte 1iteramt? Se trata de entidades atemporales que el autor se
limita simplemente a "descubrir" y a darlas, si cabe hablar así, "vestidura
lingüísticah? ¿No estamos, de esta manera, privando de todo poder creador a1
autor? Dicho con otras palabras, ¿ tienen todas las significaciones una
existencia ideal?
En tercer lugar, podría decirse cop Reinach que no deberíamos hablar

11

.¡_ 9.

E. Hl.1$(?rl, fnvestigt1c1011es Lógicas, p. 96-'17.

'I

so. Indicaciones sobre Los juidos

mo portadores primarios de verdad en los íenomenólog_os
realistas se encuentran, por ejemplo, en A. Pfander, A., l..ogik (cap. 2), D.v. Hildebra~d, W11at is
PJ1ilosopl1y?, p. 17, A. Reinach, 'William James Uíld der Pragmatismus", en Sltmt~íche Werk~,
ed.cit., p. 49 (dentro de una rílica a la teoría pragmati ta de 1.a verdad), E. Stein, E~ifühmng 111
,üe P/1ilosophfo, Werke Xlll, Herder, Freiburg 1991.p . 10lss., J. Seiie rl, Erkenntms ob¡ekhi•er
Wa/,rlu:11, ed.cit., pp. 98-102. Sin embargo, esta posición no es exclusiva del realismo
fenomenológico, ino que también íue d efendida, entre otros, por ej(&gt;mplo, por G. Frege, el cual

en su artículo "Der Gedanke" se expresaba en los siguientes terminos; "El pensamiento
expresad por el teorema de Pitágoras es 'atemporalmente verdadero~; ve rdadero
independientemente de que alguien lo tome por verdadero. No necesita portador. No es
verdadero solamet1te desde que fue descubierto; al igual que un planeta, ya antes de qu e
alguien I hubiese visto estaba en interacción con otros planetas• (G. Frege, "El peni;antient.o ~,
. m Reitnige ZUT Philosaplúe des denlsche11 lcit'ltlism11s, 1, 1918/1919, pp. 58-77. (Trad. cast.: "fJ
pensamienlo. Una investigación lógu-a" t'l'I G. Frege,lrwestigacume;lógicas. Ed. de~- Valdés,_Madrid
1984., págs. 69-70). Con anterioridad Bou.ano había distinguido un tipo de Siitze mi sich cuyo
contenido es diferente de lo que pertenece al objeto como propíedad suya y a cuya validez le es
indiferente el que sean pensadas por algu:iell (d. W1sse11schajtsielue, Sdentia Verlag Aalen, Dannstadt
1970, § 25). De ESte modo, Bolz.ano Uega a hacer la siguiente afirmación que recuerda la discusión que
tiene lugar en el E11tifr611 platónico: "Fs ist nicht etwas wahr, weil es Gott so erkennt, soodem im
-Gegenteile Gott erkennl es.so, weil es so ist• (loe. d L).

realmente de proposiciones atemporales, sino más bien de estados de cosas
atemporales a los que estas proposiciones se refie~. Fstos estados de cosas
pueden ser conocidos actualmente en propos:i,ciones verdaderas, sin embargo,
ello no es necesario para su existencia. Lo atemporal e independiente serían
pues los estados de cosas y no las verdades de las proposiciones que apuntan
a ellos y que son formadas en el tiempo. Dado que la respuesta a esta cuestión
supone la tesis reinach:iana según la cual la lógica no. es otra cosa que
ontología, esto es, relaciones entre estados de cosas, posponemos su
tratamiento hasta que hayamos analizado este punto.

En cuarto lugar, y recogiendo de algún modo todas las observaciones
anteriores, ¿cómo pasar por alto que Ja verdad consiste en una cierta
correspondencia entre el intelecto y la realidad (estados de cosas) y que, por
tanto, la verdad implica la existencia de dos polos: el de la mente y el dé la
realidad? l.a verdad, en cuanto propiedad de algo "en" la mente - las
_ proposiciones - seria imposible sin una concie:ncia personal. Podríamos

115
114

�formular esta objeción de otro modo: la proposición es sentido, inteligibilidad.
El sentido es lo que se entiende. ¿Cabe un intelligíbi-le desligado de toda
relación con un intelledus? Relacionado con esto, podría afirmarse que las
significaciones (conceptos y proposiciones) presuponen siemp~ UM
conciencia v que, por consiguiente, no existirían sin actos de abstraer YJUZ~Volviendo ~ la cuestión de la verdad de las proposiciones, si aquella cons.LSte
en una propiedad de éstas, la verdad deberla su ser a la mente del hombre.
Dicho con otras palabras, la verdad dependería de la mente humana.

cambjos que se producen en Ja significación de una oración cuando en ella
cambia la posición de una palabra no son, en modo alguno, cambios psíquicos
que experimenta el sujeto que usa estas significaciones. Una teoría que
sostenga la idealidad de las significaciones respondería que lo que en estos
casos sucede es que las significaciones son sencillamente diferentes. Fs
justamente este pw1to el que es rechaz.ado por lngarden, que sostiene que Jo
que realmente tiene lugar son operaciones subjetivas de producción de
proposiciones.

La respuesta a la primera objeción (la cuestión de SI existen falsedades
eternas) depende, a nuestro juicio, de qué se entienda propiamente cuando
hablamos de "unidad de las proposiciones". Esta unidad puede entenderse de
dos formas: o bien (a) como una mera identidad lógico-formal (en este
sentido, podríamos hablar de unidad de las proposiciones falsas) o bien (b)
como unidad intema (cualitativa) en el sentido de no-contradk:toriedad y de
unidad de todas las proposiciones en su complementación mutua. Aun
poseyendo w1a cierta fonna de existencia ideal, las proposiciones falsas
carecen de la unidad y mutua complementariedad que se da entre las
proposiciones verdaderas. Éstas últimas, en virtud de su UJÚdad matei:w o
cualitativa, están unidas entre sí de tal modo que e 15ten toda una sene de
relaciones esenciales entre ellas. Por consiguiente, la existencia ideal que se
atribuye a las proposiciones verdaderas es una jdealidad mucho más
significativa que la mera unidad lógico-formal o identidad de sentido también
encontrable en las proposiciones falsas. Estas últimas se caracterizan más bien
por la confusión, la superficialidad, la falta de conexión entre ell~s y por to~a
una serie de imperfecciones5 1. Sin embargo, nos referiremos mas
detenidamente a este punto cuando consideremos la cuarta objeción.

Si se admitiera una teoría de las idealidad de las proposiciones, ello
supondría, según lngarden, aceptar que el mundo se nos poblara de una
multitud de significaciones equivalente al numero de usos distintos de una
misma palabra. o solamente se llegaría, así, a una multiphcación de las
significaciones, sino que también sería imposible indicar en qué consiste una
significación, puesto que ello sólo podría realmuse con la ayuda de otras
significaciones. Además este mundo de múltiples significaciones sería un
mundo de objetos acabados, existentes atemporalmente, de modo que, en el
caso del autor de una obra de arte Literaria, éste no crearía propiamente su
obra, .sino que se limitaría a descubrir conexiones de proposiciones ya
preexJStentes.

Por lo que se refiere a la segunda objeción, constituye uno de los ejes
de Ja crítica de Roman lngardeñ a la tesis husserliana acerca de la idealidad de
las signifí_caciones. El filósofo polaco parte de la consideracjón de que los
SL bre este inleresantísimo problema ontolót,rico de la lógi d vé-ase el articulo de M. Roberts:
"Timeless Trulhs and Falsities" así como la réplitd a éSte por parte de Seifert, • Are There
Timeless Falsities. 0n the Difference between Truth and Falsity with respect to the Ideal
Existence of Meaning- Unils" (ambos artkulos están publicados en Alet/rem VI, 199-1).
Apoyándose rílicamente en el artículo de Seifert escrito en 1982 ("Is lhe Exist nce of Truth
Dependent Upon Man", en Rev1ew ef Mctaphy!'ics 35 (Marzo 1982), pp. 4.61-481 .), RoberlS
piensa que I argumentos a Javor de la existencia alemporal Je las proposi&lt;'iones verdaderas
(uiúdad y universalidad de ésta ) son aplicables igualmente a las proposiciones falsas. &amp;to
lleva a Roberts a sostener que, a diferencia de lo que Seifert creia, existen actualmente
pr~posiciones ideales falsas. Por u parte, Se"ifert reconoce que la proposiciones falsas han de
tener algún tjpo de existencia ideal (al menos orno ob¡etos de proposiciones verdaderas) pero
"their ideal existence ouinot be tompared in lerms of aduality and propec mode of ,deal
extStenre with Lhe full-fledged and far superior ideal exislence ol !he infinitely many and
perfect proposilions which are lhe bearers of trulh itsélí. 1 express lhis by simplying: in
contrast to the actual ideal existence of truth, the timPlessness of ali false propositions might
be regarded as a cosmos of merely possible false propositions" (art. ·1., p. 289).

116

_
En resumen, según lngarden las proposiciones que aparecen en una
obra literaria tienen la apariencia de proposiciones reales (por eso, los
denomina "cuas.i-juicios"[pro~iciones]) y pueden ser verdaderas o falsas en
el mundo_ fictici~. Exist~, pues, una coherencia dentro de la obra literaria que
nos ~mute deor, por ejemplo, que fue don Quijote y no Sancho Panz,a el que
lucho contra lo~ molinos de viento. Sin embargo, estas proposiciones no son ni
verdaderas ni falsas con respecto al mundo real ni son proposiciones reales
que se refieren actualmente a estados de cosas.
Por consiguiente, estas proposiciones, producidas en la obra de arte
lite~ria, poseen la misma unidad e igualdad de las significaciones, en el
sentido descrito por Husserl. De este modo, las proposiciones contenidas en el
Qu_ijote tienen una cierta autonomía que nos permite saber cuando alguien se
refiere verdadera o falsamente a algún suceso contenido en esta obra. Ésta
pu:de ser leída por millo~es de personas. Sin embargo, estas proposiciones no
deJan de ser crea ión del genio de Cervantes y la cuestión que se plantea es si
sobre la base de esta "w1idad e igualdad de las proposiciones" contenidas en la
obra maestra de este autor, podemos mantener que ésta e iste
atemporalmente desde Ja eternidad.
. . . En definitiva, según lngarden habría que buscar otro tipo de
o_bJet'.vtdad entre lo "ideal" y lo "real" (en el sentido husserliano de estos
term1'.1os) que hiciera justicia al estatuto ontológico de las significaciones. Lo
esencial, en todo aso, es que cada palabra tiene una significación a través de

117

�la cual se mienta intencionalmente un objeto. Este mentar np es una propiedad
de Ja palabra qua palabra, puesto que es de una naturalent diversa a esta. Esta
heterogeneidad es -precisamente la que hace imposible que la palabra "porte"
la significación. Esto solo es posible sí esta función le es proporcionada, por así
decir, "desde fuera•t, por un acto de conciencia que le presta la referencia
it1tencional a w,a significación. De este modo, este acto "crea", de alguna
manera, algo que antes no estaba presente y cuyo ser no es n.i real ni ideal, sino
algo análogo al "aparecer" y que, por tanto, no tiene una existencia
autónoma 52 •

verdad subsiste en una forma atemporal y resiste cualquier intento de
interpretadón que le adscribe un ser que emerge en el tiempo y que pasa. La
verdad no puede eXM:ir parc.iabnente (...) La verdad es un todo ordenado de
una sublimidad, estructwación y orden que contiene todas las conexiones
Jógicas y todas las dependencias entre las diversas verdades del juicio.

Por lo que se refiere a la cuarta objeción, y que como decíamos
comprende al resto, su respuesta está relacionada con los argumentos de la
unidad y UIÚversalidad de las proposiciones verdaderas que hemos
mencionado en aras de probar la idealidad de éstas. En este sentido, habíamos
. afirmado que la verdad de la proposición posee una unidad en virtud de la
cual pueden participar de ella juicios realizados por personas diferentes y en
tiempos distintos. Por tanto, de aquí se sigue que la verdad no depende del
pensamiento humano, no es una creación de éste. Si un juicio correcto que yo
produz.co ahora en mi pensamiento fuera el único portador de verdad y esta
verdad fuera engendrada por mi acto de juzgar, entonces podrían crearse (por
mí y por otros sujetos pensantes) toda una multitud _d e verdades del mismo
contenido. &amp;tas verdades dejarían de existir cuando el sujeto pensante
muriera, se volviera loco, etc.

Ahora bjen, esta .independencia de la verdad con respecto a 1a menté
humana es pJenamente compatible con la afirmación de que la verdad está
ordenada a la persona, que ésta supone conceptos y actos de pensar del
hombre. La clave de la conciliación de estas dos afirmaciones pasa, a mi juicio,
por mostrar, como, por ejemplo, ha llevado a cabo últimamente Josef Seifert,
que la verdad supone ciertas significaciones (proposiciones) de las que es
predicada. Sin embargo, los rasgos de la verdad que mencionábamos más
arriba (univexsalidad, atemporalidad_, etc.) hacen imposible identificar las
proposiciones que son portadores de la verdad con los pensamientos que la
mente humana produce, los cqales muchas veces son confusos y equívocos.
Es, pues, tan sólo de un ámbito de proposiciones ''puras" - del que nuestro
pensamiento puede participar tan sólo imperfectamente y que exceden·
nuestra comprensión plena - del que se puede predicar la verdad e:n sentido
propio. No obslante - aunque, a nuestro juicio, el estatuto ontológico de estas
significa.dones, que son los auténticos portadores de la verdad, no se agota en
su relación con Wlél conciencia personal- éstas no pueden existir aisladas en sí
mismas en un mando de Sat:e mr sich ta- Bolzano ,que, sí cabe hablar así,
están "suspendidas en el vado". Por el contrario, se relacionan siempre con
una conciencia pezronal que las aprehende de modo que ésta se refiere a Ja
realidad •~r medio" de ellas. "En última instancia" - volviendo al problema
de Ja verdad - '"la verdad' no puede ser una totalidad estática, infinita, de
proposiciones ideales sin-vida e intelecto'G.5.

¡11
:.J

Por tanto, si reflexíonamos cuidadosamente sobre la e-xperienda de Laverdad, ésta nos revela una universalidad, atemporalidad, infinitud, claridad,
profundídad, consistencia interna, armonía y "perfección ideal" que
sobrepasan cualquier juicio particular fom,ado por la mente humana y que,
por ejemplo, no posee la falsedad (las proposiciones falsas). Por consiguiente,
la consideración de la esencia de la verdad nos muestra que ésta no puede
depender del pensamiento humano contingente. Así puede decirse que
"~ perfección ideal de la verdad implica la atemporaljdad de la
verdad misma y su wlidad interna perpetua, la cual nunca puede ser
alcanzada por inedio de l.lfl crecimiento exterior del número de proposiciones
verdaderas pensadas y fonnuJadas por el hombre""53 .

"La verdad que hace verdaderas a Jas proposiciones fonnadas por el
hombre es más que la correspondencia de las proposiciones humanas con la
realidad, e.e., con los estados de cosas que existen independientemente. La
52. C[ R. Inga.id~. Das literaril;cb.: 1-:unslwerf... Einc l lnt.ir.mchung aus dcm Gr.:nzg.:bict d~T Orll\•logj.:.
Logik und Lileratmwíssen.-d'Jall 4. Aull. Max Ni""1le)'&lt;'r. T0bingcn 1972. § 19.
53. J. Scifat. J.. "{$!he F.xi!tdireofTrulh ~0011 l 'pun ~tan·. p. 475. (l.atrndua:ioo e; mía).

118

En esta perfección ideal 1a verdad 1,1W1ca puede ser encamada_
plenamente en la mente humana o producida en pensamientos por el
hombre"~.

a

En resumen una significación o pensamiento (se.él un concepto o una
proposición) independiente del pensar, de la conciencia, conduce a una
contradicción en sentido lógico. ¿Cómo pensar en un "sentido" que no lo es
para nadie? Este objetivismo extremo no es en modo alguno defendido por Jos
fenomenólogos realistas, los cuales no obvian el que las significaciones
presuponen siempre -un intellech.ts para el cual son intelligibille y, por ello,
podemos decir mm gran11 satis que "dependen" de él o, incluso, son
54. J. Seifert., &lt;Jp. cit- p. 478-479.

55. J. Señert, op. di., p. 480.

119

�"producidas" por él. Ahora bien, y aqw res1d l componente real1Sta, estas
significaciones no son "productos" arbitrarios del pensamiento, sino que su
"norma" es la realidad a la que el sujeto se refiere por medjo de ellas. En el
caso de los conceptos éstos se refieren a las esencias m [entras que las
proposiciones remiten a estados de cosas56 • El punto decisivo en esta uestión
es darse cuenta de la falsedad que supondría pensar que "ser pensado" y. "ser
dependiente de la conciencia" son lo mismo57 •

Hasta ahora hemos venido hablando de la existencia de los estádos de
cosas como condición de la verdad de los juicios o proposiciones. · Sin
embargo, cabe preguntarse sí ésta es la unica condición o si, por el contrario,
una proposición ha de reunir alguna condición más para que se Ja pueda
llamar verdadera. Esta cuestión también fue abordada en el seno de la
fenomeno}og:ia realista, en particuJar por Edith Stein en su obra Einjiilmmg i11

3. 4.

La ,tiferencia e111're la praposición y la objetividad expre;ada (el estado de

cosas).
a) Lcls diferencias principales.
. ~entro de nuestro esfuerzo por clarificar en qué consJSle la
pro~1c1~~ en cuanto unidad ideal de significación, queremos fijamos a
co~tinuaaon en la diferencia entre esta entidad y el estado de cosas al que se
refiere, entre lo que la expresión judicativa significa o dice y aquello acerca de
lo ~al lo dice. Por otra parte, a falta de un amilisis detallado de en que
consJSta un estado de cosas aquí es suficiente dear que se trata de un objeto
estructural de la foru1a 11ser-b de A", que, en temünos de Hildebrand expresa
,
'
un.· " c?mo
es t1' o " que es n y que estas estructuras son para Reinach los correlatos
objetivos de Jos juicios60.

die Pliilosoplúc.
En este escrd:o Stein se refiere a las condiciones fom1ales de I verdad,
esto es, a las leyes formales en las que lo mentado por un ju.ido, el estado de
cosas, ha de ser expresado. El estudio de estas leyes o, lo que es lo mismo, el
estudio de las posibles formas de proposiciones verdaderas, y de sus
miembros constituye la tarea de la lógica formal 58 • Se trata del estudio de las
categorías significativas. Estas leyes hacen :referencia, pues, a la corrección de
la forma de un JUicio. Sin embargo, estas condiciones formales no garantizan
ellas solas la verddd deJ juicio y, por ·onsigu.iente, no es posible separar la
esfera de los juicios o de las proposiciones de la esfera objetiva a la que se
refieren. Dicho de otra forma, las condiciones de posibilidad de un juicio
verdadero no atafien exclusivamente a su forma, sino también al darse del
objeto sobre el que juzgan, esto es, a la existencia de un estado de cosas, que
en el juicio es mentado59. De esta forma, la ontología formal y la "teoria formal
de las significaciones" son disciplinas correlati as, de modo que el nombre de
"Jogica formal" - piensa Edith Stein - puede ser usado para ambas.

.
Los fenomenólogos realistas consideran que los estados de cosas son
entidades "~era" del juicio, trascendentes y, por consiguiente, con elementos
totalmente diferentes. Ciertamente a todo Juicio pertenece w1 estado de cosas
pero este pertenecer no significa que se trate de una parte del juú ío.
'
. . ~fander señala una clase especial de juicios que, a su vez, se refieren a
otros JUJ tos y conceptos. Se. trata de los juicios lógi os. En ellos los estados de
~osas corre.pondíe1~~-contienen, a su vez, juicios y conceptos. Pero, U1Cluso
n estos ca~, los JUICIOS y conceptos que se contienen en estos estados de
cosas son diferentes de los ju idos que a ellos se refieren.
~na diferencia fundamental entre las proposiciones y los estados de
cosas resrde- omo hemos tenido ocasión de ver - en que las primeras son las
portadoras primarias _d e Ja verdad y de la falsedad mientras que a los
segundos se les denomina erdaderos (o falsos) sólo en un sentido traslaticio.
.
Ahora ~ien, el que nos encontremos con planos absolutamente
diferentes no quiere decir que no e, ista 1úngu.na relación entre los enunciados
las proposiciones Y los fSlados de cosas. A pesar de su diferen ia, estos ~
elementos - cuyo estudio ha de ocupar a toda teoría del ju ido _ están
mhmamente relacionados. Los enunciados e presan . 0 constituyen la

56. En sus me&lt;litos •rrobll!IIIS oí wgi • (dos rursos de lecciones impartidas durante los 1l'Stres ~
y de wrilno de 1944) Dietnch von Hildebrand se ¡('{ien&gt; a ~e carádei
"n&lt;lrmalivo• de la realidad con respocto a las sign.ifkaciooes.

mVll'.'mo de 1913/44

Sl. U. A Reinada, "Einleitung 1n me Philosophie", p. 380.

58. E. Stein, Einfuluw1g mdre Plt.ilosaphi,:, p.103.
59. E.

ein, E., op.ci.Lr

60.
., 1-..irtl-', Y, omo muy dcertad,unente seoald
K.. n V H1ldl'l,mnJ' WI,,,, '"· P/111,,,.,,,/11''
· ' •' ' r · 17· ror {dil
, unrw l'n -;u c1rt11. ulú "1l1I.' lnt(&gt;nhondlity 1ll Thinkíng. TI1f" Oillt'f\&gt;t, e t Lwren Sldte of Affair and
l n,p,."" 111•~nd.l M.-.11tt, r", l,&gt;n MuUigan (~,t.)&lt;.&gt;p.ut., p. 18-1. 'Rí-in.-.1&lt;.h is helpt&gt;J Lo avo1d the 'Austrian'
uinl\1~1;111 ("flln• prop,.llSK 1011 y ,~1c1dn dP «"&amp;Is - llt'l·,1u~ he -'-- -11 ··• ll~ lL 1 -1
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\rm In lnrm., ~1gn1h&lt;111L 5"nli'll&lt;l'º
P
JS

p. no

121
120

�"vestidura Lingüística" de las proposiciones, de modo que la comprensión de
un enunciado nos remite a la proposición expresada por él Pero, al mismo
tiempo, nos remite, a través de la proposición, al estado de cosas que
cormituye el correlato objetivo de esta última. De esta manera, las
proposiciones son comprendidas como "conduciendo" al estado de cosas. o
obstante, hay casos especiales, como señala Pfünder61, en los que el enunciado
puede ser concebido de modo que ya no esté por el estado de cosas al que., a
través de la proposición, remite, sino por la proposición misma, que en ella es
expresada. En este caso, nos encontramos ante el enunciado en suposidón
lógica o formal. Así, para indicar que un enunciado es tomado en este tipo de
suposición se le suele encerrar entre comillas.
Otro punto en el que se puede notar la diferencia entre la proposición
y el estado de cosas es que ninguno de ]os elementos que componen éste es
elemento de aquélla 62 • En la proposición "el azufre es amarillo", el "azufre",
que es una materia determinada, en tanto que es mentado como parte del
estado de cosas, no es un elemento de la proposición. Tampoco lo es el
"amarillo". La proposición no consta, pues, ni de esta materia ni de aquella
cualidad de color, sino de otro bpo de elementos totalmente diferentes.

b) Excursus:
La identificación entre estado de cosas y proposición en la
ontología de R. M. Chisholn,.

Uno de los filósofos contemporáneos que mas ha reflexionado sobre
la problemática de los estados de cosas ha sido R. M. Ch.isholm6\ A
continuación e pondremos las Lineas básicas de su ontología de los estados de
cosas para después llevar a cabo un e amen critico de ésta.

1,,

La ontologia de los estados de cosas de Chisholm se basa en la idea de
que las proposiciones y los hechos ("facts") no son otra cosa que "s ubespecies"
o clases del género estados de cosas. Chisholm funda la verdad de su posición
en dos premisas de orden metodológico. En primer lugar, considera que las

61 A. Píiintlc&gt;r, A., op., il., p. 17.
62 A l'íiimlN, &lt;&gt;/I.Clt, p. 15.
63. f. R. M. Gusholm, PL'n-&lt;111 a11t/ ()ey.-c:t A Mdt1pl~r.;ic1ú Sh1,~¡. ( -.wg&lt;' Allt'll &amp; Unw in I ttl. Tl rqu.iy
1976. (ca p. IV) y la reformulad ón y dmplkl&lt; ifo ,k• t&gt;'il1' ,apítuln 1'n 1&gt;1 d rtk uln "Fvmts, t&gt;nipo silioru,
and Stales o( Affans". WeingartnN, P.,/ F- Mor,dwr, r)11hilog11: mu/ /;&gt;;,,'!l., Ounki&gt;r und Humblot,
Rerl rn 1979.

teorías que contradicen su postura son incapaces de resolver ciertos
problemas_filosóficos y, en segundo lugar, éstas son más complejas que la
suya propia.

Chic.holm considera que los estados de cosas son entidades abstractas
que existen necesaria y eternamente, y son de tal modo que algunos de ellos,
pero solo a l ~ de ellos, tienen lugar, suceden o subsisten ("tak~ place,
occu.r or obta.in ). De este modo, nuestro autor pretende hacer justicia a lo que
R Camap entendía por proposidón6'. En cuanto asu ser, los estados de cosas
de~d_en en modo alguno de las cosas individuales concretas. Ahora bien,
s1 oo existieran cosas concretas individuales, habría indefinidamente muchos
estados de cosas. En cualquier caso, el propósito fundamental de Chisholm es
mostrar que si su posición es correcta, no habría por qué asumir que junto a
los estados de cosas existen proposiciones y hechos.

°?

En este orden de cosas, Chisholm confiesa que lo que él denomina
estado de cosas se parece a lo que tradicionalmente se ha denominado
"propos~?.ón". As~ismo en el artículo publicado en 1979 y que constituye una
adaptaCJOn del capitulo N de su hbro Persona y objeto, publicado tres años
antes, .reconoce sin ambages que utiliza el termino "estado de cosas" para lo
que Frege denominaba "pema.m.iento" (Gedanke)M.
.
Pe~ veamos más de cerca algunas de las características más
tmportantes ~e los estados de cosas se~ Chisholm. La primera que nuestro
autor ~~na es la posibilidad de que alguien los "acepte". Esta
carac:tenstica de los ~dos de cosas junto con el concepto de implicación
~entm~ment) de estados de cosas, Je permite e1 establecimiento de un criterio de
1dentidad ~ estas entidades. Un estad~ de cosas p "implica" un estado de
c ~ q eqwvale a decir que p es necesariamente de tal modo que (a) si el
~ubs~te, ento~ q subs_iste y (b) quien acepte p acepta q. El criterio de
identidad menaonado a.fuma que si un estado de cosas p "im lica"
n·
)j "
1
p
q Yq
imp ca p, entonces e estado de cosas p es idéntico con el estado de cosas q.
Hasta ahora hemos venido ut:iliz.ando los términos "existencia
n ~ " Y "subsistencia" aplicándolos a los estados de cosas. Chisholm
sostiene que los estados de cosas "existen necesariamente" al igual que las
64 - "I believe lhat lhe informal thin.king of lhe great maJO· rily of philosophers and scient:ists
proceeds in terms O f rntE&gt;ntions,
·
·
· and propositions. lt is true tha t the ·entists
e.g., properties
usually do n~t use the term 'pro~iti~n• in lhis sense, b u! when they speak of possible cases,
;ents, expenmenta l _resul~, dlstribuhons oí lhe electric field or Lhe Hke, they the reby mean
. hat we cal! propos1tions (R Camap, "Replies and ystematic Exposil:ions" en p Schil
The Philosoplry of Rudolf Canurp, The Open Courl Publishing Company, ~ Sall~

196t::

~_&gt;,

~-a. R. M. Oli.sholm, Persa,15 mul Objeds, p. 117-118 y del mismo autor "Even1s, Propositions and

-=ites of Affaus•, p. '57.

122

123

�prop.iedade.s y los atributos. Aho_ra bien, decir d.~ un ~tado de ~~ .qu~
existe no es lo mismo que dear que ocurre ( occurs , o que subs~
("obta.ins"). Para e plicar qué significa ~~ un ~do de cosas subsiste
Chisholm recurre a la e plicación de la relaaon que existe entre los estados.de
cosas y las propiedades o relaciones:

"Para toda propiedad o re]acíón G hay un estado ~e ~ s p Y un
estado de cosas q tales que p subsiste si y sólo si G es eiemplificada Y q
subsiste si y sólo si G no es ejemplilicada1to11
Este principio nos permite decir, pues, que los estados de cosas son de
dos clases: aquellos que subsisten, suceden o t.ienen lu~ Y ~os que no
subsisten, suceden o tienen lugar. A su vez, podemos ~gutr entre
estados de cosas que subsisten necesariamente como, por eJeffi plo, el no
existir cuadrados redondos" y aquellos que, posiblemente, no pueden subsistir
como es el caso del "existir cuadrados redondos". En cualquier caso, ambos
estados de rosas, subsistan o no, puedan subsistir o no, "existen
necesariamente" o existen en todo mundo posiblefl7.

}os

Al principio de esta caracteriución de la posioón mantenid_a por
Ch15holm hemos afirmado que su intención fundamental es constnur una
ontología en la.que la categoría fundamental sea la ~~ estado de ~ s. De este
modo Ch.isholm intenta probar que las propos1C10nes - al igual que los
suc~ _ no son otra cosa que estados de cosas. Veamos brevemente cuáles
son los puntos principales de esta argumentación.
1

1

Si tomamos este termino en lo que suele llamarse su "sentido
filosófico correcto", con él nos referi.mos a un objeto abstracto que existe en
todo mWldo posible68• Por io tanto, las proposiciones - SI es que hay tales rosas
- son muy semejantes a los estados de cosas. Sin embargo, Chisholm reconoce
que a ambas entidades se les suelen asignar notas diferentes.
de las
proposiciones se dice que son verdaderas o falsas y no que !;ubsisten o no,
mientras que ]os estados de cosas subsisten. En segundo lugar, las
proposiciones son eternamente verdaderas o eternamente falsas mientras que
los estados de cosas - algunos de ellos - pueden subsistir en ciertos momentos
y dejar de s ubsistir en otros.

1:5í

1.,

0

obstante, y aquí reside el

estados de cosas y propos.10.ones, Chisholm considera que estaríamos
"multiplicando los entes sin necesidad" si dijéramos que entre las cosas que
existen eternamente en todos los mundos posibles se encuentra el estado de
cosas del ''ser mortal de Sócrates" y, asimismo, la proposición ''Sócrates es
mortal'l().9. Por consiguiente - y a modo de aplic.ación de la "navaja" de Occam Chisholm afirma que utl estado de cosas es una proposición que es
necesariamente taJ que o siempre subsiste o nunca subsiste, o, dicho de otra
forma, una proposición es un estado de cosas que no puede subsistir en un
momento y dejar de subsistir en otro70• De aquí se si81;le una definición de
pro1X&gt;5ición verdadera como aquella que subsi5te y de la proposición falsa
como aquella que no subsiste. A una proposición verdadera se la denomina
también "hecho" ("fact").
Recuérdese que uno de los rasgos fundamentales de los estados de
osas es la posibilidad de que alguien los aceptara. ,in embargo, parece que
hay proposiciones que no son objetos posibles de aceptación, por lo cual no se
podría igualar sin mas las proposiciones con los "objetos de aceptación". Dicho
con otras palabras, 11 un objeto de aceptación puede ser un estado de cosas que
no es tal que subsista siempre o no subsista nunca. Un ejemplo seria 'El cree
que mañana lloverá'""' .
Antes de pasar al examen crítioo de Ja postaon de Chisholm,
pennítaseme unas breves palabras acerca de lo que este filósofo ent.iende por
"sucesos" ("events"). Los sucesos, al igual que Jas proposiciones, constituyen
una clase o subespecie de los estados de cosas, a saber, aquellos que subsisten
en ciertos Jugares y momentos. Pero, ¿no se había dicho anteriormente que los
estados de co,sas existían necesaria y eternamente? Para salvar esta aparente
contradicción Ch.isholm recurre. al concepto de "concreción" de un estado de
cosas:
"e (un lado d cosas) es concretado por A en un ti mpo l = Df e ocurre
("occursn); para toda rrorLedad P, SI e "enlails" p y si p es teruda sólo r
cosas contingenl , e nton('CS algú n miembro d A tiene p en t; y no hay un
subconjunto S de A tal que para toJo P algún mi(&gt;fllhro de S tenga f&gt;"72.

Dado este con~pto de concreción, podemos decir ahora qué es para

paso deci;ivo en la identificación entre
69. R.M. 0 1isholo1, Pcn.111 m1st ai¡a:t, p. ID y "F.vents, Prof

66. R.M Chisholm, "Persons and Objectº p.119..
70. R M. Ch.isholm, art.dt., p. -12-43.

67. Ci . R M. Olisholm, Pen;(JII mul Ob¡ect, p. 119 y del nú&lt;;mo autoc "Evenls, Propooitions and Stat

of

Affairs", p. 32 O. nola 2

71. RM .Ousholm,arl. t, p.-13.

68. R. M. Otisholm, Perso11 mu1 Ob¡ed, p. 122 y "Events, Proposilions alldStates oí Affails", p. -12.

n. R.M. C11isholm, P.cr,;,,11,md Ol.~oct, p. 125.

124

125

itions an\l lates oí Affaus•, p. 142

�un estado de cosas que pueda ocurrir e:n un tiempo y en un lugar dados. El
que Wl estado de cosas ocurra en un tiempo t significa que hay un conjunto A
tal que es concretirado por A en el tiempo t. Que un estado de cosas ocurra en
un lugar quiere decir que hay un conjunto A y un tiempo t tales que e es
concretizado _por A en t y todos los miembros de A están en el lugar P en t.
Finalmente, los sucesos son aquellos estados de cosas que ocurren en eiertos
lugares y tiempos. Por tanto 2 + 2 = 4, 2 + 2 = 5, etc. no son hechos. Por
consiguiente, los sucesos no pertenecen a la clase de los estados de cosas que o
subsisten siempre o no subsisten nunca o, lo que es lo mismo, no son
proposiciones73•

Después de 1,aber analizado las .líneas fundamentales de la ontología
de los estados de cosas de R.M. Chishohn, quisiéramos ofrecer aJgwias
consideraciones críticas al respecto. En primer lugar, no me parece que el
hecho de que -una teoría sea mas "simple" que otra constituya una nota de su
verdad. En este sentido, habría que precisar qué es lo que se entiende
propiamente por un termino tan vago como "simplicidad" de una teoría. En
cualquier caso, n&lt;;&gt; parece que simphcidad sea sinónimo de verdad.
No obstante, el punto más problemático es el de la identificación de
las proposiciones con los estados de cosas. En este sentido, no creemos que el
problema se reduzca a una mera cuestión terminológíca que se resuelve
sustituyendo por "proposición" el temlino "estado de cosas" en los escritos dé
Ch:ishol.m. Así, sus análisis-parten de la con.5ideración de w, ejemplo: sabiendo
que el autor de Waverley era la misma persona que el autor -de Mamrion las
expresiones "el ser armado caballero del autor de Marmion" y "el ser armado
caballero del autor de Wllllerley" expresarían dos estados de cosas diferentes.
El fundamento de esta diferencia residiría en que el primer estado de cosas no
existiría en un mundo en el que no existiera Mamtion y el segundo no existiria
en un mundo en el que no existiera Waverley. Sin embargo, la formulación de
Chisholm es.equívoca. Si con "estado de cosas" se refiere a1 contenido ideal de
un acto de ju.+gar, esto es, a la proposición, es cierto que estamos ante dos
estados de cosas diferent~. Ni uno ni otro podrían haber sido fonnuJados en
mundos en que no se supiera de la existencia de Wcwerley y de M.am1ion, o
simplemente no Jos habría formulado una persona que desconociera en este
mundo la existencia de estas dos obras hterarias. Ahora bien, el uso del
temúno "estado de cosas" es equivoco debido a la formulación "el ser am1ado
caballero ... ", una fonnulación que parece referirse aJ correlato objetivo de un
acto de juzgar, esto es, a 1a objetividad que hace verdadera a una proposición.
Vistas así las cosas, nos encontraríamos ante dos proposiciones díferentes que

se refieren al mismo estado de cosas, el cual si exi5te, existe con independencia
de su ser reconocido por un sujeto a través de una proposición. Lo que sucede
es que, a través de ésta, el sujeto ''pone de relieve" este acto y Je trae, por así
decir, a su presencia consciente.
Por otra parte, si se acepta la visión de Chisholm, queda sin resolver
cuáles serian las objetividades que hacen verdadera a una proposición. En este
sentido, afuma que todos los estados de cosas (proposiciones en nuestra
terminología_) existen necesa.r.ia:mente, pero tan solo algunos de ellos
"subsisten, ocurren o tienen lugar". Estos últimos serían aquellos que
"ejemplifican" una propiedad o atributo. Prescindiendo de la vaguedad del
temt:ino "ejemplificación", no resulta claro cuál es la novedad .radical de los
estados de cosas que subsisten. Ello es fruto de la falsa identificación entre dos
entidades absolutamente distintas. Un análisis del problema - en las claves de
la fenomenología .realista - muestra que 1a situación es bien diferente.

Lo que ocurre,es que es preciso distinguir entre las proposiciones, en
cuanto contenidos ideales de los actos de juzgar, y los estados de cosas a que
se refieren. De este modo, w,a proposición es verdadera cuando aquello a lo
que se refiere, a saber, un estado de cosas, un determinado "comportamiento••
de la realidad, exi5te. Así la verdad consistiría en un "encuentro" entre lo que
la proposldón formula acerca de la realidad y la realidad misma. Siguiendo el
ejemplo de Chisholm acerca de la "no subsistencia" del estado de cosas "el ser
redondo de los cuadrados") lo que tma consideración cuidadosa muestra es
~ue si por "existencia
y atemporal" entendemos "existencia ideal",
esta corresponde a las proposiciones, a las unidades significativas ideales
complejas. Por su parte, los estados de cóSaS ''subsisten" o no y precisamente
en virtud de ello, 1'hacen" que una proposición sea verdadera o falsa. la
idealidad de los estados de cosas dependería del tipo de componentes de éste.

necesaria

En todo caso, no .resultan daros los motivos que impulsan a Chísholm
a llevar a cabo esta identificación a no ser una suerte de "économía" ontológica
qu~ no consideramos justificada, pues estados de cosas y proposiciones son
entidades absolutamente diferentes no susceptibles de ser reducidas unas a
otras.
Otro punto de apoyo de la tesis de Ch.isholm es de carácter rustórico.
Así cuando se refiere a la "existencia necesaria y eterna" de los estados de
·cosas compara su concepción con la de Husserl, según el cual - en la
~rpretación de Chisholm - ]os Stu:Jwerhalte son "unidades jdeales'; que 110

tienen comienzo ni fin temporales74'. Para probar esta semejama con Husserl,
74 - a .- ~ ~ Peison and Object, p. 119·y nota 6 en p. 215 y RM. Chlmolm, "Evenfs,
l'ropa¡itions and States of Affam/', p.32

73. Cf. RM Chisholm, 11p.ol., p .127.

126

127

�no al estado de cosas ~n cuestión.
remite a la página 44 de la edición de las Jnvestigadones Lógicas publica~a en
1928 por Max Niemeyer y que correspande al parágrafo 11 de la pnmera

lmiestigación lógica. Allí se afirma:
"Der objektiven Geltung eines Sachverhalts glaubteo wir vel'Sichert zu
sein und gaben ihr als solcher in der Form des Aussagesatzes Ausdruck. :oer
Saclwerhalt selbst ist, was er íst, ob wi.r seine Geltung behaupten oder rocht.
Er ist eine Geltw1gseinheit an sich. ("Hemos creído estar seguros de la validez
objetiva de un estado de cosas y le hemos dado expresión en la forma ~e la
proposición enunciativa. El estado de cosas m.ismo es lo que es, ya afumemos,
ya neguemos su validez. r.s w,a unidad de validez en sí'175 •
Aunque el modo en el que en este pasaje Husserl utiliza el termino
''Sachverhalt" no es suficientemente claro, sus esfuerzos están encam.inados a
distinguir entre la expresión misma, su sentido , y la objetividad
correspondiente. Sin embargo, como es sabido, Husserl no lleva a cabo una
consideración sistemática de los estados de cosas, limitándose tan sólo a
señalar algunos de los rasgos característicos de éstos. Sin embargo, creo con K
Mulligan7ó, que Husserl modificó profundamente las consideraciones sobre
los Saclwerhalte de los alumnos de Brentano - entre los cuales era habitual
hablar de los estados de cosas, como de hecho haáa, por ejemplo, Anton
Marty, en tanto que contenido ideal del juicio77 y como también lo hace el
propio Chisholm - preparando así el camino para la primera reflexión
sistemática sobre los estados de cosas, tal y como fue expuesta po.r algunos dé
sus disápulos (fundamentalmente Adolf Reinach, pero también Roman
lngarden, H. Conrad-Martius, Dietrich von_Hildebrand, etc.).
En todo caso, los estados de cosas eonstituyen la objetividad que es
significada a través de ·una proposición y, por ello, se trata de entidades
totalmente diferentes. Por consiguiente, es necesario distinguir
cuidadosamente entre el acto de juzgar, la proposición a través de la cual nos
referimos al estado de cosas, y el estado de cosas mismo. F.9-de la proposición
de la que predicamos la verdad o Ja falsedad dependiendo si corresponde o
75. E. Husserl, l1weshgacia11es lógicns, p. 43. Li tradul'Ción es de la edición de M. García Morente y J.
Gaos &lt;.' 00 la salvedad de que he sustituido la versión que estos autores dan al ténnino Sadruerlialt, a
saber, "situación objetiva", por "estado de a:;sas•.
. 76. K Mulligan, "Las situaciones objetivas en las lnveshgaao11es lógials de &amp;!mundo Husserl", - "Las
situaciones obJet:ivas en las hweshgacwnes Lógims de Edmundo Husserl", en Revista de Filosofía, 3.
época, vol ffi, págs. 2348, Editorial Complul~, Madrid 1990, p. 23.

77. A. Marty, U11tersud11mgm zur Gnardlegung de1· allgemeinen Grnmahk 101d Spmchpllilosophie, pp. 288362 En te sentido ..--reemos que Ch:i.sholm comete la ºconfusion austriaca" referida por Künne en su
articulo "'The lntentionalily of Th.iriking: 1l,e Oifference between State of Affair and Prop(lSitional

En resumen, la capa de los estados de cosas es radicalmente distinta
de las proposiciones que se .refieren a éstos. Ciertamente a todo juicio
pertenece un estado de cosas pero este "pertenecer" no quiere decir que se
trate de una parte del juicio.
c)

¿Crean las proposiciones los estados de cosas?

Hasta ahora hemos visto las principales diferencias entre e] acto de
juzgar, la proposición (el juicio) y el estado de cosas. Hemos puesto de
manifiesto como todo juicio se caracteriza por "aseverar" o "poner
aseverativamente" un estado de cosas. Ahora bien, ¿en qué consiste
propiamente este "aseverar"? ¿Se trata de una creación del estado de cosas par
parte del sujeto que juzga?
"Al proyectar el jwcio el estado de cosas distinto de él mismo, Lo
detem1ina a partir de s.í, y, en esta medida, e1 juicio es, pues, lo primario y el
estado de cosas lo secundario. En tanto que exclusivamente proyectado
~entworfen) por el juicio, el estado de cosas es completamente nomdependiente .respecto de éste. E's proyectado por él como Ja imagen en la
pantalla es proyectada por la lámpara. Y los enunciados, pertenecientes al
dominio lingüístico, vienen a ser sólo algo así como el armazón que soportan
las lámparas deproyección'173 •
No quisiéramos convertir nuestro análisis de este importante
pro~lema ~n Wl~ mera consideración terminológica, pero gran parte deJ
~ntí~o de estese Juega en lo que en el texto citado quiera decir Pfünder con e1
térmm~ "proyectar". A nuestro juicio, es daro que "proyectar" no posee aquí
Wl sentido creativo, sino que, más bien, se refiere a la relación intencional que
se establece entre el pensamiento y su objeto (en este caso entre la proposición
y el estado de cosas).
.
El j~cio "pone" w1 estado de cosas pero como si lo creara o produjera,
~":'~ en l!l forma del "poner aseverativo". Por consiguiente, es de la esencia del
JU1ct0 el aseverar que un estado de cosas subsiste. En su aseveración el juicio
tiene la pretensión de coincidir con el modo en que las cosas se "comportan
e~tre sí'' y, por lo tanto, de ser verdadero. &amp;ta pretensión de verdad,
vm~da necesaria.mente con el jujcio como aseveractón, puede verse
cump~~~ o no. En resumen, es preciso comprender, por una parte, la
especifia?ad de, la función aseverativa del juicio y, por otra parte, la
autononua ontologica propia del estado de cosas. De este modo, es la realidad
8. A. Pfander, op. d i., p. 36).

7

Matter".

128

129

�mJSma la que se constituye en "nom,a " para nu tros conceptos y Juicios
al t:ontrano""'.

no

UN FILOSOFAR EXI TENCIAL FUNDANTE
DE U
FILOSOFIA DE LA CULTURA

Matilde Isabel Car ía Losada
lnv hgadora - iembro de la Carrera del
Investigador del Consejo a ional de
lnveshgac1ones Científicas y Técmcas (Comcet)Buenos ires, Argenhna

Desde un filosofar exist ncial -el que aspira a la verdad no
meramente pensada sino real.izada n la e astencia- esto es, el que aspira a
la verdad encarnada -un filosofar integrador, -abarcador y superador- que
se desenvuelve en y desde el desarrollo de un pensar metafís1 o -y
axíológ1co- fundante, s ofrecen los fundamentos de una Filosofía de la
Cultura que se despliega como proyección práctica de d . ho pensamiento
al ual ratifi a.

79.

t · ur1-·'
J..,¡aJo sin rrensar J'd~ alr.is Y
r,n su /¿•~~k. pf;ind&lt;'í ,,, l,trd"' &lt;at&gt;nliUl) d . tllf"&lt;l't7/tll &lt;l~l' h.' ~l)Jd
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J1kt,1lori."l lw (..e,.IP, JE'C- c.&gt;~ • "
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rn•

•

Desde su busca del Fundamento, desde u a pira ·ón al "Grund",
a la Unidad, al Uno, el filósofo sujeto integrador, desde la int gra ión como
actttud y queha er, integra su ser y queha er filosofantes -y desde la
mtegración de su e tstir como libertad despliega un pensamiento senhdo y
senttmiento pensado. Pensamiento sentido y sentimi oto pensado desde el
cual ofrece un pensar probo, honrado, un pensar que se qesen uel e en y
desde su verdad existen ial; y desde un filosofar e 151:en i.al -el que
persigue la verdad encarnada, es decir, no la erdad meramente pen da
sino la verdad r ali.zada en la e isten ta-.
i "] filosofía promete la razón ro al a o poqm imos" 1 enton es
el filósofo. -que como persona- asptra a aborear2 -saber- un saber
liberador-sal íf¡ o, propone la integra ión de la Filosofía a otras formas de
saborear el "Grund". La filosofía se muestra asa int grada a la 1íst· -y si
queremos- a la Religión- y a la P ía.

Porqu ofre er un pensar prob , honra o es la fun 1ón social y -más
aún- el "servic10 social"' del filósofo- ést fr e como ftló fo a la persona
lo que es resultado de su ser y qu ha er f tlosofantes.

'••

1 )

Ahora bien, si la u.Jtura tarea humanct, r a ión /o r rea ión de
valores, ellos han de crearse / o re,rearse desde u géne IS tSten ,al,
esto es, desde el ex · tente -que es en su raíz última Iibertad- el que al
encarnarlos revitaliza la fuente de los alor . O mejor, revitaliza a los
131

�valores fw,dantes de la Cultura; a los que vemos en la síntesis VerdadAmor.

es un juego. Un "juego cordial", el
juego existencial es un juego que eJ existente juega desde lo entrañado. 4 Al
La existencia como Libertad

jugar su e istir como juego cordial la persona revitaliza los valores
fundantes Verdad-Amor.
Se consideran valores fundantes de la Cultura a la Verdad y el Amor
en su síntesis;
y como paradigmas al genio y al santo. Ellos
respectivamente encarnan el valor intelectual y el valor moral en grado
sumo.
Valores que han
sido encarnados y encamables

espaciotem pora lmente.

Al genio, al santo y al héroe, y en su síntesis5 se les propone como
encarnadores, esto es, iluminadores y vivificadores de la Cultura en su
desenvolvimiento.
·Desde el desenvolvimiento de un pensar metafísico -y axiológicoabierto a la dimensión vertical que se proyecta en el orden práctico como
Filosofía de la Cultura, el filósofo que despliega un filosofar existencial
·mtegcador ofrece los fundamentos de dicha Filosofía de la Cultura como
iluminación y vivíficación de la cultura en su desenvolvimiento. Una
cultura de mtegración - de síntesis creativa-creadora-.

El filósofo-desde su búsqueda del Fundamento y en su aspiradón
a él, al Grund-Verdad-Amor-Libertad-Presencia- Gran lntegrador-UnoJugador Cordial 1ayúscuJo-6 se integra. integra su ser y quehacer
filosofantes, y en y desde la integración saboreada como actitud y quehacer
despliega -desde un filosofar concebido como juego cordial- la propuesta
-teoréticamente fundada- de un exJSti:r omo juego cordial también.
Dada la existencialidad de la Filosofía, el filósofo que asuma que la
"Filosofía promete la razón pero salva a _poquísimos"; acaso despüegue un
filosofar mtegrador de otros modos de saborear el "Grund" .
Si acaso todos los existencialistas tienen la obsesión de Dios, para
afirmarlo o para negarlo como "Grund" han necesitado integrar la
Filosofía a la Mística y/ o a la Religión y a la Poesía, para poder expresar lo
que desde la sola Filosofía no habrían podido e presar en su "necesidad
sapiencial", en su busca del Fundamento. -"Grund" -;7 en su necesidad de
saborearlo afirmándolo o negándolo.

112

El filósofo, sujeto integrador, desde un filosofar saboreado como
fuego cordial propone jugar la e istellcia como "juego corrual'' también.
Juego a) que la persona es vacada y con-vocada por su "Grund" . El
existente en y desde 1!! libertad que es; es llamado y !Jamado "con" Uamado con el otro. Así el existir como juego cordial es juego de
Libertades con-jugadas - jugadas y jugándose- como respuesta al "Grund"
--el jugador-Cordial Mayúsculo--.
Si es que las reglas del juego son propuestas por quien propone el
juego8; entonces es el 11GTW1d 11 , el "Jugador Cordial ayúsculo" -que es el
que invita a la persona a jugar su existir como "Juego Cordial" - el que le
propone como única regla de este juego, la cordiahdad, la generosidad, el
Amor, sin medida, el Amor sin más. Así la persona -que es en su raíz
última libertad- juega su libertad, se juega, juega juega con, el juego de
su libertad con-jugada atendiendo a la única regla de este juego: la
cordialidad, la generosidad, el Amor sin más. El juego e istencial como
juego cordial es un juego de Con-cordia, de con-cordancia. Un juego que el
existente juega en y desde lo Cordial -en y desde lo cual quedan asumidas,
integradas -abarcadas y superadas- las diferencias -en respuesta al
"Grund" - lo Cordial sin más.

Se considera importante destacar que si es desde su propio
fundamento, "Gnmd" que el hombre, ·el existente, es fundado como capa:
de Dios, entonces, es desde su propio fundamento que el ~xistente está
llamado a jugar su existir, su juego ex~tendal, como jugador de un "juego
a lo divino".
Al responder a la mvitación de su "Grund" a jugar su e istir como
"Juego cordial" el hombre, o mejor, la persona, asume su ser ca-pa.z de Dios,
Y como tal desarrolla su existir como un desafío en el que desenvolverse
desde su existir saboreado como "juego cordial" es al mismo tiempo
desarrollarse como j1tgador de un juego a lo divino. En efecto, desde su existir
saboreado desde la integración de sentir y pensar, el hombre que se asume
como ser capaz de Dios, se propone desenvolver su existir como "Juego a
lo divino" como juego a desplegar -desde la integración- la Verdad y el
Amor en grado máximo; juego que tiene como modelos -acaso como
supremos ganadores- al genio, al santo y al héroe en su síntesis.

.
En su busca, en su aspiración al "Grund"; el filósofo, sujeto
mtegrador -en cuanto existente- desde su ser consigo como libertad
creativa -creadora- amante y libertad creyente, Juega su existir como juego
cordial, con el otro -h1 cordia/-.9

133

�El juego existencial, el juego de la libertad, es un juego de hbertades
con-jugadas, jugadas y jugándose. Juego que el eKistente juega desde la
esperanza10 en el "Grund" - Concordia Suma- y en el otro -tú co.rdialpresentific.ante de la Concordia Suma-. El otro-tú cordial -también esperacomo libertad creativa-creadora- amante y übertad creyente-.

El yo y el tú -que son en su raíz última libertad- se juegan. Es decir,
la libertad que son la juegan y la c_omprometen en el juego existencial- en y
desde el presente que saboreadamente aspiran "presente eterno". Y desd~
el concebir y el sentir -es decir el saborear- el presente como síntesis de lo
temporal y lo eterno. 11
El compromiso que el yo y el tú asumen en su "juego cordial" es el
de su propio existir como bbertad. Compromiso que asumen en plenitud,
en y desde el saberse fundados en su "Grund" -Concordia Suma, que los
invita a jugar su existir como "juego cordial"- un "juego de sustento"-;
(-comojuegode Amor-. ElAmoralimenta). Un "Juegoalodivinó'.

Consideramos importante destacar lo que sigue:

Así, de esta manera,. desde un filosofar existencial e integrador, el
filósofo desde una propuesta metafísica -y axiológica- ofrece los
fundamentos de una Filosofía de la Cultura -como iluminación y
vivificación de 1a Cultura en su desenvolvimiento- que tiene como sujeto de dicha cultura- al hombre integrado como libertad, es decir, desde la
übertad que el existente es (considerado el existente en el orden
metafísico); y al hombre probo, honrado (considerado el existente ~n el
plano axiológico).
Desde el exi&lt;.tir concebido -y sentido- saboreado como juego cordial,
es posible fundar una Fi1osofía de la Cultura que -ilumine y vivifique una
cultura de integración, una cultura de con-cordia, que desde la justicia -o
mejor desde 1a equidad- como condición de la Paz- aspire a la Paz. Una
cultura de con-cordia, que se despliegue desde la visión del otro como tú
cordial en tanto presentificante de la Concordia Suma.
Siendo el Amor, la única libertad creadora de libertad; la persona
como líbertad-creativá-creadora-amante se funda en el "Grund" -VerdadAmor-Llbertad-Presencia...(anonimia y polionimia). En esta anonimia y
polionimia destaco el Amor- Lo CoxdiaJ.-el Jugador Cordial Mayúsculo-Ja
Concordia Suma- Amante Sustentante-...

El "Grund" que es quien invita a jugar el existir como juego cordial -

un juego de sustento- se juega como Sustento. El "Grund" es así, sustentador
sustentante. Y el existente que también juega "el juego cordial" -como un
juego de sustento- se juega -éJ mismo- como sustento. Y como sustento
sustentado y sustentante. Es sustentador sustentado; como sustentado,
sustentase y sustenta.
En su "juego cordial" -cordial- porque se juega en y desde el
corazón, en y desde lo entrañado- el yo y el tú son redp:rocamente
amantes sustentantes present:ificantes de la Concordia SullJa -"Gnuid"Sustento-Sustentador-Sustentante-Amante-Sustentante...
(El
Amor
alimenta...).
En y desde su "necesidad sapiencial" -necesidad de srwarear al
"Grund"-Concordia Suma.Amantes de amantes- el existente siente, saborea
al,tú -al tú cordial- como presentificante de la Concordia-Suma.
Porque el filosofar es también "un servicio social", el filósofo -sujeto
integrador- desde la integración saboreada como su actitud y quehacer y
desde un filosofar concebido como juego cordial, propone el existir como
"Juego cordial" tambien. El existir es ofrecido por el filósofo como un
"Juego cordial". Un juego de libertades conjugadas, jugadas y jugándose.

134

"La Filosofía promete la raz.ón pero libera a poquísimos"

-insistin,,,os en ello- entonces un quehacer filosófico integrador -abarcador
Y superador- de la mJSDla Filosofía -por vía del filosofar- propone un
quehacer hheradpr, salvíf:ico en cuanto se ofrece mtegrado a otras maneras
de acceso al Fundamento; La Mística, · -y si queremos la Religión- y la
Poesía... (Se trata de otras maneras de acceso al Fundamento a las que un
quehacer filosófico integrador, como el propuesto, abarca y supera en sus
diferencias).
·

Ante la libertad sólo cabe la esperanza.
Porque el Amor es la única libertad creadora de übertad; si la
persona, el existente es libertad creativa -creadora-amante y libertad
creyente; su desphegue~como .libertad entonces supone la esperanza. El
esperar en eJ otro como tú cardial. Esperar .fundado en la Concor:dia-Suma
que nos funda libres-amantes. La esperanza se funda en el "Grund"
· concebido y expetiéncrado -saboreado- eu y desde un pensamiento sentido
Ysentimiento pensado- como lo Cordial, sin más.

135

�La persona que acepta jugar su existir como Juego cordial, desde su
ser capa:: de Dios, juega su "juego a lo divino". Un juego con-jugado en el
que sabiéndolo o sin saberlo -saboreándolo o no- el otro- como tú cordial es
presentificante de la Concordia-Suma-el Jugador Cordial MayúsculoAmante de amantes- Amante Sustentante ...

Si acaso el existente se endiosa para que Dios, su Dios se encame ...;
el Juego Cordial, su Ju.ego a lo divino -acaso también- sea el modo
de traer y atraer al "Grmld", su "Grund" a la presencia existencial.
12entonces,

Y es que si el sustento es lo que nos hace vivir, existir; entonces, el
existir-juego cordial- supone el "Grund" Sustento- SustentadorSustentante-Sustento fruitivo-.
Sí, Sustento fruitivo- ¡acaso no lo son los amantes!- presentificantes
de Jo Cordial sin más -.

de este juego es asumir al convocante, su "Grund", el "Jugador cordial
mayúsculo" -la Concordia-Suma-.
Jugar el "Juego a lo div.ino" es con-concordar e] existente -en el
despliegue de la libertad que él es -con la Concordia Suma en y desde el
asumirla como tal- dimensjón vertical del juego existencial como "juego a
lo divino"-. Yjugar el "Juego a lo divino'' es también concordar el existente
co11sigo mismo y -desde su concordar- jugar su existir como libertad conjugada con el otro -tu cordial-libertad-creativa-creadora-amante y
libertad creyente-. Dimensión horizontal del juego existencial como "Juego
a lo divino" .

El existente es go:::ne de su Juego Cordial, de su juego existencial
como jugador de un juego a lo divino. Y lo es en cuanto es él, quien articula
su juego existencial -el juego que es su existir como libertad- su juego
cordial, en la doble dimensión de este juego -la dimensión horizontal y la
dimensión vertical.

Ahondemos aún más.
¿Cómo responde el existente a la invitación de su "Grund" - "el
Jugador Cordial Mayúsculo" - "Concordia Suma" -... a jugar su existir
como juego cordial?.
Responde asumiéndose como jugador de 11n juego a lo divino; un juego
de libertades con-jugadas, jugadas y jugándose -en las dimensiones
horizontal y vertical del juego-.
En su juego e istencial, en el juego que es su existir como juego
cordial, el hombre, la persona, es elgozne.13

El existente es el que responde al "Grund". En y desde su "sí", ~n y
desde su respuesta afirmativa a su "Grund", e] existente se d~ifica.
Se considera importante profundizar, ahondar, en el "juego a

Sabiéndolo o sin saberlo, saboreándolo o no, el existente
-que
acepta la invit~dón, el convite, 15 al que es invitado, convidado por su
"Grund", a jugar su existir como juego cordial, como "juego a lo divino" ve como valores fundantes a la Verdad y al Amor en su síntesis; y, en y
desde su juego cordial aspira a desplegarlos, desarrollarlos, encarnándolos
en su existir- asumiendo como supremos ganadores de este juego al genio,
al santo y al héroe en su sin tesis, quienes han encamado y encaman el
valor intelectual y el valor moral en grado sumo.

lo

divino".14
El hombre, o mejor, la persona es el gozne del juego que es su existir.
En otras palabras: El existente es el gozne de su juego eri.tencia] como
juego a lo divino. El existente es quien articula su j-uego a lo divino, su juego
existencial en la doble dimensión de este juego -la dimensión horizontal y
la dimensión vertical-. Juego al que es invitado, vocado y con-vocado por
su "Grund".

Jugar el existente su juego existencial, desplegar 1a persona su juego
existencial como jugador de un "juego a Jo divino" en la dimensión vertical

136

En su juego existencial el existente juega la libertad que él es como
despliegue de la Verdad y el Amor en su síntesis, a los que aspira a
e~1~mar en grado máximo, creativa - cradoramente. Los modelos que el
existente anhela asumir en este juego y que se le muestran acaso corno
supremos ganadores son el genio, el santo y el héroe.

Ahora bien aspirar a encarnar el valor intelectual y el valor mo.ral en
grado sumo de un modo creativo-creador ¿no es -de algún modo- asumir
la con-vocación del "Grund" al existente -desde su ser capa:: de Dios- que
en cuanto tal lo llama a jugar desde si -como libertad- un "juego lo
divino", un juego a deificarse?.
Si acaso el hombre se endiosa, se deifica, para que Dios, s11 Dios se
encarne -o dkho de otra 01anera: Para traer y atraer a su Gmnd a ]a
presencia existencial. Y si, además, " Dios quiere dioses";l6 entonces "el
Gran Juego Cordial" aJ que el ex1Stente es invitado, convidado por su

137

�"Grund" -Ja Divinidad-Concordia Suma- que lo ha fundado, romo ser
capa:: de deificarse, en y desde su fw1darlo- es un ju~go qu~ el fugadar
Cordial Mayusculo Juega como convocante y que el existente Juega orno
convocado en elsentido antedic.ho.

DesarroUemos más.
El juego cordial, el "Gran Juego Cordial" . e~ un jue~ ~ue el
existente -el jugador de un j11ego a lo divino-juega endiosandose, deificán~ose.
y es un juego que el Grund -d fugador Cordial , Mayusmlo- . Juega
encarnándose, entrañándose, en el existente-. De ahí que el exJStent~
sabiéndolo O no saboreándolo o no, al desplegar la libertad que es desde s1
,
mismo y así afirmarse
como libertad- al afirmarse des d_e su "Grun d" Concordia urna entrañado en él- se afirme concorde, cordial

Sabiéndolo o sin saberlo, saboreándolo o no su juego existencial es
un "Juego a ser genio a ser santo y a ser héroe".
Desplegar la libertad, el juego existencia], en y desde la aspiración' a
encamar la erdad y el amor en grado máximo
-es, en y desde el
existente, asumirse con-vocado -en la mediada en que como libertad se
despliega revitalizando, en amando la Verdad y el Amor- a la genialidad,
a la santidad y en su síntesis.
Ahora bien, esta con ocación a ser genjos, y a ser santos, que vemos
implícita en la con ocación al "juego a lo divino" -convocación a la síntesi&lt;:;
y a su encarnación, y más que encarnación, entrañamiento -es una
convocación a la heroicidad, a ser héroe.
El "Grund" llama, y llama con. Llanta, convoca al existente a
encarnar la erdad y el Amor en su swtesis, desde su ser .libertad-creativacreadora-amante y libertad creyente espaciotemporaJmente situada.

El Grund llama, convoca, el existente acepta.
¿Jugar el existir como juego cordial cada existente, no es -de algún
modo- creativamente, asumirse convocado a ser genio, a ser santo, a ser
héroe -un juego a lo divino-? .

AJ jugarse como libertad en un juego a lo divino, el existente se
deifica, y através de su al1ondamiento en este _juego, se crea Y se ~e-crea
como libertad -creativa-creadora-amante y libertad creyente. Libertad
que espera en Ja persona -como libertad- y en el pres~nte -concebido,
saboreado, como síntesis de lo temporal y lo eterno. El existente espera en
cuanto se advierte fundado en su "GruJ1d" - Concodia-Suma.

En y desde su "Grund", la persona se asume concorde -y así
asumida como Hbertad concorde, ord ialmente juega su juego existencial juego de con-cordia- con el otro- tu cordial- y con su "Grund" .
Cabe destacar que la genialidad, la santidad, l&amp; heroicidad -en su
síntesis- a que el e istente -en y desde su "Grund" - esta vócado y convo ado han sido encan,adas y son encarnadas y encarnables,
e paciotem poralmente.
El istente se despliega desde la libertad que es -y se despliega
como libertad creativa creadoramente- en su aspiración a en arnar la
Verdad y el Amor en su síntesis -. Y en ese despliegue de su juego
existencial como juego creativo, creador, el existente en y desde sí afirma génesis existe,zcial del valor- y revitaliza a la Verdad y al Amor como valores
fundantes.

138

En este llamado que el existente asume desde su ser capa:: de Dios, el
existente se deifica, se planifica. Al asumir a su "Grund" como Concordia
Suma se asume, desde su ser consigo se juega como libertad conjugada
con el otro, el "tú cordial". Como "jugador de un juego a lo divino" el
e istente asume a su "Gnmd", su ustento como "Concordia Suma'' y se
asume sustentado, fundado como libertad concorde -con- ocado a jugar
su "juego a Jo divino'' como libertad creativa-creadora-amante y libertad
creyente-.
El existente -sustentado por su "Grund" - que espera en el tú aspira- en y desde su aspiración a en amar ]a Verdad y el Amor en grado
máximo -que, en su ju.ego de libertades conjugadas con el l'ú -también el
tú despuegue su übertad como encamación de la Verdad y el Amor en
grado sumo. En el tú cordial el existente ve una libertad que en cuanto es
capa:: de Dios, es capaz de jugarse es su aspiraaón a encarnar a la Verdad y
el Amor en su síntesis. En el tú cordial el existente ad vierte un co-jugador
en el sentido expuesto.
.
Sustentado por su "grund" el existente juega un "juego a lo divmo"
-JUego a ser genio, a ser santo y a ser héroe.

Si se considera la etimología, "héroe", está Ligado a la acción.17 Cabe
preguntarse entonces ¿no es - de algún modo- encamar la heroicidad
asumirse libertad concorde consigo m.:ismo desde ella desplegarse en y
desde la aspiración a encarnar la Verdad y el Amor en grado Sumo?.
139

�Con ideramos que sí lo es, en cu nto ello conlleva a la probidad, la
honradez, del pensamiento. Y el pensar con probidad supon ~ onlleva,
una aristocrllCla de la conducta. Afirmaciones que hacemos 1lummando los
términos en cuestion -es dear- probidad y aristocrarta desde u t1IDolog1a. •3
El "Grund", "Gran integrador" "Jugador Cordial 1ayúsculo" · a
con-voca al e istente como "Jugador de un Juego a Lo di ino",
el
existente respond al "Grund" de un doble modo. Asunuendolo omo
"Grund", "Concordia Suma" y asumi ·ndose • asumiendo al otro, tu
cordial, como "Jugador de un Juego a lo dh-100", en cuanto el otro
sabiéndolo, saboreando/o, o no- también a~eple Jugar est Juego.

Cada exJ.Stente, recíprocamente, Juega su Juego e. tStenctal que
juego a ser geruos, a ser santos y a er héroes. Que as, como gemo, como
santo, y como héroe en su smtesís, la persona, el existente 0010 capa: d~
Dios puede presentifícar su Dios, a su "Grund" presentif• arlo al otro- tú
cord.icll- presentificante -también- de la on ordta urna-.

En , desde su aspira ión a encamaI la erdad y el mor el hombre
O si queremos, en y desde su aceptar el e istenle, Jugar su
existir como "juego a er geruo, a ser santo a ser héroe", se plenifi a y
omo taJ se deifica; se asume orno capa: de Dios- su "Grund" qu lo voca y
con- oca a ser- y ser con el otro, tu córdial- genio, santo, heroe.

se deifica.

El ''Grund", voca y con- oca al e istente a jugar su e istir orno
Juego a ser geruo, a ser santo, a ser hérQe. El e tStente se plerufica como
tal se detfi a, se asume capaz de D,os que lo con oca en y desde su
cronotop1a -aqm y ahora- a d splegarse on el otro creatt acr adoramente como genio-santo hero ...
El "Grund", vaca y con oca orno Concordia Suma- omo ustento.
el e · istente amo libertad responde. El hombre se endiosa para que Dios,
su Dios, se en arne.
En su neces1dad de fundamento, en su necesidad de saborear el
"Grund", el exJStente Juega su e JShr como "Juego a ser genio, a ser santo y
a ser b roe -con el otro-tu cordial- como modo de traer d atraer u
"Grund" a la presencia e istencial.
El gozne de este Juego -no interesar marcarlo- es el existente. El
Juego e istenc1al como Juego cordial, 111ego a lo divino - Juego a er geru , a
ser santo, a ser héroe- se arhcula en una doble dimensión~ horizontal y
vertical. El punto de infle 1ón es el hombre -libertad concorde concordada
y concordante- que como hombre íntegro, probo es el SltJeto de una cultura
de integra 1ón, de 01 ordia

lnslStamos en algo qu ya hemos señaJado.

El sujeto de la Cultura -una cultura de integra tón- de concordia desde un filosofar e. ist nc,al e int grador- abar ador y superador- es el
hombre, 1existente mtegrado
-como libertad que es {considerado el
e ist nte en el plano metafísico).
Y
el hombre probo, honrado
( ons,derado el e IStente en el orden ax,ológico).
El punto de infle ión del "juego a lo di ino" es el e istente, la
persona-libertad con-corde que con-cuerd con su "Grund", "ConcordiaSuma"; y que en d de su con-cardar consigo concuerda, acuerda, con el
otro -tú ordial- como übertad- creativa-creadora-amante y libertad
creyente- presentifica.nte de la Concordia - Suma. Y, quien- en y desde la
Concordia- se despliega como su1eto de una cultura de integración, de
sínte is creativa-creadora. Una cultura de on-cordia.
Desde un filosofar e istencial e integrador -considerado el filosofo
como SUJeto integrador , la integración como u actitud y quehacerhemos desen uelto, desde un filosofar con ebido y sentido-saboreadoomo "juego cordi I", la propuesta del exJStir como "juego cordial"
también. Un "juego de sustento"; un "juego a Jo divmo". Cuestión que
hemos e plicitado.
En y desde un pensar senhdo y un sentir pensado hemos ahondado en
el e tstent "go::ne" de su juego e istencial como "1uego cordial" -un
"juego de sustento" - "ju go a lo djvino". Y hemos ahondado asimismo en
los d, tmtos jugadores de ese "juego cordial" con los que juega el e i.stente
de de la libertad qu ·¡ es. Es d cir, hemos indagando, profundizado -o
me¡or h mos ontinuado indagando, profundiz.ando- en el "Grund" -el
"Jugador Cordial ayúsculo"-" on ordia uma"-"Sustento ustentador
ustentante" ... en el otro -fu cordial- en cuanto juega su existlJ' -como
libertad- desde el
razón y, aun más, desde lo entrañado; y también cordial- en cuanto presentificante de la Con ordia uma.
í, desde nue lra. propuesta metafísi a -y a iológi a- fundante que sed pliega d sde la c1Sunc1ón de la dimen 1ón espaciotemporal ha ia
la _T rascenden ta- hemos ofrecido- y omo proyeccion prcicf a de ella- un
a dummac,ón -y 1v1f1 a 1ón- de la ultura n su desenvolvimiento -e to
es, una filosofia de la ultura que -en su despliegue- ratifica nuestra
propuesta metafis1 a -y a 1ológica-.

En efecto, desde un filosofar exlStencia.l e mtegrador - como
proyec •ón pr.í ica d nue tra propue ta metafí i a- se ha desenvuelto un

140
141

�pensar senltdo y sentir pensado que ílumina.-y Vt~ a- a la ult~ra en su
de arrollo. Así, de sta manera, se ha ofrecido un filosofar tlummante -y
t ificante- de una cultura de integra tón, de intestS creati a-creadora,
una cultura de concordta. Cultu.ra uyo sujeto
el e istente mtegrado
-desde la libertad que él es- (oonsid rado el exJStente en el orden
metafísico)-.; el hombre probo, honrado- (considerado el e istente en el

plano a iológ~ o)-.
J

Augustinus. Prt r&gt;r1lí11e, TI, 16. "I hilosoph.ia rdlionem pronulhl t vix pancissim liberaL ..
Agustín (San): ,)bra;; 0711,plt!,JS, Fd1u n . BUmgu (promovida por la Fed ' ídHon

hah(d o r1 •nsa" En I prt"!l?nlt• anal 'JS n
Expresi · n rnyc1 igníli lión SP J
nvuelve,

usam

el término " lr " como "tu cordial".

'º

l..i l'SperdnU-con ·1dt&gt;rada 11
íkarnent
orr
ndl' a U11 ambito, a una regí n mediaentr,· l.i es-p,.•ranz.t "natural" y la '"sohrenalur.il'' Como lcl.l la
per.tnu, -aill'nd1da
f1los.&gt;fi•·am nlo&gt;- n,, • ig,• lc1. lr.iru.1ción al plano teológi,o. La
ran7.a, .:&gt;bjeto legdimo d
• n~1J ra jon ftk16&lt;•1Jtd, ,l um un sigmfüad t&gt;Spe&lt;."Jal n la onfronta i()n con las fomtas
nthili.std,, Je l.i íiJosofia Cf Otto Friedrich BoUnow, F1l~fta di: ÚI espaa,i=a Buenos Arres,
Arg•ntm.i, 1962.
mJli.lnia (,t&gt;neral fabril Jit Td, 224 p,igs. (Titufo original aleman: Nem:
Gd111rg~1,hrtt 1955, Veilag W. Kohlhrunmer).
•
u C t Matilde Isabel Garcia Losada, Op. Cit., en ~ial, C'aps. lli Y IV.

•.q

Agu tiniana branola -F.A. -) Eds. B.A

• Madnd Espana, 1988.

n

J
M.ttilde (s.ihel Gan.ia I .o',cld.t Fi11l!'ofi.1 e Integra ·ón. F.l Fil
far i; mo Vía, 1 .B. 950751-0%-6. Ed'&gt;. Almagrsto, Bu n Air . , Argenitna, 199-1, U'\ pdg ., en
ial f.'I ap. IX.
1
os 111 teresa senalar la elmlologiil de "entranad " "F.ntrana" (d l l.dt. "lntenmea" neutro
lural del ad¡.: "mteran u "="111temo'') ''enlranar": tr. "lnlroducir en lo mas hondo, llevar
~,mtro J ,"; de-;igna m tal n&lt;arnente '"lo m.i · ulto y . ndid ~," 1 pen trad ha ld lo
mas ultimo Jet ..:orazón. Cf J. Coromina , J. Pascual. [)1cc1011arrC1 Crrhc Ett111111dgicr1 Ca~tdl1mr1 e

u f.s1a c:u tión hd qu J.aJo pldnteada en nueslr hhro ya 1tado

CJ

Cap VU., 111 fimt.

u Nos mterL- desta ar la riquez..i que en, ,erra PI térrnin&lt;1 "go::ne• del qu hacemos uso en
'it'nl1J n, 1.tl rirn. ·¡ Cl1.:ciommo de la Ltm 11t1 .&amp;-pa,1"1a. ReaJ Academia Española, vig · uno
primera edtli ·n, M Jnd, 1992, Ed!
pas.t .ti . Madrid, f.spana; "g11we"· de gonce ·=
'"gozne o perno/2) art ukl I n d LO!&gt; huesos" {d l latm "g,mrplms#-i) (sust. n,asc) "Herraje
arlilulc1Jo Lon que se ÍiJan id hojas d la puert y ventan .il quicial para que al ,1brirla o
•rrarJa giren. tir aquél..."; "tambit'TI
aplican los gozn a la tapas d :aja , baul y
otros ob¡t&gt;tos que n
ildn tem&gt;r un movimient gir;¡ton "
n ampl.i,i&lt;; e mte

e, rh

d(ÍOnL&gt;s.

H1s¡,a111ct1 Madrid, f...c¡pdna, ,reJos, la. 1980, 3• reimpres1on, 1991.
lnsp1ránJonos en Vi ·ente Fatone (1903-1962) - w1 autor representante d la filosofía
x ·tennal argentina- que n se e playd PO el tema pero 1git&gt;re su sentido - nO!, pr ponemos
desarrollar, explayand nos en este punto pr fundizando lmeamient que h mos e pu to
m1oaln1entl' n nu tro llhro F1lo,;oft¡¡ e l,1tegram111 -Fl Frlt&gt;sefar co1111&gt; Vra- ddta &lt;.il En especial
en l l,1p1tul,1 VU
11

~ Cf. J. Corominas

J.

Pascual. n,cao11ano Cnhct&gt; Etmwfogico Ca~tdlím,1 e Hr..~1M111co, data fil.;
R~l c¡d mia
pañoloill. fl1c"1.-,011,mo dt la /,en 11a bpmí la, M,1drid, f.spana, E
.ilpe,
21• ••d., 1992; "h roe": Tomad del lal., /1t-ros, hi:r1&gt;1S, y esl Je; griego [J[IO[ m.
riv.
heroico- ca adt. u u-,o se generali.7..ú antes que
Jt' h roe) 1.. "A pi 11. ase a las
rson.ls
famOSd por
haz.a,, o virtudes y por extension, din ldmbien d la,; acciones, 2//
pl'rlenl'&lt;.,ente a ella '' on esd,uaedores dt'Sdrrollus. 1o h roKo perlen -e di orden dt&gt; la
"'C"ión on-.idero que s1 h1en el gem&lt;&gt; y l &lt;;anto ncarnan r
tivan\mlr el valor mtel tual
y el valor moral, en grado unm,
'" am.:1dót1 lOnlleva , on la pr puesta del l'I m delo d 1
he.roe ;¡sociada a la d I gen111 1 !,dfltO, · •{ll.l red -tarar l.-1 unportanna Je la a , 1 n.

e

An nunia y poli nimi.t: ingún nombre
I nombr y toJ l\llS n&lt;&gt;mbres n el nombre Je
la realidad ul/111,a l.a muhiplicid.:id d los nl mhres no ntradr&lt;e la au n •ia Jr todo Mmbre
·in

la orr,

r.i

y t&gt;n R Rilbe y se si 11tea Lra és Je él
sobrecugid
Ío grado CI. Vicentellatone, Fi/,.,.,,{út11 P&lt;Ja-111. 1•. 195-1, ~..me&lt;.e; 2" · retc1r1&lt;1
de 'ulturc1 Je l.i Na, 1ón on Fds. B1blos, nº ,15, ( olen 10n "ldenhdad a, tunal" But&gt;l\l)S
Air , 1994, 131 pags. Prólogo, selec 10n y n 1.i J F,a11n:-c.·• García lla:m,
• Asi, M. He.idegy,er J;,us.:a 1 1rrobora, ,on 11) HdlJerlin

po;

e CL Craciela l. Scheines, /11 •1ut.-s y 111xaJ,,,~ Flueno" Am&gt;s Argentma, Ed1tonal d Bt&gt;lr,rano,
1981, 317 ¡&gt;&lt;íg ., / os JII~~ ,1, la ,,¡.fu c,il1di111111 Flul'm~ Airt'!,, Editorial Universitdri&lt;1 J. Ruemos
Aires, 1985, 1
p,ig . Prólogo, 1ni roJu, ¡ ion y Comp1l&lt;'1&lt; 10n J Craciela cheines a qu u:-n
pertenece ldmb n el u.huno , .ip11ulo: · fug.u ~ lun&lt;lar un orJ •n" - pp 127-112- • on
inter~nl!'l&gt; &lt;lPsdfrollO!!.

~ Se ha e tu.1. en el tem\ino "otro" J ·Je su c•limologia. Cí oromína J. rascu,d, J. P1r:x11&gt;1111110
CriJu:o Et111wlóg1co C,1. tdla110 r H1s11,m1L",&gt; Mc1d.rid Espcina, hls. l,reJ,~, l .--,1 191!0, 1 '
reimpresión 1991: "otro• (Jl•I LdlJO c1lli'r-&lt;'rd-erum) "el otro entn• d•,.,•·.
Pnm ra
Jocuménta, ¡ · n, orig nes J.el hli mc1; aJ 01c1 .. , t. Prcoo11anú .le In L.i1¡:w1 b¡•ml,w Real
Aademu Esp,ulola. 21• f.J.. MadnJ, 1992, F.'ipas.t. Calpt.•, &lt;1dnJ, F. p.ln.t "'t1/r,&gt;-a" (ad¡.) Fn
la a epción 7) de 1'!,le /.l1ct-,m111rio ... Se lt&gt;1.' "Apl aw a e u,1lqu1er pnscma d1'illnt,l Je 1,, qur

142

comnl~ a fin de ignili ar el lar.kter -aca
festivo y p.ir.t resaltar el
nlleva lc1 inviladón del u rund". Cf Drccumarro de la Le11gua
E.,pa,iaia. Real Academia p.añota· data at., "com,1I.:" . u tanhvo masn1hn (de la prov. y al.
·\onvíl " y este del lat01 ,.rnnvictus") m ··a d · n y Jecto d ronvid..ir /2 "Función y
es
ialment e: mida
banquete a que uno
onvidadon. O. ad m.i , Coromin.a , J.
Pasru;i.l, J. D,ccwnnno CríhC/1 Etu1111/ógu:oca~tel/Jmo t Hrs¡,rimco: data it.
15

d la.-a la t&gt;Xpr

ofrerum

1• a

kl df' :'11Mento que

t• Expr ·· n de
o alis (Georg Friedkh on Hardenber-g). P la alem.an nacido en
W,ed rstedt (Sajonia) el 2 de mayo delm. muerto en We· nfel (Sajonia) el 25 de marzo de
1801 F. c:onsui rado "el ma. · p1ritual Je los poetas románlteos a.lem
. u udónim ovale d trad.i oón familiar. En 1790 se u1atriculó en Jas farultad(&gt;&lt;; de FU
lía y de
LPye. tJ la Uruv r.;id.td de Jena Jond trat per.;onalment a hiller a quwn admiraba como
úeducad r del siglo íuLuro"
ovalls vivia en We.issenfe~ , en c:asa d
padres, y ha
via,ar a Jena W,_:,1mar, donJ tuvo OC&gt;4Si · n de con t&gt;r d Goelh . La producci ·n de Novalis
acumula en el rnrto espa ·o de tres anos. l. Fragmente cfragmo1toJS), 1.-uy,1 prunera p.irte
ap.ireci · en la R.:v· ta ~ Athenaeum", en 1798, bajo
titulo Bl1U,:ustn11ll (Poi"' dt Flores),
H&gt;rogl'll divt'rsicL.id de escritos en qut&gt; ov.il.1.&amp; rnndensa en forma afonstica su peni;amwnto
sobre los mas variados tem .
n rnmo el breviario de su (ilosoíía romanlira, Uful fil
fía
dmgidc1 -;obr todo a la int rforiddd. La ldrea d I hombre es LI gar d la prop,.:i pert 1 · n.
Hasla alcan1..ar esa meta la t · ruca de Id exislenüa es la anorana, fuent de Id poesía. Cf
" l&gt;vahs"_Cra11 cm:1do¡1edta R1alp. t XVII. Madrid, 1981 pag!&gt;. 60-61.
17

f. Nota 5.

143

�1s Hdu Jo luz en 1 • termmos Jesd su etmmlo&amp;ld ( 1 Coromiru J. Pa ua~ J. f1iccw11'.1~w
Crillct1 Etrmolugzco Cnstella11t&gt; e HL-f%IIIIC, MaJnd. b.pan.i, (,wJos, l.i ed. 1980, 3 n•1mprt"&gt;10n,
1991) "pr,iNdnd" nos condu&lt;e d "rroh1tao;..att~•· f ''h nrddt&gt;z ralltud Jp.i.numi/wlegn,fmf &lt;'11
J obr.u" . Ahora bien, l.i J agu.i grll'ga nos orienta a KttAOV Tt&gt;muno ~,u,vdlente .i
., robus.. honrado. B término
ulov ~ Vinc.·ula al lt•rmm,, -tamb1en gn •&gt;..:piat0Kfl(J.nu"=arishicrncro (f), entre cuya.s a~ puones se &lt;•ncuentr.i· ·· Jase 1wblt dt• UJ1.1
na~ mn, provín ia, ele. Por !'lCIPns1on, dase nonle q~; it&gt;resalP J_~ nlre l11i. de ma~ por ~lgu~a
drnmslan •ia: Arist rada Jel sal'l!r, J I dinero (d S(ibashan Yo1rza, P1ccw111mo Cmgu
Es¡&gt;miol, B.uwlona, f pana, Sopena, 1988),

LA FILOSOFÍA DEL DERE HO DE J. KANT

José Antomo Daca! Alonso
E uela de Fuo ofía
Univer idad la ali

Mé

ICO,

D.F.

lnfrod11cción

lnmanuel Kant (1724-1804)
uno de lo mas grandes filósofos de
todos los ti mpos, pues con él se tní id la F.scuela del Idealismo Alemán,
ademá de que on su pensamiento pro oca una de las mayores
revoJu tones intelectuales a trav de su postura critica o jui 10 a la razón,
de acuerdo al paradigma de las cien ias rnat málí as y fís • as de su época.
Su filosofía discurre por dos grandes líneas de reíle 1ón: una es la de la
cien ia y otra es la de la ' tica. La primera tien r ladón con la natura]ez.a o
el fenómeno; la segunda con la líbertad o el ámbito de lo nouméni o, que
es la metafi ica desde otra perspecti a diferente a la tradictonal.
uestro pensador aborda la m yona de los problemas y temas de
la filo ofía on profundidad, objetiv1dad y ra ionaltdad, in luyendo el
derecho. A lo largo de u e itosa carrera docente llllpartió numerosos
cursos sobr la ética y el dere ho, que se tradujeron n obras rete antes
omo se erá a largo de este trabajo.

!º

onsidero que la reflexiones de Kant sobre el derecho no
solamente e apoyan en los conoctmiento del jun ta, sino que en su obra
subya e una filosofía del dere ho, en cuanto e presa el por qué, el qué y el
para qué de esa ciencia normativa, que en ultima instancia anda en la
libertad y por lanto po ee una ra1z ética, si.n confund i.rs ambas esferas.
El obJeti o del trabaJ es e poner los puntos medulares de la
filosofta kantiana del de ho, que se ons1dera es una lave para entender
en pdrte las propu tas o orn ntes a lual en derecho, polítt a, en
parti ular las de insptra 100 liberal. Para tal propos,to se desarrollan los
ll1 ISO s1gu iente : 1. ntropologia, éti a y der ho, 2. ¿ Qué es el derecho?,
3. El dere ho privado, 4. El der ho públi o y S. Apreciación critica y
c-on lu 1011 •

l+l

Celda punto onlle a otros ompJementario para la mayor
lOmpren 1011 J e 1o enunciado, con énfa is n la estructura de carácter mcis
filosófico llue estn lamente Jundi o, pr p10 de otros espeetalistas.

�1. Antropolog,a, Elica y Derecllo

de los obj t de nuestras representacion m1Smc1s. La f, cultad qu posee
un ser de obrar segun us representa iones se llama v1da 111 •

Para un conocimiento de la filosofía del der ho de Kant, e
mdispensable r ferITSe a su obra La Metajisica de las Coshmzb-res, publtcada
en 1797, la ual, segun él, debia ser una
ición s1Stemáti de otras ~~
obras muy importantes sobre tema éticos: Fundame11taao11 de la metaftsica
de las cosh1mbrcs de 1785 y nhca de Ju ra;;ó11 prá Hca de 1788, y ambas eran,
con respecto a la primera de las citadas, una especie de propedeúti a.

El pensador prusiano ons,dera que eJ desear es una facultad del
espíritu humano que viene a ser ausa de los objetos di rso que nos
representamos. Obrar conforme a esas repre entaoones se Uama t11da.
tas definiciones abstractas con que comienza u e posicion
pueden sorprender a los lectores en rela 1ón c1J derecho. Sin embargo,
hablar del deseo es fundamental, lo mismo que de otros aspectos que a
continua i n se e pondrán, en la medida que esto responde a la
con epción antropológica de Kant. En efecto el hombre es persona porque
tiene conci noa de sí mtsmo, descubre su egoísmo, sus representaciones,
se obs rva a s1 mismo. Además es un ser sen ible e intelectual, por tanto
siente pla ero dolor, imagina apetece2.

Es necesario aclarar que la e presion "Metafisica en Kant", alude a
un conjunto de prmc1p1os y onocim1entos que no son obJeto de
demostrac1on 1enhfica por cuanto no aben en el ámbito de lo fenomemco,
ino de lo noum meo, es decrr, de la libertad, por tanto de la ·tica y su
demostración es subJ twa (lo que e d prende de la estructura ra íonal
del SUJ to humano}. El que Kant estime que la Melafi ica n es w,a 1enc1a
conforme al paradigma geométn o-matemáh o-fís, o, no significa que no
e isla como aber moral exigen ia inelud1 le para 1 r humano, el cual
e defme y signili a frente a todo lo demas orno un er moral.
ética,
basada en la libertad, es fmalmente el oporte y püca 1ón de lo moral, el
derecho, la sociedad, la polít· a, la historia, en pocas palabras del hombre
no unicamente como ser material, sino como ser racional, libre y espiritual.
La obra 1etajisim de las
·tumbres, se di 1d en dos partes. La
primera se refiere a los Prindpios meta¡,- icos de ta doc~rina del d~rec/10. La
egunda, a los Principios mrtafísicos de la doctrma dt• la v,rfud, relahvo a los
deberes o irtudes. mbas son parte del tslema de le 'es de la libertad. s
leyes de la libertad s refieren a las a 10nes e terior y se rigen
r el
prin ipio de la legalidad (derecho); o
refieren a las ac 10n s inte~1or~s se
rigen por el pnn 1p10 d la moralidad ( irtudes). qui,
anahzaran los
prin ipio del derecho ) por tanto lo que
la filosofía del der ho para el
célebre pensador prusiano. La obra compr nde en sus lrneds g neraJes una
mtroducc1ón al dere ho. Una primera parte d dicada al dere ho privado,
unas gunda rei nda al dere ha publico.
ue tro filósofo, en I prologo a u trabajo, afirma que la 1en 1a
del derecho en uanto stStema ranonal pu de llamarse 1etaffsim del
dC'Tec/10, es dectr, búsqueda de prin ip1
racional , por tanto úni os,
umversaJes
necesanos para ser aplicados a Jo empínco y contmgent
pudiendo normar o regul runa ondu ta xter10r del hombre.
En la inlrodu

1ón Kant e amma algunos aspecto d

la r la tón

fa ultades del esp1ritu con las I ye morale , en esp ic1I el deseo, la
z1ida, el placer, el dolor el se11timir11to: ~m desecU e la facultad de r ausa

de I

146

El jercicio de la Ubertad, fundamento último de la éh a, el
derecho, la políti , la soci dad · la hlStona no solo está l1m1tada por las
n cesidades naturales, smo por fines de Ja razon práctica, la cual recibe el
unpa to de la facultad de desear o representase objetos dt ersos en el ivir
otid,ano en íntima inculación on el enlimi nto.
El deseo puede ir acompañado del placer o disgusto, que en el
hombre
el setttin11ento. Pero el placer o el disgusto no siempre se
acompañan del deseo o aversión (puede haber pla er sm deseo del objeto).
El placer o el dolor pu den ser efecto d un obj to y no causa.

1sentinuento es 1a capacidad de experimentar pla ero dtSgu to
on la 1d a de una osa. F.s lo "subjeti o puro" para Kant, ya que pla er y
dolor no pueden pb arse por I mismos. n tenden ias del hombre: "El
sentuniento comprende l efe o de la representación ( ens1ble o
intelectual) sobre el suj to,
pertenece a Ja sensi ilidad, aunque la
representa ión m,sma no puede perlen er má que aJ ntendimiento, o a
la raz · n .
El sentimiento tiene su base en la sensibilidad pero los ont nidos
de su representación pertenecen en e lusiva al entendimiento o a la raz.ón.
Esto significa que el contenido de la r presentación será obj to del

1

lnmañuel Kant, Prmnpii MttnfisiCJ):. ,le la doctrma dd dt:reclto. Trad. Am !do 6rdova, .d1t.
~M. Mé 1 o 1~ , p. 7. l..c1 obra mprmd en su pmn .i part : 1 prim ip1os mt&gt;Wísi&lt;
Jr Id J,l( tnnc\ dt&gt;I del't'( ho. F.n la SPgUnda parte: l
prín ·¡,¡ 01 t.tfis1cos de la doctrina d Id
virtud A&lt;¡u, nos rel rim a la primera parte
2 Vr • lnmt1nul•I Kan1 . Antrtlpofogía. tn St'nlulo pragmnhco. Trad. J C.aos, Alianz.a Fdit rial,
M.tdriJ. 1991 pp. 15 a 15 y lihros segundo y ter er .
3 1, Kant . La 111.-tn(l!óim di las c,~lw11l,res. edi&lt;ion cit. p . 8.

147

�ent ndinuento al buscarse en ella los prin 1pios unkos, umversales y
ne esarios; y obJ to de la razon, uando esos principios sean examinados o
se formule un Juicio por parte de la razón a s,tuaaon empíri as en el
campo moral tanto n el orden terno (derecho) como en el orden interno
( irtud s). Por tanto no cualquier representa 1ón de la facultad de desear o
del sentum nto sera válida o legitima.

El filósofo de Kómg berg ha e otras distm iones que son útiles. El
pla cr práctico es I que se une al deseo del objeto afectclndo el senbmí nto,
e indifer nte que el placer sea el efecto o la causa del deseo. Placer
inactivo, el que se obtiene con la representa 1ón del objeto, su razón no se
encu ntra en )a e JSt n ,a del obJ to. La representa ión deJ obJeto es lo que
llama gtt to.
Al placer practi o lo precede el apetito habitual o m linación.
Cuando el entendlDltento e la umón deJ pla er y de la fa ultad apetiti a, y
la Juzga válida• por una regJa, llama interés. El placer práctico es interés
de la in linación. uando el placer viene despues de una determina ion
antenor de la fa ultad apetíbva, es un pla er intelectual, y el interes, que se
manifiesta al obJeto es un interés de razón. Puede hablarse de una
in linación intelectual, que es un deseo habitual, que r sulta de un interés
ra 1onal pu ro.
distingue el deseo de la conc11pisceneta. Esta ultima es una
determtna 1ón sensibl del alma, pero no convertida aun en un a to de la
facultad apettti a. La co11rnpiscenoa o ,1eletfaho es I deseo de pJa er por
bienes puramente espmtuales o que pertenecen al alma y al cuerpo. Fs en
este senhdo que se toma habitualrn nte.
uestro autor va a pr isar aspecto de la facultad apetiti a y de la
voluntad en este deslinde de pnncip1os éti os
es ribe: "La facultad
apehbva, segun nociones, en cuanto a su principio d detem1inacion se
encuentra en 1 nusma y no en el ob1eto, se Uama la fa u1tad de hacer o de
no hacer a discreción, en cuanto va uruda a la on 1en ia de la facultad de
obrar para producir el obj to, se llama arbitrio. Pero, s1 no va unida a ta
conci ncia su acto no es más que un 1:iolo una a pira 1ón"~.
El apetito es el pnn 1pio de acción ultima como pensaba nstóteles.
F.s lo que impu1sa a un ser 1vo para satisfacer una n
1dad o un des o.
Puede dingirse al bien aparente o al bien real o ser contrario a la razon )' al
deseo. Los escolastJ os distinguieron entre el apetito concupiscible que
persigue el bi ns ns1ble y el apehto irascible que se opone a lo nocivo. Para
Kant e] apetito se relaetona con la facultad de hacer o no hm:r:r, el arbitrio y la

i,ot,mt,u1: "La oluntad es, pues, la fa ultad apelih a onsiderada menos
con relaciona la a ion (como el arbitrio) que con reladon al prin 1p10 que
detem1ina el arbitrio a 1c1 ac 1ón; no a pre edída de ningun principio de
determinc1 1011; por el contrario es, puesto que puede determinar al
arbitrio, la razón prácti a misma' .
El arbitrio para Kant está en r lación a la ac 1 - n, n cambio la
oluntad determina al arb1tno, eUa no va precedida de nmgun pnn 1p10 de
detem1ina ion por eso la razón prácHca misma.

La oluntad puede omprender el arbitrio, as1 como el deseo, la
razón puede determinar en general la facultad apehh a: "El arbitrio que
puede ser determinado por ra:.ó11 p11ra se Uamcl ubre arbttno. El arb1tno que
no es determmabl más que por i11clinación (mó il sensible, sltmulus) es un
arbitrio animal (arb1trum brutum)"0•
El arbllTio detem1mado por razon pura es libre arbitrio, en cambio
el inculado a los ns1ble puramente dice Kant que es el arbitno o elecc1on
del arumaL El arbitrio humano, es tal que puede r afectado por movtles,
pero no determmado, únicamente puede ser determinado a la acción por
una voluntad pura.

La lib rtad -no el arbitrio- tien un todo pos1ti o, otro negah o
se11ala el pensador alemán: "La lib rtad del arbitrio es esta independen ia
de todo impulso sensible n cuanto a su determina 1ón; tal es la noctón
negativa &lt;le la libertad'"'.
El sentido positivo de la libertad cons te en que la razón práctica
solo es posible, uand se omete a las ma un para poder engir una ley
supr ma o unos imperativos. Las le ·es de la libertad se llaman mQTa/es.
uando e r f1eren a las acciones externas y su legitimidad se les llama
j11ndicas. i e igen que la ley s mtsmas s dn I prmcipios determinantes
d la ac ion se llaman étJ as. La conforma ·ón de u1,a
otras se llaman
lcgahdad moral,dad.
nali.za Kant, po;teriormente, la lden 11ea idad de una melafísica
de la co tumbres. Fsto ig111fi a que la fuerza de las leyes morales no
d n a más qu en uanto tán fundadas a priori y ne esanamente, a e to
lo Uc1ma metafís1ra. La busqueda de pnn 1p1os a pnon para una leg1slaaon
un1versaJ es propiam nte la m ta~s1 a de la costumbre .
La anlropolog1a no funda una metafísica de la co lumbres, pero
lh,d p. JO.
'" lh,d I' 10.

- '"'"· p. JO.

148
1-19

�puede aplicarse a la misma. Se trata de la antropología pragmática o de la
e periencia. En cambio una antropología mora! contendría las ondiciones
del cumplimiento de las leyes de la primera parle de la filosofia moral, es
decir, las ondiciones subjetivas, favor-dbles o contrarias, y de otros
prinapios para juzgar de la e periencia. Fsta antropologia es indispensable
pero no debe preceder a la metafísica de las costumbres, ni confundirse on
ella, ya que correría el ri go de establecer leyes morales falsas (las
sub¡ettvasY,.
Al establecer una división de la metafísica de las costumbres, Kant
a.firma que toda la legislacion se compone de dos partes: una ley objetiva,
es decir, que hace de la acción un deber; y n segundo lugar, de que la ley
haga del deber un motivo: "La ley representa la acción como deber; lo cual
es un conocimiento puramente teónco de la deterounación posible del
arb1tno, es decu, de la regla prá tica. El moti o rela 1ona la obligación de
obrar de tal manera con el principio det-erminante del arbitrio en general
en el suJeto 119 •
La le moral en sentido am püo re pres nta la a 1ón como deber en
su aspecto teóriq&gt; de toda posible determinación del arbitrio, s omo una
regla práctica para el obrar. El motivo vincula obligación de obrar
conforme al pmlcip10 deternunante del obrar. Entramos en el ámbito de la
legislación y el deber: "La legisla íón que de una acción hace Wl deber, y
que al mismo tiempo da est deber por motivo, es Ja leg1Sla 1ón moral.
Pero La que no
e entrar el motivo en la ley, que por consiguiente
permite otro motivo que la idea del deb r mismo es la legislación
juríd1 a" 1º.

na

juridi a es Jaque puede ser externa también"12•
La l gíslac1.0n es interna en la moral, los deberes también, aunque
puedan ser también en ocas1ones externos. La legislación jurídica al igual
que sus deberes es e terna aJ regular la conducta de los hombres en
sociedad, sin atender o exigir que entre el cumplimiento de la norma y
intención del sujeto se correlacionen. Basta su cumplinuento y no el saber
si se qwere cumplir por convicción o deber o en todo caso por coacción de
una obligación o el temor a] castigo.

]a

La libertad, dirá Kant, es una noción que no puede tener obJeto
alguno adecuado en una experiencia posible. En otras palabras la libertad
no es una cosa, objeto o fenómeno es dunensión nouménica o espiritual
Las leyes morales son im perahvas y no imperativas técnicas (reglas del
arte), ciertas acciones son pemütidas y otras prohibidas y otras resultan
indiferentes. Las leyes jurídicas igualmente pemuten, prohiben o no
regulan. Sin embargo, en el caso de las leyes morales su incumplimiento no
es exigido directamente, lo cual sí sucede en el caso de las jurídicas. Por eso
se vinculan obligaciones y deberes: "La obliga ión es la necesidad de u.na
acción libre bajo un imperativo categóri o de la Razón"13.

Kant establece en su libro Metafísica de las cosh1mbres, la comunidad
de las acciones que aqw vamos s ñalando tanto para el derecho como para
las virtudes pues se trata de imperativos categóricos de ]a razón práctica y
afuma: rre.1 imperativo es una regla práctica, en irtud de la cual una acción
en si misma contingente se convierta en necesaria" 14. Esto s1gnifica que e]
individuo en sus múlttples acciones guiadas por deseos, sentimientos,
apetito , pla res, dolores p necesidades diversas tiene que someterlas a
principios e imperativos de su razón práctica y en ese momento lo
puramente contingente puede con ertirse en algo necesario desde el punto
de vista éti o.

En el ámbito de la líbertad el obrar conforme a principios conlleva
a una legISla on que tablee deber
on motivos, mó iles o motores de
ese obrar. Esa legisla ·1ón asume dos modalidades. na que establ e
deberes que hacen entrar el motivo en u cumplimiento y es la legislación
moral y otra que establece deberes cuyo cumplim1ento no requ1e re la
inserción del hlotivo en eUas y son las leyes jurid1 as. Todo los deberes
pertenecen a la moral: "Pero su legislación no por esto e tá siempre
comprendida enla moral; un gran numero de Uos le son e tral'los" 11 .

Una a c1ón es lícita (licit11m) cuando no es contraria a la obligación;
Yesta libertad, que no está circunscrita por ningún imperativo ontrario, se
llama facultad (facultas mora/is). De aqu1 se deduce fácilmente lo que es una
acción ilícita (i/licitum)l5.

La distu,ción entre intención conducta ta presente en la mente de
Kant. El motivo en uno y otro tipo de legisla · t011 es diferente. La pnmera
es interna, la segunda es e t rna: "La legisla ión moral es la que no puede
ser e tema aun cuando los deberes pudieran serlo siempre. La legisla ión

Por lo dicho Ullas acciones son lícitas en la medida que no son
contrarias a obligaciones, deberes que derivan de i.mperati os morales,
aquellas opuestas a lo anterior son ilícitas. Por eso el deber es la acción a
que una persona se encuentra obligada. El imperativo categórico manda o

a Cfr. lbid. p. 15.
º lh1d. p. 17

u !bid. p. 19.
Ibid. p. 22.
i• Ibid. P· 22.
15 lbid, p. 23.
13

'º lbiJ. p. 18.

11

JbiJ. ~- 18.

1O

151

�positivas"18 .

prohilie una acaon; una acción que no está mandada o prohibida, es
permitida o indiferente. A este respecto, se puede preguntar, si hace falta
una ley facultativa, para hacer o no hacer según interese, con
independencia de una ley preceptiva o una ley prohibitiva. En tratándose
del derecho no puede plantearse una ley de esa naturaleza, ya que las
acciones le interesan o no le importan al derecho conforme a sus fines. .
En íntima vinculación con lo anterior Kant nos habla del hec~o y la

persona. El primero es una acción en cuanto se somete a leyes de la
obligación según el arbitrio del sujeto. El agente es el autor del hecho
material; y el hecho y la acción, pueden serle imputados.
Una persona es el sujeto cuyas acciones son susceptibles de
imputación. La personalidad moral, no es más que la libertad de un ser
racional sometido a leyes morales. La personalidad psicológica es la
conciencia de sí mismo en los diferentes estados de la identidad de su
existencia. Persona es~ ser que se impone a sí misma y otras la ley16•

Kant está señalando la existencia de las leyes naturales del cosmos
o del mundo físico que son exteriores, más no se confunden con otras
exteriores propias del derecho, y que se denominan positivas.
Tratándose del mundo moral las leyes proceden de la voluntad y
las máxunas del arbitrio. E1 arbitrio es libre. La vohmtad es necesaria y no
susceptible de violen.da. Sólo e] arbitrio puede ser llamado libre. Kant
desde la Critica de la Razón Práctica19 señala que la libertad es indefinible.
Tampoco la líbertad de arbitrio puede definirse (libertas indiferentiae), ya que
esto re.basa lo purament-e sensible (fenoménico) y en cambio la libertad
pos~tíua o real (nouménica) no es sensible, ni comprensible, pues, el sujeto
racional no puede adoptar una decisión contraria a la razón legislativa,
aunque la experiencia demuestra Jo contrarioW.
La ley que obliga a priori e incondicional01el1te por nuestra misma

razón es propia de un legislador supremo, que no tiene más que derechos
Analiza Kant a continuación otros temas como las cosas, la
transgresión y el conflicto de 1os deberes.

y ningún deber (Dios).

Una cosa no es susceptible de imputación. Lo justo y lo injusto es
un hecho conforme o no confom1e con el deber. Un hecho contrario al
deber se llama transgresi_ón.

e. 1mputables: ''La imputación (imputatio), en moráJ, es el juicio por el cual
se dedara a alguien como autor (causa lt"bera) de una acción, la cual toma el
nombre de hecho (fach1m), y que está sometida a las leyes 1121_

La transgresión no premeditada, pero imputable, es una simple
falta (culpa). La transgresión dehberada, (se llama delito). Lo que se
conforma con las leyes externas se llama justo, lo contrario se llama injusto.

La imputación puede implicar consecuencias jurídicas, morales 0
criticas (imputatio dij11dicatcrria). La im patadón se hace por medio de un
juez o tribunal (i11dex oforum).

El conflicto de los deberes sería· una relación entre éstos, tal, que el
uno destruyera al otro (completa o parcialmente). Pero esto no es posíble.
Lo único cierto es que un sujeto, en una reg]a que él se prescriba, no puede
fijar dos principios de acción para lo mismo y no pueden obligar al mismo
tiempo. Entonces uno de ellos no es deber y 110 podrá subsistir, y sí el
principio de obligación más fuerte 17.

En estrecha vinculación con la imputación se encuentra el mérito
que consiste en hacer ~go co~orme al deber. Si se cumple 0011 lo exigid~
se pag~ una deuda (deb1t11m); s1 se hace menos hay delito moral, demérito
(demmh1m). El efecto jurídico del delito es la pena (poena), el de Ja acción
meritoria es la recompensa (premittm)22.

.

La vida ética y jurídica del hombre se regula a través de leyes
dive.ISas. Las leyes obligatorias se llaman leyes exteriores. A estas
pertenecen aquélla~: "cuya obhgación puede concebirse a priori ·por la
· raz.ón sin legislación exterior, las cuales no por ser exteriores pierden su
carácter de naturales. Por el contrario, las que no obligan sin una
legislación exterior real (sin la cual no serían leyes) se llaman leyes

16 Cfr. lbid.
17 Or.

p. 24.

Jbid. pp. 24-25.

152

Las leyes serían inútiles si no hubiese personas libres, responsables

_ Finalmente las consecuencias buenas o malas de una acción que
deb1a tener lugar en derecho y las consecuencias de la omisión de una
acción meritoria, no se pueden siempre imputar al sujeto. En cambio las
buenas consecuencids de una acción meritoria y las malas consecuencias de
JA

füid. p. 25.

19

Ve~ lnma nué l _Ka nt. Crítirn de In Ra::ó11 Práctica. Trnd . E. Minana y Villasagra y Manuel
~ affrn Mo re n te~ F.d1t. r orrua, Méxi( o, 1980, p. 91. y siguientes.
l Kant . Métaps1cn Je l11s C,,sh1111br11S, edición c it. p. 28
21 fuid . p. 29.
.!l ( fr lhid. p. 29.

15.1

�una acción injusta, son imputables 1 suj to. El grado d imputa ión debe
hacerse tomando en uenta las ondiciones del su1eto23•

2. ¿Que es el derecho?

Al referirse al derecho, la primera pr gunta qu formula Kant es
qué es el derecho orno cien ia? Lo define así: "El conjunto de las leyes
lu
phbles de una legisla ión e terior, se llama Teor,a del deredw, o
simplemente derecho (jus)'124 •

El filósofo germano considera qu el dere ho no es sólo una teoría,
también es una ci n 1a de la leyes relabvas a una reguladon externa ntre
los hombres sobre diversos asuntos.
o parece muy afortunada la
presion "conjunto de las leyes s
ptibles de un legisl ción e teríor",
por eso indi amos que es una regula 1ón e tema entre los hombres
onforme a prm ipios que se examinan. Oaro que Kan on las palabras
"Conjunto de las leyes", alude a los prin ipios o fundamentos de la
oluntad en cuanto a la onducta juridtea.

Cuando esta legislac1ón e iste, form la ciencia del derech_o
posih o. Al versado en esta den ia se llama p1r_isc~11 11/to. ~uando _I c1_e 1a
del derech
aplica a los casos e teriores es 1unsprudenc1a La 1 neta del
der ho (j11ris scienha) es la ien 1a de lo JUsto y ~n ien . el té~n_1ino de
Jurisprudencia cuando se produce un cono inuento s1Stemallco del
derecho natura] (ius natura/e).
·Qu · es el derecho en si? Una respu ta a ertada
muy difiol, ya
que ten:mos que decir algo diferente a Jo que señalan los sentidos. Habrá
que buscar en la razon esos prm ipios que informan ~I dere ho. K~~t
c;eñala un principio universal de derecho y escribe: "Fs 1usta toda c1on
que por sí, o por su ma ima, no es un obstáculo a la conformidad de la
libertad det arb1tr10 d todos on la libertad de ada uno segun I yes
uni ersal s".25-.
Toda a ión que por lla misma o la má ima que la msp1ra es ¡usta,
en la medida que no uln ra la libertad de todos
cada un
un
pnnctpio universal del derecho. Kant no da 1 m plo pero es d uponerse
que s trata de condu tas qu se aJu tan a prin ipios o leyes u111vers les de
elevado aracter moral o de santidad 11T prochabl .

v

fr. tbi&lt;l r -30.

La ac ton del derecho no
propone enseñar la virtud, m esta ley
del derecho puede presentarse como un motivo de ac 1ón ruque yo deba
sujetar m1 libertad, simplemente se señala e] límite asignado a la libertad
por su idea o concepto, es decir, la norma ¡undica tutela el mínimo de
conducta e igible para que cada uno goce su libertad. Por eso el derecho es.
inseparable de la facultad de obligar y die Kant: "Por consiguiente el
der ho es mseparable, egun el prmcip10 de contradicción, de la facultad
de obligar al que s opone a su libre ejercí io"26.

El qu no respeta I norma egal es susceptible de ser obligado
coactivamente para prot don de los deredlos de los otros. Kant afirma
que e] dere h puede tambt n: " oncebirse orno la pos1bilidad de una
obligación mutua, uni ersal, conforme on la libertad de todos según
le_ es"27.
ignifi a la posibilidad de conformar la obligación general
reaproca con la libertad de todo . El derecho y la facultad de obligar son lo

m1Smo.

El pensador prusiano estima que el derecho otorga a cada uno lo
suyo con precisión matemática, muy düerente a la moral que tiene que
obrar con cierta I itud
emplea una analogia: "EJ derecho (directum
rech1m), como lo directo, se opone de un lado a lo curvo, de otro a lo
obhquo. En el primer caso, es la cualidad esencral de una línea, en términos
que entre dos puntos dados no puede haber más que una oJa de esta
espeae. Pero en el segundo caso, el derecho resulta de la posición de dos
hneas que e cortan o se to an en un punto, de las cuaJes solamente una
puede ser perpendicular, no inclinándose mas c1 un lado que a otro y
formando dos angulas 1guales"28•

El filósofo alemán habla de un derecho equívoco (,¡us., aequivocum).
Sucede que ha' ocasiones en que la ley no puede determinar los casos en
los uaJes obHga y apai e la duda. te derecho en sentido lato, falso o
verdadero, se resuel e mediante la equidad y el derec'1o de necesidad.
La equidad (aequitas) para Kant es una contradi ión y sólo se da en
la condenoa deJ juez, y no bene fuerza en eJ lribuna1 et il. Se apega al
lema "El dere ho mu estricto es una mjusti ia mu grande". Para nuestro
autor la equidad queda fu ra de Jo establecido n un contrato
no s
e igible estrictamente hablando. ría w,a especie de com pensac1ón a una
de las partes en Ltigio por la aplicación d lo pactado.
b• Jh,d. r-:\&lt;!
r, fh1d. p. ".\-1
~ lbrd. p. :i6.

lbid p. 30.
is lhid. p. 32.
2•

154
155

�EL derecho de la necesidad (j11s necessitatis) es un pretendido derecho
consistente en la facultad moral de dar muerte al agresor que atenta contra
:mi vida: "La máxima del derecho de necesidad es ésta: la necesidad carece
de ley; y sin embargQ, no puede haber necesidad que haga legal la
injusticia 1129.

deriva del primero como derecho positivo, lo mío y lo tuyo naturales,
también pueden ser externos, como en fo natural son internos. Por eso se
estable.ce una correlación entre el derecho natural (razón humana) y el
derecho positivo (reglamentación). Sólo existe un derecho natura] o innato,
que se relaciona con la libertad y la igualdad. La libertad (independencia
del arbitrio de otro) es la que cada uno tiene por el soJo hecho de ser
hombre. La igualdad natural consiste en ser dueño de sí mismo y de ser
hombre irreprensible, es decir justo, mientras no se demuestra lo contrario.
Por eso el derecho positivo en Kant se refiere al mío y h1yo exteriores.

Tanto en el caso de Ja equidad como en el derecho de necesidad Kant
estima que se confunden los principios metafísicos que regulan el derecho
con circunstancias empíricas y contingentes. En ocasiones en dos juicios de
derecho, aparece la ambigüedad, proveniente de confundir los principios
objetivos del derecho con los pnncipios subjetivos del ejercicio deJ derecho.
De allí eLrechazo de Kant a esas dos modalidades jurídicas.

En estrecha vinculación con lo anterior se encuentran los deberes.
Todos Jos deberes son: o deberes de derecho o deberes de virtud.

Al examinar la división de la ciencia del derecho Kant parte de la
división de los deberes. Estos deberes tienen una base moral y son los
siguientes:

Los primeros son exteriores; los segundos interiores. La relación
objetiva de la ley al deber, da una tabla asi, según Kant
Deberes respecto de otro llamados de Derecho o perfectos que se
dividen; 1º. en derecho de Ja naturaleza humana en nuestra propia
persona. 'Z'. Derecho de los hombres.

1º. Sé hombre homado (honeste vive). La honradez en derecho
(honesta jurídica) es .reconocer la dignidad de todos, tratándoselos como un
fin (ley justa).

Deberes respecto de sí mismo imperfectos o de lo natural y que son:
312• Fin de la naturaleza humana en nuestra propia persona y 4º. Fin de Los

'2'. No hagas dai1o a terceros (nominen, loede).

hombres32.
3º. Entra (si no .puedes evitarlo) con los hombres en una sociedad
en que cada uno pueda conservar lo que le pertenece (suum cuique trilme).
Kant rechaz.a. la fórmula "dar a cada quien lo suyo" por absurda, y
la sustituye por la última. Estos son los principios del derecho que Kant
hacesuyos30.
La. división general del derecho para el filósofo germano se
fundamenta en considerarlo como ciencia y como facultad moral y afirma:
"lº. El derecho, como ciencia sistemática, se divide-en derecho natural, que
se funda en principios puramente a priori, y en derecho positivo
(reglamentario), que tiene por principio la voluntad del legislador.

'2'. El derecho romo facultad (moral) de obligar a los otros, es decir,
como título legítimo (titulum) contra ellos, de donde se deriva la división
precedente, derecho natural y derecho adquirido" 3l.
El primero se refiere a lo que a cada uno corresponde por su
calidad de persona con independencia de todo acto de derecho. E1 segundo
p. 39.
Cf.r. !bid. 40.
31 Jbid. p. 41.

Los deberes a que se aluden en el número tres se refieren a siervos
Y esc~avos y en el número cuatro a Dios pues no tiene deberes y sí en
cambio todos lds derechos, al cual deben venerar los hombres.
Por último establece Kant una división de la moral como sistema
del~ deberes en general que comprende u.na moral elemental que a su vez
contiene: deberes de derecho y deberes de t.7irhtd. El análisis del derecho
privado (natural) y el derecho público (civil) y una metodología que
comprende una didáctica y una ascética.

3. El derecho privadp
Este derecho que pai,a Kant puede llamarse nahtral por ser el que le
pertene e al hombre por su condición de persona es incluso anterior al
d~recho público o civil, tiene por obj to determinar de manera general
co~o 1?e obtiene una propiedad y las modalidades que posee. El autor
defme la propiedad así: "Lo mío en derecho (meum j11ris) es aquello con lo
que tengo relaciones tales, que su uso por otro sin mi permiso me
perjudicaría'"'·

29 Jbid.

i2

• 30

1

156

lhíd. p. 45.
lhi.t. p. 51 .

157

�El asegurar el uso y djsfrute de lo que se posee es el fin
fundamental de la propiedad y fin de la tutela deJ derecho pri: ado. La
voluntad del sujeto como razón práctica es el supuesto a la base del
derecho de propiedad. La posesión puede ser nominal&lt;&gt; real o si se quiere
física o fenoménica o bien inteligfble o nouménica.

En cuanto al derecho reaJ no lo entiende Kant en el sentido
trad 1cional de posesión de u.na cosa y lo define así: "El derecho a una cosa
es el derecho del uso privado de una cosa, respecto de la cual estoy en
comunidad de posesión (primitiva o subsiguiente) con los demás
hombres'136 •

Las proposiciones de derecho son a priori por cuanto son leyes de
la razón. La proposición de derecho a priori es analítica respecto de la
posesión física, pero las cond1c10nes restrictivas a la propiedad originaria y
comunal la hacen sintética. Por esto la posesión jurídica se funda en este
postulado de la razón práctica: "Es un deber de derecho obrar respecto de
otro de tal modo que lo exterior (lo útil) pueda llegar a ser suyo'™.
Lo mío y lo tuyo, por tanto el derecho a la posesión se remiten a lo
inteligible, en cuanto se apoyan en la libertad y la razón práctica.
La noción de derecho que es puramente racional, no puede
aplicarse inmediatamente a objeto de la experiencia, ni a la noción de una
posesión física, SÍ!\O a una posesión en general sin referencia a una forma
de ocupación, sino al haber o tener independientP de toda condición espacial
y temporal. En realidad las cosas se tienen que poseer en sociedad. Lo mío
y lo htyo sólo son posibles en esa situación porque debe existir una
voluntad colectiva_, general o común capaz de obügar a todos en el uso de ~
lo núo y lo tuyo.
Los momentos de la adquisición son según Kant tres: 1°.
aprehensión de un objeto que 110 pertenece a nadie, posesión actual,
fenoménica, de algo que pertenece a otro; 'Z'. la declaración de posesión,
sustrayendo el objeto a los otros; 3°. la apropiación como acto de voluntad,
como acto de voluntad exterior (idea) que legisla universalmente y a la
cual todo mundo debe conformarse35.
Se pasa de la posesión sensible fenoménica de un estado natural a la
legitimación de la propiedad como expresión inteligible o nouménica que
emana de la razón práctica.

En e) derecho privado son importantes otros componentes orno el
derecho real, el derecho personal, el contrato y sus modalidades y la
adquisición a los cuales me refiero en lo esencial desde la prospectiva
jusfilosófica.

!bici p. 60.
35 C'fr. lbtd. p. 69.

34

Kant insistirá que la justificación de la posesión

y propiedad de

una cosa sólo es posible en una sociedad y mediante una ley: "En efecto

sólo según este principio puede haber conformidad del libre arbitrio de
cada individuo, es posible un derecho general, y también por último 1~
tuyo y mío exterior"37.
De alli que la adquisición en el estado de naturaleza es provisional
y sólo es perentoria o exigible en el estado social o de derecho. La voluntad
racional necesaria es el título del derecho. Kant entiende que la cantidad y
cualidad de lo adquirido y su determinación es de lo más con, plicado en
una sociedad. Esto supone un acuerdo primitivo -que no es un acto
juríd1co- de la voluntad general de los hombres para que la sociedad civil,
se re ista de forma jurídica y por tanto de obhgación y derecho.
En cuanto aJ derecho personal posee unidad indisoluble a
diferencia del real que puede ser dividido en formas múltiples. Dice Kant
que la posesión del arbitrio de otra petsona como facultad de determinada,
según leyes de 1a libertad (lo mío y lo tuyo exterior con relación a la
causalidad de otro) es un derecho personal: "El acto de Ja voluntad
conjunta de dos personas, a fin de hacer pasar lo suyo de uno a otro, es el
contrato 1138•

Los contratos sirven para la adquisición de bienes y servicios, sin
embargo, necesitan ser perfeccionados con la entrega de las cosas y la
obtención de los servicios. Tienen diversas modalidades que.Kant analiza,
pero que aquí no serán :referidas.
El filósofo prusiano habla de un derecho mixto o derecho realpersonaJ: "B.te derecho es el de la posesión de un objeto exterior como de
una cosa, y de su uso como d~ una peisonaff39.
Kant de conformidad a la ideología de su tiempo se refiere a
relaciones de personas entre sí, que se asemejan a una relación con una
cosa.
·

36 lbid.

p. n.

lbid p. 76.
38 Ihid. p. 86.
39 lbid. p. 93.
37

159

�Este derechos produce en und sociedad libre que no se constitu e
ni por un he ho, ru por un ontrato, smo por una ley y la jurídt a. Es una
comunidad libre. Por esa le; se produ e en nuestra propia persona el
d recho de la sociabilidad.

El derecho real-personal ti ne un triple objeto n cuanto:· "El
hombre adquiere una mujer, la pareja adquiere hijos · la f¡imilta
sirvientes'14

º.

Estas situaciones susceptibles de adquisi ion no lo son por
enaJena ión y el derecho del poseedor es eminentemente personal.
Kant habla de un derecho domestico que di tde en der ho conyugal,
entendido como: "La comumdad sexual (commercium sexuale) es e] uso mutu
de los órganos y de las facultades se uaJes de un md1viduo de se o
dtferente1141 •

El uso dice Kant es natural (entre personas de diferente se o) o
ontra naturaleza, entre persona deJ mismo se o o con anima.les de otra
especies. En los dos ultímos casos no cabe e cepaón y on reprobables
universalmente estas desvtaetones.
El comercio sexual tiene lugar, s gún la naturaleza animal pura

(Jonucatío), o según la ley. Esta ultima especie de comercio es ~l casam~entomatnmoruo- entre persona de diferente se o para toda la ida. El ftn del
matrimonio es la procrea 1ón la educación de los hijos
placer o satisfacción entre los cónyuges·n.

n

el mero

Sólo por el casamiento es posible legitimar el pla er sexual y que el
aspecto de cosa, en que se con\ ierte, el SUJeto para el otro, por la mutua
entrega satisfacaón restablez.ca el marco de humanidad personahdad
que debe e isbr en esa rela tones. Este es un derecho personal y también
real, porque si uno de los cónyuges se escapa el otro tiene dere ho de
hacerlo regresar a su lado4 3•
La rela 'ón entre los con ug es de 1gualdad dice Kant pero sólo
en ]a monogamia, porque en la poligamia una de las pecsonas se convierte en
osa. El concubinato y la fornica ión no pueden ser elevados a contrato, no
pued exigirse el cumplimiento a una d las partes si se arrepiente. o
existe lesión al derecho de las partes; lo mismo puede decirse del
asam1ento morganati o o con restr,caones en sus efectos. Era el que se
p. 94
lb1d p. 9-1.
o Or lbid. pp. 94 -95.
., Cfr lh1d. p 96.
10 !bid.

daba entre un futuro rey · una pi be a.
Por eso el nbato de casam1 nto
rfect por la habitac1on
matrimonia) (copula cama.lis). En lo demci casos e in istenle, e cepto
que Id impotencia de alguna. de las partes sobre enga después de
celebrado el matrimo11io.ti.

Otra forma de derecho real-personal es el erecho d los padres
¿En qué co 1.ste? Al traer a t mundo una persona sin u consentimi nto
y de manera ar itraria, los padres quedan obbgados a uidar del hiJO y
hacerle la ida soportable en cuanto
pueda.
les conf I re por le · a los
hijos e d re o, sin un a to jurídico particular;,.
Por eso los padres pueden dmg1r y educar a su hijos tanto
pragmaticamente (ganaISe la ida) como moralmente, hasta que se
mdependi el hqo. J 11 gar a ese momento lo padres renun 1an a todo
derecho de mandar, y a todo r mbolso por los g-astos o mdemmza i · n por
los sufrimt ntos padecid . Lo h1¡os tienen únicamente obligación de
reconocer lo realizado por los padres.

El derech de los padre de po er us h IJOS no e un derecho real
puro (n es naJ nabJ ) smo personal, aunque tampoco puro personal, por
lo tanto es mudo.
Finalmente, como part del derecho domé ti o anahza. l&lt;dnt el
derrc/10 heril. Este consiste en las rela iones enlre el amo la s rvidumbr ,
también es ~n derecho m1JCto en vtrtud d qu el amo tiene e igencias
obre la persona del s1 rvo, como ha erlo regresar, s1 se escapa, despedirlo,
et ., pero no on c1bsoluta , a que I otro es p rsona no puede renun iar
absolutamente a su J,b rtad.
En uanto a la figura jurídi a de la adquis1 ión esta permite al
individuo el e,e iao tanto d su derechos reales como p rsonales
mixt , d ir, reaJ-personal o \ ic ersa como e pr s1ón de su ltb rtad n
un mareo et1 o.

4. El dcrcclto puhlí o

F.sta rama fundam utal del dere 'ho es factible por la e 1Stencia
prev1dmen deJ derecho prt ado. El pa o del derecho privado al públi o
es posibl medjante el est.ado jundi o, el cual permite a todos los hombres

41

u&lt; Ir. lb1d p. '17 98.
•• &lt; Ir. fl,íJ. p. llXl.
160

lol

�disfrutar de su derecho. El principio formal de un estado de derecho, se basa
en la idea de una voluntad uru ersalmente leg1Slatr a que se llama justicia
p1íblica. La jushcia asume tres grandes modahdades. La protectora, se refiere
a la conducta intrínsecamente justa, la conmutativa,. señala lo que se puede
poseer juridicamente, y la distributiva, mdtca mediante una sentencia Jo que
es confonne a la ley.

En el estado natural no existe justicia dtstributíva. A ese estado le
s:igue el soda/ en el cual tarn poco propra.mente se da la justicia distnbutiva,
esta únicamente se logra en el estado civil o de derecho ptíblico. Los dos
primeros son estados de derecho privado, y solo el último lo es de derecho
público. Las leyes del último se refier na la vida en común a través de la
Constih1ción. La relación del soberano y el súbdito, es de subordinación,
pero no de coordinación, estima Kant'".

El derecho publico tiene un postulado básico para el pensador
alemán que Jo enuncia así: "Tú debes juntamente con los demás, en la
relac1on de una coex1Stenc:ia ne esar.ia, alir del estado natural, para entrar
en un estado de derecho, es decir, estado de una justioa distributi a"-t7•
Mediante el estado de derecho se abandonan las formas de
violencia y abusos que la Libertad de todos provoca en el estado natural.
Esto será posible gracias al convenio o contrato original. Sólo de esa manera
se con.figura un estado de derecho mtegrado por ciudadanos: "El conJmll:o
de las leyes, que sigue una promulgación gen ral para producir un estado
jundko, constituye el derecho público"i8.

para que disfrute cada uno de lo SJyo49•

El estado natural era nás bien una justicia negativa y no
necesariamente la carencia de toca justicia, ya que las adquisiciones en el
estado natural eran provisionalesal carecer de sanción púplica. B estado
civil tiene que reconocer las adqúsiciones del natural de lo contrario no
podría operar.

El Estado
Al -paser Kant a examinare} Estado, lo hace en consideración a la
ciudad. Esta se entiende como la -eunión de un número de hombres bajo
leyes de derecho. Son leyes a prior y necesarias, mediante normas.
La ciudad encierra en sí tres poderes: "El poder soberano
(soberanía) en la persona del legisador, el poder ejemtivo (según la ley) en
Ja persona del gobierno, y el pode1j11dicial (como reconocimiento de lo mío
de cada cual según la ley) en L: persona del juez (potestas, legislatoria,
rectoría et j11diciaria)'!;i().

El primero de los podees afirma Kant representa la ley; el
segundo, el precepto y el tercero, e principio de la subordinación a la ley, la
con lusión o enten ia.

El Poder Legislativo
El derecho publico se mtegra por leyes generale , promulgadas por
la autoridad, on validez para Lodos, a fin de que puedan disfrutar de sus
bienes y libertad. Se trata de Jeyes para todos los miembros de un puebJo.
Cuando los particulares se reunen bajo el con epto de pueblo, esa relacion
se llama estado ci il; y el todo de ese estado con relación a sus propios
miembros se Llama ciudad (emitas). La ciudad se Llama cosa pública ' con
relación a otros pueblo es una potencia. Un pueblo con relacion a otro se
llama nación. Por eso el derecho público se divide en derecho de gentes (i11s
genti11m) y derecho cosmopolílico o de d11dadar10 del mundo (¡11s cosmopolilicmn)
por razón de que la tierra no es mfmita sino lioutada · y en principio
pertenece a todos.

Este poder pertenece a la \Oluntad colectiva del pueblo. Las leyes
de él, no deben ser injustas.
Los miembros de una socedad civil, tienen según Kant, ciertos
atributos j~rídicos inseparables desu calidad de ciudadanos. En primer
Jugar la lrbe:tad legal,_ ~e no obececer más leyes que las promulgadas;
segundo, la igualdad (Wtl de no recmocer más superior que el que tiene la
facultad moral de obligar y ter en la independencia, en ser deudor de su
pro~•~ ex_istencia y conservación, :orno miembro de Ja república, no al
arbitno, smo en sus propios derech&lt;s y facultades5•.

Kant afiro1a que no hemos tomado de la e periencia el estado de
vioJencta entre los hombres. in embargo, para que puedan establ erse
pueblos, Estados, y naciones, es indispensable entrar en un estado ívil,
4b Cfr.

41

lb1d. pp. 113-13-1 .

"' lh1d p. 1-10.
,,, lhlll. p. H2.
' 1{ 1r lh1&lt;l. p. I H .

fbid . p. 134.

~ lbi&lt;l.

p. 139

162

�Esos tres poderes del individuo son d1gmdades políticas,

La sed, ión y la rebelion aj rnngun pr te,to pdra Kant, on
justtfi bl
lo delito de sa naturalez.1 d b ns r ast1gc1dos l n la pena
de muerte. EJ rcgiod10 gun Kant, e un rimen 111e,phcable e 1rrem1 ibie.

comprenden una relación de superior uni ersalidad al integrarse mediante
un Jefe (imperans} y subordinados (s11bditus). El acto por el cual el pueblo se
constitu •e en audad es mediante el contrato primitivo, por medio del cual
todos renun ian a su libertad, para recobrarla al instante de constituuse
como sociedad civil.

EJ autor estima ~ue la modif, anones a una -on_tit11do11 , 1ci0Scl,
no puede ha rse más que por el sober,rn mismo ¡ r medí de una
refomld · nun a por una revoluc,on. , esld aparece, no pu de al c11v..ar
más qu al poder eJecuh o y nunca al I g lati ~

El contrato original

Estos tres poderes e om plementan subordinándose entre sí,
haciendo po ible establecer el derecho de c.ada sujeto. Kant ~íbe "... la
voluntad del legtslador (legtslatoria) on respecto a lo que onoeme a lo
nuo lo tuyo e tenor es irreprensible; qu el poder ejecufü10 del gobiem~
(summi rectoris) es u-resistible, que la sentencia del jue= supremo (supremi
judicis} es sin apelación'152.

El Poder Ejecutivo
El gobernador del Estado (re pnn eps) es la persona (moral o
.físi a) investida del poder ejecutivo (poleslas execuforia) . .Es el agente del
Estado, instituye magistrados, da al pueblo reglas para onser ar lo suyo.
Considerado como persona. m~ral se Uama gobienio (directori11m) ' sus
órdenes al pueblo y a los magistrados encargados de la administraoon del
.Estado (gubc&gt;rnatio) son ordenan:za5 o decr tos (no leyes} ya que pueden
cambtar. Un gobierno al mLffllo tiempo legtslador es despótico; por
oposición al gobierno patriótico que no es paternal.
El legtslador no puede ser gobernador. EJ que mdnda
el que
gobierna no puede Juzgar. La salud publi a constste en í ir bajo un
régimen de derecho, no tanto de lograr una fehcidad 5'.
Kant, afirma que el ongen del poder upremo es mescrutable, es
decir, el súbd.Jto no debe razonar sobre ese ong n, como s1 se tratara de un
derecho controvertido, sin de algo qu d be a eptar conforme a n mldS.
Cierto tipo de d u.si nes sobre el contrato pnmit1 o, la le , la oluntad,
etc., son vana ante el poder constituido.
Al respecto Kant c1Ílm1a qu la max101a: '1"oda autoridad viene de
Dios" no enun ta un pnn 1p10 htstorKo, smo una idea omo prm ip10 de la
razón practica, apoyada en Id sanlidc1d de la ley, por lo que se debe
obedecer al poder e1ecutivo, sea cual sea su ongen51 •
lhíd p. 146.
fr. tl,¡J, pp 14ó d l4R_
54 Cír lb1J. p. 150.
s.?

La actt\. tdades de un gobernante pueden
negati a del pueblo, med,ant el parlam nto.

Forman parte del derecho pubhco otro temas omo lci relación
entre el territorio
I Jefe d un Estado, los empleos y dignidades, el
derecho de castigar, el d r ho a] mduJto, el derecho d gentes • la paz
perpetua. Urucamente me o a referir a los dos ultimo puntos por su
actualidad y s1gi1ificado.
El derecho de gentes o derecho de los pueblos deb ría llamarse derecho
publico de los Estados. Este derecho trata de reguJar las relaciones entre lo
diferentes estados, que por la fuerz.a de su soberarua ví en una situa 1ón
conflictí a o de guerra esté declarada o no.
Los Estados tienen el derecho de ha er la guerra para sostener su
derecho por la fuerza, ya que ca.recen de un medio (jund1co procesal) para
hacer respetar su justas pretensiones.
Kant estima que si bien los Estados pos en el derecho de realiz.ar la
guerra, ésta no puede tener el carácter de e ten111mo ni de conqu1Sta. En
principio no todos lós medios de defensa son legítimos, pues son
rechazables el espionaj , el asesinato, el envenenamiento y otros
instrumentos fraudulentos. Si e licito imponer al enemigo venndo
suministros y contribuciones, pero no aquear los bienes de los parta ulares
a no ser por reqwsiciones con motivo de deudas, pues ello s áa
bandolerismo, ya que e trata de conflictos entre F.stados56.

tr, lbíd. p.p. 11 53-.r .

"'lh1d . p.p. 1117-1118.

164

por la

Insiste I autor en qu I rey al r destronado puede esp rdr una
contra re olucion e mduso la ayuda de pot n ,as e lranJeras . el d r ho
de gentes determ mara en úlhma mstanc1a eso a poyos.

;s e

!a (

r penada

�La guerra debe llevar a un tratado de paz, que gaTantice la
segurjdad y neutralidad de otros .Estados, beligerantes o no, así mismo
preserva las condiciones de paz concertadas ron los encidos ya que eJ
vencedor no puede exigir que se le reembolsen los gastos de guerra, pues
eso sería declarar il1Justa la guerra del enemigo, igualmente se deben
intercambiar los prisioneros sin pago de rescate. Los mdividuos del país
vencidos no deben perder su libertad civil, por cuanto la ervidumbre
repugna. El tratado de paz implica amnistiaSl.

que sea puede ser adquirido por otro mediante herencia, cambio, compra,
donación, o contraer deudas para sostener su poütica exterior, o
inmiscuirse por la fuerza en el gobierno de otro. Por eso crítica a ]as
potencias extranjeras que so-pretexto de vísitar otros pueblos su interés es
la conquista. Por paradójico que parezca es necesario armonizar el derecho
y la poütka en bien de la humanidad60.

5. Apredad6n crítica y conclusiones

En relación a la paz perpetua como un ideal del vin ulo entre
personas y pueblos, Kant lo hace depender en el fondo de la propiedad
privada, por cuanto lo mio y lo tuyo exteriores, que se onservan
ónicamente por la guerra, tienen un valor provisional y para que lo
adquieran defmitivo o perentorio es necesaria la umón universal de las
ciudades: "Así una paz perpetua (último fm de todo derecho de gentes) es
sin duda una idea nnpracticable"58 •
Kant es consciente que el fin del derecho de gentes debe conducir a
una paz perpetua, mas como idea o concepto regulador no resulta factible.
La reunión de todos los pueblos en una confederación universal para
resol er sus querellas los hombres de Jos diferentes pueblos de una manera
legal y no por la fuerza es un ideal al que sin duda tiende el género
humano según Kant.
En la última secaon trata Kant del Derecho cosmopolítico. En
particular la idea racional de una sociedad de paz entre todos los p1,1eblos.

La reunión de todos los ·pueblos aunque difícil afirma Kant, no es
un principio filantrópico o moral, sino de derecho. Ello es así porque
"... todos los pueblos están ongmariamente en comunidad del suelo; no en
comunidad jurídica de la posesión (connmnio), y por tanto, de uso o de
propiedad de este suelo; sino en reciprocidad de acción (commercium) física
posible ... "59 .
Precisamente la unión posible de todos los pueblos con relación a
ciertas leyes universales de su comercio, puede llamarse dereclw

cosmopolitico.
Kant señala que no pueden establecerse los hombres para
comerciar en otros países sin el consentimiento de sus primitivos
habitantes, pues el fin de] derecho es la paz perpetua. En el breve Libro La
pa;; perpetua de 1795, se indica que ningún Estado por pequeño o grande
p.p. 189-190.
lbid. p. 192
5Q lbid. p. 194.

La obra de Kant analizada me parece que es muy rescatable para la
refle 'Ión en los campos de Ja ética, el derecho, la sociedad, la historia, la
política, la importancia de los elementos antropológicos subyacentes en el
ejer icio de la libertad, la cual fmalmente pemlitiría juzgar determinadas
conductas del hombre.
En efecto, los deseos, apetitos, tendencias, placeres, dolores,
sentimientos forman el entramado de la vida humana y repercuten
positi a o negativamente en las acciones susceptibles de ser valoradas
moral o jurídicamente como se señaló oportunamente.

La trascendencia concedida por Kant a la esfera de la libertad, y al
arbitrio, es fundamental para juzgar de las acciones humanas en las esferas
de la ética, el derecho, la política, la vida social y la historia, ya que de otra
manera no se podría exigir responsabilidad, a quien no fuese más que un
ser puramente natural o mecánico. La libertad se manifiesta, no se define,
tú es objeto de tratamiento científico, por cuanto es expresión del lado
inteligible, espiritual o infinito del hombre. La unidad de la libertad se
bifurca en dos lados: uno interno o moral y otro externo, jurid ico o legal.
Por tanto sólo las personas son imputables.
La idea de Kant de que el derecho privado se vincula estrictamente
al ongen y justificación de la propiedad privada, restringiendo sus temas al
estado de naturaleza, incluso previo a la vida social, no deja de ser una
hipótesis cuya base es el contrato original y el acuerdo de voluntades,
cuyos antecedentes se encueJltran en Thomas Hobbes y Jean J. Rousseau y
que Kant con sutileza suscribe. La tesis del contractualistno como hoy se Je
denomina a esa hipótesis ha tenido tanto éxito que llega a nuestros días en
el jusfilósofo liberal John Rawls y~ Teoría de la j11sHda.

57 IbiJ.
~

60

Véase lnmannel K.mt.1.A Pa;; Perprhw Trad F. Rivera Pastor, EdiL Porrua, Me,ci,co, 1980, p.

217 y s1g1lientes.

166

167

�Kant mismo r conoce que la extensión de la propiedad privada
sólo al anza su aplicación en el derecho público o sociedad civilJ sancionada
por Jeyes gen ra1es y un estado d derecho. o obstante, ad ierte los
obstáculos para obtener una adecuada justi ia distributiva.
Discutible resultan las afirma ion de Kant on respecto a la
equidad que suele considerarse como un prin ipio general de derecho para
su interpretación y aplicación por eJ juzgador. Otro tanto puede decirse del
derecho de necesidad o capacidad de recha74r o pri ar de Ja vida al injusto
agresor lo que equivale a la condena de la legítima defensa. Kant se aferra
a los principios - erdaderos- p ro no a epta las condi iones empíricas que
sin menoscabo de los principios tienen que restringir u aph a 16n rígida o
pu r ment ideal.

y reales, que si bien no eran previsibles para Kant, hoy están cuestionadas
como por ejemplo la soberanía de Jos Estados o realizar la guerra con
apego a normas legales.
En con lusión en su filosofía del derecho Kant nos m uestrá la
nece aria unidad de la ética, el derecho y la política, sin confundir sus
contenidos, porque ante todo el hombre es un ser libre, con espíritu cuyo
entendimiento y razón le descubren no sólo la dimensión metafísica, sino
también la esfera de su Libertad y en onsecuencia la ley; la obligación, el
deber y tiene que responder de sus acciones en relación a una voluntad
santa, o Sumo Bien tal es su perenne lección para todos.

En cuanto a su concepc10n del derecho real-personal y su triple
objeto: matrimonio, hijos y servidumbre, si bien en su planteamiento se
trata de sobreguardar los principios de la vida se ual, la edu ación de los
hijos las relaciones on lo trabajadores domé ticos, Kant está inmerso en
la ideologia de un patriar ado on fuerte dosis del derecho romano que ve
las relaciones personales con Ja mujer, los hijos o los trabajadores
domesticas bajo una situación de dominación y posesión por ser inferiores
en algun grado, a pe r de ciertas matizaciones de su parte. Una especie de
on epcion patrimonialista subyace en su is1ón de esas relaciones de amor,
sangre o vínculo de servicio.
En su tratanuento del derecho público que Kant vin ula
directamente con la socied d civil y el Estado es donde propiamente el
,hombre trasc.Jende su condición natural para ingresar en Ja vida urbana,
civilizada y de conexión global con otras ciudades, pueblos y naciones, que
aspiran a una federación y a una paz perpetua. Aquí, Kant, también se
mue tra como un defensor a érrimo de la autoridad real, soberana, que no
puede ser fá ilmente restringida ni en el caso de una Constih1ción viciosa, si
antes el príncipe, jefe o rey no la acepta. Por tanto toda revolución es
condenada, no así una contrarrevolución de un soberano para retener el
poder.

En toda esa parte de su filosofía juridico-política Kant defenderá el
poder real así absoluto, de allí su rechazo aJ regicidio y la revolución, algo
que en pnncipio habían admitido teólogos como Francisco Suárez, bajo
ciertas cond1ciones y restricciones. Sin embargo, el pensador de
Konigsberg, sigue en buena parte el esquema de Montesquieu y otros
ilustrados sobre el Estado, la división de poder, el ejerc1 ·o de la soberanía,
la guerra y los tratados de paz. Puede afirmarse que en su obra Kant trata
de justificar estos principios y lo Jogra por cuanto al fondo ético que los
sustenta, pero su ngorismo conceptual se sesga ante ituaciones históricas
168

169

�LA MUERTE EN LA FILO OFIA DE AGUSTIN BA A E
Enrique l. Aguayo Cruz
E uela d Filo ofia
Universidad La lle
lntroducctán
Agustm Basave ha elaborado, a lo largo del tiempo, un SJS{ema
filosófico que es -en nuestra opinión- sólido. us meditaciones se han
dilatado hacia diversa regiones de la realidad, desla ando dos: la
haben ~ia y el hombre, analizados por el autor profundamente.

De la habencia -su intuición propia y onginal-, Basave ha
e ammado su relación con el ser y con el ente, su anterioridad ontológica
al er, sus pnnc,pios, etc.

E11 cuanto al hombre ha estudiado la estructura óntica, int grada
por Ufi&lt;'t pluralidad de elementos como la contingencia, la finitud, la
d1aléct:icd, etc., dos de las cuales asombran mas a la gente: la muerte y la
mmorta!Jdad, pues dependiendo del concepto que d ambas se tenga el
modo como se viva. Así, si algui n cree que la ida continua después d la
muerte, se abstendrá de realiz..lr ac 10nes ilicitas, pues Liene conciencia del
pr mio o deJ castigo al que se hará merecedor.
Tanto la muerte orno la inmortaJ1dad pueden ser abordadas o por
la fe o por la razón, dando paso a la filosofía, en el primer caso, y a la
teología, en el segundo. Las reflexiones basa ianas son de epa filosófica.
pondr mos las refle iones tanatológicas basavianas atendiendo
a seis asuntos: l. biografía del autor, U. sistema filosófico, lll. ubicación del
hombre y de la muerte en la habencia, f . elementos de antroposofía, . la
fiJosofta de Ja muerte. Añadimos una breve con lus1on.

FF
FH
f'P
IF

MM
MU

SM
TF

T1

"Filosofía y filosofar".

Filosofía del Hombre.
"Filosofía como propedéutica de salvación".

Ideario Filosófico.
Metafis,ca de la Muerte.
Miguel de Unamuno y fose Orl.ega y Gasset.
La Sinra::ón Metafísica del Aleismo.
Tratado de Filosofía. Amor a la Sabiduría como
Propedéutica de Salvacion.
Tratado de Meta.ftsica. Teoría de la Habencia.
171

�l. Biografía

lntegralismo, porque el autor onsidera que en la persona todos los
elementos que Ja constituyen forman una unidad, un equilibrio, orno es el
caso, por ejemplo, de la dialéctica humana.

Agusb.n Basa e Femández del Valle nació en GuadalaJara, Jalisco,
el 3 de agosto de 1923. Obtuvo dos doctorados: en derecho, por la
Universidad Complutense de 1adrid y en filosofía, por la Universidad de
Yu atán.

Metañsico Antroposófico, porque estudia el ser y el modo de ser
del hombre. En el sistema filosófi o basaviano la antropología se denom ma
antroposofía o sabiduría del hombre.

Entre us act1v1dades destacan la de notario publico, cLplomático,
profesor, corúerencista y fecundo escritor.

La filosofía es propedéutica de sal ación porque sólo enseña el
camino a seguir para sal arse, mas no salva3.

Ha publicado varios libros, los cuales pueden clasificarse -a
nuestro entender- en uatro grupos.

111. Ubicación del hombre .lf de la muerte en la habencia
a) Obras filosófi as que
ontienen, e dusi amente, su
pensamiento: Filosofía del derec/10 internacional, Filosofía del hombre, Filosofa

Para Basave, el objeto de estudio de la metafísica no es el ser sino
la ltaber,cia.
'

del Quijote, Ideario filosófico, LA sinrazón metafis,ca del ateísmo, Metafísica de la
muerte, Meditación sobre la pena de muerte, Teona de/ Estado -fundamentos de
filosofia pol(tica-, Teor,a de la democraáa, Tratado de metaJisica -Teoria de la
Habenáa-, Tratado de filosofía. Amor a la sabiduría como propedéutica de
salvadon, Vocación y estilo de Mexico. Fundamentos de mexicanidad.

Etimológtcamente, la habencia es un sustantivo que deriva del
verbo haber. Significa "todo cuanto hay, ltubo y ltabrti'll.
En su defú1ición real, la lzabencia debe entenderse como oferm,idad
cont~xhtal, como presenda sintádica plllral e ilimitada, como urdimbre
omnienglobant1.• de entes reales, entes ideales, entes posibles y entes ftctidos con
todas s11s real,::ac,ones, implicaciones, complicaciones y co11{111enciasS.

b) Biografías: La escuela íusftlosófica española de los siglos de oro, La
cosmovisión de Fran: Kajka, Pensamiento y trayectoria de Pascal, Sam11el Ramos,

Miguel de Unan111110 y José Ortega y Gasset, fose Vasconcelos, el hombre y su
sistema.

Nuestro pensador ha descubierto cinco principios metafísicos de la
haben 1a, a saber: ·

) Te. los: Brez•e historia de la filosofía griega, El romanhcismo aleman,
Ex1slenáalistas y existen,wlismo.
d) Otros estudios: Fisonomía de llernán Cortés ante la juventud ach1al,

Ser y quehacer de la Unwersidad, Visión ,le Andaluda, Visión de los Estados
Unidos -vocación y estilo del norteamericano-.

11. istema jilos~fico
El sistema filosófi o d Basa ve hállase mscrito dentro de la filosofía
cristiana. Por eso -para él- la filosofía es propedéuh a de salvación 1• La
defín como, "muz expl1cacio11 fundamental de la realidad miera y 1111a sabidur(a
vital de los u/timos problemas l111111anos" 2• El sistema filosófico se denomina
i11tcgral1smo metafísico antroposoftco dmtro de 1111a ftlosofta como propedéutica de
sahraoon.

r-21.

1

nr 11-

1

lh,d. pp. 11

1. "Principio de prese11c1a: todo cuanto hay está de algún modo presente",
porque reemos nosotros- la e 1stencia e ige presenta 1ón: la osas sólo
se de ubren e ilumman en tanto están ante alguien. La presencia -dice el
autor- l1e1Je .inco fom1c1s de darse: respectiv1dad o orrespondencia d
personas y cosas, taleidad o naturaleza genérica, alidad o índole
específica, modalidad o forma de pre ntarse, y ualidad o atributos 011
que se presenta el ente.

.
~; "Principio de participación: ÍT1c/11s1011 de las partes en el todo por 1mt1
lllnculaaon espado-ten,poral, y entes que s011 en la medida en que se parecen
pamalmmteal er Absoluto''.

'Cfr. Ff. p41, FP. p. 95.
Cfr TM p. 32. , ub. del autor
· lbid p. 28; TF. p. (15. Suh. J..t &lt;1utor

1

y125; / M. p. .2&lt;&gt;9. Fn Sllllt'SI" h,,11.ist• PO FH. r-11.
172

ub. del .iutor.

�3. "Prindpío de sentido: todo cuanto ltay es pensable con disposidón
tendendal y conexa", ya que se puede reflexionar sobre el cosmos sobre sí

absoluta de ser y la necesidad absoluta de ser'19•

mismo (afán por intentar expli arlo todo).

Por nuestr-a parte creemos que "la imposibilidad absoluta de ser" es
la ausencia total de realización pues lo que no e iste tlo puede actuar; de
nada es causa, de donde se sigue que el hombre, per se, nunca existí.ria.
Luego "contingencia es nula posibilidad". Empero, existe, mas por otro, ya

4. "Principio de co-ntexto: todo manto hay se ofrece en marco lógico y en
marco eristendal", es decir, los seres tienen cierta unidad o trabazón entre

sí.

que es p05ihle que así suceda. La posibilidad necesariamente se encuentra
en una reahdad y el hombre, en última instan ía, e iste porque Dios le ha
dado el ser. Con relación a El, se aleja, por así decirlo, de la imposibilidad
per se para hallarse en la posibilidad per aliud. En este aspecto, en cuanto
existente real se ha distanciado de la posibilidad de ser; está fuera de ella y,
consecuentemente, no puede regresar y permanecer allí para que
nuevamente comience a ser. Po.r ende, ya siendo, la persona no puede
hallarse en la lDl posibi1idad absoluta per se ni en 1a posibfüdad per afiud.

S. "Principio de sinttuis: todo cuanto lzay se presenta artiatlado en
función de algo", o sea, todo posee una razón de existir {aunque la gente, a

veces, la desconozca), por lo que la habencia hene y es dadora de sentido,
rechazando así eJ absurdo6 •
Por abarcar todo, la habencia envuelve seres ideales, ficticios, etc.,
de los cuales mterésanos destacar los reales, entre los que se encuentra el
hombre, que primero vive y después muere. Así que la muerte se ubica,
dentro de la habencia, en 1os seres reales.

La "necesidad absoluta de ser" es la exclusión total de posibilidad y
de contingencia. La necesidad absoluta es de Dios: Él es el Ser necesario, el
Ser por sí, y por experiencia el hombre no puede predicar de sí mismo esa
necesidad.

l . Elementos de antroposofía

2. Composición c,wrpo y espíritu

Dependiendo del concepto que se tenga de hombre será lo que se
piense de la muerte. Así, s1 el hombre es cuerpo pero no esp1ritu, cuando
muera, desaparecerá completamente. 1 el alma es más importante que el
cuerpo, la tda sera ascética, d la manera, v.gr., platónica. Si el hombre está
integrad~ por uerpo espíritu, la muerte destruirá a uno pero no al otro.

El ser humano está integrado por cuerpo y esp1ritu, o sea, es un
espíritu encarnado 10. La e istencia del cuerpo es obvia, la del espiritu no,
por lo cual Basave la analiza tanto en su e istencia como en su
itunortabdad. Fslo lo muestra en su propío argumento.

El filosofo regiomontano tiene su propta concepción del hombre.
La mtegran diversos temas, de entre los cuales e pondremos tres, a saber:
l. la contíngen ,a, 2 la com po ición de cuerpo y espíritu, 3. la dialéctica
humana.

Dicha prueba está fundada -dice- en el afán de plenitud
subsistencia! ínsito en la naturaleza humana que desborda los límites
;pacio-temporales. EJ quid del argumento es esta afirma ión basaviana:

1. Contingmc,a

todo ser h11ma110, en c11a11l0 es, no sólo tiende a perseverar t'II su ser, como fo
afirmó Spino::n ,te/ ser en general, sino a ser más, a ser en plcnitud"II. De aquí

La busqueda del origen de la vída conlleva la consideración de que
el hombre es contingente, i.e. "un ser que de por sí es capaz de ser o no
ser"7.

qlU! perdurar en la existencia le es connatural al hombre; está inscrito en su
ser. Muestra de ello es su deseo de vida, cada ez más y mejor vida. in
embargo, en esta ida unicamente obtiene plenitudes relativas, por eso se
afana onstantemente.

La
ontingencia significa "indiferencia, nula posibihdad,
insuf1den 1a radical para empez.ar a ser y seguir siendo'13; por eso, "nuestra
pos1 ión de contingentes está entre dos extremos, entre la imposibilidad

Ahora bien, la persona e perimenta la ne esidad de una plenitud
absoluta y no se conforma con sus logros reldtivos. Porque vi e estd
confrontación (la plenitud absoluta frente a la plenitud relat1 d) intuye que
Cír. TM. pp. 384.-385; FH. pp. 78 y 81 .
mCír FH • pp. 12, 33, 72·, TF. pp. tiS-69; MM. p. 35; fM. r 14, .282, 32.'l hl,1s
put&gt;S E'S.l d lini jón s,• enc1u•ntra en l&lt;Xld u o hra.
11 ~fr T
• F. p. 148; MM. rP-7 y 161 . Sub. del dutor. Citd ~pino¿,1 r ilen lll

q

• lb,J. pp. 38 y 9&gt; 110; fF p t&gt;6. Los ,omenlan
- Clr l M. p. 258.
3Clr 1/-. p.78.

son nu

Iros. Sub. del i\utor.

,

17-t

175

'

'á;)O

,1lg11nas l il.ts
'

�uerd de ste mundo puede obtener totalmente la plenitud des ada, pues
de lo contrarios na ab urdo qu sintiera algo que jamás iba a al anzar.

H

dlJUI

fom1a omo alguien actúe y e comporte durante su e

Nucslro csp,ri/11 e11ca111ado se aJima ppr la pler11t11d sttbsislencral. Este
afá11 dcsbtmta los Jí1111tc:s del ~paao y di'/ tiempo. La relatiz•a ple111h1d logr~da es
,;n aciailt• paru alca11:ar la plenitud absoluta. Fuera de la Plemtud de plenitudes,
nada ah {11cc est' a{tm dt• plemtud s11bs1ste11c1t1l. sta trascende~na del hempo
m,11uiat1al y finito rt"llel11 la csp1ril11a/1dad inmortal ~el alma. _Mds aim : nuestro
ron&lt; reto afiin de plt&gt;mtud s11bsislmdal ':I las relativas ple111h1des lograd_as se
1111tre11, e;, cierto modo, de la Plenilud ,le plemtudes. Nuestras plen1t1'.des
singulares expresan y ro11s11me11, m la medida de sus posibi/,da~es, la ~lemf11d
absol11ta. Las ple11it11des c:ir1 u/ares consunum, sm agotar, la P_lemh1d !1111versaf y
absoluta Cousig111c11lemenlc, esa potencia humana de plcmlud untversal,_ 1"e
tiesborda los /mutes cspa io-lemporales, e.\/ge, por su misma cstmchtra ontolog,ca,
la i11motfalid11d pt•rsonal 12•

En nuestra opimon, la metafís1 de la muerte ba a\ 1ana consta d
siete temas, a saber: l. ublca 1ón d la muerte n la ida, 2. defmi ion de
mu rte, 3. estructura 1deo-exJStencial de la muerte, 4. au s de la mu rte,
5. a la muert se la en e por el amor, ó. prepdra ion p,ua la mu rt · 7 el
"mas allá".

1. Ubicacion de la nmerll' rn la
Desde que el
queremos decir con
he1deggenano; tampo
que la muert se halla
puede d parecerl~.

3. D1alcct1ca J111111a11e1

O la reflexión sobre la d1aléct1.Ca humana se sigue el lugar que
ocupa el hombre en el cosmos. Al respecto, Basa e piensa .que "entre el
espuitu v la materia, entre la eternidad} el tiempo, el hombre ocupa una
posic1ón,de equtlibno con ierlo difícil, pero necesario" 1• .

V. Fil()S()f{a de la muerte

La persona está abocada a una realidad última e in vitable: la
muerte. El hombre, por ser contingente , )mutado, tiene que monr.

con

Cara a la muerte, la ida humana cobra s1gnifi a ón, pues del
pto que se tenga de ella, será el sentido que se le dé a la vida; será la

ilÍda_

hombre comienz.a a 1 1r a esta muriendo. o
ello que s a un
r-para-la-muerte, aJ modo
o que, stneto sc11s11, la este I iendo. 101 plem nte
polen ialmente n la ida y en cualquier momento

De aU1 la ub1cac1on de la muerte en ld \ida: "la muerte le su ede a
la \ ida [... J 1archamos ha ia adelante, en ten a agoma, deJando Jirones de
la propta e tSten ta [ •..] Ld muerte, mientras ivm1os, e td siempre
despue "111_

Vdiga una analogía, ubi ar la muerte en la ida es orno ubicar una
meta, un punto de Uegada dentro de un camino. 1onr es el fin de un
cammar.
Por ello -a nue tro JUICJO- s falso dectr: mañana sera un d1a mas
por v1vtr; el presente e un año mas de ida. Estas e presion n ha en
pensar que la mayoría de las personas que suelen decfrlas consideran Ja
nda orno un aJendario, sil venia verbo, aJ que le van añad1endo ho¡as.
1 ada más falso• Es al revés, se le estan quitando; se e ta ·• i ndo un d1a
menos de un determinad numero de cuas de ida posible , por l:dnto, e
esta, a cada momento, dejando de ser; se está a tualJZ.ando la muerte.

La finalidad e importan ia de ubJCar la muerte dentro d la vida
para tomar on iencia de que algún día e habra de morir; es orientar la
propra e 1Stencia h da act1 idades "ªliosas que onduzcan hacia Dios.

11 ír. MM. pp. 173-174; TM. p . 328. . ub. J l ,lutor.
1•

H

rr. Tf rr 122.12-1 .
&lt;-Ir. MU. r /!O.

176

ten Id .

Dado que olo muere una vez, el mdi 1duo deb pr pararse para
morrr, para lograr su plenitud ubstSten ial en el mas alla. Por eso, las
reíle iones tanato)ogicas adquieren vil:dl importancia.

I silogismo:

Es la inílu n ta reciproca de dos realidades coe istentes
enhtallvamente en el hombre, a la manera del contrapunto mus aJ. Dichas
reahdades son: desamparo ontológi o y anhelo de plenitud subsistencia!,
amba on su orrespondiente p I ológ1co: angustia, para el primero y
esperdnza, para el s gundo. Las dos son opuestas, per~ e presupon n
mutuamente. Por 1 de amparo eJ hombre onoce su afan de plenitud y
éste exISte sólo en fun lÓn de uperar a aquél 11.

I

1\

Ctr. 1M. p. 22.

lb

lli1J. 1'· 8.

177

�recibirla, puede truncar proyectos exJStenciaJes, etc.
B) Riesgo ineliminable

2. Definición de muerte

Pensamos que el oncepto que Ba ave tiene de la muerte es el
siguiente: la "conclusión de nuestro porvenir temporal" 17. En efecto, porque
el individuo es movimiento, es temporales. El mo imiento se da entre su
concepción intrauterina y su muerte. Cuando fenece, conclu e su
movimiento y, en consecuencia, su tiempo.

3. Estmch1ra ideo,nisteucial de la muerte

La e periencia que la gente tiene de la muerte la adquiere no en la
propia, smo en la aJena, viendo morir al otro. Por eso, Basave denomina
ideo-existencial el conjunto de elementos que se hallan implicados en
cualquier hecho de morir.

Expone nueve características de Ja muerte: A) posibilidad que está
siempre presente, B) nesgo inel1mú1able, C) término in ierto, D) conclusión
del yo•programa; E) desgarramiento y soledad, F) adopción de la propia
medida, G) inherente a la vida, H) tie..,e sentido análogo e 1) no afecta al
espíritu.

Al respecto nuestro filósofo di.ce que la muerte es riesgo
inelimmable que condi iona cualquier posibilidad determinada (por
ejemplo ser arrebatado a la familia, a los amigos y a mí mismo en mi actual
situación de espíritu encamado) que me mcita a la fidelidad conmigo
mismo y a la fidelidad con Dios 19 •
Creemos que la muerte es un riesgo porque trw1ca proyectos de
vida; acaba con relaciones familiares, laborales, etc., cuando más se las
estima o cuando mejor se encuentran.
Tomando en cuenta que Ja muerte es riego, la persona debe actuar
como si fuera el último día de su vida; debe realizar su vocación; debe vivir
rectamente; debe ser fiel a sí misma, a su dimensión axiotrópica y
teotrópica. La fidelidad a sí misma la conduce hacia la fidelidad a Dios,
pues actúa según la recta razón, con lo que morirá en relación amigable
con EJ (en este sentido la existen ia es preparación para la muerte).

C) Término i11cicrto

A) Posibilidad q11e está siempre presente
El autor dice que la muerte es "posibilidad, actualizada n tanto
que posibilidad, que nos está siempre presente, como una ame11aza 1erta y
delimitante 018 •

La muerte es "término incierto. Término, porque se trata de un
a ontecinriento futuro y de realización cierta. lncíerto, por lo que atañe a la
época de su realiza ión'120•
El término se refiere a que la muerte es el fin de la vida. Esto

La posibilidad no se refiere a elegir entre morir o no mo,rir, sino a

que la muerte se actualizará de tal o cual manera, pues se halla latente e
inherente a ld ida y "de repente" aparece. En este aspecto, Ja posibilidad la
refie~e Basave al tipo de muerte, a la fom1a omo e ha de morir.
En sentido estricto no se puede e perimentar lo que es en sí la
muerte:; cómo se le va a presenta a ada quien y ómo se reaccionará ante
ella. Consiguientemente, es Uldeterminada. Ta.m poco se puede saber,
stricto sens11, el día. la hora y el lugar en que se ha de morir, lo que la hare
in ierta.
Sin embargo, las personas saben que la muerte es una menaza
cierta que implica nesgos, ya que pueden ec¡uivocarse al prepararse para

17
18

fbid. p. 109.
ttlld. r-65; r M

dimana de 1a esencia humana: el hombre es un ser finito, limitado, por lo
cual, forzosamente debe llegar, algún dia, a su fin, o sea, perecer.
Precisamente, el fundamento antropo-ontológico de la muerte es la
finitud 1
La muerte es incierta porque los individuos no saben cuándo y
ómo fallecerán, dónde estarán, se hallarán solos o acompañados,
dormidos o desp(ertos, será muerte dolorosa o no, estarán preparados o
no, etc.

En uanto término es cierta, indudable y evidente. En cuanto a su
modo, hora, lugar, día, es incierta.

178

r-

ll•iJ. p. 65; TM . .N4.
lh1ú. l'P· t&gt;S-nt,; 1'M. p. 29.f.
11 lhid . p. 78.
1•

r- 294.

179

�D) Conc/11 ión del yo-.programa
Pensamos que Basa
e refiere a Ja plenitud ub JStencial, a
volver al Origen o Fuent que le participó la e isten a al ser humano.

Esta aracteristi a es la " on lus1ón únjca y definitiva -sm posibles
adi iones ni r formas- d I yo-programa''21 .

Caben, úni amente, dos posturas: morir amando o morir odjando.
Si aquella, el individuo e encontrara cara a cara con Dios. i el odio, puede
quedar ex luido de la presencia d 1vma. Elegtr uno u otro ólo se ha e
mi.entras se vi e. Por o la vida e prepara ion para la muerte; ésta es el
acto defimti o en e] cual cada quien eltgtrá u situa 1011 hnaJ. A este
respecto Basa e dice que con la muerte con lu • el "status viatoris". Y con
el "status viatons" tem1ma el tiempo de merecer y desmerecer. Cesan las
posibihdades de arrepentiouento y con ersión. El alma parada pierde su
mo ilidad y se fija, defirulivamente, en el estadio finaJ 25.

o hay que nfundir: el inLiso anterior se refiere a la terminación
o fm (con Jusión) de la vida. Est m iso alude a la terminación de las
act1 idades que la gente Ueva a cabo en su e istencia temporal
En efecto, ada ser humano tiene un programa, una tarea personal
por desempeñar. Esa act1v1dad 1tal e individuaJ es lo que nuestro fiJósofo
denomina yo-programa.

A nuestro ju1 ío, el estad to final es doble: por un lado, el fin ultimo

E) Desgarramu•11l0 y soledad

Basave afuma que la muerte s "desgarramiento inevitable
soledad devoradora del trance. A más de ruptura dtSonan Ja, la muerte
tien un caracter de opresión torturante de la nada,.23•
Es desgarradora porque destroza al individuo tanto en sus
relaciones
proyectos como en su propio r: separacion de cuerpo y
espíritu.
Soledad devoradora del trance (de la vida a la muerte y de esta a lo
que ha a despué ) n virtud de que es un acto pe onal, pues los
índ1 iduos tienen on 1encia de que tarde o temprano morircin. La muerte,
cuando se actualiza, es experimentada por ada quien, nadie puede morir
en lugar de otro. ada sujeto la e perimentara de man ra única y distinta a
la de los dema .

En cuanto persona, el suieto se disuelve en la muerte, aunque una
parte de ·J sobre ,va. Por eso es "opresión torturante de la nada".

particular escogido por ada qujen; por otro, el fin últuno omun, al qu
todos lo seres humanos estan abocados: la feL 1dad en Dios. Pero la
elección del objeto supremo de felJ idad es una dec1Sión 10d1vidual. En
consecuencia, alguien pued cambiar a Dios por la nquez.a, los placeres, el
poder, et ., del cual a no podrá separars el alma.

G) Es Íllherenle a la vida

Hemos d · ho antes que la muerte se ubica después de la ida.
demás, los hombres están sujetos a múltiples peligros que amenazan su
e isten Jd: nadie puede asegurar, por ejemplo, que en un movimiento
telun o no e le aiga en irna el techo a algu1 n, o al alir a Ja alle no lo
arrolle un camión, etc. Por ello afirma Basave: "la muerte e inherente a la
vida. Marca su fin y onfigura definitivamente su trayectoda. os re ela
nuestro limite absoluto y nos muestra lo abierto, puro y simple''26, es decic,
muestra a Dios.

H) Tiene senhdo analogo

F) Adopción de la propia medida
ignifica que en la muerte nuestro ser adoptara defínm amente su
medida: monremos con amor, en comunión on los otros y abiertos a Dios,
o con odio, e cluyendo a los demas
replegandonos sobre nosot:ro
mismos. En e sentido, la vida s pr pardción para la muerte2t.

Z2
!l
JI

e

lbu1 p. tio; TM . p. 29; .
lbiJ p. 6'1; TM . p. 29-1 .
lb1d. p. 6o; TM. p. 29-1.

180

Al respecto die el filósofo reg,omontaJio qu la muerte, n lo
hombres, no tiene un s ntido u1ú oco, sino análogo. Hay miles de modos
diversos de monr. Y sm mb,ugo, todo ello conservan una umdad o
cone jón fundam ntal: son modos de morir humanos. 1i ntras que para
los animales la muerte es un puro acae er naturaJ, para los hombres la
muerte e un problema, u.n drama e ·traño d1ficiJr.

r-en.

2&lt;

fbid.

26

(b¡J p. 66, TM. p. 29-1.

21 JbjJ_

p. 66; TM pp.

-295.

181

�,n ei o, n uanto que la muerte es d l s r v1 o, se presenta on
un caracter uní &lt;Xo: todos tien n que monr. En el aso humano, la mu rte
l1 ne un sentido anál go, pue será en diversos lugares, momentos, por
distinta ausas, etc., i.c. "hay mi.les de modos d morir".

¿cuál es la causa inmediata de la muerte? La falta de
funcionamiento de algunas células e enciales trae consigo, en mu breve
plaz.o, la muerte del individuo. Las neuronas de los ntro más mferiores
reguladoras de la acti idad organica
-las situadas en el bulbo,
específicamente- pueden into icarse. En es supue to, la mu rte
sobreviene mmedialamente. Acaece lo m ísmo con la detención del
corazón:30.

1hombre no se le p
nta la muerte como algo nonnal natural,
a que es un r que anhela vivir siempre d la mejor manera. Por eso el
morir es un drama e traño y d1fic1I.

La causa eficienl pro ama e trinseca
la a ción de agentes
e teriores (a idente, enfermedad) que. d ruyen al hornbre3 1• De alli que,
pese a todos los andados por tener siem pr un estado saludable,
necesanamente hay que morir.

J) No afecta al espin/11
Basave tiene la convi ión de que el hombre E!!&gt; inmortal. De alli
que "la muerte orporal no puede afectar al espíritu. M1 person no está, en
su propia
en 1a, abocada a la muert
ino a su perfe ión en la
et rmdad"28 .

b) a11sa primera

La causa efi ienle primera está a nivel metafísico, porque brota del
modo de ser, dentro de todo cuanto hay en el ambito mtramundano, del
hombre. El autor la enun ia de la siguiente manera:

iendo el espintu de naturalez.a inmaterial no e afet.-tado por la
propiedades d la materia ( ntre otra la orrupcion que onlle a Ja
destru ión). , ndo inmaterial, el e pintu sólo ta abocado a la plemtud
sub 1Stenc1al.

la ida humana es intrínse a y trascendentalmente limitada,
porque no es un "ens a se", porqu a.rece de sufi 1en ia plenaria respecto a
la realidad. En te ntido metafísico, la causa fi i, nte de la muerte no es
la enfermedad sino la constitutt a limitación d I ser fuuto-'2.

4. 1111sas ,te la 11111 •r/e
u tro autor pli a I h ho de morir recurr1 ndo a las aus
ar1Slotél1c-a : ) 'ef,n nte, B) mat ria 1,
fom1aJ y 0) final.

) e 1111sa cjfric111t•

Expliquemo at nd.J ndo al
desarrolla,
reprodu e
muer
dinami 1dad, tá puesto a la su
cambiando de lo que
a lo que
movimiento.

1gui nte proc : 1 hombre na e, se
. Esto no e 1den 1" que, por su
10n, es de tr, a la lransformac1ón: ir
e ra. En te sentido el hombre es

"el fundamento e tenor op rant que produ e el efe to"29.
d1 ide, entre tras, en pnmera
egunda, pró ima • r mota. Basa e
reíl iona sobre la ausa efo.:i nte pró 1mc1 prim ra.

Ahora bien, todo lo qu se mueve ti ne un punto de partida y uno
de ll gada, .aunque, n el caso de t ull1mo, no sed d fmittvo eslatí
como la mu ,:te humana. Así, d, e nuestro filosofo:

a) misa pro.\ima

el fundamento de la mu rt esta en el mismo ser finito del hombr .
Trátase de un "llegar a u fin" que no s1gnif1 ·a, n e arta mente, perfeccion
o plerutud. Y este "U gar al fm" del hombre pone de reli e su ser I m pre
ya-e istente que es, tambien, un ya-e11-ordcn-al-morír33.

pera en lo fis1co-b1ologi o. La d1v1d1mo n do : intnns
e tnn rn. Aquella
refi re a I órganos qu constilu n el cu rpo:
orazón, nñon , pulmones, arteria , el
ualqu1er organo
1 idl que
ufra un dano irrepMabl , a orto o largo plazo, pro
ar la muert :

MM . pp. 91-92.
lb,d p. 10.
lb,d. p. 2.2..
" íh,d. p. 711. ub. d •I dutor
10 Cfr

11

lhrd. Jl· l&gt;o; 1M. p ..295.
·'&lt; Ir IM. p. 191

182

18.1

�B1 Causa material

Dicha separación no

otra cosa má qu un despedida, un decir

acLos.
El sujeto de la causa material es la corruptib1ltdad mtrínseca del
cuerpo". La muerte aparece cuando 1 cuerpo humano pierde sus
propiedades fis • o-&lt;¡wm1 a .
La corruptibilidad le es mtrmse a al cuerpo -segun reemosporque no es e tah o, mo dinámico. En cuanto dinámico esta en
movm11ento, · al moverse esta deiando de ser lo qu era para s r otra osa.
En este sentid har transito de era no-ser, en el que se va desga tando el
uerpo hasta morir.

) Causa formal
La esencia humana es el alma racional. Cuando se separa del
cuerpo, e opera la muerte: "cuando el alma deja d ser forma sustan 1al o
prm ipio vital del propio uerpo, se opera su muerte D) La muerte carea· de causa final

La muerte no tiene a usa fmal porque es pn\.d 1ón de la ida
P..riva ión "care e de ausa finaJ"'.lt,.

una

Ll desp dida revist do modos: temporal y defm1lt a. a cual
fuer su tipo, lo seres que se ep ran e d an lo mejor;
d n, para
re rda e, algun presente sígnifi ati o.

alejan

Cuando
trata de una des
dan mutuamente amor.

ruda definitiva, las persona que se

Una despedida definití\a es la muerte. Cuando se avecina, los
homb
no pueden d jarse en
uerdo mas qu su amor. Por ello, de
alguna om,a, p ra Basave la muert se puede ncer por el amor: "nada
puede la muert ontrc1 el amor". O, como dice en otra parte. "hay que
salirse d si mism , por I amor, para darse a los demas. · to as1 podremos
e perar erenamente la muerle'138•

Y e que uando realmente e ama, ha ' atrae ion y afinidad on el
amado, atra 10n en la que Ja persona entra u aLención en el otro v se le
a a unir, a fusionar hasta que los dos configuren un solo ser. P~r eso
Basa e define el amor como ''un estado afectivo i o, benevol nte y
promociona! del hombre, que se profesa a D10s al ser humano' "'·

E pl1 amo e to de la 1gu1ente man rd: el hombre "en uanto es,
tiende a
r en pi mtud". En este asp o es un ser-para-la-~ ,da, para
sub 1Sl1r pl namenle. La fmalidad del UJelo es, por su espíntu, s r en
pl n1tud , no morir. Por llo la muerte no t1 n ausa final.

El amor s e penmenta como "una fus1on de almas que intenstf1 a
la ida espiritual") en la que el hombre sale de sí mismo para dars al s r
amado, de suerte que l amor perman e en el! aun uando n se hall n
físt a y geograf1camente cer anos. En este a pe o nuestro autor habla de la
trascend n 1a t mporal del amor:

o obstdnl -a nue lro juicto- se puede cons1derdr omo finalidad
de la muerte lo efector, inmediato que produ e lant en el cuerpo: su
redu c1ón al polvo; omo n I alrna: su ÍIJd 1011 defimti a en el ultimo fu,
parltCular el g,do.

cuando se ama, se exp rírn nla I enl11n1 nto de una f-u 10n de
almas que mtensif1 a la ida espmlual, hasta el grado dt&gt; \ 1 u la durc1uon
en un senti~o absoluto que apunta a unc1 verdad ra termdad'º·

5. A la muer/e se la l'Cllll' ¡1or el ,mw,

El amor, acti idad an1m1 ·a, d l rda al cuerpo. Por e o la
maruf: tac1one amor sas del hombre on msu iu ntes, \d que no s1 mpre
e presan lo qu s1 nte por la persona nMda

La muerte de un indnilduo, con r p do a u
meJant
cel'ldnos, l1 ne un Mader de "desg.uram1 nto me\.1labl "porque es "una
separa 1ón o ruptura.
p,Hdc1on d nuestros res t:¡uendo , rupturd del
alma y uerpo. Desc1par cemos \ 1 1blem •nt "17
lh,d r
lbul. r
•· lh,d. p
. 11, .. , 1
1

JO.
111.
IO .
51

Porqu el mor s ef t espmlual, perman ce en el recuerdo que
ha e penmentar nue amente, uanta \l'\es r, d~ee, lc1
ns,K1 n de
r amado, aun u,rnd un d los c\nldnter, ya no isl . n e l
ntido,
por el am r s enle a Ja mu rte, pu la pre rn.1c1 de- los c1mante s ra
lb1J. pp. 72 _ 77
Ir. º1f . p. 225.
10 &lt; Ir. fH, p. 2ó9.
l" (

U4

IX~

�permanente no a en un plano Ílsico,sino en uno

p1ritual:

deoamos qu la muerte es desgarramiento [...)
trata de una
sepMaoón o ruptura [... ] de nuestro se~ quendos, ruptura d alma _Y
cu rpo. Desclpar emos \.isiblemenl . Sólo quedara nuestra presencia
espmtuaL Por eso e dice-} con razón- que la muerte es la gran prueba del
amor 1•

6. Prqiarndon para la muerte

Tentendo en cuenta que la vida es un caminar ha ia la muerte es
n esario que la g nte va 'a, paulatü,ament , preparándose a encontrarla.
par e que Ba ave habla de tres modo d prepara 1ón para
monr, a saber: A) xpenencia de la muerte propia en la muerte ~el
prójimo, B) e •penencia de la muerte propia por su ant1c1pac1ón
m1 agmahva
) Jer 100 de la virtudes cardmales.
0

A) faperiencia de la 11111crtc propia c11 la m11ufr del projimo
El filósofo regmmontano habla de esta e penencia basándose en el
cap. 1v, 6, de Las 011fes1011es de n Agu un, aJ modo como lo omenta P.L
LandsbergL'. Creemos que el comentano no se refiere al momento en que
muere el otro. Por eUo, amos a d,u nue tro punto de 1sta al respecto.

La preparación conuenza o debe comenzar cuando el hombre toma
con iencia d que algun d1a monra. Esta erdad la d
ubre al ver perecer
a los ser VJVO • D estos la desapart ión que más l duele es la de un
meJant amado.
Al perder a un ser querido la p rsona, 1pso facto, formula la
pregunta ¿por qué terua que monr7 1 manli ne su inqu1 ud aun despues
d que el dolor de apareció , la en auza cor tamente.~ratando de darle
respuesta, estara en camino de lf considerando que tamb1 n monra.
D be ver en el prójimo lo que rodea a I hecho de morir, hasta dond
su ntendm11ento · nodmíento se lo pemlitan;
trata de que, de las
diversas ctr un tandas en que han muerto lo demás, el hombre pueda
anticipar la uya, reonentando su vida, constan mente, hacia I vaJores
mas altos.

B) Experiencia de la muerte pro¡na por su anHci7'adon imaginatil1a
Invitado por Unamuno, Basa e tmagma cómo ha de
mom nto d monr:

la luz se me apaga, las cosas enmudecen
no me dan onido,
envolviendom en silencio; l objetos asideros se m d rrilen entre las
manos, el piso se me escurre debaJO de los p, , los re u rd : se me
desvane en como un d smayo, todo se me a disipando en la nada y yo
mismo me voy dtSjpando n ella; ni aun la conc,en ia de la nada me
queda s1qUJ ra como fantástJco aganad ro de una sombran.

Al situars imaginativamente en u agonía, el individuo piensa
que es un ser mortal, on lo cual podra on ntar su ida ha ia normas
a tologi as, ha iendo de lo material y mundano tan solo un medio para
v1 ir • n un fin de la e IStencia.

C) Ejercido de las llÍrtudes cardinales

AJ r pecto d ,ce Ba

186

e:

nu existencia debe tener un sentido de prepara ión [...] e1erc1tada
bajo la disaplina de las uatro clásicas irtudes cardmales: Fortalez.a en Ja
ta rea, templanza n mis movun iento orporales o espíritudles, justi a en
m1 vida de relación, prudencia en todas I cada una d mJS ac 10nes

Anali emos. Pnmero, la fortaleza en la tarea, es p rseverar en la
aJiz.ac1ón paulatina de la ocación individual, condu ente
hacia la propia salva ·on.
gundo, la templanza
el dominio de los
deseos o p siones inferiores sometiéndolos a la razón; es e itar la amdad
y el orgullo por ser más o tener mcis que otros (templanza en el espíritu)
proceder siempre con humildad
endUez. Tercero, la JUSti ia se refiere al
recto, responsable y armoni
proceder del hombre con su semejantes,
dándole a cada qu.i n Jo su o. Es la virtud de actuar dentro de) orden
moral. Cuarto, la prud ncia
la ordenación de !a conducta mediante eJ
e_¡ r io d la recta razón.

a ión, en Ja

u lbid. p. 243. No da l.i cita
39.
44
r. MM. p. 9.

u ir. MM. p. 53.
11
Ir. FH. rr, 242-243; IF. p. 78.

er el

~ Unamuno, pero la t

1 7

mó dt&gt; l)d 1,;,:ntu111mtc1 tragico de In v1,da, p

�7. El "mas allá"

su constante afán de pJenitud, por tanto ha de obtenerlo en otra, d istmta a
la actual en el mundo.

El hombre muere, ni duda cabe. El alma es inmortal, es mnegabJe.
Pero ,qué hay después de la muerte? ¿Qué sucede con el alma al s pararse

del cuerpo? Ante todo -para nue tro autor- el alma al separarse del cuerpo
"cambia de estado":
el espmtu, desligado del cuerpo, no ocupa lugar. Se trata de un
amb10 de estado, no de un cambio de ubica rón. Un cambio de e~do
posible desde el momento en que ''la" ida psíqu, a es mucho mas rica que
todas la posibles combinaciones de Jos movtm1entos cerebrales"45•

La ultmld parte nos parece un tanto obscura y él no la comenta, por
lo que proponemos una explica ion.
Que al monr cambia de estado el alma y no de ub1cac1ón se
entiende porque la ubteación implica lugar, y lugar lo ocupa solamente la
materia. El alma es de naturaleza umiaterral, es decir, esptritual. AJ ser tal
no ocupa un lugar en el espacio. Por eso sólo "cambia de estado". Pero ¿de
qué estado a qué estado cambia? De espíritu encamado a esp1ritu libre,
desencarnado, cambio que LDlphca la mod.ifi ación del hombre. Esto es
pasible porque "la vida psíquica es mu J,o mJs rica que todas las posibles
ombinac1ones de los mov1m1entos cerebrales". Mas ¿por que la vida
psíquica es mu ho má nea que todas las pos1bles combinaciones de los
movimientos cerebrales? Porque trasnende, en su acti\idad, a] cuerpo.
Para ello basta ver la elaborac1011 de las ideas universales que el cerebro,
matena, no puede hacer, pues de lo material no sale lo inmaterial; las
funciones del recuerdo y el olvido son e · lus1vos del alma, te.

J cambiar de estado, el sujeto, por su espíritu, obtendrá aquello
que en su candi ión en amada buscaba y esperaba afano!¡amente, esto es,
según hemos venido diciendo a Jo Jargo de nuestro estudio, ser n
plenitud, ya que "todo hombr , en cuanto es, hende a ser en plenitud", par
lo que, a la vez, espera su salvación:
por de pronto esperamos segUtr siendo, no dejar de ser, y ... ¿algo
más? 1. Esperamos en nuestro "stalus viatons", una perfe ción, una
plenitud, de la cual arecemos por ahora. Somos, pero no somos
plenamente. Somos seres hacia la sal ación, no somos seres sa]vadosli,.
Ahora bien, el hombre no puede ser en plenitud y estar alvado en
su condición de espíritu encarnado, pues en la ida terrena no Jogra colmar

fS

lhid. p. 169.
p. 168.

iendo el ahna inmortal y el uerpo orruptible, al mom el
10di\,iduo su alma cambia de estado: trasciende sus l.tmites espaciotemporales que le aprisionan en su condición de espíritu encarnado, para
estar en el "más allá":
el más alla de nue tra espera no está en el espacio eu el t1em po.
Por eso, justamente, le denominamos mas allá. 1as allá del hem po y mas
allá deJ espacio pensamos en una vida perdurable que nos representamos 0
imaginamos imperfectamentet7_
La convicción basaviana de la e. isten ia del mas allá liene un
fundamento moral:

el pensamiento del premio y del castigo &lt;oronac1ón del
sentimiento fuhmo de nuestra bbertad- fundamenta, moralmente
hablando, la certeza en el más allá. i existe un D10 personaJ omnisciente
-justiciero supremo de la ida moral- tiene que hab r una correspondencia,
en la allendidad, entre servicio y fidelidad eterna43_
.
Esto lo entendemos así: qué sentido tiene que el hombre se porte
bien_o mal si no habrá después un premio o un castigo justo. S1 no lo
hubiera, entonces ada quten haría Jo que le miera en gana. Empero, los
ho~bres (muchos de ellos) no lo hacen porque tienen la certeza de que sí
e ISte un premio o un castigo, según sea el caso personal, después de la
~u.e~e, el cual lo da un ~r Superior, de acuerdo a una justicia perfecta,
mfalible. Ese ser es Dios. El conoce todo uanto hace y deja de hacer la
gente.
.
Por ello, Él es quien ha de proporcionarle a la persona una sanción
JUS~a _en la otra vida, en el más allá, después de que haya terminado sus
actividades como espíritu encarnado inmersa dentro de todo cuanto hay
en el ámbito de lo finito y limitado.

8. El hombre-ser-para-la-salvación

Si el hombre sigue vjviendo, después de morir, en una vida mejor
a la terrena, entonces no es un ser-para-la-muerte, ino para-la-salvación.

◄ c Jbid.

p. 168.
ca fbid. p. 169; 7 M. p. 329.

&lt;b !bid.

188

1 9

�Por saha :ion, ftlosófi am nte hatilando, l autor entiende abal
cumplimiento de la vocación personal, fidelidad a nuestra dunension
a 1olrop1 a, e lar ,miento y realiza on del dínam,s010 a en 1onaJ de
nuestro spiritu encamado, abertura y ncammam1ento a la plenitud
ubsisten iaJ 4 •

Ahora bi n, porque la presente prueba ti ne a Dios como ausa
eH iente final del afán de pl nitud 51 , con id ramos que su fundamento
también es la partidpadon, pue el er humano
cr ado por Dios · sus
per.li ciones pro ien n d El.

La persona descubre a Dios cuando si nte el d samparo
ontológi o, cuando se da cuenta qu tiene un vado deJado por aJguien.
Dicho aoo no lo puede llenar con osas materiales porque son
efímeras imperfectas. El desamparo mueve al deseo de Henc1r el propio
ser, aJ deseo de al anza.r una pl nitud. En e te momento, el sujeto de ubre
aJ ser que pu e satisfacer sus deseos de plenitud: Dios.

xphquemos su mtamente.
A) El cabal umplimi nto se refiere a que da h mbre debe realizar sus
propios proyectos de acuerdo a sus ~os · aptitudes, rarácter •
t mperamento, etc.¡ debe configurar y actualizar sus facultades para que
llegue a er lo que quiera ser. Mas debe ten r en uenta que todas la
personas tienen una vo ación um"ersal, por la cual henden a poseer el
Bien. Consecuentemente, cada ind1nduo tiene que esforzarse por
compagmar su \'OCacion personal on la occ1 1ón universal, de uerle que
todo lo que haga lo lleve a obtener su salva 1ón.

En la estructura de lc1 ía baSc1 Id.na encontramos tres elementos:
A) un he ho sacado de la realidad humana: la I encia del d amparo
ontológt o y el afán de plenitud ub istencial. B) La e. 1gen ía obietiva de la
realidad que el espíritu humano descubre: la necesidad de una ausa
suprema qu e püque totalmente ese anhelo que tiene el hombre de
subsisttr, ya que esa plenitud en la presente situa ión de espmtu
en amado sólo
obtien relah am nte , por nde, no salisfa e de modo
defmfü o. C) La ondusión: sm una Plem~ud de pleniludes (Dios) lo
afanes on retos de da vez más y me1or ida no se danan.

B) La fidelidad E'S I desarroJlo personal de los alores. El, a ,otropismo
onsiste n I afan humanos por lo \'ah050: la erdad, el b1 n, la JU t 1a,
la paz, et . 1 Valor de vaJore
D10 . Por so I ax1otropismo da paso aJ
teolrop1Smo u onentactón ha ta D10s.
C) El esdaret. m11ento consiste en la lenden ·ia humana a la plenitud
ubsisten-ial, a la feli iJad suprema que on iste n ont mplar ara a ara
a Dios.
D) La abertura radica n sólo en poseer
e deseo d infm1tud ,
lra ndencia, moque, ademas, cada quien tiene qu fectuarlo, tiene que
salisfa erlo d la m ¡or man r : dirig1éndos hacia 10s.

5. Die
La alvaci · n proviene d

1oc;.

Para m trar u
tsl n ld, Basa\!
ha formulado su propi
argum nto, 1 ual ta fundc1d -d1l · en la nalidad, porque -a nu tro
JUKIO- lo qul' el hombre siente t.omo espíritu ncarnado (de amparo
onlológt&lt;.o y ,rnht'I d pl 111tud) debe lener una resolu&lt;.·tón ultenor que es,
pr isc1m nt , n Di :;o_

1~(

Ir. I M . p. 117, 1 ~

Escu hemos a Basav :
A) H ho sa ado d la realidad humana:

Q111siera en ayar par mi parle una 111/C'l'a l11a dt• rleercan11e11fo a Dios.
Descubro, en mi ser, 1111 desfiladero hada la 1111,"1 y 1111a esrnla hada lo ,1b o/uta
port¡,~e soy una mister_i~ _amalgama _de 11/ma y rnerpo, bmto y angel. Hcmpo ;
elern_1dad,. nada_ preh!sfar,ca y deshno s11pralempoml. Mi afrm de plt'mlud
s11bszstenna/ ex, _t~ solo en fimc,011 de superar 1111 dt'sa111p.1ro 011/ologico. ) m,
desamparo_ anlolog,rn ~ hace lan sólo patente porque lcngo 11t1 ajim 1k plc111tud
s11bs1ste11aal. La plr111t11d lograda es siempre rclahz1a y esta a11u'tm:ada por l'f
d&lt;!5_'1mparo. ~ero, a su_ve=, el desamparo sc• z,e t-orn•g1da, amparuda ett pa, te ¡1or el
afan de plemlud ~11bs1stc•11twl que se proytcta ca11 toda su iuttmíó11 s1g11iftcatim.
~ste afan de plemtud 11bsiste11áal, a1111q11c se de ,•11 el ht'lllpo, 110 1.:sta omehdo al
hempo. Trátase de 1111 lesli111011io irrewsable de la cgreg10 ,,ocad&lt;m l111mana. de
un~ l111n11/de s1m11s1011 del hombre intrgml a su inleriorüfad abier/t.1 al ser y 11 la
D('ldad.
B) Exigencia obJ tiva de la realidad, d
necesidad de una causa suprema:

Mi afán de

l'I' 1.i 15.

''( tr. ~H 1 157, I ' ¡•p

.!&lt;)~)

\lll ; .,

p -17 "tb J, l .iutnr

Sl

ubierta por el e ptrilu humdno: la

plemtud subsistmcwl,

(fr. TM. p. lO'J

L90
Jll)

l°OTI

ft)da

II

s1gm_firatwn

�"ml'iahisfórica" participa de In plenitud am:oluta, primera y frascendeute. En otras
pale1bras: mi afán de plenitud 11bs1stmcial, q11e se me presenta coex1sti~ulo
orgánica 1/ dialéctirnme11le con rm desamparo ontológico, con mi insufidenaa
radical, e,; _fim11a ¡1aredd11 al amtrapunto musical, implica la Plenitud ubsistente
e l11Jittila dt• do11d1• prolt;enc, precisnmenle, mi concreto afan de plemt11d que se ~a
en el hempo,
C) Con Ju 1ón: sm una Plenitud de plenitudes ese afán de ada
vida no se hubiera dado:

ez más

i existe nuestro afan de plenitud subs,sfenna/ -y esto es 1111 hecho
e111dr11le- eúslió 1e111pre 1111a Plenitud s11bs1sfe11tc, porque si no hubiera existido,
no se danan nues/ros concretos afanes de irida y de mas vida52.

011clt1 ió11

La filosofía de la muerte d BaSd e haUa
estrechamente
mculada a su antroposofía, cuyo quid -a nuestro ju, m- es poner de rel1 ve
el afán hu.mano de plenitud ubsistencial.
Uno de los meritos de] autor es demo trar que di ho anhelo no
ilusorio, no nos lo i.n entamos los hombres, sino que responde a nuestro
modo de ser. F.se des o de p rfección de inmortalidad sólo encuenlra
total satisfacción en Dios, mas no n la ida terrena, sino en el mas aJlá. De
alh que Él no es un ser iJusono ni inventado por los hombres, sino que, r al
y efecti amente, existe con supenondad y dignidad absolutas.
Por lo anlenor, eJ filósofo reg1omontano tt ne una vJSion
esperanzadora de la muerte, que onsiste en ue, porque D10 e 1ste,
somos inmortal . D alu su afirmacion: el hombr -es-un-ser- para-lasalvación.
Mas para sal arse, cada quien debe reahza.r c1 rtas actividades
durante su ida, dos de las cuales son a) el ejerci 10 de la
irtudes
cardinales, cuya ac ión propor 1011a beneficios tanto al individuo como a la
sociedad, pues la vutudes se traducen en a iones aritah as. Y b) el abal
cumplimiento de la vocación personal en la que lle emos a la práctica
dl\·erso
alo
que nos perfec íonaran. Ambas actJvjdades nos
encaminarán hacia Dios, máximo satisfa tor de nuestro anheJo de plerutud
substStencial.
Quien se eJe11 1te en las J.rtudes y sea fiel a su oca ión estará
preparandose para morir, pero obre todo para encontrarse on Dios, con
lo ual logrétTá su felicidad absoluta.

!12

fr. MM. pp. 82 y 125.; T.M pp. 390-391; FH. p. 256; IF pp.

lllle&lt;ns TM p. 294 , JF. pp. ~

&gt;- ; , M. pp. 47

• 188. b1

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Quinta

COMENTARIOS
y
RESEÑAS

�COMENTARIO AL ULTIMO LIBRO DEL DR. EVANDRO AGAZZI
« EL BIEN, EL MAL Y LA CIENCIA »
LAS DIMENSIONES ETICAS DE LA EMPRESA
CIENTIFICO-TECNOLOGICA
(Editorial Tecnos, S.A., Madrid 1996)

Profr. Dr. Jur. Dr. Phi!. Agustín Basave Fernández del Valle
Presidente de la Sonedad Mex1Cana de Filosofía. Presidente de la
Academia MexJCana de Doctores en Cienctas Humanas y Sociales.
Rector-Emérito de la Universidad Reg10montana.

Evandro Agazzi, con una brillante y solida trayectoria academrca,
emprennd1ó la aventura mtelectual de buscar « Las D1mens1ones Et1cas de
la Empresa Científico-Tecnológica ». Este subtítulo de su reciente y últuno
libro debió de ser, a 1111 ju1c10, el título que verdaderamente corresponde a
su trabajo, porque el título que lleva la obra : « El Bien, el Mal y la
Ciencia », aunque acaso sea mejor desde el punto de vista de la
mercadotecnia, no queda bien Justificado a lo largo de la obra. Evandro
Agazzi no dilucida la esencia metafísica del bien y del mal. Nmgun
capítulo está consagrado a examinar el fundamento y esencia del bien, el
bien personal y el bien común. Tampoco es su propósito examinar la
naturale.za del mal como privac1on de ser o como entidad sustancial. En
cambio, examina el sistema moral, las dlÍerentes teorías éticas, las
resistencias frente a una ética normativa y el esfuerzo fundacional de la
ética. Todo ello para concluír en una etica para la ciencia y la técmca.

.. _J

La obra que comentamos consta de un Prefacio, una Introducción y
14 capítulos en 376 páginas.
Evandro Agazzi es, primordialmente, un filósofo de la ciencia.
Pero sabe muy bien que la filosofía es una totalidad y que no puede
desinteresarse del resto de sus disciplmas. Yo dina que tiene un vivo
interés por la axiología y por la ética. Particularmente por la ética de la
ciencia y de la técnica. Manifiesta una fuerte valoración de la racionalidad
científica, sin caer -como tantos epJStemólogos - en la arbitranedad del
cientificismo. Después de Karl Popper, es muy difícil perder la sensibilidad
para advertir el aspecto fa)jble, y refutable de la ciencia. Nunc; se ostenta
con esa arrogancia y con esa ceguera metafísica de la cual hacen gala
algunos positivistas lógicos.
Cualquier filósofo que está al comente del desarrollo científico
fico-tecnologico en nuestros días, advierte la exigencia de crear« nuevas »

559

�formas de responsabilidad moral. Pero la dinamización interna de la
moral, en función de las aportaciones cognoscitivas ofrecidas por la
ciencia, no significa que se carezca de una estructura permanente, sm
mengua de las variantes históricas. Pienso que la vida humana tiene una
textura ética. No se trata de algo que se pueda tener, smo de que la
existencia del hombre, antes de ser honesto o inhonesto, es moral. En este
sentido, quiero hablar de la moral como estructura antes que de la moral
como contenido.

Las acciones

humanas,

para

ser verdaderamente

moralmente prohibidas ». (Evandro Agazzi: « El Bien, el Mal y la Ciencia en
las Dimensiones Eticas de la Empresa C1enti.fico- Tecnolog1ca », pag 22,
Editorial Tecnos, Madnd 1996). Con razon se advierte que la adm1s1bihdad
moral de los medios empleados en una investigación, no pueden eximirse
en una detemünadd investigación aplicada. Menester es tener en cuenta,
también, las condiciones y las circunstancias, las consecuencias y los

valores. El hecho de que la ciencia quede reglamentada, no impide que esa
ciencia impacte a la propia etica. En cuanto a las consecuencias de la
investigación científica, vale la pena tratar de preveerlas, porque cada cual

humanas, tinen que tener justificación. Personalmente pienso que la ética
constituye un capítulo esencial de la antropología filosófica. Por eso hablo
-en mi «Tratado de Filosofía»- de la dimensión ética del hombre. t¿i forma
suprema de la moralidad sub ratio es la referencia al sentido último de la
vida. La relación del hombre con su fin y la realización del acto con su
objeto, constituyen la doble relación de la moralidad. En todo caso, l~s
consideraciones éticas de Agazzi, como problemas autenltcos de la filosofía
de la ciencia, quedan muy lejos de aqueUa perspectiva p~ramente lógicolingüística que venturosamente ha sido superada Es mento del fiJ_osofo
italiano recoger y trasbajar laa problematización completa de 1~ c1enc1~, sm
excluir las graves cuestiones éticas. La ciencia implica una et1ca, &lt;ligase
expresamente o nó; por eso nuestro autor se aplica a estudiar el_ problema
de la « neutralidad axiológíca », es decir, de la independencia de los
valores. Para resolver el problema de la libertad y la responsabilidad de la

y, como tal, no puede sustraerse
a las opciones inspiradas en juicios de valor, dentro de la pluralidad

ciencia, propone una perspectiva « sistemática

axiológica.

&gt;).

Hav un debate generalizado en torno a la racionalidad, el cual no
puede evadir ningún filosofo contemporáneo a la altur~ de nuestro h~mpo.
Abundan, en el doctor Agazzi, los nuevos anahslS sobre el sistema
científico-tecnológico, la racionalidad teorét1ca y la racionalidad práctica.
Resulta muy encomiable una posición, como la suyd, equidistdnte de und
confianza ilimitada -incondicionada en cuanto a las reali2c1ciones- de la
ciencia v de Id tecnología, por und pdrte, y de una actitud de recelo,
rechazo ~y denigración de Id cierKid y de Id tecnología, por el otro extremo.

La ciencia v la tecnología no son algo absoluta e incondic1onalmente bueno
en sí mis~nas, pero @mpoco digo intrínseca e ins&lt;rnllblemente mc1l0.

Comparto su propósito de huír de los terribles simplificadores . . N1
sobrevaloración de la ciencia ni oscurdntismo de la antic1encia. Ciencia y
técnica son buenc1s, pero no incondicio11dlmente. Ciertdmente las dCClones

es responsable de las consecuencias de sus propias acciones. Cuando sea
posible renunciar a él. Para evitar consecuencias maceptables. En este

sentido, cabe decir que ,, el fin no justifica las consecuencias» (lb1d. Pag.
25). Elegir el mal menos significa sacrificar el valor menos importante en
aras de un valor de rango Jerárquico superior. Nrngun valor esta separado
de los otros. Son impresc111d1bles los Juicios de valor para determmar el
modo correcto de actuación. No se puede absoluhzar un solo valor, porque
no todo se puede hacer.
Ciertamente la ciencid no tiene relevancia ética, como sistema de
conocimeinto -considera solamente su conterndo-, pero no menos oerto es
que toda cienoa es una actividad humana

La protección de la libertad de la ciencia es parte grande de los·
deberes éticos referidos a esa libertad.
El nen tífico, que antes de ser cintífico es hombre, está sujeto en sus .'
dcciones humanas o principios morales que le obligan. Hay la esfera de lo
permitído y Id esfera de lo prohibido. Es necesario que los cienhficos sean
más sensibles respecto a la ex1stenoa y a la importancia de valores
humanos mds universdles. ~lenesler es que profundicen en la discusion de
la naturaleza de los valores y de lds condiciones para satisfacerlos. No
menos necesario resulta pdra los moralistas, teólogos y políticos la
sens1b1lidad y la competenoa sobre lds verdaderas cuestiones implicadas

110

en Id practica de la investigación científic,:1 -pura y aplicada -con todos sus
dSpectos- multilaterc1les. Buscc1r la d111amib1C1on de la moral no es propiciar
el relativismo moral. Se trata de que la moral sea capaz de enfrentarse con
nuevas situaciones efectivas del hombre de nuestro tiempo. Es bueno

está, la verdad constituye tan solo un fin secundario, puesto q~e el tin

proponerse elaborar un ,, juicio de conJunlo » sobre la c1encid y sobre la
térnca. En medio de un dmbiente prag11ldl1sta, funcionalista, hedonista,

humanas están subordinadds a normds, pero esa SUJecion no 1111 plica que

puedan ser libres. El objetivo especifico de la Ciencia pura -busqueda de
la verdad- 110 puede ser moralmente ob1etable. En la oenna aplicada, cla_ro
primario estriba en alguna relllizac1ón practJCa. Evdndro Aga~1 lo dice
brevemente y con frase lapid,uia: (( mientras, en pr111np10 conou•r
cualquier cosa es moralmente licito y no exist~n verdades moral~l~.ent:
prohibidas, no sepuede lícitamente hacer cualquier cosa y ex-.sten t1u10nc
5t,()

Evandro Agazz1 sigue 11nperturbable con su proposito de verdadero
filósofo: " A lo que estamos dispuestos a llegar es a un juicio segun
sahiduna, es decir, un Juicio capaz de conformar todos los elemntos
positivos mherentes a Id d 1mensión nent1fico-tecnológica de nuestra

5ól

�civilización con las otras esferas de lo humano que se encuentran
amenazadas concretamente a causa de una dilatación incontrolada de tal
dimensión » (!bid. Pag. 29).
Presentar un übro es ponerlo es la presencia de los otros. Presentar
un libro es introducir una obra y un autor ante un auditorio que espera la
manifestación de una comentarista. En el « Prefacio » y en la
« Introducción » de la obra comentada se presentan los principales
propósitos, las tesis sobresalientes y el programa que se pretende re'alizar.
Imposible resulta ofrecer una pormenorizada reseña de la obra y un juicio
de valor de todos y cada uno de los capítulos que integran el übrp. Solo
resulta viable recoger y valorar algunas -ojalá que sean las más- de las
principales ideas- directrices de esas dimensiones é~cas de la empresa
científico tecnológica, tal como las intelige nuestro amigo Evandro Agazzi.

••

.....

La ciencia, paradigma contemporáneo del saber, está caracterizada
por dos requisitos fundamentales : el rigor y la objetividad.

_

La ciencia no puede ser reducida a ciertas ciencias --ciencia- de la
naturaleza, por ejemplo- ni confiarse a ciertas formas. Se suele decir -no
lodice Agazzi en este nuevo libro- que hay ciencias formales -la lógica y la
matemática- y ciencias fáticas. Estas últimas presentan como característica :
datos empíricos, trascendencia de los hechos y explicación de los mismos,
análisis, especialización, claridad y preCJS1on, comunicabilidad,
verificabilidad, método, sisterma, legalidad, predictividad, apertura. ¿Cuál
es el paradigma científico? ¿Hay otras formas de saber que sean rigurosas y
objetivas, al lado del saber científico?. ¿Es la filosofía una ciencia rigurosa
como lo afirman -en diversas maneras- Aristóteles, Santo Tómas de
Aquino y Edmundo Husserl?. El profesor Agazzi no entra en estas
cuestiones de notable interés porque no entra dentro del programa que se
traz.ó. Le basta el rigor de las afirmaciones singulares, en el interior de cada
ciencia, que deben resultar justificadas y lógicamente correlacionadas, por
una parte; y por la otra la intersubjetividad y la referencia efectiva a objetos.

Reconocer e introducir la dimensión histórica y social en la
comprensión de la ciencia, ha sido un hecho muy positivo. Resulta
conveniente someter a estudio sociológico la empresa científica. El error
empieza cuando se pretende reducir el cumplimiento científico a mero
producto social. La epistemología sociologista ha sido incapaz de mostrar
el nexo casual entre las condiciones sociales de ambiente y de época dados,
y, « verbi gratia », la forma de las leyes naturales enunciadas en el
ambiente y en la época, El profesor Evandro Agazzi sostiene una Visión
sistématica en la relación entre ciencia y sociedad. En el capítulo XTI, •
intitulado « La responsabilidad de la ciencia en un planteamiento
sistématico », Agazzi estudia la responsabilidad de la ciencia desde un
562

punto de vista auténticamente sisté~La7ictiVÍdad científica bien
ejercitada por un particular sistema social, definido como sistema
« científico » inserto en el propio medio ambiente. Este sistema científico es
un sistema adaptativo abierto con « variables esenciales »que no
sobrepasan un cierto « intervalo critico ». El sistema ético forma parte del
medio ambiente del sistema científico, influye sobre él y es al mismo
tiempo influenciado por él. Me parece muy fecundo el planteamiento
sistématico. EVÍta los errores de concebir a la ciencia como sistema aislado,
o de no alcanzar la unidad especifíca del objetivo global suo proprio del
sistema.

Como filósofo nos complace comprobar que la evolución de la
ciencia ha estado siempre profundamente influenciada por las doctrinas
filosóficas, metafísicas y éticas en las diversas épocas. Claro está que
también la influencia del desarrollo de la tecnología y la estructura
económica se deja sentir en esa misma evolución de la ciencia. No
podríamos aceptar, en cambio, la situación de un feedback reciproco entre
la ciencia y la filosofía tratándose de metafísica, por ejemplo. Quiero
recordar que la metafísica nunca ha sido un alto epílogo de ciencia, y que
existió una alta metafísica en Grecia antes de la constitución de la ciencia
física positiva, experimental. Lo que me parece muy justo y encomiable, de
parte de Evandro Agazzi, es su propósito de reiVÍndicar los derechos de la
ética dentro del complejo del sistema globalmente entendido, sin temer ya
acusaciones de moralismo o sospechas de imperialismo o sospechas de
imperialismo eticista. Ninguna sociedad puede de Jacto vivir y funcionar
sin un sistema de normas morales que regulen las relaciones de la
convivencia humana. La moral, en este sentido, es tan necesaria como los
sistemas de comunicación, los recursos energéticos y el ecosistema
apropiado. Requerimos criterios fiables para una conducta humana
conforme al deber. Me parece de poca importancia que no exista -si es que
es así- una « comunidad de moralistas » a la manera de una comunidad
científica. Basta con la dimensión ética del hombre y con la enseñanza de
los sabios en una « tradición moral ».
Distingue el doctor Agazzi la moral como el conjunto de normas y
principios que regulan el obrar humano, y la ética como la reflexión crítica acerca
de la moral. Dicho de otra manera, la moral es el « objeto de estudio » de la
ética. Las llamadas éticas no prescriptivas; como las éticas simplemente
analíticas, pretenden vanamente reducir la ética al exámen de la estructura
lógico-lingüística de los lenguajes en los que están formulados los sistemas
morales.
Ningún pronunciamiento sobre la validez o invalidez de los
principios y normas. Ningún intento de fundamentación. A esto podrá
llamársele análisis lingüístico, pero dudo mucho que pueda llevar el
563

�nombre de ética. En todo caso, más que una ética, sería la anemia de la
ética. Una anemia mortal.
Todos tenemos una experiencia moral que constituye, justamente,
una experiencia de valor. Cada quien está dotado de una conciencia moral
con evidencias interiores. La experiencia de valor originaria funda, a juicio
del filósofo italiano, los principios morales. Evandro Agazzi ofrece un
apretado resumen de las diversas y principales corrientes éticas de nuestro
tiempo, que no vamos a reseñar. Su posición personal está fincada en una
ética de valores implícita en las teorías téleológicas. La solución correcta es
la de incluir en la valorización moral de las acciones, la consideración de la
intención. La ética constituye un saber cognitivo de tipo normativo.
·Deduce de primeros principios, o principios fundamentales, ciertas
normas. Trata de fundamentar esos principios. ¿Cómo lograrlo? El método
dialéctico somete una tesis al espectro de sus posibles negaciones y
dilucida, en un discurso sereno, objetivo y estricto, entre los diversos
defensores de las distintas posiciones, todos los argumentos a favor o en
contra de ella. Las simpatías de nuestro autor van hacia ese procedimiento
dialógico, aunque no se trate jamás de una fumdamentación definitiva.
« No es del todo verdadero que la moral sea una cosa dada y obvia,
respecto de la cual las teorías éticas serían un poco como las
axiomatizaciones tradicionales de la geometría euclídea, en las cuales se
lograba mostrar cómo el contenido de tal geometría, se podría organiz.ar y
justificar lógicamente de otro modo a partir de sistemas axiomáticos
diferentes », afirma el Doctor Agazzi. No' me resulta clara la primera
afirmación : No es del todo verdadero que la moral sea una cosa dada y
obvia. ¿Qué se quiere decir con las palabras no es del todo verdadero? Si ~e
trata de qué sentido no lo es. Personalmente pienso que la fundamentaaon
del.compromiso ético tiene su base en la dimensión de la estructura ética
del hombre cabalmente considerado. No se trata de una naturaleza
inmutable en sentido bológico, sino de una estructura permanenetemente y
de unas variables históricas. Sobre esta base cabe edificar una visión
sistématica de la ética ~poyada en la constitución de una afectiva
antropología filosófica.
Son muchas y muy importantes las afinidades que advierto entre el
pensamiento ¡!el autor comentado y mi propio pensamiento. Ciertamente
hay también -¿Por qué no decirlo?- algunas _discrepancias meno".'". en
número. Pero lo que me importa ahora es destacar un esfuerzo lucido,
equilíbrado, noble en tantos aspectos, de revelar,_ difundir, examinar y
valorar las dimensiones éticas -tan olvidadas en n tiempo de psicologismo
desorbitado- en la empresa científico-tecnológica contemporánea. Evandro
Agazzi enriquece el horizonte cultural, específicamente filosófico, de
nuestro tiempo y enriquece la bibliografía filosófico-científica y ética de
habla española.
564

PALABRAS DE PRESENTACION DEL LIBRO
"MEDITACION SOBRE LA PENA DE MUER'J'E"
DEL DR. AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE
COEDITADO POR LA COMISION ESTATAL DE DERECHOS
HUMANOS DE NUEVO LEON Y EL FONDO DE CULTURA
ECONOMICA, MEXICO, 1997

1.- EN MEXICO, D.F., DRA. MIREILLE ROCATTI
PRESIDENTA DE LA COMJSION NAOONAL DE DERECHOS
HUMANOS

La obra que se presenta en esta ocasión es, a mi parecer, un
conjunto de reflexiones desde el derecho natural teológico y clásico, puesto
en el debate actual, no sólo en torno a la pena de muerte, sino a la
fundamentación de una ética humanista en el contexto de un mundo
plenamente secularizado en los discursos. En tal sentido, el autor transita
por diversos sistemas ideológicos a partir del pensamiento patrístico
-representado por la insigne figura expuesto en el pensamiento de Santo
Tomás de Aquino-.
Un capítulo toral, dada la concentración argumentativa que exhibe
y lo revelador que resulta acerca de la ideología del autor, es el relativo a la
fundamentación y esencia del derecho natural. El autor se adhiere a las
siguientes tesis:
a) La existencia de principios morales en los hombres: Justicia, deber,
licitud, ilicitud, responsabilidad, culpa, etc. No se trata de invención
arbitraria, sino de un dictamen superior a nuestras ideas y a nuestros
sentimientos.
b) Estos principios están inmersos dentro del campo de lo ultrasensible, y
dentro de lo ultrasensible pertenecen a lo racional, y dentro de lo
racional se encuentran en el entendimiento práctico.
c) Estos principios se pueden hallar en cualquier forma histórica, pues su
base estriba en valoraciones y esencias externas, mas no en exigencias y
coyunturas circunstanciales.
En este contexto, el autor enfatiza que "la dignidad es el valor
absoluto de la personalidad humana, resultado del principio divino del
espíritu que le confiere su car¡jcter absoluto. Y este valor absoluto de la
personalidad humana no puede perderse jamas". Y como consecuencia de
esta tesis también sostiene que la pena de muerte, desde el punto de vista
del derecho natural, es inadmisible; piensa entonces que ante los casos
extremos de delincuentes irreductibles e incorregibles, la sociedad puede
legítimamente optar por la prisión perpetu~ y esto es así, sostiene el autor,
565

�porque "el respeto a la vida es imperativo etico, principio religioso )
norma del derecho natural. La vida humana es éticamente intocable, por
razones de su propia humanidad, pero no sólo por ellas, sino por el ongen
y fundamento d ivmo gue la propia filosof1a constata con la teoría de la
religación de un ser fundamentado a un Ser fundamental y
funda menta nte".
En esta tesitura, el autor trae al análisis los argumentos del
humanismo penal expuestos en el pensamiento de los teólogos y filósofos
de la utop1a y del racionalismo ilustrado moderno, este ult11no
representado en la figura de Cesar Beccaria, en orden a que la pena no
debe apartarse de las razones del castigo, la proteccion de la sociedad y la
enmienda del criminal, y a que ninguna de éstas razones es posible ante la
pena d.;, muerte, incompatible con el castigo por ser e,presion de la
venganza, con la proteccion a la sociedad porque el mal moral que causa
su ejecucion no se compensa con la supres1on del delincuente y porque su
radicalidad, al aniquilar a la persona, desprecia todo plan de enmienda.
En un intento por sistematiZélr los argumentos que se han debatido
durante los ultimos aiios en torno a la disc usión de la pena de muerte entre
abolicionistas y partidarios de esta pena, las ~ac1ones unidas publico en
1962 una encuesta en la que apc1recen las principales razones por las cuales
se ha suprimido la pena capital en los pa1ses que han asumido la tesis
abolicionista; este elenco de razones s1n·e de prete,to al autor para reiterar
sus convicciones iusnaturalistas.
Tales tesis permiten tambien intentar un e¡ercicio acorde con las
teorías eticas actuales, porque de suyo son el resultado de In e,perienc1a
ética occidental, propia de los liltimos cuarenta a11os, y demada de
momentos consolidadores de la secularizac1on del pe nsamiento occidental,
cuvo referente ha sido el pensamiento etico posterior a Kant y los mtentos
po,r fundamentar una etica sin metahsica; las razones en cuestión son las
siguientes:
1- La ejemplaridad de la pena capital no esta demostrada o parece
discutible.
2- Muchos de los delitos capitales son cometidos por desequilibrados,
algunos de los cuales a la vez escapan por ello mismo al castigo
t
supremo.
3- Existen desigualdades de trato procesal por razones económicas \'
culturales que han derivado e n condenas injus tas.
4- El inevitable error judic ial.
5- La experiencia colectiva de la pena de muerte es negativa ) puede ser
criminógena.

51 de lo que se trata con la pena dt.-&gt; muertt&gt; es protl'ger a la sociedad dl'
mant.-&gt;ra t.-&gt;ficaz, se ak'gc1 qup parc1 ello basta la condenc1 ¡wrpelua.
7- La conciencia et1Ca colt&gt;ct1va en muchos pa1o;es la retha.,:a por
considerarla 11uitil , odiosa.
8- El caracter 111\'iolable de la \'ida humc1nc1 se opone" ella.
b-

Con el án11110 de lograr un diálogo en torno a estos razona1111entos,
puede apreciarse que las primeras siete tesis son coherentes con una morc1I
de resultados y con una polittca criminal democr,Htca, en tanto l1ue la
última de ellas apela a argumentos suslanc1al1stas dt&gt;I dered10 natural.
:\o cabe dudc1 que las refle,iones del ·or. Basave Femández del
\'alle están en el debate político crjminal de hoy, al igual que lo están las de
la Comunidad Internacional, que como lo cita el autor, han optado por la
postura abolicionista, a pesar de la incongruencia representc1da en el
articulo se,to del Pacto Internacional de Derechos C1\'iles y Polit1cos, el
cual, por una parte, rei, 111dica la naturaleza intrínseca del derecho a la, ,da
al rroclamar que estP es inherente a la rersona humana, al tiempo que
reconoce que es ¡uridicamente legit11110 pm;ar de la ",da a alguien a
condición de que este acto no sea arbitrario. En todo caso, la tesis
abolic10111sta ha ,do ganando terreno al fortalecerse cada \''.:'Z más la tesis
qué considera a la pena de muerte como cruel, 111huma11a y degradante.
El autor también analiza la actitud actual de la Iglesia Catolica ante
la pena de muerte, la que se ad, 1erte no sólo en el capitulo especifico
dedicado al análjs1s del tema en el nue,o catecismo de la Iglesia Catolica,
sino en criterios precedentes, ql'e han 111terpretc1do el mandamiento de la
tradición mosaica como lo que llamariamos hoy una norma prima fi1cic, en
tanto que prohibe matar al ¡usto no al que comett.-&gt; un delito grave, tesis
ésta que resulta acordC', segun e,plica el autor, con el pensdmiento del
propio Santo Tomas y aun con el nue,o ,·atecismo, el etléll postula que es
posible apli(M !a pena de muerte en c.:1-;os e,tremos y con ello no daud,ca
a la just1f1Caoon de esta pt.-&gt; na , En este mismo sentido, al establecer en el
canon 2267 que "s, los medios 111cruentoc, bastan para defender las vidas
humanas contra el agresor ~ para protege r contra el el orden público y la
segundad dt• las personas. en tal cc1so la autoridad se limitará a emplear
sólo esos med 10s, ¡1ur,¡11,· c//(l, &lt;"&lt;&gt;rrc~11c&gt;11dc11 111ciN 11 la, t"&lt;lHdicitmcs t·ci11acft1s del
¡.¡,.,, i"c'1111111 :¡ "-&lt;111 111,1'.'- c"(l11/im11c'.'- r"&lt;'II la dig11idt1d de la ¡wr~cina /111ma11a".
Puede ,1 prenarst.-&gt; que ba¡o una tesis de prudencia v de
t&gt; ntt•nd 1111 ,e nto dl' buenc1 fo con las d ,fe rentes tradiciones punitivas de la
T ll'rra, la lgh'sld C alól ica mantenga su actitud dt&gt; horror a la sangre pero, a
la , ez. reconozca la facultad estatal de matar, así sec1 que sostenga la
formula de lc1 11/11111,1 mfi(I: Al respecto, puede sostl'nerse desde tesis
d 1\ ersas, tanto de origen metaf1sico como de referente contractualista, que

�es imperativo convenir con el doctor Basave en promover la abolición total
de la pena de muerte.

_,

Ahora me referiré· al razonamiento del doctor Basave en el
apartado dedicado a la dignidad óntico-axiológica de la persona, mediante
el cual sos~iene que "el derecho natural exige la determinación del derecho
positivo, que sólo puede existir en la soC1edad política.
Hay un
encadenamiento insoslayable: El orden jurídico se funda en el orden moral
y éste en el saber absoluto, que es Ley Eterna. La pena de muerte contraría
al derecho natural, a la existencia y a la integridad física, no puede evadir
el rigor de la articulacion orgánica que existe entre la ley moral, el derecho
natural y la constitución de la sociedad política". Es pert111ente reflexionar
respecto de una fundamentación ontologista-teológica del derecho natural
y de la dignidad humana para evitar el pefigro de e-xduir la diversidad v la
alteridad en bien de una concepción ideológtca que se niega a recon~cer
que los razonamientos apodícticos, no pueden constituirse en explicaciones
del fenémeno social y del fenómeno del poder, sí pueden, en todo caso,
esgrimirse como referentes epistemológicos de una concepción de la
justicia y de la moral como lo es el sistema del derecho natural. Sm
embargo, me parece que la experienC1a histórica, que ha significado elevar
las racionalizaciones de la justioa y el derecho al plano de lo absoluto,
pueden llevar a resultados trágicos, como en efecto o(urneron en el
derecho natural de la antigüedad, en loi razonamientos de Santo Tomas,
de Francisco Suárez. Por ello, la obra que hoy comentamos nos permit~
enriquecer el debate en ·torno a la pena de muerte y enriquecer también
nuestras reflexiones sobre la base de la experiencia argumentativa qtie
teóricos de la ética y juristas estan desarrollando a partir de los tópicos de
justicia contenidos en los pactos internaoonales de derechos civiles ,.
políticos, y de derechos culturales, sociales \' económicos, así como en la·s
teorías de diverso referente epistemológico, ~uyo elemento constante es un
sentido de verdad surgido de la e,periencia dialógica de entes éticos que
se proponen la superación radical de holocaustos, la tortura, la
desaparición forzada de personas, el genocid~o y toda otra e:-.presión de
barbarie, bajo la convicción profunda de que tales acciones constitU\·en
para las historias privadas y para la historia universal un acontecimi~nto
trágico que aplaza la posibilidad de e:-.perienciar, necer en ctlws de la
tolerancia, la libertad y la fraternidad, triada clasKa de los valores
seculares en los cuales todavía se sustenta la esperanza de la humanidad.
.Sin embargo, estos postulados no han de tornarse en razones para ei
aniquilamiento de la disidencia en el mundo de la \.ida.
Resulta pertinente traer a la memoria los debates del const1tuvente
de 1856, en los cuales se consigna la propuesta de Filomeno !\lata ·en el
sentido de desterrar la pena capital de nuestro derecho; lo mismo hicieron
Ignacio R&lt;unírez, Guillermo Prieto y Fra11eisco Zarco. No obst,inte la
5N{

fuerza argumentativa de tan destacados abolicionistas decimonónicos, la
pena capital subsistió en el texto constitucional por trece votos y para los
mismos casos que aún lo prevé el texto vigente de la Constitución de 1917.
Es de gran relevancia el argumento que en el Congreso de 1856 se hizo
valer para no abolir la pena capital -la inexistencia de una infraestructura
carcelaria que hiciera viable la aplicación de la pena de prisión- dado que
se trata de un argumento puramente pragmático y consecuencialista, lo
cual nos lleva a sostener que los argumentos éticos que se oponen a la pena
de muerte quedaron desde entonces inalterados. Por ello, en el seno del
constituyente de 19'16, el diputado Gaspar Bolaños propuso la abolición de
la pena de muerte, hecha excepción de los casos de traición a la patria y
para ello invocó, además de los argumentos ya conocidos, el ofrecimiento
que el constituyente del 57 hiciera al pueblo, en el sentido de que una vez
establecido el sistema penitenciario, la pena de mue,te sería abolida.
Con la misma convicción humanista, el jurista Ignacio Luis
VaUarta sostiene en su obra Ensayo sobre la justicia de la pena de muerte: . . .
" Yo digo que ella (la pena de muerte) es altamente inmoral; sí inmoral,
porque corrompe y deprava. Desde luego se conoce que su inmoralidad
no influye en el delincuente que la sufra, porque quitando la vida, ni le
puede corromper ni reformar. La pena de muerte petrifica el corazón.
Esta pena predispone al crimen porque sirve para estimular, para vigorizar
esos instintos inmorales del hombre que le piden sangre y que se
complacen sólo con sangre. Plantea el profesor \'allarta la siguiente
interrogante "¿Queréis un hombre inmortal en los fastos del género
humano? Sa1~cionad la im iolabilidad de la vida, dad le ei respeto que se
merece; quitad a la sociedad su barbaro derecho de muerte v estad
seguros, nuestros descendientes os mirarán como liberadores' de la
humanidad".
Hoy día, con nuevos argumentos sustentados en la "i~ión de un
renovado contrato social y anclados en la e,periencia ética que ha
significado la historia reciente de los Derechos Humanos, e,iste, como no
había existido antes, un consenso uni\'ersal que invoca la dignidad
humana como sustento y sentido del rechazo a toda violencia como vía
para restablecer la paz jundica )'. aprecia que la violencia estatal no alcanza
a ser legitimada por el hecho de invocar el imperio de la ley, que la única
explicación posible de la violencia e-xtrema es la incapacidad e-xtrema de
crear una ley que no necesite matar para constituir el sustento viable de la
construcción ética de la persona, en ta11to unidad vital, inteligente y moral
de la comunidad democratica.
No cabe duda que las refle,iones del doctor Agustín Basave son de
especial valor para el debate sobre un tema vital para los Derechos
Humanos y por ello lo felicito.

�2.- EN MONTERREY, N.L., DR. J. RAMON PALACIOS VARGAS
El aproximarse a esta obra del Dr. Basave Fernández del Valle, es
encontrar Ja fluidez del idioma, que camina en las páginas con sobriedad y
elegancia. No acude al fácil atractivo de los recursos arabescos, 111
escamotea su verdad con frases comunes o rebuscadas.- Es estar frente a
un sólido edificio de marmol, que armoniza la austeridad y la tradicion con
el reverente culto melódico de la palabra en homenaje a sus convicciones.
Es este un culto que suena extrafio a muchos tecnócratas jóvenes
de hoy, que trasiegan el idioma para su fácil arrendamiento con fines
crematísticos.
Se puede prescindir de esas cortesías del espíritu que llamaba
Nietzsche, según piensan y practican los arribistas posmodernos, si se
consigue el fin pragmático de cada hora de la existencia.
Y confundirán la inmensa alegria de buscar y de aprender que es el
verdadero estilo del intelectual, con la mama del mercader, de encontrar
las ideas toscas y las cosas simples, y revenderlas como granos venidos de
Andromeda.
El que quiere seguir este camino festivo y grotesco no debe abrir el
libro del Dr. Basave. Este libro penetra en lo mas sensible del alma
humana, el de la dualidad trági~amente milenaria del delito y de la pena.
Que el castigo mayor que ha recibido el hombre desde siglos atras,
no es solo la permaneneta del delito sino la progresión 111firnta del delito,
que ni los más e\.celsos crim inaltstas lograron at1sbdT: El delito contra las
masas; ya no es solo la guerra, la guerra civil, la de conquista, smo la
guerra de unos cuantos socios cavernteolas que consiguen la mmolacion de
decenas o millones de mños, mujeres y hombres s111 rostro. \io los conocen
sin saben lo. que piensan 111 lo que quieren, el del111cuente que porta el
terror mata en abstracto. Esos no son los fines del crimmal, son solo los
medios para persuadir de que el crimen de masas contmu,Ha.
Para entender esta forma catastrófica del alma humana o de lo que
queda del alma humana, no basta encerrarse en humedas y 9partadas
bibliotecas o en laboratorios especializados, y que con una linterna magica
nos descubra en los libros y en los descuartizados el por que de esta
horripilante negación del hombre mismo y el como elim111ar esas almas
confusas y empecinadas en su grito de " hay que matar a la muerte".
La figura admirable de Lombroso se h.-i perdido ya entre la'&gt;
nieblas del tiempo, que apesta a c.:1rro11a, y de lc1 injuria de la riquez.a

571

�exces1\·a de unos Cudntcs y la hambruna como epidemia insandble, segun
el papado.

La pena es un derecho del estado pMa sancionar un hecho L1p1co,
anti-jurídico y culpable.

Van triunfando los genios del mal, los ángeles del exterm11110, que
sobre todo carecen de piedad.

La dosimetría penal ha sido por siglos: A tal dai10 igual castigo. La
justificación vendna como advertencia a la sociedad, como prevennon de
otros deütos y ahora, para readaptar al delincuente.
·

La "solunon final'' que imponen los seres subhumanos, 111v1ta al
anhelo tncoercible de venganZd.
Es la ley del talión, "el que a hierro matd a hierro muere" y en un
palimpsesto la sobrecogedora frase del "Ca n~ar de los cantares": "El JUSto
se regocijara cuando sediento de venganza lave sus pies en la sangre del
malvado".
Ahí empieza esta obra de frescura mediterránea y de las
111acabables llanuras verde suave y las blancas nubes 111móviles que
iluminan el campo abierto de Guadalajara o el sol quemante e inJurtoso y
la prisa artificial, el ajetreo sin sentido y s111 medida d e Monterrey, que
busca y re busca su reformd y el Dr. Basave 111ás allá de los lugares de
acendrada nostalg ia, se ha nutrido ) conserva el anhelo del saber, del
entender al seme¡ante, y su 1r y volver a París, d Roma, a Viena, a medio
111undo que le ha pe 1m1ttdo a sus med1tac1ones Autr en forma natural y dar
vrv ido color a Sll'&gt; pdldbras.
No ha recorrido cdp1tales y alquertdS como un turista de gusto fácil
y d e oh ido pronto a sus d eberes de hombre de bien. El ha querido y ha
cumplido el f111 que se 1mpw,o con la frase de Heidegger: "Yo quisiera
tener un ideal por e l tual \ t\ 1r y morir",) el ideal del Dr. Basave ha s ido
¡unto a sus debere,;, para consigo 1111s1110 y los suyos, sus de beres parn con
s us se111e¡dntes de aq u1, de todo e l pa ts y de todos los lugares que no le son
a¡enos. Lo cont ra no tmpltcarid "El ho mbre un1d1mens1oné1I" d e t\1arcuse o
el de Ench Í'romm. El Dr. Basa\e persigue a traves de a11os y decadas una
sab1duna urstalrna y élKa pdrd ofrecerla frente al horror actual, la
respuest,, de ia hond;i alegrtd de \ 1\ rr cdda 111stante.
\Jegarse él o torgar ese legMlo sena una mgrat1tud frente a la vida y
frente al propmo.
En el aspecto ¡undteo el Dr. Basave nos revela su prefe rencia por lo
g('rman1t o y emp1ezc1 a otar c1 l\lezger, el g rdn l\1ezger que
desdichaddmente fue redutddo por el nazis mo, no ha sido superado ni
s1qu1Na por s us d1supulos o c;us detractores. Recordemos s u " Tratado", la
'·Revis ta" de ps1qu1dlna y su "Crnn111o log1a".

La proporción entre daño causado y pena está ya en las páginas de
Carrara escritas en 1859 y dedicados los 9 volúmenes a sus alumnos de la
Universidad de Parma.

La ejemplaridad de la pena fue y es un 111 ito alegórico. La pena de
prisión perpetua no ha impedido la comisión de esos delitos ) la pena
capital no ha servido para intimidar a los delincuentes natos del grandioso
iluso César Lombroso, como en la Edad Media. La Rema Isabel que nada
tenía de católica, creaba la inquisición, y profusamente encend1a hogueras
por !1echos que hoy nos parecen trágicamente ridtCulos. Y Don Luis de
Carvajal continuaba atado a sus creencias.
Lo cierto es, -como apunta el Dr. Basave-, que el delito crea un
repudio social, y que a ella se une la intranquilidad social como se11alaba
Bentham, y para calmar la agitación ~el pueblo no ha) otro remedio que la
pena a! delinc ue nte.
L&lt;1 impunidad causa mas da11os soetales de los que piensan los
pol1t1Cos, porque el delito ha dejado los círculos concéntricos, como en el
estanque la piedra al caer, y solo volverá al remanso cuando se castigue a
los culpables, mie ntras, cada ciudadano se siente dtnenazado, inerme,
perseguido, vtCtima propicia de un tacito contubernio entre delincuentes y
autoridades, que le hace dudar de los perseguidores, de los juzgadores y
de los carceleros. La impumdad multiplica por esporas el malestar contra
el regimen c ualquiera que sea este, así se trate de la mas perfecta
democracia.

La justicia inglesa mandaba cortar una mano del famélico que
robaba un pan, y desde hace siglos el que no se inclmaba ante la estatua del
emperador, era enviado por aifos a la pena de galeras.
Sabido es que en la última orgía de su falso matrimonio todos los'
invitados fueron degollados y la emperatriz Mesalina solamente
desterrada. Esta oscilación de la dosimetría penal revela la veleidad del
poder público y la injusticia d e la ley.
El Dr. Basave desde su elevada autoridad intelectual, levanta su
enérgica voz de protesta contra esa penalogia que revierte los fines del

571

�hombre y del respeto a su dignidad por infame que sea el crimen, pues
Cam no fue ajusticiado sino un hombre errante que olvidó quién era, para
qué y por qué existía y a dónde iba: Un hombre perdido sin la ilusión de
tocar lo inalcanzable y que reencarna hoy en cada criminal artero ~u
camino sin fin; un hombre vivo, ciertamente, que no ha llegado a saber que
hay que dar de comer al hambriento y de beber al sediento, deberes que le
atarían y le darían la paz mterior al mismo tiempo.
Las ensei1anzas del Concilio Ecuménico Vaticano II dicen: "La vida
del hombre es más que el solo existir en el tiempo" y sin embargo hay
hombres que nacieron para matar, para herir, seres subhumanos que solo
deJai, a su paso un rastro inacabable de dolor y de sangre, son especies
menores de una delincuencia sórdida. Con razón a los insensibles les decía
S,eycs "oudadanos pasivos que solo gozan d~ la igualdad ante la ley" y
bajo este cobijo disfrutan de la vida con una indiferencia vegetal ante las
miserias del hombre y el cuadro conmovedor y triste del drama penal y yo
diría ex1Stenc1al, es el que l\lontaigne con mano maestra y en una frase
graba: "Los p1tagoncos afirman que el bien es cierto y finito, el mal infinito
e mcierto".
Los penalistas de Fem hasta nuestros días se preguntan si la
eluninacíón del delmcuente nato, será suficiente pdra intimidar a los
proclives al crimen, para satisfacer la paz social del grupo que se defiende
contra el delincuente al e\ 1tar la impunidad. Readaptar, pero el monstruo
es madaptable y \'accMo, de la "Tercerd Escuela" propugnabd por la
eliminación de esos seres mfenldles y Lacasasagne al otro lado procldmaba
que todo el mundo es culpable, excepto el cnmmdl. Era tanto como luchar
por la unpumdad o Id pr1Sión perpetua. La sociedad es factor pero no
único, del delincuente y de su delito.
Sdnto Tomás, contra el parecer de San Pdblo, recuerda el autor,
predicaba el matar pecadores perjudiciales o peligrosos para la comunidad
y en este conflicto de los dos grandes padres de la Iglesia el Dr. Basave se
inclina por la piedad implorante de San Agustín, porque el hombre no
tiene d1gnidaa para suprimir con Id muerte la digntddd del reo, porque el
Estado no es el creador del hombre , por tanto de suprimir una
individualidad ajena.
Si los delincuentes en general son readdptables como exclamaba
con optimismo inválido Cesar Beccaria, cómo hablar de la pena capital que
extingue al delincuente.
El Dr. Basa ve no olvida que en el constituyente del 57 se autorizó
la pena capital, pero condicionada al funcionamiento del sistema
penitenciario que nunca funcionó, desde entonces hasta la Constitución de
57-l

Querétaro, que autorizó taxativamente la pena capital para el delito de
homicidio con calificantes o delitos de tra1uon a la patria } del ámbito
militar, ) tampoco oh,idemos que sólo unos cuantos estados de la
republica conservan la pena capital que hace más de 40 a11os no se aplica ni
en los delitos de la 1ushc1a militar.
Hace ya tiempo atrás que la pena capital la aplicaban muchos
gobernantes, rnmo Porfirio D1az, Bernardo Re,·es, \1ucio P. \lartmez ,
otros, no en e1ecué1ón de una sentencia en que ;e hubiese oído en defens~
al reo, s1110 antes o entre tanto se trasegaba un proceso,&gt; le aplicaron a esa
pena la expresión dt&gt; "ley fuga".
El gobierno explicaba, cuando quería explicar, que el supuesto reo
detenido hab1a querido huir, y los gudfdianes del orden muy a su pesar se
hab1an "1sto obligados a convertirlo en difunto.
Estos sacnfinos s111 culpables se han repetido ahora en el Asia
Sudoccidental, Ched1enid, Azerbay.in, por la mald ,ta riqueza del petróleo,
los diamantes y en l\1ed10 Afnca tan largamente e,plotada por los
filantrópKos países del tratado de\ lastncht.
La condena del 3er. \tundo y del Vaticano ha sido una alegona.
Esta pena capital difusa, 111controlable a la que se quiere otorgar el
prestigio de guerra ci\ il, es la pena capital dt&gt; los Cainítas, contra ella ha&gt;
que levantar la \OZ aunque el desierto no conteste.
El gran Carrara tantamente &gt; Radbruch explic1tamente no son
partidarios de la pena ca~ntal y s1 en (amb10 en lo que Ruiz Funes llamo,
hace no muchos lustros "la cr1S1s de la pris,on" &gt; el espectáculo espantoso
de Id muerte dada por el Estado, y sus nulos efectos de prevennon e
intimida e 1ón.
No quedan.:i pues, 111 aun frente al delmcuente nato que nació para
matar, al incorregible o al del111cuente subitamente atacado por el trastorno
mental, s1110 las medidas de segundad, la prisión perpetua~ una busqueda
científica de remedio contra las causas que producen esta horrenda
criminaliddd hoy en auge, o manlenerlos en h1bernac1on hasta que la
ciencia descubra una cura milagrosa de toda esa del111c..uenc1a enferm ,za.
Sólo nos queda despues de leer esas pagmas henchidas de fe en el hombre,
de amor por el semejante y de una religiosidad tan honda, que sus p&lt;1ginas
después de ser leídas, nos llevan a comprender toda la 111tens1dad de un
ideal de justicia por el que grita con voz enronquecida la pasion
desinteresada y noble del Dr. Ba5ave Fernández del \'alle, mas allá de toda
esperanza.

�HISTORIA DE LAS GRANDES EMPRESAS EN MEXICO, 185~1930
Carlos Marichal y Mario Cerutti, compiladores.

Jorge Í\ 1eléndez Barrón
Director de la Facultdd de Economía, UANL

Este libro recopila once magníficas investigaciones que
origindlmente se presentaron en un seminario realiZddo por El ColegJo de
México y que llevó el nombre del texto final. Se reúnen entonces varios
trabajos sobre la historia de las empresas que, de acuerdo d los dutores, es
una especialidad dedicada al ''análisis de los cambios en la organización
económica de las compaiiías o corpordciones, cambios que son parte y
reflejo de las trdnsformaciones económicas y sociales en su conjunto". Por
razones de nuestro interés regional, son particularmente relevantes los
casos presentados de la Fundidora Monterrey y de la Jabonera de la
Laguna; este último trabajado por el Dr. Cerutti, y en el que destacdn los
capitales de los socios regiomontanos y de figuras dmpliamente conocidas
en todo el noreste mexicano. Pero, además, sed iscuten las historias de lds
empresas ferrocarrileras de fines del siglo pasado, tan importantes en
muchos sentidos en el desarrollo económico de 1\1éxico; del contratista de
obras públicas más grande de la época; del Banco \:acional de 1\léxico; de
la fábrica textil de la i\lagdalena Contreras, en el Valle de l\1éxico; del
molino de San l\1ateo de Atlixco, en Puebla; de la empresa 1\linas del Real
del Monte; \' l1e las razones para la e,propiaoón de las empresas
petroleras.
Los ensayos reunidos representan, quizá, la primera coleccion en
\ lé,1co que exphc1t,rniente se pone el objetivo de incursionar en este
campo de la historia comparada de las grandes empresas en el pats. De
111a1wra especifica, se aborda, en mi opinion con mucho exito, el problema
histórico de determinar cuándo comenzaron a crearse la grandes empresas
con caracterislicas "modernas" en nuestro pa1s; también se investiga cuáles
fueron los factores lllle propiciaron estas nuevas formas organizativas que
dieron origen d las primeras socieddJes anónimas; y, finalmente, se
exploran los planteamientos teóricos que permiten entender estd fose
histórica.
\ letodologicarnente, se reconocen en la presentación de lds
im estigñciones tres e nfoques en estél subd iscipl ina de lit historia: el
"parñdigma" de Chandler, que subraya el analisis de lc1 cambiante
morfologtil de lñs grandes empresas en el largo plazo; la moderna teoría de
fil econom1il de los costos de transacción, que se debe a Coase y Williamson
--el primPro, renpiPnte del Nol 1c/ de Econom1a--; y lc1 teoría de North,

�también Nobel de economía, sobre el papel del marco institucional ele la
economía en su desarrollo.
Me parece que varios trabajos del volumen se reconocen a sí
mismos muy claramente dentro del paradigma Chandleriano, y otros
contienen· elementos impücitos del enfoque institucional, aunque
incipientes y no conscientes, por lo que la taxonomía de parad!gmas
elaborada por Marichal representa entonces no sólo una guía, sino además
un interesante reto para los historiadores mexicanos interesados en la
investigación dentro de las metodologías de esta subdisciplina
desarrolladas por los especialistas en el análisis de los costos de
transacción y por los seguidores del enfoque de North.
En relación a lo que implica el desarrollo de la historia de las
grandes empresas, el profesor Marichal reconoce lúcidamente que éste se
ubica en la tendencia hacia la especialización que en todo el mundo y
desde hace tiempo, caracteriza a la evolución de las ciencias, especialmente
las sociales. De hecho, el padre de la Economía, Adam Smith, siempre
insistió en que "La más grande mejora en los poderes productivos del
trabajo, y la mayor parte de la habilidad, destreza, y juicio con los cuales es
en todo lugar dirigida, o aplicada, parece haber sido la división del
trabajo", lo que traducido a la metodología de la historia implica un gran
desarrollo, pues la especialización obliga, como acertadamente lo apunta
Marichal, "a definir con mayor precisión los objetivos de estudio, los
instrumentos de análisis y la posibilidad de someter las principales
hipótesis de trabajo a ensayos empíricos": en suma, se acerca a esta
subdisciplina al ideal "Popperiano" de la metodología científica. Aquí en
Monterrey, George Steiner acaba de discurrir sobre el asunto de las
especialización en la filosofía señalando que en la actualidad, los filósofos
académicos requieren ser expertos en lógica matemática si aspiran a ser
reconocidos en el ambiente de las universidades, y seiiala las mismas
ventajas de esta especialización que el profesor Marichal según él, los
filósofos que no siguen esta metodología pueden "blofear" much~, por lo
que el lenguaje conciso de la nueva filosofía es una especie de vacui)a
anti-sofismas.
Otro beneficio de la especialización, reconocido en este trabajo, es
el diálogo multicüsciplinario que fomenta: Historiadores, sociólogo~,
economistas, estadísticos, ii:igenieros y otros colaborando en la
investigación.
La especialización también tiene sus lados negativos, por supuesto,
pero éstos sólo surgen en niveles de desarrollo que, en mi opinión, no
• hemos alcanzado en las ciencias sociales. En Física, por ejemplo, el famoso
Stephen Hawking plantea desde ya hace varios lustros la necesidad de una
578

teoría general que unifique los enfoques especializados que se
desarrollaron de manera independiente al grado de ser ahora
inconsistentes entre si, como ha llegado a ser paradógicamente el caso de la
física cuántica y la física clásica-newtoniana. Pero, insisto, en las ciencias.
sociales, las ventaJaS de la especialización que enfatiza el profesor Marichal
pesan todavía mucho más: ya surgirá en el futuro lejano la necesidad de
una gran mente integradora de paradigmas que provoque una revolución
científica.
Adam Smith también argumentaba que la división del trabajo
surge de la propensión humana hacia el intercambio de las cosas, por lo
que "Como es el poder del intercambio el que da ocasión a la división del
trabajo, entonces el grado de esta división debe estar siempre limitada por
la extensión de este poder, o, en otras palabras, por el tama110 del
mercado". Se debe reconocer que, por lo tanto, el haber logrado reunir a
once verdaderos expertos sobre la historia de las grandes empresas en
l\1é&gt;.ico en un seminario refleja un grado considerable de madurez del
ejercicio de la disciplina de los historiadores en nuestro país, lo que
aumenta el mérito del volumen que hoy comentamos.
En relación a los trabajos recopilados, además del logro en
tém1inos de] avance de este enfoque, y del éxito en cumplir con los
objetivos específicos que se propusieron para el coloquio que dio lugar a
este libro, al lector no especializado se le presenta una muy rica
oportumdad de reflexiones sobre la realidad mexicana: éste ha sido
siempre uno de los encantos de la historia, esa magia en la que el análisis
del pasado se transforma en ~ertezas sobre el presente y posibilidades para
el futuro. Y en este sentido, el libro de Marichal y Cerutti, definitivamente
se sitúa en la mejor de las tradiciones.
Por ejemplo, al término de la Guerra de Independencia, t\1éxico
entró en una depresión económica que se extendió por cuatro décadas.
Una de las principales causas de ella, por supuesto, fue la inestabilidad
política y social. Es sumamente interesante descubrir que, como el profesor
Marichal apunta, la respuesta de la rlit&lt;' gubernamental de entonces fue
muy similar a la del se:-.enio pasado y toda\'ia del presente: una serie de
reformas para liberalizar algunos sectores de la economía y alentar las
inversiones extranjeras. De hecho, el ministro y empresario Lucas Alemán
impulso entre 1822 y 1825 la inversión británica, originándose con estos
capitales una de las empresas que son tema del te:-.to de hoy: la compai'ua
de Real del Monte.
El análisis de las empresas ferrocarrileras mexicanas, que se hace
en dos excelentes trabajos de Sandra Kuntz Ficker y Arturo Grunstein
Dickter, constituyen verdaderas "joyas" para los analistas de la

�organización industrial; por la investigación que se hace deJ importante
papel de la estructura de costos en este tipo de actividad --fuertes costos
fijos y hundidos-- y del tipo de conducta de las empresas a que esto orilla
patrones de discriminación en el servicio y objetivos de crecimiento
desmesurado de la escala de operación. En el tratamiento del segundo
autor, me llamaron la atención dos hechos: la fom1a en que se crearon los
Ferrocarriles Nacionales, que no fue por una nacionalización "arbitraria",
sino por la adquisición de acciones por parte del gobierno, de acuerdo a la
estrategia del ministro de Hacienda Limantour, justificándose la acción en
términos del beneficio social; y segundo, las acusaciones de los gobiernos
revolucionarios de que estas adquisiciones, aunque necesarias para el país,
financieramente beneficiaron de manera exagerada a las empresas en las
que el gobierno adquirió capital, de forma innecesaria y con cargo a los
contribuyentes. Es evidente la analogía que se puede hacer con algunas
acciones gubernamentales del México de hoy.
En el trabajo d e Priscilla ConnoUy sobre el contratista de obras
públicas porfiriano W.D. Pearson, es muy interesante la historia del
surgimie nto de una actividad que ha sido la fuente de muchas fortunas de
políticos mexicanos --el contratismo--, pero tambié n llama la ate nción el
hecho singular de que este personaje que adyuirió fama mundial con el
título de "Lord Cowd ray", en realidad mició cas i de cero su fortuna en
México, y es un ejemplo d e una empresa importante a nivel mundial,
incluso lege ndaria, con múltiples intereses en otros países, y que tuvo suorigen en la realización de contratos de obras públicas para el gobierno
mexicano, e ntre 1890 y 1907_ Esto nos arroja luz sobre la perenne
controve rs id respecto d la importancia geo- política de nuestra nació n.
El tra bajo de Leo nor Ludlow sobre e l Banco Nacio nal d e f\1éx ico
concluye d e mane ra sugere nte en t1e m pos en que, como hoy, los recursos
que se requie re n pa rd evitar el d errumbe del s istema bancario mexicdno
son fuerteme nte c uestionados: la re ldció n e ntre esta institució n \' el
gobierno d e ·oídZ " re pe rcutio en e l corto pldzo eli Id inmed idta cd1dd e;1 lds
tasas d e interés y e n Id dis po nibiliddd de un mdyor volume n de recursos
cred iticios_
Por s upuesto, hay que d estdcar la bnlldnte investigdc1ó n del Dr.
Ce rutti, que trata sobre la Com pa iiía lndustnal Ja bone rd de la Laguna _Este
caso es s umamente inte resa nte por diversas razones: es un ejemplo
perfecto d e prácticas empresariales sofist icad as e n c uanto a a lianzas,
colus io nes y po líticas de precios, llevad as a cabo hace un _s iglo, po r
e mpresarios que evide nteme nte te nía n un do minio de s u q ue hacer
bastante ad ela ntado pa ra s u tiempo; precisa me nte este es el caso de la
figura de John F. Brittingha m, cu yos descend 1e ntes todavía hoy gozan de
gra n prestigio e n la comunidad e mpresdfia l del noreste de t-. lé,ico. El Dr.
Cerutti s igue de ce rca las maniobras d e este ha brl ho mbre, hacedor d t&gt;
~

)

"negocios brillantes", seguramente en base a su formación académica
universitaria y a su gran inteligencia innata. Realmente, para las prácticas
empresariales de_la época, su visión era incre1blemente adelantada y digna
de admiración. Por ejemplo, en su correspondencia, se podían leer frases
que caben en un aula de maestría en ciencias empresariales en este
momento. Por ejemplo, su concepto del valor de una empresa " El gran
capital de una fábrica es su marca acreditada, sus marchantes íntimos v
leales y sus vastas relaciones en su ramo respectivo: todo esto vale más qu~
el doble del capital social" . Sus cálculos de costos y beneficios para evaluar
negocios que implican acuerdos de producción, ventas y compras de
materia prima son igualmente brillantes. Definitivamente, estamos ante un
empresario pionero en la región. En el trabajo del Dr. Cerutti tambié n
destacan, por un lado, otros nombres de empresarios de Monterrey y
Coahuila que participaron como capitalistas en esta empresa --apellidos
como Madero, Mendirichaga, Belden, Milmo, Maíz--; y, dentro de la
historia económica de t-. léxico, resalta el hecho de la procedencia nacional
de estos capitales, lo que habla de que en esta parte del país había sucedido
previamente un importante proceso de acumulación de capita les que
permitió el financiamiento de este tipo de empresas .• Finalmente, de
acuerdo a Cerutti, la novedad de esta empresa fue la alianza dise1iada por
Brittingham, que mcorporó a estos capitales un grupo de accionistas
agric ultores productores del algodón, cuya semilla _e ra la mate ria prima
clave del proceso productivo. Al centrarse en la figura de Brittingham, una
d e las riquezas del trabajo de Cerutti es precisamente su navegar tan
magistra lme nte, entre la metodología de la historia de las empresas y la
tradición del enfoque "schumpeteriano" que analiza las contribuciones del
empresario inno,;ado r al d esarrollo de los países. Me parece que es un
ejemplo de cómo se pueden ve nce r alg unos de los peligros de la
sobre-especializac ión en la disciplma de la histo ria: no contraponer
e nfoques, s ino utilizarlos e n comple mentació n.
En el caso de la Fundido ra l\1o nte rrey, Aurora Cómez dice que fue
muy mala 111ve rsion, por las bajas tasas d e ganancias que gene ró. De hecho,
el pnme r reng ló n de s u investigación dice que es la histona "de lo que
pudo ha be r s ido y no fue': Brillantemente concluye que la eficiencia de
Fundido rd e ra simila r a la de lds compaiiías inglesas y 3 o 4 por ciento
me no r a las estado urnde nses y alema nas_Sus salarios e ran s imildfes a los
d e la industria ace rera alemana. El costo d e los ins umos básicos si era muy
su perio r e n t-.1e, ico --el precio del coque o combustible utilizado e n los
ho rnos--, pe ro arg umenta que esto proba bleme nte se d eb1a al bajo nive l de
industrialización e n t\ lex1co. Es decir, la tesis centra l d e la a utora es que el
me rcado no estaba listo para esta empresa, que se fund o muy tempra no.
Q uizJ sea esta cond us 1o n un ejemplo d el lad o negativo de la
es pecia lizacio n e,tremc1: me parece algo in¡us ta esta apreciación, porque si
bien es cinto q u&lt;&gt; los p romedios de las tasas d e re ndimie nto sobre e l

�capital fueron inferiores al dos por (iento de 1912 a 1919, e inferiores a 6
por ciento de 1920 a 1930, otras estudios que siguieron el desempeno de
fundidora hasta su cierre, indican que él finales de los treinta y durante los
cuarenta y cincuenta, el rendimiento promedio fue cercano al 10 por ciento
-muchos años incluso superior--, y sólo comenzó a descender a 111\eles
inferiores al 5 por ciento en los sesenta. Como quiera me par~ce
fundamental la frase de North que ella rescata, a propos,to del impacto de
la Revoluc1on Mexicana en el desempei'io de la Fundidora que comenzaba
a mejorar significativamente a f111ales del Porfinato: "Mientras que el
desarrollo económico puede gestarse en el corto plazo en reg1menes
autocráticos, en el largo plazo el desMrollo e&lt;.onom 1co requ ,ere el
desarrollo del Estado de derecho".
No es mi 111tención profundizar en la rese11a de todos los trabaJOS,
pero al menos brevemente s, me gustaría comentar que, de acuerdo a
Mario Trujillo y Mariano Torres, en los casos de la fábrica textil de La
Magdalena Contreras y del Molino de San \ lateo de Atlixco, Puebla, la
clave fue la nueva maquinaria y equipo; es decir, la adopción de nuevas
tecnologías. Estos casos sugieren que el estereotipo de las empresas
porfirianas como empresas feudales atrasadas podría estar bdstante
equivocado.
La empresa de Minas de Real del Monte, cuya h1stona aborda
Roc10 Ru,z revela, de nueva cuenta, una actividad empresarial destacada,
con estrategias innovadoras: en este caso, la triangulación de intereses
comerciales e industriales; la centralización de capitales comerciales e
industriales en una sola empresa; y la inversión en e-xplotacion de nuevos
yanmientos, que revela una visión de largo plazo. En suma, la modernidad
en las practicas empresa ria les.
¿Qué factores explican a nivel "macroeconómico" el surgimiento
de estas empresas? Todos los autores coinciden: la ampliación de mercados
regionales y el creciente proceso de vinculación entre los mismos, las
nuevas corrientes de inversión extranjera, la creación de nuevos marcos
institucionales para las actividades económicas y, como lo hemos visto, al
comienzo la origmalidad de pensamiento y la capacid13d empresarial de
varias personas, innovadores adelantados a su tiempo --y aquí comenzaría
el tema de un enfoque distinto, de tipo "schumpeteriano" .
"Historia de las grandes empresas en México, 1850-1930" de
Marichal y Cerutti es un excelente texto de la historia que realizan los
investigadores de vanguardia en México. Para concluir, me permitiría
sugerir que los casos de las empresas analizadas bien pueden servir para
ilustrar con ejemplos algunos de los conceptos que se tratan en cursos de
economía, especialmente en las áreas de la organización mdustnal en
general, y la regulación en particular.

~2

Williams K. Meyers, Forja de progreso, crisol de la revuelta.
Los orígenes de la Revolución Mexicana en la comarca lagunera,
1880-1911, Gobierno del Estado de Coahuila, Talleres Gráficos,
Saltillo, 1996, pp. 360
Israel Cavazos Garza.
Universidad de Nuevo León.

La producción bibliográfica de Coahuila es admirable. En los
ulttmos cinco a11os ha llegado a nuestras manos una sorprendente cantidad
de libros. Y lo más halagador -para nuestra dedicación al menos- es que
una parte constdernble de éstos es el campo histonografrco. Una de las
obras más notables entre las publicadas, es la de Will,ams K. Meyers: Forja
de progreso, crisol de la r&lt;.'1•11clta. Los ongenes de la RCT•olución Mexicana en la
Comarca Lagunera, 1880-191 I, traducuon de E"a Salgado Andrade. Talleres
Graficos del ConseJO Editorial del Gobierno del Eslado de Coahuila, en
medición del mismo Gobierno, el INEHRM, la Universidad
lberoamencana, Plantel Laguna y el Instituto Estatal de Documentación,
1997, 360 pp, ilustraciones, 23cm.
Trae el libro el índice general, una nota sobre el autor, profesor de
la Wake Forest University; un breve pero mag111fico prólogo del Dr.
Fned rich Katz, reconocido es penalista sobre el tema; los clásicos
agradecinuentos del autor; una introduccion, ), fmalmente el texto a partir
de la pág. 29. Consta el libro de nueve amplios apdrtados mas bien 9ue
capttulos. Al final, las fuentes de consulta y un 111d1ce 9ue se expresa ser
onomástico, pero 9ue es en realidad analítico, por cuanto a 9ue contiene no
solamente nombres pero lugares, instJluciones, temas, etc.
Las
ilustraciones, mapas, gráficas y cuadros, ayudan a complemen_tar la v1S1ón
del lector. En la introducción subraya, entre otra, el hecho de que el grupo
triunfante en la Revolución aun mantiene el poder y 9ue es el que por más
tiempo lo ha mantenido; con la explicación un tanto d1scut1ble de que "los
gobernantes mextCanos han controlado las fuerzas populares mediante
una mezcla de concesiones y represión desde los tiempos de la Revolución
hasta la actualidad".
El primer apartado nos ofrece una inteligente descripción del
medio geográfico " de sol mtenso, dé aridez y polvo..., tierra plana, luz
abundante, días cálidos y noches frescas", pero que debe su vida a los nos
Nazas y Aguanaval. " Por otra parte -dice- la Laguna es estenl y hostil y
desafia los esfuerzos por dominarla. Por otra, es un oasis que ofrece
oportunidades economicas". Da enseguida una clara explicacion del
proceso de su desarrollo desde la pnmera 111 itad del XVI; sobre la obra

�evangelizadora de los jesuítas y sobre la descolonización por el ·extermirno
de los grupos indígenas. Se refiere a la formación de los grandes
latifundios; al poderío de una familta encabeZdda por Miguel Sánchez
Navarro -a quien erróneamente hace obispo de l\.1onclova, (p.41); a la
aparición de las prime·ras poblaciones: Viesca y Matamoros y a la
adquisición de gran parte de esa zona por Leonardo Zuloaga y Juan N.
Flores.
Destaca los sistemas de riego, el cultivo de algodón y
establecimientos de la industna, en particular la textil, como ongen del
desarrollo económico. Refiere la constante -y a veces violenta- lucha por
el agua. Los encuentros de los vecmos de Matamoros con Zuloaga y la
intervención militar y administrativa del general Jerónimo Treviíio, a quien
también erróneamente hace coahuilense (p.49). Subraya con claridad la
actitud del gobierno de D1az para impulsar la región, poniendo en marcha
un programa para superar "el rezago del país; en particular con la red
ferro\ iana que fue detonador del progreso.
Lo que al principio fue sólo unas cuantas tiendas de campat"ias o
furgones, paso a ser una de las zonas más ricas y pobladas de t\1éxico.
Nos hace ver como la avalancha de inversionistas fue incontenible y hace
participar al lector del deSdrrollo que califica de espectacular; con la
formación de las grandes haciendas y la aparicion de poblanones como
Torreon, Lerdo y Gómez Palacio.
E:-,plica pormenonzadamente la
participación de las acaudaladas familias, Terrazas, t\ ladero, Purcell, Lav111,
l\1endirrchaga y otras; mdependientemente de las compa111as extranjeras:
Espar"iolas, inglesas, alemanas, estadourndenses, etc.
En segundo apartado, ademas de dar amplia idea de la
modernización de los sistemas agrícolas, 111111eros e industriales, describe
cada u1M de las zonas agncolas: La Alta, ¡unsdiccion de Durango, con
cinco haciendas, pertenecientes a los Lav111, Lujan, Torres y otros y a la
compa111a Tlahualrlo. En cuanto a la Zona f\1edra, del no en el limite
ocetdental 'de Coahuila, describe los tipos de !as catorce hacrendas ~ se
detiene analizar a Carlos Gonzalez, uno de los más prominentes
hacendados; as1 como a los imersionrstas Andrés Appen, Felrcrano Cobran,
Praxedis de la Per"ia y otros. De la zona BaJa, en la parte central, enfatiza el
hecho de que las prmupales propiedades eran de las poderosas familias
Purcell, de Inglaterra, residentes en Salllllo y \ladero, de las mas
acaudaladas del norte de i\1e"co. De cada zona ofrece el autor grafi(dS ~
etfras que ilustrdn sobre la producnon agncola, 1nduslnal ~ mi1wra.
Trae el libro otro interesantes apartado sobre Industria \
UrbaniZdc1on, 1880-1911.
El autor la califica como la mas nea y
diversificada de Í\ lé'&lt;ico. El auge algodonero prop1uó el su rg1m 1i&gt;nto dt&gt; lit
industria en multiples facetas: Textil, ¡abanera, glicenna, d1na1111ta ~
caucho; independientemente de la minena ,. la fund1c1ón. El 1abo11,
5~1

productdo por los Terrazas, de Chihuahua, y el aceite y el ¡abón por los
Brittmgham de los Estados Unidos y por los Mendirichaga de !\1onterrey.
Las plantas productoras de caud10 fueron 111staladas en virtud de la
enorme produccion de guayule en la zona. Sus propietarios los Madero,
los Rockefeller y los Guggenheim llegaron a producir hasta 863 toneladas
mensuales. La minería floreció merced a la red ferroviaria que dio fácil
acceso al carbon.
Este enorme mov1m1ento económico -observa el autor- trajo
consigo la fundación y el florernn 1ento de villas y ciudades. En el apartado
relativo ofrece el Dr. :\leyers buenas síntesis del origen} desenvolv11rnento
de cada una de éstas. Por citar sólo el caso de Torreón, 1mpres1ona advertir
que lo que en 1888 era una simple estación de Ferrocarril, c11Ko aiios
despues era declarada villa, con 4 mil habitantes. En 97 hab1a all, diez
sucursales de bancos y por teléfono y telegrafo estaba comunicada con el
resto del mundo. Para 1907 -ya como ciudad- tenía 40 mil habitantes. En
menos de 20 a11os hab1a pavimento, drenaje, tranvías, luz, cines, casino, etc.
Logrando ser la tercera ciudad del pars. De igual manera describe la
formacrón de Lerdo, l\1atamoros, San Pedro, l\1apimí, etc De este apartado,
a nuestro JUICIO, debiera de hacerse una separata o sobretiro para
divulgacrón enlre la Juventud de Coa huila.
De profundo 111terés nos parece el apartado que titula Elite de la
Laguna por el andlis1&lt;; que hace de las marcadas d1ferenc1as sociales;
"prod uclo -J Ke- del moderno desarrollo e\.onom reo". La élite -aiiade- fue
el poderoso grqpo moderno progresista que transformó el desierto en un
emporio. El autor lo das1Ílld en tres as pedos bien def1111dos: Los grandes
agricultores, CU) d base de riqueza erd la tierra. Eran 200 hacendados, pero
en real1d,id eran solo 20 íamil1ds o corporaciones. La mayor parte de estas
familias eran e,tran¡i&gt;ras &gt; dom111aban no sólo la econom,a pero la politica
local y part1upaban en los asuntos estatales ) nacionales; todas
europeizadas, no solo las e,tran1eras pero tambren las meX1canas.
Otro tipo de elite lJUe el autor !lama urbana o 111dustnal, que v1\ 1a
en los mismos barrios, fren1entaba los mismos clubes y se casaban éntre s1.
Fntre los e,tran1eros -comenta- predommaban los de E.U., lo que dto
motl\o a que se le llitmard a Torrean ademas de Perla de la laguna, "la
lt11dad ma&lt;; americana de \IP'\lco".
Pero 110 solo de l&lt;l élite se ou1pa el autor, put'sto que ded1ta el
,iparlitdo 5 c1 las l ldses populares, qul' también las separa en pco,u.•s
,1rn.:;1f/11dc1~, qul' res1d1an pPnnanentemente en las hanendits y que
ro11st1tu1itn la m,tad de la poblanon. Hitnemfas hab1a que tt&gt;ma'2 mil \'
hasta ➔ 111 ,1 peo,ws. Eran los que trabit¡aban 12 horas d ,arias, de 5 de 1~
111a11dna ,l 7 dC" l,1 nodw ,. quP 111du1a11 a lds mu¡en's y a los 111110s mayores
&gt;&lt;~5

�de 12 años. En la hacienda había cárcel permanente, castigo en el cepo o
enlistados en el ejército. Las estampas que ofrece el autor son a veces
estrujantes. Los tipos de peones eran eventuales y los emigrantes (a veces
había hasta 4 mil contratados).
En las frecuentes expresiones de
descontento de unos y otros por las condiciones infrahumanas de vida.ve
el autor lós. orígenes de la Revolución. Varias páginas están destinadas a
dar cuenta de los incidentes de violencia que no pocas veces se tradujeron
en bandidaje. El autor encuentra paralelismo entre el trabajador del camro
y el minero y entre fos del medio urbano y los de la industria. En lo que
llama el sector medio describe con amplitud el papel de la comunidad
china.
Uno de los capítulos o apartados más extensos del libro es el que se
refiere a los conflictos entre la élite (38 pags.). Analiza el autor el
enfrentamiento de los Madero con una empresa norteamericana que
pretendía el monopolio del procesamiento del guayule; el largo conflicto
de la jabonera por intereses agrícolas e industriales por el precio de la
semilla del algodón y en el cual intervinieron el presidente Díaz y la
Suprema Corte de Justicia; o las incidencias del largo litigio promovido por
la Compañía Tlahualilo contra el Ejecutivo Federal por el uso del agua del
Nazas.
El capítulo VII, referente a la inestabilidad económica y la protesta
popular, narra de manera entusiasta el auge alcanzado en la cosecha de
1906-1907 que convertiría a Torreón en centro mundial, particularmente en
el proceso del guayule. El lector puede c;larse cuenta de la euforia causada
por el apogeo económico; pero que tuvo un contraste dramático por la
recesión de 1907. Todo se vino abajo. A ello se agregó la peor sequía en
muchos ai,os. En abril, dice el autor, había en Torreón 1800 casas
desocupadas. Millares de despedidos expresaban su descontento por la
preferencia dada o los extranjeros. El libro enfatiza la serie de episodios
violentos. El Partido Liberal Mexicano y el periódico Regeneración
incitaban a sustituir la resistencia pacífica por la acción revolucionaria.
Al descalabro económico sobrevino la confusión política. El Dr.
Meyers relata con vivas expresiones los sucesos a ni.ve! nacional, así como
la división profunda en Coa.huila entre los partidarios de Evaristo Madero,
simpatizadores de Garza Galán y adictos a la fracción de Miguel
Cárdenas. El autor nos da una buena semblanza de Francisco l. Madero a
través de sus actividades antípofiristas que culminaron con su
levantamiento en 1910. El libro concluye con el capítulo titulado" Ahora es
tiempo", que en realidad debiera llamarse" Ahora es cuando" porque esta
es la expresión textual del dicho popular "Ahora es cuando,
· hierbabuena ..."(usado como grito de rebelión a la entrada de los rebeldes a
Gómez Palacio).
586

El texto de la obra está apoyado por numerosas fuentes de carácter
documental, he~w~ográfico y bibliográfico; que le permiten afirmar que el
desarroll~ econom KO d~ la Laguna está vinculado con los orígenes de la
Revoluoon y el surgimiento de hacendados revolucionarios; si bien como
lo observa el Dr. Katz en el prólogo se dieron casos más O menos
semejantes_ en los estados de Morelos, Chihuahua y Sonora. Forja de
progreso, msol de la revuelta, es a nuestro juicio una valiosa contribución
para 1~ hi~t~ria de la Revolución Mexicana, a que se añade que está escrito
un estilo ag1l y claro que hace agradabilísima su lectura.

�EBNER, FERDINAND: LA PALABRA Y LAS REALIDADES
ESPffilTUALES, CAPARRÓS EDITORES, MADRID, 1995

Dr. Alfonso López Quintás
Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
Madrid, España

Celebro extraordinariamente que la Dirección de la Colección
Esprit haya decidido publicar en espa11ol la obra básica de F. Ebner, un
autor que ha revolucionado los estudios de Antropología Filosófica y ha
sido a menudo silenciado incomprensiblemente por quienes más se han
favorecido de sus geniales intuiciones acerca de la condición relacional del
ser humano. El lector que medite esas páginas se encontrará con la fuente
de muy diversos análisis antropológicos que enriquecen las obras de
pensadores muy celebrados de los últimos decenios. Era hora de conceder
la debida atención a un filósofo que desde su humilde retiro del
Wienerwald puso las bases de un estilo de pensar mucho más ágil y, por
tanto, más adecuado al modo de realidad abierta y relacional que ostenta el
hombre.
La traducción -nada fácil de realizar- es justa y fluída, lo que
permite captar la fuerza expresiva del autor. Para mayor información de
los lectores, me permito subrayar que en la expresión del autor. Para
mayor información de los lectores, me pemlito subrayar que en la
expresión, tan cara a Ebner, "el sue,10 del espíritu", el genitivo del no tiene
valor s11bicti110 sino objeti110; indica el hecho de "soñar con el espíritu",
considerar como auténtica vida espiritual, vida en el espíritu, lo que no es
sino mero sue110 evanescente, irreal.
La .Colección Esprit da, con esta publicación, un paso más hacia la
meta que se_ propuso: facilitar las obras básicas del pensamiento dialégica.
Una gran tarea que supone un excelente servicio, que debemos agradecer
debida mente.

589

�Ortiz-Osés, A. Y P. Lanceros: Diccionario de Hermenéutica. Una
obra interdisciplinaria para las ciencias humanas, Universidad de
Deusto, Bilbao 1997, 862 págs.

Dr. Alfonso López Quintás
Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
Madrid, España

Los dos profesores de la universidad de Deusto nos presentan un
trabajo bien diseñado, magiúficamente realizado, abierto a diversas
corrientes hermenéuticas: la filosófica, la antropológica, la sociológica, la
lingüística, la estética, la lógico-científica, la psicología, la política, la
mitológica, la axiológico-simbólica, la teológica ... Los trabajos han sido
encomendados a diversos especialistas (Gadamer, Durand, Panikkar,
Ricoeur, Trias, Vattimo ... ), y son lo suficienternente amplios para dar una
visión amplia y personal de cada tema, dentro de las exigencias de una
obra de este género.
Se trata de una obra sumamente útil en diversos aspectos, y
ejemplar por su espíritu abierto, que hace posible una colaboración
interdisciplinaria que resulta bastante rara en el clima cerradamente grupal
que se ha ido creando en los ambientes filosóficos.

La presentación es muy digna y manejable.

�Kancyper, Luis. La confrontación generacional.

Estudio psicoanalítico.
Buenos Aires: Ed. Paidós, Col. Psicología Profunda, 1997. p. 204.
Walter J. Gamboa Sandoval
Universidad Autónoma de Nuevo León

Jaques Lacan se hace de nuevo presente en esta obra, escrita por
Kancyper, quien nos presenta un panorama bien delineado de la
perspectiva lacaniana, adecuadamente ilustrado con vh1etas clínícas
tomadas de su propia experiencia analítica. Eros y Tánatos sólo tienen dos
posibles y muy zigzagueantes vertientes: Crear o destruir.
Permitir la difícil confrontación generacional del hijo en la
continencia matriz del amor filial, más allá del deseo parental, sea este una
sujeción sensible -amor que engolfa- o se trate de un sometimiento hostilodio que destruye-, autoriza la resignificación histórica internalizada del
hijo y le da acceso a la reconstrucción de su personalidad en un acto,
creativo e it~tegrador, de propia identidad. F.sta es la tesis que nos presenta
Kancyper en La confrontación, eludiendo el polémico cuestionamiento de la
génesis de Tánatos, asunto aún pendiente en el "tapete" psicoanalítico
actual y que, consider(?, habría convertido esta obra en un difícil y vano
discurso intraacadémico.
Usando mitos clásicos a modo dé paradigmas -Pigmalión, El Gólem,
/acob en Peniel- este autor mantiene una constante secuencia netamente
clínica, conduce sus afirmaciones de un modo dinámico y científico,
directo y honesto, logrando estructurar con sus exposiciones un texto
indispensable para lectores especialistas y, parcialmente accesible, para
todos aquellos estudiosos familiarizados con el lenguaje de La.can.
No cabe duda de que Kancyper organizó previa y cuidadosamente
la división de su texto: Tres secciones bien delimitadas y
consecuentemente, hilvanadas por una congruente fundamentación teórica
refiriendo, en la primera, las vicisitudes del vínculo paterno-filial; en la
• segunda sección, cuya importancia radica -según mi apreciación- en la
clara explicación de las vivencias intemas del adolescente y de la díada .
vincular paciente-analista para un buen manejo de la confrontación
generacional, el autor precede cada capítulo con cuidadosas it1troducciones
como acercamientos al tema; en la última secuencia, una bien configurada
exposición de Patologías en el campo dinámico de la confrontación generacional
sirve de inicio e incluye, además, otras disfunciones de génesis fraternas
por una saturación de hostilidad y el rol en que estas se ".representan" en
593

�vínculos posteriores, cerrándola con un reporte de tres severos e

Marmel, Elaine. Microsoft Excel 97 visual
Tr. de Miguel Angel Martínez Sarmiento
México: Prentice Hall Hispanoamericana, S.A., 1997. p. 264

importantes trastornos: La desmentida, La prcruocadón y El sometimiento.
Particularmente importante es su énfasis acerca del autoanálisis de
la contratransferencia del analista, a que éste se atreva a encarar sus•
propios dinamismos inconscientes -conflictos personales que surgen en el

Sergio Eduardo González González

campo de la relación diádica- generados al trabajar con pacientes en etapa
adolescente. Desde todo punto de vista Kancyper se está aunando,
puntualmente, a la preocupación actual que todas las ·escuelas de_

Este texto es de aplicación tecnológica en su totalidad. Está
dirigí.do a lectores interesados en el uso de la computadora y, desde la
portada hasta la contraportada, se ve claramente la intención de la editorial
de tratar de convencer al lector sobre las bondades del uso de Microsoft
Excel 97, utilizando palabras y frases como "¡Bestsellerl", "¡La manera más
rápida y fácil de aprender!". En la presentación hay mensajes muy claros
que muestran el interés de la editorial por conocer la opinión del público
lector: "Por favor háganos saber si disfruta este libro, si tiene alguna
dificultad con la información ..."(p.iv); también es muy notorio su afán por
mostrar la trayectoria de la autora del texto.

psicoanálisis y psicoterapia profunda fonnulan, con ins_
istencia, como

aspecto básico y nodal para una sana etapa de finalización analítica. Me
limito a mostrar tres de sus más evidentes señalamientos.

En esa descripción no se incluía el modo como (sic), a su vez, las dificultades ejercitadas por la situación parental operan en las
contrarresistencias del analista.

Ni tampoco cómo, en ciertos casos, las

resistencias de los progenitores provienen del "influjo" provocado
iatrogénicamente, debido a una complicidad involuntaria que se establece

entre aspectos inconscientes del nii\o o el adolescente y los del propio
analista que surgen de una contratransferencia ignorada o negada (p.113)

La introducción pretende llamar la atención del lector al explicar
las múltiples funciones que son posibles de realizar por medio de Excel

La patología del paciente como tal no entra en el campo analítico

mediante una enumeración de las mismas y una sencilla ejemplificación de

sino en relación con la persona del analista, quien a su vez contribuye

cómo llevarlas a la práctica. Asimismo, hay un apartado cuyo nombre es

activamente (aunque, es de esperar, en medida inferior) a la constitución
de aquella patología del campo que será el objeto concreto de la
elaboración analítica (p.117).

"Secciones de tareas", donde se ilustran los pasos necesarios para realizar
cada u na mientras se efectúan los mencionados pasos.

Cuando el proceso tropieza o se detiene, el analista no puede sino
interrogarse acerca del obstáculo englobando en una segunda mirada a sí
mismo y a su analizando en una visión conjunta ... (ídem).
¿Hubiera convenido la inclusión de una definición de términos que
diera acceso, ~10 sólo a una más amplia di.fusión, sino a una mayor ligereza

de lectura al texto de Kancyper ... ?. Debe recordarse que la obra fue escrita,
ante todo, para lectores especialistas y que la obra presenta un panorama
por el que podría juzgársele, por algunos, de "particular'' o visión
"sesgada" dentro del caleidoscopio de escuelas psicoanalíticas.
Recomendamos, por lo tanto, que el virtual adquisitor de esta obra
previamente evalué su contenido, _pausadamente y sin arbitrariedades,
antes de transportarla a su biblioteca. Por mi parte creo que debe ser
bienvenida ya que el saber, el saber bien, siempre será una inteligente
i.nversión de tiempo, dinero y esfuerzo.

La obra está confomiada por aspectos técnicos y cuadros de
diálogo que explican paso a paso el proceso de cada una de las tareas
propuestas; dichos cuadros tienen el nombre "Eslabón perdido" y
"¿Confundido?". En el primero da notas aclaratorids del software que se
está utilizando y en el segundo hace algunas referencias sobre cómo se
usaba el paquete cuando era Excel 95 y el empleo que se le da en la
actualidadi.
Élaborado con una metodología sumamente práctica y sencilla, el
texto se compone de ocho secciones llamadas partes, las cuales a su vez se
dividen, a lo largo de 264 páginas, en 73 tareas. Asi, por ejemplo, en la
primera parte se describen los fundamentos básicos para el aprendizaje de
Excel, se definen diversos conceptos como renglón, columna, celdc1, celdc1
activa ... En la segunda sección se aborda la temática de inclusión y edición

de datos.

El tercer apartado da a conocer la simplificación de las
La cuarta sección hace referencia a la administración de

matemáticas.

1

Fstos I u&lt;1drosson muy import,lllh'S pon1u1• gu1c1n .il ll'( h1r t'n ,•I 1 11mplim11•nto d1• 1,1d,1 un.i

df' fos tareJs a rt•dli;,..1r y Í&lt;11 ilil,111 l,11~rc1dual , ompn•n..,ion d1•I h•x1t1.

594

595

�libros. El quinto apartado ex plica cómo dar formato a la hoja de cálculo.
La sexta parte habla de la impresión de la hoja de cálculo. En el séptimo
apartado se describe el trabajo con gráficos y en la octava sección se dan a
conocer las nuevas tendencias ·de la comunicación, describiendo cómo
enviar un libro a un destinatario de correo electrónico; el destinatario
puede ser desde una red local hasta una internacional, sólo se habrá de
activar la opción Send To y se podrá mandar dicha información; el envío
también se haría a un destinatario de distribución; la información podrá
ser enviada a distintas personas, las cuales compartirán los mismos datos.

Habla sobre la creación de una hipervinculación, método abreviado que
abre un documento en un servidor de red, en una Internet o lntranet2.

Una de las ventanas de este texto es, desde mi punto de vista, que
cada parte se inicia con una introducción a los temas, definiendo la
terminoiogía básica sobre los asuntos a tratar en cada sección, lo cual
ayuda al lector en la realización de las tareas propuestas: "Cuando inicia el
programa, Excel despliega un libro en blanco. El libro es un archivo en el
cual usted almacena sus datos; [... ]. Dentro de un libro usted incluye hojas
tales como hojas de cálculo, hojas de gráficos y hojas de macros" (p.8).
Además, el texto muestra la nueva fom,a de obtener ayuda para el uso de

Aunque se trata de un libro ordenado, bien documentado v se
complementa con magníficas ilustraciones, considero que la última parte
podría ser desarrollada con más profundidad, pues lo referente a la opción
para crear una página Web requiere de mayor explicación y más ejercicios
ilustrados para su práctica, ya que sólo dedica un ejercicio para
ejemplificar el tema•.
Co_nsidero que los ejercicios son sencillos y prácticos; lo que no .me
parece muy conveniente es proporcionar datos relativos a otra cultura

diferente sistema monetario.
completa.

y

Pienso que la traducción debería ser

En resumen, se trata de un texto muy bien presentado en el aspecto
visual, con una serie de contenidos cuidadosamente descritos.

Las

pequer"ias erratas no in1piden que pueda ser considerado un valioso aporte
al campo de la computación.

una determi.ndda herramienta, lo cual es explicado de manera muy concisa

y' clara, utilizando para ello una animación con movimiento y sonido:

" Puede emplear el Ayudante animado de Excel para otra forma de obtener
ayuda. Para usarlo, usted formula una pregunta y el Ayudante despliega
una serie de opc iones donde puede hacer un clic para delimitar la
búsqueda" (p.22). Otra de las virtudes del texto es que enser"ia a usar la
herramienta de autocorrección ortográfica, pues este programa "puede

definir su wopia lista de pala_bras que escribe en forma incorrecta y Excel
lds corregirá dutomáticdmente cada vez que las escriba nMI" (p.7i}3.
Podemos apreciar que la autora explica, además, algunos de los

avances má~ importantes que ha logrado Excel 97: El ocultamiento de filas
y columnas de la hoja de cálculo', el uso de comentarios en las celdas',
entre otros.

Aunque se trata de un libro ordenado, bien documentado y se
complementa con magníficas ilustraciones, considero que la última parte

! ~•

dt&gt;l~(''-t'f',Uir l'I n rdt•n

d(' 1,,., l&lt;1 n'&lt;1o.;, 1~u1&gt;o.; lti ,1prendid11•'11 llll&lt;I l,m •.i

-:t•

~ •t•,u irrl ulili ;,..,UH.lo t&gt;ll

l,1s po.,h•rinn-o.;.
"&gt;

1-1 pmf~r,1111&lt;1 1- xu•I 93-%

-:t•

lim1tc1h,1 c1l U'-tl dl' n•vio.;iún orlo t~r.ilk,1, mi1•nlr&lt;lS c.¡u1• Excd W

¡"lt•rm ilt&gt; 1 n•,1r un d i11 it11Mri11 l"'t'Nm ,11 1 1111 pctlrlh r,1'&gt; 11u1•, 111n m rlyo r Írt'i. m•m irl, St' ('Sn ilit&gt;n
t' ffl l ll l'cl llll'/l( I'.
1{

" En la actualidad, la págiI1a Web es una de las herramientas más importantes dentro Je
interne!, por lo que es indispensable conocer la forma de elaborarla.

'1rn 1•-.to '&gt;t' t&gt;vi t,1 lc1 h•d10-.,1 l&lt;1l"l&lt;. 1r d(• v1•r I olunuMs y wnr,lon1•s in11t'l 1'$.:1rit1S.

~ ", 1rv1•n t1 I uo.;u.irio p,u ,1 h,111•r m1tc1., ,11 l,1r.ih1ri,1-.
( u,11lr1N no ,,r,1w1. 1•n 1•n 1,1 im1•n"&gt;i1111 .

dl'

n lni1, '&gt;&lt;' 1•mpll&gt;c.) urM (ó rmul,;1 .

F.stos

597

�Pacheco Méndez, Teresa y Angel Díaz Barriga (coordinadores)
La profesión. Stt condición social e institucional. México: Centro
de Estudios sobre la Universidad, Grupo Editorial Miguel Angel
Porrúa, 1997. p. 202
Alicia Olivares García
Universidad Autónoma de Nuevo León-

El libro contiene siete trabajos distribuidos en tres apartados,
donde se revisa, desde diferentes perspectivas, la temática de las
profesiones. Le antecede al primer estudio, una presentación que ofrece la
panorámica general del contenido de la obra.
El rasgo predominante de todos los trabajos es la inclusión de
_elementos de contexto, destacándose los siguientes: De la ocupación y las
profesiones en las sociedades capitalistas, en la etapa de desarrollo
industrial y en la etapa de sociedad moderna; de la corporativización del
Estado Mexicano y su reproducción en instituciones y organizaciones; de
la relación educación-desarrollo; y del dise110 curricular en la etapa de
industrialización monopólica.
En lo que respecta a revisiones teóricas, hay especial cuidado en el
tratamiento de la institucionalización de la actividad soaal, asimismo en la
conceptualización del término 'corporativismo' y en cuatro enfoques que
explican las relaciones entr~ economía y educación. Además se incluyen
aspectos valorativos en la formación y práctica del investigador.

Se ofrecen también datos y resultados sobre estudios r~alizados en
México, reportándose, falta de relación lineal entre puesto de trabajo y
nivel de escolaridad, así como entre preparación académica y percepción
salarial. Otros estudios concluyen que: El modelo de desarrollo vigente no
tiene respuesta para absorber a los egresados de las instituciones de
educación superior, y quienes cursan parcial o totalmente una carrera,
pueden evaluar altemativas de úwersión mas no desempe11ar un pape.!
releyante en el desarrollo de la sociedad.
Interesa destacar algunos planteamientos que clarifican la relación
de la formación y la ocupación. Uno de ellos es sobre la teoría curricular,
que nace en respuesta a las demandas de la industria monopólica que
requirió de la formación del hombre productivo. También se tiene que las
organizaciones profesionales, más que interesarse por el conocimiento
disciplinario de sus campos, priorizan su acceso al poder de decisión en los
espacios laborales.
Asimismo resulta contradictoria la falta de
599

�reconocimiento al · ilwestigador profesional, quien con su trabajo
desmitifica la apariencia mecánica del mundo académico y el mundo
económico.

No faltan tampoco propuestas y recomendaciones que favorezca el
estudio del papel historico-social de las profesiones modernas, la
elaboración de planes de estudio, el desarrollo de un nuevo proyecto de
universidad, y la formación para manejar contextos complejos y
situaciones imprevistas.

Todas las aportaciones consideran la profesión

como uno de los elementos a tomar en cuenta.
Se trata, en resumen, de una compilación de trabajos que, al ser
elaborados para publicarse uno a uno y reeditados bajo la modalidad de
libro, ofrecen un contenido rico en enfoques y limitado en integralidad. Es
deseable que en un futuro cercano se realicen estudios de la profesión, bajo
la modalidad de trabajo en equipo.

Zaid, Gabriel. Tres poetas católicos. Col. El día siguiente.
México: Ed. Océano, 1997. P. 352.

Juan Carlos Magallanes.

e.sta obra está compuesta de cuatro capítulos centrales precedidos
por una pequet'ia introducción en donde el autor justifica el tema del libro.
Asimismo contiene al. final dos anexos: Uno dedicado a los poeinas
religiosos de Alfonso Reyes y el otro, a un análisis del significado que tiene
la palabra "mocho".
Ramón López Velarde (1888-1921), Carlos Pellicer (1897-1977) y
Manuel Ponce (1913-1994) fueron tres poetas de generaciones vecinas
posteriores al modernismo mexicano, y que se identificaron con la idea de
que se podía ser católico y moderno a la vez.
En "Muerte y resurrección de la cultura católica", primera parte de
la obra -y que bien podría ser una pieza suelta para otro ensayo, por su
extensión-, sirve de preámbulo para que el autor explique que, a finales del
XIX y a principios del XX, surgieron en México diversos autores que
impulsaron la cultura desde una óptica católica -al margen del clero-, con
la particularidad de haber colaborado de cerca con los liberales. Sin
embargo, la historia oficial jacobina nunca reconoció que los orígenes de
nuestra cultura mexicana fueron católicos y modemizantes. Un total de
cincuenta y siete páginas dedica Zaid a este capítulo para explicar el

devenir de la cultura en todo el curso de la historia, hasta llegar a lo que él
denomina "una cultura católica posmoderna".

Ramón López Velarde Ateneísta
El poeta jerezano tenía todas la~ características para pertenecer al
Ateneo de la Juventud, pero no perteneció por ser de provincia. Con la
llegada de ~1adero a la presidencia de la República, emigra a la Ciudad de
Í\ 1éxico procedente de San Luis Potosí; en ese momento entra en contacto
con los dteneístas que encontró: Vasconcelos

y Antonio Caso. Entre ellos

coincidieron en luchar en contra de la cultura oficial positivista. Alfonso
Reyes, por el contrario, siempre se expresó con cierto desprecio hacia la
persona y ohra del Jerezano; reduciendo su poesía completa a La s11a11c
pal ría.

r,(11

�López Velarde y el Plan de San Luis

López Velarde reaccionario.

El poeta zacatecano trabajó de cerca con Francisco l. Madero en la
redacción del Plan de San Luis; sin embargo nunca tomó las armas.
Asimismo no se sabe a ciencia cierta en qué consistió su participación en la
redacción de dicho Plan. Se sabe que conoció a Madero cuando éste visitó
la ciudad de San Luis Potosi y fundó el Centro Antireelecionista donde
López Velarde fungiría como Secretario.

Por su pensamiento católico y conservador, ha sido tildado de
reaccionario después de su muerte. Sin embargo, su catolicismo no era
clericalizado sino demócrata. Asimismo hay algunas frases de su poesía·
que han sido mal interpretadas, por eso algunos lo han caHficado de
reaccionario.

En este apartado, Zaid es muy reiterativo.al ofrecer santo y seña
de fechas y acontecimientos del poeta y su encuentro con Francisco l.
Madero, lo que hace que la lectura sea algo tediosa.

Para López Velarde, el reconocimiento público vino después con la
publicación de su famoso poema La suave patria, que lo inmortalizó entre
los grandes poetas y sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres
ilustres.

Un amor imposible de López Velarde

Aclaraciones sobre López Velarde.

Gran parte de su poesía hace alusión a los amores de su vida.
Josefa de los Ríos, "Fuensanta", es considerada como el primer amor
imposible y la musa de su inspiración. Se conocen en Jerez, cuando el
poeta estudiaba en la Universidad, pero unos a11os después rompen la
relación.
Su segundo amor en importancia, y también imposible, fue María
Nevares, a quien con~ió en la Ciudad de México. Lo primero que le
cautivó de María fueron sus ojos azules y, ese detalle quedaría plasmado
en su poesía. Es un misterio el porqué L?pez Velarde nunca pudo tener un
amor posible.

López Velarde civilista
El poeta zacatecano también fue un asiduo periodista de artículos
políticos. Desde 1907 hasta 1913, a110 en que fue asesinado Francisco l.
Madero, escribe en pro de la democracia y en contra del porfiriato. A
partir de ahí, sostiene Zaid, no volverá a escribir asuntos políticos de la
época, sino hasta 1917 cuando opina que México debería apoyar a los
aliados en la I Guerra Mundial.
Esta última afirmación de Zaid es inexacta, pues, segw1 consta en
las Obras Com pletas 1 del jerezano, su última intervención política sería el 4
de Mayo de 1919, con un editorial titulado "Blanquet", en el cual recuerda
a Madero que fue traicionado y muerto haáa seis años. Al mismo tiempo,
en esos días en que apareció su último editorial, moría Blanquet, quien
_junto con Victoriano Huerta, habían sido los asesinos de Francisco l.
Madero.
602

El autor sostiene que todavía falta estudiar más la obra y persona
de López Velarde pues, no todo está escrito. Asimismo, se han escrito
demasiadas cosas en contra sin fundamento.
Lo cierto es que murió muy joven y alejado de la fama. Vivió en
una década de acontecimientos dolorosos que menguaron sus sueños: La
muerte de Madero, sus puestos de segunda como funcionario público, la
muerte de Carranza, sus amores imposibles.
Una bronconeumonía
terminó con la vida del poeta.

En los seis subtemas tratados en torno a la obra y figura de Ramón
López VeJarde, el autor presenta una buena y vasta documentación
histórica del poeta y su época. Pero mucha de esa información que ofrece
se aparta de la tesis original que el autor maneja en tomo a modernidad y
catolicidad, o al menos, no lo relaciona. Por ejemplo, los temas: "Un amor
imposible de López Velarde" y en "Aclaraciones sobre López Velarde",
muy bien podrían aparecer por separado en otro estudio, sin pretender
agotar el tema.

CARLOS PELLICER. Nació en Tabasco en 1897. Es conocido como el
poeta que le canta al Continente Americano, pues realiza muchos viajes
por países de Sudamérica en compañía' de José Vasconcelos, cuando éste
desempeñaba el puesto de Ministro de Inspección Pública.
Característica de Pellicer es que escribe poesía con un optimisQ10
cristiano de la vida y con un marcado a1por hacia la naturaleza, de ahí que
se le llame también el poeta del paisaje.

603

�Asimismo Zaid nos muestra a un Pellicer, poeta aviador y del
trópico; al poeta de lo profano y de lo religioso.

Savater, Fernando.
El valor de educar. México: Editorial Ariel, 1997, p. 223.

En "Pellicer: Un desastre editorial", el autor menciona que Pellicer
no tuvo buena difusión de sus obras porque siempre tomó decisiones
absurdas; en ese sentido fue un desastre. Cree que su calidad poética
puede ser igual o superior a la de Jorge Luis Borges. Este subtema también

Alejandra T reviño Conzález

El libro de Savater se divide en seis capítulos principales y dos
cartas a manera de prólogo y epílogo. En el primero nos ofrece la
justificación de por qué el hombre es capaz de aprender y ensei\ar como
parte de su naturaleza humana. En el segundo establece de manera

muestra inconexión con la tesis original del libro, aunque no le resta
mérito. Si111 plemente es infonnación de más.

general los contenidos de la ensei"ianza

MANUEL PONCE
Nació en Tanhuato, Michoacán en 1913. Fue sacerdote y maestro
de literatura. Como algo fuera de lo común, Ponce, siendo sacerdote, se

dió cuenta que te,úa que reconciliar el arte moderno con el catolicismo. Su
obra en general tuvo buena acogida en los ambientes no católicos. La
originalidad de su poesía radica en la musicalidad que hay en ella, a pesar
de haber sido escrita en verso libre.

En el sexto establece la visión democrática

contexto histórico.
1 López V&lt;•lan..l&lt;', Ramón, Obra~. Cok, dón mbliolPca Anwrica na. FonJn dP c ultura
Enmúmii·a, M1;xi,:o, 199-1, r.79.1.

y universal de la educación, la

cual debe mantenerse al margen de ideologías políticas, religiosas, étnicas,
etc, Pero sin abandonar la promulgación de los logros obtenidos por la

En general al dedicarle más de una tercera parte del total de la
obra a López Velarde, es un trabajo que presenta un contenido
desproporcionado. Zaid pretende agotar el tema con el poeta jerezano; en
cambio, con Pellicer y Ponce, sí logra de una manera más patente su tesis
original en breve espacio., aunque no abunde o no recurra tanto a estudios
realizados con anterioridad sobre estos dos últimos poetas, ni en su

y su función socializadora. En el

tercero plantea el eclipse de la familia como la razón primordial por la que
la educación de los jóvenes no cumple con las expectativas de progreso que
la sociedad reclama. En el cuarto nos explica el concepto de libertad
haciendo énfasis en su relación con la disciplina, si bien la insolencia del
ser humano es virtud, ésta debe ser subordinada para alcanzar el fin de
hacer hombres libres. En el quinto analiza el concepto de humanidad y
redescubre el contenido y fin de las humanidades dentro de la educación.

civilización durante su larga historia de revoluciones.

En el capítulo primero establece que" nacemos humanos pero eso

•

no basta: Tenemos también que llegar a serlo" (Savater, Fernando 1997:21) .
Desde luego el toncepto de humano no es aplicado únicamente a una
especie biologica, sino más bien como el fin perfecto que persigue el
hon1bre. Como prueba de la evolución podemos mencionar la capacidad
mimética de las especies durante su estado infantil, sin embargo el hombre
es el único ser capaz de mantener esta característica hasta el momento de
su muerte. El hombre alcanza su humanidad a través de la socialización y
esta condición humana es lo que le permite ser maestro de alguien al
menos en una ocasión durante su vida .
Es importante d 1fe(enciar entre ed ucacion e instrucción, la primera
implKa el conocimiento de los valores fundamentales de la familia como
núcleo de la sociedad y Id segui1da se refiere al conjunto de conocimientos
específicos de cada profesión. También hay que mencionar que el destino
de cada hombre no es la cultura sino sus semejantes, por lo que los
conocimientos toman su vc1lor frente a ellos nada más. Si bien la enseñanza
y el aprendililje son características innatas del ser humano, por sí solas no
imp!ican ningún beneficio, requieren de ser dirigidas ha~ii'I la socialización
del hombre pa rn hacerlo humano.

nO-t

�En "Los contenidos de la enseñanza" complementa lo arriba
mencionado al decir que "toda educación humana es deliberada y coactiva,
no mera mímesis" {Op. cit., p. 44). Así lo primero, que la educación
transmite es que no somos únicos y lo segundo que no somos los
primeros, para educar es necesario tener la complicidad del educando. En
algunos gi:upos humanos primitivos se carecía de instituciones educativas
específicas: Los más experiencia enseñaban a los neófitos, sin constituir
para ello un gremio de especialistas en la docencia. Así aprendemos
nosotros el lenguaje y los valores familiares. La institución educativa
aparece con el saber científico, es decir, cuando los conocimientos se van
haciendo cada vez más abstractos y complejos, lo que hace imposible que
un hombre los posea todos de manera suficiente para enseñarlos. Tan
importante como absurdo resulta la diferenciación entre educación e
instrucción ya que son complemento la una de la otra y en conjunto tienen
como objetivo la humanización del hombre. El reconocimiento de lo
humano por lo humano posibilita al hombre su maduración para
confirmarse a sí mismo como parte de la sociedad. No es posible pues
obtener toda la instrucción necesaria abandonando la educación, ya que
esto nos llevaría a asilamos de nuestro grupo social.
En el siguiente apartado podemos constatar la importancia de la
fanulia y su papel ante la educación del hombre. Durante su primera fase
la socialización tiene como fin formar ún miembro más o menos estándar
para la sociedad y es tarea de los padres el establecer las aptitudes básicas
que debe tener el niño. Dentro de la familia el aprendizaje se ve nutrido y
facilitando por el afecto de los que rodean al niño haciendo de éste algo
deseado por el neófito. Actualmente resulta difícil esta responsabilidad,
no sólo por el hecho de que algunos padres no cuentan con la solvencia
económica suficiente para dedicar tiempo a sus hijos, sino por el hecho de
que nuestra sociedad margina a aquellos que considera viejos, que es
sinónimo de madurez. Es fácil decir que la televisión desinforma y mal
educa al niño, pero realmente no es más que una gran cantidad de
educación sin dosificar y es tarea también de los padres fungir como
mecanismo para graduar y orientar la infom1ación.

rebeliones nos suenan siempre a exabrupto aún en los casos en que se
expresan como poesía o filosofía. A fin de reconciliar la coacción que
representa toda enseñanza con el postulado de libertad, algunos
pedagogos insisten en que eJ objetivo es liberar al hombre dándole los
elementos necesarios para que más adelante no requiera de maestros ni
socializadores para sobrevivir. Desde este punto de vista no es posible
educar al niño sin contrariarle en mayor o menor medida ya que para
poder ilustrarlo hay que formar an~es su voluntad. De igual modo, María
Montessori propone un método que no admite programas estructurados
ya que éste tiene estructura, la cual es flexible a las necesidades del niño de
acuerdo con el momento y la etapa en la que se encuentre. La función del
maestro se limita il ser un guía en la educación del niño, ya que el que
desempeña es de carácter indirecto y su meta es liberar el propio potencial
del nií'i.o para su autodesarrollo constructivo.

La doctora contempla la libertad como uno de los componentes
básicos en el medio ambiente del salón de clase Montessori, ella creía que
la libertad del nfüo dependía del desarrollo y la construcción previa de su
personalidad, que involucra su independencia, voluntad y su disciplina
interna. Para que el niño logre desarrollar la libertad, es necesario que se le
ayude a alcanzar la independencia través del medio ambiente, también se
le debe estimular tanto su voluntad como su disciplina y por último a
desarrollar una clara comprensión entre el bien y el mal. Este punto es
importante ya que actuah11ente existen escuelas que aplican el método
Montessoricomo modelo para lograr la educación y aprendizaje del niño.

. modo el niño se queja de la escuela, los padres reclaman la falta de
efectividad y los maestros se lamentan de todo lo que deben pulir en el
alumno.

Mientras nos acercamos aJ fu1 del siglo, notamos cómo se
multiplican las alarmas proféticas acerca de lo que viviremos en el siglo
que aún no empiez.a. De la suerte que vivirá la educación es el tema que
ocupa al penúltimo apartado del libro de Savater. La modificación de los
planes de estudio y su reforzamiento del conocimiento científJco parecen
apuntar a una humanidad sin humanidades. Cada vez son más las
materias enfocadas a la ciencia, políticas y economía modernas y menos a
la literatura o filosofía. Sin embargo, Savater afirma que "las facultades que
el humanismo pretende desarrollar son la capacidad crítica de análisis, la
curiosidad que no respeta dogmas ni ocultamientos, el sentido del
razonamiento lógico, etc." (Op. ·cit., p.116) y no podemos menospreciar el
papel humanista de la química o las matemáticas; la clave no reside en el
qué se está enseñando sino en el cómo se está enseiiando. Así, el fin de la
educación humanista es despertar el · espíritu humano, que eche raíz el
sentido crítico y el deseo de aprender.

En "La disciplina de la libertad" nos habla de la tiratúa que
representa el educar a un nfüo. Todo intento por enseñar representa una
· forma de coacción en contra de los deseos y necesidades de éste y las

Savater habla de la tecnología modema, analiza el racionalismo
científico de nuestra época que nos lleva a abandonar la intuición natural
del hombre y que nos aleja del humanismo. Después de diferentes

Durante la segunda fase de la educación es responsabilidad de la
escuela, coro pañeros de trabajo y amigos socializar al niño. Esta labor se
w~~~~~~~~~oo~~-~~~~

606

607

�acercamientos al mismo tema, el autor nos deja claro el significado de una
educación humanista, su importancia y las dificultades para cumplir tal
objetivo.
Hasta este momento, el autor nos ha hablado de la educación en su
fom,a abstracta, sin aplicación o moderación a algún sistema o era. En
último apartado nos acerca a la realidad presente que enfrenta_ la
educación moderna.
Convine afirmar sin escrúpulos el senltdo
conservador de que la educación, ya que se trata de mantener o hacer
permanentes cierto cúmulo de conocimientos que formarán nue:~s
miembros de nuestra sociedad. Este pedestal conservador de la educac1on
no debe ser utilizado para eternizar regímenes políticos, emicismos
separatistas o creencias religiosas de ningún tipo. La educación no es
neutral ya que persigue un fin, pero ese fin debe ser la Urnversahdad
democráticas del ser humano. La permanencia de valores tales como la
· igualdad del ser humano, la historia, "tratado de auxiliar las deficiencias
del medio familiar y social en el que cada persona se ve obligado por azar a
nacer, no refrendándolas como pretexto de exclusión" (Op cit., p. 158). No
podemos ser neutrales ante el terrorismo, la pena de muerte, la impunidad
de la corrupción en cargos públicos, la salud y protección de los ancianos;
simplemente por el hecho de que son logros de la civilización humana Y
sus revoluciones, no de un sistema o régimen político.
Savater comulga con las ideas de Paul Feyerabend al decir que la
potencialidad de cada cultura está en funcióp de su transmutabilidad conotras culturas, que cada una d"' ellas es todas las demás. Neutralidad ante
la idiosincrasia pero fim1e defensa de los valores democráticos acumulados
por el hombre y para él, así, el autor nos plantea la universalidad de la
educación.

y es conocido en todo el mundo. La finalidad del método Freire es lograr
una educación liberadora o de concientización a través de un proceso por

el cual el hombre de procedencia popular despierte a su realidad
sociocultural, descubra para sobrepasar las ahenaciones y las coacciones a
que está sometido y se afim,e consciente de su historia. La educación
como práctica de la libertad es un acto de conocimiento, una aproximación
crítica a la realidad. Es una acción-re~exión. Es compromiso histórico, es

tomar

posesión

de

la

realidad.

Está

basada

en

la

relación

conciencia-mundo.

La alfabetización es una acción cultural al servicio de la
reconstrucción del pueblo y no simplemente la tarea de ensei\ar a leer y
escribir. Tiene como objetivos:

a) Devolver al pueblo en forma organizada aquello que él nos ofrece
desorganizado.
b) Ayudar a los grupos a que la mera opinión sobre los hechos sea
superada por una comprensión crítica de ellos.

c) Promover una visión global de los problemas sociales.
Al respecto encontramos que Savater al enfocare aJ aspecto
hurnanista, hace una crítKa de los aspectos morales de nuestros tiempos de
nue·stros tiempos. Señala que hay demasiado fanatismo en los jóvenes por
los modelos contemporáneos de comportamiento:
La moda, la

despreocupación, el cuerpo delgado y hermoso, los sacrificios, las dietas,
los remiendos en el cuerpo, el deporte, siem·pre a la búsqueda de risas.
Esas son las meta;&gt; dduales, es decir quien no es joven en la actilalidad, es
como estar muerto. Se fomenta PI que si una persona es vieja ya no vale,
nadie lo quiere, nadie lo desea, as1 que para poder sobrevivir hay que
mantenerse deseable, gustar a los demds.

En su ucarta a la ministra" indica que la ense1lanza debe ser

pluralista como la sociedad nüsma, el nii'io va a _la escuela_ par proponer en
contacto cos.1 el saber de su época. La. ensenanza, senala Savater d la
ministra de educación, no puede ser un bien que se ofrezca en el mercddo,
parte de la educación es transmitir el amor intelectual a lo humano, debe

fomentar el desarrollo de la mundialización humanista . .
· se coloca11 e11 el mismo plano al buscdr el
Savater y Fre1re
humanismo en la educación.
Freire, en el periodo de 1962-64 comienza' a poner a prueba un
método de alfabetización que ayude al hombre a liberarse de la
manipulación
y
domesticació;,,
desarrollando
su
capacidad
crítico-reflexiva, este método alcanzó extraordinarios resultados, se
extendió a todo el territorio nacional, posteriormente traspasó las fronteras

608

El nuevo libro de S&lt;lvater es una propuesta por la potenciación de
la escuela primaria, ya que según él es ahí donde se puede tener la solución

de los grandes problemas de los tiempos: racismo, drogadicción,
intolerancia y violencia. Es un llamado de atención para volver la mirada a
la estructura de la educación y dejar de lamentar los síntomas que la
sociedad actual padece por una educación deficiente. Hábilmente utiliza la
información obte111da de una cuidddosa investigación y sin ser un experto
en educación plantea eficazmente la opinión de pedagogos y filósofos
apoyando siempre sus drgumentos. En los tiempos que corren, cualquier
palabra de animo que se dirija a los educadores es bien recibida y el autor
proporciona aqu1 un lugdr ex~elente a los maestros.

país,

Se concluye así que Savater, preocupado por la educación de su
plantea una problemdtica universal y propone con sus
t,09

�cuestionamientos e mquietudes una nueva vía para la educación. Un
aromo diferente por medio del cual se logre forJar jóvenes más capaces,
~ás fuertes y menos influenciab]es a las costumbres Jigeras de la
actualidad, combatiendo todo esto desde la educación básica, dando a los
jóvenes la oportunidad de conocer el ambiente escolar lo que es el
pensamiento reflexivo, el enfrentamiento con la realidad y sobre todo
fortaleciendo su esp1ritu.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Lillard, Paula Polk. Un enfoqll(.&gt; moderno al metodo Montcsson.
Editorial Diana, 1977.

Méx1eo:

Larou~se. Diccionario práctico de sinónimos /antónimos. México: Ediciones
Larousse, 1987.
Larousse. Diccionario práctico de conjugación. México: Ediciones Larousse,
1987.

LA FILOSOFIA COMO PROPEDEUTICA DE SALVACION

Matilde Isabel García losada
Investigadora -miembro de la Carrera de Investigador C1entíficodel Conse10 Nauonal de lnvest1ganones Científicas y Técnicas
(Concret)
Buenos Aires, Argentma

Agust111 Basave Fernandez del Valle -Rector Eménto de la
Universidad Regiomontana, Profesor Eménto de la Universidad
Autonoma de f\.ue\o Leon, ~liembro fundador de la Sociedad Mexicana
de Filosofía y Catedrático de Metafisica y Antropología Filosófica en
lJrnversidades mexicanas y en la Academia Internacional de F1losofia en
Liechtenstem- autor prol1fico, ofrece -una vez mas- muestras de el1o.
'\os proponemos enlazar la obra que nos ocupa de Agust111 Basa ve
Fernandez del \ºalle al todo de su produccion filosófica.
Para ello, hemos de hacer una mirada retrospectiva.
La obra de A. Basa ve Fernández del \r afie, la cual ha suscitado y
susCJt.a nuestra atenc1on, hoy -como ayer-' nos llama a profund12ar en su
analis1s.
Entonces nos hacemos una pregunta.
¿Es posible encontrar a través de la Obra -desarrollada y
desarroHandose- de nuestro autor una idea directriz, vertebradora, desde
la cual el todo de ella se haya iluminado y se ilunune?
Nuestra respuesta es af1m,ativa.
En efecto, consideramos -desde el análisis de fuentes pnmarias, es
decir, la Obra misma de A. Basave- que la idea vertebradora, ilummante,
de ella es su concepción de la filos~fía amor a la sabid1111a- como propedéutica
de salvación; a la que reconoce él mismo como la mtuic1on fundamental de
su filosofía.
Agustín Basave Fernández del Valle, desde el desenvolvimiento de
su pensar filosofico -0, mejor, metafísico- centrado en el hombre, la
persona; es decir, desde su pensar "antroposófico", a la luz de su visión de
la filosofía como propedéutica de salvación ha desplegado distintas

ólO

611

�vertientes de su pensamiento filosófico el cual lo muestra como autor
polifacético.

D~e esta vision despliega su filosofía de lo mexicano -hombre y
cultura-; o s1 queremos, su filosofía de la mexicanidad.

Y desde su pensar metafísico "antroposófico" -centrado en el
hombre como persona- ha iluminado e ilumina el ámbito de la cultura
como una proyección práctica de aquél.

.
Res~e~o del filosofar de A. Basave Femández del Valle es posible
afirmar lo s1gu1ente: El centro de su consideración es el hombre; dicho de
otra manera: Su consideración filosófica -o mejor metafísica- tiene como
centro al hombre, al existente -c?mo deiforme, como ser afín a lo divino,
como ser fundamentado en el Ser fundamentante o Fundamento-; y, se
desenvuelven de un modo integral.
·

Ahora bien, cabe preguntarse:
¿Cómo ha esclarecido y esclarece A. Basave Fernández del Valle el
ámbito de la cultura?. Lo esclarece desde su concepción filosófica, esto es,
desde su concepción de la filosofía como propedéutica de salvación; y,
desde su consideración filosófica del hombre en cuanto sujeto de ella -la
cultura-.
Desde el desarrollo de su pensamiento metafísico Agustín Basave
Femández del Valle ilumina al hombre como persona; e ilumina a su
quehacer, es decir, lo que el hombre como persona hace: Cultura.
Así, de este modo, articulado a su pensar metafísico, A. Basave
Femández del Valle desenvuelve -a través de su Obra- y como una de las
proyecciones de su filosofía- la búsqueda de los fundamentos de la
mexicanidad, o si queremos, su filosofía, de la mexicanidad.
Y esto, porque A. Basave ve en el filosofar "un irnpresandible

menester de 11bicadón y autoposesión" y desde su imprescindible menester de
ubicación y autoposesión nos ofrece -cómo filósofo mexicano- su filosofía
de lo mexicano -hombre y cultura- proyección práctica de su filosofía, de
su propedéutica de salvadón.
Para nuestro autor es posible forjar una "filosofía con estilo
nacional", en su caso "una filosofía universalmente válida construida por
nacionales con el inconfundible sello o estilo mexicano". Y lo es, en cuanto
A. Basave Fernández del Valle considera que "un filósofo mexicano (en su
caso) concreto puede elaborar una verdad universal en una circunstancia
concretamente mexicana y sobre otros hombres igualmente mexicanos".2
Adviértase que frente a la cuestión de la posibilidad y sentido de
una filosofía iberoamericana A. Basave Femández del Valle asume 411a.
actitud dialogal que busca establecer un equilibrio respecto de las visones regionalista y universalista- extremas defendidas en dicha cuestión.
La temática de la mexicanidad aparece en A. Basave Fernández del
Valle desarrollada como un estilo colectivo de vida, como "una versión de
lo humano", como "un modo de ser en lo universal".

612

Nos importa destacar que nuestro autor -desde el
desenvolvimiento sostenido de su pensar metafísico- se proyecta al ámbito
de la cultura para iluminarla desde una "antroposofía" esto es, desde una
visión filosófica -o meJor metafísica- cuyo centro según hemos indicado- es
el hombre, ser fundamentado en el Ser fundamentante.
Habiendo llegado a este punto nos interesa centrar la atención en
la concepción filosófica, o meJor metafísica, de Agustín Basave Fernández

del Valle -la filosofía como propedéutica de salvación- vertebradora de su Obra
total según ya lo hemos señalado.
El último grado de la Filosofía no es la posesión de Dios sino la
abertura a Dios. La Filosofía como bien comprendió Agustin de Hipona señala Agustín Basa ve Femández del Valle- "prepara para la salvación". _
Dice A. Basave- "la salvación propiamente dicha no la otorga la filosofía".
La filosofía es propedéutica, enseñanza preparatoria.
"Salvación -señala A. Basave Femández del Valle- es, en el orden
filosófico, cabal cumplimiento de la vocación personal, fidelidad a nuestra
dimensión axiotrópica, esclarecimiento y realización del_ dinamismo
ascensional de nuestro espíritu encamado, abertura y encaminamiento a la
plenitud subsitencial". Pero la filosofía -remarca A. Basave- "aunque
abierta a la salvación no nos salva". "Esclarece fundamentalmente la
realidad entera, influye sobre la vida del hombre, y nos ofrece una
sabiduría sobre los últimos problemas humanos".
Hace notar Basave Femández del Valle que aunque finito el
hombre aspira a lo infinito, a lo trascendente. Aspira al Valor de los
valores. Su axiotropismo en última ínstancia "teotropismo". Y es que el
hombre es deifom1e; de ahí su aspiración a Dios, a lo divino. Considera
Agustín Basave Fernández del Valle que la filosofía "es un esfuerzo
máximo de congruencia y de luz". Congruencia del pensamiento con la
vida. Es preciso encarnar y sentir desde dentro ese saber rigurosamente
conceptual de la totalidad de cuanto hay. Así concebida la filosofía está al
6B

�servicio del hombre, de la persona quien filosofa para vivir, "para meJor
. . ,,

integración a la Trascendencia- se ofrece abierto, y en esa medida como
liberador, salvífica.

"Todo auténtico filósofo forja una filosofía y la encama" -según
Basave Fernández del Valle-. Así es que él ha forjado y continúa forjando
una filosofía -que concibe como "propedéutica de salvación" - idea madrede su "filosofía existencial positiva" como él la denomina.

Me mteresa destacar el carácter liberador de la filosofía de Agustín
Basave Femández del Valle.

V1Vlf .

Se trata de una filosofía que es el despliegue de la verdad
existencial, es decir de la verdad encamada, no de la verdad meramente
pensada, especulativa y que surge como imperiosa búsqueda de
congruencia de] pensamiento con la vida. Y de un filosofar que se
despliega bajo el temple de la esperanza.
En tal sentido, A. Basave Fernández del Valle -en la obra que
anotamos- así, se expresa "Nada pues de 'vivir y después filosofar', sino vivir en
profundidad filosofando, y filosofar en profundidad viz1iendo enh1siasmadamente lo
que se filosofa. Este es -en el gentil decir de una vo::: española- el gran mote
heráldico y comprometido de mi filosofía (Pedro Caba)" (p. 117).
Agustín Basave Femández del Valle revela a través de su densa
Obra que su filosofar que desenvuelve como "un imprescindible menester
de ubicación autoposesión" en que se Juega a sí mismo -"me Juego" -dicede manera integral- se desarrolla en e] ámbito de "la habencia" (la
totalidad de cuanto hay) desde el despliegue de una metafísica abierta a la
dimensión vertical y cuyo gozne es el hombre, la persona, que desde su ser
deiforme, desde su existir como un ser a.fin a lo divino cuenta con la filosofia
"propedéutica de salvación" que es un saber que puede desplegar, saborear,

para mejor uivir.
El filosofar de A. Basave Fernández del VaIJe es un jugarse él
mismo. En su filosofar esta e] mcluido, encarnado, entrafiado. Es ésta una
nota existencia de su filosofía; como lo es, también su concepción de la
Filosofía como compromiso y su compromJSo como filosofo.
Es compromiso del filosofo advertir el carácter propedéutico de la
filosofía. Y en cuanto tal, el filósofo esclarecido -en cuanto saber es
saberse- ha de proponer- considera Agustín Basave Fernández del Valleintegrar la Filosofía -o mejor la Metafísica-, a la Religión; como así también,
a otras formas de acceso al Fundamento, v.gr.: el Arte, ... a fin de que en
su integración pueda el hombre desplegar su cond 1ción de existente
deiforme y as1 desenvolverse esclarecidamente en su aspiración a la
divinidad como un ser afín a lo divino que lúcidamente se desarrolla en y
desde su Ser Fundamentante como un ser fundamentado que desde su
Fundamento se salva -"liberat" - se libera en y desde un filosofar que -en su
ol-l

En efecto, Basave Fernández del Valle que concibe su filosofar
como "un menester de ubicación y autoposesión" en que se 1uega a si
mismo de manera integral se compromete en su filosofar como hombre
"entero".'
Desde su menester de ubicación y autoposesión el filosofo
desenvuelve su filosofía. Y advirtiendose un ser afin a lo d1vmo desarrolla
su filosofía como necesidad de desplegar su ser" deiforme". Así el filósofo,
que como hombre, como persona aspira a la Deidad despliega una filosofía
que -sabedora de su L.mite- se integra esclarecida a la religión; y, al Arte.
Considera Basave Fernández del Valle que porque el hombre es un
ser teotrópico no renuncia al propósito de acercarse más y más a la Deidad,
a Dios, aunque advierta que la razón no alcanza a iluminar del todo el
misterio divmo.
Propone nuestro autor unir la búsqueda de la F1losofia con la
busqueda de la Religión, y del Arte, ...
Si somos seres teotróp1cos nuestra aspiración a la divmidad es
necesidad de IQ d1Hno que inhabita en cada quien, en cada persona. Es
necesidad de un Dios \ 1vo. Considera Basa ve Fernández del Valle que
tener el sentido de D10s, tener el deseo de Dios es tener la mtu1C1on misma
del ser y sentir que Dios v1\e. Y este Dios viviente es Amor Pillo que nos
compromete a \ 1\,ir amorosamente; es el Dios presente En síntesis, es el
Dios que nos hace\ I\ ir.
De ah1, que la busqueda de la Ftlosofía que "aunque abierta a la
salvacion no nos salva" por razon de su SUJeto, el hombre, la persona haya
de integrarse a otras busquedas: La de la Religión, la del Arte, ... con sus
aperturas y respuestas salvuicas, liberadoras.
Si -segun señala A. Basave Fernandez del Valle- en filosofia no se
puede presc111dir del suJeto que filosofa y de su estilo colectivo, entonces su
filosofia -la que lo tiene a el como su SUJeto- nos dice de él y de su estilo
colecl1\'o; y nos dice desde donde se ha msertado y se mserta su filosofar
en la filosof1a universal.

hl5

�Así, si su concepción filosófica es iluminante, vertebral, respecto de
su Obra; entonces, por su parte, su Obra dice de su sujeto. Están coreferidos.

Su filosofar integral, une, armoniz,a, integra.

El carácter liberador, salvífico, que cabe destacar en el filosofar de
A. Basave Fernández del Valle se proyecta en el esclarecimiento del
hombre y de la cultura.

También -insistimos en ello- une la vías de acceso al Ser
Fundamentante, a saber: Filosofía, Religión, Arte . . . A las que desarrolla explícitamente- como caminos hacia dicho Ser Fundamentante, Deidad, ...
(nombres que seleccionamos entre los que A Basave Fernández del Valle
usa para designar al Fundamento).

El hombre, el existente, como ser fundamentado en el Ser
fundamentante es esclarecido, se esclarece y libera a la luz de un filosofar
esclareciente, liberador. Y este filosofar liberador, salvífico, se proyecta
asimismo en el plano de la cultura para iluminarla.

Llegados a este punto, cabe decir qu~ desde un filosofar denso,
comprometido y probo, A. Basave Fernández del Valle continúa ofreciendo
muestras del polifacetismo de su Obra. Desde su concepción metafísica ha
articulado y articula sus diferentes intereses temáticos.

La filosofía que A. Basave Fernández del Valle ofrece es liberadora,
salvífica. Y, es integral, integradora. Va en pos de la Unidad. Y, desde su
sujeto -la persona- a la que considera en su unidad.

Hemos recorrido su Obra. Una vez más, hemos seleccionado y/ o
meditado textos; y, hemos querido ofrecer una muestra de cómo ella se
conjuga.

Así, como una, la persona conoce, accede al conocimiento, no sólo
por la vía racional sino también por la vía cordial. En la expresión de
nuestro autor: "No únicamente por vía de ra;:;ón raciocinante, sino por el 'ardo

¿Cómo se ha articulado y articula la Obra de A. Basave Fernández
d~l Valle?

amoris' del que n-0s hablara San Agustín".

El gozne ha sido y es él -su autor- como filósofo que filosofa desde
su ser de "hombre entero" para cumplir -también- con un seroido social.
Con lo cual ha aportado y aporta su visión de la filosofía que le ha
posibilitado autoposeerse, ubicarse y desde su autoubicación existencial
desenvolverse como filósofo a través de su Obra. Obra que ha mostrado y
continúa mostrando al filosofo -sujeto integrador- que hay en A. Basave
Fernández del Valle, quien ha desenvuelto y desenvuelve su concepción
filosófica; y desde ella, ha i,ntegrado el saber, y ha integrado las vías de
conocimiento.

Y, como persona -una- considerada, en su unidad, ser afín a lo
divino el existente, ser fundamentado, va en pos del Ser Fundamentante,
la Deidad; o, sin saborearlo.
En su aspiración al Fundamento, la persona dispone de diferentes
vías: Filosofía, Religión, Arte, . . . Todas ellas posibilitan -en y desde su
integraciól)-- el acceso a la Deidad.
El filosofar de A. Basave por su carácter liberador, ofrece al
hombre,· a la persona, al existente, una propuesta liberadora para desde
ella iluminar al mismo existente y a la cultura desde sú funda111ento.
Con relación al filosofar de A. Basave Fernández del Valle hemos
afirmado lo siguiente: El centro de su consideración es el hombre; dicho de
otra manera, su consideración filosófica o mejor metafísica tiene como
centro al hombre -como existente deiforme, como ser afín a lo divino, como
ser fundamentado en el Ser fundamentante o Fundamento- y se
desenvuelve de un modo integral. Su filosofar es integral e integra.
En efecto, Basave Fernández del Valle desenvuelve un pe nsar
metafísico centrado en el hombre al que considera integralmente.

616

En su interés por el hombre, y desde él, ha esclarecido y esclarece a
la cultura. Su filosofía de lo mexicano -hombre y cultura- se ha mostrado y
continúa mostrándose cob10 una proyección práctica de su concepción
metafísica que se desenvuelve con apertura a la Trascendencia en y desde
la dimensión horizontal. Su filosofar situado se ofrece como una versión
de lo humano, con apertura a lo universal.
El filosofar de Agustin Basave Fernández del Valle -desenvuelto
significativamente en su veta metafísica- se proyecta -centrado
constantemente en el hombre- h,Kia el ámbito de la cultura.
El seguir el hilo conductor de la Obra -toda- de A. Basave
Fernández del Valle nos ha permitido advertir su articulación. Es que el
hombre polifacético que hay en él se ha expresado y se expresa en distintas
vertientes, a las que podemos reunir en y desde su concepción filosófica: La
617

�filosofía como prapedéutica de salvación -" idea madre" de su "filosofía

PSICOLOGIA EDUCATIVA. ANITA WOOLFOLK

existencial positiva"-.
Consideramos que desde su concepción filosófica -en la cual
nuestro autor está encarnado y comprometido- A. Basave Femánde~ de]
Valle ofrece una Obra que se ha desarrollado y se desarrolla desde su
sujeto: El hombre probo que hay en A. Basave (considerado el exist~nte en
el orden iixiológico), y, el hombre que -desde la libertad que él es- s~ ha
desenvuelto y se desenvuelve integrado (considerado el existente en el
plano metafísico).
Una vez más Agustín Basave Femández del Valle nos ofrece la
posibilidad de adentrarnos en el todo de su Obra -expresión fruitiva de lo
que ha sido y es su filosofar: Un filosofar denso, comprometido y probo-.

NOTAS BIBLIOGRAHCAS

1

Lic. Dora González Cortina

La obra de Anita Woolfolk, Psicología Educativa, representa un
valioso documento por el gran acervo que logra recopilar -indudablemente
emanado de un trabajo de conjunto con muy buenos colaboradores- y un
auxiliar trascendente para quienes ejercemos la docencia. Ei sólo número
de sus ediciones, seis a la fecha, ya habla de sus bondades, además de
contar con una excelente traducción del inglés.

Se encuentra dividida en seis partes que cubren perfectamente
todo lo que implica ser docente: 1ª Desarrollo Humano. 2" Variaciones
Individuales. 3ª Aprendizaje y práctica 4ª Motivación y administración. 5ª
Enseñanza. 6ª Evaluación. En el prefacio, dirigido al aspirante a profesor,
la autora explica las secciones y apartados que gracias a una profunda
investigación teórico-práctica, en el sentido de que recaba múltiples
experiencias del trabajo áulico, se han agregado en esta última edición.

FJ1 tal sentido, cí. nuestro Comentario a: Varios Autores. Homenaje a Dr Agustín Basave

Fenuímle::: del Valle. E,¡ sus 35 aiios de inveshgadón y docencia. Prólogo del Ldo. Eduardo Macías
Santos. Universidad Regiomontana, Monterrey, Nuevo León, México, 1984, 886 págs. En:

Sapieutin, Departamento de Filosofía, Farultad de Filosofía y Letras, U.C.A., nº 156 (abril-junio
1985) 158-160. Además•nue1&gt;lra Nota a Tratado de Metafísica. Teoría de la "Habencza''. Prólogo
de lsmat&gt;I Quiles (s.j.). Universidad Regiomontana, eds. Limusa, México, 1982, 444 págs.; cf.
Matilde l. García Losada. Sobre: "El 'Tratado de Metafísica. -Teoría de la HabenCIII-' de Agustín
Basave". En: Revista "Vida Universitaria" U.N.L., Monterrey, N.L. México, 16 de abril de
198!. También, nuestro comentario a Vocación y Estilo de México. -Fundamentos de la
Mex1cmmtad-. Limusa, México, 1989, 1050 págs. En: Sapientia, Departamento de Filosofía,
Facultad de Filosofía y Letras, U.C.A., nº 178 (oct-dic. 1990) 314.
2 Agustín Basave Fernández del Valle. Vocáczón y Estilo de México. -Fundamentos de la
Mex1camdad-; data cit. p . 39.
J A través de la Obra de A. Basave Ft&gt;mández del Valle, una y otra-vez, se insiste en ciertos
términos¡ "entero" es uno de ellos. Con frecuencia, Agustín Basave Femández del Valle se
refiere a sí núsmo como "hombre entero". Cf. Real Academia Española, D1ccio11ano de la
Leng.la Española, 21"., Madrid, 1992. Espasa _Calpe. Madrid, Espa~~ _"Entero-(r~)'' (~el lat.
"i11teger-gri") adj. . De las diferentes acepciones selecnono la 5) f1g. Recto, ¡usto . Con
interesantes desarrollos.

Precisamente el carácter señalado le infiere un valor
extraordinario. Desde el punto de vista de la redacción y la presentación,
resulta de cómoda lectura ya que el interesado puede consultar expediente
el nombre, tém1ino clave o tema que requiere en los mdices respectivos
que guardan un riguroso orden alfabético.
Otro de sus aciertqs es la presentación del material en columnas,
las ilustraciones, esquemas y gráficas; los datos estadísticos actualizados y
la carencia de errores ortográficos.
Woolfolk cumple perfectamente su propósito de ase~rar la buena
enseñanza y los que nos dedicamos a ésta, no cabe duda que agradecemos
su apoyo para desarrollar la docencia como arte. Sus diversas secciones
constituyen un valioso refuerzo que involucra al lector en un
autoaprendizaje constante al hacerlo reflexionar acerca de su tarea
educativa, no sólo a nivel teórico, sino en la clase presencial que se
convierte en un taller o laboratorio, donde unos aprenden de otros y con
otros.
Cada capítulo contiene apartados tan directos como amenos para
el lector que es difícil pasarlos por alto; claro que se puede leer
alternadamente de acuerdo al rubro que despierte nuestro interés. Su
enfoque en el aprendizaje y en la enseñanza, partiendo de una base
psicopedagógica, es muy productivo al invitar a profesores para que

618

619

�respondan algunas preguntas o tomen parl'it-lo en algun debate o
controversia. Esto aparece en algunas secciones como¿ Usted que piensa?
¡Usted que haría? Lineamientos.
Punto/Contrapunto.
Casos de
profesores. En esta ultima deja hablar a profesores expertos que presentan
situaciones reales y cotidianas, es decir, la psicología educativa en
funcionamiento.
En la sección de Lineamientos incluye ~ugerencias muy completas
al brindar la claridad de los ejemplos que propician la transferencia de la
información a nuevas situaciones.
Al principio de cada capítulo ofrece UIJ panorama del mismo y
enuncia los objetivos de aprendiz.aje, lo cual se culmina con un resumen
muy bien compendiado y sólidos ejercicios de aplicación. En comparación
con otros textos pedagógicos o de psicología aplicada a la enseñanz.a, la
obra que nos ocupa, crece por los aspectos ya explicados. La seriedad con
que se enfrenta el acontecer en el aula es un factor que ampara y dupl1ea su
valor para el enriquecimiento profesional del educador (cualquiera que sea
su nivel) y la comprensión de los estudiantes.
Aspectos como la adquisición del conocimiento,, problemas del
aprendizaje, sus perspectivas, motivación, creación de ambientes escolares
adecuados y el difícil plano de la evaluación, son tratados con la
profundidad que requieren en los diferentes órdenes vitales: Personal,
social y emocional. La amplitud bibliográfica -cerca de setecientos autores
del ramo consultados- evidencia el cuidado, tiempo e interés puestos' y
dedicados a la elaboración de esta obra.
Uno de sus rasgos más valiosos sin duda alguna es la
especificidad, característica que explica en el Apéndice y pide del docente,
donde recomienda e] método descriptivo o el experimental para responder
preguntas que interesen a todo docente y encontrar correlaciones tan
importantes como significativas:
Los estudiantes que creen en la
competividad del docente porten más atención que los que carecen de esta
creencia, Jo cual nos sirve para elaborar pronósticos confiables siempre que
se guardan los requisitos del método experimental que exige la psicología
para que una investigación sea válida.
Por las razones enumeradas consideramos que esta obra deberá ser
considerada como una aportación cultural en los terrenos educativos, útil y
atractiva para estudiantes y docentes, tanto por la claridad de la
información como por la facilidad de su consulta.

620

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Héctor lzagu,rre Rivera

Este texto permite incursionar en un nuevo esquema de
comprens1on en el área de la inteligencia al describir las habilidades del
cerebro izquierdo ) el derecho, as, como la importancia de comprender
que el ser humano es el reflejo de lo que ha vivido y que sus experiencias
son aprendizaje que impacta posihva o negativamente a lo largo de todas
las etapas de la vida.
La descripción de las habilidades de los cerebros se explican
claramente por el autor al hacer una analogía de los sexos y la fonna en
que los hombres actuan mas por los impulsos de la inteligencia intelectual
mientras que las mujeres actúan mas frecuentemente bajo los efectos de las
emociones.

Daniel Goleman señala que cuando a los hijos, a los alumnos, al ser
humano en general, se le enseúa a controlar sus emociones y a sacar
provecho de ellas en los momentos daves, el rendin1iento del área
intelectual es mayor, o al me11os se complementa y evita que se vivían
experiencias desagradables y a comprender mas a los seres que le rodean.
El autor describe la emoción y señala que así como son útiles
controlándolas, también nos pueden destruir nuestro entorno social. "La
palabra emoción proviene del latfu "motere". Es lo que hace que nos
acerquemos o nos alejemos de una determinada persona o circunstancia.
Por lo tanto, la emoción es una tendencia a actuar, activada normalmente
por alguna de nuestras grabaciones en el cerebro o pensamientos,
provocando un estado fisiológico o biológico".

La emoción es un impulso pasajero. Cuando es un poco mas
duradero se convierte en estado ánimo o humor. Cuando se vuelve parte
de nuestra personahdad cotidiana, se le llama temperamento. En casos
extremosos llega a haber alteraciones emocionales como puede ser la
ansiedad o la depresión crónica. Este es el desarrollo que un ser humano
puede sufrir si no se le enseña a conocer, detectar y manejar s·us emociones
adecuadamente.
El leer este libro permite apreciar que una parte de nosotros es
totalmente inteligente y otra es totalmente regida por la emoción, y
podemos entender porqué en ocasiones actuamos llevados por el coraje, el
621

�miedo, la tristeza, la vergüenza, la sorpresa e incluso por el amor, y cuando
el estado anímico ha pasado y sale el lado inteligente, nos cuesta trabajo
reconocer que somos los mismos que minutos antes rompimos una
relación, herimos a un ser querido, ofendimos a quien no nos hizo nada,
porque nos dejamos llevar por un arranque sin control.
El no saber controlar las emociones, asegura el autor, convierte a
muchos seres, desde su niñez y hé!sta su madurez en personas solas,
introvertidas y en apariencia frías, porque no saben como externar sus
sentimientos e incluso pueden vivir confundiendo el miedo con el coraj~, el
amor con la agresividad (sobreprotección)J 1~ vergüenza con la cúpula, etc.
El autor en el capítulo 15, "EL COSTO DEL ANALFABETISMO
EMOCIONAL" señala que es más grave y peligroso un estudiante o una
persona a cualquier edad, no maneje sus emociones, que aquél que no sabe
leer o escribir, ya que lo primero ha llevado a generar asesinos o
delincuentel que reprimidos por mucho tiempo llegan al límite de su
tolerancia y se conducen con extrema violencia.
Este tema es prácticamente un llamado-de alerta para educadores y
padres de familia, de aprender a identificar el concepto de inteligencia
emocional, utilizar la empatía antes que juzgar las actitudes o respuestas
de un hijo estudiante y sobre todo incluir en su ejercicio esta educación

Ahora es más fácil comprender por qué el niño aplicado y el
estudiante que sale con honores no siempre es quien logra el éxito en su
profesión, y aquél que muchas veces sin proponérselo desarrolló sus·
habilidades, sin darle prioridad a las calificaciones, dirige grandes
proyectos, ehgió a la pareja adecuada, demuestra su amor, su vergüenza,
sus miedos, sus repulsiones sin complejos y sobre todo es feliz.
El llevar este proyecto en el desarrollo de un niño, lleva como
résulta.dos, según investigaciones del autor, a un ser más responsable, más
seguro de sí _mismo, más popular y sociable, más prosocial y colaborador;
con mejor comprensión hacia los demás, más considerado preocupado, con
más estrategias prosociales para la resolución interpersonal de problemas,
más armonioso, más democrático y con mejores habilidades para la
solución de conflictos.
El autor de La Inteligencia Emocional, asegura que este ingrediente
en los programas afectivos ofrecen la posibilidad de desarrollar
habilidades de dominio y reducc_ión de estrés, habilidades cognitivas,
como la de llevar una conversación personal al interior y exterior, la lectura
e interpretación claras de señales sociales, comprensión de los puntos de
vista de los demás, actitud positiva hacia la vida, habilidades de conducta,
verbales, no verbales y sobre todo una comunicación clara con el ser más
importante, el YO que todos llevamos dentro.

Algo fundamental en este texto es que a la mente racional le lleva
más tiempo que a la mente emocional registrar y responder, a "primer
impulso" a una situación emocional, propia del corazón, no de la cabeza.
También existe una segunda clase de reac;ción emocional, más lenta que la
respuesta rápida, que fermenta primero en nuestros pensamientos antes de
conducir al sentimiento.
El tomar decisiones rápidas sin saber que prevalece primero en la
respuesta, arroja hasta la fecha seres arrepentidos con una realidad, por no
·c onectar lo que sentía con lo que realmente quería, o viceversa.
Matrimonios al vapor, estudiantes en carreras que no son de su agrado o
personas honestas que en un arranque de desesperación que han caído en
el desprestigio social.
El niño, el adolescente, el adulto, el anciano, las mujeres, los
hombres, los profesionistas, los analfabetas, todos, todos deseamos ser
comprendidos de que en ocasiones decimos o hacemos cosas que
realmente no fueron intencionales. Sin embargo, pocos estamos dispuestos
a reconocer que los demás también tienen emociones.

622

623

�"DE UN DIARIO Y UNA GUFRRA CONSTAl\TF"

"no basta ver lo que se ve, es necesario adivmarlo"
(Luis Rosales, en: Diario de 1111a rcs11rrcccio11 F. C. E., Espa11a, 1993, pág. 69)

Angélica Hernández Viera
Egresado del Colegio de Letras
Espai'iolas de la Facult{td de
Filosofía ) Letras
Universidad Autonoma de I\Juern Leon

Dice Dámaso Alonso: "Luis Rosales Vl\'e un intenso ámbito
fantástico 1lus1onado hacia el futuro ( ... ) y \i uelve los o¡os a su rastro
entreducle, desv1v1~ndose (como a el le gusta decir), ,· de esta
contemplacion nace toda su poesia". (En el prologo a R1111t1s y La Casa
Encendida, de editorial Doncel, Madrid, 1971).

La poesta de Lu1S Rosales se muestra actual, universal
conmovedora, orilla al lector a identificarse con ella mdependientemente
del lugar y el tiempo en que éste se ubique. Su libro, Diario de una
Res11rrecc1on, aparece por primera ven en 1979, en el F. C. E., mJSmo que
presenta en 1993 esta nueva edición en conjunto con la Universidad de
Alcalá de Henares de \1adrid ) la Biblioteca Premios Cervantes por lo que
se vuelve ésta una edición especial.
Los temas son varia~os: El amor por sobre todo, la muerte, la vida,
el inevitable crecimi~to y desaparición de cada nuevo ser humano. La
estructura de este "Diario"· nos hace contemplar poemas insistentes,
reiterativos, como s1 en esa insIStencia defendieran tanto una idea hasta
cerciorarse de que el lector la capto.
En el caso de algunos poemas, se nota UJla estructura circular;
donde el autor abre con una idea, la desarrolla, hasta llegar otra vez al
mismo punto, cerrando otra v~z con la idea que abrió.
Muestra esto la reiteración se11alada antes. Comparando a Rosales
con otros poetas espa11oles de la posguerra, no se escucha en él un tono de
autocompasión, 111 de extremo dolor por la guerra nvil. En todo caso, su
poesía muestra una crítica al sistema político, pero de forma sútil, siendo
más evidente para quien vivió aquel contexto, así dice:
"Sí, / es cierto, / ya sabemos que hay cosas muy
disti11tas: / dividendos,/ gobiemos insepultos sobre

625

�todo en Espaiia, / castraciones, / desperdicios y
esperanza de mejorar,"

en el mes de _agosto _se ubican casi la totalidad de éstos, dato curioso que
pudo haber sido debido a una casualidad o a una causalidad del autor.

(Luis Rosales, Op. cit. pág. 23)
La poesÍél de Luis Rosales en este texto de poesía, nos remite a la

realidad cotidiana, a la difícil tarea de describir lo "común" que de tan
común entendemos como obvio, y que hemos interiorizado quizás
autoexplicándonoslo, pero sin llegar a entenderlo, como pasa con la
muerte, la vida o el amor:

"Sabes que llega un día en que el suelo que pisas se
convierte en pared,
esta es la gran lección
y la medianería que separa los muertos de los
vivos;
los extremos se tocan,
no podemos salir de su contigüidad,
más tarde o más temprano
en cada orilla queda un muerto nuestro".
(Luis Rosales, Op. cit. pág. 30)

La muerte es un elemento furidamental, como concepto inagotable
para definirse; se vislumbra como una obsesión para Rosales, donde a lo
largo del texto, muestra constantes alusiones a ésta:

"-No sé cómo es igual lo diferente pero todo es lo mismo.
La poesía tiene cáncer. Hay palomas viv.idas y no es eso, no es
eso. Los hij95 se disipan en la niebla.
Sólo quiero decirte que no me gusta despertar y ya no voy a
hacerlo. ¿Me comprendes?
Estoy siempre cayendo y el despertar hace más brusca la caída.
Ayúdamt a morir un poco. Un poco nada más. Basta con que
.me oigas.
Sólo me queda Dios,
Es como un perro que me lame y me limpia la vida y las
palabras.
Cuando me calle puedes decir amén.
No interrumpas mi muerte. No necesito nada".
(Op. dt. pág. 39)

O bien, cuando dice" y vivir es tan sólo un espejo sangrando,
un espejo que se vuelve a quebrar todos los
días cuando paso por él para mirarte".
(Luis Rosales, Óp. cit. pág. 41)

Luis Rosales juega, juega con las formas; con las palabras; juega
con la mente, con las imágenes que se forman en ella, como en "La espera
forma parte de la alegría" (pág. 31), poema donde nos presenta un viaje
mental, que lo lleva hasta donde él quiere, dándonos una lección de que se
debe manejar la mente y pensar en lo que uno quiere, así, concluye:

" y yo puedo mirarte para seguir creyendo en lo que veo".
(Luis Rosales, Op. cit. pág. 35)

El texto está escrito como su nombre lo indica, en forma de
DIARlO, fechado cada poema con el día en que se escribió, destacando que

626

Así, los amantes, el absurdo, la soledad, la muerte, etc., son
vislumbrado~ a través de los poemas de Diario de una Resurrección, donde
a ·través de 193 páginas en una edición especial del Fondo de Cultura
Económica, Luis Rosales nos muestra las paradojas de existir, mientras yo
concluyo con sus palabras:
"Vivir o no vivir, este es el juego ( ... )
Lo que suele venir es el cansancio,
La vida y su desagüe en el ahorro,
y ese arrepentimiento primordial de saber que lo vivo era
lo otro, cuando ya está perdido".
(Luis Rosales, Op. cit. pág. 96)

BIBLIOGRAFÍA·
Rosales, Luis. (1993) Diarw de una Resurrección.
Ed. De la Universidad F. C. E. España
de Alcalá de Henares y Biblioteca Premios
Cervantes.
627

�•

LA FRONTERA DE CRISTAL PIDE LA VOZ Y LA PALABRA
- Reflexiones en torno a la frontera norte -

Ramiro Alberto Ríos Torres
Egresado del Colegio de Letras
Españolas de la Facultad de
Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
Para Joan Carlos,
Karen, Laura, y los
demás de quienes me
separa la frontera de cristal.

Carlos Fuentes, en su novela La frontera de cristal (Alfaguara,
1995; 296 págs.), presenta la problemática de la frontera entre México y
Estados Unidos. A partir del año del despojo (1848) de « medio territorio
mexicano », se produce un si11cretismo cultural, social, e idiomático; y se
desata .una frontera de incomprensión, en la que se transforman
costumbres, confundiéndose y desconociéndose uno y otro lado.

La frontera de cristal narra a través de nueve cuentos la rustoria de
la frontera con sus personajes ineludibles y necesarios : « mojados », las
muchachas de las maquiladoras, el estudiante becado en Estados Unidos,
los polleros, los narcotraficantes, los braceros, el desempleado, el patrón, y
el empresario explotador de la frontera. Éste es representado por el punto
de enlace de toda la novela : Leonardo Barroso, « zar de la frontera », y de
quien se dice que « su verdadero nombre es Contr?tos. Su nombre es
contrabando. Su nombre es Bolsa de Valores. Carreteras. Maquilas.
Burdeles. Bares. Periódicos. Televisión. Narcodólares. » (pág. 119). Este
personaje, de alguna manera u otra, en todos los cuentos, es la
representación en la novela de quien _posee « Tierras, aduanas,
fraccionamientos, la riqueza y el poder que dan el control de una frontera
ilusoria, de cristal, porosa, por donde circulan cada año millones de
personas, ideas, rnercandas, todo (en voz baja, contrabando,
estupefacientes, billetes falsos ... ) ¿Quién no terna que ver, o depen4ía de, o
aspiraba a servir, a Leonardo Barroso, zar de la frontera norte?» (págs. 32-33).
La estructura de la novela está conformada por los siguientes
cuentos: La capitalina, La pena, El despojo, La raya del olvido, Malintzin de las
maquilas, Las amigas, La.frontera de cristal, La apuesta, y Río Grande, río Bravo.
Todos estos entrelazados por la presencia de la familia Barroso, y
principalmente por don Leonardo Barroso, quien interviene en la vida de
629

�los personajes al encontrarse, la mayoría de éstos, en la necesidad y/ o la
ocasión de viajar o emigrar a los Estados Unidos. Así es como coinciden las
vidas de los personajes: en la frontera norte.
Uno de los cuentos que a mi parecer es la cabeza de la novela es La
raya del olvido,oya que es un monólogo que representa el estado psicológico
y hasta de alienación en el que se encuentran la mayoría de las personas en
la frontera. Este discurrir psicológico lo realiza un personaje ~emipléjico,
Emiliano Barroso, que ha sido abandonado en una silla de ruedas en la
división de los dos países. Este personaje ha olvidado quién es, como.
símbolo de quíenes permanecen en la frontera y se preguntan quiénes han
sido durante todas las generaciones de em igra ntes, de cómo han sido
regularmente rechazados, discriminados, como representación del
inconsciente colectivo de la frontera. Así, de su mente se escapa un
« Quisiera saber quién soy» que bien puede representar la pérdida de
identidad a través de la Historia en la división norte : « No recuerdo quién
soy. Debo hacer un gran esfuerzo para recordar mi cara. Se me ocurre una
cosa absurda. Nunca he visto mi propia cara. Debo inventanne mi nombre.
Mi cara. » (pág. 103). Y definitivamente, la mayo na se inventa un nombre,
~ o sucede con uno de los protagonistas del cuento Río Grande, río Bravo,
¡José Francisco, hijo de un emigrante, dice: «Yo no soy mexicano. Yo no soy
g·ringo. Yo soy chicano. No soy gringo en USA y mexicano en México. Soy
chicano en todas partes. No tengo que asimilarme a nada. Tengo mi propia
historia.» (pág. 281). Por otro lado, la postura ideológica de Emiliano
Barroso, se deja entrever, con la « táctica » de que la silla de ruedas se
indina al lado derecho y de pronto al izquierdo, donde siente la negativa y
piensa que irse a la izquierda ha sido su desgracia, y le ha provocado el
rechazo y repudio de sus hijos al no haberles legado riquezas por ser
comunista. Es en La raya del olvido donde la división fronteriza adquiere y
toma su significado conscientemente : separación invisible de una cultura
y/o realidad.
0

Por otra parte, el análisis sociológico, histórico, y de relaciones
personales entre gringos y chicanos se lo deja a la mayoría de los otros
cuentos. Por ejemplo, en el cuento Malintzin de las maquilas se presentan las
relaciones interpersonales de las trabajadoras de las maquilas, la relación
entre un gringo llamado Rolando y una hábitante de Juárez: Marina;
además de la relación implícita de esta protagonista con 1o que representó
la Malintzin para el pueblo mexicano. En este cuento encontramos
intertextualidad con la obra de teatro de Carlos Fuentes, Todos los gatos
son pardos, en donde un personaje llamado Marina aparece
«exponiendo» un monólogo en donde nos encontramos con su nombre
como evolución imaginaria de Malintzin, Malinche: Marina. En Todos los
gatos son pardos lo refiere de esta manera : « Malintzin, dijeron tus
padres: hechicera, diosa de la mala suerte y de la reyerta de sangre...

630

•

Marina, dijo tu hombre, recordando el océano por donde vino hasta estas
tierras... Malinche, dijo tu pueblo: traidora, la lengua y guía del hombre
blanco.» Así, Carlos Fuentes muestra los significados de la conquista y la
relación histórica con el argumento del cuento; una vez más se da la
conquista, pero en este caso sucede en las maquilas. Así como en la obra de
teatro Malintzin es « hechicera, diosa de la mala suerte », en el cuento se le
agrega además otro significado, el del oasis y la seducción que lleva a las
muchachas a las maquíladoras; como sucede también con la seducción que
Marina siente por un gr~1go, Rolando, con un teléfono celular que ni
siquiera tiene pilas y que la ha átraído a un sueño frustrado, ya que este
personaje, éomo las maquíladoras, tiene otras mujeres y no necesita
particularmente de ella. Se podría decir que aquí aún el sueño americano
sigue dando sus triunfos.
Como en otras obras de Carlos Fuentes nos llena de información
que siempre resulta « efectiva » para conocernos mejor. Nos muestra que la
crisis económica de los ochenta y su lamentable consecuencia en 1994 han
provocado la emigración y la búsqueda de una mejor vida, junto con todas
las consecuencias psicológicas, culturales y sociales que esto conlleva. Sin
embargo, las fórmulas de las políticas mexicanas son presentadas por
Fuentes en forma sarcástica, dando el sentido mexicano a la percepción y
aceptacion de las tácticas polítfcas, de la hegemonía de un partido político.
En el cuento La capitalina un personaje explica esto de manera irónica :
« La salud de México ha consistido en que renueva sus
élites periódicamente. Por las buenas o por las malas.
Cuando las aristocracias nativas se eternizan, las
sacamos a patadas. La inteligencia social y política del
país consiste, más bien, en saber retirarse a tiempo y
dejar abiertas las puertas a la renovación constante.
Políticamente, la no reelección es nuestra gran válvula
de escape. Aquí no puede haber Somozas y Trujillos.
Nadie es indispensable. Seis afiltos y a su casa. ¿Robó
mucho? Mejor. Es el pago social por saber retirarse y
no volver a decir ni mú." (págs.13-14).

La historia de México se hace presente con mayor precisión en el
último cuento, Río Grande, río Bravo, ésta va intercalándose con el resumen
final de la historia de los personajes. Este recorrido ocurre con algunos
episodios muy significativos de la actual frontera desde la conquista de
América hasta nuestros días. Así se entrelazan las vidas de los personajes
en el mismo momento y espacio de la novela, con la Historia que sigue
pesando en sus vidas. Es la Historia la que une la historia de la novela y la
historia de México, como también une a las dos naciones. Lo mítico, por
631

�CANJE

esto, juega aquí un papel importante, ya que muestra la relación del
pasado con el presente, que a veces cautiva o repele a las dos naciones.
La novela de Carlos Fuentes es además una profunda reflexión del
sign;ficado real de la frontera. El autor le da voz y palabras a la frontera a
través de sus personajes. Ellos encarnan el verdadero sentir y pensar de la
división. A través de su lenguaje nos dice y nos hace discurrir sobre las
preguntas esenciales de la existencia y el sentido de la frontera. ¿Qué fue,
es y será la línea diviso,ia entre Estados Unidos y México?

ALEMANIA

Zeitschrift fiir Kulturaustasch, lnstitut für Auslandsbeziehungen; Stuttgart.
Mundus. A Quarterly Review of German Research. Contributions on Asia,
Africa a.nd Latin America Art and Science.

Vorfesungs .und Verzeichnis Personal.
Martin-Luther-Universitiit.
Halle-Wittenberg. Sommersemester 1998.
Forschungs Bericht. 95/96. Martin-Luther-Universitiit. Halle-Wittenberg.
LiterahlTe Music Fine Arts. A Review of German Language Resea.rch.

ARGENTINA

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fue de 500 ejemplares.

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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas, 1998, No 25, Enero</text>
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                <text>Historia</text>
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                <text>Letras</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                    <text>- Ay, las Siete Maravillas- suspiró y cerró el
libro. Se había aprendido la fórmula mágica de
memoria. Volvió a la ventana.
--¿Las Siete Maravillas?- preguntó la abuela

Alma, que había terminado de secar los platos
de la cena, luego de sacarlos de la máquina
lavadora. Había ido a avivar el fuego de leña en
la chimenea y se encontró a la nieta nostálgica.'14
Los libros mencionados son sólo una muestra de textos con

heroínas más acordes con la diversidad del mundo femenino en la
actualidad.
111d M
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1,,.

NOTAS BIBLIOGRAFICAS

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¿:

1 Campobello,

Nellie. • Las manos de mamá".
ílustracciones de Femando Aceves. Col. Botella al Mar. Dirección general de publicaciones del
CNCA/ Grijalbo. México.1991. pág.34
2 • Jacobs, Bárbara.• Las siete fugas del Saab, alias el Rizos".
Ilustracciones de Eko. Col. Botella al Mar. Dirección general de publicaciones del
CNC A/ Alfaguara. México. 1991. pág.52
3 BE&gt;rorny, Roy. "Pat!'ando lunas•.
Rincones de Lectura. Secretaría de Educación Pública. México. 1993.p.16
1 Murrny, Guil1Pm10. fa1 PI momento de realizar eslP escrito la novela aún no ha sido
publicada.

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Sección Tercera

CIENCIAS SOCIALES

�LA CONSTRUCCION DEL "SIGNIFICADO" EN LA OBRA DE
MAX WEBER·: SU IMPORTANCIA PARA LA COMPRENSION
DELO SOCIAL

Lic. Ricardo C. Villarreal Arrambide
Catedrático de la Facultad de Filosofía y
Letras.
Coordinador del Area de
C iencias Sociales del Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León

. ..

.

'

La construcción del "significado" en la obra de Max Weber, es u~a
propuesta sistemática de s u sociología comprensiva que, como tal,
pretende captar el sentido; "entender, interpretándola, la acción social
para de esa manera explicarla causalrnente en su desarrollo y efectos".1

En principio, la importancia del "significado" para la comprensión
de los fenómenos sociales, tiene -como la tiene en ·general para toda su
obra- intima relación con las opciones que Max Weber escoge en la
discusión entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias de la cultura.
Weber es receptor de una polémica que se nutre de Kant y que es
desarrollada, entre otros, por neokantianos como Dilthey, Windelband y
Rickert. Wilhelrn Dilthey (1833-1911), señala en su " Introducción a las
Ciencias del Espíritu", publicada en 1883, que las ciencias de la naturaleza
se ocupan de una realidad externa a nosotros mismos cuyo conocimiento
queremos alcanzar; las ciencias del espíritu, por el contrario se refieren a
nuestra propia experiencia, al mundo vital que nos es más in.mediato¡
pretenden, en consecuencia, captar vivencialrnente lo individual, lo
singular de la realidad histórico social. Mientras que en las ciencias de la
naturaleza el conocimiento se inicia con el planteamiento de hipótesis que,
a posteriori, son verificadas por la observación y la experimentación,
buscando con ello elaborar leyes o teorías, en las ciencias del espíritu la
realidad humana es vivida como experiencia, su objeto de investigación es
el mundo en el que se manifiesta la vida histórico social de los hombres.
"El contexto vital es aquí el elemento primario; de esta manera se
distingue la diversidad de los métodos mediante los que estudiamos la
vida psíquica, la historia y la sociedad, de aquellos mediante los que
delimitamos el conocimiento de la naturaleza2• Es en este sentido que

"Max Weber, sociólogo, economis ld e histor iador Alemán (1864-1920)
1
Weber Max, "EcanamÍII y Sociedad", vol. l, México, F.C.E., 1969, pag. 5
2
Habermas Jürgen, "ConoC11111ento e Interés", Ed. Ta u rus, B. Aires 1990, pag. 153.

349

�Dilthey reclama para las ciencias del espíritu una posición metodológica
especial: Explicamos la naturaleza, comprendemos, en cambio, la vida
psíquica y social en una intersección que se ubica en la relación orgánica
entre vivencia, objetivación y comprensión.3

Windelband, junto al proceder nomoté-tícoéíelas"fiencias naturales, existe
el proceder ideográfico de la historia: "La realidad se hace naturalez.a
cuando la consideramos con referencia a lo universal; se hace historia
cuando la consideramos con referencia a lo particular e individual:8•

Heinrich Rickert, (1863-1936) por su parte, quien ocupó en la
universidad de Heidelberg, la cátedra de filosofía en 1915 a la muerte de
Windelband, tomó de éste la concepción de la filosofía como Teoría de la
Cultura, que desarrolló en forma más sistemática. "Entendemos por
cultura dice Rickert, la totalidad de los objetos reales en los que residen
valores universalmente reconocidos y que por esos mismos valores son
cultivados" 4 • ~echaz.a la distinción hecha por Dilthey entre naturaleza y
espíritu, puesto que, en su opinión, se basa en una oposición material de
los objetos de conocimiento, que desconoce que ,la realidad en su
totalidad, como conjunto de toda existencia corporal y espiritual, puede
considerarse de hecho como un todo unitario; en consecuencia, es posible
investigarla en todas y cada una de sus partes, por medio de disciplinas
particulares con uno y el mismo método. Para superar esta perspectiva, lo
que procedería es establecer una diferenciación analítica, formal; en el
sentido de que existen en la realidad cosas y procesos que tienen para
nosotros una especial significación o importancia, en los que vemos algo
más que mera naturaleza. "Frente a ellos, entonces, no bastará ya, por si
misma, la explicación naturalista, que por lo demás es enteramente
legitima, sino que habríamos de plantear frente a ellos otras preguntas
más y muy distintas; y todas ellas, referidas ante todo, a los objetos que
comprendemos inmejorablemente bajo el nombre de cultura" 5 • Así,
Rickert sustituye la división anterior de ciencias de la naturaleza y
ciencias del espíritu, por la de ciencias naturales y ciencias culturales. Lo
anterior indica que Rickert propone una distinción básicamente
metodológica del asunto; cuestión que en mi opinión, Weber acepta
parcialmente: "No son las relaciones reales entre cosas, lo que determina
los objetos de estudio de las disciplinas , es en las relaciones conceptuales
entre problemas donde nace una ciencia nueva o un nuevo problema de
investigación"11•

Max Weber, más allá de las diferencias entre estas dos posiciones
neokantianas, la de Dilthey por un lado y la Windelband y Rickert por el
otro, y aún no compartiendo algunas de sus argumentaciones, asume la·
diferenciación entre ciencias de Ja naturaleza y ciencias de la cultura como
un importante punto de partida. Es cierto, como ha señalado Runciman,
que "el problema más arduo al que se enfrentan las interpretaciones sobre
Weber, es que muchos de sus escritos sobre metodología no sólo son muy
polémicos sino que, al mismo tiempo, son muy eclécticos"9, lo que hace
difícil precisar las coincidencias y oposiciones en relación a los
planeamientos de los autores con quienes discute. No obstante, creo que
Weber, aún aceptando, en general, la distinción neokantiana, supera, tanto
los excesos de los idealistas como la unilateralidad de los positivistas.
Esto se observa cuando Weber dice que: "No cabe duda alguna, de que el
punto de partida para las ciencias sociales está en la configuración real,
esto es, individual de la vida sociocultural que nos rodea; y todo ello en
su contexto universal, pero no por ello menos individual. En las ciencias
sociales se trata de la intervención de procesos mentales, cuya
"comprensión" revivicente constituye una tarea específicamente diferente
a la que pudieran solucionar las fórmulas del conocimiento exacto de la
naturaleza"; sin embargo, añade, "tales diferencias no son tan
fundamentales como pudiera parecer a primera vista" 10• Weber, a fin de
cuentas, era muy consciente de la importancia capital de los aportes del
conocin,iento científico natural a la civilización occidental, como para
eliminarlo totalmente en las ciencias sociales, aunque siempre con un
carácter complementario y subordinado.

Las ciencias naturales elaboran generalizaciones o leyes
universales, excluyen por lo tanto, lo individual o singular de la realidad;
"Existen, no obstante, dice Rickert, ciencias que no pretenden establecer
leyes naturales, que no les preocupa fom1ar conceptos universales; estas
son las ciencias históricas, en el sentido mas amplio de la palabra"7 • A
estas ciencias les interesa conocer la particularidad e individualidad de la
realidad que estudian, de ahí que, como ya lo había anticipado

Jbid, pag. 153-155
Rickert H, "Ciencia Cultural y Cii:11ci11 Nafuml", Col. Austr..l, M,•xiw, 1952, p.t¡;. 60
s !bid, pag. 44
6 Bordíeu y otros, "El Oficio del S,Kuil,,gt&gt;'', EdSiglo XXI, Mi•xin&gt;, 1978, pdgs. 62-85
7 Rickert H., "Ciencia Culh1ral y Ciencia N11h1ml", Col. Aus tr.tl, M,•xi,o, 1952, p.t¡,. %

Inserto dentro de este marco de referencia, Weber plantea que uno
de los criterios fundamentales para la determinación de los elementos
significativos del acontecer social, es la selección que el científico hace de
él; no sólo en el sentido de que, como el mismo pensaba, es imposible una
ciencia generalizadora de la sociedad, sino en el sentido de la "dirección
de interés" subjetiva del propio científico. Esto no significa, como ya ha
sido discutido en varias ocasiones, la imposibilidad de objetividad en las
ciencias sociales, ya que Weber distinguía claramente entre la
determinación del interés del científico (orientación valorativa) y el
ejercicio de los juicios de valor; una vez dado un elemento de valor en el
proceso de selección, es posible extraer conclusiones objetivamente
válidas sobre una determinada realidad social. Esto es muy claro. Lo que

3

4

' lhid pdg.98
" Rurn im.tn W.C., "Crítica el,: la Fi/o,;oµ,1 de /11,; Crc11c111" ::;,,c,11/t-s ,/,: Max Wel&gt;c:r", F.J. FCE, Col.
lln•v.trios, M,;xi, o 1976, p,1g. 21
·
10
WPlw r M.tx, "_.;olm: l,¡ /"cona de l11:a C1i:11a11,; ::;oci111l',;", Ed fiutura, ll. Ain&gt;s, 1977, pags 38,39

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:

5

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me interesa destacar aquí es que, según Weber, el mismo concepto de
cultura es un concepto de valor: La realidad empírica se convierte en
cultura para nosotros porque, y en tanto que, la relacionamos con valores.
Aquí es precisamente donde radica la distinción entre los fenómenos
naturales y el caso social. "Los seres humanos, sus acciones y sus
realizaciones culturales son encamaciones de valor. De ahí que nuestro
interés por ellas esté directamente determinado por su importancia para
los valores que el mismo científico comparte o que son significativos para
él por acuerdo con sus propios valores o en conflicto con ellos" 11 • Esto
implica, dada la variabilidad de los sistemas de valores en el tiempo y en
el espacio, que los elementos concretos proporcionados por esos sistemas
no darán origen a una individualidad· histórica (que son los objetos de
estudio, por excelencia, de Max Weber) sino a diferentes puntos de vista
desde los cuales es posible estudiarla. Es de la comparación entre el
individuo histórico y otros dónde se construyen los conceptos generales.
De ahí que los estudios de Max Weber estuviesen centrados en el análisis
de culturas concretas o sociedades particulares. En consecuencia, su
actividad la dedicó a laboriosos estudios sobre el origen y desarrollo de
las instituciones políticas, económicas, jurídicas y religiosas del mundo
occidental.

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Ahora bien, ¿Qué implicaciones tiene lo dicho anteriormente en
relación al concepto de "significado"? Primeramente, diremos que un
sistema de valor es una "configuración significativa", y es significativa en
el sentido de que se refiere a un sistema de máximas de conducta
humana.

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Así, la Etica protestante es un sistema de valores, una
configuración de fenómenos culturales ·(en este caso primordialmente
religiosos) por los cuales se orientan los actores sociales. Como dice
Parsons 12, son sistemas de ideas importantes para la motivación concreta
y para ello Weber exigía su formulación ideal-típica: filosofía brahmánica,
teología calvinista, etc.. Son sistemas de proposiciones interrelacionadas y
deben ser entendidos como tales. Sólo cuando han sido entendidos de tal
modo, puede ser entendida, a su vez, su relación con la motivación
concreta por medio de la canalización de intereses religiosos.
Lo anterior supone una diferenciación al interior del fenómeno de
la "comprensión" que no corresponde a diferentes etapas en el desarrollo
intelectual de Max Weber, sino más bien a una distinción metodológica,
incluso pragmática: La comprensión directa, actual e inmediata y la
comprensión explicativa.

, ~tendemos las cosas de la primera forma, en la medida en que,
en termmos de la experiencia cotidiana, normal, habitual son evidentes a
tra~és del solo hecho de ser observadas: Comprendemos lo que quiere
dectr una persona cuando afirma que 2x.2=4 puesto que se trata de una
propos!ción convencional que posee una significación atemporal y que
cualquier persona con conocimientos aritméticos mínimos conocería· 0
bien, nos es evidente que, cuando vemos a una persona en determin¡da
posición con un instrumento que llamamos hacha, ésta está cortando
mad_era. Por otro lado, la comprensión explicativa o la comprensión del
motivo, como algunos prefieren llamarla, es la comprensión de los
elementos de la motivación que no son evidentes en la observación
concreta particular, sino que siguen siendo problemáticos.
La
comprensión explicativa se da cuando podemos reproducir en nosotros el
juicio intencional del actor, o , si su acción no es racional, cuando
podemos mediante la participación simpática comprender el contexto
emocional en que tiene lugar la acción. El Observador no necesita
compartir las opiniones, los valores, ni los fines del actor (no es necesario
ser César para comprender a César) 13, pero comprende intelectualmente
la situación y la conducta implicados.
~ ~cción particular es colocada en una secuencia de motivos cuya
com prens1on puede tratarse como una explicación del curso real de la
conducta. Esto es posible porque el motivo tiene un sentido subjetivo que
les parece al actor mismo y al observador, base suficiente para la conducta
en cuestiónH. En otras palabras, podemos imaginar las emociones que
~rovoca en la g~nte una situación o un acontecimiento dados; podemos
1magmar el motivo que está detrás de la acción de una persona o de un
grupo y podemos encontrar o elaborar un __principio aceptable de acción
que mostraría que el motivo que atribuimos a una acción humana dada,
se sust~nta ~!1 el estado afectivo que suponemos evocado o surgido por
una s1tuac1on que podemos reproducir mentalmente, porque la
conocemos, cuando menos en forma simbólicats.

Se trata, en resumidas cuentas, de la distinción entre la motivación
considerada como un proceso real en el tiempo,. es decir, el significado de
la co~d~~ dentro de una acción intencional y los complejos atemporales
de significados como tales; complejos significativos que, -señalamos de
paso- según Rickert, son los únicos susceptibles a la comprensión.
la distinción, como parece claro, entre "significado" como
configuración de fenómenos culturales y "significado" de la conducta en
un contexto específico, no corresponde a diferentes etapas del
pensamiento de Max Weber, ni son mutuamente excluyentes, por el
13

Weber Max, "Economía y Sociedad" vol.l, Ed. F.C.E., Mexico 1969, pag.6
Weber Max, "The Theoryof Social and EconomicOrganizalion", N York, U.Press, 1947 Cap¡
15
Abel Theodore, "The Operntion Called Verstlle,1", American )oumal of Sociology, Nov 1948,
pag.216
14

11 Parsons Talcott, "La Estructura de la Accwn Social", vol II Ed. Guadarrama, Madrid, 1968, pag
729
u lbid, pag 778

352

353

�contrario están íntimamente conectados: La motivación concreta implica
una rela~ón sustantiva entre los elementos significativos y los demás
elementos del complejo de acción. Un sistema de significado, im!'licado
por ejemplo, en la acción racional, es un saber cien~c~~nte válido q~e
expresa, cuando menos, relaciones intrínsecas hipoteticas entre fin,
medios y condiciones.
En la motivación considerada como un proceso real en el tiempo,
los significados no pueden verse divorciados d~ relaciones intrínsecas de
este carácter O de otro análogol6. En este sentido, los sucesos reales que
pueden ser observados sólo pueden s~r ·si~cativos de una manera
simbólica sin referencia alguna a relaciones inherentes al mundo real.
Esto es cÍaro, puesto que los actos concretos no son tratados ?º~ We~er
como intrínsecamente significativos en un contexto ,de medio-fin, sino
como simbólicos de un sistema de significados.
Ahora bien, si el objeto propio de la "comprensión" es ocuparse
del sentido considerado subjetivamente por los hombres en el curso de
una actividad real y concreta; comprender este sentido según el ~al- han
orientado prácticamente su actividad, ¿No imp~ica que este proc~d1n:u~nt~
-en el plano de lo subjetivo- puede ser considerado como ps1cologico •
Sabemos perfectamente que para Max W_e ber la _acción ~ocial _es una
acción en que el sentido mentado por su su1eto o suJetos esta referido a la
conducta de otros, orientándose por ésta en su desarrollo17• Y este
concepto de la orientación de la conducta sirve para distinguir a
sociología de la psicología. Sabemo~ también ~ue, para -~eber,,,aden:ias
del sentido de un acto para un individuo, ex1Ste tamb1en un sentido
medio" atribuible a una pluralidad de actores e incluso un sentido para
actores hipotéticos en tipos particulares de actividades. Sin embargo, al
hablar de la explicación comprensiva, como señala Freund 18, no se
detiene en los problemas filosóficos que plantea. ¿Pert~nec: ~ una esfera
autónoma, distinta de las de·lo físico y de las de lo psicologtco? Yo creo
que Weber, en alguna medida, proporciona una salida_-a la cual no le hace
justicia Freund- cuando afirma que el problema _se~~lado se debe a la
confusión que se basa en el error de considerar ps1qmco todo aquello que
no es físico.

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Además de los mundos físico y psíquico -afirma Weber- existe el
mundo de las ideas o significaciones: Cuando un hombre cr~e que 2 ~ 2 =
4, este es un fenómeno psíquico; pero la idea de 2 x 2 = 4 es mdepend1ente
del contenido del pensamiento de cualquier persona particular. Y es que
el hecho de que Weber afirme que la "significación" -como atributo
necesario de la acción- sea subjetiva, no implica que el "sentido
subjetivamente considerado" deba ser interpretado como parte del

Es interesante observar aquí que, contra la idea generalmente
aceptada, este enfoque de Weber sobre la psicología que data de 1904 es
bastante similar al planteado por Durkheim en 1895, en sus "Reglas del
Método Sociológíco".

Por otro lado, cabe señalar que, la crítica sobre el "sentido
subjetivo" de la acción social (su supuesto reduccionismo psicológico), fue
quizá excesivamente marcada en contra de Weber, seguramente porque se
oponía a las enseñanzas del Behaviorismo norteamericano, según el cual,
los sentidos subjetivos de los actores no pueden ser objeto de la
investigación científica, ya que no son susceptibles de observación directa.
La sociología Weberiana intentó aprovecharse de las posibilidades
que ofrecían tanto las ciencias sociales como las ciencias ·d e la naturaleza.

El nivel más alto de entendimiento de los fenómenos sociales es
sólo posible si la comprensión es causalmente adecuada, y adecuada a su
vez, al nivel de la significación. De ahí que, para Weber, la relación entre
causación y significación sea de suma importancia para la sociología.
Sin entrar aquí en muchos detalles, diremos que no cabe asimilar
a Weber la distinción hecha por Dilthey, entre explicación y comprensión
como dos métodos autónomos, Para Weber, toda relación inteligíble para
la comprensión ha de poderse explicar también causalmente20• La
explicación es la constatación de la conexión de sentido en que se incluye
una acción social, y la comprensión es la captación de la acción social,
interpretándola. Sin embargo, ambas deben ser articuladas. Así, afirma
que "una imputación causal adecuada de la acción social significa que el
proceso que se dice ser típico es adecuadamente captado en el plano de la
significación, y al mismo tiempo, la interpretación es, en cierto grado,
causalmente adecuada.
Si falta la adecuación con respecto a la
significación, entonces, por alto que sea el grado de uniformidad y por

r

Parsons Takoll, Op ( 'il. ags. 718,719
_
Weber m ax, " Ernnomía y Sod &lt;'ditd", F.( º. E., vol 1, M,,xi«&gt;, 1969, par, :&gt;
,18 Freund Julien, "Soci.,Jogía de Max Wi:bcr", EJ. l'Pnins ula, Biln&lt;'lonit 1&lt;)(,8, pag. &amp;:&gt;
16

"aspecto interior" del comportamiento. La "sociología comprensiva" no
tiene por objeto enumerar las manifestaciones y los elementos psíquicos o
físicos que acompañan o incluso producen la relación significativa de la
conducta con los objetos, A mi juicio, Weber es claro en este asunto;
respetando la esfera propia de la psicología, dice que "precisamente los
intentos, en parte magníficos, existentes hasta ahora, de una
interpretación psicológica de los fenómenos económicos, muestran en
todo caso que, del análisis de las cualidades psicológicas del hombre, no
se progresa hacia el análisis de las instituciones sociales, sino que, a la
inversa, el esclarecimiento de las premisas y de los efectos psicológicos de
las instituciones presupone el conocimiento de estas instituciones y el
análisis científico de sus relaciones" 19 .

17

354

10
1"

W,+,.•r Mitx, "~,,/,rr l,1 Tc:c&gt;rí11 ,/e la~ Cirncia~ ~,,.:in/,:~", F.J. Futura, R. Aires, 1976, pag. 58
~ n•und Jul i,•n, ( )p ( ' ¡¡_ Par, 8 5

J55

�exactamente que pueda ser numéricamente determinada su
probabilidad... es todavía una probabilidad estadísticamente
incomprensible... 21 •
Por otro lado, la explicación más adecuada desde ef punto de
vista de la significación, no tiene sentido si no es posible constatar o
confirmar la probabilidad de un acto en cuestión, en el mejor de los casos,
sólo sigue siendo una hipótesis plausible.

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En este sentido, para Weber, la interpretación causal proporciona
a la investigación comprensiva el estatus de actividad científica. El
procedimiento de la comprensión en Weber, no es más que eso, un
método especial, pero necesario que facilita el desvelamiento del sentido.
Sólo que la "comprensión del significado" debe ser confirmada por la
imputación causal o la observación estadística. De esta manera ha
contribuido la "sociología comprensiva" a construir un conocimiento
válido de la realidad histórico social.

1

~[

Maestro Gabriel Vargas Lozano
Profesor-investigador titular en el
Departamento de filosofía de la
Universidad Autónoma Metropolitana,
U. Ixtapalapa y Co-Director de la revista
Dialéctica de la Universidad Autónoma
de Puebla.

A punto de finalizar el siglo XX uno de los conceptos que han
adquirido un mayor prestigio y un lugar previlegiado en el imaginario
social en una parte del mundo (especialmente Europa del este, la ex-URSS,
América Latina y Africa) ha sido el de la "democracia" .
¿Cuáles son las razones de este hecho?

¡ . l1
J

LA DEMOCRACJA LIBERAL Y SUS LIMITES

Una de ellas proviene de su larga historia. EJ concepto democracia
ha concentrado en períodos determinados, la aspiración legítima de las
mayorías para obtener el poder o al menos establecer limites al poder para
lograr una mayor justicia en todas sus dimensiones.

i:.

.;J

Otra razón, más difícil de explicar en pocas palabras y sin haber
expuesto lo que entiendo por democracia, se.ria que desde 1917 a 1989, se
protagonizó una lucha universal entre dos sistemas: Uno capitalista que
adoptó diversas formas políticas que fueron desde la democracia política
hasta el fascismo y otro, que se autodenominaba socialista y que a nombre
de "democracia social" mantenía una dictadura de partido-estado. Esta
lucha, por múltiples razones que expongo en mi libro Más allá del derrumbe
{1994) terminó con el triunfo del capitalismo, hecho que Francis Fukuyama
identificó, en forma ideológica, como "triunfo de la democracia". Esta
identidad entre capitalismo y democracia no es correcta ya que existen
fuertes tensiones entre las dos lógicas (económica y política) o como dice
John Dunn, sus relaciones son "estrechas y opacas". A mi juicio, lo que
triunfó al caer el llamado "socialismo real" fue la economía del mercado
capitalista que ocasionó, en aquellos países, un despertar de las masas
populares al largamente postergado deseo de democracia, movimiento que
de alguna manera ha dejado su ÍD'!pronta en la reformulación de las nuevas
constituciones. Así, la democracia pudo colocarse nuevamente en el centro
del imaginario social como una esperanza, se realiz.ara o no en su sentido
auténtico.
21

Weber Max, "Economía y Sociedad", Vol I, Ed F.C.E. México 1969 pag 11

357
356

�La tercera razón del asenso de la democracia proviene de los
procesos que hemos vivido en América Latina en las últimas décadas. En
efecto, frente al terrible trauma que constituyeron las dictaduras del cono
sur, las diversas fuerzas políticas han buscado un reacomodo democrático
en países como Brasil, Argentina, Chile y Uruguay, entre otros. En el caso
de México, después de un dominio por décadas por parte del Partido
Revolucionario Institucional (PRI) como partido único del estado, y debido
a las profundas crisis económica-sociales a que nos ha llevado su política
económica (acentuada por el neo-liberalismo), el sistema tuvo que
negociar una lenta y compleja reforma política que se inició en 1970 y que
ha culminado en las recientes elecciones del 6 de julio de 1997 con triunfos
importantes para la izquierda (representada por el partido de la revolución
democrática (PRD) y para la derecha, representada· por el partido de
Acción Nacional (PAN).
Estas últimas elecciones, por la forma
relativamente limpia en que se llevaron efecto, nos permite decir que se ha
iniciado en nuestro país, el tránsito del régimen de partido único de Estado
al de un régimen pluralista en la que permanecen en lucha, el PRI, el PAN,
el PRD y otros partidos pequeños como el Partido Verde ecologista de
México (PVEM) y el partido del Trabajo (PT). Esta nueva situación coloca
en la agenda del debate político, una serie de problemas importantes que
deben ser analizados por la Filosofía y la ciencia política.
Ahora bien ¿Podemos'confiar en que la democracia pueda resolver
algunos de los principales problemas de injusticia social?. ¿Realmente el
acceder a la democracia representa para nosotros un inicio de solución a
los graves conflictos que nos aquejan?.
Estas preguntas io'iportantes en el México de hoy, parecen no serlo
en países en donde, a la inversa de lo que aquí ocurre, se está presentando
un fuerte desencanto sobre la democracia, como en Francia, Italia,
lng]aterra o los propios Estados Unidos de América.

"',..,
· Así nos en&amp;entamos a una paradoja: Mientras en América Latina
y Europa del Este, la democracia es un bien apetecible, en Europa ya están
hablanao sobre el "fin de la democracia", como lo hace Jean-Marie
Guéhenno, en un libro del mismo nombre. 1 •
Lo que procede entonces, a mi juicio, es examinar las causas de

dicho desencanto y extraer las lecciones debidas para poner de manifiesto:
Primero, que existen diversas concepciones de la democracia (elitista,
pluralista, participativa, autonomía democrátrca, radical); segundo, que la
"democracia realmente existente" es decir, la democracia puesta en
práctica en algunos países altamente industrializados, han demostrado ya
sus alcances y sus limites y tercero, que se hace necesario construir nuevas
358

formas de la democracia que permitan contender con el amplio y difícil
conjunto de obstáculos que la acechan.
Ahora bien, mientras la tradición marxista se concentró en la crítica
a la "democracia burguesa" y no pudo desarrollar una nueva alternativa,
la profundización de la democracia, en sus diversos sentidos recayó en los
filósofos Jiberales.2
Es por está razón que analizaré, en forma breve y sintética, algunos
de los rasgos característicos de tres agudos críticos liberales de la
democracia liberal: Norberto Bobbio, David Held y C. B. Macpherson.
Los tres parten de la tradición abierta por Stuart Mili; analizan las
contradicciones de dicha tradición y buscan soluciones a los grandes
obstáculos que ha encontrado la realización de la democracia en los
diversos países industrializados. Sus reflexiones nos pueden permitir
algunas conclusiones útiles también para Latinoamérica.

La democracia procedimental.
Norberto Bobbio (1909), como se sabe, es uno de los filósofos más
notables de la actualidad. La importancia de su reflexión radica en su
profundo conocimiento de los clásicos; su claridad analítica y su
honestidad a la hora de examinar los conflictos de la democracia
contemporánea. Estos conflictos surgen de los obstáculos que genera el
tipo de organización que ha adoptado la sociedad contemporánea. La
mayoría de sus libros han sido traducidos al español en los últimos años y
es por ello que podríamos decir que es él mas conocido de los autores junto
a Sartori, Dahl y otros. Bobbio parte de una definición mínima de la
democracia: Democracia es "un conjunto de reglas (primarias o
fundamentales) que establece q11ién está autorizado para tol}lar las
decisiones coleqivas y bajo qué procedimientos". (Bobbio, 1986: 14). Las
reglas procedimentales son: Sufragio adulto; derechos cívicos (de
expresión y organización); mayoría numérica y derecho de minorías.
Bobbio analiza en su libro Liberalismo y democracia, los encuentros y
desencuentros entre dos corrientes pronunciándose por un liberalismo que
distingue de lo que llama /iberismo, es decir, un liberalismo que está a favor
de los derechos y de las instituciones y no de los excesos y consecuencias
de la economía de mercado.
En e/ J11t11ro de la democracia expone con_agudeza los problep-tas que
enfrenta hoy esta forma de gobierno en los países industrializados. Para
Bobbio, la democracia nace de una concepción del individuo como
359

�soberano y hoy se observa el dominio del corporativismo; debería
representar los intereses de todos los ciudadanos y en su mayor parte
representa los intereses de sectores; las oligarquías debería desaparecer y
no es así; todos los ciudadanos debería participar del poder y el ciudadano
se siente cada vez mas alejado del poder; se ha formado un poder invisible
tras las urnas que orientan las decisiones; la democracia estaba basada en
la educación de la ciudadatúa y lo que se observa es desinformación y
apatía. Son las promesas incumplidas de la democracia. Las causas de
este fenómeno son, a su juicio, la complejidad de las sociedades
contemporáneas que han generadq la tecnocracia; el aumento de la
burocracia y la ingobemabilidad. Todo ello constituyen fuertes obstáculos
para la realización plena de la democracia.

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Detrás de toda concepción se encuentran ciertos valores explícitos:

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La tolerancia entre los mdividuos; la libertad de creencias; la renovación

gradual de la sociedad y la fraternidad entre los hombres.

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política. No la substancia. En este sentido, considera que el marxismo ha
cometido el error de subestimar el cómo par dedicarse al quién denomina.

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Preocuparse por qmen -dicé- generó la confusión entre la
dictadura de una clase y dictadura como ejercicio de la fuerza sin ley.

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Según Bobbio, el marxismo transforma la noción clásica de
dictadura (excepcional y transitoria) en regla ' universal anterior al
comunismo como dictadura del proletariado.

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Perry Anderson sometió la concepción de Bobbio a las siguientes
críticas:

1) Defiende la democracia representativa pero encuentra límites a ella;
2) Crítica la democracia directa pero habla de una ampliación de la
democracia;
,
3) Defiende a la democracia liberal como forma de acceder a un socialismo
pero lo plantea imposible;
4) Camina hacia el conservadurismo.
A su vez, M Bovero respondió a las críticas de Anderson en una
entrevista aparecida en un libro: "La filosofía política de un fin de siglo" (1994)
con los siguientes argumentos:
Anderson tiene una V1S1on simplista de la relación entre
liberalismo y democracia; la prolongación de la democritcia no coincide
con la directa ya que la democracia representativa y directa son métodos y
la democracia política y social son niveles .

La democracia es para él un método, la forma de la comunidad

«:t (,.:;
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'01

La solución que propone para poder sortear estos obstáculos es la "
extensión de los derechos" al igual que el paso del quien vota al dónde vota.
El sistema democrático debe extenderse, a su juicio, a lugares como la
familia; la universidad; el ejército o la iglesia.

condiciones económicas y de la lucha política que se expresa en la
estructura jurídico política y que es uno de los aportes principales de un
marxismo crítico.

'

.....

Bobbio subraya la importancia de las instituciones liberales como
el parlamento y derechos cívicos, como baluarte en contra de los abusos
del poder. La dictadura liberal tiene la función de asegurar la libertad
negativa de los ciudadanos:
Derechos cívicos de los ciudadanos
individuales; parlamento nacional. Esto asegura el estado constitucional.
Este es un "instrumento" que puede ser utilizado por cualquier clase
social.
Considero que Bobbio tiene la razón a medias. Tiene razón en que
tales instituciones aseguran la libertad negativa pero no al creer
que el parlamento es sólo un instrumento. Desestima el impacto de las
360

Por mi lado, considero que lo que Anderson está señalando son las
antinomias a las que Bobbio llega de su análisis de la democracia moderna.
El problema que señala Anderson es que. Bobbio ha tocado un limite que
no puede resolver por la vía que se ha trazado.
Por otro lado creo que, en primer lugar, el método utilizado por
Bobbio le lleva a tener una posición un tanto ambigua: Por un lado asume
una definición formalista-Katiana de la democracia y por otro realista.
En segundo lugar, se mantiene dentro de los estrechos límites de
un liberalismo rectificado que se niega a considerar que lo económico
también es político.
Finalmente, su concepción de la democracia procedimental, con
todo lo aclaratorio y útil que pueda ser, descansa sobre un principio formal
que pretende evitar lo sustancial. A mi juicio la distinción sólo es
realizable si se quiere mantener a la definición como un ideal ético pero no
se si se quiere comprender los procesos reales. En ese nivel como deáa el
intelectual y político mexicano Jesús Reyes Heroles, en la política "el fondo
está en la forma".

361

�La autonomía democrática.

Por su lado, politólogo inglés David Held después examinar los
diversos modelos de democracia que se han desarrollado hasta ahora,
(Held, 1992) se pregunta ¿qué debería significar hoy en día la democracia?
Para responder a la pregunta, Held alude a las dos tradiciones
contemporáneas: La nueva derecha y la nueva izquierda. La nueva
derecha buscaría unir los objetivos de libertad e igualdad a los del
individualismo en todas sus d.imensiones. Su idea es que el Estado debe
establecer las condiciones para que los ciudadanos persigan sus propios
intereses bajo la defensa de la ley; la libertad individual y la tesis ~e "cada
quién su vida". La izquierda, por su parte, defen~erí~ lo s~ia~ Y lo
colectivo; consideraría que la libertad y la justicia en sentido autentico no
se pueden alcanzar en el capitalismo. Frente a estas dos posiciones, Held
propone una nueva tesis: La autonomía democrática. Su pr~cipio ~eneral •
en que se basa es el siguiente: "Los individuos deberían ser libres e iguales
para determinar las condiciones de su propia vida; es decir, de~erían
disfrutar de los mismos derechos (y por consiguiente de las mISmas
obligaciones) en la especificación del marco que genera. ~i~ita las
oportunidades disponibles para ellos, siempre y cuando no utilicen este
marco para negar los derechos a otros" (Held, 1992: 326). Se O:ªta de
defender la libertad y la igualdad pero estableciendo fronteras a la libertad
y arreglos institucionales necesarios para protegerla. Para precisar, Held
opone las tesis del liberalismo y del marxismo. A juicio de Held, el
liberalismo está comprometido con el "mercado libre" y falla al no
concebirlo también como provisto de poder. El marxismo, en su opinión,
reduce lo político a lo económico y no advierte los peligros del poder
centralizado. Aquí, en este punto, Held no precisa que se está refiriendo a
un marxismo esquemático y reduccionista que no se verifica en otros
autores como por ejemplo, la filosofía política de Antonio Gramsci. A
pesar de todo, Held dice que en las dos perspectivas se fa_lla: En la
tradición liberal, lo político es el gobiemo separado de lo economtco y lo
culturál; en el marxismo, se reduce lo político a lo económico; al poder de
clase o al fin de la política marginando temas in1portantes que ata11en a la
democracia. Ello no requiere decir que Held no reconozca aciertos en
ambas tradiciones.
La autonomía democrática para Held

implica: En primer lugar,
tomar a la sociedad como un conjunto en donde es posible distinguir al
Estado y la sociedad civil y en donde se requiere empr~nder u'.'ª
democratización de ambos aspectos; en segundo lugar, se necesita amplrar
la concepción de la política entendiéndola como fenómeno . que se
encuentra en todas partes aunque tenga límites en lo que se refiere a lo
intimo; en tercer lugar, se requiere establecer una teoría de las fronteras de
362

la libertad y una concepción detallada de los arreglos necesarios para
protegerla; en cuarto lugar, el establecimiento de un sistema de derechos
en el que se tenga cuidados en la relación entre lo formal y Jo real; y por
último, un sistema constitucional que proteja y garantice todo lo anterior.
Held tiene presente en diversos momentos de su exposición los aportes de
la social democracia sueca. "El problema, en resumen, es doble: La
estructura de la sociedad civil (incluyendo la propiedad productiva
privada, vastas desigualdades sexuales y raciales-malentendidos o
aprobadas por los modelos de democracia liberales) no crea las
condiciones para la igualdad del voto, la participación efectiva, una
comprensión política adecuada y el control por igual de la agenda política;
mientras que la estructura del Estado liberal (incluyendo grandes, y con
frecuencia innumerables apartados burocráticos, la dependencia
institucional del proceso de acumulación de capital y representantes
políticos preocupados por su propia reelección) no genera la fuerza
organizativa que puede regular adecuadamente los centros de poder
"civil". (Held, 1992: 339)
Para que pueda florecer la democracia, entonces, debe ser
concebida como un proceso de dos caras: Reforma del poder del estado y
reestructuración de la sociedad civil. Se trata también de establecer la
soberanía del parlamento sobre el Estado y de la sociedad sobre el
parlamento. ¿Cómo podría ser posible? Held responde que con la creación
de un sistema de derechos: Derechos estatales, derechos sociales, derechos
culturales y derechos económicos. Se trata, nos dice, de una autonomía
democrática o socialismo liberal.
Esta democracia implicaría una
participación verdadera del demos en el gobierno; una concepción amplia
de lo político pero que no vulnere lo personal; igualdad poütica y justicia
distributiva; la igualdad de condiciones no implica el no reconocimiento de
las diferencias sociales, culturales o inclusive económicas, estableciendo de
límites al grado de libertad de los ciudadanos.
Nuevamente aquí nos encontramos una apelación a la voluntad de
tipo Kantiano o una elevación de la conciencia política, pero falta
considerar quién o quiénes serían los sujetos que llevarían al cabo esa
elevación de conciencia y una vez que esto ocurriera, en qué medida
podrían enfrentarse a los poderes reales de la estructura de poder
capitalista nacional e internacional.
Finalmente, abordamos la tercera perspectiva de la filosofía liberal:

La democracia participativa.
Menos difundido que Bobbio en español pero no menos
importante es el politólogo de la Universidad de Toronto, Canadá, C.B.

�Macpherson fallecido en 1987. A· partir de la conclusión sobre la
imposibilidad de un cambio revolucionario en las sociedades industriales,
propone buscar una democracia participativa que pudiera generar
mayores condiciones de justicia social. Para acceder a esta fom1a de la
democracia se requiere, a su JUic10, cumplir dos requisitos: La elevación de
la conciencia de los ciudadanos para no verse sólo como consumidores
sino como hombres en pleno desarrollo de sus capacidades. Se trata de
generar la conciencia de que todos los ciudadanos tenemos un poder como
tales y que se requiere ejercerlo. El segundo requisito es la reducción de la
desigualdad social y económica.
A su juicio, las dos tradiciones más influyentes de nuestra época, el
marxismo y el liberalismo, fracasaron en sus predicciones: La tradteión
fundada por Marx consideraba que la agudización de las contradicciones
del capitalismo llevaría a una polarización entre dos clases lo que a su vez
generaría las condiciones de una nueva sociedad. En el caso de John Stuart
, Mill, su concepción de la democracia como desarrollo de las
potencialidades del hombre fracasó también porque consideraba que la
generahz.ación del sufragio y una ética de la solidaridad con los pobres
llevaría a mejores condiciones sociales. Lo que ocurrió en la realidad fue lo
opuesto: La agudización de las contradicciones sociales y de la enajenación
al concebirse al hombre sólo desde la perspectiva del individualismo
posesivo.

¡ ..., ......... .

...

...

La democracia participativa de Macph~rson se basa en la
necesidad de tener conciencia: a) de los costos humanos y ecológicos de
una forma del crecimiento económico adoptada; b)de los peligros de la
apatía poütica; c)de las dudas sobre la posibilidad de que el capitalismo
pueda satisfacer las expectativas despertadas en los consumidores por el
propio sistema. Se requiere, nos dice, elevar la calidad de la vida y se
pregunta ¿es exagerado pedirlo?. Para poder lograr esta nueva forma de la
democracia realiza dos acercamientos teóricos: Uno abstracto (su modelo
4A) y otro concreto (su modelo 4B). En el modelo abstracto propone un
sistema piramidal que combine democracia directa con democracia
delegada. Las dificultades de su funcionamiento procederían de las
condiciones históricas propicias que eviten un golpe de estado como el
ocurrido en Chtle a Salvador Allende; la confrontación violenta entre las
clases y la apatía de la gente. En el acercamiento más concreto nos dice
que se requiere también un sistema de partidos bien constituido. Lo
fundamental es relacionar la poütica con la ética; el sentimiento a favor de
la igualdad y el desarrollo de las capacidades. Para lograrlo plenamente se
requiere abandonar los supuestos de que parte la sociedad de mercado.

36-t

_
En suma, los tres autores mencionados parten de la tradición
liberal; los tres reivindican formas pacíficas para el cambio; los tres están
conscientes de las consecuencias que genera la economía de mercado. Pero
Bobbio no define con precisión la lucha en contra del imperio del mercado
al menos con el énfasis de Held o Macpherson. Para los dos últimos ~
muy claro que el ámbito económico es poütico. Mientras Bobbio 00 le
oto_r?~ importancia a la concepción marxista, Held hace un penetrante
analtSJS de la aportación de esta corriente sin dejar de adoptar posiciones
críticas. Macpherson, por su lado, asume una justicia distributiva
procedente del marxismo pero declara que su posición es liberal en la
medida en que qutere realizar la vieja aspiración de la sociedad como '
autod~~rollo de las potencialidades mdividuales. Held se propone una
concepc1on superadora de las dos tradiciones. Los tres ponen el acento en
lo ético.
Con respecto ~e las posiciones de Bobbio podríamos subrayar que
le falta una co~c~pc1on global de la democracia que tome a su cargo los
aspectos ~onom icos-sociales y que la neutralidad de su concepto de
democracia es muy cuestionable cuando se trata de _analizarlo en la
práctica.
.
_ En relación a Held podríamos contraargumentar que tanto el neohberalJSmo como los procesos mundiales (acción de las transnacionales·
creación de grandes centros económicos o utilización de organizacione~
como la ONU para intervenir en los procesos intemos de los países) están
alterando las condiciones de una democracia como la propuesta por él.
Y finalmente sobre las posiciones de Macpherson se podría
argu~~~tar que su propuesta es muy general y que se requiere una
def1mc1on mas precisa de las condiciones sociales requeridas y de las
fuerz.as poüticas que llevanan al cabo a su democracia participativa.
A los tres les podría interrogar sobre las condiciones de posibilidad
de la democracia en países como los de América Latina.
Como conclusión podemos decir que:
1.- ExJSte una Línea de reflexión muy importante que procede de Rousseau

en el se~~ido de considerar a la democracia como soberanía popular. Esta
concepc1on se puede mantener teniendo conciencia de sus aspectos
alc~nz.ables y sus aspectos utópicos, es decir, por un lado, es posible llegar
a ciertas forma~ de soberanía popular mediante la democracia directa (alü
do~de sea posible o el referendum) pero no es posible, en las complejas
sociedades actuales acceder a una forma poütica que permita definir el
contenido de dicha soberama.
365

�2.- A pesar de ello, la "soberanía popular" siempre ha sido objeto de crítica
por parte de los liberales. Por tal motivo, han levanta_do ~?da
serie de
obstáculos par evitar lo que llaman, desde Tocqueville la tirarua de las

:m'ª,

mayorías".

-Qué sodalismo? Discursión de una alternativa. ( Plaza &amp; Janes, Barcelona,

3.- Se requiere entonces acometer la formulación de una nueva teoría de la
democracia que recupere los aportes de ]os teóricos liberales pero que
considere como elemento fundamental su relación con los procesos

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('l&gt;

1t,

-Eshtdios de historia de la filosofía: de Hobbes a Gramsci- (Ed. Debate1 Madrid1

1

'~ a:~

e;.

4.- A pesar de todo, puesto que la democracia es un movimiento ~tórico
de] pueblo para la reivindicación de la soberanía popular, para el
establecimiento de un equilibrio entre los poderes pdlíticos en que se ha
dividido el estado contemporáneo; por el derecho de resistencia a la
arbitrariedad estatal; la elección de gobernantes por medio de votaciones;
la alternancia de paridos en el poder; ]a tolerancia; el p1ura1ismo; la
equidad racial y sexual; la defensa de las libertades individuales_ Y
comunitarias, por tal motivo, la democracia, sigue siendo un bien
apetecible, a pesar de que en nuestros países latinoamenricanos su
construcción haya sido tan difícil y frágil .

¡

«l

'U

1985).

1985).

actuales del capitalismo.

.. .. ...

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1977).

En mj ensayo "la Cuestión de la de010trada" publi,ado en la rC'visla P111~é,:f,ca. Num29/3,
primavera de 1997, analizo el problema de la dem,&gt;&lt; ra, ia en Marx y Pn las d1wl'Sds vnllentes
del marxismo, considerando qul' hay una ,·on«:-p,.i&lt;'in d,,nux rátka en C'I autor dC' f-1 Cflf'llnl 4ue

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no fue desarrollada por PI marxismo soviético.

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2

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Milano, F. Angelli Libri, 1985).

JÓÓ

Vargas Lozano Gabriel, Mas allá del derrumbe. Siglo XXI Editores México
'

'

�LAS VIAS DEL PODER PRESIDENCIAL:
UNA COMPARACION FRANCO - MEXICANA

Maestro José Luis Prado Maillard
Maestro de la Facultad de Derecho y
Ciencias Sociales de la Universidad
Autónoma de Nuevo León
Doctorante por la Universidad de París 1
Pantehéon-Sorbonne

Todo Estado tiene una estructura política que organiza a la
sociedad. Dicha estructura comprende órganos de poder que son dirigidos
por una autoridad política. En una democracia, dicha autoridad es elegida
por la voluntad general. Sin embargo, la autoridad que representa al poder
debe tener un ·control que la limite, pues si no lo hay, se corre el riesgo de
caer en el absolutismo. En la teoría, el equilibrio de poderes es descrito por
Montesquieu en su obra &lt;&lt;el espíritu de las leyes&gt;&gt;. El poder limita al
poder. Este clásico se refiere a los poderes legislativos, ejecutivo y judicial.
Mismos que deben estar inscritos en un contrato social, diría Rousseau.
Nosotros haremos alusión solamente a los poderes políticos. El poder
legislativo es un órgano colegiado, bicameral o monocameral, mientras que
el ejecutivo es de tres tipos, monista, du~l y directorial.
Sin embargo, observamos que en la mayor parte de las
democracias contemporáneas, el verdadero equilibrio de poderes se
encuentra en el sistema de partidos políticos. &amp; decir, éste inclina la
balanza del poder a favor del ejecutivo o del legislativo. Si el partido del ·
presidente es mayoritario en .el parlamento, éste tendrá poderes reales que
sobrepasan los poderes constitucionales. En sentido contrario, si éstas
mayorías son antagónicas, veremos un verdadero equilibrio tal como lo
conciben Locke y Montesquieu. A manera de apoyo citamos el ejemplo de
ciertas democracias como Alemania, Austria, España, Francia, Gran
Bretaña, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Portugal. Naciones donde el respeto a
la Constitución y a los partidos políticos es la esencia misma del sistema.
En nuestro estudio nos limitaremos a las vías del poder
presidencial en Francia y en México. Por que en tomo a ésta institución
gira la vida política de ambas naciones. Nuestra tesis se centra en la
semejanza de los poderes presidenciales a pesar de que éstos difieren en la
naturalez.a de sus si5temas políticos, asimismo de la variedad del poder
presidencial, dependiendo de las mayorías parlamentaria y presidencial.

369

�Al reflexionar sobre nuestra tesis nos surgen las siguientes
interrogantes: ¿Por qué las prácticas políticas son semejantes a tal grado
que la presidencialización del sistema es su característica?, ¿En qué
consisten dichos poderes reales?, ¿Cómo afecta al presidente una
discordancia mayoritaria entre el presidente y el parlamento?, ¿De qué
medios de acción gozan mandatarios para aplicar su política?

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Para responder a éstas cuestiones es pertinente tomar en cuenta al
Derecho constitucional y a las Instituciones políticas. Esto con la finalidad
de exponer un estudio serio, real, funcional. Del lado del Derecho
estudiaremos los tipos de regímenes poh1:icos y los poderes de que'
disponen tanto el ejecutivo como el legislativo, así como las relaciones
entre ellos. Del lado de las Instituciones políticas, analizaremos a los
partidos políticos y su trascendencia dentro del sistema político. En fin,
organizando nuestro orden de ideas hablaremos sobre los dos sistemas
políticos desde una perspectiva presidencial (l), así como de los poderes
presidenciales. (11)

DOS SISTEMAS DIFERENTES

ésta clasificación, cabe preguntarse dónde encuadra el régun'en fr
,
·
- ·
d
anees y s1
MexICo encua ra dentro de ésta tipología.
La ~ República es polémica en su clasificación. · Régimen
parlamentario
·, y 1a
, .
, . o presidencial?• Tomando en cuenta la c onstitulaon
practica_ política frances~, _podemos conciliar la definición de la siguiente
man~ra. ~n _cua~to al re~en, semip1:sidenciall y en cuanto al sistema,
presi~en~iahs_ta. ~n Mex1co, la polemica no es menor: ¿Presidencial,
autontano, d1ctatonal o semi-democrático? Digamos que en su régun'
~
.al
ffies
prest enc1 , ~ue su sistema es presidencialista. Para aquellos que insisten
en llamarlo ststema autoritario, es pertinente recordarles los elementos de
una Democr:acia: go~ernantes elegidos por sufragio universal, . elecciones

frecu_~~es Y ~mceri:5, sistema compei:ftivo de partidos, respeto a los partidos de
aposiaon, ~xistencia de grupos apos1tores al gobierno y respeto del Estado de
Der~~ho. VISto estos el~mentos y analizando la evolución de los partidos
políticos, podemos decrr que México ha avanzado indiscutiblemente hacia
la Democracia, tal como lo constata la siguiente gráfica.

Elecciones
presdenciales

Entendemos por naturaleza de los sistemas políticos, la
clasificación que hace la doctrina clásica sobre los regímenes
constitucionales y la clasificación que hace la mínuscula Ciencia política
sobre el entorno político. El régimen constitucional comprende el conjunto
de reglas jurídicas sobre la organización y _el ejercicio del poder. El sistema
político comprende las reglas jurídicas y los factores cotidianos de la vida
política. Ambas clasificaciones difieren, en ocasiones, una de la otra.

100
80

% votos

60
40

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20

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1976

1982

1988

Fuente: lfl:-.

A/ Naturaleza de los sistemas
Siguiendo las Constituciones, podemos clasificar a Francia como
un régimen semipresidencial, y a México como un régimen presidencial.
En cuanto al sistema político, ambos coinciden en la presidencialización.

l. Régimen presidencial, régimen semi-presidencial y status presidencial

El Derecho constitucional clásico distingue al Régimen
parlamentario y al régimen presidencial. Al primero por la responsabilidad
del gobierno frente al parlamento y por el derecho de disolución. En éste
régimen hay dos variables, de tipo monista o a la inglesa (un solo jefe del
ejecutivo) y de tipo dualista o a la francesa (dos jefes del ejecutivo). Al
segundo lo distingue por la separación rígida de poderes, donde el
sufragio universal legitima a los poder~ ejecutivo y al legislativo. Vista
370

~asa_n~o al status presidencial, éste es de fundamental importancia
para el eJerc1~10 del poder. Dicho status difiere de un país al otro. El jefe de
Estado_frances es electo p?r sufragio universal directo a dos vueltas (la
mayona absoluta es requenda para la elección). Su período es de siete años
con posibilidad de reelección sin limite} El mandatario mexicano es electo
p~r suf~agio ~~iversal directo a una sola vuelta. Su período es de seis
anos, sm posibilidad de reelección. En caso de que la presidencia esté
vacante, la Constitución francesa señala que el Presidente del Senado se
ocup~r~ del cargo y _él ~~mo convocará a elecciones (art. 7).· Mientras que
en Mex1~~' la Conshtuc10n prevé un Presidente interino, un substituto y
un pro~15 ional ~rt. 84). Es interino si la vacante tiene lugar dentro de los
~o~ primeros anos del sexenio; es substituto si la vacante ocurre en los
últ1IDOS cuatro años¡ es provisional aquel que nombra la Comisión
permanente mientras se convoca a sesión extraordinaria. El interino y el

1994

�substituto son electos por las dt -¡:;~ª;-pati:es del Congreso constituido
en colegio electoral, quien convocará a elecciones, en el primer caso, para
concluir el periodo respectivo. Es pertinente remarcar que, bajo la nueva
configuración del Congreso, es difícil que las dos terceras partes se pongan
de acuerdo. Motivo por el cual debemos reflexionar si éste articulo debe ser
modificado. Bien se podría prevenir una crisis constitucional y politica.4

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En lo que concierne a la responsabilidad, ambos mandatarios son
irresponsables politicamente frente al legislativo, pero tienen
responsabilidad electoral. En efecto, las elecciones legislativas intermedias
y la reelección, en el caso de Francia, reflejan ésta responsabilidad. Si el
ciudadano esta conforme con la política presidencial, votará por el mismo
partido del presidente en las elecciones legislativas. Contrariamente, si
esta inconforme, votará por un partido opositor, a fin de limitar al poder
presidencial. En Francia, hemos visto esta situación en tres ocasiones bajo
la V República: De 1986 a 1988, de 1993 a 1995 bajo la presidencia de
Mitterrand y actualmente a partir de junio de 1997... bajo la presidencia
Chirac. Sin embargo, el caso más sorprendente es el de México, ya que no
se había visto una contradicción de mayorías desde hace 69 años. La
diferencia existente entre los dos países es que la cohabitación francesa se
polariza entre la izquierda y la derecha, mientras que la cohabitación en
México es más complicada a causa del sistema de partidos. Los Diputados
franceses son elegidos por un sistema electoral mayoritario a dos vueltas,
mientras que los Diputados mexicanos son elegidos por un sistema mixto,
mayoritario a una vuelta y a la proporcional. Esta elección legislativa afecta
indiscutiblemente al poder presidencial. ·

2. La atribución del poder.
Ante la imposibilidad del pueblo soberano de gobernarse a sí
mismo, nace la democracia representativa. Es el pueblo soberano quien
atribuye el poder a sus gobernantes a través del voto, fuente de
legitimidad. Toda atribución de poder debe seguir un orden lógico. Dicho
orden es jurídico y político.
En efecto. La atribución comienza con la nominación, la cual exige
dos requisitos, uno constitucional y el otro político: En ambos países, la
regla jurídica es parecida en su esencia, salvo dos excepciones: la edad, que
es de 35 años para los mexicanos y de 23 años para los franceses y la
segunda
es el registro de la candidatura. En francia, el aspirante deberá
reunir 500 firmas provenientes de 30 departamentos. En México, sólo es
necesario ser presentado por un partido político debidamente registrado
según el Código federal de instituciones y procedimientos electorales
(COFIPE). En lo que corresponde a la regla política, ésta difiere de un
sistema al 9tro. El aspirante francés debe tener una imagen pública
372

reconocida y una amplia trayectoria política. La historia de la V República
nos muestra que cuatro de sus cinco presidentes han sido lideres de sus
respectivos pa.rtidos.5 C...~les de Gaulle, Rassemblement démocrali.que
Jrancais, Valéry Giscard d'Estaing, l'Union démocralique Jrancaise, Francois
Mitterrand, creador del Parli socialiste y Jaques Chirac, creador de
Rassemmblement pour la République. Por lo que corresponde a México, Ja
regla es (o era) que el Presidente nombra a su sucesor entre los miembros
de su partido (PRJ). No todos tienen una trayectoria política reconocida.
Dicho proceso de nominación tiene .dos etapas: la primera es la
&lt;&lt;oscultación&gt;&gt; que consiste en la consulta que hace el Presidente entre la
clase política para seleccionar a su candidato, el &lt;&lt;tapado&gt;&gt; y la segunda
etapa es el &lt;&lt;destape&gt;&gt;, consistente en la nominación deJ candidato
&lt;&lt;oficial&gt;&gt;. No vale la pena profundizar en éste aspecto, pues es por todos
bien conocido. Empero, hay que reconocer que ésta regla política es difícil
que tenga nuevamente lugar, debido al medio ambiente político actual que
dificulta al Presidente de imponer su voluntad como otra.
Una vez obtenida la nominación, resta hacer campaña para
conquistar el voto ciudadano.
La campaña podemos definirla como actividad eminentemente
política, regulada por la ley, que tiene por objeto la conquista del voto
ciudadano a través de una contienda entre los partidos políticos. En dicha
contiendas, los candidat?s manifiestan sus proyectos por diversos medios.
Su desarrollo difiere de un país al otro. En Francia, las estrategias de
campaña varían de la primera a la segunda vuelta. Varían aún, si se trata
de partidos de izquierda o de derecha. En la primera vuelta el candidato
debe asegurar su pase a la segunda, sin importar los márgenes de
diferencia de un candidato con respecto al otro. Inclusive puede haber dos
candidatos del mismo partido en la primera vuelta, hay quienes llaman a
ésta elección como las primarias a la francesa. Recordemos las
postulaciones de Chirac y Balladur en 1995 por el RPR, Balladur que
obtuvo la votación más baja, se adherió en la segunda vuelta a la
candidatura de Chirac. La segunda vuelta es la más importante. Es ahi
donde tienen lugar las alianzas entre los partidos y se polariza la politica
entre la izquierda y la derecha republicana. En México las estrategias de
campaña varían dependiendo del partido político que se trate. El PRI
trabaja más directamente con el elector al igual que el PRD. El PAN se
enfoca de manera prioritaria a los medios de comunicación. Es lo que
propiamente conocemos como partidos de &lt;&lt;cuadros&gt;&gt; y partidos de
&lt;&lt;masas&gt;, distinción formulada por Maurice Duverger.6 Es interesante
observar los hechos por venir err-él Congreso, pues las alianzas pueden ser
el factor principal de gobernabilidad.

373

�La campaña se encuentra reglamentada por e~ ~go _electoral en
Francia y por el COFIPE en México. En cuanto ~ fin~oannento de las
campañas, nervio de toda democracia, ambas legislaoones reglan_i~
los gastos. En el país Galo, la tensión política producto de la cohabitaoon
de 1986, conduce en 1988 a un esfuerzo de moralización en cuanto recursos
económicos para las campañas presidencial y legislativa. Se ere~ la ley
orgánica en este año, misma que es modificada en 1990 y que ti~~e por
objeto reglamentar los gastos de campaña fijando un tope. En Mexico, la
reciente reforma electoral de 1996, que tiene el consenso de todos los
partidos políticos, fija igualmente, un tope para los gastos de campaña.
Este será fijado por el Consejo General deJ IFE.

Una vez conquistada la elección, el candidato electo pasa a ocupar
la titularidad o cotitularidad del poder ejecutivo.
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Bjlógica de los sistemas

Entendemos por lógica de sistemas, la organización Y
funcionamiento del ejecutivo y del legislativo, mismos que varían
jurídicamente de un país al otro, pero que políticamente pueden coincidir.

t. Un ejecutivo bicéfalo, un ejecutivo monocéfalo
La estructura del poder ejecutivo es distinta en Francia que en
México. Uno es bicéfalo y el otro monocéfalo. En el país Galo, el ejecutivo
se comparte entre el Elíseo y Matignon,7_ mientras que en México, el
Presidente es el único jefe del ejecutivo. Sin embargo, la actual
Constitución francesa atribuye mayores poderes al jefe de Estado en
relación con las anteriores Repúblicas: Nombrar al Primero de los
ministros, disolver la Asamblea nacional, nombrar los principales puest~
del Estado nombrar a tres de los nueve miembros del ConseJO
Constitucio~al, entre ellos a su presidente, presidir el Consejo de minis_tros,
firmar O no las ordenanzas así como los decretos deliberados en ConseJO de
ministros, dirigir las fuerzas armadas, así como los comités de defensa,
negociar y ratificar los tratados internacionales, ejercer l°:' pl~nos pod_e res
en caso de ~is grave, dirigir mensajes al poder legislativo, pedir la
interpretación del Consejo Comtitucional sobre una ley o tratado
internacional. La Constitución mexicana reconoce, por su parte, al
presidente como jefe único del gobierno otorgándol~ plena libertad de
nombrar a sus colaboradores. Asimismo le concede ciertas facultades en
materia legislativa: la iniciativá de ley y el Veto. En materia j~d.icial, él
puede demandar la interpretación de la Suprema Corte de Just1Cta de la
Nación sobre la constitucioanalidad de una ley y en su caso, hacer del
conocimiento de esta Corte, para que resuelva un conflicto que se ~uscite

374

entre el ejecutivo y alguno de los otros poderes de la Unión o con algún
estado de la federación.
Como podemos observar, el jefe de Estado francés es excluído de la
mayor parte de las funciones gubernamentales, mientras que el
mandatario mexicano le corresponde la totalidad de éstas. Del lado
político, la situación de ambos mandatarios es contigente. El presidente
francés es, de hecho -salvo un periodo de cohabitación-, el verdadero jefe
del gobierno. El mandatario mexicano, puede verse en dificultades para la
aplicación de su política -a pesar de ser el único jefe de gobierno- si el
legislativo no aprueba su iniciativa de ley sobre el presupuesto de egresos,
tal como lo vimos en San Lázaro en diciembre de 1997, donde b.tvo que
negociar su iniciativa original con el PAN.
Los poderes presidenciales dependen de la configuración del otro
poder político de la Unión. Si las mayorías presidenciaJ y parlamentaria
son distintas, ambos mandatarios se limitarán a sus poderes
constitucionales. Es lo que en Francia se conoce como &lt;&lt;cohabitación&gt;&gt;.s
Es decir, la coincidencia en el poder de dos o más fuerzas antagónicas.
Podemos afirmar, por otra parte, que la presidencialisación de ambos
sistemas es la regla y la cohabitación es la excepción. En Francia, tres son
los elementos de la presidencialisación: La personalidad dominante del
creador de la V República, el general de Gaulle; la elección a la mayoría
absoluta del presidente; la nominación del Primer ministro, hecha por el
Presidente de la República; y la disolución de la Asamblea nacional por
éste último. Si a esto le agregamos, además, que en un período de 40 años
de vida de la V República, sólo 5 han experimentado una confrontación de
fuerzas en períodos diferentes, constatamos la superioridad del presidente
en la vida política. En México, la presidencialisación es debida al &lt;&lt;derecho
real&gt;&gt; que el Presidente tiene de nombrar a su sucesor, así como la
dominación de éste sobre el poder legislativo, dominación gracias a la
hegemonía del PRJ a lo largo de 68 años. No es sino después de las
elecciones del 6 de julio de 1997 que vivimos una cohabitación a rnedias,9
debido a una mayoría heteróclita en la Cámara de diputados. Misma que
puede marcar el nacimiento de un nuevo sistema político y a ún, provocar
el cambio de régimen, dependiendo de las negociaciones de la refom1a del
Estado, llevada a cabo entre el ejecutivo, el legislativo y los partidos
políticos.
2. Dualidad de la lógica semi-presidencial, unidad de la lógicc1
presidencíal
La lógica gubernamental varia jurídicamente debido a su
estructura y políticamente debido a las mayorías. En Derecho, las
facuJtades y estructuras de los gobiernos están delineadas por las

375

�Constituoones. En la práctica pohttca, las-'Mecctónes legislativas afectan
estas facultades y alteran, de hecho, las estructuras gubernamentales.

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Podemos decir que el gobierno francés es lógicamente presidencial,
a pesar de que el gobierno no es responsable más que delante del
parlamento. Cierto, en la práctica política, el gobierno, encabezado por el
Primer ministro, es responsable frente al Presidente, s1 las mayorías son
comcidentes. De 27 gobiernos que ha temdo la V República, 24 han sido
nombrados y cambiados por la voluntad presidencial y solo 3 han sido
impuestos al ¡efe de Estado por la mayona parlamentaria. Un gobierno
cambia normalmente después de una elección presidencial, de una elección
legislativa, por deceso del Primer mmistro (nunca visto) o por renuncia
voluntaria. 10 Por otra parte, vemos que la singularidad francesa es que
cambia de sistema guardando el mismo régimen. 11 Esto sucede cuando el
ciudadano desconfía de la polttica llevada por el presidente,
manifestandolo al momento de votar por un partido contrario en las
elecciones legtslativas. Es entonces que la lógica gubernamental cambia, la
pareja Presidente-Pnmer ministro se ale¡a uno del otro limitándose a sus
facultades constitucionales.

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En el caso de l\.1exteo, la Constitución marca de manera rígida la
separac,on de poderes. Es decir, el Presidente es el único jefe de gobierno y
12
de ninguna manera será responsable pohtteamente frente el Congreso, ni
el Congreso puede ser disuelto por el Presidente. No obstante, las
relaciones entre éstos poderes han sido cordiales, al menos hasta diciembre
de 1997. Fecha en que la Cámara de diputados rechaza por primera vez la
mioattva del E¡ecuttvo concerniente al presupuesto de egresos y al
paquete econom1co -conocido como la Miscelánea Fiscal- para el año de
1998. Este es el medio más efectivo de presión del legtslativo,
concretamente de los diputados, sobre el e¡ecutivo.

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Vemos aqu1, como la logtea un ita na del sistema presidencial puede
ser afectada. A través de este medio, el legislativo puede bloquear o
influenciar la pohttea presidencial. En contrapartida, el ejecutivo posee el
derecho de veto, mediante el cual puede bloquear el trabajo legtSlativo,
salvo en caso de facultades exclusivas de alguna de las Cámaras. El veto
puede ser d e tres tipos: De &lt;&lt;poche&gt;&gt;, simple y sencillamente la ley no es
publicada por el ejecutivo; el veto parcial, el ejecutivo hace algunas
observaciones a la imc1ativa y la devuelve a la Cámara de origen para que
sean tomadas en cuenta sus observaciones; por último, el veto global,
donde el ejecutivo rechaza en su totalidad la iniciativa devolviéndola a la
Camarc1 de ongen.
Para que el legislativo supere el Veto presidencial, es necesario que
las dos terceras partes aprueben la iniciativa origmal.
17ó

En fin, cuando hablamos de dualidad del sistema sem1presidencial, nos referimos, a que el ejecutivo depende en parte del
parlamento y en parte del Presidente. Cuando hablamos de unidad del
sistema presidencial nos referimos a que el gobierno no depende mas que
del presidente.
Después de analizar la diferencia en la naturaleza de ambos
sistemas y el funcionamiento de la lógica de éstos, conviene que veamos la
semejanza de los poderes presidenciales.

II. PODERES EQUIVALENTES
El poder presidencial es total o parcial. Es Lota! si las mavorías
presidencial y legislativa son coincidentes, es parcial si ésta; son
antagónicas. ¿Por qué depende la atribución del poder de estas mayorías?
La respuesta la encontraremos justamente en las vías del poder
presidencial: El Derecho constitucional y el Sufragio umversal. La
Constitución delimita los poderes presidenciales y legislativos, mientras
que el ciudadano atribuye el poder mediante el voto. Por tanto, los poderes
pueden ser semejantes.

A/ Semejanza de las lógicas: legitimida_d dual
En ambos sistemas el poder eiecuttvo y el poder legislativo son
legitimados por el sufragip universal. Por otra parte, la toma decisiones de
los mandatarios depende, en gran medida, de su fuerza política al mismo
tiempo que de sus facultades constitucionales. Son los partidos políticos
quienes determinan, dentro ésta lógica el poder presidenoal dependiendo
de las mayorías presidencial y legislativa.
1. Poder y sistema de partidos

El poder no es fácil de definir, pues hay muchos tipos. Nosotros .
nos delimitaremos al poder político. ¿Qué es el poder político? Philippe
Braud afirma que &lt;&lt;ésta noción debe ser tomada en el sentido de gobierno, es

decir, dispositivo institucional dotado de prerrogativas constih,donales&gt;&gt;.13

E]

poder lo concebimos, entonces, como jerárquicamente estructurado por la
Constitución, quien organiza a la sociedad por medio de facultades de
disuasión. ¿Quién representa al poder político? El Ejecutivo y Legislativo,
sin duda alguna. Es por esta ramn que no podemos estudiar los poderes
presidenciales sin tomar en cuenta al poder legislativo, donde el sistema de
partidos juega un rol fundamentaJ ya que es la balanza real del poder.
Dicho sistema da vida al juego político, al grado de concebir la

377

�Constitución como el cuerpo y al sistema de partidos como el alma de toda
democracia.

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Confirmamos lo anterior al observar la práctica política de ambas
naciones. En el país Galo, los 3 períodos de cohabitación, 1986-1988; 19931995; 1997-, han limitado al presidente a sus poderes constitucionales. La
mayor parte de la función gubernamental pasa a ser ejercida.por el Primer
ministro, jefe de gobierno y por tanto responsable políticamente frente al
partido mayoritario en la Asamblea. Cabe señalar, empero, que en la
mayor de las veces el jefe de gobierno es el jefe de la mayoría.
parlamentaria. En el país Azteca, el poder del presidente depende
igualmente de la disciplina partidaria. Sin embargo, no es hasta la actual
Legislatura, la LVII, quenemos visto una verdadera oposición a la política
presidencial por parte de los legisladores. En efecto, el Presidente .2.edillo
se vio obligado a modificar su iniciativa de ley por los acontecimientos de
diciembre de 1997, donde la alianza mayoritaria de la Cámara de
diputados (G-4),14 rechazo la iniciativa presupuestal del ejecutivo.
Por otro lado, encontramos que en ambas naciones la elección
presidencial es el centro del s~tema de partidos. El ciudadano vota por un
candidato presidencial en razón de su programa de gobierno, y en las
elecciones legislativas, confirma o rechaza su confianza a dicho programa.
¿No es verdad que en toda elección legislativa los temas de campaña son
discutidos en razón de la política llevada por el Presidente? Además, en
Francia las expresiones &lt;&lt;Estados UDF&gt;&gt;, &lt;&lt;Estados RPR&gt;&gt;, &lt;&lt;Estado
PS&gt;&gt; o actualmente gobierno de la &lt;&lt;izquierda plural&gt;&gt; y en México, la
expresión de &lt;&lt;partido en el poder&gt;&gt; confirman ésta tesi5. Por otra parte,
el control de los partidos es fundamental para buscar o conservar el poder.
En Francia, todos los presidentes han sido los lideres formales o morales de
sus partidos, y teniendo la mayoría en la Asamblea, domina &lt;&lt;toda la
política&gt;&gt;. En México, la ausencia de equilibrio político era una
característica del sistema. Un presidente hegemónico, líder natural de un
partido dominante y líder de un Congreso sumiso.
Esta
presidencialisación tienen su origen en la historia constitucional. En efecto,
desde la Constitución de Apatzingán hasta la de Querétaro, el presidente
mexicano ha tenido un lugar preponderante, con la excepción de la de
1957, donde de todas maneras el presidente dominaba debido a las guerras
intestinas Por otro lado, en cuanto a la formación del gobierno se refiere,
éste se integra bajo la lógica partidista. El Presidente forma su gabinete con
miembros de su partido. En México todos los Secretarios de Estado, son
&lt;&lt;miembros distinguidos&gt;&gt;ldel PRI y la dirigencia del Comité Ejecutivo
Nacional equivale, políticamente, a una secretaría de Estado. Las
excepciones son mínimas. En el gobierno de Ernesto .2.edillo, Antonio
Lozano Gracia (panista), al frente de la Procuraduría Gene~ de la
República -quien no duró más de ,dos años- y de Julia Carabias
378

(apartidista) al frente de la Secretaría del medio ambiente. En Francia,
normalmente los miembros del gobierno eran de un mismo partido. Ahora
los ministros pertenecen a diversos. En el gobierno de Batlladur 1993-1995
y de Jupée 1995-1997, había ministros &lt;&lt;del UDF» y del &lt;&lt;PRP&gt;&gt;, en el
actual gobierno de la izquierda plural que dirige el Primer ministro Leonel
Jospin hay ministros de cuatro partidos: Partido socialista, Partido
Ecologista, Movimiento de ciudadanos y el Partido Comunista. Cabe
preguntarse si bajo la actual situación política de México, es conveniente de
formar un gobierno plural.
En suma, podemos decir que los dos sistemas coinciden en la
relación poder - partidos políticos. Si México es objeto de criticas en lo que
refiere la ausencia de partidos competitivos, podemos refutar diciendo que
desde las elecciones de 1997 éstos son más competitivos y representativos,
tal como lo muestra la gráfica siguiente.

Elecciones
Diputados
% votos

80
70
60
50
40
30
20
10

60,04%
1
1

39,09%

o
1979 1982 1985

1988

1991

1994

1997

Fu&lt;'nl&lt;&gt;: IFI-

2. Legitimidad dual: Presidente y Legislador
Vista la influencia del sistema de partidos sobre el poder,
comprenderemos, mejor, como una mayoría legislativa puede afectar los
poderes presidenciales. Es a través de los mecanismos de control que tiene
un poder sobre el otro, como estos influyen.
Medios de control entre los poderes políticos mexicanos.
♦ del Presidente sobre el Congreso:
❖ Previstos en la Constitución: el veto, en sus dos modalidades formales;
el presupuesto que el Presidente programa para el Congreso; el informe

�--:l---~

·&lt;-=-4"

presidencial que el presidente aprovecha para . ~ronuncia~e fr~mte a la
nación sobre la situación del país; co:tivocar a ses1on extraordmaria cuando
lo acuerde la comisión permanente.
._
❖ No previstos en la Constitución: La legitimidad o_b te_n id~-en la votaaon;
el veto de poche; la utilización de los n,1edios de comumcanon.
♦ del Congreso sobre el Presidente:
. ._
••• Previstos en la Constitución: La aprobación del presupuesto; la rev1S1on
~e la cuenta pública; las comisiones parlamentarias; _la aprobació_n de _la
nominación de diplomáticos, ministros y ciertos func1onanos
gubernamentales, así como la creación de empleos púb!i~os de la
federación; conceder autorización para ausentarse del pats, . conceder
licencia y aceptar su renuncia; la ratificación de tratados internacional~~; el
juicio político; el control de la comisión pennanente para la convo~a~1on a
sesiones extraordinarias; la creación de leyes por las cuales puede limitar la
función presidencial; y la participación del Congreso en las iniciativas d1
ley provenientes del Ejecutivo.
.
.
.
❖ No previstos en la Constitución: Las mterpelaoones en los . info':°1
presidenciales; las cuestiones realizadas durante las comparac1_ones,
legisladores pueden solicitar información sobre un asunto determmado.
Esta serie de controles nos muestra la supremacía del Congreso
sobre el Ejecutivo, lo cual nos lleva a pensar ~ue en un . periodo de
cohabitación, el Ejecutivo será no solo limitado smo denomma~o por ~l
Legislativo en el caso de México. En éste aspecto, el mandatan~ fra~~es
aventaja a su colega mexicano debido a su prerroga_tiva de d1Sol_uc10n,
arma de disuación efectiva. Esta arma rinde estab1hdad en el sJStema
político francés. El general d.e Gaulle lo sabía y la u~ilizó en 1%~. No
aceptó el desafío que la Asamblea le hizo en 1%2, al aphcar una moc1on de
censura al gobierno de Michael Debré, hombre fiel al general. Este derecho
ha sido igualmente utilizado por el presidente Mitterrand en 1982 Y ~n
1988, con la finalidad de deshacerse de las mayorías par~a~entartaS
contrarias a sus intereses. Un caso sin precedente en la V Repubhca, es la
disolución que el presidente Chirac hizo de su propia mayoría, trayendo a
la suya llegó a Ja Asamblea nacional. Por otra parte, observamos q~e las
relaciolles entre el ejecutivo y el legislativo francés son menos complicadas
debido a que el Senado galo tiene facultades muy limitadas que no afectan
el'¡ gran medida las decisiones del ejecutivo. Además, hay que recorda~ que
•el responsable de la política gubernamental fre~te a la ~samblea nacional
es el Primer ministro. El Presidente aprovecha esta ventaJa que le otorga la
constitución para maniobrar en su favor: disuade ~l Pr~er ministro con la
responsabilidad por medio de la Asamblea y al mtsmo tiempo lo hace con
los legisladores por la disolución.

380

B/ Poderes y medios de acción presidencial
El efecto de las mayorías presidencial y parlamentaria varia de un
país al otro, a tal grado que los sistemas se encuentran en el
presidencialismo si ambas coinciden. En sentido contrario, si éstas son
opuestas, los dos sistemas estarán situados en lugares diferentes,
reflejándose en el uso de los poderes presidenciales, así como en los
medios de acción que él utiliza.

1. Poderes propios y compartidos
Entendemos por poderes propios del dominio exclusivo del jefe
del Estado, las prerr~gativas que no pertenecen mas que a él, sin necesidad
de aprobación u opinión de otro órgano. Por poderes propios con
intervención de otros poderes, la prerrogativa del Presidente de proponer a
los otros poderes para que tomen una decisión sobre dicha propuesta.
Finalmente, por poderes compartidos entendemos, cuando la proposición
o la decisión sobre un asunto determinado es tomado en conjunto, por el
Presidente con algún otro órgano.
♦ Poderes propios del dominio exclusivo
La Constitución francesa señala éstos poderes en el artículo 19,
mientras que la mexicana lo hace en el artículo 89. Son cinco los poderes
equivalentes. Las excepciones son la disolución y el referéndum a favor
del presidente francés y la nominación de los colaboradores del ejecutivo y
el control gubernamental sin restricciones de ningún tipo a favor del
mandatario mexicano. El nacimiento dé todo gobierno tiene lugar cuando
ambos jefes de Estado utilizan su
prerrogativa constitucional de
nombrarlo (art. 8-1 Fra.; art. 89-11 Méx.). Así bajo la V República 5
presidentes han nombrado 16 Primer ministros y 27 gobiernos, mientras
que en México, ha habido 19 gobiernos (desde la revolución de 1910). El
control de la . constitucionalidad puede ser demandada por aml;,os
mandatarios. En Francia, el Presidente puede apelar frente al Consejo
Constitucional antes de la publicación de un texto (art. 61) y en México el
·mandatario lo hace ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación después
de la promulgación (art. 105). En caso de crisis, ambos mandatarios pueden
suspender las garantías individuales, por un tiempo determinado, previa
consulta al Congreso (art. 16 Fra.; art. 29 Méx.). El derecho de dirigir un
mensaje al congreso es bajo el criterio de ambos mandatarios, el Galo lo
hace en caso de alguna crisis o de algún pronunciamiento sobre un caso en
particular, mientras que el mexicano es obligado a hacerlo cada año de
manera escrita (art. 18 Fra.; art. 69 Méx.). Por último, los mandatarios
pueden conceder indultos a través de su prerrogativa de gracia (art 17
Fra.; art. 89-XJV Méx).

381

�♦

Poderes propios con intervención de otros poderes.

La naturaleza de éstos poderes es de tomar en cuenta el principio
de colaboración entre ellos.
❖ En política exterior la intervención es en materia de defensa y de
relaciones internacionales. En materia de defensa, en su calidad de jefes de
las fuerzas armadas, los mandatarios son responsables de la seguridad
interior y defensa exterior (art. 15 Frac.; 89-VI Mex.). Sin embargo, para
movilizar tropas y/ o declarar la guerra, el acuerdo de los legisladores es
necesario (art.38 Fra.; arts. 73-Xll y 89-Vlll Mex.). En la política
internacional, son los Presidentes que dirigen y pueden comprometer a sus'
países en éste renglón (art. 52 Fra.; art 89-X Mex). Pero cuando se trata de
tratados, el acuerdo del Senado en México y del Parlamento en Francia son
necesarios (art. 53 Fra.; 133 Mex.). La nominación de diplomáticos, de
ciertos funcionarios y de militares de alto rango ·debe ser propuesta por
ambos mandatarios, siendo el acuerdo del Senado mexicano indispensable
para el mandatario mexicano (art. 89-111, 89-lV y V) y la firma del Primer
ministro para el mandatario francés (art. 13 y 19).
❖ En política interior, el ejecutivo encuentra un equilibrio en el poder
legislativo. En éste equilibrio, los poderes tienen medios de presión, uno
sobre el otro. El acuerdo de ambos se impone en la nominación de los
responsables del Poder Judicial. Ambos mandatarios nombran a éstos y el
legislador da su cargo. En Francia, el Jefe de Estado nombra directamente a
3 de los 9 Consejeros constitucionales entre ellos a su Presidente (art. 56) y
a los Magistrados de Siege por la mediación del Garde de Sceaux15
mientras que en México el Presidente presenta una tema al Senado para
que las dos terceras partes lo nombren (art. %). Esta facultad del ejecutivo,
le da una cierta influencia sobre el Poder o Autoridad Judicial.16 En cuanto
a las prerrogativas compartidas con el legislativo, los dos Presidentes y las
dos legislaturas se controlan mutuamente en lo que concierne a la
convocación a legislaturas se controlan mutuamente en lo que concierne a
la convocación a sesiones extraordinarias. El presidente francés decide si se
convoca o no a la formulación hecha por el parlamento (arts. 29 y 30),
mientras que el mandatario mexicano convoca al Congreso a sesiones
extraordinarias una vez acordado por la Comisión permanente, (arts. 79-IV
y 89-Xl).
♦

Poderes compartidos.

En caso de mayorías coincidentes entre el presidente y el
legislativo el termino compartido es relativo, pues el ejecutivo no tendrá
oposición si éstas son iguales.
❖ Con el parlamento se comparten las iniciativas de ley, los decretos y las
ordenanzas17 (en Francia). Estos tres factores son indispensables. para la
aplicación de la política gubernamental. J..,a Constitución francesa prevé las
382

ordenanzas y los decretos en los artículos 13 y 38. Mientras que la
Constitución mexicana prevé los decretos y las iniciativas de ley en el
artículo 71-I. Ambas constituciones prevén la facultad de reglamentación
de ambos gobiernos. Aparentemente la situación del presidente francés no
es muy clara en éste respecto, pero si tomamos en cuenta que él preside el
Consejo de ministros (art. 9 C) -donde se originan, los decretos (art. 13) y
las iniciativas de ley (art. 39 C.) y las ordenanzas (art. 38 C.) asimismo su
derecho de firmar o no éstas (art. 13 C)- podemos decir que su función en
este dominio es comparable al mismo del presidente mexicano, siempre
que la mayoría parlamentaria le sea favorable. Las condiciones para hacer
uso de éstas prerrogativas son: Para el mandatario francés, la proposición
del Primer ministro y que sean deliberadas en Consejo de ministr9s y por
el mandatario mexicano, la aprobación del Congreso.
❖ Con el Poder Constituyente. Toda Constitución
susceptible de ser
modificada. En cuanto a las reformas, solamente los poderes legitimados
por el sufragio universal pueden realizarse. La Constitución francesa
concede al jefe de Estado dos caminos: la primera bajo la propuesta del
Primer ministro, el Presidente presenta una iniciativa de revisión al
parlamento erigido en Congreso, quien aprobará o no dicha iniciativa y el
referéndum (art. 89), la segunda. Al observar el mecanismo de dichas
reformas, podemos confirmar la supremacía del Presidente sobre el Primer
ministro y el legislativo. Por citar un ejemplo, ]a refom1a constitucional de
1995 que fué propuesta por el entonces Primer ministro Alain Jupée al
Presidente Jaquess Chirac, para que éste la presentase al Congreso y se
aprobase. En eJ caso de México, el Presidente presenta al poder
constituyente su proyecto de reforma (art. 135). Así el presidente Salinas
realizó un número considerable de reformas a lo largo de su mandato.
Favorecido por que la mayoría en el Congreso de la Unión así como de las
legislaturas locales eran priístas. Por otra parte, en cuanto a la publicación
de las leyes se refiere, los dos mandatarios publican las leyes votadas por el
legislativo (art. 10 Fra.; art. 72-C Mex.). Su publicación la hacen en el Diario
oficial de sus respectivos países. La promulgación debe ser fim1ada por los
ministros o secretarios competentes del ramo. En México. Éste acto es
pura formalidad, ya que el Presidente puede pedir la demisión o cesar al
funcionario que se niegue a firmar. En Francia, ésta prerrogativa puede ser
motivo de tensión entre el presidente y el legislativo. Recordemos cuando
el Presidente Mitterrand rechazó de firmar dos publicaciones, sobre la
exposición universal en 1989 y la demanda de una nueva deliberación de la
iniciativa sobre el status jurídico de la &lt;&lt;Nouvelle Caledonie&gt;&gt;.

es

Pasemos ahora a los medios por los cuales, los presidentes pueden
aplicar sus políticas:

18.1

�V

,.

2. Medios de acción: Partidos polític~ gaffitt~gobiemo.

Los presidentes no pueden cumplir sus funciones si no tiene los
medios para hacerlo. Fstos medios son políticos y jurídicos.
a) El partido al servicio del Presidente
Ya hemos hablado sobre la necesidad que tienen los Presidentes de
su partido para conservar o recuperar el poder real. Ahora hablaremos
sobre la necesidad de asegurar la dirección de ésta institución, para aplicar
su política.

..... ... ...

Una vez en la cumbre del Fstado, el presidente asegura el control
del partido designado a uno de sus hombres de confianza. En efecto,
después de la victoria electoral se organiza el equipo de trabajo en el cual
el partido forma parte. Así en México la dirigencia del PRI es
&lt;&lt;designada&gt;&gt; por el presidente, como si se tratara de alguna secretaría.
Citemos algunos casos recientes: Mariano Palacios Akocer, Humberto
Roque Villanueva, Santiago Oñate Laborde, María de los Angeles Moreno,
Fernando Ortíz Arana, Genaro Borrego Estrada, Luis Donaldo Colosio. En
Francia se cocina de manera parecida la dirigencia del partido a la
presidencia. Francois Mitterrandd &lt;&lt;recomienda&gt;&gt; a Lionel Jospin para
dirigir al Partido Socialista de 1981 a 1987 y en 1995; a Laurent Fabius de
1992 a 1993; y a Michel Rocard de 1993 a 1994. El presidente Chirac hace lo
mismo, &lt;&lt;imponiendo&gt;&gt; a Alain Juppé en la presidencia del RPR de 1995
a 1997Y1
La línea de acción del partido se traza en razón de la política

presidencial. En efecto, el presidente y la dirigencia del partido tienen
reuniones periódicas para coordinar el trabajo gubernamental con el
trabajo partidario y así pronunciarse bajo la misma línea ante la opinión
pública y refutar a quienes se oponen a ésta política. Francois Mitterrand
acostumbraba desayunar lodos los martes en el Elíseo con el líder del
Partido socidlista. De igual manera el mandatario mexicano tiene
reuniones periódicas con el líder de su partido.
Una vez lograda la dirigencia, el ejecutivo y el partido se
coordinan. En Francia, el RPR hace eco sobre la política llevada por Jaques
Chirac contra la exclusión social y el desempleo. En México, los programas
del presidente Zedillo para acabar con la pobreza, el desempleo, combatir
el tráfico de drogas, han sido siempre apoyados por la &lt;&lt;familia
revolucionaria&gt;&gt;.
Otra función del partido en la coordinación de los legisladores al
interior del Parlamento. Dicha coordinación es vital para el éxito de la

política presidencial. Normalmente antes de una sesión, las fracciones se
reúnen con su líder para cool'&lt;Ünar la estrategia a seguir. Es en ésta ocasión
que el coordinador del partido hace del conocimiento a sus compa11eros
sobre la estrategia a seguir en la sesión. Sin embargo, el partido, pilar en
toda democracia, no es el único apoyo con el que cuenta el presidente, los
otros dos son: El gabinete y el gobierno.
b) El gabinete
. P~r gabinete hos referimos _a la estructura de los despachos
presidenciales. Estos tienen una misma finalidad: auxiliar al Presidente.
Pero su organización no es del todo igual, pues varían en sus recursos
materiales y humanos. En cuanto a los recursos humanos encontramos
c~laboradores con funciones técnicas y políticas. Los Consejeros son un
eJemplo, los hay técnicos y de misión. Los primeros tienen un carácter
perm~ente y pueden tener o no la confianza del presidente. Los segundos
son asignados para una responsabilidad determinada y por lo general
?ºzan de. la confianza del mandatario. Ambos pueden ser de gran
rmportanaa, al grado de llegar a ser m~ influyentes que los ministros 0
secre~ios de Estado. Por citar solo dos ejemplos, Jaques Foccart,
Conse1ero del general de Gaulle, quien manejaba la política francesa en
Africa. Su palabra era orden, pues el general le depositaba toda su
con~. En México, la influencia de José Córdoba Montoya se dejaba
sen~u en las ~ecisiones del presidente Salinas, a tal grado que la seguridad
nacional paso, por decreto presidencial, de la Secretaría de Gobernación a
la Oficina de la Presidencia, misma que él dirigía.
La actividad de los consejeros son coordinadas en la Oficina de la
~residencia. Esta apoya al presidente en su organización personal. La
información es tratada ahí, para que los mandatarios tengan elementos
s~c~entes antes de tomar una decisión. Por otra parte, no obstante que su
obJehvo es el mismo, su organización difiere. Al conjunto de colaboradores
del Elíseo se le conoce como el Estado mayor,19 que reúne alrededor de 700
personas y que está organizado en tres organismos a saber: El Gabinete,
integrado por un director y su adjunto, además de una decena de
c?laboradores, quienes se encargan de la administración, ahí se maneja el
hempo del presidente y se organizan los viajes, así como la seguridad
personal; el segundo organismo es el Secretario General, el más
im~ortante, mismo que es dirigido por un Secretario general y su adjunto,
q~ie~es llevan las relaciones del mandatario con el Estado y para ello es
astshdo
de una treintena de personas, el Secretario coordinaI además, la
•;
acc10n de la mayor parte de los consejeros del presidente; por último
tenemos al Estado Mayor Particular, que se encuentra bajo la autoridad de
un general del ejércit;o quien comanda a seis oficiales superiores. Su
director asiste al jefe de Estado en el Consejo de Defensa.
385

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En México, la oficina de la presidencia creada por el Presidente
Salinas por decreto publicado en el Diario oficial de la federación el 5 de
junio de 1992 ha desaparecido, por otro decreto presidencial, seis años
después. Sin embargo, restan cínco organismos en los Pinos: La
Coordinación de Asesores, la Dirección General de Comunicación Social, la
Dirección General de Asuntos Jurídicos, La Secretaría Particular de la
Presidencia y el Estado Mayor Presidencial. La Coordinación de Asesores Y
la Secretaría Particular, fungen una función política, mientras que la
Dirección Jurídica es de carácter técnico y la Dírección de Comunicación
maneja la imagen del presidente. Cabe destacar que el Secretario particular •
puede influir considerablemente en las decisiones del Presidente, así como
el coordinador de asesores, pues estos dos son la antesala del mandatario.
Por último, el Estado Mayor presidencial tiene bajo su responsabilidad la
seguridad del primer mandatario, hecho por el cual un militar con estudios
especializados en seguridad es quien lo dirige.
'

El otro órgano por el cual se apoyan los presidentes, y que nos
resta por ver es sin duda el mas importante por tener la mayor parte de los
recursos.

:;)

c) El gobierno
Disponiendo de los medios jurídicos y materiales, el gobierno es el
medio por el cual los presidentes aplican directamente sus políticas. En el
caso de México, la situación jerárquica del Presidente es evidente en
relación a la subordinación de sus miembros. Empero, hay que recordar
algunas obligaciones jurídicas, las cuales no son un verdadero obstáculo,
como la firma de los secretarios o jefes de departamento concernientes en
los reglamentos, decretos y ordenes del Presidente. En Francia., la
obediencia es más complicada pero no menos efectiva. Jurídicamente, bajo
la lógica del gobierno dual, el Primer ministro es el verdadero jefe del
gobierno. No obstante, hay que recordar que su jefe real es el presidente,
siempre y cuando la mayoría parlamentaria le sea favorable. Toda decisión
del gobierno francés esta compuesta por cuatro fases: La primera es la
preparación de la decisión, misma que elaboran conjuntamente el
Secretariado General del Elíseo y el Secretariado General de Matignon; la
segunda fase es la decisión tomada en Consejo de ministros, cada miércoles;
el anuncio de ésta decisión es la tercera fase, misma que da a conocer uno
de los voceros del Elíseo o de Matignon, o bien los dos en caso de
cohabitación; por último tenemos la ejecución de la decisión. En México,
las decisiones gubernamentales son, por lo general, canalizadas por los
Secretarios de Estado o por los Departamentos administrativos del ramo
correspondiente. Los primeros cumplen una función eminentemente
política, mientras que los segundos su función es administrativa: Cada

386

presidente distingue, por su estilo particular, a su gobierno, ya sea de
tecnocratico o de político.

CONCLUSION
Podemos concluir que las vías del poder presidencial son dos: La
Constitución y el Sufragio Universal. En la primer vía, encontramos
poderes semejantes en lo que corresponde a las responsabilidades de un
Jefe de Estado. Pero en la función gubernamental, los poderes son
distintos, debid·o a la naturaleza de los regímenes, uno semi-presidencial el
otro presidencial. Empero, diferenciado al sistema del régimen· político,
hay un punto en común en los dos sistemas objeto de nuestro estudio: La
presidencialización. Esta tiene lugar debido a la legitimidad dual y al
sistema de partidos. Es por la segunda vía, que el ciudadano atribuye el
poder. Lo hace de manera total, votando por un legislador del mismo
partido que el presidente. Lo atribuye parcialmente, votando por un
legislador de otro partido. El efecto que esto lleva consigo es, el cambio de
un sistema político qqe ya de la presidencialización a la aplicación estricta
de la Constitu~ión. of~~{fe otra manera, la variabilidad de un sistema a
otro, conservando la intima constitución .

NOTAS BIBLIOGRAFICAS
1

En a lus ión a la d efinidón propu('sta por Mami&lt;e&gt; Du verge&gt;r.

2

Def¡nición p ropuPSta por Oliwr Ou ha m t&gt;I.
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1988. En cuanto a l pc.• riod o J l'I m a n ddlo fra m i•s, d&lt; ludlnwnt,• hdy un d,•bdll' e nt rt•
constitu cionalistas y polilistas frant(&gt;S(&gt;S sobn • Id , onv&lt;'niem id J p rt&gt;du, ir d i, hll p&lt;&gt;riodo a 5
a ños, co n t&gt;I o bj&lt;•to J,, &lt;'Vita r Id&lt; olldh itd, iún.
4
La ( 'o nstit udón m ('xicana aS('gura t&gt;I mismll rit mo PI&lt;'&lt; t&lt;&gt;MI. 1-s d&lt;&gt;t ir, lds l'lt"'lciones
legislativas y prt&gt;Sidt&gt;ndal , oim id,•n , add s&lt;'is dlll&gt;S. 1" &lt;.·onstitu, i&lt;Ín mt&gt;xi, dna dV&lt;'lltdjd l'll 1&gt;sh•
p un to a la constit u, ión Írnlll &lt;"Sd, la , ual b us. a rt&gt;Ju, ir"' m,mddto pn•sid,•m ial a , in," anos,
para hacer coincid ir las Ít&gt;t·has Jp d,&gt;t, io ,ws p n&gt;«id &lt;'m i&lt;1l1&gt;« y lcr,isldt ivds.
5 La exc-e¡)("ión fue&gt; Ge&gt;orp,,&gt;s l'om p ido u .
• DUVF.RGF.R Mauri&lt;t•: f...s pdrlis polil il¡u,&gt;s, t&gt;d. Armdnd C olin, , oL l'oinls, l'Mis, 1976.
7
El El íseo f&gt;S la Sl'dl' d t&gt;I l'n•sid l'nh• y Mdtign,,n l&lt;1 d,·1 l'rinwr mmistn&gt;.
8
Termino emplead o por p rim,·rd Vl'/., ,•n i&gt;sll' s.•nlido, por V&lt;1l,·ry ( ,i&lt;;,.ird d "l--sl&lt;1ing.
• Del'imos ,ohabitd&lt;iún a nwdias por
Idilio 1., ( ,llll&lt;lrd d&lt;' d ipu lddos, omo Id C".imdrd J ,,
Senadores tienen mt&gt;t dn is mos d ,• «lnl rol , on sid&lt;'rdbl,&gt;« -..'lhn• ,•I ,•j1•«1tivo. l',trd d,., ir 11u,•
M&lt;'xico v iv&lt;&gt; u na coh ahjt.i&lt; iún pl&lt;•tM, d,•1'&lt;• ,•xislir 111M n1&lt;1yo ri.t di-;l mt.t d l.i p wsid,•m ial l'n
a mhas Cámards.
3

'I'"'

'º En el caS&lt;&gt; J e

n•nuntia volu ntdrid solo h,•mos v islo PI ,aso d,, l,tt¡u ,-; Chird1 " " 1976, a l·
p resenta r su r&lt;&gt;nuncia a l l'n&gt;siuPnh• V.,l,•ry ( ; i"&lt; drd d ' l-._tdin¡•., .i rr,unwntdndo c.¡u&lt;' ,•I
presidente no I&lt;&gt; d&lt;&gt;jaba &lt;'j,•rct&gt;r plP1Mnw n k sus l,1&lt; ult.iu,&gt;«.

�11

Efectivamente, el cambio va de un practica presidencialistd a una practica semipresidencial, donde el Primer ministro pasa de ser el ejecutor del Presidente a ser el
verdadero jefe de gobierno, responsable, únicamente frente al parlamento y el Presidente se
limita a su función de jeíe de Estado y de guardián de las instituciones.
1.2 La excepción es el juicio político. Donde los diputados acusarán, por mayoría absoluta, ante
el Senado para que éste, erigido en jurado, determine sobre la responsabilidad por las dos
terceras partes.
13 BRAUD Philippe, Du pouvoir en général au pouvoir politíque, in MADELEINE Grawitz et
LECA Jean, Traité de Science politique, Paris, Vol. 1 p.371.
14 Creada a iniciativa de Porfirio Muñoz Ledo e integrada por cuatro fracciones legislativas:
Partido Acción Nacional, Partido de la Revolución Democrática, Partido Verde f.cologista
Mexicano y el Partido del Trabajo.
15 El magistrado de Siege es el equivalente, en México, a un Juez de distrito y el Carde de
Sceaux equivale al Procurador General de la República.
16 Es pertinentee remarcar que la Constitución francesa reconoce una &lt;&lt;autoridad&gt;&gt; judicial
en su título VIII art. 64. Y no un poder judicial como lo hace la Constitución mexicana en su
capítulo TV.
17 El derecho constitucional francés distingue como un acto del poder ejecutivo sobre materias
del legislativo, con autorización éste último (art. 47 constitucional).
18 Es necesario hacer mención que el presidente Chirac perdió el control de su partido después
de la derrota legislativa de 1997. Siendo Phillippe Séguin, quien se a opuesto en diversas
ocasiones a Chirac, quien gana la presidencia del partido. Situación incómoda para el
mandatario francés.
19 Este no tiene nada que ver con el estado mayor presidencial en México.

GRAWITZ (Madeleine) LECA Oean), Traité de Science politique TI II lll
1

PUF, París 1985

1

1

'

HERMET (Guy), Le passsage a la dém~ratie, Presse de Science Po. Paris
1996.

·

'

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II.

DOCUMENTOS

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FRAGA (Gabino), Derecho administrativo mexicano, ed. Porrua, México
D.F., 1993.

J88

1

389

�APUNTES PARA UNA
PSICOLOCÍA EN EL SIGLO XXI
Maestro José María Infante
Psicólogo social
Actualmente se desempeña como
Secretario de Posgrado de la
Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo.León
Los sueños de un hombre sobre el futuro de la filosofía, del arte,
de la ciencia, sólo podrían realizarse por casualidad. Lo que ve es una
continuación de su mundo en el sueño, por ello, QUIZÁ, su deseo (quizá
no), pero no 1a realidad.
Ludwig Wittgenstein 1947 Observaciones (103)
l.

.......... t

.. ,.,

Para comenzar, debo hacer algunas confesiones biográficas:
habiendo estudiado en una Facultad que tenía por nombre central el de
filosofía, lo que me obligó a más de una forma de intercambio, siempre
desconfié un tanto de aquéllo que oliera a filosofía. Quizá fuese mi oscuro
trasfondo positivista, quizá mi dificultad para entender las
preocupaciones de quienes se autodenominaban filósofos o alguna otra
razón inconciente que aún no he aclarado, pero mis aproximaciones a la
filosofía no han sido hasta ahora una relación amable entre iguales. Y para
continuar, no es ésta la única declaración un tanto sorprendente que
formularé: quizá algo o mucho de lo que sigue despierte animadversione:;
entre quienes ésto lean y para ello no tengo más respuesta anticipada que
pedirles benevolencia y la esperanza de que, aún cuando discrepemos,
podamos llegar a aceptarnos mutuamente en una apuesta por la
comprensión racional, que es lo único típicamente humano que podemos
rescatar a la naturaleza. La esperanza de un pensamiento despojado de
toda subjetividad no ha sido más que una fantasía que algunos seres
humanos han creído como necesidad de su propia realidad, pero que al
presentarse como negación de la autoconciencia no ha servido más que
para dilatar la comprensión o autoimponerse como forma de poder.
Las primeras reflexiones deben dirigirse, sin duda, a mtentar
situar el valor de la filosofía o de aquéllo que, más propiamente,
deberíamos denominar reflexión filosófica; todos hemos aprendido en la
escuela al menos dos cosas: que en el origen el término incluyó muchos
más elementos de los que ahora abarca y que su mismo significado varía
según la tradición filosófica a la que hagamos referencia, al punto tal que
191

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'filosofía' a secas es hoy un término polisémico que requiere en muchos
casos ser situado sin omisión del adjetivo que lo sitúa. Originalmente,
además, el término fue verbo antes que nombre y, sin ánimo de que me
tachen de 'reaccionario', creo que esa transformación es la acción
fundante de su propia ruina; si mantuviéramos la posición de evitar
cosificar el producto de lo que hacemos cuando actuamos more
phílosophicus, probablemente tendríamos mejores bases de entendimiento,
además de eliminar esta distinción odiosa entre una filosofía que se erige
en árbitro de ]o posible válido y una otra cosa que espera su veredicto de
inocencia basado más en la benevolencia del juez que en su propia
autenticidad. Hablando de separaciones, hasta hace un siglo, todavía esto
que hoy llamamos psicología no había provocado esta escisión cr la que
parece condenada la filosofía en cuanto se erige como saber autónomo;
pérdida que no se podrá compensar cuando se asume como aspiración de
totalidad. Porque esta aspiración sólo podrá producir, como ya lo dijera
Adorno (1972), un sistema delirante. La filosofía debe repensarse como
actividad de crítica a las expresiones de intento de dominio y
transformación de un mundo, el mundo humano, que cada vez más es en
sí mismo imposible de autorrecrearse sin contradecirse.
Probablemente, la filosofía debería ser una reflexión al interior de
la ciencia, no como cárcel que restringe y separa, sino como posibilidad de
imaginar una realidad de la que la limitación de la ciencia no puede dar
cuenta. Por ello, se trata de una recreación en el límite, allí donde las
certezas de un conocimiento decantado no pueden dar razón de los
procesos ni de las consecuencias de su propia transformación. Para ésto,
sólo puede filosofarse desde el interior de la ciencia misma, dominando
sus conceptos y sus procesos. Pero no sólo allí, porque eso sería ceder a
las pretensiones de un positivismo que hizo de los procedimientos que
garantizan la cientificidad el modus operandí de la filosofía y de la ciencia
misma; también deben analizarse los fines que se esperan alcanzar. Al
poner énfasis en los procedimientos, los positivistas hicieron de Ja
metodología no sólo el elemento que garantiza la fiabilidad del
conocimiento, sino que elevaron el principio de la 'racionalidad de los
medios' a razón · suprema de la actividad de una ciencia, perdiendo de
vista la meta final de una actividad que no puede autojustificarse por sí
misma sino por su aporte al progreso de la humanidad. Como lo
expresara Habem1as (1982) con mucho mayor riqueza, la posición
positivista conduce a enterrar el tema de la constitución de lo dado y así
"el sentido del conocimiento mismo se convierte en irracional", dando por
sentado, en una posición que tiene mucho de ingenua, que el
conocimiento puede asimilarse a la realidad y, obviamente, que ésta a
aquél, como si se tratara de una igualdad matemática que no respeta su
propia ontología ni la evidencia empírica a la que los mismos positivistas
son tan afectos.

192

cl

.
El intento de convertir a la filos~n
juez implacable de la
~alid~z ha sido _recibido elogiosamente por aquéllos que se sentían
mclu1dos en el arculo de los elegidos, produciendo en los excluídos
rea~ciones de diverso tipo: las de quienes tratan por todos los medios
pos1bl~s de se~ ac~ptados, demostrando poseer los atributos exigidos; las
de quienes, sm d1Scutir el sentido del juicio ensayan otros caminos 0
buscan otras bases de sustentación, lo que conduce a separaciones no
exentas de cierto menosprecio mutuo y, por último, las de quienes
rec~azamos ese papel para la filosofía y al mismo tiempo, el significado
últrmo de la discusión.

En_ la~ tres vías, asimismo, podemos encontrar variantes que van
desde la d1gmdad de un Freud tratando de encajar a su producción en la
das: de una ci~ncia de la naturaleza hasta la sumisión vergonzosa de
aquellos que qmeren mostrar y demostrar que cumplen obedientemente
con los dictados del ser supremo.
El decidir si algo es una ciencia no puede ser el ·resultado de una
filosofía sino de la propia autoconciencia colectiva de la praxis, que evalúe
ª. pa~rr de la crítica lo producido históricamente; eso que llamamos
c1enc1a es a la vez una forma de acción en el mundo destinada a la
tran~f~rn~ación de la naturaleza y un modo de representar
~tgnificahvamente ese mismo mundo. En el primero -no por su
tmportancia sino sólo por su mención- de esos momentos, debemos tener
en cuenta que en esa acción de transformación el ser humano se
autotransforma, creando para las ciencias de lo humano -entre las cuales
está incluída, sin duda, la psicología-, un triple circuito de orden
sincrónico: el de la acción humana en sí, el de las ciencias de lo humano y
el de los productos de los dos anteriores, que no siempre están exentos de
sus ~~tuas contradicciones. En cuanto a los modos de representar, sólo el
narCJstsmo de muchos de quienes se han autodefinido como 'científicos'
ha cr~ado_ una imagen de superioridad que excluye otras formas que la
expenencia humana hd construído para interpretar el mundo.
¿Es posible una filosofía en otro plano que en el de la ciencia? o,
dicho de otro modo, ¿podría pensarse que eso que ha devenido en
llamarse filosofía tiene algún otro rol o alguna otra posibilidad en sus
relaciones con la psicologia que no sea el de concederle la patente de
cientificidad?. Sin duda, la respuesta dependerá del modo de concebir esa
misma filosofía, que no puede ser entendida como un saber autónomo.
En síntesis, una filosofía no cosificada no puede encerrarse en la
idea de que la actividad filosófica es inmanente a un modo de proceder en
ciencia sino que debe recuperar la autoconciencia de la unidad entre la
teoría y la praxis en su propio proceder y en la acción humana que le
proporciona las bases para ese mismo proceder.

�u.
Un segundo tema de reflexión es la psicología misma, o sea ¿qué
es la psicología como campo, como ciencia, como sistema, como
estructura o como lo que sea, independientemente de lo que los seres
humanos hagamos con ella (lo que será el tema del tercer punto)?.

- ,. . .......
1

J 1

..

Para mí, la definición dependerá de dos sistemas de estructura
que se ponen en juego: el modelo de concepción de la realidad y la
clasificación que emerge de esa operación y el contexto definicional del
mismo término. Como ya es conocido, hay quienes niegan cualquier tipo
de existencia a eso que algunos llaman 'mente' y las consecuencias de ello·
no son ínfllllas ni menores; también quienes dividen la realidad en
distintos mundos a veces tan separados que ninguno de ellos entra en
contacto con el otro, operación que tall)bién nos arrostrará dilemas de
difícil solución o aporías ilimitadas.

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La primera mención a psicología que parece haberse registrado
como título de una obra data de 1590 (Ferrater Mora, J. 1979), donde se la
define como estudio o ciencia del alma o de la psique o mente. No haré
aquí una historia de la idea de psicología, pero todos sabemos que si ésta
se define a partir del análisis de lo que llamamos mente, podemos
encontrar referencias mucho más atrás y no sólo de la nquez.a y variedad
de los aportes del período helénico. Ya entre nuestros contemporáneos,
las ideas de psicología en propios y extraños presentan tales diferencias
que muchos se preguntan si es posible encontrar algún orden o alguna
unidad.

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Para com.enz.ar con los 'extraños' -que sm duda son muchísimos
más de los que aquí mencionaré-, siempre preocupados por lo que un
vie¡o amigo define como la actitud de "los filósofos de la casa del vecino",
Popper (1973) pensaba que la psicología era una de las ciencias sociales,
porque "nuestro pensamiento y nuestra conducta dependen en buena
medida de relaciones sociales". Nótese que 'dependen en buena medida'
es una expresión coloquial que sería rechaz.ada por muchos cienttficos
positivistas" duros" como expresión válida o, para decirlo con sus mismas
palabras, como fórmula bien formulada de una teoría científica, pero pese a
la dificultad gramatical, creo que todos podemos acordar que lo que el tal
Popper qu1So decir es que los seres humanos disponemos de dos
estructuras diferenciadas que son el resultado parcial de nuestra vida en
convivencia con otros seres humanos, lo cual no nos adara en que consiste
la psicología pero nos dice mucho sobre una forma de confundir(se)
epistemológícamente. La obviedad popperiana no nos proporciona
ningún elemento sobre la espectficidad de lo psicológíco en el ser humano
y confunde lo sensible baJO la forma de objeto, mal ya denunciado por
alguien más autoriz.ado que yo. Pero hay más consecuencias: ¿podemos

394

separar el pensamiento -cual u·
otras y cuáles son las coqnfi1_er cos~ que ello sea- de la conducta?, ¿qué
gurac1ones que d t
•
pensamiento, ya a la conducta?.
e ermman ya sea al
Otro autor que, si bien no ha al
universal
de Popper, tiene cierta a u ton.d a d entre
ca~fil~o
el dreconocimiento
.
osofos
1 . .,
.
e a aenaa es
Mario Bunge, quien en varios de s t b .
la ciencia y de sus clasificaciones us d ra JJº~ ha ofrecido una versión de
que una definición de sus obj f en (;n e mcluye la psicología a la par
este autor, la ps1cologt'a es "la~ ivost _ u~_ge, M. 1976, 1981, 1985). Para
mves 1gac10n exper·
tal
, .
procesos mentales concebidos
tmen y teortca de los
influídos por el medio naturatºm:~:~,~~sos c~rebrales fuertemente
psicología es una ciencia que t·y
, asJm1Smo, para Bunge la
. . ,
1ene como técnica
bo d. d
ps1qu1atna
y
como
desviaciones
1
.
. y a su
_
a ps1coana-1·1515
)a r ema
l a, a la
parece mnecesano comentar que encontramos aqu ' J
gra10
·
bogia.
... Me
popperiana, matizada con algunos elementos
' a mtsma ~m iguedad
a algunos, como su intención de subordinar laqpue_ pu_e:~n delJar ~rplej?5
La concepción de ciencia en Bun e
. s1qma na a a ps1cologia.
ello aquí, pero subrayo que s· g les comp~eJa y no puedo detenerme en
dirige, Bunge no duda en, u: ~c arar ~tual _de los posibles referentes se
ciencia, lo cual es inter!ant: que e entiend~ por psicología es una
fuertemente influenciado or la : porqu~ . proviene de un pensador
entre ciencia y no ciencia. p
dea pos1hv1Sta de separación absoluta
Podríamos revisar a otros
nsad
menos la misma imagen- el
pe
ores y encontraríamos más o
hacerse a ésta es el estu.d1·oedncalrgo.que des,de fuera de la psicología suele
e a mente· e proble
que la mente es también reclamada
r,
. ~~, como veremos, es
neurocientíf •
d
d .
.,
po otros c1enhf1cos y otras ciencias:
icos e to o tipo b10logos lin ... t
. 1·
(un nombre horr·bJ
Í
' guts as, rnte
igenciartificiálogos
más pretenden la :n:n:'eª;:;og~amsimp ilarme~te horrible), filósofos y otros
o prop10.
Si analizamos ahora qué d .
' ll
sido considerados como ps. , 1 JCenl aque os que se coT1Sideran o han
JCO ogos, e panorama no es
nfu
para Albert Bandura (1976, 1983 1987) 1
.
,
menos co so:
conducta 1 d 1
h
, , , a ps1cologia es el estudio de una
, , a e ser umano, que esta en relación de determm . ,
co~ estímulos y factores de personalidad. Estos determinante::~utua
reaprocamente, ya que las person
.,
uyen
condiciones ambientales que ~ et _as, con su acc1on, producen las
factores personales m
· t
a e ar~ su conducta, existiendo además
emos (concepaones c
·
.
que determinan la cond
, reenc1a~, autopercepc1ones),
definición se . ,
ucta y son a su vez determmados por ella. Esta
co
_s1tua, conceptualmente, muy cercana a una de sociolo ,
mo ~a podnamos encontrar en Anthony Giddens· aún cu d
gta
b
d
.
,
an o creo que
hay diferencias en
desliza . t
. am os pensa ores, quiero destacar este efecto de
en, la defin iaon
.. , d e Band ura; una pretendida
defini m1en
. , d o posible
.
CJOn e la pstcologia que puede ser definición de otra ciencia. Otros

'W5 •

�dos elementos que qu1S1era señalar son la referencia .ª los facto~s
personales internos, en especial los que él llama expectatjvas, _q ue seran
determinantes en la conducta y que, en mi opinión, no h~nen, ~na
definición clara en su obra, pero remiten a complejos proces~s-s~~ohcos
de evaluación, comparación, construcción simbólica y clasificaaon que
Bandura coloca en el cerebro o la mente o como se llame. Lo segund~ :Y
ésto es un defecto no sólo imputable a él, sino a muchos ot_ros ~ue drran
que el ambiente juega un papel fundamental en la determmac1on de las
conductas, es que lo que sea ese medio ambiente qued~ nebuloso y esta
imprecisión se presta a tomas de posición que no permiten esclarecer los
modelos explicativos adecuados.
. t·d
Un pensador sin dud a muy d JSCU
1 o, pero que ha sido
proclamado por algunos como una de las col~nas c~ntrales
la
psicología, definía el estudio de la conducta a parhr_de la o~erante , que
es u~a evaluación de las consecuencias que ha temdo un oerto acto de
conducta en el medio; la psicología consistirá entonces en establecer _las
relaciones entre la conducta de un organismo y las fuerzas que actua~
sobre él (Skinner, 1987). Como sabemos, no hay lugar aqui,
apa~entenwnte, para algo que pueda ser d~nom~ado com~ mental Y u~:
de los te,tos fundamentales del propio Skmner e~tá. plagado
refen•i1&lt; Id'&gt; " cosas tales como las emociones o estados slDlil~res que son
redi•linidos en termmos de fuerza o debilidad de una o mas respuestas
(Skmner, 1977). Pero le cabe a Skinner la crítica que ya he fo~1t1lado a
Bandura· desafiaría a cualquiera de sus lectores a que me sena.le en su
vasta ob.ra dónde y cómo se propone una teoría del m~dio donde las
operantes aparecen con su retroalimentaoón y, por _oerto, una vez
explicitada tal teoría, seguramente deberíamos . analizar su mo_d elo
explicativo v sus consecuencias, tanto en la teona como en la misma
explicación. - En resumen, tenemos aquí un cambio de pers~ecttv~ en el
que, acordemos O no con él, se presenta una visión de la psicolo~a Y su
objeto de estudio como totalmente al margen de la mente o cualquier cosa

?e

similar.
Otro autor con cierto reconocimiento como psicólogo es H.
Eysenck, quien ha desarrolado toda su obra _en Inglaterra, donde s_us
libros han alcanzado vei1tas por millones de e¡emplares. En sus p~op1as
palabras (Eysenck, H.J. 1987), su contribucion más importante ha sido la
de construir puentes entre las (únicas) dos . grandes c~rnentes de la
psicología: la que se ocupa de fenómenos relat1va~1ente _aislados: como el
,. ,rendiza¡e verbal y cosas similares, llamada psicolo_g1a e~penm_ental Y
.-,icologiñ fis iológica y la otra corriente, la de la ps1colog1a social, que
~ .,, .. ...; "
problemas definidos como muy importantes, e¡empl~s de los
1
cuate• &lt;,enc\n las huelgas, las causas de la neurosis y 1~ cnm'.nalidad. Los
ejemplos son del propio Eysenck y sin ánimo de ~iscut1r ~qui su con~ep~o .
de ps icologi,, social, parece claro que la psicolog1a debena ser una c1enc1a
que umficana procesos fisiológicos y procesos sociales que operanan en_
19ó

diferentes niveles: el de los organismo~-el de los.sistemas sociáles (algo
muy parecido, sin duda a lo que pensaban los "materialistas soviéticos",
especie probablemente extinguida).
David Krech, que ha desarrollado una extensa carrera entre la
psicología social, la psicología del aprendizaje y las bases fisiológicas de la
conducta, en especial el cerebro, piensa que la psicología debe investigar
la relación entre los fenómenos bioquímicos y la conducta del individuo,
dando preferencia a los elementos psicológicos, ya que éstos ofrecen una
perspectiva más segura de observación que la fisiología (si remarco
algunos elementos es porque significativamente se1ialan diferencias con
concepciones establecidas y van perfilando este panorama altamente
contradictorio en el que estamos). Krech piensa que deberiamos dirigir los
esfuerzos de las investigaciones hacia dos campos: el de las relaciones
entre estados nutricionales y el desarrollo del cerebro por un lacio y la
interacción entre hormonas y funcionamiento del cerebro por el otro
(Krech, D. 1987).
Para Donald Norman, por el contrario, la psicología debe tratar de
entender los proce_sos mentales del ser humano, tema que -en sus propias
palabras- se ha ignorado durante muchos años en la psicología
estadounidense, aún cuando lo que sabemos hasta ahora sea poco sólido,
muy vago y dificil de precisar (Nom1an, D. 1987).
Otro que piensa que la tarea del psicólogo, que no la de la
psicología, es la de tender puentes, es Neal Miller (1987). Para este autor,
que desarrolló una influyente teoria de la frustración-agresión y trabajó en
clínica psicoanalítica, procesos de esti.mulación cerebral y la teoria del
aprendizaje social, la psicología debe relacionar diversos enfoques que nos
permitan una visión integral de la lucha de los se.-es humanos para
adaptarse a las condiciones sociales de su cultura, de su clase y de su
grupo. En contradicción con esta perspectiva, piensa que el futuro de la
psicología estaría en el desarrolJo de una "medicina conductista", que
investigaría cómo el sistema inmunológico puede ser modificado por
factores psicológicos, así como los efectos que elementos psicológicos
puedan tener sobre el sistema cardiovascular, pulmonar y gastrointestinal
y, cambiando de modelo explicativo causal, cómo las modificaciones en
las aminas, por ejemplo, pueden producir efectos en las emociones.

Un pensador que no puede quedar afuera de esta lista es Jean
Piaget (1975, 1987). Para él, el objeto de la psicología es el estudio de la
"conducta" cunciente y ño conciente. El estudio de esas conductas supone
interrelacionar dos series de fenómenos: los movimientos del organismo y
los estados de conciencia. La conducta está constituida por procesos de
intercambio entre el organismo y el medio de manera tal que se modifican
mutuamente. En el problema de las relaciones entre fenómenos psíquicos
y fisiológicos, Piaget opta por una forma especial de paralelismo

�psicofisiológico, donde los procesos fisiológicos aparecen como la serie
causal única y la conciente como implicatoria. En última instancia, aunque
seguramente -de vivir todavía-, Piaget diría que no está de acuerdo, su
posición no deja de considerar a los fenómenos concientes cómo un
epifenómeno de los procesos fisiológicos.
Este problema de las relaciones "cuerpo/mente" ha sido y sigue
siendo central en todo e] pensamiento psicológico y en los últimos
tiempos otras ciencias lo reclaman como problema propio. Aún cuando
algunos pensadores lo ubican a partir del siglo diecisiete (Searle, J. 1995),
el problema tiene antecedentes desde los pitagóricos en su teoría de las
armonías. Modernamente, tiende a ser expresado en términos de
relaciones entre una mente conciente atribuída en distintos grados a casi
todos los seres vivos -no sólo el ser humano- y una materia inconciente. El
pensar en mentes concientes como un atributo no exclusivamente humano
no sólo no aclara nada sino que complica las cosas, además de que nos
exige una redefinición de la conciencia, cualquier cosa que sea. Y la
definición de conciencia es hasta el momento uno de los problemas
filosóficos irresueltos en la psicología, ya que las definiciones analiticas
caen en contradicciones irresolubles, hasta el punto en que algunos
autores optan por tomar las definiciones de sentido común para
desarrollar sus teorías. Para Searle, hay cuatro dificultades a resolver en lo
que él considera el problema más importante de las ciencias biológicas: el
del dualismo el de la causalidad, el de la naturaleza de los objetos
estudiados y ;l de los modelos de análisis. En mi opinión, el primero (que
él sitúa, lo repito una vez más, en la biología), junto con el tercero (que es
el más interesante e importante), pueden considerarse problemas
específicos de la psicología, mientras que los otros dos son problemas que
toda filosofía de la ciencia debe intentar resolver. El dualismo ha recibido
todo tipo de respuestas; no sólo las ya comentadas del paralelismo, sino
también dualismos de diferente tipo, como el del neurobiológo John
Eccles, reciente premio nobel, quien piensa que dios pone el alma en el
feto alrededor de las tres semanas de gestación, hasta los materialismos
que sostienen que la conciencia es un fenómeno biológico ordinario como
la digestión. Sin embargo, ninguna de esta posiciones resuelve aún lo que
realmente debemos y queremos explicar, a saber, ¿cómo hacemos los seres
humanos para producir un mundo lleno de objetos materiales -concretos o
no- que poseen significados que tienen efectos sobre lo producido y su
reproducción?. Cuando digo objetos materiales asumo que esos objetos,
cualesquiera sean, tienen un soporte material, sean ideas, fantasías,
expresiones verbales o lo que queramos; en una palabra, para repetirlo
con una expresión que todos mis alumnos conocen y han escuchado quizá
cientos de veces, para pensar necesitamos un cerebro, pero la expresión
viceversa no es válida. El punto tercero es fundamental: admitiendo que
no tenemos ninguna idea clara acerca de cómo funciona el cerebro, el
punto a explicar es ¿cómo se pueden explicar ideas de tipo cualitativo,
subjetivo, como mi dolor o mi pena, a partir de procesos neuronales o la
398

liberación de elementos electroquímicos en las sinapsis?. Este problema,
definido en ocasiones como el problema de los qualia, será sin duda uno
de los desafíos funda.mentales para toda filosofía del futuro. El problema
de la causalidad se presenta aún porque seguimos atados, en mi opinión,
a las ídeas de causalidad newtonianas y una reformulación adecuada del
pr?b~ema resolvería_ las cosas, pero no hay tiempo para tratarlo aquí;
as1D11Smo, el uso y tipo de modelos -que para mí se vincula al problema
de la causalidad-, es un problema epistemológico que excede las
posibilidades de este trabajo.
Tratando de sintetizar las ideas de este apartado, diría que casi
todos aceptan que la psicología posee un status científico -dejando de lado
las viejas discusiones de los sesenta-, pero que aquéllo que todavía causa
polémica es su objeto de estudio y su modo de explicar. Adelantándome a
las preguntas por parte de ustedes, daré una breve respuesta con mis
opiniones al respecto: partiendo del supuesto de que el mundo
tal-como-es-conocido se presenta en estructuras con diferentes grados de
organización, hay un tipo de estructuras genéticamente posteriores pero
no por ello subordinadas o determinadas, que podríamos referir como
estructuras simbólicas o de significados del mundo de la vida que son
soportadas por organismos separados materialmente aún cuando su
producción esté determinada socialmente y cuya producción y uso son el
objeto de la psicología. Su circulación e intercambio son estudiadas por
otras ciencias sociales y estos intercambios se imbrican con los
intercambios de otros dos sistemas de intercambios, el de mujeres y el de
bienes. Los organismos productores, a su vez, podrán producir sistemas
simbólicos que sean un modelo de los sistemas simbólicos realmente
producidos y que a veces coinciden con éstos o a veces son una forma de
encubrirlos, por motivaciones que los mismos organismos no pueden o no
saben representar y que son el resultado de significaciones atribuídas a
raíz del manejo semántico de esos símbolos, operaciones que
probablemente nunca podrán ser despejadas en fórmulas sintácticas
monovalentes. Dejo para otra ocasión desarrollar todo lo que esto implica,
pero sólo quiero formular una precisión más: hay sólo un mundo, aunque
las construcciones representadas de lo simbólico puedan producir dos o
cientos o miles; digo esto para señalar mi oposición con Roger Penrose
(1995) y Karl Popper (1982), donde se expone la versión de la existencia de
diferentes mundos donde ocurren cosas independientes.

m.
Pero una ciencia no es sólo un objeto y un método, como quieren
algunos filósofos: es también una comunidad de científicos trabajando de
manera complementaria, aunque como grupo humano reproduzcan
luchas por el poder y agresiones y discriminaciones y explotaciones. Lo
importante es que, cualquiera sea la ciencia que analicemos, siempre
399

�vamos a encontrar a quienes podemos aplicar el término profesional que
los define y, más importante aún, quienes se identifican en él. Aún cuando
estas dos operaciones son de orden sociológico, la identidad requiere de
un análisis lógico al que la operación de filosofar deberá contribuir
decisivamente.

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¿Qué es hoy la profesión del psicólogo?, o dicho de otra manera,
¿cuáles son las actividades que efectúan aquéllos a quienes denominamos
o se denominan a sí mismos psicólogos?. Los nombres y las escuelas
varían, así como varia el campo de aplicación. Hay psicólogos que se
llaman a sí mismos experimentales y que dicen que hacen 'psicología
experimental'; estas expresiones son el resultado de la necesidad de
diferenciar una psicología que, para usar la termínología piagetiana,
privilegiará las operaciones de asimilación sobre las de acomodación. El
resultado es que hay más psicología experimental de la que se llama a sí
misma de ese modo y que en ciertas personas el adjetivo experimental se
ha convertido en una oscura celda de la que algunos no saben salir y a la
que muchos -por obvias razones- no quieren entrar. En otras ciencias,
experimentar no es más que un modo de referirse a cierto tipo de
operaciones en determinados momentos, pero en psicología solemos hacer
de ello algo parecido a una guerra intergaláctica: deberíamos, me parece,
ser más humildes y respetamos más sin buscar la descalificación. No
estoy proponiendo ninguna forma de relativismo que conduzca a un
mundo de espíritus ingenuos portadores de un "amémonos y todo lo
demás se resolverá automáticamente" ni que se pueda admitir cualquier
cosa que se autodenomine psicología como tal, sino señalando este lado
humano del quehacer científico, tan negado por algunos filósofos, que
piensan en el científico como un robot incapaz de turbulencias semánticas.
Hay también una psicología "fenomenológica" o " intencional" o
"existencial" o cualquier combinación de estos tres términos que ha
reclamado a los demás un olvído de lo 'esencialmente humano' o de los
valores que hacen al ser humano una criatura única. Lo curioso es que
este reclamo místico casi religioso se ha hecho, a veces, en nombre de un
materiálismo que pretendía eliminar la metafísica de la psicología. En
general se trataría de una posición filosófico-epistemológica que interpreta
ambiguamente el papel de la ciencia, sin entender el sentido de
generalización y transformación que como actividad tiene y olvidando
que esa ciencia, deseada y detestada, no es la única forma de expresión o
de representación que los seres humanos hemos construido para
transformar el mundo o para enunciarlo.
Hay una psicología genética que intenta dar cuenta de los
procesos evolutivos de los individuos y de la especie, que desarrolla
conceptos y modelos que coinciden con otras orientaciones en algunos ·
puntos, pero discrepan en otros.

-too

Hay con.ductismo(s).
Hay psicoanálisis.

•

.
Pero si estas escuelas u orientaciones son en sí variadas los
po~1bles camp~s- de especialización no lo son menos; la agrupación' que
reune_ a los ps1cologos de los Estados Unidos de América conocida po
su~ ~iglas en ~glés, APA, seguramente la organización ~rofesional d;
p~1~o~ogos mas poderosa del mundo, reconoce cuarenta y nueve
d1vts1ones
d e ap11cac10n,
· -'dínientre
· , , las cuales
. algunas se refieren a campos
.
~orno
ca: ~ducac1~nal' o 'industrial y organizacional'; otras, a
m~er~s~s aca~e~1~os o teoricos, ~orno 'gen~ral', 'historia de la psicología'
? t~r~ca Y filo~ofica , algunas mas a las orientaciones ya señaladas, como
ªI_lálists experimental de la conducta', 'psicoanálisis' o 'humanística';
mientras ~ue algunas pertenecen a un anecdotario de curiosidades digno
de ~tenc1ones borgeapas, como 'consumidor', 'hipnosis', 'asuntos de
lesbianas Y homosexuales'o 'psicólogos en prácticas independientes'. Aún
cuan~o entre n~sotros ni siquiera contamos con una asociación similar y
podri~os _de~rr que la ~ariación es menor, me animaría a decir que un
estudio soc10logico podna encontrar expresiones costumbristas de similar
v~edad. Es _sólo un trabajo desde la metapsicología, acompañado de
acci?~es . _soaa!es correspondientes, el que podrá auxiliar a una
cla~ifteac1on mas racional que proporcione una identidad más definida a
quienes trabajamos en ésto.
1

La psicología es hoy:
-un conjunto de teorías, no siempre coincidentes en el recorte de la
rea(i_d ad ni en la forma de definirla; hay teorías que intentan explicar la
accion humana individual, ya en sus causas, ya en sus efectos; las hay que
intentan dar cuenta de la interacción y sus consecuencias; hay teorías que
exp.res_an las diferencias temporales del desarrollo humano y señalan las
vanac1ones y continuidades de las varias etapas en que demarcan los
procesos; hay algunas que buscan una descripción y una explicación de lo
ment~l Y hay otras que eliminan lo mental de manera radical, arrojando al
drenaJe el agua sucia junto con el bebé.
- ~na serie de técnicas, algunas asociadas a las teorías que acabo de
mencionar, pero otras desempeñadas de un modo tal que, por decirlo de
manera un tanto eufemística, son actuadas sin mediaciones.
- actividades profesionales específicas dirigidas a 1) "curar". Este es un
tema -~ue requiere de trabajo de análisis a fondo. La búsqueda de la
cura.~1on ha impulsado a muchos psicólogos, a veces provistos de un ans·ia
mesiamca, a veces dirigidos por un sincero intento de mejorar algún
estado del mundo. En este punto, me remitiría a las excelentes reflexiones
desarrolladas por David Flores (1994), donde se cuestiona la idea misma
d~ 'enfermedad mental' y por lo tanto, el significado de curar; 2)
busqueda de transformaciones parecidas a "curar", como las actividades
d.e sa rrolladas en cárceles, instituciones de rehabilitación social" 0
smidares, donde los efectos conseguidos no suelen ser los buscados y
II

-101

�donde a veces se juega como aliado de los sistemas de represión social; 3)
'técnico' en comportamientos humanos y por lo tanto proveedor de
modelos para producir comportamientos deseados _~ eval~ar los
producidos, ya sea en escuelas, en organiza~ones, e,~- fa1:1'ilias; en stste~as
de justicia o en otros ámbitos donde se reqmera; 4) mductor de camb10s
en los procesos causales del comportamiento, de manera de lograr que
seres humanos individual o colectivamente tomados produzcan
conductas que ellos mismos no habían presentado antes, tal como se
pretende en procesos de cambios actitudinales, publi~dad y propag~~da;
5) agente social al servicio del poder esta~lec1~0, ~ara ca.lif'.icar
descalificando, construyendo mitos, por ejemplo, cociente mtelectual ; 6)
agente de cambio social real, al servicio de intereses mayoritarios o
construídos racionalmente de manera democrática. Para cada una de estas
presentaciones de la psicología hay o debería haber una reflexión
filosófica que incluyera los aspectos éticos, cosa que me propongo esbozar
en la última parte de esta exposición.

IV.

De acuerdo a lo dicho hasta aquí y a manera de conclusiones que
no son más que un comienzo, una filosofía de la psicología debería:
- repensar su "campo" o práctica real. La psi~ol~~a surgió co_mo
práctica científica en las sociedades av~das de pnnc1p1os ~e es~e siglo
debido a la necesidad de encontrar respuestas menos contrad1ctonas que
las proporcionadas por 1a religión o las ideologías estructurad_as vigent~
sobre el comportamiento humano, en un mundo cada vez mas complejo
en sí mismo. En las sociedades periférieas esta necesidad no se presenta
hasta después de la segunda guerra mundial y casi_por fuerza, en un
proceso de repetición y asimilación que debe ser repensado, se adoptan
los modelos teóricos vigentes que se irradian desde aquéllas sociedades;
como en algunos casos los problemas de adaptación eran diferentes, las
soluciones impuéstas fracasan o son, en términos generales, un
despropósito. Tomemos un solo ejemplo, con la expresa salvedad de que
podemos encontrar rápi~amente much~s 1:'ás en o~os camp?s Y que no
se trata de denigrar particularmente a nmgun companero ps1cologo que se
gana honestamente la vida: el campo de la psicología laboral se desarrolla
en los Estados Unidos para características cambiantes de las
organizaciones, que pasan de procesos técnicos ar_tesanales y mo_d os
relativamente simples a complejas estructuras que mcorporan masivas
cantidades de mano de obra, que implican estructu.ras horizontales y
verticales de relaciones personales burocratizadas y de cada vez mayor
capacitación técnica. En nuestras sociedades, las empresas s?n t~~avía en
su gran mayoría sistemas de producción familiares o semifamiliares de
producción con escaso nivel tecnológico incorporado, dentro de una
sociedad autoritaria con un estado corporativo (al menos en el caso de
México) donde la participación a nivel horizontal es nula tanto por su
402

concepción ideológica como por las prácticas rituales persistentes. ¿Qué
resulta de todo ello?. Que, o bien los empresarios temen contratar
psicólogos o definitivamente no los llaman porque desconfían -no sin
cier_ta ~azón- de que propiciarán la introducción de reformas que
obligaran a un repl~teo integral de su organización, con resultados que
no pueden determmarse de manera absoluta de antemano, o bien los
buscan para realizar tareas adaptadas a los modelos tradicionales de
producción y el resultado concreto -y también lamentable en más de un
sen~i~o- es q~e se pide a.los psicólogos que actúen como una especie de
poliaas avenguando sobre la vida sexual de las obreras o aplicando tests
construídos para otros ámbitos culturales de los que ignoran sus
principios constructivos y técnicos elementales.
Repensar la práctica nos lleva a pensar lo que podría ser el
problema central de una filosofía de la psicología: ¿para qué hacer
psicología?. Y la respuesta no puede limitarse a lo que efectivamente
hacen los psicólogos, tal como acabamos de señalarlo. Tampoco puede
adoptar la forma en que se responde a la pregunta similar en otras
ciencias o campos, al estilo de "para construir edificios", "fabricar aviones
o bombas" o inclusive "para curar enfermos"; intuitivamente, la idea de
una praxis o ciencia dedicada a la transformación adquiere en las ciencias
humanas una dimensión no siempre analizada, la del destino o meta que
se propone o desea. Y si algún significado tiene el término 'civilización',
no puede ser otro que e] de la toma de conciencia social sobre los fines
buscados y, para el caso de la psicología, un proceso por el cual los seres
humanos puedan alcanzar cte manera individual y colectiva alguna forma
de felicidad y, evitando caer en polémicas eudemonistas, ello no puede
estar desvinculado de formas culturales realmente existentes donde sería
demasiado presuntuoso o narcisista pretender que los psicólogos sean los
únicos autorizados para hablar de ello. La petición de un Skinner (1972)
que en su momento propuso imponer su propia ética a los demás, no
puede ser tomada más que como un acto de desvarío.
- Repensar su "objeto". La estructura productora de símbolos, llámese
como se quiera, es una estructura que pertenece a organismos
individuales, aún cuando se construya por intercambios sociales y,
eventualmente, pueda demostrarse cimentada en estructuras orgánicas
genéticamente transmitidas. Mientras avanzamos en la comprensión de
estos sistemas dinámicos, debemos tener clara conciencia de que los
posibles modelos, analogías o metáforas que podamos usar son eso: una
forma de representar las representaciones del mundo representacional. Aquí nos
internamos en un campo en disputa, donde los psicólogos no somos los
únicos en intentar explicaciory.es a los fenómenos, sino que otras ciencias
como la antropología, la lingüística y la sociología también realizan
aportes. El sistema más complejo de todos los elaborados es el de las
lenguas naturales, pero no es el único ni tampoc~ suficiente por sí .mismo
para dar cuenta de todo lo que debemos y necesitamos explicar. Las
403

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1

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soluciones que se proponen son también variadas y no están exentas de
caer en las tentaciones de los reduccionismos; Josef Pemer (1994), por
ejemplo, sostiene que hay que referirse a las representaciones como
procesos, para evitar así las ambigüedades en las que caemos cuando
tropezamos con el contenido, lo cual es una elegante forma de evitar
explicar lo que queremos explicar; en otras palabras, si los procesos que se
denominan mentales fuesen simplemente estructuras sintácticas, entonces
nuestra mente sería, como pretenden algunos, una gran y compleja
computadora. Pero lo que tenemos que explicar es el contenido o la
semántica de los sistemas comunicacionales, problemas de interpretación
que hasta ahora no tienen solución en los programas computacionales. En
el otro extremo, un conjunto de filósofos discute si existen imágenes
mentales, basándose en que siempre que comunicamos sobre imágenes
mentales utilizamos proposiciones lingüísticas, lo cual; además de mostrar
profunda ignorancia e incapacidad para observar el mundo que los rodea,
no puede sostenerse lógicamente. Jerry Fodor (1981) piensa que es
imposible tener un sistema representacional en el cual las sentencias sean
iconos de sus condiciones verdaderas¡ como ejemplo, propone el siguiente
embrollo: ¿qué deberíamos hacer para tener un sistema representacional
en el cual una sentencia del tipo 'Juan es gordo' fuese proporcionada o
remplazada por una imagen?, a lo cual responde que si aportamos una
foto, esa misma foto no serviría para trasmitir la información 'Juan es
alto', con lo que el sistema representacional no podría distinguir entre dos
pensamientos. Es evidente para mí que Fodor: a) equipara las sentencias
del lenguaje ordinario a las de un lenguaje de segundo orden, de tipo
matemático o lógico; b) no puede distinguir entre sistemas de
comunicación, tomando la lengua como uno de ellos, el más complejo y
estructurado, pero no el único ni el suficiente, según sean las condiciones
de pragmaticidad; c) lo más importante, no advierte que, en todo caso, la
única información que un icono no puede trasmitir es la que corresponde
a los significantes sin significado, que en los procesos humanos cubren
una importante parte de las relaciones sociales. Me refiero a los nombres
propios, que son significados a pesar de su imposibilidad lógica .
-Reelaborar el mismo modo de filosofar: hacer fiJosofía de la ciencia no
puede limitarse a aplicar de manera automática sistemas normativos que
enjuician si se cumplen reglas lógicas o elaborar juicios más absolutos aún
sobre si se trata o no de una ciencia. Debemos repensar la psicología a
partir de su misma finalidad y a partir de allí tratar de estructurar
racionalmente los procesos o medios que nos permitirán lograrlo. Esto,
que vale para todas las ciencias, es una tarea de necesidad absoluta en una
ciencia que trabaja con seres humanos, seres que -y no debería tener la
necesidad ~e recordarlo- son idénticos a los psicólogos.
Este último punto, el de compartir una naturaleza, nos lleva al
problema filosófico más importante y com piejo: el de la libertad y el
determinismo en la acción humana y en las ciencias sociales. Todas las

,._

ciencias
y toda la filosofía y episre~
..~-.~un d eSd e ¡OS grtegos,
·
•
~ •v•v51a, --QU
partie:on del ~upues~o. de la existencia de regularidades en el objeto de
estudio, de allí 1~ pos1~ilidad del conocimiento. Si la naturaleza procediera
por azar, no sena p,os1ble ni estudiarla ni mucho menos modificarla; aún
las modernas teonas del caos presentan la idea de que es posible
e~contrar un orden en él. En psicología, ésto lleva a aporías no resueltas;
s1 el ser hum~o no procede por azar y está determinado, ¿cómo y de qué
manera lo está?. Si hay alguna forma de determinación -y yo creo que la
hay-, ¿de que manera esa determinación interfiere con la libertad
humana?. Como científicos, hemos deseado que la determinación fuese
absol~ta; como seres humanos, nos sentimos muy complacidos de que no
sea as1.

hacer.

Espero haber transmitido la idea de que hay muchas cosas por

REFERENOAS BIBLIOGRÁFICAS
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LA EVOLUCION DE LA ESTRUCTURA SALARIAL
DEL AREA METROPOLITANA DE MONTERREY DURANTE
LOS NOVENTA
Lic. Jorge Meléndez Barrón
Director de la Facultad de Economía
Universidad Autónoma de Nuevo León
~omo en casi todo _el mundo, en ~I Area Metropolitana de Monterrey se ha
mcrementad~ la des1g11aldad de los mgresos. Ha sido posible ligar directamente
esta tendenaa con el hecho de que los altamente capacitados ven incrementada su
rem1me_racfón :~lativa a la de los poco educados, lo que implica un empeoramiento
en _la d1str~b11aon de los salarios porq11e mejoran los mejor pagados. El premio a los
mas capac,tados se presenta a pesar de que se ha incrementado de manera marcada
':l porcentaje de la fuer:a de trabajo en esta categoría: esto quiere decir que se ha
mcre"!entado su "demanda". Esta es una tendencia generalizada, no de origen
sectorral y por lo tanto, una ve: pasado el impacto negativo de la recesión de 1995
q11e deprimió la demanda agregada de trabajo, no se revertirá con los reacomodos
de la economía ante cambios en la evolución del tipo de cambio real, por ejemplo, o
de ?tr~ variables macroeconómicas como el nivel de endeudamiento del gobierno.
Mas bien, parece q11e las ca11sas ultimas del fenómeno se relacionan con el
desarrollo de la econom{a global: (1) fuerte reducción de los costos de comunicación
y transporte; ~2) innovaciones tecnológicas que se presentan a ritmos vertiginosos;
(3) n_uevos métodos para coordinar la producción; y (4) una ola mundial en favor
del /rbre mercado y del achicamiento de la influencia económica del Estado que
provoca cambios estructurales importantes en muchas naciones, como México.

101-119
- 1982 Conocimiento objetivo (un enfoque evolucionista), Madrid:
., 1 •

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1972

Más allá de la libertad y la dignidad,

Barcelona:

FontaneUa
1987 Entrevista, en Richard Evans Op. cit., 108-121

l. Distribución del ingreso y niveles de vida en las últimas dos décadas
del siglo

Durante la década de Los ochenta, y posteriormente en 1995-1996,
en el Area Metropolitana de Monterrey (AMM) los niveles de vida de los
trabajadores cayeron dramáticamente. Por supuesto, en ambas ocasiones el
origen directo de este desafortunado fenómeno se encuentra en las graves
recesiones que siguieron a las crisis económico-financieras de 1982 y 1994,
Y a mediados de los ochenta, en La fuerte caída de los precios
internacionales del petróleo.
Además del deteripro real de los salanos, en Monterrey la
distribución de los ingre505 laborales se volvió mucho más inequitativa en
el período 1980-1996. En el cuadro siguiente se resume, primero para la
década de los ochenta, la información que se desprende de dos encuestas

406

407

�realizadas en su oportunidad por el Centro de Investigaciones Económicas
de la Universidad Autónoma de Nuevo León (CIE-UANL).

Cuadrol.1
Cambios en el poder de compra de los ingresos laborales
Area Metropolitana de Monterrey, 1980-1990

Cambio

Grupo de trabaiadores
10% máS bajo de la escala de ingresos
25%
11

s
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11

11 11

11

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45%
55%
43%
21%
15%
5%

l t ... ..1 t,

Fuente: cálculos propios, a ¡xutir de datos generados por el CIE-UANL.

6

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11

Trabajador mediano
25% más alto de la escala de ingresos
10%
5%
11

...,

,,

Pérdida de

e::

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Los datos hablan por sí mismos. Como quiera, no se debe dejar ele
señalar que la erosión de los niveles de vida durante el periodo 1980-1990 -de 43 por ciento a juzgar por la caída en el salario real más
"representativo", el del trabajador que está a la mitad de la distribución del
ingreso- no fue parejo: aquellos en las más altas posiciones económicas
lograron prácticamente mantener el poder de compra de sus ingresos,
mientras que en los niveles inferiores de la escala social se vivió un
sumamente grave proceso de deterioro en la capacidad adquisitiva de las
remuneraciones.
A principios de los noventa, sobre todo hasta antes del
desaceleramiento de 1994, la incipiente recuperación de la economía
mexicana permitió que los salarios recuperaran parte de su valor. Para el
trabaja~or "representativo", la ganancia en sus ingresos laborales en el
lapso 1990-1993 fue de 38 por ciento en términos reales --como quiera, no
se alcanzó a restaurar lo perdido en la década anterior. Sin embargo, como
se aprecia en el Cuadro 1.2, la recesión de 1995 más que revirtió lo que
apenas se recuperaba, y la tendencia hacia la desigualdad se mantuvo en lo
que· va de los noventa. Este será el periodo en que se concentrará el
presenta análisis.

408

Cua&lt;tk:..:_- ~-=.r
Cambios en el poder de compra de los ingresos laborales
Area Metropolitana de Monterrey, 1990-19%
Grupo de trabajadores

1990-1993

10% más bajo de la escala de ingresos
11
25% " 11
T rabajadór mediano
25% más alto de la escala de ingresos
,,
JI,, ,,
10% 11
11
11 11
1111
5% "
" 11 11
11

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11

11

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11

+23%
+38%
+38%
+6%
+34%
+38%

11

1993-1996

1990-1996

-56%
-45%
---19%
-71%
-45%
-36%

-46%
-24%
-30%
-69%
-26%
-12%

Fuente: cálculos propios, a partir de datos g&lt;&gt;nerados por el CIE-UANL.

Combinando la información contenida en los cuadros 1.1 y 1.2, se
puede concluir diciendo que de 1980 a 1996, la pérdida acumulada en el
nivel de vida de los trabajadores regiomontanos varió inversamente con el
nivel de la escala de ingresos en que se encuentran, desde disminuciones
de más de 30 por ciento de la mitad para abajo, hasta una caída de doce
por ciento real en el ingreso laboral de los que están hasta arriba de la
distribución; es decir, al final, el deterioro en el poder de compra de los
salarios fue mucho mayor para aquellos más pobres.
Desafortunadamente, el estancamiento económico de México en
las últimas dos décadas del siglo no configura un escenario favorable para
la recuperación del poder de compra de las remuneraciones que se perdió
en los ochenta y en la recesión de 1995. En efecto, en las dos "décadas
perdidas", a partir de 1980 y estimando hasta el 2000, el promedio de
crecimiento anual del PIB por habitante será de 0.2 por ciento o incluso
negativo si contamos desde 1981, en cualquier caso, aun suponiendo que se
crecerá al cinco por ciento anual en lo que resta del siglo (Ayala, 1996).
Como será aparente más adelante en este trabajo, en el mediano
plazo, algunos factores de entorno externo que tienen influencia sobre el
mercado laboral de México y de otras regiones del planeta tampoco
permiten avizorar una .reversión en la tendencia de la distribución del
ingreso.
De hecho, ¿qué se puede decir de la crónica de Rifkin (1996)?: de
1979 a 1989 el nivel salarial promedio cayó B por ciento en términos
reales; el número de pobres en 1992 fue el mayor desde 1%2; en medio de
estas disminuciones en los niveles de vida de aquellos en los niveles más
bajos de la distribución del ingreso, los salarios de los altos ejecutivos

-109

�.
O or ciento en los ochenta; el número de billonarios se duplicó
creaeron 22 p
tro 1 d "las cifras oficiales relativas al desempleo
entre 1986 y 1988; por o
a o,
d de las verdaderas dimensiones
ul •
pletas y enmascara as
suelen res tar mcom ,,
'a ue este reclamo se refiere a la situación
de l~s crisis de empleo . Parece~edores sabrán, estas observaciones están
mexicana pero, como no pocos
d 1 1 neta
referidas a Estados Unidos, la economía más poderosa e p a
.

.......

.

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2. La educación y la estructura del mercado laboral

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El b. t·vo de este trabajo es establecer las principales causas
. . de
o Je i .
.
d d . esos en el AMM. En la siguiente
esta tendencia hacia la desigualhda , e _m ~ trabaJO· más probable apunta
.,
rgumenta que la ipoteslS e
secc10n
se
a
.
.
cremento
en Ia d emanda de traba1·0 altamente calificado,
1 como
.,
h
acia
un
m
d
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e
,
eno
Esto
se
verifica
en
a
secc1on
.
rta te factor causante e ienom
.
d
un 1IDpo n
.
ibles razones de este aumento e
3. Posteriormente, se a~ahzan algud nasdpos las implicaciones de ello y,
la demanda de trabaJadores e uca os y
.
. , 5 se concIuye con algunas reflexiones.
finalmente, en la seccion

~

·~-... ,. ., ....

La razón por la que se h a com enzado a destacar .la ubicuidad del
ue

fenómeno de _la creciente de:~:~::!ne:n;!v:t:/:a=:;0

;o':ª;:~:::::

:1:

y

~;~c:::~s;~a ~blación que se ve afectada por ellos.

.
Id a d aparentementeh inició
Esta tendencia hacia la d esigua
t 1994a
se mantuvo invariable al menos as a
'
mediados de los ochenta y
.
t o·versos estudios que tratan de
como se verá en detalle postenormen e. i
I AMM y en
d st f , eno concluyen que en e
'
encontrar las causas e e e enom .
t en la demanda de trabajo
, .
entó un fuerte mcremen o
todo Mextco, se pres
1·
1
ento en sus salarios relativos a
altamente educado, lo que exp ,ca e aum
pesar de su mayor oferta.
.

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~or ejemplo, Valeror
;a!~!se~o:~~
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los salanos cayeron 23.8 po
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.
.
d
ciento a pesar de un aumento
incremento en sus percepciones, e 17..9 por este'
de trabajadores.
de 3811 por ciento en la oferta relativa de
grupod
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e de 1990 a 1994, el poder e compra
Melendez (1994b) reporta qu
.,
.
u.mentó 126 por ciento, el
d l AMM con educacton supenor a
d
trabaja ores e
. 1 hizo en 74 por ciento, para los
l · l de preparatoria o
de aquellos ~n ~ ruve to fue de 51 por ciento y los que sólo cuentan con
de secundana el mcremen
. . , de 20 or ciento. Cragg y Epelbaum
primana experimentaron una mi'eidona(1996} ~nalizan el caso de las áreas
(1995) G rro Gómez y Me en ez
d l
y ª :
·odo 1987-1993: los ingresos reales e os
urbanas de Mex1co en el penf .
l
. n a la tasa más elevada de
trabajadores con educación pro esiona creciero
410

todos los grupos de escolaridad, 7.3 por ciento anual, a pesar de que el
porcentaje de Ja PEA con estas calificaciones se incrementó de 15 a 21 por
ciento.
Este patrón es similar al que se ha observado en Estados Unidos:
Reich (1993) sintetiza la cuestión afirmando que "si usted es graduado
universitario, sus ingresos mejoran; si no lo es, y especialmente si es varón,
sus ingresos son insuficientes. Además, la tendencia no se circunscribe a
Estados Unidos; esto ocurre en muchos otros lugares del mundo".
Estudios técnicamente más formales, como el de dos respetados profesores
de las universidades de Harvard y de Chicago validan con todo rigor
científico esta opinión acerca de la situación norteamericana: "el rápido
crecuniento secular en la demanda relativa de trabajadores altamente
calificados debe ser un componente clave de cualquier explicación
consistente de la creciente desigualdad y los cambios en la estructura
salarial en los últimos 25 años" (Katz y Murphy, 1992).
De acuerdo a un importante reporte de la OCDE (1994), esta
tendencia también se ha observado en otras economías desarrolladas,
como el Reino Unido, Canadá y Suecia. Tambi~n hay, por supuesto, países
como Australia, Dinamarca y Japón, que todavía no muestran signos de
seguir el patrón de que sólo los altamente educados ven mejorar sus
estandares de vida mientras que el resto empeora en términos absolutos,
aunque de las más sólidas hipótesis que se han propuesto como
explicaciones del fenómeno se desprende que aún en estas naciones la
desigualdad pudiera eventualmente incrementarse.

3. Cambios en la estructura salarial durante los noventa

Como se documentó en la sección anterior, en otros lugares en
donde se ha presentado esta misma tendencia, se ha encontrado que una
buena parte de este deterioro en la di5tribución de las remuneraciones se
debe a un incremento en la demanda de trabajo altamente calíficado, es
decir, con elevados niveles de educación y experiencia laboral. Esta es la
conclusión de Murphy y Welch (1993) para el caso de Estad05 Unidos al
examinar el patrón de la estructura de salarios en el periodo 1%3-1990: " ...
el panorama general es que el premio salarial se ha incrementado para los
trabajadores más educados, y que el diferencial por experiencia también se
ha incrementado. Vemos estos cambios como indicando una creciente
demanda de habilidades disc,-ecionales generales".
Este fenómeno implica, como ya se ha mencionado, que las
oportunidades de mejora económica sólo se presentan para los que ya
ganaban más, o sea, los más educados, por lo que la revaloración de la

-m

�educación aparentemente causada entre otros factores por la .revolución
tecnológica que cambia los medios de producción, las nuevas formas de
organizar el trabajo de las empresas, la fuerte reducción de los costos de
comunicación y transporte, y la tendencia mundial en favor del libre
mercado, incide negativamente en la distribución del ingreso.

.. .... .......,
~

Se examina aquí esta posibilidad para el caso de nuestra región,
por lo que se analiza primero la evolución en el lapso 1990-1996 de los
salarios del AMM por sexo y niveles educativos y de experiencia de
quienes los reciben. En otra sección, más adelante, se examina el patrón de
las ofertas relativas de estas categorías de trabajadores, completándose así
el estudio de las dos partes del análisis económico del mercadó laboral:
precios y cantidaqes. La hipótesis que se intenta verificar es que en nuestra
región también se ha incrementado la demanda de trabajo altamente
calificado .

com~ en estud_ios laborales en íÍs.,se"'s'úpone que el individuo
comienza a trabajar al dejar la escuela y lo hace de manera continua desde
entonces hasta el momento en que se le entrevista.

Cuadro3.1
Cambios porcentuales en el poder de compra de los salarios
A.rea M~tropolitana de Monteney, hombres ·
Por ruveles educativos y de experiencia

Grupo de trabajadores
Global

Para analizar la estructura salarial, se crearon cuatro categorías
educativas de acuerdo a los a11os de escolaridad del trabajador, como se
indica en los cuadros, y cinco grupos de experiencia laboral, también según
los años. De esta forma, en cada uno de los momentos para los que se
dispone de información se calcularon 20 salarios promedio para los
hombres y otros tantos para las mujeres, de acuerdo al número de celdas
que resultan de cruzar los niveles educativos y de experiencia. La
metodología de este análisis se inspira en la de Katz y Murphy (1992) y ya
ha sido utilizada antes en el análisis del mercado laboral del AMM por
VaJero (1995). Los resultados aparecen en los cuadros 3.1 y 3.2.

Q..6

7-9
10--11
12y más

La variable experiencia se definió como el resultado de restar a la
edad del trabajador su escolaridad y la constante de seis a11os, como es
412

94 96

18

-1

-47

17
12

--46
-39

10

-3
-7
12

27

o

-53

-54

Experiencia en años
0--5
6-10
11-19
20-33
3-1 y más

22
18

-11
-2

13

o

19
17

4

o

-34
-44
-48
-52
-55

Experiencia 0-5
E&amp;.:olariJad 0-6

-5

7-9
10-11
12 y más

15
31
27

Expt&gt;riencia 6-1 ()
Escolaridad 0--6

9

7-9
10--11
12 y más

6

15
26

nd
-t
6

-1-1

-10
-8
20
-5

nd
-37
-61
-33

---17
-39
-51
-46

Ex f'(•ri(•ncia 11 -19

ES(·olaridad 0-ó
Los salarios son por hora y se obtienen calculando el ingreso total
mensual proveniente del trabajo, recibido en efectivo u otras prestaciones
como bonos de despensa, y dividiéndolo por el número total de horas
trabajadas en el mes, incluidas las horas extra.

93-94

Escolaridad en años

Evolución de la estructura de salarios por características laborales

La información proviene de cuatro encuestas realizadas por el CIEUAN L en 1990, 1993, 1994 y 1996. En cada una de ellas se recopiló
información de todos los miembros de las familias que habitaban las
viviendas que fueron muestreadas del universo del AMM, en entrevistas
personales. Los muestreos aseguran en los cuatro estudios la
representatividad estándar, es decir, con los márgenes de error y los
niveles de confianza usuales.

90 93

-2
16

-6

10

-9

18

4

9

-56
-47
-37
-50

7-9
10-11
12 y más

EXJ"('ri&lt;&gt;ncia 20-:n
ES(·olaridad 0-ó

32

-3

-39

ó

-9

-2'.\

35

-37
-61

7-9
10-11
-11:\

�28

12y más

15

-80

Experiencia 0-5
Experiencia 34 y más
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12y más

15
-15
1
76

2
-12

o
o

-56

-20
-67
-80

Fuente: estimadones propias, a partir de datos generados por el CIE-UA NL.
nd: no disponible por falta de dato.

Para calcular los promedios salariales en cada celda se incluyeron
sólo las personas que cumplieran con los siguientes requisitos: (a) que
trabajaran al menos 32 horas a la semana en el caso de los hombres y 20 en
el de las mujeres; (b) que tengan edades de 15 a 65 años; (c) que no sean
patrones o empresariost; (d) que el cálculo de su experiencia potencial no
sea negativo, pues esto indicaría un error de medición de alguna de las dos
variables inv.olucradas en su definición.

Cuadro3.2
Cambios porcentuales en el poder de compra de los salarios
Area Metropolitana de Monterrey, mujeres
Por niveles educativos y de experiencia
90-93

Gruoo de trabajadores
Global

93-94

94-96

3

16
8
2
-2

-39
-43
-68
-30

Experiencia 6-10
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12y más

36

Experiencia 11-19
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12y más

28
32
33
26

-6
-1
-17
36

-35
-42
-55
-55

25
-7

-1
38

-64

Experiencia 20-33
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12y más
Experiencia 3-1 y más
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12 y más

23
54

-60

-!

-10

9

6

11

-38

18

. 37

-80

63

-76
nd

--n
146
nd

-82
nd

-49

20
21

8
10
3
22

-56

Fuente: estimaciones propias, a partir de datos generados por el CIE-UANL.
nd: no disponible por falta de dato.

-49
-55

Se consideraron personas que trabajen al menos cierto número de

16
4
12
10
55

-61
-41
-49
-45
-87

-44

Experiencia en años
17
32
29
23

-2

Excepto en los cálculos para 1990, pues en este estudio no se capturó el dato del
tipo de posición que la persona ocu pa en su trabajo. Como quiera, los res~ tados no
difieren cualitativamente de los que se obtienen haciendo las comparaciones con
los datos de 1993 incluyendo también a jefes o patrones y, cuantitativamente, la
diferencia en las conclusiones es núnima.
414

-32
-47
-59
-69

14

65

1

-13
-2
21
24

22

23

0-5
6-10
11-19
20-33
34 y más

22
32
2
16

-53

Escolaridad en años
0-6
7-9
10-11
12 y más

~olaridad 0-6
7-9
10-11
12ymás

horas semanales para buscar que su salario sea representativo de su
productividad y minimizar la posibilidad de que incorpore premios o
descuentos por condiciones especiales de trabajo. Ya desde Smith (1776) se
reconocía que los empleos cuyos contratos aceptan concesiones o requieren
esfuerzos no comunes tienden a reflejarlo en el salario recibido por el
trabajador en formas que no necesariamente se relacionan con la
productividad de quien toma el puesto.
.
No se consideran a los patrones o empresarios porque su ingreso
incorporaría una ganancia empresarial que no necesariamente reflejaría
una productividad del factor trabajo que puede ofrecer la persona, por lo
que la definición de su ingreso no coincide con la de aquel derivado del
trabajo. Entre los individuos trabajadores que cumplen con los demás
415

�requisitos por lo general el porcentaje de patrones o empresarios es de
aproximadamente cinco por ciento, y se debe aclarar que sí van incluidos
los que trabajan por su cuenta, pero no se autodefinieron como
empresarios o patrones, y que por lo común representan no más que un 20
por ciento del total.

- ....... ., '

Finalmente, la exclusión de trabajadores muy jóvenes o viejos es
una práctica común en estudios laborales, aunque en este caso, la decisión
sólo elimina algunas pocas observaciones de la muestra --en el AMM
trabaja poca gente menor de 15 años o mayor de 65. Estrictamente, como el
trabajo de personas con estas características puede ser "irregula(, "mal
visto", o de plano ilegal, entonces su salario incluipa diferenciales
compensatorios por riesgos de sanciones legales o' de repudio social
incurridos por ellos o sus empleadores, que no necesariamente reflejarían
su productividad.
En suma, el objetivo de estos criterios para incluir observaciones
individuales en el estudio es referirnos en esta parte de la investigación a
los salarios que mejor reflejen la productividad del factor trabajo, de
acuerdo al sexo, la educación y la experiencia de la persona que ocupe la
posición laboral correspondiente.
Ahora bien, el promedio de los salarios para grupos más amplios,
por ejemplo todos los trabajadores con escolaridad de 10 y 11 años, se
obtiene ponderando los promedios salariales de las subdivisiones por
experiencia en esa celda de educación. Los ponderadores son el promedio
para los cuatro años, 90, 93, 94, y%, del porcentaje de trabajadores e'.1 cada
grupo de experiencia para ese nivel de escolaridad. De manera s1mila_r,
para un grupo particular de experiencia, el reporte es el promedio
ponderado de los salarios de los trabajadores de cada nivel educativo, con
los· ponderadores siendo el promedio para los cuatro años del porcentaje
de personas en cada grupo de escolaridad para ese nivel de experiencia.
La idea de usar salarios ponderados con cantidades fijas de esta

forma es medir el cambio en el pago por un tipo de capacidad ofrecida por
el trabajador, aislando el hecho de que la cantidad de personas con esas
características puede haber cambiado en el periodo analizado. En resumen,
lo que se intenta es que los salarios midan precios de las habilidades
laborales de los individuos que, a su vez, estén directamente relacionados
con su productividad.

la mujeres crecieron cuatro por ciento l reracíón""álos de los hombres, y en
el breve lapso 93-94, ellas mejoraron su poder adquISitivo 15 por ciento
respecto a ellos. En la recesión, los hombres recuperaron algo que no
alcanza a eliminar la ganancia salarial relativa de las trabajadoras
femeninas en todo el período 90-%: como resultado, los ingresos laborales
de las mujeres crecieron doce por ciento respecto a los de los hombres en
estos seis años.
Este patrón va de acuerdo con el que se ha observado en otros
países, incluso en plazos mucho más largos, aunque parece ser que sí
representa un cambio de tendencia sobre lo observado en el AMM en los
ochenta, como indica Valero (1995) y, de hecho, por sí solo este fenómeno
hubiera provocado una reducción de la desigualdad en la distribución del
ingreso, porque originalmente los salarios de las mujeres eran
significativamente menores que los de los hombres, pero en el lapso 19901996 esta brecha se cerró. Esto quiere decir que un grupo con
remuneraciones relativamente bajas mejoró en el período analizado, por lo
que este fenómeno contribuyó a que la distribución de los ingresos no
empeorara tanto.
La segunda gran tendencia que se debe resaltar de la inspección de
los cuadros 3.1 y 3.2 se refiere al comportamiento de los salarios por nivel
educativo: en este caso el patrón observado, al menos en el subperíodo 9094, contribuye en gran medida a empeorar la distribución del ingreso.

En el caso de los hombres, en los primeros cuatro años del estudio
los salarios del grupo más educado crecieron 14 por ciento más que los de
aquellos trabajadores con escolaridades de O a 6 años, como se puede
calcular fácilmente con los datos del cuadro 3.1. Para las mujeres, el
fenómeno fue aún más dramático: en el mismo período, los salarios de las
traba¡adoras con doce o más años de escolaridad aumentaron 71 por ciento
más que los de las menos educadas.
Después de la crisis del 95, entre las mujeres la tendencia hacia la
desigualdad continuó, pues de 1994 a 1996, para las más educadas el
salario cayó doce por ciento menos que para las de más baja escolaridad. Si
bien entre los hombres la tendencia cambió, el diferencial salarial en favor
de los muy capacitados' disminuyó ocho por ciento; menos de lo que había
aumentado en los años previos.

Al inspeccionar los datos sobresalen de inmediato varias grandes_
tendencias. La primera se refiere al diferencial salarial que
tradicionalmente se observa en favor de los trabajadores masculinos; de
hecho, en el período analizado éste se redujo: de 1990 a 1993, !os salarios de

En suma, el incremento del premio en el salario por estar altamente
educado se convirtió en un muy importante factor generador de
desigualdad en la dIStribución de los mgresos, pues las remuneraciones de
quienes ya ganaban mucho más --los de elevada escolaridad-- aumentaron
bastante en relación a los que estaban más abajo en la escala de los ingresos
--los menos educados--, sobre todo entre las mujeres.

416

-n 7

�Una tercera tendencia importante se refiere a la evolución de los
salarios por niveles de experiencia de los trabajadores. En este caso, de
nueva cuenta los cambios en la estructura salariaJ en el lapso 90-94
propiciaron una mayor desigualdad de ingresos.
Entre los hombres, el grupo más experimentado incrementó 14 por
ciento sus salarios en relación a los más jóvenes e inexpertos durante los
primeros cuatro años de los noventa. Para las trabajadoras, el cambio fue
un poco más pronunciado, pues los salarios de las trabajadores co~- mayor
experiencia -34 o más años-- se incrementó 16 por ciento en relac10n a las
menos experimentadas laboralmente -cero a cinco años.
La tendencia fue distinta posteriormente a la crisis, pues como se

aprecia en el cuadro 3.1, del 94 al % las remunerac!~nes de los ~~mbres
con más experiencia cayeron once por ciento en relac1on a los muy Jovenes,
mientras que entre las mujeres, las mayores sufriero~ una pérdida relativ~
de 26 por ciento --cuadro 3.2. Es decir, entre los trabaJadores, no se alcanzo
a revertir el cambio en la estructura salarial que se observó hasta antes de
1994, lo que sí ocurrió claramente para las mujeres.
En resumen, durante todo el período 90-%, la moderada mejora
relativa de los salarios de los trabajadores masculinos con más experiencia
se convirtió en un factor que contribuyó a agravar el patrón de la
distribución del ingreso, aunque no en la misma magnitud que el
incremento en el premio por estar altamente educado.

...... '

., 1 ....

--

El repaso de la mformac1ón que cruza los cambios en la estructura
salarial por grupos de experiencia y escolaridad refuerza las conclusiones
alcanzadas, pues por ejemplo, en el caso de los hombres de 1990 a 1994 no
sólo se incrementaron substancialmente los salarios relativos de los mas
educados y con mayor expenenc1a, smo que ambos factores covariaron
positivamente; es decir, entre los más expenmentados ~l premio en el pago
al trabajo altamente educado creció más. Esta tendencia magn1fteadora no
es tan clara entre las mujeres, aunque s1 es el caso que dentro de los grupos
de expenenc1a por lo general las trabajadoras más educadas ganaron
salarialmente en relación a las menos capacitadas.
El efecto de la cristS del 95 cambió los patrones aunque, como ya se
dijo, no revirtió lo ocurrido en el lapso 90-94, o en los ochenta. Como
quiera, se debe hacer notar que ahora la magnificac1ón de tendencias por la
covanacion en los mveles salanales por grupos de experiencia Y
escolaridad no se dio, pues de 1994 a 1996 los salarios cayeron más para los
hombres más educados entre aquellos con más experiencia, y en las
mujeres ocurrió lo opuesto: entre las más expenmentadas ganaron
relativamente las de alta escolaridad.

➔lH

~~

_r

Ahora bien, al correr una regresión de los salarios en términos de
los años de escolaridad, la experiencia y las horas trabajadas, se encuentra
que en los cuatro años estudiados la variación en estos factores explica
entre 34 y 46 por ciento de las vanac1ones md1viduales en salanos, en el
caso de los hombres, y entre 34 y 50 por ciento entre las mujeres. Esto
quiere decir que una buena parte del incremento en la desigualdad del
ingreso puede ser explicada como se ha hecho hasta ahora, en términos de
cambios de salarios entre grupos de individuos distintos en escolaridad y
experiencia, pero también implica la posibilidad de que otra importante
porción del deterioro en la distribución de las remuneraciones durante los
noventa --entre 66 y 50 por ciento-- sea explicada por una mayor
desigualdad dentro de categorías de trabajadores similares en educación y
experiencia.
En el Cuadro 3.3 se muestran índices de cómo cambian diversas
medidas de dispersión de los residuos de regresiones del logaritmo natural
del salario por hora en pesos de 1996 en función de los años de escolaridad,
la experiencia, la experiencia elevada al cuadrado, la mteracción
multiplicativa de la experiencia y la escolaridad, y las horas de trabajo al
mes. El comportamiento de estos indices se puede interpretar como la
evolución de la desigualdad salarial dentro de los grupos de educación y
expenenc1a.
De nueva cuenta, para mcluir trabaJadores en los cálculos, los
criterios respecto a edades, horas trabajadas, experiencia potencial y
posición en la empresa son los utilizados para los cuadros 3.1 y 3.2, por las
mismas razones ya expuestas.
Cuadro3.3
Desigualdad de salarios dentro de grupos de trabajadores homogéneos en
escolarid.td y experiencia
Area Mt&gt;tropolitalld de Monterrey
lnd1CP*
1990
199.1
1994
1996
Homnn&gt;s
Üt&gt;SVlat 1(111 PSlá nJc1r
PPrct&gt;nhl 90 - J"('f&lt;Pnlil 10
,,
" 9510
Muj&lt;'n&gt;s
Ül&gt;sv1c1, ión &lt;&gt;slünJar
PPrn' nlil 9() _ J"('rn•nlil 10
95
10

11

#I

1.0
10
1.0

.89
85
.90

.95

.95
1.0

1.0
1.0
1.0

1.(l-1
.99
.90

.84
89
81

1.02
.97
.92

/1

11

.92
93

.9-1

~u,•1lh•: ,,.,1,111,1&lt; lllnt'S prop1ds, a pdrlir Jl, Jdtos g,•nerados por el CIE-UANL
• R1'1 ordttr qu,• los 111J111&gt;s son JI' los 1'SldJ1sl 11 os mdicados de los residuos de
und n&gt;gn'Siún Jpl logttrilmo ndlurdl Jt&gt;I saldrio (vt&gt;rt&gt;l h•xlo).

419

�Al examinar los resultados, se verifica que la desigualdad salarial
intragrupos de trabajadores sigue un patrón algo distinto que la ya
anal.izada intergrupos: la di5tribución de los salarios para trabajadores
homogéneos en educación y experiencia fendió a volverse más igualitaria
durante los primeros años de los noventa, tanto para los hombres como
para las mujeres, pero se volvió más dispareja a raíz de la crisis del 95. Hay
algunos detalles que se deben cualificar, sin embargo: para los hombres, ya
desde 1993 y 1994 había comenz.ado a incrementarse la desigualdad
intragrupos, mientras que para las mujeres, esta tendencia no se presentó
hasta el período 94-%.
Para concluir entonces esta secc10n, parece razonable hacer un
resumen de los encontrado: al iniciar la década de los noventa, e] deterioro
en la distribución del ingreso obedeció a que se incrementaron los premios
por estar altamente educado o tener mucha experiencia, pero dos factores
contribuyeron a moderar esta evolución; por un lado, las mujeres ganaron
en términos salariales en relación a los hombres y, por el otro, disminuyó la
desigualdad salarial entre trabajadores similares en escolaridad y
experiencia.
Posteriormente a 1994, con la severa recesión de 1995 y parte de
1996, se mantuvo 1a tendencia hacia el incremento en el premio salarial por
estar altamente educado -entre las mujeres- y, aunque el patrón salarial
ahora en favor de los más inexpertos fue.c.ontrario al de los años previos, Ja
desigualdad dentro de. grupos específicos de escolaridad y experiencia
creció significativamente, convirtiéndose en un factor de empeoramiento
de la distribución del ingreso, al igual _q ue el moderado deterioro en el
salario de ]as mujeres en relación a los hombres gue también ocurrió entre
el 94 y el%.
En suma, en el período 1990-1996, se mantuvieron presentes
importantes fuerzas provocadoras de desigualdad en los ingreso laborales,
siendo la más importante de ellas el creciente premio salarial para los que
tienen acceso a la educación superior y, durante la crisis, la mayor
dispersión de salarios entre trabajadores de escolaridad y experiencia
similares.

mercado,· debemos examinar primero Jo que ocurrió con las "cantidades".
Precisamente esto se analiza en la presente sección.
Siguiend~ de cerca la metodología de Katz y Murphy (1992), se
construyen las ofertas de trabajo de los grupos de trabajadores por niveles
de educación y experiencia con una submuestra de individuos distinta que
la utiliz.ada para medir los salarios. El objetivo aquí es reflejar la oferta de
habilidades al mercado laboral por lo que no se imponen restricciones
respecto a la edad del trabajador, ni !a posición que ocupe en el trabajo.
Sólo se requiere que el cálculo de su experiencia potencial no sea negativo,
por indicar esto un error de medición, y que ofrezcan al menos una hora de
trabajo a 1a semana. Es decir, se intenta capturar la presión de los
trabajadores sobre el mercado laboral.
Para ello, se calculan los totales de horas trabajadas para 20 celdas
que resultan del cruce de las cuatro categorías educativas y cinco de
experiencia potencial. Las ofertas totales de grupos más amplios de
trabajadores, por ejemplo, todos los que tienen doce o más años de
escolaridad, se obtienen calculando "unidades de eficiencia" de horas
trabajadas por aquellos en los diversos subgrupos de experiencia: se
supone que si una persona en el primer nivel de experiencia es, digamos,
diez por ciento menos productiva que otra en la segunda categoría,
entonces una hora de trabajo suya es comparable al 90 por ciento de una
hora trabajada por el segundo trabajador, por lo que el trabajo de ambos
individuos, medido en horas, se puede sumar ponderando por estos
factores de productividad.
Entonces, para obtener "unidades -de eficiencia" de las horas de
trabajo de grupos amplios, se multiplican los promedios de las subceldas
por los salarios relativos correspondientes a cada categoría y que se
promediaron para los cuatro años del estudio2. Este procedimiento para
sumar horas trabajadas por individuos heterogéneos en características
productivas es estándar en la literatura económica - por ejemplo, ver la
propuesta original de Welch (1%9), o bien, Katz y Murphy (1992)-, e
intenta medir los cambios en la oferta laboral de los distintos grupos de

2

Las ofertas relativas de trabajo por niveles educativos

En base a una explicación de oferta y demanda de distintos tipos
de trabajadores en el AMM, ¿qué factores se encuentran detrás de esta
creciente desigualdad de los ingresos laborales? Para responder esta
cuestión, y una vez repasado lo ocurrido con los " precios" de este

420

Por ejemplo, dentro de una categoría de escolaridad dada, el total de horas de
trabajo reportado para un año es igual a w1H1+ w 2H2+ w:J-h+ W48.t+ w 5Hs, donde
H; son las horas trabajadas por las personas de la subcategoría i de experiencia, y w,
es el salario relativo del nivel i de experiencia (el promedio del grupo dividido por
el de todos los trabajadores) que se promedia en los cuatro años del estudio. Es
decir, los ponderadoré"s para ~ .k ular unidades de eficiencia de las horas laboradas
son precios relativos fijos en el tiempo. Los salarios, que indican la productividad
de los trabajadores, son los que se calcularon en la sección anterior, tal como ahí se
expone.
421

�trabajadores "limpiando" el efecto de los cambios en la productividad de
los mismos sobre la cantidad de trabajo que pueden ofrecer.
Finalmente, una vez calculadas estas cantidades de trabajo, las
participaciones de cada grupo de escolaridad y experiencia en la oferta
global de horas trabajadas se expresan como un porcentaje del total, y los
cambios porcentuales de estos coeficientes de participación son los
reportados en los cuadros 3.4 y 3.5; es decir, ahí se muestra cómo han
evolucionado durante el período 1990-1996 las ofertas relativas de los
distintos tipos de trabajo que se pueden clasificar en base a estas dos
características productivas, para hombres y mujeres del AMM.

Cuadro3X
Cambios porcentuales de las participaciones relativas en la oferta laboral
Por niveles educativos y de experiencia
Area Metropolitana de Monterrey, hombres
G rupo de trabajado res
90-93
93..94
94-%
Escolaridad en años
0-6
8
-27
17
7..9
27
2
7
10-11
-10
--4
31
12 y más
-13
20
-20
Experiencia en años
0-5

Como se aprecia en el Cuadro 3.4, en el lapso de 1990 a 1994, entre
los trabajadores hombres se incrementaron las participaciones en la oferta
total de horas laboradas de los más educados, es decir, los de 12 o más
años de escolaridad, y los de quienes cuentan con un nivel de secundaria.
En relación a la experiencia de los trabajadores, ganaron participación los
que cuentan con entre 11 y 33 años de estar trabajando.
Posteriormente en el período 94-96 disminuyó substancialmente la
participación laboral de los hombres muy educados, al tiempo que se
incrementaba bastante la de los que tienen una escolaridad de
preparatoria. La tendencia respecto a la creciente oferta de horas de trabajo
de individuos con niveles de experiencia "intermedios" se mantuvo.
En suma, en los seis años del estudio aumentó la participación en
la oferta total de horas de trabajo de los hombres con escolaridades de
preparatoria y secundaria, así como la proporción de lo ofrecido por los
trabajadores con experiencia de 11 a 19 años. Una tendencia al crecimiento
de la importancia laboral de los altamente educados sólo se observa en los
primeros años de la década, pero no después de la crisis.

6-10
11-19
20-33
3-l y más

-6
7
26
-6
-16

-16
-13
-5

91

30

2
16
12
-21

-9

10

nd
-6

nd

-8

9
-18

Experiencia 0-5
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12 y más

44
-9
-25

22

10

Experiencia 6-10
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12 y más

93
2
-17
-12

-15
19

-34

Experienc ia 11-19
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12 y más

121
11
-9
-26

-23
20
-18
2

-13
82
-7

1
24
-18

-25
-1
3.1
25

-37
10

19
16
20

--4

Ex¡x•rie ncia 20-11
Escolarida d 0-6
7-9
10-11
12 y más

-10

Exf'(•riPncia .14 y m,ís
ES&lt;·ola riJad 0-ó
7-9
10-11
12 y más

25
-.16
-.10

➔

-21
18
90
161

17
6
13

-21

18

-8
..5

--41

Fu,•nh•: ,•stim,u 1om-s propids, d pa rtir dP ,fatos g&lt;'nerados por el CIE-UANL.
nd: no dis ponihlP por taita Jp dato.

422

421

�Entre las mujeres, las conclusiones para todo el período 1990-1996
son idénticas: aumentó la importancia de las ofertas laborales de quienes
cuentan con escolaridades de secundaria y preparatoria, así como la de las
trabajadoras con experiencia de 11 a 19 años.
Por subperiodos, las cosas sucedieron de manera diferente que
entre los hombres. De 1990 a 1994, como se puede calcular del Cuadro 3.5,
se incrementó la participación en la oferta laboral de las mujeres con
niveles educativos de secundaria y preparatoria, lo que no corresponde
con los ocurrido con los trabajadores masculinos. Pero en relación a la
experiencia, se presenta el mismo patrón de aumento en la importancia de
las que tienen de 11 a 33 años de trabajar.

.....,

Por otro lado, después de la crisis, se elevó la oferta relativa de
trabajo de las poco educadas -hasta seis años de escolaridad--, así como la
de los grupos de experiencia "intermedios" y más elevados --34 y más
años.

Cuadro3.5
Cambios porcenhtales de las participaciones relativas en la oferta laboral
Por niveles educativos y de experiencia
Area Metropolitana de Monterrey, mujeres
90-93

Grupo de trabajadores

93-94

16
13
-17

72
136
-59

-26
--42
92

Expt'ricncia 11 --19
Escolaridad 0-6

-6

--42

7--9
10-11
12 y más

104
--39
--2

80
--22

10
--26
3
20

&amp;:olaridad 0-6

-12

7--9
10--11
12 y más

63

--13
15

16
21

-

35

Expt'riencia 20--33

--35
5

Expenenc1a 3-l y más
facolaridad 0-6

25

7--9
10--11
12 y más

-35
----16
nd

66

10

-10 ·

-32
¡;

1,

-21
1--18
59
nd

1
8

--100
119

Fuente: estin1dciones propias
d
, d pdrtu e ddtos generddos por el CIE--UANL.
nd: no d1sponillle por falta de dato.

94-96

Escolaridad e n anos

0--6
7-9
10--11
12 y más

15
29
--16
-7

--22
42
102

25
1
--27

-29

8

0--5
6-10
11--19
20--3:3
34 y más

-16
24
9
--19

-16
-20
19
32
19

-17
22
20
--19
22

Escolandad 0-6

7--9
10--11
12 y más

131
14
-8
-7

-81
-3
146
-29

155
52
-35
-2

Experiencia 6-1 O
Escolaridad 0--6

41

-68

161

Expenencia en anos

12

7-9
10-11
12y más

Tratando de sintetizar en una visión global de todo el
, d
agrupe a hombres y mujeres, la constante es la pérdid d . peno o~ que
!a ofe~ laboral de los trabajadores mu . .
a e im portanc1a de
ganancia de aquellos con . 1 d
. y J_o venes sobre todo por la
,
mve es e expenencia d 11 33 aun mayores, y el aumento del
I
e
a
anos, e incluso
aquellos con escolaridades de peso den ~ total de horas trabajadas de
secun ana y p
t .
tendencia provoca que grad lm
. repara ona. Esta última
..
ua ente se vaya mere
ta d
de anos de escolaridad del AMM.
men n o el promedio

Análisis de oferta y demanda Ia b orales por categorias educativas

ExperiPncia 0--5

Finalizado el anáJ15· de ,,can1aes
t ·d d " y"
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1aboraJ por separado s.
h
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d
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rt d l
d eterminar hasta qué punto 1
1 .,
pa e e análtsis es
a evo uc1on de la estructura de salarios por
15
·

-124
425

�niveles educativos puede entenderse mediante los conceptos de oferta y
demanda de trabajadores con distintas calificaciones. Por ejemplo, la teoría
económica más sencilla sugiere que si el precio y la cantidad de un tipo de
trabajo están correlacionados negativamente, esto sería evidencia de una
demanda relativamente estable y de movimientos en la oferta. Por el
contrario, si la relación es positiva, entonces parecería reflejarse una
situación de mayor variación en la demanda que en la oferta de
trabajadores con las características estipuladas.
Para simplificar el análisis de los datos y mostrar más claramente
las relaciones que se han descrito, primero se calculan con las cifras de los
cuadros 3.1, 3.2, 3.4 y 3.5 los cambios totales del período 90-94 y se
consideran separados de los del lapso 94-96. El agrupamiento obedece a
que, tal como se ha discutido, hasta la crisis del 95 el patrón de la
estructura salarial no había variado en diversos aspectos; es decir, que se
puede hablar de tendencias "antes" y "después" de este fenómeno.

CuadroJ.6
Relación entre cambios en la oferta relativa y el salario por niveles educativos
Area Metropolitana de Monterrey
Cruoo de trabajadores

90-94

94-96

Hombres
Esco ldridad en anos
0-6
7-9

10-11
12ymás

+

+

+
+

+

Mujeres
Escolaridad en anos
0-6
7-9
10-11
12y más

Fuente: estimacionC'S propias, a partir de datos generados por el CIE-UANL

Posteriormente, se calcularon los promedios de los productos del
cambio en la oferta relativa de trabajo de un grupo educativo en particular
y del cambio en su salario real3. El signo de este promedio nos indicaría en
qué sentido están correlacionados los movimientos en cantidades con
aquellos de los salarios. Los resultados se muestran en el Cuadro 3.6.

Ejemplificando el cálculo para las mujeres con escolaridad hasta seis años, se
promedió el resultado del cambio en el salario por el cambio en su participación en
la oferta laboral de los cinco grupos de experiencia dentro de esta categoría
educativa durante 1994-1996: como se a precia en los cuadros 3.2 y 3.5, las de
experiencia de O a 5 años aumentaron su empleo relativo en 155 por ciento y su
salario cayó 32 por ciento; las de experiencia de 6 a 10 años crecieron en empleo en
relación a las de mayores escolaridades pero con esta experiencia 161 por ciento y
su salario disminuyó 39 por ciento; aquellas con experiencia de 11 a 19 años
aumentaron su participación laboral 10 por ciento relativo a las más educadas y su
remuneración cayó 35 por ciento; el grupo de experiencia de 20 a 33 años aumentó
su oferta laboral 16 por ciento y su salario cayó 60 por ciento; y las de mayor
experiencia aumentaron su importancia 1 por ciento y su salario cayó 80 por ciento.
Como resultado global, el empleo de las trabajadoras menos educadas aumentó en
importancia en el lapso 94-% y su salario promedió una caída, por lo que el signo
que se reporta en el Cuadro 3.6 es negativo, es decir, el signo del promedio [155*(32)+161 *(-39)+10"(-35)+16*(-60)+1*(-80)]/ 4.
3

426

Recién se acaba de determinar que en el período 90-94, entre los
hombres se incrementó la participación de los más altamente educados en
el total. Debido a que anteriormente se había determinado que su salario
también había aumentado, entonces la conclusión es que se incrementó la
demanda de este tipo de trabajo por las empresas --para otros grupos
educativos, la relación entre movimientos en precios y cantidades parece
ser negativa, como se resume en el Cuadró 3.6. Posteriormente, de 1994 a
1996, de nueva cuenta se presenta una relación positiva entre precio y
cantidad del personal calificado, lo que indica que al caer de manera
generalizada la demanda de trabajo por efectos de la crisis, el salario de
este tipo de trabajador disminuyó y la oferta se mantuvo relativamente
estable. Como sigue habiendo relación negativa para otras categorías de
escolaridad, parecería que sus ofertas aumentaron en comparación con el
grupo más educado: esto sugiere que, durante la crisis, tanto los patrones
de desempleo como de cambios en la decisión de participar en el mercado
laboral fueron diferentes según el nivel educativo. En particular, es
probable que hayan entrado a complementar los ingresos familiares
grupos de personas menos educados que normalmente no participaban
laboralmente, aunque este tipo de hipótesis seria tema de otra
investigación. Al respecto, es interesante notar que el grupo de hombres
con escolaridad de preparatoria incrementó enormemente su importancia
en la oferta de horas trabajadas en el lapso 94-%.
Entre las mujeres, lo ocurrido en el período 90-94 sigue un patrón
diferente al de los hombres; a saber, existe una correlación positiva entre
427

�cambios en salarios y participaciones en la oferta laboral de las
trabajadoras con escolaridades de secundaria y preparatoria, y negativa
para las otras categorías de escolaridad, lo que es evidencia de un aumento
en la demanda de personas relativamente más calificadas --pero sin ser
profesionistas. Durante 1994-1996, por otro lado, se incrementaron las
ofertas relativas de las trabajadoras educaciones distintas que las de
preparatoria, y parece haber sido relativamente estable la de las mujeres
con este nivel de escolaridad, pues ante la caída generalizada de los
salarios reales para todos los grupos, cayó también la importancia relativa
de éste último en la oferta de trabajo, principalmente por el incremento en
la participación de las trabajadoras en el primer nivel educativo --h~sta seis
años de escuela.

· - ·· ·

... . ..

1

En suma, el fenómeno que mueve la estructura de salarios en el
período 1990-1994 es un incremento en la demanda de trabajadores
altamente calificados entre los hombres, y relativamente bien educados -preparatoria-- entre las mujeres, por lo que crecieron tanto su empleo como
su salario relativo. En la fuerte contracción económica que siguió, los
cambios en los salarios por niveles educativos siguieron de cerca los
movimientos implicados por las ofertas relativas de trabajadores de
acuerdo, muy probablemente, a los patrones de participación en el
mercado laboral y desempleo diferenciados por categorías de escolaridad.

Esta apertura comercial debió fomentar el crecimiento
generalizado de los salarios al iniciar la década de los noventa pues, dado
que los principales socios comerciales de México son países que se
encuentran en niveles de desarrollo más avanzados, ellos cuentan con una
abundancia de capital en relación a nuestro país, lo que quiere decir que la
economía mexicana tiene abundancia relativa de trabajo. Esto implica que
los bienes cuyos procesos productivos utilizan intensivamente el factor
trabajo son relativamente más baratos de producir en México, y son por lo
tanto los que se exportan al abrirse la economía, expandiéndose su
producción, lo que impulsaría el crecimiento de los salarios al crecer las
industrias que crean más empleos.
Todavía más, la teoría del comercio internacional también tiene
predicciones acerca de la evolución de la estructura de salarios por nivel
educativo en un proceso de apertura comercial. En particular, si el país en
cuestión tiene específicamente abundancia relativa de trabajo no calificado,
entonces el salario de este tipo de trabajadores es el que se debe expandir
durante la reforma comercial, mientras que el salario de los trabajadores
calificados deberla reducirse puesr de nueva cuenta, como se incrementaría
la producción de bienes que se fabrican a precios más bajos que en el
exterior debido a que utilizan un factor que se tiene con abundancia,
existirá una presión para que su salario se incremente. La tendencia
opuesta en la distribución de los ingresos laborales debería presentarse en
la economía de nuestros socios comerciales. ~

4. Causas del incremento en la demanda de trabajo calificado

La pregunta sobre el origen del incremento en la demanda de
trabajadores bien educados es importante, pues el resultado concuerda con
la tendencia que se observaba en México desde principios de los ochenta -como lo señalan Valero (1995), Cragg y Epelbaum (1995), Garro, Gómez y
Meléndez (1996) y Meléndez (1994)-- y, como se documentó en la
introducción del estudio, con los patrones presentes en muchos países
entre los que se ha deteriorado la distribución del ingreso, como Estados
Unidos.
El hecho de_que esta tendencia se presente en México hasta cierto,
punto contradice las versiones más sencillas de la teoría del comercio
internacional, pues se debe recordar que en la segunda mitad de la década
de los ochenta nuestro país concretó un espectacular proceso de apertura
comercial: en 1980, el 64 por ciento de los bienes producidos en el país
requerían de un permiso de SECOFI para poder ser importados, en 19&lt;x) el
porcentaje había descendido paulatinamente a niveles de 18 por ciento, y
en los noventa se situaba en valores inferiores a diez por ciento; el
promedio de impuestos a las importaciones bajó de 23 por ciento en 1980 a
doce por ciento en 1990 y a diez por ciento en 1993.

Sin embargo, como aquí hemos visto, lo que ocurrió en el AMM y
en todo México antes de la crisis del 95 fue precisamente lo contrario: las
oportunidades de trabajo mejoraron sólo para los muy educados porque se
incrementó la demanda de este tipo de personal. ¿Cuál puede ser la razón
de esto? Este pregunta se volverá sumamente importante una vez que la
economía mexicana revierta permanentemente la contracción de la
recesión más reciente y se reactiven las tendencias de los noventa.
Una posible explicación que se puede llamar de naturalez.a
"sectorial", parte de reconocer primero que, al mismo tiempo que la
apertura comercial, la reforma estructural de las leyes de inversión
extranjera y la estabilización macroeconómica de finales de los ochenta y
principios de los noventa propiciaron un fuerte incremento en las entradas
de capitales externos, a tasas anuales de crecimiento de entre 12 y 13 por
ciento. Lo que se debe resaltar es la simultaneidad de la apertura financiera
y la reforma comercial: la entrada de flujos de capitales externos expande
la demanda agregada de la economía. Al incrementarse el gasto en todo
tipo de bienes, mercancías y servicios, sus precios no responden de la
misma manera, ya que los de aqueUas mercancías que se pueden importar

�fácilmente se deberían mantener relativamente estables, debido al rigor de
la competencia externa. Por otro lado, en el caso de los bienes y servicios
como la vivienda, la educación, la salud, y otros similares, la competencia
del exterior se previene por barreras naturales a su intercambio, como los
costos de transporte, lo que en un entorno de demanda agregada en
expansión implica que su precio debe incrementarse. Se estimula así la
producción de este último tipo de bienes y servicios --llamados "no
comerciables"--, pues su precio relativo se incrementa. Si en estos sectores
se tienden a concentrar relativamente más trabajadores calificados,
entonces la entrada de capitales provocaría que mejoraran los salarios
relativos de aquellos con niveles altos de escolaridad, contrarrestando el
efecto que teóricamente se esperaría que la apertura comercial tuviera
sobre la distribución del ingreso en un país como México.

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111

Esta hipótesis se examina a continuación. Es decir, se busca ver si
durante los noventa y hasta antes de la debacle de 1995, se incrementó la
importancia de los sectores "no comerciables" en el AMM y si éstos eran
intensivos en el empleo de trabajadores altamente educados. De ser este el
caso, se explicaría así mediante el impacto sectorial de las entradas de
capitales, el incremento de la demanda de personal calificado y el efecto
negativo que esto tuvo sobre la distribución del ingreso. Entre las mujeres,
la demanda que se incrementó es la de trabajadoras relativamente bien
educadas, no exactamente la de las más escolarizadas, pero de todas
formas el fenómeno puede tener un origen sectorial. En el Cuadro 4.1 se
muestra para los hombres la distribución sectorial del empleo en 1990 y
1994 en las primeras dos columnas de números --la importancia de cada
rama de actividad como porcentaje del total--, y la intensidad con la
emplean trabajadores con escolaridad de 12 años o más en las últimas dos
columnas -como porcentaje del total de trabajadores en cada rama. Se
incluyen sólo aquellos con edades de 15 a 65 años, que trabajaron al menos
32 horas a la semana y cuyo cálculo de la variable experiencia no sea
negativo4 .
Como se aprecia de inmediato, el patrón no es claro: los sectores
que crecieron en importancia fueron los servicios, el transporte, el gobierno
y el transporte. De estos, sólo el primero y el segundo son intensivos en el
empleo de trabajadores altamente educados. Esto es, la base para una
explicación sectorial del incremento en la demanda de personal masculino
calificado es débil.

4 Como se explica en la nota 1, para 1990 no se dispone del dato de si el trabajador
es patrón o empresario, por lo que no se pueden elinúnar aquellas observaciones
para las que este sea el caso. Ver la explicación del texto sobre los criterios de
inclusión en la muestra al comienzo de este capítulo.

430

Cuadro4.7
Distribución sectorial del empleo
y demaanda·de trabajadores con escolaridad superior
Area Metropolitana de MonterTey, hombres
Rama de actividad
Agrkultu ra, Ganadería, ...
Petroqu ímica
Minería
lnd. de la Transformación
Construcción
Electricidad
Come rcio
Servicios
Transporte
Gobierno
lnsu.i. Especificado

% empleo90
1.5
0.3
0.3
32.5
8.0
0.5
18.6
27.3
5.6
3.1
2.4

% empleo94
0.2
0.2
0.8
30.7
8.3

o.o
16.8
31.0
6.6
4.5
0.1

% Esc. Sup. 90
37.5
66.7
333
293
27.4
20.0
31.8
44.1
16.9
37.5
32.0

% Ese. Sup. 94

so.o
so.o
87.5
29.3
14.1

o.o

36.0
46.7
19.1
37.0
10.0

Fuente: estimaciones propias, a partir de datos generados por el CIE-UANL.

Para formaliz.ar esta conclusión, se calcula el incremento en la
demanda agregada de trabajadores con escolaridad de 12 años o más que
pudiera ser explicado por una expansión de los sectores que emplean
intensivamente esta clase de personal. Esto se hace multiplicando para
cada rama de actividad el porcentaje de incremento en su participación en
el empleo total por el coeficiente de intensidad en el. uso de trabajadores
calificados, y sumando para los once sectores del Cuadro 4.1. Con ello se
calcula que la demanda agregada de este tipo de personas debería haber
caído por esta razón 7.6 por ciento; es decir; no hay un patrón que indique
que la mejora laboral de los hombres con más elevados niveles educativos
en los noventa se deba a una expansión de la producción de bienes y
servicios "no comerciables", ocasionada por el estimulo de los fuertes
influjos de capitales extranjeros al inicio de la década.
Por otro lado, un vistazo a los datos revela que el porcentaje de
trabajadores con algo de educación superior se incrementó en casi todos
los sectores que tienen un peso significativo en la demanda agregada de
trabajo. De hecho, se puede estimar el incremento en la demanda total de
personal calificado debido a que ha mejorado de manera generaliz.ada la
calidad de la fuerza laboral, multiplicando el porcentaje de participación
de cada sector en el empleo total de 1990 por el incremento porcentual en
su coeficiente de utilización de trabajadores con 12 o más años de
escolaridad, y sumando para lps once ramas de activ:idad. Una vez que se
hace esto, se obtiene que la demanda agregada de trabajo educado
aumentaría 0.13 por ciento. Aquí se tiene el problema de que un
importante sector de empleo, el de la construcción, disminuyó fuertemente
su utilización de este tipo de personal, "jalando" el promedio: si
-l31

�elimináramos a esta rama de actividad de los cálculos, el incremento
general de la demanda de.los hombres con escolaridades elevadas seria de
cuatro por ciento.

por ciento en la demanda de aqlTeifas co.A-15reparatona. La traducción del
resultado es que, de nueva cuenta, el incremento en la demanda de estos
tipos de personal no tiene un origen sectorial.

En relación a las mujeres, los datos se presentan en el Cuadro 4.2.
Se consideran a las trabajadoras con edades de 15 a 65 años, cuyo cálculo
de la experiencia potencial no sea negativo y que trabajen al menos 20
horas a la semana. En las primeras dos columnas de números se exponen
las distribuciones sectoriales del empleo en 1990 y 1994, como porcentaje
del total; en las siguientes dos se indican los porcentajes de utilización de
trabajadoras con escolaridades de siete a nueve años en 1990 y J994 en
cada rama de actividad; y, en las últimas dos colu~nas, aparecen los
coeficientes de participación de las trabajadoras con educación de
preparatoria dentro de cada sector, para estos dos años. Se debe recordar
que para el personal femenino, la evidencia revelaba un incremento en la
demanda de aquellas con niveles de escolaridad superiores al básico, pero
inferiores al superior, en los años previos a la crisis.

Por otro lado, al calcularse el incremento en la demanda total de
esta clase de trabajo ocasionada por la expansión generalizada de su
porcentaje de utilización dentro de las diversas ramas de actividad y
ponderando por el peso de cada sector en 1990, se concluye que la
demanda agregada de trabajadoras con escolaridad de secundaria se
debería incrementar en 71.8 por ciento, y la de aquellas con preparatoria
80.1 por ciento. Aquí la interpretación evidente es que el aumento en el
empleo de este tipo de personal no es un fenómeno que se presente sólo en
algunos sectores de la economía del AMM, sino que es generalizado.

•

Cuadro4.2
Distribución sectorial del empleo
y demaanda de trabajadoras con escolaridades de secundaria o
preparatoria
Area Metropolitana dt' Monterrey, mujeres

Rama d t&gt; adiv1Jad

.............

-

Agricultura, C anadería, ...
PetrOljutmi&lt;a
Muwría
lnd. dP la Transformación
Cons trucción
fJ('("triddad
C'omerdo
St&gt;rvi, íos
Transporli&gt;
Gobie rno
lnsuf. Fs pedfka do

% empleo % empleo
94
90
0.4
0.6

o.o
22.3
0.6
0.6
21.1
48.1
2.0
2.4
UI

0.3
0.3
0.3
21.3
1 .5
0.3
22.8
45.8
2.0
3.1
0.5

% Ese Se...

% EscSec.

% Ese

90

94

Pre p . 90

o.o

o.o
o.o
o.o

-12.g

15.5

2-t .2

16.7

o.o

o.o

O.O

33.3
17.3
12.7
30.0
8.3
11 .1

100.0
30.3
21.8
17.5
-11 .7

o.o

o.o
o.o

100.0

22.7

o.o
o.o
28.8
9.7
10.0

30.3
19.0
12.5
25.0

8.3
-H.-t

% Es&lt;Pre p. 9-1

o.o

o.o

50.0

so.o

En suma, en el AMM, la tendencia hacia el incremento en la
demanda de los trabajadores masculinos que cuentan con educación
superior y de las mujeres con preparatoria, que prevaleció de 1990 a 1994 -y de acuerdo a otros estudios, desde mediados de los ochenta--, no puede
ser explicado por la expansión de los sectores de producción de los bienes
"no comerciables", que ocurrió debido al estímulo sectorial de las fuertes
entradas de capital experimentadas el país en ese entonces. El fenómeno es
generalizado, no sectorial: la demanda de personal calificado se presenta
dentro de todo tipo de ramas de actividad. Esto quiere decir que la
naturaleza de las perturbaciones macroeconómicas subyacentes en este
patrón no son las que normalmente enfatiza la teoría moderna del
comerc io internacional.
~eich (1993) argumenta que los únicos con perspectivas favorables
en Jos mercados laborales del futuro son los trabajadores altamente
educados con capacidad de identificar y resolver problemas complejos -Jos que él llama "analistas simbólicos"--, y que " ... la demanda mundial por
sus conocimientos crece a medida que aumentan las facilidades y rapidez
de las comunicaciones" . Es decir, los adelantos en las tecnologías de
comunicación y transporte, al provocar que los mercados se vuelvan
mundiales, eliminan los límites para las remuneraciones de los más
calificados.

Fui&gt;nte· 1--s tima, 1o m-s prop1&lt;1s, a parltr d1• datos g,•m•rado,; por 1•1 ( H·-UANI.

Se calcula entonces, de la forma en que se explicó antes para el caso

de los hombres, el incremento que se predeciría en la demanda agregada
de trabajo femenino con escolaridades de secundaria y preparatoria, en el_
lapso 90-94, por la expansión económica de las ramas de actividad que las
emplean de manera intensiva, y se obtiene una reducción de 7.6 por ciento
para las mujeres con educación de siete a nueve años, y una.caída de 33.3

Otros autores enfatizan el cambio tecnológico sesgado en favor del
trabajo calificado como un factor relevante para explicar el incremento en
la demanda d e este tipo de personas --el uso de la computadora, por
ejemplo--; y en otra línea de argumentación se ha llegado a mencionar
también, en el caso mexicano, que el entorno de "desequilibrio" que
prevalece desde mediados de los ochen~ a raíz de la serie de reformas
institucionales que se emprendieron - apertura comercial, desregulación,
adelgazamiento del gobierno, etcétera--, provoca que se revalore la
-D3

�educación de los trabajadores (Meléndez, 1996). Sobre este punto y algunas
de sus implicaciones se volverá más adelante.

5. Premios salariales calificaciones laborales y distribución del ingreso:
reflexiones finales

Es cierto que la creación de conocimientos se ha acelerado en el
mundo moderno. Hace poco, el Presidente de 1a Asociación de
Universidades Públicas de Estados Unidos dijo en una conferencia que
actualmente, la información total con que cuenta la humanidad se duplica
cada cinco años y que, para el año 2,000, aproximadamente el 97 por ciento
de los descubrimientos o inventos del planeta se habrá hecho en el último
medio siglo. Todavía más, según él,· para el año 2,020, la información
disponible a la humanidad se doblará cada 73 días (Appleberry, 1995).

Un grave fenómeno se manifiesta en los mercados laborales de casi
todo el mundo: el de la creciente desigualdad _d e los ingresos. Como aquí
argumentó, en el AMM ha sido entonces posible hgar directamente esta
tendencia de deterioro en la distribución del ingreso con el hecho de que
los más pobres generalmente son los ~enos educados y los mejor pagados
en el mercado laboral son los más preparados. Por lo tanto, el que los
altamente capacitados vean incrementada su remuneración relativa a la de'
los poco educados, implica un empeoramiento en la distribución de los
salarios.

Por estas razones, la importancia del análisis detallado del vínculo
entre la educación de los trabajadores y su desempeño laboral se mantiene
hoy más elevada que nunca, y debe ser el punto de partida obligado de
cualquier propuesta de política pública en relación al sistema educativo de
un país o región. El diagnóstico sobre las causas globales del incremento en
la demanda de trabajo altamente educado en todo el mundo es claro.
Aparecen como las grandes fuerzas que marcan tendencias: (1) la fuerte
reducción de los costos de comunicación y transporte; (2) las innovaciones
tecnológicas que se presentan a ritmos vertiginosos; (3) los nuevos
métodos para coordinar la producción; y (4) una ola mundial en favor del
libre mercado y del achicamiento de la. influencia económica del Estado
que provoca cambios estructurales importantes en muchas naciones, como
México.
Todo ello redunda en un formidable aumento en el tamaño del
mercado que enfrentan los productos, lo que de _acuerdo al célebre
argumento de Adam Smith (1776) promueve una más profunda división
del trabajo, que se retroalimenta al generar expansiones económicas, a la
vez que una disminución en los costos de realizar transacciones
comerciales impersonales, los que de otra forma frenarían el crecimiento de
los mercados. Bajo este escenario, los años de consolidación de esta nueva
"revolución" económica de la globalización serian entonces de creciente
desigualdad, con las oportunidades laborales mejorando sólo para los muy
calificados, y esta tendencia se iría moderando sólo conforme se fueran
incrementando los niveles educativos de todos, se diera el acceso a las
nuevas tecnologías a través de los sistemas educativos, y las complicadas
tareas que requiere este entorno de "desequilibrio'' pudieran ser entonces
realizadas por cualquiera.

434

Esto ha sucedido a pesar de un patrón de incremento en el empleo
de los muy educados, lo que quiere decir que la razón del aumento de su
remuneración relativa no se debe a que el talento se haya vuelto escaso,
sino que ocurre lo contrario: el premio a los más capacitados se presenta a
pesar de que se ha incrementado de manera marcada el porcentaje de la
fuerza de trabajo en esta categoría. Tal patrón se ha presentado en Estados
Unidos y también en varios países europeos (OCDE, 1994).
Esta es una tendencia generalizada, no de origen sectorial y por lo
tanto, una vez pasado el impacto negativo de la recesión de 1995 que
deprimió la demanda agregada de trabajo, no se revertirá con los
reacomodos de la economía ante cambios en la evolución del tipo de
cambio rea], por ejemplo, o de otras variables macroeconómicas como el
nivel de endeudamiento del gobierno.
Al buscar explicaciones del fenómeno se debe recordar que, de
acuerdo a una célebre tesis de Schultz (1975), la educación se revalora en
una época de reforma que saca a la economía de un "equilibrio de estado
estacionario". La razón es que la educación proporciona al trabajador una
ventaja en la recepción, decodificación y evaluación de la información
disponible. Es decir, la educación le permite interpretar mejor su entorno,
por lo que se dice que mejora su "habilidad para enfrentar el
desequilibrio".
Dentro del proceso de trabajo, la persona educada es asignada a
labores en las que es necesario organizar, tomar decisiones de uso de
insumos, de adopción de nuevos métodos y tecnologías de producción, etc.
Entonces, ~~do se presenta una "desviación" del equilibrio, digamos que
por la apanoon de nuevos y sofisticados métodos de producción o por una
reforma económica estructural, este tipo de labores se vuelve más valioso
para la empresa y se incrementa la demanda de los trabajadores que las
pueden realizar.
435

�Diversos fenómenos que se presentan en México simultáneamente
en los últimos años contribuyen a configurar tal tipo de escenario de
"desequilibrio" : la acelerada innovación en métodos productiv&amp;s --uso
intenso de los nuevos medios electrónicos y formas de organización
basadas en la mejora continua, la reingenieria y otros conceptos modernos-¡ la disminución substancial de los costos de comunicación y transporte en
el mundo moderno; y la importante reforma estructural en que México se
ha embarcado desde principios de los ochenta, en la que se abrió la
economía a la competencia externa, se cambiaron radicalmente la leyes de
inversión extranjera, se modificó la estructura jurídica del campo, se
vendieron casi todas las paraestatales, se redujo la importancia eeonómica
del gobierno en la economía, se desreguló la activi~ad económica, y se
implementaron otras medidas "modernizadoras".
Tomando ejemplos que ilustren las tesis de Schultz de otras
fuentes, normalmente no citadas por los economistas, considérese que en
una ocasión, al preguntársele sobre si decidió ser escritor desde el
comienz.o, el ganador del Premio Nobel de Literatura de 1994, el japonés
Kenzaburo Obe, respondió que no, sino que todo empez.ó a los 17 años,
cuando partió de su pequeño pueblo para estudiar en la universidad, en
Tokio: "al principio yo quería encargarme del sindicato forestal de mi
pueblo. Era un organismo autónomo, muy antiguo, que finalmente fue
integrado a la administración del Estado. Mi familia no tema campo de
cultivo, sino predios forestales y el agua que irrigaba los arroz.a.les. Los
cultivadores nos pagaban para tener el derecho de usar esta agua. El
sindicato era la agrupación de los propietarios forestales. Si hubiera
permanecido en el pueblo me hubiera encargado de él. Pero mi madre me
dijo que era necesaria una reforma del bosque y me dijo que aprendiera ... latín,
para poder leer las enciclopedias de botánica. Y por eso es que emprendí Los
estudios superíores"s.
En una ejemplo más cercano acerca de como la demanda de

personal educado por las empresas se incrementa en un entorno de
"desequilibrio", examínense las declaraciones del promotor del proyecto
Vaquerías, en el que a principios de los noventa, un grupo de 320
ejidatarios de Nuevo León se asoció con un industrial para producir bienes
agrícolas: en su opinión, la ruptura entre ambas partes que se dió en 1995
se debió a "que todas las importantes variables macroeconómicas que
dieron origen a Vaquerías estaban totalmente desaparecidas cuando los
productores deciden separarse: la inflación se mantema controlada, había
disponibilidad de crédito y una moneda aparentemente estable. Los
Entrevista concedida a Rioji Nakamura, aparecida en el Suplemento " El Angel"
del periódico "Refonna" de la Ciudad de México, el Z3 de octubre de.J994.

productores se dieron cuenta que po~~setós''6. Esto es, cuando el
entorno se volvió estable se acabó la necesidad de contar con gente
educada en este proyecto productivo.
Como se demuestra en Meléndez (1996), el incremento en la
demanda de trabajadores con la capacidad para realizar estas complejas
tareas provoca que se incrementen los estándares educativos para poder
acceder a los mejores puestos de trabajo. Más específicamente, su
conclusión más importante es que, además del incremento en la
desigualdad de ingresos, se ha elevado el mínimo de escolaridad que se
requiere para que un trabajador comience a ser asignado a tareas que
requieren algún tipo de toma de decisiones de planeación de -la
producción. En este sentido, en la actualidad, todo el que no haya
concluido con la secundaria se podría considerar trabajo "no calificado",
cuando en 1980 podíamos decir que esta clase de trabajo era el que a lo
mucho tenía primaria completa.
Este fenómeno representa un importante reto para México.
Nuestro país no se puede evadir de esta tendencia mundial, p.ues ésta
surge del funcionamiento de los mercados en los que se representan las
preferencias de consumo de las habitantes de todas las naciones. En países
~ond~ l~s condiciones iniciales de desigualdad social no son muy
meqmtativas, el fenómeno es precisamente la forma en que el mercado
incen~iva a todos los habitantes del país a educarse y capacitarse, pues el
prem10 por hacerlo se magnifica.
En México, sin embargo, el fenómeno se comenz.ó a presentar sin
que se haya resuelto antes el problema de una muy injusta distribución del
ingreso. Así, se incrementa el premio por educarse pero,
desafortunadamente, una gran mayoría de los mexicanos no está en
posición de tomar ventaja de ello: las oportunidades no son parejas. No
hay que oponerse a las tendencias modernizadoras en los procesos
productivos de México y del mundo, pero sí es necesario asegurarse que
los beneficios se distribuyan de manera justa entre la población.

5

436

0

Pablo Livas Cantú, entrevistado por Velia Jaramillo para el periódico "El
Financiero", 10 de septiembre de 1996.

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439
438

�FOMENTO INDUSTRIAL Y DEFINICIÓN DE GRUPOS
EMPRESARIALES
MONTERREY 1940-1950
~

Lic. Isabel Ortega Ridaura
Licenciada en Sociología por la
Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo
León y candidata a la Maestría en
Metodología de la Ciencia en el
Posgrado de la misma Facultad.

En la década de los cuarenta la industria en Monterrey1
experimenta un crecimiento notable tanto en número de industrias como
en el capital de las mismas. Se fortalecen las empresas (y grupos) ya
existentes y surgen otras que posteriormente se convertirán en los grandes
grupos que hasta la actualidad dominan la escena económico-industrial de
la región, con proyección nacional e internacional.
En este periodo también, se írlcursiona en nuevas ramas como la
química y petroquímica secundaria. Se habla pues, de un segundo auge
industrial2 cuya posibilidad se debe a la conjunción de numerosos factores
que tiene que ver con:
Políticas de estímulo a la industria por parte del ejecutivo estatal que
datan incluso del siglo pasado y que han otorgado toda clase de facilidades
a los empresarios.
·

1.

•

2. Por parlé de los empresarios, una tradición d~ negociación con el
gobierno para obtener ventajas para sus industrias.
3. .Ventajas locacionales, como la cerca.nía de Monterrey al mercado más
grande del mundo (el de los Estados Unidos de Norteamérica), la red
ferroviaria que comunica la región, etc. (ver Cerutti) y que se ven
reforzadas con la introducción del gas natural a principios de los años
treinta. ·
1

Nos cefccircmos a Monterrey pues en b capital del esllldo se concentraba - y lo sigue haciendo más del
90% de w industáas de Nuevo León. Se considera asimismo bajo eslll denonúnación a los municipios de
San12 Catarina y, San Nicolás de los Garza que en esa drcada ya tenían algunas fábricas y que hoy en día
confoanan el Ar.u Mctropolitan.a de Monterrey junto con Apodac2, Cd. Juácez, Gnl. Escobedo,
Guadalupe y San Pedro Garza Gaccía.
2
El pcimer 2ugc industrial es el que se da en b última década del siglo pas2do y principios del actual.
(Ccrutt:i, 1983)
•

441

�4. Una política nacional que inicia con Lázaro Cárdenas y se fortalece
con Manuel Á vila Ca.macho, y que ve en la industrialización el camino
paia el desarrollo del país.

Posteriormente, siendo gobernador Viviano L. Villarreal, se dictó
en 1911 otro decreto de apoyo a las "obras de utilidad pública", en términos
idénticos a los formulados por el Gral. Reyes.

5.

Hasta aquí no se observa una definición clara en la política de
estímulos a la industria. Desde luego no había planeación alguna y se
estimulaba prácticamente todo. Ya con la ley de 1927 se establecen criterios
que van a proteger las empresas ya establecidas, lo que consideramos va a
beneficiar a los grupos ya existentes, a los poderosos económicamente y a
la pequeña indu~ria.

La coyuntura dada por la Segunda Guerra Mundial.

En el presente trabajo pondremos énfasis en el papel que ha tenido
el gobierno (principalmente el estatal), en el desarrollo industrial de
Monterrey, a través de su poJítica de exenciones fiscales. Señalaremos
cómo la década de los cuarenta es un periodo en el que la coyuntura de
guerra hace de la política de estímulos a la industria una pieza clave de la
política económica nacional. Aludiremos brevemente a los demás factores
que hemos mencionado, paia finalizar señalando los grupos industriales
que surgen (o crecen) en el periodo en estudio.

ANTECEDENTES Y EVOLUCIÓN DE LA POLÍI1CA DE ESTÍMULO A
LA INDUSTRIA EN NUEVO LEÓN
Hacia finales del siglo pasado en Nuevo León hubo dos decretos
que otorgaron incentivos a la industria. El primero data de diciembre de
1888 y fue emitido por el gobernador Lázaro Garza Ayala. En éste, se
exime por siete años del pago de impuestos a todo giro industrial que se
establezx::a en los dos años siguientes a la fecha de expedición de la ley,
cuyo capital exceda los mil pesos. Asimismo, a los capitales invertidos en el
cultivo especial de plantas diferentes y en la formación de haciendas en
terrenos no cultivados.
El segundo decreto fue emitido siendo gobernador el Gral.
Bernardo Reyes, en noviembre de 1889. Contiene un artículo único en el
que se "autoriza al Ejecutivo del Estado, para que en los contratos que
celebre en el presente periodo constitucional sobre obras de utilidad
pública, conceda exención de contribuciones, por un término que no pase
de veinte años, dando cuenta al H. Congreso del Estado del uso que haga
de esta autorización".
El criterio de "obras de utilidad pública", como apunta Cerulli, era
obviamente aplicado a muchas inversiones de carácter fabril, lo cual indica
toda una postura con respecto a la promoción industrial. Pero también hay
que resaltar el carácter un tanto discrecional de este decreto que deja en el
Ejecutivo la decisión de a quiénes va a beneficiar, sin tener criterios
claramente establecidos. Aquí, podríamos estar asistiendo a un
antecedente importante de las relaciones y capacidad de negociación entre
empresarios y gobierno. Tradición que consideramos pondrá a los
industriales regiomontanos en una situación privilegiada frente a los del
resto del país.
442

Es hasta el año de 1927 cuando se emite la primera Ley' sobre
protección a la industria, péll.'a reglamentar la fracción XXXIX del Artículo
63 de la Constitución Política del Estado. Dicha ley fue dictada con un
criterio económico (lo que eliminaba en parte la discrecionalidad dada al
Ejecutivo), a la vez que introduce la alusión a mejoras en las condiciones de
los trabajadores. Esta ley expJícitamente declara el fomento industrial
como de "utilidad pública".
A diferencia de los decretos anteriores, las franquicias se
otorgarían no sólo a industrias nuevas sino también a aquellas que
ampliaran sus actividades ya fuera creciendo en tamaño, capital o número
de trabajadores empleados. Asimismo, se podían acoger a la ley las
empresas que tenían hasta más de cinco años en receso.
Lo más novedoso de esta ley fue la inclusión del concepto de "industria
nueva", considerando como tales:
a) Las que produjeran un artículo distinto a los existentes;
b) Las que introdujeran mejores métodos de producción y
c) Las que ocuparan el décuplo de mano de obra de la más grande similar.
Por artículo distinto se entendía aquéllos que se compusieran
hasta de un 75% de materias primas diferentes a las u~uales o cuando su
uso fuera diverso aunque la materia prima empleada fuera la misma.
Asimismo, aquéllos en los que se ahorrara hasta un 50% del tiempo o costo
usual y a los que vinieran a sustituir a 3 o más artículos que cubrieran la
misma necesidad.
Método mejor era aquél que en la producción ahorrara el 50% más
de materia prima o de mano de obra, o del costo; o al que hiciera rendir la
materia prima por lo menos un 25% más, o al que dejara un 25% menos de
residuos. Y, finalmente, también se consideraba como mejor el método que
disminuyera los riesgos del obrero, o mejorara la higiene de la planta o la
localidad.
443

�La franquicia se concedía hasta ~ áa'bs, y de 5 a 10 en el caso
de ampliaciones. La exención consistía sólo en el 75% de los impuestos

estatales y municipales, previo estudio de cada caso. Asimismo, se fijaba
un plazo para que la empresa iniciara la producción y también se exigían
requisitos sanitarios y sujección a reglamentos de pohcía
En diciembre de 1940, se reforma la Ley sobre protección a la
industria, para reglamentar la :fracción XXXIX del Artículo 63 de la
Constitución Política. del F.stado (promulgada en 1927). Aunque el texto es
básicamente el mismo, introduce la posibilidad de reclamo de aquellos que
se consideren afectados por el establecimiento de una nu9'Va industria, ya
que toda sohcitud se pubhcará tanto en el Periódico Oficial como en los
diarios de la locahdad.
En esta "nueva ley'', se extienden los beneficios a otros campos: se
consideran como industrias nuevas las de transportes, cuando explotan
nuevos medios o nuevas rutas, las extractivas cuando mejoran los métodos
o explotan un recurso no utiliz.ado antes, las que industrializan la
agricultura y las que fomentan el tummo por nuevos procedimientos.

El poseedor de una exención puede prorrogarla, así como los
plazos para iniciar la producción o para producir utiliz.ando toda su
capacidad instalada. Es posible también transferir la concesión a empresas
filiales o subsidiarias. Asimismo, al aumentar la línea de producción o
erigir una planta nueva, puede solicitarse otra exención de impuestos para
el nuevo artículo o la nueva fábrica. La concesión se conserva si cambia la
razón social de la empresa.
Las nuevas instalaciones industriales similares a cualquiera de las
ya establecida sólo podrán gozar de las franquicias otorgadas por la Ley:
I. Cuando su capital no sea mayor que una quinta parte del de la planta

más pequeña similar, que exista en el Estado o su producción se encuentre
en igual proporción.
ll. Cuando tengan un capital cuando menos igual al doble del invertido en
la planta similar más grande que exista en el Estado, o produzca más del
doble o dé ocupación a más del doble de obreros que la planta más grande,
similar, que exista en el Estado.
Por último, cuando una industria pretenda los beneficios de
protección, y los tenga a su vez de otra ley federal, queda al juicio del
propio interesado elegir cuáles disposiciones s~ aplicarán en los casos de
incompatibilidad.
444

Además de 1a Ley sobre Protección a la industria, proporciona
ventajas a las empresas la Ley Sobre Franqukias a la Constitución de
Nuevas Sociedades Anónimas, de mayo de 1934. Su objeto beneficia
exclusivamente a las sociedades industriales o las que fomenten la
industria en la entidad. Exime el pago del 75% de· los derechos de
inscripción en el Registro Público de la Propiedad, a los inmuebles en que
se establece la fábrica o el organismo de fomento industrial. La condición
es que en el plazo de un año se compruebe que la sociedad no ha dedicado
los inmuebles a otro propósito.
Esto explica en gran medida la cantidad de empresas que se
registran en el año de 1936, en su mayoría del grupo relacionado con la
· Cervecería Cuauhtémoc, que formaban parte de la misma como
departamentos de producción que después cobran vida propia.
De este recuento de los decretos y leyes de estímulo a la industria
podemos observar que nuestro estado tuvo ventajas ante los demás; entre
las leyes específicas de estímulo a la industria, la de Nuevo León,
promulgada en 1927, es la más antigua. Además hay que considerar sus
antecedentes en los decretos desde 1888. Siguiendo el ejemplo de nuestro
estado, Zacatecas promulgó una ley similar en 1930, Colima en 1934,
Aguascahentes en 1935, Michoacán en 1936 y Chiapas en 1939. De este año
también son las del Distrito Federal, Baj~ Cahfomia y Quintana Roo. Las
leyes de las demás entidades son posteriores a 1941 en que el presidente
Á vila Camacho promulga a nivel federal la Ley de industrias nuevas y
necesarias.

POLÍTICA INDUSTRIAL NACTONAL
El gobierno del presidente Láz.aro Cárdenas (1934-1940), fincó las
bases para el despegue industrial del país. Con la expropiación petrolera
(1938) y la nacionahzación del subsuelo y los ferrocarriles pone fin a la
hegemonía del sector e~portador. A su vez, la Reforma Agraria libera
mano de obra y capital, parte de los cuales se va a la entonces incipiente
industria.
El Estado reforzó su carácter de director del proceso económico.
Reahza inversiones en infraestructura y servicios básicos, participa
directamente, como propietario de medios de producción, dicta ieyes de
estímulo a la industrialización, etc. además de jugar un importante papel
como comprador.

445

�A través de Nacional Financiera (creada en 1933), orienta el crédito
público hacia el desarrollo industrial. De 1940 a 1946, en la industria del
hierro y acero, aparatos eléctricos, azúcar, papel y fertilizantes. A partir de
1947, en obras de infraestructura e industria pesada, y en los años más
recientes, en la industria de bienes de capítal.

La industrialización se vuelve una prioridad, parte medular de la
política nacional para alcanzar el desarrollo. En abril de 1941, el presidente
Avila Camacho decreta la Ley de industrias nuevas y necesarias.3 Esta ley
pretende impulsar el desarrollo de las manufacturas, tiende a la sustitución
de importaciones y a una diversificación -relativamente indiscriminada- de
la producción industrial. Otorga exenciones por 5 años sobre todos los
impuestos federales a las industrias nuevas así como a las consideradas
prioritarias para el desarrollo del país. Esto incluye a las que elaboraran
artículos no producidos nacionalmente o de oferta insuficiente.
En 1945 con la Ley de Fomento Industrial, se añaden algunos
artículos a la ley anterior determinándose criterios más selectivos que
cumplieran con determinados objetivos de desarrollo económico. El
concepto de "nuevas o necesarias" se hace extensivo a las dedicadas a la
exportación, el ensamble y la prestación de ciertos servicios.
En ese mismo año se ·crea el Banco de Fomento Industrial cuyos
objetivos son "investigar, promover, organizar y financiar nuevas o
necesarias industrias nacionales".
Con todo, no podría afirmarse que se haya llegado a plantear una
estrategia explícita de desarrollo industrial~ entendida como un conjunto
de objetivos, instrumentos y medidas estrictamente coord.inados entre sí y
con la política global de desarrollo (Nafinsa).4

11 GUERRA MUNDIAL 1939-1945

La coyuntura dada por la Segunda Guerra Mundial crea una serie
de situaciones: disminuye o desaparece la importación de muchos bienes
que abastecían el mercado interno (principalmente de consumo productivo
y personal), aumenta la demanda externa de algunos productos, sobre
todo los relacionados con la industria de guerra. El país se ve de pronto
obligado a sustituir importaciones con bienes nacionales y a entrar en un
3Pcimeca

ley de promoción industm.l de toda América Lttina que consideraba la sustitución de
impo rtaciones como meta específicamente (Stocy).
4 Es basta principios de los sesenta que comienzan a hacerse los primeros pwtes gcnecalcs de dcsauollo.
(Nafiosa)

446

acelerado proceso de industrialización para poder cubrir las necesidades
crecientes del mercado interno.
Hacia los años cuarenta la estructura industrial nacional se
modifica principalmente en dos sentidos: la gran industria aparece como
forma dominante de producción, desplazando a las manufacturas; y, la
estructura industrial tiende a diversificarse con el surgimiento y desarrollo
de nuevas ramas (Castro Muñoz, 1972).
En las décadas posteriores a la Il Guerra Mundial, mientras que las
industrias tradicionales (textil, cuero, alimentos y bebidas, tabaco.,.) siguen
conservando un importante papel, surgen como contrapartida otras, que
le dan un nuevo aspecto a la estructura industrial. Entre éstas se
encuentran la industria del papel, química, productos minerales no
metálicos, metálica básica, la producción de artículos metálicos, la
industria eléctrica y la del transporte.

NUEVO LEÓN:
COYUNTURA BÉLICA Y
INDUSTRIAL EN LA DÉCADA DE LOS CUARENfA

DESARROLLO

La expansión que se manifestó en el estado desde mediados de los
30, destacó modalidades que se irían acentuando en la década de los 40.
Una de ellas fue la tendencia a la integración industrial (Cerutti y Ortega) y
la otra, la expansión geográfica. Se crean numerosas empresas muchas de
las cuales no son más que departamentos de las ya existentes que se
separan para formar una industria aparte. El ejemplo más característico
suele ser la Cervecería Cuauhtémoc, de la cual se generan empresas de
vidrio, empaques, hojalata para sus corcholatas, materias primas,
almacenes, etc. (Vidriera Monterrey, Empaques de Cartón Titán, Hojalata y
Lámina, Malta, Almacenes y Silos, por mencionar algunas).
Los empresarios regiomontanos son los que están en mejores
condiciones de aprovechar la situación generada por la JI Guerra Mundial,
ya sea porque tienen la capacidad productiva suficiente (o la manera de
aumentarla), porque disponen de capital para rápida inversión (compra de
equipo, maquinaria o lo que se requiera); porque poseen la tecnología o la
manera de hacerse de ésta ( muchos industriales regiomontanos importan
tecnología de los Estados U1údos, reciben asesoría de especialista y
técnicos estadounidenses...).
Las dificultades de aprovisionamiento de hierro y acero (casi el
50% se importaba), obligan a aumentar la producción interna. En
Monterrey, la Compañía Fundidora de Hierro y Acero in6tala un alto
447

�horno nuevo elevando la producción en 500 toneladas ~ia.i:ras· En !942, el
grupo de la Cervecería Cuauhtémoc crea Hojalata y Lámma. Se mstalan
además, talleres para producir artículos de acero.
Medidas nacionales indirectamente van a benefici~r .,el
establecimiento de industrias nuevoleonesas como seria la Exprop1~a~n
petrolera, que abre la posibilidad de desarrollar la ~troqmmica
secundaria. Asimismo, la industria químico-farmaceu~1ca estaba
principalmente en manos extranjeras ~alemane~ en su mayo1;1a)._ Durante
la u Guerra Mundial, el gobierno confisca los bienes de los subditos _de las
potencias del eje. En esa década en Monterrey ,s~gen Celulosa y Denvados
(1944) dedicada a la fabricación de fibras y plasticos, y Protexa (1945? cuyo
desarrollo estará siempre ligado al petróleo, su transportaaón Y
transformación de sus derivados.

..........

Monterrey se vuelve (si es que no lo era ya), la ciudad industrial
más importante a nivel nacional.5
En 1940, con sólo el 3.4% de los establecimientos industriales del
país y el 4.9% del personal ocupado, esta entidad aportaba el 7.2% del P~
nacional siendo los trabajadores 1.5% más eficientes que el resto del pais.
Hacia p~cipios de la década de los cincuenta la región eleva a 7.8% su
participación en el PIB industrial nacional a la vez que aumenta a 1?% la
productividad de sus trabajadores respecto a su contraparte nacional.
{Sobrino, 1995)
El siguiente cuadro muestra el crecimiento industrial de_la _década
en estudio considerando sólo los factores de número de estableam1entos Y
personal ocupado. Puede observarse también cuáles son las industrias más
dinámicas en el periodo.

rubro industrial
Alimentos
Bebidas
Tabaco
Industria tex tiJ
industria deJ vestido
cuero y calzado
productos de madera
Muebles

papel y cartón
imprentas y editoriales
productos químicos
hule y plástico
minerales no metálicos
industrí.a metálica b.ísica
productos metálicos
maquinaria no eléctrica
artículos eléctricos
Automotriz y transporte

Otras industrias
TOTAL

1950
1940
cantidad de cantidad de
industrias
industrias
385
388 '
11
22
5
8
35
41
68
121
195
46
121
78
60
2
2
9
15
60
21
32
1
6
52
65
4
16
111
71
7
78
1
36
8
19
54
23
1061
1215

1940
personal
ocupado
4694
1324
1215
2106
3452
2158
110
36
345
547
389
137
2256
2656
1556

1950
personal
ocunado
2832
1917
1268
1246
5657
2441
143
1066
818
761
535
640
3944
12723
3788

1014.2%

290

2965

3500%
137.5%
-57.4%
14.5%

195
154
1160
24782

353
396
374
43868

%
aumento
0.70%
100%
-37.5%
17.1%
77.9%
-76.4%
-35.5%
2900%
350%
300%
52.3%
500%
25%
300%
56.3%

%
aumento
-39.6%
44.7%
4.3%
-40.8%
63.8%
13.1%
30%
2861%
137.1%
39.1%
37.5%
367.1%
74.8%
379%
143.4%
922.4%
81%
157.14%
-67.75%
77%

•datos tomados de los cuadros: Area metropolitana de Monterrey: principales características industriales
por grupo de actividad, 1940 y de 1950enSobrino, 1995.

De 1940 a 1950 la industria en Monterrey consolidó las prácticas de
centralización de capital en tomo a grandes empresas, tendencia que
continuará varios años · más. Las industrias metálicas básicas, las de
minerales no metálicos y de tabaco mantuvieron elevadas tasas de
crecimiento en producto y empleo, determinando el desempeño global de
la industria en la ciudad. (Vellinga, 1989)
Esto puede constatarse claramente en el cuadro anterior: con un
aumento de sólo 154 establecimientos (o sea, un crecimiento del 14.5% ), el
personal ocupado aumentó 77%, incorporándose a la fuer:z.a laboral 19,086
individuos.

EXENCIONES FISCALES Y ESTÍMULO A LA INDUSTRIA
Las concesiones nos permiten no sólo apreciar el tipo de industrias
qu,e fueron beneficiadas con los estímulos fiscales por parte del gobierno
sino también (dado que a partir de 1927 una de las condiciones era que
fuese una industria nueva o innovadora), detectar en qué momentos
fueron apareciendo nuevas ramas.
; En 1940 h•bí• ro todo el p:tís 31 mil estabkcimientos indus~l~s, que empk2.bui a 509 mil tabaJ:tcfoccs
(11.7% de i. PEA). coo un PIB industrial n2cion:tl de 4.4 b,lloncs de l'C:sos (de los cu~s 831/o _eran
~neudos por i. producción de bienes de consumo iomedÍ2to y 17% por bienes ducadec?s, tntei_med10s Y
dr opiuJ).En ese mi;mo ano en Monterrey 1061 cst:tbkcimicotos ocup:tb:tn 25 mil tnb1,adoccs Y
producÍ2ll 316.3 mil millones de pesos (Sobrino).

448

Hemos dividido en cinco periodos los años transcurridos desde la
primera referencia de exención fiscal a una industria en 1886 hasta el año
1950 en que finaliza la década propiamente en estudio.
449

�A continuación, se presenta una tabla en la que pueden observarse
·
Se destacan
las concesiones
otorgadas por arti'culO O grupo de . artículos.
.
d
asimismo los rubros que van desapareciendo o dismmuyen (como e1 e
pozos de agua, velas y cerillos, cemento), las nuevas !~as en que se
incursiona en las décadas treinta y cuarenta (medianas, p~ductos
químicos, plásticos, artículos metálicos y el~cos, _impe~eab~tes,
etc.) y las industrias típicas como alimentos, bebidas e mdustria textil.
Cuadro 2: Exenciones otorgadas en el estado de Nuevo León entre 1886 y 1950.
Producto / periodo
Alimentos
Bebidas
Tabaco
Cerillos y velas
Cuero y calzado
Paoel / cartón
Textil y algodón
Industria del vestido
Imprentas / editoriales
Productos madera
Muebles
Artículos cerámicos
Hule y plásticos
Vidrio
Cemento
Materiales construcción
Minerales no metálicos
Fundición de metales
Artículos metálicos
Máquinas v herramientas
Artículos eléctricos
Automotriz y refacciones
Medicinas
Productos qu imicos
Gas / combustibles
Aislantes e
impermeabilizantes
Otros (industriales)
Bancos
Pozos de a1t11a
Construir / urbanizar
Fspectáculos *
Comunicaciones y
transnortes
Servicios
Comercio
Truismo
Otros (no industriales)
Total condonaciones y
exenciones

1886-1899
16
6
3
3
1

1900-1910
3
3
1
3

1911-1927
5
4
1

1928-1939 1940.1950
11
22
8
1
2
1

o

2

o

2
1
1

3
4
14
14

2

o

1
1

8
8
9

4

10

10

28

7

2
2

l
3
4
5
4
6

27
4

3
3
1

2
2
2

o

o

2

1

o

o

3
1

2
1

o

o
o
o

3-

1
1

1
4.

o

o

3
4

l
2

3'-

11'-

31
5
2
3
4
14

8
2

1 (hule)
2
5
7
1
3
2

o
o

o
o

o
o

1

o
2

o

4

2
2

2

1

2

15
4
8
3

o
o
o
o

o

o

o

4

3

2

o

o
o

11
2

7
3
6
1
4
1

4

o

22

12
12
9
8

11

4
32
4
3

3

2

11

15

o
o
o

o
o

o
o

o
o

8

3

6
2

2
6

13
13

39
3
6
24
32

o

o

3

3
7
1
1
159

o
o

10
9
2
9
542

o

o

o
o
o

2
82

1
64

3
47

6
2

,

1
2
190

Fuente. AGENL Catálogo de perm isos y concesiones. 1886 - 1950.
AGENL Periódico Oficia.! del Estado de Nuevo León, 1936 -1950.

450

En la década en cuestión, numerosas empresas aumentan de
manera notable -y constante- su capital. Muchas de éstas desde su
nacimiento han estado beneficiadas con exenciones fiscales por uno u otro
motivo (ser industria nueva o necesaria, haber ampliado la planta,
aumentado su capital...).
Si bien es cierto que cuantificar el efecto de las exenciones en la
economía interna de las empresas es difícil, suponemos que éstas,
permitieron acrecentar las utilidades. Desde luego que el crecimiento en
capital no se debió a un sólo factor, sino a varios, entre los que podríamos
mencionar. la racionalización de la producción, el auge del mercado
regional, nacional e incluso internacional (en gran medida debido a la
coyuntura dada por la II Guerra Mundial), etc.

11

7
17
5
26
52
9
10

o

o
o

l

o

Total
57

a) incluye hielo
b) incluye fibras vegetales
c) incluye soldadura
d) artículos de celuloide
e) incluye pinturas, abonos y fertilizantes, aguarrás...
* Teatros, cines, balnearios, plazas de toros, clubes deportivos

LOS GRUPOS EMPRESARIALES Y SU CRECIMIENTO

En el desarrollo_ industrial de Monterrey, destacan una serie de
grupos algunos de los cuales ya eran importantes en los años treinta. Hacia
la década de los cuarenta, se fortalecen y expanden estos antiguos
conglomerados industriales y se establecen nuevas empresas que darán
lugar a los incipientes grupos, mismos que protagonizarán el desarrollo
económico-industrial de las siguientes décadas.

Hemos seleccionado siete grupos que son importantes en la región,
aclarando que esta clasificación ha sido hecha siguiendo el criterio de
agrupación "familiar" en lo que se refiere a sus accionistas, más que por
una autoconcepción de grupo industrial, que aún no se había desarrollado
en esa época.
Si bien la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey no dió origen
a un grupo delimitado, hemos querido mencionarla por la importancia que
tuvo en el desarrollo de la región y por todas las pequeñas y medianas
empresas que surgen en torno suyo ya sea como proveedoras o como
receptoras de sus productos.
Varias de las empresas que conforman estos grupos se han visto
beneficiados con exenciones de impuestos incluso desde su origen a la vez
que han transferido estos beneficios a sus filiales.
451

�Fundidora (Accionistas varios)
fecha
1900

empresa
Fundidora de Fierro y Acero de Mooterrey

giro
metálica

coocesl6n
100% 30 años (1900)

Galletera Mexicana - Gamesa (Familia Santos)
Fecha
1925

empresa
La Industrial, Fábrica de galletas Y pastas

giro
alimentos

alimentos
aceite/jabón
galleus

Harine,a Monterrey, S.A.
La Fama, Fábrica de aceites Yjabones
Galletera Mexicana, S.A.

1936
1941

concesión
50% 10 años (1923)
reduce. imptos (1924)
75% 10 años (1949)
75% 10 años (1949)
concesión (t 949)

Cementos MeJicanos -Posteriormente Cernes- (Familia Zambrano)
Fecha

1931
1934
1941
1941
1942
1943

empresa
Cementos Mexicanos, S.A
Focos Mexicanos, S.A.
Ampollehs Mooterrey, S.A.
Focos, S.A.
Proveedora de procb:tos químicos, SRL
Cemo,utos del Norte, S.A.

Industrias Monterrey - IMSAfecha

1936
1944
1946
1946
1946
1947

giro
cemento
art. Eléctricos
envases vidrio

75% 10 años (1935)
75% 15 años (1943)
75% 10 años (1948 +k)

(familias Canales, aariond. Gana)

empresa
Industrias Monterrey, S.A.
Garza y Domíngue7., S.A
Muebles Tubulares, S.A.
Equipos Camiones Monterrey, S.A.
Jndustrias Metálicas, S.A.
(Capita)deFam. Clariond y Barragán)
Bowers, L.T.l:L S.A.
(antecedentedeAamuladores Mexicanos)

1948

focos
químicos
cemento

concesión

Fmcas Industriales Montem:y, S.A

concesión

giro

construcciones
muebles
compra-venta antos
art. metálicos
baterías
esllldio.
inmobiliaria

ninguna de las
empresas de
este grupo tuvo

concesiones en
el periodo de

Grupo en tomo a la Cerveceria Cuauhtémoc,
..
S da Ga Sada)
Mal denominado()rupo Monterrey etiquwi más bien ideológica. (Familias Garza, Sada, G. a Y na
fecha
1890
1909
1929
1930
1934
1934

1934
1936
1936
1936
1936
1936
1936
1936
1936
1937
1940
1940
1941
1942
1942

concesión
giro
empresa
100% 7 años (1890)
bebidas
Cervecería Cuanhtémoc, S.A
100% 12 años (1909)
vidrio
Vidriera Mooterrey, S.A
100% 17 años (1930)
varios
Fábricas Mooterrey, S.A.
100% 17 años (1930)
art. Cerámicos
Troqueles y Esmaltes, S.A.
75% 10 años (1930)
art. metálicos
Ta11eres Industriales, S.A.
comercio
Cía General de Automóviles, S.A.
(capital de Fam. Zambrano también)
construcción
Cía. Constructora Popular, S.A
(capital de Fam. Zambrano también)
75% 15 años (1937)
vidrio
Vidrio Plano, S.A.
cartón
Empaques de Cartón Titán, S.A.
"fábricas Monterrey, S.A.
inversiones
Valores Indnstriales, S.A
vidrio
Cristalería, S.A.
alimentos
Maha, S.A.
Fomento de Industria y Comercio, S .A/ vidrio
Técnica Industrial, S.A
/ servicios técnicos, consultorias
alimentos
Productos Los Lirios, S.A.
75% 20 años (1940)
urbaninción
Construcciones, S.A
75% l ind. (1940)
almacenes
Almacenes y Silos, S.A.
art. metálicos
Fenoesmaltes, S.A.
75% 20 años (1942)
cerámicos
Kenmos, S.A. art.
75% 20 años (1942)
ind. metálica
Hojalata y Lámina, S.A.

452

1942
1942
1943
1943
1943
1944
1944
1945
1946
1949

Industrial dei Álcali, S.A.
Inversora Industrial, S.A.
(capital de Fam. Mugain también)
Valores Monterrey, S.A. inversiones
Fabricación de Máquinas, S.A
Productos Etna, S.A.
Productos de Lúpulo, S.A
Gas lnduslrial de Monterrey, S.A.
junto con otros accionishs
Celulosa y Derivados, S.A.
Alcornex, S.A.
Cuprum, S de RL

pellos. químicos

inversiones

máquinas hl&gt;eración de imptos para terreno 75% 15 años (1944)
75% 10 años (1944)
alim:n.tos(Camilo G. Sada y otros)
gas
art. Metálico

pcltos.quúnicos
art. Aluminio
tubería de cobre

75% ind. (1946)
75% 5 años (1950)

Maldonado -posterionnente Copamex- (Familia Maldonado)
fecha
1935

194B

Protexa
Fecha
1943
1944
1945
1947
1949
1950
1950

empresa
Bolsas Maldonado, S.A.
Bolsas Ideal, S.A.

giro
papel
papel

concesión
75% 10 años (1928)

(Familias Lobo y Morales)
empresa
Cía Beret
Lobo y Torres, S.de R.L.
Protexa, S. de R.L. (duró 5 años)
Fábricas Protexa, S.A.
Protexa Monterrey, S.A.
VidrioOex Mexicano, S.A.
Inversiones lndnstriales, S.A.

giro
concesión
pinturas
Condonación ( 1943)
impermeabilizantes
impermeabilizantes
75% 10 años (1944)
recubrimientos
75% 1O años (1948)
recubrimientos, instalac de tuberias
muebles y fibra de vidrio
inversiones

A MANERA DE CONCLUSIÓN...
La política de estímulos a la industria es una acción que se ha
realizado en Nuevo León prácticamente desde el smgimiento de la
industrializ.ación. Las condiciones iniciales del otorgamiento de exenciones
y prebendas era discrecional y estaba en manos del Ejecutivo Estatal. Esto
motivó que los entonces incipientes empresarios desarrollasen una relación
de diálogo y negociación con el gobierno para obtener los mayores
beneficios posibles.
En los empresarios regiomontanos hay toda una tradición de
negociación con el estado, lo que les ha llevado a obtener una serie de
ventajas, independientemente del gobernante en tumo. Además, la
experiencia en la tramitación de exenciones y estímulos a nivel estatal
permitió un mejor aprovechamiento de la situación nacional, durante la
coyuntura dada por la II Guerra Mundial. Así, al decretarse en 1941 la Ley
de Industrias Nuevas y Necesarias, ante las necesidades de
industrialización por sustitución de importaciones, quienes estuvieron en
mejores condiciones d e aprovecharla fueron precisamente, los empresarios
de Nuevo León. Sus empresas están más capitalizadas, tienen mayores
posibilidades de mejorar los métodos de producción, de aumentar su
planta productiva, personal ocupado, etc.
-!53

�Por otro lado, habría que seruibn-qTu: 'lá--p(&gt;lítica de exenciones en
Nuevo León, sobre todo cuando ya se establecen criterios más definidos
para su otorgamiento, propicia la concentración de capital. Ya se habló de
esta tendencia a la centralización en tomo a grandes empresas, pero es que
son éstas las que están en mejores condiciones para cumplir requisitos
como el aumento de capital en grandes proporciones, la innovación
tecnológica de los procesos, la fabricación de nuevos artículos, etc.
Por último, la política de exenciones fiscales a las industrias da
margen a la posibilidad de mayor reinversión de capital. Incluso les
permite a algunas empresas hacer inversiones en infraestructura, mismas
que a su vez les crean condiciones favorables y las vuelven más
competitivas. Tres ejemplos ilustrativos de ello serian:

3. ITESM. Así como en términos productivos los industriales han ido
resolviendo sus problemas de falta de energéticos y de materias primas,
también en el plano del capital humano realizan inversiones en esta
década. En 1943 se funda el Instituto de Estudios Superiores de
Monterrey, establecimiento educacional de nivel uruversitario destinado a
generar cuadros para la dirección y administración de las empresas
(Cerutti y Ortega), y suplir en gran medida los técnicos y especialistas que
por mucho tiempo han traído del extranjero, sobre todo de Estados
Unidos.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA
1. En 1943 se asocian para construir una Planta de Energía Eléctrica
Vidriera Monterrey, S.A.*
Vidrio Plano, S.A.*
Cervecería Cuauhtémoc, S.A. *
Empaques de Cartón Titán, S.A.
Malta,S.A.
Fábricas Monterrey, S.A.*
Hojalata y Lámina, S.A. *
Troqueles y Esmaltes, S.A. *
Keramos, S.A. *
En 1945 se unen las empresas
Fabricación de Máquinas, S.A. *

Cementos Mexicanos, S.A.
Cristalería, S.A.
Vidrios y Cristales, S.A.

Cárdenas, Enrique. La hacienda pública y la política económica
1929-1958.
FCE-Colegio de México, México, 1994.
Cárdenas, Enrique. La industrialización mexicana dwante la Gran
Depresión.
El Colegio de México, México, 1995.

y

Cementos del Norte, S.A. *

2. En 1944, otro grupo aún mayor de empresas, fundan Gas Industrial de
Monterrey, S.A. cuyo objetivo es la construcción de un gasoducto para
traer combustible desde la frontera (puesto que el abasto nacional era
insuficiente para las necesidades industriales). La inversión inicial fue de
$2'000,000.00 y participaron en ésta:
Cervecería Cuauhtémoc, S.A *
Hojalata y Lámina, S. A *
Vidrio Plano, S.A.*
Vidriera Monterrey, S.A. ,.
Troqueles y Fsmaltes, S.A *
Keramos, S.A. *
Fabricación de Máquinas, S.A *
Fábricas Monterrey, S.A.*
Empaques de Cartón Titán, S.A.
Malta,S.A.

Bruce Wallace, Robert; Adriaan Ten Kate; Antonie Waarts y Ma. Delfina
Ramírez. La política de protección en el desarrollo económico de México.
Fondo de Cultura Económica, México,1979.

Cementos Mexicanos, S.A.
Vidrios y Cristales, S.A.
Cristalería, S.A.
Fábrica de Ladrillos Industriales y Refractarios, S.A.
Cía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey,S.A *

*Empresas que han gozado de exenciones fiscales.

454

Castro Muñoz, Maria Elena Problemática del desam&gt;llo industrial en
México.
Tesis profesional. Escuela Nacional de Economía, UNAM, México, 1972.
Cerutti, Mario. Bwguesía y Capitalismo en Monterrey ~850 -1910.
Oaves Latinoamericanas. Segunda edición. México, 1989.
Garduño García, Horacio. Nuevo León, un ejemplo de protección a la
industria de la transfonnación.
(Tesis de licenciatura en economía) UNAM, Escuela Nacional de
Economía, México, 1958.
Garza Villarreal, Gustavo {coordinador). Atlas de Monteaey.
Gobierno del Estado de Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo
León, Instituto de Estudios Urbanos de Nuevo León, El Colegio de México
1995.
'
Izquierdo, Rafael. "El proteccionismo en México" En: Soüs, Lfopoldo, La
455

�economía mexicana. Análisis por s ~ u c i ó n .
El Trimestre Económico, FCE, México, 1973.
Nacional Financiera, S. A. "La política industrial" En: Solís l..eopoldo, op.

cit.
Sobrino, Jaime. "Consohdación industrial autónoma, 1940-1960". En: Garza
Villarreal, Gustavo, Atlas de Monterrey.
Gobierno del Fstado de Nuevo León/ U ANL/ Instituto de Estudios
Urbanos de Nuevo León/El Colegio de México. 1995.
Vellinga, Mermo. Desigualdad, poder y cambio social en Monteney.
Siglo XXI, México, 1988.
Vellinga, Mermo. Industrialización, burguesía y clase obrera en México,
Siglo XXI, México, 1979

LA EVALUACIÓN INSTITUCIONAL COMO ESTRATEGIA
PARA EL MEJORAMIE~O DE LA CALIDAD DE LA
EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO

Lic. Rogelio Cantú Mendoza
Catedrático del Colegio de Pedagogía
de la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Autónoma de Nuevo León
l. Primeras acciones de revaloración:
Diversas acciones emprendidas por el gobierno federal a través de
la ANUIES han pretendido inducir en las universidades públicas
tendencias de innovación y cambio para mejorar la calidad de los
servicios que éstas brindan. Estas acciones han formado parte de
programas diversos que buscan enfati.z.a.r los criterios cualitativos, más
que los cuantitativos al valori.z.a.r la forma como se materializan las
funciones de docencia, investigación y difusión de la cultura.
Como antecedente de estos esfuerzos se puede citar el Programa
Integral para el Desarrollo de la Educación Superior (PROIDES) que en
1986, reconocía los principales problemas de la educación superior en los
rubros de crecimiento de la matrícula, de recursos humanos, de recursos
económicos y de inadecuada planeación y coordinación.
Muchos de los rasgos de la universidad pública que en 1986
diagnosticó el PROJDES, de heterogeneidad de la calidad, de
desproporción entre docencia y administración, tendencia hacia el
incrementalismo
cuantitativo,
insuficiente
vinculación,
no
correspondencia entre la organi.z.a.ción y las funciones, duplicación
innecesaria de funciones, burocrati.z.a.ción, etc., pretendían ser combatidos
con diversas acciones.
También el PROIDES reconocía como puntos problemáticos "en
relación al personal docente:
• Preparación inadecuada de profesores e incorporación de pasantes.
• Formación pedagógica poco satisfactoria.
'• Falta de criterios para definir los programas de formación de
profesores
y de procedimientos de evaluación de los mismos.
• Ausencia de mecanismos institucionales para la incorporación de
profesores de alto nivel" .1
En relación a la docencia el diagnóstico de que partía el PROJDES,
reconocía una insuficiente definición de objetivos, mecanismos y criterios

456

457

�de evaluación institucional insuficientes, falta de información
sistematizada, desactualización de los planes y programas de estudio,
privilegio por la clase expositiva, en detrimento de la actividad del
estudiante, no hay retroalimentación de la docencia, condiciones
materiales inadecuados para la docencia, procedimientos inadecuados
para la contratación , estabilidad y promoción de los profesores, además
de una insuficiente administración de la academia.

La estrategia para enfrentar esta problemática estuvo orientada
por un objetivo general: regular, equilibrar y completar el desarrollo del
sistema de educación superior para que responda con mayor eficacia a las
necesidades de la sociedad mexicana.
Para alcanzar este objetivo se planteó en PROIDES un conjunto de
objetivos específicos, políticas y metas para los siguientes años
en todos los rubros de las funciones de las IES, de tal forma que 1987 y
1988 serían marco de realizaciones.
Sin embargo, los resultados no fueron como se esperaba.
En 1990 el Secretario de Educación, Manuel Bartlett Díaz encargó
al Consejo Internacional para el. Desarrollo de la Educación (CIDE) a
realizar una evaluación del sistema mexicano de educación superior.

El CIDE realizó su trabajo de evaluación en diversos estudios del
país, visitando más de 40 universidades.
En una alusión crítica al PROIDES, el informe que presentó el
CIDE, señala que si bien en su sección de diagnóstico el PROIDES (1986)
reconoce una serie de problemas y en la sección de estrategias "el
documento propone una serie de medidas para restaurar y proteger la
cahdad. Si éstas se hubieran implantado con rapidez, habrían constituido
un buen paso para iniciar la mejora de la cahdad, sin embargo, esto no
sucedió" .2

El informe que presentó el CIDE a la SEP hace énfasis en la
transformaciones que tuvo la economía mexicana entre 1950 y 1980 y que
sin embargo no se vieron seguidas de consecuentes innovaciones en la
educación superior lo que trajo las siguientes consecuencias, según esta
comisión:
Falta de adaptación de los planes y métodos de estudio a los
requerimientos del sector productivo. Los egresados tienen que esperar
hasta cinco años para colocarse en un empleo del campo.
Muchos
egresados de áreas saturadas terminan ocupando puestos de poca o nula
relación con los estudios cursados.

458

El otro factor de análisis de la vinculación de la E.S. con la
economía es el conjunto de cambios en su estructura y los desarrollos
tecnológicos que en relación a la educación superior tienen dos
implicaciones fundamentales:
Nuevos patrones de conocimiento que la economía requiere, que
ha de propiciar modificaciones en planes de estudio, así como
actualización de los recursos humanos de las instituciones de E.S.

La otra relación es a la inversa, es decir el papel potencial que las
UIJ.iversidades pueden desempeñar en el proceso científico y tecnológico
del país.
Este conjunto de circunstancias se convirtieroi;t para la educación
~uperio~ en un verdadero desafío para su transformación, para las
mnovaaones necesarias que finalmente puedan propiciar el desarrollo de
una educación superior que afronte el reto de la calidad.
Como estrategias importantes para lograr el desarrollo de la
calidad en la educación superior se pueden mencionar los nuevos
esfuerzos de evaluación y de planeación.
En este sentido a partir de 1990 la Comisión Nacional para la
Evalu~ción ~e la Educación Superior (CONAEVA) establecida por el
Conse10 Nacional para la planeación de la Educación Superior (CONPES)
logró que la totalidad de las universidades públicas rindiera un informe
de autoevaluación.
Lo anterior significó un paso importante para establecer criterios
en el otorgamiento del subsidio federal.
Se trata pues de un cambio de estrategia ya que va dejándose el
elemento cuantitativo de la matrícula como único o de mayor potencial,
para cada vez darle mayor importancia a elementos cualitativos que
surgen del proceso de evaluación y motivan la presentación de proyectos
~e desarrollo dando lugar a innovaciones especificas que puedan
mtpactar positivamente la calidad de la Educación Superior.

La puesta en práctica, sin embargo del conjunto de medidas hacia
un aseguramiento de un sistema de calidad tiene también un conjunto de
obstáculos, que Coombs señala en su informe en 1990 en los siguientes
rubros:

Un inadecuado ejercicio del concepto de autonomía universitaria.

► Consecuencias no deseables de la participación de estudiantes y
►

profesores en los órganos de decisión universitaria.
Combinación infortunada de los dos aspectos anteriores con el .
crecimiento exagerado y no regulado de las universidades.

459

�Puede reconocerse que los -punlos de ~ta planteados por la
comisión coordinadora por Coombs se refieren a situaciones que
gradualmente se han ido modificando en la medida en que en cada
universidad, se modifican las condiciones y se perfila un nuevo orden,
más orientado hacia la calidad educativa, por otra parte sus conceptos
sobre autonomía merecen un análisis por separado.
Así por ejemplo pudiera pensarse que las sugerencias de esta
comisión se han ido incorporando como iniciativas de la ANUIES y de sus
comisiones para la planeación y la evaluación.

En este sentido destacaban las propuestas que hizo esta comisión
a la SEP-ANUIES para fortalecer la administración entre las que señalaban
la necesidad de contar con suficiente personal administrativo mejor
capacitado, a la vez que la misma administración cuente con un adecuado
sistema de información que le permita supervisar el desempeño de cada
unidad, para mejorar la eficiencia. Se hizo énfasis en la necesidad de que
se realice permanentemente un adecuado seguimiento de egresados y que
la administración se refuerce en el área de planeación institucional.
En conjunto el documento que analizamos propone una serie de
medidas orientadas a mejorar la planeación y la evaluación para normar
criterios que permitan propiciar innovaciones en la Educación Superior.
En igual forma se propuso "la creaci?n de una Comisión Nacional de
Acreditación de la Educación Superior que se encargaría de valorar y
acreditar periódicamente a
las
universidades
e institutos
tecnológicos utilizando los criterios cualitativos nacionales adecuados que
fijaría la comisión conjuntamente con la comunidad de la Educación
Superior mediante la CONPES y CONAEVA" .3
Probablemente la propuesta original de Coombs fue modificada
para darle paso a la evaluación de pares a través de los CIEES, Comités
Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior y que
como sabemos realiz.a acciones de ·evaluación entre las diversas
instituciones de educación superior a efecto de derivar criterios que
puedan orientar acciones hacia la mejora de calidad.
Puede reconocerse que el conjunto de medidas que se han ido
tomando en los últimos años por conducto de la ANUIES buscan reflejar
lo que en los nuevos proyectos de modernización se plantea en tomo a la
calidad educativa y que se explica en términos de eficacia, eficiencia,
pertinencia y equidad.
Es por ello que esta tendencia coincide con lo que Guy Neave
identifica como el surgimiento del Estado Evaluador.
Aún cuando no se denomine con este nombre, estas medidas
constituyen una reforma universitaria que puede ser contextualizadá
dentro de un movimiento general de ver y analizar de manera distinta a la
460

~v:rsidad pública y que puede caracterizarse, según E. Ribeiro por los
s1gmentes elementos y tendencias:
►

"Cobro de servicios como forma de cáptación de ahorro.
Limitación de la matrícula en el sector público.
► Implantación de mecanismos de evaluación de la educación y la
producción científica.
► Asociación del financiamiento con la definición de metas y con formas
de evaluación.
► Descentralización del sistemá'4
►

Un reflejo de estos nuevos enfoques en tomo a la educación
superior se percibe_ en~~ acciones tomadas por nuestro país para ingresar
a la OCDE (Orgaruzacron para la Cooperación y el Desarrollo Económico)
en 1994 ~ donde se promovió la solicitud de una evaluación global a
nuestro sistema de educación superior lo cual es parte de "una nueva
actitud hacia la eficiencia interna y la interacción global".s
2. Definición de estrategias:
_ Se puede afirmar que como una primer estrategia para reorientar
la calidad de la Educación Superior fue establecida en 1979 la CONPES
(Comisión Nacional para la Planeación de la Educación Superior) por la
SEP Y la ~IES que a partir de ello inició un conjunto de aportaciones
que en realidad, algunas de ellas se están materializando de manera más
contundente ~n los últimos años. A pártir de 1989 la importancia de
CONPES se mcrementó para convertirse en un "órgano formador de
consensos entre las autoridades federales y las universidades"
~í surgió tambi~,n la CO~AEVA (Comisión Nacional para la
Evaluaaon de la Educaaon Supenor y que tiene la responsabilidad de
pr~mov_er, conducir y dar a conocer las evaluaciones que se realizan en las
umvers1dades, tanto las autoevaluaciones como las que realizan los CIEES
(Comités Interinstitucionales de Evaluación de la Educación Superior).

Otra acción importante en este contexto es la que realiza el
CEN~AL {Centro Nacion~ ~ara la Evaluación de la Educación Superior)
que tiene a su car~~ el ~eno y realización de exámenes de ingreso y
egreso de la educaoon media superior y superior.
.
Otro conjunto de medidas que están orientadas para incidir
directamente en la calidad de la educación superior están vinculadas a
formas de _fin~ci~iento adicional fincados en resultados individuales y
proyectos mstituoonales, entre ellas figuran el S.1.N. (Sistema Nacional de
Investigadores) y el Programa de Carrera Docente, así como los que se
asocian_ ,fines esp_ecíficos como el FOMES {Fondo para Modernizar la
Educacron Supenor) que orienta la asignación de recursos en base a
461

�.....,,.".

proyectos· de innovación en diversas áreas_ de la educa_dón superior, que
imphquen infraestructura y mejor tecnologta en los eqmpos de ªPoYº·

RECURSOS DE FOMES CANALIZADOS A LAS IFS 1990-1994

No obstante lo anterior el estudio realiz.ado Por la OCDE a
nuestro sistema· de educación superior recomienda "instaurar Y
_perfeccionar los mecanismos de evaluación de desempe~os- en cada
ámbito de la Educación Superior, señalando que es mdispensable
obtener resultados académicos considerablemente más homogéneos,
mediante un mayor control de calidad promedio de toda la educación,
Por lo que es necesario la definición y uso de ~terios d~ amplitud
nacional en la evaluación del aprendizaje, que deberan generaliz.arse, para
crear un sistema de equivalencias comunes" .6 &amp;to permitiría según las
sugerencias del estudio del OCDE no solo información sobre aprendizajes
de los alumnos sino además procesos de evaluación de la docencia con lo
que se refuer:za la evaluación institucional.

Institución

1990

1991

Universidades

63320

1,029,800

871800

136100

529200

Otros nuevos retos para estos esfuerzos de evaluación
institucional serán realiz.ar estudios sobre los costos unitarios de cada
carrera e institución, así como la valoración del impacto de la educación
superior en el mercado de trabajo y en los aspectos científico-tecnológicos
del proceso de producción.

Exmen pür otra parte criterios que deben orientar los nuevos
esfuerzos tendientes a mejorar la vinculación y la pertinencia de la
Educación Superior con las necesidades sociales, de tal forma que las
universidades deberán identificar las ventajas competitivas de sus
programas de estudio, mejorando la comunicación con la sociedad en
cuanto a calidad y resultados de sus procesos educativos, rediseñando sus
planes y programas de estudio en consonancia con los cambios de
conocimiento y en los procesos productivos: incorporando actores de
estos procesos en las áreas de consulta, dando una mayor fl.e~ilidad a
sus esquemas de asociación con actores externos, de la comurudad y la
economía, impulsando figuras de colaboración con empresas en proyectos
conjuntos de la investigación sobre problemas pertinentes, propiciando
incluso la venta de servicios educativos como forma de atender una
demanda, pero a la vez de obtener fondos de auto financiamiento. Este
conjunto de medidas planteadas pür la OCDE se han ido abordando en
diferentes niveles de la Educación Superior, pero en conjunto significan
un marco que nos permite reorientar criterios para valorar la cahdad de
los servicios de la educación superior en México.
La forma como han respondido las l.E.S. a estas estrategias ha
sido diversas, pero graduahµente se va capacitando a los recursos
humanos para la elaboración de proyectos que incidan enla calidad, como
es el caso de FOMES, cuya impürtancia ha ido creciendo según informes
de la SEP.
462

(Miles de ~sos a precios de 1980)

Púbhcas
Otras Instituciones
Total

1992

1993

1994

1,103,600 1,066,300

o
33600

66800 1,165,900 1,407,000

490800

301400

1,594,400 1,367,700

Otro aspecto abordado por el informe de la OCDE es el relativo al
impacto que tuvo el crecimiento extraordinario de la matrícula en la
década de los setentas sobre la formación del profesorado, que obligó a
las IES a contratar sin establecer mecanismos adecuados de selección y
que luego incide en los diversos aspectos de la docencia, con lo que se
convierte en un reto para los nuevos proyectos en la educación superior.
Hemos hecho referencia a dos informes resultados de
evaluaciones externas al sistema de educación superior (Coombs-CIDE y a
de OCDE) por que de alguna manera reflejan elementos de juicio en el
contexto internacional y que en los nuevos escenarios de globalización
constituyen factores de gran importancia, tomando en cuenta que la
OCDE está integrada por un conjunto de países desarrollados cuyos
sistemas educativos han alcanzado altos niveles académicos.
Podemos afirmar que muchos de estos elementos de juicio se han
permeado al Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 que sirve de
base para otros sub-programas que están orientados a la mejora de la
calidad de la Educación Superior.
.
El Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 en materia de
educación superior reconoce que "las limitaciones financieras de los años
ochentas ocasionaron rezagos institucionales en materia de instalaciones y
equipamiento" 7 señalando que en los últimos años se ha dado impulso a
las bibliotecas, centros de cómputo y talleres.
No obstante y al reconocer el Programa de Desarrollo Educativo.
1995-2000 que los recursos fueron menores en materia de proyectos para
elevar la cahdad de la formación, actualiz.ación y profesional.ización del
profesorado (p.139) establece en sus políticas generales los criterios que
habrán de orientar las estrategias que permitan responder a los retos de
cobertura, calidad, desarrollo académico, pertinencia, organización y
coordinación.
463

�En este sentido nos parece muy coherente el señalamiento de que
"la formación y actualización de maestros será la política de mayor
relevancia y el eje del programa en el ámbito de la educación media y
superior".8
Forma parte también de las políticas de este programa el
planteamiento de que "se apoyarán acciones que tengan como fin la
creación de nuevas modalidades educativas así como la reforma de planes
de estudio que consideren como criterios fundamentales el mejoramiento
de la calidad de la educación, los avances en el conocimiento, la
pertinencia de programas y la eficiencia en el aprovechamiento de
recursos•".
A nivel nacional "se estimulará la autoevaluación y la evaluación
externa de las I.E.S., sus programas, el aprovechamiento escolar y la
calidad docente" plantea el programa educativo 1995-2000.
Como vemos existe una estrecha relación entre los planteamientos
de Coombs y el OCDE respecto a la orientación que se ha de dar en las
nuevas políticas sobre la calidad educativa planteadas en el programa
1995-2000.
Por otra parte el programa propone la modernización
administrativa para la planeación y control de recursos de las I.E.S. para
mejorar la eficiencia, recomendando que la sociedad esté cada vez mejor
informada respecto al empleo de los recursos púbhcos aplicados en la
educación superior.
Es un propósito de este programa apoyar la ampliación y el
mejoramiento de la infraestructura, los espacios físicos y el equipamiento
de las I.E.S. ... ¿Nos preguntamos en que medida afectará estos proyectos
la restricción en el gasto anunciada por la Secretaría de Hacienda con
motivo de la baja en los precios del petróleo?

Otro aspecto que está siendo redimencionado es el de la
matrícula, a partir de la convicción de que su incremento desmedido en
los setentas propició consecuencias negativas para la calidad educativa en
la I.E.S., se va fortaleciendo criterios para que el ingreso sea menor,
mediante mecanismos de selección se logre que solo los mejores
estudiantes accedan a las carreras, sobre todo a aquellas ya saturadas, el
criterio anterior se fundamenta en los bajos índices de eficiencia terminal
que tienen muchas carreras.
En general existe la orientación para impulsar y mejorar los
criterios, estándares y procedimientos para evaluar los elementos que
intervienen en el proceso educativo: personal académico, estudiantes,
planes y programas de estudio, de investigación, infraestructura, métodos
464

de enseñanza, materiales educativos así como los sistemas de
a~~tración, como punto de partida para el diagnóstico y la toma de
decisiones en la asignación de recursos. ·
. , El Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 dedica especial
!tenaon al des~rrollo del personal académico y se propone el objetivo de
lograr que el sIStema de educación media superior y superior cuente con
profesores e investigadores de alto nivel para llevar a cabo las tareas
académicas que requiere la expansión de los servicios y el rápido proceso
de avance en el conocimiento científico'y el desarrollo tecnológico".
Entre otras estrategias se pretende impulsar la creación del
Sistema N~cional de Formación del Personal Académico de las I.E.S., y
otras tendien!es a a~o!ar la formación de maestros e investigadores y
hace ~ferencta específica el programa a la necesidad de poner "especial
atenaon a reforzar las habilidades pedagógicas de los maestros en activo
e~ _l~ I.E.S., proponiéndose el desarrollo de programas y materiales
~!9-~os a la capacitación de los maestros, en los aspectos pedagógicos,
dtdacticos, de planeación y evaluación del aprendiz.aje y la administración
educativa, así como en temas específicos relacionados con las
disciplinas".9
En todo este conjunto de cuestiones planteadas en los diagnósticos
que propone el documento Coombs del CIDE y el análisis realizado por la
OCDE, así como el Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 en
rela~ón a la mejora de 1~ calidad de la educación superior, la Universidad
Autonoma _de Nuevo León está realizando importantes acciones, las
cuales analizaremos en el siguiente apartado:

3. Estrategias de vinculación de la Universidad Autónoma de Nuevo León
con los proyectos nacionales.En los últimos años se pueden observar en la Universidad
Autó~oma de Nuevo León un conjunto de medidas impulsadas por las
autoridades ce~trales y q_ue cobran cuerpo en las diversas dependencias,
qu~ no~ ~er!Jnten avonzar un tratamiento global de l_os problemas
uruvers1tar1os, que tendrán que impactar en diversas facetas de la calidad
de los servicios que esta institución brinda a la comunidad.

. . . . Figuran en primer término el impulso que se ha dado a diversas
tructahvas que construyen, algunas de ellas, la aplicación de programas
na~ion~es de la ANUIES y otros son proyectos específicos de esta
uruvers1dad, entre los cuales figuran:

465

�► Programa de estímulos económicos al personal docente e ~v~tigador.
► Proceso de homologación de salarios al personal acadenuco de la

Universidad Autónoma de Nuevo León.

► Programa de ·creación de maestrías en enseñanza de las ciencias para

los maestros de preparatoria.

► Nuevo Reglamento del Personal Académico de la Univel'Sidad

Autónoma de Nuevo León

► Programa de apoyo al pel'Sonal académico para la obtención de grado

de maestría.

·

► El desarrollo de acciones específicas de los programas FOMFS Y

PROMEP, que han recibido nuevo impulso en la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
► Acuerdos del H. Consejo Universitario relativos a la evaluación de la
docencia.
Atención por separado merecen los dos grandes ~roy~ctos
"Visión U ANL 2006" y el relativo a la acredi!8'ción de la Uru~e~1dad
Autónoma de Nuevo León por parte de la Southem Assoaation of
Colleges and Schools" a partir de los cuales se pretende ~elinear las
características de la Universidad Autónoma de Nuevo León para el
próximo siglo.
El proyecto "Visión UANL-2006" pretende de~arroll~ una nueva
cultura de trabajo en base a los valores de verdad, mtegndad res~t_o ,
responsabilidad, solidaridad y ética que propicien la ~~fo~acron
institucional orientada al logro de atributos como el espmtu cntico, el
liderazgo y la pertinencia.

Lo anterior se visualiza para el 2006 como consecuencia del
interactuar de un nuevo perfil del docente que sea capaz, expert~ Y
promotor de los valores universitarios, humanista y ~ompetente ª, ~vel
mundial· lo que ha de propiciar un nuevo tip~ de . practicas
universitarias en todos los órdenes, que ademas traigan como
consecuencia un nuevo perfil de egresado, es decir un nuevo fro~~ional
acorde a los retos de competitividad en el contexto de la globalizacron que
en el nuevo siglo será una realidad más demandante.
Como una estrategia orientada a este mismo propósito figurarán
el proceso de acreditación, que no es otra cosa que un pro~eso de
evaluación externa a la Universidad Autónoma de Nuevo León para
garantizar los objetivos deseables de calidad académica. y que tendría
como resultado la adopción de políticas a largo y mediano plaz_o .que
hagan del proceso de planeación, ejecución y evaluación una actividad
cotidiana en las prácticas universitarias.
El análisis de estos proyectos en su dimensión actual y en
prospectiva tienen que ser abordados y tienen qu_e v~or~ en cuanto a
su trascendencia en función de factores éomo los siguientes:
466

►

El papel que asuma la U.A.N.L. ante el conjunto de cambios que están
ocurriendo en nuestro país.
► La capacidad de acción y vinculación de la Universidad Autónoma de
Nuevo León en función de su carácter regional.
► La oportunidad y capacidad de respuesta de la Universidad
Autónoma de Nuevo León para incorporarse a los avances científicos
y tecnológicos, mediante la formación y actualización de sus docentes
e investigadores.
► La capacidad de la Universidad Autónoma de Nuevo León para
reformar su estructura organizativa y de administración para
responder a los retos que los nuevos procesos educativos reclaman,
así como los requerimientos de calidad en todos los ?rdenes.
En una visión prospectiva la puesta en práctica de los proyectos
para la transformación de la Universidad Autónoma de Nuevo León
tienen que ser valorados también en relación a las tendencias que están
influyendo en la planeación de los futuros procesos educativos, entre las
que figuran las siguientes:
►

►

►

►

►

►

Se estará dando un mayor énfasis a la educación a distancia, que
propicie la movilidad social y que garantice la solvencia académica,
mediante el aprovechamiento de los mejores recursos tecnológicos y
de informática, sin sustituir totalmente la relación maestro-alumno,
para aprovechar las ventajas de la globalización y circulación del
conocimiento.
La filosofía de las instituciones de educación superior orientará la
búsqueda de mejores formas de vinculación con el sector productivo.
La política educativa estará orientada hacia un desarrollo sustentable
y la solvencia académica se respaldará con mecanismos de evaluación
externa y procesos de certificación.
Las I.E.S. darán un mayor énfasis a "la investigación de frontera para
formar profesionistas altamente capacitados, profesores y técnicos
cuyq trabajo responda a las necesidades del . desarrollo. socioeconómico del país".
La otra tendencia es la de ir modificando los mecanismos de
financiamiento universitario donde se irán incrementando los ingresos
por venta de servicios y teniendo más importancia proporcional frente
al subsidio púbhco, sin que éste pierda importancia.
Otro factor determinante será una lectura adecuada de las
necesidades sociales y el mercado profesional a efecto de que la
Universidad Autónoma de Nuevo León en su carácter de universidad
pública cumpla su misión de compromiso social a través de la
formación de sus egresados.

La construcción del futuro escenario de la universidad pública es
una responsabilidad de todos los universitarios.

467

�NOTAS BIBUOGRAFICAS
Desarrollo de la Educación Superio~ (PROIDFS) 1986,_ ~-72, 73. . ,,
COOMBS, plflLIP H. -CIDE- "Fstrategia para mejorar la calidad·de la educaaon Supenor

1 Programa Integral para el
2

México 1990.
COOMBS, Philip H. - Op. Cit., p. 57
4 Kent, Rollin- "Los ternas críticos de la Educación Superior en A. L. F.C.E., México 1996.
s OCDE "Exámenes de las Políticas Nacionales de Educación" México 1996.
6 OCDE "Exámenes de las Políticas Nacionales de Educación" México 1996
1 PODER EJECUTIVO FEDERAL,- "Programas de Desarrollo Educativo 1995-2000", México

3

·

1995
a PODER EJECUTIVO FEDERAL, "Programas de Desarrollo Educativo 1995--2000'' México
1995
9 "Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000''

13. LAFOURCADE, Pedro D. "Planeación, Conducción y Evaluación de
la Enseñanza Superior", Ed. Kapelµsz, Argentina 1974.
14. HARGREAVES, Andy "Profesorado, Cultura y Postmodernidad" Ed.
Morata, España 1996.
15. FULLMAN, Michel G. "El Cambio Educativo" Ed. Trillas México
1997.
16. Programa de Mejoramiento del Profesorado" PROMEP.
17. FOMES "Programa del Fondo de Modernización de la Educación
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18. SIMONS, Hellen "Volver a Pensar la Educación" De. Morata, Esp.
1995.
19. Wil.SON, John D. "Como Valorar la Calidad de la Enseñanza" Ed.
Paidos México 1992.
20. ALBA DE, Alicia "El Currículum Universitarió' CESU-UNAM,
México 1997.
21. CRUZ VALVEDA, Aureho "El sistema de Planeación y el Diagnóstico
de la Educación Superior" Ed. Trillas, México 1986.
DAVINI, Ma. Cristina "La Formación Docente en Cuestión" Ed.
Paidos, - * - - - - - - Esp. 1995.

BIBLIOGRAFÍA
l. "Programa Integral para el Desarrollo de la Educación Superior" SEPANUIES, México 1986.
2. COOMBS, Philip H. "Estrategias para mejorar la Calidad de la
Educación Superior" México, 1990.
3. KENT, Rollin "Los temas críticos de la Educación Superior en
América Latina", México 1986.
4. O.CD.E. "Exámenes de las Políticas Nacionales de Educación",
México 1996.
5. Poder Ejecutivo Federal "Programa de Desarrollo Educativo 19952000" México 1995.
6. GUEV ARA NIEBLA, Gilberto "La Crisis de la Educación Superior en
México" Ed. Nueva Imagen, México 1989.
7. GONZÁLEZ RUIZ, José E. "Perspectivas de la Educación Superior"
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León, 1997.
10. "CRITERIA" Criterios para la acreditación "Southem Association of
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11. Reglamento del Personal Académico de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
·
12. GERSTER, Lous V. "Reinventando la Educación" Ed. Paidos, la. Ed.
México 1996.
468

469

�</text>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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          <name>Relación OPAC</name>
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                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1998, No 25, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>482

terreno para la prolongación de la calle de Zaragoza, si está conforme con
el avalúo que de este terreno hizo la propia jefatura de hacienda, su valor
asciende a 7,200.00 a razón de 12 pesos el metro cuadrado"
Lógicamente el gobernador se negó a aceptar esa venta forzosa del
terreno donde se abrió la calle de Zaragoza: "en virtud de que esa calle fue
abierta por el C. Gral Antonio l. Villarreal..." Las presiones y los tonos
duros se dejaron oir por ambos lados. El oficial de Hacienda argumentó
que: "el aprovechamiento de dicho terreno no fue personal del Gral
Villarreal... sino en beneficio del Estado" y que el gobernador como su
sucesor "no debe desconocer aquella deuda". Después logró acuerdo
presidencial para •que se cargue a la cuenta de ese gobierno... con abono a
la federación la cantidad de 7,200 pesos...".
El gobernador no estaba dispuesto a ceder y quiso devolver a la
federación el terreno de la calle Zaragoza: "pudiendo disponer desde luego
la federación, si para ello fuere necesario del terreno referido que ocupa
actualmente la calle que fue parte del templo de San Francisco"; para ello
argumentó largamente por que no reconocía: "el cargo que se le hace• y
añadiendo que el Gral. Villarreal:" ... sin mira de ninguna utilidad pública
sino por mero apasionamiento de ideas liberales, llevó a cabo la
destrucción del templo de referencia, sirviéndole como pretexto para el
logro de su capricho la prolongación de la calle ... tales actos carentes de
toda justificación... no pueden ser reconocidos por el gobierno a mi
cargo...".
Ante tanta de firmeza mostrada por el gobernador, el presidente
prefirió ceder el terreno ocupado por la calle de Zaragoza al Ayuntamiento
de Monterrey el 11 de septiembre de 1918 y luego dispuso que esta cesión
de 600 metros cuadrados con un valor de 7, 200 pesos era gratuita. Claro
que la historia termina con un agradecimiento del Ayuntamiento al señor
gobernador de Nuevo León •...por el resultado de sus gestiones hechas en
beneficio de esta ciudad ..." dado en Monterrey el 26 de septiembre de
1918.

Sección Quinta

RESEÑAS
y
COMENTARIOS

�485

METAFISICA MEDIEVAL Y MUNOO MODERNO
-Una nueva y sobresaliente obra de Ramón Kuri Camacho-

\

\

Prof. Dr. Jur. Dr. Phil. AgustínBasave Femández del Va!Je
Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofía. Director del
Centro de Estudios Humantsticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León y
Presidente de la Academia Mexicana de Doctores en Ciencias Humanas y Sociales

Empiezo por destacar la significación y sentido de un libro en el
horizonte cultural. El libro posee una cierta expresividad transfísica, como
resultante de su estructura y de su puesto en el cosmos. Su materialidad es algo
accesorio, derivado, secundario. Ciertamente un libro es una cosa. Pero una
cosa medial que sirve de vínculo a contenidos culturales más profundos.
Dentro del horizonte cultural, el libro está ubicado en la subregión del ente
expresivo-instrumental. Las palabras sobre el papel son vehículos de
expresiones, sentidos y posibilidades de inteligibilidad. Dicho de modo más
preciso : El libro es una totalidad expresiva de signo más relación más sistema
~físico o cultural. El libro no siempre habla para todos ni a todos dice lo
mismo. Nada dice para un analiabeto y muy poco dice para el torpe mental.
Para el librero es mercancía, objeto de comercio. Para el autor, el libro es
expresión personal, intimidad comunicada, obra de vida humana cristalizada.
Por eso el libro es multifacético, tornadizo, pluridimensional en su sentido.
Curiosa entidad la dellibro: Su coseidad no le impide un hálito de personalidad.
&amp;taentidadentrelanaturalezayelespíritulleva,dealgúnmodo,elresplandor
presencial de su autor. Todo libro nos dá a conocer un nombre, un estilo
humano. En el libro no hay que ver lo que se manifiesta, sino quién se
lllanifiesta. En última instancia, cabría decir que hay tantos libros posibles
como personas-autores. Por eso a los libros hay que escogerlos como se

�486
escogen los amigos. La aspiración ala personalidad, originali~a~ Yautenticidad
es consubstancial a todo autor, por genial que sea, usa un idioma que no ha
inventado, se nutre en una tradición nacional y universal, lleva supu~tos
étnicos, estírpicos o históricos sobreentendidos. Dentro del contexto social e
histórico, cada hombre, que al fin y al cabo es un heredero, proy~ su
autenticidad personal, por cuanto de veras busca la verdad y el bien. La
originalidad le viene por añadidura. Así lo creo yo, por lo menos.
Ramón Kuri Camacho, con una brillante y sólida trayectoria académica,
emprendió la aventura intelectual de confrontar el m~do moderno-en visión
crítica-con la metafísica medieval, singul~ente tomista. Propon~.un ret~~o
a la metafísica tradicional aristotélico-tomista. Su nuevo libro Metafísica
MedievalyMundoModemo-RetomoalaMetafísicadel~r-",estáes~cturado
en cuatro partes, con 259 páginas. Se editó en 19%. baJO los auspicios de la
Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Autóno~a de Nue~o León y
la Universidad Autónoma de Zacatecas. Empieza por analizar el olvido del ser
y plantea, en disyuntiva gnoseológica, la conci~cia del ser o el ser de la
conciencia (realismo o idealismo). Concluye_ su p~era parte con un san? y
sabío apotegma; Di¡nifícare naturam. A continuacio~ -~guna part~ ~amina
los espacios de la fe y la razón en una triada de posiciones antagorucas: San
Bernardo contra Pedro Abelardo, Pascal contra Descartes, Kierkegaard contra
Hegel. Destaca su buen conocimiento _de serio historiador de la filosofía, sus
agudas observaciones y sus preferencias medulares. Pasa en la tercera parte,
a disertar sobre el mal .Y lo sagarado, con una brillante _rev~ión que v~ ~el
pelagianismo a la gnosis o, dicho de otra manera: de la histona co~o mis~ca
a la fiebre milenarista. Concluye con una teoría de la verdad ontológica, lógica
y con una acertada crítica del relativismo. Por último:, en la cuarta parte,
propone el retomo al ser, la restauración -no la resurrecaon, porque nun~a ha
muerto- de la metafísica. Se remonta al ser, a la visión de~ ser e~ Parménides,
prosigue con el examen del ser y la vida, del se~ y la e~tenci~, ~~l ser Yla
modernidad, para concluir en un lúcido y valiente testimoruo: Tomar_ la
palabra" esto es, dar a la palabra lo mejor de su ser y nuestro ser. Hasta a~w la
estructurafundamentalylostemasyproblemasenlanuevaymuyencomiable
obra de nuestro amigo y colega Ramón Kuri Camacho.
No me será posible, como quisiera, exponer, rastrear y criticar las
principales ideas directrices de esta provechosa confrontación que emprende
un serio filósofo medievalista con ese caótico mundo moderno que c~ncluye
en el desfondamiento ontológico del postmodemismo. Un pensador nguroso
-y Kuri Camacho lo es- no podía fascinarse por los hist~ricismos fl~tantes, las
indolencias nihilistas, las salidas gnósticas, las aberraciones panteistas ~ :
estructuralismos y posestructuralismos, inconsistentes a la luz de la reali
que traspasa las débiles y limitadas mallas que pretenden capturarla.

487
Séame permitido seleccionar algunas de las más valiosas ideas-madres
que ofrece nuestro autor en el nuevo libro que comentamos. A Kuri Camacho
le duele -com? du~e un craso error que ha precipitado al abismo una buena
part~ -~e la 6:loso~~a mode~a y contemporánea- la desvalorización de la
mtuícion sensible. Porque afirmar que el punto de partida de toda filosofía es
una verdad de conciencia_obtenida por reflexión del alma sobre sus propios
actos,_ es condenar a aq~e~a ª. ~ener que obedecer por siempre un método
reflexivo para ~l q~e. la invitac1on del ser sensible, que es la primerísima de
todas nu_estr~ intuíoon~s, perderá todo su valor ejemplar y paradigmático".
(Opus Cit. P~g: 20). Partiendo de una percepción no se puede llegar a otro ser
que el ser limitado de la percepción. La idea medular en el prfesor Kuri
Camacho_ es de clara expresión tomista: Elfm "es no solo un auténtico conocer
en acto, sino el fundamento basal permanente, es decir, siempre presente, de
todo conocer, de un modo más o menos próximo, según se trate de ciencias
reales o puramente formal~~" (ibid, pág. 22). Sobre la simple aprehensión del
~ se fundamenta la reflexion. La actualización del juicio no es fundan te sino
fund~d~. El prim~do pertenece al plexo~ y no a los otros aspectos de 1~ real
(mov~~to, accidentes, privaciones). El ser y no ser de las cosas mismas sirve
d~ ~nteno de verdad y falsedad, en la afirmación o negación. No podemos
disip~ el ser del ente co~o cuestionabilidad, variabilidad, apertura veritativa
y un estar a la esc_ucha , com~ lo pretende Heidegger. Tampoco podemos
quedamos en el.. srrnple ~ctu~~se del ser c?mo historicidad, ese "puro
esperar de Hege_l : Resulta ina~isib~e la subordinación de la equiparabilidad
del ser con la actividad d~ la conciencia. No queremos ni podemos deslizamos,
por un Horror metephys1cus . a l?s abismos aterradores de la ilusión y la nada.
I?t:scartes puso en J~9ue la realidad del mundo exterior y todo el universo
físico. Esta devastac10n de la evidencia primerísima de la existencia del ser
condujo al principio de inmanencia con su marcha hacia el nihilismo com;
puro activismo, espontaneismo o esteticismo. En suma, se vació a la filosofía
de todo contenido propio. En esta desustanciación de la realidad del mundo
se present~ el exist~~alismo, el atomismo lógico, la fenomenología, eÍ
estructuralismo, el nihilismo, el deconstruccionismo y el esteticismo. La
propuesta ~~ _nuestr~ autor ~s liberarse de la obsesión de la epistemología
como_condio~n previa para filosofar. Lo que importa, primero, es ponerse de
~c~erd~ consigo y con las cosas: "El legado de la filisofía medieval es perenne".
(ibid. Pag. 23). ~o es tarea fácil cambia_r de metafísica -lo sé por experienciapero es necesario cuando la recta razón y la evid_e ncia nos instan a ese cambio.
,,
El ser-acto respecto a la esencia- esporparticipación. Dicho de otro modo:
El ente no es su~ sino que time_al ser". (Ibid. Pág. 42). El acto último y el
fundamento de todo ente es el actus essendj. El olvido del ser es un hecho. Pero
1": comprensión del ser en Santo Tomás y en Heidegger es definitivamente
diversa. Personalmente no me duelo tanto del olvido del ser en abstracto

�489

488

-que se ha hipostasiado- sino del olvido del Ser supremo, del

ESE IPSE

SUBSISTENS.

'1

La herencia cartesiana apunta a todo el contenido de la experiencia que
se halla amenazado por la duda. No tardará mucho tiempo para que "los
nombres de Nietzsche, Heidegger, Sartre o Foucault, radicalicen dicho punto
de partida que en lo fundamental terminará en lo siguiente: "si nada existe
verdaderamente excepto lo Absoluto, lo Absoluto es nada, si nada existe
verdaderamente excepto yo mismo, yo mismo soy nada". Conclusión
deprimente que, al instalarnos en el vértigo de la nada, no_s, arrastra sin
clemencia al terror existencial. Pues el nihilismo como expres1on exacta del
cogito, es la consecuencia real de esta formulación: El Horror Metaphysicus del
que habla Kolakowsky, y su_ contra_p~~ (la n~gaci?n de la búsqueda de una
realidad en sí), se siguen de dicho pnnc1p10. (lb1d., pags. 61 y 62). Por otra parte,
los estructuralismos lingüísticos, con su sistema autónomo de signos, proclaman
la autosuficiencia de la lengua. La estructura inmanente de signos precede al
sujeto que habla. Este sujeto queda borra~o Rrác_tic~~te_en el álge?ra de las
palabras. El hombre es simplemente una ficc1on lingwstica mnecesana. No p~r
mera casualidad, Foucaultproclamó la muerte del hombre. Tremendo extrav10
de un sistema de lenguaje fuera del acto del habla. La crítica semiológica del
psicoanálisis y del estructuralismo no afecta-así lo cree Kuri Camacho- a Santo
Tomás. El semantema del plexo emes lo original, lo que tiene el acto de ser, la
última determinación de la realidad en acto. Piensa nuestro autor que alma y
cuerpo no son dos sustancias, sino dos principios co~s~tutivos d~ un único
. ente, de una única sustancia. Por mi parte creo que espmtu y matena, en cada
hombre, no son sustancias completas, sino sustancias comple~v~s. Santo
Tomás subsana un punto básico del platonismo, ~ro no del agustinísmo: San
Agustín -a diferencia de Platón- conoce muy bien lo que yo llamana la
duiunidad del hombre en tensión sineidética.
La p~tud de sentido del hombre contemporáneo.~loR~ede adq~
porla antropología integral. La fórmula de Duns ~scoto ~1p)ificare natu~am
no ha perdido su vigencia porque está plena de vtda, activa,_ perenne yeficaz.
La existencia del hombre es siempre coexistencia que se realiza a traves del Y2
y elt:ú.
Las vetas nietzscheanas de algunos dandys parisinos (Derrida,Deleuze,
Rosset, Lyotard, etcétera) han dejado sentir su impronta en al~~s feligreses
uhi.veFSitarios mexicanos. En vano arremeten contra l&amp; metafísica; en vano
pretenden sustituir la WQn por el instinto. Y el-deseo, ladiferenc~a'. el de~~
caótico y la desfundamentación abismal no son ~tra-cosa que facticidad finit~
sinsentido, absurdo existencial, fa~ismoen realidad-cruda. En este mundo sm
remisión, hay que vivir en el absurdo con sentido estético-lúdico. Hay, en
todos

est~s "roc~olero~" de la filosofía, un pensamiento que anda sin brújula, que
es~ some~do ~ a~1smo. ~ntregado "a la eficacia pragmatista sin cánones
cntic?s :y sm ma~ on~ntac1on universalista que la fuerza del poder legitimado
por ~1~~mo (~1d. Pa~. 1~~)- Des~barazados de toda coerción, solo les queda
una ~tad~ diferenc1ac1on, una libertad en la dispersión, una diseminación.
Pura sofistena deconstruccionista y postestructuralista con efectos publicitarios.
Todo se vale, con tal de at~~erse al j~ego de las voluntades del poder. El
ab~dono de, 1~ resp~nsab~d~d solidaria no puede ser más disonante,
altisonante, etn1co. El imperialismo pragmatista, más o menos salvaje, se
adorna con la fachada culterana de cierta Hermanéutica.
La corriente desa_cralizante y postmodema tiene en Nietzsche su
verdadero punto_ de partida. No hay distinción entre el bien y el mal, entre la
verdad y la mentira, la realidad y la ilusión, el crimen y el heroísmo. Se piensa
~raso error- ~ue e~ hombre puede emanciparse absolutamente de todo. Solo
tiene que decir un fil al fluir y a la aniq~ación, a la antítesis y a la guerra. Todo
~o pasado -por malo que sea- se redime por un "así lo quiere". Esta terrible
~nsatez ~o lleva a la autoafirmación, sino a la noche de la nada. Todo da lo
mism?. ~ tiene_el derecho a vivir plenamente la diferencia por obra y gracia
~e la _mdiferenqa. Hay mala fe en esta proclamación de la libertad absoluta.
Ser lib~e.~bs~lut~ente noes más que instalarse en una vibración alucinatoria
d~l vacio (Ib1d. , pag. 130). El panorama no puede ser más desolador. "Queda
d1Suelto el ?rden metafísico y moral. Nada es sagrado, no hay mal". (Ibid., pág.
1~3): ~ vida Y la realidad no pasan de ser un texto sin posibilidad de
significado y distinción O- DERRIDA).
. . ~ástim~ -y muy grande- que nos hayamos olvidado de San Agustín y de
su v1S1on realista de la historia. Todo para caer en un desgarramiento entre el
futuro y el Rre~nte eterno, en una indolencia nihilista postmodema que es
puro d_eseo, mstint~ y seducción. ¿Cuál significado definitivo puede haber en
el.c ontinuo c~nstruir y-deconstruir- tejer y destejer no solamente al texto sino
al ~i_mdo mismo de la significación?. Se pierde toda esperanza de co~ocer
~Jetiyamente. Porque no hay "cánones obligatorios de racionalidad- en
tiempo Yespacio" ~Ibid., pág. 150). Resulta por demás curioso, extraño, quitar
las reglas prevalecientes en favor de otr~s reglas relativistas. ¿Por qué hay que
dud~ de todo? El enunciado ~·nada hay de verdadero" es tan relativo es tan
relativo como el enunciado "no es cierto que nada hay de verdadero". Sino existe
algo que sea verdadero, la duda sale sobrando.
~~ro ~ec~r~ar que los primeros pensadores griegos iniciaron la
es~ec_ul_ac1on filosofica, con una primera pregunta: "atje navwv" (cuál es el
pnnc1p10 de todo), y no la pregunta: ¿De qué materia está hecha la realidad?.

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491
A una pregunta física, los primeros presocráticos contestaron con una respuesta
de índole física. Parménides, en su poema filosófico, pinta tan solo dos
caminos: ser o no ser. Pero entre el ser y no ser está, también, el poder no ser,
la posibilidad. Y la posibilidad no es lo mismo que la potencia. Aristóteles
estuvo muy cerca de conceptualizar la posibilidad cuando habló de la potencia
frustrada, aunque la potencia frustrada-ciertamente- no es idéntica a la
posibilidad. Ramón Kuri Camacho, con apoyo en Santo Tomás, afirma el
primado del existir, n o ~ el ente, sino en el ente. No importa que no pueda
verse el~ que hace que la cosa sea. Se sabe que está ahí. Cada ente desborda
el marco de su propia definición. La existencia es limitada por la esencia con
que ella se relaciona. Con este andamiaje conceptual,el profesor Kuri Camacho
emprende la crítica de ese pensar experiencial que deja a las cosas ser y
mostrarse tal cual son, sin forceps emanados de medidas extrínsecas, ni
representaciones referidas a objetos. Se refiere, obviamente, a Heidegger,
quien pretende superar los esquemas lógico-categoriales a través d e l ~ y
la metafísica como nueva experiencia del ser. A partir de la interpretación
heideggereana han surgido filosofías y proyectos deconstructores.
En tiempo donde la filosofía, como sabiduría, no tiene seguidores, me
siento hermanado a mi colega y amigo Ramón Kuri Camacho en ese verdadero
amor a la sabiduría. Su lucha contra el "escepticismo" y el pensamiento
postmetafísico es viril, franca, denodada. Ningún ser esencialmente kairético
(radicalmente contingente), ningún reduccionismo relativizante, ninguna
utópica "razón" comunicativa puede satisfacerle. Es preciso desenmascarar las
falacias del pensamiento postmodemo y postmetafísico. El hombre no puede
reemplazar a Dios corno centro del universo. El carácter trágico e ineludible de
la historia, la dimensión de profundidad de lo divino y de lo "demoniaco" no
pueden negarse sin que esta negación nos traiga terribles consecuencias. "El
hombre hace y seguirá haciendo metafísica porque es metafísica en carne y
hueso" (lbid., pág. 245).

Al concluir esa obra sólida, maciza, lúcida que comentamos, el autor
quiere dar a la palabra lo mejor de su ser, porque sabe que "venir al mundo es
tomar la palabra" (Gusdorf). El amor tiene esperanza más allá de la muerte y
contra ella. El amor, "acepta el dolor de la tierra y el sufrimiento de la
obediencia en el cuerpo, porque encuentra esperanza para la tierra y para el
cuerpo".
He tratado de cumplir fielmente mi cometido de presentar, de introducir
un nuevo y valioso libro Metafísica Medieval y Mundo Moderno. Más allá de
mi personal posición metafísica que no está muy distante de la posición del
Doctor Ramón Kuri Camacho, me siento reconfortado al leer las brillantes
páginas dedicadas a poner de manifiesto la inconsistencia, la frivolidad y a

veces el cinismo de muchos aspectos de la
d
.
postmodemo, a la luz de la metafísica medie= .::~:d ~ d~l pensami:11to
el autor podrá rescatar los aspectos vali
l
~ ~ ' futuro_libro,
filosóficasennuestrotiem o de sus mu osos e as _pnnc1~ales comentes
exponentes. Por ahora ~siame dec. chas vleces geniales y siempre mejores
Camacho revis
'
, . ir que ª nueva obra de Ramón Kuri
te un alto valor teonco y un provechoso sentido edificante.

d

�493

LUI&lt;ACS Y ORTEGA COMO PRECURSORES DE HEIDEGGER EN
EL ZEITGEIST DE LA MODERNIDAD
Dr. Ricardo Miguel Flores

Centro
de
Estudios
Humanísticos - UANL.

\

1

Haciendo gala de una impresionante documentación -incluso
gráfica-, de un manejo erudito de fuentes y testimonios y de una aplicación
muy ceñida de las técnicas e instrumentos conceptuales de análisis de la
wissensoziologie al ámbito de la historia de las ideas, es como Francisco Gil
Villegas nos presenta &lt;Los profetas y el mesías&gt;, con el subtítulo que
encabeza esta reseña, circunscribiéndose al período 1900-1929. Es una
eoe&lt;lición del Fondo de Cultura Económica y el Colegio de México,
terminada de imprimir en noviembre de 1996, mas aparecida en librerías
en los primeros meses de 1997. (1 vol., 559 pp).
No deja de ser positivo el hecho de que, después de décadas de
olvido y abandono, El Colegio de México retome, en alguna medida, una
de las vocaciones iniciales que constituyeron su razón de ser al ser
fundado. Al involucrarse en la edición de una obra que, sin ser de filosofía
propiamente, tiene en definitiva que ver notoriamente con ella, manifiesta
retomar a una de sus raíces históricas. Sería de desearse que no fuese esta
producción un hecho aislado.
La información que proporciona el libro acerca del autor lo ubica
como egresado de la propia institución (licenciatura en relaciones
internacionales y maestría en ciencia política); habiendo realizado sus
estudios doctorales en el Balliol College de la Universidad de Oxford,
Inglaterra en la especialidad de estudios políticos. Desde 1982 colabora en
el Colmex como profesor investigador donde ha impartido Teoría
Sociológica y Teoría de la Historia en los respectivos programas de
doctorado en sociología e historia, y de Filosofía Política e Historia de las

�494

Ideas en los programas de licenciatura. Dirige actualmente la publicación

Foro Internacional.
Se trata, de entrada, de atender la serie de reclamos sucesivos, tanto de Lukács como de Ortega- en materia de prioridad cronológica.
referente a la genuina paternidad de ciertas ideas desarrolladas
posteriormente por Heidegger en su sistemático tratado de 1927: Ser y

tiempo.
En este, como en otros puntos, el autor busca encontrar una
explicación prevalentemente sociológica, lo cual ~o exclu~e, cuando_ ~l
desarrollo del estudio lo requiere, abordar el material a traves del anális1S
filosófico, la crítica °literaria, la filología clásica, y aún, la germanística. El
enfoque biográfico basado en fuentes documentales y epistolares, y hasta
consideraciones de índole teológica aparecen a lo largo del volumen, que
resulta así apreciablemente enriquecido.
A lo largo de su estudio, -dividido en ocho capí~o~ más
íntroducción, epílogo y una abundante bibliogr~~ ~l profesor Gil Villegas
se sirve de determinados instrumentos de ana!tsts aprontados por la
sociología del conocimiento, aún y cuando_ -aunque utilizad~s Y
discutidos están "no siempre resueltos con clandad en la metodologia de
la sociolo~ del conocimiento, especialmente cuando ésta. se aplica al
ámbito de la historia de las ideas" (p.14)-. Algunos de es~s -~trume~tos
. de Karl Mannheim, la distinción analítica entre localtzacion, complejo Y
son.
'ó "al tud' de
unidad generacionales, al aplicarse la categoría de "g~nerac1 n . e~ 10 .
la historia de las ideas, y de Georg Simmel, el criteno de localización social
del outsider, indispendsable para comprender la compleja inserci?n de
determinados intelectuales, en ámbitos culturales que no constituyen
propiamente su Heimat.
·
Recopila el autor de esta investig~ción hasta cinc~ distintas
versiones del 'reclamo de prioridad' orteguian~ fren~ a ~eidegge\:
cuanto a determinadas aportaciones al pensamiento filosófico, que
1
desde &lt;Pidiendo un Goethe desde dentro&gt;, de 1932, hasta la obra de 1~
&lt;Meditación de la técnica y etros ensayos&gt;. '.En síntesis, Ortega _ha~
considerado inadecuada -por insuficiente- la problema~oón
h ·deggeriana de la cuestión del ser al haber partido del "estrato inerte Y
;~uilosado de la filosofía escolástica". Ello le ha~ría imped_i~o acceder al
nivel de radicalismo que la altura filosófica de los tiempos exigia.

495
Ortega, de acuerdo a la quinta y última versión, que se encuentra
en su tard~ obra, -pós~ente publicada- &lt;La idea de principio en Leibniz
y la evolucion de la teona deductiva&gt;, habría pensado correctamente en 1925
lo que Heidegger no logró en 1927; esto es, no habría logrado el pensador
alemán
-afirmación por lo demás, altamente discutible- plantearse
al nivel de radicalidad debido, la cuestión del ser. Uno de los primeros
rec~o_s de Ortega, ~bía sido justamente, el de haber anticipado en
Meditaciones del Quijote (1914), diversas cuestiones y enfoques -y sobre
todo, el haber alcanzado un mayor radicalismo- que Heidegger sólo trece
años después pudo obtener.
~ este punto, Gil Villegas consigna dos definiciones liminares que
Ortega dio del ser: en 1910 en su ensayo &lt;Adán en el paraíso&gt; afirma que es
"el conjunto de relaciones de mutuas influencias en que se hallan todas las
demás relaciones", mientras que tan sólo cuatro años después dice: "... no
es materia, ni alma, ni alguna cosa determinada, sino una perspectiva".
(Gil Villegas, pp. 38-39). Cabe irse preguntando desde ya, si Ortega y
Heidegger cuando usan la palabra ser, ¿están hablando de lo mismo?

En vías de esbozar un primer balance provisional, el autor de &lt;Los
profetas y el mesías&gt; concluye que, "si bien es posible aceptar que la noción
de vida humana en Ortega anticipa muchos temas y categorías incluidos por
Heidegger en su obra de 1927, también es cierto que la discusión del Ser no
se desarrolla ni se discute explícitamente en las Meditaciones del Quijote y
que la referencia directa a esa problemática en los escritos de Ortega es, en
todo caso, posterior al año de publicación de Sein und Zeit" (pp. 39-40).
Todo parece indicar, de acuerdo a hipótesis derivadas de la
sociología del conocimiento que, tanto Ortega como Lukács habrían
llegado por distintas vías,
-pero influidos por el mismo Zeitgeist que
permeaba las diversas capas de la élite intelectual europea- a desarrollar
con independencia de uno respecto del otro "estilos semejantes de
pensamiento y similares formas de expresión" (p, 14). Ambos, como
outsiders, siendo extranjeros, de la misma generación y expuestos al mismo
ambiente cultural de la Alemania de principios de siglo, trataron similares
problemáticas filosóficas, y a través del mismo típico instrumento que, de
acuerdo a la wissensoziologie, es más propio del outsider, esto es, el ensayo.
Aquí la referencia a Georg Simmel se torna absolutamente
indispensable. No sólo por sus desarrollos teóricos respecto de la ubicación

�496

social del extranjero, postulada pioneramente en su Sociología, y por haber
sido maestro directo tanto del ilustre teórico húngaro del marxismo, como
del brillante polígrafo castellano, sino por haberse erigído en un decisivo
difusor del pensamiento de Wilhelm Dilthey que, como se sabe, constituye
antecedente efectivamente operante en el primer Lukács, y sobre todo, en
el pensamiento raciohistoricista orteguiano. No sólo eso; Simmel puede ser
considerado, a estas alturas de finales del siglo XX no únicamente como un
gran teorizador y exponente de primera línea de la modermidad, sino
incluso como un ejemplo viviente de la misma (Wilhelm Worringer lo
consideraba Herr Zeitgeist). Fue, en algún sentido, la conciencia viva de su
época, más que ningún otro, como se ha ido evidenciando1, y como ya lo
señalara, con penetrante anticipación, el propio Ernst Troeltsch.
Ortega y Lukács tienen varios intereses compartidos: la crítica
literaria, la teoría de la novela, la reflexión estética, la preocupación por dar
una respuesta a la "tragedia de la cultura" de la modernidad y ..... "la
pretensión de haberse anticipado al pensamiento de Heidegger en ensayos
de reflexión estética y crítica literaria que se remontan a los años de 19101916" (p.16). Estos ensayos vendrían a ser, literalmente, genuinos
fragmentos de la modernidad (Frisby).
En la aludida línea de reflexión sobre la modernidad, es de
destacarse en toda su justeza la crítica del autor de Los profetas y el mesías a
la interpretación de Jürgen Habermas sobre el 'discurso filosófico de la
modernidad', tanto en lo que ésta tiene de incompleto como de inexacto, ya
que, entre otras deficiencias, el pensador alemán omite totalmente la
fundamental vertiente de teorización representada precisamente por Georg
Simmel (para Habermas, mero "intérprete" de su época), I&lt;arl Mannheim,
José Ortega y Gasset y el Lukács joven. Muestra asimismo el investigador
del Colegio de México cómo, la concepción weberiana de la racionalidad,
lejos de ser una "etapa previa" o "antecedente teórico" de la teoría de la
acción comunicativa de Habermas, puede abarcar, -por ser más
comprehensiva- todo el proyecto del sociólogo de Fr~t. Ahora. que
diversas investigaciones europeas han_puesto de manifiesto que, en ngor,
toda la teorización del propio Weber sobre el ~ma pende de la lectura que
éste efectuara de la Filosofía del dinero de Simmel, la exclusión de este

1 ver a este respecto, de David Frisby, &lt;Fragmentos de la modernidad&gt;; Ed. Visor,, Madrid,

199'2. lvol, 500 pp.

49'7
~timo autor por parte de Habermas, es absolutamente inexcusable, y
~en«: escandalosa, como se desprende de los señalamientos de la
investigación comentada.
De~e. ~ interpretación de Francisco Gil Villegas, los años 1900l929 c~nstituirían una especie de espacio de intersección donde la
moderruda~ toma conciencia de su crepúsculo y se da cita la aurora de la
~sm~errudad. En ese período aparecen obras fundamentales para la
intelección de la Zeitphilosophie, -particularmente de Dilthey2 s·
1
Be
Mannh .
, imme ,
rgson,
eim y Weber- que influyeron decisivamente tanto en
Lukács como en Ortega, de cuyas coincidencias cabría decir que habría un
m~y proba~le uso de fuentes y problemas comunes compartidos en el
med~o ~ultural de la época. De ese mismo universo de discurso
denva una similar perspectiva historicista y evolucionista, más diltheyana
en Ortega, pero más hegeliana en Lukács.

mis:°'º

Muy interesante y prolijo, por lo demás, es el análisis
verd~deramente orfebresco que traza Gil Villegas en tomo a las cuestiones
relativas a las posiciones de Ortega y Lukács en materia de teoría literaria _
sobre todo de la novela- y el referente a la conceptualización del Zeit · t
d' tid
'6
geis,
ISCu a noc1 n que Habermas volviera a poner en circulación en 19'79
~a~dola "de los viejos archivos de la Geistesgeschichte alemana" (p.93)'.
~ o es de destacarse el análisis sociológico sobre la ubicación de los
out!iders, desarro~do a pro~sito de la peculiar situación social que, en su
calidad de extran,eros, definían a los entonces jóvenes pensadores _
castellano y magyar- en la Alemania del Kaiser de principios de siglo.
En esa Alemania anterior a la Gran Guerra, va a realizar lo
fundamental de su obra el llamado por David Frisby "primer sociólogo de
la modernidad", Georg Simmel, de fuerte y decisiva influencia no sólo en
Ortega, Lukács y Weber, sino también en otros autores como Ernst
Cassirer, Ernst Bloch, Wilhelm Worringer, I&lt;arl Mannheim y otros muchos.
~a a _estar ubic~~o Simmel ("ardilla filosófica" lo califica Ortega), en una
mme1orable pos1c1ón central en el entrecruz.amiento de todos los caminos y
2 nos recuerda oportunamente a este respecto el autor que, la obra filosófica más leida en
Alemania a principios de siglo era precisamente Vida y poesía de Dilthey. (vol. 4 de la edición
en es~l de sus Obras completas preparada por Eugenio Ímaz para el Fondo de Cultura
Bconóuuca).

�498
vertientes culturales alemanas y, en general, centroeuropeas de la época.
Es de reconocerse cómo la obra aquí reseñada logra recrear en el capütulo
ID la atmósfera común que envolvía a la serie de artistas e intelectuales -no
sólo filósofos- que de una u otra forma gravitaban en tomo a la egregia
figura del sociólogo berlinés, el cual, a lo largo de toda su obra escrita, y en
su vida misma, deja traslucir toda la "transitoriedad, fugacidad y
contingencia" (Baudelaire) de la vida moderna. Llaman mucho la atención
algunas afirmaciones de Lukács sobre Simmel citadas en la obra: "Simmel
tiene la mente más fina entre todas las contemporáneas" y "comparado con
_él (se refiere a Simmel) Husserl resulta un pensador mucho más pobre y
seco" (p. 126).
Aunque quizá no sin alguna tristeza, fue muy sensato y consecuente
Simmel al aceptar que moriría sin herederos espirituales, -la época moderna
no posibilita otra situación-. Dejó una gran herencia, sí; pero su capital
intelectual que distribuyó generosamente entre muchos, al invertirse y
reinvertirse en otras obras, no puede ser percibido con facilidad. Esa fue la
generosidad de Simmel;
su capacidad para un desprendimiento
consciente, suficiente para admitir que cada quien habría de actuar
conforme a "su carácter y naturaleza" (citado en p. 133), no importándole
que la riqueza intelectual creada posteriormente por aquellos en quienes
influyó fuese tan rica, diversa y matizada que no permitiera reconocer su
remisión al capital original. Parece ser que todavía hay mucho que
aprender de Simmel. ¿no es así?
Analiza también Los profetas y el mesías con el debido rigor
conceptual las categorías fundamentales simmelianas de su
Lebensphilosophie y sus alcances, así como la crítica hacia ella ender~~da
desde los bunkers del neokantismo, particularmente por parte de Hemnch
Rickert Sin embargo, es quizá al desarrollar la cuestión relativa a la
tragedia de la cultura de la modernidad donde valdría más la pena hacer una
inflexión. En sus obras Simmel define a la cultura como forma o como el
"refinamiento de las formas intelectualizadas de la vida" (p. 151), Y al
mundo de las producciones culturales como una colección de fo~;
siendo el desarrollo cultural una conse2uencia 4e la dialéctica entre la vida
y las formas. La pluralidad ·de las formas irreductibles en las cu_ales se
expresa la vida constituye la llamada cultura objetiva, la cual ~n los tiempos
modernos ha devenido relativamente autónoma en relación al. agente
creador portador de las energías vitales; en ese desfase o desa1uste se
origina la llamada &lt;tragedia de la cultura&gt;.

499
En Simmel esta última expresión se refiere ante todo a que con

cada avance de la cultura objetiva, "el dominio del valor objetivo se hace
cada vez más complejo e inaccesible a la cultura subjetiva de los
individuos" (p. 153), tomándose los valores objetivos culturales, de medios
instrumentales en fines autónomos, escapándose de las manos, por así
decir, del sujeto creador de la cultura que les dio vida. Lo trágico estriba
en que ya creadas las estructuras culturales así sea de forma muy
espontánea, estamos · imposibilitados de controlar en su totalidad las
direcciones que efectivamente tomarán en el futuro; nacen por así decir,
dichas estructuras, con una legalidad propia "preprogramada", con
directrices necesarias que emanan de su interna constitución y que, en
casos límite, se vuelven contra su propio creador, siendo posible aun la
aniquilación de este..
De toda esta "complejidad trágica" se deriva la angustiosa

pregunta por el sentido de los fines y de la totalidad; para Simmel, es
Arthur Schopenhauer quien más propiamente representa la "expresión
filosófica absoluta de esta condición interna del hombre moderno" (cita de
la p. 157). Se da en el hombre moderno "una profunda nostalgia por un fin
absoluto" (íbid). Mas precisamente la época moderna se va a caracterizar
por la fisión de la Weltanschauung premoderna, y por la penosa labor de
recuperación, acoplamiento y compatibilización de las diversas visiones
fragmentarias en la presente época del desencantamiento del mundo, proceso
este último tan magistralmente descrito en su oportunidad por Max
Weber.
Los conjuntos de medios para la existencia propiamente humana,
llámese técnica, burocracia o dinero, pero también Estado, religión,
tecnología, ciencia y aún filosofía devienen fatalmente entidades
autónomas o si se quiere, semiautónomas, que acaban por oprimir y
limitar los márgenes de libertad, pero la "trágica paradoja" estriba
precisamente en que, por otra parte, esas mismas formas y estructuras
constituyen elementos esenciales para los ámbitos de realización de las
posibilidades humanas.
Este aspecto se puede sintetizar mediante el siguiente párrafo de
Simmel, traducido por Gil Villegas: " ... En su busqueda por la perfección,
el espíritu debe pagar el trágico precio de que las leyes propias que rigen al
mundo cultural creado por él, para alcanzar su propio desarrollo, se
desenvuelven con una lógica y un dinamismo que crecientemente separan

�500

a los contenidos de la cultura de los fines, valor y significado esenciales de
la misma" (p. 158).
Posteriormente, en el capítulo IV analiza Gil Villegas la
transformación del legado de Georg Simmel en función del problema de la
modernidad, particularmente en determinadas obras de Lukács, Ortega y
Max Weber, donde nuevamente el autor analiza magistralmente la
trayectoria evolutiva del "capital" simmeliano a un nivel de detalle tal que
su superación se nos antoja dificil. Es aquí, justo al llegar a la p. 224 donde
aparece una muy rica información gráfica proveniente de distintas fuentes.
Comprende fotografías de los pensadores aquí estudiados en distintas
etapas de su vida-, de algunos de sus maestros, portadas originales de sus
obras de juventud, edificios y fachadas de universidades del sudoeste
alemán, y aún la cabaña de Heidegger en Todnauberg y la casa de Max
Weber enmedio de una zona boscosa.
Precisamente en el capítulo V, se estudia con no menor detalle la
sociología histórica de las universidades alemanas en_particular Heidel~rg,
Marburgo y Friburgo-, su relación con la generación de 1914, la IXUSJ.ón
histórica de dicha generación tanto en España como en Hungría, y el
liderazgo que Lukács y Ortega efectivamente ejercieron en sus res~tivas
naciones, todo ello mediante la aplicación de los esquemas categoriales de
la sociología del conocimiento, ya referidos líneas arriba.
En la misma línea de sentido, la calidad sociológica de outsiders de
ambos pensadores, es escrutada prolijamente en el capítulo VI,
destacándose su marginalidad social en Alemania. En el caso de Lukács,
incluso en Hungría por su condición de noble judío bien situado en
Budapest. Aquí se detalla el tránsito de este último ~~dor, del c~~~
de Simmel a la "órbita" weberiana, y "pormenonza toda la difícil
problemática de su "habilitación", entre otros interesantes tópicos.
También son de destacarse los problemas y algunas influencias
compartidas en la Alemania de 1914 por los outsiders de la inte~ectuali~ad,
como: la oposición entre lógica y vida, !a superación de la dualidad su,etoobjeto, Nicolai Hartmann como fuente· compartida. en el proble~ de ~
verdad1 la influencia del expresionismo en la mencionada generación, asi
como Whi1helm Worringer y Ernst Robert Curtius como "vasos
comunicantes" para los pensadores marginales.

501
Desarrolla el capítulo VII, con una criticidad brillante y un aparato
analítico muy perfilado, un planteamiento muy sugerente en relación a la
estructura diferencial de la forma ensayística y la del tratado académico
formal y sistemático. Siendo la primera la forma preferida y desenvuelta
con brillantez por los dos extranjeros marginales objeto del estudio, y la
segunda, la de pensadores como Heidegger, insiders adscritos a la vida
académica de pequeñas universidades del sudoeste teutón. Desde luego,
la localización espacial; temporal y social de los pensadores son vistas en
toda su condicionalidad respecto de los géneros literarios elegidos.
Culmina finalmente, el voluminoso trabajo de investigación con la
"génesis de Sein und Zeit o arqueología de un tratado", que prosigue en
todos sus meandros el recorrido intelectual heideggeriano hasta la
publicación de su célebre Ser y tiempo. Este capítulo por sí sólo bien podría
haber sido un libro aparte; lo mismo podría decirse de otros, pero del VIlI
con mucha mayor razón.
En suma, es una obra que se volverá, a no dudarlo, referencia
obligada para cualquier estudioso de uno, varios o todos los pensadores
aquí involucrados -no únicamente los tres primordiales-, o para quien
quiera adentrarse con rigor y verdadera penetración intelectual en las
raíces conceptuales más -relativamente- próximas del pensar actual.
Varios académicos, víctimas del ya endémico "fervor sucursalero" y
filoneísta de estas tierras, bien harían en enterarse que "filosofías del
fragmento", "teorías de lo transitorio", "marginalidades nómadas" y otras
novedades parisinas, eran moneda de curso común en los ambientes de la
élite intelectual centroeuropea allá por los años de 1900-1909, gracias sobre
todo a la labor de Georg Simmel.

Es de loarse, y debemos agradecerle a Francisco Gil Villegas esta
valiosa investigación, realmente modélica. Asimismo celebramos que no
se haya dejado vencer por el desánimo al que se refiere en los
agradecimientos, y que su trabajo iniciado en 1986 viera por fin la luz
pública.
Son de esperarse nuevas aportaciones de este importante
académico mexicano en las áreas de conocimiento por él cultivadas, y
mucho nos gustaría ver pronto otros estudios suyos publicados.

�503

&lt;FILOSOFÍA E INTEGRAOÓN: EL FILOSOFAR COMO VÍA&gt;
DE MATILDE ISABEL GARCíA LOSADA.
Dr. RICARDO MIGUEL FLORES
Centro de Estudios Humanísticos
UANL.

Con prólogo del prestigiado escritor Francisco García Bazánt, y
bajo el sello de Editorial Almagesto (1 vol, 113 pp.), apareció en Buenos
Aires en 1994 este interesante libro que hoy comentamos. La solapa
consigna otras entregas de la autora: ¿Qué somos los argentinos?, Ed. Cinae,
y Bibliografía .filosófica argentina (1900-1975), Ed. Fecic; ambas editadas en
Buenos Aires en 1983. Asimismo es autora de otros trabajos publicados en
su país y en el extranjero.
En nuestra tierra se le publicó con anterioridad "Inquietud metafísica

en los representantes de la filosofía existencial argentina"; (Anuario &lt;Ventas&gt;;
Universidad Regiomontana. Monterrey, N. L., México, 1989).
La obra consta de una introducción y diez capítulos, algunos de los
cuales están en vías de ser publicados o han sido presentados en diversos
congresos y reuniones de índole académica.

Desde el inicio, propone la autora "un filosofar como juego cordial
de integración" como "actitud y quehacer"; anuncia desarrollos de la
cuestión axiológica con apertura a una Filosofía de la Cultura, e intenta
trazar caminos válidos para el filosofar iberoamericano.

De su copiosa obra seleccionamos: &lt;René Guénon y el ocaso tú la metafísica&gt;, Ediciones
Obelisco, Barcelona, 1990; &lt;Neoplatonismo y Vedanta. La doctrina de la materia en Plotino y
Shankara&gt;, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1982; &lt;Gnosis. La esencia tkl dualismo gnóstico&gt;, Ed.
Castañeda, 1978; y en colaboración: &lt;René Guénon o la tradidón viviente&gt;, Ed. Hastinapura,

1

Buenos Aires, 1985.

�504

El desarrollo filosófico de los capítulos, evidencia un pensamiento
adscrito a las vertientes agustiniana y existencial (en sentido amplio) de la
Filosofía. Reconoce en su primer trabajo su deuda y filiación para con el
pensador argentino Vicente Fatone, -del cual proporciona una muy nutrida
noticia bibliográfica- y se pronuncia consecuentemente por un
pensamiento "integrador -abarcador y superador-", abierto o más bien
entreverado con los caminos de la mística y la religión" (p. 24).

&lt;Filosofía e integración&gt; nos muestra un pensar existencial,
"filosofía encarnada, no meramente pensada", insiste la autora,
vehiculizada por una Metafísica "abierta a la dimensión vertical" (p. 30).
Con una vehemencia claramente afincada en convicciones, nos habla de un
hombre-filósofo que es conceptuado como "libertad creativa-creadoraamante y libertad-creyente", abocado a satisfacer su "necesidad
sapiencial", aspirando al "Dios-Creador-Amor-Libertad-Suma Concordia y
Suma Vida" (p. 47), al cual ha de acceder a través de un pensamiento que
"además de pensar, siente; y un sentimiento que además de sentir, piensa",
en terminología que nos remonta al sabio de Hipona.
Después de sendos trabajos inspirados en San Agustín y en Vicente
Fatone, a quienes toma la autora como incitadores y paradigmas, nos son
presentados materiales referentes a 'la filosofía en su integración a la
mística', a la integració~ como'actitud y quehacer del filósofo' (ponencia al
XIX Congreso Mundial de Filosofía celebrado en Moscú en 1993), 'el
filósofo -sujeto integrador-', 'la cuestión axiológica', 'el filosofar como
juego cordial', 'filosofía de la cultura e integración' y 'compromiso del
filósofo -la verdad existencial y la probidad del pensamiento'.
Imposible sería hacer referencia a todas las ideas presentadas en
este libro -una reseña deberá ser siempre una invitación a leer, nunca una
licencia que exima de la lectura directa de la obra-; simplemente
resaltamos dos que particularmente lo ameritan desde nuestra perspectiva:
1) que el hombre -y el filósofo en él encarnado aspira a saborear su Grund,
como Verdad-Amor-Libertad-Presencia, yendo en pos de la Con-cordia Suma.
En la misma línea de ideas, señala que el juego "a lo divino" tiene por
única "regla" la generosidad, la cordialidad, el Amor, y que el hombre
aspira a encarnar y reconocer en los tú cordiales, a quienes presentifican su
Grund. 2) el señalamiento de que la probidad, la honradez, es la "gran misión
del filósofo, su compromiso", el cual, por otra parte, no puede sostenerse sin
grandes sacrificios y conlleva una verdadera "aristocracia de la conducta, o

505

mejor, un filo~ofar, -en y desde el pensamiento sentido y el se timi
. . to
pensado- heroico .. . 11
n
en
. d
~orm~os_votos porque la autora nos prosiga comunicando sus
m agac1ones filosófico-místico-relio-iosas dentro de
, .
.
. te ial
o·
su vra. mtegrativaeXIS n~ , y qu~ sus obras continúen nutriendo el acervo filosófi d I
?,?nsar 1beroamencano.
co e

�507

LA MúSICA SIMBOLO DE LA TRINIDAD
-"Consideraciones a propósito de una obra extraordinaria1 " \

1

1

Dr. Alfonso López Quintás
Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
Madrid, España
La importancia de la experiencia musical se destacó ya desde los
tiempos antiguos. Baste recordar el De música de San Agustín, espíritu
sumamente sensible al encanto de este arte. Multitud de autores resaltaron el
poder emotivo de la música, y algunos se detuvieron a reflexionar sobre la
razón de tal hechizo. Schopenhauerdestacó con inusitada energía la relevancia
que presenta la música y que la sitúa en un nivel superior a las otras artes. Es
"un arte grande y sobremanera espléndido" -escribe-, porque "afecta
poderosamente a lo más íntimo del hombre"2, ya que no ofrece meras
"representaciones de las ideas" sino la "objetivación inmediata" de la Voluntad
originaria que crea las ideas y el mundo. En cambio, los pensadores de la
Ilustración situaron a la música en un plano inferior a las artes plásticas por
cuanto, a su parecer, no habla a la inteligencia sino al sentimiento. Según el
influyente D 'Alembert, la música todavía no presenta el poder expresivo de
dichas artes por cuanto no ha logrado describir -en plan "programatico"- sino
pocos acontecimientos de la vida cotidiana. Esta interpretación superficial ha
provocado hasta el día de hoy numerosos malentendidos, a los que se debe por
ejemplo que en España los estudios mu~icales no hayan sido asumidos en la
enseñanza universitaria, a pesar de haberlo sido.la artes plásticas.
En el siglo XX, no pocos literatos y filósofos han mostrado sumo
aprecio por la experiencia musical. Gabriel Marce! destacó con entusiasmo que
'CF. Schandel, Erwin; Musjc als TónjtatMyrnbol Peter Lang, Franlcfurt 1995
'Cf. Pie Weit als wme und VorsteHun~ en Samtiliche Wiss. Buchgesellshaft, Darmstadt, 1982, p . 369

�509

la música tiene un poder extraordinario para elevamos al conocimiento de
realidades metasensibles3• En un trabajo consagrado a destacar la significación
metafísica del teatro de Marcel, J. Chenu comenta : "En realidad la música nos
pone en relación con el mundo de las realidades espirituales más profundas.
Sin recurso a las ideas, por el solo juego de los ritmos y sonidos nos sitúa
directamente en la armonía, y no es temerario llegar a decir que la música nos
permite, más que todo otro arte, participar con todo el alma en esta 'paz' que
supera todo entendimiento y que es el fondo mismo del ser. La música tiende
a restaurar en nosotros un cierto 'espacio cósmico interior' que nos libre de la
pesadez que hay en nosotros" 4 • Frente a la revolución que supone la música
atonal, sobre todo en ciertas manifestaciones vanguardistas, el compositor y
director de orquesta Ernst Ansermet subrayó con toda decisión que el edificio
musical, con cuanto implica de ordenación estructural y de belleza, pende de
la "dominante" -la quinta-, y, abolida la primacía de ésta, se derrumba elcampo
5
de juego en que se mueve la experiencia musical auténtica •
Estos a análisis presentan notable interés y han contribuido a elevar la
experiencia musical a un nivel de alta consideración en el mundo ~telectual
Pero se echaba de menos un estudio radical de lo que es esencialmente la
música, lo que constituye su núcleo esencial, el que determina lo que ha de
entenderse rigurosamente por música y lo que se sitúa fuera de su campo. Un
joven investigador de la Universidad de Bamberg (Alemania) se ha decidido
a hacerlo, y con tal arrojo que no sólo realiza un estudio de los fundamentos_de
la música sino que los pone en relación con la filosofía del ser y con la doctrina

música en su verdad, me ha aparecido siempre como una llamada irresistible de aquell_o que en
el hombre supera al hombre, y lo funda". (Cf. L'esth~tique ~usicale d e Gabriel ~ar_cel, Aub1er, Parfs
1980, p . 112). "Si una convicción se ha afirmado en JJU esplritua lo largo de estos últimos veinte años,
es que lo esencial de todo ser humano es la parte de creación, por reducida que sea, que hay en él. Y
yo añadirla hoy que la alegría enla que se traduce dicha creatividad se expresa, o al menos se ~xp~a
en otro tiempo, muy a menudo a través del canto". "Si la música se empobrece, entonces la vida misma
disminuye, se hace mezquina". (Cf. O. cit., p. 107).
amplio comentario puede verse en JJU obra.u
experiencia estética y su poder formativo, Verbo divino, Estella, 1~91, pp. 73-96.
'Cf. Le théatre de G. Marce! et sa signification métaphisique, Aub1er París 1948, p. 202.
s "La música nos remite, pues, sin cesar al proyecto de dominante. Nos pre~tába~os como podla
convertirse en un hecho interior: la dominante ha realizado esta metamorfoslS; es, s1 se me penrute
decirlo, el fijamiento del hecho sensible en interioridad, es decir, ni más ni menos el fund~~ento de
la música y, al mismo tiempo, su deter~ción como hecho afectivo. Desde entonces la mus1ca
se organiza para nosotros desde fuera sino ~esde dentro; ~ partir de allf, y como una forma us
dinamismo interno que determina esta tensión de la do~te y toda ~u es.~ ~: tod~ s
cualidades sensibles y formales adquieren su sentido en fun~ón de ese d~mo . (Cf. L expénence
musicale et le monde d 'aujourd 'hui", en Frrits sur la musu¡ue, A la Ba';?nrul!re, Neuchatel, 1971, P·
42; versión española: "La experiencia musical y el ?'undo de ~oy , en _Coloquios sgbre arte
contero¡&gt;oráneo. Guadarrarna, Madrid 1958, p . 81). 'Toda creaoó_n estétic~ lleva co~1~0 una
determinación ética, una elección, un proyecto; pero esta determinaa ón adqwere en la mus1ca una
consistencia particular". (Cf. .E¡;[m.., p. 43; Coloqujos.., P· 83).

&gt;"La

'!~

ya:

religiosa de la Trinidad. Para esta delicada labor interrelaciona! se halla
perfectamente preparado merced a sus estudios de música, filología, filosofía,
y_t~ología, y as~ ~olabor~ción ~n los estudios "triádicos y ontodinámicos" que
dirige el catedrahco de filosof1a de la Universidad de Bamberg, Dr. Heinrich

Beck.
Para el autor, la música tonal es "un símbolo de la Trinidad". Para
mos~arlo de cerca y rigurosamente, estudia a fondo lo que significa la
tonalidad y descubre que se trata de un ámbito sonoro que tiene su punto de
asiento, arraigo y despliegue en la octava. Esta se des-pliega, sale de sí
creadoramente, y da lugar a la quinta. Ambas se cierran en la tercera. Este
tritono constituye un campo de juego lleno de posibilidades sonoras. En él ha
de moverse el compositor, como en una especie de armonía preestablecida
para, como diría Platon, "engendrar obras en la belleza". Este campo de acción
lo encuentra el hombre ante sí, no lo crea, tiene una entidad y una eficiencia que
ha de ser respetada·y aceptada agradecidamente. El compositor no construye
las bases de sus composiciones; las asume activamente, y esta forma activa de
recibir posibilidades es la quintaesencia de la creatividad.
Este punto de partida tiene las más fecundas consecuencias para el
pensamiento y para la configuración de la vida. La música nos ofrece un
ejemplodelaformade unidadendiyersidadenqueestáconstituidoelmundo.
Nos ayuda, con ello, a ver cómo el todo vibra en cada una de las partes y cómo
éstas adquieren su plenitud de sentido confluyendo hacia el todo. La experiencia
musical se convierte, así, en una escuela de vida, de sabiduría profunda. "Si
Bach compara la polifonía con un diálogo sostenido por personas racionales
autónomas, se hace patente aquí una dimensión ética. Se trata de la relación y
socialización, que, en virtud de la coherencia onto-triádica del ente, no está
~gida ~or el esquema racionalista 'o lo uno o lo otro', sino por el esquema
integral tanto lo uno como lo otro'. La experiencia musical polifónica puede ser
considerada como un modelo excelente de la inter-vinculación social (... )"6• "Si
a cau~ de los distintos empeños en individualizarse -como sucede asimismo
en las tramas de sonidos polimodales- surgen 'tensiones extremas', no debe
esto ser motivo de desánimo. Pues, as.í como cada melodía tonal se halla
'enraizada' en el fondo armónico y lo expresa a· su manera hay que suponer
también de cada hombre, que se individualiza como hombre, que represente
a su modo el ser originario. Lo que sucede en la música vale, por consiguiente,
para la 'polifonía' social: 'El poder de la unidad (crece) con el grado de
autonomía
'CF. Schadel, O. p. cit.,p. 504

�510

511

de las voces. Cuanto más fuerte es la tensión entre ambos polos, tanto mayor
es su fuerza'"7•
Este carácter modélico de la música y su correlativo valor pedagógico
fué ya subrayado por diversos autores. Yo mis~o, en mi arnpli~ estudio sobre
El arte de pensar con rigor y vivir de forma creativa (PPC, Madnd 1993), acudo
frecuentemente al arte µmsical para mostrar cómo de hecho son perfectamente
viables ciertas relaciones consideradas demasiado a menudo como contrarias
o contradictorias: independencia-solidadridad, autonomía-heteronomía,
interjor--exterjor. etc. Pero ningún autor conocido por mí ha tratado estas
cuestiones con la radicalidad, la hondura, la claridad y la erudición con que lo
hace el Dr. Schadel. Baste señalar, entre mil ejemplos que ofrece su densísima
obra, la firmeza de trazo con que determina que, en el juego creativo de la
experiencia musical, la "dominante" no "domina", en sentido de mando y
prepotencia, sino "orienta", "ordena", funda un "hoga~" expresivo. Negar la
primacía a la tónica y a la dominante, para conceder igual rango a los doce
tonos como sucede en la música "dodecafónica" (Schonberg), puede parecer
en ~ primer momento una medida liberalizadora q':e _abre horizonte_s de
libertad y dignidad a todos los elementos básicos de la mus1ca, pero en~alidad
se traduce en pobreza de recursos. El mismo Emst Bloch, que considera los
conceptos de "orden" y de "libertad" como "contrastes excluyentes", se muestra
escéptico ante la "euforia emancipativa" provocada por la forma _aton~ de
componer. El prof. Schadel ve con nitidez que, al entrar en un dinamismo
creativo, nadie domina a nadie; todos configuran a todosª.
Su exhaustiva investigación lleva al autor a enfrentarse una y otra vez
con las tendencias atonales que rechazan por principio las bases mismas de la
música. Y, así como muestra que la aceptación de éstas supone una fo~a de
vinculación a los principios del ser, el proceder al m~gen -~ e 1~ ~
implica una profunda alteración del ordo rerum. de la articulac1on pnm~ ~e
la realidad, con las graves consecuencias que ello implic~. Respecto al ~spm~
que guió los primeros pasos de la revolución vanguardista, ata el testimoruo
de Karl Popper, que en su juventud hizo serios esfuerzos por c~~prend~ Y
valorar la música atonal, asistió a las sesiones privadas de audicion musical
organizadas por A. Schonberg, y paulatin~ente_fué ~e~briendo "~ ~obreza
espiritual y la fuerza destructiva de las ideas histoncistas en la mus1ca Yen

'Cf. Q,_j;j1,, pp. 384-385. Las frases entrcomilladas pertenecen a la obr~ de E. Mu_thesius: Lg¡ikJ1c[
Po\yphonje Beitrii&amp;;e zu eioer pbilosophisrbeo Musjktheorie. Meisenhe1m am Glem, 1971, PP· 100,82
• Cf. O. cit., p . 290.

general en el arte", así como el afán de ciertos compositores vanguardistas de
estar siempre más allá del tiempo presente y hacerse valer mediante el mero
recurso de la sorpresa9• Este juicio crítico recibe en la obra de Schadel una
precisa y amplia fundamentación técnica.

#

Este análisis nos permite comprender a fondo por qué profundas
razones se expresó la música durante siglos en un lenguaje común, y fué
comprendida, admirada y vivida por gentes de diversa cultura y procedencia.
Hoy día, casi cada obra de vanguardia presenta un lenguaje diferente y no crea
un campo de comunicación espontánea y viva entre los compositores y el
pueblo. El prestigioso director de orquesta Luis López Cobos manifestó en una
entrevistatelevisivaquenoconsidera"rentable"realizarelesfuerzodeaprender
un lenguaje musical para cada obra. El estudio del Dr. Schadel nos hace ver con
nitidez por qué el afán de configurar las obras desde criterios puramente
subjetivos anula toda posibilidad de colaboración re-creadora entre
compositores y oyentes.
Al mismo tiempo que descubre la esencia de la música, el autor pone
unas bases sólidas al modo relacional de pensar, y lo distingue cabalmente de
toda forma de mero relativismo. Hoy sabemos que el miedo al relativismo
frenódurantesigloslainvestigacióndelafecundidaddelrelacionalismo.modo
de pensar perfectamente adecuado al ser humano y sus formas específicas de
actividad. La música es relacional por esencia, y su cultivo nos dispone el
ánimo para movemos en ese clima de sana ambigüedad y de extraordinaria
riqueza que se crea cuando uno ve la realidad de modo relacional.
Hoy día, diversas leyes nacionales de educación señalan como meta de
la actividad académica enseñar a los alumnos a pensar adecuadamente,
razonar bien , tomar decisiones ponderadas... Esta tarea debe llevarse a cabo
a través del estudio de cada una de las áreas o disciplinas. Una de ellas es la
música, que está llamada a prestar un servicio pedagógico de alta calidad si
sabemos penetrar en todo cuanto implica y significa, más allá del agrado
inmediato que produce y de los contenidos expresivos que trasmite. Esta
mirada trascendente es ejercitada al má?&lt;imo cuando se lee y medita esta
penetrante obra de SchadeL
Seria por ello sumamente deseable que se realizara una traducción de la
misma al español. No es tarea fácil, debido a su densidad de expresión y sus
numerosos tecnicismos. Pero valdría bien la pena, porque se trata de un
estudio que hace época. La hará si encuentra lectores receptivos, dotados de

�512

513

la tenacidad suficiente para adentrarse en un campo de análisis sorpresivos
que exigen moverse a la vez en diversos niveles de realidad. Esta labor
interdiciplinar es rechazada con frecuencia por quienes identifican
"especialismo" con "rigor intelectual", olvidando que el sentido cabal de la
existencia se descubre cuando se ven en bloque aspectos diversos y
complementarios de la realidad. Es admirable que el doctor Schadel haya
tenido el arrojo de presentar este trabajo para las pruebas de "habilitación"
universitaria. Ello no indica, a mi juicio, temeridad insensata sino sana confianza
en la justeza de su tesis.
El gran compositor, director de orquesta y violoncelista español Pablo
Casals declaró poco antes de morir que el mundo todavía no se ha percatado
de la importancia que encierra el hecho de que exista la música. Esta sugerencia
se toma transparente y cobra pleno sentido a la luz de los análisis realizados
por el prof. Schadel, que nos abre horizontes insospechados para comprender
no sólo la música sino la constitución triádica de todo lo real. Eso le permite
descubrir la relación trinitaria (simbolizada en el tritono básico de la música)
como un principio de integración que opera fecundamente en el ámbito de lo
real. El autor estima que se puede esperar justificadamente que el principio
trinitario, tras el gran avance que experimentó en los últimos diez años, sea
reconocido generalmente a comienzos del próximo milenio como "una realidad
integradora"1º. Esta posición optimista explica por qué el autor colocó al frente
de su obra el lema siguiente: "Sin la música no puede ser perfecta ninguna
disciplina, pues nada existe sin ella".
Es de saludar que surjan investigadores, como el Dr. Schadel, que no
ponen trabas al pensar ni admiten las que otros consideran obvias e ineludibles;
penetran en el enigma de lo real con toda libertad de pensamiento y con
absoluta confianza en las posibilidades de la razón.

lO

o. cit., p. 45

-"Cuaderno de Sarajevo. Anotaciones de un viaje a la barbarie"Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Alumna: Cristina Gómez

. Go~ti~olo, Juan. Cuaderno de Sarajevo, Anotaciones de un viaie a la
'

barbane. Mex1co: Editorial Aguilar, 1994. p. 136.

&lt;Pero las 100 000 personas musulmanes, serbios croatas
sefardíes que salieron a las calles de la capital bosnia e~ defenS.:
d_e una Yugoslavi_a que se deshacía bajo sus pies y en favor de la
ci~dad~a plunétnica no disponían, desdichadamente, de
avtonesru a = . Pocassemanasdespués, los "chetniks'º iniciaban
su feroz asedio a la ciudad.&gt; (pág. 95)

E~una muestra de la solidaridad con los habitantes, en particular con
la pobla~on mus~an~ de Sarajevo y en un intento por despertar a la
ad~rmeci~a-comurudad intelectual, Juan Goytisolo y Susan Sontag visitaron
la cmd~d sitiada en ~l verano de 1993. Resultado de este viaje fueron: Cuaderno
de SaraJevo. Anotaciones ~e Wl viaje a la barbarie. Por parte de Goytisolo, y la
puesta en escena, en el mISmo Sarajevo, de "Esperando a Godot" por Susan
Sontag.
El vi~j~ para~ escritor, comienza desde el momento mismo de la partida,
cuand~ se dirige hacra el aeropuerto de Roisy en París y los presagios van
ap~endo ~ su mente; a lo largo de la avenida por la que transita, se divisa un
cartelon
. . de cine anunciando: "SNIPER TIRADOR DE ELITE. El d estinºo final d e
su v1a1e es Sarajevo, nada menos que la capital de los francotiradores.

�514

Por las páginas del libro empiezan a aparecer las atrocidades ya sabidas de
antemano por el escritor. Pero viajar a Sarajevo-nos dice-es como jugar a la Oca
y encontrar que el casillero final es una ratonera. En la primera sección del libro
nos narra las experiencias directas que tuvo en la ciudad sitiada; en la parte
media, aparece una serie de fotografías que por sí mismas narran los
acontecimientos del lil:;&gt;ro; en lo que corresponde al epílogo, hay tres apartados,
donde profundiza los problemas históricos de los Balcanes; cierra el libro con
una serie de notas que amplían, en el momento oportuno de la lectura, alguna
información adicional.

'1

Entrar en ellibro, es entrar de lleno al horror de la guerra y la devastación;
Sarajevo es la" geografía de la desolación", sus avenidas han sido rebautizadas:,
&lt;Avenida de los francotiradores&gt;; hay que familiarizarse con determinadas
siglas: UNPROFOR (Fuerza de protección de las naciones unidas) responsable
de la seguridad de los corresponsales extranjeros, mas no de los ciudadanos.
Para vivir ahí hay que conocer las reglas y leyes de un código elemental de
supervivencia: "conocimiento de las zonas de alto peligro y de las que puede
pasear sin excesivo riesgo, de los barrios donde suelen caer morterazos y
obuses, de las esquinas y cruces favoritos de los francotiradores, de los lugares
en los que conviene caminar agachado y de los que debe salir de estampida.
"(pág. 20). Como dicen los sarajevitas toda salida al exterior es como jugar a la
ruleta rusa. Sarajevo, nos dice el escritor, es una ciudad sitiada, sujeta al infame
ritual de purificación étnica; una ciudad abandonada por el resto del mundo.
La revisión de los informes del Ministerio de Higiene y Salud de la
Presidencia lo ponen al tanto de la dimensión del genocidio ejercido sobre el
pueblo bosnio y en particular contra la población de Sarajevo; pero su visita
hecha al hospital de Kosovo, en especial al pabellón infantil, habla mas que
cualquier informe oficial. La infamia aparece en toda su magnitud en hospitales
y cementerios donde ya no hay cupo para tanta demanda. Las entrevistas se
suceden narrando crueldades inverosímiles. Poco a poco vamos descubriendo
con Goytisolo la dimensión de los acontecimientos y sus macabras
maquinaciones. Esta guerra ha sido fríamente planeada, con una perversidad
comparable o superior ala de Hitler. En septiembre de 1991 el entonces Primer
Ministro de la Federación, Ante Markovic, denuncia un complot entre el
ejército, Milosevic y Radovan Karadzic para reunir a todos los pueblos serbios
existentes en Yugoslavia en un estado serbio puro, presuponiendo esto la
limpieza étnica y racial. El 24 de mayo de 1992, Mirko Jovic, presidente del
Partido de Renovación Nacional, declara: "Los serbios deben comprender que

515

esta ~erra no puede concluir con un acuerdo. Es una guerra por los territorios
y allí donde se combate hoy o bien, no habrá musulmanes o bien no habrá
serbios". (pá~. 87): Bajo ~stas premisas, denuncia Goytisolo, ~ue lo que se trata
es de crear s1tuac1ones irreversibles, es decir sembrar el odio suficiente entre
m~ulm~es y serbios para hacer del todo imposible: "que beban agua del
mis~o no y compartan f~tos de una ~sma tierra" (pág. 87). Sarajevo se
ofrec1acomoelmodelo de ciudad cosmopolita europea:" ...espacio de encuentros
yconvergencias, punto donde las diferencias, en vez de ser causa de exclusión
i:e ~tremezclan y_fe~undan por ósmosis y permeabilidad..." (pág. 42). Ciudad
uruca donde coexistían una al lado de otra la sinagoga y la mezquita, la iglesia
ortodoxa y la católica. De ahí el odio que provocó a los líderes de la gran serbia
y de la gran croada que sólo deseaban repartirse los despojos de una Bosnia
Herzeg?vin~ limpia_de musulmanes. En una entrevista hecha por Goytisolo a
Mustafa Cene, presidente de los imames de Bosnia, éste último dice:
"Ahfestá la raíz del problema. Muchos europeos siguen andados

en los esquemas del enfrentamiento histórico entre la cristiandad
Yel islam. Los !"ntasmas del pasado actúan como una pesadilla
en su subconaente... Ocadente cree poseer el monopolio de la
verdad, de la moral y conductas rectas, perosu polftica desmiente
a diario estas pretensiones. En realidad quiere mantener su
domicilio polftico y economico sobre los pueblos musulmanes
Y en general, de los que llaman del Tercer Mundo."(pág. 59

Se pregunta Goytisolo si alguien - entiendo a este alguien, como a
estados unidos, o la comunidad europea - detendrá esta labor de limpieza,
pero algo le ha de quedar claro, la incapacidad y egoísmo de las democracias
cuando las situaciones no ponen en peligro sus intereses vitales, su denuncia
es directa también a la incompetencia de la O.N.U. y sus mediadores
occiden~ales, quienes, demostraron una total ineficiencia para resolver el sitio
de SaraJevo. La labor de purificación en esta capital también fue de orden
cultural. ~emo~icidio le llam~ Goytisolo a la destrucción del antiguo Instituto
de ~studios Orientales: la celebre biblioteca de sarajevo quedo reducida a
ceruzas por los ultranacionalistas serbios. Miles de manuscritos árabes, turcos
Y ~r~~s; tratados de filosofía, teología, ajedrez, música, etc., se perdieron
definitivamente y con ellos la memoria y cultura musulmana europea.
Bien conocida es la postura del escritor españolGoytisolo, como mediador
entre el cristianismo y el islamismo y así lo demuestra en este libro con una
defensa valiente de la cultura musulmana, en medio de la indiferencia de los
occidentales; el que lo lee no sólo adquiere un conocimiento de lo terrible

�517

516
y nefasta que resultó la disolución de la antigua Yugoslavia para el musulmán,
sino que también se adentra en las raíces profundamente históricas de este
conflicto, descubriéndonos la criminal forma en que se manejó este pasado a
través de mitologías patriótico-religiosas, que destruyeron el punto de
convergencia y encuentro de musulmanes y ortodoxos, judíos y católicos.
Para el escritor español, este "viaje al infierno" ha sido: "una vía única del
conocimiento de las posibilidades de luminosidad e ignomía de la especie
humana" (pág. 7); por lo cual podemos afirmar que la lectura, nos pude ayudar
a desactivar a la luz de los valores humanos y la razón, los mecanismos más
siniestros del hombre, aquellos que nos conducen a las regresiones más
peligrosas; la vuelta a la tribu.
Despertar a la comunidad intelectual y artística, fue uno de los objetivos
del viaje pero, reconoce el autor, las circunstancias ya no son las mismas que
cuando la Guerra Civil española. Tal vez Goytisolo sea una de las pocas
conciencias vivas, en una época en la que la mayoría de las personas que nos
hemos encallecido, insensibilizado, encendemos el televisor y vemos cualquier
barbarie y confundimos la realidad con la ficción, o la ficción con la realidad,
al fin y al cabo sólo es cuestión de oprimir un botón para la supuesta realidad
o ficción desaparezca.

- "Hay dos clases de mujeres" Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Lic. Karina Gutiérrez Castillo

.
López Negrete, Alfonso. Hay dos clases de mujeres. México: Editorial
Diana, 19%, pp. 122 con ilustraciones.
~pto para cualquier tipo de mujer sin importar su edad, ocupación o
clase soaal, el texto nos invita a reflexionar sobre la forma en que este ser ve
el mundo~ el có~o y cuándo se enamora -o cree estarlo-y la enorme influencia
que la soc1ed~d tiene sobre su desarrollo; además de presentarlo con un sinfín
de comparaciones sobre las cualidades y perspectivas de varones y hembras.

•

Al leerlo s~ a~vierte una clara tendencia feminista ya que trata de
demostrar la supenondad de la mujer sobre el hombre en cada uno de los
aspectos que explora, por lo que tendrá mejor aceptación en el público que
gusta ~e este tipo de lecturas, el cual vemos en aumento día con día. Es increíble
la can~dad de publicaciones que podemos encontrar acerca de la liberación
femenina, el papel que juegan en el ámbito laboral y sobre cómo pueden
comprenderse mejor a sí mismas y superarse.
"
C~mpuest? por di~z capítulos entre los que destacan por su volumen:
comparaciones, triste realidad: la mujer es mejor" y "Enamorarse: Programa
con el que crecen las mujeres", el libro escudriña en la madeja de sentimientos,

�519

518
percepciones y emociones que vive y siente en determinados momentos de su
existencia.
En el primero, atinadamente ataca la creencia universal de que la mujer
es el sexo débil por excelencia: "La fuerza femenina se manifiesta atrayendo
sutil e invisiblemente lo que le interesa y manteniéndolo cerca" (pág. 27);
considerando que no es necesaria la imposición para obtener lo que se quiere.
y si esto fuera necesario, bastaría con someterla al igual que a un hombre del
mismo peso y edad a similar entrenamiento, para darnos cuenta de que
resultaría más fuerte que el sujeto masculino.
En este mismo apartado analiza detalladamente su fortaleza física e
intelectual derivada de una mayor flexibilidad, resistencia a largas horas de
trabajo (laboral y en el hogar), mejor sistema cardioivascular e inmunológico
(debido a la protección extra de los genes en los cromosomas), un hígado más
grande (en las bebitas), capacidad sexual superior a la masculina en un 16% y
mayor complejidad en las funciones del orgarúsmo (gestar, concebir, alimentar
y regenerarse). Así como mejor recepción y memoria, aguante del~ ~atiga, una
madurez alcanzada más rápidamente y una sorprendente facilidad para
expresar sus opiniones y sentimientos; lo que en general, la vuelve un ser más
armónico y completo.
Aunque ya es de todos sabido, las clases de orgasmos femeninos y
masculinos que pueden alcanzarse, no está de más su explicación sobre cada
uno de éstos; especialmente que mencione el descubrimiento del punto G
(Grafenburg, 1975) como tercer forma de orgasmo femenino. Seguramente
éste será desconocido para muchas jovencitas -y no tan jovencitas- quienes
debido al tabú existente sobre el tema, prefieren permanecer en la ignorancia
por pena a preguntar sobre el mismo.
Es de lamentarse que encontramos errores de acentuación en
"Enamorarse: Programa con el que crecen las mujeres", que deberán ser
corregidos en la segunda edición.
Aunque no aporta muchas ideas sobre la materia, abarca una gran
cantidad de opiniones sobre el amor, el enamoramiento, algunas formas en
que interactúan las parejas y sobre cómo el enamorarse entontece o enferma.
Resulta interesante entender que muchas de nuestras reacciones son de origen
hormonal y no son controlables por la psique. El desconocimiento de esto hace
que se lo atribuyamos a sentimientos que en realidad no tienen nada que ver.

Sin ~mbarg~, en ocasiones hace diferenciación entre el amor y
enamor~ento; nuentras que en otras, lo toma como sinónimo, dejando
confuso s1 se trata de dos sentimientos distintos o iguales. Aunque certeramente
aclara que no se debe confundir el amor con el deseo de entrega (sensualidad),
o co~ el deseo de tener un hijo {procreación). Si bien los tres se pueden
manifestar en el acto sexual, la preparación intelectual para cada uno debe ser
distinta.
En la cultur~ ~:id~ntal _se tiene la creencia de que la mujer se pude
entregar a un~ relacion intima solo por amor. Es decir, que el acto es justificado
cuando se esta enamorada, lo que sería aceptable siempre y cuando se asegure
de que se trata realmente de ese sentimiento y no un resultado de la excitación
de ~a necesidad de contacto físico o de la simple curiosidad; lo que hará
reflexionar a las lectoras sobre su propio comportamiento sexual.
La respuesta a la interrogante que plantea acerca de si la mujer debe
entregarse íntimamente -sin asegurarse de estar enamorada-, la encontramos
en la educación misma. Es decir, si está suficientemente bien informada sobre
contracepción, placeres y sus consecuencias y si es capaz de hacer una
separación de sentimientos, de tal forma que pueda decidir sin aflicción
alguna.
. En "Mate~dad: Trampa del amor que cuesta cara" expone la diferencia
abismal que existe entre ~~encía e ignorancia. No es posible que sigamos
pensando que cuanto _mas ignorantes somos sobre sexualidad, más puras
~remos; aun~u~ la soc1eda~ eso nos enseñe. La mujer tiene el deber de planear
como ~ en que c":cunstanc1as va a tener descendencia. Es su responsabilidad
a_1 tal_crr~stan~1a, el texto apoya la idea de que una educación anticonceptiva
dismmuma considerablemente el número de embarazos y abortos ocasionados
por la ignorancia.

•

F.inalm_ent~ ~~ce menció~ de algunas cualidades propias de este género
tales como la mtuic1on, la capacidad de adaptación y el discernimiento, al que
nombra el séptimo sentido.
A lo largo de la obra se percibe poca profundidad en muchos de los
comentarios y pasa de uno a otro sin explicar suficientemente la relación con
el anterior, lo que d~ pie a q~e se note cierto desorden en los temas. De igual
forma le suc~de al titulo de~ libro, que es obtenido del pensamiento "Hay dos
clases de muJeres: a la que tienes que cuidar para que no se te vaya ... y a la que

�520

521

tienes que dejar para que regrese" (pág. 3), pero éste no es trata~o ~ ninguno
de los capítulos, por lo que la lectora deberá encontrarle el significado por
cunta propia.

-"Análisis de recursos educativos desde la perspectiva no sexista"Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado

1

Alumna: Oaudia Gabriela Loera D.

1

Espin V. Julia y colaboradores. Análisis de recursos educativos desde
la perspectiva no sexista. Barcelona: Editorial: Leartes, 1996. p. 165.

•

El texto responde al trabajo de un equipo de profesores especialistas
en campos muy distintos de las ciencias sociales de la educación interesadas
en la investigación de la orientación no sexista. La obra trata, en primer lugar,
de focalizar el estudio en el campo de la orientación profesional desde una
perspectiva no discriminatoria. La segunda aportación consiste en demostrar
cómo se elaboran los instrumentos de análisis para promover y crear materiales
y recursos educativos desprovistos de sesgos y pautas de discriminación de
género. Con esta investigación pretenden conseguir dos objetivos: 1).
propOl"cionar material teórico de reflexión sobre la importancia relevante y al
mismo tiempo negativa del sexismo y de las actitides estereotipadas en el
ámbito de la orientación profesional 3/ , 2). Ofrecer unas sencillas pero
exhaustivas herramientas llamadas "rejillas" paia detectar y eliminar posibles
sesgos sexistas y discriminatorios de los recursos didácticos destinados a la
orientación.
La estructura de la obra consta de una parte teórica que fundamenta
una segunda parte de la investigación cualitativa a lo largo de siete capítulos,

�522

523

lo cual hace que su contenido sea más fácil de comprender. ~l libro puede
tituir una buena introducción para quienes deseen estudiar en nuestra
cons
fun . , d l ,
sociedad todo lo asociado a la diferenciación en
c1on e genero.
Antes de iniciar con la primera parte del libro, las autoras present~ la
siguiente cita: "Los cambios sociales y laborales... han planteado la n~es1dad
de profundizar en la noción de género, en los roles ~~e debe desempenar cada
una de las personas -mujer u hombre- responzabilizados de desarrollar su
sentido a la ciudadanía a través del trabajo, y por lo tanto los n~evos
planteamientos de la función orientadora, tenden~es a_des~oronar a~titude~
discriminatorias y sexistas en los lugares de trabaJo y am~1tos pr~fe_s1?nales
(p. 11). Esa situación de desigualdad que sufre la mu1er se on~~ _en el
·
de la formación de las clases sociales, cuando la d1v1s1on del
momentomtSm0
. , "La ·
a
trabajo dejó de ser natural para convertirse en exp1otac1on
pnm~r"
división del trabajo -dice Engels_ es la que se hizo entre el hombre_y la mu1er
(p.1). Además la desigualdad es producto de la estructura ~sma d~ la
· d d En cambio las autoras dicen que es a causa de la actitud sexista
soc1e a •
· d" ·d
h b
or ue comporta consecuencias negativas para todos 1os m 1v1 uos om. res
~ :ujeres, ya que limita sus posibilidades como person~ les__ruega
determinados comportamientos. Así por ejemplo, cuando se dice l?s~~osno
lloran" 0 "las niñas no deben hablar así", se está indican~o que los md1v1duos
deben adoptar comportamientos específicos y diferenoados por el hecho de
pertenecer a un sexo u otro.

,r

Utilizan el término 'sexismo' para designar aquellas actitu~es que
introducen la desigualdad y la jerarquización en el trato que reciben los
individuos sobre la base de la diferenciación sexual.
La autora del libro: El feminismo. Andree Michel, nos dice que "las
.
·
fenurustas de hoy denuncian el 'sexismo', así como los negros en los Estados
·
"(~- 7):, ynos
Unidos Olos trabajadores de color en Francia acusan al racISmo
· mo "es la actitud de discriminación ante el sexo femenino (p. 7).
d e finee1sexis
disc • ·
·ó de
Tal actitud pone de manifiesto, que el sexo es un factor de
nmmac_i n,
subordinación y de desvalorización. Esto existe a pesar qu~ hay medidasn~
acción positivas para favorecer la igualdad de oportunidades como . ,
muestran en el texto; por ejemplo existen: 1) Normas legales_ de la Uruon
Europea y en España: a) Las resoluciones de la ONU, del c?nseJO de Europa,
de la OTI. 2) Políticas de acción para la igualdad de opo~dades desde~:~
hasta 1995. Aún teniendo esas normas que apoyan a la mu1er, e_sos esfue .
por apoyarla enla inserción laboral son pocos, dadas las actuales orcunstanoas,

porque en todas partes, de una manera u otra, lasmujereshansidocondicionadas
a sentirse inferiores, secundarias, dóciles y complementarias del hombre, y
nunca como seres humanos iguales y capaces. Tanto los hombres como las
mujeres (pero particularmente los hombres) hanformadoestecondicionamiento
que es parte del círculo vicioso de distorsión y alienación que sufren ambos
sexos en la mayoría de las sociedades actuales. Aunque en estas últimas
décadas -dice Espin- se ha puesto en marcha toda una serie de estrategias
educativas intentando cambiar las perspectivas en la tipificación, estereotipos
y roles vividos.
Y es en la segunda parte del libro cuando las autoras involucradas en
la investigación presentan como posible solución los instrumentos llamados
rejillas. Nos indican los pasos que deben seguirse para su elaboración y ponen
comoejemploelcuademo para el alumnado Decides: primeramente, muestran
la estructura del mismo, para después analizarlo unidad por unidad para que
el lector vea cuál es el procedimiento y le sea útil en determinado momento que
analice un recurso educativo. Es importante aclarar, que al momento de
terminar de analizarlo y haber llenado las rejillas, presenten los datos en
gráficas para después hacer una valoración cualitativa de los resultados
obtenidos. esto con el fin de analizarlo desde una perspectiva no sexista, ya sea
en soporte convencional, o con un soporte más moderno (video, televisión,
software, o cualquier otra tecnología) aplicados a la enseñanza, o a la orlentación.
Pero además de valorar el material, señalan que se debe reflexionar sobre los
materiales en soporte escrito, audio, visual o informático, con el objeto que no
transmitan valores androcéntricos y, en el momento en que se sospecha que
están cargados de contenido sesgado, proceder rápidamente a su detección y
análisis de elementos discriminatorios.
La pedagogía, la didáctica y la orientación se verán de esa manera
favorecidas con el uso de instrumentos objetivos de detección y análisis que
servirán, también a la hora de diseñar las diferentes concreciones del currículo
y par~ la redacción, elaboración y publicación de créditos tanto comunes como
variables.
Por último, consideran que es el Iriomento en que los planes de igualdad
de oportunidades de las mújeres con respecto a los hombres fomenten
programas de derechos humanos. Que se planteen políticas de reducción de
los estereotipos que expandan la igualdad de oportunidades entre mujer y
hombre que ofrezcan conceptos útiles, modelos y procesos para el personal
formador, educador, y orientador. Y que se creen materiales y recursos
dirigidos a la desaparición de las políticas discriminatorias.

�525

-"La reunión de pro/esores" -

Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Lidia Guadalupe Casanova Bravo

Izquierdo, Conrad. La reunión de profesores. Participar, observar y
analizar la comunicación en grupo. España: Editorial Paidós, 1996. Pág. 136.
Conrad Izquierdo es profesor del departamento de psicología de la
Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona. En su línea de
investigación converge el interés por la metodología observacional con el
estudio de la comunicación interpersonal como instrumento de desarrollo del
comportamiento del grupo en centros educativos.
En este libro expone la experiencia que adquirió a través de varios
años en reuniones con docentes. Su investigación se enfoca a la comunicación
entre profesores. El foco de la reflexión se centra en la reunión de organización
(claustros, ciclos, grupos de trabajo, etc.) porque es precisamente en esta
situación de intercambio donde aparecen con más viveza, los problemas que
se originan en la voluntad (o en la resistencia) de (a) participar.

El contenido ofrece un marco de referencia para el estudio de la
comunicación en grupo desde una perspectiva psicosocial. Cabe mencionar
que la posición peculiar del tema exige un abordaje interdisciplinar.

�526

527

El autor ha procurado explorar una línea de penetración que desemboca
en una presentación sistemática y contextualizada de los procesos_centrales
implicados en las reuniones de organización de los c~ntros de ense~~- En
este sentido, el enfoque dado no sólo es novedoso, smo que ademas viene a
llenar el vacío que existe sobre este tema.

Los cinco capítulos están íntimamente relacionados. Se producen
solapamientos y redundancias, pero no repeticiones inútiles que acaban
cansando o confundiendo. También el lector observará que es posible ubicar
ciertos segmentos de contenido en diferentes partes del texto y que los
términos clave no siempre se definen en el primer lugar en que aparecen.

No se pone énfasis en los problemas dado que la situación de necesidad
es sobradamente conocida, sino que se enfoca la voluntad de afrontarlos de
una forma realista, prudente y constructiva, con el objeto de ~~~dar !os
esfuerzos positivos que un gran número de docentes de educac10_n inf~til y
secundaria, realizan. El objetivo es abrir un campo de sugerenc1~s a ~~ de
obtener una mayor comprensión de las posibilidades de la comurucac10n en
grupo.

Es posible iniciar la lectura del libro por el capítulo que más interese. Las
interrogantes que su lectura plantee inducirán al lector a buscar más información
en los capítulos pertinentes.

El texto consta de una introducción, cinco capítulos y un epílogo. La
introducción hace ún llamado a la participación de los docentes para trabajar
en grupo y así compartir, y si es necesario discutir aspectos referentes al
proceso de enseñanza.
En los tres primeros capítulos se presentan, paso a paso, los conc~~tos
fundamentales que pueden prestar un buen servicio ~ la hora de describir Y
explicar las reuniones y de tomar decisiones para me1orarlas. Se ~s~am~~ean
conscientemente las formulaciones técnicas estándar sobre part1C1pac1on Y
conducción de reuniones, por considerar que cada grupo de profesore~ ha de
deducir sus procedimientos de diálogo (materiales-~b~entales, relac10~ales
y técnicos) a partir de unos principios claramente defirudos y de la realidad
específica de su contexto.
En el capítulo cuatro da una visión metodologica resumida del estudio
de las reuniones sin pretender, con ello que los lecto~~ _obten~an toda la
información que necesitan sobre los dos sistem~s d_e ~ál1s1s resen~~os. Pero
relacionar su lectura ayudará a relacionar los prmc1p1os y caracter1Sti~as ~
generales de la comunicación interpersonal con las ~ab~dades comurucativas
de grupo que se proponen para mejorar la com':uucac1on.

En el capítulo cinco ofrece información sobre un caso real de re~ónEste material nos aproxima a algunos problemas de ese grupo. ~l c~nterudo de
los informes recogidos mediante entrevistas rompe con el cliche de que la
solución para conseguir una buena comunicación ante docentes pasa p0r
incrementar la formalidad del encuentro en todos sus aspectos.

Por último, el epílogo recoge una respuesta que se refiere a cómo debe
ser la relación que surge de la discusión de grupo en el marco de la institución
escolar, lo cual puede servir de guía para unir esfuerzos de todos los participantes
en la conducción eficaz de la reunión. Esta propuesta ha impulsado el trabajo
de estudio e investigación realizado. Formadores, asesores, coordinadores y
docentes encontrarán un desglose sucinto de aspectos que hay que tener en
cuenta para facilitar la tarea de evaluar y perfeccionar el diálogo profesional.

�529

-"Dios, el fundamento de la vida" Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Alumno: Jesús Caos Huerta

Waldenfels, Hans. Dios.el fundamento de la vida. Salamanca: ediciones
Sígueme; 1996, pp. 136.
El presente libro es un intento de hablar de Dios a partir del pensamiento

y lenguaje contemporáneos. El autor trasciende las categorías ortodoxas
establecidas por la teología sistemática "clásica", y evade la tentación de definir
el concepto de "Dios" a la luz de los principios filosóficos helénicos.
Waldenfels se aventura a ir más allá de la teología dialéctica de Karl
Barth, secular de Bonhoeffer y Cox y existencialista de Bultman y de Tillich,
para mostrarnos un nuevo horizonte que hasta el momento ha sido poco
explorado por la teología. Su propósito es hablar de Dios, pero no desde los
sistemas y principios filosófico-teológicos plenamente establecidos y diseñados
por la dogmática eclesiástica, sino más bien a través de la comunicación
interpersonal. De esta forma, el concepto de "Dios" deja de ser algo que
únicamente compete a los filósofos y teólogos, para ser un tema en el que
cualquiera puede hablar a partir de la vida y experiencias cotidianas.
El autor, pues, aborda la problemática en torno al concepto de Dios,
situándonos en la esfera de la vida contemporánea, la cual discurre entre la

�531

530

felicidad y la necesidad, principio y fin, nada y más, desembocando en una
ambivalencia y crisis de las imágenes de Dios. Ante esta situación, es preciso
considerar una nueva apertura ala trascendencia desde la carenciadeimágen~,
para buscar "lugares abiertos" y espacio a lo insondable e indisponible.

\

1

Estos espacios abiertos, tampoco es posible encontrarlos en otras
religiones, pero sí pueden contribuir a clarificar esta búsqueda. El mundo está
saturado de imágenes y palabras, el islam nos brinda un Dios sin imagen,
mientras que el budismo, un Dios sin palabra, ello orienta nuestra búsqueda
y nos confronta ante la nada y el vacío. En esta confrontación se descubren
lugares y momentos, que a pesar de la falta de imágenes, condensan en sí los
atributos básicos de lo divino, la insondabilidad y su finitud, pero también su
poder y su presencia oculta e inevitable. "A partir de aquí puede realizarse la
revolución de la imagen de Dios, a saber, una idea de un Dios que es
increíblemente distinto de lo que pudiera imaginarse" (90).

- " Creer que se cree " Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Alumno: Jorge Luis Bazaldúa O.

Queda así abierto el camino para transitar nuevos espacios y lugares,
peroaúnnosesabeconquésevanallenarestosespacios,yestoesprecisamente
lo peligroso y arriesgado del momento en que vivimos. El error del cristianismo
es querer disponer exclusivamente de Dios y tratar de hacerlo comprensible,
convitiendo así a las teologías e iglesias, en "tumbas de Dios".
Hans Waldenfels, no es claro en cuanto a su manera de hablar de Dios,
y obviamente no intenta definirlo, sino más bien, nos llama y confronta con
nuestras convicciones personales y con nuestro discurso cotidiano en el cual
constantemente hablamos y pensamos en Dios, en expresiones tan familiares
como: ¡Adiós! ¡Dios mío! ¡Si Dios quiere! etc.

Vattimo, Gianni. Creer q_ue se cree. Barcelona: Ediciones Paidós; 1996,
Tr. Carmen Revilla. pp.127.
El pensamiento de Gianni Vattimo se ha difundido a nivel mundial
como representante de la postmodemidad. Creer que se cree es un libro que
por el título nos anuncia el simulacro de creer aún en credos de corte
fundamentalista que soslayan la relación unipersonal con Dios.

Con todo ello, el autor intenta mantener "vivo" el Dios del cristianismo,
en un mundo totalmente secularizado y que proclama a gritos que Dios "ha
muerto". El problema que subyace de fondo es que el cristianismo ha apostado
su vigencia, al casarse con el proyecto occidental, pero dicho proyecto ~tá
derrumbándose. Wandelfels está consciente de esta situación, y de las ruinas
del pensamiento occidental, nos invita a construir una imagen y visión de Dios
que esté acorde con el momento actual y que resista los embates de la
postmodernidad.

El filósofo parte del postulado del retomo a la religión de la fe
sustentada por una creencia secularizada que no acepta o no puede aceptar ya
los principios de la religión natural, como los propone el cristianismo ortodoxo.
H~blar y escribir de fe y de religión, es a causa del "creciente renacer religioso"
en el clima cultural. Además, el hombre como el ente único que se cuestiona
por el ·s er, mantiene una relación constante y viva con lo sagrado, se ve en la
urgencia ante todo por la experiencia del devenir en la muerte, de encontrar
tierra firme dónde pisar; dónde situarse para partir como ser histórico; "es algo
-como dice Vattimo-que todos vivimos como representaciones de un núcleo
de contenidos de conciencia que habíamos olvidado, sepultado de manera
inexacta en algún lugar del inconsciente como ideas infantiles"1.

Este es un libro abierto en donde el lector, finalmente, será el que hallará
sentido, si es que lo hay, al concepto de Dios.

'Gianni Vattimo. Creer que se cree. p . 22.

�533

532
Esta vuelta la fundamenta bajo el horizonte postmetafísico del
"pensamientodébil","ontologíadébil",esdecir,bajoeldeclinardelasestructuras
fuertes de la metafísica tradicional occidental reunidas por un conjunto de
dogmas legitimados por su séquito eclesiástico; o por normas establecidas por
la concepción racional de Dios en la modernidad.
Vattimo se confiesa como un católico "no militante", en base a su
heterodoxia representada en gran medida por aquella célebre frase "Dios ha
muerto", que Nietzsche pregonara como fin de la metafísica y que conduce a
Heidegger a proponer la destrucción de la metafísica occidental, por aquello
del olvido del ser por el pensamiento fuerte.

La secularización es ante todo el motor de la auténtica experiencia
religiosa, "con ella como se sabe, se indica el proceso de &lt;&lt;deriva&gt;&gt; que
desliga la civilización laica moderna de sus orígenes sagrados. Pero si lo
sagrado natural es aquel mecanismo violento que Jesús vino a desvelar y
desmentir, es muy posible que la secularización -que es también pérdida de
autoridad temporal por parte de la iglesia, autonomización de la razón
humana respecto de la dependencia de un Dios absoluto, juez amenazador, de
tal modo transcendente a nuestras ideas del bien y del mal que parece un
soberano caprichoso y extravagante- sea justamente un efecto positivo de la
enseñanza de Jesús y no un modo de alejarse de ella"2 • La vía que nos conecta
con la Kenosis, el abajamiento de Dios a status del hombre.

- "Códices de México" Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Joel Baca Pérez

.
Gt:TIERREZ SOLANA, Nelly. Códices de México. Historia e
mterpretagóndel~s grandes libros pintados prehispánicos. México. Secretaría
de la Defensa Naaonal, 1996. pp. 168.

Tal vez de aquí se parta para entender la frase "no os llamo ya siervos,
sino amigos" ijn. 15:15), mensaje que se puede entender a la luz de la
encamación de Cristo como principio divino, abierto a la intelección y
transcripción del evangelio cristiano.

Códi~s de México. esta dividido en introducción y cuatro capítulos
cad~ un_o d~icado a un n~ero va~a?le de documentos, con lo cual se logr~
la difusión ~teral _de los registros historicos precolombinos y colombinos, a
que son testimoru~s.de !~s pueblos del antiguo México. Están agrupados ~e
acuerdo a una clasificaoon que existe sobre el particular.

Sin embargo, este planteamiento -o replantamiento- de la dimensión
religiosa está profundamente arraigado en la experiencia personal, porque
-como argumenta el propio Vattimo-es imposible producir discursos religiosos
sin asumir el riesgo de un compromiso directo.

ª las Preguntas que~ neófito en la materia podría hacerse sobre el particular.

·

Enlaintroduccióndesuobra,GutiérrezSolana,darespuestaanticipada

Aunqu~ hace, menoo~ a c~i todas 1~ obras conocidas, precolombinas y
colombinas: solo descnbe veinte de las t!xistentes. Destaca por su amplitud el
grupo Borgia.
.
En el prim~r capítulo la autora desarrolla una introducción que
~ -quece s~ conterudo. En esta parte del escrito establece que el grupo de
códices Borgia, está formado por los documentos Borgia Vaticano B Fe" é á
M
La d C ·
'
·, J rv ry
eyer, u Y ospi. Esta clasificación la realizo "...el eminente investigador

' Op. cit. ,p. 41

�535

534

Eduard Soler (...) escogió el nombre de Borgia, pues éste es el (...) más
representativo del grupo"(1l otra de las característi:as de estos libros, es la que
nos ilustra en el sentido de que fueron elaborados ... antes de la llegada de los
españoles;(...) sus simbolismos son(...) co~pl~_os y ~u~cont~d~s serelac~onan
con el tonalpohualli ...".(2&gt; Para su descnpc1on di~~de el códig~ Bor~, en
secciones, láminas y / o páginas. De cada sección utiliza una o
h~Jas qu~
están relacionadas para analizarlas, describiendo el personaJe pnnapal, asi
como los atuendos con los que están dibujados. Igual procedimiento se emplea
para los códices: Vaticano B., Féjérváry Meyer, Laud y Cospi.

:an~

Como en el caso anterior, la autora inicia el segundo apartado con una
descripción de los códices que son agrupados en los ~tecos, cuya principal
característica es que fueron dibujados antes y ~espues de la ~egada de los
conquistadores. El grupo lo integran los códices: Nuttall, Viena, Bodley,
Selden Rollo Selden, Colombino, Becker l. y Becker 11. Estos documentos
recopilan la genealogía de las dinastías reinantes en la región mixteca, que se
localiza al oeste del estado de Oaxaca.
Debido a lo accidentado de la geografía oaxaqueña y a la falta de
caminos que permitiesen la comunicación, existí~ s~orios locale~ ~ue se
encontraban registrados en los pictogramas. Los pnncipales ac~nteanuent~
inscritos eras: nacimientos, casamientos, muertes, guerras y conquistas, Antoruo
Caso dice: "Los indígenas de México y de tod~ ~eso~é~ca, poseían una
verdadera vocación histórica, relataban y escnb1an historia_. Llamaban los
mixtecos Naandeye a sus códices, que rscribían para memoi:ia de lo pas~do;
deseaban comonosotros,saber los antecedentes delo que sucedíaen~o~ces... (3).
En varios documentos aparecen los mismos personajes y aconteamientos, lo
que enriquece las fuentes de investigación.
En enunciados sucesivos, se examinan los códices, en donde la autora
resalta algunas partes que pueden ser de interés para el lector.
El siguiente apartado se dedica a los códices m~yas. A~que debió
existir un número considerable de estos documentos, solo se re~straron ~os
siguientes: El Dresde, el Madrid o Tro-cartesiano y el París, c~n~~do también
como peresiano. Una de las características comunes, es su similitu~ a la del
grupo Borgia, que se encuentran relacionados con el tonalpohualh, en sus
' . Ver Gutiérrez Solana, Nelly. Códjces de Méxjco. Historia e interpretación de los grandes libros
pintados prehispánicos. México. p. 25.
2 • Ibíde m. pp. 26 y 27
3 • Ibídem. p. 81

propósitos augurales. Sin embargo, en este caso, no hay que olvidar que los
mayas habían adquirido conocimientos avanzados de matemáticas, cómputo
del tiempo y astronomía, quedando demostrado en las anotaciones
correspondientes de los códices. En ellos aparecen ilustrados los principales
dioses del panteón maya, así como las ceremonias que era necesario hacer para
propiciar la buena ventura de las peticiones. A la fecha, existe un gran número
de glifos que han sido descifrados, los cuales han enriquecido la narrativa de
los códices.
A continuación se analizan los tres documentos que hemos señalado
anteriormente.
Finalmente habla de los códices de la cultura mexica y a los afines que
forman un sólo grupo; los cuales poseen una característica común, ya que
fueron realizados de~pués de la conquista. Se relatan acontecimientos muy
anteriores a la llegada de los españoles y presentan la peculiaridad de que
fueron elaborados en papel y muestran influencias europeas. A este conjunto
pertenecen los códices: Borbónico, Tonalámatl de Aubin, Magliabechino y la
Tira de la peregrinación o Boturini.
La uniformidad en la hechura de las figuras y colores de los toponímicos
o glifos, nos indica la importancia de la educación que recibían los dibujantes
(tlacuilos), quienes eran los encargados de relatar los acontecimientos por
medio de los dibujos.
La obra de Gutiérrez Solana, describe algunas partes de los códices
utilizando fotografías en blanco y negro, algunas carecen de la nitidez necesaria
para apreciar el relato del texto.
, Existe una gran diferencia en el espacio dedicado al capítulo primero
relativo al grupo de códices Borgia, que el resto de los apartados, reduciéndose
paulatinamente la descripción de algunas de las secciones del texto.
Gutiérrez Solana posee además de ésta obr~ analizada, la intitulada:~

estructuras de terracota de El ZapotaL Veracruz.

�•

537

LA LENGUA Y LOS QUE HABLAMOS

Angélica Hernández Viera

1

"Se dice de alguien que 'no tiene pelos en la
lengua' cuando expresa lo que quiere sin rodeos,
directamente, cuando 'habla claro' o, lo que es lo
mismo, se atreve a 'decirle al pan, pan, y al vino, vino'.
Inevitablemente, esta forma de expresarse tiene sus
riesgos ya que 'el que tiene boca se equivoca' y, como
bien sabemos, 'por la boca muere el pez'. El dilema de
hablar o callar parece no tener solución: por una parte
se dice que 'en boca cerrada no entran moscas' y, por
otra, que 'al que no habla Dios no lo oye' y que 'el que
calla otorga'. Lo que sí logra consenso es que no es
conveniente 'hablar hasta por los codos', pues ya
sabemos que 'al buen entendedor pocas palabras'.
(Raúl Avila, La lengua y los hablantes, pág. 83)

Y es que actualmente, vivimos en un mundo donde la comunicación
es un aspecto indudablemente esencial; las grandes potencias del mercado
la pueden utilizar para manipular las consciencias y los deseos de la gente.
La comunicación se vuelve un arma que sabiendo ser bien utilizada,
facilita a las personas la realización de hechos que podrían haber sido más
difíciles sin ésta. Pero a veces, en este mundo loco, estamos tan
sumergidos en la agitación del diario discurrir, que vamos haciendo como
por inercia muchas de las cosas que sólo los hombres podemos hacer,
como por ejemplo hablar.

�539

538
Así, para poder saborear la fuerza que una buena comunicación
puede tener, es útil hacer un poco más consciente este acto: hablar. En La

lengua y los hablantes (Trillas, 1ª. Edición 1977, 157 págs.), Raúl Avila
señala los aspectos básicos para aprender o al menos tener una idea de la
manera en que está estructurada nuestra lengua: el español, el vehículo de
nuestra comunicación. Es un libro, en cierto sentido, de texto, se ubica en
la Colección "Cursos Básicos para Formación de Profesores", en el área de
Lenguaje y Comunicación de Trillas; pero va dirigido a los usurarios de la
lengua: los hablantes, es decir, a gente "común" que no necesariamente ha
de ser estudiosa y menos especialista del tema, y que tal vez nunca se ha
acercado al mismo.
Por ello, Raúl Avila maneja un lenguaje claro y sencillo, evitando
utilizar palabras técnicas o rebuscadas que impidan al lector la
comprensión del libro. Sin embargo, esto no indica que éste no sea útil a
profesores, ya que su clasificación en la Editorial Trillas se enfoca hacia
ellos, siendo sobre todo que para los de educación superior pueda servir
como una herramienta de enseñanza bastante válida porque los temas
presentados manejan un buen bagaje informativo propicio para la
enseñanza del español bajo todos los aspectos: semántico, semiótico,
fonológico, etc.
Los temas sobre lingüística vistos en cursos de carreras como Letras
Españolas aquí son sintetizados y presentados de forma amena,
presentando para todos los lectores agradables ilustraciones e incluso
caricaturas que facilitan mucho la mejor comprensión del texto. Además,
se ofrecen al final de cada capitulo actividades como cuestionarios y
demás, para que si el lector gusta, vaya evaluando los conocimientos que
recién va adquiriendo; para mostrar luego el autor una gama de opciones
bibliográficas para quien desea profundizar en el tema.
Así, podemos ver en este texto una interesante combinación de
sencillez y complejidad, ya que al finalizar la lectura, "el hablante" habrá
·

recibido valiosa información lingüística casi sin haber sentido lo pesado de
lo que podría haberse presentado en uri texto~ especializado.
Raúl Avila sazona sus páginas con datos chuscos y divertidos, como
cuando platica (retomando a Angel Rosenblat) sobre el turista español que
vino a Latinoamérica y tuvo serios problemas para comunicarse debido a

las diferentes formas en que hablan los latinoamericanos; donde aún entre
éstos hay problemas para entenderse, asi, una invitación como:

"Lo invito mañana a una comida en su casa
segur~ente confundiría a un sudamericano quien tal
vez se disponga a preparar una cena en su propia casa
el día siguiente, si está dispuesto a aceptar una
invitación tan insólita". (Op. cit. Pág. 90)
~úl Avila ~uestra las grandes capacidades del ser humano para
comurucarse; por e,emplo, en el capitulo de "Los fonemas" ilustra con
esquemas y una representación del aparato fonador humano, elemento
clave en la comunicación hablada; y estos datos resaltan sobremanera si el
lector observa en las primeras páginas caricaturas como la de un elefante
quien dice:
'
"Dicen que tengo memoria lo suficiente para almacenar
300 &lt;XXJ palabras. ¡Lástima que no sepa hablar! (Op. cit
pág. 29)

.
Formando un esqueleto de datos, termina por dejar al lector hasta
cierto punto asombrado de esta capacidad con la que los humanos
contamos; ya que este libro habla en si de la lengua y todos nosotros: los
hablantes; los que hablamos, los habladores, los que hablan y hablan y bla
~~

,

,

.
~ Lengua y los hablantes es un libro más que todo útil y práctico,
didáctico, de lenguaje sencillo y bastante completo en el desarrollo de sus
temas, consta de diez capítulos y representa una excelente opción para
profesores de enseñanza superior y para todos aquéllos quienes disfrutan
del sumergirse en temas "nuevos", como aquéllos que hacen conscientes
las cosas que a veces de tan comunes ya casi hacemos de forma
inconsciente, como por inercia, siendo una de ellas, uno de los dones
humanos: hablar.

�541

EN LOS LABIOS DEL AGUA: LA BUSQUEDA DE LA
REALIZACTON DEL DESEO AMOROSO
Ramiro Alberto Ríos Torres

Fue de planeta en planeta
buscando agua potable
quizás buscando la vida
o buscando la muerte
eso nunca se sabe
quizás buscando siluetas
o algo semejante que fuera adorable
o por lo menos querible
besable
vaya
amable
-SILVIO RODRIGUEZ, La canción
del elegido.

En su novela erótica En los labios del agua (Alfaguara, 1996, págs.
165), Alberto Ruy Sánchez explora el deseo amoroso de los hombres. Éste
sirve .como motor para ir entretejiendo la historia de Juan Amado,
personaje principal, quien narra su búsqueda para conocer sobre su
antepasado Aziz, su búsqueda de la ~ujer perfecta1, y la búsqueda de la
completud. Mostrándonos a su vez la ~toria de la casta de Los
Sonámbulos, erotómanos, · "personas que jamás son amadas
satisfactoriamente."
1

Con esto quiero decir la mujer perfecta para Juan Amado, ya que Ruy Sánchez no lo hace
explicito.

�542

543

El narrador dice respecto a la casta:
"Los Sonámbulos no distinguen entre la realidad y el deseo.
'Su realidad más amplia, más tangible, más corporal es el
deseo. Me muevo porque deseo. La vía en sociedad es un
espeso tejido de deseos. (.. .) La realidad es también, y sobre
todo, aqúello que deseo.
"Pero el Sonámbulo no se confunde completamente y sabe
muy bien que desear no es igual a ya haber alcanzado lo que
desea. Sabe que el deseo es siempre una búsqueda." (pág.
59)

i::7
~

r\
1

Juan Amado, al querer saber más sobre la casta de Los Sonámbulos,
va en busca de información sobre los manuscritos del calígrafo de la
ciudad imaginaria de Mogador, Aziz Al Gazali, fundador de la casta. En
su peregrinar hacia Mogador, Juan Amado va encontrando signos que le
reafirman su pertenencia a la casta de Los Sonámbulos; se va topando con
mujeres de su casta, con las cuales por su naturaleza sonambulística se
encuentra de pronto haciendo el amor. De esta manera llegó con Hawa, la
novena, la mujer perfecta, para completar su destino que había marcado
Aziz en un antiguo manuscrito.
Ruy Sánchez pone el deseo al servicio de la exploració~ de
realidades que nos pasan frecuentemente inadvertidas; o bien evadrmos
constantemente. La necesidad de llenar los vacíos existenciales es una
realidad recreada en esta novela. Como lo son también el deseo de la total
plenitud, la búsqueda de la parte complementaria, que al hacerse
consciente proporciona otro significado a la existencia. En la novela, esa
búsqueda, se vuelve un sueño dentro de la realidad o ~ la inversa, ~ reve~
lo que hay más allá de las apariencias. Y es al ~ o tiempo una via hacia
el encuentro de uno mismo. Se hace presente el ansia de complementarnos
y sentirnos más seguros.
El libro se divide en dos partes, en la primera "El agua de Los
Sonámbulos", se conforma de nueve capítulos que van acompañados de
nueve sueños de Aziz, que le dan verosimilitud y fuerza erótic~ al ~lato;
en la segunda parte, "En los labios", de manera bastante poética se
presentan cuatro pequeños capítulos que dan el final inesperado: al darse

cuenta el narrador que desde que empezó a escribir la historia habían
transcu~do más de nueve horas, buscó su reloj y no estaba, buscó el
manuscnto de Aziz y tampoco lo encontró, nadie sabía de Hawa en
Mogador, ~do había sido como un sueño fugaz, sin embargo pudo
encontrar ba10 su cama un fragmento de un sueño de Aziz, que era como
una clave de que todo lo que le había sucedido pudo ser real.
. El lenguaje de la ~ovela se vuelve una caricia para la mente y su
léxico llega a tomar otro significado. El agua significa deseo. A lo largo de
la novela, la encontramos dándole significados graduales al deseo. Por
ejemplo, el abuelo de Juan Amado dice:
"La lengua yaqui es como agua suavecita. Cuando tocas
a las mujeres con esas palabras de agua sienten rico,
quieren más. ¿Por qué crees que los yaquis tienen tanto
éxito con las mujeres, y ellas nunca los abandonan?. Por
el agua. El que toma agua en un pueblo yaqui nunca se
va. De verdad es buena. Allá no hay amor sin agua" .
(Pág. 43)
Así vemos cómo en la novela, la palabra "agua" adquiere una nueva
significación, dando el matiz de erotismo que el autor va exigiendo a sus
palabras a lo largo del texto. Y dentro de la novela, no hay amor sin deseo.
Todo este discurrir sobre el significado nos lleva a reflexionar sobre
el título. Si "En los labios del agua" es en los labios del deseo, entonces,
¿" en los labios" significa la superficie superior del deseo, la superficial, el
deseo no tocado en su totalidad? ¿El deseo es algo impenetrable? ¿La
búsqueda de la realización del deseo es algo que no se alcanza, o cuando se
alaanza se va como agua entre las manos?

�545

CANJE

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Uruvers1dad Simón Bolívar.

oso

·

�Acabóse de imprimir el día 17 de
diciembre de 1997, en la Imprenta
Universitaria de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. El tiro
fue de 500 ejemplares.

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�113

EL HABLA DEL NORESTE A TRAVÉS DE LA LIRICA POPULAR 1

Dra. Alma Silvia Rodríguez
Jefe de investigación del
Colegio de Letras de la
Facultad de Filosofía y
Letras y Jefe de la Sección de
Letras del Centro de
Estudios Humanísticos de la

U.A.N.L.
1.-

Introducción
Todo trabajo de investigación tiene una razón de ser: la que le
otorga el investigador inserto en la circunstancia del momento. Las más
grandes hazañas que ha conocido la humanidad, indudablemente se han
debido al genio creadot del hombre que desde su contexto, se expresa a
través de la lengua. Este es el ámbito en el que se ubica el presente trabajo.
La lengua, instrumento de comunicación por excelencia, de
investigación, por construir, es objeto de infinidad de trabajos de
investigación, al construir la manifestación intrínseca de todas las
interacciones sociales.

¿Cómo surgió la necesidad de trabajar sobre regionalismos?
Fueron varias las circunstancias: a) haber encontrado en otras
investigaciones, la pervivencia de ciertos vocablos de la región, cuyo
significado no se localiza en los diccionarios; b) descubrir un sinúmero de
dichos, términos, en antiguos corridos de Nuevo León; c) observar que
dichos regionalismos, no son de uso cotidiano en el área metropolitana de
nuestro Estado; d) cuestionamos si dichas palabras se utilizan todavía, o
bien si sólo se usan en ciertas regiones de Nuevo León; e) considerar una
1

Premio de Investigación (Estatal y Nacional) del Consejo Nacional para las Culturas
Populares.

�115

114

necesidad, el rescatar y copilar en un glosario los regionalismos de esta
Entidad. Sin embargo, había otra circunstancia trascendental, la invitación
directa, en 1995, de la Academia Mexicana de la Lengua para colaborar en
la elaboración del Diccionario de Mexicanismos.
La investigación tenía que enfocarse al tratamiento de vocablos por
vía popular; enlazar fenómenos histórico-culturales, referidos en los
corridos, con variedades lingüísticas. Es decir, tratar de revelar el
significado de cada palabra; de cada regionalismo, a partir de los
diccionarios parlantes, pobladores de los lugares.

,.

Estudiar las palabras en su significado contextual. La diversidad
de significados -de acuerdo a los contextos-, es lo que nos permite hablar
del fenómeno denominado polisemia. Sin embargo, cuando utilizamos el
término "regionalismo", nos referimos, a que tal o cual vocablo forma
parte del acervo léxico de una región particular, por lo que se reduce la
pluralidad sémica; aunque a veces sucede, lo contrario (V. campos
semánticos).
Cuando se detecta y registra un estado de lengua, se evidencia
cierta organización conceptual de la realidad de una comunidad, que
constituye el patrimonio cultural de una población reproducida
históricamente. En otros términos, cada expresión de una comunidad, es
parte de su proceso vital y de su cultura, por eso, el registro de voces se
convierte en una tarea de particular importancia.
Los objetivos de esta investigación fueron:

1. Recolectar voces características de la región;
2. Aportar información de carácter sociolingüístico;
3. Reunir datos léxicos para integrarlos al nuevo Diccionario de
Mexicanismos;
4. Integrar un banco de datos para investigaci~nes futuras.
La hipótesis fundamental de trabajo fue: existe una mayor abundancia de
voces regionales en zonas alejadas y de menor desarrollo; que en las zonas
urbanas, por efecto propio de la urbanización.

P~a la captur~ del co~us, se consideraron las variables de sexo y
edad, considerando la 1deologia que sostiene la existencia de la feminidad
y afirma el uso de ciertos vocablos exclusivos del hombre.
'
Se tomó en cuenta, además, la hipótesis que concierne al nivel
generacional, pues de acuerdo con la edad se presentan los fenómenos de
resistenc~ Y c~bio. Los vi~os tienden a conservar los vocablos propios
de la región; nuentras que los jóvenes se inclinan por la innovación.

. N~~o es mencionar que para la realización de este proyecto se
.tuvieron limitac1ones, tanto económicas -la falta de fianciamiento no nos
permití~ abarcar más poblaciones, ni visitar las regiones previamente
d~das, como recursos humanos, el equipo de investigación se
reduJO a sólo doce personas y una coordinadora, mismos que se dieron a la
tarea de aplicar las encuestas.
Por esta razón el alcance geográfico, tuvo que circunscribirse. De
la división_ de Nuevo León_ en ocho zonas, se escogió un municipio
representativo del ~ta.do, ubicado en la zona 2: el municipio de Cerralvo,
por ser el ~ ~tiguo del Estado con la convicción de que pudieran
quedar remxrusencias de vocabulario ancestral.
La investiga~ión llevada a acabo fue de carácter sociolingüístico.
No está de más repetir que esta área de investigación, incide en el uso de la
lengua en su contexto social.

. Para abordar el léxico, se procedió inicialmente, al análisis, de los
comd~ de,~uevo León y su significado particular o regional, por ser la
~ ó n lírica más representativa del Estado. Después se hizo una
~oón de p~br~ que fueron incluidas en una encuesta, con el objeto
de ~dagar: a) s1 Siguen en uso, y en el caso de que sea afirmativo; b)
registrar sus significados.
. Nuestra búsqueda fue orientada hacia el habla popular, para
aproxunamos al conocimiento de la idiosincracia de los habitantes del
lugar.

�117
116

D.·

El marco teórico fue sustentado en las teorías y los trabajos de
eminentes sociolingüístas: Labov, Fishman, Bemstein, R. Hamel Y Héctor
Muños. Con respecto a Labov, se adoptó la postura que él plantea: es tarea
de la sociolingüística estudiar el habla de la gen~ cuando no es ~b~rv~da
sistemáticamente; aunque, esta misma observación debe ser s1Stemática,
como único medio para llevar a cabo la investigación.
Para obtener datos, la técnica utilizada fue aplicar una encuesta,
por considerarla adecuada a nuestros fin:5 y limitacio!'es.
Los
lineamientos aplicados en su elaboración seguir fueron los señalados por
Lope Blanch y Luis Femando Lara, en su teoría de la lengua estándar.

Análisis de los resultados

a) Nivel generacional
Dentro del universo lingüístico, la manera como se emplea la

palabra nos remite ya sea al pasado (si se trata de palabras en desuso o en
completo olvido), al presente (modismos, palabras de uso diario, etc.), o al
futuro (palabras referentes al avance de la ciencia y la tecnología, por
ejemplo). Es decir, la palabra nos permite una regresión o un avance en el
tiempo, la hisotria cobra vida en cada término que usamos.

La palabra manifiesta nuestra pertenecía a un grupo, de manera
De acuerdo con el estilo, las
características, formas y diferencias de las palabras, se puede ubicar a los
disitintos hablantes en diferentes grupos de edades: niños, jóvenes,
adultos, y ancianos. En la presente investigación se corrobora esta teoría
lingüísitca.

especial, a un nivel generacional.

Esta investigación tuvo como antecedente, otra denominada
"Hacia la búsqueda de regionalismos". En esa prim~ra fase se tu~~ ~orno
objetivo esencial rescatar de regionalismos Se seleccionó un muruc1p10 en
cada zona.
El método fue:

Al comparar los tres grupos generacionales, se determinó que,

entre los cerralvences, existe una marcada tendencia para abandonar el uso
1. Seleccionar ochenta y cuatro palabras extraídas de los corridos de
Nuevo León, cuyos significados no se encuentran en diccionarios.
2 Elaborar un formato de encuesta que incluía las ochenta y cuatro
p~bras regionales, para las cuales se establecía la frecuencia de uso con
los rangos de: siempre, algunas veces, nunca. A un lado de cada palabra se
incluyó una línea en la que, en el caso de que la respuesta fuera una de las
dos primeras opciones (siempre o algunas veces), el encuestador
transcribía el significado, o los significados, de ellas.
3. Indagar sobre esos términos a través de 135 encuestas.
4. En la aplicación, de encuenstas, se co~i~eró los ~veles_ generacionales
y i¡exo, con la finalidad de observar la vanac1ón. (V. hipótes1S) . .
5. Los encuestadores se dedicaron a aplicar individual y eqwtativame~lf
las encuestas en Cerralvo. La muestra de población del lugar se determinó
con base en los datos del censo de pob~ción de 1990 (INEGI).

de regionalismos. El porcentaje de los hablantes que no recurren a estas
voces es muy elevado, mayor al 40% en todos los casos. Es sorprendente
que incluso los ancianos y los adultos de la comunidad ya no empleen, de
manera tan generaliz.ada, los regionalismos que antes los distinguín.
Incluso, al contrastar los resultados se pudo observar que, conforme se
trata de población más joven, menor es el uso de estas voces. Es decir
minetras que el grupo de gente mayor, el 38.65% siempre emplea los
regionalismos, el grupo de los jóvenes sólo un 32.8% recurre a ellos. La
misma conclusión se obtiene si se verifica que el mayor porcentaje (48.77%)
de los que aseguraron que nunca utilizaban estas voces, pertenecen al
grupo de los jóvenes.
Con respecto a este fenómeno, cabe señalar que la hipótesis
fundamental de este trabajo pareciera invalidarse. Sin embargo, si
sumamos los porcentajes en las respuestas siempre y algunas veces,
podemos concluir que los regionalismos aún siguen vigentes. Además, es
preciso aclarar, que esta hipótesis fue perfectamente validada en una
primera fase. Sin embargo, será necesario continuar con este trabajo, para
precisar criterios de validez.

�118
b) La educación como transmisora de la cultura
La lengua es el medio por el cual podemos definir nuestra cultura.
A través de la educación transmitimos nuestros conocimientos como
comunidad a las generaciones futuras. Por eso, la palabra está anclada en
la cultura y en la educación.

Definitivamente, la cercanía con la frontera influye en la cultura de
los habitantes de Cerralvo. Esto trae como resultado la aculturación de sus
pobladores. Las nuevas generaciones se encuentran inmersas en nuevas
formas de hablar que se entremezclan con el habla tradicional. Al recorrer
la ciudad, llama la atención la circulación de automóviles extranjeros con
placas de frontera en la plaza principal, mientras que en otro rincón se oye
música regional en la celebración de una quinceañera. Esa es la realidad
cultural de Cerralvo: un sincretismo particular, debido a su calidad de
entidad pequeña, de costumbres apegadas al campo y, a la vez, una
comunidad donde los lujos de la sociedad norteamericana se encuentran al
alcance de los que tienen dinero.

1

1

l.

Cabe destacar que, en Cerralvo, la educación llega hasta la
preparatoria. No existen planteles de eduación superior en el área, por lo
que, para poder contar con estudios profesionales, se debe emigrar a otras
ciudades, como Monterrey, o al país vecino. Este es un fenómento muy
interesante, pues varios de los jóvenes de 21 a 24 años expresaron con
orgullo estudiar en esuelas norteamericanas. Sin embargo, esto no sucede
con todos los jóvenes entrevistados. El estatus social al que pertenecen
determina la escuela donde estudiarán.

La falta de escuelas especializadas trae como resultado varios
problemas. La migración, antes mencionada, también la necesidad de
briscar buenos planteles en otros lugares. En lo que respecta a este
fenómeno, hay que notar que, mediante la educación formal, el hablante
ingresa al mundo de la comunicación escrita. Por lo que la carencia de ~
trae como consecuencia un alto índice de analfabetismo en la población.
En la investigación realizada .se arrojaron datos muy interesant~ sobre el
tema del analfabetismo en cuanto a los hombres y a las mu1eres. En
Cerralvo hay un alto pocentaje de analfabetismo. Sobre la m~estra
seleccionada, el 11.11 % de la población se encuentra sin haber realizado
estudios de ningún tipo. Este número es muy elevado, por lo que se

119

puede intuir que el problema de la educación es uno de los más graves a
los que se enfrenta la población.
La importancia de comparar los géneros, y los resultados

anteriores, constatan en el hecho de que la educación juega un papel
diferente para los hombres y para las mujeres. En una ciudad chica como
Cerralvo, la mujer todavía se encuentra en la posición de estudiar y
trabajar hasta que se llegue al matrimonio, y después de eso, dedicar a
cuidar el hogar y la familia. El hombre debe estudiar y trabajar para
mantener la familia. Los roles de género se encuentran muy marcados en
toda la publicación. Estudiar, por consecuencia, es importante en la
medida que se pueda mantener a una familia (en el caso de los hombres), o
se puedan adquirir los conocimientos básicos para vivir la soltería (en caso
de las mujeres). La palabra, entonces, se ve limitada al uso que se le da,
según el género. Lo que conlleva un nivel educativo diferenciado según
los sexos.
~parando los géneros, las mujeres se encuentran en amplia
desventaia con los hombres. Un 14.8% de las mujeres son analfabetas
comparadas con un 7.7% de los varones. Sólo un 12.8% tienen
preparatoria/ escuela técnica y un 4 % tienen estudios profesionales. Esto
es, porque la mayoria de las mujeres se dedican a ser amas de caso o si no
trabajan hasta quedar embarazadas.
'

La diferencia entre los géneros y su educación también se ve
reflejada de la forma en los niveles de estudio que alcanzan los dos géneros
~r separado. La mayoria de las encuestadas llegó hasta la primaria,
uuentras que entre los hombres, se da un porcentaje igual entre los que
terminaron la primaria y los que terminaron la secundaria. Comparando
el 9.2% de los hombres que estudiaron profesional contra el 4% (menos de
la mitad) de las mujeres que hicieron lo mismo, podemos apreciar que el
superarse educativamente no es una de las metas de ambos géneros.
El estudio se refleja en la familiaridad que las mujeres muestran
con respecto al léxico regional que se les presentó en la encuesta: el 49% del
listado (menos de la mitad) es conocido por las mujeres encuestadas. Esto
implica que poco menos de la mitad de la sección femenina desonoce los
regionalismos presentados en la muestra. Podríamos aventurear una
respuesta a este fenómeno comparándolo con los resultdos arrojados por
las encuestas hechas a los hombres.

�120
Los hombres que participaron como encuestados conocen el 57%
del vocabulario consultado, lo que implica que las palabras son manejadas
con mayor frecuencia por este grupo. Muchas de las observaciones hechas
por las personas que contestaban el cuestionario apuntaban a que los
regionalismos listados son "de rancho". Esta habla se considera exclusiva
de los hombres que salen a realizar labor en el rancho. Además de ésto, las
mujeres por lo general, no tienen acceso al uso de estas palabras, que en
muchos casos, son pronunciadas en círculos masculinos (a punta de riata,
por ejemplo, una buena parte de los hombres la interpreta con una
connotación fálica) y su doble sentido se encuentra lejano al conocimiento
de las mujeres.
Sin embargo, la diferencia en la educación de los géneros no es la
única razón para el desconocimiento del vocabulario regional, también se
debe tomar en cuenta, el hecho de la aculturación que se mencionó
anteriormente. Ei progreso de la ciudad y el cambio en la educación se
hace evidente en los resultados por edades. Lo urbano desplaza poco a
poco lo rural. Es un hecho que el habla se transforma paulatinamente. El
desconocimiento de la mayoría de los términos investigados denota que la
memoria oral contenida en estas voces sufre un lento, pero continuo
desgaste, al mismo tiempo que da paso a nuevas palabras, nuevos modelos
culturales. Los jóvenes -tanto hombres como mujeres- muestran un
distanciamento mucho más grande con el vocabulario regional. El 52% y el
54% del vocabulario desconocido para los jóvenes de 15 a 24 años hombres y mujeres, respectivamente-, se reduce gradualmente a 38% y
46% en los grupos de 44 años en adelante. Esto muestra que la tradición
oral, contenida en el significado de las palabras, se diluye poco a poco en
las nuevas generaciones, cuyos modelos y patrones culturales se
encuentran influenciados por los de Estados Unidos; incluso por otro
idioma (muchos de los jóvenes que se congregan en la plaza al atardecer,
aquellos que van a estudiar al otro país, se hablan entre sí en inglés,
parecen dominar mejor esta lengua que el español, su lengua nativa). Sin
embargo, también se debe de tomar en cuenta que la mayoría de los
jovénes corregia las encuestas en ciertas expresiones regionales (autopsia
por utopsía, orilla por oría, traía por traiba), eón lo que demostraban tener
conciencia sobre la norma o el uso de la lengua estándar. También la
influencia que ejercen los medios en el habla de la gente, desplaza la
tradición de la cultura oral. La mayoría de las palabras contenida en el
vocabulario de la encuesta tienen que ver con la vida rural, un tipo de
vida

121
que se va perdiendo poco a poco, con el avance de la urbanización y el

progreso.
Los resultados de los niveles educativos son alarmantes cuando se
hace el análisis del grupo muestra. El 39%, sólo tiene el nivel de la
primaria o la comenzó a cursar; mientras que el 26% terminó la secundaria.
La escuela técnica o preparatoria fue concluida por un 17% de los
encuestados , mientras que el grado profesional, fue alcanzado tan sólo por
un 6.6% de la gente entrevistada. Asi fue como se llegó al antes
mencionado 11.1 % de personas sin estudios de ninguna clase.
La situación de Cerralvo es interesante desde múltiples planos.
Siendo la primera ciudad fundada en el estado, la más antigua y por lo
tanto la que más historia poseé, el análisis sobre el uso de los
regionalismos, muestra que la mayoría desconoce el vocabulario
identificado a través de la Lírica, como el característico del habla de Nuevo
León.

Sin embargo, el porcentaje de las personas que conocen estos
términos (poco más de la mitad), nos permite concluir que estas palabras
son imágenes del pasado, de una historia que aún se mantiene en la
memoria oral. Las palabras son el espejo en el que se refleja la realidad de
las personas, la cultura que los envuelve. La palabra es un símbolo de
~en~~ad, que marca, en este caso, los nuevos modelos culturales, que los
identifica ante otros grupos. El uso de ciertas palabras nos define como
gru~ social. Pero la cultura se sustenta en la educación. No tan sólo por
medio de la educación formal, sino también por los ritos y tradiciones
sociales, que se tienen como herencia del pasado. La sociedad se refleja en
la forma en que habla y se expresa, ya que la palabra es el resultado de una
convención social. La educación debe tomar en cuenta, que la palabra es la
sumatoria de la historia de la comunidad, de su progreso, así como de las
raíces que la conforman. La palabra constituye el lazo que une a la
comunidad con su pasado, con su presente y con su futuro.

�122
e) El sexo
En este apartado se hizó una comparación entre los resultados
obtenidos en las encuestas contestadas por hombres y por mujeres. Se
tomó primero los resultados generales, y después los resultados
particulares de cada palabra con sus respectivos significados.

Para los resultados generales se procedió a encuestas a 65 hombres,
de los cuales el 57% había escuchado las 84 palabras que compoI'lía la
encuesta; de este porcentaje el 37% consideró que las palabras se escuchan
o son de uso cotidiano y sólo el 20% restante contestó que son palabras que
se usan algunas veces. En el caso de las mujeres las 70 personas
encuestadas contestaron que sólo el 49% de las palabras se escuchan o se
usan entre la gente de la región; y de ese 49%, el 30%, respondió que son
palabras que se escuchan siempre y el otro 19% palabras que se escuchan
sólo a veces.
La comparación entre los datos obtenidos, con base en los
resultados generales, refleja que un 9%, desconoce el vocabulario, lo que
corresponde a un porcentaje muy pequeño. Esto en primera instancia
podría hacer pensar que no existe·una diferencia marcada entre el habla de
las mujeres y el de los hombres. Sin embargo, un estudio más específico
de cada una de las palabras demostró lo contrario. Las palabras que
integran la encuesta, fueron tomadas de diversos corridos regionales. Las
letras de este género musical generalmente cuentan historias del campo, de
caballos u otros medios de locomoción, de inmigrantes, de revolucionarios,
etc. El mundo que en ellos se describe está más ligado con la vida diaria
del hombre, que con la de la mujer de esta región.

Los resultados que se obtuvieron en algunas de la palabras,
relacionadas con los particulares temas arriba mencionados, muestra
claramente lo anterior. Ejemplo de ello es la palabra cordada, que es una
manera que se utiliza para nombrar a la policía, el 67% de los hombres
encuestados contestaron que habían ~scuchado la palabra, mientras que
solamente el 27% de las mu~res sabían el significado de la misma. Otro
ejemplo es la palabra camella,, cuyo significado es trabajar muy duro o
arar el campo; el 61 % de los hombres la había escuchado y solamente el
27% de las mujeres. El último ejemplo es la palabra torete, que significa
oro chico o apodo que se le da a un muchacho; esta palabra solo la

123
conocían un 50% de las mujeres y un 73% de los hombres. Con las
~bras relacionad~ con peleas sucedió lo mismo. Por ejemplo, gresca y
trifaka, el porcentaJE? de hombres que conocían la palabra fue mayor, en
un 24% y 19%, con respecto a los resultados obtenidos con las mujeres.
Solamente en pocas palabras los resultados fueron inversos, como en el
caso de Luz de Dios, una manera de llamar a Dios o lo relativo a la
divinidad, las mujeres respondieron en un porcentaje más alto, el 52% de
las encuestadas contestaron que habían escuchado la expresión a diferencia
del 42% de los hombres. Lo mismo sucedió, aunque en menor escala, con
la palabra matachines y la expresión la del mero Nuevo Le6n.
Otro factor que influyó en los resultados generales es que muchas
de las palabras que componían la encuesta resultaron ser polisémicas, es
decir, que poseen varios significados. Este aspecto no se tomó en cuenta a
la hora de graficar, por lo que una palabra puede aparecer con un
porcentaje que no siempre corresponde a un significado único. Un ejemplo
de esto es mocho que puede referirse tanto a un lisiado como a un hombre
muy religioso o, incluso, a un soldado; el 89% de los encuestados
respondieron que habían escuchado la palabra. Sin embargo de estas
personas no todas contestaron con un sólo significado.
Si pretendemos hacer un análisis de las diferencias entre el habla

de los hombres de Cerralvo y las mujeres, es necesario hablar de estos
significados. Un ejemplo que puede ilustrar el por qué de esta necesidad
es la palabra mota, que tanto puede ser una forma de nombrar la
marihuana como puede designar una bola de estambre o un banderín de
porrista. En general, la diferencia entre las respuestas es mínima, el 93 % de
los ho~bres c~ntes~n que ya habían escuchado la palabra y el 86% de
~ ?'UJeres dto la nusma respuesta. Sin embargo, al preguntarles el
~ d o , la mayoría de los hombres respondieron que mota significa
~uana y, en el caso de las mujeres, las respuestas acerca del
Significado se inclinaron más a las bolas de estambre y a los banderines.
Lo anterior. no indica que las mujeres desconocen el otro significado de la
palabra. Srmplemente, optaron por decir lo que ellas consideraban como
una mejor respuesta. Otra de las situaciones donde sucede esto, es la
~~ guasa, que puede ser una parte de la tuerca, pero que también
Significa una broma o una burla. La mayoría de las mujeres que afirmaron
conocer la palabra (un 61 %) mencionaron primero el significado relativo a
la broma. Los hombres (89%), a excepción de algunos de los menores de
25 de años, mencionaron el otro significado. Aquí los significados

�125

124
usados tienen más relación con la forma de vida, que con el uso de la
palabra. Es más común que un hombre utilice en su vida diaria las tuercas,
que una mujer. Otros ejemplos de lo anterior son: gallito jugado y mentar.
Un aspectotambién importante que se debe de tomar en cuenta,
son las palabras tabú, que normalmente se usan con un doble sentido, por
lo general relacionado con la sexualidad. En la encuesta vienen dos
palabras que podían ser consideradas como palabras tabú: a punta de riat,
y talegas, las cuales además de sus respectivos significados se utilizan para
nombrar los órganos sexuales masculinos. Tanto hombres como mujeres
optaron, en su mayoría, por abstenerse a dar el significado tabú de la
palabra, por lo que se limitaron a dar el sentido denotativo de la palabra, o
bien, se negaron a responder. Lo anterior demuestra que tanto en hombres
como en mujeres se encontró cierta predisposición para hablar
"claramente" frente al encuestador.
Como hemos visto, existe una diferencia entre el habla de una
mujer y la de un hombre, y ésta principlamente origina por las diferencias
en actividades que realizan. Los hechos que mencionamos son una
muestra de como el medio social influye en la lengua. En un municipio
como Cerralvo donde aún los roles de la mujer y el hombre están muy
marcados, las palabras que ambos usan son el resultado de su visión del
mundo.

1

l.

d) Los campos semánticos
A partir de los resultados obtenidos en las encuestas, se creó un
pequeño glosario de término no de acuerdo con los diferentes significados
que brindaron los encuestados. Para la creación del mismo se observaron
los siguientes criterios: evitar redundancias, repeticiones y datos
irrelevantes, por lo cual fueron eliminadas las respuestas que no
coincidían. De esta manera, sólo se dan la definiciones con un mayor
índice de frecuencias.
Los problemas que surgieron al crear este pequeño diccionario de
regionalismos fueron los siguientes: a) en la encuesta se presentaron
palabras cuyo significado ningún encuestado pudo señalar, b) hubo
palabras que los encuestados no utilizaban tal y como se encontrab~ en la
encuesta y c) hubo palabras cuyo significado resultó dudoso, debido a la
incongruencia de los significados proporcionados.

Dentro del primer grupo, se incluyen las palabras cuari6 y fiebos:
los encuestados respondieron que nunca habían escuchado estos términos.
Por esta razón, no se incorporaron en la clasificación de campos
semánticos.

El segundo grupo lo formaron palabras que los encuestados
conocían, pero no las utilizaban tal y como estaban escritas en las

encuestas. Estas palabras son orla, traiba y utopsia. En estos casos, la

gente respondió que utilizaban los términos: orilla, traía y autopsia,
respectivamente, lo cual significa que se dieron cuenta de la diferencia

entre un uso coloquial y el normativo.
El último grupo lo constituyen las palabras cuyo significado
resultó dudoso debido a que los encuestados brindaron respuestas
variadas, lo cual imposibilitó su integración en una definición común a
todas las respuestas. Se trata de las palabras a topar las hordas, abajeno,
alfajores, arredran, bald6n, gabelas, pardines, remuda y tremolear. Por lo
tanto, tampoco fueron incluídas en la clasificación de campos semánticos,
debido a la falta de datos para catalogarlas.
Considerando a la variedad temática de los significados de las

palabras, las agrupamos dentro de nueve campos semánticos, que a la vez
subdividimos de acuerdo con la utilización de cada palabra.2
Existen distintos criterios y/ u opiniones referentes a la creación de
diccionarios de regionalismos, que atienden a diferentes aspectos. A
continuación transcribimos la opinión de Luis Fernando Lara, del Colegio
de México, con respecto a éstos:
Los diccionarios de regionalismos obedecen por lo tanto, en la
mayor parte de los casos, al interés por registrar la variedad léxica del
español, a la que por lo general se aprecia por su carácter cultural,
étnico o nacional; pero romo su único papel ideológico consiste en el
desvio respecto de lo castellano castiw y en el peligro que representan
para la unidad de la lengua, tienen que aceptar su incapacidad de
principio para competir con el DRAB y para postular valores
lingüísticos independientes.

1

Recordemos que el criterio tomado para la elaboración de campos semánticos está basado
'9tridamente en las respuestas de las encuenstas, por lo tanto, en el uso que los hablantes le
dan acada palabra.

�126

127

mregionalismo, en cuanto desvío de las normas académicas, se ve
como un caso especial del "barbarismo" y adquiere, en relación con el
ideal de lengua general, el valor negativo que atestiguan muchas obras
lexicográficas hispanoamericanas.3
De acuerdo con los criterios descritos, los campos semánticos que
se formaron son: cultura popular, flora, fauna, geografía, autoridades,
acciones, objetos, apodos y maldiciones.

J

Cultura popular: En este campo semántico se agruparon las
palabras referentes a vicios, pleitos, religión y fiestas. Incluimos estos
términos dentro de esta clasificación por la frecuencia de su uso dentro de
la lengua hablada en el entorno popular o pueblerino, ya que son palabras
muy utilizadas en el municipio de Cerralvo por gente de todas las edades y
de ambos sexos.
Las palabras incluidas en el subcampo de vicio fueron: a punta de
borracheras, que se refiere al acto de ingerir bebidas alcohólicas en grandes
cantidades; mota, que en este caso, se refiere a la marihuana;4 pisto,
vinculado a las bebidad alcohólicas; se le llama así tanto a la bebida, como
a la personal que las ingiere.
El subcampo de pleitos incluye palabras como: alegar, que es un
sinónimo de discutir y en ocasiones se puede interpretar como una especie
de discusión violenta, que ocasiona conflictos; borlote, se refiere a un grupo
de gente que hace escándalo o bulla, por lo que altera el orden público;
bravatas, que, al igual que alegar, significa discutir con violencia; gresca,
sinónimo de riña; habladas, que significa hablar mal de la gente con el fin de
criticar; relices, que se refiere a pleitos; trifulca, relativo a un grupo de
personas que buscan involucrarse en conflictos.
El subcampo de religión se refiere a las palabras que aluden a Dios
o a tradiciones apegadas a la iglesia. Estas expresiones son: luz de Dios, que
se refiere a Dios; matachines, que son bailarines que danzan frente a la
iglesia en días festivos eclesiásticos. Y· por úl~o, el subcampo de fiestas,

Lara, Luis Femando. Dimensiones de la lexicografía.. A propósito del diccionario del
espai\ol de México. fil Colegio de México, 1990, p. 172
• Esta es una palabra polisémica, ya que tiene dos significados: uno es marihuana (droga) ye!
otro una pequeña bola de estambre. ID segundo significado se incluye dentro del caDIPo
semántico de objetos, que veremos más adelante.

3

donde incluimos la expresión de hacer gorra por su naturaleza semántica,
interpretada como el hecho de ir a una fiesta o a un lugar sin estar
invitado.
El siguiente campo semántico es el que concierne a la flora en
donde agrupamos las palabras relacionadas con los diversos tipos de
vegetación. Estos fueron: anacahuita, árbol típico de la región de Cerralvo
que se caracteriza por sus flores blancas; comas y anacuas, las comas son una
especie de fruta pequeña comestible que dan las anacuas que son los
árboles de dicha fruta; retamas, que es una variedad de árbol con flor
amarilla y verde.
Después se encuentra una subdivisión para una sola palabra, que
dentro de las encuestas destaca por su correlación con la flora. Por
consiguiente, la clasificamos bajo la categoria de palabras referentes a la
flora. Se trata de la palabra chinampas, que en la mayoria de los casos fue
citada como una parcela de tierra para sembrar.
El tercer campo semántico es el de la fauna, en donde se
encuentran, en primer lugar, aquellas palabras que denominan diversos
tipos de animales de manera directa. Los términos son los siguientes: jaibo,
referente a un animal acuático; jaina, animal del color del caballo; puraques,
palabra que se utiliza ·para designar a una especie de pájaros pequeños;
tamb~én se e~plea para referirse a ciertos pájaros; torete, que
significa toro JOVen; chicharra, especie de grillo que producen ruido durante
la noche; chincuales, pequeños animales que provocan rozadura en la piel
de los niños recién nacidos.

"!"~~,

La subdivisión de la fauna, a su vez, se llevó a cabo bajo el criterio
de relacionar modismos referentes a esta categoria semántica. Se trata de
las siguientes palabras: a punta de riata, relacionada con la acción de arriar
animales; amarrar la carrera, que se refiere a los tratos hechos con respecto a
los caballos en carreras de esta índole; arrió, acción de trasladar el ganado
de un lugar a otro; caballos pelones, designación aplicable a los caballos con
pelo escaso; cabresto, palabra polisémica que encierra varios aspectos
referentes a los objetos utilizados para montar; coleaderas, tradición que se
lleva a cabo en las charreadas; gallito jugado, que se refiere a los gallos de
pelea; llevar en ancas, cuyo significado es montar sin silla; pial, que se usa
para nombrar al mecate que se emplea para amarrar a las vacas durante la

�128
129
ordeña; y finalmente, punta de ganado, expresión utilizada durante el arreo
del ganado.
El siguiente campo semántico es el que se relaciona con la
geografía. Las palabras que conforman este campo son: caminos riales,
cuyo significado corresponde a los caminos vecinales que, en la mayoría de
los casos, son angostos; devisadero, lugar de relieve desde el cual se puede
ver a lo lejos el panorama; y re/ices, que se refiere a una zona específica de
relieve terrenal.

.1 •
)

J

El campo semántico referente a las autoridades lo conforman las
siguientes palabras: cordada, que significa policía; mochos, sinónimo de
soldados; y rinches, policía estadounidense. La subdivisión de este campo
se relaciona con lo relativo a las autoridades, y la única palabra que
conforma este subcampo es chicharra, utilizada para designar un bastón o
aparato de uso policíaco para dar toques eléctricos a los detenidos.
El siguiente campo semántico es el de las acciones, y se subdividió
en verbos, sustantivos y adjetivos. Las palabras incluidas en la subdivisón
de verbos son: a.figurar, distorsión del verbo figurar, que significa imaginar
o creer; apearse, que viene del verbo apear, cuyo significado es bajar o
descender de algo; arrió, conjugación en tiempo pasado del verbo arriar,
que significa trasladar el ganado de un lugar a otro; camellar, que quiere
decir trabajar; cuadrar, sinónimo de medir un terreno; mentar, deformación
del verbo mencionar; motejar, se refiere a criticar o hablar mal de la gente;
parejear, que significa andar en parejas; venadear, cuyo significado es
esperar escondido a alguien para matarlo a traición (como a los venados se
les caza sin que se den cuenta).
Los sustantivos que se refieren a una acción son: calada, derivado
de la acción de calar, que significa probar o examinar algo; dilación,
modismo del verbo dilatar, que significa tardanza; encomendero, derivado
del verbo encomendar, referente a la persona a quien se le encomienda
algo; guasa, vinculado al verbo vacQar, que significa broma, vacilada;
habladas, modismo del verbo hablar, que a su· vez quiere decir chismes o
habladurías; portador, que sé refiere a la acción de portar o llevar algo;
querencia, distorsión de la palabra querer, que se utiliza para hablar de algo
que se quiere o con el que se está encariñado; zambullidor, término con el
que se nombra a una persona que se zambulle.

Y por último, los adjetivos son: fraguado, que se refiere a forjar el
hierro; tapado, derivado de la acción de tapar; y tronchados, proviniente de
la acción de tronchar, que se refiere a las apuestas o también a partir algo.

Algunas palabras utilizadas para designar cosas físicas no lograron
conformar ningún campo semántico que conservara vínculos temáticos, así
que se decidió creél! un campo semántico nuevo denominado objetos.
Dicho campo está constituido por palabras como: belduque, que es un
cuchillo grande con mucho filo; guasa, que es un componente
complementario del tomillo; horcones, troncos grandes utilizados para
detener cercas; talegas, referentes a montoncitos o bolsas de algo; y mota,
denominación dada a bolas pequeñas de estambre.
Los apodos conforman un distinto campo semántico, aunque
muchas de las palabras que incluimos en él ya habían sido incorporadas en
otros campos. Ésto se debe a que los hablantes adecuan el significado de
estas palabras para designar personas o cosas con ciertas características.
Dentro de este campo se sitúan términos como: atrabancado, personas muy
impulsivas; gallito jugado, personas con experiencia y muy decididas;
gañan, hombre mentiroso, ventajoso y abusivo; jaibo, personas originarias
de Tampico; jaina, como se les llama a las novias; la de mero Nuevo León,
expresión utilizada para designar algo o alguien originario de Nuevo León;
mantenedor, persona que mantiene o sostiene algo; mochos, que puede
significar incompleto o, también, foraneo, extranjero; talegas, gente floja u
holgaz.ana; tapado, persona cerrada o torpe; taraváa, persona que habla
mucho y rápidamente; tartana, expresión utilizada para referirse a un carro
o vehículo vi!=!jo; tintina, persona delgada y menuda; torete, joven o
adolescente; y zambullidor, persona que se zambulle.
El último campo y el más pequeño es el de las maldiciones en el
que entran palabras como: diantre, expresión que se refiere a un niño
travieso; mentar, que se emplea como una grosería (mentar la madre)

CAMPOS SEMÁNTICOS
CULTURA POPULAR

a) vicio
a punta de borrachera
mota
pisto

�130

b) pleitos
alegar
borlote
bravatas
gresca
habladas
relices
trifulca
e) religión
luz de Dios
matachines
1 •
)

J

d) fiestas
hacer gorra
GEOGRAFIA

caminos riales
devisadero
relices

131

comas y anacuas
retamas

o) relativo a la flora
chinampas
AUTORIDADES
cordada
mochos
rinches

o) relativo a las autoridades
chicharra
OBJETOS
belduque

guasa
horcones

talegas
APODOS

1

L

atrabancado
gallito jugado
gañán

jaibo
jaina
la de mero Nuevo León
mantenedor
mochos
relegas
tapado
taravfa
tartana
tintina
torete
zambullidor

FLORA
Anacahuita

mota

FAUNA

jaibo
jaina
puraques
tintina
torete

chicharra
chincuales

o) modismos
a punta de riata
amarrar la carrera

126
arrió

caballito aceitero
caballos pelones

7

�132
cabresto
coleaderas
gallito jugado
llevar en ancas
pial
puraques
ACCIONES

a) verbos

1

-·

J

afigurar
apearse
arrió
camellar
cuarar
mentar
motejar
parejear
venadear

b) sustantivos

.

..,

calada
dilación
encomendadero
guasa
habladas
portador
querencia
zambullidor
e) adjetivos
fraguado
tapado
tronchados
MALDIO0NES
diantre
mentar

133
Como se pudo observar, existen muchas palabras que contienen
varios significados y que se incluyen en más de un campo semántico, por
lo tanto poseen la cualidad de ser polisémicas. Dichas palabras se utilizan
indistintamente para designar diferentes cosas. Tomemos el ejemplo de
torete, que dentro del campo semántico de la fauna es un toro joven que
aún se encuentra en crecimiento, mientras que la misma palabra posee la
característica de ser un apodo que se refiere a un muchacho adolescente.
Fsta ambivalencia de significados puede explicarse por medio de la cultura
popular. La gente, al utilizar este término, que originalmente se refiere a
un animal, lo adopta también para referirse a una persona que presenta
características similares al animal (edad joven, hombre que está en la etapa
de crecimiento).

Al igual que esta palabra existen muchos otros ejemplos aplicables
a este fenómeno sociocultural y lingüístico que nos demuestra cómo la
gente se sirve de diversas expresiones para referirse a aspectos de su
realidad cotidiana. En relación a dichas palabras por lo general se puede
detectar un tono de burla o de sátira en su empleo. Por ejemplo, talegas,
cuyo significado original es bolsas, montoncitos o sacos para guardar algo,
pero que los hablantes han tomado para nombrar a la gente floja o, como
vulgarmente dicen, "huevona".

Las fenómenos lingüísticos que se han reseñado, ponen de relieve
la extrapoblación de un momento histórico-social en el uso de la lengua, la
conjunción de la dimensión lingüística inserta en el sujeto, aún más allá de
la autoconciencia.
La perspectiva de la sociolingüística coincide con esta
presentación. En este mismo sentido, la historia social del hombre,
adquiere un carácter protagónico a través de la palabra.
Antes de concluir, quiero dejar sentado públicamente, el
agradecimineto sincero a mis alumnos de la U.A.N.L. y del ITFSM del
seminario de Sociolingüística en el semestre de primavera de 1996, sin los
cuales hubiera sido muy difícil llevar a cabo esta investigación.

t

�135

CÉSAR VALLEJO
(LOS HERALDOS NEGROS, TRILCE._}

Mtro. José Javier Villarreal
Catedrático de Post-Grado
de la Facultad de Filosofía y Letras

"Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé!"
César Vallejo

m dieciséis

de marzo de 1892, en el barrio de Cajabamba, Calle

Colón (hoy César Vallejo), número%, en Santiago de Chuco, Perú, nace el
poeta César Abraham Vallejo.t

1

Fue el menor de once hermanos. Su afición por la lectura y un
carácter un tanto introvertido se manifestarán en él desde muy tempr~
edad; y es de suponer, por el ambiente que reinaba en la familia, que sus
primeras lecturas consistieran en textos de índole religiosa.
Cursa su instrucción secundaria en el Colegio Nacional de San
Nicolás, en Huamachuco. A pesar de las notas obtenidas, de su facilidad
para el estudio y de__.. sus dotes de buen versificador, por razones de
naturaleu económica, tiene que permanecer en Santiago de Chuco.
1

1.os datos que sobre la vida del poeta aparecen "en este ensayo se basan fundamentalmente
en el imprescindible libro de Ángel flores: César Vallejo: Síntesis biográfica, bibliografía e
IDdice de poemas ( N. del A. ).

•

�136
En 1910 se matricula en la Facultad de Letras de la Universidad de
la Libertad, en Trujillo. De nuevo su precaria economía le obligará a volver
a Santiago. Al año siguiente, apoyado por su padre y su hermano Víctor,
viaja a la ciudad de Lima para incorporarse a la Universidad Mayor de San
Marcos. Esta vez se tratará de la facultad de Medicina, a la que pronto
renunciará para dedicarse -temporalmente- a la docencia particular.
Después de ejercer una serie de trabajos, desde preceptor hasta
ayudante de cajero de hacienda, en 1913 ingresa finalmente a la Facultad
de Filosoña y Letras de la Universidad de La Libertad, en Trujillo, donde
deberá emplearse como maestro en un centro de enseñanza media para
poder sostenerse. En esta época lee la Filosofía del siglo XIX de Taine, que
será fundamental para su tesis sobre El Romanticismo en la poesía
Castellana. Al año siguiente aparecen poemas suyos en revistas y
periódicos, que años más tarde recogerá, luego de previas correcciones, en
Los heraldos negros ("Sauce" y "Terceto autóctono").
1915 es un año decisivo en la formación del poeta. Su vida
universitaria, su labor de maestro de primer año de instrucción primaria y
la bohemia lo llevan a descubrir lecturas (Whitman, Verlaine, Maeterlinck,
Kierkegaard, La poesía francesa moderna de Enrique Díez-Canedo y
Femando Fortún, etc. ); en ese mismo periodo tiene experiencias que serán
claves tanto en su vida como en su obra, como sin duda lo fue el
fallecimiento de su hermano Miguel que marcará con la presencia de la
muerte su poesía. Ese mismo año recibe el título de Bachiller en Filosofía y
Letras con su tesis: El Romanticismo en la poesía castellana.
Continúa en Trujillo con sus estudios de Derecho que realizaba a la
par de los de Letras.
Aparecen publicados más poemas que integrarán Los herald08
negros ("Aldeana", "Noche en el campo", que en el libro se. llamará
"Hojas de ébano"). Vive con María Rosa Sandoval,uno de los más intensos

137

romane~ de su vida de estudiante. María Rosa es una muchacha taciturna
y sensible que embona perfectamente con el carácter del
ta
·d
te
poe ·
Desgracia
amen , tres años más tarde, en 1918, a la edad de 24 años

muere ella.

,

En 1917, gracias a la librería "Cultura Popular" de la plaza 1 ·to
de la ciudad de Trujillo, tiene acceso a revistas como España, Cerv~s ;
La &amp;fera ~e España, y Colónida, revista peruana dirigida por el cuentista y
futuro anugo del poeta Abraham Valdelomar; publicaciones que difund
la vanguardia literaria de aquellos años. Lee a Romain Rolland, a H enn
e~
Barbusse Y el libro: La canción de las_figuras del poeta peruano José María

Eguren.

Inicia su desafortunada relación con Zoila Rosa Cuadra que según
los estudiosos del autor, es el modelo de la protagonista de "H '"
d 1
•
eces , uno
.e os mepr_poemas de Los heraldos negros! Y de lo que integrará este
libro se publican en ese mismo año "amor'' y "Pagana", al ti.empo que es
~ d o el poema "El poeta a su amada" por la revista limeña
Vanedades.

Lee, muy presumiblemente por esas fechas, a Ortega y Gasset, a
Unamuno, Azorín, Spengler, Ibsen, Tolstoi, O' Annunzio, etc.
. . . El 26 de diciembre, después de una escena romántica de intento de
swad10 por celos, provocados al parecer por "Mirtho" ( Zoila) van ·
~dona Trujillo para llegar el día 30 de ese mes a la ciudad de LU:~º
Tiene 25 años de edad.
·

Se inscribe en la Facultad de Letras de la Universidad Mayor de
San Marcos, Y meses más tarde recibe una carta de Federico Esquerre
do~de le notifica la muerte de María Rosa Sandoval. Se ha querido
establecer una referencia de este hecho en el poema "Los dados eternos" de
Los heraldos negros!

Se emplea como maestro en el Cplegio Barrós.

�138

139

El 8 de agosto muere su madre en Santiago de Chuco, lo que
afectará terriblemente el ánimo del poeta, y el día 6 de septiembre fallece
don Pedro M. Barrós, fundador y director del Colegio Barrós. Vallejo,
asumirá la dirección del plantel y se verá obligado a cambiarle el nombre
por el de Instituto Nacional.

"ID poeta a su amada" es uno de los sonetos ~ extraños y
sugerentes que conforman Los heraldos negros. En él, la pasión de Cristo,
concretamente su muerte, se fusiona a la pasión del poeta por su amada.
Gracias a un logradísimo manejo del lenguaje, el autor va creando una
serie de imágenes desgarradoras y violentas en su desmesurada carga
semántica, en su afanosa retórica por revelar lo indecible:

Vallejo sostiene relaciones con Otilia Villanueva, cuñada de uno de

sus compañeros del Instituto. La joven, que cuenta con sólo 15 años de
edad, se embaraza, por lo que su familia presiona al poeta para que éste se

-,. ...
)

J

. ..

case con ella. Vallejo rehusa casarse y propone que Otilia se haga practicar
un aborto. El problema trasciende y la familia de Otilia consigue que lo
despidan de su cargo en el Instituto. Breve periodo de desempleo hasta que
consigue incorporarse en el Colegio Guadalupe. A mediados de ese año
(1919) aparece su libro Los heraldos negros!

En esta noche rara que tanto me has mirado, la Muerte ha
estado alegre y ha cantado en su hueso.
En esta noche de septiembre se ha oficiado mi segundo
caída y el más humano beso.

Es obligado señalar aquí una honda coincidencia entre el universo
lfrico de César Vallejo y el de Ramón López Velarde. La naturaleza de
algunas imágenes; el provincianismo, el dolor, las referencias y
correspondencias con elementos propios del mundo cristiano y el estado
ebrio de la zozobra los hermanan profundamente.

La densidad y el dolor se desbordan a través de los versos de César
Vallejo. Vallejo es un poeta que apuesta por lo verdadero y próximo, por lo
elemental y cotidiano. Su poesía es un tenso testimonio de vida, una gran
alegoría que penetra y corroe, que se estanca en el pecho y nos dobla; se
sirve del lenguaje para configurar un universo sordo y cerrado donde las
imágenes y metáforas dan razón de un padecer alucinante que se cobija,
paradójicamente, en la belleza. Sin embargo, esta belleza tiene varios
canales para manifestarse. Unas veces será por medio de un manejo del
lenguaje cuyas referencias últimas tienen que ver con el mundo presentado
a lo largo de la Biblia, y otras veces, a través del recurso de una zoología
que servirá de pantalla emocional para que el hombre proyecte todas sus
angustias y temores. En poemas como "La araña", perteneciente a su
primer libro: Los heraldos negros, encontramos un manejo exacto de la
ironía al momento que el poeta describe al animal que da título al texto;
pero el efecto que provoca el poema en el lector es de una inmensa ternura
y un hondo desamparo. Años más tarde, en un poema de Trilce, su
segundo libro, escribirá: "lloriquea, gusanea la arácnida acuarela / de la
melancolía."2

Los heraldos negros, "fechado en 'Lima, 1918' ( no consta el
nombre del editor, pero fue impreso en los talleres de Souza Ferreyra ), no
vio la luz hasta mediados de 1919, probablemente en julio",.a es el libro de
arranque de un poeta excepcional, en él encontramos un depurado
lenguaje modernista que proviene de tres de los más importantes poetas de
este movimiento literario: Rubén Darío, Leopoldo Lugones y Julio Herrera
YReissig. No obstante, estas excelentes presencias sirven de trampolín para
que Vallejo emprenda el vuelo rum~ a una retórica más concentrada y

2César Vallejo. Trilce, p. 314.

3Cáar Vallejo. Obra Poétia, p. 6.

La desolación golpea el rostro del poeta y lo hace confesar, en

medio de las arenas movedizas de la depresión, su más oscuro y cierto
lamento:

Esta tarde llueve, llueve mucho. ¡Y no tengo ganas de
vivir, corazón!

�141
140
personal, por medio de la cual la realidad se acerque y manifieste en el
poema sin los preciosismos y exotismos tan caros al lenguaje modernisla,
Los heraldos negros es un primer libro de violencia inusual; su autor afina
en él una voz primigenia y misteriosa, una voz que se alza desde 811
desarraigo para crear su propia realidad lingüística.

)

)
j

..

A pesar del pesado lastre modernista, empieza en este libro a
despuntar un lenguaje coloquial enriquecido con un soporte conceptual
que viene a revelar un trasfondo lírico personalísimo y grave. Las imágenes
más que ser visuales se convierten, por medio de las comparaciones y los
símiles, en energías sugestivas abiertas a la seducción por medio de lo
misterioso; de ahí que el plano alegórico en esta poesía sea fundamental
Buena parte de los textos de Los heraldos negros presenta esta
característica; siendo entonces este libro un saldo de cuentas y un urgente
aviso de algo por venir.

Entre las preocupaciones más evidentes que se manifiestan en este
volumen destacan como un sólido triunvirato: dios, la muerte y la mujer. El
poeta, traspasado por el dolor, se abandonará en un laberinto erigido por
estas tres fuerzas y presencias directrices del universo lírico de Loe
heraldos negros.
César Vallejo establece en este libro una indisoluble relación, una
especie de amalgama acciona! entre dios, la muerte y la mujer. Dios será
una entidad poderosa y soberbia que escarnecerá y jugará con el destino
del hombre; una presencia a la cual el hombre, trágicamente, combatirá La
influencia de Nietzsche en estos poemas es por demás evidente:
Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

La muerte, más que ser el término de la vida, es la vida misma. La
muerte para César Vallejo es la condición miserable del hombre, esa
amargura y desamparo que la culpa agigantará a dimensiones
insoportables:

Hasta cuándo la Duda nos brindará blasones
por haber padecido!. ..
Ya nos hemos sentado
mucho a la mesa, con la amargura de un niño
que a media noche, llora de hambre, desvelado ...
La mujer gestará la vida(" ¿La Vida? Hembra proteica." ),4 que será
la muerte ( "La tumba es todavía / un sexo de mujer que atrae al hombre!"
)5 que, a su vez, estará gobernada por dios en detrimento del hombre. Dios,
la muerte Y la mujer se plasman como una terrible trinidad que reduce al
hombre a la condición de frágil criatura. El pesimismo y la fatalidad serán
las cicatrices más detectables y definitorias de Los heraldos negros.

Si quisiéramos ensayar una especie de disección de Los heraldos

negros_ ésta podría ser una posible guía de lectura: primero, el sufrimiento
en general. Segundo, la desolación íntima vista a través de los otros.

Tercero, la fatalidad, la desesperanza. Cuarto, la rebelión trágica. El poeta,
ula voz de la tribu". Y quinto, el universo íntimo del poeta visto a través
del padre, la madre, el hermano y él mismo como víctima de un destino
adverso.
"Canciones de hogar" es el último de los 6 apartados de Los
heraldos... ("Plafones ágiles", "Buzos", "De la tierra", "Nostalgias
imperiales" y "Truenos". ), y es donde el libro alcanza su momento más
álgido, donde los poemas fluyen de manera cierta y decantada hacia el
~en~ mismo de la emoción. Vallejo, en poemas como "Los pasos lejanos",
A nu hermano Miguel", "Enereida" y "Espergesia" termina de saldar su
4César Vallejo. Poesía_completa, p. 101.
~p.92.

.

�142

143

cuenta con el modernismo, prueba sus recursos y posibilidades, demuestra
ser un poeta de fueru y tono impresionantes. Su ribno es más suelto que
en sus primeros poemas, la musicalidad se apoya en un tono melódico
cercano a la confesión, a la plática en voz baja. El ribno guarda ya estrecha
relación con el hecho revelado, revelado en esas imágenes que se concretan
a través de ese lenguaje aparentemente coloquial que irá conformando. Ese
lenguaje de pasión descamada que se manifestará en su siguiente libro, en
su último libro de poemas publicado en vida: Trilce.
"Trilce se empezó a escribir en 1918; la mayor parte del libro fue
escrita en 1919, y los últimos dos poemas en 1922."6

• &gt;
)
J

."&gt;

..

En agosto de 1919 terminan definitivamente las relaciones entre
Vallejo y Otilia Villanueva, cuando la familia de ésta decide mandarla a
San Mateo de Surco. Al parecer, Vallejo nunca tuvo noticias sobre el
resultado final del embarazo de Otilia.
En noviembre de ese mismo año, muere víctima de un accidente
Abraham Valdelomar, el que fuera su amigo más cercano dentro del
ambiente literario limeño.
A principios de 1920 es cesado, por razones presupuesta.les, de su
cargo de Inspector Disciplinario del Colegio de Nuestra Señora de
Guadalupe. Al verse desempleado determina irse a Europa, no sin antes
despedirse de la familia y de sus amigos de Trujillo.

1

t

De mayo a agosto el poeta se desplazará de Lima a Trujillo, de
Trujillo a Santiago de Chuco, de Santiago, nuevamente a Trujillo; y ya_en
camino a Lima, Vallejo cambia su rumbo hacia Huamchuco, y, de ahí, a
Santiago de Chuco. Este rodeo sentimental acabará trágicamente con los
disturbios que se llevan a cabo, la tarde del domingo primero de agosto, en
Santiago, durante los cuales es saqueada e . incendiada la tien~a de don
Carlos Santa.maría, la casa comercial más importante de la región. ~
6César Vallejo. Trilce, p. 25.

indd~te provocará una ~tencia de formal prisión en contra del poeta.
Vallejo se esconde en Mansiche, en la casa de campo de su amigo y crítico
Atenor Orrego. Después de dos meses y medio de permanecer oculto en
Mansiche opta por refugiarse en Trujillo, donde es capturado el 6 de
noviembre en una redada que tenía como objetivo aprehender a otra
persona. De todos los implicados en el caso, sólo Vallejo y uno de sus
amigos son apresados en la Cárcel Central de Trujillo.
. Gru~s de intelectuale~, estudiantes y periodistas de Trujillo y de
Areqwpa, as1 como la Federación de Estudiantes del Perú se manifiestan
públicamente en contra de la detención de Vallejo.

Ese 24 de diciembre, estando Vallejo en la cárcel, gana un concurso
de poesía que lo hace acreedor a 50 libras.
Al término de 112 días -el 26 de febrero de 1921-, gracias a la
intervención de la prensa como de personalidades influyentes en el medio
cultural peruano como el poeta Percy Gibson, Vallejo es liberado bajo
libertad condicional.

m 30 de marzo llega a la ciudad de Lima e inicia una vida
dominada por el espíritu de la bohemia. Es nombrado preceptor suplente
de la sección primaria del Colegio Nacional de Nuestra Señora de
Gua~upe. Publica en La Crónica, a manera de un solo poema, primeras
versiones de textos que formarán parte de Trilce. A finales de ese año
gana con "Más allá de la vida y la muerte" un concurso de cuento
convocado por la Sociedad Femenina "Entre Nous", por el cual recibe 20
libras. Este dinero el poeta lo destinará para costear la edición de su nuevo
libro_de poemas: Trilce; y en la revista Perú, que dirigiera José Eulogio
Garrido, en el número 3, correspondiente al mes de diciembre, se publica
el texto "Las personas mayores de la casa...", que vendría a ser el poema m
de este nuevo libro.

l

�144
A mediados de 1922, en junio, en la revista Variedades de Lima,
aparece publicado su cuento "Más allá de la vida y la muerte"; el texto es
acompañado con una fotografía del autor y tres ilustraciones de René
Valencia.
Poco a poco Vallejo se va alejando de la bohemia literaria, al grado
que llega un momento en que no convive prácticamente con nadie.
Envuelto en una soledad, a la vez hostil y creadora, aparece en octubre de
ese año, con prólogo de Atenor Orrego, Trilce, impreso en los Talleres
Tipográficos de la Penitenciaría de Lima. Esta edición de ~utor le c?stó a
Vallejo 150 soles, el ti.raje fue de 200 ejemplares, y el precio al público de
cada ejemplar fue de tres soles.

mrihno, la lógica del ribno; ese arrebato del poeta por el rihno es

1

el eje, el cauce que lleva y conduce gran parte de la tremenda carga lírica
de Trilce. "Gallos cancionan escarbando en vano'';7 cuatro acentos que
caen sonoros como badajo de campana, rihno que golpea y con su arrebato
seduce; aviso de un universo que se perfila a partir de ecos que nos van
llevando, que nos van jalando a un mundo subterráneo, a un mundo por
revelar. El yo y la confesión, el lenguaje coloquial y giros gramaticales un
tanto explicativos que estarían más cercanos al tono de la ..prosa se
incorporan a ese hilo ribnico que, de poema a poema, va tejiendo un
telaraña donde los recuerdos se materializan en los integrantes de la
familia del poeta, vistos a través de la infancia, como es el caso de T ( m):

t
1

Aguedita, Nativa, Miguel?
Llamo, busco al tanteo en la oscuridad.
No me vayan a haber dejado solo,
y el único recluso sea yo.

y el lenguaje será infancia. No sólo servirá éste para ev~arla, sino

145
tomará viva y real, inconmensurable y tangible (" delta al sol tenebloso /
bina entre los dos").8 Además la infancia tendrá aquí sus fantasmas
protagónicos en los cuales encarnar: la madre por sobre todo, los hermanos
más allegados, la cocina como espacio cargado del afecto materno y una
sugerente simbiosis entre la madre y Otilia que se manifestará por medio
de un lenguaje infantil:
Nosotros reiremos a hurtadillas de esto,
mordiendo el canto de las tibias colchas
de vicuña ¡y no me vayas a hacer cosas!
Un rihno veloz, en casi todo el libro, y preciso, en cuanto a la
abnósfera emocional de cada texto, va configurado un yo poético múltiple,
un universo que acaba por presentarse de bulto, con todo su peso y todos
sus lados. A medida que se adensa y diversifica esta intimidad lírica, el
lenguaje se dispara, renuncia a una consabida lógica para estallar en un
caos que propicie una naturaleza afín al mundo sentimental del poeta. Así,
los neologismos, las grafías aparentemente caprichosas que también
alcanzan el uso de los signos auxiliares de la redacción, el recurso de la
onomatopeya -quiz.á proveniente, en su caso, de los poetas futuristas--, la
aspereza tonal de los versos en base a la supresión de los artículos y el
manejo de la disposición tipográfica de los versos y de las palabras dentro
de los versos, sacuden al lector, tanto al de 1922 como al de 1996, de una
inercia "poética", de un buen decir que no arriesga, que no busca su "otra
manera". Trilce sigue siendo a la fecha una obra inquietante y nutricia, en
el sentido que motiva al desasosiego creativo. Pero la propuesta de Vallejo
no termina con los recursos antes enunciados, sino que, a parte de ellos,
utiliza términos propios del lenguaje científico e incorpora al discurso
poético, cifras numéricas que vienen a enriquecer el carácter polivalente
del texto; así, en I ( V ), para presentamos el sentimiento de ruptura -el
dolor de un amante- escribe:

que por medio de su misma sonoridad, de su balbuceo deliberado la
7Jbid., p. 48.
'lbid.,p.78.

�146

147
La creada voz rebélase y no quiere
ser malla, ni amor.
Los novios sean novios en eternidad.
Pues no deis 1, que resonará al infinito.
Y no deis O, que callará tanto,
hasta despertar y poner de pie al l.
Ah grupo bicardiaco.

El recurso de la inclusión de cifras numéricas en su lenguaje
poético lo empleará en buena parte de los textos de Trilce. Como también
se valerá del manejo de las mayúsculas. Tendrá versos enteros en altas
(¡COMO NO VA PODER! )9 en los que la intención será demasiado obvia;
otras veces pondrán mayúsculas a mitad de verso como haciendo hincapié
en una cesura dramática ( "bulla que reprende A vertical subordinadan ),
10 y otras, a mitad, a final, o toda la palabra, para subrayar una intención
sonora ( "de pobre sesgo FSFORZAOO" ).11
En cuanto al ritmo, experimenta con formas de estribillo que se
remontan a los utilizados por los poetas galaico-portugueses de los siglos
XIII y XIV; en éstos, a partir de la acumulación, de ir prolongando el verso
se iba produciendo un eco que remataba y servia de final a la cantiga.
Pienso en Martín Codax cuando Vallejo escribe al final de T (XXXIII):

Oh si se dispusieran los tácitos volantes
para todas las cintas más distantes,
para todas las citas más distintas.
Pero si el ritmo se desborda y en su torrente contestatario y radical
va edificando su propia libertad creadora, el tiempo no podrá permanecer
ajeno a ésta. Y esta libertad poética exigirá y establecerá su propio tiempo,
un tiempo que se detiene, que retrocede lo mismo que avanza, que
cronometra la intensidad de la emoción y no el lapso lineal de la anécdota:
"ID traje que vestí mañana/ no lo ha lavado mi lavandera"12. Su caudal
imperioso fluye con una rauda presión; las palabras son signos, sombras de
una contención que se delata en el choque y la fuerza que se generan entre
los sujetos adjetivados y los adjetivos sustantivados. A medida que vamos
leyendo y compenetrándonos con este libro sentimos, no leemos, su
espesura sentimental.

Los arcaísmos utilizados funcionan como puentes desde los cuales
la nostalgia establecerá contacto con un presente ilusorio en el cual sólo el
dolor por la ruptura, ya sea amorosa, física o existencial, hará palpitar y
discurrir ese lenguaje aparentemente complejo y profundamente diáfano
en su extrema expresividad que se tensa a lo largo de Trilce:
Fallo bolver de golpe el golpe.
No ensillaremos jamás el toroso Vaveo
de egoismo y de aquel ludir mortal
de sábana,
desque la mujer esta
¡cuánto pesa de general!

No será lo que aún no haya venido, sino
lo que ha llegado y ya se ha ido,
sino lo que ha llegado y ya se ha ido.
O más radical en T ( LXV ):

Y hembra es el alma de la ausente.
Y hembra es el alma mia.

9Ibid.,p. 63.
1"Ibid., p. 116.

llJbid., p. 143.

UOrid., p. 63.

�149

148

escisión aunque su lógica se quebrante: "me he sentado / a caminar''1s,
Realmente es difícil, mas no imposible, rastrear en Tri.lee el hilo
conductor de la anécdota, ese basamento que cuando no mide como
plomada derrumba el andamiaje todo del poema; mismo que intentaremos
dilucidar en algunos de estos textos cuando así lo consideremos necesario.
En T (X) Otilia y Vallejo se han fusionado en una incertidumbre que anida
en un mundo trágico. La cosmovisión trágica en este texto se da a partir de
la desarticulación de un orden numérico, de una lógica secuencial que ha
sido trastornada y trastocada por la imposibilidad amorosa. La culpa
convertirá a los protagonistas en antagonistas, en victimarios víctimas de
un universo convulso y absurdo, crudo y brutal.

- .,
)

J

La idealización entonces habrá sido desterrada. El poeta no se
permite subterfugios ni entramados que velen la contundencia del urgente
deseo. La amada no sufre metamorfosis alguna en razón de una
determinada retórica amorosa. El deseo, la culpa, el temor y una
desdibujada esperanz.a dictan los lumínicos y sonoros versos de I ( XIIl ):

Pienso en tu sexo.
Simplificando el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en sexo.
El fusionar las palabras, como el escribirlas al revés, es decir,
jugando con la realidad visual del espejo, será uno de los recursos de
Vallejo para presentar un mundo negado, una acción deseada que M
puede ser, que en su accionar se imposibilita (¡Odumodneurtse! )13, y
en su imposibilidad nos sumerge en un ambiente de grisácea mediocridad
anecdótica: "Pero he venido de Trujillo a Lima. / Pero gano un sueldo de
cinco soles" .14 El poeta no sólo se distancia de esa realidad cotidiana que lo
confunde, se distancia de él mismo y el lenguaje tiene que avalar dicha
131bidem.

Hibid., p. 91

pero esto no termina aquí, el ritmo va en crescendo a una velocidad tal que
las comas tiene que eliminarse; el mundo edificado se nos viene encima:
En esta noche pluviosa,
ya lejos de ambos dos, salto de pronto ...
Son dos puertas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y viene
sombra a sombra.

Trilce, sin duda alguna, es uno de los libros más herméticos,
experimentales y logrados de la poesía en lengua española. Los poemas de
este libro no aceptan una lectura que presuponga una posible "traducción"
en prosa donde se evidencie el plano anecdótico de los mismos; aunque en
algunos casos sea válido intuirlo. Tampoco facilita una lectura cifrada a
partir de pistas y relaciones implícitas donde pueda llegarse a desentrañar
el "verdadero" sentido de los poemas. Los textos de Trilce, en su
extremada radicalidad, vienen a invalidar todo criterio de lectura, de
acercamiento global que no sea el de la aceptación y comunión entre el
lector y el poema. Acercamiento que deberá estar libre de todo tipo de
prejuicios formales o retóricos. El discurso poético de Trilce no se basa en
la imagen, aunque habría que señalar y aplaudir la contundencia semántica
emocional que en esta poética exhibe; sino en la unión y desunión de las
palabras, en la articulación o desarticulación gráfica de los morfemas:

en la lengua que empieza a deletrear
los enredos de enredos de los enredos,
y unta el otro zapato, a escondidas,
con un poquito de saliba y tierra,
pero con un poquito
nomá.s.

�150

151

Y es desde el plano ríbnico, como ya habíamos dicho, de donde se
desprenden las fuerzas y tensiones de esta poesía. Lo anecdótico, cuando
se presenta, es circunstancial; el tono, las pausas, los ruidos, los acentos
gráficos dramáticos ("que tánto se entreabre, / cása bien los cerrojos")16 y
los puentes melódicos son los que van dictando la intención lírica de los
textos. Trilce no ofrece una memoria, levanta una polifonía sentimental de
naturaleza atemporal.

J

T (XXIII ) es uno de los textos capitales del libro y uno de los
poemas fundamentales de César Vallejo. En él encontramos elementos
bíblicos (nada raros en su orfebrería poética que también, a la manera de
los misterios medievales, utilizó como asuntos pasajes de la Biblia; tener
en cuenta T (XXIV).); así como las pronunciadas evocaciones a la madre y
a sus hermanos más cercanos y una recreación de su universo infantil en
contraposición violenta con su realidad de adulto. Sin embargo, estas
características son aplicables a una buena cantidad de los textos que
integran Los heraldos negros; la diferencia estriba en la fuerza y
decantación del lenguaje utilizado por el poeta. Vallejo en este poema.
suponemos, parte de un suceso biográfico para construir un lenguaje
climático donde el yo no sólo se reafirme, sino que se pluralice en el
desamparo y el dolor. Esto se logra de cuerpo entero, triunfando así un
lenguaje peculiar y concentrado que, de tan urgente y verdadero, hace de
este texto una punta de flecha de lo que vendría a ser, años más tarde, la
vanguardia de los treinta ( Altazor de Vicente Huidobro, 1931 y
Residencia en la tierra de Pablo Neruda, 1933; sólo por citar dos grandes
ejemplos.).

....

Madre, y ahora! Ahora, en cuál alvéolo
quedaría, en qué retoño capilar,
cierta migaja que hoy se me ata al cuello
y no quiere pasar. Hoy que hasta
Tus puros huesos estarán harina
t6lbid., p. 290.

que no habrá en qué amasar
¡tierna dulcera de amor,
hasta en la cruda sombra, hasta en el gran molar
cuya encía late en aquel lácteo hoyuelo
que inadvertido lábrase y pulula ¡tú lo viste tánto!
en las cerradas manos recién nacidas.
Muchos de los recursos cuya función estriba en provocar la
velocidad ríbnica, la mayoría de las veces, violentan el valor semántico de
un verso en su totalidad, o las estructuras internas de interpolación a nivel
de imágenes encabalgadas, o bien, desarticuladas o articuladas en base a
oscuras referencias culturales, ya sean de .o rden particular o universal.
Hoy, dichos mecanismos que operan con fluidez en la obra de poetas como
el chileno Gonzalo Rojas, el mexicano Gerardo Deniz o el brasileño Ferreira
Gullar, tienen su antecedente clarísimo en este libro de 1922, en esta
aventura poética en lengua española que César Vallejo inició con Trilce y
que aún hoy, a finales del siglo XX, no ha sido concluida.
T ( XXVI ) es una de las elegías más concentradas y singulares de

este libro. En ella los versos presentan imágenes contenidas, frases que se
cortan, golpes de voz que no terminan. A partir de un uso indiscriminado
d~ las comas, de imágenes elípticas que se contradicen unas veces y se
ruegan otras, pero que en su conjunto logran articular un ribno de sollozo,
de n~do en la garganta , a la vez que conforman un caleidoscopio
emocional por su retacería metafórica: el dolor y el desamparo se nos
~elven presencias, entidades que habitan el poema, que son el texto
~º· En T ( XXXV ) el tono se recrudecerá por medio de la irrupción de
giros chuscos que restarán importancia al discurso elegiaco, provocando un
distanciamiento que vendrá a subrayar un estado avasallantemente
patético. Vallejo creó su propia retórica a partir de su propio dolor y
desamparo y de una urgente necesidad de exorcizarlos.
El lenguaje empleado en .Trilce manifiesta un sinfín de
posibilidades lúdicas. Hemos ya señalado UI\ buen número de ellas. Sin

�152
embargo, éstas se multiplican dependiendo de la inten~ón lírica de cada
texto de los 77 que integran el libro. Un recurso muy ~ d o P?r ~~- a~tor
es el de combinar, bajo un espíritu de naturaleza barroca, giros lingutsticos
coloquiales, cercanos incluso al caló, con un lenguaje deliberadamente
alegórico cuya esencia última radica y tiene su razón de ser en el mundo
íntimo del poeta; esto vendría a ser una de las líneas del ángulo de lo
hermético en la poesía vallejiana. Otro procedimiento que se reitera es el
de amalgamar en su discurso paráfrasis de versos de otros autores, por
ejemplo de Samain, a la manera del collage; y el de fundir, ríbnicamente, la
prosa y el verso en una perfecta armonía fonética, como es el caso de T (
LV):

.t.

invocación escrita, en el centro del emisor y del receptor, estableciendo así
un canal donde la codificación y decodificación se dan de manera

simultánea.
Pero en esta aventura lingüística tanto la impersonalización, el
desprender los objetos de su rigidez lógica confiriéndoles vida ( " también
/ se acurrucan los rincones" )18 como la certeza de que hay un afuera y
que nosotros estamos en un eterno adentro carga las imágenes, por
desgarradoras que sean, de una infinita ternura, de una inocencia lírica sin
precedentes que se manifiesta por medio de la interpolación:

Samain diría el aire es quieto y de una contenida
tristeza.

)

Vallejo dice hoy la Muerte está soldando cada lindero
a cada hebra de cabello perdido, desde la cubeta de un
frontal, donde hay algas, toronjiles que cantan divinos
almácigos en guardia, y versos antisépticos sin dueño.
El miércoles, con uñas destronadas se abre las
propias uñas de alcanfor, e instila por polvorientos
harneros, ecos, páginas vueltas, zarros,
zumbidos de moscas
cuando hay muerto, y pena clara esponjosa y cierta
esperanza.

1

1

L

153

El lenguaje en este libro elude un realidad anecdótica y alude a una
realidad sentimental. En textos como T ( XLIV ) se construye tod~ una
imagen que embona dentro de la ambientación onírica de la pintura
surrealista. Pienso concretamente en algunos cuad~s. de Magritte cuan~~
Vallejo escribe: "Este piano viaja para adentro, / via.Ja a saltos alegres.
la imagen tiene que ver con un mundo interior que se clava, desde su
1711,id., p. 210.

El compañero de prisión comía el trigo
de las lomas, como mi propia cuchara,
cuando, a la mesa de mis padres, niño,
me quedaba dormido masticando.
Si en Los heraldos negros los tres grandes polos magnéticos eran

dios, la muerte y la mujer; en Trilce se verán metamorfoseados en la
madre, la cárcel y Otilia, que, a su vez, vendrán a representar el
desamparo, la soledad y la pérdida dentro de un universo hirientemente
doloroso que se hermana con algunos poemas del libro anterior;
concretamente con los textos de tema familiar. En este sentido, Trilce es la
coronación de un mundo a la deriva donde dios-madre, muerte-cárcel y
mujer-Otilia se mezclan en un caos que será el móvil, la esencia última de
esta primera y fundamental obra poética vallejiana.

En Los heraldos negros dios juega un papel antagónico: el de ser la
conciencia culpígena del hombre, la omnipotencia adversa que rige el
destino de sus débiles criaturas. En Trilce la madre adquiere dimensiones
divinas, es el bien, la infancia, la época dorada del poeta. En Los heraldos
... la muerte rondará permanentemente, será la bestia acechante, el fin
ineludible. En Trilce se convertirá en la vida entendida como una cárcel a
la manera de los ascetas del siglo x_vI, de donde la madre-dios nos
1'11,¡cf_, p. 272.

----

�155

154
rescatará y premiará. En Los heraldos ... la mujer es la vida que escapa, que
se diluye entre los dedos del deseo. En Trilce ésta encamará en la figura de
Otilia, que es decir, para el poeta, el amor frustrado. Desde esta
perspectiva, la poesía de César Vallejo, contenida en estos dos libros, al
igual que gran parte de la obra poética de su contemporáneo brasileño
Manuel Bandeira, es la crónica lírica de una serie de pérdidas o la bitácora
de una eterna travesía por los páramos de la ausencia, o como bien dice el
último de los versos de Tri1ce: "Canta, lluvia, en la costa aún sin mar¡"19

...

_,

.-

César Vallejo publicó en vida, además de Los heraldos negros y
Trilce, un libro de cuentos ( Escalas melografiadas, 1923 ) y dos novelas (
Fabla salvaje, 1923 y El tungsteno, 1931 ), dejando inédita el resto de su
producción poética ( Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz)
y literaria ( ensayos, reportajes, cuentos, etc.) que vendría a ser de capital
importancia dentro de su obra.
Murió el viernes 15 de abri1 de 1938 en París a las 9:20 de la
mañana. Fue sepultado en Montrouge. Sus restos se trasladaron en 1970 al
cementerio de Montpamasse.

1

Bibliografía:

Flores, Angel. César Vallejo. Síntesis biográfica, bibliografía e índice de

poemas,
México: Premiá Editora, 1982.

Vallejo, César. Poesía completa, Prólogo de Carlos Meneses.
México: Premiá Editora, 1978.

-.

Ferrari. España-México: Consejo Nacional para la Cultura y las

Artes, 1989.

-.

r

l_=

t9Jbid., p, 356.

Obra poética. Edición crítica bajo la coordinación de Américo

Trilce. Edición de Julio Ortega. Madrid: Ediciones Cátedra, 1991

�157

CONQUISTA Y DOMINAOÓN: LA VISIÓN DE CARLOS FUENTE.5

-·

-A través de Todos los gatos son pardos de Carlos Fuentes-

Lic. Blanca López· de Mariscal
Directora del Departamento de
Letras Españolas del ITFSM

El teatro es acción, acción compleja que involucra diversos códigos
y diversos niveles de significado, que funcionan en forma simultánea ya en
el escenario, en el momento de la puesta en escena; ya en el espacio en que
el lector actualiza el texto, acotado por las didascalias, en la lectura
personal.

En una obra como Todos los gatos son pardos de Carlos Fuentes el
trabajo de construcción de la acción dramática necesariamente pone en
juego no sólo los códigos propios de la representación escénica, como son
el tono, la mímica, los gestos, los movimientos, el maquillaje, el peinado y
los trajes de los actores¡ que aunados a accesorios, decorado, iluminación,
música y sonido, son portadores de significados que funcionan como
apoyos y multiplicadores de la significación del texto pronunciado. Sin
embargo, para penetrar en el significado profundo del texto dramático, es
necesario también, actualizar los contextos en los que la acción dramática
se realiza, ya sean éstos religiosos, culturales o históricos.

�158
En Todos los gatos son pardos el lector/espectador asiste a la
gran gesta que da origen al nacimiento de un nuevo pueblo: la conquista
de México. Que en esta obra se plantea, como bien advierte Fuentes en su
prólogo, como el "encuentro dramático de un hombre que lo tenía todo.
Moctezuma- y un hombre que nada tenía -Cortés-." (5)1, como un vasto
intento para recuperar la memoria por medio de la palabra.

Se trata de una obra monumental, con 41 actores en escena, sin
contar el número no precisado de extras, entre los que se incluyen la
familia de Tzompantecutli, doncellas, jorobados, albinos, enanos,
guerreros, músicos danzantes, cantantes, artesanos, mujeres, niños,
educadores, tamemes, mancebos, españoles y un escribano. Una obra que
con gran magnificencia reconstruye, en el tono de las grandes tragedias, el
histórico encuentro entre dos pueblos que habían vivido hasta entonces
ignorantes el uno del otro.

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La obra se abre con una total oscuridad y dos rumores
contrapuestos que van adueñándose del espacio teatral: una pareja que se
ama y una escoba que barre. Barrer en el mundo mesoamericano, y
especialmente en el altiplano es, un acto de autosacrificio mediante el cual
el individuo había de modelar su carácter y expiar sus pequeñas culpas
cotidianas. Encontramos un buen ejemplo de ello en uno de los textos del
Huehuetlatoli en el que las jóvenes doncellas son exhortadas a no dejarse
vencer por la pereza o el cansancio. El padre habla a la hija:

-·

...... ,

Y durante la noche, manténte en vela. Levántate presto: extiende
tus manos, desperézate: lava tu cara, lava tus manos, lava tu boca. Toma
presto la escoba y ponte a barrer. No des gusto a la cama; no te sientas a
gusto en tu calor...(119)

159
Muy diferente de esa abnósfera de sacrificio, es aquella en la que
se presenta a Marina en el primer cuadro de la obra. En un ambiente de
OICUridad y de rumores antitéticos (códigos visual y auditivo), aparece
Marina con una antorcha encendida, única luz en el escenario que al
inaugurar el claroscuro da pie a una nueva antítesis visual, reiterada por el
blanco huipil y el pelo negro enmarañado(13). El monólogo de Marina,
único parlamento de la primera parte, es un lamento profundo en
retrospectiva. La conquista ya se ha consumado y desde un 'futuro
histórico' Marina recapitula sobre las consecuencias de la conquista y de su
propia participación:

Malintzin, Malintzin, Malintzin... Marina, Marina, Marina...
Malinche, Malinche, Malinche... ¡Ay!, ¿a dónde iré? Nuestro mundo se
acaba. ¡Ay!, ¿a dónde iré? Acaso la única casa de todos sea la casa de los
que ya no tienen cuerpo, la casa de los muertos, en el interior del ~ielo; o
acaso esta misma tierra es ya y siempre ha sido la casa de los muertos. ¡Ay!
Totalmente nos vamos, totalmente nos vamos. ¡Nadie perdura en la tierra!
¡Alegrémonos!... Malintzin, Malintzin, Malintzin... Marina, Marina,
Marina... Malinche, Malinche, Malinche... Tres fueron tus nombres mujer:
el que te dieron tus padres, el que te dio tu amante, el que te dio tu
pueblo... Malintzin, dijeron tus padres: hechicera, diosa de la mala suerte y
de la reyerta de sangre... Marina, dijo tu hombre, recordando el océano
por donde vino hasta estas tierras... Malinche dijo tu pueblo: traidora,
lengua y guía del hombre blanco. Diosa, amante o madre, yo viví esta
historia y puedo contarla, no es sino la historia de dos hombres: uno que lo
tenía todo y su nombre era Moctezuma Xocoyotzin, Gran Tlatoani de
México; el otro que nada tenía y su nombre era Fernando Cortés, pequeño
capitán y pequeño hidalgo de España. Yo viví esta historia y puedo
contarla, no es sino la historia de dos historias: la de una nación que dudó
demasiado y la de otra nación que dudó demasiado poco. Malintzin,
Marina, Malinche: yo fui la partera de esta historia, porque primero fui la
diosa que la imaginó, luego la amante que recibió su semilla, y finalmente
la madre que la parió. Diosa, Malintzin; puta Marina; madre, Malinche.

Como podemos ver en este monólogo, Marina se ha erigido ya
1 Cito en forma abreviada, poniendo entre paréntesis los números de las p4~s. La obr~ que he
consultado para este trabajo es Fuentes, Carlos. Todos los gatos ""' pardas. Siglo XXI editores, México, 198l
(La primera edición es de 19'70)

como el narrador testigo de la conquista, y con su presencia en el escenario,
además de las antítesis sustentadas a nivel visual y a nivel auditivo,

�161

160
introduce dos binomios sobre los que va a estar construida la totalidad de
la obra: por un lado los dos protagonistas que se enfrentan; y por otro la
historia de dos naciones, antitéticas también, que entran en coalición. Para
referirse a si misma, en cambio, utiliza una figura triádica, en la que en
forma dialéctica ella misma aparece como tesis (el mundo mesoamericano)
antítesis (los conquistadores españoles) y síntesis (el nacimiento de un
nuevo pueblo, el mexicano).

Existen en Todos los gatos son pardos tres isotopías semiológicas
predominantes2 que garantizan la homogeneidad del mensaje y sobre las
cuales se montan los conjuntos figurativos antitéticos de los que hemos
estado hablando: una isotopía motivacional, una isotopía mítico religiosa y
una isotopía del poder.

1

1

La primera: la motivacional, nos obliga a reflexionar sobre los
motores de la acción en la reconstrucción de esta gran empresa que
significó la conquista. En el texto de Fuentes, a Cortés y sus hombres los
mueve la ambición, la búsqueda del honor, el poder y el oro. En cambio en
tomo a España, al Rey y a Dios se hace un silencio que es profundamente
significativo. Cortés deja muy claro en el texto que en la empresa de la
conquista los grandes protagonistas de la historia son ellos y que el
monarca ha dejado de ser el foco de atención para la historia:

1

l~-."J-·

Hacemos más que el rey ¿Ha marchado el rey con nosotros, ha
barrenado sus naves, se ha enfrentado a un imperio con quinientos
hombres?

Sin embargo, éstas no son verdades que se puedan presentar de

cara a la historia, y por tanto es preciso actuar con tiento: "Nuestro honor o
riqueza dependen de que se nos considere cruz.ados de la evangelización

de estas tierras... " - dice Cortés (145) Los personajes, entonces, intentan
ccniliar en su actuación el nivel del ser con el nivel del parecer, y las
decisiones van a fluctuar siempre entre estas dos oposiciones.

A Moctezuma en cambio lo motiva mantener el orden del mundo
que él domina. Pero este orden está construido sobre frágiles sustentos, de
ahí las dudas y los t;mores que van a teñir su actuación a lo largo de toda
la pieza dramática. El conoce dónde se encuentran las grietas que apuntan
ya el desquebrajamiento de su mundo, y el lector espectador a medida que
avanza en el texto las va localizando también en los conjuntos figurativos
que sustentan las otras dos isotopías.

La segunda: la mítico religiosa, está construida a partir de la
oposición de dos religiones que se enfrentan: el politeísmo mesoamericano
en cuyo seno todos los dioses tienen cabida; y el monoteísmo cristiano, que
oo admite ningún otro dios junto al propio. Sin embargo, la cosmovisión
azteca se construye a su vez a partir de dualidades que al mismo tiempo
que se oponen, se complementan. Esto se ve con claridad en el momento
que presenciamos las dudas de Moctezuma, quien se debate ante la
disyuntiva de seguir las enseñanzas del dios civilizador Quetzalc6at13 con
la posibilidad de recibir al recién llegado como la cristalización del retomo
anunciado. O por el contrario, seguir el mandato del dios tribal, dios de la
guerra, Huitzilopochtli; cuya doctrina místico guerrera lo impelía a
rechazar a los intrusos y aniquilarlos; ya mediante la muerte en la guerra,
ya mediante la muerte al filo de obsidiana (muerte por sacrificio).

No Ordaz, no rebajes tu propia epopeya; lo que hemos hecho tú Y
yo ya es arrebatarle el privilegio del drama a la casta de los reyes y los
cortesanos.
Actuamos este intenso misterio: nosotros el pueblo de España
somos ahora los protagonistas. (144)
2 Llamamos isotopfa semiológi,ca a la que está constituida por la redundancia y la pennanend,I ele
categorías nucleares, es decir de semas nucleares. a . Anáfüis semiótico tk textos. Grupo de entreveres.......

3

Qaemlcó.11 C{Ue en el ll!xto se define como:'el que ensei\ó a aus h.ijoe a pulir el jade, a cultivar el maíz, a
amejar loe lelares, a leil.ir las mantu' (29), creador de la quinta humanidad y dador de los sustentos, y de
..-i" dice que había inventado 'a los hombres en el amor y para el amor, en la luz y para la luz' (28).

�162

163
Augur/ Huitzilopochtli

Concierta a diez mil de tus hombres; lánzalos contra las tierras que
aún no te juran fidelidad, como la insumisa Tiaxcala; o contra las que
murmuran de tu poder, como la intrigante Cempoala; aniquila a sus
guerreros, y a quienes no mates, captúralos; a los capturados ofrécelos en
sacrificio en la gran pirámide de Tenochtitlan tu sede. Te juro Moctezuma,
que el sol beberá esa sangre y renacerá al día siguiente. (26)

Presenciamos también una religión cuyo pensamiento sagrado, y
los ritos conectados a éste, se construyen a su vez sobre el signo de los
opuestos:

.&gt;
)

J

Sacerdote 1

'

!

'1

l

l

1
1

_f

El orden de lo sagrado es lo mismo en todas partes: alguien muere
para que los demás vivan.(139) ...En el origen de la vida siempre hay un
hecho de sangre: matar para sobrevivir; matar para dar vida; y sin
embargo conservar lo que debe morir, a fin de que nos siga alimentando y
el orden mismo del mundo se mantenga. Patos... venados... hombres... los
dioses mismos conocen el holocausto a fin de dar, con su sangre, la vida.

(138)

bondad y dulzura! ¡huyan estos malditos ídolos de esta señal de la cruz
porque en otra de esa hechura padeciste Tu pasión y muerte por salvar ~
todo el género humano! ¡En Tu nombre hemos venido a estas ti.erras
bérl,aras, en Tu nombre las reclamamos, en Tu nombre salvamos a estos
salvajes del error y el crimen en que los tiene capturados Satanás! (140)
La misma conducta del fraile de la Merced, Bartolomé de Olmedo,
está construida a partir de facetas antitéticas. En las acotaciones, Fuentes
indica que este personaje ha de avanzar "con cólera al centro del altar y
apoya[r] allí el gran crucifijo contra la imagen de Quetzalcóatl. Luego mira
a Cortés y se aparta contrito"(140). Frente a los extremos en los que
Olmedo se mueve (cólera y contrición), destaca el encuentro de la cruz y la
serpiente, los grandes símbolos de dos pueblos que se enfrentan, no sólo en
una coalición armada, sino en el escenario de una conquista espiritual que
en muchos casos va a dar como resultado el sincretismo cultural y religioso
que seguimos presenciando hasta nuestros días.

Cortés se mueve también entre los opuestos al dudar si presentarse
romo el dios que los indígenas quieren ver en él, o saciar su hambre
mostrando así su debilidad humana; duda entre la única posibilidad de
triunfar como dios y la certeza del castigo inquisitorial por la blasfemia.

La tercera: la isotopía del poder, está concebida como una isotopía

.....-·

en Ja que predominan los conjuntos figurativos del imperialismo, la
Una religión que se enfrenta a otra religión, traída por los
españoles y presentada como la buena nueva que llega desde occidente. En
principio aparentemente irreconciliables, pero que en el texto de Fuentes
resaltan sus profundas y paradójicas similitudes.

Olmedo

¡Oh Señor Nuestro Jesucristo, que a nuestros ojos has reservado
mirar estas abominaciones, sólo para creer más en ti y en tu religión de

opresión y el totalitarismo. Como en la anterior encontramos una iteración
de los rasgos semánticos de dichas figuras, no sólo en los dos mundos que
se enfrentan sino también en la síntesis de ambos: el México
contemporáneo.

Ya desde el segundo cuadro, la interacción de dos macehuales un
mercader y un pastor, nos sitúan en el imperio de Moctezuma. ~bos
~ j e s no tienen derecho de levantar la vista, ya que puede cegarlos la
brillante luz que irradia el Huey tlatoani, encarnación del sol y dueño de
~ la tierra conocida. Nadie en su extenso imperio tiene derecho a
mirarle: "No fueron hechos nuestros ojos para mirar tanta grandeza"(l6),

,

1

�164

165

pero tampoco tienen derecho a soñar, ya que sus sueños son presagios del
regreso de la deidad benigna Quetzalcóatl, a la que tanto temor tiene
Moctezuma, ya que se sabe culpable de estar usurpándole el trooo,
exactamente de la misma forma que han hecho sus antepasados los
'advenedizos' tlatoanis aztecas.

Moctezuma se mueve entre el poder absoluto y el infinito temor.
En su palacio los Augures dan cuenta de una serie "presagios que se
suceden sin tregua"(40), anunciando la llegada de los hombres barbados;
Moctezuma duda, y Cihuacoatl anuncia que se acerca "el fin del tiempo'.
Los arrebatos, las dudas y los temores de Moctezuma sólo dan como
resultado un gran perdedor, el pueblo mexicano:

..

Tzompantecuhtli.

Desventurada ciudad, tributaria del sueño; desventurado país,
donde la duda de los poderosos no conoce más solución que el crimen. (55)

Por todos lados brotan en el escenario las voces de Augures y
consejeros de Moctezuma, que desean hacerlo consciente de la
imposibilidad de seguir gobernando a un pueblo desde el principio de la
guerra y la opresión. Lo que el espectador atestigu~ es un momen~ de
cambios profundos, cambios que no sólo se dan a partir del enfrentamienlD
de los dos pueblos, sino que se encontraban ya en gestación y que surgían
del corazón mismo de la organización del imperio azteca.

Amo y señor... le dice Tzompantecuhtli a Moctezuma- lo que bí
pides no es justo. Arruinarás a tu pueblp y ofenderás al cielo. Debes saber
que el dios que invocas [Huitzilopochtli] no será siempre el nuestro Yque
el amo de todo y creador de los hombres no tarda en llegar. (54)

Quetzalcóatl es el principio del bien que tú niegas con tus actos: Y
ese bien es una realidad, escondida, maltrecha, oprimida, oscura, pero

aerta, en el pecho de cada hombre nacido sobre la tierra. Regresará
Qae11.81cóatl. Y su regreso será el de la memoria del origen de los hombres
embrutecidos por la opresión. Esa memoria tiene un propósito: ser dueños
de sus propias vidas; rescatarlas del capricho de un monarca. (55)

Marina, en el cuadro número seis, describe la estructura del
imperio de Moctezuma como una construcción piramidal, tanto desde el
punto de vista del espacio geográfico, como en el espacio de la polis.

Pirámide también el estado, sostenida en su base por los esclavos,
por los maceguales, los cargadores de fardos y los miles de hombres sin
nombre; luego por la hormigueante actividad de los recaudadores de
impuestos, los artesanos, los mercaderes...más arriba por el orgullo y
privilegio de los príncipes; en la cima de la pirámide está Moctezuma, suyo
es el poder absoluto. (97)

Paradójicamente, esta estructura piramidal no es una estructura
sólida, todo lo contrario, el imperio de Moctezuma es un imperio
resquebrajado por la tiranía, por el miedo y por los sueños inconclusos:
'Nuestro mundo está roto, fragmentado por demasiados sueños,
demasiados miedos, demasiados principios opuestos. Por eso puede un
sólo hombre Moctezuma, dominarnos con su tiranía" (98). Ilusión de
poder para Moctezuma, frágilmente construida, ya que los pueblos por él
dominados optarán con facilidad por cualquier alternativa que se les
presente. Esta debilidad es la que permitirá a Cortés penetrar en el espacio
sagrado del mundo azteca, dominarlo y aniquilarlo.

Pero Cortés también construye su poderío sobre la base del
imperialismo y la opresión, utiliza la astucia y el cinismo para imponer su
orden puesto que es el representante del más grande monarca de la tierra,
en cuyos dominios el sol no se ponía. En el siguiente diálogo con Fray
Bartolomé de Olmedo podemos observar su concepción del imperio:

�166

167

Olmedo
¿Tú extremeño?, ¿tú emperador de indios?

para el lector/ espectador, la trágica convicción de que Todos los gatos

Cortés
A un imperio me enfrento
Olmedo
Sí, pero sólo porque otro imperio te sostiene
Cortés
Los imperios no han hecho más que pasar de unas manos a las
otras, desde Alejandro, hasta Carlos. (107)

.

)
)

J
:)

pecho, y el joven sacrificado de Cholula, que ahora aparece vestido como
estudiante, es acribillado por los granaderos. Dejando como única opción

En otro espacio y en otro tiempo, Cuauhtémoc repite con palabras
casi idénticas la idea expuesta por Hemán Cortés, el imperio que pasa de
unas manos a otras, de tal forma que la historia mesoamericana no es ajem
a la historia de occidente, el lector/ espectador se encuentra inmerso en un
mundo en el que los opuestos resultan paradójicamente similares, los
extremos se tocan:

1011 pardos.

La obra de Carlos Fuentes leída a veintisiete años de su primera

edición resulta de una vigencia casi profética, en ella el autor da vida a los
protagonistas de la historia de la conquista, para brindarles un espacio en
el que una vez más son ellos los que toman la palabra.

Sus parlamentos conjugan muchas otras voces que habían quedado
atrapadas en los textos de los narradores testigos de la conquista y, a través
de un mosaico de intertextualidad: como si presenciáramos una danza de
espfritus, se van entretejiendo en el texto fragmentos del libro XIl del
Códice florentino, del Lienzo de Tlaxcala, del Códice Mexicayotl, de las Cartas de
Rtlaci6n, de la Verdadera historia de la conquista, de los Cantares mexicanos y
de tantos otros que al actualizarse en el espacio escénico van construyendo
una memoria que es a la vez "memoria personal y memoria histórica" .

Cuauhtémoc
Los imperios no han hecho más que pasar de unas manos a otras.
Recuerda Señor que el reino de México Tenochtitlan es muy reciente, que
se fundó sobre las herencias de Tula y Teotihuacan, frente a los cuales
nosotros somos unos usurpadores y recién venidos a esta tiern
antiquísima, anterior a nuestra estirpe... Un día nosotros también fuüm
extranjeros y conquistadores en estas tierras. En eso nos parecemos a
Co~tés y sus hombres. (129)
El poder nunca desaparece, ni siquiera se transforma , sólo pasa
de mano en mano. En este momento crucial para la historia de México.
Moctezuma asume su realidad con las siguientes palabras: "El poder... No,
no lo pierdo, no... lo lego a los españoles... ellos lo continuarán... ellos, en
mi nombre, impondrán mi mismo vasallaje a estas tierras... ellos también
sacrificarán." (169). Como si éste fuese un destino del que el Nuevo Mundo
no puede escapar, la escena se repite al fin de la obra cuando aparecen~
mismos personajes ya adaptados al contexto del siglo XX, Cortés en tra,
del ejército americano, Moctezuma con la banda presidencial sobre el

Éste también, como bien ha dicho Gonzalo Celorio, es un texto
escrito desde la posteridad; que desde la perspectiva de los diversos
pasados que se sobreponen, nos transmite información, no sólo sobre la
gesta del siglo XVI sino también, y en gran medida, sobre la realidad de
nuestro presente; trágicamente inmerso en una temporalidad circular en la
que la historia parece repetirse en un acontecer sin fin.

�169

LENGUAJE E INMORTALIDAD EN LA PORSIA
DE ROSARIO CASfELLANOS
Por Alejandro Valdéz del Bosque
Catedrático del ITE.5M

'( &gt;
I

• J

....

En los llamados tiempos posmodemos es revitalizante volver la
mirada hacia una escritora mexicana que ya los anticipaba en su poética:
Rosario Castellanos. La tolerancia tiene un tratamiento posmodemo entre
los versos de "Poesía no eres tú" a través del paradigma: conciliacióninmortalidad. Para lograrlo, reconoce la facultad conciliadora del lenguaje
a través del proceso creador y la memoria . La conciliación, en este sentido,
es resultado de una actitud tolerante que se muestra en el uso poético del

lenguaje.

"Porque una palabra es el sabor
que nuestra lengua tiene de lo eterno,
por eso hablo."

l. LENGUAJE Y CREACIÓN

a. Nacimiento y muerte en el proceso creativo
Hay palabras que nacen y ~tán destinadas a morir. No son
poéticas. No pertenecen a Rosario. Las de Rosario nacen de la roca oscura y
áspera; roca que a fuerza de· alisarse expulsa su luz contenida de siglos
iluminando a quien la percibe. Pero el nacimiento del proceso creativo no
inicia necesariamente en haber tallado con minuciosidad y paciencia la
roca. o en haber dispuesto la fe entera en ella, o en haberla dominado

�170
porque su hermetismo y rebeldía impedían que nombrara algo en forma
poética.
Inicia en la lectura:
Desde hace años, lectura / tu lento arado se hunde en mis entrañas, ¡
remueve la escondida fertilidad, penetra / hasta donde lo oscuro -esto es lo oacuro:
roca-/ rechaz.a los metales con un chispazo lívido. (p. 101)

La prosopopeya: " desde hace años, lectura / tu lento arado se
hunde en mis entrañas..." indica acción, movilidad. El poetizar no es un
fenómeno estático. Atrás parece quedar aquella idea de la musa que
desciende y susurra palabras al oído del poeta. La magia se conquista en el
oficio constante que inicia con una disciplina de lectura. El poeta que lee se
prepara para confeccionar más tarde su poema-cosa, como diria
Heidegger.1 Pero la lectura exige algo más que preparación. Exige asimilar
lo leído para no repetirlo, para no repetir la roca creyendo esculpir un
poema. Rosario posee esta conciencia del proceso creador.
La literatura es acción, revelación y cambio, según Sartre.2 Pero
Rosario percibe que la poesía no puede actuar, revelar ni cambiar al
mundo mientras el autor no se transforme a si mismo. La lectura
consciente lo transforma, lo aproxima al futuro lector que admirará o
ignorará su obra. El poeta necesita situarse en el lugar del lector e intentar

171
un acercamiento. Buscar, como lector, su propia liberación.3 Liberación
pera tener acceso a otra visión del mundo, encontrar la propia y
responsabilizarse por ella. En este sentido la poesía es conocimiento y
dolor, Enfrenta al lector a un mundo-espejo en el que no desearía mirarse.
De ahí el aparente fracaso de la poesía expuesto por Sartre.4 El lector
contemporáneo tiende a rehuir la poesía porque lo confronta consigo
mismO al develar el ser de la vida.

Si la poesía enfrenta y hiere un tanto al lector, ¿cómo sobrevivir a
estos embates? Rosario presenta un posible camino: la fe en el espíritu que
se oculta y mueve dentro del poema:

Lo que soñó la tierra/ es visible en el árbol. / La armazón bien

trabada del tronco, la hermosura / sostenida en la rama / y el
rumor del espíritu en libertad: la hoja. (p.101)

Es el espíritu el que mueve al libro y con-mueve al lector. La
creación es signo de existencia, 5 pero las posibilidades de

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·~

1,

.

1'

1•

'(...)Para Sartre la obra de arte no tiene finalidad; es en si misma un fin. Obedece a un llamamiento puro
qaeea la exigencia pura de existir. La obra de arte es valor porque es llamamiento. Un libro se propone la
lilleitad_ del lector. Esta libertad har.1' existir la obra (. . .) Según Sartre: "La lectura es un pacto de
pnm,aidad entre el autor y el lector; cada uno confla en el otro, cuenta con él y le exige tanto como 11e
exiF • li mismo(...) Los dos toman una decisión libre (que conduce a una exigencia reciproca)(...) As~
m lillertad, al manifestarse, revela la libertad del otro. "!bid., pp. 72-72. 78-79.
t La cosa es lo

percibido en los sentidos por medio de las sensaciones (color, sonido, aspeiw.
dureza, tacto, etx:.). marte es una cosa en tanto es un ente cuya esencia busca ser interpretada
por quien la percibe. La obra de arte es una cosa confeccionada porque tiene un car6da de
"útil": sirve para algo, pero también es una cosa espontánea al provenir no sólo de la 111111D
del hombre sino de su espíritu. Cfr. Martin Heidegger. Arte y poesia, FCB, México, 1958, PP.
39, 35, 40 y 44.
2 "m escritor 'comprometido' sabe que la palabra es acción; sabe que revelar es cambiar Yqlf
no es posible revelar sin proponerse el cambio( ...) mescritor ha optado por revelar el mmlo
y especialmente el hombre a los dem6s hombres, para que éstos, ante el objeto así puellD al
desnudo, asuman todas sus responsabilidades. "Jean-Paul Sartre. ¿Qué es la literatura?
Losada, Buenos Aires, 1957, pp. 54-55.

• "La ~ por otra parte, se vuelven meros pretextos para alcanzar una conciencia del lenguaje en su
~ • . As~ se ha reemplazado, en la poesla, una actitud prActica y utilitaria frente al lenguaje, por
D lldilud conll!mplativa; se ha sustituido un hacer por un ser. De alú que, para Sartre, la historia de la
P-. moderna. en términos de la vida de loe poetas y de su relación con la eociedad, - una historia, no de logro,
-de lracu,. "Frederic Jameson. "Tres métodos en la critica literaria de Sartre" en: La modemll critica litll?raria
' - - . De l'loust y Valéty al estTucturalismo, Comp. John K. Simon, FCB, México, 1984, pp. 217-218.
'PaWiru de Rosario: "Comparto la opinión de los antiguos en el sentido de que vivir no es necesario. Pero
le vive, por lo menos habr, que superar esta contingencia escribiendo" (. . .) Y agrega: "Para
mi,uar_ los fantasmas que me rodeaban yo no tuve a mi alcance sino las palabras. Mu una vez

JI,-

~ su poder se evaporaba, se diluía en el aire, se perdía. Era preciso fijarlas en una 111stancia

• filme, en una materia m'5 duradera". Cardou y Aragón también comparte este pensamiento al
a6nnu que "la poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre•. Véanse respectivamente:
ltaauioCanellanoa. Confrontaciones. Los narradores ante au público, Joaquln Mortiz, México, 1966, p.89
YlaisCardoza y Aragón Poeslas completas y algunas prosas, FO!, Te7.0nde, México, 1975, p.474.

�173

172
etemidad6 sólo las confiere la fe en el espíritu anidado entre los versos de
cada poema.

. ,.
.

)

.,
1
')

Cuando Rosario desea dormir su último día bajo la sombra de 1111
árbol, está indicando también su deseo de no claudicar y seguir
combatiendo con sus mejores armas: las letras. Estar "al pie de la letra• 00
es combatir contra el lector, es conciliarse con él, compartir el ofici,
literario. Siempre a la espera de que algún lector recoja el verso-disparo de
alguno de sus poemas. Quien ha sido "herido" por su poesía, no muere del
todo, renace. Por eso, no importa que ella muera al pie de la letra pues
muere creando. Si crear es dar vida, no hay muerte. Quien la lee
conscientemente germina, renace. Al nacer un verdadero poema renace
quien lo lee y renace quien murió al pie de la letras. Poetas-lectores como
José Emilo Pacheco comparten esta idea al expresar: "Mas si alguien vive,
yo estaré despierto" en un poema dedicado a Rosario.7
Sin embargo, a pesar de la fe en el espíritu anteriormente señalada,
es innegable que subyace la angustia: "Nadie verá la destrucción. Ninguno
/ recogerá la página inconclusa". (p.184)

La muerte es solitaria, pero la muerte de un poeta es una de las
más solitarias.8 Muere sin sus palabras pues éstas se han quedado en la

'~

;1

l.
..

'•

...t:

-··

..,.

tierra para recordarlo. Rosario teme, en apariencia, que nadie se acuerde de
ella después de morir; teme morir dejando interrumpida su labor creativa.
Según Rosario: "Al través de las palabras ( ...) etemiz.amos las formas fugitivas; hacemol
patente la armonía del universo; conjuramos la muerte y la destrucción y el olvido. "Y al 111
entrevistada por Emmanuel Carballo opina: "Las palabras poéticas constituyen el único modo
de alcaNar lo pennanente en este mundo". Véanse respectivamente: Rosario Castellanos. "La
corrupción intelectual" en: La corrupción, Nuestro Tiempo, México, 1970, p. '27., y Bnunanml
Carballo. Protagoniaw de Lt literatura mexicana, Ediciones del Ermitai\o, Diógenes, México.
1986, p.529.
7 "Presencia" (de JOlié E. Pacheco): "¿Qué va a quedu de mi cuando me muera/sino estallaft
ilesa de agonia,/estas pocas palabras con que el dia/dejó cenizas de su sombra &amp;ra?/¿Q,í
va a quedu de mí cuando me hiera/esa daga final? Acaso mía/ será la noche fúnebre Y
vadA/que vuelva a ser de pronto primavera./No queduá el trabajo ni la pena/de creer Y•
amar. m tiempo abierto,/semejante a los mares y el desierto,/ha de borru de la aJIIÍ9
areM/ todo lo que me salva o encadena./Mas si alguien vive yo estaré despierto". José BmiliD
Pacheco. Fin de siglo y otros poemas, SEP, Lecturas Mexicanas" 44, Méxko, 1984, p.13
• Dice Elena Poniatowsb con respecto a Rosario: "Desde niña se refugia en la soledad y salJe
que escribir disminuye esta sensación." mena Poniatowska. ¡Ay vida no me merces! CIIIDI
Fuentes, Rosario Castellanos, Juan Rulfo, La Literatura de la Onda, Joaquín Mortiz, Méxi»,
1985, p.60.

6

De ahí que sobrevenga la angustia. Para contrarrestarla es

necesario apelar al diálogo:
Y sin embargo, hermano, amante, hijo, / amigo, antepasado, / no hay
IOledad, no hay muerte / aunque yo olvide, y aunque yo me acabe. (p. 185)

La paradoja: "no hay muerte... aunque yo me acabe" expone el
deseo de permanencia a pesar de la muerte. Por eso el diálogo es un
recurso necesario para cerciorarse de que será recordada. Escribe para
existir. Esto le contesta Rosario, en tono coloquial e irónico, a un reportero
•sagaz" que le pregunta:
( ...)-¿Porqué y para qué escribe? / - Pero, señor, es obvio. Porque alguien
/ (cuando yo era pequeña) / dijo que gente como yo, no existe. / Porque su cuerpo
no proyecta sombra, / porque no arroja peso en la balanz.a, / porque su nombre es
de los que se olvidan. (p. 293)

El tono irónico no es usual en la poesía de Rosario. Predomina en
su última etapa productiva y responde a un estado de madurez intelectual
alcanzado por el oficio y la disciplina.9 El tono, en apariencia ligero, no deja
de ser estremecedor. La ironía imprime en su poesía una mayor soltura y
dinamismo dándole un carácter autocrítico. 10 Es autocrítico cuando
reconoce que como poeta también tiene un "mausoleo" de poemas, versos
fallidos, no logrados como el feto que reposa en un frasco de alcohol:
¿Quiere pasar a ver mi mausoleo?/ ¿Le gusta este cadáver? Pero si es
nada más / una amistad inocua. / Y ésta es una simpatía que no cuajó y aquél / no
es más que un feto. Un feto. (p.293).

'llatriz Reyes Nevares cita al doctor Nahum Megged, de la Facultad de Humanidades de la
~ a d Hebrea de Jerusalén: "En el ámbitó literario _los años en Israel fueron para ella
{Rmuio) un viraje en su expresión,-dejando la poesía trágica y dolorosa para entrar en la
cmlemplación irónica de los hechos, viendo lo que ocurre sin mitos ni clichés. "Beatriz Reyes
Neva-. Rosario Castellanos, Secretaria de la Presidencia, México, 1976, p.59.
10
Solne su obra Apuntes para WU1 declaración de fe (1949), Rosario opina en forma
l1l1Dcrttica: "Era muy retórica y la mayor parte de las formas de expresión usadas allí no me
11111 propias. Son esos de quienes estaban más próximos a mi o el deseo de seguir una moda,
ana ll6ruca y un acento que predominaban entonces. "Poniatowska, op. cit., p.76.

......,
\

�174
Esta alusión del poema-feto refleja la humildad,11 poco Común
entre los escritores, de reconocer la hechura mediocre12 de una O'eal:Qi
poética. Cada poeta tiene su propio mausoleo, pocos lo reconocen. Por 1!11,
la ironía autocrítica de Rosario conlleva un humor incisivo. Se premia )a
mediocridad con insistencia; se alaba por costumbre:
Nunca fue viable. Un feto en su frasco de alcohol. / Es decir, un poema/
del libro del que usted hará el elogio. (p. 294)

175
Escribir para existir. No es el capricho de una mujer; es la necesidad

de espíritu. No es mera terapia o catarsis; es proyección del ser. No es sólo
femenina;15 es la Poética (visión del mundo) de un ser humano.
Paede ser también un engañoso narcisismo que oculta una intención
demoledora: recordar que la escritura no es juego ególatra; es un

)üeratura

compromiso:
Cuando abro los periódicos / (perdón por la inmodestia, pero a veces / un

poco de verdad / es más alimenticia y confortante / que un par de huevos a la

-

~

• &gt;
)

J

....

Se entrevé una propuesta : aceptar el fracaso de aquel poema puede
ser el inicio de una iluminación.13 El poema no es un ente aislado; forma
parte de una totalidad dada por la obra de arte. El poema fallido no es
necesariamente como la manzana podrida que afecta a las otras, pero si se
persigue la unidad poética deben contemplarse las limitaciones y
posibilidades de dicho poema antes de publicarse. Depurar o abortar, sin
conservar deshechos. Obcecarse en darle permanencia a un ser no logrado
conduce paradójicamente a la intrascendencia de quien lo procrea. Quien
insiste en ello, crea sobre ruina y su destino puede ser el olvido, la
oscuridad. Quien acepta el fracaso identifica el error, recrea, y su destin,
puede ser lo eterno. La literatura es acción. Admitir que el poema aquel es
una acción fallida, transparenta el verdadero ser de la obra literaria.14

C.on respecto a la humildad del escritor, Rosario piensa que:"(...) ser humilde es aceplmll
prioridad del objeto estético por encima del sujeto creador. Que se someta asi a las exigeuil
múltiples de ese objeto: trabajo, constancia, lucidez para admitir los errores, prontitud PIII
rectificarlos." Rosario Castellanos. Mujer que ube latin, Se~tentas, FCE, México, 19'13,p.
166.
12 Para Rosario, el creador artístico se corrompe "sustituyendo la verdadera disciplina porll
hábil simulación abandonando la búsqueda de la originalidad para imitar las modal
imperantes, renunciando a lo auténtico para halagar el gusto del público(...) L a _ ~
desciende sobre el elegido: éste es un hecho innegable. Pero cuando el elegido ha lido
perezoso, cuando se ha abandonado a la ignorancia, a la falta de destreza, el descenso de 11
inspiración es infructuoso". Ramón López Velarde opinaba algo similar: "Nuestros homliia
de pluma aderezan párrafos y estrofas como guisotes. Asi es como el ejercicio de las letnl•
ha vuelto industria de chalanes y filón de trapaceros. "Y agrega: qui7.á la m6s P"
consecuencia del lenguaje postizo y pródigo consista en el abandono del alma. •vt,_
respectivamente: Rosario Castellanos, "La corrupción...", pp. 33-34 Y Ramón López VelmdrNovedad de la Patria y otras prosas, Olimpia, México, 1987, pp.113-114 y 117.
u Según Rosario: "(...) la poesía es un ejercicio de ascetismo, un intento de llegar a la ralzlil
loa objetos(...)" C&amp;rballo, op. cit, p.524
.
H Pffeiffer piensa: "Que la poesía no es &lt;listracción, sino concentración, no susti_tu~ de la~
sino iluminación del ser, no claridad del entendimiento, sino verdad del senmruento (. · -~
Johanne Pffeiffer. La poesia, FCE, Breviarios, México, 1983, p.90.
11

mexicana) / es para leer mi nombre escrito en ellos. (p. 294)

En la acotación aclaratoria, Rosario emplea nuevamente la ironía
critica y autocritica. El poeta narcisista prostituye su creación en tanto la
concibe como un estanque de agua en donde palaciegamente puede
reflejarse. En todo autobiografismo hay cierto aliento narcisista, pero no es
elcasode Rosario.
Se le ha reprochado el tono autobiográfico de su poesía, y aún más
en sus novelas. Aunque ella y algunos de sus críticos admiten esa
tendencia, su poesía está exenta de narcisismo. La suya es creación
intimista que establece un mundo a partir de sus experiencias vivenciales.16
Mundo que supera lo autobiográfico al traducir lo vivencia! en intimista.17
15

Afirmar que la literatura de Rosario sólo es feminista implicaría reducir sus múltiples
polibilidades interpretativas. Según Monsiváis: "En Rosario Castellanos se extingue la
lilmltura femenina (como atenuante y salvoconducto) y se inicia la literatura de la mujer
mexicana". Al respecto, Julian Palley opina que: "Aunque mucha parte de su poesía es
feminista. a fin de cuentas, su arte trasciende el feminismo: a través de su obra encontramos la
inqaietad por todo el sufrimiento humano y una búsqueda de la justicia". Véanse
respectivamente: Carlos Monsiváis. La poesía mexicana del siglo XX, Empresas editoriales,
Mexico, 1966, p.64 y Julian Palley. "Rosario Castellanos: eros y ethos" en: Meditación en el
ail¡ral. Antologia poética, Prólogo de E. Poniatowska, FCE, Col. Popular #'297, M
• In muchas ocasiones se confunden los conceptos: autobiografismo e intimismo.
P'clniatowska reconoce el tono autobiográfico en la obra de Rosario:"(...) Castellanos hace
lileratura con los sucesos de su vida diaria; sus novelas son autobiográficas, sus poemas un
ie8ejo de su desamor, la minuta de sus sensaciones que caen siempre en la angunstia de la
dedad•. Jaime l.abastida justifica esa inclinaciófl en Rosario, al aludir a Blliot y comentar
que la expresiones poéticas se enlazan con las experiencias vitales, pero no son idénticas a
ellas. ~ Joaquín Blanco critica lo autobiográfico en Rosario diciendo que sus poemas "son
may eentimentales, amargos, religiosos y domésticos, aderezados con mitos (Hecuba,
Fenelope, Nausiaca, etcétera) y formas alegóricas (la Madre, la Solterona, la Abandonada, la
Corteana. etcétera). "Poniatowska se opone a esta apreciación pues:"(...) Rosario, además
de religioea y doméstica (...) es critica y autocrltica (...). "Finalmente Pffeifer opina con
1'lpeCto a lo autobiográfico: "La verdadera poes1a puede expresar las cosas más intimas sin

�176

177

Rosario, siempre consciente de su proceso creativo, revela a través
del lenguaje signos de cordura intelectual:
Mi nombre, que no abrevio por rúnguna razón, / es, a pesar de todo, tan
pequeño/ como una anguila huidiza y se me pierde/ entre las líneas ágata queli
hablaban de mí/ no recurrían más que al adjetivo neutro/ tras el que se oculta mi
persona, mi libro/ mi última conferencia. (p. 294)

- ..
.
)

J

\

m temor

del poeta es crear la palabra vacía, la carente de
autonomía y dirección, la intrusa que inevitablemente terminará por
vaciarlo de tanto no designar. Rosario, sin ser ajena a este riesgo, describe
el caso de un poeta cuyo diálogo con su público presencial es ausente.

mvacío que rodea al poeta y

Lejos de vanagloriarse, el símil: "Mi nombre ... tan pequeño /
como una anguila huidiza... " muestra su sencillez entre el autoproclamado
narcisismo. La poesía otorga un lugar en el mundo al verdadero creador.
No estar ahí es no existir:

del cual éste es corresponsable se
describe por medio de poder evocador de los verbos. Según Bergson, los
verbos son las palabras más evocadoras porque expresan accionest9.

¡Bah! ¡Qué importaba! ¡Estaba alú! ¡Existía! / Real, patente ante mis ojos./
Pero cuando no estaba... Bueno, en fin, / hay que ensayar la muerte puesto que ea
mortal. / Y cuando era una errrata. .. (p. 294)

•se arregla la corbata(...) sube al escenario( ...) tiembla / se sobrepone( ...)
profiero (...) se quita la corbata ( ...) la pisotea (...) maldice a Apolo (...)

,

)

b)Palabra y vacío

La reticencia que aparece en: "pero cuando no estaba..." refuerza la
idea de que se escribe para existir. El ritmo estacando por la acotación
inicial del poema: "(perdón por la inmodestia, pero a veces...)" y la
suspensión del último verso: "Y cuando era una errata...", le exigen al
lector una mayor concentración en el mensaje emitido. Y si el mensaje es
un alma hecho objetolS según Sartre, entonces el lector tiene la posibilidad
de aprehender esa alma. El lector ejerce su libertad de aprehenderla. Al
hacerlo, permite que el poema exista y trascienda.

Algunas de las principales acciones ejecutadas por este poeta son:

desciende (...) busca en la luneta algún sitio sin dueño( ...) se entrega a las
delicias del anonimato ( ...) te arrojan con la música a otra parte. Estos
verbos orientan la progresión lineal20 del poema: desde la llegada del poeta
(indicada por el rema "se arregla") hasta su expulsión. En su función
evocadora, los verbos recrean la atmósfera de vacío, tema del poema.
Rosario utiliza el adjetivo "vacío", reduplicado, para ambientar esa
atmósfera:
Pero se sobrepone porque Apolo / le ha infundido el divino valor, lo ha

emborrachado / de vaticinios y helo aquí, en el centro / de un gran espacio oscuro
/ ¿y vacío?¿Y vacío? (p.199)
Rosario le cede lúcidamente la voz al poeta para que dialogue con
un público sordo. En realidad, el poeta no tiene intención alguna de
comunicarse. Su desinterés se indica con una subyección:

hacerae por ello desvergonuda, sin provocar en nosohos la penosa sensación que nos ~
toda impúdica traición de st misma". Véanse: Poniatowska, op. cit pp. 67 y 84., Jaimt
Labestida. m amor, el sueí\o y la muerte, Instituto PolilÉCrlÍCO Nacional, México, 1969, ~.61,
Joeé Joaquln Blanco. Crónica de la poesía mexicana, Posada, México, 1987, p.235., y Pffeifln.
op. cit, p.109.
11 fil establecimiento de un mundo y la hechura de la tierra son, según Heidegger, los rasgos
esenciales de una obra artistica. Establecer un mundo es nombrar, designar los 1'88fll
esenciales de la obra. La hechura de la tierra es la esencia encubierta de esa obra que es
necesario desocultar, descifrar, hasta dar con la unidad del ente-poema. Portuondo interpreta
a Heidegger afumando que: "La poesía resulta ast la designación, el nombramiento ~ la
esencia de las cosas(. . .) la fundación de lo permanente y esencial en el seno de lo cambianlt
y accidental" . Cf. Heidegger, op. cit., pp. 6.3, 60-61 y 68. Véase además: JO!lé Antmlil
Portuondo. Concepto de la poeafa y otroe emayoe, Grijalbo, México, 1974, p.108.
11 Sartre, op.cit, p.62

Señoras y señores... el micrófono / funciona bien. ¿Se escucha? ¿Quién

etcucha? / ¿Uno? ¿Varios? ¿Ninguno? / Nome importa. / (p. 199-200).

11

Henri Bergson. Memoria y vida, Comp. Guilles Deleuz.e, A1ianz.a Bditoria, Madrid, 1977,
p.7'3
ª Progresión lineal: Es una sucesión de remas. El rema de una frase es aquel que antecede al
lema. mrema de una frase se convierte en el tema de la siguiente. El rema se puede dividir
en varios temas. Cf. Cesare Segre. Principi011 de aniliaia del texto literario, Grijalbo,
8an:elona_ 1985, p.199.

�179

178
Al contestarse a sí mismo, muestra su apatía y decepción ante la
sordera de un público ajeno; sordera provocada por "el estruendo que les
reventó los tímpanos". Esta es una alegoría sobre los efectos negativos del
progreso moderno que ha ensordecido o ahuyentado a un numeroao
público lector. Pero el sentido más profundo del poema no ve por ea
dirección. Lo que se plantea es un asunto más delicado: un diálogo de
mudos en el proceso de comunicación poética. El poeta referido se asume
auténticc,21 al sugerir que, en el proceso comunicativo, él es el
incomprendido:
"(...) La sordera no es lo que hace al silencio./ Lo que hace al silencio esla
mudez. / Y no quiero ser cómplice / de ese crimen contra la humanidad. / Porque
sin la palabra nadie es el hombre, nada / distinto de la piedra. En el cosmos entero
/ un dios puso en sus labios el sello de exención. / Y el poeta es quien da voz a lo
que no habla, / es el que..." / reflectores, de repente, se encienden / y el que
declama mira a su auditorio. (p. 200)

Pero el verbo "declama" del último verso connota una falsa
retórica. Resulta entonces un diálogo de mudos pues un poeta vacío dirige
un discurso vacío a una público igualmente vacío. Ante el estruendo que
ensordece, se propone el silencio como restaurador del diálogo. El vado es
una forma cotidiana de muerte. Si el ruido ensordecedor ha conducido al
vacío, el silencio, por ende, debe llevar al diálogo recordando que dia1ogar
es existir. Sin embargo, prevalece el humor incisivo de Rosario al exclamar
sarcásticamente la imposibilidad del silencio:
No hay gemido de víctimas. No hay clamor de justicia / No hay ulular de
fieras. / ¡Cómo, si es inaudible / aun el estruendo de la tempestad! (p: 201)

Y es que el silencio es imposible para quien se ha traicionado a si
mismo. Por tanto, se impone el vacío, ausencia de luz, ausencia de Apolo.
Sobreviene la derrota del poeta que maldice y ha liquidado cualquier
posibilidad de conciliación.22 La sordera es una forma de muerte; la

traid6n es otra. En este caso, la muerte ha derrotado al poeta. El lenguaje
se convierte en lápida. Sepulta al ser poético. El lenguaje es aquí un
peligro,%! "un guante venenoso". El ser es amenazado y devorado por el
siendo (ausencia de diálogo). De ahí la angustia. La inmortalidad se anula.
l)esemboca en un pesimismo que justifica la definición de "palabra" dada
por Rosario: "Una palabra es sólo / la imagen deformada en un espejo". Si
u espejo" se asocia con realidad y la palabra es una imagen deformada de la
realidad (espejo), entonces la palabra es pura apariencia. La relación
paradigmática24 (apariencia-palabra y realidad-espejo) trasluce la angustia
anteriormente mencionada.

mcompromiso del poeta es combatir dicha apariencia tratando de
transmitir su verdadera interioridad a la palabra que crea. Mientras no
suceda esto, todo parece un sinsentido:
Me arrebataron la razón del mundo / y me dijeron: gasta tus años
componiendo/ este rompecabezas sin sentido. (p.174)

La desesperanza lleva a pensar que nada cambia: "Ni siquiera se

muere"; a un interrogarse sin respuesta:
¿Qué vas a amar? ¿Un cuerpo que se pudre / -ese pantano lento en que te

ahogas-/ o un alma que no existe? (p. 174)

11

"Heidegger sostiene con Holderlin (poeta alemán) que el lenguaje es el más peligroso de los
bienes que han sido dados al hombre". El lenguaje es un bien porque testifica lo humano en el
hombre(. ..) Es también un peligro porque( ...) crea la posibilidad de todos los peligros al

CNU la amenaza del ser por el

siendo, la destrucción del ser (...) Por otra parte, el lenguaje es

an bien que actúa. como instrumento de comprensión entre los hombres(. ..) El lenguaje sitúa
11 hombre en el mundo y con ello lo hace un ser histórico. Estar en el mundo y ser histórico se
identifican y realiz.an (...) ' desde que somos diálogo' (.. .) Dialogar es la nota ontológica de la

exilleiicia del hombre. "Portuando, op. cit., p.107.-108.
•(. • ,) los modos fundamentales de la composición verbal son la selección (paradigma) y la
combinaci6n (sintagma). El primero se produce sobre la base de la equivalencia, en tanto que
ehegando reposa en la combinación de la propia 'cadena hablada'. El paradigma es( ...) un

11

n La poesia auténtica, según Pfeiffer, responde espontánea y verdaderamente a la interioridai
de su creador, a un estado de mimo verdadero(. . .) O . Pfeiffer, op. cit, p.55
22 Sobre la conciliación en la poética de Rosario, Martha Robles expresa: "ID suyo puece ail
de levantarse sobre si misma para reconocerse desde fuera, encontrar un sentido de ser en k
palabra y conciliar aspectos espirituales m la creación literaria. "Martha Robles. La ,omllll
fugitivL &amp;critoru en la cultura nacional, Tomo II., Diana, México, 1989, p.155.

~ de posiblidades del cual se escoge el o los elementos para formar un mensaje ( . . .) m
~ es una cadena de signos lingüísticos articulados y organizados m forma lineal(...)
Signoe que se emiten en el tiempo, uno detrás de otro, guardando entre sí relación de
dependenaa", Pedro Chávez y Eva Lydia Oseguera. Literatura Universal 1, Publicaciones

CalturaJ, México, 1987, p.276.

�180
181
La piedra, símbolo de inmovilidad y dureza, refleja un tiempo
circular infinito. La reduplicación: "Otra vez. Otra vez" evoca ea
naturaleza icónica25 de lo infinito:
Ni siquiera se muere. Algo muy leve cambia / y sigues dura, en ~
creciendo en vegetal / y otra vez despertando en lo que eras. / Otra vez. Otra vez.
(p.174)

Evoca también un eterno no morir angustiante, debido a la
búsqueda de lo perdido o robado:

-...

Me dijeron: no busques. Nada se te ha perdido. / Y los vi desde lejos /
ocultar lo que roban y reír. (p. 174)

Para Rosario el ser es lo oculto que da sentido al mundo. Es 1aJa
del creador intenta desocultar dicho ser para revelarlo al mundo y hacen,
existir. Combatir el siendo (la apariencia) para que el ser de la paJabn
brote.
c. Palabra y eternidad
Quien domine la palabra, será eterno. Quien sea dominado por ella
será perecedero. Rosario nos muestra que ambas aseveraciones son 1U1
falacia. El conflicto esta en el verbo "dominar". En su poesía, Rosario m
busca demostrar que domina o ha sido dominada por la palabra. Su méml
es más bien mostrarla espontánea y libremente para que cada lector
desoculte26 el ser inmerso en ella. La palabra sólo es "dominada" en tarm&gt;
su creador le inyecta un sentido de ser. Esto marca la diferencia entre 111l
palabra que "está." acomodada entre varios renglones, y aquella palabn
que "es" entre varios versos.

Inconicidad poética: "Un verso, gracias a la disposición de las palabras o/y simellil
verbales puede imitar icónicamente aquello de lo que habla (...) muchas figuras ietóD1I
tienen naturaleza icónicA; la repetición de una palabra o sintagma en una situci/11
equivalente (anáfora, epifora, complexión) representa también su persistencia e insistmda•
el discurso(...)" Segre, op. cit, p.66.
16 Desocultar es descubrir la esencia verdadera del ente-poema. Según Heidegger hay qll
buscar la verdad desocultando al ente, si está adentro y más allá de lo iluminado por e11 la
Luz que garantiza un tránsito al ente que no somos nosotros y una vía de acceso al en1e qll
somos nosotros mismos. Cf. Heidegger, op. cil, p.68.

En el lenguaje poético de Rosario, vida y muerte se contienen
eslffl:hamente. El milagro de su lenguaje es preservar la vida aunque ésta
tranSCUffll infatigable, y "se parta en ráfagas".
Ya verás cómo sube / de ser semilla a rama. / Ya verás cómo pasa / de

instanlie a hora sagrada.
Ya está y aún no lo adviertes, / ya mueres y aún te alarmas. / Porque es
tuya. eres tú lo que es más tú: / el tuétano, la sangre, la palabra.(p. 203-204).

En los anteriores versos se infiere una analogía: la vida, como el
viento, no termina con la muerte. La vida, además, se metaforiza con la sal:
#sal hay una y no más". Asimismo, Rosario establece una serie de
relaciones paradigmáticas: agua-sorbo / mar-ola / fuego-llama, en donde
asi como el agua está contenida en el sorbo, el mar en la ola y el fuego en la
Dama, también la vida se contiene en la muerte. Además, son paradigmas
que se repiten en el tiempo eternamente.

El movimiento rítmico del poema fluye y asciende gracias a estos

paradigmas relacionados con un símil. De hecho se percibe una
musicalidad o eufonía27 en el predominio de vocales oscuras y bajas
(~u-e.).28 Ritmo y eufonía se complementan favoreciendo la progresión
lineal y vertiginosa del poema. Del rema inicial (viento) se pasa a otros
remas (semilla, rama, instante, hora sagrada, tuétano, sangre) hasta llegar
al tema (palabra). Esta progresión lineal indica la evolución y
trascendencia del ser a través de la palabra. Es asi como surge la última
relación paradigmática entre ser y "palabra". Es decir, el ser del hombre se
contiene en la palabra.29 Y la palabra es el hombre.
En su creativa el poeta trabaja las palabras "fruta verde" hasta
madurarlas, hasta darles color y sentido. Para Rosario, mientras la fruta~ siga verde, la actitud de un poeta será meramente pasiva; se

25

ira.. Wellek y Austin Warren.

Teoría literaria; Gredos, Madrid, 1962, p. 188.

• PStiler considera que dependiendo de los sonidos verbales (melodía) existen vocales
- . . y bajas (o,u,a) y claras y altas (1,e). Píeiffer, op. cit, p.22.

ª la idea de que el ser del hombre está contenido en la palabra, remite a una definición de
eallo lllgerida por Rosario: "Estilo es el modo con que el hombre asume su propio ser, el
~ ffae concede a su persona, el sentido que da a su vida y el repertorio de formas de que
dilpone para realizarla" Santa Teresa. Su vida, Prólogo de Rosario Castellanos, UNAM,
Naestioe Cl6sicos, México, 1962.

��185

184
primero, admitir el dolor ante la memoria ausente; y segundo, ir tras la ea
memoria que se oculta en el más profundo ser de las palabras.
Eflenguaje poético de Rosario buscará crear una nueva memona
que la acerque a sus propias raíces. El lector decide si accede a sa
encuentro o la rehusa; tiene libertad para ello.

Porque el Sur se evapora, / lo arrastra el tiempo, lo hunde la distancia, /
incendiando, a nuestra espalda. / No miremos atrás que sólo llega /
un abrasado aliento de desierto.(p.43)
111! (XJ11111JN!,

Las anteriores prosopopeyas (" el Sur se evapora", "lo arrastra el
tiemp&lt;&gt;", "lo hunde la distancia", "se consume, incendiando, a nuestra
espalda") sugieren un Sur etéreo, frágil, aislado, destruido. No es a la
sombra de cómo Rosario desea recordar al Sur; es preferible olvidarla:

a) La memoria ausente
Sinónimos: el Sur, la patria, el país. Rosario agrega otros: ruina,
devastación, silencio. Asociaciones tentativas: las piedras del sur, la patria
encendida e incendiando, el país que calla. En algunos de sus poemas,
Rosario reconoce la existencia de una memoria que evoca el pasad1r
presente indígena. Sin embargo, prefiere arrullarla para que se duerma y
no duela tanto:
Arrullemos / con canciones de cuna a la memoria / y amemos esta 7An
devastada.(p.43)

Hay imágenes que anticipan la devastación: "los ojos se
acostumbran / a circular en rieles de neblina" pero también hay epitellls
engañosos que muestran sólo apariencias: "íntimas huertas", "árboles
ascendidos de trinos", "hierba temblorosa", "campanas invisibles". 1All
epítetos crean una identidad, pero una acotación intempestiva
desenmascara la anterior intención:

Olvidé mi memoria / dejé jirones rotos, esparcidos / en el último sitio
donde una breve estancia / se creyera dichosa: / allí donde comíamos en torno de
una mesa/ el pan de la alegria y los frutos del gozo. (p.44)

Los jirones rotos y esparcidos evocan aquel poema indígena,
testimonio de la barbarie española del siglo XVI, cuando en los caminos
yacían dardos rotos, los gusanos polulaban por las calles, y la única
herencia era una red de agujeros.34 El Sur, red agujerada, obliga a ladear la
cabeza y olvidar. Pero el olvido conduce a la soledad. Quien busca olvidar
termina aislándose. La soledad personificada como mujer, tiene un destino
aún más amargo: "el más desolado y tremendo crepúsculo" que se
#llamará locura" la soledad-mujer buscará hundirse en el "pantano de
saliva amarga", y desaparecer cualquier registro de memoria. La locura,
•ese alegre extravío de la razón35 hará más llevadero el paso de los
recuerdos. El Sur "estrella, caída", "piedra celeste ya refinada", busca un
lugar en ese mundo. El Sur perdió su cielo aquí, en la tierra. Rosario
lamenta la ausencia de una memoria que transmita y registre la pérdida de

ese cielo:
En vano es que digamos: / "yo vengo de un país de íntimas huertas / Y
recuerdo los árboles encendidos de trinos, / la hierba temblorosa bajo la última
lluvia / y el cielo de las tardes / vibrando de campanas invisible / Vengo de esa
ciudad donde los niños / quiebran en mil pedazos el silencio / y colocan el pie/
en la inmanencia limpia del estanque / y los labios al borde del espejo. / en salones
ocultos un piano negro calla. )" (p.42-43)
Lo negro del piano evoca la noche que también sabe de silenca
Una noche sin teclas, un piano hecho noche. Sin luz no hay música, no hay
Sur. Nadie puede escuchar el mecerse de los platanares ni la lluvia que.
huracanada, los moja. ¿Qué es entonces el Sur para Rosario? Es lo que
observa: una fruta podrida, cuna cárcel:

¿Quién dirá los silencios de mis muertos? / ¿Quién lloraría ruina de nú
aiaa? / Entre la soledad una flauta de hueso / derramando una música triste y

~da y áspera. (p. 76)
Si la memoria se ausenta, la inmortalidad resulta imposible. Sin
memoria, el pasado sepulta al presente, niega el futuro:

11
Miguel León-Portilla. m reverso de la conquista. Relaciones aztecaa, mayas e incu,
Joaquin Mortiz, México, 1964, p.53.
31

1!raano. mogio de la locura, Bspasa-Calpe, Col. Austral, Madrid, 1982, p.73.

�187

186
¿Quién me castró de mi posteridad? / ¿Quién me puso esta gil,a
monstruosa del pasado? (p. 116).

De ahí la angustia al reconocer que mientras el tiempo transcurre

para los demás, en el Sur permanece como prolongación de vida y muerte:

"Esta tierra, lo mismo que la otra de mi infancia, / tiene aún en su rostro,

¡ marcada a fuego y a injusticia y crimen, / su cicatriz de esclava. (p . 112)
La presencia de la extranjera es inquietante porque simboliza la
ausencia de memoria; ella es "el huracán que parte ramas", es traición y
olvido:

Se va empozando en mí, por centurias, el tiempo. Se mueve
y no transcurre. / Se agita y permanece. (p. 116).

..
-

~

)

-

~

J
~

t

..

.&lt;:

Si la memoria está ausente, no habrá un rostr~ en donde se
dibujen los rasgos ancestrales de una cultura:
Se olvidaron de mí, me dejaron aparte. / Y yo no sé quién soy / porque
ninguno ha dicho mí nombre; porque nadie / me ha dado ser, mirándome.

Mirar una cultura es reconocer su existencia; abrazar una cultura
es transformarla. Pero el abrazo no llega, la cultura se entume y la
nostalgia de días mejores es un refugio:

Demasiado temprano / escupí en los lugares / que la plebe consagra para
la reverencia. / Y entre la multitud yo era como el perro / que ofende con su sama
y su íomicación / y su ladrido inoportuno, en medio / del rito y la importante
ceremonia- (p. 113)

Como tal, el anillo de oro que porta es una ofensa contra los de su
rua. Contrasta la opulencia de unos y la miseria de otros:
Basta. He callado más de lo que he dicho. / Tostó mi mano el sol
de las alturas / y en el dedo que dicen aquí "del corazón" / tengo un anillo
de oro con un sello grabado.

Hablamos de la lengua / de los dioses, pero era también nuestro silencio/
igual al de las piedras. / Eramos el abrazo de amor en que se unían / el cielo con la
tierra. (p. 74)

Nostalgia. Cuando la ceiba era el puente de unión entre la tierra y
el cielo; cuando los dioses contemplaban a los hombres del Sur como la
copa del árbol a su tronco, como el tronco a sus ramas:
No era como ahora / que parecemos aventadas nubes / o dispenadal
hojas. / Estábamos entonces cerca, apretados, juntos. / No era como ahora (p. 7475)

Pero no hay memoria que anticipe hasta cuándo terminarán de
desprenderse los hombres del tronco. Ramas en éxodo, sin retoffil.
Algunas, la que logran quedarse, se vuelven "llama petrificada", alcanz.an
"la mudez mineral de la estatua". Son extranjeras en su patria, donde se
han quedado para olvidarla. Igual que la extranjera en su monólogo:

"Su mayor lucha (de Rosario) fue la de forjarse un rostro (...) como s!mbolo de identidad
(que a su vez) tiene raiz en la cultura indigena: perder cara equivale a deshonor, indignidad 0
desvergüenza; no tenerla, DUlrginación total; no dar cara, cobardia. "Robles, op. cit., p.157.

36

manillo que sirve/ para identificar a los cadáveres. (p. 114)
Si la extranjera simboliza el olvido, resulta irónico que intente
identificar los cadáveres cuyos nombres no recuerda ni podrá recordar. En
realidad, la extranjera se avergüenza de su "raza vencida", prefiere
olvidarla. Este sentimiento que desemboca en traición es más palpable en
un poema-crónica de Rosario. En este poema, el yo lírico cede su voz a un
yo colectivo que narra37 cómo:
"Vendimos la memoria y por befa trocaremos / la alegría, por

sarcasmo la esperanza."

11

La nund6n es un recurso estético de la poesla de Rosario. Para Aguia.r e Silva: "El dato
~ , que puede formar parte de la estru~ra de un poema lirico, tiene como función
~ evocar una situación intima y revelar el contenido de una subjetividad". Víctor Manuel
AgaiareSilva. Teorfa de lita-atura lá, Gredos, Madrid, 1979, p.181.

�188

189
El narrador metadiegético38

Esperanza,/ ¿eres sólo una lápida?

Lo dijimos entonces. / Cuando los años de la cobardía, / cuando toda lt
tierra hedió de las entrañas / podridas del augur y enormes animales¡
mugieron en los páramos nocturnos. (p. 101-102)
39

Y a la vez homodiegético:

No diré con los otros que también me olvidaste./ No ingresaré en el coro

que te desprecian / ni seguiré al ejército blasfemo.
Si no existe&amp; / yo te haré a semejanza de mi anhelo, / a imagen de mis ansias. (p.
{6).

Es difícil derrumbar el muro de las lamentaciones: "Lloro por esa

a•

¿Qué le dimos? ¿La voz que o tenían, / los ojos que faltaban
lágrimas, / un corazón que fuera la casa de su angustia? / No, sino la re&amp;puellade
Caín, / la espalda del que niega, del que huye. (p. 103).

Relata desde su perspectiva, en tono de autorreproche, cómo por
miedo traicionó a sus hermanos de sangre. Lo interesante del poema es que
inicia narrando en un pasado continuo:40 "lo dijimos entonces...n para
finalizar en un presente histórico:41 "Nuestra historia la escribe/ reptando
entre cenizas la serpiente." En el poema, el presente inmediato no es 11161
que la prolongación del pasado en el presente. De ser así, el pasado
siempre está presente y condiciona el futuro. Aunque el poema-crónica de
Rosario finalice en presente, el pasado termina por imponerse. ¿Por qué!
La traición (ausencia de memoria) es un hecho del pasado que se prolonga,
y lastima al presente. La memoria que se conserva, en dicho poema, es la
de vencedores. Ante la memoria vendida queda el silencio de la lengua
propia:
Llevamos nuestros pies / donde la soledad tiene su casa / y alli 1111
detuvimos para siempre. / En silencio aguardamos / hasta aprender la muerte.

(p.75).

Si la memoria indígena parece pulverizarse, ¿qué esperanza habd
de recuperarla? Para Rosario, si no existe la esperanza, se construye, com,
el que inventa un dios personal:

Chávez-Oseguera, op. cit, pág. 325.
Segré, op. cit., p .31
.
to Según Bergson: "La duración es el progreso continuo del pasado que corroe el porverur y•
hincha al avanzar. "Bergson, op. cit, p.47.
.

patria que no he tenido nunca", pero es necesario edificar el de las
posi'bilidades. Sin embargo, subyace el miedo, la duda: ¿Existen suficientes
ladrillos y cemento para un muro de esa naturaleza? De ahí el refugio en la
fe. La fe es anterior a la esperanza, a las palabras. Un acto de fe precede al
lenguaje poético de Rosario. La fe que probablemente le permita construir
una nueva memoria.
b) Tras la nueva memoria
La construcción de la nueva memoria, la que inmortalizará
poéticamente el ser de una cultura, le exige a Rosario su involucramiento.
Involucrarse para conformar una memoria colectiva que se imagine un
rostro para una cultura abandonada, y un rostro que refleje
espiritualmente a Rosario. Ambas memorias se integrarán en una sola: la
nueva memoria. Para conformar la memoria colectiva, Rosario utiliza el
n!C1l1'SO de la crónica. Presta su voz a un augur que narra en primera
peraona del plural. El propósito es lúdico: contar nuevamente la fundación
azteca de Tenochtitlan, como si no hubiera contado antes. El augurRosario, narrador homodiegético, relata con una intención evidente:
inmortalizar no sólo el acontecimiento histórico sino también el ser divino
y humano que hizo posible ese hecho; es decir, revelar la comunión dioseshombre. Preservar a los dioses es preservar la vida:
Pero alguno sentía ya dentro de su entraña / el espasmo del dios, / la
quemadura de la profecía. / Al fin prevaleció sobre sus adversarios. / Pasamos a
aer hombres que llevan a su espalda / un cargamento, un peso, un ídolo, un
destino (...)
~
Las deidades descansan en nosotr~s. (pp. 117 y 120) •

:ia
39

u Presente histórico: hechos narrados que sucedieron, pero se narran como si estaVd
ocurriendo. Ibid., p.23

La convicción, no mera duda, de que los dioses moran en el

rombre, despiertan en éste la confianza en la inmortalidad. El narrador,
más que contar o inventar, pretende el recuerdo eterno de su relato. "No es

�191

190

ueon.,

mentira. / No invento lo que digo. / Sólo estoy recordando.
recuerdo, muestra diversos signos evocadores 42 de la cultura azteca: "ht
aquí la heredad: el valle, el valle", "comimos alimañas, hojas inmunda,,
moscos", "Acechador, ladrón, tal era nuestro mote", "fija crueldad dek
obsidiana", entre otros. La nueva memoria registra enemigos y aliados de
esa cultura. Enemigos como la niebla que "juega a enloquecemos", aliados
como el viento, nos dictaba / mandatos la hojarasca. "Sigma de
permanencia como el de la piedra y el tronco "talado y huecon qae
"resonaba invocando a lo divino", pero también el presagio como sigoo de
duda:
Se multiplican voces: / del mar vendrá la tempestad. Del mar.
Ay, todo lo que vemos/ tiene un temblor funesto de presagio.
¡ Del mar vendrá la tempestad ¡ ¡ Del mar ¡ (p. 120).

El lIUlr43 en Rosario surge como un signo temido en k
conformación de la nueva memoria. Puede quemarla sin ser fuego; puede
sepultarla sin ser piedra. mmar insinúa muerte, y en este poema, la mum
reviste un carácter profano, sagrado y funesto.
Profano porque la muerte de algunos peregrinos obstaculiza
temporalmente los designios de los dioses:
El muerto se moría y su muerte nos era / afrenta, deserción, pa
incumplido / y juramento roto. / Lo abandonábamos a la intemperie, / al buillt,al
que devora carroña, al exterminio. (p.117).

Sagrado porque el sacrificio de victimas humanas es necesario JWl
la supervivencia:

a Para Bergson existen dos tipos de memoria: "La habitu~ que rep~ta nuestra~
pasada, y la evocadora de imágenes que es la auténtica memona al ser t.vexliemlVI ala
conciencia. Estas dos formas de memoria en realidad van unidas porque el ser ~
-¡
percibir como hábito las experiencias pasadas llega a concientizar el presente hill6lil
haciéndolo memoria". Ibid., p.85-86.
t-1 m poema "Marcas" de St-John Perse, traducido por Rosario, y que se incluye en el tillo
"Poesía no eres tú", aborda también el tema del mar. St-John Perse ve en el mar ~ ~
inspiradora, un car6cter divino, un poder evocador de "los grandes muros de la ~
•
--"'• •
cel"
• Y ::;;;;.,
-'--'"" •
puerta liberadora sin regreso, "libro de piedra11 que e"""'"ª
a VlVU,
wa
doncellas, promesa de lo eterno, "la inmensa compasión de todas las cosas pe .
·
Rosario Castellanos. "Marcas" de St-John Perse en : Poeeia no eres tú, FCB, MéXJCO, t911.
pp.243-ZJ'l.

Asi fue como abrimos corazones, / como despedazamos materias, como
bidmOI / de toda cosa augurio, y del destazador, / del cuchillo, su intérprete.
(p.117).

Funesto porque los presagios son una amenaza de exterminio:
Más ¿por qué este sabor caduco en nuestros cantos? / ¿Por qué nuestros
adomol ae marchitan? / ¿Por qué aun lo duradero nos predice / el fin de nuestro
agio? (p.120).

Es el mar el presagio más significativo. No sólo del mar provino el
pueblo que intentó ahogar o ausentar la vieja memoria prehispánica;
también arribó el dolor. La llaga de agua evoca destrucción. Los
vencedores exterminaron casi por completo una cultura, el tiempo terminó
con ellos, pero nadie se acordó de ocultar al mar para que ya no siguiera

evocando.
Bn ese momento, Rosario hace uso de su memoria para sobrevivir.
Ella se compara con un pájaro en la orilla de los acantilados. Pájaro que
contempla el mar, "porque la ola exhala una densa humareda de
exterminio". Rosario-pájaro-vuelo contempla la ola-mundo-cadena que
refleja una muerte interminable. ¿Qué es el ir y venir de las olas sino el
recordatorio de una muerte sin fin? ¿De qué le sirve a Rosario contemplar
la destrucción si esto, al parecer, no cambia nada? Pero no Rosario-Pájaro
oo contempla pasivamente. Rosario percibe la imagen del dolor, la grava
en su memoria y emigra. No para evadir la realidad, sino para preservar el
recuerdo y sobrevivir. Según Bergson, un una imagen percibida siempre
111bsiste porque la percepción se proyecta hacia el futuro. 44 Rosario percibe
para conciliar el ser de una criatura consigo misma; percibe para crear la
nueva memoria, la memoria, la memoria que concilia. Pero Rosario
~bién percibe para buscar su rostro entre las ruinas. En algunas
ocasiones monologa y no se considera digna de retomar a sus raíces, a la
tierra de sus muertos:
Acepta nada más los hechos: has venido / y es igual que te hubieras
quedado o que si nunca/ te hubieras ido. Para ti. Para todos. (p.330).

t1Berpon, op. cit., p.50.

�193

192
Y sin embargo el retomo a las raíces es una de las constantes
poéticas de Rosario. Encontrarlas es encontrarse, darles un rostro es
dárselo, recordarlas es reconciliarse. Conciliar, para ella, es la búsqueda de
integración en el ser de una cultura, la suya. Por eso Rosario aspira a ser
selva, y lo logra a través de un juego de ambigüedades. En uno de sus
poemas se imagina a sí mima como una niña ciega que busca borrarse a si
misma, pero no lo logra pues el borrar su nombre sería como desaparecer
la selva. Por otra parte parece ignorar su "destino de vegetal", pero en el
fondo lo sospecha. Además intenta ocultar su "color de selva", pero es
inútil:
(He debido cubrirme el rostro con un velo / por no mostrar este color de
selva / -esplendor y catástofre- / que todavía no me ha abandonado.)
(p.198).
La elipsis del verbo "palpar" ya se anunciaba deseo de omitirse y

omitir:
Niña ciega, palpaba el rostro con mis manos / no para ver / par borrar la
línea / donde el perfil dice "mañana"; donde / alza el mentón su hueso que se
opone a la muerte (p.197)

Suprimir el verbo es como suprimir la memoria que duele. Ocultar
el verde (selva) por medio del negro (velo) es, finalmente, ocultarse a si
misma. El que Rosario perciba un "destino de vegetal" la involucra, en
forma inevitable, con la selva; a ser su sinónimo.

Y, alrededor, la selva ¡Cuánta corteza de árbol / en q
. ,
hill0
de viajero / grabó la letra el rumbo! /·Cuánta h . d' ~e rundgun c~~
.
'bl ' / C ,
1
ºJª !Cien o su 1d10ma
n:omprens1 e. ¡ uanta raíz a la que no desciendo! (p. 206).

· Rosario
te adquiere una identidad al relatar· Al relatar construye la
memona an s ausente y moldea, cual figura de barro, su propio rostro. El
amul~ o ~d~ de ámbar que recibe en la selva es una promesa de
eternidad.
la presencia divina del Sol "para que me recuerden /
d
és Simboliza
d
• espu ' cuan
o
yo
.
1ucrarse
,
.
.muera- aquellos que me amaron" . Al mvo
como persona1e, Rosano evita que el rostro de la cultura ..
;.,.dí
bo
, gena se rre:
Encima de los otros su destino / resplandeció una h

/

. .

como un astro caído. / Pero su rostro no ha sido borrad0 /
ora y se prec1p1tó
fue testigo. (p. 71).
porque uno entre todos

.
. Por otra parte, Rosario va tras la nueva memoria evocando su
infancia y adolescencia. Utiliza la fábula y la topografía como recursos
evocadores de ambas etapas, respectivamente. A través de la fábula ella se
desdobla en una niña perdida dentro de una "Torre de Viento":
10la, en ~ esa Torre_ la niña, en ~ Torre / vieja como mi cuerpo, abandonada, /
rwnas lo nusmo que nu cuerpo. / En esa Torre búscala
rsí ela ¡
rastrea la huella de su pie desnudo / y el olor de jazmín entre s~ ~lo
manos fluyendo como dos breves ríos/ y sus ojos dispersos. (p. 50 ).
y sus

s;1 '

lec
El pro~sito de la fábula no es tanto el mensaje implícito que el
tor pueda mterpretar; es más bien un sentido de búsqueda y
~entro por parte de Rosario. No se trata de descifrar una moral ·a
smo de lograr un mayor acercamiento consigo misma.
e, '

Mientras el mar la tranquiliza, la selva la reconforta. Cuando la
selva le muestra la interioridad de su ser, Rosario es selva. Para lograr esto,
Rosario necesita involucrarse como personaje, como relatora de historias
para reducir la distancia que la separa de su espejo-selva:

Al
, go similar ocurre cuando evoca su etapa adolescente. La
pobién~afíal emp_leada recrea no sólo el abandono de la casa descrita
lam
e prop10:
'

Cuento la eterna lucha de los dioses / para vencer al caos / y las primel'II
peregrinaciones / y los que se perdieron o no acabaron / antes de presenciar el
milagro del alba (p.2a3)

F.n el . ~~ viento, / g~lpean l"8 maderas tercamente / contra los muros viejos. ¡
Jllr
donde la hierba empieza / a derramar su imperio ¡ en las salas d

Cuando percibe que la selva es un cuerpo, abandonado como el de
ella, lleno de árboles y sin viento que los mueva, decide involucrarse:

to

mecen Yo ~erdo una casa que he dejado/ Ahora está vacía./ Las cortinas se
muebles enfund d ¡
.
.
'
e
/ de sil . blanaosd, e~ espe¡os desiertos / camina, se deliza la soledad calzada
enoo Y
o terciopelo. (p. 51).

\

�194

195

¿Para qué evocar dos instantes tan desolados? Rosario destapa la
cañería infantil y adolescente para que drene el dolor y deje de oler a
pasado. Reconocer el derrumbe de "la casa que no supo retenerte" es
aceptar el propio, en ese momento. Ella evoca porque ha olido el presente,
y ha imaginado el olor del futuro.

"LOS CORRIIX&gt;S. VOZ DEL PUEBLO"

Porque Rosario no es ajena a la realidad de su presente, desea
registrar también un hecho oficial recordará "lo que no hay, huellas,
cadáveres". La nueva memoria será la luz que desenmascare a la noche.
Ella concatena oscuridad y violencia para subrayar la complicidad de la
coche en el crimen:
La obscuridad engendra la violencia / y la violencia pide oscuridad / para
cuajar en crimen. (p. 287).

Rosario compara el efecto del arma homicida con el de un
relámpago: rápido y destructivo. Para la memoria oficial es inútil buscar
los muertos que no han muerto:

e

:·..

,.,,..
....:,
1)

1-·►...t-

La plaza amaneció barrida; los periódicos / dieron como noticia principll
/ el estado del tiempo. / Y en la televisión, en la radio, en el cine no hubo ningún
cambio de programa, / ningún anuncio intercalado ni un / minuto de silencio en el
banquete. / ( pues prosiguió el banquete). (p. 288).

El compromiso de Rosario con sus lectores es mostrar cómo se
quiso borrar la memoria al barrer la plaza. La memoria oficial es una
sepulturera; la nueva memoria, desenterradora. Pero ésta no es ese tipo de
memorias que desocultan la verdad para renacer el rencor. La nueva
memoria no responde con agresión y amargura. Su intención es
conciliadora sin dejar de ser imperativa:

Lic. Aracely Jiménez
Catedrático de la Facultad
de Ciencias de la Comunic:ación
1.1 Antecedentes
medios ~:::!~os años ~ ~ visto una proliferación del corrido en los

videos que persisteea :::"~ª~~n, prensa, radio, televisión, inclusive
.
s e empo en nuestro país y en la frontera
norte, porque el comdo es expresión del pueblo a mayo
. .
tendencia a expre
tr ,
'
r cns1s, mayor
altamente difund'~se ~ ave_s de ellos. Considero que este género musical
1 o es sufriendo alteraciones en gran medida por el uso
Yabuso. netamente .mercantil, prod ucto d e una econorma
, consumista Los
Y ~eces1dades que el pueblo creó y que son una elabo · -6
=ta del mismo han ·d te .
rac1 n
intereses .
,
s1 o rgiversados y en ocasiones alterados por
ªr'ºs a suborigen. Por éstas y otras razones, creo prudente hacer
estudios diversos so re el corrido En ta
· me propongo un análisis
acerca de las .
.
.
es ocasión
social
influencias que produce dicho género musical en el entorno

Ena,es

mexi Andrés 1:fenesterosa en su libro Espuma y flor de corridos
~ - c;71der~ que el corrido juega un papel fundamental en la
actuali
ia e mexicano. Este mismo autor señala que el corrido en la
d~d, no representa, en todos los casos, el papel fundamental
1
que naaó un canto épico.
para o

Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria. / Duele, luego es verdad.
/ Sangra con sangre. / Y si la llamo mía traiciono a todos. / Recuerdo, recordamol/ Esa es nuestra manera de ayudar que amanezca / sobre tantas concieroll
mancilladas, / sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta, / sobre el rostro
aparentado sobre la máscara. Recuerdo, recordemos / hasta que la: justicia se siente
entre nosotros". (p. 288).

1.2 Características del corrido

"Recuerdo", memoria individual y "Recordemos", memoria
colectiva, se han integrado en una sola. Ya no habrá quien olvide, aunque
se lo proponga. Quien olvida, muere.

lrad' '6 El corrido tiene carácter épico, lírico y narrativo, es producto de la
que: n popular y muchas veces anónimo. Tiene gran éxito entre la gente
en estas obras, hazañas increíbles, tales como los corridos de la

l\

�197

1%
Revolución. Ejemplos: Las esperanzas de la Patria por la rendición de Villa, El
cuartelazo Felicista, La toma de Zacatecas o civiles como el corrido de Diego

Rivera.
Henesterosa, autor de este último, explica cómo John Reed, en
México insurgente, fue testigo del nacimiento de un corrido, después de
aquellas bravas acciones de Francisco Villa y su creación casi instantánea.
"Una noche, dice John Reed, sorprendió a unos soldados en
cuclillas, la cobija colgándole los hombros y las llamas de una hoguera
iluminándoles los rostros obscuros y sencillos, componiendo lo que él
llama la extraordinaria Balada de Francisco Villa, mientras que llllll6
componían una cuarteta, los otros la mirada fija en el suelo arreglaban la de
su tumo. En unos cuantos minutos el corrido se había compuesto y los
soldados lo entonaron." (Henesterosa, 1977: 15)

\
t

El mismo autor nos explica el carácter anónimo del corrido en los
siguientes términos: "La condición de anónimo que persiste en el corrido,
permite que el pueblo lo vaya transformando, agregándole o modificando
circunstancias para acomodarlo a distintas realidades, ya que el corrido es
realista, dice Henesterosa, puede, hasta cuando inventa, manejar una
'realidad ideal', algo que se anhela, una mentira que es imagen y
anticipación de una realidad." (Henesterosa, 1977: 16)

2.1 El arte como cosmovisión traducido en canciones

En el mundo sonoro están inscritas muchas cosas, la historia de b
pueblos, la cultura en sí se funde en gran parte, en no~s mu~
instrumentos de cuerda y aire, sonidos que nos llevan a latitudes 1~
que llegan a nosotros cargadas de historia y geografía; musical resonaroa
que nos sitúa en los tiempos precolombinos, lenguajes entrecortados de
culturas dispares, que unidas por la costumbre impuesta de los años, Y_~
la peor de las conquistas fratricidas, a veces, descubren el quehacer_~
del hombre del pasado y del presente reducido todo esto en tra_d1C1~
multicolores, que guardan con un celo inquebrantable, creencias, viv~
formas de ver el mundo, dimensiones diferentes que a un tiempo
presentan ante nosotros la cosmovisión de un pueblo de orígenes dis~~
fundidos en un todo que llamamos historia, traducida en canciones.
corridos, cultura popular, mezcolanza de pueblos y orígenes que cantan~

mitos, las creencias, situaciones que retratan en verso la vida coloquial de
nuestro entorno.

Desd~ los "cuicatl in xoxchitl", versos floridos de los aztecas, hasta
llegar al comdo en nuestra región, encontramos la historia traducida en
~erso que co~de la realidad co_n el mito, con el rito apocalíptic~ de
ntuales d~ antaño'. otrora cometidos por cuestión religiosa hasta la
problemática de la tierra en que nos tocó vivir: el norte.

Hay que descifrar el mundo a través de los lenguajes, y en el arte
los encontramos todos. La forma en que nos apropiamos del mundo y que
lo hacemos nuestro, es el camino que habremos de seguir para
~on~os con ~ realidades humanas que, plasmadas en el verso de
la histona, toman valioso el estudio del corrido.
: en este c ~ el hom~re se topa con el arte, hecho palabra;
manuscnto hecho canción, hecho historia, pasado impregnado de razones
Yca~, que nos a~dará a tener una cosmovisión más amplia del sentir
del co~do. El lenguaJe, la expresión verbal, escrita, abarca y contiene otros
lengua,es que se descubren como contenedores de la vida en su conjunto.
A través de la conservación del lenguaje sonoro, también se fueron
~ando otros lenguajes. Y así, las estructuras sociales, costumbres,
creenoas, formas de vivir y de ver el mundo, fueron manteniéndose a
través del tiempo.
. Nuestra música es un lenguaje social y poético que retrata la
realidad Y la_ recrea, donde encontramos en lo profano y lo religioso, toda
la problemática que se refleja en una sociedad.
Pero al hablar de cosmovisión en el arte, hablo de realidades vivas
fenómenos ~n movimiento, universos de paisajes, montañas, ríos, tierras:
fies_tas multicolores sacrosantas y profanas, lenguaje diario que contiene la
antigüedad actualizada, hecha vida diaria.
Entonces me pregunto: ¿Qué es el · arte como cosmovisión o
reptesentación del universo? ·

rombre

El arte es una forma de conocimiento como decía Levi Strauss. El
para vivir y sobrevivir en el mundo, tuvo que asimilar lo que le

�198

199

· ·
interno de
rodeaba y darle explicación,
para asi, tranquilizar ese mundo
,
cuestionamientos que le inquietaban. ¿Por qué estaba ~' en ese mundo
. inhóspito y agresivo para su vida? ¿Cuál era la
q ue le resultab a salva,e,
·
él? desd los
.
....
.
e
razón de su extSu::ncia.1 ¿. A qué se debía si estancia en . . ,
rimeros tiempos se cuestionó y respondió a sus propias pre~tas
P
dándose las razones para su estadía en ese mundo que todos los dias era
nuevo.

'"\

Tenía que ~ner sus propios significados y comenzó a ~xplicarse la
vida Se apoderó del mundo a través de su lenguaje, la exp~esión ver~ y
escri~ ue son los portadores de otros lenguajes, expresiones, sonida&amp;,
. os' ~ovimientos corporales, hasta llegar a la palabra, da1l7.as,
ntm_ '
to reencias historias noticias, sucesos, refranes, en fin,
vestimentas, cuen s, c
'
'
· ·6 d
pueblo
alid d humanas dieron como resultado la cosmovisi n e un
'
re . a e~
' afia su cultura su psicología, sus creencias hechas
su histona, su geogr '
'
·d
to de cultura· en
.
·as el pasado y el presente converti o en un ac
.
'
ntos y co_nseJ '
T d esta visión nos da el significado socio cultural
testimoruo, en canto. o a
. to totalmente a
nuestro entorno actual. Pero mis conceptos no serán vis , s
través de la parcialidad de las ciencias, ya que esto estaría un completo
entendimiento de él.
La actividad artística no tiene su soporte exclusivamente en la

técnica sino en la creatividad y el genio del hombre.
':

2.2 Cultura popular
, ul
ular' tienda intencionalmente 1
Tal vez el concepto de c . tura ~p
manifestado entre la&amp;
. • la discusión que desde siglos siempre se ha .
la
supnnur
te Ya que mientras para unos
diferentes clases sociales y sus e~nen s.
ncia la idea de cultivar el
cultura es un elemento que c~ntie~e en s:~do ~ obtendrá la idea de
es íritu de una manera col\SClente, por o
vés del
cJtura en tomo a todo lo que el hombre ha logrado acumular a trrocaeso de
un P
tiempo. Por lo tanto, me apego ª la i·dea de cultura,d como
· gularidad
para
.
tiene elementos e sin
'
comunicación colectiv_a que man. dad humanas de toda mdole. En ese
hacerse presente y satisfacer necesi
es
.
dría que
ti.d al hablar de cultura como conciencia colectiva se teln .i,a..:1 y
sen o,
te · rmente se verá o WIJU1
hablar de folklore. Por lo expuesto an no
tr ultura popular ari
riguroso que es marcar los límites y fronteras en e c
'
popular, folklore y tradición.

La cultura popular es el saber apreciado por el pueblo, es todo lo
que envuelve al hombre y lo hace partícipe de una identidad social
colectiva y regional. Para convertirlo en actor de su entorno a través del
mundo interno y externo. Por el camino de esa cultura popular, se llega al
Folklore, ya que al hablar sobre él se observa un conocimiento general de
una ciencia popular que delimita por costumbre ciertos arquetipos de
nuestro mundo nacional. Por ejemplo, el charro, las charreadas, las corridas
de toros, los mariachis, las serenatas, etc., los que vamos reconociendo
como figuras representativas; todo un mundo que dibuja al mexicano como
tal
Oiré también que es la mitología popular y cotidiana la que
delimita nuestra idiosincrasia y y nuestra identidad como mexicanos y
enmarca los estereotipos que continuamente se darán en toda nuestra
historia: el macho mexicano por excelencia, el valiente, el borracho, la
muerte, Xochimilco, las trajineras, hasta las pinturas de Orozco, Dr. Atl,
Rivera, Siqueiros, pasando por las calaveras de Posadas hasta las
caricaturas de los Supermachos, Kalimán, Los Agachados.

Mundo paradójico, el miedo a la muerte transformado con frases
como "la vida no vale nada", o el día de muertos como en Janitzio y en
toda la República Mexicana. Tin Tan, el pachuco del cine mexicano y
Cantinflas y el peladito mexicano, el teatro de carpa y Medel, el chachachá
y Resortes, el mambo y Pérez Prado,. ritmos y personajes que nutren la
memoria cinética del México nocturno. Ferias, peleas de gallos, el Gallo
Giro, Luis Aguilar, las cartas, las imágenes representando los iconos tan
conocidos, el Ixtla y el Popo en la lejanía del horizonte capitalino, El cine
mexicano con su imagineria, que, gastada por el uso que le da Televisa,
impone los moldes costumbristas de nuestro modo de ser; María Félix y
Jorge Negrete, Pedro Infante y Andrés Soler, mitos del espectáculo
colectivo que ya forman parte de nuestra historia nacional, Pedro
Annendáriz; en "Los tres alegres compadres", Tongolele, Rosa Carmina,
Niñón Sevilla, las rumberas del centro nocturno capitalino de una época de
oro, hoy casi de papel. Hombres y mujeres que alimentaron la historia de
una época del cine y el folklore nacional.
Los caifanes, México nocturno, diferencia de clases, mercado

popular en decadencia. Además de arquetipos que describen la imagen del
hombre de campo, "Allá en el rancho grande", Tito Guízar; imágenes que
fueron dibujando el carácter del hombre de campo, así como el de la
ciudad. Personajes de historia, de cuentos y leyendas. Pedro Páramo y Juan

�201

200
Rulio, que marcan y son marcas de los rasgos venerados y aceptados por
nuestra idiosincrasia nacional.

...

"'

.

,_

Personajes que, a fuerza de repetirse constantemente en nuestro
entorno diario, marcan un folklore por excelencia... Poco a poco se dibuja el
origen y a él se vuelve; indio ladino y abuso de autoridad. ~ , mujer
fuerte e indomable de pasiones inconfesables y obscuras, Dona Bárbara,
más la bondad hipócrita y mezquina con caracteres de santa de domingo,
Doña Perfecta, con Dolores del Río, religiosidad sin límites. El Indio
Fernández, ojo alerta que relata un México que ya se fue; Gabriel Figueroa
que retrata con certeza la realidad del México de todos los días; el ~
alegre y siempre fiel a la autoridad paterna, Pedro Infante en la ~eia
Negra, o padre autoritario de todos los días: Femando ~ler en la ~
película del cine de oro mexicano, Sara Garci.a, la .ª?n~gac1ón hecha mu,er;
río de lágrimas que marca las arrugas de una vieiec1ta buena, pero muy
autoritaria, mujer del norte y del centro, o el borracho parrandero y
jugador, características fundamentales del hombre a carta cabal. Pedro
Armendáriz en "Juan Charrasqueado", México que se repite, celuloide
revelado, Pedro Infante y Jorge en "J?os tipos de cuidado", eso también es
folklore. Y por qué no seguir con las esquinas de cualquier calle del centro
de la gran urbe, nos sale al encuentra ~ , Su~r ~~o, y hasta el
Santo y He-Man. La China Poblana, Pancho Villa, Maximiliano y Carlota, Y
hasta la Diana cazadora lanzando su flecha al aire como diciéndonos
pa' donde está el norte; Los Indios verdes y Garibaldi con su verbena
singular trasnochadora y sedienta de una aventura más. Pero eso no es
todo, Palacio Nacional, 15 de septiembre, el grito con olor a pólvora ~ a
humana muchedumbre, rehiletes fulgurantes, artificios de colores, ata
anual transfigurada en Hidal~o, patriotis°!º' pre.texto trasnochador~.
soledad acompañada de Octavio Paz y su Labennto de la soledad ,
peladito sin madre con añoranza de origen, rabia convertida en lengua que
todos recitan a diario. Más seguridad ferviente que a todos une y enaltece
respeto sacrosanto, el doce de diciembre, fervor patrio y religioso al
unísono, es el símbolo perfecto, la imagen Guadalupana que no~_espera en
Diciembre siempre con sus brazos abiertos para nosotros sus hiJOS, ~
Victoria Lola Beltrán, el Mariachi Vargas, Televisa, Bronco y los comdos,
Mañani~ de Nostalgia, promesas de algo mejor; pero también existe la
otra cara de la moneda olvidada, Salón México, El Tenampa, y el trago que
lo acompaña, ribno que inunda la fiesta de algún lugar alejado, za.patito de
pulsera, piesito y paso menudo, en si bemol por favor ...

Considero que las series de imágenes míticas aquí vertidas, son
ejemplo del folklore que envuelve a nuestro pueblo.

2.3 Arte popular
Hablar del arte popular no es tarea fácil, todos consideramos que el

arte popular es la creación en forma sencilla y artesanal de objetos hechos a
mano por el pueblo, incluyendo su creación y concepción muy personales
con influencia de su región. Sin embargo, la Enciclopedia de México amplía
el término diciendo: "El arte popular comprende las artesanías con intención
artística y la arquitectura, la pintura, la escultura, la música, la danza, las
leyendas y los mitos peculiares de cada localidad. En ocasiones se le llama arte
follclórico, arte etnográfico, arte in situ y aún, arte indígena." (Enciclopedia de

México. Tomo 10, 1977: 872.)
En nuestro país se comienza a hablar de arte popular en el año de
1921, cuando el Dr. Atl (Gerardo Murillo) montó la primera exposición de
arte popular, festejando el centenario de la Independencia de México.

Es la primera vez que el Estado le da importancia a tal vocablo, y
con él todo lo que contiene, pues es cuando cobra vida en el discurso
oficial. Fue José Vasconcelos quien, siendo Secretario de Educación Pública
(1921-1924), realizó un gran labor de difusión cultural, de rescate del
pabimonio del país por considerarlo patrimonio nacional, y así redescubrir
nuestros orígenes indígenas. Sin embargo, es cuando comienza la
verdadera problemática, para poder delimitar qué es el arte popular y, con
ello, qué es la cultura popular, pues cada Administración la propone y
considera de diferente manera. Dado que mi interés se centra en el corrido
como arte y cultura popular, me apego a la posición de Guillermo Bonfil
Batalla, quien considera que: la cultura popular es una manifestación viva del

pueblo, todo un fenómeno en movimiento. (Quijano A., 1994)
Dice Alvaro Quijano, que en México se comienza a hablar de
cultura popular cuando hablamos d~l teatro de revista, la carpa y la
historieta, (Quijano A., 1994). Sin embargo, el.término abarca muchas más
situaciones, la cultura popular va más allá, no sólo se trataba de rescatar un
nacionalismo o de darle forma a la idea del México de ese momento o de
conocer los orígenes de los mexicanos. En el término "cultura popular"

�202

203

encontramos otra serie de manifestaciones que nos hablan de un quehacer
popular, de un arte popular en sí.
La cultura popular es otra cosa, es la representación hecha arte de
toda forma de manifestación que tiene su ancla en la realidad que
circunscribe al ser humano, es híbrida y está llena de sincretismo. En ella se
encuentran todas las formas de las artesanías tradicionales, la pintura, la
alfarería, los textiles, los juguetes de madera, las piñatas, las máscaras, las
calaveras en los días de muertos, los altares de ofrendas, los dulces, las
frutas cristalizadas, los nacimientos de barro y otros materiales. Los
adornos de barro, al igual que lo que vemos en los mercados populares, y
que sólo ahí se venden por ser de manufactura netamente popular.

Eso es lo que se ve, un conglomerado de cosas, más inclusive has1a
lo que se come; pero hay otra faceta de las culturas populares, la que se sale
de los tianguis, de los mercados, la que se encuentra en las alamedas de las
grandes ciudades, en el centro, en las calles, en las bardas de los edificios,
afuera de las escuelas, la cultura urbana, las pintas en los baños y en los
camiones que circulan por la gran mancha urbana de nuestras ciudades
grandes y pequeñas; la otra cara de la moneda, la que se canta en las
alamedas, la que se toca en las bandas en tiempo de los desfil~, los
graffitis, el lenguaje de las bandas, la vestimenta p~a fiestas .º _vel?nos, los
murales en los grandes edificios, las luchas por las ide~s publicitarias~ los
grandes anuncios luminosos, las verbenas de los dommgos, los conoertos,
lo que se vende a grito abierto por otra clase de voceadores, ~ ~ las
palabras groseras y gastadas, al igual que los dichos, las supersti&lt;:1on~, las
consejas populares, las leyendas, y, ¿por qué no?, los cantos testimoniales
de los rituales religiosos, las fechas en que se venera a algún santo
particular de algún barrio o regi~n del p~, las ~estas a la ?uadalu_pana, Y
hasta lo que se edita, que mantiene un cierto tiempo su influencia en el
alma de la gente.
Pero volviendo a la cultura popular, nos encontramos con la
música como es el corrido. Pocos fenómenos sirven tanto de vehículo de
expresión como es este canto popular. El can~ popular, ~l _corrido, que
formado de lenguaje contiene a otros lenguaJeS, las tradioones hechas
música, hechas verso, recordando el pregonero de las ciudades
pueblos; nos encontramos con los músicos en las calles, tocando de pu
en puerta las antiguas canciones de nuestro pueblo.

Y;:

Así los escuchamos en los bares, como en las fiestas de alguna
familia que algo quiere festejar, nunca faltará la música, como el corrido
que pasan de boca en boca, de generación en generación, y que se van
tranSformando constantemente, pero que guardan de igual manera, el
espiritu de la gente y sus orígenes.
Por lo que he citado anteriormente, considero que el corridista es
un artista, es un creador, continuador y catalizador individual y colectivo
de la cultura popular. El hacedor de corridos igualmente crea y recrea los
sua!SOS populares en sus textos.
El arte también es popular por que el artista se recrea en la vida del
pueblo para hacer sus creaciones. De hecho, se han perdido los linderos
entre el arte culto y popular, siendo este último el que invade los museos y
el que impera entre las masas. Es un reflejo indiscriminatorio de todos los
sucesos de un país, e incluso de sucesos que cruzan las fronteras.
Guarda y retrata todos los acontecimientos, los fenómenos sociales,
y además se nutr del vivir diario. Cambia constantemente, es heterogéneo
y permeable, mantiene las sociedades y los pequeños grupos humanos que
a través de él perviven y reciclan constantemente, los valores de esos
pueblos y países. sí resguarda y mantiene su identidad.
En esa misma forma, el corrido que siempre es popular es un

reflejo de lo que contien un país. porque el artista se recrea en la vida del
pueblo para hacer sus creaciones.
Considero que la actividad artística tiene su soporte no sólo en la
bica, sino en la creatividad humana y en el genio del hombre. Así, el
artista popular recrea diario nuevas creaciones para el mundo. La cultura
popular nace en función de la vida misma y del gozo o del dolor de vivir;
de las experiencias que el hombre experimenta a diario y que, en su afán de
fijar los sucesos que vive, crea y plasma en el arte, su ingenio o historia. La
cultura popular en sí, no es más que el reflejo del vivir diario del hombre y
su entorno.

No se puede perder ·esta cultura porque está respaldada por eso,

por ser popular; las raíces de las que se nutre perviven desde siglos, y se
transmutan y catalizan el sentir colectivo que flota en el espacio de las
grandes ciudades, como en las pequeñas. Ahí es donde se nutre y se

�205

204

transforma nuestro arte constantemente, convirtiéndose en cultura
almacenda por siglos, en un saber colectivo y general.

al fo~ore tenía que hablar de tradición. La tradición está contenida en el
len~Je, Y e~ el ~enguaje la principal herencfia del hombre, con él
~esta su identidad, su cultura, su bagaje histórico, y su manera de
~ al -~undo, ~e conceptuar la realidad, el lenguaje contiene e

2.4 El folklore como conciencia popular

mplica trad1c1ón, ongen ancestral, identidad, culhtra, creencias y
costumbres que nos contienen. Por eso al hablar de tradición, llegamos al
folklore.

Si se analiza el concepto de folklore, desde una perspectiva social,
se encuentra que es: "Todos los mitos, consejas, tradiciones de las llamadas clases

populares. La llamada sabiduría del pueblo, considerando como pueblo cualquitr
casta, tribu primitiva, los miembros más simples y menos educados de las masas de
cualquier población" (T. Muñoz y Medina E. JCalvo, 1963: 126)
Además, dentro del concepto del folklore, el elemento de la
tradición, es que es el camino para llegar a los orígenes y conocimientos de
un pueblo: Como dice atinadamente M~i~~ Chavalie_r, La riqueza de la tradición
es tan grande que ni Cervantes la desperdiczo. (Chavalier M., 1978)
Para hablar de folklore hay que hablar de tradición, entendiendo
por tradición el término desde el latín traditio: "Comunicación o tr~nsmisión

de noticias, costumbres, doctrinas, noticia transmitida de un hecho antiguo, etc.,
hechas de generación en generación." (Nuevo Diccionario: 1420, Enciclopedia
Ilustrada, 1960: 1420)

.,
1•

...

'~
~¡:
_:,
,--.

-·

La tradición está hecha de lenguaje, un hecho lingüístico como tal
es contenedor de otros lenguajes. Todos estos hechos, actos, lengua~
corporales, comportamientos, consecuencia del pr~pio l~~~~'
contenedores todos de la historia de los actos del hombre: La tradmon mas
antigua es la oral y en ella encontramos no sólo la ~~~ón de tran~mitir ~g~, sino la

de "algo" transmitido de ese modo: la tradicwn en sentido objetivo. Por
consiguiente, la tradición es por naturaleza tanto un acto de habla, sea en lengwqe
verbal o no, como un mensaje." (Pérez Martínez H., 1989)
La verdad de la tradición se refuerza en sí misma; es una garantía
de la verdad como lo señala Abbagnano: "La herencia cultural es la
transmisión de creencias y técnicas de una a otra generación. En el dominio de la
filosofía al apelar a la tradición, implica el reconocimiento de la verdad_ de la
tradición misma. Desde este punto de vista la tradición resulta una garantía de la
verdad y a veces la única garantía posible." (Abbagnano N., 1966: 1146)
Se dice que la tradición es todo lo que transita a través del tiemPo,

a través de las fronteras, no importando las distancias. Por eso, para llegar

u

El _folklore, se~ ~1 Diccionario de la Real Academia de la Lengua

es: El con7unto de las tradzetones, creencias y costumbres de las clases populares
(Menéndez P, 1956: 629)
.

11

. ~er~ el folklore va. más allá, se encuentra en todas las clases y no
hace d1Stinc~ón alguna; no ~porta a qué clase se pertenezca, el hombre se
~ontrará ,mmer~ en él. Este se encuentra en la cultura misma, en ella
tiene sus raices,
no. rmporta la clase social a la que pertenezca, instituc1ones,
·
.
comportamientos, costumbres, creencias, etc. Desde mi perspectiva el
folklore une y engloba al mismo tiempo que discrimina todo lo que en él se
eocuentra y lo que a él pertenece. Para hacer en todo caso una distinción
habría que plantar, por ejemplo, una diferencia entre lo popular y aquello
que pertenece a las clases altas, pero a fin de cuentas, igualmente folklore.
Cuando se habla de estas dos clases de folklore, el perteneciente a
las ~ s altas, Me?ter de Clerecía, y el perteneciente al pueblo, Mester de
Juglaría, se nos obliga a ~blar i_gualmente de lenguaje tradicional, y es ahí
donde encontramos las diferencias de género en el tema.

..

\

!

1i
Como dice ~e~cedes Díaz Roig: "Para Menéndez Pidal, el pueblo
nroldeab~ los textos recibidos hasta darles un estilo propio, el estilo tradicional,
: segun_ ~odemos ~er, tanto en los texto~ antiguos como en los modernos, este
0
tradicional esta muchas veces salpicado con creaciones de otros estilos
~lares Y aun cultos. ¿Cómo entonces distinguir los textos tradicionales de los
~ ? Por supues~o que es una ~estión de dosis. Así decimos que un texto es
lradtaonal cuando ti~ne una dosis mayoritaria de este estilo y semivulgar 0
stnuculto cuando la tiene de otros estilos. "/Díaz de Roig M., 1989: 126)
N

Por eso es que se púede hablar de diferentes clases de folklore

u~o lenguaje está impregnado de folklore, éste se encuentra inmer~

~~teratura tradicional, la cual aprendemos desde la infancia. El folklore
JUnto con el romance en los cuentos narrados de padres a hijos, de

... ..

'"

�207

206
.
canciones infantiles, como el viejo juego y
abuelos a nietoS, en los Juegos y .
fr és del siglo XVIIl:
canto de Mambrú, romance de ongen anc

ie{orzando desde la infancia los elementos de lenguaje culto y vulgar que

son parte ya de nuestra cultura diaria.

Dice Mercedes Díaz Roig que una de las características del lenguaje

MAMBRÚ
"Mambrú se fue a la guerra"
Mambrú se fue a la guerra,
do, re, mi,
Mambrú se fue a la guerra,
no sé cuándo vendrá,
do, re, mi, fa, sol, la,
no sé cuándo vendrá.

(Henriquez Ureña P., 1984: 380)

tradicional es: "El nivel del lenguaje mismo utilizado en las composiciones
tn,dicionales que se pueden definir como de tipo medio, que guarda un equilibrio
mtrt lo culto y lo vulgar, el lenguaje de uso común en su nivel más alto,
comprensible sin esfuerzo para todo el mundo, por que tiene sus raíces tanto en lo
conocido, como en los sustratos culturales formados por la literatura tradicional.
ú, lírica, la canción narrativa, el cuento y el refranero están hechos, en principio,
aJll los mismos elementos; el oyente va asimilando desde niño, estos elementos; que
st esfuerzan durante toda su vida por el contacto frecuente de con uno o varios
gh,tros tradicionales." (Díaz Roig M., 1989: 126)
Pero, ¿qué es el folklore en sí?, ¿cómo lo aprendemos?

infantiles forman parte de la infancia de
Muchos juegos con cantos 1
manees españoles y franceses, que
.
Tan antiguos como os ro
los mexicanos.
,
dición oral viva.
llegan hasta nosotros a o-aves de una tra

.
di . nal es raigambre de ritos, creencias, mitos
Así, el lengua,e tra cm '
d
tiguas costumbres y culturas.
que de sustratos e an
formar
Lo ·
y relatos.
nusmo
lalíri'
pular que pasará luego a
,
ca M
po bella' el Romance de Delgadina
Sus ongenes
se observan en
te del corrido como el Romance a =ar=--- O
~ de los más antiguos de la lírica castellana.

"DELGADINA"
Delgadina se paseaba
por su sala muy cuadrada

por su sala de hi4' de oro
que su peclw ~flei~Llegó su papa y le d110:
-Yo te quiero para una dama
-Ni lo quiera Dios, papá
ni la virgen soberana,
que es ofensa para_ Dios
y también para m1 mama.

Se puede decir que el folklore nace en todas partes, en donde se
encuentre lo humano, las costumbres, las creencias de un pueblo, sus
canciones, sus ritos, leyendas, mitos, misterios que encierran valores y
modos de vivir, todas las formas que el ser humano use para asirse al
mundo que le circunda , el pasado inmerso en el presente, circundar el
pasado inmerso en el presente, todo lo que le de sentido y razón a su vida
desde las creencias y sus festejos, las formas de vestir para tal o cual
ocasión.

La etiqueta para vivir en armonía con el otro, ritos en sus
religiones, mitos y creencias, manera de preparar los alimentos, fórmulas
para atraer la buena suerte, días de guardar luto o festejar la vida, lugares
que venerar, imágenes que respetarr y llevar en procesión, colores qué usar
cuándo y en qué lugar determinado, todo lo que sencuentra en nuestro
diario vivir para darle un sentido a la vida, nustras formas de pensar y
conservar el mundo mítico ancestral que contenemos y que nos contiene.
Nuestros orígenes míticos y religiosos, todo de alguna manera está
COlllenido en el folklore. De hecho hay que admitir que es el folklore el que
mi contiene a nosotros, el que marca las fechas de nuestro calendario, nos
tiene cautivos y en la mayoría de las ocasiones vivimos de él, con él, para
pn!aervarlo y preservamos al mismo tiempo sin siquiera damos cuenta.

(Henríquez Ureña P., 1984: 366)
.
nu~
se presenta vivo
en la lírica popular, en
imi]andoy
1
E
romance
s·
do
el
pueblo
el
que
va
as
canciones, leyendas, refranes, etc. ten

"El folklore se transmite de una manera subconsciente y se aprende de
igv,l modo de una forma casi intuitiva y a base de imitación. O sea que el folklore

\

�208

no se enseña ni se cultiva de una manera deliberada y consciente. Seria una
anomalía por lo tanto, es difícil hablar de una academia del folklore, ya que éste es
simple y sencillamente alma, intuición, sentir y expresión espontánea de un
pueblo." (Herrera F., 1992: 175)
Hablo de una conciencia popular como sinónimo de folklore, la
cual se encuentra en cualquier pueblo, tribu o nación, todo esto lo
encontramos en la conciencia colectiva de los pueblos del mundo. "En sí, el
término folklore es acuñadi en Inglaterra en el año 1846, por Willyam John Toms
quien hizo un llamamiento para que se recogieran todos los usos, costumbres, ritos,
supersticiones, baladas, proverbios, etc.; de tiempos pasados para ser estudiados y

comparados con el material reunido par los hermanos Grimm y otros
especialistas." (Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, Volumen
5: 20)
Estos materiales constaban de cuentos, leyendas, cancines,
supersticiones y todo lo que diera una pista, una razón para conocer las
creencias conforme a la idiosincrasia de un pueblo. Hablar de folklore es
hablar de región y por tanto, con este concepto, se hace referencia a las
semejanzas en costumbre y en relaciones sociales de grupos y subgrupos
cultural y geográficamente unificados. Para hablar de folklore, también
existe el término Foil&lt;.
Podemos citar el término "Folk Sociology. Para determinada dirección
norteamericana constituye una rama de la Sociología que se apoya concretamentt
en el reconocimiento de que el Folk (el pueblo de vida tradicional) es una bast
importante de las relaciones sociales. Está estrechamente identificada con el
concepto de "región" y subraya las relaciones localizadas de los grupos geográficay
culturalmente unificados. Término de difícil traducción cf Pueblo, región, usos
sociales" ( Pratt Fairchild H., 1963: 126)
El término folklore ha sido poco estudiado, pero analizando la
sabiduría popular puedo afirmar que es el estudio de las tradiciones Y
costumbres. Los mitos, los ritos, contenidos en el folklore y las
manifestaciones culturales, no solamente se verbalizan, la mayoria de las
veces se actúan.
Pero ¿Quién es el sujeto folklórico si lo hay? Resulta que el sujelll
folklórico somos todos en un momento dado inmersos en nuestra vida
cotidiana y que habiendo aprendido nuestra lengua, asumimos en ella Y
con ella nuestra manera de concebir el mundo y de asirnos a él. Así nos

209
a,nvertimos en actores y portadores de todos Ios mensaiP!;: q

•

en el fenómeno folklórico como parte d e nuestro devenir,-ue nos insertan
diario.
. . Somos contenedores y portadores cada un
.
recibidos de generación en generación ue
o en su m~d10, de textos
que forman una cultura en un río ~~ . ~ardan m~nsaJes ancestrales,
populares. En sí somos herederos de una no;.d e ~reencias y conocimientos
embargo lo ignoramos.
sa 1 uria ancestral de siglos y sin
La literatura tradicional y folkló .

tipos textuales por toda la lín
ular nea_ está constituida entre otros
.a- al
ea pop
' no tmporta
di .
111111

romancero y,por ende al estud' d I
.
'
10 e comdo.

su con c1ón, la más

Ahora me pregunto ¿cuál es la
.
.
esencia radica en que es un ser híb 'd
esencia del SUJeto folklórico? Su
la calle, a la plaza, a los barrio
n : que pertenece a todos los mundos,
hace fácil de analizar Di Ms, con ene toda una cultura interna que le
.
• ce ercedes Díaz R • . ,, A ,
blklónco posee dos lenguajes parecid
o1g.._ s1 pues, el sujeto
para la vida diaria
ha
os, pero no iguales el que utiliza
.
.
Y que
aprendido del habla d I
'
~ o que ha aprendido de muchos texto
ale os que lo rodean, el
llmbién en su entorno. Man,&gt;;a ambo
s or es que le transmiten,
--•--¡
-,
s con soltura y a
wu.uAr os a veces, en general utiliza ca
' unque puede
adecuado" (Díaz Roing, M., 1089: 127).
da uno de ellos en el contexto
Todo esto nos lleva a concebir al .
como el resultado de una cultur p
T su1;to folklórico y su lenguaje
lffltido amplio o etnográfi
a. ara ylor: Cultura o civilización en su
co es ese complejo d
. .
arte, moral, derecho, costumbres
. e conocmuentos o creencias,
que el hombre adquiere como . y ~ual~squtera otras actitudes y hábitos
H.1989: 25).
nuem ro e una sociedad" (Pérez Martínez

.,
manera ~ ~::~~o~ós~c~;rá ~l resultado en sí de esa sociedad de alguna
'

guaje Y en su comportamiento.

La lengua y el folklore siempre van de la
e&amp;peramos nos encontramos con
te
mano y cuando menos lo
algo cercano de lo que parecía m qu¡e· nemos algo lejano de lo cercano y
uy eJémO a nosotros.

. Se habla de quién

es el1am
sujeto folkló . .
neo y resulta que el sujeto

blklónco lo encontramos no

1116s

b
so
ente en los meno d
d
po res, sino que también d
.
s e uca os y en los
~ todos en algunos aspectopod emos cons~derar que el sujeto folklórico
s e nuestra vida.

-

�211

210

Así pues, interpretando a Maxime Chavalier se puede decir que: el
folklore nos restringe y nos circunda como si estuviéramos presos en él
(Chavalier, M., 1978).

El folklore es vivido así por toda clase de gente y en él también se
retrata, se refleja, pobres, ricos, ignorantes y cultos, religiosos y ateos, todos
en nuestra vida estamos inmersos en el folklore.

·-

El luto, la muerte, la religión y sus ritos hasta el destino final de
nuestro ser espiritual entran en esta fiesta del asombro que encontramos
todos los días. Entre las fechas del calendario que nos aplazan para vivir la
vida de cierta manera, y bajo ciertas normas y circunstancias que parece
que se perdieran en el tiempo y, que sólo llegando por el camino de las
tradiciones encontramos sus orígenes. Muy remotos y muy cercanos a
nosotros, en la mayor parte de los ritos que conforman nuestro diario vivir.
Por ejemplo, la comida típica, las fiestas de guardar, las
peregrinaciones a un santuario determinado, las creencias en lugares
especiales y sagrados, la forma de orar y de pedir perdón, las serenatas,
los cantos, todo tendrá en su momento, razones parecidas por las cuales 11!
actúa de tal o cual manera, en alguna localidad lejana o cercana a nosotros.
Los regalos especiales en las fiestas especiales, los ritos, los nuevos
parentescos después de alguna ceremonia, y lo que ésta representa ante la
comunidad. Todos nos lleva a lo mismo, a enteramos de nueva vez, de que
somos partícipes constantes de la tradición que nos ayuda a descifrar cada
día las marcas que otros antes que nosotros vivieron, dejaron e impulsaron
e impusieron como parte de su y nuestra existencia.

El folklore resguarda a la sociedad en sus costumbres y creencias,
tiene función de cohesión social, es gran evocador del pasado actuando en
tiempo presente.
Llegamos entonces a la conclusión, de que hablar de folklore, es en
sí hablar de cultura y que hablar de cultura es hablar de formas de
comportamiento que nos llevarán como consecuencia a estilos de coIM:ebir
el mundo y nuestro entorno. Cómo nos amoldamos , en dado caso, cómO
captamos la realidad y la transformamos, para hacerla y hacem&gt;S
partícipes, de ella, y así vivir nuestra vida y darle un sentido, formas de
comportamiento, traducirlas en palabras. Palabras que a su vez se
descifran en actos que darán por resultado una cultura y por tanto de una
ideología: "Un conjunto de ideas acerca del mundo y la sociedad" (SátdeZ
Vázquez, A. 1976: 147)

:.i-1nm?'~::~ente la ':"adición y el folklore tienen nexos con la
gia que al igual que todo acto de comportamiento
trmmUte a través del .lenguaje.
Pues de él parten y nacen y a él regresan,
' se
.
,.. estar en comurucaaón continua con el mundo
.-irill
1 ·
Y enmarcan una
,--n ante e nusmo. Un lenguaje que tendrá una forma de ser
~tado y de nuestro derredor y de ser observados y captados por los
~-

. . ~ado que el folklore tiene una de sus representaciones más
~ativas en los textos musicales y se basa en la tradición trataré de
explicar lo que se encuentra a través de su estudio.
,

2.5 el Folklore a través de la música.
Analizar el folklore es en cierta medida una tarea· ardua dado
&amp;le permea todas
q_ue
• las actividades humanas·' conocmu··e'ntos y' creencias
populares están inmersos dentro del folklore.

"Delimitamo~ la etimología de la palabra folklore como
folk-~e~lo y lore-&lt;:iencia. Así entendemos por folklore la cie .
cmocmuento del pueblo" (Pardo J. R. 1981:4)
ncia o

elemen El f~lklorista trabaja con otros elementos difíciles de encontrar con
l!llleditos edl_ ~asado, como son leyendas, refranes, recetas cu~as
os me icinales y canciones entre otras cosas.
,
.

f:

Estas últimas, las canciones en los corridos, son las que realme te
Es
il
ioA.n, cudenta cómo los viejos cantos son sustituidos por otr~s nuev~s
.....
la gen te JOVen,
•
.
vte;&gt;s,en1 o.d en ese proceso
.
con sus expenencias:
pues los
IIICe8()o v~e anr en ~as1ones ~ letra compl~ta, con su tonada o ribno o el
. q
P oduJO la canaón. En ocasiones los jóvenes modifi'
la
fll!ncia
can ue
. del canto y has ta su tonada. Existen canciones mu anti as
deacriben
y tan~ q
aua
m sucesos• acaecidos e una comunidad' hechos, ctrc·uns
cias que
omento cimbraron las bases de una sociedad y hasta c b' ,
eKritaras
am iaron sus
...._ . . n e.J~plo _de estas canciones son nuestros corridos que es el
o----u musical a investigar.

:n:teresan, porque están transformándose constantemente

u ·

·

.

�213

212
En la música, y sobre todo en el corrido se encuentran también las
claves para dilucidar el origen y la esencia de nuestro pueblo y de nuestra
raza. Su fusión política, sus choques religiosos, su naturaleza humana, sa
cultura, su forma de vivir. Todo a través del lenguaje de la música, de sus
textos musicales de sus influencias. Tener una visión de este proceso en un
tiempo determinado, es lo que nos da una idea de las circunstancias del
hombre y del quehacer de su época. Lo que les interesaba, en lo que cretan
y de lo que carecían. Por ejemplo, el corrido enmarca una manera de
analizar y captar la realidad, al mismo tiempo que denunciarla. El corrido
nos permite en esa forma analizar ciertas costumbres, comportamiento&amp; e
historia de nuestro país encontrando su origen en ese género perdido

-

llamado Romance.

"En la época de la conquista los soldados de Hemán Cortés
cantaron el primer romance español que escucharon oídos indígenas y
dice:

En Tacuba está Cortés,
con su escuadrón reforzado,
triste estaba muy penoso,
triste y con gran cuidado,
la mano en la mejilla
y la otra en el costado.

i'1

Este primer romance español escrito en América, dio origen a la
leyenda del llanto de Cortés, a la sombra de un ahuehuete en la calz.ada de
Tacuba" (María y Campos A. de 1%2: 19)
(

....

El romance data de la época medieval. Ahí encontramos kl6
antecedentes del corrido mexicano, en las cortes francesas y en las corll!s
castellanas con los cantares de gestas, representados por el oficio de kl6
juglares llamado "Mester de Juglarla" conjunto de poemas épicos que
constituyen la poesía primitiva española.
Sin embargo, según el autor Armando de María y Campos en su
libro "Orígenes del Corrido, Temas Políticos y Revolucionarios" nos da
otra posición con respecto al origen del corrido y considera que este tiene
su origen en los cantos prehispanicos dándonos un bello ejemplo de
aquellos.

. "Todo esto pasó con nosotros. Nosotros lo vemos, nosotros lo
adJlljramos,
a,,SUtrte lamentosa nos vimos angustiados
t11 los caminos yacen dardos rotos

lo, arbtllos están esparcidos.

'

D,sttduulas están las casas

F.nrojeddos tienen sus mur~s
Gllstmos pululan par calles y plazas
Y'!' las "!"edes están salpicados los sesos.
Rt.;,s estan las aguas, están como teñidas
y cuando las bebemos, es como si hubiéramos bebido agua de salitr
C,olptábamos en tanto los muros de adobe
e.
ytra nuestra herencia una red de agujeros.
En los e_scudos fue un resguardo;
¡Ptro ni con escudos puede ser sostenida su soledad'
lttmos comido palos de eritrina
·
Htmos masticado grama salitr~sa
Pitdra de ado"be, lagartijas, ratorz:s, tierra en polvo, gusanos...
Estt canto pertenece a los manuscritos en Náhuatl de la H" t . de l .
Náhuatl del sabio y erudito An el M , G .
is ona
a Literatura
21)
g
ana anbay K. (María Campos A. de 1962:
cantos Con_ este ~emplo nos dice el autor anteriormente citado cómo los
prehispánicos son los antecedentes de la "Bola S .
;,
corrido típico de las tierras del Sur de nu
,
unana , clase de
El Corrido del Sitio de 11altiza
estr~ pa.IS Y nos da como muestra
di:e el autor "As'
pan (suceso ocumdo el 13 de agosto de 1916) y
i se comprobará como una miste .
h
.
hisla el guitarró _.y
nosa erencia Náhuatl
1
Marciano Silva" ~ ! eCamcorazón!- del extraordinario versero que fue
aria Y
pos A. De 1 %2: 21)
Un canto del último siglo de la colonia dedicado a Cuauhtémoc es:

-CUAUlITEMOCZIN-

Eii oqutlla guerra
411 lchcateopan tuvo
,or libtrar su tierra
;,,.,,, que estuvo,'
Alaatzol y el Rey

�214
Y en esa sonada

y tenaz contenida
a Guauyatital
también con gusto
el valiente Ahuitzol,
que en la triste senda
se la enamoró...
Y allá en lchcateopan

con sincero amor
la joven y Ahuitzol
se unieron en flor
Y "hay" nació Cuautémoc
el Emperador

c.
~I

1

1

l

'•

Por eso dice Armando de María y Campos: "Fresca y débil -no
tímida- imitación en su forma del romance español, apareció el corrido
nuestro de los cuarenta a los setenta años de nuestro primer siglo de nación
independiente. Lo alumbró la llama -el alma- de la noticia oportuna; k&gt;
vivificó la médula de la historia y le brotó en su propia entraña -milagro de
la reproducción eterna- el acento ético, la emoción lírica -hembra y macho
como todo en la naturaleza -; nació en la calle, hijo del arroyo, o en el
campo, fruto natural de la tierra y aprendió a gorjear; de cada trino him
una copla, ensartó sus trinos, sus coplas en el hilo de un relato. Y se echó a
andar, noticia lírica en la voz de los troveros, tirando son en las guitarras.
Los naturales de esta tierra conservaron en su corazón el eco de los
cantantes antiguos, y llegado el momento de expresar sus emociones
-llanto o alegría comunes a todos los hombres- compusieron, mitad
recuerdo de los cantares primitivos, mitad influencia del romance espard
mensajes líricos para exaltar a sus primeros héroes". (Cita María y Cam~

A.1%2: 21)
Por eso es que menciono al principio de mi trabajo en el capítulo
"El Arte como cosmovisión traducido en canciones" eso que se refiere a
"musical resonancia que nos sitúa en los tiempos precolombinos, lenguajes
entrecortados de culturas dispares que unidos por la costumbre impuesta
de los años, y por la de las conquistas fraticidas, a veces descubren el
quehacer diario del hombre del pasado y el presente".

215
Don Andrés Henestrosa tamb·én

.
ct~do
Miguel Othon de
ana de las formas más
r _e comdo Mexicano. "El corrid
lileraria netamente ver:~~es de dcanlctón popular, tiene una estructu~~
.
. uno e os primeros
tar
por )os pnmeros indígenas en espan~ 1 _e
can es compuestos
o , C01uorme a s
ti
que cant6, con acompañamiento d
.
u an gua usanza, es el
alumnos d e1 Co1egio de Santa Cru de vanos
instrumentos, uno de los
Tla
&amp;ente a la iglesia de San HipólitozT_e
telolco, en la fiesta del Perdón
.
final
. tene como corrido tual
'
prmo Y su
despedida y en tod
d
ac
su convité
tratar los asuntos es un c .d
o su esarrollo, y en la manera de
'
om o perfecto 1 .
ampuesto en la Nueva España
' e pnmer corrido, quizá
mcotin, sin duda alusivo a '~que en aquella época llevaba el nombre
habitualmente acompañado" (H
notas del Teponaztle con que era
· enestrosa A: 1977:14)

Mendu.abal en su libro Espuma y Flo ~

ª

También hay q ue reconocer que existe
' .
.
cantando en las primeras fiesta d 1
un corrido antiquísimo
lhúversidad de México allá s er o~
maes~~s de la Antigua y Pontifica
"Colorado, Colorado " y ue vie!:
quuuentos Y tantos llamados
del autor Rafael Landívari.
recreado en la obra (Ruscatio Mexicana
Pero volviendo al Romance ha

cantada por el pueblo iba de boca y bocque recordar que esta poesía era
.a---:bian
'
en
a era na ti'
~
sucesos acaecidos a
rso . ,
rra va y en ellos se
umpeador, o el Romance de la B tallped na,es famosos como El Cid
a e Roncesvalles.

ª

Pero había muchos otros ro

de Amor, etc. que pertenecen a la :;;;nces como el de Delgadina, El Mal
cantados por el pueblo.

ca caStellana, Y que son igualmente

En nuestro país el corrido se tiliza

~ de carácter épico, descriptivo u realis para narrar largas historias y
diíerentes instrumentos, de acuerdo a~ . ta. De esta música se emplean
11! usan el acordeón, la guitarra, el vio:t?n que representa. En el norte
leldo.

, Junto con el tololoche y bajo

.
En el centro y sur se utiliza ~
.
~entos tradicionales de la reo-ió manmba, ~l arpa, unidos a otros
rn.;,.,,__
te
ºª n, como la guitarra. En Michoacán, y
·-...aau1en en lugares de Pacífico se u . .
que ~ muestra que no importa el,ins tiliza la ~hora, la chirimía, lo
bansmitir.
trumento, smo lo que se pretende

�216

217

"El corrido es una prolongación de romance español. Ha florecido
tanto en la altiplanicie como en el norte de México, y ha traspasado las
fronteras con los Estados Unidos, y se escucha en cualquier lugar donde se
hable el idioma castellano". (Henríquez, Ureña P. 1984: 361)

"Según Vicente T. Mendoza, esta forma de romance fue la más
difundida y aceptada en México, sobre todo en la región del centro en los
estados de Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Guerrero, Oaxaca, Puebla y
México". (Mendoza, T. 1954: 118)

Lo cual nos muestra una visión particular de lo que es el género
corrido, pues a través del tiempo éste ha evolucionado absorbiendo e
interpretando una casuística social propia de nuestra época, como sería el
narco corrido.

También se canta en Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas,
Chihuahua, Sonora y en sí toda nuestra frontera con Estados Unidos y en
cualquier lugar de ese país en donde se encuentre un pequeño núcleo de
mexicanos. Es nuestro representante por excelencia. Incluso en esta época,
en que ha dado pie a tantos y tan variados géneros musicales, como la
quebradita, bailable proveniente del corrido muy popular en el Norte de
México y Sur de Texas, al igual que la música chicana.

Por lo dicho anteriormente, el folklore en lo cotidiano, sobre todo
en nuestro país, tiene su representante más enfático en el corrido.
Expresión representante de la Literatura Mexicana, como el romance en la
Literatura Castellana.

2.6 El Corrido Representante del Folklore.

El corrido es el gran representante de la literatura, la prensa y la
historia mexicana. Fue transmitido y conservado por medio de hojas
sueltas, publicadas por sencillas casas editoriales, como fueron las
Imprentas de Eduardo Guerrero y la Casa de Vanegas Arroyo, su
transmisión fue por tradición oral, alcanzando entre el pueblo gran
popularidad.
Al final del siglo XIX, era material de gran consumo entre el
pueblo, que carecía de dinero para hacerse· de periódicos y además la
mayoría era analfabeta. Su distribución era por semana. No existe
acometimiento alguno que no toque el corrido, cantado y comentado.
Ejercía gran influencia en la población, pues la mantenía informada de
todas clases de sucesos que se registraban. Es el gran portavoz de la prensa
popular mexicana.
En el corrido y su historia, vemos así como en un periódico,
transitar la vida de México, pero con una característica fundamental, es
detallista por excelencia y guarda y resguarda en sus cantos el ingenio
popular. El corrido viene del romance castellano, de los cantos
prehispánicos y su horizonte se expande.

El corrido es un género variado dentro de la música mexicana.
Recibe distintos nombres según sean los temas que hace referencia. Es
llamado: roman~e, historia, narración, recuerdos, versos y coplas,
dependiendo de los asuntos que trata.
Cuando se le llama Romance hay razón para ello, pues tiene su
métrica y ritmo siendo de versos decasílabos, asonantados, pareciendo un
romance real como el romance a Lucrecia.
Para Francisco Valdez se encuentran semejanzas entre el romance
y el corrido en:
1. En la medida silábica, en el carácter narrativo, en lo anónimo de los
autores y en lo popular de los temas.
2 En que los versos de ambas composiciones son octosílabos asonantados.
3. Los asuntos están tomados de la vida del pueblo ...(Valdez F. 1973: 74).

Nos dice la historia que ya para los siglos IX y XI, aparece el
romance, logrando su esplendor en la época de los Reyes Católicos cuando
eran muy populares. Su transmisión fue por vía oral y de generación en
generación. De ahí todas las variantes en sus textos, hasta llegar a nosotros,
pues cada juglar al ir trashumante de-región en región recogía y aprendía
nuevos romances, nuevas historias y poco a poco sin darse cuenta fueron
registrando o imprimiendo cambios en la letra·de los mismos.
"Según Andrés Bello, Milá Fontanals, Menéndez y Pelayo, y
Menéndez Pidal, los romances son fragmentos desprendidos de los
antiguos poemas épicos españoles o cantares de gesta, de los cuales a

�217

218

medida que fueron recitados por los juglares en los distintos pueblos, se
desprendieron dichos fragmentos". (Valdez F. 1973: 74)
El romance pervive a través de la memoria del pueblo, una
memoria legión y guarda en sus versos la imaginación popular, la historia
real, la ficción, la noticia y el cuento. "Por su versificación, son
composiciones lírico narrativas, escritas en verso de dieciséis sílabas,
divididas en hemistiquios, octosílabos, y que tienen la misma rima sonante
desde el principio hasta el final.
En época posterior, los juglares al copiarlos, o las imprentas al
darlas a la estampa, dividieron los versos por mitad, con lo que resultaban
de ocho sílabas, y asonantados los pares, tal como los conocemos
actualmente. Menéndez y Pelayo dice: "El arte no aprendido, que en pocos
rasgos condenan una situación y levantan la figura de un héroe; la manera
franca y sencilla y vigorosa con que se apoderan de la realidad; la precisión
gráfica de sus descripciones; la rapidez cortante expresiva de los diálogos;
el nervioso desenfado, del estilo; el ardor bélico que todavía conservan la
inspiración patriótica dejan indeleble huella en nuestra mente. (Valdez F.

·-

1973: 69)

...

.....

i

r.: (.

Como se puede acotar, el corrido tiene las mismas características
del romance español, una historia que lo remonta con un pasado que nos
transporta y nos permite encontrar el acontecer del hombre a través del
tiempo. Así encontramos al héroe anónimo, al forajido, fuera de la ley,
como al luchador incansable por la libertad, al igual que los amores a una
dama, hasta desastres naturales.

)

Por eso considero que el corrido no solamente retrata una época.
sino que retrata la historia de todas las épocas, es el centinela de la historia.

1.3 El corrido en Nuevo León

Hablar del corrido en Nuevo León, es evocar en verso, identidade11,
microhistorias. El corrido es un gran censor social, un poderoso medio de
información, cronista por excelencia, narrador con mil voces. Nuevo León
es rico en corridos, en ellos encontramos las historias de nuestro pueblo,
gentes que vivieron y que dejaron sus propias marcas, sus propias señaS de
identidad, un modo de ser, una forma de actuar; dibujando con férre8S

"Según Vicente T. Mendoza esta fo
difundida y aceptada en México
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estados de Michoacán, Guanaj~a: ; ~ o en la región del centro en los
México". (Mendoza, T. 1954:
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También se canta en Nuevo León Coahuila T
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Para Francisco Valdez se encuentran
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semejanzas entre el romance

1. En la medida silábica, en el carácter narr .
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por v1a oral y de generación en
pues cada juglar al ir trashumante ds en s~s textos, hasta llegar a nosotros
nuevos romances nuevas histo . e región en región recogía y aprend~
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"Según Andrés Bello Milá F
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llltiguos poemas épicos español
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es o cantares de gesta, de los cuales a

�219

218

medida que fueron recitados por los juglares en los distintos pueblos, se
desprendieron dichos fragmentos". (Valdez F. 1973: 74)
El romance pervive a través de la memoria del pueblo, una
memoria legión y guarda en sus versos la imaginación popular, la historia
real, la ficción, la noticia y el cuento. "Por su versificación, son
composiciones lírico narrativas, escritas en verso de dieciséis sílabas,
divididas en hemistiquios, octosílabos, y que tienen la misma rima sonante
desde el principio hasta el final.

En época posterior, los juglares al copiarlos, o las imprentas al
darlas a la estampa, dividieron los versos por mitad, con lo que resultaban
de ocho silabas, y asonantados los pares, tal como los conocemos
actualmente. Menéndez y Pelayo dice: "El arte no aprendido, que en pocos
rasgos condenan una situación y levantan la figura de un héroe; la manera
franca y sencilla y vigorosa con que se apoderan de la realidad; la precisión
gráfica de sus descripciones; la rapidez cortante expresiva de los diálogos;
el nervioso desenfado, del estilo; el ardor bélico que todavía conservan la
inspiración patriótica dejan indeleble huella en nuestra mente. (Valdez F.
c.

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pinceladas el carácter, creencias y moral d l

Nuevo León encontramos nuestras tr dº . e nuevoleonés. El corrido en
a 1c1ones.

Nombres como Agapito treviño Chito
Dimas de León Arturo Garza T ._ '
Cano, Porfirio Cadena
':..as61
revmo, Santos Cantú l T .
'
w•"'"'
o son algunos de los
.
, e
eruente de
nuestros corridos. Estos persona·persona,es que conforman los mitos de
hR&gt;ria social
Jes Y otros más fo
colectiva, genera· es la otr his . , rman parte de una
k&gt;dos los días. En Nuevo León 'un
a . torta, la que canta el pueblo
penonaje, ni es norteño es sólo unpseersona1ed~orteño, sin su corrido, ni es
r a me 1as pues , •
'
. urucamente el que
llega a tener su propio corrido logr
en el laberinto de nuestro corrid a su pasaporte a la mmortalidad. Entrar
0 es profundizar en el alma d
•
conocer otra dimensión del espíritu d
el norteño,
de visualizar el mundo El co ºd e nuestro pueblo y descifrar su forma
_._.al las
. ..
º
m O retrata COmO · ,
...__...,
v1c1S1tudes realidades y
.
rungun otro género
~ S
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,
carencias del homb d
•~i,-•.. u VI a, su fe, sus sueños Nos d
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re e nuestra
lA!6n enfrenta problemáticas . las escu re como el hombre de Nuevo
-1:1,..d
,
Y
resuelve describe •
~..-... ose as1 en nuestros corridos conductas muy
'
.
crrcunstancias
vanadas
y temerarias.
Reconocer el corrido como nuestro
, es reconocemos y aceptar a
1as.

1973: 69)

nuestra sociedad en unos cuantas estroc

Como se puede acotar, el corrido tiene las mismaS características
del romance español, una historia que lo remonta con un pasado que oos
transporta y nos permite encontrar el acontecer del hombre a través del
tiempo. Asi encontramos al héroe anónimo, al forajido, fuera de la ley,
como al luchador incansable por la libertad, al igual que los amores a una
dama, hasta desastres naturales.

En el corrido en Nuevo León e
tr
romo pueblo, como comunid d
n~on_ ~os una autodeterminación
11111 identidad étnica y un orgulla' comlo md1v1duos; también descubrimos
0 cu tural El corrid
~
r-e verse como un perfil de dinámi . .
o y su supervivencia
cultural. de nuestra región, de nuestro Es~~:.xial, un rasgo de resistencia

Por eso considero que el corrido no solamente retrata una época,
sino que retrata la historia de todas las épocas, es el centinela de la historia.

1.3 El corrido en Nuevo León
Hablar del corrido en Nuevo León, es evocar en verso, identidades.
microhistorias. El corrido es un gran censor social, un poderoso medio de
información, cronista por excelencia, narrador con mil voces. Nuevo León
es rico en corridos, en ellos encontramos las historias de nuestro pueblo,
gentes que vivieron y que dejaron sus propias marcas, sus propias señaS de
identidad, un modo de ser, una forma de actuar; dibujando con férrellS

El
. y cultural d 1
.
. corrido es una marca étnica
_
exislencia por el propio pueblo se hall
e norteno. Resguarda su
q municipios y en la periferia de la . adrdresentado c?n más calidez en
gálero, distintivo de nuestro Estad c1u a , que en la cmdad misma. Este
pueblos como China General B
o, Tse presenta con mayor vigencia en
Dr. Arrollyo. Los hecl\Os que re:~o, erán, _Allende, El Cercado, Linares
lo confirman como el representante' su creac16 y la vida diaria que refleja'.
de la región, El corrido nunca ha sid~a~or ~r excelencia de los sucesos
~ urbano el que busc~ r e ~ ~~ruo ~el hombre urbano, es el
través de él. Su música que se ese cha las d~ntidad, su auto imagen a
lravés de cassettes o espectácul ud finen
diferentes radiodifusoras o a
en fo
os e
de semana .
.
rma permanente No sól
' eiercer una influencia
.
o con los personajes comentados, sino a

�220
demás convirtiendo a los intérpretes del corrido en verdaderos mitos,
dignos de ser imitados. m pueblo insiste en querer ser, no solamente COIIM&gt;
los personajes de los corridos, sino como los actores de los mismos. Hay
una doble identificación con el protagonista del corrido, en primera
instancia; pero más importante es hacer notar que el corridista ocupe el
lugar preponderante de identificación con el que gusta del corrido. Esa
intérpretes influyen en el modo de pensar, de sentir, de hablar, de bailar,
de vestir, de las grandes comunidades que gustan de este género musical.

De hecho el anonimato social ante una gran heterogénea y latil,
hace que el hombre que emigra del campo a la ciudad, logre en el corrido
recrear añoranzas y carencias de una identidad cultural y psicológica casi
perdidas y por el corrido rescatadas.
Así los personajes, más los intérpretes del corrido, van ocupando el
lugar que antes tenían los héroes de la revolución. Un mito popular era en
singular, como Pancho Villa, Francisco l. Madero. Ahora vemos, como
tienen que ser varios los personajes de un grupo, los que sirven para
identificación e influencia de un individuo o grandes comunidades.

,.,

Esto sucede ante la carencia de imágenes de fuerte personalidad
histórica y social. Los espacios son ocupados por nuevos héroes, mitos del
corrido, y el anti héroe, como el narcotraficante. Ante la falta de personajes
que puedan servir de ejemplo a seguir, para alimentar el pensamiento y el
alma de una sociedad, nace una subcultura. La que hace más fuertes b
lazos de una hermandad social, desértica de mitos hermanadas a aa
territorio desértico en su geografía . En esta forma es como nace en contia
punto la adherencia a mitos necesarios, publicitarios al fin. pelO
igualmente seductores, como los personajes de las epopeyas medievos.
Así vemos a grupos, como el de Bronco, Los Alegres de Terán, Los í¡p
del Norte, Carlos y José, Luis y Julián, Los Mier, que sirven en la actualidad
como ejemplo a seguir. Estos son, junto con los personajes de sus col'filb
mitos que en lugar del héroe revolucionario marcan nuevas derrotero&amp; ell
la fantasía y mitología popular; verdaderos mitos populares que afianan
su existencia a través de la televisión y la radio. Todo esto llega •
conformar un grupo, y se da un fenómeno extraño, pues vemos e~•
arquetipo determinado, sirve para conformar la conducta y persona1idlll
de un solo individuo o una comunidad.

221
Hacia
1920, el. corrido hace su apanc1
. .6n en la md
. u tria d.
_.._...,.
sufr
-r,~,
e mutilaciones por las nec 'd d
s
JSquera, sin

corridos de treinta O sesenta estr0 fas En est ª es técnicas al grabar. Hay
de Higueras, escnto
. por Don Anastasi
•
Nuevo
. León, ..,__
i.cuemos el corrido

elln)fas. Pero, es interesante ve
o Villareal que consta de cien
a,rrido encuentra su camino p: qulae pesar ~e haber sido reducido el
rf
producción d.
áfi
'
CllllpO pe ecto para su divulgación As'
tSCogr ca, que es el
de S;"8" éxito y gran tradición en la ~dus~ c~mo se con~ierte en género
BI cierto que el corrido a través d la
~uera regional y nacional
dllm&gt; 'ginal
e s grabac10n
· d
·
. ~n
es, pero el pueblo lo asimila lo ::ier e su esencia y su
lffllalizándolo constantemente En
'
ta Y lo hace renacer
aguardando una vigencia histó ·. .
esa forma, el corrido sigue
nea, enmarca un se timi
r,,-- y regional, es sentir del pueblo co
n
ento y exaltación
de car6cter nacional y local Su .
. , n respecto a los acontecimientos
de moda
. .
. vigencia persiste' es perenne y nunca pasa
, testigo fiel de nuestra histo .
piwnte en pleno siglo veinte. El cor:: trav~ de los_ siglos se encuentra
llor,voz del pueblo.
está vivo Y sigue siendo historia

ª ª

-1.. .

U El Corrido en la Producción Discográfica
~ e la década de los años vein
lllli,dilusión, tanto en Estados Unid
te, con la aparición de la
•de los géneros más difundid
os, como en México, encontramos que
os en nuestro país es el corrido.

=

. .El paso del tiempo, nos enseña ue es
IIIIMmientos de mercadotecnia como cu'!u . te no que?ª al margen de los
Da de las gentes de
ta
qwer otro artículo que se pone al
de la oferta ~ la de:.m~; el l corrido ingresa al juego de
en su libro Vida y Muerte .en l e/roe
e autor Armando Hugo Ortiz
,e:
a ntera Cancionero Norestense
. "El advenimiento de la fonografía

lllliaci6n ambivalente: por un lado O

_represen~ p~a el corrido una
portunidad de difusión amplia ll
t.-11...:.._
'. .
su aspecto negafivo afectó
, egar
~ se limitó -más bien uniformó la
• . en que por necesidad
'5rev./m. Debe tener entre 6 9
extensión del corrido. Un disco
y cuartetas. (Ortíz G. H. A. 1992: 16)

a11M público· pero

~ lo anterior se comprende ue
.
~ el corrido tuvo que ser red
por motivos técnicos de
uc1 o en sus estrofas. El ejemplo lo

.¿

�223

222
tenemos en corridos como el de Benito Canales, que originalmente contiene

dando pie

maevas.

a una histo na,
· un hecho acaecido una ·
. a otras
'
circunstancia

35 estrofas.

"Una somera comparación" entre corridos nuevos y antiguos
apunta principalmente a:

1. - Utilizar sextillas en vez de cuartetos en las estrofas
2 - Acelerar el ribno musical
3. - Forzar la creatividad a decir toda la historia en un intervalo de 6 y 9
versos" (Ortíz G. H. A. 1992: 16)"
A pesar de que el corrido es mutilado es sus grabaciones pasa aaer
de gran consumo entre la población. Es interesante ver como a pesar de ea
circunstancia, el corrido encuentra en el camino de la produa:ül
discográfica el campo perfecto para su divulgación en la industria disquell
mexicana. Es cierto que el corrido a través de las grabaciones pierde •
esencia y ribno originales, pero lo asimila el pueblo, lo canta y lo lllC!
renacer en pleno siglo veinte, transformándose en patrimonio nacional

c.1
l

l

f:

.'
•

Considero que el corrido sigue resguardando en sus textos UN
vigencia histórica, enmarca el sentimiento y exaltación popular, el sentir
del pueblo, con respecto a los acontecimientos de carácter nacional y local.
Su vigencia persiste, es perenne y como dijo uno de los encuestados "DIDCI
pasa de moda". El corrido está vigente, vivo y sigue siendo historia hay,
voz del pueblo.

La tradición oral junto con la m
.
_emona del oyente son las bases
u::
ero musical.

pua la programación de es.... gén

La aprehensión en la memoria

tr

. .

bale de la difusión del corrido y la c Y -~•ón por la oralidad son la
pm difundirse son la razón para apac1 ~ para pasar de boca en boca
mblar d e la memoria en el corrido sus vanantes
ha
. En el pasado, es básico'
OIII plasmada en la memona· del , pues

y que recordar que la tradición
verso era la , · h
el pueblo para recordar corridos pues ha uruca erramienta que tenía
ayorfa era analfabeta.
'
Y que tomar en cuenta que la
Menéndez Pidal habla de un ,,autor le . ,,
l!xtD8 sus creaciones y recreado
gtón que plasma en sus
..1;d d
nes constantemente
,
.-...,..... a ' capacidad para recordar originali'd d
, segun sea su
•aab' legión" se refiere Pidal '
a para versificar. A este
transformación, del romance lo mism cuaneddo habla de la creación y
0 suc e con el corrido.
El corrido al igual que el romance
.
al, se conforma básicamente de dos
illlginación y capacidad de creac:~ es Y_ el cu~nto, las leyendas, la
mnpoaitores.
n e invención del intérprete y

elementos: las noticias los sucesos

El corrido muestra revolució
1
.
n ~ e testimonio épico de las asañas
..__
,--,
censor social de 1 hech
, ...... de ser cantados por el pueblo s·
b os
os y acontecimientos
el corrido tiene en sus textos un 11 . d m em argo, no hay que olvidar que
Mlacomo cierta.
se O e verdad, que la misma comunidad

de 1118 persona;_ es el gran

1

t-6 El Corrido y el Mito en el Folklore Nuevoleones
El origen del corrido, lo encontramos en el romance espafd Ncl
viene por tradición oral y en sus textos encontramos al tiempo, el corrido•
mueve en espacio y en el tiempo. Estas dos caracteristicas dan pie a •
supervivencia como tradición oral. Cada verso va dejando en sus ~ ~
circunstancias y variaciones de su tiempo, que plasmadas en la tradki»
oral, son el factor principal para su supervivencia. Estas variantes ae VII
amoldando a los gustos de los intérpretes y en ello estriba si renovadól J
adaptación en las preferencias particulareS de la gente, quedando 1Í
plasmados en los textos del corrido las circunstancias que marcaron época. El corrido se revitaliza y cunde por medio de la tradición oral.

El com'do guarda en sus textos los orí
,-bias, de sus hombres de
genes Y el pasado de sus
~ e identidad de ~ his:ages-:i Y aventuras, guarda en sí los
Clllectiva. Esta historia esta respald ;:: común todos; una identidad
~ la cual hace aún más fu rte
por sus personajes convertidos en
•
épico como el tema civJ es su efec~. en la comunidad. Tanto el
~ a n infinidad de co 'd
tán Implícitos en el corrido y asi lo
P81enecientes a la histo . m os que recuerdan los hechos de personaiPs
aJnidos
na como son Pancho Villa Ca
,que recuerdan la época como la ~
d
'
rranza, Madero o
oma e 2.acatecas, o la Toma de

ª·

ª

\

11

�224

Papantla, al igual que corridos de carácter civil como el corrido de la
Güerra Chavela (o Jesús Cadenas) Rosita Alvírez el corrido de Teodoro
Barajas lo mismo que de accidentes y desastres, como el corrido de La
Catástrofe Ciclónica (o Tragedia de Tanúco) o el Corrido de Loa
Temblores de Veracruz. Aquí en Nuevo León algunos ejemplos de
corridos de temática civil son: El corrido de Los Compadres, o el corrido
de la Tragedia del Coyote o el corrido de Lupe Villanueva o el corrido de la
Tragedia del Cortijo. Al igual que en el romance en el corrido la épica nos
da la temática militar, y la balada hecha corrido nos da la temática civil
Todo esto da al corrido un horizonte am.pllsimo en sus temas, pues tiene
visión de noticia, veracidad, realidad histírica, narrativa, testimonio y sobre
todo aceptación en la comunidad. Solo asi se vuelve obra folklórica,
cuando ha sido avalado por la comunidad. Dice Roman Jakobson: "La
existencia de una obra foll&lt;lórica, como tal, solo empieza cuando ha sido
aceptada por determinada comunidad, y solo existe de ella, aquello de los
que dicha comunidad se haya apropiado" . Oakobson R. 1967: 9)

-·
: _I

asánilandolo a su manera ha .énd 1
225
caracteristicas que el mismo p ~l
o suyo dándole validez en las
~ . En la medida en q~: l~s : ; n e c~n los r~gos de su propia
pasan a ser aceptadas por la com "d d gos e mnovac10nes individuales
• -~ pasa a ser obra del foll&lt;l'::. El~:e!a; plasmadas en el corrido y
tocudmm y pasa a ser parte del foll&lt;lore
o ~l foll&lt;lore se unen, se
B8o es el corrido en el foll&lt;lore.
caractenstico de esa comunidad.

?

ª

?'

En SI,, en el foll&lt;lore perduran s61
~ d psicosocial para la comuni¿:que~ fo~ que cubren 1.ma
~ d o en la comunidad, formand
·
ahí, que se encuentre
0
decodificandola.
parte de ella, identificandola,
En el corrido encontraremos narr
poderosamente la sensibilidad de las m ad?s, hechos que han afectado
combates, creando, dando vida y
d ultitudes, describiendo hazñas
el bl
fl .
recor ando una histo . d
,
pue o, re e,ando su identidad Por
. na el pueblo, para
puados y presentes.
.
eso en el corrido se rescatan hechos

Esto se puede observar en el corrido, en donde predomina el
género épico, lírico, narrativo.
C.l

I

1
,.

1

H
i
111

Se dice que la obra foll&lt;lórica para serlo tiene que ser aceptada.
avalada, por la comunicad y esto sucede con el corrido pues es una forma
de creación que pertenece y nace de los sucesos que se registran en una
comunidad. En muchas ocasiones su creación es anónima y es considerado
obra foll&lt;lórica, pues nace en comunidad, y como el foll&lt;lore registra las
necesidades, ideales y carencias que en ésta comunicad existen.
Una obra foll&lt;lórica como es el corrido, unida en ocasiones al
anonimato, preserva en ella el personaje mítico como Agapito Treviik&gt;,
aquí en Nuevo León. De esta manera, va formando parte de la
idiosincracia de dicha comunidad, por eso es válida. La obra folklórica. en
si, el corrido, pasa a ser extraperssonal y tiene por su autononúa. Sil
existenca potencial, que le da la propia tradición oral ya en boca de todos.

El corrido guarda en sus textos características, origen y rasgos de
tradiciones pasadas y actuales que los intérpretes, creadores, recreadores Y
0
propagadores de la misma, animan con su propia cración individual
colectiva, su inventiva y capacidad de creación. Asi pasa a ser propiedad
colectiva y hecho del folklore. La comunidad lo avala, lo hace su)'O
imponiéndole los rasgos de su propia creación y arreglandolo Y

Respecto a sus mitos, el corrido es
.
Dice Malinow ~ semillero de historia, por
11 VIVO, el mito no esuna explicación ue ~ki respect_c&gt; al mito: "Estudiado
la resurección narrativa de
q sa~faga un mterés científico sino
lltisfac
una necesidad
· ·•
'
er profundas necesidades reli .
_pnnutiva, contada para
9).
giosas y ans1as morales". May R. 1992:

~ un semillero de mitos.

. E texto del corrido está investido de
.
~ades del medio de la problemáticaun u~ social, que nace de las
~os quedan en la memoria del ueblo socia! de su tiempo. Los

~ quedan.

La historia del ho!b

. Los nutos guardados en éstos

Yida o Ja muerte del mito Es la histo _re es lo que regula la durabilidad la

ima.,;..,,..;
·
nal humana, sus carencias y deseos' lo
-o----•º
colectivo que hace
que
pase o real al lenguaje mitico.

i-, loDice Roland Barthes "Puesto que la histo .

..,

;:1

.real al estado del habla, solo ~lla re
h~a, es la que hace
ehnítoLejana o no, la mitologia solo puede ten:
vida y ½1 m~erte del
es un habla elegida por la historia" {Barth dameto histónco, pues
·
es R. 1998: 200).

~

E mito
. y el rito se resguardan
la
lllnada y actuada. El corrido es un nido den . ~adición, en la herencia
e tradición narrada y actuada, es

\

�226

227

un testimonio arquetípico, es una forma de dar vida a sus mitos,
(personajes). ldentificatoria en su contenido, marca las señas del individi&gt;,
· sus orígenes. Los chicanos por ejemplo van en busca y al reencuentro de
sus origenes, de sus mitos y en su corrido podría definirse como la herencia
ancestral y mitológica del norteño, es su carta de identidad natal En
nuestros mitos encontramos a nuestros héroes, sus hazañas, sus aciertos, es
la empiria del acierto, el saber, que en el corrido pondera valores
universales. El héroe, el super hombre que supo hacer en su momento, lo
apropiado para su vida y nos dio libertad, valor, valer. Es nuestro propia
heroismo en el reflejado y salvaguardado para siempre, nuestros ideales
realizados y suspendidos en el tiempo. El mito nos da la tranquilidad de la
supervivencia como individuo. Realizada, prolongada y reflejada, en el
héroe, la continuidad, la presencia eterna e imborrable, la inmortalidad y
con nuestro pasado, la herencia, la identificación con nuestros mitos, los
cuales llenan el vado histórico de nuestro tiempo. Por eso recurrimos al
mito, como dice Bronislaw Malinowski "El mito ... expresa, fomenta, y
codifica la conciencia; salvaguarda y refuerza la moral; garatiza la eficacia
del ritual y contiene reglas prácticas por las que el hombre puede guiarlle.
Es pues, un ingrediente vital de la civilización humana; no es un cuento
inutil, sino una fuerza activa muy elaborada". (May T. 1962: 31).
Es en el corrido a Monterrey en donde encontramos nuestra
identidad, nuestro origen, nuestro sentido de pertenencia, nuestro paislje
exterior e interior, nuestra historia particular y privada en coincidem:ia de
comunidad unificada en la palabra "norteño". Es el texto de nuestro
corrido, el que nos convencie de que no somos exiliados en nuestra porpia
tierra, aunque muchos vengan de distintos lugares y de diferenlel
orígenes, todos somos regiomontanos "norteños". Es el texto de nuestro
corrido, el que nos convence de que no somos exiliados en nuestra propia
tierra, aunque muchos vengan de distintos lugares y de diferelllel
orígenes, todos somos regiomontanos "norteños de corazón". El mito pi
lo nuevo y por el cambio. Un Nuevo Nuevo León es una catapulta q1I!
reaccionando en oposición con la idea de pasado y origen nos ~
acercamos y resguardamos en los textos de nuestras canciones para 11
salvaguardar nuestra identidad psicológica y conseguri tranquilidad
interior emocional. En contrapunto con la intranquilidad económica q1I!
sucito tal frase.
Otro mito importante es el mito del héroe solitario. Agav,r,
Treviño (caballo blanco) el justiciero por excelencia, el Robín Hood

rorteño, el que roba a los ricos para darl l
su porp·ia mano, el que recorre
'
os pobres, el que e1erce
·
los e ª tes
justicia
por
de sus seguidores esa llama de re . n_1on . norteños Y brilla en los ojos
lanbres y
ha
m.uucencia y añoranza
C
.
a no
y! Asi los vemos refl . d
. ¿ ómo esos
Tieviño, el que tiene conciencia social
e,a os en el corrido a Agapito
, amor al pueblo, reto a la autoridad.
Conocedor de todos los camino / "
delHuajuco, /Estado de Nuevo León
~?so bandido/, En el Cañón
de corazón./ Como se hizo respetar ,
. itaba Agapito, /un hombre
lemblar, / pues era un hombre de a~~~: tod/Sita la r~gión, / hasta los hacia
sa caballo montado para asalta 1
' u carabma en la mano Í y en
'
r os caminos / era
alli . '
'
un g to Jugado. Al
que llegaba ª asa1tar, / pues el nunca lo
yel dinero les quitaba.JE! a nadie le te=taba,_J nomás los hacia bailar, /
pues se pasaba contento ¡ por esos
. ' / ru ª las Fuerzas Federales ¡
'
cammos reales./
'

;·ahí

En si el mito es la señal d
his .
rolectiva. Apagito Treviño
e una
tona individual que se vuelve
corrid d
pues pertenece a tod
E
o onde encontramos un habla 1 .
os. s en el texto del
•et mito es un hablas". En el discursoc~e~tiva: Dice Roland Barthes que
sa habla no por lo que dice, sino po 1 ,: comdo encontramos al mito en
_r a iorma en que Io d ice,
' mvistiendo
.
r---na,es de todos los valores
a
l!n el corrido encontramos lo ima ~ue _nosotros deseamos y admiramos
añ, y a él lo engendra.
gmano colectivo como sostenedor dei

ª""""' .

-

. Por eso para Barthes ,,el mito .
.
:-m,
designa, notifica, hace comprend:;ne. efecti~:unente una doble
-,.
e unpone . (Barthes
R. 1973:

Die
. e Roland Barthes que no ha
.
: ,eterni~en al mito y aquí encontram~ ~~~ etelmos pero si vehículos
trasciende como tal. Sí c
aiz, e centro de por que un
Cl!O
reo que no hay ·to
que la palabra en su tradición oral
. mi s eternos, pero también
:&amp;eneración, va llevando a los mitos aºe:::!ren su paso de generacióon
~de las g_eneraciones los mitos se revital:nDe una ~era u otra
es particulares para convertir
. , el lenguaJe necesita
~tram
se en mito y e
1
.
.
os con esa resurrección del .to
n e comdo nos
corridos de nuestra reuión de
trmi . Cada palabra que conforma los
tlllbma
o· ,
nues os perso · la t
do el corrido es lo que nos ll
la naJes, . orma en que esta
eva a sobreVIvencia del mito, por

\

�229

"El mito adquiere sentido en una sociedad

228

i1

..
l

I'!

eso el mito no sólo es lo que se dice, sino cómo se dice. El mito en si es un
mensaje, una idea que en su significación guarda una historia. "Lejana 0
no, la mitología sólo puede tener fundamento histórico pues el mito es un
habla elegida por la historia: no surge de la naturaleza de las cosa,('
(Barthes R. 1973: 200): la concepción del mito es consustancial a la historia
del personaaje y la visualización que de él se tiene. El mito no es lo que se
narra, sino como se narra, es el habla traducida de la visión y sentimienkls
internos del hombre en un mometno de la historia. Aquí en el corrido el
mito trasciende y vive gracias a las visiones, ideales, necesidades y
carencias de un pueblo, en el se plasma lo que no se tiene y se requim
para un momento histórico determinado por eso el mito trasciende con la
palabra escrita, en el verso, o en la narración al igual que trasciende en las
formas vehículos e imágenes que hacen factibles y necesaria su
reproducción en la vida particular de un pueblo. El mito es una visión.
transformada en palabras, en imágenes, el mito es una idea que trasciende
en el tiempo. De ahí nace el sentido de su significación y su fuena para
plasmarse en la imaginación. El mito es una lectura de la historia y de la
realidad hecha presencia tangible a travéz de el sentir, el habla y los aca
del hombre. Se desprende de su propia naturaleza para trrascender en su
significación hacia la inmortalidad. Presupone la conciencia de una época
de un girón de nuestra historia y en el lenguaje trasciende. Sí el mito es un
habla elegida por la historia el corrido es el vehiculo de expresión de esa
habla, de esa historia. Aquí es donde el mito cobra fuerza como verdad, en
el se cree, por que delimita y da vida a una realidad extra cotidiana y se
vuerle testimonio, creencia, el mito adquiere vida por su fuerza intrínsea y
su visión y capacidad para descorrer la cortina de la realidad y convertir
las carencias e incluso lo que se tiene como mito con el valor de lo subU..
Por que sublima una realidad, abarca una esperanza y trasciende y cubre
necesidades de toda indole. La escritura del mito implica una investidun
especial de la que es dotado el ser mítico junto con su historia. Asi el mim
se vuelve realidad tangible hecha vierso, hecha canción, hecha creencia Y
trasciende en la historia en la imaginación y en el tiempo. El mito es 1111
significado y un signo traducido en historia y ésta traducido en mito. Pl
corrido es una habla mítica llena de memoria y testimonio, es la narraólD
y cómo se narra lo que hace del mito una realidad mítica, tangible y en ella
va su resurrección y su significación social.
Trasciende en su credibilidad a lo real para transformarse en 11111
verdad.

esa sociadad, esta completo" ,, postu.la un saber un por
que en el se refleja
pasad0
.
un orden
comparativo
de
hechos
de
.d
d
d'
.
.
, una memona,
•
'
i eas e ecisiones El ·to
·
un sistema de valores· una histo .
mi contiene
literatura" (Barthes R. 1973: 209) "un~be~ gogr~, una moral, una
vida actitudes básicas, un saber.
· Los mitos aportan a nuestra

Enpersonal.
primer lugar' 1os mi·tos nos confieren nuestro sentido de
identidad
En segundo lugar hacer posible nuestro sentido d

.

ellos se hace patente nuestro sentido de lealtad a la patria,
. e_
comurudad,
en.
ciudad
o nación
En tercer lugar, los mitos
_......., li º6
'"'""""A re gi n, nuestras creencias.

_e,_____

é1Jü:UU4.lt

tr
nues os valores

al
mor es,

En cuarto lugar la mitolo ,
.
al inescrutable misterio de la crea~~onstituye una forma de enfrentamos
. es el ropaJe
. del misterio" (May R.
l9'12: ).Dice Thomas Mann que "El mito
70
También podemos citar al corrido como . m
testimonial
por que da fé y es t:estim·orno
. d e la E!Je
•
histoplo
· de
é ·una(narrativa
.
épica) del corrido de la revolua·ón, como d e una histo
. na· pica,
·vil (narrativa
pues en sus textos se presenta
h .
na c1 ' narrativa
civil)
ICOl\tecimientos ue
.
un onzonte, un abanico de
q por si solos descubren, la evolución de las 'd
en
nuestro
país desde la C
.
i eas que se
dieron actual
.........
Co
. onqwsta hasta la Revolución llegando a la
..,......
mo narrativa
t:estimonial e1 comdo
.
CÍltunStancias· sociales
.
denuncia las
11 ideología
liti ' la mo~alidad de un pueblo, su nivel de religiosidad
dmibe las :
ca, su ~cología y la forma de asumir la realidad'
11 narrativaes ~~ sociales y la formación de una nación. Descubre en'
•
vii6n de unaposiciones
.edad de persona·Je&amp;, acciones
y acontecimientos y la
.
soa
con respecto a la
d
ICCIOnes y acontecimientos la visi
con ~eta de sus personajes,
Clllducta de sus
. Y
_ó n .de una sociedad con respecto a la
personaJe&amp;. El comdo es t:estimO nial
Name como verdad y esa verd d
por que el pueblo lo
llll'rltiva t:estimoniaÍ, al . al a es una de las características de la
PIOblemá.ti
. .
. igu que al describir en sus textos una
. ca civil, el comdo cmo micro historia d .b . 1
.
l'llnunidades y su forma de actuar y deslinar p;ob~e:ti~a!';:~so::.i!~

\

�231

230
jugando con el reto
locales y nacionales.

O

la muerte'

O

describiendo acciones de personajes

CONCLUSIONES GENERALES
El corrido contiene un lenguaje social, está lleno de significados, de
Belllidos, contiene una carga histórica y emocional, que hace que resutjan
ele manera constante las formas repetidas de apreciar el mundo nuestro, a
tmés de los valores perpetuados por las imágenes y mitos que contiene.
La imaginación colectiva hace del corrido, nido de mitos que
Ollentan valores que sobreviven en la sociedad y que guardan una manera

ele ver el mundo y de actuar en él. A través de las preguntas de nuestra
encuesta, y de las correlaciones que de ellas se hicieron, se comprueba en
primer lugar: que el corrido permanece como acompañante en el tiempo de
ocio de las gentes, incluso es parte de la tradición familiar en nuestro
elfldo, sobre todo en nuestros municipios. Se encuentra instalado en el
pslD de los individuos mayores, maduros y jóvenes. Se descubre que el
corrido funciona como un gran evocador, con él vienen a la memoria
hechos pasados y presentes que afectaron fuertemente a un individuo o a
n comunidad. Los individuos de todas edades pero sobre todo los
maduros y jóvenes, dicen aprender con el corrido por tanto algunos
corridos como los "corridos ejemplos" ejercen en la comunidad una
fanci6n didáctica. Igualmente el corrido mantiene un lazo de pertenencia e
identidad con la tierra, la familia, los amigos, siendo su función la de
enluar y confraternizar al hombre con su medio social Además el corrido
fmima como un vínculo que reafirma al individuo con su pasado y sus
lllfgenes. También se encuentra junto al corrido el alcohol, como
ICOlllpaftante casi constante.
Cuando pregunté a los encuestados ¿Si les gustaría que les
aJmpusieran un corrido? Al ver la sorpresa reflejada en su rostro y sus
"8pUestas al respecto, se demuestra q\le "el corrido es un pasaporte a la
ilnortalidad". Las respuestas_como "los corridos sólo son para quienes se
.,llll!recen", o "la negación a ser parte de un corrido porque tendrían que

haber participado en un hecho delictivo o violento", me permite concluir

�232
. es un énero que causa respeto; incluso el hombre
que el corrido también
g
.d porque en ocasiones afectan su
común, teme formar parte de un com o
imagen o la d e la familia O conlleva la muerte.
.
"d es visto
con respeto por la comunidad y llevatraa la
el
com o
.
T bién en el corrido se encuen
inmortalidad a _sus ~rso.na~ ena:ta investigación se demues~ que b
fenómeno de la identificac1ó .
Gabm·o Barrera Pancho Villa, Juan
•
ser como
'
· de
encuestados qweren_ . .dad de personajes que conforman arqu~pos
Charasqueado Y una infini
bserva en el pueblo, la influenoa de b
nuestra sociedad Y ~ul~a. ~se¡° bandoleros y matones profesionale&amp;,
personajes revoluoonanos o e os l . ginario colectivo para formar
narcotraficantes y como influyen en o una
parte de nuestra cultura.

233

mayoría se enorgullecen de ser muy valientes, muy machos, muy hombres

y asf es como aparecen

y quieren ser identificados en el corrido,
aproximándose éste al prototipo del hombre de nuestra región.

El

ima · ción desbordada, la
En esta identificación se da _la
s:res que alimentan la
. ,
ular los personajes míticos pop
imagmena pop
'
totipo del hombre del norte.
fantasía y conforman e1pro

.
de
tinú tos contenidos
en 1oscorridos y la inclinación
. -'--&amp;:.Por los sen
en
afín se observan las carencias 1111::\.UY""'
los encuestados ha~ lo que les : se logra adentrar en la cosmovisión del
sus deseos, lo que anoran, con es
hombre del norte.

•
•

....

'1
1

.ó
ue tiene el hombre de la mujer, y
Con respecto a la percepa n q_
descrita en forma violenta y
. ómo es tratada en el corrido?, la mu,er es
la sociedad misma. Ncl
¿c
. _,.•.
1 h0 bre tanto como por
muy devaluada por e
~
'da baja como la mujer es col\Sldt:1- 1
informa de la manera desv~a
d . de ser maltratada y devaluada.
pesar de ser vista com~ valien~'. . romo se decía en las concl11Sdl5
siendo blanco de ~gres1onesre:r~rtadora, receptora y causa de':
de nuestra, "la mu,er es c~n h br~ " Para la mayoría, la mujer es tra .
los males que les pasan a os om a. otros es tratada con justicia com&gt; •
· · ticia mas par
'
·d
1111
en el corrido, con m~
, ue se tiene de la mujer en el com o es al
se lo mereciera. La imagen q
mala Con respecto a ¿cómo se trata
imagen despreciada, devaluada,
el .hombre hace gala y se enorgulitt
hombre en el corrido? ; a pesar q~e al .e,__, lle,g o a concluir que el hom1111141
•
de su bravura, machismo y valenüa, .
ues ellos nusmos
se calificall de
está igual de devaluado qu~ la m=r~ pobservo que el hombre se percibe
bandonadores e ingratos. Sm em g '
podrán desean tenet en
a
" ali nte" cualidad que todos
y
·ova. La
a sí mismo, como v . ~ po'r el propio hombre, en forma más post
sí, el hombre, es vis

:O

El corrido es un espejo en el que se refleja el hombre en toda su
dimensión de héroe y de mito, de valiente y de macho, es en la
.-percepción idealizada donde vuelve a aparecer lo imaginario
colectivo, existe una magia general colectiva en donde las proezas y
llmftas de los personajes de los corridos, funcionan como una " unción
agrada" que desprendiéndose del personaje factual del corrido es recibida
por el cantador y el aficionado al corrido, en un contenedor y poseedor de
melas las cualidades dignas de elogio y admiradas en los personajes por
ellos deseados; invistiendo a los cantadores y escuchas del corrido; con
melas las cualidades que el personaje del corrido ostenta y el cantador y el
aficionado al corrido, desea tener, y asf se transforma momentáneamente el
t'll1tador y escucha del corrido en un consagrado y ungido con la
penonalidad y las cualidades, que en los personajes míticos del corrido, el
lanbre del pueblo admira. Por eso, podemos decir que al escuchar y ser
participe de un corrido, se da una ceremonia de "unción", una
•saaaliz.ación", un rito y el que escucha o canta el corrido, resulta ser el
angido. Esta ceremonia se da en lo privado o en una fiesta, no importa el
lagar. Esta es una ilusión y una transposición donde pasan los valores y
tll'lderfsticas heroicas y valerosas, que tiene el personaje mítico del
mrrido, al hombre común, que escucha y siente el corrido, elaborándose así
a relación imaginaria y personal con el personaje ideal del corrido y su
pn,pia relación con la realidad. El corrido en sí es una manifestación
ailectiva de cualidades míticas y heroicas, casi supra humanas, vertidas y
Diadas por una sociedad y/ o por un individuo. En nuestro corrido, en
Ml!VO León, se encuentra una autodeterminación, una identidad étnica y
•orgullo cultural y de origen, ejemplo nuestro corrido de Monterrey. En
lia&gt;rrido y su supervivencia, se puede observar un rasgo dinámico social,
,- ee hace siempre presente ante un hecho sucedido. Igualmente,
-.ro corrido es ejemplo de resistencia cultural, pues es el pueblo quien
., llllntiene vivo; es una marca étnica y cultural de nuestra región, se
lleaentra resguardada su existencia pqr el propio pueblo, lo encontramos
lprelerttado con mas calidE;Z en los municipios del estado que en la
dldad. es un género musical, histórico social distintivo de nuestro estado.

r

�235

234
· · en ocasiones junto con el
El corrido actúa en situaciones propicias,
alcohol en lo imaginario colectivo y personal.
ifflacnnario colectivo", pues guarda en
En el corrido se refugia 10
t&gt;--'d social que enmarca
his · resultado de una VI ª
'
él la tradición oral, una . to_na,d la munidad y que a través de él, le
co
las neces1'da d es Y expenenoas e
. ro historias regionales o --..:--1...
1ULW111111:11.
. .6 y costumbres en mic
..
d
rescata la tra 10 n .
. . tan las épocas de crisis, las trélJlSIClODl!S
También en el comdo se manifi~
los cambio histórico políticos y
históricas del poder, las mutacion~ y
la tradición oral, retratan b
sociales de la nación, que enmarena as enser una nación, contenida en 1IDI
.
para egar a
.
hechos que nos sucedieron .
la histo . actualizada. En el corrido se
•
mantiene
na
las
tradición oral viva que
. .entos históricos, las luchas armadas, y
reflejan las etapas de los ~º~e una sociedad en todos los aspecb
necesidades y problemátic~
1 El corrido se canta, con él se
históricos, sociales, económicos y munaora esca.tarsis colectiva. Como dice Jean
•
tonces como
·
recuerda y funct0na ~n .
.
todas las sociedades, si desapareaera.
"Lo
imamnano
eXISte
en
.
d
estupor
d
Ouvignau
t&gt;--bandonarse a una especie e
la sociedad estaría condenada a a
alucinado de lo real" •
•

...

11

.
énero musical, escuchado en
Cuando me refiero al comdo c~~\tservo el poder de la palabra
.dades y vivo en nuestro pue o,
,
las comuru
comportamiento humano.
influencia poderosa en e1
y su
.
'....mi_
trar al corrido en ésta investir,--"
Deda que para llegar a ~~on de ocio de los individuos. Aquies
tenía que saber qué pasaba con~ ::~:medios masivos de c o m ~
donde se encuentra la influe~c:
unicación oral por excelencia, y &amp;Ir.
como la radio el cuál es m~io e comte en la población. De hecho, en ella
es el que ejerce su influenciaec:;'5:: por ciento de la población tiene ~
investigación, se mu~tra q:re todo en sus ratos de ocio, con~ con 11
algún momento del dta, so . ul "Los habitantes de campo atestigUlll
. Co
dice Claude Pllll'a t
. . d ' nPffl sol,tt
radio. mo
al ,, y es en nuestro medio cita mo, r - - ~
vitalidad de las cultur~ or : ~ sea en los municipios de n~es~ dt
todo en nuestro medio rur_ , nia la influencia de este básico
íácil
donde prevalece y se testim~
te todo es un instrumento oraL
y
. '6 p 0 r que la radio, an
'
rtátil
comunicaci n.
d manPin práctico y po
·
· · es barato e
-,económico de ad qwnr,

Se dispone de él en cualquier hogar, y nos mantiene informados y
,:lullizados con la realidad local y nacional. Abarca con sus transmisiones
ámbitos de la nación y es puente de enlace y ayuda, en momentos
diflci]es para todo el país y la región.

_,.1o5

De hecho, con respecto a otros medios de comunicación, como son
la prensa. la televisión, o el cine, la radio posee un lugar muy especial entre
b medios masivos de comunicación, por estar siempre presente en
amientos de emergencia y por el bienestar que brinda a la comunidad a la
GIDIUUdad. Tomando en cuenta que la radio, no sólo acompaña al hcmbre
en sas momentos de esparcimiento, sino que también tiene una gran
fm:ión didáctica en sus programaciones.

Con respecto al poder de la palabra que él conlleva, informa, forma
opinión y se sensibiliza a un auditorio cautivo y ávido de conocimiento,
lf;ls de enajenar, enlaza y proyecta imágenes, y personajes estimula la
inaginación. Es aquí en este estudio donde vemos a través de la radio,
mgir al corrido, en sí las emisiones de programas de corridos tienen un
laario. En especial, se suceden estos o muy temprano por la mañana
caando los hombres se preparan para sus labores cotidianas, ir al campo, a
labor o a sus trabajos. En realidad las emisiones radiofónicas a temprana
lma van dirigidas al hombre, en otros momentos del día serán dirigidas a
olro p6blico: mujeres (novelas), niños (programas infantiles), noticias
(p6blico en general). Se observa entonces que la radio será un transmisor
de mensajes que llega no sólo a todos los ámbitos de la región, o de la
ación, sino también a cada sector de la población, en un horario y para un
lldmrio diferente en cada momento, e incluso en cada estación. Se puede
aaprobar que entre el auditorio de la ciudad y del campo, existen
ifnt,11:s inclinaciones y gustos, a partir de las predilecciones que el
IÍlllo público, aunadas de estas características que el público radio
~tenga.Según sea sus rangos a nivel de educación y cultura y sus
~ de clase y elección.

Por eso es que se observa, entre el público radio escucha urbano y
el p6bJioo rural, una gran diferencia cqn respecto a las estaciones de radio
,e esa y aquellos prefieren. Es aquí donde la palabra adquiere fuerza,
,-el contenido de esta será simple. En si, las radiodifusoras dirigidas al

llldilorio rural y el contenido de sus programas, son las que sin

lJl'Oponén¡eJo, en la pertinencia de sus contenidos de programación
"8guardan una tradición oral, que se rescata y al mismo

�237

236
tiempo influye en los modos de pensar y actuar de las comunidades. En
esta forma constituyen un gran cerco alrededor de las ciudades, ~
depositarias de toda una tradición folklórica oral, musical y cultural, que
ciñe y restringe y en ocasiones modifica conductas en los individuos. l!n
estas emisiones se impone el corrido y la música ranchera, en el gusto del
público, porque, captan y dan vida al espiritu de una comunidad y región.
a sus personajes, sus historias, su tradición oral viva. En si, la radio rural
es depositaria en retroalimentación constante con el público radio escucha,
del lenguaje, costumbres, tradiciones orales, cuentos, historias, narraciones,
novela y música en general, que hacen que la imaginación colectiva, reviva
su pasado y resguarde sus costumbres y tradiciones locales y regionales.
En si, la radio, es la palabra llevada a larga distancia. Cuando se
pregunta ¿Le gustan los corridos?, se puede constatar que el corrido se
encuentra arraigado en la comunidad, tanto en la ciudad como en b;
municipios, encontramos una muy nutrida audiencia radio escucha, que
mantiene altos niveles de "raitings" en sus programaciones a través de
programas "Corridos y más Corridos", "Puro Corrido", y "Comb
Famosos".
c.

Como se ve' pued0 d ecrr
. que se d la
.
no hay mitos eternos obse
ª presencia
del mito, pero
cambian pero los valores como
_que con el tiempo los mitos
~ - En cada época son otros losJUS ~ta, _el heroísmo y la valentía
del aficionado al corrido. Hay q
lape na~ que capturan la atención
---'-"
ue ac rar también q
1
.
. . ue e comdo "no pasa
de DlUWI , se puede decir que es el an
tnl(ljjón oral. En sí en el corrido
gr ed sobrev1v1ente y depositario de la
deleo", o la aftoranza de haber s1·dseo pu en encontrar las "mitologistas del
como...
aJIIX&gt;

Con respeto al comportamiento, cuando se escucha el corrido,
observo que este influye en la conducta de los individuos; haciéndob
actuar en ocasiones muchas veces violenta. Ya vimos que en muchas
circunstancias este va acompañando del alcohol, e insisten los individll(I
en responder que mientras más ingieren bebidas alcohólicas, más gustan
de este género musical. La mayoría de los individuos consideran que el
corrido si ejerce efectos en la comunidad. El espectro de comportainienk&gt;
que abarca el corrido es amplio, va desde el recuerdo, la tranquilidad ola
alegría, hasta la agresión y la violencia extrema, siendo causa en p&lt;O
ocasiones, de riñas, ofensas, e incluso la muerte de algunos de b
protagonistas.
Entre los oficios contenidos en los textos de los corridos. 9!
encuentra también una amplia gama de gustos y predilecciones. Desde b
individuos mayores que prefieren los corridos de su época haSII b
individuos maduros que al igual que disfrutan de corridos de i0
revolución, sienten preferencia por corridos de bandoleros, asaltantes
narcotraficantes. Es entre los individuos jóvenes donde es más notori&gt; e!
gusto por corridos de narcotraficantes, hombres valientes, tahures, etc.

::~o~

Respecto al nivel de realidad verdad
demuestra que _para el pueblo, el c:rrido la que guarda el corrido se
ffl'dadero, confirma una realidad, un hech
maforía de las veces es
enmarca en la historia como hech
al o sucedido y con su relato lo
-A...
o re La may , d l
,..,,.,.-ron creer como verdad lo
Í
oria e os encuestados
al corrido como testimonio fiel d laquealie_ texto del corrido contiene y ven
de
e re dad y la his ·
'
sus comunidades O incluso d la
.
torta pasada y actual
revolucionario. Para el pueblo el e .d nación, como es el corrido
-A
,
com o en sí es histo .
·..,--er, que hay personajes de co .d
ria, e insisten en
amo el encuestado que relató habem ~s que ellos conocieron o conocen
""'-"
r sido testi d la
'
, "'6" ' personaje de un corrido ori .
.
go_ e
muerte de "La
esto el corrido tiene un sello de gmanal
Po de Sabinas Hidalgo, N.L. Por
deJcubrir
re · ues no hay
más
. en e1 texto del corrido, los ideal
cosa
real que
~ de un pueblo en su transcurrir his _eS, afecto~, necesidades y
de identidad social; ya que el hombre iden . !6nco. El comdo es un género
• pasado histórico, aprende de la
. ~ca _en él sus orígenes, reafirma
expenencta aJena.
.

El corrido modifica conductas r fI .

1'llidad según las necesidad
'. e e_ia, recrea Y transforma la
l1llómico e his
es Y carencias del med ·
. tórico; actualiza un hecho
to y su entorno socio
:::.~oria colectiva, de sucesos refeJ=~~~~ ~l presente, guarda en
SOC_ial,_d~ un suceso local, es depositario de UJO de d_e~es, de una
~ penodIStico por excelencia que e . . .
una trad1c1ón oral viva,
~o no presta jerarquías· d ,
nJ~Cta hechos de toda índole El
~ nacional y reo-ional' Desea
a c~beda qwén el lugar que merece e~ la
~;.,.,
n . costumbres, sacraliza o sataniza
•;--~,
es el otro o·
gran ·
h:bJio histórico nacional ~~d~ social, histórico y moral, es un gran
118achaz.o
da su opinión. El
' -corrido
mo es
Y rural
.
. ..' un repo~teja crónica, que en
Ílbmador con mil voces "V d l
JU1c10 denunciante por excelencia
' oz e pueblo".
,

\

\
1

�239

238
El corrido es inductor de violencia, denunciante, fomenta el vicio,
exalta el machismo, predisponiendo al hombre a pelar, no dejando
11
alternativa como dicen ellos, los entrevistados, pa' rajarse".
Exalta personajes de la región o de la nación, es sinónimo en
ocasiones de tragedia, pues al decir tragedia los personajes tienen que
morir. Algunos si quieren que se les componga un c?rrido, pues de esa
manera pasarían a la posteridad, otros no, pues consideran que tendrian
que morir para que les hagan un corrido. El corrido es libe~d, es ~
también vicio, es didáctico, es agresión, es tabú, es masculino, es historia,
es noticia, es crónica, es romance, es verdad, es lo añorado, es carencia, es
satírico e irrespetuoso, es realista, transgresor de la ley, irreve~te del
gobierno, compañero del justo, res~tuoso del héroe, anórumo . por
excelencia, Voz del Pueblo. El comdo es ante todo una escntura
revolucionara porque describe en sus textos las hazañas, la ~ealidad de una
nación en efervescencia, el poder de la palabra y su presencta.
También la revolución, con su historia, su sangre, su precio vive en
el corrido, con el fuimos y regresamos de una lucha armada ~ue ~
vidas, que peleó territorios, que inundo ~ país ~on_ las pala~ras, ~ufragio
Efectivo, no Reelección", por el Norte, y TrabaJO Tierra y Libertad , por el
Sur. Más allá de los libros y de las escuelas que no bastaban en su
momento, clasistas por excelencia, la Revolución significó y dejó huella por
el corrido su principal cronista, y espectador participe_ vivo y fe~te
real de tal hecho. En él está la historia, su consagraaón, la descnpción
exacta y tangible de la realidad. El corrido es historia, política, traid?res,
narcos y bandoleros, tahures, peleas de gallos, toreros,_ amores perdidos.
trashumantes del sueño alegórico, y místico corolario de ensueños Y
pasiones, por fama, es corrido narrador sin i~8:· Tradición h ~ vm&gt;,
cantar que cuenta historias, "hecho que sucedió .
~ el comdo una
comunidad que se adueñó hace tiempo de la histona, de los hecM
actuales y ;asados y que es firmado por aval, el pueblo, en la mayoría de

1:ªY

las ocasiones anónimo.

Contiene un lenguaje idealmente libre que aprisiona en sus cantos,
las historias de los hombres comunes y corrientes, descubridor Y relator de
nuestro pasado y nuestra selección de estar por siempre ~resentes.
conciencia general, elección que nos da una historia y un pasado, ideas que
renacen en la voz del versero.

Así, el corrido se convierte en propiedad colectiva, avalada por el

pueblo, que lo canta y lo atestigua, con seguridad del autor, asi se convierte
en "autónomo" denunciante de injusticias pasadas y presentes.
El corrido es freno de conducta moralista, didáctico por excelencia,

llll8C11lino por género,_cronista por vocación, segregacionista por selección,
verdad~ por cree~c~, inductor de la violencia en ocasiones no pocas,
ako~lico por co1:1~cción, ~~ú por decr~to general (corridos prohibidos)
machista por decisión, noticia y crónica exacta por descripción, violento
por definición actuaría, libre por convicción, anónimo héroe y crítico por
.,1,revivencia, exaltador de valores, catapulta que lanza a la inmortalidad a
sas personajes, creador y redentor de mitos, escultor de perfiles regionales
ynacionales, moralista y freno conductual, hacedor de héroes, denunciante
de~res, de personajes políticos y hechos delictivos, género lírico, épico y
narrativo, formador de conciencias, testigo fiel y aliado de la otra general
11
del pueblo, consciente colectivo" narrador de tragedias, testimonio
hislórico literario y musical, invitado sorprendente en la fiesta colectiva
del pasado y del presente, entre la gente hoy. Voz del pueblo.
'

1

�241

•UNA HECIIlCERA SIN MAGIA PERO CON SUERTE: LA
CELE5'TINA DE AGUSI'ÍN DE SALAZAR Y TORRES"
Mtra. Libertad González
Coordinadora del Colegio de
Letras de la Facultad de
Filosofíay Letras

Uno de los personajes de mayor impacto en la historia de la

lileratura es sin duda el de la Celestina. Después de la tragicomedia de
Femando de Rojas, decenas de imitadores produjeron tantas versiones del
1
peraonaje que, con el tiempo, su nombre alcanzó el honor de ser
lllltantivado, al punto que hoy día una celestina se define como la
deacnlnó el bachiller hace casi 500 años.
Celestina era -y es- una anciana hechicera, remiendavirgos,
lruculenta, avara, tortuosa, tercerona, perversa, borracha, puta: un
compendio de vicios que contrastaba felizmente respecto de otros

personajes.

Pero no todas las celestinas fueron creadas iguales. En particular, la

que retrató Agustín de Salazar y Torres en su pieza El encanto es la
llmnosura, y el hechizo sin hechizo, aunque funge también como alcahueta,

ofrece rasgos singulares que todavía no han sido estudiados en detalle.
Aunque ni la obra ni el autor forman parle del panteón más ilustre

de la literatura española, la pieza sí se hizo popular a grado tal que fue
1

llmalino Menédez y Pelayo destac., como las aw representativas del género en el siglo

XVI. 11a pizu muy cercanas a la del bachiller Rojas: La segunda comedia ih Celeshna, de
r...., Silva; La terara parte~ la tragicomedia ih Celestina, de Gaspar Gómez de Toledo, y la

r.....,_ ih Lisandro y Roselia, de Sancho Muñón.

En el siglo XVII el erudito encuentra
llpcelesti.,e,roe en Lope de Vega: La Doroteo y El rujüm autrucho, entre otras, y en Tirso de
IWi.: Quitn no ait no 11e levanta y El burlador~ Swilla. M. Menéndez y Pelayo, Orígenes ih la
..... NBAB, Madrid, 1910, t 3, pp. 203 y•·

�243

242

difundida en el siglo XIX2 y ha llegado hasta nuestros días con el más
breve nombre de La segunda Celestina.
El lector atento encuentra en la obra de Salazar y Torres una
Celestina más llana: una alcahueta sin pócimas ni artificios mágicos, que
aprovecha los vaivenes del azar y una astucia refinada para enhebrar
verdades con mentiras en una trama que comprueba el aserto del título:
con personajes hermosos los encantos sobran.

....................

Pese a las cualidades del personaje y a los méritos del autor -muy
celebrado en su tiempo-, Salazar y Torres ha recibido escasa atención de la
crítica. Se admite en lo general su destreza y su talento, pero hay pocos
estudios específicos de su obra, más allá de menciones marginales 0
antológicas.3
Tal parquedad analítica se debe, en parte, al hecho de que el
dramaturgo, inscrito en la nómina de los autores barrocos, tiende a ser
visto o bien como un seguidor -más que un heredero- de Calderón de la
Barca4, o bien, como un antecesor y modelo para Sor Juana Inés de la
Cruz5• Frente a competencia de este calibre, el brillo de Salazar y Torres
queda inevitablemente eclipsado.

Y si el autor quedó oculto por mayores glorias, lo mismo sucedió
con su obra. El encanto es la hermosura... , admitida por casi rodos los
historiadores de la literatura como la mejor comedia de Salazar y Torres,
que ganó celebridad sobre todo por lo accidentado de su historia, que
esbozaré más adelante.
En todo caso, esta comedia también sufrió la suerte de su autor: se le
suele incluir, un tanto de paso, entre las múltiples secuelas de La Celestina,
y como tal queda opacada por la fama de los personajes celestinescos
c&lt;;mcebidos por Lope de Vega y Tirso de Molina.
2

Véase Donald G. Castanien, "la segunda Celestina: XVIlth and XIXth Centuries"; Hispania,

43 (1969), 559-564.
3 Thomas Austin O'Connor, de la Universi4ad de Texas A&amp;m, es uno de los pocos
especialistas que han dedicado análisis específicos a la oura de Salazar y Torres, incluida su
disertación doctoral para la Universiíiad estatal de Nueva York, 1971.
' Ejemplo de ello es el juico de Diez Borque, quien lo incluye en una lista de seguidores a los
que atribuyó "escasa originalidad" y "limitada capacidad". Véase José María Diez Borque, El
teatro en el siglo XVIll, Tau rus, Madrid, 1988, especialmente el capitulo VII.
5 Cfr. Carlos Miguel Suárez Radillo, El teatro barroco hispanoamericano, José Porrúa Turranzas,
Nadrudm 1980, l I, pp. 81 y ss.

Espero mostrar en esta exploración de la opus magna de Salazar y
Torres que no se justifica la oscuridad relativa en que permanece la pieza:
se trata de una comedia redonda, sin cabos sueltos, con una Celestina
notable y perspicaz. El análisis dejará entrever, además, algunos de los
aiedios de que se vale el dramaturgo para divertir y satirizar sin perder de
vista la tesis expresada en su título.

n

Como dije antes, El encanto es la hermosura... tuvo una historia
accidentada e interesante, tan lu'brida como la nacionalidad de su autor.
Agustín de Salazar y Torres, que había nacido en Almazán -en pleno
corazón de Castilla- en agosto de 1642, en realidad creció y se formó como
escritor en la Nueva España, adonde se trasladó antes de cumplir cinco
años para vivir bajo la tutela de su tío Marcos de Torres y Rueda. La
opulencia de su familia la demuestra el hecho de que su pariente fue
primero obispo de Campeche y luego virrey de la Nueva España.
De acuerdo con sus biógrafos6, estudió en San Ildefonso y en la
Universidad de México, donde recibió una educación clásica que se vio
bastante influida por los talentos literarios de Góngora y Calderón.

Durante su estancia en la capital novohispana, el dramaturgo ejerció
la poesía y participó en certámenes literarios lo suficiente como para dejar
huella en los escritores. "Acaso sin Salazar y Torres no habría tanta
maestría en Sor Juana", apunta José Joaquín Blanco7•
Cumplidos los 18 años, el escritor volvió a España en el séquito del
duque de Albuquerque, otro ex virrey novohispano, para incorporarse a la
corte real y convertirse en un autor cortesano. "Calderón lo apreció en sus
días", anota Alfonso Reyes, "fue a hombrearse con los ingenios de España y
podemos imaginarlo, aunque en menor temple, como un segundo Ruiz de
A1arcón" 8 •

mmás destacado - y el primero- fue su amigo y editor Juan de Vera Tassis y Villaroel, que
no s6lo se encargó de editar su obra a título póstumo, sino que aportó un final. Otro que suple
detalles interesantes es Cayetano Alberto de Barrera y Leirado, en su Catálogo bibliográfico y
lliogrliftco del teatro antiguo español, desde sus orígenes hasta mediados del siglo XVIII, Rivadeneyra,

6

Madrid, 1860.

'J.J. Blanco, Esplendores y miserias de los criollos. La literatura en la Nueva España/2, Cal y
Amia, México, 1989, p. 41.
Letras de la Nueva España, FCE, México, 1948, p . 93.

1 A. Reyes,

\

�245
244
Sa1azar y Torres no vivió lo bastante como para alcanzar la fama del
autor de La verdad sospechosa. Después de varios viajes entre la realeza, en
los que llegó a ser capitán de armas de su protector, volvió enfermo a
Madrid. Padeció una larga enfermedad que no le impidió seguir
escribiendo, pero murió en 1675, a los 33 años, dejando inconclusa la pieza
aquí tratada.

Al parecer, como poeta cortesano se le había encargado una
comedia destinada a representarse en diciembre 22 de 1675, durante las
festividades de cumpleaños de la Reina Regenta, Mariana de Austria.
Sa1azar y Torres murió el 29 de noviembre, menos de un mes antes del
festejo, y por ello la representación al menos se aplaz69 •
No existe seguridad de que la comedia inconclusa, El encanto es la
hermosura..., se haya representado pronto en la Península. Lo que sí se sabe
es que la pieza llegó a la Nueva España y se puso en escena en el Coliseo
de México entre 1677 y 167910• Se sabe también que la primera versión
impresa de la comedia apareció en España en 1694, con la conclusión de la
pieza escrita por Juan de Vera Tassis, amigo de Sa1azar y Torres y editor
tanto de su obra como de la de Calderón. Esta amistad queda patente en
los versos finales de la comedia.

Y don Juan de Vera os pide
perdón del atrevimiento
de acabar una comedia
de tan superior ingenio;
pues lo hizo motivado
de un soberano decreto,
y por confirmar, que es solo
el Mejor Amigo el Muerto. 11
Sobre las circunstancias de representación de ésta y otras comedias del aulX&gt;r, véase T.A.
O'Connor, "On dating the Comedias of Agustin de Salaz.ar y Torres: a Provisional Study',
Hispanóftia, 1979, núm.67, 73-81.
10 Véase Suárez Radillo, op. cit., p . 88.
•
11 mya citado Vera Tassis publicó una primera edición de !a obra poética de su difunlD amigo
en 1681 bajo el título Cythara de Apelo. Bn una segunda edición (1694) que tam.b ién incluyó un
segundo IX&gt;mo, el edilX&gt;r agregó las comedias y loas de Salazar y Torres. Aquí se encuentra la
obra cuya tercera jornada terminó Vera Tassis. La cita es de una edición realizada en el siglo
XIX: Agustín de Salazar y Torres, El encanto es la hermosura, y el hechizo sin hechizo, en
Dramáticos posteriores a Lope de Vega, ed. R. de Mesonero Romanos, BAE, Madrid, 1859, t 2, p.

9

264.

Un problema adicional fue exacerbado por errores de los
especialistas, que creyeron ver dos piezas distintas donde sólo había una
-aunque con dos finales-12• La discusión sobre la autoría de los distintos
desenlaces levantó recientemente una polémica todavía no resueltat3.

m
En términos generales, El encanto es la hermosura... se inscribe dentro
del teatro barroco posterior a Calderón. Una clasificación bastante más
precisa la incluye entre las denominadas comedias de capa y espada.
En un estudio sobre la comedia española del Siglo de Oro, Bruce
Wardropper cita así la descripción del género hecha por Francisco Bances
Candamo (1662-1704):

Las comedias de capa y espada son] aquellas cuyos

personajes son sólo caballeros particulares, como don
Juan o don Diego, etc., y los lances se reducen a duelos,
a celos, a esconderse del galán, a taparse la dama, y, en
fin, a aquellos sucesos más caseros de un galanteo14,

ª T. A. O'Connor, "On the Athorship of El encanto es la hermosura: a curious case of dramatic
c:o&amp;boration', Bulletin of the Comediantes, 36 (1974), 31-34.
0
Bsta discusión sobre la posible participación de Sor Juana como coautora de una versión
'mestiza'. de la. comedia quedó registrada en las siguientes publicaciones, en orden
crono~o: Ale¡andro Toledo, ' Por diversos caminos, AnlDnio AlalX&gt;rre y Guillermo
~ u b e r llegaron a úz Celestina de Sor Juana' , Proceso , 1990, núm. 710 (junio 11), 50-55.
An~ AlalX&gt;rre, •~ aprendizaje teatral de Sor Juana' , Proceso, 1990, núm. 710 (junio 11), 5152. Guillermo Schmidhuber, "Las trampas de la investigación literaria: el descubrimiento de
1A segunda Celestina', Proceso, 1990, núm. 713 (julio 2), 56-57. Antonio Alatorre, ' Algo más
10bre Sor Juana y La segunda Celestina', Proceso, 1990, núm. 714 (julio 9), 56-57. Alejandro
Toledo, 'No se comprueba la coautoría de Sor Juana en úz segunda Celestina, Editorial Vuelta
lle adelantó', Proceso, 1990, núm. 725 (septiembre 24), 52-53. Guillermo Schmidhuber, ' Bn el
debate sobre Sor Juana y La segunda Celestina, pide Schmidhuber el beneficio de la obra"
PrOctSo, 1990, núm. 731 (noviembre 5), 50-51. José Pascual Buxó, "Las vueltas de Sor Juana", U¡
/ornada Semanal, 1990, núm. 76 (noviembre 25), 29-35. La revista Vuelta 1990 núm. 169
(diciembre), 44.53, publicó un recuenlD de la cuestión en tres artículos: L¿ Leal: ' Una obra
iecupera~a d~ _S or Juana~; ~IX&gt;nio ~torre, 'La segunda Celestina de Agustín de Sa1azar y
To~. EierOClo de critica, y Guillermo Schmidhuber, ' Respuesta a Antonio AlalX&gt;rre'.
Alejandro Toledo, ' No se comprueba la coaulX&gt;ría de Sor Juana, insiste José Pascual Buxó",
Procno, 1990, núm. 739 (diciembre 31), 46-51. José Pascual Buxó, "Sor Juana Inés de la Cruz,
~ el anonimato y la anonimia', Proceso, 1990. núm. 739 (diciembre 31), 46-47.
Citado por Bruce W. Wardropper, ' La comedia española del Siglo de Oro', en fflder Olson,

i
\

�247

246

Wardropper añade que en estas comedias "normalmente biunfa el
amor, de suerte que el galán desposa a la dama de la que está enamorado y
por la que es correspondido".
El retrato de Bances Candamo y el agregado de Wardropper
describen con bastante exactitud lo que de genérico hay en El encanto es la
hermosura... : es una comedia que se desarrolla en Sevilla y en tres jornadas:
los protagonistas en trance amatorio son dos parejas, aparece el inevitable
viejo que defiende a ultranza su código de honor, y aparecen también
varios criados, con un contraste entre el gracioso y el discreto.
Efectivamente casera y cotidiana, la obra incluye galanes que se
esconden, damas disfrazadas, escenas de celos, puñaladas y duelos (pero
sin muertos), descripciones bucólicas, soliloquios y apartes, y el clásico
recurso trapacero del espejo como medio de escape.
Si lo anterior fuera todo, estaría bien justificada la oscuridad en que
ha quedado El encanto es la hermosura... Pero la pieza tiene elementos
distintivos, que le confieren un aliento particular y en los que me detendré
a continuación.
Por una parte, aunque el eje de la trama son las "industrias" de
Celestina, llama la atención el tipo de representación que se ofrece de la
dama, ejemplificando esto en el caso de doña Beatriz, quien expone con
franqueza sus ansias de independencia y el modo en que solía rechazar (ya
no) las cuestiones amorosas15:

Tan dueña de mi albedrío
Vivía que las violencias
del amar, vuelvo a decir,
despreciaba... (108)
La dama en cuestión también "trocaba/ por la inquietud de las
selvas/las delicias de la Corte". Sa1azar y Torres describe así un personaje
cuyo espíritu práctico tiene un tono resueltame~te alejado de lo

convencional:

Deja las cortesanías,
que imaginaré que no
son verdades tus finezas
si exageraciones son. (140)
Pero no es Beatriz la única dama singular, pues su prima Ana,
aunque en menor medida, también adopta una actitud pragmática en

presencia de don Juan: le pide ahorrarse lamentos y corta: "hagamos los
dos cuenta/ que esto se ha acabado" (124). La misma Ana apura luego a su
prima: "vamos, no se pierda tiempo" (191). Es difícil ver en estos personajes
la sumisión, el recato y la pasividad16.
De acuerdo con Thomas O'Connor, para quien Sa1azar y Torres
quiso ridiculizar los formalismos y la virtuosidad en que había caído la
comedia española, el autor satirizó abiertamente en El encanto es la
hermosura... tres convenciones sociales de su tiempo: la superstición, el
honor y los abusos en la autoridad paternat7 • Veamos.
La justeza del primer punto puede apreciarse en el papel de Tacón,
criado de don Juan, que a más de ser el crédulo de la obra, es también el
graciosos y la víctima más afectada por las maniobras de Celestina. En su
descripción de la alcahueta, Tacón dice que:

Es del amar mandadera,
mas su mayor interés
sólo se funda en que es
tan grandísima hechicera; (60)
Don Juan reprocha al criado su credulidad, pero Tacón responde
convencido: "¿No crees sus hechicerías?/ pues tú lo verás después".
Eventualmente Tacón acusará a Celestina de bruja ante la justicia, sólo para
volver a perder.
Podemos inferir la intención satírica de Sa1azar y Torres al

Teurla de la comedia, Ariel, Barcelona, 19'78, p. 194. [Original en inglés, 1968].
Para las citas directas de la comedia, empleo la siguiente edición: Sor Juana Inés de la Cruz
y Agustín de Salazar y Torres, ui segunda Celestina, ed. Guillermo Schmidhuber, V~II,
México, 1990. Por razones prActicas, al final de cada cita sólo aparece entre parénllesiS la

15

pAgina correspondiente.

" Guillermo Schmidhuber y Antonio Alatorre van en estas afirmaciones de la personalidad

femenina la mano de Sor Juana. Véanse los artículos de estos autores referidos en la nota 13.

17

T.A. O'Connor, "Language, Irony and Death: the Poetry of Salazar y Torres' El encnnto es la
liamosura•, Romanische Forschungen, 90 (19'78), 61-69.

�248
considerar en qué tipo de personaje depositó las supersticiones: en el
graciosos. Y esta perspectiva se refuerza con las palabras del amo; "¡Qué
propio del vulgo es/creer estas boberías!" (61).
El honor está presente en toda la obra, pero alcanza su punto más
exagerado en don Luis, el anciano padre de doña Ana, quien siente
vulnerada la honra doméstica por haber visto a un hombre hablar a través
de la reja de su jardín.
Detalle contrastante: este mismo personaje tan celoso de su honra no
vacilará más adelante en fiarse de la alcahueta, a quien confía "un
secreto/en que consiste mi honor11 (148). Sin embargo, adviértase que don
Luis revela su dilema luego de amenazar a Celestina con la muerte si se va
de la lengua: 11mi pundonor/no he de fiar de tu secreto" (149).
El honor está en todo. Las damas de la comedia, enredadas en
amoríos, saben bien que si don Luis se entera de sus devaneos, perderían
no sólo el honor, sino hasta la vida; y cuando Celestina corre el riesgo de
ser prendida, deciden ayudarla ante el temor egoísta de que la alcahueta
revele sus secretos. Pero también ellas exageran la nota: "ya es faltar al
respeto/ de mi decoro el oírte11, apostrofa doña Beatriz a don Juan (99).

En cuanto a los caballeros, como es común en este tipo de comedias,
apenas sienten el piquete del honor, sacan a relucir la espada, aunque con
caballerosidad".
Curioso código el que lucen los caballeros: pueden asediar a damas
solteras a a escondidas de la familia, pero no toleran asediar pueda ocupar
su lugar. No menos curioso es, no obstante, el que las damas oculten sus
flirteos a los ojos paternos, pero los muestren sin empacho (y hasta con
complicidad) con sus criadas -típicamente retratadas como indiscretas y
chismosas.
El tercer punto anotado por O'Connor, el abuso de la autoridad
paterna, queda manifiesto en el temor que tienen doña Beatriz y doña Ana
de que don Luis averigüe sus correrías y en el hecho de que las bodas de
ambas están arregladas de antemano.

"Mi padre/ casarme en Cádiz intenta/ a pesar de mi albedrío11(110),
se queja doña Beatriz. Lo mismo hace doña Ana: 11a mi padre no/me
atreveré a declarar/ cuando él me trata casar/ en Cádiz" (173).

249
La ironía del autor queda expresada en el poco caso que las
doncellas hacen de la figura autoritaria. Aunque frente a él aparecen
humildes y obedientes, cumplidas seguidoras del arquetipo de una hija de
familia decente, para el espectador -o el lector- aparecen con un cariz
distinto, como ya vimos.

Además, si el anciano es la máxima expresión del honor, es también

el que resulta burlado. de manera más cándida por las criadas, las damas,
los caballeros, su propia superstición y, sobre todo, por Celestina, que
aparece en todos los casos como el hijo conductor.

IV
El personaje trazado en más detalle por Sa1azar y Torres es
precisamente Celestina, la alcahueta. El autor tiene buen cuidado de
indicar que no es la original: es 11hija de Celestina/y heredera de sus obras"
(58). Don Luis tiene de ella esta noción:

...Esta es aquella
insigne mujer, de quien
en toda Sevilla cuentan
raras cosas, aun los hombres
de más juicio, y más prudencia,
y más doctos (134)

A pesar de su fama de bruja, descrita con gracia por el supersticioso
T~ó~ Salazar y Torres deja ver que las personas prudentes comparten la
op~ón de Muñoz, el otro criado, quien afirma que muchos 11la tiene por
hechicera", aunque "eso es mentira11 •

En un par de ocasiones, Celestina alude a pócimas o conjuros, pero
más en tono de burla que en serio, y en un divertido monólogo admite con
franqueza en que consiste su verdadera ciencia:

...yo inventé una quimera,
que es la que más me ha valido;
y es, que yo misma he fingido
que say tan grande hechicera,

�251

250

el amante más leal
no da un cuarto par un tercio (64)

que sé el punto donde escriba
la fortuna, y que comprendo
la astrología, mintiendo
aun de las tejas arriba.
En esto de las estrellas
es más seguro mentir,
pues a ninguno puede ir
a preguntárselo a ellas. (64)1ª

Mira, muchos sienten, que
los desprecios son muy buenos,
a otros enfrían también;
créeme que esto del desdén
tiene su más y su menos. (69)
De ningún amante creas
que no esté expuesto a mudanzas,
parque el amar en cualquiera
hace sus torres de viento,
y le pone sus veletas. (137)

Los engaños y enredos, añade en otro punto la alcahueta, son
rentables:

Aprendan de mí los cuerdos,
que miento, y nada me cuesta,
y me pagan lo que miento. (191)

... l
~

b
t.

Claro que parte del mérito de mentir está en decir mentiras y pese a
ello ser creído. Celestina se ayuda en este afán señalando con falsa
dignidad que "no hay cosa que más me ofenda/en esta vida, que ver/una
mujer embustera" (113).
Pero la alcahueta parece tener un código de honor con un punto
verdadero cuando expresa: "no soy mujer que falto/jamás a lo que
prometo" (94). Esto se desprende de su naturaleza: si no es realmente una
hechicera, sólo puede medrar ganándose la confianza de la gente -esto es,
no faltando a lo ofrecido.
Eso si: la vieja muestra en sus parlamentos que conoce a fondo la
"ciencia del amor", empezando cuando dice a una de sus clientas "que estas
cosas/ piden gran cuenta, y razón" (68).
Hay en la comedia varios pasajes que ponen de manifiesto una
profunda comprensión de los procesos amatorios:

Ya del amar el comercio
está poco liberal:
1' Para Méndez Planearle, las últimas cuatro lineas tuvieron tal repercusión popular que
llegaron a circular como copia anónima o bajo la paternidad de Campoamor o Quevedo
Alfonso Méndez Plancarte, Poetas nouohispancs. Segundo siglo (1621-1 721), UNAM, México,
1944, p. 138.

Pero incluso esto debe tomarse "con un grano de sal", pues la mujer

sabe que el principal resorte de sus compañeras de sexo es fácil de
comprender:

Las doncellas más sesudas
me creen cualquier disparate,
como en casamiento trate,
y no lo escupen las viudas (63)
Lo más parecido a un encantamiento en toda la trama no es sino una

argucia que permite a Celestina resolver dos problemas: don Luis quiere
ver al personaje al que sorprendió hablando por la reja de su jardín; don
Diego quiere salir de la finca sin peligro. Celestina aprovecha un espejo
para "mostrar" al padre celoso quién es el culpable y para permitir al
mismo tiempo que el amante escondido escape bajo las barbas mismas del
anciano. La alcahueta mata así dos pájaros de una limpia pedrada. El hábil
modo en que el dramaturgo manejó este lance ha sido muy elogiado19.
En los rasgos hasta aquí vistos, Celestina aparece más como una
~ astuta que como una bruja sórdida, y el personaje resulta simpático,

snnpatía que aumenta cuando la anciana -frente a la posibilidad de ir a la
cárcel acusada de hechicera- no tiene empacho en admitir públicamente

~

, por ejemplo, A. Alatorre,
Raudillo, c,p. cit., p. 91.

•maprendizaje teatral de Sor Juana', p. 52. También véase

�253

252

V
que nunca hubo hechizos ni encantamientos:

Pues sabe, que yo en mi vida
no aprendí ciencia ninguna,
porque mi buena fortuna
ha estribado en ser creída
[...]
Con lo que a unos oía,
a otros respuesta daba,
y así con éstos ganaba,
crédito mi astrología. (215)
Esta manera de desenmascararse -un tanto cínica-, podría decirse
evidencia en casi todas las situaciones en las que la alcahu~ta no encuentra
una salida. Cuando don Luis amenaza con matarla si no le cumple,
Celestina se encoge de hombros metafóricamente:

...ahora es lo peor,
que no me puedo valer
de engaño, ni de invención
por ingeniosa que sea (151)
El encanto es la hermosura... incluye también un momen~ ~tere~te
la anciana -entre irónica y filosófica- cuestiona su propia identidad
en que
infund · ánim ·
en relación con la Celestina de Rojas, pero termina por
use
os.

¿Mas qué es esto?¿ Yo me aflijo?
¿o soy Celestina, o no?
yo no sé que he de morir
pues ánimo corazón,
el morir es lo peor. (153)
.

En conjunto, El encanto es la hermosura... teje el perfil de la alcahueta
alrededor de un enredo múltiple: ya se dijo que en vez de una pareja hay
dos, y esto agrega un sinñn de complicaciones basadas en equívocos,
honras exacerbadas, celos ciegos y lances amorosos.
La secuencia de presentación sigue un patrón relativamente simple:

cada personaje expone su predicamento, y alguien cercano le sugiere
recurrir a Celestina. Planteando el conflicto, la alcahueta enfatiza las
dificultades del encargo, pero no de su imposibilidad.

En un acercamiento analítico, la docena de solicitudes de ayuda que
se hacen a Celestina pueden agruparse tres categorías: demandas de mera
información (don Juan quiere saber quién es doña Beatriz), demandas de
ayuda directa (las damas le piden evitar el duelo entre los caballeros) y
demandas de búsqueda {doña Beatriz quiere que busque a don Diego).
Celestina, más que alcahueta, parece aquí como una auxiliar buena para
lodo.
Obvia conocedora de la naturaleza humana, Celestina da largas a
sus clientes para obtener dos ventajas: tiempos para urdir embustes y,
sobre todo, tiempo para que los sucesos se desencadenen solos,
limitándose entonces a fungir como transmisora de información, Celestina
tampoco es bruja; es simplemente la oreja, la astucia y la lengua adecuada
en el momento preciso.
La única manipulación real en la que participa la alcahueta consiste

en remediar una situación comprometida cargando la culpa sobre el criado
Tacón: una mentira salva a la vez la honra de las damas, del anciano y de
an caballero.

y a lo largo de la obra, Celestina hace gala de respu~stas prontas e

incisivas y de un ingenio sagaz que, por ejemplo, le pemute volver a lala
' de Tacón contra el mismo cria
· d o, la uruca
, · vic
' tima real de
enemistad
comedia.
La alcahueta, modelo dé transparencia, nunca se engaña a sí ~
:
esta Celestina sabe bien que de no ser por una serie de feli~es casualidad~
bien aprovechadas por su oportunismo, no habría_ podido resolver 1
embrollos -amorosos y de otro tipo- en que se ve metida.

Celestina actúa en toda la obra como la persona de las iniciativas:

los protagonistas le endilgan una y otra vez sus problemas, y sólo actúan
cuando ella les ha marcado una ruta a seguir.
Además del aire desenfadado con que se manejan en El encanto es la
litrmosura... hasta las graves cuestiones de la honra familiar, sopla por toda
la pieza un viento de ironía que en varios personajes se convierte en franco

buen humor. Así, los criados muestran un sólido sentido común cuando

�255

254

eluden las pendencias de sus amos. Confiesa Tacón:

...Al punto
que escuchamos las espadas
fuimos a esgrimir las copas,
que es la pendencia más sana. (88)
En otro pasaje, don Juan se dice "mariposa ciega"ante la hermosura
de doña Ana, admite tener "pavesas" del pasado amor y censura a la dama
que ni siquiera sea como el cocodrilo, el cual por lo menos "lamenta/y llora
al que ya mató" (118). Más adelante, ya en claro que don Juan prefiere que
don Juan prefiere dos amores que uno solo, doña Ana le espeta:

...¿qué hemos de hacer
de aquellas tibias pavesas
de la incauta mariposa,
de la enemiga ribera,
del cocodrilo? (123)
Una convención común en las comedias de la época era recurrir a
medios metateatrales, en que los personajes expresan sin ambages que
están participando en una representación teatral. El encanto es la
hermosura... no es la excepción, y el autor se les arregla para usar el recurso
como llamada de atención a otra novedad:

... Cierra bien la puerta
y el Auditorio advierta
que está Comedia ha sido
la primera en qi:• el viejo se ha escondido (161)
Esta declaración de Celestina revela otro rasgo común a las
cdmedias de capa y espada -la persona que se oculta-, con la diferencia de
que en este pasaje en particular, el que se esconde no es uno de los
amantes, sino el padre de una dama.
Dentro del mismo tipo de recursos, los apartes ayudaban en las
comedias a explicitar ante el espectador detalles no muy claros:

Los apartes son recurso habitual dentro de la
ca,roencionalidad
del teatro para descubrir significados ocultos de la
,ctividad

de un personaje , darle pistas al espectador, ayudarle en

.,.

comprensión , etc. Son una especie de confabulación y se
en el artificio de que los personajes-actores que están en

escena
no oyen lo que otro actor dice al público, pura convención

tt,tral 20•
Este caso no se aparta de la regla, y abunda en comentarios que no

funnan parte del diálogo. Celestina, don Luis, las damas y los caballeros
ejemplifican todos el uso de este subterfugio, que permite al espectador
desatar la madeja de los enredos.
Salazar y Torres supo enfatizar muy claramente la ausencia de
hechicerías: los amores son amores reales, no procurados mediante
pócimas o engaños; si don Juan y don Diego son hechizados por doña Ana

Ydoña Beatriz, ello se debe a que se trata de mujeres encantadoras o, como
diría Celestina, a que dan "cátedra de damas" (112). El desenlace no
requiere hechizos, y en efecto el encanto está en la hermosura.
Celestina aparece entonces como un personaje desmitificador; no es
una anciana sórdida y briaga -por más que así le diga Tacón-: es una mujer
~ta, reconfortante, animosa y lista. Vive en un cinismo feliz, pero no
tiene empacho en admitir que si le va bien, es porque los demás le creen su
pequeña ficción de hechicería. En última instancia explica a todos que sus
"encantamientos" fueron sólo un uso eficaz de las circunstancias -y gracias
a ello se libra de la cárcel-.
El dramaturgo logra un efecto singular: a pesar de las admisiones de
Celestina, lo cierto es que disuelve los embrollos, y queda en el aire la idea
de_que actuó como piedra de toque para sacar lo mejor de cada personaje y
d~ a todos contentos -con la excepción del gracioso-, que como ya se
dijo, paga cara su credulidad.
ªJ.M. Diez Borque, op. cit., p. 164.

....

�256
"¿Qué encantos son éstos?", se pregunta don Juan al ver a doña
Beatriz, y lo mismo puede preguntarse un lector al acercarse a la obra: los
encantos son los mismos de la comedia: una franqueza desenfadada, un
estilo impecable y protagonistas próximos a la vida real pero lo
suficientemente caricaturizados para que la obra contenga, como sostiene
O'Connor, una semilla de critica social.
No en balde el propio Calderón de la Barca, maestro de Sa1azar y
Torres, manifestó sin ambages la admiración que le causaba su discípulo.
E.M. Wilson, al comentar las Aprobaciones de Calderón, señaló que este
dramaturgo "sin duda estaba influido por su amistad por su amistad hacia
un difunto cuando alabó tan exageradamente la obra, pero sus tributos a la
21
destreza y habilidad técnica de Salazar no carecían de justificación" •

En síntesis, El encanto es la hermosura... ofrece al lector moderno -y
sin duda al espectador del siglo XVII- no sólo una Celestina singular,
franca y refrescante; no sólo una velada crítica llena de humor, sino
también nuevas interrogantes que estudios futuros habrán de atacar, como
la intención profunda del dramaturgo, la ideología novohispana en la obra,
el contraste de los finales conocidos, y, de comprobarse el carácter
"mestizo" de la pieza, qué implicaciones tendría ello sobre lo contenido en

la comedia.

n Citado por T. A. O'Connor, •Language, Irony and Death: the Poetry of Sal.azar y Torres' El

mainto es la hermosura-•, p. 61.

Sección Tercera

CIENCIAS SOCIALES

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                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�353

SABINAS HIDALGO, NUEVO LEÓN
Comentarios sobre su origen
Israel Cavazos Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León

Al ser fundada Monterrey, en 1596, la expansión colonizadora
hada todos los rumbos, fue lenta. Por el poniente, surgieron las haciendas
de San Pedro de los Nogales, inmediata a la ciudad; la de Santa Catalina,
de Lucas García; la de la Pesquería Grande (actual villa de García), de los
Femández de Castro y la de la Rinconada, de Alonso Diez de Camuño. El
lfmite lo constituía la cuesta de los Muertos y el contacto con Saltillo fue
muy frecuente. Hacia el oriente, el Nuevo Reino de León llegaba hasta la
costa. Durante la primera mitad del siglo xvn, se hicieron jornadas a fin de
establecer contacto con el puerto de Tampico. Hubo el frustrado propósito
de establecer una población intermedia. En las cercanías de Monterrey, fue
posible fundar dos villas: la de Cerralvo (1629) al noreste, y la de San Juan
Bautista de Cadereyta (1637) al oriente.
Por el sur, durante largos años impidió penetración alguna el
temible cacique Huajuco. Fue mas fácil emprender la entrada por
Matehuala; apareciendo las misiones de San José de Río Blanco (General
Zaragoza) en 1626; y la de Santa María de los Angeles del Río Blanco
(Aramberri) en 1648. Hasta la muerte de Huajuco en este último año, fue
dable entrar de norte a sur.
Hacia el norte de Monterrey, la colonización fue mas lenta. Los
temibles indios cuanaales, cuyo nombre llevó por mucho tiempo el río de
Salinas, se encargaron de impedirlo. Hay constancias, sin embargo, de
entradas tempranas muy al norte. Una "en tiempos del justicia mayor
Diego Rodríguez", -dice el cronista Alonso de León- (en 1612 o 1613,
indudablemente). Seis hombres llegaron hasta la Boca de los Leones.
Cuatro fueron muertos entre éstos, Mateo Tenorio, deudo cercano del

�354
355

gobernador Diego de Montemayor; dos lograron escapar y dieron aviso.
En 1614 fue organizada una compañía de sesenta hombres para ir al
castigo de los indios, pero su campaña fue infructuosa.1

_.¡gnaremos sólo una: la que perteneció al capitán José de Ayala La

-.,ed le fue concedida el 31 de agosto de 1664, por el Ayuntamien~ de
~ . gobernando el Nuevo Reino por muerte de don Martfn de
T,n)a. La concesión _consistió en un área de doce sitios de ganado mayor,
'delde_la cuesta de Picachos, por la orilla de la sierra del Potrero del Oro".
81111 tierras se ~ ~ poniente de la sierra y habrían de formar parte,
~ tarde, del latifundio de don Antonio López de Villegas, dueño de la
11:ienda del Alamo o de Mamulique.3 La merced al capitán Ayala
amiprendió otros doce sitios de ganado mayor:

Es importante observar que ya para entonces el río de Sabinas era
conocido con ese nombre; o por lo menos para 1649 que fue cuando el
cronista describió este episodio.2

---..

Un descubrimiento minero importante, el de San Nicolás Tolentino
(Hidalgo) en 1626, propició el avance al norte. Uno de sus propietarios,
Bemabé de las Casas, fue adquiriendo enormes posesiones de tierras. En
éstas, andando el tiempo, fueron surgiendo las haciendas de Nuestra
Señora de Guía (o Egufa) de Viudas (Abasolo); la del Chipinque (villa del
Carmen); San Nicolás Tolentino (llamada después Hacienda de Enmedio, 0
el Pueblito) (Hidalgo, N. L.); la de San Francisco de Cañas (villa de Mina);
la de la Magdalena, (Salinas Victoria). Estas haciendas formaron el exten.,
valle de las Salinas separado de Monterrey para crear una alcaldía mayor
en 1646.
Muchos afios mas tarde, un grupo de tlaxcaltecas de San Esteban
del Saltillo, obtuvo licencia del gobernador de Nuevo Reino de León para
asentarse en pueblo. Al fundarlo en 1686, le dieron el nombre de San
Miguel de Aguayo, titulo nobiliario del gobernador. Fueron los
tlaxcaltecas, fundadores de este lugar (que es ahora Bustamante) los que
hicieron posible el avance colonizador hacia esa zona. Ellos mismos, al
realizar hallazgos notables de yacimientos mineros, contribuyeron al
origen del real de San Pedro de Boca de Leones (Villaldama) entre los años
de 1688 y 1690.

]o5' de Ayala en Sabinas
El inmenso espacio entre Salinas y Boca de Leones, había sido
ocupado por enormes mercedes de tierra a diversos pobladores. En la
época del auge de la trashumancia ganadera, los dueños de pastorías del
interior de la Nueva España, requirieron de grandes extensiones de tierra.
para pastar sus rebaños. En la imposibilidad de referimos aquí a las
posesiones mas cercanas a lo que habría de ser Santiago de las Sabinas.

desde el río de las Sabinas, camino de los indios alazapas, que cae
a la parte del norte, hasta unos ojos de agua que están en unos
llanos enfrente de unas lo~ que están dellos dos leguas,
poco mas o menos, cuyos OJOS de agua he pedido con cuatro
caballerías de tierra de labor...•

En ~tas tierras tuvo José de Ayala un agostadero que todavía en
1'89 repetid~ veces le era solicitado por ganaderos que entraban con sus
lldos; particularmente en tiempos de sequfa.5
Los documentos de la época registran el hecho de que Ayala usó este
lflllld~- Por lo tanto-~ nuestro juicier el capitán José de Ayala debe de
m: COIISl~erado como pnmer poblador, porque si bien es cierto que no
~ • SI tuv~ allí pastores y gañanes. Un hijo suyo, Nicolás de Ayala,
~ estas ti~rras al licenciado Francisco de la Calancha y Valenzuela, a
fll!II nos refenmos más adelante. 6 Pero don Nicolás no quedó sin bienes
111 esta zona. Por ese mismo tiempo (15 de noviembre de 1689) el
flbemador Pedro Fernández de la Vento.za le hizo merced de treinta sitios
aganado mayor, cinco de menor y cuatro caballerías de tierra también en
~rfo de Salinas, "a lindes de las de su padre" .7
'

•Clli lodos los documentos del siglo XVD aparece esta palabra ll!rminada en¡ y no en e

1

•ahora ae usa.
Alonso de LEON, Historia de Nuevo Ltón..., ed. 1980, p. 67-70 (capitulo xm. De las mam:s
que hubo en este reino, de españoles, y sus castigos).

1

lfbúl., p.68.

'Adiwo Municipal de Monll!nPV
r ..•.:t
'liif.fol.14.
---; (ae citart: AMM),.._.
.., vol 19, exp. 6, fol.25.
:-. AMM, Protocolos, vol. 6, fol. 164, no. 113. 20 de marzo de 1699.
lflrm.l. AMM, Civil, vol 18, exp. 15, fol. 18.

�356

357

Sabinas en los libros

que quienes las recibieron, (el licenciado Calancha y el general Maya)

En la historiografía local, hay divergencia en cuanto al año preciso
del origen de Sabinas. Examinemos, aunque no en forma exhaustiva, estas
fuentes. el primero en hacer referencia es el doctor José Eleuterio González.
En sus Lecciones orales... escribe...

edificar

D. Juan Pérez Merino, nombrado también por el Rey con término
de cinco años. Tomó este Gobernador posesión el 10 de junio de
1693... En tiempo de Pérez Merino en 1693 se fundó Sabinas.8
El mismo autor en otro de sus libros expresa: "En 1693 el general
don Ignacio de Maya pobló y fundó el mineral de Santiago de las Sabinas,
cerca de Boca de Leones" .9
Hermenegildo Dávila, en su Catecismo geográfico, político e histórico
de Nuevo León, publicado en 1881, asienta

,...1

Mineral de Santiago de las Sabinas, fundado en 1693 por el general
D. Ignacio de Maya...10
David Alberto Cossío, en el tomo Il de su Historia de Nuevo León,
basado en el doctor González expresa: "don Juan Pérez Merino tomó
posesión el 10 de junio de 1693" y luego añade:
correspondió a este gobernante el autorizar la fundación del
mineral de Santiago de las Sabinas y ... esta fundación tuvo una
importancia igual a la de San Pedro de Boca de Leones hecha tres
años antes; se realizó en el mismo citado año siendo comisionado
para hacerla don Ignacio de Maya...11
Observamos aquí que el gobernador Pérez Merino autorizó una
fundación que nunca hubo, puesto que sólo fueron otorgadas mercedes y
s Lecciones orales de

mucamente tomaron posesión de lo que ya era suyo y empezaron a
y a instalar sus ingenios de fundición. Considerando, por lo
mismo, que no tuvo el general Maya para qué ser comisionado, si no hubo
ceremonia alguna. Porque, por otra parte, no cita el historiador Cossío
algún documento en el que el gobernador autorice; ni otro alguno por el

cual comisione.
Por lo que hace el libro de Santiago Roel, Nuevo León. Apuntes
Históricos, al referirse al gobernador Pérez Merino, sin citar el año, dice:
Durante su administración fue fundado y poblado el mineral de
Santiago de las Salinas, cerca de Boca de Leones, por el general
Ignacio de Maya.12
Añade Roel una referencia que no traen los demás: "veinte familias
de Candela, Coahuila, fueron las fundadoras". Es posible que Roel haya
conocido la información sobre el general Maya, a que aludiremos más
adelante y en la que se afirma que el misionero de Candela le envió
veinte peones indios; pero éstos no fueron familias "fundadoras" sino
trabajadores alquilados.13 San Bernardino de la Candela acababa de ser
fundada, en 1690, y si hubiera enviado veinte familias quedaría la misión
punto menos que despoblada.
En su Relación histórica sobre las cabeceras municipales de Nuevo León,
publicada en 1942, Timoteo L. Hemández da también como año el de 1693
y a Ignacio Maya como fundador. 14 Pero en la segunda edición, de 1970,15
sintetiza una información levantada en 1712 por Pedro de Echeverz (de la
que me ocuparé en breve con mas amplitud), los testigos declaran haber
sucedido o "hace veinte o veintiún años", lo que nos da: 1692; y expresan
que fue Maya el fundador. El mismo historiador Hernández en su Breve
historia de Nuevo León, editada en 1968, al parecer indudablemente por
error, sitúa en 1695 el origen de Santiago de las Sabinas; y "junto al mismo agrega- San José de Sabinas... ''16

Historia de Nuevo León, Ed. de la Inclia, Monterrey, Imp. del Gobierno, 1881,

p. 76.
9

Apuntes para la historia eclesiástica... Ed. de La India, Monterrey, Imp. del Gobierno, 1882, p. 50.
Tip. del Comercio, A. Lagrange y Hno., Monterrey, 1881, Libro segundo, Catecismo político,

12 l!dici6n 1948,

p. 42.

10

13 Véase el apartado IV

p . 64 (en el catecismo histórico, dice: además de estas misiones había haciendas como la del
mineral de Santiago de Sabinas, fundada en 1693 (p. 130).
u J. Cantú Leal, editor, Monterrey, 1925, t. Il, p . 243.

Hp.52.

de este trabajo, declaración de Tomás Pérez.

p. 100
"Bdit. Trillas, México, 1968, p. 67

15 11,{d,

�358

359

En la Monografía de Sabinas, de Miguel Guadiana !barra, impresa en
1944, se lee:
Sabinas Hidalgo fue fundado en el año de 1693 por el General
Ignacio de Amaya (sic) siendo Gobernador del Nuevo Reino de
León don Juan Pérez Merino, y aunque no existe fecha exacta de
fundación (día y mes) puede asegurarse que fue del mes de julio
a diciembre del año antes citado, pues dicho gobernante empezó
a fungir con este puesto en julio de 1693.
Coincide el autor de la monografía de Sabinas con el historiador
Santiago Roel, al añadir que "acompañado de veinte_familias de ?mdela,
Coahuila, hizo la fundación. Cita para ello "el expediente 10, lega)O 12, de
1712", del Archivo Municipal de Monterrey. Es indudable que Guadiana
!barra obtuvo de don Timoteo L. Hemández esta referencia y
probablemente copia de ese documento. He~d~z lo menciona tamb~ ·
como ya lo hemos visto- y, por otra parte, el onginal, en la boleta antigua
de su título, tiene una nota suya a lápiz: "T. L. H. 5-7-44" año de la ed~n
del libro de Guadiana. Ya para entonces asistía yo diariamente al Archivo,
donde nunca ví al maestro Guadiana; entretanto que fue allí y en ese año
donde y cuando conocí al profesor He~dez. Al _consultar este
expediente, se confunde don Miguel Guadtana al decll" que declaró
Jerónimo de Salas Quintana que conoció a Ignacio de Amaya y que ~
consta fue el fundador porque le acompañó en este acto y que lo despacho
a Candela a traer veinte fanúlias para que le ayudasen a levantar las casas
(p. 36).

Salas Quintana no figuró como testigo, puesto que sólo fue .el
redactor de la solicitud para levantar la información. En ésta nada ~-dke
acerca de que el general despachó a alguien a ?'11dela a ~aer _ f ~ Y
únicamente se asienta que el religioso de esa nus1ón le envió veinte indios
como peones y no como vecinos.

las tierras de ~binas a Calancha, a Maya y a Echeverz; y agrega, entre
otros, a Antoruo López de Villegas que, en opinión nuestra, sólo fueron
colindantes. Expresa también Garza Guajardo que Bias de la Garza Falcón
•tenfa [alli1 pequeñas propiedades", 18 cuando, en realidad eran enormes. En
1705 le fueron mercedados cincuenta sitios, que llegaron hasta mas al norte
del río Salado; alegando don Bias tener ocho años de vecindad en Sabinas·
ésto es, desde ~697; y _seis de alcalde mayor. 19 Lo mismo pudiera dec~
de José Eugenio y de Clemente de la Garza Falcón, quienes tuvieron por
estos rumbos extensas propiedades.20 Fueron personajes importantes. El
general Bias fue dos veces gobernador de Coahuila, 1723-1730 y 1733-1735
y Clemente su hermano, en 1736-1740.21

~ cu~~ al inicio de Sabinas, Garza Guajardo establece dos tipos
de poblaoón onginal: la de Calancha en lo que fue San Francisco Javier (La

;"1~Yª

Lmaldeña) la de
(des~ués de Echeverz) al norte del río. Expresa que
fueron estos dos últimos qruenes la llamaron Santiago porque era el Santo
suyo, entretanto que el del Lic. Calancha era San Francisco Javier; hacienda
esta _última que "estaba retirada del real". Concluye Garza Guajardo
considerando a Maya como "fundador oficial"; a Calancha como "primer
poblador" y a Echeverz como "ejecutor del proceso de fundación", al morir
Maya.22
Lamento no coincidir con estas apreciaciones. La de San Francisco
del Lic. ~~ era_ hacie~da de labor y era distinta a la de minas, que no
eslaba retirada smo mmediata.23 En cuanto a las devociones distintas la
hacienda de minas del Lic. Calancha, era la de Santiago y la de May~ y
J!cheverz era la de San José; devoción que había de prevalecer en la
población al asentarse allí el caserío primitivo. Por lo que hace a haber tres
tipos de fundador no deja de parecemos confuso:
Aunque anterior en su aparición, he dejado al final la obra clásica

sobre el tema: Sabinas Hidalgo. Leyenda, tradidón, historia, por Francisco J.
Montemayor, editada en 1949. Con sentido crítico analiza este autor

Veamos ahora al historiador Cel;so Garza Guajardo, ~uien dedica;
la fundación todo el capítulo _I (páginas 5 a la 15) de su libro El Real ue
Santiago de Sabinas ..., editado en 1974.17 Basado en los documentos q
reproduce Francisco J. Montemayor, establece como primeros dueños de
11

.

.

Edición de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia y del Ayuntamiento de Sabmas,

Alfonso Reyes, Monterrey, 1974.

edi1Drll

•lbúl, p. 7.
: Mtr~d, AMM, civil, vol. 3, 4, p. 23, f. 16. Un testimonio en Ibíd. vol. 32, 4 p. 1, f. 192
Mtrced de 60 sitios de ganado mayor, 10 de menor y 8 caballerias de tierra abajo de los Palos
~ YPuerto de San Antonio, AMM, Ovil, vol. 31, exp. 7. También véase nota en 1933.
: Vito Alessio Robles, Coahuila y Texas en la época colonial, edit. Cultura, México, 1938, p. 473.
Gma Guajardo, op. cit., p . 23.
1
V&amp;ae el apartado VID, "Muerte del Lic. Calancha', párrafo cuarto.

�360

361

algunos documentos fundamentales, (cuya procedencia no señala) para
llegar a la conclusión de que fue el Lic. Calancha el fundador y de que fue
en 1692.24 Aunque entra, en contradicción, en las mismas páginas cuando,
no queriendo desconocer la autoridad de los historiadores que le
precedieron, acepta que fue en 1693. Por deducción bellamente romántica
como todo lo suyo, pero desprovista de fundamento histórico,
Montemayor establece el 25 de julio (fiesta del apóstol Santiago) como
fecha precisa del origen de Sabinas.

procedió a construir ~l molino de metales, y que entretanto, ordenó al
declarante que con qumce hombres abriera camino al cerro de las nuna·s.26
. . En parecidos términos se produjo don Felipe Gómez, indio
pnnc1pal del pueblo de San Miguel de Aguayo [Bustamante]. - d · d
el
al
ó"
, ana 1en o
que gener entr atraído por la noticia del descubrimiento de las ·
de Boca de Leones";. y que se hospedó en casa del declarante, quien
~ls
e
ofreció llevar1e a Sabmas, que "era mejor paraje". Declaró además, que trajo
el g~eral algunos esclavos, abundante ganado y mulas cargadas de
bastimento, para el sustento de la numerosa gente que metió· y
ed"ó b ·
'
que
proc 1. a ªJ~ ~e.tales y a fundir. 27 Otro declarante, Pedro de Lara,
mulato libre, c?mcidió con lo que dijeron los otros, de que "fue el primero
~ue ~ pobló sm_ que en él hubiese persona alguna". Dijo ser sirviente del
licenciado Franc~o de la Calancha y que "entró su amo en compañía del
general a poblar dicho real, y fue primer poblador dicho general".28

Hasta aquí lo asentado por las principales fuentes historiográficas,
en ninguna de las cuales, lamentablemente, se cita la procedencia
bibliográfica ni documental.
Examinemos ahora las fuentes documentales.

Ignacio de Maya ¡fundador?

No disfrutó mucho de su obra el general Maya, porque murió al
parecer, en 1693.
'

Ya dije que Timoteo L. Hernández, cita la información levantada
en 1712, sin precisar dónde la vio. Yo le recuerdo con profundo afecto. Le
conocí en el Archivo Municipal de Monterrey y fue uno de los pocos
investigadores que abrevaron directamente en los archivos.

El general Pedro de Echeverz
La misma información fue adicionada con preguntas "sobre

He encontrado, por fortuna, este documento que tiene por título:
"Información levantada a solicitud del general Pedro de Echeverz, por medio de
Jerónimo de Salas Quintana, ante el capitán Pedro de los Santos Coy" .25 Uno de
los testigos, el capitán Tomás Pérez, declara que "habrá tiempo de veinte o
veintiún años" [1692] entró el general Ignacio de Maya al Real de
Sabinas y que "fue el primero que pobló sin que en él hubiese persona
alguna; que era tierra eriaza y muy montuosa". Expresa el testigo que para
edificar, el misionero de Candela le envió veinte peones indios; que Maya
había entrado con cuatro carretas cargadas de fuelles, alcribises Y otras
herramientas para poner haciendas de beneficio de sacar plata. Dijo que,
además, metió maíz, harina. bestias de~carga y de silla y vacas, y "mucha
cría de caballada". Que trajo también a un maestro de carpintería que

~~ hecho a la hacienda" por el general Pedro Femún de Echeverz,
mterviniendo los mismos testigos. Tomás Pérez dijo que Echeverz yerno
del ~~eral Maya, "lo ha fomentado [al real] metiendo muchísima g~nte de
~ o , casad~s, y mucho número de esclavos y esclavas, a costa de
creados gast~s . Declaró también que "cuando la guerra grande" de los
cuaraamas salió con gente pagada por él hasta apaciguarlos; y que le
mataron Y ~evaron mucha caballada que tenía en su estancia de El Salitre;
pero que, ~ente, se vio precisado a cambiar su estancia al paraje de
Santa Ana. 1?i!º' ~demás, que el general "tiene hacienda de labor de pan
~~ costosISima para el avío de sus cuadrillas de gente de minas y
a&amp;músmo se mantienen muchos vecinos, carboneros, arrieros, etx:.29 En

1

/bíd.,f.3.
lbíd., f. 6.
1
/bíd., f. 4 vto.
ª /bíd.,
11

2tp. 29.
:zs Ms. AMM, Civil, vol 39, exp. 10, 10 fojas.

�362

cuanto a la hacienda de beneficio de sacar plata dijo el testigo que el
general &amp;heverz:
T ene dos molinos corrientes y ordinarios fundiendo metales y
~ vaso de afinar, separado, y que no paran en todo el año por
ser único dueño de una mina que siempre la tiene poblada con
bastante gente.
Otro testigo, don Felipe Gómez, declaró q~e &amp;heverz, desde la
muerte de su suegro, "ha mantenido la población con ~ucho_ mas
aumento". Que, en cuanto a las bestias, considera que habrá mil trescientas
yeguas de vientre y "gran cría de mulada", además de~ ganad~ ~yor y
menor; agregando que son tantas las familías que ha me~do de srrv1en~_Y
esclavos, así para el pueblo de minas como para las haciendas de be~efic10
de metales, carboneros, pastores, vaqueros y sirvientes de labor, amer~s y
demás ministerios, que pasan de número de trescientas personas en dicha
poblazón, a mucha costa de su caudal...30

.,
t

t

~-

~o

c.,

1

¡
1

1'j!::
. co

Otro testigo Esteban González, indio_ principal, nos da ~tra
· llllpo
·
rtante al decir que "ti.ene en dicha poblazón un creo.do
ref erencia
pueblo de casas de vivienda, a su costa".
Los testigos aportan otro dato valioso al agregar que el general Echeverz
era dueño de la mesa de Catujanes, en la cual tenía gran cantidad de ganado, no
bstante que era constantemente asaltada por los indios. Nombrado gobernador de
provincia de Coahuila, ejerció Echeverz este importante cargo desde el ~ de
enero hasta agosto de 1714.31 El 21 de ese mes, el alcalde mayor de S~b~
itán Antonio Santiago de Medina, recibió aviso de que el general babia sido
:erto en Coahuila (Monclova) "de una estocada_ que le dio uno de los s~I~
de su compañía" _32 El alcalde procedió, por lo ID1smo, a hacer el reconoc1m1ent~
de sus bienes. El inventario que se levantó registra: "~a casa con sa!a Yapo;~:~~•
una 'cocina de jacal; el molino con su rueda de lanterrulla ~ el annazon de _fu ~
Se enlistan asimismo las herramientas y ollas; las bestias de carga y tiro _Y
lienzo de Nuestra Sefiora de Guadalupe. No faltan ~n~e estas co_~ :::
grillos"; piezas indispensables en las haciendas para apns1onar y castig
sirvientes rebeldes.

fa

JO

363

Un dato que desorienta es el de que los bienes del general Pedro
Bcheverz fueron entregados al general Pedro de Echeverz (¿su hijo?).

El littnciado Francisco de la Calancha, fundador
En los primeros años de la década de 1680, llegó a Monterrey un
destacado personaje: el licenciado don Francisco de la Calancha y
Valenzuela. Al parecer entró a la Nueva España en compañía del
gobernador don Domingo de Vidagaray y Saraza, en 1681. Ostentaba el
bndado Calancha el título de "comisario del Santo Oficio de la
Inquisición y el de vicario y juez eclesiástico del reino [de León] y villa del
Seltillo". Este último cargo le constituía en representante del obispo de
Gaadalajara, a cuya diócesis pertenecía entonces el Nuevo Reino de León.

A la muerte del gobernador Vidagaray, en ese mismo año, el
i.'enciado Calancha le sustituyó temporalmente quedando a cargo del
gobierno del reino. Alternando el ministerio del sacerdocio con actividades
de minero y criador de ganados, el gobernador Pedro Fernández de la
Ventosa le hizo merced de ti.erras en el río de Sabinas.3-&gt; Estas posesiones
is amplió notablemente al comprar al capitán Nicolás de Ayala,
veinticuatro sitios de ganado mayor, que habían sido mercedados al
capit4n José de Ayala, padre de éste, en 1664.34 Le fue hecha también una
eimmienda de indios alazapas.35 El licenciado Calancha fundó en Sabinas
mendas de sacar plata, cuya producción llegó a ser muy considerable y
iedituó importantes ingresos a las cajas reales.
Por real cédula de 15 de agosto de 1707, el rey ordenó recaudar

blo lo que se poseyera "sin título, con vicio o defecto de nulidad 11, a fin de
qDe restituído al rey, éste perdonara al poseedor a cambio de cierta

cantidad proporcionada, aplicada para gastos de guerra. Este trámite llevó

~nombre de "composición". Para cumplir en la Nueva España esta orden,
Íle designado el licenciado Francisco de Valenzuela Venegas como juez
privativo para ventas y composiciones, y éste designó para el Nuevo Reino
del.eón a Manuel de Campuzano Cos y Ceballos.

Ilnd., f. 6 vto.

31 Vito Alessio Robles,
cit., P· 416-4l7,
32 Ms Diligencias formadas por el justicia

op.

•
bre reconocimiento
mayor del Real de las Sa~mas so AMM Cvil, vol.
de b~es de don Pedro Fermín de Echeverz, que murió intempestivamente,
' I
41, exp. 4, 3 fojas.

'Aflradts de rancherías y tierras... AMM, Civil, vol. 23, exp. 1, fol. 70.

•w.1a nota 6.
'lromienda.

AMM, Civil, vol. 23, exp. 1, fol. 40.

m gobernador

Pérez Merino le hace

lalmienda de los indios ipimpales (poatono), vacantes por muerte de Juan Ramirez,

lbdtrrey, 20 de marzo de 1695.

�365

364
El licenciado Calancha presentó sus mercedes, ofreciendo
"componerse" con cien pesos por todas. Reconocidas sus posesiones, le
fueron anuladas las mercedes de 1692 y 1698 que le habían otorgado los
gobernadores Femández de la Ventoza y Pérez Merino. El Juzgado
Privativo, haciendo honor a su nombre, cometió graves abusos privando de
sus tierras a numerosos pobladores. Se alegó para ello, que sólo el
gobernador Martín de Zavala había tenido facultad real para repartir
tierras e indios. Al licenciado Calancha sólo se le dejaron, ratificándole su
propiedad, catorce sitios de ganado mayor, tres de menor y orho
caballerías de tierra desde el cerro de Picachos y Piedras Coloradas,
corriendo hacia el cerro de la Melera, y de allí, por la falda de la sierra
hasta el ojo de agua, y de aquí por la orilla del río, hasta la casa de Bias de
la Garza Falcón.

e

r,.
I

t.1

1

En el largo papeleo burocrático, el licenciado Calancha alegó
servicios, de los cuales presentó constancias del gobernador Pérez Merino,
certificadas por el escribano Diego de Miranda Llanos, de 20 de diciembre
de 1693 y 15 de febrero de 1694 (que lamentablemente no aparecen
agregadas al expediente de composición). Lo ~po~tante para ~u.estro
propósito, es que el Juzgado Privativo, en resolución ~ada en ~ex1~0 el
9 de abril de 1710 certificó, "por ser público y notono", que el licenciado
Calancha gastó su caudal y lo mejor de su vida... y fue el primer_ poblador dt
las Sabinas y a su invitación entró en esta parte el general Ignacio de Maya
y luego los demás.

El documento lo trae en su obra el maestro Francisco J.
Montemayor, en las páginas 22 a la 29, pero para la gen:ralidad ~e los
lectores resulta de difícil comprensión así por el lenguaJe de la epoca
cuanto por la pesada presentación tipográfica en el libro.

nueva sementera de caña. La casa, con toda sus trojes, despensas, oficinas y
cuartos- Mil reses, veinticinco manadas de veinticinco yeguas cada una;

sesenta bueyes mansos y

quince yuntas aperadas; diez caballos mansos,
quince mulas; mil doscientas cabras y una carreta.
La donación incluye (como si se tratara de muebles u objetos): la
gente de servicio de dicha hacienda, así los de servicio de dicha hacienda,
como todos los de salario.

Esta cuantiosa cesión tuvo una finalidad muy noble. Los jesuítas

tenían un colegio en Monterrey, al parecer en vía de prueba, y el licenciado
Calancha en un generoso y filantrópico gesto de desprendimiento, donaba
estos bienes para que dicha Compañía y sus superiores funden en la
áudad de Monterrey... un colegio o casa para que tengan la espiritual
doctrina y enseñanza... y también para que la juventud de este reino tenga
la enseñanza en doctrina y buenas letras... y que en ella se mantengan los
sujetos que le permitieren los réditos de dichas haciendas... que haya de
haber un maestro que enseñe las letras humanas o gramática... y si es
posible... haya también maestro de leer y escribir y que éste sea jesuíta o
secular... y si lo permiten las rentas... haya un maestro que enseñe filosofía

oartes.36
La cesión estuvo condicionada a que, de no realizarse, pasara a la
Compañía de Jesús en Andalucía, para fundar la casa o colegio "en la villa
de Palma, mi patria". Al año siguiente, el 18 de diciembre de 1715, hizo el
licenciado Calancha otra donación importante; ahora a los padres
apostólicos del Colegio de Guadalupe, de Zacatecas. A estos religiosos
&amp;anciscanos les donó un solar con una casa en San Pedro de Boca de
Leones, "para fundar un hospicio para descanso de los padres que pasabari
a misionar a Texas" .37

La donación a los jesuítas
El licenciado Calancha y Valenz~ela, andando los años, tomó una
determinación trascendental: d9nar sus bienes a· la Compañía de Jesús de
la Nueva España. La escritura correspondiente, fue otorgada en Monterrey
ante el escribano Francisco de Mier Noriega el primero de febrero de 1714.
En el documento se enlistan los bienes cedidos: catorce sitios de ganado
mayor, tres de menor mas ocho caballerías de tierra en el nacimiento del
ojo de agua de las Sabinas. Un trapiche o molino con tres calderas, con la

» Donación a la Compañía de Jesús... AMM, Protocolos, vol. 10, fol. 96, no. 50 (1914). Un
testimonio de esta escritura en: Protocolos, vol. 14, fol. 311, no. 116 (1746).
• Donación a los franciscanos, en: Protocolos del escribano Manuel de la Torre, Archivo
General de Notarlas del Distrito Federal. (1715).

..

�366

La muerte del licenciado Calancha

Refiriéndose al general Pedro de F.cheverz y al licenciado
Calancha, el historiador Celso Garza Guajardo asienta que "los dos
pobladores principales se ausentaban del real". En lo que atañe a Echeverz,
la referencia es correcta, ya hemos dicho que fue nombrado gobernador de
la provincia de Coahuila; que tomó posesión de su cargo en enero de 1714
y que no volvió más a Sabinas porque murió en agosto de ese año, de una
estocada que le dio uno de sus soldados.
Pero el padre Calancha no se ausentó. Donó sus bienes a la
Compañía de Jesús pero, si observamos con atención la escritura, se
advierte que cedió todas las tierras, pero de los demás bienes solamente los
de su hacienda de labor (la de San Francisco Javier). Claramente se ve que
nada se incluyó de sus bienes de minería. En la escritura se lee y por
cuanto me queda algún ganado mayor y alguna caballada con algunas
cabras para el avío de mi hacienda de minas, pido ... que por el tiempo de
cuatro años no me impidan el que dicho ganado paste en dichas tierras, por
estar inmediata a dicha hacienda de minas.
Es decir, que él continuó residiendo en el real y que éste prosiguió
en actividad. Desde Sabinas, el padre Calancha hacía frecuentes viajes a
Monterrey o a Saltillo; bien a algún negocio, bien en su calidad de
comisario del Santo Oficio. (En 1714 ya no ostentaba, al parecer, el título de
vicario y juez eclesiástico).
Hallándose en Monterrey, en la casa de don Pedro de la Barreda y
Ebra, alcalde ordinario de primer voto, donde solía hospedarse, le
sobrevino la enfermedad que le causó la muerte, ocurrida el 29 de
noviembre de 1722. Enterado el teniente de gobernador, general Luis
García de Pruneda, "ahora que serán las nueve de la mañana", dio orden
para que se practicaran las diligencias correspondientes por haber muerto
ab intestato.38 La primera fue "para q\le se de fe de si está dufunto".
Declararon: José Lorenzo de Hoyos y Solar, de 24 años, "que vive y asiste
en la casa en que murió el liéenciado"; Ignacio Guerra, de 46 y Domingo
Diligencias que por haber fallecido intestado el licenciado Fran~o de la ~ Y
Valenzuela, cuyos testimonios de inventarios se h.alla.n en este expediente, AMM, Civil, vol.
50, exp. 4 (1723) 54 fojas.

367

Monzón, de 25. Dijo el primero que "llegó de la calle cuando estaba
agonizando y oyó decir que estaban haciendo un poder a don Alonso
García Cuello; el cual no vido ni aún escrebir, ni si lo firmase 11 • El segundo,
declaró que ignoraba si había hecho testamento y que no sabía si firmó el
poder; y el tercero, "que estaba otorgando el poder y al preguntarle a quién
deja[ba] por heredero ya no pudo responder11 • El gobernador, quien llegó
con el escribano Diego Calderón expresó que habiendo entrado en un
aposento bajo, "hallé y vide al susodicho en una cama donde se dice que
estuvo enfermo, cadáver yerto, sin espíritu vital, sin ningún género de
mortaja, con una candela encendida junto al cuerpo..."
Dada fe de que era cadáver, el gobernador ordenó al alcalde de
segundo voto, procediera a iniciar el inventario de los bienes. Pero las dos
veces que, el primero de diciembre, fue a la casa de Barreda, éste le impidió
la entrada, alegando corresponder a él realizarlo. Insepulto aún el
licenciado Calancha y en presencia del cura de la ciudad y de numerosos
caballeros, sucedió en la casa mortuoria una escena violenta, que dio lugar
a la apertura de otro expediente, distinto al de los inventarios.39
La versión del gobernador asegura que Barreda, al ser requerido a
fin de que autorizara la entrada a su casa para iniciar los inventarios de lo
que allí tuviera el licenciado, "con desmedido orgullo y osadía11 golpeó
sobre una mesa. Que García de Pruneda le dijo que atendiera que hablaba
con el gobernador, pero que don Pedro exclamó: ¡Voto a Cristo, que yo soy
el alcalde! y dándole un empellón, desnudó su espada, amenazando hasta
con impedir la elección que habría de hacerse el primero de enero.

El gobernador no procedió a la aprehensión del alcalde pero,
levantando información de todo, la remitió a México. La llegada de estos
papeles a la capital del virreinato, coincidió con la llegada a Monterrey del
nuevo gobernador, don Juan de Aniaga y Brambila. El virrey, marqués de
Casafuerte, con parecer del fiscal, le dio orden para que, apenas tomara
posesión, aprehendiese al alcalde. Así lo hizo Aniaga, dándole su casa por
cárcel y, levantada nueva información, Barreda (quien a su vez había
enviado a México su queja) dió su versión del incidente. Dijo que fue el
teniente de gobernador quien, habiendo entrado en ausencia suya a su
casa, el día de la muerte del licenciado Calancha, exigió a su esposa las

31

"Instancia entre el teniente de gobernador Luis Garda de Pruneda contra el alcalde ordinario
don Pedro de la Barreda... AMM, Civil, vol. 50, exp. 3, (1723), 36 fojas.

�368
369

llaves de los baúles de éste. Dijo, además, que cuando el declarante llegó,
fue García de Pruneda quien le amagó asiéndole de la corbata y que, a no
intervenir los presentes, le hubiese ahorcado.

bestias mulares de tiro y cuatro de carga, además de las mulas, caballos y
yeguas.

Algunos de los testigos, que habían declarado también en la
información enviada por García de Pruneda, dijeron haberlo hecho
atemorizados y señalaron, además, otras graves arbitrariedades de éste. Un
letrado notable falló a favor del alcalde, quien continuó en su cargo. Este
ruidoso altercado, que dio a los pacíficos vecinos mucho qué comentar,
llevó varios meses. Enmedio del escándalo, el licenciado Calancha fue
sepultado, en la iglesia de San Francisco Javier, de los jesuítas.

Revisados los libros de cuentas aparecen lo que se debe y lo que
deben los mayordomos, fletero, carboneros y mozos de servicio, todo lo
cual indica que la hacienda estaba activa. Entre las deudas, figuran: a doña
Beatriz de la Garza, "dueña de recua"; a Antonio, "el cantor, tlaxcalteca"; a
diversos mercaderes; ·a Jerónima "la cocinera de las minas"; al cura, por
entierros; al mayordomo Miguel Pardo; a dieciséis indios "que están
trabajando en la carbonera"; etc.

La hacienda de sacar plata
No hay constancia de haber hecho el inventario de las
pertenencias del licenciado Calancha en Monterrey. Sí las hay, en cambio,
de las del real de las Sabinas. El mismo gobernador García de Pruneda dio
comisión a Juan de Sierra Bustamante, alcalde mayor de Boca de Leones
para realizarlo. Cumpliendo con lo ordenado, al día siguiente se trasladó a
Sabinas. El alcalde mayor del real, capitán Félix de la Serna, le entregó las
llaves de todo. 40 Guiado por Andrés de Luna y Calancha, sobrino del
licenciado y administrador de la hacienda de minas, se procedió a
inventariar los bienes. De éstos se desprende que Calancha residía allí. Lo
primero que se consigna es una casa de su vivienda, nueva, con sala, un
cuarto contiguo a ella y otro cuarto para adentro. Asimismo otro cuarto
con su cocina y corral, dos cuartos altos buenos [y] otro cuarto en que
encierran el maíz...
Se enlistaron también "una cama de vaqueta" y algunos
ornamentos religiosos, así como diversos efectos como: paños de
rebozo,cazos, sebo, etc. al parecer de tienda, y alguna plata labrada. Del
molino de fundición fueron anotados "dos hornos, un vaso de sacar plata,
dos galeras; otra en que se encierra la ~ga; dos ruedas de lanternilla", etc.
Se hallaron entre los bienes ciento cincuenta quintales de greta, dos cargas
de plomo y cinco de metaf, "todo de fundición", además de veinte
revolturas "de plomo rico". Se describe la carbonera y se enlistan cuarenta

'° Véase la nota 38.

Sabinas era sólo hacienda de beneficio. La única mina que figura
como propiedad del padre Calancha, la de Nuestra Señora de San Juan,
estaba en Boca de Leones y la administraba el minero Vital Rodríguez. El
inventario registra la boca de la mina "con su puerta y llave de loba"; las
herramientas, dos cuartos, un jacal y algunas cargas de fundición. El
expediente ofrece mayor información descriptiva, como la de que 11toda la
hacienda [estaba] rodeada de paredes". El avalúo, sin embargo, da clara
idea de que no tenía ya el esplendor de otros tiempos, puesto que apenas sí
se apreció todo en 3,576 pesos; entretanto que las deudas ascendieron a
3,975. No se habla del valor de las ti.erras de la hacienda de minas, por estar
incluídas en la donación a los jesuítas.

Don Pedro, hermano del licenciado, probablemente ya no vivía ;
Andrés de Luna y Calancha, su sobrino, al parecer se volvió a España.
Había probado su parentesco con una interesantísima información
testimonial de nobleza o de limpieza de sangre, levantada en Palma de
Mallorca y que figura íntegra en el expediente (folios38 al 45, vuelto);
aparece también alguna correspondencia del padre Calancha con sus
parientes en España.

Fimdaci6n del real
En las mercedes de tierra, visitas de gobernadores y demás
documentos de la transición del siglo XVIl al XVIII, el lugar aparece, al
principio, como las Sabinas o como hacienda de las Sabinas.
Frecuentemente figura como real, designación aplicada en forma genérica a
todo asiento minero. Algunas veces figura como valle, categoría política

�371
370

parte". El 23 de marzo de 1731, el gobernador conde de Penalva dictó auto
que indicaba la existencia de un alcalde mayor. En las primeras décadas
del XVIII se llama Real de Santiago de las Sabinas, a la hacienda del
licenciado Francisco de la Calancha y San José de las Sabinas a la del
general Pedro de Echeverz; o real de las Sabinas a todas juntas.

decJarando al lugar como Real de Minas.
Para que como tal puedan fabricar casas y todo lo demás que les
11!1 favorable... arreglándose a las cláusulas siguientes y observando lo

nusmo que los demás vecinos de los reales de minas de la Nueva España.

En el apartado "Testimonio de inapreciable valor histórico", el
maestro Francisco J. Montemayor reproduce en su libro (páginas 15 a la 21)
un interesantísimo documento titulado: Testimonio de la fundación y límites
del mineral de Santiago de las Sabinas, hecho por el señor conde de Peniúva,
gobernador del Nuevo Reino de León, el año de 1731; sin indicar su
procedencia.

(J

El texto, incluye un escrito de los vecinos dirigido en 1730 al
mismo gobernador, de cuyo contenido se desprende que "en las tres
haciendas de beneficio de sacar plata" se fueron agregando algunos
vecinos y fabricaron algunas casas, con el consentimiento de don Pedro de
Echeverz; quedando como dueños y pudiendo vender. Se expresa, además,
que ya se había formado una vecindad de sesenta milla. Que desde tiempo
atrás el lugar se había constituído en alcaldía mayor; y que habían
fabricado un templo, como ayuda de parroquia, con obligación de que
hubiese un teniente de cura. Añaden los firmantes que cuando al general
Echeverz le fueron medidas sus tierras, al "componerse" con Su Majestad,
fue separado un pedazo que comprende en su centro esta población, desde
el paraje llamado el Saltillo hasta el puerto que entra para el cañón a Boca
de Leones ....quedando por realengo para que se poblase.

Los sucesores de don Pedro de Echeverz se eximirán de introducir

sus cuadrillas en el real y los miembros de éstas podrán vivir como
vecinos.

2 Los vecinos no harán sus casas fuera del perímetro cedido y sólo
usarán la acequia para su gasto o para hacer adobes o fabricar casas.
3

Si los herederos del general Echeverz cambiaran de lugar la acequia

y el río no tuviese agua, los vecinos podrán usar la acequia donde
estuviese.
4
Los donantes recuperarán su derecho a las tierras, si el real
desapareciere.
Para el infractor de esta reglas, el gobernador acordó una pena de
cincuenta pesos y, además, destierro del reino.
Fue así como quedó fundado el Real de Minas de Santiago de las
Sabinas.

Los herederos de Echeverz, representados por don Juan Ruiz del
Valle, cedieron esta porción de terreno, para erigir el real; pero al decir de
los solicitantes, les impedían fabricar sin su licencia y les exigían pagar dos
reales anuales. Consultado el caso al licenciado Juan José de Ledesma,
abogado de la Real Audiencia residente en San Luis Potosí, el 21 de
septiembre de 1730 emitió su parecer. Dijo el asesor letrado:

Del examen de las fuentes bibliográficas y documentales sobre
Sabinas Hidalgo, se desprenden las siguientes observaciones:

Los vecinos tienen privilegios por ley~ reales y que no pueden estar
sujetos a un particular... may&lt;;&gt;rmente estar ya la población en gobierno
político y constituída justicia eclesiástica y secular.

Que en la historiografía de Nuevo León se establece la duda sobre
si el origen de Sabinas fue en 1692 o 1693.

Turnado el parecer a los herederos de Echeverz, dijo don Juan Ruiz
del Valle que no se hubiera requerido acudir a opinión de letrado; que Y~
ellos habían cedido las tierras y "me allano de nuevo en nombre de nu

Que el primer dueño de tierras en Sabinas fue el capitán José de
Ayala, por merced del Ayuntamiento de Monterrey, de 1664, ratificada por
el gobernador don León de Alza en 1675.

Que la información levantada en 1712 para probar que el general
Ignacio de Maya fue "el primero, sin que hubiese persona alguna" pudiera
ser parcial, por haber sido levantada ante el alcalde de Boca de Leones

�372

373

sobre quien el general Pedro de &amp;heverz, que la promovió, tenía poderoso
influjo.
Que, en cambio, a nuestro juicio, tienen mayor valor las
certificaciones dadas en 1710 por el Juzgado Privativo de México, basadas
en las del gobernador Pérez Merino, de 1693, (más cercanas al origen)
sobre que el licenciado Calancha fue el primero y que a invitación suya
entró el general Maya.
Que la donación del licenciado Calancha hecha a los jesuitas en
1714 comprendió todas sus tierras, las de labor y las de minas, pero que él
continuó residiendo en estas últimas y trabajándolas hasta su muerte; y
que los herederos del general &amp;heverz donaron las tierras en las cuales fue
asentada la población y en las que el gobernador conde de Penalva fundó
el Real de Minas el 23 de marzo de 1731.
Estas consideraciones pueden ser resumidas en dos: que las
haciendas fueron asentamientos, el primero de los cuales se debió al
licenciado Calancha en 1692, y que el Real de Minas fue formalmente
fundado por el gobernador conde de Penalva, el 23 de marzo de 1731.

EL MOVIMIENTO EMANCil'AOOR. LOS IDEALES DE LA
ILUSI'RAOÓN Y MÓVILES REALES
Dr. Ernesto de la Torre Villar
Universidad Nacional Autónoma de
México

La Ilustración, ese gran proceso ideológico que conmovió y
removió al mundo occidental, presentó aspectos políticos-sociales que
influyeron en el movimiento emancipador de los países
hispanoamericanos. Si bien la Ilustración provocó notables
transformaciones en el ambiente puro de la cultura: en la filosofía,
lileratura, artes y educación, también lo tuvo en el ambiente de la política,
pues fue la fuerza que produjo la Revolución Francesa, la caída de la
monarquía y que mezclada con hondos problemas socio-económicos
transformó la sociedad europea y americana.

Si como asienta Adorno provocó la liberación de la razón, el uso de
la libertad de pensar y actuar de acuerdo con la pura razón, también
demolió los sistemas absolutistas, las añejas formas e instituciones políticas
que restaban libertad a los hombres, que desconocían los derechos
naturales que todo hombre, por el sólo hecho de serlo posee desde que
nace. Ese gran fenómeno político que fue la Revolución Francesa, recogió y
enarboló como postulados fundamentales el cambio de formas de gobierno
consideradas como opresoras y erigió un decálogo de mandamientos que
devolvían a los hombres su dignidad, sus derechos y sobre todo la
consideración que el Estado, creado por la sociedad para su mejor
organización y cumplimiento de sus altas finalidades, debía asegurar la
libertad y felicidad de todos y que el pueblo debía participar activamente
en la organización y cumplimiento de la misión estatal.
La libertad total del hombre para vivir en sociedad, para darse la
forma de gobierno idónea, para lograr amplia y segura convivencia,

�374

gobierno en el que podía y debía participar y que además le aseguraba sus
libertades de pensar, de trabajar, de gozar de sus bienes, de cultivarse, fue
tal vez el impulso mayor que las ideas ilustradas dieron al mundo. La
libertad total del hombre y de todos los hombres, viejo ideal que la
humanidad ha sostenido en todos los tiempos, renovó la mente de los
hombres y junto con la libertad, la afirmación torunda de que los hombres
todos son iguales en toda sociedad, en todo pueblo, en el universo entero.
Esta igualdad que vuelve hermano a todos los seres fue enarbolado por los
caudillos ideológicos de la ilustración, impregnándolo con un matiz
político que le dio mayor fuerza.

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Si bien esos ideales movieron a pueblos enteros a sostenerlos,
luchar por ellos y proclamarlos como princi~io~ fundamentales de .su
existencia, también actuaron en ese gran movmuento de transformación
que la ilustración provocó, otros más que tien~n un matiz más jur~dicopolítico que filosófico social. Estos son la adopción de formas de gobierno,
no inéditas ni desconocidas, pues algunas existieron desde los albores de la
organización política de las sociedades occide~tal~s, pero olvidadas, c~das
en desuso, por haberse corrompido, extinguido su fuerza y fines
escenciales, por intereses contrarios e incuria de los mismos hombres. ?&gt;n
transformaciones, una puramente formales, otras de fondo y sentido,
fueron propuestas nuevas instituciones, nuevos organismos, p~ro .e~ los
cuales estuvo siempre presente el principio de que era necesario vivir en
un pleno estado de derecho, en el que la ley, ?ensa~a, establecida Y
aceptada por la sociedad entera, fuera la norma. El rmpeno de la ley, de las
normas fundamentales se impuso en la mente de todos los ho~bres. Podia
aceptarse la forma monárquica de gobierno, pero sometida a una
Constitución no al arbitrio absoluto de un solo hombre o de un solo grupo.
Si el vuelco en las formas de gobierno fue hacia la república, también ésta
debería descansar en una norma fundamental que la definira, rigiera Y
justificara. La participación del pueblo en la elaboración y adopción de s~
ley esencial, de su constitución, fue un postulado rousoniano que adoptó
casi todo el mundo occidental. Jefferson Rea Spell, en su no superado
estudio, ya clásico en nuestra literatura histórica, h~ demostrado como. la
influencia de las ideas del ginebrino en~hispanoamenca, fue absoluta Ybien
próceres de seguir las ideas de R~usseau: comba~an ese signo de
modernidad, de clara influencia de la ilustración que vibraba en la ~~te
de nuestros ideólogos. Un consenso total del puebl? en la ley q~e lo rigiera
fue el ideal de nuestros insurgentes, de nuestros primeros estadistas.

375

Otro .gran principio de la ilustración consistió en sostener y
defen~er_ la idea de que el gobierno del pueblo actúa para el pleno
~p~ento de sus funciones, a través de diversos órganos. La teorías de
la divtSión de poderes que tiende a ser un obstáculo a la concentración del
mando en unas solas manos, y una garantía de que el pueblo interviene en
la toma de decisiones, mas aún de que el propio estado debe ser el
guardián de todos los_ derechos humanos, fue igualmente una idea
ilustrada.
Estas ideas fundamentales jurídico-políticas penetraron en forma
abierta en las sociedades hispanoametjcanas, las permearon y dieron lugar
a nuevas formas estatales alejadas de la tradicional forma monárquica. Los
modelos que los modernos estados, americanos y europeos ofrecieron a
nuestros países en formación, sirvieron para seguir lineamientos, bien
formales, bien esenciales para su futura organización. Sin embargo, no cabe
duda que desde los prodomos primeros de nuestra independencia, las
ideas ilustradas que aspiraban al goce de la libertad, al establecimiento de
un estado de derecho, a la necesidad de definir y precisar sus funciones, ya
fueron bien definidas.
En las Juntas de 1808, la idea de construir el Estado mediante el
vo~ de l~s pueblos ya ~ patentizó, como también lo hizo el principio que
hacia radicar la soberania de la nación en el pueblo. En el año de 1810, el
señor Hidalgo pensó en la creación de un gobierno con órganos bien
establecidos: un congreso, un ejecutivo y un poder judicial. El proceso
organizativo del Estado Mexicano que va desde la Junta Nacional
Gubernativa hasta la Labor de los Constituyentes que nominados en
Chilpancingo y reunidos en prodigiosas sesiones, concluyeron en
Apatzingán el año de 1814, el Decreto Constitucional para la libertad de la
América Mexicana que constituiría nuestra primera constitución, estuvo
impregnada de las ideas que la ilustración nos había aportado.

Pero si aceptamos que esa prodigiosa corriente de ideas influyó en
nuestro desarrollo político, también debemos aceptar que otra corriente,
impetuosa y permanente de ideas, de móviles surgidos de nuestra propia
realidad fue la que actuó con mayor violencia y efectividad en el desarrollo
de nuestro movimiento emancipador.
Los próceres de nuestros movimientos de emancipación desde los
precursores, que encontramos en los diversos siglos de nuestro desarrollo

�376
histórico, hasta los que tomaron el pendón y la dirección de la lucha, tanto
algunos hombres ilustres como Eguiara y Eguren; Francisco Javier Gamboa
como Talamantes y el licenciado Verdad, como Miguel Hidalgo, Ignacio
López Rayón, José María Morelos fueron hombres influídos por la
Ilustración, pero también influídos por las ideas universales que habían
sostenido Francisco de Vitoria, Melchor Cano, el P. Las Casas y
Montesinos; Vasco de Quiroga y fray Alonso de la Veracruz. Inspirados en
las ideas y el pensamiento de Aristóteles y Santo tomás, defendieron la
libertad y grandeza del hombre, los vínculos fraternales que unían a toda
comunidad. Apoyaron la necesidad de que existieran principios de
derecho positivo que reconocieran los del derecho natural y abogaron por
la creación de regímenes políticos hechos por el hombre y para el hombre.
Nuestros pensadores, filósofos, teólogos, juristas, manejaron desde muy
temprano las normas esenciales que tendían a asegurar la libertad del
hombre, su dignidad, la posibilidad de regirse social y políticamente por
principios jurídicos. Larga fue la evolución de estas ideas en las sociedades
coloniales hispanoamericanas, pero también fue efectiva, y al cabo de los
siglos al hallar en las ideas ilustradas esos principios formulados de otra
manera, las aceptaron e hicieron suyas.
Por otra parte, nuestros próceres fueron seres hincados en la
realidad socio-económica de nuestros países. Sabían de la carencia de la
libertad en amplios grupos, de la injusticia que sufría la gran masa del
pueblo, del alejamiento en que vivían respecto a su participación en los
negocios del pueblo.
Conocían su miseria y su sujeción, el mal trato que recibían, su
indigencia cultural, las pesadas cargas económicas que sufrían. Curas de
pueblos alejados, metidos en las serranías y en las tierras mas flacas,
abogados que trataban a diario a multitud de menesterosos ahitos de
jl.1$ticia y amparo, funcionarios honestos, que siempre han existido al lado y
pisoteados por los corruptos, todos estos hombres que portaban en su
sensibilidad y en su diario vivir, sentimientos libertarios y fraternales, al
recibir el incentivo agudo y poderoso que las ideas ilustradas les
brindaban, sintieron la necesidad de prbtestar y rebelarse por el angustioso
sistema en que vivían y reclamar airadamente, el respeto a los derechos
que como hombres tenían y la necesidad de derechos que como hombres
tenían y la necesidad de constituir un sistema de gobierno que les
asegurara, como escribirían los diputados de Apatzingán, la felicidad que
consiste en gozar de la libertad, de su seguridad y propiedades. Es en el

377

proceso emancipador en el que se fusionan y conjugan las ideas ilustradas
y los principios esenciales que la sociedad mexicana reclamaba para ser
libre y feliz.
Vemos ahora con mas detenimiento algunos de estos móviles
socio-económicos que dan razón y sustento a nuestra lucha insurgente.
La sociedad mexicana estaba unificada en tomo de la conveniencia
de lograr la autonomía política, de darse un gobierno· propio con
representantes surgidos de los grupos rectores. Independencia política
primero y luego creación de un gobierno propio, pero dentro de un
ambiente de respreto, de tolerancia, de igualdad sin contrastes económicos
tan marcados. Ese trasfondo que envolvía a toda la sociedad no podía
tolerar la existencia de ciertos males sociales, económicos y culturales que
afectaban a la mayor parte de la población. Entre esos males tenemos en
primer lugar el de una falta total de libertad, como era el caso de los
esclavos negros y el de una libertad restringida como ocurría con los
peones acasillados, los mineros, los trabajadores del campo sujetos pÓr
deudas que la ley o la costumbre autorizaba. Había que acabar con las
diferencias sociales como las castas, privadas de su libertad de
contratación, de posibilidades en el trabajo y de la posibilidad de ascender
a estratos sociales más altos. La abolición de la esclavitud, la desaparición
del régimen de castas que tendía a provocar divisiones discriminatorias
e~~ un sen~do ~acial y la desaparición de un régimen que disminuía por
VICiada aplicación de la ley, la libertad individual de moverse, de
expresarse, de contratarse y tener acceso a situaciones mejores, eran en
suma los males que se trataba de eliminar con un cambio de régimen a
través de la guerra que se estimó necesaria para cambiar el estado de cosas.
La libertad, suprema aspiración que anida en todo hombre fue uno de los
móviles mas poderosos que motivó a todas las clases que participaron en la
guerra insurgente.
Entre las causas económicas hay que mencionar las siguientes:
Desaparición del sistema tributario que gravaba a la sociedad,
principalmente a las clases mas desheredadas. En segundo término la
distribución inequitativa de la propiedad; la existencia de latifundios, de
grandes haciendas, formadas mediante el despojo de las tierras y aguas de
las comunidades indígenas. Este móvil que Alamán advierte
inteligentemente fue el que provocó la adhesión de grandes masas del
pueblo, representó una de las mas fuertes razones del descontento popular.

�378

Si Alamán lo advirtió, fue porque Hidalgo en verdad lanzó
promesas de una repartición agraria benéfica. Los hermanos González,
Emeterio y Epigmenio inodados desde el principio en la lucha habian
propuesto el reparto de las haciendas entre los auténticos labradores. El
plan que se halló entre sus pertenencias, aparte de armas muy
rudimentarias proponía justa e inmediata repartición de tierras. Este móvil
agrario que emparienta y continúa dos revoluciones, la de 1810 y la de 1910
fue sin género de dudas, uno de los más fuertes argumentos de atracción.
Ligado a él estaba el de la libertad de contratación para trabajar sin
apremio de ninguna naturaleza. Ese trabajo podía ser el de jornalero, pero
también el de modesto artesano de aquel que supiera efectuar alguna labor
artesanal, un oficio mecánico. Sabemos muy bien que Hidalgo instaló en
sus sucesivos curatos, centros de aprendizaje artesanal: alfarería,
carpintería, cultivo del gusano de seda, de las moreras, de las vides. De ahí
saldrían varias generaciones que dominando su arte u oficio, pudieron
trabajar libremente ganándose la vida. Este sistema contrariaba el régimen
gremial que regía, a veces pésimamente, en Nueva España. El gremio
significaba una mengua de libertad y una posibilidad discriminatoria; por
otra parte contrariaba la libertad económica por la que tanto bregaba el
liberalismo. Abriendo el trabajo a todos se afianzaba la libertad de
empresa, la de libre contratación. Morelos después de Hidalgo vería ese
mal que solapaba el trabajo gremial y por ello prohibió persistiera.
Otro móvil social muy importante era el derecho a participar en las
decisiones de gobierno, tener acceso a la representación democrática, a
participar de las funciones de gobierno. El principio de igualdad ante la ley
había hecho mella en el ánimo de los insurgentes. Requeríase tan solo de
cierta preparación más no debía existir impedimento legal para ocupar un
puesto representativo. La promesa de Hidalgo, de convocar a un congreso
de ,representantes del pueblo, obedece a esta idea, así como los esfuerz.os
de Morelos para convocar a un congreso en Oúlpancingo. Otros ideales
políticos como la existencia de un convenio social entre los ciudadanos Y
también de derechos como el de libre expresión del pensamiento, derecho
de propiedad, garantías para ser juzgai:lo por ~bunal ~ompetenh: y por
pena expresa en la ley eran aspiraciones justas de la sociedad mexicana Y
estaban intimamente unidas a sus reclamaciones sociales.
Estos ideales que latían en los grupos dirigentes, fueron los que
arrastraron a la rebelión, con el lema de la independencia política en

379

prmier término, pues se pensó que su falta era la que originaba todos los
Jlll)es que sufría la sociedad. Los insurgentes se apoyaron en los grupos
11ep1uperados, pues éstos expresaban mejor que nadie los males que
safrlan. Se llegó a autorizar la violencia, pues se pensó era un desahogo
JlllW'8} ante muchos años de sometimiento. La rebelión que se inició
proclamando la independencia y condenando el mal gobierno pronto se
tranSformó en enorme movimiento social que en ocasiones desbordó a sus
dirigentes. Esto ha llevado a sostener que el movimiento insurgente surgió
sin plan político ni social ninguno. Las declaraciones de Hidalgo y sus
aeguidores nos confirman la idea de que anhelaban un país libre, con un
gobierno representativo, los poderes debidamente separados y en el que
kJdo el mundo siendo igual a los demás ante la ley, gozara de
determinados derechos inviolables e imprescriptibles. Hidalgo mencionó
un congreso legislador; en Guadalajara creó un ejecutivo con el licenciado
)osé Ma. Oúco e Ignacio López Rayón. El poder judicial quedaba en la
audiencia que había que renovar. Morelos convocó al Congreso y lo reunió
en Chilpancingo. Le hizo elaborar una constitución que mencionaba la
presencia de los tres poderes y las garantías individuales. Formó un
legislativo y un tribunal supremo y él se avocó a llevar la ejecutividad del
gobierno muy disminuida por el poder del Congreso.

Si el programa político está debidamente establecido y se confirma

oon la lectura cuidadosa de documentos muy significativos, el programa
9DCial de la emancipación surge de la lectura igualmente cuidadosa de sus
escritos: decretos, proclamas y manifiestos, de la observación detenida de
sus actos. Por ello conviene socioeconómicos y su expresión de parte de los
emancipadores.
La libertad tanto política como social fue una constante en todos

ellos. La desearon para todos por igual, sin hacer diferencias por razones
de origen, raza o condición. Los más afectados por su carencia eran los
ñvos y decretar y hacer realidad la abolición de la esclavitud fue idea
generalizada que revela como los próceres tanto por sus juntas,
conversaciones y trato estaban animados por el mismo espíritu.
La primera proclama abolicionista fue la dada el 19 de Octubre de

1810 por el intendente José María de Anz.orena, "quien en cumplimiento de
las sabias y piadosas disposiciones de... don Miguel Hidalgo" ordenó a
k&gt;dos los dueños de esclavos "los pongan en libertad" y prohibió que en lo
sucesivo se les pudiera vender o comprar. Esta noble disposición indica

�380

381

como un funcionario importante de la administración virreinal se hacía eco
de las intensiones del cura Hidalgo, del jefe de la insurrección. Cuatro días
mas tarde, ésto es el 23 de Octubre ... el licenciado Ignacio López Rayón,
procedente de una familia de mineros acomodados, daba en Tlalpujahua
una disposición en la que ordenaba en virtud de la comisión recibida de
Hidalgo y "en vista de que todos los americanos debían ser iguales y no
debía existir distinción de castas", que "quedaba abolida la mí5trr1
condición de esclavo, y libre el que lo haya sido como cualquier individuo
de la nación". Aquí Rayón calificaba de mísera la condición de esclavo y
proclamaba la igualdad de todos los mexicanos ante la ley.
Un mes más tarde, el 17 de noviembre, desde al Aguacatillo el cura
de Carácuaro, discípulo de Hidalgo a quien se unió en Charo, antes de
pasar a insurreccionar el Sur, como se le ordenó, emitió célebre decreto en
el que mandaba la supresión de la esclavitud y la desaparición del régimen
de castas, imponiendo severas penas a quienes los tuvieran. Al declarar
abolida la esclavitud, Morelos prosigue ese plan general de manumisión y
aun va mas lejos al incorporar en su disposición a las castas para quien
existía una sujeción autorizada por ley y mantenida por la costumbre. Es
dentro de esta misma línea que debemos mencionar el famoso decreto de
Hidalgo dado el 6 de diciembre en Guadalajara y que ratificó como
secretario de gobierno don Ignacio López Rayón. Así fue como por
expresiones directas de las principales próceres, quedaba México libre de la
esclavitud. Siendo ese mal tan grave no desapareció ni con disposiciones
posteriores la esclavitud, como una de 1825, por lo que ya tardíamente
Vicente Guerrero tuvo que decretar su extinción total, con lo cual ese
flagelo social desaparecería como lacra de la sociedad mexicana.
Las castas en las que algunos veían reales diferencias sociales y el

sentimiento discriminatorio que muchos conservaban como pretexto de
sujeción, fueron vistas con interés, principalmente por Morelos que detectó
en s1;1 persistencia un posible peligro. En varios documentos se refiere a las
castas y a la igualdad que debe prevalecer ante ellas. Proclama que todos
los miembros de la sociedad debían considerarse con el amplio título de
americanos y que nadie debía ostentar otro título más digno. Menciona que
el enemigo común es el gachupín, el peninsular, pero que los demás
grupos están incorporados en una sola denominación que debe llenarles de
orgullo. Más aún, cuando unos subordinados de Morelos, David y Tabares.
insurreccionan en las costas del sur a grupos negros para enfrentarlos en
peligrosa guerra racial se les detenga y ejecute para evitar una cruenta,

imtil y peligrosa guerra de castas. Hay que recordar que Nueva España se
a,mnovió en 1805 ante la rebelión de los negros de Santo Domingo cuyos
iesultados fueron funestos. Esa experiencia vibrará en el ánimo de los
mexicanos y les llevará a no provocar rebelión semejante ni a enfrentar un
grupo contra otro por razones raciales.
Una sola denominación, la de mexicanos americanos, sería la de
Edo el pueblo de México que así proclamaba a todos los vientos la
existencia de una auténtica y real democracia social, la cual aún persiste.
l!sla democracia social será alabada y justipreciada décadas mas tarde, por
tmnbres de mente amplia como Lorenzo de Zavala y Justo Sierra O'Reilly,
al recorrer los Estados Unidos y percatarse con dolor que allá no existía
democracia social, que solo actuaba la democracia política. Cosa curiosa, a
más de ciento cincuenta años de distancia, México vive plena democracia
roa!, pero aún no alcanza la auténtica democracia política.
Entre los males económicos debemos contar la existencia del
si.1lenla de tributos que gravaba a las clases bajas, indios, y mestizos.
!iendo el jornal corto y las condiciones de trabajo tan pesadas, la exigencia
fgai de pagar el tributo, significaba una medida a todas luces injusta. El
señor Hidalgo advirtió muy bien ese mal y por ello en reiterados decretos
declar6 suprimido el tributo. Sus colegas Rayón y Morelos, insitirían en su
desaparición total, de alú el sentido de varias disposiciones entre otras las
del Aguacatillo.
Ya señalamos como la pésima distribución de la tierra era la razón

de un grave descontento, generalizado en todo el país, pero mas en las
wnas de latifundio dominado por los españoles.

Hidalgo enseñó a varias generaciones de labradores a cultivar sus
propios campos, a experimentar en ellos nuevos cultivos. Sus seguidores
k&gt;s González que recorrían el centro del país en su función como
comercíantes y granjeros, topáronse con enormes latifundios, con
labradores cautivos en sus casillas, con la penible tienda de raya. Sin gran
preparación captaron que el mal principal era el de la mala repartición de
la tierra, la existencia de haciendas que impedían la propagación de la
pequeña propiedad, que obligaba a los pueblos a vivir cercados por
latifundios cuyas tierras antes les pertenecían, y a éstas despojadas de sus
aguas. Por ello en medio de su rusticidad elaboraron notable plan de
repartición agraria, adelantándose en cien años a los revolucionarios del
Sur, a Emiliano Zapata y sus seguidores. Diversos decretos de Morelos

�382

383

enfatizaban esos males y proponían soluciones, principalmente para
restituir a los labradores sus tierras y aguas.
Estos puntos representan en el ideario insurgente los móviles de
tipo social y económico que motivaron a los jefes a tomar medidas para
contrarrestarlos. La realidad social que ellos conocían muy bien, pues la
vivían, les llevó a tomar medidas durante la guerra insurgente para
hacerlas desaparecer en todo lo ancho del territorio. Al calor de la lucha
fueron resueltos diversos problemas que afligían a las comunidades En
tanto se combatía y tomaban medidas concretas, la capacidad de legislador
y de estadista que tenía Morelos le llevó a reunir al Congreso y
encomendarle la elaboración de la Constitución que debería regir al país
una vez consumada la Independencia. Las disposiciones de tipo político
gubernamental dadas de 1811 a 1815 el año de su muerte, revelan al varón
iluminado por la idea de una patria nueva, sin desigualdades ni injusticias,
al estadista de amplia visión político-social; al militar pundonoroso y
esforzado; al patriota honesto y reflexivo interesado en el bienestar y la
cultura del pueblo. Tan altas cualidades, hacen de Morelos el líder más
sobresaliente de nuestro movimiento emancipador.

LOS DOS LAREDOS EN BÚSQUEDA DE SU IDENTIDAD:
UNA HISTORIA SESQUICENTENARIA
ManuelCeballosRamírez
El Colegio de la Frontera Norte
Universidad Autónoma de Tamaulipas
Soy mexicana sin serlo.
Soy americana sin sentirlo [...]
Soy de la frontera.
De Laredo [...]
Donde festejamos en grande
el nacimiento de Jorge Washington [...]
Soy como el Río Grande,
una vez parte de México,
desplazada.
Soy como un títere
jalado por los hilos de dos culturas[...]
Soy la mestiza[...]
Laque sufre
por no tener identidad propia
y lucha por encontrarla.
Raquel Valle Sentíes1
Uno de los principales problemas que el historiador de la frontera ha

de resolver es el modo de conceptualizar en el tiempo y en el espacio a las
poblaciones fronterizas que durante alguna etapa de su historia estuvieron
unidas y fueron separadas luego del Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848.
Otro problema derivado del anterior, es el de dilucidar la constante
interdependencia entre las llamadas poblaciones gemelas, las inevitables
contradicciones y las frecuentes formas de convivencia y acuerdo mutuo.
Influidos como estamos por las categorías de la historia positivista es fácil
1

Raquel Valle Senties, Soy Como Soy y Qué, M6A Editions, San Antonio Tejas, 1996

�384
caer en aberraciones y confusiones al no distinguir la extremada confusión
que se puede dar a los eventos de la historia fronterizos. En efecto, no
podemos agrupar en un solo haz cuestiones políticas, jurídicas, económicas,
sociales y culturales de la historia porque cada una de ellas lleva su propio
ribno, responde a sus propios estímulos y adquiere diferentes perspectivas;
solamente situándolas en la compleja contextualidad espacial y temporal
podrán recibir una adecuada interpretación.

En este sentido los textos y eventos que presentamos pertenecen a los
poco más de dos siglos de existencia de este espacio geopolítico en el que hoy
se encuentran los dos Laredos. Esto nos sitúa de lleno en la primera cuestión
que es la del origen común de ambos asentamientos, es decir en su inicio
como comunidad geopolítica de origen novohispano a mediados del siglo
xvm. De esta población informaba, poco después de su fundación, el capitán
de dragones José Tienda de Cuervo al Virrey de Nueva España en los
siguientes términos:
Esta pequeña población se formó en 15 de mayo de 1755, situóse a
las orillas del norte del Río Grande de este nombre, en terreno llano y seco, su
temperamento es caliente en verano y frío en invierno y sus vecinos informan
que es saludable.2
Quien inició las diligencias para hacer la fundación de la villa de
Laredo fue Tomás Sánchez quien a su costa trasladó algunas familias. El
encargo primero de José de Escandón a Sánchez fue establ~erse en_ la
margen del Río de las Nueces, pero fue disuadido por las circunstancias
adversas al establecimiento. Así lo había comunicado a José Vázquez Borrego
quien ya estaba establecido en la Hacienda de Dolo~es a d~ez leguas de lo que
hoy es Laredo. Tienda de Cuervo informaba as1 al Virrey acerca de los
primeros laredenses

De la revista que pasé, en que se ven también los bienes con que se
ha principiado este establecimiento y como de las declaraciones constan las
demás circunstancias de él menudamente, excuso molestar a V.E. con la
relación de ellas, y exponer otras de las que, por el juicio que ~e formado,
entiendo que las ventajas y awp.ento que puede tener esta población, las debe

Estado General de las Fundaciones Hechas por D. José de Escandón en la Colonia del
Nuevo Santander Costa del Seno Mexicano, Archivo General de la Nación, Talleres Gráficos
de la Nación, México, 1930, p. 123.

385

fundar en la cría de ganado, respecto a ser el terreno tan a propósito aquí al
efecto como en toda la colonia; pero por lo tocante a siembras, concibo que
prometen poco beneficio y el que resulta al común de este establecimiento es
de ser también tránsito ordinario para la Provincia de Texas y sus presidios
desde [el] Nuevo Reyno de León y la Provincia de Coahuila, cuyos linderos
distan siete leguas en el paraje llamado Carrizo Prieto, siendo esta población
)a última de la colonia por la parte del norte (situada según puede
comprenderse) en veintiséis grados y medio de latitud. Lo reciente de ella no
da bastante conocimiento para solidar más el concepto de la conveniencia
que puede proporcionar; pero no habiendo ocasionado hoy gasto a la Real
Hacienda, ni ocasionándolo hoy, me parece que será conveniente que
subsista hasta reconocerse mejor los efectos que produce y los aumentos que
logra.3
Si para entonces, no podía aún el capitán Tienda de Cuervo "solidar"
su opinión sobre la villa de Laredo debido a lo reciente de su fundación, sí lo
hizo poco después de consumada la Indpendencia, la Comisión de Límites.
&amp;ta Comisión fue dirigida por el general Manuel Mier y Terán quien llegó a
la villa de San Agustín de Laredo el día 1 de febrero de 1828. Durante veinte
días los integrantes de la Comisión estudiaron Laredo y sus alrededores:

la villa de San Agustín de Laredo (...) fue fundada sobre la margen
iz.quierda del Río Bravo del norte el 25 de agosto de 1755 [sic] y pertenece al
estado de Tamaulipas. Sus calles son bastante anchas, y tienen toda la
simetría que observaron escrupulosamente los conquistadores en el Nuevo
Mundo. En diciembre de 1827 la población ascendía a 2041 habitantes.
Laredo que es un pueblo con nombre de villa, estuvo en otro tiempo muy
expuesto a los ataques de los indios( ...) Este pueblo estará floreciente cuando
el Río Bravo del norte sea frecuentado, para lo que se necesita que estos
estados adelanten mucho en población(...) Los vecinos de este presidio son
de sangre mezclada; muchas familias son muy blancas, otras muchas están
mezcladas con la sangre indígena. Aunque no son muy laboriosos ni
industriosos, son aficionados al servicio militar, algunos son arrieros, otros
labradores y la mayor parte son pastores que viven contentos con carne, maíz
y frijoles, sin desear otra cosa. las casas no tienen nada de notable; la mayor
parte son jacales y están colocadas en manzanas de cien varas cuadradas:

2

3 Estado Genral de las Fundaciones hechas pr D. JO!lé de Eacandón en la Colonia del N uevo
Santander Costa del Seno Mexicano, ... , p. 124.

�386
hay dos plaz.as muy tristes, tanto por las malas casas que las rodean como
porque carecen de verdura.4
Como se ve, estos primeros escritos que exponemos son
eminentemente descriptivos. Aún así ya ofrecen algunos elementos más
analíticos que responden a cuestionamientos actuales acerca de la identidad
de la población y de sus habitantes.

íl

Los siguientes textos que transcribimos resuelven una cuestión
geopolítica que ha sido debatida entre los historiadores neolaredenses. Se
trata de la ubicación de la antigua población de Laredo a ambas márgenes
del rio. Acostumbrados como estamos a que el rio sea actualmente el símbolo
y el estigma de la división entre ambas poblaciones, se piensa que siempre
fue así. Es más, se piensa que el antiguo San Agustín de La.redo estaba sólo
situado a la margen izquierda del Río Bravo, como está hoy el Laredo
Texano. Esto se debe, en parte, a que la tradición histórica de la fundación de
Nuevo Laredo, luego del Tratado de Guadalupe Hidalgo, afirma que muchos
de los moradores del perdido La.redo cruzaron el río y se establacieron en su
margen derecha fundando una nueva población. El texto en que se
fundamenta esta tradición histórica fue escrito apenas treinta y siete años
después del suceso por Juan E. Richer. Sin embargo, Richer no afirmó que
estuviese despoblado, aunque solo aportaba que los que se trasladaron del
antiguo Laredo al lado mexicano se establecieron entre dos ranchos,
Monterrey el uno y Saltillo el otro. La duda queda resuelta por los escritos de
los norteamericanos que llegaron a Laredo durante la guerra entre México y
los Estados Unidos de 1 ~1848. En 1846, Bryant Parrot Tilden visitó La.redo
y lo describió así en una publicación aparecida al año siguiente en Filadelfia:

Este pueblo se asienta en ambos lados del río( ...) El Laredo Texano
tiene alrededor de 1500 habitantes y sus construcciones son en su mayor
parte de piedra. En el Laredo mexicano sus construcciones son en su mayoría
de caña, de madera y adobe y el número de sus habitantes no es mayor de
500. Este pueblo es importante desde el punto de vista comercial pues está en

• Luis Berlandier y Rafael Chovell, La Comisión de Limites Diario de Viaje, Archivo General
del Estado de Nuevo León, 1989, pp. 92-93

387

la ruta ~ t a de ~ Antonio de Béjar en Texas a Monterrey a una distancia
de 150 millas del pnmero y cerca de 250 millas del segundo [sic].s
.
Llama ~ a ~ n cómo Tilden no necesitó el Tratado de Guadalu
Hidalgo para adJUdicar la parte texana y la parte
·
pe
del antiguo Laredo. y más que eso manifiesta la pemrp~: dunol y otro lado
contradecirse
d
.
-r
e momento al
cuan o asienta que se trata de una sola población, pero lue o
afirma ~ue un lado es texano y otro mexicano. Esta cuestión también es g
de la discusión del momento pues según los texanos la República de
llegaba ~ta el Río Grande; pero según los mexicanos Texas tenía sus límites
en
el Río de las Nueces. Cuestión ésta admitida
la mayoría de la
...............
u.,.
.
en
... ""b' ....... anterior al conflicto incluid
del ..:t..,..to n ..._____ .
al ,
os algunos mapas angloamericanos y
--~•._.
Ouccuuencano,
menos hasta 1846.6

C

.
En noviembre de ese año llegaron a Laredo las fuerz.as de ocu ión
m~da por poco más ~e ~tenta soldados al mando de Mirabeau B.
~dente de la Republica de Texas quien era subordinado del general
l.acarías Taylor destacamentado en Monterrey Lamar d
"bía ,
población:
·
escn
ast a la

f.:nar,

.El pueblo .se encuentra dividido en dos distintos poblados por el Río
Grande, ambas sm embargo, llevan el mismo nombre de Laredo y son
gobernadas por las . mismas autoridades locales. El poblado original se
encuen~ ~- lado onente y su población conjunta suma alrededor de 1900
almas, ~didas más o menos equitativamente entre los dos lados. Es un
pueblo aJSlado, muy expuesto a las incursiones de los indios y ha sufridi
~ por ese ~otivo, setecientos de sus habitantes han muerto por ~
motivo en los últimos veinte años.7

~ant Parrot Tilden,_Jr. Notes 0n The Upper Rio Grande, Philadelphia, 1847, en Stan
Lazos Econóaucos entre los Dos Laredos 187~1880, Texas A6M Intemational
Universtty, 1994, pp. 2-3
• Vfue "New map of Texas with the contiguous American and Mexic&amp;n states" d
H.
Yoang. publicado por S. Augustus Michell, en Filadelfia en 1835 u _ _.,_ Rey V ' e dJ.
11., ~afta his ·
, ivuuun
es ayssa e et
tónca de Tamaulipu, Gobierno del Estado de Tamaulipas Instituto
~ a l i ~ de C~~ra, 1990, p . 160. Véue también el mapa elaborado por David J. Weber,
Spanish Frontier m North America, Yale University Presa 100.. 293
7BmJ
D Th
' 774,p.
•
erry • ompson, Warm Wealther &amp; Bad Whiskey, Texas Western .,____ 1991 2
Vfue también las lis._d
hab'
' e""""' del, PRí·
...,. e
1tantes de Laredo que comprendía ambos mArgenes
~~o en Charles Adams Gulick Jr. ~ The Papers of Mirabeau Buonaparte Lamar, Austin~
•- York, The Pemberton Press, 1968, v. 6, pp. 44-64.

�389
388

\

'1

A mediados de 1847, admitiendo de facto que Laredo era ya una
población texana Lamar ordenó la elección de autoridades locales. Poco
después dispuso que el lado sur fuera gobernado por Andrés Martínez,
quien había sido alcalde en 1846. Esto lo hacía al mismo tiempo que imponía
la ley marcial a ambos lados del río. Esta circunstancia empez.ó a
desmembrar paulatinamente a ambos asentamientos y a alterar la idea que
los laredenses tenían de su espacio geopolitico. La cuestión se complicó
cuando corrieron rumores de una supuesta devastadora derrota del general
Windfield Scott comandante de las fuerz.as de ocupación en la ciudad de
México. Para entonces los laredenses que habían permanecido a la
expectativa, empezaron a mostrar creciente oposición a los angloamericaoos,
y más cuando a fines de enero de 1848 la Legislatura de Texas creó el
condado de Webb que comprendía a Laredo como centro. Ante estas
circunstancias y más enterados de las consecuencias de la guerra, en abril de
1848, un mes antes de que el Tratado de Guadalupe Hidalgo fuera ratificado,
los laredenses no soportaron más la presión de ver atacados sus propios
espacios y tres de sus más destacados representantes escribieron al general
John E. Woll, comandante a la sazón en Monterrey protestanto por la
presencia de Lamar en Laredo y arguyendo que su pob~ción había sido
siempre mexicana y no tenía por qué ser ahora norteamencana. La protesta
de los laredenses fue respondida por Lamar, en un texto por demás
dramático:
El gobierno de México no se ha ocupado de sostener sus der~ oo
ha aportado nada para su asistencia y la defensa de su causa no beneficia al
pueblo de Laredo. Por más de 12 meses los habitantes han estad~. conten~ Y
felices. Sus derechos personales han sido protegidos y sus familias han sido
defendidas de los indios, y sus excelencias no pueden negar que han
disfrutado de mayor libertad, prosperidad y paz, bajo las ley~ Y las
instituciones de los Estados Unidos. Me disculpo, pero es mi deber
asegurarles que ustedes no podrán v_er realizados sus d~s para el
restablecimiento de la autoridad de MéXIco en este lado del Río Grande. Les
he dicho a menudo esta verdad. La cuestión es imposible, aunque ustedes
puedan creer lo contrario. México ha per~do Laredo para siempre.ª

Esta respuesta de Lamar y las circuns~cias propias de la división
de su población hizo nacer en ambos Laredos un proceso q~e ha ~do que
ver desde entonces con la recuperación de los espaaos sociales, con

a Jerry D. Thompson, Warm Weather ... , PP· 4-5.

iecurrentes demandas de identidad y con un prolongado y constante
{'OOfficto de pertenencia. Dos textos son muy significativos. Uno fue escrito
por un grupo de habitantes de Laredo y de la vecina población de Guerrero
en la que pedían al gobierno de Nuevo León establecer una villa en las
niárgenes del Río Salado:
Los habitantes del Laredo y Guerrero en el Estado de las Tamaulipas
y en virtud del tratado de paz hecho con la República Americana, han
perdido su nacionalidad, deseando recuperarla, hacen a costa del suceso,
sacrificio de abandonar el pueblo de su nacimiento y donde descansan las
cenizas de sus mayores(...) Se han determinado en número de noventa y
cuatro familias cuyos jefes van suscritos en la presenta acta a abandonar
Laredo y Guerrero y trasladarse al estado de Nuevo León( ...) Los pobladores
mismos que solicitan esta sección para trasladarse y conservar su
nacionalidad, religión, idioma, y relaciones con su patria Méxio.9
Pocos días después eran más los que intentaban emigrar, y eran aún

más insistentes:
Salvador Cuéllar, vecino de Laredo, por sí y a nombre de los
firmados en la presente acta, ante V.E. [exponen atentamente] que según se
lee en el mismo documento estamos muy distantes de pasar por el inmenso
sacrificio de renunciar a nuestra calidad de mexicnaos como sucedería si
continuareremos viviendo en Laredo, cuyo punto pertenece a los Estados
Unidos. No nos queda otro recurso para salvamos de tan grande sacrificio, o
de ser extranjeros en nuestro propio país, o de tener que dispensamos a
mendigar la subsistencia y comer el pan amargo de la [derrota]. Queremos
pues ser nuevoleoneses para conservar el nombre de mexicanos ya que la
desgracia de la guerra ha querido que perdamos el de laredeños y que
abandonemos el suelo tal donde existen los restos de nuestros mayores.to
El otro texto, complementario de los anteriores fue escrito por el ya
citado Juan E. Richer en 1885. En él se refería al mismo asunto de la
migración:

1

Aldtivo del Congreso del Estado de Nuevo León (ACBNL9, exp. 129. "Expediente sobre el
ealablecimiento de una colonia civil en el salado por los vecinos de Laredo que lo solicitan".
l.aiedo, 15 de marzo de 1849.
• ACBNL, exp. 129. "Expedientes sobre el establecimiento... ". Salvador Cuéllar a José Marla
Puú Montemayor, 29 de marzo de 1849.

�391

390
Celebrada la paz [de 1848] muchos de los moradores del perdido
Laredo, no queriendo hacerlo igualmente de su nacionalidad, fonnaooo
parte de una nación, cuya raza, idioma, costumbres y religión eran
totalmente diferentes a los suyos, cruz.aron el río y se establecieron entre dos
pequeños ranchos que existían en el mismo punto donde hoy se halla
ubicada esta villa, denominados el uno Monterrey y el otro Saltillo.11
Sin embargo, tanto este texto de Richer, como el afán de migrar hacia
México y establecer una villa en Nuevo León por el grupo que encabez.aba
Salvador Cuéllar no tuvieron resultados inmediatos. En realidad, los
habitantes de ambos lados del río siguieron más o menos sus mismas
actividades. Aún así hubieron de iniciar un proceso de mutua separación
particularmente en lo que se refería a su vi_da política jurídica. ~ cuanto a
cuestiones culturales y sociales, no fue sino hasta finales del siglo XIX y
principios del siguiente que se manifestaron con mayor insistencia las
preguntas por la propia identidad y por la búsqueda de los elementos
simbólicos que explicaban a ambas comunidades. Aún así la economía y el
comercio les siguió ligando en un proceso paradójico. La llegada del
ferrocarril de los Estados Unidos en 1881 y el enlace con la ciudad de Méxi:o
a lo largo de esa década, fue uno de los factores decisiv_os en las de~d'.35 de
diferenciación de ambas poblaciones. Por un lado uruó y por otro IDIOÓ un
proceso de separación.

!

Al menos cuatro respuestas a los cuestionamientos sobre la identidad
se dieron en los dos Laredos entre 1880 y 1920, es decir entre la introducción
del ferrocarril y el fin de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución
Mexicana: la de los americaniz.adores, la de los mexico-texanos, la de los
positivistas mexicanos y la de los integradores de los dos Laredos.
La primera demanda en aparecer públicamente fue la de una
agrupación autotitulada Yaqui Tribe No. 59 de los Red Men. Integrada por
angloamericanos llegados a Laredo, desJ:'ués de 1848'. estos laredenses
propugnaron por americaniz.ar a su poblaoón. Para ello 1de~n entre otl'M
determinaciones la celebración de las fiestas de George Washington P~ q~
los habitantes de Laredo " se dieran cuen~ que vivían en temtono

rorteamericano", tal como lo decía el Laredo Daily Times de aquel febrero de
1898 cuando se iniciaron las fiestas. Uno de los momentos claves de las
primeras celebraciones era la representación llena de nuevos simbolismos en
la cual la población de Lared.o era víctima de un ataque indígena. Si bien esto
no era nada nuevo para los habitantes de Lared.o, lo que sí era realmente
novedoso era que la defensa de su población era realiz.ada por el grupo de
angloamericanos pertenecientes a los Red Men. Si esto había sido
parcialmente cierto y reciente pues el ejército norteamericano había
participado en algunas escaramuzas contra los ataques indígenas después de
1846, lo que sí no tenia nada que ver con la población, y era probablemente el
elemento más americaniz.ador de la representación era que en medio de lo
duro de la batalla, y cuando los Red Men parecían desfallecer, era la princesa
Pocahontas la que salvaba a la ciudad. Sin embargo, el intento de
americaniz.ar a la población no tuvo el éxito esperado pues hacia 1908 los Red
Men que, hasta entonces eran los encargados de las fiestas, desistieron de su
propósito, si bien siguieron participando como un grupo más.
En realidad, ganó la partida otro grupo de laredenses y
neolaredenses para quienes la población, a pesar de la separación jurídica y
política, seguía siendo una para efectos culturales, sociales y comerciales. Así,
las fiestas de febrero tuvieron que ceder a la realidad de los que eran ambos
Laredos y sirvieron de un nuevo motivo de enlace entre las poblaciones. Muy
pronto, en 1900 apenas dos años después de instaurada, la fiesta era
celebrada simultáneamente en ambos lados. Al año siguiente, el cabildo de
Nuevo Laredo acordó que la noche del 22 de febrero la plaza principal fuese
iluminada como en las fiestas nacionales. Y ese mismo año de 1901 se sentó
un precedente importarite pues el alcalde de Nuevo Laredo fue recibido
como húesped de honor por el mayor de Laredo en el puente internacional.
Para 1902, la prensa destacaba que el encuentro había sido a mitad del
puente y que tanto la banda del ejército norteamericano del Fort Mclntosh,
como la del llo. Regimiento del Ejército mexicano habían asistido este
evento. Para los años siguientes los integradores de los dos Laredos le habían
ganado la partida a los Red Men pues habían implantado la idea de la
unidad de ambas poblaciones. Así para 1912, el programa ya sin ambages
estaba titulado" Official Program Washington's Birthay Celebration, Laredo
Texas and Nuevo Laredo Mexico". El programa de fiestas establecía que los
eventos serían celebrados indistintamente en ambas poblaciones.

Sin embargo, ya para entonces los neolaredenses tenían en ciernes
una propia y diferenciada respuesta a sus demandas de identidad. :&amp;ta la
11 Juan E.

Richer, Reseña Histórica de Nuevo Laredo. Impresores del Norte, 1958, p.12

�392

había expresado recientemente el referido protohistoriador de Nuevo Laredo
Juan E. Richer en un texto cuya primera parte había terminado en 1885, pero
que no fue publicado sino hasta 1901, habiendo completado en él los 15 años
restantes del siglo XIX. Como buen positivista porfiriano, Richer avizoraba
que eran el progreso y el orden, el sentido primero y la razón última de la
existencia de la población. No diferente había sido una de las varias
justificaciones que el gobierno del Estado de Tamaulipas había tenido para
ascender a la población de la categoría de villa a ciudad en 1891. Tanto la
iniciativa enviada por el gobernador Alejandro Prieto, como el dictamen de
la Legislatura del Estado hicieron hincapié en los progresos de Nuevo
Laredo: tenía alumbrado público, agua potable por cañería, edificios públicos
y bien atendida la instrucción de su juventud; y más que eso había llegado a
ponerse a una altura muy superior al puerto de Matamoros en cuanto a
movimiento mercantil, y "al extremo de ser hoy su aduana la tercera de las
productoras de rentas para el fisco federal" .12 Si bien Richer reconocía que en
Nuevo Laredo no existían solamente elementos comerciales para explicar
toda su historia, no ocultaba su entusiasmo porque fueran éstos los
detonadores y los indicadores de su existencia:

En la parte noroeste del extenso estado de Tamaulipas (...) se
encuentra situada esta villa que goza de gran nombre y reputación comercial,
no solo en el resto de la República sino en los principales centros mercantiles
del nuevo y viejo continente. Esta reputación sólo tiene por base sus
relaciones mercantiles como puerto fronterizo de importación y exportación
(...) Aquí fue donde los primeros pobladores establecieron sus lares, y que en
el plazo de 38 años, bien insignificante en la vida de un pueblo, ha pasado
desde simple rancho, formado en virtud de circunstancias bien azarosas, a
ser una villa ya bastante considerable por su población, y de reconocida
importancia por su comercio y posición topográfica ( ...) ¿Cuál de l~
primitivos habitantes pudo soñar para el Nuevo Laredo, que en el porverur
hal?ía de ser cruzado por ferrocarriles y hilos telegráficos? Grandes
obstáculos se opusieron al progreso de la naciente villa y al desarrollo de su
fuente de riqueza(...) La honradez y laboriosidad de sus habitantes fueron su
única salvaguardia.13

"El control geopolítico en el noreste porfiriano: Nuevo Laredo Y
la fundación de Colombia en 1892''; Frontera Norte, v. 3 núm. 5, enero-junio 1991, p.13
13 Juan E. Richer, Reseña Histórica... , pp. 11-13

393

Por otra parte, en el Laredo Texano había otra corriente de
mexicanos que buscaban también su propia identidad y que no se
asimiliaban a la de los integradores de los dos Laredos y mucho menos a los
americanizadores representados por los Red Men. Esta corriente estaba
integrada por los que se empezaban a identificar como méxico-texanos y que
al no pertenecer a las élites sociales o políticas de origen mexicano eran
víctimas de diversos . grados de discriminación. En esta corriente se
agruparon algunos periodistas, comerciantes, obreros, y algunos integrantes
de logias masónicas o de sociedades mutualistas. La ocasión que llevó a este
grupo a organizar un evento que los uniera fue el linchamiento de dos
mexicanos en Texas, uno en Rocksprings y otro en Thomdale en noviembre
de 1910 y en junio de 1911 respectivamente. Para agosto de ese año se
convocó al Primer Congreso Mexicanista en Laredo que se celebró en las
simbólicas fechas mexicanas que conmemoraban la independencia nacional,
es decir entre el 14 y el 22 de septiembre. En este congreso se institucionalizó
la formación de la Gran Liga Mexicanista de Beneficiencia y Protección, cuyo
lema era el mismo que había servido al Congreso Mexicanista: "Por la Raza y
para la Raza". Al congreso asistieron delegados de 24 poblaciones texanas y
de algunas mexicanas. En él hubo discursos, conferencias, declamación de
poemas, e incluso se leyó el acta de independencia mexicana. La introducción
al escrito en que se conservaron las diversos textos emanados del congreso da
cuenta de los motivos, los nombres y la razón que tuvieron quienes los
organizaron:

La idea luminosa y redentora de proteger a todos los méxicotexanos, nació en el cerebro viril del entusiasta joven Oemente N. Idar.
Viendo como buen mexicano, la diferencia de posiciones sociales y la
desnivelación intelectual del mexicano en Texas e indignado por el acto
inquisistorial perpretado en Roc.ksprings y el linchamiento comentido en la
persona de un niño en Thomdale, pensó en la unificación de todos los
mexicanos de aquende el Bravo, para que aliados fueran más respetables y
para que su voz unánime en demanda de justicia retumbara ensordecedora
en el cerebro empedernido de jueces parciales o predispuestos ( ...)Aún
resuenan en nuestros oídos los atronadores aplausos de todo un pueblo
entusiasmado, aún nos sentimos henchidos de gozo al contemplar a todos los
mexicanos de la localidad unidos en un solo pensamiento y ligados por un
solo vínculo: POR LA RAZA Y PARA LA RAZA.t4

12 Manuel Ceballos Ramires,

1
'

Primer Congreso Mexicanista, Verificado en Laredo, Texas, EEUU de A. Los Días 14 al 22
de Septiembre de 1911. Discursos y Conferencias Por la Raza y Para la Raza. Laredo,
Tipografía de N. Idar (1912), pl.

�394
395

CONCLUSIÓN

Después de 1920 el proceso de autoidentificación de los dos Laredos
pareció no variar significativamente. Una vez pasada la Segun~a Guerra
Mundial fue cuando se registró la diferenciación más sustancial. En un
proceso paradójico de unión-separación se dieron factores muy fuertes de
alianzas comerciales al instaurarse la sustitución de importaciones COJOO
criterio básico de las relaciones económicas entre México y los Estados
Unidos. Pero por otra parte, culturalmente ambos Laredos fueron
encontrando identidades más diferenciadas entre si Esto que parecería que
los separaba en realidad fue un proceso que, en muchos aspectos, contribuyó
a unirlos de modo más maduro. En otros aspectos sí contribuyó a que las dos
ciudades empredieran caminos diferentes.
Para entonces ya no fue para los neolaredenses la idea de pro~eso la
que los explicó a sí mismos, sino que, con ~ón de la celeb~ación del
primer centenario de fundación de su población e,n 1948,_ le dier?n más
importancia al texto de Juan E. Richer que se refena a qmenes deyuon el
antiguo Laredo y se trasladaron al lado mexicano, encontrando en esos
"fundadores" la raíz de su propia identidad.

En Laredo Texas fue un poco más variada la reflexión sobre si
mismos, y no pareció ser unitaria la explicación por la ~ropia identi~ad,
como tampoco lo había sido a finales del siglo XIX. Cuesti~n c~mpreilSlble
ésta por el propio modo de la cultura norteameri~ cuya ~ve1:5idad es_ una
de sus características principales y cuya lealtad poütica no tmplica la urudad
cultural. Antes y después de la Segunda Guerra los lared~ se
· ti'tua·onalizaron en asociaciones que daban cuenta de los . diversos
~
elementos de identidad que los explicaban. Así nacieron las asociaciones que
heredaron, cada una a su modo ciertos elementos de la iden~dad lar~ense:
Lulacs (1929), Sociedad de Martha Washington (1932), ConsE!JO de la Princesa
Pocahontas (c. 1950), Caballeros de la República del Río Grande (1961). Cada
uno a su manera refleja una diversa identidad cultural de Laredo Texas. Los
Lulacs hacen hincapié en el origen mexicano, latino e hispan~ de su ~ul~
los Caballeros de la República dd Río Grande hacén referenaa a_la tejarudad
y todo lo que ésta representa dentro de la cultura _norteamencana, como
· rta apreciación de la autonomía e incluso de una idea de grandeza ~uy
oe
. . . al d ecll'
. "Texas SIZe
. ", "NatiVe
sui géneris (recúerdese lo que se Stgnifica
•
Texan", "Texan and proud"). La Sociedad de Martha Washington y el Conse,,

de la Princesa Pocahontas rescatan a su modo los elementos anglos de la
cultura laredense. La primera a través del recuerdo de los padres fundadores
de los Estados Unidos; la segunda a través de la relación con los indígenas
IK)l'leamericanos y su autoctonismo. No sin hacer referencias por demás
ilel(aCtas a los indígeneas de Mesoamérica en un proceso difícil de explicar
desde el punto de vista histórico por sus connotaciones de mestizaje; pero
qae son explicables para una cultura en busca de sentido y que se ve urgida a
encontrar sus tradiciones, no siempre muy idóneas en sus referencias al
pasado; pero sí integradas al presente.
Por su parte, en el lado mexicano donde, por raz.ones históricas, la
anidad es un requisito derivado de la propia concepción de la cultura es hoy
por hoy la tradición histórica de los fundadores la que parece responder con
mayor intensidad a las demandas de identidad de sus habitantes. Año con
afio los nuevolaredenses celebran con litúrgica recurrencia las fiestas de sus
fundadores, y ya han iniciado el proceso de celebración del sesquicentenario
que será en 1998.
Incluso en momentos como el actual en que la modificación de los
elementos que definen la estructura de la frontera norte parece amenaz.ar su
proyecto de ciudad, la referencia a los fundadores es un recurso presente.
Una de las formas en que se ha materializado esta amenaz.a es en el modo
romo se ha planeado y construido el puente de Colombia en el estado de
Nuevo León pero que tiene frontera con Laredo Texas, y que ha aparecido a
muchos habitantes de los dos Laredos como un nuevo competidor. En un
editorial El Mañana, periódico neolaredense, haciéndose eco de esta
preocupación escribía:
Los dos Laredos están virtualmente a punto de convertirse en
pueblos fantasmas por la intensa promoción(...) de desviar la carga por el
puente Solidaridad-Colombia(...) Nuevo Laredo tiene historia y cultura. En
1847 [sic] nuestros ancestros regresaron por el río con sus muertos a cuestas
para enterrarlos en suelo mexicano, fundar este pueblo y seguir siendo
mexicanos. rrenemos extraordinarios medios y personas]. También en
Laredo Texas, pues la historia ha demostrado que seguimos siendo los
mismos( ...) Ahora más que nunca urge impulsar una promoción turística
agresiva para retener y acrecentar el movimiento vehicular por los dos
puentes internacionales. Que no distraigan los grupos enemigos de Nuevo
Laredo o Laredo Texas, con anuncios sensacionalistas o demandas

�397

396

infundadas ( ...) Que salga la casta heredada de nuestros fundadores, en
defensa de dos pueblos hermanos.15
Independientemente de la forma en que El Mañana 'plantea el
problema, hay toda una historia que da cuenta de una antigua relación entre
los dos Laredos. La agresión que sienten tiene que ver con un conjunto de
problemas que afectan su subsistencia misma. Pues aunque el Laredo
norteamericano parez.ca menos implicado, ya que el puente de Colombia
también le corresponde, la amenaza. de San Antonio parece cernirse sobre él.
Aún así, todo ello no solo muestra la intensa relación entre los dos Laredos,
sino también la particular interacción con poblaciones más lejanas pero que
pertenecen a la estructura de un proceso histórico de regionalización mayor,
como son San Antonio y Monterrey.
La historia y la geografía han hecho que todas estas poblaciones del
noreste histórico mexicano -que incluyen desde luego el sur de Texas- sean
interdependientes y no será fácil desintegrarlas sin tener un grave costo
regional. La solución a estos problemas implica sin duda, la existen~ de una
inteligencia regional que integre a todos los elementos que definen este
antiguo espacio internacional e interestatal.

TE5TIMONIOS HISfÓRICOS DE LA ARQUITECTURA
DE VIVIENDA DE MONTERREY
(PERIODO ANI'ERIOR AL ESfABLECIMIENTO DEL OBISPADO DE LINARES)
{1664-1717)

Arq. Osear Martinez

La llegada de los primeros obispos de Linares a Monterrey y su
decisión por permanecer en la ciudad, segun la noción de muchos
investigadores, trajo consigo el apoyo social y económico que se constituyó
en el lanzamiento del Monterrey independiente en el siglo XIX. El doctor
José Eleuterio González (Gonzalitos) apunta este hecho -junto a la
formación de las Provincias Internas en 1776, cuya comandancia oriente
recayó en la ciudad hacia 1814- entre los principales motivadores que, a su
juicio, contribuyeron al despertar del Monterrey decimonónico. "La Era del
Resurgimiento", fue un término romántico propuesto por Joaquín A Mora
para sugerir el impacto global que se dio con el asentamiento de la sede del
nuevo cabildo eclesiástico en la ciudad. Sin embargo, justamente en el
periodo comprendido entre la muerte de Martín de Zavala y la prolongada
espera por los gobernantes religiosos -aun antes de la creación del
obispado- la arquitectura de Monterrey consiguió evolucionar y
robustecerse. Durante esos años parecen haberse afianzado las bases
arquitectónicas para el desarrollo de la futura ciudad, las mismas que
modelaron las obras y trazos monumentales de fines del siglo XVIII.

Aquella evolución de la arquitectura de Monterrey se originó,
principalmente, en las edificaciones de vivienda. De manera especifica, su
desarrollo se fue configurando a través de una busqueda por superar
problemas técnicos y de uso cotidiano en las habitaciones. Esa busqueda
tuvo lugar hasta que los edificios de Monterrey exhibieron una ansiada
1s u Adelante Laredos", El Mañana, 3 de febrero de 1997.

�398

399

eficiencia y comodidad; ciertamente, una persistencia apoyada en los
términos núsmos de la conquista del territorio que, aparentemente
después de ganarle la batalla a las calamidades, tomó un rumbo inalterab~
hacia la erección de estructuras de piedra como símbolo de permanencia .
orgullosa imposición sobre el suelo de arraigo. De esta manera, la
incipiente población compartió la añeja visión europea de asentar el sitio
con edificaciones perdurables, que se conseguirían con la piedra de sillar.
Esas construcciones, ya en el siglo XIX, formarían parte de la ambientación
de Monterrey y le darían una personalidad propia a su arquitectura.

conjunto parroquial, gozaban de la preponderancia que les daba su
proximidad al ojo de agua; sus casas, cada vez más sólidas, se vieron
provistas de los lujos que proporcionaba la Nueva España". Aun cuando
esta acuciosa visión parece señalar la existencia de una arquitectura mas
perdurable, quizá de estructuras de piedra, no podriamos compartir
totalmente lo que concluye el arquitecto Mora. El intercambio comercial
de aquella época muestra, en efecto, una decidida tendencia de la
población por incorporarse plenamente a la vida colonial del resto de la
Nueva España. No obstante, los testimonios de fines del siglo XVII son
categóricos en lo referente a las construcciones de esos años: revelan, en su
mayoría, casas habitación de adobe debatiéndose contra un sinnúmero de
calamidades y luchando por permanecer en pié.2

El Adobe del Siglo XVII

Israel Cavazos -en su interesante estudio sobre las características
de los pobladores del Nuevo Reino de León en el siglo XVII- comenta que
esta fue siempre "tierra de guerra viva; esto es, de lucha continua contra el
salvaje..." Añade el cronista: "Apenas puede un niño empuñar el arcabuz,
y ya participa en combates" .1 No obstante esta vida de frontera, la
presencia de Martín de Zavala a principios del siglo XVII propició una
intensa migración que, buscando las mercedes de caballerías y estancias y
otras oportunidades, llegó con la intención de permanecer en la región. Esa
núsma situación se prolongó hasta la segunda mitad del mismo siglo. Las
estancias otorgadas en las mercedes, generalmente, comprendían
territorios de entre mil setecientas y ochocientas hectáreas destinados al
manejo de haciendas y ganado. Precisamente en el siglo XVII arribaron los
cronistas Alonso de León, Juan Bautista Chapa y Fernando Sánchez de
Zamora así como los valientes frailes del convento franciscano de San
Andrés y el clérigo don Martín Abad de Uría todos, según sabemos,
llegaron cargados con sus valiosas bibliotecas y con la ilusión de
domesticar el inmenso territorio.
Alonso de León asentó en sus relatos que para el año de 1648 todo
era oro en esta tierra. En efecto, sabemos que para entonces habia llegado
mucha gente; incluso, se estableció correspondencia y comercio con la
ciudad de México. La ciudad metropolitana de Monterrey, por primera vez
en su historia, podía beneficiarse con artículos que venían desde China Y
Europa. Joaquín A. Mora ensaya así una recreación del Monterrey de la
segunda mitad del siglo XVII: "los vecinos, agrupados alrededor del
1 Eugenio

del Hoyo; HISTORIA DEL NUEVO REINO DE LEON... ;1979; Pág.421.

Los documentos de los archivos municipales hacen evidente la
disposición de los pobladores por permanecer en el sitio, la cual se refleja
en el cuidado y atención que recibían algunas viviendas de adobe, material
base de las edificaciones de esa época. Ningun habitante lo fué más que el
servicial y filantropo gobernador don Martín de Zavala. Precisamente, una
cita que detalla la compraventa de una casa donada por el propio Zavala a
sus sirvientes, fechada en 1666, nos permite advertir el excelente estado en
que se conservaban algunas habitaciones en la ciudad: "... una casa de
adobes, en esta ciudad, frente a las casas que fueron del gobernador Martín
de Zavala, por la parte sur..." La casa estaba formada por "dos aposentos
contiguos, techados de morillos y terrado, con su caxal(sic), todo muy bien
tratado", es decir, que su construcción habia sido muy buena y así se
encontraba al momento del registro del protocolo.3 Sin embargo, la vida
útil de los edificios a fines del siglo XVII era muy incierta, tal el caso de la
vivienda que Mateo de Villafranca vendió al capitán y justicia mayor Blas
de la Garza en el año de 1650. La casa "muy vieja, caída y destechada ..." se
encontraba "como se va a la iglesia parroquial, a mano izquierda, por la
parte de abajo (al oriente); y que hace esquina con casa de Juan Cavazos,
quedando calle enmedio."4 Su propietario argumentaba que el edificio se
hallaba " ...sin puertas ni ventanas, mas de las que tiene en un aposento en
que está (en que vive), y las maderas della casi podrida, y que solo hay de
provecho los árboles". En otro documento anterior, Villafranca habia
2

Joaquín A. Mora; ORIGEN Y CUNA DE LA CIUDAD DE MONTERREY; 1983; Pág. 18.
Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS ...1599-1700; 1966;
Protocolo núm. 280; Pág.78.

3

4

ldem; Protocolo núm. 188; Pág. 53.

�400

,•• 1

\

l

advertido al cabildo la pérdida de los titulos originales de la propiedad "el
año de la inundación", esto sin especificar a cual de las tantas avenidas de
agua de aquellos años se referia. Esa misma catástrofe pudo haber causado
la destrucción del edificio, una frecuente calamidad para la ciudad y, mas
aun, para las construcciones de adobe. La vivienda se ubicaba,
precisamente, por la calle que corre todavia a un costado de la Catedral de
Monterrey y que, desde entonces, hacía su arribo a la plaza de armas desde
el oriente, es decir, la que hoy lleva el nombre de Abasolo. El conjunto que
formaba la finca, " ...en el que hoy vive Diego Rendón, mercader y vecino
de esta ciudad", tenia derechos de agua, arboleda, una huerta y corrales, y
es descrito nuevamente en 1672 cuando fuéra vendido por los hijos y
herederos de Bias de la Garza: la " ...casa de vivienda... que está en la plaza
de esta ciudad, por la parte del oriente; que es (se compone de) una sala
con un aposento, solar y huerta, con algunos árboles de naranjos" se
encontraba funcionando plenamente como casa habitación, lo cual indica
que el edificio se había reconstruido; una transformación sorprendente
considerando la época.5 Finalmente, más de veinte años después, se
registra de nueva cuenta la misma propiedad en otro testimonio que,
entonces, señaló que la casa situada " ...al oriente de la plaza de esta ciudad
y compuesta de una sala y un aposento..." se encontraba totalmente en
ruinas hacia 1695.6 El nuevo dueño de la propiedad y vecino de la ciudad
de Saltillo, don Juan de Zigarroa, expresaba en el manuscrito que " ...está
inhabitable y no poder vivir (en la casa) sin de nuevo fabricarse
(construirse)" .7 La mayoría de las edificaciones coloniales en la población
experimentaron una especie de vida cíclica, tal y como aconteció con la
casa de Bias de la Garza. Construir y volver a construir, era un ejercicio
escencial en la lucha que se libraba por mantener en pie edificaciones en el
poblado. Un periodo de treinta años en la vida de aquella casa testifican
que el edificio se rehabilitó sólo para volver a deteriorarse, confirmando asi
la t&gt;OCª longevidad y la fragilidad de la arquitectura de esa época. De la
misma forma, se hace evidente la inestable economía que operaba en la
ciudad y, sin afirmarlo totalmente, se podría conjeturar la ~s~bilidad _de
ensayos en las distintas técnicas, materiales y maneras de edificar. Quizá
esto mismo pudo propiciar las mejoras en las edificaciones de adobe que se
advirtieron algunos años después. La pequefia popblación, irradiando
desde su plaza de armas, era en aquella época un espacio de constante
Idem; Protocolo núm. 262; Pág. 73.
Idem¡ Protocolo núm. 449; Pág. 139 y 140.
1 Idem; Protocolo núm. 450; Pág. 140.

401
modifica~ión arquitectónica; allí mismo se levantaban edificios públicos y
de uso pnvado en perenne reconstrucción.
A fines del siglo XVII, Monterrey contaba con enormes casonas de
más de diez habitaciones que fueron construidas con el noble y accesible
adobe. El ejemplo más conocido es el de la casa de María González
Hidalgo, hacendada muy prominente, descrita por primera ocasión en el
registro de una capellania fechada en 1690. Esa vivienda representó una
solución habitacional muy particular en su época. Tal vez, configuraba el
ide~o arquitectónico de los hacendados de la región que decidían
avecmdarse en Monterrey y confiaban igualmente sus edificios a este
~terial.,, La impresionante casa de María González Hidalgo, que se
ubicaba en la calle que sale de la plaza pública para el ojo de agua (calle
Zaragoza) ... , aparece anotada por segunda ocasión en otro documento
fechado en 1716. En este último se detallan, minuciosamente, los usos
diversos de cada una de las habitaciones de la construcción, así como los
mate~es_con que fue edificada. Por tal motivo transcribimos una parte
del histónco relato: La construcción estaba compuesta por " ...una sala
principal, un dormitorio que sigue en la misma sala (en el mismo cuerpo
del edificio), un zaguán techado, con dos cuartos a los lados, su cocina,
corral y una torre, y debajo otro aposento; y en la vuelta de dichas casas
otra sala, una tienda con trastienda y dos bodegas... que por todas (las
habitaciones) son trece"; " ... su fábrica (es) de adobe y cal, techadas de
tablazón y viguería, con torta de hormigón en sus azoteas, puertas y
ventanas, con sus llaves en corriente..." Esa y otras casonas que formaban
parte del paisaje urbano de Monterrey a fines del siglo XVII dibujaban,
generalmente, una planta muy sencilla y lineal La construcción, ubicada
en la acera norte de la plaza de armas, delimitaba una parte del perímetro
de la propiedad con los mismos edificios, describiendo un perfil urbano
que, escasamente, se percibía en aquel Monterrey de principios del siglo
11

XVIII.8

5

6

'Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SíNTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNIGPAL DE MONTERREY 1700 - 1725; Primera Edición; Universidad Autónoma de
Nuevo León; Monterrey , México; 1973; Protocolo Núm. 1423; Pág. 164.

�402

403

ilustrado perfectamente en una nota que refiere la vivienda de José d
Ayala en 1695. Sus habitaciones se componian de "
sala d d bee
techad d
rill
.
una
e a o ,
e mo os, Y encuna (de ésta, había otra ) de jacal y sucesivo de
dicha sala, un aposento, también de adobe, techado de vigas" La
·
·· d
b 11
•
cunosa
VMen a se encontra a ...en la calle que va al convento de San Francisco
(ho~ Jardón) frente a la casa del capitán Francisco Báez de Treviño, y linda
(colinda) por la parte del norte con la casa y solar del alférez real Pedro de
~dos Y por la d~ levante (_el oriente) con la casa y solar que hoy es de
Antoruo ~~~z Hid~go, de_iando calle enmedio por la parte del sur".10
&amp;ta magnifica ilustraci?n nos remite a los primeros vecindarios que se
~eron forrnand o en la ~mdad. Precisamente, la agrupación de esos predios
pmto al convento francISCano, es indicativo de lo que acontecía entonces en
el casco urbano: al subdividirse las propiedades, por diversos motivos los
grandes. terrenos distribuidos en las mercedes de los años anteriore~ se
fu~n ªJ~stando a un orden urbano defu:ritivo. Esto mismo, concetraria el
pnmer ~istema de c~ll~ y manzanas de la ciudad permitiendo que las
agrupaciones de contigmdades se hicieran más frecuentes.

El orden social y el orden urbano

. ª

La arquitectura de Monterrey a pnnc1p1os del siglo xvm
continuaba su busqueda por conseguir edificaciones menos perecederas.
La piedra o sillería" era sumamente costosa y demandaba de una mayor
mano de obra para su corte, traslado y colocación. Mientras tanto, el adobe
era bien elaborado y resultaba muy confiable si se lograba conservar la
integridad de sus muros a base de recubrimientos de cal. La población, no
obstante aislada de la cultura colonial de la Nueva España, había
demostrado su trascendencia estratégica para los proyectos de
colonización de otras regiones más al norte del continente. Esto coincidió,
asimismo, con los primeros brotes de reforma en Europa y el reinado de
Felipe V, primer gobernante de la casa de los Barbones, quien promovió la
instalación de un obispado para esta zona de frontera desde el año de 1739.
La ciudad de Monterrey experimentaría mas tarde, a través de la
educación y la iglesia, la aplicación de algunos objetivos de la reforma .
como lo fueron la erección del Obispado de Linares en 1777 y la fundación
del colegio seminario en 1793.
II

Al comenzar el_ siglo XVIII, Monterrey poseía ya un eficiente
Y cammos que hicieron más factible la evolución de su
arqwtectura. La siguiente anotación, tomada del testamento de Ignacio
Gu~a y fechada en el ~o de 1700, señala la ubicación de su propia casa
por ~ calle que va al OJO de agua ..."; como todos sabemos, así se le llamó
en esa _epoca a la actual calle Zaragoza. Esa calle, una de las más antiguas
d~ la cmdad, se extendía entonces desde el convento franciscano hasta 1
d
11 Otr
os
ops . ~ agua.
a interesante cita, fechada en 1703, demuestra una total
preos1ón e in~e~o al se~lar el sitio exacto de la propiedad que, según
nuestra apreciación, se ubicó en la esquina sur poniente de las calles de
Jardón Y 1?r. Coss. La casa colindaba "por el norte con la calle que va de
San Fr~cISCo, para el río (refiriéndose a la calle de Jardón en su tramo
desd~ la plaza hacia el oriente debido a que, en aquella época, el río Santa
Catarina daba una vuelta de casi noventa grados con dirección norte y, por
~ tanto: era trru:15versal a Jardón) por el sur, con tierra eriaza que hay entre
. dich~ no y la dicha casa (es dec~, sin colindancia hasta el mismo río), por
el onente con la calle que va al no (que debe interpretarse como el nombre
.

Al iniciarse el siglo XVIIl, se observó un mayor esmero y detalle en
la inscripción de propiedades por parte del Ayuntamiento. Por primera
ocasión se documentan las medidas de las habitaciones en algunos
registros de construcciones, lo cual nos permite comprobar las dimensiones
de aquellos edificios. La casa que compró Pedro Guajardo en el año de
1703, por ejemplo, se componía "de una sala de 10 varas (8.30 metros); 2
aposentos de 4 1-2 varas (3.73 metros), con sus árboles y corral cercado de
adobes". Justamente, el acomodo de las habitaciones de esa vivienda,
representaba una solución bastante común para las edificaciones de
economía media en la población. Es decir, aquellas que contaban
re&amp;,tlarmente con una sala de diez a veinte varas de largo, uno o dos
aposentos y una cocina techada.9

Por otra parte, las contigüidades en las viviendas de la ciudad se
gestaban ya desde fines del siglo XVII; Esto mismo muestra una faceta
muy significativa del Monterrey antiguo, raras· veces considerada por los
especialistas. El comportamiento urbano de propiedades como conjunto es
Israel Cavazos Garza; CATALOGO Y S[NTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNICIPAL DE MONTERREY 1700 - 1725; Primera Edición; Universidad Autónoma de
Nuevo León; Monterrey, México; 1973; Protocolo núm. 983; Pág. 41

9

siste~ de calles

'Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y S[NTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MllNICTPAL DE
· y de
litudios
. MONTERREY 1599-1700·' Primera edición·, Insti"tuto ..,ecnoló
,,
gJCo
0

Supenores de Monterrey; Monterrey México; 1966; Protocolo núm 474; Pág. 149.
ldem; Protocolo Núm. 83.3; Pág.11.

�405

404
más antiguo utilizado para la calle Dr. Coss ) y por el poniente con casa y
solar de Juana de Verastegui..." 12
Un testimonio más, fechado en el año de 1703, sitúa una propiedad
"en la calle que va por detrás de las casas donde viven los señores
gobernadores de este reino, hacia el camino ... a la villa del Saltillo",
refiriendose a la actual calle de Escobedo, que corre con dirección nortesur, y a la vieja calle Real, que se convertiría en la calle Hidalgo. 13 El
mismo año de 1703 se describe lo siguiente al ubicar otra propiedad: "por
el norte linda (colinda con) la Iglesia Parroquial", "por el sur con la calleen
que está la casa que era del alférez mayor Andrés González, por el oriente
con casa y solar del capitán José Ochoa Elejalde y por el poniente con la
plaza"; coincidimos en señalar que la ubicación del predio era la esquina
que forman actualmente las calles de Zuazua y Jardón.14 Las
delimitaciones de esas propiedades hacen evidentes la existencia y
operatividad de un tejido urbano en la población el cual se extendía hacia
el poniente y oriente de la plaza. Todas esas fincas urbanas estaban en tola!
funcionamiento desde fines del siglo XVII.

....

desplante se ubicara en un sitio preferencial dentro del predio. Esa sección
de la finca, por supuesto, estaba destinada a guardar las habitaciones de
los propietarios. La "menos principal", sin embargo, acogía las areas de
,ervicio y apoyo de la típica vivienda colonial como eran los corrales, las
o(rinas y las areas de alojamiento para los sirvientes. La calidad de las
areas construidas del conjunto fue determinada por estos mismos
conceptos.is

Barribo de la piedra

En las primeras décadas del siglo XVIlI fueron propuestos y
desarrollados en Monterrey nuevos incentivos de edificación. El esperado
aso de la piedra despertó, finalmente, con la inquietud religiosa por
establecer un centro de educación en la ciudad y, por consecuencia, en la
región. Esto mismo nos remite a la antecedentes de los templos religiosos
primitivos de Monterrey y las escasas referencias anteriores que se han
localizado sobre el uso de la piedra. La construcción de un nuevo templo,
el de San Francisco Javier, se dio, según lo anota Israel Cavazos, con el
regreso del padre oblato Jerónimo López Prieto de la orden de
En aquella época, también parece fortalecerse el orden social y Guadalajara. El padre López Prieto, originario del Huajuco, pidió al
económico de la ciudad, el cual sabemos se convulsionaba por los gobernador don Juan Francisco de Vergara y Mendoza, en el año de 1702,
acontecimientos que ocurrían en el noreste de México, como la inminente •un solar para erigir una capilla a San Francisco Javier y un colegio anexo",
fundación del Nuevo Santander y otros territorios. Este orden fué refiriéndose a un colegio seminario, imprescindible para los propósitos
plasmado fielmente en la distribución de espacios que formaban t:a5 coloniales en la región. De acuerdo con los estudios del cronista se "logra
grandes casas coloniales de Monterrey. Hemos rescatado una cíta levantar el edificio, ya para 1712". Aun cuando existen referencias aisladas
protocolizada en el ayuntamiento de la ciudad en el añ~ ~e 1732 la ~ de edificaciones de piedra en años anteriores, la construcción de las
permite inferir tal concepto. La casa habitación que adqumer,~ el ~c~ habitaciones del colegio seminario fue uno de los logros más ambiciosos de
Matías de Aguirre fue descrita de la siguiente manera: la p~pal la arquitectura que antecedió al obispado y el primer edificio que, sin duda
vivienda alta y baja su fábrica es de adobe, con todos los techos de viga Y alguna, certificó el uso de este material en la ciudad.16
ta:t,las, y la menos principal con corral, corredor y ta?las, dos esc,~leras Y
La magrtifica construcción estuvo compuesta por la capilla de San
algunas oficinas cortas, de piedra, y los ~hos de mo~os y tablas : Como
Francisco
Javier, la cual funcionó como parroquia mientras ésta ultima
se puede advertir, de manera obvia y sencilla se p_r~tsa un ~rden diferenle
en la selección de espacios del conjunto edificado. Ciertamente, .se vivía su tercera etapa de reconstrucción, y las viviendas del colegio cuya
puntualiza en el documento ~ tlara d~parida_d entre la ~ n influencia en las edificaciones domésticas debió ser determinante. Un
"principal" y la "menos principal de la casa. La. pnmera, co~~1da en
dos plantas, recibió mejores terminados y matenales y se dec1d1ó que su 1 lsrael Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO

u Idem; Protocolo Núm. .969; Pág. 37.
13 Idem; Protocolo Núm. 983; Pág. 41.
•• Idem; Protocolo Núm. 966; Pág. 36.

MUNICIPAL DE MONTERREY 1726 - 1756; Primera Edición; Ayuntamiento de Monterrey;
Monterrey; México; 1986; Protocolo Núm. 1710; Pág. 25 y 26.
1
Israel Cavaz.os Garza; ESBOZO HISTÓRICO DEL SEMINARIO DE MONTERREY;
Universidad de Nuevo León; Centro de Estudios Humanlsticos; S/ F; Pág.2.

�406

407

documento revelador que detalla una "vista de ojos" realizada al edificio
en 1711, nos permite recoger las impresiones del gobernador, don
Francisco de Mier y Torre, al describir la soberbia construcción. El
documento describe "la casa" (refiriéndose al conjunto formado por la
capilla y el colegio), " ...la cual consta de iglesia con sacristía muy capaz
(amplia), del señor San Francisco Xavier, y la vivienda (los dormitorios) en
clausura (en claustro) con cuartos bajos, que constan ser los fabricados de
siete, capaces y fuertes, para clases, refectorio y vivienda, una sala capaz y
un cuarto sobre la sacristía, con su corredor y el solar es bastante patio,
empezada la una cabecera del portal, (el testero o ábside), cuya fábrica se
ha de cerrar en circuito de cuatro paredes (sic), como están levantadas
(desplantadas) por la cabecera de la iglesia en todo su altor (su altura), y la
otra cuadra por donde están los cuartos y dormitorios fabricados, y la otra
cuadra levantada con los otros cuartos bajos, y por lo que mira a la fachada
de la portada con una puerta grande y hasta la mitad levantada la pared
con que cierra la clausura, cuya fábrica consta de piedra toda, fuerte y
decente ..."17
Sabemos que el tipo de piedra utilizada para construir las
habitaciones del colegio fue de la que hoy llamamos sillar, material
calcáreo muy apreciado en la ciudad y vinculado a su arquitectura hasta
principios del presente siglo. El sillar fue una alternativa interesan_te para
los constructores -considerando la facilidad con la que se podía d1Sponer
de él, esto es, costeando su corte y traslado de alguna de las canteras de la
Loma Larga o del subsuelo de la ciudad. Seguramente, para llevar a cabo la
obra, los constructores se basaron en algún plano proporcionado por los
mismos religiosos. En conclusión encontramos, por primera vez en la
ciudad, habitaciones de traza colonial, de vastas dimensiones y, aunque
inconclusas en el momento en que fue registrado el documento, de una
definitiva estructura de piedra. Desde el punto de vista arquitectónico, esto
constituyó un avance definitivo para la historia de la ciudad.
El conjunto edificado ocupaba una manzana comple~, por lo que
su aspecto debió haber sido muy imp1:esionante para los habitante_s de la
población, tanto, que el in).p~:mente edificio ,~egó a -~,r refen~o _en
documentos de principios del siglo XVIII como El Palacio . La ubicación
exacta del colegio se circunscribía por las actuales calles de Morelos,
11

Israel Cavazos GaTZA; Cortesia tomada de: ESBOZO HISTÓRICO DEL SEMINARIO DE

MONTERREY.

F,cobedo, Padre Mier y Parás. En esa manzana, la capilla se erguía sobre la
esquina de Morelos y Escobedo mientras el colegio se levantaba sobre
Morelos y Parás. El generoso espacio había sido cedido a los jesuitas, por
mediación del padre López Prieto en 1713. Más tarde, hacia 1714, don
Francisco de la Calancha y Valenzuela hizo una petición a la ciudad para
hacerse de más tierras contiguas al edificio que fueron destinadas al
Colegio de Jesús. En· esas tierras se formó una hermosa huerta muy
pondrada en crónicas del siglo XIX. Desafortunadamente, fue abandonado
por los jesuitas en el año de 1746 y, a partir de entonces, su derrotero fue
muy inestable. Hacia el año de 1768, en cumplimiento de una capellanía de
doña Leonor Gómez de Castro, se estableció en el colegio la cátedra de
"gramática"; luego seria cuartel militar y finalmente Palacio de Gobierno
hasta la terminación del actual. El gran edificio, después de recibir
diversas intervenciones, desapareció en el olvidadizo siglo XX.
Aun cuando no podríamos precisar la influencia del colegio sobre
otras construcciones de piedra en la ciudad, a partir del primer cuarto del
siglo XVIII, se multiplicaron los testimonios de casas habitación
construidas con ese material. Esas referencias se hicieron cada vez más
frecuentes hasta la llegada del auge comercial en el siglo XIX, justo cuando
se logró la mayor producción arquitectónica de piedra de sillar. Uno de los
primeros ejemplos de edificaciones domésticas de piedra lo encontramos
en el año de 1725. La referencia se detalla como parte del testamento del
sargento mayor Antonio López de Villegas, quien estuvo casado con Maria
González Hidalgo. La nota describe dos casas, "una cercana de la otra,
calle de por medio, haciendo esquina con la plaza". La primera de éstas, se
componía de once habitaciones "y en ella (había) el adorno de santos y
demás ajuar". La cita anterior merece en sí un estudio por separado debido
a que encontramos, por primera vez, referencias de un decorado en una
edificación privada. La otra vivienda, que se encontraba a un lado de la
casa de María González Hidalgo, se componía de doce piezas "con un
corredor todo de cal y canto ..." .18 Debemos aclarar que existen diversas
acepciones del término "cal y canto" y hemos decidido utilizar la mas
acreditada en la época que estamos analizando. Esto es, muros construidos
a base de cortes de canto de piedra y mortero de cal. Recordemos que la cal
era la base de los morteros que permitían hacer una gran variedad de
mezclas para la construcción. Estas se utilizaban frecuentemente para
11

lsrael Cavazos Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS .. .1700-1725; 1973;

Protocolo Núm. 1637; PAg. 225 y 226.

�408
409

impermeabilizar los techos, para preparar los aplanados de muros, o
sencillamente para formar una mezcla cementante. El término "cal y
canto" se distinguía de otra forma igualmente aplicada en aquella época la
cual combinaba "piedra y lodo", referida claramente en la construcción del
convento franciscano de San Andrés. De esta manera el "cal y canto", como
sinónimo de piedra de sillar, es mencionado en algunas de las edificaciones
más importantes de la ciudad, como la construcción de la antigua
parroquia hoy Catedral de Monterrey.
La arquitectura doméstica seguía su propia evolución.
Precisamente, hacia el segundo tercio del siglo la plaza de armas estaba
prácticamente flanqueada por hileras de casas en sus frentes norte y sur.
También había edificaciones privadas a los costados de la parroquia y a un
lado de las casas reales. Los documentos de la época detallan que la piedra
se trabajaba con más frecuencia y comenzaba a sustituir al adobe de los
primeros años del siglo. Analicemos, por ejemplo, la nota que describe la
casona de quince habitaciones de María Báez de Treviño en 1728: "lo más
principal de toda ella (la casa)(está) fabricado de cal y piedra" -este último
término se usaba indistintamente por el de "cal y canto".19 La siguiente
cita, en la que se hace referencia a la casa del capitán Andrés Fernández de
Tijerina fechada en 1747, nos muestra parte del ambiente que~ formó en
las calles alderredor de la plaza y el definitivo interés de los habitantes por
contar con mejores habitaciones. Según el documento la casa se encontraba
junto a las casas reales en la acera poniente de la plaza y ha~ia ,~I sur
colindaba "con la acequia real que corre por la calle de San Francisco (hoy
calle Jrdón). Su construcción fue "labrada de piedra ... la cual fabricó el
referido capitán..." 20

La vivienda de oficios y quehaceres.
Las viviendas que se construían en la ciudad guardaban en sus
espacios, de hecho, las actividades productivas que se llevaban a cabo. Los
distintos oficios que se practicaban requerían de instalaciones adecuadas
para cumplir con sus funcio_nes y, éstas, usualmente, se realizaban en las

mismas fincas habitacionales. Por ejemplo, la nota que hace re&amp;!rencia al
testamento del h~rrero Marcos Peña en el año de 1726 muestra, justamente,
algunas adaptaciones que fueron necesarias en ese caso particular y que,
d~ ~era general, debían sufrir los edificios domésticos de esa época. La
vivienda se componía de varias habitaciones: "una sala, un aposento alto y
dos .bajos y una cocina dentro (de la casa), techado todo de morillos y
carnzo
·
, ... y la fragua con sus hornillas y demás menesteres". La finca
1
me ~ia c,~atro solares _urb~~s. Marcos Peña heredó la fragua a su hijo
Matias P'.11"ª que s~ disipar nada de ella trabaje y pague mis
dependencias, manteruendo a su madre y asistiendo a sus hermanos" . La
sociedad económicamente productiva transformó así sus habitaciones
privadas_para cumplir con el determinado oficio o giro de trabajo que cada
uno desempeñaba. De esta forma se acondicionaron las instalaciones de
n:iuchas viviendas para hacer posibles las tareas que se practicaban en la
ciudad: zapateros, herreros, carpinteros, alarifes, tejedoras, sastres, etc.
Esto mismo debió transformar la arquitectura básica de la ciudad.21
El perfil urbano de Monterrey seguía contando también con
edificaciones defensivas y preparaciones militares debido al alarmante
estado de guerra con los indios que aún se vivía. Algunas fincas urbanas,
como estrategia de defensa, habían levantado torres dentro de sus predios.
Recordemos, por ejemplo, la anotación al respecto citada en la casa de la
señora González Hidalgo en el documento de 1716: " ... su cocina, corral y
una torre, y debajo otro aposento" . De la misma forma, según se hace
constar en testimonios de la época, se habían construido otras estructuras
similares en la población. Un testimonio, fechado en el año de 1738,
registra la descripción de la casa del capitán Blas de la Garza (descendiente
del anterior) compuesta de "una sala, un aposento y una torrecilla que
sobre este se edificó..." La torre se había levantado por la calle real a
espaldas del colegio que, durante algún tiempo en ese tramo, se le conoció
como "calle del calvario".22 En otro documento fechado algunos años
después (1747), se describe nuevamente la misma torrecilla " ... techada de
tres piezas...", es decir, con suficiente espacio habitable en su interior. La
seguridad de los habitantes era guardada entre los muros de las mismas
construcciones. Aun cuando el estado de alerta constante que la ciudad
mantenía fue disminuyendo con la fundación del Nuevo Santander, esta
situación no desaparecería del todo sino hasta principios del siglo XX. En

1, Idem· Protocolo Núm. 1638; Pág. 226 - 228.
IsraeÍ Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SINTESIS DE LOS PROTOCOLOS...1726 - 1756; 1986;

20

Protocolo Núm. 2100; Pág. 185 y 186.

21 Idem;

22 Idem;

•

Protocolo Núm. 1642; Pág. 1 y 2.
Protocolo N úm. 1888; Pág. 100 y 101.

�410

411

·
arruynad"24p
os •
ostenormente,
en el año de 1740, Fernández de Jáuregui
vuelve a referirse a la ciudad en una consulta enviada al virrey donde
señala el número de familias que habitaban en el casco urbano de
Monterr~y en esa é~a: "sinquenta y ocho vesinos españoles, treinta y
quatro dichos de mestisos, y de mulatos veinte y uno". El total de familias
establecidas en la ciudad con sus sirvientes y esclavos sumaban ciento
trece. Esta cifra puede. aproximamos al número de edificaciones existentes
entonces en Monterrey.25

un momento dado, existieron planes en el siglo XVIll para establecer
"presidios" en el norte de México, lo que hubiera propiciado la edificación
de otros sistemas de defensa, sin embargo esos planes no se llegarían a
concluir.Z3

La ciudad a mediados del siglo XVIII

-'

,.,

Hacia el segundo tercio del siglo XVIII, la región sufría grandes
daños por los constantes ataques indígenas. A pesar de los visibles
esfuerzos de los habitantes y su gobierno, la realidad era un tanto
desalentadora. Esa y otras contrariedades hicieron que la consecución de
obras mayores de arquitectura en la ciudad fuera muy irregular. Durante
el segundo tercio del siglo se hicieron peticiones al gobierno colonial para
conseguir el apoyo militar que asegurara la paz en la región. El gobernador
Joseph Antonio Fernández de Jáuregui y el coronel Antonio Ladrón de
Guevara, ambos interesados en la colonización de otras zonas del norte de
México, presentaron informes al Virrey en los cuales se detallaba el estado
de conflictos que vivía la zona y que afectaba dolorosamente el desarrollo
de la población. La debilidad geográfica del Reino de Leon hacía
imprescindible la colonización de la sierra de Tamaulipas, refugio de las
escapadas indígenas y desde donde, periódicamente, se atacaban las
poblaciones de la región. El virrey De Güemes y Horcasitas recibió
múltiples solicitudes para llevar a efecto tal colonización, incluso las
enviadas por Fernández de Jáuregui y Ladrón de Guevara, y en el año de
1746, decidió otorgar esa autorización en favor del coronel José de
Escandón.
En el año de 1735, al enviar uno de aquellos informes al gobierno
colonial, Femández de Jáuregui describió así la ciudad: " ... muy buena su
p~ta, con su Plaza en quadro muy capaz (amplia) tiene su Yglesia
Parrochial.. (igualmente) ay en dicha Ciudad Convento de Nuestro Padre
San Francisco ...ay tamvien otro templo con titulo de Colegio de los Padres
de la Compañia de Jesús, el qual esta ,destechado ..." Más ade~te en el
documento menciona lo siguiente: "su vesitldario (sus habitantes) es
cortísimo (escaso)... Los edificios son pocos y algunos de ellos

La vis~ ruinosa y desordenada de la ciudad parece haber sido un
común denonunador en esa época. Algunos años después de los informes
de Jáuregui,. otro ~obernador, don Pedro de Barrio Junco y Espirella
encontró la c1ud~d mu~ demolida, a causa de un temporal que por el año
pasado de setescientos cmcuenta y uno derribó sus casas, comprendiendo
entre ellas la de gobierno y la cárcel" (es decir, las casas reales). Esta nueva
catástrofe obligó al cabildo de la ciudad a reunirse improvisadamente en
las c~s del prop_io gobernador en tumo. En esa misma época, se
formalizó la ocupación del llamado "barrio de arriba" ubicado al poniente
de la plaza "entre las dos calles Reales" de Hidalgo y Morelos.26

~ _c olo~ción de Tamaulipas, a mediados del siglo, fue señalada
por el distinguido cosmógrafo del siglo xvm, José Antonio Villaseñor y
Sánchez, como un "freno de los bárbaros, que hasta ahora han habitado
estos_ países (~e~ones), hostilizando el Reino de León", según apunta
Rod?g~ Mendmchaga. 27 En efecto, la colonización de Tamaulipas alejó a
los mdigenas más allá del río Bravo haciendo más difícil y menos
frecuentes sus ataques a estos territorios. Sin embargo, el gran entusiasmo
que despertó la nueva tierra hizo también que mucha gente siguiera a
&amp;candón en su marcha colonizadora originando, como se sabe, una
impactante despoblación de la ciudad de Monterrey. Desde el año de 1753
hasta el de 1756 la ciudad disminuyo sus habitantes de tres mil a un poco
menos de mil.
11

Josseph Antonio Femández de Jáuregui Urrutia; DESCRIPCIÓN DEL NUEVO REINO DE
ILON_ (1735 - 1740); Primera Edición; Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios
Sapenores de Monterrey; Monterrey, México; 196.3; Pág. 19.
11 ldem; Pág. 92.
11

23

Rodrigo Mendirichaga; LOS CUATRO TIEMPOS DE UN PUEBLO NUEVO LEON EN LA
HISTORIA;Prim~ra Edición; Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey;
Monterrey, México; 1985; Pág. 155.
11
ldem; Pág. 151.

Idem; Protocolo Núm. 2102; Págs.186 y 187.

•

�413
412
No obstante, dos descubrimientos mineros atrajeron nueva gente a
estas regiones y se repoblaron algunas zonas del Reino. En el año de 1757,
un año después de otra gran inundación de la ciudad por el río Santa
Catarina, se comenzaron a trabajar las minas de San Antonio de la Iguana
en el municipio que actualmente es Lampazos y, con esto, se estableció
también un correo periódico entre la ciudad de México y Monterrey.
Algunos años más tarde se descubrieron las minas ~e ~ ~los ~e
Vallecillo, en el año de 1766, con lo que se incrementó la uurugrac1ón hacia
el Reino y la ciudad. Aun cuando aquellas minas tuvieron sus momentos
de buena producción, considerando que su existencia fue efímera y difícil,
fue la ganadería la industria que alcanzó los niveles de economía más altos
en aquella época. Se sabe de potentados ganaderos del siglo XVIll quienes
llegaron a tener más de cien mil cabezas de ganado pastando en las
llanuras del reino.
Arquitectura Propia
El inventario de materiales y técnicas en la construcción
habitacional se fue incrementando gradualmente hacia el final del tercer
cuarto del siglo. A pesar de la brusca interrupción causada por la
despoblación del reino, la ciudad de Monterr~y fu~ recuperando su
crecimiento con lo cual se restituyó el avance arqu1tectóruco.
Las grandes casas coloniales contaban ya, en algunos casos, con los
implementos arquitectónicos mas útiles y confortab~es de ~ época. Sus
estructuras eran seguras, sus espacios amplios y bien ventilados y sus
terminados se mantenían en buen estado. Atendiendo a la manera en que,
generalmente, era descrito un edificio en aquella época, se p~dria ,~ecir_qu.e
este se acreditaba de acuerdo con la calidad de su construcción o fabnca ,
así como la de sus "maderas" y "herrajes", elementos indispensables que
se señalaban desde entonces al evaluar una edificación. La "fabrica" o
co~trucción del edificio, la formaban sus muros y cimientos,
fu~r~ de
adobe o de piedra de sillar. También eran parte de la fa~nca , el
"hormigón" para impermeabilizar los techos, el mortero para aJUS~ los
cortes de piedra y las mezclas o "pastas" para "enjarrar" o '.' zarpear' _los
paredones coloniales. Las "maderas" se utilizaban para fabncar todo tipo
de ventanas y puertas así como para elaborar las vigas y tablones de ~
cubiertas y entrepisos. Algunas piezas de mad~ra -~r'.1° ~bradas, es dear,
de talla" 0 también del llamado comúnmente COJinillO o entabla~o. Los
portones, usaban postigos "de abrir y cerrar" y algunas ventanas tentan

:,ª

11

vidrieras -seguramente importadas a la ciudad desde Zacatecas o San Luis
Potosí- Por su parte, los "herrajes" de las piezas de madera, como los
•goznes" o las cerraduras de puertas y ventanas con sus respectivas llaves,
permitían el funcionamiento adecuado de muchos utensilios cotidianos de
]as viviendas. Algunos de estos, sencillos o decorados, fueron fabricados
seguramente en la ciudad.
No podriamos decir que la totalidad de las casas coloniales de
Monterrey contaban con los beneficios de esas y otras mejoras importantes
ala llegada de los prelados. El paisaje urbano de la poblacion debió ofrecer
a los obispos una vision híbrida de construcciones de adobe y sillar asi
romo de palizadas y cubiertas de paja o "jacal". Las grandes casonas
señoriales estaban ditribuidas en los alderredores de la Plaza de Armas asi
romo en los primeros barrios que se formaron al poniente de lo que hoy es
la Plaza Hidalgo. De la misma forma, se habian poblado las calles Reales
de Hidalgo y Morelos y otros caminos de acceso a la poblacion. Hacia los
extremos, estaban ubicadas las casas mas sencillas y, fuera del casco
urbano, se hallaban las estancias y haciendas.
El sillar extraido de las entrañas de Monterrey tomo finalmente el
sitio que le correspondía. Su consistencia lo hacia un material reutilizable
muchas veces, como lo prueban documentos históricos del ayuntamiento
y, por lo mismo, altamente apreciado y económicamente valioso desde
aquellos años. El adobe aún se consideraba, por su comprobada eficiencia
y rapidez de colocación, el material idóneo para levantar habitaciones de
economía media o, quiza, las de uso temporal. Igualmente, con el tiempo,
llego a combinarse en una misma edificación con el sillar. Es decir, el adobe
nunca perdió su lugar intermedio entre la vivienda primitiva de palizadas
yjacal y la confortable y segura habitación de sillar. El uso del barro, como
matrial comun en la construcción, habia tambien evolucionado al punto de
que su aplicacion en bajantes de agua, tejas, almenas, ladrillones y pisos
era cada vez mas frecuente. Todos estos materiales y las tecnicas que se
requerian para su correcta aplicación existían ya en Monterrey antes de la
llegada de los obispos.
El edificio mas importante de aquellos años lo fue , sin duda

alguna, la casa que compró don Pedro de Barrio al general Antonio Garcia
Coello en 1746. Esta casa, que hoy se le conoce como Casa del Campesino,
la adquirió y habitó el tambien gobernador don Ignacio Ussel y
Guimbarda. Según apunta Israel Cavazos, Ussel y Guimbarda debió

�414
completar la construcción de la gran casa entre 1764, fecha en que inicia su
gestión gubernamental, y 1769, año en que conb'ae nupcias con doña Maria
Josefa de Larralde. La magnitud e importancia de la vivienda sobresale a
simple vista en el plano de la ciudad desarrollado por Joseph de Urrutia en
el año de 1765. En tal documento, al oriente de la Plaza de Armas, el
edificio es señalado como "casa del gobernador".

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El testimonio que hemos tomado para ilustrar la casa de Ussel y
Guimbarda está fechado en el año de 1773 y dice lo siguiente: "la casa que
fue de la morada de dicho señor don Ignacio (Ussel y Guimbarda)
comprensiva (comprende) de veinte y cuatro piezas de todos tamaños, yen
ellas veinte ventanas grandes de talla, con sus puertas, seis medianas, con
vidrieras y cinco dichas sin ellas; diez y nueve puertas engoznadas con sus
marcos; dos dichas grandes, la que sirven de zaguán, con clavazón, grande,
herraje de fierro y postigos y la de la cochera , regular, todo con piso de
ladrillo, construida de cal y canto y dichas puertas con veinte llaves; dicha
casa circundada de almenas de barro de colores y en el centro del patio una
noria, con su arte para sacar agua" .28 Como puede advertirse, el avance
constructivo que presenta esta histórica descripción acumula,
seguramente, las experiencias que se habían gestado tanto en la ciudad
como en las edificaciónes de las grandes haciendas ganaderas de la región.
Israel Cavazos complementa asi los datos sobre la vivienda tomados de los
inventarios y avaluos de la propiedad al morir el gobernador en 1772: "En
el techo habia 85 vigas de madera y 897 tablas. De las 37 puertas, 7 eran 'de
talla' . "La casa tenia 25 ventanas; 7 de éstas ' voladoras de bolillo de
madera de mezquite nuevas; 12 chicas de pino". "Hacia la calle, al norte,un
frontispicio de dos varas de alto'. El edificio tenia mas de 160 almenas de
varios colores, una cocina y trascocina, caballerizas, cochera y carpintería,
toda· la construcción rodeada de una barda de mas de 250 varas (2
kilometros) de largo.29 A través de la magnifica descripción de esta casa,
hemos recorrido 150 años de la historia arquitectónica de la ciudad. El
edificio en sí, representa la anticipación del porvenir inmediato que se
29Jsrael Cavazos Garza; CATALOGO Y SÍNTESI~ DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNICIPAL DE MONTERREY 1756·- 1785; Primera Edición; Ayuntamiento de Monterrey;
Monterrey, México; 1987; Protocolo Núm. 2435; Pág. 75 y 76.
29 Israel Cavazos Garza; Casa del Camptsino alberga historia local. Articulo. Periodico El Norte:
10 de diciembre de 1992. Citado por Juan Roberto Zavala; LA VIVIENDA EN LA HISTORIA
DE NUEVO LEÓN (SIGLOS XVII, XV111 Y XIX) Edicion conmemorativa IV centenario de la
Ciudad de Monterrey; Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores
Delegación Nuevo León.

415

daría con el establecimiento de la sede episcopal en el reino. La enorme
vivienda fue convertida en hospital por el obispo Llanos y Valdés a fines
del siglo XVIII y, mas tarde, funcionó como convento y escuela de niñas. El
edificio es un testimonio activo de la ciudad que merece su conservación y
cuidado.
Desde el punto de vista histórico, la vivienda de aquellos años no
fue únicamente un resguardo contra las vicisitudes climáticas, el enclave
geográfico y los enfrentamientos bélicos con los indígenas. Igualmente, a
través de su evolución arquitectónica, sirvió de asiento para desarrollar
una comunidad entera. En esa vivienda se impulsó algún oficio artesanal y
se realizaron otras actividades productivas de la población. A travez de su
evolución como arquitectura se encontraron mejores usos y técnicas para
los materiales utilizados en la región, se consiguió tambien una mayor
durabilidad de los edificios, asi como el principio de una apreciación
estética de su expresión arquitectónica. El color, el decorado, las mezclas
de aplanados de muros, la herrería y la carpintería ya formaban parte del
ritual constructivo de las viviendas de Monterrey al llegar los primeros
obispos a la ciudad. En síntesis, podemos asegurar que, en el periodo que
hemos analizado, se elaboró una arquitectura franca con carácter y
modismos propios de la ciudad y la región la cual, en el siglo XIX, llegaría
a su plena madurez.

�417

FRANCISCO BAÉZ TREVIÑO y GREGORIO SALINAS BARONA o
BARAONA, PRIMEROS GOBERNADORES DEL xvm EN EL
NUEVO REYNO DE LEÓN.
SU E.5TUDIO HISTÓRICO-SOCIAL EN FUENTES PRIMARIAS.
Ma. Luisa Rodríguez-Sala
Colaboración de:
Rosalba Tena V., Patricia Alfaro y
Jesús Lozada G.

En estancia de investigación durante el otoño de 1996 en dos
archivos españoles, el General de Indias en Sevilla (AGI) y el Histórico
Nacional en Madrid (AHN), quien coordina el proyecto del cual este
trabajo es parte de uno de sus subproyectos1, consultó y analizó la
información disponible acerca de quienes gobernaron el Nuevo Reino de
León. Durante esta fase de trabajo se abarcó el periodo del XVIII que cubre
las décadas previas a la implantación de las reformas borbónicas 2• La
subsecuente búsqueda en el Archivo General de la Nación de la ciudad de
México (AGN) ha permitido ampliar aún más esta información
historiográfica. Ha sido en esta fase de investigación en la cual han
colaborado eficazmente los becarios del proyecto, quienes aparecen como
colaboradores de este trabajo.
Por razones metodológicas limitamos el periodo del siglo XVIII
hasta los años previos a la constitución de las Provincias Internas, ya que la

1

.- Fuentes Historiográficas para el Estudio de los Gobernadores del Nuevo Reyno de León del Siglo
XVIII: 1700-1775.
1
.- En etapa anterior concluimos el mismo tipo de análisis para el XVIl, aparece en: La
Expansión del Septentrión Novohispano, Siglo XVII, Apéndice Documental, Instituto de
Investigaciones Sociales, UNAM e Instituto de Documentación de Coahuila, Saltillo, Coah.
1997.

�418
investigación de la cual este trabajo constituye una de sus partes 3, cierra su
fase actual, precisamente, al término del periodo previo al que puso en
marcha las reformas borbónicas y que, justificadamente, constituye una
nueva etapa en la historia del septentrión novohispano.
En el presente trabajo incluimos, por razones de espacio, solamente
los dos primeros gobernadores del siglo en estudio. Los hemos
seleccionado del subproyecto ya concluido, en el afán de una ordenación
cronológica, la cual pueda ser el inicio de una serie de artículos; que,
sistemática y paulatinamente, cubran el análisis histórico-social del
ejercicio del poder de subsecuentes gobernadores.
Para cada uno de ellos, proporcionamos, como preámbulo, un
resumen de las actividades de los personajes, basado en obras secundarias,
principalmente, la de don Israel Cavazos Garza 4 y, secundariamente, la de
Ricardo Covarrubias 5 •
De inmediato pasamos a la exposición, análisis y resumen de las
fuentes primarias localizadas expresamente para esta investigación, las
cuales, en la mayoría de los casos, confirman y amplían la información
secundaria.

1.- FRANCISCO BÁEZ TREVIÑO, (1703-1705 y 1714-1718).

419

El gobernador Pedro Fernández de la Ventosa lo comisionó en

1689 para que, con el grado de capitán de arcabuceros de a caballo
solocara el levantamiento de los indios de la sierra de Tamaulipas. El 25 d~
enero de 16~8 el gobernador Juan Pérez Marino le ascendió a sargento
mayor del remo y sus fronteras. Un año más tarde, el 28 de noviembre de
1699, el siguiente gobernante, Juan Francisco de Vergara y Mendoza le
oombró su teniente de gobernador por ser persona de toda satisfacción
suficiencia, calidad, méritos y experiencia. Ya para ese año era sargen~
mayor reformado, esto es, que debería salir a campaña exclusivamente con
el gobernador. En 1703 al fallecer Vergara y Mendoza lo sustituyó con el
carácter de interino y recibió el nombramiento del Virrey Duque de
Alburquerque con fecha del 3 de febrero del siguiente año. Poco después,
en el verano, practicó la visita general de los territorios a su cargo, el cual
desempeñó hasta mayo de 1705, fecha en que entregó el mando a Gregario
de Salinas Varana o Varaona.
. En 1714 volvió al gobierno con carácter de propietario,
sustituyendo a Francisco de Mier y Torre. Durante este periodo de su
mandato tuvo serias dificultades con el juez de comisión, el licenciado
Francisco de Barbadillo, quien lo encontró involucrado con los
encomenderos en la esclavitud y maltrato de los indios de las misiones.
Fue llamado a la capital en donde sostuvo un duelo con uno de los oidores,
ocasión en que fue severamente reprendido por el virrrey; volvió a
Monterrey sumamente enfermo de "perlesía" o parálisis acompañada de
temblor. En julio de 1718 entregó el gobierno a Juan Ignacio Flores
Mogollón.

Según los dos autores consultados se trata del primer gobernador
nacido en Nuevo León. Cavazos anota: Nació en Monterrey hacia 1648,
hijo del capitán Francisco de Treviño y de Lucía de Benavides. Intervino en
numerosas campañas de pacificación, particularmente en la de los
janambres en el Valle de San Antonio de los Llanos, acudiendo con 30
hombres, armados por su cuenta. Ocupó diversos cargos en Monterrey,
procurador en 1688, regidor en 1692, 93, 96 y 97 y alcalde ordinario en
1694. Fue también síndico de los Conventos del Nuevo Reino de León por
la Provincia Franciscana de Zacatecas y tesorero de la Santa Cruzada.

Siguiendo a Cavazos sabemos que fue casado con doña Catalina de
Maya y que otorgó testamento el lo. de julio de 1726. En ese documento
dispuso se le dijesen mil misas en el altar del Perdón de la Catedral de
México. Además, dejó importantes legados, entre éstos algunas cantidades
para el colegio de los jesuitas y para el culto de la Virgen del Nogal (o del
Roble). El 6 de julio de 1726 fue sepultado en la capilla de San Francisco
Javier de la iglesia de la Compañía de Jesús 6•

Mecanisnws de conocimiento, dominio, integrad6n y expansión territorial en el septentri6n
novohispano, investigación auspiciada por CONACYf, PAPIIT de la UNAM y Gobierno del

amplia la que cita Cavazos, este autor menciona sólo a dos de sus hijos:

J ••

Estado de Coahuila.
' ·· Israel CAVAZai GARZA, Diccionario Biográfico de Nuevo I.e6n, Universidad Autónoma de
Nuevo León, Capilla Alfonsina, Biblioteca Universitaria, Monterrey, México, 1984, 2vols. y
' ·· Ricardo COVARRUBIAS, Gobernantes de Nuevo Le6n (1582-1961), Monterrey, N .L. s/J.

En cuanto a sus descendientes la información que hemos analizado
}osé Lorenzo Báez Treviño y Juan Bautista. El primero nació en Monterrey,
'·· Israel CAVAZai GARZA, Diccionario Biográfico de N11roo Le6n..., tomo I, p.39.

�420

421

fue bachiller y en 1722 era capellán del Real Presidio de San Agustín de
Ahumada en la Rinconada. En 1778 fue acusado de irrespetuoso con el
gobernador Melchor Ocampo Vida! de Lorca y Villena. El segundo
~bi~ originario de la capital ~el Reyno, fue ~lesiástico, presbítero y
licenciado, se ordenó en GuadalaJara y tuvo la licenciatura en Sagrados
Cánones. El 31 de enero de 1734 el doctor Nicolás Carlos Gómez de
Cervantes, obispo de aquella ciudad, le nombró cura de encomienda,
vicario y juez eclesiástico de Monterrey. Fue, además, notario apostólico
del Santo Oficio y comisario de la Santa Cruzada. Murió en Monterrey el
11 de abril de 1764, fue sepultado en el presbiterio de la parroquia, la
catedral. En su testamento, otorgado tres días antes de su muerte, dispuso
fabricar un frontal de plata, dos atriles y el palabrero de plata para el altar
de Ntra. Sra. de los Dolores. Dejó también algunos ornamentos 7 •
En otra fuente secundaria 8 se amplia la información familiar, en
ella se asienta que uno de los hijos del gobernador, el bachiller Pedro
Regalado, solicitó su limpieza de sangre para poder optar por las sagradas
órdenes, En la información que al respecto rindieron los testigos se aclara
que los padres de la esposa de Báez Treviño fueron el alférez real, don Juan
de Treviño Navarro y doña Ana de Maya y que, por ambas líneas, los
ascendientes fueron muy conocidos y de importantes linajes de españoles y
cristianos viejos. El matrimonio de Báez Treviño y doña Catalina tuvo
otros hijos, de cuyas actividades, daremos cuenta más adelante.
Parte de las informaciones anteriores están confirmadas por los
documentos que hemos localizado y analizado en AGI y AGN. Su
contenido lo agrupamos en rubros que cubren desde el aspeto familiar
hasta el social, con especial énfasis en el desarrollo de los procesos que
contribuyeron a la integración territorial y al poblamiento en el septentrión
novohispano.

1.- Aspectos Familiares.-

sin embargo, proporciona valiosos datos familiares, personales y de la
carrera político-militar del gobernador que amplian los hasta ah
·d Se
ora
ronoc1 os. encuentran bajo la signatura:
INDIFERENTE, 234 de 1759. Relaciones de Méritos de personas
eclesiásticas.
. . Fue ~resentada en Madrid el 9 de marzo de 1750 y su consulta y
análisIS p~nruten c~~tatar que los padres del gobernador fueron el capitán
don Francisco Trevmo y doña Lucía Báez de Benavides.
.
E~ cuanto al pad:e tenemos documentado que ejerció cargo de
DJ1portanc1a en el septen~ón, consideramos que se trató del padre y no del
gobernador, ya que en runguna de las fuentes, primarias o secundarias se
da noticia de que ~áez Treviño hubiera desempeñado tal cargo. El nombre
que aparece repetidamente en la fuente 9 es el del capitán don Francisco
Treviño y su contenido habla de petición de residencia por posibles cargos,
en su contra y en la de sus ministros, oficiales, e incluso, abarca al Cabildo
de la Villa de Santa Fe.
Según la referencia del General de Indias, confirmamos que estuvo
casado con doña Cathalina de Maya y Treviño cuyos progenitores fueron
el capitán y alférez real don Juan Treviño y doña Anna de Maya, los cuales
y demás sus ascendientes han sido tenidos y reputados por cristianos
~s, limpios _de toda mala raza de moros, judíos, penitenciados y de los
recién convertidos a nuestra Santa Fe y fueron españoles ascendientes
inmediatos de los primeros conquistadores de la Nueva España y como
tales obtuvieron varios empleos honoríficos en aquel Reyno.
.,

De acuerdo al mismo legajo, el matrimonio formado por quien

sena gobernador y doña Catalina tuvo varios hijos, se mencionan los
siguientes: Juan Bautista, Francisco, Joseph Xavier, Miguel, Ignacio y Pedro
Regalado. De cada uno de ellos se proporcionan datos referidos a sus
actividades, los que, expuestos en, forma resumida, completan la

La única fuente de AGI relacionada con el gobernador está

ubicada en información correspondiente a uno de sus hijos, Juan Bautista;

'·· Ibidem., p.39.
.
•.· Lilia E. Villanueva de CAVAZOO, Familias de Nuevo León, Su limpieza de sangre, Archivo
Municipal de Monterrye, Monterrey, N.L, 1993., pp.41-44.

'·· AGN, REALFS CÉDULAS. DUPLICA~, Vol 31, Exp. 278, F.260v.-264, del 11 de febrero
de 1677:
Residencias: Ordenando que se tome residencia a Francisco Treviño, ex-gobernador del
Nuevo México, así como los demás funcionarios que colaboraron con él en su gobierno.
Nuevo México.

�422

423

información acerca de la familia del gobernador, muchos de ellos hasta
ahora desconocidos. En documento localizado en AGN a¡&gt;arece
mencionada, probablemente, la única hija mujer del matrimonio, doña
Josefa Báez Treviño.
La información sobre los hijos del matrimonio señala que:

Juan Bautista estudió toda la Philosophia en el Colegio de los
Jesuitas de la ciudad de Durango, de ahí pasó a la de México en donde
ingresó a la Real y Pontificia Universidad para cursar Sagrados Cánones,
en esa institución recibió el grado de bachiller en esa facultad el 'Zl de abril
de 1725. Se ordenó de presbítero y, en 1728, obtuvo licencia para predicar
en la diócesis de Guadalajara y en 1735 la obtuvo para continuar la
predicación en otros sitios. Fue propuesto en segundo lugar para los
beneficios curados de la Diócesis de Guadalajara y para la provisión de la
Villa de la Purificación y, en tercero, para la del Real de San Pedro de Boca
de Leones en el Nuevo Reyno de León. En 1732 fue teniente de vicario y
juez eclesiástico en la ciudad de Monterrey y sus partidos y cura de la Villa
de Santiago del Saltillo, así como comisario y notario de la Santa
Inquisición.
Francisco, sirvió de capitán de campaña y ejerció el empleo de
Alcalde ordinario de Monterrey. Joseph Xavier fue alférez de milicia en la
capital neolonesa en donde también desempeñó el cargo de a1calde
ordinario y tesorero de la Santa Cruzada. Miguel fue procurador general
de la ciudad de Monterrey. El reverendo padre Ignacio fue religioso de la
Compañía de Jesús, maestro de filosofía en la ciudad d~ Méxic~, de
teología en la de Durango y Rector del Colegio de San Francisco Xavter en
Monterrey. El bachiller don Pedro, quien llevó como se~do nombre~ de
Regalado, fue vicario y juez eclesiástico de la Villa de Santiago del Saltilloy
comisario de la Santa Inquisición.
En cuanto a la única hija mujer del gobernador la información

Interesante documento 10 en el cual, a partir de la sucesión al
disfrute de una capellanía con capital de 4 mil pesos y obligación de treinta
misas anuales por el alma de su fundadora, sabemos que ésta lo fue la
hermana de los clérigos bachilleres don Pedro Regalado y don Juan, y,
consecuentemente, hija del gobernador. Designó al primero de sus
hermanos como su albacea junto con don Pedro de Cuéllar y se la adjudicó
a su sobrino, el bachiller don José Lorenzo Báez Treviño a fin de que, con la
pensión proveniente del capital, pudiera ordenarse sacerdote, lo que hizo y
continuó el goce del dinero de la capellanía por el resto de su vida, que
debió no haber sido larga. No se aclara en el texto de quién fue hijo este
bachiller. Del texto se sabe que a la muerte de su primer beneficiario la
capellanía pasó a los hermanos clérigos de la fundadora, primero a don
Pedro Regalado y al fallecimiento de éste, a don Juan.
A partir de este momento se produce ya el pleito por la sucesión
del disfrute económico, el cual, pasó a línea de no parentesco, en los
descendientes del otro albacea testamentario de la fundadora.

2.- Carrera Militar y Política del Gobernador.La relación de servicios y méritos de su hijo señala que:

Don Francisco Báez Treviño fue Brigadier de la ciudad de
Monterrey, alcalde ordinario en ella, capitán y sargento mayor de campaña
dos veces, tesorero de la Santa Cruzada, otras dos, Gobernador y Capitán
General del mismo Nuevo Reyno de León, y una, teniente del propio
empleo. Acudió con su caudal, asistencia personal y solicitud para la
fábrica material de la Iglesia parroquial de esa ciudad. Ejerció varias
comisiones de las que dió buena cuenta para reprimir el orgullo de indios
sublevados del Real de las Salinas, e inquietudes de los indios cenizos y
agazapaes. Contribuyó con otros a que se labrara una vajilla que se remitió
para el rey en 1717.

sobre ella procede de:

• .• AGN, BIENES NAOONALBS, Vol. 892, Exp. 16, Fs. 15-29, año de 1788: Autos fo_chos por ti

Br. Don José Ftmando Florn, domicílilll'io dtl Nuevo Reino dt León con ti Br. Don José Monz6n, sobrt
tl dtrtcho a la capellanía qiu fundó Doila Josefa Batz Trtuiño. Nuevo 1.Lón

�424

Si bien esta última frase no se relaciona con su carrera, si es
representativa de la estrecha relación que los gobernadores mantenían con
el monarca, de quien, finalmente habían recibido la merced del cargo.
En referencia de AGN u se complementa el desarrollo de su
carrera, ese importante documento acredita la primera designación como
gobernador de Báez Treviño y proporciona información adicional sobre
sus antecedentes ocupacionales. En primer lugar se deja establecido que
sucedió en el gobierno a don Juan de Vergara, por haber cumplido el
quinquenio por el cual se le había concedido el cargo. Que se le confirió el
empleo al nuevo gobernador en atención a su calidad, méritos y servicios
en el desempeño de los cargos como: Capitán de los soldados de a caballo
arcabuceros que se formó para combatir el levantamiento de los indios
chichimecas del Cerro de Tamaulipa, cargo que le fue expedido por el
gobernador del mismo Reino de León, don Pedro Femández de la Ventosa,
el 14 de junio de 1698. Poco después y en reconocimiento a su actuación en
ese levantamiento, fue designado por don Juan Pérez Merino con patente
del 25 de enero de 1698, como Sargento mayor del mismo Reyno y sus
fronteras. El siguiente gobernador, don Juan de Vergara, le encargó
diferentes acciones de guerra, ahora ya con el título de Teniente de
Gobernador de Capitán General del Nuevo Reyno de León, concedido el
28 de noviembre del mismo año.

Báez Treviño enfrentó las sublevaciones de los cenizos y gazapas y,
de acuerdo al documento, lo realizó con mucho éxito. A partir del
desarrollo de todas estas actividades, como se puede apreciar, de carácter
eminentemente militar, el rey le consideró con los méritos suficientes para
otorgarle la gobematura.
Resulta interesante rescatar de este nombramiento, las frases de
recomendación que en el mismo se incluyen, ya que son representativas de
los mecanismos implícitos en la política general del gobierno de _las
Provincias, no sólo de las septentrionales, sino en general de las. de Indias.
El rey le escribe:

REALES CÉDULAS. OUPUCAD05, Vol. 38, Exp.114, F.149v.-151, del 23 de ~brero 1703:
Nuevo Reino de León, Gobernadorts: Título de Gobmuutor y Capitán Gtneral de tstt Rtino qut St di6

11••

a Frandsco Bátz Treviño.

425

...esperando que tendréis siempre delante el servicio de Dios y núo
y bien de aquel Reino, procurando su perpetuidad, aumento y poblazón y
que los indios y Naturales de él sean convertidos a nuestra Santa Fe
Cathólica, sean bien tratados e instruidos y doctrinados en las cosas
tocantes a ella, mantenidos y amparado en justicia y que en todo lo demás
procederéis como de vuestra prudencia y buen celo se confía...que en la
gobematura que sucederéis se hagan fundación de Iglesias y
monasterios...evitéis los sacrificios de idolatrías y embriagueses y otro
pecados públicos cometidos en ofensa de Dios Nuestro Señor ...y no
tomaréis por vos o interpósitas personas dinero ni otros bienes de
comunidad prestados ni en otra manera, ni trataréis ni contrataríes con los
indios ni españoles en género alguno y procuraréis que los soldados y
personas que se ocuparen en las guardas, defensa de dicho Reyno y sus
Presidios sean bien disciplinados en las materias militares y los trataréis a
ellos y los demás mis vasallos que pobalren ese Nuevo Reyno con toda
benignidad, conservándolos en paz y manteniéndolos de justicia...
Se le concedió un sueldo, en cada un año por todo el tiempo que lo
sirviera, de dos mil pesos de oro de minas, pagados por mis jueces,
oficiales de mi Real Hacienda y Caja de la ciudad de Zacatecas desde el día
que tomáredes posesión del dicho Gobierno de los efectos de donde se han
pagado a los demás Vuestros antecesores y en la misma forrna ...Se le exigió
pagar la fianza que le fijara el Cabildo de Monterrey, someterse a la
residencia que le correspondiera y no ausentarse de su jurisdicción durante
el tiempo que durare su gobematura con ningún pretexto ni motivo y en
caso de necesidad inescusable debería solicitar la licencia al virrey, quien se
encargaría de hacerlo en la forma acostumbrada, en caso contrario, se le
multaría con 500 pesos.
Como era bastante frecuente durante esta etapa novohispana, el
pago de los salarios a los oficiales reales, especialmente, cuando ejercían su
puesto en regiones tan alejadas como las septentrionales, se retrasaba
considerablemente. No fue la excepción Báez Treviño, quien, además, solía
retardar los pagos a sus subalternos, es así que uno de ellos se vió obligado
a un reclamo oficial12• En líi solicitud conocemos que se trató de un
u .• REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 126, F.163v.-164, del 19 de diciembre de
1705: Nuevo Reino de León: Ordenando al gobernador de este Reino administre justicia a
Francisco Pérez Albornoz, pagador de los Presidios del Reino a quien el ex-gobernador
Francisco Báez Treviño no le liquidó sus salarios.

�426
427

anti~o colaborador del ex-gobernador, quien reclamó el pago de los
salarios que le adeudaba su antiguo patrón. Pérez Albornoz, el
demandante, se había desempeñado, a solicitud de Báez Treviño, como su
pagador en los Presidios del Reino, trabajo por el cual le había ofrecido un
sueldo de 1,500 pesos anuales, adeudándole, a la fecha de la solicitud, un
total 3,700 pesos. El interesado pidió al gobernador en funciones, Salinas
de Varaona, su intervención para hacerle justicia y lograr el pago del
adeudo.
Como la falta de pago de salarios era una costumbre que no
respetaba categorías oficiales, el propio gobernador, también la padeció.
Después de haber concluido su primer periodo en el :t-quevo Reino, a don
Fr~~isco no ~ le habían pagado S}IS sala-ríos y tuvo que interponer
solicitud a traves de su apoderado 13• Esta se resolvió, con poco más de dos
años de retraso, que se explica debido a que el virrey solicitó la confirmación de los oficiales reales de Zacatecas de que, efectivamente, no se
le había pagado su salario de dos años con los intereses correspondientes.

Francisco Báez Treviño, quien recibió la aprobación real y se le envió su
~espacho el lo. de &lt;&gt;&lt;:tubre de 1714. Le fue confirmado y aceptado el
¡uramento ~eglamentario en la Real Audiencia de la capital novohispana, el
dfa 8 del nusmo mes y año.
Dos referencias adicionales sobre el gobernador indican que fue
prop~etario d~ tierras en lugar cercano a Monterrey. El primero es un
amplio expediente que consta de seis partes, todas ellas vinculadas con
pleito entre Báez :reviño. y el alférez José Lucas González Hidalg0 por
concepto de posesión de tierras en jurisdicción del Nuevo Reino de León.
Comprende desde el inicio del pleito, el 15 de abril de 1711, hasta la
emisión de la última sentencia, el 8 de agosto de 1714. En ninguno de los
dos expedientes 15 se aporta nueva información, exclusivamente se
confirma que, el entonces ya ex-gobenador, era propietario de tierras.

II.- GREGORIO SALINAS VARONA, (mayo de 1705 a julio de 1707).

Su segundo periodo en la gobematura del Nuevo Reyno de León.-

1.- Resumen General.-

Siete años más tarde Báez Treviño volvió a ocupar el más alto
cargo político-militar, ahora por cesión a su nombre te_ Es así que el
nombramiento de gobernador de ese Reino le fue otorgado originalmente a
don Joseph de la Puente, Caballero de Santiago, Marqués de Villa Puente,
por título real firmado en Madrid el 22 de abril de 1710. Este noble
personaje debería suceder a don Francisco de Mier y Torres, quien dejó el
cargo debido a su quebrantada salud. Pero, también en su contenido
quedaba claramente ex-presado el que, en caso de no poder ejercerlo,
podía cederlo en otra persona, siempre y cuando esa persona obtuviera la
aprobación real. No se asienta el motivo por el cual el titular de la
gobernatura no la pudo ejercer, sólo que propuso en su lugar a don

. De acuerdo a Cavazos, entregó a finales de 1689 la gobernatura de
Coahmla a su sucesor, Francisco de Cuerbo y Valdés y volvió a México a
ocupar su plaza de reformado hasta el 16 de febrero de 1705 en que fue
nombrado_ go~rnador _del Nuevo Reino de León. Entró en Monterrey el 5
de mayo siguiente sustituyendo a Francisco Báez Treviño.

13.-

AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.150, F.188, del 26 de mayo de 1707:

Nuevo Reino de León: Para que los oficiales reales de Zacatecas paguen al general Francisco 8'tz
Treviño, ex-gobernador de este Reino, siete mil veinte y cuatro pesos y siete tomines que se .le deben dt
sus sueldos.
11.- AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 215, F. 316-317, del 6 de octum
de 1714: Nuevo Reino de León: Ordenando se cumpla y ejecute el real título en que el Rey hizo merad
a José de la Puente del orden de Santiago, quien nombró en su lugar al general Francisco Biíez Tm,i/lo,
del puesto de Gobernador y Capitán General de este Reino.

. . Durante ~u . gobierno puso tres compañías en campaña para
pacificar a los md1os del norte del reino. Vigiló personalmente la
pi:ooucción minera de San Pedro de Boca de Leones, entonces en auge.
Hizo un registro de minas, dispuso el trabajo conforme a ordenanzas y
, controló los extravíos de la plata. Hizo que los vecinos construyeran sus

15
,•

AGN, TIERRAS, Vol.255, Exp.l, Fs. 153,313 r: y v.,321~324, 315-316v.,335-338, 569 y 598-

598v.: con _fechas del 15 de abril de -1711 al 8 de agosto de 1714: Hacienda del Topo, Lucas
Gonzalez Hidalgo contra Francisco Báez Treviño, sobre propiedades de TIERRAS ubicadas en términos
dt dicha hacienda. Y:
AGN, TIERRAS, Vol.2958, Exp.226, fs. 2, año 1712: Real Provisión citatoria para que se
notifique a un interesado y se cite a otro con señalamiento de estrados en forma de pedimento
del alférez Don José Lucas Gonz.ález Hidalgo contra Francisco Báez Treviño por la hacienda
del Topo, una legua de Monterrey.

�429

428
casas, mandó edificar las de cabildo y cárcel, disminuyendo los
vagabundos.
Realizó una visita general a los pueblos en 1706, concentró a los
indios en la Misión del Alamillo en la de Agualeguas y señaló los límites
de la de Hualahuises. Durante su gobierno se hizo reconocimiento de
mercedes de tierras, efectuándose la compo-sición por el juez privativo
Manuel de Campuzano. La ganadería alcanzó proporciones mayores,
superando el millón y medio de ovejas y más de 150,000 cameros que
entraban a pastar en el régimen de trashumancia.
En algunos documentos aparece como "gobernador electo de la
provincia de Hondu-ras", cargo que al parecer no llegó a ocupar, en tanto
que sí ejerció el de comandante en el Presidio de Santa María de Galve,
después conocido como San Miguel de Panzacola. De acuerdo al mismo
autor, don Gregorio murió en la Ciudad de México en 1726 16, como se verá
más adelante, esto sucedió en realidad, tres años antes.
Parte de la información anterior ha sido confirmada en la
documentación existente en AGI y AGN, de su análisis deriva el estudio
histórico-social de Salina Varaona.

2.- Su Familia.Hasta el momento no hemos encontrado referencia sobre quiénes
fueron sus padres, pero sí sabemos que fue casado con doña Francisca
Antonia Benavides de Castro con quien tuvo, que esté documentado, un
hijo varón, don Alonso. Ya como capitán don Gregorio pasó a la Nueva
España sin su mujer en algún año de los ochenta del XVII. En 1691 su
mujer solicitó licencia para reunirse con su marido en el tenor siguiente.
Doña Francisca de Castro, mujer legítima del Capitán Don
Gregorio de Salinas y Varaona, dice que en consideración de haber más de
veinte y dos años que el dicho su marido sirve a V.M. en los Estados de
Flandes de donde vino para pasar a las Indias como lo hizo con una
compañía de Infantería que levantó a su costa, se sirvió V.M. de hacerle
merced del puesto de Capitán y Gobernador del Presidio de Coaguila por
cinco años, y por que desea pasar en la próxima flota donde está el dicho
16 .-

ISRAEL CAVAZOO GARZA, Diccionario Biográfico de Nuevo León..., tomo Il, p.435.

su marido; suplica a V.M. se sirva de concederle licencia para ello,
~~ando se le de un duplicado del título que en treinta de Mayo de mil
seJSC1entos y noventa y uno se despachó al dicho su marido del referido
gobierno y la cédula que está resuelta para que el Virrey de la Nueva
~aña le ponga en posesión del cargo, sin réplica ni dificultad alguna en
que recurra particular merced.
(Signado por doña Francisca Antonia de Castro) 11.
No hay duda que pasó a reunirse con su marido en la Nueva
~aña, ya que Cavazos asienta que murió en Monterrey el lo. de julio de
17íYl 18• En documentos de AGN consta que su nombre completo fue el de
Francisca Antonia Benavides de Castro 19
En cuanto a la descendencia del matrimonio hemos confirmado 20
que tuvieron un hijo, Alonso, quien nació en España y sirvió, como su
padre, en la milicia real. Permaneció en este cuerpo destacado en las
Provincias de Flandes durante seis años, desde 1680; de ahí pasó a la
Nueva España acompañando a su padre y también con él, más tarde, sirvió
en el Presidio de Santa María de Galve en la Provincia de los Tejas.

3.- Salinas Varona, Militar y Político:
Sus inicios en España.

Sirve de fundamento principal para la formulación de este inciso la
Relación de servi-cios del Capitán de Caballos Corazas Don Gregorio de
Salinas Varona, residente en la Nueva-España 21. La información necesaria
para redactar esta Relación fue presentada en la Secretaría del Consejo de
Indias de la Negociación de las Provincias de la Nueva España, de donde
se sacó. Madrid, con fecha del 20 de junio de 1701.

17,• AGI,

INDIFERENTE, 2íJ77, N .388, 1691: Expediente de con¡esión de licencia para pasar a Nueva
España a favor de Francisca de Castro, mujer legítima del capitán Gregorio de Salinas y Baralrona
•.• Ibídem., tomo II, p.435.
11-· AGN, Bienes Nacionales, Vol. 241, Exp.29, Cotejo de Testamento de Don Gregorio Salinas
Beraona.
•.-AGI, INDIFERENTE, 139, N.166: Relación de Alonso Salinas Barona.
n.• AGI, INDIFERENTE, 135, N.168:

�430
De acuerdo a ella y arreglada por nosotros en orden cronológico,
don Gregorio inició sus servicios militares en los dominios europeos de la
España imperial:

Sirvió en los Estados de Flandes diez y nueve años, cuatro meses y
veinte y seis días con plazas de Soldado, Sargento, Furriel Mayor, y Alférez
vivo; y que los seis años y nueve meses, fueron en Guerra viva, y los
restantes en tiempos de paz, habiéndolo hecho con toda aprobación, valor
y crédito de todos los Cabos de aquel Ejército, hallándose en las más
ocasiones, que en su tiempo se ofrecieron, obrando en ellas con toda
particularidad, siendo de los nombrados en las más de ellas para guardar,
y defender los puestos y pasos más arriesgados que en diferentes
Campañas se ofrecieron, defendiéndolas (siendo atacado de los Enemigos)
con mucho valor y crédito.
Fue nombrado con 200 hombres para entrar de socorro en la Piai.a
de Terramunda, que el Rey Christianísimo de Francia tenía sitiada en
persona, lo cual ejecutó con gran riesgo de la vida y también en las Piaw
de Lila, y Audinarda y Mons, para cuyos socorros fue también nombrado
por estar, asimismo, sitiadas por franceses, portándose en todas las
ocasiones con valor, logrando las facciones que se le encomendaron.
Cuando el Mariscal de Umiens bombeó y acañonó la dicha Villa de
Audinarda, arruinando lo más de ella, trabajó mucho por tener a su cargo
el proveer lo necesario de víveres y municiones a los que la defendían, a
que también asistió con toda puntualidad y buena disposición, dando muy
entera satisfacción, y cuenta a todo lo demás que se puso a su cuidado, y le
aprobaron sus Cabos por digno de las mercedes que su Magestad fuese
servido honrarle.
En veinte y ocho de Marzo de seiscientos y ochenta y siete, se le
despachó patente de Capitán de Infantería Española, de que Su M. le hizo
merced de una Compañia, que levantó a su costa, para el Presidio de la
Florida, que entregó en Cádiz al Conde de la Calzada, siendo Presidente de
la Casa de Contratación de Sevilla, en diez y ocho de julio de él, habiendo
servido con dicha Compañia en el Castillo de Santa Catalina de Cádiz siete
días, hasta que fue reformado.
El tiempo que sirvió en los Estados de Flandes, fue más de 24 años
con las Plazas referidas, y de Capitán de Infantería vivo y reformado.

431

En la Nueva España.Inicialmente analizamos sus actividades no septentrionales en
razón de que su primera campaña la realizó fuera de esa región y,
adicionalmente, a que en esos varios desempeños no septentrionales, don
Gregorio ocupó la menor parte de su vida militar.
Después de su brillante carrera en España recibió orden real de
llevar una Compañía de Infantería a México y fue así como obtuvo su
despacho con fecha del 2 de junio de 1687 para ponerse a las órdenes del
virrey, Conde de la Monclova.
Así que llegó a México, le ordenó el virrey, en 9 de octubre de él,
pasase con dos Alférez Reformados, que llevó a su orden, a la Provincia de
Teguantepeque, donde estaba un pirata apoderado de la Costa del Mar del
Sur, donde recibió tres heridas peligrosas por desalojarle, gastando mucha
parte de su patrimonio en el Real servicio, y en carta de 2 de diciembre de
aquel año, le dió las gracias en nombre de Su Magestad., y suyo, por lo que
obró en esta ocasión 22•
Años más adelante, después de su último viaje a Texas, regresó a la
Ciudad de México para permanecer en ella y sus inmediaciones durante
un tiempo, y tuvo a su cargo diferentes campañas militares. Fue así que se
halló en el tumulto de indios, que en ella sucedió el día 8 de junio de 1692,
donde fue elegido por Capitán de Caballos, para aquella función; de que el
mismo dia le dió Patente, el Virrey, Conde de Galve.
El mismo virrey le ordenó a la semana siguiente que:
...saliese con las dos Compañías de Caballos Corazas de su cargo, y
del' Capitán Francisco Martínez, a apaciguar los INDIOS de las Provincias
de Tlaxcala, Guajocingo y Cholula, que se habían tumultado, y retirado
después de ejecutadas algunas muertes en Tiaxcala y quemado las casas de
Ayuntamiento, que uno y otro lo apaciguó. Y en 22 de junio de el mismo
año de 92, le ordenó el Virrey volviese a la Ciudad de Tlaxcala, con las dos
Compañías a dejarlos a la obediencia de Su M., como lo están.

zz .• AGI, INDIFERBNTB, 135, N. 168. Hasta nuevo señalamiento las siguientes citas de este
iniciso corresponden a la misma fuente.

�432
433

Después de dejar el gobierno de Nuevo León en julio de 1707 en
manos de su sucesor, don Cipriano García de Pruneda, recibió el título de
Sargento Mayor de la Ciudad de Puebla de los Angeles en atención a los
especiales servicios que tenía ejecutados.

En el Septentrión.Don Gregorio inició su desempeño militar en el septentrión en el
año de 1690, después de haber desalojado a los piratas de la región de
Tehuantepec. El futuro gobernador tomó parte en tres empresas que se
dirigieron a la región de los Texas, la primera por tierra y las otras dos por
mar, todas ellas, además de su carácter eminentemente militar, también
presentaron ciertos aportes al conocimiento científico de parte de la región,
en especial de la porción sur-oriental de la Provincia de los Tejas.
El primero de los viajes tuvo lugar a finales de 1689 y lo realizó
obedeciendo la orden del virrey Conde de Galve, emitida con fecha del 7
de diciembre. En ella le ordenó dirigirse a Texas a donde se trasladó con
cuatro religiosos misioneros del Orden de San Francisco, del Colegio de
Santa Cruz de Querétaro, que fueron a convertir los infieles de aquel
Reyno, en que por ser más de 450 leguas la tierra adentro, y ~ner_ este
sujeto pocos medios para hacer el viaje por haber gastado su patrimonio en
el Real servicio, pasó grandes descomodidades en nueve meses que duró el
viaje.
Durante esta primera entrada prestó apoyo a los preparativos y,
probablemente, también haya formado parte del grupo que capitaneó_ d~n
Alonso de León, en su Jornada a la Bahía del Espíritu Santo y la Provmcia
de los Tejas que tuvo lugar de marzo a julio de 1690. Está documentado
que: en carta de 9 de febrero de 690 le dió las gracias el Virrey, Conde de
Galve, por la solicitud y cuidado que puso en ayudar al General Alonso de
León en el apresto de la jornada de la Provincia de las Tejas.
A su regreso a la capital novohispana recibió, el ~1 de septi~m~re
de 1690, nueva orden virreinal para retomar al septentrión, se le indicó
que:
.. .fuese a la Veracruz a embarcarse con D. Francisco de ~os,
Capitán de Mar y Guerra de la Armada de Barlovento, a dicha Bahía del

Espíritu Santo a reconocer el paraje en que estuvo fortificado Monsiur de
Salas, Cabo de los Franceses, para llevar la artillería que enterró.
Durante el tiempo que estuvo en esa campaña procedió, durante
tres meses, a internarse tierra adentro para reconocerla
...y sondear todos los Ríos que desembocan en la Balúa, Costa del
Mar del Norte ...y en dicha jornada tuvo un reencuentro con los indios
Bárbaros de la Costa de la Bahía del Espíritu Santo, por rescatar cuatro
franceses y una francesa, que entendían la lengua, donde estuvo a pique de
perder la vida por no querer entregar los indios al niño francés, hasta que
lo consiguió.
El tercer viaje marítimo en dirección a la Balúa también quedó a su
cargo, ya que el 3 de abril de 1691 le nombró el mismo virrey por Cabo de
la gente de Mar y Tierra, que fue a su cargo y del Capitán Juan Enríquez
Barroto al segundo viaje de Mar para dicha Balúa, con orden de saltar en
tierra con 50 hombres para pasar a la Provincia de las Tejas y de los
Cadodachos y tantear y demarcar la profundidad de sus Ríos, rumbos,
alturas, latitudes y longitudes, sus corrientes y desembocaderos, en virtud
de la instrucción que le dió en 13 del mismo mes y año.
Salió de Veracruz hasta el mes de junio, ya que por otra carta del
mismo virrey, fechada el 5 de junio de 1691, le ordenó:
...saliese luego de la Veracruz, con dos embarcaciones, que estaban
aprestadas por haber avisado al Teniente de Santiago de la Mondo~~ por
unos Pichilingues, habían despojado de las ropas a los Rehg1osos
Misioneros de los Tejas: y en otra carta de 8 de noviembre dél, le dió las
gracias por haber cumplido enteramente con su obligación, en todo lo que
en dicho viaje fue de su encargo.
Un año más tarde, aún durante su tercera entrada en Texas, recibió
don Gregorio, en reconocimiento a su campaña en contra ~e los pir~tas en
Tehuantepec, su primer nom-bramiento político de rmportancia: Su
Magestad le hizo merced por título de 30 de ma-yo_ de 1691 del pu~sto de
Capitán y Gobernador del Presidio de San FrancISCo de Coa-guila. No
tomó posesión de inmediato, lo hizo hasta el 25 de enero de 1693.
Durante el tiempo que transcurrió, entre su designación y el
ejercicio del cargo, desarrolló varias actividades, la mayor parte de ellas de

�434

435

carácter militar. En el mismo legajo que analizamos se encuentra
constancia de las mismas:

.

.
~ primera fue la continuación del reconocimiento geográfico de la
región circundante a la Bahía del Espíritu Santo y la Provincia de los
Cadodachos, El Conde de Galve, le ordenó e instruyó el 8 de noviembre de
1691:
·.
...para que si reconociese que los Ríos de dicha Provincia de los
Cadodachos eran navegables, pasase a otro que estaba a distancia de 20
leguas; y no siéndolo tampoco, a otros que distaban 40 leguas de aquella
Provincia, y de no serlo ninguno, se volviese con su gente a incorporarse
con la que dejó en las embarcaciones en la Bahía del Espíritu Santo a cargo
del dicho Capitán Juan Enríquez Barroto, y por la Mar pasase a penetrar el
Río de la Palizada, que desemboca en el Mar del Norte y Seno Mexicano,
por tener noticia de que 30 leguas la tierra adentro, hay un Islote, en que
Monsiur de Salas hizo un fuerte el año de 1684 y quedaron 34 franceses, y
que después pasase a la Bahía de la Movila y Panzacola, a reconocer si en
ella desembocaba algún Río navegable, que penetrase la tierra en cuyo
descubrimiento gastó trece meses.

;

c..

Como Gobernador de la Provincia de Coahuila en la Nueva
Extremadura.Como vimos antes, entre el otorgamiento del título de gobernador
y el ejercicio del mismo, pasó un tiempo, fue así que don Gregorio entró
formalmente al cargo de gobernador de la Provincia de Coahuila y Nueva
Extremadura el 25 de enero de 1693 y permaneció en él durante cinco años
hasta el de 1697. A lo largo de este periodo desarrolló varias e importantes
actividades, de las cuales tenemos amplia información, toda ella
procedente de su Relación.
De acuerdo a ella agrupamos su quehacer político-militar en tomo

a dos principales mecanismos de integración de la Provincia de Coahuila y
la Nueva Extremadura: 1.- El de asentamiento y permanencia de los
españoles y 2.- El sometimiento, pacificación y establecimiento de los
grupos indígenas. Analizamos cada uno:
1.- El primero lo logró a través de las siguientes actividades, todas
ellas referidas en su Relación y confirmadas por otros documentos:

~l gobernador_ se preocupó por dar facilidades para su
asentamiento a los espanoles, tanto a través de ayudas individuales, como
através del acrecentamiento de la Villa de Santiago de la Monclova. Desde
que tomó posesión de su gobierno, el 25 de enero de 1693, la misma Villa
de Santiago de la Monclova certificó:
...que luego puso mucho cuidado y solicitud en el reparo de la
Iglesia Parroquial de dicha Villa de Santiago, por haberse endido la testera,
donde puso un pilar muy grande y cercó el Cementerio, poniéndole
decente: y por su solicitud y cuidado se colocó en dicha Iglesia un Retablo
nuevo de Santiago, Patrón de aquella Provincia, que coge toda la testera de
alto a bajo, y otras alhajas de valor que dió, gastándolo de su patrimonio,
fomentando a todos los vecinos de la Villa, para la fábrica de sus casas, que
los más estaban sin ella, y con su ayuda y fomento se hicieron diez y ocho
casas, y cuidó de que se sembrase la tierra. Fue así que procuró el aumento
de todos los Españoles de aquella Provincia: ayudándoles a que hiciesen
sus casas en la Villa de Santiago de la Monclova; haciendo la Cárcel
pública y 25 casas nuevas, llevando a dicha Villa 24 vecinos con sus
familias, con cuyo fomento hicieron muchas casas. Dando a la Iglesia
Parroquial de la Villa alhajas de mucha consecuencia, como Retablo,
Imágenes de bulto, vinagreras de plata y otras cosas para los altares y culto
divino, fundando dos Cofradías del Santísimo Sacramento y las Ánimas
dando cuantiosas mandas para su fundación.
En relación al proceso de poblamiento y mantenimiento de los
asentamientos coahuilenses parte de la política que ejerció Salinas de
Varona estuvo basada en el cumplimiento de las normas existentes. Es así
que en 1695 los vecinos de la Villa de Santiago de la Monclova no habían
atendido a los términos de la capitulación que se efectuó con ellos para la
población de la misma. Consistieron éstos en la obligación de los
pobladores de construir sus casas, corrales y huertas. Esta situación fue
reportada en una carta de consulta 23 enviada por el alcalde ordinario de la
Villa, el capitán Nicolás Flores de Valdés, y en la respuesta del fiscal se le
pidió, al entonces gobernador de la Prbvincia de Coahuila, don Gregorio
de Salinas, procediera a dar cumplimiento a ·l as órdenes que se habían
dado para el poblamiento de la Villa de Santiago de la Monclova.

11

.-AGN, GENERAL DE PARTF., Vol.17, Exp.107, del 15 de junio de 1695

�437

436

Un caso de carácter más específico está consignado en la
demanda2' que le hicieron dos soldados del Presidio de Santiago de la
Monclova al gobernador Salinas de Varaona por no haberles pagado SUs
sueldos. El gobernante alegó que los soldados no tenían derecho a ellos, ya
que de acuerdo a lo establecido en las capitulaciones de poblamiento de la
Villa de 1682, ratificadas en 1685, ningún vecino o hijo de vecino de la Villa
podía recibir plaza de soldado.
Parte del mecanismo para asegurar la permanencia española en la
región se manifestó a través de acciones político-militares que tendían a
ofrecer protección a los reales de minas. En este sentido Salinas de Varona
también procedió a acrecentar la minería, tanto protegiendo a los
trabajadores, a quienes ayudó con lo necesario a siete vecinos de la Villa,
hasta que pusieron sus labores al corriente, con que se le ha dado y da
comercio ...; también ayudó a que se pusiesen ...ocho labores de corriente,
fomentándolas de todo lo necesario, de que se sustenta el Real y Minas de
San Pedro de Boca de Leones y minas del Massapil 25•
Durante su periodo se descubrieron y establecieron nuevos reales:
...y descubrióse en su tiempo la Mina de San Francisco Xavier, la de San
Antonio y Santiago de los Morteros, en cuyos descubrimientos gastó más
de siete mil pesos de su patrimonio, que hasta dicho día 26 de diciembre de
697, se le debían. Todas estas actividades las realizó con su propio peculio:
gastó más de siete mil pesos en dar corriente a las Minas del Cerro de
Castaño, que han cesado, por no haber soldados para el resguardo de los
trabajadores, por ser el paraje muy arriesgado de indios Enemigos, por
cuya causa perdió dicha cantidad.
2.- En la búsqueda de lograr el mecanismo de asentamiento de los
indígenas, Salinas de Varona, como la mayoría de los gobernantes del
septentrión, dedicó parte de su tiempo como gobernante a buscar la paz Y
la obediencia de esos grupos. En su caso lo logró por medios pacíficos_y oo
guerreros, principalmente, a partir del convencimiento y e~ ~torgamienlD
de regalos a su costa. Esta actividad, constatada por lo~ religtosos Y ~~
autoridades, está referida en su Relación, en ella se asienta que: TraJO de
paz a la obediencia de su Magestad ocho Naciones de indios Bárbaros con
AGN, GENERAL DEPARTE. Vol.17, Bxp. 110, del 21 de junio de 1695
Ésta y las siguientes tres citas proceden de la misma signatura: AGI, INDIFBREN11!. ~
N. 168,. Relación de Grtgorio Salinas tk Varona.

21••

29••

quienes gastó en agasajarlos mucha parte de su patrimonio, y a su
ja,itación, iban bajando cada día otras muchas, y se estaban esperando tres
Naciones que bajaban a ponerse a la Real obediencia, de que redundaría
a,.ucha quietud y paz a la Provincia, como se iba experimentando en las
que habían bajado. En otra parte del documento se dice que, en su labor de
apoyo a la evangelización indígena, el gobernador se distinguió en haber
bajado más de seis mil indios de paz a sus expensas, reduciéndose algunos
anuestra Santa Fe.
En relación a este quehacer, la Villa de Santiago de la Monclova
certificó:

Que asimismo puso particular aplicación y cuidado en el fomento
de las Misiones de la dicha Provincia; pues en la nombrada de San
Bernardino de la Candela, se fabricó una Iglesia muy suntuosa, con mucho
aseo, agasajando con diferentes géneros a los indios que trabajaban en la
obra hasta que lo consiguió; y que pusiesen su labor en corriente, de forma,
que los años de noventa y cuatro y noventa y cinco, hicieron muy
considerables cosechas de maíz.
Que en la Misión de San Buenaventura de Consolación hizo hacer

Iglesia con la misma solicitud y gastos, y lo continuaba en la de Santa Rosa
de los Nadadores, donde se empezó la Iglesia, que ya se concluía aquel
ai'lo; y en la de San Francisco de Coaguila, que es Cabecera de todas las
referidas, puso especial asistencia en la fábrica del Templo que se fabricaba
muy suntuoso, con su solicitud y cuidado, y quedaría concluido el mismo
año, dando maíz a los indios para su fomento; y redujo a política y
gobierno a los indios de dichas cuatro Misiones, haciendo hacer a la mayor
parte de ellos sus casas, y muchas sementeras de maíz.
Los religiosos produjeron otro documento en el cual certificaron lo

que el gobernador había realizado, en él se dice:
En dos de mayo de seiscientos y noventa y seis, certificaron los
Religiosos Misioneros de San Francisco de la Provincia de Coaguila y
Nueva-Extremadrua, que desde que este sujeto tomó posesión del
gobierno de ella, hasta aquel día, había procurado y procuraba con mucho
celo y solicitud el aumento de las Misiones, ayudándolos en todo a la
fábrica de los Templos, que en ellas se habían acabado, y estaban
acabando, gastando muchos géneros en agasajar a los indios, para que

�438

trabajasen, asistiendo personalmente a las fábricas, dando corriente a las
sementeras de los indios, bajando de paz algunas Naciones de Bárbaros,
con voluntad de Bautizarse, mediante el agasajo que dicho Gobernador y
Misioneros les hacen, en que el Gobernador había gastado y gastaba
mucha parte de su patrimonio.
Sin embargo, y al igual que sus contemporáneos y los gobernantes
del XVII y XVIlI, Salinas de Varona, también tuvo que recurrir a medios
militares para el sometimiento de los grupos indígenas rebeldes, según la
información de la Relación...hizo dos Compañías a su costa contra los
INDIOS rebeldes, sin otras muchas salidas que de su orden se ejecutaron,
proveyendo a los voluntarios de todo lo necesario para la Campaña, por no
tener más que veinte y cinco soldados y no poderse quedar la Provincia sin
ellos para defenderse de los INDIOS Enemigos; y que en dichas salidas
fueron más de doscientos INDIOS amigos, a quienes socorrió de su
patrimonio.
En relación con la protección a los indígenas, ésta no sólo se
produjo a través de la atención que el gobernador prestó a las misiones,
también cuidando y castigando los excesos de sus subordinados. Fue asf
que para 1695 recibió despacho del virrey, Conde de Galve. En él le ordenó
dar cumplimiento a la destitución del teniente Diego Flores de Abrego, a
quien había nombrado en el Presidio de San Bemardino de la Candela. La
orden fue la respuesta del virrey a la queja que le presentaron, en la capital
novohispana, los representantes de los pobladores indígenas de ese
presidio y pueblo, según la cual el teniente cometía con ellos numerosos
agravios 26•
Comprueba este documento la preocupación oficial por mantener
la paz, tranquilidad y poblamiento en los recientes asentamientos
indigenas, a través del mecanismo de procuración de justicia a los
naturales. Con ello se les confería, simultáneamente, seguridad en el
mantenimiento de las tierras y aguas a ellos señaladas o bien su restitución
cuando les hubieran sido injustamente retiradas, como fue el caso de las
acciones de este teniente.

439
Opiniones sobre Salinas de Varona de sus contemporáneos.-

Las informaciones que se proporcionan en su Relación se
encuentran confirmadas por testimonio favorables que se producen hacia
finales de su periodo como gobernador e Coahuila y que resumen sus
diferentes actividades en ese cargo. Fueron proporcionados por miembros
de la propia sociedad y por autoridades eclesiásticas y civiles. Es así que:
La dicha Villa de Santiago de la Monclova, certificó, en 26 de
diciembre de 1697, que el dicho Capitán Don Gregorio de Salinas Varona,
cumplió enteramente con las obligaciones de su cargo en los cinco años
que gobernó aquella Provincia, atendiento a la mayor honra de Dios y de
los Vasallos y ejecutado muchas cosas, que en diez y ocho años que había
que se publicó, no se había conseguido, en que gastó gran suma de su
patrimonio 'rl.
El obispo de Guadalajara, don Fray Phelipe Galindo escribió, como
resultado de su visita a la región, un elogioso testimonio de la labor de
Salinas Varona. Su carta está fechada el 6 de febrero de 1697. En ella se
asienta:
... que habiendo salido a la visita llegó a la Provincia de Coaguila,
donde están fundadas cuatro Misiones que visitó, y reconoció el logro
grande en la conversión de los indios Chichimecos y deberse gran parte de
ello al dicho capitán de Caballos Corazas, Don Gregorio de Salinas Varona,
que era gobernador de aquella Provincia, pues con su trabajo y los pocos
medios que tenia, por no gozar más que setescientos pesos de salarios,
fomentó las dichas misiones, suplica a S. M. le diese las gracias y tuviese
presentes sus servicios.
Siguiendo la carta confirmamos algunos de los datos ya
mencionado, el obispo escribió que Salinas Varona realizó: nueve jornadas
a tierras de infieles, las cinco de ellas de orden del Virrey y Conde de
Galve, y las iruatro de las obligacio~s de su cargo, sustentó muchos
Bárbaros que hacían hostilidades a aquellas Provincias y Fronteras,
sacándolos de la gentilidad, reduciéndoles a las Misiones en donde estaban
quietos y bautizados; y en cuatro años que había la gobematura, dispuso
Ésta y las siguientes citas proceden de:AGI, INDIFERENTE, 132, N. 168, Relación de
Gregario Sali1111S de Varona ..

'D••

» .• AGN, GENERAL DB PARTE, Vol. 17, Exp. 114, del 23 de julio de 1695.

�440
441
se fabricasen más de veinte casas, haciendo cuatro iglesias decentes
capaces, debiéndose todo al buen celo, trabajo y solicitud de este sujeto. y
Finalmente, el virrey Joseph Sarmiento de Valladares, en carta a
S.M. de 1700 refiere ser este sujeto de los Reformados que el año de 1687
pasaron de España a ella, de orden de su Mag. y que por las certificaiones
que había manifestado constaba que el tiempo de sirvió en Flandes
cumplió con su obligación enteramente, pasando al reconocimiento de las
Bahí_as de el Seno Mexicano y en otro empleos de el Real servicio a que le
des~on los anteriores virreyes, Condes de la Monclova y Galves, y en el
gobierno de Coahuila de su M. le hizo merced, en cuya Provincia atendió a
s~ aument~ co~ tal vig~cia, Christiandad y aplicación, que redujo gran
numero de mdios, extendiendo el Santo Evangelio en cuatro Doctrinas, que
a sus expensas quedaron pobladas, en que gastó gran parte de su
patrimonio; y que siendo estos particulares servicios dignos de la Real
atención de su Magestad, tuvo por de su obligación hacer esta
representación, para que le tenga presente, y honre con alguno de los
gobiernos Militares de aquel Reyno, en que no duda, cumplirá
exactísimamente con las obligaciones de su sangre, y en las que
nuevamente le constituyese su Magestad.
Después de haber concluido su periodo en Coahuila, en el año de
1700 el apoderado de don Gregoio presentó solicitud a fin de que se
procediera al cobro de los adeudos que con el ex-gobernador tenían varios
vecinos de las provincias colindantes. En el documento se acepta su
reclamo y se turna despacho a los gobernadores de las dos provincias a fin
de que procedan a darle cumplimiento y procedierean al seguimiento de
los adeudos que los particulares tenían con el ex-gobernador 2&amp;_

Otros cargos desempeñados.Hasta aquí la parte de su vida que está vertida en su Relación, la
cual cubre hasta el año de 1700., A partir de esa fecha la información
obtenida en AGI procede de la Relación de Alonso Salinas Barona 29, su
hijo, misma que corre hasta el año de 1729. Fue otorgada en Madrid el 19
de julio de 1726 y en ella se hace una referencia general a los subsecuentes
3

no~bramien1?s y cargos que desempeñó don Gregorio después de haber
dejéldo el gobierno de la ~rovincia de Coahuila. Del documento separamos
los cargos en el septentrión y los de fuera de la región y enriquecemos
estos datos con ~tros provenientes de AGN. Así encontramos que Salinas
de Varona también desarrolló las siguientes actividades:

Actividades como Gobernador del Nuevo Reyno de León.A) Su Nombramiento:
Después de que don Gregorio dejara el gobierno de la Provincia de
Coahuila, recibió la gobernatura del Nuevo Reyno de León en recompensa
a sus actividades de evangelización y asentamiento en la Provincia de
Coahuila:
...le confirió su Magestad el empleo de Gobernador de el Presidio
de San Francisco de Coaguila, en cuya Provincia atendió a el aumento de
las Misiones con tal vigilancia, christiandad y aplicación, que redujo gran
número de indios, extendiendo el Santo Evangelio en cuatro Doctrinas, que
a sus expensas quedaron pobladas, en que gastó gran parte de su
patrimonio; y en atención a lo referido, le confirió, el Virrey Duque de
Alburquerque1 el Gobierno y Capitanía General del Nuevo Reyno de
León30.
Permaneció en ese cargo año y medio, de mayo de 1705 hasta julio
de 1707, sus actividades fueron notables dado el corto tiempo de
permanencia en el puesto. Así, y de acuerdo a expedientes de AGN,
sabemos que:
Recibió su título de gobernador del Nuevo Reyno de manos del
virrey. El interesante documento es una copia del original, transcrita en la
ciudad de México y firmada en ella por el virrey, Duque de Alburquerque.
En él se le otorga el nombramiento re~l para el cargo en el Nuevo Reyno de
León y contiene informació~ personal muy similar a la localizada en AGI
en su Relación de servicios. También incluye las instrucciones y
señalamientos para el ejercicio del cargo, los cuales revisten la peculiaridad
de la insistencia real en el buen y justo trato a los naturales, en llevar a cabo

.-AGN, GENERAL DE PARTE, Vol.18, Exp. 146, del 4 de mayo de 1700.
AGI, INDIFERENTE, 139, N.166: Relación de Alonso Salinas Barona.

it .-

31.-

AGI, INDIFERENTE, 139, N. 166, Relación de Alonso Salinas Varaona.

�442
443

y fomentar su instrucción religiosa y su asentamiento para lo cual se les
debe ordenar y facilitar el cultivo de sus sementeras a fin de que puedan
sustentarse adecuadamente 31.
Don Gregorio informó al virrey, Duque de Alburquerque, haber
tomado posesión del cargo en la ciudad de Monterrey el 5 de mayo de
1705.

Su Política de asentamiento poblacional en el Nuevo Reyno de León.-

Al igual que sus antecesores y sucesores a lo largo de los siglos
XVII y gran parte del XVIII, Salinas de Varona enfrentó en su nueva
gobematura, como lo había también realizado en la Provincia de Coahuila,
las rebeliones indígenas.
En información enviada al virrey y citada en el parráfo anterior,
don Gregorio señaló que a su llegada al Reyno había encontrado un estado
de gran inquietud entre los indios, especialmente en los alrededores del
Real de San Pedro de Boca de Leones. En la búsqueda de solución tomó las
providencias necesarias y procedió a formar tres compañías de campaña
que envió a diferentes parajes y él mismo acudió al Real para vigilar la
extracción y el envío de la plata y la recaudación que correspondía a la
Real Hacienda, así como el remedio para la inseguridad y dificultades
sociales que se producían en ese asentamiento minero.

El virrey le respondió que había pasado su informe al fiscal de la
Real Audiencia y que este órgano oficial y él mismo, por la presente doy
gracias a dicho Gobernador Don Gregorio de Salinas Varona por las
providencias que dió en sacar a campaña tres Compañías...para refrenar
los insultos de los Indios. Asimismo le encargó continuar poniendo freno a
las sublevaciones para poder mantener la quietud del Reino y procurar la
correcta recaudación en el Real de Minas de Boca de Leones, extirpar los
delitos, enmendar a los vagamundos, procurar la moderación de juegos, la

prohib~ció~ de rescates, fabricar casas de vecinos del Real y la cárcel. Esta
carta vrrremal lleva fecha del 20 de agosto de 1705 n.

~~ embargo, ~bía necesidad de contar con recursos para el
establ~~ento de vanas dependencias, entre otras, la cárcel y el
sosterunuento de los miembros de las tres compañías. Éstas se formaron,
no con ~ldados de los Presidios, sino con voluntarios de la región cercana
a la capital neolonesa y al Real de Boca de Leones 33.
Otro interesante ejemplo de la actividad pacificadora se localiza en
nuevo doc~ento de :'GN 34, de su lectura queda claro que Salinas de
Varo~ segu_ia ~n funciones, cuando menos hasta julio de 1707, ya que la
re~lió~ de md1genas de la nación bozal se inició en febrero de 1707 en
territono de Coahuila y abarcó también el de la jurisdicción del Nuevo
~º· La campaña de don Gregorio para controlarla tuvo lugar en los
mgwentes meses. Fue así que, para junio, el virrey le comunicó la
aceptación de lo realizado y le encomendó, tanto en esa carta como en una
sub~uen~, de julio, continuará la persecución de los siete cabecillas que
habian huido. ~orno dato curioso mencionamos que el virrey le
encomendó continuara las averiguaciones acerca de la presencia de
hombres blancos y negros hacia el Norteste que se dice habitan en una isla
de ~onde vienen a pescar a las lagunas y esteros hacia la dicha parte.
Debieron haber sido pobladores de las cercanías de la costa oriental actual
Tamaulipas.
'
El contenido de estas dos cartas permite precisar la duración exacta
de su periodo en Nuevo León, el cual cubrió hasta el mes agosto de 1707,
fecha en que lo asumió su inmediato sucesor, Cipriano García de Pruneda
o sea poco más de año y medio.
'

Otros problemas durante su gobernación.-

Una de las situaciones más recurrentes que a lo largo de los siglos

XVII Y XVIII se presentó en_la administración pública de las posesiones

n .• En AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp.123, fs. 53 y 54, del 16 de
febrero de 1705: Título de Gobernador y Capitán General de este Reino al Capitán Gregario SaliffllS

Baraona.

•.•lbidem.

:·· A~N, ~ALES CÉDULAS. DUPLICADOS, Vol. 38, Exp.128, del 20 de agosto de 1705: Se
tllVIII feliataaón a don Gregario Salina Baraona.
• .• REALES CÉDULAS. DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.139, fol. 177, del 3 de junio de 1707.

�445
444

Los Últimos Años.-

.

--,
: \
!

1\
l

. 1

españolas fue la dilación en el pago de los sueldos a los funcionarios,
aspecto que no sólo se daba en el lejano septentrión, también era frecuente
entre quienes radicaban en el centro del virreinato y ocupaban puestos de
primera línea en todo tipo de instituciones. Salinas de Varana también
tuvo dificultades para que se le cubrieran sus salarios y, como casi todos
sus colegas en el mismo cargo, se vió precisado a demandar la cobertura de
sus salarios. En la primera carta que al respecto dirigió al virrey en agosto
de 1705 J.S le suplicó interviniera para solucionar su problema, ya que había
sufragado todos los gastos de las campañas a cargo de las tres Compañías
que levantó para protección de su jurisdicción territorial. El gobernador
había proporcionado a los soldados, bastimentos, armas, pólvora y pago
de salarios. Apoyó su petición con la relación de las actividades que los
miembros de las Compañías realizaron para asegurar una cierta
tranquilidad en los parajes cercanos al Real, y que consistieron,
principalmente, en fomentar el asentamiento de los indígenas en las
misiones. Adicionalmente, avaló la solicitud con muy buenos argumentos
para el interés de la Real Hacienda, los aportes económicos que procedían
de las actividades ganaderas y mineras del gobierno a su cargo.
Es importante señalar la especial mención a la enorme riquez.a
ganadera que aún existía en la región, Salinas de Varona mencionó la
crecida porción de lanas que rinden cada año más de millón y medio de
ovejas y ciento cincuenta mil cameros que que esquilman en dichas
haciendas y que pastan y se crian en aquel Reino.
Referencias de años subsecuentes reiteran el mismo problema de la
falta de pago de salarios, pero, no sólo los devengados por el entonces ya
ex-gobernador del Nuevo Reino de León, también los de los Capitanes de
los Presidios de Cerralbo y Cadereyta y los que correspondían a sus
soldados. En todos los casos, el retraso en el pago se extendió por dos
años36•

O~ acuerdo a - ~ Relación que presentó su hljo, el siguiente
nombrarmento que rec1b1ó Salinas Varona padre le puso nuevamente en
relación con el septentrión, ahora en su porción más oriental. Por titulo real
fue desi~d? Gobernador y Cabo Superior de las Armas de Mar y Tierra
en el Pres1d10 de Santa María de Galve, renombrado años más tard
Presidio de San Miguel de Panzacola, debió haber sucedido esto hac~
1717.
Después de haber dejado su cargo en aquel presidio con el cual
~~ protegía sus posesiones extremas en la región costera oriental de la
L ~ fre~~ a los continuados avances de franceses e ingleses, don
Gregono rec1b1ó nueva comisión para proteger aquellos territorios. En 1718
el ~ey envió comunicación al rey en la cual le informó haber tomado
1 medidas para que Don Gregario Salinas, gobernador que había sido de
Panzacola pasara a ocupar la Bahía de San Bernardo con dos embarcaci?nes. A la fecha de la carta se estaban armando y aprovisionando los
navios,_ seguramente en Veracruz, no se precisa el lugar. La medida
obedeció al temor y en previsión de que los soldados franceses ubicados en
~ Luisiana p~dieran pasar a ocupar ese importante bastión español,
Sl~do al poniente de Panzacola, en territorio de los Tejas. Se le pidió a
Salinas Varaona no permitiera que los franceses desembarcaran en el Seno
Mejican? y si así fue~a, los ex_pulsara del mismo-». En el expediente no se
proporciona mayor información sobre este delicado asunto, que como se
sabe, preocupó a la corona española y a las autoridades virreinales
novohispanas durante gran parte del XVIII.
De ese puesto pasó, en 1719, al de San Joseph como su primer
Gobernador y Cabo Superior en virtud del titulo que le concedió el Virrey
Marqués de Valero.
Don Gregario permaneció en el servicio real hasta 1722, año en el
cual se retiró a la capital novohispana_para atender su mala salud. Murió
en la ciudad de México el 30_de enero de 1723; ya viudo de doña Francisca

35,-AGN, REALES CÉDULAS. DUPLICADa&gt;, Vol. 38, Exp.129, fol. 165v., del Zl de agosto de
1705.
» .- REALES CÉDULAS. DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.145, fol. 182., del 4 de mayo de 171Xly
Vol. 38, Exp. 146, Fols. 182v., de la misma fecha.

11
·-

RE:ALES ~ÉDULAS DUPLICADAS, Vol.39, Exp. 73, del 13 de junio de 1718: El señor

Clrgono de Salmas salga con una embarcadón para alejar a los fran ceses.

�446

447

Antonia Bermúdez de Castro, vivía en la Alcaeceria y fue sepultado en la
iglesia de la Casa Profesa de los jesuitas 38•

primer tercio del XVII se promovió la beatificación de Gregorio López y
c~ntribuyeron a ella variados benefactores a lo largo de los siguientes
siglos.

Don Gregorio dictó testamento en la capital novohispana el 20 de
enero de 1723 ante el escribano real Gabriel Fernando Navarro. Su cotejo
del mismo lo localizamos en AGN 39• Se trata de un documento de díficil
lectura del que extrac~os aquí los datos generales. No se localizó en el
Archivo de Notarías de la Ciudad de México su testamento, ya que los
libros pertenecientes al escribano están parcialmente quemados y las
autoriadades del archivo no autorizan su consulta.

ll
1

1'

. En otras ,cláusulas del testamento estbleció mercedes para sus
servidores, fue asi que a su esclavo negro le dió su libertad y a otro de sus
sirvientes, rica vestimenta.

Finalizamos este estudio sobre Salinas Varona, citando las últimas
frases contenidas en la Relación de su hijo, que concluye con el
reconocimiento que se le otorgó a su padre y que se plasma en el texto:

De acuerdo al contenido del Cotejo de Testamento, nombró por sus
albaceas testamentarios a don Alonso Romay Sotomayor, vecino de la
ciudad y apoderado del Sargento Mayor don Alonso de Salinas Baraona,
su hijo, y a don Antonio Bentura de Mendoza, su sobi:u'º· lnsti~yó por su
heredero único y universal a su hijo, don Alonso. Dejó establecido que su
entierro se hiciera en la Iglesia de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús
y de acuerdo a su voluntad, así se procedí~, celebrándose misa ~e ~erpo
presente. Mandó se dijesen doscientas m15aS rezadas en las. iglesias y
conven-tos que considerasen sus albaceas. Como dato interesante
entresacamos que una de las cláusulas consistió en que en las mandas
forzosas acostumbradas se incluyese la del Venerable Siervo de Dios
Gregorio López, a cada una cuatro reales por una ve~. Recorde~os que
Gregorio López fue un conocido ermitaño y autor de importante ~bro de
medicina 4D, quien vivió en la Nueva España durante la segunda mitad del
XVI. Su libro circuló en copias manuscritas desde que lo escribió, 1586
hasta la impresión de su primera edición en 1672 que se agotó rá~i~en~
y tuvo una segunda, dos años más tarde, después de estos anos siguió
vigente hasta bien entrado el XVIII. Por su_ ~portan~ c?ntenido, en el cual
se hacía uso de medidas terapéuticas tradicionales, sirvió de consulta para
médicos y cirujanos de las principales poblaciones novo-hispanas, .pero
aún más importante, fue texto médico que emplearon durante tres_ siglos,
quienes asentados en las poblaciones más alejadas del centro novohispano,
no tenían fácil acceso a la consulta de médicos o cirujanos. Durante el

:11•• Octavo

Libro de Defunciones de Españoles del Sagrario Meh'opolitano, 1719-1724, Fol.

1~~

.

,,__ BIENES N AOONALES, Vol. 241, Exp. 29, año 1723, Cotejo del testamento de D. Grtgono

Salinas Baraona:
• .- Tesoro de Medicinas para todas enfermedades.

. ...y en todos los empleos que han estado a su cargo y órdenes que
se le dieron, consta desempeñó enteramente su obligación a satisfacción de
sus Superiores hasta el año de 1729, que en virtud de licencia del Virrey de
aquel Reyno ~ retiró a México a curarse de las enfermedades que padecía,
donde falleció, según consta de certificación de Don Juan de Ureña,
Contador Ordenador del Tribunal de Cuentas de México.

�449

EL CONVENTO FRANCISCANO DE SAN ANDRÉS
EN LA CilJDAD DE MONTERREY
Lydia Espinosa Morales
Centro INAH Nuevo León
Muy poco estudiada ha sido la presencia franciscana en el Nuevo
Reino de León; el desinterés es llamativo sobre todo si considerarnos que
durante el periodo colonial fueron los únicos misioneros en la región.1
En las líneas que siguen presentaré los primeros resultados de una
investigación mayor en la que pretendo evaluar la importancia que alcanzó
el convento franciscano de San Andrés y estudiar los cambios ocurridos en
su construcción a la luz de las transformaciones ocurridas en la historia de
la ciudad desde la época colonial hasta el siglo XX cuando el convento
desapareció tras una larga agonía.

Mi trabajo comenzó cuando encontré en el Archivo General de
&amp;tado de Nuevo León (AGENL) un plano del convento franciscano de San
Andrés fechado en 1871. Para su análisis utilicé dos importantes

1

Bn este asunto, como en tantos otros de la historiografía regional, Israel Cavazos Garza es
pionero, véase: "La obra franciscana en Nuevo León", Humánitas, Anuario del Centro de
Estudios Humanísticos, Monterrey, N .L., Universidad Autónoma de Nuevo León, núm.1,
1960. Entre la escasa bibliografía merecen citarse Eugenio del Hoyo: "La evangelización en el
Nuevo Reino de León", Humánitas, núm.6, 1965 y del mismo autor: Indios, frailes y
mcommderos en el Nuevo Reino de Le6n, siglos XV1I y XV1Il, Monterrey, Archivo General del
listado de Nuevo León, 1985. Recientemente, Hedor Javier Barbosa Alanís publicó: "La
evangelización en el noreste de México", Roe!, Órgano de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografía y Estadistica, Quinta Época, núm.2, 1996. Sobre el convento franciscano
de Monterrey contamos con el estudio clásico de Xavier Mendirichaga: El templo franciscano
dt Monterrey, Monterrey, Dirección Cívica y Editorial del Gobierno del Estado de Nuevo
león, 1983.

�451

450
expedientes documentales localizados en el mismo archivo que son su
complemento obligado. 2
Encontré información muy valiosa en el Archivo Municipal de
Monterrey en las Actas del Ayuntamiento, en el Ramo Civil y en el Catálogo
y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal de Monterrey elaborado por
Israel Cavazos.
El primer convento franciscano de San Andrés fue fundado por
fray Lorenzo González y fray Martín de Alta.mira entre 1602 y 1603 en un
sitio que no conocemos. En 1612 se trasladó a su emplazamiento_ definitivo
después de que la gran inundación obligó al traslado de la cmdad a la
banda sur del río de Santa Lucía. 3
El convento se encontraba en el centro de la ciudad, en un costado
de la plaza mayor en la contaesquina poniente de la iglesia parroquial, hoy
catedral. De norte a sur, se extendía de la calle de Melchor Ocampo (antes
San Francisco), hasta las márgenes del Río Santa Cata.tina y de oriente a
poniente, de una pequeña calle que partiend? del río topaba con la p~
mayor (la calle Guillermo Prieto que ya no eXISte), hasta la actual Mariano
Escobedo que durante la época colonial no estab~ trazada. Para 1~71, fecha
del plano que cito arriba, el convento comprendia. un total aproxunado de
14,000 m2 de los cuales 3,200 m2 estaban construidos.
El convento se fundó para propagar entre los infieles la luz del
evangelio. Israel Cavazos informa que los franciscanos sólo tenían a su

20:

2m plano se encuentra en el Nivel Arquitectónico de la Mapoteca del AGE_NL, n~el titulo: Plano del convento de San Francisco y Tercera Orden y es una copia parcial d~
__,_ · más detallado fechado en 1859 que no he podido localizar. B1 Plano del terreno tt·
......,nor
.
.
d la .
Ma-•· es
tnnplo de San Francisco que está en el Nivel Urbanistico, núm. ~ , e misma
r:-~
muy interesante pues corresponde al año 1917. Los expedientes de los tr6mítes _que
raron los planos se encuentran en el AGENL en Asuntos Eclesiásticos (8/272): Erpttlitnlt
:':1 inVffltariO la distribución del terreno que pertenecía al conVfflto franciscano de ~n Andrif.
, fs. y en ~onumentos y Edificios Públicos (bateria 7.5): Templo de San Francisco.
1871 21
3,-iménez Moreno, citado por Israel Cavazos en ºLa obra franciscana...•, op.cit., p.73

cargo a los indios de nueva conversión y que el clero secular se ocupaba
delresto.4

Aunque el documento original se encuentra perdido hay
evidencias de que Diego de Montemayor concedió a los franc~anos
ciertas r~~herías de indios. Los franciscanos perdieron dicha merced pues
el 4 de d1c1embre de 1622, fray Damián de Acevedo, guardián del convento
de San Andrés, solicitaba a Diego Rodríguez, capitán y justicia mayor de la
ciudad, un testimonio "... de la gente que está en la ranchería de la
administració~ del convento y demás rancherías que por merced, el
gobernador Diego de Montemayor hizo en nombre de Su Majestad a este
convento, p~a pueblo _Y_ administración de ello, y de los demás que están
en las estancias en serv1c10 de los españoles, en número y copia de ellos, [y]
qué cantidad serán por todos ... 11 .5
?radas al· historiador Raúl García Flores tengo la respuesta en la
que se informa que: "... los indios que al presente están asentados y
poblados _en el dicho pueblo de San Andrés ... son ocho, por haber muerto
gran cantidad de ellos. Y así mismo de los indios del señalamiento ... son
seis rancherías ... las cuales ... señaladas para pueble, tendrán doscientos
~os, los cuales el dicho capitán y justicia mayor los ha traído por
diversas vece~, los ha asentado en el dicho pueblo de San Andrés y se han
vuelto a sus tierr~ por no haber en él indios en pie y por el poco sustento,
que no lo ha habido para sustentar, ni los padres lo han tenido para se lo
dar. Y que en lo de~~s que pide el dicho padre guardián de la copia de los
que ~tán en servic10 de los españoles y en sus labores, están muy
repartidas las dichas estancias a diez ocho leguas algunas de ellas y que no
se puede saber con facilidad si por esto, como porque al tiempo por cuanto

'r.r.e1 Cav~, Contr~sias sobre jurisdicción espiritual entre Saltillo y Monterrey, 1580-1652,
Saltillo, Colegio Coahuilense de Investigacionesl{istóricas, 1978, pp.6-8.

~~o

del Hoyo, op.cil, pp.55-:56. Para nuestra desgracia, Del Hoyo nos remite al
Archivo ~ral de La Nación, caja del Nuevo Reino de León (????), Exp. 1•. Las
~gaoones son del autor. Tampoco contamos mayor referencia documental, fuera de lo
dicho por Alonso de León, para confirmar la que sería la primera referencia documental del
~~to cuan~o supues~ente el _día 8 de febrero de 1622, sirvió de refugio en el ataque de
b mdios HuaJUco y Colmillo a la ciudad. Citado por Mendirichaga, op.cit., p.12.

�453

452
se les hizo la merced había más cantidad de indios de los que al presente
hay por haberse muerto con pestes y granos que entre ellos ha habido ..."6
Como pretendo mostrar, la importancia del convento no debe
medirse sólo por su éxito o fracaso en la evangelización de los indios que
seguramente siempre fueron pocos. Aún así en 1712, por ejemplo, se le
seguía llamando: "...la parroquial de indios borrados ...de esta ciudad". 7

El convento se ocupó y es lo que ahora me interesa destacar aquí,
de la salud espiritual del conjunto de la población de la ciudad ya fueran
blancos, mestizos o de "color quebrado" y desempeñó un papel variado y
muy relevante dentro de su vida social y económica de Monterrey. De
hecho, hay que recordar que durante largos periodos de tiempo el templo
franciscano funcionó como el único templo de la ciudad pues la iglesia
mayor o iglesia parroquial se construyó tarde, hasta 1626, y que como
resultado de los dañosque le provocaban las fuertes lluvias y temporales
continuamente se estaba reparando.
Por este motivo y por hallarse situado en el centro de la ciudad,
con mucha frecuencia en sus puertas se publicaban los autos,
mandamientos, edictos y Reales Cédulas que atañían al conjunto de la
población y a sus puertas se realizaban toda clase de pregones y almonedas

La centralidad del convento se pone de manifi to
momentos graves de la vida de la ciudad· el día 15 d d . . ~ den los
por ejemplo, el Cabildo dictó una medida d
e tctem re e 1661,
contagio y pestes de viruela" que afectaban a ~sepos~:~~ por el "gener~
ahí un novenario d
·
Ct n Y mandó decrr
concluir con
e ~ s cantadas con sus rogativas, que habrían de
una procesión solemne para implorar la misericordia de
Dios".9

Igualmente, en algunos mom to d
. .
. d' 'd al d 1
en s ramáticos en la vida
m tvt u
e os habitantes de la ciudad, el convento se manifestab
:1ª:Urteys~ de la insti~ción eclesiástica. En él se practicaba el
·to 10 y constancia de que varias veces se utilizó con este
prop6S1 •

de:~~:

Por otro lado los fraile
·
dentro de la vida ·soc~ d 1 M s mISmos ~uparon un lugar relevante
.
e onterrey colonial. Los protocolos notariales
muestran su presencia como testigos d e numerosos actos públicos· en
cartas poder, cartas de obligación de pago, reconocimientos de deuda
desde luego en testamentos y codicilios.11
y
Los franciscanos fueron también testi os fr
.
de compra venta de minas labores hac' d g
ecu~ntes en_operac10nes
'
'
ten as y estancias. Lógicamente, su

públicas con gran concurso de gente. 8
9
AMM, Acta del 15 de diciembre de 1665
61:ondo Franciscano, Biblioteca Nacional de México, Vol. 46, Exp. 104.

7Archivo de la Catedral, Libro de Bautizos, vol.ID, citado por Tomás Mendirichaga Cueva:
' Breve reseña del Archivo Parroquial de la Catedral de Monterrey•, Humánitas, Anuario del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, Núm.4, 1963, p.432.
Sobre la existencia de una supuesta misión de San Andrés la Corona levantó en 1776 una
información al respecto al recibir una representación anónima tras la que por Real Cédula
dada en San Ildefonso el 6 de octubre de 1783, se mandó suprimir la ayuda que se enviaba•
la supuesta misión que: "...jamás lo fue ni tuvo misioneros". AMM, Reales Cédulas, Vol.3, 4
fs. Véase también el "Oficio notificando que nunca ha habido en esta ciudad misión de Sin
Andrés, con otros datos relativos a los pueblos circunvecinos' fechado el 17 de noviembre de
1785, en Carlos Pérez Maldonado: Documentos históricos de Nuevo Le6n, Monterrey, s.e, 19'7,
pp.99-101.
8véase por ejemplo: AMM, Auto del gobernador Zavala prohibiendo que los indio5
chichimecos anden a caballo. Acta del 7 de junio de 1643.

lOy

.

éase, por ejemplo, AMM Protocolos V I X F 345 N ,
Civil, según Catálooo de lsratl 'Cava
, o . , . ' um. 210, que corresponde al Ramo
l1
o
zos.
Todas las referencias documental d
.
del Catálogo y síntesis de los protoc:os e¿;r~toc:1osMque .c'.taré en adelante fueron extraídas
-.A
'd d
re vo umcrpal de Monterr~ que en 6 vols
r-•r--v CUl a osamente Israel Cavazos Garza El
.
-:,
.,
599
fue pudblicado por el Instituto Tecnológico de Estul:'::;:::nd:t::~;r!
Y
1
eegun o cubre de 1700 a 1725 y lo publicó la U . 'd d A
y en
' el

ª

~:i::;~: ~:1:::t res~tes fuero~ e1;;~~;~a

en

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~:~~~;;!e;~~-~~ :~

1785, 1786 a 1795 y 1796 a l~~~engr
· : ~vamen~los periodos ~e 1726 a 1756, 1756lllleStra Lilia Villanueva d
a me ~ taron los indices preparados por la
qae comento Algun
. e c;vazos, a los que renuto al lector para documentar los casos
Ramo
.
os e:,emp os en los manuscritos originales se encuentran en el AMM
f.3. Protocolos, Vol.1, fol.19, núm. 13 y Ramo Civil, Vol.X, Exp.37, f.lOv y Vol.XIII, Exp.17:

�454
investidura religiosa les otorgó una calidad moral indiscutible que los
convirtió en testigos irreprochables y muy solicitados.12
La importancia que la población blanca otorgó al convento en su
vida diaria y aún después de muertos se expresa muy claramente en los
testamentos. Siempre se ha señalado que en el cementerio del convento
franciscano se enterraban los indios de la ciudad; por ello, resulta
sorprendente la gran cantidad de vecinos, muchos pertenecientes a la élite,

que dispusieron ser enterrados en su templo.13
Agustina de Otarles, viuda del capitán Juan Pérez de los Rios,
dispuso el 11 de octubre de 1626, se le sepultara junto a su marido:"...en la
sepultura que tengo en la dicha iglesia...". Igual disponen Pedro de
Suástegui y Juan López (en 1634); el capitán Martín de Aldape (en 1646); el
capitán José de Ayala (en 1666):"...en el lugar donde están enterrados mis
padres y antecesores... "; Diego Rendón (en1678):" ...en el convento junto al
sepulcro de Ma. Valverde", su mujer; Mónica Rodríguez, viuda del capitán
Miguel de Montemayor, hijo de Alberto del Canto, pide lo mismo (en
1680); así como muchos otros. En el siglo XVIII, la costumbre continúa y los
ejemplos podrían multiplicarse.
Otra muestra de la influencia que los hijos del santo de Asís
ejercieron sobre el conjunto de la población "blanca" y la élite, se encuentra
en las numerosas disposiciones testamentarias en las que se asentaba la
voluntad de ser enterrado: "en la parroquial desta ciudad", pero con hábito
de San Francisco. Limitaciones de espacio me impiden citar los numerosos
ejemplos que se cuentan por decenas.
En los testamentos se incluían mandas forzosas que los herederos,
el albacea y los frailes franciscanos deberían de cumplir. A la disposición
del entierro con hábito o mortaja del santo, seguían las peticiones de un
novenario que podía o no ser cantado, de un determinado número de

455

misas, rezadas o cantadas, y d e o tras d evoc1ones
.
A veces tamb.é
encargaban algunas obras piadosas o d
ºd d .
l n se
construcción de un altar hasta la d ta .óe cdan
que podian ser desde la
0 et n e una huérfana.
'

ª'

A nuestro ojos actuales las mand t
pueden parecer excesivas aunqu; d be
as _orzosas y · las obras pías
Iglesia les concedió para alcanzar e te mos ;ns1derar el gran valor que la
Pedro de Suástegui dispuso nove~omo . ese~ del alma. En 1634,
además, cien misas d ·chas
. Y cien misas rezadas por su alma;
t
en el mismo convento por el ánima d
padres y otras cien por An la d So ,
.
e sus

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~ab~Sánchez fue :uy g;ner!v;::d~p:::t~e;
e
personas con qwenes he tenido trato"·
general Diego de Ayala, sólo p1'dI.6 una misa.
.
su parte, el
"por , 1poralma
naturales muertos a mi servicio" y otr d
.
as
s de los
.
as os por sus padres y sus do
primeras mujeres".15 Hacia finales de la é
.
s
testamento del Lic. Matías
p . poca_colo~, ~ la atención el
16
penitenciario de la catedral d;~o :eto qwen aun siendo el canónigo
n rrey, encargó una misa diaconada
mensual, rezada, en el templo franciscano. 16
Muchos que fueron enterrados en la iglesia parroquial .d.
.
embargo, misas en el convento En 1643 1
.
.
pt ieron, sm
pidió por su alma· veintic·
· .
'e capitán Miguel de Montemayor
.
.
meo misas con su novenario, más otras diez por
su abuelo y diez para su suegro, el capitán Diego Rodríguez.17
En mi· oprm
· ºón, 1os eJemplos
·
señalados muestran la fu
.
de los franciscanos entre los habitantes de la . d d derte presencia
Des
·d
ciu a
e Monterrey

r:i~~ ;;e;::~~=::::::~~~:~:=~:

de
sobre el númer~
~resuponer que siempre fueron pocos, quizás entre.6 y sº:s17te, p~edo
tiempos Tampoco sé ha ta
, n os me1ores
ro . .
s que grado su manutención fue por cuenta de su
p pia orden y que tanta ayuda les representó el estipendio anual de entre

12Por ejemplo: A.MM, Protocolos, Vol.IV, Fol.28, núm. 3 y Vol.11, Fol.21, núm. 13.

14AMM, Civil, Vol.IV, Exp.29, f.4.

13Para evidencias de entierros de los indios: A.MM, Protocolos, Vol.IV, F.125, Núm.54 Y
especialmente: A.MM, Protocolos, Vol.V, F.5, Núm.2. Para testamentos de la élite, véase Po'
ejemplo el de Mónica Rodriguez: AMM, Civil, Vol.XVID, Bxp.8, f.33. Por motivos de espacio,
no puedo mencionar todos los ejemplos que pude extraer del citado Oitálogo.

lSAMM, e·ivil, Vol.XV, Exp.29, F.1.
16
AMM, Protocolos, Vol.XXIII F.174 Nu'm 98
17
'
'
. .
AMM, Civil, Vol.V, Bxp.16, F.13.

�456

457

350 y 450 pesos con que la Corona los apoyó, por lo menos hasta mediados
del siglo :xvm.18

Consta que también había destinado mil ovejas para el sustento del
doctrinero del Alamillo.22

Sabemos que ocasionalmente el Cabildo de _la ciudad les
·
ba algunos fondos· En la sesión del Ayuntamiento
14
proporoona
.
rod del dfa
d las
de agosto de 1660, por ejemplo, se decretó que la nutad e1 p
ucto . e
multas de 12 pesos que habrían de pagar los enco~enderos de la ciudad
por no limpiar
· sus acequias, debían aplicarse por nutad entre el convento
de San Francisco y la Iglesia Mayor.19
De cualquier manera, la mayor parte de los bienes que permitían la
manutención de los frailes y el funcionamiento del templo y el convento,
provenían de limosnas, mandas forzosas, legados piadosos y de ca~llanfas
dejados por los fieles. El gobernador don Martín de Zavala, por e,emplo,
dispuso en su testamento·"
. .... Declaro tener en esta ciudad de Monterrey
. ...
dos aposentos que ... pertenecen a los padres de mi Padre San Franasco,
· d os para nusas
·
de difuntos naturales cuya
dedica
. cobranza
. d d ha de estar
d loa
cargo del síndico que fuere del convento desta dicha ciu a , para que e
.
dºichas nusas
· ...1120
procedido dello se digan
•
Las obligaciones de :zavala con los franciscanos estaban
ti. ladas en su Capitulación fechada el 3 de abril de 1625; en ella, la
es
pu le obligaba a fundar dos villas de españoles: II •·· bºien provistas. de
Corona
religiosos de la orden de San Francisco y otros sacerdo~, los que p~ere
al dicho mi virrey y sean necesarios para la doctrina, conservaaón Y
enseñanza de los indios y administración de los santos sacramentos, porqut
esto ha de ser a vuestro cargo y por vuestra cuen ta...• " •21 El subrayado es mio.

Como fuera, los gastos de la Orden debieron haber sido modestos:
el voto de pobreza y de humildad, el desprendimiento de los bienes
terrenos y la limosna como única fuente de sustento, eran característicos de
la Regla franciscana.23
Para administrar los fondos que ingresaban al convento y para dar
seguimiento a la gestión de los albaceas testamentarios, el convento
nombraba a un administrador general llamado Síndico o Mayordomo; este
tesorero, representante jurídico del convento, era siempre laico y por lo
general miembro importante de la élite y del Cabildo.
El síndico se encargaba del mantenimiento y las reparaciones del
templo y convento; también cuidaba de los caudales necesarios para la
manutención de los frailes. Como resultado de las limosnas recibidas en
especie, el convento poseía rebaños de cabras que generalmente se
arrendaban por un término de cinco o más años. Así se sufragaban algunas
necesidades que no alcanzaban a cubrirse de otra manera.24

xvm,

Ya para el siglo
algunos de los capitales de particulares
cedidos a favor del convento -ya fuera mediante legados piadosos o por la
fundación de capellanías-- fueron prestados al 5% de interés anual,
abriendo líneas de crédito que seguramente contribuyeron al desarrollo de
la economía local y regional. Pedro de la Rosa Salinas dejó un legado de
1000 pesos para la fiesta de San José, ochenta años después, este capital
todavía se prestaba a rédito, según consta en escritura pública a favor del
capitán Juan Gómez de Castro, alcalde mayor y capitán a guerra de la Villa

· Internas, Vo¡.1.,
i f •230 Y AMM, Reales adulas, Vol.3.
18AGN, Provinc1AS
19eonsúltese el acta de ese di&amp;. AMM, Actas del Cabildo.

22

. d 1 '--tamento· AMM, Acta de Ayuntamiento del 5 de diciembre de 1666.
20utilicé una_.,,.,
coplA e ~
·
· i6
'biendo 1al
1731 a Ma B6ez de Trevü\o aunque el convento sigu rec1
fu
La casa e &lt;-=ª en
·
•
d •cuartoe a.,,,....101• 90ll
O r--·
rentas AMM, VoLXIl, F.142, Núm.60. Ejemplo de donaaones e
lu d .Al nso García Coello en 1735 y la de doña Juana de la Garza (1773).
e o
.
.56-58 ublica un traslado í-echado en 1654 bajo el discutible
21Eugenio del Hoyo, op.ot pp
.' p . • AMM, Ci il, 1 a · 4 Bxp.16.
tftulo de 'Real adula sobre Evangelización ,
v eg )O ,

AMM, Protocolos, Vol.ID, F.175, Núm.109. Corresponde el dato al 7 de diciembre de 1666,
cuando hay Antonio Valdés, ministro provincial de Nuestra Señora de los Zacatecas, con
poder del albacea de Zavala, aprueba las cuentas del administrador de las haciendas de
Zavala y de la venta de sus bienes.

..

~1 voto de pobreza hanciscano es su caracteristica distintiva.
24
Véase por ejemplo el arriendo de 300 cabras de vientre por 30 pesos anuales en AMM,
Protocolos, Vol.V, F.5, Núm.2.

�458

459

de Cerralvo, quien en garantía hipotecó, por tres años, los "agostaderos del
Zacate•.25

La primera noticia más temprana de una cofradia, tiene la fecha de
16.34 y aparece en el testamento de Juan López, estanciero y encomendero
de matah~s, natural de la ciudad de México y vecino de Monterrey,

No podría citar aquí los múltiples ejemplos que muestran el papel
crediticio que desempeñó el convento ( y también sus.cofradías y la Terc~
Orden como se verá adelante); primero seria necesan~ efectuar ~ análisis
detallado de las transacciones realiz.adas, tarea que. aun no realizo. ~ e
luego, puedo adelantár que todas las formas coloniales p~a la obtención
de rentas y créditos a corto y a largo plazo, tales como hipotecas, censos
(consignativos y enfitéuticos), depósitos irregulares, cape~ Y otros, se
utilizaron aqui. Como fuente de crédito, el papel econ~~co del c?nvento
franciscano de San Andrés y de las sus asociaciones religiosas, debió haber

cuando dISpone ser enterrado en el convento franciscano de cuya Cofradia
del Santísimo Sacramento era hermano.28 Las cofradías del Santísimo
Sacramento existieron en muchas de las iglesias novohispanas. Estaban
dedicadas a la adoración del Cuerpo y la Sangre de Cristo, es decir a la
Eucaristía y tenían a su cargo la organización de una de las festividades
m6s solemnes e importantes del calendario cristiano colonial: la fiesta del

sido importante.
Las Cofradías eran asociaciones de fieles fundadas con aprobación
arzobispal con el fin de garantizar el culto a un santo patrono ~ la
realiz.ación de su "función" o fiesta, el dia consagrado a su c~lebración.
También fomentaban la hermandad y solidaridad entre sus miembros, a
través de diversos mecanismos de ayuda mutua; por ejemplo, el pago del

entierro y de otros servicios religiosos para los cofrades pobres.26
Las Hermandades eran muy parecidas a las cofradías aunq~e
carecian de permiso oficial. Eran toleradas porque además de su_ ~eficio
· •tuat se tenía la esperanza de que con el tiempo se convirtieran en
espm
,
d
.. l! • tes Las llamadas
,.,.., una vez que contaran con fon os sw1eten •
.
cofra d~,
d
· '6 i rma1; SU\
Devociones carecian de permiso y también e _orgaruzaci n . o
"''""
emb argo, una vez al año, un pequeño grupo de fieles voluntarios recoc,-•
limosna para la función del santo venerado.27

En el convento franciscano de san Andrés, existier~n tres cofrad~
la Tercera Orden de Penitencia y varias devociones particulares que, SU\
embargo, no llegaron a conformar hermandades.

25AMM, Protocolos, Vol.XVIll, F.271, Núm.t 36.
.
clel
fr clJas rales y urbanas en MéXJCO • fines
26Asunción Lavrin: "Mundos en contraste_: ro a
ru . dt ,A,néria, lAti,ui, siglo, XVI 111 XIX,
igl XVIll" en AJ Bauer (comp.): lA 1glnúi m la tconOIIIUI
~~ico,
Nacional de Antropologia e Historia, 1986, pp.235-276.

Instituto

27Lavrin, Ibid., p.237-238.

Corpus Christi.
Junto con ésta, existieron la Cofradia de Nuestra Señora del
Rosario, documentada desde , 1653 con un patrimonio principalmente
ganadero y la Cofradia de las Animas, única cofradia de indios que existió
en el convento, aunque quizá sólo sirviera para recolectar las limosnas para
pagar sus entierros.29
Entre las devociones practicadas podemos destacar la de Nuestra
Señora de Aranzazú, la del Señor San José, la de San Francisco Javier y San
Antonio de Padua, así como la de Santa Ana y Nuestra Señora de Los
30
Dolores.
Muy importante fue la devoción a Jesús Nazareno, imagen
devota que se sacaba en la procesión del viernes santo.31

La llamada Orden Tercera tuvo la mayor importancia. Esta
asociación religiosa no · puede considerarse propiamente como una
cofradia; tampoco como una hermandad aunque a sus miembros se les
conozca como Hermanos Terciarios. De hecho, se trata de una orden
religiosa en toda forma pues mantiene votos y estatutos canórucos, en la
que sus miembros no renuncian a sus obligaciones familiares y a su vida en

211
AMM, Civil, Vol.IV, Bxp.14, F.1.
29
AMM, Protocolos, Vol.ID, F.35v., Núm.23; Vol.VI, F.182, Núm.118; Vol.VII, F.106, Núm.43;
Vol.VID, F.55, Núm.26 y AMM, Civil, VolVIll, Exp.37, F.1.
~AMM, Civil, Vol.IV, Exp.14, F.1; Protocolos, Vol.ID, F:49, Núm.31; Vol.IV, F.5, Núm.3.

Pioloc:olos, Vol.ID, F.35v., Núm. 23; Vol.VI, F.182, Num.118; Vol.VII, F.106, Núm.13; Vol. Vlll,

F.55, Núm.26 y Civil Vol.Vlll, Exp.37, F.1 y Vol.XV, Exp.29, F.1.
31
AMM, Protocolos, Vol.VI, F.143, Núm.79; Vol.V, F.158, Núm.87; Vol.XIll, F.316, Núm.151,
Vol.XV, F.266, Núm.125 y Vol.XX, F.138, Núm.87.

�461

460
el siglo. En 1221 quedó constituida sobre la Regla que el propio Francisco
32
elaboró junto con Ugolino de Segni, obis~ de Ostia.
•Qué tanta importancia adquirió la Tercera Orden en Monterrey
. 7 nror
frente a '-las otras cofradías existentes? ¿Cuáles fueron sus diferenaas.
el momento, es difícil decirlo pero si atendemos al plano del convento de
1871 la llamada "capilla" de la Tercera Orden destaca por sus grandes
dim;nsiones. Sabemos que los terciarios hacían también el voto de pobreu
de humildad, y que la orden tenía la prohibición expresa de poseer

y

.

.

.

bienes inmuebles.33 Pese a todo, contaba con un_ patrtm~ruo prop10
ultado de las contribuciones y donaciones de los fieles. Al igual que el
;::to de las cofradías su principal patrimonio era ganadero aunque
también prestaba dinero.34 Hacia finales del periodo_ . colonial,
especialmente durante la última década, la fo~ que más u~on los
benefactores de la Tercera Orden fue la fundación de ca~llanías Y obras
pías, cuyos capitales se prestaron bajo garantía hipotecana cobrándose el
tradicional 5% de interés anual.35

1.

l~l\

Desde finales del siglo XVII la Tercera Orden intentó construir su
·
propia capilla. El n·co comerciante y minero vasco, don Blas dde1
Arrechederra y Gallarreta hizo donación de ocho reses en su testamento e
15 de junio de 1697:" ...para ayuda de fundar la capilla de la Tercera Orden

32oino Fienga; Francisco, el pobrecillo de Asís, Prólogo de José Vasco~los, M~~ic~, ~
Coli, 1944, pp. 208-230. Pedro Peano, Historia de la Tercera Orden FranCJScana,
xico, ·
Junípero Serra, 1974, pp.11-12.
33Sobre este punto se tiene que profundiz.ar. En un protocolo fechado_el 3 : :
~~1
debido a la prohibición del papa Benedicto XIII, el convento cede a dona M paldez d l R.eaÍ
viuda del Sargento Mayor Pedro Guajardo, el cuarto q~e se en~:i:a~onad~ ~ qae
Palacio y al costado derecho de su casa y que don Martin de Zavd 1 Santisº
Vid AMM,
con sus réditos se destinasen cinco pesas al año para la cera e
uno.
·
Protocolos, VolXII, F.142, Núm.60.
Vol.xJ.
34AMM Protocolos, Vol.VII, F.146, Núm.70; Vol.X, F.66, Núm.28 Y 258v., Núm.:9; P.322.
F.306, Núm.l19; VolJ&lt;I, F.303, Núm. 117; Vol.XII, F.73, Núm.32, F.243, Núm. Y

I;:º

Núm.132.
35AMM, Protocolos, VolJO&lt;I, F.316, Núm.182.

11
en el convento... •36 En 1723 sin embargo, quizás tras el incendio ocurrido,
hubo necesidad de recomenzar el proyecto. Así, el sargento mayor Antonio
López de Villegas dejó en su testamento 8 pesos para la capilla de la Orden
Tercera "...si se reconstruye como fue la intención de don Blas de
Arrechederra... ".37

Aún no sé cómo fue en sus inicios la fábrica material del convento.
Tampoco puedo precisar el lugar exacto en dónde se encontraba. Consta
que para 1646 la iglesia necesitaba algunos reparos y que algunos vecinos
se organizaron para entregarle a fray Juan de Barrera, padre guardián del
convento, 300 pesos por vía de limosna. Entre los benefactores se
encuentran los capitanes Alonso de Treviño y Diego de Villarreal con
setenta pesos cada uno; con cincuenta pesos, los herederos del capitán
C,onzalo Femández de Castro y de doña María de las Casas y con treinta
pesos el alférez Bernabé de las Casas y la propia María de las Casas.38
Durante el siglo XVII tenemos muy poca información sobre la
fábrica del convento o sobre su ornato. En 1678 Diego Rendón, dueño de
un ingenio de fundición en el camino a Mederos, dispuso en su testamento
que se mandaran hacer cuatro candelabros de plata para la iglesia.39r.a
primera noticia sobre los altares la encontramos en el protocolo del 14 de
abril de 1691, cuando Diego Sáenz y su mujer, hipotecaron su casa para
garantizar una limosna de 10 pesos anuales a fin de que perpetuamente se
les rezaran dos misas en el altar que mandaron erigir a San Juan
Evangelista, en el que puisieron un cuadro del santo en señal de posesión y
que quedó señalado "...al lado de la epístola, más abajo del altar de Nuestra
Señora de Guadalupe...11 .40

36

AMM, Protocolos, Vol.VI, F.82, Num.51.
37
AMM, Protocolos, Vol.XI, F.251, Núm.96.
38

AMM, Protocolos, Vol.U, F.48, Núm.27.

:,¡AMM, Civil, Vol.Xlll, F.17, Núm.l .
11
~
, Protocolos, Vol.V, F.6, Núm.3. Al igual que las ~ tras imagt;nes veneradas, la Virgen de Guadalupe
también recibió donaciones. En 1792 tenemos noticia de que una casa y un solar en •Ja calle de los
pecheros', propiedad de Pedro José Rodríguez estaba gravada con 150 pesos al 5%, censo que fue
~ido por José Ignacio Garda, su comprador. Véase AMM, Protocolos, Vol.XXI, F.242. Núm.127.En
• mismo año otra casa y solar en la Calle Real fue ron gravadas con 200 pesos por Isabel Maria de la
Guu. para pagar de sus réditos s misas del legado hecho a Nuestra Señora de Guadalupe. AMM,
l'rolocolos, Vol.XXI, 309 v., Núm.176.

�462

463

. lo XVIll, el convento franciscano se quemó.
Al comenzar e1 Stg
·
LóTras
6
d
ti bre de 1710 el bachiller don Jer rumo pez
el incendio, el 23 e ~p em . .
. ' eclesiástico del Nuevo Reino de
Pri to "cura en encomienda, v1cano y JUez
.
J
d
e '
te el Cabildo y solicitó se relevara al capitán uan e
1.6
León" comparec an
1b
las fi tas d la
.,
Alonso de Coello del compromiso de ce e rar
es
e
Nonega Y a
on trescientos pesos cada uno, para techar
ciudad para que cooperaran c
d la 'glesia fr...,,.;.,..,...,.
.
----,
1·g1 . • ·ta· • por haberse quema o 1
con teja a la
igl
... esia de San Francisco Javier y no haber o~
quedando tan solam
.
.
ruina en ésta que [la que] padeció
en todo este lugar y temiendo la nusma
rizó la d' dicación
• El
a JU
la otra, por tener el techo d e zacate_....
41 Cabildo auto
de los 600 pesos para la obra requenda.

esta=~

As' comenzó la reedificación del templo franciscano y algunos
t
rial En 1723 el minero y sargento mayor
devo~s coopera;;:: u::u~ en su te'stamento se le diera al padre
Antoruo López e
g '
.
a el techo de plomada que intentaba
guardián todo el plomo necesano par

~

construir.42
el Libro de Cuentas del Convento de San Francisco, 1726-1759, que
Archivo de la Catedral de Monterrey, se
bo durante cuarenta y cuatro
ba' que se llevaron a ca
registraron los tra truJOS '6 de la iglesia Siguiendo a Mendirichaga, que es
años para la recons cc1 n
·
y tercia
, .
ha podido consultarlo: "La iglesia era de nueve varas
el unico que
d lar [una vara equivale a 838 mm], las
de ancho por treinta y dos varas ede' d
go grueso
el templo fue cubierto
más d
a y m ta e
...,
pared~gatesruand
'e sabino ep::ra 'tosca' molida y cal. El techo y pretil43es se
con v1
'
drilla "
hicieron con una torta o mezcla de arena, cal y piedra almen
....

~
. te
el
presumiblemente eXJS en

.
· decenal se continuaban las Obras.· "En diciembre
Con un nbno casi
illa ma or con sillar, vigas de
de 1726 ya se estaba construyendo la cap,.,.
y ...de 1733 se colocó el
ri1l
• Casi diez años despu=, en mayo
'
.
sabino y mo ~s...ta. el Libro· u queda encajonado ya, traído de MéXJCO,
altar pues se as1en en
· ...

U AMM, Acta del 23 de septiembre de 1710.
42AMM, Protocolos, Vol.XI, F.251, Níun.96.
~endirichaga, op.cit., p .12. Vid. nota l .

un colateral [retablo] dorado con sus basas y sagrario enmedio, de siete
varas de alto y el ancho correspondiente con obra salomónica ... •.44
Para este altar mayor, en 1735, don Mateo de Lafita y Berri, recibió
como albacea testamentario, 2000 pesos de oro común procedentes de la
hacienda de beneficio del Real de la Sabinas y herencia del rico
comerciante y vecino de la ciudad, don Alonso García Coello, para
terminar de cumplir con tres importantes cláusulas de su testamento que
había sido dado el 25 de septiembre de 1728. Las cito textualmente:
'Mando a mis albaceas que del cúmulo de mis bienes saque la cantidad de
pesos que pudiera importar un colateral dorado y todo de la hechura y
forma de uno que está en la parroquia de esta ciudad de Monterrey, de la
adoración del Arcángel San Miguel y ha de tener un cuadro en que esté
pintada la Virgen Maria mi Señora y un Ángel echándole la casulla a San
Ildefonso, santo de mi nombre, quien esté revestido para recibirla y ese
colateral y cuadro se traiga de México para que venga con toda perfección
y el cuadro de buena pintura, La segunda es mi voluntad dejar, como
desde ahora dejo, para el nicho que ha de tener el dicho colateral enmedio,
dos imágenes que tengo en mi casa, la una de Nuestra Señora de la
Concepción con su corona de plata y sus dos medias lunas a sus plantas de
plata, y la otra imagen del Sr. San José, su esposo, que tiene al niño Jesús en
sus brazos. Y tienen las dos imágenes sus peanas doradas y es mi voluntad
poner en el convento de mi padre San Francisco de esta ciudad de Nuestra
Señora de Monterrey acabada que sea la iglesia o parte de ella y que se
intitule La Adoración de Jesús, María y José, que así lo pido por el amor de
Dios."45

En mayo de 1733, se había ya encajonado, traído de México, un
retablo dorado, con obra salomónica y con sagrario enmedio, formado por
tres cuerpos: en el primero Jesús, María y José; en el segundo San Fancisco

"1-uedo presuponer que esll! altar mayor e!!tuvo dedicado a San Francisco y a San
Andrés.Cabe destacar que en la iglesia parroquial existi~ un ºcolall!ral• a San Francisco,
legado de doña Juana de León, madre del general Juan Garcia de Pruneda, que ya para 1753
eltaba perfectamenll! acabado. AMM, Protocolos, Vol.XV, F.266, Núm.125. Juana de León fue
entierrada en el convento de San Francisco y en el mismo sepulcro también su hija doña
~ r García de Pruneda. AMM, Protocolos, Vol.XV, F.332, Núm.149.
45
AMM, Protocolos, Vol.XII, F.348, Níun.141.

�464
465

y en el tercero un Señor San Andrés "que se ha de poner", rematado por un
lienzo de San Ildefonso.46
Todavia en 1746, Lafita y Berri, no podia terminar de cumplir c~n
las mandas testamentarias del general García Coello._ Por "eso se VJO
recisado a vender a don Pedro de Barrio Junco y Espnella, ~ casa que
~on Alonso fabricó en esta ciudad...." Don Pedro se comprometió a pagar
al convento 100 pesos anuales, que correspondían al 5% del valor de la
propiedad, para:"dotar el altar de Jesús ~ " _47 Más tarde48en 1756,
estipuló que al vender la propiedad, se reconociera el gravamen.
Entre 1742 y 1743, la portada del templo f r ~ o ,~ hallaba
terminada: "toda labrada, ... con sus columnas, basas y repJ.SaS... ,. ':demás
se había fabricado: "... una pila bautismal, ~ue no_ la _habia... y se
comenzaba a trabajar en la construcción del propio bautiSteno sobre el cual
se levantaría la torre.49
Por estas fechas los altares laterales tal vez a~ no ~taban
ll J sé Femández Fajardo escribano público de la ciudad
completos. Por e O O
'
d
tub d 1744 la
de origen gallego, legó en su testamento dado el 26 e oc re~
1
cantidad de dos mil pesos para colocar un altar a Nuestra
ora e

d

50 En 1748 sin embargo, su albacea declara que quedó ~diente
II
en ·
el cumplimiento
del colateral, que no se ha hecho: ···hasta saber S1 alcaIWl
el caudal...".51

Carm

Otro altar estaría dedicado a la veneración del Santo Cristo de
Burgos, pero no me consta si llegó a existir. El 7 de octubre de 1755, el

.
In tario Avaluo del convento realiudo en 1860, sólo
46 Mendirichaga, op.cit., p.13 .En e1 ven
Y
.
San Antonio de Padua.AGENL.
se registran en el altar mayor a San Andrés, San FranclSCO y
Asuntos Eclesiásticos, 8/'1:72.
47 AMM, Protocolos, Vol.XIV, F.230, Núm.82.
.
...,_ de
, 4 Asi
rrió en los sut"eS1vos cam.......
48AMM, Protocolos, Vol.XVI, F.7, Num. .
ocu Vol XVII, F '1:11, Núm.22.
propietario: AMM, Protocolos, Vol.XVI, F.233, Núm.96 y
.
.

general José Lorenzo de Hoyos Solar y Piedra, natural de la Villa de
Loredo en Burgos, dispuso en su testamento pedir licencia para un altar a
la "milagrosísima imagen", dejando para ello 1000 pesos. En 1760, el
general dictó codicilo testamentario e insistió en el altar, ahora señaló que
de no lograrse la licencia de la provincia de Zacatecas, en lugar de
Monterrey, se levantara en la iglesia parroquial del Valle de las Salinas. 52
El coro y la fachada se terminaron para finales de 1752 y comienzos
de 1753. José Eleuterio González publicó una Descripción de la portada o
fachada de la Iglesia de San Francisco que elaboró fray Francisco Cabrera el 4
de enero de 1753 y que Mendirichaga publica como Apéndice de su
53
trabajo.
Cabrera agradece al gobernador don Vicente Bueno de la
Borbolla el haber tomado a su cargo la fábrica de la iglesia, a punto de
11
concluirse: pues sólo le falta para su perfecta conclusión, la última capa u
hormigón del techo, los pretiles, el coro y campanario". Escribe Cabrera
que el gobernador: "diole a dicha iglesia más capacidad de la que tenia
antes de la ruina y así tiene de longitud cuarenta, de latitud más de nueve

y de altitud diez varas...11 54 En la portada se puso 11especiaüsimo esmero".
Conviene seguir la Descripción de fray Francisco Cabrera:
11

Sobre el arco primero de la principal puerta de la iglesia, sale otro
arco volado rodeando el medio círculo del arco primero y, sobre dicho arco
volado, sale derecha una comisa sobre la que descansa en su medio la
ventana del coro curiosamente labrada, y a sus lados tiene la dicha ventana
de su igual tamaño fabricados dos nichos bien pulidos y hermosos; en el
uno de ellos, que es el del lado derecho, está una devotísima y bien hecha
imagen de Nuestro Padre Santo Domingo, de bulto, de piedra de cantería,
de cuerpo entero, todo de una pieza, y del mismo modo está en el nicho del
lado izquierdo Nuestro Padre San Francisco ..., ambas imagenes en sus
repisas, lucidamente labradas de la misma materia. Sobre la dicha ventana
y nichos sale otra comisa derecha más mediana que la primera, sobre la
que estriba y descansa... un nicho grande muy vistoso dentro del que está

52
.
AMM, Protocolos, Vol.XV, F.328, Núm.153 y Vol.XVI, F.156, Núm.61.

49Mendirichaga, op.cit., pp.13-14.
50AMM, Protocolos, Vol.XIV, F.88v, Núm.37.

"José Eleub!rio González, •Apunll5 para la historia eclesiástica ... del obispado de Linares•

51AMM, Protocolos, Vol.XV, F.26, Núm.15.

en Obr11S Completas, T.m, Monb!rrey, 1887, publicado por Mendirichaga, op.cil, pp.19-20.
56

Hay que recordar que el b!mplo medía originalmenb! 32 varas de largo. Vid. Supra.nota 43.

�467

466
una hermosa y devota imagen de San Andrés, titular de este convento,
fabricada de la misma materia, de piedra de cantería, aún más pulida y
curiosa que las otras dos. Dicho nicho de San Andrés sale todo sobre el
techo de la iglesia ... sobre el que remata y corona su portada una cruz de )a
misma materia de piedra cantería, de estatura de dos varas, toda de una
pieza, con su peana elevada a proporción y primorosamente labrada ...
[Sobre el cierre de la portada] están dos almenas grandes de la misma
materia y más abajo ... en las dos esquinas del frente de la iglesia... otras dos
almenas mayores y son más grandes que la estatura de un hombre
perfecto, de la materia misma, como asimismo toda la obra de la portada es
de la misma materia de piedra cantería... Dichos tod_o s tres santos...tienen...
de estatura vara y media..."_55
La presencia de Santo Domingo en la portada del convento
escomprensible. Él y Francisco de Asís se conocieron en Roma en el Cuarto
Concilio Lateranense en dónde el Papa anunció la aprobación de la Regla
de la orden franciscana. Y si bien Francisco no quiso prestar oídos a Ja
fusión de las órdenes sugeridas por el santo hispano, se dice que como
recuerdo le dio a Domingo la cuerda con que se ceñía.56 Más tarde, Santo
Domingo asistió al importante Capítulo franciscano de 1219 dónde
prometió observar la evangélica pobreza.57
La imagen de San Andrés se debe desde luego, a su carácter de
titular del convento. El porqué se le dedicó es menos obvio, aunque
existieron otros conventos franciscanos dedicados al Santo.58 Andrés fue
uno de los doce apóstoles y como su hermano Pedro, pescador en el lago
Tiberíades. Allí los encontró Jesús quien les dijo: "Síganme y haré de

~endirichaga, op.cit., p.19 y 20.
56pienga, op.cit., p.166.
571bid. p.191-192.

58&amp; la Provincia del Santo Evangelio:

Calpan, Cholula, Hueytlalpan y VeracTUZ. En la
Nueva Galicia, Ajijic y en la Provincia de los Zacatecas, Monterrey. Los agustinos le
dedicaron los conventos de Epazoyucan y Mixquic y los dominicos el de MiahuatlánConsúltese el Apéndice de George Kubler: Arquitectura mexicana del siglo XVI, México, Fondo
de Cultura Económica, 1983.

vosotros pescadores de hombres" 59 Se d .
And
ue allí fue
ti.riza.d
d ·
ice que
rés misionó en Grecia
q
mar
o,
ata
o
de
pies
y
brazo
b
Y
de X mayúscula de la f
h
s so re una cruz en forma
,
,
arma que oy llamamos precisamente: Cruz de San
~1 se comprfrende_ mejor por qué en una tierra de misión y posible
o, e convento anc1SCano de Monterrey le está dedicado.

=·

·
edifi . Cuantas reparaciones' reconstrucc1ones
y modificaciones sufrió el
tendc~o, y que ~ profundos fueron los cambios operados, son asuntos que
r ~ue prec~ en el futuro. En cuanto al templo y a juz ar
r las
fotografías conocidas, la portada permaneció idéntica a la d g ·tapo
1753.
escn para

De¿ª

levanta
~o=cción ~el Templo de la Tercera Orden que intentó
rse ~ e . es del siglo XVII (Véase nota 37), apenas se sabe al o
Tenemos evidenetas de cómo fueron acrecentándose, anexos al conven~.
los terrenos pertenecientes a los hermanos terc·ianos.
. 60
'
El siglo XIX.
No pu~o pretender emitir una valoración estética del edificio ue
com~tamos. C~ertamente, constituye parte importante del atrimo'!uo
pe:ido dde ~iud~d de ~onterrey y es lamentable su desatarición. El
go rna or
tomo l. V~eal siempre ha sido señalado como el
responsable de su destrucción en un supuesto acto de e
tis
'al
,ana ~
ticl
an ene y revolucionario ocurrido en 1914_61
al
Durante las primeros décadas de la vida independiente de México
gunas de los espacios del convento comenzaron a ser utiliza·d
fin ,
ajen
al ul
as con es
os_
c to. En un proceso aún por estudiarse, los franciscanos
Pªd
ec1eron un periodo d e d ecad encia
· en la revión
. que culminó
.
o·
con la

59véase Mateo: 4,20. San Andrés es citado
.
multiplicación de l
J
pocas veces en el Evangelio: se menciona en la
os panes: uan, 6,8-9· cuándó le
ta J ,
que querían hablarle: Juan, 12, 20-zÍ· y cuánd/~ : esus ª, los peregrinos griegos
destrucción de Jerusalem: Me 13 3 · '
gun ª 1esus cuando ocurrirá la
60
, , .
AMM, Protocolos, Vol.XX, F.189, Núm.118 y Vol.XXII, F.82, Núm.51.
6
1cartos
Pérezp.122.
Maldonado·. N arracrones
·
hi 6ri
Regidor, 1961,
st cas regiomontanas, Monterrey, Imprenta El

�468

469

adjudicación del edificio por parte del gobernador ~tia?o Vidau~ en
obedecimiento a la Ley del 12 de julio de 1859, que nacionalizaba los bienes
del clero. A partir de entonces, el edificio y el terreno del convento fueron
utilizados, casi exclusivamente, con fines profanos.
Primero pueden señalarse las ocupaciones militares del edificio. En
1821, fray Francisco Félix, padre guardián, se dirigió al coronel Gaspar
Antonio López para -solicitarle el desalojo de las tropas que se hallaban en
el convento. 62 Aunque no conocemos su respuesta, sabemos _que el
problema se habría de repetir. El ~8 de j~~ de 1839, fray FrancI.SCo de
Paula Pérez, nuevo guardián, envió un oficio al gobe~dor de Nuevo
León, para avisarle que los frailes habían tenido que cambiarse a casas de
particulares por la presencia de la tropa.63 Con todo, las actividades del
convento no llegaron a suspenderse.

1,
1)

f

1

t.

1

Más tarde, la invasión norteamericana significó un grave trastorno
en la vida de la ciudad y en el funcionamiento no~ de conve~to. m26
· b de 1848 llegó al Ayuntamiento un oficio del gobierno del
d e diciem
re
xh
" la
estado en el que dispone que la corporación municipal e orte a
Comisión de alojamientos" a fin de que solicite una casa para la fuerza de
infantería que está en el convento, en razón de los justos motivos que para
ello ha expuesto el R.P. guardián....". Unos cuantos dias desp~~ el
Ayuntamiento quiso conocer cuáles eran esos "justos motivos" y reob~ el
oficio del padre guardián con el que se acompañaba una representación:
"suplicando se le desocupe el convento trasladando a otro lugar la tropa
allí alojada...1164

Las molestias que las tropas provocaban no sólo afectaron a los
frailes. En 1835 con motivo de la celebración de la feria de _Monterrey, los
frailes se quejaron de que las tropas no dejaban espacio para que los

serenos" se alojen en el convento "como es costumbre".65 El problema se
volvió a presentar pues el 29 de febrero de 1842 el padre guardián reiteró
al gobernador su solicitud para que se retiraran las tropas acuarteladas en
el convento y se pudiera instalar la feria. Finalmente sabemos que por lo
meno~ en este c~5?, los_ soldados abandonaron el edificio después de que el
guardián lo solicitó, cinco meses más tarde, pero aún a tiempo para la
realización de la feria. 66
Durante la invasión francesa el convento fue nuevamente ocupado.
Los hombres de Douay y de Jeannigros se instalaron en los más
impor~tes edificios públicos de la ciudad y en sus mejores puntos
estratégtcos. Manuel B. de Llano, miembro de la Comisión de Instrucción
Pública del Ayuntamiento de la ciudad, fue quien ahora solicitó al
Presidente Municipal: "que estando ocupado con tropa una parte del
establecimiento de primeras letras situado junto al convento de San
Francisco y debiendo abrirse el lunes próximo, suplica se disponga por este
Cuerpo, recabe el señor Presidente, la orden respectiva para que se deje

libre..."67
Durante la primera mitad del siglo XIX, otro factor que contribuyó
a la pérdida de las funciones originales del convento fue el interés creciente
que el Ayuntamiento manifestó por utilizar los terrenos e instalaciones del
convento.
Cada año, el Cabildo pregonaba el arrendamiento temporal de una
porción de los terrenos de la Tercera Orden en donde se instalaba una
plaza de toros durante las fiestas patronales de la ciudad. Por la concesión,
el Ayuntamiento cobraba alrededor de 15 pesos por corrida, aunque la
renta se contrataba directamente con el síndico de la Tercera Orden. La
primera operación de este tipo que se registra en las actas del Cabildo tiene
fecha de 17 de octubre de 1842 y a partir de entonces, las referencias a los
remates son continuas.

;,,linde

62AGBNL Asuntos 'Eclesiásticos, 3/104. m coronel, había llegado a Monterrey en i - de
1821 al ~do del Ejército Trigarante y recibió de Joaquín de Arredond~ el ~~
Comandante General de las Provincia Internas, gobernó hasta marzo de 1823. rae1
Diccionario biográfico de Nuevo León, T.I, Monterrey, UANL, 1984, p.269.
63AGENL Asuntos 'Eclesiásticos, 6/171.
la
64AMM, ~eta del 26 de diciembre de 1848 y del 2 de enero de 1849. No ~ ~uye
representación y en una primera revisión tampoco pude localizarla en el Ramo Civil.

65
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, sÍt61.
66
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, 5/191.
67
AMM, Acta del 29 de septiembre de 1865. masunto de la existencia de un Establecimiento
de Instrucción Primaria se tratará adelante.

�470
A comienzos de la década de los cincuenta, la Tercera Orden
mostró interés por vender este terreno pues el 13 de diciembre de 1853
pedía al cabildo: " ...se desocupe el terreno en que está la plaza _de toros por
tener que cumplir un contrato de venta de dicho terreno que está
pendiente". ~ venta nunca llegó a realizarse y cuatro años después con el
propósito de construir una plaza de toros permanente, el Ayuntamiento·
pretendió comprarlo, aunque sin éxito, como consta en la respuesta que el
22 de junio de 1857 les envió el padre guardián en la que informa: " ...no
poderse vender... el terreno que ... se le solicitó para formar la plaz.a de
toros, por necesitarlo ahora que van a fabricar, pero que lo facilitarán gratis
con dicho objeto por un año. 68
Durante los dos años siguientes, la Tercera Orden estuvo dispuesta
a vender el terreno y el Ayuntamiento que era su posesionarlo deseaba
comprarlo pero no podía. Asi por ejemplo, en 1858, el guardián solicitó de
nuevo al municipio la desocupación del terreno para proceder a su
venta.69 La competencia por el terreno era fuerte; el 3 de enero· de 1859 el
Cabildo decidió mandar una Comisión con el gobernador para plantearle:
" ...la necesidad de conservar la plaza de toros en el punto en que está
actualmente por ser el más a propósito" y para solicitarle su ayuda
pecuniaria ya que el erario municipal no disponia de fondos para
comprarlo o por lo menos: " ...que la tesorería general del mismo [gobierno]
, reconozca su valor mientras [el municipio] puede cubrirlo en términos de
que su excelencia lo arregle con el gobierno" _70
Aunque no dispongo del documento, Vidaurri respondió
afirmativamente a esta petición del Cabildo pues el 21 de marzo de 1859,
en una sesión del Cabildo, se votó por que una comisión pasara a tratar con
el padre guardián " ...respecto a la venta del terreno de la plaza de toros, en
los términos que ha dispuesto el señor gobernador." Tal vez los términos
no le parecieron convenientes al guardián pues intentó como pudo, retrasar
el asunto. Primero, el día 28 de marzo informó que el terreno en cuestión
pertenecía en parte al convento y en parte a la Tercera Orden y que por lo

68No estoy segura de qui era lo que ,e estaba construyendo por esas fechas; quiál •
bóvedas o cerramiento del templo de la Tercera Orden.
69AMM, actas del 11 de enero y del 1 de febrero de 1858.
70AMM, Ver acta del Cabildo de esa fecha.

471
mismo, tendría que darle cuenta tanto és
días después el 4 de abril ante las
~ ta como al smdico del convento;
.
presiones respondió· ,,
ecir
en
cuanto
a
la
venta
del
te
.
· ...que nada puede
d
del negocio al Provincial lo cu~eno ; .. porque tiene ~ecesidad de dar acta
pronto."71
po las actuales circunstancias no será
Después de la ley del 12 de enero d 185
adjudicación del convento dado por 1 be
e
9 . Y del decreto de
rnad
de octubre de 1860, la situación cam~J~e
or San~go Vidaurri el 17
quinta el Decreto estipulaba: "Que la ~era radical.~~ sección
designado /véase el plano/ queda libre secaó~ O con el limite norte
del 13 de julio de 1859. Asf, el Cabild par~ ~na_Jenarse c?n arreglo a la ley
en caso de venderse o darse a otr
o solicfii_tó al supenor gobierno ,, que
o ... se pre era a esta corporación
cuenta de lo que le debe el Estado (Sesión del 8 de abril de 1861)?2 ... por
Cómo cedió el gobierno su uso al Cabildo

.
es una cu~tión que no
propio obispo . te tar
.
tarde algunos particulares y el
Cabildo
, m . n on sm éxito comprar el terreno?3Ciertamente el
cederlo :~1;::;:r::~~mo ~ropi~ pues el 21 de abril de 1874, aco;dó
templo franciscano (véase ad=~)~n que se había convertido el antiguo

he podido documentar, pero diez años más

Esta decisión no procedió
de h hO
discusiones en el Cabildo p • . alm Y
ec
provocó acaloradas
mismo año, en la que el' C ~ Tr:::oen la sesión del 26 de mayo del
contra, logrando ue se rev
argumentó fuertemente en su
de juli'
'6
q
ocara el decreto en la sesión siguiente el día 20
o, sesi n en la que además se acordó
l
. : .
'
vendiera en pública subasta d tinand
que e terreno se d1v1diera y se
O
muni .
.
es
sus productos al pago de la deuda
cipal, previa aprobación del superior gobierno del Estado.74

71 AMM. acta de cabildo.

72
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, Caja 8, Exp. V2, f.2v.
73ttubo
incluso algunos particu'. . : comprar tod
An
illTes que qu1Sieron

1
tonio Lozano, el 9 de marzo de 1870. Vid. AMM, eta d
o e convento, por ejemplo,
de compra del obispo las actas del 4 el 18 y 26 d
a
lae esa f'echa.Véase para la solicitud
74Esta
.
.
'
e mayo Y del 20 de julio de 1874.
sesión es muy interesante. Todos los miembros del A
.
detalladamente sus posiciones y es
'ble
yunbuniento argumentaron
..,_,_
posi
acercarse a las
· ·
llluuericales de cada miembro de la corporación AMM, A
~~nes clericales y
·
eta del 20 de JUlio de 1874.

�472

473

mfactor determinante que marcó el fin del convento fue, sin _dud~
. nalizaci'ón de los bienes del clero; aunque tilizó
la iglesia
el proceso d e nacio
. . fun .
do Después de su adjudicación el convento se u
para
S1gutó
cionan ·
.
. •
más de tarde de
albergar instituciones. ~ducativas, perutenctanas y
servicios públicos municipales.
Como a señalé, en este apartado me apoyar~ e~ un_~onjunto de
to ti~dos· Expediente con el inventario y la d1stribucion del terreno
d
ocumen s
·
d , l871 que se encuentra en
que pertenecía al convento Jrand~ca~o de San An
ral del Estado de
la Sección de Asuntos Eclesiásticos del Are vo
ne
Nuevo León.75

:s,

\
1

\

1

C:

El expediente consta de 21 fojas manuscritas q~~ tradtanl div=
ilad
r el municipio a petición e secre o
asuntos del convento comp
os po d
la ionados "con el reparto del
de gobierno, por acuerdo del gobema or, re e .
,,
terreno y fincas que formaban el convento de francISCano... .
ti .ó está fechada en Monterrey el 21 de enero de 1872 y se
ta pe ci n
.
.
al ámite a se había resuelto y sólo
hizo cuando el asunto que dio ongen tr tr
de introducir algunas
Es

~

t?ba

se deseabala ar:v~
~=e~~~::tu/se encontraba en el. antiguo
O
reformas P
e
( é
l
lanos) y de realizar una
primer patio o claustro del convento . \ ~ º:Jo y el Ayuntamiento por
permuta de terre~os entr~ ~ P:a:~u.:: a;lica!n del decreto adjudicatorio
supuestas confusiones angina
del 17 de octubre de 1860, ya señalado.
El expediente s.e encuentra eneabezad o en un hoja suelta
l ldonde
o de se
la
de . tr d . algunas reformas a p an
lee: "Expediente instruido a fin
in ~ u~r bién la permuta de terreno de la
cárcel que se está construyendo, cons,tan o am
de que nadie lo haya
. dad" e n ese título no sorpren
parroquia y la ciu
· º.
to franciscano. Así lo cita, sin
consultado para el estudio d~l- ~o~v: Colegio Civil, el único historiador
embargo, Israel Cavazos en su is ona
76
que hasta dónde sabemos lo ha consultado.

La parroquia del Sagrario estaba por entonces en el templo
franciscano, en respuesta a la petición que hizo el presbítero José Joaquín
de Orozco, cura párroco interino del Sagrario de la Catedral de Monterrey
a Santiago Vidaurri, quien así lo estipuló en el artículo primero del ya
citado Decreto (f.2): " ... quedan definitivamente designados para los oficios
divinos como parroquia del Sagrario de la Iglesia Catedral de esta diócesis
los templos de San Francisco y de la Tercera Orden, reconociéndose como
acceso a ellos para el mismo objeto, la pieza de la portería del ex-convento
y los claustros del segundo patio, con las piezas que están en él de la parte
del sur y las que corren hacia el norte en el claustro del poniente hasta el
número 7 inclusive; quedando por ahora y mientras viva o permanezca en
el estado el ex-religioso fray José Ma. Bringas para su habitación, la pieza,
corredor y cocina que actualmente ocupa."77
La petición del presbítero es muy interesante, en ella reconstruye la
historia del edificio y argumenta la defensa del convento como patrimonio
histórico de Nuevo León: " ... si una prenda de familia -nos dice-, si un
monumento histórico cualquiera se conserva intacto con religioso respeto
¿Cómo no deberíamos conservar uno que viene a ser la historia de cerca de
tres siglos, la historia civil y eclesiástica de estos estados? Ni hay mejor
modo de conservarlo que destinarlo a parroquia"_78
Vidaurri quizás más que atender a este reclamo respondió a otro
argumento del presbítero: "Monterrey ciudad de cerca de cuarenta mil
habitantes todos católicos, sólo cuenta con cinco templos, incluso el de San
Francisco; los de la Purísima y Jesús Maria son demasiado pequeños y
todos no son suficientes al culto, es pues hasta necesaria mi solicitud ...". 79
Vidaurri reconoció " ...la utilidad y necesidad notorias no sólo del templo
de San Francisco y el de la Tercera Orden que existe en esta ciudad, sino
también de los cuatro claustros del ex-convento deben quedar expeditos
pára los oficios divinos".80

77Vid. nota 73.

75AGENL Asuntos EdesiAsticos, Caja 8, Expediente '02.
.
w .....i.
,
.
. .
León Contribución para su ,.,_,.,
.

76 Israel Cavazos Garza: El Colegio Civil de Nuevo
Monterrey, Universidad de Nuevo León, 1957, p.71.

78n,id. Petición del 15 de octubre de 't860, fs.1 y 2.
79rbid. f.2.
IIOzbidem. Llama la atención que se mencionen cuatro claustros, ¿se referirá a los cuatro
corredores del patio?

�474

Un importante motivo de utilidad pública llevó a Santiago
Vidaurri a disponer la repartición del templo y del convento: la falta de
escuelas públicas de instrucción primaria que había en la ciudad. Asf lo
hace saber:" ... que en esta ciudad no hay un edificio para el establecimiento
de escuelas gratuitas, que la educación primaria debe protegerse y
desarrollarse en cuanto sea dable, por ser la base del progreso de los
pueblos y demandando la importancia de esta capital la existencia de un
edificio público para el objeto indicado .." y en el articulo segundo decreta:
"Que las piez.as del referido ex-convento que miran a la calle de San
Francisco, las que están en el claustro del poniente con exclusión de las
designadas para el uso de la parroquia y todo lo que comprende el primer
patio quede separado para el establecimiento de escuelas gratuitas de la
municipalidad de esta capital, quedando ese edificio a cargo del Ilustre
Ayuntamiento para su conservación y mejora, a fin de que llene el objeto a
que se destina".
Con el propósito de ejecutar el Decreto del 17 de octubre de 1860,
se practicó un inventario y avalúo del convento, los templos y los terrenos
anexos. El documento es muy útil para conocer detalles de la construcción,
las imágenes de los altares y su advocación, asi como los vasos sagrados,
los ornamentos, muebles y otros adornos que existían en el convento. Asi
sabemos, por ejemplo, que el "pavimento" de la iglesia tenía entarimado,
que babia cinco colaterales o altares, tres de piedra sillar estucados y
dorados, y dos de talla. También que el templo de la Tercera Orden era de
una sola nave con cuatro bóvedas. El altar mayor estaba dedicado como en
la época colonial a San Andrés y San Francisco y se registran cuatro altares
laterales: El altar de Dolores, el de Nuestra Señora de Aranz.azú, el de la
Soledad y el de San Francisco de PauJa.81
El inventario muy detallado fue realizado por fray José Ma.
Bringas y el avalúo por Domingo B. de Llano, de la Jefatura de Hacienda
del gobierno del estado. La diligencia y entrega se hizo el 20 de octubre al
cura don José Joaquín de Orozco, en presencia de José Maria MoreJos,
alcalde primero de la ciudad de Monterrey.

475

El Cabildo por su parte no re aró
,
Decreto de adjudicación dado ~r V'1d p . du~ el artículo segundo del
patio del convento para el establ . _aum d eJ!ba ª su cargo el primer
. . alid
ecmuento e escuelas gratuitas d la
muruc1p
ad de esta capital" El 11 d f b
e
cabildo la Comisión de Instrucción lo ó\:tor~ro ~e 1861 en su sesión de
con el presidente municipal se solici::ra d nza~ión para que de acuerdo
1
del convento para que recom
'é d ~ gobierno en renta el claustro
F.stablecimiento de instrucción _poru_ n;;: . se trasladara allí el 2o.
aer muy crecido el número de jópnmana,
gido por el Sr. Valdés: " ...por
venes que concurren a él y no caber en la
casa que hoy ocupan".82
. . . El asunto seguramente se aclaró pues desde . ·o del mism IIIJCUU'on las obras de recomposición del claustro ;;;ente que i:b:o~
ocupar la escuela.83. No puedo precisar en
f
que mayo de 1863 un incendio hizo necque . echa se terminó la obra; sé
escuela y que obra duró apro . d esana la reconstrucción de la
bene.
.
xuna amente un año finan · d
ficenaa privada y por el propio Ayuntami to
l
cia a por
feria de la ciudad 84
en con os productos de la
Durante la invasión francesa las
episcopal (hoy esquina de Morelos
tropas ocuparon la antigua casa
provisionalmente instalado el Cole ·o [ivz:uagoz.a) .d~nde se encontraba
ese motivo el 17 d
tub d gi
il y la convrrtieron en cuartel. Por
Prefiecto 's
. e oc re e 1864, el Cabildo recibió un oficio del
del
De artam
.
determinad ·"upenor
P
ento
comurucándole
haber
edific'
º· ...~ue ~ ocupen con el Colegio Civil algunas piez.as del
10 construido Junto al convento de San F
.
establecimiento de instrucción .
.
.
ranasco y para el
el Sr. canónigo o. José Joaquinp=•~piez.as que ha ofrecido facilitar
Colegio Civil hiciera las reformas
acordó además, que el propio
O
ambos establecimientos resultar
Y ~as que para mayor servicio de
.
an converuentes y que las d ·
e
municipio cuando se trasladara
1
. ..
eJara a iavor del
el Cabild
d
a s~ ocal definitivo. En la siguiente sesión
o acor ó que el presidente municipal determinara:" ...la

b

12

f!,AMM,

Acta del 11 de febrero de l~l.
.
AMM. Acta del 25 de junio de 186l y RamO civil,
. .
Clentas de la obra.
Vol.

k
81AGENL, Asuntes llclesiásticos, Caja 8, Bxp. '172, fs.3-6v.

Exp., en el que aparecen las

AMM, Actas del 11 de mayo de 1863 d 1 25 d
llllriembre y del 30 de mayo de 1864.
' e
e mayo, del lero. de octubre, del 23 de

�476

477

indemnización que el Colegio Civil debe hacer a la ciudad ..." por el uso de
esa propiedad municipal y, finalmente, el 31 de octubre el gobierno del
estado comunicó: "...la aprobación del arreglo celebrado entre los señores
prefecto municipal, director y catedráticos del Colegio Civil, para ocupar
provisionalmente una parte de la casa contigua al convento perteneciente a
la ciudad."85

de abril de 1871 el Cabildo a robó
p
un plano presentado por el Sr. Garza
propósito. En esa sesión :npr!ubóe antamtesb.~tulav? el Colegio Civil con este
b::u
1orma de financiam¡
la obra y se decidió abrir un call .
ento de
Todavía en el plano de la . d ejódnd para separar la cárcel del convento.89
c1u a
e Monterrey de 1894 l lar
convento presenta las leyendas . .
, e so
del exs1gwentes: Parroquia de San Fr .

i:

para modificar el edific'

Cuartel de Infantería y Comandancia de Policía y Cárcel 90.

Al año siguiente, la situación nacional obligó a suspender todas las
obras públicas de la ciudad: " ...con exepción del establecimiento de
instrucción primaria contigua al convento porque el ingeniero manifestó
que si no se continúan, se sufrirán pérdidas de alguna consideración". Con
todo, el ex,onvento fue ocupado por las tropas y las obras suspendidas.86

El Colegio Civil se trasladó a su local definitivo el 15 de octubre de
187o87 Desde antes de esa fecha, sin embargo, las autoridades municipales
planeaban la utilización habrían de dar a los terrenos e instalaciones del exconvento y trabajaban en la remodelación urbana del centro de la ciudad y
el trazado de calles en tomo al edificio.
Los antecedentes de la creación de una comandancia de polida y
cárcel municipales son muy remotos. Las limitaciones de la cárcel que
siempre existió anexa al Palacio Municipal comenzaron a ser evidentes
desde finales de la época colonial cuando se intentó construir una cárcel
nueva que sin embargo no llegó a construirse. En 1851 aunque no sé por
cuanto tiempo, funcionó en el convento una "casa de corrigendas" .88 Para
1867 la necesidad hizo que el Cabildo presentara a la Jefatura de Distrito de
la Secretaria de Gobierno, un plano para construir una cárcel en la cuadra
del convento. En ese entonces, la propuesta no prosperó pero ya para el 29

ancisco,

El convento, el terreno que éste
comenzaron a ser materia de p
.6 ocupaba y sus alrededores,
twvv1 .
reocupao n urbana desde final d la
"r---ª co onial cuando las nuevas id
il tr d
es e
fuerza en el Nuevo Reino de Leó eas us a a de los borbones cobraron
el empedrado y nivelación de
co;:enzó a re~odelar la ciudad con
trazado de calles nuevas. En una fec:, u construcción de banquetas y el
que es anterior 1800
.
. q e todavía no logro precisar, pero
' se menciona al onente de la calle de San F
.
'callejó b ·
rancisco un
n a ierto nuevamente que pasa para el río" 91 Esta " all
todavía se llama así en el plano d 1
·
c e para el río"
ciudad fechado en 1894 aparee e con~eallnto de 1871 aunque en otro de la
e como c e sur" y en otro de 1917
"callejón de San Francisco" .92
como

ia:{;

La que se llamó calle de Lecea
1
comenzó a trazarse al
al
Y uego de Melchor Ocampo
sur convento fran ·
.
'
marw de 1842 cuando el
.
ciscano ª partir de que el 10 de
solares por la ~da del sur~oyunndtamidelasnto acordó ?isponer: "del terreno y
O e
casas al no de las hab'ta ·
calle del convento al ,
la
1 c1ones de
la
G
" 93
no y
que sube de la esquina de don Isidro
uerra... .
La necesidad ineludible de m · rar la tr
decisivo que determinó la destru '6 eJOdl
a.za urbana fue un factor
cc1 n e ex,onvento franciscano. El que
/

85AMM, Actas del 17, 20 y 31 de octubre de 1864.
86AMM, Actas del 7 y 17 de noviembre y del 26 de diciembre de 1864. También del 9 de
enero, 24 de abril, 5 de junio y 29 de septiembre de 1865.
811srael Cavazos informa que el Colegio Civil fue fundado el 30 de octubre de 1859 Yqae
quedó provisionalmente establecido en la Casa Episcopal (esquina N .E. de las actualetc:allet
de Morelos y Zaragoza, después edificio de Salinas y Rocha); que el 26 de agosto de 186' 111
tropas hancesas de ocupación ocuparon con violencia el edificio del Colegio en la calle de
San Francisco núm.58 y lo convirtieron en cuartel. Op.Cit. pp. 30, .S y 69.
88AMM, acta del 9 de diciembre de 1851.

19
AMM, actas del 8 y 16 de mayo, y del 31 de julio
' d 1871
'IIA
.
: e
.
'1 GENL, Mapoleca, Nivel Urbanfstico, planos 77 y/0 44__
AMM, Protocolos, Vol.XXV, F.79, Ñum.M.
Sta. Plano de 189' esta en AGBNL' Mapoteca, Urbanfstico, 11 y el de 1917 en Urbanist:ico
~
I
AMM, Acta, 10 de mano de 1842.

nm

�478
la construcción estuviera emplazada en el núcleo central de la ciudad,
fatalmente fue determinante.
La apertura de la calle de Lecea, afectó de manera importante el
predio original que ocuparon el convento, la iglesia y el templo de la

Tercera Orden.94 Sin embargo, fue la apertura de la calle ~agoz.a, q~e
atravesó a lo largo la nave de la iglesia, la que asentó el tiro de_ graaa
se dice y se
d efini'ti'v0 · Segun' la vérsión más aceptada, que no demostrada,
·
I Villarreal II la
repite que en 1914, por órdenes del gobernador Antonio •.
: en
medida que los muros eran destruidos, se sacaron las imágenes de los
11 95
santos y fueron pasad os por las armas .
Por mi parte, no he podido documentar este asunto. Lo que sí me
consta, es que fue mucho antes cuando se plan~ y aprobó por vez
primera, la necesidad de demoler el ex-convento franciscano.

t

El 15 de abril de 1867, se presentó en la sesión del Ayun~~nto,
un dictamen de la Comisión de Policía, el que se propone d":gir. al
gobernador del estado, una exposición: 11 ...solicitando la au~nz.ación
correspondiente para mandar destruir el convento de San Francisco a _fin
de que la calle Zaragoza tenga su salida hasta el río, supuesto qu~ ~ lo
exige el ornato de esta capital y por estar ya acordado que continue la
apertura de dicha calle hacia el norte y haberse h~o !ª al ef~to ~gunos
trabajos de consideración en el ojo de agua pnnc1pal. Discutido fue
aprobado."%
Dos semanas después, se recibió la respuesta en que se comunica
oficialmente que: 11 ...se abstiene el gobierno ~e ª?robar por ahoi:a el
acuerdo municipal en que se pide la autonzación para destruír. el
mencionado convento, reservando la resolución par_a cuando ~ determine
el inicio de la obra de la cárcel penitenciaria ... por si fuese posible que ésta
vez que se recomience a trabajar en ella, se decrete la apertura de_~ calle
Zaragoza por e1 sur hasta el río" La respuesta se mandó a la comtS1ón de

479
policía y síndicos para que "...emitan su opinión proponiendo, si así lo
creyeren conveniente, se insista en la demolición del ex-convento, teniendo
presente que para realiz.ar la idea se necesitan fondos de mucha
consideración, por lo cual podrá llevarse a efecto, pero después de muchos
años. 1197
Ante el peligro latente, el gobierno eclesiástico de la diócesis de
Linares solicitó al gobernador Jerónimo Treviño la devolución del convento

98

Los argumentos que planteó el obispo Francisco de Paula el 15 de
agos~ de 1868 fueron básicamente los mismos que había esgrimido el
presbitero J~~ Joa_q~ Orozco diez años antes: " ...la escasez de templos
para l~s oficios divinos y para la comodidad de los fieles." El obispo
defendió al ex-convento como patrimonio histórico de la ciudad con mucha
elocuenc~ y p~teó, _incl~so, la conveniencia de su salvamento y
restauracrón arqwtectóruca: ...una vez que ese templo este sirviendo a su
objeto será cada día más aseado y poniendo una elegante y sencilla fachada
o frontispicio, conforme a su antigua construcción, será un ornamento a la
ciudad. Hay sobre todo esto la circunstancia de ser este templo el primero
que se levantó en Monterrey y en todo lo que antes se llamaba el Nuevo
Reino de ~n; es hoy un monumento histórico venerable y el más digno
de la a~nción ~e un gob~erno y de la civilización de un pueblo. Si por
desgracia estuviera en rumas, éstas deberían conservarse a toda costa y
perpetuar en ellas las veneradas tradiciones de la fundación de esta ciudad.
Si el Superior Gobierno del Estado accede a mi petición, mi pensamiento es
decorar su frente colocando una lápida del más puro de nuestros
~oles, que rec~erde al pueblo y enseñe a los viajeros, el origen del
pnmer templo dedicado al Señor en el año de 1602 y restaurado en 1868.
Los ilustrados patricios de esta ciudad y el ciudadano gobernador,
coµiprenden muy bien la necesidad de esta iglesia y tienen sobrado
p~triotismo para acceder a esta solicitud y no han olvidado lo que deben a
Dios Nuestro Señor y a la Santa Religión que profesan, cuyo culto han
practicado sus abuelos en este ~ o templo... !Ah Señor! que al

94AMM, Civil, Vol.280, Exp.40: Expediente instruído sobre apertura de la calle de Ltcea al SU1del,

de San Francisco, 1863-1873, 'Z7 fs.

95~1ontemayor, op.cit. p.317.
96AMM, Acta: 15 de abril de 1867.

9'7AMM, Acta: 29 de abril de 1867.
98
AMM, Acta del 15 de agosto de 1868.

�481

480

.
libertades siga el de la justicia en la
renacimiento de nuestras antiguas
,, 99

devolución de este temp1o... ·

·
días tardó Jerónimo
emotivas razones apenas cinco
Ante tan
. d la arte del ex-convento que ya habla
Treviño en ordenar la devo~~o~ c:itopen el decreto de Vidaurri del 17 de
1
sido designada para el serv1ct?ó e haber cesado las circunstancias por las
860·
"
en
atencí
na
d 1
octubre e
. ...
.
bi
el o·tado ex-convento, librese orden
pó por el nusmo go erno
cuales
se ocu
. d d fin de que desde luego, mande entregar
al alcalde
primero de esta ou
a a

.. .
.
do" 100 La toma de posesión tuvo lugar el
al solicitante el edificio mencionad
resbitero José Joaquín de Orozco a
26 de agosto de 1 ~ ~r _P~ tte!plo de manos del c. Serapio Cirios,
nombre de la Iglesia, recibien_ o; frente a Francisco Garza Quintanilla,
oficial primero del Ayunta.míen Y

1

ingeniero de la ciudad.lOl
.
hasta que ocurrió la demolición del
Cuatro décad~ transcume~':o Villarreal finalmente autoriz.ó Ja
I
edificio cuando el gobierno _de And 115
abril de 1867. Se desconoce )a
. •
t: ·tud de Ayuntamiento
e
e
Dos
vie,a souci
. la d
li ·ón y todos sus pormenores.
fecha exacta en que ocumó
em? ci" de Garda Fol y "Confesionarios
,_.fioic• "Los santos de San FranclSCO
.
foto6...._....
.
fotó afo han servido S1empre para
antes de qu~", del ~1?al fe1 G~. José E. Santos y del prof.
tar las acciones antic ene es
tanciaS.
d
ocumen
") N dia'V'lngo aún de las cons
Jesús
Garza ("Chucho Melenas • 0 - r documentales del acontecimiento.

d

. tru ó un Expediente relativo a la destrucd6n
En agosto de 1917, se ms Y.,
calle de Zaragoza por parte de
del templo de San Frandsco y prolongacion de la
102 p ó denes del
.
d Estad de Nuevo León.
or r
la Secretaria de Gobierno : Peña.o ingeniero de la ciudad, debia pasar:
gobernador, el Ing. Edmun
to"
"levantar un plano -por
• ...al lugar que ocupó el antiguo con~:n exp~esando la forma en que ha
duplicado- del terreno que compren '

°

.

99AGBNL, Oamo dtl Gobitrno

'

Eelesiástico solicitando st le dnluelva ti convtnto, Asuntllll

Bclesiástiros, Caja 8, Bxp.272.

l ~ d. f.7v.
101Ibid. f.8.
.
edificios úblicoe, batieria 7.5. (1 caja).
102AGBNL, Acervo Histónco, Monumentos y
p

quedado con la apertura de la calle de Zaragoza que lo atraviesa". El dia
lo. de octubre (dos meses después), se cumplió con lo mandado y se envió
el plano, quizá éste mismo que se conserva en el Archivo General del
Estado.
El plano fue entregado en nombre del gobernador de Nuevo León
al Subsecretario del Despacho de Hacienda y Crédito Público, del que
dependia el Departamento de Bienes Nacionales, con el propósito de que le
fuera cedido en propiedad el terreno donde estaban los restos que
quedaban del el ex-convento franciscano, a "...efectos de que pueda ser
utilizado a beneficio de la instrucción pública o en cualquier otro ramo ...".
Para dar una respuesta esta petición, el 7 de enero del año
siguiente, el Departamento de Bienes Nacionales se dirigió a la Tesorería
General del Estado de Nuevo León y le solicitó "el avalúo del terreno que
quedó a uno y otro lado de la prolongación de la calle de Zaragoza y que
perteneció al templo de San Francisco, incluyendo el avalúo del material
del referido templo". Después de varios recordatorios, el 20 de abril se
mandó por fin el avalúo que realizó Benjamín Pérez, visitador de hacienda
del estado, quién tras describir las medidas de cada lote concluye: "El
primer lote, o sea el de lado oriente, le avalúo en ... 4,488.oo pesos a razón
de tres pesos el metro cuadrado; y el otro por estar unido a la cárcel y
comandancia municipal, a razón de 2.00 el metro cuadrado le resulta un
valor de 3,622.68 pesos. En cuanto al material del referido templo
representan un valor insignificante, porque no hay más de 200 sillares
aprovechables estando inservibles los demás y las vigas en número de 16
están inútiles. Esta es mi opinión en el avalúo de que se trata, tomando en
consideración que el lote del lado oriente de Zaragoza siempre estará
inmediato a la comandancia y cárcel municipal y del lado poniente ...
estará unido a dichas dependencias municipales y nunca representará un
valor mayor que el que los dejo avaluados... lo que tengo la honra de
informar acompañando por triplicado un croquis del terreno que fue del
templo de San Francisco."
Al gobernador le salió el tiro: por la culata. El oficial mayor de
Hacienda le comunicó al gobernador: "...siento manifestar a usted que no
es posible por ahora hacer la enajenación de estos terrenos -[pertenecientes
al clero y por tanto a la Nación] mientras no se reglamente el artículo
constitucional relativo:" ...pero ya que su gobierno destinó parte de ese

�482

terreno para la prolongación de la calle de Zaragoza, si está conforme con
el avalúo que de este terreno hizo la propia jefatura de hacienda, su valor
asciende a 7,200.00 a razón de 12 pesos el metro cuadrado"
Lógicamente el gobernador se negó a aceptar esa venta forzosa del
terreno donde se abrió la calle de Zaragoza: "en virtud de que esa calle fue
abierta por el C. Gral Antonio l. Villarreal..." Las presiones y los tonos
duros se dejaron oir por ambos lados. El oficial de Hacienda argumentó
que: "el aprovechamiento de dicho terreno no fue personal del Gral
Villarreal... sino en beneficio del Estado" y que el gobernador como su
sucesor "no debe desconocer aquella deuda". Después logró acuerdo
presidencial para •que se cargue a la cuenta de ese gobierno... con abono a
la federación la cantidad de 7,200 pesos...".
El gobernador no estaba dispuesto a ceder y quiso devolver a la
federación el terreno de la calle Zaragoza: "pudiendo disponer desde luego
la federación, si para ello fuere necesario del terreno referido que ocupa
actualmente la calle que fue parte del templo de San Francisco"; para ello
argumentó largamente por que no reconocía: "el cargo que se le hace• y
añadiendo que el Gral. Villarreal:" ... sin mira de ninguna utilidad pública
sino por mero apasionamiento de ideas liberales, llevó a cabo la
destrucción del templo de referencia, sirviéndole como pretexto para el
logro de su capricho la prolongación de la calle ... tales actos carentes de
toda justificación... no pueden ser reconocidos por el gobierno a mi
cargo...".
Ante tanta de firmeza mostrada por el gobernador, el presidente
prefirió ceder el terreno ocupado por la calle de Zaragoza al Ayuntamiento
de Monterrey el 11 de septiembre de 1918 y luego dispuso que esta cesión
de 600 metros cuadrados con un valor de 7, 200 pesos era gratuita. Claro
que la historia termina con un agradecimiento del Ayuntamiento al señor
gobernador de Nuevo León •...por el resultado de sus gestiones hechas en
beneficio de esta ciudad ..." dado en Monterrey el 26 de septiembre de
1918.

Sección Quinta

RESEÑAS
y
COMENTARIOS

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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>RSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
1997

��•

.:&gt;

FONoo

UNIVERSITARIO

HUMANITA&gt;l

�~RSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
1997

r---

�Derechos Reservados e
. H
nísticos de la U.A.N.L.
por el Centro de Estudios urna
.
los estudios contenidos en este
La responsabilidad derivada de
nornvos autores.
.
de
exclusivamente
a
sus
resr-Anuano, correspon

HUMANITAS

ANUARIO DEL CENTRO DE FSTUDIOS HUMANíSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

CENTRO DE FSTUDIOS HUMANíSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Director

Dr. Agustín Basave Femández Del Valle
PRIMERA EDICIÓN
Diciembre de 1997.-500 ejemplares.

Jefe de la Sección de Filosofía:

Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú
Jefe de la Sección de Letras:

Dra. Alma Silvia Rodríguez
Jefe de la Sección de Historia:

Profr. Israel Cavazos Garza
Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:

Lic. Ricardo Villarreal Arrambide
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Es~dios
.
Humanísticos.
- DirecciónBiblioteca
Magna Universitaria. -Ave. Alfonso
Reyes N o. 4000 Nte· Col. del Norte,
C. Postal 64440, Monterrey, N. L.

�ÍNDICE

SECCIÓN PRIMERA
FILOSOFÍA

DR.
DR.

DR.

AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE:

La Dimensión Comunicativa del Hombre

17

HENRICH BECK: Técnica entre sentido y contrasentido
-Análisis Filosófico de nuestra cultrua tecnificada en su
dinamismo óntico. .. . .. .. .. .. .. . .. . ... .. .. .. .

31

RICARDO MIGUEL FLORES CANTU: La Gnosis Moderna .

47

MTRO. LUIS RIONDA ARREGUIN: Temas relevantes del

irraccionalismo religioso
DRA.

.....

MATILDE ISABEL GARCIA LOSADA: Filosofía de la

Cultura y la Filosofía existencial
DR.

59

. . . . . . . . . . . . . . . . . 77

ERWIN SCHADEL: Music as a Holistic Model of Being

85

SECCIÓN SEGUNDA
LETRAS

DRA.

ALMA SILVIA RODRIGUEZ: El habla del noreste

a tráves de la lírica popular . .
MTRO. JOSE JAVIER VILLARREAL: Los Heraldos Negros, Trilce. . .

113

135

�8

BLANCA WPEZ DE MARISCAL: Conquista y Dominación,
la visión de Carlos Fuentes • · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

157

MTRO. ALEJANDRO VALDEZ DEL ~UE: Lenguaje e
inmortalidad en la poesía de Rosano Castellanos . . . . . . . . .

169

ARACELy JIMENEZ: Los corridos, voz del pueblo · · · · · · ·

195

LIC.

LIC.

MTRA. LIBERTAD GONZALEZ: Una hechicera sin magia pero con
suerte ... . .. • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

241

SECCIÓN CUARTA
HISTORIA

PROFR.ISRAEL CAVAZOS GARZA: Sabinas Hidalgo, Nuevo León (Comentarios
sobre su origen)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 353

DR.
SECCIÓN TERCERA
LIC.

CIENCIAS SOCIALES

259

MTRO. JOSE MARIA INFANTE: Somero Panorama de la Sociología
acutal
.... • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

267

DRA. VERONIKA SIEGLIN: Cuerpo, Percepción corporal y poder

patriarcal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

281

DR.

GIAMPIER0 BUCO: El leviatan a medias -fascismo y
totalitarismo en la Italia de Mussolini- · · · · · · · · · · ·

301

DR.

MANUEL C0NTRERAS RAMOS: Un siglo de psicoanálisis · ·

313

373

MANUEL CEBALLOS RAMfREZ: Los dos Laredos en búsqueda
de su identidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 383

ARQ. OSCAR EDUAROO MARTINEZ: Testimonios históricos de la
Arquitectura de Vivienda en Monterrey . . . . . . . . . . . . .

RICAROO VILLARREAL ARRAMBIDE: La conexión de los
conceptos en la sociología de la dominación de Max Weber · · · · ·

LIC.

ERNFSTO DE LA TORRE: El movimiento emancipador, los
ideales de la ilustración, móviles reales . . . . . . . . . . . . . .

397

PROFRA. MA. LUISA RODRIGUEZ SALA y Colaoración de

Profra. Rosalba Tena, Profra. Patricia AHaro y Profr. Jesús
Loz.ada: Francisco Báez Treviño y Gregario Salinas Barona
o Varona, Primeros gobernadores del XVIII en el Nuevo Reyno
de León, su estudio histórico-social en fuentes primarias . . . . .

MTRA. LIDIA FSPINOZA: El Convento Franciscano de San Andrés
en la Ciudad de Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

417
449

MTRA. ANGELICA REYNA: Las políticas de población en el méxico

. . • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 321
RAMIRO RAMIREZ PEREZ: Propuesta Jurídico-Política para
el estado de Nuevo León · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 339
de fin de siglo

DR.

SECCIÓN QUINTA
COMENTARIOS Y RESEÑAS

Metafísica Medieval y mundo moderno -Una nueva y sobresaliente obra de Ramón
I&lt;uri Camacho-, Dr. Agustín Basave Femández del Valle, 485.-Luckas y
Ortega como precursores de Heidegger en el Zeitgeist de la modernida, Dr. Ricardo
Miguel Flores, 493.-&lt;Filosofía e integración: el filosofar como vía&gt; de Matilde
García Losada, Dr. Ricardo Miguel Flores, 503.-La música, símbolo de la

�11

10
· ·d d Dr Alfonso López Quintas, 507.-Cuadreno de Sarajevo, Cristina
tnm a ,
.
.
ti11 519
Gómez, 513.-Hay dos clases de mujeres, Lic. ~ Gu~errez Cas . o,
.•Análisis de Recursos Educativos desde la perspechva no sexista, Oaudta Gabnela
Loera, 521.-La reunión de Profesores, Lidia Guadalupe Casanova Bravo,
525. _ Dios el fundamento de la vida, Jesús Caos Huerta, 529. -Creer que se cree,
Jorge Luis Bazaldúa, 531. -Códices de México, Joel Baca Pérez, ~--La lengua
y los que hablamos, Angélica Hemández Viera, 537. - En los labios del agua: La
búsqueda de la realización del deseo amoroso, Ramiro Alberto Ríos Torres, 541.

PREFACTO
-NUEVA ETAPA DEL ANUARIO HUMANITAS-

Hace 37 años -precisamente en 1 ~ nació el Anuario Humanitas.

Realidad auroral, entonces, plenitud de realización, años después, que
se vió lamentablemente interrumpida -siete años- por una recesión que no
estuvo en nuestras manos evitar. En 1997 resurge, más que renace, este
órgano de expresión de nuestro Centro de Estudios Humanísticos. El lema
de nuestra Universidad Autónoma de Nuevo León: "Alere F1ammam
Veritatis" nos instó, una y otra vez, a reemprender la noble y necesaria
tarea de la investigación en cuatro secciones: l.Filosofía, 2.Letras,
3.Historia, 4.Ciencias Sociales. Hay una quinta sección -siempre la ha
habido- intitulada "Noticias y Reseñas Bibliográficas" . Albergamos, en ella:
reseñas, comentarios y noticias del mundo cultural humanístico. En
Humanitas hay sitio no tan solo para nuestros investigadores locales, sino
también para colaboradores foráneos: Nacionales y extranjeros.
Humanitas nació a la vida de relación, limpio de prejuicios, con
anhelos de verdad y con voluntad de servicio. Lo dije en la presentación de
nuestro primer Anuario, y lo repito ahora. No basta una copiosa
información adquirible por Internet o por cualquier otro medio. Aunque
tengamos más información que en otras épocas, hay una creciente
indiferencia critica, reflexiva. Se ha perdido el sentido del hombre, el
sentido de universo y el sentido de verdad total, -en vastos ámbitos
culturales-, para caer en la atomización de un puñado de verdades
parciales -cuando no de falacias- que no se sabe como conciliar.
Humanismo es un vocablo ambiguo. Bajo ese término se amparan
múltiples concepciones filosóficas. Todas ellas tienen en el hombre la razón
fundamental de ser de la filosofía. En este sentido, el humanismo
acompaña la historia del pensamiento humano y de la conducta social de

-

�13
12
.
bre se busca a si mismo con el imperativo
los hombres. En Greoa, el hom
. e;"' personal del hombre está
• m" La conc1en ...
socrático: "Gnoscete ipsu .
1 imperativo de Píndaro: "llega a
presente en el imperativo de Sócr~~ Y ~ -según observación de Hegelser lo que eres"• En el mundo ~iáti~o h ~ personal. Los romanos
una radical ausencia de conc1enoa G ia el modelo insuperable de
encontraron -6 creyeron enco~trard- la~'H~tas" tal como se manifiesta
.
Humanismo es cultivo e
~===,, 1 . y el
literatura.
lad d 1 "horno humanus -e gnego
en la "Paideia" griega. Al
?, / alcanzar la perfección y eminencia
romano- está al "horno barbarus . ~ to educación cultivo de la
del ser humano se requiere pu . en , la senda 'del humanismo
,, Lo
enacentistas siguen
.
"Humanitas •
s r
lásti se sirven de la cultura griega,
greco-latino. La patrística y la esco
c~ tiano que envuelve una elevada
rándola en el humanismo cns
d
al
aunque supe
. ' 'd d h
El orden sobrenatural no estruye
valoración de la digru ª
umana. ,, Hay un soplo espiritual del
.
tu al: "Gratia non tollit naturam .
na r
cristianismo
que transfigura y recrea la filosofía gnega .
. . li ba la existencia de esclavos para que
La cultura del ocio rmp ca
.
lativo El trabajo se

di n realizar el ocio contemp
.
.
unos cuantos pu ese
,,
ti ,, ó "nec-otium", es decir,
entiende negativ~ente, co:a ~::~te~da porque el hombre se
negación del ocio. Es cul.
inmediatas El humanismo clásico fue
desinteresa de las preocupaciones
ilustres ("viri illustres"). La
. . .
d 1 h Ombre sino de los varones
,
pnvilegio no e
la se aración abismal entre theoria Y
Filosofía contemporánea no aclepta d ~ ser-en el-mundo es ocuparse y
la
.
Se h mbre es ser-en-e mun o.
praxis. r o
h b
La acción supone
previa
on cosas y om res.
. .ó
preocuparse e
nfu diríamos la acción con la agitac1 n
contemplación. De otro modo co n latín ha cedido su puesto al
·
El humanismo greco- d 0humanismo greco-latino
•
1os
del neurótico.
1
"humanismo planetario" . Recogemos , e
1 caudal inmenso de arte,
geniales imperativos de Sócrates y de Pmdaro, e humanismo rechaza la
.
fil
fía y derecho. Pero nuestro
literatura,
oso
.
. Nuestro humanismo no está en e1
esclavitud y no puede igno;ar la ~ru~~ queremos adoptar la actitud de la
pasado, pero tampoco en e porverifi~· las generaciones presentes a una
. d Lot, · queremos sac car
ta
mu,er e . d m
d in clases Cada cual, a través de su existencia concre la,
utópica soc1e a . s
· "H
'tas". Personalmente no acepto
a1iza la esencia humana, la
umaru
al h
o que
re
. .
brecimiento consciente del v or uman
,
desidealizaoón ~ . empo
El humanismo que se cierra en s1
realiza el existencialimso sartreano.
é trico termina en depresión Y
ha erse inmanente y antropoc n
,
tar
mismo, para c
. ..
d' de lo inhumano, no cabe acep
fracaso. Si humanismo Significa repu 10

ni la violencia institucionaliz.ada ni la violencia revolucionaria. Cabe luchar
contra todas las violencias establecidas y las violencias que se quieren
establecer sin apelar a la violencia. Mahabna Gandhi y Martín Luther I&lt;ing,
para citar tan sólo dos ilustres y recientes ejemplos, hart mostrado al
mundo lo que se puede hacer por la dignidad sin acudir a la violencia.
Puede haber muchos modos de ser humanista, pero todos los
"humanismos concretos" presentan &lt;omún denominador- una coincidente
intencionalidad de llevar a cabal cumplimiento todas las posibilidades de
desarrollar al máximo facultades y capacidades humanas, de respetar
efectivamente la libertad, la responsabilidad y la dignidad de todo hombre.
La integral y universal formación humana a la que todos aspiramos, solo
puede realiz.arse en libertad, en democracia pluralista. I&lt;arl Rahner observa
que "existe un humanismo absoluto" cuya esencia consiste, precisamente,
en la relativiz.ación, en la no absolutización de ninguno de los concretos
humanismos y en la consiguiente apertura a todos ellos, sin agotarse ni
identificarse con ninguno ("Comunicación sobre Humanismo Cristiano"
en el Simposio organizado por la Paulus Gesellschaft en Salzburgo, 1966).
En el auténtico humanismo descubrimos siempre, de una manera 6
de otra, componentes sobrehumanos. Heidegger nos habla del ser, Jaspers
de la Trascendencia, nosotros hablamos del Ser fundamental y
fundamentante al cual nos sabemos y nos sentimos religados. Divinizado
el hombre y cerrado todo acceso al Ser trascendente, la inmanencia vacía
de toda realidad, aún la propia, terminó por devorarse a si misma. En vez
de acudir a la única fuente capaz de saciar sus ansias infinitas de verdad y
de bien y de otorgarle su auténtica plenitud, el hombre se encarceló en su
pobreza total y en la finitud oscura de una inmanencia sin ser.
El
hombre no es un mero ser esencial, sino un ser teleológico; su ser no se
reduce a un mero "consistir en ", sino que adquiere cabal sentido con su
significación funcional de "ser para". El ser humano ama su ser y siente
como un "hambre de inmortalidad", hambre que pone de manifiesto una
etapa inferior del amor que consiste en el amarse a sí mismo. La naturaleza
del espíritu humano consiste en el tender hacia el ser plenario. El espíritu
del hombre es en cuanto desea al Ser Absoluto, a la Suprema Realidad
irrespectiva. Cabe decir que el hombre es un ser axiotrópico y, para ser más
Precisos, teotrópico.

�14
Nuestra tarea es eminentemente universitaria. Si la cultura y las
profesiones no estuviesen en un estrecho contacto con el incesante
fermento de la investigación, la Universidad se anquilosarla muy pronto
en sarmentosa rutina. Nada serla la enseí\aN8 superior si no tuviese
hincadas sus ávidas raíces en el suelo nutricio de la ciencia. La
investigación dignifica a la Universidad y la salva de caer en las redes de
una mecánica ciega. Todo puede ser penetrado, aclarado y objetivado en el
viviente espiritu de la Universidad investigadora. Si la administración de
la verdad esta confiada a la libertad humana, es preciso alentar la flama de

Sección Primera

la verdad.
A más de un decidido y apasionado amor por la verdad, las
disciplinas humanísticas -La Filosofía, La Lingüística, La Historia, Las
Ciencias Sociales- exigen un dominio del instrumental metodologico,
incompatible con la facilidad del saber vulgar. No ha habido ni habrá un
sistema ideológico, por respetable que sea, que pueda erigirse en común
denominador entre investigadores de muy diversa formación y
procedencia. Algo hay, no obstante, que permitirá estampar en los trabajos
de nuestros colaboradores, su sello peculiar e inconfundible: el rigor
metódico, el estilo cientffico. El ensayismo y los trabajos de divulgación dignos de respeto y hasta convenientes en otras circunstancias- quedarán

fuera de nuestros objetivos.

FILOSOFIA

�17

LA DIMENSION COMUNICATIVA DEL HOMBRE
- "Filosofía de la comunicación de masas"-

Prof. Dr. Jur. Dr. Phi!. Agustin Basave Femández del Valle
Director del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo León y
Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofía.

Sumario: l. Lenguaje, pensamiento y realidad.
2. Dimensión comunicativa y función comunicante.

l. Lenguaje. Pensamiento y Realidad.
"Zoon Lógon Éjon" llamaron los griegos al hombre cuando quisieron
definirlo. Mucho antes de que se le llamara "animal racional" se le llamó
"animal provisto de la palabra". Y es que la palabra es una exclusiva del
hombre que no comparte con ninguna otra creatura. Vivimos en un espacio
d~ palabras. Sólo hay verdad a la altura de la palabra. La palabra es mensajera
de la verdad. El mundo humano, nuestro mundo, llega hasta donde alcanzan
las palabras. Pero el lenguaje no agota la comunicación concreta. Se da, entre
los espíritus encamados, una experiencia originaria de contacto que es previa
a cualquier clase de comunicación indirecta. Trátase de un contacto y de una
apertura pre-reflexivos. Dentro de una misma lengua, cada hombre que la
habla ha de constituirse un universo articulado en función de valores. El
lenguaje esencializa la vida espiritual. No se trata, tan sólo, de un medio de
cominicar sucesos, si no de una vida espiritualizada que se realiza en el hablar.
Yo diría que hay hablar -mera consecuencia- porque antes hay una vida
espiritualizada que nos insta a comunicarnos. por eso hablo de una dimensión

�19
18
comunicativa del hombre. La comunicación no es sólo un sistema de signos de
entendimiento por medio del cual se comprenden los hombres, sino que es un
ámbito de sentido en que vivimos.
La operación de hablar incluye tres elementos: 1) un yo parlante; 2)
una comunicación, indicación o notificación; y 3) un tú que recoge el mensaje.
En los monólogos un tú ideal o uno mismo hace las veces del tú. Cabe también
expresar situaciones puramente afectivas como en el caso de las exclamaciones.
La persona extrae la unidad de sentido en una comunicación. En el lenguaje
hay significación y sonido. Y no podrían darse conversaciones entre personas
si la unión de sonido y significado no fuese unívoca. El medio espiritual y
cultural en que hemos nacido nos brinda una lengua. Y con el
lenguaje-expresión, apelación y significación- se nos da una peculiar manera
de contemplar y valorar las cosas. Gestos y sonidos pretenden decir lo que las
cosas son. Pero, en rigor, nunca llegan a expresar en plenitud el ser de las cosas.
Todo lenguaje es importante para reflejar con exactitud las vivencias psíquicas.
Lo único a que se puede aspirar es a una mayor o menor aproximación. Hay
que tener presente que todo sistema lingüístico -conjunto organizado de
signos supositivos- es una realidad comunal, abstracta, mostrenca. Y mi decir
pugna por ser individual, concreto, propio. En este desajuste estriba lo que en
el lenguaje existe de frustado.
El lenguaje no expresa tan sólo el pensamiento; es función de la vida
integra: razón, sentimiento, emoción, acción. Ponemos orden en los vocablos
para poner orden en las relaciones humanas. La palabra es -debe ser-,
mensajera de la verdad. Corresponde a cada hombre buscar y encontrar su
vocablo propio y asumir su lenguaje. Sólo hay verdad a la altura de la palabra.
Las frases no son sino un testimonio-auténtico o inauténtico- de nuestro ser.
No . Son las palabras quienes mienten; es el hombre quien se traiciona y
traiciona a la realidad. Mientras haya vida habrá siempre la posibilidad de
pronunciar la última palabra que afirme nuestra persona y que manifieste el
orden. El lenguaje es un puente temporal de comunicación del hombre; es un
entre-dos que nos permite la comunicación, pero que no es la comunicación
misma. Además, menester es decirlo, nos expresamos y nos comunicamos no
sólo con el lenguaje, sino también con el gesto, con el ademán, con la mirada,
con el silencio significativo. Traducimos en una estructura de signos una
estructura de objetos, al modo como la notación musical- La comparación es
de Wittgenstein- sustituye una sinfonía y las irregularidades de las rayas del
disco gramofónico sustituyen una y otras (Ludwing Wittgenstein, "Tractatus
Logicus Philosophicus, 4.01 y 4.011, Editorial Revista de Occidente, Madrid).

La palabra -afirmación de la
mundo del hombre. Supone un com pe~o~a- ~~ la puerta que da acceso al
anatómicos y fisiológicos que se prolo~leJo eJeracio ~e ~onjunto: dispositivos
nos encontramos ya con un voc bulg~enmontaJesmtelectuales. Alnacer
sed'unentano,quetieneelvalordeinstitu
·
ª ano
., Y .una g ramática. Este depósito
personalmente por cada uno de nosotro cion, tiene que ser asumido, encamado
hablada, con toda la carga individual d ~' para_ que se actualice en la expresión
de perfección y de salvación h
emtenciones. Lalenguaesinstrumento
comunicamos. Hablamos a los o;:ana. Con ella nos expresamos y nos
un nombre a las cosas definiénd 1y nos hablan a nosotros mismos. Damos
mundo, la palabra h~ana aclara
Fre~e a la pesadez y espesura del
la lengua penetramos las reconditeces deles ace que fulguren esencias. Por
Instrumento de unión y de diálo
l l proJuno y nos hacemos transparentes
go, engua en su l · , ·
·
en,
recrea
el
universo
e
il
.
l
'
re acion inmanente con el
Ord
H ed
umma as huellas y l · á
ac or. Hay una serie de posibilidad
as un ~enes del Supremo
":'1an:ian su realización. Estamos com ro es ~ el lenguaJe establecido que
hist61:1co que se renueva constantem
~tidos a ser veraces en un mundo
veracidad es un imperativo ético ~ e.
rmamospermanentementeenla
palabra,cuandoesverdaderament~hu:: debemo_s hablar por hablar. La
el o~den, proclama nuestra condición de cr a, comuruca_la armonía, manifiesta
la tris_teza de las cosas -"Lacrimae Rerum" .~~turas de Di~~- Lo mismo expresa
creación. El eco de las cosas -su resonan '. e tschmerz -, que la alegría de la
~ la palabra que revela, que alumbra cia y su consonancia- lo escuchamos
srrve de la lengua para encubrir la reali, que compone, que recrea... El que se
que se ha~a profesión de saber y de co:ª~ no es decente ni digno. No importa
ser_una figura "interesante" y de a da~ca~este~ab~ralosdemás. Se puede
so~~ª· El sofista no es un contempfativo:~.elig_enc~a s~ dejar, por ello, de ser
re~ neo que habla para que se le a lauda amigo e rrurar la verdad", sino un
éxito y a la clientela. Utiliza la akbra y para que se le pague, con visitas al
poder, de la fortuna, y con frecu~ncia defara h_acer de ella un instrumento del
absoluta, concluye que todo es verdad engan~. Al dar la espalda a la verdad
nada e~ verdad para el que no sabe para quien sabe argumentar, o de que
comunicación de masas, el sofis.ta a .¡a En mora~, en reli?ión, en política, en
~ta ~~nfundirlo en sus nociones d~l b:u ~tOJO las pasiones del populacho
e o util y lo nocivo. y no se piense qu 1y efmal, de lo falso y lo verdadero
que pertenece a un país -Gr .
~ e so ista es tan sólo un tipo human '
Crist
,
ecia- y a una ép
His , .
o
trafi o-. Aun en nuestros días nos han . d.¿ª
tonca-Siglo V antes de
est can con cosas tan respetables com:~a i esalturba de impostores que
os malabaristas de la palabra ue la
!azon y a verdad. No advierten
la falsedad absoluta, pues que ha~poca !~ona ~e la verdad relativa conduce a
que verdad aparente y el d .
istanciaentreafirmarquenohaym'
sofistas 1
ecrr que no hay verd d al
as
, a palabra humana pierde todo sentido. a
guna. En labios de los

;::fil

t.

ª

i

?

�20

21

. d ll
implícita una promesa humana.
Toda palabra, al ser pronunoa a, eva
t La cifra de nuestra
. .d d personal nos comprome e.
La palabra vive la a~tenticr a
' nuestra palabra en acto. La palabra
vida personal es leida, por los otros, en
arantía del ser íntimo y una
humana, para que sea plena, ha _de ser una ~bi a realidad. Ante las
afirmación del ho~bre en el nucle~ dde laun po;°enir que es riesgo y es
. . d"""'""" y en presencia e
,
,
circunstancias in =
al b f rmula una profec1a -va1game
incertidumbre, el ho~bre de ~
;ticipación elegida.
el término-, traza un camino Yva

~/:u

2, Dimensión comunicativa Y función comunicante.
. el arte d e h ªblar en público. ,y señala
..
, · " Aristóteles analiza
En su Reton~a ,
.o· l) uién habla; 2) qué dice; 3) a qwen hab1a.
como elementos obJeto de estudi . q . . , soo·al contemporánea no ha
.
1 ·encia de la comurucac1on
Para ser sinceros, a ci
. t télico Se han cambiado vocab1os,
rebasado, enlo medular, este esque~a anst:blecid~ supuestos implícitos. Eso
se han desarrollado conceptos y se an es 1 tudio de la comunicación, los
es todo. En 1930 Lasswell propuso, p~a e ~~bras añadiódosimportantes
mismoselementosque~tótles,Jono
tres ele~entos apuntados por el
elementos que e~taban, ~~o u~ra
uiénhabla),análisisdelmensaje (qué
filósofo de Estagua: análisis de e°:'15 h ~l El estudio del "canal" por el que
dice}, y análisis d~l recept?J (aqwen_ a h:l1a de acuerdo con lo que dice) y el
se envía el mensaJe (escog1 o pdor qu:en
1·e (resultados de la comunicación
estudio de los efectos que pro uce e mensa
'anelestudioespecial,
ante quien se habla) son los nuevos elementos que~erec1 d B Nixon amplía el
puestos de relieve por ~as~well. ~~ter:~:!:nd~t:sq~ema al estudiar
estudio de la comunicación ~oci '_e q .
,
, MM1 aq,uién.con
, .
. .,
nn11Pmtenqones.d1ce~enque~
.
explíotamente.~c_o _...d_ .
s Las áreas aristotélicas empiezan a
. d
gul
f to baJ· 0 que con ic10ne •
qué e ec Y .
fund
t lidad su carácter de pie ras an ares.
multiplicarse sin perder su
~en ª
'. e ( ué dice) tiene que codificarlo
Quien habla (la fuente}, para e~~: )en:~ odginador de la información o
(cómo lo dice). El e~sor (q~i;n ª ª c~a por él ofrece una codificación de
recopilador de una inf~rmacion, n~ crea
1 '1a codificación informativa
esa información (qué dice) para qwen contemp ~
se habla o se dirige la
(a quién habla). La p~~sonalo las p~rsoifrnadsoa ;::~co quehallegadohasta
. . , n descodifican e mensaJe c a ,
'
d 1
comunicac10
,
l E tamO s ante una subdivisión del proceso e a
él (o ellos) a traves del c'.'°a · s
Ha un interés creciente por el
comunicac~ón pa_ra meJor corpr:terl~. nci/de la comunicación social

:r
.º~:(

:~~:;:pi::::~;:t:r:a:~~álisis le~:clo inte~ral c~m~ca~::s!~~~
back" o comunicación de retomo adq~er~, gran impo ~:1;ª~ Ya se habra
receptor en nuevo emisor de la com~cacdio~ en s~ se~ase se ~onvierte en
.d l' .camente que el ermsor e ia pnmera
.
a d vertí o, ogi
'
La .
. de la comunicación sooal se
receptor dentro de la segunda etapa. s c1enc1as .
ech os de
han desarrollado extraordinariamente en nuestro tiempo. Pero
am

menos una metafísica de la comunicación y una antropología filosófica que les
sirvan de base. Porque es el hombre desde la totalidad de cuanto hay en el
ámbito finito, desde la urdimbre omnienglobante unitariamente trabada y
dinámicamente interrelacionada de la totalidad de entes reales, de entes
ideales, de posibilidades, de sucesos históricos, de normas, y de limitaciones
o no-ser relativo, con todas sus implicaciones y complicaciones -lo que
nosotros hemos denominado en nuestra Metafísica, la "habiencia"-quien habla.
porque es un ser dialógico, provisto de la comunicación. Antes de hablar de
la libertad y ética de la expresión, hay que partir del hombre como ser
diálogico, provisto de la comunicación, esto es, de la dimensión comunicativa
del hombre. Porque la ciencia de la comunicación social descansa,
sabiéndolo o sin saberlo, sobre esta dimensión comunicativa del hombre. Y
todo científico y todo técnico de la comunicación humana, de la
comunicación de masas, manejan implícita o explícitamente un cierto
concepto del hombre. Sobre un concepto verdadero del hombre se puede
edificar una ciencia de la comunicación verdadera, pero sobre un concepto
falso del hombre no cabe edificar una ciencia verdadera, ni una verdadera
ciencia de la comunicación humana y social.
Como espíritu encamado soy un todo individual dentro del todo
habencial. Mi vida -que es autoconciencia, ocupación, situación, circunstancia,
libertad, responsabilidad, ocasión, destino-, transcurre en el "hic et nunc"
habiencial, llevada por su afán de plenitud subsistencia! en tensión dialéctica,
sineidética, con su desamparo ontológico o insuficiencia radical. El deber-cosa
importante pero secundaria- es sustituto del amor. Vivir es comunicarse
sintiendo la contingencia y la miseria de nuestro espíritu en su condición
camal y pre-sintiendo la plenitud de la subsistencia. Si todo ser humano en
cuanto es, tiende a ser en plenitud -axioma que he asentado en la Antropología
Filosófica- no se puede llegar a la plenitud sin realizar nuestra dimensión
comunicativa que se cumple en el amor. La metafísica del hombre sirve de base
a los conceptos de libertad y de responsabilidad, de vinculación jurídica con la
sociedad y de atribuciones de la autoridad en aras del bien público temporal,
de legitimidad y justificación de los medios de comunicación en relación al fin
de la misma. Comunicación -pemútasenos definir- es el proceso personal de
actos intencionalmeoij! dirigidos por medio de signos, a una o varias personas,
para que asimilen el concepto o el conjunto de conceptos idóneos para
modificar o reforzar comportamientos. No se trata de una mera transferencia
ideológica. Las ideas personales son privativas.de cada quien. Lo único que
cabe es suscitar ideas similares. Mientras que en las transfusiones de sangre
se recibe realmente la sangre del otro, en la comunicación de ideas sólo se
reciben signos o símbolos convencionales, pero no las ideas vivenciadas por
el otro. El símbolo sólo es vehículo de una realidad que se quiere transmitir en
el mensaje. Yel mensaje está referido al receptor que tendrá que descodificarlo.
Trátase de inducirle a una vivencia suya aunque similar a la del emisor.

�23

22
La buena comunicación produce activos ~t~~s concordes ~tre emiso~ y
receptores. En la medida en que na exista similitud entre las ideas del e ~ r

y las ideas del receptor cabe hablar de _"descomunicación".. No es ~o mtSmo
una mala comunicación donde existe al fin y al cabo una rudimentaria aunq~e
deficiente comunicación, que una descomunicación en donde se da una ausenaa
total de comunicación. Cuando las ideas son totalmente disímbolas en la mente
del receptor, respecto al emisor, es que ha habido una falta de com~~ación.
y la descomunicación es un fracaso causado por una mala tecmca de
comunicación. El emisor quería que se le ei:itendiese en ?ete~da f?rma
y se le entendió en una forma totalmente diversa. ~ ahí la tmpo~cra de
preguntarse ¿cómo me va a interpretar el que me va a tntef}?~tar~, ¿cuál«:5 son
sus parámetros?, ¿qué se va a suscitar en su proceso cognosativo ~1 yo emito tal
0 cual mensaje?. Todas estas interrogantes corresponden a un seno y profundo
estudio del receptor o de los receptores.
Los comunicólogos contemporáneos no sólo quieren que se les
interprete bien en sus ideas sino que además les importa -y acaso más- influir
decisivamente en la conducta de los receptores. Por eso Lasswell se pregunta por
los efectos que produce el mensaje. Los medios masivos
com~~ación
social-prensa, radio, cine, televisión-pueden provocar, con técnicas s u b ~ ,
lavados cerebrales, relativas imaginaciones, incitaciones a la v10lenc1a,
predisposición a las drogas .. . La causalidad en la comunicación está en vías de
desarrollo. El hombre es un animal comunicante-conbuenos o malos resultadosporque tiene una dimensión comunicativa. La existencia de un lenguaje oral,
gráfico y mímico testim~&gt;nian esa dimensión comunicativa: I:Jos c~m~':'1111~
con los otros por imperativos de nuestro desamparo onto~o~co o ~~~en~a
radical. Pero, aunque no existiese ese desamparo ontologtco o msufioencra
radical-hipótesis de trabajo-nuestro afán de plenitud subsistencial, de comunión
con los otros, nos evidenciaría esa dimensión comunicativa tan íntimamente
humana. Razón, volición y emoción -elementos del acto espiritual sintético y
acentuadoenalgunadesusvertientes-sonelementosentrañadosalacomunicación
virtual o actual. Porque no existe un animal racional o animal espiritual o espíritu
encamado que carezca de función comunicante como fruto de su dimensión
comunicativa.

?e

Contra lo que piensa el sofista Georgias, quien planteó el problema de la
comunicación en términos negativos, la comunicación ha existido siempre bajo
diversasformas.Nadie,enlahistoriadel pensamiento,hanegadotanrotundamente
toda posibilidad de participación comunicativa. Escuetamente afirma Georgias:
1) Nadie existe; 2) si algo existiera no podría ser conocido y 3) si fuera conocido no
podría ser comunicado (ninguna posibilidad deconocimientoempíricooracional,
ningún orden moral y ningún sentido posible de la existencia humana). He ahí el
saldo negativo que pretende ofrecemos el radical sofista. ¿Será verdad que es
imposible comunicar lo presuntamente conocido?. Ante todo hay que decir que
sólopuedeserconocidoloqueexiste. Comunicamos intencional y conscientemente

lo real, :n cuanto conocido. Por supuesto que cabe comunicar, con intención
de enganar, lo que se sabe falso. También puede comunicarse lo ficticio en el
arte, Y. lo 9~e se cree real_ y. no lo es. ~unque no esté en el plano 'de ia
comurucac10~ h~ana autentica, la mentira está, por desgracia, en el ámbito
de la_com~ca~15m humana. No hay que confundir la comunicación de la
mentira -~1Stors1on_ d~ la realidad- con la comunicación poética que es obra
de_ fantas1a Y, prodigio ~e la imaginación. Además de la fantasía poética
eXtSte, tamb_1~n, la fantas1a regulada de los investigadores, de los inventore~
y de los pohttcos.
, N_o me _int~resa el plano de la comunicación inconciente porque en
ese a~btto ni s1quier_a_ sa?emo~ que nos comunicamos y lo ue
com~camos_. La específica mtenc1onalidad de comunicar un especJico
mensaje es objeto de una ciencia y materia para la reflexión filosófica.
La dime~sión comunicativa del hombre es radical apertura a los otros.
No se trata, tan solo, de una apertura pasiva, sino de una vocación comunicante
9ue, en algunas person~s, p~_ede p~ofesionalizarse. La comunicación humana
mte1:Personal, la comun1cac1on social y la comunicación a través de los medios
mas~vos-l?_menos humana de las comunicaciones-son tres formas que adopta
la dtm~s1on co~~c~tiva ~el hombre. Puede abordarse la comunicación
desde ~tvti~rsas d1~c1plinas científicas pero, sin olvidar, que el fenómeno
comuruca
.. , ti.ca, la filosofía,
la
· l voprov1enedeladimensióncomunicativa
,
.
,
· LalingutS
1
1
.socio 0~1a Y a ps1co og1a. ac~~eten, desde diversos objetos formales, el
mismo feno~en??e la comurucac1on. Cabe, también, un estudio interdisciplinar
de la co~w:i~cac1on h~ana que aborda múltiples relaciones y estructuras de
~omumcacion: El fen?~eno comunicativo no sólo incluye contenidos
intelectuales, s~o tamb1en operativos, actitudinales, valorativos ... En la vida
personal~ en la vida grupal, en la vida institucional, en la vida social y en la vida
~ter~ac10nal, la c~municación ejerce una enorme influencia. Pocos
~vestigadores examinan_ l~ _comunicación en toda su riqueza metodológica.
odemos ha?l~ de un def1c1t metodológico. La comunicación humana se da
d~sde la soc1al1dad y en la socialidad, porque el hombre no es una mónada
a~lada'. po~que se r~al~~ ex~stiendo individualidad y comunitariamente. La
c?m~1c?b~dad es m_escmdtble de la sociabilidad. Pero la comunicabilidad es
~tda dtn~ca y relacional de persona a persona y de persona al todo social e
u:i,temac1onal. A_~que co~o individuos estemos vinculados a los demás, es lo
aerto que tamb1ei:1 somos mdependien~s de el los. Los símbolos y los mitos
- parte del lenguaje - .tienden _el puente en el vacío entre los próximos que a
veces parecen muy lejanos. Sé trata de conseguir un nuevo enlace mutuo.
b
.Desde la mis~dad d~l ser ~-umano, la libertad de una persona que se
~a e SUJeto. se comuruc~ e1: s1tuac1on y en circunstancia, sin sentir ningún
esg~rro 1:11 suponer ~gun fracaso; se comunica por afán de plenitud
subs1Stenc1al, por apremios de su ser dialógico que anhela no una simple

�25

24
apropiación esencial de los objetos sino una destinación existencial de los
conocimientos y de los efectos. Aunque transida de temporalidad,lacomunicación
existencial busca otra existencia en diálogo. En esta búsqueda aparentemente hay
una fuga de la mismidad íntima, una anulación de la intimidad recóndita pero en
el fondo es todo lo contrario, se trata de una afirmación rotunda de la mismidad
personal que sólo surge frente al otro y los otros. No es lo mismo, dirigirse a un
individuo, a un sujeto libre concreto, que dirigirse a la sociedad, a la colectividad.
No estamos inmersos en la conciencia común, sino aclimatados en un mundo
social en donde encontramos cosas con las que coexistimos y personas con las que
convivimos. No hay comunicación sin mundo. La inteligencia se comunica con
la inteligencia en un mundo que no carece de situaciones y de circunstancias. Un
mundo espacio-temporal y objetivoquenospermitecomunicamosyrelacionamos.
Mundo de cosas, de bienes, de valores, de comportamientos prácticos. Mundo en
que la razón de cada hombre se comunica cognositivamente tratando a los otros
comocosasoreconociéndoloscomopersonas. Enelprimersupuestoseestablecen
relaciones de dominación. El emisor se esfuerza por convertir al receptor en
instrumento. Le anula el interés propio. En la comunicación existencial, que es
siempre interpersonal, no se busca una racionalidad universal sino a hombres
concretos con mundos concretos. Si somos esencial libertad y radical trasendencia
podemos dirigirnos por comunicaciones sociales o por comunicaciones
inter.personales o intersubjetivas. Los ámbitos-del-tú se convierten, por la
comunicación, en ámbito-del-nosotros. El hombre que se va haciendo
incesantemente dentro de su estructura vocacional, se convierte en " gestor sui",
en un mundo lleno de posibilidades: "el regnum hominis "en donde los hombres
se comunican social e interpersonalmente. Porque vivir es comunicarse, porque
no se puede vivir sin hacerse, superándose, comunicándose. Si el hombre es
"mit sein", un ser-con-otro, está cominicándose desde que tiene uso de razón hasta
que muere. La aventura de ser es, a la vez, la aventura de comunicarse con otros,
de existir en común por la comunicación. Las formas de preocupación y atención
al próximo, en la solicitud, no podrían darse sin la comunicación. Ser-enla-habencia. Y si somos" seres relativamente a otros", la comunicación está en la
base de la relación, del vínculo. El otro es un "alter ego" que puede ser mi
compañero, mi amigo o mi enemigo, pero jamás una cosa. Uso las cosas y me
comunico con los hombres.
El abismo entre un yo y un tú se supera con el amor. El otro me llama
solicitado por mi existencia. Esta vinculación por el amor no tiene por qué ser
llamada-comolohaceJaspers- "combate amoroso". Yodiriaquenohaycombate
amoroso sino colaboración, vinculación, unión amorosa. La trasendencia en la
inmanencia - indiscutible en el amor - se da en la comunicación intersubjetiva.
Viviendoenlainstanciadelasubjetividadcreadora,tanalejadadela"masa"surge
la transformaci6n valoral por obra del amor en toda la extensa gama de sus clases:
amor pasional de hombre a mujer, amor de amistad, amor paternal, amor
maternal, amor fraternal, amor al próximo. Hay entre estos amores, uno que viene
de lo alto hacia nosotros y que nos ha amado primero, porque fuimos escogidos

por El desde la eternidad. Nuestra vida en este senti'do
dád' d
'
,sepresentacomouna
obli iva.,e ~ordque nos co~promete a vivir amorosamente. No se trata de
gacion sino e compromiso. Compromiso con ese Su remo Amor
el absoluto, y en e~ cual reside la plenitud de toda perfeccÍón posible que;s
el ho:br~ n_o qwere aceptar ese aboluto, único capaz de ser el patr~~ d~
~:sceªsai:utadas perf~cion~~, es que_s~s propios y mezquinos intereses le
. . _g o para su dimension teotropica. Convivencia más im u1s·
:;-5:'~va, q~e ~eflexiva. El diálo~o intersubjetivo entre el yo y el tú sida::~

é

~~~

0

Tos

comoeheC:~re:
1: :~:1rJ~JJ~: n~estr? amor. Nuestra relación total
trascendenteen l
emas no se comprende sin el tú
0
~el yo-ello, ras:e::~~-s~~:b~f: :::;d:~~ ~C:!sm~, en el sentido
imagen en el propio yo. Tales de Mileto observ b
universo y en la
a sí mismo es lo más difícil
. t Sócr
. ª. ª. 9ue conocerse el hombre
.
.
.
que eXIS e.
ates ms1Stio, una y otra vez en
1
imtí~ra_tivo ~ignpo de est~parse en el pórtico del templo de Delfos: •éon~~~
ª mismo · ero, l· como . conocemos a nosotros mismos
•
individualid d .
en nuestra
. . a si no es examinando nuestra personalidad en su dimensió
comunicativa? Porque hombre que no se comunica no es h b
n
9ue no ve en los otros el vestigio e imagen del tú trascendenºtem red. y ho?1b~e
intelectual cu d
, pa ece nuopia
sin el ser funr~e~~:tre~~- :orqbue no cabe pensar un ser fundamentado
.
, .
·
om re no puede ser reducido a un h d
1
~;F;~~setC::,:~ºq~;~nceb~dos tan extrañamente q1;1e producen alg~á=
us mismos componentes. La intercomunicación d
~:°oi::!~~:~:~:i::n~:spíritus encam~~o~ y es in_concebible dentro d:
se da dentro de un o d . , p~rtura del yo dirigida hacia todas las crea turas
r en cosmico con sus múltiples grados de rfec . , ,
fund~en~ada en_la apertura-religación del yo al tú trascendentiCu~~n{
co~unicación social, egoísta, hace de los otros ob'etos de u
.
., o a
soaedad se convierte en una lucha del hombre co~tra l h soby explotac1on, la
de odios de in·ustici
d
,
e om re, en un campo
se forja ~a siiedada:~t;~c:O~;:~ ~uando la ~omunicación es interpersonal

~i~:!~~~:;!~

~;eJ;!ºr:~:i::~~;rd~ t~~f:::::~Eid~~~t~:~1~=,~
Ainando haremos lo
normaran a convivencia social.
,
que queramos Amando
· , d
la responsabilidad corriuru'taria.
.
y comunican onos sentiremos

Si yo sólo sé q~e no soy lo !1'solutp. tengo que ponerme en camino ara
az:meexytsa~r
que quiero. Pero este camino es comunica~ión
de nu is encia qY1en
con e suprem T, tr
d
encuentro en el
o u . aseen ente y con los otros tús que
comunicación , mundo y me trasc1end~?· Pensamos partiendo de la
hum
. aun cuand_o ~e trate de relacion consigo mismo. La existencia
ana es incapaz de vivu encerrada en sí misma E . .
.
comunicarse con otro existir co
.
. . xis~ como SUJeto es
auténticas sólo se d
tr
mo Sujeto. La comunicación de existencias
a en e yoes profundos. Tenemos que vivir en sociedad
hall

fºY Y

I

�27

26
. . ar de los bienes necesarios a la vida, actuar con los otros seres humanos.
partiap
. .
intercambio comunicativo, hablando, escuchando,
Tenem~s que vivir en. d
roduciendo algo nuevo. Sin la comunidad
aprendiendo, co~prendienlacio. P , imposible La angustia existencial y la
comunicable, la vida de re on sena
.
1 rumbo en morbosa
soledad son siempre provisorias, cuando no se tuerce e
. .ento
d
. 'ón. Lasoledadprolongadaesinsoportable. Lasol~d~morecogimiDesd
esviao
d
ta pobladayadecompaniasideales.
eesa
paraelamoresunasoleda augus '
,
medescribirelencuentroque
soledad surge, alguna vez, un encuentro.. Pemutase_ "
ella visita ( se refiere
tuvo I&lt;arl Jaspers con la que fuese su novia Yesposa. en aqu
.
al primer día que la vió) cayó algo así como un rayo. Y~' ya desd~-elh P~~
dándose la vuelta se puso de pié y se vo1vio aaa mi.
momento, cuand o Gertrud,
hallab unidas
Ocurrió como sien un instante se encontraran dos personas que se
an
·
M
· osible saber cómo sucedió realmente aquello y por lo
desde siempre. e es imp
,
ó
,
mismo no puedo contarlo... Desde quedla c~~oo,:fa~x~ seyd~~
transfonnación Hasta entonces a pesar e mi msa
. d
1
frío deseoso de saber, preocupado de la verdad. A partir e aque
mb
h
era un o re
,
. diariam te se le recuerda que es
momento me convertí en un hombre a qwen
en
d
cia des ierta en mí el impulso a no perderme en un mun o
ho~relectualism
... Su _presend purapreflov,Óf\. Mucho más aún: estoy convencido de que
demte
oy e
...,..
.
,
d · Gertrud"
si mi filosofía tiene una profundidad, yo Jamás la habna ale~ o sin
( "Entre el destino y la voluntad", pp 47-48, Guadarrama, Madrid,1969 ).

Y

=~

Para ser yo mismo, por obra de la libertad, necesito d_e los otr~ en la
. .,
"La comuru'cación existencial a nPC.ar de sus imperfecoones y
comurucaaon.
r--·
'ó h
"
limitaciones sigue siendo el bien más preciado de la comuni~o n . ~ a ,
a unta y ~ Lepp (Ignace Lepp: " La comuni~ció~ de la~ exis~oas , P· 97,
p · gnaCarlos Lohlé) Y al hablar de comunicaaón existenoal, pensam~
Edi
eones
·
d
"
e et aman
espontáneamente en la necesidad de amar y de ser ama otal- .amar.
d los
cu iebam" en sentido agustiniano-, como el más fundamen e im~oso e
aftes h~os. En toda comunicación amorosa hay un~ .~naguez, un
desencadenamiento de fuerzas impulsivas que rompen el equilibno de nuestras
0
rutinas y de nuestras ideas-querencias en las que estamos. El eros terrestre.
camal conduce al eros celeste. o amor espiritual. El carácter humanamente
del ~or se toma dinámicamente espiritual en el ~ - Por~ue el agape
co lementa al eros, pero no se le opone forzosamente como piensa Ny~.
Ct~do se confunde el verdadero amor propio - caso de Sartre - que se posesiona
del otro con fines egoístas y de dominación es que ya no estamoshablando d~ a:I'ºr
sino de concupiscencias. Mala comunicación, porq,ue d~~ye la ver_ a era
comunicación queescomunicacióndeamor. Lacomuniónreligiosaquere~os
conDios,quedafueradelanálisisdelacomunicaciónsocialyd~~-ElTudivmo
se convierte en Tú eternal y pródiga su presencia_ muda e_ ~visible en nuestra
soledad. Esla únicacomuniónquenuncanosdecepaona y la unicaqueco~ tod~
nuestros estratos cordiales. Esa sed de absoluto, que a veces nos tortura, solo~
Absoluto encuentra su bien saciante. Cuando se ha estado en amorosa comuruón
con Dios, cuando nos hemos sentido amados por El, se comprende que

=

todas las otras comuniones y todos los demás amores carecen de sentido si no
nos preparan a vivir esta plenitud de plenitudes. Pero esa infinita
condescendencia de Dios no impide, sino al contrario, refuerza nuestros
verdaderos amores humanos.
Hay comunicación cuando se entiende el mensaje en el sentido en que
el emisor pretende que se entienda. Hay descomunicación cuando el receptor
entiende el mensaje en un sentido totalmente diverso al que pretendió
imprimirle el emisor. No hay que confundir la descomunicación con la mala
comunicación. En la mala comunicación se entiende el mensaje y se contesta
dentro del mismo canal, pero se contesta mal. La objetividad existente en la
ciencia de la comunicación no estriba en la identidad de las ideas -cosa
imposible- entre el emisor y el receptor, sino en la analogía de las mismas. No
es la manera de concebir una noción del emisor, sino la manera de utilizarla,
en forma igual por los receptores, lo que confiere objetividad a la ciencia de la
comunicación social. Las operaciones de comunicación son estandarizadas.
La verificación, la controlabilidad son corolario de la intersubjetividad acerca
de las operaciones comunicativas. Cada vez que podamos establecer control
empírico en una disciplina, con sus propios predicados referentes a algo ( sus
objetos ),estamos ante una ciencia. De la verificación se sigue una previsibilidad.

¿ De donde proviene el impulso de comunicación? Sólo el amor puede
darnos la respuesta. No es la comunicación la que funda el amor. Es el amor
que funda la comunicación. Y no hay amor que se conserve sin comunicación.
En la comunicación social nos dirigimos a los televidentes, a los radioescuchas,
a los ciudadanos, al público consumidor, a los lectores de periódico ... Se trata
de todos y de nadie en particular. El anhelo más profundo del hombres la
comunicación personal, que no se da entre individuos revestidos de un rol o
papel social.
En el modelo de Channon-Weaver -que no anda lejos de la teoría
aristotélica- se presentan cinco componentes de la comunicación: 1) la fuente;
2) un transmisor; 3) una señal; 4) un receptor; 5) un destino. Aritóteles había
advertido tres elementos: la fuente ( el orador); la señal (el discurso) y el
destino ( el que escucha). El propósito de la fuente se expresaba en el mensaje:
traducción de ideas, intenciones debidamente codificadas. Al proceso de
codificar se le denomina encodificador (.p1ecanismos vocales, que producen la
palabra; sistemas musculares de la mano que -producen escritos y dibujos;
sistemas musculares corporales que originan gestos, ademanes y posturas ).
Pero ese componente encodificador supone alguna fuente, esto es, alguna
persona o grupo de personas con un fin y una razón para comunicarse. El
~ e s el medio de comunicación, el portador o conducto de los mensajes. Los
mensajes sólo pueden existir en algunos canales. La efectividad de la
comunicación depende, en buena parte, de la elección de canales .

�29

28
La persona o las personas situadas en el otro extremo del canal pueden ser
llamadas los receptores de la comunicación. Sin otros receptores- blanco a donde
apunta la flecha de la comunicación - no se daría el proceso comunicativo. El
receptor precisa de un decodificador para retraducir o decodificar el mensaje que
se le presenta.
Es la sociedad, en su conjunto, la que configura a los medios masivos de
comunicación. La nueva tecnologíaha servido de base paralaaparicióndenuevos
sistemas de medios masivos de comunicación: las computadoras, la televisión por
cable y los satélites de comunicación. Al lado de una teoría de comunicación de
masas hace falta una deontología de la comunicación de masas. El apremio no
puede ser más urgente. Los efectos sobre la niñez, sobre las amas de casa y sobre
los adolecentes han sido devastadores. Espero que el futuro se abra paso la
exigencia moral que la sociedad no puede descuidar so pena de extinción o de
carencia. Los medios masivos de comunicación social podrán ser un bien, un
inmenso bien para los hombres, a condición de que los dueños de los medios y los
comunicadores fuesen, naturalmente, hombres capacitados y hombres de bien.
En manos de comunicadores irresponsables, los medios masivos pueden hacer
creer en un hecho, tal vez falso, a miles de personas; pueden destruir, para
siempre, una reputación; pueden causar males irreparables en el hogar y en el
patrimonio de las familias y de los pueblos. Afirmar sin información suficiente y
opinar sobre todos los asuntos -incluyendo los más intrincados problemas
técnicos y científicos- es uno de los más graves peligros de los emisores en los
medios de comunicación masiva. Desgraciadamente las rectificaciones, reales y
sinceras, que podrían atenuar los males de una falsa o deficiente información, no
abundan en nuestro medio. El comunicador es profesional de la comunicación y
el profesional de comunicación cuando vende su mensaje es un ruin como el
traidor de la patria. El comunicador auténtico nunca debe doblegar la dignidad
de su persona ante el poderío del dios-número, que representa a la cantidad
sojuzgando a la calidad. Nada significa que los programas televisivos tengan un
enorme "raiting" y que las grandes rotativas lancen a la circulación, millares de
periódicos y que sus ediciones sean agotadas unas tras otras, si sólo dejan en los
televidentes y los lectores la confusión y el desaliento.

En la Instrucción Pastoral "communio et progressio" se convoca a los
profesionales de lacomunicación social y se exhorta" a todos los hombres para que
hagan que estos medios sean realmente útiles a la humanidad y ala gloria de Dios"
(Instrucción Pastoral "Communio et progressio" , pág. 60, actas y documentos
pontificios, segunda edición, Ediciones Paulinas, México, D,F., 1978). Los
instrumentos de comunicación pueden ayudar a la unidad de los hombres o
pueden producir los mayores discenciones que engendran innumerables males.
Apartado de Dios, por su propia culpa, el hombre cae en la discordia después en
el enfrentamiento con sus hermanos y, por último, en el rompimiento de todo
ágape. El hombre mismo, en su cabal dimensión ética, es la norma en el uso de los
medios de comunicación social.

Un
· ·
. impulso casi· constitucronal
ha llevado siempre a todo b
comurucador, a servir a intentar ha
, til Re
'
uen
el auténtico comunic;dor tiene el p~~~o de f :.i ;e;::~dor Y ~eformador,
portador del progreso en sentido axiológico La IJ be 1 os meJores, de ser
cielo, pero los pies bien afianzados sobre Ía ti ca zal ev~tada, cerc~a al
mirando en tom
t
·
.,
erra, Y os OJOS muy abiertos
valores-verdad, ~in~=~~~t:J~:ci1:5i:grualJ?:a~iones de los tiempos". Los
se profundizan en la hist • '
'
ª ' paz Y amory - se descubren
ona aunque sean suprahist , ·
Y
que encaman los hombres están d tin d
?neos. estos valores,
,
es a os a comurucarse humanamente.

�31

TÉCNICA ENTRE SENTIDO Y CONTRASENTIDO
Análisis filosófico de nuestra cultura
tecnificada en su dinamismo óntico
Heinrich Beck
Universidad Otto Friederich
Bamberg (Alemania Federal)

Vivimos en la era de la técnica. Nuestra cultura contemporánea y
la situación histórica de la humanidad están determinadas por la técnica.
Este hecho presenta un carácter ambivalente, pues, por una parte, brinda la
oportunidad para el desarrollo y la realización de posibilidades de sentido;
pero, por la otra, entraña el peligro de una destrucción de todas las
estructuras teleológicas del ser vivo e intelectual, de dimensión cósmica.
Nos encontramos inmersos en una crisis existencial de sentido. La técnica
lleva nuestra existencia física e intelectual a un estar-pendiente entre una
perfección altísima y una destrucción total, entre el sentido y el contra
sentido. Significa, así, un desafío radical de la historia.

Se impone, en consecuencia, que nos formulemos la pregunta
acerca de la esencia de la técnica, en cuanto fuerza determinante de la
historia y de la cultura. Por lo cual, nuestra exposición se desarrollará
necesariamente en cuatro apartados.

l. -¿Cuál es la esencia de la técnica?
.
2. - A partir de su esencia, ¿Qué sentido positivo presenta la técnica en la
historia mundial?
3. - ¿ Se realiza verdaderamente en la historia este sentido?
4. - ¿En qué han de consistir la tarea y la posibilidad de una realización del
sentido de la técnica para que sea posible superar el contrasentido de ésta?

�32

33

d se observa una estructura ciertamente
En este modofundedprocentaecr1'6n realizada en el primer tiempo, los
dialéctica, pues, tras
ame
, .
.
siguientes aparecen como tesis -antítesis- sintesis.
1 ESENOA DE LA TÉCNICA
COMO ACONTECIMIENTO HISTÓRICO-MUNDIAL

.

. duda a los fenómenos básicos de la
,
ría es íficamente hmr.ana.
cultura humana. Constituye, pues, una catego las pee
la técnica del
La técruca pertenece, sm

Ya en la Edad de _Pie~ra conocía el -~ ~::r: ,~:tefa~:~,7or eso, no debe
fuego y de la fabncac16n de herrami
la fi . te d 'gru'dad como
su cien
i
extrañamos que la técnica tuviese
. ya entonces
.
para preguntarse sobre su propia esencia.
· · te definición·
Aristóteles, por ejemplo, ofrece la s1gwen
. . . "Técnica es
.
un comportamiento y poder reflexivos que tiene como_ ~~a~d~
es un comportamiento productivo dirigi po
0 , en otras p alab raS,
planificación adecuada." 1

pro:u:::

los
Así en la construcción de una casa, la fo rma es transmitida
1 almaa del
'
·
d
·
tente
en
e
materiales de construcción por la i ea preexis
e
tá
.
p
dio
de
la
técnica
se
realiza
aquello
cuya
iorma
es
arqwtecto.
or me
d
'6 y
presente en el alma, d e mod o d.istinto a lo que ocurre en la repro
la ucc1. nd
1 '6 natural dentro de la naturaleza.2 Por lo tanto, esencia e
en la evo uo n
terial que debe ser informado,
la técnica se constituye por un elemento ma
'
.
i
al ue debe ser trasmitido a la materia, pero que,
y por un elemento orm . , q
alma del técnico. Ahora bien,
1 , '6
en su raíz, deriva de la idea presente ~n ela
la planificación
.d
d termina asimismo el fin,
e1ecc1 n y
esta 1 ea e
. ,
~ medios y la decisión efectiva. Es por
adecuadas de las diferentes
Y
'
artir de y con
tanto esencial la relación con el hombre, pues sólo a p
ti'd
,
.
1
te
..,.,___;co
Un
árbol
puede
tener
sen
o
relación a él adquiere sentido e en ~ u .
shl tal relación, pero no una casa.
validez tanto en la Antigüedad
Esta concepc1'6n de la técnica tiene
.
y en el Medioevo como en la ~ad Moderna.

Ética a Nicómaco, VI, 4
2 Confer, Met. VIl, 1032 a 33.
1 Confer,

Sin embargo, en la época moderna y contemporánea resulta cada
vez más problemático determinar hasta qué punto la técnica, en relación
con el hombre, está verdaderamente al servicio de un "sentido". Tal es la
razón por la que Eduard Spranger, pongamos por caso, ya no incluye en la
definición de la técnica la relación al sentido y reduce el concepto de
técnica a una simple relación entre un medio y un fin más o menos
arbitrario. Spranger define la técnica solamente como: " ... el conocimiento
de los medios exigidos por un fin, y la elección de los medios prácticos
basados en tal conocinúento. La característica principal de la técnica es, sin
embargo, el no fundamentar por sí misma ningún valor independiente." 3
Pero si se considerara la técnica de un modo tan abstracto, es decir,
como la elaboración de un simple sistema de medios para la obtención de
cualquier fin, necesariamente hay que poner de relieve el medio
fundamental intelectual, a saber, la matemática, que actualmente está
ampliándose a una teoría general de todas las estructuras, campos y
factores. Ésta permite interpretar todas las estructuras posibles de un
modo cuantitativo, esto es, como unidades divisibles a las que descompone
en sus elementos y funciones primarios con el fin de formar, a partir de
éstos, nuevas estructuras. La matemática funciona, así, como una teoría
(universal y formal) de la posibilidad de la combinación de los elementos.
Como un instrumento de la destrucdón y reconstrucdón en todos los planos
del ser.

De este modo, la matemática facilita, en la técnica física, la
transformación de energía cósnúca en nuevas formas en que es
almacenable en todas las direcciones y nuevamente convertible en otras
formas. En la técnica química la matemática facilita la obtención de
productos artificiales a partir de materias naturales. En la biotécnica facilita
la transformación de las estructuras y funciones naturales de la vida,
intentando, por ejemplo, alterar la programación del comportanúento
hereditario a través de un bombardeo continuo de los cromosomas con
partículas subatónúcas, e intentando también dirigir el proceso evolutivo y
obtener nuevas formas de vida para determinados fines. De modo
semejante, la sicotécnica descompone psicoanalíticamente los complejos
3 Ltbensformen, Halle 7 ed. 1930, p. 362: " ... die Brkenntnis des durch ein Ziel geforderten
Mitti!I überhaupt und die darauf beruhende praktische Mittelwabhl... das entscheidende

Kennzeichen der Technik aber ist, dass sie von sich aus keinen selbstindigen Wert
begnindet''

�35

34

psíquicos en funciones elementales y motivos, para obtener a partir de
éstos, psicosintéticamente, nuevas estructuras.
La intención
psicoterapéutica no está ausente, por lo general, en este modo de proceder.
Finalmente, por medio de la sicotécnica se forman nuevas estructuras de la
conciencia individual y del comportamiento social que supone la
eliminación de las anteriores, como ocurre en política con el afiliado
"convencido" de un partido o, en economía, con el consumidor
"decidido". 4
Así, pues, la técnica actual se presenta como un acontecimiento
histórico e incluso cósmico en el que se destruye totalmente la realidad
dada en sus dimensiones inorgánica, orgánica, psíquica y social,
poniéndose a disposición de todo tipo de fines constructivos. Dicho de otro
modo, la técnica se ofrece como proceso de transformación universal y
radical de lo existente, bajo el dominio del hombre.
Mientras que en la Antigüedad y en el Medioevo la técnica estaba
basada en observaciones más o menos causales de la naturaleza, en los
tiempos modernos se ha convertido en un proceso metódico-sistemático
por la aplicación de la matemática. Este proceso fue iniciado por Galileo,
después del redescubrimiento del libro Mecánica, de Aristóteles, que
reducía todo movimiento en el espacio a un movimiento circular, es decir,
a condicionamientos geométricos. De este modo, era posible calcular, de
antemano, el comportamiento de determinados agregados y construir las
máquinas correspondientes, por ejemplo, con fines bélicos. Los esfuerzos
espirituales del hombre se orientaron entonces a reducir lo cualitativo a lo
cuantitativo en todos los campos de la vida.
Mencionaremos solamente algunos aspectos ideológicos. Se trató
de explicar, dentro de un realismo crítico (como suele denominarse), las
cualidades de la percepción sensorial como apariencias sólo subjetivas de una
realidad objetiva sólo determinada cuantitativamente; o bien de
interpretar, en el marco de una teoría positivista del conocimiento, todos los
• Las palabras destrucción y construcci_ón, como se ve, significan sustancialmente algo distín~
en los diferentes planos del ser. El concepto de técnica, visto de esta manera, no es ru
totalmente UIÚVOCO ni totalmente equívoco, sino análogo, es decir: tal concepto está sometido

a un cambio de significado relativo.
Esta forma de analogía interna caracteriza a la técnica, incluso en sus diferentes fases de
desarrollo histórico. La técnica implantada en los tiempos modernos es relativamente algo
distinta a la técnica de la Antigüedad y de la Edad Media.

valores estéticos como decisiones subjetivas facultativas fr te
la
realid~d objetiva de relaciones sociales de las mayorías y d:l po:r.
la
actualidad, con la logística, es decir, con el matematismo de la 16 ·
la tecnifi ·6 •
gica, y con
caci n incluso del pensamiento, parece que nos estamos abriendo
paso a un cálculo y a una disposición total de la realidad.

¿

De este modo, se plantea la cuestión acerca del sentido y de la
razón de tal proceso.

2. EL SENTIDO HISTÓRICO DE LA TÉCNICA
.
La respuesta ya insinuada de que la razón y el sentido de la técnica
estriban en la transformación de lo existente bajo el dominio del hombre,
es en modo alguno unívoca, sino que ha sido pensada bajo aspectos
diferente~. Expondremos en nuestro trabajo las tesis elaboradas al respecto
por tres filósofos: Emst Kapp, Amold Gehlen y Friedrich Dessauer.

n?

. El primer filósofo moderno de la técnica en sentido estricto Emst
Kapp, ~terpreta la intención de la técnica como una proyección de ó;ganos
Y funciones humanas. ~sí, po~ ejemplo, un martillo es la reproducción y
aume~to complemen~o de ciertas acciones funcionales de un brazo con
el puno cerrado. El fin de la técnica consiste en la autoexpresión
~utore~resentaci~n y coRcienciación del hombre y, a través de éstas, en s~
liberación, salvación y vuelta a sí mismo, en la superación de sus límites
en el acercamiento a lo ilimitado y divino.
y
Con otras palabras, el fin de la técnica es la divinización del
hombre.
.
El_ origen y la necesidad de la misma están basados en la
tmperfección natural humana y en la capacidad espiritual de superarla.s
.
. Amold ?ehlen tr~forma este concepto en algo puramente
biol~gico, ~ considerar la técruca como un equilibrio y comprensión de las
manife~~ciones carenciales biológicas por medio del espíritu, con el fin de
sobrevivu.6

5

G'.""ndlinien einer Philosaphie der Technik. Zur Entstehungsgeschichte der Cultur aus neuen
Gtsichtspunkten. Braumschweig, 1877.

�37
36

los sentidos. La esencia del conocimiento no es considerada aquí como la

Friedrich Dessauer representa otro tipo de interpretaci~n, justo la
que destaca la independencia del espíritu creador y se onenta a la
·
· , Dessauer ve la esencia de la técnica en el fenómeno de las
mgeruena.
. • 'd
invenciones. Consisten éstas en el conocimiento de nuevas posibili a~es
de combinación de elementos -como, por ejemplo, la estructura de ~ntido
de un reloj- y en la realización efectiva de tales pe~ento~,
considerando y aplicando las leyes naturales. Técni~a es'. pues, extStencia
real de ideas por medio de la formación y elaboración finales de las cosas

recepción de lo existente por la razón, sino como dominación intelectual de
la experiencia, como técnica ideal.

de la naturaleza" .7
Las condiciones de la realización externa y tal vez incluso del acto
interno de la investigación se encuentran muchas veces en_ las rela:i?nes
socioculturales, como, por ejemplo, en la necesidad econóouca o política o
en el estado e interés del saber en una época determinada.
Pero la estructura de sentido descubierta bajo tales condiciones no
viene determinada por el hombre, sino sólo descubierta. És~ tiene que
haber existido desde siempre como posibilidad plena de sentido, de un
modo semejante a como ocurre en los arquetipos platónicos o divinos. Por
esta razón, el sentido positivo de la técnica consiste, según ~e~sauer, en
continuar la creación de Dios llevándola a su perfección y participando de
las ideas divinas como fundamento de la creación según el mandato
divino: "¡Dominad la tierra!".8 A través de la semejanza del hombre con
Dios se manifestará cada vez más la verdad originaria divina en la obra
creadora de la técnica.
Finalmente1 se ha desarrollado, también en relación con Platón,
otra interpretación no biológica del sentido de la técnica que ~esta
claramente ciertos rasgos de su dimensión sociocultural. Me refiero a
Emmanuel Kant, quien traslada, en cierto modo, las ideas ete~, desde su
trascendencia divina al sujeto humano. Según Kant, las ideas eternas
funcionan como formas de entendimiento por medio de las cu~es
configura el hombre el mundo de las sensaci~n~ do~dolo de un sentido
inteligible. Sólo así se impone el sentid~ a pnon del suJeto en el mundo de
Der Mensch, seine Natur und Stellung ·in dtr Welt, Bonn 4º. Ed. 1959; de un modo especial:
Anthropologische Forschung, Reinbeck, 1961.
1 Streit um die Technik, Frankfurt 'r. Ed. 1958, p.234: "reales Sein aus Ideen durch fin.ale

6

Gestaltung und Bearbeitung aus naturgegebenen Bestiinden" • . .
.
0
a Esta visión de [)essauer tiene antecesores en la Edad Media cristiana, por eiemplo en Hug

de St. Victor.

En el neopositivismo, en Wittgenstein, por ejemplo, la sociedad
humana_concreta aparece en lugar del sujeto ahistórico, kantiano y de sus
formas inmutables del pensamiento. Esta sociedad humana elabora la
experiencia por medio del lenguaje vivo en una conexión de sentido bajo el
dominio racional de la sociedad. Para ello resulta adecuada la precisión del
lenguaje matemático, precisión que, en este sentido, se remonta a la idea de
una mathesis universalis, tal como se encuentra ya en Leibniz.
Sin embargo, con la dialéctica hegeliana, el sentido ideal va a
desembocar en el mundo material en el proceso de su realización, y llega,
pasando por la oposición a sí mismo, a su libertad y dominio.
En el polo opuesto, en el materialismo marxista, aparece el
proletariado, que trabaja material y técnicamente, como el sujeto de la
realización del sentido de la Historia.
Contemplados estos principios en forma crítica y con reflexión
atenta, se manifiesta claramente cómo se comprende indistintamente el
sentido positivo del proceso histórico de la técnica. Como afirman Kapp y
Dessauer, es éste entendido como la realización de una verdad que se
encuentra en el hombre y que tiene raíces profundas en Dios, ese Ser-Señor
del hombre libre y creador, grande. El hombre se manifiesta como señor,
presentándose como tal ante sí mismo, al conseguir por medio de la técnica
la transformación y el dominio de la naturaleza.
Sin embargo, este aspecto, antropológicamente considerado, no
debe malentenderse. El sentido de la historia técnica no puede ser
antropocéntrico. Pues el hombre sólo puede servirse de la realidad en la
medida en que él mismo está dispuesto a ponerse en servicio de ella.
Dominio y libertad no son posibles, a la larga, sin el sentido de
obligación y complementación mutuas. La no-aceptación y la explotación
son el resultado del miedo opresor y constituyen siempre la nueva causa
de éste, resultado y causa que destruyen todo tipo de libertad.

�39

38

Así, pues, el aprovechamiento técnico y el d~~o de _la energía
cósmica, biológica y psíquica imponen como cond1c1ón previa. que el
hombre no la explote inconsciente e irrespo~bleme~te, smo ~ue
reconozca sus leyes de sentido desde el punto de vISta teónco y práctico,
adaptándose y sometiéndose a ellas. De no ser así, el ~ombre po~e e~
peligro los fundamentos de su propia naturaleza ~?r medio de_la ~ruca ~1
acepta la realidad con conocimiento y respon~bilidad, _es decrr, s1 se deia
desafiar por ella en lo que se refiere a sus capacidades éticas. Con lo cual, el
hombre desarrolla su ser-hombre. De este modo, el cosmos puede asumir el
señorío técnico del hombre y no precipitarse en el caos; puede dejarse
desafiar por tal señorío, aparecer bajo ciertas formas :nergéticas f seguir_ su
desarrollo. Como se ve, la condición que hace posible la propia creación
del hombre para conquistar, así, mayor dominio y libertad, el sentido
profundo del proceso cultural de la técnica, están ba~dos en un encu~ntro
universal y en una realización de todo lo exIStente, en desafío y
complementos mu~os.

en_que el_factor determinante de la puesta en marcha de tal sociotécnica y
psico~mca no es necesariamente el respeto al hombre -que tiene que
reflexionar sob~e el sentido de sus acciones y mostrarse como sujeto
responsable-, smo que la cultura tecnificada cae cada vez más en la
ten~ción de_ manipular ilimitadamente al hombre como un simple objeto
de fines posibles. Este problema, a saber, la ausencia de sensibilidad para
la estructura del sentic!,o inmanente al ser, provoca en nosotros un efecto de
neurosis profunda, que no sólo afecta a la relación humana, sino a la vida
en general. Aquí nos referimos, en primer lugar, a la amenaza del medio
ambiente provocada por la polución y la contaminación radioactiva; nos
referimos también al experimento que persigue manipular técnicamente la
evolució~ por medio de modificaciones de la estructura hereditaria y de la
producción de nuevas formas de vida. ¿Cómo tener la seguridad suficiente
de que tal biotécnica no camina hacia la destrucción de la vida en la
naturaleza, sino que avanza por el camino que nos llevará a la consecución
de una vivencia de más alta cultura?

Esto queda confirmado y se concretiza más aún en la ~o~cepción
global de la técnica, que, en gran medida, está en contrap~s~c1ón a las
mencionadas bases de sentido. De este modo, entra en crIS1s tanto la
cultura como la naturaleza, al quedar ésta totalmente subyugada por la
cultura y la técnica.

Dirigiendo la mirada al mundo en su totalidad, aparece ante
nuestros ojos el fantasma del desencadenamiento de la energía atómica,
que escapa al control del hombre, como un efecto secundario e
involuntario de la técnica física, efecto que ya no se puede excluir en
absoluto. Es el fantasma de la alteración desastrosa del equilibrio cósmico.

3. CRÍTICA TEXTUAL DE LA TÉCNICA

. Esta perspectiva tan tétrica del futuro de la técnica y del mundo
~~ fue tra~da ~bién por una filosofía de la cultura de tipo
pesmusta, con drrecc1ones diferentes. Elegimos como representantes de
~ ori~ntació~ a Spengler, Jünger, Jaspers y Heidegger. Oswald Spengler,
baJO la influencia de la doctrina de Friedrich Nietzsche sobre la voluntad de
poder (Willen Zur Macht), considera la técnica como expresión del deseo
humano de destrucción y de poder, como expresión del deseo animal de
rapiña. "Una voluntad de poder, que tiene como su meta última lo
ilimitado, abarca el globo terrestre y lo transforma con el poder de su
energía práctica y con la monstruosidad de sus procedimientos técnicos." 10

Analizaremos, en primer lugar, las manifestaciones características
en el campo de lo psíquico y de lo social. La política trabaja co~ ~éto~os
científicos eficaces e influencia, que tienen como meta la conc1entizac1ón
del elector, es decir, su disposición y actividad para un partido
determinado o para servir a los intereses del Estado. Del ~mo modo, ~
economía trata de estimular el deseo adquisitivo del consumidor con el fin
9
de · programar nuevas necesidades para acrecer las ventas. Ba~ tal
perspectiva encontramos hoy conceptos dignos de ~r tomados_ en ~no: la
regulación y la evolución de las ciencia~ por la política; la motivación ~ la
transformación de la ciencia por medio de ll;l venta en el mercado, la
posibilidad de planificar y mecanizar la enseñanza; f ~ente,_en lo que
se refiere a la esfera de la vida privada, el perfecc1orusmo técnico de los
medios de expresión en el amor o en el placer. El momento crítico estriba
9

Véase el libro de Vanee Packard: "Die Geheimen Veführer", Düsseldorflº. Ed. 1958.

10
Der Mensch und die Technik, München, 1931, p. 64: " Bin Willw zur Macht, der... das
Grenz.enlose... zum eigentlichen Ziel hat , humfasst den Erdbail... und verwandelt ihn durch
die Gewalt seiner praktischen Energie und die Ungeheuerlichkeit seiner technischen
Verfahren."

�40

De modo bastante semejante ha expuesto, posteriormente,
Friedrich G. Jünger la explotación exhaustiva de la naturaleza y de las
fuerzas espirituales del hombre, señalando los peligros apocalípticos del
desarrollo técnico.11
Karl Jaspers ve particularmente en la técnica la tendencia a
regularlo todo y a esquematizarlo todo, a reducir todo a normas. Con lo
cual, el individuo queda reducido en definitiva a simple función de un
mecanismo de vida anónimo, siendo destruido como existencia personal.12
Martín Heidegger relaciona la técnica con el nihilismo y el olvido
de la existencia que caracteriza nuestro tiempo. El hombre ya no reconoce
ni respeta lo existente en su ser, sino, que lo aborda, lo manipula y lo
acondiciona a sus propios fines. La técnica es el "Ge-stell", es decir, en
cierto modo el a priori histórico del hombre moderno desde el que éste mira
lo existente convirtiéndolo en experimento interrogativo para revelarlo
totalmente y, con derecho absoluto a disponer de él, lo construye de nuevo
de forma distinta. Así, por ejemplo, no es la central eléctrica la que está
construida en el paisaje, sino el paisaje el que está integrado en la central
eléctrica. Sin embargo, según Heidegger, la esperanza de poder superar el
peligro que supone tal técnica surge al examinar la esencia de la misma,
manifestándose de nuevo aquel ser inaccesible, sólo que esta esperanza no
resulta, naturalmente, muy clara. 13
Pero tal esperanza, ¿no podría, más bien, estar basada en un
modelo cibernético de interpretación histórica según el cual se adapta, con
el tiempo, la naturaleza a cada uno de los cambios de las condiciones de su
existencia para allanar automáticamente defectos y peligros? Esta
adaptación se atiene a una obligatoriedad siguiendo las leyes naturales
¿No podría estar también basada en una dialéctica idealista o materialista
según la cual se realiza el sentido precisamente después de pasar por el
contrasentido?
Pero un optimismo total de es!e tipo fracasa por la misma razón
que el pesimismo fatalista, si se tiene én cuenta la libertad humana. Una
coacción de tipo cibernético o 'dialéctico encaminada al bien o al mal pasa
u Die Perfoktiun du Ttchnik, Frankfurt 1949.
Situation du Zeit, Berlin-l.eipzig 1931, pp.44 y ss.
13 Die F111ge du Ttchnik, en: Die Ttchnik und die kthrt, Pfllingen 1962.

41
por alto la_ responsabilidad personal a la que el hombre siempre se siente
~~º· S1 comparamos ahora el fundamento positivo de la técnica con la
S1tuacrón bastante negativa de la misma, cada día más evidente, tenemos
que hablar c~~ Amol~ To}:'bee de una situación histórica de "challenge
and response , es decrr, de provocación y respuesta". Digámoslo de otro
modo: se trata de una tarea histórica con la que el hombre podrá perder
to~ente ~l m~do y a sí mismo, o ganar ambas cosas. ¿Cuáles son, pues,
las exigencias éticas de época histórica técnica, exigencias cada vez más
patentes, y cuáles son las fuentes dinámicas de su realización?

4. SUPERAOÓN ÉTICA DEL PROBLEMA QUE PLANTEA LA TÉCNICA
.
Es evidente que tal técnica afecta a la totalidad del ser individual y
social del hom~re. En ~bos sentidos, la cultura técnica ha precipitado
desarro~os ~~es radicales que constituyen más un peligro de
~es~cc1ó~ nihilista que la posibilidad de su superación total: un
mdiv1dualismo pl':""alista y lil~~al que destruye la coherencia y unidad del
todo o un comurusmo colectivISta y monista, igualmente unilateral, que
reduce las diferencias individuales a una unidad anodina. En el primero concretémoslo con ejemplos de estructuras económicas- el hombre
co~idera al prój~o com? simple medio para obtener la mayor ganancia
posible, su ser-en-si esencial, como valor independiente, queda reducido,
como valor efectivo, a un simple ser-para-el-otro, de tipo funcional. En el
segundo, el individuo es sustituido por la colectividad, dentro de la cual el
valor del individuo es medido solamente según la función y el rendimiento
~~n. respecto al todo social, que exige siempre un poder de disposición
ilimitado. En ambos casos, amenaza la planificación total del ser humano
apareciendo con ésta su alineación y destrucción. Se impone, pues, la tare~
de superar los principios antitéticos, con una estructura social que integre
~~ aspectos del hombre: el derecho a disponer de sí mismo
md1v1dualmente y la obligación de ponerse a disposición socialmente. Lo
cual_ ~pone el desarrollo de estructuras en las que cada individuo pueda
~c1~~ en los prc_x:esos sociales decisivos según su capacidad y
~s1c1ón de asumrr responsabilidades, siendo afectado, al mismo
tiempo, por las consecuencias positivas o negativas de participación:
pongamos como ejemplo las pérdidas o las ganancias de una empresa
comercial determinada. t4

12 Die gestig,

:• ~ los ~embros

~~ una_ f~brica

dilerencia de clases

fue_ran al mismo tiempo los propietarios, quedaría anulada la
tradioonal, segun la cual se persiguen intereses parciales, hecha abstracción

�43

42
Así, pues, la exigencia ética del momento histórico actual consiste
en una complementación mutua de todos los individuos bajo el régimen de
compañerismo ("Pamerschaftliche Erganzung") no en sentido abstracto
global, sino formando estructuras concretas oblig~torias_ que impongan
exigencias al individuo y en las que éste aporte, al nusm_o tiempo, en orden
a su configuración, sus propios impulsos personales. _D1:h? de ?tro ~odo,
la tarea consiste en la creación de una sociedad no md1v1dualista liberal,
que destruiría la unidad social, pero tampoco colectivista-socialista, que
destruiría la unidad individual, sino solidaria-social y, por tanto, capaz de
superar todos los extremos. El simple modo de pensar técnico, la reducción
del mundo concreto a categorías de cantidad y divisibilidad, se supera a sí
mismo al ganar en importancia lo cualitativo y lo no arbitrariamente
permutable.15
La realización de esta tarea presenta un aspecto cognoscitivo y otro
afectivo-volitivo. En.lo que se refiere al primero, el círculo de la Escuela de
Frankfurt ha aportado algunas sugerencias. Así, Max Horkheimer, en su
libro "Crítica de la razón instrumental" ("Kritik der instrumentellen
Vemunft''),16 impugna el concepto, tecnológicamente reducido, de
racionalidad y ciencia que sólo admite la adecuación de los medios a ~es
dados como objetivamente cognoscibles, pero que excluye la cuestión
acerca de la legitimidad de los fines y la sitúa en el ámbito de lo subjetivofacultativo. Si los fines no se presentan en su sentido ante el "todo de la
razón dialéctica de la historia", se abren las compuertas a lo inhumano y a
la arbitrariedad. Este criterio, al menos parcialmente equívoco, lo sustituye
Jürgen Habermas por el criterio del "interés emancipador", al que hay que
subordinar el interés técnico-analítico de las ciencias naturales para, de este

modo, respetar a la humanidad.17
de la totalidad. Pero, de la misma manera, quedaría por superar el ti!Bnismo técnico de una
economía forzada en la cual el individuo está totalmente sometido a una colectividad anónima o a
sus funcionarios.

Véase: &lt;figura... est qui qualitas circa quantitatem&gt;, lHOMAS DE AQUINO, Phys. , 5d;
también S. TII. , I q.35, a l. Aquí ya se ve, en un contexto filosófic~n~tur~ q~~ ~da
estructura concreta presenta una parte cuantitativa(divisible) y otra cualitativa (mdiV1S1ble).
Esta forma parte necesaria de la primera y es la que hay que tomar como~..
16 Bd. Por A. Schmidt, Frankfurt 1974. Véase además: Kurt HUBNBR, Kntik dtr
Wissenschaftlichen Vernunft. Freiburg-M~chen, 1978; y Amulf Rieber, ~ Krise der techmschtn
Rationalitiit, en L.ZIMMERMANN,K. KUHNB (ed.) Technische Berufa ZW1schen Leistungs zwang
und Sinnftndung, Kl&gt;ln, 1973, pp. 4-24.
.
11 Technik und Wissenschaft als Ideologit, Frankfurt, 2". Ed., 1970. Se atiene, más o menos'. a la
diferenciación de las formas científicas realiz.adas por Max Scheler, del saber como med10 de
poder («Henschaftwissen») y de la sabiduría de la salvación espiritual («Heilswissen»).

15

La estructura de poder de la sociedad, determinada por la técnica,
es, para Herbert Marcuse, sospechosa, porque oprime la realización
estética y sensual del hombre.18 Sin embargo, una pregunta se impone: si el
así ~ d o "contacto de sentido" no queda agotado, se agota en una
sensualidad demasiado física o si la totalidad del ser no exige otras
dimensiones.

Toda la tarea ética -que comporta una provocación histórica del
tiempo técnico- se puede llevar a cabo por medio del conocimiento
práctico, pues no hay otra alternativa que una paz creadora en la que las
distintas partes de la humanidad y del mundo se complementen
recíprocamente, aceptándose en una actitud de respeto mutuo. Téngase
presente que por el enorme crecimiento de poder técnico, está aumentando
también el peligro de una destrucción del individuo y del orden cósmico,
hasta el punto de amenazar una catástrofe global. Esta experiencia de una
necesidad ineludible, la presión causada por el sufrimiento de la
decadencia y de la destrucción pueden ayudar al conocimiento de las
tareas y de las exigencias éticas, así como también a realizarlas
prácticamente en nuestra vida individual, social y política. La única
posibilidad de sobrevivir biológicamente en conjunto estriba en una vida
ética, llevada a cabo mediante la aceptación y el amor mutuos. De esta
evidencia de marcado orden práctico fluyen simultáneamente, las fuentes
de la energía de la vida tendentes a realizar las exigencias éticas. Hasta el
presente se dio la alternativa entre existir desde el bien o existir desde el
mal. A partir de la hora, se da sólo la alternativa entre existir desde el bien
o no existir en absoluto. El existir desde el mal o, lo que es lo mismo, el
existir sin ninguna responsabilidad, significaría la destrucción del ser total
por el poder técnico. Y, de este modo, por el desarrollo técnico en la
historia del mundo, se revela la esencia del ser como el bien: "Ens et
Bonum convertuntur. "
Esta hermenéutica filosófica del ser por la historia se podría
continuar y profundizar por medio de una interpretación teológica:
vivimos, por la técnica, el advenimiento de Dios; Él quiere entrar en su
dominio, en la totalidad del ser. El mensaje del Evangelio se concreta en la
historia, que es, su significación más profunda, el habla de Dios.
11

Dtr eindimensionale Mensch, Neuwied, 1967.

�45
44

Por eso, la actitud adecuada con respecto al futuro no consiste ni
en un pesimismo conducente a la desesperación ni en un optimismo sin
militancia. En ambos casos se olvidan el ansia de ser, la libertad y la
autoresponsabilidad del hombre. La actitud honesta consiste, más bien, en
una esperanza racionalmente fundada. No tenemos ninguna seguridad
absoluta de sobrevivir, pero los sufrimientos y peligros existenciales que
derivan del contrasentido ayudan a conocer y realizar el sentido.
La pregunta acerca de la técnica y de su integración humana nos

lleva al centro de la existencia humana como unidad indispensable de lo
cognoscitivo y de lo afectivo-volitivo. Cabría que nos preguntáramos si, en
el fondo, no será una suerte de magia moderna el que el hombre, por
medio de la fórmula mágica de las matemáticas, intente apoderarse
técnicamente de la realidad para protegerse totalmente de ella. La
intención totalizadora de la técnica podría ser la expresión de un temor
metafísico que ya n,o vive o que aún no vive del sentido. La apertura al
sentido, reconociendo y aceptando la propia limitación y necesidad, es una
decisión existencial de entrega que puede surgir del fracaso ante la
tentación del poder y del tener que soportar la propia impotencia.19
Este sería, pues, el camino para una experiencia real de la técnica
como expresión del señorío del hombre.
5. CONCLUSIÓN
Nuestra cultura está cada día más determinada por la técnica. Un
análisis filosófico puede llevarse a cabo a tenor de las tesis siguientes:
l. Contemplada en su esencia, la técnica es un proceso histórico
universal, en el cual el hombre, mediante la matemática, descompone la
realidad en su totalidad -materia muerta, vida orgánica y conciencia
humana- en sus elementos y funciones elementales, formando a partir de
éstos nuevas estructuras más aptas para sus fines específicos.

2. El fin positivo de este hechó es el &lt;;iominio del hombre para,
supuesto este dominio, vivir experiencialmente su propia libertad. Sin

Véase mi libro: Kulturphilosophie der Technik. Perspektiver zu Technik-MenschheitZukunft. Trier, 1979.

19

em~g?, el sentido más profundo estriba en el encuentro universal y en la
realización de todo lo existente en desafío y complementación mutuos.
3. El fin en cuestión no llega a realizarse, en gran parte a causa de
la falta de respeto mutu? entre los y a causa de la falta de respeto a la
naturaleza, a causa, en fin, de la opresión, de la explotación y de la
destrucción mutuas.
. 4. ~or esta razón, se impone la tarea de hacerse aptos para la
configuración del poder técnico. Y este aprendizaje se logrará por medio
de una estructura social solidaria y en régimen de compañerismo.
Sin la correspondiente aceptación de la experiencia dolorosa de la
técnica, difícilmente se tendrá éxito.

�47

LA GNOSIS MODERNA
-Racionalismo e inmanentizaciónDr. Ricardo Miguel Flores
Centro de Estudios Humanísticos - U.A.N.L.

"La historia de las
intenciones conscientes
que abrigan los autores
no es la de la filosofía".
FERDINAND ALQUIÉ

Si la Gnosis antigua operaba bajo un dispositivo dual: bien-mal,
Dios-mundo, alma-cuerpo, etc., incorporando elementos conceptuales
orientales y helénicos, en una amalgama sincrética judeo-cristiananeopitagórica-neoplatónica y estoica, la moderna gnosis, inaugurada con
Descartes va a reproponer un esquema estructuralmente semejante, donde
la piedra angular va a estar determinada por la dualidad res cogitans-res
extensa.
El pensar cartesiano, con todo y su pretensión -que deviene

paradigma- de erigirse en un planteamiento refundacional de la filosofía, a
partir de un supuesto grado cero de la misma, en realidad tiene
antecedentes cuyo hilo conductor de inteligibilidad es posible rastrear
hasta -por lo menos- Guillermo de Occam; en este pensador, el proceso de
intelección abstractiva, en el que se coimplican ser y conocer, queda
alterado al identificarse toda realidad con sus accidentes, y quedar
transformado el ser en una noción va9a (flatus vocis) que requiere de ser
saturada por la raz.ón, que de ~ógica ha devenido en univocante.
Al quedar reducidos los accidentes a sólo lo mostrado a través de la
experiencia sensible, quedan sentadas las bases para lo que ulteriormentese
erigirá en empirismo fenomenista, lo cual, por lo pronto muestra cómo, la
fuente generatriz de empirismo y racionalismo es la misma, y también que,

�48
ese a su aparente oposición (siglo XVII), comparten premisas,
fundamentos, y semejante talante antimetafisico.
·
En rigor, es con Occam (siglo XIV) que se da el primer paso en el
progresivo proceso de reducción de la filosofía a una estructura formal
vacía de todo contenido, al postular al conocimiento intuitivo sensible
como el único válido, y como condición del conocimiento abstractivo. Los
universales quedan convertidos en meras intenciones anímicas, sin
posibilidad de realidad extramental.
Cuando Occam define la suppositio o la significatio, cuando
distingue entre ciencia racional y ciencia real, o cuando afirma que esta
última no se refiere a las cosas, sino a las proposiciones que se siguen de
aquéllas, está estableciendo una escisión entre lo real, -entendido como
mundo exterior de realidades irreductibles- y la ciencia. La doctrina de las
relaciones aparece ya con perfiles inequívocos. Se trataba, en la lógica de las
intenciones explícitas, de alcanzar la experiencia de la cosa misma, allende
el concepto relacional y secuencial, a través de la defensa de los &lt;derechos
de lo individual&gt; o de la noticia intuitiva sensible.
Todo ello resultará a la postre en una delimitación y recorte de
identidades, claramente circunscritas y diferenciadas. Sí, pero no sólo en el
espacio noológico, mas también en el de las realidades histórico-sociales.
Inmanentización modernizante y secularización devienen lo que son por
estos y otros inderogables antecedentes teóricos. En lo sucesivo la navaja
occamiana será implacable: dejarán de ser indiscernibles Iglesia y Estado,
razón y fe, ciencia y realidad, teología y filosofía, filosofía y ciencia, Estadonación y Estado-nación, lógica y metafísica, arte y ciencia, etc., etc. La
modernidad no acepta entreveramientos, ni es proclive a admitir espacios
intersectados. Cada ámbito cultural tiende a erigirse en una esfera
autónoma claramente delimitada que opera acorde a su propia
constitución con identidad y legalidad propias.
Quedan así establecidas las precondiciones, para que
posteriormente, en el Renacimiento, emergiera un clima de temporalidad,
de nacionalismo político y de autonomía jurídica y moral. Eclosiona el
cosmos antropocéntrico configurador de la nueva ciencia (Novum
Organum) y el nuevo arte de la burguesía (la nueva clase). Se trata de una
ciencia de la cantidad y de un arte del espacio, donde el espíritu está
presente sólo a través de la representación intuitiva. Ahora el protagonista
central será el pneuma gnóstico. ¡Un mundo justo a la medida de Guillermo
deOccam!

49

Al univocarse el ser con Occam, ha reaparecido el &lt;ser
parmeni~eo&gt;, desde el momento que sólo queda margen para deducir
especulativamente los entes singulares de la "experiencia de un ser vacuo e
in~e~rminado_ del nominalismo empirista" (Jolivet), y para difractar lo
múltiple y lo diverso, a partir de lo unívoco y lo mismo. Este neo-eleatismo
que tiene ~untos de inflexión destacados en Nicolás de Cusa, Jacob Bohme:
y hasta cierto punto, Joaquín de Fiore, ha establecido a la razón como
&lt;medida del ser&gt;, e inaugura propiamente el inmanentismo filosófico
condición sine qua non del pensar de la modernidad. Sin estos mínimo;
~~~de~tes, no cabe a~rdar con visos de suficiencia, los contenidos y la
~i~cación de . la gnos~s moderna. Gnosis, cuya elaboración posterior
lDlplica el asumrr el vaczo de poder teórico que habían legado a Occidente
Occam y Lutero.
En Descartes el uno (inmanente ya), se bifurca en dos· esto es en
realidad el dualismo cartesiano está afincado en un monis~o de
como decíamos líneas arriba, y vemos asimismo que, en el pensador inicial
de una larga progenie, Baruch de Spinoza, el "príncipe de los filósofos",

base,

como le han llamado Giles Deleuze y Félix Guattaril, la sustancia se
convertirá en un concepto que no requerirá de otra cosa que ella misma
~ara formarse, identificando consecuentemente, el orden lógico o de las
ideas co~ el orde~ r_eal o de la conexión efectiva de los seres, preludiando
con claridad mendiana a Hegel, cuyo planteamiento nodal lo sabemos
bien, ~ la "libre convertibilidad" de lo real y lo racional. P;nsamiento y
extensión quedan, en Spinoza, asumidos como atributos de la Sustancia
patentizando aún más si cabe, que el supuesto dualismo que le antecedfu
5?lo tenía un carácter ab intra respecto del monismo que realmente
cimentaba toda la construcción.
. Como en la Gnos~ arcaica, en Spinoza todo habría de suceder por
inalterable necesidad y por un infranqueable destino,
TelDlplantándose, de esta suerte, el determinismo inmanente universal
inheren~ al se_r (Infinito) pleno y eterno de la antigüedad pre.filosófica y de
la _GnosIS antigua. Se puede decir de la necesidad geometrizante de
Spmoza que es una sublimación filosófica del método galileano y de toda
su obr~ que es un &lt;sistema de lo finito?. Para el propio Hegel, con Spinoza
por pnmera vez, la intuición oriental de la identidad absoluta se establece
en el pensar europeo, si bien le critica el ignorar la individualidad concreta,
que en Hegel constituye una mediación necesaria para posibilitar el
~

~ Deleuz.e y Félix Guattari, &lt;l-Vhat is philosophy?&gt;, Tr. by Hugh Tomlinson and Graham
Burchill; Ed. Verso, London-New York, 1994. p. 48.

�51

50

retomo al verdadero universal, y el no haber valorado el papel de la negación
absoluta, esto es, la libertad.

more geometrico. Subyace, en última instancia, un mecarucISmo
geometrizante que en su especulación, alcanza incluso al sujeto.

Y es que el problema central de la filosofía no es -como Heidegger
pretende- el del ser, sino el de lo uno y lo múltiple. Todo pende de la
articulación que se le dé a la pluralidad de contrarios en un Uno, y de si
este Uno se realiza en lo diverso o trascendentemente al mismo.
Asimismo, el asunto central de la Historia de la Filosofía no es deslindar
intenciones, sino en todo caso, mostrar estructuras y relaciones muchas
veces ocultas o sólo translúcidas.

En la filosofía de Spinoza, encontramos nucleadas, y listas para
desenvolverse a lo largo de los próximos siglos (la discusión aún sigue),
tres de las grandes cuestiones-insignia de la modernidad: el verdadero
estatuto de la libertad, la relatividad de los sistemas de valores, asi como
las condiciones de posibilidad de la ciencia concebida al modo matemático
(nwr_e g~ometrico). Asimismo, muy modernamente, considerará que leer en los
sentimientos algo que no sea el mecanismo propio de las variaciones de la
imaginación, equivale a dejarse arrastrar por el prejuicio antropomórfico.

Siguiendo la misma linea de inteligibilidad de la gnosis moderna,
visualizando ahora su vertiente empirista, es posible encontrar un punto
de inflexión decisivo en el inmanentismo del obispo Berkeley, para quien,
ciertamente, la materia, como tal, era una &lt;pura esencia del pensamiento&gt;,
una abstracción, pues. Con todo, recorta mucho más la realidad, ya que, si
para el nominalismo anterior, sólo van a existir los individuos concretos,
para George Berkeley, tal prerrogativa sólo habrá de concederse a las
percepciones [esse=percipt]; las ideas abstractas devendrán un reflejo
mental sin fundamento alguno en la realidad. Esto último abarca las
ficciones matemáticas y aún las suposiciones o hipótesis abstractas como las
nociones de &lt;espacio absoluto&gt;, &lt;tiempo absoluto&gt; o &lt;movimiento
absoluto&gt;. La asociación de percepciones, vía la noción de causalidad (que
será eliminada por Hume en la siguiente escala del trayecto) remite, sin
embargo, a Dios. Para Berkeley las 11 locas quimeras de Hobbes y Spinoza"
son craso materialismo. Ello no obsta a lo aquí propuesto: [toda la
filosofía moderna constituye una sola y misma gnosis].
Entretanto, en Amsterdam, Baruch de Spinoza proseguía con su
gran tesis teórica: una sola sustancia que posee una infinidad de atributos,
donde todos los entes no son sino modos de esos atributos o
modificaciones de esa substancia (Deus sive natura). Mas es una substancia
que trasciende pensamiento y extensión de forma tal que el cogito queda
reducido a una idea inadecuada del cuerpo. No olvidemos que en el
sistema spinozista el alma sólo se autoconoce en la medida de su
percepción de las ideas de las afecciones del cuerpo. El autor del Tratado
teológico- político hace de la necesidad libertad, a través de la claridad y la
distinción de las ideas adecuadas2; éstas, en su transparencia absoluta
propician una sutileza penetrativa, mas no ya sub specie ;;eternitatis, sino
2 En Spinoza, idea adecuada es aquella en que la génesis de lo conocido -a partir de Dioe
mismo- está presente.

Spinoza inicia su pensar justamente con la definición de sustancia,
como ~ axioma que inicia una teoría que, a través de demostraciones y
corolarios perfectamente implicados en el principio de aquella definición,
hará parecer ilusoria una libertad definida como elección incondicionada.
A la base se ubica una aplicación consecuente del método cartesiano al
~ o mismo. El triángulo hermenéutico que proporciona la clave que
pemute leer con alguna probabilidad de aproximación adecuada viene
. constituído por tres elementos: homogeneidad del ser, universalidad de
las leyes y determinismo causal. Necesariamente ello conlleva una negación
de la trascendencia, de la gratuidad y de la libertad.
Antes, Nicolás Malebranche elabora un cartesianismo ligeramente
modificado, donde la verdad como certeza, se ha de basar en la certeza de la
percepción como claridad y distinción, el conocimiento es conceptuado como
conoci~iento de las ideas , y la extensión como el verdadero ser de lo corpóreo;
en realidad, Descartes, colocado en línea con el averroísmo, al considerar al
pensamiento como materia metafísica, esto es, como sólo posible, había
~do un cogito (para Malebranche un 11sentimiento oscuro") que, bien
Visto, era además de finito, precario y dubitativo; no principio espontáneo
de produ~c~n de las ideas, sino mero sujeto material de las mismas y
iu-bia posibilitado que Malebranche, más consecuente, refiriera las ideas a lo
Absoluto, esto es, a Dios.
Mas se, ~ata de un Dios cons~derado como ámbito de las ideas, y
lugar de los esptntus. Y es que en Malébranche las verdades necesarias se
refieren a la extensión, y ésta ·es algo inteligible, inmutable, infinito; es un

modus de Dios mismo. Es justamente en el Absoluto donde conocemos las
leyes de la extensión, las verdades matemáticas. (Aquí se reintroduce
Agustín de Hipona, quien había citado las verdades matemáticas como
prueba de la presencia de Dios en el alma). Lo que no podemos hacer es
construir por un proceder necesario los hechos psíquicos; el pretendido
proceder absoluto de la mente aquí no es en realidad de la mente en cuanto

�53

52
tal, que es contingente y cambiante, sino que es presencia de lo Absoluto
como ya vimos, ya que la mente "está en o·tos".

Para Malebranche,
las ideas no son &lt;modalidades
representativas&gt;, sino que, al ser reales, inmutables, necesarias f eternas,
no pueden ser consideradas como modos de nuestra mente, sino como
arquetipos de las cosas que ellas representan, y son conocidas con
antelación a las cosas mismas. Platón reaparece de alguna manera con
ropaje moderno al tener que separar las ideas ~tidam~te respecto de la
percepción que de ellas se tiene. Esta percepoón remite a~ ~o que de
suyo no se autoconoce, ya que no es el cogito una idea clara y distinta, al no
habemos sido dado a conocer el arquetipo que constituyó el modelo de
nuestro espíritu. El cogito es sólo una pseudoidea; de no ser asi, del mismo
podríamos deducir cognitivamente, lo cual no ocurre. A lo sumo ~ puede
hablar de una mera constatación que en manera alguna constituye un
conocimiento.

la idea de &lt;extensión inteligible&gt; por su parte, contiene la razón
de todas las propiedades de los cuerpos, de todas las figur~ ~ de ~as las
relaciones que el movimiento en ellos determina; es la cond~oón ~ de
la percepción. Esta teoría genera la consecuencia de reductr el ámbito del
conocimiento positivo al de la matemática y al de la física. _su carácter a
priori y sus contenidos mismos preanuncian a Kant, para qUten sólo ~r~
posibles las ciencias del espacio y de la materia, a la vez que ~ metafísica
habría de devenir en mera ilusión trascendental.
la filosofía de
Malebranche en realidad se desarrolló en el siglo XVIII, por filósofos
dentistas, naturalistas y deístas, y por senderos que, a todas luces, no eran
los que Malebranche hubiera deseado y ni siqui~ra ~~~º· Y es que en
filosofía, como ya líneas arriba se esbozara, un '!'~c~p10 a veces está
destinado a un futuro misterioso. Quien crea un pnnc1p10 ya no es dueño
de él. Casi antes de que sea formulado, se transforma en una fuerza que
pugna por expandirse, por dar vida a tod~ a~uello que tien~ ~l poder de
mover a los hombres, incluso a las contrad1cc1ones. Aún la V1S1ón del más
agudo filósofo es demasiado restringida para q~e ~ueda seguir ~~y a lo
lejos las olas de choque que emanan de él. Ni s1qwera puede adivmar en
3
qué dirección seguirán sus ideas, cuanto menos calcular sus efectos" - No
puede incluso prever si contribuirá a destruir aquello que le resulta caro a

3 Maurice Barres· cit. en &lt;la Derecha Fracesa&gt; -de Maistre a Maurras-; Selecci6n e
introducción de J. McClelland. Editorial Extemporáneos. Serie "Rakes de la Derecha"· Tr.
De Manuel Arboli Gascón. México, 1975.

S.

sus ojos. "Se han visto ideas que se han vuelto contra aquellos que las
concibieron".4
De las tesis fundamentales de Malebranche se deriva que el mundo
objetivo es científicamente cognoscible; es posible descubrir relaciones
constantes entre los fenómenos, leyes universales y precisas. Aquí se
encuentra ya potencialmente, toda la concepción que de la ciencia tendrán
Hume y Kant, pero también de aquí derivan los lineamientos generales de
lo que será el estado positivo en el esquema de Augusto Comte. En los tres
casos la renuncia a las causas es explícita, y se postula una ciencia que se
atiene al descubrimiento de leyes y al establecimiento de relaciones.
El último Malebranche parece renovarse a través de inesperados
deslizamientos conceptuales de sentido que resultarán capitales. El
concepto de infinitud se dibuja abiertamente (Pascal y Leibniz no serán
ajenos al mismo, como bien se sabe); por tanto lo incomprehensible se abre
paso y se instala en el centro de un sistema renovado que recibe la
influencia del análisis infinitesimal de L'Hopital, Bemoulli y el propio
Leibniz. Del mismo, Nicolás Malebranche y su grupo derivarán toda una
serie de consecuencias tanto en física, como en metafísica y teología.
Ahora, -a contrario sensu de la vertiente cartesiano-spinozista- la extensión
(la cantidad) no será un elemento irreductible, sino que se construirá a
partir de elementos conceptuales más simples y no cuantitativos. Lo
cuantitativo de la nueva mathesis universa/is se afinca sobre nociones de
carácter cualitativo, no extensional.
La magnitud deja de ser
yuxtaposición, y el número, cantidad, esto es, suma de unidades, para
derivar en relación entre magnitudes, prescindiendo de que haya o no una
presencia espacial. La extensión viene conceptuada como lo infinitamente
divisible en partes. Todo estaba listo para el &lt;golpe de estado teórico&gt; que
Leibniz, de Jacto, preparaba contra Spinoza y el propio Malebranche,
complicando, si cabe, la legítima sucesión dinástica cartesiana.
Ya en Leibniz encontramos una combinatoria semiótica, indagatoria
del signo y de su ser, una inagotable investigación de las equivalencias.
Deviene la filosofía una enciclopedia de lo infinito. Con excepción de la de
Spinoza, todas las doctrinas filosóficas.hallan conciliación y presencia en la
monadología lebniziana. Como su mónada, Leibniz de algún modo refleja la
diversidad de puntos de vista, y construye un texto modélico para toda
expresión múltiple futura. Quiere construir una mathesis algorítmica que
contenga y explique la unidad y la diversidad del mundo (de nuevo, el

•Ibídem.

�55

54

problema de lo uno y lo múltiple). Fue también el precursor de todo
proyecto futuro de un lenguaje simbólico total.

que ~quí se presentará con el peculiar toque leibniziano (tan satirizado
ultenormente por Voltaire, muy inferior a Leibniz, ciertamente) de la
armonía preestablecida.

Leibniz convierte el concepto matemático en sintaxis del discurso
filosófico; lo mismo analiza lo uno, el punto y el límite que las
correspondencias y equivalencias entre las diversas regiones del ser. Su
reflexión ya no esbiba en la clásica regresión infinita en procura del
fundamento último; se trata más bien del análisis del proceder del
entendimiento en sí mismo, en búsqueda de una ley, de una fórmula
matemática que contenga todo de antemano. Comprende tanto lo oscuro y
confuso sensible (verités de fait) como lo claro y distinto (verités de raison), ya
que finalmente se trataría del mismo contenido, sujeto al proceso de la
apercepción (transformación de representaciones inconscientes en
representaciones conscientes-captación de percepciones con la claridad y
distinción de la autoconciencia); Leibniz modifica el clásico aserto
escolástico asumido por John Locke, nihil est in intellectu quod non fuerit in
sensu, agregando: nisi intellectus ipSa!. Leibniz 11neoplatoniza11 al postular la
existencia virtual de las ideas en el entendimiento.

Leibniz lleva el concepto de magnitud más allá de la inmediatez
sensible y lo somete al poder del pensamiento. Su construcción matemática
se efectúa por momentos conceptuales, no por segmentos extensionales.
Logra fijar la ley de la generación de las magnitudes individuale~
dete~das, ya ~ trate de números (aritmética) o de magnitudes
espaciales (geometría); afanes que dieron origen, como se sabe, al cálculo
infinitesimal. El concepto racionalista del devenir esencial, esto es, la
génesis racional-matemática, en Leibniz consistirá en el desenvolvimiento
de una ley que, como se estableció líneas arriba, habría de contener todo de
an~o. Por lo tanto, no. se agrega nada; leyes inherentes regulan por
anticipado toda prolongación del sistema. Ello es concorde con su
postulado ontológico que señala que cuanto deba "añadirse" a un concepto,
está ya en él incluído.

En el sistema leibniziano, lo sensible queda reducido a razón, a
través de los conceptos matemáticos de número y figura, al ser estos
últimos susceptibles de definición y demostración exacta, mas la ciencia
general de signos que busca Leibniz o Característica, no designa cantidades,
sino cualidades, leyes o regularidades del propio pensamiento. Espacio,
figura y movimiento son ideas del entendimiento puro. Tiempo y espacio no
son más conceptuados como sustancias, sino como principios de
ordenación, con arreglo a los cuales, el pensamiento construye la realidad
(el a priori kantiano nació en Hannover, no en Konigsberg). En el orden de
lo que existe simultáneamente viene a consistir el espacio, mientras que el
tiempo consistiría en el orden de lo que existe en distintos momentos; es el
orden de la mutación. Extensión y duración son sus respectivas
magnitudes.
Entonces en Leibniz no hay ya espacio, tiempo o movimiento
absolutos. Estos son concebidos como relaciones. Se busca un saber que
contenga las relaciones y los métodos del propio pensamiento, por cuya
sola intervención se habrían de engendrar y enlazar las cantidades, siendo
asi entonces que la teoría de las cantidades o de las magnitudes finitas sólo
sería un caso particular de la mathesis universalis, la cual versaría sobre las
formas o cualidades de las cosas. Esta mathesis universalis, que busca
conciliar necesidad y contingencia, dogmatismo y escepticismO,
racionalismo y empirismo, en última instancia es un rasgo profundo de la
modernidad, es una nueva versión de la problemática estructural nuclear
de la historia del pensamiento: lo uno y lo múltiple, el ser y el devenir; sólo

Y es que el concepto no es para Leibniz un todo dado, o la mera
suma d~ sus predicados; no es un inventario de sus propios subconceptos.
An~ bie_n, el concepto es el fundamento de éstos, y conlleva en sí propio,
una infinitud de realidad, constituyéndose entre todos los conceptos, una
comunidad originaria. No hay, pues, sucesos aislados, sino que se postula
~~ente, la tesis de la continuidad del ser (basada en el concepto de
~to). Todos los co~ceptos están en último análisis, entrelazados, y las
•gual~ades en lo sucesivo serán conceptuadas como diferencias infinitamente
pequenas.
~

infinito es entendido como una creación ideal, una ley de
generación que está a la base del aludido principio de continuidad,
devenido en este sistema principio general de ordenación. Dicho principio
o.ley de continuidad no es otra cosa que la moderna noción de función,
ciertamente. El hecho es que todo finito ha de ser entendido por la ley de
su generación, no pudiendo ser dado nada al pensamiento desde fuera
como una magnitud incomprendida, ajena u opaca. Aquí hay una ruptura
c~ la noción cartesiana de extensfón; la magnitud determinada,
finitamente extensa habrá de ser entendida como resultado de una ley que
es continuación de un eleménto ideal. Entra en escena justamente el
cálculo infinitesimal proporcionando el método para entender la extensión,
asi_como toda magnitud en general, por la misma ley de su origen. Lo
finito nace entonces de lo infinito, e incluso la realidad física del mundo no
habrá de permanecer ajena a esta conceptuación.

�56

57
A este respecto, encontramos que Leibniz coloca las puras
verdades geométricas y aribnéticas frente al ser físico. Se trata de formar,
con base en materiales del mismo pensamiento, un concepto nuevo que
posibilite precisar, delimitándolo, el ser físico frente al puramente
geométrico. Aparece así el concepto de fuerza, que en el ilustre pensador
alemán carece de todo sesgo antropomórfico. Se trata puntualmente de
una Jundón, un concepto propio del pensamiento puro. Por tanto, está
exento de cualquier nexo con sensación alguna.
Leibniz postula asimismo en el ámbito de la realidad física, el
principio de la identidad de los indiferenciables, que nuevamente, y
contrariamente a diversas interpretaciones desacertadas,
no es un
principio de índole sensualista. Rectamente entendido, hace referencia a
que el distinguir es en realidad asunto del pensamiento conceptual. Para
aquello que ante la percepción puramente sensible no es ya diferenciable,
es que se ha elaborado el inapreciable instrumento analítico del cálculo
diferencial. A través de él, y desde entonces, tenemos los medios para una
individuación del ser más precisa y rigurosa.
En Leibniz, todo pensamiento consiste en relaciones. La noción de
fuerza es un buen ejemplo de ello, ya que sólo tiene sentido en relación con
el resto del conjunto de las sustancias. Los puntos particulares de espacio
y tiempo quedan individualizados por la fuerza precisamente, de forma tal
que, si se concibiese dos sustancias idénticas según su concepto físico, en
rigor no estaríamos hablando de dos, sino de una única sustancia. La
diferencia de lugar o de momento, vendría a marcar propiamente 1a
diferencia de fuerza en el ámbito del ser físico. Sólo a nivel de una
consideración puramente geométrica cabe la conceptuación de dos
sustancias que no se diferencien en nada; mas ello consistiría en una
coincidencia en la ubicación en un mismo punto del espacio (puramente
geométrico) o en una simultaneidad teórica. En realidad, consecuente con
sus premisas, encontramos en Leibniz un desarrollo del concepto de
realidad en un sentido puramente idealista. Todas sus explicaciones del
cuadro físico del mundo subordinan la totalidad de las nociones físicas a
determinaciones puramente matemáticas, a través de la mediación del
cálculo diferencial, instrumento primordial de su sofisticado análisis
infinitesimal.
Así, en esta etapa, quizá la de mayor nivel filosófico en el proceso
de desenvolvimiento de la gnosis moderna, la noción de sustancia, ha
incorporado en sus notas, los conceptos de tiempo y de variación,
deviniendo ley de conservación en el movimiento. Se conserva 1a energía
en sus transformaciones, y por ella, la ley de la variación.

Todo lo antedicho no obsta para señalar que, pese a todo, Leibniz

pensaba que el fenómeno físico individual (adscrito a las verdades de
hecho), no pu_e~e nunca ser completamente conocido; de suyo conlleva un
problema infinito, cuyo progresivo esclarecimiento es justamente objet0
del progreso de la ciencia.
.
Leibniz _extiende el concepto ya señalado de continuidad al ámbito
~ o de la b10logía. En todo caso, la continuidad del ser habrá de
lDlplicar la continui~ad del concepto. Ya hemos indicado líneas arriba
cómo~ ~ través d~ sutiles diferencias inapreciables, los conceptos habrán de
pemutir el tránsito de uno a otro, debido a su 'comunidad' y 'contin ·d d'
Pero . n~s fa~ta aún introducir la noción fundamental que ha;::á d~
consti~ el ligamen que engarza y unifica todas las piezas, piedra angular
de su SIStema: la noción de mónada.

ª

Si bie~ en un princi~io el propio Leibniz ubicaba a las mónadas en
pun~s ~pac~es, con el tiempo se fue abriendo paso una noción no
cuan tativa, ~mo conc~ptual: la unidad de las diversas representaciones
del alma. .Si toda eXIStencia ha de consistir en sujetos percipientes 0
representaciones suyas, y la esencia de la mónada consiste en representar
entonces, la materia y todos los fenómenos y fuerzas físicas del universo n~
habr~ ~e ser sino representaciones de las mónadas. Los fenómenos
apanencial~ son entonces estados de las sustancias individuales, que son
~onsecuencia de su ley conceptual monadológica. La mónada expresa
JU5tamente la unidad de dicha ley.

. .

Las mónadas so~ unidades espirituales que expresan el universo,

~ b1~ sus representaoones alcanzan diversos grados de distinción e

mtensidad. Más que partículas materiales progresivamente divisibles de
lo que se trata aquí es de una serie infinita de unidades espirituales, ;ada
vez de menor rango,_ Y que en el ámbito del ser físico, les pertenece un
cuerpo como conterudo de representación. Sólo que las percepciones
pueden ser ~tintas e indistintas (oscuras), claras y confusas. Sólo es clara
una perc~poón cuando_ ~ posible señalar la característica específica que
!14ce_pos1ble su reconocim1ento al encontrar su objeto nuevamente, lo cual
1Dlp~~ de suyo un grado apreciable ~e distinción. Cuando no se dan estas
~ond1C1ones, estamo~ en definitiva ante representaciones confusas, como en
~ de las ~oones, las cuales para acceder propiamente al nivel de
claridad, precISan de la mediación de los conceptos matemáticos a cuyo
través es posible fijarlas.
'

6

En el caso del hombre, la unidad de pensamiento que es la

D_1 nada, somete a una ley la multiplicidad de percepciones, dotando

sunultáneamente al cuerpo de la unidad conveniente, de un modo tal que

�59

58
sin ella, el cuerpo no sería sustancia, sino un colectivo informe de
componentes inconexos. Esta unidad, vehiculizada por el pensamiento y
la autoconciencia (que Leibniz denomina apercepción), a la vez constituye
la base del concepto del yo.

En el sistema leibniziano, se da claramente la posibilidad de que
las distintas sustancias sean concordes unas con otras, esto es, que se
"entiendan". Ello viene determinado por una relación constante que se
daría entre las leyes de la evolución de las distintas sustancias
individuales. Cuenta asi el ser humano con la garantía de que es capaz de
aprehender realmente el ser mediante sus representaciones conceptuales.
Mas esta adecuación o concordancia, este corresponderse de unas con otras
mónadas ha sido dispuesto por Dios en la creación, estableciendo para ello
leyes internas que regulan la evolución de las sustancias. En esto consiste
justamente la célebre armonía preestablecida del pensar leibniziano.
En última instancia, dicha armonía consiste en la idea de la
posibilidad del conocimiento. Si añadimos a lo anterior que, el ser de la
mónada, en el sucederse de las percepciones consiste en percibir y
ambicionar (aspirar, anhelar, desear), y que aquí se está haciendo alusión a
fines propuestos por la conciencia, a fin de ser ejecutados por la acción,
encontramos el concepto de armonía ahora enriquecido por una
significación más honda y relevante, que habrá de consistir en asegurar la
concordancia y eslabonamiento fluído entre el ámbito suprasensible o
metaobjetivo de los fines y el sector de los procesos mecánicos aprontados
por el percibir teórico, ya explicitado en párrafos anteriores.
A través de la unión armónica de alma y cuerpo, del individuo y el
mundo, quedan postuladas las bases para deducir cuanto haga falta sobre
la representación y la percepción, las cuales se definen por las relaciones de
(nuevamente) lo uno y lo múltiple. Son los llamados corolarios de la
armonía. La mónada deviene clave de desciframiento del universo todo, a
la vez que es su interior cerrado, ya que está pletórica de afecciones
suficientes a fin de representar una naturaleza tan plena y compacta como
ella. Todas las cifras inhieren unas en otras, y la mónada, al incluir además
la cifra de la inmensidad, vuelve inaccesible su nacer o morir.
Con Leibniz, la gnosis moderna vive momentos privilegiados. El
pensador de Leipzig logra trasladar la capital de la filosofía a Alemania,
inaugurando un periplo, que a través de Kant y el idealismo hasta Jaspers,
Cassirer, Scheler y Hartmann, volvió a la lengua teutona la lengua
filosófica por excelencia en los tiempos modernos.

TEMAS RELEVANTES DEL IRRACIONALISMO RELIGIOSO
Luis Rionda Arreguin

La religión personal queda incuestionablemente restringida a la
esfe~a de la interioridad. P~a que el sentimiento religioso subjetivo se deje
sentir sobre el mundo extenor es necesario que se objetive, esto es que se
traduzca en una forma de comportamiento a través del cual se confirme
dicho sentimiento.
Una rama del conocimiento denominada psicología de la religión
se propone estudiar las causas religiosas del comportamiento humano,
~~ en lo in~ividual como en lo social. Por su parte, la sociología de la
~li~ón_ considera que el fenómeno religioso influye en los grupos e
instituaones de una comunidad, del mismo modo que las motivaciones
sociales son determinantes en la religiosidad de los pueblos.
El valor del fenómeno religioso es tanto personal como social. El
primero tiene que ver con la subjetividad de la persona, con su naturaleza
psíquica, con la esfera individual del ser humano; en relación con el
segundo, el fenómeno religioso, lejos de quedar reducido a la privacidad
del· individuo, se vincula a las relaciones entre los hombres que forman
parte de una determinada estructura social.

En cuanto que el hombre e~ una persona integrada a una
comunidad "su religión no pu~de ser una abstracción vaga y sutil o algo
extraño y alejado, sino que debe encajar en la estructura sociológica en la
que vive" .1

1

Paniker, Raimundo. Religión y religi~s, Bdit Gredos, 1965, pp. 105-106

�60

Por otra parte, la dimensión histórica del ser humano implica que
la religión constituye una realidad histórica, ligada a las diversas etapas de
la evolución temporal del hombre. En tal sentido, el conocimiento de las
expresiones religiosas del hombre en su devenir histórico es quehacer
exclusivo de la llamada ciencia de las religiones.
De acuerdo con el punto de vista de Cicerón el término religión
deriva del verbo RELEGERE que significa leer una y otra vez; empero la
acepción comúnmente aceptada lo hace provenir del verbo RELIGARE en
el sentido de atar apretadamente. En suma, religión es un concepto que
supone un vínculo o relación con Dios. Rudolf Otto define la religión
como la "experiencia de lo sagrado". En esta concepción de la religión la
experiencia religiosa tiene una naturaleza objetiva, a diferencia de las
teorías psicológicas que insisten en su carácter puramente subjetivo.
En cuanto que la filosofía de la religión se dirige a investigar el
sustrato último de la esencia de la religión, un estudio fenomenológico se
orientará a describir la esencia tanto del ACTO como del OBJETO religioso.
La fenomenología es fundamentalmente ciencia de esencias, es decir
ciencia EIDETICA. En consecuencia, una investigación filosófica de la
religión será fundamentalmente una fenomenología esencial de los dos
elementos que la constituyen. Asi, la nota que define a lo religioso lo
constituye su relación con lo sagrado, con el objeto numinoso o
MYSTERIUM TREMENDUM. El objeto de la religión se distingue de
todos los demás objetos, no sólo por su absoluta realidad, frente a la cual
toda otra realidad es relativa, sino también por su valor superlativo. 2 En
virtud de nuestra experiencia religiosa "lo divino" se presenta al hombre dice Max Scheler en su obra DE LO ETERNO EN EL HOMBRE- como "un
ente que posee al menos dos determinaciones esenciales: es un ente
absoluto y es santo. . . Siempre se le da como ente absoluto, esto es, como
un ente que está absolutamente por encima de todo otro ente (incluso el
mismo yo que lo piensa) en capacidad de ser, y del cual es, por ello,
absolutamente dependiente el hombre en su existencia total, como todo lo
demás". El mundo religioso se caracteriza por estar dirigido a lo sagrado.
Es su relación con lo sagrado, con lo santo, lo que determina que un
fenómeno sea religioso. Lo sagrado es como un "trascendente" en el
universo religioso, es la atmósfera común de todos los fenómenos
Citado en Otto Gründler, Elementos para una filosofía de la religión sobre base fenomenológica,
Revista de Occidente, 1926, p.34

2

61
religiosos, el punto de referencia al que convergen todas las coordenadas
del espacio y del tiempo del universo religioso.3
Para el monismo axiológico de Max Sxheler el valor supremo lo
constituye el valor "religioso". Ahora bien, el atributo esencial del objeto
religioso es la SANTIDAD. Esta es una cualidad estrechamente unida a
Dios. La atmósfera de santidad que rodea al ente divino induce al ser
humano a confiar en él y sentirse atraido por su misterio y fascinación. El
mundo de lo religioso es un mundo autonómo y peculiar. La religión, por
su propio carácter, constituye una realidad amplísima que puede ser
enfocada desde la perpectiva de distintas disciplinas científicas pero el
origen del conocimiento filosófico de la religión reside en la experiencia
religiosa. La experiencia religiosa individual es condición de posibilidad
para un estudio psicológico de la religión.
A partir de Franz Brentano la psicología es una psicología de la
C0NCIENOA INTENOONAL en cuanto que descansa en la aseveración
de que todo acto psíquico está referido intencionalmente hacia algo. La
conciencia es CONCIENOA DE ..., esto es de un objeto. El carácter
intencional de los actos psíquicos significa que "todo acto psíquico se
acompaña de una conciencia referida al mismo". Se ha dicho que los
axiomas de Brentano se transforman en "conexiones formales de esencia"
en la filosofía de Scheler. La obra de este último sobre filosofía de la
religión, es en realidad una fenomenología de la esencia de la religión.
Siendo Dios el valor supremo, la vida está absolutamente orientada por la
aspiración a él. Los actos religiosos, que forman parte de la conciencia
finita del hombre, apuntan intencional.mente a DIOS, único objeto que
puede colmar y satisfacer a plenitud la intencionalidad de dichos actos. El
acto intencional de la conciencia religiosa trasciende a este mundo, cuyos
objetos finitos son incapaces de llenar y dar cumplimiento a la
intencionalidad del acto religioso.
Sólo la contemplación mística de Dios, en tanto que contemplación
separada del mundo, puede captar en ~da su pureza el valor religioso. La
experiencia de Dios, cuando se aparta del mundo, dice Otto Gründler, no
nos da más que una vista -bien que poderosa y magnífica- del valor santo

3

Herrera Aceves, Jesús. Valores religiosos, (en) Logos, revista de filosofía, Universidad La
Salle, 1980. Pp.22

�63

62
como tal. Sólo el valor es intuido, sin que exista en manera alguna la
representación de un "portador" del valor.4 Algo que no se puede soslayar
es la necesidad que tiene todo valor de apoyarse en un depositario, como
sucede con el que descubre y experimenta a Dios en la naturaleza. En el
caso del pensamineto de los UPANISHADAS, se niegan las distinciones en
el mundo, puesto que cada cosa individual es una manifestación del Uno,
es el Uno mismo. Si las diferencias en el mundo son puramente ilusiones,
cada alma no es disfulta sino idéntica a las otras. Cada alma es una chispa
del "fuego divino". Cada vida personal es, según las enseñanzas del
budismo, en esencia una con la vida del universo, "con lo divino, que es
impersonal". La repetición eterna de la vida se manifiesta en el ciclo de
nacer y morir, que se realiza conforme a la ley de causalidad. La sabiduría
reside en armonizar la vida individual con la vida del universo. "La
salvación no se logra por el desarrollo de la personalidad, sino por el
conocimiento y por una técnica para hundirse, a través del trance o el
éxtasis, en la prístina unidad de lo indiferenciado" .5 Entre los místicos del
mundo oriental se concibe a Dios de un modo impersonal, como una
realidad una e inmovil. No adminten la idea de un Dios personal que obra
en todo desde siempre. Resulta muy conocida la interpretación según la
cual lo peculiar de la religión es la vinculación del hombre a la divinidad.
El hombre religioso es aquel que está atado a Dios. En este aspecto se
destaca la dependencia del hombre con relación a lo divino.
Frente al racionalismo que transforma a la religión en metafísica,
intentando su racionalización, el teólogo y filósofo protestante alemán
Friendrich Schleirmacher (1768-1834) destaca la importancia del
sentimiento en la vida religiosa. Opuesto al racionalismo, piensa que no se
puede decir que la religión sea "por esencia, de carácter reflexivo ... nacida
de la reflexión y creada por la reflexión" .6 Estudioso de la filosofía de
Platón, Jacobi y Spinoza, pero sobre todo de la de Kant, de quien critica su
formalismo ético, Schleirmacher se declara partidario de una ética que
unifique la ley natural con la moral personal, haciendo que la naturalez.a
universal de la ley esté en concordancia con el carácter individual de la
moral.

• Opus dt; p .125
5
6

Micklem, Nathaniel. lJl Religión, Breviario No. 23, FCE. 1950. P .47
Citado en Joachim Wach, Sociología de la Religión, FCE. 1946, p.42

Aunque entró en conflictos con el pensador de Konígsberg en
tomo a cuestiones de índole filosófica, conservó hasta las últimas etapas de
su vida intelectual una postura crítica en filosofía. La descripción física de
su persona lo presenta de estatura pequeña, de "cabello y barba blancos,
que flotaban en tomo al rostro gravemente inclinado, le dan el aspecto de
un viejo marino homérico o de un profeta de la brumosa antigüedad".
Lo religioso es una realidad independiente e irreductible. Lo
religioso constituye, a su juicio, el sentimineto propio y recondito de
sujeción a un ente supremo e infinito. Mientras que la religión racional le
concede prioridad al conocimiento sobre la emoción, en la religión pura lo
verdaderamente importante es el SENTIMIENTO. Unícamente en el
ámbito religioso es posible encontrar la emoción religiosa con toda su
peculiaridad. Siguiendo este derrotero, Shleiermacher al discurrir sobre la
religión declara que se trata de un sentimiento de DEPENDENOA, de "lo
finito a lo infinito" . El sentimiento religioso lo define de un modo más
concreto como un "sentimiento de incondicional dependencia". El factor
sentimental de la religión es tan importante que ha sido el origen de una
teoría que la considera como una proyección del mundo sentimental del
hombre. Sería mejor decir que la religión tiene una parte tan importante en
su esfera sentimental precisamente porque el hombre es tan
fundamentalmente sentimental.7

El hombre al percatarse de su propia finitud e imperfección, frente
a lo infinito y perfecto, experimenta un sentimiento de absoluta
dependencia que lo lleva a sentirse atado a una realidad que está por
encima de él. Resulta criticable que la religión pueda agotarse en una mera
frase, ya que hay otros elementos que también forman parte del
sentimiento religioso, el cual se expresa en el amor a lo divino o en la
entrega al ente revestido del valor de lo santo. En el libro del Levítico (19,
1-2. 17-18) se dice: En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: "Habla a la
asamblea de los hijos de Israel y diles: Sean santos, porque yo, el Señor,
soy santo".
El más elevado en la jerarquía de los va:lores es el valor de lo santo.
La mística inefable, expresión superior del sentimineto religioso, es vista
por Schleiermacher como el único camino para tener acceso a Dios. Este
siendo indecible los conceptos humanos resultan insuficientes para
7

Paniker, opus dt; p.99

�64

expresarlo y comprenderlo. Su tesis de que la religión es reductible a un
sentimiento de dependiencia es objeto de una rotunda crítica por el
irracionalismo de Otto, quien expresa que este sentimiento "no consiste
solamente, como haría creer el nombre, en ese componente de anegación y
de propia nulidad frente a cualquier prepotencia, sino exclusivamente
frente a "esa" prepotencia determinada... El segundo defecto de la
definición de Schleiermacher es que con ella solo se hace patente la
categoría religiosa de la valoración del sujeto por sí mismo (mejor dicho,
desvaloración, desestima), y sin embargo se pretende definir con ella el
contenido propio del sentimiento religioso" .8
El que la actividad especulativa del predicador Scheleirmacher
vaya dirigida fundamentalmente no tanto a Dios como a la religión,
determina que su quehacer se orienta a la filosofía de la religión y no a la
teología. El sustrato en que se apoya la religión es un SENTIMIENTO DE
DEPENDENOA. En el hombre la conciencia de "criatura" insuficiente y
menesterosa da origen a un sentimiento de sujeción, de sentirse unido a un
ser infinito. Es evidente la importancia que le concede al sentimiento en la
religión. Así como el pensamiento y la voluntad fueron considerados en su
momento como los elementos esenciales de la experiencia religiosa, en el
suyo Scheleirmacher reduce la religión a una cuesitón de SENTIMIENTO.
"A su juicio,9 el sentimiento religioso sería, inmediatamente y desde luego,
un sentimiento de MI MISMO, el sentimiento de una peculiar condición
MIA, a saber, de mi dependencia ... Pero esto es totalmente contrario a la
realidad psicológica. El sentimiento de criatura es más bien un momento
CONCOMITANI'E, un efecto subjetivo" causado por un onjeto que me
trasciende, al que ha denominado OITO el objeto NUMINOSO.
Dios no es susceptible de ser aprendido conceptualmente. No hay
conceptos humanos que convengan para definir la naturaleza inefable de
lo divino. Por claras y vivas que sean las luces que la inteligencia humana
es capaz de proyectar sobre lo divino, dice Gründler, son siempre luces
interrumpidas, que iluminan lados sueltos de este, mientras que su mayor
parte se queda para nosotros en la oscuridad; asir su entero ser, es cosa que
no podemos nunca lograr.10

Otto, Rudolf. Lo santo, Alianu Editorial, 1980, pp. 19-20
lbid; p.29
10 Opus cit, p. 60

65

Pensamos en la fuerza que los sentimientos suelen tener en el
hombre para dudar del atractivo de una religión demasiado recionalista.
Muchas son las ocasiones en que sin un conocimineto del asunto y
siguiendo un criterio eminentemente empírico se rechaza la idea de una
INTUIOON religiosa como una forma de experiencia. Para esta postura es
imposible hablar de experiencia religiosa. La posición racionalista, por su
parte, restringe la religión a una cuestión de conocimineto fundada en la
razón, que dio lugar al Diesmo o religión natural que se sustenta en el
supuesto de que el hombre debe actuar de acuerdo a la razón.
Dos excesos se han manifestado con respecto a la religión: uno es
considerarla como algo puramente sentimental y otro quitarle todo
vestigio de carácter emocional. El sentimiento de dependencia, a que
alude Scheleirmacher, significa que el ser humano experimenta un
sentimiento de nulidad, de impotencia en relación al ser que todo lo puede.
Lo que se sigue del sentimiento de dependiencia es la disminución que el
hombre sufre respecto de sí mismo. Aquello que se deriva de este
sentimiento es el sentirse completamente anulado. De esta manera, Rudolf
Otto refiriéndose a lo "irracional" en la idea de Dios, expresa:
Esta desvaloración se transforma entonces en exigencia; esto es,
exige ser realizada en la práctica, frente a la falsa ilusión de la
realidad del sujeto, y, por tanto exije el aniquilamiento del yo. Del
otro lado lleva a valorar el objeto trascendente de referencia, como
lo absolutamente eminente, por su plenitud de realidad; frente al
cual el yo percibe su propia nada. "Yo nada, tú todo" .11

El sentimiento de dependencia, al mismo tiempo que reduce al
sujeto a la nada aumenta la estimación por el Ser que trasciende los limites
de nuestro conocimineto. En consecuencia, el conocimiento racional de
Dios es imposible; el objeto NUMINOSO es absolutamente inaccesible y no
es susceptible de ser definido conceptualmente. En opinión de
Scheliermacher, la religión está dirigida a una realidad trascendente al ser
humano, es decir a algo que la razón es.incapaz de comprender y expresar.
La religión, en cuanto que. constituye una· esfera independiente, no
pretende como la metafísica explicar la esencia de todas las cosas, pero
tampoco como la moral intenta ser una actividad como la que se opera en

8
9

11

Opus cit; p. 33

�66

67

los ámbitos de la voluntad y de la razón. De esto resulta que la religión se
presenta como un campo no dependiente de la filosofía y de la moral. _La
naturaleza que le es propia radica en el sentimiento, mas no en la refleXIón
ni en la manera en que las personas ordenan sus actos. De esta suerte, la
religión queda reducida a una simple cuestión de sentimiento. Su filosofía,
pues podemos estimarla como una filosofía del sentimiento religioso.
Muy clara está en su mente la idea de la religión. Esta consiste en
hacer depender los hechos que acontecen en la totalidad de lo creado del
obrar divino. Por lo demás tratar de probar la existencia de Dios
constituye un asunto que no es de su competencia, que trasciende su esfera
de acción. La religión es pura y simplemente el sentimiento de lo infinito.
"por eso la religión no debe tener nada de dogmático; el dogma no es para
Schleiermacher más que la periferia de la viviencia fundamental de
dependiencia, la pura exterioridad a que conduce la pretensión de alcanzar
el conocimiento de la esencia y propiedades de Dios" .12 Desde su punto de
vista hasta con la viviencia religiosa que es lo esencial; lo demás, el aspecto
dogmático de la religión entendido éste como la revelación de la verdad
divina en conceptos humanos, esto es su estructura intelectual, resulta
innecesario.
El modo particular que tiene Schleiermacher de entender el
sentimiento religioso como unidad de lo finito y de lo infinito, hace que su
dialéctica, a diferencia de la de Hegel, no conduzca "a la disolución de lo
finito, sino más bien a la determinación de una representación finita, pero
religiosa, de lo infinito. De aquí la definición del sentimiento re_ligioso
como sentimiento de DEPENDENOA".13 Por consigueinte, entre Dios y el
mundo debe existir siempre un contacto permamente. Ninguno subsiste
separado del otro. Pero a diferencia de la idea_ de creación el m~do no
está respecto de Dios es "unidad con exclusión de dependencia. La
consecuencia natural es que Dios es "unidad con exclusión de toda
oposición", en tanto que el Mundo es "unidad con inclusión de toda
oposición".
Otra de las formas en que se expresa con suficiente claridad la tesis
irracionalista en la religión es en el sentimentalismo de Rudolf Otto (18691937), quien sustenta que la emoción religiosa es por naturalez.a
12

Diccionario de Filosojia.- José Ferrater Mora, Alianza Editorial, 1980, Tomo 4, p. 2956
Nicolás. Historia de la Filosojia, Tomo m, Montaner y Simon editores, 1956, p. 21

13 Abbagnano,

irreductible. El valor religioso fundamental constituye una realidad
independiente cuyo atributo peculiar es ser SANTO. La experiencia
religiosa no es otra cosa que la experiencia de lo sagrado. LO SANTO es,
dice Otto, en primer lugar, una categoría explicativa y valorativa que como
tal se presenta y nace exlusivamente en la esfera religiosa... que se sustrae
a la razón. . . y que es ARRETON, inefable; es decir, completamente
inaccesible a la comprensión por conceptos (como en terreno distinto
ocurre con lo BELLO).14
Lo sagrado, esto es lo NUMINOSO, es en Otto el MISTERIUM
TREMENDUM, FASCINANS ET AUGUSTUM, que provoca en el creyente
una emoción de temor reverente. La visión de lo sagrado nos sublima y
aterra, siendo a su vez causa de una temerosa veneración. Es el Misterio, y
consiguientemente algo irracional (o mejor suprarracional), que el hombre
religioso experimenta como inaccesible, inefable, incomprensible ante el
que sólo se experimenta la nulidad del propio ser, ante el que el hombre se
sobrecoge lleno de espanto, de temor reverencial, de temor religioso. ES el
misterio tremendo que al mismo tiempo es fascinante, que atrae al hombre
religioso, lo seduce, lo cautiva.. .15

El evolucionismo naturalista tiene como argumento fundamental
la idea de que la religión es resultado de un proceso evolutivo. Otto, por el
contrario, basándose en el conocimiento del aspecto místico de las
religiones, concluye que la religión descana en un elemento irracional, es
decir en un impulso original, místico, contemplativo de naturaleza
espontánea. La razón, luego, no tiene capacidad para comprender este
elemento que está por encima de ella, y que sólo se manifiesta al
sentimiento religioso, pero que trasciende las potencias y facultades
intelectuales del hombre.
La experiencia religiosa, en tanto que relación con el objeto numinoso,
unicamente es posible tener una imagen de él por "el peculiar reflejo
sentimental que provoca en el ánimo". Dentro de las formas en que lo divino,
el misterio tremendo, se hace notar son múltiples y diversas. Puede penetrar
con suave flujo el ánimo, en la forma del ~timit;nto sosegado de la devoción
absorta. Puede pasar como una corriente fluida que dura algún tiempo y
después se ahíla y tiembla, y al fin se apaga. . . Puede estallar de súbito en el
H Opus cit;
15

p. 14

Citado en la obra ya apuntada de Jesús Herrera Aceves, p.25

�69

68
espíritu, entre embates y convulsiones. Puede llevar a la embriaguez, al
arrobo, al éxtasis. . . Puede hundir al alma en horrores y espantos casi
brujescos... En fin, puede convertirse en el suspenso y humilde temblor,
en la mudez de la criatura ante ... -si ante quien?-, ante aquello que en el
inclecible misterio se cierne sobre todas las criaturas.16 Lo que importa
realmente es la investigación de las respuestas que suscita lo NUMINOSO,
no lo que éste encierr~ el cual excede a la razón.
El sentimiento religioso es un sentimiento peculiar denominado
por Otto SENTIMIENTO DE CRIATURA, que no es sino el "reflejo de lo
numinoso en el sentimiento de sí propio". Es el sentir una carencia
absoluta de ser ante lo totalmente otro", que va más allá de los límites de
la capacidad de comprensión de la razón. El ente sobrenatural o NUMEN
no solamente es indeterminable y sin representación alguna, posee
también ciertos elementos que le son propios. Por principio de cuentas es
un MISTERIO TREMENDO que infunde pavor y terror y que se
experimenta como temblor del alma", o como "silencio frente a lo
desconocido". Por otra parte, constituye un PODER FASCINANTE, "algo
que atrae, capta, embarga, fascina". Este elemento irracional se presenta
además como algo que fascina hasta la turbación y el enajenamiento del
ánimo, que transporta a la quietud del espíritu o a la salida del alma fuera
de sí misma hasta alcanzar su unión con Dios.
II

II

No es extraño, según Otto, que para Eckehart, el concepto
MISTICO de Dios resulte de la MAJESTAD divina y de la humildad del ser
humano. La dimensión que se padece frente a la MAJE.STAD del poder
omnimodo engendra en nosotros un sentimiento místico de ser algo
creado, de que somos nada en relación a "la realidad única y total del
numen o Ser trascendente". Resume asimismo los caracteres de lo
Numinoso en el término DAS UNHEIMLICHE, lo inquietante, lo enorme:
algo que trasciende nuestra razón, escondido, inexpresable, no
esquematizable, que fascina y desconcierta.17 La mística, como una forma
de experiencia religiosa es la más elevada expresión del elemento
irracional de la religión. Constituye una experiencia personal que nos
permite, en cuanto que somos una parte pequeñísim a de lo divino, una

vinculación con nuestro PROPIO ser. La experiencia mística es una
peculiar conciencia por la que "tocamos a Dios como el E.5 en nosotros . ..
nos damos cuenta de nosotros mismos como una PARTE, CHISPA,
RELAOON . . . del Ser absoluto, sufrimos el Dios, la parte de Dios, el
aspecto de Dios, el amor de Dios, la creación de Dios . . . que nosotros
somos".18
Del estudio de los elementos psicológicos e históricos de lo
numinoso Otto saca como consecuencia todo lo que hay de racional y de
irracional en la idea de Dios. Por principio de cuentas piensa que un error
consiste en creer que los predicados racionales "apuran y agotan la esencia
de la divinidad". En la mística, opina Jaspers, queda eliminada la división
SUJETO-OBJETO. Ambos convergen en una mutua correspondencia
carente de contenido. En la mística, el hombre no habla, solo desea "callar
ante lo innombrado". Dios y el yo no se distinguen de un modo claro y
distinto. El propio yo al vaciarse se llena con el otro vacío. Es el encuentro
de dos vacíos. Entonces, el hombre y la divinidad se aniquilan, se
convierten en una nada sin nombre. Otto estima que debe existir alguna
forma, aun cuando no sea racional, de entender lo numinoso. Si esto no
fuera posible sería algo INDECIBLE. La propia mística no cree que sea
totalmente incomprensible, aun cuando lo llama ARRETON (lo inefable,
indefinible); pues entonces la mistica debería consistir en el silencio. 19

La experiencia mística es inefable. Su naturaleza es el silencio, el
imperio del total silencio. Lo paradójico es que el silencio requiere del
lenguaje para manifestarse. El místico que tiene que abstenerse de hablar,
tiene que hacerlo, pues la gracia de Dios produce en él un regocijo tan
grande que no es posible callarlo. Esto es a lo que Jaspers denomina
PARADOJA DE LA EXPRE.5ION. La turbación que el mistico sufre en la
unión total con la divinidad lo hunden en la anulación de sí mismo. "Sólo
hay estas dos verdades, el todo y la nada. Todo lo demás es mentira. Solo
podemos reverenciar el todo de Dios mediante la aniquilación de nosotros
mismos y apenas estamos aniquilados cuando Dios, que no puede tolerar
ningún vado sin llenarlo, nos llena collS!-go mismo" .20

11
19

Otto, Rudolf; opus cit, p.23
v Sciacca, Michele Federico. Dios y la religión en la filosofía actual, Luis Miracle, Editor.1952,

16

p.p. 168-169

311

Paniker; opus cit, p. 66
Otto, Rudolf; opus cit, p. 11
Citado en G. Van der Leeuw, Fenomenología de la religi6n, Fondo de Cultura Económica,

1964,p.481

�70
Si bien es cierto que en la religión de los primitivos el Numen al
manifestarse como TREMENDO provoca una respuesta de temor, también
es sabido que Dios mitiga el daño del miedo produciendo un estado de
tranquilidad. Lo NUMINOSO como una categoría peculiar no es posible
definirlo, lo único a que podemos aspirar es a esclarecerlo haciendo fácil su
compreosión. Sin embargo podemos describir las experiencias de temor,
de fascinación y de aniquilación que infunde en el hombre. Todos estos
sentimientos constituyen momentos irracionales. Los predicados o
conceptos con que se define a la divinidad son accesibles a la razón.
Con Otto el análisis filosófico de la religión sirvió para sacar a la
luz muchos elementos hasta entonces desapercibidos, sobre todo el que se
refiere a la posibilidad de aproximarse racionalmente al enigma de Dios.
De acuerdo con sus postulados es en lo irracional donde reside el elemento
primordial de la experiencia religiosa. El objeto de la religión es de
carácter eminentemente irracional. En su libro sobre LO SANTO expresa
su inconformidad respecto al racionalismo, que destaca únicamente
aquellas ideas e imágenes que de ningún modo son peculiares del ámbito
religioso, pero también pone de relieve el aspecto irracional que se
manifiesta en la emoción religiosa. El racionalismo, al rechaz.ar los
elementos que trascienden la razón como constitutivos de la religión,
reduce ésta a la pura comprensión racional.
Max Scheler, que está en contra del apriorismo racionalista y a
favor de la importancia del sentimiento, considera que los valores, además
de objetivos y universales, son de naturaleza irracional. No se aprenden ni
por vía sensible ni por vía racional sino por un acto intencional del
sentimiento. Pertenecen, por lo tanto, a la esfera afectiva y de ningtma
manera a la intelectual. Dentro de los valores religiosos, que para este
autor son los supremos, el conocimiento de Dios, de lo sagrado, se realiz.a
por intuición emocional. Aun cuando se elimine el aspecto emocional de la
fe, no podemos decir que el conocimiento racional llegue a consumir su
aspecto teórico. Lo que distingue, según Otto, el racionalismo del
irracionalismo radica en que para el primero el principio racional tiene
primacía respecto al irracional en el concepto de Dios, mientras que en el
segundo el elemento determinante es el irracional.
Empero, está
convencido de que "si en alguna esfera de la vida humana existe algo que
le sea específico y peculiar, y que, por tanto, solo en ella acontezca y se
presente, es en la esfera religiosa . . . En el partido de los adversarios se
sabe muy bien que e l ALBOROTO MISTICO nada tiene que ver con la

71

raz.ón. ¡Ojalá sirva de saludable acicate el observar que la religión no se
reduce a enunciados racionales!" 2t
El HOMO RELIGIOSUS, que se propone elevar su vida dándole un
significado más profundo, se lanza a la busqueda de aquello que para él
constituye el sentido último de la vida, el cual es incomprensible porque es
"un misterio que se revela siempre de nuevo y, sin embargo, permanece
siempre oculto". Otto dio en el clavo cuando a LO NUMINOSO lo
denomina "lo totalmente distinto", aquello que al mantenerse escondido es
imposible hablar de él porque "escapa a nuestros "conceptos", porque
TRASCIENDE DE TODAS LAS CATEGORIAS de nuestro pensamiento" .22
La mística es concebida como la facultad que pretende vincular el
alma personal con la divinidad. A partir de esta unión el alma se ilumina
interiormente, haciendo posible con ello el conocimiento intuitivo de la
substancia divina. En la significación aportada por Otto LO MISTICO es la
"identificación con lo trascendente", con lo que se sustrae a toda
posibilidad de expresión.
Hay una preocupación semejante en
Wittgenstein que gira en tomo a lo que puede expresarse mediante el
lenguaje, por oposición a "aquello de que no se puede hablar", lo
INDECIBLE y, por consiguiente, hay que silenciarlo. Para este pensador,
autor del TRACTATUS LOGICO-PHILOSOPHICUS, todo aquello que
"puede ser dicho, puede decirse con claridad: y de lo que no se puede
hablar, mejor es callarse" .23
•
Lo único que puede decirse con sentido son las proposiciones de la
ciencia natural; en cambio los enunciados de la metafísica carecen de
significado. Los hechos que constituyen el mundo es el ámbito de lo que es
posible decir algo. Lo que puede ser dicho es el límite lógico del lenguaje,
más allá del cual se situa todo lo que no puede ser expresado, es decir, "lo
indecible". Con esto quiere decir que el lenguaje significativo se refiere
solamente a lo que es "lógica o facticamente posible". Lo indescriptible es
lo que trasciende el ámbito de lo posible. Así dice Wittgenstein: "LOS
LIMITES DE MI LENGUAJE significan. los límites de mi mundo". En otra
parte escribe este mismo filósofo: "El mundo es todo lo que acaece". Por lo
tanto, la sustancia del mundo, esto es los objetos, no son de ninguna
21 Otto, Rudolf;

upus cit, pp. 12-13

2111,jd; p. 45
21

Trac:tatus lógico-philosophicus, Alianz.a Editorial, 1973, p.31

�72
73

manera, hechos. "La sustancia es lo que existe independientemente de lo
que acontece". Los objetos en cuanto que no acaecen, no son hechos, son,
pues, algo INDECIBLE, en cuanto que constituyen el límite del lenguaje y
del mundo.
Sin embargo, a Wittgenstein le interesa mucho el mundo de lo que
puede ser MOSTRADO, pero no puede ser EXPRESADO, el mundo de "lo
inefable". Lo inexpresable afirma, es lo que SE MUESTRA, es lo que es
MISmCO. De ello se infiere, que en el silencio tiene lugar la manifestación
de lo indecible. El lenguaje es la herramienta que usamos para figurar o
representar el mundo como un todo limitado. Por este motivo, el límite
lógico del mundo lo constituye el lenguaje. Si para Wittgenstein es mejor
callar acerca de lo que no se puede hablar, aquello sobre lo cual no es
posible otra cosa que guardar silencio es, precisamente, "lo místico". Este
es inefable en cuanto que no puede ser expresado, sino solamente sentido.
Para él, lo que se muestra (lo místico) tiene primacía sobre lo que sólo
puede ser expresado (la ciencia). Su posición religiosa la expresa en los
siguientes términos: "El sentido de la vida, es decir, el sentido del mundo,
podemos llamarlo Dios". Lo único que sabe sobre el sentido de la vida, es
decir, del mundo, es que Dios constituye tal sentido. En las últimas
páginas del TRACTATUS, aceptó la existencia de lo indecible, esto es, de lo
místico, concebido como lo que unicamente puede ser MOSTRADO pero
no demostrado. Dios como una realidad metafísica es inexpresable. La
esencia indecible de lo místico sólo admite el silencio. "La mística, en
general, busca el silencio. La fuerza del poder con la que tiene que ver es
tan grande que sólo el silencio puede darle una "ocasión" . Esta es la
"paradoja" de la expresión, de la que habla Karl Jaspers: se quería decir
todo lo que hay que decir y algo más; la mayor elocuencia alterna con el
silencio total" .24
Mientras que algunos se oponen a admitir una intuición religiosa
peculiar, distinta de otras formas de intuición, que pueda considerarse
como una fuente singular de conocimiento religioso, Otto estima que el
MISTERIO TREMENDO Y FASCINANTE está en la base de toda
experiencia religiosa. Esta lleva a cabo la captación de lo numinoso en el
puro extasis, en la emoción religiosa, sin necesidad de expresarla
conceptualmente. Movido por el afán de buscar los elementos que entran

a formar parte de la idea de lo divino, llama "RACIONAL en la idea de lo
divino aquella parte de él que entra en la clara comprensión de nuestra
facultad conceptual, en la esfera de los conceptos corrientes y definibles.
Afirmamos después que bajo de esa esfera de desnuda claridad yace una
oscura profundidad, a la que no hallan paso nuestros conceptos y que es lo
que denominamos IRRACIONAL" .25
Lo sagrado como algo indeterminado es causa de una emoción
irracional que en reiterados ocasiones se concibe como indecible. Por
último, NUMEN, como lo absolutamente valioso, se hace patente a la
experiencia religiosa, según Otto, como SANCTUM O AUGUSTUM. El
numen tiene un carácter esencialmente AUGUSTUM, en cuanto merece
respecto y veneración por su excelencia y majestad frente a muestra finitud
e impotencia. El "TU SOLUS SANCTUS" en que se manifiesta la
conciencia religiosa es el reconocimiento de lo santo como lo merecedor de
un total respeto, "algo que debe ser reconocido como el valor más valioso
posible". Lo santo es un valor objetivo e infinito que debe ser ensalzado y
alabado en comparación con la finitud de la conciencia religiosa y de
cualquier otra realidad finita. "Al valor absoluto del Numen corresponde
nuestro no valor; a su difinidad, omnipotencia e infinitud, nuestra
profanidad, impotencia y finitud" .26
El objeto de la experiencia religiosa es Dios, el cual es, respecto del
hombre, lo OTRO, algo distinto y extraño con el que tiene que encararse.
La ciencia moderna que ha fijado su residencia en el estudio de los
fenómenos del mundo físico, no muestra interés ni preocuación por el
mundo de los valores. Los entes axiológicos, contemplados por Max
Scheler como fenómenos emocionales, forman parte no de la esfera
teorética sino de esfera sentimental. Los valores religiosos se aprenden
entonces por vía afectiva: en el "preferir sentimental de algo" . Pero aún
cuando se hiciera abstracción del aspecto sentimental, "la fe es, también
desde el punto de vista puramente teórico, superior al saber simplemente
racional . . . pues amplía nuestro conocimiento más allá de éste,
descubriéndonos un saber supnu:racional de objetos que son
sustancialmente inaccesibles a_la razón humana:'' .27

25

2,

Citado en G. Van der Leeww; Fenomenología de la religi6n, pp. 417-418

26
'D

Otto, Rudolf; opus cit, p.88
Sciaa:a; opus cit, p. 169
Gründler, Otto; opus cit, p. 45

�74
En tanto que lo santo es objeto de una detenida consideración
que permite la determinación de su naturaleza, por este motivo lejos de ser
irracional es susceptible de ser expresado y a su vez transportado a
nuestros conceptos. Pero la beatitud producida por el poder fascinante de
lo numinoso es de especie muy distinta. Por muy intensa que sea la
atención, no llegamos a sacarla a la luz de la inteligencia comprensiva, sino
que permanece en la irremisible oscuridad de la experiencia inconcebible,
puramente sentimental.28

Rudolf Otto, como representante de la escuela neofriesiana,
considera que lo santo constituye un elemento irracional, mientras que
para la escolástica es un sentir que la razón puede y debe iluminar. No
han faltado tampoco posturas que sostienen que en lo religioso se observa
un claro predomino de la intuición emocional sobre la reflexión y la razón.
En los tiempos antiguos algo era considerado como milagro aun cuando
ese algo aconteciera de modo natural. Incluso el llover era visto como una
cosa extraordinaria, como un prodigio de Dios. El milagro es precisamente
un signo de la divinidad que está por encima del orden natural y de las
potencialidades del hombre. Entre el hombre primitivo y el moderno hay
una palpable diferencia: para aquel todo acontecimiento es milagro,
mientras que éste último estima que el milagro ocurre muy rara vez. De
manera persistente se expresa que el irracionalismo estriba en la aceptación
de lo milagroso, mientras que el racionalismo dice que admitirlo es algo
carente de verdad. Semejante diferencia es notoriamente falsa o, al menos,
muy superficial. La doctrina corriente de que el milagro significa una
ruptura momentanea de la cadena de las causas naturales por el mismo Ser
que las ha establecido, dueño y señor de ella, es tan groseramente
RAOONAL como la que más. Con bastante frecuencia han admitido los
racionalistas la "posibilidad del milagro" en este sentido, y hasta la han
construido A PRIORI. En cambio, algunos no racionalistas decididos se
han mostrado indiferentes al problema del milagro.29
Hay, pues, investigaciones sobre la religión que descansan en una
total dependencia del hombre individual resptecto al objeto numinoso, el
cual lo rebasa pero al mismo tiempo le provoca temor y sobresalto. Por
otro lado, es muy discutible si lo "numinoso", término utilizado por Otto
para referise a un poder sobrenatural, misterioso tremendo y sublime,
21

Otto, Rudolf; opus dt, pp. 88-39
p. 11

29 lbid;

75

constituye realmente algo que trajo consigo un cambio radical. Su
oposición al naturalismo evolucionista no es totalmente digna de crédito
ya que el sentimiento religioso es básicamente un sustrato natural
inherente al ser humano. Además, no obstante que el sentimiento aludido
sea irracional por cuanto sobrepasa a la razón, su carácter racional consiste
en ser un principio explicativo de las más diversas experiencias y
expresiones religiosas.

�77

FILOSOFíA DE LA CULTURA Y FILOSOFíA EXISfENCIAL

Matilde Isabel García Losada
Investigadora-miembro de la Carrera de
Investigador Científico-del Consejo Ncional
de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conrcet)
Buenos Aires, Argentina

Si una Filosofía de la Cultura supone una completa Filosofía de la
Existencia, entonces me propongo mostrar cómo esta corriente del
Pensamiento Filosófico al desarrollarse en Argentina hasta hacerse
autóctona, al desenvolverse, a través de sus distintos representantes, y
desenvolverse en y desde el despliegue de la cuestión axiológica - la cual
conlleva el tema metafísico - desde la consideración de su sujeto: el
hombre, la persona, se ha proyectado como Filosofía de la Cultura.
Con el desenvolvimiento de la cuestión axiológica, cada uno de los
representantes de la Filosofía Existencial Argentina, desde sus sesgos
propios, ha proyectado su filosofar existencial en el plano de la Filosofía y
ha contribuido a iluminarla y a esclarecerla - a esta Filosofía concebida
existencialmente -como Filosofía de la Cultura.
¿Cómo?
Si la Cultura es tarea humana, si la Cultura es recreación y/ o
creación de valores; entonces desde la existencialidad de sus respectivos
filosofares los representantes de la Filosofía Existencial Argentina -con el
desarrollo de la cuestión axiológica- que conlleva el desenvolvimiento del
lema metafísico- han contribuído a fundamentar una Filosofía de la
Cultura como proyección práctica de su filosofar existencial.

�79

78
A continuación ofrezco los lineamientos de la cuestión axiológica
en su desarrollo, en y desde los representantes de la "Filosofía Existencial
Argentina"1 .
Habré de referirme a aquellos autores2 que han recibido en
Argentina a dicha Corriente del pensamiento filosófico europeo, y han
desarrollado hasta hacerse autóctona, es decir, apropiada por un
"nosotros" espaciotemporalmente situado. Lo que ha tenido lugar, en
Argentina, entre 1925 y fines de la década del '40.
Representantes de la "Filosofía Existencial Argentina" en el sentido
antedicho, son Carlos Astrada, Miguel Angel Virasoro, Vicente Fatone,
Carlos Alberto Erro y Homero Mario Cuglielmini.
La cuestión axiológica -preocupación que comparten con sus
compañeros de generación -ha asumido en ellos una presencia teórica y/ o
vivida. Presencia teórica y/ o vivida, que ha quedado expresada - en
algunos de ellos - en cuanto teórica - a través del desenvolvimiento de una
filosofía existencial estructurada sistemáticamente - también en punto a la
cuestión axiológica - y/ o -como vivida- mediante el despliegue de una
actitud existencial.

En el marco de la filosofía existencial Astrada ha desarrollado con

insistencia la cuestión de los valores, a los que concibe como "meras
estructuras desprendidas de la inmanencia temporal de la existencia
humana"3/4.
Advierte la directa referencia de los valores - en cuanto su origen a dicha existencia, es decir, la génesis existencial de los valores; y hacer

notar que olvidar la extracción de ellos, "sus propios productos", y
asignarles objetividad, "objetividad .ontológica", constituye para la
existencia humana una de sus más entrañadas posibilidades5• Atento a la
posibilidad de ser mal entendido. Astrada se esclarece: "Esta directa
referencia del valor, en cuanto a su origen, a la existencia humana... no
significa, de ningún modo- dice- que el valor sea 'subjetivo' y 'relativo' a la
vida6'',
En cuanto, dirección, impulso, o contenido inmanente de la
existencia del hombre, independizado de ella, el valor adquiere y conserva
"cierta" objetividad relativa a dicha existencia, una "objetividad funcional"
en la expresión de Astrada7 •

No acepta este autor la objetividad ontológica, absoluta, en si,
propuesta por Scheler y Hartamnn, en la medida en que ve en esta
acepción una acentuada ascendencia platónica, "un miraje intemporal",
que desconoce el carácter histórico, temporal y finito de la

Carlos Astrada figura de suma relevancia de la Filosofía de la
Existencia en la Argentina ha desarrollado su pensamiento según las
grandes lineas esbozadas por Heidegger en Ser y Tiempo; y ha asumido
finalmente una posición crítica respecto de esa filosofía.

(189&amp;-1970). De entre su vasta producción seleccionamos: m juego exiatencw Buenos Aires,
Babel, 1933, 139 págs.; la ética formal y los valoree - Ensayo de una revaloriución
exiltendal de la moral k.anmna orientado en el problema de la libertad - Facultad de
Hamanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de la Plata, Plata, Bs. AJJ. ,
Argentina, 1938, 142, págs.; m juego metafíaico - para una filosofía de la finitud - Buenos
Aires, mAteneo, 194.2 págs, 165 págs.; Temporalidad. Buenos aires, Cultura Viva, 1943, 205
P'ga. La revolución exiatencialiata -Hacia un nuevo humanismo de la libertad. La Plata,
Buenos Aires, Argentina, Nuevo Destino, 1952, 204 págs.
'Bn: "Para la génesis existencial de los valores"; d . volumen. Temporalidad, data 'éit. p. 129.
5
O. "La hipóstasis del valor y los modelos personales" - articulo en el volumen Ensayos
Fib6fkoe - pp. 313-318 - Universidad Nacional del Sur, Departamento de Humanidades,
Blhia Blanca, Argentina, 1963,318 págs. m mismo articulo ha sido publicado bajo el nombre
"Los modelos personales y la hipótesis del valor: sugestiones para un petsonalismo ético", en
Caademos de la Ftloeoffa, lnst de Filosofia, Fac. de Filoso&amp; y letras, Univ. Nac. de Bs. AJJ. ,
a. lI, fue. IV, n. 5, nov. 1949 - feb. 1950, pp. 31 -43.
'La étka formal y los valorea - -, data cit. p. 110
7
Cf. Op. Cit pp. 110 y SS.
3

Los intentos por definir la "Filosofía Existencial" no han arribado a una definici6n
satisfactoria, entre otras razones, porque el Exisrencialismo, como "actitud existencial •,
rehuye cualquier definición. De ahí que desista dedefinir, en nuestro caso, a lo que denomino
"Filosofía Existencial Argentina", y que considere - como ha acaecido con el Existencialismo
en general - que a lo más que se puede llegar, es 11. subrayar ciertos temas como característicos
de ella.
2 Ellos pertenecen a la "Generación del 25" - promoción de_hombres a través de la cual han
llegado a la Argentina las "Corrientes de Postguerra", es decir, las corrientes filosóficas
vigentes por entonces en Europa, en especial, las germanas. De ahí que la Filosofía de la
Existencia, en su versión alemana, y principalmente, desde Heidegger, sea la primera
difundida en la Argentina. (Sigo el criterio de periodización propuesto por Diego F. Pró en sa
Historia del Pensamiento Filosófico Argentino; Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo,
Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Filosoña, Mendoza, Argentina, 1973, 229 págs, P·
185 y ss.).

1

�81

existencia humana. Unica fuente de la dimana cierta objetividad,
"objetividad funcional", la única que Astrada reconoce8.

inmanentes", existencia extrasubjetiva
trascendencia objetiva y absoluta.

Miguel Angel Viasoro9, ha arribado a la filosofía de la existencia
desde la dialéctica hegeliana. El mismo ha caracterizado a su filosofía como
"existencialismo dialéctico".

Los ideales o arquetipos emergen de la existencia humana,
emergen del hombre, tensión inmanente, como de una de sus
polarizaciones. Polarización que señala, manifiesta, a la trascendencia
cenital, ideal, o arquetípica. Habiendo adoptado la intuición metafísica
como método de acceso al ser Virasoro ha reconocido la trascendencia
- en sus diversas modalizaciones - como inmanente no pudiendo
pronunciarse - en conformidad con dicho método - acerca de una
trascendencia objetiva, en sí, o "transexistencial". Todo lo que acerca de
ella se revela en la intuición metafísica, lo expresa en la obra homónima,
donde manifiesta que la conciencia humana, el hombre, "en el acto en que
cree haber descubierto las distintas apariciones de la trascendencia,
descubriéndolas como autocreaciones y proyecciones inmanentes, ve
surgir el sentimiento obscuro incallable, la intuición de un más allá, de un
algo más, indescifrable e inefable, que simplemente está allí, rebasándola, y
conmoviéndola con su enigmática presencia de ausente" 11•

El saber fundante, como explicación de la conexión de los
"aspectos irreductibles del ser", de lo universal y lo singular, de la
trascendencia y la inmanencia, es en Virasoro, Antropología Filosófica, en
cuanto se ha desarrollado como explicación de dichos aspectos del ser en
"la coordenada existencial" que es el hombre. La intuición metafísica concebida como variedad del método fenomenológico - es la vía de acceso
al ser -. A su luz, Virasoro, ha reconocido al ser - y al hombre - como
síntesis de lo singular y lo universal, de la inmanencia y la trascendencia.
En otros términos, como estructura "extática" y "abierta", como
inmanencia distendida, hacia una triple dimensión: a saber, las
trascendencias inmanentes; l. "abisal"1º ; 2. "cenital", "ideal" o
"arquetípica"; y 3. "horizontal". Hacia éstas, sus trascendencias, el hombre
- inmanencia distendida - lo es, como hacia las distintas polarizaciones de
una tensión o impulso. Es en el concepto de trascendencia cenital, ideal o
arquetípica, donde está presente lo axiológico.
En la intuición metafísica, la existencia, el hombre, que es en su
raíz última libertad, tiene la vivencia inmanente de los arquetipos, ideales
o proyectos existenciales, conforme a los cuales - la existencia, el hombre se realiza. Virasoro hace notar que dichos arquetipos son "un producto de
la actividad del yo", son autocreación y proyección inmanente de la
subjetividad; y llama la atención sobre el no conferirles a dichas "formas
a Sú concepción del valor - y del ser - ha conducido a Astrada a asumir una visión critica de
la filosofía existencial. Su critica es al " Heidegger posterior". No ha transigido Astrada con un
ser concebuio como absoluto, transcendente, supratemporal.
9 (1900-1966) Su pensamiento ha quedado explicitado principalmente en artículos, los que
constituyen la mayor parte de su producción. De
sus libros destacamos: Para una nueva
idea del hombre y de la Antropologia Filosófica, Tucumán Argentina, Facultad de Filosofta
y Letras, Univ. Nac. de Tucumán, 1693, 100 págs. La intuición metafísica. Ensayo de
fundamentación de la Metafísica como ciencia eatricta- Bs. A., Argentina, Lohle, 1965, 158

entre

págs.

Virasoro se refiere a ella en términos de"abismo origirlario". Es la trascendencia interior al
yo. Este, la subjetividad, la existencia, el hombre, encuentra en esta trascendencia, el empuje
que sustenta su estructura onlDlógica Cf. La intuición metafísica. - - data Cit. p . 72.

10

extrapolándolas

hacia

una

Corresponde decir que ese "algo más ", ese "más allá", designa,
señala, en Visaroso, " la presencia-ausente de esa trascendencia
"transexistencial. En virtud de su método, este autor no ha podido
pronunciarse respecto -de si ese "algo más" - sentido, intuído - denota
dicha trascendencia, es decir, si él corresponde a algo que exista, en si,
objetivamente.
En Vicente Fatone12 no hay un desenvolvimiento explícito del tema
del valor, éste late a través, de sus desarrollos de la idea de libertad, central
en su pensamiento.
La libertad es raíz última de la existencia humana; el hombre es
libertad, potencia creadora. Así se expresa: "El hombre - ser que se crea a
u Op. Cil p. 151.
(1903-1962) Ha llegado a la Filosofía de la Existencia en sus ai\os de madurez.
Selectivamente mencionamos de su producción: m exiatencialiamo y la libertad cn!adora.Una aftica al Exiatendaliamo de Jean Paul Suttt Bs. As. Argentina, 1948, 179 págs.;
lnlroclacci6n al Exiatencialiamo Bs. As. , Argentina, Columbia, 1953, 6.3 págs. (Hay
ft!ediciones posteriores). ; La existencia. humana y au, filósofos.- Heidegger, Jupen, Barth,
&lt;lleetov, Beardiaeff, Zubiri, Marcel, Lavelle, Sartre, Abbagnano. Bs. As. Argentina, Raiga!,
1~, 193 págs.
12

�82

83

sí mismo - se crea eligiéndose y eligiendo a sus posibles; si no los eligiese
no se crearía a si mismo, y sería creado por los posibles que actuarían sobre

él desde fuera" 13• Según Fatone, elegimos todo lo que somos y somos eso
que elegimos dentro de un juego ya dado de posibles.
La concepción axiológica de Fatone- dado que no hay en él una
expresa referencia al tema del valor - se revela implícita - y latente - a
través del desarrollo de su pensamiento. Los valores tienen, en cuanto a su
génesis, una directa referencia a la existencia humana.

presencia, que - como vívida - se manifiesta en el desenvolvimiento de
una actitud existencial.
He ofrecido los lineamientos de la cuestión axiológica - que
conlleva el desenvolvimiento del tema metafísico - en y desde los
representantes de la Filosofía Existencial Argentina a fin de mostrar su
contribución a fundamentar - en y desde el desarrollo del tema axiológico
_ una Filosofía de la Cultura como proyección práctica de su filosofar
existencial.

La cuestión axiológica - ampliamente desarrollada en Astrada,
menos tratada en Virasoro, latente e implícita en Fantone - tiene en estos
autores a los que me he referido, un desenvolvimiento acorde con el
horizonte existencial de sus respectivos pensamientos. Algo distinto
acontece en Carlos Alberto Erro14 y Homero Mario Guglielmini15•

Implícitamente el primero16y explícitamente el segundo17 adhieren
a una concepción objetivista del valor.

m carácter existencial de su pensar no se ha traducido, en estos
autores, en un desenvolvimiento teórico concordante. En dicho pensar
conviven - según lo muestra su concepción axiológica objetivista elementos no existenciales.
En general puede afirmarse que la cuestión axiológica ha asumido
en los representantes de la Filosofía Existencial Argentina una presencia
teórica y/ o vívida - que ha quedado expresadda -en algnos de ellos -en
cuanto teórica - a través del desarrollo de" una filosofía existencial
estructurada sistemáticamente - también en punto al tema axiológico -; y,

Introducci6n al existmialiamo, data cil p. 21.
(1903-1968) Seleccionamos de entre su producción: Diálogo existencial, Bs. As., Argentina,
1937, Sur. 202 págs.; tiempo lacerado, Bs. As. Argentina, Sur, 1936, 229 págs. Sobre este autor
Matilde Isabel Garda Losada, "Estudio preliminar" , sel~ión y notas a Qui aom.oe IOI
ugentinoe - compilación de estudios dedicados al tema de la identidad nacional - Bs.As. ,
Argentina, unae, 198.3, 10'7 págs.: 'Z'. Ed. lbidem. 1986.
15 (1903-1968) De su polifacética obra selecciono: Tema.e existendales, Bs. As. , Argentina,
Losada, 1939, 219 págs.: Alma y estilo, Bs. As. Argentina, Gleizet, 1930, 309 J&gt;'gs.
1, Cf. Diálogo existendal; data cit p. 21 donde a propósito del valor religioso - la categorfa de
santidad - aparece su concepción axiológica.
17 Cf. Alma y estilo; cil p. 181
JJ

1•

.,,

�85

84
CONCLUSION

Si una Filosofía de la Cultura supone una completa Filosofía de la
existencia, entonces con el desenvolvimiento de la cuestión axiológica que conlleva el despliegue también metafísico - los representantes de la
Filosofía Existencial Argentina - desde sus sesgos propios - han
proyectado su filosofar existencial en el plano práctico de la Filosofía y han
contribuído a iluminar y a esclarecer a esa Filosofía, concebida
existencialmente, como Filosofía de la Cultura, esto es, como iluminación y
vivificación de la Cultura en su desenvolvimiento.

MUSIC AS A HOLISTIC MODEL OF BEING
An Onto-Harmonical Contribution to a
"Polyplwnic" Understanding ofPeace
by

Erwin Schadel (Univ. of Bamberg / Germany)
La Filosofía de la Existencia - asumida la existencialidad de la
Filosofía por cada uno de sus filósofos - propone sintetizar, integrar, el
filosofar y el existir, el vivir; de ahí que al iluminar el quehacer del filósofo
como un quehacer de integración con su existir, contribuya - desde una
filosofía proba, honrada - a iluminar y vivificar al hombre íntegro, simple,
sin composición.

Al mismo tiempo, si la Filosofía supone una completa Filosofía de
la Cultura supone una completa Filosofía de la Existencia, ésta en y desde
su desarrollo metafísico y axiológico ha de contribuir en su proyección
práctica - como Filosofía de la Cultura - a iluminar y vivificar una Cultura
de integración, de síntesis creativa - creadora.
Una Filosofía de la Cultura que se desenvuelva como proyección
práctica de un filosofar existencial, como lo muestra el desenvolvimiento
de la Filosofía Existencial Argentina hasta hacerse autóctona, ha de
desenvolverse poniendo el desenvolvimiento de un pensar acerca de la
comunidad en que el mismo filósofo se ha pensado y se piensa -y se
siente- incluido. Y desde su visión existencial del filosofar- es decir desde
la existencialidad de la filosofía - ha de posibilitar el despliegue de un
filosofar inserto en lo cronotópico y abierto - al mismo tiempo a la
dimensión planetaria.

1. Preparatory ontological rejlections
1.1 Imuardness of timing soul as holistic instance

The following comments can be conceived, so to speak, as an
onto~ ~grammar" of musical basic structures. For, without any doubt,
mUSlC IS a kind of language. I should even like to say: Music is the language
of mankind in an exceptional and proper sense. Its "specialty" as a non-verbal
form of c~mmunic~tion can be found in the advantage of not being
performed m a special set of "phonemes", which - more or less arbitrarily
produced - are characteristic for the singular languages spoken in this world.
In contrast to these, music is immediately understandable: European tourists
can be charmed and carried away by the dance rhythms of an equitorial
~ tribe as well as_ the aborigines of Sumatra - without any preparatory
training - are able to en,JOy a Bach prelude, and so on. In consideration of such
experiences I can formulate the hypothesis: From its deepest meaning music
does not signify any obstacle for intercultural encounter; it is much more an
excellent possibility for world-wide communication. For the different musical
perfo~es, presented by different cultures, grant a direct interchange
between smgular members of these cultures. Or said in other words: With
~ard ~ that direct interrelationship music can be conceived not only as an
mter-nationa.L but even as an ínter-continental medium of communication, as an universally valid holistic model of being, by virtue of which the ontical
conditions of a creative peace can be observed as being realiz.ed and also as
being realizable.
The question is, of course: What is music? Wherein consists the
authenticity of music? According to Eduard Hanslick music consists in

7

�87

86
" sonorouszy ..,,.,,,,d
fiorms"t • This pregnant formula implies that neither• an
mvv&lt;"abstract'' music _ the mere form - nor the formless sound or the bare ~01se •
·
ea1 m".,.·C
an mner15 a r
=~ • Toe true reality of music represents
. much more
hich
·ca1
shaped (and an inner-shaping) process, in ~e m~um of w
an onti
content is expressed into a logical form, which, ~ 1tself, reflects the co~tent
from which it comes forth. Toe acting core of mUS1c, therefore, can be_ de~
as the vividly con-sistent unity, resulting from the con-sonance of ~ ~n-Ststent
content and the (hence proceeding) ec-sistent form. Through ~ m-ec-~onsistence I try to outline the principal structure of every genume musical
wholeness.

This wholeness is neither an aggregate one (as cars in a parking lot)
nor a mechanical one (as the interchangeable spare parts ~f a car). ~
authentic wholeness (especially of music) is rather an orgamc ~n~. By this
kind of wholeness the mineral realm is transcended. The cosmic life opens,
herein, itself in order to win - through the region of firmly rooted plan~ ~
freely mobile animals - an ever and ever incre~ing freedom and sovere1gruty
over the world dimensions, i.e. over space and time.
It's most interesting in this context to observe that every concrete
musical act essentially consists in an insoluble combination. of spatial and
temporal components. For instance: Toe ~ g of the ~~tial) length ~fa
·odically vibrating medium (a stretched string oran arr-filled organ pipe)
~nlies immediately the doubling of the (temporal) frequencies. 0n account of
imp
.
. fun .,;,
such experiences we can affirm that every authentic muSlC
cu.ons as a
genuinely different world symbol of different cultures. The (above
mentioned) direct communication of musical events ~om~ und~tandable
now. It is founded in the spatial-temporal interrelations~p, w~ch as such
signifies the inextinguishable general condition of authentic muS1c as well as
of every human being. Therefore we have the difficult problem n~w to
elucidate more distinctly the ontical meaning of the mentioned
interrelationship.
Time is undoubtedly more comprehensive than sp~ce. For the
material things as well as human self-consciousnes:5 are _subjected to ~
condition of time. Human consciousness, however, m which the e x ~
world is represented in an intensive manner, is not subjected (is not limited}
by the spatial condition. It realizes itself in a spaceless manner. (I can not say,

1 Cf. E. Hanslíck,

Vom Musikalisch-&amp;:honen, I.eipzig 1854 [Repr. ~dt1981), p. 32: "Tontnd
bewegre Furrrren sind einzig und allein Inhalt und Gegenstand der Musik

For this distinction of three kinds of wholeness d . Archie f. Bahm. Metaphysics, Albuquerque
1986, pp. 37-S9.

2

for instance, that my thought has the length of 3 inches.) Thus we have to say
that time is the depth dimension of ali wordly beings, space, however, the

breadth dimension of them3•

•

That implies: The organic wholes, observable in material nature, are
not to be explained mechanically, ie. by a mere juxtaposition of material
elements. As being already expressed, these elements can not be identified
with the act of expression "in itself11• The depth dimension of the moving
principie of natural wholes lies, so to speak, "under the surface" of moulded
tlúngs. It's the spacelessly timed motion of soul.
Hence we can understand why in antique philosophy 'time' (cr_noV)

and 'soul' (yuc_) were conceived as in intimate union4 • Soul1 (the cosmic soul,
the soul of plants and animals and especially the rational soul of man) does
not mean here a shadowily fleeting thing; it's rather the "source and the origin
of motion"5• This concept results from the deliberation that a mere description
of spacio-temporally moved movements leads into a 'regressus in infinitum'
and avoids the deeper insight into the constitution of being in itself. In order
to avoid such a method of avoidance we have to gather that ali observed
nwved movements ultimately originate from a moving movement This "first
movement, it's true, is in motion, but it is not moved by another [motion]; it's
necessarily moving itself by itself116• And since this self-sufficient motion does
not consist of (extemally) composed "parts", it can be understood as the
wholistic motion as such7 •
Concerning the intimate connection between the spontaneous 'soul'

and the herein proportioning 1time1 we can accept Aristotle's opinion that
"time is the [measuring] number of movement''8 • lt's meant here the (above
mentioned) depth dimension within which we dispose our actions,
afterwards performed in the breath dimension of spacio-temporal world.
That inwardness of timing soul is likewise the region within which the
composer (and everybody who wants to "make" music) discovers - more or
less ingeniously - the configurations which he expresses outwards into the

3
Por this distinction and further explication see Heinrich Bedc, Der Akt-Owakter des Seins. Bine
spekulative Weiterführung der Seinslehre Thonmas v. Aquins aus einer Anregung durch das
düktis:he Prinzip Hegels, München 1965, pp. 302s. 3'0 ss.
• Cf. ÍDr instance Aristotle, Physics IV, 14 (223 a.26]: _d_naton e_nai cr_non yuc_VII\... o_shV.
5
Cf. Plllto, Phaidros 245 c-d: Yuc_ ... phg_ ka_ _re_ kiru1ewV.
6

Cf. Aristotle, Physics VID. 5 (256 a. ~21]: L d_ p~ton kino_n kine_tai 11\.A o_c _p__llou &lt;l.,
Jt.¡kh a_t__ a_to_ kine_s'ai.
7

Cf.ibid. [257b.28-29]: Lg_r Jon ... kine_taia_t__ a_to_.

'Cf. id., ibid. IV, 11 (219 b.1-2]: to_to g_r _stin _ cr_noV,_ri'm,_V kiru1ewV.

�88

89
sound matter, so that the finished composition appears as a complt?C of
'sonorously moved forms'.
To round off these considerations, shall be employed the 'in-ec-consistence'-formula; and we distinguish
1. an in-sistent phase: the immanent dynamics of timing soul as real
potency for figuring spatial elements;
2. an ec-sistent phase: the proceeding movement of timing soul,
opening the dynamic space of ideality and producing into it the moved forms
(afterwards moving the sound material)9;
3. a con-sistent phase: the reverting movement of timing soul, fulfilling
the ideal space by combining the in-sistent power and the ec-sistent clearness.

1.2. God, the pre-established hannony, as 'soul of the soul'
By means of the foregoing comments is illustrated the relative
sovereignity of the temporally conditioned human soul over material world.
Time gets here a somewhat positive meaning "on the shoulders", so to speak,
of the holistic self-ascertainment of 'inner man'. We come upon troubles,
however, methodically isolating the time and inquiring what time is in itself.
For the present 'now', the continuously shifted "border line" between past and
future, refuses to be identified by our thinking: Every assumed extension of
that present 'now' (one year, one month, one day, one hour, one minute etc.)
can be diminished. And in so far as every finite being, because it is finite, can
be infinitely divided, finally it seems, that present time does not have any
extension at a111°. It seems that it is nothing as well as the past, that is no
longer, and the future, that is not yet
Within the 'inner man' the experienced nothingness of time causes
anxiety and sorrow (as abundantly described in the nihilistic existentialism,
,esp. in Heidegger's 'Sein und 2.eit'11). Toe 'principie of time' is conceived now

as a 'monster that devours all things'112• And by every-day experience is
testified that nothing in the world and nothing in human consciousness has
such a stability that it could - since ever and for ever - exist by itself. Por all
spatial-temporal phenomena exist, it's true, in themselves, but they do not
~ in a pro~ sense, . through themselves. The succesiveness of one part
~ the ?ther ~m ~te~ spac~) and of one imagination after the other (in
spmtual time) IS an infallible sign of incompleteness. A mere 'beside' (or
'after~ namely does not produce any form or organic wholeness we are
searching for. This lack of authenticity can't be overcome by any kind of
indifferentism (in which is presupposed that nothing is presupposed): neither
~ the monisti~ notion in.
~ty is hypostased by levelling all
nor m the pluralistic ~ew m which differences are hypostased by
extinguishing every mode of uruty. Toe holistic concept that bestows the
inner ~ e o_f the (monistic and pluralistic) constituents of being can nor be
found m a philosophy that declares that the destructive aggressiveness of
time means an internal and eternal moment of being in itselfl3 • This dialectical
immanentism, typical of German Idealism, lets unanswered the question for
~ ~ent cause of being. Because it does not attain any insight into the
onginal act of pure seH-communication, it lacks the transcendental criterion
by ~ of_which ~ ~ebound phenomena could be analised concerning
their essential constitution, which as such is not subjected to the allencompassing monstrosity of the hypostased temporal nothingness.

-.es:

~hi':11

We have to observe in this context a paradoxical change in human
seli-understanding: As soon as man, propelled by the desire to obtain
absolute freedom, decomposes all pre-determination of essential form, he
necessarily becomes a slave of the monstrous deformity which as such results
from the isolated condition of spatial-temporal nothingness14.

a. Nicolai Hartmann, Zeitlichkeit und Substantialitii.t In: Hartmann, Der philosophische
Gedanke und seine Geschichre, Stuttgart 1CJ77, p. 79 - 132,. esp. p. 82: "Das alles verschlingende
Ungeheuer, der Fluch der Realitii.t, ... ist nichts anderes als das Prinzip der Zeit"; see also Ovidius,

12

Melamorphoses XV, 234-236:
"Tempus eda:c rerum, tuque, invidiosa vetustas
omnia destruitis, vitiataque dentibus aevi

.
.
9 This aspect is especially stressed by Alfonso López Quinúís; he says: "La múscia tiene un poder
especial para dinamizar los espacios y tomarlos leves.... La música no es un mero conjunto of
sonidos acordados que halagan el oído. :&amp; un principio de ordenación y de energía espiritual que
crea ámbitos de dinamismo" (Cuatro filósofos en busca de Dios, Madrid 1981, p. 180).

Cf. St. Augustine, Conf. XL 15, 20: "Praesens nullum habet spatium'.
Cf. Mzrgot Fleischer, Die Zeitanalysen in Heideggers 'Sein und 2.eit', Würzburg 1991, p. 73: 'Da
Nichts, vor das die Angst bringt, ist gerade auch das Nichts der Zeit ..., und dieses Nichts ist ÍIII
besonderenMaBe bedriingend".
·

10
11

paulatim lenta consumitis omnia morte'
13

a. Cor example, Ludwig Feuerbach, Vorlesungen über I..ogík und Metaphysik, Darmstadt 19'76,

P: 16: 'Es ist nicht die Zeit, es ist die Natur des Seins selbst, die die Dinge zersffirt; die Zeit ist

hiervan mu die Et9Cheinung ...; die Binheit des Seins und des Nichts ist die wahre wesentliche
~ .2eit, deren ÁuBerung und Darstellung mu die sinnliche Zeit ist Die[se] Z,eft thut ~
~ web. sie ist ganz unschuldig; sie vollbringt bloB, was lingst, von Ewigkeit her geschehen ist"
[ilalica by ES.].

M a. E. Schade1, ~ Dialek~ ~ Sein_und Freíheit Bxistentialistische Absurditiitseríahrung als
l&lt;omequenz positivistischen Wirklichkeitsverstindnisses. In: Theologie und Philosophle 62 (1987)
196-215; á. also Theodor W Adorno, Minima moralia. Frankf. 1986, p. 334: "Je leidenscha.ftlicher der
Gedanke gegen seine Bedingtheit sich abdichtet um des Unbedingten willen, um so bewuBtioser,

�91

90
That implies, however, to utiliz.e one of Origen's allegories: In a
similar manner as the children of Israel had to come out from Egypt, the
house of bondage, for reaching the land flowing with milk and honey, so
each human being has to come out from the enslaving arbitrariness, caused
by isolated temporality, for reaching - beyond space and time - the original
pure actuality flowing withcreativity and inspiration15•
After these deliberations on the necessity of the inner selftranscendence of human inwardness, the foregoing centralization of timing
soul can't be accepted without reservations. We have to state more precisely
now that human soul is a relative center with regard to the spatial phenomena
of the material world; but it is not at all an absolute center, because it is
subjected to temporal mutability. (Por exemple: It remembers something and
forgets it again; it gets inspiring experiences of the origin and it loses sight of
them during the every-day life, etc.)

When timing soul essays to overcome its temporal dispersion, concentrating itself on the essential structures of the problem taken into
consideration, it transcends itself in direction of the absolute center, or better
said: to the timelessly present primordial reality which without any
restriction (without any 'before' and 'after') pre-establishes both the
constitution of being in itself and the interrelatedness of beings. About this
archetypal reality, which as 'causa quae facit nec fit'16 or as 'lux mentium
supra mentium117 means an inwardness that is more inward than human
inwardness, can be also said that it is God. God is, so to speak, the 'soul of the
soul'. For "the life of the body is the soul; the life of the soul, however, is God.
Andina similar manner as the life of the body, the soul, is present in order
that the body does not die, so the life of the soul, God, must be present in
order that the soul does not die"18•

In this perspective the self-transcendence of timebound soul into the
"supernatural" region of the timeless infinitude of the divine origin is by ali
'means a "natural" actof thatsou119. 'Ibis act is, so to speak, "vitally" necessary
und damit verhingnisvoller, flillt er der Welt zu'.
15 Cf. Origen, Homil. in Bxod. 3 [GCS 29, p. i65): •~ u m igitur nobis est de Aegypk&gt;i
relinquendus est mundus"; see also Ludwig ';1/ittgens~ Tractatus logiro-philosophicus 6.41: 'Der
Sinn der Welt muB auBerhalb ihrer liegen".
16 Cf. Augustine, De civ. Dei V, 6,4.
id., Tract. in ev. Joh. 3,4.
Cf. id., Sermo 65, 5: 'Vita corporis anima est; vita animae Deus est. Sicut adest vita corporis, id
est anima, ne moriatur corpus. sic debet adesse vita animae, hoc est Deus, ne moriatur anima'.

11 Cf.
11

1, Cf.

E. Schade~ Anthropologischer Zugang zum Glauben. Implikationen der Beckschen
Religionsphil05l:'phie als konstruktive Kritik neuz.eitlichen Wissenschaftsverstiindnisses in

for the soul. And in this context we can remember here the selfund_erstanding_of famo~ musicians and composers: Bach, Hadyn or Mozart,
for instance, did not believe that their works were direct expressions of the
~boun~ subjecm¿ty or of their social circumstances. They felt themselves
m unmediate relation to the eternal actuality of godlike harmony. Toe
inwardly felt presence of this everlasting harmony inspired and incited them
to ~bo~te their wor~. These works are initiated by the "Einfall" (by a
godlike idea that orgaruz.es the sound material around an internally moving
center) and not by the "Zufal~" (by a casual juxtaposition of different sounds).
We can even say: Toe mentioned composers are outwardly "masters" of the
'sonorously moved forms' because they are inwardly - by transcending their
timebound subjectivity - sensitive disciples of the eternally pre-established
harmony20•
Therewith we can summariz.e the ontological elucidations of the
different dimensions of musical authenticity by the following scheme:

Music

Being

Ontical

Status

pre-established

pure actuality

immutable; beyond

harmony
time and space

[GODJ

timingsoul

inwardness of

mutable,

onlyin time
[MAN]

humanmind

tmilitmnetaphysischer PeISpektive. In: Freiburger Zeitschr. für Philosophie und Theologie 36
(ltJ89) 129 - 158.

ª

A similar e~l.ogical conception we find in Augustine, De magistro xm, 41: 'Quisquis
~ ~ intus est discipulus veritatis, foris iudex loquentis vel potius ipsius locutionis' .- For
lb! identiñc.ation of Gxl and pre-establisched harmony ci G.W: Leibniz, Théod., Preface: ' Dieu est
loatOldre, il garde tousjours la justesse des proportions, il fait l'harmonie universelle: toute beauté
eat ane épenchement de ses rayons•.

�93
92

sonorously moved

material world

mutable in

timeand
forms
space
[WORLD]

1.3. Triadic structure ofbeingness as toticipative actuality
Toe totality of being is here to be conceived by a 1three-world-theory',
already outlined in Bonaventure1s distinction between the regions 'extra nos',
'intra nos' and 'supra nos 121 • Toe two upwards directed arrows of the left column mark the ordo cognoscendi (the order of cognition) which starts in the
sensually given world (the world of sounds) and proceeds from there to the
inner man, where - by attending the visible forms (or by listening to the
waving sounds) - the logical structures of sensual world (or, at least, traces of
it) are disclosed. Human inwardness thus gains the ontic significance of an
mediating instance: It recollects the spatially dispersed phenomena (or
acoumena22) into the direction of their origin. Because of its temporality
human mind (as well as its tendencies) never can be identical with that
absolute origin of finite entities. Human mind always is longing for the origin
by its act of self-realiz.ation, which, for its part, is performed through the
diagnosis of the essential features, presented in sensual word.
Toe 1inner man1 approximates his godlike origin not by a corporal, but
by a cordial ascent23. This ascent does never mean any lo~ of auto-nomy; on
the contrary it implies an increase of inner potencies by onto-nomy. It signifies
an intensifying of man1s sensitive, cognitive and volitional abilities. By
ontologically analysing, therefore, a gradual diminishing of the dependence
on spatial-temporal conditions is observable: Toe 1inner man1 e.g. who
realizes the essential forms of worldly beings, is less 11d~ipated11 than those
beings. 0n account of his objective distinctness he has a greater autonomy
than the given phenomena or acoumena. He can recognize himself, in a
tertain sense, as the inner-shaping dimension of those phenomena or
acoumena.
For all that, can1t be affirmed that h ~ inwardness represents a
complete autonomy. As above already shown, it1s mutable and attenuated by
temporal conditions. Therefore - acording to the mentioned tendency of
21 Cf.

Bonauentura, Itinerarium mentis in Deum, C. V, l.

lt may be allowed here this neologism, íormed in analogy to 'phenomenon': 'phenomenoo'
means thatwhat beromes 'visible', 'arownenon' that what becomes audible.

22

23 Cf. Bonaventura, Ilinerarium mentís in Deum, c. L 1: "Nullus postest effici beatus, nisi supra
semetipsum ascendat, non ucensu corporrú~ sed cordiali".

diminishing the de~~ence ~n space and time - a pure original actuality
beyond space and time ts reqwred which a1so could be named as 1God124 As
an actuality, essentially beyond time and space, God does not have a limited
~~~areness, a limited. self-control or a limited self-maintaining. Such
limitations are observable m human inwardness, but they can be transcended
by ~ in~tion of the .positive features, which only limitedly appear in
the mner man. Thus we find a revealing approach to the 1inwardness of
1
inwardnesses , i.e. to the actual immanence of the transcendent principie of
being. Thus we can -explain now (including an further developing of the
above presented analysis of the dynamics of timing soul) that beingness as
such means a threefold complexity,

. l. an unlimited in-sistence: the primordial resting-in-itself of basic
reality as self-related unmoved motion and as almigthy creative power (causa
efficiens, the evoking 11beginning11 of all being),
2 an .unlimited . ec-sis~ce: the immanently proceeding ideality, by
means of which the basic reality - remaining within itself - differentiates itself
from itself without any reservation (causa farmalis, the forming 11middle11 of all

being);
• ~· ru:_1 ~ t e d con-sistence: the unconditioned goodness, which,
~~g m 1tself both in-sistent reality and ec-sistent ideality, results as
=~~t, overflowing with creativity (causa ftnalis, the fulfilling 11end 11 of all

With regard to this in-ec-con-sistental tricausality of beingness, as
indica~ already by Thomas Aquinas25, it1s possible to explain in the
íoregomg scheme the downwards verted arrows: Related to the ordo fiendi
(the order of development) they demonstrate the all-penetrating effectiveness
1
of the "first1 principie of being (which according to the cognitve order is
reached as the 11last'' one): lt's understandable now that the unlimited
~~~ce of a:ie divine principie of being (the actus essendi as such)
~tes. as the immanent actuality by means of which all temporally and
spa~ limited beings (the timing soul as well as the sensual world) are
constituted. Or, in other words: All temporal and spatial beings 11participaten
(more or less intensively) in the tricausal actuality of the principie of being.
. .

21

Vgl. St Augustine, Epist 18,2: •Accipe hoc quidem grande et breve. &amp;t: natura per locos et
~ra mutabilis, ut corpus. Et est natura per locos millo modo, sed tantum per tempora el:iam
q-. mutabilis, ut anima. Et est natura quae nec per loros nec per tempora mutari potest; hoc Deus
es!".
15

0 . Tlromas Aquinas, De potentia, qu. 7, a. 1, ad 3: "Per unum et idem Deus in ratione diversarum
~ se habet quia per hoc quod est actus primus, est agens, et est exemplar omnium
-•"IRllllil, et est bonitas pura, et per consequens omniumftnis •.

'"""'1

�94

95

In order to overcome the "principal" unconsciousness of relativism
and lústoricism, it seems to be useful here to point out the essential difference
between the absolute and the relative act of being. We can say: Absolute
actuality is the execution of identity as such. I_ts "differen~e". ~ spatialtemporal beings consists in not having any real difference_s ~1thin 1tself. It's
pure self-realization in so far as its constitutive moments (1ts in-, ec- and consistence) are not situated one ''beside" the other or one "after" the o~e~.
divine actuality beyond space and time means ra~er a . to_tia_Pative2'
interpenetration of its constitutive elements: It totally 1r ~ I w~thin 1tself as
basic reality; it totally 'proceeds' out of itself m the pure relationship

!he

of ideal forro, and it totally 'reverts' to itself as "attractive" goodness.
All spatial-temporal beings participate in that toticipative
interpenetration of absolute actuality27• That means, formula~ more exa~tly:
Spatial-temporal beings try to approximate to that a~lute ~terpenetratio~.
They "imitate" it as far as possible; but they are essentially different from 1t
because of an insurmountable 'boundary' consisting in the spatial and
temporal successiveness of their self-realiz.ation.
For example: When I formulate the simple sentence: "Women are
intelligent", so is that, it's bue, a "complete" ~~ce w~ch ~ accodance
with the grammarians comprises at least an (m-sIStent) . subject', an _(ecsistent) 'predicate' and a (con-sistent) 'copula'. The_meanmg o~ the given
sentence consists, in a certain manner, in the mterpenetration of ~
mentioned three elements. But I can not say that it is a toticipattue
interpenetration, since the predicate ("intelligent'') represents only a limited
expression of the subject-content ("women"). Thus l'm forced to formulate
other predicates ("beautiful", "caring" etc.). Finally I become aware of th~ fact
that it is impossible to exhaust the specia1 subject-content by enumerating a
Iot of predicates: I become aware of the "boundary" of the capacity of human
Ianguage. This boundary does not imply a total incapacity for exp~g any
content (When I say: "Women are intelligent'', I do not say nothing at ali;
·
I express, at least, in a limited way what the 'suject'_ is.)_ That_boundary
rather hinders the capacity of a toticipative expression which IS realiz.able

(and realized) in the triunitarian godlike actuality. Thomas Aquinas points to
it, saying: "Deus ... uno verbo omnia dicit''28.

2. Preliminaries far ethno-musicological research
After these considerations we get sorne problems with David
Epstein's conception that music is a mere 'time-art' ("Zeitkunst'')29• It seems to
be necessary here to s~te more precisely the onto-anthroplogical connections.
For within and by ourselves we are, it's bue, the very (timebound) instance
which - by beating a certain rhythm or intonating certain intervals - forms the
eJementary units of musical sbuctures. In this specia1 sense our timing soul is
the active measure of the formed. sound material. But, as explicated above,
soul can't be understood. as an absolute activity: It does not realize the
toticipative process of archetypal harmonic formations; it participates in these
on1y in a limited manner. Thus we can say: In a similar manner, as according
to a strong tradition of classic philosophy time was interpreted as an image of
etemity3°, so timing soul (together with its 'sonorously moved forms') is a
measured measure oran image ofpre-established hannony.

By these deliberations, as principie of integration, the principie of
'Analogia Entis resp. Trinitatis' is introduced now. The "nerve" of this
principie is without doubt the concept of 'similarity', by which it becomes
pc&gt;SQble to establish the peaceful community of different beings by respecting
their specific properties. 'Similarity' signifies here a "middle between absolute
sameness (or identity) and absolute difference (non-identity) of the mode of
being1131 • And since the consitutive "inwardness" of being in itself means, as
already shown, an in-ec-consistential motion, the apostrophized 'similarity',
holistically conceived, is to be interpreted as a respective triadic process. (It's
noteworthy in this context that neo-platonists have a strong predilection for
biadic arrangements. They recognize that "the triad is the smallest and
simplest grouping the members of which are restfully balanced in relation to
one another'132 • Their motto is: "In the whole world shines the triad" [pant__n
11

a. Thomas Aquinas, De natura intellectus, c. 2 [Opuscula philosophica. Ed. R M. Spiazzi,
Taurini-Romae 1954, p. 9'7].

l6The term 'toticipitio', analogously\,uiltlX&gt; 'participatio', is"notusual i n ~ l.atin; italsod~
not become "naturalized' in modem terminology. Nevertheless 1t would be helpful _.,.,
characterizing the ccmstitutive (not: temporal!) prectdence of absulote actuality over all ~
temporal acts. As a rare reference of the term can be cited: Thamas Campanella, Meta~hyso
(Parisiis 16.38), Pars n, l. X, c. Il, a. 2: "Primalitates [se. potentia, sapienta, amor] commurucantur
invicem per toticipationem' .
"Z1 For this see the more detailed elucidations in E. Schadel, Zur onto-triadi.schen Begrün~iq
ganzheitlichen Denkens. In: Schadel (ed.), Ganzhei~ ~ - Festschrift für Amulf Rieber
zum 60. Geburtslag, Franldurt-Berlin-Bem-New York-Pans-Wien 1996, p. 13-48.

a. D. Epstein, Das Etlebnis der .2eit in der Musik. Struktur und ProzeB. In: Die .2eit, Dauer und
Aagenbliclc. (Ve~ff. der C. F. von Siemens Stiftung. Vol. 2), München-Zürich 21990, p. 345-364,
esp.346.
:i,

30

a. Plllto, Timaios 37 d : Plotinus, En. Il, 7, 11.20; [more detaíls in the conunentary of Werner

Btitrwaltes in: P1otin, Über Zeit und Ewigkei.t (Enneade m 7), Frankurt/ M 31981, pp. 252-256
31

a. Heinrich

Beck, Natürliche Theologie. GrundriB philosophischer Gottesleh.re, München-

Salzburg 21988, p. 170: "'Ahnlichkeit' ist ein Mittleres zwischen abolute Gleichhei.t (bzw. Identitiit)
and ab&amp;oluter Verschiedenheit (bzw. Nichtidentitiit) der Seinsweise".
11

Cf. Úlumice /ay ROSlin, The philosophy of Prcx:lus. The final phase of ancient thought, New York

�96

en

k_sm_ l_mpei tri_V]33. And Proclus explains more precisely: ':he triad_ is
found everywhere in each region of being, but always together wtth a specific
property"34•

l

1

We can try now to apply these onto-hermeneutic deliberatio~ ~ the
field of ethno-musicology or, at least, to formulate sorne p r e ~
viewpoints which can help us to find a path through the huge vane_ty of
seemingly incompatible music styles p~ted ~~~ ~e world. For if the
various music styles were investigated, m a poS1_tiv1Stic m~thod, as ~ere
"facts" then, indeed, the resultwould be an irreduoble plurality of descnbed
diffe~t customs to produce clifferent sounds. It couldn't ~ said at ~ in
which the at least, minimal connection consists, that pemuts to explain the
described ~usical styles as musical ones (and notas any kind of noise)._To ~
(pluralistic) inclifferentism, typical of contemporary postmodenusm, IS
opposed the (monistic) idolizing of only one local or historical music style
(the Vienna classic, for instance, the flamenco of Sevilla, certain Indian ragas,
Mexican folklore, certain pattems of African drum rhythms, and so on). In
this case the possible inner richness of the principie of music would be
clismissed. For every singular music style of this spatial-temporal world can't
be anything else than a (more or less) succeeded expressio~ of the preestablished harmony; therefore it can't be hypostased to the dISatvantage of
numerous other possible forms of expression.

resigned pluralism and ideological monism are to be overcome and mediated
in a positive manner. It's the dimension within and through which the
intercultural exchange (according to Yehudi Menu.hin, the 'special task of our
time~ acutally happens; it's the real humane "power to give and to receive, to
teach and to leam1135•

In relation to timing soul the extemally abundant plurality of
different music styles finds an intemal orientation. That means: By operative
(or co-operative) performance of those styles we can identify them as (more
or less} authentical ones, being aware simultaneously of the enormous
multiplicity of expressive forms with regard of their rank, quality, value etc.
The sca1e comprises a rhythmical hand-clapping or foot-stamping as well as
the skilled performance of Beethoven's fifth symphony. As a common
criterion functions hereby that the mere juxtaposition of indifferent sound
eJements is transformed into an articulated and inner-shaped whole, or, said
in other words, that the transition is executed from bare noise to a musical
unit Under ontological aspect this unit means a self-related motion. The
simplest manifestation of such a motion is the duple beat (audible by a slight
stress on the first beat). This duple beat can be, it's true, carried on to groups
of a triple, quadruple, compound triple beat etc. It is, however, not possible to
find. a simpler group than the duple beat, since from a mere oneness (from the
abstract number one) can not be derived any form of self-relation.

In order to overcome this dilemma, caused by merely pluralistic or
monistic conceptions of music, it seems to be n~essary_ to_find an appr~ to
timing soul, the (relatively) inexhaustible movmg p~ple o~ all m~~al
events to be found in the different world cultures. For m the region of timlng
soul the dynamic "inwardness" of various ~usical o~tivations is to be
found. And from here the operative perfomung of muS1c as well _as_ the cooperative listening to it become pos&amp;ble. The lively inwardness of ~ g soul
is, so to speak, the interculturally efficacious instance, by me'.1115 of whi~ the
different examples of different music styles can be directly rec~1ved,
,authentically realiz.ed and - with regard to the conditions of pre-established
harmony - critically evaluated.
Thus it's possible to affirm that timing soul represents the ontical
dimension, accessible to everybody, in which the mentioned extremes of

To sa.y that self-motion is essential to musical unit signifies in general
that every authentic music is to be characteriz.ed as a dynamic tension, - as a
tension in which at least two poles function as presuppositions for the
realization of a balanced coherence between them. That means: The
authenticity of music is rooted in the onticity, so to speak, of a triadically
structured holistic process. For every con-sistent mediation of a given polarity
implies the ec-sistentence of the mediated content; this ec-sistence, however,
can't be conceived at all without the presupposed moment of in-sistence.
The duplicity, interpreted in this way as a tri-unitarian wholeness,
signifies the utmost elemental all-penetrating "actuality" of music, of its
311

O. Ydauli Menuhin, Austausch und Syntfee. In: Peter Gradenwitz, Musilt zwischen Orient und Okzident

En ICallmgelchicht der WechRlbeziehunge Hamburg-Loca.mo-Amstetdam 1971, p. 390 - 392; esp. p. 391:
'BI ilt die ... beeondere Pflicht unaeres Zeitallers .., die groBe Flhigl&lt;eit zu nutun, die wir und alle VOlker und
Kalluren besilzen: die Krút zu geben und zu nehmen, zu lehren und zu Jemen•. - In IJ\ other pusage, in •
1949, p. 98.
33 a . Damaskios, Dubitationes et solutiones, P. I [Ed. C. A. Ruelle, Paris 1889, Repr. Bruxelles 1964.

p. 8'7].
J&amp;

a . Produs, Théologie Platonicienne. L

p.15.

IV. Ed. par HD. Safñey and L G. Westerink. París 1981.

prayer b the eruightoenment of manlánd, Menuhin (after enumerating a lot of triad&amp;) formulates the entreaty:
'Hif mir, in aDen Konfrontationen den 'Trialog' zu eehen im Untenchled zum 'Dialog"' (Y. Menuhin, Mein Gebet
la: Hans Ktlng [ed.1 Ja zum Wellethos. Penpektiven für die Suche nach Orientierung. Mflnchen..Zürich 1995, p.
1112 • tas, áloe p. llM). 11us entreaty nwúfests an integrative fee1ing; but it aeems a little bit •artificial•. For a
pnuae dialogue ful.fils ilself by transforming the posilive elements of the disputecl extreme positions into a
. . . . __Thil wholene8s, however, is nota trialogue. but rather a deeper conceptim of the dÍICU88ed probliem.
~ the extreme positiolw inlo an inlrgrative original prooell8, which • IUCh is triadicaD:y structun!d.

�99

98
simplest manifestations as well as its highly developed ones. Toe statement
that the ultimate musical unit is a duplicity is as "natural" for authentic music,
as it is "natural" for man to stand on two feet and to walk with two feet ('Ibis
comparision claims a special attention, because it indicates the coincidence of
statics and dynamics, indissoluble both in every holistic process and in every
authentic music.)
As shall be seen later on, the 1:2-relation represents (within the
interpretation of the senaric structure) the "paternal" element of the octave.
We, therefore, are tempted to affirm - in accordance to the biblical dictum "In
my Father's house are many mansions "36 - that the duplicity introduced above is
the widest and most comprehensive horizon within which each one of the
widespread music styles can have its own "mansion".

2.1. Various singular examples as challenge to mutual completion

In a similar manner as the duplicity of male und female is the
creative condition for the propagation of mankind, so the 1:2-relation is the
common source of the different music styles and the basicly irreplaceable
precondition of their historical developmenl This development itself is notan
absolute one; it depends upon the texture of worldly contingencies and
human mentalities which often seems to be inextricable37 • Toe difficulty of
diagnosing the patterns of traditional music styles sometimes is still increased
by the variety of materials out of which the singular music instruments are ·
more or less skillfully - made (the drums as "skin-sounders", the "stringsounders" which are plucked, struck or bowed, the "wind-sonders": the flutes,
horns, trumpets etc.). To the material differences corresponds the so-called
"timbre". 'Timbre' (or sound color) is a characteristic quality of sound
determined by the material peculiarity of the used instrument or voice. A
trumpet, e.g., sounds "sharply" because a great number of dissonant
overtones is excited simultaneously with the played melody. A flute, on the
contrary, produces "slender" tones, because these tones are accompanied by
's ome consonant overtones.
An important factor that mus~ be taken into account ethno-

a.

St. John 14,2; a1so Johann Amos Comenius, Via lucis XIV,5: Coelestia {homines] docendi sunt: quia
caelum nobis pabia est Patrisque nostri domus illa, in qua nobis habi.tacula parantur• [Open
omnia. Vol. 14, Pragae W74, p. 3.31).
YJ Sometimes even trivial circwnstana!s are ID be taken inlD account In Asia, for example, tbe
European music prevails over the native and traditional music, beca.use the teachers of Eu~pellll
music come ID the CONervalDrium by car, whereas the teachers of traditional styles use the bicyde
(d. Alain Danielou, Die Musik Asiens zwischen MiBachtung und Wertschatzung, Wilhelmshaven
1973, p. 96).

36

musicologically is without doubt the "mentality" of the music-producing
'sut,;ect' (a clan, a tribe, a nation or an individual composer). In that
mentality' are joined together various constituents (the respective status of
self- and world-cognition, of religious revelations, but also effects of climatic
oonditions, historie situations etc.). &amp;pecially relevant seems to be in this
context the self-understanding of human being in respect to cosmic order.
Whereas, generally spoken, in Europe man finds himself as an individuated
person, opposite to nature, the Asiatic and African people remain embeded in
surrounding cosmic and communitarian structures. That's the reason why in
Asiatic (and African) music does not exist an individual composer as on the
European continent88. And in a certain accordance to this the Korean
"composer" Isang Yun (who lived and worked at Berlin) explains: "Ea.ch of
my pieces must contain the whole of my musical world. That means: Ea.ch
smaIIer sound figure must contain the basic conception of the whole piece•o:w.
A "real polyphony in the European sense" does not exist here40. This feature
corresponds with the Asiatic behavior to time: '"The Asían has a concept of
time, totally different from ours. His relationship to time is much more
¡&gt;l)EV'e. Europeans want to have a grasp of time; they want to limit, influenee
and fonn it People from the Far F.ast in contrast, let time simply to 'work on
them'. This reaffirms their feeling of constant connectedness to the cosmos, a
íeeling which is of vital interest to them''41.

In a11 archaic cultures, as Marius Schneider elaborates, "music is, as a
pure sonorous phenomenon, the primordial form of movement in so far as
the rhythmical sound presents the basic structure of the world'142• Toe West
Afrnn Hu-Yehweh religion, for example, teaches "that the entire existence,
the whole cosmos and a11 life consist of rhythm, vibration, sound, music and

ll

a.id., ibid., p. trl: •Jn der asiatischen Musik gfüt es keine Absichten des Komponisten, weil es

keinen I&lt;om~ gibt".
• CJ. Luise Rinser / Isang Yun, Der Verwundete Draclte. Dialog über l.eben und Werk des
Komponisten, Frankfurt/M. 1'177, p. 100 [l. Y.): "Jedes meiner Stücke muB das Genz.e meiner
lllllSiblischen Welt enthalten. Das hei8t jede kleinere Klangfigur muB die Grundkonz.epion des
ganas Stückes enthalten•.

•a

ibid., p. 101: "Die Musik des Femen Osterd kennt keine reale Mehrstimmigkeit im europiiischen
Sme. Sie ist im Prinzip einstimm.ing".

11

?-

~ Vogt, Neue Musik seit 1945, Stuttart 21982. p. 427: "Der Asiale hat einen ginzlich anderen
~ als wir. Er steht zur 2.eit in eirem viel starker i:-iven VemA!tnis. Europiier mochlen die 2.eit
an Griff haben, abgrenzer\ beeinflussen, formen. Menschen aus Femost lassen dagegen die 2.eit einfach
'111 lich

geichehen'. Dies bestiitigt ihr Gefühl stiindiger Verbundenheit mit dem Kosmos, ein Gefühl,
Wekha fllr sie lebensnotwendig ist".

~Cf: M Sdrneider, Klangsymbolik der fremden Kulturen, Wien 1979, p. 30: •AJs reines Klangphanomen
llt ctie Musik die Urform der Bewegtmg, insoíem der rhythmische K1ang die Grundstruktur der Welt

hildet-.

�101.

100
effective forms of hitherto existing structures"48• That means, however, the
various musical styles, within which the original plenty of pre-established
harmOny is communicated in a differently limited manner, imply by
lhemselves an impulse to mutual completion and appreciation49• A splendid
example for the fertility of such a behaviour can be perceived in Negro
spirituals, in which are combined into a new integral structure both African
rhythmical elements und European tonality pattems.

light"43. This cosmic significance in African music is directlf expressed by
drum-beating. By means of periodical units (which, as mention~ above, at
Ieast, consists of a duplicity) timing soul represents here a creative flow of
motion. By vrrtue of this motion ali entities (nature, man and godhead) are
combined. Nobody is able to evade the embracing forc~ of elementary.~Is.
Singular individuals are not destroyed, but included mto a commurutarian
movemenl

In a wider sense, the holistic interrelatedness of African drumThis immediate participation in African music is practised, too, by
responding antiphonies. And we have to mark in this context that ~ "concer:,
typical of European civilization, is ~ot ':1~ _(or even: no~, ~ b ~ ) m
African percussion rhythms44. A strict distinction between listeners and
"players" (or "singers") is not usual. Musi~ bf, i~lf ~ d~~ mu~ic, andas
such one it is primarily not concemed Wtth vertical objective p1tches and
melodic movements. Its stress líes in the "horizontal" (or successive)
organization of time45. In this specific field African drummers show a
masterly ability and precision46• Their 'talking drums' reveal a highly
developed kind of communication47•

It would be rather foolish, however, to over-stress the rhythmical
element of music by pushing away every form of melodic tonality. As it, on
the contrary, would be silly to over-stress the melodic element of music by
contempting the rhythmical dimension. According to ro:' insight ~f Jean
Gebser ''we have to win the new integral structure w1thout losing the

rhythms (and the stressed communitarian aspect within them) can be
understood as a motive for the correction of subjecto&lt;entric isolation that, for
instance, is expressed in Schoenberg's 'method of composing with twelf tones
which are related only to one another'50• As, on the contrary, the melodic and
poyphonic "valencies'1, developed in European music, especially from the 161h
to the 19th centuries, could stimulate to unfold the "horizontal" drum music
also into the "vertical" dimension of tonality structures. Such mutual
stimulations must not lead into a confusion of styles or even into a "stylebreak"; the aim should rather consist in the intention of the timing soul to
produce an exciting sample of its everlasting efforts to encounter the divine
origin of itself and of worldly things by more and more distinguished
representations of harmonical wholeness.

2.2. Elementary senaric praportions and their world-wide dispersion
Some hints introducing into the cognition of the principie of music

are to be disclosed, without any doubt, in the SO&lt;alled "overtone series". By
this series is concemed a special regularity, described in physical acoustics:
As soon as a certain substance (a stretched string oran air-column) is set into
o Cf. Samutl Dtuy, Rhythmus aJs wnfassendes Gestaltun¡pprinzp im Kosmos. Afrikani~ E r f ~ und Einllchlla
In: "im Ges¡ñcb" 2,2 (1989) 22-24, esp. p. 22: "Seine (meines Gro8vaiers) Hu-Yehweh-Rehg,o_n lelvte ihn,
die g,e.Exlstenz, der ganze Kosmos und alles Leben aus Rhythmus, aus Vibraticn, Klan&amp; Musilc und Licht bestehen

':38

periodic vibration, simultaneously higher tones, more or less perceptible, are
produced. The first of these tones vibrates in the double fequency of the

.. Cf. &amp;j¡ard Pfltz, AfrilC3nische Musilc. In: E. Ptxz / H.W Schmidt (cdd.). musilc inlemational. lnformationen ~ 1111.
Pop, au8emroplische Musilc, KOln 1975, pp. 291-334, esp. p. 292.
"Cf. ibid., p. 295. "Die afrilcanische Penwssionshythmik .. ist i,undsllzlich nichl an melodische Vorpige gebunden 1111
hal i1n votltg eÍF'ltfl l.cil¡jesclze". - In this scnsc repor1s .John F. Carrington: "I ~ often ~ ~ ~ conccp11111
of 'high' and '1ow "'1len making inquines into drum timbre or into other musical questionS w1th Africans mi DIJ

queries have meta lack of comprehenlion' (Talking drwns of Africa. London 1949, p. 24).

.

Cf. op. cil [footn. 441 p. 302: "Bine.erstallJlliche Fertigkeit und ~ z.ei_gen Afrikaner beill
gleichz.eitigen Spielen von ungleich UJllerteilten 2.eiteinheiten' [z.B. beun Spielen von 2 gegen 3
oder 3 gegen 4 Anschligen].
.
"Cf. John F. Carrington, Talking drums of Africa, London 1949.- The above _introduC-:d hypothesi5
of the elemanta.ry duplicity of every authentic music is corroborated here m a certain inanner_ by

t6

Canington's infonnation that African all-wooden drums are hollowed in such a kind that ~ 'higb
anda 'low' lip (symbolizing the male and the female sex) can be difflngh.ished he~ (cf. ibid.'. PP.
21-23). Additional to this see also ibid., p. 77: "Yet another instrument on whlch the sip
lang¡tllge can be played out is the twcrtoned hom" [italics by ES.].

• Cl. JttlPI Gebser, Ursprung UJld Gegenwart. P . 2, München 1988, p. 400: "Wir müssen die neue
inlegrale Struktur gewinnen. ohne der ef:fizienten Formen bisheriger Strukturen verlustig zu

gehm'.
9

This is indefatigably pointed out in a D\Ore general sense by Heinrich Beclc; d. for example in his
e111y: World peace as dynainic unity of cultural contrarieties. The onto-hermeneutic besis for an
andffllanding of the structure of the culture of mankind as a perspective for a "d.ialectic-triadic'
conctption of reality'. In: H. Beclc / Gisela Schmirber (edd.), Creative peace through enco\lJ\ler of
lheworldcultures, Delhi 1966, pp.19-65.
Cl. E. Schadel, Neuz.eitüche europiüsche Rationalitiit und ihr Ausdruck in der Zw~lftontechník.
ht H Beck / l. Quiles (edd.), Bntwicklung zur Menschlicltkeit durch Begegn\lJ\g westlicher und
~ Kultur. Akten des IV. Interkontinentalen Kolloquiums zur phílosophischen In-.iwt1ruopologie, 1. - 6. Sepl 1986 an der Univ. Bamberg, Frankfurt/M-Bem-New York-París

lll

19118, pp. 221-240.

�102
principal tone, the second in the threefold, and so on51 • Because the overtone
series is not limited by itself in the direction of the increasing frequencies, it is
not possible to derive from that series all harmoniously available intervals.
Such a "naturalistic" music theory would necessarily perish in a 'regres.5US in
infinitum'. 'That implies, however: For the development of a commonly valid
system of tonality is indispensably required a diagnosing mind, - a mind that
not out of itself (as it is tried in a rationalistic worldview), but in a
continuously "listening" relation to the overtone series, discloses the specific
qualities of the naturally given quantities (1:2; 2:3; 3:4 etc.)52• This integrative
way of thinking is ubnost demanding. It presupposes a dinstinct-compositive
insight into every singular moment as well as into the holistic structure of the
reality-process as such. This (in the literal sense) meta-physical insight is
attainable for human mind only by an ontologically conclusive analysis of
absolute beingness, to be found in all physical beings as well as in the
mentally effective "inwardness".
As it can be shown by a passage through the history of ideas this
most important "fathoming" of the beingness of being is realized only in a
different and deficient manner. Thus I should like to formulate the thesis: The
enormous number of musical systems and scales, difficult to survey, results
from a widespread lack of genuinely metaphysical diagnosis (by an
insufficient development of this diagnosis or even, as in positivistic and
analytical philosophy, by a "repression" of it).
The mentioned lack can be overcome, as I think, by employing the
holistically conceived in-ec-con-sistence of primordial movement. It can be
shown there that through the senaric ratios (the principal tone and its first
five overtones) is presented, in an astonishing exactitude, the tri-unitarian
"nuclear" reality of music: an in-sistently resting element (1 : 2; "octave"), an ecsistently proceeding one (2 : 3; "first fifth"), and a con-sistently accomplishing
one (4 : 5 : 6; "second fifth" [4 : 6), symmetrically fulfilled by the double
"natural third" [4 : 5 and 5 : 6)). Famous European theoris~ have dealt with
fuese senaric intervals which were commonly applied in occidental musk
51 For better understanding: Because the jirst overtone realizes the ratio 1 : 2. it is signed by lle
ordinal number 2. the second overtone on account of a respective reason by the ordinal number 3,
and so on. Cf. the conesponding schemes in Ludwig Bergmann / Oemens Schaefer, Lehrbuch der
Experimentalphysik. Vol. 1, Berlin-New York 1974, pp. 505, 508 and 511; furthermore Donald E.
Hall, Musical acoustics. An introduction, Belmont (California) 1980.
52 A suggestion to this holistic method is to be found in Thomas Aquinas, Sum. theoL L qu. 78, a. 3,
ad 2: "Figura ... est qualitas circa quanti.tatem' .
53 For example Gioseffo .zarlino [1517-15901 Jean Philippe Rameau [168.3-17641 Giuseppe Tartili
[1692-17701 Moritz Hauptmann [179'2-18681 Peter Singer (1810-1882), Hermann von HelmhollZ
[1821-1894] Hugo Riemann [1848-19191 Paul Hindemith [1895-196.3], Friedrich Neumann [19151989].

103

sn:e the l&amp;h century.

As these theorists did not dispose, however, of a

distiiw:t knowledge of onto-trinitarian wholeness (explicated primarily in neopla~ and medieval phil~sophy), they were not able to give ontologically
sufficient reasons for the mner arrangement of senaric proportions. They
held, so to speak, the "gold" of principal insight in their hands but the
ultimately didn't know with what they dealt
'
Toe result was that the universal significance of the senaric intervals
t be pointed ?ul Likewise couldn1t be shown the way how the
diatorúc and chromatic scales are constituted in direct connection with the
senario. All these harmonic elements were registered as dominant in Western
music, they were estimated only as a more or less arbitrary musical
"convention".
1

~

By ~ ontological argumentation can be demonstrated, however,
that the m~tioned harmonic elements are not a mere convention, but rather
~ ~ o n of commonly approachable primordial movements. 'That
signifies: It's true that the senaric, diatonic and chromatic divisions of tonal
sbuctures are gained and presented in "European" music. But it would be
wron~ ~ affirm tl_tat those elements are only European ones. As it is, namely,
~ posltive ~pac1ty of European thinking to conceive by virtue of an
mtellectual distance the things as they are in themselves, that thinking is aiso
able !'&gt; elucidate the "archetypal" field of interculturally valid harmonical
constituents.
. _By means of the archetypal tonality structure, especially by the
senanc mtervals, it bec:omes possible now, to understand the different music
cultures of the world in a different manner according to the status of their
~eve1opment It can be observed now an over-determination of the employed
intervals as well as an under-determination. (This misbalance must not
produc~ ~e opinion of a total incompatibility of various music styles. In this
~text 1t IS to be conceiv~ asan exp~on of the contingency of timing soul
which, as shown above, 1S only a relative center of muscial forms and not an
absolute instance. Of course, that timing soul is at work, too, in the individual
com~ of Western music. And although it can be understood that the
~ t y structures that appeared in Western music theory are unconditional
wilh regard to their ontical content, nevertheless it is - simultaneously to that
- understandable, too, that every singular music style of Western traditon
must be a c_onditio~ i.e. a more or less exhaustive, a more or less adequate
representa~on of onginal proportions. 'That implies, in other words, that it is
never pos&amp;bl~ to hypos~ ~e predilection of one of the highly cultivated
Western mUS1c styles (the mutative counterpoint of the late Renaissance, the

�104

105
skillful art of the voice leading in the Baroque era, the elaborated
compositions of the so-called Vienna Oassics, or the dramatic-symphonic
music of late Romanticism). We have to affirm much more that every singular
Western music style is - as well as each other music culture out of fürrope - a
specia1 "participant" of the world-wide 11competition11 for presenting - under
spatial-temporal conditions - the best possible expression of pre-established
harmony.

suggested by Vogel. And as it seems, his aim to win a renewed esteem of
conso~es is rather a~ble by a critical examination of the elementary
therr mterrelatedness than by the introduction of the
natural seventh which by itself involves a lot of useless intricacies conceming
a commonly valid concept of harmony.

senanc mtervals and

Empirically searching for the basis of the various music cultures of
the world we can trace out more common elements than expected in the first
encounter with the manifold musical appearences. First of all is to be noticed
the octave (1 : 2), whose duplicity above was characterized as creative tension
and ~~ starting&lt;ondition for further musical developments. It's nót
asto~g, therefore, that the octave is called the "principal interval of all

An example for the under-determination of musical elements mentioned above we can observe in the pentatonic scale which is to be found in
East Asia (especially in Japan and Tibet) as well as in South America,
Scotland or in the region of the Bantus (in Central or Southem Africa). The
structure-building element is here the fifth, which is employed in tuning of
modem volines, which was utilized in the parallel organum of Gregorian
Chants and which probably was already applied in the Sumarian harps of the
3rd millenium b. Chr.54 : The pentatonic scale e - d - e - g- a, for example is to be
explained by the fifth-progression e - g - d' - a' - e" (whereby the last three
tones are reduced to the octave-space in which the progression has started).
We can say, therefore: When a special music cultures refers itself to the fifth, it
participates directly in the nuclear reality of music. But by employing only the
fifth as a structure-building element (as it is done in the consitution of the
pentatonic scale) the respective music culture manifests its specific mode of
participation. It dismisses the morpho-poietic valencies of the natural third.
The mentioned aver-determination can be illustrated by Martin Vogel's
lifelong effort to introduce the "natural" seventh (4: 7 instead of 8: 15). Vogel
suffers from the strong dissonances of contemporary atonal music. His
praiseworthy aim consists in restricting these dissonances for common
welfare. But it remains doubtful, if Vogels method for reaching more
consonances has any ontical meaning. For Vogel does not try to clear up the
basic complex of consonant intervals neglected by atonal composers. He
rather tries to enlarge the tonal space by the mentioned seventh (which as
·such presents a somewhat pleasing sound)55• Methodologically is to be
objected to Vogel's undertaking that it can not stop the fatal 'regressus in
infinitum' which as such requires the reception of other "ec-melic'
proportions, the eleventh, thirteenth, .and so on. It may be commented here,
furthermore, that the seventh step of t:he diatonic scale, the so-&lt;:alled leading
tone, is declared in an ontólogically sufficient manner as the third of the
dominant triad (and Vogel's natural seventh as a lowering of this third by a
semitone). There is not the leastneed of an enlargement of the tonal space as
Cf. Erich Morilz Hornhoste/, Musikalische Tonsysteme. In: li Geiger / K. Scbeed (edd.), Handbuch ds
Physik. Vol. VIII, Berlín 1'127, pp. 425-449, esp. p. 447.
55CT. M Vogel, Schonberg andieFolgen. Partl, Bonn 1984, esp. pp. 42s.; 134-140; 146-148.
54

cultures of the earth"56• In ancient Greece the octave was already
perceived as the consonance as such oras the 'harmony' by all means57.

mUSlC

.
Into the upper octave (2 : 4) proceeds the first fifth (2 : 3) producing
smutltaneously the supplementary fourth (3 : 4). These two intervals can be
found in nearly every music culture: The scales of the Korean music "are
derived from the fifth and the fourth"58 • In ancient Indian music "a frame of
fifths anda frame of fourths are mutually related"59• In accordance with the
~ythical Yin-Yang-symbol in ancient Orinese music even a twelf-tone-scale
IS engendered: The rule is here that a descending fourth must be
compensated by an ascending fifth. Thus emerges as a series for example:

Fe CoGe D 6A e E 6 Be f# oC'•e G•o D '• e A#60.
Arabic music originales "from the three classical consonants of the
Greek: from octave, fifth and fourth' 161 • The ratios of these intervals are
~ressed in the numeral group 1 : 2 : 3 : 4. The Pythagorean school venerated
this group, the so-called 'tetraktys' (
), as the "source and root of eternal
nature"62. And_ i_t can ~ ':11'derstood as a sign of the transcultural (or:
archetypal) validity of basic mtervals that in the Orina of the 61h century b.
"CI. Heirich Husmann, Grundlagen der antiken und orientalen Musikkultur, Berlin 1961, p. 'ZJ.
97

?·

Bonaventura Meyer, APMONIA. Bedeutungsgeschichte des Wortes von Homer bis

Aristoteies, Zürich 1932, esp. p. 34.

"q. Martín Deuchler /

Lee Hye-Ku, Korea. In: AuBereuropiische Musík in Einz.eldarstellungen,
Milnc:hen-I&lt;assei 1980, pp. 'Z77-m, esp. p. 282.

"CI. Htnnann Pfrogner, Lebendige Tonwelt, München-Wien 21981, p. 21.
60
CI. id., ibid., p. 62; see a1so Horst-Peter Hesse, Hannonikales Denken in der altchinesischen

Musik. In: Peter Neubiicker (ed.), Harmonie und Glasperlenspiel. Beitriige 1993 München 1994
~™~

'

1

'

CI· m,nn
u,.; 'chH
usmann, G rundlagen der antiken und orientalen Musikkultur, Berl.in 1961, p. 88.

ca. H. Pfrogner, Lebendige Tonwelt, Miinchen-Wien 21981, p. 240.

'

�1CY7

106
63

Chr. itis already taughtthat"l: 2: 3: 4contains the deepestwisdom"

1

••

•

Problems are arising, however, when the third (or, formulated with
regard to the senario: the second fifth [4 : 6] and its fulfilling by the double
third [4 : 5 and 5 : 6]) is taken into consideration. Arabic music theorist, for
instance, were disturbed by the fact that the 'natural' third exists in the double
form of a major third (4: 5) anda minor third (5 : 6). They tried to find a
'neutral' third by mere mathematical operations. Since, here~, a c~mmo~y
accepted solution couldn't be reached, 19'3~ a pan~arab1c m~sicolo~
I
congress was convoked to Cairo in order to fin~ the ne~tral. third. In this
congress "vehement controversies" arose64, but 1t couldn t gam any results;
finally they had to break up "registering insuperable d~erg~es'165• Andas
it seems, up to our times the problem of the neutral third r e ~ ~lv~.
(Remarkable may be in this context, too, that by number five animabng
tendemess is symbolized: "love, sexual difference, copulation etc."~· One can
wonder here, whether there is a connexion between the avo1dance of
archetypal number five in arabic music theory and. the "dis~bed" malefemale-relation in fundamentalistically govemed Arab1c countries.)

Toe outstanding significance of the natural third for scale-building
can be seen when we observe the ratios of the so-ailled Pythagorean scale:
Toe characteristic of this scale is that affectionate feeling, caused by
natural third, is rejected in favour of the bright irradiating power of the fifth.
Under presupposition of the given 'tetraktys'-intervals (the second 8 : 9, the
fourth 3 : 4, the fifth 2 : 3) and the third 64 : 81 as a double whole-tone ([8 : 9] x
[8 : 9]), the remaining ratios are won now by addition of the fifth. Thus the
sixth 16: 24 (= [8: 9] x [2: 3]) and the seventh 128 : 243 (= [64: 81] x [2: 3])
emerge. Toe last ratio is practically unrealizable ~d points to the ~aradox
that the intention of an exclusively "pure" tuning turns over into an
unintentional impurity and mistunig. Toe presented scale-ratios ~ome
clearer and easier to survey and to realize, as soon as the natural third that
completes the senaric proportions is employed.• According ~ respective
calculations the third 64 : 81 changes now to 4: 5 (= 64: 80), the sixth 16 : 'Zl to
3 : 5, the seventh 124 : 243 to 8 : 15!

Natural third and senaric order show, certainly, a noteworthy age.
They can be traced back to Sumerian-Babylonian culture67 • A distinct
indication is to be found also in the Old Testament, where the "divine"
mst,uction is transmited, according to which Noah's ark should have "the
length of 300 cubits, the breadth of 50 cubits and the height of 30 cubits'168•
These measures, applied to a monchord, mean the length-proportions 1 : [1 :
6) : (1 : 10] or the (reciprocal) frequency-ratio 1 : 6 : 10, ie. an extended major
triad, e.g. e - g' - e".
That the natural third belongs to the archetypally harmonical field is

indicated, too, by its frequent occurence in folk-songs and in the music of so-

called primitive races. A Pygmy wife in equatorial Africa, for example, yodels
in lhe same major triad as a Tyrolean Alpine dairy-maid69.

Greatest difficulties, however, are to be observed in the historical

development which aimes at the installation of the natural third as a regular
element of scale. Under systematic aspect the hindrance consists in the
problem to find out the accomplishing element of musical system. And in an
analogy between the history of ideas and the development of musical
elements one can say (in certain relation to Nicholas of Cusa)70: In a similar
manner as in philosophy an intemal necessity arose to combine the distinct
elements of 'paternal' _re_ and 'filial' l.goV by 'spiritual' pne_ma, so, in a
certain state of music theory, it was necessary to formulate the 'principium
amnexionis': - the con-sistent phase of the third, in which both the in-sistent
octave and the ec-sistent fifth are mutually mediated.

This process of the theoretical completion of the musical nuclear
reality was realized in Europe and required here (as detailedly explained by
the French musicologist Serge Gut) for more than five centuries: From the 9d'
ID the late 12.th century the natural (or: harmonic) third had no value of its
own; it originales only from passing notes. In the second haH of the 13111
century in England the 'gymel' appears which consists of a succession of
thirds. An increasing place is granted to thirds and sixths, also on the
continent, during the 14th century. For the second haH of this century two
examples of final triad (one major, the other minor) are traceable. In the poly

•. a.

\-Whtlm Staudtr, Sumerisch-be.bylonische Musi.k. In: AuBereuropmche Musik in

l!neldanleuungen, München-I&lt;as,el 1980, p. 98-112, esp. 111.

Cf. Fritdrich Glorian, Indische Ragas - Inhalt und Struktur. In: Peter Neubiicker (ed.), Harmoni
und Gaspedenspiel. Beitrilge 1 ~ München 1995, pp. 41-97, esp. p. 49.

63

Arabische Musik. In: AuBereuropiüsche Musik in Ein7.eldarstellungell,
München-I&lt;assel 1980, pp. 131-152. esp. p. 137.
65 Cf. H. Pfrogner, Lebendige Tonwelt, Wien-München 21981, p.140.
66 Cf. RudDlfHllll5l, Die hannonikalen Wuraeln in der Musik, Wien 1969, p. '19.

w Cf. A1ais Oiottin,

•ct.Genesis6, 15.
• Cf. Ywrilff' ~ Noc:hmals: Die Natur der Musik und die Naturvolker. In: Wiora (ed.), Die
Nabar der Musik als Problem der Wis9enschaft, I&lt;assel-Basel 1992, pp. 112-122, esp. p. 112.
" Cf. ~ UlSllnus, De beiyllo 26, 42: 'Omnes phíloeophi ad Spiritum. qui est principium
~ et est tertia persona in divinis secundum nostram períectam theologiam, non
llliprunt, licet de Patre etFilio plerique eleganter dixerunt, maxime Platonici".

�109

100
phony of the 15th century a more frequent use of the third is observable, the
triad or the third, major or minor, are to be found now on prominent
positions. During the 16th and 17th centuries the third gained the status of a
standard consonance and from the beginning of the 18th century onwards the
final major and minor triads are common everywhere71.

3. Polyphony as 'synergistic alliance offreely mcruing shapes'
We have to mark here that this laborious introduction of the natural
third renders possible the real polyphony72. This polyphony can be
characteriz.ed as a "synergistic alliance of freely moving shapes'173• It seems,
therefore, to be obvious to conceive polyphonic pieces as "symbols" for a
succeeding social interchange, - an interchange by which all "dissonances" are
worked through and ultimately solved in the consonance of the final triad. lt's
in my opinion even evident that through the articulated abundance of
polyphonic music a splendid and most adequate possible likeness of the
'perichoretic' interpenetration of intra-trinitarian life and creativity is
perceivable.
lt's typical to polyphony that it combines in a most skillful and
ingenious manner the horizontal flow of melodic motifs74 and the vertical
melting power of harmonic chords. The whole volume of musical
possibilities seems to be actualiz.ed here (or at least actualizable). The plenty
of harmonic experiences bestowed by polyphony as well as the fuD
enjoyment of it can be understood, so to speak, as the "reward" which
European mind receives as "recompense" for its persistent theoretical efforts
to elucidate completely the in-ec-con-sistent totality of tonal structures.

e]abora~ as ~e Euro~ one, does not occur in any other culture of the
word (netther m the Arab1c 1;11usic nor in the Asiatic or African). By Karl
;°pper _E uro~. polyphony ts therefore said, with sorne justification, to be
the uruque, onginal and really marvellous achievement of our occidental
civili7.ation"76, This dictum shouldn't be interpreted in a Euro-centric sense.
For the complete development of tonality-elements, it's true, was obtained in
Europe, but !11e tonali~ is essentially not something European. Jt's much
more exp1:551on of onhcal connections and, therefore, approachable to every
humanbemg.

In a monumental study Wemer Danckert has impressively shown

that traces of tonal elements are to be found all over the world both in high
~tures an~ in primitive ones77._ To ~ only one example: The broken major
~d by which Navaho-Red Indians mtroduce to their 'Song of the daylight'78
exactly the same as that by which Joseph Haydn begins the 'Andante' of his
well-known Symphony 94 ("with the beat of the kettledrum")

IS

Thus we can affirm: Every member of every culture of the word is able
·
poten~ty which, ~ulated in different fields of tonal structures, p~~
the_ontical P~~ppoSition for really polyphonic music. Polyphonic music in
which the distinctly proceeding melodies and the elasticly uniting rules of
~ony are joined together advances hereby as an excellent "model" for
creative peace. For .~ ~ peace both individualization (of a person or of a
peor~) and the socializahon (or solidarity) play an irreplaceable role. And in
a s ~ _a s such a reconciliation is already done in well-arranged polyphonic
mUSJC, so 1t shauld be done in world-poltics.
lo discover within himself and to actual:ize a1so by himself the harm

Polyponic tonality, indeed, represents a highly developed "language'
of the commonly approachable harmonic elements (demonstrable, for
example, by a specific characterstic of intervals75) . A polyphony, similarly

71 Cf. Serge Gut, La tierre harmonique dan, la musique occidentale. Origines et évolution, París 1969 [pp.
195-19'7: an English summary]; furthermore Don M Randel, Emerging triadic tonality in the fifteenlli
century. In: The musical Quartl!rly '57 (19'71) 73-86; William Hutchinsqn / Lean Klwpoff, The significance
the acoustic componentof consonance in Western triads. In: Joumal of musicological research 3 (1979}&gt;
22; lan A. Morlon, Numerical orders in tíiadic harmony. In: Joumal of music theory 4 (1960, nr. 2) l!P-168.

«

72 Cf. M

Vogel, Beitrage zur Musiktheorie des 19. Jahrhunders, Regensburg 1966, p. 9.

Cf. FJrrenfritd Muthesius, Logik der Polyphonie. Beitrage zu einer philosophischen MusiktheorY.
Meisenheim 19'71, p. lZl.

73

An impression of the overwhelming plenty of melodic 'idees" can be gained in Diether de la Mallt.
Melodie. Ein Lese- und Arbeitsbuch, Kassel 1993.

7'

Cf. for ttm Deryk Cooke, The Jangua.ge of music, London-New York-Toronto 1964; Olrt lv',ey, Dr
tiínende Weltidee. Versuch einer Metaphysik der Musik. 111 Part Die metaphysischen Urgesetze ~

15

~ Leipzig 1901; Albert ~

!5·

Bach, l.eipzig 1947 [pp 450-4(,6: Die musikalische Sprache
PP· ~
: Die mus.ikalische Sprache der Kanmten]; Vladimir Karbusicky, GrundriB
111
~ I n : ~tik, Dermstadt 1986; furthermore Werner Wolf Glaser, Intervalle - therapeuti,ch
~

,

_.,... · Heilkimst5 (1950) 170-180.

: a.

K. Popper, -~rlegungen zum Ursprung der poyphonen Musik. In: Popper,
lllglngspunkte. Meme mtellektuelle Entwicldung, Hamburg 1979, pp. 74-80, esp. 75.

71

;;:,: W. Danckert. Tonreich und Symbolwu in Hochkulturen und in der Primitivenwelt,. Bonn
1

"ª·íbid., p. 51.

."""'
\

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>256
"¿Qué encantos son éstos?", se pregunta don Juan al ver a doña
Beatriz, y lo mismo puede preguntarse un lector al acercarse a la obra: los
encantos son los mismos de la comedia: una franqueza desenfadada, un
estilo impecable y protagonistas próximos a la vida real pero lo
suficientemente caricaturizados para que la obra contenga, como sostiene
O'Connor, una semilla de critica social.
No en balde el propio Calderón de la Barca, maestro de Sa1azar y
Torres, manifestó sin ambages la admiración que le causaba su discípulo.
E.M. Wilson, al comentar las Aprobaciones de Calderón, señaló que este
dramaturgo "sin duda estaba influido por su amistad por su amistad hacia
un difunto cuando alabó tan exageradamente la obra, pero sus tributos a la
21
destreza y habilidad técnica de Salazar no carecían de justificación" •

En síntesis, El encanto es la hermosura... ofrece al lector moderno -y
sin duda al espectador del siglo XVII- no sólo una Celestina singular,
franca y refrescante; no sólo una velada crítica llena de humor, sino
también nuevas interrogantes que estudios futuros habrán de atacar, como
la intención profunda del dramaturgo, la ideología novohispana en la obra,
el contraste de los finales conocidos, y, de comprobarse el carácter
"mestizo" de la pieza, qué implicaciones tendría ello sobre lo contenido en

la comedia.

n Citado por T. A. O'Connor, •Language, Irony and Death: the Poetry of Sal.azar y Torres' El

mainto es la hermosura-•, p. 61.

Sección Tercera

CIENCIAS SOCIALES

�259

LA CONEXIÓN DE LOS CONCEPTOS EN LA SCX::IOL&lt;XÍA DE
LA DOMINACIÓN DE MAX WEBER
Lic. Ricardo C. Villareal Arrambide
Catedrático de la Facultad de Filosofía y
Letras, Coordinador del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad
Autonóma de Nuevo León

......"'....•

La Sociología de la dominación, en Weber, parte de las categorías
sociológicas fundamentales por él elaboradas. No es posible circunscribir
su estudio sobre la dominación dentro del solo contexto de conceptos tales
como: Poder, autoridad, legitimidad, razón, carisma y tradición. El análisis
de las estructuras de dominación se encuentra estrechamente vinculado
-fundamentado- a los conceptos de "acción social" y "relación social",
conceptos elementales de su teoría sistemática.

En este trabajo intentaremos destacar cómo es que se lleva a cabo
esta vinculación; cómo estos conceptos elementales constituyen la base de
la pirámide de los tipos de dominación.

Weber, después de definir a la Sociología como "una ciencia que
pretende estudiar, interpretándola, la acción social para de esa manera
expicarla causalmente en su desarrollo y efectos" 1; pasa al concepto de
"acción social" . Esta es una acción en donde el sentido mentado por su
sujeto o sujetos está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta
en su desarrollo.2 En principio, esta definición destaca dos aspectos
importantes: a) el aspecto comprensible de la conducta; en el sentido de su
importancia para la explicación de su desarrollo y efectos. b)El carácter
subjetivo de la acción social; en el sentido de que si la comprensión no es
acepsible desde el punto subjetivo def actor, la acción no tiene importancia
para la sociología. Lo anterior implica la posibilidad de "Verstehen" sobre
diferentes tipos de acciones; aún las no racionales e irracionales. Weber lo
1

Weber Max, "Econonúa y Sociedad", Ed. F. C. E. México, 1969, Vol. I, p. 5
21hid., p. 5

1

- ..

�261
260
pone de manifiesto, posteriormente, en su cuádruple clasificación de la
acción social. La acción social-dice- puede ser.3

1) Racional con arreglo a fines: determinada por las expectativas en el
comportamiento tanto de objetos del mundo exterior como de otros
hombres, y utilizando esas expectativas como "condiciones" o
"medios" para el logro de fines propios racionalmente sopesados o
perseguidos.
2) Racional con arreglo a valores: determinada por la creencia consciente
en el valor -ético, estético, religioso o de cualquier otra forma que se le
interprete- propio y absoluto de una determinada conducta, sin
relación alguna con el resultado, o sea puramente en méritos de ese

............

valor.
3) Tradicional: determinada por una costumbre arraigada.
4) Afectiva: especialmente emotiva, determinada por afectos y estados
sentimentales actuales.

-

c.

.
J

L\f
•J

.; l

~;)

1

Definidos estos tipos de acción social, Weber pasa al concepto de
" relación social": Esta es una conducta plural-de varios-que por el sentido
que encierra, se presenta como reciprocramente " referida", orientándose
por esa reciprocidad.
La relación social consiste pues, plena y
exclusivamente, en la probabilidad de que se actuará socialmente en una
forma indicable, siendo indiferente aquello en que la probabilidad
descansa.4 Este concepto es importante porque en el estudio de las
relaciones sociales está implicada la existencia de elementos de regularidad
en la acción misma, para que pueda haber una probabilidad significativa
de que se den tales tipos de acción de modo que constituyan una relación
definible.5 Así, por ejemplo, este concepto de "relación social" es básico en
el análisis weberiano de las "colectividades sociales": Si una relación social
es la conducta de una pruralidad de actores en cuanto, en su contenido
significativo, la acción de cada uno de ellos tiene en cuenta las de los otros;
entonces es posible hacer definisibles o caracterizables a las "colectividades
sociales" (término usado por Weber, en vez del de" grupo social"). De esta
manera, por ejemplo, un grupo organizado es una relación social en
cuanto que individios específicos ejecutan regularmente la fución de
imponer orden en el grupo. Un grupo organizado cuya orden de gobierno

lbid., p. 20
!bid., p. 21
PArSOns Talcott, "La Estructura de la Acción Social", ed. Guadarrama. Madrid, 1968, P· 79'
5

3
4

se interesa por la validez te .torial
grganizado. Un grupo organizad:
~s un grupo territorialmente
pertenencia al
.
cuyos nuembros están, por virtud d
. ~po, SUJetos al ejercicio legítimo de la a to "d d
e su
grupo autontanamente organizado
~ es un g!!!po lítiu n . a , es un
. Es,e
administrativo mantiene el orden de tr d
po co s1 su cuerpo
la aplicación o la amenaza de la fun
físe _una zona territorial dada, por
n.....d
•
erza 1ca Un grup
lí •
llllUI o s1 su cuerpo administrati
.
·
o po tico es un
----:vo E?Jerce con éxito el
li
legitimo de la fuerza física para hac
lir
monopo o del uso
-dice Weber- en que no hay o deja ::C : r lasus órde_n_es. En el momento
clases de acciones sociales signifi ti
proba~ilidad de que ciertas
sociales) tengan lugar; un Estado
c~ vamlen~ orientadas (relaciones
' por eJemp o, dE?Ja de existir.6

°

Ahora bien, la correspondencia d 1
.
definidos en la clasificación . . .
e os tipos de acción social,
uucia1, con los concept
b ·
dominación es casi evidente: dentro d 1 ºgnifi• os we enanos sobre la
esto es ,,de la posibilidad de im
e s1 . cado general de ,, pode r",
ajena".7 Weber señala d ti poner la propia voluntad sobre la conducta
os pos antagónicos que ti
·
mología: El poder que deriva de
,,
.
en~n interés para la
en un mercado formalmente lib una constelación de intereses" surgida
constituida, encargada de asi~e, del p~der que deriva de autoridad
obediencia. Weber propuso rese e erlectéo ~ mundo y el deber de la
rvar e
nruno " domina ·ó "
aque11as situaciones que exclu
I
c1 n a todas
•constelación de interés"s ( f yeran e . poder derivado de una
es era econónuca) y lo d finiºó
probabilidad de encontrar obed • . d
e
como la
para mandatos específicos.9
iencia entro de un grupo determinado

r

• racional
.
. . Al parecer' los dos ti pos d e acción
d finid
.
manifiestan una congruencia con los ti
e
os más arriba,
La acción racional con arreglo' a fin
pos de poder antes mencionados.
.
es correspondería la e
económico, o sea al " poder", dentro d
"
ª. es1e ra del poder
acción racional c
e una constelación de interés" La
•dominación" yon :eglo a v~ores correspondería al caso particular
la
.i_,__ .
,
s especialmente -me atreve af
uuuW1ac1ón racional lega1.10 Por otr lad
ria a
irmar- a la
o
o, como es de esperarse, la

de

IWebtr Max' " The Theory of social
. and econouúc Or
, o..____
· ti "
, . : : Talcott, O p. Cit, p. 696
garuza on , N. York, 1947, p. 118
' W...L.. R. "Max Weber'', Ed. Amorrortu, B. Aires 1970 p =s
· y Sociedad" Ed F C E '
• .~rMax' "Econonua
. ' •='
Siconsideraramos a la "domin º6 ',, . fu. ·.• México, 1969 Vol. I, P. 170
• fmes d ,
ac1 n en naón de una "acc-6
·a1
,,
, ten namos que aceptar que la acción social
d º . J n soc1 racional con a rreglo
tTa 1c10nal también puede ser racional

\

¡

�262

263

dominación tradicional estaría vinculada a la acción social tradicional, y la
dominación carismática -aunque Weber no es totalmente explícito en es&amp;
a la acción social de tipo afectivo.

clasificación. De cualquier maner
.
_,.Jmente dentro de c al .
a, repito, estos elementos se dan
u qwer orden co
t
'
como racional, carismático o tradi . nal
ncre o, ya sea caracterizado
cio .

&amp;--·~· '

Esta correspondencia se ve más claramente, cuando Weber
introduce una nueva clasificación: Los tipos de " orientación" de la acciónu,

cada tipo de autoridad Nos interescsanmárr b~ características específicas de

Dice: la acción puede estar orientada en términos de:

..............

,. l
¡,¡
1

.!

•t

··--.

a) el uso: por uso se entiende la probabilidad de regularidad de una
conducta en cuanto ésta constituye un ejercicio de hecho. (cuando este
ejercicio efectivo descansa en un arraigo duradero se llama costumbre).
b) El interés: se refiere a la probabilidad de regularidad de una conducta,
en cuanto ésta descansa en el hecho de que los individuos orientan
racionalmente su acción con arreglo a fines por expectativas análogas.
c) El orden legitimo: que implica la orientación de la acción hacia la idea,
por parte de los actores, de la existencia de tal orden como norma, o
sea que es valorado en sí mismo.
Como se ve, la convergencia de estas orientaciones es bastante
clara: por un lado, con el "poder" referido a la esfera económica. Por el
otro, con la dominación tradicional y la dominación racional. A este
respecto es singular el hecho de que en esta clasificación de las
orientaciones de la acción Weber no haga mención de los elementos
afectivos que, desde luego, se vinculan con la dominación carismática.
Asimismo, cabe señalar, que estos tipos de orientación de la acción que en
su forma "pura" pueden ser relacionados con los diferentes tipos de
autoridad, no se dan en forma separada dentro de una situación concreta.
Una relación social concreta incluye normalmente los tres tipos de
orientación. Téngase en cuenta que éstos son tipos Ideales que no existen
propiamente en la realidad, o más bien, son tipos que no se dan en forma
"pura" en una realidad concreta, sino que, generalmente, coexisten
entremezclados. Así, en una relación social particular es posible encontrar
estos tres elementos: Un elemento de orden fáctico, no normativo, el uso.
Un elemento normativo de eficiencia (adaptación eficaz de los medios a los
fines) y, finalmente, un elemento normativo de legitimidad. A éstos habria
que agregar un elemento afectivo, aunque éste no aparece en la

(También adapta medios a fines), lo cual seria incongruente. De ahí la importancia de Iasdot
concepciones de la acción racional.
u Weber Max, O p. cit. p.p. 804-805

No vamos a señalar y de

.b. la

•
·
s ien el intentar
,
airo tio de elementos que puedan la .
'
encontrar algun
.
re c10nar los tres tipos d d
. .
menoonados. A mi juicio el concepto de ,,ord
, . ,, e_ onunac1ón
a,n esta cuestión. Este concepto
ta d en legitimo tiene que ver
"legitimidad": por un lado, la legi~:;
os aspecto~ en relación a la
cualidad de un ,, orde ,,
puede ser considerada como una
n o que, cuando menos I
tr'b .
lcfores. Por el otro, la le 'timidad
' e e~
i mda por los
cualidad de un ,,ord ,, gi
puede ser considerada como una
en o que, cuando menos le
trib .
actores. Por el otro, la leoitimi
' 'da d unplica
.
. lo
u1da por los
o·
ti es a
posible explicar la adhesión efectiv d. h
s mo vos por los cuales es
primer aspecto se refiere a la clase a a ic_ o orden. Como dice Parsons, el
adscrita al orden. El se do se r ~e motivos por los que la legitimidad es
la legitimidad de
gun 12 efiere a los ~odos en que cabe garantizar
,
un orden. Con referencia a este se undo
garantía puede ser: a) puramente íntima b)
g
aspecto, la
es afectiva o racional con arreglo a al y externa. En el primer caso; o
v ores o religiosa 13 E 1
caso, es externa, en el sentido de ciertas e
. .
n e segundo
edemas en términos de "interés" A ,
xpecta~vas de consecuencias
paeden ser considerados como d~sin;~e:~ el_ pnmer caso, los ~otivos
como una expresión de valores
os. el orden es considerado
lll!glllldo caso, los motivos se~~~ quedes valorado en si mismo. En el
fines del actor o actores y los m ~esa ~s. Esto es, en función de los
lograrlos.
'
m os moralmente neutrales"' para

ª

.
adscritaEna relaciónd a la "leoitimid
o·
a d" considerada
como una cualidad

un or en, Weber plantea otra cla ifi .
desaparecen los motivos de "interés"· éstos
. s cación, en la cual
atribución de la legitimidad al d
· De no tienen nada que ver con la
los que actúan socialme te orden. . n~o de este contexto, dice Weber,
.......__, __ n pue en atriburr valide l ' tim
...:1emunado en función de lo siguiente:ª
z eg1 a a un orden

Talcott, Op. a 't . p.p. ~
OI\A
•ªPanons
..,
neber Max, Op. at,
· p. 'Z7
11 lbid

., p.29

onr

�264
265

En méritos de la tradición: validez de 1? que siem~re e:,tió.
a)
.
ia afectiva: validez de lo e,emp ·
.
b} En vrrtud de una cree™:
. na1 con arreglo a valores. Vigencia de
c) En virtud de una creencia racio
.
.
1 absolutamente valioso.
lo que se tiene como a ?dº
'ti
ente en cuya legalidad se cree.
d) En méritos de lo estatuí o posi vam
'

carismático hace de su sucesor, por revelación manifestada en oráculos,

por medio de la búsqueda de la cualidad carismática en una persona
particular, etc. Para nuestros propósitos no es necesario describir todos los
tipos posibles de sucesión. Sin embargo, hay un punto importante a este
respecto: la idea de que el "carisma" puede trasmitirse, mediante un ritual,
de un poseedor a otro, o que puede crearse en una persona nueva. Lo que

sible observar, el concepto de legitimidad, en ~guna
C~mo es po
. s de autoridad. En cuanto a las tres pnmeras
medida, vincula los tres tipo
. insistir· es clara la conexión con los
,
tanteadas no creo necesano
'
gl
categorias P
.
.
d 0 inicialmente: la racional con arre o a
tipos de acción social menci~~ : E uanto a la cuarta categoría, esta
valores, la afectiva Y tradicdio~ ·d ny~ que la legalidad de lo estatuido
ti'tuí'do
Parece ser de tipo residual o enva o,
·
nte un orden ya cons
·
positivamente supone necesaname

implica la disociación del carisma de un individuo particular,
convirtiéndolo en una entidad objetiva y transferible. En particular, puede
convertirse en carsima del cargo o función. 17

!ª

·-c.1 1

'

. 1
1

-!
IJ

..:§ !
---.;

.
.
, sta donde se puede llegar, en relación a los
Ahora bien, ¿Es aqui ha
alid
'tima atribuida al orden por
1
tipos de creencia involucra~os ~n ladv 1 ~fad a un orden determinado,
los actores sociales? ¿La a~buciónd,/ egiiales (racionales, afectivos y
li
lamente motivos
uerenc
. . .
imp ca so
la '6 al mismo? Yo creo que no: existe un pnncip10
tradicionales} en re ci n
· ,, .
" 1s
unificador más general: el concepto de carisma .

. . . d arisma16 Weber señala que
En el capitulo sobre la rutiníZaci6n e1fue
d la' rutina diaria y de
.
.
tá especificamente era e
la autoridad carismática es
ti'd es diametralmente opuesta a la
f
. que en este sen o
.
la
la esfera pro ana, Y
.
te
la autoridad burocrática y a
autoridad racional; particularmen
licaciones de la sucesión son
autoridad tradicional: Por lo ~to,. 6 .
mientras el problema a que se
diferentes para cada tipo d~ do~aci n~ desaparecer el jefe carismático
enfrenta la autoridad carismática, es bl
ara poder ejercer la
d
ir una base esta e P
personal- el e consegu
.
dominación la situación se presenta
dominación, en los ~tros dos ~~de . ambios dentro de una estructura
de un modo contrano: como m
ucir c
rígida e institucionalizada.

i:s .

:t

. . d e1 cans
· ma requiere de. un
tid la institucionalización
En este sen o,
.
autoridad carismática. Existen
proceso de trasmisión o de sucesión ~e .la por designación que el jefe
diferentes tipos posibles de sucesi n.

Op. ci~. P· _8C17 Ca .
,, En Etzioni (ed), "Los Cambios Sociales", Ed. F.
1•Weber Max, "La rut:inización del nsma ,
C. E. México 1968, P· 57

El proceso de rutinización del carisma, no se limita al problema de
la sucesión; sino que, el problema más fundamental es el de la trasmisión
de un "estado mayor" administrativo carismático a un personal
administrativo adaptado a las condiciones de todos los días.
En este contexto, la relación del carisma con el concepto de
•legitimidad" aparece de la forma siguiente:

Si el "carisma" es una cualidad de las personas y las cosas, en
virtud de la cual se ven específicamente separadas de lo cotidiano u
ordinario, entonces el "carisma" no es una cualidad de la "acción",
propiamente hablando. Es una cualidad que puede ser transferible y hasta
objetibable. Así el carisma en el proceso de rutinización puede tomar dos
direcciones: o bien puede tradicionalizarse o bien puede racionalizarse. En
el primer caso se trasmite por herencia y tiende a convertirse en un criterio
de legitimidad de un orden tradicional. En el segundo, el "carisma" puede
ser transferible u obtenible por personas; también el carisma puede ser
transferible a un cargo o a una estructura institucional. En esta última
posibilidad, el carisma resulta inherente al cargo o al sistema objetivo de
reglas, lo que parece indicar el camino que lleva a la organización
burocrática y a la legalidad como criterio de "legitimidad". El punto
eaencial, como dice Parsons, es el de que la búsqueda de la fuente de
•legitimidad" siempre devuelve a un elemento carismático, sea por
SUCesión apostólica, derecho revelado o una voluntad general. 18 El
carisma, pues, está estrechamente vinculado a la "legitimidad". Es
realmente, en el sistema de Weber, la fuente de legitimidad en general.

15 Parsons Talcott,

17

lhid., p. 29

•Panons Talcott, Op. Cit p. 811

\

�266

-e. 1

.
. guno de los tres tipos ideales de dominación,
Para terminar, run
d histó ·
Lo
nea.
que, a
dice Weber, acostumbre a d arse " puro" en la realida
tual en la forma más pura
. . .
d be · ped' la fiiación concep
su JUlClO, no e un
ir
,.
es señalado explícitamente
tru "ón Como ya se v16, Y
posible de su cons e~ · d
. ma al ser absorbido por lo cotidiano,
1
por él,19 la transf~rmaoón i e cans iricas de dominación. Su tipología
explicita la coneXIón_de_las ºnru:.em~a el trabajo histórico concreto, nos
sociológica tiene la sigwente ~en Jél p
aro· ular de una forma de
"bilid d de decir en el caso P c
ofrece la posi
a
11a ha d carismático, de burocrático, de
dominación, lo que en . e
Yte ~ que su esquema de conceptos
tradicional, etc. Weber Jamás pre n 6

SOMERO PANORAMA DE LA SOCIOL&lt;:x;fA ACTUAL.
Dr. José María Infante

fuese exaustivo.
. . '6
de los tres poderes (tradicional, racional y
La distin~1 n
, signifi"cativa, en la medida en que
carismático), ha dicho Aron, sólo sena
"d
algun
' tipo 20 Esto es,
d ser subsunu os en
·
los innumerables poderes pued~n "d d histórica no sea radicalmente
.d
e
que
la
1vers1
a
ed
en la m I a n
.
mi . "cio Weber logra porporcionarnos un
incoherente. En es~ senti~o, ª bar~ c;sa que el sostenía profundamente,
esquema comprens1bl~. Sin em d g ' ahistórico en el que deban quedar
esto no implica que exista un o~ en_supr
integradas las singularidades históncas.

¡
1

267

1

.t

L
Suele ser un lugar común de la expresión científica señalar a la
IOCiologf.a como una ciencia nueva o joven, como un modo de exculpar las
deficiencias o m.aHormaciones que se le adjudican. Como ya lo he señalado
en otras ocasiones, el bautismo no es el parto y aún cuando no es éste el
lagar para discutir el nacimiento de la sociología, me parece obvio que no
es tan joven como parece y que esta supuesta juventud tampoco puede ser
la explicación de los pretendidos males que ostenta. Pero sí podemos
atar, con Anthony Guiddens (1979), que cada autor que ha escrito sobre
IOCiologfa desde principios del siglo XVIIl -porque Guiddens propone a
Vico como el iniciador de la sociología-, ha pretendido y se ha propuesto
amo el iniciador de una nueva ciencia que rompe de manera total y
lbeoluta con el pasado. Las rupturas en ciencia también han sido un tema
de gran parte de la epistemología de las ciencias en este siglo -ya a punto
de concluir- y tampoco puedo hacer aquí un análisis de ello. De manera
que si no podemos volver hasta los orígenes ni tampoco revisar las
dificultades de la construcción epistemológica para presentar el panorama
de-la sociología actual, ¿dónde hacer el corte y cómo presentar los
elementos sobresalientes?.
Convencido de que, en cierta qiedida, la respuesta a la pregunta

llllerior no puede ser más que · convencional y de que toda

. d" Ed F C. B México, 1969, Vol I.p . 173
.
1,weberMax, "Economía y~ • ' W -~ ~ " ffi Político y el Científico", Bd. Alianf.l.
111 Aron Raymond, " Introducoón , Bn
e r
,
Madrid, 1967, p. 54

COIIVencionalidad no es más que un acto de poder que a veces difícilmente
paede autojustificarse, no parece haber muchas opciones. Tratando de no
ll!rarbitrario, me pareció interesante analizar lo publicado por International

\

�269

268

sociology, la revista respaldada oficialmente por la ISA (Intemational
Sociological Association), que aspira a reflejar la investigación y los
intereses de la comunidad internacional de sociólogos y que define como
sus objetivos: 1. Presentar los avances de la sociología; 2. Proporcionar
nuevas orientaciones para la investigación empírica; 3. Identificar los
procesos y desarrollos sociales que tienen importancia comparativa
transnacional; 4. Analizar los diversos aspectos de la estructura y el cambio
social a nivel internacional; 5. Intentar análisis sociológico comparativo; 7.
Demostrar la relevancia política de la sociología aplicada a la solución de
los principales problemas en el mundo. Tomé en cuenta el período que va
desde marzo de 1988 hasta diciembre de 1994, lo que significa 28
volúmenes de 179 artículos que cubren, en diversa medida, los objetivos
señalados.
En una primera presentación superficial, veamos algunas cifras y
estadísticas: en cuanto al país de origen de los trabajos, los Estados Unidos
de América tienen el mayor número, con 21. Le siguen Alemania (20: aqui
debe tenerse en cuenta que el período comienza con dos Alemanias y
concluimos con una), el Reino Unido, China e Israel (9cada uno), Polonia
(8), Holanda (7), Francia y Canadá (6), Australia (5), Brasil, Bélgica, India,
Suiza y Austria (4) y un resto de países con menos. De México hay uno
solo, de Guina Zabludovsky, sobre la utilidad de la teoría weberiana en
América Latina (Zabludovsky, 1989).

A primera vista, parece una representación un tanto desigual, pero
no nos apuremos a sacar conclusiones: ¿cómo sería una distribución
equitativa?, ¿qué criterios deberíamos establecer para pod~r hablar_ de~
representación adecuada o justa de la producción sociológica
internacional?, ¿debería haber igualdad entre todos los paíseS,
independientemente de toda la consideración, o deberíamos tener en
cuenta variables como nivel de desarrollo socioeconómico global.
proporción de sociólogos o escuelas de sociología o cualquier otra
variable?. Evidentemente es un tema complejo y puede presentarse una
discusión que vaya más allá del criterio estricto de publicación;_Y tam~
es mi intención aquí hacer un análisis profundo de esta compleJ8. c u ~
La misma revista publica en número 3 del volumen 5 correspondiente ª
septiembre de 1990 varios cuadros comparativos sobre el número de
trabajos recibidos, aceptados y rechazados en el período de 1985 a 1990 que
puede ser interesante analizar.

La clasificación de los países segu'n el nivel de desarroll h

d'
o umano
en alto, me iano o bajo está tomada del informe publicado por el

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 1994). Debido
a ~ ~tos contrastes que suelen darse en el interior de los países, la
ubicación de uno de ellos en un nivel particular puede suscitar discusiones:
es elM~
caso de ·Colombia,
colocado entre los países de nivel alto _
·
.
por enctma
de c;uCO, me1usive-, mientras que Cuba está situado entre I d
~--ll
d'
os e
_..u
o me ~o, pero preferimos utilizar esta clasificación antes de
~ una propia que estaría sujeta a críticas más contundentes. Si
aplicamos la prueba estadística de chi cuadrada a la tabla nº 1
~
fil
.
,oo
l!llCOil
os
erencias significativas, o sea la proporción entre trabajos
~dos o rechazados no depende de la procedencia, por lo que
~os_ pensar que el consejo de redacción de la revista tendría en
COI1S1derac1ón solamente el valor científico o académico de lo tr b ·
ind
d'
s a a1os,
epen 1entemente de su lugar de procedencia. Si vemos en detalle el
número d~ trabajos ace~tados y rechazados por países, aparecen algunos
datos c~osos: Argentina y Hungría son los que tienen la mayor
proporaón de rechazados (100%) y, recíprocamente China es el que tiene
la mayor proporción de aceptados (100% ). En cuanto a los países de
desarrollo humano bajo, la India representa alrededor del 50% de
aceptados Y rechazados y el hecho de este país clasificado en este grupo
~ el P:oblema Yª. mencionado: un promedio de ingreso per cápita
bap Ycon mas de 800 millones de habitantes, la India tiene una proporción
de su pob~ción de entre el 10% y 12% que goza de niveles relativamente
altos de bienestar y desarrollo -proporción que representa una población
mayor que la de todo México- por ello una evaluación más justa debería
k&gt;mar ~ c~enta la estructura de la producción, la proporción de escuelas
de soaologia ~ntre las universidades y su importancia relativa y otros
datos que pudieran mostrar más adecuadamente el valor e importancia del
~ e r sociológico en el contexto, datos que por supuesto no poseemos.
Si lenemos en cuenta el orden de los países según el número de trabajos
~ta.dos, encontramos el primer lugar a EUA, seguido de Alemania· 3°
Reino Unido; 4º, Francia; 5º, India y Polonia; 7º, Canadá e Israel y ~
ocupando el lugar _16º. Si consideramo_s ahora el orden de los países en
cuanto a los traba1os aceptados, el primer lugar lo ocupa Alemania y
l!D:ontramo~ en se~d~ lugár a EUA, 3º, Reino Unido y Polonia; 5º,
~~' India Y China; 8 , Francia y 9º Israel. El país conflictivo es China:
plicar la prueba rho de Spearman, el coeficiente con China incluida es _
l116 (correlación prácticamente nula, lo que indicaria diferencias claras
entre la presentación de trabajos y su aceptación); mientras que sin China

�270
el coeficiente alcanza .76, lo que muestra una relación razonablemente alta
entre presentación y publicación de trabajos.

-

.......

Otras estadisticas generales interesantes se refieren a las citas y a
los temas tratados. Los autores más citados son, en ese orden, Max Weber,
A. Giddens, J. Habermas, l. Wallerstein y A. Schutz. La sorpresa, en cierta
medida, la constituye la aparición de Jmmanuel Wallerstein, un sociólogo
del llamado "primer mundo" que en su etapa inicial desarrolló
investigación de campo en los últimos vestigios del África colonial y ha
publicado, entre otras, una ambiciosa obra de tres volúmenes con el titulo
global de The Modern World System aparecidos respectivamente en 19'74,
1980 y 1989. Su trabajo ha sido cuestionado por presuponer un sistema
mundial unidireccional y unidimencional, pero sin duda parece ejercer un
gran atractivo entre los jóvenes sociólogos de países africanos, dado que
todos ellos lo citan como punto de partida de referencia en sus trabajos
sobre modernización y cambio social (la disparidad debida a su casi nulo
conocimiento entre nosotros puede ser motivo de interés). Otro elemento a
destacarse es que una tercera parte de los trabajos contienen
autorreferencias, o sea que los autores se citan a sí mismos con bastante
asiduidad; sin duda, no puede formularse un juicio absoluto en este punto,
pero no deja de llamar la atención este autocitarse. Sabemos que en una
época los burócratas que manejaban las asignaciones de presupuesto de
apoyo a la investigación tomaban como un importante elemento de juia&gt;
el número de veces que un autor era citado y quizá esto sea un efea&gt;
residual de ese criterio burocrático. En lo que hace a los temas tratados, el
primer lugar está ocupado por la teoría general (28.5% ), seguido por temas
de teoría política aplicada (19%), temas tendientes a ana1iz.ar y explicar el
"tercermundismo" (14%), teoría económica (12.8%), problemas
epistemológicos o metodológicos (11.2% ), teorías sobre la condición
femenina (7.8%) y teorías sobre procesos religiosos (4.5%). Dado que
muchos artículos tocaban más de un tema, la suma de estos porcentajes es
superior a cien; además, un análisis cualitativo de temas y enfoques
muestra algo más interesante y significativo que valores porcentuales.

271

de la sociología. Como lo señalaba M
congreso Internacional de Sociolo argaret ~ e r (1991) en su mensaje al
de la sociedad significa que lasgía ~e/!iªdnd en 1990, la globalización
primarias de la sociologta' Es ·d socie ª es ya no serán las unidades
• ev1 ente que Arche
ba
el equivalente de nación-estado, cate orla u r F:'nsa. que sociedad es
lffllllda; creo que cuando habláf

q e ~~oló~camente debe ser
.d d
amos de sociedades" teníam
auy-..
uru a es más o menos
lias
.
os
iderdependencia y autonomía, lo que
c~n cierto grado de
111 fronteras nacionales, pero que la idea deomc1drr_ en ~gunos casos con
tinto la independencia como la a to mía
_globalización, al cuestionar
IIÍIIIIO de la sociedad 'Un N u no M ' obliga a reconstruir el concepto
~:--.
uevo
undo' y 'Un Mundo' se ha
--waan, para Archer y
.
cen
.
a su vez convierte en el ob·
IIICIOJogfa. La formulación ha s1·do .ti d
Jeto de esta nueva
en ca a por lo qu · lifiº
qae pareciera ser implícitam te
. .
e _simp ca y por lo
diversidad (Smart, B 1994) Es en_d se objetivo: la integración de la
·
·
evi ente que la
· l ,
la paralela o derivada de la mode . .
socio ogta del desarrollo y
6
llrea de producción científica en
n, dq': ocupan gran parte de la
0
qae relaboradas completamente ante la ~~ e n ser repensadas si no es
noc1 n de un solo y único mundo.

--'""-tas

poda;:~ . .

=ci,

Creo que lo que el fenómeno de la l baliza .
Df'O!Sidad de dejar a un lado los ó od g o
crón nos impone es la
'-.
c m os esquemas d
.ed
uwderas ligados a los límites
e SOCI ad y sus
anidad de las sociedades aho~::r:~de ~ territorialidad para pensar la
k, que nos obliga a definir'· tambºé
i:m,mos estrictamente sociolóuicos·
I n urudad
d·
·
o·
'
perspectiva. Pero si esto
.
y xvers1dad en una nueva
planeado algun;s años : . : ~ i - z : ~ n y Gi~dens (1979) ya lo había
tiempo y espacio deben se

d
nociones de cambio social,
.
r repensa as en la teo ·
.
amcepción de la agencia tamb·é
. .
na SOCIO1ógica. La
t...
I n entra en cnsIS· ·có
d
.. agentes construyen su sociedad d
. l mo y e qué manera
agencia las acciones de otras socieÍad; qué modo ~ctúan sobre esta
pensamiento romántico asociado al il
.. y sus pr~p1os agentes?. Un
de la acción social de los m·di ºd
unurusmo ha creido en la capacidad
.
vi uos para produc· la tr f
.
propias sociedades con sentido autón
d . ; . ans ormación de sus
m los criterios de territorialidad la .d qm; . e i ~ntidad; mantengamos o
ler relaborada. Pero si las n~io~e:ª

11.

El tema más analizado y discutido se refiere a la constitución de la
sociedad y lo social, tanto en sus definiciones teóricas como en SUS
dificultades epistemológicas. El fenómeno de la globaliz.ación ha obligado
a reconsiderar las definiciones sustanciales y por lo tanto, la materia miSl11I

d: i::;::a:

social ~bién debe
pro_blemáticas, no menos sucede con la de ser h i a y social . han sido
IOdedad; la idea de un ser human
.
umano Y la de suieto de esa
0
desde una cierta
.
~versal, que sigue teniendo vigencia
perspectiva, deviene en compl1&gt;m
-,- realida d conceptual

�Z/2

.
ºd d de la experiencia humana y del
cuand o tomamos en cuenta la diversi a
lenguaje que la capta y representa.
.
.
la sociedad es compleja, la de la sociologfa
Pero si la diverstdad de
d
tran la diversidad de puntos
tr baJOºs presenta os mues
1
no lo es menos: os a
.
la sociología presenta aún, a pesar
de partida teóricos y metod~lólgi~o~ qudeo haber aspirado a una unidad de
ento 'socio ogia pu
.
de que en su mom
la dº
ºdad de fondo En ese sentido, la
día ultar
iversi
·
.
forma que preten
oc
ºd a falsos 'universalismos' adquiere
1
ue
ella
consi
er
O
critica de Archera q
, d la modernización que presenta a
importancia y si~cado; una
meta única y uniforme falsea la
las diferentes sociedades en po d
f tasías escatológicas como las de
historia y falsea la realidad y pro . uce an ,
ral de la sociedad y la
(1992) Pero si la teona gene
Francis Fukuyama
.
d
. is de conversión, no menos ocurre
sociología presenta hoy una agu a cns
en los campos particulares.

:o:W:

---

.
ha algunos temas sobresalientes. En
Mencioné más arnba ~ue Yal . te
político son los primeros
.
· 1 s dedicados s 15 ma
d
orden de rmpor~cia, : difi ultad de establecer categorías absolutas e
(reitero la aclaración de
cmá . ) Los de esta área se refieren, por
.
anto a las te ticas .
al
pertenencia en cu
variedad de problemas con relación
uso_ y
supuesto, a una gran
.
ºedades, a sea a través de la acción
distribución del poder en difere_ntesd soo la mulr- a través de políticas
. al
hista -sometí.en o a
,- ,
.
patriare o mac
.
.
s con intereses ideológicos com0
especificas como las de_ nugración º. ~:tas. La pregunta central que
los movimientos ractStas o nacio_ ué cambian las revoluciones o los
podríamos extraer de tod~ ell~ es ¿q uál es la contribución del agente
procesos sociales revoluc1~nar~os
~s revoluciones de este siglo en el
humano a ellos?. La experiencia
. na son puntos de partida para
.
·éti
la mexica mundo -en espec~ ~v1 ca y teoría que, incluyendo revoluciones como
poder encontrar el rmc10 ,~e una . ,, ueda llevamos a una teoría g ~
la de la agricultura o la industria p
Co dos consecuencias lógicas
que nos permita resolver bola p~eóguennte SC:iólogos e historiadores en _la
. bl la estrecha cola raci n
,, "material
inevita e~:
.
"de "material de segunda mano , º. .
construcción teónca y el uso
d . ,, en el trabajo de investigaoón. A
. ,, d ,, fuentes secun anas
.
en la
secundano o e
.
tad Las teorías revolucionarias,
esto me referiré en último ap~ : · ºdeas de 1) voluntarismo dt;, los
medida en que aparecen asumir s t tec. .entos y 3) la posibilidad de
agentes; 2) contingencia de los acon 1Dll

lll.

c.,

\

•1 1 1

... !
\

J

~

~§ ~

Je

273
alternativas múltiples para el futuro se opone n las teorías desarrollistas o
evolucionistas que, por el contrario, se sostendrán a partir de ciertas
suposiciones contrarias: 1) cierto fatalismo, que asumiría la inevitabilidad
de los cambios sociales, 2) un progresivismo adscrito a la unilinearidad o
direccionalidad de los cambios y 3) un finalismo de lo perfecto, alimentado
por alguna forma de utopismo (Sztompka, p. 1990). Probablemente,
ninguna de las dos posturas represente la realidad de manera adecuada,
pero ello no es más que una indicación de uno de los caminos posibles:
debemos trabajar en tratar de producir una teoría de los cambios
IOCiopolíticos más satisfactoria y por lo tanto más sistematizada y
comprensiva.
La aparición en los últimos tiempos de movimientos de afirmación
de diversas formas de prejuicio ideológico, como los nacionalismos,
fundamentalismos o racismos parecen haber tomado por sorpresa a las
mentes "bienpensantes" que oscilan entre la condena en todos los términos
posibles a estos grupos hasta la no fundamentada reiteración de la
esperanza de un " no volverán ", como si la racionalidad que algunos
aefan habíamos alcanzado fuese universal o como si la sola expresión de
los deseos pudiese cambiar o frenar la realidad. Sin embargo, podemos
ooincidir en dos aspectos: la incapacidad de la teoría sociológica para dar
una interpretación de estos fenómenos y la consecuente inoperancia
práctica para detenerlos o transformarlos. El hecho adicional de que un
personaje como Radovan I&lt;aradzik (el líder serbio-bosnio nacionalista)
Oltente formalmente el título de psiquiatra no parece más que agregar
confusión. Tráteselos de la forma que se quiera, el esfuerzo del análisis e
interpretación de estos movimientos es impostergable; no sólo por la idea
lllhelante de erradicarlos sino por la no menos necesaria de evitar su
l!pUación en todas y cualquier sociedad.
Asimismo, los acontecimientos de 1989 en el mundo dos
enfrentaron a una nueva realidad, caracterizada por la motivación de
grandes sectores sociales contra las diferentes formas autoritarias del
l!llado moderno con consecuencias diferenciadas, desde el aumento de la
represión en China hasta la transforma~ión poUtica de Sudáfrica, pasando
por la indulgencia nacionalistá en Chechenia o en otras regiones del otrora
centralizado y rígido bloque soviético. Para algunos autores, como Edward
Tiryakian (1991), estas manifestaciones son la "tercera ola" de una serie de
llllnifestaciones que hacen a la "crisis de legitimación" del estado moderno
YI planteada por Habermas en 1973 (cfr. Habermas, J. 1975) y que podría

\

_\

�274

275

1 tado moderno es cada vez más incapaz o
resumirse diciendo que e es
.
la lealtad de los gobernados
ineficiente para asegurar el_ com¡ro~:iad. Para algunos autores, el
hacia las estructuras normativas e
óouc·o el desarrollo social y el
. 0 el desarrollo econ
,
.
lítie
desarrollo po_
,
.
diferentes exigencias y diferentes lógicas; la
desarrollo sociocultural t i ~ la
y la sociología del futuro deben
cuestión es teórica y empfrica a
vez
buscar una respuesta para ello.

- .......

de interpretación del fenómeno
Unido a lo anterior, un esfuerzola gunda preocupación en orden
d'
" parece ser se
llamado "tercermun lSII\O
d
'ed d está cuestionada, es obvio que
de importancia. Si la categoría 'b~ ~if~ias entre cada una de ellas
la correspondiente a las post ~
. entre sociedades?. ¿Es sólo un
también lo estará. ¿Qué hace laf diftoerenoas
o una combinación particuJar de
•
son otros ac re
aspecto econÓnuco,
• tas son capaces de sostener
. , 1 escolimosas más econonus
. --:-'ellos?. Ni aun os
te onómicos como tasas de mvcu,w11
que todo se debe a factores puram~ :esarrollo es la eliminación de la
1
o tasas de inte~és. Ideas
leo" pierden valor cuando se las
pobreza, la desigualdad y e .
p
tecimientos internacionales. De
examina bajo la lu_pa de los ~~~~~: misma de las categorias de
manera que, partiendo de
d fini'do y analizado nuevamente; se
todo debe ser e
.
Ó ·
desarrollo econ mico,
.
ha
6 •ente la producoón, pero
trata por supuesto, de meJOrar y
cerredis~tri~b ción del ingreso en la
'.
alizar l efectos de la
u
también de an
. os
'almentt -aunque éste parece ser un tema
econonúa y en la sociedad y' especr
ó .o
..
las
metas
del
desarrollo
econ
nuc .
tabú-, d e redifinir

coi°':~

.
tro desafio teórico y práctico: de
El crecimiento demográfico esd o
en que se incrementa la
.
te 92 millones e seres
,,___,1
los aproximadamen
% de ellos nacen en países wwuauOI
población mundial ca~a. año, el 93 Hasta ahora, mucho de la politica de
tercermundistas (Urqwd1, ~- 1~5). través de los lentes de la econouúa y
población en el mundo ~ sid:~:~~ defectuosas, ha sido ineficaz para
ello, además de conducir a
l últimos tiempos, en todos los
almente ocurre En os
binada
entender lo que re . .
haba' do debido a la presencia com .
..,.,.,_ la tasa de nacmuentos
Jél ed
'ó r.emeruna· una reducci6D
i-----,
r
· r ucaci n ,,
,
. .
de cuatro factores: ~ mayo Y ~ la expansión de medidas sam~ Y
de las tasas de mortalidad a partir .e
ó . os -trabaJO' y disposiaonel
•ó d los medios econ nuc
de
de higiene, la expans1 n e
del debate público sobre los modos
para el consumo- Y un
sociológica de la dinámica demog,6&amp;:a
vida (Sen, A. 1994). ~na
die. nes para comprender elfenómeno de
deberá estar en me)Ores con 10

ªu:°:

aanera global y contextuada, atendiendo a los factores culturales,
paioosodales, políticos y económicos que llevan a un agente social con
(ll'lderfsticas especiales -la mujer- a tomar la decisión de buscar el
embarazo, evitarlo o interrumpirlo, según sea el caso.
Pero si la economía se transforma, las formas de trabajo también lo
lacen. Los procesos productivos actuales se caracterizan, en general, por
1111 mayor incorporación de tecnologías avanzadas, con efectos sobre la
eocación, los movimientos de población, la composición cualitativa de la
fama de trabajo y las actitudes psicosociales; Lu Juianhua (1991) muestra
cómo las relaciones entre trabajadores y directivos en las empresas chinas
· l!lllán enmarcadas en un ambiente organizacional particular que conduce a
• nula participación de los trabajadores en la toma de decisiones en las
empresas y cómo las altas expectativas de los dir~tivos son incapaces de
motivar a los trabajadores a participar de manera más activa y
amprometida. Pero debemos tener en cuenta que no sólo en China
aparecen cambios asociados a las formas de trabajo o fuerzas productivas,
lino que en todas las sociedades hoy asistimos a una radical y
lffl&gt;lucionaria transformación cuyos efectos abarcarán, sin duda, un
tiempo prolongado.
Siguen en importancia cuantitativa los estudios de género. Y con

lis especiales excepciones, se mantienen una pauta que ya he denunciado
en otras coacciones: los estudios sobre la mujer están hechos casi siempre
por mujeres, como si la ubicación de la mujer en el sistema social fuera un
18111\ID exclusivamente femenino. Un elemento a destacar es la creciente
interpretación teórica -resultando de la correspondiente complejidad de la
construcción de una teoría cada vez más abarcadora- que se manifiesta en
lll pasaje de trabajos que rescatan descripciones de denuncia de las
qasticias a los que tratan de explicar la dinámica de las condiciones de
ecislencia de la mujer en las diferentes sociedades. Gay Young, Lucía Fort
yMona Danner (1994) desarrollan el concepto de "desigualdad de género"
para distinguirlo del más usual en los estudios o análisis comparativos de
"llatus de la mujer". Ellas definen la desigualdad de género como la
"divergencia de partida en la representativa de la mujer y el hombre en las
dimensiones clave de la vida social". El hecho de hayan encontrado que las
diferencias de edad en el matrimonio sean mayores en las clases bajas y en
los países de menores ingresos muestra que Ja desigualdad de género es,
en muchos casos, un problema de poder que recae en el ser humano a
quien la cultura define como más débil y que debemos intentar buscar es

�277

'Z76
por qué la mayoría de las culturas definen a las mujeres como más débiles;
que quede claro que este problema, así planteado como problema de
representaciones o de conocimiento social no intenta justificar ninguna
forma de explotación de la mujer ni ampara de todas las injusticias 0
sometimientos de ninguna mujer en ninguna parte del globo. El trabajo de
las autoras citadas es un intento de apoyar nuevas formas de análisis para
el desarrollo de políticas más adecuadas para lograr la transformación de
las estructuras sociales en apoyo de una igualdad real de mujeres y
hombres en la vida social y, por ello, una contribución a este tema
inacabado (¿alguna vez acabable?) de las desigualdades humanas.

precedidas de manera diferente. Esta epistemología del sentido común, al
~uir principios como 'si dos teorías se refieren a un fenómeno, sean T y
r, diferentes una de la otra, entonces sólo una puede ser verdadera', o
'una teoría verdadera de un fenómeno deberá representarlo tal como es' o
'todo tiene una causa (¿única?)' que pueden ser considerados como de
validez universal en la vida cotidiana, crea confusiones y genera falsas
creencias cuando se aplica en otros contextos, en especial los que atañen a
la validez científica. Debemos, por tanto, revisar nuestras ideas de cómo se
produc~ nuestro conocimiento de las ciencias humanas y cómo
construrmos las categorías de análisis y llegamos a conclusiones sobre él.
Otro aspecto que me parece interesante resaltar es que la gran

El último de grandes temas en cuanto a importancia se refiere a la
teoría de las organizaciones. Supongo que como una de las tantas
consecuencias nefastas del neoliberalismo, en los últimos tiempos tanto los
estudios empíricos como las teorías sobre las organizaciones habían
insistido en la versión de un hombre racional actuando en organizaciones
racionales y confundiendo otra vez el deseo con la realidad. Creo que por
suerte todavía contamos con sociólogos que no se dejan entusiasmar por
los mitos y pueden trabajar en la búsqueda de explicaciones
verdaderamente sociológicas del comportamiento humano. En esa línea,
un interesante estudio de Yiannis Gabriel (1991) nos muestra como los
cuentos en el interior de las organizaciones, sean cómicos, trágicos o
épicos, son construcciones simbólicas que no se expresan más que
cumplimientos de deseo y que deben ser analizados como mitos que
expresan los sentimientos de los miembros hacia su organización y
explican en parte por qué la mayoría de los ejecutivos de la actualidad
prefieren enfrentarse a los dragones antes que matar a los mitos.

Es muy difícil poder establecer conclusiones con pretensiones de
validez universal, pero pretendo sólo remarcar algunos de los aspectos
analizados en lo anterior:

Otros trabajos se refieren a tiempo libre, a las crecientes formas de
criminalidad y violencia, a la aparición de las mafias en sociedades que
aparentemente no las sufrían -como la ex URS5-, lo cual puede ser motivo
de extensos comentarios y análisis que quedarán para otra ocasión.

l. La teoría sociológica sustancial debe ser una fuente permanente de
reflexión y análisis, tanto en lo concerniente a la idea misma de sociedad a
la forma de representarla y simbolizarla en sus aspectos estructurales y
dinámicos.

IV.

2. En consecución de lo anterior, se · hace cada vez más necesario un

Otra área temática infaltable se refiere a la epistemología de lo
social y la sociedad, así como a las estrategias metodológicas para su
estudio. Raymond Boudon (1988) dice que el sentido común está presente
en muchas discusiones científicas, al menos en el campo de las ciencias
humanas y que cuando descubrimos esta presencia -generalmente oculta-,
las discusiones, proposiciones o teorías de las ciencias del hombre son

may~ría de los trabajos no provienen de estudios de campo, sino que
traba.Jélll con lo que podríamos llamar 'datos secundarios' o 'datos de
segunda mano' o sea con informes de investigación de campo, estadísticas
elaboradas por otros con similares o diferentes intereses, documentos de
diversa procedencia, reinterpretados a la luz de los objetivos nuevos que se
proponen. No tengo ninguna objeción a esto -Kepler es el más instructivo
ejemplo de este análisis en la historia de la ciencia-, sino que creo advertir
que los planes de estudio actuales en las carreras de sociología no entrenan
a nuestros alumnos para ello.

v.

estrechamiento de los lazos entre sociología e historia: una sociología que
no busque su justificación de los datos históricos puede ser tan vacía o
estéril como una historia sin teorías de interpretación o explicación que
trasciendan la anécdota y la enmarquen en un contexto de significado.

\

�278

3. Hay temáticas específicas que requieren de trabajo teó~co constante, ya
sea en sus aspectos generales como en elementos p~cular~, co~o la
sociología política, la sociología del desarrollo económico, la soc10logta del
género y la sociología de las organizaciones.
4. Hay que revisar los aspectos metodológicos de la f?rmac~ón de los
futuros sociólogos, en especial en lo que hace al tra~JO de 1?te~retar
datos para explicar procesos sociales globales o que trascienden s1tuacrones
muy específicas.

279
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�280

281

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YO~~G

CUERPO, PERCEPCION CORPORAL Y PODER PATRIARCAL

RT M. DANNER 1994 Moving from 'the status oJWomen,

~-~ 1~~quazYty': Conseptualisation, Social Indicators andan

Dra. Veronika Sieglin
Profra. Investigadora de la
Fac. de Filosofía. Dra. en
Sociología en Marburgo,
Alemania.

E:pi~cal Aplication, Interational Sociology, vol.9, nº 1, 55-85
ZABLUDOSKY, G. 1989 The reception and _utility of max Weber's concept of
.
. l'tsm tn
. Latí'n America' Internatíonal Soaology, vol. 4,
...... patnmoma
Núm.1, 51-66

1

Introducción
Desde hace tiempo estoy trabajando sobre desarrollo rural y
cultura. Mi atención se centra particularmente en el conjunto de saberes y
prácticas femeninas en tomo al binomio salud-enfermedad en áreas rurales
(Sieglin 1996). Me propuse explorar cómo enfrentan mujeres campesinas
las enfermedades propias y de sus familiares, qué importancia juega aún la
medicina herbolaria y que influencia ha ejercido la modernización en la
práctica curativa campesina. En el centro de todos estos saberes y prácticas
se encuentra el cuerpo. Al cuerpo enfermo se le suministran todo tipo de
remedios para sanearlo, para mitigar sus dolencias, para fortalecerlo
(Wissebom 1996).
El cuerpo constituye el objeto de la acción curativa y preventiva.
Como objeto, el cuerpo nos parece un hecho. Podemos determinar la
estructura de sus tejidos, cuantificar la composición de sus líquidos o
medir el grado de su funcionamiento. Para establecer si se trata de un
cuerpo sano o enfermo, la ciencia médica ha desarrollado una gran
cantidad de parámetros. Nadie dudaría, a estas alturas, de identificar al
cuerpo como parte de la naturaleza y afirmar su independencia de la
cultura (Lindemann 1992). Visto desde esta perspectiva, no me pareció,
inicialmente, problemático sÚponer que las mujeres campesinas y yo
compartiésemos un mismo cuerpo humano y que, por analogía,
experimentaríamos nuestros cuerpos de manera similar.

-

�283

282

Empero, las primeras dudas surgieron al comparar los cuidados
que se recetaron las mujeres jóvenes y de mayor edad durante el
puerperio (Sieglin 1996). Mientras que las ancianas habían retomada
rápidamente sus actividades normales dentro de su unidad doméstica, las
jóvenes reclamaron para si un reposo de aproximadamente cuarenta días.
Las mujeres grandes argumentaron haberse sentido lo suficientemente
fuerte y bien para reiniciar, a los pocos días de haber dado a luz, sus tareas
domésticas cotidianas. En cambio, las jóvenes justificaron su alargado
reposo arguyendo cansancio y debilidad. Ambos grupos reclamaban
autenticidad, es decir, no me pretendieron mentir o engañar.
Considerando que las campesinas grandes no habían sido físicamente más
fuertes que las jóvenes y que las jóvenes no son más débiles que sus
madres y abuelas, ¿cómo se explican entonces las diferencias? Concluí que
ambos grupos de mujeres percibieron su cuerpo de manera distinta y que
detrás de estas diferencias se hallan imágenes del cuerpo divergentes. De
ahí sospeché que la percepción del cuerpo es consecuencia del imagen del
cuerpo predominante en una cultura y en una época histórica precisa.

:

i1

1,

n

•t

~,

~~
~.:, &amp;

···~

He introducido aquí un concepto central de mi exposición, a decir,
el verbo 'percibir'. Según Merleau-Ponty (Gron 1994:475), la percepción es
parte de las facultades humanas para orientarse en un mundo lleno de
olores, colores, sonidos y formas. A través de la percepción nos abrimos el
mundo y lo convertimos en mundo de la vida. La percepción del mundo es
mediado por el cuerpo, el cual constituye el sujeto de la percepción (479).
El cuerpo puede convertirse, al mismo tiempo en objeto de la percepción.
Aquí el binomio sujeto-objeto se fusiona (el cuerpo como fenómeno, el
cuerpo para si mismo).
Por otra parte, la biología y la medicina han convertido al cuerpo
en objeto (el cuerpo en sí) de la percepción al igual que cualquier otro
objeto en el mundo (una silla, una mesa, etcétera) observándolo,
midiéndolo y calificándolo (perspectiva objetivizante) y creando una serie
de afirmaciones sobre su funcionamiento y sus relaciones con otros objetos
en el mundo.
En síntesis, al tematizar la percepción del cuerpo nos referimos,
primero, a la descripción del cuerpo como objeto por parte de la ciencia
médica (visión objetivizante). Posteriormente, analizaremos las
manifestaciones de mujeres en tomo a su cuerpo (visión desde' adentro').

l. La historicidad del cuerpo
El concepto de cuerpo es
té .
.
. te
un muno de origen reciente En la

i-,..,,,. alemana

-"rJeXIS n aún dos expr ·
·
'Klkper'. Traducido al in lé
esiones para referirse a él: 'Leib' y

el o· .
.
g s corresponden a los vocablos 'loaf y 'body'
Según
iccionano de Larousse (1993)
.
correspondencia entre 'loaf y 'body' M. , aparen~mente no hay una
español como 'cuerpo' 'loaf
· . i~~tras que body' es traducido al
,
parece significar 'pan' 0 'b
d
, .
embargo, una frase idiomática revela que 'loaf tu
arr~ e pan . Sm
significado: 'use your loaf es trad 'd
vo anteriormente otro
,....n......: __ .J
uc1 o como 'pensar inteli te
,
n:uc,uOuar, 'pensar con la cabeza' La alab
gen mente,
·
·
P
ra alemana d 'Le'b' 'l
en mglés
designaron pues el conJunto
.
i y oaf
.
de cuerpo e alma
posteriormente, ambos elementos
y
. Sólo
moderno.
se separaron en el pensamiento
La palabra 'cuerpo' (Korper bod )
. .
durante el siglo pasado aralel
'
Y se mstitucionaliza apenas
(Akashe-Bohme 1995· 7) ~
o al auge del saber médico y biológico
de afirm .
. ·, concepto de cuerpo da por supuesto una serie
aciones comunmente no
robl
.
.
~~iamos entre el cuerpo como 1~
d:. ~nmeramente,
mmaterial radicado en el cuerpo b' 16 . Al
Y
psique como lo
•
10 gico.
pensar al
.
1
como entidades radicalmente distintas resulta 16 .
cuerpo y a psique
enferma de manera distinta
,
gico tratar a una psique
psicosomática ha criticado
~erpo ~nfermo: Aunque la medicina
siguen manteniendo la visión po~:.sta cotorma, muchos científicos

=

ma~rr;:f

úi

manera cómo hablamos d 1
además,La
una relación ·
.
e cuerpo Y de la psique revela,
buen sentido común ¡r~qwc~, entre ambos elementos. Consideramos de
, El
ec~ que. tenemos un cuerpo', en vez de ,somos un
cuerpo
.
cuerpo
constituye
pues una tenencia.
. E1 dueño es nuestro 'yo'
tal
que parece controla al cuerpo La idea del , ,
surgió paralelo a la formación. del m·d. 'd yobcomo amo del cuerpo
individuo ue to
.
ivi uo urgués, es decir, del
por lo
tamb~é podsesión y control de la naturaleza y de la sociedad y
,
i n e su cuerpo · El cuerp
.
: o se convierte
así en cosa. ' '

tanJ

concepción
· como cosa ha· evolucionado, durante las
últimas La
décad
al
ddeld cu efP?

requie d
as ~ª. o e equipararlo, hoy en día, a una maquina la que
repara:~óne ~~::rmento (dieta, ejercicio, un estilo de vida saludable) y
funcionamiento del c:: alu!:, ~lamente . a la restitución del buen
rpo- qwna (medicamentos, operaciones) sino

-

�285

284
incluso a la eliminación de las partes irreparables y su sustitución por
partes refraccionarias (trasplante de órganos).
El mismo sentido común que nos orienta a pensar el cuerpo como
posesión y como máquina, da por supuesto que normalmente los cuerpos
humanos son sexuados: es decir, existen un cuerpo masculino y un cuerpo
femenino. Lógicamente, ser hombre o ser mujer radica en una materialidad
anatómica y fisiológica (Duden 133), representación comparativamente
reciente.
Para comprender mejor la historicidad del cuerpo es útil
preguntarse ¿cómo culturas pasadas han pensado el cuerpo?
2. El cuerpo sexuado como construcción histórica
Si bien muchos autores afirman la aparente universalidad de la
distinción 'hombre-mujer', el contenido especifico de dicho binomio difiere
según épocas históricas y culturas. En occidente, hasta el siglo XVIIl
prevaleció la idea de un sólo cuerpo humano: el masculino. El cuerpo
femenino se diferenció del ideal masculino sólo por su estado menos
perfecto, menos desarrollado y menos completo pero, en principio, la
anatomía femenina y la masculina eran muy similares. Así, se identificó,
por ejemplo, a la clítoris como un pene imperfecto. No solamente los
hombres también las mujeres producirían una especie de esperma, además
de que los líquidos corporales (sangre, orina, esperma, leche) podlan
convertirse el uno en el otro (Maihofer 1995:29).
Por consecuencia, la diferencia entre varones y hembras no fue
ubicada, en primer instancia, en sus cuerpos sino en su 'forma de ser': los
hombres eran fríos, secos, fuertes, activos y formadores , mientras que las
mujeres se caracterizaron por ser calientes, húmedas, débiles, pasivas Y
formables (Anderson/Zinser 1992:446; Maihofer 1995:30). Cambios en
actitudes (pasivo-activo, fuerte-débil, etc.) provocaban, a veces, gran
confusión por lo que se juzgó pertinente normar el comportamiento de
ambos géneros y el tipo de ropa que debían de usar (Maihofer 1995:30).
El modelo unigenérico (Lagueur 1992) se remplazó apenas durante
el siglo XIX por la idea de dos géneros con anatomía y fisiología
radicalmente distintas (Waldeck 1995:94). El modelo bigenérico nadó a
partir de los avances espectaculares que anotó la ciencia médica durante

aquella época. En y a través de los discursos mé .
.
se transformaron en signos de lo contr . Sdic~s, la vagma Y el pene

u;~;:~~:!

femenino y masculino universales (Maih:;·199

los cuerpos
eck 1995:94).
la anatomía humana. Bastaría de ahíUJ~r se dga a un lugar determinado en
.
d 1
'
en a elante una mir d
tr
piernas e os recien nacidos para dete .
'
a a en e las
hombre o ser mujer se convirtió en una . ~ su género. Por tanto, ser
1Ulpos1c1ón de la 'naturaleza'.

Desde entonces, ser hombre O ser m .

li

·

'

En síntesis: Desde el siglo
d la . .
producir una serie de estereoti
pasa o,
ciencia médica empezó a
relaciones de género como parte~: ~ue :,renden los géneros y las
semejanza con el hombre se convierte na ~ e2:8'. Desde entonces, ,, toda
coincidencia, que precisamente e
eln _mqwetante anomalía". No es
n aque instante históri
..
co reVIv1era el
corsé, se afinara el talle y se resaltar
pechos de la mujer (Duby/Perrot 199a;,
de la ropa, el trasero y los

tt;~~

Si bien no se niega la existenc. d
,
(descripción) de este cuerpo es siem ia e un cuerp~ real', la percepción
1992). Los genitales no fueron :~~~~onstrucc1ó; cultural (Laqueur
~o_s culturales como símbolos de lo ~;n:n _to '; loOcs ~empos y
convirtieron en aspectos fund
tal
ano. n
c1dente, se
amen es apenas desde el s · 1
d
I.aq
. ueur_ concluye así que los médicos del . 1O XIX
. ig ~ pasa a.
diferencia biológica sino ue la .
sig
no investigaron la
cuerpo no es algo dado poqr natu~alventar?n. Desde esta perspectiva, el
palab
d
eza sino un fenómeno histó .
E
ras e Maihofer: el cuerpo es el efecto histórico d
n~o. n
formas de hablar, el resultado de
d. .
.
e determinadas
institucionalizadas (Maihofer 1995:~~; letones epistemológicas y políticas

3. ~ construcción del cuerpo y la construcción de la sociedad
El avance de la medicina se 1asma
ayudó a describir mPior el fun . p .
en un nuevo vocabulario que
""--,
c1onamiento del cuerpo y que
ºtió
Plan 1 nuevas
cuestiones de investí·gac1"ón. Lógicamente
.
lennin
,
lapermi
o ogia no estaba independi te d : 1
.
,
nueva
desarrolló la . .
en
e contexto sociocultural en q
ciencia,
entorno
qite
enfrentó
al
.
al
.
.
ue se
cambios.
, igu que la ciencia, grandes

=

�286

287

L
dales, la sociedad .decimonónica
.
.
Rec . liberada de las trabas 1eu
1en
. ó tasas de creonuento jamás
giró alrededor de la produc~ión que registr
de vivir un progreso y
experimentad~s Y que nutrió !:"5 ~ l o s nuevos conceptos para
bienestar continuo. No sorpren ~ asimismo para caracterizar a la
describir al cuerpo humano se
sociedad.

. to burgués se halló la producción cuyos
En el centro del pe~en el trabajo) debían ser renovados
dos elementos (el
asl de la reproducción del capital, de la
incansablemente. Se
ba"
analogía de la reproducción de
reproducción de la fuerza de tra JO y, en
'
la especie humana.

::i~tal

l
· ó un espacio especifico: la
A cada tipo de reproducción se~ : ~ n del capital; la fuerza de
fábrica se convirtió en el área de ~ rep eneración de la especie en el útero
trabajo se reprodujo en el hogar y reg
de la mujer.

. ·
fi •entiz.ar la (re)producción estimuló la
El afán de meprar y .e. c1,
d uno en su área, la buena

rtos que vigilarían, ca a
la
formación de expe
.
mistas se encargarían de
de la empresa. Ingenieros y econo
'
ena ..,_.il,n
marcha
(d ta.das 'por naturaleza de una bu
yv•.....,.·
fábrica, las amas _de casa o
bre todo de amor) se ocuparian, en
de paciencia, cariño, .te:;.: re
espo~ e hijos; y el ginecólogo se
cuerpo y alma, del bien
ti'
relacionadas con la "salud
,
de todas las cues ones
encargana
reproductiva".

:us

édicos revelan una perspectiva
nuevos conceptos m
al y al cuerpo femenim
1 . d al cuerpo en gener '
completamente revo uc1ona a
d
funciones y dimensiones de una
en particular el que poco ª. poco a :e durante el siglo XVIII, el embaram
maquina reproductora. Mientras q ,
encia de etapas difusas
. entada aún como una secu
tard
fue pensada y expe~ .ento constante del vientre, un siglo ~ d ~
marcadas por un crecmu
mecánico de la producción e
se habla transformado en un proceso
(Duden 1991:38).
Los

uiI'id

el 'horno oeconomicus' del
Algunos historiadores concluyen que
fun •onamiento se
O
.
biológico cuyo
.
siglo XIX adqwere un cuerpo
mía de la sociedad (Duden 1991,
al
de
la
econo
Y
,
_
~
comprende en analogta
flejo de las estructuras y re-..v•42s). Sin embargo, el cuerpo no es re

ll&gt;Cioeronómicas nuevas. Detrás de las descripciones elaboradas en tomo a
la IOCiedad y el cuerpo se escondió más bien una nueva forma de ordenar
y lislematiz.ar la realidad. Se intentó separar lo "real" de lo "mítico" para
lograr el control completo del entorno social y natural (Van der Loo/Van
Reijen 1992:65 ss). La economía, la sociedad y el cuerpo conformaron
aolamente algunos de los campos que, a través de un nuevo lenguaje,
adquirieron conturas y formas muy similares.
De lo expuesto podemos concluir que la descripción del cuerpo no

debe a la 'naturaleza' en vista que la naturaleza no es más que un
concepto linguísticamente articulado que expresa una visión determinada
de la naturaleza. Vemos a la naturaleza siempre a través de nuestro ojo
ca1tural (Duden 1991) por lo que las descripciones del cuerpo son
te

antrucciones socioculturales. Nuestro horizonte cultural nos guia al
interpretar lo que observamos. Por tanto, las descripciones (percepciones)

del cuerpo son siempre contingentes, es decir, expresan los supuestos no
problematizados de un espacio cultural y de una época histórica precisa y
an:reta (Lindemann 1992).
Para poder entender mejor las afirmaciones anteriores, es útil
idroducir aquí el concepto de discurso. Detrás de las interpretaciones que
elaboramos en tomo a procesos y fenómenos sociales y naturales, se
encuentran una serie de categorías a las que tenemos acceso a través del
lenguaje. El conjunto de dichos conceptos se sintetiza en un epistema el
caa1 nos permite estructurar el mundo de una manera determinada
(Hauck 1995:9 y 12). El conocimiento elaborado a partir de dicho sistema
categorial es el discurso.

t La construcción del cuerpo a través del discurso
¿Cuando una afirmación se convierte en discurso? ¿Cuando no lo
es? Según Foucault, el discurso es un "acto de habla serio". Para adquirir
leriedad, una afum.ación tiene que ser pronunciado por un sujeto
1111ori7.ado. Sólo entonces adqu.íere verácidad. Los discursos están ligados
aconocimientos específicos elaborados de manera sistemática a través de
las diversas disciplinas. En relación al cuerpo, el sujeto autorizado para
hablar de él es el médico formado dentro de la disciplina médica. Desde el
siglo XIX, el médico y la ciencia médica producen y controlan los discursos
IOOClemos en relación al cuerpo (Krasmann 1995:241 y 246).

�288
Una característica de los discursos es que no solamente describen
un objeto sino que lo producen describiénd~lo. A co~uencia, el cu~
'real' (el objeto del discurso) no es independiente del dISCurso. Lo anterior
se desprende claramente al comparar el concepto de cuerpo como lo
presenta la medicina china a través de la acupuntura con el ~once~ro que
predomina en Occidente. Durante mucho tiempo'. la ~~ncepción china fue
calificada, a pesar de sus éxitos prácticos, como acientífica.

..................

Los discursos determinan, por ende, cómo pensamos y percibimos
nuestro cuerpo y nuestra realidad. Los discursos ~roducen la ~~ad
(Krasmann 1995:247), es decir, las palabras n~ son ~c~~te descnptivas
sino simultáneamente, productivas. No refle,an lo real sino lo producen.
Lo ,;eal' no existe por tanto fuera del discurso. Las afirmaciones anterio~
no se circunscriben solamente a la 'realidad social' sino engloban también
a la realidad natural ya que los objetos naturales forman ~ar~ de ~uestro
orden cultural. La naturaleza no habla, no se autosignifica sino es
significado por medio del lenguaje. En analogía, el cuerpo no ~ significa
sino es significado por la ciencia médica (Lorey 1993: 5; Lindemann
1993:30).

I

c.

•De qué manera se distingue el discurso moderno del cuerpo de
los disc~rsos tradicionales? La principal diferencia radica en la forma ~
que se organiza el conocimiento y que es expresada a trav~s de la práctica
discursiva (Krasman 1995:246). Hasta el siglo XVII. a~r~xtma~~ente, el
conocimiento se elaboró a partir de la categoria de similitud._ Similitud era
interpretada: (a) como analogía; (b) como contiguidad espacial; o ~c) como
simpatía (Hauck 1995:12). La identificación de pene y clíto~ como
elementos similares y no radicalmente distintos es consecuencia de la
presencia de dicho epistema.

Durante el siglo XVII se observó una verdad~ra revol~ció:
epistemológica que introdujo nuevos elementos al _pensamiento con cuy
ayuda se estructuraria y sistematizaria la realidad. En ade~te, el
conocimiento giraria en tomo a la relación causa-efecto y funciones. A
partir de esta base epistemológica, los conocimientos generados en romo
al cuerpo poco o nada tendrian en común con la percepción tradicional del
La mirada médica calificaria, desde entonces, a los cuerpos
cuerpo•
te d · tintos y la
femenino y masculino como anatómico y fisiológicamen
IS •
ue
mujer se convertiría, poco a poco, en a~uella parte de la humanidad q
garantizaria la reproducción de la especie.

289
. Hasta aquí me he centrado en la sociogénesis del cuerpo moderno,

es deor'. en los mom~ntos culturales y discursivos que han moldeado
nuestra_unag~~ del ~ue1!'° y que han situado las diferencias genéricas en la
anaronua Y ~10logia. Sin embargo, como mencioné al principio, al hablar
de la percepción del cuerpo nos referimos no solamente a cómo vemos el
cuerpo s~o tambi~n a cómo lo sentimos o sufrimos. Describir y sentir no
son funciones radicalmente distintos. Intentaré demostrar a través de un
vistazo ~ pasado que la forma de cómo sentimos nuestro cuerpo depende
de los discursos en tomo al cuerpo, es decir, no solamente la descripción
del cuerpo es un resultado de prácticas discursivas históricamente crecidos
dentro de un espacio cultural preciso. Lo mismo se puede observar en
relación a cómo sentimos nuestro cuerpo.

5. Vivir el cuerpo: la discursividad de la percepción corporal desde adentro
Tal vez podríamos pensar que los fenómenos al interior del

cuerpo, por se~ ~arte d~ lo que hoy consideramos procesos biológicos,
fuesen acontecmuentos independientes de nuestra cultura: que dolor es
dolor, Y punto. Sin embargo, rápidamente nos vamos a dar cuenta que al

querer contar a otra persona lo que sentimos en nuestro interior
recurrimos al lenguaje como puente entre nuestras sensaciones silencio~
e invisibles y el otro quien no siente lo que nosotros sentimos. Para
ela~rar nuestra explicación echamos mano a imágenes que el otro
entienda. Podemos describirle nuestro dolor como punzante, como si nos
~~arfan un . cuchillo, o como nos picarian con una aguja. Siempre
u~os imágenes: analogías, comparaciones para expresar
metafóncamente lo indecible. La selección de las imágenes está
culturalment~ determinado. Regresando a la sensación subjetiva del dolor,
Duden enfatiza (1991:107): "El dolor ... no empuja necesariamente hacia
una palabra específica, no desemboca en una expresión determinada
den~ de 1;1mchas ~xpresiones posibles( ...) En cuanto no existe un paisaje
~if!catono y clasificante de los procesos corporales al interior, el dolor
mvtsible, escondido .. objetivamente in~able, tiene que ser expresado a
través ~e una relación con un tercero". La percepción corporal se
caracten.za, pues, por su históricidad y su contingencia lo que explica,
?egresando a nuestras mujeres campesinas, las diferencias observadas
entre mujeres jóvenes y mayores de edad en relación a su cuerpo.

�290

- -1. . . . . . . . .

291

Merleau-Ponty llamó la atención a que no percibimos el mundo y a
nuestro cuerpo como parte de él, de manera pasiva. _No ~egistramos una
percepción tras otra de los objetos. Estamos, más bien, inmersos en un
fluido de experiencias que se remiten las unas a _las ~tras y que se
clarifican así (Gran 1994:480). Por tanto, cada percepción tien~ lugar dentro
de un contexto espacial y histórico concreto y cada percepc1~n presu~ne
un pasado equivalente a conocimientos. Cada nueva percepción a c ~
de esta manera, conocimientos básicos adquiridos. Por co~u~cia'. una
percepción es siempre contingente y no se explica a partir de si nusmo.
Percibimos solo sabiendo. La autocepción remite, por tanto, ª. un con~
social que aporta los instrumentos para in~rpretar la percepción, es dear,
la autocepción se liga siempre a un du;curso fª dado _que pone a
disposición del individuo los elementos. necesarios para interpretar Y
atribuir sentido y orientación a sus percepciones.
¿Cómo vivieron y sufrieron las mujeres en otras épocas_ s~ cuerpo?
El único puente para llegar a ellas es el lenguaje. En una rev1S1ón de los
expedientes médicos y apuntes personales de un ?aleno alemán q~e
consultaba en una pequeña ciudad en la parte onental ~e Alemarua
durante el siglo xvm y quien trataba principalmente a muier~, Duden
(1991:101) delimitó algunas componentes recurrentes en las queJa5 de las
enfermas: (a) Las mujeres indicaron siempre el lugar. en el cuerpo do~e
(b) sospecharon la presencia de un proceso patológico que (c) apareció
comúnmente en otro lugar del cuerpo .
El cuerpo resultó, tanto para las pacientes como par~ el ~édico
quien aún no dispuso tecnologías modernas para ver al mteno~ del
cuerpo un lugar de procesos escondidos. Solamente a través d~ ci~
istas 'ue dio el cuerpo se podía interpretar lo que P~~ en ~u m:tenor.
seiales se leían, comúnmente, en la piel. La piel delimitó el mte:°~r d!
exterior del cuerpo. Fue conceptualizada como una superfioe
intercambio permanente entre lo de adentro lo de afuera.

ias

El interior del cuerpo fue pensado como espacio de metamorfosis
donde los líquidos se transformarían, continuamente,_ el ~o en el
cambiarían su materialidad, su forma, su color, su cons1Stencia, su lugar
salida, y, sin embargo, seguían siendo los mismos (Duden 1991: 1;5"t!~L
la menstruación a veces abandonaba el cuerpo
Así' por PiPmplo
-,'
.
de la saliva. La leche se convirtió, en onna.

º~;

El cuerpo fue imaginado como movimiento, como espacio de

ftujos. La enfermedad se presentó cuando los flujos estancaron por lo que
la curación dependía, en gran medida, de la capacidad del médico a vencer
las obstrucciones abriendo arterias, extrayendo sangre, causando
artificialmente pequeñas heridas o impidiendo, en otras ocasiones, que se

cierren (evacuaciones terapéuticas).
El discurso en tomo al cuerpo orientó la percepción subjetiva del

cuerpo. Duden relata (1993:30) que las mujeres se percibieron de manera
ánestética (como movimiento). Manifestaron de sentirse 'estimuladas',
'lentas', 'duras', 'congestionadas', etcétera. Sabían de los procesos en su
interior a través del tacto dándose cuenta que algo crecía, presionaba,
endurecía, se suavizaba, empujaba, apretaba o picaba. Sus afirmaciones
enfatizaban lo sinestético (de sentidos comunes): hablaron de sabores y
olores, amargura, pudrición, calor y frío que se fundaron, sobre todo, en
su estómago, en su higado y su útero. Además, todas las percepciones
tenían una orientación: se dirigieron hacia arriba o hacia abajo, a la
ir.quierda o a la derecha, hacia delante o hacia atrás, hacia afuera o hacia
adentro, o bien, se encontraban por encima o por debajo o lejos o cerca de
un punto determinado.

Las mujeres del siglo xvm vivieron su cuerpo como una
'materialidad orientada' (Duden 1993). Su percepción fue guiada por los
l!nsores culturalmente dadas en aquella época.
Empero, desde entonces las técnicas médicas han sido
remplazados por completo. El interior del cuerpo dejó de ser un lugar
escondido y se abrió a los ojos de médicos y pacientes a través de la
radiografía ecografía, laparoscopía etcétera. La priorización del sentido
óptico desplazó, también entre los pacientes, la percepción cinestética. Los
~res de la autocepción moderna cambiaron pues radicalmente lo que
tiene, por consecuencia, que, por ejemplo, muchas mujeres embarazadas
tienen poca sensibilidad para detectar movimientos fetales tempranos.
En síntesis: los discursos no guí.ht solamente la forma como vemos

(y lo que no vemos) y como cáracterizamos nuestros cuerpos sino también
como los experimentamos. Por lo anterior, nuestro cuerpo no puede ser un
puente entre nuestras percepciones y las de mujeres en el pasado, como
tampoco entre las percepciones de mujeres que viven en culturas
diferentes aunque pertenezcan a la misma sociedad.

\

�293

292

6. Cuerpo, percepción corporal y poder patriarcal
Ahora bien, ¿que tiene que ver la percepción del cuerpo con el
patriarcado? La respuesta se deriva del papel de la ciencia en la
construcción de nuestro imagen moderno del cuerpo. De la exposición
anterior resulta, que la percepción del cuerpo en sus dos vertientes (ver y
experimentar) depende eminentemente de los discursos que elabora una
cultura en tomo a los fenómenos sociales y naturales de su entorno. Se
anotó que la ciencia ocupa un papel primordial en cuanto al discurso
moderno del cuerpo por lo que la pregunta inicial se modifica: ¿Qué tiene
que ver la ciencia médica con el patriarcado?
Nuevamente, los textos de Foucault orientan la búsqueda de una
respuesta hacia las características del discurso científico. El acto de habla
científico se distingue del cotidiano por su independencia de una situación
local concreto y del contexto cotidiano. Los actos de habla científicos
adquieren su autonomía al pasar por una serie de pruebas
institucionalizadas (como por ejemplo, reglas de argumentación dialéctica,
confirmación empírico, etcétera) (Dreyfus/Rabinow 1987: 71). Para ser
admitidos cómo científicos deben de obedecer las reglas de una "policía
discursiva" (Foucaultcit. En Dreyfus/Rabinow 71). Por consecuencia, alno
acatar los procedimientos de validación científico un enunciado no es
acreditado como verídico. De ahí se explica la incompatibilidad del
concepto científico del cuerpo con otras imágenes del cuerpo así como el
persistente intento de marginar discursos no-científicos en tomo a cuerpo y
salud.
El discurso científico plantea pues siempre la cuestión del poder. m
poder no se plasma solamente en la institucionalización de determina~os
principios de validación (un poder escondido) sino también en su relación
con el objetivo de la actividad científica. Según Bacon (cit. En Fox Keller
1989: 293), la ciencia pretende someter a la naturaleza y convertirla en
esclava de la humanidad por lo que haría falta desarrollar medios lo
suficientemente poderosos para conquistar y subordinarla. Bettelheim al
igual que Marcuse caracterizaron esta visión de la ciencia como un
'proyecto fálico', o, en palabras de Fox Keller, como "pro~ección d~ una
consciencia específicamente masculina" (292). El autoritarismo p a ~
contenido en el concepto de ciencia, convertiría al cuerpo femeruno en
símbolo de la naturaleza a conquistar y controlar y declararía la
inexistencia de cualquier conocimiento en tomo al cuerpo (y especialmente

en tomo al cuerpo femenino) obtenido por vías no-científi
lO
equivale a la invalidación de los saberes femeninas constru .dcas
qlue
·

·
d
1 os por as
mu1eres
urante siglos y a la margina·ción de pro1es10nes
L
•
li
{emeninas gadas al cuerpo Oordanova 1995:362).

wsmas·

. ¿Cómo se p~odujo históricamente la invalidación del saber médico
femenino por el discurso científico? ¿Qué medios se adoptaron
erradicar a los s15
· temas tra dic1onales
·
para
de conocimiento y para desprestigiar
asus representantes? La historiografía ha aportado una rica
d d
'6
la
.
gama e atos
en relaa n a s cuestiones anteriores lo que se resumirán en las s1gwentes
· ·
páginas.
.
Diversos estudios históricos han atestiguado la diversidad de
imá~enes del cuerpo y de prácticas curativas coexistiendo durante la Edad
Media. Dentro de _este contexto destacan, sobre todo la teoría humoral
desarrollado ~r ~1pócrates (la enfermedad es pensada como consecuencia
de ~ desequ~~no entre los cuatro humores: la sangre, la flema, la bilis
amarilla Y la
negra) Y la teoría del alma (Aristoteles) (la enfermedad
~o desequilibno entre el alma vegetativo, el alma animal y el alma
racional) (~oe ~9~: 201). Otras concepciones interpretaban la enfermedad
~~ castigo d1vmo o como consecuencia de la hechizería (Coe 1984:202-

?~.

A la pl~alidad de imágenes del cuerpo correspondió una amplia
~ de ~ro:eS1onales que se dedicaron a curar el cuerpo y el alma.
Médicos, crru1anos, boticarios y magos, curanderos, parteras, herboristas y
barberos, todos se encontraron al servicio de la curación.

El tratamiento de enfermedades era parte de las tareas cotidianas

de las mujeres. No sorprende que algunas de ellas se profesionalizaron y se
ganaro~ la vi~a como curanderas y parteras. El área médica contó, durante
el Med1~0, aun con muchas mujeres. Algunas se habían formado incluso
en las pnmeras facultades de medicina de las universidades de Bologna

Salemo y Nápoles (Anderson/Zinser 1,992:442).

'

~ cuanto a que ningún concepto de ·cuerpo logró convertirse en
hegemóruco, todas las profesiones curativas tuvieron su razón de existir
(Duden 1991:39). La marginación y desaparición de muchas de ellas se
debe, en buena parte, a la homogenización del imagen del cuerpo

�294

295

ia:

. . . nalizada r la aún incipiente ciencia. Al final de
promovida e U\Stitucio
te· el médico de formación cientifica.
este largo proceso quedará so
en .

- .........

f · nes médicas tradicionales parece
La erradicación de las pro esto . Se , Coe (1984: 222), para
d
aguda competencia. gun
haber sido efecto e ~
incrementar los ingresos, los egresados de las
aumentar el estatus social e .
. .
to fundaron asociaciones
edicina uruversdarías pron
. .
facultades de m
tanto la educación universitaria como el
profesionales que regularon
. res no fueron admitidas en los
. . . profesional. Por lo común, mu,e
. --:...1_..
e,eraoo
habían graduadas en una uruv.,...,.,...
gremios. A pesar de que algunas se 1 ·glo XIII y XV se entablaron los
/Zinser 1992·· 42)' entre e erS1de licencias. Tres siglos más tarde,
(Anderson
primeros juicios ~ontra ellas por c¡n~ te depurada de mujeres. El único
la profesión médico qut\co:p e brese:ún no tuvieron acceso constituyó
ámbito profesional don e os om arturientas. No obstante, también esta
la atención de las embarazadas Y ~ masculino ya que desde el siglo XV
1
área entró paulatinamente bajo clion oa~ la cual les seria entregada después
. .6 las parteras una cen
éd' ·--'se les exigt a
e • nal aplicado por un m
1co vcu\111
d O un examen pro1eS10
,
.
de haber pasa
demás las parteras no se podían agrenuar
(Anderson/Z~ 1992: 445). ~ tes a la profesión partera, a pesar deque
..
artir clases a asprran
(
.
lo
~gu.nasr
ley
editado libros sobre o~tetricial gml
. XVIecol/o~
XIII Lo · BourgeotS en e s1g o
Trotula en el siglo
~ wse
Durante muchos siglos sus obras
hacia finales del siglo
tación de los médicos (hombres)
constituyeron la única fuente de Riocum~tas 1995:105-130). Es hasla
(Anderson/Zinser 1992: ~ ; 1 ve:iicos se hicieron cargo del aparam
finales del siglo
cuan od o~m. eco-obstetricia.
reproductivo femeruno fundan o gin
.

~l

f

~:n¿~

XVII)d

XV?I,

• · · médico no se organir.ó
La marginación de las mujeres de1e,ercto10)0 La cazería de brujas
. f rma1 (leyes reglamen s .
.
uruc
, · amente por via O
'
·
la tradición femeruna
caz
para
extemunar
fi
constituyó otro canal aún más e
en Europa.
había relacionado, desde muy
La tradición cultural ~uropea 1
undo de los hechizo&amp;,
f meruno con e m
hada)
temprano, al género. e (
. mplo a través de los cuentos de
.
encantamientos y espiritus .r r ::ada en muchas regiones, como una
La sangre m~trual ~e~ :barazadas no se les permitió entrar a an
sustancia noc1v~. A .mu,e .
.
asimismo, a curanderas y parterll
6
establo. El imagmano colecti~~ asign '
· de la brujería e, incluso, el
de la magia Y
poderes espec·iales, el PiPrc1c10
-,-

_.¡nato de recien nacidos para la celebración de misas negras
(Anderson/Zinser 1992: 187-188).
No había resistencia al declarar el Papa en el 'Malleus
Ma)eficarum' (siglo XV) que curanderas y parteras habían pactado con el

diablo. No quedó otro remedio que quemarlas para salvar a la humanidad
ele sus influencias nocivas y hasta peligrosas (Anderson/Zinser 1992:191).
Aconsecuencia se desató una persecución de miles de mujeres. Entre los
iglos XVI y XVII murieron de esta manera aproximadamente 100 mil

'brujas'.

En la sombra de estos eventos, en Alemania, Francia, Inglaterra y
l!lcoda los médicos lograron poco a poco acceder al cuerpo femenino ya
qae aceptaron jugar un papel clave en los juicios que se celebraron contra
lis brujas. Miles de testimonios relatan como las mujeres fueron desnudas
yaíeitadas para buscar las marcas del diablo. Los encargados de la revisión
experta fueron, comúnmente, los barbero-cirujanos (Anderson/Zinser

tWl:197).

La monopolización de la profesión médica y, más aún de la

llmada gineco-obstetricia moderna, es pues resultado de una persecución
illemática de mujeres. Su exclusión de las universidades permitió
eliminarlas como competidores formales en el mercado de los servicios
mlicos. A través de la cazeria de brujas la población de parteras y
caranderas se redujo drásticamente en toda Europa, por lo que ya no
ffllll)ló muy difícil canalizar, hacia principios del siglo XIX, a las
parturientas hacia las manos expertas de un médico.

Dentro de este proceso, los hospitales tuvieron un papel de gran
importancia ya que atendió, desde el siglo XVII, aproximadamente, a gran
captidad de pobres expulsados de sus aldeas y sin arraigo ni trabajo o
ingreso en las ciudades. Al enfermarse, sólo les quedó el hospital como
centro de atención. En el momento que cruzaron la puerta de los centros
médicos perdieron, de facto, todo derecho sobre su cuerpo. Es en estas
clfnicas donde los profesionales médicos convertidos en científicos se
podían dedicar 'en cuerpo y alma' a explorar el cuerpo femenino hasta en
1111 últimos rincones. Sus pacientes tuvieron que soportar cientos de táctos
vaginales efectuadas por maestros y estudiantes que los realizaron
altemam.ente con autopsias. A consecuencia, muchas enfermas se
infectaron y murieron.

..

�296
Los hospitales se transformaron asimismos en los lugares donde
los ginecólogos se iniciaron en el arte de la cirugía. Ahí se inventó la
histerectom.ía como remedio para combatir la histeria femenina. Pocas
operadas sobrevivieron la extracción de su utero y sus ovarios practicada
aún sin anesthesia (Ehret-Wagner 1994:49)
En fin, la historia de la ciencia médica, especialmente de la
ginecología es, en buena paJ1e, la historia de cómo las mujeres perdieron
su autonomía sobre su cuerpo y cómo el médico (hombre) se convierte en
'protector natural' (I&lt;niebiehler 1993).

297

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......,..____

,

7. A manera de conclusión.
El cuerpo femenino tal cómo lo conocemos en la actualidad es un
fenómeno histórico reciente. Como elemento significatorio del género se
conoce apenas desde el siglo pasado cuando lo ' descubre' la ciencia
médica. La sociogénesis del cuerpo femenino siempre se liga asi
estrechamente al discurso científico y, habiendo sido la ciencia durante
muchas décadas una actividad casi exclusivamente masculina, a la visión
patriarcal. El nuevo discurso científico elaboró una descripción del cuerpo
completamente nueva y remodeló los tensores culturalmente dados. El
cuerpo femenino como puente entre mujeres de diferentes espacios
culturales dejó de existir. Lo anterior se acompaña de la toma de posesión
del cuerpo femenino por parte del médico (hombre) y la marginación de
las expertas femeninas en salud. Es tiempo que nosotras, las mujeres
recuperemos nuestras tradiciones olvidadas y que creamos un discurso
que podria convertirse en una alternativa médica que ayudaría a
humanizar la ginecología-obstetricia.

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ª gender perspective.

�301

EL LEVIATANA MEDIAS.
FASCISMO Y TOTALITARISMO EN LA ITALIA DE MUSSOLINI
Giampiero Bucci

Un perfil
Una de las razones por las cuales el fascismo es casi desconocido
fuera de Europa, radica en su carácter de fenómeno local, relacionado con
momentos particulares de la historia europea: la crisis de la posguerra, la
del "l.9, la difícil y contradictoria modernización de sociedades agobiadas
por rezagos sociales y políticos. Se ha hablado de fascismo argentino y
japonés1 y hasta norteamericano, en relación al caso Goldwater, pero sólo
se han podido encontrar analogías. Esto, sin duda, circunscribe el
problema, pero hay un factor que lo complica: la necesidad de distinguir
entre el fascismo-movimiento y el fascismo-régimen. Esta diferencia, que
se debe al historiador italiano Renzo De Felice separa las intenciones de
fascismo subversivo de las realizaciones del régimen una vez instalado en el
poder. Gracias a este enfoque se revela un fenómeno polifacético y
contradictorio, pero vivo y real, y se entiende por qué el fascismo ha
podido resistir a evidentes fracasos históricos.
En todo caso es posible describir una tipología del fascismo que

abarca ambas caretas:
a)Ideología: el fascismo es una doctrina irracionalista que cree en la
acción más que en la discusión, en las minorías activas más que en las
mayorias pasivas, en el líder más que en las asambleas.

1Vtue: M. Maruyama, Thought and Behavk,m in Modem Japanese Politics, London, 1963 y
G. Gennani, Integración politíca de las masas y el totalitarismo, Buenos Aires, 1956.

�303

302

d)Sociedad: fuerte movilidad social y crisis de los val
bl
ores
~ es; pro emas de regreso a la normalidad de los ex-movilizados
cli&amp;:ultad de convivencia entre etnias.
'

b)Política: el fascismo intenta crear un régimen de masa basado enla
movilización continua de las masas y en su contacto directo con el jefe.
Otro elemento esencial es el partido, que posee carácter milita y controla
los centros de formación e información.

._,1:,.;,.nal

.

:ºr lo pronto es~ consideraciones nos permiten marcar las
di[erencias entre
el fasclSffio y los movimientos conservadores o
ft!IICCiones, como el Salazarismo portugués o el Franquísmo.

c)Dinámica social: se esfuerza por valorizar a la pequeña y mediana
burguesía, promoviéndolas a puestos de mando, utilizando al partido
como canal de ascenso social.
d)Economía: tiende hacia un régimen mixto, aceptando la propiedad
privada, pero supeditándola a los "superiores intereses" de la nación
(corporativismo). De aquí un crecimiento de la presencia del estado, que
se convierte en mediador en los conflictos laborales e intenta transferir el
control de la economía de las manos privadas a las de burócratas de
formación política.
e)lnstituciones: identifica la nación con el estado, despojando a éstf
último de su típica tarea liberal, la de mediador entre ciudadanos libres en
sus esferas privadas. De aquí el carácter totalitario de las instituciones ~
el fascismo.
En esta tipología faltan tanto el fascismo como el antisemitisml,
que, esenciales en el nacional socialismo alemán, no aparecen en el
fascismo italiano sino hasta 1938, y además en forma muy superficial.

Para que el cuadro sea completo, es preciso esbozar las
contingencias históricas en que el fascismo ha nacido y crecido. Donde Y
cuando:
a)lnstituciones: países de súbditos más que de ciudadanos, CU)'a.l
instituciones liberales son jóvenes y todavía no arraigadas en las
costumbres políticas de las masas.
b)Políticas: sistemas parlamen~os en crisis de representación, sin
salida institucional visible. Problemas de definición de las fron~

~stos últimos, en realidad, se inspiran en el Llegitimismo ultras de
la Francia contrarevolucionaria, rechazan tanto el liberalismo como la
democracia, Yabogan por el regreso a una sociedad jerárquica paternalísta
y
El_ fascismo es otra cosa. Nos puede ser útil, para' comprender
esta diferencia, lo que escribe en propósito René Rémond:

cató!kª·

"Es~ claro ~~e el fascismo no tiene mucho que ver con el
conservadunsmo político y social , y tan sólo por abuso de este término se
le ha co~dido con la "reacción". ( ... ) Por lo contrario, nada hay más
refractario a las seducciones del fascismo que las derechas clásicas: estas
~ ~ inspir~ en ideas políticas opuestas. ( ... ) la derecha
~onalista ha nacido como reacción a los principios de 1789: ( ...) Ahora
bien. no solamente el fa~ism~ no reniega de la Revolución , sino que la
presupone, porque su eXIStencia y sus principios implican los principios de
1789. Tan. sólo después de la Revolución puede surgir el fascismo, que
pone al ongen del poder el mismo principio de la democracia: la soberanía
~ular. ( ...) la derecha social quiere mantener o revivir la jerarquía social,
~~ que el fascismo tiene que luchar en contra de las autoridades
tradicionales. ( ...)Lo que pasa es que el fascismo es un movimiento de
gente venida a menos, de nuevos ricos, de aventureros, que nada tienen
que ver con los prohombres". 2
.
En otras palabras el fascismo, este "hereje de la democracia", es,
Jlllllo con el bolchevismo, un fenómeno moderno, y es por eso que
desemboca en. el totalitarismo. Esta es, cuando menos, la opinión de
aquellos estud10sos que han identificado y descrito este último como la
peculiar creación política de nuestro siglo.

nacionales.
c)Economía: crisis económicas contingentes o estructurales.
2

R. Remond, La Droite en France, Paris 1968

�304

305

El totalitarismo

llislDria en el marco del capitalismo".

El primero en comprender el carácter novedosos, moderno, del
totalitarismo fue Jaques Maritain. A su sensibilidad católica no escapa el
carácter seudoreligioso de esta fe política, cuyas raíces se e~c~ntrarían en
la ruptura de la unidad espiritual provocada por el Renaanuento y la
Reforma. La respuesta a esta crisis es una "reacción absolutista"
caracterizada por una "profunda hipocresía": porque, ~. pesar de la
importancia concedida a lo espiritual, en re~dad _lo político_ lo q~e se
afirma. De aquí nace la reacción exitosa ael rac1onalimo y del liberalismo,
una filosofía de la libertad "que hace de cada individuo abstr~cto ~---) la
fuente del derecho y la verdad". A este punto el proceso de d1SOluc16~ ya
está maduro, porque , en efecto, "el liberalismo era una fuerza negativa,
que vivía en función de un obstáculo,( ....). Con ~a caí~a del obs~culo, ya
no puede seguir de pie" . A esta debilidad del li~ralis~o se anaden los
conflictos internos y una transformación de la vida ~ial que provoca
una reacción violenta: " brotes revolucionarios y ( ...) refle1os de defensa de
orden biológico". De aquí ,de la angustia, nace el totalitarismo:

Y sin embargo su afinidad nace de
"el comunismo suscita y alimenta reacciones de defensa
de tipo fascista o racista, y éstas, a su vez, provocan reacciones de tipo
comunista. Asi ambos crecen al mismo tiempo, el uno contra el otro,
haciendo ambos del odio una virtud, dedicándose a la guerra, de clases o
de naciones, exigiendo para la comunidad al amor que sólo puede darse a
l)i)s, y rebajando al hombre al humanismo inhumano y ateo de la
dictadura del proletariado, o al humanismo idolátrico de Cesar o zoológico
de la raza y de la sangre" .4 A este punto Maritain intenta una prógnosis:
al fascismo no le queda otra que llevar las naciones a "mutuas
deslrucciones, que dejarían a Europa a la merced de la conquista de parte
de otros continentes".s
111 contraposición:

En la posguerra el totalitarismo se convierte en un tema de moda,

a6n por la necesidad, polémica, de demostrar afinidades entre comunismo
yfascismo. A causa de esto muchos estudios carecen de valor científico.
l!ntre los que , en cambio, sí lo tienen, se encuentra The Twentieth Century,
de Hans Kohn, escrito en 1949.

"( .. .) estas reacciones no tienen otra fuente interior , en la vida de
las almas , que no sea la angustia física y moral, y un exceso _de
to Ahora todo esto puede suscitar heroísmo, fe, una abnegaoón
sufrimien ·
'
al
d
· ·tualidad
casi religiosa, pero desperdicia estos mananti es . e esp~,
porque no puede crear otros. De esta manera, la urudad ~olíti~~ de la
comunidad sólo se puede alcanzar por medio de ~ pedago~a política Y_ la
fuerza. ( ...) y puesto que, para la solidez de la urudad política, se precisa
un acuerdo interior de voluntad y pensamiento, se hará el esfuerzo de
crear a fuerza una seudounidad intelectual y espiritual. Toda la
ma uinaria de astucia y violencia del maquiavelismo se lanza sobre la
con~iencia, intentando violar esta fortaleza espiritual, para arrancar un
amor y un consenso que necesita desesperadamente. Y esto provoca una
violación de los santuarios invisibles" . 3
Claro que fascismo y comUJli_smo son diferentes, porque el
segundo "estimula y defo~, al mismo tiempo, un proceso real de la
existencia ( ...) por medio del cual una nueva civilizació~ tiene que nac:r de
la destrucción del mundo burgués", mientras que el pnmero sólo es unala
•
ial", Y tiende "a mantener a
defensa en contra de este proceso eX1Stenc
3

J. Manta.in, Hu.manisme intégral, Pa.ris, 1936

Según Kohn el origen de totalitarismo se debe de buscar en la crisis

del racionalismo que caracteriza el final del siglo XIX: la exaltación de la
"vida" y su contraposición a la "razón" terminaron por provocar el
cambio del "cogito ergo sum" al "agitamus, ergo sumus" . La primera

guerra, hija de este clima intelectual, hizo madurar la situación,
destruyendo a una moral colectiva junto con la clase que la representaba, la
clase media. La sociedad de masas de la posguerra ya no tiene el arma de
la razón, y cae en una Verzauberung del mundo, ( ...) "en la reaparición de
brujos y taumaturgos, capaces de utilizar, ahora, las masas desamparadas,
Ylas empuja hacia "la impaciencia y el desprecio de la razón, de los
meglos y de progreso lento." Nace asi una actitud que transforma los
necesarios contrastes en conflictos, y las convicciones en religiones,
opuestas pero hijas de la misma matriz:
(...) el totalitarismo moderno afirma una pretensión al absolutismo
parecida a la de la fe medieval. La visión de la vida de los que se adhieren
al fascismo a al comunismo es totalmente ajena a la tradición occidental de
la raz.ón y al liberalismo, dispuesto a admitir que, además de su propio
'Ibídem

'Ibídem

-

�306

307

camino hacia la verdad, pueden existir otros. Esta actitud permitía tanto la
libertad de conciencia como el individualismo. Lo que había perdido en
certeza, Occidente lo había ganado en amplitud de visiones y libertad. El
fanatismo de los totalitaristas nace del carácter absolutista de su fe. La
certeza de la verdad salvadora les proporciona la firmeza; el opositor
siempre se equivoca, por eso no puede darse ningún arreglo .. ~n esta
ortodoxia secularizada el rigor que nada teme es como un servicio para
alcanzar la meta. La certeza totalitaria de la victoria se finca en una
confianza escatológica falta de conexiones morales".6

.. -............

El mayor estudio del totalitarismo se lo debemos a Hannah

Arendt Según la estudiosa alemana el totalitarismo nace de tres factores
que se producen y colaboran entre si al principio del siglo: el imperialismo,
la caída de los sistemas de clase, y el nacimiento de la sociedad de masa. La

pnmera guerra mundial mezcla estos factores en un conjunto que acaba

Según Kohn la movilización de las masas es la principal diferencia
entre el fascismo y el autoritarismo tradicional: "Las dictaduras totalitarias
son, por su carácter "democrático", fenómenos típicos del siglo XX:
movimientos de masas. ( ...) El hecho de que las masas siguieron a hombres
como Stalin o Hitler no se pueden explicar tan sólo con el terror. Hay un
vínculo que une a los jefes con sus pueblos, (...) Hitler ~o conquistó a las
masas alemanas, sino que las representó, (...) vulganzando para ellas
algunas de las grandes tradiciones intelectuales y políticas de Alemania" . 7
En los Cincuenta aparece, por obra del filósofo católico italiano

Augusto Del Noce, otra interesante interpretación del totalitarismo,
influenciada por Maritain, pero original en muchos puntos. Del Noce
interpreta al totalitarismo en el marco de la secularización y del ateísmo,
pero también de la interpretación leninista del joven Marx: ''.en la
afirmación de que la filosofía ya no se expresa en la forma de sIStema
(comprensión, autoconciencia, de una totalidad realizad_a), sin~ en las
realizadones de una totalidad, en la construcción de una sociedad sm clases
en que la universalidad del pensamie~to será el resultado de la supresión
de las clases, (...) esta tesis es el desarrollo más consecuente de a~uella
negación radical del pensamiento platónico-cristian~ qu~ es conteruda ~
la , idea marxista del hombre social (de aqlll viene el esencial
anticristianismo del totalitarismo)" .8 Los orígenes del totalitarismo, en
suma, por encontrarse en el activismo del joven Marx,_ ~rían más
marxistas que fascistas, y el fascismo _paga este pecado ongmal con la
9
imposibilidad de ser más que ~na versión irracionalista del comunismo.
, H Kohn. Toe Twentieth Century, New Yors, 1949
1

Ibídem

.

.

a A. Del Noce, 11 fascismo, Bologna, 1961, cit. En: R. De Felice, Le interpretazíoru del
Bari, 1969
9 Véase: A. Del Noce, 11 problema dell' ateísmo, Bologna, 1964

{ascismC&gt;

,

por destruir la sociedad del siglo XIX, borrando las clases sociales, que
constituían, para bien o para mal, un elemento de identificación para el
individuo: "En la sociedad clasista, el hecho de pertenecer a cierta clase
p:ial dependía del nacimiento(...). El estatus social era decisivo para la
participación política del individuo, (...) quien nunca se relaciona
directamente con los quehaceres públicos, ni tenía responsabilidad alguna
en su gestión. El ascenso social de una clase siempre se acompañaba con la
capacitación profesional de cierto número de miembros en el arte político,
(...). Que de esta manera la mayoría del pueblo quedara excluída de la
poJftica y de los partidos, no preocupaba a nadie, (...). El derrumbe de la
muralla protectiva de las clases trajo consigo el derrumbre de los sistemas
de los partidos, sobre todo porque estos, que seguían siendo
organiz.aciones de intereses, ya no tenían nada que representar. Los
representantes de las viejas clases estaban interesados en su sobre vivencia,
y soñaban con el retorno del viejo orden por medio de los partidos. Estos
6ltimos empezaron a dar un tono cada vez más ideológico a su
propaganda, haciéndose cada vez más nostálgicos y apologéticos. Además,
habfan perdido ya el apoyo de las masas pasivas, que nunca se habían
ocupado de la política porque pensaban que los partidos existían para
defender a sus intereses. De esta manera, el primer signo del ocaso no fue
la deserción de los viejos militantes, sino la imposibilidad de encontrar
nuevos entre las generaciones jóvenes, además de la pérdida del consenso
y del apoyo de las masas desorganizadas(...). El derrumbe de la muralla
protectiva de las clases transformó a las minorías adormecidas, hasta
entonces remolcadas por los partidos en una gran masa, desorganizada y
amorfa, de individuos llenos de odio que nada tenían en común sino la
idea que(...) los miembros de la comunidad más preparados e inteligentes
eran en realidad unos locos, aliados de las potencias dominantes para
llevar, por estupidez o maldad, a todos los demás a la ruina" .10
Estos enjambres humanos compuestos de individuos egocéntricos
y desligados de relaciones políticas básicas, ya no se asocian por razones
de intereses gremiales o de clase, sino por odio hacia el viejo sistema y para
1

H. Arendt, The Origins ofTotalita.rianism, 1964

�309

308

.entregado
.

escapar a la sensación de aislamiento y soledad que es el legado de la
desaparición del mundo burgués: "La principal característica del hombremasa no es la brutalidad, sino el aislamiento y la falta de normales

a laliideología
.
. , (.. .) parec1'd o partido
es organizado
f
y o gárqu1ca, y, por lo general es
.
en orma
pJ,emamental, o se identifica con ella.
,
supenor a la burocracia

¡emrqwca

3. Un sistema de terror tanto físi

,

.

relaciones sociales" .11

.,Jamente en contra de los en~migos de¡';é c?mo s1~u1co, (...~ dirigido no

La escasa capacidad política de esta gente la hizo, además,
especialmente sensible a las modernas técnicas de propaganda, que 00
planteaban, como medio de lucha política, la discusión, sino la destrucción

¡,g:ologfa científica.

del adversario:
Los movimientos totalitarios europeos, tanto los fascistas como los
comunistas después de 1930, escogían sus militantes entre aquella masa de
gente indiferente a la política que todos los demás partidos habían dejado
de un lado, por ser demasiado apática o estúpida. El resultado fue que en
su mayoría fueron compuestos de personas que nunca se habían ocupado
de polftica. Esto permitió la introducción de métodos totalmente nuevos de
propaganda y de una actitud de indiferencia hacia los argumentos de k&gt;s
adversarios (...). No teniendo la necesidad de confutar las opiniones
1
contrarias, preferían recurrir a métodos de terror o de guerra civil. 2

dedetmninadas partes de la población· til:'en, Smo también en contra
·
'u
en forma sistemática ( ...) la

4. Un monopolio (...) de todos los medios de comunicación de masa.

5. Un monopolio( ...) de todos los instrumentos de lucha armada.
6. Un control centralizado y la guía d tod la
,
de el coordinamiento burocrático d
ti;
a econ~mia, por medio
ildependientes" (...).13
e en ades corporativas un tiempo

Aún teniendo un conocimiento
fi .
elfa.1cismo italiano y el nacionalsocialis' supealr cial de las diferencias entre
mo emán está lar
merece ser clasifi'cad o entre los reoime
'
c o que tan
el segundo
. .
. sólo
Dlalitarios. En esto coincide la mayona
' d l
o-· nes propiamente
.
e os autores tanto hist • d
amo sooólogos, que han estudia
,
ona ores
Es esta la razón, según Hannah Arendt, de la identidad de loo Maritain: "Es digno de
do el fenómeno. Por ejemplo, para
.
nota que, allá donde la palabra " totalitaris ,,
movimientos totalitarios, a pesar de las diferencias de ideología y a6nnó
por primera vez, el principio totali .
.
mo se
aistencia de la Iglesia católica" 14 Lo _fario ~ya sido doblegado por la
programas.
fmsm ( )
.
mismo afirma Hannah Ar dt " l
.
. . sino
en rmal
e
De este resumen no puede faltar Totalitarianism Dictatorship and ditad o ... no
. fue. un verdadero r égrmen
totalitario,
ura nacionalista, nacida de las difi ul d
una no
Autocracy, de Carl J. Friedrich y Brzezinski, que contiene un útil paradip llllltipartidista" 1s p d
.
c ta es de una democracia
.
o emos afirmar en res .d
de todos los aspectos del fenómeno totalitario:
tlllStrucción del modelo totalitari ' ha umt as cuentas, que a la
!llalinista y a la Alemania hitl . o se
llegado viendo a la URSS
1. "Una ideología elaborada que consiste en un corpus de doc~
IIZÓII de esto dedicaremos ~n:::e::i::n:~talia de Mussolini. A la
que abarca todos los aspectos de la vida, y( ...) orientada hacia un estadi'l
final perfecto de la humanidad. Esta doctrina, pues, contiene llli
Work in progress
afirmación quiliástica basada en el rechazo radical de la sociedad existellf
y en la conquista del mundo por una sociedad nueva.

2. Un partido único de masa, lideriado por un hombre, el " dictado(,
y el consistente en un pequeñÓ porcentaje de la población (alrededor del 'e.Ji: Friedrich y Z. K Braezinski, Totali ·
.
larian Dictatorship
and Autocracy, Cambridge,
10%) masculina y femenina con un fuerte núcleo apasionada y ciegament !Maa) 1965
IJU
• .a...:..
, p . . ._
1

ob. Cit.

H. Anmdt, ob. Cit.

11

Ibidem

12 lbidem

�311

310

c.1 1

Según hemos visto, condición y fin del totalitarismo es el control
total de una sociedad desde un centro, el partido y el dictador. Para
lograrlo es preciso vencer las resistencias de aquellas partes de la
población que no se identifican con la ideología del movimiento. Es esto
que confiere al totalitarismo ese especial carácter de lucha y movilización
continua que falta totalmente en los regímenes liberales. De aquí nace una
especial ventaja, muy bien muy bien aprovechado por la propaganda: el
carácter constantemente inconcluso del régimen, que puede justificar sus
faltas con la resistencia de los adversarios. Las diferencias de opinión. que
en un sistema liberal serian normales, en el totalitarismo se convierten en
actos de sabotaje, útil para reforzar ad infinitum la movilización y, por
ende, al sistema. Esclarecido este punto, está claro que cualquier
totalitarismo queda chico si es comparado con sus sueños de control total.
Esto me lleva a rechazar el concepto de "totalitarismo perfecto" e
"imperfecto" que se maneja en los estudios sobre las diferencias entre
Alemania, URS5 e Italia en los Treinta. Creo que el totalitarismo no puede
ni quiere ser totalitario, sino que aspira a una útil imperfección. Todo es
cuestión, entonces, de grado de totalización y de medios empleados para
lograrlo. En este sentido se puede aceptar la diferencia entre las creaciones
de Hitler y de Mussolini. El porqué de estas diferencias radica en los
diferentes contextos históricos y en las maneras en que los dos dictadores
llegaron al poder. Vamos a verlas en forma comparativa.
El comentario más lapídeo sobre las diferencias entre el fascismo y
el nacional socialismo lo encontramos en una nota del diario de Joseph
Goebbls, escrita en el otoño de 19433: "(Mussolini) no es un revolucionario,
como lo son el Führer y Stalin. (...) le faltan las cualidades del
revolucionario y del subversivo a nivel mundial" .16 Muy acertado, pero
también muy unilateral, porque la creación de un sistema totalitario no
depende por entero de la intención de un hombre, sino de las
circunstancias en que este hombre, el dictador, tiene que operar para hacer
viable su intención totalitaria. No cabe duda que para Hitler la
transformación de Alemania en sentido totalitario fue más simple que la
misma tarea en Italia para Mussolini~ Esto se debe, creemos, a varias
razones:
A)
Hitler llega al poder a raíz de la crisis del '29, cuando en Alemania
hay millones de desempleos, y el régimen de Weimar se ha mostrado
16

Goebbels, Diarios, cit. en: F. W. Deakin, The Brutal Friendship. London, 1962

B) incapaz de dar respuesta al problema. En estas condiciones aún los
ciudadanos más conservadores abogan por la "subversión". Esto facilitó la
tarea a Hitler. Dejando de un lado la compleja cuestión de la naturaleza
antidemocrática de la tradición política alemana, asi como la de la
&amp;agilidad de su liberalismo, es evidente que el arraigado sentido de la
disciplina de la población alemana se prestó para un intento totalitario.
B)

Si en esto haya jugado un papel la confesión luterana con su
tradición de sumisión al poder lo podemos dudar, porque el
nacionalsocialismo tuvo seguidores fanáticos tanto en las regiones
protestantes como en las católicas. Lo que sí impresiona es que el alto
sentido cívico de los alemanes favoreció a Hitler. Una amarga paradoja.

q

La Alemania de los Treinta es un país moderno, culto y plenamente
industralizad~, decir, acostrumbrado a la disciplina de fábrica: la gente
lee los periódicos, escucha el radio y asiste a espectáculos
cinematográficos, lo que facilita la difusión de las ideas y las prácticas
totalitarias.

e:

Examinemos ahora el caso de Italia:

A) Mussolini llega al poder en un régimen que no está realmente en
crisis, y lo hace solamente con el fin de detener una revolución "roja" más
imaginaria que real. Su movimiento llega a ganar las elecciones de 1924 tan
sólo en una coalición conservadora, mas nunca llega a ser mayoritario, y
en ningún momento tiene la fuerza de subvertir las instituciones, que más
bien apoya y "revitaliza". El resultado de esta debilidad fundamental del
fascismo fue la cohabitación con los dos poderes tradicionales de Italia: la
Monarquía y la Iglesia. Y el resultado de esta cohabitación fue el intento de
un totalitarismo que se quedó en las intenciones, y que sirvió sobre todo
para movilizar una población poco amante de la política y permitir a
Mussolini seguir creyéndose un revolucionario.

B)

Italia tampoco, en los Veinte, tenía una tradición liberal y
democrática pero además su cultura estaba carcaterizada por lo que se ha
llamado "familísmo anarcóide". En otras palabras, al italiano de los Veinte
le faltaba mucho para ser un buen ciudadano, y eso tanto en régimen
liberal como en uno totalitario.

�312
313

q

Italia de los Veinte era un país relativamente atrasado, de escasa
cultura técnica y de pocos recursos: limitada parte de la población tenia
acceso a los periódicos y al radio. En este sentido el fascismo, al impulsar
en los años Treinta la cultura de masa, jugó un papel de modernizador.

:..

c., 1

Dicho esto, podemos enfocarnos en las afinidades y las diferencias
culturales y caracteriales de los dictadores. Ahora sí, podemos darle la
razón a Goebbels. No cabe duda que, comparado con Hitler, Mussolini es
un estadista tradicional, que pertenece a la escuela autoritaria de los
Bismarck o de Napoleón m, más que el revolucionarismo apocalíptico de
nuestro siglo. Su política nunca tuvo los rasgos de una utopía racista
decidida a cambiar la cara del mundo, sino que se limitó al intento de
transformar a Italia en una potencia mundial. Al fin y al cabo por las
mismas razones los gobiernos liberales la habían arrastrado, renuente, en
la Primera Guerra. Si bien las dos biografías presentan rasgos sociológicos
comunes, las formaciones culturales de los dos dictadores son diferentes:
Mussolini, bien o mal, se ha formado a contacto con la cultura moderna
(Nietzsche, Pareto, Sorel), y de su milicia socialista le queda un
humanitarismo al estilo Víctor Hugo, capaz de templar las asperezas del
carácter; Hitler, en cambio, se ha criado en los basureros de la literatura
racista, y su desprecio hacia la humanidad no alemana es abismal. Si a esto
añadimos las diferencias entre los caracteres nacionales, el cuadro se
completa.
Si, como dice Hannah Adrendt, el totalitarismo revela su cara más
típica en el lager y en el gulag, no cabe duda de que Italia nunca fue un país
totalitario. El totalitarismo alemán fue un modelo de cómo hubiera sido el
mundo si Hitler hubiera ganado, el totalitarismo italiano fue un intento,
fallido en gran parte, de modernizar a fuerza a un país que había perdido
muchas citas con la modernidad. Otra paradoja: en esto el fascismo se
parece más al estalinismo que al nacionalsocialismo.

UN SIGLO DE PSICOANALISIS
El s.ujeto ante la post-modernidad
Manuel Contreras Ramos.

Unas palabras acerca del mundo.. .La revista Humanitas reaparece como un síntoma de 1 ti
que vtVJmos. En medio del huracán de la histo . la .
. os ~pos
recordamos que si b ·
h
na,
uruvers1dad viene a
ien emos avanzado muchO
desciframiento de la naturaleza -in 1 "d
como especie en el
. al
, c UI o nuestro cuerpo en esa cate ,
~ . progreso de la ciencia, seguimos siendo un eni
gona-,
mismos Justamente en lo que nos d'15tin
gma
para nosotros
,
gue como humanos·
tr
• nues o
(Damémosle as1 por ahora) espíritu.

La historia avanza geométri
s·
acerca de la ovejas clonadas
came~te. . _1 hace unos meses leíamos
posible a imagen y semejanza· J~_qu~ s~gnifican: nuestra reproducción
pronto será posible transpian'tar el :r:~ente nos enteramos de que ~uy

i

q_ue -~ ha descubierto la forma de re-ine:;

1;:: ::~n~e~gracias a

~ca que la prolongación por tiempo indefinidO d lap
' 1~ cu~
individual mediante 1
b' d
e
expenencia
.
.
e cam 10 e cuerpo nos acerca cada dí más
mmo.~dad; ayer pudimos ver la superficie de Marte
~
~1ón; hoy podemos comunicarnos instantán
en nuestra p~opia
tiempo la ·
d
.
eamente y ver al mISmo
,¡:..,.._....,_ imagen e nuestro interlocutor situado a miles de kiló
tr d
\lli)IA(«:ia; ¿qué nos aguarda mañana? La
me os e
naturaleza. Efectivamente la tu al .
.sorpresa ya no radica en la
, na r eza es VISta ahora con naturalidad.

ª

.

ª

Es ahora nuevamente, nuestro viejo desconocido el ser h

~wen vu~lve al centro de nuestra curiosidad. Los hele:os

umano,
lllmanencia. Recurrimos a ellos
recuperan su
humanidad .
d
porque a pesar de los progresos la
sigue estruyendo al mundo y a sí ....,.;.,_.~
, el
................... N unca antes

-

�314

315

,
d
manos de tan pocos. El .conocimiento
y la
.
P rogreso habia esta o en
.
chan
de
la
mano
de
la
destrucción
Y
la
nuseria.
opu1encia mar
pareciera que
Por eso de pronto' a fines del siglo y del milenio,
. .
andnos
allejó . salida. Ya sin los v1eios muros separ oa
encontramos en un c edn s~ . de un sistema que sobrevivió a todos los
d
las 'd loo-{"c con el pr omiruo
i _eo b-:-''
10 lar o de los dos últimos siglos, el mun. o entero se
cuestioruuruentos
_ g
bla de necesidades inaccesibles para la
uniforma, se empequenece y se pue
mayoría pero anheladas por todos.

ª

1

c.

i1
!

•t
11

911,rierte, ni para el soláz, ni para la risa, ni para la admiración de la
)elle,.a. ¿Tendrá espacio la civitas para el psicoanálisis, entendiendo este
~ la disciplina que se aboca al estudio del sujeto?

u.p,Jabras acerca de la universidad.La universidad de la post-modernidad no escapa a las acechanzas

e II época. De ser un sitio para la reflexión y la critica, poco a poco se ve
ilpl!Jida por el llamado mercado de trabajo a abandonar su vocación de

. duda'. La migración causada 1por la
.Extraño momento sm
1
•
•
la diversidad aparece como e nuevo
desi~dad ;:!~~~~:tfu~ro. ¡Que caigan las fronteras no solo para
paradigma P
d los desarrapados del planeta. Pero, ¡no
los bienes! Parece ~r el c~rde; otro lado de la malla. y surgen ~ntooces
alcanza para todos. Se escuc
.
re
tan los científicos: ¿es
nuevos (?) problemas éticos. Por e:m~l~ÍD~ ~n ~ s de países africanos?
licito ensayar la nueva vacuna con a e
taban· . tendrán alma
animales'
Ha cinco siglos los pensadores europeos se pregun . fu. l
ce
.
? ·Se á li ito explotarlos cual s1
eran
.
los indigenas amencanos. l r tac
se consideraban abolidas, como el
y también vuelven otr~s respues_ _s qSoue
demasiados; los pobres S0l\
.
d las consignas nazis.
mos
.
te
raclSO\O
e y por tanto prescm
. dibles. La diversidad no necesanamen
irrescatables
está generando tolerancia.

amar y criticar y cada día más se transforma en una mera transmisora de
ibmación. El maestro, cada vez mas forzado a uniformar sus ideas con
■de sus compañeros de trabajo, sometido a constantes evaluaciones, poco a
poa, se convierte en un cazador de certificaciones... y sus alumnos, antaño
i1q1iefDs cuestionadores, son ahora la moderna mercancía que ha de
pmdacirse en serie para ser incorporados a las vacantes sociales. Asi,
-.O obrero y alumno mercancía, son el paradigma de la universidad
mII post-modernidad. Y de nuevo, no me refiero solo a nuestra querida
• nu,ter sino a la universidad en tanto que institución social. En el
ando entero, los criticos, los pensadores, los artistas, se refugian en las
liversidades pero aún alli son vistos cada vez más como rara avis. Es en
aedio de este sombrio panorama donde intenta resurgir humanitas.

En una palabra, en estos tiempos que corren, quien está
verdaderamente amenazado es el sujeto.

lliversidad es en el proyecto de convertirla en virtual. Allí radica el
amfo absoluto de la homogeneidad por vía de la imagen. Quien ocupa el

Donde más evidente se hace el viento ominoso que sopla sobre la

llliguo puesto de maestro es maquillado y debe ataviarse de manera tal

,e su figura sea adecuada a la proyección que un censor invisible

delennina; sus movimientos son vigilados y determinados de acuerdo al

Unas palabras acerca de la dudad.-

.
de ,- manager en tumo, y sobre todo, su discurso ha de ser uniforme con el
de vista de lo humano, somos los ~
,-,grama previamente determinado. Las preguntas formuladas por los
Desde el punto
blim
también de llegar a los niveles

~dr

siempre: capaces de crear lo ~ s~
y odio. Eros y Tanatos. ¿Qua llilanos a distancia, único remanente intersubjetivo de la antigua relación
más execrables de comportanuen . . d la revIS·ta Un espacio donde -.ferencial entre el maestro y el alumno, son también sometidas a la
.
H alli la importancta e
·
llalra invisible de quien las selecciona y las revisa. En la llamada
vadis humamtas? e
.
. . }a reflexión; especialmente en esta
llhersidad
virtual el puesto de maestro corresponde claramente a un
vertir lo que produce el ocio ~ego.
r antonomasia. Pero no me
-.comunicador
de la educación.
ciudad que ha hecho del ~abaJO ~u ~:: ~ ese conglomerado hUD\IOO
refiero solo a Monterrey sino a . et
' os exige un determinado
regido por el orden n~~o que e :os hace a todos ciudadanos.
rtamiento· el de la civilidad. El qu
.
la duda que
compo
. .
Una avitas
en 'donde parece no haber ya espacio para

�317
316

fJ b,gt11 del discurso psicoanalítico en la univers,·dad humamsta..

Unas palabras acerca del psicoanálisis.Al cumplir un siglo de existencia, el nombre de psicoanálisis ha
dejado de definir a un solo cuerpo teórico. Desde mediados de sigki,
existen dos maneras radical.mente opuestas de pensar el psicoanálisis. Por
un lado esta la postura de considerarlo como una rama de la medicina, es
decir, como un instrumental terapéutico para lidiar con las llamadas
enfermedades mentales. Desde esa perspectiva sus preocupaciones 9011
indistinguibles de las de la psiquiabia, la cual, a diferencia de las demás
especialidades médicas, no ha podido avanzar en el desciframiento de las
causas de los trastornos que pretende curar y se encuentra en ese sentido en
un franco atraso respecto al resto de la medicina. Se ocupa principalinenR
de la tarea de clasificar, en un intento cada vez mas evidentemetlR
infructuoso por categorizar algo que resulta imposible someter a las leyes
de la generalización: la subjetividad humana. Empeñados no obstante en
avanzar frente a ese muro infranqueable de la singularidad, los psiquian
y los psicoanalistas psiquiatrizados están obsesionados con el diagnósoo&gt;y
con el diseño de técnicas eficientes de tratamiento, y dado que la
investigación neurofisiológica no ha podido dar cuenta de la palabra, ni de
la locura, ni del amor, este llamado psicoanálisis ha sacado esos fenómems
humanos del campo de sus preocupaciones. La locura es simplemente 11111
enfermedad cerebral idiopática que debe ser tratada farmacológicamem.
La palabra y el amor son fenómenos ajenos a ellos en tanto no caen dentro
del terreno de la psicopatología.
El otro psicoanálisis, el cual también encuentra su raíz en b
escritos Freudianos, se ocupa del sujeto. En sentido psicoanalítico, la
palabra sujeto alude al cuerpo representado ante los aparatos simbólicos y
en ese sentido, el sujeto es real en tanto cuerpo, es imaginario en taM&gt;
representado ante otro por via de la imagen y es simbólico en tanto forma
parte de la red de significaciones que conforman el mundo cultural. l.,
manera en que cada sujeto se construye es singular, aunque no por elloesll
excluida la posibilidad de universalizar ciertos avatares del proceso de
construcción de cada uno. Todo evento subjetivo es potencialmente un
enigma para el psicoanálisis. Así, la locura, los tortuosos caminos del ano,
los actos intempestivos, la intersubjetividad en toda su complejidad. i
reproducción de la cultura, la destructividad
y las múltiples
manifestaciones del sujeto, son tema para el psicoanálisis.

Dentro de este panorama

Qué

....,.....n4,Jia,i: al be
·
. ¿
puede decirse del aporte d 1
i - - - - sa r uruversal? Mientras me d batía
·
e

~ auxilio

una anécdota. Recordé que cuand: Si en nus dudas, ~ino en
vez
a América, en 1905, mv1
. "tad
gmund
,.--o por la Clark
U Freud
.
. vino por
• serie de cinco conferencias sobre su to
.
ruvers1ty a dictar
del mnsciente, un interlocutor cas al, en nces reciente, descubrimiento
.
u Y muy estadounid
d d
¡aocupaaón !'°r lo práctico, le solicitó que definiera la
ense, a a su
el punto. ,de VISta psicoanalítico· Freud contestó: "la salud
mental desde
·d
pn,ducir'. Los eficientes • .
.
capac1 ad de amar y
.
.
ps1qutatras tradu.ieron la frase
.
abajar, pero s1 respetamos el sentido . .
por. amar y
i-fe decirse que en el desciframie ..... odnginallas de ~- respuesta de Freud,
od
no.u e
cond1aones nec
·
pe se pr uzca esa capacidad radica la ese . d la . esanas para
picoanalítica.
neta e
investigación
llfillll!r8

ia

Así pues, si he de decir al O ue r
.
alis preocupaciones humanistasgde é epre~nte al psicoanálisis dentro
...........i.1;.,;., a la cultu
. clin
poca, s1 he de elegir un aporte del
,--..........,
ra, me m
o por su contribuc1ón
. al entendimiento
deldeseo.

Amar Y producir Ambas
d" •
deante. El trabajo tan e ~ d con ic1ones requieren de un sujeto
del deseo del suje~ que lo realizaº· een estodta ciudad, no requiere para nada
...:.L.,
n
o caso el traba·
aliza
- e r el deseo de quien se beneficia del rod
JO ser~
para
~ an amo; pero el trabajo así realizad0
~ ucto del trabaJO, es decir
llak&gt;, puede afirmarse
. no tiene nada de creativo. Por lo

~=

~~:~~~~
Freud _se referia está mas
0
la moderna oficino d
. .
Y enaJenante de la usina
.
..... e serv1aos La prod ·ó d
~lo, independientemente del recon~imiento ;c:=:i n, e belleza por
tllllllgue, recompensa a quien la aliza
que eventualmente
lllorque la sociedad le o....
re
por el acto creativo mismo. El
.
o.urgue es totalmente secundari
l
.
: ::;rr~ para el investigador científico, para el aui:tia;: ~artista. Lo
.
s tienen que vivir y obtener lo nec
.
estro, etc.
lllido que cuando la ganancia monetaria
para ello, pero es bien
•• creación. Entonces tras d
b se pnonz.a, 10 que se menoscaba
,
e1 asom ro de la ma ria
llllprender como puede haber gente dedicada a yo , que no alcanza a
111 pagadas como el arte o la docencia se ulta cosas tan superfluas y
~ P8kx&gt;análisis· ·Qué
' oc
una pregunta capital para
1....,.,,_
.
· ,
mueve a atgw·en ª la producc1ón
.
''"11111iUlO?
en sentido
del costado de la creaci¿;~~e

Ode

es:m?

�318
la respuesta inmediata es: el deseo. Pero entonces, ¿No es también
el deseo el atributo fundamental del sujeto? Sí, por supuesto que sí. Por
eso producir y amar requieren de un sujeto que tenga ~ capacidad, lo
cual quiere decir que no todos los seres humanos la tienen. De hecm,
muchos seres humanos pasan por la vida sin haber conseguido nwn
producir. Cierto que pasan la vida trabajando, haciendo lo que se espera
que ellos hagan, buscando ser amados y reconocidos, y m~chos también,
al final de la vida se consideran premiados por haber cumplido con ambos
requisitos. Suele llamársele éxito a tal premio. Pero cumplir con lo que
otros esperan de uno no lleva a la producción ni al amor, ni es tampoco
signo de la existencia de un sujeto.
Aquí se hace necesario definir el amor. Cuando se habla de amor
uno puede referirse cuando menos a dos cosas: al am~r ,ue ~ sustenta en
la reciprocidad, propio de la amistad, tal como lo definía Anstóteles. Fste
es el amor cristiano por antonomasia, el amor al semejante, el que está
presente en la fórmula de amar al prójimo como a uno mismo. Por otro
lado, está el amor que surge del deseo y que aunque aspira al d~ del
otro, no se sostiene en la reciprocidad, sino en la falta. Es a éste último al
que Diotima-Sócrates-Platón se refería en el dialogo del banquete, cuando
lo definía como: amar es dar lo que no se tiene. De esta falta es de la que se
ha ocupado el psicoanálisis. Y a partir de allí res~ta ev~dente ~ue para
desear es necesario situarse del costado de la carencia. Qmen lo tiene todo
no puede amar de esa manera. Puede ser caritativo, puede ser gen~
con lo que le sobra, pero no podrá dar lo que no tiene pues para eso haría
falta que algo le faltara. En el amor, cifrado en el deseo de lo que falta, lo
único que no puede faltar es precisamente la falta.

Pero, ¿qué es eso de la falta?
·
Jacques lacan dictó durante el año 1973 un seminario sobre la
angustia y durante él se ocupó en desglosar una característica propia de los
vivíparos que en el ser humano en par~cular produce singulares efectos.
la existencia del ser humano es precedida por la existencia de una
unidad que se rompe indefectiblemente en el momen~ de nacer. Mu~
entienden la ruptura de la unidad como la separación del cuerpo del
infante del de la madre que lo alberga en su vientre a lo largo de la
gestación, pero en realidad de lo que el ser naciente es abruptamente

319

separado es d~ ~us propias envolturas. En otras palabras, el llamado
trauma del nacmuento no consiste en la expulsión del cuerpo del bebé del

cuerpo materno solamente, sino sobre todo, de la pérdida de las
membranas que fueron parte de él a lo largo del embarazo. Esas cubiertas

se ~nvierten en un _re~to que ~ pierde, en un deshecho. Con lo cual, puede

~ que el na~muento de los seres humanos esta signado por una

pérdida. Esa pérdida, a manera de "divisa" a la entrada al "ruedo" de la
vida, d~, para siempre, una falta. Luego de ello y a lo largo de la vida, el
~ ~ á enfren~dose a sucesivas pérdidas, algunas reales y otras
DDagmanas, pero lo importante es que nacemos en falta y aspiramos a

completamos al mismo tiempo que estamos condenados a vivir en la
incompletúd. Es por eso que damos lo que no tenemos cuando amamos y
además, lo damos a quien no es, pues resulta que en el amor buscamo~ e
~ ~ o s completamos, situando lo que nos falta en otro ser, que
~pre ignora lo que de él anhelamos y que, en el mejor de los casos,
ubica en nosotros su propia carencia, contribuyendo a dar origen al
llamado milagro del amor.
Esa cara~ter~tica del amor que surge de la falta y que entre otras
en una eterna búsqueda de lo
perdido, es lo ~ue el psicoanálisis llama el deseo. El deseo pues, nos
mueve por la vida, ~ngendra las relaciones intersubjetivas más profundas,
pero no solo se radica en otro ser, sino que también nos orienta hacia la
creación y hacia el saber. Es la carencia bajo la forma de la ignorancia la
que da origen al deseo de saber, el cual, cuando es genuino, nunca se
colma. Y es también, la carencia, bajo la forma de la insoslayable necesidad
de expresar lo que bulle en el interior como producto de la sensibilidad la
que mueve a la creación artística.
'
~ nos pemute crrcular por la vida

.
~uando decimos que la post-modernidad tiende a abolir la
singularidad, a homogeneizar la producción, a ofrecer valores universales
para que la sociedad se organice sin protestas en tomo a las ofertas de
confort, lo que estamos diciendo es que la post-modernidad atenta contra
el deseo. Y si atenta contra el deseo, el que se haya amenazado es el sujeto.
~o el ser humano, pero sí el sujeto. Hay por ello un predominio de la
~gen en las preocupaciones de la sociedad actual, con sus cada vez más
~entes consecuencias: el goce, y todo aquello que no exalte a su
Dla,JeStad la imagen, ha de ser combatido. Así, la llamada "ciencia médica"
cada vez se orienta más a ofrecer la inmortalidad de la imagen. Los
esfuerzos van desde las dietas hasta los experimentos de genética, pasando

\

�320

321

por la cirugía estética, los transplantes, etc. Las adolescentes mueren de
inanición autoprovocada(?), o de obesidad. coi:no forma extrema de
protesta ,• mientras los viPÍl'ls
-,- arriesgan su vida
,. mtentando perpetuar la
1
imagen de un cuerpo joven. L'image, sur tout tmage.
Ante éste panorama, el futuro no solo del psico~is, sino
también del sujeto y por ende del deseo, el saber y la creación, son cada
día más inciertos.

LAS POLÍ11CAS DE POBLAOÓN EN EL MÉXICO DE FIN DE SIGLO
Angélica Reyna
Investigador de El Colegio de México
Candidato a Doctor en Estudios de
Población

y sin embargo, para consuelo de algunos románticos o~lescen~
de pronto, inesperadamente, aparecen evidencias_ de que ~l su,eto pe~ve,
ue hay aún quienes escriben poesía, y quien~ pmtan Y q ~
q
e
la tecnolooía en arte y quienes, apasionadamente, S1guen
trans1orman
o1 ..d d Ha
· te tand descifrar al sujeto sin arredrarse ante su comp eJl a . y que
m
ndar oesperanzadamente que el psicoanálisis nació justamente
enral
el
recor
. •
.
cina
enraizaba
su
práctica
en
la
ciencia
natu
momento en que la medl
.
como su inevitable contrapeso cultural; y actualmente subs1Ste en ese
•
1
· ó odo de ser un discurso a contrapelo de los valores
nusmo ugar me m
al final d
tas tan
dominantes, a veces molesto y comba~do, pero
e cuen
indomable como la esencia misma del su,eto.
Es r ello que no es ilegitimo su lugar en hu manitas, revis~ que a
fin de cuen: representa un refugio que la universidad aún proporaona al
amenazado sujeto de los tiempos que corren.

Introducción
Una preocupación constante en el pensamiento político mexicano
han sido los problemas de su población, la defensa de su territorio y su
seguridad nacional. Por muy diversas razones, la reproducción de la
población, su distribución y movilidad espacial han sido concebidos como
elementos estratégicos en las políticas estatales. Desde fines del siglo XIX y
a lo largo del XX, el pensamiento político en materia de población se ha
centrado en los vínculos de ésta con el " progreso" o el "desarrollo",
consolidándose la concepción de las políticas de población como parte
integrante de las políticas de desarrollo social y económico nacionales.
Si bien la población es soporte de la vida económica, social,

caltural y política de un país, y por tanto es constantemente retomada en
b planes sectoriales, la especificidad de las políticas de población radica
en que se orientan a adecuar las variables demográficas (como son el
!amaño, ritmo de crecimiento, estructura y distribución espacial de la
población, etc. ) a los objetos del desarrollo económico y social del país.
Cabe destacar dos particularidades de la dinámica demográfica y
sus componentes, que determinan en buena medida las formas políticas
pua su abordaje. Por una parte, la inercia demográfica, que alude a que los
procesos poblacionales del pasado se reflejan en y determinan
parcialmente las características demográficas presentes. Por otra parte, la
Intima vinculación entre la dinámica demográfica y los contextos
~onómicos y culturales, implicando mutuas determinaciones. De allí
que el cambio demográfico que se ha venido gestando en México en las

\

�322

323

últimas décadas, plantee nuevos ~etos
como a la misma política de población.

tanto a las políticas sectoriales,

.
En una pnmera
secci.6n de este trabaJ·o se presenta
. cómo
d ha sido1
.
áfica or el Estado mextcano urante e
adordada ~ problemátic; d=~!cepci~nes sobre población y desarrollo;
presente siglo, destacan ~
lantea brevemente las principales
gunda sección se P
d 1 ·
en una se
. d
áfico en México en los albores e siglo
características del cambio emogr arta secciones los retos que plantea
tando en una tercera y cu
,
XXI
,
apun
,
.
,
ial
omo
a
las
políticas
de
población.
tanto a las políticas sector es c

1amortalidad gracias a las mejoras sanitarias de la época (Ordorica, 1993).
No obstante, se lograron otros objetivos, ya que para 1910 era clara la
tendencia a la concentración demográfica en las ciudades y al poblamiento
en la frontera norte.
A partir del movimiento revolucionario y el establecimineto de la
(Dnstitución de 1917, el rechazo a lo extranjero, y por tanto a la
ímnigración extranjera, se hicieron explicitos. La población se concebía
1111k&gt;como creadora de riqueza, como de instituciones, siendo sinónimo de
-,dedad, la cual para existir y desarrolarse presentaba ciertos
requerimientos que podían satisfacerse adoptando nuevas modalidades de
propiedad privada.

l. Población y Estado en México.
Los nuevos problemas y preocupaciones que se discutieron en los

r

c., 1

.
la consumación de la independencia en 1821, y
El Estado mextcano, desde
d
cabo diversos proyectos de
11
hasta la actualidad, ~ bevado :n leyes y acciones de diferentes
º6 demográfica asa os
fund
f
trans ormaci n
.
ta políticas tuvieron un pro
o
ordenes. Por un largo tiempo .;:. s .entemente adoptar un sentido
contenido II poblacionista", para . s rec1
11 controlista11 del crecimiento poblac1onal.
.
XX
esentó la continuación del
La primera década del siglo
repr d
la necesidad de
.
decimonónicos centra os en
pensamiento y acciones
la º6 o' ante el Porfiriato se concibió
1 1 en de pob c1 n. ur
1
incrementar e vo um
1
la solidez estatal mantener e
como un elemento indispensa~le para ograrómico y social e~ tanto fuente
.torial y alcanzar el progreso econ
,
ba sólo
1
contro tem
.
La
población que ocupa
de estabilidad Y paz SOC~- .
se constituyó en un obstáculo
parcialmente los bastos temtonos nacio es
a la consolidación del Estado.

~=

.
1
blación y redistribuirla a lo largo
,
La necesidad de mcremei:i~ pol
to . dígena y "mejorar" la
,
.
in
0 de diluir el e emen
y ancho del pais, asi com, .
nizadora porfirista, que buscaba atraer
raza se concretó en la política colo
ºtal
artes y conocimientos.
, .
n sus brazos, capi es,
del
extran1eros, que co
,
co~tribuyeran al control y defensa
promovieran el progreso del pais Y
territorio nacional (Reyna, 1993).

ª

siguientes años fueron fundamentalmente dos, a saber la integración
ia:ional y la modificación cualitativa de la población, elementos que
alllribuirían a resolver los grandes problemas nacionales, conformando
ana nacionalidad fuerte, con autonomía económica ycapacidad de mejoría
mal

Se sostenía que la escasez poblacional y lento crecimiento
demográfico explicaban la debilidad económica, social y política del país.
Elk&gt; se debía en gran parte de la heterogeneidad étnica, donde el
predominante elemento indígena se encontraba en condiciones de atraso,
insalubridad, alimentación deficiente y mala condición económica. Cabe
meocionar que, no por ello, se dejó de exaltar el elemento indígena, incluso
anando posiciones eugenistas. Dos extrategias paralelas se propusieron
1111 generar la integración nacional: a) dar al indio y al mestizo facilidades
educativas y económicas para que se igualaran al elemento criollo,
económica y socialmente; b) compensar la hetrogeneidad cultural y
económica con densidad demográfica, creciendo no al limite elástico del
llmbre, sino a uno antes de éste, el de los pueblos modernos (Loyo, 1931).
Como segunda preocupación se consideró la necesidad de

-.idificar ciertas características de la población, a saber su rihno de
~ t o , la familia, la migración y colonización, así como las
IXlldiciones de trabajo y salud. Así, se buscó atender y proteger a la niñez,

d 13 6 millones de habitantes
Si bien la población de México pasó e . .
to no se debió
mill
1910 este mcremen
en 1900, a 15.2
. on~s e~ó extr'an,·era sino más bien al descenso de
fundamentlmente a la uurugrac1 n

i juventud y la mujer, proteger el trabajo, el salario, la habitación y el
'81rimonio familiar; se promovió la fecundidad; se restringieron los flujos
de inmigrantes y la colonización se basó en la redistribución de los

1'
1

�325

324

Tras alcanzar en 1940 una población de 19.7 mili
d
tes q · li ó
.
d
ones e
~-· , ue ~p c un ~tmo e crecimeinto medio anual relativamente
~'. esta política tendría continuidad durante los años cuarenta,
: d olae:ueld fomento de los matrimonios y la fecundidad, en la
,i-,1:~ a
u Y la d~ución de la mortalidad. La Segunda Guerra
JIIIU-:-' presen~ una me1or coyuntura para aobrdar el problema de los
lrabajadores mexicanos emigrantes a los Estados Unidos logránd
~"
· hila
,
ose en
1- un converuo
teral llamado Programa Bracero.
...r.:i....

elementos nacionales; finalmente, se buscó reducir la emigración de
nacionales, que se veía como negativa al implicar la pérdida de los mejores
hombres para el trabajo y presentarles pesimas condiciones laborales en el
extranjero.
Fuen en el primer Plan Sexenal 1934-1940, sostenido como
plataforma política por el Partido Nacional Revolucionario (PNR) y
llevado a cabo por el presidente Lázaro Cárdenas, donde se incorporó por
primera vez, bajo un régimen postrevolucinario, los aspectos demogrfficos
integrados a la planeación económica y social del país, dentro de un
proyecto nacional (Reyna, 1993).

c., l

Bajo un enfoque nacionalista e intervencionismo Estatal, se
proponía una política demográfica que permitiera el aumento, mejoría y
adecuada distribución de la población, que según el censo de 1930
alcanzaba sólo 16.6 millones de personas. Se incluía como estrategías 1)el
fomento de la inmigración de extranjeros asimilables, de cultura latina,
técnicos y agricultores que impartieran sus conocimientos; 2) evitar la
emigración de mexicanos a través de la redistribución de la población, de
acuerdo con las condiciones de empleo regionales, el apoyo al empleo, la
persuación de los daños posibles y solo la autorización de emigración
colectiva bajo la previa contratación y garantías laborales; 3) establecer un
programa de repatriación y establecimiento de colonias; 4) ~ejorar las
condiciones de sanidad, educación y establecer un sistema de
beneficiencia.

Al_ final de la guerra, con la expedición de la segunda Ley General
de Poblaoón en 1947, el gobierno mexicano reafirmó la intención de
~~ el vol~en demográfico del país por crecimiento natural,
nrugraoón
extranJera
.
. . y repatriación
.
.
· En esta ley se desarrolla con mayor
amplitud la c~estión mnugratona, primordialmente como mecanismo d e
~llo nacional; no obstante, la marcada selectividad que establecía
liniló los montos reales de inmigrantes al país. El crecimiento poblacional
olmvado entre 1940 y 1950, año en que se contó con 25 8 mill
d
lllbitan
1 ,
.
ones e
~ en e pais, se basó en altos niveles de fecundidad y descensos de
luoortalidad.

. Al inicio de la década de los años cincuenta, con la entrada de
Mm:o ~ una _etapa de estancamineto económico, en que el resago de la
prodacaó~ agncola y ganadera y el proceso inflacionario habían reducido
la ~~cc1ón y el mercado, comenzaron a percibirse limitaciones para la
lllisfacci.ón de los requerimientos de una abundante población,
eialando_s_e a ésta como fuente de tensión y conflicto. No obstante, la
ta:uperaaon de la economía permitió que durante la década pe · ,..,
· "ó
·•
rSIS&gt;'era
Los funamentos demográficos de este plan fueron incorporados al IIIIVlSl n positiva del crecimeinto demográfico.
marco jurídico del país por medio de la primera Ley General de Poblaó'ln
de 1936. En ella se abandonaba la estrategia de crecimiento basada .
m pensamiento poblacionista comenzó a desquebrajarse en los
exclusivamente en la inmigración extranjera, para optar por la ~ sesenta, fracturándose definitivamtne en los setenta. Desde los años
combinación del fomento al crecimeinto natural, repatriación e : t a , en los países desarrollados comenzó a llamar la atención el
inmigración controlada. Sus objetivos fueron el aumento de la población y . • demográfic~ observado en los países en desarrollo, adoptando
su distribución racional en el territorio; la fusión étinica de los grup» ~ones catastrºfistas neomalthuisianas, en las cuales la población
nacionales entre sí; el acrecentamiento del mestizaje nacional por la IJe!áa fuer~ presiones sobre los recursos naturles y el sistema económico.
asimilación de extranjeros; _ la protección d e los nacionales en_Slll la po~lación pasó de generadora de riquezas e instituciones a
actividades económicas, profesionales, artísiticas o intelectuales m~ ~dora Y fuente de inestabilidad y conflicto.
disposiciones migratorias, y de los nucleos indígenas, para constituir mep
aporte físico, económico y social desde el punto de vista demográfico;y la
~ México, el discurso gubernamental conservó hasta 1970 una
protección, conservación y mejoramiento de la especie (Ley General tk Qlcepción poblacionista. En 1972 comenzó a desarrollarse una nueva
Población, 1936)

�327

326
política de población que se bien aceptaba que su rápido crecimeinto no es
el factor determinante del desarrollo, si podría limitarlo, dadas las
presiones que podría ejercer soblre la demanda de servicios.
La Ley General de Población de diciembre de 1973, puesta en vigor
en enero de 1974, se constituye en el parteaguas de las políticas de
población en México, siendo la legislación que rige actualmente la política
demográfica del país. Esta ley busca "regular los fenómenos que afectan a
la población en cuanto a su volumen, estructura, dinámica y disbibución
en el territorio nacional" con "el fin de lograr que participe justa y
equitativamente en los beneficios del desarrollo económico y social" (Ley
General de Población, 1974). Con ello se busca sustentar una política
demográfica que forme parte y complemente la política de desarrollo.
La Ley faculta a la Secretaría de Gobernación para dictar, ejecutar o
promover medidas para adecuar los programas de desarrollo económico y
social a las necesidades que planteen el volumen, estructura, dinámica y

distribución de la población. Tomando en cuenta las nuevas condiciones
socioeconómicas y demográficas del país, se propone modificar las
tendencias de crecimiento natural, orientándolo hacia su descenco y
estabilización, así como lograr el mejor aprovechamiento de los recursos
humanos y naturales del país. Otros objetivos son la disminución de la
mortalidad, la integración de la mujer a los procesos económico, educativo,
social y cultural; y la integración de los grupos marginados al de~ollo.
Por otra parte, busca sujetar la inmigración extranjera a las modalidades
que juzgue pertinentes, procurar la mejor asimilación de éstos al medio
nacional y su adecuada distribución en el territorio; restrigir la e~~ac~~n
de nacionales cuando el interés nacional lo exija, procurar la planificac1on
de los centros urbanos; estimular el poblamiento en las zonas fronterizas;
promover la movilización interregional en el país para adecuar la
distribución geográfica de la población a las posibilidades de d~llo
regional; y promover la conformación de poblados para evitar el
aislamiento de la población.
Mientras que las dos prim~ras leyes tienen un claro fin
poblacionsita, mediante el incremento de la fecundidad y la_reducción de
la mortalidad, con menor peso a la inmigración, la de 1974 tiene entre sus
objetivos disminuir la fecundidad, para desacelerar el alto crecimiento
demográfico, mostrando una clara voluntad reduccionista que se hace
explicita en los programas de población implementados. A partir de ella se

ha enfatizado la planificación familiar como medio para incidir en la
disminución del ritmo de crecimiento demográfico. El nuevo énfasis
planificador y controlista se sustentó en grupos específicos, y requirió la
negociación con la Iglesia mexicana. Asimismo, han implicado el
desplieque de acciones específicas apoyadas en la sólida organización del
sistema de salud.
La planeación ·e instrumentación de la política de población
mexicana ha evolucionado, pasando hacia enfoques integradores que
conciben las relaciones entre población y desarrollo de manera compleja,
encontrándose aún con importantes retos y limitaciones.

11. El cambio demográfico a fin de siglo.
Cuando hablamos de cambio demográfico nos referimos a las
transformaciones que experimenta una población en cuanto a su volumen,
dinámica, estructura, y distribución en el territorio. Estos cambios están
basados en el comportamiento de las tres vaiables fundamentales que lo
integran, que son la fecundidad, la mortalidad y la migración interna e
internacional. A su vez, la forma en que evolucionana estos tres factores
poblacionales depende de las condiciones culturales, sociales, económicas
y políticas de la sociedad nacional, en que están insertos todos los
individuos o habitantes del país. Así, el fenómeno demográfico y su
evolución son, en parte, consecuencia de la estrategía que adopta un
gobierno en su proyecto nacional.
La situación actual de la población en México se caracteriza en
parte por los efectos de la inercia de tendencias pasadas. Hasta los años

setenta, la población observó un rápido crecimento a ritmos muy
acelarados. El tamaño, el crecimiento, la estructura y la distribución de la
población resultan del crecimiento natural, entendido como la diferencia
entre la natalidad y la moralidad, y los movimientos migratorios.
En México, una vez terminada la fase armada de la revolución, se
inicia el cambio demográfico. Este cambio se vio esforzado en el año de
1936 con las políticas desarrolladas durante el régimen del presidente
Lázaro Cárdenas y los gobiernos subsiguientes, en tanto las estrategias de
desarrollo social y económico se incorporaron, como uno de los elementos
prioritarios, los programas y acciones en materia de salud pública y la
organización de la infraestructura sanitaria. Las acciones en salud tuvieron

\

�328

efectos inmediatos en el descenso de la mortalidad, y es durante ~os años
de 1940 a 1960 cuando este descenso se pr~u_ce con mayor rapidez. Es
·
te en esa época, que continúa hacia fines de 1970,al
cuando se da
precisamen
la gran expansión demográfica en México. Al mantenerse tas tasas de
fecundidad, el nivel de crecimiento observado en la segunda déc~da del
si lo de poco más del 3.5% hacia fines de los años setenta; la vel~idad de
cr~imiento poblacional se triplicó en sólo 40 años y el num~ro de
habitantes prácticamente también hace lo mismo, pasando de 17? ~ones
en 1930 a 50.7 en 1970. Lo fines planteados en estas leyes pob~cmrustas se
se fortaleció en su cuántum demográfico y, por lo
cumplieran: e1 País
lia la base
tanto, la premisa del desarrollo planteada en esos tiempos (amp r
)
se habia cumplido.
·
para 1970 por el efecto de la permanencia de los altos
Asi, nusmo,
,
.d d la
· les de la fecundidad, combinada con el descenso de la mortali a ,
::ctura por edades de la población se rejuveneció aún más de lo ~ue ya
era en épocas anteriores, concentrando grandes volúmenes de pob~ción en
edades menores de 15 años, y se intensificó la migración de_ ~a~,adores y
.
amrw&gt;&lt;:inas hacia las grandes ciudades, nuciándose Y
familia
s c
r---b . .6
o de
consolidándose los procesos tanto de ur aruzac1 n com
metropoliz.ación de la ciudad de México.
Estos cambios demográficos explican en buena medida el cambio
· '6
las políticas de población, en busca de un descenso de la
d e pos1ci
n en
d
. • la
talidad y
fecundidad, no obstante se mantenga el deseo de isrrunuir ~or.
una descentraliz.ación de la
reorientar los fluJO·s migratorios para favorecer
.
distribución de la población en el territono.
De acuerdo a los resultados definitivos del Co~teo de Po~lación y
.
.
da
ascendió a 91.6
V1vien 1995, a fines de ese año la población .de MéX1co
·
d 1 CONAflO
d
habitantes
(INEGI,
1996).
Estimaciones
e
.
millones e
.
meran 23
(CONAPO 1995) nos indican que también en ese ano ocu
millones d~ nacimientos, cerca de 420 mil defuncion~, Y und ~Id~~
. torio internacional de 290 mil pe~nas que emigraron e p ..
migra
· · to neto de la población
-i:--'-:ca de estos eventos resultó en un crec1ID1en
'-lllUlllll
d
· · nto anual de 1 73 por
de 1.6 millones de mexicanos, a una tasa e creclIDle
, .
.
ciento. De los 13.6 millones de habitantes con que contaba el pais, en C8Sl
un siglo la ha incrementado en 78 millones.

329

Entre 1930 y 1995 se observó una notoria disminución gradual y
ll)lllenida de la mortalidad, pasando de 26 a 4.6 defunciones por cada mil

habitantes. La natalidad se mantuvo casi constante entre 1950 y 1965, en un
nivel próximo a los 46 nacimientos por mil habitantes. Desde entonces la

natalidad ha disminuido notoriamente.

El rápido crecimiento de la población mostrado desde las primeras
cWcadas del siglo propició la conformación de una población notoriamente
;,ven. con una alta proporción de niños y jovenes. La juventud de nuestra
población ha implicado que aunque en los ultimas 20 años se ha reducido
a la mitad el número de hijos por mujer (de 6 a 3 hijos), el número de
mujeres en edad reproductiva se duplicó, implicando incrementos
absolutos de la población total casi constantes.

La disminución de la mortalidad y su subsecuente aumento en la
sobrevivencia, se refleja en la piramide de la población con un mayor
número de personas que llegan a las edades adultas.
Asimismo, la
disminución de la fecundidad se ha manifestado en el estrechamiento de la
lJase de la piramide, en la medida en que los cohortes de nacimeinto son
cada vez menos numerosas. Ambas tendencias han promovido un proceso
de envejecimeinto de la población, "caracterizado por una menor
proporción de niños y jovenes, asi como un paulatino aumento del peso
relativo de las personas en edades adultas y avanzadas" (CONAPO, 1994).
Así, entre 1970 y 1995, la proporción de la población menor de 15
aoos pasó del 48% al 36%; la población en edad preescolar (menores de 6
lb) pasó del 22% al 15% del total de la población. La edad media ha
aumentado de 22.3 a 25.3 años, mientras el índice de dependencia
(población menor de 15 años más la de 65 años y más, por cada persona
entre 15 y 64 años, disminuyó sensiblemente de 1.04 a 0.68 dependientes
(lbid).
La población en edad preescolar presenta ya un crecimento
negaitvo, desde 1985 se ha mantenido prácticamente constante en poco
m6s de 13 millones y sus incrementos anuales absolutos han disminuido
hasta volverse nulos en 1992, reduciéndose a partir de ese año, el monto de
1118 efectivos.

\

-

�331

330
La
blación en edad escolar (entre 6 y 14 años) crece ~ ~ ~
cercana a po
cero, d e manera que sus incrementos han dlSUUlluido
marcadamente desde 1970.
15 y 64 años),
En cuanto ª la polaci. ón en edades laborales (enlre
,
to Entre 1960 y 1995 su numero
pasó de 18 a
destacan sus fuer~ aum:r li só en un lapso de 35 años. Si bien a partir de
55 millones, es decrr, se P c
d
en estas
nz6
disminuir el incremento anual e personas
1992 come
ª
d
tinuará siendolo en el futuro
edades, esta reducción es ~odera a fui~~n el año 2010 sus incrementos
próximo. El CONAf&gt;O estima que
anuales serán superiores a 1.2 millones de personas.

. "d 0 de la tercera edad se ha incrementado en
·
d 65 . ta Si bien el grupo de población e
anos Y
una forma nunca an~vISte. sólo el 4 % de la población (3.7 millones de
más representa ª:,1imie:~ es tan acelerado que puede esperarse su
personas), su cr
17 - ( ritmo de crecimeinto paso de menos de
duplicación en cerca de :os ~
manteniendose en ese nivel desde
990
4
1.0% anual en 1960 ª .o ~ tr ' n los años sesenta los incrementos
.
150
) Esto implica que mten as e
entonces .
d 20 mil individuos, actualmente ascienden a
anuales eran de menos e . .
d
te grupo refleja la rapidez del
mil La dinámica de crecmuento e es
.
pr~eso de envejecimiento de la población meXIcana.

Las proyecciones de la PEA al año 2015 la fijan alrededor de 80
amJones de personas que demandarán alrededor de 54 millones de puestos
de trabajo. Ello significa que en los próximos 18 años, deberán
ax,rporarse al mercado de trabajo alrededor de 1 millón de personas
pnimedio anual. Se ha calculado el desempleo abierto en 1986 en . ..
11iJ1ones de la PEA total Considerando la población nacional en 120
aDones de habitantes en el año 2015 . . . millones (. . . %) constituirá la
PBA. Aun y cuando se crearán un millón de empleos anuales en los
próximos 18 años, habría en el país unos . . . millones de desempleados.
Ahora bien, en caso de que la economía sólo fuera capaz de generar medio
millón de empleos anuales, el desempleo abierto se incrementaría a cerca
de ... millones.

.

La población enveieci ª

m.

Retos del cambio demográfico a las políticas sectoriales.
La endogenización de las variables demográficas e n la planeación
bl mas
al d be responder tanto a pro e

social y políticas públicas en ge~ ' :e el rfil demográfico del fin de
sectoriales como a pro~lemas ~ue tmpola
1:ticas sectoriales y el cambK&gt;
. 1 U · rcicio de vinculación entre s po
.
sig o. n eJe
. .
éste último como un input del prrmero, nos
demográfico, concibiend~ a .
·deraciones respecto a diversos
permite formular las siguientes consi
sectores sociales:
.
·
dulto 'óvenes ha aumentado Y
1 EMPLEO. La proporción de jóvenes y a
sJ
b .
Dos grandes
·
tan una fuerte presión en el mercado de tra ªJO·
bajo e
represen
tan· sobre oferta de fuerza de tra
problemas, por tanto, se presen .
incremento en el volumen del desempleo.

Si bien a partir de la crisis de 1982 se agudizó el problema del
deeempleo, que se vió remarcado durante la caída de 1995, en los últimos
a años se observa una estabilización del nivel de desempleo, en parte
por el incremento de las exportaciones no petroleras, el crecimiento del
blrismo y el fortalecimiento de la industria maquiladora, y la clara
mpliación del sector informal de la economía.
Actualmente existe una fuerte discusión en tomos al desempleo
qaepodria generar la modernización de la planta productiva sustentada en
i incorporación de nuevas tecnologías. La experiencia de varios países
earopeos, indica que, aun cuando la introducción de nuevas tecnologías
genera desempleo en algunos sectores, también crea nuevas ocupaciones
m otros. Por lo tanto, la evidencia empírica existente y la escasa
ilbmación disponible para nuestro país, impiden formular afirmaciones
t'llduyentes.

La planeación del empleo implica no solo atender las necesidades

dela población ocupada, sino prever los problemas de desempleo. En ese
llltido no basta referirse a la población como un dato, sino considerar los
elementos cualitativos de los grupos que la conforman, destacando por su
flmerabilidad la población desempleada y desprotegida (viejos, niños,
.;eres y discapacitados), así como la necesidad de fortalecer ciertas
lllituciones sociales que permitan atender a estos grupos ante la
irapacidad del estado de crear más empleo. Ello habla del carácter de la
Pllleación: ¿para quén? ¿para qué? Por otra parte, se hace necesario

�333

332

1:ectos a corto y mediano plazos del cambio demográfico en
consi'derar 1os e1,
la planeación sectorial

2 EDUACION. En los últimos años, el sistema edu_cativ_o continuó
·
.
expandiendose
y d'iversifi'cándose, aunque a ritmos infenores . a los
alcanzad os en décadas anteriores· Como resultado de esta
. expansión, su
ó
latinamente a modificarse. Se ha incrementado la
estructura comenz pau
d'd li
te la d
matrícula de educación preescolar, ha deseen i º. ger~en
. e
·
tado la de los niveles medio, medio supenor y
primaria, y se ha mcremen
superior.
ha elevado el promedio nacional de escolaridad
A pesar d e que se
d l fi · ·
o a e tru
c1enaa
a 7 2 grados, red uci'do e1 analfabetismo a 6.8% , y aumenta
d
tura
.
.
. el sistema sigue comportan o una es e
terminal en primaria,
lad
A ll
be
iramidal debido al fuerte rezago educativo acumu o. e o ca
!gregar la sensible disminución de la calidad de la ensenanza en sus
diferentes ciclos y niveles.

Diversas investigaciones indican que, como res~ta~o de los
.
están roduciendo en el ritmo de crecmuento y la
c~;:raq:: : població~, se prevee una disminución de 1~ pob~ción del
es
_
hará posible que en la próxima decada se
grupo de 5-14 anos, 1o que
d' · ala
. d
. 1 totalidad de la demanda de preescolar, y que tsmmuy
atien a casi a a .
, ul d
rimaria en el conjunto de la
parti~ipación ~enallativa
c:!ecuencia del aumento de la
matrícula nacio ·
'
d'
d'o superior
población de 15-24 años, la matrícula de los niveles me to, me t
y superior se incrementará hacia el año 2015.

:~=~~:o

La planeación del sistema educativo depende en buena parte de las
proyecciones de matrícula escolares derivadas de las proyecciones de
¡,oblación. Metodológicamente se hace necesario mejorar las proyecciones
de inscripción escolar, tomando en consideración las condiciones de
-,rtalidad y eliminando el supuesto de población cerrada a la migración.
La ruptura de tales supuestos puede mejorar las estimaciones, sin
elllbargo, la carencia de datos precisos podría en muchas situaciones
empeorar los resultados. La planeación del sector educativo incluye la
elaboración de proyecciones de inscripción escolar junto con las
proyecciones de los recursos y requerimientos conexos, pero rara vez se
evalúan las implicaciones de sus planes en otros sectores o en la sociedad
en general, o específicamente las implicaciones de las diferentes políticas
educativas sobre el nivel de instrucción de la población. Las proyecciones
de población por edad, sexo y nivel de educación pueden utilizarse para
blKer proyecciones de la fuerza de trabajo por nivel de educación o
calificación. Y éstas, a su vez, aplicar a proyecciones de empleo por nivel
de educación a fin de determinar posibles desequilibrios futuros en los
mercados de trabajo para diversas categorías de instrucción de la fuerza de
llabajo; e incluso arrojando elementos para la proyección de los niveles de
focundación y demanda de servicios derivados de este fenómeno
demográfico.
Hasta ahora el sistema educativo ha sido un elemento fundamental
de legitimación del Estado mexicano, sirviendo como mecanismo de
IKellSO y movilidad social par los distintos grupos sociales. En el futuro,
11 papel seguirá

siendo tanto o más importante ante la creciente aplicación
illensiva y extensiva del conocimiento científico-tecnológico al proceso
productivo.

Al arecer, la fase de expansión cuantitativa del sistema educa~vo
.p
.
Por lo tanto, los mayores esfuerzos deberían
está próxuna a concluirse.
.
calidad con el objeto de satisfacer los
estar encaminados ahora a me¡orar su
.. d
ntexto de crisis
requerimientos de recursos humanos califica os en un co
recurrentes.

· · t de la
Del éxito de la política demográpca en re~ción al crecmu:~ ~lado
población dependerá, en cier~ medida, la capacidad q~e tenla u vez, la
.
las demandas educativas de la poblac1on.
s
para satisfacer última
tará íntimamente ligada al problema del empleo,
atención a estas
~ es
liendo funciones de capacitación y
al menos en dos sentidos: 1) calump te alificados y 2) reduciendo~
formación de recursos humanos ~en c
,
presiones sobre la demanda de trabaJO.

1 SALUD Y NUTRICIÓN. En las últimas dos décadas ha sido notorio el
cambio del patrón epsidemiológico de la población, presentándose una
ambinación de enfermedades infectocontagiosas y degenerativas,
iduyendo el aumento de los casos de SIDA. Como consecuencia de la
aisis económica por la que ha atravesado el país en los últimos años, los
liveles de nutrición ha disminuido, afectando con ello la calidad de vida,
llpecialmente de la población infantil. Asimismo se ha dado una
polarización en el patrón de consumo alimenticio entre los obrero y los
trabajadores del medio rural, significando una profundización en la brecha
de la desigualdad.

�334

Si bien durante el pasado sexenio el Estado amplió la cobertura de
los servicios de salud, el monto de los recursos destinados al sector 00
aumentó en términos reales, lo que se tradujo en una deficiente prestación
de los servicios y en un deterioror de su calidad. Asimismo, se oberva una
gr~ d~paridad en la_ ~istribuci~n de los. recursos hospitalarios y
asistenciales entre las distintas regiones y entidades federativas, lo que
despierta en los sectores más desprotegidos de la población un sentimiento
de abandono y falta de atención.
Dada la transformación de la estructura por edad de la población
(pasaje de una población joven a otra adulta), y su concentración en las
grandes ciudades, cabe esperar en los próximos años una mayor presión
sobre los servicios destinados a la atención de mujeres en edad
reproductiva (pieza clave de la política demográfica), población infantil y
población jóven expuesta a accidentes de trabajo, y población envejecida.
Asimismo, dado el incremento en el número de enfermos de SIDA
será necesario introducir cambios en los comportamientos sexuales de la
población, así como crear la infraestructura médico-asistencial y el
personal médico capacitado para su tratamiento y prevención.
4. DISTRIBUOON DE LA POBLACION - URBANIZACIÓN. La
distribución de la población en México se ha caracterizado por la fuerte
concentración urbana (principalmente en las zonas metropolitanas de la
Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) y la dispersión de la
población en el resto del territorio nacional. Las altas concentraciones han
sido resultado, en gran parte, de los fuertes flujos migratorios rurales
dirigidos a las ciudades.

El patrón de migración y distribución de la población han
comenzado a modificarse parcialmente en términos de una mayor
presencia de ciudades medias en zonas no centrales del país, como son la
frontera norte y las regiones centro-norte y las costas del país. Esto ~
remite a cambios en la organización de la producción, que presenta nuevas
oportunidades de empleo (e~ el sector formal e informal) en distintas
regiones, ligados a sectores económicos muy específicos (maquila.
comercio, turismo) o a la economía norteamericana.
Es notorio que a partir de la década de los ochenta se t.
incrementado el volumen de inmigrantes, haciéndose más complejas las

335

migraciones. Esto se ha debido

r una

de las condiciones de vida en : zonas : , al c~da vez may~r deterioro
del sector agropecuario de retener su blaci:~ :1 com~ a la incapacidad
por otra, a los procesos de localizac .6 P.° d tria1 onónucamente activa, y
.
1 n m us
y apertur
ia1
población nugra a las grandes ciudades (
. a comerc . La

mejores oportunidades que no encuentr granldes y med~s) en busca de
a en su ugar de ongen.
Las condiciones de vida en la urbe
. . .
politiz.ación de la población que b
1 ~ mc1d1do en la mayor
vivienda, empleo, agua alim:ntació usca so uc1onar sus necesidades de
,
n y, en general, su calidad de vida.
El ejercicio realizado nos ilustra breveme
pueden ser conflicitivos a corto
d.
nte algunos aspectos que
demográficos y sociopolíticos sobre
c:~es~b ~lazos. Los procesos
el largo plazo dependeran de la
. .
r que tomar atención en
tendencias actuales ocasionados p conlatinual1dad ? modificación de las
•
or
terac1ón de las te d •
la
. .
n encias
econ6nucas, los procesos social
tanto la crisis económica ha es y ds decis10nes políticas actuales. En
últim
marca o el hacer gube
tal
os años, y y la estrategia económica se
~en
en los
necesario integrar en forma real I
. . ha pnonzado, se hace
,.
e conocrmemto sobre lo
_s procesos
demogrAficos y la política de pobla .6 al
nacional y regional Es d • ha
ci n
reSto de la acción política
·
ectr cer endógena a la variabl
bla
proyecto económico, político y social del país.
e po ción al

1:S

N. Retos a la políticas de población.

El c b' d
¡x,lítica d:u;,~~la::~!~º!!ºys aescpectoreífis_que lo dete~ imponen a la
medida
cos para su eiec '6
En
en que los eventos demográfi
uc1 n.
la
lmllómicos, sociales y culturales de c;s ~n _re_sultado de los contextos
atender a los derechos fundamental d ~ md1v1duos se hace necesario
de la población los medios y la ~s e ~ personas, poneindo al servicio
puedan optar libre y consciente;::c1ón para que todos, por igual,
detenninada (Argüello, 1995)
por una pauta demográfica
E~o implica también eliminar el uso, para alcanzar
demográficas, de medios y estrategias reñid
las metas
fundamentales o que vulneran los derechos y di~~a;~n lanormas éticas
veces, hasta la dignidad de las mismas.
e personas y , a

�336

A nivel de los planificadores, eliminar la sim~lificación id~l~
por la cual se asume 1) que el crecimiento poblac1onal es el pnnapa1
obstáculo del desarrrollo económico; y 2) que lo~_estratos más pobr~ de la
· d a d reqweren
·
un gran número de hiJOS como
estrategia de
socie
.
sobreviviencia, lo cual genera además un gran mercado interno.
Estas posiciones ideológicas dificultan la construcción de un enfoque
integrado sobre las relaciones entre los procesos demográficos y los
socioeconómicos.

337

CONCLUSIONES

Finalmente, algunas reflexiones sobre lo expuesto anteriormente.
f.n primer término, no obstante la importancia que, desde el decenio
pasado, ha adquirido la población y sus cambios demogrÁficos para los
políticos, los funcionarios públicos, los planificadores y los analistas, las
caracterfsticas estrictamente demográficas de la sociedad mexicana siguen
siendo vistas como elementos exógenos, sin ampliar su preocupación por
conocer la forma en que éstas inciden en los procesos políticos, económicos
ysociales.
Debido a que las tendencias demográficas mantienen una inercia
en el tiempo, la variación en sus características no se percibe con claridad
en el corto plazo. Por esta razón, para los políticos y planficiadores, y aun
pera 'el sistema político que se interesa más por problemas y conflictos
inmediatos, pudiesen parecerles como constantes y pasar desapercibidas
1115 relaciones con el resto de los procesos sociales. Sin embargo, en el
mediano y, sobre todo, en el largo plazo, los cambios demográficos se
presentan como un elemento endógeno que redefine las características, la
composición y aun la ideologia de los grupos sociales.
De aquí la importancia de rescatar el ámbito de la "demografía

política" para revisar el estudio del tamaño, composición, dinámica y
distribución de la población en relación al gobierno y a la política. En este
etido, la "demografía política" tiene como campo disciplinario de

análisis: a) las consecuencias políticas de los cambios demográficos y
especialmente los efectos de tales cambios en las demandas que se
plantean a los gobiernos, en la eficiencia de su acción, en la interacción
política de los grupos sociales y en la distribución del poder; b) el estudio
de los determinantes políticos del cambio poblacional, y c) el estudio de las
políticas públicas y su impacto en el tamaño, composición y distribución
de la población.

�338

339

BIBLIOGRAFIA
CONAPO
(1994)
INEGI
(1996)
Ley General de Población (1936)
Loyo, Gilberto
(1931)
Ordorica, Manuel (1993)
Reyna, Angélica (1993)

PROPUFSTA Jl]RÍDICO-POLÍTICAS PARA EL ESTADO DE
NUEVO LEÓN
Dr. Ramiro Ramirez Pérez
Profesor Investigador en la Facultad
de Derecho y Gencias Sociales y en el
Colegio de Criminología de la
U.A.N.L.

Preambulo
Nuevo León ha experimentado recientemente un proceso electoral

que fue precedido por varios meses de intensas capañas de los diversos
aüdatos a elección popular quienes recogieron de la comunidad los

mamos que ésta hace al estado para encontrar el equilibrio de la paz yel

lienestarsocial.

El proceso electoral lo vivió también el resto de México.
Fue reclamo generalizado prioritario el referente a la seguridad
píblica, así como el de procuración y administración de la justicia; por lo
,e he implementado esta serie de propuestas.

La prevensión, el control y la investigación de las conductas
lllilociales, asi como la procuración y administración de la justicia, junto
am la aplicación del tratamiento penitenciario y post-penitenciario, son
1W que al fallar los hombres encargados de su aplicacion, se convierten
lllagr&amp;ventes de la criminalidad. es responsabilidad del estado el reclutar
•• mejores profesionales para brindar el mejor servicio, involucrando en
ileJección a la sociedad civil y a sus grupos especificios.
La venta de plaz.as y la infiltración de sujetos negativos a las
procuración, administración e impartición de justicia ha
PftWocado la corrupción y la delincuencia organizada intramuros.

.iiluciones de

\

�340

341

En estos momentos la justicia no solo debe combatir la
criminali~ad urbana, sino protegerse y controlar la que se produce entre
sus prop10s elementos.

Propongo una política criminolo ·ca b

a&gt;-responsabilidad.

g:t

asada en la democracia y la

Gobierno-Familia-Sociedad Civ.
il
Tan grave es el problema del crimen organizado que este ahora
está compuesto por elementos civiles, funcionarios públicos y policías,
conformando una sola gran banda delincuencia!.
En casos extremos, en los tres niveles de gobierno, municipal,
estatal y federal, la autoridad en desesperadas acciones ha implementado
acciones de depuración como la aplicación de exámenes antidoping O el
inmediato despido masivo de elementos nocivos, provocando el propio
sistema la aparición criminal de un gran grupo antisocial o varias bandas,
componentes son los propios expolicias, quienes poseen la información
necesaria, asi como la infraestructura para actuar fuera del marco de la ley.
Se cumple un vez más el razonamiento que reza:
vale mas prevenir .. .... .
Los policías farmacodependientes no deberán ser dados de baja
sino sujetarlos a tratamiento de rehabilitación, comisionados a areas
administrativas con un seguimiento y control de su enfermedad pues la ley
marca que son eso, enfermos. al mismo tiempo se evitaría la promoción
del crimen que povoca el despido de elemenots con personalidad policiaca

y especial.
La contaminación a la que es sujeto el policía es permanente, su
accion perseguidora se revierte de la noche a la mañana y lo convierte en
perseguido de la ley.
La depuración de lo~ cuerpos policiacos debe ser permanenlf,
paulativa, controlada y con seguimiento hacia los elementos.
Hago esta serie de consideraciones en forma de propuesta, las
cuales si se implementan, podrían coadyuvar para paliar la crisis tan grave
que en esta area padece nuestro sistema.

Existe una gran confusion en ·

·

responsabilidad de ca&lt;;ta una de esta ;as~on de esferas, en cuanto a la

aisladas o no sustentadas y multi'pli

. odg:ta, provocando caos, acciones
.
cacion e esfuerzos
.
confundiendo objeto y objetivo y privand0
vanos Y pasa1eros,
1
yseguimiento.
os programas de continuidad

ª

No han fallado las leyes, smo
.
.
e1 sistema
d
l •
erargados de procurar e impartir j ti .
.
e e ecaon de los
inspeccionar, supervisar, evaluar cu:::tiasi como ~ ~eficiente forma de
dar seguimiento a programas y acciones. va y cualitativamente, así como
A la ciudadanía y a las autorida d es, propongo:

1.- Que la designacion de candidatos a ocu
.
.
melarías de segun·dad d.
.
par las direcciones, jefaturas o
, rreccion de la poli · · d. .
procuraduría general de justicia ta.tal
cia JU icial del estado y
publicas emitidas por clubes d~
' .~an
tr~ve~ de propuestas
medades científicas o culturales
~rvi~o~ asociaciones apolíticas,

\

ª

profesionistas, cuya candidatura, ~:er: a es y cole~os y barras de
malmente ante la soci d d
y
caso func10n, respaldaran
e a .

\

t- Que sea la ciudadanía quien elija mediante el voto directo

que habra de desempeñarse como titular d e la funcion
.
Y secreto al
pretendida.
3.- Podran ser votados para ocupar el car o
.
l'OIISeeutivos a nueva propuesta d la g .' maximo por dos periodos
caooidateo.
e
entidad que primariamente le
~-Encaso de pretenderse la titularidad de al
. . .
~tivo del estado receptor de la propuesta dguna ~tituc1on señalada, el
medios masivos de comunicacion de t
~ cand~dato, convocara a los
lbninio publico.
orma inmediata para hacerlo del
5-·Que los e titular · d
.
xes e las corporaciones señalad
!llisfactoriamente su periodo d
ti
as que hayan concluido
e ges on, conformen a la contraloria

\

�342
. a la que se le agregara las funciones de seguimiento y
interna respectiva
evaluacion de programas.
. pretend a mgr
· esar O reingresar como
agente del
. d policia,
be
6 _ Que qwen
·
.
d
d
del
ministerio
publico,
e
ra
ser
1
ministerio publico o e ega o
la propuesto
.
.
dres de familia y maestros de la escue mas PTOXIIIla
por la ~~~da~:t ~: irante quienes indagaran entre los vecinos del
al donucilio
P
ial, familiar de este y expongan por escrito los
solicitante la conducta soc Y
resultados de la misma.
. . d e las corporaciones policiacas y procuraduría
el
a obligacion
·
7 Qu
.e se
.
d
miembros activos, operativos y
contar con el registro e sus .
20 años
administrativos y de las bajas de los ultimos
.
. .
. •tos ara ser candidato a procurador
Proro~g? lo~ sigwe~tes req~i:~d :u.blica del estado, director de la
general de 1usticta, director e segu
pilicia judicial del estado:
l.- Ser mexicano por nacimiento

2.- Ser mayor de edad
3.- Poseer titulo profesional universitario
• · · no estar procesado
de
la Justicia;
4.- No encontrarse sustrai.do de la. accion
.
.
ni haber sido sentenciado por delito intencional
- mmim
. . o de residencia física en el area de competeroa,
5.-Tener 5 ans
anteriores al dia de la toma de protesta
6 S . tarse a examenes anti'doping, psicometricos, psicologicos y quimko
e; la~ratorios de la universidad autonoma de nuevo leon
el pago de todos sus
7.- Demostrar sumodo honesto de vivir
· y justificar
.
impuestos

343

9.- La institucion que apoye la propuesta de candidato, le presentara
fonna]mente ante la autoridad de la cual dependera, haciendolo ademas
del conocimiento del servicio nacional de servicios policiales, de la
secretaria de gobemacion, quien emitira opinion sobre la conducta y
capacidad del propuesto.
tO.-Ademas de los anteriores requisitos, quien pretenda ser director de
averiguaciones previas, director de control de procesos, director del area
de amparos y director de servicios periciales, debera tener minimo 5 años
de antiguedad en la procuraduria general de justicia, con categoria de
agente del ministerio publico y criminologo respectivamente.

Propongo la creacion de la direccion estatal de prevencion del

delito, que dependa directamente de la secretaria general de gobierno y
que tenga los siguientes departamentos:
Prevencion de conductas antisociales
Menores en estado de peligto
Integracion familiar
Apoyo psicologico y canalizacion psiquiatrica
Menores infractores
Servicios asistenciales
l!studios criminologicos
Propongo se ponga especial interes en la division de
responsabilidades que generan los factores que inciden en la aparicion del
crimen y que son tres, a saber:
Factor predisponente.- responsable de la familia, corresponsables del
estado y la sociedad civil.
Familia deteriorada por la ausencia o ignorancia acerca del amor, lo cual
desintegra al nucleo e impide la transmision de valores positivos.

Hacer prevencion es remitirse a las causas, en el caso de las
conductas antisociales es enfocarse al nucleo familiar y como plataforma y
· ·
publica, en
foro
tar
r escrito y exponer ante la oprmon
aJll8 de l'l!ntro de convergencia situamos personalmente en los planteles
8.- Pre~n
po
r la institucion que le propone, su progr
educativos, involucrando asi a profesores, padres de familia, alumnos y
promovido Y avalado po
d las conductas antisociales.
vecinos; informando, formando y educando sobre el tema de la nueva
trabajo preventivo y de contro1 e
cultura de la seguridad publica, motivando a la comunidad hacia la

�344

~~\
'

'o
j,

c.

Dentro de esta direccion estatal de prevencion del delito, es
prudente agregar el area de servicios asistenciales.

Escuela para novios
Escuela para padres
Escuela para jovenes
al
Conferencias y charlas para la familia en gener

Localizacion de personas extraviadas
Localizacion de domicilios
Canalizacion a instituciones
Apoyo a otras instituciones
Apoyo a indigentes
·
Apoyo a perssonas de la tercera edad
Apoyo para asistencia medica, internamiento y medicinas
Coordinacion con bolsas de trabajo
Traslados foraneos

.
. '-•-entar
la infraestructura,
actualmente
Propongo tamb1en
msu
u..u,
.
d
.
.
.
.,
alimentacion,
formac1on,
e
y.
. . tente para dar aloJanuen.o,
d ucac1on
li
mexis . '
.la alle a los menores en estado e pe gro, asi
capacitac1on a los nmos de d c d y ºd abandono malos tratos fisicos y
ue sufren e escu1 o,
'
11
como
. 1aque
· os q les impidan su d esarrolo emocional y educativo o que
ps1co og1cos que
d
era temporal O permanente; estos
hayan huido de sus ho_gare~ e maninfraccion, mas sin embargo estan
menores no han cometido
onductas antisociales en su afan de
expuestos a sufrir riesgos y a come r c
sobrevivir.

sur;:

.
de un programa de educacion
Recomiendo la impleme~tacion .
cnco para mujeres solteras
.
de apoyo medico y ps1co1ºo1
sexual; as1 como
1
.enes encuentren en este e
d
y
para
madres
so
teras,
qw
bo
al
b
em araza as
.
salir d lante incluyendo el aspecto la r .
respaldo que reqweren para
a e

¡,,
1

1·:¡
.

conciencia de la co-responsabilidad e impartiendo cursos como los
siguientes:

d mas la creacion de institutos separados para
Propongo a e
. d fisica tecnica para manejar las
hombres y mujeres, con la capac1da . . d y d d
personas comprendidas dentro de la mmona e e a .

l

1

345

~

~i... ._,!
.,::,

~

R omiendo tambien la creacion de hospital psiquiadtrico bp:
ec
la
yoria de los casos eam u
enfermos mentales irreversib~es qu::tra=s por sus propios familiares.
por la ciudad o son encerra os y
d
todos los mexicanos tenemos derecho a la salu .
d
economicamente todos los programas
Propongo al esta o apoy~
italaria de internamiento, crear
de salud mental, ampliar la capac1da!
ia para dar el servicio con
un hospital psiquiatrico infan~ con s c1enc
internamiento a la gran demand a.

r:r .

para
Propongo la creacion de dos centros con .internamiento
te
farmacodependientes, para mujeres y varones, respectivamen .

Y por ultimo la incorporacion de la planeacion y diseño de
estrategias que abarque estadistica, evaluacion y seguimiento
programatico, investigacion cientifica y publicacion de resultados.
Factor agravante.- responsable el estado, corresponsables sociedad
civil y familia.
Depende este factor de las autoridades, por lo tanto debera el
gobierno participar activamente en la resolucion de la siguiente
problematica.
Crisis económica, desigualdad social, crecimiento demográfico
descontrolado, reduccion del espacio vital, concentracion poblacional
numerosa, asentamientos poblacionales irregulares, pobreza en el campo y
migracion de familias campesinas a la ciudad por la causa señalada, falta
de empleos, falta de espacios para la recreacion y el deporte en forma
masiva, corrupcion en la administracion de justicia, ineficiencia de los
centros de readaptacion, sobrepoblacion en los centros penitenciarios,
cuerpos de seguridad publica corruptos, insuficientes, impreparados o mal
equipados, falta de servicios publicas, proliferacion indiscriminada de
antros de vicio y locales comerciales con venta de bebidas embriagantes,
produccion y venta incontrolable de solventes quimicos, falta de una
politica criminologica definida, sueldos y prestaciones pauperrimas para
b policias y servidores de la aplicacion y administracion de la justicia,
descuido de la salud mental hospitalaria, aceptacion de la promocion de la
violencia y de la muerte que promueve la television, la venta de drogas
para el consumo de nuestros jovenes en nuestras colonias.

\

J

�346

347

Propongo se contemple con antelacion los recursos suficientes,
tanto humanos, materiales y economicos, para hacer efectiva la
participacion del estado en la prevencion y el control de la criminalidad,
reclamo justificado de la comunidad.
Recalcamos: las conductas antisociales solo tienen dos metodos
de abordaje: la prevencion y el control, o sea que le propongo a las
autoridades no comprometer a las instituciones en el utopico, arriesgado,
no profesional ni etico compromiso ante la sociedad de desarraigar en su
totalidad este comportamiento del ser humano.

Hagamo~ la _guerra en contra de las conductas antisocial
en seno drrecto al campo de batalla· . .
.
es, pero
(ialnStancias
·
' mrrumo en igualdad de
' eqwpo Y recursos que el enemigo.

vaymnos

contemplarse los recursos para actuar 1
(llllempleDeben
el crecimiento poblacional y ban
e presente y segun se
ur o.
No existe seguridad publica barata, hay que invertir y no fin ·
gtr.
,__"l.:•••

uua

La política criminologica que propongo se implemente, es la de

compartir responsabilidades y esfuerzos para combatir la anti.sociabilidad,
creando, dandole vida, forma y arraigo a la nueva cultura de la seguridad
publica que se basa en la corresponsabilidad entre gobierno, familia y
sociedad civil, por eso demando utilizar el medio de comunicacion de
mayor penetracion que es la television comercial, para informar, educar y
concientizar a traves de una campaña permanente que arraige en la
sociedad y reparta la responsabilidad y el trabajo, para interactuar entre los
tres.
t.

Los canones señalan que se deben contar con un elemento
policiaco preventivo en servicio por cada mil habitantes; nuevo leon esta
lejos de esta cifra; por lo que propongo aumentar el numero de policias.
haciendo atractivo el sueldo y las prestaciones de estos servidores
publicos, a quienes actualmente se les paga cantidades irrisorias que no
van aparejadas al nivel del peligro de las funciones que desarrollan.
Aprovechamos el espacio para proponer la creacion de la colonia
habitacional del policía, quien a traves de creditos baratos del gobierno
estatal, pueda comprar la vivienda para el y su familia.
A mayor numero de habitantes, mayor y variado el numero de los
delitos. no podemos ni debemos ser sorprendidos sin la programacion de
recursos para dar el servico a nivel de exelencia..
Lo anterior trae aparejada el aumento del parque vehicular, el
armamento y demas apoyo logístico, asi como la capacidad de aforo de la
academia estatal de policía.

Factor desencadenante.- responsables estad 0 , sociedad civil y

1111

.

mfactor desencadenante numero uno de la criminalid

d
a y muertes
puede y debe hacer el estado en este deli d
nsumlo del alcohol. mucho
ca oreng on.

mentas en nuestro estado es el abuso en el co

Propongo una campaña
akoholizad
.
permanente en contra de los conductores
os, cuya sancion sea lo suficientemente rigurosa adminis'tr .
mrnnralmente
·
.
,
ativa
J-·r, que repnma
drasticamente
·
· · ·
tiempo determinado la crr·cula . d
hi ' por eJemplo, unpidiendo por
aon e1ve culo.
Propongo se niege la autorizacion de
~ o s o de cadenas comerciales que
apertura de depositos
limdas de autoservicio.
disfrazan su giro real como
~ o p o ~ se aplique rigurosamente el derecho para clausurar y
.
pe
ente al establecimiento responsable de la
bebidas alcoholicas a menores de edad pero d
d
ve~ta de
antro! se debe efectuar paralelam
emas e estas medidas de
lbaso en el consumo del alcohol. en una campaña preventiva sobre el

i:

ª

lllividui;;;::g:e::!i:1:::e ~~ y drasticamen~ co~tra aquellos

Jii\ez y juventud, creando la fi qumu:5 para que ~ intoxique nuestra
. d
h
. gura pe
correspondiente que sentencie
e sm erec o a fianza con i al nalid d
por el codigo federal para los delitos'contrat saiud. a que la señalada

Cllpora)emtn

Los operativos policiacos de control de la criminalid d
Yp!'Ograman segun las necesidades del servicio.

ª

d. se tsenan

�349

348
.
Prop?ngo se convo~ue a la f ~ - y a la sociedad neolonesa a que
unplemente Junto a el gobierno esta politica en contra del delito que nos
afecta a todos y en cuya solucion todos debemos participar, pues he sabido
que en ningun lugar del mundo es posible poner a disposicion de cada una
de las familias a un policia para que eduque y controle a los miembros de
la misma.
Propongo la incorporacion oficial en los diferentes organigramas
del gobierno del estado de los licenciados en criminologia, especialidad
que a ese grado academico ofrece la universidad autonoma de nuevo leon
y que es la unica en toda america latina y fue fundada en el año de 1974.

-·-

Propongo al estado aprovechar a estos estudiosos de la prevencion
y el control de las conductas antisociales.
Hay que c9mprometernos todos, pues la problematica es tambien
de todos.
Area y menores infractores

t.1

1

Propuesta especifica.Antecedentes:

- En virtud del indice de criminalidad que es realizada por menores de
-

edad
Que en la mayoria de los delitos graves que cometen los menores, las
edades de estos estan comprendidas entre los 16 y 18 años
Que existe un alto grado de reincidencia
Que la sociedad reclama prioritariamente seguridad publica
. Que la infraestructura de los consejos estatales de menores tanto en
capacidad tecnica como logistica y de espacio, es incapaz e insuficiente
Que los padres de familia de este tipo de infractores, en la mayoria dt
los casos no participan en el proceso de readaptacion social
Que los delitos contra la integridad fisica cada vez son mas violentos
Que los delitos contra el patrimonio se multiplican y que algunos
menores infractores por este motivo son multireincidentes
Que los abusos sexuales alcanzan cifras alarmantes
Que son utilizados menores para trafico de drogas

Que las sanciones impuestas son inco
individuo y del delito

ngruentes con la peligrosidad del

Que en repetidas ocasiones se ha

de 18 a 16 años

.
. .
pretendido d 15nunuir la edad penal,

Que el estado no cuenta con los mee

.

.

para brindar el tratamiento con inte ~mos 1:11 es~ctura necesaria
se diera
manuento, si lo arnba mencionado
Propongo que en

nuestro glorios ejercito:

· tud d
vrr
e la honorabilidad Y disciplina de

Todos aquellos menores de edad
comprendidas entre los 16 y 18 añ
ha
cuyas edades esten
intencionales o sean multirº . ºdos, y que yan cometido delitos graves
emci entes sean canalizad
estatal de menores a la defensa
. na1'
os por el consejo
.
nacio
para el adelanto 0
. .
ron acuartelamiento del servicio militar
.
.
cumplimiento
lraves del trato castrense la forma .
obligatono, en donde recibian a
,
ct6 n para su reinsercion familiar y social.
.

�</text>
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                    <text>Lara Velado, Roberto - Los Ciclos Históricos de la Evolución Humana Editorial Studium - Madrid - 1963.
Lara Velado, Roberto - Estudio Histórico de la Evolución Política de la
Humanidad- Editorial del Ministerio de Educación - San Salvador -1973.
Lara Velado, Roberto - Las Culturas Históricas en el Proceso Evolutivo
Humano - Publicado en la Revista "Hu manitas" - #17, de la Universidad
de Nuevo León, 1976.
Lara Velado, Roberto - Introducción al Panorama de las Altas Culturas de
América Precolombinas - publicado en la Revista "Humanitas" #20, de
la Universidad de Nuevo León, 1979.
L,ra Velado, Roberto - L,s Alt,s Culturas Precolombinas de Mesoamérica publicado en la Revist, "Humanitas" #21 de la Universidad de Nuevo
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de la Historia de América, publicada bajo la dirección general de Ricardo
Levene - "W.M. Jackson Inc" - Editores - Buenos Aires. 1951 - Cuarta
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Séjourné, Laurette - Antiguas Culturas Precolombinas - #1 del Volumen 21
"Amécica L,tina" de la Historia Universal - Siglo XXI - Siglo XXI de
Espafia, Editores, S.A - Madrid - 1975 - Quinta edición.
Spengler, Oswald - La decadencia de Occidente - Espasa-Calpe, S.A - Madrid,
1958.
Toynbee, Arnold J.- Estudio de la Historia - Emecé Editores, S.A. - Buenos
Aires - Tomo: I: 1951.- 11: 1956.- III: 1956.- IV: (la. y 2a. partes): 1955.V: (1 a. y 2a. partes): 1957.- VI: (la. y 2a. partes): 1959.- VII: (la. parte):
1960.- VII (2a. parte): 1961.- VIII: 1961.- IX(la. y2a. partes): 1962.- X:
1962.- XI: 1963.- XII: 1963.- XIII: 1964.- XIV: (la. parte): 1965.- XIV
(2a. y 3a. partes): 1966.
Villacorta,J. Antonio - Curso de Historia de América Central - Sext, Edición
- Tipografia Sánchez y de Guise - Guatemala, C.A. - 1926.
Weber, Alfred - Historia de la Cultura - Fondo de la Cultura Económica México, D.F. - 1948.

438

Sección Quinta
NOTICIAS, RESEÑAS Y COMENTARIOS

�AGUSTÍN BASAVE Y EL FILOSOFAR LATINOAMERICANO
POR EL PROF. DR. WALDO

Ross

Catedrático de Filosofia
de la Universidad de Montreal

El ENCUENTRO.

\

FUE UN DÍA DE JUNIO de 1956 cuando Don José Vasconcelos me dio cita en
un restaurante de Ciudad de México para que yo pudiera conocer "una de las
más fuertes personalidades filosóficas de este país". La personalidad en
cuestión resultó ser Agustín Basave Fernández del Valle.
Vasconcelos no se equivocó en su diagnóstico y, desde ese momento, la
imagen de Basave permaneció en mi memoria como un símbolo de una etapa
decisiva en la evolución cultural de América L'ltina.
En efecto, la contribución de Basave al pensamiento latinoamericano ha
sido extraordinaria. Su Filosofia del Quijote nos ha hecho reflexionar hondamente acerca del compromiso que todos tenemos con ese arquetipo fundamental de la hispanidad. Su visión de Unamuno y de Ortega también apunta
directamente hacia esa preocupación.
Basave ha incrementado su obra con su Tratado de Metafísica. Teoría de la
"habencia" (Ed. Limusa, México D.F. 1982) donde, de manera rigurosa,
expone lo fundamental de su pensamiento. Este libro lleva un prólogo del
eminente pensador argentino Ismael Quiles que resume, también de manera
rigurosa, la filosofia de Basave.
He repetido la palabra "rigurosa" con alguna mala intención. Estamos en
la época donde todo tiene que ser tan riguroso y tan rentable que, al fin,
nuestro mundo se transforma, poco a poco y sin que nadie se dé cuenta, en
un universo concentracionario. Henri Lcfebvre ha estudiado este fenómeno
al referirse a la ideología estructuralista.
Pero el "rigor filosófico" que usa Basave en su libro y Quiles en su prólogo,
es justamente lo contrario de la ideología concentracionaria. Rigor significa
aquí conocimiento profundo del contexto filosófico e histórico en donde se
inserta cada afirmación capital. Significa -atención!- respeto absoluto por
la tradición filosófica y por la cultura de Occidente que fija dicha tradición.

�Cuando leemos a autores como Vasconcelos o Basave tenemos siempre la
impresión de estar frente a alguien que se pregunta cómo una tradición
milenaria ha podido injertarse en ese mundo nuevo que es América Latina.
Para nosotros, "rigor filosófico" no es erudición libresca. Es simplemente
reflexionar sobre nuestro compromiso total con el destino . Y esto, naturalmente,
no se hace con erudición vanidosa. Se hace con silencio. Keyserling tenía
profunda razón al decir que en América Latina "lo importante no es nunca
expresado sino sólo aludido, e inversamente sólo lo aludido es comprendido
en el acto". Al filosofar, el latinoamericano se instala de golpe en el silencio el
cual le da la clave de su propio desti1w. Con esto ya me voy aproximando a
Basave cuando en su Metafisica dice: "A la habencia no llegamos por vía de
predicación, sino por vía de instalación". Y como complemento agrega: "La
habencia en cuanto creada por Dios es un inmenso templo. La palabra del
hombre resuena en ese inmenso templo ante el silencio significativo de Dios".
Es curioso not.,r cierta concordancia. Donde yo coloco "compromiso total",
Basave coloca "habencia". Cuando yo hablo de "destino", él habla de "Dios".
En cuanto a "instalación" y "silencio", parece ser que no hay mucha diferencia.
1A llABENCIA.

Pero ¿qué significa "habencia", aquel término técnico sobre el cual Basave
va a hacer girar todo su pensamiento metafísico? Habencia viene de haber, de
hay, hubo, habrá, podría haber habido, etc. Lo primordial no es la esencia o
el ser en tanto que ser, sino la habencia. Basave lo explica:
El "hay", el campo de la "habencia" esta antes que el "ser-tal", que la
taleidad de la cosa. El campo de la habencia abarca no tan sólo la cosa real sino
también el ente ideal, el ente jJosible y el ente ficticio. La habencia es un conjunto
indiscriminado de todos los entes y de todas las posibilidades, la forma general
de presentarse el ente y la posibilidad, la estructura de ofrecimiento primordial. La habencia no es la esencia, ni la unidad estructural de la cosa, sino el
nwdo primario de entrar en presentaci6n dentro del contexto. La habencia es
ofertividad contextual, presencia plural e ilimitada. Las cosas, los sucesos y
las posibilidades aparecen en la habencia. Se presenta como recuerdo, como
proyecto o como actualidad. Se presenta en el "hay" de "todo cuanto hay".
Se trata, en suma, de una visión totalizante, la visión de un mundo donde
el hombre se inst.,la espont.1.neamente y se siente como elemento integrante
de una totalidad de finitudes situada dentro de la presencia englobante de la
Divinidad.

Pero ¿qué hay más allá de mi mttndo, de este ámbito inmediato de objetos?
Aunque resulte inaccesible para captar intelectualmente en detalle y con
claridad el horizonte de la habencia, no dejo de tener clara evidencia de que
mi mundo está integrado dentro de todo cuanto hay, dentro de una vasta y
compleja urdimbre de cosas, relaciones, entes ideales y entes posibles que
denomino la habencia con sus peculiares principios que he descubierto -no
inventado-y que me interesa poner de relieve: 1) principio de presencia: todo
cuanto hay está de.algún modo presente; 2) principio de pa1ticipación: inclusión
de las partes en el todo por una vinculación espacio-temporal, y entes que son
en la medida que se parecen parcialmente al Ser Absoluto; 3) principio de
sentido: todo cuanto hay es pensable con disposición tendencia! y conexa; 4)
principio de contexJ,o: todo cuanto hay se ofrece en marco existencial; 5) principio
de sinta),is: todo cuanto hay se presenta articulado en función de algo.
Al1ora bien, es fácil constatar que existe cierta analogía entre los principios
de la habencia y los caracteres fundament.,Ies de la literatura y de la sensibilídad latinoamericanas que hemos estudiado en otro lugar 1• Podríamos así
hablar de un "estilo de filosofar" propio de nuestras tierras.
Como el latinoamericano capta sus sentimientos, sus sueños y sus ilusiones
como si fueran "cosas" incorporadas a la realidad de su destino y de su mundo,
resulta así que todas esas cosas que "hay" en él están de algún modo presentes.
Están presentes dentro y fuera de él y, de este modo, pa1ticiJ1an de una
presencia englobante que actúa como realidad tutelar de su destino. No hay
frontera fija, cartesiana, entre el yo y el tú, entre el yo y el mundo, ni entre
el yo y las cosas posibles del universo de los sueños e ideales. Todo participa
de todo y todo se articula con todo. Pero entendámonos bien: hay articulación
orgánica de todo con todo, lo cual de ninguna manera significa panteísmo
brumoso. De este modo, todas las cosas se intuyen como dotadas de un sentido
dentro de la totalidad en que el hombre está inmerso. Es así como todas estas
cosas aparecen en su contex/,o existencial. Y, ya lo anticipamos, cuanto hay en
el mundo del latinoamericano se presenta articulado (sintaxis) en función de
algo.
En su Tratado de Metafísica Basave ha hecho, en realidad, un experimento
interesantísimo: ha tratado de ·incorporar dentro de un sistema de "filosofia
pura" las grandes vivencias del alma latinoamericana. Por entre las líneas de
ese libro se filtran las grandes intuiciones determinantes del sentir y de la
tradición cultural de América Latina.

HABENCIA Y FILOSOFAR lATINOAMERICANO.

Todo esto conduce a Basave a preguntarse por los principios que caracterizan la estructura de la habencia. Al respecto dice:
442

Waldo Ross: Ensayos sobre la geograf{a interior, Madrid 1971 yProble11uiüca de la literatura
hispanoamericana, Berlín 1976.

443

�EVOCACIÓN.

Han pasado más de 30 años desde aquel primer encuentro con Basave. No
quisiera terminar esta nota sin relatar una anécdota que revela hasta qué
punto la voluntad de Basave por propagar el valor del pensamiento latinoamericano está más allá de toda posible manifestación de vanidad intelectual.
Yo entonces tenía que partir a El Salvador para dar una conferencia en la
Universidad y aún no había ftjado el tema que, en general, debía versar sobre
filosofia latinoamericana. Le expliqué a Vasconcelos que me hubiera gustado
mucho hablar sobre su pensamiento pero que, lamentablemente, era ya
demasiado tarde para preparar algo en ese sentido. Vasconcelos miró a
Basave y me dijo: "Basave acaba de preparar un excelente ensayo sobre mis
ideas". A lo que Basave reaccionó de inmediato y me ofreció su ensayo con
palabras que me dejaron atónito: "Utilícelo como si fuera suyo y si quiere
léalo en El Salvador afirmando que Ud. mismo lo ha escrito". A Basave le
interesaba la verdad sobre Vasconcelos y la verdad es la verdad dígala quien
la diga. Lo leí como si fuera mío y recibí los honorario de la conferencia. Pero,
como acto de contrición, siempre le he confesado a Basave que le debo esos
honorarios más los intereses acumulados en 30 años. Nunca podré pagarlos,
porque la verdad está por encima de todos los dineros y poderes de este
mundo.

444

AGUSTÍN BASAVE Y EL RETORNO DE LA METAFÍSICA
Prof. Dr. ABEIARDO LODATO,o.p.
Catedrático de Filosofia en la
Pontificia Universita San Tommaso.
EL LIBRO DEL DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, "Tratado de
Metaflsica Teoría de la 1-Iabencia ", editado por Limusa en México en 1982, me
fue enviado por su autor con entrañable dedicatoria. Desde el primer momento he quedado prendado de esta obra. El regalo externo se ha convertido
en regalo del espíritu. Me he adentrado en su lectura. En pocos días ya había
llegado al final de las 444 densas páginas, con letra menuda que componen
la obra. Iba anotando las pequefias deficiencias tipográficas. Me hubiera
gustado que no tuviera ninguna errata material, porque desdicen más en una
obra pulcra y tan cuidada. A veces hubiera preferido las citas más completas.
Topé con algunas repeticiones. Al margen iba anotando estas lagunas, para
advertirlas y evitarlas en las próximas ediciones que no pueden tardar en
llegar. Pero todo ello eran minucias en comparación con la aportación
positiva, con la riqueza de pensamiento que iba ofreciendo en cada página,
con el esmero en trabar sólidamente un pensamiento audaz, original, nuevo,
y bien estructurado. A uno le gustan las obras así. Siente una empatía
profunda con el autor. Me iba ocurriendo lo que dice San Agustín de la
verdadera comunicación humana y divina: la palabra que está en tu interior,
desde el momento en que la pronuncias y llega a mis oídos -o a mis ojos en
la escritura- y penetra en mi interior, me va llenando, hasta que hay un
momento en qu~ esa palabra que tú has pronunciado y no ha salido del todo
de tí, ha entrado del todo en mí, y tenemos ambos un mismo pensar, originado
por una misma palabra que ha salido y ha entrado llevada por el peso del
espíritu. En un Congreso de feliz memoria, el primero de la Filosofía cristiana,
celebrado en tierras argentinas, en un paraje ideal, había barruntado algo de
la teoría de la habencia del Dr. Basave. En otro Congreso celebrado en Bérgamo
en 1980 sobre Metafí.sica y ciencias del hombre había otro trabajo suyo introduciendo al lector en su estilo de hacer metafísica. Todo ello había suscitado
hambre de conocer a fondo este estilo de pensar. Quien conoce al Dr. Basave

�y tiene familiridad con su obras y con su conversación siente deseo de
prolongar esa comunicación. Este Tratado de Metafísica llegaba en el momento
oportuno: en la madurez del pensador que ha recorrido a solas un largo y ha
logrado una síntesis viva y valiosa en un constante diálogo de toma y daca con
los más eximios pensadores, y llegaba cuando s-e ha hecho más aguda la
conciencia de una crisis del pensar humano por falto de peso ontológico, y
vacío de trascendencia. Es una obra qnc llega en el momento oportuno. El
Dr. Basave se ocupa de la Metafisica para hacer posible su retorno. Y nos
ofrece no una Metafísica abstracta y lejana, que atiende al grado tercero ele
abstracción y olvida al hombre, sino una metafisica que se ocupa con nuevo
vigor de la gran cuestión del principio, y que lo hace desde la comprensión
plena del hombre. Ha tenido en cuenta la sentencia ele Heidegger: la cuestión
solo es profunda cuando el mismo que la propone queda implicado en ella.
No se trata de una metafisica reducida al horizonte de lo humano, sino una
metafisica que lleva todo el peso de lo humano. "El peso humano de la
metafisica, su gravitación sobre todo el hombre, hacen siempre de la teoría
de la habencia una complicación para el metafísico que la ejerce. Y una
metafísica en la que el hombre no quede comprometido es una metafisica
espúrea. Los hilos desatados del intelecto se entrecruzan - si son....metafisicos- en la conciencia del met:afisico entrelazando voluntad, corazón, lenguaje, sensibilidad estética y ubicación en la habencia" (p.,HO). Justamente esto
es lo que el lector percibe en esta obra de pura raigambre metafísica. En ella
está el hombre que la pierisa y la desvela. Y está próximo, palpable, sensible,
- como hombre que busca y como amigo que alienta en la subida a la trascendencia y en el descenso a las profundidades. Y está en su integridad, con todo
su haber y su ser, con su hambre de absoluto y su inquietud radical de
encuentro con Dios. El lector percibe en la lectura de esta obra un aire nuev:o,
un estilo nuevo de filosofar. Con el Dr. Basave y su teoría original sobre la
habencia hay un ret.orno de la metafísica integral. El encuentro con la obra es el
encuentro coú el autor en la madurez de su pensamiento filosófico, y es el
encuentro con la met,fisica vigorosa, tan insólita en nuestro tiempo. Todo
esto es para celebrarlo.
El encuentro con este libro es vivificante. El lector se siente interrogado.
Cada una de las cuestiones, de las sentencias, de las palabras en múltiples
ocasiones, incita, suscita, inquieta al lector. Es un libro que al leerlo te pide
un comentario. Lo dicho suscita lo no dicho. Más allá de la piel tan tersa del
estilo, de la sentencia tan bien estructurada, del epíteto tan ocurrente, el lector
está percibiendo el nervio y la osatura, las fuentes ele que se siente deudor, la
trama del pensar y las raíces de este árbol que se le ofrece con tanta lozanía.
Y junto a esas raices, el subsuelo en que.las raíces se hunden y del que toman
savia y vigor. Todo ello pide glosa y comentario. Pero aquí no lo vamos a

446

hacer. Yo me voy a limitar a expresar _mi gozo por esta obra, a darle mi
enhorabuena al autor, y a invitar al lector a hacer este mismo recorrido que
yo he hecho por sus páginas. Por ello me voy a limitar a poner de relieve el
núcleo de esta obra, la aportaci6n origi,nal que ofrece en metafisica y la contriln.u:i6n
que ofrece en la soluci6n de la c1isis en que se encuentra la metafisica en nuestro
tiempo. Frente a la profunda c1isis, Basave ofrece su lisis. Es el camino del
retorno del pensar metafisico.

1.- Núcleo y desJJliegue.
En esta obra late una intuici6n Jn·ofunda que le da unid?-d, sentido y valor a
lo largo y a lo ancho de la misma. El Dr. Basave habla de ello repetidas veces.
No es tanto una "creación", cuanto un descubrimiento. Lo que no fué dado a
.Al'istóteles, ni a Marco .Aurelio, ni a Platón, ni a Tomás de Aquino, confesará
con cierto aire de alpinista, le fué dado a él. Se cumple aquí la sentencia de
Bergson, que cada filósofo tiene solo una idea y se pasa la vida balbuciéndola
y expresándola de muchos modos, como si hiciera en música variaciones sobre
un mismo tema. Esta intuición está expresada con una palabra nueva, la
habiencia, un sustantivo del verbo haber. "Me veo Jnecisado a utilizar elneologi,smo
"habencia", porque necesito un sustantivo". "El sustantivo habencia designa todo lo
que hay. En última instancia, la habencia es el luniwnte de lo que hay" (p.32). Así de
sencillo como corresponde a una intuición ,que puede tener cualquier hombre.
El pensamiento fecundo es creador de las palabras a su medida. Hablamos
porque pensamos y no al revés como a veces pretende la filosofia analítica.
Ya Horado advertía que las palabras en el contexto de la lengua tienen un
ritmo vital, están sometidas como las plantas a las estaciones: en una primavera fecunda nacen y en un otoño de vejez mueren. De pronto nos extraña
la palabra habencia. Pero el castellano, lengua muy cuidada y amada por
Basave que tiene arte de buen escritor, admite con pleno derecho esta
hermosa y sonora locución. Ya tiene en uso palabras semejantes. A mí me
agradaba ver en Caracas algunas quintas con el nombre "La Querencia". hace
solo unos años García Morente, gran traductor al español de obras alemanas
vertió la Er/elmis de los fcnomenólogos por vivencia. Y esa versión fué muy
acertada. Hoy la usamos todos con una rica gama semántica, y algunas
lengüas, como la italiana, que por otra parte son muy plásticas, nos la
envidian, porque no tienen algo semejante. El Dr. Basave ha ciado una
palabra nueva a nuestro lenguaje, que tomará muy pronto carta de ciudadanía y será de uso común, gracias a la intuición que él ha tenido. Para precisar
el contenido de la palabrahabenciano se requieren muchos esfuerzos. Se trata
en una primera aproximación de una versión sustantivada de de lo que hay, la
totalidad de lo que hay, lo habido y jJor haber (p.40). El Dr. Basavc tiene carifi.o a

447

�su intuición, y por ello, puede decirse que la habencia es la constante de esta obra,
que se define como una teoría de la habencia. No hay una sola página en la q_ue
no aparezca. En adelante la palabrahabencia tendrá dos connotaciones simultáneas, una al significado que encierra como signo de u.na realidad compleja y
primaria, puesta de relieve por el Dr. Basave en esta obra, la otra, durante el
breve tiempo que la memoria humana conserva los recuerdos, al Dr. Basave
y a esta obra en la que ha siclo acuñada como moneda ele buena ley, para que
pueda circular libremente entre los miles de palabras que ya posee la lengua
castellana.
Esta intuición le ha llegado al Dr. Basave al hilo de sus reflexiones
filosóficas, en el ejercicio unificante de la filosofía y de la historia de la filosofia
que se prolonga hasta nosotros. La filosofía es una tarea humana, un ejercicio
ele la mente que interroga sobre los entes que se le ofrecen en el contorno,
hacia afuera y hacia adentro. Y la filosofía se va haciendo en la historia del
hombre, a medida que el hombre responde a los interrogantes que necesita
proponerse. La primera pregunta ele la mente humana contiene a todas las
demás, a~arca la tot'1lidad. Por ello hay una necesidad de atender al principio,
a los orígenes, y ele abarcar la totalidad. La filosofia profunda es siempre
metafisica. El Dr. Basave estima que la primera pregunta del filosofar
occidental contiene ya en germen todo el proceso. Por ello sti intuición está
en relación con el pensar originario de la filosofía, con el ejercicio del retorno
a la filosofia del hombre normal, de los pensadores presocráticos. Desde Kant
tenemos la convicción de que todo pensador en met1fisica tiene que volver a
comenzar de nuevo. Desde Heidegger ha prevalecido la cuestión sobre los
desvíos de la filosofia occident1I, y el olvido del ser que ha caído en este campo
desde Platón, quien cambió la esencia de la verdad porque cambió el lugar
de la misma, y en vez de atenerse a las cosas, se refugió en las ideas y en las
imágenes de las cosas. El Dr. Basave participa de este ambiente ele nuestro
tiempo. Por ello propone vuelta a los orígenes, vuelta a las cosas, vuelta a la
habencia. Hay un retorno a la primera pregunta de la filosofia y un arihelo
ele orientar rectamente la respuesta. Bastará eso, tan sencillo, para entrar de
verdad en la met'1fisica auténtica, y tener el núcleo de la intuición solicitada.
''La primera pregunta formulada por la primitiva filosofia griega era una
pregunta eminentemente met-ifísica. Al preguntarse los presocráticos por el
archépantón, sobre el principio de todo, no pensaban solamente en un primero
en el tiempo, en un comienzo del que proviene todo, sino en un principio
como entidad o razón originaria que sirve de apoyo o de base a todo ente, y
que en él se hace presente al fündament-irlo. Desgraciadamente ni los
presocráticos mismos, ni Platón, ni Aristóteles; siguieron el correcto cauce de
la gran interrogación metafísica" (p.27). Hay un desvío originario, que se
448

mantiene constante. El Dr. Basave recorre muchos de los filósofos de mayor
peso en la historia ele este desvío. Es siempre muy respetuoso con Santó
Tomás, a quien sigue muchas veces de cerca y a quien cita con verdadero
amor, y por ello interroga: "Hay un olvido del ser en la visión aquiniana?
Para Heidegger si lo hay"·(p.50). Para el Dr. Basavesolo está claro, que "Santo
Tomás nunca llegó a distinguir entre la totalidad de cuanto hay -lo que
nosotros denominamos habeiicia- y el ser" (-.49-50). Pero tampoco llega
Heidegger al "cauce correcto" para responder a la gran pregunta, porque se
queda en "el idealismo ele la significación". Se ha acercado Jaspers en su teoría
ele la totalidad omniabarcante, Das Umgretende, pero se pierde en una niebla
ele la metaftsica de cifras (p.28). Ha estado próximo Zubiri, inviertiendo el
método usual en la escolástica ele ir a la esencia y desde ella a la realidad
concreta, haciendo de la realidad estructurada el centro de su filosofar, pero
ha cosificado su pensamiento al quedarse en la rea_lidad que ya es un momento
abstracto. El Dr. Basave quiere anclarse bien en lo concreto para ciar solución
al interrogante radical, originario, que no puede eludirse en ningún momento. Y por ello estima que la respuesta a ese interrogante tiene dos momentos,
uno próximo, otro último, uno la habencia, otro Dios. Solo desde ellos se puede
responder adecuadamente a la pregunta originaria del hombre que filosofa.
El arché jJantón más inmediato es la habencia, y el arché JÍantón radical y fundan te
es Dios. La habencia es lo que hay, y Dios es el que hace que haya. La intuición
del Dr. Basave se apoya en esta frase ele Zubiri en Naturaleza, Historia y Dios,
glosada ele muchos modos en esta obra que se llama "Te01ia de la habencia".
Frente a dos olvidos radicales, el de la habencia y el ele Dios, dos memorias
y dos desvelamientos constituyen el núcleo ele esta obra. El primer desvelamiento, fruto de la intuición es el de la "habencia entendida com.o ofertividad
contextual, como jJresencia sintáctica, j1lural e ilimitada, como u.rdim.bre omnienglobante de entes reales, entes ideales, entes j1osibles y entesficticios con todas sus relaciones,
imfJlicaciones, comjJlicaciones y confluencias" (p.28). El fundamento ele la habencia es el ser absoluto, es Dios. "Lo que verdaderamente ha olvidado gran J1a1te de
la metaftsica occidental no es el ser, ·sino Dios" (p.28). La primera pregunta nos
lleva a una respuesta radical, que hace el núcleo de la met1física y llega a la
habencia, y alcanza a Dios. "Una sola y misma ciencia universal y fu.ntlamental,
aunque sea bipolar" (p.28). Hay un todo, y hay un fundamento radical de ese
tocio. La metafísica es el despliegue de estos dos momentos. "La met&lt;tfísica es
una teoría ele la habencia que parte del hombre interrogante instalado en esa
propia habencia sob1;e la cual pregunta'' (p.30)

2.- La aJ1ortación 01-iginal.
El Dr. Basave no se ha contentado con tener su intuición de la habencia y
comunicarla. Ha qt~erido ponerla en su debido lugar en el saber metafísico,
449
Humanitas-29

�lograr de ella una cierta comprensión y poder así ofrecer una nueva metafisica. Todo pensador profundo lleva un sello original en su estilo de pensar y
,en su sistema, si lo ha logrado. Pero no todo pensador logra realizar una
aportaci6n original en el horizonte de la sabiduría humana. El Dr. Basave tiene
la convicción de haber logrado esta dificil meta. Ahí está su libro que lo
proclama en muchas páginas. Cuando todo parecía ya dicho, cuando no se
creía ya posible un nuevo horizonte de la auténtica metafisica, el Dr. Basave
se presenta como un nevo Colón que viene al encuentro de los orígenes del
pensar occidental, como otro Aristóteles, de quien confiesa que es el mayor
metafisico de la historia (p.60), con mayor respeto con toda la metafisica del
pasado que la que tuvo Kant, y en su intuición de la habencia cree encontrar
una superación de la situación actual de la metafisica que se ha contentado
con ser la ciencia del ser. En adelante tiene que ser la ciencia de La habencia, que
es algo más originario y radical. Por ello el Dr. Basave se refiere a su
aportación como a un momento divisorio en la historia de esta ciencia: hasta
ahora, y desde ahora. Hasta ahora la metafisica era la ciencia del ser. Desde ahora
esa ciencia del ser ya resulta inadecuada. Es una vieja ciencia, anta1íona. Es una
ciencia del pasado. Dió todo lo que tenía que dar, y dió también un desvío, un
error radical que no se puede repetir. "L., teoría del ser --desde Aristóteles
hasta Heidegger-- no proporciona satisfacción plena al entendimiento me- ·
tafisico" (p.48). Ni puede satisfacerlo, porque en el fondo hay un error grave,
en el cual todos los metafísicos de occidente están envueltos. "El error de la
metaftsica occidental, del cual no escapa Heidegger, es el haber sustantivado el
ser en vez de haber ido más allá de todo ente finito, dentro del horizonte de
la habencia, hasta el último fundamento de todo ser de los entes" (p.28). "El
olvido de Dios --y no el olvido del ser-- nos ha llevado en la época contemporánea, a una metafisica defectiva e inadecuada. A mí no me importa el ser
como tal, sino las cosas, las personas, el mundo, la hnbencia, Dios" (p.49). "El
ser es sólo una actualización, un inomento respectivo de la habencia" (p.49).
Ante este panorama el Dr. Basave se hace un interrogante: ¿No será ya tiemj10
de abandonar el centro tradicional de la metafísica, que_rejJosaba en la vieja ciencia
del se1~ jJara instaurar u.na nueva metafísica de la ltabencia --todo cuan/,0 hay-y de
su causa princij1al y última?" (p.49).
Heidegger había dividido la historia de la metafísica en tres tiempos; la
aletheia, que fué como el momento estelar, auroral, originario de los presocráticos; la larga noche qel olvido del ser, que se extendía desde Platón hasta
nosotros; y los tiemjJos nuevos cuando la experiencia de la angustia ha desvelado el ser del ente y ha manifestado la diferencia ontológica en la cabaña del
pnstor del ser que es el hombre en cuanto abierto al ser, como existente y
como Dasein. Para Basave hay dos momentos desde la pregunta originaria
450

por el principio ele la totalidad, el mome1~to d~l ser, que_ funda una me~fi~ica
inadecuada, y el momento de la habenoa, que lo sustituye por supernc1ón.
Los tiempos nuevos son los de la habencia. El futuro de la metafisica no es el
ser, sino el haber y la habencia. Esto es lo basaviano, la sustitución del ser por
el haber, de la realidad por la habencia. Porque se trata de una superación, de
una Aufhebung, al estilo hegeliano donde lo anterior no queda preterido sino
asumido e integrado. Buena parte del discurso metafisico de Basave gir_a en
torno al ser, pero ya integrado en la visión de la habencia. L'l habenc1a es
anterior al ser, abarca más, da una unidad mucho más profunda a todo, supera
toda abstracción no se aparta de lo concreto. "Por la instauración de esta
nueva metafísica de la habencia nos encaminamos hacia una expresión
unificante y dinámica de la totalidad supraintegrada. Esta totalidad supraintegrada, que no es la indefinitud del ser, es pr~sencia unificadora, si'.1táxis
óntico-lógica, contexto de cosas y sucesos, senado que permea el umverso
teleológicamente, participación del Ser fundamental, subsistente por sí"(p.
53).
La habencia está antes que el ser para Basave. Tiene un prius. "El haber

de hay algo antes de decir qué es, sobrepasa a toda reflexión filosófi~a". "El
haber es un antecedente del ser en uno de sus elementos metafísicos: la
esencia" (pAO). "Antes que el ente, intelijo la realidad. Y an~e~ que la realidad
intelijo la habencia. Aunque en la intelección de la haben~1n mtuya, a la par,
mi yo y mi circunstancia. El lugar de instalarnos en la idea de ser --p~1ro
ideismo-- propongo ir directamente a la habencia como estructura consatucional. Ni reismo, ni ideism.o, sino totalidad de cuanto hay" (p.42). El haber y
el ser hacen posible el estar del hombre. Los tres verbos iluminan nuestro
horizonte.
La obra de Basave desvela el rico contenido de la habencia. En la misma
intuición Basave advierte los principios que la acompañan; "La habencia tiene
sus principios peculiares: I .príncipio de presencia: todo cuanto hay está de algún
modo presente; 2. princij1io de jJarticij1aci6n: inclusión de las partes _en el todo
por una vinculación espacio-temporal, y entes que son en la medida en que
se parecen al Ser Absoluto; 3. jJrincipio de sentido: todo cuanto hay es pensable
con disposición tendencia! y connexa; 4. jJrincipio de conte."do:_ to~~ cuan_to !1~y
se ofrece en un marco lógico y en marco existencial; 5. jm11ajJ10 de sintaxis:
todo cuanto hay se presenta articulado en función de alg~. Los princ'.pi~s _de
la habencia que acabo de enunciar, y que creo haber deswbie1:o, son pnnc1p1os
metafísicos antes que lógicos" (p.38). Y como a esta habenc1a se_ llega por ~ía
deins/,alaci6n y no de predicación, basta mirar al contorno y a las circunstancias
para advertir la riqueza de este horizonte sin clejarl~ nunca por un reemplazo
conceptual. El hombre parte de una verdad habenaal, que es preconceptual:
451

�hay u~··· hay el que nos abre e inmerge de manera radical en el mundo y en la
totalidad de cuanto hay (p.55). La tarea del nuevo filósofo tiene que ser la de
desplegar todo el rico contenido de la habencia sin perder la unidad de la
misma como principio último fundante, y desde ella llegar al fundamento que
es Dios. La habencia es lo trascendental simple. Y por ello en la habencia
tienen cabida todas las modalidades de la misma, todo cuanto hay. La nueva
on~ología como ciencia de la habencia en ·cuanto habencia se despliega con
esa.lo nuevo de la comprensión de la habencia, como vía de la metafisica, a
través de una analítica ontológica y modal, de una compresión del mundo y
la naturaleza, hasta llegar a una antroposofia metafisica, donde tienen cabida
la muerte, el amor y la historia, como -momentos del ser humano, para
culminar en una teología metafísica, en la cual desde lo que hay se desvela el
fundamento que hace que haya. A través de este largo itinerario el Dr. Basave
mantiene su profunda intuición y la riqueza de su contenido. Todo queda
abarcado en el abrazo de la habencia. En cierto modo la afJortación origi,nal del
principio permea todo el amplio tratado.
Para apreciar más a fondo esta originalidad de la intuición basaviana sería
preciso seguir la pista de los precursores de la misma, o de los autores en que
se apoya Basave para llegar a ella, como usando el itinerario que han tenido
y dando un paso más en este generoso esfuerzo. La lista es larga. Cada uno
tiene su parte. El Dr. Basave no oculta sus fuentes y sus autores preferidos,
aunque no siempre lo diga de un modo expreso. Quizá quien está más cerca
de esta intuición originaria es Zubiri.. De Zubiri hay buena parte del vocabulario, de los conceptos, y de las críticas a la concepción metafisica del ser. Pero
Basave pretende ir más allá de Zubiri. Deja su realismo que juzga cosista y
apoyado en la expresión zubiriana, prefiere la habencia como horizonte de la
nueva metafisica (p.56). Otros muchos autores le salen al paso. Basave dialoga
con todos y en cada tema elige los que cree más valiosos. Es un pensador
abierto. Y lo es independiente, sin escuela, con el solo afán de penetrar en la
verdad, en el principio último de toda realidad. Su originalidad no hace
inútiles las fuentes, ni las elimina.
3.- El retorno al j1ensar metafisico.

El Dr. Basave no solo se presenta como un defensor de la mctafisica, contra
todos los que han querido apartarse de ella e impugnarla en los últimos
tiempos, sino que se convierte en toda su obra en un constructor de una
metafísica a la medida de la situación en que nos encontramos. Por su afán
de no perder el contacto con la realidad circundante, por tener bien aprendida
la lección de la historia de los olvidos y desvíos erráticos del pensamiento
occidental, bien armad&lt;;&gt; con la intución de la habencia, y con la conciencia
452

clara del valor de su aportación, se adentra por el campo de la metafísica y
no quiere soslayar ninguno de los problemas capitales de nuestro momento.
Su pensar parte de la situación presente, tiene en cuenta las aportaciones de
los filósofos, se hace en diálogo con los mismos. Yo quiero apuntar algunas
direcciones de su pensar metafísico, indicando la contribución valiosa para
superar la pobre situación en que esta ciencia se encuentra en la mayoría de
los pensadores de nuestro tiempo. Ya en sus días Kant hablaba de la ciencia
metafisica·como de una reina destronada. La comparaba con Hécuba, destinada al destierro y la lejanía de la ciudad de Troya, arrastrada con violencia,
ultrajada, como en la tragedia clásica: nunc trahor e,._·ul, i1wj1s! Esa situación se
ha prolongado y se ha empobrecido más aún. Basave no teme enfrentarse
con esta situación y navegar contra corriente. Yo no puedo silenciar tres
problemas decisivos de nuestra situación en los cuales rompe lanzas en pro
de la metafísica y con ello logra, en la medida en que un hombre puede
hacerlo, el retorno de la metafísica y del pensar profundo. Los temas son: la
superación de la crisis en que se encuentra la metafísica; la unidad profunda de
todo el saber humano desde una visión meta física; el acceso a Dios como principio
y fundamento. En estos tres momentos del pensar metafísico el Dr. Basave
da su respuesta a la gran cuestión del principio de todo cuanto hay, una
respuesta necesaria y una respuesta que solo es posible en el pensar metafísico, hoy postergado y en crisis.
3.1. Crisis y lisis de la 111.etafzsica.
La historia de la metafísica es al mismo tiempo la historia· de sus crisis. El
pensar humano no se desarrolla en un proceso lineal y ascendente, hacia
adelante y hacia arriba como Teilhard de Chardin desea la evolución, sino de
un modo oscilante, pendular. Las crisis de la modernidad han sido más agudas
que las de la época antigua, las del nominalismo y las de la filosofía de la
esencia. Con Kant la crisis alcanza el paroxismo. Y desde entonces la metafísica y el pensar metafísico se encuentran en apuros. Para Heidegger la figura
y el pensamiento de Nietzsche señalaban en la hora moderna el fin de la
metafísica. Max Miiller, discípulo de Heidegger describe patéticamente la
crisis de la Metafísica. Todo ello es problema de reflexión para el Dr. Basave.
"La vieja ciencia del ser hace buen tiempo que está en una crisis inocu.ltable" (p.45).
Hoy se cuestiona desde ángulos diversos la legitimidad de la metafisica.
"Ninguna disciplina filosófica ha sido más duramente atacada que la metafisica" (p.46). Algo tiene que tener cuando se da contra ella toda esta fuerte y
sostenida oposición. El Dr. Basave, conciliador, busca la parte de verdad que
:,e encuentra en los enemigos de la metafisica. Cree encontrarla en la
inadecuación del concepto de ser, para responder a esas cuestiones que la
metafísica se propone. La raiz de la crisis está en buena parte en el empeño

453

�imposible de hacer del ser el centro de la metafisica. Porque el concepto de
ser es vaporoso, abstracto, eidético, vacío. "Ni Aristóteles ni los metafisicos
posteriores han dicho qué es el ser" (46) Desde el ser no se da razón de la
unidad y la diferencia de los entes. Dios y los entes no pueden entrar en la
misma catalogación. No hay ciencia del ser en cuanto tal, ni puede haber
olvido del ser. L'l. razón más profunda de la crisis de la metafísica está en la
obstinación en mantener un concepto de ser como base de todo el pensar
sobre las cosas que se nos dan en el horizonte de todo cuanto hay. La crisis de
la metafísica es real y es profunda. Para Basave la metafisica no solo está en
crisis sino que se encuentra "en trance de muerte" (p.53).
Este análisis de la crisis no es suficiente. No se puede superar la crisis actual
de la metafisica sin interpelar directamente a los autores que tienen más peso
en la situación cultural que atravesamos. El Dr. Basave llama en causa a
cuan~os se sienten seguros con la posición antimetafisica. Pero de 1111 modo
concreto y bien ponderado pide cuenL'l.s a Kant y al positivismo lógico. El Dr.
Basave encuentra respuesL'l.S a las dificulL'l.des Kantianas y admite el valor de
la crítica de Kant dentro de unos límites. Kant, más que at.'l.car toda posible
metafisica, atacó la metafisica anterior. Pedía una completa reforma de la
metaflsica, abrió nuevos caminos, creyó en la necesidad de la metafisica como
anhelo natural y "nos incitó a elaborar una nueva met.'l.física" (p.77). Para el
positivismo lógico tiene respuestas mas contundentes. "No es nuevo el intento
de eliminar la met.afisica como disciplina filosófica. ÚJ nuevo es esti/,o dogmático,
virulento, obt11So del _jJositivis11w l6gico" (p.79). Demuestran ceguera para la
metafisica. La crítica que hacen a la meL'l.fisica en tanto vale en cuanto se
apoya en la metafísica. Si metafísica muere no es por obra y gracia de los
neopositivist.'l.s. !{asta 17 objeciones les endilga en serie.
En alguna ocasión yo me he entretenido en analizar las posturas antimetafisicas de nuestra situación en crisis. Y he creído poder dar razón desde
perspectivas complementarias. En nuestro tiempo los pensadores se declaran
antimetafisicos porque estiman que la metafísica, como ciencia, ha sido
superada, o ha sido sustituída, o está en trance de ser anulada. Suj1eraci6n,
porque ya no tiene campo de aplicación cuando las ramas del árbol de la
filosofía se han ido desgajando del tronco; sustituci6n, porque las ciencias del
hombre responden mejor a los problemas de la vieja mct.'l.fisica; anulaci6n
porque todo se reduce a palabras sin sentido. De cualquier modo la vía de la
trascendencia queda imposibilitada. En la obra de Basave hay una crítica
aguda a todas estas posiciones de la actual situación que han llevado al
pensamiento me~fisico a una lenta agonía. Frente a ellos recurre a los
defensores de la metafisica de nuestro tiempo, con los cuales el diálogo tiene
más sentido. No solo está de acuerdo con Husserl para ir a las cosas sino que
tiene que ir más alla, a la habencia misma (p.54). La fenomenología le sirve,
454

pero no está de acuerdo en perderse en el laberinto de los análisis sin
trascender el orden de los significados y llegar a los principios reales. A
Heidegger le denuncia quedarse en puro juego semántico, y sobre todo del
olvido de Dios. SÍ1s mejores compañeros de defensa en pro de la metafísica
son los grandes filosófos, Aristóteles, Tomás de Aquino, Kant, Platón, Zubiri,
Hartmann.
La lisis de la metafísica está en la proximidad a las cosas, al mundo, a los
entes concretos, a todo cuanto hay, a lo habido y por haber, el orden real, al
posible y al ficticio, a la habencia, a Dios. ÚJ que hay es el haber de la habencia y
lo que hace que haya habencia. He ahí la lisis de la metafísi~a". La m~tafísica es la
gran necesidad del hombre que pregunta porque necesita saber. No se pu~de
fundamentar una cultura, ni se puede procurar eficazmente la cabal realtzación del espíritu humano sin base meL'l.física" (p.425).
3.2. La unidad integradora
Cualquiera de los temas de la metafisica pone a prueba al pensador cuando
trata de llevarlo adelante. Uno de esos temas insoslayables es el de la unidad.
El ser y la unidad van en corrección. La filo~o~a ha brotado c~mo afán de
unificar los disperso, de dar razón de lo muluple desde la mudad. El Dr.
Basave ha llegado a su intuición de la habcncia recorriendo el mismo sendero
de búsqueda de la unidad real de los entes. Ha creído débil el lazo del concepto
de ser, ha pensado con exactitud que el ser no puede ser un gé!-1ero que
contiene todas las especies de sus diferencias, y ha buscado una mudad real,
irrompible, concreta, que mantiene en su.seno la diferenci~ ontológica. Todo
lo contingente queda unificado en la mudad de prese~1oa, de contexto, d_e
sintaxis, de ordenación y de participación de la habencia. N_ada queda_ deshgado en el seno acogedor de esta realidad _rrimari_a y real, siempre abierta y
dinámica, donde se da cita lo real, lo posible, lo ideal. Y desde ella, por su
contigencia y finitud, hay un camino abierto a l_a realidad fonL'l.l _que n~ puede
tener las características de los entes que consutuyen la habenc1a. Umdad de
Jo múltiple y unidad originaria. Unidad abierta e!1 la que _caben todos los
modos de estructura y dinamismo, de ser y de espíritu, de origen y de efecto.
Ha sido siempre un problema lograr la unidad de lo múltiple. Maréchal
demosu·aba que es el (111ico pr?blema de 1~ ~losofía al ct~~! se reducen todos
los demás. El Dr. Basave se atiene a las cnucas que Zubn 1 hace al concepto
de ser, ádmitiendo que no es primario, originario, como lo es para Aristóteles
y para Tomás: "lo primero que la mente concibe y en lo _cu~! resuelv~ to?os
los demás conceptos"; le concede solo un rango secundario, la actuahzac1~:m
de la realidad, o de la habencia". Pero cuando se entra en el orden superior
a la habencia, y se trata del Ij1smn esse subsistens, retorna el c01~cepto de ser,
como si un residuo hubiera quedado, o como si no fuera posible lograr la
unidad de lo múltiple sino desde un solo concepto que se extiende y penetra
la totalidad y del cual nada queda de su comprensión.
455

�Lograda la unidad inicial, el discurso recorre desvelando la unidad de la
habencia, los múltiples lazos que atan los entes. "La multitud de entes reales
e ideales, de posibilidades y de sucesos históricos, es computable en razón de
la unidad de la habencia. Y la habencia -que no es ningún caos- converge
a Dios. El orden -adecuada disposición de las cosas a su fin- exige que la
multitud de elementos tendientes a una sola meta final quede sometida al
principio jerárquico. El Ser fundamental y fundamentante es el que rige y los
demás entes se rigen por él" (p.426). El despliegue de estos principios de
unidad constituye la trama de la obra. El Dr. Basave se atiene a su nivel
metafísico. Pero aplica lo que ya intuía Aristóteles que el matafísico juzga de
todo, y tiene una palabra adecuada sobre cada uno de los entes desde la
dimensión de ser. Desde una ontología es dado construir la visión metafisica
del mundo, del hombre y de Dios. El Dr. Basave acomete esta empresa. Y no
lo hace a priori, sino con la aplicación de su método que se atiene al mismo
tiempo a la luz de la intuición en la experiencia de los entes concretos y a la
fuerza de la razón ordenadora y del logos comprensivo de la realidad. Porque
todas estas zonas de la realidad no solo est.ín bien trabadas entre sí, sino que
son ellas, por su peso metafisico, las que sustentan todos los demás conocimientos sobre las parcelas cocretas del mundo real, sometidas a la investigación de la ciencia. Ninguno de los campos de la realidad se le escapa. Ninguna
de las grandes cuestiones del mundo o del hombre están aisladas de una visión
de la totatidad. La unidad buscada y elaborada por el Dr. Basave se manifiesta
integradora. En cada una de las grandes cuestiones dialoga con algún eximio
representante, aún con los que a primera vista podrían aparecer alejados de
su estilo de pensar. Así hay un recurso frecuente a Ortega y Gasset, o a Nicolai
Hartmann. Y en la visión profunda y unitaria, cobran su puesto real las
múltiples aportaciones de los pensadores dispersos que podrían menifestarse
inconnexos. L'l unidad de pensamiento no viene impuesta desde fuera, sino
que surge de la fuerza originaria de la intuición radical. El Tratado de Metaftsica
del Dr. Basave, al recorrer todos los grandes campos de la realidad, desde la
visión unitaria, nos recuerda los grandes sistemas, los momentos de las
Summas y de las Enciclopedias, que parecían ya imposibles en nuestro tiempo,
dado el gigantesco crecimiento del saber. Pero de nuevo se muestra en esta
perspectiva la profundidad y la necesidad del pensar metafísico, capaz de
llegara la totalidad de lo real y dar una visión de cottjunto, donde cada parcela
cobra su puesto. El hombre se abre a la totalidad de lo real, desde su primer
concepto, y necesita organizar en una visión unitaria la complejidad del
mundo. También aquí la unidad hace la fuerza de este estilo de pensar
metafisico.
3.3 Dios como fundamento.
El penar metafísico del Dr. Basave habla de Dios y no calla de Dios. Su
metafísica está abierta a la trascendencia como fundamento de la habencia.
456

Pero su afán de lo concreto y lo existencial, hace que no pueda hablarse solo
de un ser postulado en principio, sino de un principio real, personal, exi~tente,
del Dios que salva y da sentido a todo, del Dios creador de c~ianto existe en
el mundo. El ser finito, por su condición de límite y fimtud, por estar
circundado de la nada, pide al ser sin la nada, principio de toda participación.
Toda la obra del Dr. Basave está llena de esta presencia de Dios, como razón
fundamental y última de cuanto hay en la habencia. Hay Dios. Y su ser existir
trasciende cuanto hay en la habencia. Su retorno a la metafisica se hace desde
el supuesto que lo que ha ocurrido a occidente,_ no es el o~vido_ d:l s~r, ni la
fuga de los dioses, sino el olvido de Dios. Este ha sido el desv10 ongmano en la
mayor parte de los pensadores. Todos los caminos de la metafísica del ~r.
Basave llevan a Dios. Solo él tiene la respuesta definitiva a la pregunta radical
formulada por el pensamiento presocrático sobre el pri:ncij&gt;io de todo cttant~ hay.
"La idea de Dios en la metafísica, profundamente enra12ada en factores vitales
y teóricos, no ha podido ser desterrada por los vanos esfue_rzos_del ~g_nosticismo filosófico, de los embates antircligi0sos, y del olvido irrehg10so. La
ausencia de Dios en la fenomenología de Husserl y en la ontología de
Heidegger deja a sus sistemas filosóficos sin men:ión relativa del problema
del principio. Grave déficit. Pero el problema subsiste, queramos o no llamar
a Dios el principio de todo cuanto hay. Los términos del problema -abórdense o no se aborden- son racionales. Y no veo impedimento alguno para
encontrar una solución racional" (p.48). Dios aparece desde la ontología con
el problema de la participación de los entes, del s,~r s~1bsistente, ~e la finitud,
y de la nada. Encontramos a Dios en el mundo. B~ando o subiendo por la
escalera inmensa de todos los entes, llegamos al ongen de todos ellos, a la
fuente de todos los grados, de todas las diferencias, de todos los contrastes.
Dios -sit venia verbo- se despliega en el mundo" (p.183). Desde la antroposofia se llega a Dios, porque el hombre se desvela com? se~ para la
salvación, para la plenitud y no para la muerte, para el amor mfimto, como
un cooperador en la historia de la ob1:a de Dios.
.
Basave despliega su pensar metafísico en la trascendencia y desarrolla una
teología mataftsica. Dios es el Ser Absoluto, el que hace que ~iaya (p.37~)- No
hay metafísica sin este retroceso desde los antes hasta la ra1z de los mismos.
"La busqueda del ser en el universo nos hace m~rch~r desde el s~,r-con-la-nada hasta el ser-sin-la-nada, uno único, eterno, mfimto, perfecto (p.377). En
es¡e itinerario el hombre se siente interpelado a pensar en primera persona.
El problema de Dios afecta a la persona que conoce, cree, ama y adora. Basave
glosa a Sócrates al decir "Yo s6lo sé que no soy !~ Absoluto". Hay en ello ~na
mt1straci6n de Dios. Se apela luego a las demostraetones. El hombre las necesita,
y Basave indica algunas; de lo contingente a lo necesario, de lo fugaz a _lo
eterno, de lo finito a lo infinito, las vías tomistas, y hasta una nueva vza:
457

�"Descubro en mi ser un desfiladero hacia la nada y una escala hacia lo absoluto... Si
existe nuestro afán de plenitud subsistencia) -y esto es un hecho evidenteexistió siempre una Plenitud subsistente, porque si no hubiera existido, no se
darían todos nuestros concretos afanes ele vida y de más vicia" (p.391). El
encuentro con Dios, al cual llevan todos los caminos, tiene muchas dimensiones. Pero a medida que el hombre penetra en este misterio ele la trascendencia, por las vías de causalidad, negación y eminencia, descubre que el amor y
la veneración le ponen en relación vital con Dios como ser personal en el cual
tiene razón de ser y sentido todo lo demás, también la vicia humana más
profunda. El hombre es un ser llamado a salvarse. Y solo en Dios encuentra
el camino de la salvación, desde la propedéutica de la metafisica. La filosofia
que no lleva a Dios se convierte en un desvío radical. Todo el pensar
contemporáneo está corroído, en buena parte de sus pensadores, por esta
ausencia y este olvido de Dios.

pesar de estar frente a ilustres pensadores de la modernidad. En el pensar
moderno hay un germen de destrucción del cristianismo, de negación de la
trascendencia, de nihilismo. El pensar cristiano lo ha hecho posible. En el
momento actual debe enfrent,rse con su desvío para que no se autodestruya.
El auténtico pensador cristiano tiene experiencia &lt;le la fuerza y del poder de
la verdad liberadora. El Dr. Basave muestra una vez más el valor de la
metafisica, naturaliter christiana, preámbulo de la fe.

***
Quiero cortar aquí el hilo ele mis reflexiones en torno a esta obra monumental de la met,física de nuestro tiempo. Con ella tenemos todos algo más
de luz, mejor fundamento, un camino más expedito hacia la trascendencia.
Esto nos conforta. Con obras así la cultura cambia cualit'ltivamente, el
hombre respira mejor. El Dr. Basave es un humanist'l consumado. Conoce
lo que le falta al homqre de nuestros días: "Santidad y metafisica responden
a lo que en el hombre hay de más propio y exclusivo, a la estructura vocacional
de su vida" (p.440).
A mi la lectura de est'l obra me ha proporcionado el gaudimn de veritate.
Todavía no soy "basaviano", pero sí me gozo en esta obra del amigo Basave.
Yo me considero a gusto en el tomismo de Santo Tomás de Aquino, cuya
fuerza está presente y constante en esta obra. Por ello mis reflexiones no
concluyen, tienen que proseguir. Para ser fiel a los amigos, y sobre todo a la
verdad, seguiré mis reflexiones, que se despliegan siempre en espiral. Desde
mi filosofia tomista dejo abiertos tres interrogantes: Ulay algo más en la

habencia del Dr. Basave que en el mwulo universo de Tomás de Aquino? - ¿Es jJosible
en metafisica sustitit.ir el ser jJor el haber? Hace poco un libro ele Fromm
denunciaba un desvío radical de nuestro tiempo en esta sustitución y preferencia del tener por el ser. Y por fin, ¿s¡ Dios es raiz y fundamento, y t.odo jJTocede

de quien es ljJsmn es.se subsistens, jJor verdadera jJarlicipación, no basta la comjJrensión
del ser conw acto para no alejarse de lo concreto y jJoder crear una teoria metajisica?.
Todas ellas implican una dialéctica. La filosofía vive en la dialéctica de
opuestos, en cuyo proceso las tesis se afirman, puestas a prueba, si tienen
consistencia y verdad. Pero este ejercicio queda para otra aventura sosegada.
Una cosa que me complace poner de relieve en el pensamiento de Dr.
Basave es su coincidencia con el pensar cristiano, y por ello su actualidad, a

458

4 59

�PALOMAS SOBRE EL MUNDO
DE EMMA GODOY
POR CECILL\ MARTfNEZ CAIRO

Universidad A. ele Nuevo León

Palomas sobre el mundo, de Emma Godoy, obra en dos tomos publicada por
editorial Diana en 1987, es un magnífico trabajo dirigido a los jóvenes, en el
que se intenta abolir las divisiones políticas y se busca acrecentar en el lector
un amor indiscriminado hacia todos los pueblos de la tierra.
Para lograr este propósito, comienza por internar al lector en las raíces
mismas de su nacionalidad y lo lleva a conocer_a Quetzalcóatl, el joven rey y
sacerdote establecido en Tula, que pacificó a su pueblo y lo ensefló a cultivar
la tierra.
El Quetzalcóatl que Emma Godoy nos ofrece; es un sacerdote maestro, que
donó al indígena el grano de maíz, amante de la paz, enemigo de los sacrificios
humanos y libertador de los pájaros.
Este hombre, según la tradición indígena, se internó en el mar fundiéndose
en el sol naciente, para convertirse después en el lucero de la maflana y desde
allí ilumina el cielo de México.
Y una tarde, a orillas del mar, se aparece a Emma y le pide que busque a
los jóvenes y les entregue la semilla del amor, esta semilla, que como el grano
de maíz en los campos, florecerá en los corazones y será la bendición del
mundo.
Emma Godoy acepta la tarea, hace un llamado a los nifios de su patria y
emprende con ellos un recorrido por el mundo llevando su mensaje de amor
a todos los pueblos.
Su primera visita es para Inglaterra, de donde nos ofrece el cuento "El
Príncipe Feliz" de Osear Wilde, la historia de la estatua que se despoja de todas
sus joyas para hacer feliz a lqs hombres. También en Inglaterra tenemos una
biografia de Isaac Newton resaltando en él sú capacidad de asombro, su poder
de observación, su modestia, su indiferencia al dinero, su afán de conocimiento, virtudes todas que posee naturalmente el niño y el joven, pero que
desgraciadamente pierde por una defectuosa educación.
De Inglaterra pasa a España, queriendo unir así a estos dos países, otrora
enemigos. De España utiliza el cuento "Los Tres Deseos" de Fernán Caballero, donde ridiculiza a la avaricia. En seguida nos entrega una biografía de

�Miguel de Cervantes Saavedra, con la que hace resaltar que las almas
intelig~ntes saben obtener grandes triunfos de sus peores fracasos, (El Quijote
fue escrito durante los años de cautiverio del autor) y ensalza a D. Quijote, el
héroe perseguidor de ideales inalcanzables.
Después de una rápida visita a Portugal, en donde encontramos la "Parábola de los Siete Mimbres" de Coelho, encomiando la unidad faniliar, Emma
Godoy nos lleva a Francia. Allí nos hace conocer a Luis Pasteur, "El Cazador
de Microbios" y el inventor de las vacunas, el vencedor de la rabia y otros
muchos descubrimientos. Destaca la autora en Pasteur su modestia, su desinterés, su amor por las cosas sencillas, su pasión por la ciencia.
De Francia pasamos a Alemania y Emma Godoy invita a los dos países a la
unión y al olvido de las pasadas guerras, ensalzando por igual la cultura de
ambos pueblos. Allí nos ofrece un fragmento de "El Tesoro de los Nibelungos"
destacando el desprecio a la riqueza.
Con un lenguaje sumamente poético, Emma Godoy nos dice: "El Tesoro
de los Nibelungos yace olvidado en el subte1Táneo de tinieblas. Nadie querría
llevar la maldición del oro. En cambio, sobre este antro que destruye existencias, se lc'vanta un poderoso canto de vida, el bosque maravilloso, la brisa,
las nubes, los pájaros, las monedas de oro más ricas que las de los avaros; el
sol del crepúsculo cuando brilla en las ondas del Rhin" 1.
De Alemania pasamos a Israel, en un intento de unir a perseguidores y
perseguidos. En el relato "Que raros son los relojes" pone al alcance de la
mente del joven las teorías de A. Einstein acerca del tiempo y explica además
la teoría de la relatividad.
Hay que agradecer a Emma Godoy que logre convertir lo abstracto de estas
teorías, en sencillas explicaciones que logran despertar en el joven el interés
por la fisica, la astronomía y las matemáticas.
También relata la historia del pueblo judío, sus esfuerzos por mantenerse
unidos y sobre todo su lucha para convertir a Palestina, la bella tierra fértil
que conociera Jesucristo, y que siglos de descuido, indiferencia y/ desidia ,
convirtieran en un páramo, en un sitio donde de nuevo florece el yermo y los
desiertos retroceden.
Incluye también un relato de Giovanni Papini que destaca en Jesús la
humildad de su cuna y de su oficio. Después de hacernos deambular por las
profundidades científicas de la mente de Einstein, nos lleva de la mano hasta
el Carpintero Divino que nos enseña que "del mismo modo que de un
retorcido tronco de olivo, nudoso y terroso, se obtiene el lecho del niño y de
la esposa, se puede hacer del sórdido usurero y de la desvergonzada mujerzuela dos ciudadanos del Reino de los Cielos"2
1
2

462

Godoy Emma, Pa./~111as Sobre el Mundo, ed, Diana, México I 987, p.59
Godoy Emma, Op. Cit., p.80

A partir de aquí, las na1Taciones retroceden y avanzan en el tiempo
histórico, desconcertando al lector, acostumbrado al orden cronológico, y que
sigue con dificultad los giros que la mente de la autora le lleva a realizar.
Inopinadamente, nos encontramos en la Edad Media. Emma Godoy incluye un relato de Emilia Pardo Bazán sobre "El Esclavo y la Mttjer en la Edad
Media" describiendo el papel que ambos tuvieron en la época, la poesía de
Rubén Darío sobre "Los Motivos del Lobo" y una descripción de la catedral
de Chartrcs que muestra, en la bella flor de sus vitrales, a obreros, ebanistas,
carpinteros y pastores alternahdo con.santos y reyes; ya que no hay oficio más
o menos valioso sino que aquél, que por hacer bien lo que hace, se purifica y
santifica por igual. Y aquí tenemos un claro mensaje a los jóvenes para que
en el trabajo, busquen ante todo la perfección.
De la Edad Media pasa al Imperio Romano y al Renacimiento, uniéndo así
épocas que muchos autores quieren contraponer. En seguida volvemos a la
Europa Moderna donde alaba la laboriosidad de los países nórdicos, llega a
los Polos, y de las tierras heladas vuelve a las ardientes, a la Mesopotamia,
que fue cuna de la humanidad, y a la civilización Sumeria, ochenta siglos antes,
en un intento por despertar en sus jóvenes lectores el amor por lo antiguo;
con lo que termina el primer tomo de la obra.
El segundo tomo está·dedicado a Africa, Asia y finalmente América pues
las "Palomas", que iniciaron su viaje en el precolombino mexicano, dan vuelta
al mundo llevando su mensaje de paz y rematan de nuevo en el punto de
partida, en un círculo perfecto donde no hay comienzo ni fin.
Para describir el mundo musulmán utiliza cuentos como el de "la Camisa
d~l Hombre Feliz" y los Perros Negros" para ilustrar la cultura árabe.
Del Africa negra nos dice: "Hay que invitarlos a que compartan el fervor
en que ardemos por la amistad universal. No será fácil que acepten porque
se hallan cargados de rencores contra los blancos" ... "de hoy en adelante
.
,,3
debemos compensarlos y darles un lugar de honor entre 1as nac10nes . .
Relata las exploraciones de David Livingstone, el misionero escocés que
ci~•ilizó hotentotes, bechuanas y zulúes. Livingstone curó y enseñó a las tribus
africanas y siempre se dijo: "Debo permanecer trabajando hasta mi último
aliento para curar esta llaga abierta y supurante, baldón del mundo, que se
4
llama exclavitud."
De la India utiliza el relato "El Alfarero y El Lavandero" que es una sátira
de la envidia. China y Japón nos regalan un cuento cada uno. Rusia y Estados
Unidos se nos ofrecen juntos, en esta Cruzada de la Paz y dan pie a claras,
3
4

Godoy Emma, Op. Cit., p.34
Godoy Emma, Op. Cit., p. 38

463

�concisas y sencillas explicaciones sobre la desintegración del átomo y acerca
del mundo sideral.
Por último, llegamos a América Latina, de quien dice: "Todos los Iberoamericanos formamos un solo pueblo, en verdad, una sola nación";5 y nos
ofrece pensamientos de Simón Bolivar y poesías de Gabriela Mistral.
Finalmente volvemos a México, que como país mestizo, siempre ha estado
dividido. Su selección de relatos es un intento de reconciliación entre indios
y españoles, entre conservadores y"libcrales "porque todos somos mexicanos.
Tenemos que amar a la patria tal como nos la entegó la historia y no podemos
renegar de una parte de nosotros mismos."6
Y la obra termina por donde empezó; con Quetzalcóatl, el sumo sacerdote,
La ~erpient~ Emplumada, el dios hombre de la mitología indígena, que llegó
de uerras lejanas trayendo a América palabras de amor.
·
Palomas Sobre el Mundo es un mensaje de paz, de comprensión entre todos
los pueblos de la tierra. Está dirigido a los jóvenes de México y del mundo
con la esperanza de que el grano de amor que allí se entrega, germine en las
futuras generaciones en forma de una mejor convivencia entre las naciones.
El lenguaje en que esta obra se expresa está cuidadosamente medido para
lograr que el joven se enriquezca con la lectura y, al mismo tiempo, el
vocabulario que se incluye al final de cada narración, facilita la comprensión
de la misma, haciendo de esta obra un instrumento didáctico inapreciable
para todo maestro que se interese en ampliar la cultura de sus educandos.
Más importante aún, el contenido profundamente humanista de esta obra
y los valores morales que exalta (amor, humildad, modestia, perseverancia,
hermandad, desinterés) hacen de esta obra un libro indispensable para todos
aquellos maestros interesados en la formación de valores; preocupación
existente en todos los educadores del mundo actual, regido por la codicia, el
hedonismo y la indiferencia.
Palomas Sobre el Mundo tiene además la cualidad de hacer simple y claro lo
abstracto y lo complejo, y de introducir al joven de manera interesante en el
mundo de las matemáticas, la física y la astronomía, volviéndolas fasdnantes.
La Dra. Emma Godoy merece nuestro reconocimiento por interesarse en.
escribir para el mundo de los jóvenes y por preparar para ellos esta recopilación de pequeñas joyas literarias, engarzándolas con su fina prosa y dándoles un sentido humanístico, unitario y universal.
Sólo me resta desear que su trabajo reciba la acogida que se merece y que
la obra se traduzca a muchas otras lenguas para que su mensaje llegue a todos
los confines de la tierra.
5
6

464

Godoy Emma, Op. Cit., p. 84
Godoy Emma, Op. Cit., p. 89

/

ANA.LISIS DE CIERTOS FENOMENOS LINGUISTICOS
EN EL HA.BlADE LOS UNIVERSITARIOS Y
SU REPERCUSIÓN SOCIAL.
DRA. ALMA SILVIA RODRIGUEZ PEREZ
U.A.N.L.
OBJETIVOS INMEDIATOS Y MEDIATOS DE LA INVESTIGACIÓN

A PARTIR DE LA EXPERIENCIA DOCENTE, de las investigaciones en que hemos
participado y de la observación del manejo de la lengua a través de los medios
de comunicación, es evidente que existe una prnblemática lingüística, una
serie de fenómenos de lengua que tienen repercusión en el ámbito educativo,
tales como: pobreza en el vocabulario empleado, incapacidad de producir
agrupaciones sintácticas, fallas en la comprensión de palabras, desconocimiento en el uso de sinónimos y antónimos, etcétera, que restringen en el
individuo su cosmovisión y, por ende, el de su entorno social.
Considerando lo anterior, propuse hacer una investigación, denominada
Analisis de Cie1tos Fen6numos Lingüísticos en el Habla de los Universitarios y su
Repercusi6n Social, que estudiara estos problemas, so pena de que cualquier
cambio dentro del sistema de enseñanza-aprendizaje, quedaría en el papel
por la falta de comprensión de maestros y educandos. Para tal efecto, se
integró, un encabezado por la suscrita Dra. Alma Silvia Rodríguez Pérez;
co-responsable, el Lic. Xorge M. González Guajardo; y colaboradoras, las
licenciadas Ma. Elena Morín Reyes, Ariadna Avila Delgado y Ma. Elena Silvia
Olivares.
·
Como argumentos adicionales sustentamos además, en el plano individual,
que el profesionista universitario es, generalmente, incapaz de desempeñar
su rol social, porque está limitado a causa de sus deficiencias en el manejo del
lenguaje; y en su profesión se concreta al desempeño de una labor eminentemente técnica, descuidando el aspecto de la investigación. Como consecuencia, no puede trascender su propio ámbito, favoreciendo así la conservación
de una sociedad individualista e incapaz de cambios. En suma, el universitario
está -por todo los factores descritos-, imposibilitado para tener una conciencia plena del concepto Nación.

�. Consucuente~nente, nuestro objetivo inmediato fue diagnosticar la situación _del lengua_Je en.la comunidad universitaria mientras que los objetivos
mediatos son:
1. Instaurar un programa institucional
2. Prop_orcionar soluc_iones específicas a los problemas del diagnóstico
3. Realizar la evaluación del programa y su adecuación final
EXPLICACIÓN DEL EXAMEN DIAGNÓSTICO

Uno de !os primeros pasos que se dieron para constatar la existencia de la
problemát:Ica respecto al uso del lenguaje, en el ámbito universitario fue la
ela~oración de una prueba o examen de diagnóstico que evidenciara'lo que
~abiai:nos. observado a través de nuestra experiencia docente y nuestras
mvest:Igaciones.
Con el propósito de dar mayor objetividad a esta prueba, se determinó una
muestra sobre el total de la población estudiantil de la U.AN.L.,
A partir de lo anterior, se elaboró un examen de diagnóstico con las
siguientes especificaciones:
ª: ~n primer término, se buscó que dicho examen fuera capaz de medir ias
habJ!i~ades _en el u_so de la lengua, tanto en el nivel de morfología como en
el de smtaxts y léxico. Para ello se partió del siguiente criterio: un hablante
1
medio posee competencia en estos niveles, aunque ello no implique necesaramente un dominio de las reglas.
b. En segundo lugar, se procuró que el tiempo de su resolución fuera breve
a fin de nos dispersar la atención de los estudiantes y poder conocer realment;
su niv~l de comprensión y, por ende, su grado de dominio de la lengua
c. Fmal~ne~1te, se bus~ó que el examen fuera fácil de codificar; para tal
efecto se dISenaron reactivos precisos, objetivos y directos.
E_n relación a los ap~rtados que cubren los niveles mencionados, la primera
sección del examen mcluyó cinco reactivos, por medio de los cuales el
encuestado pu~iera mani~e~tar su conocimiento lexical. Este apartado se
configuró con cmco, que hmeran posible la coherencia de los enunciados.
~ segunda, observó el conocimiento morfológico -considerando las
vanantes de género y número, de colectivos y despectivos- en diez palabras·
todo esto mediante un cuadro de doble entrada.
'
. La tercera, se constituyó con una lista de frases y oraciones para ser
mtegradas en un párrafo. Con ello se determinó la capacidad de ordenar

Según Chomsky, ~ompe~ncia es el "Conocinúento de la lengua... lo que el hablante
d~ una len~ua sabe 1mplíatam~nte... La competencia del hablante-oyonte puede ser
expresa~a, 1dealme?'te, por un s1Stema de reglas que relaciona representaciones fónicas
con sus mterpretac1ones semánticas".

466

sistemáticamente dichos elementos. Cabe aclarar que tanto esta sección comv
la segunda fueron elaboradas con términos del lenguaje coloquial y en
esquemas simples, con el objeto de apreciar los requerimientos mínimos
exigidos en los objetivos del área del lenguaje a nivel de preparatoria; y que
bajo dicho criterio se auscultó en todas las dependencias de la U.AN.L.
-preparatorias y facultades-, pues salvo Filosofia y Letras, y Ciencias de la
Comunicación, las demás facultades no contemplan en sus planes de estudio
materias de especialización del knguaje.
Dado que el manejo de conceptos abstractos es más complejo que el de los
términos concretos, se consideró más significativo medir la capacidad de
comprensión de los primeros. Para detectar esta comprensión se pidió a los
alumnos citar un sinónimo y un antónimo de las diez palabras que integraron
la cuarta sección. La hoja de respuestas consideró una amplia gama de
posibilidades (variantes lexicales). Y además, la complejidad en este aparado
fue mayor que la de la sección primera, si bien ambas se insertan en lo lexical.
En el ejercicio último se investigó la capacidad para sustituir frases con
palabras equivalentes. Esto nos ayudó a determinar la destreza en comprensión (análisis y síntesis). Considerando que el léxico es esencial como instrumento de comunicación y de configuración de la realidad, se manejó este
aspecto en la primera sección, en la cuarta y en la quinta.
Una peculiaridad de este examen es que los términos incluidos pertenecen
al lenguaje estándar, no son característicos de una zona geográfica y, por lo
mismo, éste puede ser aplicado en diferentes regiones. Esta característica ha
despertado interés en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde actualmente se está aplicando dicho examen a nivel de las preparatorias del estado.
Los resultados del procesamiento de datos nos serán dados a conocer por la
propia Universidad, a fin de compararlos con los que se han obtenido en la
U.AN.L.(v. gráfica)
Los resultados del examen de diagnóstico confirmaron nuestras hipótesis
de trabajo en el sentido de que nuestros estudiantes poseen un bajo nivel en
el uso de su lengua materna.
Este hecho tiene una gran repercusión, ya que el carecer de un aceptable
nivel en el manejo de nuestra lengua se reducen considerablemente las
posibilidades de análisis y síntesis, facltades inherentes a la capacidad intelectual. Es decir, el nivel de abstracción se ve limitado, razón por la que no
podemos exigir un alto nivel académico, pues el estudiante tiene dificultades
para expresarse tanto en forma oral como escrita, así como para la comprensión de textos. En consecuencia, se favorece la formación de profesionistas
carentes de ideología e incapaces de asumir una posición frente a la proble-mática social que confronta nuestro país.
Por las razones expuestas anteriormente, confirmamos la necesidad imperiosa de proporcionar a nuestros estudiantes herramientas adecuadas para

467

�un mejo~ dominio de su lengua materna y, por ende de su capacidad d
razonamiento.
'
e

A POINT OF VIEW ABOUT MEXICAN-AMERICAN
lANGUAGE ACQUlSITION
RESULTADOS

100

DEL

EXAMEN

DE

DIAGNOSTICO.
ALMA S. RODRÍGUEZ

U.A.N.L.
80

51
I!

Ingeniería
Salud

r.
o

Preparatorias
Posgrado

~ Ciencias Socialu

60

LEXICAL

MORFOLOGICO

SINTACTICO L.

ABSTRACTO COMPRENSION

TIPOS DE DOMINIO EVALUADOS

THEREARE MORE THAN FIVE MILLI0N Mexican-Americans living in the United
Statcs, most of whom are children.
The object of this is to show the nature of the damage that has been done
to these children. According to some friends opinions and a few studies that
have been written about Spanish-speaking children in the United States will
be the basis for this paper. It has been assumed that children who learn two
languages simultaneously during the process oflanguage acquisition.
Bilingual education for Mexican-American children means thé use ofboth
English and Spanish language's; and since language is the most important
exteriorization or manifestation of the human personality, most of the
problems related to the education of Mexican-American children are based
on a failure understand the language learning problems.
For thousands of Mexican-American, the American educacional school
system can be described as inadequate. A great number of "educators" call
Mexican-Americans "disadvantaged" for not being able to learn at the same
rate as Anglo children. They have even reported that bilingual students are.
retarded.
·
Tests, for example, have been and are being used to categorize and to label
children. Traditionally, intelligence tests results have been formulated with
reference to a· single scale. The basis has relation to only one point on the
scale; because ofthis, a slot is assigned created anda child is placed in special
class with the mentally retarded children. Consequently, tl1e child begins to
think that he is inferior, and he begins to believe that because his own
· complexion and in many cases his speech, are different, therefore he must be
inferior. It would seen tl1at his experience would raise questions regarding a
commonly accepted statcment that bilingual children are retarded.
There is a lack ofbotl1 insight and understanding for tl1e Mexican-American people. The problem is of special importance, because the child who
enters school with a language deficiency is made aware of bis disadvantages,

�but he is unable to resolve them. So, the needs and posibilities for research
in the area ofbilingualism are numerous.
Ofsign!ficant impor~nce could be an investigation comparing the Janguage fundat:Ion of monolmgual and bilingual children at different Ievels of
intellige_nce and socio-economic status. The fact that intelligence and socioeconom1c status were not taken into account in many studies makes it difficult
t? determine whether tl~e language retardation was actually due to bilinguahsm. _It ~ould_ also be mteresting to make a comparison of the Ianguage
funct:100 m cluldren who Iearned two languages during infancy with those
,who learned the second language ata later stage. Availab,le data indicate that
much oftl1e inadequacy, inefficiency, and ineffectiveness ofbilingual children
is due to the difference in monolingual and bilingual environments.
TI~~ school must give tl~em ~ _sense of security and confidence by training
the bilmgual teacher. The mability ofexpression and the language errors will
be_ corr~ct~d mainly following sound linguistic practices, construction drills,
~smg mmnnal pairs or otl1er resources. This means that even though linguistlcs &lt;loes not yet help to measure the relative 12 tl1e motivation or attitudes
~or language learning, it can help in the area of Ianguage proficiency. "As
soon as our society comes to realize tl1at its ideas concerning fonguage ... are
defective and inefficient, and that Iingustic science "can help better them, we
way look for the beginnings of improvement... " (Teachers and Counselors
for Mexican American Children).
Piaget's tl1eory states that the child interacts witli his externa! environment.
The ways in which look at reality and construct the experiences in theirworld
are of i~creasing importance and interest to every study on child dev.elopment. P1aget assumes tl1at in arder to classify objects, the child needs to have
a cognitive structure of tl10se objects. That means his responses to situations
~ill t~nd to ~e influenced by tl1e language adults use and interpret these
s1~uat1on~ to lum. Therefore, tl1e way bywhich the child understands grouping
will be directly related to tl1e operations of his cognitive functions. Then
language. is a necessary factor for tl1e completion of an stable cognitive
structure 1~ tl1ought. Vygotsky states tl1at while initial experiences are largely
se~sory, as language develops, language comes to mediate both thought and
acaon. Thus speech, oral or internalized, becomes an instruments oftl1ought
in tl1e proper sense.
Consequently, tl1e problem ofbilingualism with its implications of discouragement and frustation, can have a &lt;lamaging effect at the child's intellectual
develbpmentand emotional adjustment. Problems inherent in the testing and
evaluation of Spanish speaking children have been a cause of concern witllin
tl1e educational system. Very little attention has been given to consider
whetl1er ?º ~motional factor may be contributing-to tl1e problems of speech
commumcaaon.

470

· It would be hand not to emphasize tl1e importance of tl1is aspect because
we have come to see the unsuccess in the language development of these
children and its effects on their subsequent life. lnvestigators found that
Mexican-American children know even fewer of the complex language
symbols than do monolingual disadvantaged children. They appear unable
to relate tl1e concepts they learn in English back to Spanish,_and thus end_up
with a conglomeration of two poorly ~earned languages_ mstead of bemg
proficient in either one. Children, parucularly form fo~emg cultural bac~ground, need to learn the values and expectations of the1~ new cul~ure. Th~s
means that care must be taken to assure that bilingual cluldren aclueve theIT
potential possibilities by helping them assess tl1eir abilities and tecognize and
develop their talents through tlle u~e oflang~age.
.
The mass evidence shows that, 1f everythmg were equal, cluldren could
learn to read and write a second language more easily and better. If, in
addition, tl1eir English-speaking peers and teachers treat tl1em _with respe~t
aild affection tl1eir understanding of themselves, the meamng of theIT
language and' tbeir cultural heritage will grow, as will tlleir motivation for
furtl1er learning.
.
An insufficient verbal repertory can lead to the developm~nt of n~gaave
attitudes and frustations atan early age. If tltis is so, the lear~mg conangencies make the child become predisposed toward the learnmg of a second
Ianguage and reject any Iearning. lt is n~w rec~g_nize? that tl_1~ process of
language learning is facilited wh~n spec1al tra~nmg m cogmave concept
formation is being communicated m 01~der to ~ndg~ tl1e cultural gap. That
means tliat it would certainly be approp1ate to mvesugate the effects tha~ the
indiscriminate use of12 seores has had on tl1e education ofMexic~n-Ame~1tan
children and move toward the resolution of this problem. Parucularly mteligence t~sts have been proven inadequate and dang~ro~s since th~y are often
used for labeling students as retarded when _t11.e reahty 1s tl1at tl1e1T problems
in language acquisition are what hinder theIT ac~dem1c gr~_wth an_d d~velopment. It has been estimated that 80% of the Mex1can-Ame11~an clul~1 ~n who
enter t11e first grade do not finish high school. This ~ppeallmg ~tatlstlc &lt;loes
not speak highly about tl1e capabilities of tl1e ~encan educatI_onal system
because it does not provide an adequate educauonal opportumty for tl1~se
children. Of course language programs alone can~!ot be e~pected to p_rov1de
the kind ofpreparation needed for life. lncre~sed e~ph_as1s m~st be_ g1ven to
otlier areas upon a sufficient development m mot1v~t1o_n, prnnanly based
u pon meaningful reinforcements of self-concept. A cluld 1s a person of great
capabilities, and when he learns how t~ learn he _becomes ~ore cap~ble. .
According to this philosophy, tl1e clnld has a ngl~t to a b1cultural 1dent1ty.
To achive tllis, supporters ofthis idea have systemaucally atte_mpted to create
a classroom atmosphere that is flexible and yet congrue~t_wlut tl1e values a_nd
Iifestyles ofMexican-American children. So, when the ab1hty to speak Spamsh
471

�is viewed as an asset to be preserved and' reinforced while learning English,
they feel accepted and proud of their background.
Thus, the attitude and individual has toward the group represented by the
second language seems to affect the success he has in learning the new·
language and the extent to which he uses it. Furthermore, the cultural factors
within ~n-ethnic gro~1p may have as much influence as the linguistic ones in
determmmg the ch01ce of words used by individuals and the individual's own
experience in Ianguage acquisition. (Lambert).
An_ overview of first language acquisition shows how children's language ·
learnmg progress comes from a pre-Ianguage, babbling stage to the production of phonemes, the learning of the referent system comes next and ends
with the production ofmorphemes and the development ofsyntac
Brown).
In the process of acquiring a second-language, and individual has to Iearn a
number of new _phonemes anda new set of morphological and syntactic rules.
T1ms the learmng of a second language becomes not only a linguistic task,
but also ~ psych?logical one of adapting to the distinctive cognitive, social, ·
and ethmc reqmrements of the new language learner. Thus, the learner is
faced n~t only with the learning of the linguistic aspects, but also with the task
oflearmng ~h_e_cultural system upon which the second Ianguage is based.
. ~l~e ac~ms1t.1on of tl~~se two syst~ms involves_ a complex process where tl1e
md1v1dual s own capac1t.1es and enviromental stnnuli must interact. Therefore, specific relevance of formalized education may be the best orientation for
tlie Mexican-American children, and language must be the basis upon which
tliis education process should rely.

HACIA UNA NUEVA METAFÍSICA
PROF. LIC. CALIM

(R.

Bibliography
Brown, Roger, A First Language: The Early Stages. Cambridge, Harvard Univ.
Press, 1973.
Lambert, W., "Developmental aspects of second language acquisition." Journal of School Psyclwlog-y, 1956, 43.
Teachers And Counselors for Mexican American Children, Texas Technological
College. Soutl1wes_t Educacio~1al Development Laboratory and the Soutl1western Cooperative Educat1onal Laboratory, Austin, 1969.
Vygotsky, L.S., "Piage_t's Theory of Child Language and Thought" Thought
and Language. Ed1ted and translated by Eugenia Hanfmann and Gertude
Vakar. Cambridge, Mass. M.I.T. Press, 1962 (Summary by Rosalinda
Gil).
Vygotsky, L.S., Thought and Language. Edited anµ translated by Eugenia
Hanfmann and Gertude Vakar. Cambridge, Mass M.I.T., Press, 1962.

J. MUSSI

Catedrático de Filosofia y de Lógica Matemática
de la Universidad de Paraguay

"La teoría del ser -&lt;lesde Aristóteles hasta Heidegger- no
1
proporciona satisfacción plena al entendimiento metafísico" •
EL EMÉRITO ILUSTRE RECTOR de la universidad Regio montana de Monterrey
(N.L. México) -Dr. Don Agustín Basave Fernández del Valle- acaba de
publicar una obra filosófica de trascendental importancia intitulada "Tratado
de Metafísica: Teoría de la Habencia", que constituye algo real y totalmente
nuevo dentro del pensamiento metafísico de Occidente. El distinguido filósofo latinoamericano replantea, en efecto, las cuestiones fundarnentales y el
valor mismo de la "filosofia o saber último" ("prima philosophia") desde una
perspectiva distinta, original e incluso mucho más auténtica que las an~eriores, incluyendo también las metafisicas de este siglo. La obra aparece oertamente, como dice su autor, en una época difícil y precaria, signada por una
indigencia no sólo económica sino también moral y espiritual. El hombre
contemporáneo padece efectivamente de una crisis profunda de valo:e~, que,
en el fondo, es de naturaleza metafísica, pues afecta a un ser más mamo y
person~l y al sentido y destino de su propia ex~tencia. La "Metafísica de la
Habencia" surge precisamente, hoy, por ésto mismo, como una respuesta y
una esperanza-"una propedéutica de salvación"-a ese desamparo y angustia ónticoexistencial del hombre actual, que gime bajo el peso tremendo de
fuerzas y estructuras deshumanizantes. Esta obra no es, un "simp~e tratado
más de metafísica", en competencia con otras similares, como piensan, al
parecer, algunos críticos2, sino un integral_ cue~tionamie~to de _la metafísica
misma en su estructura noética y valor lustónco: Qué sigue siendo y para
qué sÍl~e hoy la metafísica?. Pues la crisis actual ·e xige un planteamiento

1
2

D r.A. Basave F. del Valle: "Tratado de Metafisi~a":,Pag. 48. Ed. Limusa. México. 1982.
Dr. A. Basave F. del Valle: "Tratado de Metafis1ca , pag. 13.
,

�radical. El hombre contemporáneo no sabe ya a qué atenerse. Ha perdido el
sentido metaftsico de su existencia o, tal vez mejor dicho, la metafisica
occidental ha fracasado en su tarea de fundamentar y orientar la existencia
humana. Pues ha perdido su tradicional carácter de auténtica sabiduría y ha
desembocado en el callejón sin salida del idealismo hegeliano, por un lado, y
del materialismo marxista, por el otro, epígonos finales de un largo proceso
hipostático del "ser", iniciado en los albores mismos de la filosofia gi:iega. La
realidad quedó.escindida así en una "sustantivación ideal" y en una "cosificación material" -tesis y antítesis-que hizo imposible toda apertura hacia una
comprensión auténtica del ser humano. M. Heidegger intentó, en nuestra
época, una salida con su pretendido "olvido del ser", pero sólo llegó a una
"ontologización ideal" o "idealismo de la significación" sin darnos una respuesta integral al problema antropológico. Nuestro ilustre filósofo -el Dr.
Agustín Basave Fernández del Valle- nos propone hoy una nueva manera
de hacer metafisica y, con ella, la posibilidad coyuntural de una liberación del
pensamiento y del hombre concreto de su trágica situación actual. Queremos
exponer a continuación algunas reflexiones en torno a ciertos temas de esta
señera obra filosófica, destinada, así sinceramente lo creemos, a revolucionar
la 01;cntación y la forma tradicional de hacer metafisica.
Nuestro filósofo comienza señalando una verdad olvidada frecuentemente
por los pensadores: "la realidad está antes que el mundo prefabricado de
conceptos"3 • La casi totalidad de los sistemas metafísicos anteriores-incluso
los de Aristóteles y la Escolástica- han tomado como "punto de partida", en
efecto, "cierta elaboración conceptual apriori" (vgr. "idea", "imagen" ...etc.),
"ligeramente intuída" o simplemente aceptada por tradición de Escuela. La
"realidad misma", en cambio, quedaba olvidada o permanecía como "un
trascendente más allá" o "un supuesto fundamento o substractum abstracto".
Algunos filósofos contemporáneos, no obstante, tuvieron clara conciencia de
este grave error de perspectiva gnoseológica, pero tampoco dieron una
respuesta adecuada a este problema, perdiéndose, en cambio, en sutilezas
filosóficas puramente formales. Así, vgr., E. Husserl y su principio del "retorno de las cosas mismas" ("Zu der Sachen selbst"), H. Bergson y su intuición
de "L'evolution creatrice" y muchos otros, como M. Scheler, N. Hartmann,
etc. la Metafisica se ha ido gastando o perdiendose de este modo, a través de
los siglos, en meras especulaciones conceptuales o elucubraciones estériles
sin importancia alguna para el ser humano. "Estamos instalados en la realidad, dice nuestro filósofo. Desde ella debemos partir, en vez de descender
desde el concepto, aunque no podamos agotar j amás la dilucidación de su
esencia"4 • Pero el gran tema o "principio primero" de la Metafisica, descu-

3
4

Dr. A. Basave F. &lt;kl Valle: "Tratado de Metafisica", pag. 25.
Dr. A. Basave F. del VoJJ,._. "Tratado de Metafisica", pag. 25.

bierto por el Dr. Agustín Basave Fernández 1el Vall~, no_ es la realidad, "que
es preciso trascenderla", sino "algo fundante -pr~v10 ysi~~.ltáneo a la vezen que la realidad misma se ofrece como tal:
_habenc1a_ -un_ conc~,Pto
nuevo creado por el filósofo para significar el ob~eto propio y p~imero de
la intuición del espíritu humano. Tratemos de penetrar en el senudo de este
concepto trascendental.
. .
El término "habencia" (del latín "habere": haber) expresa o sigmfica
primeramente la "totalidad de lo que hay". Abarca, por ;into,"no tan ~l? ~~
"cosa real'' sino también el "ente ideal", el "ente posible y el ente ficuc~o. •
Es decir "el conjunto indiscriminado de todos los entes y de todas las posibilidades". Pero "no es la esencia, ni la unidad estructural de la cosa o del :nte,
sino el modo primario de entrar en pr~senta;ión d:n~o del ;ontext~ • Es
decir, la "habencia" no se 1dentifica m con el ser m con el ente . 1:-1º
debemos pensar aquí en ella con las categorías conceptuales de la m~tafis~ca
tradicional. Pues si la "habencia" no es ni "el ser" ni "el ente" eso no unpl!ca
que sea equivalente al "no-ser" o _a l "no-ente". Estamos ..en una perspecu_va
totalmente distinta. Tampoco la "habencia" es un nuevo substr~ctu~ apnori" en el cual surgen los entes. Lo cual significaría, pues, una log1zac1ón de la
misma. Debemos pensar o concebir la "habencia", más bien, como "el
contexto en el cual se dan los entes", pero no como " un antes" o " un después"
de los mismos. Pues la "habencia" no es ningún "molde" o ~es~ructura", ~ue
recibe "dentro" algo distinto, como vgr., un vaso y un hqmdo contemdo
dentro. Para acercarnos al concepto de "h:bencia" debemos ate~~rn~~ a su
significación originaria: "todo lo que hay , pero subrayado el hay , q_ue
constituye su ámbito propio. Pues bien "qué es lo que hay?. Cuál es el ámbito
.
·ón de la "habencia"?. El filósofo nos lo dice expresamente: "lo que
o d 1mens1
..~
d · l
t
es, lo que ha sido y lo que será" configuran "lo que hay . Es ecir e pres:n e
0 lo actual el pasado y el futuro de los e_ntes: el hoy, el ayer y el ~anana
ontológico~. Este concepto fundamental de la "habencia" -que con_sutuye el
gran descubrimiento del ilustre filósofo mejicano- se aclara meJOr en su
vinculación con los conceptos tradicionales de "ser" y de "ente". Veámoslo.
Ni la filosofia antigua (griega y medieval), ni la moderna l~a aclarado
suficientemente estos dos conceptos fundamentale~ de la Metafisica. ~or eso
han sido cuestionados a menudo e incluso reactuahzada su p~oblemá~ca por
la filosofía heideggeriana. Notamos, en efecto, una imprcc1s1ón u osCJlac1ón
constante en la significación de los conceptos de "ser" y '.'ente"~ _través de la
historia, que ha obligado a nuestro filósofo a una acut~1d cnuca. y a una
investigación hermenéutica profurda del propio_ lenguaje m_eta~s•c?· P~es
no es posible seguir haciendo metafisica sin previa _Y necesaria d1lu~1dac1ón
llnguística, sin una sana y realista filosofía del lenguaJe. Solamente Aristóteles

,!ª

5

Dr. A. Basave F. del Valle: "Tratado de Metafisica", pag. 26.

475
474

�y Santo Tomás de Aquino han superado, en gran parte, esta problemática con
la conocida doctrina o teoría gnoseo-lógico-metaflsica de la "analogía" ("Analogía éntis"). El ser no tiene una significación única, decía el estagirita, sino
que se entiende de muchas maneras"6 • Igual concepto expresaba también el
Aquinate en sus famosos "Comentarios de la Metafisica de Aristóteles"'. No
obstante esta doctrina de la "analogía entis" ha sido frecuentemente olvidada
o mal interpretada en la historia de la filosofia, que hoy exige una reinterpretación y una adecuación mejor a los grandes problemas metafísicos
actuales. Pues el planteamiento de los temas se hace hoy desde una situación
totalmente distinta y una tradición filosófica diferente, que gravitan poderosamente sobre la misma significación y orientación de los problemas. Pero
indudablemente la gran cuestión ontológica -"el objeto de todas las investigaciones, presentes y pasadas, aquélla hacia la cual la filosofía toda se pone
en camino"- sigue siendo, hoy como ayer, la problemática del "ser": "Qué
es el ser"?, Qué significa el ente"?, "Qué relaciones hay entre el ser y el ente"?.
Nuestro filósofo no niega la importancia primordial que tiene el "problema
del ser". Lo afirma, al contrario, en cada página de su magistral obra. Pero
el planteamiento y la perspectiva de su pensamiento son distintos. Pues parte
de una intuición nueva y original, desconocida por los filósofos anteriores.
He aquí su valioso aporte a la Metafisica occidental.
No obstante analiza y critica profundamente la noción tradicional de "ser".
Comienza distinguiendo, en efecto, en la estructura linguística del término
dos aspectos fundamentales, que muchos no han percibido o simplemente
dejado de lado: el aspecto "lógico-predicativo" y el aspecto "ontológico-existencial". El sentido primero del término "ser" -dice nuestro autor- es este
último: pues "ser" significa originariamente "existir". Primeramente se "es"
y luego "se piensa" en "lo que se es". Sobre esta diferenciación trascendental
fundamenta nuestro filósofo su crítica metafísica al concepto tradicional de
"ser". El aspecto "ontológico-existencial" no debe ser confundido ni, menos
aún, identificado con el aspecto "lógico-predicativo". Aquél es siempre concreto: "ens concretum", éste, en cambio, es abstracto: "ens abstractum et
commune". Esta aclaración conceptual tiene suma import1.ncia en el uso
habitual, que hacemos del término "ser". Así el "ser" --considerado como "ser
abstracto"- es simplemente un concepto o "algo lógico", forjado por la
inteligencia: es "el más universal de los conceptos" ("To ón esti katholou
málista pánton", como dijera Aristóteles:8). Por tanto es absurdo identificarlo
con el "ser concreto" de los entes, de cada e nte en particular: "es inadmisible
sustantivarlo -dice nuestro distinguido filósofo- y hacer de él, de sus
trascendentales y predicamentos, algo existencial". Esta equivocidad en el uso

6

7
8

Aiislóleles: "Metaffsica": L. IV, Cap. 11; L. VII, Cap. l; L.XI, Cap. 11 l.
Santo Tomás: "In Meta,rhysicorum": Lec. 111, Nº ~ 197. Marietti. Turín-Roma. 1950
A ri.slóleles: "Metafísica' : L. 111, Cap. IV. 8 4, 1001 a 21. Bekker.

y predicación del término "ser" ha sido una de las causas principales del
desprestigio y decadencia de la viej~ "ciencia d_e l ser". El g~an ~ram_a de_ la
metafisica occidental, en efecto, ha sido esa creoente sustantJvac1ón lustónca
del "ser", esa innecesaria e injustificable hipótesis del "ser abstracto" ("ens
commune"). Pues casi todos los sistemas y corrientes filosóficas han incidido
en esta entificación del "ens rationis" matafisico: árabes y escolásticos, renacentistas y modernistas, idealistas y materialistas, etc. En Heidegger este
proceso histórico llega a la culminación absurda de pretender identificar o de
9
convertir el "ser abstracto" en un sucedáneo de la Divinidad • El "ser concreto" es el "principio constitutivo" de cada ente en particular. El "ser" como
"ser concreto" --es el ser real, único, que "se da en cada ente" hic et nunc: es
"mi ser", "tu ser", etc. Por tanto es "finito", "individual'', "múltiple" y
"análogo". No es nada abstracto, ni tampoco separado de los entes. No
debemos, pues, confundir este "ser real" ("ens concretum" ) de los entes con
el "concepto de ser" ("ens abstractum"), ni menos caer e~ la herejía de
hipostasiar a este último, como fue el error constante de los sistemas metañsicos anteriores de Occidente. El "ser real y concreto" es "aquello por lo cual
un ente es aquí y ahora". Pero dicho "ser" no se da "separado o fuera de los
entes", sino como mero concepto. Realmente no hay "ser común" ("ens
commune"), ni "ser en bruto", ni "ser en general". Realmente sólo hay "ser
10
·
· de l" ser d e tal o cu~l ente concret º." '
de tal ente y en tal ente". La cxpenenc1a
Esta verdad metafisica incuestionable -señalada y defendida con una pasión
y lógica irrebatibles por nuestro filósofo- es el verdadero "ser olvidado" en
los avatares de la historia del pensamiento filosófico. El tema del "ente", como
uede apreciar~e, está íntimamente vinculado, pues, al del "ser concreto": el
P
.·
"ente" es realmente "lo concreto que está comenzando a ser,,11 o " e l ser-existente como individualidad determinada. Pero aquí es preciso señalar también,
con nuestro autor, otra verdad frecuentemente minimizada: así como no se
da el "ser" separado sino dentro del "ente" -de cada "ente" en particulartampoco puede existir el "ente" -cada "ente" en particular- si1~ e! "ser", es
decir "vacío totalmente de ser". Pues ésto sería una contrad1cc16n o un
absurdo. M. Heidegger se preguntaba al respecto al comienzo de un.famoso
12
texto: "Por qué es el ente y no más bien la nada"? , es decir planteaba el
problema de las" relaciones entre los entes y el Ser". Buscaba el "fundamento"
(Grund) del "ente" y del "ser del ente" ("ens concretu~"), pero sin_llega_r a
una respuesta auténtica y definitiva, porque su "metafísica de la enuficaoón
del ser" era un obstáculo que encubría o velaba el acceso a la Verdad o
Realidad última. La Metafísica de la Habencia", que nos propone hoy nuestro

9
10
11

12

Dr. A. Basave F. del Valle: "Op. cit.", pag. 114 y 122.
Dr. A. Basave F. del Valle: "Op. cit.", pag. 41.
Dr. A . Basave F. del Valle: "Op. cit.", pag_. 4~.
.
M. Heidegger: "Introducción a la metafis1ca : pag. 37. Edit. Nova. Bs. As. 1956.

477
476

�ilustre filósofo-el Dr. Don Agustín Basave Fernández del Valle- nos da, en
cambio, la posibilidad de "trascenden la finitud" y de acercarnos a ese
"Principio y Fundamento último" de todo ente: el "Ente Subsistente" ("Ens
Subsistens") -Ser Absoluto e Infinito- captado en la experiencia óntica de
nuestro desamparo existencial y de nuestro afán incoercible de plenitud
13
subsistencial • Este Ser Subsistente es el Ser por antonomasia: Existe por Sí
y en Sí. Es el ente perfectísimo, puro, actual, infinito, pues nada lo limita, Es
lo que Es, es decir Dios mismo 14.
Ahora podemos precisar mejor el concepto de "Habencia", expuesto
anteriormente. Así de todo lo expresado surge, en primer término, el carácter
peculiar o propio de la misma, como "primum cognitum" y objeto fundante
de la Metafísica. La "Habencia" es -dice nuestro autor- "el cimiento
inmovible que soporta la metafísica, desde donde el hombre se formula
constantemente la pregunta milenaria: "Cuál es el principio de todo" 15 o,
como decía Heidegger: "Por qué es el ente y no más bien la nada"?. La
metafisica recibe así el "de donde" de su preguntar -su radicalidad cuestionante- de la misma "Habencia", que determina y orienta el sentido de la
pregunta metafísica. El Dr. A Basave Fernández del Valle expone en detalle
y con mayor claridad este concepto fundamental en los capítulos siete y ocho
de su magistral obra denominados: "Los primeros principios de la Habencia"
y la "Analítica ontológica" respectivamente, que nos ayudarán a ver, con más
claridad, la profundidad de su pensamiento metafísico. Los "primeros principios metafísicos" de la "Habencia" son totalmente originales y no deben
interpretarse, por analogía, con los "primeros principios" del "ser", que son
de otra naturaleza y estan en una dimensión completamente distinta. Estos
primeros principios son los siguientes: el "principio de presencia", el "principio de contexto", el "principio de sentido", "el principio de sintaxis" y el
"principio de participación". Conviene detenernos un momento en ellos para
formarnos una idea de su importancia y trascendencia dentro de esta nueva
visión de la Metafísica y de la determinación ulterior del concepto mismo de
la "Habencia".
El principio de la presencia se presenta así: "Todo cuanto hay de algún
modo esta presente". Lo real y lo ideal, dice el autor, lo ficticio y lo gosible
están, de cierta manera, presentes en el "horizonte de la Habencia" 6 • Pero
la "presencia" misma qué es?. Nuestro filósofo nos responde con toda claridad: "no es sustancia, ni sujeto, ni objeto, ni accidente, ni relación, sino algo
previo a todo ello, que acompaña a la intuición de la Habencia ... es decir s«&gt;

1:1
14
15
16

A. Basave F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 115.
A. Basaue F. del Vallt: "Op. cit.,", pag. 114.
A. Basaue F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 29.
A. Basave F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 93 y 94.

trata de un trascendental de la misma Habencia" 17• Pero podemos afirmar,
no obstante, lo siguiente: "los entés reales o ideales existen presentándose,
descubriéndose por la presencia". La manifestación concreta de todo ente_ en
el mundo de las cosas y del hombre, exige la "presencia", como condición
primaria. Existir, pues,_es presentarse o "hacerse, de algún modo pres~nte".
En dónde?. Pues "en el horizonte de la Habencia". Como podrá apreciarse,
el término "presencia" no tiene el sentido d~I '.'ser-en-el mundo" h~ideggeriano. Expresa, en efecto, algo mucho más ongiJ?~I y funda_nte_: pro~1amente
es "ser en la Habencia". Dentro de la multivocidad de s1gmficac1ones del
término "contexto" (del latín: "contextus") nuestro filósofo escoge las ideas
de "ilación", "enlace", "trama". Así la "Habencia" es "contextual" porque
"todo en ella está enlazado, ilado o tramado": todo cuanto "hay", en efecto,
se ofrece o "se presenta" en un "marco lógico y existencial" o "ideo-existencial", que configuran el dintorno y contorno (inmanente y _trasc~ndente)
de los entes. Este principio del "contexto" tampoco debe ser identificad~ o
.asimilado a ningún otro parecido o análogo como, v_gr., el conc_epto ortegmano de "circunstancia" o "situación", etc. Pues constituye también otro de los
"trascendentales" -igual que el anterior- de la "J:la~~cia". Por t:,into ~61?,
es comprensible en ésta y desde ésta. El tercer pnnc1p10 o el del sentido
expresa "el aspecto pensable, aprehensible e intencionable de los entes", es
decir de "todo cuanto hay" o se manifiesta en la "Habencia" que, de este modo,
otorga a todo su acento metafísico último 18 • El principio de la "sintaxis" trata
de "articulación que tienen los entes": todos los entes, en efecto, se presentan
19
"en función siempre de algo" • Nada existe gratuitamente~ desvincu_l~doJ
sin ordenamiento". No hay cabos sueltos ni en la naturaleza m en el espm~ .
No obstante este principio pertenece primariamente al orden metafísico
-dice nuestro filósofo- y no meramente al linguístico, como pretenden los
logicistas, o nominalistas actu~les ~vgr. ~ittgenstein, Carnap, _Russell, e~c),
que reducen y diluyen la expenenc1a real mtegra a puro le~guaJe con~~~c10nal. La "sintaxis metafísica" sitúa y comprende toda realidad y p~s1bili~ad
dentro de la misma "Habencia", es decir "más allá de la mera articulación
linguística y mental". Pues los grandes temas filosóficos_ son, en ~l fon_do,
"meta-physicos" y trascienden el simple marco referencial de la smtaXIS y
semántica lógico-semióticas.
.
.
.
Aunque todos estos principios ha~en_cia!e~ tienen su ~r~pt~ va!,or tra~cendente, creemos, sin embargo, que el prmop10 de la parac1pac16n constituye
algo particular, que define y da su verdade_ro senti~o creado~ a esta .~ue_v_a
concepción metafísica del ilustre filósofo latinoamencano. La idea de pat ti1

17
18
19
20

478

A. Basaue F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 95.
A. Basaue F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 98
A. Basave F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 100.
A. Bruave F. del Vallt: "Op. cit.,", pag. 101.

479

�cipación" no es nueva en el vocabulario filosófico. Pues tie11e una rica
tradición histórica en Occidente, desde Platón hasta incluso nuestros días,
especialmente en la versión cristiana de Santo Tomás de Aquino. El Aquinate
distingue, en efecto, entre el "Ser por esencia", que pertenece exclusivamente
a Dios o es Dios mismo, y el "ser por participación", que pertenece a las
21
criaturas • No podemos entrar aquí a los detalles de esta magnífica doctrina
metafisico-teológica, frecuentemente olvidada o distorcionada por las corrientes nihilistas del pensamiento moderno. No obstante esta nueva visión
de nuestro ser teotrópico participado, que nos propone el Dr. Agustín Basave
Fernández del Valle, constituye -a nuestro modo de ver- el aporte más
valioso que se ha hecho, en los últimos tiempos, a la filosofía pa1;a la dilucidación del problema de la esencia y del destino del ser humano. Desde el capítulo
octavo de su ponderada obra, comienza el filósofo el desarrollo temático de
su pensamiento metafísico. Abarca propiamente todo "el horizonte de la
Habencia". Es imposible, por eso, exponerlo en una breve síntesis. Invitamos,
en cambio, a todos los pensadores que lo hagan directamente con la lectura
y meditación de estos temas densos y admirables por su profundidad.
No obstante queremos hacer hincapié aquí en la significación que tiene la
obra en sí misma y en el espíritu trascendental que la anima. Pues constituye
el testimonio insobornable y el mensaje filosófico más maduro de un cristiano
auténtico y valiente, que afirma su Fé y su Verdad redentora --que es la de
Cristo mismo- en esta hora crucial de nuestra Latinoamérica y del mundo
entero. Su pensamiento metafísico es un desafio para todo pensador cristiano
verdaderamente consecuente y fiel a sus principios. Expresa, en primer
término, la necesidad de una definición clara ante los valores fundamentales
de la existencia. Pues ya no basta hoy una metafísica vacía y abstracta, sin una
respuesta inequívoca y definitiva sobre el ser y el destino del hombre. Pero
esta obra nos ensefia primordialmente como hacer una genuina metafisica
cristiana para nuestro tiempo. Pues no es posible seguir pensando sobre el
hombre y las cuestiones últimas como si nada hubiera ocurrido después de
Cristo. El filósofo cristiano, en efecto, no puede ignorar ni menos aún fingir
problemas y respuestas concretas so pretexto de una "búdica pureza intelectual". Posee un privilegio y un don, al cual jamás debe renunciar en la
búsqueda de las verdades últimas: el filósofo y, en especial, el metafisico
cristiano tiene, en efecto, una ventaja y una posibilidad ontológica primordial,
que algunos no pueden comprender, como M. Heidegger,gor ejemplo, atado
como estaba a una temporalidad equívoca y relativizante .
Vamos a terminar estas breves notas esbozadas aquí, al calor de una
profunda admiración y gratitud por esta magnifica obra del ilustre filósofo

21

22

480

Santo Tomás: "Suma Th.": q. 3, a. 4.
M. Heidegger: "Op. Cit.", pag. 43, 44.

-Dr. Don Agustín Basave Fernández del Valle- con el_siguiente ~ensamiento que resume el sentido y autenticidad de esta su gema! conce.rción m~tafisi~a: "La Habencia está en marcha hacia el Absoluto personal e irr~spectivo ...
La Metafisica se eleva hasta ese Absoluto para ~scrutarlo, mamfestarl~ y
anunciarlo al hombre, que siente nostalgia de Dios y qu~ anhela una vida
ersonal, perdurable y santa. La empres_a es ard_u~ y el nesgo es noble. ~
~rea metafisica exige fuerza anímica y vigor espmtual. Pero el hombre ~s1
sabe serlo- está hecho para el saber más elevado y más nob~e, en el ámbito
natural, hasta el grado de poder llamarse 'animal metafisic?': Por eso la
metafisica adquiere cabal sentido únicamente como propedeutlca de salvación23.
Calim J. Mussi
Universidad Catolica
Villarica

23

A. Basave F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 426-435.

481
Humanitas-3i

�"T.S. KUHN Y LAS CIENCIAS SOCIALES."
ROBERTO REBOLLOSO

Universidad Autónoma de Nuevo León.

BARNES, BARRY.
(Col. Breviarios No. 390),
Ed. F.C.E., México, 1986.
BARRY BARNES, SOCIÓLOGO DESTACADO, nos ofrece un ensayo sobre Thomas
S. Kuhn, sobre un aspecto no tocado anteriormente por ninguno de sus
críticos. Kuhn, se ha convertido en un clásico dentro de la comunidad
científica, en razón de sus aportes en la historia de la ciencia. La faceta que
hoy nos presenta Barnes es sobre la relación que existe con las ciencias ·
sociales, ya que, sus teorías han tenido un impacto inesperado. En este texto
Barnes revisa casi toda su obra, estableciendo tres etapas importantes en la
obra de Kuhn. La primera es alrededor de los cincuenta con su libro LA
REVOLUCJON COPERNICANA; la segunda con su libro más conocido: LA
ESTRUCTURA DE LAS REVOLUCIONES CIENTIFICAS y la tercera con su
historia de la mecánica cúántica en su texto LA TEORIA DEL CUERPO
NEGRO. Barnes concentra su atención en la segunda etapa.
El ensayo está distribuido en cinco capítulos con la siguiente temática:
Tradiciones de investigación, la formación, la investigación, la educación y
las tendencias recientes. En el primer capítulo Barnes da una vista panorámica del punto de origen del análisis Kuhniano. En primer lugar trae a
colación a Sadi Carnot, quien contribuyó al desarrollo de la teoría de la
termodinámica. De acuerdo con Barnes, Kuhn desarrolla su método de
análisis que se resume en la siguiente idea "al leer las obras de un pensador
importante, búsquese primero las absurdidades evidentes que contenga el
texto y luego pregúntese a si mismo cómo podría haberlas escrito una persona
cuerda" (p. 24).
Barnes insiste en que el trabajo, además de ser un buen ejemplo de método
histórico, es un buen sistema para el estudio sociológico, ya que "trata de
entenderlo en sus propios términos, evitando evaluaciones etnocéntricas y
analogías engañosas con su propia cultura" (p. 28).

�El autor, comentando LA ESTRUCTURA DE LAS REVOLUCIONES CIENTIFI~AS (1970), ~estaca de un modo especial el concepto de "ciencia normal"
considerándole pieza clave de la empresa científica y de esta manera se
acumul~ el _cono~imien~o durante cierto tiempo, para luego ser transformado
~or las msmuaCione_s científicas. También Barnes en esta parte, analiza el
impacto no sólo científico sino filosófico que ha tenido Kuhn. En otros
contex_tos como en el án~a de la s~ciología de la ciencia tuvo una mejor
recepción. Para apoyar la idea antenor bien vale la pena terminar con una
idea".
Y así, aunque en su trabajo hay temas que pertenecen única y exclusivamente al campo de la ciencia, las intuiciones sociológicas y generales de Kuhn
calan tan hondo, que es imposible cofinar su importancia a un área delimitada". (p. 49).
En _el segundo capítulo dedicado a la formación, aparece el concepto de
Paradigma, el cual es un concepto constante en el pensamiento Kuhniano
que es ~onsid~rado como "un problema-solución concreto, que ha ganado
acep~,c1ón u111versal en el mundo científico como procedimiento válido, y
~mb1en como mo~elo de procedimiento válido para uso pedagógico" (p. 50).
Ejemplos de paradigmas son Mendel, Bohr, Watson y Crick.
Lo que se hace al enseñar un~ ciencia, es tramitarla en forma de paradigmas, de tal forma que s~a ventajosa a la presentación verbal y teórica.
Otro pun_to que toca Barnes es la relación de semejanza aprendida. Para
apoyar esta idea expone un caso de padre que ensefí.a a un niño a discriminar
entre cisne, ganso y un pato a través del método de ostensión, a través de este
método el niño terminará descubriendo las diferencias y semejanzas de estas
aves; y e~o es lo que K~lu~ llama relación d~ semejanza aprendida.
Este tipo de aprendizaje lo contrasta con el aprendizaje por aplicaciones
de definiciones y reglas.
Aborda Barnes un nuevo concepto: el jinitismo contrastándolo con la
semántica extensional. El primero "consiste en que el uso propio se desarrolla
paso a paso, en procesos que envuelven sucesiones de juicios emitidos en el
mo~e_nto en que son necesarios" (p. 72). En cambio el segundo es un concepto
~mtnco es o ver?adero o falso de todas las cosas del universo espaciotempoi al (p. 73). El pnmero está profundamente encadenado a un sentido sociológico, en cambio el segundo ya está determinado de antemano.
Para terminar el capítulo, Barnes analiza el finitismo de las teorías de la
física.
En el capítulo III, la investigación, examina tres aspectos: el descubrimiento, la ciencia normal, las revoluciones científicas, para terminar con una
evaluación de los críticos de Kuhn.
·
Barnes retoma las crític.as de Kuhn en torno al descubrimiento científico
acotando una serie de ejemplos: desde el oxígeno hasta los pulsares y esto con
484

el fin de entender que el descubrimiento se entienda mejor como proceso que
como acontecimiento.
Considerando de nuevo el concepto de ciencia normal, Kuhn la describe
"como solución de acertijos, y hacer una analogía de los crucigramas, los
rompecabezas y los problemas de ajedrez" (p. 104). Más adelante Barnes
subraya: que en la investigación el científico resuelve problemas tomando
como modelos los problemas resueltos existentes o los paradigmas". (p. 109)
Pasando al tema REVOLUCIONES CIENTIFICAS que constituyen discontinuidades en la investigación y en el crecimiento del con9cimiento según
palabras de Kuhn. Además se definen por lo general como operaciones de
reinstrumentación con repercusiones importantes para la práctica de la
investigación. Aquí Barnes considera que la interpretación es una descripción
empírica de episodios de historia de la ciencia". (p. 118).
Como punto final del capítulo, el autor repasa críticas a Kuhn por parte
de EPISTEMOLOGOS PROFESIONALES.
Esta crítica está basada en un texto ya clásico la c1itica y el desarrollo del
c01wci1niento, donde se valoran los trabajos de Kuhn y que no tiene caso repetir
por ahora.
El capítulo /V está dedicado a la evaluación. Subyace en el fondo el concepto
de paradigma.Juntamente discute el concepto de racionalidad. Toma ambos
conceptos y los analiza a la luz de la teoría de Dalton. Dedica buena parte del
capítulo a discutir la trama conceptual que es "una estructura compuesta de
generaciones que enlazan conceptos de manera que forman un todo único y
sistematizado" (p. 141). Además añade: "toda trama conceptual es, desde
luego, algo más que una colección de términos ejemplificados empíricamente
y asociados unos con otros de manera tosca" (p. 149).
Tocando de lado el problema de la evaluación y la ciencia normal, donde
se repiten muchos de los argumentos tratados anteriormente, para finalizar
el capítulo, trata ele modo breve las fronteras de la ciencia. Aquí señala la
importancia de definir qué es un campo científico y qué es un campo
pseudocientífico, cuestionando quién es la autoridad científica?
Apunta que "la línea fronteriza entre científico y lo acientífico debe ser en
sí una convención, resultante de procesos sociales". (p. 173).
El Capítulo V está dedicado a las últimas tendencias. En primer término
esboza la etnometodologia donde dice que la técnica de la etnometodología es
la de explorar, con respecto a cualquier término, los métodos de explicación
que emplea la gente para hacer visibles las cosas como casos de tal término
(p. 185). Destaca este apartado la idea de anomalía, lo que viene de alguna
manera a estimular la curiosidad.
En el segundo apartado explica los fines e intereses los cuales nos ayudan a
entender por qué se hizo algo: por qué, por ejemplo, se aplicó el concepto o
aceptó una aplicación, de un contexto determinado en un momento determinado apunta Barnes (p. 210 ).
485

�. Escribe también sobre la ciencia en CONTEXTO, donde critica la historia
t~ter~a y exte~na ~iciendo que ya no tienen importancia metodológica en la
lnstona de la c1enc1a, quedando los trabajos de Kuhn en el contexto esotérico
(p. 223).
Finalmente, dedica un último apartado a la base de la comunidad. Barnes
hace una evaluación bastante significativa de la obra de Kuhn:
"Kuhn es impotante cuando examina las relaciones de semejanza, los
problemas concretos resueltos, y el desarrollo del uso léxico y el procedimiento por analogía y el modelado directo. Aquí aumenta nuestra comprensión
de la naturaleza convencional del conocimiento igual que la de la naturaleza
de su propia convención". (p. 224)
Barnes discute_, analiza y critica cada uno de los conceptos Kuhnianos y
llega a la conclusión de que el valor de su obra, haciendo una analogía con
~arx y. Durkheim "ofrece recursos para la investigación sociológica, no
instrucciones correctas" (p.234)
El ensayo de Barnes es valioso por el manejo tan preciso de la obra de
~uhn ya que ofrece de manera sistemática un tratamiento, por cierto, muy
bien logrado de los aspectos mas importantes derivados de su investigación,
que de una u otra manera repercutirán en la comprensión de las ciencias
sociales como ciencias.

"EL HOMBRE COMO PROMESA"
DE PETERj. WILSON
Reseña por:
ROBERTO REBOLLOSO

Universidad Autónoma de Nuevo León

Las candiciones de la evoluci6n humana
(col. B,·eviariosN° 380), Ed. F.C.E., México, 1984, 256 pp.

t

486

PETER J. WILSON, QUIEN ES PROFESOR DE ANTROPOLOGÍA en Nueva Zelanda,
nos ofrece un ensayo donde plantea la dinámica evolutiva desde la perspectiva
de la antropología social. El argumenta que la cultura humana comprende 1)
un componente duro, material 2) un componente blando, institucional; y 3)
un componente ideacional que une los dos primeros.
Es dificil reconstruir el parentesco, la organización social y la religión a
partir de los remanentes materiales, ya que describir la evolución con elementos materiales reduce la posibilidad de una explicación satisfactoria.
El autor sugiere que el proceso evolutivo es producto de una serie de
factores, no estrictamente biológicos como la ecología y otro tipo de condiciones. Apoyando est'l idea dice que "lo que hace posible la manufactura de
utensilios de piedra también puede hacer posible el desarrnllo de un sistema
de parentesco. No pretendo que desbastar una piedra vaya a producir el
hermano de una madre, sino que el modo de pensamiento, conceptualización
y conexión necesario para lo uno también puede ser necesario para lo otro,
y que a un basto nivel de abstracción, la forma y energía de pensamiento
evidentes en la tecnología de las hen-amientas de piedra puede sugerirnos
cómo fue posible el parentesco" (30-31).
El presente capítulo está dedicado a discutir de manera global los aspectos
filogenéticos puntualizando en torno al cerebro y el pensamiento homínidos,
para apoyar sus ideas hace una comparación con los primates centrando su
atención en las investigaciones de gorilas y chimpancés.
También toca el tema de la postura erecta rechazando de modo enfático
que los cambios ecológicos propiciaron el bipedalismo, sino más bien el tipo

�de problemas a los que se enfrentaron los homínidos. A diferencia del
chimpancé que se enfrentaba a problemas de mayor envergadura.
En este capítulo Wilson insiste en el desarrollo seguido por los homínidos
en su proceso evolutivo. Menciona el ya famoso Australopithecus africanus,
Horno habilis, Horno erectus correlaciones con su propuesta inicial del
componente duro y blando de la cultura.
EN ESTA PRIMERA PARTE Stephen Jay Gould esta debajo de toda
argumentación de Wilson, Además toma el concepto de Generalización como
punto focal de su discusión, donde generalizando refiere a no-especializado,
ya que l_os primate~ están di_stribuidos en vastas y diversas zonas. Concepto
que aphca a cuesuones sociales, y probablemente ahí es donde radica lo
novedoso de su ensayo y para finalizar este capítulo retomaré un texto de
Wilson:
_"Así pues, la premisa mayor de mi argumento es que, como especie
~nmate, la especie humana es la más generalizada no sólo en su morfología,
smo también en todas sus disposiciones y capacidades. Ha nacido a la vez con
incertidumbre y con promesa" (p. 71).
El segundo capítulo lleva el título del primate prometedor: su estructura.
Cen~ra su atención en pri~ner lugar sobre la evolución de los homínidos y
particularmente sobre el mfante humano. Basa su planteamiento en una
comparación con los demás primates en el momento de su nacimiento,
destacando que el cerebro menos evolucionado es el del humano. En segundo
lugar estudia la organización social del primate no humano. Entre los ejemplos destaca el comportamiento social de los gibones, babuinos, el orangut:án
y los gorilas. En cuanto a los chimpancés dice que es el único primate no
humano que vive en una sociedad abierta, con grupos que van entre treinta
y ochenta individuos (p. 81). Del conjunto de ejemptos señalados Wilson
concluye: "Una especie, la humana, vive en tantas variedades de disposición
todo un orden. No hay una sola forma de la que pueda decirse que es
t1p1ca entre los humanos. Así, en materia de organización social, considerada
en_ su sentido más básico, la especie humana es a los primates lo que los
prunates son a los mamíferos: excesivamente generalizados" (82-83).
Conectado con lo anterior, subraya un punto clave en el desarrollo de la
naturaleza sexual humana. A diferencia de los primates, la sexualidad en la
pareja humana genera un nexo, de donde se produce una tercera relación
entre el macho adulto y el infante, constituyendo una forma especializada de
organización: el parentesco elemental.
Wilson insiste en la idea de que "la cultura humana particularmente como
organización social en general y de parentesco en particular solo surge
cuando el macho adulto se transforma en padre social (101 ). Conectado con
lo anterior toca el aspecto del tabú del incesto señalando que "la prohibición
surge como hecho positivo y existencial tan solo después de haber entrado

c?~º

una pareja en relaciones prohibidas y cuando una tercera parte lo descubre
(o el incesto es publicamente admitido)" (111 ).
Sobre el mismo punto arguye contra Levi-Strauss, quien coloca el tabú del
incesto como la parte central de su teoría ya que según levi-Strauss el tabú al
incesto hace nacer el parentesco, a.diferencia de Wilson quien dice que para
que exista tal, debe existir primero un parentesco. Y explica, al final del
capítulo". Toda teoría general del tabú del incesto debe remitirse a los
principios del parentesco y no se puede fundar en instintos o en algún hecho
fisico universal, pues esta prohibición es un principio lógico, no biológico"
(119) así el capítulo finaliza tocando el tema del matrimonio definiéndolo
"por el cual un vínculo de pareja entre varón y hembra adultos se transforma
de atracción natural en hecho cultural".
Siguiendo el curso del capítulo, menciona el punto de la promesa donde
sugiere que "el parentesco es producto de una habilidad con la cual el
individuo puede remodelarse a sí mismo y a otros (p. 145). Y mas adelante
añade "el establecimiento de relaciones sociales y la seguridad de su existencia
continuada en cualquier forma que adopte, depende del ejercicio y la hnposición de la promesa, Así vemos que el hombre puede considerarse como un
primate prometedor, en dos sentidos. Todo lo que se vuelve posible_ por la
realización del parentesco en el animal humano, la promesa de la sociedad y
la cultura como dimensiones adaptativas, depende del desarrollo de la capacidad de los individuos de la especie a comprometerse de este modo (p. 149).
El tercer capítulo, llamado también el primate prome_ted_or, deja_e~trever
que es la parte medular ·del texto. Wilson aborda los sigmentes topi~os: _la
conciencia, la individuación, la promesa y la técnica. En cuanto a la conoencia,
plantea que ésta no es exclusiva de la especie hu?1ana sino q~e también,
gracias a los experimentos de investiga_dore~ trabaJa~do_ con chunpances se
ha encontrado que hay cierto grado de 1denttdad de si tmsmos; aunq~e en el
fondo parecen tener un grado de reciprocidad, hecho ~ue es considerado
distintivo de las sociedades humanas; para reforzar su idea en torno a la
conciencia, dirige su atención al problema de la individuación. El conside~a
la sexualidad como una fuente primaria de individuación en la especie
humana. Además enfatiza que "la sexualidad es el fundamento del nexo de
la pareja" (136).
.
.
Hablando de la técnica, hace referencia a la producción de las pnmeras
herramientas de piedra, por los primeros homínidos. Sugiere que inventos
como el parentesco, las estructuras de grupo, las promesas y los tabúes
requirieron una técnica determinada. CONSIDERANDO al h~mano como
un artefacto, hay que transformarlo y esto es logrado por el ntual. '( para
esto nos aclara la idea con un ejemplo: en las sociedades que practican, la
circuncisión los varones no circuncidados son subadultos que no pueden
casarse ni desempeñar su papel activo en el gobierno de la ~omunidad.
Tambien son materias primas de la comunidad, incapaces de funcionar como
489

488

�herramientas de la estructura social o de otros individuos hasta haber sido
manufacturados" (I 54).
El cuarto capítulo esta dedicado a las consideraciones ·dietéticas donde
plantea la siguiente hipótesis: "que la nacionalidad objetiva humana se
desarrollo en respuesta a una problemática ambiental relacionada con el
alimento; su variedad, disponibilidad, competenciá por él, y las relaciones
entre tales factores y la competencia alimentaria del género Horno. Para
afirmar lo obvio, es cuestión de alimentos por pensamiento, del cambio del
uno por el otro". Para apoyar su hipótesis revisa cada una de las dietas de los
Hominoide y cómo pasan de herbívoros a-carnívoros. Mencionando de paso
la alimentación artificial y los cambios de conducta que existe entre los
primates. Luego expone la evolución de la dieta humana, esto apoyado con
fecundos ejemplos, producto de las observaciones de Jean Lawick-Godall.
Más tarde hace un exámen de la especie prehistórica donde las pruebas
arqueológicas son contundentes en favor de una dieta de carne por parte de
los australopitecinos y más tarde por el horno erectus.
También establece una relación entre el alimento y el cerebro de donde
concluye que "este desarrollo del cerebro, junto con su engrandecimiento, no
es un proceso que hubiese podido ocurrir en un vacío, por sí mismo. Estos
cambios o bien surgen como respuestas adaptativas a condiciones problemáticas del medio, o bien, si surgen por cambio brusco, fueron seleccionadas
porque demostraron ser adaptativos" (195).
La carne según Wilson es un factor determinante en el desarrollo adaptativo de esta promesa humana, ya que en primer término ayuda a romper con
la barrera vegetal y permite adaptarse a medios geográficos variados, en
segundo lugar, el p_rocurarse carne es una actividad que dirige la atención,
más de cerca, al mundo no humano. Cazar animales requiere más inteligencia
que recolectar frutos. De ahí surgirá la capacidad de seleccionar y por lo tanto
el buen gusto por los alimentos. Lo que va a llevar por consecuencia a los
primeros homínidos a calsificar y ordenar los artículos, en el fondo una cierta
capacidad para racionalizar.
Finalmente, el autor en la conclusión destaca la importancia de la teoría
Darwiniana en el proceso de explicación de la cultura apoyándose en autores
clásicos como Darwin, Lorenz, Monod argumentando que "este ensayo trata
de aportar una base epistemológica para una teoría del surgimiento de la
cultura humana y la sociedad humana". El ensayo que Peter J. Wilson nos
ofrece es de suma importancia por las siguientes razones: Primero, nos
muestra un enfoque muy novedoso al tratar de explicar la cultura a partir de
la perspectiva de la antropología social. En segundo lugar, intenta llegar a
descubrir el principio de la organización social a partir de la evidencia
etológica, y paleontropológica. En tercer lugar, el texto, a pesar de ser muy
técnico, ya que requiere un mínimo de conocimientos antropológicos en
cuestión de lecturas ya clásicas: Hobbes, Hume, Levi-Strauss, Fox, Needham

d ués de una segunda vuelta, es BASTANTE COMPRENSI~LE.
i~~i!~1u:~~n, creo que el ensayo de Wilson debe quedar co~o u~a piedra
fundamental en la bibliografia antropológica para futuras d1scus1ones en
función de nuevos planteamientos.

·191
490

�"EL ORIGEN DE LOS AZTECAS"
DE CHRISTIAN DUVERGER
ROBERTO REBOLLOSO

Uversidad Autónoma de Nuevo leén

EDITORIAL GRIJALB0 NOS OFRECE, en reciente traducción, un texto de Christian Duverger, publicado en francés en 1983, sobre el origen de los aztecas,
el cual destaca por la profundidad de los análisis documentales, recuperando
información de los códices tanto precolombinos como postcolombinos hasta
el uso de fuentes de los cronistas más importantes del México antiguo.
Textos clásicos como: TENOCHTITLAN EN UNA ISLA, Berna!, MEXICO, (COE), LOS AZTECAS (Davis), LOS AZTECAS DE MEXICO (Vaillant)
sólo tocaban el tema del origen muy brevemente y casi como un punto
ineludible en la búsqueda de hipótesis sobre el verdadero origen de los
aztecas.
Hasta muy recientemente, las hipótesis prevalecientes sobre el posible
origen, son las propuestas por Paul KIRCHHOFF y las del Profesor Wigberto
Jiménez Moreno, éste último es quien más ha insistido al respecto. El primero
localiza a Aztlán en el Estado de Guanajuato, en cambio el segundo en el
Estado de Nayarit.
Pero el problema persiste porque ésto sigue quedando a nivel hipotético.
La gran ventaja del texto de Duverger radica en su revisión detallada de
cada una de las fuentes de primera mano a fin de detectar el proceso seguido
por los AZTECAS desde su origen hasta su llegada a MEXICO-TENOCHTITLAN.
El enfoque metodológico de Duvergcr es ETNOHISTORICO, pues, a
través de documentos se trata de reconstruir la historia de un pueblo. En la
primera parte él trata de vender la idea, ampliame nte conocida por todos, de
que los aztecas se construyeron un pasado e incluso, transformaron sus
propias tradiciones orales, dándose baños de grandeza hasta quedar como un
pueblo guerrero y conquistador. Esta idea no es exclusiva de los aztecas, ya
otros pueblos al escribir su propia historia la habían mejorado (Chesnaux,).
Pero sigamos con nuestra revisión. Esta primera parte tiene elementos
novedosos en cuanto que estudia fuentes pictográficas, sobre el proceso
migratorio, revisa y contrasta las fuentes colo1úales e incluso, descubre las

�contradicciones, algunas de ellas no tan evidentes: lugar donde nació HUITZILOPOCHTLI, el orden de la sucesión de los soles, el próblema de la
cronología; cuestiones que ~o tie_nen respuesta inmediata y que el autor deja
entrever, de manera notoria, la importan_c ia de las mismas en el desarrollo
de las fu!uras investigaciones. Y termina esta parte diciendo: "La historia no
es el registro fiel de un pasado real, sino la imagen proyectada de un estado
hecho o d~ un orden deseado. El pasado mexicano es un pasado construido.
En el cammo hacia los orígenes, las pistas se enmarañan". (p. 85).
_ El auto~ en la .segunda parte, s~bdividid en cinco capítulos, trabaja el
proceso nugratono de Aztlán a México. Toe particularmente la localización
de Aztlá~ donde incluso, discute los diverso significados etimológicos que el
vocablo tlen:: "lugar de gansos" "lugar de bl ncura, "lugar cerca de las cañas".
Aztlán es mirado por el autor en función , e muchos aspectos además de la
~úsqt_1eda etintológica, de las_ relaciones en documentos con un glifo que
ie?e1e a Aztlán, las ~efe~·~nc1as de Mocfezuma I con la búsqueda de sus
ongenes _hasta la locahzac10n geográfica propuesta por autores diversos.
1
También trae a colación la fundación de México como parte medular del
proceso migratorio.
El capítulo IV de esta segunda part , está dedicado a la TOPONIMIA y
EP?NIMIA; ~E~I~A y MEXITIN. to significa en términos generales,
designar a un md1v1duo o a un gru o humano por su pertenencia a una
ciudad. Añade el autor: habitantes d , CHOLULAN se llaman CHOLULTECAS, los de TLAXCALLAN, TLAXFALTECAS, etc.
.
Después de es~ serie de argumentaciones, el autor se pregunta: ¿cómo
hablar_de los me~cas antes de que liayan fundado México? Ya que el nombre
se denva de la cmdad de México. Y, surge la pregunta: ¿cómo llamarlos
durante la peregrinac~ón~ Ahí_aparece el uso del concepto MEXITIN y ésto
es razó~1 de un personaJe lustónco llamado MEXITL que aparece en el códice
floren~no como un sacerdo~,e, o en el códice Mendoza también representado.
Y asi, el autor concluye: Esta manera de llamar a los Aztecas durante su
peregrinación es particularmente hábil, ya que, la palabra MEXITIN, por su
estructura y resonancia, postula a priori la pertenencia a México. Los Mexitin,
en forma natural están destinados a convertirse en los fundadores de México
y a darle su nombre. El artificio onomástico permite, lógicamente, dar ~
México una etimología "legitimista". (p. 150).
En la tercera parte Duverger descubre las dos herencias culturales:
CHICOMOSTOC y COLHUACAN. La primera el de los chichimecas y la
segunda, la tradición tolteca.
El térmi~10 CHICHIMECA refiere más que a una sociedad TRIBAL, a un
modo de vida, concretamente a pueblos nómadas viviendo de la caza y la
recolección, con características monogámicas, y que como elemento religioso
usaban el peyote para sus excursiones imaginarias, (PREM).

g

494

Es importante destacar que dentro de las siete tribus originales salidas de
CHICOMOSTOC, los Nahuas salieron primero llegando al Valle de México
y por consecuencia nahuatlizando la región antes que los Mexicas se aparecieran.
En cuanto a la herencia tolteca, Culhuacan es el punto de referencia
determinante en la conexión AZTLAN-TENOCHTITLAN. Los aztecas,
primero derrotados por los Colimas, más tarde se culturizaban hasta fundar
su dinastía en el linaje colima. Esta parte de la historia se sigue manteniendo
mítica, a pesar de las evidencias dicotómicas.
Mas tarde el autor escribe sobre los rivales de AZTLAN, donde destaca los
relatos de la migración transatlántica apoyado en el código Boturini, el
códice Azcatitlán, el Mapa de Sigüenza. De donde Duverger concluye: "El
Paso del Agua es, en el fondo, una imagen bastante universal de la ruptura y
• del nacimiento".
Finalmente, en este mismo capítulo, se detiene un poco a discutir y a situar
el famoso TAMOANCHAN.
La cuarta parte está desarrollada bajo el esquema de la afirmación del
particularismo tribal. Aquí el texto se centra en torno a la ideología mexica,
específicamente sobre HUITZILOPOCHTLI, su nacimiento, el parricidio,
la rivalidad con Malinalxochitl. En el fondo esto muestra la idea de los Aztecas,
de mantener una imagen de predestinados o pueblo elegido. Otro elemento
en esta cuarta parte, que fija la sintonía de la cultura Azteca, según el punto
de vista del autor, es el aspecto sacrificial que se mantuvo como constante
en la evolución de la sociedad azteca.
Tenochtitlán, tratado por el autor como parte final del proceso migratorio,
donde hace referencia a Tenoch, personaje legendario quien aparece entre
los fundadores de México. Y retomando las palabras de Duverger: "resulta
curioso por lo tanto, ver cómo un oscuro individuo, que nada hace salir del
anonimato antes de la fundación de México, da su nombre a una capital cuya
historia es simbólica en alto grado: Tenoch es un significante vacío" (p. 353).
Finalmente, el autor concluye con una reflexión en torno a la escritura de
la historia; aclara que la historia de los Aztecas no es una historia lineal, mas
bien, "se muestra como un discurso ahíto de pasiones y de voluntades, de
deseos y determinaciones, un discurso que no excluye ni el énfasis ni la
parcialidad"

495

�Bibliografía
Berna!, Ignacio.
.
1972, TENOCHTITlAN EN UNA ISLA
México, SEPSETENTAS.
Coe, Michael D.
1971. MEXICO
NEW YORK, PRAEGER PUBLISI-IERS
Chesnaux, Jean
1980 HACEMOS TABlARASADEL PASADO?
MEXICO. SIGLO XXI.
Davis, Nigel
1977 LOS AZTECAS
BARCELONA, EDICIONES DESTINO
Jiménez Moreno, Wigberto
1972 lAMIGRACION MEXICANA
ATTI DEL CONGRESSO INTERNATIONALE DEGLI AMERICANISTI ROMA-GENEVA. Settembre, Vol. I p. 167-172
Prem, Hanns J.
1972 THE MAP OF CHICHIMEC HISTORY"-IDENTIFIED
ATTI DEL CONGRESSO INTERNATIONALE DEGLI
. AMERICANISTI ROMA-GENEVA. Settembre 1972, Vol. l. p. 447-452
Va11lant, G.C.
1951, THEAZTECS OF MEXICO
HARMONDSWORTH, MIDDLESEX, PENGUIN BOOKS.

LOS TALLERES LITERARIOS INFANTILES EN LA
ADQUISICIÓN DE lALENGUAMATERNA
LIC. A.RlADNAAVII.A

U.A.N.L.

,

A RAÍZ DE UNA INQUIETUD PERSONAL para tratar de canalizar la creatividad
infantil y fomentar el hábito de la lectura fue diseñada una metodología.
Misma que ha sido puesta en práctica en varios talleres literarios infantiles y
grupos d~ primaria. En 1988 fue publicada con el título "Los talleres literarios
infantiles en la adquisición de la lengua materna" por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Los objetivos generales del texto son:
1. Proponer una metodología adecuada para la enseñanza de la literatura
hecha por niños de la escuela primaria y en los talleres literarios infantiles;
metodología que desemboque en una investigación científica para lingüistas
y pedagogos.
2. Presentar un instrumento didáctico, perfectible, a maestros y coordinadores de talleres literarios infantiles.
3. Sugerir como material de apoyo modelos literarios adecuados a la
mentalidad actual de nuestros niños.
Ahora bien, los objetivos generales de un taller literario infantil son:
1. Lograr que el niño se sienta atraído por el mundo de la literatura y, en
consecuencia, no lo vea como algo monótono.
2. Favorecer un mejor uso y comprensión del lenguaje.
3. Constatar cómo el niño, bajo ciertos estímulos, es capaz de adquirir el
manejo de su lengua materna.
4. Sensibilizar al niño con respecto al mundo, de tal forma que pueda y
desee manifestar sus pensamientos e inquietudes a través de la palabra escrita.
5. Permitir al niño confrontar su muy particular universo con el de otros
niños, propiciando que la interrelación con sus compañeros favorezca una
visión más amplia del mundo.
La adquisición de la lengua materna se efectúa principalmente al escuchar
y al hablar. La lectura y la escritura_vienen después, desarrollando lo ya
aprendido. Las destrezas de la comunicación oral son: hablar (codificar y
emitir mensajes) y entender (recibir y decodificar). Mientras que las destrezas
de la comunicación escrita son: escribir (codificar y emitir mensajes escritos)
y entender (recibir y decodificar mensajes escritos). Es decir, se puede hablar

496
H umanitas-'.l2

�de un paralelismo entre las destrezas de la comunicación oral y la escrita:
siendo el primer tipo de comunicación requisito para el segundo. Pues, este
último implica otro tipo de habilidades. En un taller literario infantil son
practicados los cuatro tipos de habilidades. El coordinador del taller motiva
al niño para que hable de sus experiencias, inquietudes e ilusiones. Por lo
tanto, el niño logra encontrar un sentido importante a la actividad de hablar.
Y cuando se da cuenta de que aquello tan importante para él no sólo puede
expresarlo mediante la palabra oral, sino también a través de la palabra
escrita, logra agilizar y perfeccionar su proceso de adquisición de la lengua
materna.
El niño practica la destreza de entender en la comunicación oral al escuchar
cuentos, mismos que deben estar estructurados por medio de oraciones y
léxico de acuerdo al nivel en que se encuentra el niño respecto a la adquisición
de la lengua materna.
En la elaboración de la metodología se tomó en cuenta la existencia de la
gramática mental infantil."...el niño no imita (o al menos no imita solamente)
el habla de los adultos que lo rodean. De los ejemplos de actuación lingüística
que llegan hasta él va extrayendo, en un proceso inductivo, las reglas que
regulan el funcionamiento de su lengua y que van integrando una especie de
gramática mental". 1
La forma en que funciona la gramática mental del niño es a grandes rasgos:
el niño con base en sus experiencias lingüísticas formula hipótesis, las cuales
pueden ser provisionales o terminales. Entre las últimas, un niño que ingresa
a la primaria debe poseer las siguientes: la formación de los plurales nominales, las estructuras copulativas con el verbo ser, etcétera. Las hipótesis
provisionales son aquellas que se encuentran en etapa de revisión, por lo tanto
son susceptibles de ser modificadas.
Por lo anterior, la metodología busca:
1. Producir experiencias lingüísticas adecuadas para motivar al niño a
formular hipótesis funcionales.
2. Posibilitar actividades de corroboración de hipótesis.
En la enseñanza de la lengua materna resulta un importante apoyo la
existencia de talleres literarios infantiles, pues ellos son, entre otras cosas,
generadores de nuevas hipótesis gramaticales y una ayuda para incrementar
el léxico infantil. Aprender a comunicarse por escrito requiere de una capacitación especial, la cual puede darse en las escuelas primarias y en los talleres
literarios infantiles. En estos últimos es importante crear un ambiente lúdico
para que el ni1io se vea en la necesidad de adquirir un mayor número de
palabras y expresar su maravilloso pensamiento infantil. Además empieza a

López Morales H umberto. Dt la enseñam:a de la lengua materna. Lingüística para
maestros de español. Ed. Playor. Puerto Rico, 1984, p. 34.

498

percatarse de la existencia de muchos adjetivos calificativo~; conoce palabras
cuyo significado es muy parecido; se da cuenta de que ciertas estructuras
oracionales son más efectivas para expresar sus ideas, etcétera.
Los talleres literarios posibilitan: el aumento del acervo léxico; la formulación de estructuras oracionales cada vez más complejas; la adquisición de
instrumentos para entender y producir discurs?s; la elaboración?~ mecanismos morfológicos más elaborados y reafirmac1ón de los ya adqumdos, e_tcétera. Con respecto a este último punto, como ejemplo tenei:nos un~ c~nc1_oncita, que el niño debe completar con palabras en aumentativo y d1mmut1vo,
según corresponda:

Est,eera
ungato
con cara
de zapato.
Est,e era
un gatito
con cara
de_ _.
Este era
ungatot,e
con cara
de
Los aspectos literarios manejados en la metodología son:
I. Introducción al gusto por la lectura. En este apartado se pretende que
los niños sean motiva(Jos para escuchar y leer cuentos.
2. Cuento
3. Descripción
4. Metáfora
5. Ordenación lógica
6. Rima
7. Ritmo
·11
Cada aspecto se maneja con una serie de actividades,_ que van de lo se?c1 o
a lo complejo, de tal manera que el niño al final adqmere algunas nociones
literarias. En ningún momento se pretende que el alun_ino aprenda con~eptos
de memoria, sino que más bien los comprenda y le sirvan de herramientas
literarias.
El libro incluye: objetivos, actividades agrupadas en sesiones, modelos
literarios y textos escritos por los integran_te_s del taller. _Los maestros de
primaria pueden seleccionar una o dos act1v1dade~ para mtegrarlas en _su
programación semanal. En el caso de los coordmadores de los talle1es
literarios infantiles -que funcionan una o dos veces por semana- pueden

499

�emplearse las sesiones completas. Cabe aclarar, que la metodología publicada
no posee una clasificación de actividades para las diferentes edades. Actualmente se trabaja en la formulación de actividades para cada grado escolar de
primaria. Un taller literario infantil es una fábrica de la imaginación y, por
lo tanto, constituye una experiencia fabulosa.

,.

500

,

T erminóse de imprimir el día 29
de noviembre de 1990, en lo; Ta,
lleres de la Editorial /us, · S. A.
de C. V. Plaza de .A.baso/o 14, Col.
Guerrero, 06300 México, D. F.
El tiro fue de 500 eiemplares.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Segunda
LETRAS

�EL VILLANCICO DE MELIBEA
ANDRÉS ESTRADA JASSO

U.A.N.L.
.).

EN POCAS OBRAS DE LITERATURA se ha creado un ambiente tan poético y
despreocupado a la hora de la tragedia, como en la Celestina. Suelen los
autores ir preparando los momentos más dramáticos con un fondo tenebroso,
a tono con el desenlace fatal. En la Celestina ocurre lo contrario: los personajes, ni lo sospechan; el huerto no huele a muerte; todo está dispuesto para
el supremo acto de amor de los jóvenes, cuya situación psicológica no deja de
ser más tranquila: los invade una despreocupación total de lo ajeno, y la
ocupación única de ellos: la imagen de la vieja alcahueta (sin la cual, esa visita
nocturna no hubiera sido posible) se ha borrado por completo, suplantada
por la vitalidad de Calisto y Melibea. Los criados (muertos y ajusticiados
después de despeñados) han sido sustituídos por otros dos muy inexpertos, e
ignorantes de que las pupilas de Celestina se han puesto de acuerdo con un
brabucón, para vengarla dándole un susto a Calisto.
El hermoso huerto de la casa del rico naviero, padre de Melibea, tiene, por
la parte de atrás, vista hacia el río; en el centro del jardín, una fuente cuyas
·desbordadas aguas corren con suave murmullo por entre las frescas yerbas.
Melibea y su criada cómplice se sientan en bancos de piedra o mármol a los
lados de las callecillas humedecidas por las acequias. Hay pequeñas avenidas
bordeadas de altos cipreses, que a estas horas de la madrugada mueven sus
ramos en pincel por intercesión de un vientecillo que hace que se entrecrucen
unas con otras, como brazos de judío que mutuamente se dicen "shalom".
Arriba, la luna; abajo, la complicidad de las sombras anteriores al amariecer.
El silencio también es cómplice: Calisto llegará muy paso por entre las
verduricas, que los que pasaren tras las bardas no lo sentirán.
Hay tantas flores en los setos que Lucrecia qúisiera convertirse en jardinera
para cortar cada mañana un raino de ellas y dárselas a Calisto. Ciertamente
había lirios y azucenas blancas y olorosas, y también rosas, que nunca faltan
en los jardines y otras flores que a la hora del amanecer empiezan a tomar
de nuevo sus colores.
Todo es hermosura en aquel huerto que rodea a la gentil y renacentista
Melibea, mujer hecha carne, sensual y serena, voluptuosa y estilizada, como
la pinta Calisto, y como ella lo quiso ser.

�. Para que el ambiente sea completo, el poeta qu~ con todo acierto adiciona
la obra de Fernando de Rojas, introduce el elemento poesía, y poesía
musicada: todo lo que Lucrecia canta, relacionando la hermosura del jardín
con la próxima }Jegada de Calisto, la epicúrea Melibea se lo imagina tan
vivamente, que se deshace de gozo. La alegría del encuentro (la alegría que
ya está sobre la barda espiando señales de su amor en ausencia) sólo es
comparable al frescor del agua para el sediento, al brillo de los ojos del lobo
cuando avista ganado, al retozar de los cabritos en viendo las tetas de la madre.
Así será la noche más sin fatiga.
La música es contagiosa, y más cuando se sabe que la letra se refiere a ella.
Por eso Melibea le hará segunda al buen son de Lucrecia.
En el duo desean complicar en su gozo a toda la Naturaleza: a la vegetal,
ordenándole a los árboles sombrosos que le hagan reverencias a Calisto
cuando llegue; increpa a las estrellas, anticipos del día, que lo despierten, si
es que duerme.
También el reino animal debe participar en estos momentos de placer:
Melibea conmina a Lucrecia a callar, por su vida, y a escucharla porque tiene
deseos de cantar un solo:

y el de _la espera, d~sde el punto. de vista de sus variantes o ulares
popul.~nzantes; es d~cir: ~eremos cómo estos temas aparecen en l~s ~ancione~
de an~igo y en ~os villancicos (cancioncillas) del tiempo antiguo, y cómo han
seducido ~ escritores de todas las épocas en diferentes países len
Lod~s:nto hasta aquí en una mala prosificación del contenldo
del
act~ cimono_no de la tragicomedia, con objeto de mostrar cómo el autor
stabdi~~entle quiso engastar, en un trasfondo culto, estajoyi·ta de la literatura
ra ic10na.
El Comence~os por el apósu·ofe dirigido a las aves que madrugan con el alba
~utor, volviendo acertadamente a la primitiva costumbre, no se dirige a 1~
~ 1~ co~fidente para.Pedirle nuevas del amado, sino como en la
1~ _ic1 n e os siglos XIII y XIV, invoca a la naturaleza como el Re Don
Dnus (1261-1325) en estos delicados versos de estilo par~lelístico pro\o de
t;o;afor:s portuguesef, en los que se dirige al mundo vegetal tal ~ez al
a1 o e as estas Mayas, aquí el pino adornado con flores:
'

p~~~~o

~ª/\º

~º-~

1Y flores, ay flores do verde pyno,
1.se sabredes novas do 11U!U amigo?
Ay, Deus, ie hu é?
Ay flores, ay flores do verde ramo
ise sabredes novas de 11U!U amado?
Ay, Deus, ü hu é?2

Papagallos, ruiseñores
que cantáys a la alborada:
LJevad nuevas a mis arrwres
córrw espero aqui asentada.
Llama en su auxilio, como mensajeros de su amor, a las aves canoras
matutinas, para que le hagan saber al amado, que ella, la perfecta amadora,
lo espera desde hace buen rato.
Es entonces cuando Melibea -&lt;:on su voz de contralto, a sotovoce, como
el cisne que dicen que sólo canta cuanto va a morir- lanza al aire "estas
palabras sin seso", si, porque son del corazón, no de la cabeza:

Su contemporáne~ Martín Codax lanza la pregunta por el amado a las olas
en otro cantar de amigo, y a la vez un poema marinesco3
,

O?ulas do mar de Vigo:
se vistes mue amigo.
E, ay, Deus, se verrá cedo
Ondas do mar levado:

1A 11U!dia noche es pasada

e no viene,
Sabed11U! si ay otra amada
que wdetiene.
Estos versos que han motivado una tan larga introducción, son el tema del
presente estudio, por estar cargados de tan alto sentido poético, que a pesar
de su origen popular, tienen una larga trayectoria. Aquí se trata solamente
de exponer algunas de sus múltiples imbricaciones a través del tiempo. Los
temas propuestos, algunas veces entreverados, son el del amor a la alborada

El pino es una gimnosperma y no tiene flores visibles
1
a las flores com que adornan elárbol má .co de las fies~r o que se supon~ que se refiere
y adornos de nuestro árbol de Navidadr
Mayas, (algo semepnte a las luces
2 Ay, flores, ay, flores del verde pino/ ¿5¡ sabéis nuevas de . . '
.
.
está?/ Ay, flores, Ay, flores del verde ramo/ ¿si bé'15
mi amigoJ Ay, Dios, &lt;y dónde
dónde está?
sa
nuevas de m1 amado?/ ay,Dios, ¿y
I

3

Astey V., Luis. Una edición del Perga · y· del M
Col. Poesía en el Mundo, núm. 130.: oono m . onterrey, Ed. Sierra Madre, 1978.

143

142

�se vistes meu amado.
E, ay Deus se verrá cedo
Se vistes meu amigo
o por que eu sospiro.
E, ay Deus, se verrá cedo.

Al alba venid, buen amigo,
al alba venid.
Amigo, el que yo más quería,
venid a la luz del día.
Amigo, el q~e yo más amaba,
venid a la luz del alba.
Venid a la luz del día
'
no trayáis compañía.
Venid a la luz del alba
'
no trayáis gran compaña. 6

4

Bajo en número 7 del mismo pergamino el apostrofado es el mar, como ·
el anterior, pero la relación con la Celestina es más clara:

Ay ondas que eu vine veer;
se 11l'? sabredes dicer
por qué tarda meu amigo
sin min.
Ay ondas que eu vin mirar:
se me sabn-edes contar
por qué tarda rneu amigo
5
sin min.
El tema del alba tiene. una connotación erótica especial. ¿será la hora
escogida por el amante para cantarle a su amiga unas mañanitas, a la hora
en que trina el ruiseñor, como lo dice este hermoso villancico:

O como en Shakespeare, puede ser el mom
de los enamorados o esposos seer t I
e~to pesaroso de la separación
e os, os que dIScute · 1
era el der ruiseñor o el de la alondra· í bol
. n s1 e canto que oyeron
de la noche y la segunda d 1
's m os, el pnmero, de la última parte
'
, e amanecer
En este villancico espano
- 1, e1gaIIo les· anuncia la hora de la para.da:

Ya cantan los gallos,
buen amor, y vete,
cata que amanece. 1
En este otro se combina el tema del anuncio del dí~ con el de. la espera:

Recordedes, niña,
con el albore;
oiredes el canto
del ruiseiiore.

Recordé, que no dormía,
esperando a quien solía,
Y no ha llegado.
Pues el gallo ha cantado
y no viene, algo tiene en el campo
que le pene. 8

o puede ser la hora de la cita, como se puede ver en esta canción de alba,
imitación del estilo paralelístico portugués, cantada por una mujer en espera
del amado:

6

7

Olas del mar de Vigo/ si habréis visto a mi amigoJ Y, ay Dios, si vendrá prontoJ/ Olas del
mar encrespadoJ si habréis visto a mi amado✓ Y, ay Dios, si vendrá prontoJ/ Si habréis
visto a mi amigo/ por el que suspiro✓ Y, ay Dios, si vendrá pronto.
5 Ay olas que vine a ver/ s1 me supieses dear/ por qué tardas mi amigo/ sin nú.// Olas que
vine a mirarJ si me supieses contar/por qué tarda mi amigo/ sin rní.

•

144

8

Alonso,
tr di • Dámaso Y José M· Blueca. Antología de la p
Ib~d aona!L. Madrid. Gredos 1956 Col Ant0 10 m, H'
~fa Española. Poesía de tipo
1 • p. XIX.
'
·
·
6 - 1Spáruca. p. LVI.
Procede de los "Cartapacios Literarios Sahn . " .
Boletín de la academia de la Lengua, 1914, p.;~:~. editados por Menéndez Pidal en

145
H umanitas-10

�Como se ve, el tema de la tardanza procede también de la literatura
tradicional, pues ya se encuentra en una "ensalada" del Cancionero Musical
de Palacio de los siglos XV y XVI,9 pues era la costumbre en este tipo de
composiciones hacer una mixtificación de poesía culta y poesía tradicional
antigua, por lo que arguye una gran antigüedad. La letra, con melodía de
Peñalosa dice así:

Aquel pastocico, madre
que 1w viene,
algo tiene en el campo
que le detiene.

8
4
7
5

(Núm,. 82)

cuya versificación irregular parece indicar su antigüedad, mayor que el de la
Celestina; pues los primitivos cantarcillos, en aquellos lejanos tiempos, aún
no conocían las reglas del Gay Saber, por lo que no obedecían a cánones
escolásticos, sino que discurrían libremente, como agua cristalina por el
arroyo, y no encajonada en acequias por mano de eruditos.
Con la ligera modificación aparece en un manuscrito del siglo XVI en la
Sección de Música de la Biblioteca Central de Barcelona, descrito por Pedrell
en su Catalach, con una glosa, cuya continuación se ha perdido:

...algo tiene en el campo
que le duele.
Segaba la mañana

El Cancionero de Upsala, también del si lo XVI b .
,
ha conservado la b ll' ·
, .
g
' ~o el numero XIV nos
e lSlma mus1ca de este villancico con su res
.
1
e~ el q_ue el interlocutor puede ser una persona ausente
lpectlva g osa,
d1stanc1a:
, Y e pregunta a

Si la noche hace escura
Y tan corto es el camino,
¿c6mo no ven.is, amigor
Glosa
La media noche es pasada
y el que me pena no viene,
mi desdicha lo detiene
ique naci tan desdichada!
Házeme vivir penada
Y muéstraseme enemigo,
ü6mo no venís, ami,go?
Lami~meapcalnc~º6 n d e amigo figura entre los textos perdidos del Cancionero
Musical
ª aoo, pero está marcada
1 , d.
.
libro para vihuela de Diego Pisador, a::q:eu~:~:; 1:;b1én apar~ce ~n el
donde parece que el verso exclamativo es una contamina:~:ª ;;l~lf~la1, ~n
c01~:l documento ante~o1:mente citado, para comprobarlo. .
e cotejo
. ~n pleno Renac1m1ento aparece otra imitación ba ·o la
segmd11la, en obras de teatro: en el Coloquio de Tmbri d
forma de
en La Luna de la Sierra de Luis Vélez de Guevara tcomienza
e Lope
así: de Rueda. y

~

En el villancico que aparece en el tomo de "La versificación irregular en
la Poesía Castellana" de Pedro Enríquez Ureña, lo que motiva la pregunta
son los celos de la esposa que supane que otra lo detiene. Es interesante la
fijación de la hora:

Las doce son dadas,
mi esposo no viene,
¿quién será la dichosa
10
que lo detiene?

9

10

146

Transcrito y publicado p0r Francisco Asenjo Barbieri, Madrid, 1890, ydespués p0r el P.
Higinio Anglés en "Música en la Corte de los Reyes Católicos. Barcelona, 1947, pp. LIII y
Núm.64.
Madrid, 1933, p. 109.

~

Toca la queda,
mi amor no viene
'
algo tiene en el campo
que la detiene,
en la que imaginamos a la amada a eso de la 1 d
las campanas de la catedral dan el t~ ue de
s O e la noche, oyendo que
y cerrar los portones de las casas y la; puerta~u~:~; y;s lal:10ra ~e recogerse
va a tener problemas con la uardia o l
ura a, y a amado que
hasta el día siguiente.
g
a ronda, o se quedará en el campo
En una parodia de Quiñones de Benave
In
dte, e~ el entremés de "La puent.e
re a ama o y fija la época:

segoviana", parece que le da nomb

147

�tan de mañana,
si a la media wche

¿Dónde está Manz.anares
que w viene1
Algo tiene en Agosto
que la detiene.
villancico ha dado motivo a múltiples
Como ya se habrá n~tado,tu:tr~s de oro de la Literatura Española; una
glosas, hecho muy comun e~ os 1g
d 1 gallo Se transcriben completas
de ellas hace de nuevo alus1ódn· ª1 ~~nto
popul~rizante, que al final de la
para hacer ver la estructura e v1 anc
glosa repite parte de la cabeza.

ic;

Aquel pastorcico, madre,
que 1W viene,
algo tiene en el campo
que le pene.
Recordé, que 1W dormía,
esperando a quien solía
y 1W ha llegado;
.
pues el gallo ha cantado Y 1W vume
algo tiene en el campo
que le pene.

.venir pensaba!
Cena, esposa y come,
mi amor 1W viene,
algo tiene en el campo
que le detiene. 11
No podría faltar el gran Lope de Vega, que tanto se inspiró en cantarcillos
populares, que de un verso creaba todo un drama, como el Caballero de
Olmedo, Fuente Ovejuna, etc. Efectivamente, en La Dorotea lo intercala
prosificado así: "Estar triste Dorotea y no ir a los toros ... algo tiene en el campo
que le detiene".
En una España católica parecería imposible que alguien no divinizara este
cantarcillo, como lo hicieron con otros muchos villancicos, adivinanzas, juegos, poemas, etc. Así aparecen tres versiones a lo divino de fray Ambrosio de
Montesino, para cantarse "al son de Aquel pastorcico, madre", pero el texto
no hace referencia ninguna al villancico.
Parece ser que las épocas neoclásicas; tao opuestas a la literatura popular,
no están representadas con alguna variante. Pero en el Romanticismo resurgió la estima por lo popular.
Más cerca de nosotros, D. Francisco Rodríguez Marín recogio esta seguidilla andaluza:

El otro está tomado del Cancionero de la Sablonara:

Tañen la queda,
mi amor 1W viene,
algo tiene en el campo
que le detiene.
Glosa
A la queda taiíen,
espadas quiten;
con su esposa cena
quien tiene dicha.
Al salir el día
mi amor 1W viene,
algo tiene en el campo
que le detiene.
iQué mal hizo en irse

Las ánimas han dado,
mi amor 1w viene,
alguna picarona
me lo entretiene.
Otro folklorista literario, Eduardo Martínez Torner, hizo notar la relación
que existe con otra cancioncilla asturiana, recogida por él, puesta en boca de
un varón:

Aquí la estoy aguardando
¡,or ver si viene o no viene,

11

Enel BoletíndelaAcademiadela Lengua. Vol. IV, 1917. p. 295.

�~:~

que colocó precisamente en el punto culmin
d
es preparación para el momento trágico y sut~:e
obra, porque toda ella
intenso y duradero que la posesión misma) m 'ti a ~pera amo1:osa (1~1ás

por ver si venía sola
o un gnlán me la entretiene.

::'!~:~do en el mejor lugar, como diamante qu:n,:s~~~u~r;i:! :~:.::~:~
12

La cancioncilla pronto cruzó el atlánúco y llegó a América : en Lima y en
pluma de Santa Rosa (1586-1617) con sólo ponerle mayúscula a Esposo, la
13

refirió a Cristo.
Lamentablemente no la he podido encontrar en México, pero si alguien
topa con ella, "sabedme si hay otra ..."
CONCLUSIONES

La importancia de la literatura popular es tan grande en España que no
sólo marca el principio ~e la nuestra, sino el de toda Europa, como es el caso

de las jarshas.
Pero su mérito no sólo es histórico, sino que úene valor por sí misma, tanto
que se halla incluída en obras clásicas, como los dichos en el Libro de Buen
amor, en la Celesúna, en el Quijote, señal del aprecio de los literatos que al
introducirlas en sus obras, (algunas de ellas excesivamente cultas, como la
Celesúna) confirman su valor poético.
En cuanto a los villancicos, son tan hermosos en su pequeñez, que sólo se
me ocurre compararlos con los Hai-kais japoneses. (Aunque entre ellos haya
grandes diferencias).
Una nota caracterísúca de la literatura folklórica es su riqueza de formas:
corno el pueblo se siente dueño de ella, con la misma sabiduría y arte con que
la inició, con esas mismas la modifica, la adiciona o reduce. Sus derechos de
autor sobre el los hace valer en sus múlúples variantes, que constituyen su
vida.
El villancico de la Celestina no es mas que un eslabón de la larga cadena
que comienza no se sabe dónde, ni tampoco cuándo terminará, porque su
perennidad es la del pueblo mismo.
Si pues estos ·,ersos no son originales del coautor de la Celestina, ¿cuál es
su mérito? El haber descubierto esta piedra preciosa, haberla sacado del
tesoro de lo folklórico y haberla engastado en la parte centwl de su joyel para
que brillase y atrajese sobre sí la mirada de admiradores e investigadores;
porque el poeta, "a mi entender divino" (Cervantes) realizó en el acto
decimonono el climax de su obra no sólo argumental, sino lírico, embellecido
con la presencia de la música y la poesía por medio de este villancico popular

12 también llegó a Italia, como se deduce del arúculo de Male, E., "Un villancico della Celestina

Popalare in Italia nel cinquencento" en Giornale Storico della Literatura Italiana. CVI.
13

150

O
934) PP.· 288-291.
Ver Sánchez Romeralo, Antonio, El villancico. Madrid, Credos, 1975.

151

�DESCRIPCIÓN LINGÜÍSTICA ESTRUCTURAL DEL SONETO 11
QUE DEDICARA PEDRO DE TREJO A LAS HONRAS FUNEBRES
DE CARLOS V.
Cutos ARREDONOO TREVIl'JO.
Facultad Filosofia y Letras
U.A.N.L.

Aquella Trinidad y es(s)encia pura,
supremo Hacedor, Dios inefab/,e,
c@mutador de todo inc@mutab/.e,
inenarrab/,e poder y hermosura.
Aqueste llevó a Carlos a l(a) altura,
trocó /,o transitorio por lo eterno,
quitó/,e de ocasi@es del infierno
por ser el más subido de natura.
En suelo fue 1rwnarc(h)a esta criatura
y c@ eterno gozo es recibido
en bienaventuranza colocado.
Está en delectación que siempre dura
c@ el que tiene su mismo apellido,
por ser de los morta/,es el dechado.
"Pedro de Trejo"
SIN PRETENDER UN TRABAJO TOTALMENTE CONCLUÍDO, pn;sentamos a continuación una serie de apuntes sobre un posible análisis lingüístico del Soneto
11 que escribiera Pedro de Trejo en 1569 a las honras fúnebres de Carlos V.
Se trabajaron los niveles simbólico, en el apartado I, semántico, en el
apartado 11, sintáctico, en el I~I, léxico, en el IV, y fonológico en el V. Y se
siguió este orden por razones de facilidad expositiva.
Dentro de cada nivel se trataron aspectos que tuvieron que replantearse
en varias ocasiones por su pertinencia para más de uno de los niveles. Sin
embargo, no consideramos haber dejado de lado nada que realmente fuera
relevante a tratar, sin que esto quiera decir que lo agotamos.

�La división de niveles nos permitió conservar la claridad, aunque en
otros aspectos limitó considerablemente las asociaciones que entre ellos
guardan y que en momentos no pudimos más que sugerir.
El criterio predominante durante todo el trabajo fue el de presentar una
descripción lingüística de este soneto, evitando hasta donde nos fue Posible algunas observaciones menos objetivas y más intuitivas que acostumbran ha-

cerse en el terreno de la estilística.
El trabajo, en su edición original va acompañado de una serie de cuadros
y notas indispensables para esta descripción; aunque los datos del escrito no
necesariamente se corresPonden con ellos Por haber sido modificados en el
transcurso de la redacción y que ahora aquí presentamos.
l. A partir de la simbología cristiana del siglo XVI, Pedro de Trejo dedica, basándose de las "Dignidades de Dios" (como casi todo el arte de su época), este Soneto II como homenaje a la muerte de Carlos V.
Lo innombrable o absoluto se evoca de la misma forma en que se contraPonen las figuras del triángulo, la esfera y el rectángulo, bases de la alquimia pre-cabalística de la época, y cuya finalidad fundamental radicó en la
explicación que Raimundo Lulio diera a las tres culturas: española, árabe y
judía,. sobre el misterio de la Santisima Trinidad.
La alquimia elemental del "matrimonio de los opuestos" está presente:
Carlos V y Dios unidos por la gracia y voluntad del segundo, mismo que
premia al monarca y a sus terrenales virtud~s con la gloria de la eternidad.
La trinidad es Dios (v.l), el Hacedor (v.2) Universal cuyos atributos sirvieron para el desarrollo de la filosofia ocultista del Renacimiento, así como
para el nacimiento de la ciencia de la cábala. Bonitas, Magnitud.o, Etemitas,
Potestas, Sapientia, Voluntas, Virtus, Veritas y Gloria, forman el BCDEFGHIJ
de Ja clave que explicaría parcialmente, o diera cuenta del misterio de Dios.
Para Raimundo Lulio "A" quedaría para aquello que llamó innombrable o
inefable absoluto.
El Poder (v.4) divino (v.2) en la Trinidad(v.l) se presenta en su inenarrabilidad (v.4) y en su carácter de inefable (v.2). Lo absoluto "A" se define por
sus atributos: Pureza (v.l), Superioridad (v.2), Hermosura (v.4) y Eternidad
(vv. 10 y 12); única manera de definir al sujeto actuante del soneto.
El simbolismo de la Trinidad concuerda con el de los tres planos en que
está manejado el poema y cuyo diagrama sería el siguiente:
El mundo de Dios es el de la Trinidad, figura Por demás perfecta que
por su carácter inombrable se define como inefable, o como absoluto. Pedro de Trejo describe al sujeto actuante del soneto por sus atributos en la
primera estrofa del soneto, y mediante ello define con claridad su postura
teológica: "Dios es Uno y Trino", como diría el propio autor en otro de sus
poemas.
El destino de Carlos V, así, se ve señalado por la gracia de Dios en la segunda estrofa; recuperación del Paraíso perdido gradas a que en la tierra

MUNDO

CUATRO

DIOS
EN

TRINIDAD

ELEMENTOS

VIDA

fue ejemplo o modelo de la perfección. Al morir Carlos V .
. .
contraPosiciones entre lo distinto (v.13) lo cambiab
' Dios a~iquila las
monarca con su Gracia d" .
La
Y
le (v.6), para igualar al
.
ivma.
vo1untad de Dios se prese ta
especie de "destino marcado" o zodiacal Dios .
d
. n como una
debe se uir el
'
nge Y etermma el camino que
ecado gv 7 monarca dotándolo de virtudes eternas (v.6) y alejándolo del
1
P El _( · ) por ser en entre "... los mortales el dechado" (v 14) ·
mvel de los Elementos naturales (el rectángul ) .
o eJemp o.

:::;:;; ;~::::::::a aCarlos como el mo:a:!':i:ª~;::::
V

que la vida o realidad a la

y que ~a muerto: Su poco desarrollo, se debe a
que se quiere referir el p ta
1
mayor justificación señala el paso de lo trans"t
.
oel
'
es
aque
la _que sin
1
0
"trance" de 1
ono
eterno mediante el
a muerte· es el m"I
d" ·
monarca y lo introduc: de 1
1 ag~o ~vmo que venturosamente elige al
La b
a mano e Dios en el terreno de lo Eterno
accione:r~: q~e conduce hac~a el terreno de los muertos se sustituye .orlas
de la
de los elem~ntos. mnecesana una abundante información sobre el mundo

ª

Tierraº;;~: ~uyos atnbutos, por estar alejados de las imperfe!iones
155

I 51

1 1

�La visión que presenta Pedro de Trejo corre~pondía (en equivalen~e) a la
concepción astrobiológica de trascender la reahdad ? natur~le_za; o bien, en
el terreno de la filosoffa, a un especie de neo-platonismo religioso que en el
pensamiento se traduce como el oximorom resuelto en la cúpula simbólica
del poema, y que de alguna forma sellan la ideología del siglo XVI en Nueva España.
.
II. El soneto, escrito como alegoría a la muerte de Carlos V, obhga al
poeta a manejar únicamente dos tipos de funciones: la función poétic~ y la
función referencial. La alternancia de ambas dan el carácter narrauvo y
épico del texto. En ninguna de las cuatro estrofas que componen el soneto
predomina una sobre la otra, y en este aspecto puede ~bserva~e la regularidad narrativa con que se desarrolla el poema. La función P?éuca se det~cta en su carácter alegórico, simbólico o religioso; y
fu_nción r~fere_ncial
alude a las verdades teologales cristianas y al suceso hIStónco que imphca la
muerte de un monarca.
La función referencial del mensaje, se sostiene en una serie de alusiones
sobre el destino de Carlos V y Dios y en una descripción del mundo moral
o ideológico, pero en escasas referencias al mu~d~ real ~~ qu~ viv~ó el monarca. Lo más importante aquí, resulta la descnpción de conciencia a Conciencia" de "abstraído a Abstractador" de "terreno a Divino" de "imperfecto /
a Perfecto", identificación de opuestos a través del puente que significa la
religión.
Desde el punto de vista semántico el soneto se encuentra es~ctura?o en
dos cuartetos independientes y dos tercetos que guardan relaciones mternas de carácter significativo.

!ª

?1~

Aquella Trinidad y es(s)encia pura,
supremo Hacedor, Dfos inefable,
conmutador de wdo inconmutable,
inenarrable poder y hernwsura.
Aqueste llevó a Carl.os a l(a) altura
trocó w transiwrio por lo etenw,
quit,óle de ocasiones del infierrw
por ser el más subido de natura.
En suew fue monarc(h)a esta criatura
y con etenw gow es recibido
en bienaventuranza cowcado.
Está en delectaci6n que siempre dura
con el que tiene su mesmo apellido,
por ser de ws mortales el dechado.
156

El primer cuarteto se divide en dos unidades consecutivas dos dísticos
independientes: vv. 1 y 2; y vv. 3 y 4. El primero lo constituye; una serie de
nombres de Dios con diferentes epítetos que dan una aproximación significativ~ al verdad~ro sujeto actuante del soneto; y los otros dos guardan una
relación semánuca en cuanto a que el v.3 declara a Dios como el único
conmutador de lo inconmutable y comparado con el v.4, en donde se afirma
su carácter inenarrable, el sujeto de comparación en ambos versos resulta ser
el hombre. En el v.3 es para los mortales para quienes hay cosas "inconmutabl~:, que en cierta_ fo_rma res~ltan tambi'en imposibles de realizar ya que
los situa como seres limitados o imperfectos, y en el v.4 Dios es "inenarrable
pod~r" en cuanto a la imposibilidad pragmática que poseen los hombres para
exphcarlo.
En ~l segundo cuarteto se relacionan el v.5 con el v.8 y el v.6 con el v.7.
Los primero dos versos explican el por qué concedió Dios la Gracia divina a
Carlos V; y los otros dos describen lo que hizo Dios para conceder la
perfección al monarca.
Lo~ do~ tercetos, en cambio, se encuentran ligados uno con el otro; en una
combmac16n más compleja, puesto que ahora se involucran tres combinaciones distintas presen~d~ de la siguiente forma: vv.9 y 14; vv.10 y 11 yvv. 12
Y 13. Lo~ vv. 9 y 14_J~s~fican el papel de Carlos V en la Tierra; los vv. 10 y
11 describen el rec1bim1ento que Dios hiciera al monarca y los vv. 12 y 13
~eñalan el "estado" en que éste se encuentra dentro del marco religioso que
predomina en la descripción.
_El léxico de~ poema está dividido en dos campos de significación. El
primero, Y
importante por su extensión y frecuencia, es el que se refiere
al_ Mundo di7;1no, y en el cual se agrupan los diversos nombres que se dan a
Dios, sus atributos, la forma en que premió a Carlos V en el día de su muerte
y alusiones al Paraíso divino y al mundo terrenal.
'
Dios (v.2) en el Hacedor (v.2), es Trinidad (v.l), Es (s)encia (v.l), Conmutador
(v.~) Y Poder (v.4); nombres que aluden a la divinidad definida por sus
atributos: pura (v.l), supremo (v.2), inefable (v.2), inenarrable (v.4), hermosura
(v.4) yetenw (vv. 10 y 12)
. E! Paraíso ~e presenta mediante palabras úpicamente de la ideología
cnsu_ana que sitúan ~spaci_al y te~p~ralmente a este lugar, la altura (v.5) y la
eternidad (v.6) son dimensiones sigmficativas que alejan a sus moradores de
la corruptabilidad de la vida terrena. El Paraíso, a su vez, se define también
mediante su oposición con la vida terrena, natura (v.8) transitoria (v.6), suew
(v.9) donde moran los mortales (v.14)..
El Señor llevó (v.5) a Carlos V a las "alturas", trocó (v.6) las imperfecciones
del ~onarca en virtudes y lo quitó (v. 7) del pecado, para con ello hacer al sujeto
paciente del soneto en digno merecedor del premio divino.

:J

157

�En esta forma, Dios recibió a Carlos V con gozo (v.10) y lo dotó de

bienaventuranUL (v.11) eterna.
El segundo campo de significación es mucho más breve, se refiere al Mundo
terrenal; a Carlos V, sus atributos y las acciones que recibiera de Dios.
Carlos (v.5) V es llamado monarc(h)a (v.9), criatura (v.9) y dechado (v.14).
Dechado por su comparación con los demás criaturas terrenas; poseedor de
subditos (v.8) atributos o virtudes que lo llevaron a ser recibido (v.10), colocado
(v.11) y a estar (v.12) en "delectación" eterna
Podria decirse que globalmente el poema responde en su organización
interna a una antítesis que enfrenta a su sujeto activo (Dios) frente a otro
pasivo (Carlos V) y que repercute en la manera de definir algunos de los
conceptos que se manejan; por ejemplo, en un mismo verso encontramos
antinomias como las siguientes: conmutador/inconmutable (v.3), transitorio/eterrw
(v.6); o bien, recordemos que las alusiones al mundo terrenal sirven única y
exclusivamente para contrastar y resaltar la significación de lo eterno, utilizando recursos metonímicos más que metafóricos.
Desde otro punto de vista, la última palabra de cada uno de los versos,
guardan una relación semántica de tipo sinonímico interesanta de señalarse.
El primer cuarteto agrupa en las rimas términos que nos hablan de los
atributos de Dios: pura/inefable/inconmutable/1,,ernwsura, en donde la única
palabra no conectada sintácticamente como atributo es "inconmutable",
aunque por otro lado, útil para explicar la validez del misterio divino como
universal y eterno.
Las rimas del segundo cuarteto se dividen en dos dísticos, vv. 5 y 6; y vv. 7
y 8: altura/eterrw e infierno/natura. La asociación de las dos primeras pertenecen
al ya conocido vocabulario de la religión cristiana, y las otras dos, aparentemente de un uso más arcaico, hacen referencia al mundo de los elementos
como el lugar donde moran las imperfecciones o el pecado.
En los tercetos hay relación sinonímicas entre los vv. 9 y 14 y entre los vv.
1Oy 11. Criatura/dechado son usados de la misma forma que recibido/colocado.
Los vv. 12 y 13 no guardan ninguna relación semántica en sus rimas.
III. U na vez descritos algunos aspectos de los niveles simbólico y semántico
del poema, llegamos a su estructura sintáctica, en donde la característica más
sobresaliente resulta el paraleli5mo-o emparejamiento de algunas estructuras
que trataremos de explicar a continuación.
En este nivel, nuevamente, el primer cuarteto parece coincidir en la unión
de dos dísticos organizados mediante estructuras sintácticas muy semejantes:
FN(M + N) +Conj. + FN(N + M)
FN(M+N)+(, )+FN(N+M)

158

. La estructura de los dos primeros versos mantienen un paralelismo sintácnco dº
sorprendente.
.
ºó
l Cuatro frases nominales unidas las dos pnmeras
por
coor mact n y as segundas por yuxtaposición. La manera de ordenar los
e:e.m;n~os ~es~lta armónica entre sí: los núcleos de las cuatro estrofas hacia
e m enor e os versos, y los modificadores en los márgenes: los núcleos
corrl~dspodnden a los nombres de Dios y los modificadores a sus atributos o
cua 1 a es.
Los s~guientes dos versos de este primer cuarteto mantienen el paralelismo
en una 1orma un poco más compleja:

FN(N)+ Prep. + FN(N + M)
FN(M + N)+Conj. + FN(N)
Dos enlaces, una preposición y una conjunción, unen dos frases nominales
con estructura exactamente
inversa. Dos frases nomma
· les 1ormadas
e
, •
,
umca
mente
por
un
nucleo
al
inicio
del
v.3
y
al
final
del
v
4
y
d
fr
.
formada
,
·
os ases nominales1
Lo , s por un nuc eo y un modificador al final del v.3 y al inicio del v 4
s nucleos pefirmanece_n, en estas frases nominales, hacia el interior de io~
versos y se re eren a Dios nuevamente.
co Ellsegundo c?arteto está formado por tres oraciones que se corresponden
n os_ tres pnmeros versos. La primera y segunda oración uardan u
paralelismo estructural que se sintetiza en la estructura de la terc!ra oración~
O=FN(N)+FV( +FN OD+C. Lug.)
O= FN(N) +FV(N+FN OD+C. Tiem.)
O= FN(N) *+FV(N+FN OD+C. Tiem.+C. Lug.)
Aunque
•
fi . 1 las estructuras del v.5 y v.6 son equivalentes
en su estructura
supe_r eta ' aparece una va~iante que afecta la estructura profunda de ambas
~~ctones. En 1:15 dos el Sujeto actuante (que aparece en la primera oración
. y queda tácito en la segunda v.6) sigue siendo Dios aludido m dº1
~:º;¡°m~re demostrativo. La predicación en ambos c~os resultaedi ;~~:~e~
tiem pn~ero aparece un cincunstante de lugar y en el segundo uno d~
F· m embargo, las diferencias de estructura profunda se sintetizan
mente en la terce~a oración, uniendo una estructura semejante a
enores pero con un ctrcunstante de tiempo que conecta de ·n dº
;:ta estructura del v.7, con la anterior del v.6; seguida de otro de \um:r ta~~
un7!:::tJn:efuerza al ~-5; u por si fuera poco, justifica las tres estr~ctu~as
jante sól l frase nommal, que forma el v.8, de carácter explicativo, semeo a ~ que aparece en el v.14 y con que termina el oema
.
regulandad sintáctico estructural de los tercetos res!lta ba~ta t
eta en comparación con los dos cuartetos antes descri¡os.
n e par-

:!:tª-f
~

de ~;d:;!:n~~~:~i°(!º;)mados po_r dos oraciones coordinadas, la primera
. con un ctrcunstante de lugar; y la segunda de voz
159

�pasiva, con un circunstante de modo. La tercera oración que corresponde al
v.11 también es de voz pasiva, y posee un circunstante que connotativamente
podría interpretarse como de lugar. En esta dirección, el paralelismo sintáctico en estas tres oraciones del priemer terceto, podrfa considerarse en la
correspondencia o alternancia de circunstanciales, ya que "bienaventuranza"
juega con la doble significación de modo y de lugar en este caso.
El segundo terceto es mucho más irregular: lo forman una oración de verbo
de estado (v.12), seguido de una subordinación adverbial que nos describe la
compañía de Carlos V después de muerto, y remata con una oración adjetiva
explicativa de verbo de estado.
La función de esta última estrofa y su carácter conclusivo hacen de ella
innecesariamente regular.
Los dos tercetos concuerdan en la colocación de los núcleos de frases
nominales, colocándolos en los márgenes de versos, además de su referencia
a Carlos V y no a Dios, como venía sucediendo en los cuartetos.
La división sintáctica del soneto guarda relación con su estructura obligatoria de dos cuartetos y dos tercetos, aunque bien podría señalarse la agrupación de un octeto y un sexteto, debido a la regularidad estructural que
presentan. Diríamos que en el octeto (los dos cuartetos) se presentan una serie
de paralelismos sintácticos que lo hacen mucho más armónico que el sexteto
(los dos tercetos) en donde se concentran el mayor número de variantes
sintácticas. En el octeto las regularidades son múltiples, por su colocación,
tipo y vocabulario; mientras que en el sexteto la mayoría de las relaciones
equivalentes son más de tipo funcional. O bien, repetimos, los modificadores
del octeto se sitúan hacia el interior de los versos, mientras que en el sexteto
se colocan en los márgenes.
Desde otro punto de vista, el octeto presenta el asunto del poema, y el
sexteto describe su desarrollo: el octeto sitúa al lector en los antecedentes del
suceso (las virtudes de Dios y lo que hizo con Carlos V), mientras que el sexteto
describe lo que realmente sucede (la muerte del monarca). La temporalidad
de los cuartetos se maneja en pretérito imperfecto, que dan un carácter menos
definido que el uso de presentes con que están descritos los tercetos.
La tercera oración del segundo cuarteto se encabalga con la frase nominal
que forma el v .8, subordinando y complicando esta estructura ya antes
aludida. Los versos de los dos tercetos, en cambio, se encuentran encabalgados
en ambas estrofas: en el primer terceto se unen dos oraciones coordinadas
(vv.9 y 10) con otra, que por raz~nes métricas, se encuentran yuxtapuestas,
y en donde la oración principal es la que forma el v.9. El segundo terceto lo
forman, en cambio, tres oraciones subordinadas, de las cuales el v.12 sería la
oración principal. El v.9 lo forma una oración declarativa, y el v.12 una de
verbo de estado, fenómeno que sugiere alguuas relaciones semánticas que se
corresponden con las estructuras gramaticales con que juega el autor.

El. prin~ipio rftmico constructivo de los versos, por otro lado, guarda
relación directa con las d™:repancias estructurales sintácticas que forman
cada _estrofa: y crea una sene de paralelismos de otro orden (que Pone en
r~Ia_ción el ntmo con el significado de cada verso) y que da una dimensión
distinta del soneto.
Aquella Trinidad y es(s)encia pura,
ENDECASILABO HEROICO
Supremo Hacedor, Dios inefable,
ENDECASILABO HEROICO
conmutador de todo inconmutable
ENDECASILABO SAFICO
inenarrable poder y hermosura
ENDECASILABO SAFICO
Aqueste llevó a Carlos a l(a) altura,
ENDECASILABO HEROICO
tr~ó lo transitorio por lo eterno,
ENDECASILABO HEROICO
qmtole de ocasiones del infierno
ENDECASILABO HEROICO
por ser el más subido de natura.
ENDECASILABO HEROICO
En el suelo fue monarc(h)a esta criatura ENDECASILABO HEROICO
y co~ eterno gozo es recibido
ENDECASILABO SAFICO
en bienaventuranza colocado.
ENDECASILABO HEROICO
Está en del~ctación que siempre dura ENDECASILABO HEROICO
con el que nene su mesmo apellido
ENDECASILABO SAFICO
por ser de los mortales el dechado.
ENDECASILABO HEROICO
. Los endecasílabos heróicos describen los acontecimientos que se narran,
mientras q~e los sáficos se encargan de agregar un matiz lírico.
E~ el pnmer cuarteto encontramos nuevamente dos dístintos que separan
las d~ferentes estructuras con que está formado: ANB B, en donde el cambio
rítmico concuerda con la variación sintáctico-estructural.
El_ segundo cuarteto, en cambio, presenta una regularidad rítmica que
refleja .la continuidad oracional que lo forman·. A A A A su d"imensi·6 n
semántica es más narrativa que descriptiva.
En los tercetos encontramos unjuego interesante: NB/A y NB/A, en donde
los endeca~ílabos ~áticos (B) concuerdan sintácticamente por ser introductor~s de oraciones circunstanciales, además de dar una tonalidad lírica descriptiva a un soneto en _dond~ predomina la dimensión narrativo alegórica.
IV. La frecuencia léxica es poco redundante, excepto en los casos de
al
· ·
degunas preposiciones
q~e se usan reiteradamente en el poema (a(2), con(2),
(5), en(3), por (3), o bien, algunos artículos, pronombres o conjunciones
(el(4), lo(2), y(3).
Las únicas palabras que destacan por su frecuencia, del resto de palabras
son el adjetivo "eterno"(2) yeherbo "ser"(2) que por sí solos resumen la ide~
global que plantea el poema. Ambas palabreas aparecen en un cuarteto y en
algunos de los tercetos.
16 1

160

Humanit.u-11

�La unidad métrica de los endecasílabos fluctúa en períodos formados por
6, 7 u 8 morfemas, presentando una regularidad morfemática curiosa en un
soneto que exige, como ya sabemos, once sHab~.
El primer cuarteto está formado por una sene de versos heptamorfemáticos, y el segundo por versos examorfemáticos.
El primer terceto, en cambio, una dos versos, vv .9 y 1O, de ocho morfem~
y otro, v.11, de seis. Mientras que el último terceto lo forman tres endecasilabos heptamorfemáticos, también.
.
.
.
Esta regularidad morfémica, no guarda relación_ directa con el ntmo,
mientras que sí, obligatoriamente, con el metro. :~ómo manten~r una
regularidad métrica con versos de diferente co~posición morfemá?ca? De
ahí el equilibrio y la precisión con que está realizado; y sus paralelismo en
este nivel resultan una muestra más del control que requiere la forma del
so~W.
.
Otra variante en el léxico, digna de señalarse, es la que constituyen las
palabras sobre las que descansa la rim~- ~ combina~iones categoréticas de
la rima guardan una serie de paralelismo independientes de su estructura
fónica.
•
d l
Por ejemplo, el primer cuarteto está dormado por dos dísticos e a
siguiente forma: ADJETIVO/ADJETIVO Y SUSTANTIVO/SUSTANTIVO.
y el seiundo cuarteto: SUSTANTIVO/SUSTANTIVO/SUSTANTIVO/SUSTANTIVO.
En los tercetos hay una combinación encadenada: SUSTANTIVO/ADJETIVO/ADJETIVO/ADJETIVO y ADJETIVO/S~STANTIVO/SUST~TIVO, en donde se encabalgan las funciones gramaticales que desem~enan las
palabras rimadas de ambas estrofas. Esta dimensión da una regularidad más,
en otro nivel a la estructura general del soneto.
v. Las rim'as consonantes que forman el soneto se encuentran distribuidas
de la siguiente manera: A B B A : A C C A : A D E : A D E. Y ~n ?onde
predominan las vocales abiertas y medias; y las consonantes bqwdas y
oclusivas sonoras.
.
El primer cuarteto concuerda en el uso de rimas de carácter vocálico, y
discrepa sólo en .que en B aparece ~na conson~nte oclusiva sonora que
comparte este último rasgo con la líquida r de la nma A
..
En el segundo cuarteto, discrepa con A la rima C sólo en la aparición de la

En la fonología de las rimas podríamos decir que se presenta una confluencia de sonidos sonoros que realzan la significación del poema, además de darle
una fluidez extraordinaria.
El ritmo, por otro lado, ofrece una serie de variantes nuevamente de
interés para nuestra descripción.
El primer cuarteto está formado de dos versos vv.l y 2 con período corto
en anacrusis; mientras que los dos versos restantes vv.3·y 4 están marcados
con un período largo.
El segundo cuarteto presenta una regularidad total en sus cuatro versos,
en donde aparecen marcados con períodos cortos en anacrusis.
Los dos tercetos, en cambio, encadenan sus períodos rítmicos de la siguiente manera:
-é---á- --ú---é-ó---í-é- --í ---áá---ó---ú---é--é--í-é---á---á_en donde los vv. 10 y 13 concuerdan en períodos largos en anacrusis,
mientras que los vv. 9, 11, 12 y 14 están formados por períodos cortos.
E~ la ~centuación rítmica predominan las vocales media y palatales, y su
destnbución y contraste con las velares juega con la organización descriptivo
semántica del poema.
En el primer cuarteto se presenta un fuerte contraste de las vocales
a~terio~es con las de la serie posterior, produciendo una sensación de magmfisencia ante el poder de Dios y sus atributos.
La empresa que tuv~ Dios para con Carlos V, descrita en el segundo
cuarteto, se d~staca mediante un extraordinario juego rítmico fonológico, ya
que aparecen igual número de vocales palatales que velares, y sólo una vocal
media.
En los tercetos predominan las vocales media y las de la serie anterior. Así
el _soneto se ve enmarcado rítmicamente en una serie de tonalidades predommant~mente claras (vocales a,e,i) sobre las oscuras (o,u) que sólo sirven para
dramatizar el suceso que se describe.

nasal n.
y en los tercetos, la rima concuerda en el hecho de estar formadas por tres
fonemas de los cuales dos son vocales y uno consonante.
Las rimas finales D y E, guardan, sin embargo, una similitud mayor, en
cuanto a que ambas están formadas por los fonemas d y o aunque discrepan
en su núcl~o o vocal tónica.
162

163

�SIMBOLISMO MÍSTICO EN 1A POESÍA DE CONCHA URQUIZA
DRA. LETICIA PÉREZ GtmÉRREZ

Universidad de Missouri
UNO DE LOS CAMPOS MÁS FÉRTILES en la poesía mexicana es el de la poesía
religiosa. Hay excelentes ejemplos de ésta durante los siglos de la Colonia y
el siglo XIX, pero son pocas las figuras litera1ias conocidas. Por lo general la
poesía religiosa que se lee se debe a la pluma de escritores varones, y salvo la
honrosa excepción de Sor Juana Inés de la Cruz, los nombres de las escritoras,
tanto como sus obras, ya poemas o prosas, son totalmente desconocidas. Este
panorama cambia al entrar el siglo veinte. A este respecto, observa Carlos
González Salas, que la producción poética debida a la pluma de mujeres
escritoras en México en el siglo veinte "es un fenómeno desusado por la
amplitud, profundidad y calidad de las m1tjeres que escriben poemas,
fenómeno jamás visto en siglo alguno pasado de nuestra historia, y por ello,
dificil de enjuiciar y dificil de catalogar." 1
Algunos críticos, como Antonio Castro Leal, han establecido la diferencia
entre la temática que utilizan en sus poemas los escritores mexicanos y la
que usan los de Centro y América del Sur. A este respecto, dice Castro Leal
que la poesía mexicana difiere de la de los otros países "sobre todo porque,
más que las frescas gracias de la carne, vive de las iluminaciones del
2
Espíritu." Hay una pléyade de escritoras que han tocado el tema religioso,
entre ellas Guadalupe (Pita) Amor, Emma Godoy, Enriqueta Ochoa, María
Magallón, Glo1ia Riestra, Concha Mojica, Ana María de López Tena, Isaura
Calderón y Ana María Alonso Guevara. Entre todas ellas es Concha Urquiza
"donde la poesía femenina de México alcama mayor fuerza y hermosura
formal. De ella, como &lt;le las que hemos mencionado en primer término

Carlos González Salas, "Poesía Femetúna Mexicana del Siglo XX.'' Abside. XXXI 3 (1967),
p.320.
2 Antonio Castro Leal, La poesía Mel.icana Moderna. (México: Fondo de Cultura Económica,
1953) p.38.
1

�(Gloria Riestra, Isaura Calderón, Emma Godoy) no cabe decir que sea poesía
mística la que escriben."3 De la poesía de Concha Urquiza ha dicho Joaquín
A Peñalosa, que "desde Sor Juana, ninguna otra poesía de mujer
había
4
tenido en México la resonancia de los versos de Concha U rquiza." La poesía
y aún la vida de Concha · es desconocida casi totalmente. La extremada
inquietud que caracterizó a la escritora la hizo cambiar de lugar constantemente, y su vida, trágicamente cortada a los treinta y cinco años hizo que su
obra poética y prosística no fuera conocida por el público lector.
El interés de Concha por la poesía empieza tempranamente pues ya hacia
1923, cuando sólo tenía trece años, se publicaron sus primeros balbuceos
poéticos "Canto de Oro" y "Conventual" en la Revista de Yucatán. Luego
"Plegaria de Luz", "Los Bohemios'' y" Arrepentimiento" en Revista de Revis-

tas.Raul Leyva dice de Concha: "No perteneció a ningún grupo, a ninguna
capilla literaria, por esa razón su figura literaria la ubicamos
cronológicamente, (nació en 191 O) entre Los Contemporáneos y Taller."
Sus poemas no llegaron a publicarse en libro, hasta la edición póstuma
hecha por Gabriel Méndez Plancarte. Algunos poemas aparecieron
esporádicamente en revistas como El Hogar, Abside, Lectura, Rueca, México al
día, Juventud, y Saber de México, D. F.; en JAgos, de Morelia, y Aula y Labor
de San Luis Potosí. Su obra permaneció dispersa hasta que a raíz de su
muerte, Gabriel Méndez Plancarte la recopiló y publicó como homenaje
póstumo a Concha con el título de Obras: Poemas y Prosas.
La obra recopilada por Méndez Plancarte consta de unos poemas
distribuídos en varias secciones en la Antología y corresponden al período
de 1937 a 1945. Algunos de ellos fueron agrnpados por la misma autora,
como "Los Sonetos Bíblicos," las "Variaciones sobre el Evangelio", la
"Egloga del Pastor Nocturno," los "Cinco Sonetos en torno a un tema
Erótico", y el díptico de sonetos "Nox". Los demás poemas fueron ordenados
por Méndez Plancarte. Estas secciones llevan los títulos de "Recuerdos
líricos," "Sonetos de los Cantares", "Liras", "Eglogas", "Romances", "Canciones", "Del Amor Doloroso", y "Paisajes Michoacanos". En el prólogo de
las Obras, Méndez Plancarte establece que no le pareció bien incluir los
poemas de niñez porque son "demasiado imperfectos y pueriles" y también
por sus indecisiones y balbuceos.
Las influencias claramente perceptibles sobre la obra de Concha ya han
sido perfectamente señaladas por sus críticos, enu·e ellas están: la Biblia, Fray

Luis de León, San Juan de la Cruz Go
García Lorca, Julio Herrera y R' . _nzalo de B~rceo, el Arcipestre de Hita
H
.
.
e1ss1g, Manuel José Othó
. '
ome10, Esqmlo, Horacio y v T
.
n, Y los clásicos
ción.
1rg1 10 a qmenes ella profesaba gran admiraLa poesía de Concha Urquiza es eminente
, .
maestro al insigne Fray L . d Le
. mente lmca. Llevó como
,
e:
ms e
ón de qmen
ep1gra1es en poemas como "J b"
.
. se encuentran algunos
Ella lo llamaba "el Maistro" ~ y a qu~en dedica su "Egloga en tercetos."
paisaje, y el bucolismo soseg~doequreay L~IS de León tomó el sentimiento del
.
,
se vierte en un Jir·
f:" •¡ d
.
y ég logas, que s1 bien presentan al un
,
. ismo dCi e canciones
subliman después para llegar a lo d~ . as raices clásicas griegas y latinas se
ivmo. Emma S
S
.
'
para1elo entre Concha Urqui
F
.
usana perattl apunta un
"de familia de conversos él~ y ray Lms de León diciendo que ambos era:
c.
'
, conversa en otro s
tid
l
prornndamente religiosos, los dos er ,
, . en o, e la. Religiosos,
rrados los dos. Con alta as . . , ' p ~ ~o m1st1cos. Humanísimos y desgap1racion espmtual a b
amargura de los que, por algún
.
. m os, y ambos con la honda
La obra poéu· d C
mouvo, se sienten proscritos."s
ca e oncha pued d. ·d·
dos. Un grnpo de poemas presentae 1v1 Irse .Para su estudio entres aparta.
n una acutud rer ·
·
poemas
reflexiona sobre su pos1·c1·6 n con respecto a ¡ tg1osa y. vital, en otros
.
1
a se1 para ella otro medio más d e Ulll'611 con la ff ..da dnatm a eza, que llega
son los poemas que tienen resonancias bíblica _1v1m a .' Un s~gundo grupo
tuyen los poemas con símbolos r .
s, y el te1cer grnpo lo constitercer grupo se dedicará nuesu-~::~\~~~ y los poemas místicos. Hacia este

F

!"f~Y

dos clases de símbolos literarios en la
,
rehg10sos y los místicos Los s' b 1
.. poesia de Concha Urquiza· los
·
·
im o os rehg1oso
d
·
re1anonan en una u ou·a form
l
. s son to os aquellos que se
.
a con e culto litúrgico Al
.
se usan
en la literatura como mOtlVOS
.
y
•
o ya e , ·¡. gunos son ob1etos
J
enn,queceu el poema religioso Lo
,
n s1m1 es y comparaciones y
la poesía de Concha so11· el . . s quelse presentan con más frecuencia en
.
.
vmo en os poe
"Y
vestidura" (p.37),6 Cuándo (p 57)' "C .
mas
o para no vestir mi
·
··· ·
Y nsto en I c " (
con e1anterior están Ja vid y el cálÍz O la co a ª, 1:1z p.49): ~elacionados
es que de la vid se saca el vino é t
P . La muma relac1on entre ellos
~tos ~otivos se hallan prese~re/e: ;:~onsagra el cáliz en la Santa Misa.
Gánd1da fuí, mi Dios, aquella hora" (p foº)em,~{ Loores por _Cristo" (p.53),
En algunos poemas se men .
1·
•, y
oores por Cnsto" (p.45)
c1onan e tngo la
•
·
1
que son otros de los símbolos que
, espiga, e granero y el pan,
constantemente aparecen en la Biblia, ya

:º

5
6

3
4

Carlos Gonz.ález
Salas,"Las
!bid.,
p. 322.
JoaqublA.
Peñaloza,
Obras
de Concha Urquiza," Abside, XI, No. l. (1947), p.184.

Susana
1
Urq · Speratti
"J · Piñero' "Temas Bíbli
cos Y Greco-Roma
¡
Las uá~' dlttuJo Potosino de Bellas Arles (1961)
8
nos en a poesía de Concha
p . gmas e los poemas que !'e mencio~rán de' p. .
UrqUiza, Obras: Poemas 'Y Prosas. (México· B .
uf en adela~te corresponden a Concha
· · ªJº e igno
de Abs1de, 1946).

ti

167
166

�como metáforas que llegan a símbolos, o como alegorías. Estos se hallan en
los poemas de Concha: "¿Cuándo..." (p. 57), "Cristo en la Cruz" (p. 53),
"Cancioncillas" (p.106), "Loores por Cristo" (p. 46), y "Sonetos en dos
rimas." (p. 41).
Hay algunos motivos y objetos que son mencionados frecuentemente en
la Biblia, como la miria, que era apreciada por su inestimable valor. Aparece
como motivo en dos sonetos "Hijas de la ciudad, que váis ceñida" (p.37), y
en "Manojillo de mirra entre mis pechos" (p.65).
Hay alusiones a símbolos místicos como, "el huerto deleitable del amado,"
en "Manojillo de mirra entre mis pechos", (p. 65), y "Loores por Cristo" (p.
45). Además se mencionan, por su vinculación en ciertas ceremonias del culto
litúrgico, el aceite y el olivo, en el poemas "Loores par Cristo" (p.46), y el
óleo en "Aunque tu nombre es tierno como un beso" (p. 35).
Existen también algunos nombres que se usan en innumerables comparaciones dentro de las parábolas o máximas de la Biblia, por ejemplo se
aplica el nombre de "Pastor" a Ci-isto, o el de la "oveja" o el de "ciervo" al
alma. Estos aparecen frecuentemente en la poesía. Además hay otros
nombres que Concha aplica a Jesús y que son de uso común en la liturgia
sagrada, como por ejemplo en el poema "Loores por Cristo" (p. 45) los
apelativos de "Deseo", "Amor", "Cordero", "Fruto deleitable", y "Victima de
amor".
En la obra poética de Concha, más importantes que los símbolos literarios
religiosos son los símbolos místicos, que merecen tratarse por separado. El
uso de estos símbolos apoyan la calificación de "poesía mística" con que se
ha designado la poesía de Concha. Los críticos como Méndez Plancarte,
Joaquín A. Peñalosa, Raul Leiva, Pedro Gringoire y otros han otorgado el
calificativo de mística de la poesía de ella apoyándose en la definición que
Menéndez y Pelayo estableció en su "Discurso de entrada a la Academia
Española", y la cual repite Gabriel Méndez Plancarte en el prólogo a las obras
de Concha Urquiza, indicando que la paesía religiosa de esta autora es mística
porque refleja una "ahincada contemplación de lo divino y ultraterreno,
aquella sagrada 'obsesión de Dios' que caracteriza a ciertas almas de
excepción, aquel ímpetu irreprimible que volando por sobre todas las
creaturas va a clavarse como un dardo de fue~o en las entrañas del Absoluto
y a fundirse con El en arcana unión de amor."
El símbolo de la fuente en la poesía mística ha sido analizado por helmut
Hatzfeld, quien ha encontrado las raíces Lulianas y Ruysbroeckianas de éste.
El símbolo de la fuente se considera como indicador de la presencia de Dios

en el alma y su unión con ella Aparece
l
diversas formas, que van de la. táfi e~ ~ f'.°esía de Concha adoptando
La fuente se queda solam::e eº:ª~: s1md y al sfm~lo místico.
ascender al símbolo en "Canc·
b plano tropológico del símil sin
iones en e 1 osque"
d C
relación tan estrecha del cicl
cuan o oncha observa la
unión entre ambos es tal o que se retrata en el agua de la fuente. Esta
que parecen confund'd
b
tercetos de "C ·
i os. en un a razo. En los
. .
anciones en el bosque", Concha d
.
vanac1ón
esarrollae esta
. de este símbolo se halla en el poema "Loore
• ,,idea. Una
la poetlza, al alabar a la Virgen l
.d
s por nsto en el cual
. to nae1.6.
' a cons1 era como la "alt.a funte" d d d.
ns
e on e
e
Hatzfeld explica que el símbolo resen
.
concepción Luliana, y por ésta el símb )
: una raíz ?n~ntal según la
ser símbolo de la fe que existe
~ puc e tener dos s1gmficados. Puede
mismo. En este se undo sentidoen e a ma, y por otro ser símbolo de Dios
poema "Cristo en Cruz" despuéses dencuenbtlra en la poesía de Concha. En el
1
, "
•
e esta ecer una compara ·ó
y esus amancillado y muerto" (p 50) 1
.
ci n entre e la
J
penúltima
de las liras dice así· "R.
e ~oe_ma se diluye en una oración. La
de tu costado" (p 53) La
·.d as~a mi Dios, la fuente / del divino dolor
· •
consi eración de Cri t
'
1
todo procede es completamente 1 r
La fu s o como a fuente de donde
herido de Cristo.
u iana.
ente, en este caso, es el costado

¡°

i

Una variación del mismo símbolo se halla en el oe
"
donde Concha se acerca tambié l
p ma ¿cuándo... ?"
el alma enamorada.
n a concepto platónico hacia donde tiende
En otra de las liras de este mismo ema s d
.
sólo que con una variación. Concha r;'e
e es.taca~• mis~o pensamiento,
fuente/ hurtan del bien deseado /
g~~t?lOS mismo: &lt;:Porqué la dulce
Si dios es el centro, la fuente de dónd~~~d o b~ 10 corazón burlado." (p. 57)
fin del alma, hacia el cual tiende el l o ien dimana, la belleza increada,
, .
a ma enamorada qu
·
1
.
mIStlca, Concha
no comprende cómo n·10s puede negars e aspira, a¡·a umón
.
e a sus sup icas.
Otra vanación en el símbolo d l fu
en el se retratan las facciones del~ /n;l es considerarla como un espejo
"Sonetos de los Cantares" es un
1ª o. . segundo soneto de la colección
.
exce ente eie•nplo dond
.
e se conJugan todos
l?s diversos aspectos del símbolo. El soneti IÍ .
hras más conocidas de San J
d
C
eva c?m? epígrafe una de las
inspiración de este poema. uan e 1a ruz, y esta sirvió como motivación e

a.

r

Según Hatzfeld el mirarse en la fuente ''v°
la unión mística, galardón de la más alta ur:~~1e ~ se~,rn acabado símbolo de
en Las Moradas explica que ella e'
lP
ae16n. S~nta Teresa de Jesús
v ia su a ma como un espejo, primero cubierto
8

~t6~.elmut Hatzfeld, Estudios Literarios sobre Mlstica Española. (Madrid: Gredos' 1968),pp.

7 Méndez Planearle, "Prologo" a Obras "Poemas y Prosas" de Concha Urquiza. p. XXVI.

169
16t'-

�por "un paño negro", pero después como un espejo tan límpio y puro que en
él aparecía la imagen de Cristo. En el soneto de Concha la imagen del espejo
se superpone a la fuente y así ésta, en lugar de reflejar la imagen del amado,
presenta una superficie toda alborotada y en plena efervescencia. Esto es
debido, dice Concha, a que en él las impurezas, las corrientes (equivalesntes
aquí a las tentaciones), y la amarguras de la vida misma hacen cambiar el
aspecto de la fuente-espejo.
En el símil literario que usa Santa Teresa el "paño negro", que cubre el
espejo, cae y en el espejo se refleja la imagen de Cristo y esto significa la
suprema unión con el Amado. en el poema de Concha la suprema unión no
es consumada, ~e queda sólo en una aspiración, por eso exclama en el primer
terceto del poema: "Si tendierns la mano solamente." Para que se consume
la unión mística no sólo es necesario el deseo del amante, sino también la
voluntad de Dios que favorece al alma con sus gracias. Por eso el poema de
Concha termina solamente en la aspiración.
El símbolo de la fuente tiene también otra raíz, y esta es la occidental
9
germana que proviene de Ruysbroeck. El soneto "Como la cierva ..." de la
colección "Del amor Doloroso" es un excelente ejemplo de este segundo
aspecto del símbolo de la fuente. En ella el "rostro manso" de Dios fluye
perennemente. A esa fuente, dice Concha, se acercan: "los que te aman bien
con labios y pupilas,/ saciando sed eterna sobre el hondo remanso". (p. 113)
Concha no sigue, como San Juan de la Cruz y Ruysbroeck hasta el total
desarrollo del símbolo y de las consecuencias posteriores al beber y saciar la
"sed eterna" del alma. Concha llega solamente hasta la utilización del
símbolo literario, al reconocimiento de la fuente, pues dice que: "sólo a veces
el viento, que tan de lejos vuela, / le dice la frescura de aquella fontezuela"
(p.114), y a la imagen reflejada en la fuente que "es donde el Rostro manso
fluye perennemente. (p. 114) Frecuentemente en la poesía mística se hallan
los símbolos del ciervo, el cazador, la caza y la herida de amor, que hunden
sus raíces por un lado en la tradición bíblica y por otra en la oriental, germana
y la española. Hatzafeld explica que el símbolo de la caza se encuentra
tempranamente en la poesía de Francisco de Osuna. Dámaso Alonso, por su
parte, rastrea las raíces populares del símbolo y encuentra que hay en la
literatura española, una serie de coplas profanas que comparan el amor con
una cacería. Estas coplas fueron aprovechadas por San Juan de la Cruz y
elevadas a lo divino, así "la pobre cancioncilla amatoria, tocada y transfor-

9

Jbid., pp. 54-57.

~ada por la mano sel Santo, subleva ahora en nosotros un
Cional: el alma se nos va con ella hacia al d" . .10
frenesí aseenEl ·
go 1V1no.
ciervo es el animal que aparece frecuenteme
.
Dos aspectos tiene este símbolo ue se a lica
_nte asociado con la caza.
alma. San Juan de la Cruz utilizó~l símlx&gt;1:o d Í~r igual, ya a Dios o bien al
en sus "Canciones entre el alma el es
~. Ciervo c~mo sí~bolo de Dios
exclama· "¿Adónd t
d"
y
poso. En la pnmera bra la esposa
•
el· ciervo· huiste "e Ee escond 1ste, ¡ Amado, y me d eJaste
con gemido. / Como
ciervo como sí~bolond;~l;: aspectos se"halla en ~a poesía de Concha. El
Además en el .
d aparece en Mons Dei" en la cuarta parte

!s:;:~;~:!::~:

"Como la cierva ..~'r::~::ar;o!~:
~loroso" i~1tituÍado
éste es el verso segundo del Salmo XLI
.
fuente directa de
"Com 1 .
que aparece en el epígrafe del poema
o a cierva que brama en las corrientes de las aguas " (p 118)
En el tercer poema de "Canciones ·en el B
"
.
.
ciervo identificado con Dios.
osque , por su parte, aparece el
O~o aspecto de la caza lo constituye la representación de 1 .
segmda y herida s , H e
a Cierva per. egun atz1eld los místicos Lulio y Ruysbro k
e~ s~s obras dos aspectos distintos de este símbolo. Para el oriee~ta;~c~~na~

Di:'~ :1

~

~:~: ~::::: {. n::;s la presa; en cambio, para Ruysbroeck,
Concha En la "E 1 p
cazada. Las dos formas aparecen en la poesía de
0

así éste ~e convie~t:~ªne;: ;;;:: ;:r:~::a~namorada tiende a buscar a Dios,
:~u:i:~:~s~~~:;:r::~J~•erido siguiendo su ganado por las sendas
:.~~;~• corre, búscale, así aprendas la ciencia del amor pura y savrosa.

~\~;:t~•::~:~:.'.":ad:i:;1:::~~:~ :=11~¡:::,~,c~~~:::

"C

. amoso poema en lengua española donde se recrea este símbolo e~
anc1ones entre el alma y el esposo" d S J
lee: "huiste;/habiéndome herido." En' 1a\xª~- u~~ de la Cruz, en el cual se
versos escribe San Juan que el alm
h "d P icaCI nen prosa de estos dos
Así explica el Santo· "Este s u· ~ es en a y muere con "herida de amor".
·
en miento aparece as' ta
. d
aquella herida de amor que hace Dios al ªl ma, 11eván
g1an
porque
ntase ele,afecto
de en
la

10

Dámaso Alonso, Poesía Española. (Madrid: Credos, 1966), p. 244.

171
170

�. d 1Am d " 11 Lo que interesa aquí
voluntad con súbita presteza a la posesión e
a ~a ha sido herida y éstas
es el hecho explicado por San Juan die la ?rut~·aEDlª1·os en "muchas diferencias
.
. , d. · ndo el Santo as e1ec u
hendas, continua 1c1e
'
l llaga de amor suele hacer unos
de visi~s que Dios hace al alma,~::~:d: saeta de fuego hieren y traspasan

e~c~:~~~;

~t:í::c:::~u:;anta Teresa mencionan este fenómbeno ~óe l!
e a
.
.
s nombres entre ellos: "transver eraci n,
herida de amor ?,~.nddodle d~~:~amas" Rosa María Lida ha buscado las raíces
"toques de amor,
ar os,
·
.
h ·d
l
notado

r:: :~r~: tec~~~~;~;ne: ;~ i i:~:\~:r~

~::: :: :::~:b~~;::~:o
IV 67 ss) donde habla de la cierva henda y que este ~~ncepto,_q
é de
'
c.
·1· r u·ene continuidad con la tradición clásica a trav s
ha hecho tan 1ami ia ,
ú ,.)3
SanCAgus . n. tural del Santo de Hipona pasó a los místicos españoles y de
orno es na
,
u ·
.
d.. ctamente hasta Concha rqmza.
San Juan de la Crnz viene ne.
l
"Wuándo...?" de Concha se
Entre los símbolos que conJunta e poema
encuentra el de la cierv~. herida. de los Cantares" el símbolo sufre una
En el texto de los Sonetos . Dios a arece en la figura de Pastor
conversión, el ci';"~ pasa_ a s::¡~;~;ra llev!rla de nuevo al redil, pero la
que va en busca e a oveJa P
do cu os brazos / manchó de
.
h ·d • "Pastor enamora
Y
ovep se pres~nta en_ ª·,.
n este oema el cambio de símbolos
sangre la ovejuela_ hericla · (p. :~)-. E se c~nvierte en ovejuela herida, el
p1·esenta aspectos mteresantes. cie1voh_ re se convierte en flauta, pues el
cazador pasa a ser pastor y el arma que ie d"da / la llamó por zarzales y
.
..
f1 ta en cantares encen 1
•
poema dice: cuya au . los símbolos cambia también el senti1U1ento
eriazos" (p. 38). Al cambiar
d .
e~ esta forma tintes de ternura y
proyectado en el ~oema,t;:~o: d!:::dos en el acto de la caza y el cazador.
delica~eza, c?ntrana1?.en
orado" de su oveja, se une en el poema
Al simbolismo del Pastor enam d
, l "nudo místico". Este motivo
otro motivo llamado por Santa Teresa e J e~ustae1 Lul·iano El alma es atacada
,
bº én en el concepto onen
.
hunde sus raices tam i
d·cen· "La conduiiste en
l ·- n Los versos que i ·
:i
por Dios con lazos que eme ·
h
ñiste" (p 38) implican clara1
apretados lazos," y "con cíngulo estrec o a ce
' . '

ª

11

:;

172

l
" Obra Poética. pp. 75-76.
San Tuan de la Cruz "Canciones entre el alma y e esposo '
.
biá. 74
.
Latinos en la Poesfa línea
~~•~"arf; Licia, "Trans~i~n YRecrhea~t d~T;:e1:te~'r;~la de Filolog(a Hispánica.
Española." Parte Segunda El oervo en o y
Tomo l. (1939), pp. 31 ss.

mente la idea del nudo, sólo que en lugar de llamarlo nudo, Concha Urquiza
lo denomina "apretado lazo" y "cíngulo estrecho."
San Juan de la Cruz menciona que los toques místicos con que Dios
favorece a las almas que lo siguen son: "a la manera de saetas de fuego (que)
hieren y traspasan el alma y la dejan toda cauterizada con fuego de amor, y
estas propiamente se llaman "heridas de amor." En tres poemas menciona
Concha estar herida de amor. El símbolo se repite exacto cuando escribe
"Decidle que de amor estoy herida" (p.36), "Corazón bajo la lluvia/ herido
de amor te llevo" (p.96), y "¿A quién contaré mi herida?". (p. 106). ·
Dámaso Alonso en su estudio sobre la poesía de San Juan de la Cruz, al
llegar a la explicación de "la noche oscura del alma" y la "llama de amor viva"
considera que "este símbolo de la noche lleva necesariamente en su desarrollo
el de la llama, el de la absoluta iluminación, de tal modo, que no son dos
símbolos correspondientes, sino uno sólo y total." 14 Siguiendo esta pauta
marcada por Dámaso Alonso se pueden analizar estos dos conceptos simbóJicos, la noc,1e y la llama, en la poesía de Concha Urquiza. No se puede negar
que ella recibió la influencia directa de San Juan de la Cruz y su obra poética.
Ya Alfonso Méndez Plancarte, ensu estudio "Sanjuande la Cruz en México"
apuntaba la influencia del Santo de Avila en algunos de los escritores mexicanos y entre ellos Concha Urquiza. 15 Cinco poemas de Concha que mencionan la noche oscura del alma son: "¿Cuándo... ?", "A Jesús llamado el Cristo,"
"Canciones," y los sonetos "Nox". En las prosas y páginas del diario de Concha
se pueden encontrar también cierto número de alusiones a estados psicológicos que pudieran ser signos de la noche del espíritu.
Gabriel Méndez Plancarte en el Prólogo de la Obra de Concha explica que
"ese estado de ánimo, -noche oscura y dolorosa con que Dios prueba con
frecuencia a sus elegidos, trágica tiniebla en que parecen hundirse tocias las
estrellas "aridez espiritual" que finge ahogar todo renuevo y por la que han
pasado todos los místicos, es el que se refleja en el díptico de sonetos "Nox".
Estos sonetos fueron enviados por la misma Concha a Méndez Plancarte en
su última carta pocos días antes de morir. Y al decir de Ménclez Plancarte
condensan ese esta.do espiritual de aridez y de desolación propios de las
pruebas soportadas por los fieles amadores en el camino del espíritu. El
primero de los dos sonetos es una recapitulación. Concha enumera en él los
sueños y aspiraciones de su "juventud más verdadera." El segundo de los

H
15

Dárnaso Alonso, La Poesía de San Juan de la Cruz. (Madrid: Aguilar, 1966), p. 160.
Para mayor información ver el Capitulo "Concha Urquiza" en Alfonso Méndez Planearle,
San juan de la Cruz en México. (México: Fondo de Cultura Económica, 1959), pp. 76-86.

173

�•
.
. un lamentar de quien teniéndolo
sonetos es un acabado retrato psico16g1col' tan 1·mportante en la poesía de
.
dido La natura eza,
todo siente que 1o 1ia per
. l
l los misterios del Arcano, todo se
Concha pues a tr~vés de..ella se ~. re::aª:oche del espíritu, la llama Conc~a:
vuelve un "tal vez ensu n~grura,,, y"ne ro viento del Génesis" y "Vértigo
"Universo sin puntos cardinales, y
g d
México en 1945 son el
"
88) Est s poemas fecha os en
.
de sombra (p.l .
o l
l n sus angustias y su azatoso cammo
testamento espiritual de Conc ia y reve a
.
del espíritu.
r
tema principal gira alrededor del
¿Cuándo ... ?" es un poema ~n i_ras ~ºdos rimeros versos de la primera
deseo de la unión perfecta_~:~..~~~ánd~, Seífor, oh cuándo/ te entregarás
lira condensan esta temáu .
. "6 d Concha y su visión de las cosas
.d
" (p 56) La posio n e
.
d "
siempre a m1 eseo. - .
. d l . lo Se describe "a oscuras, suspiran o
del mundo la hacen anora~ las e . oed . ontraste con el sentido de pesadez
"d de tedio Hacien oc
.
. "d
y llevando una_v1 a
.
l 'ltimo verso "Tiras de mi propia vi a
de la primera hra, que se ahonda en e_ u
l dad
d d "d a de ligereza y eve
.
rastreando." La segun a a Id~ l
n una serie de consideraciones que
Las seis liras restantes se isue ven e d
e acelere la fecha del feliz
.
cer al Crea or qu
tienen como objeto conven
d, dole a éste todos los favores que le
encuentr6, es decir, la muerte, red~º~ anuna lucha entre líneas, y ésta es la
"d E 1 poema se a ivina
ha concedi o. n e
d d Dios que comprende la enorme
consid~raci6n del alma en~mora :ni;n con el no ha sido completa aún, y
distancia que la separ~ d~ Dios. ~echazo de arte de Dios.
Concha siente un sennm1~~to de
os tratalstas místicos mencionan como
Se trasluce la noche espmtualque ~
. ºt 1 Es ésta la llamada "noche
á d as de la vida espm ua ·
una de las pruebas m s _ur
é d l ber llamado y atraído al alma con
del espíritu" en la cual D1~s, despu s de i: . do al alma sola.en una densa
suaves y delicados deliqmos, se escon e, eJan
noche espiritual.
. ,,
oneto en el tono y la idea similar al
"AJesús, llamado el Cnsto. es un s 1
a debido al uso de antítesis
terior Un aire barroco se oerne en e poem
an
·
, d s r Juana Inés de la Cruz.
que recuerdan la poes1a e o ;ma alude a la noche bajo la metáfora ''.de
El segundo cuarteto de este po " Lo tercetos presentan una resolución
este piélago oscuro en que navego. 1 s
'o / guárdate en paz, regalos
"
.
. es darme o que ansi ...
aradójica:
Mas
s1
no
quier
é
" El lenguaie que Concha
P
á ue nunca te amar por eso.
~
d
y embeleso, .../ y m s q
titéticos la acerca a los· gran es
usó en este poema por sus conceptos an
'
.
escritores del barroco.
.
e Concha llama "Oh dulce
"
• "
sutuye un canto qu
El poema Caminos con
tá{'.
denotan placidez, como las que
. . ,, ( 07) Las me 1oras
. d l
canto de v1aJe p. 1 .
t te con el estado psicológico e a
.
l
1 za y hacen con ras f; Esta es la más importante de1
describen a a natura e
poetisa, que se adivina en la tercera estro a.
.

poema en cuanto al contenido, ya que las estrofas primera, segunda, cuarta
y quinta con sólo descriptivas y de gran sabor Gardiloquiano. La estrofa
central es la siguiente:

iCuán largo camino largo
desde esta noche a la aurora!'
mas un cantarcillo alegre
los labios sedientos moja
"iQué amor y qué amores tengo
allá en fronteras remotas!
¿qué camino será largo
siendo ca1ni1w de bodas?" (p. 108)
La estrofa puede interpretarse en dos formas distintas, una profana y la
otra a lo divino. En la primera los versos mencionan que el camino es largo
desde la noche a la aurora, y que no es largo si es camino de bodas. En la
segunda interpretación a lo divino, pueden adivinarse dos referencias
místicas encubiertas bajo el ropaje metafórico tan sencillo, "la noche" y las
"bodas místicas." El poema puede ser así algo más que una simple canción
de amor profano, y reflejar un sublime canto de amor divino, del alma que
va en busca del amado a quien se unirá en una boda celestial.
Según se ha dicho anteriormente, el símbolo de la noche se complementa
con el de la "llama". "Entre todos los símbolos místicos el más interesante es
sin duda alguna el de la llama devoradora que consume en suaves deliquios
al alma entregada a la acción del Espíritu Santo. Ruysbroeck, Malón de
Chaide, Giordano de Pisa, fray Luis de León, y San Juan de la Cruz, la
mencionan en sus escritos.
En el uso del símbolo existen diversos grados de calidad. Nó todas las
llamas mencionadas en la poesía corresponden a la categoría mística. La
llama puede significar el amor de Dios por ejemplo en el soneto de Concha,
"Cuando el herido cuerpo desfallece", "y ella escribe: "el herido cuerpo
desfallece," y "entonces el alma enciende su divina flama" (p.39). Con una
connotación peyorativa la llama puede significar también el fuego del
pecado, por ejemplo cuando Concha se presenta en el soneto "Como la
cierva" en figura de cierva, en salvaje carrera, y "con las astas en llama", y
además como "bestia enloquecida que galopa," (p. 113), o en el poema
"¿Cuándo... ?" en donde el corazón se encuentra "preso en la antigua llama"
(p.56), que en este caso es símbolo de pecado.

175
174

�La llama puede aplicarse también a la descripción de las miradas del
Amado, por ejemplo en el poema "Dicha" escribe Concha: "Pienso que tu
mirada/ -llama pura y serena-/ secó del llanto la escondida vena" (p. 54).
En "Loores por Cristo" Concha aplica a Cristo el nombre de "fuego de
amor vivo" y de "incendio profundo / que trueca en oro nuestro barro
inmundo" (p. 46). En este mismo poema describe Concha la unión perfecta

de amor entre la Virgen y su Hijo.
El poema "Canciones" de la colección "Romance y Canciones" es una
descripción de Cristo similar a la del Cant,ar de los Cant.ares. Como la esposa
del Cantar, Concha describe los ojos y los labios del Amado, a través de una
serie de metáforas bien elaboradas. Entre ellas hay una interesante que
presenta uno de esos símiles que según Hatzfeld son característicos de los
españoles. El espíritu español busca sus símiles para describir estados
espirituales en cosas de la vida diaria, costumbres o hechos, a diferencia del
espíritu francés que es más racionalista. Este símil es el de comparar los labios
de Cristo con "cuencos de leche". Esta comparación si se examina bien no
tiene nada destacado en ella, pero lo importante viene a ser la segunda parte
del símil que dice: "en donde el fuego' divino / quiere sabernos a leche, /
conociéndonos tan niños" (p. l 03) Ahora sí, el símil se aparta completamente
del modelo del Cantar que dice: "sus labios son dos lirios / que destilan
exquisita mirra," y lo que lo hace más interesante en el poema de Concha es
la combinación antitética de "fuego divino" y "leche".
Otro de los símbolos clásicos que indican la "sublimación de la vida ascética
en la vida mística ha sido el símil del madero que se convierte en llama." Este
símbolo, dice Hatzfeld "constituye una añadidura simbólica al antiguo
símbolo de Hugo de San Víctor, en el cual todo el proceso de la purgación
del alma por la llama devoradora y purificadora se compara a un madero

~;;!e;·e~~~;:~; :~~~imación que se halla en la poesía de San Juan de la
0

Explica San Juan en su comentario a "Llama de a
. "
"
llama de amor es el Espíritu de su Es oso
m~r. vivo que: esta
siente ya el alma en sí no sól
p ru'que es el Espmtu Santo, al cual
,
o como ego que 1 ti
.
transformada en suave amor sino
fu
a ene consumida y
llama, y aquella llama baña el ~lma eC::g~~ria ey1º qufre ardiendo en ella echa
eterna " 17 El
·
ª re esca con temple de vida
.
soneto qumto de la serie "A Jesús llamad 1 • ,,
mejor explica este símbolo de la llama y el fu
o e Cr~sto es el que
Por todo lo expresado anterio .
ego que consum1a a Concha.
mística se entiende a uella l rmente p~dem~s conc_l~ir que si por poesía
d_icho los críticos "la ~bsesió~i~;e~~~. ~;enc1a~ espmtuales y como han
s1derarse mística S f◄ •
,
poes1a de Concha puede contodas las cosas ; f~e ~:.::: ::r~:oso amor a Dios la llevó a b~scarlo en
anhelos fervientes. Allí )están en
poemas Y_~rosas constancias de sus
preferidos que dan a su obra un se~~ poesí~ r~hg1o_sa todos _esos símbolos
el huerto la noche y la llama 1 fi
especial. el tngo y el vmo, la mirra y
'
• , a uente como símbolo de D"
.
donde se retratan las facciones del Amado Ad
1 , ios y co~o.espeJO
el sentido utili d
•
· opta os simbolos m1stlcos en
en lazos o nud:dºe apmoroLruLaho y Rhuys?roeck, de la cierva herida y estrechada
'
• noc e tlene partic 1 · ºfi d
d~ las pruebas interiores por los que pasó. El s~1:~:;~n~e ~: o pues es signo
diversos aspectos que van desde el significado de amo
D" llamtlresenta
pecado, la purificación, hasta el incendio de amor C r : ws, e ego del
del Cantar. describe los ojos y los labios del Am d. onc a, como la esposa
ur!:¡~1:~:::~;~:s~uoeceesnmtráe los poetads rel~gi~~os de México, Concha
.
s connota as de la pri
• d
.
Vemte, y su poesía constitu e una
mera mita del siglo
sentimiento poético religiosfmexica!:~as más depuradas expresiones del

16

ardiendo en todas sus etapas.
Este símbolo se usa para designar la etapa posterior al desposorio
espiritual, y es el místico Ruysbroeck quien tempranamente en el siglo XVI
lo menciona en sus obras. El símbolo se encuentra en el poema "La oración
en Tercetos" de Concha, sólo que con una variación. Concha dice a Jesús:
"El ciego centro de mi vida toca, / y éntrate al corazón como la llama, / que
en flaco leño con fiereza emboca" (p. 132). Los elementos están allí, la llama
y el madero, pero no representan un estado místico alcanzado, sino una
aspiración tan sólo. Para explicarla Concha se ha valido de los símbolos de
la llama y del madero, pero éstos se han quedado solo en la categoría de

17
16

San Juan de la Cruz, Obra. Poética. (Barcelona: Montaner YSimon, 1942). P· 235

Hatzfeld, p. 11.

177
176

H umanitas-12

�1A PROSA DE BORGES
Jost ROBERTO MENDIRICHAGA
Facultad de Filosoffa y Letras, UANL.

"LA GLORIA ES UNA FORMA DEL OLVIDO"

HONESTAMENTE, haber titulado así este artículo representa un atrevimiento
por lo ambicioso del tema, lo que sólo alcanza una explicación debido a cierto
infantil entusiasmo al poder abordar algo que es muy de mi agrado.
Mayor atrevimiento es, si se considera que no he leído íntegramente toda
la prosa de Borges, la que es sumamente extensa e incluye prólogos, prefacios,
traducciones, ensayos, artículos, anotaciones, guiones de película, relatos y
cuentos.
Una forma de abordar el tema de la prosa de Borges sería apegarse al
orden cronológico de las obras; otra, tomar un ejemplo de cada uno de estos
géneros y someterlo al análisis literario; una más, seguir un orden temático
previamente definido y desarrollarlo esquemáticamente.
He preferido, sin embargo, dar muestras de la prosa de Borges a través de
ciertas citas y referencias, y elaborar una somera crítica que aproxime a la
prosa borgiana.
El presente trabajo consta de cuatro partes fundamentales: un resumen de
lo que Borges ha hecho durante su ya octogenaria existencia; cómo Borges
tiene como punto de referencia el costumbrismo americano; en qué momento
da el salto a la universidad y penetra de lleno en ella; y, por último, qué
elementos constituyen la técnica borgiana.
Para concluir, emitiré una opinión acerca de la prosa de Borges, a partir
de los textos antológicos y sus referencias.
BORGES EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO

No que el conocimiento de la vida del autor nos dé una explicación
exhaustiva y puntual acerca de su obra, pero sí nos ayuda a entender estilo,

�temática y ciertas actitudes del narrador, dentro y fuera de la creación
literaria.
Para esto sería muy recomendable acudir a la obra poética de Borges,
cuando allá por 1923 publicó Fervor de Buenos Aires, y en 1925, Luna de enfrente.
La verdad es que Borges tuvo una infancia poco feliz, debido al
enclaustramiento que su padre le impuso, pues temía que su hijo contrajera
alguna enfermedad contagiosa en la escuela. Era cuestión de la época en ese
estrato social, no tanto de Jorge Borges, abogado, lingüista y autor de una
novela olvidada.
El hecho es que el pequeño Borges se volvió introvertido y sugestionable.
A los seis años de edad escribió un cuento en castellano antiguo titulado "La
visera fatal" y para los i{ueve años, además de los clásicos de la literatura
hispanoamericana, había consumido y digerido a Dickens, Twain, Poe, Wells,
los que más tarde amplió a James, Quincey, Chesterton, Stevenson y Shaw;
literatura inglesa en su mayoría, puesto que su abuelo era un británico
emigrado a la Argentina.
Cursó su bachillei-ato en Ginebra, de 1914 a 1919. Luego pasó a España,
donde se reunió con escritores ultraístas. Sin embargo, su corazón parece
haberse quedado en América, pues a su regreso escribe: "Los años que he
vivido en Europa son ilusorios; yo he estado siempre (y estaré) en Buenos
Aires".
Hacia 1922, junto con su maestro Macedonio Fernández, funda la revista
"Proa", donde bebe las aguas de la filosofia idealista. En ese medio conoce
también a escritores y poetas de la vieja guardia, tales como Güiraldes y
Lugones.
Borges, desde sus primeros años de escritor, se ubica dentro del grnpo de
los "no-comprometidos", del barrio bonaerense de Florida, donde la actitud
no es de crítica social sino puramente literaria y extemporánea, cosa que le
ha valido no pocas críticas y abiertos vituperios.
Pero así es Borges: individualista y único, original y genial, accesible y, a
la vez, pedante y burlón. A los ochenta y tres años de vida --&lt;:on más de
cincuenta de publicar ininterrumpidamente-, Borges es el personaje más
importante de las letras hispanoamericanas. Su palabra, su gesto, es noticia,
así sea ésta en ocasiones paradójica o francamente contradictoria y aberrante.
Es buscado con avidez por los periodistas; y él se deja cortejar, porque es
tremendamente vanidoso, lo que no puede disimular del todo.
¿Quién iba a sospechar que aquel tímido escritor "descubierto" en Francia
hace poco más de una década y de cuyo ejemplar Historia de la eternidad se
vendieran apenas treinta y siete libros en un año, habría de ser con el tiempo
uno de los autores contemporáneos más leídos?

En esa ciudad de la que "es preferible
sufrir su nostalgia en el extran. . "
dsoporta_r su fealdad de cerca, que
. ·
uern , es onde vive Bo
s · en su
el rostro en una inexistente
.
.
diana monotonía. Fiio
:i
m ·rges.
H um1do
d •
cátedra en la Universidad
. , .
UJer. a eJado ya su
.
, pero continua siendo d'
d
.
Nacional y camina por la calle 11 'd
l
irector e la Biblioteca
'
en o por a ceguera
l l ·
del plano terrenal y lo sitúa en lo l
d .
que e a eJa cada vez más
El ha dich
"
egen ano Yen lo mítico.
o que ...la ceguera gradual no es á .
atardecer de verano" En e
d
tr gica. Es como un lento
.
se atar ecer se des a
fi
tanto crece su fama lo que val d .
. v nece su gura corporal, en
'
e ecir, su realidad.
EL COSTIJMBRISMO COMO PRETEXTO

Casi desde el inicio de su carrera literaria
esquema barroco historicis·ta y t d' .
' Borges logra zafarse del
'
ra icional de la
· l •
la que antes de la década del
narrattva atmoamericana
.. .
os cuarenta va a estar re .
'
Gmraldes, Azuela, Guzmán Rivera y G 11
p1 esentada por Quiroga,
'
a egos pero qt e
· d
como Asturias Carpentier Yá
M
'
i a parur e escritores
,
'
nez, arechal y nat . l
tomar un nuevo rumbo.
,
uta mente, Borges, va a
En el caso de Borges, éste contribu e l
.
elevando la literatura a metal
.y a a creación de un "nuevo lenguaje"
europea.
engua_,e y renovando las técnicas de la novel~
Pero lo anterior no imposibilita a B .
americanismo idiomático
01ges para tomar el costumbrismo o el
.
como punto de referenci
PIanteam1ento universal Lo a t .
a o pretexto para su
.
·
n enor puede co ·d
luspanistas, por lo que declara l
~si erarse como desafio a los
"
ª guerra a la dictadura dé ·
que el lenguaje es acción vida· u·
I
aca mICa y afirma
"
'
· , empo presente" .
Tal como ocurre con la ciencia, en la litera .
.
paradójicamente el más imag· u·
l
tma el escntor más realista es
'
ma vo, e más esp l ·
'
mayor desconfianza en la rcali'dad
, .
ecu attvo, el que muestra
empmcayenla
-6
aquél cuya ficción viene a
.
percepc1 n de los sentidos
.
ser como una lupót . d
b .
'
realidad se encargará de
fi
esis e tra ªJº, que luego la
.
con rmar o recha
Es ·
sido Julio Veme Lewis Car1·ol St
zar. cntores de este tipo han
.
'
, evenson Edgar Ali p
Lms Borges" -apunta Jaime Va . .'
an _oe, Kafka y Jorge
Latinoamé1ica. 2
ld1v1eso, en Realidad y ficción de

"Ad·
~1erte, sin embargo, prudentemente contra el Ji
.
pasa_iero. Entre una retórica importada
dialpe gro que confundir el presente con lo
·merme
t
dia, a la que se ha ate1u·d cJesd Y un
ecto casero, aboga por una posición
0
S
.
e entonces" L · H
~damencan:1, 1978, p. 113.
· lllS arss, Los nuestros, Editorial
2 Jaune
. amé nea,.
· Toaqtún Mortiz, México, 1975, p.
15. ValdiVJeso' Realidad Y fica"6nenLauno
1

181

180

�r " s" ya que sus relatos
y
Es decir ubicamos a Borges en un rea ismo a seca ' .
.d d
ensayos e1~ prosa poética son un serio intento por desc1~rar 1~ reah a ,
expresado lo anterior con un sentido de belleza de valor und1vlebrsa ·1·
e
"La·
" mezcla e uco ISffiO qu
Releamos este relato suyo llamado
intrusa '
.
él
tecta
en
la
narrativa
tradicional
y
el
paso
a
una
narrativa
~.rbaln~
qued
Se de
·
"
d · " 1"g 1apo a ntmo e
. m one donde empieza a aparecer el compa nto ' e
t
'
~a !ilo~ga, entre tragos de aguardiente y presto a es~llar en v~olenta :uerella
arr~balera, que por motivos de espacio reproducunos aqu1 sólo f1agmen-

i

tanamente.
"Volvieron a lo que ya se ha diclw. La infam.e soluci6n había fracasad~; los_ do~
habían cedido a la tentaci6n de hacer trampa. Caín anda_ba por aht: 1:~;o .;s
. ~ ent..e los Nilsen era m•a'I) crrande -iquién sabe qué ngores y q~e p gi
canno ,
:1 o·
. ·6n
enos Con
habían compa1tido!- y j&gt;refirieron desah?gar su exasp~,aci con 1 ·dia
un desco1wcido, con los perros, con la Juliana, que habia traído la disco1 .

ª.

El mes de marzo estaba por concluir y el calor no cejaba. U~ domingo (~s
domingos la gente siiele recogerse temf1:~no) E1~rdo, que volv1a del almac ,
vio que Cristián uncía los bueyes. Cnstian le dyo.
-Vení; tenemos qu.e dejar unos cueros en lo de Pardo; ya los cargué;
aproveche11ws la fresca.
El co11urcio de Pardo quedaba, creo, más al Sur; tomaron j&gt;or el Cami~ de las
Tropas; después, por un desvío. El campo iba agrandándose con la noc e.
Orillaron un J1ajonal; Cristián tir6 el cigarro qu,e había encendido y dijo sin

universal, pues nunca la parte se entendió sin el todo. Claro es que el
conocimiento, la educación, tienen que comenzar por la parte: por eso
'universal' nunca se confunde con 'descastado'. A esta universalidad enraizada se dirige vigorosamente la literarura latinoamericana de hoy". 4 Otra
visión más de Reyes, aparte de la Visi6n de Anáhuac. Pudo atisbar el mejor
crítico de habla hispana lo que sucedería con nuestra literatura, lo que se dio
a partir de la nueva escuela encabezada inconscientemente por Borges.
No todos coinciden en esta universalidad de Borges, leyenda a través de lo
concreto. Mario Benedetti, por ejemplo, ha dicho que, sin tratar de restar
méritos a Borges (ya que su dominio del lenguaje y su capacidad de convertir
la literatura en metafisica y viceversa, está fuera de toda discusión), "cada uno
de sus personajes argentinos por lo común es (para decirlo en una de las
lenguas que Borges más estima) tlie wrong man in tlie wrong place, ya que ha
sido pensado con una mirada (y lo que es más decisivo: con una mentalidad)
europea"5•
Quien nos da la clave para entender esta antinomia es Carlos Fuentes. En
La nueva novela hispanoa11UJricana, Fuentes apunta que " ... el lenguaje de los
argentinos es una respuesta a la exigencia de una ciudad que quiere ser
verbalizada para afirmar su ser fantasmal. De allí la necedad de los que acusan
a Borges de sei- 'extranjerizante' o 'europeísta': ¿puede haber algo más
argentino que esa necesidad de llenar verbalmente los vacíos.. .?" Para Carlos
Fuentes, esta prosa borgiana "fría" y "deslumbrante" es la primera que nos
"relaciona" y nos constituye. 6
Vamos a una muestra de esta universalidad en Borges. Se trata de "EL
hacedor", nombre a la vez de otro de sus libros y que representa nada menos
que la simbiosis de tres géneros: poesía, ensayo y cuento.7

apuro:
-A traba ·ar, hermano. Después nos ayudarán l~s ~~ranclws. Hoy la maté. Que
se iude / uí con sus pilchas, ya no hará más pe11uict0s: Se abrazaron,_ llor~ndo.
A¡;ora los !taba, otro ví1uulo: la mujer tristem.ente sacrificada y la obligaci6n de

"Con grave asombro comfJrendi6. En esta noche de sus ojos 11W1tales, a la que
ahora descendía, lo aguardaban también el amor y el riesgo. Ares y Afrodita,
porque ya adivinaba (porque ya lo cercaba) un runwr de gloria y de hexámetros,
un ru11Wr de hombres qu.e defienden un templo que los dioses nos salvarán y de
bajeles negros que buscan por el mar una isla querida, el nmwr de las Odiseas
e Ilíadas que era su destino cantary dejar resonando c6ncavam.ente en la me11Wria
humana. Sabemos estas cosas, j&gt;ero no las que sinti6 al descender a la última
sombra".

olvidarla."
SALTO A LO UNIVERSAL

Ramón Xirau, en su estudio "Crisis de~ realismo"'. c~ta a Alfons~..Rey~~:~
A vuelta de correo, donde el mexicano umversal ~scnb1a en 1932. La u
manera de ser provechosamente nacional consiste en ser generosamente

Ramón Xirau en Crisis del realismo,América Latina en su Literatura, Coordinación de César
Fernández Moreno, Tercera edición, Siglo Veintiuno Editores, México, 1976, p. 203.
5 Mario Benedetti en Temas y problemas, i6id., p.366.
6
Carlos Fuentes, La nueva novela hispanoamericana, Joaquín Mortiz, México, 1969, pp.
25-26.
7 Borges El Hacedor, Emecé Editores, Buenos Aires, 1960, pp. 9-11.
4

3

.
.
é M d ·ct 1974 pp 15-23· o en
Jorge Luis Borges, El irifornie de _Brodie, Alianza-Em~c ' 1~8~ p'P· 189-194.
'
Nueva antología personal, Editonal Bruguera, Barce ona,
'

183
182

�ue a uí hay un retorno a los clásicos. En_ 1975, cuando un
Es
p;egu~ó
qué opinaba de la literatura argenttna actu_al, B?,rges
reportero 1e
á
los unegos La
d·ó· "Hace tiempo que mis contempor neos son
o·
. ..
respon 1 •
h .
1o han sido. La exphcac1ón
erdad
es
que
desde
hace
mucho,
mue
o
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V
. .
1 l t ra el que --en otra e sus
la debemos a su empecinado v1c10 por a ec u '

LA TÉCNICA BORGIANA

tá claro

:ie::~~

simulaciones- p~e:::~
de un relato donde intervienen personajes
Pero veamos e . de de lo universal Se trata de "El puñal", contenido en
de la pampa, e:scp1:sonal arbitraria obra donde el autor seleccionó los que
la Nueva antow15.a
. ,
. 8
a su juicio eran sus meJores escritos.
EL PUÑAL

En un caj6n hay un puií.al.
lo d.
Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Lu~ Melián Lafinur se
w
a mi padre que lo trajo del Uruguay; Evaristo Camego lo tuvo alguna vez en
la mano.
ad ·
hace mucho que
ienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se vierte que
~ubttscaban; la mano se apresura a apr~t~r la empu17:adura que la espera; la
hoja obediente y poderosa juega con precision en la vaina.
Otra cosa quiere el puñal.
lo
Es más que una estructura hecha de metales; los lwmbres lo ~ensaron Y he
formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puna~ que~~
mató a un lwmbre en Tacuaremh6 y los puñales que mataron a Cesar. x:.,uiere
~ l
matar' quwre derramar brusca sangre.
suena el
En un caj6n del escritorio, entre borradores y cartas, t·ntemu·nablemente
.
~ l s""'rillo sue1ío de ticrre, y la mano se anima cuando ~o_nge porque_ e
puna su ~•~
t,·
l ho
d para qmen
metal se anima, el metal que J1resiente en cada con,,acto a mici a
lo crearon los lwmbres.
.
.
b •b ·
A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fe, tan apasible o uwcente so e1 ia,
y los a1íos pasan, inútiles.
.
1·dad la logra Borges al dar al relato un sello de verosimilitud
Esa umversa 1
E ·
C ·ego

¿cómo fue que Borges logró aportar a la literatura europea una técnica
similar al noveau roman francés, pero anterior a éste en tiempo? ¿A qué atribuir
tanta versatilidad, de manera que este escritor argentino represente "el
primer caso de incontestable influencia original, ejercida de manera amplia
y reconocida sobre los países de origen por un modo nuevo de entender la
escritura?"9
La respuesta es breve y sencilla. Lo anterior se debe a su talento, a su
imaginación creadora. Pero este talento y esta imaginación, las ha concretado
Borges en una técnica que subyuga al lector y que al crítico motiva y
entusiasma.
Podríamos hacer un enorme listado de características en la narrativa de
Borges; las hay en abundancia, aunque por razones de espacio debamos elegir
las más representativas. Para nosotros, tres son los elementos básicos que
integran esta técnica: a) Carácter lúdico de la narrativa; b) De la crónica a la
ficción; y c) El arte del escamoteo.
Para analizar estos puntos, nos vamos a apoyar nu.e vamente en relatos de
Borges que concreten y prueben la existencia de tales características.
a) Carácter Lúdico de la Narrativa.- Hasta donde analizamos, hemos descubierto destinos a través de los personajes. No existe lo programado; todo
lleva a la acción. En "La intrusa", "El hacedor" y "El puñal", todo está por
hacerse.
He aquí un nuevo relato, éste titulado "Episodio del enemigo", el que
procede de la ya citada Nueva antologf,a personal. Aquí sucede lo que deleita, lo
inesperado, que marca con un sello especial su relato atemporal. 10

"Aquí 1ws encontra1nos al fin y lo que antes ocurrió no tiene sentido. Mientras yo
hablaba, se había desabrochado el sobretodo. La mano derecha estaba en el bolsillo
del saco. Algo me señalaba y yo sentí que era un revólver.
Me dijo entonces con voz firme:
-Para entrar en su casa, he recurrido a la compasión. Lo tengo ahora a mi
merced y no soy misericordioso.
Ensayé unas palabras. No soy un hombre fite1te y s6lo las palabras podían
salvanne. Atiné a decir:
-En ·oerdad qzte hace twmpo maltraté a un nirio, pe1·0 usted ya no es aquel niño
ni yo aqttel insensato. Además, la verganza no es menos vanidosa y ridícula que

e historicidad, donde alternan el padre de B;rges y b~an~~sa/;~ un
(nombre de otro de sus libros), un hom~re de acuarem y
,
intento suyo por borrar los linderos del tiempo.

9

s

184

"'"personal, Editorial Bruguera, Barcelona, 1980, PP· 73-74.

Borges, N ueva antol05~

10

Antonio Canilido en "Literatura y subdesarrollo", América /Alina en su literatura, ed. cit.,
p. 346.
Borges, ibid., pp. 75-76.

185

�y le dijeron que a1íadiruna cerradura era más facil qu.e forzar veinticuatro, pero
él repetía con astucia maravillosa: Yo quiero exami11.ar el contenido de este castillo.
Entonces le ofrecieron cuantas riquezas podían acumular, en rebaños, en ídolos
cristianos, en plata y oro, pero él no quiso desistir y abri6 la puerta con su mano
derecha (que arderá para siempre) Adentro estaban figurados los árabes en metal
y en madera, sobre sus rápidos camellos y potros, con turbantes que ondeaban
sobre la espalda y alfanjes suspendidos de talabartes y la derecha lanza en la
diestra."

el perdón.
.- - me "'eJ
.
p
ya no SO'\J aquel nmo
,, 7lic6- tengo que matarlo.
- Precisamente orque
. J un acto de ·usticia. Sus argumentos, Borges,
No se trata de una venganza, sino de
Jl mate Usted ya no puede hacer
son meras estragemas de su terror para que no o
.
nada.

té

-Pu.edo ·hacer una cosa -le cantes .
_ ¿Cuál?-me pregunt6.
- DespertaTr/U!.
y así lo hice."

"La septima cámara les jJareció vacía y era tan la1ga que el más hábil de los
arqueros hubiera disparado un flecha desde la puerta sin conseguir clavarla en
el fondo. En la pared final vieron grabada una inscripción terrible. El rey la
examin6 y la comprendió, y decía de esta sue1te: Si alguna mano abre la puerta
de este castillo, los guerreros de carne que se parecen a los guerreros de metal de
la entrada se aduetiarán del reino."

.

s tras orta por la imaginación a lo
En un breve relato, el narrado~ no
P 1 ego en la realidad. "Borges
fi ·ó para deprnos caer u
l
insospechado de a cc1 n,
d l'bro combina felizmente, y en las
-nos dice Luis Harss en su estupen o lit ema Usa la sorpresa, la falsa
.
d el suspenso y e eor
.
l
formas más mespera as,
.
l
de la novela policial; mezc a
.
1
nto sofistico a a manera
·e ,,11
apariencia y e argume
.
da la realidad y el hecho apócmo ·
_ la mofa y la metafísica, la lógtca Y1a argu ' ' '

"Estas cosas acontecieron el mio 89 de la hégi.ra. Antes que tocara a sufin, Tárik
se apoderó de esa fortaleza y derrotó a ese rey y vendió a sus mujeres y a sus hijos
y desoló sus tierras. Así se fueron dilatando los árabes por el reino de Andalucía,
con sus higueras y praderas regadas en las que no se sufre de sed. En cuanto a
los tesoros, es fama que Tárik, hijo de Zaid, los remitió al califa su señor, que los
guardó en una pirámide."

. .
B es arte generalmente de un texto
b) De la Cr6nica a la Ftcct6n.org
d más lo inventa No ha faltado
histórico, toma de allí algunos ele_1~en~o~.\ oqsu:n considere q~e esto va en
quien no lo entienda y ~lame: ip ag10.,
demérito de la creación hterana.

i

e arten de un determinado texto o
La verdad es que los relatos qu Pl.
te enriquecidos conteniendo
. .
.
cuentran amp iamen
,
.
.
referencia lustónca, se en . .
Lo ue Borges hace es recurnr a mno pocos elementos autobiog1áficos.
q 1·ar conieturas y finalmente,
•
·
ntar autores, amp 1
~
'
•
·
'ón del lector
g eniosos expedientes,d mve
1 nto a la unagmac1
.
dejar la mayor parte e _asu
,, del libro Historia universal de la
Para esto, "La Cámara de las estatuas '
- ,r. · 12 es un buen eJ·emplo de ellos.
in1 arnia

,
. d l
,
l . de los andaluces una ciuda en a que
"En los primeros días habia en e rei1w_,_ Lebt;t o Ceuta o Jaén. Había un
. .
ue tenfa por no-,,wre
•,
'
.
residieron sus reyes y 1
rt d dos batientes no era para entrar ni
· Fuerte castillo en esa ciudad, cuya pi~ ª e 1 Cada vez que un rey fallecía
J'
t· · p •a que la tnvieran cerrat a.
aun para sa ir, sino a1
. é
- d' con sus manos una ce?Tadura
.
ltísinw ste ana ia
otro
rey
heredaba
su
t10no.a
'
.
t'
trolas cerraduras una por cada
Y
ha t que Fueron vem icua
'
nueva a la pu.e,ta, s ª
J' _ ,_
l do que no era de la casa real, se
'6 que un lwuwre ma va ,
. .
rey. Entonces acaeci
_ d"
rradura quiso que las veinticuatro
adueñó del poder, y~ lugar de an~ ir ~na~:nido de aquel castillo. El visir y los
anteriores fueran abie1tas par~ :nzrarle cm l escondieron el llavero de hierro
emires le suplicaron que no hiciera ta cosa y e

JI
12

186

Harss,op.~it.,p. 15_3. aldelain'01nia Alianza,Madrid, 1975,pp.114-117.
Borges, Histona umvers
1·
'

e) El arte del Escam,Jteo.- Borges es un perfecto simulador. A veces llega uno
a dudar de sus afirmaciones y opiniones extraliterarias, especialmente en lo
que se refiere a su posición existencial.
José Ortega, crítico contemporáneo, nos ofrece un interesante enfoque
acerca de las ficciones de Borges, en las que el tiempo juega un papel
fundamental en la elaboración que de la realidad lleva a cabo el escritor
argentino.
Distingue Ortega entre: I . - temporalidad de la conciencia; 2.- tiempo
narrativo y 3.- metafisica del tiempo. Sin embargo, su análisis está realizado
en base a "Tlon, Uqbar, Orbis Terturius", lo que nos aleja del propósito de
elegir textos breves.
Más a nuestro alcance para ilustrar estas trasposiciones temporales, es el
relato "Enigma de Edward Fitzgerald", el que nos conduce a los linderos de
lo sobrenatural, en místicas manifestaciones panteístas, donde igualmente no
existe fhtjo, ni causa y efecto, ni consecuencia, ni tiempo. 13

"El caso invita a conjeturas de índole metaflsica. Umar profesó (lo sabemos) la
doctrina platónica y pitag6rica del tránsito del alma por muchos cuerpos; al cabo

13

Oiras inquisiciones, Emecé Editores, Buenos Aires, 1960, pp. 101-105.

187

�de los siglos, la suya acaso reencarnó en Inglaterra para cumplir en un lejano
idioma germánico veteado de latín el destino liurario que en Nishapur
reprimieron las matemáticas. Isaac Luria el León enseñó que el alma de un
muerto puede entrar en una alma de un aesventurada para sostenerla o
instruirla; quir.á el alma de Umar se hospedó, hacia 1857, en la de Fitzgerald.
En las Rubaiyat se lee que la historia universal es un espectáculo que Dios concibe,
representa y cmuempla; esta especulación (cuyo nombre técnico es pante!smo) nos
deja,ia pensar que el inglés pude recrear al persa, porque ambos eran, esencialmente, Dios ocaras momentáneas de Dios. Más verosímil y no menos maravillosa
que estas conj'eturas de tipo sobrenatu,·al es la St1posición de un azar benéfico.
Las nubes configuran, a veces, formas de montañas o leones; análogamente la
tristeza de Edward Fitzgerald y un mantLScrito de papel amarillo y de letras
purpúreas, olvidado en un anaquel de la Bodleina de Oxford, configuraron,
para nuestro bien, el poema.
Toda colaboración es misteriosa. Esta del inglés y del persa lo fue más que
ninguna, porque eran muy distintos los dos y acaso en vida no hubieran trabado
amistad y la muerte y las vicisitudes y el tiempo sirvieron para que uno Sttpiera
del otro y fueran un soÚ&gt; poeta."
A MANERA DE SINTESIS

La prosa de Borges es original, única, generadora de una narrativa con

identidad propia, la que no oculta su respeto por quien parece esperar ya con
cierto gozo la muerte
En latinoamérica, Borges opta por los laberintos metafisicos, la creación
de un nuevo lenguaje (que la generación posterior acabará por hacer cuajar),
las nuevas posibilidades de tiempo y espacio, y la creación de un género propio
situado a medio camino entre el cuento y el ensayo.
Su técnica es personal y consiste fundamentalmente en hacer de la
literatura algo lúdico; en saltar de lo histórico a lo imaginario; y en utilizar el
arte literario de la simulación y el escamoteo, dejando que el lector ate cabos
y saque sus propias conclusiones.
Así, concluimos que la preocupación sicológica, existencial y metafisica de
Jorge Luis Borges da como resultado -muy al margen de sus opiniones y
actitudes- la existencia de una obra que le ha valido la fama (él la llama
"olvido"), aunque la Academia Sueca siga pensando que Borges no merece el
Nóbel.
188

BREVE ANÁLISIS DE LA DISLOCACIÓN DEL TIEMPO EN EL
TEATRO DEJ. B. PRIESTLEY.
Lic.EuSABETH KtuN DE HINOJOSA.

LA TEORÍA QUE NOS OFRECE PRIESTLEY en C
•
y provocativa. A pesar de que el
uatro de sus piezas es interesante
.
"
autor separa la pri
"u
mspector de las otras tres que llama "T: '"•
mera na llegado un
peli~osa", "EltiempoylosConway" "Yoestu::sa"-us sobr~ el tiempo": "Esquina
que mclufrla dentro del mismo
E
quí una vez ' no podemos menos
tiempo que tenemos y lo presentapo. n estas obras, se aleja del concepto del
.
con nuevas facetas
1
h emos. expenmentado en alguna ocasi.6n y ant 1 que a gunos de nosotros
1
confusión o incredulidad.
e as cua es hemos sentido

r/

"EsQUINA PELIGROSA"

Presenta un "corte en el tiem o"· o
...
instante dado, los persona ·es ued ' sea la posibilidad de que en cierto
en el tiempo se da en est1 obp en !escoger entre dos alternativas. El corte
ra, en e momento de int 1 ·
que están escuchando los rso .
.
em mp1rse el drama
rad
señorita Mockridge: ¿cuá~s es::!: en e!
i~. ~n el primer acto dice la
al incidente de la ca iita de m, .
pe~dunos? Sigue el drama hasta llegar
.
-.,
usica una c1garre
d
tragedia, que da a conocer la e 'd d
ra, causa el desarrollo de la
personajes.
v r ª era personalidad de cada uno de los
Al mismo tiempo, se discute la validez d 1
de perjudicial, al dem1mbarse el
d eda verdad, en lo que puede tener
.
mun o e todo
d
exporuendo cosas que hubiera sido
fi .
un grupo e personas,
conocer toda la verdad Stanto d. pre enble no remover. Es mejor no
·
n ice a este respe to· "p·
verdad es tan saludable como resb 1
.
c . ienso que decir la
noventa kilómetros" En el t
a ar mientras doblamos una esquina a
. .
·
ercer acto, Freda dice· "
R be
.
vivido de ilusiones y que eso lo ha a dad
. : ,,··· y o rt dice que ha
"¿Por qué no la dejaste en az ento yu o a viv1r . Luego amargamente·
verdad toda la noche com:un neci:~~s, en lugar de ponerte a clamar por 1~
El mundo en el que habían vivido
el conocimiento de toda la verdad
.

no ex·
;[1retoma
iste, ~a quedado destruído por
el tiempo en el momento en

�.
rito de una mujer como al principio del pr~mer
que se oye un disparo, el ~
énfasis pero con cierto mattz de
acto. Olwen: (en la obscundad, con ~aná" Se r¡pite el diálogo hasta llegar
misterio) "No puede suceder. _No suc~ _er . ro aquí los personajes toman la
de nuevo al incidente de la caJa d~ mus1ca,_pe de la radio: "No hablemos de
alternativa insinuada por la canción que viene
eso".
.
.
, .
retación de algunos psicólogos, puede
La caja de c1garnllos, se~un •~tebrópl_ de la famosa caia de Pandora, que
ás
eva versión stm ica
:1
•
: ::s~=~aso~:;autodos los secretos de cada uno de los personaJeS.
EL TIEMPO y

Los CoNWAY.

.
( d J W Dunne de que"... cada uno
Escrita bajo la infl~cnc1a de laa~:~.::enese~ic¡ corresp~ndientes de tiempo
de nosotros es una sene de observ
"
d decirse que morimos, pues los
"observador" uno pue e
t
y sólo en cuan o
.
,, (El futurorevelado en suenos;
1
b
·g
ientes
son
mmorta
es
...
.
observad ores su s1 u
" .
. b f gmentarios.") Este es el Tiempo
cuando el "observador dos ttene atlS os ra
Serial.
.
.
acto se undo es en donde el personaje
Según dice el mismo Pnestley, el ..6 bg ·o la influencia de la excitación
Kay, tiene ese atisbo del futuro, ~~a ".!;l ~~rc:Jr acto retoma la historia de la
y la canción cantada por su ma •~K con su "observador dos" todavía
.
&lt;. d l ·mero pero la misma ay
.
Joven I ay e pn
,
di
l a diferente de lo que era en el pnmer
despierto y recordando a me as, es a tor d l b . •
. to a Alan al final e a o I a .
acto, de ahí su ll~mam1en
1 ·em es un demonio que lo destroza todo,
Kay tiene la idea de que e ti Po
"d Somos denotados por él.
·1 .
l humanidad nuestras vt as.
,
sueños, t us1ones, a
l '.
es" sólo una especie de sueño' que
Alan le da la respuesta de que e ~~m~~ lo -~~encial es que, en este momento
nos mueve de una escena a otra. icel. ... te un corte transversal de nuestro
.
o nento somos so amen
.
d
o en cualquier m i
'
l l
·t d total de nosotros mismos, e
ser real. Lo que_realmente so•:~~~: :::sg~l~in de esta vida, todos esos se~es,
nuestro enter~ oempo, y cua . g l verdadero tú, el verdadero yo. y quizás
todo nuestro tiempo serán nosot10s ... e . Po que será tan sólo otra clase de
entonces nos despertaremos en otro tiem ,
sueño."
.
K l
ue ha previsto llama a Alan en su
En el tercer acto, al r~ahzar ay o q ue sólo le p;omete y que Kay ha
da ero todavía no tiene la respuesta q
:::bid~ en esa visión que ha tenido del futuro.
Yo F.sTUVE AQUI UNA VEZ.

.

.
rrencia modificada (según teoría de
El tiempo Circular o la rec~ ó
e todos hemos experimentado más
Ouspensky) se presenta en la sensact n qu
190

de una vez, de haber dicho, oído o hecho algo, o de haber estado en algún
sitio. Priestley le trata en esta obra.
Su personaje el Dr. Gortler, crea un ambiente de hostilidad, nerviosismo
y angustia en la posada del Toro Negro, a donde ha ido a probar su teoría
de que"... el tiempo no es único y universal. Es sólo el nombre que damos a
las dimensiones más altas de las cosas. En nuestro estado actual de conciencia,
no podemos experimentar espacialmente estas dimensiones, sino sólo sucesivamente. A eso le llamamos tiempo. Pero hay más de un tiempo.•
Cuando Sam el hostelero dice: "Si pudiera empezar de nuevo ... ", el doctor
le contesta que el tiempo da vueltas haciendo círculos y espirales, que algunos
de nosotros damos vueltas y vueltas con el mismo estilo de vida, sin cambiar,
pero no sucede así con todos. Gortler: "Algunas personas que se desarrollan
progresivamente, agotarán las posibilidades de sus círculos de tiempo, y
finalmente pasarán de ellos a nuevas exigencias. Otros -los criminales, los
locos, los suicidas- viven su vida en círculos cada vez más oscuros de su
tiempo. La fatalidad empieza a acecharlos. Más y más de su vida va ti·anscurriendo a la sombra de la muerte. Poco a poco se hunden ... "
Farrant el joven maestro no acepta esta teoría. El no ha experimentado
esas sensaciones. "Se dice que cuando se produce un agotamiento nervioso,
los dos hemisferios cerebrales no sincronizan. Entonces es cuando se produce
la ilusión de que reconocemos alguna cosa."
El Dr. Gortler trata de convencer a los personajes implicados en el
experimento de recurrencia e interferencia, que lo que va a suceder ya lo
experimentó él en un ciclo pasado de su vida, un recuerdo real de algo ya
vivido. ¿Cómo es posible conocer esos sucesos? Provocando estados mentales,
o recuerdos (ayudado por una droga) "Es preciso cambiar el foco de la
tentación, que hemos habituado a concentrar en el presente. Mi problema
era resbalarme del presente ... como hacemos en sueños ... Y a la vez
mantenerme atento, advirtiéndolo todo."
Se pregunta uno de los personajes desesperado: "Podemos crear nuestras
vidas, foo es cierto?" Contesta el Dr. Gortler: "Después se sabe sí. Sólo el
conocimiento da libertad. Creo que las huellas por las cuales va corriendo
nuestra vida son creadas por los sentimientos, la imagen y la voluntad. Si lo
sabemos, y hacemos un esfuerzo, podemos cambiar nuestras vidas. No
estamos dando vueltas y vueltas en el infierno. Y podemos ayudarnos unos
a los otros."
Cada quien vive el cuento de hadas que se crea. Sigue diciendo el Dr.
Gortler: "No giramos en un círculo. Eso es una ilusión, tal como el girar de
los planetas y estrellas es sus órbitas es una ilusión. Nos movemos a lo largo
de una huella en espiral. El viaje de la cuna al sepulcro es un absoluto el mismo
cada vez. En algunos casos las diferencias son pequefias, y en otros son

191

�importantes. Partimos cada vez del mismo camino, pero a lo largo de él

podemos elegir nuestras aventuras._d

tes por eso a veces se cree ver el
han ocun-i o an ,
Ya algunas cosas nos
.6 Pero se puede llegar a romper
futuro, pero en realidad aquello ya nos oc~:' penetra es una nueva huella
uno de los círculos y saltar a una nueva v1 a.
del tiempo.

Se

"PEDRO DE RIVADENEYRA Y 1A REALIDAD MAQUIAVÉLICA"

HA LUGAOO UN INSPECTOR.

bras sobre el tiempo, éste es aquí un
Aunque no incluida dentro de lasb o El . pector Goole venido de la nada,
·
rtantedelao ra. ms
'
l d
n
elemento o parte impo
. d la obra al verse todos mezc a os e
hace reaccionar a todos los persona)es e
'
el fatal destino de la joven Eva s;uth. "que se porta bien" festeja alegreUna familia aparenteme~te igna cuando suena el timbre de la puerta
mente el compromiso de She~la y = Lle a en el preciso momento en 9ue
y aparece el inspector de policía " e. h!mbre debe atender su negocio y
Sirling aconseja a los jóvene! 9-::uidau:e de los demás.
cuidar de sí y de los suyos, ... ~i
.
d·ce· "Pero recuerden esto. Una
El I~pector ~r el contra~o, ~e~:~ra~~o~es.y millones de Evas Smith y
Eva Smith se ha ido, pero aun q
.d sus esperanzas y temores, su
de Johns Smiths entre nosot~os, con~us v1:;¡e.ido con nuestras vidas. Con
sufrimieto y posibilidad de dichas, t o en_ . J solos Somos miembros de
.
y hacemos No vivimos
·
lo que pensamos, desimos
. d los otros y les digo que pronto
· lección
.
un cuerpo. Somos res po nsables unos e den esta
la aprend erá n
11 rá el día en que si los hombres no apren "
'
ega
tias Buenas noches.
.
.6
con fuego, sangre y angus . .
b·etode una burla, Uamanalamspecc1 n
Para cerciorarse de que han sido o ~ d.
ha suicidado. Pretenden olvidar
al saber que na 1e se
. .
de policía y se a1egran
d
enos Sheila que los recnmma por n 0
el mal que en realidad han cau~ o, :odo de nsar y de actuar. Al fina~izar
querer aceptar su culpa y ca1~:~r~~éfono y corexpresión de pánico rec1~e,n
el tercer acto, suena de pron S . th l aviso de que un inspector de pohc1a
la npoticia de la muerte de Eva mi .6Y e
a a ocurrir ya la han vivido. Por
.
.
garlos La aco n que v
.
va en camino a mterro
. . l ,d entre las otras tres, sobre el nempo.
esto, la obra puede quedar me Ul a

11

BIBLIOGRAFÍA

. ctor Tres piez;as sobre el tiempo: Esquina
Pritstley,j. B. Teatro. Ha llegado un mspe /una ver.. Ed. Losada, Buenos Aires,
peligrosa. El tiempo y los Conway. Yo estuve aqu
1958

NO!L M. V ALIS
Univ. de Georgia

SE CONSIDERA CON RAZÓN que el jesuita Pedro de Rivadeneyra (1527-1611)
es uno de los antimaquiavelistas más vehementes de la Contrarreforma, 1 pero
curiosamente deja escapar este autor toqu~s maquiavélicos en su obra,
'Tratado de la religión y virtudes que debe tener el príncipe cristiano para gobernar y
conservar sus estados, contra lo que Nicolás Maquiavelo y los políticos deste tiempo
enseñan" (1595). Rivadeneyra parece reconocer en algunos lugares de su
n·atado la necesidad de actuar de modo maquiavélico en ciertas situaciones
políticas, aunque no reconoce que estas mismas costumbres políticas que
veremos más tarde son, en esencia, maquiavélicas. Vamos a considerar aquí
a Maquiavélo como un realista en su tratamiento de las realidades políticas y
hacer una distinción entre este realismo maquiavélico y el idealismo religioso
de Rivadeneyra. Cuando digo que el jesuita muestra tendencias
maquiavélicas, no implico hipocresía en la actitud de Rivadeneyra sino que,
más bien, podemos distinguir dos realidades en él - sean reconocidas
conscientemente o no por él -, la exterior (la cristiana) y la interior (la

1

Es el juicio acertado de tales críticos como Gonzalo Femández de la Mora, "Maquiavelo,
visto por los tratadistas políticos españoles de la Contrarreforma," Arbor, 13, Nos. 43-44
(1949), 417-449; Donald W. Bleznick, "Spanish Reaction to Maclúavelli in the Sixteenth
and Seventeenth Centuries," j ournal of the History of Ideas, 19 (1958), 542-550; y José
Maravall, 1A Teoría española &lt;kl eslado en el siglo XVII (Madrid: Instituto de Estudios
Políticos, 1944), Fernándcz de la Mora notó en 1949 que "de modo superficial se ha
estudiado por los extranjeros el antimaquiavelismo español..." (pág. 423). Ha sido Donald
Bleznick, quien ha sugerido la presencia "subterránea" de lo maquiavélico en
antimaquiavelistas tan acérrimos como Rivadeneyra, diciendo: "Were we to disregard the
religious trappings ofthe stale envisioned by Spanish political theorists, we would lay bare
a statc remarkably similar lO t11e unbaptized Machiavellian state" (pag. 548). Sin querer
olvidar la crítica anterior, trato yo de adentrar un poco más en detalle en estos toques
maquiavélicos de Rivadeneyra.

192
llumanitas-13

�maquiavélica).2 El punto de vista cristiano no reconoce la situación concreta
puesto que se hace hincapié en el más allá como propósito final del hombre;
mientras, en contraste, la perspectiva maquiavélica acentúa la problemática
concreta del ahora. El primer sentido del tratado jesuita-el exterior- consta
del punto de vista religioso; el menos obvio reconoce la realidad política tal
como la vio Maquiavelo, y es esta segunda realidad que estudiaremos en Pedro
de Rivadeneyra.
Antes de destacarla, quisiera mostrar algunos paralelos y contrastes en la
actitud de ambos escritores hacia la condición humana que quizá pudiera
aclarar el maquiavelismo diseminado aquí y allá en el jesuita. Aunque Maquiavelo lo ve todo desde un punto de vista secularizado y Rivadeneyra lo
pinta todo en términos religiosos, ambos describen la naturaleza humana
como inclinada naturalmente hacia el mal. Maquiavelo dice francamente que
"...e necessario a chi dispone una republica ed ordina leggi in quella, presupparre tutti gli uomini rei, e che li abbiano sempre a usare3la malignita dello
animo loro qualunque volta ne abbiano libera occasione." Por eso el florentino ve la necesidad de leyes y disciplina para restringir la maldad humana,
pero su perspectiva es básicamente pesimista puesto que no ve la posibidad
de redención. Al contrario, aunque Rivadeneyra declara también que el
hombre peca con facilidad natural y que su naturaleza es frágil y débil, la
existencia de Dios y su gracia hacen posible la salvación del ser humano.
Los dos analizan también de manera análoga la impermanencia del mundo
real. Para Rivadeneyra, el católico ortodoxo, el mundo se describe así:
" ...todas las cosas humanas son como un poco de aire o como un sueño; y que
desaparecen como humo y se deshacen como espuma,4 y se pasan como
sombra, y que no tienen tono, firmeza ni estabilidad." Maquiavelo no ve
tampoco permanencia humana, diciendo: "Ma sendo tutte le cose degli
uomini in moto, e non potendo stare salde, conviene che le salghino o che le
scendino ..." (Discorsi, pág. 109). Claro que Maquiavelo no olvida la ruina de
su querida Florencia; y que Rivadeneyra tiene en cuenta el desastre de la
Armada Invencible,5 pero no sólo la historia contemporánea les persuade de

James Burnham en TM Machiavellians define estaS dos realidades como "formal 1neaning"
y "real meaning". "Real meaning" describe el mundo concreto y "formal meaning" consiste
más bien en la realidad mítica de la religión y la metafísica (Chicago: Henry Regnery Co..

2

3

4

5

1963, p.ig.
11).
Niccofo
Machiavelli,
Oiscorsi sopra la prima deca di Títo l..ivio, en Opere (a cura di Mario
Bonfantini) (Milano/NaPoli: Ricardo Ricciardi Editore, 1954), pág. 100. Todas las citas
tomadas de los Discorsi y del Principe provienen de esta edición.
Pedro de Rivadeneyra, Tratado de la tribulación, vol. 60 (Madrid: BAE, 1952), pág. 374.
De aquí en adelante, todas las citas de este Tratado así como del Tratado de la religión y
virtudes de
provienen
de esta
Tratado
la tribulación
se edición.
escribió para consolar al rey y al país de la pérdida de la Armada-

la ~nestabilidad de la condición humana si
.
qmavelo, la historia antigua de R
no ~mb1én el pasado: para Madel hombre enseñan esta ~erd doma y, para ~1vadeneyra, la historia bíblica
histó .
a eterna As1 que ambo ti!"
neos _p_ara aclarar su posición.
.
s u izan ejemplos
La frag1hdad de la situación humanas d b
humanas
sino también a t
&amp;:
e e e no sólo a la debilidad y maldad
ma iuerza sobrehumana
Il
controlar sin dificultades En el
d
.
que e 10mbre no puede
d .
.
·
caso e Maqmavelo esta fu
l
po er irracional que puede desu· . 1
la
•
. erza es a Fortuna,
Maquiavelo compara a una
. mr os P. nes de cualqmer individuo y que
muJer y también a un río impetuoso:

;,a~~:omiglio quella a _un? di_ questi fiumi rovinosi che, uando
ano, allagano e p1a111, rumano gli alberi e gli edºfi .. q1·
a
questa
parte terreno
I zu, ievano
d
loro dinanzi, ognuno ced/a~:~gi~:ºe~: lquell'altra: ciasc~~10 fugge
parte obstare E bcnché sie1 P , c. or_o sanza poterv1 m akuna
. .
·
10 cos1 1attI non resta
1 .
uo1mm,
quando cono temp·1 qmetI
. . non •vi potessi pero
c 1e h
.
c.
vedimenti
. 111
. mo
, do che cresecendo
no iare· prov· e con ripari e arg·1111•
1·
and rebbano per uno canale
r·
poi, o eg i
licenzioso né si dannos~ (TJ ~ _upnpeto loro non sarebbe né sl
nncz e, pág. 80).

p

. ~ fortuna es una fuerza de la naturaleza a la
dific1lmente y sin la seguridad d od
' ~ual el hombre puede resistir
E
'
e P er ganar siempre
notro 1ugar escribe: " ...la fortuna e donna· ed .
.
tenere sotto, batterla e urtarla" (TJ p . .
. 8 e necessano, volendola
fortuna) e varia variano le rep blº
mu:l~pe, pág, 2). Y "•·· e perché la (la
'
u te1ie e g I stati spesso ···" (Dzscorsi,
·
· pág. 303).
nalmente: '
Y fi
...gli uomini possono secondare la fortuna e n
.
sono tessere gli orditi suoi e
on opporsegh, posabbandonare mai· perché /ºn ro~pergli. Debbono bene non si
quella per vie tra~erse ed . on sa~p1elndo il fine suo, e andando
mcogmte ianno sem
sperando non si abbandonare in
'
pre a sperare e
que travaglio si truovino (Discorsl~~;_ni;;/ortuna ed in qualun. La fortuna es caprichosa y eni má .
.
.
se_ nota que el hombre no ti!ne tI~~~J~más vencida por completo; pero
R1vadeneyra opone al hombre otra fi q
e~esperarse de esta situación.
Providencia, al contrario de la F t uer~ so _reln~mana: la Providencia. La
·
•
or una, m es 1rrac1onal 111·
d
smo e1mstrumento racional de D"
un po er natural
como la Fortuna ni a la Provide11~;¡;ero e~fre~uentemente tan enigmática
Maquiavelo y Rivadeneyra ser' . Y_am as Jue_gan papeles análogos en
"dé n a·cas.
' ia mconecto defimr estas dos 1uerzas
c.
como
i
Ni el jesuita
ni el florentino niega 1ª. ex1s_tenc1a
•
. del libre albedrío del
hombre.
La audacia del homb
re maqmavéhco afirma el libre albedrío

195
194

�humano contra el poder de la Fortuna puesto que para Maquiavelo, el libre
albedrío y la Fortuna dividen en dos mitades el gobierno del universo.
Rivadeneyra no trata de medir el control que la Providencia y el libre albedrlo
tienen, insistiendo en la eficacia del libre albedrío como cualquier católico
ortodoxo haría, ya que todo hombre es responsable de sus acciones.
En dos ocasiones Rivadeneyra habla del concepto pagano de la Fortuna
exactamente como el mismo Maquiavelo, escribiendo que "la meda de la
fortuna es muy voluble y presurosa, y no hay otra manera para tenerla, sino
conocerla y no fiarse della ..." (Tratado de la religi6n... ,pág. 558). Y también:
" ...El varón magnánimo y constante en la dificultad cobra ánimo, y en el
peligro esfuerzo, y en lo que los otros desmayan, muestra él su pecho y valor,
y desta manera da a entender que no puede ser vencido de la fortuna" (T1·atado
de la tribulación, pág. 433). En la segunda cita, Rivadeneyra describe al hombre
de coraje que resiste la fortuna, hombre que se parece mucho al mismo
individuo maquiavélico que posee "virtu." Lo más. interesante es que este
hombre enérgico y valeroso lucha mejor en tiempos de dificultad o, en otros
términos, cuando hay necesidad de actuar así, punto que Maquiavelo igualmente destaca en sus escritos. El papel de la necesidad en ambos escritores lo
investigaremos más tarde.
Vemos que el universo en Rivadeneyra consta de tres fuerzas: la Providencia y el libre albedrío, que son las más básicas e importantes; y la fortuna, que
no parece jugar un papel tan esencial. En Maquiavelo, la Fortuna y el libre
albedrío gobiernan el mundo mientras que la Providencia no se menciona.
En otras palabras, en Rivadeneyra, se acentúan el punto de vista religioso y
el hombre religioso; en Maquiavelo, se destaca el hombre político. Pero lo
que quisiera mostrar en este estudio es el hecho de que los dos autores, aunque
no idénticos en su actitud, atraviesan líneas paralelas: el hombre, inclinándose
hacia el mal, vive en un mundo inestable que decae y degenera en cada
momento -por eso no hay progreso terrestre- donde fuerzas
sobrehumanas compiten con el libre albedrío humano.
Se evidencia también otro aspecto semejante en los dos escritores: cierto
extremismo en su intolerancia del enemigo. Para Rivadeneyra, los herejes
-el enemigo por excelencia de la Iglesia católica- deben ser extirpados del
mundo: "Los herejes deben ser castigados" porque "las herejías son causa de
revoluciones y perdimientos de estados" (Tratado de la religión, pág. 450).
Nótese que Rivadeneyra aconseja este castigo de los herejes porque
amenazan los poderes terrestres, algo que Maquiavelo habría aprobado sin
duda. A veces, el jesuita parece confundir a los herejes con los políticos
maquiavélicos, y entonces, condena igualmente ambas manifestaciones
"diabólicas." Maquiavelo, no fiándose de métodos más benévolos puesto que
no tiene confianza en la naturaleza humana, aconseja la destrucción del
enemigo político cuando la necesidad dicta que un príncipe no puede
sobrevivir con la presencia de una oposición. También, el florentino manifie~196

ta u~a postura negativa al tratar de disuad·
.
políttcas porque tienden a descampo
ir al p~íncipe de permitir facciones
la de Rivadeneyra en contra de v . ner un gob_1e_rno, actitud que paralela a
Claro que el padre R1· d
anas s~ctas rehg1osas en el Estado
d
va eneyra escribe
.
.
y e Fel!pe 11, cuya política internacional ~n ttempos de la Contrarreforma
confundirse con los intereses del Im ri
e ~roteger la fe católica llegó a
apoya con una adhesión completa
o espanol, política que Rivadeneyra
de la tribulación trata de comprend y ~m resquemores ningunos. En su Tratado
un desastre incomprensible puest: ~/::o~es po~ el ?esastre de la Armada,
protegedor de la fe, tenía razón
lq , _gun el Jesmta, el pueblo español
de la religión y virtudes describe a ;:ii en;~1go no. La ~e~icatoria del Tratai
hay duda de la posición política de
d como un prmc1pe cristiano· así no
defiende a la vez los intereses del I va. eneyra. y al defender la fe c;tólica
hech_o, junto con la visión del cosm:~~:o ~spafiol. Acentúo esto porque est~
explica la aparición de usos y conse.
R1~ade~eyra que he descrito antes
- "real meaning" según Burnham Jº:;naqmavé!1cos en el jesuita. La realidad
de los cuales los jesuitas eran u11a
Im~no y la Corte españoles dentro
époc d
.
mam1estac1ón más d l e
~- e a1to espfntu religioso-militar
. e a ontrarreforma,
es_ m1htar partiendo del jefe llamado y en efetto, laJerarquía de los jesuitas
Ri-~~deneyra, j_esuita por excelencia ge:~~ª . ~ara subrayar esta realidad,
m1 itares y bélicas cuando or . , u iza recuentemente imágenes
"escuadrones".ª Dios "capitá: en~;:..rlo, llama a los hijos de la Iglesia
En el estudio de algunos d! estos ~os
.
parecen muchas veces un eco de M
.
y consejos de Rivadeneyra ue
la guerra, 2)la disimulación y 3)v:~mavelo, en particular, 1)la cuestió n\e
espero mostrar que el tratam.
¡1as costumbres de la política práctica
espafiol que da Rivadeneyra e~e~:o e_ la problemática concreta del Imperi~
to -sea parcial o no- de la reali~::J::npl_?s manifest:1rá un reconocimienpor su tratamiento de la guerra Un e , panola de su ttempo. Comencemos
a~te la ~erra es el cuarenta y. tres
re;;~dor de la actitud del jesuita
virtudes, tttulado "Cómo se debe el rínci J ro . e su Tratado de la religión y
lo que indica claramente que R" pd pe esttmar y honrar el arte militar "
M
.
1va eneyra no
.
•
aqmavelo puesto que ambos ven Ja
.
es paci 6ista como tampoco
suficiente. Se ha atacado a Ma uiavel~eces1_da~ de la guerra cuando hay causa
c_ualquier razón pero la verd;d es u:'~JUS~ficar y aconsejar la guerra por
tiempo de necesidad. Por eso el críti~o M ~qu1kavelo s~lo pidió la guerra en
emec e escnbe·
Even in the most evil and notoriou
.
Cl~apter 18, which justifies breach of e; chapter of the Principe,
prmce (and especially a ne
.
ntract, and declares that a
•
w prmce) for ti
mg the State 'is often obl' d ( ' . le purpose of maintain.
'
ige necessztaw) t
·
w1_thout merey, without humanit
. o act "'.1~1out loyalty,
tlus chapter he still emphasizes
and '_V1tl10ut rehg1on' -even in
ata pnnce, when he can, should

pe

R1

~!

:1

;:11t.1:

i'

197

�not leave the path of morality, but only that he should,
in case of
6
necessity... , also know how to tread the path of evil.
Esta observación de Meinecke explica la motivación no sólo de Maquiavelo
sino también de parte de la actitud de Rivadeneyra: es decir, el comportamiento de un príncipe torna alrededor del concepto de la necesidad. En el
campo de la política práctica, aún Rivadeneyra confesará que a veces un rey
tiene que hacer guerra, disimular y hacer otras cosas en contra los herejes,
según el jesuita, es justa y santa. Por eso escribe que "la necesidad es un arma
tan fuerte y poderosa que no se le pueda resistir, y que excusa lo que sin ella
no se podría excusar" (Tratado de la religión, pág. 565); y de esta manera,
Rivadeneyra justifica las acciones frecuentemente no muy cristianas del rey
español.
No sólo justifican Rivadeneyra y Maquiavelo la guerra en momentos
dificiles sino también declaran ambos que el ejército y las armas son la
fundación del Estado: " ... no se puede negar sino que las armas y los buenos
soldados son los tutores, conservadores, defensores y amplificadores de la
república, los nervios de los reinos, y el establecimiento y seguridad de los
7
reyes" (Tratado de la religi6n, pág. 582) • Para Maquiavelo, " ...ol fondamento
di tutti gli stati e la buona milizia, e come dove non e questa non possono
essere ne leggi buone né aleona altra cosa buona ... " (Discorsi, pág. 391). Aquí,
hay una clara admisión de parte de Rivadeneyra, sin referencia a Maquiavelo
se sobreentiende, que la realidad dura no es el reino de Dios en la tierra sino
la existencia de oposiciones tercas y animosidades crueles.
Puesto que los soldados constituyen la protección esencial de una nación,
ambos escritores recomiendan con ahinco que, aún en tiempos de paz, un
ejército sea bien preparado para cualquier ataque inesperado:
...si el príncipe quiere tener buenos y valerosos soldados, debe
procurar que los caballeros y nobles y vasallos de su reino en
tiempo d~ paz se ensayen para la guerra, y tengan ejercicios y
entrenamientos militares, con los cuales huyan la ociosidad y se
hagan más hábiles y dispuestos para los trabajos de la guerra, como
son: esgrimir, tirar, correr, saltar, luchar, nadar, cazar, andar
armado y hacer mal a un caballo y jugar de todas armas (Tratado

de la religi6n, pág. 58-1).
Maquiavelo aconseja también que un príncipe no olvide los ejercicios
militares para sí mismo y para sus soldados: "Debbe pertanto mai levare il

6
7

Fricdrich Meinecke, Machiavellism, ~g. 40, citado p&lt;?T Donald Bleznick, ~g. 550. ·
En o tro lugar, al decir que la conservacio n del Estado depende de la voluntad de Dios (p~g.
521), no trata Rivadencyra de conciliar esta opinión religiosa con la otra de índole más

pensiero
da q ues to eserc1Z10
. . della
.
eserc1tare che nella guerra· ·1 1
guerra, e nella pace vi si debb
.,
l'altr~ c~n la mente. E qu~~ti :~1:uo fare in dua modi, l'uno con le oe
eserc1tat1 e sua debbe sta .
. opere, oltre al tenere bene ord· P. d'
, . •
1 e sempre m su 1
.
mau e
e 1corpo
a d1sagi···"(IJ p nncipe,
. . pág. 48). e cacee, e mediante quelle a ssue1are
c.
e

'tr~1

orno se ve en la cita anterior M
.
los soldados y como paralelo Ri • daqmavelo desea una vida espartana pa
T
, va eneyra es ·b "
ra
m1 itar pertenece el quitar del e "ército tod
en e: A esta misma disciplina
los soldados, que es el lujo y reg!lo la o ~o q~e puede ablandar y afeminar
las leyes de Dios y de a buena mdicia"
. ~ . s muJerc1llas
(T
do d que traen consigo, contra
I
este ~onseJo, muy concreto, mu real
rata
e la religión, pág. 583). En
en pie de igualdad con la ética. y
• se observa que la cuestión práctica está

r::~nc~r
e"

. En el florentino y el jesuita el
.
ideal para los soldados, y por e~
o _el rey es el ejemplo, el modelo
a un príncipe hábil en la guerra que
a~mavelo y Rivadeneyra favorecen
r~munerar y castigar los que m~recen:un u~n guerrero, y que sabe además
e padre Rivadeneyra, como Maq . lprem1os o_penas. Más generalmente
pagado
mavedo,1 aconse1a
q ue todo el ejército
.
. . . p ara rcCJ·b·ir mejores servicios
.
J
sea•
d1sc1ph~~ militar es tratar bien a los solde mismo: "el primer capítulo de la
de la religión
y tenerlos
pagados ··· " (-r.
d
.
• pág. 583)· T oda esta prepa ados
·6
..
.l ?ata o
garantizar la perservación del Estad rac1 n m1htar en tiempo de paz debe
es necesario hacer gt1erra para asern~;aprelraota vece~1•·dsegún ambos escritores
o·
ranqm I ad:
'
... aunque la paz es el blanco a
que muchas veces no se ;uede ai::: g~bierno debe mirar, pero
buena guerra. La cual es ta
. r m conservar buena paz sin
n necesana para d fi d
y tener paz, como lo es la
d" .
e en er la república
me 1cma am
en fiermo ...Se ve que la uerra
arga para la salud del
supuesta la malicia degl I se puede hacer santamente y que
.
os 1ombres m 1
'
'
necesano en la república ... (T do • uc_i~s veces es un mal
Má
.
rata de la religuín, pág. 579).
._s semejanza al pensamiento de
.
necesidad de la guerra como un
l.
. Maqu1avelo no puede haber· la
es un_concepto maquiavélico que m:r:;ee;;tab~e a ~aus~ de_ la maldad hum~na
El mismo Maquiavelo utiliza taJb. é
p~tlr elJesmta sm admitir la fuente
la necesidad de la guerra como re 1 nd_una imagen medicinal para expresa;
"
me JO contra más guerras:
p~~ché e Roma ni feciono in uesti cas.
.
savu debbano fare· li qua11· n q I
I quello che tutti e principi
.
.
onsoamenteh
d
a 11 I scandoli presentí ma ' r.
•
auno a avere riguardo
.
a 1utun e a quell
..
o bv1are; perché prevedend . d'.
o con ogm mdustria
•
·
OSI
lSCOStO fa "J
• •
nmed1are, ma aspettando ch . .
. c1 mente v1 s1 puo
tempo, perché la malattia e ~-u s1 app~essmo la medicina non e a
vedendo discosto gli inconven:;::u~ -~ncudr~bile ...Pero e Romani
v1 tune wrno sempre, e non li

práctica, un ejemplo más de la ambigüedad del escritor jesuita.

199
198

�lasciorno mai seguire per fuggire una guerra, perché sapevono
che la guerra non si leva ma si differisce a vantaggio di altri..." (/1

Principe, pág. 10)
Puesto que el fin-la paz y supervivencia de la nacion-justifica los medios
-la guerra-, las reglas de la buena conducta ética no se aplican en tiempas
de guerra, como lo dice el mismo Maquiavelo, Rivadeneyra reconoce que un
príncipe puede disimular y engañar al enemigo durante un conflicto. Explica
que "andando entre enemigos, necesario es que vayan armados, y que con
los disimulados usen de alguna disimulación" (Tratado de la religión, pág. 524).
Maquiavelo escribe también que un principe debe saber engañar al enemigo
y que cualquier truco es permisible en la guerra. Impartantes igualmente en
ambos tratadistas son la necesidad de medir bien las fuerzas del enemigo para
juzgar los obstáculos y dificultades de su empresa, y el problema de aliarse
con un lado u otro, situación donde, al presentar varias alternativas, aconsejan
gran prudencia al escoger a un aliado o quedarse neutral.
Se ha mencionado el uso de la disimulación y el engaño durante la guerra,
táctica que llega a ser un problema en tiempa de paz en Rivadeneyra lo mismo
que en Maquiavelo. Se recuerde que los ataques más virulentos contra
Maquiavelo -incluso los de Rivadeneyra- condenan el reconocimiento
franco del florentino de la ventaja y necesidad de disimular y mentir en la
política, pero lo más interesante en Rivadeneyra -y él es un modelo que
ou·os escritores siguen más tarde- es el hecho de que después de haber
condenado al italiano de ser maliciosamente engañador y traidor, aconseje
el mismo jesuita la disimulación delante del enemigo disimulador, lo mismo
que dice Maquiavelo. Una vez más, la necesidad dicta un mal ineludible, hasta
el punto de preguntarnos, ¿es un mal necesario para el más allá o para la
preservación del país? Aunque es obvio que este aviso de Rivadeneyra no tiene
nada que ver con el reino de Dios sino con el ahora del Imperio español, no
obstante es impartante tener en cuenta que el propósito sincero del jesuita
es mostrar las virtudes cristianas que debe tener un prícipe para asegurar el
bienestar del país o para su propia salvación. Habrá que comprender que
Rivadeneyra no hace una distinción entre la moralidad pública y privada del
príncipe sino que supone que un rey actuará de modo igual en ambas
situaciones; pero acá y allá su supasición no vale y tiene que adaptarse a una
diferencia entre las dos moralidades, la cuestión del engaño acentuando esta
distinción.
Rivadeneyra nos advierte que sólo las verdades virtudes y no las fingidas
valen en un príncipe; y el que utiliza las "virtudes" para fines temparales
-como la conservación del Estado- no emplea virtudes verdaderas sino la
astucia. Esto aparece en el capítulo II del Libro II. En el capítulo IV del mismo
libro, el autor se pregunta si hay momentos cuando "se puede tolerar alguna
simulación en el príncipe" (Tmtado de la religi6n, pág. 524), y respande qu.e sí;
200

que
T a veces hay que "liacer 1as cosas con
d .
( ~atado de la religión, pág. 525) Es d ~ru encia para bien de la república"
líC1tos en tiempos difkiles para 1~ pres:~r, ~ e;gaño o la disimulación son
condenado lo mismo en Ma uiavelo
ac1 n el Estado; y sin embar o ha
la adversidad o la neces1·dad~i eqmeren
. porque
escribe tamb'ég
,
mal el florentino
.
i n que
aquí la ambivalencia del jesuita d d
asacc1onescomoelengaño. Vemo
de astucia - y por eso no virtuo:_e actuar para el bien del país es un act;
:)~~os momentos, circunstancias e:unque s_f parece que es permisible en
Riec1d1rse ni por el lado temporal ni
qu~ Rivadeneyra no parece poder
vad~neyra aconseja la disimulaciJ:r/ e:erno. De modo maquiavélico
enemigos" porque es necesario com
n e r~y cuando "andando entr~
y q~e con los disimulados usen' de ; ya se
citado, "que vayan armados
escnbe que no es lícito mentir"
a guna d1S1mulación." Al mismo tiem ,
un~ _palabra de Dios, verdader!°~que la palabra del príncipe debe ser co:O
re/,{1'16n á
' cierta, constante
,,
d 0 •• • P g. 5 25). Disimular no es menti
,
_Y segura... (Tmtado de la
es~1ar al enemigo, o en otras ocasi
r~segun Rivadeneyra, sino más bien
acciones grandfsismo secreto co ones, callar y guardar en sus conse ·os
hacer):··" (!ratado de la 1·eligi6n,
~I gobierno de los estados se
:-~) Jesuita porque para el príncipe ~o~rdarsecr~toses muy importante
i ~res y oportunistas en cada rincón
ay se~undad en su Corte, ha
necesidad o utilidad grande lo pide) d '. y freso, no es mentira (cuando
sentido, aunque crea el que las d.
ectr a gunas palabras verdaderas en u
podrá to
ice que el que las
n
mar en diferente sentido" (Tratado d
o~e~ por ser equívocas, las
:iay u~ frontera sutil entre la mentira el en e ~ relzg,6n, pág. 525). Así que
~plícitamcnte cierto peligro· "P y . gano, poSlura que lleva consigo
d1S1mulación) de llegar, sin que.Dio:ro mtren bien hasta donde ha (la
h~ de tener su recato y artificio se ofenda,_ y los términos y límites que
dis_d?ulos de Cristo, no se ha n' ~ara que, siendo príncipes cristianos
rel1g1ón, pág. 524). Aunque nie= el~1scí~ulos de Maquiavelo" (Tratado de
verdad es que sí los da pero recom/:~~:ta que da _consejos maquiavélicos, la
prudente -astuto en el sen•=d
. p_rudencia y cautela al usarlos Se
- I
.
u o maqmavéhco. d'
. r
espan? a. R1vadeneyra trata de se ara
~s_m ispensable en la Corte
ma~mavélica, diciendo que la suya ~en; su defimc_ió~ de la prudencia, de la
realidad, a veces es dificil distJ·ng .
que ser cnstiana y virtuosa. pero en
,
mrentre una
d
.
'
,
ais
por
eso,
astutay
otra
menos
m
. pru_ enc1a provechosa para el
P
en el bien de la república. Ambos escrito aqmavéhca que piensa igualmente
c~~o u~o que sabe escoger ministros le:res definen_ a un príncipe prudente
d~s~ngu1rentre un amigo falso un rea es y embajadores discretos, puede
vigilar las personas de su gobic~no
1, ;be rechazar a los aduladores sabe
un solo jefe del país y del ejército y n~ no iars; de muchas de ellas, insi;te en
aprovecharse de las circunstancias :e~~:~ agmentación del poder, puede
y
po y actuar con firmeza, puede

!1~

~ág~;2;;

~e~

1:

J

-r

201

�animar a los buenos mercaderes y agricultores con premios, puede ser liberal
sin ser excesivo ni opresivo con impuestos, etc. Todos estos consejos
de la
8
política práctica que da Rivadeneyra los da también Maquiavelo.
En ambos escritores, se presume primero la prudencia del príncipe para
escoger ministros y embajadores prudentes que no piensan en sus propios
intereses y que son leales al príncipe. El problema de escoger amigos verdaderos es tan dificil como el de reconocer y rechazar a los aduladores, o los
falsos amigos, como vemos en los útulos mismos de los capítulos respectivos:
"Quomodo adulatores sint fugiendi" (Maquiavelo) y "Cómo se debe guardar
el principe de los lisonjeros," (Rivadeneyra), porque los lisonjeros esconden
la verdad y alaban el amor propio del príncipe hasta el punto de perder de
vista el bien p(1blico.
Es comprensible el precepto de velar constantemente a los seguidores de
la Corte ya que vemos la dificultad de saber distinguir entre los amigos y los
enemigos domésticos. Y, en términos históricos, los faccionarios de las
ciudades-estados italianas y de la Corte de Felipe II explican en gran parte la
actitud parecida en Maquiavelo y Rivadeneyra respecto a las intrigas e
incertidumbres de la política práctica de su tiempo. También aclara el 9optar
por un jefe y no una fragmentación del poder para preservar el Estado. Para
ambos tratadistas, un príncipe prudente es el que puede adaptarse a las
circunstancias cambiantes y actuar con fuerza decisiva en momentos de crisis:
"No es menos regla de prudencia mirar mucho la circunstancia del tiempo,
sin la cual se hace muy dificil y aún imposible lo que con ella es fácil y llano"
(Tratado de la religión, pág. 563). Y también: "Antes de comenzar, consúltalo
bien; después de haberlo consultado, ejecútalo con presteza" (Tratado de la
religión, pág. 563). Maquiavelo lo expresa así: " ...sono felici mentre concordano insieme, e come discordano infelici. Io iudico bene questo, che sia meglio
essere impetuoso che respettivo... (/l Príncipe, pág. 82). Añadamos que
Rivadeneyra favorece al príncipe que puede actuar firmemente en tiempos
. de adversidad, o sea, admira a un hombre de voluntad: "No me parece que
hay hombre más desdichado que el que nunca tuvo alguna adversidad ... (para)
1
hacer prueba de sí..." (Trntado de la tribulación pág. 403) Maquiavelo piensa
lo mismo porque cree que la adversidad forma muchas veces un hombre que

F_inalmente, Maquiavelo Rivade
casugo~ no sólo en el ejércii sino tan~~~ª ven la_ nec~s~dad de premios y
aconsejan que un príncipe estimule los e;fi n en la/ida civil, y por eso ambos
tores. También, aconseja cautela en el asu u;r~o\ e _los mercaderes y agriculcreen que es imprudente en un r' . n ? e os impuestos porque ambos
pueblo o quitar la hacienda de lof/n~1pde imponer cargos excesivos en el
pr?vocar un amor del pueblo haci~uet
Todos_esto~ recursos deben
qmavelo está satisfecho de no ins irar el pr~nc1pe'. segun Rivadeneyra; Mapueblo, pero ninguno de los dos dp
. od10 haC1a el príncipe por parte del
d l
l
esesttma la im
·
po~tancia de los ciudadanos
Y e pape del príncipe en mantener el
Todos estos toques maquiavélicos co?tentam1ento del pueblo.
hecho ?e ~ue el jesuita condene deen Rivadeneyra no deben esconder el
s~bordmac16n de la religión al Estad modo vel~emente en Maquiavelo la
~empo Rivadeneyra tiene que rec:Jo~~ a~orahdad ~olítica, pero al mismo
ttempo; y es por eso que aparecen estos
c1~rtas realidades políticas de su
de _un tratado antimaquiavelista Ri d nseJOS y usos maquiavélicos dentro
actttud ambivalente de varios aut~re va e~eyra es un buen ejemplo de la
no pueden admitir el realismo
.s es~anoles de la Contraneforma JI q
la complejidad de su propia ép:::mavéhco pero que tampoco pueden neg~;

ª~º~-

c:

BIBLIOGRAFÍA

James Willis Robb Los Puntos sobre l
Transparente del Aire de Alfonso Re as í~s: e~1 busca de La Región más
. con u~a Comedia de EquivocacioJ:ss) (Histona y reexamen del epígrafe,
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.
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Jorge Green Huie Inclán G
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y uzmán: Menosprecio del Gobierno, Alabanza
Lmo García Jr· Y Jorge Green Huie· La
Balbuena, Precursor de Adan Smilh. .

erandeza Mexicana:

Bernardo de

º.

los tiempos de ociosidad.
8

9

10

202

El consejo y consejeros del Príncipe, que es el libro primero del quinto tratado de la
Institución del Príncipe (1559), de Fadrique Furió Cerio!, antecede en España
cronológicamente los consejos prácticos de Rivadeneyra, véase el vol. 36 de BAE.
Rivadeneyra defiende 1amo1én el principio del jefe (mico en términos religiosos diciendo
que hay sólo un Dios que gobierna el universo y as!, análogamente, hay sólo un rey en el
pa!s (Tratado de la religió_n y virtudes, pág.566).
Aparece aqu! una noia de senequismo, característico de Rivadeneyra.

11

Dald Bleznick, págs. 542-550.

203

�IDEOLOGÍA Y REALIDAD EN
LA REGIÓN MÁS TRANSPARENTE DELA/RE
DE CARLOS FUENTES.
LINO GARciA, JR.
University ofTcxas-Pan American
Edinburg, Texas

EMPIEZA LA NOVELA CON LA APARIENCIA DE GLADYS GARCÍA, una cabaretera
que trabaja de noche. Fuentes pinta esta vida solitaria de estas mujeres y usa
a Gladys como medio para retratar esta clase social. Asi que se pasan páginas,
el lector va conociendo ese mundo interno de cabaretes y cantinas que es
parte de la gran Ciudad de México. Después aparece ante nuestros ojos una
escena en la cual se ven los del "set" internacional. Sus diálogos están
mezclados con frases afrancesadas. Se infiere que todos van a una fiesta en
casa de una de ellos. Poco a poco se presentan los personajes de esta novela.
Aparecen Bobo, Charlotte García, Manuel Zamacona, Federico Robles, su
esposa Norma, Rodrigo, Hortensia Chacón, e Ixca Cienfuegos. Todos ellos
resaltarán constantemente de las páginas para actuar y revelar sus condiciones, sus filosofias y sus fracasos.
Carlos Fuentes usa una técnica de retroceso para ampliar su estilo y de este
modo se ven las vidas pasadas de ciertos personajes. Todos tienen su historia
amarga; y todos han sido víctimas de la vida mexicana desde la Revolución.
Federico Robles se presenta como un latifundista que pertenece a la aristocracia. Conoció a Norma en una fiesta y se casaron inmediatamente. Todo
resultó vacío de amor, y esta pareja pronto se ocupó en asistir a toda clase de
fiesta. Norma, entonces, se convirtió en una dama social.
Ixca Cienfuegos se presenta como una misteriosa figura que pugna por un
México más indígena. Al pasar él ante los ojos del lector, pasa también todo
diverso tipo social que se encuentra en México. Sirve él como centro
magnético para atraer a los personajes hacia él. Entre todo esto, Fuentes da
también algunas escenas de la Revolución. Esto ocurre solamente en la
memoria de algunos personajes. Es Ixca Cienfuegos quien logra penetrar el
alma de Norma y los dos salen para Acapuko. Fuentes presenta aquí esa vida
vacía de muchas mujeres de la aristocracia. Mientras Norma e Ixca tienen su

�encuentro en la playa, Federico está para perder su fortuna. Cuendo esto
sucede, entonces Norma también lo rechaza y se va Federico a buscar a
Hortencia con quien había vivido y quien ha tenido un hijo de él.
La novela es una especie de escenas llenos de personajes que actúan frente
al lector, dicen lo que tienen que decir, y después desaparecen para volver a
aparecer en la mitad o al fin de la obra. Las vidas de muchos de estos
personajes como Norma, Ixca, Rodrigo, Federico, Manuel Zamacona, y
Hortencia están entretejidas, aunque el tema central está colocado alrededor
de Ixca, Normc!., y Federico.
Esta novela innovadora de Carlos Fuentes trata de las diversas clases
sociales de la Ciudad de México. Ixca Cienfuegos es uno de los personajes
centrales de la obra, pero es la ciudad el verdadero protagonista. Es alrededor
de Ixca donde los demás personajes se rodean para hilar y revelar sus historias
personales, los que son, a la vez, un reflejo de la historia de México. Surgen,
entonces, tipos de todas clases. Federico Robles es el latifundista que fue
revolucionario. Había sido idealista al estallarse la Revolución, pero con los
años se hizo un hombre de bienes. El representa cierta clase social en el
México moderno.
Norma, la espesa de Federico, aprendió muy pronto en la vida a sobrevivir.
Relata toda su vida amarga y llena de fracasos. Al casarse con Federico se hizo
una dama de la aristocracia. Sus amigas y ella representan otra clase social
en el México de hoy. Fuentes también injerta diferentes episodios de
retroceso que retratan a los mexicanos durante la Revolución. Aparece
también el pceta Manuel Zamacona, quien pugna por un futuro mejor en
México. Fuentes empieza a pintar una serie de retratos amargos de la vida
baja en México, donde los escritores, los artistas y los colaboradores se juntan
con los nuevos ricos y con la pseudoaristocracia. Pero es Ixca Cienfuegos
quien sirve de unificador y que escucha a cada personaje narrar su historia y
hacer su protesta. Escucha a estos personajes que, en realidad, son la
encarnación de la historia de México y que constituyen un destino moral,
psicológico y social del país. Es Cienfuegos también quien, al fin de la novela,
se queda a dar una indicación final de lo que México significa para los
mexicanos.
Carlos Fuentes publicó /:.a Región Más Transparent,e en 1958. Es su primera
novela y la que abrió paso a los nuevos escritores mexicanos. Fuentes explica
de qué semilla brota esta obra:

206

Parte de una observación elemental d l .
necesidad de ser testigo de l
e a ciudad de México y de una
•
.
o que pasa en ell Q ·
tesa.momo de su vida' redescubº1e1.ta por l a imagmación.1
.
. a. mse ofrecer un
En esta novela la ciudad de Mé .·
personajes no son más que puntos eXIco es el verdadero protagonist1. Los
n que este protago ·
h
..
se enfrenta al lector 2 Ca1·I F
msta se ace v1S1ble y
•
·
os uentes se val d é ·
mexicanos, y que ya habían "dO
d
e e t C111cas en las letras
·¡·
si usa as por autore
·
utI iza para expresar la verdade
"d d
. s extranJeros. Fuentes las
ra v1 a e México Esta té .
que emplea Fuentes se las atribuye w·Ir
.
s cmcas novedoras
a D.H. Lawrence. El autor mis
a I tam Faulkner, a John Dos Passos y
mo reconoce su deuda a los extranjeros· '
Fundamentalmente son las de Fa lk
.
menos grado Huxley las c t u ner, Dos Passos, Lawrencw y en
•
'
•
ua ro grande · fI
·
'
SClentemente en la creación d
s i!ln uenc1as que admití cone esta novela.
Fue Dos Passos, el autor norteamericano
. .
Fuentes. El mexicano lo llamó su "bºblº 1· ' ~me,:1 mfluyó más en Canos
,r.
.
• ta 1terana " La l
d
ery la tnlogía U.S.A de Do p
. ·
ectura e Manhauan
TransJ
- p
.
s assos 1e apas10naron F
anos. ero no se puede prescindir de w·Ir
a uentes a los quince
refiriéndose a la educación literaria d 1 iam Faulkner con su técnica }' estilo
Transparent,e los personajes van desarro~áC~rlos Fuentes. En lA Región Más
encontrando su misma identidad 1 . dn ose a través de la obra. Ellos van
también va tomando su propio esJI iac1en o su progreso espiritual. La novela
a través de la novela misma T do y se encuentra una búsqueda de la novela
Faulkner.s D.H. Lawrence y . téo º. esto atribuye Carlos Fuentes a William
su cmca se ve pres t
1
macona, quien simboliza el futt d
.
en e en e personaje Manuel
Za
"Lawrence es el novelista de l tro e México . Fue nt es lo confiesa diciendo:
0 que puede ser d
· ·
s~creta y misteriosa.',ó En Doss Passos "
"e7 una mmmencia futura,
s1endo";s en Lawrence se encuentra "I todo fue ; en ;aulkner "todo está
grandes maestros y los tres as ectos od~r-puede ser.". Son estos, pues, los
Fuentes en esta novela.
p
aempo que mfluyeron a Carlos

1

Emmanuel
Carballo, "Conversaaón
. con Carlos Fuentes " 5;-1,,, XIV
pá
6·
sl·
, -...r.e, &lt;maro, 1962),

vador Reyes Nevares "Notas Sobr La
.
(octubre, 1958), ~g. 166.
e RtgiónMds TranspartmtdtlAirt,EalacÍ01lts" 111
s E~manual Carbállo
cü pá 6
' '
4
/bid.
• r· ·• g. .
5 /bid.
6 /bid.
7 /bid.
s /bid.
9 /bid.
2

º"

207

�Encontró Fuentes gran inspiración en los textos de Octavio Paz, escritor
mexicano y descubridor de tonos del idioma español en México. Hay gran
estilo y estructura en esta novela. Carlos Fuentes cambia el estilo de su obra
al pasar de personaje a personaje, adaptando su manera de escribir a los varios
1
tipos. En fin, como dice Fuentes: "Todos estos personajes dictan su estilo." º
El diálogo para Carlos Fuentes no es importante. Según él, no es lo que
sostiene una novela. El lenguaje de los personajes reside en lo que piensan y
sienten:" en lo que son." Asi es que Fuentes escribió esta novela con personajes
que hablan siempre el mismo idioma-los adolescentes, los adultos, los
pobres, la clase media y la oligarquía todos conversan al mismo nivel del
habla. 11 Sin embargo, el estilo cambia, según la procedencia social o la
ocupación de cada grupo. Cada gn1po representado en esta obra y su existencia a través de la novela se descubre a si mismo en su propio estilo.
Con esta novela Carlos Fuentes entierra la novela nacionalista y le da el
golpe de remate al folklore. Procede Fuentes con un cuadro de la vida
mexicana en el cual retrata una variedad de tipos y clases sociales del México
postrevolucionario. Se ven aqui tipos de los más bajos de la sociedad hasta los
más refinados. Fuentes presenta un reflejo vivo, agudo y penetrante de lo que
observó en su país natal. Propone dos caminos para la salvación de México y
para la tranquilidad del mexicano. El uno es exaltar y encontrar de nuevo lo
pasado en la vida indígena. Esto lo simboliza Ixca Cienfuegos, uno de los
personajes de esta obra. Es Ixca quien pugna por el renacimiento de los ídolos
pre-hispánicos. Fuentes, al proponer esta solución, busca la completa
asimilación del mexicano con todo su pasado para así poder enfrentarse con
un futuro mejor. Ixca Cienfuegos encarna esta filosofia y su nombre refleja
la dualidad racial en México. Esto se contrapone con lo que expone el poeta
Manuel Zamacona quien arroja el peso muerto de las civilizaciones prehispánicas. Zamacona prefiere no ver lo que ya ha pasado. Su visión se dirige
hacia el futuro y tiene el deseo de incorporar a México con el vasto movimien12

to mundial.
Asl como Ixca es la personificación de las tradiciones pre-hispánicas y
Zamacona proyecta su visión hacia el futuro, es Federico Robles quien disfruta
del presente. Fuentes usa estos tres personajes simbólicamente. Son tres
tiempos que existen en cada conciencia. Los personajes de Fuentes han sido
extraídos de la realidad mexicana que Fuentes ama y conoce íntimamente.
Federico Robles es la encarnación del revolucionario idealista que "ha triun-

fad o " y para quien su fortuna le ha h
.
A Federico le complace escuchar los d:~o posibl~ adqu!rir una bella esposa.
u~a defensa de su posición. Es Robles el ~~e ~~ertos mtelectuales y ofrece
? re~o de antaño que se ha convertido en n ~ta que ha triunfado; es el
mferi~e los sentimientos de Federic d
el a~tócrata de bienes. Puede
Subimos muy de prisa coro
o e sus propias palabras:
a
edi .
o para pensar que
l
.
Ínas m o siglo trabajabamos bajo las ó d somos os mismos que hace
a iora tanto por hacer. Abrir fuentes de t r. enes de hacendados. Tenemos
Después, en la obra, como si as ira rabaJo. Hacer la grandeza del país. 13
habíamos hecho la Revolución? N p raque le compredieran: "¿Para qué
de nuestros ideales, sino para trab;:ara :nta~nos a contemplar el triunfo
Fuentes no para e
.
:i
, ca a qmen en Jo suyo "ª
l
l
n pmtar ese conjunto d
.
.
as c ases sociales y abre ese rincó f •
e personaJes. Sigue mostrando
el si~nifi~ado del México actual. R:::o ~el s~~onscie?te para encontrar
apariencias e hipocrecfa. Estos
rso al_ set mternacional con todas sus
decorado con frases en francés re pe naJes cuyo lenguaje está siempre
todo _al triunfar la Revolución; y e,:es~ntan los olvi~ados; los que perdieron
los pmta como son: hipócritas e hi
e _menos tuvieron fe en ella. Fuentes
cual no sienten orgullo, sino rene: D:~cos hdasta de su mismo país, para el
-Vamos a ver cuán•o d
·
uno e ellos:
" ura este país sin las
-lis sont bétes. Un país de indios
companías petroleras.
~... ha~e falta otra Junta de No~61!obernado por un indio...
enmigración europea. ...
s. Allf estaba la solución. O en la

!

Como Argentina, ya van ustedes is
F~entes, con un buen conocimi;~to de
.
escritor, baja a ese pensa .
d
su materia y gran maestría d
F d .
miento e esta el
.
e
. e erico, es una creación tí ica de es
ase social. Norma, la esposa de
:,ndígena y tiene orgullo d: haber h:~~:;~ Ella ~e avergüenza de su madre
¿cómo pudo mi padre, rubio es el tipo de su padre. Dice ella:
heredé el tipo de él .. 16 Es N
Y pano), casarse con ella? Gracias D'
·
atasha símbolo
b'
a ,os
que ?unca_ha creído en la Revolución
ta~ ién de la aristocracia falsa
cons~dera_ J~sto y honorable en el MéJ¡ccuyas ideas profanan todo lo que se
sonaJes viv1r y actuar frente al l
o actual. Fuentes hace a estos per
.
ector y no ti
•
contrano, aborrece su modo d
,
ene simpatía para ellos Al
obra.
e pensar y los hace aparecer ridículos en ~sta

13
10
11
12

!bid.
[bid.
Rosario Castellanos, "La Novela Contemporánea y Su Valor t.CSúmonial," Hispa.nía, XLVII

(mayo, 1964), pág. 226.

208

Carlos Fuentes, La Regwn Mds Tran.s

H

1~58, pág. 91.
!bid., pág.

15
16

105
/bid., pág. 116
Tbid.
.

.
paren1t delA1re, México, Fondo de Cul

.
tura Econónuca,

209
Jl\i111an1taic•14

�Pero además de presentar este cuadro tfpico de lo que consiste México,
Fuentes también expresa la agonia del mexicano en su búsqueda des( mismo.
Ya se han citado las dos soluciones que los personajes de Fuentes exponen
para unificar el pals. Fuentes no dice lo que él propone directamente, pero
se le adivina que estaría conforme con la asimilización completa. Esto no es
lo que encuentra Fuentes en México. Hay gran pesimismo en muchos de sus
personajes. Para ellos, la Revolución no ha cumplido. Hay cinismo en las
varias clases sociales, y Fuentes está convencido de que hay desilus_ión con
este movimiento social histórico. Uno de sus personajes pronuncia de esta
manera el sentimiento del autor: ",Pero qué vamos a hacer cuando todo el
poder emanado de la Revolución se ha entregado, voluptuosamente, a las
17
costillas de un cresohedonismo sin paralelo en México?
Hasta los personajes que se colocan en la época de la Revolución ya
engendran ese cinismo. Dice un revolucionario al encontrarse perdido en un
bosque:
,Qué crees que va a salir de todo esto? ,Crees que importa algo que tú y
yo luchemos? ... ,Qué podemos, tú y yo, solos aqu(? ,Qué importa lo que
hagamos o digamos? ,No se resolverá todo por su cuenta? ,No es el nuestro
un sacrificio más en balde? Vámonos, Gervacio, lejos de aqu(, lejos
de la bola.
8
que pase en viento sobre nuestras cabezas. Nada va a cambiar.
Después, más allá en la obra, se ve este pesimismo en el amargo comentario
de otro personaje: "Para eso se había hecho la Revolución. Iban a tener las
mismas oportunidades el obrero y el campesino y el abogado y el banquero.
19
Si, como no. En fin, asf lo creíamos entonces."
Fuentes sobresale en su estilo creador para reafü.ar el ambiente sobre la
revolución. El habla de los revolucionarios es al estilo y retrata con facilidad
el estado de los peones antes de la Revolución. en esta novela se ve pasando
ante los ojos del lector ese cuadro de personajes incultos que cultivaban las
haciendas durante la etapa del porfiriato. Las tiendas de raya, los jefes
políticos, los hacendados, la miseria, y al fin, el movimiento revolucionario-todos marchan a través de las páginas de esta novela.
Fuentes conoce los sentimientos de los obreros mexicanos y los describe
con exactitud. Aquí se muestra la inquietud y la sensibilidad del escritor para
con los braceros. En esta novela de protesta y pesimismo, Fuentes extrae esta
actitud hasta de los braceros que han regresado de los Estados Unidos. Estos,
aunque tienen sus quejas, ven mejor porvenir en trabajar en el norte que en
México. Fuentes usa estos personajes como vehículo para hacer
su protesta,
/

/bid., pág. 63.
1a /bid., pág. 75.
19 /bid., pág. 173.

17

210

utilizando una técnica de retroceso ara narra
.
mujeres que aparecen en esta oh ~
r las vidas de los hombres y
pre~nte, y después el autor redu;:·sJ~~;:: fr~nte al lector_, actúan en el
anahzar las condiciones que los han trafd
l tiempo pretérito como para
esto, Fuentes también hace que la l . º.ª s; estado presente. Pero al hacer
pase ante los ojos del lector Sal d
e México desde la Revolución
novela, dice:
.
va or eyes Nevares, en un análisis de esta

us:na

Ixca Cienfuegos, además de desem con Robles Pola Norma ? penar su parte dentro de la fábula,J·unto
•
•
, LAmacona etc es u
·
fi .
engranajes en que se apoya la diná :
l na pieza_ unc10nal, uno de los
un reactivo, y por merced suya mica e a novela. C1enfuegos actúa como
rodean.20
conocemos el pasado de los hombres que le

ci'

Se le ha preguntado a Carlos Fuente . "lC ál fi
al escribir LA Región Más Transparente?!Asf u ue ~u preocupación esencial
En mi primera novela intenté entre ot respondió el a~t?r:
personal de esa especie de ballena a l d ras bcosas, escnbJT una biografía
México: sus siluetas sus secre•os
ne ~ da dso re una meseta, la ciudad de
•
" , una cm a que am
od'
.
porque en ella se presentan con la
. o y 10 a un tiempo,
esperanzas de todo mi pa1's Int té l mayor brutahdad las miserias y las
.
· en 1acer una sínte · d l
.
conflictos, aspiraciones rencores N b
sis e presente mexicano:
c.
•
•
o o stante en Mé · l
d
.
,antasmas; un pasado trág1·co se cuela a través de ,todas I x1co
h . 1ay
d emas1ados
Yese pasado interrumpe a cada insta te
.
_as ~Jas elcalendario,
c I
n en m1 temática 2
ar os Fuentes ha realizado su r .
·1
.
Más Transparente historia del
~ opio esti o a través de la novela. LA Región
Revolución, ha c~locado a est;urg1~mento de 1~ burguesía mexicana desde la
de México.
escntor en el pnmcr lugar entre los novelistas

op cil n~ 16
Claude Couffon, "Ca~los · Fuentes
·• rg. y 5,
La Novela M .
"
eX1cana, Cuadernos Americanos,
XXXXIII (mayo-julio), pág. 67.

20 Salvador Reyes Nevar
21

211

�1A GRANDEZA MEXICANA: BERNARDO DE BALBUENA
PRECURSOS DE ADAN SMITH
LINO GARCIA y JORGE GREEN HUIE
Universidad de Texas Panamericana,

DE MANERA CURIOSA, BERNARDO DE BALBUENA ocupa un lugar prominente
en el primer capítulo de la historia de la literatura mexicana y también el
lugar correspondiente en la historia literaria puertorriqueña. Sin dejar de ser
español nunca, aquel sacerdote manchego primero como capellán de Guadalajara, luego como cura de San Pedro Lagunilla,Jalisco, posteriormente como
abad de Jamaica y, finalmente, como obispo de Puerto Rico llegó a identificarse de tal grado con el mundo entonces nuevo para los europeos que
Marcelino Menéndez y Pelayo lo considera el primer poeta con un espíritu
auténticamente americano_en lenf!a española, llamándolo "el verdadero
patriarca de la poesía americana". como tal era indudablemente de gran
alcance intelectual y quizá, por eso, los lectores y los críticos no han reconocido
el tema de sus teorías socio-económicas que da una unidad filosófica al poema
más conocido de los tres mayores de su pluma, La grandeza mexicana.
Publicada en 1604, La grandeza me:A.-icana representa una epístola larga en
verso, formalmente dedicada a la señora doña Isabel de Tobar y Guzmán,
una viuda y amiga de la juventud de Balbuena, quien le había pedido
información sobre Ciudad de México por tener ella el propósito de viajar a
la corte novohispana e ingresar en un convento allí.
La estructura en nueve capítulos de la obra se deriva de una introducción
de una sola estrofa en forma de octava real que describe "la famosa ciudad
de México y sus grandezas": cada verso de la estrofa de introducción se emplea
después del séptimo verso que se divide en dos.

De la famosa México el asiento,
origen y grandeza de edificios,
caballos, calles, trato, cumplimiento,

1

Marcelino Menéndez y Pelayo. Historia de la poesta hispanoamericana. Madrid: Victoriano
Suárez, 1911, I, p.ig. 62.

�letras, virtudes, variedad de oficios,
regalos, ocasiones de contento,
primavera inmortal y sus indicios,
gobierno ilustre, religión y Estado,
2
todo en este discurso está cifrado.
Cada capítulo constituye una serie de 56 a 126 tercetos endecasilábicos de
rima enlazada que se remata, en cada caso, con un cuarteto endecasilábico
con rima cruzada -la tercia rima adaptada del italiano por Garcilaso de la
Vega unos cien años antes.
En general los críticos han considerado J.A, grandeza mexicana una obra de
"gran erudición"5 pero con "las limitaciones de un asunto puramente descriptivo, sin acción alguna" .4 Menéndez y Pelayo comenta muy cortésmente lo
que evidentemente le parecía falta de asunto al referirse a "la generosa
imprevisión indiana, la opulencia aparatosa y despilfarrada 'sin cortedad ni
sombra de escasez"'. Después de citar un terceto de Balbuena sobre el lujo de
México en aquel entonces, el crítico español del posromaticismo continúa:
"El buen gusto encuentra mucho que reparar en esas interminables enumeraciones, y murmura por lo bajo que en poesía la acumulación no es sinónimo
de positiva riqueza." Añade una salvedad: los españoles en general son muy
dados al verbalismo abundante. Además alaba la musicalidad de los versos de
5

Balbuena.
Evidentemente, Balbuena estimaba la poesía por encima de cualquier otro
género literario y consideraba las formas métricas apropiadas para la expresión de muchas ideas que los autores de la edad moderna comunicarían a
través de las formas variadas de la prosa. Acordémonos que los hispanohablantes de la época barroca mostraban una marcada preferencia por el teatro
en verso, sea de tres actos u obra de género chico. El lector que se haya
interesado por el patriarca de las letras mexicanas sabrá además que Balbuena publicó en Madrid en 1608 una novela pastoril en verso, Siglo de oro en las
selvas de Erífile, una obra narrativa con la forma métrica del romance tradicional. Que Balbuena tenía un concepto de la poesía algo diferente de las
ideas modernas respecto a este género literario es también muy evidente por
algunos de sus comentarios sobre la poesía que podemos encontrar en su
"Compendio apologético de la poesía", un ensayo sobre la poesía que se

publicó junto al texto de la Grand
.
edición moderna de Porrúa repr:aza me~ana en la edición original y que la
la época expresa la idea de que I uce. ~estro autor en un estilo típico de
expresión de una gran variedad de :e~:sia es la forma apropiada para la
los sabios poetas (de la An . ..
todo linaje de cosas cantar:~edad grec~rromana)
decir que han tratado de tod ' ~o sólo qui~re
también que el que ha de seras as cosas, smo
poeta tiene obligación
perfeto Yconsumado
en todo y tener una uru~ ser glenei:3~ y \onsumado
.
versa noticia ...
En
la
misma
página
ta
b.é
sab.
m i n comenta que
1
ios eran los poetas y que "las r·
para os antiguos los únicos
eran de poesía". Además afirma
im~ras letras que enseñaban a sus hijos
noble ha de acoirer y sustentar los pc:r:enzo del ensayo citado que "la ciudad
pr~echo su~o.'~
e s como una cosa de grande utilidad y

at

on semeJante concepto de las artes oé .
.
maicana contiene al un . p t:Jcas no debiera extrañarnos ue
encontrar en un tratado de socio1o
ideas que el lector moderno esper:fría
sorprende es que las teorías socio-!olí:economía I_&gt;Olítica. Lo que realmente
dan _exactamente con la teoría modern:~/ont~m~as en esta obra concuerteo~as formuladas por Adán Smith
I capitalismo y que anuncian las
naci~s de 1776.
en su obra maestra, La riqueza de las

r:

ÚL grandeza

" La
1 idea
. central de 1as teorías socio econó .

d
go oso mterés" o la "cudicia" (codicia - . 1:11~cas e Balbuena es la del
~oderno llamaría "el afán de lucro") d~l md1v1duo (lo que un economista
grande_za mexicana. Según esta teoría e i~troduce en el primer capítulo de
muchos individuos causa que cad
, el mte~és económico de cada uno de
consonancia con el bien de toda u~o trabaje o actúe de una manera en
co_ntro~a por el precio establecido ::i:ldad. Lad rela_ción entre individuos se
mide".
merca o publico, "el precio que los

1

t

su sordo ruido y tráfago entretiene
el contratar y aquel bullirse todo ,
que nadie un punto de sosiego ti~ne.

2 Bernardo de Balbuena. La gra1Uhw mexicana y compendio apologético de la poesía. México:
s

4

s

214

Pom1a, 1971, ~g. 59.

Julio Torri. Lií, li1eratura es/¡aiiola.
José
Rojas Garcidueñas. IJeniardo

de Balbuena, La vida y la obra. México: Instituto de
Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, 1958, pág. 137.
Mcnéndez y Pelayo. Obra citada, págs. 59-60.

6
7
8

Balbuena La n d
.
Balbuena:
~dio~,.,c~a, pág. 131.
Balbuena, GranTza, pág.e
gra111hw mexicana, p.ig. 127.
0

c3;"

65_

215

�. .
do (ha actuado)
P todas parte la cud1C1a a ro :
or
pracuca
que ya cuanto se trata y se
d
es interés de un modo o de otro mo o.

Quitad a este gigante el senorío
y las leyes que ha impuesto a los mortales;
volveréis su concierto en desvarío.

Este es el sol que al mundo viv~fica;
ºfi 9
q uien lo conserva, n·ge y acrecienta,
lo defiende Yforu ca.
a
lo ampar ,
l · er
. .
eral de Ciudad México en e pnm
El vocabulario de la desc~pc16n_ ge; e muchísimas palabras claves ~.ue
ít lo de La grandeza mexica~ me uyó .
tales como "mercaderes y
cap
u
l
specuva
econ
ouca,
. dican claramente a per
trofas que citamos arnºba, y que
!,n
tes"_ 10 La primera de las tr~s es 1 . dad contiene la palabra
contratan
. ºd d comerCJal de a ClU
'
dº . " ( odi
describe la perpetua acuv1 a
f;
ofrece las palabras "cu ie1a ~ clave "contratar". La se~nda _estro a nl:s frase moderna "afán de luc_ro . La
cia) e "interés" que son smón~ols dee al mundo vivifica" que equivale al
estro fa se refiere al so qu
tercera
· d d'
r
, rinci io que rige toda la so~1e a . tres ue hemos citado el autor exp ic~
p En Íos doce tercetos que siguen l:ssione~ se dedican, cada uno, a su tare~.
cómo los miembros de muchas proÍl tor oficial, tejedor, navegante, escn,.
. tán, artesano• escultor.
labrador, sol dado, mercader, actor,
d pas
canómgo
sacns
.
.
ta
médico
ciego
reza
or,
'
bano, Juns ,
'
entra un terceto de transición y entonces
Inmediatamente después se ene~ nanera de ayudarse uno a otro por e1
más que se refieren a a I •
dos tercetos &lt;,, dº . ,, 0 "el goloso interés".
d
Principio de la cu iCJa
dan
y
obe
ecen,
si unos a otros se ayu
ta trabazón y engarce humano
yloseshombres con su mundo permanecen,
el goloso interés les da la manol, b ,
refuerza el gusto y acrecienta e 11no,
y con el suyo lo hace todo llano.

11

216

Jbidetn.
á 64
Balbuena, Grandeza, P g. 67
Balbuena, Grandtui, pág. ·

Sigue todavía 15otro terceto que habla de "esta oculta fuerza, frente viva/ de
la vida política". El capítulo se cierra con unas referencias más generales a
la grandeza de la ciudad.

Lo equivalente al "goloso interés" de Balbuena que notamos en el tratado
sobre las teorías de economía política de la pluma del célebre economista
británico Adán Smith en el concepto que Smitlt llama "self interest'', que
tambien se introduce al comienzo de La riqueza de las naciones en el segundo
capítulo del primer libro. De manera análoga, el autor anglosajón establece
el "self interest'' como el principio coordinador de todas las relaciones
económicas entre los seres humanos:
But man has almost constant occasion for tite help
ofhis brethren, and it is vain for him to expect
it from tl1eir benevolence only. He will be more
likely to prevail ifhe can interest their self
!ove in his favour, and shew them tliat it is for
tlleir own advantage to do for him what he requires
of them. Whoever offers to anotl1er a bargain of
any kind, propases to do this. Give me tl1at which
I want, and you shall have tlús which you want, is
tlle meaning of every such offer; (... )
It is not from the benevol~nce
of tl1e butcher, the brewer, or tlle
baker, that we expect our dinner, but from
. regard to ti1e1T
. own mterest.
.
14
ti1e1T

.

.
ofrece la opinión de que sm ~s~e
A continuación el autor ~ovoh1si:;tindividuo la sociedad se converuna
1
principi~'v
d0e::;r~;~é:ue~~;:/:r: ea: ~esva1fo".
en caos,

9
JO

Caerse han las colunas principales
sobre que el mundo y su grandeza estriba,
y en confusión serán todos iguales. 12

Aquf las palabras claves son "self-love", "tl1eir own advantage" y "tlleir own
interest'' que corresponden exactamente a la terminología perfectamente
análoga de Balbuena en 1A grandeza T!U!:i.icana que ya hemos comentado: "el
goloso interés", "la cudicia" y "el interés".

12
111

lbukm.
lbukm.

14

Adarn Smith. ed. Edwin Cannan. An bzquiry into t/14 NaJurt and Causes o[ lht Wealth o[
NaJions. New York: tl1e Modern Library, 1937, p:!g. 14.

217

�Es especialmente interesante notar que el economista inglés introduce la
teoría del "selfinterest", que considera el principio gobernante de la economia política, en relación con su teoria auxiliar de la división del trabajo: se
encuentra en un capítulo que se titula "Oftbe Principie which gives Occasion
to the Division of Labour". Hablamos notado que el contexto en que Balbuena discute su principio correspondiente del "goloso interés" resulta ser
esencialmente el mismo: él habla de su aplicación en toda una serie de
profesiones, que incluyen varias de {ndole religiosa. También la división del
trabajo, o especialización profesional, es un tema comentado por Balbuena
en el prólogo en prosa a 1A grandeza mexicana que se titula "Al letor":
... son varios los talentos y profesiones, los
estados, los discursos, las habilidades, las15
· ¡·maciones
·
. de 1os homb res.
me
y apentos
Naturalmente, existen algunas diferencias notables entre las ideas de los
dos autores de tierras y épocas diferentes que hemos comparado arriba.
Quizás la diferencia más grande entre las ideas de Balbuena y Smith es que
aquél expone sus teorias socio-económicas en un contexto teológico: el cura
de San Pedro Lagunilla considera la gran variedad de profesiones un don de
Dios:
a todos da Dios sus dones, a unos de una manera
y a otros de otra. Esa es la belleza del mundo16
y la variedad de los gustos y opiniones de él.
El economista de Inglaterra, por otra parte, escribe dentro del ambiente
esencialmente racionalista de la segunda mitad del siglo XVIII: presenta sus
teorías socio-económicas en un contexto netamente seglar.
Las teorías económicas de Balbuena no se limitan al primer capítulo de 1A
grandeza m,e:A,-icana. También las encontramos, además de las referencias en el
prólogo que ya hemos mencionado, en la pequeña introducción en prosa,
donde notamos todavía dos sinónimos más del concepto moderno de "afán
17
de lucro: "hambre de oro, golosina del interés". En el segundo capítulo alude
espedficamente al "interés la dulce golosina" que a su parecer había sido lo
que atraía a los espafioles a descubrir, explorar, conquistar y colonizar las
tierras nuevas de América:

Balbuena, Granbu, p.ig. 5.
16 Balbuena, Granbw, i&gt;ái- 6.
17 Balbuena, "Compendio en Grandeia, pág. 55.

15

218

los trajo en hombros de cristal y hielo
a ver nuevas estrellas y regiones
a estotro rostro y paredón del suelo. 18
Aquí "hombros de cristal y hielo" re
.
barroca para 'las olas del mar' H I presenta una imagen típicamente
· ue ga notar además
. .
respecto a la actuación histórica de 1
_ '
, que esta opmión
1
senta un sano término medio entr o; espano es en_el Nuevo Mundo repreleyendas negra y blanca.
e as mterpretaciones extremistas de las
. Hacia fines del segundo capítulo u d
.
.
virreinal, el autor alude de nuevo al•"? : ée~nbe la arquitectura de la sede
naciones" y "del trato h
l . i~ er s 'que ahora llama "señor de las
umano e prmcipal postigo".111
Y así ':1elvo a decir y otra vez digo

que el mterés, señor de las naciones
del trato humano el principal postig~. 19

:t

Aquí hay cierto tono enfáti
"
1
vez" expresan un matiz de in~~t::~~e frases vuelvo a decir" y "digo otra
análoga a la construcción de Tro R~ contexto_ aho~a es que, de manera
el móvil socio-económico que ha:• h
y V~necia, el mterés representaba
México en relativamente pocos añ:s. ec to posible la construcción de Ciudad

7ª

En el tercer y el cuarto capítulo de 1A
.
reiteradamente del comercio
.
grandeza 11U/XUana, Balbuena habla
a su intercambio comercial coy oAsp~na que México debía mucha de su riqueza
·
n 13 por el puerto de Ac ul
d
mtercambio mercantil con la
d
. 20
ap co, a emás de su
.
ma re patria El q ·
í
connene varias referencias a "l fa
.
mnto cap tulo también
os mosos mercade "
za de la comida mexicana que B lb
. res y una extensa alaban'
a uena considera d ' d l ·
en parte como resultado desuco
. .
e m o e mternacional
,
merc10 mternacional La
fa
capitulo vuelve a insistir en el rin . .
.
· estro final de este
comentando:
p cipio socio-económico que hemos venido
Ycuanto la cudicia y el deseo
añadir pueda y alcanzar el arte
aquí se hallará, y aquí lo veo,
y aquí como en su esfera tienen parte.21

18
19
20
21

Balbuena, Grawür.a pág 68
Balbuena, Grandeu; pág: 10:
Balbuena, Grawkr.a p.ig ¿&gt;
Balbuena, Grawür.a; pág: 93 _

219

�Ahora, la idea es que el gran lujo y la posible riqueza de la ciudad virreinal
debía su existencia al "goloso interés" del individuo, lo que en esta estrofa se
expresa con las palabras "la cudicia" y "el deseo".
A partir del séptimo capítulo, que contiene varias referencias explicitas al
santo oficio hay muy poco sobre las teorlas socioeconómicas, y generalmente
se evita toda mención explícita del "goloso interés" o la "cudicia" como móvil
o principio que rige el aspecto económico de la sociedad virreinal. lAl autor
le habría parecido que semejante teorla lindara con la herejía? ¿Qué podrla
causarle problemas de {ndole grave con los tribunales de la iglesia? Quizás.
Pero tanto los lectores modernos como los barrocos no parecen haber
reconocido estas tconas socio-económicas que dan una cierta unidad filosófica
a los primeros cinco capítulos de su poema largo en alabanza de la sede
virreinal construida por encima de las cenizas de Tenochtitlan.

Sección Tercera

Edinburgo y Brownsville, Texas
abril de 1989.

HISTORIA

220

•

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas, Sección Letras, 1990, No 23, Enero</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Ahora, la idea es que el gran lujo y la posible riqueza de la ciudad virreinal
debía su existencia al "goloso interés" del individuo, lo que en esta estrofa se
expresa con las palabras "la cudicia" y "el deseo".
A partir del séptimo capítulo, que contiene varias referencias explicitas al
santo oficio hay muy poco sobre las teorlas socioeconómicas, y generalmente
se evita toda mención explícita del "goloso interés" o la "cudicia" como móvil
o principio que rige el aspecto económico de la sociedad virreinal. lAl autor
le habría parecido que semejante teorla lindara con la herejía? ¿Qué podrla
causarle problemas de {ndole grave con los tribunales de la iglesia? Quizás.
Pero tanto los lectores modernos como los barrocos no parecen haber
reconocido estas tconas socio-económicas que dan una cierta unidad filosófica
a los primeros cinco capítulos de su poema largo en alabanza de la sede
virreinal construida por encima de las cenizas de Tenochtitlan.

Sección Tercera

Edinburgo y Brownsville, Texas
abril de 1989.

HISTORIA

220

•

�.

PODER REGIONAL, GOBIERNO CENTRAL Y PERIODISMO LIBERAL
- DE TA REFORMA
EN MEXICO EN LOS ANOS
MARIO CERlJI1

Facultad de Filosofia y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
ESTA COMUNICACION SE APOYA en fuentes revisadas en el marco de una
investigación dedicada a explicar los mecanismos que posibilitaron la formación del capitalismo en Monterrey y una amplia área del norte de México, en
el período I 850-19 JO. Se estudia simultáneamente cómo, a fines del siglo
pasado, se articuló en esa ciudad una burguesía con base regional que desde
entonces ha mantenido una notoria significación económica y social.
Los años aquí tratados fueron, a su vez, parte de un subperíodo durante el
cual se acumularon en Monterrey fortunas enormes: estos capitales se volcarían desde 1890 en un proceso de industrialización cuya arista relevante fue
el sustentarse sobre la metalurgia pesada y la siderurgia, mucho antes de que
algo similar ocurriera en otras zonas de América Latina.
Esta ponencia, pues, es sólo un derivado marginal de la investigación
mencionada, indagación cuyo objetivo rebasa el análisis del tramo histórico
en que Santiago Vidaun-i mantiene su hegemonía en el noreste de México y
de la actuación que le cupo entonces a la prensa liberal.
Empero, la documentación a la que se ha tenido acceso y la sistematización
efectuada permiten ofrecer un panorama aproximado sobre la forma en que
el periodismo que opinaba desde Monterrey (y en otras ciudades fronterizas)
se sumó a la causa liberal.
En tanto el triunfo del liberalismo abrió en México una variada gama de
conductos para el establecimiento del capitalismo, y dado que Monterrey y
su región emergerían como una de las áreas modernizantes fundamentales
de ese proceso, no ha sido dificil detectar vinculaciones entre las propuestas
de escritores locales y los cambios profundos que propiciaba la resoluci6n

Ponencia presentada en el coloquio La prensa en la revolución liberal. España, Portugal

y América Latina, organizado en abril de 1982 en Es pafia por la Universidad Complutense

de Madrid.

�liberal. A la vez, se pudo observar cómo -dentro del proyecto auspiciado por

*adhesión total al Plan de Ayutla1 e integración, en líneas generales a
)a causa y programas liberales.
'

los hombres de la Reforma- las diferentes regiones solían ofrecer posturas
disímiles en ciertos aspectos: el caso del noreste es muy mostrativo en este
sentido. Y el periodismo político de Monterrey, como es de suponer, volcó en
sus análisis toda esta problemátic~.

*manifestación expresa de la a~1tonomía del poder político (y militar)
e statal, a la que procuró ampliar con sus intentos de unificación de
Nuevo León con Coahuila (consumado efectivamente en febrero d
l 856~ _Y con Ta~aulipas (nunca logrado, pese a ocasiones
e
adqumó un dommio relativo).
en que

l. FRONTERA. NORESTE Y NACIÓN, DESPUÉS DE SANTAANNA

1) Los años que transcurrieron desde la guerra con Estados Unidos (184647) hasta la expulsión de los franceses y el fusilamiento de Maximiliano (en
1867), constituyeron para México una coyuntura particularmente crítica: en

ella se jugó en buena medida su unidad y composición definitiva como estado
nacional.
Esta profund.l crisis se desenvolvió centrada, en su aspecto más visible, en
la contienda entre liberales y conservadores, pero simultáneamente estuvo
entrecrnzada por disputas internacionales, por ataque e invasiones desde el
exterior.
En su interior, la sociedad mexicana mostraba dos aristas que es conveniente remarcar: a) escaso desarrollo del capitalismo y, por consiguiente,
insuficiente extensión de aquellos elementos unificadores que solido presentar históricamente este sistema productivo; b) dispersión del poder político
en términos regionales con la correspondiente imposibilidad de que se
configurara un poder central capaz de controlar, con firmeza, los brotes de
autonomía y hasta de segregación que emergían en distintas áreas del país.
A partir de 1855, con la caída de Santa Anna, la revolución liberal ingresó
en una de sus fases decisivas: la guerra civil se tornará inevitable, su devenir
estimulará conflictos de clases y de razas, propiciará enfrentamientos regionales, llevará al embate final contra la iglesia, insinuará invasiones norteamericanas y-finalmente- incluirá la defensa ante la intervención europea.
En el extremo septentrional, el cambio de frontera provocado por la
derrota ante Estados Unidos delimitó de manera distinta el ámbito regional.
Desde 1848 se perfiló un nuevo noreste, compuesto por tres estados de
contornos imprecisos: Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Este noreste, en
bloque (aunque con fuertes disputas íntimas, por momentos) entró decididamente en la lucha que recrudece desde 1855.
Santa Anna se alejó del gobierno en agosto. Tres meses antes, en Nuevo
León, un antiguo y experto funcionario, de extracción terrateniente, se había
declarado en rebeldía y ocupado Monterrey: Santiago Vidaurri. Desde allí,
Vidaurri se convertiría en un político reconocido y en un comandante militar
de notoria influencia en la zona de fronteras: jugaría, así, un papel significativo en el marco de la crisis nacional, entre 1855 y principios de 1864.
2) Como gobernador y jefe principal de gruesos contingentes militares,
Vidaurri delineó una política que se sustentaba en tres aristas vertebrales:

*sostenimiento de esta autonomía echando manos a recursos que formal~e~te c01Tespondían al gobierno federal. El más significativo conflictivo- ~ería el control de las aduanas fronterizas que se habilita~
ron sobre el J ío _Bravo, frente a los territorios que desde 1848 pasaro
a ser norteamericanos. .
n
Su _postura con acentuados rasgos de autm-quía no sólo fructificó ante el
enemigo conse_rvador, sino que se mantuvo frente a los gobiernos federales
rl~e e~d~termmados lapsos lograron articular los propios liberales. El con1cto n amen~l-que s_e desarrollaba en México resultaba -en este contexto afectado por d1s1denc1as entre "la frontera" y "el centro" l
d ..
naron el
, as que con 1c101.te de 1 noreste a la revolución liberal.
V1daurn demostró esa autononúa en reiteradas oportunidades, y en algun~s cas~ s~ lle~aron a plantear enfrentamientos armados con ejércitos del
mismo an º. liberal. Su primer gran choque se dio con el presidente
~en~ral_ r?_nlaoo ?omonfort, como consecuencia de la negativa del ejecutiv~
e a m1tn a umón de Nuevo León con Coahu1·1a En n·e1n
m d
· B ·
·
pos en que era
ta :.n :ta~o d emto Juárez, el gobernador nortefio--disgustado por el secre110 e ta o yde Guerra, Santos Degollado- llegó a retirar sus tro as de
la l~_ch~ ~ue se libra co~tra f~erzas conservadoras. En la última de esta~risis
a p1 mc1p10s 1864,_ Vidaurn fue destituido porjuárez: cercado por e "ército~
que r~spond1an al Jefe del gobierno reformista, huyó hacia Tex~s ara
postenormente adherir al imperiode Maximiliano.
.
p

. ª~º

d:

~:!:~~::~t:~:;:;~~

:n

:~caEpnulco, fue pdrocladmado
marzo de 1854 con clara
·
sus cons1 eran os senalaba que ese
'd
un constante amago para la independencia y 1 libe d I I
.
pres1 ente era
gobierno se ha vendido, sin necesidad, una pa;te de~1:e e_ e ~ ~c•~n, pu~~ que bajo su
hollado las garantías individuales
rntono e e a Republica, y se han
En su articulo primero sededarabaqcuesaeseterespeStan Alaun en los pueblos menos civilizados".
'
n a anta ma que sin emb
¡ 6
en el poder hasta agosto de 1855 En oct b d
•
argo ogr sostenerse
·
u re e este año asumió 1
'd
·
•
generalJuan Alvarez sustituido a su vez e 1 di . b
ª pres1 encia· mtenna
el
,
i
c1em re por otro general: Ignacio Comonfort.
..

224
225
Humanitas-15

�3) Las diferencias entre ambos sectores del liberalismo2 estaban alimentadas por situaciones estructurales. A estas conclusiones llegan los autores que
contribuyeron en México en el siglo XIX (/821-1910). Historia económica y de la
estructura social, coordinada por Ciro Cardoso, México, Nueva Imagen, 1980.
La cita corresponde a la página 61.
Una de ellas era que los estados del extremo norte se veían permanentemente acechados por los núcleos indígenas seminómadas que recorrían una
vasta área comprendida entre México y Estados U nidos. Esta guerra a muerte,
de carácter racial, se intensificó desde el cambio de frontera y Vidaurri surgió
como uno de sus protagonistas principales. Los habitantes fronterizos reclamaban constantemente al gobierno central (ya fuera liberal o conservador)
una ayuda que siempre consideraron insuficiente o inexistente.
Las relaciones con Estados Unidos t1mbién aparecían en este cuadro. Se
temían nuevos intentos de expansión estadounidense, temores que con
frecuencia se acentuaban por las incursiones practicadas por bandas texanas.
Vidaurri afirmaba, ante esto, que su papel (y el de los pueblos de la zona)
incluía la defensa del territorio nacional.
La impotencia de los gobiernos "del centro" para enfrentar ambos problemas era evidente, tanto en términos militares como económicos. Vidaurri
señalaba que una alternativa inevitable era la apropiación directa de recursos
que teóricamente debían ser federales: los ingresos de las aduamas que
prosperaban en la línea del Bravo (y los prést.mos que a los comerciantes
podía solicitarles a cuenta de derechos de import'lción), y la abierta incautación de los impuestos a la circulación y export.ción de metales preciosos,
constituyeron una de las bases sobre las que el gobernador neolonés pudo
integrar poderosos contingentes armados.
La intensificación de la lucha contra los conservadores, y la importancia
decisiva que en oportunidades asumían las tropas norteñas en la guerra
interna, brindaron a Vidaurri más motivos para justificar su accionar. Su
relevancia en el contexto nacional tuvo que ser admitida, pese a' los recelos
que en el seno del liberalismo provocaban sus rasgos autárquicos3.
Guerra civil, lucha contra el indio y protección de la frontera configuraban
un espectro de problemas que -en la visión de buena parte del liberalismo

local- sólo se resolverá con el control directo de cuantiosos medios financieros y materiales y la motivación consiguiente de hombres de la propia región.
Tropas y recursos se apuntaban, no podían depender de un gobierno central
que ni siquiera estaba consolidado. Por el contrario, era menester que
permaneciesen bajo la dirección de aquellos hof!!bres, únicos capaces de
entender y frontar con eficacia este conjunto de situaciones. Vidaurri, así, se
negó sistemáticamente a someter sus tropas a los mandos centralizados de los
ejércitos reformistas.
4) El liberalismo pugnaba, en México, por instaurar definitivamente las
condiciones que facilitaran el desarrollo capitalista, en el marco de modificaciones que se manifiestan en la economía mundial. Como se ha mencionado,
La reforma liberal se planteó en forma conflictiva debido a que fracciones progresistas emergentes de la clase dominante, potencialmente
capaces de organizar alrededor suyo una economía nacional más viable
para responder a las solicitudes crecientes de productos primarios en el
mercado mundial, debieron previamente rompor la resistencia de estructuras, intereses y actitudes heredados de la colonia (...) La reforma
liberal significó, desde el punto de vista económico, un reordenamiento
profundo de las estructuras del país, para adecuarlas a las necesidades
y a la visión del mundo de ciertos sectores dinámicos de las clases
dominantes, en el proceso de montar una producción en gran escala de
ciertos productos de exportación4•
5

Esas_ estructuras que había de modificar no necesariamente tenían que ser
defendidas por todos los componentes de los grupos dominantes mexicanos.
El embate principal de los sectores modernizadores fue contra aquellos
núcleos que impedían el establecimiento de un nuevo orden, donde pudieran

4

5

2

3

226

Los frecuentes problemas y conflictos que se plantearon en el seno del liberalismo, en estos
años críticos, han sido descritos extensamente por Walter V. Scholes en PoUtica 111exica11a
durante el régimen de juárez, 1855-1872, México, Fondo de Cultura &amp;onómica, 1972.
Los ejércitos conservadores nunca pudieron controlar el norte del país. Especialmente en
la franja oriental, las tropas liberales dominaron casi ininterrumpidamente hasta la llegada
de los franceses, en 1864. Esta situación hacía de Vidaurri y sus bienarmados contingentes
un pulmón por el que el liberalismo en su conjunto necesitaba respirar. De allí también
que el gobernador de Nuevo León y Coahuila impusieran abiertamente sus condiciones a
sus correligionarios "del centro".

A estas conclusi?n~ llegan lo~ autores que contribuyeron en México en el siglo XIX
(1821-1910).. Histona econdm,ca y de la estructura social, coordinada por Ciro
Cardoso,MéXJco, Nueva Imagen , 1980. La cita corresponde a la página 61.
Seg(in Francisco Lópéz Cámara, " ... hablar de la sociedad mexicana de 1855 es en muchos
aspectos hablar todavía de la sociedad de los últimos años del período colonial. Las
conmocion~s, la anarquía y los cambios econónúcos operados en el curso de la primera
rrutad del siglo XIX, aparentemente hablan dejado intacta la estructura tradicional de la
sociedad her~dada d~ la colo1úa (...) los a~ontecimientos que siguieron a la indepede ncia
del país no lúaeron smo acusar aún más aertos rasgos permanentes de los grupos sociales
prepon?erantes. El_ clero, los grandes terratenientes y otros propietarios -minas,
comercio- de la úluma etapa colonial no fueron nunca más poderosos y sólidos(...) Con
la independencia, las clases privilegiadas vilúeron a acrecentar su riqueza y su poder social
con las fortunas que pertenecían anteriormente al grupo pe1únsular y que ahora había
caído en sus manos". Véase López Cámara, La estructura econdmica y social de Mb,:ico en la
época de la Reforma, México, Siglo XXI, 1973, pp. 191.

227

�funcionar los principios de la libre circulación de la riqueza, de la producción
y de la fuerza de trabajo, orden que debía involucrar relaciones internacionales fluidas en el mercado internacional.
Dadas las condiciones estructurales del México de mediados de siglo, la
iglesia resultaba uno de los impedimentos centrales para el nuevo proyecto
de desarrollo que sostenían los liberales. Sus bienes rafees y dinerarios debian
desamortizarse: proceso que se estimuló con la Ley Lerdo, de 1856.6
En este contexto, la transferencia de los bienes de la iglesia, a los que
siguieron los de las comunidades indígenas y los municipales, resultó uno de
los grandes hechos de la época.7
Vidaurri y sus voceros defendieron esta política y la llevaron a la práctica
en Nuevo León con su habitual autonomía en cuanto a los beneficios inmediatos.8
Junto con ello, Vidaurri sustentó con claridad otros principios liberales.
Uno de ellos se verificó en materia comercial. No sólo propugnaba sin cesar
la supresión de alcabalas, de estancos y otras trabas análogas que interferían
la circulación interior, sino que -basándose en proposiciones del Plan de

9

Ayutla - instauró un arancel para el tráfico internacional que rebajaba
drásticamente los derechos de importación.
Consecuencia de esto, Monterrey se convirtió en un centro ascendente de
intercambios regionales, y una burguesía embrionaria (a la que acudía
constantemente el gobernador en demanda de recursos dinerarios) comenzó
a ver multiplicada su fortuna. Preludio al significativo desarrollo industrial
que la ciudad acogería desde 1890. 1º
5) Entrecruzado por los grandes problemas de la época, el vidaurrismo
transitó desde una perspectiva regional situaciones como las fluctuantes
relaciones con Estados Unidos y el establecimiento de una nueva frontera
t~rri~orial; el combate final frente a la iglesia y a su acérrimo defensor, el
eJérc1to conservador; la consecuente puesta en circulación de los bienes del
clero; el inicio de la etapa final de la ya secular guerra contra el indio; el debate
entre librecambistas y proteccionistas; la invasión europea y la instauración
de la dominación imperial francesa. Por si fuera poco, fue actor saliente de
las más ásperas disensiones en el seno del propio liberalismo.
Esta etapa crucial de la historia mexicana, y del noreste en particular,
quedó asentada en la prensa regiomontana.
II.

6

Al sancionarse en 1856 la Ley Lerdo, durante el gobierno de Commonfort, el optimismo
se reflejó en la prensa mexicana: " ...moviliz.1nclo la propiedad raíz, pondrá en circulación
grandes cantidades de numerario que se ha enmohecido en la inamovilidad; aumentará el
número de propietarios; desarrollará directamente la agricultura, que está tan abandonada
hoy(...) hará fructificar mil ramos industriales que actualmente se encuentran en completa
parálisis; pennitirá que el gobierno se dedique eficazmente a introducir mejoras materiales,
entre ellas la apenura de vías de comunicación( ... ) nuestras fronteras se verán libres de las
devastadoras invasiones de los bárbaros; los nuevos propietarios brindarán tierras vírgenes
a los mil y mil brazos fraternales de imnigración, y finalmente se desarrollará forzosamente
el espíritu de empresa ( ...) Casi descom~ido entre nosotros, y que es uno de los ejes y una
de las causas de la prodigiosa prosperidad de la vecina República del norte", El Republicano,
2 de julio de 1856, reproducido en El siglo XIX del 3 de julio, y citado en Scholes, p.p. 37.
7
Los investigadores que contribuyeron en Mb:ico en el siglo XIX, citado, destacan al respecto
en sus conclusiones: "La reforma liberal constituyó un proceso sui generis de acumulación
originaria (que vino a completar y modificar procesos anteriores de acumulación),
cumplimiento con las dos funciones históricas de dicho proceso: a) acumulación de capital
y medios de producción en manos de la burguesía: expropiación y nueva apropiación de
los bienes eclesi.'lsticos y comunales(...); b) separación entre los trabajadores y los medios
de producción, con el resultado de crear o ampliar el mercado de trabajo...". Ver p.p. 61-62.
8
El aprovechamiento local en las poHticas de nacionalización y venta de los bienes
eclesiásticos no fue exclusiva de Vidaurri. Esta situación se repitió en otros estados, debido
justamente a las necesidades de guerra y a la impotencia de los gobiernos centrales liberales
de controlar a los jefes regionales. Al respecto puede consultarse Jan Bazant, Los bienes tú
la iglesia en Mé.tico (1856-1875). Aspectos econó1nicos y sociales ele la Revolución liberal,
México, El Colegio de México, 1977. Trabajo que ofrece una amplia información.

228

PERIODISMO REGIONAL Y REVOLUCION LIBERAL

Todos estos problemas, conflictos y sucesos resultaron analizados extensamente por miembros del liberalismo que se expresaban en Monterrey a través
de la prensa. El oficio periodístico era ejercido por hombres que paralelamen-

9

El citado ~lande Ayutla reformado en Acapulco señalaba en su articulo séptimo: "Siendo
el comerao una de las fuen~ de la riqueza pública y uno de los más poderosos elementos
para los ad~lantos de las na~ones cultas, el gobierno provisional se ocupará desde Juego
de proporao~1rle todas las_ libertades, a cuyo fin expedirá inmediatamente el arancel de
aduanas marítu~~ y f~ntenzas que deberá observarse, rigiendo entre tanto el promulgado
durante la adnurustraaón del señor Ceballos, y sin que el nuevo que haya de sustituirlo
pueda basarse ba.jo un sistema me~os liberal". El arancel Ceballos (24 de enero de 1853)
era de ~acterfsucas fuertemente librecambistas. Con la subida de Santa Anna (ocurrida
en abril) se le reemplazó por otro ele impuestos más elevados. Vidaurri se aferró
per~nazmente a lo que mencionaba el articulo séptimu del Plan de Ayutla para rebajar
r~dical~ente esos ~erechos en el comercio fronterizo. Según sus voceros, el llamado Arancel
V~u": (que funaonaba al margen de las disposiciones federales) simplemente era una
aplicaaón de las más consecuentes aspiraciones liberales.
10
Hemos trata~o y desc~to el ~r~CS? de la f?.rmación de capitales en Monterrey, en las
déc:'~ prev1as a su mdustrializaaón, en Frontera, burguesía regional y desarrollo
capitalista: el caso Monterrey. Referencias sobre el período 1860-1910" inchúdo en Roque
Gonzál~z Salaz.ir (comp.), I.a fronJera del norle. lntegracidn y desarrollo, México, El Colegio
de México, 1981. También en
formación de ~pitalcs preindustriales en Monterrey
(1850-1890). Las_déca~ preVlas ª. la configuraoón de una burguesía regional", que
aparecerá en Revista Mexicana tú Socwlog(a, número uno del presente año, en prensa.

''.La

229

�te actuaban en la contienda política y--&lt;:on frecuencia- asumieron durante
el período vidaurrista funciones relevantes en el gobierno de Nuevo LeónCoahuila.11
Por ello es que la fuente principal que se ha consultado para esta comunicación sean publicaciones semioficiales o abiertamente oficiales. Las que, por
otro lado, eran las 1'.'micas que aparecían con regularidad en Monterrey en
esos difíciles años, y las más accesibles actualmente al investigador.
En esta prensa, los articulistas responsables de la redacción procuraban
disfrutar de cierta autonomía, en el caso -no muy repetido- de que su
pensamiento entrara en disidencia con las concepciones que sustentaban
quienes controlaban el gobierno estatal. Al menos así lo insinúan referencias
de la época, y muy específicamente lo puntualiza Pedro Dionisio Garza y
Garza en La Opinión del 26 de mayo de 1864. Señala que se trataba de
una publicación semi-oficial, en la que desde un principio se nos ha
dejado en entera libertad para emitir nuestros pensamientos bajo nuestra exclusiva responsabilidad, pues de otra suerte nosotros no hubiéramos admitido la redacción que se nos ha encomendado. Son, pues,
exclusivamente nuestras todas las ideas que hemos emitido, y las que
siguiéremos emitiendo en lo sucesivo en las partes no oficiales del
periódico. El gobierno las aceptará o no, según que las creyere atendibles o no atendibles... 12

asumían estos periodistas-políticos (que, reiteramos, habáin sido, eran 0
serían altos funcionarios, legisladores o integrantes del poder judicial) ante
los problemas básicos que se dirimían en esos años.
Coherent~s co~ t~n~ visión nacional ~limentada por la perspectiva regional, sus escntos msistian en dos temáticas vertebrales: a) una indicaba la
posición que esta prensa y el vidaurrismo mantenían ante el conflicto sustancial que se desenvolvía en México, apoyando sin reticencias la revolución
liberal; b) 1~ segund~ no ~ejaba de recordar a otras corrientes liberales que
esa revolución debía incluir el respeto por las autonomías estatales, y apuntar
hacia una república con fuertes rasgos federales.

Causa liberal, revoluci6n nacional y lucha total
En cuanto a ·Jo primero, era bien visible que esta prensa del liberalismo
qu~ liberaba Vidaurri en la frontera nororiental, solía presentar posiciones
radicales: su~ demandas de una revoluci6n real, de una transformación profunda de la sociedad y la economía mexicanas emergían con reiteración. La
revolución liberal debía llevarse adelante sin hesitaciones y se planteaba como
una cuestión decisiva para el futuro de la nación.
En el Restaurador
de la libertad, cuando tenía como redactor a Simón de la
13
Garza y Melo, se mencionaba a principios de 1856:

La_ revolución, como nosotros la comprendimos, no tenía por único
objeto la destrucción del poder tiránico de Santa Anna, sino principalmente la reforma absoluta y radical de las monstruosas instituciones que
nos regían, la extirpación de las odiosas prerrogativas,preponderancia
y abusos de algunas clases, funestos vestigios de la dominación española ... 14

De todos modos, no es nestra intención esclarecer si quienes escribían en
estos periódicos pretendían ser totalmente independientes o no del aparato
de gobierno local. Lo que se procurará es cómo analizaban y que posturas

11

Entre quienes escribían y/o eran responsables las publicaciones revisadas estaban jes(is
Garza González, miembro de la legislatura estatal ya en el período 1849-1851 (y en años
posteriores) y secretario de Gobierno de Vidaurri; Trinidad de la Garza y Meto, también
diputado estatal y miembro del poder judicial, además de integrar el Consejo de Gobierno
que acompañó al mandatario mencionado deS?e 1856; Ignacio Ca.lindo, diputa_do y
secretario gubernamental; Manuel C. Rejón, también a cargo ele la Secretaría de Gobierno
en momentos significativos; Manuel Z. Góinez, que sería designado gobernador y
comandante militar en julio de 1864, en plena lucha contra los ejércitos franceses, función
que ocuparía nuevamente en 1866 "por órdenes del C. presidente de la Rep(iblica
licenciado Benito Juárez"; Si111ón de la Garza y Meto, a cargo del gobierno de Nuevo León
en 1865, brevemente, y en 1869, además de integrar el Poder Judicial; y Pedro Dionisio
Garza y Garza, ron funciones en el Poder Judicial y diputado. Los tres (i}timos mantuvieron
disidencias, a veces extremas, con el propio Vidaurri. De los citados, algunos estuvieron
por momentos en tareas que rebasaban el ámbito estatal. Parte de estas referencias fueron
extraídas de Ricardo Covarrubias, Gobernantes de Nuevo León. 1582-1979, Gobierno del
Estado de Nuevo León, 1979.
12
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), La Opiflión, reriódico Oficial del
gobierno del esta.do de Nuevo León, 26 de mayo de 1864.

Y calificaba este proceso de "verdadera revolución nacional, la revolución
de ideas y prin~ipios, verdaderamente popular y regenerativa... " Al registrarse el levantai~~ento de Puebla contra Ignacio Commonfort, que a principios
de 1856 auspició el clero, El Restaurador pronosticaba con certeza la iniciación

13

14

De~ Garza y Melo pasaría más tarde a enfrentar a Vidaurri desde el seno del liberalismo.
H~aa 1862 ~ lo encontrará escribiendo en El siglo XIX, desde la ciudad de México,
reiterando crfü~as al gobernador que ya había planteado en El Centinela (que publicaba en
Monterrey). ReJón acusará a Garza y Melo de ser del partido de los sensatos, es decir de
aquellos q~e. dentro del liberalismo no querían dar al pueblo toda la importandi y
representanv1dad que debía corresponderle. Véase AGENL, BoleUn Oficial 12 de
noviembre y 17 de diciembre de 1862.
'
AGENL El restaurador de la libertad. Periódico oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano
de Nuevo Ledn, 15 de enero de 1856.

230
231

�de una "lucha san~rienta (que) va a dividir la República en dos bandos acaso
irreconciliables... " 5
El Plan de tacubaya y la salida de Comonfort llevaría a que los conservadores recuperasen el gobierno en el centro del país, al comenzar 1858. Se
iniciaba la llamada guerra de Reforma. Y el Boletín Oficial de Nuevo LeónCoahuila (que por razones de emergencia suplía a EL Restaurador) rem~rcaba
que había llegado el momento de terminar definitivament~ co~ las acutud~s
conciliadoras: "Nada de transacciones, nada de condescerulencias m de demencia,
la bandera &lt;k la frontera es La constitución de 1857 como fiu sancionada, o La
muerte". 16

E inmediatamente demandaba el reconocimiento de Benito J uáre~ como
legítimo presidente constitucional:
(... ) la frontera no reconocerá más presidente que el Exmo. señor don
Benito Juárez en cualquier parte que se presente, porque es el l_Iamado
por la Constitución para ocupar el lugar que ha manchado el miserable
Comonfort...
El 20 de febrero el Boletín Oficial, a cargo seguramente de Jesús Garza
González, que era secretario de Gobierno, destacaba que había que_Ia!1zarse
a una lucha total contra la reacción. La Reforma asumía las caractensucas de
un proceso revolucionario, y ello contribuía a esclarecer la conciencia del
pueblo:
¿Quién ignora hoy que los monopolios no son buenos? ¿Quién desconoce las ventajas de la uniformidad de las leyes que deben ser unas
mismas para todos ...? ¿Quién no sabe así mismo que la fuente d~ todo
poder público está en el pueblo? Ninguno en verda~; porque ~l Uempo
y los combates se han llevado a los que er~n co~tranos a estas ideas&lt;·:·&gt;
el pueblo nada ha perdido en las guerras mtesuna_s, cuando por medio
de ellas ha conocido sus derechos, y en tanto a~~ecm éstos que le vemos
exponer su vida y su fortuna para defenderlos
y líneas abajo se señalaba terminantemente:
¿cuál debe morir? El que.no tiene de su parte la causa de la patria; el
que desconoce los derechos más claros del hombre; el que repugn~ la
justicia y ha sancionado la matanza de los hermanos (...) El partido

conservador perecerá ... Recuerde la suerte que ha corrido en Francia,
España e Inglaterra ...
El liberalismo fronterizo inclusive Uegaba a pensar que su misión tenía un
cará_cter providencial. Una de sus más relevantes _figuras, Ignacio Galindo,
escnbfa en septiembre de 1858: "En nuestro país se opera una revolución
verdadera y somos impotentes por naturaleza para detener sus efectos,
respetamos los designios que Dios tiene sobre este pueblo.. .'' 18
'
El carácter de los objetivos de la Reforma eran, pues, realmente revolucionarios para ~uchos de estos políticos-periodistas. Los cambios que planteaban n~cesanamente tenían que resultar insoportables para los grupos y
clases sociales tradicionalmente privilegiados de la sociedad mexicana. y esta
revolución asumía un contenido nacional, por cuanto se fusionaba la causa
liberal con la nación misma y con la soberanía popular.
Por otro lado, ¿qué otra cosa se podía hacer ante Jo que mostraba la historia
rec~ente del país? En febrero de 1~56 EL Restaurador adoptaba como propias
las ideas que en la Enseñ,anza republicana de Durango se difundían bajo la firma
de Pedro López:
¿Qué hanaron al ingresar al gobierno los hombres que tan heróicamente derrocaron al déspota? Un caos. Las rentas empeñadas, el territorio
desmembrado, el comercio aniquilado, lleno de trabas y gabelas; el
pueblo humillado y empobrecido, los campos talados, incendiados y
regados de sangre (...) los agiotistas insolentes con sus arcas henchidas
pesos; una turb~ in1!1ensa de oficiales soldados inmorales, Uenos de
v1c1os, altaneros, urámcos y traidores ..• 1

d:

4

Los grandes enemigos: ejército y clero
He aquí los grandes enemigos de la causa liberal y de la revolución que
impulsaba. Eran nada menos que dos de las bases fundamentales del partido
conservador, y de su pretensión de mantener a México en el atraso, el
oscurantismo y en el riesgo constante de desintegración nacional.
Con respecto ~I ejército regular, el pensamiento de Vidaurri y de sus
exégetas era termmante: desde el momento en que Santa Anna abandonó el
país, en 1~5_5, e~igían que fuera depurado minuciosamente, que se suprimiesen su~ pnvd~~1~s y que ~? se practicara acuerdo alguno con sus jefes. En las
guardias y m1hc1as movil1zadas regionalmente debía estar el cimiento del
poder militar liberal.

15

AGENL, El Resta.urador, 12 de febrero de 1856.
. .
AGENL, Boletín OfrciaJ, 19 de enero de 1858. El subrayado corresponde al ongmal.
17
AGENL, Boletín Oficial, 20 de febrero de 1858.
16

18
19 AGENL, El Restaurador,

20 de febrero de 1858.
AGENL, El Restaurador, 26 de febrero de 1856.

232
233

�No debe extrañar pues que El Restaurador acogiera como suyos los ácidos
términos con que López, arriba citado, analizaba desde Durango este punto:

dones que se ha da~o la nac!ón (... ) todo su fin es mandar, o cuando
menos, tener una mtervenc16n directa en la política del país P
conservar sus cuantiosos bienes ...22
ara

iEI ejército! hé aquí el elemento más implacable de la Nación; (... ) el
apoyo de las más innobles pretensiones, el odioso verdugo de los
pueblos. iEl ejército! entre nosotros( ... ) es lo mismo que decir com1pción, mala fé, opresión, tiranía, perfidia, escándalo... ¿y de qué ha
servido a la Nación ese ejército? ¿No lo hemos visto(... ) huir delante del
enemigo extranjero en 1847? ¿No lo hemos visto huir delante y traicionar a los gobiernos? ... Con razón el Sr. Vidaurri quería que se le diera
de baja, porque conocía sus males y sabía que los ebrios de Santa Anna
y los conservadores no podían ser soldados de la libertad; la tenían que
traicionar: asi ha sucedido. 20

Manuel Z. ,?ómez (futuro gobernador y coma·ndante militar de Nuevo
León) hará senalar en el Boletín del 15 de marzo de 1859:
Los ?ienes de la I?lesia consignados todos para objetos de beneficio
d~ piedad reconocida, han sido invertidos criminalmente por sus admi~tstr~dores, en fomentar la encarnizada guerra que se hace ; la Cons~t~~-16~ de 1857 y a las legítimas autoridades (... ) P(1blicamente se han
ac1 ita o po~ el clero gruesas sumas al intruso gobierno de México
(al~de el gobierno conservador asentado en la ciudad de Mé .
el hbera~ ~e. habí~ refugi~do en Veracruz, MC) que establec:c;,
subl~vaoon, _de ~ta en d1a se repiten las exhibiciones, ocasionaJdo la
t~, m1se~1a, la_ ruina y la destrucción como consecuencias inevies e a contmuac1ón de esa misma guerra, que comenzó á encender
~I c!ero c~n su cooperación(... ) y con su influencia bien pública en favor
e ª. tra!dora 2~oz que dio el grito de la desobediencia al gobierno
constttuc1onal.

!;;;;

Fusionando en su análisis de la situación social y política al ejército, la
influencia clerical y los grupos dominantes, Trinidad de la Garza y Mclo
indicaría en febrero de 1857:

:~;i 1;

Es preciso desengañarlos: si la reacción no es fuerte por sí misma,

atendida la impopularidad de su causa, tiene a su favor dos grandes
elementos, porque cuenta con la corrupción y venalidad de la parte más
degradada de esa masa de hombres que entre nosotros se llama ejército
y con el fanatismo religioso de algunos pueblos que se han conservado
en la ignorancia en que los educaron por sistema de antiguos dominadores, que hoy los pretendientes modernos saben explotar mañosamente.

Ii

En la medida que se tornaba inevitable la guerra civil, y que la iglesia
aparecía más comprometida con los núcleos conservadores, la prensa vidaurrista la incluyó decididamente entre quienes había que derrotar.
A principios de 1858, El Boletín Oficial informaba sobre conflictos con la
jerarquía eclesiástica local, obstinada "en exigir la retractación pública del
juramento de la Constitución" a personas que deseaban contraer matrimonio.
Eran días en que comenzaba la guerra de los tres años, y los voceros del
vidaurrismo señalaban abiertamente su posición:

~I Boletín aplaudía las medidas adoptadas por Santos'Degollado e I
occidental: donde desde principios de 1859 se practicaba la confis~a;i~:na
venta_de bienes del clero para sostenimiento de la guerra
y
Ba_io la responsabilidad de Manuel z Gómez la l10· :d
.
t J
·
,
~a v1 aurnsta apoyará
o~ me~te l_as leyes dictadas por Juárez ese mismo año, ue decretaba I
nac1onahzac16n de esos bienes, la separación de Iglesia y Estaqdo I
.6ª
de ordenes re1·ig1osas,
·
.
, a supres1 n
el matrimonio
civil.
En agosto de 1859 puntualizará:
Obstinado el clero de una
d d
I
. manera ver a eramente inmoral y escanda
~sa, e~ colocar entre sus inalineables derechos los relativos a la admi ~1:~ac;ón y_p~opiedad d~ (sus) bienes, y entre los dogmas de la religió~
~o u~ !n ependenc1a de sus personas aún en materias ue dicen
relación umcamente a los negocios civiles ha sido
.
q
vez llegara el hasta aquí de la tolerancia q~e le ha t!~~~s:i :~~eª;~:~~

(... ) las tendencias del clero están descubiertas, y visto en consecuencia
que la religión santa del crucificado no ha sido mas que el escudo con
que aquél se ha cubierto para dirigir sus tiros a mansalva a las institu-

20

21

úlem.
AGENL, El Restaurador, 13 de febrero de 1987.

22

23 AGENL, Bolet~n Oficial, 10 de enero de 1858.
AGENL, Boletm Oficial, 15 de marzo de 1859.

234
235

�y ese hasta aqui está ya pronunciado por el legítimo gobierno constitucional.24
Manuel G. Rejón, uno de los más sal_ientes ideólogo~ del li~ralismo
vidaurrista reseñará con claridad en abnl de 1961 las vmculac1ones que
existían en~e lucha política, confiscación de los bienes del clero y utilización
de esos recursos para solucionar angustias del gobierno federal y para un
posible estímulo al desarrollo económico:
(EL) remedio inmediato, en vista de la actual impotencia de las rentas
federales, no puede hallarse, en nuestro concepto, más que en la
aprobación lisa y llana por el gobierno, de los bienes eclesiásticos q~1e
quedan aun libres, con el fin de venderlos y sacar de ellos ventaJas
positivas en vez de las nominales que le señalan las actuales leyes de
desamortización. 25
Rejón se quejaba de que estas leyes, si bien habían_ logra~o el objetivo ~e
destruir "el coloso clerical", no había reportado al erano nacional las ventaJas
que se habían supuesto en un primer momento. Sobre todo, no había
brindado recursos efectivos, sino que sus beneficios se encontraban en manos
individuales: la de los adquirientes de los bienes desamortizados.
Eso tenía que modificarse. El Estado -dada su crítica situación fi~anci~ra
después de tres años de guerras intestinas- debía apro~ec~ar la nacionalización para resolver sus penurias, responder a los requernmentos de la deuda
externa y, a partir de allí, elaborar un "plan de hacienda que procure a la
nación recursos suficientes... ". Estabilizada la situación, se pondría en marcha
el fomento de "mejoras materiales" que requería la modernización de México.
En resumen el liberalismo de la frontera norte, por lo menos en su versión
más consecue~temente vidaurrista, apoyaba firmemente las más radicales
disposiciones que la diálectica del proceso interno exigían a los propulsores
de la Reforma. Su defensa del Plan de Ayutla y de la Constitución de 1857
era reiterada, y las fricciones que por momentos se daba_n con l~s grupos
liberales "del centro" se alimentaban no pocas veces con las nnputac1ones que
los fronterizos hacían a aquéllos, porque no llevaban adelante con coherencia
los postulados de ambos documentos. Entre otros puntos, se remarcaba que
en tanto el Plan de Ayutla apuntaba a gestar soluciones a las necesidades
regionales, las medidas que se adoptaban desde los gobiernos centrales

24

25

AGENL, Boul(n Oficial, 7 de agosto de 1859.
AGENL, BokUn Oficial, 28 de abril de 1861.

liberales dificultaban o directamente impedían la materialización de esas
soluciones
En torno a estas insatisfacciones surgirán los conflictos entre el sector
vidaurrista y quienes pretendían configurar un poder central fuerte, apoyados en preceptos que -suponían- no deberían lastimar la propia causa
liberal.
111. AllfONOMIA REGIONAL Y CONFLICTOS EN EL SENO
DEL LIBERALISMO MEXICANO

Es que el liberalismo con base en Nuevo León-Coahuila, predominante en
el noreste entre 1855 y 1864, aspiraba a un proyecto de organización nacional
en_ el que los estados d~frutaran de suficiente autonomía como para tener
baJo su control una sene de 1ecursos, que se destinarían a la solución de
problemas locales. Muy particularmente en estos momentos críticos cuando
resultaba evidente que el gobierno federal no alcanzaba a articularse en
forma plena.
Las disidencias noreste-centro eran una versión más del dilema global que
se planteaba en torno a la estructuración de la República federal. En medio
de la guerra contra los conservadores, que incluirá desde 1862 la invasión
exterior, se decidían -además- los límites que tendría la autonomía pronvincial en el proceso de consolidación definitiva del estado nacional mexicano.

Guerra contra el indígena y coaliciones provincial,es
U no de los asuntos más debatidos era el problema indígena y la estrategia
que los norteños planteaban para solucionarlo.
A diferencia de lo acaecido en las áreas centrales de México, el aborigen
que ocupaba las latitudes semidesérticas septentrionales nunca pudo ser
inugra(Ú) al sistema socioeconómico impuesto por los españoles. Seminómadas, cazadores y recolectores, estos núcleos humanos no estaban en condiciones de ser inco!porados a procesos productivos que desconocían y a los que
no podían habituarse con la rapidez que el colonizador exigía. Y como en
otras regiones de América (Argentina, Uruguay, sur de Chile, Estados Unidos)
la alternativa fue enfrentarlos abiertamente, expulsarlos hacia zonas más
alejadas y -llegado el caso- exterminarlos.
El combate entre el mexicano no indígena y estos grupos recrudeció, en
el noreste, después del cambio de frontera. Impelidos hacia el sur desde
Estados Unidos -sobre todo por la rápida expansión texana- los indígenas
solían recorrer vastas superficies en Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y
otros estados. ~ esta manera, su presencia surgía como un freno objetivo
para el asentamiento de nuevas poblaciones, la explotación de tierras ganaderas y agrícolas, la puesta en marcha de centros mineros, la circulación
mercantil. Además, buena oarte de la fuerza de trabajo existente debía ser

236
237

�derivada a las milicias locales, armadas para defenderse di! ataque de comanches, apaches, mezcaleros y otra~ familias seminómadas.
.
. ._
Los estados fronterizos se quejaban permanentemente po1que los gob1e1
nos centrales (conservadores y liberales) P?co ha?ían ayu?ado a estos pueblos
"abandonados de la mano de Dios". V1daurn emerg1a como un voc~ro
adecuado de estas necesidades (una de las posibles explicaciones del _efcct:Ivo
apoyo político que pareció contar ~n ~sos años), y desde Nuevo Leon lanzó
una sistemática campaña contra el md10.
. .
.
.· .
Este combate de rasgos raciales era una de las JUStl~~ac1ones p11~c1palcs
de Vidaurri para tener en pie gruesos contingentes m1htares (que sunultáneamente eran utilizados en la lucha contra los conservadores) y para ªP;ºpiarse sin recato alguno de las rentas aduaneras, que formalmente deb1an
pertenecer al gobierno federal.
Los problemas que causaba el rebelde il~díge1~a en el n~r~e llevó en
reiteradas ocasiones a que se insinuara la artlculan?n de coahnones entre
gobernadores de los estados afectados. Este_ m~camsmo era pr?puesto en
tanto el poder central resultaba impotente o mchferente para accionar como
27
se le demandaba.
.
.
En control aduanal, la problemática indígena y la~ mtentonas de al~anzas
entre gobernadores de frontera ocasionaron entredichos de tono sub~d~ en
el seno del liberalismo. La cuestión se manifestaba claramente en la polem1cas
protaginizadas entre el periodis~o reformista, de la capital (p?r ejemplo, El
Siglo XIX) y los escritores fronterizos. Estos s?h.an mo~arse agnament~ ?e los
análisis que los articulistas de la ciudad de Mex1co ded1eaban a la cuest:Ion del
indio, reflejando la postura de los dirigentes políticos locales. .
Bajo la dirección de Rejón, El Restaurador reproduce en abnl de 185_6_un
comentario difundido en Durango, significativamente titulado "La coalición
de los estados es necesaria". Con la firma de Pedro López, se dest.'¼caba ~obre
"la desoladora plaga" que constituía el indio que talaba campos, asesmaba

Y:··", '!tado. En
forma más núnuciosa lo analiza José Reséndiz, que prepara ~u te~IS de licenaatura en
Historia en la Universidad de Nuevo León con materiales refendos,Justamente, a la I_ucha
entablada contra el indígena en el noreste de Méxic? y su re~ci~n con el estructuranuento
de una econonúa que progresivamente tendía haaa el capitalismo. Se procura detectar
especialmente cómo la expulsión del indio fue una "necesidad" p~ra la puesta en marc~
de nuevas zonas ganaderas, agrícolas y mineras. Y cómo se tendió, pa_ra ello, un cerrojo
desde el área de influencia de Monterrey y desde Texas, que aceleró la s~da de estos grupos
seminómadas hacia zonas más occidentales de México y de Estados U rudos. . .
27
Moisés González Navarro describe estos intentos de coaliciones y la prob~emática mdí~ena
en el norte de México en Anatom(a del poder en Mb:ico (1848-1 853), México, El Colegio de
México, 1977.
26 Este tema ha sido tratado por nosotros en "Frontera, burguesía regi_o nal

labradores y sembraba -se decía- la muerte y el espanto por todas partes.
Y dando a Durango como ejemplo, se manifestaba:
(Es) uno de los estados que se hallan en la mayor miseria y decadencia.
Su población ha disminuído considerablemente; el comercio está del
todo paralizado, no da señales de vida; la agricultura, uno de sus
elementos de riqueza ha decaído muchísimo, porque los salvajes han
destruído las fincas, han robado sus ganados, y lo que antes era una
hacienda poblada y rica es hoy un páramo abandonado e inculto(... ) La
población ha huído de Durango como de un lugar apestado... 28
López defendía con vigor la propuesta de los gobernadores de Nuevo
León-Coahuila y de Jalisco para conformar una coalición, y censuraba explícitamente al Sigl.o XIX ("periódico liberal que de vez en cuando se ocupa de la
suerte de estos Estados ... ") por criticar ese proyecto. La ironía campeaba en
sus párrafos (ironía que también era frecuente en el periodismo de Monterrey:
(... )mientras en los estados fronterizos los salvajes cometen horribles
atrocidades, y sus habitantes carecen de todo medio de defensa y sufren
la muerte con el mayor abandono, en México se les quitan las rentas, se
hacen grandes paradas, y la prensa disputa con calor si cantó mejor el
tenor que el bajo, si la Vestvali es más linda que la Almonti, si el paseo
estaba barrido, si escasea la nieve ...
Rejón mismo, días después, diría que a El Siglo XIX se le debía de perdo.
· tan espmosa
·
nar29 porque era ev1"dente " que 11abla á tientas
en matena
como
es la guerra y el modo de bacérsele á los salvajes". Y puntualizaba, con acidez,
que los gobiernos centrales sólo habrían brindado auxilio "tan miserables y

28

AGENL, El Esta.u mdor, 8 de abril de 1856. López acotaba: "De 1852 a 1856 han transcurrido
cuatro años y en ellos los estados, principalmente los fronterizos, han a&lt;;lquirido por una
dolorosa ex~riencia el convencinúento 1~ás íntimo de la necesidad que tienen que hacer
29 un pacto de alianza; los males que han sufrido en ese período de cuatro años son inauditos".
~mmanuel Carballo detalla que El Siglo XIX (fundado en 1841) fue uno de los periódicos
liberales que destacaron entre 1855 y 1863. También cita a El Repúblicano, "destinado a
difundi~ las ideas ~berales enti:e las capas sociales menos favorecidas". Ambos aparedan
en la oudad capital. Al aludir a Nuevo León, Carballo menciona únicamente a El
Restaurador de la Libertad. Carballo, "La Prensa durante la Reforma", El Poroenir,
Monterrey, 11 de enero de 1982.

238

239

�precarios" a los estados invadidos que lo único que lograron era "exitar la
e-.
'da d salvaJe
. "30
1eroc1
En momentos de disidencia con el gobierno de Comonfort, El Restaurador
presentaba un editorial en mayo de 56 ("Indio~ b~rbaros") que contenía -de
paso- un notorio elogio a la autonomía provmc1al:
El Plan, pues, que debe concebirse por el Gobier~o (alude al central,
MC) está reducido á proporcionarse recursos y á _situar de una manera
cierta, positiva y anticipada en los Estados front~n.zos la suma mensual
que asigne a cada uno. Lo demás déjelo al a~b1tno de los Gobernadore~
de esos Estados, y si no quiere entenderse con diversas personas, ~ue sera
lo mejor, y sí con una sola, acepte la oferta que se_le ha hecho repetidas yeces
por el Exnw. Sr. Vidaurri de responder por la seguridad de la frontera ...3

Las soberanías reasumidas
Desde Nuevo León-Coahuila se sostenía lo contrario: frente al ataque
indígena, ante las invasiones de los "filibusteros" texanos, contra cualquier
pretensión de desmembramiento por parte de potencias continentales o
europeas, y muy específicamente en la guerra a mue1te contra los conservadores, las provincias salvarían a la nación.
En El Restaurador, Rejón tocaba directamente este punto en los últimos
mes~s de 1857, cuando se pronosticaba el auge de los levantamientos armados
conservadores. Véase como conectaba en su discurso la necesidad de las
coaliciones estatales, la lucha contra "el bárbaro" y la defensa del orden liberal
en su conjunto:

Porque, preguntaba, ¿quién conocía en la capital sobre guerra co~tra_ los
indios? Lo mejor que se podía hacer era enviar dinero, y dejar que los eJércttos
de la región y hombres como Vidaurri se encargasen del problema. _Las
intentonas de coaliciones regionales siempre despertaban recelos en el liberalismo "del centro" y en sus voceros periodísticos. Las acusaciones_ llovía~
sobre los mandatarios provinciales (y muy particular1?1ente contra ~1daurn)
porque se temía que estas alianzas incubaran potenciales segregaciones del
territorio nacional. El fantasma de Texas (separado en 1836) planeaba sobre
estas discusiones.

30

31

AGENL El Resta.urador, 20 de mayo de 1856
AGENL 'El Restaurador 27 de mayo de 1856. En 1857, Vidaurri convocó a los gobernad_o~es
de los ~tados invadidC:S por "los bárbaros" a formar una coalición: su circular fue re~uda
a Durango, San Luis, Zacatecas y Clúhuahua. En El Restaur~dor se comenta: Las
incursiones de los bárbaros por cada día mar repetidas y en may?r nú~ero de gandules
( ...) La completa desaparición de la cría de ganados en los estados mvadidos, que antes de
ahora era incalculable (...)la impotencia de cada Estado de por sí (...) para acaba~ con tal
cruel enemigo; la imposiblidad en el Gobierno gen~ral para hacer esa guerra, baJo todos
aspectos nacional (...) todo está demostrando que s1 no se emprende la guerra contra el
salvaje, los Estados más distantes de la frontera y los más cercanos al centro_ tend~án de~tro
de pronto que escuchar el feroz alarido del hijo del desierto(...) el comerao, la mdustna y
la agricultura desaparecerían instantáneam~nte" (23 de octubre de 1857)'. ,; en 1861,
cuando Juárez estaba ya en la ciudad de MéXIco, se comentaba en Mon~rr~y. Esa_ guerra
del salvaje que debe ser sostenida por el Gobierno general, ~ ve con mdiferenci:i, y las
sumas que podían emplearse en ella se invierten en otros objetos d~ menor o ~nguna
importancia. El Gobierno del Estados se ha dirigido ya al de la Uruón, proporuénd_o le
(medios) para acabar con los bárbaros (...) Pero hasta hoy no se ha recibido_ soluoón
alguna". y se apuntaba que "los alaridos del salvaje y los lamentos de los desgraa~dos que
mueren á sus manos lastiman nuestros oídos; y llegarían hasta la 9pulenta México, s1 la
música de la ópera y el ruido y algazara de los festines, no les tuviera embargados los
sentidos á los que debieran emplear una parte de lo que se consume en el pla~er, para
salvará un Estado del esterminio y la destrucción que le amenazan". Bolelfn Oficial, 15 de
agosto de 186 l.

No es sólo la destrucción del salvaje la que se alcanzará con la coalición,
no será el único bien que produzca, la seguridad de los habitantes de la
frontera. No, preciso es decirlo: interesados como ningunos los Estados
fronterizos en la conservación del actual orden de cosas, en el sostén de
la forma de Gobierno que ha adoptado la nación, así como en la
independencia e integridad del territorio nacional; el pacto que una á
los Estados invadidos por los bárbaros será la salvaguardia de las
instituciones, y las fuerzas que á consecuencia de ese pacto se pongan
en campaña, serán el más firme apoyo de la nacionalidad siempre que
se vea amagada, y del Gobierno que han creado esas instituciones, y que
mal cuadra á los amigos de los abusos y del fanatismo. La reacción con
su bandera de religión y fueros encontrara en los hijos de los Estados
coligados un óbice indestrucitble para realizar sus (... ) miras; y el
gobierno un poderoso auxiliar para llevará feliz término las reformas,
abriendo á la Republica la vía mas segura de progreso. 32
Estos párrafos significan una síntesis ajustada de la concepción vidaurrista,
probablemente compartida por otros jefes regionales: en años de crisis, las
autonomías provinciales (que implicaban, por extensión, la capacidad de
formar alianza y pactos de diferente naturaleza) no sólo no seía un obstáculo
a la articulación de un estado nacional, sino que -por el contrario-sería su
salvación y una de las bases principales para su consolidación.
En función de ello, Vidaurri y sus seguidores habían justificado en 1856 la
unificación entre Nuevo León y Coahuila, pese a la cerrada oposición del
presidente Comonfort. El caudillo neolonés tuvo ocasión entonces de mostrar

32

AGENL, El Restaurador, 23 de octubre de 1857.

240
241
H uma nitas-16

�su poderío: en el plano militar, llegó a tener choques directos con tropas que
respondían a Comonfort; en el político logró que se le permitiera llamar a
una consulta en Coahuila (que, por supuesto, ganó) y recibió la aprobación
del congreso constituyente, que avaló la unificación.
Simón de la Garza y Melo defendió la unión diciendo que "unidos ambos
Estados, presentarán a sus enemigos comunes un aspecto mas respetable é
imponente ... ", y Rejón explicaría al liberalismo "del centro" sostenido:

(...)siendo libres los pueblos para expresar su voluntad, sobre el modo de ser que
desean para alcanzar los bienes que pro/101-ciona la sociedad; es un deber de los
gobernantes y de los hombres encargados del ejercicio de la soberanía de esos
mismos pueblos obsequiar m voluntad exJ1resa. Los pueblos de Coahuila que
antes formaban por sí mismos una entidad política en la República
mexicana, usando de esa libertad han expresado su voluntad explícita,
·
cara
1 y termmante
...33
Además, seguirá El Restaurador días después, esta unión había sido fruto
lógico de una situación de excepción y una necesidad para salvar la revolución
de Ayutla. en respuesta al Siglo XIX se acotaba:
Los pueblos de una parte de la república, cuando ésta se encuentra en
un estado de dislocación por un movimiento revolucionario, ¿serán
libres para formar uniones tales como la de que se trata? (... ) nosotros
contestamos la pregunta en un sentido afirmativo, como la contestarán
también los sefiores del Siglo, supuesto que son liberales.
Agregaba que la reglamentación de esa unificación simplemente se efectuó
sobre un hecho consumado por la propia revolución liberal. Y señalaba:

mencionaba en el artíctJlo primero que "El Estado de Nuevo León reasume
su soberanía, libertad e independencia, mientras un Congreso Nacional (... )
establece el sistema y forma de Gobierno que deba dirigir a la República"35
Y luego de la proclamación del plan de Tacubaya y de la instalación de los
conservadores en el gobierno con asiento en Méx.ico, un decreto de Vidaurri
señalaría que en tanto "el pacto fundamental de la República ha sido roto por
una facción criminal y traidora", y que ese "escandaloso motín'' había dejado
al país sin representación ni poder legítimo, era indispensable "obrar ejecutiva y extraordinariamente, conforme a las circunstancias extremas... ". Por
ello:
Mientras permanezca la República acéfala é imposibilitados los Supremos Poderes federales para ejercer sus funciones en el órden constitucional; el Estado recobra la plenitud de sus derechos, reasumiendo su
soberanía y quedando en libertad para dictar cuantas medidas juzgue
necesarias para su conservación y defensa de las instituciones democráticas.36
En 1860, superados ya los problemas planteados por un agudo conflicto
mantenido con Santos Degollado,jefe de las fuerzas liberales y secretario de
Estado del gobierno con asiento en Veracruz, choque que llevó a Vidaurri a
una actitud de franca rebeldía que le costó momentáneamente la pérdida del
gobierno de Nuevo León-Coahuila, El Restaurador reiteraría: "El poder de tal
Gobierno (alude al Federal, MC) no le viene ni puede venirle de otra parte

5
'1

Si, pues, en favor de la unión con Coahuila militan la razón, la convivencia pública, la justicia, elplan de Ayutla, la sanción de la república,
la causa de la libertad y de la democracia, ¿por qué los que se titulan
liberales, por qué los custodios de ese plan que debe ser sagrado, se
empeñan en 1estruir esa unión, y atacar en su esencia_el principio
democrático?3
La reasunción de la soberanía del estado de Nuevo León-Coahuila fue una
práctica ejercida en diversas oportunidades por Vidaurri, y acompañada por
otros gobernantes.
En el Plan restaurador de la libertad que se da a conocer desde Monterrey el
25 de mayo de 1855 (es decir, antes de la caída definitiva de Santa Anna) se

33
34

36

"La Revolución de Ayutla. Los caudillos y la frontera", en Actas, 5, Dirección General de
Investigaciones Humanísticas, Universidad Autónoma de Nuevo León,julio-septiembre,
1978, p. 19.
.
AGENL, Gobierno del Estado libre y soberano de Nuevo-León y Coahuila, 19 e enero de
1858. Por su lado, el gobernador de Tamaulipas,JuanJosé de la Garza, el 28 de diciembre
de 1857 había hecho público otro decreto en el que se afirma en su artículo primero: "Roto
el pacto federal que actualmente une á los Estados de la República, el de Tamaulipas
~ea~um~ su sobe~anfa, desconoce al gobierno del Centro y seguirá rigiéndose por sus
msl.ituaones parl.iculares hasta el restablecimiento de la constitución del 5 de febrero de
1857'' . Se a_utoriz.~ba además al ejecutivo _de Tamaulipas a "ocupar las rentas generales de
la Fed~r¡¡c:;ón ~_xistentes en el estado, mcluso los productos de aduanas marítimas y
frontenzas y a espedir aranceles y cobrar los derechos en ellos establecidos á los efectos
de procedencia nacional o estrangera ...". AGENL, Boletín. Oficial, 5 de enero de 1858.
Vidaurri y d_e la Garza afirmaron en Montemorelos (Nuevo León), el 13 de enero de 1858,
un con~e~o para formular _un~ alianza defensiva y ofensiva "hasta lograr el
restablecmuento neto de la consl.ituaón de 1857". Separados por rivalidades más antiguas
Vidaurri y de la Garza unificaron sus_poderes para enfrentar a los conservadores, Iueg¿
del plan de Tacubaya.
.

AGENL, El Restaura.dar, 15 de abril de 1856. Subrayado en el original.
AGENL, El Resta.urador, 29 de mayo de 1856.

242
243

�que la suma de poderes que le otorgan los Estados en virtud del pacto de
37
unión ... "
El vidaurrismo y sus principales voceros rozaban el concepto de confederación, parecían rebasar la simple enunciación de un estado federal. Por lo menos,
cuando se transitaban situaciones de crisis38 •
En Vidaurri, este tipo de planteas incluiría el control directo de ejércitos
y la toma de atribuciones que solían afectar al erario nacional: muy especialmente, lo atinente a ingresos aduanales.

Aduanas: un antiguo j1leito
La significación que para el aparato del Estado guardaban en México (y
en otros países de América Latina, en esos mismos años) los recursos derivados de la aduana, ha sido ya largamente documentada. su control, total o
parcialm era de primera importancia.
La relativa autarquía del noreste se manifestó en este aspecto. Frente a los
conservadores, ni hablar. Lo relevante es que emergió como un motivo
constante de diferencias con los mismos gobiernos liberales. Por ello dedicaremos unos párrafos a este tema, para cerrar nuestra exposición. ·
Para Santiago Vidaurri y muchos de sus voceros, sin los ingresos de las
aduanas situadas en puntos fronterizos con Estados Unidos resultaba impensable sostener tropas para enfrentar a indios, texanos, conservadores y
franceses. Una constante de hierro para los diferentes presidentes liberales
(Alvarez, Comonfort, el propio Juárez) fue admitir esporádicamente que el
gobernador de Nuevo León-Coahuila se apropiara de esos recursos.
Pero el problema se planteaba porque Vidaurri no se hacía cargo esporádicamente, sino de manera permanente. InclusiYe en sus miras estuvo controlar
los puertos de Matamoros y Tampico, en Tamaulipas, pero casi nunca logró

este objetivo por la cerrada oposición que es ese estado encontró, seguramente estimulada por el gobierno central.
·
Más aún, Vidaurri tomaba decisiones en materia aduana! que alternaba o
modificaba las ordenanzas nacionales. Un ejemplo nítido fue su rebaja de los
derechos aduanales: por los puertos terrestres b~jo su dominio, las importaciones se hacían con rebajas que llegaban a más de un cincuenta por ciento
de lo ftjado por la reglamentación de 1856, sancionada por Comonfort.
Ante el clamor de los comerciantes del centro de México, los productos
europeos y norteamericanos entraban por el noreste con un mínimo de
recargos, y amenazaban in1,mdar el territorio nacional. Frente a las agrias ·
protestas de esos mercaderes (muchas veces apoyadas por ministros federales), Vidaurri simplemente decía que estaba cumpliendo con uno de los
objetivos que proponía el plan de Ayutla; que de esta forma estimulaba la
economía regional, lograba recursos para la guerra39 y aseguraba la permanencia de las poblaciones fronterizas.
El auge notable que en la circulación mercantil provocó la guerra de
Secesión norteamericana hacía más fructífero el panorama: los algodones
sureños debían salir por territorio mexicano ante el bloqueo marítimo del
norte industrial; alimentos, armas y manufacturas requeridas por los planteadores esclavistas ingresaban a Estados Unidos por la misma vía.
L-i aduana de Piedras Negras, en el norte de Coahuila, era la que Vidaurri
controlaba más firmemente. Su yerno, Patricio Milmo, y su amigo Evaristo
Madero (abuelo ~lel jefe revoluci?nario de 191 O) fueron grandes y arirovechados protagomstas de este trágico, y acumularon fortunas enormes 0 •
Alargo plazo, esta situación surgirá como uno de los detonantes principales
entre Vidaurri y Benito Juárez. Ci.1ando el gobierno reformista debió retirar-

39

37
38

24'1

AGENL, El Res/a,uraáor, 19 de abril de 1860,
En plena polénúca con Simón de la Garza y Mclo, que desde El Siglo XIX atacaba a Vidaurri,
Rejón señalará en el Bolet(n Oficial del 17 de diciembre de 1862: "Que el Gobernador de
un Estado, en nuestro sis~ma, es1:mdo subsistentes los lazos del pacto federal, reconocido
..el.centro de Unión y la entidad que lo constituye en el pleno ejercicio de sus facultades, no
puede arrogarse !o que á este compete(...) en la decisión de los negocios de cierta naturaleza
que por el núsrno pacto federal le est.ín reservados; es una verdad que no tiene
contradicción, Pero que el Jefe de un Estado que conforme á los principios del derecho
público ha reasunúdo s u soberaiúa y delegado á aquel sus facultades sin mas restricción
que la de hacer uso de ellas conforme á cierto orden de principios(...) no pueda decidir los
negocios que ocurren en el territorio de su mando y que en virtud de la reasunción de su
sobera1úa por parte del Estado le están inmediat.'lmente encomendados; es un dislate..."

10

Debe mencionarse que buena parte de los recursos que se requerían para la guerra eran
extraídos de la propia economía rural regional. Si bien Nuevo León y Coa huila no parecen
haber entrado en estos años de mediados de siglo en formas modernizadas (capit.'llistas) de
producció!1, la estructura productiva_ agropecuaria resultaba capaz ele abastecer en parte
es~s nec_es1dades de guerra. Los pedidos (a veces perentorios) del jefe del ejecutivo y al
nusmo liempo comandante de los ejércitos del Norte a los alcaldes del interior de ambos
estados eran permanentes: se solicitaban caballos, mulas, cereales, piloncillos, y hasta trenes
de carros para la carga pesada. En muchas oportuniclaclcs est.'ls ex1.r:1cciones eran pagadas
al contado, aunque seguramente en otras los productores no deben haber recibido dinero
algu~o. De todos modos, no puede_ dejar _de tenerse en cuenta t.:ste aspecto estructural si
se qwere entender cómo lograba V1daum (y, suponemos, otros jetes militares regionales)
mantener en pie a import.'lntes contingentes bélicos.
Sobre la relevancia económica de estos dos núembros de la burguesía que se estaba
conformando desde Monterrey, ambos de notoria capacidad económica, pueden
consultarse nuestros trabajos "Patricio Milmo, empresario regiomontano del siglo XIX. En
torno ~ la acumulación de capitales en l\fonterrey", en Ciro Cardoso (coordinador),
FormacuJn y desarrollo de la burguesía en México. Siglo XIX, México, Siglo XXI editores, 1978;
y "Los Madero en la econouúa de Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 8, Universidad
Autónoma de Nuevo León, abril:iunio, 1978.

245

�se hacia el norte, asediado por el avance francés, el presidente y su equipo
ministerial consideraron imprescindible recuperar esos recurso~.
guerra
contra el invasor lo exigía, así como en épocas pasadas babia_sido u~a
necesidad que se cedieran al poder regional: es~ ya pasada tolerancia se habia
debido a que los ejércitos vidaurristas eran básicos para la defensa de la causa
liberal.
El problema era otro en este momento, a fine~ de 1863._1-Ia~ía una ª?,so~uta
necesidad de centralizar en la frontera septentrional la dirección de CJCrc1tos
y medios. Vidáurri, y parte_ de sus ~eguidorcs, ~ebieron o~tar ent~e l_a
sumisión a ese poder centralizado, baJO la conducoón de Juáiez y sus Je~es
castrenses, o el aferrarse a ultranza a una autonomía que p~r ~us caractensticas -en tan críticas circunstancias- podía coadyuvar objetivamente a la
derrota liberal en su conjunto.
El vidaurrismo se deci(iió por lo segundo, quiz..í confiado en impon_er (como
en otras ocasiones) sus puntos de vista sin salirse del marco liberal._A
comienzos de 1864 la crisis se hizo irreversible. Cercado por tropas meJor
dotadas Vidaurri debió huir hacia Texas. Juárez no sólo lo destituyó: lo
declaró traidor a la patria y decretó simultáneamente la separación de Nuevo
León y Coahuila. ·
,
.
Tiempo después, quizá suponiendo que recuperana parte d: su anuguo
poder, Vidaurri adhirió al imperio de M~ximiliano. Est~ actitud,_ que ha
oscurecido su imagen en la historiografía liberal, le costana ser fusilado ~n
1867, luego que los franceses abandonaron el país y México r~cuperó-ba_Jo
la dirección de Juárez- su independencia política.
No vamos a reiterar conclusiones que, de una u otra manera, fueron ya
presentadas a lo largo de esta ponencia.
.
En estos últimos párrafos insistiremos sólo en resaltar lo chficultoso que
aparecían en México, en estos años de la Reforma: las relacion:s en_t~·e estado
nacional en configuración y regiones que debían mtegra~lo. S1tuac1on q_ue se
arrastraba desde la independe ncia, y que no fue exclusivamente mexicana
durante el siglo XIX: las luchas civiles argentinas, por_ejemplo, tuvicr~n como
eje principal -luego de la caída de Rosas- esta_ nusma prob_lemátICa. Allá
también la cuestión aduana! jugó un rol de magmtud sobresahcnte.
La transición hacia renovadas estructuras económicas y sociales --que
planteaba inevitablemente el enfrentami~nto con 1~ i_glcsia, ~l ejé1:cito y otros
grupos conservadores- no pudo exchnr en Mex1co desidenc1~s .ª veces
ostensibles entre quienes propugnaban el nuevo orden, el est,blecmuento de
una 1nodemidad que llevaría al país por más efectivos caminos de desarrollo.
En el caso de la relación estado centralizado-región, que no era el menos
significativo, Santiago Vidaurri fue probablemente uno ele los jefes liberales
que más claramente sintetizó estos antagonismos. La pr~nsa de Monte~·rey
no hizo sino reflejar y -a la vez- avivar, aspectos crnc1ales de esta difícil
transición.

L:

LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN
TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografia y Estadística

(Concluye)

1

246

V

CON LA RENUNCIA DEL DOCTOR Eduardo Aguirre Pequeño a la dirección de
la Facultad de Medicina, presentada al Gobernador en la madrugada del 7 de
noviembre de 1947, quedó aparentemente resuelto el conflicto estudiantil.
El movimiento estudiantil de Medicina había sido secundado, en un principio, por los alumnos de la Facultad de Derecho y la Escuela de Bachilleres
Diurna. Posteriormente se sumaron las Facultades de Ciencias Químicas,
Ingeniería y Odontología. (No los apoyaron las Escuelas de Bachilleres
Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Femenil "Pablo Livas" yde Música).
En la mañana del 7 de noviembre los estudiantes de las seis principales
instituciones de enseñanza superior celebraron una asamblea en El Aula
Magna, acordando volver a clases esa misma tarde, pero resolvieron no
reinscribirse en los planteles, requisito que les exigía el Co nsejo Universitario. A las tres de la tarde, los planteles en poder de los estudiantes fueron
'entregados a las autoridades universitarias.
En la noche del 7 de noviembre el Consejo Universitario, presidido por el
Rector doctor Enrique C. Livas, designó Director Interino de la Facultad de
Medicina al doctor Francisco Vela González, quien fungía como Director del
Hospital Civil. Se integró la terna que se le entregaría al Gobernador del
Estado, licenciado Arturo B. de la Garza, para que éste, en el término de
treinta días, hiciera el nombramiento del nuevo Director. Además, presionado por el Gobernador, el Consejo Universitario decidió revocar el acuerdo
que canceló las inscripciones en las Facultades de Medicina, Derecho y

�Ciencias Químicas y en la Escuela Diurna de Bachilleres y que obligaba a los
estudiantes a matricularse nuevamente.
RENACE

LA INQUIETUD

El nombramiento del doctor Francisco Vela González fue rechazado por
los estudiantes de Medicina. En la asamblea celebrada el 8 de noviembre, el
doctor Vela González fue acusado de obstaculizar el aprendizaje de los
estudiantes en el Hospital Civil, dando preferencia a la práctica y perfeccionamiento de los médicos. Se dijo de él, entre otras cosas, que no era egresado
de la Facultad ni catedrático del plantel. También se objetó la terna enviada
por el Consejo Universitario al Gobernador, qne contenía los nombres de los
doctores Vela González, Arnulfo Trevifi.o Garza y Margil Yánez Martínez,
candidatos a ocupar la dirección de la Facultad.
Cuando se desarrollaban las deliberaciones, se presentó de improviso el
Rector, "en medio de la natural exj,ectaci6n de todo el estudiantado ... ", decía El No1te.
Se dirigió hacia la primera fila del lunetario y, tomando a un estudiante por
el brazo, lo levantó con energía de su asiento, ocupando el doctor Livas su
lugar.
La detallada resefi.a publicada al día siguiente en el matutino dice: "Fue tal

la sorpresa recibida por los estudiantes y sus dirigentes con la inesjJerada visita del
Rector, que por un momento rein6 un j,rofundo silencio ... "
Después de un breve desconcierto, el Presidente de Debates, José Trevifi.o
Faz, reaccionando con rapidez, "se dirigi6 a la asamblea manifestando que estaba

a su consideraci6n el que permaneciera allí el Rectoro bien se le invitara a que saliera".
Se dividieron los criterios: "u.1ws oradores opinaron qu.e se invit,1,ra al doct.or Livas
a que desalojara el Aula, en vi1tud de que el misnw Rector les j,rohibi6 la entrada a
las sesiones del Consejo Universitario, cuando los estudiantes quisieron plante4r S1.l
jJroblema; otros hablaron recomendando a sus co111¡,a11eros cordura y respeto, en
atenci6n a ·ta alta investidura del profesionista ... " Por "votación abrumadora" la
asamblea acordó que se le permitiera a la más alta autoridad universitaria
permanecer en el recinto, ''j,ero sin tener dereclw a voz ni voto''.·
Concluído el incidente, se discutieron varios problemas. Cuando iba a
terminar la reunión, el Rector se dirigió al estudiante Treviño Faz "manifes-

tándole que él, como Autoridad, tenía tan/o derecho como los estudiantes a estar en esa
Aula Universitaria"; que el motivo de su presencia era comunicarles el acuerdo
del Consejo Universitario de no exigir la reinscripción, así como dar lectura.
al nombramiento del doctor Vcla·Gonzálcz y a la terna enviada al Gobernador. Sin embargo, añadió, como la asamblea no le había concedido voz ni
voto, se retiraba advirtiéndoles que los documentos citados estarían a disposición de ellos en la Rectoría. La reseña del El Norte concluye: "Al igual que

como entr6, es decir en medio de sepulcral quietud del estudiantado, el doctor Livas
abandon6 el Aula Magna".

248

Los estudiantes de Medicina decidieron no asistir a clases hasta que se
revocara el nombramiento del doctor Vela González. Los alumnos de las
Facultades de Derecho, Ciencias Químicas, Ingeniería y Odontología y la
Escuela Diurna de Bachilleres, que habían apoyado a aquéllos en su movimiento contra el doctor Aguirre Pequeño, se declararon en "sesión permanente".
El conflicto estudiantil se volvió a complicar. En sesión celebrada la
mañana del domingo 9 de noviembre, representantes de las seis instituciones
universitarias acordaron pedir al Gobernador del Estado la renuncia del
Rector y de varios miembros del Consejo Universitario. En la misma sesión
se anunció el próximo arribo a Monterrey de una delegación de la Confederación Nacional de Estudiantes, que investigaría la situación universitaria
local para rendir un informe al Consejo Nacional de dicha organización.
El lunes 1O, al mediodía, el Gobernador De la Garza tuvo una reunión con
los dirigentes estudiantiles en el Palacio de Gobierno. El mandatario estaba
decidido a resolver el conflicto, que amenazaba con extenderse y crearle un
serio problema político.
En el pleno extraordinario verificado esa misma tarde se informó que el
doctor Vela González, en vista de la oposición a su nombramiento, no había
aceptado el cargo de Director Int~rino de la Faet_1ltad. Al tener conocimiento
de ello, la directiva de la Sociedad de Alumnos de Medicina entrevistó al
Rector para sugerirle un nuevo nombra1'niento. Estaban informando sobre
sus actividades las diversas comisiones, cuando se anunció que el doctor
Roberto Treviño Martínez había sido designado Director Interino y que en
esos momentos se dirigía hacia el Aula Magna. "Con un estruendoso aplauso que
dur6 varios minu.t.os", decía EL Norte, fue recibido en el recinto el doctor Trevifi.o
Martínez, quien se dirigió al estudiantado pidiéndole apoyo a la labor que iba
a desarrollar al frente del plantel. Luego propuso que en esa misma reunión
fueran electos tres alumnos de cada año de la Facultad, con el fin de integrar
un Consejo Consultivo de la dirección de Medicina.
Por último, se aprobó solicitar al Consejo Universitario la abolición del
llamado Plan Livas, o sea el ciclo escolar de tres afi.os, que se había establecido
en el año lectivo l 9,15-1946 en las Escuelas de Bachilleres Diui·na y Nocturna,
y que volviera a implantarse el ciclo de dos años de estudios.
El matutino EL Porvenir, en su editorial de 11 de noviembre, hizo notar la
intervención decisiva del Gobernador en la solución del conflicto de Medicina
aunque "parecía disjmesto a no meter la ma1w en el lío jJara no violar la soberanf:
de la Universidad... " Afi.adía que el Gobernador, en realidad, fue quien resolvió
el problema y, así, el Consejo Universitario "se aguant6 la intromisi6n y la j,as6

jJor ali.o jJara ver de reanuda1~ en jJaz, los cursos... "

�El citado editorial opinaba que, para reducir al orden a los estudiantes, no
sólo se debió invocar la disciplina sino que primero se debió atender a la razón
y la equidad. Es decir, considerar más la justicia del movimiento estudiantil
que, "el accident~ de su actitud indisciplina~a ";, Afiadía que, por ?tra parte, no se
podría negar "que en t.odo est-0 anda~ pol~t1ca ;,Pero e_llo no &lt;~eb1a re~rochársele
a los estudiantes cuando en la Umvers1dad 1iay q111en o qmenes accionan en este
pi.ano". Por último, sugería que se adm~tie1_-a en el cu~rpo d,?cente de la
Facultad de Medicina a destacados profcs10111stas de la cmdad, que desearían
orienta,· La acción educacional" en el plantel. (En esa época la Facultad estaba
dominada por el izquierdista Sindicato de Médicos Cirujanos_ funda~~ en
1936, entre otros, por el doctor Angel Martínez Villa real). Termmaba d1c1endo que, para resolver los problemas de esa institución, era ~1eces~ria la bu~na
voluntad y no ver tan sólo la "filiación ideológica" de los médicos,_smo _m~ bien
la capacidad, preparación y entusiasmo para la noble tarea umvers1tana.
CREACIÓN DE LA

U. N.-E. U.

La vida académica parecía que iba a normalizmse. Sin embargo, en el pleno
extraordinario celebrado el 10 de noviembre se había decidido apoyar a los
alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres para que fuera abolido el ciclo
escolar de tres afios, o sea el Plan Livas.
Representantes de las sociedades de abmmos de las cinco Facultades se
reunieron con los bachilleres y formularon un pliego de peticiones, que
enviaron al Consejo Universitario, dándole un plazo de cinco días para que
resolviera favorablemente el problema, es decir que se volviera a establecer
el plan de estudios de dos años.
.
. .
El Consejo Universitario vislumbró el peligro de otro movument~ est~diantil y, en sesión celebrada el 12 de noviembre de_ 1947, acordó deJar sm
efecto el Plan Livas. Además redactó otra terna, sustituyendo al doctor Vela
Gonzálcz por el doctor Trevifio Martínez, para que el Gobernador escogiera
al nuevo Director de la Facultad de Medicina.
La columna "Carnet Periodístico" de EL Poroenir, firmada por Cándido
Mirón, hada notar el día 13 que el prestigio del Consejo Universitario había
sufrido un fuerte quebranto: primero, al aceptar la renuncia del doctor
Aguirre Pequefio, exigida por el Gobernador; segundo, al desistirse de la
reinsc1ipción; tercero, al retirar el nombramiento del doctor Vela ~onzález
y cuarto al designar un nuevo Director Interi1~0, qu~ "c1.1enla con l_a s~mpatfa de
las mayorías estudiantiles... "Pero, además, se vio obligado a suprimir el Plan
Livas en las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.
Por otra parte, el movimiento estudiantil había adquirido una gran fuerza,
prescindiendo de la Federación de Estudiant~s Uni~ ersi~'lri?s. Aun má_s; los
representantes de la F.E.U. ante el ConseJO Umversu:ano se opusieron
tenazmente al movimiento estudiantil de Medicina, que contaba con el apoyo
1

de las sociedades de alumnos de cuatro Facultades y una Escuela. Delegados
de la F.E.U. visitaron las instituciones de ensefianza superior desacreditando
a los futuros médicos, que luchaban por tener un nuevo edificio para su
Facultad.
Las sociedades de alumnos de Medicina y Derecho no pertenecían a la
F.E.U. Los estudiantes de Ciencias Químicas, Ingeniería, Odontología y
Bachilleres Diurna, aun estando afiliados a ella, desconocieron sus acuerdos
y apoyaron a los de Medicina. El triunfo de éstos acarreó el desprestigio de
la Federación de Estudiantes Universitarios, único organismo estudiantil
reconocido por cJ Consejo Universitario.
A fines de octubre de 1947, cuando era más dificil la situación de las
sociedades de alumnos de Medicina, Derecho y Bachilleres Diurna, se comenzó a trazar el plan para crear una nueva federación estudiantil. En la noche
del 13 de noviembre se reunieron en un salón de la Escuela Diurna de
Bachilleres delegados de las cinco Facultades y la Escuela citada. Fue electo
director de debates Jesús Flores Trevifi.o, alumno de la Facultad de Derecho.
Después de prolongadas deliberaciones, se acordó nombrar una comisión
para que redactara la exposición de motivos y las finalidades que se perseguían. Quedó en claro que el principal objetivo era conseguir una representación estudiantil auténtica ante el Consejo Universitario.
La Ley Orgánica de la Universidad establecía que todos los asuntos estudiantiles, relacionados con las autoridades universitarias, deberían ser tramitados por conducto del Consejo Directi,·o de la F.E.U., a su vez, era el que
designaba a los cinco delegados estudiantiles ante el Consejo Universitario.
Las sociedades de alumnos de Medicina y Derecho, secundadas después por
la de Bachilleres Diurna, habían pugnado por que los representantes estu_diantiles ante el Consejo Universitario fueran nombrados por las sociedades
de alumnos de las Facultades y Escuelas y no por la F.E. U. La representación
estudiantil de la F.E. U. ante el Consejo Universitario, decían, no era auténtica
y sumisamente acataba los acuerdos del Consejo.
El arribo a Monterrey, el lo. de diciembre, el Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, Gabriel de Alba Alatorre, significó el paso
decisivo para la fundación de la Unión Neolonesa ele Estudiantes Universitarios (U.N.E.U.). La C.N.E. sostenía los principios ele autonomía y libertad ele
cátedra. A su llegada, De Alba Alatorre declaró a El No,te que dichos postulados sólo podrían alcanzarse mediante la participación directa de los alumnos
en el gobierno de las universidades. Afiadió que, desgraciadamente, existían
"influencias extra,ias" en las instituciones universitarias. Esas influencias eran
nocivas y deberían desecharse. Las autoridades y asociaciones estudiantiles
de los centros de ensefianza superior "deben, f1or el co11tra1·io, alejarse todo Lo
IJosible de las cuestiones políticas", concluyó.

250
251

�En el pleno celebrado la tarde del 2 de diciembre en el Aula Magna, al que
asistió el Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, se dieron
a conocer la exposición de motivos y el programa de trabajos de la Unión
Neolonesa de Estudiantes Universitarios. De Alba Alatorre arengó al estudiantado para que luchara por conseguir la libertad de cátedra y la autonomía
universitaria, los felicitó por los triunfos obtenidos en su movimiento y
terminó asegurando que la C.N.E. los apoyaría "en la resoluci6n de los j&gt;rnblemas
que les afecten", informó El N01te.
Mientras se daban los últimos toques al nuevo organismo estudiantil, se
llevó a cabo la elección de Mesa Directiva de la Federación de Estudiantes
Universitarios. Al mediodía del 5 de diciembre, delegados de las sociedades
de alumnos de una Facultad (Ciencias Químicas) y cinco Escuelas (Industrial
"Alvaro Obregón", Nocturna de Bachilleres, Enfermería, Femenil "Pablo
Livas" y Música), eligieron Presidente de la F.E.U. a Eugenio G. Richer Jr.,
alumno de Ciencias Químicas, quien al frente de ese organismo habría de dar
un paso trascendental dos meses después, en febrero de l ~H8, cuando &lt;lisolvió
la Federación de Estudiantes Universitarios.
SF. INICIA LA NUEVA FACULTAD

A mediados de noviembre, el Patronato encargado de la construcción de
la nueva Facultad de Medicina, presidido por el doctor José Luis Lozano,
reanudó sus labores. Se anunció que la obra costaría cuatro millones de pesos
y, para arbitrarse fondos, tendrían que ponerse en venta los terrenos y
edificios del antiguo Hospital Civil y la Facultad, situados en la extensa
manzana demarcada por las calles de Quince de Mayo al norte, Matamoros
al sur, Cuauhtémoc al oriente y Pino Suárez al poniente. (Poco después la
manzana se dividió en dos predios al prolongarse la calle Juan Ignacio
Ramón). El Gobernador De la Garza ratificó su ofrecimiento de poner a
disposición del Patronato la cantidad de 250,000 pesos, con el fin de iniciar
los trabajos.
En junta celebrada el 28 de noviembre en la residencia del Gobernador,
se dijo que el terreno del antiguo Hospital Civil podría venderse en 900,000
pesos, mientras que la extensión ocupada por la Facultad quiz..1 alcanzaría la
cifra de 780,000 pesos. Se anunció que el Instituto Mexicano del Seguro Social
tenía el proyecto de construir una clínica en Monterrey, en la que se iban a
invertir varios millones de pesos, y que esa institución estaba interesada en
adquirir dichos terrenos.
El peritaje, llevado a cabo unos días después, concluyó que el terreno del
antiguo Hospital Civil, conocido popularmente como Hospital "González",
limitado por las calles de Quince de Mayo, Pino Suárez, Cuauhtémoc y la
prolongación de Juan Ignacio Ramón, con una superficie de 5,262.72 metros
cuadrados, tenía un valor de casi 700,000 pesos. El nosocomio, cuyo frente
252

daba a la calle Quince de Mayo, abrió sus puertas el I o. de mayo de 1860. Era
asilo de dementes y dispensario antituberculoso; el edificio no había sido
valuado, se encontraba en malas condiciones y su demolición acarrearía
füertes gastos. Sin embargo, el ingeniero Manuel Martínez Carranza, Director de la Facullad ele Ingeniería, opinó que ese predio tenía un valor aproximado de 900,000 pesos, "Siendo esta cantidad la que se debería tomar como base
j&gt;ara el remate", informo El Porvenir.
Se nombró una Comisión, formada por los licenciados José Juan Vallejo,
Raúl Rangel Frías }' Alfredo de la Torre, para dictaminar sobre la venta de
los terrenos, cuyo 'Ynwlucto fntegro" sería destinado a la construcción de la
nueva Facultad de Medicina. Los ingenieros Martínez Carranza y Leobardo
Elizondo y el arquitecto Joaquín A Mora fueron los encargados de elaborar
los anteproyectos para el edificio que se habría de levantar.
Al iniciarse el afio l 9•18 el proyecto de la nueva Facultad de Medicina
parecía haberse estancado. Con el fin de disipar las dudas se celebró una
asamblea general el 9 de enero. El Director del plantel, doctor Trevifio
Martínez, presentó un amplio informe de las actividades que había desarrollado desde que asumió el cargo, anunciando que la Facultad se iba a trasl;idar
provisionalmente a otro local. Por su parte, el doctor José Luis Lozano
informó que la Facultad de Medicina se levant.aría el oriente del nuevo
Hospital Civil, en la Calzada Madero; su costo aproximado se calculaba en
dos millones de pesos y tendría capacidad para más de cuatro mil alumnos.
Respecto a los terrenos y edificios del antiguo Hospital y la Facultad, aseguró
que, como éstos eran administrados por la Beneficencia P1íblica y la Universidad de Nuevo León, para poderlos vender tandría que expedir antes un
decreto el Congreso del Estado.
El Norte dio a conocer el 11 de enero el dictamen de los licenciados Vallejo,
Rangel Frías}' De la Torre, sugiriendo la vent.1 en pública subasta de aquellos
inmuebles.
A mediados de enero, bajo la supervisión de los ingenieros Martínez
Carranza y Elizondo y del arquitecto Mora, se inicó el desmonte de los
terrenos colindantes al nuevo Hospital Civil. El día 23, "sin ninguna ceremoniia ", pero con la asistencia de las autoridades uni\'ersitarias, los miembros
del Patronato encargado de la construcción ele la Facult.1d y algunos estudiantes, se hicieron los trabajos preliminares ele excavación de los cimientos. En
sesión celebrada el día 28, el Consejo Universitario acordó que la Rectoría se
dirigiera al Congreso del Est.1do, solicitando la autorización para poner en
venta los terrenos y los antiguos edificios del I Iospital y la Facultad. L1
ceremonia de colocación de "la primera piedra" de la nueva Facultad por el
Gobernador se efectuó en la mañana del 2 ele febrero. Pero aun se llevó a
253

�cabo otra ceremonia el día 4, a la que asistieron las autoridades civiles y
universitarias para presenciar las primeras labores de cimentación.
La Comisión Jurídica integrada por los licenciados Vallejo, Rangel Frías y
De la Torre entregaron un proyecto de decreto para la desafectación y venta
de los terrenos y fincas mencionados, cuyo texto apareció en El No1t.e el 11 de
febrero.
El I o. de marzo la Facultad de Medicina inició sus clases en el segundo piso
del edificio "Tirso Garza", ubicado en la esquina sureste de las calles Quince
de Mayo y Zuazua. Después de casi sesenta años de servicio, el antiguo plantel,
concluído a fines de 1890 en la Plazuela de Cuauhtémoc, esquina noroeste de
las calles Matamoros y Cuauhtémoc, fue desalojado; sólo quedó funcionando
el anfiteatro.
VENTA DEL ANTIGUO HOSPITAL CIVIL

A fines de febrero de 1948 los estudiantes de Medicina dirigieron una
comunicación al Congreso local para que, "a la mayor brer.lf(lad f&gt;osible, se dé
curso y se apruebe" el decreto de desafect.,ción y venta de los terrenos y
edificios del antiguo Hospital Civil y de la Facultad de Medicina.
El Gobernador, por su parte, se dirigió a la Junta de Beneficencia Pública
solicitándole que pidiera autorización al Congreso del Estado con el fin de
poner en vent., el antiguo Hospital Civil y la Facultad, "en la inteligencia d.e que
el producto de la misma se destinará, íntegramente, a la construcción de un edificio
para La Facultad de Medicina ..." (El texto de la solicitud del Gobernador a la
Beneficiencia se dio a conocer en El nort.e y El Pornenir el 2 de marzo).
La citada venta fue objet.1da. El matutino El Porvenir señaló el 3 de marzo
que la Beneficencia Pública, según la ley que la creó, tenía como única función
proporcionar los servicios de asistencia y no los de enseñanza. La Cámara de
Propietarios de Bienes Raíces, en declaraciones publicadas el día 5 en ELN01te
y El Porvenir, adYirtió que la ley facult.1ba a la Junta de Beneficencia a
administrar sus bienes pero no a enajenarlos, añadiendo que la Universidad
de Nuevo León era una institución con patrimonio propio y, por lo tanto,
"resulta incongruente qtt.e se disponga de bienes de la Beneficencia, de si jJobre, para
la Universidad"; en el caso de que fuera reformada la ley, concluía, el producto
de la enajenación tendría que aplicarse a los fines propios de la Beneficencia
Pública, o sea los servicios de asistencia social.
La prensa regiomontana y las organizaciones del sector privado se opusieron a la citada venta. El Porvenir sostenía el 6 de marzo que era urgente la
construcción de una nueva facult.,d de Medicina, pero "intereses J1olíticos"
habían mezclado ese problema con los fines propios de la Beneficencia
P•.íblica. El matutino rechazaba "el modo de f&gt;roveerse de fondos", mutilando el
patrimonio de la Beneficencia para edificar el plantel, en vez de que el
Gobierno Estat.,1 aportara de su presupuesto el dinero necesario. La ley que
254

creó, en 1937, laJunta de Beneficencia Pública prohibía la venta de sus bienes.
. Si el Gobierno de Nuevo León "está emJJeciruulo" en que la Beneficencia se
desprendiera ele aquella propiedad, debía reformar dicha ley. Sin embargo,
había otro camino: que el producto de algunos impuestos se aplicara a la
construcción de la Facultad.
En una encuest., publicada en El Po1·C!enir el mismo día 6, se reveló que la
situación económka de la Junta de Beneficencia Pública era dificil pues sus
deudas ascendían a casi 869,000 pesos. Por otra parte, se añadía, "algunos"integrantes de dicha Junta habían acordado, "en una sesi6n relámjJago", facultar
al Gobierno del Estado a hacer la venta, con la condición de que ésta se
efectuara en subasta pública.
En la citada encuesta aparecen dos opiniones interesantes: don José G.
Garza, Tesorero General del Estado, elijo que el edificio de Medicina podría
construirse "sin necesidad de arrebatar el escaso f&gt;atrimonio de la Beneficencia
Pública" y don José P. Saldaña, Gerente del Centro Patronal de Nuevo León,
argumentó que si el congreso local autorizaba la venta y el producto de la
misma se destinaba a aquel fin, la transacción estaría '¡JeJfectament.e hecha",
además Monterrey contaría con una moderna clínica del Seguro Social, que
se levantaría en el mismo terreno.
El Porvenir insistió en que eran nulos los acuerdos de ceder los bienes de
la Beneficencia P(1blica y aludió a la responsabilidad que podría recaer en sus
funcionarios.
El matutino dio a conocer el día 9 un oficio dirigido por la Rectoría de la
Universidad al Congreso del Estado, con fecha 30 de enero, pidiéndole que
autorizara la venta de los terrenos.
El mismo día 9, El Porvenir concretó los puntos de vista que ya había
sostenido: la Facultad de Medicina dabía construírse pero no con el dinero de
la Beneficencia Pública; se debía respet.1r la ley, que prohibía la venta de los
bienes de la Beneficencia; en el caso ele que se vendieran los terrenos, el
producto de la ven t., tendría que aplicarse "a los fines esJ&gt;ecíficos de la Beneficencia"; el Gobierno Est.1tal estaba obligado a aportar los fondos necesarios para
la construcción de la Facultad. También denunciaba que la decisión tomada
por algunos miembros de la Junta de Beneficencia de autorizar al Gobierno
_ a vender los terrenos dedicando la mitad del dinero obtenido a la Beneficencia
y la otra mitad a la Facultad, se llevó a cabo en una reunión a la que no se
convocó a todos los funcionarios de la Beneficencia, siendo, por lo tanto, ese
acuerdo en contra de la ley. Señalaba que, en realidad, el Gobierno Estatal
pretendía que, en la construcción del plantel, se empleara la cantidad total
de la vent.1 y no solamente la mitad. Era inexacto, por último, que la
Beneficencia Pública tuviera recursos propios, aparte de que sus deudas
ascendían a más de 800,000 pesos.
255

�El Porvenir informó el día 11 que había llevado a cabo una encuest, entre
los estudiantes de Medicina. Afirmaba que "el sentir general de la mayoría de los
alumnos" era que se construyera su nueva facultad, pero que no se vendieran
los terrenos de la antigua y del viejo hospit.al. Afiadía que sólo apoyaban la
venta el director del plantel, doctor Trevifio Martínez, el presidente de la
Sociedad de Alumnos, Dani«:l Treviño G., y quienes est,ban ligados al Gobierno por diversos motivos.
La Sociedad de Alumnos de Medicina refutó la información en una virulenta misiva, publicada al día siguiente, en la cual ponía en duda que se
hubiera llevado a cabo la citada encuesta, est,ndo dispuestos a demostrar su
apoyo a la venta de los terrenos que debía ser, "a la mayor brevedad y al mejor
j,ost.or".
La Cámara Nacional de Comercio de Monterrey hizo un análisis del
problema, sintetizado en ocho puntos, que apareció en la prensa local el 13
de marzo. Recordaba que en 1946 el Gobierno Estat,1 ya había intentado
vender el predio, aunque no lo consiguió debido a la oposición presentada
por la prensa y las instituciones privadas. Consideraba "inconveniente e indebido" que el Gobierno pretendiera construir la nueva Facultad de Medicina
despojando a la Beneficencia Pública de su patrimonio. Sin embargo, en caso
de que fueran enajenados los terrenos aludidos, la Beneficencia podría
entregar en prést,mo el producto de la venta para que, "con un interés
razonable", se aplicara en mejorar los servicios asistenciales. Calculaba que el
rédito de ese dinero podría fluctuar entre 80,000 y l 00,000 pesos al año. De
esa manera, concluía, la beneficencia conservaba su patrimonio; cooperaba
a la construcción de la nueva Facultad y aumentaba sus ingresos.
Fue hast, dos meses después cuando el Congreso del Estado acordó la venta
del predio, como diremos luego.
VI
SE PIDE L\ RENUNCV\ DEL RECTOR

El Rector de la Universidad, doctor Enrique C. Livas, en un extenso
artículo intitulado "¿Por qué?", aparecido el 23 de abril en El Norte, enjuició
ásperamente el movimiento estudiantil de octubre-noviembre de l 9 ,17, que
provocó la renuncia del doctor Aguirre Pequeño.
El propósito del Rector era coment,r aquellos hechos, en los que "un rector
de estudiantes equivocados y mal conducidos l/eoaron a una considerable multitud (de
universitarios), considerable j1or lo numeroso, a un movimiento que calificaba "no
como el triundo que se quiso ver en él, smo como un desdoro fJam la clase es'tudiantil
universitaria". Afiadía que era cosa sabida :la j,articij)(Lción directa o indirecta de
intereses extrmíos a nuestra Universidad" en aquel movimiento "de i·Í-yustificada

256

rebeldía", Acusaba a la prensa local de haber a )entado el desorden, haciéndose
eco '.'de cuanta falsedad y cuanta calumnia fueron dictadas por la pasi6n insana de
m.ullltudes que se lla11aron de soberbia con el halago constante de que se les hacía objeto".
Continuaba diciendo que ninguno de los columnistas de los diarios, que
hicieron la defensa "de la ilegalidad y de la infamia", se había interesado antes
en la marcha de la Universidad, sino que "se convirtieron en paladines de una
causa inn.oble, mixtificada y tendenciosamente perve1tida en sus orígenes y finalidades". Decía que se había falseado la realidad de los acontecimientos, haciendo
aparecer ante la opinión pública al Consejo Universitario como "un organismo
p_elele, que permitía la intervención del Sr. Gobernador... " Negaba que la Univer~,1da~ ~e ~u~vo León estuvi~ra dirigida por un grupo de ideología comunista.
estribillo divulgado por diversos medios de información. Fustigaba a los
universitarios que "insultaron, calumniaron y escarnecieron. a quienes les sirven en
la Universidad de Nuevo León". Los estudiantes, proseguía sin ninguna pondera~ió~, "ro_mfieron con todo j1rincipio de orden y de disciplina; se jJosesionaron de
edifi_ci_os; ~zdi_eron amparo -~ontra a~tos que sólo ellos realizaron, al susj,ender Los
~ervtctos publicas de educacion supenor, con la ay1ula de masa que se convirtieron en
trres~o1!5ables, fºr el error y la inexperiencia; fueron irresj1etuosos y mendaces; se
con~,z1tieron en instru.ment,o de intereses ajenos a la Universidad; en fin, descendieron
lastimosa, aunque quizá explicablemente, a niveles 1w alcanzados antes... "
~~rico Delgado de la Pefia, estudiante de Derecho y uno de los principales dmgentes de la U.N.E.U., envió al Congreso del Estado, el 2,1 de abril de
1948, un importante documen.to, en el que proponía la reforma del artículo
décimo, fracción segunda, de la Ley Orgánica ele la Universidad. El artículo
décimo de la cit,da ley, en su fracción· II, establecía que sería consejeros electos
ante el C~nsejo _Dniversitario y durarían en sus cargos tres afios, pudiendo
ser reelegidos, cmco representantes de "la Federación de Sociedades de Almmws
por la misma, de acuerdo con sus estatutos".
Afirmaba Delgado de la Pefia que dicha disposición obligaba, indirect,mente, a las sociedades de alumnos de las Facultades y Escuelas universitarias
a orga_nizarse en una Federación, ya que de otra manera no tendrían repre~
sentaoón ante el Consejo Universitario. Añadía que lo anterior iba "contra los
principios constitucionales y de equidad", pues el derecho ele asociarse era una
fac~1ltad no una obligación y, por otra parte, no era· equitativo que sólo
tuvieran el derecho de estar representadas las sociedades de alumnos agrupadas en una federación estudiantil.
La disposición citada afiadía era un obst.iculo a la representación auténtica
del estudiantado ante el Consejo Universitario, pues la Federación de Estudiantes Universit,rios era la que nombraba a los consejeros estudiantiles. La
Ley O~·gánica sólo concedía al estudiantado cinco represent1ntes ante dicho
Consejo. Por lo tanto, las otras seis sociedades de alumnos, aunque pertene-

257
Hl'manitas-17

�cieran a la F.E.U., no alcanzaban a tener representación. Además, las sociedades de alumnos que no estaban afiliadas a la F.E.U., como las de Medicina
y' Derecho, con más de mil alumnos en total, no tenían derecho a nombrar
delegados ante el Consejo Universitario.
Objetaba también el término de tres años de ejercicio de los representantes
estudiantiles, pues si el consejero nombrado era alumno del (1ltimo año de la
carrera, éste seguiría ejerciendo el cargo cuando ya no era alumno, lo cual
era contrario a la Ley Orgánica universitaria pues los consejeros debían ser
alumnos regulares.
Por último, proponía la reforma de dicho artículo: serían consejeros electos
un representante de la sociedad de alumnos y un profesor por cada Escuela
o Facultad, durando uno a tres años, respectivamente, en el desempeño de
su cargo pudiendo ser reelectos.
En una reunión efectuada el 28 de abril, la Unión Neolonesa de Estudiantes
Universitarios decidió citar a un pleno, con el fin de discutir "los graves
problemas que afectan a nuestra Máxima Casa de Estudios". L'l U .N .E. U. agrupaba
a las sociedades de alumnos de siete de las once instituciones universitarias.
Al disolver Eugenio G. RicherJr. la Federación de Estudiantes Universitarios,
en febrero de 1948, había dejado el camino libre a la U.N.E.U. para que se
convirtiera en el organismo representativo del estudiantado, aun sin haber
sido reconocida por el Consejo Universitario.
La tarde del 30 de abril se celebró el pleno, "con asistencia de una e1wrme
multitud de estudiantes que abarrotó el focal del Aula Magna". informó EL Norte.
La asamblea acordó que la U.N.E.U. pidiera al doctor livas su renuncia. Se
habló de violaciones a la Ley Orgánica y del "jJ1'0fnndo distanciamiento" que
existía entre el Rector y el estudiantado.
Terminada la asamblea, una comisión estudiantil entrevistó al doctor Livas
comunicándole la decisión tomada. EL Porvenir dijo el 1o . de mayo que, a la
objeción presentada por los universitarios de haber permanecido en la
Rectoría durante casi doce años, el doctor Livas contestó que, a partir de la
expedición de la Ley Orgánica en 19,13, al cumplir tres afios en el cargo, había
presentado su renuncia al Gobernador, "la cual 1w solamente 1w le fue acej1(ada
sino que se le ratificó... " En consecuencia, añadió, "el J1roblema no era con él con
quien había que tratarlo, si1w directamente con el Gobernador del Estado ..."
SE /\PL-\ZA El. MOVI~IIENTO ESTUDIANTIL

Las autoridade!) universitarias decidieron no ceder a las presiones. En
sesión extraordinaria celebrada el lo. de mayo, el Consejo Universitario dio
al doctor Livas un voto de adhesión.
Concluía el afio lectivo universitario. En algunas Facultades y Escuelas se
habían iniciado los examenes finales. L'l prensa vio con recelo la inquietud
estudiantil, lamentando que se hubiera iniciado "una 111111va etapa de agitación".
258

En esas circunstancias se celebró un pleno la mafiana del 3 de mayo, en el
que los universitarios tomaron dos resoluciones: aplazar cualquier decisión y
dejar en manos de la U.N.E.U. la tramitación de la renuncia del doctor Livas
ante el Gobernador. Además, la U.N.E.U. comunicó a la asamblea que el
Gobernador estaba de acuerdo, en principio, en la revisión y reforma de la
Ley Orgánica, expedida en 1943, en cuyos trabajos tomarían parte representantes aunténticos del estudiantado.
Esa mañana el doctor Livas había declarado al vespertino El Tiemj10: "no
renunciaré a la Rec/.oría bajo ninguna presión; asf 1ne lo J1ida el Sr. Gobernador no
abandonaré el Jmesto en condiciones que no convengan a la Universidad". E insistió:
"Soy el primero en reconocer que la Universidad necesita de nuevos 1•alores; yo mismo
me siento cansado, J1ero no dejaré este puesto si ello no conviene a la Universidad".
Mientras tanto, la U.N.E.U. erró el tiro rnando acusó al Rector de haber
patrocinado, en octubre de l 93·1, la creación de la Federación ele Estudiantes
Socialistas, obligando a los universitarios a perteneder a ella para poder
ingresar a la Uni\'ersidad. Añadía en la misma declaración, pt;blicada en la
prensa local el 6 de mayo, que la F.E.S. se había transformado en Federación
de Estudiantes Universitarios, "gr11J10 J1elele" que era el único reconocido como
portavoz estudiantil ante el Consejo Universitario.
El doctor Livas puntualizó, en carta enviada a los directores de los diarios
locales y publicada el día 7, que la Federación de Estudiantes Socialistas se
fundó cuando era Rector el doctor Angel Martínez Villareal; fue hasta mayo
de 1936 cuando el doctor Livas empezó a dirigir la Universidad; debido a sus
gestiones se dejó de exigir a los universitarios la credencial de miembro de la
F.E.S. para poder estudiar; si la representación estudiantil ante el Consejo
Universitario no era auténtica, ello constituía "una situación estrictamente
intaior de la clase estudiantil, sin intervención alguna de las autoridades universitarias.".
El doctor Livas se dirigió a los estudiantes en un artículo intitulado "El
deber universitario en la juventud". Dicho artículo, más breve y ponderado
que el escrito dos semanas antes, apareció el 7 de mayo en EL Norte y el día
8 en El Porvenir.
El Rector seúalaba que, cuando ocurren los grandes trastornos sociales, "la
feor parte la lleva, a no dudarlo, la juventud", debido a su buena fe y a su
mexperiencia. Aüadía que el fenómeno era particularmente interesante en
"la juvent1ul que estudia". L'l juventud estudiosa, a pesar de "su natural rebeldía"
y de "su conducta generalmente de aJ1ariencia vi1il y definida", padecía de "falta de
experiencia y de malicia", lo cual, en ocasiones, podría "convertirla en masa
manejable, en nobleza explotada por el egoísmo hu.mano con fines aviesos, en multitud
enardecida, en instrumento de destrucción". El artícnlo parecía enfocado a convencer a los universitarios de que habían sido engafiados por sus líderes.
259

�El Rector conminaba a la juventud a aceptar su responsabilidad y a
"reflexionar en la gravedad de su misi6n". No permitir que los valores humanos
fueran escarnecidos por "fuerzas maléficas" que, con habilidad, pretendían
obtener una injusta preponderancia. Afirmaba que la juventud universitaria
debía ser valiente para defender sus principios, evitando esconderse en el
anonimato con el fin de agredir y violar "las leyes de la raz6n y los jmncipios de
verdad y de justicia". Añadía que debía evitar el peligro "de ser emb1iagada con
el halago y la estimaci6n torcida de sus potencias nobles". Tampoco debía dejarse
conducir por la senda opuesta a sus ideales y a su dignidad. Ni aceptar "como
destino decoroso el de !.a destrucción de Stt causa y de su casa". Por (1ltimo, exhortaba
a los universitarios de Nuevo León a apartarse "de La violencia y del proceder
innoble", formado "un bastión inexpugnable fuera del wal no debe quedar un solo
elemento jJara defender sus ideales y las nobles esencias humanas que los sustentan".
Los artículos del doctor Livas, publicados a fines de abril y principios de
mayo, provocaron una violenta respuesta por medio de otro artículo, intitulado "El Rector y la Moral", que apareció el 12 de mayo El Norte y el día 13
en EL Porvenir, firmado por Américo Delgado de la Peña y Jaime T. Cantú,
a nombre del Consejo Directivo de la U.N.E.U.
Los autores afirmaban que quien llevaba la toga rectoral en una Universidad "debe jJredicar con el ejemjJlo". La postura del doctor Livas era la del
''predicador que desborda 1wbleza, dignidad y decoro", pero que como autoridad
universitaria no practicaba esos valores. Añadían que no podía hablar de
grandeza de espíritu quien había demostrado una profunda antipatía hacia
los universitarios. Preguntaban si podía hablar de sacrificio "quien, rec01wciendo la necesidad de nuevos valores y Stt cansancio pers01ial f1ara el cargo de Recto1~"
consideraba, "egolátricamente", tan necesaria su presencia en el cargo que por
nada lo dejaría. No podía hablar de nobleza quien, "guiado jJor el rencor y las
bajas pasi01ies, provoca e insulta a los estudiantes", deformando los hechos "con la
intenci6n aviesa de desfn-estigiar a quienes los realizaron ... " No podía hablar de
virilidad quien, públicamente, había declarado que "fnimero renunciaría él y
todo su Consejo, antes que permitir La salida del Dr. Aguirre Pequeiio como Director
de La Facultad de Medicina y, Llegado el momento de wmjJlirlo, no lo hace..." No podía
hablar de "cari1io por los estudiantes" quien públicamente los consideraba "masa
de irresponsables, considerables por el número ... " Continuaban diciendo que,
mientras el Rector había sido "el tira1w y ojJresor del estudiantado por largos e
interminables doce a1ios", ante la opinión pública intentaba aparecer "como
preclaro paladin e incomprendido mártir, atrofJellado en -sus ideales de dignidad,
decoro, valentía y nobleza universitarios... " Estaban de acuerdo en que la juventud
"es la más afectada en los rudos embates de la vida", pero a veces "imjJosiciones
absurdas y falta de criterio, actos fútiles de amor Jmpio", eran obst.iculos temporales que retardaban o impedían su desenvolvimiento y esa juventud, al ver
260

que pierde sus mejores años sin ningún provecho, combate a quien considera
responsable de su situación. Negaban que los fenómenos "suceden por u.n sino
misterioso". El doctor Livas, "con Stt especial materialismo dialéctico", suponía que
las causas del malestar universitario provenían de la situación mundial. Si,
ciert.-"lmente, existía una crisis de valores, el verdadero origen del problema
en la Universidad de N nevo León, "como bien lo sabe, se encuentra en su jJersona ".
Afirmaban que la juventud universitaria "no fS com/1/aciente ni está embriagada
con el halago, ni la vanidad, ni tamJJoco jJor la estimac,"ón iorcida de SUJ potencias
nobles". Estaba conciente de sus actos y convencida de que, la mejor forma de
luchar por el bien de la Universidad, era excluyendo a los falsos valores "que
dentro de ella se encuentran". Terminaban diciendo que los estudiantes se habían
visto obligados a luchar debido a la "actitud hostil" del Rector y que todo ideal
"lleva ínsito un fnincijJio de materialización, sin que ello desmereua la grandeza del
fin jJersegu.ido ".
EL SEGURO SOCIAL

Col\f PR.\ EL ANTIGUO HOSPITAL CIVIL

En sesión celebrada el 11 de mayo, el Congreso del Estado autorizó la venta
de los terrenos y fincas del antiguo Hospital Civil y la Facultad de Medicina.
Ambos predios tenían superficies de casi 5,300 y 4,600 metros cuadrados
respectivamente, siendo valuados en 907,500 y 680,000 pesos.
El decreto estableció que la venta debía hacerse en pública subasta al mejor
postor. Del producto de la venta del Hospital, El Gobernador entregaría
150,000 pesos a la Junta de Beneficiencia Pública y el resto se destinaría a las
obras de construcción de la nueva Facultad. Del producto obtenido en la venta
de la antigua Facultad, la Beneficencia Pública recibiría 200,000 pesos y lo
demás se emplearía en levantar el nuevo plantel. Los adeudos que tenía la
Beneficencia con el Gobierno del Estado fueron condonados.
El 16 de junio, el mediodía, se llevó a cabo en el despacho del Gobernador
el remate en pública subasta del antiguo Hospital Civil y del terreno en que
éste se encontraba, o sea la manzana comprendida por las calles Quince de
Mayo, Juan Ignacio Ramón, Cuauhtémoc y Pino Sm"írez. El predio fue
adjudicado al Instituto Mexicano del Seguro Social, único postor, en 850,000
pes~s. El Seguro Social levantó en ese lugar el majestuoso edificio del Hospital
Regional que hoy conocemos, cuya primera piedra fue colocada por el
Presidente Alemán en julio ele 1950.
VIDA ACADEMICA

En el agitado afio lectivo 1947-1948 se pudo, con dificultad, desarrollar la
vida académica. A fines de septiembre de 1946 se había iniciado un curso de
Arquite~tur~, con diez alumnos, en la Facultad de Ingeniería; el Consejo
Umvers1tano acordó el 21 de abril de 1948 elevar a la categoría de Facultad
el citado curso, siendo el primer Director del plantel el arquitecto Joaquín A
261

�Mora. El Departamento de Acción Social Universitaria tenía una Sección ~e
Artes Plásticas, a cargo del profesor Alfonso Reyes Aurrecoechea; en ese ~no
lectivo el profesor Reyes Aurrecoechea or~anizó la Escuela de Artes Plásticas
como dependencia de la Facultad de Arqmtectura.
Las actividades culturales más importantes fueron las que llevaron a _cabo
el Departamento de Acción Social Uni\'ersitaria, bajo la direcció1? del licenciado Raúl Rangel Frías, que siguió publicando el magnífico bolctm mensual
Armas y Letras y el anuario Un~versidarl, así como las qu_e desa1~rolló_la ~sc~1ela
cte Verano en su tercera anualtdad, que tuvo más de tremta cm sos d1st1 tbuid~s
en cuatro secciones: Humanidades, Ciencias Médicas, Técnica y Artes Plásticas.

EL EXILIO DE CATARINO ERASMO GARZA RODRIGUEZ
CEI.SO GARZA GUAJAROO

Centro de Información de Historia Regional.
U.A.N.L.

en la investigación referente a un
personaje de la Frontera del Noreste de México y sureste de los Estados
Unidos, el cual tuvo una activa participación en la vida social y política de esta
región durante los aííos de 1885 a 1892.
Catarino Garza nació en Matamoros, Tamps. el 25 de noviembre de 1859,
era hijo de J. Encarnación Garza y María de Jesús Rodríguez. Emigró a los
Estados Unidos cuando tenía 17 aüos, convirtiéndose en un activo organiza-.
dor de la comunidad mexicana en el Valle de Texas, impulsor de sus derechos
y reivindicador del origen histórico de la misma; razón ésta que lleva a
Catarino a convertirse en un fogoso periodista.
A partir de entonces, el mundo de Catarino se circunscribirá a los pueblos
ribereüos del Río Bravo de Matamoros y Brownsville y piedras Negras y Eagle
Pass, al resto de los pueblos del Valle de Texas enmarcados entre Corpus
Christi, Galveston, San Diego, San Antonio y Laredo.
Para todos los pueblos de esta zona en ambos lados de la frontera, Catarino
Garza es un personaje natural, identificado con la idiosincracia de la historia
de fines del siglo pasado, aún no escrita, de estas zonas.
Por ello, en las historias más generales sobre la Historia de México y
particularmente sobre la Revolución Mexicana, Cai:,;rino Garza aparece
como un personaje incógnito, que penetra las páginas de la historia por la
osadía de intentar armar una revuelta en contra del régimen de Porfirio Díaz,
cuando éste se encontraba en plena consolidación.
El estudio sobre la vida y actividad revolucionaria de un personaje como
Catarino Garza, da perfectamente para analizarla e n tres grandes apartados:
lo.- La situación política y social de los pueblos fronterizos de Coahuila,
Tamaulipas y Nuevo León, durante el porfiriato y el cacicazgo regional del
General Bernardo Reyes.
TENGO CERCA DE DOS AÑOS TRABAJANDO

J

262

�2o.- La situación social y política y el estado cultural de los mexicanos en
el sur de Texas.
3o.-La actividad política de los refugiados y prófugos políticos mexicanos,
enemigos del Gobierno de Díaz, en el Sur de Texas.
.
Y tod~vía un apartado más: El exilio de los mexicanos en Centro Aménca
durante el gobierno de Díaz.
Algunas fuentes básicas para el estudio de la vida y actividad de Catarino
Garza, son las siguientes:
1.- a) EL P01firiato -Historia de un Régi.men- de José C. Valadez (1948)

b)Historia Moderna de México -La República restaurada- de Daniel Cossío
Villegas (1955)
c)Ajnmtes Históricos de Nuevo León, de Santiago Roel (1977)
d)Historia comjmuliada de Tamaulipas, de Gabriel Saldívar (1945).
e)México pacificado, Adolfo Duclós Salinas (1904)
f)Sabinas Hidalgo, tradición, leyenda, histo,ia. Francisco J. Monte mayor:
(1948)
g)Llanos Mesteiios -Mustang Plains- Agnes G. Grimm. Waco, Texas (1968)
El análisis de los distintos enfoques hecho en base a diversas fuentes,
circunstancias e intereses, permitirá, por otra parte, hacer una comparación
excelente con las posiciones del stüeto histórico en cuestión. Este es Catarino
Garza y sus dos obras escritas y hasta hoy de hecho inéditas:
Il.-La Lógica de los Hechos. O sea observaciones sobre las circunstancias de los
mexica1ws en Texas de 1877 a 1889. Tomo I, Corpus Christi, Texas. (manuscrito).
La era de Tuxtej1ec en México. O sea Rusia en Amé1ica 1894, San José, Costa
Rica.
La obra escrita de Catarino Garza es profundamente meritoria, y merece
ser clasificada en los términos de obra precursora, auténtica y original de la
Revolución Mexicana, así como también de los derechos de los mexicanos en
los Estados Unidos.
111.-El Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
En el Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriore se hallan
9 voluminosos expedientes conteniendo 368 documentos que informan de
las repercusiones que tuvo la revuelta de Catarino Garza en una gran cantidad
de países, razón que se explica por dos hechos: Primero, porque el gobierno
de Porfirio Díaz era conocido como el primer gobierno estable y consolidado
264

de México y en segundo lugar, por el aumento de comunicación que ya para
entonces existía a nivel de prensa nacional e internacional.
IV.-Las fuentes existentes en la Biblioteca Nacional de San José Costa
Rica.
En la Biblioteca Nacional de Costa·Rica se encuentra, aún sin ser estudiado,
un acervo de materiales que dan cuenta sobre la actividad política y literaria
de Catarino Garza en Centro América.
Catarino Garza nació en la frontera, Matamoros, Tamaulipas, pero se fue
a Texas y al poco tiempo era mal visto, tanto en México como en Texas y
después de su revolución emigró y radicó en Costa Rica y murió en otra
frontera, en la de Costa Rica y Colombia, cuando Panamá formaba todavía
parte de esta última república. En suma, nació en Tamaulipas pero vivió en
Texas, se exilió en Costa Rica pero murió en Panamá. Vivió en las fronteras,
peleó y murió en las fronteras.
Catarino Garza está enterrado en Centro América, y su primer exilio
comenzó en 1877, cuando cruzó el puente de Matamoros rumbo a Brownsville. Su segundo exilio se inició la noche del 15 de septiembre de 1891 cuando
cruzó el Río Bravo, de Texas a Tamaulipas, para iniciar una revolución en
México, incursionando durante 5 meses en ambos lados de la frotera; siendo
perseguido lo mismo por soldados mexicanos que americanos. Y su tercer
exilio se inició el 13 de febrero de 1892, cuando salió del Rancho de Palito
Blanco en San Diego, Tex. -rancho propiedad de su suegro Alejandro
González y donde vivía su esposa Concepción- tocando distintos puntos de
las Bahamas y del Caribe, hasta llegar a Costa Rica para radicar durante cerca
d? tres aüos en ese país, principalmente en las poblaciones de Matina, Puerto
Limón y San José.
A continuación presentamos una breve cronología sobre este tercer exilio
de Catarino Garza.
12 Sept. 1891.- De "El Canelo" a la Revolución.
15 Sept. 1891.- Cruza el Río Bravo por L1s Lijas, Mier, Tamps. Nueve
días entre Reynosa y Camargo.
Oct.- 1891.- Francisco Ruiz Sandoval se queda en la zona.
7 Nov. 1891.-Cruza en Ferri el Río Bravo, frente al Rancho Agua Negra.
11 Nov. 1891.-Agualeguas, Derramadero de las Obejas.
30.Nov. 1891.- Proclama en la Jurisdicción de San Carlos. (¿SAN Carlos
de Vallecillo ?).
19 Dic. 1891.- Por Guerrero, Tamps. Las Tortillas, Arroyo el Bagre,
Tamps.
Ene. o Feb. 1892.- El Chapeüo, Tamps.
13 Febr. 1892.- Salida de Palito Blanco.
Estancia corta en Nassau y Jamaica.
265

�Febr. 1893.- Llegada a Marina, C.R.
Empleos: =Encargado del Juzgado de Marina, Costa Ri~a.
=Secretario de la Comandancia Principal de Puerto Limón.
Abr. 1893.- Escribe en los principales diarios sobre el desarrollo de las
industrias. Firma pseudónimo (Erasmo G. Betancourt).
Oct. 1893.-A Puerto Limón, por cuestiones de salud.
Dic. 1893.- Entrevista con el Ministro de Guerra, Marina y Gobernación
de Costa Rica, en San José. Sobre esta entrevista hablan los periódicos de
Santiago de Chile.
Ene. 1894.- Cena e1i San José, Costa Rica con los Grales: Rivas, de el
Salvador; Vigil de nicaragua; Plaza, del Ecuador; Lic. Quezada y Lic. Machorro de Costa Rica.
Dic. 1893 a Ene. 1894.- Publicación de su poema "El Pasado", en un
periódico de Puerto Limón
Discurso en la inaguración de un Templo Masónico.
Ene. 1894.- Carta de Santiago de Chile, escrita por el Ex-Presidente del
Ecuador, eñviada a Catarino, invitándolo a emprender campaña contra el
Gobierno del Ecuador.
Mayo 1894.-Amnistía del General Porfirio Díaz para todos los revoluciouarios mexicanos, con excepción de Catarino Garza.
Mayo 1894.- El Gobierno del General Díaz pide al Gobierno de Costa
Rica, la extradición de Cátarino Garza.
13 Jun. 1894.- Enferma de muerte J. Peraza, quien ha sido el intermediario en la correspondencia de Catarino. Ahora las cartas son enviadas a
través de Julio L'lssús, de Puerto Limón.
Jun. 1894.- Entrevista de Catarino con el Presidente de Costa Rica para
pedir protección. Se le brinda el apoyo del Gobierno y se le ofrece la Dirección
de la Unión Centro-Americana.
Jun. 1894.- Reunión con jefes de Organización de Liberales Colombianos, quienes lo invitan a deliberar sobre el modo de destronar al "tiranuelo"
de Colombia. Se nombra a Catarino miembro del Directorio de Guerra
Liberal Colombiano.
1894.- Edición de su libro "La Era de Tuxtepec en México, o sea Rusia
en América".
Jun. 1894.- Por parte del Directorio de Guerra Liberal Colombiano, se
le nombra a Catarino Jefe de las Fuerzas Restauradoras Federales en la Costa
Atlántica; cargo que acepta y pide en reciprocidad ayuda del pueblo colombiano para que, triunfando la revolución- de Colombia, se asignen elementos para desembarcarlos en las costas del Pacífico en México, para iniciar la
Revolución en este País.
Septiembre 1894.- Publicación de un folleto en San José, Costa Rica.
266

Septiembre 1894.- El Vice Presidente de El Salvador, Gral. Manuel Rivas,
le ofrece 1,000 rifles y 20,000 tiros.
Noviembre 1894.- Recibe correspondencia del Gral. Ignacio Alatorre,
Embajador de México en Guatemala, calificando el folleto de Catarino como
"la belicosa proclama de la futura revolución".
Ene. 23 de 1895.- Ultima carta de Catarino, enviada a su esposa Ma.
Concepción, " ... ya tengo arreglado mi viaje, sólo espero el vapor alemán o
francés, para embarcarme a Curazao ... "
Marzo 15 de 1895.- Muere Catarino E. Garza, en la revuelta liberal
colombiana, en la Plaza de Bocas del Toro, Panamá.

267

�l.A OBRA DEL CORONEL DON JOSÉ DE ESCANDON EN l.A

EVANGELIZACIÓN DEL NUEVO SANTANDER.
Lic. CARLOS GoNZÁLEZ SALAS.
Instituto de Investigaciones Históricas
Universidad Autónoma de Tamaulipas

"No ES POSIBLE, dice con razón el padre Fidel de Lejarza, ocuparse de la
conquista espiritual del Nuevo Santander sin hacer referencia forzosa a los
nombres de Revillagigedo y Escandón, los dos artífices que, ayudados por los
Misioneros de los Colegios de Zacatecas y San Fernando de México, iniciaron
y consumaron, con mayores o menores aciertos, aquella magna obra. El
primero, con su acertada dirección y entusiasta apoyo desde el Virreinato de
la Nueva España; y con su esfuerzo tenaz e inteligente ejecución de las órdenes
emanadas desde arriba en el campo de las operaciones el segundo. Dediquémosles un recuerdo al que ambos son acreedores" 1
Como señala el padre Mariano Cuevas, "Escandón fue, sin duda alguna,
la primera figura seglar de nuestro siglo XVIII y muy digno de nuestro
recuerdo y gratitlid. Su conquista y fundación de Nuevo Santander fue hecho
más saliente durante el virreinato de Revillagigedo"2•
Toribio de la Torre y coautores llaman a Escandón, asienta en su obra El
Poder Colonial en Nuevo Santander el Lic. Juan Fidel Zorrilla, el Penn mexicano
por la similitud de su obra con la del fundador de Pensilvania, expresando
que enseñó a los naturales la agricultura y se valió de "afabilidad, dulzura,
regalos y armas pacíficas del Evangelio que predicaron los misioneros" para
obtener que los nativos prestaran obediencia al rey de Espafia. Concluyen
estos autores con una plegaria para que Dios premie a Escandón por "sus
vigilias y continuos desvelos por proporcionarle bienes al departamento"3•

2
3

Lejarza, Fidcl de, OPM, CONQUISTA ESPIRITUAL DEL NUEVO SANTANDER,
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
(en adelante CENS), Madrid, MCMXLVIII, p.l.Citado por
Zorrilla, Juan Fidel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, Biblioteca
Mexicana 52, M. Porrúa S.A. Librería, México, 1976, p. 101.
Zorrilla,Juan Ficlel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, p. 100.

�INTENTOS DE FORMACIÓN DE LA COLONIA DEL NUEVO SANTANDER

Repetidas veces fue intentada la forn~ació1~ de la ?olo1~ia del Nuevo
Santander, muchos años antes de su conqmsta, siempre ~111 bato. En boca de
fray Vicente de Santa María, "la exte~1sión d,e _su terren~,. su situación en 1~
costa oriental del continente de esta nea A.menea, la fert1hcbd de sus campiñas, lo abundante y hermoso de sus aguas, lo caudaloso de sus 1:íos _que
desguazan en el golfo de México, lo precioso de sus 1~inerales, la ~rod1gahdad
con que en ella se explica la naturaleza _y, en una palabr~, el conjunto de sus
proporciones ventajosísimas para la vida humana, ~leb1eron ser, en a~uel
tiempo, el más vivo aliciente al deseo para los conquistadores y la conquista
.
1"4.
más segura para hacerse de un nomb re mmorta
_
_
_
En ese pródigo pedazo de la naturaleza americana, remaba la mcuna y la
barbarie más grosera; depravadas costumbres la envilecían y degrad~b~n Y
así hubiera permanecido multitud de naciones o tribus en su e_mbrute_c1_m1ento, si la mano providente del Altísimo y el ansia de su conqt'.1sta espmtu~l Y
material no hubieran movido las mentes y corazones compasivos y generosos
para rescatar aquellas almas de su salvajismo extremo y traerlos a vida
civilizada.
Desde varios puntos de vista era necesaria la_ conquist.:i, pueble y cristianización de los extensos territorios de las vernentes onent.ales del noreste
novohispano, especialmente de la Costa d:l Seno Me~icano; disti1~tos conflictos de una índole o de otra hacían necesano un colomzador y pacificador con
determinadas cualidades difíciles de hallar juntas en un hombre sin graves
compromisos para el Erario Real. Vastos terri~orios esta~~n implica_d~s en
graves conflictos y la amenaza misma de extranJeras amb1c1ones precipitaba
la urgencia de realizar la deseada conquista._
.
Eran problemas gravísimos del Nuevo Remo de León y Coahu1la al gr~do
que podía afirmar Fray Vicente de Santa María: "En el año 14_de este siglo
(siglo XVIII) se puede asegurar que ·ca~i n_o había un p~lmo de □erra en t?do
el Reino de León y aún en la provmc1a de Coahml~ que. no :stuv1era
5
enteramente dominado por los bárbaros y los apóstatas . El hcenc1ad~ don
Francisco Barbadillo y Victoria llegado a Monterrey_ en 1_7 15 m~d1ante
medidas hábiles logró aplicar, en suma, las leyes de Indias en lo relauvo a la
libertad y buen trato de los naturales. Pero ~oco .duraron sus b,u:nos logros.
La guerra se desató una vez que él había partido de regreso a Mex1co en 1716.

4

5

270

Santa María, Fray Vicente ele, REl.ACION HJSTORICA DE Lr\ COLON IA DEL
NUEVO SANTANDER Y COSTA DEL SENO MEXICANO, e n ESTADO GENERAL
DELAS FUNDACIONES HECHAS POR D.JOSE DE ESCANDON (en adelante E G)
EN 1A COLONIA DEL NUEVO SANTANDER, Publicaciones del Archivo General ele
la Nación Secretaría ele Gobernación, Tomo 11, p. 355.
Santa Marfa, Fray Vicente de, REl.ACION HISTORICA, en E G, p. 451.

Pero como aquellos desmanes tenían tremendas repercusiones no sólo en
los confines de aquel Reino sino basta las provincias de Valles, Río Verde y
la Huasteca y aún en la inmediatas a México por Tolimán y Caderejta,
experimentadas por otras rebeliones más, hicieron llegar sus clamores a la
Corte de Madrid al no haber sido suficientes ante el Virrey. Las rebeliones
eran causados en gran parte, por los abusos contra los indios en las congregas.
Fueron tres los personajes que formularon proyectos para la gran empresa
del Seno Mexicano: Don Antonio Ladrón de Gu.roara, ve&lt;:ino del Reino de León
que alegaba el año 38 ante la Capitanía General de México, haber recorrido
y reconocido la costa y de haber ganado la benevolencia de los indios; como
no tuviera éxito, se dirigió a la misma Corte madrileña y "declamó", dice
Sanca María, "contra los abusos que se practicahan no sólo en el Reino de
León, sino en las demás provincias de sus colindantes y fronterizas" . Fue
gratificado por su Majestad con $500.00 para ayuda de su regreso a los
pueblos de América; prosperó su proyecto aunque tuviera pocos visos de
coronarse en triunfo, quizá por las excesivas ventajas personales que comprendía. En la misma Corte se encontraba D. Narciso Barquín y Montecuesta,
que acababa de dejar su puesto de alcalde de la villa de Valles con otro
proyecto de colonización y pacificación de la costa, avanzando desde Tampico
hacia el Norte. Hubo otro proyecto más: el del Gobernador del Reino de León,
Don José Antonio Fernández de jáuregui y Urrnlia que al mismo tiempo que
pintaba las fertilidades del suelo, hacía ver los peligros de las irrupciones del
enemigo y mucho más los de afuera de los mares que pondrían en peligro no
sólo esas partes sino las provincias colindantes.
Todo esto dio lugar a que se formase por real cédula de l O de julio de 1739
en México una Junta con el Excmo. Sr. Virrey y algunos de los oidores de la
Real Audiencia y otras personas instruídos de las circunstancias del terreno,
las propiedades características de los indios, de los gastos que deberían
erogarse; disponía que se eligiese la persona que se juzgara más apta, dándole
los auxilios necesarios; que aunque eran "unas en el espíritu" las propuestas
de Jáuregui, Montecuesta y Guevara, ésta se hacía más recomendable y que
se oyese, por consiguiente a éste en la Junta.
Jáuregui y Montecuesta retiraron su demanda. Guevara volvió rápidamente a América y regresó a México luego ele haber ido al Nuevo Reino de León
por los indios con quienes reavivó los lazos de amistad y movió para que
hiciesen protestas de reconciliación y paz ante el Gobernador, concediéndoles
el título de capitanes in scriptis, y se presentó junto con ellos y otros en México.
Ya porque postulase que se suprimieran los sínodos a todas las misiones y
pueblo~ del Nuevo Reino, ya porque pidiese que se relevara a la Escuadra
Veterana de San Pedro Boca de Leones, en el río :Cravo, dando por segura la
pacificación de los indios, o porque demandase de inmediato que se le
nombrase Gobernador y Capitin General de todo lo que fue ra reduciendo y
271

11 1

�poblando y se le asignara el tanto por ciento de las salinas que descubriera y
la intendencia privada para poder repartir aquellas tierras, negados cualesquiera otro de los ministros, su demanda fue juzgada apta sólo para insistir.
Ocurrió, pues, a Madrid no ya en persona sino por informe dirigido a su
Majestad y demandó el título de capitanes de los indios de los cuales la Junta .
los había despojado. No se atendieron sus demandas con la brevedad que ~l
se proponía, sino al cabo de cuatro años, el 13 de junio de 1743 se reprodtl.JO
la misma Cédula de 1739 ordenando que se les devolviesen los títulos a los
tres indios gentiles, que se indagara si convenía la supresión de los sínodos
que proponía Guevara, y a éste que no se entrometiera más en la pacificación
ni moviese a los gentiles que se habían reducido, mientras la Junta no
6
deliberara sobre los puntos propuestos.
Nombrada por el nuevo Virrey de Nueva España, don Juan Francisco de
Güemes y Horcasitas la Junta General, ésta después de tres días de sesiones,
determinó encomendar la empresa, en vista de sus méritos obtenidos en la
pacificación de la Sierra Gorda, a Don José de Escandón y Helguera a quien
se le dio el título de Teniente de Virrey en la Costa del Seno Mexicano; esto
ocurría el 3 de septiembre de 1746.
Hizo un pormenorizado reconocimiento de todo el territorio de la Costa
del Seno Mexicano en el año de 1747 y para el 26 de octubre de ese mismo
año firmaba en Querétaro un extenso documento donde narraba lo acontecido en ese reconocimiento, proponía sitios para poblaciones y misiones, y
hacía ver la necesidad de un puerto en la entrada del Río de las Palmas, amén
de otras agudas observaciones y descripciones del terreno.
Nosotros lo utilizaremos en ese trabajo, omitiendo los datos biográficos del
gran Colonizador y Pacificados del Nuevo Santander, en gracia de la brevedad
y de ser más directos en el objeto, como lo hemos destacado en el primer
Tomo de nuestra Historia de la Literatura en Tamaulij1as al hablar del Escandón
escritor, constituye un imprescindible estudio de nuestro territorio, con todo
y las objeciones que puso al_ mismo Fray Joaquín García del Santísimo
Rosario, padre religioso del Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe,
Zacatecas, a muchas de las descripciones esca_ndonianas de distintos sitios del
7
ahora Estado de Tamaulipas.
Aquellas proezas de Escandón realizadas en sus diversas expediciones en
la pacificación de la Sierra Gorda, empresa reputada en ese tiempo como

6
7

272

Santa María, Fray Vicente de, RELACION HISTORICA, en E G, pp. 465-469.
González Salas, Carlos, HISTORIA DE LA LITERATURA EN TAMAULIPAS,
Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de Investigaciones Históricas, Primera
Parte, Historiograffa Geograffa y Estadística, Ciudad Victoria, Tam., 1980. p. 43;
INFORME PRIVADO CONTRA ESCANDON, García, Joseph Joaclún, Archivo de
Historia de Tamaulipas, compilado y editado por Gabriel Saldívar, primera serie, Tomo,
VI, México, 19,¡5_

ir~ealizable, la creación de pueblos nuevos como San José Vizarrón, Peña ·
M1llera, Herrera y nuestro Jaumave, el restablecimiento de otros en aquellas
serranías, la visit.a y reconocimiento de las Misiones de la misma Sierra Gorda
y Custodia de Río Verde, la supresión de muchos sínodos indebidamente
cobrados, la erección de nuevas misiones y la restauración de otras como
P~c~1la, Fuenclara, Guadalupe, Jalpa, Landa, Tilaco, Tancoyol, Concá, la
D1vma Pastora y las nuestras de Palmillas y Jaumave, el cuantioso caudal
expe~i~o los medios efica~es y poco sangrientos que se habían empleado y
q~e luoeran excla1?~r at Virrey, el Conde Fuenclara: "o es mentira lo que se
~ICe de estas expe_d1oo~;s o el hombre que las ha practicado es un héroe que
uene pocos semeymtes , lo preparnron para la gran empresa que, apoyado
efic~z?1ente P?r el nuevo Virrey Don Juan Francisco Güemes y Horcasitas,
reahzo con ámmo excelso y alto sentido de espíritu cristiano en la costa del
Seno Mexicano o Nuevo Santander.
EL RECONOCIMIENTO DE 1A COSTA DEL SENO MEXICANO.

~o_s parece in~~1:esante subray~r ~n primer término, con algún pormenor,
el v1aJe .o exped1C10n de reconocumento por todo el territorio considerado
incógnito hasta 1747 que llevó a cabo en compañía del M.R.I. fray José Ortíz
(en este documento se lee Ortes) de Velasco, del Colegio Apostólico de San
Fernando y Co~isario de _Misiones d~ Propaganda Fide y del R.P. Fray
Lorenzo de Medma del mismo Coleg10, además del séquito militar a las
órdenes del capitán don José Díaz Maldonado.
~~ este reconocimiento, además de su gran preocupación por ir señalando
~l s1?0 adecuac~~ de las futuras poblaciones, resal!;\ también su inquietud por
Ir ~Jando los s1uos para las futuras misiones. Luego de haber llegado a Las
Salmas de la Barra, en las rancherías de los Comecrudo, se detuvo ·c on ellos,
y a s~1 capitán le puso por nombre Marcos de la Cruz, les reparte bizcochos,
cuclullos, tabacos. mercería en abundancia y les hace saber la intención de
es~b_lecer allí población "cerca de las salinas" y las conveniencias que en lo
espmtual y temporal lograrían congregándose en ella"8
. En la parte sur del río Bravo tiene una reunión con los capitanes de las
diversas rancherías llamadas por ellos "naciones" de nombres extraños tales
como los Comecrudo de arriba, la de Saulapaguines. la de los Tan-naquiapemes, la de los Sagutmacapam, la de los Anaguipacamesn, la de los Cospar.am,
la de los Humalayapem, la de los Guajopoctiyo, la de los Sumacualapem, la
de los Ualexpaquet, la de los Sicalasyamapaquet, Inyopacanes, Igiguipacam

8

Escandónjosé de, RECONOCI~fIENTO DE LA COSTA DEL SENO MEXICANO
prólog~ de Gabriel Saldívar, Arclúvo de Historia de Tamaulipas, primera serie, Tom¿
II, México, l946, p . 61.

273
Humanitas-18

�y les hacía ver lo mismo: la necesidad de congregarse y organizarse "así en lo
espiritual como en lo temporaJ"9 ; ellos convinieron siempre y cuando no los
sacaran de sus terrenos, haciendo Escandón algunas consideraciones donde
se transparenta su espíritu apostólico y cristiano: "andan estos indios totalmente desnudos, a excepción de las indias, que se tapan con un pedazo de
cuero o algunas yerbas; son corpulentos, ágiles y buenos tiradores de flechas
que son las únicas armas que usa; como han tenido ningún comercio en las
fronteras, se mantienen bozales, sin ley ni adoración a cosa ninguna, por lo
que hago juicio entrarán con mayor facilidad en los rudimentos de nuestra Santa Fe
Cat6lica" 0 Da la lista de otros tantos grupos o naciones de la otra banda del
río (Huapuzliegut, Tanlepem, Mayapem, Segulapem, Cootajam, Senpicapam, Parammatugu, Perpepug, Coucuguyapem, Tlanchoguin, Pexpacux,
Hueplapiaguilam, Imasaettjalam) y que no obstante tener su pi·opio capitán
Santiago, Capitán general también de los de la banda sur del río Bravo, todo
lo cual facilitaría la labor de congregarlos y cristianizarlos. De paso notamos
la rareza de los nombres y su gran semejanza con los de origen maya sobre
todos los terminados en em 11 . Lo más curioso ele todo es que se concentraran
a los lados ele las riberas del Bravo.
Le preocupaban mucho también los indios apóstatas huídos ele las custiodias y misiones y así lo hace notar, por ejemplo, cuando habla del "cerro de
Tamaulipa" que equivale, según creemos, a la actual Sierra de Tamaulipas.

9
10
11

Escandón,José de, RECONOCIMIENTO, pp. 65-66.
Escandón, José de, RECONOCIMIENTO, p. 66.
Cfr. Comentarios a LOS INDIOS EN TAMAULIPAS en el Capítulo correspondiente
a Gabriel Saldívar en mi HISTORIA DE LA LITERATURA EN TAMAULIPAS, p. 223.
y el mismo librito de Salclívar; sin embargo, este autor no hace ninguna relaión entre
estos nombres o por lo menos los terminados del grupo en ein y la lengua maya y más
bien los relaciona con la KARAN KWANO, Dice a este respecto: "aun en Lingüística
no se les puede agrupar bajo el nombre de "tamaulipecos" (a los grupos haterogéneos
de Tamaulipas), en razón de esa diversidad y de que tocios los del norte se identifican
con los indios de Coahuila y Texas, y una gran parte del sur con los H uaxteca, y muchos
del resto se commúcan entre sí, aunque en diferentes dialectos de una lengua madre,
que por comodidad puede llamársele tamaulipeca, aunque hay muchas posibilidades
de que haya sido el primitivo náhuatl, el náhuatl de los lingüist,1s moclernos". LOS
INDIOS DE TAMAULIPAS. Instituto Panamericano de Geograffa e Historia,
Publicación, No. 70, México, 1943, p. 5 y líneas abajo precisa su punto de vista diciendo:
"Lingüísticamente sólo se han estudiado (de los grupos del norte) un pequeño grupo
de COTOl\lONES, que los investigadores extranjeros se empeñan en llamar
COTO-NAl\lES, los cuales conservaban restos en su idioma a fines del siglo pasado y
se les identificó como del grupo KARANKWANO de la familia HOKONA Y SIN DUA
ALGUNA AL MISMO GRUPO PERTENECIERON UNAS VEINTE TRIBUS DE LA
RIBERA NORTE DEL BRAVO, veintidos de la ribera sur, cinco del Río de las Conchas
y dieciocho de la Sierra de San Carlos a la desembocadura del Purificación y lagunas
adyacentes, no cont,'lndose con más elementos que los indicados de identidad de mando,
de costumbre y la lista de los nombres de ellas y una que otra palabra suelta". pp. 11-12.

"En todas las falda~ de este cerro, advierte, habitan varias rancherías de indios
bárba~os, cuyo 1~umero no se puede calcular; hago juicio pasarán de mil
ochoc1e1~~os'. segun la razón que se pudo adquirir de los que concurrían; son
de la nacion;anambre y cada ranchería tiene a su capitán sin otro cabo Ocabeza
general. H~y entre ellos muchos apóstatas de Tampico, de la Huasteca Río
Verde y Remo de León" 12•
'
Hace _notar tambi~n, :uándo en el paraje_ ha habido misión, por ejemplo,
en el ~royo del COJO, que se halla al pnncipio del nominado Cerro de
Tai~auhp~, _hasta el margen de la expresada ría de Santander. Allí estuvo la
anttgu~ M_1s1ón _de San Buenaventura de Tamaulipa, fundada con la nación
de los ~nd1os ohve~, que administraran los Religiosos del Sr. s. Feo., de la
Cus_t?d1a de Tamp1~0, y de despobló como 25 aJios ha, por los insultos que la
nanonJanam_bre eJecutó en ella ocasionando no tener pobladores espalioles
que la defend1esen" 13•
•
Sugiere ~ue se suspenda el sínodo a la antigua misión de San José de
Tanguanclun_ ~e 1~ ~ustodía de Río Verde por no haber religioso seJialando
se pong~n alh rehg10sos apostólicos" y que se establezca la misión al cuidado
del Capitán Juan Francisco de Barberena. 14
In_dica también q_ue haya misión diez leguas al nordeste de las Rusias en el
para1e llamado Teallas (más tarde Croix) "así para congregar Jos indios en
ella como para a~egurar el paso de las de adelante" 15; encuentra justos motivos
para que se ~upnman lo~ s_ínodos que hasta allí habían percibido los religiosos
de Sto. Dommgo en la MISlón de Santo Domingo Soriano y de las seis misione
n~n~bradas en otro documento de la Custodia de Tampico "por deb . s
engir
c
,,
,
e1se
,Yª en uratos , 1o que suponía su secularización en un tiempo cuando
todavia és~ ~o se mencionaba y porque seguramente consideraba maduras
aquellas cnstJandacles del siglo XVI. ut
Toda esta_inspección la fue haciendo a su costa y sin gravamen alguna de
la Real Hanenda, denotándose en esto el g1·an celo que lo empuja
· ba a
~co~_eter tan grande e1~presa estando consciente que, de establecerse esas
iefe11das ca~orce pobl~c10nes que tenía en mente ya desde entonces, no sólo
se reporta_nan benefic10s rara la Real Hacienda sino "la máquina de almas
que __congt:gadas al gre1~1O de nuestra Madre Iglesia,,se habilitan para la
glo11a'. saca ndolas de la tirana esclavitud del demonio que hasta aqui' liaii
padec1do" 17

12
13
14

15
16

17

274

Escandón,josé de, RECONOCJl\llENTO p 77
Escandón, osé de, RECONOCil\lIENTO' . 78.
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO'~- 90.
Escandón, osé de, RECONOCll\lIENTO' J)· 91.
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO'. p: 99:100
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO, p. 99.

275

�Esto lo vuelve a reiterar en carta al Virrey Güemes y Horcasitas, primer
conde de Revillagigedo, diciéndole que "la Divina Majestad dispo~~~ vea yo
conseguida en el feliz término del gobierno de V .E. ~n hermo~a ut1l obra, Y
agregadas al gremio de Nuestra Santa Madre la Iglesia la multitud de a ~ás
que a mi vez se hallan al presente en la mejor disposición, pues de Tamp1co,
Valles, Cerralvo y todas las &lt;lemas fronteras, me avisan están contentos los
indios bárbaros y apóstatas, dispuestos a las fundaciones, como que?aron
conmigo, salvo algunas cortas cuadrillas de_los apóstatas del Nuevo Remo de
León (que fueron las que más tarde dieron mayores quebrantos), que se han
,, 18
mantenido indiferentes hasta ver ló que resul ta .
1A ORGANIZACIÓN DE PUEBLOS Y MISIONES

La obra colonizadora y misionera de Escandón ;e puso e~1 marcha, s~gún
apunta Fray Simón del Hierro en el Diario de las fundaciones, al_ s_ahr ~e
Querétaro la caravana expedicionaria con ~scandón a ~a cabeza, en ~1C1emb1 e
de 1748, sin indicar el día preciso, y el d1a 9 del mismo mes salieron del
convento de Guadalupe Zacatecas los padres misioneros en i~úmero de.?oce,
todos religiosos de ese Colegio Apostólico de Propaganda Fide. ~ray Simón
apunta que entraron por dos caminos divi~idos en dos grnp?s, "sm, saber de
cierto el camino en derechura, por ser las tierras nuevas: qmen tema alguna
más noticia era el P. Fray Simón, quien con ou·os t~·es compañeros: fue más
en derechura. Salió del Colegio de Zacatecas el día nueve para hacie_n da del
Troncoso, al Cerro de Santiago, a las salinas, a el Espíritu Santo, a las•.Cruces,
a Guamane, por el venado, a los Charcos, a la ~guna Seca, al Arro_yo Sec~,
a Ipoa, a la Soledad, al Río Blanco, a San Antomo _de los Llanos; y dte~ y seis
leguas al sur llegó a la primera población de la villa de S. Feo. de Guemes,
que pocos días antes había fundado el_ Coronel; y oc!10 leguas ~nás adelante,
en la población de S. Antonio de Padilla, que_ también ~'ª tema fu1~dada en
Villa le alcanzó el P. Fr. Simón con los pp. V1llar, Gama y Fr. Jose Soto, el
'
19
día 7 de enero del año de cuarenta y nueve.
Todos esos pormenores contados con gracia y galanura lo~ prodig~ el p.
del Hierro en las páginas de su Diario figurando desde el Cernto d~l Aire en
adelante como el Capellán del Coronel Escandón y la tropa. D~sgrae1adamente no podemos seguirlo en todos los incidentes de las fundac10nes.

18

~9

276

r

Escandón,José de, RECONOCIMIENTO, Querétaro Y. 2~ de octubre. de 1747, 109.
Del Hierro, Fray Simón, Diario que hizo ef Padre Fr. Snnón del Hierro en e Seno
Mexicano, año de 1749, Apéndice, No. VI en Lejarza, Cens. p. 30.

La primera fundación fue la Villa de Llera con la advocación de N. Sra. del
Carmen, el 25 de diciembre de 1748. Su misión Peña Castillo, bajo la
advocación de la Divina Pastora quedó administrada por Fray Tomás Cortés,
"cuyo apostólico celo y gobierno ha contribuido mucho a la perfección de la
misión", escribía Escandón, teniendo congregadas de asiento ,11 familias de
indios pisones con 152 personas.20
Güemesse fornió el lo. de enero de 1749 con la advocación de S. Francisco.
Su Misión, Llanes, fue administrada por Fray Francisco Javier García. Al
principio no había allí indios congregador, situación que duró hasta 1757.
El 6 de enero de 1749, y con la advocación de S. Antonio de Padua, fundóse
la Villa de Padilla, cuya Misión, Guarnizó, bajo la advocacación de N. Sra. de
los Dolores quedó administrada por Fray Joaquín Marquez.
La Villa de Cinco Señores (elegida poco después capital del Nuevo Santander una vez que a la Colonia se le dio ese nombre el 13 de mayo de 1748 y
hoy llamada Jiménez) fue fundada el 17 de febrero de 1749 con la advocación
arriba mencionada, advirtiéndose que los Cinco Señores son S. José, la
Virgen, el Niño, Sra. Santa Ana y Sr. S. Joaquín). El celo del colonizador llevó
a ella indios apóstatas que habían desertado de la Custodia de Río Verde y
que fueron sacados de las asperezas de la Sierra Gorda. Su Misión, Helguera,
bajo la advocación de S. Juan Nepomuceno fue administrada por Fray
Ventura de Rivera y se fundó a tres leguas al Nordeste. Allá mismo en
Santander constri.tyó Escandón una Casa Fuerte, su palacio, que en la actualidad aún puede admirarse a flor de carretera, frente a la Plaza. Para 1757 se
estaba construyendo Iglesia de cal y canto y sillería, macizo material como el
del Palacio, y es uua de las pocas que en Tamaulipas puede llamarse de
construcción colonial. Existe en ella un bello retablo.
La Villa de Burgos se fundó el.20 de febrero de I 7,19, con la advocación
de N. Sra. de Loreto. Cueto se llamó su Misión y fue puesta bajo la advocación
de San Judas Tadeo, congregó t.1mbién indios apóstat.,s, pero desertaban con
frecuencia cuando eran objeto de mayores atenciones, llegando a quedar sólo
un&lt;;:&gt;s cuantos de pie en ella. Su primer ministro fue Fray Simón del Hierro.
El 5 de marzo de 1749 se funda Villa de Camargo con la ach·ocación de Sta.
Clara. Su misión, Laredo, con la ad, ocación de S. Agustín, fue administrada
por Fray Juan Bautista García y cuando el informe escandoniano afi.os
después, en agosto 5 de 1755, se empezaba a construir Iglesias y un convento
de piedra, cal }' adobe, con sus azoteas de viga y cerrado. 21 ·
1

20
21

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES: DESCRIPCION DE LA VILLA
DELLERA, EN E G, Torno I, p. 20.
Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
CAMARGO, en E G. Tomo I, pp. 32-33.

277

�La Villa de Reynosa quedó fundada el 12 de marzo de 1749 con la
advocación de N. Señora de Guadalupe. Su misión, Montes, con la advocación
de Sr. S. Joaquín fue administrada por Fray Agustín Fregoso. No menciona
~l relato de Escandón ninguna construcción de iglesia, no obstante haber
existido una vieja construcción de 1800 junto a la que construyó el Sr. Cura
Don Antonio Mares que es la actual.
En el mes de abril bajó la caravana expedicionaría al sur del NueYo
Santander para fundar la Villa de Altamira el 2. de mayo de 1749 con la
advocación de Nuestra Señora de las Caldas, de la cual existe una pequeña y
singular imagen: la de la Virgen sentada dando el pecho al Niño, ignorándose
por lo demás de cuál Virgen de las Caldas de España se trata; la Misión,
Suanzés, fue puesta bajo la advocación de San Juan Capistrán y al cuidado de
Fray Joaquín Manzano. Para 1757 (abril) se había construído ya Iglesia pero
es difícilmente identificable con la que aún puede admirarse de mampostería
y recios contrafuertes. Escandón la describió en su tiempo como de tres naves
"y aunque la bóveda y el techo son
de zacate y palizada, al modo de la
.,.,.,
Huasteca, ha quec1ad o muy b nena ... -Ya de salida rumbo a Querétaro, con la intención, tal vez, de aprovisionarse
de gente, tropa y abastecimientos, fundose la Villa de Santa Bárbara bajo esa
misma advocación y su Misión Igollo, con la de Nuestra Señora de la Soledad,
el 19 de mayo de 1749, teniéndose en cuenta que había existido con anterioridad misión de S. José de Tanguanchín, no lejos del lugar. Quedó administrada por un hermano del Colonizador, Fray Feo. de Escandón. Hoy día es el
poblado de Ciudad Ocampo.
Y con fecha 26 de mayo, fueron dadas órdenes de erigir en villa, seg(m dice
Gabriel Saldívar, el poblado que se había formado cercano a unas boca-minas
23
con el nombre de Real de Los Infantes, hoy Bustamante. Qtiedó bajo la
advocación de S. Miguel, y el P. Ministro de Palmillas, dependiente hasta ese
tiempo de la Custodia de Río Verde, administraba los Sacramentos e instruía
a las familias e indios en su mayoría Pisones.
El mismo historiador tamaulipeco, Saldívar, afirma que "una vez que dejó
Escandón hechas estas fundaciones regresó a Querétaro, para volver hasta el
año siguiente, con el propósito de continuar y terminar las fundaciones que
había propuesto en su proyecto. En la ausencia de 10 meses de José de
Escandón no se hizo novedad alguna en la Colonia, sino que se esperó a que
regresara, en marzo de 1750 para que dictara algunas medidas relativas a la

22
23

278

administración política y religiosa, así como para proseguir las fundaciones,
las cuales se reanudaron en Soto la Marina el 3 de septiembre, plantándola
con los pobladores que habían sido destinados a cierto paraje en el río de Las
N~1eces y q~e. por no haber encontrado lugar a propósito para su establecimiento, reobieron órdenes de contramarchar y venir a fincar a orilla del río
de Santander, que con el tiempo perdió su nombre y tomó el de esta
24
~oblación" ._ Con todo lo cual se aclaran varios puntos de suma importancia
siendo ~l pnmero que ~n realid~d la Colonia del Nuevo Santander, por
desgracia y para_ d~sgracia de México, no abarcó más allá del río Bravo y que
con ese establernmento sobre el río de Las Nueces se hubiese afianzado ese
territorio que, después, abandonado a su suerte, fue fácil presa de la rapiña
de los texanos.
·
E~ un orden estri~tamente cronológico, como quiere ser éste, debimos
refenrnos_a _la fundaoón de la Villa de San Fernando que con la advocación
del Patrocm10 ~e San José y su misión Cabezón de sal bajo la advocación de
~ - S. del Rosa_n o, quedó fundado el 19 de marzo de 1749, poco antes que la
villa de Altamira, en el lugar que en otro tiempo, según asevera don Gabriel
Sa!~ívar y no lo hemo~. vist? ~nencionado por nadie más, "había ocupado la
Misz~ del 1:a1re Blanco , _re~i~ioso que_COJ~&amp;regó los indios pintos y otros de
sus i~mediac10nes a pnncip10s del siglo - , dato que nosotros , fervientes
estudiosos de i~uestras Misiones del Nuevo Santander, recogemos devotame~te agradecidos con el benemérito historiador de Tamaulipas, tan esclareCido por éste y otros muchos méritos.
~omp~ementando lo de 1~ Villa de Soto la Marina, diremos que su advocación baJO la que quedó cobipda fue la de Nuestraa Señora de la Consolación
y de los Sa~t~s. Mártires S~1~ Emeterio y Celedonio y que El bi.fiesto fue el
n_~mbr~ pnnutivo_ d~ su Misión, bajo la advocación de la Purísima Concepoon, siendo adm1111strada por Fray Buenaventura Ruiz Esparza. Por los
recursos con que contaba creíalo el Colonizador la mejor de la Colonia, al
grado que la propuso como puerto e inició con su transaciones comerciales
med~~nte su g~leta "Nuestra Señora de las Caldas" llamada "La Conquistadora y se de~tlnaba a llevar y traer mercancías a Altamira y Veracruz. Este
puerto nunca fue aceptado y el visitador Tienda de Cuervo y el ingeniero

ª

24
25

Saldívar, Gabriel, HISTORIA COt.lPENDIADA DE TAMAULIPAS pp 90
Saldivar, Gabriel, HISTORIA COMPENDIADA DE TAI\IAULIPAS; pp: 89:

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
ALTAMIRA, en E G, Tomo I, p. 13.
Saldívar, Gabriel, HISTORIA COMPENDIADA DE TAMAULIPAS, México 1945, p.
89.

279

�Agustín López de Cámara Alta ?pinar~n so~re la incoven!e~1,cia ~e ha~ilitación como puerto. Sobi"e el parucular tiene mteresante op1111on ftay Vic~nte
de Santa María. Hoy en día está próximo a concluirse allí un puerto de abngo,
26
confirmándose la razón acariciada por el Colonizador.
La actual capital de nuestro estado de Tamaulipas, Ciudad Victoria, fue
fundada con el nombre de Santa María de Aguayo, bajo la advocación de Santa .
María de la Purísima Concepción, el 6 de octubre de 1750; su Misión, Tres
Palacios, con la advocación de San Pedro Alcántara, fue administrada por Fray
Antonio de Aréchiga. ,
Con la advocación de San Ignacio de Loyola, el 10 de octubre de 1750 se
fundó la Villa de Revilla (después ciudad Guerrero que quedó bajo las aguas
de la Presa Falcón por lo que hubo de formarse una nue~1a ciudad Guerre~o);
Ampero se llamó su Misión y fue puesta bajo la advocación de_San Franosco
Solano, sin indios congregados, encomendándose a Fray Miguel de Santa
María. Con la cooperación de las familias de la cercana Dolores, creía
Escandón que habría de progresar grandemente.
.
La Villa de Escandón (hoy Xicoténcatl), bajo la advocaoón del Dulce
Nombre de Jesús, fue fundada el 15 de marzo de 1751. Fue destruída poco
tiempo después por los rebeldes janambres que dieron muerte a tres pobladores; no fue sino hasta 175,1 cuando, por providencia del mismo Escandón
y habiéndolos castigado, discurrió algo permanente y condescendi~ a restituírlos a la antigua Misión que habían destruído y en pocos días reed1fica1:on,
llevando de nuevo a los pobladores dispersos, unos ya en Santa Bárbara, para
restablecer.junto con los soldados, la dicha villa; el R.P. Fray Francisco Javier
de Salazar que iba destinado a Santa Bárbara decidió por su cuenta quedarse,
movido por las lágrimas de los janambres, pero éstos los traicio~1aron f
flecharon en una muñeca, logrando apenas ponerse a salvo, no as1 el cap1tan
de Llera don José Escajadillo y una mulata cocinera y dos criaturas que
murieron. Ya con 28 familias de las 30 que habían quedado en Santa Bárbara
se fundó de nuevo la Villa. Su misión recibió el nombre ele Rumoroso
quedando al cuidado ele ella el mencionado padre Fray Francisco de Salazar,
sin indio alguno aunque había muchos de paz por el momento en la cercana
Tamaulipa.

!º

26

280

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA V!LLA DE
SOTO LA l\lARINA, E G, Tomo 1, p. 27, allí mismo la noticia de las navegación por.el
río (las anchas) y del brazo del mar que forma la balúa; habla de los viajes de la 0'leta:
"de Veracruz llegó la última que vino ele menos de cuatro días y las que han verudo de
Altamira por la Barra de Tampico dieron fondo antes de las 24 horas; actualmente estoy
esperando unas lanchas (que vienen) de dicha Villa de Altanúra cargadas de frutas y
algunos géneros de algodón ele los que alú se fabrican." (cfr. p. 28).

La Villa de Santo Domingo de Hoyos (hoy Hidalgo) fue fundada el 19 de
mayo de 1752 enfrente de las ruinas de lo que había sido San Antonio de los
Llanos._ Con ayt~da del Capitán Don Domingo de Unzaga se comenzó a
construirse .I~les1a de cal y canto y parte de adobe; la administraba Fray
Fernando Ruiz Junco de la Santa Provincia de San Francisco de Zacatecas·
tenía co~o dependencia _suya la villa de Barbón (hoy Villagrán que fu;
Parroquia del Pbro. Dr. Miguel Ramos Arizpe más tarde), centro metalúrgico
donde al parecer no se estableció misión.
El 26 de octubre de _1,752 quedó fundada la Villa de Santillana (hoy
~a~olo), con la ad,'.ocac1on de N. S. del Rosario. Aquí, por la escacez de
m~n~stro, no fue posible asignar misión. El alma apostólica y piadosamente
~ns_uana de Escand~n lame1_1tó no poder acudir en auxilio espiritual de tantos
md1?s cuya conversión se dilataría con este impedimento.
Smcosto alguno de la Real Hacienda, fundóse la Villa de Mierel 6 de marzo
de 17?3, bajo la advocación de la Purísima Concepción. Había muchos indios
que vivían en ella de pie, trabajando con los pobladores que los mantenían y,
nota Escandón, "se podía hacer una gran misión"; "no tiene religioso ni
or~am_entos: que es lástima, impiden el que entren otros a la conversión de
los md1os y uenen gran desconsuelo los que están, como repetidamente tengo
consultado"27•
Dos po~l~ciones alcanzó a alentar, más allá del Río Bravo, respondiendo
a su propos1to de poblar el Río de las Nueces: la población Los Dolores; se
congre?ar~~ allí 27 familias de indios, según informó él mismo expresadas
en 1:ev11la, con 115 personas que ya están razonablemente instruídas en los
rudnnentos de nuestra Santa Fe y se administran por el Religioso de la Villa
de nuestra Santa Fe y se administran por el Religioso de la Villa de Revilla
Y por su medio se han ido familias de las otras rancherías que habitan la~
márgenes de aquel caudaloso río y ofrecen abundante conversión"28 - también
mandó a uno de los vednos de Revilla reconociese el lugar en que Í1abría de
efectuarse el pueble de otra poblac_ión allende el Bravo, por el Río de las
Nueces o en su defecto en el sitio más indicado en la banda del norte del Río
Bravo "y n? encontránd~se, dice Sa_I~ívar, en aquel un sitio que proporcionar
a Ia_s vent.~as que requenan, se dec1d1ó la fundación en el sitio que hoy ocupa
La1edo, Texas, el 15 de mayo de 1755"29• Propiamente esta villa de Laredo
fue fun?ada por el capitán don Tomás Sánchez con anuencia completa de
Escandan que le ayudó a ello, destinando 15 sitios de tierra de ganado mayor

27
28
29

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
MIER, E G, Tomo I, p. 21.
Escandón, MAPA DELAS FUNDACIONES, DESCRIPCION, DE LAI-IACIENDA DE
DOLORES, E G, Tomo I, pp. 35/37.
Snlclívar, Gabriel, 1-IISTORfA COl\lPENDIADA DE TAMAULIPAS, p, 93.

281

'f

�para los vecinos y concediendo el título de Capitá~ ~e ella a don .1:omás
Sánchez. No tenían ministro eclesiástico que los asistiese y en la visita de
Tienda de Cuervo -1757-creyó oportuno subrayar que "podría encontrarse sacerdote que se hiciese cargo de la administración de esta villa y de la
hacienda de Dolores con el subsidio de primicias y obvenciones que una y otra
le contribuirían, pues ambas est.i.n en pensionadas en recurrir al Religioso de
Revilla para viático, entierros, bautismos y el cumplimiento del precepto
30
anual y recompensar su trabajo con su limosna". Además urgía el señalamiento de tierras a los vecinos.
En cuanto a Horcasit.as (hoy Magiscatzin) hemos de decir que fue poblada
por primera vez provisionalmente el 12 de diciembre _de 1748. Para el 9 de
abril de 1749 contaba con 90 familias, siendo 60 de ongen huasteco y 30 de
olives y de otras parcialidades. Pero la fundación oficial tuvo lugar el 8 de
mayo de 1749, enseguida de la Villa_ de Altamit:a, teniendo por nomb:e
completo Sal) Juan Bautista de Horcas1t.as; su Capitá~1 fue don Jo~é Antomo
de Oyarvide; su Misión, Puente de Arce fue puesta baJO la advocación de San
Francisco Javier y la administraba el R.P. Fray Mi?u~l ~e Jesús Rad~ con 25
personas de la nación palagueq1~e, que des~~ el prn~c1pio s~ mantu~ieron en
ella s1tjetos a campana y doctnna. La mJS16n tema sufioe_nte numero de
ganado y asignación. Propiamente en el pueblo _de Horc~,sitas estuvo ·el P.
FrayJoaquín Solís, según Don Joaquín Meade, qmen tamb1en hace notar que
"cuando la visita del capitán don José Tienda de Cuervo, el 23 de mayo de
1757, don Felipe de Santiago, indio capitán de los olives, dijo que las campanas y la plata traída a Horcasitas eran de la Misión de Tamaholipa fundada
, e1e 01mos" 31 .
.
por Fray Andres
.
.
A cada Misión se le asignaba terrenos, ganados y parajes convementes para
el trabajo de los indígenas, su manutención y las de los religiosos que
convivían con los indios, salvo los casos en que no hubiere indios congregados.
Si al principio marcharon bien las cosas, con alguna oposición de los padre
del Colegio de Guadalupe por no habérseles asignado buenos terreno~, º. no
asignar a las misiones simultáneamente el terreno para el pueblo de md~os,
como se lo hizo ver Fray Simón del Hierro al mismo Escandón de la fundación
de Santander, Villa de los Cinco Señores, después se agravaría y ahondaría

30
31

282

Tienda de Cuervo, DESCRIPCION DE LA VILLA DE LAREDO, En E G, Tomo 11,
pp. 124-125.
.
RIODELA
Meade,Joaqufn, APORTACI'ON HISTORICAAL SEGUNDO CENTENA
CIUDAD DE SAN JUAN BAUTISTA DE HORCASITAS- hoy l\lAGISCATZIN EN
EL NUEVO SANTANDER Y DE LA COLONIZACION DE LAS TIERRAS
CONTIGUAS DEL MANTE Y DE VILLA GONZALEZ, POR DON JOSE DE
ESCANDON, 1749, Prólogo y selección de documentos ror J. l\leade, México, 1949 p.
13.

el c?nflicto en~re el colonizador y estos franciscanos; de modo general puede
decirse que qmz.i después no marcharon t.a n bien, debido a múltiples factores,
de modo que esto ha dado pie a varios historiadores para hablar del "fracaso"
de estas misiones.
Con sus fallas y todo no creo que pueda hablarse de este modo. L, misma
"Razón de las Misiones de la Colonia del Nuevo Santander en 1752", documento publicad? por el?. Fidel de Lejarza en el Apéndice XIV de su gran
obra La Conqmsta Espmtual del Nuevo Santander, 32 aunque en realidad
pr_esenta u,n desolador pan~rama, debe ser examinado con mayor entendimiento, asi como toda la actitud de los pp. del Colegio Apostólico de Guadalupe Zacat:cas que nos parece un poco exaltada y que al fin no lo logró lo que
se propoma, aparte de su renuncia a las Misiones del Seno Mexicano, al ser
absuelto Don José de Escan?ón en el Juicio de Residencia cuatro años después
de su muerte y al haber sido honrada su memoria en el Cuarto Concilio
Mexicano por los mismos padres Conciliares "instruidos, como hizo notar el
Dr. Grego~io ~mafia y Sot?, Catedrático de prima de Sagrada Escritura en
la Real U mvers1dad de México, aquellos padres verdaderamente ilustrísimos
d~ los espiritua!e~ y temporales progresos de las Misiones establecidas por eÍ
Difunto, panegmstas de su virtud y su celo .. ."33
METOOOS DE ESTA EVANGELIZACIÓN

Se ha derramado mucha tinta para hablar del fracaso de estas misiones 0
de "las ~is~ones", pero_ hay que tener en cuenta que no fue ésta la única
evangelización de estas tierras: est.í. la ele Fray Andrés·de Olmos en 1532-1571
donde sobre~aleil la fundación del convento de Tampico que se transformó
en_ l~ Custodia de San Salvador y la fundación de Tamaholipa (15•H) y de la
M1~1ón convento de Nuestra_ Señora de
Pura Concepción en un lugar
ce1cano, la de Fray Juan Bautista de Mollmedo que funda las Misiones de
Tula, Jaumave, Monte Alberne y Santa Clara en 1617; la de fray Juan
C~~allero y su fiel comp~ñero fray Joseph de San Gabriel que funda las
m1s10nes de San Bernardmo (Santa Engracia) y la de San Antonio de los
Llanos en 1666 y, por último la de los misioneros de San Vicente de Presas
del !ley, _Pal_mas, Boca de Angeles, Forlón, Platanal, Refugio, Cardiel en 1791
y anos si~mentes; además, si sólo se consideran estas misiones de la época
esca~d_omana com_o ~untas de lanza o instrumentos de penetración en los
domuuos de los cl11chnnecas o bárbaros, creo que les despojaría de su vérda-

!

32
33

!ª

Lejarza, Ficlel ele, op. citAJ)éndice, No: XIV, pp. 106/ 120.
Abad y Arámburu, Dr. D. Julián, ORACIDN FUNEBRE POR D. JOSE DE
ES0NDON, PA~~CER DEL DR. D. GREGORIO O1\IAÑA Y SOTO B 2, Edición
facsmúlar de la ediaón de año de 1772 Eclitorialjus, l\léxico, 1975.

283

�dero significado pues, como apunta el padre Fidel d~ Lejarza "entonces, co~o
la espada andaba siempre junto a la cruz o la cr~z Junto a _la espada, _se hacia
uso indistinto de ambas según lo fueran aconsejando las C1rcunstanc1as. Hoy
han cambiado radicalmente los métodos de apostolado. Se prescinde de la
espada y coacción para emplear medios· puramente suasorios y pacíficos. ·Es
que nos hemos vuelto de cara al Evangelio. Pero si ent~nces se apeló a.las
armas, más fue como medio que como fin. La población de u1~a regi~n
cualquiera conquistada por las armas se consideraba casi como medida prev~a
para la reducción y conversión y, la mayoría de las veces, a la catequ~sis
precedía la conquista. Es que tampoco cabía siempre hacer otra cosa, m se
34
podían emplear otros métodos de apostolado" .
•
En el territorio por ,conquistar espiritual y temporalmente existía una
espantosa anarquía, un pulular de numerosos grupos étnicos, muchos de ellos
irreconciliables entre sí y con desastrosas y lamentables costumbres, por eso
se pensó en el sometimiento previo a una disciplina rígida que los ablandara
para llevarlos después al Evangelio.
.
En realidad todos los historiadores están de acuerdo en que la Conqmsta
del Santander fue una de las menos cruentas y crueles.
Escandón se preocupó primero por llamar a todos los indios a reducción
mediante el bando de noviembre de 1748, convocando sobre todo a los
infieles y apóstatas y prometiéndoles un perdón general para sus delitos,
conminándolos, eso sí, a que si persistían en su desenfrenada carrera de
ataques, robos y muertes, serán perseguidos a sari~re y fue??· Este bando hizo
que muchos se redujeran previamente a sus antiguas m1S1ones y que ~tros
prometieran congregarse como ocurrió en el 1~orte ce~·ca de _cª~;reita y
Linares o en el sur en Tancasneque donde segun él mismo dice las tres
rancherías de indios que le habitan e impedían la comunicación, se me
presentaron luego con mujeres e hijos, lo que sólo eje~utan ~uando p~·oceden
· con sinceridad. Vestílos y regalélos con mucha mercena, tabaco y bastlmentos
y habiéndome pedido les seüalase el sitio de su congregación lo hice con gusto
como dos leguas de Horcasitas"35 Horcasitas, es hoy día Magiscatzin y Tancasneque que fue muy importante centro de comercio y comunicaciói~ durante la segunda mitad del siglo pasado, es un próspero campo d~ expenmen~ción agrícola. Y de Tamaulipa la Vieja llegaron otros con el mismo propósito
de reducirse.
Ponemos los anteriores ·como ejemplos de la amplia visión del Colonizador
en la conquista pacífica de los naturales.

34

· 35

284

Lejarza, op. cit., p. 130.
Cit por Lejarza, op. cit., p. 13 l.

Ha s_ido muy impugnada,. sobre todo por los Misioneros del Colegio
Apostólico de propaganda Fide de Guadalupe Zacatecas, esta medida o
~ecur~o persuasivo previo, como algo que no se realizó sino que fue solamente
dusono y es que cuando ellos se establecieron negaron la existencia de tales
redu_cciones y alegaron que muchas misiones carecían de indígenas de asiento. Eso. y la poca atención que se concedió al seiialamiento de los parajes
conveme_nt~s para los pueblos y misiones de indios fue uno de los argumentos
más esgnmidos por ellos entre los motivos de su retiro de estas Misiones en
1765. Véase su comunicación de Fray Joaquín García al seüor Fiscal de
octubr~ 8 de 1785 donde expone las razones de la separación. 36
_
Lo c1e:to es que ya en pleno desarrollo del proceso coloni1..ador y misionero, por eJemplo, en 1755, podía escribir al Virrey Revillagigedo el Coronel
Escandón lo siguiente: "que las 400 personas de indios janambres que se
hallaban agregadas a aquella misión de Peiia Castillo y se habían retirado
después de la sublevación de la Villa de Escandón, habiendo observado el
rigor con que se han seguido los rebeldes, de que sólo quedan 12, ocurrieron
suplicando que me pidiese les permita volver a agregarse alegando que sólo
algunos de ellos por yerro, se hallaron en la emboscada de la muerte de la
capitana y robo de carga que participé; pero que todos los demás se habían
ma~te?ido sin hacer el más leve daüo. Y siendo como es cierto lo que asientan,
~eg~m mforme que en las faldas de Tamaulipa, a donde pasó a principio de
Jumo para asegurar a aquellos indios amigos, se me hizo, ordené se admitiesen
con varias calid~des conducentes a su permanencia, con lo que sólo quedan
en aqt'.ella ~orchllera del Sur los referidos 12 rebeldes janambres que hallándose sm abngo de las demás naciones, a cuyo fin no he omitido diligencia,
espero caigan breve."37
Todo lo cual prueba que s~s métodos se inclinaban a lo suasorio y pacífico
y que sólo usaban la fuerza por necesidad mayor.
Except? los rebeldes apóstatas del Nuevo Reino de León que persistían en
sus correnas de robos de ganados en las inmediaciones de Santo Domingo de
Hoyos y Real de Borbón, el visitador Tienda de Cuervo podía dar cuenta de
1~ paz y tranquilidad que en el tiempo de su visita disfrutaba la Colonia,
sien~~• por tanto, efectivo en esas fechas en las Congregas, el sometimiento
al Mis10nero y al Capitán, si no de todos, por lo menos de gran parte, con la
completa abstención de vejaciones de todos, agregados o no, lo cual importa
mu~ho _subrayarlo_- También persistían en su rebeldía los del Sigué validos de
los mtncados repliegues de sus serranías en la Sierra Gorda o Madre. Tienda

36

E G, Tomo II, pp. 265-268.

37

Escandón, Carta al Virrey, en E G, I, 43--45.

285

�38

de Cuervo se inclina a aconsejar también los métodos pacíficos de reducció_n.
Sin embargo, tuvo que usar el Coronel Escandón método~ más enérgICos
como en el caso de los irreducibles apóstatas del Nuevo Remo de León que
asolaban, como dijimos, Real de Borbón y tenían seguro refugio en la~
infractuosidades de la sierra de Tamaulipa la Moza. Contra ellos se estrello
su política conciliatoria y sus métodos de suavidad y pers1'.ación, vién~ose
obligado a emplear la violencia, ajena a su ha?itual p~~derac1ón. Persegmdos
aguerrida mente, sólo se vieron a salvo por la 1mpos1b1hdad ?e pasar las tropas
de Escandón un estero, pero los estrechó tanto que prometieron congregarse
sin que él se lo creyera, pero dándoles a entender que estab~ satisfecho,_ lo
y meJOr
q ue no era así, pues confiesa "que fue únicamente para dar tiempo
,,39
Ó
coyuntura en que poder acabar con estos perversos ap statas .
. .
Pongamos un último ejemplo de lo que pudo informar de muchos md1os
de las Custodias de Tampico y Río Verde, aunque no caían direc~mente ~n
su jurisdicción, ló cual prueba a 11\testro modo de ver que el Tamp1co co_lon_ial
no estaba en la margen nortesino en la sur del río pánuco. "Los muchos md1os
dispersos de las Custodias de Tanipico y Río Verde que (como re~etidas veces
he participado) vivían dispersos en las serranías y montes de la Sierra G?rda;
hecha ya la conquista de esta parte del Norte de ella, en que se guarnec1a~, y
seguidos por la del sur, de las compafiías de aquellas fronteras, se han reducido
(en número de más de 7000 almas) a las referidas misiones con sólo la
providencia de haber traído presas como 35 familias que eran las más rebeldes
y se mantienen en esta capital, como va asentado en :l párraro q~e 1~
corresponde que el beneficio muy apreciable y no se hubiese consegmdo s1
40
esta conquista no se hubiese hecho."
Estos efectos eran indirectos si se quiere, pero muy válidos y eficientes para
la Evangelización de que venimos hablando.
,
..
Un punto sumamente importante en cuanto a metodolog1a de estas m1s10nes serán el delucidar claramente si Escandón daba prioridad, como parece
ser, a las fundaciones de pueblos de españoles criollos y mestizos y estableciendo misiones aledañas a las villas. A este propósitos comenta el Lic. Juan
Fidel Zorrilla: "el enfoque de Escandón es distinto del punto de vista sostenido
misioneros y
Por los misioneros y de allí las discrepadas y conílictos. entre
1 ,,41
l
d
l
pobladores que surgieron en el curso e proceso co omzac_ or..,
.
Pero ocurrieron bastantes cosas positivas en esta Evangehzac1on que distan
mucho de las condiciones necesarias para poderlas considerar como fracasos.

38
39
40
41

286

INFORME Y SATISFACCION PERSONAL EN E G, II, 30-32.
Escandón, INFORME, en E G, Torno II, 285.
Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, en E G, 1, p. 42.
Zorrilla, Juan Fidel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, p. 145.

Por lo cual creemos sincera y justa la satisfacción del Coronel José de
Escandón al haber creado y establecido 20 poblaciones y haber aumentado el
nú~ero de familias pobladoras de 481 y 59 indios huastecos y Olives que se
pod1an contar en fecha 31 de octubre de 1749 a 1245, o sea con un aumento
d~ 705, a la~ q~1e hay que agregar 114 de oficiales y soldados y el razonable
~umero de s1rv1entes con los que suma la cantidad de 1389en 1755; yal poder
mfonnar que el número de indios que se hayan reducido en misión a son de
camp_ana y d~ctrina compone 2,824 y que eran muchos los que habían
ofrecido reducirse pero q_ue no ha sido así por la falta de misioneros)' en otras
partes por no haber basamentos para su diaria manutención; "en ei interin
añade, se ~nstruy~n y logran frutos para conseguirla, contentándome po;
ahora con ir dommando el terreno y que los pobladores se vayan radicando
y atra~éndolos, lo que va siendo muy buen efecto, pues aficionados a las
comodidades que_~roduce el trabajo se van aquerenciando y logra el principal
fin de su _convers1011 p~r los cuales términos prevenidos por el católico celo
de su Ma~estad (que D~os guarde) y aún de los que se hallan congregados se
ha _e_xperunen~do casi generalmente, . que cuando se ven en ¡1eligro de mue1te
solicitan con a~za el santo bautismo y son muchos los que se han mue1to con él, cuyo
consuelo suaviza en parte las continuas fatigas que se han expedido para su
reducción" 42:
En ~sta c~municación 1~1~estra Escand?n estar ho_ndamente satisfecho por
lo log1ado en gran servmo de sus Majestades" y advierte que lo que ha
?astado "puede que no sea menos que lo que ha gastado la Real Hacienda"
Junto
lo que l~a padecido "en tan larga ausencia de mi casa, familia y
negoc10s, nueve anos gastados a la fecha del escrito " no habiendo sido menos
lo que padecí en la Sierra Gorda por espacio de más de quince años, pero bien
empleados todos, pues ha producido la reducción.de tant.as almas, extención
de la Corona de nuestro Católico Monarca y haber logrado desempefiar la
confianza de Vuestra Excelencia" 13 •
Esto lo escribí~ Escandón al Virrey Don Agustín de Ahumada Villalón,
marqu~s de Amanllas_e!1 Nuevo _San~nder y agosto de 1755. Amargos años
le espe1 aban por el Jmc10 de Res1denc1a tan sañudamente emprendido en su
contra; est? ensombreció los ~!timos ~ías de su existencia tan fecunda para
el Evange_h~ f la Co1:ona. Su vida tenmnó el 1O de septiembre de 1770 antes
de que el JlllCt? termmara y saliera libre y absuelto. Todos han escrito que su
muerte ocurnó en Tacubaya, el profesor Vidal Efrén Covián Martínez ha
probado que en la ciudad de México.

:º•~.

42
43

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES en E G I p 38
Escandón, MAPA DE LAS F UNDACIONES: en E G'. r'.
42-43 .

pp.

287

�Por encima de los desaciertos, su obra resalta espltudorosa: el actu~l Estado
de Tamaulipas le debe en lo civil las bases firmes de_ su _prospendad_ y el
henchido augurio de su futuro; y en lo religioso y ecl~s1ástJco, el más g1~ntesco esfuerzo que se haya hecho para sembrar y arraigar la fe de Jesuc11sto
en nuestro suelo.
¡ n l
Grande fue su conquista y bien puede figurar como emblema e e e a a
llarda frase que un día el mismo escibiera:
. _ ..
.ga "Puse especial cuidado que todo lo venciera el arte, por lo que tuvo jJoco e;emcto la

espada".

lA DELEGACIÓN MICHOACANA EN EL CONGRESO
CONSTITUYENTE DE QUERETARO
DE 1916- 1917 1

Tampico, Tam., Jueves 16 de octubre de 1980.

E. V. NIEMEYERJR.
Universidad de Texas

EL CONGRESO CONSTITUYENTE DE MÉXICO de 1916-1917 ha sido descrito
como "el evento singular más importante de la historia de la Revolución
2
Mexicana." Otro mexicanista se ha sobrepasado al clasificarlo como "una de
las asambleas más dramáticas e importantes del siglo veinte. "3
De muchas maneras el congreso que produjo la carta magna mexicana
actual, fue una reunión única. Fue compuesto exclusivamente de partidarios
de don Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista
encargado del Poder Ejecutivo, que acababa de derrotar los esfuerzos de
Francisco Villa que quería hacerse cargo del movimiento que exitosamente
había vencido al usurpador Victoriano Huerta, se suponía que el Congreso
aprobaría ciegamente un anteproyecto de reformas a la Constitución de 1857.
Sin embargo, el Congreso fue mucho más allá de este objetivo e incorporó
en derecho constitucional medidas sociales y económicas avanzadas, haciendo
esto en una manera que rindió homenaje al proceso democrático mexicano.

2

3

El autor agradece al Sr. Miguel Soto Estrada, Departamento de Historia, UNAM, sus
valiosas críticas al manuscrito y su ayuda con la traducción al español.
Frank Tannenbaum, Peace by Revolution: Mexico after 1910 (New York, 1966). p. 166.
Véase los s iguientes relatos del Congreso escritos por d iputados que asistieron: Juan
de Dios Bojórquez (seudónimo Djed B'rquez), Crónica del Constituyente (México,
1938) y Félix F. Palavicin.i, Historia de la Constitución de 1917 (México, 1938), 2 tomos,
ambos escritos desde puntos de vista partidarios. También véase L. Melgaejo R.1ndolf
y J. Fernández Rojas, El Congreso Constituyente de 1917-1917 (México, 1917). Una
obra reciente es la de Gabriel Ferrer Mend.iolea, Historia del Congreso Constituyente
de 1916-1917 (México, 1957). Obras en inglés son Ward M. Monon, "1l1e Mexican
Constitutional Congress of 1916-1917," Sout11western Social Sciences Quarterly, Vol.
38, No. l Qune, 1952), pp. 7-27; Charles C. Cumberland, Mexican Revolution: The
Constitutional.ist Years (Austin, 1972), pp. 320-360; y E.V. Niemeyer,Jr., Revolution
at Querét.1ro: The Mexican Constitutional Convent.ion of 19 16-1917 (Austin, 1974)..
Charles C. Cumberland, Mexico: T he Struggle for Modenúty (New York, 1968), p .
357.

288
Humanitas-19

�2: Alberto Al varado (Pátzcuaro)-abogado y oriundo de Morelia Como
diputado suplente, no prestó juramento sino hast'l el 13 de d" : b .
de 1916 El D · · d
. .
'
1c1em 1e
l
.
tano e los Debates md1ca
que durante las sesiones habló
s? amente una vez'. para ¡~formar que él y su compañero de la di uta~1~11, el _Dr. José ~1lar Rmz, acababan de visitar a otro miembro ~e la
e egac1ón, Onésuno López Couto, que estaba enfermo.

Dentro del Congreso, los partidarios de don Venustiano se dividieron en dos
grupos: liberales moderados y reformistas radicales. Otorgaron a los diputados solamente dos meses (diciembre, 1916 y enero, 1917) para efectuar sus
deliberaciones, lo que contrasta notablemente con el período de un año
tomado respectivamente por los constituyentes de 1824 y 1857 para redactar
las constituciones de esos años, los delegados apresuradamente prepararon
un documento de mucho alcance. Los artículos más notables, el 27 sobre
derecho de propiedad y reforma agraria y el 123 sobre trabajo, se redactaron
por comités extra-oficiales, verdadero fruto del Cong1·eso, ya que el anteproyecto de reformas a la Constitución de 1857 presentado por don Venustiano
no contenía nada que se les pareciera. Solamente un puñado de los constituyentes dispusieron de los antecedentes y la preparación necesaria para
redactar una constitución. Como dijo un diputado al admitir que a él le
faltaban las bases en economía política y derecho constitucional, "nosotros
resolvemos estas cuestiones de trascendencia después de oir el pro y el
contra,porque para votar, más que nuestros conocimientos nos lleva nuestro
instinto revolucionario .. .''4 En realidad los constituyentes simbolizaron el
trastorno ocasionado por la Revolución y si su preparación fue considerablemente deficiente, sí manifestaron su determinación para procurar las
5
bases de una sociedad más justa y equitativa.
Será el propósito de este trabajo dar a conocer el papel de la delegación
del Estado de Michoacán en la asamblea más importante en la historia
constitucional mexicana. Los miembros de la delegación michoacana, el
distrito electoral que fue representado por cada uno (en paréntesis) y breves
6
datos biográficos, son como siguen:
1. Salvador Alcaraz Romero (Huetamo) - 36 años de edad, ingeniero
civil. Había participado en el combate en Michoacán contra los huertistas y se dice qúe había caminado desde Michoacán hasta Piedras Negras,
Coahuila, distancia de unos 1800 Kilómetros, para informar a don
Venustiano respecto a la situación militar en Michoacán, una hazaña
significativa. No participó en ninguna discusión durante el Congreso.

4

5
6

3. ~osé 1varez _Y Alvarez (Uruapan) -31, coronel del Ejército Constituc1ona ISt'l, onundo de Zamora. Según él, Francisco Múgica quería
represen~r a Zamora en el Cqngreso y Alvarez acedió a su deseo
Al~·arez d1JO que durante la campaña electoral, los canc!Ídatos re un~
l':: ;'otantes_ que_deseaban más y la respuesta fue fuert/y cfara·
a I" e1 ta . Un anuclencal reconocido, Alvarez fue uno de los ". bº .
nos del Congreso. paruc1p
· · ó acuvamente
.
Jaco 1en muchos de los debat

~\~~1 ~

:m~1do l~ palabra algunas_40 veces durante los dos meses de sesion:::
ct~t mouva?o por el ardiente deseo de limpiar el sistema político
soc10-económ1co mexicano de una vez para siem re afirmando c ,
"Se escribió la ley d·e MP.
on
dhumor
· dasí
. como convicción:
. .
01sé's en dos tabletas
e pie ia }' la Consutuc16n de México estará en dos barras de jabón."8
4.. Cayetano Andrade
(Moreria) - 26, nacido
- en Guanajuato, se había
.
uasl~~ado a M1choacán cuando muy jo"en. Se recibió en la Escuela de
Med1cma de la Universidad de San Nicolás en 191'1 Fundó o tr b º6
~or:. ~1iembro del cuerp~ ele redactores de varios p~riódicos ci~-.~i;;s
e ic wacán y fue conocido como escritor y poeta, así como médico.
5.
. ) - 31 , extremadamente pobre durante st
. U rieldAvilés (Zinape
' cua10
J~::nt~ y _huérfano a temprana edad, solamente recibió educació1~
~as a1 ia; S1~ e~bargo, fue lect~r ansioso de obras literarias y científi.. Hab1a tlaba_pdo como carpmtero e impresor y al fundar un per1·ó· ·, a 1a dictadura
·
dE1&lt;:o. en .Jungapeo en opos1c1on
porfirista se le encarceló
1913,, se había alistado en el Eiérc1·to
Co11s'u·tuc10na
.
1·1sta y.
e n JUmo,
d
;,
ua~ o se vem~ el Congreso, había obtenido el grado de Tenie~te
Co1orl.. Ft~e d1rut-.do suple_nte que entró en el Congreso después de
que e p1op1et-.no no aparec1ei"a. No part.icipó en ningún debate.
:· ~nadeo ~etan~our~ Qiquilpan) -nació en el mismo pueblo, estudió
1~ a :scu~ a pnmai:1a local, después asistió a· la Escuela Nacional
~:~aia~o~·1a en -~éx1co y cursó estudios profesionales en la Escuela
'CJona e Med1cma en donde se recibió en 1905. Regresó a Jiquilpan,

Diario de los debates del Congreso Constituye11te, 1916-1917 (México, 1960). 2 tomos, JI, p.
507.
Para una relación breve de la Revolución en Michoacán, véase Jesús Romero Flores,
Historia de /a. Revolución en Miclwa.cdn (México, 1964).
Los datos se extrajeron mayormente del Diccionario Porróa de Histori.1, Biografía y
Geografía ele !1-léxico (México, 1976), 4a edición, 2 tomos; Jesús Romero Flores,
Diccionario michoacano de historia y geografía (Morclia, 1960); y La Herencia del
Constituyente, no.l (5 de Septiembre de 1963), no.8 (5 de Abril de 1964), no.9 (5 de
Mayo de 196-1), no. 10 (5 de Septiembre de 1963), no.8 (5 de Abril de 1964), no.9 (5 de
Mayo ele 1964), no.10 (5 de Junio de 1964), no.11 (5 de Julio ele 1964), no.12 (5 ele
Agosto de 1964), no.13 (5 ele Septiembre ele 1964), y no.IS (5 ele Noviembre de 1964).

7
8

Entrevista con José Alva

El Co11stit1iye11te, no.4 (7 d:zltiier~ªcÍ~\~17◊,navaca, 31 de Mayo de 1965.
Al

291
290

�practicó su profesión y adquirió una client~la ~ume1 osa. Los. v~cinos
tuvieron un buen concepto de él. El récord md1ca que no part1C1pó en
los debates.

éste decidió no asistir. No tomó parte en ningún debate durante el
Congreso.
12. Francisco Múgica (Zamora)9 -32, con mucho el miembro más
destacado de la delegación michoacana y una de las grandes figuras del
Congreso. Nació en Tinguindín, hijo de profesor michoacano, cursó
est~dios en el_ seminario de Zitácuaro, en donde desplegó un anticlericalJS1~0 fanático. l!n r~belde por naturaleza, Múgica pronto dejó de
es~udiar en el semmano y se puso a escribir en varios periódicos de
M1choacán, atacando fuertemente el sistema autorita1io de Díaz y
abogado por reformas económicas y sociales. Fue partidario de los
hermanos Flores Magón, se hizo miembro del Partido Liberal Mexicano
y en febrero de 1911, había ingresado en la revolución maderista. Hacia
1912 desempefia un cargo menor grado en el gobierno estatal de
Coahuila y cuando el Gobernador Venustiano Carranza empezó el
movimiento constitucionalista, a raíz del asesinato de Madero y Pino
Suárez, Múgica se afilió a él de inmediato. Fue el único constituyente
que firmó el Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913. Múgica
desempefio varios cargos militares y civiles en el gobierno "preconstituci?nal" de don Venustiano y en 1913 participó en el primer reparto
de tierra conforme al programa revolucionario de reforma agraria en
Matamoros, Tamaulipas. Designado Gobernador y Comandante Militar de Tabasco por el Primer Jefe en 1915, Múgica se distinguió como
refon~ad?1' y a~lminist1·ados y ascenpió al grado de general en el Ejército
Const1tuc1onahsta. En el Congreso de Querétaro Múgica fue vocero y
líder de los reformadores radicales y Presidente de la importante Primera Comisión de Constitución, que tuvo que estudiar y dictaminar
respecto a la mayoría de los artículos del proyecto de constitución
sometido al Congreso por Carranza. Articulado, bien informado, un
buen orador, aunque a veces demagogo, tomó la palabra unas 120 veces
durante los dos meses de sesiones. El predilecto de los reformadores
radicales, especialmente los "jacobinos," fue Múgica el tósigo de los
moderados del Congreso que apoyaron el texto así como la filosofia del
proyecto de reformas del Primer Jefe. Trabajó intensamente y sin
descanso durante el Congreso. Cuando no participaba en las reuniones
de la Primera Comisión de Constitución, pasaba el tiempo defendiendo

7. Martín Castrejón (Ario de Rosales) -aunque elegido diputado por
Pátzcuaro también, optó por representar a su pueblo nativo en el
congreso, dejando a Alberto Alvarado que representase a Pátzcuaro, 35
afias de edád, había cursado estudios en el Colegio de San Nicolás de
Hidalgo pero nunca se recibió. En 1911 fue agricultor en Tacámbaro,
y al triunfar la revolución maderista, se le nombró prefecto de ese
municipio. A raíz del asesinato de Madero, tomó las armas en contra de
Huerta. No participó en el combate en Michoacán ascendiendo al grado
de general. Como militar del Ejército Constitucionalista, participó en
los debates.
8. Gabriel R. Cervera (Maravatío) -31, .•ació en Guerrero, Coahuila.
Había ido a Michoac~n en donde tomó las armas en contra de Díaz en
abril de 19 I l y en contra de Huerta en mayo de 1913. Se alistó en el
Ejército Constitucionalista y cuando el Congreso fue convocado ascendió al grado de general. Tampoco partició en las discusiones durante el
Congreso.
9. Onésimo López Cauto (Zitácuaro) -estuvo enfermo durante la
segunda quincena de enero de 1917 y no asistió a muchas de las últimas
sesiones. No participó en ninguna de las discusiones durante el Congreso.
1O. Rafael Márquez (Aguililla) -32, oriundo de Tepalcatepec, Michoacán; entró en la revolución contra Díaz en abril, 1911 y había tomado
las armas en contra de Huerta en abril de 1913. El Diario tle los Debates
indica que no tomó parte en ninguna de las discusiones.
11. Manuel Martínez Solórzano (Tacámbaro) -54, nació en Morelia,
había cursado estudios en el Seminario Tridentino de Morelia y en 1891
se recibió como médico cintjano de la Escuela Médica Michoacana.
Ejerció su profesión por poco tiempo, prefiriendo e~señar bo~nica,
zoología, quío mica, geología, y mineralogía en el Coleg10 de San N1c?l?s
de Hidalgo, lo _que hizo por más de 30 afias. En 1899 se le ebg1ó
presidente municipal de Morelia yde 1914a l 919desempefiaba el cargo
de Rector del Colegio. Estudioso de las ciencias naturales y autor de
varias obras sobre las plantas, rocas, y de observaciones científicas
respecto a Michoacán, también desempeño el cargo de Director del
Museo Michoacano por más de 25 afias. Elegido al Congreso como
diputado suplente del Ing. Pascual Ortiz Rubio, le reemplazó cuando

9

Dos ~iografias de Mógica son: Armando ele María y Can,~, Miígica, crónica biográfica
(México,_1939) y Magdalena Mo'.1dragón, Cuando la Ret&gt;0lució11 se coitó las alas (México,
1966). Ninguna de las ~os constituye una valoración crítica de Mtígica ni de su papel
en el Congreso Consutuyente. Alfonso Reyes H., Cauce 17. Un hombre en el crisol
conslilucio11al y progreso revolucinnaiio (México, 1970) no agrega nada a Jo ya sabido.

293

�.
l d. támenes de la Comisión ante la asamblea. Múgica
acuvamente os. IC
• ma na como la base para efectuar
trató de confecc1o~ar _la nueva
má; trascendentales de la historia
las reformas eco~1om1Cas y sooa e ba hacer esto cuando exclamó a raíz
mexicana. No dejó duda que pdensa . b1·e· "Dclenda est Cartago, allí
. t ta el 30 e nov1em
•
.
de la toma &lt;l e P10 es
,
allí está el enemigo a quien
está el enemigo a quién destnur, porque e
l . , Ji'.J'
debemos hundirle hasta el pomo el puñal ele la revo uc1on.
.

~a:~

el iración entre los diputados que comparueMúgica despertó respeto Yª m
lo hicieron. Refiriéndose a la
. .
, mo entre 1os que no
.
ron sus opnuones, as1 co
1d. tad Rafael Vega Sánchez (Hidalgo)
obra ~e Múgica e,~ el Congre~;;t la1:ás l~onrada, la más patriótica."11 El
la cahficó como la mas rad , ,
G
. a•o) se refirió a Múgica como
· F . á d Martmez ( uana_Ju "
diputado Ltus ein. n ez
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·dad la libertad}' laJ"t1sticia. 12 Por
· -·¡ defensores e 1a vei
,
•
á
"uno de los m, s vnt es
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.
) d"iió que "Múgica traJ0 al
1
.
l
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otra parte, el diputa&lt; o e I
. r. u· ablemente con rara energía. Más
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· leas, )' las sostuvo
. 13 E
Consutuyente
sus 1C
. 1111a g,
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d. das de prácuca.
1
.d 1
lt ·aradJCales que poi me 1
se preocupó _ror 1 ~a_e~ u _1,_·~oFederal, uienseopusoaMúgicafrecuenDiputado Féhx Pa~av~rnu &lt;?.~~t! \a obra d}u;ted fue la de un hombre sincero,
temente en el podio, e eso i 10 . • d . . . ílex1·vas exaltaciones y sus aciertos
·
d l contagio e 1ne • ' ·'
víctima en ocasiones e
. . . l inano- seránJ"ttzgados
. t. sus errores --ena1 es lU e
merecen aplausos, nuen I as
d
e's del banquete que a los
•
· ,, 14 v l la pena notar que espu
e
.
del 31 de enero, en una
Por la H1stona. _ ·,a don
Venustiano 1a noc11e
diputados les o freoo
.
.
d d·putados lo elevaron en
. . .
d
r.
ra Múg1ca un g1upo e 1
.
exlub1c1ón e a1ecto pa
- . ·1'· E
l sentido verdadero, Múg1ca fue
hombros y lo llevaron a su dom1O 10. n Ul
la delegación michoacana.
.,
. ) 25 oriundo de Sonora, fue un reoen
13. Alberto Peralta (More}1a. endiente de una casa comercial en
llegado a Michoacán. _Hab1a sido dep ó al régimen de Díaz por lo cual
su estado nati;o acuvam;nt~ sií;~~~ci;do con el movimiento constise le encarcelo t1es veces. e 1a t. ·6 a cat1sa de la mala salud de su
.
•ano pero se re 11
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C .. a volvió al eiémto Y
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levantó contra ana 112' ,
J
padre. Cuan o i a se . ta Una de sus misiones más peligrosas fue
combatió con l~s carranc1s s. rzas constitucionalistas en el area ce~obtener comesubles para las fu_~
só más de un mes en territorio
tral el~ MéAlxico eln ~d11~'l a~c~~n1g1 r~~ desempeña un cargo bajo las
enemigo.
se1 e eg1
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JO
JI
12
)3
14

294

Diario de lo~ debates, _l. 377.
p bms (México, 1919), 2 tomos, 11,230.
José Francisco Múgica, Hec1ws, n o oIa
1bid., p. 234.
!bid., p. 229.
!bid., p. 245.

órdenes del Gobernador y Comandante Militar de Michoacán. Según
las actas, no participó en ningún debate. Padecía de piedras en la
vesícula. A mediados de enero, solicitó y recibío diez días de licencia con
lo cual perdió varias sesiones.
14. Jesús Romero Flores (La Piedad) -poeta, educador e historiador.
Había recibido su título de profesor en 1905, y, servido en la 26
legislatura. Fue encarcelado por el gobierno de Huerta y desterrado de
Michoacán. Durante el Congreso pensó mucho en las responsabilidades
de su trabajo educativo en Michoacán. El 9 de enero pidió licencia de
seis días para regresar a Morelia para inagurar los cursillos en la Escuela
Normal para Profesores de la cual fue el Director. Se le denegó su
solicitud, problablemente por la necesidad de mantener el quórum del
Congreso. No participó en los debates. Igual que Alvarez y Múgica,
había cursado estudios en el seminario. Fue uno de los "jacobinos de
Querétaro." Un escritor fecundo, se le conoce mejor por su obra de cinco
tomos titulada Anales históricos de la Revolución Mexicana.

15. José Pilar Ruiz (Morelia)- 30, se recibió de la Esctiela de Medicina
de Michoacán, había participado en su estado nativo en la lucha contra
la usurpación de Huerta; una vez tuvo que fugarse para evitar la captura
y por lo tanto salvar su vida. Se le eligió diputado suplente de Francisco
Ortíz Rubio quien se enfermó y tuvo que solicitar licencia por periodo
indefinido. Ocupó su curul el 18 de diciembre. No participó en ningún
debate.
16. José Silva Herrera (Apatzingán)- abogado, partidario de Madero.
En el Congreso desempeñó el cargo de presidente de un comité de tres
diputados que tuvo la responsabilidad de actualizar el reglamento de lá
26 legislatura que rigió los debates del Congreso. Silva Herrera cumplió
con sus deberes de una manera muy concienzuda y participó en algunos
de los debates.

17. Ni Florencio G. González, elegido del distrito elect-0ral de Puruándiro, ni suplente, José de la Peña asistieron al Congreso.
¿Qué se puede decir respecto a esta diputación? ¿Qué tenían los miembros
en común? Primero, eran jóvenes, siendo la edad media alrededor de 34 años.
Por lo menos nueve habían adquirido la educación superior y cuatro de ellos
poseyeron títulos de médico. Los abogados fueron los. únicos que poseían
conocimientos de derecho constitucional. El resto no tenían la preparación
en ciéncia política que le capacitara para la labor de redactar una constitución.
Cuando menos nueve habían apoyado activamente al Presidente Madero, o
en c01ñbate o con el suministro de asistencia moral y material. Tres de ellos
se hicieron generales en el Ejército Constitucionalista. En realidad, fueron

295

�un fruto de su época, participantes en el cataclismo que se llama la Re~~lución
Mexicana. De los 16 diputados en el Congreso, solamente cuatro partic1paron
en los debates, los otros estuvieron más dispuestos a escuchar y ~espués vo~r.
y votaron con regularidad. Las actas indican que votaron segun s_us c~nv1¡
5
ciones, pues la diputación se dividió en la ma~o•:ía de los ~em~ de. d1scus1ó~.
Como quiera que sea, compartieron un obJetivo co1m~n: oe_ai un Mé~co
· Al fin , se debe afirmar que un miembro de la cltputac1ón, Francisco
meJor.
d
ó
Múgica, participó tan activa e intensivamente en el Congreso que se estac
sobre los demás.
Los debates más significativos en la historia de la asamblea fueron sobre
1Artículo 23ro relativo a la instrucción religiosa en las escuelas. Se llevaron
: cabo al principio del Congreso y, duraron cuatro dí~s. Se~al~ro1_1 el fin d~
la supremacía de la iglesia en el campo_ de_ l~ educación e _md1ca1on ~ue s1
fuera necesario restringir las garantías md1v1~ual~s a_ favo1 de los de1echos
de )a sociedad en conjunto, así se haría. También md1car?~ ~ue el ante~r?ecto de reformas de Carranza que estuvo bajo ataque, rec1bma un escrutinio
~uidadoso. En estos debates dos michoacanos h~blaron en~rgican~e1~te a favor
de limitar el papel de la Iglesia en la educación: Francisco Mug1ca y José
Alvarez.
1 3
l C
·
Múgica, reconocidamente el autor intelectual del Artícu .º. ro, y a omisión que presidió, habían presentado su dictamen el 11 d_e d1c~e1~bre, pero el
debate empezó el 13. Tan preocupados estaba_n los amigos mamos_d~ ~on
Venustiano en el Congreso, que invitaron al ~rn~er Jc_fe para que ~s1s~~eia a
la discusión con la esperanza de que su presencia d1suad1era a los an~cle~ 1ca,!es
de su intención de "desaprobar el Artículo de la propuesta Consat_uc~ón y
sustituírlo en términos que exigieran ensefianza laica en los establecu~1ent~s
oficiales de educación, así como en los particulares de ensefi~~~ pnmana
elemental y superior; prohibieran al clero que estableciera o dmgiera ~scu_elas de instrucción primaria o impartiera ensefianza per~onal_mente en nmgun
colegio; y que se hicier~ obligato1:ia la ensefianza_ pnma'.:1a p~ra todo_s los
mexicanos en cstablccin11entos oficiales. L, presencia del P11_me1 Jefe dm ante
Is sesión vespertina del 13 debió haberle ocasionado mol~s_aa aguda, aunque
no se inostró, a medida que escuchó varios delegados cnt1c~r el texto _d e su
anteproyecto del Artículo 3, que estipula la en_sefianza gratmta en los mvel~s
primaria superior y elemental y que fuera laica solamente en los establecimientos oficiales.

15

En cuanto a las votaciones, véase Peter 1-1. SmitÍ1, "L.1 polític.1 dentro de la Revolución:
El Congreso Constituyente de 1916-1917, "J-lisloria./Hexicana, 22:3, Enero-Marzo 1973,
pp. 363-395.

Pero Múgica, el ex-seminarista, atacó con toda su alma al clero y su papel
en la educación. En un discurso notable el 13, sonó uno de los temas
principales del Congreso cuando dijo "estamos en el momento más solemne
de la revolución" porque estaba en el tapete el futuro de México y su juventud.
Hizo defensa brillante del dictamen de su Comisión con una denuncia amarga
del papel educativo del clero a quien le calificó como "el más funesto y el más
perverso enemigo de la patria. (Aplausos)." Consideró que el clero había
ensefiado a los niiios de todas las clases sociales, de los trabajadores y del
populacho "las ideas más absurdas, el odio más tremendo para las instituciones d~mocráticas, el odio más acérrimo para aquellos principios de equidad,
igualdad y fraternidad, predicados por el más grande apóstol, por el primer
demócrata que hubo en la ancestralidad de los tiempos, que se llamó Jesucristo. "16. Sería pe1judicial para México si se permitiera que se continuara
esta situación. No resultaría en una nueva generación de gentes sensatas y de
reflexión sino una herencia del fanatismo y de principios insanos.
A Múgica y sus compafieros de la Primera Comisión, ya tildados de
"jacobi_nos," s~ les criticó por haberse excedido al pintar el peligro de la
educación clerical y por haber presentado, para ser discutida, una fraseología
que fuera completamente inapropiada para la sección de la Constitución que
tr~taba de las garantías individuales, y por no haber demostrado respeto al
Primer Jefe al recomendar que su anteproyecto del Artículo 3 fuera rechazado. Herido en lo vivo por esta acusación, Múgica volvió a tomar la palabra el
14 del mes para afirmar su lealtad "probada'' a Carranza, agregando que si
a él se le rechazó su propuesta de ley, fue porque se consideró que no era
su~ciente radical para la Constitución. L, libertad de instrucción, dijo, fue
peligrosa porque ena·egaba al clero los derechos de los particulares, los
derechos de las masa mexicanas "porque se le ntregaba sefiores, algo más
sagrado, algo de que no podemos disponer nunca y que tenemos necesidad
de defender: la conciencia del niiio, la conciencia inerme del adolescente.
(Aplausos)" 17
El único otro michoacano que participó en la discusión fue José Alvarez.
Tan tenso fue el ambiente de estos debates, cargados de alusiones personales,
que la primera vez que pidió la palabra, "en nombre de la delegación
michoacana," hubo voces de "no, no" y "que no hable él," y por lo tanto, no
se la conce~i~. Otra vez, cuando un diputado afirmó que el peligro de las
escuelas religiosas fue grandemente exagerado, que en 1907 hubo g 620
escuelas_ públicas _en comparación con solamente 586 operada por el cÍero,
Alvarez 111terump1ó el orador para afimar que solamente en Michoacán había
tres mil escuelas clericales. Su afirmación se recibió con murmullos. Más tarde

16

17

Diario de los debates, I, 642
]bid., p. 712.

296
297

�recibió Alvarez la oportunidad de decir lo que.. v~rd~~e~·~mente pensaba.
Criticó a la Comisión por haber usado la palabra laica, d1c1endo que fue un
calificativo demasiado blando, que la educaciuón "científica, basada en la
verdad," era más apropiada. Demostrando que no tenía a~ecto algun? por el
clero, Alvarez criticó severamente a los que proponían la libertad de mstrucción, diciendo que cuando existía esta condición
¿cuál fue entonces el resultado? Que a los pocos meses, en mi pueblo
de Zamora, cuyo nombre debe haber llegado hasta vuestros oídos,
envuelto en el ·perfume del incienso, los repiques de ánimas y los
sermones de los frailes, se juntaban ya los principales obispos de la
República y los más connotados consenradores a fraguar la caída del
señor Madero. Y eso es lo que se pretende hacer con el Gobierno del
Señor Carranza; dejar otra vez la puerta abiirta para que los frailes y
los consenradores den otro golpe de estado. 1
Poniendo reparos contra la contención de que las restricciones sobre la
libertad de educación estuvieron fuera de lugar en el capítulo sobre las
garantias individuales, Alvarez preguntó: "mi indio no tiene garantías? ¿EJ
indio no es individuo? ¿Qué vamos a decirle a aquella raza abnegada, cuyos
últimos representantes vagan por los pinares olorosos y los cafetales del
distrito de Uruapan, que por no molestar a los frailes no fue posible darles a
19
ellos garantías?" • Creia él que las garantías in?ivi~uales signi_licaban más
que la protección del individuo contra actos arb1tranos del gobierno. También deberían proteger a los que no gozaran de ventajas de la mayoría contra
el abuso de una minoría privilegiada: el clero.
Al fin Múgica y la Primera Comisión moderaron su dictamen para identificarse con el pensamiento de los delegados co~10 se expresó duran~e el
debate. El 16 de diciembre se presentó una redacción reformada: la ensenanza que se daría en los establecimientos particulares. Ning~11_1a_ corporación
religiosa ni ministro de ningún culto podrían establecer o dmg_1r es:uelas
instrucción primaria; habría vigilancia oficial en las escuelas pnmanas parttculares, y en los establecimientos oficiales se impartiría gratui~t~ente la
ensefianza primaría. L, prohibición contra la ensefiat~za po~· m1111stros. de
cultos y la estipulación de que la educación fuera ~bltgat~n_a ha~fan sido
eliminadas. En la defensa final de esta nueva redacción, Mug1ca dtJO que el
Comité no estaba 9ispuesto a otorgar concesiones adicionales y en cuanto a
la ideología que debía de tener la Constitución, que se manifesta ra en el
Artículo 3.

d:

1s

/bid., p. 763

19

/bid.

Después de cinco horas más de debate, había poco que se podría decir al
respecto. En una votación recogida por medio de pase de lista, el nue\"O
dictamen de la Comisión fue aprobado por 99 votos contra 58 el 16 de
diciembre. Hubo aplausos prolongados y gritos de "iViva la revolución! iViva
el ciudadano PrimerJefe! iLa patria se ha salvado!"20 De los siete micboacanos
presentes que votaron, Andrade, Márquez, Múgica, y Romero Flores votaron
a favor. Alvarado, Peralta y Silva Herrera votaron en contra.
El tema religioso, que se levantó inicialmente en cuanto a la discusión del
Artículo 3, volvió a surgir durante los debates de los Artículos 24, 27 y 129.
El dictamen de la Primera Comisión sobre el Artículo 24, emitido el 3 de
enero, dió disposiciones sobre la libertad de creencia religiosa y de actos del
culto respectivo siempre que no constituyeran un delito o falta penados por
la ley y la obligación de celebrar actos religiosos de culto público dentro de
los templos, los cuales siempre estarían bajo la vigilancia de la autoridad. El
dictamen hubiera sido aprobado con poco o ningún debate si el Diputado
Enrique Recio (Yucatán), también miembro de la Comisión, no hubiera
presentado un voto particular con dos fracciones que prohibieron al sacerdote
de cualquier culto que impartiera la confesión auricular y limitara el ejercicio
del sacerdocio a los ciudadanos mexicanos que debían ser casados civilmente,
si eran menores de cincuenta años de edad. Al final, estas dos medidas
discriminatorias se rechazaron por la asamblea. En la votación, Alvarado,
Avilés, Castrejón, Cervera, M:hquez y M úgica y Silva Herrera votaron a favor
del dictamen de la mayoría de la Comisión, que fue aprobado con 93 votos
contra 63. Alvarez, Andracle, Manínez Solórzano, Romero Flores y Ruíz
votaron en contra, probablemente porque querían incorporar lo propuesto
por Recio. Es de notarse que Múgica había votado en la afirmativa porque
había firmado el dictamen. Sin embargo, tuvo que explicar que lo consideraba
como su deber respetar el espíritu del capítulo sobre las garantías individuales
y no imponérselas con medidas restrictivas, una gran diferencia respecto a su
posición en cuanto al Artículo 3ro.
Participó brevemente José Alvarez en el debate sobre la fracción II del
Artículo 27 respecto a la prohibición contra la adquisición ele tierras o bienes
por la Iglesia. Consideró que la Primera Comisión se había equivocado al
redactar esta prohibición porque el Artículo 129 denegó la personalidad
jurídica a la Iglesia pero el Artículo 27, fracción II, al quitarle ciertos privilegios, implicaba que podría adquirir otros bienes, por lo tanto, le concedía
personalidad jurídica. Creyó Alvarez que la Comisión debería cambiar la
redacción, pero ésta no le hizo caso.

20

/bid., p. 774.

298
299

�El Artículo 129, que más tarde llegaría a ser, en la redacción definitiva de
la Constitución, el Artículo 130, contenía una mezcla de distintas estipulaciones, aproximadamente quince en número, las mismas que tenían como
propósito el de establecer la supremacía del Estado sobre la Iglesia y de acabar
con la influencia política del clero. La discusión provocó que José Alvarez
emitiera otra explosión de jacobinismo. Declarando que su raza había sido
explotada "por la mano blanca y rechoncha del cura católico," acusó al clero
católico así como al protestante como más interesados en controlar el pensamiento del pueblo con fines políticos que en el propagar de la fe. Caracterizando al clero como "una institución nociva a la sociedad, pero al mismo
tiempo ... un enemigo político del Gobierno,"21 instó a que el estado fuera
suficiente fuerte para regularlo. Entonces Alvarez agradeció a la Primera
Comisión por haber aceptado su propósito para denegar la personalidad
jurídica a las instituciones eclesiásticas. Creyó que esta medida facilitaría el
control del clero al que se consideraría ahora como miembro de una profesión, por lo tanto, susceptible al control por medio de la provisión del Artículo
129 que permite que las legislaturas estatales limiten el número máximo de
sacerdotes, según las necesidades locales.
Múgica, el último orador que habló en defensa del dictamen sobre el
Artículo 129, fustigó al clero con otra explosión de demagogia. Dijo que
durante la Revolución había visto al pueblo con "delirio, con fruición," en
Michoacán, en Tamaulipas y en la frontera del norte, al presenciar la
incineración de las imágenes que días antes habían adorado en los altares.
Para él fue consolador porque revelaba que el problema religioso no existía
en México sino en los Estados Unidos en donde era un tema político. Si el
presidente Wilson entendiera lo que realmente estaba pasando en México,
que no se paseaban las cabezas de los canónigos, que las monjas no eran
violadas, debería saber también "lo inmoral que es la institución clerical en
México." En apoyo de sus afirmaciones, Múgica leyó seis documentos obtenidos de los archivos episcopales por las fuerzas revolucionarias, que revelaron, según él, la "degradación moral de estos vampiros" (el clero) a quienes
calificó también como "una banda de laclrones de foragidos, y estafadores,"
por lo tanto, merecedores de la persecución. 22 Picado porque había sido el
blanco de siseos al votar afirmativamente por el Artículo 24, Múgica ahora
trató de demostrar de nuevo su espíritu jacobino, diciendo que no tendría
ningún incoveniente que las adiciones propuestas a1Artículo'24, y rechazadas,
ahora fueran incluídas en el Artículo 129. Pero fue demasiado tarde para
ganar suficiente respaldo y a las dos de la mañana del 28 de enero se aprobó
el artículo como había sido presentado por la Comisión. El anticlericalismo

21
22

/bid., 11, 1059.
p. 1059.

/bid.,

del Congreso ha~ía llegado a ~u apogeo, sostenido parcialmente por los
esfuerzos de dos miembros boqmfrescos de la delegación michoacana Alvarez
y Múgica.
'
Dos aspectos distintivos de la Constitución de 1917 -el Artículo 27 sobre
los derechos de propiedad y la reforma agraria y el Artículo 123 sobre los
derechos de los trabajadores y los beneficios que se los otorgaron fueron
productos del Co1~gre~o Constituyente, obras singulares de legislación elevadas al es~do const1tuc1onal_- Se redactaron por comités extralegales presididos
extraoficialmente por el Diputado Pastor Rouaix (Puebla) y aprobados por la
asamblea con pocos cambios.
. ~I Artículo 123 emanó de la discución del Artículo 5 que empezó el 26 de
d1c1embr~ de 1916. Este contenía declaraciones generales sobre el carácter
del trabajo ~ el contra~o _la_boral con u~ párrafo breve sobre el día de trabajo
de ocho _ho_1 as, la prol_ub1c1ón de trabajo nocturno para mujeres y niños, y el
esta?lec1~mento del d1a de descanso semanal y obligatorio. Cuando terminó
la d1s:us1?n tres d~as después, los delegados se convencieron de que la
Const1tuc1ón debena contener una sección relacionada exclusivamente a
asuntos l_aborale~, que el Artículo 5 no era el lugar apropiado para un código
de trabajo. El pnmer orador que é\poyó el dictamen de la Comisión sobre el
Artículo 5, sin em~argo, fue Cayetano Andrade que se había elegido con el
apo~o ~e. l?s traba_¡adores. H~blando a favor del día laboral de ocho horas y
la p1?l11b1c1ón contra ~l traba_¡o nocturno para 1mueres y niños dijo que estas
1~ed1das eran necesanas para salvar la raza de cierta degeneración. Ninguna
h~er~d, 1~ucho ~nenas el dere_cho de ~raba)ar, era absoluta. Puesto que lo~
trabajado1es hab1an hecho posible la v1ctona de la causa Constitucionalistá
el Co_ngreso de~e. de h~cer lo justo con los trabajadores y satisfacer su¡
necesidades. El muco m1choacano que habló a favor del dictamen sobre el
. ~-~ículo 5 fue ~úgica quien hizo un discurso largo y elocuente el 28 de
d1oembre. Termmó su oración diciendo que si el Congreso quería enumerar
los d~?echos d~ trabajo y colocarlos en otra parte de la Constitución, la
Com1s1ón traba1aría
con esle fin, con tal de que los derechos "queden en la
const1tuc1
· ·ón. "2:! Entonces el Congreso autorizó a la Comisión que retirara su
anteproyecto del Artículo 5 para volver a someterlo con una sección especial
sobre _los derechos de trabajo que más tarde llegó a ser el famoso Artículo
123.
. Durante la primera qumcena de enero de 1917 un grupo de diputados
d~spu~stos a redactar reformas se constituyó en comité extralegal bajo la
dirección del I~1g. Pastor Rouaix, uno de los diputados más destacados del
C~ngreso. FotJaron el a1~teproyect~ de _un código de trabajo, uno de los
pumeros y más comprensivos en la lustona de la legislación laboral mundial.

23

/bid., I. 1053.

300
301

�Entre los que regularmente asistieron a las reuniones de este comité estaba
José Alvarez. Firmó el dictamen con otros catorce diputados bajo la categoría
"Conformes en lo general." El único michoacano entre un grupo de cuarenta
y seis diputados que firmaron bajo el título "apoyamos el presente proyecto
de reformas", fue Cayétano Andrade. No sabemos porqué los otros miembros
de la delegación michoacana no participaron en las discusiones de este
importante anteproyecto. Sin embargo, su falta de participación no quiere
decir que se opusieran a él.
El 23 de enero, el anteproyecto, con cambios menores, y un artículo 5
reformado fueron aprobados por el Congreso con el voto unánime de los 167
diputados presentes. Dice Rouaix que Múgica hizo un estudio cuidadoso de
las propuestas del comité extralegal y fue el responsable principal por haber
implantado dos preceptos radicales que él (Rouaix) y su comité consideraron
como "extremadamente peligrosos:" la participación de los obreros en las
utilidades de las empresas y la obligación impuesta a éstas de proporcionar
habitaciones a los trabajadores cuando las fábricas quedasen dentro de las
ciudades.24 En el Congreso, la redacción del Artículo 27 se hizo de manera
semejante. Un comité extralegal se reunió diariamente para hacer el borrador de una nueva ley de propiedad, así como la solución del apremiante
problema agrario. Pastor Rouaix desempeñó un papel clave como coordinador del trabajo de este comité. En diez días se completó la obra y las propuestas
fueron entregadas a la Primern Comisión. Entre los que participaron en las
discusiones estaba José Alvarez. No se sabe de ningún otro michoacano que
haya participado en estas importantes deliberaciones. Sin embargo, Múgica,
como presidente de la muy importante Primera Comisión, jugó un papel
importante en la preparación del anteproyecto que, con algunas modificaciones y adiciones, llegó a ser el texto presentado al Congreso y aprobado por
los delegados, otra vez con pocos cambios, muy de madrugada del 30 de enero
de 1917. En la asamblea, Múgica expresó muy claramente sus sentimientos
al tomar la palabra respecto a la fracción 9. Esta fracción declaró nulas todas
las diligencias, disposiciones, resoluciones y operaciones de deslinde, concesión, composición, sentencia, transacción, enajenación o remate que hubiera
privado total o parcialmente de sus tierras, bosques y aguas, a los condueñazgos, rancherías, pueblos, congregaciones, tribus y demás corporaciones de
población que existían todavía desde la ley de 25 de junio de 1856 (la Ley
Lerdo). La redacción fue críticada por ser demasiado radical, una abrogación
revolucionaria de los derechos de propiedad. Al defender la propuesta,
Múgica dijo que aunque mud1os trapasos de propiedades rurales de un dueño

a otros_~ efectuaron legalmente, los resultados para las comunidades compromet:J _as fueron desastrosos. El problema no fue cómo se había realizado
tal cosa smo las consecuencias. Hablando con emoción, M,ug1ca
. pregutó :

¿y vamos a dejar e~o de esa manera, nada más porque la le lo ermite?
tyam?s a consentirlo? En~onces, maldita la revolución, n,{¡l v!es maldita, s1 fuésemos a consentir en esa injusticia' (Aplausos) Alg
hombres revolucionarios que en aquel tiemp,~ l1ab:1a11 . l
unas veces,
• . .
.
, sic o consecuentes
con sus pnnc1p1os, escnbían en la prensa: Si para que se haga . ti .
estorba la ley aba ¡0 la l E
JUS c1a
l . . . d. ,
;.,
ey. stoexp icaloquevenimosahacerestanoche
a te1vm tear todas esas propiedades despojadas al amparo de una ley
~read~ para f~v?re~~r a los poderosos, y bajo cuyo amparo se cometieon g1andes ll~usucia~. Deshagamos nosotros ahora esas in ·usticias
devolvemdo\: cada qmen lo suyo, votando esta fracción cot~o hemo~
presenta o.

r

La exhortac"ó d M, ·
·
El l
. .· i n e . u~ica termmó la discusión}' se aprobó la redacción
mmamtai ismo el mstmto por la · .; •
.
·
legalidad. .
'
, JUSuCia socia1, había triunfado sobre la
~;º.delos t~n~as más contenciosos del Congreso de Querétaro fue el d
1a ie 01_n_1a_ mu~1c1pal (Artículo 115). ¿Qué grado de autonomía debía osee;
el mfiumc1p10 ba_Jo la nueva Constitución}' hasta qué punto podría adm. P. t.
sus nanzas el municipio libre" F
.
. .
'
u11s iar
Diario de los D b d .
. ~eron cucsuo!1es d1fictles para contestar y el
D
. l
e ates e?i_ca casi cmcuenta págmas a la discusión del asunto
obsl m1c 10acanos part:Jc1paron en este debate: Alvarez }' Andrade Los d .
1ia aron a favor del derecl d
d
. . .
, .
os
. .
.
10 e que ca a mu111opio pudiera determinar
~aneJai sus propias finanzas (fracción II). En Michoacán di·o Alv .
y
sistema había funcionado con éxito Los m . . .
b , \J
at ez, este
los im
t
.
.
umcip10s esta an recaudando todos
Ob ~ue~ os y entrega_ndo al estado todo lo determinado por la legislatura.
de ~~~-:;~a olqube' la ~piatta dedlos votantes, especial mete en los municipios leios
, que sus votos no querían
J
de .
d ' .ial ta sic o gran e porque ellos ci.e1an
a . cir na a si e co~trol local de las finanzas municipales no existía. Alvai'.ez
i g_uyó que ~os vecmos tendrían menos apatía y más interés si lo
. . .
tuvieran la hbertad d
• .
.
s mumc1p1os
od , d
.
e maneJa1 sus propias finanzas. Entonces los ciudadanos
P nan etermmar por sus ayuntamientos el uso 1 1 .
.
que iban a ser en beneficio de su propia localidad e e os l~bgresos, sabiendo
gastos d b
'bl"
'
'
Yque no I an a costear los
e o ras pu teas en la ciudad capitalina del esracto.26 También hizo

25

24

Pastor Rou~ix, Génesis de los art(culos 27 y 123 de la constitución política de 1917 (México,
1959), p. 127.

302

· ' '

26

Diario de los debates, II, 1118. Mú ·ca no es 1 10
.
Véase Andrés Melina Enrf uez g:tEs
taJa S? ~ adlienrse a este punto de vista.
revolución agraria de México (t[érico 7~;6d)e 5la lmtona de los pri11w1-os diez años de la
/bid., p. 885'.
,
, tomos, V, pp. 181-187.

303

�defensa del dictamen Cayetano A.ndrade. El creía que el municipio debía de
manejar su sistema fiscal para poder contar con fondos suficientes para
sostener la educación pública. Quejándose de que los sueldos eran tan
miserables que nadie quería hacerse profesor, se mofó de que si una persona
fracasaba en su negocio o una profesionist.. no contaba con clientela, como
último recurso podia decir: "Me voy a meter de maestro de escuela, al cabo
para eso no se necesita saber nada. (Aplausos. Risas). 27 Quería decir Andrade
que si los municipios gozaran de la libertad económica, podrían relribuír de
una manera debida a los maestros de escuela. Al fin el Congreso llegó a un
arreglo. Habría la libre administración de las finanzas locales dentro de los
límites determinados por la legislatura estatal. Los proponentes de una
libertad fiscal más grande, incluyendo a Alvarez y Andrade, habían perdido
la batalla. Las actas indican que Andrade, Avilés Peralta, Ruiz, y Romero
Flores, todavía apoyando el concepto de plena autonomía financiera para los
municipios, votaron en contra de la ultima redacción de la fracción II del
Artículo 115.
Otro tema que recibió mucha atención en Querétaro fue el problema del
alcoholismo y los juegos. En enero los diputados por poco incorporan en la
Constitución una propuesta otorgando a los estados, al Distrito Federal, y a
los territorios, el derecho de prohibir la manufactura y venta de licores
embriagantes y drogas perjudiciales, así como los juegos de azar, corridas de
toros y peleas de gallos. Sin duda, Múgica fue el líder del movimiento de
prohibición en el Congreso. Conoció la terrible pérdida ocasionada por el
alcoholismo y se empefio en acabar con él. El 22 de enero, un anteproyecto
de ley con las firmas de 71 delegados se sometió para el debate. L, primera
firma en este borrador fue la de Múgica. Los únicos dos miembros de la
delegación michoacana que firmaron eran Alvarez y Avilés. Tal vez los otros
eran menos abstemios. Es q1rioso que Cayetano Andrade no firmara. En
d:::iembre de 1916 cuando el movimiento de sobriedad se manifestó por
primera vez, Andrade había apoyado la inclusión en el Artículo '1 de una
estipulación contra la venta de bebidas embriagantes, para "salvar al pueblo
•
.
1
del veneno que lo está matando, ,,1)8
• porque como precepto const:.1tuc1ona
recibiera el respeto que merecía. El Artículo 3 había dejado el precedente
respeto a lo que se incluiría en el capítulo de las garantías individuales.
¿porqué no incluír la prohibición también?, preguntó. Pero no resultó nada
con su petición.
Como se esperaba, Múgica hizo la exhortación más apasionado a favor de
un artículo sobre la prohibición. Para él e ra tan importante que si por alguna
razón los dipu•ados tuvieran que marcharse de Querétaro sin haber firmado

27
28

Jbid., p. 889.
IbiC:., I, 793.

la Constitución o terminado su obra, quería que se consignara en la Carta
Ma~na esa prohibición "porque los preceptos que se consignan en las constituciones de los pueblos son bs únicos que de alguna manera tienen vida
perdurable." tv~úgica opinó que la Constitución debía ser un instrumento para
oponerse a los mtereses creados, por ejemplo, la industria licorera, e irradicar
los males profundamente arraigados en el ambiente social mexicano. Cuando
u~ dip~tado informó a Múgica_ que los impuestos a la . venta del pulque
p_1 oduc1an la_ suma de cuatro m11lones de pesos, el michoacano preguntó:
1Cuántos m11lones de pesos gasta la nación menteniendo ebrios en las
cárceles y enfermos en los hospitales, cuyos males los ha originado el uso
29
excesivo del alcohol!" Sin embargo, el llamamiento de Múgica, por fervoroso que fuera, no ganó votos suficientes y la propuesta fue desechada 98 a
55. Alvarez, Andrade, Mí1gica, Romero Flores, y Ruiz votaron a favor mientras Alcaraz, Alvarado y Márquez volaron en contra. El res Lo de la delegación
michoacana estaba ausente o se abstuvo de votar.
¿c~mo hicieron frente los diputados de Michoacán a otros temas que se
debaueron durante el Congreso? A.11ora vamos a tratar de contestar esta
pregunta.
José Alvarez, Múgica y José Silva Herrera participaron el 23 de diciembre
en _el de~ate sobre el Ai·?et_1lo 16 respecto a la manera legal de realizar
ap1ehens1ones y el procedumento de efectuar allanamientos de morada. Los
rep_aros de Alva1:ez y Selva -~Ierrera, también con los de otros diputados,
obligaron a la Pn_mera Com1s1ón a que retirara su dictamen que subsecuentemente fue modificado para otorgar más derechos a los acusados de crímen~s. ~n st~ forma final, el Altículo 16 fue aprobado el 13 de enero sin que
mngun m1choacano votara en su contra.
Alvarez fue responsable personalmente por una adición del Ai·Lículo 21
respecto al_ castigo para crín~enes que_ favoreció a la clase obrera. Pidió que
las n:iultas unpucstas a trabajadores o Jornaleros no excedieran en todo caso
1~ mitad del salario mínimo por una quincena de trabajo. L1 Primera Comi~1ón aceptó la ~-ecomendación de Alvarez, con la adición siguiente: "Si el
mfractor fuere Jornalero u obrero, no podrá ser castigado con mulla mayor
del importe de su jornal o sueldo en una semana." 3º El Ai·tículo 21 fue
aprobado el 13 de enero con solamente tres votos en su contra.
Siempre el ven~a~lor de agravios, Alvarez,junlo con otros ocho delegados,
propuso el 20 de d1c1embre una adición al Artículo 73 respecto a los poderes
que el Congreso le otorgaría al cuerpo legislativo "para declarar nulo lodo
acto, contrato, privilegio o concesión verificado por los Gobiernos posteriores

29

so

lbid., 11, 9-l9.
lbúl., p. 369.

304
305
Humanitas-20

�al del presiclente don Sebastían Lerdo de Tejada (1872-1876) que sea contrario a los preceptos de la Constitución y en cualquier forma perjudicial a los
intereses de la patria."31 Esta denuncia, un armario, ele reclamos contra el
porfiriato, no recibió consideración. Sin embargo, Alvarez tuvo mejor resultado con una adición que él y dos otros diputados, Carlos L. Gracidas
(Veracruz) y Rafael Vega Sánchez (Hidalgo), propusieron respecto a los
poderes de la Comisión Permanente del Congreso. El trío pidió que la
Comisión fuera facultada para convocar a una sesión extraordinaria del
Congreso en el caso de que la autonomía nacional fuera violada, o para juzgar
delitos serios cometidos por uno o más oficiales del gobierno federal. El
Congreso aceptó la estipulación solamente respecto a delitos oficiales, detallando los funcionarios a quienes el artículo sería aplicable (Artículo 79,
fracción IV).
El 26 de enero, Alvarez, Mí1gica y Gracidas sometieron para su aprobación
el anteproyecto de un artículo transitorio con el texto siguiente: "Entre tanto
el Congreso de la Unión y los de los estados legislan sobre los problemas
agrario y obrero, las bases establecidas por esta Constitución para dichas
32
leyes, se pondrán en vigor en toda la República." Esta redacción fue
aprobada durante la sesión permanente (enero 29-31) sin cambio y llegó a
ser el Artículo Transitorio 11 de !a Constitución de 1917.
Un incidente chistoso, en el cual se envolvió el michoacano Alvarez, ocurrió
el 26 también al discutir el Artículo 37. Según el borrador, se podría perder
la ciudadanía mexicana por naturalización en país extranjero o por servicio
oficial al gobierno de otro país o admitir de él condecoraciones, títulos o
funciones, sin previa licencia del Congreso Federal, exceptuado los de caráe'ter literario, científico y humanitario. L1 discusión movió a Alvarez que
propusiera una adición. Desgraciadamente, no la presentó por escrito y
consecuentemente había dudas al respecto. En un breve discurso, Alvarez
excitó los sentimientos anticlericales de los delegados, pidiendo que a los que
obedecieran las órdenes de un funcionario extranjero, el Papa, se les suspendiera el derecho de ciudadanía. Luis Monzón (Sonora) creyó que Alvarez se
refería al clero y le recordó que el Artículo 3•1 (fracción JI) afirmó que un
requisito de la ciudadanía era tener un modo honesto ele vivir y "como quiera
33
que estos sefiores no tienen un modo honesto de vivir... (Risas, Aplausos.)"
Al fin, Alvarez explicó que no estaba pensando en sacerdotes ni en ministros
de los cultos, sino en particulares, ciudadanos mexicanos, quienes después de
protestar cumplir y hacer cumplir las leyes, acuden a "una autoridad extranjera" (un sacerdote) para contraprotestar, para decir "protesto no cumplir ni

ha_cerlas cumplir." Dic_ie_ndo que había mi!es de personas de esta categoría en
M1choacán, Alvarez p1d1ó que ellas, a qmenes se les tildó de "traidores a la
patria," perdieran el derecho de ser ciudadanos mexicanos. Pocos minutos
después de su intervención, la propuesta se presentó por escrito. Fue firmada
por Alvarez, Romero Flores y ocho diputados más y simplemente declaró que
perdería la ciudadanía mexicana cualquier persona "por comprometerse en
cualquier forma ante ministros de algím culto o ante cualquiera otra persona,
a no observar la presente Constitución y las leyes que de ella emanen.34 Una
vez en llam~s, la fogata del anticlericalismo fue difícil de extinguir y se aprobó
esta redacción por la asamblea la noche del 30 de enero durante la sesión
permanente.
El 2 de diciembre, fecha de la primera sesión ordinaria, se nombró a José
Silva Herrera como presidente de un comité de tres diputados para revisar
los reglamentos del Congreso Mexicano que fueron también los del Congreso
Constituyente. Astuto parlamentario, desempefio su cargo muy escrupulosamente y tomó la palabra en varias ocasiones cuando surgiéron puntos de vista
antagónicos respecto a la interpretación del reglamento.
Durante el debate sobre el Artículo 7 respecto a la libertad de imprenta,
Cayetano Andrade habló a favor del dictamen de la Primera Comisión al
respecto, afirmando que la libertad para escribir y publicar era absolutamente
necesar_ia para el establecimiento de un gobierno democrático. Si no hubiera
respeto para la opinión pública, volvería el país a la condición que prevaleció
durante el porfiriato cuando los periódicos eran propagandistas a las iniquidades del régimen y engafiaron al pueblo. Tan largo, y probablemente
aburrido fue su discurso, que muchos diputados empezaron a abandonar el
salón con lo cual Múgica exclamó que estaban saliendo, tal vez para descompletar el quórum. "No, señores," contestó Félix F. Palavicini (Distrito Federal), "lo hacen para no oir la lectura del discurso del sefior."35
Basta lo anterior en cuanto a la contribución de la diputación michoacana
a la redacción de la Constitución de 1917, según el Diario de los Debates. Múgica
contribuyó significativamepte en muchos aspectos a la redacción. En grado
menor Alvarez, Andrade, y Silva Herrera también habían contribuído. El
resto de la di pu tació n de Michoacá n co nsti tu yó una "mayoría callada" de doce,
cuyos puntos de vista respecto a los distintos temas frente al Congreso rara
vez se conocieron, y mejor se pueden d~terminar al analizar la votación. Sin

34

35

31
32
33

306

]bid., p. 1143.
Ibid., 835.

lbid., p. 446.
Ibid., p. 978.
Ibid., p. 996.

307

�embargo, por medio de aseveraciones y cuentas escritas en varios álbumes de
compañeros diputados durante la última quincena de enero de 1917, se puede
determinar algo sobre sus opiniones y cómo muestra de estas aclaraciones:
Para Uriel Avilés "el municipio libre no ha adquirido toda su independencia económica ni su libertad política," 36 lo que él lamentó. Consideró
37
que "el radicalismo de la Constitución ha salvado a la patria," • Pero advirtió
que "si el pueblo me,:icano después de estar en vigor la Constitución de
1916-1917 deja que los malos gobernantes no la apliquen en su espíritu Y.
esencia, merece (sic) desaparese (sic)."38
El Gral. Martín Castrejón elocuentemente comparó la Constitución con el
efecto de la limpieza resultante de una tormenta:
Así como las terribles tempestades, hacen salir de su cauce a los ríos y
arrastran en su impetu incontenible todo lo viejo, lo vetusto y lo
carcomido, dejando en los campos el limo fecundante que llena las
espigas de vigorosas y sanas frutas; las revoluciones formidables que
sacuden los pueblos, que destruyen los régimenes perdidos y dictatoriales dejan el campo fecundo con la sangre de los mártires para levantar
sobre las ruinas de la devastación los gobiernos que encauzarán el
progreso, haciendo florecer nuestras esperanzas. Trabajemos con fe
· nuestras aspiraoones.
· ·
39
para coronar con éx1to

Para el Gral. Gabriel Cervera, "la observancia estricta de la Constitución
será el aseguramiento de nuestras ideales revolucionarios. "42 Rafael Márquez
expresó el misn~o pensamiento al escribir: "El respeto a las leyes que el
Congreso Constituyente ha dado al pueblo mexicano será el triunfo de la
. ' " 43 Con cons1'd er~ ble mgemu
.
'dad, también escribió: "Las leyes
revo1uc1on.
dadas por el Congreso Constituyente serán la salvación de nuestra Patria."44
Dr. Manuel ~!artínez Solórzano expreso la esperanza de que la labor del
Congre~~ Con~t1tuyente redundará "en el bienestar del país, impulsándole
un pun~t1vo (ste)_ progreso y dándolo anseada paz" y que "la más ligera
tend~nc1a a lii dictadura Y. al obsurantismo" estuviera alejada. Entonces,
mamfestando orgullo en M1choacán y en su alma mater, escribió:
Me complace altamente que tales hayan sido honradas miras de los
michoacanos que somos representantes de diversos distritos y de todos
los "nicolaitas" que indeleblemente llevamos grabados en -nuestras
almas, las enseñan.zas de libertad que aprendimos en el histórico plantel
consagrado por Hidalgo, Morelos y Ocampo. 45
Otro optin_1ista, Alberto Peralta, escribió: "El Congreso Constituyente,
como corolano de la revolución constitucionalista realizará los anhelos del
46
pueblo mexicano." El profesor Jesús Romero Flores escribio en el álbum
de su colega, José Alvarez, este elogio así como suplica:
Amigo Don José Alvarez. Habéis sido periodista cuando en el corazón
?e. la p~·ovincia se necesita una voz honrada que protestara contra las
lllJUStiCJas de los opresores: Soldado cuando la Patria reclamó vuestro
brazo; funcionario publico, cuando se necesitó levantar una administración honrada; tribuno al condensar las leyes de las aspiraciones nobles;
y patriota lo habéis sido siempre; os admiro y quiero. Seguid en nuestras
labores y ayú_dame a realizar el sueño mas grande de mi vida, dignificar
la Escuela Mtchoacana, base de la grandeza de nuestra querida raza. •47

Para Salvador Alcaraz fue necesario erradicar el fanatismo religioso, principalmente en el centro del país. Entonces México estaría "apto para ser
verdaderamente libre y próspero." 40
Siendo el ejército un elemento esencialmente consumidor, el Erario Nacional dará un gran paso hacia el progreso, cuando se convierta en elemento
productor el número abrumador de jefes y oficiales que merodean por las
calles y cantinas pregonando hazañas militares que solo han existido en su
cabeza. 41

36

37
38

39
4-0
41

Album de Autógrafos y Retratos de los Constituyentes de 1917, colecciondo en
Querétaro por José Alvarez, Constituyente Michoacano (en adelante, citado como
Album Alvarez), Secretaría de Educación Pública, México.
Album de Luis Fernández Marúnez, parcialmente publicado en El Naáo11al, 5 de
Febrero de 1937
Albumdcl Congreso Constituyente de 1917, Querétaro,JPR (José P. Ruiz) (en adelante,
citado como Album Ruiz), propiedad del Dr. José P. Ruiz, Morclia, Michoacán.
Album de David Pastrana Jaimes (en adelante, citado como Album Pastrana Jaimes),
propiedad de Emma Villasefior, México.
Album Alvarez. También dijo lo que pensaba respecto a la carga tan pesada del
militarismo:
Album Ruiz.

En el álbum de David Pastrana Jaimes (Puebla) este dedicado educador
expresó su fe en la escuela laica, como sigue: "La mejor manera de llevar a
la practica los principios salvadores que entraña la Constitución de 1917 es
velar por el estricto cumplimiento del artículo 3 de la misma."48En el mismo
álbum escribió el Dr. José P. Ruiz: "Si el Congreso Constituyente de 1917

42
43
44

45
46

47
48

308

Album PastranaJaimes.
Album Ruiz.
Album Pastrana Jaimes.
!bid.

Album Ruiz.
Album Alvarez.
Album Pastrana j aimes.

309

�realizó una magna oora, es, sin duda, la gloriosa ley obrera que fue la principal
promesa de la Revolución iniciada en 1910."49
En contraste con las susodichas expresiones del idealismo y de sentimientos
elevados, los dos jacobinos, Múgica y Alvarez, advirtieron que el anticlericalismo debiera continuar guiando las consideraciones y actuaciones del pueblo
mexicano. En el álbum de José P. Ruiz, Múgica escribió el 27 de enero:
"Destruír completamente el clero debe ser el pensamiento constante de los
michoacanos y no debemos dar treguas."5º Alvarez orgullosamente recalcó
su éxito al obtener la aprobación de su propuesta que quitó a las "Iglesias" su
carácter de "Poderes Independientes" y que facultó a las legislaturas para
limitar el número de sacerdotes. El creyó que "estas armas servirán para
combatir la dominación clerical y las religiones que en mi concepto son la
más nociva de las plagas de la humanidad. Con esta satisfacción me considero
bien compensado de todos mis esfuerzos, sufrimientos y trabajos en la
'Revolución'." 51 En otro álbum escribió: "Matar el clericalismo para hacer un
pueblo conciente en México, éste es mi ideal. " 52 Respecto a la asamblea en
que participó, Alvarez dijo: "La última esperanza de los revolucionarios
radicales era el Congreso Constituyente," agregando "el cumplimiento de
esas promesas en nuestra Constitución será el en agradecimiento de la
Patria." 53
El acto final de la sesión permanente de enero 29-31 fue el firmar de la
Constitución. Empezó a las 2:05 p. m. del día 31 al acudir al escenario del
Teatro Iturbide las diputaciones de los estados para afirmar el documento ya
terminado. Todos los dieciséis integrantes de la delegación michoacana
firmaron,José P. Ruiz anotando en su propio álbum: "El 31 de enero de 1917
a las 3 horas 45 minutos de la tarde firmé la Constitución de 1917."54 Más
tarde del mismo día, en la sesión solemne de clausura, él y sus compañeros
delegados,junto con don Venustiano Carranza, protestaron guardar y hacer
guardar la Constitución que acababan de redactar.
Así se terminó la sesión memorable de dos meses. Los michoacanos habían
brindado su tiempo así como sus talentos en la redacción de este tan histórico
documento.
En este proceso algunos miembros de la delegación habían hecho una
contribución más fructífera que la de los otros. Pero, a la larga, esto no
importó. Simplemente al producir la Constitución, al haber puesto sus fimas,
ya se aseguraron un lugar sempiterno de honor en la historia de Michoacán
y en la de México.

49

!bid.

50

Album Ruiz.
Album Alvarez.
Album Pastrana J aimes.
!bid
Album Ruiz.

51

52
53
54

310

LAS EMPRESAS CORTESIANAS DE CONSTRUCCION NAVAl
WILLIAM COLLINS

Purdue University

"EN 1A UNA DE TRES PARTES por do yo he descubierto la mar se hagan dos
carabelas medianas y dos bergantines; las carabelas para descubrir, y los
1
bergantines para seguir la costa." Hernán Cortés escribió estas palabras a
Carlos I de Espaúa en su carta de mayo de 1522. L, expansión del imperio
espaúol al otro lado del Pacífico y el trazado de la costa oeste del continente
americano se realizaron en barcos construídos en las costas del Pacífico.
Cortés continuaba en su .carta, "y para ello he enviado con una persona de
recaudo bien cuarenta españoles, en que van maestros y carpinteros de ribera
y aserradores y herreros y hombres de la mar; y he proveído a la villa por
clavazón y velas y otros aparejos necesarios para los dichos navíos, y se dará
toda la priesa que sea posible para los acabar y echar al agua"2
Varias características hicieron al espaúol particularmente capacitado para
la conquista del Nuevo Mundo; entre ellas una de las más importantes fue su
habilidad para construír barcos de vela. Los espaúoles de la conquista fueron
capaces de producir embarcaciones, desde los artefactos improvisados usados
por Orellana para navegar por el Amazonas y el Orinoco, hasta los barcos
que alcanzaron las costas del sur de Alaska, y desde los botes rudimentarios
construídos por los hombres de De Soto para descender por el Mississippi,
hasta los navíos usados para establecer el control español sobre las Islas
Filipinas. Los pescadores vascos y gallegos, los comerciantes de Valencia y
Cataluña y los ribereños de las provincias del Sur, todos estaban familiarizados con los caminos del mar.
El constructor español de barcos de finales del siglo XVI había aumentado
su destreza riativa con las ideas de los constructores navales venecianos, y con
las innovaciones desarrolladas por los portugueses en los astilleros del Prin-

2

Enrique de Vcdia, ed., "Cartas d~ relación de Fernando Cortés sobre el descubrimiento
y conquista de la Nueva España," en Historiadores pri111itivos de Indias (Madrid, 1946),
Vol. I, p. 94.
!bid.

�cipe Enrique en Sagres. El resultado fue un navío que tenía a la vez las
capacidad de carga de la carraca veneciana y la~ líneas más veloc~s d~ _la
carabela portuguesa, y un barco a menudo aparejado con una com~mac1on
de velas cuadradas y triangulares. Los barcos que cruzaron el Atlántico eran
pequeños -generalmente bastante por debajo de dos&lt;:ientas toneladas- y
no eran especialmente aptos para navegar a pesar de los mtentos de la Corona
española de regular la calidad de los astilleros.
Parece que al principio se prohibió la construcció1~ de barcos en _las
colonias, o al menos fue restringida a pesar de que la pnmera construcoón
naval hecha por el hombre blanco en el Nuevo Mundo tuvo lugar en 1496,
cuando Colón y sus seguidores construyeron en la Española una carabela
llamada Santa Cruz. Después de 1516, una real cédula autorizó la construcción de barcos en la Indias Occidentales, pero no existen pruebas de que los
habitantes hicieran uso de este privilegio muy a menudo, durante la primera
mitad del siglo XVI.
Vasco Nuñez de Balboa, el descubridor español del Océano Pacífico,
dirigió las primeras operaciones de costrucción naval en el continente, y los
navíos usados en la conquista de Perú fueron construídos en Panamá. Más
tarde, Realejo en Nicaragua llegó a ser uno de los astilleros más importantes
de las costas del Pacífico.
Hernán Cortés fue responsable de la introducción en Nueva España de la
construcción naval como una industria activa e importante. Antes de su
expedición tierra adentro contra la capital azteca, Cortés decidió varar ~us
barcos para impedir viajes no autorizados de vuelta a Cuba. Se ha escnto
mucho acerca del método exacto por Cortés para destruír navíos, pero es
importante señalar que el previsor comandante salvó y preservó velas,
cordaje, mástiles, aparejos, clavos, anclas y cualquier otra cosa de valor para
3
futuras aventuras de construcción naval.
Después de entrar en la ciudad de Tenochtitlan en noviembre de 1519,
Cortés se percató de la geografía de la capital azteca. La ciudad estaba rodeada
de agua y conectada con tierra firme por tres calzadas elevadas, que estaban
patrulladas por canoas indígenas. Cortés escribió ~ Carlos I que tan _rronto
como entró en la ciudad, él se apresuró a construir cuatro bergantmes. El
conquistador mandó traer de Veracruz velas, avíos, partes met.,licas_ y_ otros
pertrechos preservados de las naves que habían llevado la exped1c1ón al
Nuevo Mundo. Dió instrucciones a Martín López y a Andrés N(1ñez para
construír los bergantines con madera de roble de un bosque que había a unas
cuatro leguas de la capital.
·

Moctezuma proveyó los trabajadores y carpinteros nativos para ayudar en
el proyecto. Los indios hicieron el u·abajo pesado de talar los arboles, e
igualaron, prepararon y transportaron los troncos al astillero. Los carpinteros
españoles hicieron el preparado final, midiendo, aserrando, ajustando y
atando los maderos. Los cuatro bergantines, bajo la dirección de Martín
López, fueron terminados en cinco meses y botados en el Lago de Texcoco,
donde Moctezuma quedó impresionado por la rapidez y maniobrabilidad de
los barcos. La demostración no pasó desapercibida para el caudillo azteca, el
cual hizo quemar los bergantines, impidiendo su uso a Cortés y a sus compañeros durante su retirada forzosa de la capital en la Noche Triste. Cortes
informó "como era agua de la una parte y de otra, herían a su salvo sin temer
a los que salían a tierra. "4
AJ planear su vuelta a la capital, Cortés tomó medidas para que se construyeran trece bergantines para apoyar la reconquista. Las naves fueron construídas en la ribera del río Zahuapan, más arriba de la ciudad de Tlaxcala, y
fueron desmanteladas y transportadas al lago de Texcoco donde se botaron.
C. Harvey Gardner en su libro Naval Power in the Conquest ofMexicl, describe
esta gesta heróica, y muestra la importancia que tuvieron estos bergantines
españoles en el éxito de los españoles. Los barcos, que medían aproximadamente doce metros de largo·y eran impulsados por una combinación de vela
y remo, transportaban veinticinco hombres y un cañón cada uno. En la
dramática lucha por la ciudad, más de un tercio de las fuerzas españolas,
incluyendo a Cortés, tomó parte en el asalto naval, y a pesar de que los aztecas
realizaron una sangrient.'l defensa de su capital,casa por casa, los bergantines
aseguraron el control ele los canales e hicieron posible el bloqueo completo
de la ciudad.
Después de la consolidación de su victoria. Cortés envió a sus lugartenientes a varias partes de Nueva España para extender la conquista. Cristóbal de
Olíd fundó Zacatula, Colima y Navidad, y muy pronto, con el permiso del jefe
Caltzonzí de Michoacán, usó u·abajadores indígenas para transportar anclas
y otro material pesado a la costa. De la marcha de Gonzalo de Sandoval,
resultó la fundación de Espíritu Santo, en la desembocadura del río Coatzacoakos. Cortés había obtenido de Moctezuma, anteriormente. Un mapa de
tela del área al sur de Veracruz. El río fue explorado por Diego Ordaz, el cual
navegó doce leguas río arriba y estimó que éste era navegable en treinta o
cuarenta leguas. De la expedición pacificadora ele Pedro de Alvarado hacia el

4

5
3

3 12

Berna! !)faz del Casúllo, Historia verdadera. de la conquista. de la. N~va. EsjJaña, edición
de Joaquín Ranúrez Cabaiias (México, 1944), Vol. J. p. 222.

6

Veclia, "Cartas de Relación," p. 44.
C. Harvey Gardiner en su libro Naval Powe1· in the Conques/ o[l\Iexico (Austin, 1956) da
un resumen detallado de esta operación.

Relación de las ceremonias y Tilos y J!Oblacwn y gobierno de los indios de la provincia de
· Midwacán, edición de José Tudela (MAdrid, 1956), págs. 260-262.

313

�sur, resultó el est'lblecimiento del puerto de Tehuantepec, proveyendo, así
pues, un puerto en el Pacífico para la ruta del itsmo.
Zacatula, cerca de la desembocadura del río de las Balsas, fué el lugar del
primer astillero español en el Pacífico. Este astillero fue establecido por Juan
Rodríguez de Villafuerte, quien estuvo al ma_n~o- de la flota du~ante la toma
de Tenotchtitlán. A pesar de los progresos m1c1ales en el astillero, Cortés
sufrió una inesperada contrariedad, cuando tuvo que notificar al Emperador:
"También ocurrió otra cosa... cuando tenía juntas las velas, el cordaje, los
clavos, las anclas, la brea, el sebo, la estopa, el betún, el aceite y todas las demás
cosas necesarias, guardadas en una casa en ese puerto, está se incendió y se
quemó todo... ahora he empezado otra vez, ya ~ue un barco llegó ~~ Castilla
hace cuatro meses trayéndome todo lo necesario para los barcos. Además
de dar información sobre el incendio, esta carta sefiala el mayor problema de
la construcción naval en el Nuevo Mundo -el transporte. Todos los materiales, excepto la madera, teníanque ser importados de España. El material
llegaba a Veracruz y tenía que transport'lrse a los astilleros del Pacífico a
través de varios ríos anchos y pasos de montafia escarpados.
Cortés consu·uyó varios barcos en los astilleros de Zacatula, incluyendo los
tres con los que fue a las Molucas o Islas de la Especería, bajo el mando de
Alvaro de Saavedra. Sin embargo, hacia 1527, los astilleros de Zacatula fueron
abandonados, especialmente por la ausencia de un puerto adecuado en las
cercanías. Un tal Francisco Cortés, pariente del conquistador, había informado previamente de la existencia de un puerto excele?te cerca de Colima, sin
duda el puerto de Navidad, que llegó a ser un cenu·o importante de construcción naval a mediados del siglo XVI, pero el capitán general decidió trasladar
su mayor empresa de construcción al pueblo de Acapulco, debido al excelente
puerto que habia allí y a la buena calidad de madera para barcos que había
en los alrededores. Cortés construvó muchos barcos en Acapulco, pero a un
elevado costo de hombres y dinero~ porque el material tenía que venir desde
Veracruz, cruzando la ciudad de México. No había ninguna carretera adecuada desde la capital a Acapulco. Debi~o a la dificultad del terreno, no se podí~n
usar ni carreteras ni carros. y únicamente se podía transportar el material
acarreándolo a las espaldas a través de escabrosas montañas.
En 1526, Cortés mandó a Pedro Maldonado a construír un astillero en el
puerto de Tehuantepec, y hacia 1527 Maldonado tenía preparados tres
barcos, listos para una misión. En 1528, mientras Cortés estaba en España,
el Emperador proclamó una real cédula estableciendo reglas para el uso del
trabajo de los indios. Esta ley proveía, en parte, que los indios no podían ser

obligados a transportar bienes más de media legua tierra adentro, desde el
puerto. Fué modificada más tarde, est'lbleciendo que los indios que habían
sido porteadores antes de la conquista, podían u·ansport'lr bienes a mayores
distancias, pero sin exceder el viaje de un día desde sus casas. Además, la carga
no debía sobrepasar·veinte y tres kilos y el porteador debía recibir un jornal
diario por su trabajo. Se podría pensar que esta ley, como muchas otras, debía
ser conocida pero no puesta en práctica. Sin embargo la Audiencia de México
decidió que debería ser aplicada particularmente al nuevo Marqués del Valle
de Oaxaca. Cortés esquivó esta ley durante algunos afios, pero la presión de
la Audiencia aumentó. En 1532 Cortés decidió trasladar las principales
operaciones constructoras a Tehuantepec, aunque conservó abiertos los
astilleros de Acapulco. El emperador había &lt;lado a Cortés 23,000 indios de
Oaxaca, y éste pensó que podía hacer funcionar los astilleros de Tehuantepec
más ecónomicamente.8 Cortés se mudó desde su casa en Cuernavaca a otra
en la playa de Santiago, y se hizo cargo personalmente de los astilleros de
Tehuantepec. Existen declaraciones contradictorias acerca de la ubicación
exacta del lugar donde se botaban los barcos, pero las mejores fuentes indican
que las embarcaciones se bot'lban en una gran laguna, y se sacaban a un banco
de arena - estos informes indicarían que el astillero estaba en la Laguna
Superior.
·
Los materiales necesarios para la empresa constructora se traían desde
España a Veracruz, desde Veracruz a Espíritu Santo, remontando el río
Coatzacoalcos en canoa, desde el nacimiento del río con porteadores
indígenas. Cortés construyó rápidamente barcos en Tehuantepec, con fines
descubridores y para el comercio con Perú. Una áspera disputa legal entre
Pedro Maldonado (el representado de Cortés), y Martín López (el constructor
naval) resultó en la puesta en práctica cie la Orden Real que limitaba el uso
de porteadores indios, aplicándose contra los trabajadores personales de
9
Cortés. Los astilleros fueron cerrados por un largo período de tiempo, los
barcos fueron sacados del agua, y se dejaron expuestos a la acción deteriorante del viento y el sol. Más tarde se abrieron los astilleros de nuevo, y en
una carta escrit'l en 1538, Cortés s~ quejaba de la falta de pilotos y especificaba
que tenía nueve barcos en el astillero esperando pilotos calificados. Más
adelante se quejaba al Emperador de que, debido a la falta de carreteras
adecuadas, no había otra manera de obtener el material para el astillero que
por medio de porteadores nativos; y que, dado que los viajes descubridores

r

8
9

7

314

Carlos V al Marqués del Valle, enero, 1529, archivo Gener:il de la Nación, Colección
Hospital dejes(IS, Legajo 123, Expediente 44.
Coleccidn de ilocumentos méditos reúitiuos al descubrimiento, conquista, y organización de Las
antiguas posesicnes españolas de Ultramar, Vol. XII, págs. 277-285. En adelante DIU.

Vedia, "Cartas de Relación," p. 110.

315

�eran en interés del Emperador, no debía aplicarse a él la restricción en el uso
.
JO
. .
de porteadores nauvos.
Estas cartas indicaban que Cortés se estaba disgustando por las cond1c1ones
impuestas a sus actividades. La confiscación de sus barcos por el Virrey
Antonio de Mendo:z.'l, y su fracaso en obten.!r compensación del Rey, causaron
que el Marqués partiera de Nueva España por última vez en 1540.
Las actividades de Cortés establecieron la base para futuras empresas de
construcción naval en Nueva España, e hicieron posible varios viajes descubridores. Además del viaje de Saavedra, barcos construídos por Cortés exploraron la costa del Pacífico desde Per(1 a California. Cortés mandó dos barcos
a Perú en 1535, respondiendo a una llamada de Francisco Pizarra pidiendo
ayuda; y el viaje de Francisco de Ulloa a la Bahía de California y a lo largo de
las costas de la Baja California, fueron realizados en barcos construídos en
los astilleros de Hernán Cortés.
Los astilleros de Tehuantepec estuvieron inactivos desde 1540 hasta 1553,
cuando Martín Cortés, el segundo Marqués del Valle, tomó posesión de los
astilleros de su padre y participó en el importante comercio entre México y
Perú. La construcción de barcos continuó en Acapulco, donde funcionaban
dos o tres astilleros. Hacia la mitad del siglo XVI Acapulco llegó a ser el mayor
puerto y la terminal para el comercio del Galeón de Manila. Después de 1565,
cuando empezó el comercio del Galeón, los astilleros de Acapuko estuvieron
activos reparando y arreglando los galeones. En 1574, con el establecimiento
de una carretera desde la capital de México, por la que podían transitar
animales de carga, Acapulco se convirtió en la terminal del comercio Mexico-Perú.
El pueblo de H uatulco, entre Acapulco y Tehuantepec, llegó a ser un centro
de construcción naval debido a la buena carretera que había desde ese puerto
a México. Huatulco tenía un puerto bien protegido, un fondeadero firme, y
una playa de pendiente suave. Desde 15'10 a 1575, hubo varios astilleros en
la ciudad que fueron usados principalmente para reparar y poner a punto
1
barcos mercantes!
Navidad no llegó a ser un gran centro de construcción naval hasta 1550,
cuando se estableció un real astillero para controlar los barcos del comercio
con el Lejano Oriente. Los barcos usados por la expedición de Legazpi a las
Filipinas, en 1564, se construyeron en los astilleros de Navidad. Fray Andrés
de Urdañeta, el sacerdote navegante de la expedición de Legazpi, ofreció un
12
excelente comentario en un derrotero escrito en 1561 • Protestaba de la

JO
))

12

316

Hernfo Cortés, Escrilos suellos de llemá11 Co11és, (M&lt;!xico, 187i), p:lgs. 191-195.
/bid., 150.
DIV, Vol. 11, p:lgs. 119-100.

ausencia de personal calificado en construcción naval -concretamente en la
escasez de constructores, carpinteros, calafateadores y herreros- e indicaba
el exceso de jóvenes mestizos y mulatos desempleados, que estaban perdiendo
el tiempo en la capital de México. Fray Andrés recomendaba que esos jóvenes
recibieran un aprendizaje a costa del gobierno, en oficios necesarios para la
industria naval, y que fueran enviados a trabajar a los astilleros con un salario
razonable y justo. También comentaba sobre el clima insalubre de algunos
puertos de mar y el elevado precio del vinagre, vino y aceite, que tenían que
traerse desde la ciudad de México.
En la segunda mitad del siglo XVI, la construcción naval estaba en declive
en Nueva España. La abundancia de materias primas en las proximidades de
los astilleros en Nicaragua y, en menor grado, en Panamá, trajo como
consecuencia la construcción de un producto mejor y a un precio más barato
en estos astilleros.
La construcción naval en Nueva España a principios del siglo XVI no era
una ciencia, sino una experiencia heredada. Los métodos y detalles para
construír barcos eran un secreto familiar, protegido contra los extraños.
España guardaba los detalles de las exploraciones en una carta de navegación
en la Casa de la Contratación de Sevilla, y el Rey intentó dar la misma
protección a la construcción naval, mediante reales cédulas, prohibiendo la
venta de barcos a los exu·anjeros. A los constructores de barcos que venían al
Nuevo Mundo no se les permitía traer cartas de nayegación o planos, y tenían
que u·abajar de memoria.
Los astilleros del siglo XVI se organizaron de manera funcional. En el
Viejo Mundo, los carpinteros, calafateadores y serradores eran miembros de
diferentes gremios. No creo que existiera nada tan formal como los gremios
en los primeros años de Nueva España, pero sospecho que el artesano
guardaba los secretos de su oficio fuera del alcance de los ajenos a éste, como
un miembro de los gremios del Viejo Mund&lt;;&gt;. Una ventaja de Nueva España
era la abundancia de mano de obra barata. Se usaba a los indios como
trabajadores en general, porteadores, carpinteros sin calificar y guardias.
Había muchos tipos de madera para construir barcos: roble, pino, árbol de
María, bálsamo, cedro, canelo, guachapelí y cafiafistola. Estas maderas se
usaban para hacer diferentes partes del barco. Los pinos se usaban para
mástiles y vergas, por ser rectos, largos y flexibles; los robles y el guachapelí,
que eran fuertes y crecían de forma curvada naturalmente, eran apropiados
para postes de proa y popa, costillas, y junturas; el cañafistola, que tenía que
usarse inmediantemente después de talado porque aunque era fácil de moldear, perdía la forma si se dejaba al aire libre, era especialmente bueno para
quillas y cubiertas; el canelo, que era abundante en Nueva España y Guatemala, era apropiado para las vergas principales y las bagaras, porque tomaba

317

�cualquier forma; y el bálsamo y el árbol de María, que eran flexibles y
moldeables, se podían usar para vergas y mástiles pequeños. A medida que
transcurría el siglo XVI, se adaptaron otros productos del Nuevo Mundo para
la construcción naval. Los aparejos y el cordaje se hacían de henequén o
cáñamo, las maromas se hacían de estopa de coco, un producto hecho en el
Nuevo Mundo, y la vela del barco se hacía de algodón producido en México. is
Generalmente había tres etapas principales en la construcción de un barco
en un astillero típico: la construcción del armazón, la atadura del en~blado,
las cubiertas, y la superestructura, más el calafateado y la preparación del
casco para sumergirlo, y la botadura, seguida del aparejo del barco. El_ m~estro
armador, el constructor, o el maestro carpintero, llevaban a los md1os al
bosque para seleccionar la madera apropiada, y para dirigir el talado y el
preparado inicial de los troncos. Los carpinteros medían la madera, y los
serradores completaban el preparado final de la madera. Se clavaban estacas
en el suelo para formar un lecho que sostuviera la quilla, y cuando ésta se
terminaba, el carpintero jefe establecía las principales proporciones del
barco. En general, éste tenía en mente un barco construído c?n an~erioridad,
y un juego de proporciones sobre las c~ales basar otras dm~ens1one~. Lo~
armadores espafioles tenían una proporción general de 1 :2:3: siendo el uno
(el puntal) la profundidad del casco en su maxima anchura, "dos" (la manga),
la máxima anchura del barco, y "tres" (la eslora) la longitud ele proa a popa.
Estas proporciones no eran imprescindibles, }( cada constructo ele barcos
14
usaba sus propias modificaciones de las medidas.
Una vez que las cóstillas del armazón se colocaban en :su sitio, se unían a
la quilla mediante maderos pesados, las costillas se ataban unas a otras con
refuerzos y estacas, los baos maestros se colocaban, y el casco estaba listo para
el trabajo de los carpinteros en general y calafateadores. Los carpi~teros
daban forma y fijaban los tablones del casco, y los calafateadores encaJaban
la estopa en las suturas de los tablones del casco y las cubrían con pez. Las
tablazones exteriores se ataban de manera segura mediante cufias de madera
y cinturones de hierro, y la parte baja del barco se cubría con l_ma mezcla de
sebo y pez para impedir que se adhirieran a éste escaramuJOS y bromas.
Mientras tanto, los carpinteros embellecían el barco y construían las superestructuras y los camarotes necesarios.
El padre Ricardo Cappa presentó una excelente descripción de la botadura
de un barco en el Nuevo Mundo. El proceso era muy parecido a las botaduras

IS
14

318

Ricardo Cappa, Estudios crfticos acerca de la dominación ·española en A111érica, (Madrid,
1894), Vol. X, J)ágs. 99-100.
.
Cesareo F~rnánaez Duro, La a-rnuula espa11ola desde la. unió11 de CaJt1/la. y Aragón,
(Madrid, 1895-1903), Vol. IX, págs. 256-263.

actuales, exceptuando el champafia, pero incluyendo la fiesta. El barco se
ponía en la cuna con la mayor parte del peso hacia la popa del aparato; este
peso proporcionaba el impulso hacia adelante para la bot:adura. Fuertes
puntales de roble mantenían el bar~o erguido, se habían engrasado los
resbaladeros de la cuna, y se había cavado un canal dirigido a la laguna. Sólo
dos cuñas colocadas en la base del codaste contenían el enorme peso del barco.
Cuando se daba una señal, se sacaban las cufias, se daba un golpe seco y el
barco rugía al deslizarse por el resbaladero al agua.
El Padre Cappa describía así el tiempo necesario: "En el espacio de un
avemaría, corre· con precipitada carrera al rfo." 15 El barco era acabado ya en
el agua. Los mástiles, los palos transversales, el aparejo, las velas, el armamento, y otros accesorios se colocaban en el barco en aquel momento, y
cualquier carpintería necesaria en el interior se terminaba mientras se
preparaba la nave para el primer viaje. Una vez acabado el navío, éste era
examinado por el maestro constructor, y si era posible, por el futuro patrón
del barco.
La rápida expansión del imperio español, las importantes líneas de comunicación entre España y Perú, el rico comercio entre Manila y México, y la
supremacía de la armada espafiola en el Pacífico durante el siglo XVI fueron
en parte, debidas a los pioneros de la construcción naval de Nueva España
colonial.

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320
H umanitas-21

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Catarino Erasmo Garza Rodríguez</name>
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        <name>Gobierno central</name>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS

23

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
1990

�CENTRO DE
ESTUDIOS
HUMANISTICOS

Anuario

Humánitas
1990

Universidad de
Nuevo León

�Humanitas-1

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

RECTOR
ING. GREGORIO FARIAS LONGORIA

�HUMANITAS
v

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS

23

UNIVERSIDAD AUTO NOMA DE NUEVO LEON

1990

�REANUDAMOS EL QUEHACER EDITORIAL,
INTERRUMPIDO EN EL AÑO DE 1982, CON ESTE
ANUARIO Nº. 23.
EXPRESAMOS NUESTRO AGRADECIMIENTO AL
SR. RECTOR DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA
DE NUEVO LEON, ING. GREGORIO FARIAS
LONGORIA, POR EL SIGNIFICATIVO APOYO
PARA SU PUBLICACION.

CONSEJO GENERAL

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESfUDIOS HUMANISfICOS
DE 1A UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS DE I.A
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
Presidente Emirito:
DR. AGUSTIN BASAVE DEL VALLE
Presidente yJefe de la Sección de Filosofta:
LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR
Jefe de la Sección de Letras:
ORA ALMA SILVIA RODRIGUEZ DE FLORES
Jefe de la Sección de Historia:
Profr. ANDRES ESTRADAJASSO
Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO CARCIA GOMEZ
Jefe de la Sección de Noticias, Reseñas y Comentarios:
LIC. CECILIA MARTINEZ CAIRO

23

1990

�HUMANITAS

.,

Correspondencia: Centro de Estudios Humanísticos-de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Dirección: Unidad Cultural del Estadio Universitario, Lado poniente,
Puerta Nº. 13, Apartado postal ll6.
- San Nicolás de los Garzas, Nuevo
León. - México.

INDICE

SECCION PRIMERA
FILOSOFIA

(A) INVESTIGADORES LOCALES:
PRIMERA EDICION
Septiembre de 1990.- 500 ejemplares

DR. JUR. DR. PHIL. ACUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE:
"Ontología de la Historia" ................................................................ 17
LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR: "Exposiciones Filosóficas de
Alfonso López Quintás Respecto a la Historicidad y de
Alberto Caturelli sobre las Grandes Concepciones de la
Historia" ............................................................................................ 37
LIC. PEDRO GOMEZ DANES: "La Relación lnter-Personal".
(soledad-diálogo-amor).................................................................... 51
(B) INVESTIGADORES FORANEOS:
PROFR. SANTIAGO VJDAL MUÑOZ: "Determinantes Reales y

Derechos reservados e
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.A.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

Espirituales del Acto Humano"...................................................... 63
DR. JAVIER HERVADA "Problemas que una Nota Esencial de los
Derechos Humanos Plantea a la Filosofia del Derecho" . .............. 71
DR.JOSE RUBEN SANABRIA: "Para una Ontología de la Muerte" ........... 83
DR. J. E. BOLZAN: "Heisenberg: Física Contemporánea y Filosofia
Clásica"............................................................................................ 117
11

�SECCION SECUNDA

LETRAS

TOMAS MENDIRICHACA CUEVA: "La Segunda Universidad de
Nuevo León". (Año lectivo 1947-1948) ......................................... 247
CELSO GARZA GUAJARDO "El Exilio de Catarino Erasmo Garza
Rodríguez". ,.................................................................................... 263

(A) INVESTIGADORES LOCALES:
(B) INVESTIGADORES F0RANEOS:
PROFR. ANDRES ESTRADA JASS0: "El Villancico de Melibea ". ··············· 141
LIC. CARLOS ARREDONDO TREVIÑO: "Descripción Linguística
Estructural del Soneto 11 que Dedicara Pedro de Trejo a las
Honras Fúnebres de Carlos V". .................................................... 153
DRA. LETICIA PEREZ GUTIERREZ: "Simbolismo Místico en la Poesía
de Concha Urquiza"....................................................................... 165
LIC. ROBERTO MENDIRICHACA: "La Prosa de Borges". ························ 179
LIC. ELIZABETII KLEEN DE HINOJOSA: "Breve Análisis de la
dislocación del tiempo en el teatro de J. B. Priestley" ................. 189

LIC. CARLOS GoNZALES SALAS: "La Obra del Coronel Don José de
Escandón en la Evangelización del Nuevo Santander". .............. 269
DR. E. V. NIEMEYERJR.: "La Delegación Michoacana en el
Congreso Constituyente de Querétaro de 1916-191 7" ............... 289
WILLIAM C0LLINS: "Las Empresas Conesianas de Construcción
Naval" .............................................................................................. 311

SECCION CUARTA
(B) INVESTIGADORES FORANEOS:

CIENCIAS SOCIALES
NOEL M. VALIS "Pedro de Rivadeneyra y la realidad
maquiavélica". ................................................................................ 193
LINO GARCÍA JR. "Ideología y Realidad en La Región más
Transparente del Aire de Carlos Fuentes." .................................. 205
LINO GARCÍAJR. y JORGE GREEN HUIE: "La Grandeza Mexicana:
Bernardo de Balbuena, Precursor de Adan Smith." .................... 213

(A) INVESTIGADORES LOCALES:
LIC. ALBERTO GARCIA GOMEZ: "El Hombre de Nuestro Tiempo y
la Paz". ............................................................................................. 323
(B) INVESTIGADORES FORANEOS:

SECCION TERCERA

HISTORIA
(A) INVESTIGADORES LOCALES:

MARIO CERUTTI: "Poder Regional, Gobierno Central y Periodismo
Liberal en México en años de la Reforma. Santiago Vidaurri
y los estados fronterizos del noreste (1855-1864)" ...................... 223
12

PROFR. DAVID G. DAVIES: "Algunos efectos Económicos de la
inflación sobre los Ingresos de las Empresas y sobre la
Estructura Tributaria" . .................................................................. 331
DR. ENRIQUE MAPELLI: "El Derecho al Desplazamiento concebido
como Derecho Fundamental de la persona". ............................... 357
DR. ALDO ARMANDO COCCA: "El Desarrollo Tecnológico y la
Condición Humana"...................................................................... 365
PROFR. ANTONIO POMPA Y POMPA: "La Gran Aventura de Nueva
España en el Mar del Sur"............................................................. 375
13

�DR. JULIO E. LINARES: "La Neutraliz.ación del Canal de Panamá
con Anterioridad al Tratado concerniente a la Neutralidad
Permanente de 1977". . .................................................................. 387
DR. ROBERTO LARA VELADO: "Altas Culturas Precolombinas de
Sudamérica".................................................................................... 417

SECCION QUINTA

NOTICIAS, RESEÑAS Y COMENTARIOS
PROFR. DR. WALDO Ross: "Agustín Basave y el Filosofar
Latinoamericano" ........................................................................... 4,11
PROFR. DR. ABELARDO LOBATO, O. P.: "Agustín Basave y el
Retorno de la Metafisica" .............................................................. 445
LIC. CECILIA MARTINEZ CA!Ro: "Palomas Sobre el Mundo" de
Emma Godoy.................................................................................. 461
DRA. ALMA SILVIA RODRIGUEZ: "Análisis de Ciertos Fenómenos
Linguísticos en el habla de los Universitarios y su
Repercusión social"........................................................................ 465
DRA. ALMA SILVIA RODRIGUEZ: "A Point of View About Mexican
American Languague Acquisition" ............................................... 469
PROFR. LIC. CALJM J. MUSSJ: "Hacia una Nueva Metafisica" ............... 473
ROBERTO REBOLLOSO: "T. S. Khun y las Ciencias Sociales" de
Barry Barnes. . ................................................................................ 483
ROBERTO REBOLLOSO: "El Hombre como Promesa" de Peter J.
Wilson ............................................................................................. 487
ROBERTO REBOLLOSO: "El Origen de los Aztecas" Christian
Duverger......................................................................................... 493
LIC. ARIADNA AVILA: "Los Talleres Literarios intantiles en la
Adquisición de la Lengua Materna" .............................................. 497
14

Sección Primera

FILOSOFIA

�ONTOLOGÍA DE IA HISTORIA
DR.JUR. DR. PHIL.AGUSTIN BASA.VE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente Emérito del Centro de Estudios Humanísticos

Sumario: 1.- Historia y Filosofia de la Historia. 2.- Temporalidad
histórica e historicidad humana. 3.- Constitución interna de la
historia. 4.- Hacia una metafisica integral de la historia. 5.- Ontica
y axiolog{a de la historia. 6.- Más allá del proceso histórico y del
mito del progreso. 7.- El sentido axiológico en la historia. 8.- La
cooperación humano-divina en la historia. 9.- Posibilidades y
límites de nuestra visión de la historia.
1.- HISTORIA Y.FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.

LA HISTORIA ES EL REGISTRO DE LOS HECHOS NOTABLES, con trascendencia
social, que los hombres seleccionan y estiman. Ciertamente ningún ser
humano es capaz de imponerle a la historia un orden ideal, sensato,
razonable. Tampoco cabe inferir precipitada e infaliblemente la obra y los
designios de Dios como si la Providencia fuese algo totalmente inteligible y
transparente a los hombres. El archivo parcial de la experiencia humana que
nos toca conocer, y al cual llamamos Historia, es suficiente para advertir un
principio unificador de _los acontecimientos históricos sucesivos y un significado fundamental cara al futuro que nos espera. Sin esta interpretación
sistemática no cabría hablar de Filosofia de la Historia.
En el orden práctico del conocimiento, que regula y orienta las acciones
humanas, más que en el orden teorético, encontramos el ser específico de la
Filosofiade la Historia. Presupone la Metafisica y la Filosofia de la Naturaleza,
aunque sus observaciones y conclusiones se finquen en datos empíricos que
integran la historia real. Desde el conjunto del drama humano se extraen,
por inducción histórica, ciertas relaciones básicas o constantes históricas. El
bien y el mal, la libertad y la responsabilidad corren juntos en el desenvolvimiento histórico. El sentido transhistórico de la historia, su inteligibilidad
final, solo puede advertirse desde ·1a Filosofia y la Teología de la Historia.
Porque la Historia solo se ocupa de lo singular, de lo concreto, de lo contin-

Humanitas-2

�gente. Aunque los hechos sean hechos acaecidos, no dejan de ser contingentes.
Sumergidos en la Historia jamás encontraremos explicación mediante
razones universales. ¿cómo poder emprender una Filosofía de la Historia si
la Historia no es una ciencia? Para la.filosofía no es necesario que la materia
de la cual se ocupa haya de ser una ciencia particular. Basta que exista materia
artística o materia histórica, para que la luz de la Filosofía pueda proyectarse.
Antes de que se constituyese la moderna fisica matemática existió una filosofía
de la Naturaleza. En la historia hay verdad, aunque se trate de v'erdades
fácticas. Sobre esas verdades fácticas que la historia acumula, el filósofo
abstrae inductivamente algunos objetos noéticos racionalmente controlados,
verificados en la naturaleza de las cosas. Observamos, por ejemplo, que la
historia marcha simultáneameme en el sentido del bien y del mal, en doble
movimiento antagónico y tensionado. " ... Pues el mundo se halla como una
almanzara: bajo presión. Si sois el orujo, sereis expulsados por el sumidero;
si sois aceite genuino, permanecereis en el recipiente. Pero el estar sometido
a presión -apunta San Agustín, padre de la Filosofia y de la Teología de la
Historia- es inevitable. Y esa presión se ejerce insesantemente en el mundo
por medio del hambre, de la guerra, de la pobreza, de la inflación, de la
indigencia, de la muerte, de las violaciones, de la avaricia. Tales son las
presiones sobre el pobre, y las preocupaciones de los Estados: de ello sobran
testimonios. Pero hemos encontrado hombres que, descontentos de esta,s
presiones, no cesan de murmurar; y hay quien dice: 'iQué malos son estos
tiempos cristianos ...!' Así se expresa el orujo cuando se escapa por el sumidero;
su color es negro a causa de sus blasfemias; le falta esplendor. El aceite tiene
esplendor. Porque aquí es otra especie de hombre la sometida a esa presión
y a esa fricción que le pule, porque foo es la misma fricción la que lo refina?. 1
En este penetrante texto se afianzan y fortifican mutuamente la luz inductiva
de los hechos y la luz racional de la especulación filosófica.
La Historia está vertida hacia los hechos singulares e inagotables en sus
conexiones fácticas. La Filosofía de la Historia se sitúa en el punto de
vinculación de aspectos generales típicos que han de ser encontrados en
determinados individuos y sucesos para mejor comprenderlos. "Es Filosofía
retrotraída a la realidad más individual: el movimiento, el desarrollo mismo
de la historia humana en el tiempo", advierte Jacques Maritain. 2
La historia no puede ser reconstruida conforme a leyes natural~s inexorables, pero puede ser caracterizada, interpretada y, en cierta medida,
descifrada en fines inteligibles y constantes que iluminan acontecimientos

1 San Agustín: "Sermones", Ed. Denis, XXIV, 11.
2 Jacques Maritain: "Filosoffa deJa Historia", Edici?nes Troquel, pág. 31.

18

contingentes. Hablo de acontecimientos contingentes, porque suponen la
libre voluntad humana -con toda una Antropología Filosófica en su basey la existencia de Dios providente con su libertad trascendente. Estas dos
verdades que la historia humana implica pueden probarse, y las hemos
probado en nuestra "Filosofía del Hombre" y otras obras. Sin ellas no cabría
edificar una genuina Filosofía de la Historia. Mientras la Teología de la
Historia está centrada en el Reino de Dios y la historia de la salvación, la
Filosofía de la Historia céntrase en el desarrollo del mundo y la historia de
las civilizaciones en su relación con el Reino de Dios en su estado de
peregrinaje.
Desde la perspectiva existencial propia del "hombre moderno" y del
"hombre histórico" se han descubierto la libertad personal y el tiempo lineal
en lugar del tiempo cíclico de los griegos. Sólo desde el tiempo lineal puede
encontrarse un significado transhistórico a una tragedia histórica.
Aunque seamos colaboradores de Dios y no colaboradores de la historia,
jamás podemos ausentarnos de la historia sin acabar con nuestro "status
viatoris". Es posible que a veces la historia actúe contra nosotros, como
varones cristianos, pero "no vencerá a nuestro Dios, ni escapará a Sus
propósitos de misericordia o de justicia" (J. Maritain). Lo que cuenta no es
tener éxito, sino dar testimonio en este mundo donde fructifican historicamente el bien y el mal. Hay entre nosotros una solidaridad vital y secreta, tan
antigua como la humanidad, que presta unídad al mundo. Yo no creo que
existan -contrariamente a lo que piensa Maritain- "una ley del crecimiento
de la conciencia como signo del progreso humano", ni "leyes vectoriales" en
la historia; me basta distinguir la reverencia pagana por la fatalidad -que
cree en los horóscopos basados en la astrología- del reconocimiento de un
poder supremo -"Providencia" en el lenguaje cristiano- compatible con la
libertad humana que nos permite sufrir en esperanza. Y me parece que no
cabe imaginar la Historia como un proceso continuo dentro de una
progresión lineal, sin el supuesto previo de un terminus a quo y de un terminus
ad quem, esto es, de un principio y de un fin.
Karl Loewith concluye su obra "El Sentido de la Historia" con la afirmación
de la imposibilidad de encontrar ese sentido dentro de la Historia misma. "El
problema de la Historia como un todo es inconcluso dentro de su propia
perspectiva. Los procesos históricos en cuanto tales no presentan testimonio
alguno de un significado comprensivo y último. Como tal, la Historia no tiene
resultado. Nunca ha habido y nunca habrá, una solución inmanente al
problema de la Historia, porque la experiencia histórica del hombre es una
experiencia de invariable fracaso". 3 Aunque estamos de acuerdo con las

3

Karl Lówith: "El Sentido de la Historia", pág. 217, Editorial Aguilar.

19

�afirmaciones de Karl Loewith, no podemos quedarnos en ese estadio. Para
ser verdaderamente entendida la historia -fluencia huidi7.a, contingente,
irreversible- requiere algo que la sobrepasa; una verdad absoluta. Este ha
sido el designio de los filósofos de la Historia. El proyecto de la Filosofla de
la Historia es dar una significación final al humano acaecer a trav~ del
tiempo.
2.- TEMPORALIDAD HISróRICA E HISfORICIDAD H U ~

La historia real es un proceso indefinido de hechos históricos. El historiador
lleva una peculiar contabilidad metafisica, hace balances, "suma y sigue";
cuenta acontecimientos relacionados entre s{, conjunta sucesos repletos de
posibilidades históricas, salva de la caducidad formal a cada acontecimiento
histórico al narrar la historia. Porque el suceso histórico se salva en el
recuerdo, en la evocación, en el relato. En este sentido, la narración histórica
tiene una misión mesiánica, al salvar en imagen lo que fue y ya no es (por lo
menos en el modo en que fue).

Contar lo que está disperso y pluralizado en la realidad del acontecer es la
tarea histórica de sintetizar, de resumir. La razón histórica de razón del
acaecer histórico. El discurrir progresivo por las realidades históricas narra
hechos conexos y relevantes con sentido axiológico.
La interacusación de los hechos históricos constituye una unidad. La
historicidad efectiva presenta una dimensión óntica. Lo que pasa
históricamente a alguien le pasa. Hay un "sujeto" de la historicidad. Con un
puro fenomenismo histórico se volatili7.a hasta la misma historia. La
humanidad real y en despliegue, como sujeto de la historia, nos dirige hacia
hombres concretos. Cabe preguntarnos si la historia está en el ámbito del
tener o en el ámbito del ser. Si estuviese en el ámbito del tener, la historia
sena una mera adyacencia, un puro y extrínseco añadido a la realidad
humana. Pero evidentemente el hombre es histórico --aunque no sea pura
historia- y la historia es en el hombre. Tener historia ---observa Antonio
Millán Puelles- es esencial al hombre. El hombre es un ser radicalmente
histórico. Lo que equivale a decir, en suma, que la historicidad es una propiedad
humana, ésto es, algo que de un modo necesario fluye de nuestra esencia, no
limitándose a ser un puro accidente. Con ésto no se dice que la historia emane
unívocamente de nuestro ser, ni tampoco que la historicidad sea nuestra
4
misma esencia" . La pluralidad dinámica de las fases históricas está sustentada

4

20

Antonio Millán Puelles: "Ontología de la existencia história", pig. 157.

por una unidad más profunda, por una estructura permanente que es la
unidad personal. Sin esta estructura permanente (constantes anatómicas,
constantes fisiológicas, constantes psíquicas, constantes espirituales), no
podría ser posible ni la noción ni la realidad del cambio. No hay un puro
acontecer exento de sujeto. La simple movilidad sin algo o alguien que se
mueva es una mera abstracción. Acontecer sin sujeto es tanto como vida sin
viviente. A través del cambio subsiste la unidad de lo que cambia, el sujeto.
La naturaleza humana es naturaleza y es histórica. La sustancia del yo
humano no es un ente parmenideo. Cuando afirmamos que el hombre es un
ser histórico no estamos diciendo que consista exclusivamente en su historia.
La naturaleza humana no es inmóvil. La historia no resbala sobre el ser del
hombre. Los cambios históricos, aunque sean accidentales afectan a la sustancia humana, la enriquecen y la perfeccionan. Como no estamos totalmente
hechos, sino tan sólo bosquejados, somos seres históricos. La plasticidad
humana se da dentro del marco de la estructura permanente. Porque somos
perfectibles, somos constitutivamente históricos. Porque somos sustancialmente permanentes y accidentalmente perfectibles, cabe hablar de nuestra
realidad bosquejada. Ni totalmente hechos, ni totalmente por hacer.
Bosquejados dentro de estructura con aptitud de asimilar nuevas
modalidades.
Los acontecimientos históricos surgen desde la interioridad humana, aunque estén condicionados por una naturaleza. El dominio humano sobre lo
natural, es la naturaleza humana, nos permite hablar de autocomando. Sin
autocomando no habría historia ni cabría hablar de historicidad. Desde la
libertad de la.naturaleza humana se hace posible la historia.
¿por qué hay historia? Porque tenemos que hacer nuestra vida individual
y social. Este tener-que-hacer la vida individual y social configura necesariamente la historia, pero no configura una historia necesaria. El tener-quehacer la vida libremente es causa de que se desarrolle históricamente. La
plasticidad libremente determinable se da dentro de la estructura permanente de la naturaleza humana y dentro de las consecuentes constantes
históricas. La historia tiene un valor primordial, porque en su curso se expresa
auténticamente la verdad. La historicidad cabe en la verdad, a condición de
que no se la disuelva en la historia. Verdad, bondad y belleza son
suprahistóricas aunque los hombres las vayan conociendo mejor o peor en
los diferentes momentos de la historia.
Como entes temporales, los hombres acumulamos pasado. Todo lo que
sucede nos deja huella. La "dialéctica de las posibilidades", en la historia, no
es ciega, sino que tiene clara vocación y conciencia de la historia: conquistar
21

�el mundo para que florezca el espíritu. Por la historicidad humana
penetramos en la constitución interna de la historia.
3.- CONSTITUCIÓN INTERNA DE LA HISfORIA.

La singularidad de los acontecimientos y de las perspectivas históricas sólo
pueden ser trascendidos cuando se penetra en la significación y en el sentido
de la historia. ¿Qué es la historia? ¿ne dónde proviene la historia? ¿Hacia
dónde va la historia? ¿cuál es el sentido final de la historia? Al plantearnos
estas magnas cuestiones estamos situados ya en el ámbito de la ontología de
la historia. Desentrañar la esencia de la historia, develar la realidad del
acontecer histórico para comprender su más íntima contextura, es tarea
metafisica. Se puede empezar, si se quiere, por el análisis descriptivo de lo
histórico, pero esta faena preambular sólo sirve para realizar un estudio
ontológico estricto de la peculiar existencialidad del acontecer histórico.
Porque no podemos quedarnos en una simple lectura de esencias, en una pura
descripción del "como" sucede lo histórico. Anhelamos saber qué "es" la
historia, qué sentiM tiene.
Empezamos por decir que la historia no está en el ámbito de lo ficticio. No
se trata de cuento, de fábula o de novela. Estamos ante una realidad ubicada
en el ámbito de wsocial temporal. En esa realidad social temporal advertimos
hechos que de algún modo perviven en el presente, que no quedan relegados
en el panteón de lo que fue y ya no importa, sino de wque fue y sigue contando en
alguna manera. Lo que es, es de muchos modos y no se identifica con la
actualidad. Lo histórico no es el simple pasado, sino el pasado actuante, trascendente, sobreviviente. Ese pasado que ha penetrado en el presente y que se
acumula con nuestra vida social actual. Por eso se habla de "acumulación
histórica". Por eso los estilos colectivos de vida están grávidos de tradición
histórica. Lo histórico no es la permanencia posible, sino la permanencia real
de lo pasado en el presente. Trátase de un no-ser-ya actual, de una actualidad
perdida que subsiste en una forma. Y si subsiste de alguna manera es porque
el no-ser-ya de lo histórico no es puro no-ser. "Paradójicamente, el ser
histórico puede ser definido-apunta Antonio Millán Puelles-de esta forma:
un no-ser-ya, que, sin embargo, es de algún modo todavía 5. No se trata de actualidad
formal, sino de subsistencia histórica que prolonga el pasado.

5

22

An~nio ~ill~n Fuelles: "Ontología de la existencia histórica", pág. 38, Consejo Superior
de mvesugaaones científicas, Madrid, 1951.

El pasado constituido en pasado -y en pasado cualificado, ésto es, en
pasado histórico- en la realidad histórica por las virtualidades, por los
gérmenes productivos en los posteriores presentes, es el que interesa al
metaflsico de la historia. "A ese ser especial, merced al cual lo histórico gravita
virtualmente en el presente, lo denominaremos el ser virtual de la existencia
históric~"6 • La permanencia del ser histórico supone que lo pasado, que fue
actual, dejó de ser actual, pero no virtual. Las situaciones presentes prolongan
las situaciones pasadas y producen las situaciones subsiguientes. La
complicación del presente proviene de un enriquecimiento cualitativo. La
historia tiene una dirección prospectiva y una dimensión retrospectiva. El
hecho histórico es un corte en el tiempo, existencia actual que acumula
virtualidades de la historia precedente y que dispara hacia el futuro su propia
virtualidad. La textura de la historia -su causa material- está constituída
por los hechos históricos. Los hechos históricos dan razón proximamente de
los hechos. Para explicar un hecho histórico se recurre a otro hecho histórico.
Pero para explicar la historia no se puede proseguir con esta cadena, sin llegar
a la naturaleza del hombre y a su destino final. El cambio de hechos no es un
cambio en los hechos. La finalidad del cambio de hechos históricos es el
perfeccionamiento mismo del hombre, la búsqueda de la plenitud -individual y social- por la cual se aferra el hombre.
El continuo histórico no está constituído por un puro tejido de actos y de
potencias, como se puede pensar en la neoescolástica. Hay que hacer intervenir, en el centro de la historia misma, la categoría de la posibilidad. Mucho
de lo que es ahora pudo no ser. Mucho de lo que pudo ser no es ahora. La
historia descansa sobre el pivote de la libertad. Lo que persiste y ·se integra
en el continuo sucesivo es contingente. La prioridad temporal es una
prioridad de naturaleza posible. Lo posterior histórico es más rico que lo
anterior. La continuidad histórica no es puramente fáctica, sino esencial. La
libertad se pone de relieve en la reversión al pasado y, sobre todo, en la
prospectiva. Pasado y presente se presencializan libremente. Lo que está por
ser está anclado en el presente. Antes de que el suceso histórico haya acaecido
no se puede afirmar que tendrá que ser. De ahí que no podamos admitir, sin
más,.la afirmación de nuestro cordial amigo y colega, Antonio Millán Puelles,
cuando asegura: "Así como el pasado no puede dejar de haber sido, el futuro no puede
dejar de haber de ser"7• Distingamos: El pasado no puede dejar de haber sido
en cuanto lo contemplamos como pura facticidad. Pero contemplado esencialmente podemos advertir que el pasado pudo haber sido de otra manera,

6
7

Antonio Millán Fuelles: Opus cit., pág. 41.
Antonio Millán Fuelles: Opus cit., pág. 89.

23

�que no era necesario -sino posible- que fuese como fue. Otro tanto
podemos decir del futuro. ~isto como pura facticidad, el futuro no puede dejar
de haber de ser. Pero exammado como futuro esencialmente libre ~s decir
esencialmente histórico- el futuro puede ser de un modo o de otro, los acto~
proyectados pueden realizarse o pueden frustrarse. Lo que ha dejado de ser
~turo . -porque se ha convertido en presente-, pierde su . carácter de
mcógm~º·.E:50 es.t~o. Pe~o nunca pierde su carácter libre. No existe, en rigor,
la apodictmdad exIStencial del futuro en el campo de la historia. Lo que ha
de ser en ~n tiempo determinado no lo sabemos antes de que sea. Podemos
lanzar conJeturas. Nada más. En la constitución interna de la historia está
instalada la libertad y la posibilidad. El tránsito de lo posible a lo real no
transgrede la racionalidad de lo real, pero no es un puro proceso lógico. En
ese tránsito está la decisión humana trascendente, el amor o el odio. Consiguientemente lo que en la historia ha de ser no ha de ser necesariamente
sino libremente. El futuro humano, "quod nos", es obra de libertad. El pode;
de preformar ~turos no correspande a un solo hombre, corresponde a los
hombres en sociedad, con sus ébtes, con sus héroes y con sus seguidores.
. Sobre funda_mentos naturales e históricos, la historia se forja a golpes de
libertad. Exammemos, a continuación, la metafisica integral de la existencia
histórica.
4 .- HACIA UNA METAFÍSICA INTEGRAL DE LA EXISTENCIA HISTÓRICA.

La historia e~ un modo de ~on~imie?to humano, conocimiento que versa
sob.re el hech~ smgular, sucesivo irrepebble. Hecho que reviste trascendencia
soCial, para bien o para mal de la comunidad. El hecho pasado se cualifica
como históri~o cuando trasciende, de alguna manera, hasta un presente. La
~tura actuabda~, del hecho que se está tornando histórico, se puede conJeturar por las vITtualidades, por las posibilidades que esten inmersas en ese
hecho. El despliegue de los hechos y de las situaciones humanas se realiza en
for:ma de distensión. La distensión no impide que se pueda hablar de una
umda~ en 1~ continuidad. La unificación abstractiva y la representación
conectiva se mtegran en un todo dinámico con sentido. La historicidad concreta
de l~s actos de. los hombres se configura por la trascendencia, por la importancia que revISten esos actos -para bien o para mal de la sociedad- en el
curso ulterior del acaecer humano. Se describen hechos y conexiones para
comprender un~ to~Iidad con sentido. El esfuerzo de la humanidad por
lograr su fin soCial febz, no puede aprehenderse en una consideración de un
suceso aislado, sin conexiones con otros hechos, sin destino final.
Los designios de la providencia no son descifrables en un hecho individual
histórico. Aunque admitamos la existencia de la providencia -una vez
probada la existencia de Dios-, no cabe desentrañar, en cada caso, los

24

secretos designios de Dios. La historicidad humana no es una dialéctica de
apodicticidades, sino una dialéctica de libertades bajo el mando supremo de
la divina Providencia. La continuidad histórica diverge radicalmente de la
continuidad biológica. De ahí el fracaso del intento naturalista -introducir
leyes de ciencias naturales- en la historia. No negamos que los hechos
naturales afecten al hombre -temblores de tierra, sequías, epidemias, rayos,
inundaciones-, pero estos hechos naturales no son, en rigor, hechos
históricos. Tampoco negamos que la historia se apoya en la estructura
unitaria del hombre, de las comunidades y de la raza. Ingredientes de lo
histórico son sin duda alguna: 1.- Las tres tendencias primitivas y elementales
del hombre: a) el apetito de dominación; b) el apetito de goce; c) el apetito
de posesión. 2.- La actuación espontánea de los grandes hombres -héroes
los llama Carlyle- que con su singular personalidad provocan grandes o
pequeñas revoluciones. 3.- La proyección temporal del cosmos con un esfuerzo profundo que efectúa la naturaleza humana para alcanzar su fin social feliz.
4.- Dirección suprema de la Providencia y ejecución de los temibles juicios de
Dios según las reglas de su infalible justicia.
Providencia divina es la razón y voluntad de Dios -razón de orden y
gobierno- que dirigen a, los seres al fin de la creación. Dios no puede
equivocarse en su visión eterna de las acciones humanas, y aunque el hombre
pueda obrar de otro modo, sin embargo, de facto no obrará de otra manera,
sino como lo ha previsto Dios, que de obrar de otro modo la ciencia divina lo
hubiera ya previsto. Dios está fuera del tiempo. En su inteligencia divina se
encuentran presente, pasado y futuro en un eterno ahora. Por eso ~xplica
el Dr. Ludóvico Macnab-, aunque la visión que Dios tiene de la libre futura
acción humana existe en El ab aetemo y es anterior a su ejecución en el tiempo,
sin embargo, lógicamente es posterior a ella, pues esta visión de Dios la
supóne realizada en tal determinado momento. Dicho de otra manera: "los
futuros libres previstos por Dios "ab aetemo"' necesariamente han de
realizarse, pero no han de realizarse necesariamente". Sociedades particulares y sociedad civil de fines temporales, se subordinan al fin personal
trascendente del hombre. Sólo ordenando la vida amorosamente hacia el bien
supremo es como el hombre y la sociedad logran su propia perfección. P.or
sola esta inclinación natural del hombre a la felicidad absoluta, Dios sería ya
el autor principal de la historia, puesto que esta tendencia insoslayable
depositada en el hombre es impulso y es dirección. Pero, además, en la
armonía preestablecida, Dios -sin restarles nada de su libertad- dirige y
gobierna las acciones de cada una de las criaturas directa o indirectamente.
Un hecho queda fuera de toda duda: que Dios no puede faltar en la
realización de sus fines providenciales. Ya puede el hombre contrariar su fin
individual cuantas veces quiera, puede una sociedad determinada retardar,

25

�comprometer, y hasta perder su fin natural, pero el fin de la historia será en
cualquier caso el querido por Dios.
Dios crea y conserva a los seres para su fin. Si no hubiera en El la razón
d~l orden conveniente -y su ejecución- con que deben ser dirigidos al ·
nusmo S~r Supremo, eso debería provenir o de falta de inteligencia para
conocer dicho orden, o de falta de voluntad o de poder para realizarlo. Ahora
bien, no cabe suponer lo primero, porque Dios es sabiduría infinita, ni lo
segu~do, porque es bondad absoluta, ni tampoco lo tercero, porque es
omnipotente.
El hombre esta dotado de medios suficientes -ñaturales y
sobrenaturales- para cumplir su fin; si no los utiliza, culpa es del mal uso de
su libre arbitrio. La permisión divina del mal moral sirve para bien y gloria
?e l_o~ buenos, yara que Dios _manifieste su misericordia en perdonar y su
Justicia en castigar, para mamfestar longanimidad en sufrir. Si se trata de
demostrar que en el orden actual hay providencia, no es lógico objetar si Dios
pudo~ por qué no esta~leció otr~ orden de cosas. Estamos incapacitados para
mvestigar cual sea el bien que Dios saca de los males en cada caso particular,
y para resolver por qué a tales individuos o familias los prueba con desgracias
y a los otros no, pues no podemos saber los juicios de Dios, y debe bastarnos
que su providencia es justa y sabia.
_Todo acontecimietno real, libre, humano, puede y debe ser considerado
baJo _su aspe~to ~oral. ?iertamente historiar no es valorar. Pero no se puede
eludir la cahficac1~n ética de todo acontecimiento humano. Podemos representarnos el despliegue de la historicidad de los hechos -mera explicación
histórica-, pe~o sin ignorar que los hombres no pueden dar un solo paso
fuera del ámbito moral, porque la vida humana tiene una textura ética.
Pretender una pura coi:nprensión histórica -amoral- de la posibilidad que
los actos humanos revisten en su "composibilidad" con los sucesos precedentes, es una abstracción que prescinde de un aspecto real en la historia -el
aspecto moral-, un sacrificio de la realidad integral -especie de uepojé"en aras de una "pureza" histórica. En todo caso, la metafísica de la historia
no puede prescindir de todos los ingredientes que integran y dan sentido a lo
histórico. De ahí la necesidad de vincular la óntica y la axiologfa de la historia.
5.- ÜNTICA Y AxlOLOGÍA DE LA HISTORIA.

La historia es movimiento articulado a golpes de invención. No es
evolución biológica sino acontecer basado en la tradición que se prolonga.
Acontecer que abarca la historia social y la historia biográfica. La historia no
es biográfica personal, sino uá'}lbito entero de la prospectividad tradente"
(Zubiri). La historia no es ni pura vicisitud, ni mero testimonio, ni transmisión
de sentido, sino entrega de modcs de estar en la realidad e~ principio de

26

posibilidades. Por eso Xavier Zubiri define, en primera aproximación: "historia
es el suceso de los modos de estar en la realidad". Y aclara: "La historia no es
simplemente un proceso de producción y de destrucción de realidades y de
modos de estar en la realidad, sino que es un proceso de posibilitación de
modos de estar en la realidad. De ahí que, como connotación temporal, el
pasado como realidad ya no es; pero "son" las posibilidades que ha otorgado.
En otros términos el pasado no continúa como realidad, pues entonces no
sería pasado, pero continúa como posibilitación. La continuidad de la
tradición es una continuidad de posibilitación. Esta continuidad es, primero,
un proceso, pues cada momento no sólo viene después del anterior, sino que
está apoyado en él, y, segundo, es un proyecto de posibilitación; un proceso
en el que cada posibilidad se apoya en la anterior. Como la realización de
posibilidades es suceso, resulta que la historia es, repito, en primera
aproximación, un proceso de sucesos, no un proceso de hechos"8• Ahora bien,
la historia como principio de posibilitación (tradición constituyente, continuante y progrediente) refluye sobre cada una de las personas humanas. No
se trata de que gracias a la historia las personas maduren, ni se descubran o
desvelen, sino de un proceso metafísico de capacitación. Las capacidades
personales acceden a las posibilidades en un proceso humano real. Pero no
puedo concordar con Zubiri en la limitación que fija a la filosofía de la historia.
He aquí el texto del cual discrepo: "La historia no es un estadio desde el tiempo
a la eternidad. No es la imagen transcurrente de la eternidad, porque la
historia no es transcurso, sino ser dimensional: es la figura temporal"9 • Para
que el ser dimensional sea significativo deberá tener un sentido moral. La
figura temporal no se agota en ella misma. Hay una soberanía divina sobre
todas las figuras temporales. El marco general de significación de los sucesos
histórico5 no puede estribar en ninguna figura temporal. Sin soberanía divina
-co-existente con la libertad humana- no habría historia universal. Los
instrumentos de la Providencia son siempre moralmente defectuosos. De ahí
que la historia no sea completamente significativa. Los falsos centros de
significación de deshacen y se reconstruyen una y otra vez. Estos zig-zags
históricos sirven, no obstante, como llamamiento existencial al auténtico
hombre decisivo.
Los hombres siempre se han afanado por realizar valores religiosos,
estéticos, éticos y culturales. A pesar de todas sus fallas, nunca han podido
desentenderse de la bondad, de la grandeza o de la solidaridad. El grado de

s

Xavier Zubiri: "La dimensión histórica del ser humano", en el volumen "Realitas",

Seminario Xavier Zubiri, I. págs. 39-40, Madrid, 1974.
9 Xavier Zubiri: Opus ciL pág. ó2.

�perfección akanr.adoen los diversos momentos históricos es variable; pero el
esfuerzo humano permanece. Sin los valores no habría base de contacto entre
los pueblos. El humanismo tiene, o puede tener, un carácter supratemporal.
Todas las épocas han considerado distintos planos de valores. La dimensión
de altura máxima ha estado siempre, o casi siempre, aunque a veces en forma
muy secularir.ada, en el valor religioso. Esto bastaría para llevarnos a un
centro de gravedad del sentido de la historia en su acontecer concreto y hasta
personal.
Contra todo relativismo -el relativismo es relativo y no absoluto- cabe
afirmar que hay un intento constante y único de obtener una realir.ación
-variable, limitada, concreta- de valores supratcmporales. Las grandes
empresas históricas son suscitadas por los valores. El esplritu axiológico
realir.ador es una constante histórica. La historia no es sólo un caos conflictivo.
FritzJ. vpn Rintelen nos recuerda aquellas sabias sentencias:

"Lo t¡tU fm grantú, pmnanue grantú,
lo q,uJiu pe,¡,u;w, pmnaneu ~
y, así, entra tn la hisloria ".
A la humanidad le importa resolver el orden jerárquico de los valores. Es
un problema de vida o de muerte. No basta una óntica de la historia;
requerimos una axiologfa. Sólo desde la axiologfa de la historia podemos
valorar el sentido del progreso y trascender el proceso histórico.
6 •• MÁS ALlÁ DEL PROCESO HISTÓIUCO Y DEL MITO DEL PROGRESO.

Para poder penetrar en una época, todo historiador adopta una actitud
valorativa. Si se limitase a describir hechos no entenderla la historia. El
historiador que no adopte una actitud valorativa no puede tomar en
consideración las exigencias de una época en "una situación critica". Sin
valores éticos vigentes se corre el peligro de seguir sólo el egolsmo individual
o colectivo, de hincarse ante "el prestigio y el poder" (Spengler), de "gor.ar
solamente en canalla" (Goethe). Quien quiera comprender la historia debe
obtener un horizonte superior al tiempo.
Durante algunos siglos se creyó en un progreso rectiUneo, constante. Se
pensó, ingenuamente, en un predominio cada vez mayor de la razón, en una
humanidad cada vez más perfecta. Karl Marx ilusiona a sus seguidores con
un feliz y paradisiaco estado social definitivo: la sociedad sin clases. A ese
estadio llegaremos -es la creencia de Marx y sus eplgonos- por un fatal
proceso dialéctico histórico. Los partidarios del progreso necesario ignoran
un hecho elemental de experiencia cotidiana: la historia de la humanidad es
el ámbito de una creación relativamente libre y puede perderse de nuevo-se
ha perdido muchas veces- lo ya ganado. "Todo ha salido mal alguna vez en

28

la historia", nos recuerda Keyserling. Y Einstein advierte que "vivimos en la
época de los medios perfectos y los objetivos confundidos". Si los problemas
de la historia universal se van a resolver en el futuro, no tenemos por qué
preocuparnos ahora. "La teoria del progreso es, en primer lugar, una falsa
divinización del futuro, a expensas del pasado y del presente. Es una
divinización que no puede aprobarse desde el punto de vista de la moral, ni
en el terreno cientlfico y tampoco filosóficamente", escribe Nicolás Berdiaetfº. El mito del progreso estriba en que una generación cede su sitio a
otra, elevando a la humanidad hacia unas alturas extrañas. Avance ininterrumpido, fatal, de generaciones que van disparadas -como eslabones sin
ninguna finalidad propia-hacia un estadio superior, perfecto, del hombre
futuro. Mientras adviene ese privilegiado hombre futuro sólo existirá el
padecimiento y la muerte para una inmensa sucesión de generaciones
humanas. Las generaciones pasadas sólo sirven como simples medios para
que la generación de elegidos -en la sociedad sin clases- alcance la
bienaventuranza. Se acaba la esperanza cristiana de una felicidad común para
todas las generaciones. "La religión progresista del siglo XIX admite a su
festfn mesiánico una sola generación inconcebible y extraña de elegidos, que
se me antojan -dice Berdiaeff- como verdaderos vampiros con respecto a
todas las generaciones anteriores. Apenas concibo como ese festf n, que los
futuros elegidos celebrarán sobre las tumbas de sus padres, puede inspirarnos
un entusiasmo hacia la religión del progreso. Seria realmente un entusiasmo
bajo y vil"11 • El paralso terrenal de los marxistas, la bienaventuranza en este
mundo es una adulteración, un falseamiento de la idea religiosa de un reino
de Dios en el planeta terráqueo. Esta utopía que desecha la razón y recibe
golpes y fracasos en la práctica, se esgrime en·algunos países como doctrina
oficial y "cientlfica". La monstruosa injusticia de una generación situada en
la cumbre histórica, supuestamente feliz a base de amasar el sufrimiento de
las generaciones pasadas, indujo a lván Karamasov a "devolver su billete a
Dios". La Divinidad vampiresca de la generación privilegiada conduce a
dudar y rechai.ar la Providencia Divina. Pero si existe Dios -y estamos
convencidos de que existe- todas las generaciones humanas se hallan en
relación directa e independiente con lo absoluto y se acercan a la Divinidad
en virtud de sus propias atribuciones teotrópicas.
Todos los pueblos son mortales; las grandes culturas, en cambio, tienen
elementos imperecederos. El futuro no es más real que el pasado y el destino
humano tiene que resolverse en la eternidad y no en un futuro indefinido. El

10
11

Nicolás Berdiacff: "El sentido de la historia•, pág. 228, Editorial Aralucc.
Nicolás Berdiacff: Opus ciL, pág. 232.

29

�tiempo fragmentado no es el destino del hombre. Pasando por épocas y más
épocas no resolveremos nuestro destino. El proceso histórico es un ca~ino
que exige un puerto de arribo, una resolución trascendental. Los me}ores
ideales del hombre -los ideales del cristi;rnismo-- no se han reahzado
cabalmente y son irrealizables-en la perfección reclamada- en este mundo
temporal. Los fracasos a que asistimos en el transcurso de la historia no
significan, de manera alguna, un fracaso permanente, definitivo, eterno. Más
allá de la historia hay otra realidad más elevada y absoluta que el mundo en
que vivimos. El proceso histórico adquiere sentido en la medida en que se
aproxime y llegue a su término feliz. Este término lo vislumbramos en esa
"especie de consaber con la creación", al que se refiere Karljaspers. Desde
entonces ya no dependemos de una manera radical del proceso histórico.
Superamos la historia en la serenidad y en la unidad indolora de la naturaleza,
en la verdad intemporal e inespacial, en el fundamento de la historicidad, en
el instante feliz que pide eternidad, en el germen del espíritu inconsciente
que aspira a revelarse, en las obras más elevadas del hombre, en la unidad de
la historia, en lo eterno que aparece como decisión en el tiempo...
El hombre recibe directrices desde el fondo de su contextura. Por eso le
hemos llamado ente teotrópico. Si hablamos de proceso, desarroUo, progreso,
evolución, origen, podemos estar ciertos de que hay un supremo guía y
protagonista de la historia. Una teleología consistente y con raíces en la
estructura permanente del hombre sirve de fundamento a la suprahistoria.
Pero la suprahistoria sólo se entrevé desde el sentido axiológi~o en la historia.
7.- EL SENTIDO .AxlOLÓCICO EN lA HISTORIA.

El movimiento histórico, acelerado en su compás, nos produce cierto
desasosiego. Lo histórico es concreto, individual, sucesivo. En lo histórico se
revela el destino humano de cada cual y el destino universal. La "memoria
histórica" interioriza espiritualmente lo histórico. En cierto modo, la
"memoria histórica" es un triunfo del espíritu imperecedero. La
rememoración interna del magno pasado histórico transpone los límites de
la sucesibilidad objetiva y "nos descubre -observa Nicolás Berdiaeff- una
realidad ideal subjetivo-objetiva" 12• La historicidad del objeto -acontecimiento o suceso- no ·sería inteligible si no existi~ra la historicidad del
sujeto. En el espíritu del hombre hay capas -profundas, ocultas, poster-

12

Nicolás Berdiaeff: "El sentido de la historia -Ensayo filosófico sobre el destino de la
humanidad-" pág. 29, Edit. Araluce, Barcelona.

30

gadas- del tiempo. Por eso rememoramos. Por eso hay leyendas. Por eso hay
crítica histórica.
El drama de múltiples actos que es la historia tiene un comienzo, que se
pierde en el tiempo, y un fin, cuya fecha exacta ignoramos. De lo único que
estamos ciertos es de que la historia es esencialmente escatológica, de que
tendrá un fin, de que hay una humanidad única y una finalidad común de
todos los hombres. En la base de esta concepción de la historia están los
designios de Dios y la libertad de los hombres. Si no hubiese la misteriosa e
incognoscible libertad humana habría una "fatalidad natural" o "Destino de
Dios" en el mundo, pero no habría historia universal.
Vivida desde dentro, la historia no se presta como una simple imposición,
sino como un acontecimiento íntimo de un espíritu libre. En la historia
convergen dos elementos: conservación y creación. "Entiendo por momento
conservativo aquel en que se verifica el contacto con el pasado espiritual. Es la
tradición interna íntima -define Berdiaeff- en virtud de la cual lo más
sacrosanto del pasado queda admitido en la esfera de nuestra existencia. Más
tampoco es posible la percepción histórica sin un determinado "momento
dinámico creativo", sin esa continuidad creadora dirigida hacia la resolución
de la historia" 13. El conservatismo puro bloquea el proceso histórico, ignora
el dinamismo de antaño en su proyección hacia el futuro, congela el fluir de
la historia. Estamos de acuerdo en que hemos de percibir dinámicamente el
pasado y el futuro; hemos de fusionar de modo espiritual, dinámico y concreto, el pasado y el futuro. Pero a esa tarea no tenemos por qué ll~marle
-como lo dice Berdiaeff- "un profetismo dirigido hacia el pasado", salvo
que se quiera abusar del profetismo. Es cierto que el destino humano no se
agota en la tierra, sino que también es -y de manera primordial- un destino
supraterrestre. Cabe hablar, asimismo, de un destino no solamente histórico
sino también de un destino metafisico. Pero no cabe erigir el profetismo
"stricto sensu" en método histórico. Bástenos tener presente que la historia
no es un objeto más entre miles de objetos inanimados del mundo material,
sino un drama íntimo que tendrá desenlace. Entre Dios y el hombre hay un
encuentro en el mundo. "Tan sólo la Libertad Divina y la libertad humana,
el Amor Divino y el amor humano, en su trágica correspondencia interna,
... pueden llevarnos hacia las fuentes de los destinos históricos" 14• El destino del
hombre es el destino de su respuesta a Dios. El proceso histórico es un proceso

13
H

Nicolás Berdiaeff: Opus cit., pág. 50.
Nicolás Berdiaeff: Opus cit., pág. 67.

31

�en el tiempo que discurre en el seno de la eternidad, que se hunde en lo más
profundo de lo que no acaba nunca, que deja su estado de imperfección
cuando penetra en la plenitud de la vida eterna. En esa plenitud cesa el
fantasma de lo que ya no existe y de lo que aún no existe. Tie mpo sin futuro y
sin pasado es tiempo sin disociación, sin procesos progresivos y regresivos,
sin apartamientos de las fuentes superiores de la vida divina, sin la libertad
del mal y sin destino trágico.
Partamos de un hecho incontrovertible: hay épocas históricas. Ahora bien,
si hay épocas históricas, hay sentido en la historia. Toda época histórica es
una totalidad rela tiva de sentido que tiene su propio estilo de vida. Toynbee
considera a cada época histórica como una "unidad de sentido de la historia
provisional", que se encuentra en estado de llegar a ser y de pasar luego"15•
Cada época establece su sistema de importancias. La Edad Media se centra
en la fe religiosa, el Renacimiento otorga gran importancia al arte, el siglo
XIX se embelesa con el dominio científico... "Puede, a veces, aspirarse a todo
a la vez, pero el espíritu de una época -apunta con penetrante agudeza Fritz
J. von Rintelen-viene d~~rminado por un obje tivo_d~ valor ~ue s~empre
aparece en primer plano . En las épocas de trans1c1ón se d1fumma esa
dominante axiológica. La comprensión histórica busca compenetrarse con el
carácter axiológico determinante de cada época, con su rico conjunto de
tendencias varias. No es preciso hablar de un "alma popular", como lo hace
Splengcr. Basta pensar en un estilo colectivo de vida para comprender q~e
ese estilo uniforma al individuo y le capacita, como persona, para su propia
actividad creadora por encima de Umitcs epocales. "Todas las épocas e n que
domine la fe (en algo), sea cualquiera la forma que adopte, son brillantes,
alentadoras y fructíferas para el mundo contemporáneo y para el posterior",
observaba Goethe con su lucidez q1racterística 17• La dinámica interna de cada
época tiene una validez normativa provisional. El problema capital estriba en
saber si podemos descubrir valores incondicionados, supratemporalcs que
orienten la historia. Por la realización del bien, se decide algo a favor de la
esfera de lo eterno, apuntó Kierkcgaard. Ah( -y no en otra parte- debemos
buscar el impulso más fuerte para la entrega a las grandes empresas históricas
que sirven a la colectividad y contribuyen a difundir el Reino de Dios. , Por
qué no tratar de penetrar en la cooperación humano-divina en la historia?
Sólo as( comprenderemos su última y más íntima contextura.

To~: "A Study ofHistory", Abridgement(l94), ~g. 36.
.
.
1e Fritzj. von Rintelen: " El sentido en la histona", pig. ~40, Allintida, Mayo-JUD10 1968,
Madrid.
17 Coethe: Israel inder WQste, 1797.
15

32

8 .- 1A COOPERACIÓN HUMANO-DIVINA EN lA HISTORIA.

El tema histórico más profundo es la contienda entre el teísmo y el ateísmo.
Los teístas están percatados de que la finalidad más íntima del acontecer es
la aparición del Reino de Dios sobre la tierra. Los ateos esperan un progreso
indefinido sobre la tierra o un paraíso terrestre de una sociedad sin clases.
Contra el progreso indefinido cabe advertir:

1° No se puede afirmar que la humanidad haya progresado totalmente
porque se hayan realizado progresos particulares.
2° No se puede hablar de progreso moral. No es la humanidad el sujeto
de la moral, sino el hombre concreto de carne y hueso que decide libre
e imprevisiblemente.
3° Tampoco cabe decir que el arte de nuestros días es muy superior, por
ejemplo, el arte de Miguel Angel o de Leonardo de Vinci.
4° No tendría sentido afirmar que la filosofia de nuestro días es muy
superior a la filosofia de Platón o de Aristóteles.
Y es que cada artista o cada filósofo vuelve a plantearse, en carne viva, los
eternos problemas del arte o de la filosofia. Lo mismo puede afirmarse de la
literatura. ¿A qué se reduce, pues, el progreso? Progresa la ciencia, progresa
la técnica. El hombre de nuestros días maneja técnicas cuyos fundamentos
ignora, pero cuyos resultados aprovecha. La pseudo-doctrina del progreso
diviniza el futuro y espera el advenimiento de un estado perfecto. En una
época que no se precisa, la historia universal de la humanidad habrá resuelto
todos sus problemas. Lo que cuenta es el hombre futuro. Las generaciones
presentes son simples eslabones sin ninguna finalidad propia. El presente se
evapora en aras de un progresismo inocente y filisteo.
La doctrina materialista no ve en el hombre más que una parte integrante
de la naturaleza sin diferencia esencial de los demás seres naturales. Sólo los
métodos de la ciencia natural pueden captar la realidad. La ética, la estética
y la religión, no constituyen otra fuente de conocimientos. La materia es todo
cuanto existe. Movimientos puramente mecánicos del mundo inorgánico y
pensamientos humanos están regidos por una rigurosa necesidad. Según esta
teoría no son las voluntades individuales las que determinan el curso de la
historia -se niega la libertad y la responsabilidad del hombre- sino las leyes
universales y necesarias para la actividad humana individual y social. Ejemplo
típico de esta concepción, es el materialismo histórico de Carlos Marx, que
atribuye las causas de todos los sucesos humanos al supuesto factotum
económico. Un factor-el económico-es erigido en factotum. iCraso error!
Este valor material determina, en su evolución, las ideas jurídicas, morales,
33
H umanüas-3

�políticas y religiosas. El mundo mediante la lucha de clases avanza fatalmente
hacia el derrumbe del capitalismo y hacia la sociedad sin clases.
Progresar no es ser más, sino mejor. Ser mejor el hombre, la vida humana.
El progreso es la realización de los valores por el esfuerzo humano. En el
transcurso de la historia todas las generaciones humanas tienen sus relaciones
y sus vínculos propios con la trascendencia. La historia no es un carrete de
hilo que pueda desenvolverse infinitamente. La historia tiene un sentido
positivo tan sólo porque tiene un desenlace. La Causa trascendente y personal
hace posible la historia y su contenido pletórico de significación teleológica.
Existimos y trabajamos encaminándonos -o desencaminándonos- a
nuestro verdadero apoyo o sostén. Desde esa Alta Sabiduría cabe concebir la
faceta, visión de la historia. No obstante, la colaboración humana en los
designios de Dios queda abierta. He ahí una posibilidad espléndida.
9 .- POSIBILIDADES Y LÍMITES DE NUESTRA VISIÓN DE 1A H!SfORIA.

¿Adonde nos va a llevar la historia? ¿por qué hemos de caminar, necesariamente, por vías históricas? La inmensa multiplicidad de seres y de sucesos
históricos no pueden ser un mero agregado caótico, si Dios existe. Aquí, en
la historia, entrevemos y captamos una vida que es eterna. Desde entonces
buscamos una ordenación secreta, un Principio Inmutable, una Causa
Universal.
La historia se ha estudiado tardíamente. Se empezó por el mito revestido
de ropaje épico. El sentido divino de la re~lidad espacio-temporal llenó al
hombre de asombro y de estupor. Se advirtió después, que el mundo externo
tiene un parentesco con el espíritu humano, puesto que se puede inteligir. El
pretendido antagonismo entre la esencia y la evolución, entre Dios y la
historia nunca fue tomado en seriá por San Agustín, desde el momento en
que intuyó la existencia de un plan divino. Desde ese plan se advierte la
separación entre la piedad selecta del Reino de Dios y los egoísmos y
perversidades del Estado terreno. La soberbia apostática o secesionista, las
desviaciones del instinto biológico constituyen una subversión fundamental
contra el orden divino. La absolutización de los bienes temporales -cuerpo,
deleite, poder, fama, propiedad, familia, ciencia, arte- ponen de relieve el
desconocimiento de la verdadera estructura del mundo y el desconocimiento
del sentido de la cultura.
Hay quienes ·p iensan en la historia como un todo organizado, como una
especie de trabazón gramatical de palabras-hechos. Pero una cosa es
reconocer la existencia de algo estructurado y coherente, y otra cosa es
visualizar el todo organizado. Al tiempo de hacerse, la historia nos hace
vislumbrar algo preparado de antemano, algo lleno de sentido y de valor.
Espectadores y actores de la historia, los hombres la contemplan, la sufren,

34

la esperan, la recuerdan. ¿Quién, sino Dios, puede abarcar y gobernar la
histor!a? ¿Quiénes, sino los hombres, se sienten vin_culados a un poder
supenor?
S~ d~n, en las historias particulares de los pueblos, ciertas regularidades:
surgimiento, apogeo y ocaso de las civilizaciones; influjo cósmico y constantes
humanas. Advertir estas regularidades· no es abarcar con la vista el desarrollo
integral de la historia desde la fuente hasta la desembocadura. Nuestros
juicios acerca de la justicia de la historia son provisorios, a inconmesurable
distancia de la visión del Director y Juez de la historia.
Todos los hombres experimentamos una escisión y una tendencia hacia lo
perfecto. ~ese al i~pulso fundamental hacia la fusió~ con lo conocido y
amado, existe una impotencia para la compenetración plena del yo y del
no-yo (~aturaleza inorgánica, plantas, animales, otros hombres). Lo que nos
rodea □ene un valor representativo. El sttjeto nunca llega a posesionarse
totalmente del objeto. De ahí ese anhelo de ver las cosas en su fundamento.
Los valores pierden su pureza en las cuasi-creaciones humanas. Las cosas
humanas se apartan de su sentido originario. En el seno mismo del hombre
está incubado su enemigo. Los objetos técnicos tienen su lógica y no se cuidan
d~ los hombres que les han traído a la habencia. La realidad prosaica del
dme~·o, por otra pa~te, se presenta de modo mesiánico. Cuesta trabajo
considerarse como Stljeto de la historia. Las obras sueltas de los hombres y de
los pueblos no pueden tomarse como plenitud del sentido histórico.
Es ley histórica que "el que aspire a cosas grandes tendrá que pasar antes
por grandes dolores". Por doquiera impera la ley del dolor. Pero la última
palab:ª• en la melodía del universo, no la tiene el dolor sino el gozo que pide
etermdad, profunda eternidad.
Hay algo más que puro acontecer. La rememoración de los sucesos hace
referencia a un Sujeto excelso cuyos designios en el acontecer histórico no
alcanzamos a comprender del todo.
. La _ingenua caducidad temporal nos lleva al sentido teleológico de la
lustona. Con raíces en lo humano, esta teleología pone de relieve el contraste
entr~ el ~uere~ Y el poder, el tiempo, y el valor. Pronto nos percatamos de
que o D10s_ exis~e y e~ espíritu o existe el espíritu, que es Dios". y es que el
hombre recibe directnces desde el fondo mismo de su esencia. La ley natural,
P:otnulgada en nuestra conciencia, coincide con la "Lex Aeterna". Hacer
lnstor_ia, dentro de los límites y posibilidades de lo humano, es uno de nuestros
más smgulares privilegios.
18

J. Bernhard: "El sentido de la Historia", pág. 196, Ed. Pegaso.
35

�"EXPOSICIONES FILOSÓFICAS DE ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS
RESPECTO A LA HISTORICIDAD Y DE ALBERTO CATURELLI
SOBRE LAS GRANDES CONCEPCIONES DE LA HISTORIA".
lle. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR.
Universidad Autónoma de Nuevo León.
"A TRAVÉS DE MÚLTIPLES DIFICULTADES, tanteos y riesgos, el pensamiento
contemporáneo logró introducir la historicidad en la ratio misma de realidad,
en su concepto básico y radical. La experiencia filosófica experimentó con
ello un incremento de insospechadas consecuencias.
"Para evitar equívocos en una cuestión tan importante como es la historicidad del hombre y sus diferentes modos de experiencia, conviene
clarificar el sentido del término "historicismo". Al margen de ciertos significados peyorativos que haya podido adquirir adicionalmente, el historicismo ha de ser visto como una corriente consagrada en principio a orientar la
experiencia filosófica hacia el campo de las realidades metaobjetivas, que no
se dejan captar con una metodología tomada en préstamo a las ciencias
naturales.

"Los estudios referentes al saber filosófico y la historicidad, el progreso de
la filosoffa a lo largo de su historia, la posibilidad de la historia de la filosofia,
las tareas y el método de la historia de la filosoffa revelan que el descubrimiento gradualmente creciente de la historicidad del hombre y del pensamiento
filosófico no diluye la experiencia humana en haces de perspectivas inconsistentes y relativistas, sino que le concede -en aparente paradoja- una mayor
amplitud y firmeza -entendida ésta en el sentido correspondiente no a las
ciencias de la naturaleza, sino a las ciencias del espíritu-. Vista en su
verdadero alcance, la valoración de la historicidad implica un notable enriquecimiento de la experiencia humana.
"Las investigaciones de la Filosoffa de la acción y de la más reciente
Filosofia de la Historia -elaboradas sobre la base de análisis filosóficos muy
matizados sobre la esencia del hombre y su caracter abierto, la capacidad
humana de abrirse cocreadoramente a las realidades valiosas, nutriciamente
envolventes, el sentido creador del cambio, la diferencia de hecho y suceso,
potencia y posibilidad, naturaleza e historia- han permitido descubrir que

�el saber filosófico es constitutivamente histórico, y dotar, en consecuencia, a
la Historia de la Filosofia -en cuanto disciplina- del método adecuado,
concediéndole un alto rango en la escala de los saberes.
"El clima intelectual que hizo posibles las investigaciones antedichas sobre
la Filosofía de la acción y de la historia se constituyó lentamente a través de
los denodados esfuerzos que, en orden a comprender las realidades humanas,
realizaron los autores y corrientes de pensamiento que suelen agruparse bajo
la denominación -no del todo afortunada- de historicismo.
"El término historicismo o historismo presenta dos vertientes de
significación diversa: ,una, más bien negativa, y otra, positiva. 1) Se denomina
con frecuencia pensador historicista al que concede atención exclusiva a las
realidades históricas y desplaza del área de los objetos posibles de conocimiento humano a las realidades suprahistóricas (verdades y normas inmutables,
trascendencia, etc.). 2) El movimiento historicista responde a la muy positiva
capacidad de valorar según es justo las realidades que ostentan una condición
irreductiblemente individual-comunitaria-histórica, en virtud de la cual no
vienen dadas al hombre como objetos fijos, delimitados, antes deben
autodesplegarse en activa vinculación a su entorno y lograr así su plena
configuración.
"Estos dos significados -en apariencia opuestos- del término historicismo responden al hecho de haberse abordado una tarea filosófica muy compleja -la de hacer justicia a objetos de conocimiento que no se reducen a
meros objetos- con recursos metodológicos precarios. El alumbramiento de
la "conciencia histórica" tuvo lugar en el siglo XIX bajo el influjo, por una
parte, de la Metafísica idealista, marcadamente especulativa, y, por otra, de
la Escuela Histórica (Droysen, Ranke), caracterizada por la atenencia experiencia) a lo dado. ,Cómo conciliar la tendencia especulativo-deductiva de
la primera con el procedimiento experiencial-inductivo de la segunda? La
Escuela Historicista tiende a valorar los datos históricos por lo que son en sí
mismos y en sus internas conexiones. La Metodología idealista fundamenta
el valor de las realidades individuales históricas en la Razón que late y se
expresa en las mismas. Al no disponer metodológicamente sino de un concepto univocista, muy poco matizado, de interioridad y exterioridad, subjeti\"idad y objetividad, dentro y fuera, cambio y devenir, temporalidad y
supratemporalidad, los pensadores sensibles al valor entitativo de lo individual histórico realizaron sus fecundas investigaciones con la gozosa conciencia de ampliar considerablemente el horizonte espiritual del hombre, y,
a la par, con la desazón producida por el temor de no poder conseguir un
modo riguroso de conocimiento de estas vertientes de la realidad, descubiertas con asombro y estremecimiento, y de abocar, en consecuencia, a un género
38

de rcl~tivismo ?u: su espontánea intuición interpretaba como opuesto al
auténtico conoam1ento filosófico". 1
. "~ ~ilosofia co~temporánea fue concediendo importancia sin ular a la
lust~11c1dad. a ~ed1da qu~ estuv? a disposición de captar la difefencia inelud1~ie -s1 bien largo tiempo ignorada O dejada de lado- entre la tem
~orah?ad específica _del hombre y la de los seres infrapersonales, entre ei
evemr c~mo cre~c1ón -como enriquecimiento entitativo- y el devenir
como m~io cambio. Sólo cuando un estudio pormenorizado de la realidad
en sus d1~ersos estratos descu~rió la posibilidad de vincular el cambio , un
mod~ ~?1m~nte ?e per_manenc1a, se entrevió la fecunda posibilidad de q~e la
cond1~1on _h1st~nca, lejos de significar mera fluencia o sumisión al tiem o
e~t1co, im_rhque un modo superior de darse por vía de despliegue cread~r.
/te~c1ón preferen~e al tema de la historicidad exige un alto nivel en
1
ª me 1~ción an~rop?l_óg1ca y metafisica si no ha de abocar al extremismo
superfiaal del l11stonc1smo relativista. Ese alto nivel se lo .
d
Metafi ·
I'
.
.
g1 a cuan o en
is1ca se amp ia la ratio real_1tatis lo suficiente para no ver la historicidad
c?mo un modo vulgar de fluencia que quiebra la firmeza de lo real sustante
sm~ c~m? una tra~a-~e acontecimientos que tienen lugar mediante actos
ap1op1ac16n de pos1bl11dades.

el;

. "U-~1a ampliació~ an~log~ a la experimentada por la ratio realitatis la
~?~~mentó la ratio soend~ al ser _vinculada la historicidad con el saber
I os
~º· Una vez determmado con cierta precisión el carácter com
~~~tldoddel saber fil~só~~o Y, por tanto, su condición personal-creador~
~stJ~ta el ~er? subjetivismo arbitrario-, queda de manifiesto que tal
:~d~ció: ~~i~~~'.:;tnto_ se da a lo largo del tiempo y ostenta por ello una
de fir
, ~e10 ésta no se opone en modo alguno a los caracteres
. ~eza y perenmdad que debe mostrar todo género auténtico de co
noam1ento.
"La ~~r~adera luz de inteligibilidad que funda el conocimiento humano de
1
as re~1I a es más hondas -realidades que no existen a modo de "ob. t "
const1tu}'Cn el
¡· "o bº~eto-de-conocimiento" de la Fºl "'~e os y
pecu iar
proced d 1
,
1 osoua- no
1
e ~ ~s cosas segun un género de causalidad unilateral antes surge en
; aconte~1m~ento creador que tiene lugar en cada fenómen~ de encuentro.
or ~so e sa er !wmano más alto es comunitario e histórico. Si tomamos las
m~d1das necesarias pa1:a no reducir el sentido de estos cali ftcativos a colectivo
y _u~~te, ~ntes lo consideramos como índice del poder creador -creador en
~a1t1c1pac1ón- del conocimiento humano, será erfectamente v·
ieconocer el carácter histórico de la Filosofía y de los~istemas filosófic~:~~

1

López Quinlás, Alfonso. "Cinco grandes tareas de la fúosofia actual" La
. .
experiencia filos6fi (Bºbli
.
.
.
'
, ampliaaón de la
pp. 216-219.
ca, i oteca H1Spáruca de Filosofla Nº. 89), Ed. Credos, Madrid, 1977,

39

�la luz de la Hermeneútica contemporánea, el calificativo "histórico:• suscita
ideas no de mero cambio lineal, sino de instalación en las fuentes nusmas de
la inteligibilidad de lo real en sus estratos más calificados. ~on ello, la
aceptación de la historicidad del saber filosófico queda ~l ab~i~o de toda
precipitada acusación de relativismo, ya que la verdadera historicid~~• la que
aquí está en juego, consiste en una trama robusta_ y fecundísima de
relacionalidades, no en un fugaz peloteo de meras relaci?nes..
"Históricos no son los hechos huidizos meramente fácticos, smo los sucesos
llenos de sentido, que, como tales, alumbr~n campos de posibilida~es ~n los
cuales puede jugar un juego creador la libertad dentro del ámbito mterrelacional de la comunidad humana.
"De modo análogo, histórico es un pensamiento no ~r el si~ple hecho ~e
haber sido gestado en un determinad? ~omento del tiempoJ smo ~o~ abrir
un horizonte de posibilidades al conocimiento humano. La pues~. ~mima en
el juego histórico son los sucesos (eventos) y los campos de posibihdades, no
los meros hechos y las meras potencias. Los sucesos y los :ampos de
posibilidades ostentan forma~ de temporal~dad superiores a las privat1:1as ?el
simple cambio, y tal superioridad hace posibles esos modos de comumcación
a través del tiempo que llamamos escuela y trad!ción,_ qu~, cua_ndo son
auténticos, no responden a meros movimiei~tos de _merc1a, si~o a impulsos
rigurosamente creadores -&lt;:readores en vmculac_ión a reahdades y normatividades que envuelven nutriciamente a los mismos que a lo la:go del
tiempo contribuyen en parte a constituirlas-. A esta luz se advierte la
posibilidad de que sean perfectamente compatibles e~ :arácter_absoluto de la
verdad y su condición histórica. Que la ve_rdad dec1S1va sea maltera~le no
indica que se evada de la historia, ya que, J~Stam~nte por ser muy r~co ese
objeto de conocimiento, exige- en proporción dire~ta el compromiso del
hombre y su consiguiente actuación a lo largo ~el flu~r ~emporal.
.
"Así entendida, la historicidad implica un enriquecimiento_ de la experiencia humana integral, un acrecentamiento por vía de integración, no de me~a
yuxtaposición, pues todo pensamiento auténticamente humano debe asumir
los datos facilitados por la experiencia ajena de modo co-creador, co~o u~a
apelación al propio esfuerzo y a una personal respuesta. El c_urso de la ~isto ria
se articula sobre la base de los esquemas complementarios: potencia-acto,
suceso-posibilidades, apelación-repuesta. Sólo en cuanto alude a este c~rácter
creador-personal cfel pensamiento filosófico, es aceptable la ~firmac1ón de
que éste debe empezar en cero. Al ser fruto de ~n encuentro rigurosamente
personal-experiencia} -no meramente expenmental-, ya que la ~erdad
filosófica surge dialógicamente en el encue~tro de dos e~u~ades
sobremanera complejas -el hombre y la reahdad-, el conocimiento
filosófico sólo existe propiamente cuando es asumido creadoramente por
cada pensador. La búsqueda filosófica hace entrar en vibración a todo el ser
humano. Pero esta vibración personal no exige que se haga tabla rasa de todos

40

los conocimientos del pasado, sino, al contrario, que se reconozca la peculiar
elevación que les compete por ser conocimientos filosóficos y por lo con_siguiente necesidad de asumirlos personalmente para apropiarlos. La
comunicación filosófica sólo se da en todo rigor a nivel de creación personal".2
"Debido a este carácter personalmente comprometido del saber filosófico,
a éste le pertenece su historia de modo más íntimo que al saber científico. Sin
necesidad de confundir la filosofía y su historia, debe afirmarse con toda
decisión que la Historia de la filosofía es filosofia, y no se reduce en modo
alguno a un avatar extrínseco a la misma".3
"Lo histórico no se puede considerar como una realidad de orden material,
fisiológico o geográfico. Y tampoco puede descomponerse la realidad
histórica en otras realidades de carácter psíquico. Lo histórico es algo
específico, es una realidad de carácter especial, de orden especial, es como un
escalón aparte de la existencia.
"Lo histórico es, precisamente, una forma concreta de la existencia, una
forma íntegra.
"La filosofía de la historia examina al hombre en toda la plenitud concreta
de su esencia espiritual.
"El destino humano puede alcanzarse únicamente gracias a este conocimiento concreto de la historicidad.
"El hombre es un ser altamente histórico. El hombre se halla en lo histórico
y lo histórico se halla en el hombre. Entre el hombre y lo histórico existe una
relación tan estrecha, tan profunda y misteriosa, una reciprocidad tan concreta, que es imposible desunirlos. No es posible separar al hombre de la
Historia y considerarlo de una manera abstracta, como tampoco es posible
separar la Historia del hombre de un modo, por decirlo así, inhumano. Es
imposible considerar al hombre separado de la profundísima realidad
histórica ... Lo histórico no puede examinarse como un mero fenómeno, como
una exteriorización de este mundo que llegamos a conocer gracias a nuestros
sentidos, oponiéndolos, como Kant, a la realidad noumenal, a la esencia
m!sma_ de la existencia, a la quinta esencia de la realidad ... lo histórico y la
H1stona no es un fenómeno solamente ... lo histórico es un nóumeno, siendo
este concepto el fundamento más radical de la filosofía de la Historia. En lo
_histórico, en su sentido verdadero, aparece la esencia misma de la existencia,
la esencia interna del Mundo. En lo histórico no es solamente la esencia
interna espiritual del hombre lo que se rp.anifiesta, no es su mera
exteriorización. Lo histórico tiene un significado profundamente ontológico
por su esencia misma y no es fenomenal. Lo histórico se adentra en lo más

2
3

!bid., pp. 229-233.
López Quintás, Alfonso. op. cit., p. 233.

41

�hondo de la existencia, en sus fundamentos mismos que, solamente así,
llegamos a concebir. Lo histórico es, en ci_erto mo_do, una revelación d~ lo más
profundo, de lo más esencial de la realidad u~iversal. Es la re:ela:ión del
destino universal y del destino humano como eJe de _aquel. Lo histónco es la
revelación de la realidad noumenal. Podemos aproximarnos a lo noumenalmente histórico a través de la reciprocidad concreta que existe entre el
hombre y la Historia, entre el destino bimano y la metafisica de l~s factoi:es
históricos. Para penetrar ese misterio de "lo histórico", debo concebir, previamente, lo histórico y la Historia como algo profundamente "mío", como una
historia "mía" como un destino "mío", en lo más hondo de estos conceptos.
"El proceso.histórico debe concebirse n~ como al~o ajeno al "yo", no como
algo que oprime a este "yo" habiéndole sido como impuesto, no _c~~o algo
que le obliga a rebelarse tanto en la realidad del "yo" como _en su JUlCio. Este
camino sólo nos conduce a la nada, a la inexistencia. El cammo que debemos
seguir y donde es verdaderamente posible formar una_ filoso~a de!ª Hi_storia,
es el de una profunda compenetración entre el propio des~no lustónco del
"yo" yel destino de la humanidad. En ~l destino de la Humamdad he d~ lleg~r
a situar mi propio destino, como también he de reconocer en este destJ~o m'.o
un destino histórico. Unicamente así es posible compenetrarse con el misteno
íntimo de "lo histórico" y alcanzar el profundo destino espiritual de la
Humanidad.
"El verdadero camino que debe seguir la filosofia de la Historia, es el de
un establecimiento de la "jdentificación del hombre con la historia", iden4
tificando el destino humano con la metafisica de la Historia".
"Según la situación del existente ante la historia en las diversas épocas, es
perfectamente posible, y hasta necesario, trazar un cuadro bastante cla~o de
las grandes concepciones de la historia. Es natur~l que tales concepciones
dependan de la visión general del mundo y de la vida.
"a) La circularidad oriental-greco-romana. Es_ un h~cho abso!utamente
indudable que todo el mundo antiguo sostuvo la orculandad del u_empo yla
repetición constante de las edades. Esto, di?ámosl~ _d~~de el c~m1enzo, implica que la existencia no es histórica y la imprev1sib1hdad y libertad ~e la
historia desaparecen. No puede haber historia en un mundo de la necesidad
asumido por el movimiento circular, sin comienzo ni fin absolutos, en cuyo
seno se cumplen ciclos que deben repetirse idénticamente ~e modo perpetuo.
En efecto, el pensamiento oriental más antiguo sostuvo la idea de un uempo
cíclico (que prefiero llamar "circular"). Este tiempo se regenera

4

42

Montemayor Salazar, Jorge. "Apreciaciones de Nicolás Berdiaeff ~bre el sen~do ~e la
Iústoria", Anuario Humanitas No. 20, Centro de Estudios Humanísticos de la Uruvers1dad
Autónoma de Nuevo León, México, 1979, pp. 32-33.

periódicamente e implica, según expone Mircea Eliade, el mito de las edades
sucesivas y una "edad de oro" que es necesariamente "repetible". Eliade
sostiene que, en el pensamiento hindú, es donde se encuentra con más fuerza
este mito de la repetición eterna.
Dice: "La unidad de medida del ciclo más pequeño es el yuga, la "edad".
Un yuga va precedido y seguido por una "aurora" y por un "crepúsculo" que
enlazan las "edades" entre sí. Un cíclo completo o mahayuga se compone de
cuatro "edades" de duración desigual, de las cuales la más larga aparece al
principio del ciclo y la más corta al final". Obsérvese que la mayor o m~nor
duración de las edades en nada altera. la circularidad necesaria, pues, como
el mismo Eliade lo dice, "asistimos a la repetición infinita del mismo
fenómeno ... presentido .por cada yuga... , pero completamente realizado por
un mahayuga". Y tal es la vida de Brahma. Así, pues, en el seno de Brahma
no hay historia, porque el existente, sencillamente, no es histórico. Lo que
vale es el perpetuo circular del todo en los ciclos repetidos idénticamente ad
infinitum.
"También uno de los carateres fundamentales del mundo griego es la idea
del retorno cíclico presente, no sólo en todos los filósofos, sino en la religión
más antigua y en el orfismo. Todos los sucesos vuelven a suceder perpetuamente en el seno de la circularidad universal, y el movimiento más perfecto
es el movimiento circular. Por eso, en el mundo griego no hay, propiamente,
historia, pues el existente es asumido en la necesaria circularidad universal.
Desde el orfismo hasta Heráclito, y desde -los pitagó1:icos hasta Platón y
Aristóteles y Plotino, todas las cosas vuelven perpetuamente a lo mismo. Los
griegos y antiguos en general creyeron en el retorno cíclico y en una ley
cósmica necesaria (moira). De ahí la preocupación fundamental del hombre
antiguo por el pasado como medio para predecir de algún modo el futuro.
Todos los escritores griegos y romanos que pasan impropiamente por "historiadores" reflejan esta concepción del mundo. En efecto, desde Herodoto y
Tucídides hasta Polibio, Tito Livio o Tácito, la preocupación fundamental era
el pasado, y aunque algunos admitieron un progreso en la' evolución del
mundo, lo mismo era todo asumido en la necesidad universal. Si los orientales
y los griegos hubiesen conoddo la creación del ser finito, el tiempo no hubiese
sido circular, sino lineal. Pero el hecho indudable es que la concepción circular
impidió crear una teoría de la historia (filosofia de la historia), porque la.
historia no se concibe si el existente no está libre de la necesidad.
"b) La linealidad hebreo-cristiana (trascendencia). El hombre hebreo, en
cambio, conoció la creación. A la inversa del tiempo cósmico no-histórico,
circular y perpetuo de todo el mundo antiguo, el tiempo hebraico-cristiano
es lineal, porque hay tiempo desde que hay un comienzo en el momento en
el cual el ser Infinito pone a la existencia que comienza a desarrollarse hasta
43

�un momento final. Lue,go el tiempo circular no es concebible. Así como el
mundo oriental-greco-romano no era estrictamente histórico, el mundo
hebreo-cristiano es intrínsecamente histórico. Pero el comienzo del tiempo
depende de un acto extratemporal de Dios y el fin del tiempo (de la existencia)
depende también de un acto extratemporal. Por tanto, la historia se mueve
de la eternidad a la eternidad, y, por eso, la historia es siempre trascendencia
y referencia esencial a lo que la hace ser, precisamente, historia. Contrariamente (como entre otros muchos lo ha señalado Karl Lowith), al hombre
antiguo que tenía la preocupación del pasado, el hombre hebreo-cristiano
tiene la preocupación del futuro, de algún modo siempre inminente, siempre
imprevisible. Por eso mismo, la profecía, en cuanto pre-dicción del porvenir,
juega un papel central en el mundo hebreo-cristiano.
"El prototipo de esta concepción del mundo histórico es la filosofia y
teología de la historia de San Agustín (354-430). Está contenida, principalmente, en su gran obra La ciudad de Dios, escrita en veintidos libros. La
historia humana comienza con el primer hombre (Adán), pero antes ya existe
una sociedad más perfecta de Dios y los ángeles (sociedad celeste); el tiempo
propiamente histórico comienza con Adán, y la historia se hace tragedia
cuando aparece el pecado. Pero la historia es, por un lado, historia de la gracia
(historia positiva), y, por otro, historia del pecado (o negativa). Toda la
historia es espectación de Aquel que, al encarnarse, glorifica al Padre y salva
al hombre. Luego Cristo Encarnado es el centro absoluto de la historia. Hacia
él se mueve la historia, y después de su Sacrificio, donde venció al pecado, la
historia es ya escatológica, historia de lo último, cristológica y distendida hacia •
el momento del Juicio universal. La sociedad invisible de los que son asumidos
por el amor de Dios es la "Ciudad de Dios"; la invisible sociedad de los que
son asumidos por el mal amor de sí mismos (afincados en la tierra) forman
la "ciudad del mundo" (o del pecado) que lucha sin descanso con el bien. Tal
es la dialéctica que impulsa la historia. La ciudad de Dios no es propiamente
terrena, porque no comenzó en la tie-rra ni tiene su fin en ella (comenzó en
Dios, pasa por Abel hasta Cristo y luego del Juicio se constituye para siempre
en la ciudad celeste); la ciudad del mundo comenzó en la tierra (con Caín
hasta el último perverso) y tendrá su fin en ella. lnextricablemente mezcladas,
sólo después del juicio serán separadas. Los actos propiamente históricos
aparecen así como la síntesis de libertad humana y providencia divina, y, por
eso, todo acto histórico tiene siempre trascendencia suprahistórica. Respecto
del fin, nada podemos saber por nuestros propios medios, salvo por la profecía
(que es de Dios). De ahí que la historia tenga un sentido escatológico y
profético. La historia no pone su fin dentro de la historia, sino que su fin es
trascendente a la historia misma, y así la historia adquiere un sentido pleno.
Luego la linealidad hebreo-cristiana explica la existencia histórica por la
44

misma trascendencia superhistórica a la que se ordena la existencia. Y parece
que n? ha~ otra ~sib_ilidad que ~ircularidad o linealidad. En esta concepción
de la hneahdad lustónca deben situarse Pablo Orosio (contemporáneo de San
Agustí~). Otón de Freising (1111/5-1158), Joaquín de Fiore (1145-1202),
Rogeno Bacon (1210/14-post. 1292),Jacobo Benigno Bossuet (1627-1704),
Juan Donoso Cortés (1809-1853) y, entre los contemporáneos, para citar
solamente algunos, Urs von Balthasar, Nicolás Berdiaeff, Romano Guardini
Vladimiro Soloviev, Josef Pieper, Michele F. Sciacca, Felice Bataglia, etc'.
Veamos ahora si hay otras posibilidades diversas para la Filosofia de la ·
Historia.
·
"c)_ Los sistemas cíclicos de la historia. Es necesario que ustedes fijen su
atención en ,,u~a de~omi~ación: al considerar el pensamiento antiguo, he
ha~lado de circulandad preferentemente, haciendo notar que el mundo
anaguo está asumido por una dialéctica que va de lo mismo a lo mismo sin
libertad; lo histórico singular permanece irracional. Ahora, en cambio,' me
pro~ngo hablar de los sistemas "cíclicos" modernos y contemporáneos, y es
pre~1so ~ener en cuenta que el sentido de los sistemas actuales que explican
~.ª _luston~ po~ u~ progreso que se efectúa por "ciclos", no es lo mismo que la
c1~culan~ad gnega. Veamos el por qué a través de la historia de los sistemas:
La pnmera gran sínt~sis ~que es, después de San Agustín, la más importante)_coi:responde a!ª C1enc1a Nueva de Juan Bautista Vico (1688-1744). El
cartes1amsmo, el anstotelismo y la escolástica habían considerado a lo
histórico como irracional. Para esta dirección, este "hecho" histórico concreto
Y singular, es irracional, porque sólo lo universal es el objeto de Ía ciencia;
por lo tanto, el singular histórico no es objeto de conocimiento científico. Vico
~s.tuvo, en cambio, que "lo hecho" por el hombre, este hecho singular, es lo
umc? adecuado al conocimiento; y lo hecho por el hombre (factum) es,
pre~1sament~, el mundo histórico. La naturaleza es conocida por su Autor, es
decir, por Dios; pero la verdad del mundo histórico es plenamente captada
por_el h?mbre'. que es s~ autor. Tal es la historia hecha por el hombre, y,
segu~ V1~0, eXIS~e una historia ideal eterna, modelo (al modo platónico) de
las lust?~1as particulares. ~ historia del hombre sigue tres edades o ciclos: 1)
edad_ d1vma,_que ~s teocrátI~a. y sacerdotal, cuyo idioma es sagrado; 2) edad
heroica o m1t?lógica, cuyo 1d1oma es el simbólico, y, por último, 3) la edad
humana o ra~1ona~, cuyo lenguaje es el vulgar. Estos ciclos se repiten siempre,
p~ro n~ s~n 1dénacos, y ~ico admite al final un momento escatológico. En
Vico as1stimos a la. salvación _del mundo histórico (lo singular) y, junto a
~~n, a la fu~dac1ón de la Filosofia de la Historia.
N~colás ~am!evsky (1822-1882) partió del hecho, según él infalible, de la
e?em~tad hIStónca de Europa y Rusia. Rusia no ha participado en la unidad
histónco- cultural que es Europa, y es falso que civilización sea sinónimo de
45

�civilización occidental; ésta es una de tantas. La historia se estructura en ciclos
de tipo morfológico-dinámico en la pluralidad de civilizaciones (nac~n_iientoflorecimiento-muerte) y deben distinguirse: 1) civilizaciones positivas (o
creadoras); 2) negativas (o desn·uctoras) y 3) aquellas que simplemente son
un mero material etnográfico. Unicamente se desarrollan algunos element?s
de los valores creados, y en el florecimiento ya está presente la decad~nc1a.
En tal sentido, Europa entra en su muerte, y Rusia se apresta (como dinámica
civilización positiva) a dominar el occidente. Obsérvese que los ciclos cumplen
un progreso hacia este dominio histórico.
"En la misma dirección del ruso Danilevsky debe situarse a Oswald
Spengler (1880-1936), que concibió las culturas como organismos biológicos
sometidas al ciclo de lo orgánico (nacimiento-florecimiento-muerte). Lo
simplemente "hecho" es obra de la inteligencia y es la "civilización"; en
cambio, lo que "se hace" es propio de la vida (intuición de la vida, influencia
de Nietzche) y es la "cultura". Y deben distinguirse cuatro ciclos en la
morfología de la historia universal: Orient~, Antigüed~d (~lma apo~ínea),
Arabia (alma mágica) y Occidente (alma faúsuca). En la lustona de Occidente
distingue a su vez cuatro momentos (primavera-verano-otoño-invierno) que
deben retornar al primero. Occidente entra al último momento, y por eso
asistimos a la inevitable "decadencia de Occidente". No es muy distinto el
camino seguido por Arnold Toynbee (f 889), para quien el mecan~smo _de
aparición de las culturas en la historia se resuelve en lo que llamaré dialéctica
"reto-respuesta". A un "reto" del ambiente, por ejemplo, corresponde una
"respuesta" creadora de una cultura. También la "respuesta" puede fracasar,
o varias respuestas ser cada vez más débiles hasta la total "petrificación" de
una cultura. Paso por alto los detalles del pensamiento de Toynbee (que no
deseo exponer en una obra general como la presente) y también otros
pensadores.
. .
.
. ·
"En todos estos casos que he mdicado se acepta que la lustona se mueve
cumpliendo ciclos determinados, no una perpetua y cerrada "circularidad".
Pero tales ciclos no "dan vueltas" sobre sí mismos (circularidad), sino que
progresan en un sentido horizontal. Por tanto, la combinación de los ciclos
con el movimiento horizontal generaría una helicoidal: pero así se ve claro
que más allá de los ciclos hay un movimiento linea~ básico y m~s pr~fundo.
Luego, aún en los sistemas cíclicos, se mantiene básicamente la lmeahdad_de
la historia (que es el aporte hebreó-cristiano). Otro problema será saber s1 la
linealidad histórica se abre a una trascendencia más allá de la misma existencia histórica o no. Ese problema veremos ahora.
·
"d) La linealidad en el pensamiento moderno y contemporáneo (inmanencia). Hasta ahora hemos visto tres posibilidades que se han reducido a dos:
"circularidad" y "linealidad". La primera no permite la existencia de la
historia porque sólo hay historia en la libertad. Nos queda la segunda. Pero
hasta aquí esta linealidad de la existencia histórico-temporal desemboca
46

sie_mpre_en un m~mento ~nal (J~icio_ universal, por ejemplo) que pone a la
e_xistenc1a más alla d~ la m1sm~ lus~ona. En otras palabras: la historia supone
s~empre una presencia superlustónca que hace que haya historia (trascendencia). Pero en el mundo moderno aparece una tendencia diversa. Tanto el
comienzo como el fin de la historia son inmanentes a la historia misma y no
e~te_ ninguna razón 1-uperhistórica que la explique. Todo se reducirá a
luston~. _A esto 1~ podemos llamar linealidad inmanentista. Después del
Renac1m1ento aqv1ene la tendencia a explicarlo todo en los límites de la razón
y también~ la m!sma existencia histórica. Contra la explicación de la historia
por la Prov1den~ia (Bossuet), y postulando cierto progreso de la historia hacia
ade!~nte, Volta1re ~1694-1778) escribió su Ensayo sobre las costumbres y el
~spmtu de las na~1on~s,,, donde por primera vez se emplea la expresión
filosofía de la lustona . No parece que sea esencialmente diversa la
orientación de la fil~s?~ª de la historia del iluminismo (Condorcet, Turgot y
otros) y aun del pos1t1v1smo de Comte, pues para todos ellos la historia está
afectada de un irreversible progreso hacia adelante, es decir, hacia el futuro.
Manuel Kant (1724-1804) lleva esta actitud hasta sus últimas consecuencias:
sostien~ q~e la historia no es la historia del individuo, sino sólo de la especie
(como s1 d1Jéra1~0~ de la univer~al especie humana). El desarrollo de la especie
humana en los lnmtes de la razon se ordena al establecimiento de una siciedad
civil que sea capaz de administrar el derecho de un modo universal hasta el
establecimiento de un Estado cosmopolita universal, todo lo cual obedece a
un plan oculto de la naturaleza. Como se ve, no interesa aquí la existencia
perso~al (este concreto hombre de carne y huesos), sino el destino de la
espe~1e. Claro que la "especie" es una abstracción. A pesar de su oposición al
kantismo, Johannes G. Herder (1744-1803) sostiene que la historia es un
progreso hacia la totalidad en virtud de la intervención de la Providencia. Así,
cada edad, cada pueblo, se presenta como un todo, pero es como nada respecto
de a_quel~a totalidad, la plena perfección de la humanidad a la que se ordena
la lustona. Pero no está claro si tal plenitud se logrará dentro o fuera más
allá de la historia.
'
"Pero en el filósofo en quien la linealidad inmanentista alcanza su
c~lminación es Jorge_Gui~lermo Hegel (1770-1831), quien, en cierto modo,
extrae ~as c~nsecuencias nfurosas del idealismo kantiano y aun de la filosofía
d_e l~ lustona de Herder''.· Hegel expresa respecto al curso de la historia lo
siguien_te: "La .variación abstracta que se verifica en la historia ha sido
concebida, desde hace mucho tiempo, de un modo universal, como implicando un progreso hacia algo mejor y más perfecto. Las variaciones en la
naturaleza, con ser tan infinitamente diversas como son, muestran sólo un
5

Caturelli, Alberto. "La Filosoffa", (l}iblioteca lúspánica de filosofía Nº. 49), Ed. Credos,
Madrid, 1966, pp. 192-197.
.

47

�círculo, que se repite siempre. En la naturaleza no sucede nada nuevo bajo el
sol; por eso el espectáculo multiforme de sus transformaciones yroduce
hastío. Solo en las variaciones que se verifican en la esfera del espíritu surge
algo nuevo. Esto que acontece en lo espiritual nos permite ver que el ~ombre
tiene otro destino que las cosas meramente naturales. En éstas mamfiéstase
siempre uno y el mismo destino, un carácter fijo, estable, al cual toda variación
viene a parar y todo cambio se subordina: Pero el hombre cien: una f~cultad
real de variación y además, como queda dicho, esa facultad ~amma hacia algo
6
mejor y más perfecto, obedece a un impulso de perfectabilidad". Para i:egel
todo lo real es racional, todo lo racional es real, es decir, que ser y pensamiento
se identifican; por tanto, el pensar puro (el concepto) es la realidad viva. Ser
y no-ser se oponen dialécticamente (abstracciones e, indetermi~ación ~ura),
y su síntesis es el devenir, lo concreto. Todo asi es devemr, moviente,
dinámico, historia. El fin del Espíritu en la historia es saberse a sí mismo cada
vez más, ir conquistando su plena racionalidad. Luego la historia es siempre
historia del universal, del Espíritu que se despliega, y, por eso, los héroes, los
individuos históricos, cuando alcanzan su propio fin subjetivo (la gloria
personal, por •ejemplo), aun sin saberlo han hecho ~vanzar al Espírit~;
después, son nada. Así también los pueblos. Y un p_ueb~o mgr~sa en la lustona
cuando en él el Espíritu se sabe y este tener conciencia de si un pueblo es el
Estado; de tal modo que los pueblos que aún no se han constituido en Estados.
no están en la historia. De acuerdo con esta doctrina, la historia avanza de
Oriente hacia Occidente. En Oriente el Espíritu empieza a conquistar su
libertad (racionalidad) porque al menos uno sabe que es libre (despotismo).
En Grecia y Roma algunos lo saben (aristocracia), y, por fin, el Espíritu
alcanza su libertad en todos en el Estado cristiano, que es el definitivo. Hegel
se refiere al Estado germánico cristiano. Tal es el fin de la historia. Como se
ve, el fin de la historia es, simplemente, un momento interno al Espíritu, es
decir, inmanente a El. El hegelismo ha dado sus frutos y sus consecuencias
hasta hoy.
"Quizá la más importante sea el marxismo. La dialéctica en el seno del
Espíritu se transforma en dialéctica del~ materia en Feuerbach; y en Carlos
Marx (1818-1883) la filosofía no es más teoría, sino acción, praxis. La
dialéctica histórica tiene un elemento esencial, que es el trabajo, por cuyo
medio se realiza la síntesis de los momentos teórico y práctico, y así como en
Hegel todo se resolvía en el momento histórico individual (luego absorb~do
nuevamente por el Espíritu), en Marx todo se resuelve en el momento social
La historia comenzó ron la esclavitud, pero ese momento guardaba en sí el

momento_siguiente: el feudalismo, y del feudalismo, la burguesía (autora de
la revolució~ francesa), y_de la burguesía, el capitalismo, y de éste (generador
del proletariado), la soCiedad homogénea o comunista, fin de la historia.
:rambién _en Marx la historia ha seguido un movimiento lineal, aunque
mmanent:J.sta, porque el fin de la historia es alcanzado dentro de la historia.
"Crí~ca general. Si tenemos presente todo lo expuesto, una primera
conclusión surge evidente: si el tiempo es absolutamente circular, si absolutamente todo cuanto pasa a la existencia le ha de suceder nuevamente si todo
acto volverá irremisiblemente a ser vivido al.cabo del ciclo universal, e~tonces
~s claro ~ue _la existencia no puede ser histórica y la imprevisibilidad e
mdetermmac1ón de la historia no tiene sentido. Luego en un mundo en el
c~al s~ admite la circularidad necesaria (sin libertad) no hay, propiamente,
lustona. Es por eso que los orientales, griegos y romanos, no crearon Ja
Filosofía de la Historia.
otro lado, ya he intentado mostrar (cf. c) que los sistemas cíclicos (Vico,
Damlevsky, Spengler, Bergson, Toynbee) admiten, es claro, ciclos históricos
(edades, cursos, etc.), pero la totalidad de ciclos avanzan en un sentido
horizontal, generando una helicoidal que reconoce, básicamente la
linealidad. Luego también los sistemas cíclicos admiten la linealidad. En~once~ se p~an~ea e~ probl~ma fundamental: ¿La linealidad del tiempo de la
ex1stenc1a lustónca empieza y concluye en sí misma o encuentra fuera de sí
su comienzo _Y su fin? Todos los filósofos de la historia y los contemporáneos
(~esd~ Volt.aire a Marx) admiten expresa o implícitamente la linealidad de la
lustona _Y no pueden no hacerlo, pues la vuelta a la circularidad significaría
la nulac1ó,n de la historia misma. Pero casi todos ellos (desde voltaire a Kant
y_desd_e Kant a Hegel, Dilthey o Marx) nada dicen del punto de partida de la
h1stona .º lo ponen d_entr? de la_misma historia, como Hegel, por ejemplo,
que sosaene que la lustona comienza cuando un pueblo tiene conciencia de
sí. Luego la historia se explica por sí misma y todo debe reducirse a historia.
Por otro lado, todos colocan el fin de la historia dentro de la historia misma
(el Es~do cosmopolita universal, el Estado germánico cristiano, la sociedad
comumsta perfecta, etcétera). Pero entonces, cuando se alcance el fin la
historia deb:rá dete~ers:, y es inconcebible una historia detenida porqu; es
absurdo un tiempo lustónco que no se desarrolle; pero si el fin no es alcanzado
nunca (como un ideal irrealizable), la historia es vana y absurda y hacen mal
en habl~r de un "sentido" de la historia. Luego la historia alcanza o no alcanza
su fin. S11~ alc~nza dent:o de sí r_nism~, se detiene y no hay más historia; pero
como la lustona es la misma ex1stenc1a, no hay existencia y todo es nada. Si
no alc~n2: nunca, ent~nces es vano_hablar de la historia y buscar en ella
u~ s~nt1do . En conclusión: sólo pomendo el fin de la historia fuera de la
h~stor~a, solamente expli_c ando a la historia por principios que no son
históncos, se puede, propiamente, hablar de historia. Todos los filósofos de

?or

~?

6

Hegel, G.W.F. "Lecciones sobre la Filosofl'.a de la Historia Universal", (Biblioteca de
ciencias históricas), tr. del alernAn por José Gaos, Ed. Revista de occidente, Madrid, 1974,
p.-127.

48

49
Humanitas-4

�la historia son tributarios del aporte judeo-cristiano (linealidad trascendente
del tiempo), hasta el mismo Marx, pero rechazando que el fin de la historia
esté más allá de la historia. Pero si el fin queda dentro de la historia, la historia
se nos derrumba y, entonces, no queda otro camino que admitir que la historia
se salva si su fin está allende la historia. Y así retornamos a la linealidad
hebreo-cristiana de la historia. Parece que no hay otra salida. Si ponemos a
la sociedad comunista perfecta (donde todos los bienes serán distribuidos y
los hombres felices, como dice Lenín), no en la historia, sino en la Eterna
Ciudad de Agustín, la historia concluye un día, pero no se detiene, y el filósofo
se salva de caer en el absurdo de un ti~mpo histórico detenido. Es que la misma
existencia (y sólo de la existencia hay historia) es ya remisión al Absoluto
superhistórico que es Quien hace que haya historia, pero también es Quien
7
podrá hacer que no haya más historia".
"De los sutiles, análisis realizados por la Filosofia de la Historia
contemporánea se deduce que la Filosofia no solamente se da en la Historia
ya lo largo de la Historia, sino que es Historia, y la Historia es fuente de luz
filosófica, ya que la luz de comprensión brota justamente en el género de
acontecimientos creadores que denominamos eqcuentro y que se dan
necesariamente al hilo del tiempo. La Filosofia, en efecto, no es mera
reflexión sobre realidades ideales intemporales, sino sobre la realidad en su
complejo devenir creador. La realidad acrecienta constantemente su riqueza
mediante la fundación de interrelaciones nuevas, y cada ámbito interacciona]
funda un modo de inteligibilidad propia. En virtud de ello, el pensamiento
filosófico-como apertura inteligente a la realidad-debe ser un pensamiento histórico, es decir, debe ser elaborado de modo dialógico conforme a los
campos de posibilidades que abre en cada momento el pasado, ya que la
comprensión del entorno en cada situación está iluminada por la labor
configuradora llevada a cabo por los pensadores anteriores. El modo de ver
actualmente el mundo, el ser humano, el arte, la divinidad, pende en gran
medida de los ámbitos que los hombres de todos los tiempos han ido cocreando con estas entidades. No cabe pensar a-históricamente, ni diluir el pensamiento en meras relatividades historicistas. La verdadera relación con la
historia la gana el pensamiento cuando evita los dos escollos del dogmatismo
y el relativismo".8

7

s

50

Caturelli, Alberto. op. cit. pp. 197-199.
López Quinús, Alfonso. op. cit. pp. 245-246.

LA RELACION INTER-PERSONAL
(SOLEDAD-DIALOGO-AMOR)
LIC. PEDRO GóMEZ DANES

Universidad Autónoma de Nuevo León

INTRODUCCION

HOY, EN UN MUNDO DE COMUNICACIONES en donde e] ruido, el reclamo y las
voces nos inhundan por doquier, es cuando se descubre aquel valor que
poseían los hombres y desarrollaban a falta de periódicos, radios, televisores,
y otros medios de comunicación, que hoy se han transformado en simples
reclamos ideológico-comerciales. Un mundo de ruidos 1 invade todo. Un ruido
dentro del cual van mezclados aún las voces del hombre como ruido simbólico
de com~nicación social meramente externa, emitidas por personas que
obstacuhzando o no llegando a la relación interpersonal, se encuentran,
conviven, transcurren su vida sin condividir mediante la autodonación sus
mismas personas y su realidad total, que incluye lo interno.
El hombre de hoy se mecaniza. El adelanto técnico se recibe en grandes
dósis dentro de un cambio y desarrollo constante, pero centrando la intención
en la tecnología que tiende a satisfacer sus necesidades fisicas, olvida las "dósis
2
complementarias" de sentido humano. El humanismo, tan mencionado, se
ve embrollado por innumerables tendencias ideológicas que van de un
ateísmo rpaterialista, que niega la realidad de la persona como valor principa1,

El mismo vocablo linguístico, que es signo de lo conocido culturalmente, debe ser
ex¡:iresa~o por toda la_persona que lo dice. Cuando va linútado a simple comunicación ·
~ • pierde su capaadad de ser medio de comunicación interpersonal, que es función
tsnmana del símbolo vocal.
2 h to no sólo se da en países desarrollados, sino bajo diversos aspectos, en toda la comurúdad
umana.
1

�hasta un sociologismo en que es el todo circundante lo que hace la persona;
desde un idealismo subjetivista que cierne la realidad en sus categorías, hasta
un idealismo fenomenológico; de un querer llegar al superhombre
Nietzscheniano, a encontrarse con haber perdido la misma libertad. En fin,
el hombre de Í1oy, dentro de grandes multitudes en el trabajo, en la calle, en
los estudios, va sintiendo el peso de la falta de comunicación real.
Frente a todo ello, la capacidad de relación permanece3. Cada hombre, en
cuanto persona, aún poseíendo cierta incomunicabilidad del todo ser él, está
tratando de volcarse al otro-como-yo, y de recibir del otro igual, para así
. tanto: " rea1·izarse,,4 .
reconocerse a sí mismo, y como se dice
En esta pequeña reflexión, quisiéra tratar brevemente tres pu~tos: la
Soledad, el Diálogo y el Amor. El primero, como antecedente al diálogo.
Como aquello que se rompe en el mismo momento de relacionarse. El
Diálogo, como la misma relación entre dos o más personas, con aquello que
se menciona como fundamental al mismo. Y por fin, el Amor, la cumbre del
diálogo, y aquello que estando también en la base del diálogo, hace posible
la interrelación personal en su más alto nivel.
l. l.ASOLEDAD

Se dice, y es verdad, que la soledad es el mayor mal de nuestros dfas5. El
hombre, esta persona humana, inmersa en un mundo técnico de producción,
es un mundo desarrollado de consumo, en un mundo descontrolado de
comunicaciones, se encuentra solo. Poco a .poco queda inmerso en grandes
cascarones de concreto con paredes sutiles en que su ser más íntimo parece
salir a flote6 • Este hombre, hoy, más que nunca, se encuentra solo. Mas el
problema no es de ahora simplemente, ya en el siglo V antes de Cristo,
Esquilo, en una de sus grandes y patéticas tragedias, nos hablad~ la soledad.
Veamos rápidamente el paso en su obra, para sacar algunos datos mteresantes
sobre el problema de hoy.

3

4

5

6

52

La tendencia de la persona a relacionarse al ser en cuanto tal, in~tamente abierta, y, su
misma capacidad, corno finito a ~na relación _total con el absoluto, impele a la persona, a
el hombre concreto, a una necesidad de relaaón C&lt;?n el otro&lt;omo-yo. . .
La autorealización del hombre concreto no es posible en la no&lt;omurucaaón, pues debe
ser tanto subjetiva e interna, corno objetiva y externa a la persona ..
Ver N. 2.
lh b inf1
· d
"d 1 ,,(~•
El verbo "parecer" creo es el más conveniente, pues e orn re,
uenaa o P?r i eo º6=
y reclamos sociales, creé serlo realmente en cuanto que logra poseer a lo fisico; pero no
descubre la realidad de su problema.

1.1 Antes de principiar el primer diálogo con el Coro, tras la introducción,
y ya atado en el páramo inhóspito, Prometeo dice:

"Ah ... ¿otra vez? Percibo un estremecerse de alas de aves ... el aire
trémula al agitarse leve de alas ... TODO CUANTO SE ME ACERQUE
ES TERRIBLE" 7 .
En la obra, al principio, aún cuando Efesto dirige la palabra al Titán,
compadeciéndose de él, el Titán calla. Las palabras del verdugo escogido por
Zeus van cargadas de compasión, pero no deja de ser un verdugo unido a la
Fuerza. Allá Prometeo se aisla, no entabla diálogo alguno. No hay respuesta
al verdugo, pues su misma actividad le compromete. No hay posibilidad de
relación cuando falta la libertad en uno. La opresión, aún cargada de palabras
amorosas en su contenido, oprime y obstaculiza la capacidad de diálogo8.
1.2 Tras ello, solo ya el Titán, manifiesta sus reflexiones teniendo como
compafiero un páramo inhóspito. Acá tampoco hay diálogo, hay un
monólogo, mismo que, tras innumerables repeticiones en un hombre, o se
transforma en sueño sutil, o lo va introduciendo cada vez más en la soledad
y amurallando la persona9.
Por ello las palabras del Titán. Todo lo que se acerque es terrible. Un otro,
una persona humana que venga a romper la misma soledad, los suefios o las
murallas en donde se ha ocultado y encastillado la persona, hace sentir pavor.
Hace ver en el otro un enemigo.
1.3 Tras ello, aún cuando hay diálogos que parecen romper la soledad, se
ve que ésta permanece en el Titán, y que Prometeo permanece y se abandona
a ella. No es un hombre libre. Es un ser encadenado a las rocas que le impiden
abrirse a los demás. Su verdadero compafiero es la soledad, y los demás
personajes que pasan a su lado y parten, son sueños, son "otros" que en su
mismo paso se convierten en irreales.

7
8

9

Prometeo Encadenado, versión y traducción de A. M. Garibay, México, 1963, Ed. Porrúa.
(ESQUILO SIETE TRAGEDIAS), pp. 74-75.)
Hoy se hab(a mucho de liberación, pero en línea única y por lo mismo no total del hombre.
El problema de la opresión se ve unido al significado de los términos que, en su sentido,
dependen de la línea de cada ideología. As! opresión, liberación, etc., significan cosas
concretamente diversas entre marxistas, capitalistas, existencialistas, teología de la
liberación, escolásticos, etc.
Este encierro del hombre en el monólogo, que le parece diálogos, es un problema profundo
a estudiar, y en la medida posible hacer al hombre de hoy conciente de ello.

53

�1 4 Las notas de la soledad que encontramos en la obra de Esquilo, .son las
mis~as ue acompañan al hombre de hoy. Por una parte se ve esclavizado a
la técnic~, a ideologías, a formas sociales, a las persona~ que represe~tan to:
esto" al poder esclavizante y con ello sólo hay capacidad de no-diálogo.
ho~bre de hoy se deja arrastrar por los potentes, mu.cha~ ve~es perece que
cree en sus palabras: las respeta pero no entabla mngun diálogo. Su ser

esclavo lo porta a la soledad.
.
..
JO
h b
La soledad introduce al hombre a un mundo de m~ovihsm~ . El om r~,
al mismo tiempo que siente en su interior l_a neces~dad del diál~go, se dep
arrastrar· a la soledad, y es él mismo, quien mconsciente, se ei:icierra en ella
acostumbrándose trágicamente. Llega un momento en que si un otro trata
.
El otro, comol
de llegar a su persona, reacciona
con e1 temor' con el pavor
i1
••
ersona se ve transformado en mensajero del terror . Viene hoy, en e
hombre una defensa estúpida, pero lógica, del que está sol~, frent~ ª1l otro.
' se ve interrumpido
. en sus bases. H ay u na tendencia
especia
a caer,
El diálogo
.
.
haciendo caer al otro, en el mundo de la comunicación de ruidos baJo el aspecto
de palabras sociales y culturales.
h
1 _5 Se ha pensado en que sería un hombre sol~ dentro ?el mundo. S:m:
dicho ue su sólo conocerse lo portaría al max.1mo egotsmo, al máx.1 ,
megaldmanismo. Creo que no podría ser simplemente un hombre. Carecena
de la relación. Sería cualquier cosa menos un hombre.
II. EL DIALOGO

Para que haya posibilidad de diálogo, es necesario que primero haya un
un tú en igual plano. De que ambos sean conscientes de que e~ los d~s
0
ha;la posibilidad de dar algo y de recibir algo. De que de palabras ruidosas ~m
senu·do, se pase a té.....,;..,,..s
, ,,..,..., que al menos porten cualquier cosa personal de quien
habla.
l d l dºál
2 1 Desde hace algunos años a la fecha, se ha hablado mue 10 e ~ ogo,
· d e una panacea · Se ha hablado también de diversas formas. de
como
d diálogo.
,
Aún en los ambientes eclesiásticos, hubo un momento en que se eo~ ~ara
todo un "vamos a dialogar" que sobreentendía que lo fundamental rehg1oso
del amor había desaparecido. El problema estaba, y está, e~ que d~ parte de
la mayoría ha habido grandes monólogos bajo la arariencia de diálogo. Se
había perdido la capacidad de introducirse a un mismo plano de personas
por parte de los dialogantes.

Cuando habla~a de la soledad, mencionaba dos factores que obstaculizaban
el diálogo. La Opresión, o sea el llamado diálogo entre el opresor y el
oprimido, y además, la Disparidad de Niveles, por ejemplo el diálogo entre
un libre y un esclavo. En realidad son proposiciones que falta esclarecer si
tienen base o no para afirmarlas. ·
2.2 Para examinar esto, deberíamos primero saber si vamos a tomar al
hombre como realidad unive'rsal, con sólo sus capacidades ontológicas de
apertura. Bien sabemos que el ser humano, en cuanto contingente, en cuanto
que ha recibido el ser, y con el ser el intelecto-voluntad, posée una apertura
infinita al conocer y al amar (que debería ser al conocer-amado). Que está abierto
primeramente al Ser Absoluto, del cual participa la existencia en diverso
modo. Su apertura al Ser infinito, inalcanzable totalmente, lo hace abierto a
•odo cuanto es. Así está abierto a quienes son como él mismo: a los hombres;
• está abierto a todo aquello que existe: o sea también a las cosas.
Bajo el aspecto de principios, hay una necesidad ontológica, en cuanto
contingente, de relacionarse con lo que "es" 12. Esta adquiere un sentido
especial en la relación con el otro-como-yo, ya sobre todo en el absoluto, ya
generalmente en el otro hombre. En la medida de apertura al otro-como-yo
estará la medida de apertura al ser absoluto, pues el otro-como-yo es realidad
conocible inmediatamente.
Si hay un no relacionarse a lo inmediato, habrá de hecho una incapacidad
de relación a lo mediato, pues la relación no es capacidad añadida al ser-yo,
sino que es capacidad propia que lo hace también ser-hombre.
2.3 También para examinar esto, debemos bajar al plano de lo concreto.
Si antes principiamos a ver el diálogo desde el plano de los universales, para
bajar al diálogo como misma tendencia del ser contingente, ser en
participación. Ahora veamos brevemente las realidades de los individuos
concretos, de éste, ése y aquel hombre, con su problemática, a ver si hay en
cada uno de ellos una necesidad propia de relacionarse 13•
Primero nos encontramos con que éste, ése y aquél, o sea los hombres,
nosotros, vivimos en sociedad y poseémos una necesidad de vida social. Esto
en el mismo hecho de ser hombres. Para que éste sea, es necesario antes una
relación de dos (los padres). Toda su iniciación a la vida (ir fancia) es social, y
éste, ése u aquél tienen una dependencia a la comuniihri, ya familiar, ya social.

12 Igual necesidad ontológica y más potente quizá bajo otros aspectos, es su necesidad de amar ·

13

54

JO

••
·
Es una forma de enfermedad
0· empo de dinamismo subietivo.
Inmovilismo
y al nusmo
J
•
l
psíquica en donde la realidad no puede aceptarse como es, smo como o creo.

11

Idem.

.

y ser amado, de buscar aquello en que dándose le llena, aún cuando versando esto también
a lo infinito, no le lleve totalmente. Creo que el conocer lo debemos hacer un
conocer-amando para que sea realmente humano y personal.
De hecho aquello que en el plano de los principios es, debe también ser en plano concreto.
Bien sabemos que las ciencias empíricas no van a encontrar muchas veces en experimento
aquello que es de nivel superior. En el caso de la apertura al otro-yo, bajo diversas formas,
puede encontrarse no sólo en lo que supera la fisica experimental, sino también en las
ciencias empíricas como la sociología y la antropología cultural, con tal que sean objetivas.

55

�No encontramos que el hombre concreto nace en una sociedad, y, lo ne~esario
absoluto para que viva y sobreviva es la relación con el otro (en sus primeros
años relación muy especial). En segundo lugar nos en~ontra~os_ ~ue, pese a
que hay una sociabilización que, según dicen margma al mdividuo a un
co~texto cultural definido, es en esta sociabilización donde las personas
principian una relación activa que es consciente, y en la _cual se entabla_~n
movimiento de pregunta-respuesta dentro de un plan smcero, v. gr. h1JOpadre, niño-adulto, niño-niño. La relación niño-niño, aun cuando no es total,
lleva en sí una mayor compenetración en la igualdad de amb?~· D?_hecho,
entonces mediante relaciones ya entre no iguales, ya entre mno-nmo, que
no impli~a subposición, la persona es encaminada al momento de poder
entablar una relación con otro a igual plano. Con todo esto, parece una
necesidad de estar en relación total, no solamente para vivir, sino para poder
sobrevivir, y para principiar a ser uno mismo. A través ~e los d!versos pasos:
infancia, adolescencia, pubertad.juventud, madurez, y a~n la veJez, el ~10mbre
se encuentra dentro de una comunidad, y con la necesidad de relación que
puede arribar al diálogo, o puede quedarse en un mero intercambio de bienes

y~Ia~u.

.

2.4 Entonces, en un plano de los principios, como ser contmgente que ha
necesidad del ser absoluto, y en el plano meramente social, en que nace, crece
y muere dentro de relaciones, nos encontramos _que no sólo e_l hombre, como
generalidad, sino este hombre, tiei~e una necesidad de relación. Ya para ser
en sí mismo, ya para desarrollarse mterna y externamente.
.
Volvamos ahora al tema de la opresión y al tema de la desigualdad de
planos de relación, para ver si se da el diálogo o no.
.
2.5 Pero, ¿qué es un sí dialogar? Es inter?sante, _encontramos que m el
diccionario de filosofía a la mano, ni aun la enc1cloped1a filosófica, desarr?llan
este concepto. Por otro lado es extrañ~ que hoy se ~able de relaciones
humanas apuntando solamente a las relaciones de trabajo, cuando esto es un
modo muy insignificante de relacionarse entre pe,~s~nas. .,,
. .
Etimológicamente viene la palabra del verbo d1gesomai , que s'.gn~fica
entendimiento, pensar. Se concretiza en el vocablo "diálogos", que sigmfica
"reflexión por las palabras". Pero esto es como encontrarnos con los
"Diálogos" de Platón, escritos por una sola perso~a, en qu~ se ponen las
palabras en diversos personajes para hacer más fácil la reflexión del asunto
a tratar. Más, en el fondo, es un monólogo, diálogo no lo hay verdaderamente,
en cuanto qu.e es s6lo el autor el que habla. Y, en este caso, vemos que la simple refiexi6n

56

mediante palabras no llega a constituir aquello que llamamos diálogo, que
podemos pensar que sea un diálogo 14 .
Diálogo, creo, es la relación personal entre dos individuos, que
introduciéndose a un mismo plan? operativo, tienden ambos, a dar y recibir
del otro aquello que para ambos tiene valor y les da crecimiento.
2.6 Así, con la definición anterior nos encontramos que, para que haya
diálogo, es necesario siempre que haya un encuentro entre dos o más
15
personas. Por ello se llaman diálogos aún hoy, aquellos escritos de Platón,
porque se presentan como relación de dos o más personas. Se añade que, para
que haya diálogo, éstas se introduzcan a un mismo plano operativo. Con esto
se quiere decir que entablan la relación entre YO y TU, prescindiendo del
puesto social, de todo aquello que acompaña a la persona como parte de una
comunidad. Implica que ambos son conscientes de introducirse en dicho
plano, que hay un respeto mutuo como personas. También implica que no se
encuentra por un lado opresión y por el otro oprimido, pues habiendo esto,
en realidad no hay introducción a un mismo plano de relación, implica que
no habrá un superior y un súbdito, un verdugo y un castigado, un yo-lo-se y
un tú-no-sabes. No implica un masoquismo, un sadismo velado, que llevan
en sí la incapacidad de penetrar a un plano de igualdad.
2.7 De introducción a un mismo plano operativo, se deduce que, siendo la
relación entre iguales, existe por ambas partes una capacidad llevada al acto
de dar y recibir. Que existe una apertura no solamente a la verdad que el otro
pueda tener, sino al otro como verdad, como TU, en el cual podaIPos reconocernos
nosotros mismos. Es la introducción a una tendencia dinámica a un NOS que
no sólo se margina o aniquila el YO y el TU, sino que los promueve y vitaliza.
2.8 Ya al hablar de la soledad, bajábamos a ejemplo citando ·el caso
presentado por Esquilo de "Prometeo Encadenado". Al hablar del diálogo,
creo es mejor no citar ejemplos, tanto por la diversidad de diálogos, como

14 El diálogo supone la relación interpersonal, y es una forma de relación. Toda relación debe

ser entre dos o más, nunca es imnanente a uno mismo y tendiente sólo al yo, es tendencia
al otro que repercute en el y~. Es tendencia total y no sólo interna.
15 Son, corno el P. Lobato menaona, tres momentos propios de la relación: un reconocerme
como yo, un enco~tra~me con el otro, y un tender al nosotros. En el diálogo, para que
re~rnente sea relaaón m~e!.personal, se supone el propio reconocimiento, en cuanto que
sabiéndome un YO me diT!JO a un TU; es además reconocimiento de la diversidad ele mi
d_el TU, pues como soy me dirijo a él; yes además tendencia al NOSOTROS, pues la relación
arnenta la comunión siendo interpersonal.

57

�diversidad hay de personas, como porque esta relación puede entablarse en
cualquier momento ya no sólo por el contacto fisico, sino aún, mediante la
comunicación a distancia.
·
2.9 Pero sí hay que añadir, que siendo la persona humana un todo in~enso
estructurado en una unidad, son múltiples los modos de entablar el diálogo.
6
Expresiones, gestos, miradas, signos, tocamientos, vocablos, etc. .
III EL AMOR.
Se ha hablado de la soledad. Se ha hablado también un poco del diálogo.
Es tiempo de introducirnos a un diálogo especial que he titulado con el

nombre propio: Amor. Por desgracia la palabra amor, dentro de nuestra
cultura occidentel-cristiana, ha sido muy distorsionada. A ratos se llama
caridad (Agape). A ratos simple pasión carnal (Eros). En general no se le
menciona cuando es entre personas del mismo sexo. Generalmente se usa en
su lugar el eufemismo de amistad. En realidad el amor e~ si~plemente el
diálogo llevado a un nivel más humano de la persona ~n s1 misma c~n t~da
su potencialidad, y quiérase o no, es la forma propia de autoreah~ción
personal del YO en la comunidad (comunión), o sea, aquello ~~e al mismo
tiempo que individualiza, hace comulgar con el otro o los otros .
.
3.1 El diálogo, como hemos visto, es la relación personal entre dos mdh·iduos, que introduciéndose a un mismo plano operativo, tienden ~~bos a
dar y recibir del otro aquello que para ambos tie~e valor y l~s da c:ecimiento.
Como ya había dicho, la definición me parecía y sigue pareciendo imperfecta.
En la comunicación o relación entre dos personas,los objetos de valor pueden
ser múltiples, v. gr. morales, intelectuales, creativos, artísticos, etc. E~ este
caso, la relación será moral, intelectual, creativa, artística, de trabajo, de
estudios, etc. Pero, si recordamos lo dicho en el punto 2.2, el hombre, este
hombre concreto, poseé una apertura infinita, apertura dirigida principalmente al Ser Absoluto, y por ende a todo lo que participe del ser. En este caso,
fuera de lo totalmente absoluto, el hombre conreto se encuentra con la

La persona humana es un solo indisoluble en donde encontramos, mediante la reflexi~n,
notas diversas que parecen opuestas entre si, ~orno lo espiritual i~mensurable y lo ffs1co
mensurable. Por ello siempre estamos én el peligro de hacer una dicotomía del ho_rnbre, y
artteponer lo uno a lo otro. Debemos ~e tener concien~ de que es un todo orgáruco, soy
yo el que acttía, y no es posible atribU1r el act_o dC; relaa~n a una pa~te de la persona_.
7 Es también una realidad que hoy, por la teilSlón 1deológica-econ6nuca, como ya lo dice E.
1
Fromm, muchos, innumerables personas creen vivir un diálogo de amor con los otros, pero
en realidad son engañados, ya par s{ mismos, ya par otros. Así nos e~contramos con el
sadismo y el masoquismo queson formas egoístas de amor y que no realizan plenamente el

16

amor..

58

realidad de los otros-como-yo, que posee igual capacidad activa, y hacia los
cuales está abierto totalmente, como persona humana.
3.2 La capacidad de relación entre dos personas abiertas a lo absoluto en
lo concreto, se manifiesta no en cualidades apartadas del todo, sino tienda a
manifestarse en ese todo estructurado que es el hombre. Es un acto a
manifestarse sinfónicamente, multitud de instrumentos unidos en una misma
música desarrollando cada uno su función. En una orquesta sin violines y
violoncelos, en que se instrumentalice una música sinfónica, de inmediato
notamos que algo importante falta, no sólo por el hueco que enctntramos en
la misma orquesta, sino por la música. Y esto que hablamos de instrumentos
notoriamente esenciales. Alguno podría decir que el címbalo, en caso de
faltar, no importaría. Sin embargo, aún cuando durante una hora solamente
oigamos por un instante dicho instrumento, él tiene vital importancia, porque
sin su colab~ración al conjunto, ya no es el todo musical que conocemos y
esperamos oir. Y lo más extraño es que, dentro de nuestra misma cultura
occidental cristiana, a aquello mayor entre ÚJ cread-O a lo que en sí es más que el
arte, al lwrnhre, se le haya querido cortar capacidades esenciales y sin disgusto
alguno se le haya presentado, diversamente a su misma realidad de hombre
como sólo un ser intelectual. Ejemplo clásico es el haber aceptado la estétic~
estatutaria: destrozando el sexo.
La capacidad que encuentro mayor en el hombre porque se asemeja con
la realidad íntima de Dios que engendra al Amor, no sólo se le ignoró, sino
en múltiples casos bajo aspectos heredados del maniqueísmo que le tuvo por
malo. En el plano humano religioso, se trató de hacer un "agape" sin "eros",
condenando el "eros" como indigno del hombre.
Para que exista diálogo, un verdadero diálogo en el sentido total de la
palabra, éste debe alcanzar su plenitud en la relación interpersonal. Es el
momento en que dos personas se autodonan en toda su. capacidad fisicoespiritual. 18
3.3 De inmediato, gracias a nuestra formación, surgirá una visión de
relaciones interpersonales 19 que, de mi parte consideradas nobilísimas, no
~on aquellas que trato de ver en esta reflexión. La relación interpersonal
implica en sí misma qu~ es realizada por personas sexuadas. Pero no implica

18

19

No podemos separar una sana antropología en metafisica, etnología ffsica y antropología
cultural. La persona constituye una unidad. Podemos a partir de una ciencia en separado
f~rm~ presupuestos a la persona, pero siempre atendiendo a aquello que escapa de la
aenaa por ~u campo limitad~.
.
La rela~ón mterpersonal no 1de111Jfica el YO con el TU, sino es acción dinámica que los
perfecaona y los lleva a paner en acto la capacidad de relación en el NOSOTROS.

59

�que sea sólo una relación sexual. Aún en la misma relación intelectual, hay,
si es verdadera relación interpersonal, una relación de amor y donación no
sólo hacia el objeto del entendimiento, sino sobre todo hacia el interlocutor,
en cuanto que de ambos hay donación de sus conocimientos internos tal como
los han conocido, en cuanto hombre sexuados, como en cuanto los manifiestan y se manifiestan. La amistad, en realidad es verdadera interrelación de
amor, no solamente en la capacidad de respeto y aceptación del otro como es, sine
en el movimiento int.erpersonal que /,os une. Y es a esto, al respeto y aceptación del
otro como!s, donde más fácilmente podemos manifestar el todo ser-yo abierto
en relación.
3.4 Como fácil se puede entender, no se quiere hablar aquí de relaciones
especiales interpersonales en que lo sexual está eminentemente relacionado
con la misma operación. Estas relaciones tienden a unificar las dos personas
y a identificarlas v. gr. matrimonio. Aquí se habla de las relaciones cotidianas
que se pueden presentar a cada paso de la vida y que deben ser, si queremos
realmente autoconstruirnos, de un todo unido físico-espiritual con el otro ser
igual. La base de estas relaciones, de estos verdaderos diálogos, está como ya
hemos dicho, en la donación total de la persona (20), (Hablando de donación
total, ésta no es completa nunca, sino se refiere a aquella donación posible,
pues autodonándose se reafirma el individuo, crece en profundidad la persona, y por consiguiente, crece la capacidad de donación. L"l persona humana,
en su dinamismo, puede entrar en una espiral dinámica, armoniosa y siempre
mayor de donación, que implica siempre mayor perfección del YO.) pero
sobre todo en el poner en acto la capacidad de respeto y aceptación del otro
como es, con sus valores, defectos y virtudes (mismos que muchas veces son
simples categorías culturales). Es ahí en donde realmente la soledad, esa
soledad que genera el temor, queda rota ante la realidad del otro que se
presenta dándose y admitiéndome como soy, hasta llegar a participar de mi
existencia, como al final, en el Prometeo Encadenado, las Oceánides, que
principian un diálogo en diverso nivel, bajan a un mismo plano con él, y
participan voluntariamente del castigo del Titán.
IV CONCLUSION.

Es cierto que vivimos, sobre todo en los países desarrollados técnicamente,
en un mundo de comunicaciones en donde el ruido, el reclamo y voces
inhundan por doquier. Frente a ello se encuentra la persona humana, que
aunque coaccionada por imágenes desvirtuadas de la relación, siempre se
encuentra con una capacidad de relación y una necesidad de relación,
mediante la cual se autoconstruye.
60

Hemos visto, bajo dos aspectos solamente, esta necesidad de relación q
la _supone como capacidad y necesidad intrínseca primero en cuanto, q::
existe
en relación
al Ser Absoluto. Segundo, que si·endo ho mb re concreto
.
.
tte?e necesidad de ella no sólo para vivir o nacer, sino también para sobre · ·'
y Cimentarse.
VJVlf
4.1 ~ relación siempre está actuando en un presente. En un ahora que
abarca, sm embargo, un pretérito y un futuro. La relación es constante
de toda la persona.
Y es
Abarca
' ·
. .un pretérito en cuanto que el todo yo umco
que soy en
comumcac1ón, se ha conformado mediante relaciones que al fi '1
"rear d "
.
,
in ian
iza o o constrmdo un desarrollo personal concreto. La relación abarca
el futu.~o en cuanto que, siendo "in fieri" tiendo a perfeccionarme, a "recimentar~e constantemente y con ello a relacionarme en mayor apertura Lo que
he sido
·
·
.. , lo que_ soy,_ tiene
un futuro en cuanto que siendo una. unidad
ue
participa de la mfimtud del espíritu, tiendo a sobrevivir en alguna forma~in
perder el todo constitutivo que soy.
La relación, se une, se actúa, aceptando el pretérito y el futuro en el ho
presente, en el cual me estoy relacionando, como quehacer fundamental E y
e_l presente estamos no recordando y no abiertos simplemente a la posibilida:
sm? en un reconocerse-reconociendo, en un padecer-actuando, en un cons~
tnurnos-dando.
4.2 Al hablar de la soledad, se veía ésta como una incapacidad de diál
~ menos como una no-aceptación del yo-soy-así, sino como un obstá:~~~
o~e~tado po_r los problemas, por la comunidad desvirtuada. Nuestra
~os1c1ón espac10-temporal nos coloca en situaciones en donde la relación
~:ter~ersonal se o~staculiza. Pero,_ fundamentalmente, la no-operación de la
paCidad necesana no destruye dicha necesidad sino la desvirtt'ta
431.a
·
· 11umana puede ser o no interpersonal
'
·
·.
. comumcac1ón
conforme
a la
~o~c1enc1a de donación de los interlocutores. Si el diálogo no es'interpersonal
~ iecho la soledad, la falta de comunicación con el otro-como-yo queda e~
pie, y no es r~ta totalmente. Hoy desvirtuamos la realidad de relac"ó
personal reduciéndola a relación de valores sociales o materiales así i
persóolnafihumana puede estar en diálogo constante conservando su p,osició:
de s o ·ente a todos.
4.4 La relación interpersonal, comodiálogo entre dos o más personas es
aquello que forma realmente el "NOSOTROS'' Esta 1. 1 "6
,
sino em ·
·
e ac1 n no es abstracta
mentemente del todo-como-soy. Es un reconcer al otro aceptándol~
como. otro, y por e.I ot r?, reconocerme. Esto 1mphca
.
. no sólo el reconocimiento, smo la comumcac1ón total del hombre, un reconocerlo-amando y un
reconocerme-amando, un dar-recibir sincero.

t

61

�ue nunca se debe principiar a reconocer al
4.5 Es por ello que hoy, más q
'
f.
ión del "nosotros" que
otro reconociéndome yo mismo como base ~e ormac
"
"d d" ( m nicación real y sincera).
implica comum a
co ~
1 fl
. . to de las mismas, comunica
La formación de comumdades y e dodreomtenu·do de la vida humana. No
.
. d l h b e de hoy el ver a ero sen
a la lustona e om r
.
to a la persona el ser persona
es la historia o la sociedad la que comumlcalel1sombre por el ~ismo hecho de
.
·
siendo esto natura a
.
en relact6 n, smo que
forman la historia y la sooedad
1
ser hombre, es el hombre, las personas, as que
.
y les dan sentido.

DETERMINANTES REALES Y ESPIRITUALES
DEL ACTO HUMANO
PARA UNA TEORÍA DE lA DECISIÓN
PROFR. SANTIAGO VIDAL MUÑOZ.

Universidad de Chile, Academia Superior
de Ciencias Pedagógicas de Santiago.

1. El problema. Los interrogantes sobre la inserción del valor en el universo-fisico me han preocupado. Al correr de los años he venido tomando
conciencia de algunas de las innumerables preguntas y respuestas al respecto,
en la historia del pensamiento, aún desde las épocas pre-filosóficas en Occidente, en las visiones míticas y viejas cosmogonías y antropogonías.
Propósito central de esta comunicación, es considerar la decisi6n en el acto
humano voluntario, comprendido en una concepción totalizadora del
'hombre entero', unitariamen·t e concebido y abierto a la trascendencia. En el
acto de decidir (decidir, cortar), el ser humano ejerce la libertad esencial del
espíritu. En relación con lo precedente surge la pregunta: ¿Es posible superar
la antinomia determinismo-libertad?
El tema del ser humano en el universo, en cuanto ser natural y personal,
adquiere un interés creciente, al comprobar la vigencia de ideas de la sabiduría
de los antiguos en el asombroso tejido de relaciones ontológicas, lógicolingufsticas, gnoseológicas, psicológicas y éticas, frente al avance científico y
tecnológico de nuestro tiempo y la catastrófica crisis moral de los hombres y
las naciones. Más aún, existe una necesidad por lograr un conocimiento más
profundo sobre el hombre y lo humano, en vista de los nuevos desarrollos y
perspectivas de las ciencias del hombre y de las disciplinas propias de su
formacwn en el mundo de la convivencia de personas intercomunicadas en su
vida natural y espiritual, y con un sentido teélico y trascendente de su
existencia.
Es inobjetable que una investigación en profundidad en este tema, solamente puede ser lograda con metodologías apropiadas. Requiere un análisis
crítico-valorativo, desde la perspectiva actual, repensando los clásicos griegos
de la antiguedad, el pensamiento cristiano y contribuciones de las grandes
direcciones del pensamiento moderno y contemporáneo.

62

�2. El hombre ser privi!igiado. Aparece en la meditación, la posibilidad del ser
humano, en cuanto ser privilegiado en el cosmos, de constituirse en zona
ontológi.ca de incidencia, de convergencia de lo absoluto Incondicionado e Increado, sede de valores absolutos, objetivos y eternos, compartida con los
seres humanos creados y condicionados en la finitud de su existencia temporal. He aquí, un ámbito metefisico del ser y del valor, en relación con los
valores intuidos y cumplidos en actos y obras en la vida real y concreta.
Pl-incipalmente desde los albores del humanismo griego, Sócrates afirmó la
universalidad de los valores morales. Los sofistas incorporaron al
problematismo filosófico vacilaciones ante esa posición y mostraron actitudes
propias del relativismo y escepticismo ético y aún del pensar nihilista.
3. La autonomía determinismo-libertad en el acto humano, es superable
a partir de la intelección o intuición del distinto carácter ontológico de los
llamados por Max Scheler "factores" reales e ideales. En nuestro juicio, se
logra una mayor claridad sobre esta cuestión, auxiliándose de los logros de
Nicolai Hartmann, acerca de ser real (inórganico, orgánico, psíquico y
espiritual) del ser ideal y el modo de ser del valor. (Ver Ontología, A Pescador
S.) La citada antinomia, en relación con el acto de decidir en la acción
voluntaria, plantea pregunta cruciales, a partir de la "ley" de Scheler, en la
perspectiva de la estructura del espíritu y la estructura de los impulsos".
4. Factores reales y espirituales. En esta ponencia tienen" especial significación
los valores éticos del espectro axiológico propio de los 'factores' espirituales que
'cooperan' de algún modo con los 'factores' reales, naturales en el 'ser y el
acontecer histórico-social'. Los 'factores' reales por pertenecer al ámbito del
ser real, poseen las notas de la realidad, la temporalidad, la espacialidad y están
afectos a la determinación causal. En ellos está incluída la sensibilidad, los
impulsos afectivos, los instintos ... En cambio, los factores espirituales pertenecen al reino del ser ideal, fundamentalmente pensamientos y valores.
Poseen la idealidad y son intemporales e inespaciales, y no están sometidos a
la influencia de la casualidad natural. Se inscriben, por cierto, en este reino
de factores ideales, los fines valiosos, los ideales humanos, las aspiraciones;
las ideas y conocimientos de todo orden, las utopias, creencias, supersticiones,
tabúes, convicciones de todo orden, ideas esotéricas y exotéricas, concepciones del mundo.
Scheler afirma que el espíritu subjetivo u objetivo, individual o colectivo,
determina pura y exclusivamente la esencia de los contenidos de la cultura, de los
cuales pueden, así determinados, llegar a ser". El espíritu descubre o adscribe
valores en la esencia de los contenidos culturales y en toda actividad suya
personal, expresada en la vida cultural, y en una sociedad de personas en su
historia. En verdad, existen contenidos esenciales en cada uno de los
múltiples, variados y diversos territorios de la cultura: arte, lenguaje, mito,

ciencia, moral, técnica, derecho, política, religión, educación, recreación
filosofla. ..
'
5. Sery valor. Tienen importancia primordial en cuanto relación metafisica
y teológi~a. En los ~lanteamientos de la conciencia sobre el ser y el acontecer,
aquélla tiene en VISta al ser y al valor, con ello, al ser valioso en cuanto
finalidad de nuestros actos decididos libremente, con una perspectiva teleaxiológica.
Los problemas de la aéción humana, con sentido, nos remiten a las
cuestiones del tema fin y finalidad que planteara Aristóteles.
~uí nos preocupa la relación restricta de fin y valor, conectada a la acción
de~berada, dejando entre paréntesis aquí, los alcances escatológicos que
existen para el hombre, animado por la esperanza y no por la desesperanza.
En la filosofía aristotélica-tomista, los valores se fundamentan en los fines.
Santo Tomás, respecto al acto voluntario que requiere un fin, decía: " ... todo
se mueve en virtud de un principio intrínseco que supone algún conocimiento
d~ ese fin". No olvidemos que para este filósofo, el fin último del hombre es
Dios.
Por su parte en laferwmerwlogía, el valor es fundamental y anterior al fin.
El fin es mero objeto intencional de una acción de la voluntad. Aun cuando
la posición a_ristoté!ic~-tomista, discrepa de la fenomenológica, por lo menos
ambas do~trmas comc1den en que existe una conexión fundamental entre fin
Y valor. i.ÚJs valores son fines o medios para un firi superior? En síntesis, Jas
respuestas son:
a) Los valores son fines: fin es aquello a lo cual se ordena algo (finis operis);
y el hombre se propone fines (finis operandi).
~). La respuesta considera los valores como medio para un fin. Cada
pos1c16n trae en verdad su corte de consecuencias y problemas.
Respecto a lo precedente, cabe agregar que en los momentos del acto de decidir
se pres~n~n a la conciencia dos clases de fines: wsfines propueswsy los impuesws.
i:5tos ult1mos suponen normas, legalidad y otras formas de limitación 0
circunscripción d_el ejerci~io de la libertad también simple coerción externa ...
6. lCóm? se eJerce la libertad del espíritu en la acción del hombre?
En l~ tes1S de Scheler, los llamados 'factores' ideales y reales, en principio,
determinan al ser acontecer histórico-social. Subyacen a este planteamiento,
problemas U:ª~?os por la filosofía de la esencia y la filosofía de la existencia.
En nuestro JU1c10, la decisión está 'supeditada al ser' y es decisión libre en
verdad, urucamente
' ·
e~ cuanto ella está sustentada y penetrada por él. 'Tal
po~tura ~s opuesta radicalmente a la posición de J. P. Sartre, para quien la
ex15tencia está supeditada a la Nada. En este caso enfrentando la antinomi'a
deter
· ·
rb
.
mm1smo
1 ertad, el concepto de libertad que surge de Sartre es el de
libertad absolu ta• La dec1S1
· ·6 n eX1Stenc1al
·
· es algo que se da en la Existencia
'
65

64
Humanitas-5

�(

humana en definitiva absolutamente sola, sin la menor interferencia externa
sobre eiÍa, sin intervención de la Providencia Divina, ni la intervención
natural social o cultural. En Sartre, la conciencia en virtud de su carácter
intenci~nal tiene relación con la realidad y no con las cosas. Al no existir tal
relación causal, la conciencia puede presentarse como libertad.
La relación de la conciencia con el ser ideal y el valor -mundo de la
libertad posible y afectiva-, es ontológicamente_distinta a la re~ación ca~sal
de la conciencia con el ser real (mundo de las 'cosas', de la necesidad). Qutzá,
podría hablarse de modalidades de la intencionalidad de. la conciencia en su
referencia a distintas esferas ónticas del todo, del ser (diversas esferas de la
objetividad). Una libertad para la nada, significa una libertad N_egativa. Es
necesario distinguir con claridad la decisión en tal línea de pensamiento, pues
se juega la libertad humana condenada a una existencia sin sentido, _s~n otro
fin último que la nada, es decir, el anonadamiento absoluto y defimttvo del
ser humano. Esto es armonía con las teorías materialistas.
7. La idea y forma de 'cooperar' los Jactares' reales y espfrituales.
.
El concepto de 'cooperar', es posible comprenderlo, como convergencw. de
Jactom'injluyentes hacia un mismo fin 'dictado por el espiritu' ... Los •~acto~es'
que cooperan entre sí, iníluyen sobre el curso del ser y del acontecer lustóncosocial. Estimamos que el actuar humano tiene posibilidad y sentido en el ser
y acontecer histórico-social, cultural del 'hombre entero'.
La mencionada 'iníluencia', no es por cierto mágica, ni tampoco es 'fuerza'
o 'éficaz' 'eficiencia causal', como dice Max Scheler. Este, en su crítica a las
teo1ias negativas del hombre -Buda, Schopennhauer, Freud, etc., esclarece,
subrayando, "la importancia de la voluntad que, guiada por la idea y los v~lores,
rehusa a los impulsos opuestos a esa idea y valores, las representaciones
necesarias para llevar a cabo una acci6n impulsiva, mientras que, por otro lado,
ofrece como cebo ciertas representaciones conforme a las ideas y los valores,
a los impulsos latentes, para coordinarlos, de manera que ellos mi~mos ejecu~en
el proyecto de la voluntad, dictado por el espíritu. La voluntad, propia del espíntu,
'guia' y 'orienta' los determinantes ideales y naturales, reales, en los actos
propios del 'proyecto' dictado por el espíritu.
..
8. Busqzudas en la teoría de la conciencia. Momento~ ~e La decist6n.
.
La historia de los problemas relativos al an5hstS del acto voluntario es
verdaderamente significativa, para los efectos de intentar centrar la atención
en la existencia del acto de decidir al enfrentar el espíritu, alternativas,
preferencias, opciones. Más significativa cuanto que la concienc~a es conciencia de un pasado y a la vez está instalada frente a un futuro hoy irreal, el cual
desde su irrealidad nos motiva aquí y ahora en nuestro "presente", lo particular del problema de la decisión, es sólo aparente, pues subsiste todo un
subsuelo metafisico y ético que por cierto, presupone una concepción del

mundo y del 'hombre entero'. Por lo demás, aparte de lo dicho, una teoría de
la decisi6n, supone otras teorías tales como una teoría del sujeto y del objeto
(N. Hartmann); una teoría de la conciencia con trasfondo metafisico del clásico
problema de lo psíquico y del alma humana. Todo contribuye a iluminar más
la realidad de la conciencia personal.
La conciencia real y concreta (no irreal ni abstracción pura), capaz de
trascender la experiencia senso-empírica actual, se manifiesta en tres momentos

del acto de decidir:
a) M_omento /»'ece&lt;1:7ue, mome1uo a11tecede1ue. La conciencia es capaz de
memona y testtmomo del pasado que fue real (ser-ya-sido).
La conciencia recuerda instancias reales, hechos y fenómenos, como asimismo vivencias y experiencias del mundo de los objetos ideales y de la experiencia del valor y del valorar.
b) Momento presente de la concie1uia intencional (Brentano, Husserl), posible
~n su d~ración pu_ra ~ concreta, como pensaba H. Bergson. Aceptada la figura
ilustrativa la conciencia no es una inconcebible conciencia puntual e instantánea de
una vez y para siempre.
Husserl ha negado a la conciencia toda capacidad actual. No obstante es
conciencia aquí y ah?ra, _existencialmente dada; pero es capaz y apta p~ra
trasce~der. Es conc1enci~ que recuerda referencias, símbolos y representac!ones ... del ser_ rea~1zado en el pasado, el ser siendo en el presente.
También es pre-conc1enc1a del ser que posiblemente sea real en el futuro.
La conciencia, así, rec~da y anticipa, así hace posible la elección (Bergson)
al optar entre fines valiosos, positivos o negativos, propuestos e impuestos
para ese porvenir: El espíritu decide frente a alternativas, preferencias que
dan b~es a las opciones, o no decide (indecisión). Si el hombre no ve opciones
de su mterés y preferencia para su vida personal o su vida en comunidad, es
~apaz _de crear: como crear otras ideas y cosas. Con ello puede dar nuevas
inflexiones y giros relevantes en la vida individual personal, como así mismo
al acontecer histórico-social-cultural.
Si los fines con que en un momento se cuenta, no satisfacen, el hombre es
apto para procurárselos de alguna manera o inventar nuevos fines valiosos
para n~evas circunstancias no previstas o sorpresivas.
~ vida, de alguna manera continúa psico-biológica y espiritualmente, con
sentido y esperanza. Se afirma con ello, la esencia misma de lo humano y de
la ~rsona que trasciende, en supremo valor, a todo el universo fisico que
habitamos transitoriamente ...
c) Hay un tercer y último momento del acto de decidir: el o los momentos
~~ecu_enus, de verdad~ra significación moral. Se refieren a la responsabilidad
ttca, mtelectual y social, pues responsabilidad es responder en el futuro de las
consecuencias de nuestros actos presentes.

67
66

�9. Persona y acción étu:amente buena. En la experiencia moral de cada hombre,
es verdaderamente relevante el acto personal de decidir, prefiriendo o
eligiendo los fines valiosos en nuestros planes y proyectos en vida. Las
opciones, de algún modo entre lo que puede ser una acción éticamente buena,
o una acción iticamente mala, o simplemente, enderezan hacia una postura de
indeferencia o de cómoda rwutralidad, siempre discutible desde el punto de vista
de la ética. Es indiscutible la exigencia de poseer cada uno una actitud
fundamental, una postura existencial respecto a cuáles son los valores universalmente válidos; cuál es el verdadero Bien, Dios es amor en el cristianismo,
"summun Bonum".
El objeto de ese amor, en Santo Tomás, es el espíritu del hombre caracterizado por libertad. Desde el punto de vista del humanismo cristiano, la
PERSONA HUMANA se convierte en superior ref~rencia de 'lo bueno':
El bien se reconoce en las acciones éticamente buenas, si en definitiva ella
es favorable, positivamente en sentido axiológico, a la dignidad misma de la
persona y al crecimiento espiritual del 'hombre entero', en su vida caracterizada por
sus fines trascendentales.
10. Cauce fenoménico de la conciencia. En este cauce psíquico, se manifiesta
la inserción del ser real (naturaleza), dtterminado causalmente, y del ser ideal
(espiritual). Aún cuando hay un problema de conocimiento implicado, persiste el fondo metafisico de lo psiquíco, el cual hasta nuestros días es objeto de
investigación, no cabalmente esclarecido.
Existen dos direcciones insoslayables del pensamiento: las teorías subjetivistas e inmanentistas, y las direcciones objetivistas y trascendentistas. La
crítica moderna a las ideas metafisicas de la psique, apunta hacia los estadios
actuales, críticamente, tanto de la ciencia y de la filosofía que ha venido
reformulando problemas y revisando supuestos y conceptos fundamentales,
por lo menos desde las memorables exigencias de E. Husserl. La visión del
'hombre entero', considera condiciones subjetivas y objetivas en el objeto de la
Psicología, en relación con nuestro tema, con el acto voluntario. Y diremos,
no solamente esto afecta a la psicología, sino, en principio a todas las llamadas
'ciencias y disciplinas humanas' por ejemplo, a la teoría psiquiátrica, la teoría
del derecho, la teoría del arte, de la educación, etc...
11. El espíritu, guiador y orientador. Si los factores reales están determinados
causalmente y el espíritu no posee 'coordina' impulsos... la libertad sólo
podría ser efectiva (absoluta, tal vez) en relación con el orden de los 'factores'
ideales y espirituales (valores, pensamientos... ) que no son afectados por la
causalidad natural. El ser ideal y el valor, de algún modo convergen hacia la
realidad fenoménica psíquica, digamos psicosomática. Sin embargo, la
PsicoJogía como ciencia no explica ni da clara comprensión acerca de dicha
convergencia e inserción de los entes ideales y valiosos en la conciencia real.
68

Por cie~to ~o pue_de ~esc~nocerse el hecho de que los factores reales influyen
en la vida imp~iva irranonal, pues el psiquismo es natural y primario, en
verdad, ~n la vida real y concreta del 'hombre entero', siempre son admisibles
las relaciones de los impulsos afectivos con los valores, las ideas, las creencias,
etc:··_Santo To~~s pensaba que el alma está inserta en la naturaleza, por sus
act1V1dad_es espmtuales, particularmente aquéllas del conocer y del actuar
voluntariamente.
. No dudamos de que ese ser humano que decide libremente sus actos,
mstalado~ e~ el cosm~s material, hunde sus raíces últimas en lo más profundam~nte mamo y lummoso de su alma originaria. Ese existente humano, real,
ma~1fiesta su esencia ~e hombre, de 'hombre completo' con su apertura
radical a la trascendencia y, con ello, al reino de la verdad, del Bien y de todo
valor supre~o, c?n a~ceso, por tanto, a una posición espiritual para vislumbrar el m1steno mismo de lo Divino.
En una concepción del 'hombre entero', las ideas precedentes, suscintamente pres~n~das, p~eten~en ser incluídas; en lo que podríamos llamar una
antropolog1a mtegracionahsta natural y espiritual personalista.
NOTA BIBLIOGRÁFICA
Algunas obras básicas consultadas:
Em~rich Corath, ¿Q]d es el hombre?. Herder, Barcelona, 1976, R.G.
Colhnwood, Idea de la historia, FCE, Méx., 195, Teilhard de Chardin El
fenómeno humano, Rev. Occidente, Madrid, 1958.
'
Enzo Paci, Función de las ciencias y significado del lwmbre, FCE, Méx., 1968.
A~gus~o Pescador S., Ontología, Losada, Bs. As., 1966.
Nicol~i Hartmann, Ontología, FCE, 1965 y Metafisica del c01wcimiento.
Francisco Romero, Teoría del hombre, Losada.
Jean Paul Sartre, El ser y la nada, Iberoamericana, S.A, 1948.
Ma~ Scheler, Etica, Revista Occidente, B.A, 1948.
Sociología del saber, Revista Occidente, B.A, 1947.
sa~er la_ cultura, Ed. Universitaria, Santiago, 1960.
anuago V1dal, J?os concepciones del lwmbre y las ciencias humanas, México, 1963.
Los_ valores y el Objeto de la historia, Brasil, 1962.
·
Ejns~.emología-Antropología, México, 1975.
Sentido Y transcendencia del hombre entero, Córdoba, Argentina, 1979.
Consultas en obras completas de: Aristóteles y Platón, San Agustín y Santo
Tomás.

;z

y

69

�PROBLEMAS QUE UNA NOTA ESENCIAL DE LOS DERECHOS
HUMANOS Pl.ANTEAA lA FILOSOFÍA DEL DERECHO
JAVIER HERVADA

Director del departamento de Filosoffa del Derecho

Universidad de Navarra (Pamplona, Espaüa)
AUNQUE LO MÁS PROPIO DE LA CIENCIA es

buscar y encontrar soluciones, no
pocas veces se puede contribuir a su progreso planteando problemas e
interrogantes. Esta comunicación desearía a contribuir a poner de relieve una
serie de problemas que una nota esencial de los derechos humanos plantea a
la filosofia del derecho y, a niveles más profundos, a las otras ramas de la
filosofia. No estoy seguro de acertar en el planteamiento de los problemas, y
de antemano pido indulgencia por los posibles fallos; en cambio, puedo
asegurar que no plantearé todas las posibles cuestiones: sólo algunas de ellas
aparecerán aquí. Por otra parte, al plantear los problemas, en ciertos casos
me permitiré apuntar cómo veo la posible solución; ya advierto que se trata
sólo de un apunte -las cuestiones no son fáciles-y en modo alguno pretendo
otra cosa que mostrar una opinión.
l. UNA NarA ESENCIAL DE LOS DERECHOS Hm!ANOS

Cuando se habla de derechos humanos, con esta expresión se quiere
designar un tipo o clase de derechos, una de cuyas notas esenciales es la de
ser preexisumtes (o "anteriores" según el lenguaje más generalizado) a las leyes
positivas. Por lo menos a esa conclusión lleva el sentido obvio del lenguaje
utilizado, tanto por las declaraciones antiguas y modernas y los pactos
internacionales, como por los distintos movimientos en favor de esos derechos
o -en general- por quienes sobre ellos hablan y escriben. Ciertamente los
derechos humanos están recogidos en los textos legales de muchos países,
pero en tanto que recogidos por las leyes positivas y operando a través de
ellas reciben otro nombre, por ejemplo, derechos constitucionales o simplemente derechos positivos sin más especificación.
Por derechos humanos se entiende comunmente aquellos derechos -sin
entrar ahora en si ese apelativo es exacto- que el hombre tiene por su
dignidad de persona -o si se prefiere, aquellos derechos inherentes a la

�condición humana-, que deben ser reconocidos por las ~efes;_e~ caso de 1ue
esos derechos no se reconozcan, se dice que se comete lllJUSUCia y opres1 n.
.
.
e la falta de reconocimiento -el hecho de que no se
E mcluso se add1mtehqu genera la legitimidad del recurso a la resistencia,
respeten esos erec os.
. s· trata de derechos que deben ser reconoc1••dos, ·cuya
acuva o pasiva. 1 se
1
.6 genera 1·niusticia e incluso el derecho a la res1stenC1a, a
contravenc1 n
~
d
nos
conclusión parece evidente: por der~c_hos humanosd::~~:s ~:~:h~s se
derechos que preexisten a las leyes pos1uvas. Poe eso,
dice que se declaran; y de ellos se dice ~i:11bién que se reconocen -no que se
otorgan o conceden- por las leyes pos1uvas.
d ,
.
alizar la enorme masa de textos que supon na
1.bl
int~;ta~::de::;:11 :x1~:ustivo de~ len~uaje utili~doÍ
l~mitayre:::tn~
cos documentos, de reconoCida importanCia us r~~a

?~~

~t;!;~~~~~t ~~~

::;~i~ i~~~~:~lr;~:~~~

~~cla:ac~ed::~[8c~:e~:f
~:::
wt:~1 uwhe~ t11/y enter into a state of society, tlley cannot, by any compact,
'

•

tJ

1

depriv~ or divest teir ~~:t~;~:e-ncia del pensamiento liberal en la redacción
Fáolmente se o serv
,.
bla de inherent rights de
.
1 que aqm mteresa es que se 1ia
,
::r:::Js~~~:~~:;: aºtodo hombre, que se poseen por naturaleza y anter~ores
al estado de sociedad· el derecho de rebelión -el appeal Heav:;, se1unlª
.6 d ' Locke- se insinúa en la sect. 3. Este erec 10 e
famosa expres1 n e
' .
6 d la inobservancia de los
modificar los regímenes estableCidos en r~z ~ e 1 D l
ión de lnde. .fi .6 esgnnuda en a ec arac
derechos humanos fue 1ª JUSU icaCI n
.
,
h s italidad
end . (1776) de los Estados Unidos de Aménca, pa1s a cuya o P
P encta
.dos en esta ocasión. En esa declaración se habla, como de una
estamos ª:og1
. chos de los ue el hombre ha sido dotado por el
~%:~:;:::~::/;e~;;1:0 s naturales~ en función d~ los cuales}e ins~tuye,?
.
3 La m1·sma idea de unos derechos preexistentes (o antenores )
1os gob 1ernos.

tº

UERO Textos internacionales de dereclws humanos
Cfr. J. HERVADA-] .M. ZUMAQ
b'
ºta HZ seguida del número marginal que
(Pamplona 1978), n. 2. En adelante esta o rase a
corresPonde a cada texto.
t hall be fowld inadequate or contrary to these
2 "(...) and that, _w~en any govemme_~ ~th an indubitable, inalienable, and indefeasible
purposes, a maJonty of the clisohm~n':1ru .Y h nanner as shall bejudged most conducive to the
right to reform, alter' or abo
1t, m sic 1
¡

3

72

¡_:mblic weal". HZ, 4.ths to be self-evident: that all menare created equal; fu3:t th~y are
We hold thest: tru
.
.
ali nable ri hts· that among these are life, liberty,
endowed by their Creator wilh certam un e
th g •' hts governments are instituted
1
and tlie pursuit_o_f happ~~- TI at, to ~~~! co~~tgof the governed. That, whenever
among men, denvmg their JUSt pawders froti
f these ends it is the right of the peo ple to
an form of government be comes estruc ve o
"
'
al~r or to abolish it and to institute new government . HZ, 19.

a las leyes positivas, en función de los cuales nacerían las comunidades
políticas y los gobiernos, se repite en la Declaraci6n de los derechos del hombre y
del ciudadano de 1789, donde aparece la expresión droits de J'homme de la que
deriva la actual de derechos humanos. Para sus redactores, la ignorancia, el
olvido o el desprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las
desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos, estos derechos son
derechos naturales, inalienables y sagrados, la Asamblea Nacional los
4
reconoce y declara-no los otorga, concede o constituye- y su conservación
es la finalidad de toda comunidad política; dentro de estos derechos figura la
resistencia a la opresión. 5 Independientemente de la influencia que el pen5amiento liberal de la época tenga en los matices de la redacción de esos
documentos, es claro que los derechos humanos -derechos del hombre,
derechos inherentes o derechos naturales- se entienden como derechos que
el hombre posee por virtud de sí mismo, preexistentes a las leyes positivas,
las cuales se consideran justas si respetan esos derechos e injustas y opresoras
si son contrarias a ellos.
La misma idea básica o nota esencial de los derechos humanos la encontramos en los documentos internacionales de nuestra época. El primero
en el tiempo, la Declaración americana de los derechos y deberes del lwmbre (1948)
habla repetidamente de derechos esenciales del hombre, afirmando que "los
Estados americanos han reconocido que los derechos esenciales del hombre
no nacen del hecho de ser nacional de determinado Estado, sino que tienen
como fundamento los atributos de la persona humana".6
la declaraci6n universal de derechos humanos (ONU, 1948) se abre señalando
que "la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el
reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana"; estos derechos
l~umanos deben ser "protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el
hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la
tiranía y la opresión" ,7 afirmándose en el art. 1 que "todos los hombres nacen
libres e iguales en dignidad y derechos" (lo que viene a decir que el hombre
es portador de tales derechos por sí, no por concesión legal). Constantemente
se habla de reconocimiento, respeto y protección, nunca de otorgar o conceder. Y es obvio que se reconoce, respeta y protege por las leyes lo que
preexiste a ellas; lo que por ellas existe, se otorga y se concede. Por otra parte,
en el lenguaje de la Declaraci6n Universal, la tiranía y la opresión son los "actos

4
5
6
7

Vide el preámbulo (HZ, 20).
Cfr. srt. 2 (HZ, 23).
Introducción (HZ, 123).
Preámbulo (HZ, 225 y 227).

73

�de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad" ori,~lnados por
"el desconocimiento y el menosprecio de los derechos huma~os .
Aunque menos expresivo, el Convenio Europeo para la protección de los derechos
humanos y de las libertades fundamentales (1950) habla también d9e reconocer,
aplicar, proteger, desarrollar y respetar los derechos humanos, a la vez que
el art. 1 afirma que "las Altas Partes Contratantes reconocen.ª toda per~ona
dependiente de su jurisdicción los derechos y libertades defim~os en el titulo_
del presente Convenio"; 1º la ausencia del otorgar y la presencia del recowce1
1
abonan nuevamente la idea central sobre los derechos humanos que estamos
exponiendo.
l d 1
Idea ésta que aparece i~equívocamen~e expres~da en el preámbu o . e.
Pacto internacional de derechos económicos, sociales ypolíticos ( 1:6~), en_el que dice•
"Reconociendo que estos derechos se desprenden de la_ d1gmdad mhere~te a
,,u frase liºteralmente reproduoda en el Pacto znterla persona lrnmana...
12
nacional de derechos civiles y políticos.
•
Por último, recordemos que el Pacto de San José de Costa Rica (1969),
también conocido por Convención Americana de Derechos Humanos, reconoce,
según sus propios términos," que los derechos esenciale~ del hom~re no nacen
del hecho de ser nacional de determinado Estado smo que tien~n ~orno
fundamento los atributos de la persona humana, razón por la cual Justifican
una protección internacional, de naturaleza. convencional
coadyuvante o
,, IS
complementaria de la que ofrece el derech o mterno .
Resulta innecesario traer más testimonios, porque se trata de algo que es
inherente al concepto mismo de derechos humanos: la noción ~e. derechos
humanos expresa unos derechos preexistentes a las leyes positivas, cuya
contravención genera injusticia.
2, LOS DERECHOS HUMANOS Y EL CONCEPTO DE DERECHO

Si los derechos humanos no constituyen un espejismo, una fantasía irreal
simplemente un sentir sin base en la realidad, si son realidades _huma~1as,
0
esto es, si existen objetivamente, parece claro que tienen una relaoón íntima
con el concepto de derecho. No creo decir cosa inexacta al afirmar que, hasta
ahora, los filósofos del derecho, al intentar llegar a un concepto de derecho,
no han tenido en cuenta -al menos en la debida proporción- ~os derechos
humanos. Puede decirse que los derechos humanos no han sido un dato

s

Preámbulo (HZ, 226).
Vide el preámbulo (HZ, 343).
10 HZ, 344.
11 HZ, 1319.
12 HZ, 1378.
1s Preámbulo (HZ, 1558).

9

74

relevante para llegar a la noción del derecho. Más bien se ha dado la postura
inversa: supuesta una noción de derecho, los -relativamente- pocos
filósofos del derecho que han tratado de los derechos humanos, los han
caracterizado según esa previa noción.
Ahora bien, si el concepto de derecho no es un a priori, sino el resultado de
la observación de todas las realidades jurídicas, parece cl~ro que la vía hasta
ahora seguida es insuficiente, pues no debe aplicarse a los derechos humanos
un concepto previo de derecho, antes bien el concepto de derecho.debe tener
en cuenta, entre otras realidades jurídicas, los derechos humanos.
Claro inmediatamente nos encontramos con un problema crucial: los
derechos humanos, ¿son verdaderamente derechos?. A nadie se le oculta que
nos encontramos, respecto a esta interrogante, con dos datos de dificil
armonización. Si nos fijamos en el lenguaje utilizado, observaremos que nadie
ha puesto en duda la legitimidad del nombre derecho aplicado a los derechos
humanos. La terminología utilizada para designarlos ha sido muy variada:
derechos humanos, derechos del hombre, derechos fundamentales, derechos
naturales, derechos esenciales, derechos inherentes. Pero en ningún caso se
ha cuestionado que se les llame derechos. ¿por qué esa unanimidad?
El otro dato ya no es tan universal, ni unánime, mas no por eso deja de
merecer consideración: no pocos filósofos del derecho y juristas niegan que
los derechos humanos sean propiamente derechos; siguen llamándoles
derechos, pero entienden que se trata más bien ~aquí la diversidad de
opiniones se multiplica- de valores, de postulados políticos, de exigencias
sociológicas, etc. ¿Dónde está el origen de estas opiniones? Sin duda, el origen
reside -por encima de otros posibles rasgos de los derechos humanos- en
la nota esencial de estos derechos de los que estamos hablando: preexistir a
la ley positiva. Es, en efecto, rasgo común de esos autores negar que pueda
existir un derecho propiamente tal fuera de la concesión u otorgamiento de
la ley positiva, pues sólo la ley positiva es verdadero derecho, origen de
genuinos derechos de los sujetos.
No hace falta resaltar que, si bien estos tipos de opiniones no niegan que
existan valores, postulados o exigencias que la ley positiva deba tener en
cuenta, niegan que existan derechos humanos, aunque usen profusamente
esta terminilogía y sean defonsores -incluso ardorosos- de esos valores,
postulados o exigencias, que según ellos se llaman derechos humanos, pero
que no son derechos.
Si ahora nos preguntamos por la unanimidad con que los derechos
humanos se llaman derechos, la respuesta, que indudablemente debe ser
matizada para no caer en indebidas inexactitudes, es la siguiente: hasta la
generalización del positivismo jurídico en el siglo XIX, la conciencia jurídica
común -las excepciones fueron raras y estadísticamente irrelevantesadmitió la existencia de verdaderos derechos anteriores a la ley positiva -los
75

�juristas romanos los llamaron iura naturalia-, y esa conciencia, pese a la
extensión de las distintas formas de positivismo y posiciones análogas, sigue
existiendo. Es más, cuando la teoría de los derechos humanos surgió con las
características con que ahora la conocemos, en el siglo XVIII, se partió como
verdad inconclusa de que esos derechos son verdaderamente tales y por eso
así se les llamó. Durante más de veinticuatro siglos -con distintas fórmulas:
lo justo natural, ley divina, derecho natural, etc.- no se cuestionó la
posibilidad de verdaderos derechos preexistentes a la ley positiva
y en
14
nuestros días son muchos --entre los cuales me encuentro- los que no
ponen en duda tal pasibilidad.
Por otra parte me parece que negar que los derechos humanos sean
verdaderos derechos porque son preexistentes a la ley positiva es un apriorismo,
esto es, procede de adoptar un concepto de derecho elaborado sobre las leyes
positivas (estatales o no) sin que los derechos humanos hayan sido tomados
en consideración. Para convencerse de que esto es así basta leer los libros de
filosofia del derecho: ningún seguidor de las corrientes más generalizadas ha
tenido en cuenta los derechos humanos para elaborar la noción de derecho.
Este es uno de los principales problemas que a la filosofia del derecho
plantean los derechos humanos: ¿qué realidad debe tenerse en cuenta para
elaborar el concepto de derecho? ¿cuáles son los datos de los que hay que
partir? La respuesta es importante para nuestro tema: si la realidad a tener
en cuenta -no digo como punto de llegada, sino como punto de partida- es
todo aquello que la conciencia jurídica ha tenido y tiene como derecho, me
parece que los derechos humanos deben ser tomados en consideración, y en
este caso se impone eliminar como punto de partida la ecuación "derecho
igual a ley pasitiva" y reconocer -al menos como posibilidad- la existencia
de verdaderos derechos preexistentes a la ley positiva.
Quizás lo más resaltable, desde el punto de vista de los derechos humanos,
sea que la solución que reciba el problema planteado incide en la noción
misma de los derechos humanos y en su existencia en cuanto tales derechos.
Si negamos que los derechos humanos tengan verdadera naturaleza jurídica,
no sólo negamos su existencia como derechos, sino que además la idea en la
que se asientan se desvanece completamente, porque los valores, postulados
o exigencias -de los que hablan distintos autores- en cuanto dimensiones
del derecho, se transforman en valores, postulados o exigencias de la ley
(positiva) perdiendo los derechos humanos su condición de una dimensión
propia del hombre frente a la ley positiva. Y en ese caso, ¿qué queda de ·1a
idea de unos derechos inherentes al ser humano, contra el cual se comete
injusticia -se le priva de algo suyo- si no se respetan esos derechos? A mi

14

Vide J. HERVADA, Introducción critica al dereclw natural, (Pamplona 1981)

juicio, sólo si se admite una noción de de h
.
de un núcleo fundamental de derecho dis:ec
compatible c~~ la existencia
una teoría de los derechos humanos coher:to el derecho pos~tivo, es posible
con ella: que la ley positiva no es soberan:~ con lo que qmere expres~rse
posee unos bienes jurídicos inherentes ue
en~ al hombre, p~~que este
son medida de la justicia o iniusticia deql I pree":1~ten a la ley positiva y que
:1
a ey pos1uva.

°¿

3. EL FENÓMENO JURÍDICO ¿Es NATIJRAL O

CULTIJRAL?

En relación con lo que acabamos de ver
jurídico, en sí mismo considerado ¿es uns¡rge otra pregunta: el fenómeno
cultural? Aclaro inmediatamente q'ue , a111acer
enómeno
natural no meramente
esta pregunta
· t
d
a natural y a cultural un sentido exclu ente Q
'. o m ento ar
obra cultural es tan evidente
y
. ue el derecho tiene mucho de
El sentido de la pregunta es é~~;. m~rece !ª p~na detenerse en explicarlo.
¿es enteramente obra culturaP ~ ;i;::enc1a m~sma _del fenómeno jurídico
Pongamos unos ejemplos. La a~r~na ti contrar_10, ¿ue_ne una base natural?
el hombre no podría construir . u ca es una mvenc1ón humana; sin duda
leyes físicas, pero no cabe duda d:~~:f: J/º1.: con el!os si no respetase las
de la cultura. La comunicación oral
iact b~ es un mvento humano, obra
ciertamente, cada sistema de símb~I~:
10,.e~ un fenómeno distinto;
cultural, mas es natural y no cultural la exi
d~ id~oma- es un producto
oral: es la naturaleza la que ha dotado al h;te;cta m1s~a de la comunicación
etc., y el hombre es naturalmente un
m re de lan~ge, cuerdas vocales,
fenómeno comunicativo es natural ser que se comumca con los demás. El
de comunicación. Este es el sentido•J;¡°que sea cultural el código de símbolos
un !enómeno inventado por el hombr: ~~egunta antes hecha: ¿es el derecho
fenomeno connatural al hombre
, ra ente!am~nte cultural, o es un
sociedad se entienda de origen c Ít a~nlque la Ieg1s!a_c1ón concreta de cada
E
u Ul a , esto es posIUvo;:,
sta es una pregunta que la existenci d 1 ' d
·
necesariamente Recordemos
I t ,ª e os erechos humanos plantea
nació, en el con¡exto del pens~:/
":1º1derna de los derechos humanos
derechos precedentes a 1
. ~ ~ e s1g o XVIII, sobre la base de unos
contemporáneos antes sen~alsodoe a ; .Yb, por su parte, los documentos
os cono en los dere I
h
preexistentes a la ley positiva p
b.
c 10s u manos como
tentes a la ley ositiva sin
. ues ien, ¿cómo entenderlos como preexisSi el fenómeno)urídicoes ;~~ e~ fenóm~no jurídico sea natural al hombre?
algo jurídico inherente ;l l~~~;: y rad1c_a\mente, cultural, ¿cómo entender
atributos de la persona huma
. ' ~senc1a a él, cuyo fundamento son los
de la dignidad inherente a lana, mtnnsleco a todo hombre, que se desprende
persona mmana;i Porq e
.d
resultan in1·n te1·igi.bles sm
. una. relació
u es ev1· ente
derecIios humanos
•
1 1d que los
ua
quiera
que
sea
la
o
.
.
ó
n
esenoa
a erecho
e 1
derechos humanos -adm·t~dm1 n qu~ se t_enga sobre la naturaleza de lo~
tend erse como algo en sí 1 1. a su eXIstencia.
' no parece que puedan enmismo ªJeno al derecho, y, en consecuencia, su

7º

=

tº;~

·

ª

77
76

�4.

existencia pone en crisis -en la necesidad de replantearla- la concepción
del fenómeno jurídico como algo meramente cultural, como sólo invento del
hombre.
La cuestión podría obviarse afirmando que los derechos humanos son
únicamente un producto cultural. Pero, si no me engaño, tal opinión
equivaldría a negar la existencia misma de esos derechos. Dado que los
ducumentos antes citados dicen que los derechos humanos son esenciales,
inlu.rentes al ser del hombre o a la condición humana, que se fundan en los
atributos de la persona humana y se desprenden de la dignidad inherente a la
persona humana, una de dos, o tales documentos hablan de algo inexistente, o
los derechos humanos no son productos meramente culturales, sino que se
enraizan en algo jurídico connatural al hombre. Por lo demás, desde su
nacimiento hasta hoy, lo que late tras los derechos humanos es la antigua y
permanente idea de que existe algo -que llamamos derechos del hombre,
sean derechos naturales sean derechos humanos- poseído por el hombre
como tal, frente a lo cual la ley positiva o lo reconoce o es injusta. Si
entendemos los derechos humanos exclusivamente como algo cultural,
necesariamente los debemos entender como derechos (o bienes jurídicos), no
meramente reconocidos, sino otorgados y creados por la sociedad, sea
mediante ley o costumbre, sea mediante unconsensus social generalizado. Pero
esto no es la idea que, según vimos, caracteriza esencialmente los derechos
humanos. Esta es la cuestión. ¿cómo puede ser compatible entender el
fenómeno jurídico como meramente cultural y, a la vez, reconocer como
verdadera la idea de los derechos humanos? Personalmente no me parece
una solución correcta negar que sea adecuada a la realidad la idea de los
derechos humanos como preexistentes a la ley positiva y al consensus social.
Por lo mismo, entiendo que el fenómeno jurídico es, en su base, un fenómeno
natural -hay realidades jurídicas naturales-, una de cuyas expresiones son
los derechos humanos.
Mis palabras anteriores, en lo que sobrepasan al estricto planteamiento
de un problema, se fundan -&lt;:omo resulta fácil advertir- en admitir que los
derechos humanos no son resultado de una ideología -como entienden una
serie de autores-, no son un invento del hombre, sino una realidad. El hecho
psicológico en cuya virtud los hombres y las sociedades admiten esos derechos
como anteriores a la ley positiva y al consenso social -tal como reflejan los
documentos estudiados a las reacciones normales de los hombres- no es una
reacción debida a factores meramente culturales, sino a dictados naturales de
la razón natural. En otras palabras, la idea de los derechos humanos como
preexistentes a los factores positivos es verdadera, porque obedece a una real
conformación del ser humano. De ahí la necesidad, pienso; de que la filosofía
del derecho estudie el fenómeno jurídico teniendo en cuenta los derechos
humanos y que no se intente establecer una noción de derecho sin tomarlo
en consideración.
78

Los DERECHOS HUMANOS y

lA NOCIÓN DE PERSONA

. La nota esencial de los derechos huma
d l
.
plantea una cuestión no e ueñ
. nos e a que verumos hablando
rns compatible con los ler~cho:1::;:~~:ói° al c~ncepto jurídico de persona.
prevalece en la doctrina jurídica? La
a n~c1ón.de persona: que todavía
y obligaciones o también como sujeto c;::s~::;s efimd~ co~o SUJe!o de derechos
no es en este punto donde se plantea el
~~hosyob~igaczones.Smembargo,
notas del concepto de
pro ema, smo en dos caracteres o
.
persona que -en mucha
.
implícitamente-están presentes ' 1
s ocas10nes sólo
la doctrina científica y los jueces ye;.~ usolque del concepto de persona hacen
tes: a) ser persona está en relació n unla es. Estas dos notas son las siguien.
n con e status o rol social· b)
una rnnces1ón de la ley positiva o d" 1 d
' ser persona es
tal es tenido por la ley Exami~ te 10 e otro modo, es persona quien como
a) U d I .
.
emos por separado ambas notas
, . na e as ideas más inconscientemente arra. d
.
exphc1tamente puesta de relieveiga as -y, por eso, menos
virtud del papel o rol que el hombr: J:s:~~:~erechos debe~es se tie~en en
fundamento de los derechos y deb
, la en la vida social. El ongen o
.
eres sena e status o estado
. l
té rmmos sociológicos más modero
l
.
socia , o sea, en
social como origen de los derechos ;sdeeb:~s~~~1a~ Jarece aquí la condici6n
y deberes que están en relación
. . n u a hay muchos derechos
se da un paso que es el ue la1~;n la cond1~1ón y oficio sociales; pero de ahí
de que todos l~s derechos~ d!ere::.la cuesa¡n¡ este ~a.so consiste en la idea
en sentido jurídico es el hombre en u ima~~ -~ a condición; y por eso persona
conocida y antigua definición de pe na c . " zct social. Este es el origen de la
(como puede verse en Heineccio)·:o~a.frpersona es el hombre en su estado"
romana "por naturaleza se es ho~br; tases no menos conocidas como la
consecuencia bien conocida es la d
.' ~or ~~ estado se es persona". Una
d
d
escnmmac1on que al calor d
fi
e enten er la persona en sentido . 'dº
.
•
e esta orma
derechos se tiene - or .
l JUrt ico, se mtroduce: si la plenitud de
sta
hombres de las castas Pque :tcmp ~d po~ lfia ~a , ~erán discriminados los
. .
ons1 eran menores· s1 el c ·t .
l
. .
,
n eno es a raza, se
d tscnminará a los hombres de otr .
serán los hombres llanos t
as I azas, si es la nobleza, los discriminados
.
, e c.
Pnncipio fundamental de los derechos hu
deben su origen a la condición o rol de la
manos _es que estos_ derechos no
hecho de ser hombre· por e
l . persona, smo que son mherentes al
o con su dignidad· .
so se re ac~onan con los atributos del ser humano
.
• Y por eso también las decla ·
nacionales sobre esos derechos insist
'.
d
raciones y pactos ínterhombre con inde,,,endenc . de
. en r~1~era amente en que los posee todo
. , .
r
za cualquzercondici6n Esto ti
l
.
JUnd1co, una indudable trascend .
.
ene, cara a pensamiento
los derechos humanos sólo es en::1~~\¡°r~ue ese principio fundamental de
un núcleo básico de derechos -lo d i ehs1 s~ parte del supuesto de que hay
condición del hombre ni de ll ~ eredc os rnmanos- que ni nacen de una
,
e a epen en. Todos los hombres son titulares

r

79

�de esos derechos, independientemente de su condición, Porque esos derechos
preexisten a cualquier condición y son independientes de ella. Lo cual
significa que no se es persona, en sentido jurídico, en virtud de alguna
condición, sino Por el mero hecho de ser hombre.
b) La opinión de que se es persona por concesión de la ley positiva, o si se
quiere la proPosición "es persona quien dice la ley Positiva", plantea la
cuestión de su compatibilidad con la idea de unos derechos (o bienes jurídicos)
preexistentes a la ley positiva. Si existen verdaderos derechos humanos -esto
es, si los derechos humanos no sólo se llaman derechos sino que los son, como
pienso-, la incompatibilidad es manifiesta, Porque si el hombre es sujeto de
derechos con precedencia a la ley Positiva, en persona con independencia de
esa ley.
·
Si los derechos humanos no se entienden como verdaderos derechos, pero
se admite al menos lo mínimo para que la idea misma de derechos humanos
no se desvanezca completamente (bienes jurídicos inherentes al ser humano),
por lo menos habrá de aceptarse la presencia en el ser humano de algo que,
siendo inherente a él, preexiste a la ley Positiva como medida de su justicia e
injusticia. Ese mínimo no puede ser otra cosa que el reconocimiento del
hombre como portador y titular de bienes jurídicos inherentes a él, que lo
constituyen como sujete ante el derecho y no como mero objeto. Esta subjetividad jurídica -ser sujeto ante el derecho-ya constituye al hombre como
persona -&lt;:orno sltjeto- ante la ley.
Si, en cambio, no se admite ninguna subjetividad jurídica inherente al ser
humano, si se afirma que el hombre no es, de suyo, sujeto ante la ley, si la
personalidad jurídica se tiene enteramente Por creación de la ley positiva,
parece obvio que no pueden admitirse los derechos humanos, en cuanto
representan o verdaderos derechos o bienes jurídicos y valores objetivos
inherentes al ser humano. Los derechos humanos -tal como se entienden
en las declaraciones y los pactos- se desvanecen; se esfuma la nota esencial
de los derechos humanos de la que venimos hablando. Si la personalidad
jurídica no preexiste a la ley positiva, no existen los derechos humanos, sino
-acaso- otra cosa distinta.
De ahí la trascendencia del art. 6 de la Declaraci6n Universal de los Dereclws
Humanos, recogido en otros textos internacionales: todo hombre, dice, tiene
15
derecho en todas partes a ser reconocido como persona ante la ley. El
lenguaje es el mismo que hemos analizado al principio y tiene el mismo
sentido; pues bien, si ser persona ante la ley, si la personalidad jurídica debe
ser reconocida en todas partes a todo hombre y a esto se le califica de derecho

humano, la conclusión es clara: ser
. . , .
a toda le_y positiva, la personalid~~r~::í~?c:s~n~doJundico es preexistente
huI?ano mdependientemente de su c~ndición ~~;~~;n~ce~se a ~oddo ser
nacido-y allí donde no se reconozca rs
.
. , _n a e naci o o no
existente -e l ·
pe onalidad JUndica a un ser humano
ua qmera que sea su raza o casta 1
.
cualquiera otra condición- se com t . . .. , iaya nacido o no nacido, o
.

•

e e lDJUStloa.

Si las cosas son así, si el citado art. 6
.
teoría de los derechos humanos tal
y, en general, las ideas claves de la
nacionales, no son un inmenso'erro~º7~ nos aparece_n en los textos ínternoción de persona en sentid . , . ' c mo compa~i_nar_ todo esto con la
por la ley positiva?
o Jundico como una condición Jurídica atribuída
Por otra parte, e independientement d 1 fil ff .
.
aplicar a la vida jurídica el principio de e e.. a oso ia Jurídica que se siga,
Estado determinado, aquel a uien la l;ue e~ persona ante las leyes de un
como tal" consu·t
9
Y positJva de ese Estado reconozca
uye un notorio quebrantam· t d l
Universal de Dereclws H
ien
e art. 6 de la Declaraci6n
el Pacte Internacional deU:::.e":,:O;
el áp~?~to de los países que han firmado
su art. 16.16
l s y o ituos (1966), una contravención de

d:'f!le

5.

°

EL SER HUMANO COMO SUJETO DE DERECHOS INNATOS

Aunque
sondel
varios
más los problemas que l~s derechos humanos plantean
a la
filosoffa
derech
enunciar para mostrar c~ál:;a Pe~rece; suficien~es los que he tratado de
núcleo jurídico inherente a la persos:: 1:::aC:.:U~~ a todods e~los: si hay un
la ley positiva?
• c mo re ucir el derecho a

Jº

La cuestión reside en que ne
, 1 . , .
humano equivale a negar la exist ga~ es~ nuc
Jund1co inherente al ser
eso no se trata simplemente d enc1a misma. e los derechos humanos. Por
vez, de un punto clave de la te~r~:
~rued1tlo sohbre el derecho, sino, a la
E ti d
l
rec 10s umanos
n en o que os filósofos del derecho
: .
enfrentarse decididamente
-_y en _general los Junstas- deben
innatos o al menos es
con es~ cue~uón: cposee el hombre derechos
que enfr~ntarse a ¡lla ~~~:~:t;; :1enes Jurídicos i~herentes a su ser? y hay
mente equivale a negar ue , .
e su trascendencia: contestar afirmativasostener que sólo la leyios:~~ª;:1~:::~~a d~re~~o la ley positiva; ~ su vez,
derechos humanos talco
o sigm ca negar que existan los
su sustituci·ón mo aparecen en las declaraciones y en los pactos-en su caso- por otr
d' •
Y
insistir
en la razón· si algo
1 a cosa istmta. No hace falta, creo
.
parece c aro respecto a los derechos humanos e~

J;~:

15 El art. 6 dice textualmente en su versión inglesa:"Everyone has the right to recogrútion

everywhere as a person before the law". Traduzco esta versión, parque me parece más clara
que la original castellana: "Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al

16

Recoge literalmente el art. 6 de la.Declaración Universal: cfr. HZ, 1424.

reconocimiento de su personalidad jurídica" (HZ, 239).

81

80

H umanitas-6

�que una nota esencial suya es la de que no provienen de una concesión de los
poderes sociales ni del consenso general, sino del propio ser humano.
Asi, pues, este es el reto que se plantea a los juristas y a los filósofos del
derecho: ,existen o no existen los derechos humanos? Cuanto dicen las
declaraciones, antiguas y modernas, y los pactos internacionales sobre
derechos inherentes, derechos esenciales, derechos fundados en los atributos
o en la dignidad de la persona humana, ,es vana palabreria, una idea
equivocada que se traduce en un lenguaje lleno de impropiedades? o, por el
contrario, ,expresa una sencilla verdad: el ser humano es portador de un
núcleo innato de derecho? Me parece fundamental plantearse la cuestión con
toda claridad y sin prejuicios. Sin resolverla, cuanto se diga sobre los derechos
humanos será un bello edificio sin cimientos, pues siempre quedará en pie la
pregunta fundamental: ,existen o no existen los derechos humanos?

PARA UNA ONTOLOGÍA DE LA MUERTE
DR.JOSÉ RUBÉN SANABRIA

Universidad Iberoamericana.

PARA UNA ONTOLOGÍA DE LA MUERTE.

"Toda la vida no es más que un caminar hacia la muerte" (Séneca).

6. CONCLUSIÓN

Habiendo planteado las cuestiones que anunciaba al principio, creo haber
cumplido el propósito de estas líneas. Pero no quisiera terminar sin apuntar
lo que, a mi juicio, puede ser el camino más correcto de responder a la cuestión
planteada. Entiendo que las declaraciones y los pactos internacionales sobre
derechos humanqs expresan una profunda realidad humana y aquella idea
sobre los derechos humanos que responde a su genuina naturaleza: derechos
inherentes a todo ser humano, fundados en su dignidad de persona. Por eso
entiendo que la teoría de los derechos humanos debe asentarse en estos
postulados: a) los derechos humanos son verdaderos derechos; b)estos
derechos son preexistentes -y, en consecuencia, independientes- de la ley
positiva y del consenso social; c) estos derechos se fundan en el hecho de que
el hombre es persona, entendiendo Por persona a un ser dotado de dignidad,
dueño de sí y, en consecuencia, portador de unos bienes que son derechos
suyos.
Los derechos humanos son una realidad -no una ideología-, y en
consecuencia correspünde a la filosofía del derecho dar una noción de derecho
que se acomode a esa realidad, no a la inversa.

"La muerte es p~obl~ma únicamente del hombre ... Ha sido por

e_llo te~a de med1tac1ón y profundización en todo lugar y en todo
uempo (M.F. Sciacca).
"La mort.:. n'est pa~ une limite, une négation de la vie. Elle donne

au contraire, á la vte sa signification la plus haute" (R. Garaudy).'
1.- INTRODUCCIÓN.

es -al menos en
P ~~ncia-contrad1ctono Porque parece que Epicuro tenía razón al afirmar
que a muert~, no es nada para nosotros, pues cuando nosotros existimos la
m~erte no existe, y cuando la muerte existe, nosotros no existimos No' es
naé a, por tanto, ~i Pª~?i los vivos ni para los muertos; para aquéllos n~ existe
in s~os ya no eXJsten . _En_ tal caso, tratar de la muerte es tratar de al
existente. y la ontolog1a nene por objeto de estudio lo que es n 1 g
no es-· y sin. emb
o o que
e.·
· argo, 1a muerte se da; es un hecho innegable.- Porque
"el
l x1s_~n~e es _vida y muerte, muerte Porque es vida, vida porque es muerte"2.
; v~ a implica la muerte, y la muerte implica la vida -al menos en el niveÍ
nt:lcdo-. Entonces hay una ont.ología de la muerte: hay una muerte la de cada
uno e nosotros.
'

~~~!EN_ PODRÍA PEN_SAR ~UE EL TÍTULO DE ESTE ENSAYO

¿

1
2

82

Carla
apud e. Ferná ndez, Los fila óso1os
,r. antiguos.
.
Madrida Menaceo
1974
870
Selección de te:dos La BAC
MF i
' n.
' P· 469. .
'
'
.. Sciacca, Muerte e anrnorlalidad, Miracle' Barcelona' 1962,p.15
.

�Los grandes filósofos -desde Platón a Heidegger- han tratad~ d~ la
muerte. y sobre todo, a partir del existencialismo, es el tema de meditación
de los que se dedican a filosofar. Pero es curioso advertir que "hasta estos
últimos tiempos, el fenómeno de la muerte parecía no interesar ya a la
filosofía ... Omisión idéntica en los manuales de filosofíua presentados como
tomistas ... Tal silencio tiene sus causas y probablemente sus consecuencias"
-afirma un tomista contemporáneo-3• Y es verdad. F. Gaboriau no dice
cuáles son las causas de este hecho. Pero pienso que la principal -si no la
única- es que esos filósofos están convencidos de que la filosofia es esencialmente especulativa y trata de esencias, que no mueren. Incluso se ha llegado
a la afirmación de que "la filosofia es siempre contemplación, no puede ser
'práctica', como una acción"4. Aquí habría que aclarar qué se entiende por
filosofía y, sobre todo, en qué sentido se emplean las palabras
"contemplación" y "práctica". Pero evidentemente no es este el lugar de

/

discutirlo.
Para realizar una rMditatio mortis sería preciso abar!=ar todos los aspectos o
elementos que la muerte conlleva -como la vida-. Porque "la muerte, como
fenómeno que afecta en forma singular a la corporalidad y espiritualidad del
hombre, se revela como un punto crucial donde se anudan preguntas
ontológicas, antropológicas, éticas e histórico-filosóficas, cuya solución es
todavía en gran parte tarea"5 . Sin embargo, en esta meditación m~ concreto
a lo antropológico y ontológico. Por otra parte, no hay que confundir el hecho
de morir con la muerte -a veces se entiende la "muerte" como los últimos
momentos de la vida o como el momento en que el viviente humano deja de
vivir-. Ciertamente ese momento es importante -filosóficamente-, pero
el verdadero problema filosófico es la muerte misma; más concretamente, la
naturaleza caduca del existente humano -su contingencia-. ¿Qué significa
para el hombre tener que morir? ¿Qué significa que le sea imposible eludir
este trance, inminente en cualquier momento? ¿por qué la muerte nos acecha
aquí y ahora? ¿Qué sentido tiene la muerte? _¿y la vida?-.
La muerte se puede considerar simplemente como un hecho. Y en este
sentido el hombre y el animal son iguales. Así leemos en Job: "Pues
bien sé
6
que a la muerte me conduces, al lugar de cita de todo ser viviente" • Y en otra

3
4
5

6

El hombre y la muerte, F. Gaboriau, A~tolado de la Prensa, Madrid 1969, PP· 15-16.
A. Caturelli, lA, Filosofía, Gredos, Madnd, 1977, p. 220.

H. Holz, palabra muerte en conceptos fundamentales de filosofla, Herder, Barcelona, t. II,

p. 599.
Job, 30, 23.

parte de la Biblia se dice: "el hombre y la bestia tienen la misma muerte el
uno como la otra... En nada aventaja el hombre a la bestia... T~dos caminan
7
hacia una misma meta; todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo" •
La muerte se puede considerar como humana -es la verdadera muerte-, y
en este caso sólo el hombre muere. Por lo cual se ha dicho: "los seres que no
saben que mueren, no mueren, pcrecen"8 • Sólo el hombre sabe que va a morir.
Pero este conocimiento lleva consigo un esencial desconocimiento: -"m()rs
certa, hors incerta", decían los antiguos-. Es lo mismo que bellamente -como
de costumbre- decía S. Agusún: "entre todas las cosas de este mundo es la
, •
•
,..
.
9
umca cierta - incerta omnui, sol,a mors certa"- . O más ampliamente en otro
lugar: "Todo lo demás que hay en nosotros, lo bueno y lo malo, es incierto ...
El niño que _vemos nacer crecerá o no crecerá; quizá llegue a viejo, quizá no;
tal vez sea r_i:º• tal vez pobre; quizá venerado, quizá despreciado; puede ser
que tenga hlJOS y puede ser que no los tenga ... Ve enumerando todo lo bueno
que se te ocurra, pero no olvides también contar lo malo; en todo ello, en lo
bue_n~ y en lo malo, el quizá las unifica a todas: quizá sean otras. Pero ¿puedes
declf igualmente que ese hombre quizá muera o quizá no? Desde que nace
10
un hombre hay que decir de él que no podrá escapar a la muerte.
Para saber qué es la muerte es conveniente recurrir a la historia y ver
~l?t~nas opiniones acerca de ella. Tal vez nos ayuden a formar nuestro propio
JU1Cl0.

U.- ALGUNAS OPINIONES ACERCA DE LA MUERTE.

l.- En la Biblia la muerte es considerada como "el camino de todo el
mundo" 11 • y se recurre a diferentes comparaciones. Por ejemplo: "toda carne
como _un vestido envejece,_pues ley eterna es: hay que morir. Lo mismo que
las hops sobre el árbol tupido, que unas caen y otras brotan así la generación
de carne y sangre; una muere y otra nace. Toda obra corruptible desaparece
Y su autor se irá con ella" 12• La Biblia no dice qué es la muerte. Se limita~
describir _el hecho -el fenómeno- de la muerte y de acuerdo a las diferentes
concepoones populares. Así se dice que la muerte es una vuelta al polvo una
llamada que D!os hace al soplo vital, como un regreso del espíritu a Dio~ que
3
lo da, como salida de este mundo, como salir del cuerpo1 • Hay muchos textos,

7 Eclesiastés (Cohélet) 3, 19-20.
s M.F. Sáacca, op cit., p. 28.
9 Enamú. in Psáltn. 38, 19.
10 Sermones, 97, 3, 3.
11 los. 23, 14.
12 "Eclo., 14, 17-19.
13 Cfr. Gén., 3, 19; 35, 18; Sal. 104, 29; Ecles. 12, 7; Sab., 3, 1-3 9, 15; 2 Cor., 5-10.

85

84

�A~u·guo Testamento como en el Nuevo. Lo dicho baste para ver

tanto en e l .-~u
cómo la S. Escritura trata el tema de la muerte.
, d b
2.- Los filósofos griegos advirtieron que una verdadera antr~polog1a e e
tener en cuenta la muerte: el hombre real y concreto lleva consigo la muerltle.
.
b ·e todo prepararse para e a.
De ahí que se preocuparan Por defimr1a y, so r
'
"d de
Sócrates -tal vez mejor, Platón por boca de Sócrates-!f:gura :tro ::so
antiguo"lamuertees"laseparacióndelalmaydelcuerpo .Con. ~ g
.
6
-fo decadencia?- de la filosofía griega la idc.:a de la muerte adqum mayo1
.
"d d pero también produjo el intento de anular el temor a la muerte.
mtenst a ,
{,a ·
· tencia de la muerte o
Mu conocido es a este respecto el sofisma de m.exis
. '
sofi~ma de la no coincidencia, formulado Por primera_ vez por Eptc:o y
.
r Cicerón Lucrecio Marco Aurelio y posteriormente por onrereudo po l
' t 15 Cicerón escribe: "Convéncete firmemente de
tatgne y Bloc 1, entre o ros •
ºd d·
" 16 Lucrecio afirma con segun a ·
esto· tú no eres mortal, lo es tu cuerpo .
.
.
" .N. bes ue la muerte no dejará otro tú subsistente que pudiera, vivo,
c., o ~a
q
dá ;i,,17 También Marco Aurelio dice: "Quien teme a la
llorar Junto a tu ca ver. .
.
d
d
·t o teme una ausencia de sensaciones, o sensaciones . e or_en
mue1 e,
· á l
l· y st adqmere
diferente. Pero si ya no tiene sensaciones, no sent.J.r _e ma '
.
.
s de d·1cerente orden será un diferente ser vivo y no habrá dejado
sensac1one
1
. . ,,)8
d e vivir •
.
.
.. "La uertc viene: sería
El mismo Séneca estoico, uene esa idea y asegma.
m
de temer si ella udiera compenetrarse contigo; pero, o no ha_de al_canzar~e,
. . pd
. ,,19 Losestoicoscreenquelamue1tefo1mapa1te
o pasará s1gmen o su cammo . ello no hay que temerla. Además, no es fin
del todo --cosmos- ordenado • Por
1

•

? -5· d da al una -le replicó simmias. -Y que el estar
"¿Creemos q~e es algo la muerte .
m
g ado del alma, queda a un la&lt;lo sólo en sí
muerto consiste en que el cuerpo, una
par la sí misma ¿Es acaso la muerte otra
mismo, y el alma a otro, separada del cucrr,◊F, ydóso
¿y no ~
el no;bre d e muerte
6
cosa que eso.? - No- respandió-..
. es eso · e n·6 del' alma con el cuerpo? -5·m d ud
a eso precisamen~, 3:1 &lt;l~ ligan1;1ento y separac1 n
.
alguna -respandió Smmuas. Ibid., 67 dsber Experiencia de la muerte, Séneca, México,
15 Para el sofista cfr: nota 1, Cfr. P:L. Latalnidad terder Barcelona, 1970, P· 43.
,
•
1940, P· 108; J. p 1eper, Muerte e inmo~
II, 8~8.
16 De rerum natura, l. l _
5 8.
ta 30
17 Rejle&gt;.-iones p_ara cons1~ 1msmo, Vlll_,
145, ~ posset:
0
necesse est aut non perveniat aut
18 Cítado P?T P. L._Lanasberg, op. t : P·
19 "Mors ad te verut? Tunenda erat, SI tecum
transeat". Epist. ad Lucilium, IV.

14

v:z se

~:.¡.

cb.

ª

absoluto sino una transformación pues en el cosmos nada perece: "estas cosas
se van, mas no perecen" 2º. Recomendaron la meditación asidua de la muerte:
así se tiene dominio sobre ella. "Para no temer a la muerte piensa siempre
21
en ella" •
3.- S. Agustín considera la muerte como una ausencia. Así lo dice en el libro
IV de las Confesiones cuando la muerte de un amigo hace que todo le parezca
como muerte - "quidquid aspiciebam mors erat" 22• Pero con más frecuencia, y
como manifestación de su platonismo, habla de que "la muerte es el partir el
alma del cuerpo"; la muerte del cuerpo acontece cuando lo abandona el
alma23• Esta idea de separaci6n es clásica y aceptada por la tradición. Así, por
ejemplo, A de Hales, S. Alberto Magno, Sto. Tomás y en general los escritores
cristianos -"Den Vorgang des Todes bestimmte die Patristik als Trennung der Seele
vom Leib"24. Especialmente el de Aquino escribe: "la muerte en nosotros es la
separación del alma y del cuerpo"; "la muerte del cuerpo no es más que la
separación del alma en relación a él"; "ningún hombre se dice muerto sino
porque su alma se ha separado del cuerpo"; "en facto esse la muerte se
25
considera según que ya se realizó la separación del cuerpo y alma" •
4.- En la época moderna -se ha dicho- la problemática de la muerte tiene
fundamental importancia en la filosofia de He_gel26. Sea de ello lo que fuere,
lo cierto es que la relación finito-infinito.es un tema central en el pensamiento
hegeliano. Tanto que en una de las tesis de habilitación -27 de agosto de
1801-Hegel precisa: "La idea es la síntesis de lo infinito y de lo finito y toda
filosofia está en las ideas"27• Lo finito, para Hegel, es, por definición, lo
limitado, lo caduco, lo que debe terminar, es decir, lo que lleva consigo la
destrucción y la muerte. Así lo dice expresamente en La Ciencia de la L6gica:
"Cuando se dice, acerca de las cosas, que ellas son finitas, con esto se entiende
que no sólo tienen una determinación ... sino que antes bien el no-ser consti-

20

21

22
23
24

25

26

V

Id., ibúl. :"desinunl isla non pereunt",36
Id. ibid. 30 "Tu auJem mo1·te111 td numquam ti11ieas semper cogita".
Confes., IV, 9, 22-23.
Cfr. Opus iniperf., 6, 31. PL 45, 1585 De civil. Dei., 13, 2. PL 41, 396.
J. A. f"ischer, Studium zu,n Todesgedanken in der alten Kirclie, München, 1954, p. 25.
De Hales: "in ipsa separatione animae a corpore diciiur1rwrs", Summa, Quaracclú, 111, n . 213;
Alberto Magno: "Poena mo1tis, qwu est separatio animae a corpore", Summa Theol, Bourget,
Paiis, 1895, t. 33, p . 11, tr. 17. q. 113, p. 327.
"Mors autem in nobis est secundu1_11sefJaratione1nanimae acorpore", In III Sent. d. 21 , s. 3; "Mors
corporis nihil aliud esl quam separatio animae abipso", ComfJ. Theol., c. 229; "nullus homo dicitur
mortuus nisi ex eo quod a.nima ejus a corpore separata est", In III Senl., d. 21, a. 3; "in facto esse
1,wrs consideralur secundum q1wd ja.,n[acta est separa.tia corporis et anima.e", 3. 50, 6c.
Cfr. A. Koive,Introduction a la leclure de Hegel, Gallimard, Paiis, 19,17, pp. 536, ss
K. Rosenk:rans, Vita di Hegel, Vallecclú, Firenze, 1966, p . 165.

87

86

�tuye su naturaleza y su ser. Las cosas finitas exis~en... _pero la verda~ de este
existir (ser) es su fin. Lo finito no sólo se cambia ... smo que ~erece, y ~o ~s
simplemente posible que perezca, de modo que pudiese tam~1én existir sm
tener que perecer, sino que el ser (existir) de las cosas fimta~, como tal,
consiste en tener el germen del perecer como su ser-dentro-de-s~; la _hora de
su nacimiento es la hora de su muerte" -"die Stunde ihore Gelrurt ist die Stunde
1·¡
, ires Td"2s
o es - .

.

"

Si para Hegel, la filosofia es esencialmente idealismo y éste consiste en no
29
reconocer lo finito como un verdadero existente" , la tarea de la filosofia es
anular lo finito. Por lo que la muerte -superación de lo finito~ entra en los
fines de la religión "porque tampoco la religión reconoce 1~ fimtud coro? un
3
ser verdadero, como un último, un absoluto" º.La muerte'. signo ~e la fimtud,
es, pues, negatividad, nada que aniquila en tanto que acción. Y s1 el hombre
es acción y si la acción es negatividad que "aparece" como muerte, el hombre,
en su e~tencia, es únicamente muerte -"la hora de su nacimiento ~s ~a hora
de su muerte"-. La destrucción de lo finito -la muerte- es la umca que
permite concebir coherente al Infinito. Y el Espíritu "sólo conquistas~ verd.~~
cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el a~soluto desga_rram1ento
porque el Espíritu siempre tiende a negar lo particula_r, l~ fimto. Y todo lo
particular tiende siempre a universalizarse; todo lo ~m~o tiende a s~1pera_rse
- Aufgeben dialéctico- en el Infinito. Este es un mov1m1ento de la d1alécuca,
es decir, de lo Real que implica necesariamente la muert: ...
Véase que para Hegel la muerte es la condici?n d~ ~os1b1hdad ~ar~. que el
hombre se trascienda. Además, la libertad y la l11stonc1dad son sohdanos con
la muerte: sólo un ente mortal puede ser libre e histórico con tal que acepte
la idea y la realidad de su mue rte y pueda arriesgar su vida sin ninguna
2
necesidad sólo en función de un ideai3 . El hombre es verdaderamente
individuai porque puede morir, pero para realizar su ple~itud l~ individualidad y transformar la particularidad de la existencia en um~ersahdad humana
es necesario que el hombre salga de su hic et nunc, es deor, qu~ muera. ~on
la muerte r eal el universal penetra en el particular y éste llega as1 a la plemtud
de su finitua33. Por lo que el hombre no sólo es mortal sino que es la muerte
encarnada, es la enfermedad mortal de la naturaleza. Ser hombre es, p~ra
Hegel, poder y saber morir. Entonces, p ara vivir humanamente es pren so

realizar su propia muerte, es decir tomar conciencia de ella, afrontarla
voluntariamente: el verdadero ser del hombre es su muerte en cuanto
fenómeno consciente. Y sin embargo, la muerte produce angustia porque es
"lo más espantoso": "La muerte, si así queremos llamar a esa irrealidad, es lo
más espantoso", y la aceptación de la muerte es "lo que requiere mayor
fuerza" (fortaleza). "Pero la vida del espíritu no es la vida que se asusta ante
la muerte y se mantiene pura de la desolación, sino la que sabe afrontarla y
34
mantenerse en ella" •
Ante la muerte, el hombre -y no sólo el siervo- siente angustia "no por
esto o por aquello, no por este o por aquel instante, sino por su esencia entera,
35
pues ha sentido el miedo de la muerte, del señor absoluto" . Y es que el
hombre esencialmente es finitud, muerte. Por lo que sólo el miedo esencial
permite al hombre tomar conciencia de su ser. Ante la muerte -señor
absoluto"- el hombre siente angustia. Y sólo esta angustia esencial, sólo esta
conciencia de la muerte -el "desgarramiento absoluto"- pueden dar al
hombre su verdadera dimensión. Porque ."el espíritu sólo conquista su verdad
36
cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento" .
5.- 1). Los biógrafos dicen que J{. Marx solía repetir que "la muerte es una
37
infelicidad no para quien muere, sino para quien debe sobrevivir" . El amaba
apasionadamente la vida. Y sintió en carne propia el drama de la muerte
-sobre todo al fallecer su esposa Jenny-. Pero para ser fiel a su idea del
valor social del hombre escribió la conocida frase: "La muerte aparece como
una dura victoria de la especie sobre el individuo y parece contradecir su
unidad; pero el individuo particular es sólo un ser genérico determinado y como
38
' . texto d.irecto que dedica
· Marx al tema de la
tal mortal" . Este es e l umco
muerte. Bien es cierto que, por ejemplo, en El Capital se refiere varias veces
a ese tema, pero lo hace únicamente desde el punto de vista socio-económico
y no filosófico.
Si alguien preguntara el por qué de esta parquedad, quizá la respuesta sería
que Marx estaba convencido de que la muerte es un hecho biológico que no
vale la pena tratar filosóficamente. El texto citado, en sí mismo, indica que la
muerte no es contradictoria sino en apariencia. La realidad es la permanencia
y la unidad de la especie humana que está más allá de los individuos. Si éstos
desaparecen -mueren- , ella permanece; los individuos son simplemente

34

Ciencia de la Lógica, trad , A, y T, Mondolfo, Solar -Hachete, Buenos Aires, 1968, P· 115,
28

29 !bid,, p . 136.

~ ~:~~menol,0g(a del Espíritu, trad , de W. Roces, FCE., México, 1966, p. 24.
32
33

Cfr3, Koj~ve, op. cit ., p. 563.
Cfr. Fenomenologta ...p. 454.

Ibid., p. 24.
119.
Ibid., p. 24.
Carta ( l ~-III-1883)_de Engels a su ª IJ~go So rge,
Manuscritos econ611uco-fuos6f,cos, IJI. La propiedad privada y el comunismo", Apéndice I
de Marx ysu concepw del lumwre, E. Fromm, FCE., México, 1962, p. 139.

35 Ibia., p.
36
37
38

89
88

�función de la especie: el sentido de su vida y el sentido de su muerte se
identifican precisamente porque vida y muerte sirve~ por igual ~l ser
genérico -todos los hombres-. Sólo cuando el ser gené_nco se determ1~a en
el individuo surge la mortalidad. Por lo tanto, la mortahda~ es un predt~ado
de los individuos, mortalidad que está en función de la especte. A la mortalidad
individual corresponde una inmortalidad social -el género humano-. Por
lo que la muerte individual no tiene importancia.
.
.
El texto reconoce la dureza psicológica de la muerte, pero al mtSmo uempo
afirma que en sí carece de importancia: el individuo sólo tien~ ~mportancia
en el seno de la sociedad. La muerte realiza plena y defimt1vamente la
dimensión social -universal- del hombre. Esto no significa que para Marx
la muerte sea un simple hecho biológico, significa que la muerte en nada
compromete la gran empresa social del hombre -la humanidad-. Por lo
.
. 3~
que no es un problema humano d e 1mportanc1a .
.
2) Sabido es que F. Engels tendía a endurecer las doctnnas de M~rx. Por
lo que el (pretendido) humanismo de Marx en Engels se conv1e1~ en
naturalismo. Así se plantea el problema de la muerte a escala cósmica, y
afirma que la materia se mueve t:n un ciclo eterno, "un ciclo que únicamente
cierra su trayectoria en períodos para los que nuestro año terrestre no puede
servir de unidad de medida... un ciclo en el que no hay nada eterno, de no ser
la materia en eterno movimiento y transformación... ahora está firmemente
40
establecida la certidumbre de que la materia se mueve en su ciclo eterno" •
La muerte, según Engels, pertenece al juego dialéctico de_ la_natur~leza
biológica que es muerte porque es vida, que es muerte porque s~rve, mediante
el fin del individuo singular, para prolongar y renovar la especie; es, por ello,
un servicio a la vida y es recuperada radicalmente por la vida: "vida y muerte:
ahora ya no tiene valor científico -afirma Engels- una _fisiologí~ que no
conciba la muerte como un momento esencial de la vida (Enciclop., I,
152-153, nota), que no conciba la negación de la vida como esencialmente
contenida en la vida misma, de modo que la vida sea pensada siempre en
relación a su resultado necesai·io: la muerte que, en general, siempre está en
ella. La concepción dialéctica de la vida no es más que esto. Pero para quien
la haya comprendido, toda habladuría de in~ortalidad del. alma es~
eliminada. La muerte, o es disolución del orgamsmo que no deja tras de si

~ás qu~ lo~ c_01n~onentes químicos que formaban su sustancia, o deja tras de
s~ t~n pnnc1pio vital, más o menos alma, que sobrevive a wdos los organismos
v1v1entes... Por tanto, para eliminar, en este caso, una antiquísima
superstición, simplemente basta venir, mediante la dialéctica, sobre la
41
naturaleza_de la vida y de la muerte. Vivir significa morir" • El texto es largo
pero sufioentemente claro para ver que Engels resuelve un problema
filosófico recurriendo a la biología.
En definitiva, para el marxismo clásico el problema de la muerte carece
de importancia filosófi~a. La razón de esto la da el marxista M. Caveing: "El
hecho de que Marx deje el problema sin solución significa simplemente que
la muerte no es un problema en la perspectiva marxista. La cuestión de la
muer~e, como tod~ cues~ón_determinada, tiene sus raíces en la ciencia, y los
marxistas no podnan ser md1ferentes a una lucha contra la muerte. La muerte
tie~e causas biológi~as _que pertenecen a la biología, pero también causas
sociales como la m~s~na, la _guerra, la lucha de clases, que precisamente
pe1~tenecen al análisis marxista. Además es necesario considerar que la
soo~dad l~uma_na representa una realidad dialécticamente superior a la
reahdad biológica. Pero la solución de problemas que son específicos de un
c~mpo_ de lo 1~eal ~o p~ede abolir las leyes que regulan un campo
d1alécucamente mfenor. Sm duda por esto es que Marx ha dejado sin solución
42
el problema de la muerte" .
Si el problema de la muerte no tiene importancia en el marxismo clásico
no p~sa lo mismo en algunos marxistas contemporáneos que creen que eÍ
ma~xismo ~ebe dar razón de toda la realidad y responder a las siempre
anoguas _Y siempre nuevas preguntas fundamentales: ¿quién soy?, Me donde
v~ngo?, ca do~de_ voy?, ¿que me espera?. Precisamente E. Bloch empieza su
cele_bre Das PrznztjJ Hoffnung con estas preguntas: ¿Quién somos? ¿oe dónde
v_emmos? ¿A dónde vamos? ¿Qué esperamos? ¿Qué nos espera?. Muchos se
s1en~en c?nfusos tan sólo. El suelo tiembla, y no saben por qué y de iué. Esta
su s1tuac1ón es angustiosa, y si se hace más determinada, miedo" . Bloch
pretende responder a esas preguntas de siempre. Y admite que la muerte es
la más dura no-utopía y que es terrible. Ya desde Geist der Utopie (1923) se
muestra ~reocupado porque si la muerte no es desplazada la transformación
de la realidad es una utopía: si yo, como todos los hombres, tengo que morir
¿qué queda de todo lo que con tanto trabajo vamos construyendo? "Cuanto
más maduramos -dice-, más decrecemos. Muy pronto amarilleamos como

20, p. 534; trad. ital. Lombardo-Radice, Ed.
Riumtll, Roma, 1967, p. 303.
42 Leu,·e. a~ ~.P. Calvez, en "La nouvelle critique", IX, 1957, n. 90, pp. 39-49.
43 El pr111c1pw espemni.a, vers. esp. de F. Goniález Vicén, Aguilar, Madrid, t. I, Prólogo XI.

41 Di_ale~t~ der Natur, Marx-Engels, Werke, v.
39

40

Cfr. J. Gevaert, "L'altis1no di fronU al probleflla della 11wrle e deU'im1110rtalilá", en L'aleis!IIO
conlelnporaneo, S.E.l., Torino, 1969, t. Ill, pp. 513-514.
K. Marx, F. Engcls, Sobre la religión, S{gueme, Salamanca, 1974, PP· 296 Y310.

91
90

�44

las hojas y estamos en n·ance de pudrirnos bajo tierra" • Inevitablemente
surge la acuciante pregunta: si la vida es breve ¿vale la pena esforzarse y
trabajar por algo que nadie padrá ver como un todo? ¿Qué significa la historia
de la humanidad si pueblos o induviduos desaparecen y se extinguen? Se trata
de saber quién o qué puede vivir realmente la vida como vida entera45y no
como sucesión de fragmentos inconexos, torpemente mutilados . Es
necesario que la interioridad personal permanezca, que algo se salve del
naufragio total: "no nos sería posible sufrir asi por lo que es deficiente si no
latiese en nosotros algo que continúa creciendo, que resuena en lo más
profundo, que nos impulsa a ir más lejos y nos arrastra por encima de todo
lo corporal"46• Con estas palabras reconoce Bloch la teoria tradicional almacuerpo. Y acepta que debe haber algo en nosotros mismos que permanece
más allá de la muerte. El espiritu utópico osa proclamar
que por encima de
47
toda empiria y del mundo, non omnis e&lt;mfundar • Sólo asi tiene sentido la
aventura humana pues· si todo acabara con la muerte la vida sería un total
sinsentido. De todos modos Bloch admite que la muerte produce horror y que
está presente constantemente en la vida: "en el preciso
centro de la vida
48
estamos rodeados por una muerte siempre vecina" • Y distingue entre la
angustia ante el morir (Angst vor Sterben) y el horror de la muerte (Grauen des
Todes). Afirma tristemente que no hay un enemigo más central, ninguno tan
inesquivable, ninguna certeza en esta vida tan incierta ... que pueda ni siquiera
compararse con la certeza de la muerte... Las mandibulas de la muerte
49
aniquilan todo, y las fauces de la putrefacción eliminan toda teleologia" .
4) Por su parte el marxista-cristiano R. Gauraudy opina que "la muerte ...
no es un límite, una ne¡ación de la vida. Al contrario, ella da a la vida su
significación más alta" . Afirma, en oposición a Engels, que la muerte
humana difiere cualitativamente de la de los otros seres vivos, que no es una
simple descomposición biológica pues en la muerte humana está en juego "el
significado mismo de nuestra vida"51 • Por eso el temor a la muerte no es un
simple reflejo condicionado sino que "el verdadero miedo a la muerte es el
52
miedo de perder nuestras razones de vivir" . Y es que la muerte -según
Garaudy- promueve en nosotros la idea de la trascendencia: "mi propia
muerte es una constante evocación de que mi proyecto no es un proyecto

44
45
46

Geist der Utopje_, Frankfurt a Main, 197 ~, p. 309.
Cfr. ibid., p. 318 y SS.
[bid., p ._315.

pp. 309 y 313.
Atheismus 1111 Christenlum, Frankfurt a M. 1968, p. 338.
El
princif.io···
t. III,
p. 205.
Parole
dhomme,
Laffont,
Paris, 1975, p. 47; cfr. Del anatema al Diálogo, Ariel, Barcelona,

47 Cfr. iói.d.,
48

49

50
51

52

individual", pue~ en ~l caso con la muerte del individuo moriria también el
prorecto: Más aun, Sl una vida individual no tuviera que morir acabaría C
el d~nam~mo del individuo: "si yo no tuviera que morir nunc;, careceria ~:
5
la dimensión específicamente humana: la trascendencia" ~
. ?~raudy d~tingue entre hombre-individuo y hombre-pe~sona. El ho b mdividuo se nge
,
m rey
" Porel egoismo;
e1 hombre-persona, por la trascendencia
por el •amor.. La muerte es la muerte del individuo •·· La muerte no es
an~stio~a smo para quien se limita a su individualidad" porque todo lo que
es mduviduo será destruido por la muerte... y es que "el individualismo ha
e~ge~drado la angustia de la muerte ... La obsesión de sí ha conducido a la
o sesión ~.e la mue~te"54. En cambio, el reino de la persona es "inaccesible a
la mu_erte . Toda vida personal tiene eternidad: "mi vida tiene dimensión de
.
eternidad...
cuando soy un obrero responsable de un proyecto que metrasciende ... Sólo el amor nos salva de la muerte porque la muerte no
,
un
amor". Así la muerte nada tiene de absurdo, ni de repuls:::
"e ternble . Entonces, muere el individuo; la persona vive etername~te·
nosotros no form_amos_si~o un solo hombre, que no muere con nosotros"56.
~-- 1) En el existencialismo la muerte es un tema fundamental Así M.
Heidegger, cuya filosofía tiene como centro el ser, se sirve del te~a de l~
m~erte como contrapu?t~ para el est~dio del ser, por lo menos en Sein und
Zeit. U na de las caractensticas del Dasein es su ipseidad. Por lo que " d. pu d
tomarl.e a otro su monr
· ". y es que el morir es algo que cada "ser ahí"natiene
ie :e e
tomar· por
e
que
1d sí
1 mismo57. La dimensión mortal "das Sein zum ..,..,ode"
~'
1orma
parte
esencia" e ser del h~mbre; en su posibilidad más propia. Este "ser hacia la
m~erte" es, ~ara !feidegger, "absoluto", "cierto", "insuperable", "indetermmado . La idea mauténtica de la muerte se banaliza en las "l1ablad , "·
"se"
.
"
. ,,
unas .
m~ere, m~ere cualquiera ; pero esta interpretación de "ser hacia la
muert~ e~~ realidad es una fuga, una evasión, ante la muerte. En cambio el
auténtico ser hacia la muerte" decide no evadirse a la ángustia ante' 1
~uerte. Así se tiene "li~ertad ante la muerte": en la angustia el Dasein se hall:
ante la na?~ ~e la posible imposibilidad de su existencia". Porque la muerte
es
1 una
b posib1hdad constante del "ser ahí" ' es un modo de ser. Entonces el
iom re, al nacer, ya es suficientemente viejo para morir-"Tan pronto co~o

l''°

53

_grª:!

ll&gt;id., p. 47.

54 /bid., pp. 48 y 52.
55 lbid., pp. 57-58.
56 /~., p. 58.
57 Sein und Zeit, M. Niemeyer, Halle, 1958, PP· 237-241. En adelante: SZ.

1971, p. 89.
Cfr. El cristianismo es liberación, Sfgueme, Salamanca, 1976, p. 75.
Parole... p. 121.

93

92

�.
b
vie·o para morir"-58_ Esto significa
un hombre entra en la vida, es ya ~~:;: vida: ''la muerte es un modo de ser
que la muerte pertenece a la esencia
,,59 Por lo que el hombre es
que el Dasein toma-Sso~re sí ta;~;ont;sc;;i: :n ~r-para-la-muerte -Seinun ser-para-el fin
ein-zum-,
' .
. ,,60 El
a,,. de- Así "el Dasein muere fáctica mente mientras extste ·. ser-par
ZV-'TTlrl o
.
. p lo ue "la carrera hacia la muerte
la-muerte es esencial~eo~ angus?b~l-.do~ v\eva al Dasein a la simplicidad
expulsa toda casual e mtenna post t 1 a ... .
d . ,,61
de su es?no .
Sein und Zeit (1927) Heidegger continuó tratando Poste~~::::a:ente- el tema de la muerte en sintonía con lo ya
mebnl?s dsots y dice que la técnica es la constante negación &lt;l~ _la muertel.
pu 1ca .
.
ensar pos1t1vamente a
11 1
Entonces deviene algo insustanc1a~. Por e ~61~{62qpu;r~ que sea la puerta que
"l
1 palabra muerte sm negact n
muerte, eer a
. .6 de la verdadera esencia del hombre y
se abre "sobre 1~ exac~.~omp~e::~s n rofundidad afirma que, como cofre de
que lo lleva hacia el ser · Co
P.
b · 0 del ser- lo encubre
la nada, la muerte esconde en sí la esebnc1a delsertyo~csoaf1:~e la nad;". lo revela
. lé ·
nte Lo encu re en cuan
'
y lo revela d 1a ~ucame · .
d 11
bre la posibilidad de liberarse
or ue al aniquilar a los existentes, a a 10m
da
~e 1~ opresi?~ q~e le causan { de e¡con~:; ~l:;;;~.;::~e!:i:;~:::0~:les
en claro que s1gmfica ser: en ugar e no .
da venir a la muerte. Esta,
es una llamada de atención al mandato ... q~e man
de lo asible, sino el
:::e~::~~~:~:oete~:~:;:e~:::::c~::~:;d:i~:t~;io de la;·evelación que

ll

M

.

ama .
n varios untos de la filosofia sigue a Heidegger,
2) J-P. S~rtre, que -~ tanatoÍógica del filósofo alemán. Para Sartre la
rechaza la mterp~etac1 _n el absurdo total -"Il est absurde que nou.s soyons
mue1·te es la mamfestac16n d . «65 No se uede esperar la muerte porque
nées, il est absurde que 1wus 1nou.rwns. c.. . . P ·te Pero "la muerte que me
· ·bt p d ., esperarla s1 1ueia mi muei ·
es imprev1S1 e. o na
.
. ·t d personalizadora que sea particular
herirá ¿es la mía? ... no hay nmguna;n u
r a una muerte imprevisible.
a mi muerte"66. Por ello no me páue o ~:e~::ifestación del absurdo de toda
Además la muerte no es m s que
.
.
os
,o podemos esperar un acontecimiento determmado, que p1oces '
S61
espera.

5s
59
60

61

62
63
64

65
66

sz., p. 262.
sz., p. 243
sz., PP· 247,251.
sz.,
P· 384.
1953
279
Holzwege, Frankfurta M.,
, P·
·
Ibid., P· 28 0,

·

1954

lp·.256256. En adelante: EN.

Vortráge u.nd Au.fslUG'zeallim,
_PfüllidnJ~i'.s 194
L'Etre et le Néant,
ar ,
'
'
EN., pp. 671-618.

también determinados, están en vías de realizar. Pero la muerte pertenece a
la clase de fenómenos esencialmente fortuitos y, por lo mismo, no susceptibles
de espera pues lo propio de la muerte es sorprender siempre a quienes la
esperan en determinada fecha. En todo caso, llega demasiado pronto o
demasiado tarde, pero nunca a su debido tiempo. Sólo el azar decide el
carácter de mi muerte -y de mi vida- y ni siquiera la muerte más semejante
al final de una melodía puede ser esperada pues el azar, al decidir, le quita
7
todo carácter de fin armonioso6 • Así "esta perpetua aparición del azar en el
seno de mis proyectos no puede ser captada como mi posibilidad, sino, al
contrario, como la nihilización de todas mis posibilidades, nihilización que ya
no forma parte de mis posibilidades. De este modo la muerte no es mi
posibilidad de no realizar ya la presencia en el mundo, sino una nihiliwci6n
68
siempre posible de mis posibles, que está fuera de mis posibilidades" •
La muerte nunca da sentido a la vida; al contrario, le quita, por principio,
toda significación. Si tengo que morir, mi vida carece de sentido porque sus
problemas no recibert solución y porque la significación misma de los
problemas queda indeterminada. Además, la muerte no pertenece a la vida
pues si el hombre es su pro-yecto, su futuro necesita un después. Pero como
la muerte es la negación de este después es totalmente ajena al para-sí, no
pertenece a la estructura ontológica del hombre.
Sólo el otro es mortal en su ser: yo no soy "libre para la muerte"; soy un
libre mortal. Soy mortal para los otros, no para mL La muerte representa una
"total desposesión"; en ella mi ser se petrifica en un en-sí; es "el triunfo del otro
69
sobre nú"; que do como presa de los vivos •
La muerte es un puro hecho, como el nacimiento; nos viene desde fuera y
nos transforma en afuera; es un hecho contingente que pertenece originariamente a mi facticidad. Aquí se ve que la interiorización que Heidegger había
hecho de la muerte desaparece en Sartre que actualiza el viejo argumento
de Epicuro: cuando la muerte llega -dice- yo ya no seré; no es, por tanto,
un obstáculo a mis proyectos; es sólo un destino de ellos en otra parte. Porque
mi libertad sigue siendo total e infinita y la muerte está siempre allende mi
subjetividad que se afirma no contra la m4erte, sino independientemente de
ella. Por lo que no podemos ni pensar la muerte, ni esperarla, ni armarnos
contra ella pues es el absurdo radical. Y nuestros proyectos deben ser
formulados sin tenerla en cuenta. Ya no el heideggeriano -y cristiano"vivir para morir", sino el absurdo "la muerte es la ruina total, la sin razón

&amp;7
68

69

Cfr. ibid., p. 621.
[bid., p. 621.
Cfr. ibid., PP· 628 y SS.

95
94

�" ..~ es que para Saru·e "todo existente nace sin razón, se prolonga
b l ta - 1
asou
10
r debilidad y muere por casualidad" ·
.
Po 7 •• En el pensamiento cristiano se han dado varias posturas en relación a
la muerte. Lógicamente me voy a referir solamente a algunas.

l) Sabido es que M. Scheler trató poco el tema de la m~erte. Y es~ ~n
.
.
.
l"d d
El ambiente que viv16
relación a la supervivencia -mmorta i a -.
.
Scheler era reacio a la creencia en la inmortalidad. Si se b~s~a~ las
'lti. as razones del naufragio de esta creencia, tenemos que dmg1Tnos
u ..o~na Scheler- más bien a la manera principal có_mo el hombre
mo!erno experimenta su vida y su muerte' . y es extrano: lo quhe cabusa
.
l ·6 n la que se halla el om re
la falta de creencia no es la nueva re ao n e
á
ante el problema de si va a existir después ?e la muerte, qué su_cede~2
des ués qué destino le espera, sino su relación con la muerte misma
Ya ~o e~ vive "en vistas la muerte", el saber acerca de ella s_e reduce a
un puro juicio: "sabemos que vamos a morir". Por eso también falta
idea de una superación de la muerte. El hombre no h~ce caso de .ª
supervivencia, fundamentalmente porque, en el fondo, mega la esenoa

a

73

!ª

de la muerte .
. lo más importante de la tanatología de Scheler está en la idea de que
Peto
.
• ··
te· tenemos
la muerte es un hecho que conocemos inmediata e mtmuvamen . .
d la
certeza natural absoluta e inconmovible de que vamos a monr; es e
esencia de nues~ra experiencia de la vida hallarse dirigida a la muert~dPor lo
1
ticia "voy a morir no nos viene del hecho de que vemos m e que
;;ci:i:~s los síntomas de la edad. La idea de que la muert~ "pertenec~:s~:
forma estructura únicas en que nos está dada... nuestra vid~ ... y esto
dent ,,14 De modo que la muerte no se da al fin del proceso vital, no_ se h~lla
en ;otér~ino real de la vida, ni es una mera expectación de tal término, ~~no
ue acom aña la vida entera como un elemento de todos sus m?mentos . .
q Adviérfase que Scheler ha introducido la muerte en_la esenc~a de l~ vida.
Cada frase puntual del proceso de la vida consta de tres pecuhares dimensiones: ser resente, ser pasado y ser futuro, a las qu~ corre~ponden tres cla~es
de actos !ualitativamente distintos: percepción inmediata: ~ecuerdo m.
"ó . mediata En cada noticia de acontecimientos extermediato y expectaci n m
·
.
·d
nos, en cada experiencia interna de una vivencia psíquica, están contem as

70
71

72
73
74
75

LaNav.sée Gallimard, Paris, 1943, p. 1~4.
"d Í934
19
cfr. MuerÍe y supervivencia, Rev. de Ocodente, Madn ,
, P· ·
Cfr. ibid.
Cfr. ibid. p. 20.
]bid., p. 36.
Cfr. ibid., p. 44.

estas tres dimensiones con sus actos. O sea que en todo momento de nuestro
proceso vital sentimos y advertimos que algo se aleja y algo se acerca.
Y con el avanzar de la vida las tres dimensiones se van tendiendo sobre el
tiempo objetivo en una dirección característica: crece el pasado y el ámbito del
futuro decrece constantemente; vivimos "algo que escapa" y "algo que se
acerca". El ámbito del presente "se comprime" progresivamente entre pasado
y futuro. Así el conjunto de la vida vivida oprime su peso cada instante
presente y disminuye el conjunto de lo que podemos vivir, como existe en la
expectación inmediata de la vida76 • El constante decrecer de nuestra vida rios
da la sensación de que la dimensión del futuro se dirige a cero absoluto. Así
tenemos la intuición natural de la muerte. "La muerte no es, por tanto,
simplemente una parte empírica de nuestra experiencia, sino &lt;J.,ue es de la
7
esencia de la experiencia ... el hallarse dirigida hacia la muerte ..." •
De aquí se deducen dos consecuencias importantes: la muerte no nos debe
sorprender como algo accidental, como si fuera un "muro" contra el que
tropezamos en la oscuridad. Si así fuera, si fuera el desgarramiento del
viviente por fuerzas extrañas, no sería experimentable para todos. Y entonces
valdría el "discreto razoµamiento dialéctico" de Pródico y de Epituro _¿por
qué temer a la muerte? Mientras yo existo, ella no existe y cuando ella existe
yo ya no existo"-. El razonamiento falla precisamente porque la muerte se
nos anticipa en toda experiencia interior, de la que es elemento necesario: la
muerte acompaña todos los momentos de nuestra vida. La certeza intuitiva
de la muerte se distingue de toda otra vivencia que es secundaria y variable,
según los individuos; la certeza intuitiva subyace en el núcleo más profundo
de nuestra conciencia y es, de suyo, independiente de los sentimientos que
- Ia78.
.
puedan acompanar
La segunda conclusión es que "el morir la muerte es todavía, de alguna
manera, un acw del viviente mismo - "Das Sterben des Todes ist noch irgenwie
eine Tat, einActus des Lebewesens selbst"-. 'Morir su muerte' es todavía un acto
que pertenece al interior de la serie de los actos vitales, sea cualquiera la
manera como este acto se produzca por causas externas de índole
catastrófica"79• Entonces, la muerte es el cumplimiento del sentido de la vida
y cada uno debe disponerse a morir su propia muerte. Scheler cita el célebre
poema de Rainer María Rilke: "Señor, da a cada uno su propia muerte, el
morir que brota de su vida, para que tenga amor, sentido y urgencia. Porque
somos nosotros, la corteza y la hoja. La gran muerte que cada uno lleva en sí

76 Cfr. ibid.,
77
78
79

pp. 27-30.
Jb-úl., p. 36.
Cfr. i bid., pp. 36-38 y 44-45.
lbúl., p. 4 f.

97

96

Humanitas-7

�es el fondo en torno al cual gira todo. Porqu~ lo que hace extraño y dificil el
morir es que no es nuestra muerte; una muerte que nos arreba~ por fin, sólo
porque no hemos madurado ninguna en nosotros; por esto viene una tor80

menta para despojarnos de todo" •
•
El hombre moderno cree que la muerte siempre es algo externo.. Al mismo
tiempo pone en duda la creencia en la inmortalidad, más aún, su misma
posibilidad. Pero si la muerte es provocada desde afuera ¿se puede dar mayor
degradación de la muerte?. Por eso la primera condición para la fe e~ la
supervivencia del espíritu es la muerte misma. 'Supervivencia de la personalidad
espíritu-corporal'. "Estas palabras adquieren sentido solamente ~~n el
fenómeno, con la existencia e inexorabilidad del destino de todo ser viviente.
y la creencia en la supervivencia es solamente posible si se ha realizado ya la
posible sumisión espiritual a la muerte, esa espiritual reconciliación 81con ella
que llegó a anular el ilusionismo constitutivo del hombre moderno" 2} A la muerte de su madre, el niño Gabriel Marcel se preguntaba "¿A
dónde van los muertos?". Ese acontecimiento pesó grandemente
en su
82
vida: "ma vze entiire a eté dominée par ta mort de ma 171ére" -dice-. Los
temas fundamentales de su filosoüa: la comunicación, la fidelidad, la
esperanza y el amor, seguirán con el influjo dd tema de la muerte. El
intento de Marcel fue hacer una "filosofia concreta" en la que destaca
el tema de la muerte como contrapartida del tema del ser: "algunos se
podrán sorprender del lugar que ocupa la muerte ... en todos mis
escritos. Yo estimo que ese lugar nunca será demasiado considerable ...
En efecto, una cierta conciencia y ati·acción
del vacío
.
d es necesaria
1
.para
,,83
que el ser se pueda afirmar en su plenitud y con to a su ve 1emencia
La proximidad inmediata -asegura Marcel- ~s para mi la circunstan~ia
extrema por exelencia y nadie puede decirme s1 su muerte será o no inminente. En mi caso, la oposición entre condición extrema y condición
normal no se puede mantener. El filósofo debe mirar el mundo a la luz de la
amenaza constante: el estado normal es extremo. La filosofía no puede
prescindir de la muerte pues para afirmar el ser en toda su plenitud se necesita
cierta amenaza de la nada84• Pero la conciencia de la amenaza es sólo un
aspecto de la verdad. El ot1·0 es más importante, piensa Marcel: realizar la

so lb~- p. 55. "O Herr, gib jede.m eignen Tod, das Sterben, das aus jenem Leben geht ..."
s1 !bid., P.P· 69-70
·
7
302 , "Mon
82 Regara en Arriére, en E:..-ilentialisine chretien: G. Marcel, Plon, Pans, 194 , p.
83
84

enfance a. eté Q.S.!01nb1ie par la mort de ma ,ne-re, declaró a F.B. Carrnona.
Dú refus d l'invocation, Gallimard, Paris, 1940, p. 100.
Cfr. 1bid., pp. 100 y 105.

conciencia que debo vivir, actuar, amar, como si en cada momento estuviera
ante ~í la eternidad, y de !techo está ante mí. Y la actitud que debo asumir en
cada instante es la que debo asumir ante la vida eterna. Mi reacción frente a
cualquier prueba es la misma que debo tener frente a la última prueba que
85
es la muerte •
' No, puedo con~iderar mi muerte -dice Marcel- como un dato ·porque
todavia no se real_lZa y sobre todo porque tiene caractensticas tan singulares
que no me permiten confrontarla con ningún acontecimiento. Mi muerte
como mia, no es la de nadie. Además, 1~ muerte de la que hablo, de la que juzg~
eternamente, no puede ser la mía: "cuando hablo de mi muerte en realidad
no hablo de mi muerte. De lo que hablo es de mi vida86.
'
:l mi~teri~ de ~a muerte-Abe! en L'iconoclaste dice: "quizá sólo el misterio
reune. Sin misteno la vida sería irrespirable"-está íntimamente en conexión
con _el problema de ~a qdelidad, de tal manera que la muerte "es la prueba
sup1em~ de la fidelidad, el momento en que es necesario optar o por la
destrucción del amor o por su refhtjo en el misterio inverificable desde donde
desafia ~ la ausencia"87. Por_ misterio, en Marcel, no se entiende un vacío que
lle?ar, s_mo como una plemtud, como la expresión de una voluntad, de una
ex1genc1a ~n profunda que ella misma no se conoce88. Uno de los personajes
(A. Chartra1m) del ?rama La Soif pronuncia ·una frase que encontramos en
otra~ 0~ras marcehanas: "amar a una persona tquivale a decirle: tú no
monrás 1. El muerto pervive en mí no como recuerdo o como imagen sino
~orno presencia. De mi li~ertad depende conservar o no esta presencia:
aunque no pueda tocarte m verte, yo sé que estás conmigo. Sería renegar de
89
tí no te_ner tal seguri~ad" • :s decir, que la muerte no destruye lo que el amor
auténtico ha constrmdo. Asila muerte queda trascendida porque si la muerte
de la persona amada no es una aniquilación óntica sino la afirmación de su
ser en mí y conmigo, de igual manera nos es dado esperar que nuestra propia
muerte nos a_fiance en el se~00• Entonces, la muerte viene a ser "el trampolín
de una. espe1 anza absoluta, y representa, en comparación con la vida, una
~xaltación y no pura negatividad. Amor, misterio y muerte van unidos
mseparablemente: "el problema de la muerte -se pregunta Marce)- ¿de
verdad_ es un problema?. Como veremos esto es dudoso -no se plantea en
su_real~dad más que para el ser_ amado-; no es separable del problema (o del
m1steno) del amor. En la medida en que hago el vacío alrededor de mi, está

:
87
88
89
90

Cfr. ibidx&amp;. 105;_Le mrJ'stére de retre, 11, Aubier, Paris, 1964.
t:7-:J~---e:.~h
6;yue, .R.F. Pans, 1927, p. 199; El-e et avoir, Aubier, París, 1935, P· 13.
C(r. 1bid., p. 198.
Citada por M. Davy, Un f úósofo itinerante Gredas Madrid 1963 p 293
Du refus ... p. 224.
'
'
'
' ·
·

99
98

�. . me ara la muerte y prepararme como
bastante claro que puedo ad1esdtiar
Pd. e: entemente desde el instante en
- . d fi . d Suce e muy uer
para un suen~ m e m. o.
afirma verdaderamente más que allí donde
que surge el tu . La ~dehda~ no ~e f: de la ausencia, y en particular de esta
desafía a la ausenoa, don e tnu_n ~ d falazmente- como absoluta, y a la
ausencia que se nos da -acaso, sm u a,
91
qne llamamos muerte .
,
3) Michele Federico Sciacca, filósofoA extistetenrcniaald:~:o:i:o:u:;i~~t;:
.
de la muerte. es e
dejar de preocupars~
rtalºt, de 314 páginas la tercera parte de
Morte
e
im.nw
i a,
ll
l
vo umen " ..
,,
. ulla condizione umana, un fo eto

L'uom.o, questo sqwllbrato , saggw s
L'im.nw1talitá, y algunos artículos.

.

d. . l roblema de la muerte es aclarar y
Para Sciacca, aclarar y profun "d1za1 e ?.
ino1·1·r son dos aspectos de la
.
l
bl ma de la v1 a -vivir y
.
profundizar e pro e
. . oncreta vivir es un continuo monr
.
"d d
"enlaexpenenoac
,
misma reah a -pu2es
l
rte t1·ene siempre un sentido de
•
• • ..9
E todo caso a mue
y monr es existir . n .
.
'
p
tanto la solución filosófica del
misterio y de preocupación mtensa. ?r
~s también el sentido de la
roblema del sentido de la muerte en s1 -que
. .
P
. ,
ente la instancia rehg10sa.
.stenciaenvuelve
mtnnsecam
,
·
tamb·1e'n a los
eXl
·
·
ncer a si mismo Siempre ha habido quien se qm~e co~:\o vale la pena afligirse por ella.
demás- de que la muerte no es na a y q . el roblema esencial del hombre.
En cambio, otros han hecho dellla m~erted c1·Pr desinteresarse de la vida. Una .
rse por e a quiere e
.
En efecto, no preocupa
a eXI·stencia falsa inauténuca. No
.
.
·
en la muerte es un,
'
.
existenoa que no piensa .
b
1 q ie morir ni se puede vulganzar
se p~ede viví; exi~tiendo::u~;ªlae;o!~~e::Cra ;s vivir si:1 existir; es hacer de la
la vida. Ex~u sa~ a mu~1 ~
trivial e insi nificante "distracción". No
vida una d1vers1ón estup_1da, una
. T1~a pensar más intensamente
pensar en la muerte de mn~~n_a m~1::r:t~!1:t;ario, no pensar en la vida. y
en la vida y darle plena pos1t1vidadl, , ·t Hay un vínculo dialéctico entre
.
1 ida afirma a mue1 e.
qmen no piensa &lt;;n a v_
.
el existente es vida y muerte: muerte porque
vida, muerte yex1stenoa p01que
es vida, vida porque es mu~rte.
. .
~ás aún al vivir, como tal, le es
N
tan esencial monr como v1vtr y
.
l
o es
l l . dealismo al sustraer el pensamiento a a
esencial la" n:1uerte. Por l? cua ~ e~as ue m~rir"- lo sustrae a la vida misma
muerte - piensa como si no tuv1 . q
. o ue en definitiva es siempre
porque pensar sin sujeto es pen~ar sm pensar, 1 q , .. ste vivie~do; pero la
pensar. Por tanto, pensar es siempre saber que se ext

0------d O "d te Madrid 1959, PP· 172-173.
!bid., p. 199. Filosofla Concreta, Rev ·E e dcla:~ ~o cito ya pues me refiero a esa obra
91

92

Cfr. Muerte e 11rnwrtalida.d ... P· 11·
precisamente.

n a

conciencia de que se vive, necesariamente implica la conciencia de la muerte.
Luego no puedo pensar en vivir sin pensar en morir: la muerte es inherente
a mi vida. Por lo que hay que pensar y vivir pensando en que se muere. En
realidad no hay un problema de la muerte, sino ef problema de la vida más
allá de sí misma; que no es planteado por la vida o por la muerte, sino por la
muerte que es inherente a la vida, y por la vida que incluye a la muerte, por
el hombre integral, como problema de la inmortalidad de la existencia.
El problema se plantea así: si yo no fuera espíritu, la muerte no existida
para mi; existe sólo en cuanto tengo conciencia de ella, sé que he de morir.
Entonces, ¿puede morir el pensamiento para el que existe la muerte? Cada
hombre concreto y la vida como tal ¿son una condena universal a la muerte?
Por lo pronto hemos llegado a este punto: la conciencia hace que para el
hombre exista la muene. Todo nos hace c'lltrever que admitir el fin de la
conciencia pensante significa desafiar la contradicción y aceptar el absurdo.
Entonces se trata de saber si la muerte también afecta a la conciencia por la
que existe, o si es la conciencia de que el cuerpo muere, pero no la conciencia
misma que sabe de la muerte y para la que también el fin del organismo es
"muerte" y no sólo "corrupción".
Para Sciacca la muerte es: cósmica, sin contradicción, perentoria y
dogmática. Es c6smica porque alcanza a todos los hombres y porque es el
"orden" del universo. No se le puede contradecir. Ante ella no es posible el
escepticismo. Ningún escéptico ha dudado de que un día tiene que morir. En
el futuro de cada quien, todo es incierto, menos la muerte. Tiene tal fuerza
de persuación que suspende toda duda. El escéptico se desmiente a sí mismo:
duda de todo, menos de la muerte. Ella -igual que la vida- considerada en
su profundidad y evidencia desarma el juego de las argumentaciones abstractas: la muerte es incontrovertible. Es perentoria porque es fatal: es una
experiencia de la que nadie se puede librar; yo - y nadie más- tengo que
morir mi muerte; no la puedo delegar ni puedo hacerme representar. Hasta
tal punto es inherente a mi vida -a la de cada uno- que está presente donde
yo estoy. El problema de la muerte -afirma Sciacca- es tan perentorio que
me enfrenta a la nada o a la eternidad. No se le puede diferir hasta la última
hora, sino que es preciso plantearlo en cada momento de nuestra vida. Así la
sorpresa de la profundidad de la muerte ·s upera la del prodigio de la vida; si
es prodigioso vivir, es muy profundo morir porque la muerte sella la vida y
la convierte en destino.
¿Ultimo día? Sí, pero está presente en cada hora de nuestra vida; la vivimos
toda la vida y no sólo el último día. La muerte teje la trama de la vida: cada
día, cada hora, cada minuto, pueden ser siempre el último. Es dogmática
porque no admite discusión. Tiene tal profundidad que escapa al sondeo
humano. Es dogmática como una palabra de Dios; irrefutable, sin
101

100

�contradicción, como la justicia divina. Debe cambiar nuestras opiniones y
valoraciones porque nos pone frente a lo inevitable. Pensar cada día en el
"último día" es pensar de modo diferente a como se piensa ordinariamente.
¿por qué entonces el hombre no se resigna a morir? Porque quiere sondear
el sentido de lo que se le presenta -a primera vista- como un sinsentido.
Porque este análisis le deja esperar que no sea el absurdo que hace absurda
la vida. La no resignación implica una instancia metafisica positiva: la muerte
tiene un sentido conveniente a la vida y no es el absurdo que la hace del todo
absurda. Alcam:ar el sentido de la vida y viceversa. Hay una .implicación
necesaria entre vida y muerte, de manera que en el día del nacimiento de
alguien nacen juntas la vida y la muerte del que nace. Nacimiento y muerte
son dos límites de nuestra existencia terrenal: nacimiento es el límite que
abre; la muerte, el que cierra. ¿cierra definitivamente o también abre? Lo
cierto es que cierra definitivamente la vida en este mundo.
La muerte es todavía -afirma Sciacca- un acto del que vive: muere el
que vive. Por eso la muerte no viene del exterior, sino que es esencial al
hombre y es necesaria. Además no es contradictorio que la existencia humana
pueda tener una manera de existir distinta de la que tiene como vida en el
mundo. Por tanto, si es contradictorio que el hombre viva en el mundo sin la
muerte, no lo es, de ninguna manera, que pueda sobre-existir a la muerte
porque el hombre, a pesar de ser contingente, está constituido por algo que
no lo es. Entonces, si hay en él la presencia de lo infinito, constitutiva de su
mismo ser, resulta que la muerte es sólo una inherencia necesaria a todo lo
que en él es contingente.
Tenemos que aceptar la muerte -piensa el filósofo siciliano-. Aceptar la
muerte, vivir serenamente en su presencia y dispuestos a morlrla, significa
"vencer" y no "perder" el miedo de la muerte. Vivir pensando en la muerte,
como posibilidad de una existencia inmortal, es vivir según nuestra condición
humana, empeñados en modificar el mundo y en favorecernos utilmente a
nosotros mismos -y a los demás- para que la vida sirva a los fines de la
existencia y realice los valores por los que el hombre construye y se ordene a
93

sí mismo como cuerpo y como espíritu •
4) Por último, Agustín Basave advierte que nuestra época trata de perder
de vista el hecho de la muerte. En este siglo -dice- la muerte espanta
más de lo que naturalmente ha espantado en otros siglos "porque se
presenta de improviso ante los locos gozadores que sólo han pensado
en halagar sus pasiones"94 . Cada hombre tiene una relación especial

con su propia muerte No se trata d l
.
cada quien. Estoy cier¡o que voy a miria ;uerte_ de ot~o, sino de la de
acompaña siempre que está .
r. s una mcertidumbre que me
el saber de la mu~rte sus ám~erta en mi vida. El hombre alcanza en
m ximas posibilidades po
•
muerte podemos impulsar la ta
. 1
rque graCias a la
una amenaza constante como rea vita . ~ muerte está en la vida como
porque voy a morir ~o me u:::::s1ón ~on~nua. y precisamente
posibilidades que se presentan :
. .d ser md1ferentes las diversas
mi finitud95_
n m1 v1 a. Al aceptar la muerte acepto
La muerte no viene a limitar desde afu
.
.
principioydesdedentrolamuerte,está "d e;a, _la vida, smo que desde el
ella misma la produce y la alberga. "Sa~:~:;e:av1da,_ que ap~ntaa la muerte:
se va llegando se va ye11do En 1 .
.
s qmen advierte que cuando
•
•
as v1venCias que b
"d
la muerte. Desde el insta t
re osan v1 a se transparenta
• .
n e en que nacemos vie
1
•
pos1b1lidad de morir en cualqu1·e r momento Mi conci
ne, con. a misma
vida, la
d"
en acto y muerte en potencia y 1 . .
:
enc1a me JCe: soy vida
voy viviendo -en cie1·to mod. a ~ntic1par imaginativa mente mi desenlace
o- m1 muerte 'Q ·é
b
•
•
puede que la vida sea la muerte, la mue . u1 ~ s~.. ~-dice Eurípides-,
nuestra morada definitiva· pronto y ta
rte, la vida . Este mundo no es
,
es remos en el des pe ·ta lb
es necesario pasar antes por la ruptura brutal
. I r a . orozado. Pero
la muerte. y no sólo es ru t
d"
' por la d1sonanc1a más grande·
P ura Y 1sonancia es la
·ó
·
na a. En el momento de la
.
.,
opres1 n torturante de la
d
muerte se mamfestará n
d
en nuestra conciencia surgirá l
uestra na a ontológica.
Y
segundo
nacimiento?97_
a pregunta dramática: faniquilación o
E. .
.
xisamos abocados a la muerte. Ante ella
. ..
ponemos enJ·uego la totalida d de nuestro ser Por
' como
pos1b1hdad
personal'
ta t
.
tod as nuestras posibilidades s· 1
.
n o, monr no es agotar
posibilidad más personal e i~tr~:~e::~n~;e trata del cumplimi~nto de la
defendernos de ella. Todas las demás
·. . . podemos superarla m podemos
posibilidad suprema ·o e ac d
pos1b1hdades estan dominadas por esta
·
uer o con esto l
é ·
muerte habrá de ser una co11sta t
, a aut nuca aceptación de la
B
ne espera
asave confiesa que esta doctrina es la de Heide
,
apuntando los caracteres esenc· l d l
gger. y as1 es. y concluye
ia es e a muerte:

a) posibilidad
·
.
. . que siempre nos está present,e como una amenaza cierta y delimitante·
b) riesgo ineltminable que condicún
.
. ..
'
la fidelidad persmal y con Dios; ia cua~qu.ier posibilidad determi1iada y me incita a

95
96

93
94

La doctrina de Sciacca acerca de la muerte está tomada de la Introducción de la obra citada.
Metafísica de la mue1te,Jus, México, 1973. p. 55.

97

Cfr. ibid., pp. 56-57
/bid., p. 62.
.
Cfr. ióid.

103
102

�l día de su realizaci6n. Térmi?w
·e) término incierto. Incierto por lo que se r_e1·~re a. .
o •uturo pero de realtzaci6n cierta,
porque se trata de alg
· J'
'
,r;

d) conclusi6n única y definitiva;
.
.
. . bl Tiene además el carácter de opresi6n to1turante de la
e) desgarramiento inevita e.
'
'
nada;

f) definitiva medida de nuestro ser;
.
.
. l "d
rea su fin y configura definitivamente su trayectona; nos
g) inherente a .a vi a, rna
revela nuestro limite absoluto;
.
.
,
.
·tes de ,rwdos diferentes de ,rwrir, pero son ,rwdos
h) tiene sentido analogo. hay_ mil l
erte es un puro acontecimiento natural, para
hwnanos de morir; para el annna a mu . ..
el Jwmbre es un problema, un drama extrano y dificil,
,.
· no está abocado a la muerte,
i) la mue1te sólo afecta al cuerjJ~; el ~Jnntu, en su esencia,
sino a su pe1fecci6n en la eternidad •
, .
. .
uerte -dice Basave- ni ignorarla. Lo muco
No se puede desprec1a1 la m d d l "d Si la muerte es inhe1·ente a la
sensato es valorarla y ~cep_tarla_ e~ e -~s~~n~ialmente la idea de la muerte y
vida, el hombre auténtico m~of1poia ex l ·1er otra cosa podrá no realizarse,
··r En m1 uturo cua qu
.
se prepara para m011 : ,
.· , nente "Por eso su presenoa ausente no
pero la muerte se reahza1:a necesa1 ia1
: te y auténtica. En el momento
deja de acompañar a la vida humana cons.oe::sona será para mis familiares
. o en que la muerte se presente ... mi P
,
preos
.
.
,,99
y amigos, una ausencia.p~esente : de la muerte pueden .ayudarnos a
Estas difere?tes. opnuones ~ce1~: está esencialmente abocado al desenesclarecer el m1steno del homb1e q d la existencia- y por ello mismo
lace inminente -en cada momento e ,
angustiante.
111.- FENOMENOLOGÍA DE IA MUERTE.

uerte? Sabido es que desde Sócrates -y _at~n ~esde
¿Qué es, pues, la m
· .ó d
l a y del cuerpo. En el cnsuamsmo,
1
antes- se le define la separao n eá alm
rte aparece como la privación
•
rtir de Sto Tom, s a mue
especia1mente a pa
: "· " '. t privatio -vitae" "res viva per mmtem
de la vida: "1~rs est ~asii;;lg¡, vita , mo1S ::ás comunmente se le define la
jJerdit operationem vitae . Aunque

98 Cfr. ibid., pp. 65-66.
99 !bid., PP· 67-68.
le
100 3, 53, l, ad lum; Suf! m.,

75 3 sed contra y De anima, q. un., 10; 3, 89, 4c.
, '

separación de alma y cuerpo: "mors enim corporis nihil aliud est quam
separation animae ah ipso"; "nullus horno dicitur mortuus nisi ex eo quod
anima ejus a corpore separata est"; "mors in nobis est secundum
·
·
·
separauonem
ammae
a corpore ,,101 .
Esta descripción de la muerte es, desde el punto de vista teológico, ya
clásica 1°2. Y es definida actualmente por los teólogos y filósofos tomistas. Por
ejemplo, J. Pieper afirma: la muerte es la separación del alma y del cuerpo.
"En esto no se ha cambiado lo más mínimo, según yo creo, hasta el día de
hoy. Incluso para un hombre de nuestro tiempo, que tuviera reservas en
admitir que el alma sea separable en cuanto tal, saltaría rápidamente, como
lo primero de todo, aquel viejo principio de Sócrates, si ese hombre se pone
a pensar sobre el fenómeno de la muerte. El principio vital 'abandona' en ese
, v1v1
.. fi1cado ,,103.
momento a l cuerpo que 11asta entonces 11ab1a
Sin embargo, la definición o desc1ipción clásica provoca ciertas reservas.
En efecto, se le puede considerar en relación al cuerpo: "por separación se
entiende que el alma deja de informar al cuerpo, deja de darle el s~r (esse
sequiturfonnam) y el ser unwn... Esta separación ha de entenderse como una
corrupción ... Se trata, en definitiva, de que en el hombre la materia es privada
14
de la forma" º • La base de esta afirmación es el hilemorfismo aristotélicotomista. Pero ¿si el hilemorfismo fuera inadmisible? ...Se le puede considerar
desde el punto de vista del alma. En este caso se pone al énfasis ya no en el
cuerpo --cadáver- que deja de estar animado, sino en el alma que deja de
animar, y existe independientemente del cuerpo: es el "alma separada" de la
que hablan los teólogos.
Claramente se ve que esta doctrina de la separación de alma y cuerpo no
suprime cierto platonismo: cuerpo y alma quedan separados con ocasión de
la muerte. Por otra parte el "alma separada" plantea problemas serios a la
teoría hilomórfica pues, por definición, la "forma" no puede existir separada
de la materia. Además, el cuerpo no es la "materia primera". En todo caso la
muerte sería la separación violenta de este mundo en el que la persona vive,
actúa, sufre, espera y ama. Pero vengamos ya a nuestra descripción.
La muerte se caracteriza por ser: inevitable, cierta, personal, efectiva e
inminente.
a) Inevitable.

Es una realidad por la que todos tenemos que pasar. Nadie duda de esto.
Pero creemos que se trata de una verdad abstracta. Y, en todo caso, que se

101 Co,np. Theol., in III Sent., d. 21, 3; ibid y Com. Theol., c. 230.
102 Sentido teológico de la muerte, Herder, Barcelona, 1969, p. 19.
103 MW!rle e irmwrtalidad, p. 48.
104 L.F. Mateo Seco, " el concepto de muerte en la doctrina de Sto. Tomás",

pp. 193-194.

105
104

�aplica a los demás, pero no a mí. Y sin embargo, la conciencia acerca de105
la
muerte incluye la idea de necesidad: - "statiuum est hominibus semel mori" ,
de algo a lo que cada persona desearía sustraerse y que es imposible evitar:
la muerte es inevitable. Cuando alguien advierte que necesariamente morirá
reacciona espontáneamente con una actitud vital de rechazo, de horror, de
angustia, sobre todo porque no hay medio de evitar la muerte. El tiempo
devora inexorablemente la existencia humana. Cada día que pasa es un día
menos. El cuerpo resiente la decrepitud. O simplemente la debilidad y el paso
del tiempo -finitud esencial, contingencia-. Por lo que tenemos certeza
-absoluta- de que vamos a morir.
b)Cierta.
Conocemos la inevitabilidad de nuestra muerte. Y nos preguntamos con
angustia: ¿por qué? Y par más que procuremos olvidarla, ahí está escondida
siempre en lo más profundo de nuestra existencia. Su inevitabilidad surge de
lo más íntimo de nosotros mismos. Porque la muerte nos pertenece -lo
mismo que la vida- como propiedad inalieble. En nuestra vida muchas cosas
-quizá todas- pueden ser inciertas, menos una: la muerte -"incerta omnis,
sola mors certa"-106, escribe el genio de Hipana. Y S. Bernardo, en la misma
línea, asegura: "Quid vero in rebus humanis certius morte, quid hora m01tis inceitius
invenitur?". Y en otra parte añade: "Nil mortalibus vel morte certius, vel inceitius
lwra mortis" 107• Certeza absoluta: vamos a morir. Incert!idumbre casi absoluta:
no sabemos cuándo, ni cómo, ni dónde -mors certa, hora incerta "-. Saber e
ignorancia: he aquí la dificil y angustiante paradoja, la ambigüedad fundamental del misterio de la muerte. No se trata de una imprecisión accidental;
es una indeterminación esencial porque el momento de la muerte está más
allá de toda categoría. La respuesta a las preguntas cuándo, cómo y dónde es
la que queda indeterminada, como indeterminada es la aplicación concreta y
personal de la ley general -todo hombre es mortal-. La muerte es incierta
sólo como el momento definitivo y último. Por lo que más que indeterminada
es imprevisible. El día y la hora se revelan en el instante mismo de la muerte:
la muerte los determina. Pero entonces el hombre sabe el secreto de su muerte
cuando ella está presente, es decir, cuando el viviente deja de vivir -en este
mundo-. En cierto modo Epicuro tenía razón: cuando acontezca la muerte,
el viviente ya no es.
10!&gt;

106
107

"es destino de cada hombre morir una vez", Heb ., 8, 27.
33Enar in Psal. 38, 19.
opera, 1690, 1, pp. 484, 109 y 364.

c) Personal.

Nuestro conocimiento de la muerte es nocional -abstracto- y

::,d,::::,::~=::~;:,:n ~:en el que de prÓnto se nos re~el::i;•:i:
Illich: "Iván Illich se ve'
.: 1 ~uede_ succd~r lo que aconteció a lván
de
,
ia ~our y e mvad1a contmua angustia. En el fondo

::i1:1

1

1

aq1
~:a~ª~;0 ~:ed:~:::u:u~:~!~r~n~asó!~ :opoe~~!ªd:c~:~ugn_ibradoda
comprender.
'
un mo o
"Ebl ejemplo del silogismo que aprendió en la Lógica de Kisevater- 'todos 1
10m
res son mortales· c
·
os
1
1
1
es.mortal', le parecía ~pli:~~1:\~~ai:e::::
!:n~~~~{~;:~~nbié~
mismo. Allá se trata de Cayo de un hombre
o a s1
justo; pero él no era Cayo u~ ho b
como todo~, y es perfectamente
ser distinto a los demás
m rde cdomo todos; él siempre había sido un
... ayo es ver a eramente mortal
l' .
que muera, pero yo Ivá
.
.
. .
, Y norma 1s1mo es
. . .
n 111IC1i, con todos mIS sentumentos
.
yo ... 1D1stmto es el asunto! iNo es asible ue
y p~nsam1entos,
excesivamente terrible Pero
dp , d q yo deba monr! Esto sería
···
··· -se ecta espués- Pero O
N
ocurrir, pero ocurre Mas fró
l
.
.
curre. o puede
le era posible compr~nde; aqu:ºp ia ocu~ndo? ¿cómo comprenderlo? y n0
falso, mentiroso, enfermizo para :::a~up~anto,l y trataba de rechazarlo como
Pero v I ' .
' .
zar O por otros regulares, sanos
~ v1a, no como pensamiento, sino como realidad"1os p
.
mortalidad en general a la a P11cac1
. . n personal lván t · ara pasar
de
la
f .
6
angustia "mortal"· No se t1·ataba de una muerte imp • uvo
1 · que su nr una
propia, absurda si se quiere pero vivida a . 1. e1 sona , smo de la muerte
yo singular hay que franqu;ar un abism¿.
:~nt~. Del "todo hor?bre" al
a una intuición profunda. Se trata de al' ~ erso og1smo es necesar_10 pasar
en trance de muerte- de un a
. g_ p
nal -yo voy a monr, estoy
posible un sustituto. Quien mue~~n~:~1~::es~~ a~gu~tiable en el que es imse presenta ante las puertas de la n;che
d . ad1e puede ayudar a quien
p
--O eunamanecertemido
orque 1a ley universal de la mortalid d . d I
y nuevo-.
concreta en una tragedia ersonal _;m:i~º. o iombre es mortal- se
necesidad indeclinable. iLa iJuerte es el . ~1c1ón. personal?- y en una
to personal inevitable!
m1steno ternble de un acontecimien-

~:;~~;~!

C

a::

d)

Efectiva e inminente.

La efectividad está en que algún día
d
general de la mortalidad a la .
. d~pue e ser hoy- pasamos del saber
v1venc1a e a muerte y conocemos todo el peso

108

L. Tolstoi, Cuentos Escogidos, Porrúa, México, 1979. p. 104.

107
106

�del terrible misterio. La muerte de nuestros padres, parientes y amigos nada
nuevo nos enseña: sabíamos que tenían que morir, pero entonces lo sabemos
de otro modo, descubrimos una nueva dimensión, tenemos una experiencia
de otro orden. Esta experiencia es el descubrimiento de una profundidad
desconocida. Es algo que nos toca muy de cerca y que nos revela que tenemos
que pasar por este trance. Sé entonces por una experiencia especial que la
muerte es efectiva, que es inherente a mi vida. Es una urgencia de cada día,
de cada minuto. Es inminente en cada instante. "En cuanto nace un hombre
109
hay que decir de él que no podrá escapar de la muerte", escribe S. Agustín •
Y Heidegger corrobora este pensamiento cuando dice que tan pronto como
un hombre entra en la vida, ya es suficientemente viejo para morir pues la
muerte es un modo de ser que el Dasein toma sobre sí tan pronto como es 11°.
Esto significa que cualquier día es bueno para morir. Que cada día que vivo
es un día menos. Que cada minuto es un paso seguro hacia la muerte. La
muerte es urgente. No se detiene. Es terriblemente inminente. Vivimos
perpetuamente amenazados por la muerte -la espada de Damocles pende
sobre nuestra cabeza-.
2.- Mue1te, miedo y angustia. La muerte siempre ha sido-y seguirá siendodesagradable. El hombre no se resigna fácilmente a tener que morir, porque
ve en la muerte un acontecimiento aterrador. Cuando piensa en ella la acepta
porque sabe que no la puede evitar, pero también es presa de diferentes
estados de ánimo: preocupación, temor, miedo, t1·isteza, resentimiento, angustia, etc. La muerte es naturalmente angustiante porque simultáneamente
es fin y principio: fin de un período vital, fin de un mundo de realidades,
proyectos y esperanzas, fin de un modo de ser temporal 'Y humano; pero
también es el principio de una vida nueva totalmente desconocida, de un
modo de ser temido por incógnito. Se abandona un mundo y se penetra en
otro. Por eso el acontecimiento más grave, el acontecimiento supremo -por
- decisivo y por último-es la muerte. "De todos los sucesos de la vida-apunta
Sciacca-, el que suscita más miedo, temor y horror, es la muerte; lo suscita
e·n todo caso. No hay desprecio por la vida, burla o distracción suficiente para
vencer este temor y esta repugnancia; incluso, cuando se desea se teme ... Y
no es sólo miedo físico ... ; la muerte esconde un enigma ... ; es el comienzo de
algo nuevo, inédito, cuyo éxito es imprevisible. Este es el motivo verdadero
111
y universal del terror 'sagrado' que inspira" • Se trata de la "angustia ·
existencial" de que habla K. Jaspers pues hay también una "angustia física"

de" morir: Se trata d_e la "angustia sustancial" de que habla M. Heid

I
egger
nos inquieta, nos angustia nos amena
. orque a muerte nos preocupa,
'
za, nos acosa, nos tortura nos p . ·
y nos destruye. y aunque creamos en otra vida 1
,
e1s1gue
ante el hecho de la muerte: la supervivencia del;;; ;r~t:rna- nos revel_a ~os
la angustia ante la dest
º6 d
. P
no basta para d1s1par
ruco n e nuestra realidad humana
·
ºbºl"d
·
La muerte es la unpos1
I I ad de expresar en el mund
l l
b
ser-en-el-mundo- la vida tem
-e 10m re
1
de continuar las relaciones de :;~:taluedtanto amamos; es la imposibilidad
es la irreversible y definitiva ausenci; de ;mor ~on las p~rsonas queridas;
separación violenta de toda posibilidad de reeaml_ un_,º lespac10-temporal y la
.
1zac1on mmana En la
se mamfiesta la esencial parado.a del I
b
.
muerte
cuerpo, medio indispensable
acci~:m ~e: tener que ab_a ndonar el propio
acabable de permanencia y
y e autoperfecc16n, y hambre in-DasSeinzumTodetstwessenhaflAngst"- 112 p

°

Je

menos de producir temor. y a:;1:~;_t';:~ ~i~:::.:r1tal y ~iolen~, no puede
de la propia existencia, herida en sus estratos más póe:s~e vten;1ª_ y ruptura
que se expresa en la an ustia de la m .
na es e mtlmos, es la
necesidad irrevocable d! 1no1·1·r
~e1 te. Cuando un hombre advierte la
expenmenta una r b 1'6
aversión irrefenable que le inquieta
I
á I
e e I n espontánea, una
3 -M
.
en o m s iondo de su ser113
· uerte Yfinitud· La prueba más evidente d I fi ·
:
es naturalmente la muerte: en cad
d d I e .ª mtud de la vida humana
Vivimos a condición de morir ma ~-eco o e a ~ida está presente la muerte.
la última muerte desemboca y o11mo~da c~da mstante para vivir -incluso
i~tervalo de tiempo que nos a::r;an: : ;~::;~n¿~ral-. Cada hor~ es un
tiene razón cuando asegu1·a q I
lama. Por eso Heidegger
ue a muerte es la exp ºó
á
radical de la finitud. Tiempo .
.
, .
res1 n m s concreta y más
ol "d
1 .
y mue1 te van mtlmamente unidos No ha
' .1 ar que e tiempo no existe absolutament
. . y que
existencia precaria imperfecta
e, _o, al menos, tiene una
'
Y oscura pues ha sido
todavía no es. No queda más
•
. _ Y ya no es, va a ser y
tiempo, que está compuesto dqeue e1mstante fug1t1vo y brevísimo. Luego el
. .
no-ser, parece que no
d
partiope del ser1 i-1 El .
pue e ser algo que
. mstante apenas nace m
El
o el futuro ansía convertirse e
d , . uere. pasado devora al futuro
presencia, es esencialmente fug:;asad o.J"El mstan_te, única posibilidad de la
'se es iza en el tiempo y por el tiempo: "va

112
I
114

sz., P.· 266.

13 Cfr.
J. Cevaert, El problema del lw nb
Cfr. Aristóteles, Física, IV, 10, 211/e, Sígueme, Salamanca, 1976, P· 313.

109 Serm. 97, 3, 3.
1 JO Cfr. SZ. p. 243.
111 op. cit., pp. 126-127.

108

109

�de lo que aún no es, pasa por lo que carece de extensión y va a lo que ya no
.

Ag

,

IJ!i

es", como dice San ustln · .
.
.
ente
En realidad el tiempo no existe; existen tres uempos -pasado, pres · ,
porvenir- como tres modalidades, pero pertenecen al alma, afirma el de
Hiponal16_ Esto quiere decir que el tiempo, como tiempo, que parece escapar
del futuro hacia el pasado, por el presente, somos nosotros en cuanto v~~os a
la eternidad: la puerta a la eternidad es la muerte. Cada momento que viv~mos
. .
esente que se convierte
decimos adiós porque vivnnos un nuevo pr " . .
.d mente en pasado. Como dice el poeta: vivimos, y en perpetua
r á pi a
.
h' d" 117
despedida" -"So leben wir und nehmen immer Absc u ..
. .
.
m erte· En todo caso la muerte es la conversión del uempo en
T iempo y u
•
'
· ·· · d 1
eternidad. O, si se quiere, la muerte es el fin del tiempo Y e 1 ~m.cio e a
eternidad. Durante la vida el hombre se topa con innumerables lnmtes, pero
el último es precisamente la muerte: es el muro en el que s~ estrella~ t~dos
los proyectos y todos los compromisos; es el límite necesario. Esto significa
que con la muerte el hombre pierde todo poder.sobre_l~ :calidad y so?~·e su
ropio cuerpo. Especialmente se revela la total imposibilidad. -defi111t1~a~e realizar la propia vida. y precisamente la triste experienoa de qu~ tiene
uno que dejarlo todo nos indica que la vida_ hum~na es una dádiva. ~
capacidad de realización en el mundo y de relaciones mterpersonales -amistad, amor,-con los demás, es algo con lo que el hombr~ se em:uantra y en lo
que no tiene dominio absoluto. La pretendida autonomia ?el l~ombre se ba_sa
-velis nolis-en una fundamental heteronomía. La experiencia de _la mue1 te
nos p~ne necesariamente ante un límite real y concreto: la finitud d~ la
existencia humana -la propia finitud-. Todo l!ega. a su fin. E~ ~~a tnste
verdad. Por eso el hombre, en tal circunstancia, nene la posibihd~d de
reconocer que Alguien está en la raíz de su propia existencia, que Algmen le
regaló la vida con todas sus posibilidades.
4.- Muerte y sentido de [a vida. La muerte aparece como..el absurdo más
solemne de la existencia. Es conocida la frase de Sartre: es a~surdo que
muramos" -"il est absurde que nous nwurions"_ns. y para ca.si to~os los
hombres la muerte es en verdad un sin-sentido. y el problema exis~encial con
que se enfrenta el hombre al ver que la inuerte es inevita~le, .es, sm duda, e~
problema del significado: ¿por qué tengo que morir? ¿qué sigmfica la muerte.
·
· 'Uud
d iam
Confes., XI, 21: " ex illo ergo, qwd nondum est, per illud, qwd spat10 carel, m 1 , qw

ll!i

Si la existencia humana parece estar orientada al amor, a la comunión con
los demás, tiene así un hermoso significado. Pero ¿todo acaba con la muerte?
¿cuál es el auténtico sentido de la existencia humana? ¿permanece a pesar
de la muerte? En todo caso: ¿1a muerte da sentido a ia vida o la vida da sentido
a la muerte? Estos son problemas fundamentales porque en ellos va implícito
el problema -mejor, misterio- de la supervivencia personal.
Para los antiguos cristianos, la vida da significación a la muerte -"qualisvita, ftnis ita"-: se muere como se ha vivido. Para otros, en cambio, ia muerte
-coronación y cumplimiento- da sentido a la vida, ,No serla mejor pensar
y decir que vida y muerte son dos aspectos de la misma realidad, que es el
hombre? Si la muerte borra para siempre, y sin posible regreso, la existencia
personal, automáticamente queda comprometido el problema del sentido. Si
la vida tiene un sentido -y de verdad lo tiene-, también lo tendrá la muerte
porque se implican. ¿cuál es el sentido de la muerte?
No preguntemos a la muerte si nos trae una esperanza porque precisamente ella es la negación total de la esperanza -es más bien la prueba más
dura por la que debe pasar la esperanza-; hay que preguntarle: rnxiste en
mi vida algún fundamento para la libertad y para el amor, a pesar de la
muerte? ,Hay un verdadero fundamento para esperar con certeza un más
allá? Es decir, ,el significado esencial de la vida humana conlleva alguna
dimensión inmune a la muerte? y no se trata-como en el clásico latino- de
un puro deseo de quedar en la memoria de la posteridad -"non omnis
moriar''-119, sino de una realidad en la que mi yo siga existiendo. Porque si
la muerte es el último fin de todo, definitivamente la vida es un absurdo. Pero
si el sentido profundo de la existencia es la realización de la persona, entonces
la muerte es una perspectiva de esperanza: yo seguiré viviendo. Y es que la
persona es más que la muerte; es ciertamente histórica, pero su esencia es,
indudablemente, metahistórica. La persona, si es, está fundamentalmente
abocada a la eternidad. La misma libertad, para desarrollarse en plenitud,
necesita de la eternidad. ",qué libertad en su pleno sentido -escribe A
Camus-puede existir sin seguridad de eternidad?"120• Yo soy más que yo, a
pesar del límite irreversible que es la muerte.
5.- Reflexión. Sé que voy a morir. De ello no hay duda posible. Y sin
embargo, sé y no sé. No sé ni fecha, ni lugar, ni modo. Pero sí sé que será
-inevitablemente-algún día. La muerte sólo es experimentable en tercera
y en segunda persona. En tercera. cuando mueren l.os otros, los que yo no

nlobnidest'2'O· "Sunt enim haec in anima tria quaedam et alibí ,s non video... tria tempora video,

116

.,

,

f ateorque tria_ sun!''.

.

.

Rainer Mana Rilke, Dumesser Elegien VIII.
11s EN., P. 631.

117

119
120

Horacio, Odas, l. III, 30, v. 6.
El milo de Sfsi[o, Losada, Buenos Aires, 1970, p. 51.

111
110

�.
conozco·. En tal caso vale lo que dice Heidegger: "se" mueren ellos. El hecho
no me impresiona, a no ser que las circunstancias sean muy impresionantes.
En segunda persona, cuando muere algún familiar o amigo. Entonce~ sí el
hecho me impresiona y me hace experimentar mi inde~linable ~ortahda?.
Sé que mi tiempo terminará sin remedio. Hay un uempo físico ~mzá
mejor, astronómico-que es el tiempo uniforme de las cosas. Hay _un uemp~
vital biológico -mi tiempo, mi vida- medida de la duración d_e _mi
O
existencia: empezó y terminará. Mi tiempo vital durará lo que dure mi ~ida
terrenal. Hay un tiempo psicológico -personal- que depende fundamentalmente de la actitud de la persona, de su estado de ánimo. Sé que un día mi
tiempo se hundirá en la eternidad: "mi muerte para mí es ~1 fin de todo, el
fin total y definitivo de mi existencia personal y el fin del universo eterno, el
fin del mundo y el fin de la historia; el fin de mi tiempo vital es ciertamente
el fin de los tiempos, la trardia metafísica por excelencia, la incohcebible
21

tragedia de mi nihilización" •
.
Es-imposible experimentar la propia muerte -la muerte es pnmera
persona- porque cuando la esté sufriendo no podré decir lo que es.
.
Lo que me enseña la muerte de los demás es que la muerte es separación,
ausencia: ya no están presentes a sus amigos, a las cosas, al mundo. La muerte
es una ausencia presente a una presencia ausente. En la irreversibilidad de la
separación, en la inexpresión expresiva de la ausencia confirm? la caducidad
constante de mi vida. Mi tiempo va a terminar. Y no al final smo que puede
acabar en cualquier momento. Me lo indica la decadencia del cuerpo, la
contingencia de mi ser. Esto es lo que sé de la muerte. Sufro por mi condición
humana, pero lo que exaspera es la separación. Ya no estaré con los míos, ni
con mis proyectos. Habrá una ruptura de la presencia. Separación, caducidad,
finitud, angustia, intranquilidad. Parece que la muerte se anuncia con estas
pruebas. Pero tales significaciones tendrán su plenitud sólo a mi muerte.
La muerte es soledad. Es la suprema soledad. Moriré solo, aunque tenga
compañía porque "el problema de la soledad viene a ser el problema de la
muerte. Pasar por la muerte -asegura Berdiaeff- es pasar por la soledad
absoluta, romper con el mundo entero. La muerte es la ruptura con la esfera
entera del ser, la interrupción de todos los lazos y de todos los contactos, el
aislamiento completo... Lo que constituye la muerte es justamente
122 que todo
lazo, que todo contacto son cortados, que la soledad es absoluta" • La muerte
es soledad. iY estamos hechos para la comunión, para el amor!

iCuántas :eces he leído las bellas y exactas frases de Agustín -digo leído,
que no meditad_?, pues i~conscientemente el temor rechaza el pensamiento
de la muerte-: D:sde el instante en que comenzamos a existir en este cuerpo
mortal.' . nunca dejamos de tender hacia la muerte. Esta es la obra de la
mutabilidad ~urante todo el tiempo de la vida (si es que vida debe llamarse):
el tender haoa la muerte. No existe nadie que no esté más cercano a Ja muerte
después de un año que antes de él, y mañana •más que hoy, y hoy más que
a_yer, Yp~c? después, m~s que ahora, y ahora, poco más que antes. Porque el
tiempo v1V1do es un pellizco dado a la vida, y diariamente disminuye ¡0 que
3
resta: de tal forma que esta vida no es más que una carrera hacia la muerte" 12
muerte no existe -en esto tenía razón Epicuro-. Existo yo que voy ~
monr.
•
• La muerte es un acontecimiento absolutamente personal, "f:atal" • y 111·
siqu~era es un puro acontecimiento. Mi muerte es mía; es inexorable irrevcrsible._Como mi nacimiento. Como mi vida. Al pensar en ella me enet:entro
ant~ lo i_n:xplorable, ante el misterio. Lo único que capto es su absoluta
venfi~abihdad -con su incertidumbre esencial-. Pero aún cuando pienso
en_ mi _muerte i~e- afin~o, como contingente sí, pero me afirmo existiendo.
Mas ~un, es la ultnna orcu~stancia q~e me permite captarme siendo pues si
mi! pienso, so~ a la vez _sujeto y obJeto de mi pensamiento. AJ pensarme
muerto'. el objeto cambia, pero no el sujeto que piensa -yo me pienso
muerto, no estoy muerto-. Incluso, se puede decir que es imposible pensarse
muert~. Lo .más q~1e puedo hacer es imaginarme muerto. Ni siquiera esto.
Puedo imagmar mi agonía o mi cadáver que yo veo con la imaginación pero
no puedo verme "no s~endo ya". Me es absolutamente imposible im;ginar
que no soy porque prec1Samente al imaginar, soy. Puedo imaginar que no existo
p~ro no que no s~y. Esta contradicción me lleva a concluir simplemente: sól~
se q~e voy a monr. Pero no lo sé como un acontecimiento pues todavía no se .
reahza. Tamp~i~ lo pue~o captar como un no-ser-de mi yo porque el yo es más
qt~: la n:iuerte . Es decir, la p_ersona no ~uede morir porque es la sllprema
exigencia del ser. Esta afirmación provoca serios problemas ontológicos que
125
n? pu~do trata~ ~quí • Pero esto no es más que el problema de la supervivencia -trad1c10nalmente
inmortalidad del alma- . ,Sé que voy a monr
·
.
pe~o tamb~én sé qu no moriré del to~o- el "non omnis 11Wriar" horaciano ~
el et nos nnmutabmrnr" de S. Pablo"-. Sé que soy más que la muerte. Sé
que la muerte no es la nada. Sé que el valor absoluto de la persona exige la

L:1

7

r·

123 La Ciudad d~ Dios, l. XIII, c. 10, BAC., Madrid, 1958, . 871-872
124 gr. Onuson, l11; toort... et
aprés? Fayard Paris !&amp;8 p 34 .
125 pp.~2~x:: en 1ru articulo 'la persona", Revista de' Filo~fi~ U/A. México, 1981, n. 40,

121 V.Jankelevich, la mort, Flaromari;on, París, ~967, p. 22:

.

tuis

.

122 Cinco meditaciones sobre la existenaa, Casa urud. de l'ublicaoones, México, 1948, P· 115.

113

112

H umanitas-8

�supervivencia. ¿Cómo lo sé? Filosóficamente no tengo respuesta. Pero lo sé.
La esperanza que me alienta me dice que el misterio de la muerte -y de la
supen•ivencia- me enfrenta al misterio ontológico -y religioso- de mi
existencia.

6.-Hacia una ontología. ¿Qué es, pues, la mue1·te? Pienso que es el tránsito de
un modo de ser a otro modo de ser. Ahora que vivo, soy tiempa, o si se prefiere,
estoy en el tiempa; soy contingente y devenir constante. Cuando muera seré
eternidad, quii.á mejor, viviré en la eternidad. Y estaré en el mismo estado.
Ya no habrá cambio posible. Verdaderamente en la muerte se da la última
opción.
La muerte es el tránsito doloroso del tiempo a la eternidad. Amamos nuestro
tiempo porque es nuestra vida, pero estamos orientados a la eternidad -el
tiempÓ es sólo un momento de eternidad- porque estamos hechos para la
eternidad: Alguien pensó, desde siempre, en cada uno de nosotros y nos
destinó a la eternidad.
La muerte es la transformación 1nisteriosa -y angustiante- de la persona: paso
de 11na dimensión a otra dimensión. Y este· cambio radical preocupa, inquieta,
duele , angustia -alguien decía que quiz.i lo que duele es pensar en la muerte
y no el morir- porque la muerte nos lanza a lo desconocido, a lo inseguro
-&lt;lesde acá-. Y preferimos lo seguro a lo incierto. Preferimos esta vida a la
otra. Y aunque la deseamos -lej_anamente a veces y a más no poder- de

en ella-'• 127 &lt;'·o
l
. de algunos , •
.
. .
mors pro doctore
qa advertencia
1
m1sucos cnsuanos
que decían: "sil

.,
, ue a muerte te ensefie a vivir"::&gt; Nad·
d ·á
aceptac1on de la muerte can1b1ºa la muerte misma
..
a ie po 1 negar .que la
natural oposición a ella· La angusu·a ante 1a muerte nos
' unque
¡ no supn me la
a la tendencia más profunda e inext"
ºbl 1
reve a que es contraria
Muere y deviene -stirb und we dmgm e&lt; e ~rnestro ser : la permanencia.
r: e- , se nos dice y es
¡ ¡
muerte es la culminación paradó .. d 1 l
.
un 1ec 10 porque la
la" fatalidad" de que te
~1ca _e a ucha y de la rebelión interna ante
nemos que monr La , ·
· d
que cada día, cada hora cada . .
. umca act1tu sensata es no olvidar
La
'
nunuto, nos muestra que nada somos l28
muerte es la nada -se ha dicho- Per
.
.
la nada -meontología-. ¿o tendre
.
o n~ es posible una ontología de
¿y, por lo mismo que la d
. mosque dec!T que la muerte es una nada?
.
,
na a existe o es? La muerte e .
bl
.
piensa
es
siempre
en
relac1'ón
a
la
ºd
El
.
s
impensa
e.
y
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se
•
.
'
v1 a. • tiempo
· ·
.
ex1stenc1a brumosa --decía Aristóteles-129
-~1 tiempo- tiene una
recuerdo- mi mafiana ¿t d ,
- porque m1 ayer ya no es -es sólo
'
'
- en re manana::&gt;- tod ,
:::ente, pe'.,º pmnto se ~onvie,te en pasad; , Po, e;~•: 1; ~ ; : ;
es Mm'.
po, un 110. No se detiene por ue s d .
po. 1
"que es el morir" La
I
q
_u estmo es desembocar e n el mar
.
.
noc te me aprox11na a la mt .
,
morunos para resucita1· al d' . .
,
ie1te porque cada noche
1a s1gu1ente Pero m .·
--d
.
esperanza de la luz· y la luz 11 b . .
o1 imos
ormunos- con la
'
os auuza cada ma 1
El
la muerte. Pero ven&lt;l1·á
_' ' I a na. sueno: semejanza de
una vez un sueno - la
taremos en otra dimensión, en otra vida.
muerte- del que desper-

~~:

todos modos le tememos.

Dr. José Rubén Sanabria.

La muerte es la transfiguración de la persona. Algo así como acontece en la

oruga que se convierte en bella mariposa. Para ello tiene que perder el
capullo. Nosotrns tenemos que perder nuestra dimensión corporal para que
la dimensión espiritual adquiera la juventud y la belleza que están más allá
del espacio y del tiempo. Vida que es muerte y muerte que es vida. Paradoja
suprema del hombre. Por eso exclamamos con Agustín: "O '11W'listr1.~m vitae et

11wrtis prof unditas".
7.- Conclusión. ¿cuáí será la conclusión de todo esto? Si el hombre
contemporáneo esquiva el problema -misterio- de la muerte y rehuye, por
todos los medios posibles, pensar en ella, adopta una actitud necia y ficticia
porque la vida lleva consigo la muerte. Si no pensamos en la muerte no por
eso la vamos a evitar o vamos a vivir más tiempo.
¿Tendremos que vivir el consejo de Sé neca: "Tu autem mortem ut numquam
.
.
tnneas semper cogi..ta,, 126 - •p ara no temer a la muerte l1ay que pensar s1empre

126

1 Cor., 15, 52.

127 Epist, ad l uciliwn, XXX.
128 Cfr. Sén eca, Epist. 101.
129 Cfr.1:ísica, IV, 10, 2 17b,

33.

115

114

�HEISENBERG: FÍSICA CONTEMPORÁNEA Y FILOSOFÍA CLÁSICA
JE. BOLZÁN
Centro de Investigaciones Filosófico-Naturales*
La Plata-Argentina

"Oyendo a Beethoven me confirmé en la certeza de que, pensando
según la escala humana de tiempo, siempre seguirán adelante la
vida, la música, la ciencia; aun cuando sólo podamos cooperar en
ese avance poco tiempo".
(W. Heisenberg, Der Teil und das Ganze)
NO POCAS VECES SE HA EXAGERADO en lo que a la escisión cultural
contemporánea se refiere. Cierto es que la actual explosión científico-técnica
parece haber hecho empalidecer a tal extremo toda otra actividad cultural
que la denominada "cultura clásica" acaba apareciendo cual una antigualla
heredada de tiempos en los cuales pudo resplandecer precisamente porque
el hombre no tenía otras motivaciones, ni había descubierto modos más
precisos de referir las cosas. Pero no menos cierto es que, para equilibrar el
equívoco, hay quienes continúan abroquelados en aquella cultura clásica
como la única digna de denominarse "cultura" dejando de lado, sea por
comodidad, sea por ignorancia, y hasta por desprecio y temor, el enorme
campo, también cultivado por el hombre, de la ciencia y de la técnica.
Existe, sin lugar a dudas, aquello que Snow denominó, con frase que se
haría rápidamente popular, "las dos culturas"; duplicidad fáctica de lo que
necesariamente debería ser uno, la cual, si no se le pone remedio, nos llevará
a aquella "barbarie del espccialismo" profüticamente referida por Ortega
hace varias décadas, y que, preciso es reconocerlo, nos amenaza a todos, con
sus más y menos. Mas como el énfasis suele ponerse --con razón- en la
parcialización extremada que se cierne sobre el especialista, y éste suele

• Centro de Investigaciones Filosófico-Naturales depende del Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas de la Rea. Argentina, teniendo su sede en la Facultad de
Humanidades de la Universidad Nacional de La Pfata (Argentina).

�LA ESTRUCTTJRA DE LA MA:TIRIA: PLATÓN y ARISTÓTELES

hallarse -también con razón- más bien en la zona del saber científico, es
de justicia hacer notar ahora que por la habitual autorregulación providencial
de las situaciones históricas, es precisamente en esta época de ultraespecialismo que nos toca vivir, donde florecen hoy grandes nombres que, habiendo
acelerado casi hasta lo increíble el desarrollo del saber científico, ahora, en la ·
madurez de sus vidas, se vuelven hacia la cultura "clásica", hacia aquel cauce
que siempre le ha servido al hombre para volcar en él su espiritualidad; y la
hacen, nuevamente, el troquel en el cual acabar por conformar lo científico.
en lo humano. Es así que ya no nos sorprenden las incursiones de científicos
de primera agua en campos qne no son los de su "especialidad"; y cuando esta
apertura lo es hacia lo filosófico -y aún a lo teológico- es sencillo caer en
la cuenta de que se trata siempre de escapar a la angostura del "especialismo",
para lograr una visión panorámica qne permita injertar armoniosamente: lo
específico en lo genérico, lo "especialmente" alcanzado en lo clásicamente
"sabido". Citar al caso los nombres de Planck, Einstein, de Broglie, Bohr,
Jordan, Schrodinger, Nedawar, Monod, Jacob, Von Wei:zsaker, etc., es ya
moneda corriente. Y todos se muestran acuciados por esa inquietante
situación que tan bien retrata von Weizsaker al decir que "la situación actual
es más rica en saberes positivos que la anterior, pero más pobre en unidad
1

interior"
Pues bien: de entre tan ilustre familia de sabios queremos ahora referirnos
con algún detalle a uno de ellos, y cuyo nombre hemos diferido hasta aquí:
aludimos a Werner Karl Heisenberg, creador &lt;le la mecánica cuántica, Premio
Nobel de Física para 1932, y recientemente fallecido (1 de febrero de 1976)
a los 75 años. No nos detendremos hoy en sus notables valores científicos sino
que nuestro cometido se circunscribirá a mostrar su decidida y sostenida
apertura hacia lo trans-fisico; hacia aquella faceta de la realidad que su fisica
no podía darle pero que, no obstante, su espíritu le
reclamaba como fun2
damento último de cuanto científicamente conocía.
Hablaremos, pues, del Heisenberg filósofo. Y para no disiparnos en
vaguedades o ditirambos, centraremos nuestra exposición bajo dos acápites
fundamentales: su recurrencia a motivos clásicos del filosofar como fundamento de su explicación profunda de la estructura de la materia; y en
segundo lugar, las repercusiones filosóficas de su "principio de incer-

· b erg lo relata autobi
"LaTal
. como el mismo H e1sen

, fi
imagen de la naturaleza en I fi .
ogra icamente en sus obras.
t, · ,,
a 1s1ca actual"
"D" ' l
·
a om1ca ' fueron sus estudios clási
d 1
, y
ia ogos sobre física
finalmente hacia el estudio de las ~os . e ~e~undario los que lo impulsaron
imponderable que, en definitiva s c1e~c1as lSlcas a través de esos detalles casi
complejo vivir: un manual de '. on. os ~lue nos suelen ir llevando en nuestro
.
c1enoas 1 ustrado
,
provistos de ganchos y anillos com
con atomos absurdamente
la lectura de Platón con sus
o para representar las uniones químicas·
fil 1 ,
,
cuerpos elemental
'
o ogia en la Universidad de M.. h
.
es; su padre, profesor de
•
une en s1tuac ·ó
1
matemático de entonces· Lind
,
1 n que o acerca a un célebre
.·
·
emann y a un . fi .
p111nero, un purista de la mat . á . '
gran SICo: Sommerfeld El
.d ,, .
em tlca que lo de 1
.
·
perd1 o al JOven Heisenberg
l
e ara sumariamente "caso
We~I; el segundo, benévolo co'n~~-:;.ue 1a est~1d~ado una o~ra de Hermano
teónca.
J o que lo 1ec1be y conqmsta para la física
Yya a qm,' en este temprana eta ad
.
detalles, que darán al cabo sus f P e s~1 vida, es necesario reparar en dos
.·
rutos: el Joven b I ·¡¡
su g1 iego con el Timeo de Phtó11 e tab
ac u er, que perfeccionaba
..
, s a ganado t. 1
·
por 1as concepciones geométrica
11' , , a vez sm darse cuenta cabal
ya desde su primera entrev1·sta es qtS1e a I pudo hallar, por un lado· por ot1:o,
00 ommerfeld
·d
J · ·
'
'
sentJ o que debía comenzar st1s est d"
: a a md1cación de éste en el
1d
u 10s por lo s1m 1
ª ~ momentineamente las grandes
. P e Ypequeño, dejando de
decididamente: "Pero a mí las
. especu1aoones filosóficas, responderá
san quizá aún más que las peqtcu':stlones filosóficas del trasfondo me intere
1enas tareas parti ¡
,, 3
•
.PI.at
.
, por Jo m ta
cu fíares
1 o mteres
, Ón,. pues, y un sosten·d
• .
.
esta1an siempre en el trasfiondo d
f
, e - 1s1co (en senado general)
e su ructifer b ·¡¡
y qu: Io llevará al Premio Nobel de 193 • a y n ante carrera de físico,
sufioentemente la intimidad d I á
2. Epoca para la cual la física conocía
de~ecI1ar d ec1d1damente
. .
e
tomo
como_, para que I-Ie1senberg
.
una herencia cierno
pudiera
y 1eparará, más bien, en Platón:
CI itea, que ya nada podía aportar,
"Hasta entonces habíamos venido ere
de Demócrito, que se puede res . . yendo en la antigua concepción
el át
"
umu con esta frase· "E 1 . .
orno . Se suponía que la
.· . .
. ne pnnopio era
pequeñas unidades y si la vam mre_1 VISlble estaba integrada por
por último, a las unid~des míni;:s 1v1c iendo un_a y otra vez, llegamos,
:hra se llamarían "partículas e1e~d1~1~~:~~ócnt~ llama átomos, y que
e ectrones". Pero acaso toda está !i1 rr ' por eJe mplo: "protones" y
&lt;
1 oso ia era falsa. Tal vez no exIBtian
,· ,
.

t

tidumbre".

1

Carl F. Von Weizsacker, úi, imagen física dd mundo, trad. castellana, BCA, Madrid, 1974,

2

p.3.
Una bibliografía completa de las publicaciones de Heisenberg puede hallarse en el volumen
de homenaje: Danken und Umdenkcn. Zu Werk und Wirkung von Werner Heisenberg,
herausg. von heinrich Pfeiffer, Piper Verlag, München, 1977.

3

W

·
.
. HeISenberg, Diálogos sobrefilsica
. al ó1111ca,
. trad. castellana BAC M d 'd
.
.
'
' a n ' 1975, P· 24.

119
118

�pequeñísimas piezas o "ladrillos" susceptibles de ulterior división. Quizá
se podía dividir aún más la materia; pero, llegados a un límite, ya no se
darían propiamente más divisiones, sino la transformación de la materia
en energía y el que las partes no sean ya más pequeñas que lo partido.
Pero, ¿qué es lo que había en el principio? mna ley de la naturaleza,
una razón matemática, una simetría? "En el principio era la simetría".
Esto tenía resonancia de la filosofia platónica del Timeo, por lo que me
vinieron otra vez a la memoria las lecturas que hice en(... ) el verano de
4

1919".

Esto lo dice Heisenberg hacia 1933. Pero las resonancias de que allí se habla
se concretan en el período que va desde 1933 a 1958, fecha ésta en que la
recurrencia explícita a la geomeuización de los "cuatro elementos" que hace
Platón, le lleva a una afirmación osada:
"El descubrimiento de Planck contiene la demostración de que la
estructura atómica de la materia puede concebirse como expresión de
imágenes matemáticas ínsitas en las leyes naturales (...) de este modo
volvió a introducirse en las ciencias naturales el pensamiento de Platón,
que atribuye la estructura atómica, en definitiva, a una simetría
5

matemática".
En efecto, la atribución que en su diálogo Timeo (55 d ss.) hace Platón de
ún cuerpo geométrico regular a cada elemento: el tetraedro al fuego, el
octaedro al aire, el icosaedro al agua, y el hexaedro a la tierra, en secuencia
de estabilidad mecánica creciente, le atrae a Heisenberg no tanto en su
significación directa y como si los elementos últimos de la realid&lt;;1.d fueran
determinados cuerpos geométricos sino, en última instancia, por la
matematización qtie ellos comportaban:
"La teoría definitiva de la materia se caracterizará de modo semejante
a la de Platón, por una serie de postulados de simetría fundamentales.
Estas simetrías no podrán expresarse, simplemente, por figuras e
imágenes, tal como era posible en tiempos de Platón, sino por
ecuaciones"

6

.

refiriéndose
rqleza",
dirá ya
quemás amPliamente a la buscada "ley fundamental de la natu"la respuesta definitiva estará más ró ·i
.
como fue expuesta en el ""r..
dp xl ma a la concepción filosófica tal
.
i imeo
e p atón q
l d
.
matenalistas"; 7
' ue a a e los antiguos
refiriéndose, con la mención de los mate~ialis
. .
desecha .nuevamente cuando h abla de sus átomos:tas, a Demócnto, a quien
"Las partículas elementales de la fis. .
emparentadas con los cuer os I ic~ actual se encuentran mucho más
crito (...). Para la mode1·11apc1·enpc·ªtómcoslque con los átomos de Demó1a natura en el · · ·
no la cosa material sino la form 1 .
,,
pnnop10 se
8 encuentra
ª· ª s,metria
matemática"
De este modo, continúa atrayendo a H .
.
. .
de Platón y, por consiguiente la t. . d eis&lt;:nbe1g_el trasfondo matemático
lo fís.
, 1 aseen enoa que ello m .
tco-experimentable·' con le
. lac,.6 n a la matena
. sensible
arca con respecto a
"Los átomos, según Platón -dice en una
. '
propiamente, materia·· eran cons,·deradconferencia
de 1964- no
os como formas
é eran,
.
como 1os cuerpos regulares de los mat , .
geom tncas,
las ideas, que sirven de Íl. d
emattcos (... ) eran, en cierto modo
m amento a la estruct
d 1
,
caracterizan el comportamiento físic d
ura e a materia y
corresponden".9
o e los elementos que a ellas
N~,se tr~ta de tomar a Platón}' repetirlo, porque, al cabo,
Las sunetrías de Platón no eran las a
.
al creer, al fin de cuen.tas q
1 prop1adas; pero Platón tenía razón
.
, ue en e centro de la t 1
e Ias umdades últimas de 1
.
na ura eza, en el seno
dcas"_
10
a materia, se hallan simetrías matemátiPues, en efecto
"Las unidades mínimas de la materia
.
sentid~ ordinario de la palabra: ~on fi nos son Objetos fís~cos, en el
el sentido de Platón- d 1
ormas, estructuras o ideas -en
e as que sólo puede babi
·
e11enguaje matemát1co"11
arse sm equívoco con

Esto fue expuesto ante la Sociedad de Físicos Alemanes; en los conocidos
"Encuentros Internacionales de Ginebra", en el mismo año 1958,
W. Heisenberg, "Eldescubrinúentode Plack 1
~I hombre y el álamo. Renconlres lnle,,;a;i:~:rble:~filosóficos de la fisica atómica"
s
arram~, ~laclricl, 1959, p. 99.
es e eneve 1958, trad. castellana'
escubmmento ele Plank " p 99
'
... ' . ·
9 Más allá ..., p. 174-175.
10 Más allá..., p. 183.
11 Más allá..., p. 182.
~1

"El~

45

Diálo1;0s
... , p. 166-167.
W.
Heisenocrg,
Más allá de la f!sica, trad. castellana, BCA, Madrid, 1974, p. 23 y 16.

6

Más allá ..., p. 32.

·

121
120

�y en los que podemos considerar momentos de la máxima madurez de su
. t
a mediados de la década del 60- aclara:
pensam1en o d
pararse con los cuerpos
"Las partículas elementales pue en com
. ,, 12
regulares del Timeo: son los prototipos, las ideas de la matena .
Ahora bien: como se recordará, los mentados cuerpos regular~s d~ ¿lattn
se descomponían, según este filósofo, en triángulos -rectánr os IS sc:ee:
para el cubo, y escalenos para lo~ demás cu,erpos~;e~~~::~~~/ p:~o e~
pod~·ían se descompuest0s_. e~ ~:tá~~~~1~::;lí:mo de la realidad física,
1
llevando al extremo e1 P1 mctpt
11 s
acepta Heisenberg pasar allende todo triá~gulo -a pesar de estar ya con e o
fuera de toda materia- llegando, como dice,
"~ una estructura de nuestro pensamiento mucho más fundamental que
13

el tn'á ngu1o" .
Es altamente llamativo este reclamo hacia un más allá de los triángulos;
en el cual i·eclamo vuelven a coincidir_ 1-Ieisenbe~g y Pla~ón: ~te, c?n dsu
apelación decidida a la divinidad; He1senberg, por motivos e meto o,
buscando una razón matemática. Para Platón:
•
'á
11 ) sólo Dios los
"En cuanto a los principios supenore (a l~s tn ng~ ~~14
conoce y, entre los hombres, el que sea amigo de Dios .
Para Heisenberg:
"Si ueremos acercanos al "uno" con los conceptos de un le~gu~je
. q'fi
. .
debemos tener presente el centro de las ctenctas
ctentt ico p1ectso,
l
. tr' f n
. naturales descrito por Plató11, en el que se hallan as s1~e tas . u damentales matemáticas. En el modo de pensa~ d~, este engua.Je __es
necesario aceptar la afirmación: "Dios es matemático , pues volunta1 tamente se ha restringido la mirada sobre el área ~~l ser que pu,~de ser
comprendido en el sentido matemático del verbo comprender ' y que
.
l
nl5
puede describirse raciona mente •
Vale decir que en punto a la estructura de las partículas elementales, se lt
deci~ido Heisenbérg al extremo tal por Platón que ambos, ;ras a
profundización cabal de sus propios modos de pensar y sus metodolog1as, han

12
13
14
15

Diálogos ..., p. 297.
Diálogos ... , p. 303.
Platón, Ti11ieo, 53 d.
Más allá ..., p. 187.

alcanzado a Dios cual justificación final e inapelable de toda realidad. Esto es
algo para meditado.
Hasta aquí, pues, nos hemos restringido a exponer -cuánto deben al
pensamiento de Platón la lucubraciones de Heisenberg; más, paralelamente
a esta línea de exposición se puede constatar muy fácilmente la declarada
influencia que ha tenido Aristóteles en su pensamiento, y en un sentido
claramente complementario. Existe aquí - y valga el paralelismo- una
suerte de "principio de complementariedad" entre ambas influencias. En
efecto: así como hasta ahora ha aparecido Platón con exclusividad, y en tanto
hemos ido revisando el pensamiento de Heisenberg en cuanto se refiere a los
_elementos últimos de la realidad material considerados desde el aspecto
corpuscular, así aparecerá Aristóteles cuando del aspecto ondulatorio de esa
misma realidad se trata. A primera vista esto parece bastante inc&lt;rngruente
puesto que, en todo caso, el realismo aristotélico es más aproximable a un
estudio de corpúsculos -más densamente fisicos éstos- que a uno de ondas
y probabilidades, entidades estas más definidamente matemáticas. El tema
merecería un estudio aparte. Mientras tanto, veamos cómo se las arregla con
Aristóteles el genio de Heisenberg.
Aristóteles entra, decididamente en el horizonte filosófico de Heisenberg
en una serie de conferencias pronunciadas en 1955 y recogidas posteriormente en un libro que titulara sugestivamente "Física y filosofia", y en el cual
se trasluce paladinamente cuán atractiva le resultaba la noción aristotélica de
"potencia". Como se sabe, Aristóteles, en polémica con Parménides, para
quien entre ser y no-ser no cabía tonalidad alguna, insistirá en la analogía de
la noción de "ser". Para Aristóteles, ser no es un concepto único y clauso, sino
un concepto que se aplica proporcionalmente a los diversos modos en que el
"ser" se presenta; y el aparentemente férreo dilema de Parménides: "El ser
es, el no-ser no es", se resuelve admitiendo que "ser" se dice tanto del ser "en
potencia" cuanto del ser "en acto": lo que puede llegar a ser algo en concreto,
ya es en algún sentido (precisamente: en sentido potencial) ese algo.
Así las cosas, Heisenberg apelará a Aristóteles por primera vez al encarar
el problema, central para la física cuántica, de las ondas de probabilidad que
aparecen como compromiso entre la imagen corpuscular y la imagen ondulatoria de la materia. En 1924 publican Bohr, Kramers y Slater un trabajo
en el cual proponen el concepto de "onda de probabilidad"; comenta Heisenberg:
"La onda de probabilidad de Bohr, Kramers y Slater significaba más
que una mera probabilidad: comportaba una tendencia hacia algo. Era
una versión cuantitativa del viejo concepto de Potentiade la filosoffa de
123

122

�Aristóteles. Introduda algo situado a mitad del camino entre la idea de
un acontecimiento y el acontecimiento real, una rara clase
de realidad
16
fisica a igual distancia de la posibilidad y de la realidad" •
Esta relación entre "posibilidad" y "realidad" quedará aún más clara en
otro paso, cuando afirma que
"la transición entre lo "posible" a lo que está "en acto", se produce en el
momento de la observación(...) porque el término "sucede" sólo puede
aplicarse a la observación, no al estado de cosas entre dos observaciones.
(...) y podemos decir que la transición entre la "potencia" y el "acto"
tiene lugar tan pronto como se produce la interacción entre
17 el objeto y
el instrumento de medida y, con ello, el resto del mundo" •
Mientras no acontece tal interacción entre objeto e instrumento, el objeto
"no existe en acto" para el fisico; pero, mientras tanto, tampoco es una mera
nada: posee una existencia "potencial", es una tendencia "hacia el acto", "va
hacia" el momento de su efectiva aparición dinámica, hacia su manifestación
"aquí y ahora". Y aun cuando todo ello debe expresarse en función de

Repárese
con cuidado en que esta" pos1"bTd
lidad"
en el sentid
11 ad " de ser no es mera "posibi0 en que se trata de algo q
...
.
~nvuelve contradicción: se trata de una "
unpos~ble::, que no
Justamente del ~-uva¡m ov de Aristót l
pos1 1 1 a tenden~10sa al acto,
responsable del cambio e~ los seres n:;s·_ ~n ~ste era_ la potencia el prin~ipio
principio regulador, pues
uta es, en He1senberg es también un

~\~º ;s

" no es e11iecho en sí sino la posibilid d d
diría Aristóteles- lo que está t ª1 e que ocurra -la potencia, que
naturales"20_
es reciamente sometido a rígidas leyes
iNada menos! El paso dado a uí o H .
justificado si no se pierde de v·;ta P r_ e1senbe1:g es audaz, pero genial y
probab!li~ad, y _la necesaria rec~rre1:~a1:t;:;~1;1~I~~:i!:icia¿ d~ la onda de
Un ulumo eJemplo del uso de la " o
. "
. cu nuca.
convencido del valor de esta noción p tenc1a p_or He~senberg: tan está él
corazón mismo de la nueva met d I ' ~ue ir _vacila en mtroducirla hasta el
das cuánticas:
o o ogrn en a mterpretación de las experien"La interpretación teórica de
.
distintas: 1º) la traducción de lam~t ex~óenmento_ requiere tres etapas
s1 uac1 n expenmental · · • 1
.
·
.,
m1c1a en una
fiunción de probabilidad· 2º)
3º) el establecimiento de,una ~:~:: :e~-f~nc1on en el curso del tiempo;
resultado puede ser calculado
d.
món que habrá de hacerse, cuyo
me 1ante aquella función p
1 .
~aso, es condición necesaria el cumplimiento de I
l . . ara e P:1mer
adumbre· el segundo
d
as re anones de mcer,
paso pue e ser descrito
d"
clásicos·(... ) sólo en el t
me 1ante conceptos
'
ercer paso volvemos de lo
tá "
a lo que está "en acto"21
que es en potencia"

probabilidad, esta función
"contiene afirmaciones acerca de posibilidades, o mejor dicho: tendencias (la potencia, en la filosÓfía de Aristóteles), y estas afirmaciones son
completamente objetivas y no dependen de ningún observador; y contiene afirmaciones acerca de nuestro conocimiento del siste·ma, las que,
naturalmente, son subjetivas en la medida en que difieren según el
18

observador" •
Significativo paso, donde se ve hasta qué punto es importante la "potencialidad", al ver declararla "objetiva", al menos en cuanto opuesta a la
subjetividad que marca la presencia apreciativa del observador.
Todavía más: por cuanto
"Si uno desea dar una descripción precisa de la partícula elemental-y
el énfasis está en la palabra "precisa"- lo único que puede dar como
descripción es una función de probabilidad, y entonces se ve que ni la
cualidad de ser (si esto puede llamarse una "cualidad") pertenece
a la
19
partícula: ésta es una posibilidad de ser, una tendencia de ser" .

W. Heisenberg, Física y filosoffa, trad. castellana, La Isla, Buenos Aires, 1959, p. 27.
17 Física yfl!.osof!a, p.39.
18 Ffsica ff!!osófi.a, p.37-38.
19 Ffsica y Füosofía., p. 52.

16

EL PRINCIPIO DE I NCERTIDUMBRE

Hemos mostrado, un tanto rápidamen
.
.
dos pensadores clásicos por él
d te, a He1senberg en su relación con
b"
,
rescata os para la actual fi .
·¡
sa iamente, sin decidirse exclusivame11 t
.
ISlca; y osc1 ando
cido
e por nmguno de ellos pero conven-

"de que sólo un verdadero conservador
.
revolucionario. Sólo quien am l . d. . puede ser un verdadero
a a ua món y conoce su fuerza puede

20
21

Más allá..., p. 21.

Ffsica y Filosofía, p. 32.

125
124

�.
ara ser capaz de hallar una
. tanto baio sus puntos flacos como P
sufr1f
~
,,22
.
brecha real hacia lo nuevo.
.
.
.
otros
.
en el tintero sus referencias preC1sas a
e no deJamos
Y conste qu
. Kant O Descartes.
os tales como Heráclito,
euºdos el cual mostrará, en
filósofi
i
,
d
to de los prom
,
.
d
asemos
ahora
al
segun
o
pun
.
ºón
ahora del pensamiento e
P
. .
·so· la repe1cusi ,
,
cierto sentido, el cammo mve1 . fi .
al tema de la causalidad, repre.
fil fi Nos re enmos
"
"de
Heisenberg en la i oso a.
" . i io de incertidumbre o
sentado concretamente por. su lp1d·mc Jmina. Denominación que sacada
. . , " mo también se o en
h 11 do por
indetennmaC1on , co
. ºd a la relatividad- a eva '
o
le
ha
aconteCl
o
.
dº
las
de su contexto -tal com
dºd de la misa m la me ia, a
no han enten 1 o
u
obra de divulgadores que
tamente en lo que respecta a s
.
tadas
muy
concre
·
afirmaciones más d ispara . ' . . a tal extremo llegó esto que e1 mis_mo
pretendida relación con la hbe1tad,
·e unr.a"do en una reunión de mvel
Heisenberg se vió obligado a aclla:arr,npa~i!nales de Ginebra"' de 1958-que
.
1 "Encuentros 11Le
internac1ona1- os
.
. . ación y la libertad ha
• , ntre la 111dete1 mm
.
.
1
"El problema de la re aoon e
d
do demasiado nnpreoso
la
prensa
e
un
mo
.
sido tratado, sobre todo en &lt; •
, l rinci io de indeterminación en
·fi . No se puede deC1r que e P
P
y supe1 1c1a1.
fí . ,,23
.
fi re sino a la !SlCa ·
fisica no se re ie
e acudir a esta aclaración; pero para_
Hoy puede parecer risueñ~ te1:er q~ ti ó acerca de la "libertad" de las
entonces hasta algún sesudo oenufico esa n
partículas elementales.
.
Veamos, pues-, de ~ué se u ata._
descansó segura en el 1"iguros? deter~
L-. física clásica gahle_o-newtom~na miento matemático de los feno~e~1~s,
. . mo q·ue le proporC1onaba el u ata
d .
nociendo su estado nuoal
m1ms
.
odía pre cor, co
ado un sistema físICo, se p •
. t del sistema v con una
d
11
en e a,
f
. omportam1en o
' . . .
' las fuerzas actuantes, e1 utuio c
e se conocía aquel estado n11c1a1.
) ci·s·10'n del mismo orden, al menos, con q\1 ta te dado las coordenadas de
pre
.
·das en un 111s n
Según la mecánica clásica, conoc1 io las correspondientes al imp~1ls?, s~
posición de un cuerpo en el espa~ta:niento dinámico del cuerpo. Exisua as~
odía fijar exactamente el compo1
ºd concatenación de causa a efecto,
pl1na amplia confianza en la ininterrum_p• ~ ·10 l1echo carne en la mentalidad
. l "era un p1mc1p
.
"natura non faot sa tus
. ºd d acabó por desmorona1se
y el
.· · ·0 de cont111u1 a
•
del fisico clásico. Pero ese pnnc1p~ . t más revolucionario de la física
obra y gracia del descubnm1en o
, d scubierta por Max Planck
~~:temporánea: la cuantificación de la energ1a, e
. .
.

23

ed. español~, ~976, XdI~¡;~Jk
" P· 102 y 116.
1 ••• '
"El descubnnuento e

"Debemos, pues, considerar el estado presente del universo como el
efecto de su estado anterior y como la causa del que debe seguirle. Una
inteligencia que en un instante dado conociera todas las fuerzas que
animan a la naturaleza y la situación respectiva de los seres que la
componen y que, por otra parte, fuera suficientemente amplia como
para someter estos datos al análisis, abarcaría en la misma fórmula los
movimientos de los cuerpos más grandes del universo y los de los átomos
más ligeros; nada le sería incierto tanto el futuro como el pasado
estarían presentes delante de ella."2

l

Es este paso una perfecta ilustración de la mentalidad del físico-matemá tico
precuantista, legislándolo todo po un riguroso determinismo válido aún
cuando las limitaciones actuales sólo pueden comprobarlo a través del cálculo

oria" en U1úversitas.

bereg-Discurso en su mem

22 Carl. F. Von Weizsackcr, '!Warner Heisem

a las puertas mismas de nuestro siglo; cuantificación que marcaba 'de_finidamente el carácter discontinuo de los procesos energéticos. No haremos en
detalle la historiad.e este descubrimiento; baste al caso decir que esta absorción o emisión de energía "por saltos" y no en forma continua, como se había
aceptado hasta entonces, dio lugar a una imagen del mundo físico ta.n
increíble que el mismo Planck vaciló largo tiempo en llevar hasta sus últimas
consecuencias su idea primera; y en realidaó fueron ciertas experiencias e
interpretación de las mismas por obra de Einstein, las que decidieron la
cuestión.
Esta cuantificación energética trajo como consecuencia un ataque formalmente diferente de los procesos físicos. µi física clásica había reconocido él
carácter discontinuo de la materia; por ejemplo, sabía que en una gota de un
líquido o en un cristal de un sólido, existía una enorme catidad de pequeüísimas partículas denominadas moléculas, átomos, iones, etc.; y precisamente,
de la imposibilidad práctica de describir el estado dinámico de un sistema tan
complejo nace la mecánica estadística clásica, la cual consideraba que todas y
cada una de aquellas numerosas partículas cumple con las leyes newtonianas
del movimiento, y sólo es necesario apelar al cálculo de probabilidades por
una imposibilidad de facto de tener en cuenta el movimiento de cada una de
las partículas individualmente consideradas. Vale decir que aceptar esta
necesidad no significaba una renuncia al cumplimiento riguroso de las leyes
mecánicas que regulaban las partículas: es sólo la complejidad práctica la que
obliga al uso de ese tipo de cálculo, y no la ignorancia de la causa actuante y
de su modo de hacerlo. Todo aparecía regulado por las conocidas palabras de
Laplace:

,

24

Pierre Simon Laplace, Ensayo filosófico sobre las probabilidades, trad. castellana,
Espasa-Calpe, Buenos Aires, 1974, p. 13.

127

126

�áp · Llq = O

(I)

f

.
d be sólo al defecto del sistema o
. Que ello "Je ~:~~~ii: !:~c~~di::1d; ser teóricamente perfeccionado
mstrumento
'
b bT d des se convierta en un recurso
sin límites, hace ~ue ~l cálculo d\r:t: :1 ic:so en la f15ica cuántica: aquí la
accidental y prov15ono. Pero_~ºencial definitiva. Nada puede decirse
recurrencia al cálculo probab1_hst1cdo es ~s b b"l.Ydad como debe haber quedado
diga en ténmnos e p10 a 1 1 ,
..
en e11a que no se 1
l 'd sen la primera parte de nuestra expos1C1ón.
. de paso por os textos e1 o
.
.
d
c1a10,
.,
. 1
"bTdad de la super-intehgenc1a postu1a a por
Aquí ya no-uene cabida a posi l i
.
. os·ibi·1·1dad Jrráctica
.
, · l q 1e mega es no una unp
Laplace, pues la física cuai~uca o \ . a la imposibilidad te6rica de hacerlo.
de conocer ex~ctame!1te, si~10 q~e_a.im e aplica al estado final del sistema,
En la estadísuca clásica la impt~~is! ns 'ntico abarca tanto el estado final
mientras ~u: _en el cálculo estao~!~ro~u;or una nebulosa que sólo permite
cuanto el micial, a~bo~ como, r
e la partícula considerada, pero sin
afirmar que en su mtenor esta y se muev
.
tá bien cómo se mueve.
po~;J;e;;s::t:n::éa~;i~~ ;s ft;i~damental que por razone7~5dEe esrc~o lo
. .
. b
su famoso artículo de 192
n e nusmo
1
~l~c~nf~::; J~n~~1~!::s:~r:~i~ntíficamente, una exprcsi~n s~~~~~antc
la ~n~erior (I), pero con una modificación esencial, pues ahota va t .

~f

~

ª

(II)

. "fi
e el producto de los errores cometidos en la fijación del
Esto s1g111 ica qu_ .
. , ula no uede ser cero, como quería la
impulso y de la poSiCión de una paiuc
p
fi" ¡, (la co11stante de
.
.
•
1 . fiio como que son IJOS •
física clásica, smo un cierto va o1 :i , • • • ,
d
1 .ón (II) ya
e esa re aci
PIanc k -- 6 ,55xl 0-27 erg·seg)' y II. El análisis mtnnseco
"bTd d de precisar exactamente 1os va1o res de las coorde1 .
m:~:::: ~1~mr~;:1 ~~e:to, si suponemos plenamente ?efinida la coor~enada
11
•• J g d · . · Ap ➔ o deberá entonces venficarse Liq ➔ a, lo que
de posicion,
es ecir. si o
,

25

128

W H . ber "Ueber cten anschaulichen Inhaltcler quantentheoretischen Kinematik
w~d i::;~anJ:,, en Zeitschrijl Jür Physik, 1927, 43, 172.

significa que el valor del momento será completamente desconocido; y
viceversa. Ahora bien: fruál es la contrapartida fisica de este ejemplo matemático? Veámoslo con una experiencia ideal, propuesta por el mismo Heisenberg: Supongamos que con un microscopio suficientemente poderoso y
operando en condiciones ideales, pudiéramos observar un electrón; para
verlo y fijar su posición, será menester iluminarlo y con luz de muy corta
longitud de onda (rayos gamma). Pero la disminución de longitud de onda
significa aumento de frecuencia o, lo que es equivalente, aumento de energía.
Como consecuencia, pues¡ de esta iluminación con rayos gamma el electrón
sufrirá, por efecto Compton, un impacto suficientemente poderoso como
para desviarlo notablemente, haciendo imposible conocer exactamente su
trayectoria. Si se aumenta la longitud de onda como para no afectar el
movimiento del electrón, ya no podremos observar su posición con exac.titud.
Se han aducido otros ejemplos al caso, pero todos concluyen en que existe,
por el modo mismo necesario de operar, una interacción entre el sistema en
observación y el observador, que .termina por provocar en el sistema una
perturbación esencialmente imposible de evitar y aún de valorar adecuadamente. Aparece una incertidumbre o indeterminación en cuanto respecta al
conocimiento riguroso que puede lograrse de una partícula subatómica en su
trayectoria y dinamicidad: "lo que acontece", el modo de presentarse o de
"ser", simplemente, una partícula para el físico, no es independiente de éste
y de su instrumento; y "lo que se observa" no es sino el resultado de la
interacción entre las dos entidades fisicas que son el corpúsculo y el instrumento.
Hasta ahora no hemos salido de los dominios de la física. Pero en el mismo
artículo citado, luego de exponer Heisenberg los resultados experimentales
y sus explicaciones físicas, incursiona en el terreno filosófico con las siguientes
~~~u:
.
"Si se admite como correcta, al menos en sus puntos esenciales, la
explicación de la mecánica cuántica aquí intentada, debiera ser permitido concluir en pocas· palabras sus principales consecuencias. No
hemos supuesto que la teoría cuántica, en contraposición con la teoría
clásica, sea esencialmente una teoría estadística en el sentido qué de
datos exactamente dados sólo pueden sacarse consecuencias estadísticas(... ) Pero en la formulación precisa de la ley de causalidad: "Cuando
conocemos suficientemente el presente, podemos calcular el futuro",
no es falsa la consecuencia sino la premisa. En principio no podemos
conocer el presente en . todos sus mínimos detalles. Por ello toda
observación es una selección entre una multitud de posibilidades y una
restricción del futuro posible. En consecuencia, el carácter estadístico
de la teoría cuántica está ligado a la imprecisión de toda observación
que uno podría sentirse inducido a suponer la existencia, detrás del
mundo estadístido percibido, de un mundo "real", donde rigiera la ley
129
H umanitos-9

�.
eculación nos parece, insistimos, estéril y sin
de causahdad; pero tal esp
d
.b. c.ormalmente relaciones de
.
fí •
debe sino escn ir 1•
senudo. La isica no
terizar mucho mejor el estado
observaciones; más aún: se puede carac . entos caen bajo leyes de la
de cos~s así: ~u~sto que ~~d~: ~º~:xfue~;aldad (II), así se constata
1
mecámca cuanuca, y P .
l
á . cuántica la invalidez de la
definitivamente, gor medio de a mee mea
'
,
6
ley de causalidad" - .
ocas líneas nos lleva desde una
Texto es este que se las trae: puesfíe!1 P temáu·cas a la invalidez de la
..6 d
nclusiones sico-ma
'
solicitud de a d m1si n eco
l
d'd de precaución aconseja, antes de
ley de causalidad. Una elem~n~ :~: :o:ce tos en juego. He aquí, como lo
pasar más allá, aclarar los pnnop.
l
P claro de la repercusión que en
decíamos al incoar este tema, un eJemp o ~uy_ Ac. ptado el diálogo veamos
la filosofía pu~de tene: el deslarrolloie_la ~~:;gi~iam: la Kausalgesetz, '1a ley de
cuál es el senudo preciso de o que eise
causalida~.
.
Término que debe entenderse en toda
. y en pnmer luga~, e~ térmmoc~usa. " rinci io de ser del cual depende
su amplia significaoón y generah?ad d~ dp n enpte contingente"· vale decir,
era la existenoa e u
'
realmente de a1guna man
. 11 existencia sino que le es dada. Causa
de todo ente al cu~l no le es _esencia. ~ . sobre 1~ exis,tencia y sobre el modo
es, pues, "una reahdad q~e eJerce su _m UJº. del ser proclamada con justicia
•de ser de otra rearidad."2 Esta conungenc1a
,
.
l
sión fisica cuando se considera

:.~!~:::~::~~:~~~:~~~~~!;~::;;:;!:~:,:~;~";:!ºe~
e~::

y mejor conocemos esta iea 1 a '
d"
n autor "para explicar un ser
interralación ent~e los seres ~u~,
c1::~Io el ord~n de los seres"2s
. particular es preoso dar la exdphc~
. u· o de los seres naterales, que cada .
es tal el or en mtetac v
y esto, porque .
d l
de todas las líneas relacionantes del resto
uno puede ser considera o e cruce
modo
del universo. Dicho en otros tédrminos: cada asesrunearttem;: :~;::~~=isªdesde el
d l
mos· ca a ente es un
de un resumen e cos
'
.
. el cual todo el cosmos conduce.
cual todo el cosmosyued~ s~~ re~o:nd~J hac~osófica de dar razón del ser y
Pues bien: esta impos1b1hda cie?ti
y
or hacer a cada

~~

:ª

del obrar de cada uno ;o~ s;;;;~:;co;s::~~ai:::~:b~[pendiente: una
uno de ellos una rea i a .
'
Considerado ahora el cosmos
realidad con~ngente Y ~~cesitante :: e:t;:~smo que decir: la totalidad de
como la totalidad de lo existente~
t al sentido más profundo y propio
lo contingente- se llega perento1 iamen e

26 "Ueber ...", P· 181.
fi d 1 trad castellana. Gredos, Madrid, 1956, P· 367, nota l.
L. de Raeymaeker, filoso a e ser.
·
Raeyrnafker, o.e., P· 366.

'1:1
2s

130

de causa cual causa absolutamente primera del ser y del obrar de tooo ente
que ya hemos descubierto como dependiente o contingente.
En efecto: una vez explicado el conjunto de los seres en base a una relación
interdinámica esencial, expresable en función de una relación de causa a
efecto en cada caso en concreto, se arriba a un conocimiento interno del
cosmos que es, en última instancia, relativo en tanto lo son las relaciones
causales establecidas, puesto que lo que· es efecto en una determinada
circunstancia, será causa en otra; y viceversa.
La causalidad se presenta de este modo como recípr&lt;?ca y circular y el
universo, cerrado sobre sí mismo, queda, como totalidad, sin explicación. Se
tiene, sí, un sistema explicado en su marcha, pero no en su origen, pu.es
siempre, frente a la más amplia legalización que se quiera o se pretenda en
este cosmos, ante toda concepción científico coherente del ser y hacer de este
cosmos, quedará, como aspiración final incumplida, la pregunta por su origen.
La explicación interna causal lleva, tal cual lo hemos dicho, a la concepción ,
de los entes naturales como dependientes recíprocamente; la inquisitoria no
ya por sistemas aislados de entes naturales sino por la totalidad de estos entes, '
lleva necesariamente a un concepto no relativo de causa: desemboca en el
concepto de causa in.causada como origen primero y absoluto del ser de los
entes cósmicos; apareciendo así, concomitantemente, la noción, también
absoluta, de ente contingente.
Esto es mucho más que considerar la causalidad como una mera sucesión
de fenómenos, donde rige una simple secuencia antecedente-consecuente,
sin mayor necesidad ni posibilidad de probar que el consecuente o efecto
depende esencialmente, y no accidentalmente, de un antecedente o causa.
Para los nominalistas medievales," así como para los modernos empiristas,
sólo se trata de admitir aquella sucesión de fenómenos que conduce a la
conclusión simplista: "post hoc, ergo propter hoc": después de ello, con. siguientemente debido a ello; simplista, decimos, porque como hemos visto,
causa se refiere a un orden que supera la inmediata constatación empírica,
para enraizar en la más íntima intimidad de toda realidad, transformándose
en la razón de ser de la existencia del efecto. Y el "post hoc ergo propter hoc" se
debe conformar con señalar, más superficialmente, sólo un orden sucesivo.
Hay en la nocjón de causa mucho más que en la de antecedente, pues en
la primera hay estricta necesidad, como razón que es de la existencia de todo
ente contigente, de todos los entes naturales ciertamente. De aquí que pueda
formularse un "principio de causalidad" el cual, un tanto paradojalmente, no
es sencillo de formular sin caer bajo la acusación de tautología; y esto es
explicable, pues cuando de las primerísimas realidades se trate (aquí, del
origen del ser) siempre acontecerá así: siempre nos debatiremos entre la
primordialidad y simplicidad de lo que queremos expresar, y la complejidad
Ypoquedad de nuestro modo de conceptualizarlo y expresarlo. Habida cuenta
131

�de todo ello, no extrañará que haya más de un modo válido de expresar ese
principio de causalidad (de paso, casi todas las fórmulas han sido discutidas);
así, "todo efecto tiene una causa"; o "lo que se produce tiene una causa"; o
bien "todo ente contingente es causado", etc. En todos los casos se expresa
una relación esencial entre aquellos términos; y sin poder darse una prueba
directa de la realidad de este principio, pues intentarlo sería caer en un círculo
vicioso, ya que precisamente si el principio es absolutamente válido, como se
sostiene, toda demostración debería suponerlo: y asf acontece. Se trata, pues,
de lo que habitualmente se denomina un "principio primero" cuya evidencia
surge de la comprensión misma de los términos con los cuales se expresa.
Más bien, si se desea, hay que argumentar a contrario sensu o por el absurdo,
demostrando que negar su realidad equivale a caer en contradicción interna,
pues de tal negación se sigue la necesidad ide un negador como causa de la
negociación!
Tal el principio de causalidad. La llamada "Ley de causalidad" no pretende
expresar sino la aplicación del "principio" a los procesos de la naturaleza
irracional y, más adecuadamente aún, al reino de lo inanimado. Puede
formulárse asf: "Si en un determinado momento se conocen las magnitudes
correspondientes a los estados de todas las cosas que toman parte en un
proceso natural, su curso ulterior está con ello ~ompletamente determinado"29; más brevemente dicho: "la misma causa, en idénticas circunstancias, produce el mismo efecto". Si, para nuestro cometido actual, consideramos este enunciado desde lo que puede denominarse "principio de
determinismo físico", enunciaremos esa "ley de causalidad" así: "Conocido el
estado actual de un sistema de cuerpos y las leyes que lo regulan, siempre es
posible, en principio, prever los sucesos futuros que ·se produzcan en ese
sistema". Repárese con cuidado en lo que quiere expresarse aquí, porque esto
es crucial para la comprensión del "principio de incertidumbre" de Heisenberg: el "principio de determinismo físico" viene a decir que, puesto que
estamos en los dominios de lo puramente material, esto es: de seres desprovistos absolutamente de libertad de acción o de elección, sometidos rigurosamente a una legalidad que en realidad es la que los determina como tales en
su ser y obrar, el conocimiento de esta legalidad equivale al conocimiento total, ahora
y siempre, del ~istema: la ley nos dice cómo son y evolucionan en todo instante
los seres materiales.
Se trata, es claro, de un determinismo relativo a la existencia y operación
de seres sin libertad, y de causa que actúan necesariamente, ciegamente, y
donde el efecto logrado -el nuevo estado del sistema- dependerá de la
concurrencia de aquellas dichas causas, ocurriendo como una composición
de causas, al modo de la conocida composición de fuerzas. Cada causa actúa

29 Brugger, Diccionario ..., s.v . "causalidad, Ley de".

de por sí e indefectiblemente (si no
,
dependerá tanto de su actividad co;n:º;e~ia cau~a_), pero el resultado final
las demás caus
e as acuv1dades concomitantes de
as presentes. Esta es la razón por 1
1
determinada causa esté presente en
fi .
a cua aun cuando una
el esperado: la causalidad parece h~~:r uf:~;:;:s, el resultado_puede no ser
tecido es precisamente el res ltad d
.' pero_en reahdad lo aconO e una pluncausahdad
Es .
u
amamos que así entendidos tanto la
·
.
causalidad"
d b
fi
'
causaztdad
cuanto
el. "principio de ·
e en ser a 1rmados con anteriorid d
conclusión experimental so pe d
a y prevalentemente a toda
y así como hablamos de ~na d::o:r°º l?°derdecirnada de cuanto acontece.
causalidad" así podemos l1ace 1 1 ración por el absurdo del "principio de
'
r o a 1ora con el " · · · d
diciendo que negado han'a
.
p~mopio e determinismo",
'
,
necesano otorgar libertad
d ..
entidades con que opera la füica s·
b
' auto eos1ón, a las
de Heisenberg a la "ley de causaii;:d~~E~:1º• recordemos la c~·ítica explícita
de su artículo de 1927, decía:
paso que hemos citado a la letra
"En la formulación precisa de la le de cau .
.'
suficientemente el presente pod y
1 salhdad. Cuando conocemos
,
emos ca cu ar el futuro'
f. 1
consecuencia sino la premisa".
, no es asa la
Pues bien: existe en este texto una dar
f.
.
..
falsedad de la premisa no es tal
. a y atal. 1mprec1S1ón, ya que la
temente -y aquí está la cues¡ip:es e;lc1erto que si con?ciéramos suficienoperante, de un sistema podría;
presente legalizado, ciegamente
1
d...
,
nos conocer su futuro· rec , d
IJlmos supra acerca del sentido valor
" .· . . .
uer ese o que
fisico". Lo que quiere decir Heisenier
d~l p1 i_nc1p10 de determinismo
toda y del modo de formular
" _g, ~e~un s~ s1gu~ de la teoría cuántica
su prmc1p10 de mcerudumb . "
pod emos conocer exactamente el
ie 'es que no
esta no afecta el "pr· . . d d pres?n.te estado total de un sistema; pero
mcipto e etermm1smo fi · "
posible recurrir a lo que denomina
1" . si~~ : en todo caso no sería
respecto a la exacta evoluci·ó d l _mos e pnnc1p10 de previsibilidad" con
n e sistema y ello por
•
.d
el punto de partida, que ha e·em lificad .
una mceru umbre en
füica, el mismo Heisenbe1_J P
1 o correctamente, en el terreno ele la
g, como iemos visto· se
fi
matemática, sea en su recurrencia al ex e.· .
'. a en su ormulación
y la interacción observador observ d pp um~nto ideal de los rayos gamma
traspaso desde una conclusi~n fisi a o. _ero 1T más allá comporta un claro
traspaso? La respuesta es
. . ca a ot1a de orden absoluto. ¿Es lícito este
Heisenberg d d
pe1 unente, porque recordando otro paso de
' on e muy acertada mente dice que
:;;i::;:! no debe sino describir formalmente relaciones de obser'
frómo puede él concluir que
133

132

�erimentos caen ba~·o las leyes de la
..mecánica
"Puesto que todos 1os exP.
d II
constata así defimuvamente,
cuántica y por ello de ~a iguald? &lt; ): se r dez de la ley de causalidad"?
or medio de la mecámca cuánuca, 1a mva i
.
p
e de causalidad está más allá de, es anterior
lNo quedamos ~,? que es~ leJtal? ¿No hay una discordia manifie~ta entre
a toda comprobaoon expenm
d
.b. e malmente sino relaciones de
,
ló · d "no escn 1r 1or
la clara regla metodo g1ca e . d 1 1 de causalidad? Hay aquí, sin
•
"
ta condenación e a ey
H ·
observaciones ' Y es
ción de conclusiones. y sin embargo, ~1sendudas, una abusiva ~xtrapo~a
u·do que no le pertenece de iure, y
.
ó
p
lo uene en un sen
.
berg uene raz n... erO
1
d de lo ha expresado por escnto.
d fi to al menos 1asta on
d
que no ha pensa o e ac , .
lamosa la indulgencia d_e l lector, pues
Para demostrar lo que decuno~, ape
1 de la fundamentación ontoló. t rpretac1ón persona
. 1
ahora pasamos ª. una ~n e .d b " Heisenberg no tiene razón en decir o
um rde .
1·dad"· pero existe razón para
gica del "principio de mcertl
la "ley e causa 1
,
.
que dice con respecto a .
.d b " con fundamentación ontológica,
proclamar un "principio de mcer~1 ~t:n::no Veámoslo.
vale decir: desde lo qu~ es ~l ser e d d. · izar a tal extremo la realidad
Es evidente que la c1enc1a ha ll~ga o a ~~ª~ablar de "materia inerte": la
física que ya resulta totalmente_macep~ _e ~ente la famosa ecuación de
prueba más "palpable" la co~1S,t1~uye, p1ec1sa
,
Einstein, ligando masa y ene1g1a.
~E

= ~m · C2

(III)

. .
l o ue está exigido mucho antes que
Pero esta dinam1odad del ente es afíg q
a reflexión absolutamente
.
.
tá por la filoso 1a, por un
. d b
por ·la c1enc1a: 1o es
.
d " er" Una ontología realista e e
primordial acerca del conc~p~ 1;is7:i: eu:"se~ y ser dinámico es una misma
proclamar como una neces1da a so . q resencia es actividad. Un ser que,
e inescindible realidad." Ser es pr~senoa, y Pe1··r·1gurosamente "inerte"' sería
dinamismo un s
d
por absurdo, no poseyera .
ible· orque sólo podemos conocer e
una entidad absolutamente mcogno~~ ~ P se pongan en interacción con
las cosas en tanto ellas ~e nos ma:1n::a1:S': en tanto sean dinámicas. Este
nosotros; en otros térmmos más g u·t ente esencial de todo ser, de todo
.
.
,
cebido es un cons uy
dinamismo as1 con
.' .
una realidad ara nosotros. y es 1o que, a
aquello que pueda consutuirse en
d l . opde la "natura" un principio
Al_.1stóteles cuan o uz
•
su modo, proclam~r~ ya
. oso del ;er ue, por ello mismo, denommó
intrínseco del movumen~o ~ d_el 1ep ontaneidad de acción y reacción en el
"natura" esto es: un pnnop10 de esp
.d . d de "ser" con esta
,
. 1
tar con esta espontanet a
'
ser físico . Tan es es?n~1a con
. como criterio apreciativo, establecer
"natura"' que es lo umco ~ud~ ~er;1tqe~e a mayor espontaneidad, a respuesta
e
Una escala de "valor de. ser , · 1oen °ser más per1ecto.
más variada y compleja, meJor ser,

En fin, que siempre habrá dinamismo en habiendo ser, siempre existirá
natura, respuesta; la cual, dicho sea de paso, podrá ser tan pequeüa y desvaída
como se quiera (podrá acercarse asintóticamente a cero), pero nunca será
nula. De todo esto se siguen dos consecuencias importantes: en primer lugar,
que pudiendo tener esa natura valores sumamente pequeños, podrá acontecer que su "expresividad" sólo se aprecie cuando la "pregunta", la
interacción, pueda llevarse a un alto grado de sutileza o sensibilidad; en
segundo término, esa respuesta no podrá ser realmente avasallada, acallada
jamás, porque su existencia es la existencia misma del ser.
Tiremos ahora el puente hacia la ciencia, pues aquellas dos consecuencias
tstán inmediatamente relacionadas con el tema del indeterminismo o incertidumbre cuánticos, que nos mantiene ocupados desde hace un rato.
¿cuál es la significación profunda del determinismo clásico, luego de lo
dicho en perspectiva ontológica? No otra que suponer la posibilidad, teórica
al menos, de ftjar desde fuera el estado dinámico de un ente; porque afirmar
la completa cognoscibilidad de un ente comporta su estabilización total, su
plena inmovilización, en fin; vale tanto como decir que momentáneamente
al menos se lo tiene estatizado tras una compulsión que dependería absolutamente de la voluntad del observador: si ello no acontece ahora, lo hará
después; todo es cuestión de ingenio y paciencia.
En cambio, la fisica cuántica vendrá a decir, en buena cuenta, que esto no
es posible, ni aun teóricamente; que precisamente es la teo1:ía la que niega
esa posibilida~; que hay que perder toda esperanza de lograr, en un futuro,
todo fijismo absoluto del ente natural: a éste sólo se lo puede conocer
parcialmente, porque tal ente se guarda siempre algo de su intimidad. Y esto
es profundamente verdadero pues no es más que un reconocimiento, a la
medida de -la fisica, de aquella esencia e indisoluble relación que hemos
afirmado a la cabeza de toda interpretación de la realidad: ser y ser dinámico
es una misma e inescindible realidad. Claro está que es comprensible intento
"ftjar", "detener", un ente, porque, al cabo, es nuestro modo mismo de
conocer lo que nos impele a ello, ya que tanto mejor conocemos algo cuanto
más "quieto'! e inamovible lo tenemos en tanto ésta siendo estudiado: esto ya
lo sabía Platón. Pero todo ello no es sino un amor imposible, una aspiración
absolutamente destinada al fracaso, pues si una realidad natural dejara de ser
dinámica, dejaría de existir, simplemente; y así, por exceso de celo científico,
llegaríamos a destruir, cual Otelos gnoseológicos, eso mismo que amamos.
Por consecuencia, la pretensión de la ciencia clásica comportaba, aun sin
proponérselo, la posibilidad de aniquilar el objeto mismo que pretendía
estudiar, y el reconocimiento de la fisica cuántica marca un paso decisivo hacia
un realismo onto1ógico que está más allá, es cierto, de la misma física, pero
que ésta ha sabido captar, perspicazmente, en sus dominios, precisamente
cuando fue capaz de una adecuada sutileza o sensibilidad en la inquisitoria,
135

134

�también esto de acuerdo con una de las premisas ontológicas que establecimos
antes.
En suma, y sea lo que fuere de nuestra crítica, de lo que se trató siempre
para Heisenberg fue de llevar originalidad a la fisica en su mejor y correcto
sentido, volviendo, cuando ello era menester, a los orígenes mismos del
filosofar; lo cual significó para él una real ruptura de moldes con relación a
la física establecida. Se mostró Heisenberg siempre cual un real amante de la
verdad, trabajando, en su ámbito, por ella y aceptando su persistencia a través
de los siglos. Ello le hizo respetuoso de la tradición real, pero decidido contra
las deformaciones posteriores. Y su amor lo fue por una verdad que, a la
postre, lo llevó mas allá de la física, y de la filosofía, y de toda ciencia, para
culminar en una sabiduría. Relata von Weizsacker que visitándole unos pocos

bien lo que decía. El hablaba a los astró
inventores de máquinas. Nosotros
tºb7os, a los geómetras, a los
sabemos lo que decimos".
, que ia amos al hombre, también
Nos gusta suponer que Heisenberg sonre· ,
.
.
acabar nuestra exposición con esas
fu
ma complacido s1 nos oyera
nd
que fuera Juan de Mairena.
pro
ad palabras del apócrito sofista

días antes de su muerte, le dijo Heisenberg:
"La física no es ya ahora propiamente tan importante. Esto me maravilla. Los hombres que estaban allí, esos son importantes(...). Lo central:
el cristianismo. Si alguien dijera que yo no he sido cristiano, no tendría
razón. Por cierto, si alguien dijese que yo he sido cristiano, ése tal vez
3
diría demasiado" º
A quien ha dicho:
"leer los griegos significa ejercitarse en el uso de la más poderosa
31
herramienta intelectual que el pensamiento de occidente ha logrado" ,

nada mejor que presentarlo mostrando el uso que de ese pensamiento ha
hecho. Para quien ha escrito expresamente un libro titulado "Física y filosofía", demostrando que
"Esta modernísima parte de la ciencia, la física actual, se relaciona en
muchos aspectos con muy antiguos problemas desde una nueva dirección"32,
,
nada será más adecuado que analizar, precisamente, sus ideas filosóficas,
mostrando coincidencias y disidencias con muy clásicas posiciones ontológicas.
"El libro de la Naturaleza -nao1a Galileo- está escrito en lengua
matemática. Como si dijéramos: el latín de Virgilio está escrito en ·
esperanto. Que no os escandalicen mis palabras. El pisano sabía muy

31

Carl F. Von Weizsacker, "Werner Heisenberg-Discurso...", p. 127.
W. Heisenberg, la imagen de la naturaleza en -la física actuaJ, trad. castellana. Seix Barral,

32

Barcelona, 1957, p. 58.
Física y filosofía, p. 158.

30

137
136

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Cuevas, Mariano. Cartas y otros documentos de Henián Co11.és novísima1nent.e
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Oviedo y Valdés, Gonzalo Femández de. Histmia general y natural de las Indias,
islas y tie1Ta firme del mar oceá1w. 4 vols. Mad1id, 1853.
Portillo y Díez de Sollano, Alvaro del. Descubrimientos y exploraciones en las costas
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Sahagún, Bemanli1w de. Histo1ia general de las cosas de Nueva Esj1a1ía. México,

Sección Cuarta
CIENCIAS

SOCIALES

1938.

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Vedia, Enrique de. ed. "Cartas de Relación de Fernando Cortés sobre el descubrimiento y conquista de Nueva Espa1ía," en Histo1iadores p,imitivos de bulias, I,
Biblioteca de Autores Esf1a-1ioles, T. 22, Madrid, 1946.

320
H umanitas-21

�/

EL HOMBRE DE NUESTRO TIEMPO Y 1A PAZ
POR EL Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ
Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad Autónoma de Nuevo León

DENTRO DE LAS INQUIETUDES que afligen al hombre de nuestro tiempo,
des~ca la cada vez mayor y peligrosa de la eventual proximidad de la guerra
atómica, en sus ya diversas variantes, así como el empleo de nuevas armas
que sobrepasan con mucho la reacción del cerebro humano y que algún
escritor ha llamado "la batalla de las computadoras", así como de otras
celosamente guardadas para su oportunidad. Es, -sólo ahora- que el
hombre ha comenzado a ''pensar en lo impensable".
Las primeras afloraciones de tal inquietud se observan en las capitales de
una cada vez mayor cantidad de países, en las que numerosos grupos de
personas recorren las calles y se detienen ante los edificios públicos. Se
manifiesta no sólo con la presencia fisica, sino también con pancartas de
contenido eminentemente pacifista, tales como: "Seiún~ haznos instrumentos de
tu paz", "No fJ11.ede haber una guerra nuclear limitada", "Los 1ii1ios 1w jJodrán
sobrevivir a la guerra nuclear", "Alto a la carrera armamentista" y otros más, como
así ha acontecido ante el edificio de la Organización de las Naciones Unidas,
en Nueva York, para hacer pública su protesta, no sólo contra las armas
nucleares, sino también por la carrera armamentista que consume gran parte
de los erarios públicos de las superpotencias envueltas en tan terrífica tarea.
En una publicac.ión norteamericana,1 se recuerda un feliz pensamiento de
Víctor Hugo: "No hay ejército que jnteda detener una idea cuyo tiempo ha llegado".
¿Habrá llegado acaso hoy el tiempo de pensar seriamente y de accionar -al
fin- en la idea de paz! Resulta difícil contestar categóricamente a esta
pregunta, si se toma en cuenta que el hombre de nuestro tiempo se encuentra
sumergido en otros problemas que, si bien no son de la magnitud de una
guerra atómica, no dejan de inquietarle.
Está, por ejemplo, el hecho de la explosión demográfica, el que pese a la
existencia de valiosos estudios que constituyen verdaderas admoniciones, se

Tll\lE. 29 de marzo, 1982. p. 8.

�ha venido agudizando y necesariamente ha repercutido en lo social, tanto a
nivel nacional como internacional. Las generaciones humanas han roto el
ritmo natural de su desarrollo y hasta se ha hablado del choque de las mismas.
En otro aspecto, las áreas antes pertenecientes a la naturaleza, lenta~ente
han sido invadidas por el hombre, desestabilizando así el orden ecológico. La
interrogante de si habrá alimentos suficientes para el hombre del futuro, pese
a optimistas augurios, no tiene aún precisa respuesta.
.
.
El mundo actual contempla otra no menor preocupación, referida al
campo de lo económico, ya que no constituye una novedad el saber del
desquebrajamiento de las economías nacio_nales, la~ que, ~ su vez, h~n
impactado a la economía mundial. El comercio a los m1Smos mveles_menc10nados, otrora floreciente y próspero, al presente acusa saldos neganvos. Por
su parte, la industria -aún en los países desarrollados- registra números
rojos, comprobándolo la frecuencia de las quiebras de antes poderosas empresas.
.
Pero volviendo al tema prioritario de la paz, ¿cómo podría concebirse en
un mundo tan convulsionado y con una escala de valores a tan bajo nivel?
Ahora es cuando la idea de paz empieza a fermentar en la conciencia de
los hombres de nuestro tiempo, frente a la expectativa de lo que no puede
llamarse en rigor una guerra, sino el aniquilamiento de la especie humana.
En realidad, lo obsoleto de la palabra "guerra", tuvo su inicio a las 5.30 a.m.
del lunes 16 de julio de 19•15, cuando una llamarada, nunca jamás vista con
anterioridad, siniestramente iluminó un radio de varios kilómetros alrededor
del desierto de Nuevo México, en los Estados Unidos de Norteamérica, fecha
en que había principiado la Era Atómica. A este respecto habíamos escrito:
"La gravísima experiencia que tendría que arrostrar ~l hombre en el_ c~so en
que se decida a llevar a cabo una guerra, la que sena totalmente d1snnta a
cuantas haya realizado en épocas anteriores, supone un hecho n~1~vo y
trascendental, ya que el mundo presente ha entrado a nuevas cond1c1ones
sociológicas, lo que encierra circunstancias exu·añas._ Tal es el ~~so de la
iniciación de la Era Nuclear, lo que indudablemente exige una revlSlón total,
sino es que una verdadera y nueva regulación en todos los órdenes de la vida
humana.2 Est.i sucediendo trágicamente lo del aquel antiguo caso del mago
imprudente que destapó un recipiente que contenía un genio del mal y que
no pudo regresarlo a su envase.
.
De la primera bomba nuclear, hecha por los Estados U mdos, hasta nuestros
días, el así llamado "Club Atómico", ha aumentado notablemente su mem-

2

324

Alberto Carda Gómez. La Universidad lntemacúmnl de In Pnt. Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León. 1975. p. 33.

bred~, así como agudizado su experiencia. Otras armas -no nuclearestambién han aparecido con un gran poder destructivo.
En la desafortunada y aparentemente remota guerra de )as Malvinas se
puso de manifiesto lo último de tales aseveraciones. Ciertamente no' se
emplearon armas atóm_icas, ~ro aconteció algo que a nuestros contemporáneos les parecía como !mpos1?le: una guerra, considerando el "temor" por
~le_s armas, las_que hab1an conJurado el peligro de un nuevo encuentro bélico,
s1 bien, aparecieron otras de gran efectividad.
En realidad, la existencia -desde la primera a la última de las armas
nucleares-, es un pelig~o real, cierto y creciente, sólo que ahora, sólo por
ahora, está l~tente y manana, un mañana que aparece confuso, pero totalmente enc~1b1erto por las nubes de la incertidumbre, si se llegaran a emplear
antes, pudiera no llegar.
La sóla e~istencia del armamento nuclear y su eventual empleo, horroriza
a la H~mamdad, que ha c~menzado a reflexionar en tan funesta posibilidad,
enmedio del mundanal rmdo y ya no cree que tal existencia pueda servir de
fu~dament~ a la errónea e ilusoria creencia de que pueda asegurar la paz y
al~Jar el peligro. ~s armas nucleares fueron y son hechas para el aniquilamiento ~el en~m1g_o. Es~e pensamiento también lo tiene el otro enemigo y
en ta~ violenta rec1pr~1dad, el hombre vé que puede desaparecer de la faz
de la tlerra. El ~nsam1ento_que se funda en la existencia del arsenal atómico,
como prese~-vanvo de segundad, cuando mucho podrá detener la hecatombe,
pero no evitarla. Lo que sucede es que el holocausto se ha diferido se ha
apl~zado, has~ el día ~~ el que el odio, la ceguera y la estupidez Im:Uanas,
aprieten el ganllo del disparo final y último.
Lance ~orrow ha escrito:3 "La nueva metafisica de la guerra hace esta
co~figuración:_ las b?m~as nucleares presiden, en una oscura y especulativa
fo1 ma s~bre la 11nagmac16n humana de la guerra. Lo nuclear es para la guerra
c?~venc1onal, lo que el monoteísmo del Dios Vengador fue para el humano
viejo Yamable y, relativamente, a las inofensivas idolatrías del politeísmo La
Ira
,
·
. de D"
. 10s, 11ega a ser el ternfico
hongo que causaría millones de víctimas
lupotéacas, muertas en una explosión nuclear y en la totalidad de una
tempestad de fuego en la que todo cesa. Esto no es relativo como sucedía en
las guerras antiguas, sino absoluto, el vacío completo
la extinción La
~uerra nuclea~· se p~sa_en la mente como la espeluznante visión medievaÍ del
mfierno: horrible, s1 bien todavía hipotética".
. Sin duda, dentro de la metafisica de la guerra cabe preguntarse lo que
siempre se ha preguntado la Humanidad, ¿por qué la guerra?
'

el;

3

Lance J\lorrow. La Melnfoica de /11 Guerra. Time. 17 de Maro de l !J82. p. 19

325

�Se han dado varias explicaciones y se han formulado teorías que tratan ~e
encontrar la causalidad, pero no contestan la interrogación formulada satt~factoriamente, debido a que la problemática belicista es sumamente co~pleJa
y los esfuerzos por llegar a alguna conclusión, aún cuando fuese aproximada,
pudiera arrojar alguna luz en la oscu~a encn'.c~j~da. Basta ~e~ordar la gran
cantidad de teorías expuesta por el sociólogo P1tmn A Soro km, el ~ue afirma
que "la bibliografía existente sobre el origen de la guer,:a ! de Las revoluciones rev~La

La condición irremediablemente turbia de nuestro conocimiento de ese secto_r y_también
del de la causalidad en general. En primer término hall_amos ~n esta bib!1ografía
una variedad casi increíble de causas alegadas por mvesttgadores diversos y
aún, a veces, por uno solo. Los factores causales q~e s~ mencionan son: las
manchas solares, las condiciones climáticas, las conJunc1ones de los planetas
y otros factores cósmicos; los instintos de pugnacidad, d~ guerra, de lu~ha, de
pelea, de agresividad y de gregarismo; la superpoblación: despoblación, el
porcentaje alto o bajo de natalida~ y ~ortalidad; la ley umversal de ~a h~cha
por la existencia y otros factores b1ológ1cos; ~l_t~m~r, la lucha
la hbe1 tad,
la relajación de los frenos impuestos por la civilización, 1~ a1~b~cion de poder,
la ostentación, la vanidad y docenas de otras ~uerzas ~si_colog1cas; ~ma larga
serie de factores económicos, políticos, dinásttcos, rehg1osos, estéticos, ~ducativos y sociales; diversas condiciones cultu~·ales, tales com? "la auténttca y
la falsa cultura", las costumbres y sus semepntes; abstracciones filosóficas,
como Destino, Providencia, etc., y, para finalizar, varios pequeños y grandes
grupos de hombres "malvados".
. . .
..
Frente a esta gran diversidad de ideas, no resulta.fáol d1~tmgun la ca~1salidad de la guerra y sí pensar, para acercarse a la prnna rauo de la n~esuón,
en el agente causal que es el hombre, 1:~cor?ai~do lo que de muy antiguo .~s
conocido y que Kant señalaba como la ma_lt~nidad de la natu.rale_za human~ .
El hombre tiene su historia, la hace cot1d1anamente, y constituye el grnn
factor. Más, ¿cómo empieza esa historia? Principia cuando h_ac~ ~u ap~ri~ió1~.
Enmedio de la oscuridad de los siglos pasados, su figura, pnnuuva e n~s,gmficante frente a un mundo de exhuberante naturaleza, poblado por ammales
de gra~ tamaño y ferocidad, en un medio y cir~unstai~cias_totalmente adv_ersas. De la piedra a la bomba atómica, hay un Jalón lus_tónco qu~ no ha sido
debidamente evaluado. Se inicia un proceso de evolución y un ntmo ascendente , que es, en síntesis la dinámica beli~ista, agudizada_ ~n la época
contemporánea a sus máximos niveles destructivos_- ~I~s la apano~n humana
se produce en un lugar determinado: un g111po tntelal y no va_nos__en t~na
imposible simultaneidad, de acuerdo con los antropólogos e lust01 iado1es.

P~:

4

Pitirin A. Sorokin. Sociedaá, Cultura y Personaliáad. Cultura e Historia. Aguilar. pág.

Posteriormente, el grupo se extendió, dispersándose por la tierra. El hombre
mismo habría de evolucionar en lo biológico y psíquico, operándose en esa
dispersió~, las adaptaciones a cada región y, a su vez, influyendo lo telúrico
en el propio hombre. Nace la diversidad en idiomas, en costumbres, en fuerza
y en debilidad ·y nacen también los afluentes culturales y las distintas cosmovisiones. La incipiente axiología empieza a formularse hasta llegar, a lo que
parece haber pasado ya: la fuerza contra el Derecho.
Parece cosa de milagr~ría que el grupo inicial pudiera sobrevivir frente a
la advei:5idad y a su limitada capacidad de pensar y de obrar. Claro que es
necesario recordar que muchos hombres deben haber perecido en su lucha
contra,_ no solament~ los elementos, sino también en la que habría de
producirse tanto en lo mterno, en el seno del propio grupo, como en la costosa
conquista de lo exterior y extralio. ¿Habrán perecido más hombres en la toma
del ~ncipiente mundo que los muertos en las guerras que el hombre ha
rea~izado hasta el _presente~ Desafortunadamente, no hay medio de compro~ac1ó!1 para lo primero y s1 muy elocuente en la parte de las guerras, cuyas
glonas" se cantaron cuando comienza la historia antigua y la contemporánea.
Entre las p~-it~eras ocupacioi~es que el hombre primitivo tuvo que aprender para subs1st1r, fu~ matar ammales. Luego llegó el momento en que tuvo
que _matar a sus semeJantes, que le robaban sus pertenencias: la imtjer, su
muJer, que la naturaleza le adjudicara como lo más valioso, como compañera
y generadora de la propagación de la especie; los instrumentos de la cacerí;,
la cueva, que fue su único abrigo frente a los rigores extremos de las estaciones
y de los ataques de las terribles bestias que ponían en peligro mortal a él y a
los suros y tant1s amenazas qu~ hoy casi resultan infantiles para el arrogante
Y vaoo _hombre de nuestro tiempo, aniquilado por la vida sensual que
carac~enza a ésta nuestra Era Atómica, en la que también ha conquistado el
espacio.
En otro aspecto, el hombre primitivo hubo de observar, no solamente la
naturaleza que lo abrumaba, sino también cómo transcuri-ía la vida animal,
de la cual tenía mucho q~1e aprender, encontrando, asimismo, el imperativo
de matar ~ntre las especies de tal género, dentro de un orden que, sin caer
en el ~atah~mo, la muerte y la destrucción "armonizan" y equilibran a dichas
especies. Ciertamente, no advirtió el aniquilamiento como el que el hombre
puede producir en la eventualidad de un conflicto nuclear. ¿Acaso en el
hombre resulta imperativo e irrefrenable el matar? ¿Qué acaso el hombre,
dotado de inteligencia y razonamiento, no puede distinguir el bien del mal?
Vemos que dentro de las interesantes manifestaciones que el hombre
actual comienza a exteriorizar acerca del peligro nuclear, de las cuales hemos
mencionado algunas, se destaca la relativa a la 1rwralidad de la guerra atómica,

801.

326

327

�tema que ha venido ocupando la ~tención de la Confere~ci~ Na~ional de
Obispos Católicos en los Estados U mdos. De acuerdo con los ultnnos informes
de la prensa norteamericana,5 los obispos en cuestión, han venido elaborando
un proyecto de Carta Pastoral, en el que participan 276 obispos y cuyas
conclusiones, una vez que hayan sido debidamente discutidas y aprobadas,
serán dadas a conocer a los 51 millones de católicos de la ley norteamericana.
En los estudios previos del proyecto que se menciona, los obispos norteamericanos están buscando desarrollar una Teología de la Paz que viene a desafiar
algunos de los supuestos fundamentales, así como las estrategias de defensa
de cada Administración Norteamericana y de la mayoría de las del Mundo
Occidental desde el inicio de la Era Nuclear. El ataque clave de los obispos es
sobre la doctrina de la disuación nuclear. Los obispos saben que la amenaza
de los Estados Unidos de usar armas nucleares en respuesta a un ataque
soviético, podría evitar el comienzo de la guerra; pero, no ob~tante, concluyen
que tal política es insatisfactoria, porque ha creado y mantiene en su lugar,
un balance de terror que también fácilmente puede llevar al holocausto.
Asimismo, se sienten ofendidos por el costo del mantenimiento de la propia
disuasión, porque dicen que ésto toma el dinero de los programas destinado
a los pobres. Hay que agregar que los_ obispos llaman al congelam!ento
nuclear, que es lo opuesto por el Gobierno y muchos expertos, quienes
arguyen que tal cosa preservaría la superioridad soviética. Los obispos también urgen al Gobierno a trabajar activamente en un acuerdo de desarme con
Moscú.
Con el respaldo del Papa Juan Pablo II, un grupo de expertos en el
Vaticano declaró en el mes de Septiembre de 1982, que la prevención de la
guerra nuclear "es el más grande problema moral que la Humanidad jamás ha

encarado y qzie no hay tiempo que perder".
Pero, ¿cómo siglos de enseñanzas teológicas cristianas acerca de la guerra
deberán ser aplicadas a las realidades ele la actual carrera armamentista? Por
dos años los obispos norteamericanos han venido luchando con esa interrogación.
En tanto los obispos arguyen su caso en contra de las armas nucleares en
los meses por venir, tendrán que sostener que su posición sea consistent~ ~on
la tradición de las enseñanzas ele la Iglesia sobre la guerra. Hast, la apanc1ón
de la bomba nuclear, el enfoque de la Cristiandad sobre la guerra ha permanecido fundament,lmente invariable por siglos. Los primeros cristianos
rehusaron prestar todo servicio milit,r, porque pensaron que las enseñanzas
de Jes(1s de "AMA A TU PROJIMO", ordenaban paciftsmo, ya que Roma

exi~ía votos idólatras. La Cristiandad llegó a ser una religión establecida en
el siglo IV y pro~to abrazó _la teoría de la "Guerra Justa" de San Agustín,
desarrollada en siglos postenores por Santo Tomás de Aquino y otros teólogos.
Las condiciones tradicionales acerca de una guerra moralmente justificable, l~s que son generalmente aceptadas, tanto por los católicos, como los no
~atóbcos, son: qu~ sea ~eclarada p?r _una autoridad legítima; por una causa
J~s~; con buena mt~nc1ón, como ultimo recurso y emprendida con medios
hm1tados. ~s dos cnterios para conducir una guerra justa que son especial~ente perttnent~s. al ~ebate nuclear de hoy, son: tlisc1-im.i.nación (No matar
dtrectamente a etv1les inocentes) y proporción (una guerra de devastación no
deberá exceder el mal que b~1sca vencer). Los pacifist,s nucleares arguyen
que esos dos factores necesanamente excluyen a la guerra atómica.
Hay un antecedente valioso que se ocupó, no sólo de examinar el problema
de!ª g_u~rra moderna desde el exclusivo campo de la moral, sino también de
la Jt~stteta. ~os referimos al ~cuerdo tomado en el Segundo Congreso del
Instituto Hispano-Luso-Amencano de Derecho Internacional, celebrado en
Sao Paulo en 1953, al decir que:
"l º. Por encima del Estado e independientemente de sus volunt.ades están
1~ ~foral y 1~ Justicia, cuyas ind~cli1~able~ exi~encias, en sus esenciale~ prinetp1os, son aJenas a ~oda detenmnac1ón lustónca y rigurosamente inmut,bles
y pt~~den ser conocidas de todo hombre de buena volunt,cl y ningún derecho
pos1ttvo las puede menospreciar.
, ~º- E_I Derecho Internacional positivo está sujeto, en su formación, a los
lnmtes impuestos por el bien común internacional.
~º- E:5te bi~n común no es individ~1alista ni colectiYist,; existe para el
pe•_f~cet?nam1en~o de los fines esenciales de todos los sujetos del orden
Jund1co 111tcrnac1onal, pero no se confunde con ellos.
. 4º. Las exigenc_ias del bien co~1ún internacional, la posibilidad de destrucción de la Humanidad por la técmca de la guerra total, el hecho de que ningún
Estado se baste, hoy en día, para cumplir por sí sólo uno de los fines esenciales
de ~oda Com~midacl P?líti~a, cual es la de asegurar su defensa contra todo
pos~ble enemigo extenor, nnponen, inexorablemente, a los Estados, la obligación, en abstracto, de constituir una organización política eficaz de la
Comunidad Internacional.
. 5º. L~ O~·ganización Internacional debe tener como punt.o de partida la
libertad 111d~spe1~sable ~~ los Est,dos compatible con la autoridad que, en cada
momento lustónco, ex1Je el bien común de la persona humana"6 •

6

0

5

TIME. 29 ele noviembre de 1982. N. 48. pág. 54.

lnstitut~ Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Tabla General de las
Reso_lua~&gt;ncs y demás Acuerdos. (1951-1977) por el Dr. José Ptrez Montero.
Publicaaones ele la Secretaría General. l\laclrid. 1979. pág. 24.

329
328

�Desde luego, resultará del mayor interés el conocer ~as conclusiones. a las
que llegue el mencionado debate moral, el que consatuye una ~utonzada
reprobación acerca del empleo de la fuerza n~clear en los conflictos entre
naciones, conclusiones que, por otra parte, servtrán de fundamento a nuevas
perspectivas de paz que pueden derivar en una nueva toi:na de con~ie~cia
universal no solamente en lo moral, que es de trascendente 1mportanc1a, smo
también ~n lo político. Siendo de desearse que vaya en aumento el alzami.e~to
de la conciencia nuclear; que los pueblos del mundo conozcan con prec1S1ón
cuáles son los peligros mortales que constituyen las armas atómicas pa~ pasar
del conocimiento a la acción; que todos los hombres de todas las laatudes,
condenen y proscriban tales armas, así como la carrera armamentista y que
desaparezcan las ideas y planes para su empleo, de la mente y de los arsenales
de aquellos que tienen la grave responsabilidad que trasciende a las actu~les
generaciones y a las futuras, de conducir a sus pueblos, no ~ la muerte.' smo
a una vida pacífica en donde florezca el amor y no el odio y se apliquen
aquellas hondas palabras de: iMiráos como hermanos!

ALGUNOS EFECTOS ECONÓMICOS DE lA INFLACIÓN SOBRE
LOS INGRESOS DE lAS EMPRESAS Y SOBRE lA ESTRUCTURA
TRIBUTARIA
DAVID G. DAVIES
Duke University
Traducción de: Jesús A. López Heredia

INFI.ACIÓN Y LOS IMPUESJ'OS A LAS EMPRESAS

INTRODUCCIÓN

PARA ENTENDER LOS EFECTOS DE LA INFLACIÓN sobre las empresas es necesario comprender el impacto de las prácticas tradicionales de contabilidad en
conjunción con la ley impositiva sobre el ingreso de la empresa. 1 L'l inflación
cambia los precios de los bienes que una empresa compra y vende, afectando
de esta manera sus costos, ingreso, y su base gravable efectiva. Además, el uso
del método de costo histórico en la coñtabilidad convencional tiene un
impacto muy importante sobre las responsabilidades fiscales de las empresas.
Existe un acuerdo casi universal de que el método contable de costo
histórico aument.1 en forma significante las utilidades nominales durante
períodos inflacionarios. Las utilidades nominales son más elevadas de lo que
en realidad serían si los costos y los ingresos de las empresas fueran expresados en precios constantes similares.2
Martín Feldstein ha descubierto que las tasas efectivas de tributación sobre
varios tipos ele ingresos ele capital aument1ron subst1ncialmente durante la
década inflacionaria de los 70s. La razón no se debió al incremento oficial de

2

330

La más con'.pleta descripción y análisis de la relación entre inflación y el sector negocios
est.1 c~nteruda ~n Commonwea!Lh ofAuslralia, Comnúltee of lnquiry inLo Inflation and
Taxauon (Chairman: Professor R. L. MaLhcw~), lnjlation and Taxalion, Camberra May
1975.
'
Vea ibid., p. 338.

�3

tasas impositivas, sino al cálculo erróneo de los ingresos del capital. Este
cálculo erróneo en períodos inflacionarios se debe a dos características
principales de la ley impositiva de los Estados Unidos: los permisos de
deprcciatión de equipo y edificios permitidos por el gobierno est{in basados
en costos originales o· históricos del capital, en lugar de costos corrientes de
reposición y los inventarios son valuados a precios nominales o sobre la base
de utilidades declaradas que se incrementan por esta práctica y que son sujetos
del impuesto al ingreso de las empresas.
PERMISOS DE DEPRECIACIÓN

El gobierno permite a las empresas deducir de su ingreso las bonificaciones
por desgaste de planta y equipo en el cómputo de sus obligaciones fiscales.
La ley ordena que estas deducciones sean en base no sólo al costo original,
sino también en las expectatfras de vida del capital. Las reglas del Interna!
Revenue Service (la institución oficial de recaudación tributaria en los Estados
Unidos) permiten, en realidad, un período impositivo más corto que el de la
duración misma de los bienes de capital. Consecuentemente, cuando no hay
inflación la empresa puede realizar una ganancia -neta en el valor presente
de su ílttjo de capital efectivo. Por otro lado, cuando el nivel general de precios
está creciendo, las bonificaciones por desgaste de planta y equipo que son
basadas en costos históricos en lugar de costos de substitución subvalúan el
valor real del capital depreciable.
Mientras mayor es la tasa de inflación, menor es el valor real presente de
las bonificaciones impositivas. Si, por ejemplo, la tasa de inflación es 8 por
ciento, se le permite a la empresa deducir sólo el 82 por ciento del valor de
reposición del equipo de capital con una duración oficial de 10 años, y sólo
53 por ciento en el caso de edificios con expectativas de vida de 30 años. El
cuadro 1 muestra otras alternativas.
Los cuadros 2 y 3 presentan un panorama diferente del problema y
también ilustran, dramáticamente, la relación entre inflación y permisos de
depreciación y_su impacto sobre el ingreso gravable de las empresas, las
corrientes net,s de capit.al y la t.asa interna de retorno. En ambos cuadros se
asume que la empresa est., considerando la compra de equipo de capit.,l con
valor de $300,000 y con expect:a tivas de vida de cinco años. Los empresarios
calculan y predicen que la corriente de ingresos después del gravamen tendrá
un promedio de aproximadamente $100,000 por año. Por simplicidad se
asume que los impuestos a la empresa son de 50 por ciento.

ll

332

CUADRO l

El Valor Presente de Permisos Oficiales de Depreciación Directa Relativo al
Valor Presente de Depreciación Ajustados al Nivel de Precios.
TASA DE
INFLACION

EQUIPO

(l O AÑOS)*

EDIFICIOS
(30 AÑOS)*

0%

108%

111%

2

100

88

4

93

73

6

87

61

8

..

82

l

53
-

* Tiem_po e~timado de vida est.,blecido por la ley
Las est:11~ac1ones _en el cuadro son el producto de dividir el valor presente de
los ~erm1sos ofioales entre sus diferentes alternativas ajustadas al nivel de
precios. La tasa real de_descuento después del impuesto es de 3 por ciento.
FUENT~: Bas~do en Richard Kopcke, "Are Stocks a Bargain?" New England
Econom1c Rev1ew, May/June 1979, artículo citado Marcalle Errack, "inflation
and Stock Values, Is Our Tax Structure thc Villain?." Quarterly Review,
Federal Reserve Bank ofNew York, Winter 1980-81, p. 7.

Martín Feklstein, "Adjusting Tax Rules for lnllation-Capit.u Gains and Capit.11
lncome," Ta:,: Review,January, 1979, p. 57.

333

�El cuadro 3 es similar al cuadro 2 en todo excepto que la tasa de inflación
es ahora de 1O por ciento. Esta diferencia afecta los cálculos de la tasa de
retorno de la inversión en la medida que aumenta el valor nominal de los
recibos (columna 2), y disminuye la corriente efectiva real después del
impuesto (columna 6). De crucial importancia es el hecho de que los $600,000
por año que se permiten para depreciación permanecen sin cambio a medida
que los precios aumentan. Como resultado, el ingreso gravable y las obligaciones fiscales aumentan más rápidamente que la inflación aún cuando los
ingresos previos al pago de impuestos aumentan en proporción a las tasas
inflacionarias. Consecuentemente, el poder de compra real de las corrientes
de ingreso neto disminuye y su reducción es reflejada en el descenso de la
tasa de retorno de 10.4 por ciento a 6.9 por ciento en el ejemplo con inflación
cero.
Comparando los dos casos, es claro que la política gnbernament.,l ·que
prohíbe ajustes &lt;le depreciación provoca qne el valor presente de futuras
deducciones reales de depreciación disminuyan, y que.el costo CUADRO 2,3
neto de inversión en planta y equipo de la empresa aumente. Siguiendo los
requisitos del Treasury Department de usar el método de costo histórico para
cálculos de depreciación no sólo reduce la tasa de retorno de la empresa, sino
que también aumenta la incertidumbre debido a que la tendencia de la
inflación futura no puede ser predecida. Consecuentemente, los futuros
permisos de depreciación, ingreso gravable, responsabilidades fiscales, y las
corrientes de ingreso neto se com·ierten en actividades inciertas. Otras cosas
igual, el criterio obsoleto usado por el gobierno para efectos de depreciación
aunados a su política implícitamente en favor de la inflación, tendrán efectos
adversos sobre el comportamiento de la inversión, la relación capital-trabajo,
los salarios reales, y el crecimiento del PNB y el ingreso real per capita.
UTILIDADES ORIGINADAS POR I.A VENTA DE INVENTARIOS

Bajo la ley impositiva de los Estados Unidos, las utilidades derivadas de la
venta de inventarios de las empresas están incluídas en el ingreso gravable.
Estas utilidades pueden surgir por dos razones. Si hay un cambio relativo en
precios favoreciendo a una empresa específica, el valor real de sus existencias
se ha incrementado. Si, _por otro lado, hay un aumento en el nivel general de·
precios, entonces el incremento en el valor inflado es sttjeto del impuesto.
Las empresas que practican el método contable LIFO típicamente manifiestán pequeñas utilidades de inventarios. Por el contrario, con el método
más tradicional de FIFO, la mercancía con más tiempo en almacén es
considerada como la primera en ser vendida. Como el tiempo transcurrido
para determinados artículos de inventario es menor bajo el método LIFO, el
sistema FIFO produce utilidades nominales más altas en períodos inflacionarios; y mientras más rápido sea el proceso inflacionario, más elevadas son las
utilidades declaradas.
334

CUADR02

Depreciación Ingreso Gravable, y Flujos de Capital con Inflación Cero.
(l)
FINAL
DEL
AÑO

(2)
RECIBOS
DE CAPITAL
NETO

RECIBOS
DE CAPITAL
EXENTO*

l

$100,000

$60,000

$10,000

$20,000

$80,000

2

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

3

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

4

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

5

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

(3)

(4)
(5)
INGRESO
IMPUESTOS
GRAVABLE** PAGADOS***

(6)
FLUJO DE
CAPITAL
NETO****

NOTAS:

*_De~ucció1~ para depreciación en forma de capital efectivo pero sin reclamación mmed1ata.
**Columna (2) menos columna (3)
***Colu~nna (4) multiplicada por la t."lsa impositiva de 50 por ciento que se
ha asmmdo.
****Columna (2) menos columna (5). ·
~UENTE: Jol_m A Tatom y James E. Turley, "inflation and Taxes: Disincetlves for Capital Formation," Review, Federal Resenre Bank of St. Louis,
January 1978, p. 3.

335

�CUADR03

Depreciación, Ingreso Gravable, y Fh~os de Capital con inflación de 1O por
ciento.
(3)

(4)

(5)

(6)

IMPUESTOS
PAGADOS

FLUJO DE
CAPITAL
NETO*****

(1)

(2)

FINAL
DEL
AÑO

RECIBOS DE
CAPITAL
NETO*

1

$110,000

$60,000

$50,000

$25,000

$77,273

2

121,000

60,000

61,000

30,500

74,793

3

133,100

60,000

73,1000

36,550

72,539

4

1'16,,tlO

60,000

86,,110

43,205

70,490

5

161,051

60,000

101,054

50,526

68,628

INGRESO
RECIBOS DE
GRAVABLE"**
CAPITAL
EXENTO••

••••

NOTAS

*Esta columna es igual a los recibos de efectivo en el Cuadro 1 ajustados por
el 1 o por ciento de la tasa de inflación, compues~ anualm_ente.
. .
••Deducción para depreciación en forma de capital efectivo pero sm 1eclamación inmediata.
•••Columna (2) menos columna (3).
.
..
. .
••**Columna (1) multiplicada por la tasa 11npos1t1va de 50 poi Ciento que se
ha asumido.
.
•••••Columna (2) menos columna (3), pero ajustada por el 1O por ciento de
la tasa de inflación, compuesta al año.
FUENTE: Tatom y Turley, p. 5.

Dado este fuerte incentivo para adoptar el método contable LIFO, es un
hecho bastante notable el que una mayor proporción de los inventarios en
Estados Unidos sea todavía calculada sobre la base del sistema FIFO, aún
después de década y media de considerable inflación. En un ambiente de
aumentos generales de precios, los cambios en los sistemas contables FIFOLIFO provocarán que disminuyan las declaraciones de utilidades netas ya
ajustadas por la inflación tenderán a crecer. A pesar de las prácticas contables
usadas, el impuesto sobre utilidades infladas (o lo que se ha dado por llamar
4
utilidades espurias de inventario ) es un impuesto sobre el capital y tiene un
efecto depresivo sobre la inversión en inventarios.
ALGUNOS EFECTOS ECONÓMICOS DE lA INFLACIÓN

El mercado de fondos de inversión
Como se demostró en los cuadros 2 y 3 y en sus respectivos argumentos,
el proceso de la inflación aunado a la presente ley de impuestos reduce la tasa
neta de retorno de planta y equipo. Estos factores deprimen la demanda de
nuevas inversiones de las empresas. Es decir, para cualquier mercado real de
tasas de retorno, las empresas desearán menos fondos de inversión que en
períodos previos.
Al mismo tiempo, el aumento en el nivel general de precios aunado a la
tributación inflacionaria ejercen también un efecto adverso en la adquisición
de fondos para la formación de capital. En dos estudios separados, Tatom y
Turley y Feldstein, Green, y Sheshinski5 muestran que los gravámenes sobre
el ingreso derivado del capital est.fo basados sobre tasas nominales en lugar
6
de tasas reales de retorno. La inflación aumenta los impuestos personales
vía el incremento en la base gravable la cual está determinada por la
naturaleza progresiva de la estructura del impuesto al ingreso personal. Por
otra parte, este mismo proceso origina un desplazamiento en los niveles
impositivos por lo que las personas son trasladadas a t.,sas impositivas más
altas aún cuando su ingreso real permanece constante.

4

5

6

336

T. Nicolaus Tideman y Donakl P. Tucker, "The Tax Trcaunent of Business Profits
under Inflationary Conclitions," en Henr¡•J. Aaron, (ed.), Inflatio11 011d tlu: Inco11u: Ta.~,
Brookings lnstitution, Washington, 1976, p. 43.
John Taton y James E, Turley, "lnflation and Taxes: Disincenti\'es for Capital
Formation," Rroiew, Federal Reserve Bank ofSt. Louis,January 1978, pp. 5-8, y Martin
Feldstein,Jerry Green, y Eytan Shcshinski, "lnflation and taxes in a Growing Economy
with Debt ancl Equity Finance," journal of Polilical Economy. April 1978, Parte 2, pp.
553-570.
Vea Ewald Nowou1y, "Inflation and Taxation: Reviewing the Macro-economic Issucs,"
Jounzal of Eco110111ic Litemture, Septiembre 1980, pp. 1031-2.

337
Humanitas-22

�Estas características del sistema reducen el ingreso real de aquellos que
obtienen sus fondos de fuentes de capital. En consecuencia, los individuos que
ofrecen financiamientos en capital o por medio de la compra de bonos deben
ser compensados por cualquier pérdida anticipada en el ingreso real. Al
mismo tiempo, los autores mencionados anteriormente han demostrado que
esta compensación requerirá una tasa real de retorno más alta que la del
período anterior a la inflación. El efecto de precios crecientes aunado a los
impuestos al ingreso derivado de inversiones es de reducir la oferta de fondos
7
de inversión. El nuevo equilibrio de mercado de la tasa real de retorno estará
determinado por las formas y magnitudes de los cambios en la demanda y
oferta de fondos de inversión, pero debido a que la oferta y la demanda
disminuyen, la cantidad de formación de capital es reducida consecuentemente. El análisis de equilibrio parcial conduce a la secuencia usual de eventos
que implica una reducción en la inversió_n con una caída concomitante en la
relación capital-trabajo y salarios reales.
Un método de equilibrio general requeriría la investigación de la distribución de los fondos fiscales obtenidos de los ingresos del capital. El gasto
público sobre proyectos de inversión neutralizaría el descenso de los salrios
reales y del desarrollo económico.8 Si los recursos tributarios fueran usados
principalmente para redistribuir el ingreso, habría muy poca atenuación de
los efectos depresivos sobre la formación de capital y el crecimiento de los
ingresos reales.
.
El impacto de la inflación y los impuestos sobr~ acciones
Marcelle A.rak ha analizado el efecto de cambios de la tasa esperada de
inflación sobre el valor de las acciones. Arak advierte cómo la inflación reduce
el ingreso neto de los accionistas como resultado de que los impuestos son
cargados sobre las ganancias nominales de capital, utilidades nominales de
inventarios, y sobre el ingreso nominal de las empresas (debido~ la reducción
en el valor real de los permisos de depreciación). Lo que equilibra estos
factores es el efecto positivo sobre el ingreso de las empresas y el valor de la
firma a consecuencia de que el aumento general de precios reduce el valor
real de las deudas ele la empresa.9
Los cálculos de Arak, basados en un supuesto aumento de 1 por ciento en
la tasa esperada de inflación revelan lo siguiente: el impuesto sobre las
utilidades derivadas ele la venta de inventarios causa una reducción de 5.4 por
ciento en el valor de las acciones; el impuesto sobre ganancias de capital
provoca una reducción adicional de 5.3 por ciento en el capital invertido, y

la disminución más grande es originada por el impuesto a los permisos de
depreciación calculados erróneamente. El efecto de la inflación y el reglamento fiscal sobre los débitos es responsable de un incremento de 4.8 por
ciento en el valor del capital de las empresas. El impacto neto de estos cuatro
factores revela una reducción de 16.8 por ciento en el valor de las acciones. 10
Según estimaciones de Arak, la tasa esperada de inflación en los Est.,dos
U nidos en la década de los 70s fue de 6 por ciento; y agrega que esta cantidad
junto con la estructura impositiva causaron una reducción de 25 por ciento
en el precio de las acciones. 11
LA INFlACIÓN Y EL PROBLEMA DE NEUTRALIDAD Y lA REIACIÓN DÉFICIT-CAPITAL

Un aumento general de precios presenta la tendencia a disminuir el valor
real de la deuda porque puede ser reembolsado con dinero que se ha
depreciado en valor. Esto alentaría a las empresas a satisfacer una proporción
más grande de sus requerimientos de capit."ll vía préstamos. Además, mie1;tras
las tasas nominales de interés se incrementan durante la inflación, la ley
impositiva considera al interés como un gasto deducible antes de calcular el
ingreso gravable en t."lnto que los dividendos son gravados completamente.
Es probable que los costos netos de interés de las empresas se reducirán
creando así un incentivo para que la empresa emit., menos acciones y
aumente su capital a través de financiamientos deficitarios. 12 Alan Auerbach
ha demostrado ele una manera formal que el efecto probable de la inflación
es de hacer el valor líquido una fuente de fondos más cara y la deuda más
barata. 13
En cuanto a la falta de neutralidad de la inflación y de los impuestos, es
muy probable que se afecten t.,nto ia composición de la cartera como las
proporciones del valor líquido de las acciones. La inclinación de la empresa
hacia el endeudamiento es ineficiente porque el riesgo es distribuído entre
accionistas y portadores de bonos de manera diferente a la que sería en el
caso de que la presente estructura de impuestos no existiera. Además, como
se notó anteriormente la política impositiva que exenta intereses y grava
utilidades no sólo increment.'1 la eniisión indiscriminada de bonos sino que
también aumenta el riesgo de que la empresa quiebre. 14

JO
1)

12

7
8
9

338

Taton y Turley son especialmente claros sobre este punto. Vea P.P-6-7.
Se debe notar que los proyectos del gobierno tienen regularmente oajas tasas de retorno.
Arak, p. 5.

13

14

!bid., p. 7.
!bid.
Tideman y Tucker, p~. 37-8.
Alan J. Auerbach, "fnflation ancl the Tax Treatment of Firm Behavior," The american
Economic Revi-ew, May 1981, p. 38.
Tideman y Tucker, p. 38.

339

�DISTORSIONES IMPOSmVAS INDUCIDAS POR LA INFLACIÓN Y LA

Debido a que la inyersión difiere en durabilidad, y, por tanto en patrones
de depreciación, la inflación deforma el ingreso de la empresa. La inflación
aunada a la tributación distorsiona e incrementa la tasa requerida de retorno
del capital. T. Nicolaus Tideman y Donald P. Tucker han hecho un detallado
estudio en el que sitúan diferentes tasas de inflación. Después examinan el
impacto inflación-tributación sobre diferentes tipos de inversión que van
15
desde inventarios y equipo hasta inmuebles de bastante duración.
Estos autores han descubierto que aún si no hubiera un aumento en el nivel
general de precios la estructura tributaria de los Estados Unidos afectaría
distintamente las tasas reales de retorno del capital. L'l inflación exacerba
esta falta de neutralidad en el sistema impositivo aunque sorprendentemente,
algunas desigualdades en las tasas de retorno entre diferentes tipos &lt;le
inversión son incrementadas. 16 Estas desigualdades implican una distorsión
substancial en la distribución de capital entre empresas alternativas, indus. y otros sectores e1e Ia economia.
, i1
tnas,
OTROS EFECTOS COMPARTIDOS DE INFLACIÓN Y TRIBUTACIÓN

Los precios crecientes y la estructura impositiva obsoleta de los Estados
Unidos provoca una mala distribución de trabajo y capital en la economía.
Esta ineficiencia inducida ocurre porque el costo del trabajo expresado en
precios corrientes deducidos de recib_os presentes en el cálculo ?el ingr~so
gravable, pero el costo de planta, equipo, y, en muchos casos los 11)ventanos
son deducidos solamente si se usa el método de costo original en lugar del de
costo de substitución. Como se notó previamente, el uso del costo histórico
antes del incremento en precios no permite descontar completamente los
gastos incurridos en la reposición de planta equipo subvahía costos verdaderos y sobrevalúa el ingreso de tal manera que el impuesto a la empresa se
convierte en una carga contra el capital. Esta inclinación en contra de la
inversión contribuye a que las empresas utilicen relativamente más trabajo y
menos capital. L'ls referencias preYias han sugerido la importancia de_ la
relación capit.al-trabajo al crecimiento del PNB y al ingreso real per cap1ta.
En la década de los 1970s una combinación singular de circunstancias cond~ijo
a la reducción de esa relación. Crecientes cambios sociales fomentaron la
entrada sin precedentes de grandes cantidades de m1ijeres en el mercado de

15
16
17

340

[bid ., p. 40.

n~.

v

t:J:abajo_ La tasa de participación de la fuerza de trabajo femenina se increme~tó 43.3 por ~1ento en 1970 a 51.6 por ciento en 1980. Además, el grupo
de md1v1duos naodos durante el periodo de mayor índice de natalidad
después de la S~gund~ Guerra Mundial entrardn al mercado de trabajo. La
fuerza de traba_¡o creció aproximadamente de 83 a 105 millones durante Ja
década de los 70s.
Al mismo tiempo'. la ~~flación en el sector gobierno y la política impositiva
fomentaron la subst1tuc1011 de trabajo por capital. El resultado de todas y cada
una de estas fuer~as fue el de reducir la relación trabajo-capital creando con
est~ que los traba_¡~dores fueran menos productivos puesto que tenían menos
capital ra.ra traba_¡ar. Las estadísticas muestran una marcada reducción en
productividad durante esa década.
?tra interesante circunstancia engendrada por la relación inflación-tributaoón ~s la ~reaci~n de inc~ntivo_s para la fusión de dos O más empresas.
Beneficios t11but.'lnos son d1spo111blcs cuando el nivel general de precios
aument.~ y las prácticas cont.'lbles de las empresas han causado que el valor
de sus dolare~, y no el valor de reposición de inventarios, aumente considerable~ente. S1 la firma planea liquidar una porción subst.,ncial de sus mercan~_1as en almac~n, la mafor utilidad derivada de la diferencia entre precios
cor11ente~ y prec10s anteriores a la inflación hará que la firma sea stijeta a
mayores 11npuestos. 18

?~

TASA DE RETORNO REQUERIDA

.

l\lartin Feklslein y Laurcnce Summcrs, "Jnílation and lhc Taxalion ofCap1lal Income
in the Corporate Sector ," National Taxjou.mal, Dccembcr 1979, pp. 460-8.

. l!na ~';gund~ firma ~uede ser inducida a comprar la empresa que planea
!1qmdac1?n de mve!1tano. ~ la firma compradora se le permite que valúe los
mvent.,nos a precios corrientes para incurrir así en obligaciones fiscales
I~m~ho !nenores qu~ la empresa en liquidación. Además, la empresa en
hqu1dac1~n no paga _nnpuestos sobre las utilidades provenientes de la venta
de sus ex1ste_nc1~s. ~111 embargo, cualquier ganancia de los accionistas de la
empre~a en hq111dac1ón serán gravados con la tasa impositjva sobre ganancias
de capital a largo plazo. 19
Una fue~za i_nás su~! para inducir a la fusión de empresas y a una mayor
conce_ntrac16n mdustnal se hace más evidente cuando se analiza el efecto
comb111ad9 de_alt.'ls t.,sas marginales de tributación y la inflación. Entre 1973
Y 1978 se estnnó que este efecto combinado representó 132 por ciento
seguramente el más alt~ nivel impo~itivo federal. En c01tjunto, la aplicació~
de tales tasas causó el retiro de aprox11nadamente 6 millones de inversionistas
del mercado de valores, y como result.,do, el v&lt;,1lor de las acciones de muchas
empresas fue realmente menor que su valor en libros. 20
Es~_discrepancia en el ~alor _fomentó que muchos empresarios siguieran
la poltt1ca de comprar eqmpo e mmueblcs de firmas cuyo valor líquido haya

18

19

20

~~ma n y Ticker, pp. 41-2.
George Gilder, Weallh and Poverty, Basic Books, New York, 1981, p. 176.

341

�estado temporalmente por abajo del costo real de reposición de sus activos
de capital. El riesgo, tiempo, y costo de erigir capital nuevo podrían ser
evitados mediante la compra de los activos de los millones de propietarios
que posteriormente se tornarían a refugios fiscales y a la colección de obras
21
de arte, oro, diamantes y francos Suizos.
Otro efecto distorsionador de la relación inflación-tributación debe ser
mencionado. Este efecto surge en empresas que usan el procedimiento
contable LIFO en lugar de FIFO. A diferencia del método FIFO, los inventarios no manifiestan prácticamente ganacias inflacionarias cuando el método
LIFO es usado por la empresa. Sin embargo, la empresa es gravada sobre la
diferencia entre los costos de reposición de sus activos depreciables y el
permiso oficial para deducir el desgaste de planta y equipo, permiso que es
valuado a costos originales o anteriores a la inflación. El efecto de la inflación
aunado a la ley impositiva es de influenciar a la empresa para que mantenga
mayor cantidad de inventarios y use menos capital que si fuera el caso de una
22
economía con precios estables.
INFLACIÓN Y TASAS EFECTIVAS DE TRIBtrrACIÓN SOBRE INGRESOS DE CAPITAL

Es posible medir empíricamente el impacto del cálculo erróneo del ingreso
ocasionado por la inflación y por el uso del costo histórico en los procedimientos contables sobre las tasas efectivas de tributación. Usando datos oficiales
del Bureau ofEconomic Analysis del DepartmentofCommerce de los Estados
Unidos, el periódico The Wall Street Journal demostró la forma en que la
inflación incrementó substancialmente las utilidades actuales declaradas y las
tasas reales efectivas ajustadas por la inflación entre las obligaciones fiscales
de la empresa.
Las obligaciones fiscales sobre las utilidades de las empresas a nivel federal,
estatal, y local igualaron $52.4 billones en 197•1, y la estimación realizada por
el Department of Commcrcc de la utilidades de las empresas ajustadas por la
inflación en el mismo año fue de $54.8 billones. Las divisiones de estas
23
cantidades resulta en una tasa efectiva impositiva de 96 por ciento. Los datos
del cuadro 4 revelan que las tasas efectivas impositivas de las empresas
aumentaron de 5'1 por ciento en 1968 a 96 por ciento en 1974, año en que la
24
inflación alcanzó su punto más alto durante el período analizado. En este
punto es pertinente señalar que existe una correlación positiva entre el índice
de precios al consumidor y las tasas reales impositivas.

21

22

25
24

342

CUADR04

Inflación y las tasas Efectivas del Impuesto al Ingreso de las Empresas
.

AÑO

INCREMENTO EN EL
INDICE DE PRECIOS
AL CONSUMIDOR

1968

4.7%

54%

48%

1969

6.1

60

48

1970

5.5

65

48

1071

3.4

62

48

1972

3.4

58

48

1973

8.8

64

48

1974

12.2

96

48

1975

7.0

73

48

1976

4.8

67

48

1977

6.8

66

48

TASA EFECTIVA
DEL IMPUESTO

TASA OFICIAL
DEL IMPUESTO

FUENTE: "Tru1J1 in Taxation," The Wall Street Journal August 93 1979

p. 22.rr

'

... '

,

lbid.
Ttdeman y Tucker, p. 35.
"EfTective Tax R.,tes," Tk Jl'all StrttlJournol, Agosto 30, 1979, p. 18.
"Truth in Taxation," The Wall StreetJournal, Agosto 23, 1979, p. 22.

343

�Tideman y Tucker han analizado datos del Department of the Treasury
sobre una muestra representativa de hojas de balance y declaraciones de
ingreso de las empresas en un esfuerzo para estimar en que proporción son
infladas las obligaciones de las empresas a consecuencia de precios crecientes
y de prácticas cont.,bles actuales. Su análisis muestra que las obligaciones
tribut.,rias serían substancialmente menores si se permitieran ajustes por la
inflación. Si se asume una tasa constante &lt;le inflación de 1O pnr ciento, el
exceso de pago ele impuestos de todas las industrias no financieras fue de 25
•
2!&gt;
por ciento.
En un estudio hecho en 1980, Price Waterhouse analizó el efecto de ajustar
inventarios y depreciación sobre vent.,s, dividendos, beneficio neto de activos,
sueldos, y precio de acciones en 157 compañías industriales grandes y 58
empresas que incluyen financieras, Yentas al menudeo, transportación y
servicios; todas ellas seleccionadas del directorio de la revist., Fortune. Empresas que presentaron pérdidas fueron excluídas. El reporte utilizó los
nuevos procedimientos contables para períodos inflacionarios promulgados
26
por el Financia! Accounting Standars Board.
Bajo est.,s reglas aprobadas recientemente, las empresas calculan el efecto
de precios crecientes mediante el uso de dos procedimientos diferentes. El
método de dólares constantes usa el índice de precios al consumidor para
permitir cambios nominales en los inventarios y costos de depreciación. El
procedimiento ele costo actual evita el uso del ajuste generalizado provisto
por el índice de precios al consumidor y en su lugar ajusta la fluctuación de
27
precios de activos específicos que la empresa realmente posee.
En términos generales, las conclusiones de dicho reporte fueron reveladoras y alarmante. L,s utilidades ya ajustadas por la inflación en la mayoría de
las industrias analizadas fluctuaron de 40 a 70 por ciento, porcentaje menor
al observado en las utilidades declaradas-estas ,,!timas basadas en prácticas
contables de costo histórico. El ingreso de dólares constantes en el grupo de
empresas de transportes igualó al 56 por ciento de utilidades declaradas; en
el caso de servicios domésticos fue de sólo 31 por ciento. Los cálculos de tasas
reales impositivas revelan cargas que están de 15 a 25 puntos de porcentaje
más alto que las tasas oficiales.

25
26

344

Ttdeman y Tuckcr, pp. 48-54.
.
.
.
Price Wate rhouse and Company, Disclosure of the Effects of Inflat,on: on Analym,
Financia[ ReJJOrlingand Changing Priw , New York1 May 1980, p. 25. Vea tambien uThe
Closest Look Yet at Inílation's Corporate Toll," Business ll'eek, Junio 16, 1980, pp.
148-9.
Disclosure o f the Effects of Inflation: An Analysis, p. l.

Algunas industrias están pagando e,l doble de dividendos que los manifcsta?os ~n las canti~ades nominales y declaradas. El pago de clh·iclendos a los
~nonstas es eqm_valente_ al 300 por ciento de las utilidades que han sido
ªJUS~das ~r prec~os crecientes, y respecto a servicios domésticos es de 500
por ciento. Efec_uvam~nte, estas dos industrias están pagando dividendos
fue:ª de su propio capital, y la reducción substancial en el precio de sus
acciones refleja lo viciado de este comportamiento.
Como podría esperarse de este tipo de datos, las tasas reales de retorno
e~tán ~eneral~ente
30 a 50 por ciento por debajo de su valor cuya
d1stors'.ón ha siclo originada por el uso del costo histórico contable. Una
ex~epción a este patr~n s~n las compafifas financieras que no tienen inventanos y muy poco capital fiJO que depreciar. Para este grupo, los procedimientos co_ntables de costo histórico o ele dólares constantes producen virtualmente
l~s nusmas tasas ele retorno de 14 y 13 por ciento. En el caso del método de
a_Juste de cost~ ~resente no hubo datos que fueran proporcionados. Un hecho
más caractenst1co es el del sector transportes cuyas tasas de retorno son de
16.5 Y 2 por ciento respectivamente.29 El cuadro 5 present., un resumen de
los resultados de Price Waterhouse.
Feldstein y Summers por su parte, han hecho una examinación más
de~llada de los efectos de la tributación inflacionaria sobre el sector empresanal. Su _estudio es notable por dos mayores contribuciones. La primera es
el tratanuento c~mpleto de tocios los ingresos de capital generados por el
sector empresan~I. Además de las cargas fLscales de las utilidades de las
~mpresas, F~l~stem y Summers estudian el efecto de los impuestos sobre el
mgreso perc1b1do po_r lo~ proveedores de capit.-il de las empresas.30
Su segunda contnbuc1ón es el tJ·at.,miento explícito de los débitos de las
empresas. _Los autores señalan que se ha implicado en la literatura que el
ahorro ~n impuestos a las empresas cuyo orígen proviene de Ja exclusión de
~ana~c1as :cales sobr~ la deuda emitida por compafiías durante períodos
mfla_c1onanos es sufic1~n_te para compensar los impuestos extra que son
ocasio~aclos po~· la :ned1c1ón errónea del ingreso, depreciación, y utilidades
3
de los mventanos: Para obtener una respuesta empírica y confiable sobre
est~ t~ma, Fekl~te_m y Su~~crs rastrearon el ingreso creado por compafiías
~ ua,és de sus ulumo~ recipientes y encontraron que el exc_e so del impuesto
mílado pagado sobre mtereses recibidos por individuos y financieras de los
deudores fue un poco mayor que el ahorro tribut."lrio de las empresas

?e

28
29
!O
31

/bid., pp. 2-25.
/bid.
F&lt;;ldstein y Summers, pp. 445-470.
/bid ., p. 448.

345

�CUADROS

Los Efectos de la inflacion en el Sector Empresarial, 1979
TASA EFECTIVA DEL IMPUESTOb

INGRESOª
EMPRESA

COSTO
DOLARES
COSTO
COSTO
DOLARES
COSTO
HISTORICO CONSTANTES PRESENTE HISTORICO CONSTAN- PRESENTE
TES

100%

60%

FINANCIERAS

100

95

MENUDEO

100

42

TRASPORTE

100

56

SERVICIOS
DOMESTICOS

100

31

INDUSTRIA

39%

53%

ndc

28

28

nd

nd

42

68

nd

30

30

44

50

17

34

62

78

63%

PAGO DE DIVIDENDOSe

RETORNO DE ACTIVOS NETOSd
INDUSTRIA

17%

8%

53%

8%

33%

65%

66%

FINANCIERAS

14

13

nd

32

35

nd

MENUDEO

16

5

nd

31

299

nd

TRASPORTE
SERVICIOS
DOMESTICOS

16
10

5
4

2
2

29
76

42

72

543

521

CUADRO6

Tasas Efectiv~s Tributarias e Impuestos Adicionales sobre Ingresos de Fuentes Empresanales por Inflación, 1951-1977.
AÑO

TASA DE
INFLACION

1954

-0.5%

$1.9

1955

0.4

1956

IMPUESTO
IMPUESTO ADICIONAL
ADICIONAL
COMO POR CIENTO
(BILLONES) DEL IMPUESTO AL INGRESO DE LAS EMPRESAS

12.2%

63.5%

2.9

14.4

61.9

2.9

•1.7

23.4

68.4

1957

3.0

4.6

24.1

68.5

1958

1.8

3.5

21.6

67.0

1959

1.5

3.5

16.9

62.8

1960

l.5

3.4

17.7

62.8

1961

0.7

2.5

12.8

82.2

1962

1.2

2A

11.6

57.1

1963

1.6

2.8

12.3

57.1

1964

1.2

2.6

10.8

53.3

~

NOTAS:

a) Proporción del ingreso de operaciones continuas sobre la base de dólares
constantes y costos presentes comparada con aquellas que se presentan en las
declaraciones financieras históricas.
b) Impuestos como proporción de costo histórico, dólares constantes, y costo
presente.
c) No disponible por insuficiencia de información.
d) Porcentaje de retorno de acth·os netos sobre la base costos históricos, costos
presentes, u dólares constantes.
e) Porcent,je del ingreso pagado como dividendos en efecl.Í\'O sobre la base
de costos históricos, costos presentes, y dólares constantes.
FUENTE: Disclosure ofthe Effects oflnflation: An Analysis, Price Waterhouse and Company, New Yorck, May 1980, pp: 2-3

. 346

TASA EFECTIVA
DE
TRIBUTACION

-

-

347

�1965

1.9

3.4

12.5

52.5

1966

3.4

4.6

15.6

53.9

1967

3.0

4.9

17.7

54.2

1968

4.7

7.5

22.3

60.8

1969

6.1

11.4

34.2

66.0

1970

5.5

10.9

39.3

67.8

1971

3.4

9.8

32.8

62.3

1972

3.4

9.9

29.5

58.0

1973

8.8

22.7

57.3

70.0

1974

12.2

40.6

95.1

94.9

1975

7.0

27.2

66.6

69.3

1976

4.8

27.2

56.5

64.9

1977

6.8

32.3

54.3

66.3

FUENTE: Martin Feldstein y Laurence Summers, "Inílation and the Taxation of Capital Income in the Corporate. Sector," National Tax Journal,
Diciembre 1979, pp. 458-461.

deudoras. Como resultado, concluyen que las ganancias y pérdidas reales
podrían ser ignoradas confiablcmente cuando se evalúa el efecto de la
tributación inflacionaria sobre los ingresos de capital generados por el sector
empresarial. 32
Los cálculos de Feldstein y Summers muestran que la combinación de
precios crecientes y las leyes tributarias actuales causaron que la carga fiscal
del sector empresarial fueran incrementadas en más de $32 billones en 1977.
Esta inflación tributaria representó 543 por ciento del impuesto al ingreso de
las empresas en el mismo año. El total de los impuestos adicionales sobre el
capital de las empresas en la década comprendida entre 1968-1977 alcanzó
la suma de $200 billones. En 1974, año de la tasa de inflación más alta, los
impuestos adicionales sobre el ingreso empresarial fue de 9!5 por ciento del
total del impuesto al ingreso de las empresas.33 Otras comparaciones pueden
ser hechas inspeccionando el cuadro 6.
Feldstein y Summers han calculado también la tasa efectiva ele tributación
sobre ingresos de capital que tiene su fuente en el sector empresarial no
financiero. Este dato promedió 63.6 por ciento en el período analizado de
1954-1977, pero creció marcadamente durante la elevada inflación experimentada a mediados de los 1970s. La tasa real de tributación que se muestra
en la columna 4 del cuadro 5 alcanzó su punto máximo de 94 por ciento en
34
1974. En 1981 el gobierno recaudó en impuestos 75 por ciento de todos los
ingresos generados por las empresas. El 25 por ciento restante ha producido
en años recientes una tasa neta de retorno de 2.6 por ciento.35 En la actualidad
las tasas reales de tributación son más altas que aquellas de los 1950s y esta
tendencia indica que las presiones inflacionarias han siclo suficientemente
poderosas para aún más que compensar por la introducción de créditos
fiscales de inversión, liberación de las reglas de depreciación, y completar las
reducciones de las tasas oficiales de tributación.36
William E. Cullison ha añadido otra dimensión más al estudio de Feldstein
y Summers mediante la inclusión y análisis de las fechas de las operaciones
extranjeras de compañías de Estados Unidos para los años comprendidos
entre 1965-1975. Incorporando dentro del análisis la fuente extranjera de
ingreso y los créditos fiscales por los impuestos pagados en el extranjero
reduce la tasa efectiva de tributación en los aüos de relativamente alta

32
33
34

35
36

!bid., p. 4-15.
!bid., p. 4.J!l--158.
!bid., p. 41\ l.
Martin Fcldslein, "Reviving Business ltwcslmcnt," The Wall Streetjournal,Junio 1981,
p. 24.
Fclclstein y Summers, p. 460

349

�·inflación. La tc'lsa disminuyó de 94.9 a 82.4 por ciento en 1974, de 69.3 a 63.3
en 1975, y de 70.0 a 68.8 por ciento en 1973. En todos estos años la tasa real
37
de tributación se incrementó en uno o dos puntos porcentuales.
LA EXPERIENCIA E),.'TRANJERA

El efecto de la inflación sobre los individuos con ingreso proveniente de
fuentes empresariales no es único en los Estados Unidos. La Comisión
Mathews proporciona abundante información en la que se muestra el efecto
de precios crecientes y de la política impositiva respecto a depreciación y
permisos de inventarios que han erosionado la posición financiera de las
empresas Australianas. La Comisión c_ita también la evidencia de que las
utilidades de compañías industriales y comerciales en el Reino Unido se han
más que duplicado entre 1963 y 1973, en tanto que las utilidades netas fueron
38
solamente una tercera parte del nivel de 1963.
En un estudio independiente para los años de 1954-1976, G. H. Lawson,
profesor en la Escuela de admnistración de Empresas de la Universidad de
Manchester, llegó a conclusiones respecto al efecto de las reglas impositivas
inflacionarias, y prácticas contables en el sector empresarial del Reino U nido
que fueron sorprendentemente similares las encontradas por Feldstein y
Summers. El Prof. L-.wson encontró que la sobrevaluaciqn ele las utilidades
promedió 81 por ciento durante los años en estudio, llegando hasta 13,1 por

a

39

ciento en 1974.
La tasa de retorno de la inversión promedió 2.5 por ciento anual durante
el período de estudio de 23 años, pero de 1965 a 1976 la tasa promedió un
2.7 por ciento negativo. A pesar de estas tasas negativas, las compañías
manufactureras del Reino Unido pagaron consistentemente dividendos en
exceso de sus ingresos, y los déficits result:.'lntes fueron financiados por medio
de_prést:.-.mos bancarios. En efecto, las compañías substituyeron déficits por
dinero líquido con el consecuente aumento en la inestabilidad financiera y
en e~ riesgo de bancarrota. Además la emisión de bonos fue cinco veces más
alta que la del período de_1954-1964, y el índice del valor real de acciones
que estuvo a 363 en 1965, ya había descendido hasta 184 en Enero de 1978.

;~~:~::!ªr:~!;~ª•.

el
5,1 por ciento de las utilidades han sido tomadas por
fue
.
. e impuestos. Un total de 24 por ciento de los in resos
y e!;;;!:~r~:t;;e~~:!~onsecuentemente suj_eto a tributación indi!idual
buido en el a o a accionista manera, el 12 ~r ciento remanente fue distriLa tasa
d
ºbs y ~r tanto considerado como ingreso gravable.
iva e tn utac1ón sobre las c
-, . 1
promedio de 71 por ciento entre 1954 1975 ompam_as mg esa~ tuvo un
ciento en tr
E
Y
' Yen realidad excedió 100 por
es anos. n cuanto a los ingresos d
. 11
mismo período llegó a 83
.
. e cap1ta a tasa efectiva en el
No obstante que la tasa riars~~:to exc_ed1ó 100 por ciento en seis años.
conoce o
l.
e mgieso creado por compañías no se
ha sidopca~qu;: unpuesto sobre p~gos de intereses a fondos de inversión no
.
cu a o, esa suma tendna que ser añadida al .
b
mgreso de las empre
. .
impuesto so re el
1
efectiva total sobre Íl;;e~o: ~:~~lp~~~ sobre ddividendos para derivar la tasa
I
genera os por las compafüas.

~r!cf

r

PROPUESTAS PARA

La Comisión Mathews señaló q
l . bl
.
.
de la inestabilidad fina .
ue e pio ema de_ mflación, tributación, y
Aún cuando el proble:;i;;ap;n _e! sector ~e negocios es a nivel mundial. 40
.
rsts ente, existen soluciones que n b
su nnperfección, son razonables y prácticas.41
o o stante
PERMISOS DE DEPRECIACIÓN

Abunque_existen muchas variaciones sobre el tema central l1ay d
d
.
' , , os maneras
de a ordar el • bl
sea una qedut\~n e;~y ;álp~ddepr~ciaciód~1. El primer método implicaría ya
1 ª 0 mme 1ata de gastos
•
• ·
·ó
mgreso
actual.
La
segunda
alte
. ªJustana
.
, el costo base
paia mversi
.
'
rnat1va
d n del
.
~l capital. Los costos serían nivelados con la inflación d"
palra epreci~r
ttpo de índice de precios.
me iante e uso de algun
Ambos métodos compensarían enormemente -1 b .
deducciones para depreciación debid
1 . íl ~ a.JO ,·alor actual de las
proponen la deducción inmediata, Ma;ti: ;::~\a~1ói~. Au~que hay quienes
rentes ._Pª!'ª escoger la segunda alternativa. ;le~~ ~1::;:toº::·azones cohed_eprec1aoón muy rápida sería vista como un "subsicfio fiscal" y la:;a¿~~a~::

40

37

38
39

350

William E. Cullison, "Trends in Federal Taxation Since 1950," Econo11iic Reuiew, Federal
BankofRichmond, Mayo/Junio 1980, p.15.
·
Committ.ee of Inquiry into Inflation anct Taxation, pp. 347-56.
G.H. Lawson, "Company Profitability and the U. K. Stock Markct,"' mimco, University
ofl\lanchcst.er Business School, apendice 7B, pp. 1-13, y "Company l'ro fi ts: Toe Grand
Illusion," The sunday Times (London), julio 30 de 1978, p. 61.

MmGAR EL ¡ MPACfO DE lA TRIBlITACIÓN INFIACIONARIA

41

:;tecli~f

~ir:1
I!1qU1d.r~!!}to lnflation anc! Taxation, p. 357.
11516 n eldllada de las ventaps
t
·
.
ajustar las cantidades nominales po 1 . fly c_óesventa~a~ de los cliferentcs métodos para
·
r ª m aci n, vea 1bid., Capítulo XIV.

351

�,
efectiva de tributación relativamente baja; como
oficiales mostranan una,~sa. . . ,
l uier reducción posterior en la tasa
resultado, la presión ~bue~ mlubm:i~';; ~e una depreciación muy rápida
real efectiva. Feldstem senala tam
qí
mala distribución de capital
pod ría distorsionar incenti\'OS y causar as una. 42
.
.
de empresas e industnas.
.
entre los diferentes upos
.
den ser usados para medir los
Existen tres métodos prácticos que pue
cambiosde precios. Estos métodos son:
.

(a) el uso de una medida amplia del incremente en el ni1_1el general de 1,ree1os come
es el indice de precios al consumidor;
(b) la aplicaci6n de un índice de precios solamente para bienes de capital; y

.

;r.
t po de activos tales como edt(c) la aplicación de índices especiales sobre d11ere11t~s
t s
ficios, herramientas, f'(J1tipo, y camiones y automóviles.
.
. aumentan a la misma veloc1dad, los
Debido a que _no todos lo~ pr;~;~:os diferentes sobre las utilidades y las
métodos alternauvos genera1 á_n d p
dimientos Contables Financieros
obligaciones fiscales. E~ conseJ~ ~ ;oc:d) decretó que todas las empresas
(The Financial Accounun~t:: (:; os (c~;ara reportar los resultados de sus
grandes deben usar el m
é d
ra 1980 y años subsecuentes. El
.
l979 y ambos m to os pa
·
.
operaciones en
' .
.
bstanciales en algunas industnas como
cuadro 5 muestra las d1ferenc1as su
.
s· n embargo hay mayores
d l
d los métodos alternauvos, i
'
.
resultado e uso e
. . d
tas tres formas de ajuste por inflación
probabilidades de que cualqmeta de des
tado financiero de una empresa
.b
á exactitud el ver a ero es
descn a con m, s
l
d l nétodo contable de costo histórico.
cuando se compara con e uso e I
LOS PERMISOS PARA INVENTARIO/EXISTENCIAS

Tideman yTucker señalan que para abord;~r la eliminación_:;t;:~~~:~:n~:
.
.
en la distribución del mgreso como t
en los mcenuvos y
43
·¡· 1 1 ilegítimas provenientes de la venta
.
·
ó
d
gravámenes
las utJ 1( ac es
.
aplicac1 n e ' ,
'. . 1
bién Gravar las ganancias nomma1es
de inventarios deben ser e~1m111a( as ~dm. co.mo tributación al capital. Es un
. d d l . n entanos se cons1 e1 a
.
denva as e os i v
financieras pero espeoalmente
problema crítico para todas las empresas no i '
'
r
' 11na 1·101l ...,.. p . 58' y t.imbit n Martin Fcldstein,
" 1· . Ta . Rules ,or
. "
Fclclstci11. Ac~ustmg · x
r.•
liiclcXJ· 11g ,·rrsus AccelcralJon,
. • 111
·
¡ 11 n tionar)' ~.cono my:
·
"Acljusti11g Dcprcc1auon :in
ª ' fE
. Rcscarch Ine Octubre 1979,
Worki11g Paper No. 395, natio11al Burcau o ·.cono1111c
.
.
.,
43

352

para aquellas que mantienen grandes inventarios como en las ventas al
menudeo, petróleo, silvicultura y metales.
Las utilidades infladas en la venta de inventarios no llegaron a ser un serio
problema hasta que la tasa de inflación excedió el 3 por ciento a fines de los
1960s. Como colaboradores del National Bureau of Economic Research,
Fcldstein y Summers encontraron que la sobrevaluación de utilidades promedió un poco menos ele $1 billon al año entre 1954 y 1967, pero en 1968 el
monto ascendió hasta $3.•1billones. De ese año hasta 1977 los impuestos sobre
utilidades ele in\'entario a nivel federal, estatal y local sumaron casi $125
billones.
Existen varias formas que pueden ser usadas para ajust..1.r el valor de los
inventarios y así mitigar el impacto de la inflación; pero por la gran diversidad
de empresas, no hay un sistema que solucione el problema. El método más
simple y menos costoso fue recomendado por la Comisión Mathcws. En ése
se sugirió que el ajuste del valor nominal de las existencias fuera hecho por
medio de revaluación del inventario original, usando los precios de las
existencias finales. En la práctica, cst, propuesta sería de aplicación más
sencilla que el procedimiento LIFO porque implicaría menos cálculo y el
mantenimiento ele archivos más sencillos ...,• consideraciones especialmente
import1.ntes tanto para empresas graneles como para negocios pequefios.44
ÜBSERVACIONES FINALES SOBRE INFIACIÓ N Y TRIBUTACIÓ N

En los Estados U nidos, el gobierno ha estado dedicando alrededor de 6 por
ciento del PNB para inversión neta, menos de la mitad de la cantidad
promedio en países industriales grandes. Además, mucha de la inversión neta
privada de los Estados U nidos es canalizada en vivienda e inventarios, dejando
menos del 3 por ciento del PNB para aumentar realmente planta y equipo.
Entre la segunda mitad de los 1960s y 1970s los gastos en planta nueva y
equipo cayeron en más de 40 por ciento.45
Las utilidades de las empresas como proporción del ingreso nacional han
disminuído constantemente de 14· por ciento en 1965 hasta 8.5 por ciento en
1980. Esta reducción de utilidades como proporción del ingreso es la razón
principal de porqué el total de impuestos a las empresas ha declinado en afios
recientes. Estos elatos no significan que el impuesto ha llegado a ser menos
oneroso. De hecho, no obstante las reducciones en las tasas, la introducción

44

45

Comm.ittee of Inquiry into Iníl.ition and Taxation, pp. 569-70.

Feldstein, "Revivmg Business Investmenl," p. 24.

PP· 1-25.
,.
·1"-3 Vea l'I'· ·1'.?-60 para una discusió n sobre el impacte de
11dcman y T uc..cr, PP· - ·
corregir po r causa de la inílación

353
H umanitas-23

�de créditos fiscales y la liberación de permisos de depreciación, la inflación
46
ha elevado la tasa efectiva del impuesto a niveles sin precedentes.
Un creciente nivel de precios infla los dividendos y conduce a los individuos
a mayores tasas impositivas aún cuando el ingreso real permanece constante
o incluso decrece. La inflación también sobrestima el ingreso del capital
porque reduce el valor presente de los permisos de depreciación e incrementa
el costo de substitución de inventarios, los cuáles están basados en costos
originales en lugar de costos actuales. Debido tan sólo al mal cálculo de las
deducciones para depreciación en 1979 las utilidades de las empresas no
financieras fueron sobrevaluadas en más de 50 billones y las obligaciones
fiscales fueron de $20 billones o 40 por ciento más altas de lo que podrían
haber sido si los permisos de depreciación se hubieran regulado. La tributación inflacionaria causó que la tasa efectiva de tributación promediara 69 por
47
ciento entre 1970 y 1977, y de 7 5 por ciento en 1981.
Bajo las reglas actuales de depreciación existe una márcada variación en
cargas fiscales entre industrias. El estudio llevado a cabo por Price Waterhouse reporta tasas efectivas de tributación que van desde 28 por
ciento en el
48
sector financiero hasta 78 por ciento en servicios domésticos. Investigaciones en el National Bureau of Economic Research demostraron que la tributación adicional debida a la inflación es responsable de menos del 25 por
ciento de los impuestos totales pagados en algunas industrias y 100 por ciento
49
de las obligaciones fiscales en otras.
Feldstein ha demostrado que con tasas moderadas de inflación y tasas de
descuento, un esquema de depreciación acelerada que otorgue una duración
de cinco años para equipo y de diez años para edificios puede corregir
grandemente los problemas creados por los precios crecientes y los caprichosos efectos de los impuestos. Si la inflación sobrepasa el rango de 4 a 12 por
ciento y la tasa real de descuento está fuera del nivel de 4 a 7 por ciento,
entonces el uso de m'1meros índice es claramente superior como medio de
50
corregir la medida de permisos de depreciación. Sin embargo, el autor
advierte que la búsqueda de una regla neutral de depreciación es fútil porque
diferentes industrias y empresas han variado las proporciones de deuda
51
capital así como en diferentes formas de planta y equipo.

. La -~omisión Mathews señala que un criterio para juzgar un sistema
11:1pos1t:J.vo es su compatibilidad "con el mantenimiento de estabilidad finan~1era ~n el sector empresarial, con continuidad en las operaciones y en la
mvers1ón en_ empre~as; en una palabra.c on la supervivencia de los negocios."52
En la actualidad existe fuerte evidencia de que el impuesto al ingreso de las
empresas no se ajusta al criterio mencionado anteriormente.
En el largo plazo, se observa la necesidad de hacer cambios en el tratamiento tributario a las empresas para asegurar la supervivencia de muchas
firmas del sector productivo privado. Quizá la eliminación de la exacción
podría ser la alternativa más inteligente. Así parecen confirmarlo Irving
ºtl53N
.
. 55 y Lester Thurow;56 voceros de
o,
arman T ure,54 Mart:J.n
Feldstem
K ns
la derecha, centro e izquierda política, respectivamente.

I

46

47
48
49
50

51
354

Council of Economic Advisers, Econoinic Report ofthe Presiden/, Washington, 1981, pp.
253, 325.
.
Feldstein, "Reviving Business Investment."
Disclosure of the Effects of In{lation: An Analysis, pp. 3-25.
Felclstein y Surrimers, p. 4El8.
Felclstein, "Adjusting Depreciation in an I nflationary Economy: I ndexing versus
acceleration," pp. 22-3.
Felclstein, "Rev1ving Business Investment."

52
53

54.
55
56

Co!11mi~1.&lt;:e oqpguiry into Inflation ancl Taxation, p. 339.
lrvmg Knstol, Of Eéonomics and Eco-Man.ia," The Wall Street Journ(d, Septiembre 19
1980, p. 28.
'
Stu~rt Jackson y !forman Jonas, "Wlúuling away at the Corporate Tax Burden "
Business Week, Abril 20, 1981 p. 29.
'
Felclstein, "Reviving Busin~ lnvestment."
Lester C. Thurow, The Zero-Su111 Society, Penguin Books, New York, 1981, pp. 97-101.

355

�EL DERECHO AL DESPI.AZAMIENTO CONCEBIDO COMO
DERECHO FUNDAMENTAL DE LA PERSONA
POR ENRIQUE ~iArELLI.

Doctor en Derecho.
Profesor de la Universidad Complutense
de Madrid.

SUMARIO.
1.- Principios generales.
2.- La Constitución española.
3.- Declaraciones Internacionales.
4. - Transporte marítimo.
5.- Transporte aéreo.
1.- Pri1uijJios generales:

EL DERECHO AL DESPLAZAMIENTO, entendiendo por desplazamiento, a estos
efectos, la acción de trasladarse la persona de un lugar a otro, puede quedar
enmarcado dentro de aquellos derechos fundamentales que, de manera ínsita
y propia le corresponden y de los que no puede ser privada sino en razón de
causa justa y suficiente.
La persona, el ser humano, puede libremente, sin más restricciones que
las establecidas por las leyes, desplazarse de un lugar a otro, tanto por caminos
terrestres como por vías fluviales y marítimas como por aire. Este principio,
expresado de manera general, no puede tener un valor absoluto, sino que
habrá de ser coordinado y hacerlo posible en orden a otros intereses de
carácter general que, a veces, pueden primar sobre él.
El derecho al desplazamiento es pues uno más de aquellos que corresponden al hombre. El hombre tiene derecho a la vida y a la integridad fisica y
moral; a la libertad y a la seguridad, al honor, a la intimidad personal y
familiar y a la propia imagen, etc. etc. Tiene, también, derecho a trasladarse
de un lugar a otro.

�El derecho al desplazamiento debe abarcar no sólo el de la propia persona
sino también el de sus cosas, sean aquellas que se refieren a las pertenencias,
útiles necesarios para su vida, según las condiciones de cada cual, si no al de
las mercaderías que, mediante el intercambio, puedan suponer una actividad
comercial, actividad que ha sido genuina del hombre en todos los tiempos de
la historia de la humanidad.
El derecho al desplazamiento le corresponde &lt;:n todo momento histórico
y pudiera decirse que desde la misma existencia del ser human?•. con la pro~ia
inclinación a mudarse de lugar, a efectuar traslados desde un s1t10 a otro, bien
por la necesidad de poder subsistir como por razones bélicas o de otra índole,
hasta llegar a nuestros días en los que surge de manera arrolladora una nueva
motivación, la del turismo, que impele al hombre a su movilidad. Ello pone
de manifiesto una dinámica especial del ser humano que, por sus propios
medios o agenciándose otros gracias a su ingenio y técnica, no se conforma
con permanecer de manera estable en un mismo lugar.
El derecho al despla1.amiento, según ya hemos dicho antes, no ha de
entenderse como un valor absoluto ya que padece de limitaciones que pueden
ser clasificadas en dos grandes grupos, a saber:
a).- Limitaciones de carácter subjetivo que son las establecidas en consideración a una persona en concreto y que para nada afectan al resto de la
población.
b).- Limitaciones de carácter general que son las que se refieren a un
grupo más o menos extenso de personas o a todas en general, p_ero que no
han sido establecidas en consideración a una en concreto y determmada como
medida que sólo a ella afecta.
Entre las primeras -limitaciones de carácter subjetivo- pueden comprenderse una larga variedad, de las que cabe citar:
a") Imposibilidad física de desplazamiento.
b') Medidad de carácter penal; y dentro de ellas:
a") Prisión.
b") Confinamiento.
c") Destierro.
c') Estar vedado a la persona la visita a un lugar concreto o determinado. ·
d') Estar vedado a la persona, al no facilitársele el documento necesario
-pasaporte o salvoconducto- el ausentarse de su país o del territorio de su
residencia habitual.
·
,
e') Estar vedado a la persona el acceso a un lugar o país determinado, al
no facilitársele el visado o documento exigido para ello.
De los ejemplos que hemos ofreciclo cabe deducir una doble limitación.
Hay limitaciones que afectan al individuo de manera com_Pleta, como ~on la
imposibilidad física y la prisión, y otros que tan sólo relatJvamente le 1!nposibilitan el desplazamiento, como son los supuestos de no concederscle

358

pasapor~e para el extranjero o visado de entrada para un país determinado.
En el pnmer caso, el afectado ~o podrá llevar a cabo desplazamiento alguno;
en los otros P?dr~ desplazarse libremente, salvo en aquellas direcciones o por
aquellos terntonos que estén · comprendidos en las medidas que a él se
refieren.
. Las limitacio~~s de carácter general se establecen para todos, con abstracción de las cond1c1ones de las personas afect'ldas por las medidas restrictivas.
Suponen la prohibición de acceso o circulación en territorios más o menos
a~pli?s y por razones que pueden ser muy variadas, aunque, en la realidad
h1~t~nca, ellas, d_e maner~ principal, suelen estar referidas a las que se
ongman por motJvos polítJcos, de seguridad o militares.
Las limitaciones de carácter general, a veces, implican la suspensión de
derechos que, a favor de los ciudadanos, están reconocidos por las leyes
fundamentales del país. Esta suspensión puede acordarse, incluso constitucionalmente, como consecuencia de la aplicación de medidas excepcionales
que se comprenden en los denominados estados de guerra, est'ldos de sitio,
estados de alarma, estados de excepción, etc.
Las limitaciot1es al derecho de desplazamiento pueden ser acordadas o
estar establecidas de manera permanente o de forma transitoria. Pueden ser
transitorias la prisión de una persona o las restricciones derivadas de una
suspe_ns~ón las llamadas garantías constitucionales. Pueden ser permanente la lmutac1ón que se contrae a un territorio que ha sido declarado altamente
estratégico o secreto por razones milit-.res.
Debe hacerse notar que, en términos generales, hemos venido refiriéndonos al derecho que corresponde a las personas para poder trasladarse libremente de un lugar a otro. Diferente es lo que hace cuestión a las cosas o
mercaderías. Sobre ellas recaen restricciones de otro orden y que, aún cuando
el derecho no resulte negado, sí se recorte éste más o menos estrechamente.
Las mercaderías estarán afectadas por medidas nacidas de la sanidad el orden
público y, sobre todo, económicas. La relación mercantil entre todos Íos paises
del mundo cada vez se hace más densa y las fronteras cada vez más permeabl~s. Den~ro de un mismo país las restricciones son muy leves o raras o no
existen. Sm embargo no puede ser admitido este derecho de manera libre e
incontrolada. Incluso entre países que han constituido una comunidad económica y que han eliminado trabas y requisitos, el tránsito de mercancías
continúa estando afectado por determinadas reglas y condiciones. La econom~a de un país pudiera afectarse muy gravemente si se proclamase indiscrimmadamente el derecho de desplazamiento de mercancías por su territorio.

?e

2.-La Constitución española.
La Constitución esp;;tñola, aprobada por las Cortes del 31 de Octubre de
l 97~, aprobada por Referendum Nacional en 6 de Diciembre de 1978 y
sancionada por el Rey en 27 de Diciembre de 1978, establece, en su artículo

359

�19, que "los españoles tienen derecho a elegir libremente ·su residencia y.ª
circular por el territorio nacional. Asimismo, tienen derecho a entrar y sahr
libremente de España en los términos que la Ley establezca. Este derecho no
podrá ser limitado por motivos políticos o ideológic?s".
,
El referido artículo 19 se encuentre comprendtdo dentro del Capitulo
segundo de la Constitución denominado "Derechos y libertades''. y en 1a
Sección primera que regula los derechos fundamentales y las hbertades
p(1blicas.
,
.,
Para su estudio deberá tenerse en cuenta que, segun el aiticulo 55 de la
propia carta constitucional, este derecho, entre otros que se enumera~, podrá
ser suspendido cuando se acuerde la declaración del estado de excepctón o de
sitio en los términos previstos en la Constitución. Asimismo que los derechos
y libertades reconocidos en su Capítulo segundo, entre los qu: s~ encuentran
los de residencia y circulación, vinculan a todos los poderes publtcos. Solo por
ley, que en todo caso deberá respetar su contenido esencial, po~rá regularse
el ejercicio de tales derechos y libertades, que se tutelarán mediante recurso
de inconstitucionalidad. (art. 53, 1.)
La declaración constitucional se refiere tan solo a los españoles. Significa
ellos que los derechos que a los mismos son recono~idos,_ en principio,_ no
afectan a los extranjeros. Los extranjeros podrán res1denctarse en Espana y
circular por su territorio con arreglo a las leyes especiales que regulen
materia. Debe tenerse en cuenta que, según el artículo 13 de la propia
Constitución, "los extranjeros gozarán en España de las libertades públicas"
que garantiza el Título I de_ la misma, al que pertenece el artículo 1: al que .
nos referimos, "en los térmmos que establezcan los tratados y la ley.
Tres son los derechos que al efecto se reconocen a los españoles:
a).- Poder elegir su residencia.
b).- Poder circular por el territorio nacional.
c).- Poder entrar y salir libremente de España.
Los derechos a) y b) no están sujetos a condición alguna por lo que serán
disfrutados por todos los espafioles en toda su amplitud, salvo medidas
jurisdiccionales o limitación impuesta por la suspensión temporal del propio

!ª

precepto.
. .
_
En cambio, el derecho de poder entrar y sahr libremente de Espana queda
supeditado a los términos que la ley establezca. La (mica salvaguarda que la
Constitución admite es la de que las limitaciones que dicha ley regule no
podrán basarse en motivos políticos o ideológicos. Nos enco~1tramos, p_ues,
· ante una declaración de principio -libertad de entrar y sahr de Espanapero supeditada a las condiciones que no se estructuran ni en~mcian, salvo
tan solo que las limitaciones impuestas a este derecho no poclran basarse en
motivos políticos o ideológicos.
360

3.- Declaraciones internacionales.
En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la
Asamblesde las Naciones Unidas de 10 de Diciembre de 1948-artículo 13solemnemente se e~tablece que "toda persona tiene derecho a circular libre1?ente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona
tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su
país."
En el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos aprobado por la
Asamblea General de las Naciones U nidas en fecha 16 de Diciembre de 1966
se preceptúa - artículo 12- que "toda persona que se halle legalmente en eÍ
t~rritoio de un Estado tendrá derecho a circular libremente por él y a escoger
libremente en él su residencia. Toda persona tendrá derecho a salir libremente de cualquier país, incluso del propio. Los derechos antes ·mencionados no
podrán ser objeto de restricciones salvo cuando éstas se hallen previstas en la
ley, sean necesarias para proteger la seguridad nacional, el orden público, la ·
salud º. la moral pública y los derechos y libertades de terceros, y sean
compatibles con los demás derechos reconocidos en el presente Pacto. Nadie
podrá ser arbitr~riamente privado del derecho de entrar en su propio país."
Como ha podido verse, el derecho que establece la Declaración Universal
de los Derechos Hu manos de 1Ode Diciembre de 1948, es mucho más amplio
y vago que la formulación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos de 16 de Diciembre de 1966.
En el Pacto se articulan determinadas garantías y condiciones que tienden
a hacer más efectivo el derecho concedido a toda persona, Sin embargo, triste
es reconocerlo, la realidad histórica, desde que, en 1948 y 1966, respectivamente, fué llevada a cabo la declaración por la Asamblea General de las
Naciones Unidas, hasta el día de la fecha, denuncia que ]a comunidad
internacional, salvo la excepción de un número de países no demasiado
amplio, dista mucho de aplicar en sus leyes o en sus prácticas, estos principios.

4.- Transp01te marítimo.
A~1~que, es de suponer, el transporte terrestre, históricamente, precede al
manumo, por lo menos desde un punto de vista de importancia y volumen,
es en el D_erecho marítimo donde se encuentran las primeras preocupaciones
sobre la libertad que ha de concederse a su actividad.
El paso inocuo por los mares (paso inocuo es término aceptado por
tratadistas_ como S~nchez Bustamante, García Arias y Azcárraga) es objeto de
una especial atención en la Convención sobre el mar territorial y la zona
contigua firmada en Ginebra el 29 de Abril de 1958.
A núesu·os efectos debemos citar su artículo 14 que es del tenor siguiente:
361

�"Sin perjuicio de lo dispuesto en estos artículos, los buques de cualquier
Estado, con litoral marítimo o sin él, gozan del derecho de paso inocente a
través del mar territorial."
"Se entiende por paso el hecho de navegar por el mar territorial, ya sea
para atravesarlo sin penetrar en las aguas interiores, ya sea para dirigirse
hada estas aguas, ya sea para dirigirse hacia alta mar viniendo de ellas."
"El paso comprende el derecho de detenerse y fondear, pero solo en la
medida en que la detención y el hecho de fondear no constituyan más que
incidentes normales de la navegación o le sean impuestos al buque por una
arribada forzosa o por un peligro extremo."
"El paso es inocente mientras no sea perjudicial para la paz, el orden o la
seguridad del Estado ribereño. Tal paso se efectuará con arreglo a estos
artículos y otras disposiciones del Derecho Internacional."
"No será considerado inocente el paso de buques de pesca extranjeros que
no cumplan las leyes y reglamentaciones dictadas y publicadas por el Estado
ribereño a fin de evitar que dichos buques pesquen dentro del mar territorial."
"Los buques submarinos tienen la obligación de navegar en la superficie
y de mostrar su bandera."
El artículo siguiente, 15, de la propia Convención sobre el mar territorial
y la zona contigua de 29 de abril de 1958, establece que "el Estado ribereño
no ha de poner dificultades al paso inocente por el mar territorial. El Estado
ribereño está obligado a dar a conocer, ele manera apropiada, todos los
peligros que, según su conocimiento, amenacen a la navegación en su mar
territo1·ial."
No hemos de analizar ni comentar los articulos que han quedado transcritos, ya que solo conviene, en este momento, dejar sentado cómo el derecho
al desplazamiento goza de un privilegio especial acorde con su procedencia
natural. En el caso del Derecho Marítimo el desplazamiento inocuo queda
garantizado no para las personas sino para los buques lo que implica que tanto
a ellas les afecta como a las cosas y a las mercaderías de que los buques sean
portadores.

del transporte aéreo internacional ha v .d
. .
de Paris de 1919, como al Convenro lbeem o a _susututr, tanto al Convenio
de 1 de Noviembre de 19261 alC
. roamenca_no_ de ~avegación Aérea
de 15 de febrero de 19282 y
onvemo sobre Aviaoón Civil de La Habana
Para facilitar la ratificación del Co
.
.
se distribuye en Apéndices ql1e s
nvemo de Clucago su propio contenido
.
on o no aceptados tod
l
respecuvos Estados. El artículo VIII d l Apé d' '
os o a gunos, por los
que "los Estados miembros reco
e
n ice 1 declara el principio de
exclusiva y absoluta sobre el e
?oc~n que cada Estado tiene soberanía
Los términos -soberanía excl:~;~o a ;·e~ correspondiente a su territorio".
fiesto la preocupación que los
emp_Ieado~, ponen de maniesta materia que fué estimada como e d
Convento tuvieron respecto de
La
iun amental
Ley sobre Navegación Aérea de 21 de J :
primero de sus artículos establece
"
uh? de 1960 (España) en el
territorio español y su mar territo _q~1e ;l e~pacio aéreo situado sobre el
español."3
na es Sujeto a la soberanía del Estado

firmin:e:~:t-

El Apéndice III de la citada Conferenciad
.
. .
1944 contiene el llamado "Actierd
. e Cluc~go de 7 de Diciembre de
·
.
o re1auvo al tránsito d 1
· ·
mternacionales" Su artí'ci110 •
e os serv1oos aéreos
•
primero puede de ·
que el tiempo ha determinado la e . d . l en-se que es, con la evolución
civil. Dice así:
, ' , . spma o1 sa que regula el transporte aéreo
"Todo Estado contratante concede a I d
respecto a los servicios aéreos .
. os emá~ E~tados contratantes,
aire:
.
.
mternac,onales, las s1g111entes libertades del
"1.- El derecho de cruzar su territo~·io sin aterrizar.

2

5.- Trasporte aéreo.
Al igual que e n el transporte marítimo, en el aéreo surje el problema
referente a la soberanía. El transporte aéreo es internacional por propia
naturaleza ya que es en los grandes recorridos cuando, al efecto, el rendimiento de la nueva técnica se hace patente. Una máquina aérea, en pocas
horas, necesita, con la excepción de determinados paises cuya extensión
territorial es especialmente grande, atravesar el espacio aéreo sujeto a más
de una soberanía.
En la Conferencia de Chicago concluida el 7 de Diciembre de 194'1 se
plantea, como principal problema, el de la soberanía del espacio aéreo. El
Convenio que se firma en 19,14 constituye, en la actualidad, la carta magna

El Conve1úo Iberoamericano de Nav
.
Noviembre de 1927 por los pleru·poteegac_ió~ Aérea fué firmado en Madrid el día 1 de
.
naanos de España Ar
•
..
om ia, Costa Rica Cuba Chil R úbli
. . , genana, Bolivia, Brasil
Col b
'
•
e, ep
ca Donuruca
Ec d
'
uatemala, Honduras México N'
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ua or, El Salvador
G
Uruguay )' Venezuela' En
'h icaragu.,, Panamá, Paraguay, Perú Portugal'
•
mue os aspectos este Co
.
•
• ,
reltlliaciones internacionales ue
.
•
nveruo es avanzada de otras
1
EI Convenio sobre Avi.,~ión&lt;giv'J'~dos ?5 anos, habrían de ultimarse
febrero de 1928 por los representant~,:~:~~r~1é firmado en La Haban~ el dfa 15 de
El Salvador, Guatemala Nicaragua B r . v ' Uruguay, Panamá, Ecuador, México
Rica, Chile, Brasil, Arge~tina, Para :1a o ~1~, . enezu~la, Colo!n?ia, Honduras,
de América y Cuba. Su ambito geo!ráA~o :~~:ep~blica Donuruca~a, Estados Unidos
de 1926, ya que en este de La H b
.
• P es, del Converuo Iberoamericano
'
a ana IJenen entrad
· d
portuguesa, como los Estados Uru'dos d e' Aménca
. y Haiti
a PaJSeS
eda edhabla no. española ni
otro no perteneciente al hemisferio ameri
s·
' qu n o excluido cualquier
reguladas son coincidentes y con n,au·c . caáno. m embargo, muchas de las materias
· rfdicas de igual naturaleza..•
es m so menos análogos, se h acen defüúóones
~
o hemos de enlrar en el debatido tema del
. .
que el artículo ¡ de la Convenció sob
mar t~rn~onal pero sí conviene recordar
. b
n
re mar terntonal )' la
.
me ra el 27 de abril de ¡ 958 d t
.
zona conugua hecha en
fG
, e enruna que la soberanía d
ue~a de su territorio y de sus aguas interiores a u
e un Estado se extiende,
designada con el nombre de mar territorial.. ' na zona de mar actracente a sus costas,

eosi.:

3

363
362

�"2.- El derecho de aterrizar sin fines comerciales.
"Los derechos previstos en esta sección no podrán exigirse respecto de los
aeropuertos que se utilicen con fines militares y de los cuales se excluya todo
servicio internacional regular. En zonas de hostilidades o de ocupación
militar, y en tiempo de guerra en las rutas de abastecimiento de dichas zonas,
el ejercicio de tales derechos estará condicionado a la aprobación de las
autoridades militares competentes."
Como hemos visto, en el Convenio de Chicago, después de proclamarse la
soberania "exclusiva y absoluta" sobre el espacio aéreo correspondiente al
territorio de cada Estado, se establecen unas libertades recíprocas entre los
que son parte en el Convenio y en virtud de las cuales pueden sobrevolar los
territorios de cada uno y aterrizar sin fines comerciales, salvo casos especialmente establecidos por razones de índole militar o de defensa.
Estas libertades del aire se hacen más extensas en el Apéndice IV del mismo
Convenio, cuyo artículo primero, dice:
"Cada uno de los Estados contratantes reconoce a los demás Estados
contratantes las siguientes libertades del aire, respecto a servicios aéreos
sujetos a itinerario fijo:
"1. El privilegio de volar sobre su territorio sin aterrizar.
"2. El privilegio de aterrizar para fines no comerciales.
"3. El privilegio de desembarcar pasajeros, correo y carga tomados en el
territorio del Estado cuya nacionalidad posea la aeronave.
"4. El privilegio de tomar pasajeros, correo y carga destinados al territorio
del Estado cuya nacionalidad posea la aeronave.
"5. El privilegio de tomar pasajeros, correo y carga destinados al territorio
de cualquier Estado participante y el privilegio de desembarcar pasajeros,
correo y carga procedentes de cualesquiera de dichos territorios"
"El ejercicio de los privilegios precedentes estará sujeto a las disposiciones
del Convenio Provisional de Aviación Civil Internacional, y cuando éste entre
en vigor, a las disposiciones de la Convención Internacional de Aviación Civil,
ambos instrumentos redactados en Chicago el 7 de Diciembre de 1944."
La articulación de estas libertades del aire es objeto, normalmente, de
negociación diplomática y queda estampada en los Convenios bilaterales que
se ultiman entre los países. En estos Convenios bilaterales se establecen las
condiciones mediante las que ha de llevarse a cabo el intercambio comercial
-de personas, correo y carga- por vía del aire. En general estos Com·enios
bilaterales suelen obedecer a un patrón o modelo respecto del que se introducen las variaciones que cada caso requiere.
364

EL DESARROLLO TECNOLÓGICO y LA CONDICIÓN HUMANA
POR ALOO ARMANDO COCCA

Argentina

=~~EM?S D~DUCt, tal vez con bastante aproximación, cuál ha de ser el estado
. t a et~nc1~ y a tecnología espaciales, sus aplicaciones, la cooperación
m e~nac10na y el papel de las Naciones Unidas en el próximo decenio
pudiendo ~uperarse ese cálculo por una activa intervención de la ONU d ,
sus orgamsmos especializados. Pero lo que no podemos s· .
y e
apr ,· d
•
1qmera prever
oxuna amente, s1 no se hacen esfuerzos en todos los niveles en tod
:olmeHnto y e? el mundo en~ero, es la posición del hombre y por co~siguient:
per"ód
d e fia . . umamdad en .ese mismo
.
1 o, en el orden moral, espiritual y en
e m1t1va, en la propia convivencia humana.
'
1. La condición humana

1. 1_- Se ha dicho que la técnica es una enfermedad mortal. Que todo ha
cambiado d_esde que comenzó el espíritu práctico en la sociedad y
0
~:~::

;:i~~::tº~ ª ~~º• ~-.

comodidad fisica y la recrención fáciÍ au~~:1~:~
s1gm ca o un alentador descenso de los valores morales e
~:~~e~u~les; por c~nsiguiente, los espirituales. La persona humana lo era
. ~ o era acnón personal. Pero ese ritmo individual acuciado or
ap~tenleta~ y verda?~ras_necesidades espirituales -que compl~cerlas o supperar 1as iac1an la
de
en
11 felicidad
..
. nuestros abuelos- se hª vem"do trans fiormando
o que se ama senar en multitud" que anuló (no pod'
d
manera) la felicidad de cada cual.
ta ser e otra
.

la

. l ._2. Porque •:mo~ernización" es un proceso complejo que a orta industria
h~CJ?n, ~rbamzac1ón, despliegue de tecnología, pero al mis:no tiempo des:
va onzac1ón de las culturas y empequeñecimiento del hombre
planteado la cuestión de-si el prog1·eso in"te
· 1puede ser
lla 1.3.d Nosl hemos
·
.. ..11a
do :~eº ta o s1 se trata simplemente de crecimiento, que puede ser deformagenerado. Llegamos a la conclusión, cuando en ello meditamos
n~ puede llamars~ pro~eso lo que no viene acompañado de erfeccio~:~
miento. El perfccnonam1ento es sólo espiritual.
p

�1.4. La consecuencia ha sido caer en un estado de insatisfacción, de
disconformidad y por lo tanto, de incomodidad, frente a lo que se llama,
paradojalmente, confort.
.
.
.
1.5. Se ha dicho con acierto que "en nuestra psique colccttva, espacio ha
significado libertad, romance, desafio de lo desconocido, y 'ciclo'" (NCONF.
101/PC/L.1 7/-Add.l,p.l). iQué ventaja extraordinaria para el pensador de
nuestro tiempo contar con una sique colectiva que no haya perdido las
ilusiones más caras al espíritu, sus mayores ilusiones, lo que hace al mundo
digno de ser vivido! Apuremos nuestro esfuerzo antes de que la técni_ca, que
todo lo cambia, altere también esa riqueza tan preciosa de la Humamdad en
todas las latitudes, en todas las culturas y en todas las edades.
1.6. Felizmente, para consuelo del hombre de nuestro tiempo -insatisfecho, disconforme e incómodo, en suma, desilusionado y sin deseos de alentar
una ilusión- existen las ciencias sociales, que lo ayudarán a salir de ese
estado, al que ha sido llevado involuntariamente, impensadamente, porque,
en .efecto, de eso se trata: de no pensar. iPara qué! La máquina lo resuelve
todo y sin equivocarse. El equívoco ha sido creer que se puede confiar a la
máquina lo intransferible a la condición humana: su espíritu.
. .
1.7. Entre esas ciencias sociales corresponde un lugar de pnondad al
derecho, que no obstante ser esencialmente espiritual, tiene la ventaja que
es, al mismo tiempo, práctica, la más práctica de las ciencias sociales.
1.8. El derecho es el gran guardián del hombre. Con el advenimiento de
la era industrial, que amenazaba con someter al hombre, aparece el derecho
laboral, y el trabajo adquirió una dimensión inusitada con la multiplicación
de la manufactura. Contra las desviaciones del poder de los gobiernos, se
levantó el derecho constitucional. Con la expansión internacional del comercio, asoma el derecho mercantil internacional. Frente al abuso fiscal y de las
facultades administrativas confiadas, aparecen el derecho fiscal y el derecho
administrativo. El derecho internacional va transfiriendo a la persona humana lo que el Estado reservó para sí mismo, y deviene derecho humanita_rio
antes que derecho de soberanías territoriales, donde el individuo es también
sujeto de derecho.
.
. .
1.9. Ante la nueva perspectiva del universo que han ofreC1do las reahzac10nes humanas en el espacio, ha debido igualmente cambiar la estructura del ·
derecho, para lo cual eleva a la jerarquía de st~eto jurídico a la Humanidad
misma. Esta obra es realizada por el Derecho del espacio, que implica la más
extraordinaria revolución jurídica -empleamos esta palabra "revolución"
en sentido científico y no político, como lo hacen los astrónomos- de todos
los tiempos, a través de sus milenios de existencia.
.
1.1 O. Ese gran guardián del hombre ha comenzado a tutelar igualmente a
la Humanidad, no sólo en el espacio y los cuerpos celestes, sino en zonas de

366

actividad humana_en nuestro planeta, con el derecho atómico, con el derecho
de los fondos marmos, con el derecho energético y con el derecho ambiental.
1._11. Pero de lo que carecemos, sin duda, al menos no se han hecho estudios
sufic1en~es, es de un derecho de la investigación y el desarrollo, precisamente
para cm?ar. del hombre y de la sociedad humana ante los avances de la
automattza~1ón, ca~ente de previsiones por las consecuencias que de su
empleo derivan. Cmdar del hombre y de su conjunto, la Humanidad.
l. 12. Un antecedente alentador lo ofreció el Comité de Enlace Científico
~gal entre la Academia Internacional de Astronaútica y el Instituto Internacional ~e Derecho del Espacio en su reunión de Nueva York, de 1968. Su
conclusión fue la siguiente:
Existen tres grandes categorías de actividades espaciales:
a) Las que el derecho alienta, apoya, afirma;
b) Las que el derecho tolera; y
c) Las que el derecho prohibe.
1.13. iCuánto hubier~ ganado la Humanidad sien esos casi tres lustros que
~os sep~ran_ de la reumón de Nueva York se hubiera profundizado en la
s~stemattzac1ón de estas actividades humanas, no sólo en el ámbito del espacio
smo en todo otro dominio!
'
1.14. No se trata del derecho de los pueblos a la investigación y al
desarrollo, que siempre lo han tenido. Y prueba de ello es que su ejercicio los
ha llevado a las consecuencias que ahora lamentamos. Se trata de normar
establecer princ!p~os y ofrec~r t~n marco jurídico a esa actividad para que n~
s~ aparte de su umco beneficiario: el hombre y consecuentemente la Humamdad, en su calidad espiritual y no en su aspecto material.
1.15_- Es bie_n sa?ido ~ue el hombre emplea un porcentaje escaso del
potencial de su 11~tehgenc1a y ha logrado, sin embargo, adelantos sorprendentes. Pa~a el cambio que se reclama es necesario adoptar una posición valerosa,
requerir de la capacidad de cada cual su mayor esfuerzo, a título de ser
pensa~te, para s~1perar esta postración del hombre y este dominio de la
máqm?ª· La té~mca l~a sido llevada a la educación para facilitarlo todo, pero
adormilar al mismo tiempo las facultades intelectuales del estudiante. No se
trata de desechar el empico de la tecnología en los procesos educativos. El
hecho es cómo se utiliza. Los experimentos de educación de nÍlios en los
Mo~tes Apalaches y los diagnósticos médicos via satélite en Alaska, pero
part1c~i!armente _los resultados extraordinarios del Satellite Instructional
Telev1s10n Ex~rnnent (SITE? en la India, en 1975, son una prueba de cómo
se han de. utilizar esos medios técnicos. Más de seiscientos millones de
~rsonas vive en aldeas aisladas en la India, y muchas de ellas nunca habían
v_JSto antes un film. Los programas fueron diseñados para transmitir mensajes
simples acerca de la nutrición, cuidados maternales, planificación de la
367

�familia, ganadería, agricultura y tratamiento del cólera en términos de fácil
entendimiento.
1.16. Se han empleado ya varios satélites en órbita geoestacionaria y ello
no significó ninguna de las amenazas advertidas -no podré Ol\"idar que en
el recinto de las Naciones Unidas se dijo hace trece años que el Estado que
dispusiera de la tecnología de la radiodifusión directa ganaría toda guerra
futura sin disparar un solo tiro de fusil- sino grandes beneficios para
importantes nucleamientos de la sociedad humana.
1.17. El hombre, en su condición humana, ha sufrido algunas crisis.
Cuando los juristas y legisladores de todo el mundo, el siglo pasado, se
empeñaban en darle vida para el derecho a lo que llamamos personas
jurídicas, personas morales o personas legales, se asistió a un verdadero
atentado contra el hombre en su condición de persona jurídica, persona de
derecho por excelencia. Le disputaban esa preeminencia las personas ficticias,
las personas artificiales. En aquellos momentos muchos asumieron la defensa
del ser humano, pues no aceptaban que el derecho olvide al hombre y confiera
preeminencia a lo accesorio. La reacción se extendió por muchos años y a
comienzos del siglo pudo exclamar el jurista italiano Giorgio Giorgi: "Y
pensar que el derecho fue hecho exclusivamente para el hombre: cmn lwminmn
cama omnes ius ccmstitutum. sit!". Los jurisconsultos romanos te hicieron César;
los modernos pretenden reducirte a la nada".
1.18. La crisis del presente es mucho mayor y no tiene parangón con las
anteriores. La tecnología disputa al hombre el dominio del conocimiento. La
eficiencia de la máquina excede la capacidad del hombre, quien usa la
tecnología para su propia comodidad y se transforma así en un "dependiente
de la máquina", en un "adicto de la máquina".
1.19. He tenido ocasión de escuchar, el 11 de septiembre de 1978, en
Dubrovnik, la conferencia de K. Soe&lt;ljatmoko -en la actuali&lt;lad rector de la
Universidad de las Naciones Unidas- durante la reunión anual del Instituto ·
Internacional de la Comunicación. En esa oportunidad señaló que la capacidad de una nacion-no sólo de su gobierno sino la de su sociedad como un
todo- de adaptarse a los rápidos cambios tecno-económico, sociocultural y
político, en una escala que haga posible hablar de transformación social,
depende mucho de su capacidad colectiva de generar, alcanzar, asimilar y
utilizar una gran cantidad de información disponible. A esta capacidad para
una respuesta creativa e innovadora a las condiciones del cambio y a los
nuevos desafios quisiera llamarla la capacidad de aprender de una nación.
Tal capacidad no está obviamente limitada al nivel cognoscitivo, sino que
incluye niveles de actitudes, institucionales y de organización de la sociedad
misma --concluye.
368

ºd 1d2~. ~e lo g!osado, rescato una frase plena de contenido humano: "capa~:sªmá e ?s nac1?lnes para aprender". Las naciones, es decir, sus hombres no
qumas, m os muy refinados robots que pudieran posee
,
~-ilHSepamos aprender, tengamos la actitud individual qu/~erá posición
~ocd~a :d algadmos el esfuerzo propio, de cada cual, con la cuota de inteligencia
m iv1 ua e cada componen t e de 1a sociedad
.
que integramos. El resultado
Será Sorprend ente.

2. ~osibilidades y perspectivas de nuevas actividades espaciales en cooperación internacional.
21.1. Hay ~dma palabra que tiene resonancias extraordinarias en el dominio
de .as dact1v1 acles espaciales.• cooperación
·
·
.
mternac1onal.
En un seminai··•o
l
rea iza o en
· · de
· la UNESCO lleg·óse a
. Buenos Ai res en 1979
.. con patrocm10
laºdconc1us1ón
.
' conte
l T que la cooperac1ºó n ·internacional
es un imperativo legal
nt o en .e ºel ratado
del
Es
·
l
'
d
pac10 y, por o tanto, condicionante de la licitt1d
de·
toda act1v1 a en el espacto.
· s·1a lgmen
• no comparte esta conclusión al meo
~ompre~derá que'. desde los comienzos de la era espacial, la coo r .;s
mternaoonal ha sido la regla. y si hubo alguna excepción, ha sidopepr:;:sa~
mente para confirmar esa regla · Es, por 1o tanto, una costumbre internaciona1'. para aquellos que se muestran poco apegados al derecho pos·1.1·
.
1 vo mternacional.

2.2. ~ooperación implica coordinación y regulación. Es decir
~:;::~c•~ pe_rma_nente del derecho. La ciencia y tecnología espaci~l;~:r:~~
e a c1enc1a y tec~olo_gía generales y, consecuentemente, también son
¡artes delE~ont~x~o sooal, mdustrial, educacional y cultural de la sociedad
1umana. . ~bJe~vo es el bienestar de la humanidad como un todo Ello
~upone part1c1panón (otra palabra de valor capital en la mod .
. ºd
mternacional).
e1 na comum ad
la

!!~

Participaci?n, según R. Fenaux, es tomar parte, es decir, concurrir a
. y a la a~c1?~• ~n todas las fases sucesivas de la ima inación de la
sugestión, de la m1c1at1va, del proyecto, de la decisión y de a lica¿ón O
~orno s~ expresó en la Reunión Consultiva de la UNESCO sobrfEl Dereciw d
omunuarse (Bucarest, 9-12 de febrero de 1982) participación im r t
parte en todos los niveles relevantes y en todas las etapas de la co p •c~ o~nóar
mcluso la fon 1 ºó
r .,
.
mu111cac1 n,
. . nu ac1 n, ap 1cac1on, mancJo y revisión de las políticas de
comumcac1ones.
'·
2.4. Hay
tres
frases
que
no
pu
d
l
.
.
.
e en ee1se separadamente: crecimiento
econ6 ~uco, desarrollo so~1al y humanización de la Humanidad. Esta últi
envolviendo y predetermmando la acción.
ma
. 2.5. N_o toda_s_ las _naciones pueden por igual aprovechar los frutos de la
exploración, ut1lizac1ón y subsecuente explotación del espac1·0
,
u ltraterrestre.

1!

369
H umanit.u-24

�La tecnología espacial es un medio poderoso para ª:ceder al de~arrollo

nacional e internacional. Si nos proponemos compartir los beneficios y el
bienestar, debemos acercarnos con espíritu ampliamente cooperativo a conceptos fundamentales: participación y asociación de todos ~os pueb!os. Esto
lo ofrece ya un principio incorporado a un instrumento internacional: el
patrimonio común de la Humanidad, en el Acuerdo relativo a la Luna y Otros
Cuerpos Celestes.
.
. .
2.6. En la Mesa Redonda sobre Encuadre Jurídico de las Actividades
Económicas en el Espacio (Córdoba, Argentina, juni~ 1981) h_u bo ~ons~nso
en el sentido que el beneficio no debe limitarse a la mformac1ón ~1entifica:
antes bien, debe tratarse de beneficios palpables de carácter económico, como
la prestación de servicios y la transmisión de t~cnología, que importen ese
mayor bienestar general para toda la Humanidad. Sólo
este modo se
compartirán los beneficios porque, de otra manera, la mayona_&lt;le los pueblos
jugaría un papel pasivo de sólo recibirlos. En ca_11:1bio, es esencia~ ~ue d~s~mpeñen un papel activo y asuman las responsab1hdad_es que ent1ana p~ec1samente el acto de compartir en el esfuerzo de producción de los beneficios. En
consecuencia, la cooperación debida en las actividades espaciales se r~bustece
en su carácter de obligatoria, cuando se trata de actividades ec?nó1111cas.
2.7. Los pueblos tienen las responsabilidades de su propio dcsarro_llo;
porque, como lo expresa el Draft Report of UNISPACE/82, la dependencia _Y
la caridad no engendran desarrollo -los esfuerzos, autocon~anza,, l~ motivación y la movilización, sí. La tecnología espa~ial no es la ,~anta mag1ca que
pueda brindar riqueza repentina pero. -sab1a~ente _aplicada-: posee el
poder de estimular el desarrollo económ~co y, con igual ~mpo~nc1a, ofrecer
mayor equidad a través de la educación y el cambio soC1al (UN Doc.
NCONF.cit.p.4).
.
2.8. Comunicación, transporte, educación, alimentos, agua, salubndad y
seguridad son promesas hechas realidad, son benefic!o prácticos alcanzados.
Pero es mucho más lo que se espera, lo que se anuncia. El futuro carg~do de
promesas está en el espacio. Para recibir con equidad es_as ventaJaS'. es
necesario ofrecer una adecuada estructura legal y una apropiada educación.
El desafío a los responsables de la organización tanto de la comunid~d
internacional como de los grupos nacionales es doble: Se busca el beneficio
económico total para todos los pueblos, para la Humanidad en su conjunto,
pero también la distribución de tales beneficios entre los varios_ ~rupos
sociales y culturales en un mismo país. El espectro entero de l~s activ1da~es
espaciales in~luye consideraciones económicas, so:iales y éticas en _mvel
nacional e internacional. Es la armonía que el Embajador Peter Jankow1tsch,
Presidente del Comité Preparatorio de UNISPACFJ82, compara con la música de Mozart.

d:

370

3. El espacio como aventura int.electual frente a las desilusiones del desarrollfJ.

3.1. Cuando la sociedad descubre o advierte nuevas técnicas, sobre todo
las que la colman de asombro, espera de ellas el mayor bienestar, una
economía que la beneficie, mayor tiempo para acentuar su humani1.ación; en
una palabra, que esa técnica le aporte comodidad, satisfacciones y que le
resulte, en definitiva, gratificante.
3.2. Tal vez el hombre no estaba mental ni moralmente preparado para la
rápida evolución tecnológica operada. La máquina ha traído prontitud pero
no perfeccionamiento en el quehacer humano. Una computadora hace cualquier complicada operación en forma práctica~ente instantánea. Pero a costa
del abandono del esfuerzo mental del hombre. ¿Nos llevará ello a un irreversible retroceso, que traerá una atrofia del potencial de inteligencia? ¿Es
posible predecir hasta dónde alcanzará esta regresión?
3.3. ¿y qué pensar de la libertad? Pueden ofrecerse varios caminos para
resolver un teorema. La automatización lleva a soluciones programadas,
rápidas y seguras. Priva al hombre de posibilidades. Libertad es también
oportunidad de elegir, opción en la alternativa, con cierto margen de indeterminación, implica espontaneidad, ausencia de interferencia, satisfacción
por sí mismo de un requerimiento. Es siempre un dinámico, voluntario acto
de la persona humana.
3.4. El hombre común ha perdido muchas de las esperanzas que le ofreció
la tecnología. Y vive en un mundo contaminado que terminará, si no se
adoptan medidas heroicas, por destruir al planeta.
3.5. La evolución tecnológica no ha sido acompafiada de una evolución
similar de orden moral. Eso hace que el hombre de hoy se sienta derrotado,
superado. Vive el proceso como algo fatal, que en un momento cierto lo
destruirá, no como ser biológico, sino como ser libre y ser pensante.
3.6. Ante esas circunstancias, aparecen las opciones: trabajar para el
perfeccionamiento del desarrollo en la paz; o trabajar para la destrucción, en
la guerra, en la violencia, o en la inacción.
3.7. Hasta ayer la guerra era un acontecimiento natural en la historia de
las naciones. No hubo generación que no combatiera. Mucho tardaron los
pueblos en convencerse que la guerra debía ser reemplazada por otra forma
de convivencia. Muchos héroes que recuerdan los monumentos trabajaron
directa o indirectamente para la guerra. El hombre de nuestro tiempo tiene
una misión más importante y por cierto más dificil: trabajar para la paz. Es
un desafio intelectual. Un desafio contra la violencia en todas sus formas y en
todos los grados.
3.8. El espacio es la gran oportunidad, no sólo porque hacia él convergen
los mayores talentos y las inteligencias más lúcidas, sino porque se trabaja en
371

�cooperación científica. La aventura espacial es demasiado grande y demasiado importante como para que pretenda hacerla una nación o algunas naciones.
3.9. Hablar del espacio es hablar de paz. La actividad espacíal es por esencia
pacífica. De esa paz que han deseado en todos los tiempos y desde el fondo
de sus conciencias los guerreros. Napoleón demostró que poseía talento no
sólo militar. Poco antes de morir manifestó su convicción de que, de todo lo
que hizo, le sobreviviría el Código civil. No fue el autor, per? se empeúó en
dotar a Francia de un código civil, un código de paz. La posteridad lo recuerda
y su obra de paz pervive en el llamaclo "Códig? Napoleón". .
3.10. Después de la Segunda Guerra Mundial Europea conuenza la tarea
de reconstrucción, en dimensión continental. La más grande aventura intelectual es la ~mprendida a través de su Consejo de Europa, con su asam~)lea
parlamentaria y su comité de ministros. Y se ubica ya como la más antigua
de las organizaciones políticas de Europa Occidental, con 33 años de existencia.
3.11. Hay precedentes en la historia nacional de pueblos que alcanzaron
su independencia en el siglo pasado. Nacieron de un fervoroso movimiento
intelectual. Inteligencia y gobierno iban de la mano. Los poetas gobernaron
también. Muchos de los autores de las constituciones de las nuevas naciones
fueron literatos. Como bien se ha dicho, se propusieron "inventar" un país,
poner al servicio de una causa profundamente anhelada toda la inteligencia
y la totalidad de los talentos de un pueblo. Nada se confió a extraños y por
cierto que no se ofrecían procesos automatizados. Los pueblos nacieron
vigorosos y sobre todo con fervor, ilusiones, amor y fe en el destino.

alta energía, armas de rayos letales y otros desarrollos similares arrojan una
sombra oscura sobre la utilización pacífica y benéfica del espacio. Ya es tiempo
de detener y revertir esta peligrosa tendencia y comprender más ampliamente las perspectivas que ofrece el espacio, un hermoso planeta cuyos procesos
vitales son íntimamente interdependientes, donde la vida se basa en un
delicado y único equilibrio entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre
y el hombre" (UN Doc. cit.,p.4)
4.3. Las telecomunicaciones militares escapan, en principio, al control de
la UIT. A ~esar de ello, las frecuencias utilizadas con estos fines son, en gran
pa~te, ?ot1ficadas al I:RB. Y es por ello que existe también un plan de
atnbuc1ón de frecuencias para el servicio móvil aeronáutico (OR).
_4.4. ~ idea de_ una gt~erra en el espacio parece estar lejana. Pero la
eX1stenc1a d~ satélites ª:esmos, estaciones espaciales bélicas, rayos letales y
naves espaciales con canones laser, son ya una realidad. La proporción de
lanzamientos con fines militares desde 1957 es semejante en losEstados
Unidos de América y en la URSS; entre ambos, en el período 1958-1975
lanzaron más de 1.000 satélites militares. El Dr. David Baker, asesor de NASA
y autor _del libro The sha_pe of Wars to come, dice: "La información y los datos
neces~nos para conduc1r una gran guerra en la Tierra depende ahora casi
exclusivamente de satélites.en órbita alrededor del planeta".
4.5. La efectividad de los satélites militares quedó demostrada en octubre
de 1973, durante. la guerra en~re Egipto e Israel. Se ha planeado por parte
de los Estados Unidos de Aménca lanzar un satélite con estación de comando
en órbita a 132.000 millas de la Tierra -la mitad del camino a la Luna-y
fuera del alcance de los satélites y rayos destructores.
.

4. El espacio como fuente de una nueva ética J1ersonal y social.

5. El optimismo, como supuesto de beneficio y felicidad.

4.1. Human dim.ensions of the space ente1jnise ha sido el tema de una conferencia dada por el Profesor Yash Pal en el Simposio Internacional Aeroespacial 81 (Aeropuerto Le Bourget). Manifestó que el hombre mira a la tecnología espacial no para que provea soluciones a los problemas, sino para alcanzar
a percibir la nueva ética que surge de los logros de la actividad espacial, para
asegurar que los hombres en esta Tierra, siendo semejantes, alcancen el
mismo nivel de-dignidad.
4.2. En el Draft ReJ1ort de la Conferencia no ha dejado ele señalarse la
creciente militarización del espacio como una barrera para una mayor cooperación y un obst..iculo potencial para obtener los máximos beneficios de la
tecnología espacial. "Aunque las aplicaciones militares de naturaleza no
agresiva, tales como los medios técnicos nacionales de verificación (surveillance satellites), han tontinuado por algunos años, se hallan ahora desbordados por sistemas direct..'lmente agresivos. Armas anti-satélite, rayos laser de

5.1. Frente a todas esas incertidumbres y aun amenazas a la paz, si se nos
pregunta ¿qué puede la Humanidad esperar de UNISPACE/82, estamos
prontos a responder: un poco más de ilusiones, un poco más de optimismo
para ver el futuro con beneficio y felicidad: beneficio material y felicidad
espiritual.
5.2. En lo que hace a una indeseada guerra espacial corresponde a los
Estad.os que p~sean e~os ~edios brindar a la Humanidad una tranquilidad
que viene P?rd1endo d1a a d1a. Porque, en efecto, no son pocos los que piensan
como Marvm Goklberger, del California Institute ofTechnology: "Estamos
yendo a través del valle de las sombras de la muerte".
5.3. La responsabilidad es de todos: gobiernos, organizaciones internacionales ~ub~rname1~L1les y no ?ubernament1les, dirigentes, maestros, pensadores, Juristas, legisladores, d1plomáticos,j11eces. Y los creadores e investigadores, conforme a la clasificación del Comité de Enlace Científico Legal de la

372

373

�Academia Internacional de Astronáutica. El papel de las organizaciones no
gubernamentales, por hallarse desprovistas de intereses políticos o sectoriales, resultará de gran utilidad.
5.4. Así como la imaginación es el mayor auxiliar de la ciencia, el optimismo
es la piedra de toque para toda acción en el campo de la política internacional.
5.5. Optimismo es fe, una de las grandes virtudes _de! espíritu.
.
5.6. Sólo con optimismo se construye, porque opt:musmo es propensión a
ver y a juzgar las cosas del modo más favorable. .
. ..
.
5.7. y es también un sistema filosófico que consiste en atnbmr al umverso
. la mayor perfección posible.
5.8. Hasta ahora no conocemos nada más perfecto que el universo y no
poseemos otro patrimonio que nuestra cttltura, la cual nos ha dado una
civilización que explora y utiliza el cosmos.

I.AGRAN AVENTURA DE NUEVA ESPAÑA EN EL MAR DEL SUR
POR ANToNIO POMPA Y POMPA.

del Instituto Nacional de
Antropología e Historia
LIMINAR

GRANDE NO SÓLO PARA LOS MEXICANOS, sino para el mundo en general es la
expansión de Nueva España en el siglo XVI, pues su influencia en la integración geográfica, política, cultural y económica del mundo se manifiesta desde
que se inició la ruta de las especias, pues desde entonces flota en occidente
nuestro pensamiento, nuestra cultura, nuestro espíritu, y ello lo hace profundamente acreedor a nuestra atención, asi como a una profunda interpretación
sociológica.
·
La maravillosa historia de la ruta marítima que dió origen a la formación
del e::je México-Filipinas, nos trae a cuenta los acontecimientos de las grandes
epopeyas en los mares del Sur con los pormenores de clh·ersos viajes, hasta
la conclusión de un ciclo con Miguel López de Legaspi y Andrés de Urdaneta,
cuya acción se constituyó definitiva en las relaciones geográficas, políticas,
culturales y económicas del mundo en el sentido universal del siglo XVI.
La concepción fantástica de las rutas de las especias que incitó las aventuras
del pensamiento del hombre de mar excitado por el gusto que aguzaba y
agitaba el ingenio con multitud de elucubraciones, trajo progreso en la
Astrología y la Náutica, e hizo realidad la gran satisfacción de gustar las
especias cuyo sabor y aroma germinaron en ambiciones de política colonial
principalmente por Espafi.a y Portugal, a la vez que realizaron las concepciones de una Geografia delirante en la constitución del mundo del siglo XVI,
como nos lo atestiguan crónicas y cartografias de la época.
Lo que hoy decimos tiene como fundamento el resultado de investigación
directa en elementos documentales, buena parte inéditos, ele! Archivo General de la Nación y de colecciones particulares, en México; clcl Archivo General
en Sevilla, en sus secciones de Documentos inéditos de Ultramar, Simancas
Filipinas, patronato y Audiencia de Filipinas, Secular Audiencia de Filipinas,

374

.
1

�etc., y de los Archivos Agustinianos de Manila y de Cebú, así como de las
colecciones impresas de la Academia de la Historia de Madrid, las formadas
por Joaquín Pacheco, Francisco de Cárdenas y Luis Torres de .Mendoza, y de
Emma Helen Blain James y Alexander Robertson; diversas crónicas como las
de Gaspar de San Agustín, Esteban García y del Padre Grijalva; relaciones de
autores entre quienes merecen ser citados Cavada, Malo de Luque, José de
Alcázar, March Labores y muchos más, quienes dan fuerza a la historicidad
de los acontecimientos que se narran.
1.- El seiiuelo de las especias y de los descubrimientos marítinws.

Nueva España; he aquí la síntesis en que se condensa el contenido de dos
grandes culturas, la eur&lt;?pea transportada por el ímpetu caballeresco y
aventurero del hombre español, y la indígena con su concepto autóctono del
tiempo y de la vida, preñado de fortunas del pensamiento, donde el hombre
mágico-religioso creó la nueva fisonomía americana dentro de la actual
cultura universal.
Los tesoros del pensamiento y de la acción en Nueva España, son inagotables para las especulaciones de la historia;_y de entre ellos, en su multitud de
imágenes plasmadas en el devenir de tres centurias, he apartado la maravillosa y audaz aventura de la conquista definitiva de las especias, en la
expansión geográfica de Nueva España hacia el Occidente, en "dereclnn;a";
así como los viajes hasta las regiones de los múltiples ventisqueros en la gélida
zona boreal.
Nueva España, admirable consorcio de pensamiento indígena y pensamiento europeo, quiere decirnos qué fue, qué ha sido y sigue siendo, para
provecho de historiadores y sociólogos, estadistas y hombres en general,
destruyendo el complejo de inferioridad, que hace el sentido trágico de la vida
en los pueblos y en los individuos que carecen de la verdad de su pasado.
Con ese fin distinguir en primer lugar, la maravillosa ruta de las especias
de los descubrimientos marítimos, originados por aquel señuelo de las aventuras que llevaron a Marco Polo y a Hernando de ~lagallanes a las más
grandes empresas marítimas de la humanidad.

***
Arabia era la primera de las tres penínsulas que el viajero del :Mediterráneo
encontraba al dirigirse de Occidente a Levante, con rumbo a los mares de
Asia; península fértil ·y de suelo benigno que la constituyó zona feliz desde los
tiempos del Patriarcado. Esta fecundidad hízola centro de activas relaciones,
tales como el comercio, y sus redes en el trueque e intercambio llegaron hasta
más allá de la Etiopía, de donde llevaban el incienso, el oro y las piedras finas
que por las corrie ntes del río Nilo fueron transportadas al Egipto o navegando

37G

por el golfo Pérsico invadieron los centros de mercaderias en Asiria y Babilonia.
La importancia comercial y marítima del pueblo árabe, por aquella remota
época, llegó a su pleno desarrollo antes de la dominación romana por un
fenómeno de geografia fisica, el descubrimiento de los monzones, vientos
periódicos de seis en seis meses, que soplaban y soplan en la zona tórrida con
particularidad en los mares que profundizan en la tierra, como los que
pertenecen al Oceáno Indico; mar de Omán y aguas de Bengala hasta el mar
de la China al Septentrión del Ecuador; en ellos, el monzón de primavera
sopla de Mediodía-Poniente, y en Otoño Levante-Septentrión. Al medio del
Ecuador, entre Sumatra y la Nueva Holanda, el primer monzón sopla del
Noroeste y del Sudeste el segundo. Esta regularidad en el movimiento de las
fuerzas locomotrices para la navegación, &lt;lió al pueblo árabe, por la obsen ación de estas leyes, el medio eficaz para extender sus relaciones comerciales
y de cultura.
Así fue como se descubrió esta ruta que llevó a los árabes, y por ella a los
romanos, a los codiciados países de los aromas y de las especias, que constituyeron el señuelo para las proezas y aventuras de los hombres de mar, en
los fecundos siglos XV y XVI.
Se ha dicho que en el principio fueron las especias ......, y desde entonces,
desde que los romanos tomaron por primera vez el gusto de ellas como
picantes y adormecedores, ardientes o embriagantes, no ha habido pueblo de
la Tierra que no haya deseado la estupenda manifestación de ese milagro que
transforma el sabor, utilizando ya la pimienta, ya la nuez moscada, para hacer
de insipida agradable la monotonía de las comidas; del jengibre por su
especial sabor con la cerveza, y de las variadas especias para convertir en más _
agradable el vino, o la canela que imprime un sabor gratamente excitante.
· Así de repente-asegura un autor-vibran entre los crasos tonos de mayor
y menor del agrio y del dulce, de lo picante y lo desabrido, delicados tonos
- culinarios intermedios, y pronto ya reclaman los paladares, bárbaros aún, del
medioevo, creciente cantidad de esos nuevos estimulantes.
La valorización de las especias siempre fue elevada. Si tomamos tan sólo a
la pimienta por ejemplo, se le aceptaba por base de cálculo, como después se
ha hecho con los metales preciosos. Hubo ocasión en que tan gustada especia
fuera moneda para la adquisición de bienes raíces, pago de dotes .y compra
de _derechos ciudadanos. En algunos reinos la fuaron derechos aduanalcs, y
en el medioevo se designaba al hombre de caudales, con el sobrenombre de
"bolsa de pimienta".
El jengibre y la canela -dicen algunos- la quina y el alcanfor, pesábanse
en las básculas de los farmacéuticos, cerrándose, en tanto, cuidadosamente
1

377

�puertas y ventanas para que la corriente de aire no se llevase, acaso, un
dracma de los preciosos polvos.
¿y por qué eran tan preciadas las especias?
.
c!Acaso no existían en abundancia en sus lugares de ongen?
La razón es muy otra. Los obstáculos que las hadan ser tan estimadas, eran
los de su dificil transporte debido a la peligrosa navegación, la prolongada
distancia que apartaba a Oriente y Occidente, y la rapacidad de los piratas.
Si que las había abundantes en sus lugares de origen. Mul~tud ~e ~rbustos
con flores verdes, existían en el archipiélago Malayo, como la pimienta en
Musisis después llamada Malabar, la nuez moscada en Banda, los claveles de
olor en Amboina y la canela en el Tidore.
De la mano del indígena isleño o peninsular pasaban los productos aromados a la de su amo, dentro del mismo sistema de explotación que imperó en
nuestros países de América, para que éste patrón, mahometano en la mayoría
de las ocasiones, los transportara en piraguas hasta la Malaca, de donde en
barcas mayores se le hada llegar a puertos de la India, y de alli, con incontables
peligros, a la feliz Arabia, lugar en donde se h~d~ la distribución a los pue~los
costeros al Mediterráneo, que formaba el pnncipal teatro de la navegación
en Europa.
.
Es demasiado dificil compendiar la obra de la grande revolunón que las
especias originaron en la vida de la humanidad, ix:ro_baste anotar que trajo
como consecuencia, además de otras, el establecimiento en forma de las
relaciones comerciales, y la aportación más valiosa para la Geografia en
general.
.
.
Esta revolución iniciada en los siglos XII y XIII, vmo a ser realizada hasta
el XVI, con la apertura de las rutas oceánicas hecha por el impulso aventurero
de España y Portugal.
.
A pesar de las luces que la experiencia había dado ?e~e el si~lo IX,_ las
normas de la nav~gación estuvieron raquíticas, hasta el ultimo terno del siglo
XIII en que floreció el célebre ingenio del mallorquí? Raimundo Lulio, a
cuyas prácticas de observación debió el arte de navegar m_co~tables adela~t~s
a las calidades de los vientos, dividiendo en cuatro los pru1C1pales, y sund1vidiendo los otros que resultan en otro igual número, con lo cual legó a la
posteridad la rosa naútica, aludida en su libro titulado: "Félix de las Maravillas'\
Ayuda grande recibieron los conocimientos maritimos con los adelantos
de los hebreos que vivían en Andalucía, y los estudios de los ára~s, como la
división de la esfera celeste por medio del Ecuador en dos partes iguales, que
proporcionó doctrina sobre la figura de-la Tierra.
.
Con dichos múltiples conocimientos fruto de la observación, además de la
BALLESTILI.A, llamada también BASTON DE JACOB, aparato inventado
378

por los caldeos para la observación de astros y medición entre el Ecuador y
el punto de la nave las CARTAS PLANAS y el ASTROLABIO, substituido en
la actualid~d ~or el SEXTANTE se aventuraron españoles y portugueses a
los descub~im1entos de las costas del continente Africano, para fijar una ruta
menos peligrosa al comercio de la Especiería que procuraban hacer algunos
pueblos de Europa.
No hay duda de que por su temperamento, fue el español quien primero
se lanzó a la aventura, arriesgada y dificil, de esas investigaciones, perfeccionadas_ posterior~cnte por diversos navegantes portugueses.
La importancia de la navegación al aplicárscle los conocimientos cientificos
recientes, fue muy grande y trajo como una consecuencia el ensanche de las
níona_rquias portuguesa_ y española, aquella en la Guinea y ésta en la completa
posesión de las Cananas y en el dominio ultramarino de las tierras de
América. En cuanto a esto último, de inmensos resultados para la ciencia en
s:ene~l, h~c~10 qu~ causó_asombro en todos los pueblos yjustificó a la naciente
c1enc1a nautlca y dtó glona a Colón y a Vespucio, proporcionando la integración geográfica del Mundo.
La tras~~ndencia de los_viajes de Cristóbal Colón principalmente, para la
ruta ~~fimava d~ las especias, fue de muchísima importancia, puesto que por
los :'lªJeS ,r ostenores _de diversos marinos se llegó a encontrar la "vuelta de
ocndente , o sea la ruta del Galeón de Manila, cuya historia parece leyenda,
ruta encontrada ~or el gran navegante Andrés de Urda neta, y que fuera sueño
de todos los m~rmos famo~os de esa época. El mismo Colón no se imaginó
nunca que _Imb1era _descubierto un nuevo continente, a lo que Vespucio se
ade~antó, smo un si_mple paso que acortara la distancia entre Europa y la
India, pues los antiguos cartógrafos, con sus concepciones fant.1sticas y
~eformes del ?1undo, se lo habían hecho creer, dando lugar con esas inexactitudes producidas por errores de cálculos en el error de Colón de confundir
las tierras de América con las de la India, tal como lo revela sin duda en· la
relac~ón que _es_c1:ibi6 a bordo durante su regreso al viejo mundo.
Asi quedó 1111c1ada la ruta definitiva de las especias y de los descubrimientos
marítimos rumbo a los mares del Sur

11.-Aventuras en el Mar del Sur
NAVIGARE NECESSE EST...., "es necesario navegar, porque cristianismos, y muy altos, y muy excelente, y muy poderosos Príncipes, Rey y Reina
de las Españas y de las islas del mar, nuestros señores, este presente año de
14_92, después de ~uestras Altezas haber dado fin a la guerra de los moros que
remaban en Espana y haber acabado la gueITa en la muy grande ciudad de
Granada, a donde este presente año a dos días del mes de enero por fuerza
de armas vide poner las banderas reales de vuestras Altezas en las torres de
379

í'
1

)

�la Alhambra ... y los motivos que yo había dado a vuestras Alt~zas, de la tier~a
de la India y de su Príncipe llamado el Gran Can, es necesario navegar hacia
la dicha India, pero no por el Oriente, por donde se acostumbra de a~dar,
salvo por el camino de Occidente, por donde hasta hoy no sabemos por ete~ta
fe que haya pasado nadie". Esto decía a Fernando e !sabe!, reyes de Espana,
el esforzado navegante Cristóbal Colón, al ser termmado lo referente a sus
proyectados viajes, con arreglo a las conces_iones que l_e fueron hechos en el
real de Santa Fe, al pie de los muros de la cmdad herótca de Gr~nada.
Y en verdad que era necesario navegar, y hacerlo por el Occidente hasta
la India, con el fin de encontrar la mta definitiva del maftwilloso País de las
aromas y de las especias.

•••
Hasta que la edad media estuvo por concluir, nada se tra~ó en forma
determinante para establecer una ruta marítima, ~r~cisa, a la I n~ia, pues todo
se reducía a especulaciones teóricas como las opm1ones de Anstóteles, Eratóstenes, Posidonio y Sócrates, éste último estimando que el viaje desde la
Península Ibérica hacia el Occidente, hasta llegar a la India, podía hacerse en
pocos días, pues un viento favorable hincharía l~s v~las de los na,:íos; pero de
las consideraciones científicas, se llegó a su realización hasta el siglo XV por
aventura de Cristóbal Colón, cuyo nombre debe estar unido al del florentino
Paolo da) Pozzo Toscanelli, descubridor intelectual del Nuevo Mundo, quien
por carta enviada a Fernando Martínez, confesor de los _r~yes portt~gueses,
djó a conocer detalladamente que se podía llegar con faohdad al Pats de las
Especias, siguiendo una ruta con dirección hacia donde el sol se po~e.
.
La grande tenacidad de Colón, futuro de su figura fisica y moral, luzo sur~tr
con su grandeza de ánimo y plena inspiración, un nuevo mundo, como OJOS
humanos no habían visto, donde sus habitantes eran a una mano de buena
estatura de grandeza, y buenos gestos, bien hechos, buenos s~rvidores,
hermosos y de buen ingenio, que muy pronto decían lo que se les mculcaba
y vivían felices en tierra poblada de árboles muy verdes y aguas 1~u~has y
frutas de diversas maneras; obteniéndose a la vez, con este descubnm1ento,
la conclusión dt.: la primera etapa en la ruta marítima "en derechura", al País
de los aromas, navegando por el Occidente.
El esclarecimiento de la costa de Honduras que Colón había comenzado al
efectuar su cuarto viaje, fue continuado por Vicente Yafiez Pinzón unido a
Juan de Solis y Pedro de Ledesma, con lo que s~ dió aumento al_int~rés ~or
las exploraciones en la costa del Nuevo Mundo, siendo de much~ s1gmficac1ón
las de Francisco Fernándezde Córdova en 1517 y de Juan de GnJal\"aen 1518,
navegando éste último por los litorales yucatecos hasta la Bahía de Campeche,
subiendo después con rumbo noroeste hast.a la des~mbocadura d~I Río
Pánuco, dentro del ahora Seno Mexicano. En esta ocas1611, por vez pnmera

el europeo vio las gigantescas cimas, cubiert.as de nieve, de las mont.añas del
país fantástico que denominarían Nueva España.
Volviendo nuestra atención a la parte sur del nuevo continente, sigamos
el proceso de las expediciones que trajeron como consecuencia el descubrimiento de los mares del sur, de que Colón, en su cuarto viaje oyó por primera
vez referencia, pues se le aseguró que existían al otro lado de la costa firme
por él encontrada.
Anótase primero la expedición de Alonso de Ojeda, a quien acompañó
Américo Vespucio con el fin de tomar posesión de la Especiería; siguió a ésta
la de que era capit.fo Vicente Pinzón, primero que cruzó el Ecuador por estos
bellos parajes, y llegado que hubo al cabo de San Agostinho, siguió hacia la
Española cruzando la boca del Dragón en el Amazonas, como después lo llevó
al cabo Diego de Lepe en aventurosa navegación.
Por esa misma época Pedro Alvarez Cabra), dando la \'uclta al Africa para
ir a la India, entró en la corriente ecuatorial del Sur y fue arrojado hacia el
occidente a las costas del Brasil, que creyó haber descubierto el primero, por
ignorar los viajes de Juan Ramolho y Yañez Pinzón acaecidos con anterioridad.
Mas el acontecimiento que navegantes españoles y portugueses ansiaban
para encontrar la ruta en "drechura" hacia las islas especieras, no llegaba aún;
reservado estaba para el día 25 de septiembre de 1513, en que Vasco Núñez
de Balboa, en tierras de la América media, exact.1mente en el istmo de
Panamá, tendría a la vista los mares del Sur.
El día 29 del mismo septiembre, Balboa armado de tocias armas, llevando
en una mano espada y en otra una bandera en que estaba pintada una imagen
de la Virgen con las armas de Castilla a los pies, levantóse y empezó a marchar
por medio de las ondas que le llegaban a las rodillas, diciendo en altas voces:
iVivan los Altos y poderosos reyes de Castilla: Yo, en su nombre tomo
posesión de estos mares y regiones... y la mar del Sur quedó formando parte
de un gran imperio, como lo hizo saber Andrés de Valderrábano, escribano
de sus Altezas, quien dió fe de ello.
Seis años después, un año cinco meses más tarde de haber firmado Carlos
V la capitulación con Hernando de Magallanes para acometer la empresa de
la conquista del País de las Especias, cinco barcos abandonaron la rada de
Sevilla para seguir la corriente del río, hasta San Lúcas de Barra meda. Aquí
desemboca el Guadalquivir al mar, aquí debía efectuarse el último arreglo de
la flota, q11~ salió al hincharse sus velas en el amanecer del día 20 de
septiembre de 1519, en que comenzó el viaje de exploración m:'is largo q11e
registra la historia de la humanidad.
Después de haber recibido Magallanes las más duras pruebas en ~n
prolongada travesía preñada de peligros, dirigió sus cuatro naves, ya que una

380
381

�la había perdido, por un estrecho que resultó ser el que unía los océan~s
Atlántico y Pacífico, al que nombró de TODOS LOS SANTOS, en memona
del día de su descubrimiento, nombre que la posteridad cambió con toda
justicia por el de Magallanes.
.
Con el paso por este estrecho, se dió un anticipo de importancia y trascendencia, en el hallazgo de la ruta definitiva a la incitante región de la pimienta
y del jengibre.
.
, .
La historia de la primera travesía por un mar tan mmenso que el espmtu
humano apenas concibe abarcarlo, es uria de las proezas más grandes de la
humanidad, llevada a efecto por el genio y constancia de l-Iernando de
Magallanes quien como Colón, por su figura flsica y moral, hizo surgir otra
fase de la Tierra para su integración geográfica.
.
Esta expedición que cruzó por primera vez el grande Océano, tocó uerras
del Nuevo Mundo en su costa poniente y tiempo después, tras de prolongada
navegación descubrió el archipiélago de las Luzones después llamadas Filipinas, donde desembarcó en la isla Cebú el día 7 de abril de 1531, sufriendo a
poco tiempo en la isla Matan, de las mismas Luzones, la p~rdida de su capi~n
Magallanes, asesinado por los indígenas del lugar en un sunulado homen~Je.
Al conocer el gobierno español los sucesos acaecidos a esta Armada, luzo
se preparase otra que puso bajo el mando de García Jofre de Loayza, quien
tuvo por ayudante a Juan Sebastían del Cano; acompañándoles Andrés de_
Urdaneta, guipuscoano de clara inteligencia y dotes excepcionales en la
ciencia naútica.
Mala ventura tuvieron Loayza y sus hombres. En el trayecto fallecieron el
mismo comandante y Juan Sebasúan del Cano siendo de escaso fruto para el
fil\ que se perseguía, puesto que dejó insatisfecho su propósito, y sí gran parte
de los elementos de la Armada en poder de los portugueses; mas, eso sí, esta
hazaña de Loayza dio al Conquistador de México, Hernán Cortés, entusiasmo
y energía para echarse a descubrir soñando con otros imperios.
. .
Un incidente vino a excitar más a Hernán Cortés, para los descubnnuentos
marítimos. Volvían de las Hibueras los conquistadores tras perseguir a
Cristóbal de Oiid, cuando supieron que con proximidad a Tehuantepec estaba
un patache de la Armada de Loayza, que no pudiendo seguir hacia la Especiería en prosecución de la ruta de Magallanes, se había segregado
después de cruzar el estrecho que une ambos océanos, y viéndose perdido,
tomó hacía el norte en busca de las tierras de Hernán Cortés.
En dieciseis grados de latitud norte, cerca de un cabo en el golfo denominado hoy de Tehuantepec, el clérigo Juan de Areízaga, viajero de la nave
extraviada tuvo el valor de arrojarse a las aguas, desafiando la marea, y de
esta manera, llegado que hubo a la costa, se internó hasta encontrar un pueblo
382

e? que había soldados del Conquistador, y donde con no poca sorpresa vió
pmtada una cruz, que nueve años antes había dejado el mismo Hernán Cortés
Este contacto entre los conquistadores del grande Océano y de la N
·
Es - · d"
•b
ueva
pana, m 1scut1 lemente que dió empttie a las ambiciones de Cortés para
emprender la busca de nuevos Imperios, enviando luego capitanes en ayuda
de Loayza a la vez que estableciendo relaciones con sus vecinos del otro lado
del Océano.
·
_Y siendo Dios ?uestro Señor servido -decía Cortés a Carlos V- que por
alh se t?pase el dicho Estrecho: sería la navegación desde la Especiería para
esos Re1_nos_ de Nuestra Majestad muy buena, y muy breve, y tanto, que sería
l_~s dos t~rc1a_s ~artes meno~, que por donde ahora se navega, y sin ningún
uesgo, ~1pehg10 ~e los Nav1os, que fuesen o viniesen, porque irían siempre
Yvendnan por Remos y Señoríos de Vuestra Majestad, y será la mayor cos~
Y que ~ás en vuestro servicio redundará, después que las Indias se han
descu~ierto; Y fue tan_~ la preocupación de Cortés por establecer "en derech~ra un~ r~ta que luciera lucrativo el comercio con la especiería, que envió
vanos em1sanos para_ a_dquirir noticias de los mares del Sur, y con reiterados
apres~os armó exped1c1ones marítimas de las que esperaba obtener grandes
v~nta_J~~; por ello •~and~ construir tres carabelas en Zacatula y armó Ja
exped1C1ón que zarpo de C1huatlán en noviembre de 1527 al mando de Alvaro
de Saavedra Cerón.
Esta p_rim~ra expedición que salió de Nueva España, cumplió )a mitad de
su experiencia cuando Saavedra llegó a Tidor el 30 de marzo de 1528· sólo
falta~a la vuelta para establecer el contacto entre la Especiería y Nueva
Espana, 1~ cual no aconteció con este navegante, puesto que pereció con su
embarcac1ó? en una tempestad al volver a México, y los deseos de Carlos v
Ydel conqmstador Hernán Cortés no fueron satisfechos.
. Dícese de este último, Hernán Cortés, que era tanto el anhelo por comu~1carse con sus vecinos de Occidente, que escribió al Rey de CeblÍ para decirle:
... Y pues estamos ~n cercanos (el Océano Pacífico de por medio, nada
menos), Y en poca _distancia de tiempo vos podemos comunicar, recibiré
mucl~a honr~ de todas las cosas que de mí queráis ser aprovechado me las
hag_ais }aber ; Yal Rey de Tidor, que Cortés hacia llamar Tidori también le
dec1a: •·· Y porque de ª!gunas muestras de las cosas que por acá hay, lleva
algunas muestras el Capitán que agora envío, vedlas, y vistas, me haced saber
aquell_as que os satisfacieren porque de todas-hay acá en abundancia y seréis
~ro.~e1d~ ~n_u! a vuestra voluntad y conforme a las memoras que me enviares • A.si m1c~aba Nueva España su diplomacia enviando Capitanes por las
~u-~s ~el Paofico, para ganar la amistad de Príncipes distantes con quienes
1mc1ana el establecimiento de nuestras relaciones amistosas.
383

�El Adelantado de Guatemala, Pedro de Alvarado, iniciador desde 1532 de
algunas expediciones marítimas para descubrir en los mares del Sur, escribió
desde Jalisco el 28 de marzo de 1541 al Emperador Carlos V, dándole cuenta
de que prosiguiendo la Capitulación tomada por su Majestad con él sobre el
apresto de la Armada para el descubrimiento de las islas del Poniente, había
tenido desavenencias con D. Antonio de Mendoza, Virrey de Nueva España,
pero que deseando ambos llegar a un buen acuerdo, habían tenido una
entrevista en que concertaron hacer unidos las exploraciones.
Carlos V conforme con lo que le comunicó Alvarado, confirmó la Capitulación, así como lo concertado con el Virrey Mendoza, quien posteriormente
hizo la empresa enteramente suya por el fallecimiento de Adelantado de
Guatemala.
·
Poco después se daban instrucciones por el Virreynato a Ruy López de
Villalobos para que él efectuase los referidos descubrimientos, y el 22 de
octubre de 1542 al encargarse Villalobos de la Armada en el Puerto de
Navidad, suscribió su obligación de aceptar íntegras las instrucciones que se
le daban para su fiel cumplimiento. Luego los Capitanes prestaron juramento
y los soldados en seguida; después lo hicieron los soldados y maestres,
contra-maestres y bombarderos.
La flota componíase de la nao capitana "Santiago", la "San Jorge", "San
Juan de Letrán", y "San Antonio", la galeota "San Cristóbal" y el bergantinejo
o fusta "San Martín", así como de trescientos setenta a cuatrocientos·hombres,
entre quienes iban Fr. Xerónimo de Santiesteban, Cronista de la expedición
y el indígena Juanes, originario de nuestro antuguo barrio de Tlatelolco.
Esta armada se hizo a la mar en el puerto de Juan Gallego en la Costa de
Nueva España, el primer día de noviembre de 1542. La prolongada navegación se llevó al cabo llena de sorpresas, incertidumbres y molestias, tomando
posesión de diferentes islas como Mindanao, donde sufrieron sus conquistadores los estragos del hambre y hasta llegada la galeota "San Cristóbal",
derrotada antes de llegar con las demás, supieron de las islas abundantes de
bastimentas, a islas que como homenaje al Príncipe heredero, hijo de Carlos
V, les dieron el nombre de Felipinas, o Filipinas latinizando el nombre.
En fin, no muy afortunada fue esta expedición de Villalobos, que finalizó
con el fallecimiento de su capitán en Ambón, donde se encontraba por aquel
entonces San Francisco Javier, quien le atendió en su agonía, Yíctima de una
grande pena por el menguado éxito de la flota. En agosto de 1549 llegaban
a Lisboa, para ser trasladados a Sevilla, los restos de la segunda armada que
intentó la conquista de las Especias, saliendo de la costa de la Nueva España.
En conclusión, ni los que tripularon la "Trinidad", de Magallanes, ni los
de la "Santa María de la Victoria", de la expedición de Loayza, ni los de la
"Florida", de Saavedra, o la "Santiago", de Villalobos, volvieron a su lugar de

partida: re~ervado estaba este triunfo a la armada de Miguel López de
Legasp1, quien con Andrés de Urdaneta conquistaría para la humanidad uno
de los más grandes triunfos de la navegación.
'
III.- La venturosa empresa.

El primero de los Velasco en el Virreinato de México, insistió ante la
coron~ españo!a sobre la conveniencia de hacer un nuevo intento para
conq~1star las islas de las Especias saliendo por la costa sur d~ la Nueva
Espana, a lo que contestó don Felipe 11 -pues esto acontecía en el año 1559que para hecer dichos descubrimientos de las islas del Poniente hacia lo~
Malucos, proc~rase~ int~ntar el ensayo de la vuelta a la Nueva España para
que se entendiese s1 es cierta la vuelta y "traigan consigo alguna especiería
para hacer el ensayo de ella".
Don Luis de Velasco en su carta al Rey había pedido que Andrés de
U~da~eta _fuese ~o_mo téc~ico al frente de la expedición, pues " ... por la
expenenc1a_ y not1.c1a que ti.ene de las islas, es porque la navegación que se ha
de hacer, nmguna persona en estos reinos ni en esos la entiende tan bien
co~o él, además de que para toda manera de negociar es prudente y templado
y tiene muy buen parecer".
Finab~ el mes de julio del año de 156'1 cuando se d:iba término a los
pre~arat1vos para la salida de una nueva Armada que don Luis de Velasco
babia ordena_do preparar a gestión suya y voluntad del monarca español,
cuando el r~gt~nen de la Nueva España, el día 31 de julio de I 5G,t,se conmovió
po~ el fallec1m1ento de su segundo Virrey en orden cronológico, el ilustre don
Luis de Velasco; ~s~o- hizo que fuera aplazado d cumplimiento de la empresa,
qu~dando esto a JU1_c10 y determinación de la Real Audiencia, que integraban
Cei~os, Orozco Y V1llalobos como Oidores, sujetos a la voluntad del Visitador
reg10, en persona del licenciado Valderrama.
Esto aplaza un tanto la salida, cuyos preparativos iban cada día en aumento
pues se hab~an o~·g_anizado trescientos ochenta hombres entre marinos ;
soldados,_ qme~es man al mando del capitán don Miguel López de Legazpi y
Gorroc!1ategm, vasco como Urdaneta, padre del robusto y noble árbol de los
Lega~p1 ~n el solar guanajuatense de Nueva España, y notario en la capital
del V1rremato.
El dfa 20_?e Noviem~re d~ 1564, tras la preparación adecuada, que para
no_ ser prolijo sólo he smtet.J.zado de versiones impresas, y m.anuscritas de
pnmera ~ano en f~1e_ntes de archivo como el de Indias en Sevilla y el General
de la Nac1ó_n en Mex1co, la Armada salió por las aguas del Mar del Sur, en el
pue:to ant.J.guo de Juan Gallego, después nombrado de la J\Tatividad O la
Navidad, donde el.egregio marino y fraile agustino, Andrés de Urdaneta, con

38'1

385

•

H umanitas-25

�la proa de la nao "San Pedro" hacia el inmenso Pacífico, cmp_ezó la navegación
tres horas antes de amanecer el glorioso día 21 de noviembre del año de 1564.
México tiene en su aventura marítima a la Especiería, el comienzo de dos
de sus grandes destinos: el que marca el principio de su proyección, después
de la síntesis mestiza qu~es embrión de su personalidad mexicana, y el de su
contribución, como ningún país del mundo la tuvo, a la integración de la
familia humana, ligando definitivamente a Oriente con el Occidente en
fraternal comunidad de sangre y de cultura; por ello es de tanta trascendencia
la expedición que bajo el mando de Miguel López de Legazpi y Fray Andrés
de Urdaneta salió de las costas mexicanas en los mares del Sur, a la altura del
antiguo puerto de Juan Gallego, o de la Navidad, para ir a las maravillosas
regiones de la canela y el genjibre,"de la pimienta y el alcanfor, en la estupenda
aurora del día 21 de noviembre de 1564, en que inició México una de sus
imponderables empresas.

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�la proa de la nao "San Pedro" hacia el inmenso Pacífico, empezó la navegación
tres horas antes de amanecer el glorioso día 21 de noviembre del año de 1564-.
México tiene en su aventura marítima a la Especiería, el comienzo de dos
de sus grandes destinos: el que marca el principio de su proyección, después
de la síntesis mestiza que,_es embrión de su personalidad mexicana, y el de su
contribución, como ningún país del mundo la tuvo, a la integración de la
familia humana, ligando definitivamente a Oriente con el Occidente en
fraternal comunidad de sangre y de cultura; por ello es de t'lnta trascendencia
la expedición que bajo el mando· de Miguel López de Legazpi y Fray Andrés
de Urdaneta salió de las costas mexicanas en los mares del Sur, a la altura del
antiguo puerto de Juan Gallego, o de la Navidad, para ir a las maravillosas
regiones de la canela yel genjibre, 'de la pimienta y el alcanfor, en la estupenda
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Mapa ele las rutas de "tornaviaje" en la Biblioteca Nacional de Lima, Perú.

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. Primer mapa de la costa sur, mexicana.

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�1A NEUTRALIZACIÓN DEL CANAL DE PANAMÁ
CON ANTERIORIDAD AL TRATADO CONCERNIENTE
A 1A NEUTRALIDAD PERMANENTE DE 1977
POR J ULIO

E. LINARES

Panamá

Normas aplicables
EL CANAL DE PANAMÁ FUE NEUTRALIZADO de acuerdo con el art. XVIII del
Tratado Hay-Bunau Varilla, que a la letra dice:
"El Canal una vez construído, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad y est.arán abiertos a la navegación en las condiciones establecidas
en la sección 1a. del Artículo III del Tratado celebrado entre los Gobiernos de los Estados Unidos y la Gran Bretaña, el 18 de Noviembre de
1901 y de conformidad con las demás estipulaciones del mismo."
Por su parte, expresa el art. III del tratado arriba citado, o sea, el también
conocido con el nombre de Hay-Pauncefote, lo siguiente:
"Los Estados Unidos adoptan, como base de la neutralización de tal
canal de buques, las siguientes reglas, sustancialmente como han sido
incorporadas en la Convención de Constantinopla, firmada el 28 de
octubre de 1888, para la libre navegación del Canal de Suez, es decir:
"I El canal est'lrá libre y abierto a los buques mercantes y de guerra de
todas las naciones que observen estas reglas, en términos de entera
igualdad, de modo que no habrá discriminación contra ninguna nación
o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones o tarifas de
tráfico, o cualquier otra. Estas condiciones y tarifas de tráfico serán justas
y equitativas.
"11 El canal nunca será bloqueado, ni ningím derecho de guerra podrá
ser ejercido ni ningún acto de hostilidad podrá ser cometido dentro de
él. Los Estados Unidos, sin embargo, quedarán en libcrt'ld de mantener
·a lo largo del canal la policía militar que pueda ser necesaria para
p~otegerlo contra actos ilegales y desórdenes.

�"111 Los buques de guerra de un beligerante no podrán reavituallarse
ni tomar ning.u na provisión en el canal; y el tránsito de tales buques a
través del canal ·deberá ser efectuado con la menor dilación posible, de
acuerdo con los reglamentos vigentes y con sólo aquellas intermisiones
que puedan resultar de las necesidades del servicio. Las presas quedarán
en todo aspecto sujetas a las mismas reglas que los buques de guerra de
los beligerantes.
"IV Ningún beligerante podrá embarcar ni desembarcar tropas, municiones de guerra o materiales de guerra en el canal, excepto en caso de
obstáculo accidental en el tránsito, y en tal caso el tránsito deberá
reasumirse con la mayor prontitud posible.
"V Las disposiciones de este artículo se aplicarán a aguas adyacentes al
canal, dentro de un radio de tres millas marítimas de cada extremo. Los
buques de guerra de un beligerante no. podrán permanecer en dichas
aguas más de veinticuatro horas en cualquier tiempo, excepto en caso
de peligro, y en tal caso deberán partir tan pronto como fuere posible;
pero un buque de guerra de uno de los beligerantes no podrá partir
dentro de las veinticuatro horas desde la partida de un buque de guerra
del otro beligerante.
"VI El taller, establecimiento, edificios y todas las obras necesarias para
la construcción, mantenimiento y operación del canal serán consideradas parte del mismo, para los propósitos de este Tratado, y en tiempo
de guerra como en tiempo de paz gozarán de completa inmunidad de
ataque o dafio de parte de beli~erantes y de act9s destinados a dafiar su
utilidad como parte del canal."
El Dr. Galileo Solís, ex Ministro de Relaciones Exteriores, considera que
de acuerdo con el art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla, de las reglas
contenidas en el art. III del Tratado Hay-Paunccfote tan sólo quedaron
incorporadas al primero las "condiciones establecidas en la Sección la. del
2
Artículo III" . Nosotros no somos de igual opinión, porque si bien es cierto
que el art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla comienza diciendo que el
"Canal una vez construído, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad y
estarán abiertos a la navegación en las condiciones establecidas en la Sección
la. del Artículo III del Tratado celebrado entre los Gobiernos de los Estados
Unidos y la Gran Bretafia, el 18 de noviembre de 1901 ", no es menos cierto
que dicha disposición concluye agregando "y de conformidad con las demás
1

2

Hlavacek, Lawrence L.: THE ISTHMIAN CANAL. TI1e Garrison Forest School,
Jndependent School, Wellesley Hills, Massachussetts, U.SA., 1969, págs. 22 y 23.
Memoria del Ministro de Relaciones Exteriores, Parte Expositiva, 1961, Panamá, Rep. de
Panamá, págs. CLI.

~stipulaciones del mismo". En otras palabras, las reglas contenidas en las seccio~es 2a., 3a.,_4a., 5a., y 6a. del art. III del Tratado Hay-Paunc;efote quedaron
igualmente mcorporadas al Tratado Hay-Bunau Varilla, en virtud de la parte
final del art: XVIII de este último tratado. De no ser así, por otra parte, los
Esta~os Umdos de América habrían violado el Tratado Hay-Pauncefote,
suscrito con la Gran Bretafia, ya que de acuerdo con el mismo acordaron
adoptar como base de la neutralización del Canal de Panamá las reglas
contenidas en las secciones 2a., 3a., 4a., 5a. y 6a. del art. III, además de la
contenida en la sección la.
¿Mas por qué razón, cabe pregtintar, las condiciones establecidas en un
tratad? en el que la República de Panamá no fue parte fueron incorporadas
rég~men de neutralización del Canal de Panamá? Repasemos un poco la
lustona para obtener una respuesta a esta interrogante.

ª!

Antecedentes históri.cos
El 12 de diciembre de 1846 los Estados U nidos de América y Colombia, en
ese entonces denominada República de la Nueva Granada, suscribieron en
Bogotá, a_iniciativa de esta última, un Tratado de paz, Amistad, Navegación
y Comercio.
.
Las 34 primeras claúsulas del Tratado Mallarino-Bidlack, nombre con el
que se le conoce, no diferían sustancialmente de las contenidas en cualquier
tr~~do _de s~1 natu:aleza. Pero por el art. 35, a cambio de franquicias,
pnv1leg1os e mmu_mdades otorgados a los ciudadanos, buques y mercancías
de los Estados Umdos en los puertos de la Nueva Granada, en lo relativo a
comercio y navegación; y a cambio también del derecho de vía o tránsito
franco y expedito, concedido al Gobierno, ciudadanos y mercancías de lo¡
Estados Um?os, a través del Istmo de Panamá, así como para seguridad del
goce tranqmlo y constante de estas ventajas, los Estados Unidos de América
se obligaron a garantizar positiva y eficazmente a la Nueva Granada la
pe~f~cta neu~ralidad del Istmo de Panamá, con mira de que en ningún tiempo,
existi_endo dicho tratado, pudiera ser interrumpido ni embarazado el libre
tránsito de uno a otro mar; garantizando de la misma manera, los "derechos
de soberanía y propiedad" que la Nueva Granada tenía y poseía sobre el
referido territorio. 3

3

El Tratado Malla_rino-Bidlack fue la primera convención internaci~nal que otorgó derechos
a los Esta~os Umdos sobre el Istmo de Panamá. Tales derechos, por increíble que parezca,
son se1~eJantes a los que confiere al coloso del norte el Tratado Concerniente a Ja
Neutrali~;id _Permanente y ~ Funcionamiento del Canal ele Panamá. Este último tratado,
po_r cons1gwente, es regresivo, por cuanto nos coloca en una situación parecida a la
eXJStent~ con el Tratado Mallarino-Bidlack, con el agravante de que el Tratado de
Neutralidad Permanente de 1977 es a perpetuidad.

388

389

�En este tratado la Nueva Granada encomendó a fos Estados Unidos de
América la función de garantizar la perfecta neutralidad del Istmo de Panamá,
con el único propósito de asegurar permaneritemente su soberanía sobre ese
territorio. Para ella, por lo tanto, constituyó un triunfo diplomático y lo
consideró como tal. Para los Estados Unidos, por el contrario, el tratado
representaba "una alianza para ningún objeto político, sino para l~n fin
puramente comercial, en el cual todas las naciones navales del _mundo tienen
un interés común", para utilizar las mismas palabras del Presidente Polk, al
4
someterlo a la consideración del Senado.
Para ese entonces la Gran Bretaña ya tenía puestas sus miras colonialistas
en la América Central. En Belice (Honduras Británica) había establecido un
gobierno de la corona. Dos años más tarde despojó a Nicaragua ~e Mosquitia
----con el pretexto de su protectorado sobre los reyes mosqu!tos--:-, cuyo
control asumió casi dos décadas antes. Y en respuesta a la ratificación del
Tratado Mallarino-Bidlak ocupó la Isla Tigre, a la que dió el nombre de
"Greytown", sin importarle la indignación que este atropello a Honduras
prodttjo en el pueblo estadounidense. Su pr~pósito no fue otro q_ue el de
"adquirir el dominio absoluto de las vastas regiones costaneras de Nicaragua
y obtener el control de la ruta para una vía férrea y un canal entre los océanos
Atlántico y Pacífico", como el mismo Secretario de Estado de los Estados
5
Unidos,James Buchanan, advirtió.
.
.
Ante el peligro que representaba para los Estados Unidos de América un
canal interoceánico construido por una potencia extracontinental y no contando en ese entonces con poder suficiente para pretender ejercer predominio exclusivo sobre dicho canal, el Presidente Taylor, en actitud conciliatoria,
abogó P.ºr un canal interoceánico dedicado "al beneficio común de 1~ humanidad". 6 El Secretario de Estado, John M. Clayton, por su parte, mstó al
Ministro de la Gran Bretaña en Washington, Sir Henry L. Bulwer, para
negociar un tratado donde ambos países expusieran y determinaran sus miras
a intenciones respecto de cualquier canal que se construyera, entre los
océanos Atlántico y Pacífico, por la vía del río San Juan de Nicaragua y los
lagos de Nicaragua y/o Managua, a algún puerto o paraje ~n el Pacífico.
El diplomático británico, pese a no tener poderes especiales para ello, se
avino a firmar el Tratado Clayton-Bulwer, el 19 de abril de 1850. De acuerdo
con el mismo:
l. Ninguno de los Estados partes obtendría ni sostendría predominio
exclusivo sobre dicho canal y ninguno de ellos construiría ni mantendría

foi:tificaciones que lo dominaran ni colonizaría ni ejercería ningún dominio
sobre parte alguna de la América Central.
2. Los buques de los Estados partes estarían exentos, en caso de guerra
entre ellos, de bloqueo, detención o captura por cualquiera de los beligerantes.
3. Los Estados partes interpondrían sus buenos oficios a fin de conseguir
del Estado por cuyo territorio se construyera el canal el establecimiento de
un puerto libre en cada terminal del canal.
. 4. _Los_ Estados partes protegerían el canal y garantizarían su neutralidad,
e mvitanan a los demás Estados a cooperar.
5. Los Estados partes extenderían su protección, por estipulaciones de
tratados, a cualesquiera otras comunicaciones practicables, ya fueran éstas
por canal o por ferrocarril, a través del istmo centroamericano, y especialmente a las comunidades interoceánicas que fueran factibles por Tehuantepec o por Panamá. 7
Como de acuerdo con el Derecho Internacional Público ningún Estado ni
parte de él puede ser neutralizado sin su consentimiento, Antonio Sánchez
de Bustamante califica de "absurdo el tratado Clayton-Bulwer que dispone
de la suerte de los países de la América Centra y del Istmo de Panamá sin
contar con ellos para nada, lo que supone el des¡recio más absoluto de los
derechos soberanos de las naciones interesadas."
Con relación al Tratado Clayton-Bulwer pronto surgieron divergencias
entre los Estados partes. Según los Estados Unidos de América el tratado
"tenía la intenció'n manifiesta de excluir a ambas partes contratantes de
mai~tener u ocupar, así como de adquirir posesiones territoriales en América." Para la Gran Bretaña el tratado se refería a "cuestiones para el futuro
y... en ningún set.ido intervenía con el estado de cosas existentes en el
momento en que se celebró." 1º
·
Antes de la firma del Tratado Clayton-Bulwer los Estados Unidos de
América había adquirido Oregón (18•16), luego de un entendimiento con la
Gran Bretaiia, quien reclamaba parte de ese territorio por considerarlo
perte~e!1cia de Cana?á. Asimismo, su victoria militar sobre México y la
imp~slClón a esta nación hermana del Tratado Guadalupe Hidalgo (1848),
modificado cinco aiios despúes, privó a los mexicanos de Tejas, Nuevo México
y Alta California, territorios con los que se formaron los Estados norteamericanos de Arizona, California, Nevad.a, New México, Texas, Utah y parte de
7

4

5
6

Fraga Iribarne, Manuel: Prólogo de I.AS CONSTITUCIONES DE PANAMA de Vkto"r F.
Goytía. Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, ~954, pág. XXIV. .
r.
Arias, Harmoclio: EL CANAL DE PANAMA. Editora Panamá Aménca, S.A., Panamá, 19:&gt;7,
pág. 47.
Ibiclem, pág. 48.

8

9

10

390

Hlavacek, Op. át., págs. 11 a 13.
Sánchez de Bustamant.e, Antonio: EL CANAL DE PANAMA Y EL DERECHO
INTERNACIONAL. Revista de Derech&lt;? Internacional y Legislación Comparada,
Bruselas, 1895.
·
.
Arosemena G., Diógenes A.: HISTORIA DOCUMENTAL DEL CANAL DE PANAMA.
Universidad de Panamá, Panamá, R. de P., 1962, pág. 63.
Ibidem, pág. 67.

391

�los de Colorado y Wyoming. Después de la firma del Tratado Clayton-Bulwer
los Estados Unidos de América consilidaron su unidad, al poner fin a su guerra
de secesión, e iniciaron un período de reconstrucción que los impulsó hacia
el progreso. El 27 de enero de 1855 terminó de construirse el ferrocarril de
Panamá, que unió por tren los océanos Atlántico y Pacífico, gracias al esfuerzo
de hombres de empresa estadounidenses.
Una política exterior imperialista y agresiva, inspirada solamente en su
expansión territorial, les mueve a aumentar considerablemente su fuerza
naval y a comprar Alaska a Rusia (1867), a anexarse Hawai, Puerto Rico,
Filipinas y Guam (1898), al terminar su guerra de conquista contra España,
y a adquirir dos de las islas Samoa (1899), por reparto con Alemania y la Gran
11
Bretaña. pero la Compañía Universal del Canal de Panamá, con el conde
Fernando de Lesseps a la cabeza, el célebre constructor del Canal de Suez,
había inaugurado, aunque ~imbólicamente, los trabajos de construcción de
un canal interoceánico por el Istmo de Panamá, el 1° de enero de 1880, y al
año siguiente adquirió 68.887 acciones de las 70.000 que constituían el capital
de la Compañía del Ferrocarril de Panamá.
Un canal "americano" era, por consiguiente, indispensable, y así lo proclamó sin tapujos el Presidente Rutl1erford B. Hayes, en mensaje especial
enviado al Senado, el 8 de marzo de 1880, en el que expresó:
"La política de este país es un canal bajo control Americano. Los Est,dos

Unidos no pueden consentir en ceder este control a ninguna potencia
Europea, o a ninguna combinación de potencias Europeas ...
"El capital invertido por corporaciones o ciudadanos de otros países en
semejante empresa debe, en grado sumo, buscar para protección a una
o más de las grandes potencias del mundo. Ninguna potencia Europea
puede intervenir en esta protección, sin adoptar medidas en este continente que los Estados Unidos consideraría totalmente inadmisible. Si la
protección de los Estados Unidos se atiene a ésto, los Estados Unidos
debe ejercer tal control para permitir que éste país proteja sus intereses
nacionales y mantenga los derechos de aquéllos cuyo capit.al priYado es
utilizado en la empresa.
"Un canal interoceánico a través del Islmo Americano cambiaría esencialmente las relaciones geográficas entre los costas del Atlántico y del
11

392

En 1857 el Dr.Justo Aroscmena presentó al Congreso Colombiano un proyecto de ley, por
elcual el Estado de Panamá sería completamente neutral en toda guerra int.ernacional entre
las potencias signatarias de un tratado que debería celebrarse con la Gran Bretafia, Francia,
Estados Unidos y Cerdeña, y éstas deb!an procurar que lo fuera también en toda guerra
que alguna de ellas mantuviera con terceros Estados. Este proyecto de ley que conver~a al
Istmo de Panamá en Estado independiente y soberano fue aprobado tan sólo en pnmer
debate.

Pacífico de los Estados Unidos, y entre los Estados Unidos y el resto del
mundo. Será la gran vía oceánica entre nuestras costas Atlántica y
Pacífica, y virtualmente una parte de la línea costanera de los Estados
U nidos. Nuestro simple interés comercial en esta empresa es mayor que
el de todos los demás países, mientras que sus relaciones con nuestro
poder y prosperidad como nación, con nuestros medios de defensa,
nuestra unidad, paz y seguridad son materias capitales para el pueblo
de los Estados U nidos. Ninguna otra gran potencia podría, bajo circunstancias similares, dejar de afirmar un legítimo control sobre una empresa que tan estrecha y vitalmente afecta su interés y prosperidad.
"Sin precisar otros fundamentos de mi opinión, yo repito, en conclusión,
que es el derecho y el deber de los Estados Unidos afirmar y mantener
una inspección y autoridad sobre cualquier canal interoceánico a través
del Istmo que conecta Norte y Sur América así como protegeremos
nuestro interés nacional. Esto, yo estoy completamente seguro, será no
solo compatible con, sino que favorecerá, el más am~lio y permanente
aprovechamiento del comercio y de la civilización." 1
Pero el Tratado Clayton-Bulwer se interponía a las pretensiones estadounidenses. Recuérdese que en él tanto los Estados Unidos de América como la
Gran Bretaña convinieron en no obtener ni sostener predominio exclusivo
sobre un canal interoceánico. No por otra razón fue que el Presidente Hayes
manifestó en su mensaje:
"Si tratados existentes sobre los Estados Unidos y otras naciones, o si los
derechos de soberanía o propiedad de otras naciones obstruyen el
camino de esta política -&lt;:ontingencia que no es de temer- pasos
apropiados deben ser dados, a través de negociaciones justas y liberales,
para promover y est,blecer la política Americana en este asunto, compatible con los derechos de las naciones que puedan ser afecladas." 13
Este mensaje es modelo del más obstinado e intolerante imperialismo. De
él se hicieron eco el Senado y la Cámara ele Representantes al aprobar, el 16
de abril de 1880, una resolución conjunta en la que instaban al Presedente a
dar inmediatamente los pasos que fueran necesarios para obtener la abrogación del Tratado Clayton-Bulwer.
Al año siguiente, ante la posibilidad de que los Estados europeos dieran a
conocer una declaración conjunta relativa a la garantía de la neutralidad del
Canal de Panamá, el Secretario de Estado, James G. Blaine, dirigió una
circular, fechada el 24 de Junio de 1881, a las misiones diplomáticas de su país
acn;ditadas en el viejo continente, incluyendo a la que los representaba ante
12 Hlavacek, Op. cit., págs. 15
IS

lbidem, pág. 15.

y 16.

393

�el Gobierno británico, en la que definía su posición en esta materia. En esa
circular apuntaba el Secretario de Estado que los ~tados U nidos de América
se habían obligado a garantizar la perfecta neutralidad del Istmo de Panamá
en el Tratado Mallarino-Bidlack y que esa garantía no requería para su
validez "esfuerzo consentimiento o asentimiento de ninguna otra potencia".
El Secretario de Estado, además, diferenciaba entre las cuestiones estrictamente comerciales del Canal -en las que los Estados U nidos no intentaban
intervenir- y el control político de dicho canal. Con rclaci?n a e~to últit~?•
arrogándose poderes que no les concedía el Tratado Mallanno-Btdlack, dJJO
atrevidamente:
"Durante cualquier guerra en que los Estados Uni~os ... sea~ parte
interesada, el paso de las fuerzas armadas de una naoón enemiga por
el Canal de Panamá no sería más admisible que el paso de las fuerzas
armadas de una nación enemiga por una línea férrea que una el
Atlántico y el Pacifico de los Estados Uni?os... Y los Es~dos Uni~os
insistirán en su derecho a adoptar las med)()as precautorias necesanas
en caso de que el tránsito del Istmo sea en cualquier forma utilizado
contra sus intereses sobre la tierra o sobre el mar".
No obstante, el Secretario de Estado se mostró anuente a sustituir la
garantía individual, contenida en el Tratado Mallarino-Bidlack, por una
garantía colectiva, al agregar:
" ... el Gobierno de los Estados Unidos vería con mucho interés un
acuerdo entre los estados europeos para garantizar conjuntamente la
neutralidad, y, controlar el aspecto político de una ruta comercial, leja~a
de Europa y cercana a los Estados Unidos, qu~ de manera S11bsta11.c_ial
formaba parte de la costa norteame11cana, y que según parece se conver~rá
en el principal medio de transporte entre nuestros estados del Atlánuco
y del Pacifico".
Pero ante la e\'entualidad de que el criterio de los Estados Unidos no fuera
aceptado, incluyó en su circular la siguiente amonestación:
"Cualquier intento de reemplazar aquella garantía con un acuerdo
entre potencias europeas, que mantienen grandes ejércitos y que patrullan los mares con grandes flotas y cuyos intereses en el Canal y su
funcionamiento jamás pueden ser tan vitales como los nuestros, sería
semejante a una alianza contra los Estad os U 01·dos .. l4.
Al tener conocimiento de esta circular, el Gobierno brit:.1nico se limitó a
contestar que la posición de la Gran Bretaña y de los Estados Unidos, en lo

que al Canal se refería, estaba determinada por el Tratado Clayton-Bulwer,
por lo que tenía plena confianza de que se cumplirían todos los compromisos
estipulados en ese tratado. 15
Antes de recibir tan lacónica respuesta, el Secretario Blaine se dirigió, el
19 de noviembre de 1881, al Ministro de los Estados Unidos en Londres,
James Russel Lowell, con objeto de influir ante el Gobierno británico sobre
la necesidad de modificar el Tratado Clayton-Bulwer, ya que, entre otras
razones, el mismo se había celebrado hacía "más de treinta años bajo condiciones excepcionales y extraordinarias" que desde hacía tiempo habían dejado de existir. El tratado, además, le concedía prácticamente a la Gran Bretaña
el control de cualquier canal que se construyera, lo cual constituía, en opinión
del Secretario de Estado, "la más saliente y patente" objeción a la perpetuidad
de dicho tratado. A más de lo anterior, el tratado dejaba "al poderío naval
británico el libre irrestricto uso, listo en cualquier momento que fuese
necesario, para apoderarse de los puertos terminales del canal para colocarlos, mediante una ocupación militar, a completa discresión del gobierno de
su Majestad." Cambiando lo que deba cambiarse, estas impugnaciones pueden hoy repetirse contra el Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá, que es igualmente a
perpetuidad.
Siguiendo con la nota para el Ministro Lowell, con "miras a la propia
protección de sus intereses", El Secretario Blaine reafirmó el derecho de los
Estados Unidos de América "a controlar el tránsito en el Istmo", por lo que
concluyó ofreciendo, "mediante tal control, la neutralidad absoluta del canal,
en lo que se refiere a los países europeos", ya que según él ésta no podría
"alcanzarse y mantenerse de manera permanente en otra forma ... " 16 L'l Gran
Bretaña se negó a modificar el Trat:.'ldo Clayton-Bulwer. Esta actitud desafiante para con los intereses estadounidenses movió al Secretario de Est:.'ldo
Frelinghuysen a considerar el Tratado Clayton-Bulwer "anulable a discresión
de los Est:.'ldos Unidos", por haber la Gran Bret:.,ña violado o continuado
violando la estipulación que le prohibía, al igual que los Estados Unidos,
colonizar o ejercer dominio sobre parte alguna de la América Central.
Referíase concretamente el Secretario Frelin~lmysen a la circunstancia de
haberse hecho de Belice una colonia británica. 7
Mientras todo lo anterior acontecía entre los Estados Unidos de América
y la Gran Bretaña, la mala administración y el despilfarro, la corrupción y la
insalubridad del clima, llevaron al fracaso a la Compañía Universal del Canal
u Ibídem, pág. 68.
Arosernena G., Op. cit., págs. 95 a 97.
17 Véase nota del Secretario de Estado para el Ministro Lowell, de 8 de mayo de l882, en U.S.
Foreign Relations, 1882, págs. 271 a 276.
16

14

Arias, Op. cit., pág. 66.

394
395

�Interoceánico. Una nueva empresa fue constituida, la Compañía Nueva del
Canal de Panamá (1894), con el propósito aparente de reanudar los trabajos
de excavación. Sus directores, sin embargo, en ningún momento tuvieron en
mente la realización de ese propósito , pues, el verdadero objetivo fue el de
traspasar a los Estados Unidos la concesión canalera.
Los Estados Unidos, por su parte, no se dieron por vencidos. El 4 de junio
de 1897 el Congreso aprobó una ley creando una comisión para estudiar la
ruta de Nicaragua, la cual se conoce como la Primera Comisión Walker, en
homenaje al Contralmirante John G. Walker, quien la presidió. Esta comisión
presentó un informe favorable el 9 de mayo de 1899.
.
.
Era evidente que una excusa capaz de exculpar su propósito de desvincularse a toda costa de un u·atado público por ellos suscrito les faltaba, hasta que
en la guerra hispano-estadounidense el acorazado Oregón alcanzó llegar
justo a tiempo para participar en la batana naval de Santiago, después _de
haber tenido que hacer, por la ruta del Cabo de Hornos, un largo y dramático
recorrido de 67 días y de más de trece mil mill~s, desde qt~e zarpó de ~an
Francisco y atracó en Key West. Ello 1levó al Presidente McKmlcy a declarar,
el 8 de diciembre de 1898, en su mensaje anual al Congreso, que un canal
interoceánico controlado por los Estados Unidos de América era "indispensable", ante la expansión de su influencia en el Pacífico, resultante de la guerra
.
d oum.dense. is
luspano-esta
. .
El 3 de marzo siguiente, el Congreso aprobó una nueva ley requmendo al
Presidente de los Estados U nidos para nombrar la Comisión del Canal Istmico
o Segunda Comisión Walker como también se le conoce, con ~bjeto de
examinar todas las rutas posibl~s, especialmente l~s de Pana1:1á N1caragua,
a fin de determinar la más factible para un canal mteroceámco.
Los Estados Unidos de América intensificaron, al mismo tiempo, su coacción sobre la Gran Bretaña para forzar su voluntad y obligarla a poner fin al
Tratado Clayton-Bulwer. Sobre este particular ha escrito Manuel Fraga
Iribarne: " .. .los Estados Unidos no perdieron ocasión de presionar al Reino
Unido, creándole toda clase de dificultades, ejerciendo presión económica
sobre el Canadá, suscitando cuestiones en torno a la frontera ele Alaska, a la
pesca en general (y muy especialmente_a la de fo~as en la z?na de Beh~·ing),
a la navegación en los Grandes Lagos, al mtercamb10 fronterizo, en cuesuones
mineras, legislación sobre trabajo extranjero, conducción de detenidos bajo
custodia, etc. Lord Landsdowne hizo una memoria detallada de todos estos
asuntos, en su despacho de 22 de febrero de 1901 a su embajador de
Washington, pero sólo para acabar cediendo a lo inevitable"!!().

19

1s A CHRONOLOGY OF EVENTS RELATING TO PANAMA CANAL. Prepared for the
Committee on Foreign Relations, United Sta tes Senate, by Congresional Research Service,
Library ofCongress. U.S. Covernment Printing Office, Washington, 1977, pág. 2.
19 Ibidem, pág. 2.
20 Fraga Iribame, Op. cit., pág. XXXVI.

396

Mas no seríamos justos si no reconociéramos aquí que la guerra que la
Gran Bretaña estaba llevando a cabo contra los Bóers del Estado Libre de
Orange y de la República de Transvaal (Sudáfrica), la cual la estaba aislando
diplomáticamente, la movió también, en gran medida, a iniciar negociaciones
en torno al Tratado Clayton-Bulwer, pues, para ella era de importancia vital
tener a los Estados Unidos de aliado en su política asiática.
El 5 de febrero de 1900John Hay, Secretario de Estado, y Lord Pauncefote,
Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Gran Bretaña, suscribieron el Washington el primer Tratado Hay-Pauncefote, con el propósito de
"facilitar la construcción de un canal para buques que una los océanos
Atlántico y Pacífico, y con este fin promover cualquier objeción que pudiera
surgir de la Convención de 19 de abril de 1850, comúnmente llamada Tratado
Clayton-Bulwer, para la constrncción de tal canal bajo los auspicios del
Gobierno de los Estados Unidos, sin menoscabo del 'principio general' de
neutralización establecido en el Artículo VIII de esa Convención". El primer
Tratado Hay-Pauncefote tenía cuatro artículos. De acuerdo con ellos:
l. El canal podía "ser construido bajo los auspicios del Gobierno de los
Estados Unidos, ya sea directamente a sus propias expensas, ya sea por
donación o empréstito de dinero a individuos o corporaciones, o por suscripción o compra de títulos o acciones, y, st~eto a las disposiciones de la presente
Convención, dicho Gobierno" tendría y disfrutaría "todos los derechos accesorios a tal construcción, así como el derecho exclusivo de promover a la
reglamentación y administración del canal."
II. Para "preservar y mantener el 'principio general'de neutralización
establecido en el artículo VIII del Tratado Clayton-Bulwer", los Estados
partes adoptaron, "como base de esta neutralización, las siguientes reglas,
· sustancialmente como han sido incorporadas en la convención entre la Gran
Bretaña y algunas otras potencias, firmada en Constantinopla, el 29 de
octubre de 1888, para la libre navegación del Canal Marítimo de Suez", a
saber:
1. "El canal estaría "libre y abierto, en tiempo de guerra como en tiempo
de paz, a los buques mercantes y de guerra de todas las naciones, en términos
de entera igualdad, de modo que no" hubiese "discriminación contra ninguna
nación o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones o tarifas de
tráfico, o cualquier otra causa."
2. "El canal nunca" sería "bloqueado, ni ningún derecho de guerra" podría
"ser ejercido ni ning(m acto de hostilidad" podría "ser cometido dentro de
él."

3. "Los buques de guerra de un beligerante no" podrían "reavituallarse ni
tomar ninguna provisión en el canal, excepto hasta como" pudiera "ser
estrictamente necesario; y el tránsito de tales buques a través del canal"
debería "ser efectuado con la menor dilación posible, de acuerdo con los
reglamentos vigentes y con sólo aquellas intermisiones que" pudieran "resul-

397

�tarde las necesidades del servicio. Las presas" quedarían "en todo aspecto
. sujetas a las mismas reglas que los buques de guerra de los beligerantes."
4. "Ningún beligerante" podría "embarcar ni desembarcar tropas, municiones de guerra o materiales de guerra en el canal, excepto en caso de
obstáculo accidental en el tránsito, y en tal caso el tránsito" debería "reasumirse con la mayor prontitud posible."
5. "Las disposiciones de este artículo se" aplicarían "a aguas adyacentes al
canal, dentro de un radio de tres millas marítimas de cada extremo. Los
buques de guerra de un beligerante no" podrían "permanecer en dichas aguas
más de :veinticuatro horas en cualquier tiempo, excepto en caso de peligro, y
en tal caso" deberían "partir tan pronto como fuere posible; pero un buque
de guerra de uno de los _beligerantes no" podría "partir dentro de las
veinticuatro horas desde la partida de un buque de guerra del otro beligerante."
6. "El taller, establecimientos, edificios y todas las obras necesarias para la
construcción, mantenimiento y operación del canal" serían "consideradas
como parte del mismo, para los propósitos de esta Convención, y en tiempo
de guerra como en tiempo de paz" gozarían "de completa inmunidad de
ataque o daño de parte de beligerantes y de actos destinados a dañar su
utilidad como parte del canal."
7. "Ninguna fortificación que domine el canal o las aguas adyacentes"
podría "ser construída. Los Estados Unidos, sin embargo," quedaban "en
libertad de mantener a lo largo del canal la policía militar que" pudiera "ser
necesaria para protegerlo contra actos ilegales y desórdenes."
111. Los Estados partes, "inmediatamente después del canje de las ratificaciones de esta Convención," la podrían '.'en conocimiento de otras Potencias
y las" invitarían "a adherirse a ella."
IV. La Convención debería "ser ratificada por el Presidente de los Estados
U nidos, por y con el consejo y consentimiento de su Senado, y por Su Majestad
Británica; y las ratificaciones" serían "canjeadas en Washington o en Londres
dentro de los seis meses siguientes a la fecha del mismo, o antes si fuere
posible. "21
El año en que se celebró el primer Tratado Hay-Pauncefote fue de
elecciones en los Estados Unidos. El Partido Demócrata acusó al Secretario
Hay de haberse entregado a la Gran Bretaña. Los estadounidenses de origen
irlandés y alemán se unieron también en contra del tratado, ya que éste
negaba a su país el derecho de fortificar cualquier canal que construyera o
poseyera, al igual que el de cerrarlo en tiempo de guerra. El mismo !eodoro
Roosevelt, a la sazón Gobernador del Estado de Nueva York, escribió a Hay,
el 18 de febrero de 1900, oponiéndose al tratado.
21 Hlavacek, Op. cit., págs. 19 a 21.

398

"Mis .objeciones -decía Roosevelt- tienen dos aspectos. El primero,
relac10nado con la política naval. Si el propuestc, canal hubiera estado
en funci~namiento en el '98', el Oregón habría pasado más rápidamente
al Atlánt'.co; pero este hecho habría sido contrabalanceado por la cir~unstanc1a de que la flota de Cervera hubiera tenido la oportunidad de
Ir a t:avés del canal, y de allí partir y atacar a Dewey o amenazar nuestra
franja costanera del Pacífico. Si ese canal ha de estar abierto a los buques
de guerra de un enemigo, será para nosotros una amenaza en tiempo
de guerra; es un peso más, un punto estratégico adicionado para que lo
resguarde nuestra flota. Si nosotros lo fortificamos se convertirá en una
de las más poderosas fuentes de nuestra posible fuerza marítima. A no
ser que, así fortificado, se r~fuerce contra nosotros toda nación cuya
flota sea mayor que la nuestra. Una razón principal para reforzar
nue~tros grandes puertos de mar es desencadenar nuestra flota, ponerla
en libertad para propósitos ofensivos; y el propuesto canal lo impediría
de nuev~, porque nuestra flota tendría que vigilarlo y por lo tanto, hacer
el traba.Jo que un fuerte debiera hacer; y que lo haría mucho mejor.
Segundo: en cuanto a la Doctrina Monroe. Si nosotros invitamos a
pote_ncias ~xtra1tjeras para est.ablccer una propiedad co1tjunta una garantía conjunta a lo que t'ln vttalmente nos afecta, a poca distancia de
~ue.stras :ronteras frómo podemos nosotros objet,r una acción de unión
~11mlar digamos con el sur de Brasil o en Argentina, donde nuestros
mtereses son mucho menos evidentes? Si Alemania 1jene el mismo
derecho que nosotros tenemos en el canal a través de América Central
¿por qué no en la participación de cualquier sector de América del Sur?
A mi manera de pensar, nosotros deberíamos rehusar categoricamente
a .tod~s las P?te~cias euro~eas el derecho de controlar, en forma alguna:
nmgun terntono d9el hemisferio occident'll que ellos no hayan obtenido
con anterioridad."- 2
Es~ carta es no sólo revel~dora, sino explicativa ele muchas de las posturas
asumidas por los Est,dos Umdos de América, principalmente cuando fueron
gobernados por Teodoro Roosevelt.
.El Senado aprobó el primer Tratado Hay-Pauncefote con tres reservas. La
pnmera tenía por finalidad que se consignara expresamente en el art. JI que
el Tratado Clayton-Bulwer quedaba reemplazado por el Hay-Pauncefote.
Con la segt~~da se pret~ndía ?gregar una cláusula que dispusiera que ninguna
de las cond1c1ones y est1pulaoones establecidas en las cinco primeras secciones
del art. II podrían aplicarse a las medidas que los Estados Unidos pudieran
22 DuVal, Jr., Miles P.: CADIZA CATAY. Editorial Universitaria, Panam:1. 1973, p.ig. 138.

399

�considerar necesarias tomar para asegurar con sus propias fuerzas _su _defensa
y el mantenimiento del orden público. La tercera, finalmente, elamma~a el
art.111, según el cual, como hemos visto, se invitaba a las demás potenctas a
adherirse al tratado.
La Gran Bretafia se negó a aceptar las reservas. Es •~ás, ~n not~ _q~1e el 22
de febrero de 1901 Lord Londsdowne, Canciller bntámco, dmg1ó a su
embajador en Washington, expresó, con relación al reemplazo del Tratado
Clayton-Bulwer:
" ... si el Tratado Clayton-Bulwer queda derogado por completo, ambas
partes contratantes, excepto en las inmediaciones del Canal, re~obrarían entera libertad de acción en la América Central, y el cambio a la
verdad sería ventajoso para los Estados U nidos y podría tener sustancial
importancia."
Con respecto a adicionar una nueva cláusula agregó:
" ... resultaría un Contrato unilateral según el cual la Gran Bretaña se
vería privada de toda acción bélica en el Canal o en sus inme~iaciones,
mientras que los Estados Unidos podrían a~elar a esa ~cc1ó~ en la
extensión que juzgasen necesaria para garantizar la segundad.
Y al referirse a la eliminación del art. 111 observó:
Gran Bretaña se coloca "en una posición de visible desventaja si se la
compara con otras potencias que no estarían sttietas ~ la ?isposic_ión
restrictiva que se quiere sea aceptada por la Gran Bretana. S1 el Gobierno de S.M. aceptase semejante arreglo, se seguiría de e llo que los Estados
Unidos tendrían derecho, conforme al Tratado, de intervenir en el
Canal en tiempo de guerra o cuando ésta se tema; y mi~ntras otras
potencias podrían CON CLARA convicció~, hacer caso omiso de todas
las restricciones impuestas por la Convención, sola_mente la G~n Bretaña, a pesar de sus enormes posesiones en el conttnent~ amencano, a
pesar de la extensión de sus colonias autralasias y d~ sus mtere~es en el
oriente, quedaría en absoluto excluída de concurnr a esa acción o de
dictar providencias para asegurar sus intereses en el Canal o en sus
.
d'1ac1ones.
.
,,23
mme
Pero la Gran Bretafia, cuyos problemas internacionales para ese entonces
no se habían todavía resuelto, considerando que más le valía la amistad &lt;le los
Estados Unidos de América que su persistencia en rechazar las reservas
introducidas por el Senado, convino en negociar un nuevo tratado en el que
2S Castillero R., Ernesto J.: HISTORIA DE LA COMUNICACION INTEROCEANICA.
Imprenta Nacional, Panamá, págs. 298 y 299.

prevaleció, por supuesto, el criterio estadounidense, excepción hecha de la
segunda reserva cuyas objeciones fueron mantenidas. Este nuevo tratado, el
segundo Tratado Hay-Pauncefote, fue firmado en Washington el 18 de
24
noviembre de 1901 , cuando Teodoro Rooselvelt ya era Presidente de los
Estados Unidos, pues, el asesinato de McKinley le llevó a la Casa Blanca el
14 de septiembre de 1901.
Por el art. I del segundo Tratado Hay-Pauncefote los Est.,dos partes
convinieron en abrogar el Tratado Clayton-Bulwer. El art. II del segundo
tratado era igual al art. I del primer trat.,do. El art. III del segundo tratado
era igual al art. 1T del primer tratado, salvo que: a) en el segundo trat:ado los
Estados Unidos, única y exclusivamente, adoptaron, como base para la
neutralización del canal, las reglas que en términos generales adoptaron en
el primer tratado las "Altas Partes Contratantes", o sean, tanto los Estados
Unidos como la Gran Bretafia; b) por el art. lJI, sección la., se eliminó la frase
"en tiempo de guerra como en tiempo de paz", contenida en el art. TI, sección
la., del primer tratado, y se agregó la frase "que observen estas reglas" y la
oración: "Estas condiciones y tarifas de tráfico serán justas y equitativas", de
tal suerte que el nuevo numeral quedó así: "El canal estará libre y abierto a
los buques mercantes y de guerra de todas las naciones que observen estas
reglas, en términos de entera igualdad, de modo que no habrá discriminación
contra ninguna nación o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones
o tarifas de tráfico, o cualquier otra. Estas condiciones y tarifas de tráfico serán
justas y equitativas", y c) por el art. III se eliminó también la sección 7a. del
art. II del primer tratado, que prohibía a los Estados Unidos construir
fortificaciones que dominaran el canal o las aguas adyacentes. La parte del
numeral eliminado que permitía a los Estados Unidos mantener a lo largo
del canal la policía militar que fuera necesaria para protegerlo contra actos
ilegales y desórdenes pasó a ser parte de la sección 2a. del art. III del segundo
tratado. El art. IV del segundo tratado introdujo una nueva disposición. De
acuerdo con ella los Estados partes acordaron "que ningún cambio de sobe24 El segundo Trat.1clo Hay-Pauncefote fue firmado dos dfas después de que la Comisión del

Canal lslmico, o Segunda Comisión Walker, hubo present;ido su informe escogiendo la
rut;i de Nicaragua por ser la "Más factible y práctica", en parte porque la Compafifa Nueva
del Canal de Panamá pretendía transferir sus propiedades a los Estados Unidos en
$109,141,500.00, en lugar de $40,000,000.00 que era el precio f~aclo por la Comisión. Esto
haáa una diferencia en favor de la ruta de Nicaragua de $63,510,796.00. Ame el peligro
innúnente de que la ruta de Panamá quedara definitivamente eliminada, la Nueva
Compañía del Canal de Panamá, a instancias de Philippe Bunau Varilla. por medio de la
Legislación Francesa en Washington hizo saber al Gobierno estadounidense s u disposición
de vender por $-J0,000,000.00. El 18 de enero de 1902 la Conúsión del Canal lslmico
presentó un informe suplemetario recomendando la rut;i de Panamá fundándose en
razones técnicas y financieras.

401
Humamtas-26

�ranía territorial o relación internacional del país o países por donde haya de
atravesar el canal, afectará el principio general de neutralización o la obligación de las Altas Partes Contratantes bajo el presente Tratado." Por el art. V
del segundo tratado se redujo a tres meses el término de seis para canjear las
ratificaciones, establecido en el art. IV del primer .tratado. En el segundo
tratado, finalmente, se eliminó e_l art. III de! primer~ según el cual los Estados
partes invitarían a otras Potencias a adherirse a él. 5

Interpretaciones y violacúmes
El régimen de neutralización del Canal de Panamá emanó, como se ha
visto, del Tratado Hay-Bunau Varilla, celebrado por Panamá y los Estados
U nidos de América, y del Tratado Hay-Pauncefote, celebrado por los Estados
Unidos de América y la Gran Bretafia. Este régimen, sin embargo, no
menoscabó el "principio general" de neutralización establecido en el art. VIII
del Tratado Clayton-Bulwer, a pesar de que dicho tratado fue abrogado, por
cuanto fue propósito de los firmantes del Tratado Ilay-Pauncefote que ese
"principio general" no sufriera mella_. 26
.
,
•
Se ha alegado que los Estados Umdos ele Aménca teman capacidad para
dejar de aplicar, cuando lo juzgaran conveniente, las reglas por ellos ~do~tadas, en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote, como base de la neutrahza~1ón
del Canal de Panamá. La circunstancia de que en este trat'ldo se hubiese
consignado que eran los Estados Unidos -en lugar de las "~tas Partes
Contratantes", como decía el primer tratado de ese nombre- qmenes ad?ptaban tales reglas, llevó a sus funcionarios a pronunciarse por la afirmauva.
No por otra razón, decía el Presidente William H. Taft_ en un memorándum
al Congreso, fechado el 24 de agosto de 1912, en relación con el art. 111:
25
26

Hlavacek, Op. ciL, ~gs. 22 Y23.
B
· d
"ARTICULO VIII. Los Goóiemos de los Estados Unidos y la Gran retana teruen o no
sólo deseo, al celebrar este convenio, de cumplir un objeto ~rticul:ir, s~no ~tablecer
también un principio general, convienen en extender su pr~teca6n, por esllpulaaones ~e
tratados, a cualesquiera otras comunicaciones pra~ticables, b!en por can;1l o por fe~r&lt;&gt;&lt;:3rril,
a través de los istmos que unen Norte y Sur América, y especialmente a las comuru~aaones
interoceánicas que asimismo resulten practicables, bien por canal o por fe~rocarril_, por la
vía de Tehuantepec a Panamá. Al conceder, sin embargo, su protección conJunta a
cualesquiera de tales canales o ferrocarriles como queda especificado en este artículo, es
siempre entendido por los Estados Unidos y L, Gran Bretaña ~~e las p.,rtes que construyan
0 posean los mismos no impond~n otros grav_~menes y c~n~ao~es de tr~fic? que los que
aprueben los ya mencionados gobiernos comoJUSlos y cqwt.,uvos. y &lt;JUC los nusmos canales
y ferrocarriles, abiertos a los ciudadanos_ysólxlitos de 1~ Estados ~mdos yla G_ran Bretafla
en iguales términos, serán también abiertos en los nusmos térmmos a los a~1da~nos y
sóbditos de cualquier otro Estado que esté dispuesto a dar a esas vías ele ~omumcac16~ una
protección tal como la que los Estados Unidos y la Gran Bretafla se obligan a darles.

"El artículo es una declaración de la política de los Estados Unidos de
que el canal debe ser neutral, que la actitud de este Gobierno hacia el
comercio del mundo es que todos los Estados estan tratados de igual
forma y que ninguna discriminación será hecha por los Estados Unidos
contra cualesquiera de ellos que observen las reglas adoptadas por los
Estados Unidos."27
Los que así piensan pierden de vista que la adopción de las reglas contenidas en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote por parte de los Estados Unidos
fue convenida por ellos y por la Gran Bretaña en un acuerdo internacional
(véase el preámbulo de dicho tratado), razón por la cual no tenía el carácter
de "acto unilateral" que de su simple lectura pareciera desprenderse.
Se ha alegado también que los Estados U nidos de América tenían capacidad
para cerrar el canal a los Estados beligerantes o que se encontraban en est'ldo
de guerra con ellos. Los que atribuían a los Estados Unidos esa capacidad se
apoyaban asimismo en la circunstancia de no figurar en la sección 1a. del art.
III del Tratado Hay-Pauncefote la frase "en tiempo de guerra como en tiempo
de paz", la cual figuraba en la misma sección del art. 11 del primer u·atado de
ese nombre, y que figura también en el art. I de la Convención de Constantinopla relativa a la libre navegación del Canal de Suez. Expresaba el Secretario de Estado Hay al Senador Cullom, el 12 de diciembre de 1901:
"El efecto obvio de estos cambios es el de reservar a los Estados Unidos,
cuando están en guerra, el derecho y poder de proteger el canal de todo
daño y pe1juicio de parte del enemigo, de excluir a los buques de tal
enemigo del uso del canal mientras dure la guerra y defender el mismo
en las aguas adyacentes al canal al igual que en cualesquiera otras aguas,
sin derogar en otros aspectos los principios de neutralidad establecidos
en el tratado. "28
Mas los que así piensan pierden además de vista que la inclusión de la frase
"en tiempo de guerra como en tiempo de paz" o de otra semejante era
completamente innecesaria, constituiría una redundancia , pues, lo que
caracteriza al régimen de neutralización es, precisamente, su aplicación tanto
en tiempo de guerra como en tiempo de paz. Al1ora bien, que fue propósito
del Tratado Hay-Bunau Varilla neutralizar el Canal de Panamá está por
encima de toda duda -a pesar de que los Estados Unidos de An:iérica
prefieren hablar ele neutralidad a secas en lugar de neutralir.arión o de 111!11/ralidad penna1in1te- desde el momento en que su art. XVIII comenzaba dicienZ'I
28

Whiteman, Marjorie M.: DIGEST OF INTERNATIONAL IAW. Department of State
Publication 7737, Volumen 3, 1964, pág. 1177.
lbidem, Volumen 3, pág. 1178.

402
403

�do: "El Canal u na vez co ~stru ido, y sus en tracias, sn-án neuIra/es a pnpetuídad..."
Por lo demás, el art. 111 del Tratado Hay-Pauncefote no establece diferencias
entre los supuestos de que los Estados Unidos de América sean o no beligerantes. La única exigencia que contempla la sección la. del mencion~do
artículo, para que los hoques mercantes y de guerra de un Estado detennmado tengan derecho a transitar por el Canal de _Panamá, es q~1e_ese Estado
observe las reglas adoptadas por los Estados Umdos, en ese mismo ar~culo,
como base de la neutralización de dicho canal, y no las que ellos pudieran
haber dictado al margen de esa disposición. En consecuencia, los Estados
Unidos de América no podían, legítimamente, cerrar el canal a los buques
mercantes y de guerra de los Estados que observaran las reglas consignadas
en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote, aún en el supuesto de que tales
Estados hubiesen sido beligerantes o se hubiesen encontrado en estado de
guerra con los Estados_ Unidos.
.
,
,
Contra esta afirmación nuestra no faltan quienes podnan alegar que el 11
de noviembre de 1912 la Embajada Británica en Washingtan envió una nota
al Departamento de Estado en la que expresaba que habiéndose convertido
los Estados Unidos de América, prácticamente, en el soberano del Canal de
Panamá, el Gobierno de Su Majestad no cuest!on~a el título de ellos para
ejercer derechos de beligerantes para su protecoón. Con ~ocio ello, l_as reglas
contenidas en el art. 111 del Tratado Hay-Pauncefote contmuaron siendo de
obligatorio cumplimiento para los Estados Unidos por haber sido incorporadas al Tratado Hay-Bunau Varilla, celebrado con Panamá. En otras palabras,
si bien no se puede negar a la Gran Bretafia su dere~ho a relevar a los Esta_dos
U nidos de su obligación frente a ella de dar, en tiempo de guerra, estncto
cumplimiento a las reglas aludidas, no es ~enos cierto_ que para ~ue tales
reglas dejen de obligar a los Estados Unidos ha debido pro~uc1rse t~na
conducta igual de parte de Panamá. Panamá, por lo tan~o, ha deb~do también
haber puesto de manifiesto su voluntad de no cuestiona: el titulo de los
Estados Unidos de América para ejercer derechos de beligerantes para la
protección del Canal de Panamá, por cuanto la obligación de los Estados
Unidos a aplicar las reglas contenidas en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote continuó subsistiendo frente a Panamá, por imperativo del art. XVIII del
Tratado Hay-Bunau Varilla, pese a cualquier renuncia de derechos por parte
de la Gran Bretafia.
No obstante, el 23 de mayo de 1917, es decir, después de haber los Estados
Unidos de América enti·ado en la Primera Guerra Mundial, el Presidente
Woodrow Wilson expidió una proclama, la cual establecía en su regla 15:
"En interés de la pra"tección del canal, mientras los Estados Unidos sean
beligerantes, a ningún buque de guerra, buque auxiliar o buque privado
29 Ibidem, Volumen 3, pág. 1248.

404

de un enemigo de los Estados Unidos, o a un aliado de tal enemigo, le
será permitido usar el Canal de Panamá ni las aguas territoriales de la
Zona del Canal para ningún propósito, excepto con el consentimiento
de las autoridades del canal y sujeto a los reglas y reglamentaciones que
ellas puedan prescribir."3º
Esta proclama, a todas luces violatoria de los tratados que regulan la
materia, fueron incorporadas a "The Canal Zone Regulations". Durante el
tiempo en que los Estados Unidos de América se mantuvieron neutrales, en
la Segunda Guerra Mundial, no objetaron el tránsito por el canal de buques
pertenecientes a países beligerantes. Es más, el Presidente Franklin D.
Roosevelt expidió, el 5 de septiembre de 1939, una Orden Ejecutiva que
prescribía las reglas que debían gobernar el paso y control de buques a través
del Canal 31
de Panamá, en cualquier guerra en que los Estados Unidos fueran
neutrales.

F01tifuaciones lem/Jorales vs. bases militares permanenles
De acuerdo con el art. JI del Tratado Hay-Bunau Varilla, Panamá concedió
a los Estados Unidos de América el uso, ocupación y control de la Zona del
Canal de Panamá para la construcción, mantenimiento, funcionamiento,
saneamiento y protección del Canal de Panamá y de sus obras auxiliares. 32 La
protección del Canal de Panamá fue, en consecuencia, uno de los fines de la
concesión. Por el art. XXIII del mismo tratado: "Si en cualquier tiempo fuere
necesario emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del Canal
o de las naves que lo usen, o de los Ferrocarriles y obras auxiliares, los Estados
Unidos tendrán derecho, en todo tiempo y a su juicio, para usar su policía y
sus fuerzas terrestres y navales y establecer fortificaciones con ese objeto."
La primera observación que se debe hacer al examinarse la norma transcrita es que el derecho que ella otorgó a los Estados Unidos de América para
usar "sus fuerzas terrestres y navales y establecer fortificaciones" fue de
carácter temporal. Ello es así, por cuanto este derecho estaba condicionado a
la circunstancia de que fuera necesario el uso de tales fuerzas y el establecimiento de fortificaciones "para la seguridad y protección del Canal o de las
30
31

32

Ibídem, Volumen 3, págs. 1248 y 1249.
Ibidem, Volumen 3, pág. 1177.
Los cinco fines originarios de la concesión canalera se redujeron después a cuatro, ya que
elart. I del Tratado General de 1936, firmado en Waslúngton el 2 de marzo. estableció que
en "vista de la apertura formal y oficial del Canal de Panamá el 12 el&lt;' Julio de 1920, la
República de Panamá y los Estados Unidos de América declaran que las estipulaciones de
la Convención de 18 de Noviembre de 1903 tienen en núra el uso, ocupación y control por
los Estados Unidos de América de la Zona del Canal yde fas tierras y aguas adicionales bajo
lajurisdicción ele los Estados U1údosdeA.m&lt;'rica. para los fines del eficientf' mantenimiento,
funcionamiento, saneanúento y protección cid Canal y de sus obras auxiliares." El fin
relativo a la construcción fue, por lo t;lnt.o, eliminado.

405

�naves que lo usen, o de los Ferrocarriles y obras auxiliares". Por esto,
precisamente, la norma transcrita comenzaba diciendo: "Si en cualquier
tiempo fuere necesario...", que es igual a "si... ~uere necesario... " De _ahí se
deduce que el Tratado Hay-Bunau Varilla, al igual que la Convención_ de
Constantinopla relativa a la libre navegación del Canal de Suez, no perm1úa
la construcción de fortificaciones permanentes.
Distinta era la situación con respecto al uso de la policía. Este es un derecho
que tenían los Estados Unidos de América con carácter permane_nte, por
cuanto el art. III, sección 2a., del Tratado Hay-Pauncefote, que fue mcorporado al Tratado Hay-Bunau Varilla, por mandato de la cláusulaXVIII de este
último tratado, los dejó en libertad para "mantener a lo largo del canal la
policía militar que pueda ser necesaria para protegerlo contra actos ilegales
y desórdenes."
. . .
Al examinarse los arts. 11 y XXIII del Tratado Hay-Bunau Vanlla md1spensable es también tener presente que, a pesar de que el término protección
es gramaticalmente sinónimo de defensa, los usos de ambos vocablos les han
dado en la práctica de los Estados distint.,s acepciones, destinando el primero
para las funciones de policía y el segundo para las militares. "El policía nos
protege mientras que el soldado nos defiende", podríamos decir para señalar
gráficamente la diferencia que los separa. Y esta separación ~e acen_t~a m~s
si se advierte que en la actualidad casi todos los Est.,dos denom1 nan Mm1steno
o Departamento de Defensa al mismo que antes de la terminación de la
Segunda Guerra Mundial llamaban M!nisterio o _Departa~:nto _de Guerra.
A ninguno, sin embargo, se le ha ocurndo denommarlo Mm1steno o Departamento de Protección. De ahí, pues, que podemos concluir afirmando que
cuando los arts. 11 y XXIII del Trat.,do Hay-Bunau Varilla empicaban la
palabra protección, dichos arúculos se estaban refirien~o al ~er de ampa~ar
y liberar el Canal de Panamá de todo peligro, daño o nesgo mtenw_o doméstico.
Confirma nuestra manera de pensar el texto del art. III, sección 2a. del
Tratado Hay-Pauncefote, el cual fue incorporado al Tratado Hay-Bunau
Varilla por mandato del art. XVIII de dicho tratado. Tal disposición es del
siguiente tenor:
"El canal nunca será bloqueado, ni ningún derecho de guerra podrá ser
ejercido ni ningún acto de hostilidad podrá ser cometido dentro de él.
Los Estados Unidos, sin embargo, quedarán en libertad de mantener a
lo largo del canal la policía militar que pueda ser necesaria para protegerlo
contra actos ilegales y desórdenes."
Si esta disposición facultaba a los Estados U nidos solamente para mantener
a lo largo del canal la policía militar que hubiese sido necesaria para Jn-_otegerlo
contra actos ilegales y desórdenes, es inequívoco que la palabra protección que

figuraba en los arts. II y XXIII del Trat.,do Hay-Bunau Varilla tenía que ser
interpretada en forma restrictiva, ya que _insólito sería, por decir lo menos,
calificar actos de guerra o la agresión armada como "ilegales y desórdenes".
Además, una interpretación amplia no sólo hahría sido incongrnente con el
art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla que incorpora a dicho tratado el
art. III, sección 2a., del Tratado Hay-Pauncefote. La interpretación amplia
habría entrañado, al mismo tiempo, una violación por parte de los Estados
U nidos de este último tratado, por cuanto de acuerdo con el mismo los Estados
Unidos se obligaron con la Gran Bretaña a aplicar al Canal de Panamá la
regla contenida en el ya mencionado art. III, sección 2a. Ni siquiera la facultad
que el art. XXIII del Tratado Hay-Bunau Varilla otorga a los Estados Unidos
de usar "sus fuerzas terrestres y navales" podría invocarse para desvirtuar lo
anterior, ya que la misma fue una consecuencia de la necesidad en que se
encuentran los Estados de recurrir a esas furzas cuando las de policía resultan
insuficientes para cumplir con las funciones que les han sido encomendadas.
¿1,o anterior significa que nosotros negamos a los Estados Unidos de
América el derecho de haber usado sus fuerzas terrestres y navales, así como
el de haber establecido fortificaciones, en caso de que hubiese sido necesario
para amparar el canal contra todo peligro, daño o riesgo exterior? iNo! iDe
ninguna manera! La legítima defensa es un derecho inmanente que para ser
ejercido no requiere que ningún tratado lo consagre. Fuera de eso, para
permitir a los Estados Unidos el uso de sus fuerzas terrestres y navales, al
igual que el establecimiento de fortificaciones, en los supuestos mencionados,
en el art. XXIII del Tratado Hay-Bunau Varilla se coló, a espaldas del Tratado
Hay-Pauncefote, la palabra segmidad que es mucho más abarcadora que el
vocablo protección.
Al examinarse los arts. II y XXIII del Tratado llay-Bunau Varilla debe
tenerse igualmente presente que esta última cláusula confirió tan sólo a los
Estados Unidos derecho a establecer fortificaciones, las cuales no deben ser
confundidas con las bases militares. Las primeras son instalaciones meramente defensivas. Las segundas pueden ser defensivas y ofensivas. Y el establecimiento de tales fortificaciones tenía que responder al objetivo de brindar
seguridad y protección al Canal de Panamá, a las naves que lo usan, a los
ferrocarriles y obras auxiliares.
A pesar de lo expuesto los Estados Unidos de América establecieron
arbitrariamente catorce bases militares de todo tipo dentro de la Zona del
Canal, inclusive aéreas, lo que constituye una arbitrariedad mayor, porque
no existiendo esta clase de bases al momento de suscribirse el Tratado
Hay-Bunau Varilla, no se podría sostener, por más que se estiren las reglas
de hermenéutica, que Panamá facultó a los Estados U nidos para establecerlas.

406
407

�No por otra razón, el art. XXIII de dicho tratado habla única mente de" fuerzas
terrestres y navales", y para nada menciona a las fuerzas aéreas.
El mismo Philippe Bunau Varilla, firmante de la Convención del Canal
Istmico (1903), nos da la razón en todo cuanto hemos expuesto, al expresar:
"El vasto sistema de fortificaciones permanentes para el cual el Presidente Taft solicitó créditos al Congreso (por primera vez el -29 de abril
de 1910) no tiene relación con las fortificaciones estipuladas en el
Tratado Hay-Bunau Varilla.
"He aquí el artículo de este tratado, el cual obviamente no se refiere a
un vasto sistema de fortificaciones permanentes, sino que simplemente
habla de fortificaciones eventuales de la misma clase transitoria que el
empleo de fuerzas militares cuando las circunstancias puedan obligar a
los Estados Unidos a usarlas contra tumultos o revoluciones.
"Tales fortificaciones están limitadas por su naturaleza a ser de orden
secundario y sólo del carácter que pueda ser necesario para hacer frente
a disturbios locales."
Renglón seguido, luego de transcribir el art. ~XIII del tratado que lleva
su nombre y las primeras palabras del art. XVIII que dicen: "El Canal una
vez construido, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad ...", continuó así:
" ... es obvio que la intención común de las Altas Partes Contratantes fue
dejar fuera de consideración la cuestión de un Yasto sistema de fortificaciones permanentes, las cuales, como hemos visto, no tienen nada que
hacer con la protección del canal.
"Aunque la palabra fortificaciones se encuentra en el Tratado Hay-Bunau Varilla, la situación respecto a las fortificaciones permanentes es
exactamente la misma que en el Tratado Hay-Pauncefote, donde esa
palabra no aparece. En el Tratado Hay Bunau Varilla quedó excluida
implícitamente; en el Tratado Hay-Pauncefote quedó excluida explícitamente."33
Pero lo peor de todo está en que las bases militares ilegalmente establecidas
por los Estados Unidos de América en la Zona del Canal no respondían
únicamente a la seguridad y protección del canal. Obedecían, más que todo,
a la seguridad y defensa del continente, principalmente a la de los Estados
Unidos. Ello movió al mismo Bunau Varilla a escribir:
33

408

Bunau Varilla, Philippe: PANAMA THE CREATION DESTRUCTION AND
RESURRECTION. New York, McBride, Nast &amp; Company, 1914, págs. 529 y 530.

"Cuando el Tratado Hay-Bunau Varilla fue celebrado, sus signatarios
no consideraron la cuestión de la defensa de los Estados Unidos, sino
que ellos pensaron en el mantenimiento del orden público en un país
expuesto a tumultos y revoluciones.
"Es para este último propósito que fue dado a los Estados Unidos
permiso a usar en cada caso su policía, fuerzas terrestres y navales, o a
establecer fortificaciones, en todo tiempo, si en cualquier tiempo fuere
necesario, empicar fuerzas armadas para la jJrolecci6n de la empresa del
canal o del tráfico.
"Pero el otro y principal propósito mencionado en el memorándum de
Mr. Hay -el sistema de fo11ificacio11es para la defm.sa de los Estados
Unidos- fue dejado fuera de un tratado concerniente exclusivamente
con la operación del canaJ.34
"Tal es el carácter de las fortificaciones estipuladas en el Tratado
Hay-Bunau Varilla para un canal neutral.
"El agua", dice un proverbio, "no puede subir más alto que su manantial."
"Por la misma razón, el origen de los derechos de establecer un vasto
sistema de fortificaciones para la defensa de los Estados U nidos no puede
tener su origen en un artículo del TraL,do Hay-Bunau Varilla, donde
sólo estipulaciones referentes a la necesidad de proteger un canal
neutral fueron insertadas."35
Los Estados Unidos de América, sin embargo, no se contentaron con
establecer en la Zona del Canal "un vasto sistema de fortificaciones permanentes", para utilizar expresión de Bunau Varilla, o más bien bases militares
destinadas a la seguridad y defensa del continente, sobre todo de ellos mismos.
Sin ningún derecho para ello ubicaron también en la Zona del Canal el
llamado "Comando Sur", cuya jurisdicción comprende Centro y Sur América,
al igual que est,blccimientos para el en1renamiento e instrucción de fuerzas
terrestres, navales y aéreas de los Estados Unidos y ele los países latinoamericanos. Prueba ele lo que afirmamos la encontramos en un informe del
34 Referíase Bunau Varilla a un memorándum del Secretario de Estado Hay para justificar
ante el Senado el segundo Tratado Hay-Pauncefole y hacerle ver que el mismo era
congruente con su deseo. La primera línea de ese memorándum que transcribe Bunau
Varilla es del siguiente tenor:
·
"Las enmienct1s del Senado al anterior tra1,1do requirieron .. que las rc-gfas de neutralidad
no deben !1~ivar a los ~tados Unidos del derecho de defenderse y de mantener el orden público."
35 Bunau Va illa, Op. at., pág. 532.

409

�Subcomité sobre la Política de Seguridad Nacional y Desarrollo Científico,
del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de los
Estados Unidos, en el que se Ice lo siguiente:
"El área en la cual el Comando Sur es responsable para la protección y
mejoramiento de los intereses de los Estados Unidos incluye las áreas
de tierra del Sur y Centro América, excluyendo México ... El Comando
Sur tiene tres misiones bnsicas: Primera: Es directamente responsable
de la defensa del Canal de Panamá ... Segunda: El Comando Sur es
responsable de planes de contingencia para situaciones de crisis en
países de América L1tina que puedan requerir reacción militar de los
Estados Unidos ... Tercera: El comando c01tjunto supervisa la asistencia
militar de los Estados de la región, incluyendo representantes consejeros estadounidenses, equipos entrenados solicit1dos por países de América L1tina y el sistema escolar militar en la Zona del Canal. El papel
del Comando Sur fue repetidamente interpret.1do por la misión de
estudio en términos de objetivos políticos. Teniendo un comando estadounidense mayor en América Latina, queda satisfecho, los Est1dos
U nidos demuestran su interés en América Latina, su actiYa participación
en seguridad regional colectiva y su respaldo al Tratado de Río" (Tratado Interamericano de A~istencia Recíproca, 19 17).36
1

El a11EcuJo X del Tratad.e General de 1936
De todas las disposiciones del Trat1do General de Cooperación y Amistad,
suscrito entre Panamá y los Estados Unidos de América, el 2 de marzo de
I 936, el art. X ha sido la más contro\'ertida. Este es del siguiente tenor:
"En caso de conflagración internacional o de existencia de cualquier
amenaza de agresión en que peligren la seguridad de la República de
Panamá o la neutralidad o seguridad del Canal de Panamá, los Gobiernos de la República de Panamá y de los Estados Unidos de América
tomarán las medidas de prevención y defensa que consideren necesarias
para la protección de sus intereses comunes. Las medidas que parezcan
esencial tomar a uno de los dos Gobiernos en guarda de dichos intereses
36

410

Reports of the Special Study Mission to Laún America o n I Military Assistance Training,
II Development Television. 91st. Cong. May 7, 1970, págs. 21 y 22. U.S. Govemment
Printing Oflice. Citado por López Guevara, Carlos Alfredo: PANAl\lA TIENE DERECHO
A DENUNCIAR LA CONVENCION DEL CANAL ISTl\llCO OE 1903 Y SUS
ENMIENDAS POR LAS VIOLACIONES SUBSTANCIALES A LA M!Sl\lA COMETIDAS
POR ESTADOS UNIDOS. Publicado en "La denuncia como medio de liberación nacional"
de L, Comisión de Divulgación Nacional del Consejo Nacional de la Empresa Privada. Serie:
La Cuestión Canalera. Panarnj, 1975, pág. 36.

y que afecten el territorio bajo la jurisdicción del otro Gobierno serán
objeto de consulta entre los dos Gobiernos."
En páginas anteriores dijimos que para permitir a los Estados Unidos de
América el uso de sus fuerzas terrestres y navales, al igual que el establecimiento de fortificaciones, en cualquier tiempo que hubiese sido necesario
emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del canal, de las naves
que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares, por razón de peligro, daño
o riesgo exterior, en el art. XXIII del Tratado 1-Iay-Bunau Varilla se coló, a
espaldas del Tratado Hay-Pauncefote, la palabra seguridad que es mucho más
abarcadora que el vocablo protección. A más de lo anterior, el art. X arriba
transcrito va mucho más lejos que el art. XXIII del Trataclo Ila)'-Bunau
Varilla, por lo consiguiente:
1. Mientras que el art. XXIII se limitaba a la seguridad y protección del
canal, de las naves que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares, el art.
X comprendía, además de la neutralidad o seguridad del Canal de Panamá,
la seguridad de la República de Panamá. Esta disposición, por consiguiente,
hacía innecesario el art. I del Tratado Ilay-Bunau Varilla, por el cual los
Est1dos Unidos de América se obligaron a garantiz.1r y mantener la independencia de Panamá, que fue derogado, precisamente, por el Tratado
General de 1936.
2. Mientras que el art. XXIII permitía a los Est.1dos Unidos de América
usar tan sólo sus fuerzas terrestres y navales, así como establecer fortificaciones, el art. X los capacitaba para tomar "las medidas de prevención y defensa
que consideren necesarias para la protección de sus intereses comunes" con
Panamá. Esta nueva redacción entrafiaba la posibilidad de est1blecer bases
militares en caso de conflagración internacional o de amenaza de agresión.
3. Mientras que el art. XXIII restringía a la Zona del Canal del ejercicio
de las facultades que otorgaba a los Est1dos Unidos de América, el art. X los
habilitaba para tomar, previo acuerdo o convenio con Panamá, las medidas
que les pareciera esencial y que afect1ran el territorio de nuestra República
no sometido a limit1ciones jurisdiccionales. Y decimos "pre'"io acuerdo o
convenio con Panamá", porque de conformidad con las Actas ele las Negociaciones de 1936, "excepto en raros casos de emergencia, la intención de la
palabra "consulta" en cuestión sería con la mira a un acuerdo o convenio".
En otros términos, en caso de conflagración en que hubiese peligrado la
seguridad de la República de Panamá o la neutralidad o la seguridad del Canal
de Panamá, los Estados Unidos de América no podían tomar las medidas de
prevención y defensa que les hubiese parecido esencial y que afectaran el
territorio de la República bajo la jurisdicción del Gobierno panamefio, a
menos que tales medidas hubiesen sido objeto de un acuerdo o convenio con
411

�Panamá, salvo en raros casos de emergencia que no hubiesen hecho posible
tal acuerdo o convenio.
Este criterio fue desnaturalizado al no definirse la palabra consulta en la
forma arriba indicada y al acentuarse la posibilidad de prescindir de ella, en
un canje de notas entre el Departamento de Estado y la Embajada de Panamá
en Washington, de 1° de febrero de 1939, es decir, anterior al consejo y
consentimiento para la ratificación de dicho tratado dado por el Senador
estadounidense. En efecto, se lee en las notas canjeadas por el supuesto
propósito de aclarar algunas disposiciones del Tratado General de 1936, lo
siguiente:
"Conforme se indica en las Actas de las sesiones de las negociaciones del
Tratado General celebrado el 2 de marzo de 1936, y en las discusiones
que tuvieron lugar el 16 de marzo de 1935, en la eventualidad de una
emergencia tan súbita que obligue a tomar medidas preventivas de ·
carácter imperativo, para salvaguardar la neutralidad o seguridad del
Canal de Panamá, y si por razón de tal emergencia fuera imposible
consultar con el Gobierno de Panamá como establece el art. X de dicho
Tratado, el Gobierno de los Estados U nidos de América no esta obligado
a retardar las medidas necesarias para confrontar la emergencia mientras estuviere pendiente la consulta, aunque hará todo esfuerzo, en caso
de que tal consulta no se hubiere llevado a cabo antes de proceder a
tomar las medidas necesarias, para consultar al Gobierno de Panamá
tan pronto como fuere posible."37
El art. X del Tratado General de 1936, aún sin la interpretaciól) que le da
el canje de notas transcrito, tiene que calificarse de regresivo en nuestra lucha
por liberar el territorio istmeño de las servidumbres que le impulso el
malhadado Tratado Hay-Bunau Varilla. Ni siquiera el derecho recíproco que
esta disposición daba a Panamá de tomar también las medidas que le pareciera
esencial y que afectaran el territorio de la Zona del Canal atenuaba sus efectos
humillantes, pues, como manifestó al presentar su informe favorable la
subcomisión del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadou nidense
que consideró el Tratado General de 1936: " ... la posibilidad de que el
Gobierno de Panamá pueda, de conformidad con este artículo, intentar
adoptar ciertas medidas en la Zona del Canal contrarias a los deseos de este
Gobierno debe ser rechazada, ya que no merece serios comentarios." Ese
derecho retíproco, como reconoció sin eufemismos el mismo subcomité, nos
fue otorgado sencillamente para no herir los sentimientos nacionalistas del
37

412

Moreno C., Manuel B.: STATUS JURIDICO DE LOS TRATADOS DEL CANAL DE
PANAMA 1903-1963. Publicación del Gohierno Nacional de Panamá, 1964.

Pueblo panameño, ya que sus propósitos no fueron otros que los de evitar de
que las obligaciones asumidas por Panamá fueran consideradas "como derogatorias de su soberanía" y "asegurar la cooperación total de Panamá" en la
obligación conjunta que asumió en el art. JI del Tratado General de 1936 de
acordar con los Estados Unidos de América las medidas que hubiesen sido
necesarias tomar para asegurar el mantenimiento, saneamiento, eficiente
funcionamiento y protección efectiva del canal, en el eYento ele que hubiese
surgido alguna contingencia en esa época imprevista que hubiese hecho
realmente necesaria la utilización. de tierras y aguas adicionales a las que ya
estaban siendo usadas por los Estados Unidos.38
No es aventurado afirmar que los diputados Sergio Gonz.í.lcz Ruiz, César
A. Guillén, Demetrio A Porras y Antenor Quinzada, quienes fueron los únicos
que votaron en contra del Tratado General de 1936, y lo mismo se puede
decir de los veintisiete diputados que lo aprobaron.jamás se imaginaron que
casi cuarenta y dos años después el Comandante Primer Jefe de la Guardia
Nacional de Panamá, instituto armado que en ese entonces ni siquiera existía,
contraviniendo norma de nuestro Derecho Público i11terno, manifestaría el
consentimiento del Estado panameño en obligarse a perpetuidad por un
tratado que contiene una reserva, la DeConcini, que da a los F.staclos Unidos
de América en tocio el territorio de la República de Panamá más derechos que
los comprendidos en el art. X del Tratado General, aún con la interpretación
que de él hace el canje de notas de 1939.

El mito de la neutralización
Las normas básicas que consagraron la neutralización del Canal de Panamá, hasta la entrada de la vigencia del Tratado Concerniente a la Neutralidad
Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá de 1977, fueron el
art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla y el art. III del Tratado Hay-Pauncefote. Estas normas, en cuanto en su contenido, eran idóneas para establecer
el régimen de neutralización de esa comunicación interoceánica. Así lo
aceptaron implícitamente Alemania, Austria-Hungría, Espafia, Francia, Gran
Bretaña, Italia, Países Bajos, Rusia y Turquía, por cuanto estos Estados
suscribieron la Convención de Constantinopla, de 29 de octubre de 1888,
relativa a la libre navegación del Canal de Suez, cuyos preceptos constituyeron la base para la neutralización del Canal de Panamá. En otras palabras, si
tales preceptos eran buenos para la neutralización del Canal de Suez tuvieron
que ser igualmente buenos para la neutralización del Canal de Panamá.
Pero a diferencia de lo que ocurrió en Constantinopla, donde las principales potencias de ese entonces suscribieron la neutralización del canal egipcio,
38

Whiteman, Op. cit. Volumen 3, pág. 1217.

413

�en Washington convinieron la neutralidad permanente del canal paname1io
solamente tres Estados: la Gran Bretaña, los Estados Unidos de América y
Panamá. Los dos primeros, por razón del Tratado Hay-Pauncefote. Los dos
últimos, por razón del Tratado Hay-Bunau Varilla. Este hecho no deja de ser
de importancia Yit:.11, porque para que un Estado o parte de su territorio quede
realmente neutralizado, requisito sinequa non es que esa neutralización sea
reconicida por el mayor n(1mero de u1iembros de una Comunidad internacional, sobre todo por aquéllos que podrían ponerla en peligro. En este
aspecto, lo más que se puede afirmar en beneficio de la neutralización del
Canal de Panamá es que la misma fue aceptada tácitamente por los Estados
usuarios del canal.
Sin embargo, las reglas que los Estados Unidos de América adoptaron en
el Tratado 1-Iay-Pauncefote como base para la neutrali7.ación del Canal de
Panamá, principalmente la contenida en la sección la, del art. ITI, fueron por
ellos repetidamente "ioladas. En clara contrndicción con esta disposición los
Estados Unidos consideraron, como ya se ha visto, que, cuando ellos eran
beligerantes, ning(m buque mercante o de guerrn de un Estado enemigo, o
de un Estado aliado de tal enemigo, podía usar el canal ni sus aguas adyacentes, excepto con el consentimiento de las autoridades del canal y sttjeto a las
reglas y reglamentaciones que ellas prescribieran. De nada valía, por lo tanto,
la buena disposición de este Estado a observar las reglas contenidas en el art.
111 del Tratado Hay-Pauncefote que,jurídicamente, era lo relevante.
Esa actitud de los Estados U nidos de América fue suficiente para desvirtuar
y hacer ilusoria la neutralidad permanente del Canal de Panamá, puesto que
el régimen de neutralización de un Estado o de partes de su territorio no se
aplica {micamente en tiempo de paz. Debe aplicarse también, y especialmente, en tiempo de guerra, y para que dicho régimen sea real y efectivo en una
vía de agua navegable la liberrnd de navegación es indispensable, aún en el
supuesto de que el Estado territorial o el que administre, funcione y mantenga
esa vía de agua sea beligerante.
Por otra parte, sin negar el derecho inmanente a la legítima defensa que
tiene todo Estado cuyo territorio ha sido neutralizado total o parcialmente,
así como el Estado que administra, funciona y mantiene una zona o vía de
agua navegable que ha sido neutralizada, lo cierto es que hasta el tratado de
1936 los Estados Unidos de América estaban autorizados tan sólo a usar sus
fuerzas terrestres y navales, y a establecer fortificaciones, si hubiese sido
necesario emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del canal,
de las naves que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares. Después de
dicho tratado la autorización fue ampliada a "las medidas de prevención y
defensa" que los Gobiernos de Panamá y de los Estados Unidos de América
hubiesen considerado necesarias tomar, "para la protección de sus intereses
41'1

comunes" e "
d
quier am¡na':.a ~:s~ r:s~~~~agración_ internacional o de existencia de cualla República de Pan!má la ¿~e¡lU~~e; pueSlo en peligro "la seguridad de
O
En otros términos co
u ra ' a o seguridad del Canal de Panamá".
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1
obstante, los Estados Unidos de Amér·
. , m~ra en ambos casos. No
menos de diez mil soldados y es•·abl . ,ca tem~n siempre acantonados no
... ec1eron arbitraria
t
permanente, catorce bases militares de todo tipo d tr mdenl e, y con carácter
Estas bases como a se de·ó .
en
e a Zona del Canal.
seguridad y.protección del d~na~d;;sado, no _respondían lÍnicamente a la
República de Panamá Obed ,
ªnamá, 111 tampoco a la seguridad de la
.
' '·
ec1an, ac1emás a Ja se .· I· 1 1 fi
contmente, incluyendo a la de los Estados Unidos . óg111
y e_ en~ del
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JUrtsd1cción comprende Centro Sur Amér'
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de los Estados U nidos
,
. s ue1 zas terrestres, navales y acreas
en su oportunidad. y de los pa1Ses latmoamericanos, como también se vio

°

,e';' e

. Las,int~rpretaciones acomodadas hechas por los Estados Unidos de A. é
nea a os mstrument · t . ·
nin 1
ron manifiestas viola~i::e;:~:~~;•yª ::c~u~ }·egdulaban la_mate1:ia constituyeAilt
1 .
.
.
pn itu e esos m1Smos mstrume t
11 1
la G~-~: ~,:: ~~ ~;:s~ ~~:s~;:::; ::~~~::~~:f~'l~:¿~~:~~d _c~mplacie~;e ~:
111
derechos de beligerante
.
&lt;os para eJercer
1
~:
q:~edó, vale la pen: :,~e;u :t~;~~:cl~~:p~~s~ª;:~i:td:~'l;~,~;t~~~~:
un mito. a de agua navegable de interés internacional? Casi nada. Tan sólo

~~~

415

�ALTAS CULTURAS PRECOLOMBINAS DE SUDA.\iIÉRICA
POR: ROBERTO !.ARA VEIADO

El Salvador

A)-Preámhulo
TAL COMO SEÑALAMOS EN NUESTRO TRABAJO inmediato anterior, América
Precolombina, en cuanto al desenvolvimiento de sus altas culturas, ofrece dos
centros culturales diferentes; el de la wna cultura del Norte, o foco septentrional, o mejor Mesoamérica como se le conoce corrientemente; y el de la
wna culta del Sur o foco meridional, o mejor Región Andina. Enmedio de
ambos focos, floreció la alta cultura periférica más importante de América
Precolombina, la de los chibchas y miuscas; el ámbito geográfico de esta alta
cultura, está más o menos, situada en la zona equidistante de ambos focos;
por ello su vocación geográfica es la de ser una cultura-puente, es decir la
destinada a absorver, combinar y retransmitir las influencias de todo tipo
llegadas de uno a otro foco cultural. El presente trabajo lo hemos titulado
"Las Altas Culturas Precolombinas de Sudamérica", porque no solamente
comprende la serie cultural de la Región Andina, aunque ésta sea indudablemente la parte medular del mismo, sino también las proyecciones andinas
hacia el sur del Continente y la alta cultura periférica mencionada.
En cuanto a los grnpos humanos que realizaron las altas culturas que serán
objeto de este trabajo, diremos que, de acuerdo con la clasificación de
Salvador Canals Frau, que incluimos en nuestro trabajo titulado "Introducción al Panorama de las Altas Culturas de América Precolombina", todos ellos
pertenecen al grupo resultante de la mezcla de los integrantes de la cuarta
corriente de población, los polinesios cultos, con los pobladores anteriores
encontrados por aquellos en América y que eran de cultura primitiva y
procedían de las anteriores corrientes de población. Señalando en concreto,
a los creadores de las diversas altas culturas a que vamos a referirnos,
indicamos: La serie Cultural Andina, en todas sus variedades, fue realizada
por el grupo de los Andinos, muchos de cuyas tribus estaban adaptadas a la
vida de la montafia; a este grupo pertenecen todos los pueblos que habitaron
la Región Andina y que crearon y realizaron las distintas culturas de la serie.

H umanitas-27

�Los Chibchas y los Miuscas, autores de la alta cultura periférica Chibcha,
forman parte del gnipo de los Centrálidos de los que ya hemo~ hablado con
más detenimiento, a propósito de las altas culturas mesoamericanas precolombinas.
dº
Ita
lturas
Las creaciones de los Andinos fueron excelentes; las iversas a s cu
ue mencionaremos como integrantes de la Serie, demostraron, cual más cual
~enos una alta calidad en sus diferentes aspectos, naturalmente dentro del
lugar ~ue a cada una corresponde en el desenvolvimiento del proceso; ~u
remate fue la Cultura Incaica, considerada por no pocos a~tores como a
máxima realización cultural de la América Indíge_na. Esta s~ne cultura~ ~s la
integrada por aquellas altas culturas que, en la tesis cultural mterpretatl\'a ~e
Laurett Séjourné, constituyen el reverso de la mon~da de las cultt~ras &lt;e
Mesoamérica. Desgraciadamente, respecto a esta sene Cultural Andina, no
tenemos la copiosa información de que disponemos en el caso de M~s~amé. . pero aún así lo que ha llegado a nuestro conocimiento, aunqu~ lnmtado,
nea,
,
'
• ·
· t
etac1ón
es suficiente para fundamentar úna apreciación y una 11! erpr
~ í
La Alta Cultura Chibcha, creación de chibchas y m1~1scas no es , av a
menos conocida; los vados de la información de que d1sponem~s, aun en
aspectos fundamentales, son frecuentes; por ello, to?a _interpretación de esta
Alta Cultura periférica tiene que resultar bastante lumtada.

B)-LA Serie Cultural Andina
La Re ión Andina, que también hemos llamado zona culta del Sur o f~o
meridioi!l de cultura, atendiendo al desarrollo de las altas culturas, prop'.~
de América Precolombina, tiene su núcleo en lo que actualmente es el Pe~u
comprende además Bolivia, la mayor parte del Ecuador y la pa_rte nortena
~e Chile; esta región fue el escenario del desenvolvimiento de ~anas cu~turas,
algunas contemporáneas relacionadas entre sí y otras sucesivas denvadts
unas de otras. Desde el punto de vista geográfico, los autore~ en su ma_yor a,
distinguen entre las culturas de la costa y las de la sierra; las primeras ubica~as
en la estrecha e inhóspita faja entre las montañas y del mar; l~s segun as
florecieron en las montañas andinas, a miles de metros so~re el mvel del mar,
en esa cordillera que ocupa la inmensa mayoría de la región. " .
.
a
Entre las 21 civilizaciones que identifica To~nbee, e~ el Estudio de 1
ffstoria" figura la que él llama ci\'ilización andma, que m&lt;lud~hlcment~ se
re~ere a, la uichua o incaica, es decir a la última de la sene. Tam~1én
Spengler, en~' L-=t Desendencia de Occidente", nombra una Cultura Andina,
sin hacer comentarios sobre ella.
.
.
. ,,
Salvador Canals Frau, en "Las Civiliz.aciones Pre_I11spámcas de Aménca ,
señala las etapas de esta serie cultural, así: una p_nmera ~tapa de culturas
aisladas, en sus propias regiones, que por ser anteriores a Tiahuanaco, llama

pretiahuanaquenses; una segunda etapa caracterizada por la influencia dominante y unificante de Tiahuanaco; una tercera etapa de renacimiento
regional; y una etapa final representada por los Incas.
Lurette Séjourné, en su ensayo "Antiguas Culturas Precolombinas", de la
que ya hemos hablado en nuestro trabajo anterior, hace una sugerente
comparación entre las culturas de Mesoamérica y las de la Región Andina;
considera que ambos conjuntos culturales integrados por las diferentes altas
culturas concretas conocidas en una y otra regiones, son las dos caras de una
misma moneda; señala sus puntos de contacto, que fundamentan su tesis y
que delatan un origen común así como contactos culturales mayores de los
que normalmente se cree; y también sus discrepancias y contrastes, resultado
de una evolución separada. Son comunes entre ambos conjuntos culturales,
el pensamiento filosóficorreligioso, en cuanto a su orientación fundamental;
los motivos artísticos fuertemente influidos por el mito, como el uso de la
serpiente emplumada; y los estilos y prácticas arquitectónicas, como el empleo de las pirámides truncadas, que sirven a la vez de base a los templos y de
fortificaciones defensivas. Son contrastantes la escultura antropomorfa mesoamericana y la hierática y ultrasimbolista andina; y la valoriz.ación del
tiempo en relación con la actitud ante la muerte; mientras en la Región
Andina, todo transcurre dentro del tiempo histórico que se adhiere al destino
de los grupos humanos, en Mesoamérica, el hombre crea sus propios ciclos
místicos, que llama Soles, para relatar su devenir cosmogónico e histórico.
Este criterio interpretativo de Laurett Séjourné, aplicado a las altas culturas
de los dos grandes focos culturales de América Precolombina, fundamenta a
la vez, la unidad básica de los dos complejos culturales precolombinos y su
diversidad evolutiva que llega hasta el contraste.
Laurett Séjourné divide la historia precolombina andina en etapas que
denominamos horizontes panperuanos, los cuales coinciden sólo parcialmente con los períodos de CanaJs Frau. Siguiendo a Julio Tel10, señala como punto
de partida de la evolución histórica andina a la cultura de Chavín de Huántar;
el primer horizonte pa nperuano coincide en sus grandes lineamientos con el
período pretiahuanaquense de Canals Frau; el segundo horizonte panpentano comprende el período de Tiahuanaco y el renacimiento regional que lo
siguió; finalmente, el tercer horizonte panperuano lo constituye el Imperio
Incaico. Al describir en concreto los grupos culturales que integran la serie
Andina, volveremos sobre los horizontes panperuanos de Laurett Séjourné.
Pasemos a nuestra propia interpretación. En toda la evolución histórica de
Amé rica Precolombina, dos tendencias contradictorias se disputan, en lo
político, la adhesión de los pueblos indígenas; ellos son el particularismo tribal
y el universalismo imperial; la primera es la tendencia a la independencia de
las unidades menores y a su desenvolvimiento cultural autónomo, nacido
probablemente, del aislamiento impuesto por la peregrinación de los prime-

418
419

�ros pobladores de América desde sus lejanos hogares originarios; la segunda
es la tendencia a la unificación bajo el dominio de un solo pueblo, traída
probablemente por los inmigrantes, por influjo de las altas culturas asiáticas.
La existencia de estas dos tendencias y su pugna por configurar el panorama
político americano precolombino, se han presentado en todas partes, pero en
la Región Andina es donde aparecen con mayor nitidez, por que acá los
diversos períodos se caracterizan por el predominio de una o de otra tendencia; los regionalismos son la manifestación del particularismo tribial; los
períodos de la unificación cultural y la formación de imperios, obedecen al
influjo dominante del universalismo. La nitidez con que ambas tendencias se
han turnado en la evolución histórica de la Región Andina, nos servirá de
criterio para distinguir las diferentes etapas de esa evolución.
Cuando observamos el desenvolvimiento de la Serie Cultural Andina, nos
damos cuenta de que ella se inicia con diferentes culturas independientes
aunque relacionadas entre sí por el influjo unificante de Chavín de Huántar;
esta primera etapa, desemboca en la de Tiahuanaco que representa una
rigurosa tendencia unificadora; la decadencia de Tiahuanaco, deja en libertad
las culturas independientes, aunque su intetTelación es indudable debido a
las huellas dejadas por la reciente influencia unificadora de Tiahuanaco;
finalmente, el Imperio Incaico vuelve a unificar la región hasta la llegada de
los españoles. El anterior esbozo nos permite dividir la evolución de esta Serie
Cultural, así: 1)-El Grupo Pretiahuanaquense, que comprende las altas culturas iniciales. 2)-Tiahuanaco, primera experiencia unificadora. 3)-El Grupo
Postiahuanaquense, que agrupa las altas culturas que florecen durante el
renacimiento regional posterior a Tiahuanaco. 4)-La Alta Cultura Quechua
o quichua creadora del Imperio Incaico.
Nos resta únicamente ubicar estas altas culturas dentro de los dos (micos
períodos menores que consta el único ciclo histórico que cubre la evolución
de América Precolombina, tal como lo hemos expuesto en nuestros dos
trabajos próximos anteriores, "Introducción al Panorama de las Altas Culturas de América Precolombina", y "Las Altas Culturas Precolombinas de
Mesoamérica". Los tres primeros períodos los colocamos íntegramente en el
período de integración, debido a que las altas culturas que los integran
participan todas ellas en la originalidad de las altas culturas "sin parentesco";
aún cuando hay entre ellas nexos y caracteres comunes innegables, no
podemos indentificar con plena seguridad un proceso auténtico de paternidad
-y- filiación hasta llegar al paso del tercero al cuarto período. En cuanto al
último período, es decir al Imperio Incaico creado por los portadores de la
Alta Cultura Quechua, constituye el período de plenitud del ciclo.

C)-El Grupo Preliahuanaquense
Este conjunto de altas culturas, está integrado por las primeras que
surgieron como tales en la Región Andina, es decir por las primeras que
420

superaron la etapa de las culturas primitivas que, en el caso de América
Precolombina, se les llamó preclásicas o formativas.
De acuerdo con Julio Tel10, citado por Laurette Séjourné, el centro cultural
más antiguo de la región, fue Chavín de Huántar. Fue probablemente un
centro religioso y cultural, cuya influencia se hizo sentir en toda la Región
Andina, aunque desprovisto de poderío político. Fue un representante de la
tendencia unificadora; debido a su inflttjo, las altas culturas iniciales de la
región .t uvieron muchas características comunes, es decir que forman un
grupo.
En la costa, tres altas culturas hacen su aparición; las tres han sido
estudiadas por el investigador Max Uhle, citado por Canals Fran; al norte, la
moche o mochica, que Uhle llamó proto-chimú, porque su continuación en
un período posterior, se conoce como cultura chimú; al centro, la del valle
del Rímac, que Uhle, por igual motivo, llamó proto-Lima; al sur, la conocida
cultura nazca que prolongó su vida a los períodos siguientes y que, en esta
etapa, Uhle llamó proto-nazca; esta última cultur\ nos ha dado los célebres
yacimientos arqueológicos de Paracas. Estas cultur\s han sido estudiadas en
sus manifestaciones artísticas maravillosas, como su cerámica y sobre todo sus
tejidos, en las famosas necrópolis, encontradas en el desierto arenoso que va
desde la propia costa al pie de las montañas.
En la sierra aparecen las primeras manifestaciones de alta cultura; al norte,
la de Recuay; y al sur, la de Púcara; en medio de ambas, aparece la de
Tiahuanaco, que en su fase inicial pertenece a este período, aunque su
florecimiento tuvo tanta importancia que constituye el período siguiente.
Este grupo pretiahuanaquense, fuertemente influido por el impulso cultural que partió de Chavín de Huántar, es lo que Laurette Séjourné llama el
primer horizonte pan peruano, que siguiendo la forma de expresión adaptada
a su peculiar criterio interpretativo, podemos resumir en las palabras MocheParacas-Necrópolis-Nazca.
Quizá no estaría de más agregar que, durante los dos períodos siguientes,
el juego de mutuas influencias culturales y su difusión, va a explicarnos toda
la evolución histórica de la Región Andina.

D)-Tiahuanaco
Esta alta cultura y el centro cultural que parece haber sido, puesto que ni
siquiera estamos seguros de que Tiahuanaco haya sido tal centro y no alguna
otra población aledaña que inclusive pudo no haber dejado huellas, han
jugado un papel importantísimo en la evolución histórica de la Región
Andina. Parece que Tiahuanaco comenzó siendo un centro religioso; de ello,
pasaría a ser el núcleo de una alta cultura en pleno florecimiento; luego,
durante el período de expansión que fuera la etapa final de su desenvolvi421

�miento cultural, pudo convertirse en la capit.al de un gran imperio, si es que
tal Imperio realmente existió. Las etapas de esta alta cultura, tal como la
concebimos actualmente deduciéndolas de los datos que nos sugiere la arqueología, son los siguientes:
1)-TIAHUANACO ANTIGUO: Es la fase inicial de esta importante alta cultura;
fue coetánea de la de Púcara y del mismo tipo; tal como acabamos de decirlo,
esta primera fase, pertenece más bien al período anterior y, por las características de su desenvolvimiento artístico, forma parte del grupo de altas
culturas correspondientes a dicha etapa.
11)-TIAHUANACO FLORECIENTE: Es el período durante el cual, la alta
cultura recién nacida avanzó rápidamente hasta superar a todas las demás de
la región; las bases de esta nueva fase cultural, fueron indudablemente los
elementos proporcionados por la primera fase y por altas culturas aledañas
y afines como la de P(1cara; no obstante, muchos autores, entre ellos Canals
Frau, suponen que este impulso probablemente fue proporcionado por el
iníllüo de las altas culturas de la costa, especialmente por la nazca. Sea como
fuere, el avance cultural fue magnífico; conocemos su arquitectura y sus artes
plásticas; ello nos permite suponer que había un florecimiento similar en los
demás órdenes. Algunos autores han dudado de si fue Tialmanaco el centro
de un estado; por lo que muestran las ruinas parece más que probable que
formó parte de un centro; pero, desde luego, nunca podremos decir que si
fue su capital o no. Este florecimiento fue lo suficientemente importante
como para merecer constituir un período distinto, aún cuando no se hubiera
presentado la expansión a que vamos a referirnos.
III)-TIAHUANACO EXPANSIVO: Inicialmente, la alta cultura tiahuanaquense, aún en su momento floreciente, tuvo una difusión muy restringida; pero
ello cambió; de pronto se expande por toda la región e influye notablemente
en todas- las altas culturas existentes en la zona. La expansión cultural de
Tiahuanaco actuó por.difusión; influyó sobre las culturas de la costa, haciéndoles producir versiones más avanzadas de sí mismas; influyó sobre los
pueblos de la sierra, donde brotaron en diversas comarcas, complejos culturales muy afines a la alta cultura influyente. Pero es curioso que la alta cultura
tiahuanaquense no se difundió como un todo, en todas partes su iníllüo se
concreta en la adopción de elementos sueltos que fueron partes de ella; por
eso mismo, las altas culturas influidas no perdieron su identidad y las nuevas
que surgieron tuvieron una distinta de la influyente. Como la alta cultura
tiahuanaquense en expansión, no se desintegró, tampoco hubo lugar a la
formación de filiales; las nuevas altas culluras surgieron por difusión, igual
que se midificaron las existentes. Muchos autores nos hablan de un Imperio
de Tiahuanaco; no tenemos pruebas históricas ni de su existencia ni de lo
contrario y probablemente no las tendremos nunca; la expansión cultural tan
422

extendida pareciera indicarnos la formación de un imperio y probablemente
a ello se debe que muchos autores lo hayan afirmado así; pero el hecho de
que solamente en su hogar originario se haya impuesto esta cultura como un
todo, parece sugerirnos lo contrario.
IV)-TI~UANACO DECADENTE: La expansión marcó el principio de la
decadencia; cuando aquella terminó, solamente quedaron los epígonos de esa
al~ cultura, los collas, aymaras o aymaraes. Probablemente la expansión
misma era ya un síntoma del colapso que había sufrido la alta cultura
tiahuanaquense; después vino la desintegración que, en el hogar originario
de esta cultura, fue sumamente larga, porque cayó en la forma de "momifica~ión", como ocu1Tió también con la de los antiguos egipcios. Pero esta fase
ep1gonal pertenece ya al período siguiente.
,Quiénes fueron los portadores de la cultura Tialmanaco? Ni siquiera
podemos contestar esta pregunta con plena seguridad histórica. Lo más
probable es que sean los antepasados de sus epígonos, los Collas, aymaras 0
aymaraes: pero es posible que los portadores de la alta cultura tiahuanaquense_ l~ayan sido otros pueblos, que poblaron primero las inmediaciones del Lago
T1tlcaca, en cuyo caso los antepasados de los aymaras podrían ser los invasores
que ~onquistaron un Tiahua~aco decadente, destruyeron a sus pobladores y
sorbieron su cultura. Desgraciadamente, desconocemos los hechos históricos
que pudieran decirnos cuál fue la realidad de estas conjeturas. Aceptamos,
pues, como probable que fueron los aymaras.
.
~on este período y el siguiente, Laurette Séjourné forma un segundo
horizonte panperuano, que ella misma titula Tiahuanaco-Nazca-Wari, título
al cual, para que fuera un verdadero resumen de un pensamiento, nosotros
le agregaríamos el término Chimú; pero sobre esto, tendremos oportunidad
de referirnos más detenidamente en el período siguiente.

E)-El Grupo Postiahuanaquense
A este período, Canals Frau lo llama de renacimiento regional; es decir
que es aquel durante el cual, terminada la influencia unificante de Tiahuanaco, ora haya habido una unidad política que se deshizo, ora se haya tratado
solamente de un fuerte inílttjo que concluyó por desaparecer, resurgen las
altas culturas independientes, aunque con muchos elementos comunes que
los integran en un grupo.
En la costa, aparecen las altas culturas del período pretiahuanaquense,
aunque modificados por el inílttjo que acaban de recibir; digamos que cada
una de ellas asimiló los elementos culturales recibidos y prodttjo su propia
versión sintetizando su propia identidad cultural con los elementos nuevos
recibidos, en un conjunto más avanzado evolutivamente.
423

�En la costa septentrional, la antigua cultura mochica al aparecer en su
etapa de mayor florecimiento, se convierte en la alta cultura chimú; los
chimúes crean un estado único, cuya capital Chao Chan nos ofrece actualmente sus extensas ruinas, verdadero tesoro arqueológico de la zona. En la
costa central, reaparece la cultura del valle del Rímac. En la costa Meridional,
al surgir la alta cultura nazca, ésta rivaliza en su florecimiento con la chimú.
La abstracción en· el arte, llevada hasta lo hierático y ultrasimbólico, es
característica de las culturas de la costa; ella se aprecia en su escultura, su
cerámica, su metalurgía y sus tejidos, artes todas ellas llevadas a gran altura.
En la sierra, la influencia de Tiahuanaco hizo surgir brotes culturales en
diversas comarcas aledañas, los cuales presentan diferentes elementos propios de la cultura que se difundió, sin que ninguno de ellos la reproduzca en
su totalidad. Como los más importantes, citaremos las culturas ele Utcubamba,
de Cajamarca y de I luamachuco. Además, la cultura colla, aymara o aymarae,
de la que ya hemos hablado, pues no es otra que la de los epígonos del
florecimiento de Tiahuanaco; esta alta cultura epigonal prolongó su vida por
todo el período, fue conquistada por los incas y sus restos han llegado hasta
nosotros; dentro de las poblaciones dependientes de Tiahuanaco, la de Wari
jugó un papel de gran importancia, como transmisora de su influjo cultural,
incusive a las culturas de la costa, particularmente a la mochica, al momento
de convertirse en chimú. Finalmente hace su aparición, en su fase inicial-, la
alta cultura incaica cuyo florecimiento y expansión habrían de llenar el
período siguiente.
Tal como lo dijimos ya, con este período concluye lo que L'\urette Séjourné
ha llamado el segundo horizonte panperuano, titulado por ella TialmanacoNazca-Wari. El pensamiento de esta autora, al reunir en un mismo horizonte,
el período anterior y el presente, ha sido indudablemente la de hacer resaltar
el papel de primer orden que, para la evolución histórica ele la Región Andina,
ha desempeñado el influjo cultural y unificante de Tiahuanaco, tienen contraídas las demás culturas, algunas de las cuales a través de Wari, la transmisora.

F)-1.a Alta Cullu.ra Incaica o Quechua
Los quechuas o quichuas fueron los creadores ele esta cultura, cuyo nombre
se deriva del título que daban a sus soberanos, el cual posteriormente ha sido
utilizado para designar al pueblo mismo. L'\ palabra "Inca" fue utilizada,
entre los quechuas, como título para los soberanos y como nombre propio
especialmente por miembros de la familia real; después de la conquista
española, se ha generalizado la aplicación de este nombre a toda la nación,
por lo que lo utilizamos para designar inequívocamente esta alta cultura.

424

No sabemos exactamente el origen de los quechuas; probablemente se
trata de habitantes de la sierra, emparentados con los aymaras, que hablaban
su propia lengua; algunos autores, opinión que compartimos, suponen que
fueron conquistados por un grupo de aymaras, procedentes de la zona de
Tiahuanaco, a partir de cuya conquista se inició su alta cultura; ello tiene en
abono el hecho de que la cultura incaica inicial haga su aparición dentro de
las postiahuanaquenses, es decir nacidos como resultados del influjo llegado
de Tiahuanaco; además, las tradiciones míticas incaicas, si es que tales tradiciones tienen algún lejano fondo de realidad, parecerían inclinarnos en el
mismo sentido. Naturalmente, habría que compaginar esta proposición, con
el hecho histórico de la "momificación" en su hogar originario, de la alta
cultura colla o aymara, original de la Liahuanaquense. Ofrecemos a título de
hipótesis, la siguiente explicación: al comenzar la desintegración de la alta
cultura aymara, como resultado del colapso que sufrió en Tiahuanaco durante
su período expansivo, el gmpo humano se dividió; unos permanecieron en
su hogar originario, donde el proceso &lt;le desintegración se est.'\ncó y desembocó en la momificación; otros salieron ele su hogar y fueron a conquist.'lr a
los quechuas, convirtiéndose en la aristocracia de ellos y adoptando la lengua
de los conquistadores; la actividad desplegada en la conquist.'l, por este
segundo grupo, impidió la "momificación" por lo que se cumplió totalmente
el proceso desintegrador, el cual, a través de un proceso normal de "paternidad-y-filiación", originó la alta cultura quechua; se trata, pues, de una filial
de la aymara.
La cultura andina que menciona Spcngler y la ciYilización andina de que
habla Tonbee, evidentemente se refieren a la incaica o quechua. Laurette
Séjourné hace consistir en el desenvolvimiento y expansión de est.a alta
cultura, su tercer horizonte panperuano.
Las etapas de la evolución de esta alta cultura, son las siguientes:
1)-NACIMIENT0: Es el período inicial de aparición ele esta alta cultura;
comprende la formación del estado incaico alrededor del Cuzco, su capital, y
los primeros reinados de los incas más antiguos; es un período en el cual la
información histórica nos llega mezclada con las leyendas místicas de este
pueblo.
II)-REIN0 DEL CUZCO: Hast.'\ el séptimo inca, el naciente reino vh·ió como
un Estado único sin pretensiones expansivas; sus guerras o fueron defensivas
o pretendieron el saqueo de los pueblos vecinos; las pocas conquistas que
hubo, se limitaron a los lugares cercanos al Cuzco, por lo que solamente
contribuyeron a redondear el Estado; en la época en que se consolidó la
unidad política del reino, lo que le permitió concebir y realizar, a partir del
octavo inca, planes imperialistas.

425

�IIl)-INPERIO INCAICO: A partir del octavo inca, Vira-Cocha, aparecen las
aspiraciones imperialistas de los quechuas; durante su reinado los quechuas
son atacados con la confederación chanca; los guerreros chancas desempeñaron para los quechuas, el mismo papel que las guerras púnicas para los
romanos; así como éstas abrieron a Roma el dominio del Mediterráneo y del
mundo conocido por ella, aquéllas abrieron al Cuzco, el dominio del área
andina, que era el mundo que conocían los andinos de entonces. A partir de
ese momento, la expansión quechua de la Región Andina fue incontenible;
el Tahuantisuyo, nombre que daban los quechuas a su Estado, llegó a
comprender dentro de sus fronteras a toda la Región Andina y a proyectar
su influencia aún a gran distancia fuera de ella, especialmente hacia el Sur.
Los inmediatos sucesores de Vira-Cocha, Pachacuti, Topa-lnca-Yupanqui y
Huayna-Capac, fueron los conquistadores del imperio.
No obst,nte su extensión y la multitud de pueblos que englobaba, el
Imperio Incaico logró una notable unidad étnica y lingüística, debido a los
factores siguientes: 1)-La institución de los "mitmaccunna" o "mitimaes", que
fue una práctica de gran eficacia política, aunque terriblemente inhumana;
consistía en trasladar parte de la población de una zona recién conquistada,
a otra que desde hacía tiempo pertenecía al Imperio; y llenar el vacío dejado
por los desarraigados, con personas pertenecientes a pueblos ya absorbidos
culturalmente por el conquistador. 2)-La imposición del culto solar de los
quechuas y el aprendizaje obligatorio del "ruma-sin" o "lengua de los hombres", que era el idioma quechua. 3)-EI sistema de rehenes; hacían rehenes y
los llevaban al Cuzco, al ídolo principal, a los hijos de los jefes vencidos y a
los de los nobles provincianos; 4)-La red de caminos que surcaba el imperio;
los quechuas, al igual que los romanos, dieron gran importancia a las vías de
comunicación y fueron maestros en construirlas y dot,rlas de los servicios
necesarios.
Muchos autores nos han hablado del "Imperio Socialista de los Incas" y de
otras expresiones similares; en realidad no seña exacto calificarlo de socialista, si por ello queremos entender las tendencias que modernamente se
califican con ese nombre; pero sí habremos de decir que era parcialmente
colectivista. Resumamos su régimen socioeconómico. La unidad social básica
de la Región Andina, la cual fue preexistente al Imperio Incaico, era el "ayllu";
el ayllu es un grnpo de familias consanguíneas o unidas por la creencia de un
antepasado mítico común; tuvo por lo tanto, carácter totemist1; la institución
tenía, además conexión territorial; y la tierra asignada a cada ayllu era una
marca; dentro de cada marca, se daba'a cada miembro casado un trozo de
tierra que cultivar, el cualse llamaba "topu"; el tamaño de cada topu dependía
de las necesidades de la familia de aquél a quien se daba; en el Imperio Incaico,
la distribución de topus se hacía anualmente. El parentesco que sirve de base
426

a la formación de los ayllus, tal como lo encontraron los conquistadores
españoles, era de base patrilineal; así es el de los ayllus, cuya vida se ha
prolongado hasta nuestros días; pero dado su conexión con la agricultura, es
de suponerse que originalmente tuvieron carácter matrilineal, puesto que las
instituciones matriarcales aparecen generalmente con la introducción de la
agricultura; pero ello no podemos comprobarlo por falta de suficientes
conocimientos históricos. El ayllu se present, en todas las clases sociales,
desde la del inca hacia abajo.
La sociedad incaica fue una sociedad altamente jcrarqui1,ada. Estaba distribuida en tres grandes grupos de clases sociales, que más bien fueron
estamentos, en cuya cúspide estaba el inca, hijo del Sol y participantes de la
naturaleza de los dioses. Estos grupos de clases sociales eran: las clases
privilegiadas, la clase tributaria o sea el común de la población y las clases
inmediatizadas o separadas. Sus características eran las siguientes:
A)-CLASES PRIVILEGIADAS: Eran aquéllas cuyos miembros estaban exentos
tanto de pagar tributos o impuestos, como de desempeñar los trabajos que
correspondían al común de los habitantes, pues sus funciones tenían un
carácter distinto dentro de la comunidad incaica. Est,s clases eran: 1)-Los
incas por la sangre, eran los miembros de los ayllus reales: es decir los
desendientes de los incas fallecidos; estaban, por lo t1nto, emparentados con
el inca reinante. 2)-Los incas por privilegio, que eran el núcleo de los quechua
hablantes que habitaban en la comarca aledaña al Cuzco; est, nobleza fue
fundada por Pachacuti, después de la creación del Imperio. Ambos grnpos
privilegiados daban al imperio los altos funcionarios del mismo; usaban, como
adorno, grandes orejeras, por lo que los españoles les llamaron "orejones"
3)-Los de la pequeña nobleza, o sea el conjunto de funcionarios de provincia,
desde los "tocricoc" o gobernadores de provincia hasta los "curacas" o jefes
de los ayllus, cuya importancia se medía por el t,maño de su ayllu o sea el
número de miembros del mismo; los miembros de la nobleza de los pueblos
conquistados también formaron parte de esta clase. 4)-Los sacerdotes, encargados de los servicios religiosos y de la atención de los templos; entre ellos
estaban muy jerarquizados.
B)-CLASE TRIBUTARIA: El común de los ciudadanos, integrado por todos
los "puric" o adultos que pertenecían a los ayllus, a excepción de los ayllus de
las clases privilegiadas, soportaban las cargas del Estado; todas las cargas
tenían carácter personal. los tributarios cultivaban con sus hijos su "topu",
para el mantenimiento de su familia; cultivar las tierras del Sol y del inca, es
decir de la Religión y del Estado; prestar su concurso para cumplir con la
"mita"; esto último consistía en que, durante dos o tres meses en el año, todo
tributario debía trabajar en los servicios públicos no muy especializados, tales
como formar parte del ejército, trabajar en las minas y en la construcción de

427

�edificios públicos, guardar los depósitos y servir en el "chasquin" o correo y
en el servicio personal de los altos funcionarios y de los templos.
C)-CLASES SEPARADAS: Estaban formadas por aquellas personas que, por
diversos motivos que variaban según cada clase., habían sido separadas de sus
respectivos ayllus y habían pasado a depender directamente del inca. Estas
clase~ eran: 1)-Los "yanacanas" o servidores domésticos, que tenían una
condición vecina de la esclavitud; no figuraban en los censos y su trabajo
pertenecía al amo que servían; muchos autores los consideran al margen de
la sociedad incaica. 2)-Los artesanos, como metalurgos, tapiceros, alfareros
artísticos, orfebres y contadores de quipus; la clase se formaba de jóvenes
seleccionados para ello por los funcionarios imperiales; los seleccionados se
desligaban de su ayllu y pasaban a depender directamente del inca. 3)-Las
"acllacuna" o "mltieres escojidas" que eran seleccionadas periódicamente
entre la población, por determinados funcionarios imperiales; después de un
período de aprendizaje en un convento, eran objeto de una nueva selección
que las dividía en tres grupos; uno de las que el inca regalaba a los nobles,
que podían tener cuantas mujeres quisieran; otra de las que servían al inca
como concubinas; y el último de las "mamoconas" o "vírgenes del Sol", que
servían en conventos para servicios religiosos y hacían votos de eterna
castidad.
Para completar la visión resumida del régimen socioeconómico, veamos
la forma en que estaba distribuida la tierra; la división de la tierra, seg(m ,
Baudin, citado por Márquez Miranda, era la siguiente: I )-Las tierras del Sol,
o sea las tierras del Culto y de la religión; los sacerdotes solamente podían
aprovecharse de las cosechas de estas tierras, durante los períodos en que '
estaban de servicio en el templo; son cultivadas por los tributarios, como parte
de sus cargas. 2)-Las tierras de los incapaces, o sea las destinadas a dar
asistencia a las viudas, los huérfanos, los enfermos y los Soldados ep campaña;
están a cargo de las comunidades, las cuales designan administradores de
ellas, que convoquen a los demás miembros de la comunidad, para trabajar
en tales tierras. 3)-Las tierras de los indios capaces, que tal como lo hemos
indicado antes, forman las marcas de los ayllus, que se distribuían en los topus
de los jefes de familia, que los sembraban personalmente y con sus familiares.
4)-Las tierras de los miembros de las clases privilegiadas, al igual que los
anteriores, formaban las marcas de los ayllus de estas gentes, que se distribuían en topus entre ellos; la única diferencia es que podían hacerlas cultivar
por medio de sus servidores. 5)-Las tierras del inca, que eran cultivadas por
los tributarios, pues este cultivo constituía el principal u·ibuto pagado al
soberano. Como señala el mismo Baudin, coexiste una triple forma de
propiedad inmobiliaria siendo la tercera la menos importante, así: lo. Pro-

428

piedad nacional o estatal, 2o. Propiedad colectiva o comunal. 3o. Propiedad
privada.
Expuestos de esta manera de alineamientos del régimen socioeconómico
incaico, demos nuestro juicio sobre su calificación como sistema. El régimen
de propiedad, especialmente de la inmobiliaria, estaba parcialmente colectivizado, siendo más importante el sector colectivo, en su conjunto, que el sector
privado; esto lo aproxima al socialismo. Pero la completa jerarquización de
la sociedad incaica y la orientación de su economía en beneficio de las clases
privilegiadas, la alejan del socialismo. La unidad étnica, lingüística y religiosa,
impuesta por los incas al imperio, dan a su política una coloración muy similar
a los ultra nacionalismos de nuestros días; por otra parte, los métodos empleados para lograr esta finalidad estuvieron a la altura de la moderna opresión
fascista. Todo ello, nos permite afirmar que el régimen incaico fue un
totalitarismo que, si queremos compararlo con los muchos totalitarismos de
nuestros días, está mucho más cerca de los totalitarismos de derecha que de
los de izquierda.
Tal como sefialamos en nuestro anterior trabajo, "L'ls Altas Culturas
Precolombinas de Mesoamérica", publicado en el número anterior de "Humanitas", muchos autores consideran que las altas culturas precolombinas de
América estaban en desintegración, al momento de la conquista; fundamentan esta opinión, en que la conquista destruyó estas altas culturas, como
complejos culturales armónicos; este resultado sólo suele producirse cuando
las altas culturas que sufren la penetración de la cultura intrusa, están en
desintegración; pues, si están en crecimiento, resisten el influjo extrafio como
sucedió en la alta cultura hebreo-irania, frente a la instrucción del helenismo
llevado primero por los macedonios de Alejandro Magno y luego por los
romanos. Nosotros compartimos esta opinión; creemos que, si el descubrimiento y la conquista europeos no se hubieran presentado, el proceso de
desintegración habría recorrido su curso normal y habrían surgido nuevas
altas culturas filiales de las que encontraron los espmioles, cuyo eventual
nacimiento ahogó prematuramente la conquista. Procuremos identificar el
fenómeno en la cultura incaica, tal como lo hicimos con la nahuatleca, en
nuestro anterior trabajo que acabamos de citar.
Ante todo, com·iene advertir que no es posible identificar las causas del
fenómeno, con la seguridad con que lo hicimos en el caso de la nehuatlcca,
porque la abundancia de datos históricos es muy inferior en el presente caso,
respecto del otro. Sin embargo, podemos guiarnos por un síntoma, la expansión conquistadora que dio por resultado la formación del Imperio Incaico;
en efecto, Toynbee afirma que la expansión en cualquier forma que se
produzca, especialmente la belicista, es un síntoma que delata el colapso;
afirma que "las civilizaciones en desintegración se tornan imperialistas". El

429

�Imperio Incaico se formó a raíz de las guerras chancas, las cuales se produjeron durante el reinado del inca Vira-Cocha; el alud conquistador continuó
incontenible durante los tres reinados posteriores; fue inmediatamente después de estos tres reinados y de las conquistas que trajeron consigo, que
aparecieron los españoles. Ello nos permite formular la interpretación siguiente: El colapso debió ocurrir durante las guerras chancas; el tiempo
transcurrido entre éstas y la llegada de los españoles, no fue suficiente para
que la desintegración, que acababa de comenzar, se hiciera visible mediante
hechos frecuentes e inequívocos.

G)-La Región Andina y Mesoaméricana.Antes de despedirnos de las altas culturas de la Región Andina, creemos
que es de gran importancia hacer un paralelo entre ellas y las de otro foco
cultural de An1érica Precolombina, es decir de Mesoamérica. Tal como lo
dijimos en nuestro anterior trabajo ya citado y como lo hemos repetido más
arriba, entre los dos conjuntos culturales hay puntos comunes, así como
puntos discrepantes; comunes que delatan un único punto de partida para
ambas evoluciones históricas, es decir un origen común; y puntos discrepantes
que nos demuestran la independencia de los procesos evolutivos que a cada
foco cultural corresponden. Veámoslo detalladamente, refiriéndose a los
diferentes campos, así:
1)-CAMP0 FIL0S0FIC0RRELICI0S0: La religión de los pueblos de ambos
focos de alta cultura precolombina, por lo menos en su forma final después
c;le la evolución de los mismos, tiene lineamientos generales similares. Ambas
religiones llegan al concepto de un dios espiritual superior, creador de dioses
y hombres y figura suprema de su panteón, al cual espiritualiwn por encima
de todos los demás dioses; en la Región Andina, fue I-1uiracocha, cuyo nombre
entero era Illa-Tiqsi-Huiracocha-Pachayachachic; en Mesoamérica fue el
principio dual, a la vez masculino y femenino, llamada Ometecutli y Omecíhuatl o Tonacatecutli y Tonacacíhuatl. En ambas regiones, el dios espiritual
supremo, está secundado por dioses astrales; figuran en ambas religiones, los
de la luna y del lucero de la mañana y de la tarde, si bien en Mesoamérica
tiene mucha mayor importancia que en la Región Andina.
En la Región Andina, el culto derivó de un ceremonial rígido y complicado;
en cambio en Mesoamérica, el acto del culto más frecuente fue el sacrificio
humano. La teoría mítica atribuida a Tlacaelel, que convertía los sacrificios
humanos en un acto necesario para la subsistencia de los dioses y del mundo,
cuyo mantenimiento declaró misión de los aztecas, proporcionó el fundamento filosófico para el aumento y realización sistemática de los sacrificios
humanos y para la institución de la guerra sagrada destinada a alimentarlos.
430

El simbolismo que sirvió de puente, en Mesoamérica, entre el mito y el
pensamiento filosófico, tal como lo expusimos en nuestro anterior trabajo
varias veces cit."ldo, también se presentó en la Región Andina; aún más, los
símbolos en su concepción original fueron los mismos; también entre los
andinos, tenemos como elementos simbólicos los pájaros, las serpientes y los
jaguares, así como aparecen las combinaciones de estos elementos, como la
serpiente emplumada que combina el pájaro con la serpiente y el pájaro-jaguar-serpiente que constituye uno de los modelos favoritos del ultrasimbolismo aportado a la Región Andina por las altas culturas de la costa.
Finalmente, las cosmogonías de ambos focos culturales tienen gran similitud, en cuanto a lo fundamental del mito; en ambos tenemos procesos
similares de creación, destrucciones y reapariciones alternativas de la humanidad, ideas fundamentales de un diluvio y de una gran oscuridad previa, ya
sea a la creación del Sol o a la plenitud de su brillantez. Pero, al descender a
la descripción particularizada de los diversos mitos, éstas se apartan en ambos
focos culturales, esto es, se producen mitologías diversas, como era lógico que
sucediera. Sobre todo las ideas en cuanto al tiempo en que transcurren los
acontecimientos de todo tipo, son diametralmente diferentes; en la Región
Andina, todo est..-'i referido al tiempo histórico, único o sea idéntico a aquel
dentro del cual se vive, dentro del que transcurren por igual, los hechos
míticos y los históricos; en cambio, en Mesoamérica, el hombre crea sus
propios espacios míticos de tiempo, a los que llama Soles, para que dentro de
ellos, transcurran los acontecimientos míücos y aún los históricos.
2)-CAMP0 ARTISTIC0: En América Precolombina, el arte est.1 not.'\ulemente
influido por el mito, tal como es normal en la mayoría de las altas culturas
antiguas. Este influjo ha dado por resultado que las característkas que hemos
notado en el mito, se hayan reflejado en el arte.
Los motivos míticos que en nuestro anterior trabajo ya citado, hemos visto
aparecer en el arte simbólico de Mesoamérica, aparecen también en el arte
de la Región Andina; las serpientes emplumadas, los jaguares y las combinaciones de los dos motivos anteriores los vemos constantemente en el arte
andino. Pero también en este campo, aparece la discrepancia a medida que
avanza la evolución. En Mesoamérica, el arte se mantiene fiel al simbolismo;
el símbolo no es otra cosa que la representación convencional de la cosa
simbolizada; en Mesoamérica, las cualidades simbolizadas por los motivos
artísticos en forma de animnl, eran fundamentalmente cualidades humanas,
por ello el arte mesoamericano, lo mismo que el simbolismo filosófico, se
concentraron al rededor de la idea del hombre; la escultura antropomórfica
mesoamericana fue su consecuencia lógica. En la Región Andina, en cambio,
la abstracción trasciende el simbolismo y cae en lo hierático y ultrasimbolista;
crea seres fantásticos, míticos, cuyos orígenes están en los símbolos iniciales,
431

�pero que el vuelo de la imaginación los ha alejado de ellos, hasta el punto de
perderlos de vista; esta ha sido la génesis del arte hierático y ultrasimbolista
andino, cuyos ejemplares más auténticos son el arte chimú y e~ nazca.
3)-CAMPO ARQUITECTONICO: En materia de arquitectura solamente vamos
a referirnos a una sola figura que, por sus peculiares características, la
consideramos de gran importancia. Es ella la pirámide truncada que sirve, a
la vez, de base para uno o más templos y de fortificación defensiva de primer
orden. Esta construcción la encontramos en los dos focos culturales y en
ambos con la misma orientación. Si tomamos en cuenta que no podemos
considerar que esta figura llena necesidades indispensables, puesto que las
que satisface pudieron haberlo sido con la misma eficacia, con construcciones
de otro tipo, resulta que estas construcciones son de aquéllas que delatan
elementos culturales comunes en las altas culturas de uno y otro foco cultural.
Aún más, constrncciones similares y con funciones de igual tipo encontramos
en Mesoamérica; también las encontramos en Egipto, aunque con funciones
diferentes y sin haber sido truncadas; ellos nos delatan la existencia de
elementos culturales extracontinentales en las altas culturas precolombinas
de América.
4)-CAMPO DE LAS RELACIONES FAMILIARES: La organización familiar encontrada por los españoles, tanto en la región andina como en Mesoamérica
era de carácter patriarcal; la sucesión, tanto política como patrimonial, en
ambos focos culturales, era de carácter patrilineal. Suponemos que, dado el
carácter totémico del ayllu andino y su conexión con la tenencia de la tierra,
fue precedida en esta zona, por un período matriarcal, de sucesión matrilineal. En cuanto a Mesoamérica, la situación es similar, por lo menos en
términos similares; por síntomas, si bien menores que los de la Región
Andina, pues no está claro el carácter totémico del calpulli, aunque si su
conexión con la tenencia de la tierra, hacemos la misma suposición. Desgraciadamente, estas suposiciones carecen de plena comprobación histórica.
La diferencia más conocida eh este campo, entre ambos focos culturales al
final de su evolución, es decir al momento de la conquista española, fue la
calificación del incesto. Mientras los pueblos de Mesoamérica, rechazaron el
incesto, el cual estaba prohibido y era penado en ellos, los de la Región Andina
no solamente lo aceptaban, sino que para la familia del inca, se volvía
necesario. En efecto, solamente la hermana del inca que a la vez fuera su
esposa, compartía su dignidad real; solamente los hijos del inca y de su
hermana podían heredar la corona; ello tuvo en la práctica muchísimas
excepciones, pero era la regla teórica del Estado; en cambio, entre los pueblos
mesoamericanos, no tenemos noticias de casos prácticos de incesto, que
contrariaran la prohibición contenida en sus normas.
432

5)-CAMPO DE LA ÜRGANIZACION SOCIOECONOMICA: También los lineamientos generales, en este campo, ofrecen grandes puntos de contacto. Al
ayllu andino, al cual nos hemos referido, correspondió el "calpulli" mesoamericano. Según todos los indicios, es sumamente probable que el calpulli
haya sido una organización muy antigua, anterior a la llegada de los aztecas
al Anáhuac; y que inicialmente haya sido muy parecida al ayllu. Pero la
evolución del calpulli lo llevo a ser un "clan geográfico", según el dicho de
algunos autores, es decir una organización que se originó en el parentesco,
pero que correspondía a una determinada unidad tenitorial; cada calpulli era
dueño de las tierras comprendidas en su demarcación, las que dividía en lotes
y los adjudicaban a sus miembros para su cultivo y aprovechamiento ; el lote
adjudicado a alguien, pasaba a sus herederos; si la descendencia se extinguía,
volvía al calpulli, para ser nuevamente repartido. La tierra era propiedad de
los calpullis, salvo la que pertenecía a la nobleza y a los guerreros. La sociedad
mesoamericana era también jerarquizada, como la andina, pero su división
en clases era más sencilla; originalmente, sólo distinguían entre los piles o
señores y los macehuales o gente común del pueblo; posteriormente, hubo
algunas otras diferencias, que llegaron a constituir clases intermedias; como
las de los artífices, que pertenecieron a distintos oficios y que se elevaron sobre
el común del pueblo; los funcionarios y los empleados judiciales; los calpixques o recaudadores de tributos en las provincias; los embajadores; los
teopixques o sacerdotes; los pochteca o comerciantes, que llegaron a tener
gran importancia; y los miembros de las organizaciones militares, entre los
que figuraban los famosos caballeros "aguila" y "tigre". Finalmente, las clases
sometidas a la servidumbre, que eran los moyeques o siervos territoriales y
los esclavos. La organización socioeconómica mesoamericana, a grandes
rasgos, era parecida a la andina, pero la evolución de cada una, las había
diferenciado en sus detalles.
6)-CAMPO DE LA EVOLUCION HISTORICA: La evolución histórica es la
evolución de las altas culturas históricas; las tendencias que en ellas se
manifiestan son las que se concretan en las diferentes etapas de tales culturas.
Tal como lo hemos dicho ya, en la evolución histórica de América Precolombina, dos tendencias fundamentales se disputan la inspiración del "ethos" de
las altas culturas; son ellas las del particularismo tribial, que genera las altas
culturas aisladas y las pequefias unidades políticas independientes; y la del
imperialismo universalista que comienza por ser una simple tendencia a la
unidad y concluye por originar los grandes imperios.
Tal como lo hemos indicado en el curso de este trabajo, en la Región
Andina, estas tendencias se han alternado nítidamente en la evolución de las
altas culturas locales; a pesar de que Chavín de Huántar es un centro
representativo de la tendencia a la unidad, el Grupo Pretiahuanaquense es
433
Humanitas-28

�un conjunto de culturas imbuidas de particularismo tribial; Tiahuanaco
promovió con su influjo cultural la unificación; si acaso existió el pretendido
Imperio de Tiahuanaco, el proceso habría sido coronado por la unificación
política; el Grupo Postiahuanaquense vueh·c al particularismo tribial; el
Imperio Incaico marca la tendencia a la unidad hasta coronarla como un típico
imperio de tendencia universalista.
En Mesoamérica, aunque no con la nítida claridad de la Región Andina,
también se presentaron ambas tendencias; podemos percibirlas en la evolución histórica de esa zona, aunque en nuestro anterior trabajo no las hayamos
destacado. El Grupo Mayoide contuvo ambas tendencias; la cultura olmeca y
las variantes culturales de la zona intermedia, son culturas independientes
que por serlo, representan la tendencia particularista; en cambio, las dos
filiales indudables de la primera, es decir la maya y la teotihuacana, representan la tendencia a la unidad, porque en ambos hubo constantemente uno
o varios centros difusores de cultura, con papeles parecidos al dcsempefiado
en la Región Andina, por Chavín de Iluántar; Teotihuacán, durante sn
período de mayor florecimiento, fue precisamente un centro de esta clase; los
tolteca, al conquistar estas comarcas, completaron el proceso de unificación,
creando un imperio de tendencia universalista. L, im·asión de los bárbaros
nahuatleca, procedentes del norte, donde habían vivido por siglos en el
aislamiento, reforzó la tendencia particularista; por ello, tanto los pueblos
nahuatleca como los mayaquichés, crearon unidades políticas independientes, que coexistieron y se relacionaron unas con otras, o sea que
vivieron el particularismo; el Imperio Azteca, que algunos autores consideran
como una realización imperial universalista, en nuestra opinión, merece un
enfoque especial.
Como es bien sabido, los Aztecas y sus asociados los chichimeca y los
acolhúa, crearon una sinarquía en el Anáhuac, la cual fue resultado del
compromiso de tres sefioríos, los de Tenochtitlan, Tcxcoco y Tlacopan; ello
dio a este imperio una estructura peculiar, fue un imperio triple, algo así como
un poder en condominio; ahora bien, el imperio de tendencia universalista
supone un poder único, en manos de un solo pueblo imperial, que no
comparte con otrós su poder; ello implica que una estructura como la de la
Sinarquía Tenochtitlan-Texcoco-Tlacopan, conocida ordinariamente como
Imperio Azteca, no está comprendida dentro de esta figura. En nuestro juicio,
se trata más bien de un Estado Compuesto, surgido en el curso de la evolución
propia de la cultura nahuatleca, el cual, si bien implica alguna forma de
unidad, no supone en manera alguna, el abandono del particularismo; ello
lo vemos confirmado por la coexistencia con otras unidades políticas, como
Tlaxcalla y H uexotzingo, sin procurar absorberlas, sino habiendo llegado con
434

ellos a arreglos que suponen su subsistencia, como el de la conocida "guerra
sagrada".
Como se ve también, en este campo las tendencias fundamentales de la
evolución histórica fueron las mismas para toda América Precolombina, pero
su realización de detalle fue diferente en cada uno de los grandes focos de alta
cultura.
7)-CAMPO DE LA COMUNICACION HUMANA: El medio de la comunicación
humana por excelencia es el lenguaje; el lenguaje es, ante todo, hablado; en
esa forma es universal, porque es una característica de la especie; no existe
grupo humano alguno que carezca de lenguaje hablado por sencillo y rudimentario que éste sea. El lenguaje hablado se completa con el lenguaje
escrito; las formas cultas del lenguaje suponen una forma de escri.tura, que
les permita perpetuar las ideas a través del tiempo. La forma primera de la
escritura es eljeroglífico,.antecedente inicial de todas las demás formas.
En Mesoamérica, el uso del jeroglífico fue generalizado; el jeroglífico
mesoaméricano es representativo del objeto que trata de indicarse, procura
reproducir su figura, o sea es figurativo; pero para muchos conceptos especialmente los abstractos, los jeroglíficos eran simbólicos; finalmente, en
algunos casos, como cuando se trataba de escribir los nombres de las personas,
los jeroglíficos representativos ·se tomaban únicamente por la raíz, es decir
que entonces tomaban valor fonético silábico.
En la Región Andina, el sistema fue básicamente distinto; los ándinos no
escribieron en forma alguna, pero emplearon un sistema equivalente, tal vez
más ingenioso, para conservar y transmitir sus ideas; este sistema fue el
"quipu". El quipu es un sistema de cordeles; de un cordel más grueso y
transversal pe nden otros más delgados y perpendiculares, que son de colores
diferentes y contienen nudos a distintas distancias; los significados eran
distintos según los colores, tamaños, cantidades de nudos, distancias y demás;
parece que no había un solo sistema, sino varios, por lo que cada quipu
solamente podía ser leído sin dificultades, por aquél que lo había hecho o por
colaboradores directos. Se empleaban para cuentas y datos estadísticos;
también para genealogías y conocimientos históricos. Las personas que se
dedicaban a los quipus, se llamaban qnipucamayac. Existían además otros
sistemas adicionales; unas ruedas de arcilla o de otro material similar, sobre
las cuales se colocaban piedrecillas de distintos tamaños y colores a diferentes
distancias; esto les permitía recordar todo lo que deseaban. Finalmente,
también tenían tablas y lienzos con las figuras y las historietas de los incas,
pintadas; este sistema pictórico ya se aproximaba al empleado en Mesoamérica.

H)-Las Altas Ctúturas Periféricas
Con el nombre de culturas periféricas o culturas de la periferia, conocemos
a aquéllas que se han realizado fuera de los dos grandes focos culturales de
435

�América Precolombina. Son culturas de menor importancia, no solamente
porque no han formado parte de las grandes series o complejos culturales,
sino porque no tenemos de ellos más que poquísimos datos históricos, lo cual
no nos permita una apreciación todo lo exacta y extensa como sería de desear.
De estas culturas periféricas, nos referimos a las meridionales, que todas
ellas, cual más cual menos, recibieron el influjo que proyectó hacia el Sur del
Imperio Incaico; y a la principal de las periféricas, la chibcha, situada en medio
de ambos focos culturales, como si hubiera de ser un puente entre los dos
centros, que transmita recíprocamente los influjos recibidos.
Las culturas a que nos referimos son las siguientes:
1)-CULTURA ARAUCANA: Los araucanos, famosos por sus instintos guerreros y por la porfiada resistencia que opusieron a los espafioles, ocupaban la
parte central de Chile. Durante unos cincuenta afios, más o menos, gran parte
de los araucanos formaron parte del Imperio Incaico; pero su cultura original
fue anterior a la conquista incaica. Debido a lo que acabamos de indicar, el
desenvolvimiento de esta cultura tuvo dos etapas sucesivas, así: a)-La original
o preincaica, en que surge esta cultura, sobre todo por el influjo de elementos
culturales traídos por los polinesios, pues parece que la costa chilena fue uno
de los puntos de llegada de éstos, si su migración marítima tuvo alguna
realidad. b )-La que arranca de la conquista incaica, en la cual el inflttjo cultural
de los intrusos, por muy pequefio que se suponga, modificó el estilo de vida
de los araucanos; este infütjo fue naturalmente mucho menor que aquellos
araucanos que no fueron conquistados por los incas, los cuales quedaron más
al Sur de las fronteras meridionales del Imperio Incaico, y eran conocidos por
promaucáes.
2)CULTURAS DEL NOROESTE ARGENTINO Y NOROESTE CIIILENO: En esta
comarca, aunque nunca perteneció al Imperio Incaico, su inflijo cultural se
hizo sentir, con menos intensidad desde luego, proporcionando diversos
elementos culturales que penetraron por difusión en las culturas locales;
citaremos únicamente, como las más importantes, las culturas de los atacamas, los omaguacas y los diaguitas.
3)-LA ALTA CULTURA CHIBCHA: Es la más importante de las periféricas,
por dos razones: a)-Porque en la zona colombiana, alcanzó un alto grado de
desenvolvimiento, que le permite rivalizar, en algunos aspectos, con las altas
culturas de las series originadas en dos grandes focos culturales. b)-Porque
debido a su posición geográfica pudo desempefiar, y es muy probable que lo
hizo, el papel de cultura puente entre ambos focos, esto es de receptora y
transmisora de las influencias culturales mutuas.
El ámbito geográfico en que se desenvolvió esta cultura, está compuesto
por Colombia, que fue un núcleo cultural más importante, Venezuela, Panamá y Costa Rica. El grupo más culto fue el de los miuscas, que vivían en
·435

Colombia; estaban divididos en muchos cacicazgos independientes y rivales,
por lo que las guerras entre ellos eran frecuentes; el más importante fue el
de Bakatá, espafiolizado Bogotá, cuyo cacique llevaba el título de zake; le
seguía en importancia el de Hunsa, espafiolizado Tunja, cuyo cacique llevaba
el título de zipa. En la sierra de Santa Marta, vivían los taironas. Finalmente,
los otros grupos de importancia eran los laches, los tunebos y los morcotes.
ffue realmente la chibcha una ·c ultura-puente? Desgraciadamente carecemos de suficiente cantidad de datos históricos para contestar esta pregunta
con absoluta seguridad; pero todos los indicios parecen contestar afirmativamente. Si nos concretamos a los miuscas que son los más conocidos, podemos
señalar: en cuanto al mito, su dios creador, Chiminichagua, se parecía mucho
al Huiracocha incaico; el mito de su héroe civilizador, Bochica, ofrece gran
similitud al mito mesoamericano de Quet:zalcoatl. En cuanto al vestido, el
masculino recuerda al mesoamericano, mientras que en femenino, al incaico.
En cuanto a sus actividades artísticas, la forma de emplear los metales se
aproxima mucho a la andina, mientras que los motivos que representan nos
recuerdan a los mesoamericanos. Lástima que los indicios que son tan pocos;
si pudiera comprobarse suficientemente el papel de cultura-puente, ello
vendría a resolver el problema de los intercambios culturales entre los dos
grandes focos de alta cultura precolombina de América.
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1960.- VII (2a. parte): 1961.- VIII: 1961.- IX(la. y2a. partes): 1962.- X:
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438

Sección Quinta
NOTICIAS, RESEÑAS Y COMENTARIOS

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Quinta

NOTICIAS,
Y

~
RESENAS

COMENTARIOS

�COMENTANDO EL DIALOGO DE LA LENGUA
ALIIA SILVIA RODRÍGUEZ

P.

Univenidad Autónoma de Nuevo León.

EL SIGLO xv1 representa en España la incorporaci6n del Renacimiento en dos planos
perfectamente diferenciados. Bajo el reinado de Carlos V, la acogida a las tendencias estéticas europizantes. La poesía se vuelve italianizante, entran las ideas plat6nicai.
y se difunden las doctrinas religiosas de Erasmo de Rotterdam. En el otro plano, tenemos el hecho de que dividida Europa por la reforma luterana, España se apresta a
la defensa de sus ideales. El Renacimiento español muestra entonces, con el reinado de
Felipe 11, un sello de severidad y un carácter definitivamente nacional.
Ante estas circunstancias el humanismo tuvo un interés especial por la exégesis y
el conociiniento de los libros sagrados. Carlos V y España entera se lanzan a la reforma
interna de la Iglesia. Erasmo se convierte en "símbolo de sana y noble renovaci6n, cifra de toda empresa grande y cristiana". Este es el momento del humanismo erasmista
que /"señore6 en España, por ser tan español, como española era la empresa que había tomado sobre sus hombros de defender la Iglesia. Solo así se explica el que toda
persona culta, arzobispos, obispos, clérigos, religiosos y seglares, se hallasen de la noche
á la mañana ser en España verdaderos erasmistas • . . Erasmo ( 146 7-1536) es una
representaci6n hist6rica: representa y personifica el Renacimiento, no italiano, sino
español: no pagano, sino cristiano • . . ¿ Qué representa, pues, Erasmo en la historia
literaria del Renacimiento? El elemento de armonía y de concordia entre las tendencias
extremas: la tolerancia y la paz, mezcladas con un sano escepticismo, no exento de
cierta interior ironía . . . Pero, además, para los españoles y para Carlos V representaba Erasmo el renacimiento cristiano, bien hermanado con el renacimiento clásico".'
Como podemos observar, Erasmo hall6 una gran resonancia entre los humanistas españoles. Sin embargo, a su muerte, sus libros fueron condenados por la lnquisici6n.
Como dice Cejador, sus efectos dieron color, al parecer, en forma contraria a la época
de Felipe 11.
Fruto de la influencia de Erasmo podemos citar la obra de Juan de Valdés y particularmente el Diálogo de la Lengua. Tres de las actitudes intelectuales del Renacimiento: reforma religiosa en el sentido de mayor espiritualidad en las prácticas litúrgicas,
1

CEJADOR y FRANCA, Julio, Historia de la Lengua y la Literatura Castellana. Tomo
II. Revista de archivo, bibliografía y museos. Madrid, 1915, pp. 7-8.

427

�elogio y anhelo de la vida natural, exaltaci6n de lo espontáneo, sitúan a Valdéz y su
obra dentro de la corriente renacentista y desde luego, erasmista. Hombre culto, de espíritu agudo, Juan de Valdéz no podía dejar de señalar los derroteros fundamentales
del Renacimiento español. Inconforme con la actitud de la Iglesia, sus obras casi todas sobre temas religiosos, reflejan sus inquietudes reformistas. El Diálogo escrito en
. Nápoles a fines de 1535 o 1536, lugar a donde había ido huyendo de la Inquisición,
expone los criterios lingüísticos y literarios de la época, además de que establece como
únicas normas estilísticas la sencillez, la sobriedad y la concisión. La defensa de la
lengua vulgar y él empleo del cultismo como medio para lograr la expresión natural
y de buen gusto --el enriquecimiento de la lengua-, son los logros más importantes
de esta obra.
El Diálogo es pues, un testimonio del estado de lengua en el siglo XVI. Los cuatro
interlocutores Criolano -que se ha supuesto que podía ser el obispo de San Marco-,
Marcio -identificado con Marco Antonio Flaminio, traductor del Al/abeto cristiano-,
Pacheco o Torres --don Pedro Pacheco, cardenal y lugarteniente de Nápoles-• y el
propio Valdéz que hace de maestro, se interesan por la propiedad y carácter de la
lengua castellana.

"Todos los hombres somos más obligados a ilustrar y enriquecer la lengua que
nos es natural y que mamamos en las tetas de nuestras madres, que no la que nos
es pegadiza y que aprendemos en libros".'
Valdéz atiende a las consultas formuladas por sus amigos italianos y aborda problemas relativos a los orígenes de la lengua,

"y porque la lengua que oy se habla en Castilla, de la vosotros queréis ser informados, tiene parte de la lengua que se usava en España antes que los romanos
la enseñoreassen, y tiene también alguna parte de la de los godos, que sucedieron a los romanos, y mucha de la de los moros, que reinaron muchos añol, áunque la principal parte es de la lengua que introduxeron los romanos, que es la
lengua latina . .• " •
Fonética y ortografía,

"la pronunciaci6n aráviga le viene a la castellana el convertir la f latina en h, de
manera que, pues la pronunciaci6n es con h, yo no sé por qué ha de ser la escritura con f, siendo fuera de prop6sito que en una lengua vulgar se pronuncie
de una manera y escriva de otra. Yo siempre he visto que usan la h los que se
precian de scrivir el castellano pura y castamente: los que ponen la f son los que
no siendo muy latinos, van trabajando de parecerlo".'

1

VALDÉZ, Juan de, Diálogo de la Lengua, Ed. Porrúa, México, 1966, p . ·XIV.
• VALDÉz, Juan de, op. cit., p. 5.
• lbid., p. 13.
• Ibid., p. 50.

428

Sintáxis y flexión,

"para el genitivo masculino tenemos del, diziendo del hombre, y para el femenino
de la, diziendo de la muger. . • Estos mesmos artículos sirven para el ablativo . .. "•
Cánones sobre el estilo,

"porque el estilo que tengo me es natural, y sin afectaci6n ninguna escrivo como
hablo, solamente tengo cuidado de usar vocablos que signifiquen bien lo que
quiero dezir, y dígolo quanto más llanamente me es posible, porque a mi parecer
en ninguna lengua stá bien el a/ectaci6n".'
Elección de palabras y crítica de textos,

"de la lengua griega desseo introduzir éstas que stán medio usados: paradoxa,
tiranizar, idiota, ortografía.. . De la lengua latina querría tomar estos vocablos ambición, ecepción, d6cil, superstición, objeto. Del qual vocablo us6 bien
el autor de Celestina. . . soy de opini6n que ningún libro ay escrito en castellano
donde la lengua sté más natural, más propia ni más elegante".'
En otras palabras, Valdéz aborda problemas relativos a la fonética, al léxico y a la
gramática. Su terna de discusión no es la lengua literaria, sino la hablada, "la que no
se aprende por libros".' Por primera vez en la historia de la conciencia lingüística
española se observa una discusi6n sobre las opiniones del italiano Bembo, autor de
Prose della vulgar lingua. Bembo al tratar la lengua vulgar, es ciceroniano. Valdéz
es un erasmista español. Es decir, siendo el italiano una lengua clásica -ya existe un
Petrarca y un Bocaccio-, Bembo quería que el toscano no excediera los cauces señalados p or dichos autores. Sin embargo, Bembo se preguntaba si no sería mejor utilizar la lengua latina y así ponía en discusión la lengua toscana. Vadéz en tanto, aún
confrontando el problema de fijar la lengua la sabe apreciar en todo su valor. No discute
sobre su propiedad. Ha notado que el romance compite con el !aún y así concluye con
la fijación del romance castellano como lengua de cultura. Esto significa que Valdéz
delimita una discusión que para Bembo resulta una problemática.1º
De lo anterior se desprende que Valdéz formula sus propias concepciones sobre el
problema lingüístico en España, aunque se aleje del punto de vista de N ebrija "que en
muchas cosas le había precedido, y a quien, sin consideración, muerde y zahiere".11 La

0

Ibid., p. 24.
' lbid., p. 107.
' lbid., pp. 94, 95, 127
• MENÉNDEZ y PELAYO, Marcelino, Historia de los Heterodoxos Españoles. Tomo
11. Librería Católica de San José, Madrid, 1880-1881, p. 196.
'º VALDÉZ, Juan de, Diálogo de la Lengua. Clásicos Castellanos, Espasa-Calpe, S. A.
Madrid, 1953, pp. XLV-LX.
11
MENÉNDEZ Y PELAYo, Marcelino, op. cit., p. 196.

�aversión del castellano por el andaluz, lleva a Valdéz a una declarada antipatía por
Nebrija y todo lo que éste ha hecho.

"Ya tornáis a vuestro Librixa. ¿No os tengo dicho que, como aquel hombre
no era castellano, sino andaluz, hablava y, escrivla como en el Andaluz/a y no
como en Castilla?" 12
Sin embargo esta situación no le resta mérito, pues cada uno en su enfoque ocupa
su lugar en la Historia.
Pero siguiendo con el Diálogo aún se puede ahondar en los aspectos de mayor interés que Valdéz nos ofrece. Por ejemplo su principio acerca del estilo. Basado en el
ideal muy en boga en su época, sobre la obligación que todos los hombres tenían de
enriquecer la lengua propia, Valdéz hace eco a Erasmo y reprueba a quienes tratan
de conformar "La Lengua castellana con la latina". De allí el sinnúmero de explicaciones sobre palabras, autores y obras. El Renacimiento en España fue una reintegración cultural que Valdéz trata de resolver a través de la lengua popular y de las obras
que hacen mejor uso de ella. La cuestión de aquel entonces fue la relativa a la norma
del buen gusto y sobriedad. Norma que perdudará a través de la primera mitad del
siglo y dará como resultado una prosa concebida en perfecto equilibrio.

BoRRERo, L. Enrique, Origen del Castellano, Deptal. Cali, Colombia, 1961.
CEJADOR v FRANCA, Julio, Historia de la Lengua y de la Literatura Castellana. Tomo
11. Revista de archivo, bibliografía y museos. Madrid, 1915.
DIEZ EcHARRI y RocA FRANQUESA, Historia General de la Literatura Española e Hispanoamericana. Ed. Aguilar, Madrid, 1960.
-Enciclopedia Universal Ilustrada. Tomo 66, Espasa-Calpe Ed., Barcelona, 1958.
MENÉNDEZ y PELAYO, Marcelino, Historia de los Heterodoxos Españoles. Tomo 11.
Librería Católica de San José, Madrid, 1880-81.
VALDÉz, Juan de, Diálogo de la Lengua. Prólogo de Juan M. Lope Blanch. Colección
Sepan Cuantos No. 52, Ed. Porrúa, México, 1966.
VALDÉZ, Juan de, Diálogo de la Lengua. Edición y notas de José T . Montesinos. Clásicos Castellanos. Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1953.

Es interesante observar, por otro lado, que Valdés manifiesta que los llamados a
dar la pauta del bien hablar, son los hablantes de Toledo. Esta preferencia es muy
explicable si se advierte que Valdéz era cortesano y toledano y el lenguaje de Toledo
y de la Corte eran prácticamente uno, y el universalmente aceptado. Pero no se puede
negar, que existe aparte en Valdéz el criterio de carácter etimológico que atiende al
origen latino de las palabras, y el que muchos otros han llamado "criterio personalista".
Valdéz es un ejemplo de espíritu abierto. Se opone a latinizar el castellano, pero
acepta todas las voces nuevas para enriquecer la lengua. Enemigo de toda afectación
"sus principios estilísticos, en resumen, parecen ser la espontaneidad unida a la selección, la propiedad, la concisión y el equilibrio entre fondo y forma".13
"Las preferencias de Valdéz tienen para el historiador de la lengua un valor extraordinario porque no eran las de un individuo exquisito o apartadizo que pretendiera
hacer valer su opinión personal, sino que Valdéz procedía en materia colectiva y social
como antena del buen gusto colectivo, por un lado vocero de las decisiones ya hechas
del gusto social, y por otro tan identificado con su orientación general que se adelanta
y anuncia las decisiones pendientes"."
BIBLIOGRAF1A
ALoNso, Amado, Estudios Lingüísticos. Temas Hispanoamericanos. Biblioteca Románica Hispánica. Estudios y Ensayos No. 2. Ed. Gredos, Madrid, 1967.
" VALDÉz, Juan de, Diáfogo de la Lengua, Ed. Porrúa, México, p. 70.
1
' lbid., p. XXVI.
14
ALONSO, Amado, Estudios Lingüísticos. T emas Hispanoamericanos. Biblioteca Románica Hispánica. Estudios y Ensayos No. 2. Ed. Gredos, Madrid, 1967, p. 39.

430

43!

�t

ARCAISMOS EN EL ESPANOL DEL SUROESTE
LAURA ESCAIULLA

Universidad de Texas en Austin, Tex.

I.

HrsTORIA DE LAS

áreas de habla española en el suroeste.

A. El suroeste de los Estados Unidos donde se hablaba el español antes del inglés incluye
los estados actualmente Texas, Nuevo México y el sur de Colorado, Arizona, y
California - que en Nueva España se llamaba San Lui~ Potosí, Nuevo México1 )'.
California. Se conquist6 y se pobló esta región con dificultad.
l. Nuevo México - Se estableció un pueblo cerca de Santa Fe en 1548 pero los
indios lo destruyeron y todos los españoles huyeron del área en 1680. Se repobló
en 1693 y así quedó aislado del resto del virreinato.

2. En 1687 se fundó una misión en Arizona: se nota que en 1760 había no más
que 25 pequeñas misiones en varios puntos separados de Arizona.
3. Texas - También en Texas no había más que unas cuantas misiones aisladas
en 1800 no había más que 3,600 españoles en todo Texas, la mayor parte en
San Antonio.
4. California - Se pobló como Nuevo México, en lugar de misiones había ranchos
y granjas. La fecha de la población de California es 1777-1781.
B. Razones para el aislamiento: Los gobiernos de España y después México trataron
de animar a gente que fueran a estas regiones por la amenaza política de los franceses en Louisiana y después los estados unineheses del noreste. Sin embargo, muchas
co_sas desanimaron a colonistas posibles e hizo que las áreas pequeñas ya pobladas se
quedaran aisladas:
l. La dificultad de viajar,

2. la hostilidad de mucha de la tierra - aridez, muchas montañas, y la pura mmensidad del territorio,
3. los indios inhospitables,
4. más tarde, las malas relaciones entre México y los Estados Unidos después de
la cesión del suroeste a los norteamericanos. Comenzó un período de aislamiento

4'33
Humanitas-28

�total del mundo hispano-hablante y al mismo tiempo un periodo de persecución
de parte de los angloamericanos contra los hispanohablantes en los Estados
Unidos.
O. El habla de ese tiempo: La lengua llevada al Nuevo Mundo era un español preclásico del siglo XVI. Se lleva a tierras distantes de centros culturales del Nuevo
Mundo y se estanc6. Notan los lingüistas el arcaismo del español de América; en
eatas regiones el arcaismo es aun más intenso.

D. El habla de hoy: Todavía no hay mucha comunicación entre gente de habla española en el suroeste y personas en países hispano-hablantes. En Texas y California
ai hay comunicaci6n a través de la frontera, pero muchas veces con la gente pobre
que están en más o menos la misma situación lingüística. La mayor parte de los
hispanohablantes en los Estados Unidos son pobres y analfabetos.

2. Vacilaciones de timbre de vocales no-acentuadas
a. i m e: escrebir, recebir, almetir, efecine, devisar
hesterico, molitar, mesmo
b. e mi: dispertar, debilitar, sigun
c. u m o: sospender, sospirar, lumbriz.

B. Consonantes
l. Confusión de f/h/o
a. Conservación de la f inicial la tina: Fierro

b. Aspiración de la h (o) inicial: jallar, jeder, jonce, juir, jervir, jesionado, jijo
c. Aspiración de la

f inicial: jui, juista ... , ajilado, ejilarse, a juera, quereno.

2. Reducción de grupos cultos
II. Advertencia: Antes de ver los rasgos arcaicos del español del suroeste, hay que
tomar ciertos datos en cuenta:
A. Que ni los fenómenos ni las palabras individuales se hallan únicamente en el suroeste de los Estados Unidos. Se han citado todos en diferentes partes del mundo
hispánico, aunque se puede decir que muchos se hallaran solamente en áreas rurales, pobres o analfabetas;

B. que no todos los fenómenos ni todas las palabras se pueden citar en cualquier sitio
del suroeste. Debido al aislamiento de muchos pueblos, influencias diversas, y la
evolución interna de la lengua, hay ciertas diferencias, aun dentro de un estado.
No he puesto exactamente cuales palabras se encuentran donde son porque el único
estudio mayor del español del suroeste es el de Espinosa, las otras regiones no más
han logrado unas cuantas tesis o monógrafos;

C. que se puede alegar acerca de muchos de los fenómenos que no son arcaismos pero
que muestran influencia o de equivalencia acústica, o de evoluciones internas naturales, o de analogía con otras formas.

111. Fonología: Espinosa dice que hay que buscar las fuentes del español ( de Nuevo
México) en el español de siglo XVI. Laposa menciona inseguridades de consentismo
y vacilaciones de vocalismo para este periodo.
A. Vocales

l. Confusión de diptongo
a. ie/e: a prisa (cf: fiesta) (cfr. aviespa)
b. au/o/a: aunque, onque (cf. Talpa/taupa/topo)
c. ua/a: quasi, cuasi, oradar (en lugar de graduar).

434

a. et

= t:
=

afeto, perfeto

b. gn
n: dino
c. gl = 1: llesia
d. ce
e. nv
f.

= c:

imperfición, leción

= v: ivierno
le = e: duce (L.

dulce = dulce; cf, puleu

C. Confusión con grupos de nasal

=

mr
mbr
mn =mnr

poso).

+ oclusiva

·cf: memorau = membrar

homna

= hombre

l. Adición de oclusiva; lamber, embaranado (enmarañado)
2. Adición de nasal: Trompezar, embonar ( aboñar), emprestar, (prestar) grampa
3. Caída de oclusiva (mb = m), tamien.

IV. Morfología
A. Formas verbales del futuro: caidra, traidra, quedra (regla fonológica p. XVI).

B. Es subjunctivo de ciertos verbos: hhaiga, vaiga, hige.
C. El imperfecto de verbos que terminan con aer: caita, traiba.
D. La segunda persona singular del pretérito: antes, istes/atea, ites ( de L. stas) :
contastes/can tates: dormites/dormistes.
E. Ver
l. El pretérito: vida, vitos, dide ( cf; L. vidi, vidisti, vidit).
2. El imperfecto: vía, vías ( en lugar de vi, veías).

F. Traer -

el pretérito: truje, trujiste ...

435

�BIBLIOGRAFlA

EsPINosA, Aurelio M. Estudios sobre el español de Nuevo México de la biblioteca de
Dialectologi Hispanoamericana, dir: Amado Abonso. Tema. 1 (Buenos Aires, 1930).

MAIER, M. S., and RrvERA, Feliciano. The Chicanos. (New York: Miell &amp; Mant, 1972)
( for historical date) .
•
CORDA, Gilberto, et al. Vocabulario Español de Texas (Austin: University of Texas
Press, 1933).
RANSENBALT. Notas de una Morfología Dialectal.

CARTA DE SOR JUANA, DESCUBIERTA POR EL PADRE TAPIA
GERARDO DE LEÓN

A. Auuso

LLEGÓ A NUESTRAS manos, por cortesía de su autor, un libro, casi un folleto de escasas
98 páginas, denominado Autodefensa Espiritual de Sor Juana, debido a la pluma del
sacerdote Aureliano Tapia Méndez.
Fue publicado por la Dirección General de Investigaciones Humanísticas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y editado en los talleres de Impresora Monterrey
en mayo de 1981.
Su breve contenido capta la atención del lector, desde el prólogo mismo, el que
estuvo a cargo del Lic. Raúl Rangel Frías, Director del organismo universitario auspiciante de la edición.
De entre los parágrafos contenidos en el Prólogo, únicamente haremos referencia a
los siguientes, porque en ellos, el prologuista nos remite, con esos breves trazos tan
característicos de su manera de expresarse, a algunas de las facetas de la múltiple personalidad del autor del libro que ahora comentamos:
"El hombre sacerdote, el escritor-investigador, el poeta que también es, el autor
de hallazgos documentales como éste que va consagrado a la memoria de la Décima
Musa, Sor Juana Inés de la Cruz, es precisamente Aureliano Tapia Méndez ...
" ... y por añadidura --decí.amos- es poeta, que si no lo fuese no lo acompañarían
las musas. Y ello fu.e quizá por lo que dio con el hallazgo de la pieza que hoy publica,
la copia no conocida y publicada, hasta hoy de una carta de Sor Juana Inés de la
Cruz, la Décima Musa, que es la más apasionada protesta y manifiesto por la libertad
y la inteligencia en la América Española de aquellos y los presentes tiempos ... "
En consecuencia, después de tan halagüeñas perspectivas de incursionar cerca del
pensamiento de aquella admirable mujer mexicana, admiración de propios y extraños
desde su efímera existencia a finales del siglo XVII, nos adentraremos, inquietos y
ávidos, en su contenido propiamente dicho.
En el primer Apartado, que su autor ha designado con el nombre de Una Carta de
Sor Juana, comienza por advertimos entre admiraciones:
"¡ Hemos hallado una carta de Sor Juana!

"Estamos persuadidos de que presentamos aquí la copia auténtica de una genuina
'CARTA DE LA MADRE JUANA INÉS DE LA CRUZ ESCRITA AL R. P. M.
ANTONIO Nú~EZ DE LA COMPARIA DE JESúS'.

436

43¡·

�"No está fechada, pero podremos situarla perfectamente, por los hechos que narra . .. ,,
El caso es, que el Padre Tapia analizó, meditó y elucubró sobre el manuscrito en
cuestión, y el resultado de su investigación le mereció el reconocimient.o de la Sociedad
Cultural Sor Juana Inés de la Cruz, de la ciudad de México, al concederle el primer
premio en su concurso de Literatura convocado para el 12 de noviembre de 1980,
premiación consistente en medalla y diploina.

La copia de esta carta estaba guardada en el archivo del Seminario Arquidiocesano
de M~nterrey, contenida en cinco páginas y media, "encuadernado en un tomo de cuarto
mayor, empastado en pergamino, que tiene grabado en el lomo el título de 'VARIOS
YNFORMES'."
La obra publicada ahora -a nuestro juicio-, rebasa las dimensiones físicas de su
contenido y la premiación concedida, sin demeritarla, naturalmente. El descubrimiento
y el trabajo realizado por Tapia Méndez nos demuestra una vez más, no sólo la vieja
modernidad de nuestra Sor Juana, sino su concepción feminista, no manifiesta por su
autodefensa, sino del feminismo de la más palpitante actualidad, y más adelante quizá;
anticipándose a la posición de la mujer intelectual con más de tres siglos.
Es muy conocida, por eruditos y profanos, la calidad de la producción literaria de
Sor Juana Inés de la Cruz, y su precoz capacidad de acumulación de conocimientos,
demostrada ante el concurso de "doctores" convocado por el virrey de entonces, para
someterla a prueba. Y también el que luego, ya profesa eri la religión, cómo recibió
abierta oposición de sus superiores, para que continuara en el cultivo de las letras.
Testimonio ampliamente divulgado para hoy, es la correspondencia cruzada entre
esta monja y el obispo de Puebla, el que se hacía aparecer bajo el pseudónimo de Sor
Filotea de la Cruz, y ante quien Sor Juana arguye, con lógica impecable, las razones
que la asistían para continuar con sus estudios y sus trabajos literarios.
Pero esta carta, cuya copia encontró el Padre Tapia en el archivo del Seminario
regiomontano, empolvada y desconocida, representa ni más ni menos que, un angustioso pero digno grito de rebeldía ante su confesor, el padre Antonio Núñez, su destinatario. Por ser de carácter más privado e íntimo que las misivas a Sor Filotea, y por
estar dirigida a la persona de mayor cercanía espiritual para su autora, nos resulta de
verdad reveladora, a fuer de sincera.
La inicia expresándole:
"Pax Xpti.
"Aunque ha muchas tiempos que varias personas me han informado que soy la
única represensible en las conversaciones de V.R. fiscalizando mis acciones con tan
agria ponderación como lleg-e.rlas a escándalo público, y otros epítetos no menos horrorosos, y aunque pudiera la propia conciencia moverme a la defensa, pues no soy tan
obsoluto dueño de mi crédito, que no esté obligado con el de un linaje que tengo, y
una comunidad en que vivo, con todo esto, he querido sacrificar el sufrimiento a la
suma veneración y filial cariño con que siempre he respetado a V.R,. queriendo más
aína que cayesen sobre mí todas las objeciones, que no pareciera pasaba yo la línea
de mi justo, y debido respeto en redargüir a V.R. en lo cual confiesa ingenuamente
que no puede merecer nada para con Dios, pues fue más humano respeto a su per-

438

sona que cristiana paciencia· y esto no ignorando yo la veneración y crédito grande
que V .R. (con mucha razón)' tiene con todos, y que le oyen como a un oráculo divino
y aprecian sus palabras como dictadas del Espíritu Santo, y que cuando mayor es BU
autoridad más queda perjudicado mi crédito; con todo esto nunca he querido asentir a
las instancias que a quien responda me ha hecho, no sé si la razón o si el amor propio
(que éste tal vez con capa de razón nos arrastra) juzgando que mi silencio seria el
medio más suave para que V.R. se desapasionase; hasta qu.e con el tiempo he reconocido que antes parece que le irrita mi paciencia, y así determiné responder a V. R.,
salvando y puponiendo mi amor, mi obligación y mi respeto •.. "
Más adelante, la monja defiende su posición de mujer erudita y cultivada (virtudes
desusadas en aquellos tiempos), con argumentos sólidos y de una lógica irreprochable:
"Mis estudios no han sido en daño ni perjuicio de nadie, mayormente habiendo sido
tan sumamente privados que no me he valido ni aun de la dirección de un maestro,
sino que a secas me lo he habido conmigo y mi trabajo, que no ignoro que el cunar
públicamente las escuelas no fuera decente a la honestidad de una mu~er, por la ~sionada familiaridad con los hombres y que ésta sería la razón de publicar los estudios
públicos y en no disputarles lugar señalado para ellos, será porque como . no las he
menester la república para el gobierno de los magistrados ( de que por la rmsma razón
de honestidad están excluídas) no cuido de lo que no les ha de servir; pero los privados y particulares estudios ¿ quién los ha prohibido a las mujeres? ¿ No tienen alma
racional como los hombres? ¿ Pues por qué no gozará el privilegio de la ilustración
de las letras con ellos? ¿No es capaz de tanta gracia y gloria de Dios como la suya?
• Pues por qué no será capaz de tantas noticias y ciencias que es menos? ¿ Qué rev~l
•
d
'hizo para
!ación
divina, qué determinación de la Iglesia, qué dictamen
e ia razon
nosotras tan severa ley?
"Las letras esto~ban, sinq que antes ayudan a la salvación? ¿No se salvó San Agustín, San Ambrosio y todos los demás Santos Doctores? Y V,.R. cargado de tantas
letras, ¿ no piensa salvarse?
"Si se me responde que los hombres militan otra razón, digo: ¿No estudió Santa
Catalina, Santa Gertrudis, mi Madre Santa Paula sin estorbarle a su alta contemplación ni a la fatiga de sus fundaciones el saber hasta griego? ¿El aprender hebreo?
¿En;eñada de mi Padre San Jerónimo, el resolver y el entender las Santas Escrituras,
como el mismo Santo Jo dice? Ponderando también en una epístola suya en todo
género de estudios doctísima a Bleguilla, hija de la misma Santa, Y en tan tiernos
años que murió de veinte?
"Pues ¿ por que en mí es malo lo que en todas fue bueno? ¿Sólo a mí me estorban
los libros para salvarme?
"V.R. quiere que por fuerza me salve ignorando, pues amado Padre mío, ¿No
puede esto hacerse sabiendo? Que al fin es camino para mí más suave. Pues ¿por
qué para salvarse ha de ir por el camino de la ignorancia si es repugnante a !u
natural? . .. "
La defensa -insistimos- es, a todas luces, admirable;, y los auténticos derechos
que desde siempre le han asistido a la mujer, se hacen más .Y.mis claros a medida que

�avanza la redacción del documento, hasta llegar, como lo anunciábamos arriba, a
presentársenos como una mentalidad de los tiempos en que vtvimos.

Y aunque, como nos lo advertía el Padre Tapia, la misiva no lleva data, éste i::oncluye al respecto, tras una serie de consideraciones básicas:
"Volvemos a nuestra proposición: la 'Carta de la Madre Sor Juana Inés de h
Cruz al R. P. M.. Antonio Núñez de la Compañía de Jesús' debe situarse antes de la
publicación del 'Festín Plausible', y por lo tanto corre dentro del mismo año de 1681.
después del 31 de agosto que era el cumpleaños del Rey, y antes de que se publicaran
los de la dedicación del Convento de Santa Clara".

ALCANCES Y PERSPECTIVAS DEL NUEVO ORDEN INTERNACIONAL

La obra contiene nueve apartados, además del Prólogo, los que se definieron con
los títulos de Una Carta de Sor Juana, del que tomamos las citas que recién transcribíamos; El Texto; La Data; El Destinatario; Paralelismo con las Respuestas a Sor
Filotea; El Argumento; El Fondo del Asunto y Punto Final.

Universidad Nacional Autónoma de México.
Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos.
Secretaría de Relaciones Exteriores.

Como una conclusión real a est1&gt;s comentarios, recurriremos a la pluma de la misma
poetisa, la que, haciendo gala de una auténtica "autodefensa", y sobreponiendo su
natural mansedumbre ante su cc,nfesor, se le declara en abierta rebeldía:

Mesas Redondas: Jorge Eduardo Navarrete, Marcos Kaplan y César Sepúlveda.
Universidad Nacional Autónoma de México. México 1980. 130 páginas.

"Y así le suplico a V.R. que si no gusta ni es ya servido favorecerme (que eso es
voluntario) no se acuerde más de mí, que aunque sentiré tanta pérdida mucho, nunca
podré quejarme, que Dios que me crió y redimió, y que usa conmigo tantas misericor.
dias, provt:erá con remedio para mi alma que espera en su bondad no se perderá,
aunque le falte la dirección de V.R., que del cielo hacen muchas llaves y no se estrech{,
a un solo dictamen, sino que hay en él infinidad de mansiones para diversos gemos, y
en el mundo hay muchos teólogos, y cuando faltaran, en querer más que en sabet
consiste el salvarse y esto más estará en mí que en el confesor".

LIC.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

EL DISTINGUIDO internacionalista mexicano, Lic. César Sepúlveda, Director del Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, org=izó tres Mesas Redo.o das bajo el rubro del Nuevo Orden Internacional.
En esta publicación de la Universidad Nacional Autónoma de México, está el contenido de las interesantes ponencias presentadas. Tomaron parte en la primera mesa
redonda, sobre el nuevo orden económico internacional y sus posibilidades, el embajador Jorge Eduardo Navarrete, como ponente, y prepararon comentarios al tema
central el doctor Miguel S. Wionczech, y el licenciado Javier Matus.
La segunda de las mesas redondas se dedicó al análisis del nuevo orden político
internacional. El doctor Marcos Kaplan, fue el ponente, y su tesis fue comentada por
el doctor Leopoldo González Aguayo, por el licenciado Ricardo Méndez Silva, y por
el doctor Víctor Carlos García Moreno.
Finalmente, la última mesa redonda tuvo por cometido examinar los fundamentos y
la viabilidad de un nuevo orden jurídico internacional. La ponencia estuvo a carg,)
del licenciado César Sepúlveda, y fue comentada por el embajador Héctor Gros
Espiell, por la doctora Yolanda Frías y por el licenciado Alonso Gómez Robledo
Verduzco
En el Prefacio de esta publicación, el licenciado César Sepúlveda, su autor, escribió:
"El término 'orden internacional' ha recibido en los últimos tiempos varias connotaciones equívocas. Unas veces se le emplea como sinónimo del complejo de relaciones
internacionales en el mundo. Otras, como el conjunto de sistemas de intercambio entre grupos de naturaleza diferentes, como Estados, conglomerados étnicos, grupos de
presión, etcétera. En ocasiones se le considera como la suma de reglas formales e informales que permiten la moderación de las disputas, y una medida de seguridad y
de estabilidad.

44C

441

�Y por último, ya recientemente, se usa el vocablo casi exclusivamente en conexión
a la e1=onomía. Orden económico internacional es lo que parece preocupar más er,
estas épocas.
Otro elemento de confusión es el de "nuevo". En algunos aspectos, como en el
económico, es factible hablar de novedad absoluta, porque anteriormente no existía
nada que pudiera merecey el nombre de "orden". La anarquía y las relaciones de explotación parecían presidir el panorama. Pero en lo que se refiere a lo político y a
lo jurídico, existe alguna semblanza de orden, aunque no es el satisfactorio. Es necesario
renovar las estructuras en esos campos y entonces sí se entiende lo que debe ser el
nuevo orden, como diferente a lo que precedía.
Nosotros lo entendemos -agrega Sepúlveda- como una disposición armoniosa y
metódica de todas las cosas que son necesarias para una nueva y jwta organización
de la sociedad internacional, como una condición necesaria para lograr el bienestar
del hombre en todas las regiones del mundo, para gozar ese bienestar con dignidad,
al abrigo de la inseguridad y en un clima de auténtica paz y libertad.
El Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos, preocupado por precisar
no sólo el alcance correcto del término en las relaciones internacionales, sino también
su factibilidad, pero sobre todo, para examinar los obstáculos que se interponen en
el camino de un nuevo orden internacional cabal y satisfactorio, organizó una serie de
tres mesas redondas, con el título general de "Alcances y Perspectivas del Nuevo Orden
Internacional". Se tuvo también el propósito con todo ello demostrar que puede haber
una colaboración interdisciplinaria fructífera entre expertos de la economía, politólogos
y juristas,. Se trataba con ello de observar los puntos de contacto entre los enfoques de
cada una de las ramas, y se dedicó cada una de las mesas redondas al análisis de los
aspectos económicos, políticos y jurídicos que debería comprender el nuevo orden internacional, entrelazados entre sí en un concierto idóneo y aceptable, pues no puede
aspirarse a sólo un aparte de ese orden, que pueda menoscabar las demás. Todas deben
estar armoniosamente combinadas.
En el tratamiento de los temas, como puede observarse del texto, los participantes
se despojaron de utopías y emplearon el realismo más sano para analizar las perspectivas del nuevo orden internacional. Se trató, a través de esfuerzos modestos y continuados, de contemplar lo viable .y lo posible, recapitular los avances que sin duda se
han venido realizando para alcanzar ese orden, y buscar las respuestas a nuestro alcance.

III. El Nuevo Orden Juridico Internacional: sus fundamentos y su viabilidad, por
César Sepúlveda.
Comentarios de Héctor Gros Espiell.
Comentarios de Yolanda Frías,.
Comentarios de Alonso Gómez Robledo Verduzco.

Notas sobre los participantes.

El índice de la obra nos permite conocer su valioso contenido:
Prefacio

I. El Nuevo Orden Internacional y sus posibilidades, por Jorge Eduardo Navarrete.
Comentarios de Miguel S. Wionczek.
Comentarios de Javier Matus Pacheco.

II. Las caracterlsticas del Nuevo Orden Polltico Internacional, por Marcos Kaplan.
Comentarios de Leopoldo González Aguayo.
Comentarios de Ricardo Méndez Silva.
Comentarios de Víctor Carlos García Moreno.

442

443

�SECCION DE CANJE

ALEMANIA
Zeitschri/t für K ulturaustausch, Instituto für Auslandsbeziehungen Stuttgart. Nos. 1,

3,

+,

año 1980; No. 1, año 1981.

Educación. Colección Semestral de Aportaciones Alemanas Recientes en las Ciencias
Pedagógicas. Institute For Scientific Cooperation,. Alemania. Vols. 21, 22, año 1980;

Vol. 23 año 1981.
Mundus. A Quarterly Review of German Research. Contributions on Asia, Africa and

Latin America Art and Science. Vol. XVI, Nos. 2, 3, año 1980.
Universitas. Revista Alemana de Letras, Ciencias y Artes. Edición Trimestral de Cas-

tellano. Vol. XVIII, No. 1, año 1980; No. 4, año 1981.
Literature Music Fine Arts. A Review of German-Language research Contributions on

Literature, Music, and Fine Arts. With Bibliographies. Vol. XIII, No. 2, año
1980; Vol. XIV, No. 1, año 1981.

ARGENTINA
Cuadernos de los Institutos. Instituto de Filosofía del Derecho. Universidad Nacional

de Córdoba. Biblioteca Mayoi;. Este Cuaderno corresponde al No. 1, año 1979
del Instituto. No. 137, año 1979.
Universidad Nacional de Tucumán. Facultad de Filosofía y Letras. "Ontología y ttica

en Sartre". Martha S. Mateo. Cuadernos de Humanidades, No. 47, año 1975.
Sapienta. órgano del Departamento de Filosofía. Universidad Católica Argentina.
Santa María de los Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. No. 133/134, año

1979; Nos. 135, 136, 137/138, año 1980.
Bolet!n Bibliográfico. Universidad Nacional de Cuyo. Biblioteca Central. No. 49, año
1979. Introducción a la memoria del Secretario General sobre la labor de la Or-

ganización,. Asamblea General. Suplemento No. 1 A, agosto de 1975.
Instituto de Historia de España. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía

y Letras. Cuadernos de Historia de España. Tomo LXIII-LXIV, año 1980.

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�BRASIL

CHILE

Ministerio de Educacao E. Cultura, Universidad Federal de Goiás. Revista Gqiana de
Artes. Vol. 1, No. 1, año 1980.
Poemas. Dos Becos de Goiás e Estóricas Mais. Año 1978, 2a. Edición.
Francisco: do Céu a Terra - Jda &amp; Volta. 4a. Edicao 1978.

Anales de la Facultad de Teología. Universidad Católica de Chile. Vol. XXIX. Cuaderno 1, 2, año 1978; Vol. XXX. Cuaderno único, año 1979.

COLOMBIA
Boletín de la Academia Colombiana. Tomo XXX, Nos. 127, 128, 129, 130, año 1980.
Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas Depto. de Historia. No. 9, año 1979.
Revista Poligramas. Literatura/Semiología. Depto. de Letras División de Humanidades.
Universidad del Valle. Segundo Semestre No. 5, año 1979.
Thesavrus. Boletín del Instituto Caro y Cuervo. Tomo XXXIV, año 1979.
Franciscanum. Revista de las Ciencias del Espíritu Universidad de San Buenaventura.
Nos. 65, 66, mayo-diciembre, año 1980.

ECUADOR
Boletín de la Academia Nacional de Historia. Antes Sociedad Ecuatoriana de Estudios
Históricos Americanos. Vol. LXII, Nos. 133/134, año 1979.

ESPAAA
Avgvstinvs. Presencia de San Agustín en España. Enero-diciembre XXV, año 1980.
La Crisis de las Facultades de Derecho Anales de la Cátedra Francisco Suárez. Nos. 2021, años 1980-1981.
Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Año XXXII. No. 57. Año
1980.

Revista Universidad Pontificia Bolivariana. Vol. 35, No. 126, año 1980.

ESTADOS UNIDOS

CUBA

].E G. P. Jornal of English and Germanic Philology. Published by the University of
Illinois Press. Vol. LXXVII, No. 4, año 1979; Vol. LXXIX, Nos. 1, 2, 3, 4, año
1980; Vol. LXX Nos. 1, 2, 3, año 1981.

Casa de las Américas. Nos. 119, 123, año 1980; Nos. 124, 125, 126, año 1981; Cuadernos Casa de las Américas. No. 22, año 1979.
Premio Casa de las Américas. Abrapalabra, Luis Britto García. Novela, 1979; El Externionista, Felipe Santander. Teatro, 1980; Maracna Adeus. Edilberto Coutinho.
Conto, 1980; Donde habita el Cangrejo. Eduardo Langagne. Poesía, 1980; La
Béliere Caraibe. Anthony Phelps. Poesía, 1980; Cidade Morta. Octavio Alfonso.
Poesía, 1980; Bohemia. Año 72, No. 51, diciembre 19 de 1980; Los Dlas de la
Selva. Mario Payeras. Testimonio 1980; El Caribe a la Hora de Cuba. Gérard PierreCharle&amp;. Ensayo, 1980; Growing up stupid under the Union Jack. Austin Clarke,
Novel, 1980.

CHECOSLOVAQUIA
U.I.E. Boletín de América Latina. Publicado por la Unión Internacional de Estudiantes. _No, 1 enero, No. 2 febrero, No. 3 marzo, No. 4 abril, No. 5 mayo, No. 6 junio,
No. 7 julio, No. 8 agosto, No. 9 septiembre, No 10 octubre, No. 11 noviembre, No.
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Sin Nombre. Revista Trimestral Literaria Pub'icada por Edi torial Sin Nombre inc.
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Instituto Ibero-Americano. University Gotemburgo. Suecia. "Fray Luis &lt;le Le6n y Cervantes" , por Javier Salazar Rincón. lnsula, Madrid, 1980.

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7 Modelos d• Filosofar, por Juan David García Bacca, año 1979.

Se terminó de imprimir el día 15 de diciembre de 1981, en los talleres de la Editorial
Jus, S. A. Plaza de Abasolo número 14, colonia Guerrero, México 3, D. F.
El tiro fue de 750 ejemplares.

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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